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Promoción de la política pública para el desarrollo de las huertas rurales y urbanas en Chile

Guillermo Toro B. 2015

La visión de la FAO se basa en “un mundo libre del hambre y de la malnutrición, en el que la
alimentación y la agricultura contribuyan a mejorar los niveles de vida de todos sus habitantes,
especialmente los más pobres, de forma sostenible desde el punto de vista económico y social”.

Se estima que para el 2050 la escasez de tierras agrícolas, agua, bosques y biodiversidad será una
problemática que debe ser abordada con tiempo; situación que dificulta y pone en tela de juicio la
sostenibilidad económica general del planeta. Por su parte, y como consecuencia de la urbanización,
la inseguridad alimentaria paulatinamente se irá convirtiendo en un problema cada vez más urbano,
cuya solución requerirá de diferentes tipos de intervenciones, enfocadas a la regulación de los precios
de los alimentos y a la promoción de alternativas de producción de alimentos para autoconsumo.

El desarrollo de la agricultura familiar a nivel rural y urbano, con promoción de la tecnificación mediante
la implementación de las BPA, permitirá enfrentar los desafíos propuestos en los países de la Región,
quienes buscan incrementar la producción agrícola integrada (pesca, forestal, pecuaria y agrícola),
sostenible y adaptada al cambio climático (BPA), erradicar la inseguridad alimentaria y la pobreza
(acceso a la alimentación a los grupos rurales más desfavorecidos), mejorar la nutrición (acceso a
alimentos inocuos y de alta concentración proteica) y mejorar los métodos de subsistencia de los
pequeños agricultores (además de producción de autoconsumo pueden aumentar los ingresos
familiares a través de la comercialización de los productos que, favorecido por la implementación de
BPA, permite la comercialización e inserción en mercados de circuitos cortos emergentes).

Programas de desarrollo de la agricultura familiar, urbana y rural, como herramienta de fortalecimiento


de la SAN en Chile.

En Chile, la encuesta nacional de salud del 2010 demostró que el 9.9% de los menores de 6 años son
obesos y el 22.4% tienen sobrepeso. Para el 2008 se registró una prevalencia de obesidad a nivel país
de 20.8%en los niños entre 6 y 7 años. Las metas del Ministerio de Salud para el 2020 son disminuir la
prevalencia al sobrepeso de los menores de 6-7 años al 15%. Con respecto a los adultos, se estima
que la obesidad tiene una prevalencia del 25.1 % y el sobrepeso de 39.3%.En términos nutricionales,
se estima que solo el 21% de la población consume regularmente lácteos, 50% frutas y verduras, 24%
legumbres y 17% pescados (Datos del programa Elige vivir Sano, 2012).El bajo consumo y acceso de
verduras y frutas en la población chilena, a pesar de que el país es líder a nivel mundial en producción
de frutas y verduras, se ve agravado por la desertificación, los efectos del cambio climático y
consecuentemente la reducción del área y la producción agrícola (32% en menos de 10 años), que hoy
en día ha afectado al 62,3% del territorio nacional y ha generado una migración del 3% anual de la
población rural a la zona urbana, que incrementa, aceleradamente, los cordones de pobreza alrededor
de las ciudades.

Adicionalmente, la Región presenta problemas de erosión, degradación y desertificación, producto de


la sobreexplotación, uso de tierras marginales y eventos climáticos adversos. En Chile, además, la
agricultura familiar, basada en la producción de hortalizas, ha sido desplazada por monocultivos de
maíz, maravilla, soya y raps, entre otros, que entregan mejores rentabilidades a los pequeños
agricultores, lo que pone en riesgo el suministro y disponibilidad de alimentos para la población
nacional. Adicionalmente, se ha establecido que de las 260.000 explotaciones de la agricultura familiar
en Chile, únicamente el 39% y 7% reciben apoyo directo del estado a través del INDAP y FOSIS
(lineamientos Estratégicos 2014-2018, INDAP).

