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LA CONFORMIDAD EN EL PROCESO PENAL ITALIANO:
APPLICAZIONE DELLA PENA SU RICHIESTA DELLE PARTI (*)
Dra. Silvia Barona Vilar
Prof. Titular de Derecho Procesal
Universitat de València
I. Sistema procesal penal italiano: A) Caracteres del nuevo proceso penal.- B)
Cauces procesales.- II. Applicazione della pena su richiesta delle parti: A)
Antecedentes.- B) Regulación actual y naturaleza jurídica.- C) Objeto del
consenso.- D) Presupuestos.- E) Procedimiento: a. Solicitud; b. Decisión.- F)
Problemas constitucionales que plantea.- G) Efectos.- H) Conclusiones.
(*) Publicado en la Revista de Derecho Procesal, 1994.I, pp. 45-80
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I. Sistema procesal penal italiano
La Ley de 1988 introdujo una importante reforma en el proceso penal italiano,
reforma que no entró en vigor hasta el año siguiente 1989. Esta reforma fue fruto de la
búsqueda de soluciones a los problemas que arrastraba consigo la justicia penal
italiana, ésto es, la lentitud de los procedimientos, la duración excesiva e injustificada
de la prisión provisional, la limitación del derecho de defensa... . En palabras de
AMODIO podemos afirmar que lo que quiso el legislador de 1988 fue alejarse del
modelo de proceso continental europeo, que se introdujo y perduró en Italia por la
influencia del derecho francés del siglo XIX, y ha querido dar vida a un proceso que
se aproxima a los sistemas del common law1.
A) Caracteres del nuevo proceso penal
El nuevo código está dividido en dos partes: la primera consta de cuatro Libros,
respectivamente dedicados a "los sujetos" (juez, ministerio público, policía judicial,
imputado, parte civil, responsable civil y civilmente obligado por la pena pecuniaria,
persona ofendida por el delito, defensor), a "los actos", a "las pruebas" y a las
"medidas cautelares". La segunda parte consta de siete Libros y describe el iter
procedimental.
De toda esta regulación podemos señalar las características del nuevo proceso
1
AMODIO, Das Modell des Anklageprozesses im neuen
italienischen Strafverfahrensgesetzbuch, en ZStW, 102 (1990), p.
179.
1
penal, que son2:
I. La estricta separación entre la fase del dibattimento y toda la actividad preparatoria
para llevar a cabo la práctica de la prueba en el mismo3.
En consecuencia el procedimiento se inicia con las indagini preliminari, que van
a llevar a cabo el M.F y la policía judicial, cuya función consiste fundamentalmente en
recoger cuanto sea necesario para ejercitar la acción penal (arts. 326 y 327). Esta fase
tiene una duración de seis meses, plazo ampliable por petición del M.F. a dieciocho
meses, y, solo en casos especiales previstos en la ley, puede ampliarse este plazo al de
dos años.
Con clausura de estas indagini preliminari el M.F. se encuentra con la siguiente
alternativa: o bien ejercitar la acción penal o bien solicitar el archivo de la causa en
aquellos supuestos infundados o que falte alguna condición de procedibilidad, que el
hecho se ha extinguido o que el hecho no esté tipificado legalmente (arts. 408 y 411).
Si el juez no acoge la solicitud de archivo, dispone que el M.F. formule, dentro de los
diez días siguientes, la imputación (art. 409).
II. Otra de las novedades de este proceso es la udienza preliminare, que viene a ser
una etapa intermedia entre las indagini preliminari y el juicio.
Cuando el M.F. se ha decidido por solicitar la apertura del juicio, debe formular la
2
Clarificador al respecto es el artículo de JESCHECK, H.H.,
Il nuovo codice di procedura penale italiano visto dalla Germania,
(traducido por Luigi Foffani), Conferencia en la Facoltà di
Giurisprudenza dell'Università di Torino. Vide también, PISAPIA,
G.D., Lineamenti del nuovo processo penale, cit., p. 8 y ss.
3
Ha desaparecido el juez instructor, de tal modo que
ahora la acción penal se va a fundamentar tan sólo en la actuación
que lleven a cabo la policía judicial y el Ministerio Fiscal (art.
326 c.p.p.). Ello trae como clara consecuencia que va a
convertirse el M. Fiscal en el señor poderoso de la fase
preliminar.
1
imputación, fijando los hechos, las circustancias agravantes y aquellas que pueden
suponer medidas de seguridad, así como el listado de las fuentes de prueba adquiridas;
esta solicitud del M.F. se lleva a cabo en la secretaría del juez de la udienza
preliminar. Si en el curso de la udienza aparecen hechos diversos, o conexos o
circustancias agravantes, el M.F. puede modificar la imputación y se le comunica al
imputado.
Sobre la base de lo acontecido en la udienza preliminare el juez pronuncia
sentencia de no dar lugar a proceder (que puede ser impugnada o revocada en o por la
Corte d'appello) o resolución por la que se dispone la apertura del juicio.
En todo caso, pues, no hay que olvidar que la acción penal se ejercita directamente
delante del juez que va a conocer del dibattimento, así como del de la udienza
preliminare (art. 405 c.p.p.); y que el M.F. no puede directamente y de forma
independiente abrir el procedimiento sino que debe solicitarlo al juez de la udienza
preliminare, el cual, tras oir al Fiscal y a la defensa, decide lo que estime oportuno
acerca de la sostenibilidad de la acción, archivando el procedimiento o iniciando el
juicio (art. 424 c.p.p.).
III. Una novedad muy importante en la reforma italiana es la introducción de los
procedimientos alternativos o especiales, que analizaremos más adelante.
IV. Otra de las notas interesantes de este código es la referente a la prueba (art. 190),
instaurándose el derecho a la misma, ejecutando así la directriz n. 69 de la Legge
delega y siguiendo las pautas marcadas por el art. 6.3 de la Convención europea de los
derechos del hombre, las pruebas ilícitamente obtenidas ( art. 191) y los criterios de
valoración de la prueba (art. 192)4, el hecho de que al ser un proceso de partes la regla
4
El legislador ha querido, sin llegar a abandonar el criterio
1
general será la de que se practicará prueba previa a solicitud de parte, sin perjuicio de
que excepcionalmente, en los casos expresamente previstos, las pruebas pueden llegar
a practicarse de oficio, atribuyendo así el poder al juez de suplir la pasividad de las
partes; no se establece la regla de la taxatividad de los medios de prueba5.
V. En cuanto a las medidas restrictivas de la libertad personal el nuevo código se
inspira en el principio de la proporcionalidad y adecuación. Dedica el nuevo código un
Libro, el IV, a las medidas cautelares, refiriéndose el Título I a las medidas cautelares
personales, y el Título II, a las medidas cautelares reales. Entre las características
destacables de la regulación del código sobre las medidas cautelares podemos citar: se
establecen medidas alternativas a la prisión provisional, se establece la
excepcionalidad de la prisión provisional, la reparación e indemnización en caso de
una prisión provisional injustamente sufrida, la competencia exclusiva del juez en
estas materias....
VI. Para concluir diremos que la nota más importante del nuevo código es la
de la libre valoración de la prueba por el juez, llegar a un
tertium genus entre el convencimiento del juez y la obligación de
dar cuenta de las motivaciones de los resultados procesales y de
los criterios adoptados para valorar el fundamento de la prueba.
Con ello se pretende evitar algunos excesos interpretativos que se
llevaron a cabo en la etapa del codigo de 1930, bajo el principio
de la libre apreciación de la prueba por el juez.
5
En relación a los mismos es destacable la aparición del
denominado "examen de las partes" que supone la posibilidad de que
de forma voluntaria las partes privadas respondan y se sometan a
un interrogaorio. No es equiparable a la prueba testifical, dado
que en aquélla ha de existir voluntariedad en la práctica de la
misma y, sobre todo, el hecho de declaraciones contradictorias o
incompletas no va a suponer consecuencias penales, como si sucede
con la prueba testifical.
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modificación de la estructura del proceso, dado que se inspira en el modelo acusatorio,
olvidando el antiguo modelo inquisitivo. Así estamos ante un modelo de partes.
Básicamente podemos apuntar como caracteres del mismo la oralidad procedimental y
la participación de la acusación y defensa con los mismos parámetros paritarios,
aunque existen otros caracteres que les destipifican de lo que debe ser realmente un
sistema acusatorio, tales como la presencia de las partes civiles, del responsable civil y
de otros sujetos extraños a la pretensión punitiva del Estado6.
B) Cauces procesales
Es el Libro VI el que va a fijar una serie de procedimientos especiales, cuya
finalidad radica en la introducción de la simplificación y la aceleración.
Así, junto con el que podríamos calificar de procedimiento ordinario, se puede
hablar de las siguientes vias o cauces procedimentales: giudizio direttissimo, giudizio
immediato, giudizio per decreto, giudizio abbreviato, y applicazione della pena
su richiesta delle parti (patteggiamento), pretendiendo todos ellos la anticipación y
simplificación procesales.
Aunque todos ellos están inspirados en el principio de economía procesal tienen
presupuestos y efectos diferentes. Quizás sería destacable, sin embargo, como nota
característica de todos ellos, la "convertibilidad", es decir, la concesión que en algunos
supuestos se hace a las partes de poder solicitar, aún en el curso de su desarrollo, la
sustitución de un procedimiento alternativo por otro, a pesar de que los presupuestos
del primero hayan sido diferentes7.
6
PISAPIA, G. D., Lineamenti del nuovo processo penale, cit.,
p. 16.
7
PISAPIA, G.D., Lineamenti del nuovo processo penale, cit.,
p. 58.
1
a'. Giudizio direttissimo
El giudizio direttissimo viene regulado expresamente en los arts. 449 a 452 del
c.p.p.(Título III del Libro VI), y será el que se va a utilizar cuando se den las
situaciones siguientes:
1. Se produzca el arresto flagrante de una persona. En este caso el M.F. puede
presentar directamente al imputado cogido in fraganti ante el órgano jurisdiccional
que va a conocer del juicio oral.
