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Intersecciones

II Congreso Interdisciplinario de Investigación en Arquitectura, Diseño,


Ciudad y Territorio, Santiago, 2016
La sombra del reino.
Los jesuitas y el territorio chileno
alrededor de 1767¹
Fernando Pérez O.
Escuela de Arquitectura, Pontificia Universidad Católica de Chile, Chile

Elvira Pérez V.
Escuela de Arquitectura, Pontificia Universidad Católica de Chile, Chile

Sara Browne C.
Fundación Alberto Cruz Covarrubias, Chile

María José Brañes G.


Facultad de Letras, Pontificia Universidad Católica de Chile, Chile

Carlos Silva P.
Escuela de Arquitectura, Pontificia Universidad Católica de Chile, Chile

palabras clave: jesuitas, chile, territorio, asentamientos

Este proyecto de investigación, que se ha desarrollado en dos fases, se propuso indagar en


las manifestaciones urbanas y territoriales de los jesuitas en Chile, teniendo como telón
de fondo otros casos en América. Para ello se ha propuesto como contexto temporal el
momento de la expulsión jesuita, 1767, que puede considerarse como el de su máxima
expansión en nuestro territorio. El objetivo de la investigación consiste en realizar un
levantamiento detallado de tres áreas de localizaciones jesuitas en el territorio chileno
para comprender el legado de la Compañía de Jesús en Chile a través de sus huellas y
persistencias en el territorio actual.

keywords: jesuits, chile, territory, settlements

Developed in two stages, this research project was set to examine urban and territorial
manifestations of Jesuits in Chile, taking as a backdrop other American cases. The year of the
Jesuit expulsion, 1767, which can be considered as their greatest expansion in our territory,
has been proposed as a time frame. The research’s aim is to carry out a detailed survey of
three Jesuit locations areas in the Chilean territory, in order to understand the legacy of the
Society of Jesus in Chile through their traces and persistence in our current territory.

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L a fundación de la Compañía de Jesús y la influencia religiosa y cultural que
la acompañó pueden verse como un fenómeno del tardo renacimiento y un
factor de modernización de los siglos que siguieron. El rol histórico, cultural y
religioso de la Compañía ha sido un fenómeno ampliamente estudiado, tales
estudios lo han abordado en sus múltiples dimensiones, pero no necesariamente
han hecho énfasis en aquellos vinculados a su localización urbana y territorial.
Estos tienen que ver con el modo en que esta nueva organización de alcance
mundial impactó sobre ciudades y territorios. Tienen relación también con
la forma en que la Orden, consciente o inconscientemente, comprendió
esta dimensión territorial y generó políticas y estrategias derivadas de tal
comprensión. Puede decirse, por tanto, que el fenómeno que se estudia es a la
vez cognoscitivo y operativo. La dimensión territorial adquiere una importancia
particular a la luz de las convicciones jesuitas sobre el mundo. A diferencia de
otras órdenes, los jesuitas ponen un énfasis particular en el valor del mundo
desde una perspectiva cristiana. Su lema “A la mayor gloria de Dios” supone
que todos los elementos de nuestra temporalidad pueden ser orientados a la

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construcción del Reino. En este contexto, la comprensión y configuración del


territorio adquieren una importancia particular.
En América la Compañía de Jesús desarrolló una extensa actividad fundacio-
nal, tanto en ciudades como en reducciones de indígenas. La presencia jesuita
se manifestó en la erección de conventos, colegios y universidades, casas de
retiro y haciendas. Esa suerte de heterotopías creadas por los jesuitas en la zona
del Paraná y en Bolivia han acaparado, por su peculiaridad, la atención de los
estudiosos y ello hace que otros territorios, como el chileno, hayan sido menos
atendidos por dichos estudios. A continuación daremos a conocer los aspectos
más relevantes de un proyecto de investigación que precisamente abordó la
relación establecida por la Compañía de Jesús con el espacio chileno. El estudio,
llevado a cabo en dos fases, se propuso indagar en las manifestaciones urbanas
y territoriales de los jesuitas en Chile hacia el momento de la expulsión en 1767,
siendo uno de sus principales objetivos la elaboración de material cartográfico
destinado a actualizar la información contenida en distintos registros.

