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TOMO I Unidad Técnica Ejecutiva del Sector de Justicia

TOMO I

TOMO I Unidad Técnica Ejecutiva del Sector de Justicia
TOMO I Unidad Técnica Ejecutiva del Sector de Justicia

Unidad Técnica Ejecutiva del Sector de Justicia

TOMO I

Código Procesal Civil y Mercantil anotado con jurisprudencia y principales instrumentos en materia civil.

Comisión Coordinadora del Sector de Justicia

Dr. José Oscar Armando Pineda Navas Presidente del Órgano Judicial

Cmdo. Mauricio Ramírez Landaverde Ministro de Justicia y Seguridad Pública

Lic. Douglas Arquímides Meléndez Ruiz Fiscal General de la República

Lic. Sonia Elizabeth Cortez de Madriz Procuradora General de la República

Lic. María Antonieta Josa de Parada Presidenta del Consejo Nacional de la Judicatura

Lic. Kenia Elizabeth Melgar de Palacios Directora General Unidad Técnica Ejecutiva del Sector de Justicia

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Judicatura Lic. Kenia Elizabeth Melgar de Palacios Directora General Unidad Técnica Ejecutiva del Sector de Justicia
Judicatura Lic. Kenia Elizabeth Melgar de Palacios Directora General Unidad Técnica Ejecutiva del Sector de Justicia
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Judicatura Lic. Kenia Elizabeth Melgar de Palacios Directora General Unidad Técnica Ejecutiva del Sector de Justicia
Judicatura Lic. Kenia Elizabeth Melgar de Palacios Directora General Unidad Técnica Ejecutiva del Sector de Justicia

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Inglés Aquino, Patricia Ivonne

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Código procesal civil y mercantil anotado con jurisprudencia y principales instrumentos en materia civil : tomo I / Patricia Ivonne Inglés Aquino ; diseño de portada y fotografía Karla Michelle Pérez. – 1ª ed. – San Salvador, El Salv. : Unidad Ejecutiva del Sector de Justicia, 2018. 580 p. ; 24 cm.

ISBN 978-99961-977-5-8

1. Procedimiento civil-Comentarios. 2. Derecho comercial-Legislación. I. Título.

Coordinación de la obra Área de Educación Pública y Reforma Legal de la UTE

Autora de la obra Lic. Patricia Ivonne Inglés Aquino Jueza 3ª 1 de lo Civil y Mercantil de San Salvador

Revisión de la obra Área de Educación Pública y Reforma Legal Área de Medios de Comunicación

Diseño y diagramación e impresión:

Impresos Quijano, S. A. de C. V.

Diseño de portada y fotografía Karla Michelle Pérez

UNIDAD TÉCNICA EJECUTIVA DEL SECTOR DE JUSTICIA Ave. Las Dalias, Polígono 6, lote #7, Col. San Francisco San Salvador PBX 2204-7600 www.ute.gob.sv

Índice

Código Procesal Civil y Mercantil anotado con jurisprudencia y principales instrumentos en materia civil

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Prontuario del Código Procesal Civil y Mercantil

433

y principales instrumentos en materia civil 9 Prontuario del Código Procesal Civil y Mercantil 433

Unidad Técnica Ejecutiva del Sector de Justicia

Código Procesal Civil y Mercantil anotado con jurisprudencia y principales instrumentos en materia civil.

San Salvador, diciembre de 2016

UNIDAD TÉCNICA EJECUTIVA DEL SECTOR DE JUSTICIA

CÓDIGO PROCESAL CIVIL Y MERCANTIL ANOTADO CON JURISPRUDENCIA

DECRETO Nº 712

LA ASAMBLEA LEGISLATIVA DE LA REPUBLICA DE EL SALVADOR

CONSIDERANDO:

I.

Que el vigente Código de Procedimientos Civiles fue promulgado el 31 de diciembre de 1881, siendo incuestionable que cada vez evidencia los males del proceso heredado de la Ley de Enjuiciamiento Civil Española de 1855, de donde fue tomado, por lo que como es obvio, no satisface los derechos sustanciales de una justicia pronta y cumplida a que se refere el Art. 182 ordinal 5 de la Constitución;

II.

Que si bien dicho código ha tenido reformas parciales a lo largo de su centenaria existencia, que han importado algunos avances, en verdad, no han logrado acelerar sensiblemente los procedimientos y generar un cambio de actitud de los operadores de justicia;

III.

Que los justiciables con absoluta razón demandan una completa transformación procesal, coherente con el derecho a la protección jurisdiccional, en virtud de que el añejo código nació en un contexto social y jurídico muy diferente al del siglo XXI y, por ende, se muestra inadecuado para una satisfactoria solución a los confictos propios de una sociedad moderna e industrializada;

IV.

Que la característica principal de la normativa de que se trata, es la de ser un proceso escrito, lento, formal y burócrata; en consecuencia, se impone la implementación de un código que mejore con creces la calidad de la justicia civil-mercantil, incorporando una serie de preceptos modernos y propios de los procesos orales, como son el predominio de la palabra hablada y la presencia de los principios de inmediación, publicidad, concentración, función activa del juez, reducción de incidentes e impugnaciones y libre valoración de la prueba;

V.

Que en nuestro país se han tenido magnífcos resultados en cuanto a economía procesal y a la obtención de la verdad real, mediante el funcionamiento del proceso por audiencias en materia procesal penal, de menores y familia, lo cual avala la nueva normativa en materia procesal civil-mercantil y que sin duda redundará en un indubitable benefcio para la ciudadanía salvadoreña.

POR TANTO,

En uso de sus facultades constitucionales y a iniciativa de los diputados Federico Guillermo Ávila Qüehl, Norman Noel Quijano González, José Antonio Almendáriz Rivas, José Rafael Machuca Zelaya, José Mauricio Quinteros Cubías, Walter Eduardo Durán y Arturo Argumedo, con el apoyo de los Diputados Ricardo Bladimir González, Rolando Alvarenga Argueta, Luis Arturo Fernández, Oscar Abraham Kattán, Douglas Alejandro Alas García, Rubén Antonio Álvarez Fuentes, Herberth

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Néstor Menjívar Amaya, Irma Segunda Amaya Echeverría, Ernesto Antonio Angulo Milla, Fernando Alberto José Ávila Quetglas, Ingrid Berta María Béndix de Barrera, Noel Abilio Bonilla Bonilla, Yohalmo Edmundo Cabrera Chacón, Carmen Elena Calderón Sol de Escalón, Oscar Enrique Carrero, José Vidal Carrillo Delgado, Carlos Alfredo Castaneda Magaña, José Ernesto Castellanos Campos, María Julia Castillo Rodas, Darío Alejandro Chicas Argueta, Carlos Cortez Hernández, Luis Alberto Corvera Rivas, José Ricardo Cruz, Héctor Miguel Antonio Dada Hirezi, María Patricia Vásquez de Amaya, Ana Vilma Castro de Cabrera, Juan Pablo Durán Escobar, Antonio Echeverría Véliz, Omar Arturo Escobar Oviedo, Enma Julia Fabián Hernández, Fernando Antonio Fuentes, Guillermo Antonio Gallegos Navarrete, Julio Antonio Gamero Quintanilla, Argentina García Ventura, César Humberto García Aguilera, Juan García Melara, Manuel de Jesús Gutiérrez Gutiérrez, Héctor Alfredo Guzmán Alvarenga, Carlos Walter Guzmán Coto, José Cristóbal Hernández Ventura, Carlos Rolando Herrarte Rivas, Wilfredo Iraheta Sanabria, Jorge Alberto Jiménez, Gladis Marina Landaverde Paredes, Benito Antonio Lara Fernández, Audelia Guadalupe López de Kleutgens, Hortensia Margarita López Quintana, Francisco Roberto Lorenzana Durán, Mario Marroquín Mejía, Alejandro Dagoberto Marroquín Cabrera, Manuel Orlando Quinteros Aguilar, Hugo Roger Martínez Bonilla, Marco Tulio Mejía Palma, Manuel Vicente Menjívar Esquivel, Roberto de Jesús Menjívar Rodríguez,Erick Mira Bonilla, Osmín Romeo Molina Ríos, José Francisco Montejo Núñez, María Irma Elizabeth Orellana Osorio, Rubén Orellana Mendoza, Mariella Peña Pinto, Juan Enrique Perla Ruiz, Mario Antonio Ponce López, Gaspar Armando Portillo Benítez, Francisco Antonio Prudencio, Zoila Beatriz Quijada Solís, Carlos René Retana Martínez, Carlos Armando Reyes Ramos, Inmar Rolando Reyes, Dolores Alberto Rivas Echeverría, Santos Adelmo Rivas Rivas, Mauricio Ernesto Rodríguez, Hipólito Baltazar Rodríguez Contreras, Abilio Orestes Rodríguez Menjívar, Ana Silvia Romero Vargas, Victoria Rosario Ruiz de Amaya, Sandra Marlene Salgado García, Donato Eugenio Vaquerano Rivas y Ana Daysi Villalobos de Cruz.

DECRETA, el siguiente:

CÓDIGO PROCESAL CIVIL Y MERCANTIL

LIBRO PRIMERO DISPOSICIONES GENERALES

TÍTULO PRELIMINAR PRINCIPIOS DEL PROCESO Y APLICACIÓN DE LAS NORMAS PROCESALES

CAPITULO PRIMERO PRINCIPIOS PROCESALES

Derecho a la protección jurisdiccional

Art. 1.- Todo sujeto tiene derecho a plantear su pretensión ante los tribunales, oponerse a la ya incoada, ejercer todos los actos procesales que estime convenientes para la defensa de su posición y a que el proceso se tramite y decida conforme a la normativa constitucional y a las disposiciones legales.

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SALA DE LO CONSTITUCIONAL, en la Sentencia emitida el veintisiete de abril de dos mil nueve, en el proceso de AMPARO 441- 2007

“Que el derecho a la protección jurisdiccional conlleva, entonces, la posibilidad de que un supuesto titular de derecho o interés legítimo pueda acceder a los órganos jurisdiccionales a plantear su pretensión, a oponerse a la ya incoada, a ejercer todos los actos procesales en defensa de su posición y a que el proceso se tramite y tramite de conformidad a la Constitución y a las leyes correspondientes.”

SALA DE LO CONSTITUCIONAL Sentencia de fecha nueve de febrero de mil novecientos noventa y nueve, pronunciada en el proceso de AMPARO 384-97

el ente jurisdiccional decide rechazar la demanda incoada al inicio del proceso

en aplicación de una causa establecida en la norma jurídica que le impida entrar a conocer del fondo del asunto planteado, no signifca que con ello se esté vulnerando el derecho al acceso a la jurisdicción, salvo que sea por interpretación restrictiva o menos favorable a la efectividad del derecho fundamental aludido.”

si “

CÁMARA DE LA SEGUNDA SECCIÓN DE ORIENTE, en la Sentencia emitida

a las once horas y treinta y seis minutos del día once de noviembre de dos mil trece, bajo la Referencia APE-29-10-CPCM-2013

“Nuestro Código Procesal civil y mercantil establece en su artículo uno el derecho a

la protección jurisdiccional la cual se traduce como una tutela judicial efectiva para

el ejercicio o defensa de sus derechos con sujeción plena a un debido proceso, tal y como lo ordena nuestra Constitución en su artículo 11, considerando también que en el proceso civil y mercantil actual deben regir y garantizarse todos los principios procesales que dan vida a ese debido proceso se realice asegurando y garantizando todos los derechos de las partes, dando como resultado una tutela judicial efectiva.”

Vinculación a la Constitución, leyes y demás normas

Art. 2.- Los jueces están vinculados por la normativa constitucional, las leyes y demás normas del ordenamiento jurídico, sin que puedan desconocerlas ni desobedecerlas.

Todo juez, a instancia de parte o de ofcio, deberá examinar previamente la constitucionalidad de las normas de cuya validez dependa la tramitación de cualquier proceso o el fundamento de las decisiones que adopten en el mismo; y si alguna de ellas contradice la normativa constitucional, la declarará inaplicable en resolución debidamente motivada, en la que se consignen la disposición cuya inaplicabilidad se declara, el derecho, principio o valor constitucional que se considera infringido y las específcas razones que fundamentan.

Las pruebas que se hubieren obtenido, directa o indirectamente, con infracción de derechos o libertades fundamentales, no surtirán efecto.

SALA DE LO CONSTITUCIONAL, en la Sentencia de Incostitucionalidad emitida el día diecinueve de diciembre de dos mil ocho, bajo la Referencia 27-2008

“La inaplicabilidad hace Referencia, precisamente, a la facultad de todo tribunal de preferir la aplicación de la normativa constitucional-a título de derecho más

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fuerte-, cuando resulte contradicha por la legislación secundaria. Esto es así porque la responsabilidad de cuidar y defender el orden constitucional de valores, corresponde como primera barrera, a los tribunales ordinarios, y en defecto de ellos, a la jurisdicción constitucional.”

SALA DE LO CONSTITUCIONAL, en la misma Sentencia de Incostitucionalidad

27-2008

“Ahora bien, como en los casos de jurisdicción ordinaria la “inaplicabilidad”debe entenderse limitada respecto de aquellas disposiciones susceptibles de aplicación. En esa misma lógica, el Articulo 77 A de la Ley de Procedimientos Constitucionales se refere a dicha potestad de inaplicación. Como una consecuencia de la actividad judicial en cuya validez dependa la tramitación de cualquier proceso o el fundamento de las resoluciones que se pronuncien en el mismo.”

SALA DE LO CONSTITUCIONAL, en Inaplicabilidad 37-2011 de seis de julio de dos mil once.

“…debe de verifcarse que la declaratoria de inaplicabilidad remitida en esta ocasión reúne los presupuestos mínimos derivables de los artículos 77-A y 77-C de la L.Pr.Cn. para tramitar y decidir un proceso de inconstitucionalidad, entendiendo por tales requisitos, básicamente: i) la relación directa y principal que debe tener la disposición inaplicada con la resolución del caso o de la que dependa su tramitación-Código Tributario, que sirve de base para los medios de prueba admitidos en el procedimiento tributario iniciado en ese juzgado-; ii) la inexistencia de pronunciamiento, por parte de esta Sala, respecto de esa disposición inaplicada- no existe sentencia defnitiva en la que se haya resuelto sobre la inconstitucionalidad planteada en esa ocasión -; iii)el esfuerzo del juzgador, previo a la inaplicación, de interpretar la norma conforme a la Constitución; y, fnalmente, iv) la relación de la disposición inaplicada, la norma o principios constitucionales supuestamente vulnerados y las razones que sirven de fundamento de la Inaplicación.”

SALA DE LO CONSTITUCIONAL inconstitucionalidad/inaplicabilidad Referencia: 42-2010, de fecha diez de septiembre de dos mil diez.

“De igual manera, en la referida resolución se manifestó que los jueces al inaplicar, no sólo deben plasmar un análisis de constitucionalidad ─ mediante el cual platee la incompatibilidad irremediable advertida entre la norma a inaplicar y la Constitución─; sino que también, es necesario que efectúen un análisis de relevancia en virtud del cual argumente que la resolución a dictar depende de la norma cuestionada. En otras palabras, el control difuso requiere necesariamente de dos juicios: el de pertinencia de la norma para resolver el caso, y el de constitucionalidad de la misma, que es la esencia de la inaplicabilidad. Ahora bien, conforme a lo expresado queda claro que en los casos de jurisdicción ordinaria ─como el que da origen a este proceso─ la inaplicabilidad de las disposiciones sometidas al control de constitucionalidad se entiende limitada a las disposiciones que precisamente son susceptibles de ser aplicadas al caso concreto y que vinculan al juez porque de su validez depende la resolución del conficto.

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SALA DE LO CIVIL recurso de Casación 73 CAC 2011 de quince de febrero de dos mil doce.

La Sala considera, que el vicio consistente en practicar un medio de prueba ilícito consistente en “cualquier elemento de prueba que se haya obtenido o incorporado al proceso en violación a una garantía constitucional o de las formas procesales dispuestas para su producción, en forma general, es aquella que se encuentra afectada por una conducta dolosa en cuanto a las formas de obtención y práctica de la prueba, en todos aquellos supuestos en que la ley procesal regla la forma de practicar una determinada prueba, la infracción de dicha normativa producirá, salvo las excepciones, la inadmisibilidad e inefcacia del medio de prueba defectuoso practicado.”

El impetrante sostiene, que el documento en el que consta la cláusula compromisoria, no fue aportado como prueba al proceso sino exigido por el juez al demandante, para el efecto de valorar si admitir o no la demanda.

La Sala considera, que dado que en el documento en el que consta la cláusula compromisoria, fue agregado al proceso por el impetrante para probar su legitimación para obrar, por ser el titular de un interés legalmente reconocido en relación con la pretensión, es un medio de prueba que se presentó con la demanda, de manera que no se han infringido las disposiciones de los Arts. 284 Inc. 1 o, 288

Inc. 1°y 2° 316 y 317 C.P.C.M. sino por el contrario es un medio de prueba obtenido

e incorporado al proceso de forma lícita.