En este supuesto podemos encontrarnos ante dos posibles situaciones:
a- Que se ratifique el mismo dentro de las 48 horas siguientes al arresto, ratificación
a la que se le va a aplicar las disposiciones del art. 391, en cuanto sean compatibles
(art. 449, 1 y 3). Si se produce esta ratificación se procede inmediatamente al juicio.
b- Que no se ratifique, en cuyo caso el juez remite de nuevo los autos al M.F. (art.
449, 2). No obstante puede afirmarse que, sí el M.F. y el imputado se ponen de
acuerdo en este punto, el juez puede entender aplicable el juicio directísimo.
c- Que el arresto in fraganti estuviera ya ratificado anteriormente, el M.F.
procederá al juicio directísimo, en cuyo caso el imputado será presentado a la udienza
dentro de los 15 días siguientes al arresto (art. 449, 4).
2. Cuando en el desarrollo del interrogatorio el imputado confiesa, el M.F. puede
proceder según este juicio directísimo (art. 449, 5).
Al estudiar este cauce procesal hemos de analizar sus presupuestos, que son los
siguientes:
I. La ratificación.
1
II. Cuando el hecho, para el que se solicita el juicio directísimo, resulta conexo con
otros hechos, en los cuales no concurren las condiciones que justifican la elección de
tal procedimiento, se procederá de forma separada para los otros hechos delictivos,
salvo que ésto suponga un perjuicio grave en las investigaciones. Si la conexión
resulta indispensable, prevalece, en todo caso, el procedimiento ordinario (art. 449, 6
c.p.p.).
III. Comparecencia y citación.
El imputado puede llegar a encontrase en alguna de las siguientes situaciones:
a) En situación de libertad, en cuyo caso el M.F. lo cita a comparecencia 8 a la
audiencia para el juicio directísimo. El término de comparecencia no puede ser
superior a tres días.
b) Si no se halla en libertad, el M.F. conduce al imputado directamente a la audiencia,
dado que se halla en situación de custodia cautelar o bien ha sido arrestado de forma
8
Hay que tener en cuenta, en relación a la citación los
siguientes aspectos:
1. Requisitos de la citación. Para tener en cuenta los
requisitos que debe revestir la citación hay que estar al art. 429
en relación con el art. 450, 3 c.p.p., y así será necesario que:
se identifique a la persona del imputado así como a las otras
partes privadas, al defensor, a la persona ofendida, el hecho, las
circustancias agravantes y aquellas que pudieran suponer la
aplicación de medidas de seguridad, así como el lugar, el día y la
hora de la comparecencia, con la advertencia de que si no
comparece será condenado en rebeldía. Asimismo deberá hacerse
referencia al juez competente para el juicio así como la fecha y
la firma.
2. Todo el procedimiento de citación se va a llevar a cabo en
la fiscalía, remitiéndose posteriormente a la Secretaría del
órgano jurisdiccional competente, siendo notificada al defensor
con la fecha del juicio, a fin de que éste pueda solicitar de la
secretaría del órgano jurisdiccional una copia de la documentación
(autos) en los que constan los resultados de las investigaciones
llevadas a cabo hasta el momento.
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flagrante.
En cuanto al desarrollo procedimental de este juicio directísimo, habrá que estar,
con caracter general, a los arts. 470 y ss de la c.p.p., donde se regulan las
disposiciones generales sobre el juicio oral (Título II del Libro VII, Capítulo I). Y,
además de las disposiciones generales antes mencionadas, podemos apuntar algunas
características típicas de este juicio oral directísimo:
a- Es interesante tener en cuenta la posibilidad que da el art.451, 2 c.p.p. de que
tanto la persona ofendida como los testigos puedan ser citados también oralmente a
través del agente de la policía judicial o a través de un auxiliar judicial.
b- Tanto el M.F., como el imputado y la parte civil pueden presentar en el juicio oral
a testigos sin haber sido éstos citados (art. 451, 3 c.p.p.).
c- En el supuesto de que nos encontremos ante un juicio directísimo se conduce, en
el menor tiempo posible, al imputado a la fase del juicio oral y se le juzga en base a la
instrucción probatoria con los testigos citados o directamente presentados por las
partes. De alguna forma se produce, como efecto fundamental del mismo, la
anticipación de la fase del juicio oral y, por tanto, se va a producir una conclusión
anticipada del procedimiento, en cuanto se va a dar la posibilidad al M.F. de saltar la
udienza preliminare y presentar directamente el imputado a la udienzia.
La elección del M.F. de proceder según los cauces de este procedimiento puede ser
contrastada por el propio imputado, lo cual viene a suponer una novedad del nuevo
Código respecto del de 1930.
d- El M.F. va a mantener la acusación del imputado, el cual puede llegar a pedir un
término no superior a 10 días para preparar su defensa, en cuyo caso se va a producir
la suspensión de la vista.
e- Pese a la utilización de este cauce procesal, no hay que olvidar que existe la
posibilidad de transformar este procedimiento directísimo en el procedimiento
1
abreviado o en la aplicación de la pena según el art. 444 (art. 451, 5 c.p.p.). Se trata de
una facultad que se le ofrece al imputado por el presidente del órgano jurisdiccional9.
b'. Giudizio immediato
Otra de las modalidades procedimentales que establece el código procesal penal
italiano, es la que se refiere al juicio inmediato, que viene regulado expresamente en
los arts. 453 a 458 de la Ley de 1988.
La posibilidad de hacer uso de este juicio inmediato viene delimitada legalmente a
un supuesto, cual es el de que la prueba sea evidente (art. 453, 1 c.p.p.), siendo en este
caso el M.F. el que solicitará del órgano jurisdiccional esta via procedimental.
Para que pueda utilizarse este cauce procesal va a ser necesario que concurran los
siguientes presupuestos o caracteres:
I. Que la prueba haya sido evidente (art. 453, 1).
II. Que en el supuesto de que existan delitos conexos, si faltan las condiciones
necesarias para solicitar el mismo respecto de los otros hechos delictivos, se proceda
9
Si el procedimiento directísimo se promueve fuera de los
casos previstos en el art. 449, el juez puede disponer la
restitución de los autos al M.F. (art. 452, 1).
Si, por el contrario, el imputado solicita el juicio
abreviado y el M.F. lo consiente, el juez, antes de que se declare
la apertura del juicio oral, dispone la continuación del juicio
observando las disposiciones previstas para la audiencia
preliminar, en cuanto le sean aplicables. Cuando el juez no puede
decidir con la situación tal y como se encuentra, indica a las
partes temas nuevos o incompletos e intenta adquirir los elementos
necesarios para poder decidir, según la forma que prevé el art.
422. Si aplican, a este respecto, los arts. 441, 2, 442 y 443
(art. 452, 1 y 2 c.p.p.).
1
separadamente en ellos, salvo que ésto supusiera un grave perjuicio en la investigación
(art. 453, 2).
III. Que la solicitud cumpla con los requisitos establecidos en el art. 417 c.p.p.10.
IV. Personas que van a solicitar esta posibilidad procedimental del juicio inmediato
son:
a) El Ministerio Fiscal, que será normalmente quien así lo hará. Para ello deberá
cumplir con los requisitos del art. 45411.
b) También le es posible al imputado el solicitar el juicio inmediato, para lo cual
deberá tener en cuenta el art. 419, 5 c.p.p. .
En cuanto al desarrollo procedimental de este cauce procesal una vez presentada
la solicitud del procedimiento o juicio inmediato, la primera actuación consistirá en la
decisión del órgano jurisdiccional accediendo ó no al mismo. Esta decisión del juez se
10
Los requisitos a que se refiere este precepto son:
a- Que contenga la identificación del imputado, así como de la
persona ofendida por el delito.
b- Que se establezca la descripción del hecho, así como las
circustancias agravantes y de todas aquellas que puedan suponer
medidas de seguridad.
c- Que se indique la fuentes de prueba adquiridas
d- La solicitud llevada a cabo al juez de dictar una resolución
que disponga la apertura del juicio
e- La fecha y la firma
11
Los requisitos señalados por el precepto citado son:
a'. Presentación de la solicitud del mismo ante la Secretaría
del órgano jurisdiccional, en el plazo de 90 días desde que se
conoció la noticia de la comisión del hecho delictivo. De este
modo se inician las investigaciones previas.
b'. Con la solicitud debe presentarse también la documentación
que contenga la noticia del hecho, la relativa a las
investigaciones practicadas, y el cuerpo del delito y demás
circustancias que rodean al mismo son incluidas en la
documentación siempre que ésto sea posible.
1
efectuará en el plazo de cinco días. Si considera admisible el mismo, transmitirá los
autos al M.F. para su desarrollo procedimental.
La decisión del órgano jurisdiccional accediendo al juicio inmediato deberá
contener los requisitos y presupuestos que señala el art. 429, 1 y 2 c.p.p., debiéndo
notificarse al imputado y a la persona ofendida por el hecho delictivo, al menos veinte
días antes de la fecha establecida para el juicio, y asimismo se le comunicará al M.F.
El efecto directo de esta decisión judicial consistirá en la fijación de una fecha para
juicio, fecha que será notificada al defensor del imputado, y que deberá estar situada
dentro del término previsto en el párrafo 3 de este mismo artículo 456, es decir, al
menos veinte días antes de la fecha establecida para el juicio. Posteriormente se
procederá a transmitir los autos con toda la documentación a la que se refiere el art.
431, al juez competente a los efectos del juicio; juicio que se va a celebrar teniendo en
cuenta los arts. 441, 442 y 443. En todo caso, el defensor podrá solicitar el exámen de
toda la documentación contenida en los autos, según viene a fijarse en el art. 433, 2
c.p.p., a efectos de preparación de la defensa.
Hay que tener en cuenta también aquí que el imputado va a poder solicitar el paso
al procedimiento abreviado dentro del plazo de siete días a contar desde la notificación
del juicio inmediato. Dentro del plazo de cinco días el M.F. puede manifestar su
conformidad al respecto. Si dicha solicitud se entiende admisible y si el M.F. ha dado
su consentimiento, el juez decretará la apertura de la audiencia, dando previo aviso,
dentro del plazo de cinco días, al M.F., al imputado, al defensor y a la persona
ofendida.
c'. Giudizio per decreto
Esta modalidad especial viene regulada en los arts. 459 y ss c.p.p.. De alguna
1
forma puede afirmarse que se corresponde con el decreto penale di condanna del
código de 1930, aunque con algunas características especiales.
