CONTEXTO FILOSÓFICO-CULTURAL DE PLATÓN
El objetivo del joven Platón era participar en la política, pero tres acontecimientos acabaron disuadiéndolo:
1. La guerra del Peloponeso entre Atenas y Esparta. La irrupción de los demagogos con sus ambiciones personales
acabó degenerando la democracia.
2. El régimen de los Treinta Tiranos (404), una oligarquía que cometió incluso más injusticias que el sistema
democrático anterior.
3. La muerte de Sócrates (399), el hombre más justo de su tiempo, ocurrida en la restaurada democracia.
Decepcionado por todo ello, Platón se dedicó a pensar sobre el sistema político ideal, donde triunfara la justicia y
gobernaran los sabios. El resultado es expuesto en La República.
Los grandes intelectuales del siglo V son los sofistas. Estos maestros de retórica preparaban a los jóvenes atenienses
para su participación en la política. Platón los cree en parte responsables de la decadencia de Atenas, puesto que
eran los educadores de los demagogos. Frente a su relativismo Platón fundó la Academia, con el fin de formar a
futuros políticos más honestos y sabios. En ella se ofrecía otro modelo de educación, basado en verdades
universales y con gran importancia de las matemáticas.
La importancia de la filosofía de Platón es ampliamente reconocida. Sin embargo, no hubiera sido posible sin las
influencias de otros filósofos. Veámoslas cronológicamente.
1. Platón visitó la comunidad pitagórica en el sur de Italia. Su influencia se refleja en la importancia de las
matemáticas, enseñanza básica en la Academia: el mundo sensible está ordenado geométricamente y las Ideas
matemáticas representan un papel relevante en el conocimiento (pensamiento discursivo). Por otro lado, Platón
acepta el dualismo cuerpo-alma, así como la inmortalidad y transmigración de las almas.
2. El Ser inmutable y eterno de Parménides le sirve como modelo para su mundo de las Ideas, aunque Platón no es
monista. Asimismo, la Vía de la Verdad y la Vía de la Opinión recuerdan la distinción platónica entre saber y opinión.
3. A través de Crátilo, discípulo de Heráclito, conoce su concepción del mundo cambiante (“todo fluye”), que será
muy parecido al mundo físico de Platón.
4. El Nous de Anaxágoras, inteligencia ordenadora, parece ser la referencia del Demiurgo platónico, aunque este no
actúa de manera mecánica, sino teleológica (persiguiendo un fin).
5. Los sofistas son los rivales intelectuales de Platón. La visión sofista de que “todo vale” se ha filtrado en la
sociedad ateniense llevándola al individualismo y a la desmoralización. Platón se opone a su relativismo
(epistemológico y ético): ni la verdad ni el bien son relativos, sino absolutos y universales.
6. Sócrates es su maestro y el que más le influye. Por un lado, frente a los sofistas Sócrates buscó por inducción la
definición universal de los conceptos morales. Esta aspiración al saber la convirtió Platón en posesión efectiva
gracias a su teoría de la Ideas (conceptos separados del mundo sensible). En ese sentido, la teoría de la
reminiscencia parece la culminación de la mayéutica del maestro. Por otro lado, Sócrates pensaba que el
conocimiento era imprescindible para ser virtuoso (intelectualismo moral), lo que Platón plasmará en el gobierno
del sabio: solo el que conoce el Bien puede realizarlo en la práctica. Por último, Platón continuó la herencia
socrática cultivando el diálogo como método de acceso a la verdad.
ACTUALIDAD DE PLATÓN
La principal virtud de la filosofía de Platón es que nos permite criticar las apariencias de hoy día y buscar la realidad
que se esconde tras ellas. Vivimos en un mundo saturado de imágenes o “sombras” (publicidad, televisión, cine,
Internet…), y no tendríamos que aceptarlas sin más, sino que debemos cuestionarlas y buscar los intereses ocultos
(económicos, políticos…) que las guían.
El mito de la caverna sigue siendo una metáfora muy sugerente para interpretar la realidad. Así, Saramago creía que
las cavernas modernas eran los centros comerciales, sin ventanas, llenos de imágenes e imitaciones de la realidad
exterior. También películas como El show de Truman o Matrix nos muestran lo fácil que es vivir en un mundo
aparente, engañados, ignorando la auténtica realidad que se oculta detrás.
Desde el punto de vista político, Platón sigue siendo el mayor crítico de los defectos de nuestra democracia. En la
Grecia clásica como en la España del siglo XXI predomina el individualismo, la corrupción y la manipulación de las
masas. De este modo, muchas veces ciudadanos mal informados y que persiguen su bien particular son halagados y
manipulados por políticos (demagogos) que solo buscan el poder.
La alternativa platónica de un gobierno de sabios ha sido criticada duramente en el siglo XX por Popper, como
inspiradora de sistemas totalitarios que restringen la libertad individual.