historiografía jesuita en chile


La historiografía chilena ha recogido, desde hace mucho, la presencia
de los jesuitas en el país. Sin embargo, no se ha intentado construir una
representación territorial de tal presencia. Dentro de los autores que debemos
destacar, primero habría que nombrar al padre Alonso de Ovalle, quien describe
el territorio chileno y la labor evangelizadora de los jesuitas en su Histórica
relación del Reyno de Chile y de las missiones y ministerios que exercita en la
Compañía de Jesús (Roma, 1646).
Los trabajos de historiadores de los siglos xix y xx constituyen un lugar
indispensable para reconstruir la forma en que la ocupación jesuita se mostraba
al momento de la expulsión. Autores como el religioso jesuita Francisco Enrich
con su texto Historia de la Compañía de Jesús en dos volúmenes (1891), el
historiador Diego Barros Arana con su obra Riqueza de los antiguos jesuitas de
Chile (1932) y el religioso de la Compañía Walter Hanisch con la Historia de la
Compañía de Jesús en Chile (1974). Estos trabajos representan un complemento
indispensable de los materiales de archivo, y en general de las fuentes primarias
sobre el tópico; analizando descriptiva o críticamente dicha presencia territorial.
Gustavo Valdés Bunster, por otra parte, constituye un caso particular dentro
de estos estudios por el intento de realizar mapas de las posesiones jesuitas,
esfuerzo que, aunque con objetivos diversos, es muy coincidente con este
proyecto. Dentro de los textos más actuales destacan los trabajos del historiador

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Rodrigo Moreno Moreno Jeria (2011), el arquitecto e historiador Ramón


Gutiérrez y el padre jesuita Eduardo Tampe (2008), quienes han centrado sus
estudios principalmente en el caso de las misiones circulares de Chiloé.
Analizando de manera más concreta estos textos, comenzamos por el cronista
jesuita Alonso de Ovalle, quien escribe en 1646, realizando un importante relato
de la época colonial a través de su texto Histórica Relación del Reyno de Chile,
considerada la primera crónica impresa dedicada al país. El cronista provenía
de una familia rica y noble, con haciendas en Peñalolén, Puangue y Taguatagua.
A los quince años ingresó a la orden de los jesuitas en el noviciado de Córdoba
del Tucumán y luego de once años, de vuelta en Chile, fue ordenado sacerdote.
Dedicó su vida a la enseñanza y a las misiones y se caracterizó por un profundo
conocimiento del lenguaje, lo que se vio reflejado en su obra. En 1642 viajó a
Italia a reclutar misioneros para evangelizar la zona de Arauco. Allí vio el desco-
nocimiento del Nuevo Mundo que existía por parte de los europeos, de modo que
decidió publicar un texto acompañado de diversas ilustraciones que representa-
ban el territorio con el fin de dar a conocer así la geografía natural y humana del
Reino de Chile. El texto es extenso y se organiza en ocho libros que tratan acerca
de temas sobre la naturaleza y las propiedades del Reino, sus habitantes origina-
rios, la entrada de los españoles, la posterior conquista y fundación de ciudades,
los conflictos bélicos entre españoles e indios y los progresos de la fe.
Detrás del trabajo de Ovalle no hay un estudio riguroso sino más bien una
detallada descripción de costumbres que le asignan a la obra un importante valor
testimonial acerca de la vida durante la Colonia y específicamente sobre la misión
evangelizadora de la Compañía.
De vital importancia son las descripciones de ciudades y edificios realizadas
por el jesuita, sobre su expansión en el territorio y de ciudades y edificios, como
por ejemplo del Colegio de la Compañía de Jesús y la Iglesia en Santiago:

El Collegio de la Compañia de Iesus, no ha podido fabricar lo interior de la


casa, porque desde que se fundò, no ha tenido a otra cosa, que a la fabrica de la
famosa Yglesia, que tiene, ya acavada, y fuera de la catedral, es sin controvesia
la mejor de todas las demás, es toda de piedra blanca, y la fachada de la puerta
principal, muy lucida, y ayrosa, con sus pilastras, molduras, y piramides (…)
(Ovalle, 1646:156).