Es un proceso monitorio que va a consistir en resolver mediante una orden penal la
causa criminal (de escasa entidad en cuanto a la gravedad de la criminalidad). Se trata
de una opción que queda bajo discrecionalidad del M.F., aunque requiere la decisión
final de aceptación, mediante decisión expresa a favor, del órgano jurisdiccional12.
Esta posibilidad del procedimiento por decreto está prevista para aquellos
supuestos en los que se va a aplicar una pena pecuniaria, aún en el caso de que ésta se
imponga como sustitutiva de una pena privativa de libertad.
Para que pueda hacerse uso de este procedimiento es necesario que se cumplan los
siguientes presupuestos:
I. Que estemos ante el supuesto de imposición de una pena pecuniaria.
II. Que a través del procedimiento se pretenda conocer aquellos hechos delictivos
perseguibles sólo de oficio.
III. Es el M.F. el único que va a poder solicitar del órgano jurisdiccional la
posibilidad de esta via procedimental del decreto penal de condena.
IV. Que no estemos ante un supuesto en el que se establezca la necesidad de aplicar
una medida de seguridad personal (art. 459, 4 c.p.p.).
En relación al desarrollo procedimental, será el M.F. el que deberá presentar la
12
Es semejante a la Strafbefehlsverfahren del derecho alemán,
regulado en los && 407 a 412 StPO alemana, y que tantas críticas
ha recibido por la doctrina. Al respecto vide PETERS, K.,
Strafprozess, p. 534; ROXIN, C., Strafverfahrensrecht, Beck,
München, 20. ed., 1987, pp. 401/402, entre otros.
1
solicitud de esta via procedimental al órgano jurisdiccional. Esta solicitud deberá estar
motivada, y deberá indicar la pena principal a imponer a ese hecho delictivo y, en su
caso, la eventual pena accesoria. Podrá el M.F. solicitar la disminución de la pena
mínima hasta la mitad (como máximo).
Ante dicha solicitud, el órgano jurisdiccional puede adoptar alguna de las
siguientes soluciones:
1. No estimar la solicitud del M.F. de pronunciar decreto de condena penal, en cuyo
supuesto, según el art. 129, reenvía los autos al M.F., para continuar el procedimiento
por la via ordinaria.
2. Dictar sentencia absolutoria
3. Estimar la solicitud del M.F..
Si se estima la solicitud del M.F. se han de fijar, en primer lugar, los elementos que
forman parte del contenido de este decreto de condena, cuales son (art. 460):
a) La identificación del imputado así como de la persona civilmente obligada por la
pena pecuniaria.
b) La descripción del hecho, de las circustancias y de las disposiciones legales
violadas.
c) Los motivos de hecho y de derecho sobre los que se asienta la decisión,
comprendiendo en los mismos las razones de la posible disminución de la pena,
teniendo en cuenta el límite anteriormente apuntado del art. 459, 2 c.p.p. .
d) La parte dispositiva
e) El aviso de que el imputado y la persona civilmente obligada por la pena
pecuniaria pueden proponer oposición dentro de 15 días a contar desde la notificación
del decreto y que el imputado puede solicitar, mediante la oposición al juicio
inmediato, bien juicio abreviado o bien la aplicación de la pena según la norma del art.
444 c.p.p..
1
f) La advertencia de que, ante falta de oposición del imputado y de la persona
civilmente obligada por la pena pecuniaria, el decreto se convierte en ejecutivo.
g) El imputado y la persona civilmente responsable por la pena pecuniaria tienen la
facultad de nombrar un defensor.
h) La fecha y la firma del juez y del auxiliar que lo asiste.
Se le comunica al M.F. una copia del decreto y también se le notifica el mismo al
condenado y, en su caso, a la persona civilmente responsable en cuanto a la pena
pecuniaria (art. 460, 3).
Con este decreto de condena penal el juez va a aplicar la pena en la forma
solicitada por el M.F., teniendo en cuenta:
1. Que debe indicarse la extensión de la posible disminución de la pena.
2. Que van a correr a cargo del condenado las costas procesales.
3. Que se dicta el embargo o la restitución de las cosas secuestradas.
4. Que se concede la suspensión condicional de la pena y la no determinación de la
condena en el certificado penal expedido a instancia de parte privada.
5. Que en los supuestos determinados en los arts. 196 y 197 c.p. se declara la
responsabilidad de la persona civilmente obligada por la pena pecuniaria.
Si el decreto penal de condena deviene ejecutivo, no tiene eficacia de cosa juzgada
en el juicio civil o en el administrativo (art. 460, 5).
Es posible que se de una oposición al decreto penal de condena tanto por parte
del imputado como de la persona civilmente responsable. El plazo para poder ejercitar
la oposición a la que se refieren los arts. 461 y ss c.p.p. es de 15 días a contar desde la
notificación del decreto. La oposición se llevará a cabo mediante declaración, la cual
debe indicar, bajo pena de inadmisibilidad, los términos del decreto de condena, la
fecha del mismo y el juez que lo ha dictado. También es posible, si no se ha realizado
con anterioridad, nombrar, en la propia declaración del opositor, a un defensor de
1
confianza. La decisión que se dicte en este cauce de oposición puede ser de:
1. admisibilidad, lo que significa que se va a producir una transformación del
procedimiento, en la medida en que se va a revocar el decreto de condena penal (art.
464, 3). Esto significa que, en todo caso, el órgano jurisdiccional va a poder aplicar
una pena diversa o incluso más grave que la fijada en el decreto de condena penal y
además puede revocar los beneficios ya concedidos. También es posible revocar el
decreto de condena penal cuando el hecho no existió, no estaba previsto en la ley
como tal hecho delictivo, o existía una causa de justificación, en cuyo caso la
sentencia que se ha de dictar es una sentencia absolutoria (art. 464, 5).
2. inadmisibilidad. Esta segunda solución se dará en aquellos supuestos en que:
a) no se cumplan las condiciones (art. 461, 2),
b) se plantea fuera de término
c) se plantea por persona que no estaba legitimada para ello.
Cuando la decisión en esta oposición es inadmitida, solo es posible interponer
contra la misma el recurso de casación (art. 461, 6 c.p.p.).
Con el acto de oposición, el imputado puede solicitar del juez que ha dictado el
decreto de condena penal, el juicio inmediato o el juicio abreviado o la aplicación de
la pena según el art. 444 (art. 461, 3).
Si la oposición ha solicitado el juicio inmediato, el juez dicta resolución según el
art. 456, 1, 3 y 5; si el oponente ha solicitado el juicio abreviado o la aplicación de la
pena según el art. 444, el juez fija un término dentro del cual el M.F. debe
manifestarse en favor del mismo, disponiendo que la solicitud y la resolución sean
notificados al M.F. a petición del oponente. Tanto si el M.F. no se manifiesta de
acuerdo como si el imputado no formula en el acto de oposición solicitud alguna, el
juez dicta resolución de juicio inmediato (art. 464, 1).
1
d'. Giudizio abbreviato
Esta via procedimental es de nueva creación, fruto de la reforma procesal penal
italiana de 1988. Por sus especialidades (caracteres y especialidades), puede afirmarse
que es la via procedimental más utilizable en principio.
En general cabe decir que tanto el giudizio abbreviato como la applicazione della
pena su richiesta delle parti son dos procedimientos especiales que cumplen con una
función idéntica: conseguir la finalización del proceso sin la celebración del juicio
oral13. Lo que se pretende, en consecuencia, con la reforma es llegar a una decisión
anticipada de la res iudicanda14.
Los presupuestos de este cauce procedimental son (art. 438):
1. La solicitud del mismo por el imputado, junto con el consenso o conformidad del
M.F.
2. Que esta solicitud se realice de forma oral cuando la misma se lleva a cabo en la
audiencia; en otro momento la solicitud se presenta de forma escrita.
3. La voluntad del imputado debe manifestarse personalmente o bien por medio de
procurador especial, debiendo ser expresamente firmada, firma que deberá revestir los
requisitos, en cuanto a su autenticidad, del art. 538, 3.
En cuanto al desarrollo procedimental, y partiendo de que el único legitimado
para solicitarlo es el imputado, se presenta la solicitud del imputado personalmente o
por medio del procuratore speciale, y siempre de forma expresa (art. 438, 3).
La condición que debe cumplirse para que pueda tomarse en cuenta la solicitud del
13
LUPO, E., Il giudizio abbreviato e l'applicazione della pena
negoziata, en "I giudizi semplificati", Cedam, Padova, 1989
(Coordinatore: A. Gaito), p. 62.
14
PISAPIA, G.D., Lineamenti del nuovo processo penale, cit.,
p. 58.
1
imputado es la de que la misma se presente ante la secretaría del órgano jurisdiccional
junto con el propio consentimiento del M.F. al menos cinco días antes de la fecha
fijada para la audiencia (art. 439, 1). Aunque también es posible presentar la solicitud
y el consenso en el curso de la audiencia, pero siempre hasta el momento en que se
formulen las conclusiones, según los arts. 421 y 422 (art. 439, 2). Si se presenta
durante la audiencia, se tiene que efectuar oralmente (art. 438, 2).
En todo caso, el M.F. manifestará su acuerdo ó no al procedimiento abreviado. Su
desacuerdo no debe ser motivado. Si no manifiesta su conformidad el M.F. sobre el
procedimiento abreviado, la petición del imputado carece de todo efecto. De ahí que
legalmente se venga exigiendo el consentimiento del M.F. para estimar la petición de
procedimiento abreviado (art. 438).
El órgano jurisdiccional resolverá sobre la viabilidad ó no del juicio abreviado. Si
la solicitud de juicio abreviado se presentó durante la audiencia, el órgano
jurisdiccional debe decidir inmediatamente en la misma, efectuando lectura de la
decisión misma (art. 440, 2).
a) Si estima la solicitud del imputado, dispondrá que el proceso puede resolverse
con lo que hasta el momento se ha realizado (allo stato degli atti), produciéndose la
suspensión de la vista, si es que el juez acuerda la via del procedimiento abreviado,
decisión del juez que deberá tomarse al menos tres días antes de la fecha de
celebración de la audiencia.
b) Si el órgano jurisdiccional dictara una resolución desestimatoria de la petición de
la parte, en ese caso le es posible al imputado volver a solicitar tal juicio abreviado a
lo largo del procedimiento, aunque siempre antes de que se formulen las conclusiones
(art. 440, 3 en relación con el 439, 2).
