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El ajedrez como lenguaje

Xavier Garcia Bou xavixec@gmail.com http://escacsxavixec.blogspot.com/


El ajedrez como lenguaje

Garri Kasparov:

"Para mí, el ajedrez es un idioma, y si no es mi lengua materna, es uno que aprendí a


través del método de inmersión a una edad temprana".

David Llada:

"El ajedrez es un idioma en sí mismo, puede jugarse una partida entre dos chicos que
no hablan un lenguaje común, que tienen diferentes culturas y religiones. Durante el
período de ocho meses a lo largo del que escribí este libro (Ajedrez para padres y
educadores), he viajado o recibido invitados de lugares tan dispares como Qatar,
Turquía, Rusia, Suiza o Armenia. Mi hija me acompañó en todos ellos y con frecuencia
hizo nuevos amigos, con los que apenas podía comunicarse por no tener un idioma
común. Pero el ajedrez es un lenguaje universal, y ése se convirtió en su vínculo, les
permitió jugar juntos y entenderse aunque no fuera con palabras".
Por Xavier Garcia Bou

En ocasiones algunos de mis alumnos vienen sulfurados del recreo, apasionadamente


arrebatados (suele suceder balón mediante) y, claro, poco atienden a palabras. Así que
les saco un tablero y las piezas de ajedrez (poco importa lo que tuviéramos previsto en
el aula, el resto de alumnos puede entonces trabajar y, ellos, lo harán más tarde). De
entrada empiezan a rebajar la tensión y dejan de abrir la boca para soltar... bueno,
tampoco se trata de decirlo ahora y aquí. ¿Qué sucede a continuación? Pasan de gritar
más alto el uno contra y, por encima, del otro sus "argumentos", a respetar un turno
de intervención, debatiéndose en un diálogo silencioso. Al cabo de un rato incluso, el
uno empatiza con el otro (¿qué pretende con esta jugada, qué estará pensando?).
Cuando finalizan la conversación se dan las manos y, tan amigos, como de costumbre.
Sí, he usado el género masculino, porque esta escena suele darse entre futbolistas
masculinos.

Observen el siguiente diagrama y respondan la pregunta: ¿A quién


corresponde mover?

Si conocen el lenguaje del ajedrez sabrán rápidamente la respuesta. Por el contrario, si


desconocen sus reglas, no sabrán si les corresponde jugar a las blancas o a las negras.
Qué es el lenguaje y algunos tipos de lenguaje.

La Enciclopedia (Salvat 2003) lo define así en su primera acepción: "En términos


generales, facultad que posee el hombre de comunicarse con los demás a través de
sonidos a los que otorga un significado. En sentido amplio, cualquier sistema de
comunicación usado por el hombre o los animales".

Existen muchos tipos de lenguaje. Una primera clasificación distingue el lenguaje


natural (aquel que usamos de manera espontánea en nuestra vida cotidiana) del
lenguaje artificial (aquel que usamos necesitando previa preparación y organización).

Dentro de los lenguajes artificiales distinguimos, entre muchos otros, el lenguaje


científico y técnico. Este lenguaje específico permite una transmisión precisa de
conocimientos, a menudo entre profesionales expertos.

Pertenecen a esta clasificación, entre otros:

- el lenguaje matemático

- el lenguaje de programación: aborda no sólo la comunicación expertos sino también


entre ordenadores y sistemas informáticos.

- el lenguaje icónico o el pictográfico: transmiten información mediante símbolos


convencionales, algunos de los cuales de significado universal.

Saussure y el ajedrez

Ferdinand de Saussure (1857-1913) está considerado el padre de la lingüística


moderna. Solo escribió dos obras, pero dos de sus colegas, a partir de los apuntes de
algunos de los estudiantes de su cátedra en la Universidad de Ginebra, durante los
cursos 1906-07, 1908-09 y 1910-11, recopilaron sus ideas y nos legaron su obra
principal: Curso de lingüística general.
Saussure comparaba la lengua con el ajedrez: "Una partida de ajedrez es como la
realización artificial de lo que la lengua nos presenta de forma natural". Así, atribuye a
las palabras su valor en función de la posición que ocupa junto al resto las palabras
(como una pieza dentro del tablero respecto a las demás piezas). Las reglas persisten,
no se inmutan, sí en cambio la posición de las palabras, así como de las piezas sobre el
tablero durante la partida de ajedrez. Una variación a partir de una jugada puede
modificar el significado del conjunto y acarrear consecuencias (lo mismo sucede con el
lenguaje). Compara, por tanto, palabra con pieza de ajedrez. Así como la gramática con
las normas del juego.