Lo, que yo podré dezir en general para argumento de su gran zelo, es, que no
contentándose con haver fabricado sus conventos, y Yglesias en las ciudades,
ilustrándolas con su predicación, doctrina, y exemplo, se han salido a los mon-
tes, y valles a fundar en ellos otras casas, para ayuda de los proximos; porque

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como se ha dicho en su lugar, con ocassion de las ciudades, que se perdieron en


Chile, la gente, que se salvo de ellas, pobló los campos, y ay en ellos tantas es-
tancias de vezinos, que en muchas partes ay concursos tan numerosos, como en
las ciudades, assí de Españoles, como de Indios, y negros; y assí para el socorro
espiritual de estas almas, el santo zelo de estos padres los sacó de la quietud, y
reposo de sus celdas, a fundar estos monasterios para estar mas a mano para
ayuda de los proximos (Ovalle, 1646:335).

La obra de Ovalle se refiere a las misiones, chacras, estancias y haciendas dando


cuenta de la extensión de las misiones y de la vinculación de los colegios con los
territorios, por lo que constituye una importante fuente de información sobre el
estado de las propiedades jesuitas en el siglo xvii.
Una segunda fuente revisada fue la extensa obra del padre Enrich, que suma
más de mil páginas. Comienza su descripción con el objetivo de la llegada de la
Compañía de Jesús a Chile: “Y por cuanto el mismo Virrey estaba íntimamente
persuadido de esta conveniencia, una y muchas veces escribió á Felipe ii,
suplicándole que enviase muchos sujetos de la Compañía al Perú, si quería
corregir las costumbres, enfrenar los vicios, convertir los infieles, conservar
la tierra pacífica y evitar los levantamientos.” (Enrich, 1891:11). El autor
narra cómo la Compañía se va estableciendo en Santiago y las relaciones que
generan con españoles e indios. La historia finaliza con el restablecimiento de la
Compañía y de los jesuitas que aun vivían en 1816.
Un tercer autor consultado es el historiador Diego Barros Arana, quien
consideraba que faltaba mucho por explorar y descubrir de la historia de Chile
en la época colonial, particularmente la que tenía relación con los conventos y
las órdenes religiosas y su influencia sobre la sociedad chilena. Entre las órdenes
religiosas, según el autor,

Fue la de los jesuitas la que tuvo más importancia y la que ha dejado más
huellas en la historia. Ellos ejercieron un gran poder en la administración de la
colonia y en la sociedad entera, dirigieron a los gobernantes y dominaron a los
gobernados, adquirieron riquezas que hoy día nos parecen fabulosas, y dejaron
en las tradiciones populares recuerdos que no pudo borrar que nos falta mucho
todavía para conocer ciertos puntos, la cédula de Carlos iii -que expulsó a los
jesuitas de sus Estados (Barros Arana, 1932:36).

La visión de Barros Arana subraya especialmente la manera jesuita de generar


bienes en Chile, indicando que su modo de administrarlos influyó en que en
menos de dos siglos lograse reunir más del doble del resto de las órdenes
religiosas juntas (Barros Arana, 1932:113).

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Se creería que los padres jesuitas estaban satisfechos con poseer en la sola
ciudad de Santiago tres colegios o casas de residencia, fuera de las quintas,
chacras y haciendas que poseían en los alrededores, y donde tenían establecidas
diferentes industrias; pero no fue así; su celo no se había satisfecho con eso solo,
y aspiraban a tener un convento en cada barrio de la población (Barros Arana,
1932:62).

El jesuita Walter Hanisch, por su parte, es considerado un importante


historiador de la Orden. Su obra contribuye a complementar la información de
los autores antes mencionados. Destaca la historia desde los comienzos (llegada
en 1593) hasta su segunda etapa ya de regreso en el país.