Es importante señal también, que en relación a las pruebas, una vez que son promovidas y aportadas al proceso, por el principio de la comunidad de la prueba, benefcian o perjudican a ambas partes involucradas en el mismo, por lo tanto, no deben ser consideradas como de uso exclusivo de la parte que la promueve, ya que, una vez anexada e incorporadas a las actas del proceso, las pruebas pertenecen a éste como un todo, entendido como parte del proceso a ambas partes (demandado y demandante), así como también al juez; la prueba una vez que ha sido aportada al

proceso tiene que ser tomada en cuenta en la valoración, sin importar que benefcie

a quien la aportó o a la parte contraria, de manera que el documento aportado

por el demandado junto a la demanda es un medio de prueba legal, por lo que al utilizarlo para determinar el hecho controvertido consistente en la existencia de un compromiso de arbitraje, no se cometió el vicio denunciado de haber usado para establecer un medio de prueba ilegal.

Principio de legalidad

Art. 3.- Todo proceso deberá tramitarse ante juez competente y conforme a las disposiciones de este código, las que no podrán ser alteradas por ningún sujeto procesal.

Las formalidades previstas son imperativas. Cuando la forma de los actos procesales no esté expresamente determinada por ley, se adoptará la que resulte indispensable o idónea para la fnalidad perseguida.

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CÁMARA DE LA SEGUNDA SECCIÓN DE ORIENTE, en el recurso de Apelación APE-6-3-CPCM-2011 de fecha cuatro de abril de dos mil once.

“Con base al principio de legalidad establecido en el Art. 3 CPCM, el cual está reconocido por la Constitución de la República en el artículo 11, los actos procesales ya sea de las parte o del juez, para que tengan plena efcacia, deben realizarse con el modo y el orden establecido en la ley, tal como dispone el citado artículo 3 CPCM…”

SALA DE LO CIVIL en la Sentencia de Casación 157-C- 2005 de trece de febrero de dos mil seis.

“En reiterados fallos este tribunal ha subrayado que la interpretación de las disposiciones procesales, con respecto al principio de legalidad, los preceptos del Código de procedimientos deben interpretarse de modo tal que procuren la protección y efcacia de los derechos de las personas y la consecución de los fnes que consagra la Constitución. En tal virtud el juzgador debe evitar el ritualismo o las interpretaciones que supediten la efcacia del derecho, a aspectos meramente formales.”

Principio de defensa y contradicción

Art. 4.- El sujeto contra quien se dirija la pretensión tiene derecho a defenderse en el proceso, interviniendo en las actuaciones y articulando los medios de prueba pertinentes.

En todo caso, cada parte tiene derecho a contar con la oportunidad de exponer su argumentación y rebatir la de la contraria, y sólo cuando expresamente lo disponga la ley podrán adoptarse decisiones sin oír previamente a una de las partes.

CÁMARA SEGUNDA DE LO CIVIL DE LA PRIMERA SECCIÓN DEL CENTRO, Apelación, Referencia: 22-3CM-12-A de fecha diecisiete de mayo de dos mil doce.

“En el presente proceso la Juez A Quo, violento el derecho de defensa de la parte actora, de controvertir el documento presentado por la sociedad demandada en su oposición, manifestando que no lo haría en virtud de que se había desistido de ella, no teniendo en cuenta la comunidad de la prueba, ya que la contraparte manifestó su voluntad de continuar con dicho medio probatorio a fn de que se determinara su autenticidad, solicitando el peritaje respectivo.”

Principio de igualdad procesal

Art. 5.- Las partes dispondrán de los mismos derechos, obligaciones, cargas y posibilidades procesales durante el desarrollo del proceso.

Las limitaciones a la igualdad que disponga este Código no deben aplicarse de modo tal que generen una pérdida irreparable del derecho a la protección jurisdiccional.

SALA DE LO CONSTITUCIONAL, inconstitucionalidad Referencia: 10 2006 de fecha veintinueve de septiembre de dos mil once.

“Perflado grosso modo el juicio de igualdad, corresponde ahora especifcar cada uno de los elementos que lo integran.

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El examen de igualdad requiere, como punto de partida, la existencia de un término

de comparación, el cual ─según la jurisprudencia de esta Sala─ debe ser aportado por el demandante, para estimar que ha confgurado adecuadamente su pretensión.

El término de comparación es una herramienta de análisis que permite al tribunal

constatar que al demandante, ante situaciones de hecho iguales, se le ha dispensado

un trato diferente sin justifcación razonable, o bien, que en supuestos distintos se le

ha

equiparado. La parte demandante debe señalar, pues, con respecto a quiénes o

en

relación con qué otra situación se discrimina (Sentencia de 15-III-2006, Inc. 10-

2005, considerando III 1).

Además, para que el trato desigual contenido en la norma constituya una diferenciación admisible desde el punto de vista constitucional, más no una discriminación inconstitucional, debe tener un fn constitucionalmente legítimo (Sentencia de 15 -III- 2006, Inc. 10-2005, Considerando III 1). La norma debe tener una fnalidad, ya que no sería justifcable, desde ningún punto de vista, un trato desigual caprichoso. No se exige, empero, que la norma tenga como fnalidad expresa la consecución de un valor

constitucional, sino que basta que dicha fnalidad no sea contraria al sustrato ético de la Constitución. Esta es la solución más acorde con el respeto a la libertad de confguración del legislador.Además, para que el trato desigual enjuiciado sea constitucionalmente admisible, debe ser idóneo o útil para obtener el fn perseguido mediante el mismo (Sentencia de 15-III-2006, Inc. 10-2005, Considerando III 1). Se trata ─en palabras del Tribunal Constitucional español─ de que la exigencia normativa guarde una directa y razonable relación con la fnalidad perseguida (STC 114/1987, de 6- VII- 1987, caso Exigencia de Buena Conducta para causar Pensiones). Finalmente, para que el trato desigual sea conforme a la Constitución, debe ser proporcionado con respecto a la fnalidad perseguida. Para determinar el cumplimiento de este requisito, deberá evaluarse “el nivel de equilibrio que existe entre el efecto producido por la medida y el sacrifcio que la misma implica”, resultando en una “relación de procedencia condicionada entre

los

bienes jurídicos en colisión”(Sentencia de 15-III- 2006, Inc. 10-2005, Considerando

III

1).Así como el actor tiene la carga de aportar el término de comparación, al órgano

emisor de la disposición impugnada le corresponde probar haber dado cumplimiento a la normativa constitucional, especialmente, a las obligaciones concretas que para él derivan de la Ley Suprema (Sentencia de 17-V-2002, Inc. 6-2000, Considerando VII

3)…”

Principio dispositivo

Art. 6.- La iniciación de todo proceso civil o mercantil corresponde al titular del derecho subjetivo o interés legítimo que se discute en el proceso; y dicho titular conservará siempre la disponibilidad de la pretensión.

Las partes podrán efectuar los actos de disposición intraprocesales que estimen convenientes, terminar el proceso unilateralmente o por acuerdo entre las mismas y recurrir de las resoluciones que les sean gravosas, de conformidad a lo dispuesto en este código.

Principio de aportación

Art. 7.- Los hechos en que se fundamente la pretensión y la oposición que se conoce en el proceso sólo podrán ser introducidos al debate por las partes.

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La actividad probatoria debe recaer exclusivamente sobre los hechos afrmados por las partes o por los que tienen la calidad de terceros de conformidad a las disposiciones de este código, en su caso; en consecuencia, el juez no podrá tomar en consideración una prueba sobre hechos que no hubieran sido afrmados o discutidos por las partes o terceros.

La proposición de la prueba corresponde exclusivamente a las partes o terceros; sin embargo, respecto de prueba que ya fue debida y oportunamente aportada y controvertida por las partes, el juez podrá ordenar diligencias para mejor proveer con el fn de esclarecer algún punto oscuro o contradictorio, de conformidad a lo dispuesto en este Código.

SALA DE LO CIVIL, Casación Referencia: 360-CAC-2012 de fecha ocho de agosto de dos mil catorce.

“De estas aseveraciones hechas por el Tribunal Ad quem, la Sala considera que las referidas diligencias para mejor proveer son complementarias a las partes, no se trata, pues, de que el juez pueda suplir la inactividad probatoria de las partes; se trata, por el contrario, de posibilitar al juez la práctica de actividad probatoria para complementar la efectuada por las partes y que no ha obtenido su convencimiento.

En ese sentido, ello vincula la aplicación de la regla de juicio no sólo a la valoración de la prueba practicada por las partes, sino igualmente a la que pueda llevar a cabo

el propio juez. El juez tiene, pues, unos poderes probatorios que están limitados a la

mera complementariedad y, en consecuencia, limitados por la actuación anterior de las partes.

Por consiguiente, si partimos que del juicio valorativo del juzgador éste infere la necesidad de obtener la aclaración de una prueba vertida de forma inconclusa o ambigua para efectos de integridad probatoria, entonces ello representaría un condicionamiento

para decidir el asunto que se discute, y signifcará que la efcacia de aquélla es relevante

e insoslayable para complementar su convicción sobre los hechos presentados a su valoración.

Si en el caso sub lite, el Tribunal Ad quem fue contundente en razonar que la prueba pericial efcaz era ineludible para decidir el asunto controvertido a efectos de valoración de la prueba, su abandono injustifcado constituye una infracción a la actividad probatoria, puesto que como ocurrió en el presente caso la Cámara Sentenciadora, cuando decide celebrar nueva audiencia de apelación, no se encontraba inhibida legalmente para reiterar la terminación de la diligencia en cuestión, dado que el procedimiento señalado para la interrupción de la audiencia en los casos señalados por el Art.211 C.P.C.M, busca la efcacia de las actuaciones judiciales no su paralización.

En particular, la mencionada diligencia pendiente de realizar que deriva de la facultad conferida en el Art.7 inciso 3° del CPCM, es una circunstancia excepcional al principio de unidad de acto (concentración), en cuanto se caracteriza por acordarse dentro del plazo para dictar sentencia, el cual volverá a computarse íntegramente una vez practicadas las diligencias acordadas previamente por el Tribunal; y de este modo, si el análisis hecho por la Cámara Ad quem, en razón de la insufciencia probatoria considera conveniente ejecutar aquella para su

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pronunciamiento defnitivo, debió entonces culminar la misma ya que ésta generó especulación en el juicio valorativo, cuya omisión merma el derecho de defensa de la parte que lo introdujo como elemento probatorio a fn de acreditar los hechos afrmados, que busca la protección de sus propios intereses.

El poder concedido al juez para practicar de ofcio la complementariedad de una prueba a través de las diligencias para mejor proveer, constituyen parte de la actividad probatoria, que es una acción procesal desarrollada en el seno del proceso, debiendo ser desarrollada conforme ciertos procedimientos legales, cuya inobservancia provocará el quebranto de la estructura procesal conformada por principios rectores, que en el caso particular, atañen a las reglas de contradicción y aportación que redundan en la tutela de los derechos de las partes, a través de la efcacia y credibilidad del proceso.

Bajo tales circunstancias, es preciso señalar que aún cuando la normativa procesal faculta al juzgador la delegación de la práctica de un reconocimiento judicial cuando no fuese posible practicarlo en la sede del Tribunal o dentro de su circunscripción territorial, en el caso subjúdice, la insufciencia de dicha prueba versa sobre el informe pericial presentado inconcluso, circunstancia que esta Sala considera ser de mayor aseguramiento sí es realizada por la Cámara Ad quem, debido a que precisamente su desacierto ocurre en la actividad de primera instancia, por lo que será necesario que la diligencia se ejecute por aquélla para mejor garantía de la actividad probatoria.

La prueba de peritos es, pues verdadero medio de prueba a través de conocimientos científcos, artísticos o técnicos especializados, que sirve para que el juez pueda obtener el convencimiento sobre la veracidad de circunstancias, que conformen el supuesto de hecho de la norma cuya aplicación se pide o de la relación jurídica llevada ante él.”

Principio de oralidad

Art. 8.- En los procesos civiles y mercantiles las actuaciones se realizarán de forma predominantemente oral, sin perjuicio de la documentación, de los actos procesales que deban hacerse constar por escrito y de las aportaciones documentales que en este código se establecen.

Principio de publicidad

Art. 9.- Las audiencias de todos los procesos previstos en este Código serán públicas, salvo que el juez, de ofcio o a instancia de parte, disponga lo contrarío por razones de seguridad nacional, de moral o de orden público, o de protección de la privacidad de alguna de las partes.

La restricción de la publicidad de las audiencias deberá acordarse en resolución debidamente motivada, en la que se precisen de manera expresa y clara las razones de dicha restricción, así como la determinación de quienes, además de las partes, sus apoderados o representantes, podrán estar presentes en las mismas.

Las partes, sus apoderados, representantes, los abogados y cualquiera otra persona que alegue algún interés jurídicamente protegido, tendrán acceso al expediente judicial.

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Principio de inmediación

Art. 10.- El juez deberá presidir personalmente tanto la celebración de audiencias como la práctica de los medios probatorios, quedando expresamente prohibida la delegación de dicha presencia, so pena de nulidad insubsanable; excepto cuando la diligencia probatoria deba realizarse fuera de la circunscripción del tribunal, en cuyo caso el juez podrá encomendarla mediante comisión procesal, debiendo el juez delegado presidir la práctica de la misma.

CÁMARA DE LA TERCERA SECCIÓN DEL CENTRO, SAN VICENTE Apelación Referencia N°C-46-PE-MC-2013-CPCM Fecha: diecisiete de octubre de dos mil trece.

“Al folio […] consta el acta de la Audiencia de Prueba o de Oposición como le llama el señor Juez A Quo, dentro del presente PROCESO EJECUTIVO

MERCANTIL de las once horas del día diecinueve de Febrero de dos mil trece, la cual fue presidida por el señor Juez de lo Civil Propietario de Zacatecoluca Doctor […], tal como consta en dicha acta, por establecerse de esa manera su nombre y frma; sin embargo la sentencia de mérito de las ocho horas y quince minutos del día veintiséis de agosto de dos mil trece y agregada a folios a […] es desarrollada y frmada por el señor juez licenciado […], en su calidad de Juez de lo Civil Interino de Zacatecoluca, acreditando lo anterior con la frma que se lee en dicha sentencia.

De lo anterior se puede establecer que la autoridad que emitió la sentencia ut supra relacionada, no estuvo presente en la Audiencia respectiva y por lo tanto no presidió personalmente dicha Audiencia Probatoria regulada en el Art. 467 CPCM, violentando con esto el Principio de Inmediación, cuya consecuencia jurídica es la nulidad insubsanable de los actos que se vean afectados por esta omisión y es que si bien es conocido socialmente el deceso del Doctor […] y por lo tanto es muy probable que no haya alcanzado a dictar todas las sentencias que presidió, por lo que el juez interino que llegara, tenía que percatarse que ante tal situación, lo más razonable y apegado a Derecho era repetir las audiencias en las que el Doctor […] no logró emitir sentencia, para respetar de esta manera los Principios establecidos en el Código Procesal Civil y Mercantil, especialmente el de Inmediación, algo que en el presente proceso no se hizo y en consecuencia se ha incurrido en una nulidad insubsanable la cual puede ser declarada de ofcio, de conformidad a los Arts. 235 y 238 CPCM.

En conclusión, esta Cámara deberá anular todos los actos procesales realizados en primera instancia a partir del acta de Audiencia de oposición del PROCESO EJECUTIVO MERCANTIL, de las once horas del día diecinueve de Febrero de dos mil trece, de folios […], dicha audiencia inclusive, debiendo el señor Juez A Quo interino reponer las diligencias anuladas a su costa, por el efecto ex tunc de esta resolución y en la cuales deberán respetar los todos los Principios del proceso establecidos en la Constitución y el Código Procesal Civil y Mercantil.”

Principio de concentración

Art. 11.- Los actos procesales se realizarán con la mayor proximidad temporal entre ellos, debiendo el juez concentrar en una misma sesión todos los actos que sea posible realizar; asimismo, procurará decidir en una misma resolución todos los puntos pendientes.

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Si una audiencia requiere más de una sesión, se llevará a cabo en los días subsiguientes hasta darla por concluida, pudiéndose ordenar por el juez que la misma continúe en días no hábiles.

Obligación de colaborar

Art. 12.- Toda persona o autoridad está en la obligación de colaborar con la justicia, cuando sean requeridas para ello. En consecuencia, a quien se niegue a colaborar se le impondrá una multa cuyo monto, según la gravedad del caso, se fjará entre cinco y diez salarios mínimos más altos, vigentes. Si el hecho fuere constitutivo de delito, el juez certifcará lo conducente a la Fiscalía General de la República.