Wittgenstein y el ajedrez

Ludwig Wittgenstein (1889-1951) fue otro destacado lingüista, filósofo y matemático.


Fue incluso algo más allá que Saussure al comparar el ajedrez con el lenguaje: "La
pregunta ¿qué es realmente una palabra? es análoga a ¿qué es una pieza de ajedrez?.
En su obra póstuma Investigaciones filosóficas, editado en 1953, recurre al ajedrez
para explicar la función de las palabras y su significado según el contexto en relación al
resto de palabras y a las normas que rigen su uso.

Wittgenstein va más allá que Saussure al afirmar que, en una jugada de ajedrez, no se
trata simplemente de trasladar una pieza de un lugar a otro, sino también de
contextualizar la acción dentro de un conjunto (normas, tablero, resto de piezas). De
tal manera compara, no solo, palabra con pieza, sino también oración con jugada.
El ajedrez como lenguaje

Parece claro, por las enseñanzas de Saussure y de Wittgenstein, que debemos


considerar seriamente al ajedrez como un lenguaje. Ahora bien, ¿qué tipo de lenguaje?
Por sus características podríamos clasificarlo como un lenguaje artificial de tipo
científico y técnico, con parecidos al lenguaje matemático, al lenguaje musical o al
informático. Tiene su propio sistema de anotación, de tal manera que no resulta, ni
siquiera imprescindible, disponer del material de juego para poder jugar. Dos personas
pueden hacerlo en la modalidad a la ciega. Es el ejemplo más claro de la siguiente cita
de Bruce A. Moon:

“Un juego de ajedrez es un diálogo, una conversación entre un jugador y su oponente.


Cada movimiento del oponente puede contener amenazas o tropiezos, pero un jugador
no se puede defender de las amenazas o tomar ventaja de los tropiezos si es que no se
pregunta a sí mismo: ¿Qué es lo que mi oponente va a hacer después de cada
movimiento?”

En la misma línea y, parafraseando al insigne Jorge Luis Borges, el erudito y hombre de


ciencia Jorge Wagensberg reflexionaba en una entrevista:

"...Es el ajedrez, un juego que se plantea, ya desde su esencia, como una conversación
entre dos colores que se odian (Borges 'dixit'): ahora hablan las blancas, ahora les toca
a las negras. ¿Hay algo más suicida para un jugador de ajedrez que seguir el plan
propio ignorando el plan del adversario?"

Siguiendo el hilo de los maestros precedentes podemos afirmar que, el


ajedrez, es un lenguaje que parte de unas normas que determinan los
usos y las relaciones entre las piezas (a modo de palabras). Cómo las
disponemos, siguiendo las normas establecidas, determinan, del mismo
modo, una intención tras la cual emitimos un mensaje (la jugada)
dirigido al oponente, el cual, dispondrá, del mismo modo, de las mismas
piezas y normas para establecer entre ambos una conversación a modo
de diálogo.
El ejemplo

Volviendo al diagrama anterior, preguntábamos: ¿a quién corresponde mover ?

Si entendemos el ajedrez como un diálogo ordenado con turnos a respetar, sabemos


que corresponde mover a las negras, ya que su rey está amenazado. Es imposible que
sea el turno de las blancas porque el rey podría ser capturado y ello no es posible en
este juego (por este motivo convenía conocer los preceptos del juego para responder
la pregunta con propiedad). Así, podemos también explicar que las blancas acaban de
mover su torre de la columna h, partiendo desde una de sus casillas aunque no
sabemos exactamente desde cuál de ellas. Tomaron esta torre y la trasladaron a h7, tal
y como si hubieran tomado la palabra torre y, al completar la jugada, emitieran la
siguiente oración: muevo la torre a h7 y amenazo a vuestro rey (jaque) que,
encontrándose en la fila 7 ahora se ve expuesto y debe abandonarla y ponerse a
resguardo (concretamente retirarse a la fila 8). El mensaje, en negrita, podemos
emitirlo más abreviado o más extenso todavía. En ajedrez lo abreviamos con precisión
matemática: Th7+. Así pues, el ajedrez podemos escribirlo, leerlo e, incluso, hablarlo y
escucharlo.

¿ Hablamos ajedrez ?