Como apuntabamos anteriormente una de las características del procedimiento
abreviado es la evitar el dibattimento o juicio oral, y, en consecuencia, terminada la
1
posible discusión entre las partes, caso de estar de acuerdo en el procedimiento
abreviado, el órgano jurisdiccional va a dictar la resolución que va a poner fin al
pleito. Esta resolución revestirá la forma de sentencia, la cual deberá acogerse a los
arts. 529 y ss. En consecuencia la sentencia que se dicte podrá ser absolutoria 15 o
condenatoria16.
15
Dentro de las sentencias absolutorias vamos a incluir:
1. Aquellas sentencias que deciden que no debe procederse, bien
porque la acción penal no debió ser iniciada o bien porque no debe
continuarse con la misma, o bien porque la prueba de la existencia
de una condición de procedibilidad es insuficiente o
contradictoria.
En todos estos casos estamos ante una sentencia que manda la
no continuación del procedimiento, sentencia que no encontramos
otra del género en el derecho español.
Si tuvieramos que calificar a la misma podríamos afirmar que
se trataría de una sentencia semejante al sobreseimiento nuestro,
solo que sería un sobreseimiento dibattimentale.
También se dictará una sentencia de no proceder en el
supuesto de que se declare que el hecho delictivo se ha
extinguido, o cuando existe la duda sobre la existencia de una
causa de extinción del hecho delictivo (art. 531, 2).
2. Sentencias propiamente de absolución. Se dictarán estas
sentencias cuando se entienda:
a) que el hecho no subsiste, que el imputado no lo ha cometido,
que el hecho no constituye delito o no está previsto como tal en
la ley o bien que el hecho lo ha cometido una persona inimputable
o no punible por otra razón (art. 530,1).
b) También se dictará esta sentencia cuando falta, es
insuficiente o contradictoria la prueba de que el hecho subsiste,
de que el imputado lo ha cometido, de que el hecho constituye
delito o de que el hecho ha estado cometido por persona
inimputable (art. 530, 2).
c) Si se prueba que el hecho ha sido cometido por una causa de
justificación o con una causa personal de no punibilidad o existe
la duda de las mismas (art. 530, 3).
16
Esta sentencia condenatoria deberá cumplir con los
requisitos y las condiciones establecidas en los arts. 533 y ss
del c.p.p. . No hay que olvidar, sin embargo, que en este supuesto
1
La sentencia dictada en este procedimiento abreviado deberá notificarsele al
imputado que no haya comparecido en el procedimiento (art. 442, 3).
En el supuesto de que exista imposibilidad de firmar la sentencia el juez, lo hará el
presidente del tribunal haciendo constancia de la causa de sustitución (art. 442, 4 en
relación con el art. 426, 2).
En cuanto al tema de la impugnación hay que tener en cuenta que la regla general
es la de la posible impugnación en apelación, siguiendo lo que dispone el art. 599. Las
excepciones a la misma vienen determinadas en el art. 43317.
Finalmente hemos de analizar los efectos que se pueden producir cuando
se tramita la causa por el procedimiento abreviado, cuales son:
a) Se entiende que el imputado renuncia a la formación de la prueba en contradicción
aceptando, con ello, una decisión fundada sustancialmente sobre los elementos que
fueron, en su día, recogidos y aportados por el M.F. .
b) Se produce, como beneficio, que, en caso de condena, la pena que se le impone por
de sentencia condenatoria la pena a imponer será disminuida un
tercio, incluyendo ya las circustancias que pudieran concurrir en
el supuesto (art. 442, 2).
17
De este precepto podemos afirmar que no cabe apelación:
1) Planteada por el imputado y el M.F. contra la sentencia de
absolución cuando la apelación pretende obtener otro contenido
(evidentemente condenatorio), o bien contra las sentencias a
través de las que se están aplicando las sanciones sustitutivas.
2) Tampoco puede interponer apelación el imputado contra las
sentencias de condena a una pena que no deba exigirse o bien se
condene a pena pecuniaria.
3) Tampoco puede interponer apelación el M.F. contra la
sentencia de condena, salvo que se trate de sentencia que modifica
el título del hecho delictivo.
1
el hecho delictivo en la sentencia, se reduce un tercio (art. 442,2 c.p.p.).
c) En relación a la parte civil, hay que tener en cuenta que ésta no tiene derecho a
intervenir en cuanto a la solicitud de juicio abreviado, a la que es absolutamente
extraña. En cualquier caso puede también estar a favor del juicio abreviado, en cuyo
caso la sentencia resolverá también respecto de la pretensión civil; si no manifiesta
expresamente su voluntad de aceptarlo, no tomará parte en el juicio abreviado y, en
ese caso, puede interponer la acción civil delante del juez civil en todo momento.
La falta de aceptación del juicio abreviado por la parte civil es
presupuesto necesario para la aplicación del art. 87.3 c.p.p., segun el cual la exclusión
del responsable civil se dispone de oficio "cuando el juez acepta la solicitud de juicio
abreviado". En el supuesto en que a través del juicio abreviado se resuelve también
sobre la pretensión civil, habrá que consentir la participación en el mismo del
responsable civil, ya bien porque voluntariamente así lo quiera o porque sea citado al
efecto.
Hay que entender que la aceptación del juicio abreviado será siempre expresa por
la parte civil, salvo el único supuesto de aceptación presunta, cual es el de que la parte
civil se constituya en tal en el procedimiento después de tener conocimiento de la
resolución del órgano jurisdiccional en el que se dispone el procedimiento abreviado18.
e'. Applicazione della pena su richiesta delle parti
Se trata de un procedimiento especial establecido en el Título II del Libro VI, el
cual, a diferencia de lo que sucede respecto del procedimiento abreviado que es una
18
Vide en este sentido LUPO, E., Il giudizio abbreviato...,
cit., p. 72.
1
novedad de la reforma, la aplicación de la pena
negociada tiene su precedente legal en el ordenamiento jurídico italiano en los arts. 77
a 84 de la Ley de 24 de noviembre de 1981 n. 689. No obstante existen numerosas
notas que diferencian esencialmente este instituto del instaurado en la legislación
precedente.
Siguiendo a LATTANZI19 podemos afirmar que la similitud de este
patteggiamento con el establecido en la ley n. 689 resulta realmente remota,
encontrándonos en realidad en presencia no de un hijo del antiguo patteggiamento
sino de un nieto, en el que las características de la estirpe se encuentran más
fuertemente transformadas20.
Estos dos institutos, el juicio abreviado y el patteggiamento, se inspiran en una
política negocial21, que suscitan algunas cuestiones de incompatibilidad no sólo con
algunos principios fundamentales del proceso (el de la obligatoriedad de la acción
penal, ex art. 112 CI, el principio de sometimiento del juez a la ley, art. 101, 2 CI, el
derecho de defensa, art. 24, 2 CI; la presunción de inocencia, art. 27, 2 CI;) sino
también respecto de los que constituyen los pilares básicos del sistema penal
sustantivo, dado que la aplicación de estos procedimientos viene a ser un precio caro
que debe pagar a exigencias de la funcionalidad del proceso, ya que se produce una
afectación clara en la teoría general de la pena, y, naturalmente, con ello, van a verse
afectados los fines a los que va dirigida la misma.
19
LATTANZI, G., Giudizio abbreviato e patteggiamento, en Cass.
Pen., 1988, p, 2195.
20
En el mismo sentido, LOZZI, G., L'applicazione della pena su
richiesta delle parti, en Riv. It. Dir. e Proc. Pen., 1989, p. 32.
21
DOLCINI, E., Razionalità nella commisurazione della pena: un
obiettivo ancora attuale?, Riv. ital. dir. proc. penale, 1990, p.
797.
1
II. Applicazione della pena su richiesta delle parti
A) Antecedentes
Como señalabamos anteriormente, fue la L. de 24 de noviembre de 1981 (n. 689)
la que introdujo el instituto del "patteggiamento"22, término que, de por sí, ha
producido numerosa polémica doctrinal23, dado que la mayor parte de la doctrina
entienden que el término patteggiamento es la traducción del plea bargaining del
sistema angloamericano, pero lo cierto es que el instituto en el sistema italiano, tal y
como lo configuraba la Ley de 1981, difería notablemente, como lo iremos viendo, de
la institución americana en el proceso penal.
A través de la Ley de 1981 se pretendía reformar en el sistema procesal penal
italiano aquellas materias que se referían a la pequeña criminalidad y, en
consecuencia, a aquellos contenciosos de poca entidad o de escasa alarma social; los
22
Sobre el estudio de este patteggiamento puede verse mi
libro, La conformidad en el proceso penal, Tirant lo Blanch,
Valencia, 1994, en prensa, donde analizo un estudio de la
conformidad en los sistemas americano, italiano, alemán y español,
y donde se desarrolla este instituto detalladamente (regulación
legal y naturaleza jurídica, objeto, determinación subjetiva,
solicitud, decisión, transferencia del ilícito penal al extrapenal
y la pretensión civil), así como la figura actual de la
applicazione della pena su richiesta delle parti.
23
CHIAVARIO, Patteggiamento e potere discrezionale del gudice,
en A.A.V.V., "Modifiche al sistema penale", en Quaderni di
Questione giustizia, Milano, 1982, pp. 139/140; PISAPIA, Compendio
di procedura penale, IV. ed., Padova, 1985, p. 578; MARZADURI, E.,
L'applicazione di sanzioni sostitutive su richiesta dell'imputato,
Giuffrè, Milano, 1985,, pp. 42 y ss;GAMBINI MUSSO, R., Il "plea
bargaining" tra common law e civil law, Giuffrè, Milano, 1985, pp.
118 y ss; entre otros.