Principio de veracidad, lealtad, buena fe y probidad procesal

Art. 13.- Las partes, sus representantes, sus abogados y, en general, cualquier partícipe en el proceso, deberán actuar con veracidad, lealtad, buena fe y probidad procesal.

El juez procurará impedir toda conducta que implique actividad ilícita o genere dilación indebida del proceso.

La infracción de las obligaciones de veracidad, lealtad, buena fe y probidad procesal se sancionará con la condena en costas, y con el resarcimiento de los daños y perjuicios que hubiera causado el infractor; sin perjuicio, de que el juez remita a la Sección de Investigación Profesional de la Corte Suprema de Justicia la respectiva certifcación sobre la conducta de los abogados intervinientes.

Si la infracción fuese constitutiva del delito de falsedad, el juez certifcará lo conducente a la Fiscalía General de la República.

CÁMARA DE LA TERCERA SECCIÓN DE OCCIDENTE, en la Sentencia de Apelación APC 37-14, de fecha siete de noviembre de dos mil catorce.

“La buena fe, la lealtad, la veracidad y la probidad son principios éticos que han sido incorporados en los sistemas jurídicos y que componen el llamado “principio de moralidad”del derecho procesal. Lo que se pretende hacer al incorporar estos preceptos morales al derecho positivo es darle carácter vinculante a la forma de actuar de las partes, por considerar que ésta es jurídicamente relevante dentro del proceso judicial….La lealtad o buena fe son dos manifestaciones del mismo aspecto, por cuanto ambas se referen a las conductas de las partes y con el fn de obtener la recta administración de justicia. Este principio se concreta en que las partes no utilicen el proceso o las actuaciones de éste para lograr fnes fraudulentos o dolosos, o para alegar hechos contrarios a la realidad, o emplear medios que tiendan a entorpecer la buena marcha del procedimiento.”

Principio de dirección y ordenación del proceso

Art. 14.- La dirección del proceso está confada al juez, quien la ejercerá de acuerdo a lo establecido en este código. En consecuencia, deberá conducir los procesos por la vía procesal ordenada por la ley, no obstante que la parte incurra en error.

Iniciado el proceso, el juez impulsará su tramitación, disponiendo las actuaciones oportunas y adecuadas para evitar su paralización, adelantando su trámite con la mayor celeridad posible; por

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CÓDIGO PROCESAL CIVIL Y MERCANTIL ANOTADO CON JURISPRUDENCIA Y PRINCIPALES INSTRUMENTOS EN MATERIA CIVIL

tanto, será responsable de la ordenación del proceso, así como de cualquier demora ocasionada por su negligencia.

CÁMARA SEGUNDA DE LO CIVIL DE LA PRIMERA SECCIÓN DEL CENTRO, Apelación, Referencia: 72-3CM-14-A, de fecha diecisiete de noviembre de dos mil catorce.

En relación a la reconducción de los procesos por parte de los jueces por haber

utilizado la parte demandante la vía procesal errónea, el Art. 244 Inc. 1° pte. 2ª del CPCM; establece: “Si se considerase que el proceso determinado por el demandante no corresponde al valor señalado o a la materia a la que se refere la demanda, el juez dará al asunto la tramitación que corresponda.” La norma citada es de carácter imperativo y fja la obligación judicial ofciosa de examinar la correcta elección del proceso, hecho inicialmente por la parte actora, su consecuencia es que el juzgador

es obligado expresamente por la ley a iniciar y tramitar las pretensiones tomando en

cuenta la materia y el valor de las pretensiones, instaurándose una causa legal de subsanación de pleno derecho cuando las partes incurran en traspié al invocar la vía procesal errónea. Debido a que el juzgador es quien examina in limine el escrito de demanda, le corresponde también examinar la elección correcta del proceso, consecuencia de ello y bajo el principio Iura Novit Curia, tiene la obligación de encausar a las partes sobre el proceso adecuado.

CÁMARA PRIMERA DE LO CIVIL DE LA PRIMERA SECCIÓN DEL CENTRO, SAN SALVADOR, Apelación N°156-49CM1-2013 de fecha dieciocho de diciembre de dos mil trece.

“Respecto al único punto de Apelación, es preciso mencionar que ciertamente el Art. 14 CPCM., instituye la obligación al juez de dirigir el proceso, por lo que no se considerará como un mero espectador del mismo, sino por el contrario, para ejercer su rol de garante de la constitucionalidad deberá impulsar y encausarlo correctamente para que éste no se paralice. Es en esa misma línea que el Art. 460 Inc. 2° de tal cuerpo normativo prescribe la facultad al operador de justicia, de prevenir al demandante cuando advierta la existencia de defectos procesales subsanables para superarlos. Sin embargo, dicha función no debe considerarse

como una obligación generalizada, pues su fnalidad es evitar inconvenientes futuros derivados de las defciencias en la demanda; sin embargo, su omisión no implica per

se una afectación a la expectativa procesal o a los derechos de las partes.

Tal atribución debe interpretarse sistemáticamente y a la luz del principio de “aportación”que contempla el Art.7 relacionado con lo dispuesto en el Art. 321 CPCM., que implica que: “Los hechos en que se fundamente la pretensión y la

oposición que se conoce en el proceso sólo podrán ser introducidos al debate por las partes; asimismo, la proposición de la prueba corresponde exclusivamente

a las partes o terceros”; dicho principio constituye una derivación del principio constitucional de Imparcialidad que prescribe el Art. 172 Inc. 3° Cn.

Lo anterior, en concordancia con el principio iura novit curia, deducido de los Arts. 14 y 15 CPCM., conlleva a que el juzgador puede suplir los errores o defciencias de las partes si pertenecen al Derecho, mas no en los hechos o en las pruebas

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presentadas; pues hacerlo constituiría un exceso en la función jurisdiccional en desmedro del citado principio legal de aportación y constitucional de imparcialidad.

En estricta relación con lo anterior está la Congruencia, principio universal del derecho procesal, derivado del derecho de petición y respuesta que prevé el Art. 18 Cn., consagrado y desarrollado en el Art. 218 CPCM., que prescribe que las sentencias deberán resolver todas las pretensiones y puntos litigiosos planteados y debatidos. De manera que el juez deberá ceñirse a las peticiones formuladas por las partes, con estricta correlación entre lo que se pide y lo que se resuelve sin otorgar más de lo pedido por el actor, menos de lo resistido por el demandado, ni cosa distinta a la solicitada por las partes. No pudiendo entonces decidir ante la ausencia de elementos fácticos mínimos, con base a su pericia o meras especulaciones, cuál es la pretensión que tiene el representante de alguna de las partes, cuando no la menciona.

De lo que se colige que uno de los requisitos fundamentales para sentenciar, es que mínimamente el peticionario exponga lo que espera sea resuelto por un Tribunal, pues es un elemento condicionante para que el juzgador resuelva conforme lo pedido, cuya ausencia supone una omisión que impide un efectivo y real pronunciamiento.

En síntesis, la congruencia consiste en la adecuación de la actividad judicial a lo solicitado por las partes, con el objeto de evitar una actuación parcial y una disminución en los principios de defensa y contradicción, enmarcados en el Art. 4 CPCM.

La congruencia es un principio general normativo que limita las facultades resolutivas del juzgador.

El fundamento de esta limitante radica en la naturaleza privada de los derechos controvertidos en la sede judicial, pues si el operador de justicia pudiera pronunciarse sobre cosa distinta de lo pedido perderían su calidad de derechos privados. Se trata de una consecuencia del principio dispositivo regulado en el Art. 6 CPCM., en el sentido que son las partes quienes delimitan lo que queda sometido a decisión judicial. Consta en el acta de audiencia preparatoria de las nueve horas del día seis de junio de dos mil trece […], específcamente en el romano V la fjación defnitiva de los términos del debate, en el sentido que el Licenciado […], solicitó la restitución y devolución del inmueble descrito en la demanda, para el demandante […]; asimismo, el Licenciado […] expresó que estaba de acuerdo con lo planteado. Por lo tanto, la jueza a quo expresó a las partes que la fjación de la pretensión de forma defnitiva era que “el Licenciado […] ejerciendo la acción de dominio pide que le sea restituido y devuelto el inmueble al demandante”. Por otra parte, en la sentencia de las catorce horas y treinta y siete minutos del día dieciocho de septiembre de dos mil trece, específcamente en el párrafo segundo de fs. 1, en el que literalmente se establece que las pretensiones que conforman el objeto de la misma consisten en: a) La reivindicación de dominio al [demandante]; b) Se ordene la restitución del inmueble objeto de la controversia, a su propietario, ya sea por medio de la entrega voluntaria o el lanzamiento.En el presente caso, como consta en la sentencia de mérito, la juzgadora condenó al demandante, […], a devolver la cantidad de cinco mil cuatrocientos cincuenta dólares de los Estados Unidos de América al demandado […]; bajo el argumento que éste último, efectuó pagos sin

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CÓDIGO PROCESAL CIVIL Y MERCANTIL ANOTADO CON JURISPRUDENCIA Y PRINCIPALES INSTRUMENTOS EN MATERIA CIVIL

que se haya comprobado una causa lícita, ya que el actor, […] inscribió el inmueble objeto del litigio a su favor, sin la oportunidad de recuperar el mismo, por haber transcurrido el plazo pactado en el contrato para que el demandado lo recuperara. De modo que -a su criterio- dichos pagos quedaron sin efecto alguno, y en virtud del principio de legalidad consideró necesario obligar a la parte actora a devolver las cantidades depositadas en su cuenta de ahorro, por no haber sido justifcada la razón de su abono, constituyendo pago de lo no debido; pero tal aseveración no es acertada, en virtud que la naturaleza jurídica de tal fgura obedece a un cuasicontrato civil, contemplado por lo dispuesto en los Arts. 2036 y 2046 C.C., al afrmar que si quien paga no estaba en la obligación de hacerlo, y prueba tal circunstancia, puede repetir lo pagado, situación que no es el caso de autos. De lo anterior se infere que, si bien es cierto tales abonos no fueron justifcados, la señora jueza a quo se pronunció sobre una cuestión que no fue punto de oposición en la contestación de la demanda, y tampoco se constituyó en objeto de debate en el proceso, pues el demandado no formuló ninguna reconvención, confgurándose un exceso en sus facultades al pronunciarse sobre un punto no controvertido. Esta Cámara concluye, que en el caso que se juzga, se vulnera el principio de congruencia procesal, en virtud que la juzgadora, en su sentencia de mérito, hace un pronunciamiento sobre un punto litigioso no planteado y debatido en el proceso.”

Obligación de resolver

Art. 15.- El juez no podrá, bajo ningún pretexto, dejar de resolver, ni aplazar, dilatar o negar la decisión de las cuestiones debatidas en el proceso.

El incumplimiento de las obligaciones contenidas en este Código será sancionado de conformidad a lo establecido en la Ley Orgánica Judicial.

Principio de gratuidad de la justicia

Art. 16.- Toda persona tiene derecho a que se le imparta justicia gratuitamente.

CAPÍTULO SEGUNDO

DE

material de aplicación del código

Art. 17.- Los procesos y procedimientos civiles y mercantiles se tramitarán conforme a lo dispuesto en este código, sin perjuicio de lo previsto en tratados internacionales.

Las diligencias judiciales no contenciosas se tramitarán de acuerdo a lo previsto en la respectiva ley de la materia; de no existir procedimiento se aplicarán las disposiciones del proceso abreviado, en lo que fueren aplicables.

SALA DE LO CIVIL, casación 283CAC2009 de dieciocho de enero de dos mil diez.

Ámbito

REGLAS

PARA LA APLICACIÓN

LAS

NORMAS

PROCESALES

“Tradicionalmente se ha conceptuado a la jurisdicción voluntaria como aquella en la que no media cantación de partes y es precisamente este criterio el que ha informado a la totalidad del Codigo de Procedimientos Civiles.”

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Interpretación de las disposiciones procesales

Art. 18.- Las disposiciones de este código deberán interpretarse de tal modo que se procure la protección y efcacia de los derechos de las personas y la consecución de los fnes que consagra la Constitución, dentro del respeto al principio de legalidad. En consecuencia, el juez deberá evitar el ritualismo y las interpretaciones que supediten la efcacia del derecho a aspectos meramente formales.

Integración de las normas procesales

Art. 19.- En caso de vacío legal se deberá acudir a la regulación y fundamentos de las normas que rigen situaciones análogas, a la normativa constitucional y a los principios que derivan de este código, a la doctrina legal, a la doctrina de los expositores del derecho; y, a falta de todo ello, a consideraciones de buen sentido y razón natural, atendidas las circunstancias del caso.

CÁMARA SEGUNDA DE LO CIVIL DE LA PRIMERA SECCIÓN DEL CENTRO, Apelación Referencia: 15-3-CM1 de fecha quince de febrero de dos mil doce.

“En ese sentido, el Art.19 CPCM, sobre la integración de las normas procesales, señala que en caso de vacío legal se deberá acudir a la regulación y fundamentos de las normas que rigen situaciones análogas, a la normativa constitucional y a los principios que derivan de dicho código, a la doctrina legal, a la doctrina de los expositores del derecho, y a falta de todo ello, a consideraciones de buen sentido y razón natural, atendidas las circunstancias del caso.

Lo anterior se encuentra enmarcado dentro de las fuentes del Derecho que, particularmente para nuestro Derecho Mercantil, conforme al Art. 1 C.Co., se parte de las disposiciones contenidas en el Código de Comercio y en las demás leyes mercantiles, en su defecto, por los respectivos usos y costumbres, y a falta de éstos, por las normas del Código Civil, lo anterior debido a que, como explica el autor español Joaquín Garrigues, en el Derecho Mercantil se debe considerar la fuente material como elemento que contribuye a la creación del derecho – convicción jurídica de los comerciantes, tradición, naturaleza de las cosas y otros factores morales, económicos, políticos, etc. – y la fuente formal como forma externa de manifestarse el Derecho Positivo.”

SALA DE LO CONSTITUCIONAL, Amparo Interlocutorias – Improcedencias Referencia: 408-2010 de fecha veintisiete de octubre de dos mil diez.

“Ahora bien, para fundamentar el carácter de fuente del derecho y, por tanto, la fuerza vinculante de la jurisprudencia, es oportuno evocar la útil distinción de los conceptos de disposición y norma que ha sido desarrollada por la Teoría del Derecho. De esta manera, conviene señalar que por disposiciones jurídicas debe entenderse los enunciados o formulaciones lingüísticas expresados en textos normativos, que es el objeto que ha de ser interpretado por los jueces y tribunales; en cambio, las normas jurídicas se traducen en los signifcados prescriptivos o deónticos que son atribuidos a tales enunciados mediante la interpretación.

En consecuencia, las disposiciones jurídicas no son otra cosa más que el articulado completo de una ley y, por el contrario, las normas de esa misma naturaleza encuentra su génesis en la interpretación que de aquellas se lleva a cabo, justamente,

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dicha actividad se verifca en la jurisprudencia emanada de los jueces y tribunales, en concreto, en la justifcación de sus decisiones, esto es, en la ratio decidendi.

Por ello, se concluye que las normas, al igual que las disposiciones que contienen los textos legales, tienen un mismo nivel jerárquico y normativo, por lo que es posible sostener el carácter vinculante de los signifcados que las autoridades judiciales atribuyen a los postulados legales por medio de la interpretación.

Subsecuentemente, debe afrmarse que la ratio decidendi contenida en las providencias jurisdiccionales es una auténtica norma jurídica concretada jurisprudencialmente, la cual es fuente del derecho y, por ello posee fuerza vinculante. Tal circunstancia genera importantes consecuencias, una de las cuales se refere a que el tribunal que ha adscrito una norma legal a una disposición jurídica queda vinculado a ella, debido a que, por exigencia de la seguridad jurídica y del principio de universabilidad, las entidades judiciales –incluidas las Salas- deben estar dispuestas a mantener, en lo sucesivo, el signifcado que atribuyan a los enunciados legales que interpretan. Se trata del denominado autoprecedente que, en términos generales, alude a la obligación que tiene todo órgano jurisdiccional de resolver del mismo modo los casos sustancialmente iguales y futuros y, además, de justifcar la diferencia de los que no se rigen por la norma derivada.”

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA EN CORTE PLENA CONFLICTOS DE COMPETENCIA EN DERECHO PRIVADO Y SOCIAL de Referencia: 60-COM- 2014 de fecha dieciséis de octubre de dos mil catorce.