Naturalmente, hoy no pensamos que la solución sea renunciar a la democracia, sino mejorar su calidad. Y para ello
quizá la clave nos la aporte también Platón: el valor de la educación. Si los ciudadanos conociesen unos valores
éticos universales y se les enseñara a practicarlos, es decir, si fueran más sabios y más justos, problemas como la
corrupción o la desigualdad serían más fáciles de solucionar.
No obstante, la polémica entre Platón y los sofistas sigue vigente a otro nivel, entre aquellos que defienden unos
valores universales consensuados (en la Declaración Universal de Derechos Humanos) y los defensores del
relativismo cultural.
Por otro lado, no podemos olvidar la influencia del cristianismo en Occidente, y cómo el dualismo platónico ha
servido de justificación filosófica al dualismo cristiano: cielo y tierra, alma y cuerpo, etc. Hoy día, la validez de ese
dualismo es cuestionada por los nuevos descubrimientos científicos sobre el universo y el cerebro humano.
Por último, la importancia que Platón concedía a las matemáticas a la hora de ordenar y conocer la realidad, se
plasma en la ciencia moderna desde Galileo. Las matemáticas son la base de la teoría de la relatividad y de la física
cuántica; y sin ellas no serían posibles las nuevas tecnologías que configuran nuestro presente, como Internet o la
nanotecnología.
APÉNDICE: LA REPÚBLICA, 514A-517C
El texto pertenece a La República, el diálogo más importante de Platón y cuyo objetivo es diseñar una polis ideal
regida por la justicia. En concreto el texto corresponde al comienzo del libro VII, donde Platón nos habla de la
educación que deben recibir los gobernantes de esa ciudad. Sus pensamientos son expresados por el protagonista
del diálogo, Sócrates.
El texto es conocido como “el mito de la caverna”. Para comprenderlo adecuadamente es necesario hacer
referencia a dos pasajes anteriores, situados al final del libro VI: el símil del sol y la línea dividida.
[Link] símil del Sol
Sócrates piensa que el conocimiento más importante para el futuro gobernante es el de la Idea del Bien. Sin él no
podría tomar buenas decisiones ni realizar buenas acciones.
El problema consiste en explicar qué es el Bien. Sócrates emplea un método indirecto: debemos compararlo con el
Sol. La Idea del Bien realiza en el mundo de las Ideas (mundo inteligible) una función análoga o semejante a la que
el Sol realiza en el mundo físico (mundo visible).
En primer lugar, el Sol es causa del conocimiento sensible (opinión) y, análogamente, el Bien es causa del
conocimiento inteligible (saber).
El Sol, gracias a su luz, hace posible que la vista pueda ver los objetos físicos y que estos puedan ser vistos por la
vista.
El Bien, gracias a su “luz”, hace posible que la inteligencia (del alma) pueda conocer las Ideas y que estas puedan ser
conocidas por la inteligencia (función epistemológica).
En términos de Platón, la idea del Bien hace que la inteligencia pueda adquirir ciencia (saber) y que sobre las Ideas
brille la verdad (aletheia=desvelamiento). No se puede conocer el resto de las Ideas si no sabe en qué sentido son
buenas o dependen del Bien. Por ejemplo, no podemos conocer por completo la idea de Justicia si no sabemos en
qué sentido la Justicia es buena.
En segundo lugar, el Sol es causa de la existencia del mundo visible (de su nacimiento, crecimiento y nutrición).
La idea del Bien es causa de la existencia y de la esencia del resto de las Ideas (función ontológica).
La idea del Bien forma parte de la esencia del resto de las Ideas. Sin embargo, la Idea del Bien está por encima de las
demás, en cuanto que es su fundamento último, la Idea suprema.
2. La línea dividida
En este pasaje, complementario del anterior, Platón representa en una línea los cuatro grados de conocimiento que
puede alcanzar un ser humano y, en especial, un gobernante: conjetura, creencia, pensamiento discursivo e
inteligencia.
Los dos primeros grados producen opinión (doxa) y se distinguen entre sí por la naturaleza de su objeto. Así, de lo
menos real, las “imágenes” (sombras, reflejos…) del mundo visible, obtenemos el conocimiento más alejado de la
verdad, la conjetura (eikasía). Por otro lado, de sus originales los objetos físicos (animales, plantas…) obtenemos
creencia (pistis), el estado mental habitual del ser humano.
Platón pone el énfasis en el conocimiento que nos proporciona el mundo inteligible, el cual puede generar dos tipos
de estados mentales: pensamiento discursivo (dianoia) e inteligencia (nous). El primero da lugar al saber
matemático mientras el segundo al saber filosófico o dialéctica (noesis).
Al basarse en las Ideas, ambos nos ofrecen un conocimiento universal y necesario (saber). Sin embargo, hay tres
diferencias que muestran la superioridad del saber filosófico sobre el matemático:
1. Las matemáticas son un saber parcial, pues reflexionan solo sobre las Ideas matemáticas. En cambio, la filosofía
es un saber total pues conoce todo el mundo de las Ideas.