Desde la fundación del Colegio de San Miguel y del de Concepción, adquirieron


propiedades agrícolas para poder hacer frente a los gastos que demandaba la
vida en este medio económico bastante adverso. Desde entonces siguieron la cos-
tumbre de afianzar con haciendas la vida económica de sus colegios. No siempre
los predios respondían a las esperanzas cifradas en ellos. Chacabuco a causa de
las faltas periódicas de agua, no logró mantener al Colegio de San Pablo que en
1767 estaba lleno de deudas (Hanisch, 1974:142-143).

Con respecto a los escritos más recientes debemos destacar aquellos que se
concentran en casos particulares, principalmente en torno a las misiones
circulares de Chiloé. El historiador Rodrigo Moreno Jeria ha desarrollado varios
estudios sobre la misión jesuítica en Chiloé. En la publicación “El archipiélago
de Chiloé y los jesuitas: el espacio geográfico para una misión en los siglos xvii y
xviii” (2011) busca demostrar cómo la particularidad geográfica del archipiélago
determinó la metodología misional de los jesuitas durante los siglos xvii y
xviii utilizando la misión circular que se constituyó en la clave para su exitoso
apostolado. Según el autor:

Se debía renunciar a la idea de las reducciones porque en Chiloé era imposi-


ble que ellas fructificaran, especialmente por la ausencia de tierras fértiles. Se
podían talar bosques y secar pantanos, formar grandes explanadas y abrir
espacios para la ganadería, pero el problema mayor no tenía solución, y es que
los indios vivían dispersos y no se podía generar ninguna actividad económica
alternativa que posibilitara el reemplazo de sus prácticas ancestrales vinculadas
al mar, en particular la recolección de mariscos (Moreno, 2011:50).

El autor concluye que fue la geografía de Chiloé la que permitió la consolidación


del sistema misional circular, marítimo y periódico, en donde los misioneros
durante medio año, específicamente en primavera y verano, iban de tres a cinco

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días, visitando las comunidades indígenas que se mantuvieron dispersas en el


archipiélago (Moreno, 2011:54).
El arquitecto Ramón Gutiérrez, por su parte, también profundiza en la lógica
de las misiones circulares jesuitas en su texto “Las misiones circulares de los je-
suitas en Chiloé. Apuntes para una historia singular de la evangelización” (2007).
Para el autor, en el caso de Chiloé, el territorio aislado en el extremo sur del
continente tanto por su característica insular cuanto por la frontera infranquea-
ble que habían formado los indígenas, permitió a los jesuitas configurar una red
espacial con sus misiones circulares que organizaba a las comunidades aboríge-
nes en asentamientos en torno a una capilla que era visitada anualmente y cuyas
funciones rituales eran dirigidas durante el resto del tiempo por fiscales extraídos
de la propia comunidad. “De esta manera, los jesuitas atendían todos los años
a dispersas comunidades que tenían como referencia fundamental un conjunto
de 77 capillas en que concentraban a los indígenas para las visitas misionales,
donde, durante tres o cuatro días, impartían la catequesis, bautizaban, casaban y
daban la comunión y otros sacramentos” (Gutiérrez, 2007:52).
El historiador nacido en Chiloé Rodolfo Urbina escribe diversos textos sobre
la historia de la isla basándose en fuentes del Archivo de Indias de Sevilla. En su
primer texto, La periferia meridional indiana: Chiloé en el siglo xviii (1983), el
autor describe la actividad misional, destacando la labor de los jesuitas:

Los jesuitas, más que los franciscanos, consiguen como administradores de los
pueblos un notable ascendiente sobre el nativo, erigiéndose en protectores frente
a vecinos y autoridades y actuando como consejeros en las disputas con los
encomenderos. Son los únicos que conocen verdaderamente como se desenvuelve
la vida en las Islas (Urbina Burgos, 1983:116).

Para su mantención, los jesuitas poseen cuatro estancias (Lemuy, Meulin, Che-
quián y Chonchi), bien cultivadas y provistas de ganado mayor y menor. De ellas
se provee el Colegio y misión circular. El excedente es permutado en la feria
anual de Chacao por mercaderías de Lima. Disponen además de parte de los in-
gresos provenientes de la explotación de la estancia de Guanquehua, comprada
por la Compañía para la mantención de los Colegios de Castro y Arauco (Urbina
Burgos, 1983:180).
El autor se refiere también a la extensión de la Misión de Chiloé desde el Río
Bueno hasta el Cabo de Hornos, llegando hasta los 52 grados de latitud sur que
consideraba el archipiélago de los Chonos (Urbina Burgos, 1983:190).