“Es decir, la jurisprudencia es “una actividad racional argumentativa creadora de normas”que constituye un autoprecedente para el ente que la emite y un precedente vertical para los entes jurisdiccionales ubicados en la jerarquía inferior de la estructura de la organización, por medio del cual poder resolver casos futuros que guarden semejanza relevante con el ya decidido. De ahí que la jurisprudencia sea fuente del derecho y que pueda servir de sustento jurídico a las resoluciones judiciales (Sala de lo Constitucional, nueve horas un minuto del veintisiete de octubre de dos mil diez, III, 2, A, i, expediente marcado al 408-2010; Sala de lo Constitucional, catorce horas cuarenta y un minutos del dieciséis de diciembre de dos mil trece, IX, 2, literal A, párrafo 2, expediente marcado al 7-2012; sentencia de la Sala de lo Constitucional diez horas cuarenta y un minutos, del veintitrés de noviembre de dos mil once, I, 1, A, expediente marcado al 11-2005; sentencia de la Sala de lo Constitucional de las diez horas, catorce de octubre de dos mil trece, V).”

Aplicación supletoria del Código

Art. 20.- En defecto de disposición específca en las leyes que regulan procesos distintos del civil y mercantil, las normas de este código se aplicarán supletoriamente.

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TÍTULO PRIMERO JURISDICCIÓN Y COMPETENCIA DE LOS TRIBUNALES

CAPÍTULO PRIMERO JURISDICCIÓN

Jurisdicción exclusiva de los tribunales civiles y mercantiles salvadoreños

Art. 21.- Son competentes los tribunales civiles y mercantiles salvadoreños para conocer de las distintas clases de procesos en los supuestos siguientes:

1° En materia de derechos reales y arrendamientos de inmuebles que se hallen en El Salvador.

Cuando se trate de la constitución, validez, nulidad o disolución de personas jurídicas que

tengan domicilio en El Salvador, o de las decisiones de sus órganos. Cuando la pretensión se refera a la validez o nulidad de inscripciones practicadas en un registro público salvadoreño.

Todo sin perjuicio de lo establecido en los tratados vigentes en El Salvador.

Otros supuestos de jurisdicción de los tribunales salvadoreños

Art. 22.- Además de los casos del artículo anterior, los tribunales salvadoreños podrán conocer:

1°.

Cuando las partes se hubieren sometido expresa o tácitamente a ellos;

2°.

Cuando el demandado, cualquiera que sea su nacionalidad, tuviere domicilio o residencia

3°.

en El Salvador. Estará en esta situación la persona jurídica extranjera con agencia, flial o sucursal en el país, en lo que corresponde a los actos y contratos celebrados por medio de éstas; Cuando la obligación debe ser cumplida en el país; y

4º. Cuando la pretensión se funde en un hecho, acto o negocio jurídico ocurrido, celebrado o con efectos en el territorio nacional.

Abstención de jurisdicción

Art. 23.- Los tribunales civiles y mercantiles salvadoreños se abstendrán de conocer de los

asuntos que se les sometan si concurre en tales asuntos alguna de las circunstancias siguientes:

Cuando se haya formulado demanda o solicitado ejecución respecto de sujetos o bienes

que gocen de inmunidad de jurisdicción conforme a las normas del Derecho Internacional Cuando, en virtud de un tratado vigente en El Salvador, el asunto se encuentre atribuido

con carácter exclusivo a la jurisdicción de otro Estado. Cuando el asunto no le venga atribuido de acuerdo con lo dispuesto en el artículo anterior.

Examen de la falta de jurisdicción

Art. 24.- Presentada la demanda, el tribunal examinará su jurisdicción y, si entiende que carece de ella, la declarará improponible y pondrá fn al proceso.

Si tal defecto es advertido hasta en etapas procesales posteriores, sea de ofcio o a petición de parte, la abstención se acordará previa cita de todas las partes personadas para una audiencia dentro de los cinco días siguientes al de la notifcación, con suspensión del procedimiento; sin

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embargo, cuando la parte no la hubiera pedido en su primera intervención, la alegación no surtirá el efecto suspensivo a que se ha hecho Referencia.

Efectos de la denuncia de jurisdicción

Art. 25.- La suspensión del procedimiento producida por la alegación de falta de jurisdicción no obstará a que el tribunal que conoce de la pretensión practique, a instancia de parte, cualquier actuación de aseguramiento de prueba y adopte las medidas cautelares que considere necesarias para evitar perjuicios irreparables que pudiere ocasionarle al demandante la suspensión del procedimiento.

CAPÍTULO SEGUNDO COMPETENCIA Y PREJUDICIALIDAD

Indisponibilidad de la competencia

Art. 26.- La competencia, como norma general, es indisponible; excepto en razón del territorio conforme a las reglas establecidas en este código.

Competencia de la Corte Suprema de Justicia en Pleno

Art. 27.- La Corte Suprema de Justicia en Pleno conocerá:

1°.

2°. Del recurso de casación cuando la Sala de lo Civil ha conocido en apelación, con exclusión de los magistrados que integran dicha sala;

De las abstenciones y recusaciones conforme a lo dispuesto en este código;

3°.

De los confictos de competencia; y

4°.

De los demás asuntos que determinen las leyes.

Competencia de la Sala de lo Civil de la Corte Suprema de Justicia

Art. 28.- La Sala de lo Civil de la Corte Suprema de Justicia conocerá:

1°.

De los procesos de exequátur;

2°.

Del recurso de casación;

3°. Del recurso de apelación cuando las cámaras de segunda instancia hayan conocido en primera instancia;

4°.

De la revisión de sentencias frmes; y

5°.

De los demás asuntos que determinen las leyes.

Competencia de las cámaras de segunda instancia

Art. 29.- Las cámaras de segunda instancia conocerán:

1°. Del recurso de apelación; 2°. De las demandas contra el Estado; y 3°. De los demás asuntos que determinen las leyes.

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA EN CORTE PLENA: Sentencia 4-D-2012 de veintisiete de marzo de dos mil doce.

“Por consiguiente, esta Corte acuerda integrar la falta de regulación relacionada ut supra, atendiendo a las reglas de distribución jurisdiccional fjadas en la norma procesal actual, que son de aplicación supletoria en el caso sub judice, en lo que se

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refere a la competencia para conocer del recurso de Apelación, que es atribuido taxativamente a las Cámaras de Segunda Instancia y no así a los Tribunales de Primera Instancia, tal como lo señala el Art. 29 ordinal 1° C.Pr.C. y M., que expresa:

“Las cámaras de segunda instancia, conocerán: 1° Del recurso de Apelación”, y por cuyo motivo, en el caso particular, será la Cámara de lo Civil de la Primera Sección de Occidente la competente para conocer en Apelación de las providencias defnitivas dictadas por la Jueza de Paz de Candelaria de la Frontera, en las diligencias de desalojo reguladas en la citada Ley, habida cuenta tener ésta jurisdicción para conocer en segunda instancia de asuntos civiles en el departamento de Santa Ana lo que así se determinará.”

SALA DE LO CONSTITUCIONAL, AMPARO Referencia: 51-2011 de fecha quince de febrero de dos mil trece.

“Así, cuando una persona es víctima de un daño antijurídico por parte del Estado, queda a su opción si demanda al funcionario público por vulneración de sus derechos constitucionales o al Estado por una lesión sufrida en ocasión del funcionamiento de la Administración. En este último caso, si resulta condenado el Estado, pero existió dolo o culpa en la actuación del funcionario involucrado, el primero puede incoar contra el segundo un proceso para el reembolso.

Al respecto, es pertinente mencionar que las sentencias del 20-I-2009 y 4-II-2011, Inc. 65-2007 y Amp. 228-2007 respectivamente, se sostuvo que en la Constitución solo se prevén dos casos de responsabilidad del Estado, la cual, además, tiene carácter subsidiario: (i) por retardación de justicia (Art. 17 Inc. 2° Cn.), y (i) por vulneración de derechos constitucionales (Art. 245 Cn.). Sin embargo, en dichos precedentes también se acotó que, en virtud del derecho a la protección jurisdiccional (Art. 2 Inc. 1° Cn)., las pretensiones contra el Estado no se limita a los supuestos contemplados en los Arts. 17 Inc 2° y 245 de la Cn., sino que pueden tener como base cualquier transgresión a la legalidad atribuible al Estado o a sus funcionarios.

En tal sentido, si bien la Constitución solo prevé expresamente dos tipos de responsabilidades del Estado── las prescritas en los Arts. 17 Inc. 2° y 245 de la Cn., ──, las cuales tienen carácter subsidiario, la responsabilidad de este ── como se afrmó en las sentencias citadas── no se limita a dichos supuestos. En efecto, como ya se mencionó, existe una responsabilidad patrimonial del Estado por el funcionamiento de los servicios públicos, la cual es directa y deriva de una interpretación extensiva del Art. 2 Inc. 3°de la Cn.”

Competencia de los juzgados de primera instancia

Art. 30.- Los juzgados de primera instancia conocerán:

1°.

Del proceso común;

2°.

De los procesos especiales regulados en este Código, sin perjuicio de lo establecido para

3°.

el proceso monitorio; (2) De la ejecución forzosa, conforme a lo previsto en este código;

4°.

De los demás asuntos que determinen las leyes de la República.

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CÓDIGO PROCESAL CIVIL Y MERCANTIL ANOTADO CON JURISPRUDENCIA Y PRINCIPALES INSTRUMENTOS EN MATERIA CIVIL

Asimismo conocerá el juzgado de primera instancia de los procesos abreviados y de los monitorios que se susciten en aquellas circunscripciones donde no exista juzgado de primera instancia de menor cuantía.

Competencia de los juzgados de primera instancia de menor cuantía

Art. 31.- Los juzgados de primera instancia de menor cuantía conocerán:

Del proceso abreviado;

De los procesos monitorios;

De la ejecución forzosa, conforme a lo previsto en este código; y

4° De los procesos ejecutivos cuya cuantía no supere los veinticinco mil colones o su equivalente en dólares de los Estados Unidos de América. (2)

De lo demás que determinan las leyes. (2)

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA EN CORTE PLENA, conficto de competencia Ref. 174 COM-2014 de fecha trece de enero de dos mil quince.

“Con respecto a la competencia en razón de la cuantía, en el proceso de mérito, el actor claramente establece en la demanda que el documento base la pretensión consistente en un pagaré sin protesto, fue suscrito por la cantidad de cuatrocientos dólares de los estados Unidos de América, lo que en defnitiva determina que el capital adeudado no excede de los veinticinco mil colones o su equivalente en dólares, por lo que se concluye que la cantidad reclamada es competencia de los juzgados de menor cuantía, como bien lo argumenta el Juez Cuarto de lo Civil y Mercantil de esta ciudad al declinar su competencia.”

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA EN CORTE PLENA, conficto de competencia 151 COM- 2014 de fecha doce de febrero de dos mil quince.

“Finalmente, cabe mencionar que cuando se insta demandas relativas a la expropiación y a la indemnización devenida de la misma, los tribunales de Menor Cuantía conocerán en proceso abreviado cuando el CPCM o leyes especiales así lo determinen, v.gr. Art. 241 Inc. 2 CPCM, sobre la oposición a la reposición judicial de títulos valores, disolución y liquidación de sociedades y de nulidad de las mismas, al margen del momento que contuvieren los tales títulos o del capital social de las sociedades. En la disposición legal se muestra que el legislador optó por atribuir tal competencia por razón de la materia y con independencia de la cuantía del título y, muy a pesar del antecedente histórico legislativo de carácter procesal que atribuía tal competencia por la materia a los Juzgados Civiles y a los Juzgados Mercantiles, en su caso. Aunado a que, en la actualidad, los jueces civiles y mercantiles residentes en la capital no conocen de los procesos abreviados en la jurisdicción de esta ciudad.”

Competencia de los juzgados de paz

Art. 32.- Los juzgados de paz conocerán de los actos de conciliación, conforme a las reglas establecidas en este código.

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Competencia territorial

Art. 33.- Será competente por razón del territorio, el Tribunal del domicilio del demandado. Si no tuviere domicilio en el territorio nacional, será competente el de su residencia. (2)

Asimismo es competente el Juez a cuya competencia se hayan sometido las partes por instrumentos fehacientes.

Cuando el demandado no tuviere domicilio ni residencia en El Salvador, podrá ser demandado en el lugar en que se encuentre dentro del territorio nacional o en el de su última residencia en éste y, si tampoco pudiera determinarse así la competencia, en los juzgados con competencia en materia civil y mercantil de la capital de la República.

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA EN CORTE PLENA conficto de competencia ref. 200 COM-2014 de tres de febrero de dos mil quince.

“Es necesario recordar que en lo que atañe al Pagaré, ya el Art. 788 Com, establece

los requisitos que el título valor debe contener, entre ellos “el lugar de pago”, y

a falta de designación, el Art. 789 del mismo cuerpo legal suple tal defciencia

al prescribir que se tendrá como tal el lugar del domicilio de quien lo suscribe; siendo entonces, el señalamiento del lugar de pago, el que determina la competencia territorial y solo en su defecto, se establece con base al fuero general del domicilio del demandado, Art. 33 Inc. 1 CPCM.”

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA EN CORTE PLENA conficto de competencia 178 -COM-2014 de trece de enero de dos mil quince.

“Se vuelve necesario aclarar que cuando concurre el fuero convencional- Art. 67 C y 33 In.2 CPCM- y el fuero legal general del domicilio del demandado-Art. 33 Inc. 1 CPCM,- el actor tiene la facultar de interponer su demanda invocando en su libelo la validez del primero, o en su caso, señalar de manera inequívoca el domicilio del demandado y con ello determinar la competencia del juez del domicilio especial o del demandado, pudiendo acudir a cualquiera de dichos tribunales, dado que en ambos puede el demandado ejercer su defensa…”

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA EN CORTE PLENA conficto de competencia 168-COM-2014 de fecha ocho de enero de dos mil quince.

“En el subjudice, se tiene como documento base de la acción, Escritura Pública de Contrato de Mutuo, en el que consta que en la cláusula VII) relativa a las Estipulaciones Judiciales, se fja en caso de acción judicial, el sometimiento al domicilio especial de mejicanos.

Así las cosas, si el documento base de la acción fue suscrito por ambas partes,

deberá estarse al domicilio fjado en el mismo; y así ha sido sostenido por esta Corte en reiterada jurisprudencia, dado respetarse la libertad de contratación, por lo que no debe el juez ante quien se plantee una demanda en tales circunstancias, limitarse

a la regla general contenida en el Art. 33 inciso 1° CPCM; fjar su competencia

basada en el domicilio de la parte demandada, expresado por el actor en su demanda. En todo caso, queda a opción de este último, interponer la demanda en el

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domicilio fjado al efecto o en el de la parte demandada si así lo dispusiere; y esto debe ser observado por el juez al califcar su competencia.

En conclusión y a efecto de dirimir el presente conficto, se aplicará el criterio especial que determina la competencia por el lugar designado en el contrato para tal efecto, regulado en el Art. 33 Inc. 2° CPCM, cual es, la ciudad de Mejicanos; siendo en consecuencia competente, el Juez de lo Civil de dicha ciudad, por lo que así impone declararse.”

Determinación del domicilio para atribuir competencia territorial

Art. 34.- Los comerciantes y quienes ejerzan alguna actividad de tipo profesional, cuando se refera a confictos relacionados con su quehacer, también podrán ser demandados en el lugar donde se esté desarrollando o se haya desarrollado el mismo, y donde aquellos tuvieren establecimiento a su cargo.

En los mismos casos del inciso anterior, también será competente el tribunal del lugar donde la situación o relación jurídica a que se refera el proceso haya nacido o deba surtir efectos.

El tribunal del domicilio de los gestores o el del lugar en que desarrollen su actividad será el competente cuando el demandado sea un ente.

Competencia territorial en casos especiales

Art. 35. - En los procesos en que se planteen pretensiones que versen sobre derechos reales, será competente también el tribunal del lugar donde se halle la cosa; sin embargo, si la pretensión se ejerce sobre varias cosas o sobre un solo inmueble que esté situado en diferentes jurisdicciones, será competente el tribunal del lugar donde se encuentre cualquiera de aquéllas, o el de cualquiera de las circunscripciones a las que pertenezca el inmueble.

La misma regla del inciso anterior se aplicará en los procesos arrendaticios.

En los procesos sobre cuestiones hereditarias, será competente el tribunal del lugar en que el causante haya tenido su último domicilio en el territorio nacional.

En los procesos sobre rendición de cuentas, será también competente el tribunal del lugar donde deban presentarse dichas cuentas, y si éste no está determinado, el del domicilio del demandante, poderdante o dueño de los bienes o el del lugar donde se desempeñe la administración.

En las demandas sobre obligaciones accesorias o que sean complemento de otras anteriores, será competente el tribunal que lo sea para conocer, o esté conociendo, de la obligación principal sobre la que recayeren.

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA EN CORTE PLENA,conficto de competencia 162 -COM-2014 de ocho de enero de dos mil quince.