1
que podían denominarse como bagatelas. Tal finalidad se intentaba en la fase de vista
oral, en el sentido de establecer que en el curso de la instrucción e incluso antes de que
se estableciera la apertura del juicio oral, el juez, cuando entendiera que por el hecho
por el que se procede podría condenarse a una de las sanciones sustitutivas previstas
en el art. 30 (semidetención, libertad controlada y pena pecuniaria), podría decidir, por
solicitud o con la conformidad del imputado, la aplicación de una medida
correspondiente a la sanción sustitutiva misma, mediante sentencia no impugnable en
la que se declararía "extinguido"24 el hecho delictivo (art. 52 bis).
En realidad el legislador había optado, con la introducción del instituto tal y como
se configuraba, por la "desprocesalización"25, y por tanto, por la introducción de
instrumentos (las sanciones a que se referia el art. 52 bis en realidad eran sanciones no
penales) los cuales más que tendentes hacia una simplificación del proceso, suponían
una alternativa radical a la condena que debería imponerse según ley.
El siguiente paso se produce en fecha 15 de julio de 1982, en la que se aprueba un
texto formulado por la Comisión de Justicia de la Cámara de los Diputados. En el
mismo se sigue manteniendo la solución de que, en el supuesto de utilizar este cauce
procesal y, por tanto, de llegar a un acuerdo entre el imputado y la acusación pública,
se consigue la extinción del
hecho delictivo (como sucedía en el texto de 1980), pero se diferencia del texto
anterior en que, en este caso, no se establece expresamente que la sentencia dictada de
conformidad declare extinguido el hecho por aceptación de la sanción por parte del
imputado, sino que se limita a fijar la posibilidad de extinción, dejando, en todo caso,
24
Mucho más expresivo es el término italiano "estinto", que
refleja, a nuestro modo de ver, mucho más claramente lo que el
legislador italiano estableció como compensación al consenso con
el imputado.
25
MARZADURI, E., L'applicazione di sanzioni..., cit., p. 44.
1
que sea el legislador delegado el que vaya a especificar los mecanismos a través de los
cuales el hecho será, en el supuesto de aplicación de este cauce procesal, declarado
extinguido26.
Este texto de 15 de julio de 1982 fue presentado al Gobierno en la misma
legislatura, con ocasión del Consejo de Ministros de 3 de noviembre de 1983. Con
fecha 18 de julio de 1984 se aprueba una "delega-bis" en la Cámara de Diputados,
transmitido al Senado el 3 de agosto de 1984 (n. 916), texto que contiene diversas
disposiciones significativas relativas a la introducción de mecanismos de aceleración
procesal en general y, en consecuencia, del instituto del patteggiamento en
particular27.
Es muy interesante ver la naturaleza jurídica que se le otorgaba a este
patteggiamento de la L. de 1981. Así, mientras que algunos autores entendían que se
trataba de una forma simplificada y abreviada del proceso penal, lo que suponía que
las sanciones a imponer a través del mismo eran penales; otros consideraban que la
solicitud del art. 77 determinaba una transformación del ilícito penal en
administrativo, y, en consecuencia, las sanciones eran administrativas; según estos
últimos autores se producía una despenalización a instancia de parte, una alternativa al
proceso penal y no ya una forma abreviada del mismo28.
B) Regulación actual y naturaleza jurídica
26
V. MARZADURI, E., L'applicazione di sanzioni..., cit., p.
49; y LATTANZI-LUPO, La nuova legge delega per il codice di
procedura penale: continuità e differenza di sistema, en Cass.
pen., 1983, pp. 191-2.
27
MARZADURI, E., L'apllicazione di sanzioni..., cit., p. 50.
28
Al respecto vide. LOZZI, G., L'applicazione della pena su
richiesta delle parti, Riv. ital. dir. e proc. penale, 1989, 1, p.
32.
1
La applicazione della pena su richiesta delle parti -así es como se le denomina a
este instituto en el nuevo código procesal penal italiano de 1988- viene regulada en los
arts. 444 a 448 del c.p.p. .
Para analizar la naturaleza jurídica de esta institución se va a hacer necesario que le
diferenciemos de algunas instituciones afines. Así:
En primer lugar es necesario diferenciar este instituto del nuevo procedimiento
abreviado, creado por la ley de 1988, dado que mientras que en el abreviado nos
encontramos ante un patteggiamento sul rito, es decir, que va a tener consecuencias
en cuanto al procedimiento, en la nueva institución regulada en los arts. 444 y ss. del
código procesal penal actual se establece un patteggiamento sulla pena. En
consecuencia en el procedimiento abreviado existe un consenso sobre el
procedimiento a seguir, y, ello va a afectar evidentemente a la entidad de la pena, es
decir producirá también su efecto en la calificación jurídica (calidad), mientras que en
el patteggiamento el consenso se produce sobre el tipo de pena, sobre la calificación
jurídica, lo cual también producirá su efecto reflejo, es decir, afectará al procedimiento
en cuanto determina una particular clausura del proceso.
En segundo lugar, vamos a tratar de fijar las diferencias existentes entre el antiguo
patteggiamento regulado en los anteriores arts. 77 y ss de la L. de 24 de noviembre
de 1981, n. 689, y la nueva regulación dada a esta institución de los arts. 444 c.p.p.,
dado que el anterior tan sólo podía tener cabida cuando estuvieramos ante supuestos
en los que se imponían sanciones sustitutivas (pena pecuniaria o libertad controlada),
mientras que en la actualidad puede ser utilizado también cuando lo que se trata de
imponer son penas ordinarias. Además de esta delimitación objetiva distinta de ambos
institutos, vamos a ir desarrollando a través de este capítulo todas las diferencias
existentes, a nivel incluso procedimental, entre el antiguo patteggiamento y el nuevo
1
regulado en los arts. 444 y ss c.p.p. .
Por último es importante tener en cuenta la distinción entre el instituto que ahora
nos ocupa y el plea bargaining del derecho anglosajón. Mientras el plea bargaining
encuentra su base en el desarrollo del principio de discrecionalidad de la acción penal,
el instituto italiano tiene necesariamente que estar sujeto al principio constitucional de
la obligatoriedad de la acción penal del art. 112 de la Constitución italiana. Es
evidente, sin embargo, que este instituto presenta respecto del plea bargaining-la
forma más afin a la aplicación de la pena previa petición o solicitud de las partes-
numerosas similitudes, dado que también en el campo del plea bargaining el
representante de la acusación pública acuerda con el imputado el tratamiento
sancionatorio que será objeto de la solicitud llevada a cabo ante el juez: falta también a
este último la facultad de conformarse o rechazar el acuerdo realizado por las partes.
Para estas decisiones el juez puede solicitar al probation officer una relación sobre la
personalidad del imputado: no ratificará el acuerdo, cuando entienda que el mismo fija
una pena que compromete las exigencias de defensa social. En este caso se procederá
al juicio oral.
Puede apuntarse que el legislador italiano de 1988 ha sacrificado el papel del juez
en la determinación de la pena según el art. 444 c.p.p. de forma más radical que en el
sistema americano. El TC ha venido a remodelar la situación planteada, como
veremos en su momento.
C) Objeto del consenso
El presupuesto objetivo de este consenso viene determinado en los supuestos en los
que cabría admitir, según la ley, esta solicitud efectuada por las partes en el proceso.
El actual patteggiamento tiene por objeto la aplicación de una sanción sustitutiva,
1
una pena pecuniaria o una pena privativa de libertad que, teniendo en cuenta las
eventuales circustancias atenuantes y la posterior disminución de hasta un tercio de la
pena prevista en el supuesto de esta institución, no supere los dos años de reclusión o
de arresto, solo o conjuntamente con una pena pecuniaria. El límite de dos años va a
operar, en consecuencia, después de efectuar el juicio comparativo sobre las
circustancias y después de la aplicación de la particular reducción de hasta un tercio
prevista como incentivo del procedimiento.
En el código de 1988 permanece la posibilidad de aplicar las sanciones sustitutivas
en todos los supuestos en que sean aplicables de oficio sin que jueguen aquí las
exclusiones subjetivas previstas en el art. 80 de la ley n. 689 de 1981.
D) Presupuestos
I. La delimitación objetiva. Se articula como una solicitud, formulada por el
imputado o por el Ministerio Fiscal, conjuntamente o por alguno de ellos con el
consenso del otro, de aplicación de una sanción sustitutiva, de una pena pecuniaria o
de una pena privativa de libertad que, teniendo en cuenta las concretas circustancias
atenuantes y de la reducción ulterior (hasta un tercio) prevista por la ley, no superen
los dos años de reclusión o de arresto, solas o conjuntas a penas pecuniarias.
II. Desde el punto de vista subjetivo vamos a analizar los sujetos que van a poder
solicitar esta institución. Así:
La iniciativa para poder hacer uso del procedimiento de la applicazione della pena
su richiesta delle parti puede provenir tanto del M.F. como del imputado.
Aquí radica una de las diferencias con el sistema anterior, en cuanto en los
anteriores arts. 77 y ss sólo podía solicitarse este instituto por el imputado, mientras
1
que en los arts. 444 y ss se permite a las partes, en general, hacer uso de este consenso,
lo que significa, en consecuencia, que pueden solicitarlo tanto el imputado como el
[Link], ya sea de forma conjunta o bien el uno con el consenso del otro.
III. Delimitación temporal: La solicitud puede formularse ya en la fase de las
indagini preliminari, o ya, posteriormente, siempre y cuando se efectúe en cualquier
momento previo a la apertura del dibattimento de primer grado.
Este plazo es el mismo que se le da al M. Fiscal para el caso de que en un primer
momento haya denegado el consenso respecto de la petición efectuada por el
imputado, con el fin de que exista una segunda oportunidad para otorgar dicho
consenso. Si aún considera denegable el mismo, deberá esa disconformidad motivarla,
enumerando en tal caso las razones de esta disconformidad.
E) Procedimiento
a. Solicitud
El acuerdo de las partes sobre la pena va a determinar una modificación clara del
procedimiento penal, en el sentido de que se va a instaurar un procedimiento especial,
el cual puede dar lugar a un desarrollo particular del proceso, que viene a estar
claramente determinado por la sentencia a través de la cual el juez va a disponer la
aplicación de la pena por solicitud de las partes (art. 444.2 c.p.p. 1988).