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metodología de investigación: fuentes, catastro y


construcción de cartografías
Junto con las fuentes secundarias, la investigación ha trabajado también con un
valioso material de archivo. Hay que tener en cuenta que el Archivo Nacional
tiene la fortuna de poseer uno de los mejores fondos jesuitas de América, el
cual fue declarado Memoria del Mundo por la unesco. En general se trata de
material fragmentario, pero que proporciona importante información. Uno de
los aspectos más interesantes, por ejemplo, clarificados por estas fuentes, tiene
que ver con la organización económica jesuita. Diversos documentos permiten
concluir que, siendo la educación una de las prioridades fundamentales de la
orden, los establecimientos educativos constituían centros de costo básicos a los
que se asociaban diversas empresas productivas.
Existe también abundante material iconográfico en general, no necesaria-
mente de fácil utilización, consistente en planos de casas, haciendas y colegios.
Debido a las técnicas de representación propias de la época y a que en general no
están insertas en representaciones de escala mayor, ha sido difícil hacer uso de
ellas en el tipo de construcción territorial que el proyecto se propuso realizar.
Para realizar el catastro correspondiente a las propiedades de la Compañía
de Jesús en las regiones de Santiago y Valparaíso, La Araucanía y Chiloé,
se hizo una selección del material levantado en la primera etapa de esta
investigación. Se complementó con nueva información y más detalles,
considerando datos y fuentes que anteriormente no habían sido incorporados
por sobrepasar los alcances de la primera propuesta. Se amplió el trabajo de
revisión bibliográfica y se incorporaron nuevos documentos, con énfasis en las
tres zonas propuestas como objeto de estudio. Se sumaron, además, algunas
fuentes primarias que serán descritas más adelante. Se llevó a cabo una nueva
revisión de las fichas bibliográficas de la investigación anterior. También se
estudiaron nuevas fuentes en el Archivo de la Provincia Chilena de la Compañía
de Jesús y en el Archivo Jesuitas de América, del Archivo Nacional de Chile.
Conviene destacar que se privilegió el trabajo con fuentes cartográficas; estas
resultaron ser un aporte a la investigación, tanto por su originalidad como por
la calidad de la información que entregaron. Los datos obtenidos de aquellas
fuentes estaban en sintonía con la recopilada de las fuentes bibliográficas.
Finalmente, se realizó una edición general del catastro: en algunos casos fue
preciso incorporar nuevos datos y en otros eliminarlos. Esta edición permitió
llegar a un nivel más exacto de datos útiles para ser graficados en los planos
elaborados especialmente para el proyecto.

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patrimonio y cultura

Se pretende evidenciar la utilidad de la representación cartográfica en la pro-


ducción de conocimiento para los estudios urbanos y territoriales, así como para
los estudios culturales, donde la representación gráfica se presenta como “un
método de investigación no solo pertinente y adecuado, ya que permite integrar
diversas dimensiones del objeto de estudio, sino que el producto cartográfico po-
sibilita una comprensión de la realidad observada y, en consecuencia, una cierta
operatoria sobre ella.” (Hidalgo et al., 2012:63)
La localización es un aspecto que resulta particularmente interesante, como
se evidencia en diversas ciudades de Chile y América. Los jesuitas privilegiaron
una posición central dentro de la ciudad, próxima a las catedrales y a los edificios
de gobierno, a diferencia de otras órdenes que preferían una cierta periferia que
estuviese en contacto directo con propiedades suburbanas. Este propósito de
situarse en el corazón de la vida social y política parece central en las estrategias
territoriales jesuitas. Ella contrasta con la acción misional de la orden en territo-
rios remotos y en muchos casos aún ni siquiera sometidos al dominio español.
Como objetivo central el proyecto se propuso realizar un catastro tan com-
pleto y riguroso como fuera posible de las posesiones jesuitas al momento de su
expulsión. A ellos se agregaba como objetivo también fundamental el propósito
de representar en un mapa la forma y distribución de dichas posesiones con el fin
de hacer ver e interpretar la configuración de la ocupación jesuita del territorio.
A partir de la metodología de representación se propuso determinar dos tipos
de encuadres y escalas a representar: un primer encuadre del territorio regional
donde se inscriben y un segundo en que se retrate de manera esquemática la
disposición y organización de los inmuebles de un asentamiento en particular
dentro de cada territorio. Para determinar el asentamiento elegido, el trabajo se
basó en el estudio del fondo digital “Jesuitas en América” y el Archivo de la Pro-
vincia Chilena de la Compañía de Jesús, entre otros documentos2.
El objetivo final buscaba sistematizar la información para incorporar en nue-
vas representaciones de los territorios en estudio. Esta sistematización fue clave
a la hora de incorporar rigor a la representación, de manera de individualizar y
no replicar los asentamientos mencionados en diversas fuentes.