“Pertinente es señalar que esta Corte, en reiteradas ocasiones ha sostenido en

casos similares, que la competencia se determina por el último domicilio de él o

la misma forma debe

tomarse en cuenta como elemento de juicio para determinar el último domicilio del causante en el territorio nacional, lo manifestado por la parte actora en su solicitud

la causante; a tenor de lo dispuesto en el Art. 956 CC…

de

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de Fs. ½, en el cual categóricamente establece que dicho causante tuvo como su último domicilio en el país, el municipio de Ilopango, departamento de San Salvador; al contar con estos elementos de hecho la parte contribuye con ello a determinar el elemento pasivo de la pretensión, y por ende el establecimiento de la competencia.”

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA EN CORTE PLENA, conficto de competencia 107-COM-2014 de fecha tres de febrero de dos mil quince.

“…Es menester señalar que si bien es cierto el señor C.Q. es un empleado público

y que de conformidad a lo establecido en el Art. 64 del Código civil los empleados

públicos tienen su domicilio en el lugar donde desempeñan sus funciones, dicha

disposición no es posible aplicarla para determinar el domicilio del señor C. Q., en virtud que como ya se mencionó con anterioridad, el solicitante argumenta que el referido empleado abandonó su lugar de trabajo, por lo que se tomará como parámetro para determinar su domicilio el que ha sido consignado en el libelo por

la parte actora como domicilio del demandado, siendo éste la ciudad de Santa Tecla,

departamento de La Libertad.”

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA EN CORTE PLENA, conficto de competencia Referencia 176-COM-2014 de fecha doce de febrero de dos mil quince.

“Para el presente caso a su vez, cabe mencionar la regla de competencia establecida en el Art. 35 CPCM, disposición legal que en su inciso primero señala que también será competente para conocer el tribunal del lugar en el que se halle la cosa; nótese, de la lectura de la mencionada disposición legal que al insertar la palabra “también”se entiende que además de las reglas establecidas en el Art.33 CPCM, son aplicables las enunciadas en el Art. 35 supra mencionado cuando se trate de derechos reales.

Adecuando esto al caso que nos ocupa, se logra advertir que la parte actora en su demanda hace mención a que el demandado es del domicilio de Ahuachapán, más adelante dentro de la relación de los hechos hace mención que el inmueble objeto de litigio se encuentra en Acajutla, jurisdicción de Sonsonate. En ese sentido, se encuentra con dos reglas que son perfectamente aplicables; sin embargo, se comparte el criterio de la Jueza de lo Civil de Ahuachapán, en el sentido que la parte actora optó por demandar al señor L.V., en el lugar donde se encuentra ubicado el inmueble; tomando en cuenta, que corresponde al actor de demandar donde él considere a bien hacerlo, pues queda a decisión del mismo donde incoar su pretensión, circunstancia que debió ser observada por el Juez de lo Civil de Sonsonate y no provocar un conficto de competencia que tiende a generar dilaciones indebidas en el proceso.”

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA EN CORTE PLENA, conficto de competencia 189-COM- 2014 de veinticuatro de febrero de dos mil quince.

“Al respecto, es de señalar que el Art. 58 Inciso 1° de la Ley de Notariado, establece que: “Si se destruyere, extraviare o inutilizare total o parcialmente un libro de Protocolo, agotado o pendiente, que estuviere en poder del notario, éste se presentará tan pronto lo notare al juez competente y en la capital al Juez Primero de lo Civil

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a justifcar sumariamente la destrucción, el extravío o la inutilización así como las causas que lo motivaron, debiendo presentar, en su caso, lo que quedaré del libro. Esta información podrá instruirse también de ofcio o de orden de la Corte Suprema de Justicia, al tener conocimiento del hecho, si el notario no la hubiere promovido. […] Disposición legal que ha sido interpretada por esta Corte de la siguiente manera: “Para una mejor comprensión del Art. 58 L.N., debe de tomarse en cuenta el texto completo de la Ley de Notariado, por lo que debe estudiarse dos casos: a) si el notario tiene su domicilio fuera de la capital; b) el juez ante quien se busca promover las diligencias haya sido quien autorizó el libro de protocolo respectivo, en este caso podemos encontrar que no obstante tener la notario su domicilio fuera de la capital, el libro de protocolo dentro del cual se encuentra el folio que se pretende justifcar su inutilización fue autorizado por el Jefe de la Sección de Notariado de este máximo Tribunal, por lo que corresponde conocer al Juez Primero de lo Civil de la Capital”, Revista Judicial 2001, Tomo CII, enero-diciembre pág.353.”

Competencia territorial en acumulación y pluralidad de demandados

Art. 36.- Cuando se planteen conjuntamente varias pretensiones en relación con una o más personas, será competente el tribunal del lugar que corresponda a la pretensión que sea fundamento de las demás; en su defecto, el que deba conocer del mayor número de las pretensiones acumuladas y, en último término, el del lugar que corresponda a la pretensión de mayor cuantía.

Cuando se plantee una única pretensión a personas de distinto domicilio, la demanda podrá presentarse ante el tribunal competente para cualquiera de ellas.

Competencia objetiva

Art. 37.- La cuantía y la materia determinarán la competencia objetiva de un tribunal.

Competencia funcional

Art. 38.- El tribunal competente para conocer de un asunto lo será también para conocer de las incidencias que surjan sobre él y para llevar a efecto sus resoluciones, sin perjuicio de lo dispuesto para la ejecución de las sentencias.

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA EN CORTE PLENA, conficto de competencia 127 COM-2015 de veinticinco de agosto de dos mil quince.

“Se debe asimismo, determinar la competencia funcional en el caso bajo examen, analizando el contenido del Art. 38 CPCM, de cuyo tenor se colige que los juzgadores ante los que dirima un litigio determinado, serán competentes para conocer de las incidencias que surjan sobre él (v. gr. modifcación) y para llevar a cabo la ejecución de sus sentencias, sin embargo el presente caso no se encuadra en ninguno de esos supuestos, pues se trata de una pretensión dirigida a la declaratoria de existencia de una obligación de pago, por virtud de los gastos ocasionados debido al incumplimiento de una sentencia y no a la ejecución forzosa de la misma (ejecución a la que se hace alusión de forma oblicua en la demanda, pues parte de la cantidad que la parte demandante reclama, se refere a “honorarios de la ejecución forzosa”), es pues una acción que a pesar de encontrarse relacionada al caso iniciado y fenecido de Referencia 233-SM-2004, no se encuentra vinculada al

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mismo, quedando por lo tanto excluida del espectro de aplicación del Principio de Perpetuidad de la Competencia contenido en el artículo supra citado.”

Competencia de grado cuando sea parte el Estado

Art. 39.- En los procesos en los que sea demandado el Estado serán competentes para conocer en primera instancia, las Cámaras de Segunda Instancia de la Capital; y, en segunda instancia, conocerá la respectiva Sala de la Corte Suprema de Justicia.

Los municipios, el Instituto Salvadoreño del Seguro Social y entes descentralizados del Estado serán demandados ante los tribunales comunes.

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA EN CORTE PLENA, conficto de competencia 51-COM-2014 de cinco de febrero de dos mil quince.

“Al respecto, la competencia en razón del grado deberá regirse de conformidad a lo establecido en el Art. 29, ordinal segundo en relación con el Art. 39 CPCM, que a su letra dice: “En los procesos en los que sea demandado el Estado serán competentes para conocer en primera instancia, las Cámaras de Segunda Instancia de la Capital; y, en segunda instancia, conocerá la respectiva Sala de la Corte Suprema de Justicia. […] Los Municipios, el Instituto Salvadoreño del Seguro Social y entes descentralizados del Estado serán demandados ante los tribunales comunes.”; dicha disposición taxativa al momento de establecer que las Cámaras de Segunda Instancia de la Capital conocerán en primera instancia cuando “el demandado sea el Estado”como ocurre en el caso en análisis, puesto que el Viceministerio de Transporte es una dependencia del Estado.”

SALA DE LO CIVIL, recurso de Apelación Referencia: 119-APC-2012 de fecha veintiocho de noviembre de dos mil doce.

“La Sala, considera que el Art. 39 CPCM es claro al establecer que en los procesos en los que sea demandado el Estado serán competentes para conocer en primera instancia, las Cámaras de Segunda Instancia de la Capital y, en segunda instancia, conocerá la respectiva Sala de la Corte Suprema de Justicia. Tal norma no hace distinción alguna acerca de en qué calidad sea demandado el Estado, si directa o subsidiariamente, por ello yerra la Cámara al considerar que es competente únicamente cuando el Estado sea el principal demandado, hace pues, una interpretación restrictiva de tal atribución juzgadora; ya que como principal o subsidiario que se le atribuya responsabilidad, es el Estado y no un particular, por lo cual es imposible que sea demandado en los tribunales comunes. Así pues, en virtud de ser ese el argumento único de la Cámara, se procede a revocar la resolución apelada y deberá ordenarse la tramitación del proceso, quedando a salvo la facultad saneadora que por ley tiene el tribunal a quo.”

Examen de ofcio de la competencia

Art. 40.- Presentada la demanda, el tribunal examinará de ofcio su competencia y, si entiende que carece de ella, rechazará in limine la demanda por improponible, y remitirá el expediente al tribunal que considere competente.

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA EN PLENO: Sentencia de fecha seis de noviembre de dos mil catorce, conficto de competencia Referencia 342-COM-2013

“…el Art. 33 CPCM, establece los criterios sobre competencia en razón del territorio, el cual en su inciso primero enuncia el domicilio del demandado, que comprende domicilio determinado y fjo y el indeterminado cuando no tuviere domicilio ni residencia en el país. Partiendo de esa premisa, el juzgador está llamado a evaluar dos aspectos: 1. La aportación que la parte actora hace del lugar donde ésta conoce que está fjado el domicilio de la parte demandada; bajo el supuesto que es él quién conoce los hechos que motivan su acción- Art.7 CPCM, y además en base al principio establecido en el Art.13 del mismo cuerpo legal, que atañe exclusivamente

a las partes al momento de proporcionar sus alegatos; y 2. Que conocido que sea

el hecho del domicilio develado por el demandante, el juzgador realice el juicio de valoración para establecer su competencia, en concordancia a lo que la Ley

sustantiva entiende como domicilio de una persona. En ese orden de ideas, respecto

lo estipulado en el Art. 57 C.C., el domicilio está integrado por dos elementos a saber: la residencia y el ánimo de permanecer en la misma, de ellos predomina el ánimo de permanencia, ya que como bien lo señala el Art. 61 del mismo cuerpo normativo el ánimo de permanencia no se presume, ni tampoco se adquiere “por

a

el

solo hecho de habitar un individuo por algún tiempo casa propia o ajena en él,

si

tiene en otra parte su hogar doméstico…”; es decir que el domicilio no se gana

por la simple presencia de una persona en otra parte del territorio nacional, por lo que resulta errado deducir que el domicilio de la parte solicitada en este caso es el señalado por el solicitante para efectos de realizar el emplazamiento…”

Denuncia de la falta de competencia

Art. 41.- La falta de competencia deberá alegarse ante el mismo tribunal que esté conociendo de la pretensión.

Salvo en el caso de la incompetencia por razón del territorio, la falta de competencia podrá alegarse en cualquier estado del proceso, acompañando los documentos que puedan servir de prueba. Presentada la alegación, se suspenderá el proceso, se comunicará a las demás partes personadas y se citará a todas para una audiencia dentro de los cinco días siguientes al de la notifcación, en la cual manifestarán lo que estimen procedente y practicarán la prueba que en el acto aporten y el juez admita.

Cuando la falta de competencia no se hubiere alegado en el primer momento procesal oportuno, la misma no surtirá el efecto de suspender el curso del proceso.

Denuncia de la falta de competencia territorial

Art. 42.- La falta de competencia territorial sólo podrá alegarse en el plazo que se tiene para contestar la demanda, sin contestarla, y se deberá indicar el tribunal al que, por considerarse territorialmente competente, habría de remitirse el expediente.

El demandante, por su parte, podrá, además de sostener la competencia del que está conociendo, alegar la falta de competencia territorial del tribunal en favor del cual se pretendiere declinar el conocimiento del asunto.

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El planteamiento de la incompetencia se sustanciará conforme a lo dispuesto en el artículo anterior.

Sumisión tácita

Art. 43.- Si el juez no hubiere apreciado in limine litis su falta de competencia por razón del territorio, o si el demandado no la denunciara conforme al artículo anterior, el tribunal será defnitivamente competente para conocer de la pretensión.

Efectos de la denuncia de competencia

Art. 44.- La suspensión del procedimiento producida por la alegación de falta de competencia, en los casos en que procede, no obstará a que el tribunal que conoce de la pretensión practique, a instancia de parte, cualesquiera actuaciones de aseguramiento de prueba y adopte las medidas cautelares que considere necesarias para evitar perjuicios irreparables que pudiere ocasionarle al demandante la suspensión del procedimiento.

Decisión sobre la falta de competencia

Art. 45.- Si el tribunal considerase que carece de competencia objetiva o de grado, rechazará la demanda por improponible poniendo fn al proceso, indicando a las partes el competente para conocer. Si carece de competencia funcional, rechazará el asunto incidental expresando los fundamentos de su decisión y continuará con el proceso principal con imposición de las costas a la parte que lo hubiere planteado.

Contra los autos a que se refere este artículo se podrá interponer recurso de Apelación y, en su caso, recurso de casación.

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA EN CORTE PLENA, conficto de competencia 125 COM-2015 de veinte de agosto de dos mil quince expresó:

“El Art. 45 CPCM se refere a la decisión sobre la falta de competencia objetiva, de grado o funcional de los juzgadores y de la lectura de su tenor literal que dice: “Si el tribunal considerase que carece de competencia objetiva o de grado, rechazará la demanda por improponible poniendo fn al proceso, indicando a las partes el competente para conocer. Si carece de competencia funcional, rechazará el asunto incidental expresando los fundamentos de su decisión y continuara con el proceso principal con imposición de las costas a la parte que lo hubiere planteado. [---] Contra los autos a que se refere este artículo se podrá interponer recurso de Apelación y, en su caso, recurso de casación”, se colige fehacientemente que la parte solicitante o demandante tiene derecho a apelar la sentencia emitida por el Juzgado de Primera Instancia, dirigida a declarar improponible la solicitud y declararse incompetente en razón de la materia. Recurso encaminado a permitirle a las partes agraviadas, defender su postura ante la declaratoria de incompetencia funcional, de grado y objetiva, tal como se dio en el presente caso. Asimismo, es menester abonar al tema, trayendo a cuento lo plasmado en la sentencia de Referencia 60- COM-2014, en la que se dejó establecida no solo la obligación de los juzgadores de remitir los autos al juez que consideren competente, aun cuando se trate de un conficto de competencia objetiva, sino también se remarcó el hecho de que este tipo de declaratorias de competencia pueden ser recurridas y la resolución que dirima

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dichos recursos pone fn a la disyuntiva en la que se encuentra el Juez de Primera instancia, debido a dudas que puede tener en cuanto a su competencia para conocer de un caso, mediante el razonamiento, fundamentación y motivación que el Tribunal Ad Quem realice al respecto, tal como se observa en el tenor literal de dicha resolución: “Hacemos hincapié que el CPCM dispone de dos vías procedimentales para discurrir y decidir la solicitud a la falta de competencia que son: el conficto de competencia y el empleo de los recursos (Apelación y casación). El primero aplica tratándose del conficto por razón del territorio; los segundos, permiten a las partes adversar la decisión del juez de terminar el proceso por improponibilidad sustancial, que por su trascendencia no puede ser subsanada y que por tanto, carece de sentido que un juez pase los autos a otro que considerare competente, pues lo hecho por el que primigeniamente los conoció no puede ser convalidado.”

Decisión sobre la falta de competencia territorial

Art. 46.- Si el juez estima que carece de competencia territorial, declarará improponible la demanda en el estado en que se encuentre y se abstendrá de seguir conociendo del asunto, remitiendo el expediente al que considere competente. Contra esta resolución no cabrá recurso alguno.

Si se desestimare la denuncia de competencia territorial se ordenará la continuación del proceso con imposición de las costas a la parte que la hubiere planteado.

Conficto de competencia

Art. 47.- El tribunal que reciba el expediente, si considera a su vez que es incompetente, lo declarará así.

En dicho caso, deberá remitir el expediente a la Corte Suprema de Justicia, la cual decidirá el tribunal al que corresponda conocer del asunto, así como el envío del expediente y el llamamiento a las partes para que comparezcan, dentro de los cinco días siguientes, ante dicho tribunal.

Prejudicialidad

Art. 48.- Cuando en un proceso civil o mercantil, se ponga de manifesto un hecho que tenga apariencia de delito o de falta que diere lugar a acción penal, el respectivo tribunal, mediante resolución, lo pondrá en conocimiento del Fiscal General de la República, por si hubiere lugar al ejercicio de dicha acción.