El acuerdo de las partes puede partir de las indagini preliminari, de la udienza
preliminare o en todo momento justo antes de que se declare la apertura del
dibattimento (art. 446.1 y 4 c.p.p. 1988).
Los caracteres que debe revestir esta solicitud del consenso son practicamente los
1
mismos sea cual sea el momento en que esta solicitud se presenta. No obstante puede
afirmarse que la nota característica que diferencia a la solicitud presentada en el curso
de la udienza respecto de la que se presenta en las siguientes fases procedimentales
radica en que mientras en ésta el acuerdo es exteriorizado oralmente, en los otros
supuestos deberá exteriorizarse de forma escrita (art. 446.2 c.p.p.1988).
Además de esta forma de exteriorización de la solicitud, hay que tener en cuenta
las siguientes características:
1. Deberá quedar constancia expresa de la voluntad del imputado de consensuar,
voluntad que deberá exteriorizarse personalmente o bien a través de un procurador
especial (at. 446, 2).
2. Asimismo deberá autentificarse la firma del imputado en la solicitud, lo que
deberá llevarse a cabo según el procedimiento y forma establecidos en el art. 583, 3
(art. 446, 2).
3. En el supuesto de falta de consenso del M.F., deberá establecer las razones el
mismo de su falta de acuerdo en este procedimiento (at. 446, 6).
La solicitud presentada durante las indagini preliminari se lleva a cabo de forma
escrita (art. 446, 2). Ademas de los caracteres que vimos debe revestir esta solicitud en
toda fase, vamos a analizar cuales son las características que le diferencian en esta
fase.
La existencia del acuerdo durante las indagini determina la obligación del juez de
fijar una audiencia para decidir la solicitud de las partes (art. 447). La decisión del juez
va a venir condicionada al informe del M.F., que debe ser depositado en la secretaría
del juzgado al menos tres días antes de la audiencia (art. 447.1). Asimismo hay que
tener en cuenta que el juez va a poder ordenar la exhibición de los actos contenidos en
el informe del M.F. con el único fin de decidir sobre la petición del consenso.
Como conclusión hay que afirmar que, como norma general acuñada en el art. 446,
1
1 y 4 c.p.p., será posible presentar la solicitud del consenso en todo momento
procedimental antes de la apertura del juicio oral. Es posible solicitar esta via
consensual incluso en aquellos casos en que se solicitó con caracter previo y éste fue
negado.
b Decisión
LLegado el momento de tomar una decisión sobre el consenso planteado por las
partes, vamos a analizar, previamente, el papel que va a tener el órgano jurisdiccional
y su vinculación a la solicitud de las partes.
Al juez se le reconoce el poder de rechazar el acuerdo cuando éste no se ajusta a
los elementos jurídicos que sirven para la determinación de la pena. El juez no
estimará la solicitud cuando entienda que la calificación jurídica del hecho es distinta
y debe comportar una pena mayor, o que las circustancias atenuantes apuntadas no
concurren. Sin embargo interesante en esta materia fue la S. T.C. de 14 diciembre de
1989, en la que se vino a afirmar que el juez no tiene reconocido ningún poder de
control de la congruencia de la pena solicitada, tratándose ésta de una materia
reservada a la determinación exclusiva de las partes. Por lo tanto, una vez examinada
la calificación jurídica del hecho, la aplicación de las circustancias y el juicio de
valoración, el juez no podrá hacer otra cosa que aplicar la pena en la especie y en la
medida indicada por las partes. Queda, sin embargo, el poder-deber de pronunciar la
absolución en virtud del art. 128 si concurren los presupuestos necesarios para dictar
tal sentencia. En consecuencia, el papel del juez es el de decidir, en base al estado de
las cosas, sí existen las condiciones para la absolución y, en caso negativo, sí son
adecuadas las condiciones fijadas por las partes en lo referente a la pena, mientras no
exista una positiva aceptación de la responsabilidad penal.
1
En todo caso entendemos que el órgano jurisdiccional, en el momento de decidir,
podrá llegar a dos soluciones:
1) Concluir el proceso con una sentencia (sí concurren las condiciones), que
estimará la pena consensuada de las partes, o bien,
2) Denegar la solicitud de consenso efectuada por las partes, lo que le llevará al juez
a remitir las actuaciones al M.F.
La resolución del órgano jurisdiccional deberá dictarse tras la audiencia prevista en
el art. 447 (caso de que la solicitud se presentara en las indagini preliminari), tras la
audiencia preliminar o tras el juicio.
En el último supuesto la ley no señala la forma que debe revestir la resolución del
juez. La norma del art. 125.1 c.p.p. 1988 exigiría una expresa previsión. En realidad
podría llegar a afirmarse que deberá revestir la forma de auto motivado (art. 125.3).
Por el contrario, la resolución con la que se acoge la solicitud de las partes, y, en
consecuencia, el consenso, reviste forma de sentencia, que deberá pronunciarse
inmediatamente.
En todo caso hay que tener en cuenta que el juez que acoge la solicitud dicta una
sentencia cuyo contenido será la aplicación de la pena consensuada entre las partes,
debiendo hacer mención de tal solicitud también en la parte dispositiva de la sentencia
(art. 444.2 c.p.p. 1988).
Siguiendo a BOSCHI29 podemos afirmar que la sentencia que se dicta debe ser
motivada en los siguientes puntos:
1) Respecto de la subsistencia del acuerdo de las partes sobre la aplicación de una
determinada pena.
2) Respecto de la insubsistencia de una situación probatoria tal que imponga la
29
BOSCHI, G., Sentenza di condanna típica per l'applicazione
di pena patteggiata, Giustizia penale 1990, 3, p.647.
1
adopción de una sentencia de absolución o de no dar lugar a proceder porque de los
actos resulta evidente que el hecho no subsiste o que el imputado no lo ha cometido o
que el hecho no constituye delito o no está previsto en la ley como delito, en el sentido
apuntado por el art. 129, 2 c.p.p..
3) Respecto de la decisión positiva de la certeza de la calificación jurídica del hecho,
no así respecto de la aplicación de la comparación de las circustancias alegadas por las
partes.
4) Respecto de la valoración de la congruencia de la pena consensuada por las
partes.
La motivación sobre la aplicación y sobre la comparación de las circustancias, no
así sobre la calificación jurídica del hecho viene normalmente determinada a los fines
de aceptar la operatividad de la causa de extinción del hecho delictivo, tales como la
amnistía y la prescripción.
De este modo el control del juez debe referirse a la observación o control del
principio de proporcionalidad entre calidad y cantidad de las sanciones por una parte,
y de la ofensa, por otra, no así respecto de que la especie y duración de las mismas
hayan sido calibradas en función de la necesidad reeducativa del sujeto.
Parece quererse desprender de la normativa sobre esta institución que se necesita la
previa aceptación de la responsabilidad penal. Pero si así fuera, habría que tener en
cuenta la objeción de fondo según la cual la aplicación de la pena exige la previa
aceptación de la responsabilidad nulla poena sine culpa, de tal modo que constituya
un monstrum al pretender fundar la aplicación de la pena en la responsabilidad
hipotética del imputado.
Siguiendo a BOSCHI se puede mantener la tesis según la cual la sentencia prevista
en el art. 444 c.p.p. no debe contener motivación alguna en orden a la aceptación de la
responsabilidad del imputado. En lugar de tal aceptación, es suficiente que el juez
1
verifique la existencia de la solicitud o del consenso del imputado, disponiendo la
comparación con la norma del art. 446, 5 c.p.p..
La atipicidad de la sentencia de condena prevista en el art. 444 c.p.p. no supone la
condena al pago de las costas del procedimiento, ni la aplicación de penas accesorias y
de medidas de seguridad, con la excepción del embargo en los supuestos previstos en
el art. 240, 2 c.p.; no resuelve sobre la pretensión civil según el art. 578 c.p.p. salvo
que se haya pronunciado en la fase de impugnación; no tiene eficacia en los juicios
civiles y administrativos; no se hace mención en las actas judiciales expedidas a
solicitud del interesado; si se sigue lo dispuesto en el art. 445 c.p.p. se produce la
extinción del hecho delictivo y de todo efecto penal. La atipicidad de la sentencia de
condena en examen comporta obviamente que no pueda aplicarse a todos los modelos
de sentencia derivados del art. 546 c.p.p. y, en particular, la prescripción relativa a las
indicaciones de las pruebas puestas como base de las decisiones y las enunciaciones
de las razones por las cuales el juez no entiende admisibles las pruebas contrarias.
En conclusión, por tanto, siguiendo al citado autor BOSCHI, podemos afirmar que
el juez dispone con sentencia la aplicación de la pena indicada, determinando en la
parte dispositiva que se hizo la correspondiente solicitud de las partes. Por lo tanto la
parte dispositiva de la sentencia no debe contener otras expresiones que la solicitud de
parte y la aplicación de la pena.
De todo lo que hemos visto podemos ya extraer las líneas generales para delimitar
la naturaleza jurídica de la sentencia que se dicta (sulla base degli atti) sí se estima
por el órgano jurisdiccional el consenso de las partes. En consecuencia, partiendo del
art. 445, 1 c.p.p., salvo en determinadas disposiciones de las leyes, la sentencia se
equipara a un pronunciamiento de condena. Esta expresión debe significar que, no
siendo una sentencia de condena en sentido propio, la sentencia del consenso es una
sentencia que, salvo las excepciones previstas en la ley, produce los mismos efectos
1
que una sentencia de condena a la que se le equipara.
Por todo ello la sentencia del art. 444 c.p.p. puede considerarse como una sentencia
de condena atípica, en cuanto la aplicación de la pena resulta no ya de la aceptación de
la responsabilidad por parte del juez, sino de la solicitud del imputado considerada
como confesión de la responsabilidad por hechos concluyentes.
No puede olvidarse que el instituto en examen deriva del consenso del proceso
penal anglosajón, que se inspira en el pragmatismo del realismo jurídico. En este
sistema es natural partir de la base de que sí el imputado mismo llega a un acuerdo con
la acusación, quiere decir que inequívocamente se considera culpable, al confesar,
incluso de forma implícita, ser responsable de los hechos acusados.