casos de estudio: santiago-araucanía-chiloé


Los casos elegidos comprenden el territorio de las ciudades de Santiago/
Valparaíso, Concepción y la Araucanía, y las Misiones Circulares de Chiloé.
Cada caso elegido ejemplifica de manera paradigmática la relación de los
Jesuitas con el territorio antes de su expulsión en 1767: Santiago capitaliza

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Fig 1. Casas de la Hacienda Calera de Tango, Santiago. Fuente: Archivo Jesuitas Vol. 2, Fs. 129.
1767 ahnch

Fig 2. Panorámica de Santiago según Waldegrave 1821 (detalle). Destaca en el centro de la


imagen la Iglesia de La Compañía y a la derecha la Catedral.

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la relación con el gobierno y el poder, Concepción como vinculación con el


mundo indígena y la guerra de Arauco y Chiloé como la creación de un modo
original y peculiar de misión, equiparables con otras invenciones sociales y
pastorales latinoamericanas.
Santiago representa un caso típico de presencia jesuita en una ciudad esta-
blecida y básicamente cristianizada. Los sitios estratégicos de la orden son el Co-
legio Máximo de San Miguel, asociado al convento y a la iglesia de La Compañía,
todo este conjunto ubicado en el mismo centro de la ciudad a pasos de la Plaza
Mayor, cumpliendo con todas las condiciones de localización antes descritas.
Al colegio, y en cierto modo al convento y la Iglesia de la Compañía, se asocia-
ban una red de centros productivos, básicamente haciendas y eventualmente
establecimientos de la industria extractiva como las caleras. Los establecimien-
tos educativos declinaron a su vez en diversos tipos: está el colegio mayor, pero
también los seminarios, y puede existir una asociación de centros productivos
y educativos como ocurriría con la Ollería, al oriente del centro de Santiago y,
en cierto modo, con la metalurgia y orfebrería en Calera de Tango. En ocasiones
las haciendas dieron lugar a centros educativos específicos como ocurrió con
Bucalemu y el seminario.
Contrastando con el caso de Santiago, se registra el de Chiloé que resulta
particularmente interesante. Él ha sido estudiado a partir de un documento
sobre la misión circulante, relativamente conocido pero no necesariamente
estudiado en detalle3. Su traducción y el examen de sus contenidos ha propor-
cionado información de alta precisión sobre la misión, su funcionamiento y su
recorrido: cuál era su marco temporal, su organización, sus procedimientos y
sus ritos. El documento muestra también la organización comunitaria que era
soporte de la misión y a la vez controlada por ésta. Más allá de ello proporcio-
na información marginal pero altamente valiosa sobre la comprensión de la
geografía y el territorio por parte de los miembros de la orden. En este caso,
la importancia que adquieren las mareas en los traslados de la misión lleva a
formular una teoría sobre ellas que, aunque errada en algunos aspectos, hace
presentes las relaciones de los misioneros con la naturaleza.
Documentos como este permiten precisar con gran exactitud la forma que
adquirió esta misión circulante que, al margen de sus connotaciones religiosas,
constituye una forma de comprensión y ocupación de un territorio muy pe-
culiar. Desde el punto de vista iconográfico estos documentos constituyen un
notable repositorio de información, que demuestran una muy valiosa capacidad
representativa y comunicativa.