Bajo este contexto, es de gran importancia fortalecer la producción familiar de alimentos a nivel
nacional, tanto urbana como rural, como alternativa para asegurar el acceso a diversos alimentos de
calidad, nutritivos y económicos en las poblaciones, especialmente las más vulnerables, pues permite
transformar pequeños espacios en lugares productivos,oportunidades de inversión, estimula el
desarrollo económico y acceso a mercados, promueve el desarrollo de tecnologías, remueve desechos
mediante reciclaje y contribuye a la creación de tejido social y el ornato de las ciudades.

Compromiso político e institucional de la región en el desarrollo, promoción e innovación de la


agricultura familiar

Los países del Caribe son primordialmente los que han desarrollado políticas nacionales que fomentan
los huertos comunales a nivel urbano y periurbano. Chile, al igual que Colombia, Perú y Ecuador, no
poseepolíticas en esta materia a pesar de que existen, de manera dispersa, programas de producción
comunitaria.No obstante, debido a que en países como Chile, la mayor proporción de la población
reside en la capital, es de esperarse que el compromiso político se ubique en el ámbito ciudad, tal
como ocurre en Bolivia, Colombia, Ecuador, El Salvador, Haití, Honduras, Paraguay y Perú, en donde
se han establecido organismos especializados en las ciudades para la gestión y el apoyo local de las
iniciativas de producción familiar, y que sin dicho apoyo, los esfuerzos tienden a fracasar, tal como ha
ocurrido en México en los últimos años.

Un caso exitoso y ejemplar en América Latina es el caso de Prohuerta en Argentina, el cual es


programa de políticas públicas que promueve las prácticas productivas agroecológicas para el
autoabastecimiento, la educación alimentaria, la promoción de ferias y mercados alternativos con una
mirada inclusiva de las familias productoras, y que ha perdurado por un poco más de 20 años y que ha
permitido, en ese tiempo, analizar su influencia sobre el desarrollo y la participación de los ámbitos
institucionales, políticos, económicos, tecnológicos, culturales y sociales.Este se creó como forma de
afrontar la crisis del año 90 y principios del 2000 y asegurar el acceso a la alimentación de calidad de la
población con necesidades básicas insatisfechas, en el que el 17,5% de los hogares en el país
registraban una situación de inseguridad alimentaria. En una segunda etapa, el objetivo del programa
se enfocó en promover una alimentación adecuada, suficiente y en base a las costumbres de la
población, disminuir las tasas de desempleo, promoviendo la formación laboral y el financiamiento del
sector informal, reducir las desigualdades sociales y fomentar las redes solidarias de la comunidad,
bajo la premisa de que el Estado es quien debe velar por el derecho a la alimentación. En Argentina,
es el Ministerio de Desarrollo Social, a través de la subsecretaria de políticas alimentarias, quien
financia las acciones y coordina los gobiernos provinciales, y estos a su vez elaboran, ejecutan los
programas, articulan las acciones, administran los recursos otorgados y promueven la participación
comunitaria de la sociedad civil. Específicamente, la producción de alimentos frescos y a pequeña
escala la promueve el programa en articulación con INTA, mediante la instalación de huertas familiares,
comunales y escolares.
En Argentina este movimiento evolucionó en base al reconocimiento y apropiación de la problemática
local, en este caso basado en una situación de pobreza y vulnerabilidad alimentaria; ahora bien, para el
caso de Chile, es importante que el mismo gobierno reconozca la obesidad como un problema de salud
pública. En los últimos años, los programas del gobierno se han enfocado principalmente en la
promoción a la actividad física (combate del sedentarismo), que seguramente, con un programa
complementario, no solo de advertencia de riesgo de consumo de ciertos alimentos, sino también de
promoción al acceso a estos productos. En primera instancia, este aspecto ha estado promovido por la
creación de ferias libres en la ciudad, que ha permitido acercar los productos del campo a la ciudad;
además de que ha sido demostrado que, tal como ha ocurrido en Argentina con el programa
Prohuerta, la producción de autoconsumo permitiría asegurar, además del acceso a los alimentos
frescos, la inocuidad, diversificación y calidad de los alimentos, cohesión social y convivencia territorial.
Por ende, la creación de una política pública en este sentido, permitiría no solo dar respuesta y
solución a la situación de salud pública, sino que a su vez promueve el crecimiento económico y social
de los territorios, consolidando una red de inclusión social y favoreciendo la calidad de vida de las
familias de escasos recursos, que yacen en los territorios rurales y urbanos. Las evaluaciones
nutricionales realizadas dentro del programa Prohuerta en Argentina, han establecido que con esta
práctica se cubren al menos el 72% de la recomendación de consumo de frutas y verduras, en las que
se destaca un 75% y 37% de las recomendaciones de vitaminas A y C, respectivamente.