Con la sentencia por la que se acoge el consenso de las partes se pone fin al
procedimiento. El legislador ha establecido expresamente una norma en relación a la
posible impugnabilidad de esta resolución. Así:
a) en el caso de que se dictara una sentencia acogiendo la solicitud de consenso,
aún existiendo la disconformidad del M.F:, será posible a éste el interponer apelación
contra esta sentencia (art. 448, 2).
b) en todos los demás supuestos la sentencia pone fin al procedimiento, sin
posibilidad alguna de ser recurrida en apelación (art. 448, 2).
F) Problemas constitucionales que plantea la applicazione
della pena su richiesta delle parti
La S. de 2 de julio de 1990 n. 313 (Gazzetta ufficiale 1. serie speciale, 4 julio 1990,
n. 27) plantea las distintas cuestiones que desde el punto de vista constitucional
pueden ser dudosas, al suponer o poder suponer una vulneración de los principios
constitucionales. Así:
1
1) Respecto del art. 101,1 CI, dado que el contenido de la sentencia no supone una
intervención del órgano jurisdiccional, de tal modo que, de alguna forma, el juez
tendrá que medir la pena, no en el sentido del art. 133 c.p., y por tanto en los términos
legalmente predeterminados sino a causa de un poder discrecional atribuido a los otros
sujetos del proceso.
El TC italiano resolvió esta cuestión en la sentencia citada, en el sentido de
entender que el juez no sólo va a tener el poder-deber de controlar la certeza de la
existencia de las circustancias que las partes han alegado, sino que también puede
apreciar libremente otras circustancias, ya sean atenuantes o agravantes: teniendo en
cuenta, evidentemente, el posible juicio de equilibrio o desequilibrio que la solicitud
de las partes puede llegar a suponer.
No hay que olvidar que no estamos ante una atribución del imputado, sino ante una
posibilidad de solicitud, con el consenso del M.F., que se presenta ante el juez. No es
exacto, por tanto, que el imputado se atribuya una pena sino que es el juez el que debe
imponerla.
2) Respecto del art. 102, 1 CI, que reserva a los magistrados ordinarios el ejercicio
de la función jurisdiccional, mientras que el art. 444 c.p.p. deja a las partes (M.F. e
imputado) la elección discrecional de la medida de la pena que viene impuesta al juez.
El Tribunal Constitucional entiende que no existe ninguna pugna con los preceptos
constitucionales citados, dado que, aunque fuese verdad que el art. 444 atribuye al juez
un control de legitimidad, se trataría de una función jurisdiccional en todo caso, y por
más una función esencial, dado que, de otro modo, las partes no tendrían ninguna
posibilidad de elegir el tipo de procedimiento. En realidad, sigue afirmando el TC, el
juez no puede dejar sin justificación en la sentencia la apreciación de la exactitud o, al
1
menos, de la calificación jurídica del hecho.
Del mismo modo se deben establecer las razones por las que las circustancias,
atenuantes o agravantes, y la eventual prevalencia o equivalencia de la una respecto de
la otra, sean o no consideradas como determinantes en el sentido señalado en la
solicitud consensuada de las partes.
No hay que olvidar que el modelo general de sentencia que diseña el legislador
italiano en el art. 546 c.p.p. prevé en su letra e) del primer párrafo que "la concisa
exposición de los motivos de hecho y de derecho sobre los que la decisión se funda",
se trata de una exigencia que no está excluida de la configuración particular de la
sentencia prevista en el art. 444 c.p.p. .
3) Con los principios apuntados en los arts. 13, 1 y 24, 2 CI, respecto del propio art.
444 c.p.p., al consentir el pronunciamiento de una sentencia de condena en base a los
actos relativos a las indagini preliminari y, por tanto, sin aceptación sustancial de
responsabilidad, siendole posible al imputado el renunciar derechos indisponibles a las
partes, como el derecho a la libertad personal y el derecho de defensa.
Cuando el imputado solicita la aplicación de una pena, lo hace para reducir al
mínimo la posible pena a que podría llegar a someterse su libertad. Y, en cuanto a la
defensa, es realmente un intrumento eficaz que la ley atribuye al imputado de adquirir
con seguridad una pena mínima sustrayéndose del riesgo de una mayor y más grave
punición, así como beneficiándose de la suspensión condicional, siempre que se den
los presupuestos y así lo establezca el juez.
No puede, como ha señalado el TC, confundirse el derecho de libertad y el de
defensa con la obligación absoluta de ejercitarlos. La ley fundamental garantiza las
condiciones a partir de las cuales los derechos de libertad y de defensa pueden ser
ejercitados en toda su legítima extensión, pero ésto no significa que autorice a
1
configurar o a establecer el ejercicio de estos derechos como algo obligatorio.
Interesante es también el tema de sí se produce una quiebra del derecho de defensa
al no decidirse en la sentencia consensuada sobre la pretensión civil acumulada a la
penal.
Aunque otra cosa se diga, siguiendo a LOZZI 30, podemos afirmar que el derecho
de defensa garantizado expresamente en el art. 24, 2 CI, en todo caso y grado del
procedimiento, no puede eludirse sobre la base de que la imposibilidad de su ejercicio
en un procedimiento donde se ha hecho uso del consenso, va a ser compensada con la
posibilidad de ejercitar el mismo en otro ámbito procesal. Es decir, la posibilidad de
ejercitar en el proceso civil el derecho a la restitución y al resarcimiento no puede
suponer una compensación a la parte civil ante la falta de una decisión de fondo sobre
la acción civil planteada en via penal.
Puede llegar a afirmarse que la imposibilidad de obtener una resolución de fondo
en lo correspondiente a la pretensión civil ejercitada por la parte, determina una
inequívoca merma del contradictorio en el proceso penal, contradictorio garantizado
en el art. 24, 2 CI.
La solicitud del consenso, como señala LOZZI 31, por el imputado suponen una
renuncia al ejercicio del derecho de defensa como contradictorio en el ámbito de
formación de la prueba, renuncia que, como se desprende de la letra de la ley, atribuye
valor probatorio a las indagini preliminari.
La renuncia no afecta al derecho de defensa en su sentido amplio, en cuanto ese
derecho continuará siendo ejercitado, pero se refiere únicamente a aquel contradictorio
en el ámbito de formación de la prueba, al cual el imputado mantiene el poder de
30
LOZZI, G., La legittimità costituzionale del c.d.
patteggiamento, Riv. ital. proc. penale, 1990, p. 1609/10.
31
LOZZI, G., La legittimità costituzionale del c.d.
patteggiamento, Riv, ital, proc. penale, 1990, p. 1602.
1
renunciar reconociendo así implicitamente valor probatorio a las indagini preliminari
efectuadas.
El M.F. deberá tan sólo solicitar el consenso o dar su consentimiento a la solicitud
del imputado solo cuando entienda que las indagini preliminari consideradas como
prueba son suficientes para justificar una aceptación de la responsabilidad, dado que,
sí así no fuera, el juez debería absolver al imputado por falta de prueba.
4) Con el art. 27, 2 CI, porque limitando la actuación del juez al examen de la mera
subsistencia de las causas de impunibilidad (art. 29 c.p.p.), se podría llegar a plantear
que se está produciendo una quiebra del principio de presunción de inocencia, en
cuanto parece que, de este modo, se viene a exigir la prueba de la inocencia así como
de la responsabilidad penal.
En el ordenamiento jurídico-procesal es preferente la iniciativa de las partes en el
ámbito probatorio, lo que no va a impedir la posibilidad del examen de oficio por el
juez sobre sí se ha adquirido la prueba de que el hecho no subsiste o que el imputado
no lo ha cometido. Si resulta negativa esta primera cuestión así como sí el imputado
sigue manteniendo su inocencia y cree en la existencia de elementos que van a servir
para demostrar la misma, nadie le va a obligar a solicitar la aplicación de la pena, y
tiene a su disposición las garantías que comporta el procedimiento ordinario. En otros
términos, quien solicita la aplicación de una pena está renunciando a la facultad de
contestar la acusación contra él planteada, sin que ello pueda considerarse como
violación del principio de presunción de inocencia, que va a continuar manteniendo su
papel hasta que la sentencia sea irrevocable.
Como señala LOZZI32, debe probarse la responsabilidad del imputado. En tal
32
LOZZI, G., La legittimità costituzionale del c.d.
patteggiamento, Riv. ital. proc. penale, 1990, p. 1601.
1
medida ésto es así que, en caso de falta de prueba, se entiende que una persona es
inocente. Esto significa que la presunción de inocencia va a exigir un minimo de
prueba en relación a la responsabilidad del imputado, de tal modo que sea suficiente
como para justificar una sentencia condenatoria. En consecuencia, una regulación que
consienta una condena sin aceptación de la responsabilidad, va contra el art. 27, 2 CI.
Es evidente que el consenso, en cuanto solicitud de aplicación de la pena por el
imputado, juntamente con el M.F., no puede entenderse como medio de prueba de la
responsabilidad, dado que, de otro modo, estaríamos afirmando que la solicitud o el
consenso del imputado suponen una confesión.
5) Se podría plantear también algún problema con la obligación constitucional de
motivar las decisiones jurisdiccionales, establecida en el art. 111, 1 CI, puesto que la
sentencia prevista en el art. 444 c.p.p. prescinde completamente de cualquier
valoración de mérito por parte del juez, y, por tanto, de su libre convencimiento. Ello
viene a demostrar que sería realmente complejo el atribuir valor de motivación a la
parte dispositiva que ha estado presentada por las partes.
Esta sentencia del TC , sin embargo, viene a establecer la inconstitucionalidad del
art. 444, 2 c.p.p. italiano en cuanto no prevé que, a los fines y en los limites
establecidos en el art. 27, 3 CI el juez pueda valorar la congruencia de la pena indicada
por las partes, rechazando las posibles valoraciones desfavorables.
Con caracter previo podemos afirmar que durante muchos años la doctrina había
reclamado de la jurisprudencia33 una rigurosa y estricta aplicación de las leyes en el
ámbito de la determinación de la pena y había solicitado al legislador una reforma del
art. 133 c.p., de tal forma que llevara a acentuar la capacidad de orientar y vincular la
33
DOLCINI, E., Razionalità nella commisurazione della
pena:..., cit, p. 805.