En tal caso, no se ordenará la suspensión de las actuaciones del proceso, sino cuando concurran las siguientes circunstancias:

Que se acredite la existencia de causa penal, en la que se estén investigando, como hechos

de apariencia delictiva, alguno o algunos de los que fundamenten las pretensiones de las partes en el respectivo proceso; y, Que la decisión del tribunal penal, acerca del hecho por el que se procede en causa de esa naturaleza, pueda tener infuencia decisiva en la resolución sobre el asunto civil o mercantil.

La suspensión de que se trata se acordará, mediante auto, una vez que el proceso esté pendiente sólo de sentencia.

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No obstante, la suspensión que venga motivada por la posible existencia de un delito de falsedad de alguno de los documentos aportados, se acordará, sin esperar a la conclusión del procedimiento, tan pronto como se acredite que se sigue causa penal sobre aquel delito, cuando, a juicio del tribunal, el documento pudiera ser decisivo para resolver sobre el fondo del asunto.

En el caso a que alude el inciso anterior, no se acordará la suspensión o fnalizará la que se hubiese acordado, si la parte a la que pudiere favorecer el documento renunciare a él. Hecha la renuncia, se ordenará que el documento sea separado de los autos.

Las suspensiones a que se refere este artículo fnalizarán cuando se acredite que el juicio penal ha terminado, o que se encuentra paralizado por motivo que haya impedido su normal continuación.

Si la causa penal sobre falsedad de un documento obedeciere a denuncia o querella de una de las partes y fnalizare por resolución en la que se declare auténtico el documento o no haberse probado su falsedad, la parte a la que hubiere perjudicado la suspensión del proceso civil o mercantil, podrá pedir en éste indemnización de daños y perjuicios, con arreglo a lo dispuesto en este código.

CÁMARA PRIMERA DE LO CIVIL DE LA PRIMERA SECCIÓN DEL CENTRO, SAN SALVADOR, Apelación N°132-56CM1-2014 de Fecha: veintidós de octubre de dos mil catorce.

La prejudicialidad, regulada en los Arts. 48 y 51 CPCM., se presenta cuando se trata de una cuestión sustancial, diferente pero conexa, que sea indispensable resolver por sentencia en proceso separado, bien ante el mismo despacho judicial o en otro distinto, para que sea posible decidir sobre la que ha sido sometido a juzgamiento en el respectivo proceso, que debe ser suspendido hasta cuando aquella decisión se produzca.

Su razón de ser radica, en que frente a la eventualidad de que pronunciamientos de otros jueces puedan infuir en el acto decisorio del proceso civil y mercantil, el legislador ha considerado conveniente exigir que previamente se resuelva defnitivamente la cuestión prejudicial, ya que, de otro modo, la resolución podría ser contraria u opuesta a la que se pronuncie por parte de otros operadores de justicia.

En ese sentido, dicha fgura no debe ser aplicada de manera que se constituya en una herramienta dilatoria de los procesos, y contraríe los principios de acceso a la protección jurisdiccional, celeridad y economía procesal; sino mas bien, en el caso que se conoce, partiendo del supuesto que exista una resolución que ordene la suspensión del proceso civil y mercantil, porque la resolución en materia de familia genere efectos jurídicos directos que afecten el objeto del proceso.

CÁMARA TERCERA DE LO CIVIL DE LA PRIMERA SECCIÓN DEL CENTRO, SAN SALVADOR, Apelación N°18-EMSM-12 de Fecha: nueve de diciembre de dos mil catorce.

Fundamentación doctrinaria y de derecho: Habiendo alegado el apelante que por parte de la juzgadora ha existido mala aplicación e interpretación de las normas

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que rigen los actos de prejudicialidad, específcamente del Art. 48 del Código Procesal Civil y Mercantil, es de señalar lo siguiente: La disposición señalada como infringida es del tenor literal siguiente: “Cuando en un proceso civil o mercantil, se ponga de manifesto un hecho que tenga apariencia de delito o de falta que diere lugar a acción penal, el respectivo tribunal, mediante resolución, lo pondrá en conocimiento del Fiscal General de la República, por si hubiere lugar al ejercicio de dicha acción. En tal caso, no se ordenará la suspensión de las actuaciones del proceso, sino cuando concurran las siguientes circunstancias: 1° Que se acredite la existencia de causa penal, en la que se estén investigando, como hechos de apariencia delictiva, alguno o algunos de los que fundamenten las pretensiones de las partes en el respectivo proceso; y, 2° Que la decisión del tribunal penal, acerca del hecho por el que se procede en causa de esa naturaleza, pueda tener infuencia decisiva en la resolución sobre el asunto civil o mercantil. La suspensión de que se trata se acordará, mediante auto, una vez que el proceso esté pendiente sólo de sentencia. No obstante, la suspensión que venga motivada por la posible existencia de un delito de falsedad de alguno de los documentos aportados, se acordará, sin esperar a la conclusión del procedimiento, tan pronto como se acredite que se sigue causa penal sobre aquel delito, cuando, a juicio del tribunal, el documento pudiera ser decisivo para resolver sobre el fondo del asunto. En el caso a que alude el inciso anterior, no se acordará la suspensión o fnalizará la que se hubiese acordado, si la parte a la que pudiere favorecer el documento renunciare a él. Hecha la renuncia, se ordenará que el documento sea separado de los autos. Las suspensiones a que se refere este artículo fnalizarán cuando se acredite que el juicio penal ha terminado, o que se encuentra paralizado por motivo que haya impedido su normal continuación. Si la causa penal sobre falsedad de un documento obedeciere a denuncia o querella de una de las partes y fnalizare por resolución en la que se declare auténtico el documento o no haberse probado su falsedad, la parte a la que hubiere perjudicado la suspensión del proceso civil o mercantil, podrá pedir en éste indemnización de daños y perjuicios, con arreglo a lo dispuesto en este código.”La prejudicialidad penal contemplada en la disposición de comentario es muy amplia y encierra varios supuestos, estableciendo en un primer momento que, cuando en un proceso civil o mercantil, se ponga de manifesto un hecho que tenga apariencia de delito o de falta que diere lugar a acción penal, el respectivo Tribunal mediante resolución, pondrá en conocimiento del Fiscal General de la República dicho hecho, por si hubiere lugar al ejercicio de dicha acción; pero la ley supone que SÓLO este hecho no suspende el proceso, sino hasta cuando se acredite la existencia de causa penal, siempre que en la misma se estén investigando, como hechos de apariencia delictiva, alguno o algunos de los que fundamenten las pretensiones de las partes en el respectivo proceso, y cuando la decisión del Tribunal penal, acerca del hecho por el que se procede en causa de esa naturaleza, pueda tener infuencia decisiva en la resolución del asunto civil o mercantil de que se trata; estableciendo además que procederá la suspensión, una vez el proceso esté pendiente sólo de sentencia. La ley establece una excepción a dicha regla y es que, cuando la suspensión venga motivada por la posible existencia de un delito de falsedad de alguno de los documentos aportados, se puede acordar dicha suspensión sin esperar la conclusión del procedimiento, tan pronto como se acredite que se sigue la causa penal sobre ese delito, siempre y cuando a juicio del Tribunal ese documento impugnado penalmente pudiere ser decisivo para resolver

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sobre el fondo del asunto. Dicho lo anterior, la ley claramente establece, a fn de que proceda la suspensión de un proceso civil o mercantil por prejudicialidad penal, el que esté acreditada la existencia de una causa penal en la que se tenga por objeto la misma pretensión o elementos conexos. En el presente caso, el objeto del debate es

el alcance del termino causa penal; por dicho término debe entenderse la existencia

de un proceso penal, lo anterior en razón de que sólo en sede judicial puede existir un real, efectivo y vinculante pronunciamiento que vuelva vulnerable las esferas jurídicas de los individuos, y coadyuve o no a la seguridad jurídica a través de la plena concordancia en la tutela efectiva de las pretensiones de los que se avocan al

Órgano Judicial, quien es el encargado de juzgar y ejecutar lo juzgado. Bajo la lógica antes expuesta, y trayendo a cuenta lo expresado por el apelado en su oposición, la causa penal no solo se refere al proceso penal en sí, sino a procedimientos previos que lo conllevan, encontrándose en dicho lapso el procedimiento en sede Fiscal. Esta Cámara estima que lo anterior no es valedero, en razón de que como ya se dijo causa penal es propiamente el proceso penal, pues los procedimientos previos

al mismo son meros trámites administrativos de la investigación del delito, que por

preservar el orden público y seguridad pública, están dotados legalmente de ciertas medidas precautorias especiales pero que hasta ese momento no constituyen causa

penal, por lo que se acoge el agravio alegado. De lo expuesto se estima que la Jueza

A quo suspendió el proceso por prejudicialidad penal, aplicando erróneamente lo

dispuesto en el Art. 48 CPCM, ya que en el presente caso aún no existe la citada prejudicialidad, pues la alegada por el señor Manuel Ignacio V. L. por medio de sus apoderados se encuentra aún en sede fscal y no en sede judicial, por lo que todavía no estamos en presencia de un caso de prejudicialidad penal, considerando que lo dispuesto en el Art. 48 CPCM, debe interpretarse como una investigación judicializada; en consecuencia el auto recurrido fue dictado contrario a derecho, siendo procedente revocarlo y ordenar la continuación normal del proceso, siempre y cuando no se demuestre la existencia de proceso penal en sede judicial.”

Recursos contra la resolución sobre suspensión de las actuaciones por prejudicialidad penal

Art. 49.- Contra la resolución que deniegue la suspensión del asunto civil o mercantil se podrá interponer recurso de revocatoria. La solicitud de suspensión podrá, no obstante, reproducirse durante la segunda instancia y, en su caso, durante la tramitación de los recursos pertinentes.

Contra el auto que acuerde la suspensión se dará recurso de Apelación, y contra los autos dictados en Apelación en los que se acuerde o confrme la suspensión se dará, en su caso, el recurso de casación.

Casos de excepción y efectos de las sentencias

Art. 50.- Las suspensiones de que tratan los artículos anteriores no tendrán lugar cuando los ordenamientos penales requieran que el asunto se resuelva previamente en la vía civil o mercantil, por lo que el juez respectivo llevará dicho asunto hasta su fnalización.

Las sentencias pronunciadas en sede penal no producirán efectos de cosa juzgada en lo civil o en lo mercantil, salvo que la ley exprese lo contrario.

Las sentencias pronunciadas por los tribunales de lo civil y mercantil no producirán tampoco efectos de cosa juzgada en otras sedes judiciales, salvo disposición expresa en contrario.

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CÁMARA TERCERA DE LO CIVIL DE LA PRIMERA SECCIÓN DEL CENTRO, SAN SALVADOR, N°C-5-PC-2013-CPCM de fecha: veinticinco de febrero de dos mil trece.

“Que el escrito de Apelación se funda en la posibilidad de que ha existido violación al Art. 298 CPCM, ya que en realidad dicha disposición se refere a los casos de DENUNCIA Y EXAMEN DE DEFECTOS y en la parte fnal de su primer inciso se refere al defecto procesal en cuanto al objeto procesal denominado COSA JUZGADA, el que posteriormente fue alegado en el escrito de interposición del recurso, ya que se refere en el mismo escrito a que ha existido violación a la COSA JUZGADA y este punto también lo desarrolla el Art. 302 CPCM que se titula en su acápite LITISPENDENCIA O COSA JUZGADA y en todo el resto del escrito hace relación a la Cosa Juzgada.

Al ser dicho concepto, así como las disposiciones que se consideran por el apelante como infringidos, el único tema que tendrá que abordarse y que se revisará por ser el fundamento de Derecho mediante el que se falló en Primera Instancia; por ello, esta Cámara estima oportuno iniciar la fundamentación de esta sentencia haciendo las siguientes consideraciones sobre el único punto apelado:

En vista que el objeto de la presente Apelación versa sobre un punto principal, como es, sobre la procedencia o no de la excepción de cosa juzgada, este Tribunal, en el entendido de llevar una ilación lógica del punto impugnado, comenzará analizando si la excepción o el defecto del objeto procesal de cosa juzgada era procedente o no.

Para fnes puramente didácticos, comenzaremos por defnir qué es COSA JUZGADA y así, tenemos que en nuestro ordenamiento jurídico procesal no existe una defnición legal de ella, por lo que nos atendremos a lo que nuestra Jurisprudencia patria en materia procesal civil ha subrayado al respecto y al concepto de lo que es la cosa juzgada en el sentido en que lo defnen los expositores del Derecho y en esa virtud tenemos, entre otros al maestro español JAIME GUASP, quien al respecto menciona:

La COSA JUZGADA, en sentido amplio, es, pues, la fuerza que el Derecho atribuye normalmente a los resultados procesales. El proceso, en virtud de la fgura de la cosa juzgada, se hace inaplicable y una cosa juzgada no quiere decir, en sustancia, sino inaplicabilidad de lo que en el proceso se ha corregido. (Véase la obra de JAIME GUASP, Derecho Procesal Civil Tomo I, Página 548.)

El gran maestro CHIOVENDA, por su parte, expresa: La cosa juzgada es el bien de la vida material del juicio y sobre el cual se ha pronunciado sentencia que ya no está sometida a oposición de rebelde, ni Apelación, ni recurso de casación, ni demanda de revisión. (CHIOVENDA, GIUSEPE Instituciones de Derecho Procesal Civil, Tomo I, Página 383.)

Por último, don ARTURO ALESSANDRI RODRÍGUEZ y don MANUEL SOMARRIBA UNDURRAGA, en su libro CURSO DE DERECHO CIVIL, Tomo I, Página 79 dicen: “COSA JUZGADA es la fuerza de la sentencia judicial que la hace inatacable, ya en sentido formal, ya en sentido material.

De todo lo antes transcrito podemos inferir que COSA JUZGADA es la efcacia misma de la sentencia, efcacia que ya no puede ser atacada por ninguna suerte

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de recurso, pues es inimpugnable y está revestida de una fuerza tal que la vuelve inmutable: de allí que nos lleve a considerar, por un lado la denominada “eadem res”(identidad de cosa u objeto) y por otra la identidad de “causa petendi”, pues como explica el autor colombiano DEVIS ECHANDÍA en su obra Teoría General del Proceso, Página 445 “””””el límite objetivo de la cosa juzgada se compone de dos elementos: identidad de cosa u objeto e identidad de causa petendi.””””””””””

En nuestro sistema procesal salvadoreño, se requiere que exista esa identidad de objeto para invocar la excepción de COSA JUZGADA y así nuestra Jurisprudencia Civil patria emitida por la Honorable Sala de lo Civil de la Corte Suprema de Justicia sostiene:

“””””””””””Para que en un juicio proceda la excepción de COSA JUZGADA se requiere la concurrencia de los tres elementos de IDEM PERSONAE, IDEM RES E IDEM CAUSA PETENDI, o sea que en un juicio anterior se haya tenido por objeto el mismo fn jurídico perseguido en el segundo juicio y que las respectivas pretensiones hubiesen sido ventiladas entre las mismas partes.””””””””(Revista Judicial, Tomo LXXI, Página 117 de 1966 y recientemente la sentencia defnitiva pronunciada en Casación con Referencia 1305- 2003, Romano VII. Literal I. párrafo I)

Partiendo de la defnición tanto doctrinaria como Jurisprudencial de lo que es cosa

Juzgada, se puede concluir que ésta le da sentido a todo el proceso declarativo y en general, nos explica el mismo signifcado de la Jurisdicción, entendida ésta como la actividad dimanante de la soberanía del Estado, destinada a juzgar y hacer ejecutar

lo juzgado. Con esa expresión de cosa juzgada, se designa tradicionalmente el valor

específco de la resolución judicial que pone fn al proceso declarativo, la fuerza que el ordenamiento jurídico concede al resultado de la actividad jurisdiccional declarativa, fuerza que consista en la subordinación a los resultados del proceso y que se resuelva en la irrevocabilidad de la decisión judicial.

Si la Jurisdicción es la actuación del derecho objetivo en el caso concreto de modo irrevocable, advirtiendo que dicha irrevocabilidad no corresponde a cualquier decisión del Estado, sino exclusivamente a las que provienen de los órganos jurisdiccionales y que son resultado de un proceso declarativo. Así es como aparece la relación entre la Jurisdicción y la cosa juzgada o mejor dicho, entre una de las

sub - funciones de la Jurisdicción, la de juzgar y la cosa juzgada, pues en la otra sub - función, la de ejecutar lo juzgado, no cabe hablar de cosa juzgada, sino de cosa

o materia ejecutada. Aunque sea con Referencia sólo al juzgar, es decir, al proceso declarativo, la función jurisdiccional adquiere virtualidad únicamente cuando la actuación del derecho objetivo en el caso concreto se realiza de modo estable.

Mediante la cosa juzgada se potencia el valor Certeza aún en desmedro del valor Justicia, que además como todo valor es contingente y subjetivo. El estado de litigio debe en un determinado momento cesar y agotadas las instancias recursivas ordinarias o extraordinarias, el posible error judicial que pueden contener los fallos de los Tribunales de grado o los constitucionales queda purgado por la cosa juzgada. Esto es menos disvalioso que la posibilidad de discutir indefnidamente, reabriendo un debate que jurisdiccionalmente ya alcanzó un grado de certeza que impide su revisión, que lo obtuvo a su favor y por ende se encuentra amparado por la garantía del Art. 172 de la Constitución de la República.