En Chile, a pesar de la demostrada importancia del desarrollo de la agricultura familiar,


desafortunadamente se carece de políticas y programas consolidados que sustenten este tipo de
iniciativas de producción, las cuales reconocen el uso legítimo del suelo y contribuyen al pleno
desarrollo de las funciones sociales de la ciudad. Las intervenciones realizadas en el país en la
actualidad, han sido realizadas por diversos actores, tanto públicos como privados. Se han
desarrollado de manera independiente iniciativas para el desarrollo de huertos, enfocados en los
ámbitos de salud, sociedad, educación y producción, pero todos gestionados de manera independiente.
Bajo este contexto, se hace necesario desarrollar procesos asociados a la gestión pública de huertos
que aborden aspectos organizacionales, de planificación territorial, de procesos y de gestión
participativa, que le de soporte y respaldo a las acciones, que favorezca las sinergias entre las
instituciones, y que permita expandir las fronteras regionales de los proyectos.De ahí la importancia de
abordar políticas sociales desde lo local y con respaldo de políticas a nivel territorial, identificando
capacidades locales en función a las necesidades, fortalezas y experiencias locales, puesto que sus
promotores deben ser los pobladores y el objetivo es la mejora de las condiciones de vida de la
población.

Impactos socioeconómicos de las experiencias de promoción de huertos en la Región.

La FAO, a través de diversos proyectos, ha orientado sus esfuerzos a la mejora y estandarización de


actividades técnicas y metodologías de producción agrícola de forma segura, eficiente y replicable,
que involucran aspectos tecnológicos (buenas prácticas agrícolas, inocuidad de alimentos, manejo
integrado de plagas, manejo post cosecha), aspectos sociales (seguridad alimentaria, dignificación
laboral, educación alimentaria, fortalecimiento de la asociatividad), factores ambientales (sostenibilidad
y resiliencia, calidad de suelo y agua, manejo de agroquímicos, compostaje) y económicos (gestión
empresarial, competitividad, comercio justo).
Los registros de los beneficios obtenidos de los proyectos FAO se detallan a continuación:

Fortalecimiento
Fortalecimiento de la
de la
seguridad
seguridad alimentaria
alimentaria
de
de las
las zonas
zonas
Metodología aprender haciendo periurbanas
periurbanas
Autosuficiencia:
Autosuficiencia: (TCP/PAR/3303;
(TCP/PAR/3303;
(CDC) Capacitación
Capacitación dede UTF/COL/038/COL;
UTF/COL/038/COL;
Biopreparaddos personal
personal tecnico
tecnico UTF/COL/031/COL)
UTF/COL/031/COL) Salud:
Salud: Disminución
Disminución
institucional y en
en 4% de incidencia
incidencia
BPA (porcinos, tomates, hortalizas) institucional
productivo
y 4% de
de
productivo de diarreas en
diarreas en
Manual de compostaje (TCP/PAR/3303;
(TCP/PAR/3303; menores
menores
Captación y almacenamiento de agua UTF/COL/038/COL;T
UTF/COL/038/COL;T (UTF/COL/038/COL)
(UTF/COL/038/COL)
CP/PAR/3303;UTF
CP/PAR/3303;UTF //
lluvia COL
COL /027/COL)
/027/COL)
Cajas urbanas
Experiencias exitosas de integración
asociativa Implemenetación
Implemenetación de de
Cooperativas campesinas practicas agricolas
practicas agricolas
sustentables (PAS)
sustentables (PAS)
Almacenamiento de agua Identificación
Identificación y
y :Mejora
:Mejora en
en la
la
desarrollo de
de los
Producción de semillas desarrollo
canales
los inocuidad
inocuidad de
de
canales de
de
MIPE comercialización
comercialización de
de
alimentos
alimentos yy servicios
servicios
de
de sanidad
sanidad
(TCP/PAR/3303)
(TCP/PAR/3303) Impactos de la promoción y agropecuaria (TCP/
agropecuaria (TCP/
desarrollo de huertos rurales y RLA/2912;TCP/PAR/3
RLA/2912;TCP/PAR/3
303)
303)
urbanos en la Región