1
discrecionalidad del juez. A tales instancias el nuevo código procesal penal ha
contestado estableciendo, frente al modelo ordinario de determinación de la pena, un
modelo distinto, desvinculado de cualquier disciplina legislativa y que niega al juez
cualquier papel en cuanto al acuerdo establecido entre las partes.
En algunos supuestos puede llegar a plantearse una situación de incongruencia que
vulnera, de alguna forma, el principio constitucional establecido en el art. 27, 3 CI.
Con ello vamos entramos en un tema que incide en el derecho sustantivo penal, y al
que vamos a dedicar nuestras siguientes líneas.
La pena, aunque otra cosa pueda decirse, es evidente que supone una medida
aflictiva sobre la persona que la padece, si bien es cierto que en su naturaleza inciden
caracteres de defensa social, y de prevención general. Pero, por una parte (aflictividad
y retribución) se trata de funciones que reflejan aquellas condiciones mínimas, sin las
cuales la pena dejaría de ser tal. Por otra parte, las otras (reintegración, intimidación y
defensa social) se tratan de valores que tienen un fundamento constitucional, pero no
en el sentido de autorizar el prejuicio de la finalidad reeducativa expresamente
consagrada en la Constitución en el contexto del instituto de la pena.
Si todo el desarrollo del proceso viniese orientado a estas diversas finalidades a que
tiende la pena, además del principio reeducativo, se correría el riesgo de
instrumentalizar al individuo por fines generales de política criminal (prevención
general) o de privilegiar la satisfacción de necesidades colectivas de estabilidad y
seguridad (defensa social), sacrificando la finalidad especial o singular de la pena, y
todo ello para conseguir la finalidad de ejemplariedad de la sanción. Y es por ello,
señala el TC italiano, que en el Estado actual, la finalidad reeducativa no puede ser
considerada extraña a la legitimación y a la función misma de la pena.
La experiencia ha demostrado que la necesidad constitucional de que la pena tienda
a reeducar, lejos de representar una mera tendencia genérica, indica, sin embargo, una
1
de las cualidades esenciales y generales que caracterizan a la pena en su contenido
ontológico, y la acompañan desde que nace hasta que se extingue. Si la finalidad
reeducativa viniese limitada a la fase ejecutiva, existiría el riesgo de que la especie y la
duración de las sanciones o penas no estuvieran calibradas a la necesidad reeducativa
del sujeto. De este modo se trata de un principio que se ha convertido en patrimonio
de la cultura jurídica europea, particularmente por su relación con el principio de
proporcionalidad entre cualidad y cantidad de las sanciones, por una parte, y de
ofensa, por la otra.
El art. 444, 2 c.p.p., a diferencia de cuanto dispone el art. 448, 1 del mismo código,
previendo que el juez deba atender a la pena así indicada por las partes, limitándose a
enunciar en la parte dispositiva que ésta ha sido la solicitada por la parte, no consiente
el valorar la congruencia de la pena a los fines y dentro de los límites del art. 27, 3 CI.
Y, en consecuencia, por ello debe declararse la inconstitucionalidad de estas
disposiciones.
Resumiendo podemos afirmar que sí el consenso se efectúa antes de la apertura del
juicio oral puede suceder, o bien que el juez considere congruente la pena consensuada
y, en tal caso, pronuncia inmediatamente sentencia así como dispone el art. 448, 1
c.p.p. o bien, si entiende que es incongruente la pena misma, opta por el juicio oral.
Esta solución lleva a plantear sí existe prejudicialidad, dado que, antes del inicio de la
vista el juzgador ya ha dado un juicio de valor sobre la congruencia de la pena34.
En realidad lo que ha hecho el TC italiano en su sentencia de 2 de julio 1990 n.
313, ha sido declarar la inconstitucionalidad del art. 444, 2 c.p.p. respecto del art. 27, 3
CI. Y con ello ha venido a determinar que el juez puede valorar la congruencia de la
pena indicada por las partes, rechazando la solicitud en hipótesis de valoraciones
34
LOZZI, G., La legittimità costituzionale del c.d.
patteggiamento, cit., p. 1610.
1
desfavorables. Esta sentencia ha negado, por tanto, que el juez, al resolver en función
de lo previsto en el art. 444 c.p.p., haya ejercido unos poderes de caracter notarial. El
juez, llegado este momento, se convence a si mismo por el resultado de los hechos y
no por el modo en el que las partes los han valorado, aunque puede contestar que la
calificación jurídica a la que las partes se aferran no es la que realmente deba
desprenderse de los resultados.
La sentencia del TC italiano de 1990 (n. 330) ha venido a otorgar integramente al
juez la función de la determinación de la pena tambien en el ámbito de los
denominados procedimientos especiales regulados en el art. 444 c.p.p.. En
consecuencia, el juez va a poder rechazar la solicitud de las partes y disponer que se
proceda según el procedimiento ordinario. Con esta sentencia el TC viene a fijar una
teoría de la pena que rechaza la idea de retribución de la misma, valora la reeducación
y atribuye a la prevención general un papel en todo caso accesorio. Respecto de la
reeducación el TC fija la relación esencial con el principio de proporcionalidad entre
la cantidad y calidad de las sanciones, por un lado, y con la ofensa, por otro.
La sentencia viene a abrir nuevas perspectivas desde el punto de vista de la
determinación de la pena: el significado del inequívoco reconocimiento que la función
de la pena supone, por así decir, la estrella polar de la determinación de aquélla. Y esta
sentencia viene a dar indicaciones de mérito que pueden sintetizarse en : prevención
especial bajo los límites determinados por el principio de la proporcionalidad; papel
accesorio debe reconocersele a la prevención general, también determinada por la
pena correspondiente a la culpabilidad y al mínimo fijado.
G) Efectos
El art. 445 c.p.p. 1988 establece los efectos de la sentencia de aplicación de la pena
1
a solicitud de las partes, superando con ello la ambigüedad contenida en el art. 77 de la
L. n. 689 de 1981.
La sentencia ex art. 77 tenía como efecto inmediato y principal la aplicación de las
sanciones sustitutivas y la extinción del hecho delictivo, mientras que eran excluidas
las aplicaciones de penas accesorias o de medidas de seguridad, a excepción del
embargo en los casos previstos en el art. 240, 2 c.p.. No hay que olvidar que esta
sentencia suponía la imposibilidad de dictar una sentencia consensuada. Controvertido
era el tema de si la sentencia suponía la condena al pago de las costas procesales,
debiendo afirmar que la solución que se diera va a depender de que se le atribuya ó no
el caracter de sentencia de condena ó no a la dictada ex art. 77, como ya vimos en su
momento.
Con mayor precisión, como apuntabamos, se fijan los efectos de la sentencia ex art.
444 c.p.p., cuales son:
1. Esta sentencia no supone el pago de las costas procesales.
2. No se consiente la aplicación de penas accesorias o de medidas de seguridad, con
la única salvedad de la posibilidad existente de proceder al embargo en los supuestos
que se preven en el art. 240, 2 c.p..
3. La sentencia, aún dictada después de la clausura del juicio oral, no tiene eficacia
en los juicios civiles o administrativos.
4. En general puede afirmarse que la sentencia que aquí se dicta, puede equipararse a
una sentencia normal de condena (art. 445, 1, in fine c.p.p.).
La sentencia dictada y prevista en el art. 445 c.p.p. contiene un condena penal en
sentido propio35, aunque tiene, evidentemente, algunas diferencias sensibles respecto
de la condena establecida en los arts. 533 y ss c.p.p. (de ahí que la propia norma se
35
LUPO, E., Il giudizio abbreviato e l'applicazione della pena
negoziata, cit., p. 78.
1
refiera a una sentencia "equiparada a un pronunciamiento de condena"-art. 445.1 in
fine- ).
5. El efecto fundamental, sin embargo, va a ser el de conseguir la reducción de la
pena hasta un tercio.
6. Uno de los efectos que producá la anterior sentencia dictada ex art. 77 era
precisamente la de la extinción del hecho delictivo. Pues bien, en la actual regulación
la extinción del delito queda condicionada por el art. 445.2 c.p.p. de 1988 al
comportamiento posterior del imputado. Es decir, se establece un plazo de cinco años,
en caso de delito, o de dos años, en caso de faltas, dentro de los cuales el condenado
no debe cometer ningún delito ni ninguna falta de la misma índole. En consecuencia,
estamos ante una extinción "especial" del hecho delictivo, subordinada a las
condiciones establecidas legalmente. En todo caso hay que tener en cuenta que esta
posible extinción del hecho se diferencia de la anterior esencialmente por el hecho de
que va a retrotraer los efectos penales.
7. Es posible también hablar de la suspensión condicional de la pena (art. 445, 2, 2
c.p.p.), es decir que, dándose las condiciones antes apuntadas necesarias para que se
produzca la extinción del hecho delictivo, se ha aplicado una pena pecuniaria o una
sanción sustitutiva, en cuyo caso no existirá obstáculo para la concesión de una
posterior suspensión condicional de la pena.
H) Conclusiones
En general podemos afirmar que las nuevas normas sobre esta materia en el c.p.p
no hacen sino incentivar la aplicación del consenso, es decir, la aplicación de los
procedimientos diferenciados, o especiales. En los procesos en los que hoy se condena
a pena de dos años o inferior, el consenso sobre la pena y sobre la concesión de la
1
suspensión condicional, la reducción de hasta un tercio de la pena misma, la extinción
especial de los efectos del hecho... debería llevar al imputado, el cual no tiene
posibilidades de esperar una amnistía o la prescripción, a solicitar la aplicación de la
pena ex art. 444 c.p.p. .
Todo ello lleva, en palabras de LOZZI36, a pensar en la idea de que los intereses del
imputado hacia el sistema consensuado van a ser evidentes, y, por ello, se producirá
ante la concreta posibilidad de una amplia actuación del procedimiento en cuestión,
una restricción de la utilización del juicio oral, al optar el mismo por esta via
procedimental tan beneficiosa a sus intereses.
36
LOZZI, G, L'applicazione della pena..., cit., p. 52.