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El sentido de la efcacia y la autoridad de la cosa juzgada no es tanto impedir la apertura de nuevos procesos, cuanto que en ellos no se desconozca lo resuelto en otros, o bien no decidir de modo contrario a como antes se había fallado. Se trata de impedir que la Jurisdicción se vea expuesta a contradicción, lo que podría ocurrir si se somete dos veces a decisión la misma cuestión.

Frente a la imposibilidad o difcultad de determinar una rigurosa coincidencia entre los elementos de la pretensión que fue posterior, debe reconocerse a los jueces un sufciente margen de arbitrio a fn de establecer si los litigios, considerados en su conjunto, son o no idénticos, contradictorios o susceptibles de existir.

La admisibilidad de la excepción de cosa juzgada está supeditada, en principio, a la

concurrencia de una triple identidad entre los sujetos, el objeto litigioso y la causa de pedir de ambas pretensiones, es decir, que exista IDEM PERSONAE, IDEM RES

e IDEM CAUSA PETENDI, tal como lo establece la Jurisprudencia de la Sala de lo

Civil anteriormente citada. Por ello la excepción de cosa juzgada procederá cuando en ambas sentencias coincidan:

a)los sujetos procesales; b) el bien u objeto y c) la causa de pedir, tomando en cuenta que bastando que una sola difera para que la excepción sea improcedente, como en

el presente caso planteado.”

Para el caso en examen, al revisar la copia de la sentencia pronunciada por esta Cámara […] a las catorce horas y treinta y cinco minutos del día veinticuatro de Noviembre de dos mil tres y compararla con la sentencia recurrida, tenemos que ambas sentencias son totalmente diferentes y que no reúnen el triple requisito mencionado para poder invocar la excepción de cosa juzgada, ya que para que esto suceda se requiere la concurrencia de los tres elementos ya mencionados, formulados por la Jurisprudencia civil nacional arriba citada, es decir, que existan los tres requisitos enunciados: IDEM PERSONAE, IDEM RES E IDEM CAUSA PETENDI, o sea, que en un juicio anterior se haya ventilado una acción por las mismas personas que promueven el posterior proceso, o sea que las respectivas pretensiones hubiesen sido ventiladas entre las mismas partes, con idéntica causa a la intentada en el segundo juicio y que haya tenido por objeto el mismo fn jurídico perseguido en el segundo juicio o sea que haya existido identidad de personas, identidad de cosa u objeto e identidad de causa de pedir.

En el juicio cuya sentencia está agregada al expediente principal de este proceso […] se establece que la persona que constituía la parte actora era la señora […] y la ahora demandante es la señora […] y por sucesión procesal al morir esta señora fue continuada por sus herederos, por lo que no se cumple con el elemento de la identidad de partes o sea el IDEM PERSONAE; en ese sentido, negarle a la [demandante] su derecho a demandar la reivindicación del inmueble comprado a la anterior demandante sería negarle a la compradora su derecho al acceso jurisdiccional a demandar una acción legal, que en este caso es la de la REIVINDICACIÓN y en consecuencia, también sería una amplia violación a su Derecho de Propiedad y Posesión, pues ella no había ejercitado ningún acción legal.

En el caso en discusión no negamos el gran valor de la Jurisprudencia citada por el apelante, para intentar crear convicción en los suscritos Magistrados de que sí existe cosa juzgada; sin embargo, esa Jurisprudencia no puede tomarse de manera

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literal y despojada de todo el contenido que en esa sentencia se resolvía, pues basta remitirnos a la lectura de la sentencia citada por el [apoderado legal de la parte actora], para concluir que la Sala de lo Constitucional estaba resolviendo un proceso de habeas corpus, contra actuaciones de una autoridad demandada, con competencia en materia penal; de ahí, que el Ministerio Público Fiscal, como ente acusador, jamás podrá ser distinto, aunque sea un Fiscal asignado al caso distinto, pues a tenor de lo que dispone el Art. 193 de la Constitución de la República, corresponde a la Fiscalía la persecución del delito; de allí el argumento del apelante que solo se necesita identidad del sujeto pasivo, o demandado para que se confgure la identidad de sujetos, cuestión que no es cierto para el ámbito civil por las siguientes razones:

En este caso, que se conoce ahora en Apelación, se trata de un proceso cuya materia en discusión es de índole civil y por eso decidimos acogernos a un precedente jurisprudencial de la Sala de lo Civil y cuya sentencia fue tomada en cuenta por esta Cámara en la sentencia de las catorce horas y quince minutos del día doce de julio de dos mil once, dentro del incidente de Apelación con Referencia C-7-SD-2011-CPCM, en donde se explicó que si no existe identidad de sujetos procesales en ambos procesos tal como lo ordenan los Arts. 515 inciso 2° y 517 ambos CPCM, no procede la declaratoria de la COSA JUZGADA; en este caso, según Jurisprudencia de la Sala de lo Civil en el proceso con Referencia Ca. 108 US de las nueve horas y cinco minutos del día dieciocho de diciembre de dos mil dos, se fundamentó que no puede darse la excepción de cosa juzgada, ya que se dijo que la identidad de sujetos se refere a que la pretensión, es decir, lo demandado sea entre las mismas partes y propuesta por ellas y contra ellas o sus causahabientes a título singular o universal y con la misma calidad.

Partiendo de lo anterior, para aplicación de este caso, sería un error decir que si ha existido compraventa y tradición del inmueble existe identidad de sujetos, ya que este vocablo queda reservado ante la existencia de sucesión por causa de muerte porque entre el de cujus y el heredero forman un solo patrimonio; en el caso de autos no ha ocurrido dicha sucesión y por tanto es improcedente alegar la cosa juzgada por no reunir el requisito de identidad de sujetos o IDEM PERSONAE.

En conclusión, solo existirá IDENTIDAD DE SUJETOS en materia civil, cuando sean las mismas partes, sin distinción es decir, demandante y demandado sean los mismos, salvo que una de las partes esté representada por un heredero o legatario, cuyo ejercicio del derecho provenga de los derechos o créditos obtenidos como producto de la sucesión, excluyendo en consecuencia, aquellas acciones legales que tenga provenientes de su patrimonio.”

Prejudicialidad civil o mercantil

Art. 51.- Cuando para resolver sobre el objeto del litigio sea necesario decidir sobre alguna cuestión que, a su vez, constituye el objeto principal de otro proceso pendiente ante el mismo tribunal civil o mercantil o ante uno distinto, si no fuere posible la acumulación de autos, el tribunal, a petición de ambas partes o de una de ellas, oída la parte contraria en el término de tres días, podrá, mediante auto, decretar la suspensión del curso de las actuaciones, en el estado en que se hallen, hasta que fnalice el proceso que tenga por objeto la cuestión prejudicial.

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Contra el auto que deniegue la petición cabrá recurso de revocatoria; y contra el auto que acuerde la suspensión, el de Apelación.

CAPÍTULO TERCERO ABSTENCIÓN Y RECUSACIÓN

Abstención y recusación

Art. 52.- Los jueces o magistrados se abstendrán de conocer de un asunto cuando se pueda poner en peligro su imparcialidad en virtud de sus relaciones con las partes, los abogados que las asisten o representen, el objeto litigioso, por tener interés en el asunto o en otro semejante, así como por cualquier otra circunstancia seria, razonable y comprobable que pueda poner en duda su imparcialidad frente a las partes o la sociedad.

Si no se abstuviere, cualquiera de las partes podrá plantear la recusación en el primer momento en que tenga oportunidad para ello; y si no lo hiciera entonces, no se le dará curso. Si los motivos de recusación hubieran surgido con posterioridad o fueran desconocidos por el recusante, podrá plantearse con posterioridad hasta antes de dictar Sentencia, pero estas circunstancias tendrán que ser acreditadas en forma sufciente.

La recusación deberá tramitarse con carácter preferente, y se habrán de acumular en el mismo incidente todas las causas de recusación que existieran al tiempo de promoverla si fueren conocidas, rechazando las que se planteen con posterioridad.

Las partes no pueden allanarse a efecto de que conozca el juez o magistrado que haya manifestado que pretende abstenerse de conocer del asunto.

Abstención. Competencia y Tramitación

Art. 53.- Cuando un juez o magistrado considere que concurre respecto de él algún motivo de abstención, lo hará saber al tribunal jerárquicamente superior mediante escrito motivado, para que declare si es procedente o no que se abstenga de conocer del asunto.

Cuando se trate de un magistrado de la Sala de lo Civil, hará saber la concurrencia del motivo de abstención a la Sala mediante escrito motivado, a los efectos señalados en el inciso anterior. Cuando se abstenga la mayoría o todos los magistrados que conforman la sala, el conocimiento y decisión corresponderá a la Corte Suprema de Justicia en Pleno.

La abstención se resolverá sin más trámite, sin que sea necesario aportar prueba.

Recusación. Competencia

Art. 54.- El tribunal competente para sustanciar y resolver las recusaciones será el que resulte jerárquicamente superior a aquel al que el recusado pertenezca, excepto en el caso de los magistrados de la Sala de lo Civil de la Corte Suprema de Justicia.

Cuando se trate de la recusación de los Magistrados de la Sala de lo Civil, el tribunal competente para conocer y resolver sobre ella será dicha Sala; y si fuere la mayoría de magistrados o todos ellos los recusados, el conocimiento y decisión corresponderá a la Corte en Pleno.

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SALA DE LO CIVIL en el incidente 18. RECUM-2015 de diez de febrero de dos mil dieciséis.

“En ese sentido la recusación es aquella fgura procesal que permite a las partes solicitar la remoción o apartamiento del conocimiento del Juez o Magistrado en un determinado proceso o incidente, por circunstancias personales o hechos considerados un obstáculo al momento de impartir justicia, pues dichos motivos ponen en duda su imparcialidad… Así las cosas esta Sala estima que el motivo invocado por los recusantes, el hecho que el Licenciado XXX, ha conocido previamente del asunto principal que se valorara en el actual recurso de Apelación es una circunstancia seria, razonable y comprobable que puede poner en duda la imparcialidad del juzgador…”

Recusación. Tramitación

Art. 55.- La recusación se debe presentar ante el tribunal que está conociendo del proceso, expresando los hechos en que se fundamenta y acompañando los documentos probatorios pertinentes.

Planteada la recusación, el juez o magistrado recusado mandará oír a las partes durante el plazo común de tres días. Vencido el plazo, remitirá de inmediato todo lo actuado al tribunal competente para tramitarla, acompañando un informe en el que se pronuncie sobre la causa de recusación alegada. La recusación se decidirá sin más trámites.

Planteada la recusación de un magistrado de la Sala de lo Civil, previa audiencia de las partes por el plazo común de tres días, se mandará oírle y se decidirá sin más trámites.

Efectos

Art. 56.- Los escritos por medio de los cuales se plantea la abstención o la recusación no producen el efecto de inhibir del conocimiento o intervención al juez correspondiente, sino a partir del día en que se le hace saber la resolución que lo declara separado del conocimiento o intervención en el asunto; sin embargo, no podrá pronunciar resolución fnal en el proceso o recurso mientras esté pendiente la recusación o abstención, pena de nulidad.

Decisión

Art. 57.- Siempre que se declare haber lugar a la abstención o la recusación, se mandará separar al juez referido del conocimiento de la causa, y el tribunal que esté conociendo el incidente designará al que deba suplirle en el cargo según la ley.

Cuando se declare no haber lugar a la abstención o la recusación por falta de mérito o de prueba, el juez podrá continuar con el proceso sin la limitación establecida en el artículo anterior, y se condenará en costas al recusante, en su caso.

De las resoluciones que se dictaren de conformidad con este capítulo no habrá recursos.

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TÍTULO SEGUNDO LAS PARTES PROCESALES

CAPÍTULO PRIMERO CAPACIDAD Y LEGITIMACIÓN

Partes del proceso

Art. 58.- Son partes en el proceso el demandante, el demandado y quienes puedan sufrir los efectos materiales de la cosa juzgada.

En los procesos civiles y mercantiles podrán ser parte:

Las personas físicas.

El concebido no nacido, para todos los efectos que le sean favorables.

Las personas jurídicas.

Las masas patrimoniales o los patrimonios separados que carezcan transitoriamente de

titular. En calidad de demandadas las uniones y entidades que, sin haber cumplido los requisitos legalmente establecidos para constituirse en personas jurídicas, actúen en el tráfco jurídico.

CÁMARA SEGUNDA DE LO CIVIL DE LA PRIMERA SECCIÓN DEL CENTRO: Sentencia Referencia 11-3CM-15-A de las nueve horas con treinta minutos del día veinticinco de marzo de dos mil quince.

“…El Código Procesal Civil y Mercantil en su Art. 58 Inc.1° establece que, son partes en el proceso el demandante, el demandado y quienes puedan sufrir los efectos materiales de la cosa juzgada. Parte demandante, es aquel titular del derecho subjetivo o interés legítimo que se discute en el proceso, en otras palabras, es el sujeto activo de la relación jurídica procesal, que ha ejercitado su derecho de acción. El demandado es, el sujeto pasivo de la relación jurídica procesal, es la persona contra quien se dirige la acción, y que se encuentra legitimadamente obligado para con el actor. En cuanto a la delimitación del sujeto pasivo, cabe hacer las siguientes consideraciones. La parte pasiva de la relación jurídica procesal puede estar compuesta por una pluralidad de sujetos que tiene una misma causa o un interés común en el proceso, según sea el número de las personas que hayan intervenido en la relación jurídico material o sustantiva, o de conformidad a los benefciarios o personas perjudicadas directamente con la sentencia defnitiva. Este fenómeno de pluralidad de partes procesales, da lugar a la fgura conocida como litisconsorcio…”

Capacidad procesal de las personas físicas

Art. 59.- Podrán intervenir válidamente en el proceso los que gocen del pleno ejercicio de sus derechos.

Los que no se hallen en pleno uso de sus derechos individuales podrán comparecer por sí mismos siempre que tengan la debida autorización, asistencia o habilitación que la ley establezca en cada caso.

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Por los que no se encuentren en esa situación contemplada en el inciso anterior comparecerán quienes deban suplir su incapacidad con arreglo a derecho.

Integración de la capacidad procesal

Art. 60.- Cuando la persona física no se encuentre en el pleno goce de sus derechos individuales y no hubiere quien la represente o asista legalmente para comparecer en el proceso, el juez lo comunicará a la Procuraduría General de la República, que asumirá la representación de aquélla hasta que se produzca el nombramiento de un defensor judicial. En todo caso, el proceso quedará suspendido mientras no conste la intervención del representante del Procurador General.

Lo mismo hará el juez cuando el incapaz pretenda demandar a su representante legal, o sea demandado por éste, o cuando advierta la aparición de un conficto de intereses entre el incapaz y su representante legal.

Capacidad procesal de las personas jurídicas

Art. 61.- Tendrán capacidad procesal todas las personas jurídicas constituidas con los requisitos y condiciones legalmente establecidos para obtener personalidad jurídica.

Las personas jurídicas comparecerán y actuarán en el proceso por medio de quien ostente su representación conforme a la ley.

Comparecencia de los entes y uniones sin personalidad

Art. 62.- Los entes y uniones sin personalidad comparecerán y actuarán por medio de quienes aparezcan como sus directores, gestores o administradores, o de quienes lo sean por disposición legal, o de quienes de hecho actúen en el tráfco jurídico en su nombre frente a terceros.

No podrán denunciar su falta de capacidad para ser parte cuando tuviere reconocida dicha capacidad en la relación jurídica material debatida o dentro del proceso, pues sería violentar el principio de que nadie puede ir contra sus propios actos.

Si se desconociera a uno o más de los integrantes de un ente sin personalidad, se podrán emplazar a todos ellos en la persona del conocido.

Representación de personas jurídicas extranjeras

Art. 63.- Las personas jurídicas extranjeras, sus sucursales, agencias o delegaciones, que realicen actividades en El Salvador, se sujetarán a las mismas exigencias de representación que la ley señala para las personas jurídicas nacionales, salvo convenio internacional o disposición legal en contrario.

Intervención del Estado como parte procesal

Art. 64.- Cuando el Estado intervenga en un proceso civil o mercantil, cualquiera que sea la califcación o ubicación procesal que se le asigne, se someterá al Órgano Judicial, sin más privilegios que los señalados expresamente en la Constitución y en este Código.

Apreciación y denuncia de la falta de capacidad

Art. 65.- Las partes tienen la carga de acreditar e integrar su capacidad procesal.

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La falta de capacidad para ser parte podrá ser apreciada de ofcio por el tribunal en cualquier momento del proceso o podrá ser denunciada como cuestión incidental. La incapacidad para ser parte es insubsanable.