Diversificación de
Diversificación de la
la
Aumento de la
Aumento de la alimentación:
alimentación:
producción
producción en
en un
un aumento de ingesta
aumento de ingesta
30%
30% de
de proteina
proteina (crianza
(crianza
(TCP/PAR/3303)
(TCP/PAR/3303) de
de aves
aves de
de postura)
postura)
(UTF/COL/038/COL)
(UTF/COL/038/COL)

Herramienta
Herramienta de de
resiliencia
resiliencia para
para Calidad
Calidad nutricional:
nutricional:
comunidades
comunidades aumento del
aumento del
vulnerables:
vulnerables: consumo
consumo de de frutas y
frutas y
recuperaciónd
recuperaciónd e e
verduras
verduras dede 64
64 g/día
g/día
identidad
identidad productora
productora a 226 g/día
a 226 g/día
y cohesión social
y cohesión social (UTF/COL/038/COL)
(UTF/COL/038/COL)
(UTF/COL/038/COL;
(UTF/COL/038/COL;
OSRO/COL/501/ITA)
OSRO/COL/501/ITA)
Por otro parte han sido diversas las iniciativas de desarrollo y promoción de la producción comunitaria
en los países, y de las cuales se rescatan las siguientes conclusiones:

 En términos generales, los programas de fortalecimiento de la producción familiar, tienen una


tendencia a la adopción de tecnologías y prácticas agrícolas que producen alimentos inocuos y
de mejor calidad, optimizando el uso de recursos naturales e insumos, y reduciendo el uso de
sustancia agroquímicas, lo cual es viable de obtener, siempre y cuando se asegure un
acompañamiento continuo al productor.
 La capacitación e innovación tecnológica a los productores va más allá del simple proceso
productivo primario, puesto que estas iniciativas también involucran el procesamiento de los
alimentos que les permiten acceder a mercados más especializados y exigentes, y la inserción
en programas de compras públicas.
 Mediante la innovación tecnológica, es posible obtener alimentos todo el año, con altos
rendimientos, según las experiencias realizadas en Cuba, lo que en el caso de Chile,
favorecería la adquisición de estos productos por parte de las familias, principalmente en la
estación invernal, en la que los precios tienden a ser elevados.
 Se estima un ahorro en agroquímicos, puesto que las nuevas tecnologías promueven manejos
culturales y biológicos para el control de plaga y enfermedades, y en semillas, pues se capacita
en la producción artesanal de las mismas.
 La experiencia desarrollada en Brasil, demuestra que la producción agrícola en huertos puede
ser incentivada en ambientes educativos, como herramienta de aprendizaje de biología y
matemáticas, y para el desarrollo de habilidades sociales.
 La innovación tecnológica de las intervenciones permite la recuperación de espacios baldíos y
degradados, promoviendo una agricultura familiar socialmente justa, económicamente viable y
ecológicamente sostenible.

La necesidad de desarrollar métodos y sistemas de evaluación de los proyectos que demuestren


impactos sociales y económicos de las intervenciones.

Además del desarrollo del respaldo institucional de los huertos, es necesario desarrollar métodos y
sistemas de evaluación que permitan evidenciar objetivamente los impactos sociales y económicos de
las intervenciones, puesto que los sistemas actuales no reflejan el impacto, los resultados de los
esfuerzos, los recursos invertidos, ni el potencial real de los proyectos a nivel social ni productivos.