2. Los matemáticos, que tienen pensamiento discursivo, se ayudan de imágenes sensibles en sus demostraciones.
Los que filosofan, que tienen inteligencia (nous), no recurren a nada sensible sino que utilizan solo Ideas en sus
razonamientos.
3. El método que siguen es diferente. Mientras que en las matemáticas se parte de unos supuestos que se dan por
evidentes y a partir de ellos se extraen las conclusiones (método deductivo), en la dialéctica (filosofía) se parte de
unos supuestos y se remonta en la búsqueda del principio del cual se derivan esos supuestos.
Cuando conocemos las Ideas por medio del pensamiento discursivo no consideramos la dependencia de las Ideas
matemáticas con respecto a Ideas superiores en jerarquía, simplemente sacamos todas las conclusiones posibles de
esas Ideas, p.e. todas las propiedades y demostraciones que se siguen de la Idea de Cuadrado.
Cuando conocemos las Ideas por medio de la inteligencia, conectamos todas las Ideas entre sí según su orden en la
jerarquía del mundo de las Ideas, y las remitimos todas a la Idea suprema, el Bien. Así, la dialéctica (noesis) tiene un
doble movimiento: de ascenso desde las Ideas inferiores hasta la Idea del Bien (el primer principio no supuesto), y
de descenso desde la Idea del Bien hasta el resto de las Ideas, que dependen lógicamente de la primera (como se
explicó en el pasaje del símil del Sol).
3. El mito de la caverna
El mito de la caverna es quizá el texto más conocido de la Historia de la Filosofía. Está al inicio del libro VII de La
República.
El mito nos presenta a unos prisioneros encadenados desde niños en una caverna subterránea. Como no pueden
girarse, están obligados a mirar el fondo de la caverna donde ven pasar sombras. Un muro separa a estos
prisioneros de unos hombres que caminan llevando figurillas de animales y personas que sobrepasan el nivel
superior del muro. Más atrás y elevado hay un gran fuego que, al iluminar las figuras, proyecta sus sombras en el
fondo de la caverna. Además, el eco producido por las voces de los caminantes les crea la ilusión de que las sombras
hablan. Todo esto lo ignoran los prisioneros, por lo que toman las sombras por auténticas realidades.
A continuación, se libera a un prisionero y se le fuerza a ver la parte de la caverna iluminada por el fuego. Al
principio se deslumbrará y le parecerá irreal, pero se acostumbrará y estará más cerca de la verdad al comprender
que las figurillas son los originales y las sombras sus copias.
Para completar su liberación y la curación de su ignorancia, se le arrastrará posteriormente al exterior de la caverna.
Al principio también se deslumbrará, pero poco a poco se habituará, y conocerá primero las sombras y reflejos,
después los seres físicos, por la noche los astros y la Luna y, finalmente, el Sol. Y entonces lo comprenderá todo: que
el Sol es la causa de que veamos los seres físicos, y que estos son los originales de las figurillas del interior de la
caverna, siendo estas a su vez los originales de las sombras. Por tanto, no envidiará a sus antiguos compañeros,
ignorantes, que solo veían copias de copias, muy alejados de la realidad y de la verdad.
La clave para interpretar esta alegoría la encontramos en el pasaje del símil del Sol. El interior de la caverna
representa el mundo visible, siendo el fuego el equivalente del Sol. El mundo exterior a la caverna representa el
mundo de las Ideas, siendo el Sol la idea del Bien. El ascenso desde la caverna al exterior simboliza es ascenso del
filósofo desde el mundo visible al inteligible, pasando de tener opiniones a tener saber.
El prisionero liberado y sabio es, pues, el filósofo. A él le apetecería permanecer en el mundo de arriba pero debe
volver al fondo de la caverna porque es ahí donde debe gobernar. En efecto, al conocer las Ideas (mundo exterior)
será el mejor preparado para distinguir sus copias (caverna), p.e. al conocer el Bien será el más adecuado para
tomar buenas decisiones, realizar buenas acciones… tanto a nivel personal como en el ámbito político.
Evidentemente, esta identificación de saber teórico (conocimiento del Bien) y saber práctico (realización del Bien)
es herencia del intelectualismo moral socrático.
Aclaración. Algunos relacionan el mito de la caverna con el pasaje de la línea dividida. Así, de las sombras del fondo
de la caverna tendríamos conjeturas, la parte posterior del muro iluminada por el fuego produciría creencias, de las
sombras y reflejos del mundo exterior habría pensamiento discursivo (matemáticas) y del resto del mundo exterior
hasta llegar al Bien el estado mental sería la inteligencia (dialéctica o filosofía). El problema de esta interpretación es
que el hombre de la calle tendría conjeturas (de sombras) y no creencias (de objetos). Aunque esta posición podría
ser coherente si pensáramos que los hombres que llevan las figurillas quizá representen a los sofistas,
manipuladores y creadores de sombras y engaños.