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Fig 3. Plano de las Misiones de los Padres Jesuitas en el Archipiélago de Chiloé. Archivo
General de Indias 1762.

Fig 4. Chilidúgú, sive Res Chilenses vel Descriptio Status tum Naturalis, tum Civilis, tum Moralis Regni
Populique Chilensis [...], escrita a mediados del siglo xviii por el padre Bernardo Havestadt S.J.

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Otro tanto ocurre con el examen del diario de viaje del Chilidúgú del Padre Ber-
nardo Havestadt, anteriormente trabajada y publicada por María José Brañes,
parte del equipo. Ésta constituye un insumo fundamental para comprender la
presencia jesuita en la zona de Arauco. No sólo muestra su presencia simultánea
en la línea de frontera y al interior del territorio Mapuche, sino que es también
una fuente invaluable para comprender la vida cotidiana de los misioneros en la
zona de Arauco, las complejas relaciones entre mapuches, españoles y misione-
ros y la visión que los jesuitas tenían de ese mundo natural y cultural ignoto, en
el que con enorme esfuerzo debían circular. Las instalaciones transportables que
acompañaron a los misioneros de la zona de Arauco son particularmente intere-
santes. Éstas, junto a las capillas que frecuentemente instalaron en los dominios
de caciques amigos, muestran una distintiva forma de ocupación territorial.

conclusiones
El tópico investigado a lo largo de un año, en una primera fase del proyecto, de-
mostró ser suficientemente interesante como para intentar, en una segunda fase,
una focalización que permitiera mostrar más en detalle algunas áreas relevantes
y también la micro-organización de estas posesiones entre sí. La selección de las
tres áreas de estudio puso a prueba las conclusiones de la primera etapa, buscan-
do comprobar si se aplicaban los mismos principios a situaciones territoriales
bien diferenciadas. De esta manera, bajando de escala, fue posible también com-
prender las peculiaridades de organizaciones regionales específicas como San-
tiago, la zona de Arauco y Chiloé. La focalización en áreas particulares permitió
asimismo la utilización de materiales que informan sobre esta microorganización
y que resultan menos significativos en una escala mayor.
A partir de toda la revisión de fuentes y de completar los catastros iniciales,
siguiendo metodologías similares a las de la primera etapa fue posible trazar
una cartografía específica de cada una de las zonas abordadas por el proyecto.
La idea de territorializar el catastro fue, entonces, un objetivo fundamental
del proyecto. Ella se expresó en la laboriosa construcción de mapas capaces de
mostrar la distribución geográfica de las posesiones catastradas y su función
primordial e importancia relativa. El trabajo puede plantearse como una suerte
de actualización contemporánea del intento realizado por Ambrosio O’Higgins,
quien en una carta de 1768 propuso una radiografía de la presencia jesuita en
Chile. Dicho mapa ya mostraba una distribución que casi calca la ocupación del
territorio chileno hacia fines del siglo xviii. Es por tal razón que hablamos de
una “sombra del Reino”, ya que, aunque existieron reducciones jesuíticas al sur

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Fig 5. Plano de las Misiones de los Padres Jesuitas en el Archipiélago de Chiloé. 1762.
Fuente: Proyecto Pastoral n°6181/DPCC2015. Dibujo: Carlos Silva

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de Chiloé o en la zona de Arauco, estas no tuvieron la importancia de Paraguay,