Esto queda en evidencia principalmente en las experiencias realizadas por FOSIS, quienes a pesar de
los años, los múltiples proyectos, y gran número de beneficiarios, no posee un registro del impacto y
evaluación de indicadores de sus proyectos, lo que demuestra que la implementación de las iniciativas
son de corto plazo, sin una evaluación ni seguimiento posterior, lo cual claramente perjudica la
sostenibilidad de los procesos y la subvaloración de los esfuerzos y recursos financieros invertidos.
Dicha circunstancia, en definitiva es promovida por una inexistencia de la sostenibilidad de los
procesos de promoción de las huertas familiares, puesto que la existencia de la política pública
permitirá/exigiría/apoyaría la financiación y acompañamiento continúo a los proyectos.

Entre los resultados que pueden destacarse de los proyectos realizados por el FOSIS son:
1. En el proyecto “Perfil nutricional y alimentario de usuarios del programa de apoyo a la
producción familiar para el autoconsumo” se realizó un análisis de las condiciones de obesidad
en 3 regiones de Chile (IX, V y VIII), evidenciándose que en todas las regiones el 36% de la
población es obesa, en niños el 21%, en adultos el 39% y en adultos mayores el 50%, siendo
predominantemente mayor en mujeres y sin diferencias entre las zonas rurales y urbanas.
2. El “Análisis de resultados del programa de apoyo a la producción de autoconsumo familiar del
FOSIS” realizado por la Universidad Católica, demostró que el programa generó un 80% de
satisfacción, los ingresos de las familias mejoraron un 47%, cambiaron los hábitos alimenticios
(aumento de consumo de agua, bajo consumo de sal y mayor consumo de verduras). Mas es
importante ver si estos resultados perduran en el tiempo, por lo que es necesario el desarrollo
de un sistema de evaluación continuo y a mediano plazo.
3. La percepción de los usuarios al programa FOSIS (2009) fue que pudieron generar un ahorro
en alimentación, generaron un conocimiento en nuevas tecnologías de producción, son
conscientes de los beneficios en la producción por parte de la tecnología y los productores son
propositivos para la realización de adaptaciones y mejoras. No obstante, los productores
exaltan que hay aspectos para mejorar en dichas intervenciones como el acompañamiento
técnico, las tecnologías básicas que deben ser renovadas y actualizadas, y deben existir
métodos más concretos para la evaluación de la línea base y los impactos de las
intervenciones, puesto que se evidenció que las fichas, pues tienden a ser subjetivos e
incompleto, puesto que el llenado no involucra preguntas estandarizadas.
4. El programa de autoconsumo de FOSIS del 2012, que atendió las necesidades de familias de
escasos recursos del sector rural, en la que las familias pudieron producir eficientemente
huevos y hortalizas que reemplazaron hábitos alimenticios al tener un mayor acceso y
diversidad a las verduras. Existió una mejor convivencia en el hogar. Existió un reconocimiento
y valor para las familias al ser visitadas, puesto que se sintieron consideradas por la
municipalidad, lo que aumento el autoestima en la población.
5. Por otro lado, la subsecretaria de desarrollo Regional y Administrativo, realizó entre el 2003 y el
2008 un programa de agricultura urbana en Puerto Mont orientado a mujeres y organizaciones
de la sociedad civil, cuyos impactos fueron que se hizo uso de espacios baldíos, se fomentó el
trabajo asociativo y colectivo y se fortaleció la SAN.

Así este tipo de intervenciones demuestra que los proyectos van más allá del ámbito económico y
productivo de las familias, y por tal motivo se hace necesario el apoyo y la inversión institucional para el
desarrollo de sistema de evaluación de habilidades blandas de las personas beneficiadas y que mida
como estas persisten en el tiempo.

Así mismo, es evidente que este tipo de iniciativas no se articula con otros instrumentos de desarrollo
productivos como el Prodesal o empleabilidad (Sence) que podrían generar grandes aportes en el
análisis del impacto de los proyectos. De cualquier forma, aunque en términos generales han sido
múltiples los beneficios, es necesario actualizar los tipos de intervención y adaptarlas a los contextos
de aplicación, basado en un análisis de las necesidades.

Por ello es necesario en primera instancia desarrollar instrumentos políticos que organicen, fomenten y
consoliden un solo sistema de huertos, que permitan focalizar los esfuerzos, así como los beneficios;
ello, respaldado por un sistema nacional de capacitación y evaluación de huertos que asegure la
obtención, evaluación y mejoría de los impactos.