Bolivia o Argentina. La ocupación jesuita, en cambio, acompaña literalmente la
estructura de ocupación del territorio, ya en las ciudades establecidas
– reflejando su importancia relativa – ya en los fuertes o instalaciones militares.
Ésta puede considerarse una de las principales conclusiones del estudio.
Una distinción fundamental tendría que ver con las estrategias territoriales
diversas que sigue la orden en los territorios ya cristianizados, como podrían ser
Santiago y Concepción, y las que se ponen en juego en territorios estrictamente
misionales como podría ser Arauco. En Chiloé se daría una situación
intermedia, por la presencia de población cristiana – aunque muy dispersa – en
el territorio insular y población indígena no necesariamente convertida. En los
primeros casos la orden se concentra en los servicios religiosos y educativos.
En los segundos, en tareas misionales mucho más espaciadas en el tiempo,
que eventualmente daban lugar a organizaciones específicas de la comunidad.
Incluso se realizaron proyectos para reducciones indígenas tanto en Arauco
como en el sur de Chiloé, aunque no llegaron a ser muy masivas.
Fue tal vez precisamente esa capacidad jesuita de generar mundos paralelos,
a la manera de heterotopías – como ocurrió en la región del Paraná – o a la
manera de una sombra de la organización política, territorial y económica – en
definitiva, del poder, como ocurrió en Chile – que la orden jesuita llegó a verse
como amenazante. Tal amenaza provocó su expulsión del imperio español
en 1767 y su disolución papal en 1773. En cierto modo, su marginación fue el
resultado de su éxito. La apasionada y eficiente manera de construir un mundo
a “La mayor gloria de Dios”, como decíamos en un principio, fue vista como
un peligro para el imperio. Según Valdés Bunster, al momento de su expulsión
los jesuitas poseían un tercio de la tierra productiva de Chile. Comprender
ese fenómeno tiene interés por sí mismo, pero también para comprender la
fisonomía de nuestro territorio. Citando a Xavier Zubiri en Naturaleza, historia,
Dios (1987) más que como memoria, la historia comparece como realidad. De
este modo, la presencia jesuita interrumpida en el siglo xviii y recuperada en el
xix nos permite cartografiar, y con ello comprender mejor, nuestras ciudades y
territorios actuales.

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Fig 6. Transcripción Mapa Geográfico del Chilidugú del Padre Bernardo Havestadt s.j. 1777.
Fuente: Proyecto Pastoral n°6181/DPCC2015. Dibujo: Carlos Silva.

Fig 7. Plano de las Misiones de los Padres Jesuitas en el territorio de Valparaíso-Santiago 1787.
Fuente: Proyecto Pastoral n°6181/DPCC2015. Dibujo: Carlos Silva.

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patrimonio y cultura

notas

—1 Este artículo resume los resultados de la investigación financiada por el Proyecto Pastoral
N°6181/dpcc2015. “Los Jesuitas y el Territorio ii: Fe, Mundo y Misión en Chile Colonial,
Santiago/Valparaíso, Concepción y Chiloé.” Investigadores: Elvira Pérez, Fernando Pérez,
María José Brañes, Sara Browne, Carlos Silva. La investigación corresponde a la segunda
etapa de la investigación “Los Jesuitas y el Territorio: la construcción de un mapa de los
asentamientos de la Compañía de Jesús en el Chile Colonial (1767)”.

—2 Se ha relevado lo siguiente: Información detallada de la ciudad de San Juan de la Frontera


y sus alrededores, con inventario del colegio. Información convento en el archipiélago de
Chiloé y ciudad de Castro, así como un Hospicio en San Antonio de Chacao. Documento
“Relación de las misiones de Chile y su frontera” firmado por Ambrosio O’Higgins y fechado
en 1784, sobre misiones en todo Chile, aunque en particular en la orilla del Biobío, campos
de Arauco, Valdivia y Chiloé. Revisión del diario de viaje de Bernardo Havestadt, sobre las
incursiones de los jesuitas en la Araucanía, con registro de los lugares recorridos por la
misión. Mapa del diario de viaje de Bernardo Havestadt. Propiedades de la Compañía de
Jesús y vínculos entre las distintas posesiones jesuitas. Descripción del Jesuita Miguel de
Olivares sobre las misiones de la Araucanía, Valdivia y Chiloé en el siglo xviii.

—3 Plano de las misiones de los padres jesuitas en el archipiélago de Chiloé (Fecha conocida,
1762), de Melchor Strasser y Michael Mayer, ambos sacerdotes jesuitas.

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intersecciones

referencias bibliográficas

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