La incapacidad procesal es subsanable en la audiencia preparatoria o en la audiencia del procedimiento abreviado; con posterioridad a ellas, se podrá denunciar mediante la promoción de una cuestión incidental.

Legitimación

Art. 66.- Tendrán legitimación para intervenir como parte en un proceso los titulares de un derecho o un interés legalmente reconocido en relación con la pretensión.

También se reconocerá legitimación a las personas a quienes la ley permita expresamente actuar en el proceso por derechos e intereses de los que no son titulares.

CÁMARA TERCERA DE LO CIVIL DE LA PRIMERA SECCIÓN DEL CENTRO, SAN SALVADOR, Sentencia N°276-CM-13 de fecha: doce de diciembre de dos mil trece.

“Partiendo de la afrmación anterior, el representante de una sociedad, por tratarse de un representante convencional, no debería permitírsele actuar directamente en el proceso, sino cuando sea persona autorizada para procurar. La representación puede ser legal (emanada de una norma de la ley) o convencional (nace de un acto de voluntad) según su fuente; puede ser necesaria (personas que no pueden actuar sino por intermedio de otra), voluntaria (pudiendo actuar por sí mismo, se prefere designar a otra persona), según el carácter. En las sociedades, la representación es necesaria, porque no pueden obrar sino por medio de sus órganos; pero su fuente es convencional, por nacer del acuerdo de voluntades de los accionistas o socios.”

CÁMARA SEGUNDA DE LO CIVIL DE LA PRIMERA SECCIÓN DEL CENTRO en el incidente de Apelación 12-4CM-16 de fecha veintinueve de marzo de dos mil dieciséis.

“…en un proceso concreto debe haber legitimación como un presupuesto procesal, pues es necesario que haya una especial condición o vinculación de un sujeto con un objeto litigioso determinado que le habilita para comparecer o exigir su comparecencia en un proceso, Con la exigencia de la existencia de legitimación de las partes intervinientes en un proceso se pretende evitar la apertura de toda una actividad jurisdiccional que desemboque en no poder resolver un asunto jurídico debido a que la persona que demanda o ha sido demandada no ostenta la calidad de parte.”

CÁMARA SEGUNDA DE LO CIVIL DE LA PRIMERA SECCIÓN DEL CENTRO, SAN SALVADOR, Sentencia de Apelación Referencia N°8-4M-14-A Fecha: trece de octubre de dos mil catorce.

“El apelante alega como segundo agravio la falta de legitimación ya que la parte actora demando a la señora […], conocida Tributariamente por […], lo cual no coincide con el documento base de la pretensión; ya que la letra de cambio fue suscrito por […].

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Al respecto, la calidad de legítimo contradictor la ostenta el sujeto, contra quien se dirige la demanda y contra el que está legítimamente obligado para con el actor, es decir, el sujeto pasivo de la relación jurídico procesal. Nuestro Código de Procedimientos Civiles, en el Art. 12, hace Referencia a los sujetos que intervienen en la relación procesal, defniendo la calidad de demandado o reo como aquel a quien el actor reclama algún derecho real o personal.

La legitimación procesal es la consideración que hace la ley dentro de cada proceso respecto de las personas que se hallan en una determinada relación con el objeto del mismo. Es necesario, que en toda demanda exista una legitimación de las partes procesales, lo cual implica que la parte que actúa como demandante le asista el derecho para hacerlo, como de igual forma, el demandado sea aquel que se encuentra obligado para con el actor.

En el caso de autos, la parte actora expuso en su demanda que promovía proceso ejecutivo mercantil contra la señora […], conocida Tributariamente por […], sin embargo esto no quiere decir que la persona que se demando es una persona diferente a la que se emplazó y compareció en primera instancia, ya que la parte actora en su demanda manifestó que la demandada es del domicilio de […], con número de Identifcación Tributaria […]

SALA DE LO CIVIL, Casación Referencia: 125-CAC-2013 de fecha ocho de octubre de dos mil catorce.

“En consecuencia, el legítimo contradictor en casos de prescripción adquisitiva de dominio, es el propietario de la cosa, a fn de que la relación jurídica procesal se forme correctamente; no existiendo legítimo contradictor si el demandado es poseedor, usufructuario, o tiene cualquiera otra calidad respecto al inmueble, menos la de ser señor y dueño de ella.

En este proceso no se ha comprobado que la demandada sea propietaria del inmueble que se trata de adquirir por prescripción; en consecuencia, no se ha formado debidamente la relación jurídica procesal por falta de legítimo contradictor, y es procedente declarar inepta la demanda.”

SALA DE LO CIVIL, Casación Referencia : 84-CAC-2012 de fecha veintiséis de abril de dos mil trece.

“Así mismo la Sala considera que es un deber del Tribunal examinar la capacidad para ser parte; en el caso concreto, la capacidad para ser parte en un proceso común declarativo de constitución judicial de servidumbre legal de tránsito; determinando que pueden serlo únicamente “el dueño del predio dominante contra el o los dueños del predio o los predios sirvientes; pero nunca contra el o los poseedores, habitadores o meros tenedores, pues se trata de un derecho real del cual sólo pueden intervenir como partes en el proceso sus titulares. Art. 66 CPCM”, sin que se trate de una limitante a los derechos consagrados en el Art. 2 Inc. 1° Cn. Ya que se trata de determinar quién es el titular del interés legalmente reconocido en relación con la pretensión, no bastando como sostiene el impetrante ser una persona física para Poder ser indiscriminadamente parte en cualquier proceso. De manera que no se ha

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interpretado erróneamente en la resolución recurrida el Art. 66 CPCM. no dando lugar a casar la resolución por esta causa.”

CAPÍTULO SEGUNDO POSTULACIÓN

Postulación preceptiva por medio de representante

Art. 67.- En los procesos civiles y mercantiles será preceptiva la comparecencia por medio de procurador, nombramiento que habrá de recaer en un abogado de la República, sin cuyo concurso no se le dará trámite al proceso.

No pueden ejercer la procuración:

Los pastores o sacerdotes de cualquier culto;

Los militares en servicio activo;

Los funcionarios y empleados públicos, que laboren a tiempo completo, excepto cuando

procuren por la entidad a que pertenezcan o ejerzan la docencia en la Universidad de El Salvador; 4° Los presidentes y demás representantes, inclusive los asesores jurídicos de las

Instituciones de crédito, fnancieras y organizaciones auxiliares, salvo en asuntos propios de dichas instituciones; y Los abogados que en leyes especiales se les prohíba la procuración.

Modos de otorgar el apoderamiento

Art. 68.- El poder para litigar se deberá otorgar por escritura pública.

El poder

Art. 69.- El poder se entenderá general y abarcará todo el proceso, con sus instancias y recursos, desde los actos preliminares hasta la ejecución; y facultará al procurador para realizar válidamente, en nombre de su poderdante todos los actos procesales comprendidos, en la tramitación de los procesos.

Sin embargo, se requerirá poder especial en los casos en que así lo exijan las leyes y para la realización de los actos de disposición de los derechos e intereses protegidos por la ley. En particular, se precisa poder especial para recibir emplazamientos, así como para la renuncia, la transacción, el desistimiento, el allanamiento y las actuaciones que comporten la fnalización anticipada del proceso.

El otorgamiento de facultades especiales se rige por el principio de literalidad y no se presume la existencia de facultades especiales no conferidas explícitamente.

Aceptación del poder

Art. 70.- El poder se presume aceptado por su ejercicio. Desde su aceptación el procurador deberá prestar el asesoramiento y defensa jurídica a la parte en el proceso y la representará en la realización de los distintos actos procesales, actuando en nombre y por cuenta de ésta, salvo cuando deban ser realizados personalmente por la parte.

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Deberes del procurador

Art. 71.- Salvo los actos de comunicación, que según la ley requieran la presencia de las partes en persona, el Procurador oirá y frmará los que se referan a su parte, incluso la notifcación de sentencias; y tales actuaciones tendrán la misma fuerza que tuvieran si hubiese intervenido directamente el poderdante, sin que se pueda pedir que se entiendan con éste. (2)

Sustitución y delegación del poder

Art. 72.- El apoderado puede sustituir sus facultades o delegarlas, siempre que se encuentre expresamente autorizado para ello. La sustitución implica el cese de la representación sin posibilidad de reasumirla; la delegación faculta al delegante para revocarla y reasumir la representación.

La actuación del apoderado sustituto o delegado obliga a la parte representada dentro de los límites de las facultades conferidas.

Cese de la representación

Art. 73.- Cesará el procurador en su representación:

Por la revocación expresa o tácita del poder, luego que conste en el proceso. Se entenderá

revocado tácitamente el poder por el nombramiento posterior de otro procurador que se haya personado en el proceso. Por renuncia voluntaria o por cesar en el ejercicio de la profesión. No podrá el procurador

abandonar la representación antes de que se provea la designación de otro dentro del plazo de diez días. Transcurridos éstos sin que se haya designado nuevo procurador, se le tendrá por defnitivamente apartado de la representación, y el proceso seguirá su curso, debiendo realizar las comunicaciones por edicto. Por fallecimiento del poderdante, en cuyo caso estará el procurador obligado a poner el

hecho en conocimiento del juez, acreditando en forma el deceso; y, si no presentare nuevo poder de los causahabientes del fnado, se estará a lo dispuesto para la sucesión procesal. Por fallecimiento del procurador, en cuyo caso se hará saber al poderdante la defunción, a

fn de que designe nuevo procurador en el plazo de diez días. Lo mismo se hará cuando el procurador sea sancionado con la suspensión en el ejercicio profesional. Por separarse el poderdante de la pretensión o de la resistencia que hubiere formulado

y, en todo caso, por haber terminado el asunto o haberse realizado el acto para el que se hubiere otorgado el poder. Por vencimiento del plazo para el cual fue otorgado el poder.

Procuración ofciosa

Art. 74.- Se puede comparecer en nombre de aquel de quien no se tiene representación judicial, siempre que la persona por la que se comparece se encuentre impedida de hacerlo por sí misma, estuviera ausente del país, tenga razones de fundarlo temor o amenaza, o cuando se trate de una situación de emergencia o de inminente peligro o haya alguna causa análoga y se desconociera la existencia de representante con poder sufciente.

Cuando la parte contraria lo pida, el procurador deberá dar garantía sufciente a criterio del juez de que su gestión será ratifcada por el procurado, dentro de los dos meses siguientes a la comparecencia de aquél.

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Si no se produce la ratifcación, se declarará concluido el proceso y se podrá condenar al procurador al pago de daños y perjuicios, así como a las costas, siempre que, a criterio del juez, la intervención ofciosa haya sido manifestamente injustifcada o temeraria.

La ratifcación deberá hacerse pura y simplemente, siendo nula la ratifcación parcial o condicional. La ratifcación tiene efectos retroactivos a la fecha de comparecencia del procurador, sin perjuicio del derecho de terceros.

Se presume con carácter absoluto la ratifcación de la procuración cuando el interesado comparezca por sí o debidamente representado y no rechace expresamente la actuación del procurador.

Procuración para personas con escasos recursos

Art. 75.- Todos los que carezcan de recursos económicos sufcientes serán defendidos y representados gratuitamente en el proceso por medio de la Procuraduría General de la República, y estarán exentos de la constitución de los depósitos y consignaciones que pueda establecer la ley.

CAPÍTULO TERCERO PLURALIDAD DE PARTES

Litisconsorcio necesario

Art. 76.- Cuando una relación jurídica indivisible pertenezca a varias personas, de modo que la sentencia extenderá sus efectos a todas ellas, deberán demandar o ser demandadas de forma conjunta.

En estos casos los actos de disposición sobre la pretensión sólo serán válidos si se realizan por todos los litisconsortes.

Los actos procesales del litisconsorte activo afectan a los inactivos en la medida en que los benefcien.

SALA DE LO CIVIL: Casación N°105-2001 de fecha: veintiuno de septiembre de dos mil uno.

“Cuando no se constituye adecuadamente el litisconsorcio, de acuerdo a las normas procesales, lo que ocurriría es que la parte no se integró completamente, y haría que terminadas las distintas tapas del juicio, se presentara una situación anómala, por haber sido aquél defectuosamente tramitado; lo anterior acarrea, como es natural, la inefcacia del proceso, pues el juzgador no puede resolver sobre el fondo y sobre la procedencia o no de lo solicitado por el actor.”

CÁMARA DE LA TERCERA SECCIÓN DE OCCIDENTE, AHUACHAPÁN N°APC 34-10 de fecha ocho de diciembre de dos mil diez.

“Este conjunto de personas integradas en una misma posición constituye una parte procesal única, aunque compleja.

Por ello, se considera que dicha fgura se presenta cuando en una relación procesal, ya sea en la parte demandante o en la parte demandada, o en ambas, aparecen

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varios sujetos que, independientes jurídicamente unos de otros, son unifcados procesalmente por tener un interés común.

La fgura procesal del litisconsorte necesario surge cuando la relación del derecho sustancial, sobre la cual debe pronunciarse el juez, está integrada por una pluralidad de sujetos, bien sean activos o pasivos, en forma tal que no es susceptible de escindirse (dividirse) en tantas relaciones aisladas como sujetos activos o pasivos individualmente considerados existan, sino que se presenta como una, única e indivisible fuente al conjunto de tales sujetos.

Así, dada la naturaleza de la relación jurídica sustancial, los sujetos que litigan bajo la condición de parte demandante o parte demandada están unidos de modo tal, que a todos les afectará el sentido de la resolución a dictarse.

En ese sentido el carácter forzoso del litisconsorcio se justifca porque para que la modifcación de la relación única que vincula a los diversos sujetos sea efcaz, ésta debe operar frente a todos sus integrantes. Como consecuencia del litisconsorcio

sustanciales activas o pasivas deben ser llamadas todas a

juicio para integrar debidamente el contradictorio.”

Atinente a ello, el Art. 76 PRCM, señala: “Cuando una relación Jurídica indivisible pertenezca a varias personas, de modo que la sentencia extenderá sus efectos a todas ellas, deberán demandar o ser demandados de forma conjunta. En estos casos los actos de disposición sobre la pretensión sólo serán válidos si se realizan por todos los litisconsortes.

Los actos procesales del litisconsorte activo afectan a los inactivos en la medida en que los benefcien.”

Bajo lo expuesto, sin hesitaciones concluiremos que en este proceso debieron investir el carácter de parte denunciante todos los herederos que aparecen refejados en la certifcación de razón y constancia de inscripción traspaso por herencia [ ], integrando de este modo un litisconsorcio necesario activo en los términos del mandato antes citado. Esto es así, por cuanto en el proceso donde se discute derechos sobre el inmueble que pertenece en proindivisión a todos ellos, resulta necesaria su participación en la medida que se pretende la desocupación del inmueble por parte de los denunciados, inmueble que como se ha dicho es propiedad de todos los herederos en los porcentajes que aparecen refejados en los instrumentos agregados.

La calidad de parte consorcial se determina por la conexión jurídica de los herederos respecto al dominio proindiviso del inmueble, de donde resulta la indivisibilidad del objeto.

En razón de lo antes expuesto, consideramos que el Juez de Paz debió agotar los medios necesarios para integrar el litisconsorcio necesario activo, debiendo prevenir de conformidad al Art. 278 PRCM, y no declarar la improponibilidad de la denuncia, ello para garantizar el derecho a la tutela Judicial efectiva o el derecho de acceso a la justicia, pues la dirección del proceso está confada a él, sobre la base del Art. 14 PRCM.

Por lo anterior, consideramos que debe revocarse la sentencia venida en grado de Apelación y ordenarse al Juez A Quo realice las prevenciones necesarias a efecto de integrar el litisconsorcio necesario activo.”

necesario las “

partes

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SALA DE LO CIVIL, Casación N°1204-2001 de fecha: diecisiete de diciembre de dos mil uno.

“La institución del litisconsorcio se encuentra regulada por los principios jurídicos que rigen el proceso familiar, según los cuales, en el mismo, el juez debe guardar que la causa se siga con la presencia de todos aquellos que pudieran resultar afectados por la sentencia, de tal modo, que se eviten fallos contradictorios; así, pues, la existencia del litisconsorcio debe apreciarse e integrarse de ofcio.”

SALA DE LO CIVIL, Casacion N°105-2001 de fecha: veintiuno de septiembre de dos mil uno.

“Sino no se constituye adecuadamente el litisconsorcio, de acuerdo a las normas procesales, lo que ocurriría es que la parte no se integró completamente, y haría que terminadas las distintas etapas del juicio, se presentara una situación anómala, por haber sido aquél defectuosamente tramitado; lo anterior acarrea, como es natural, la inefcacia del proceso, pues el juzgador no puede resolver sobre el fondo y sobre la procedencia o no de lo solicitado por el actor.”

Excepción de falta de litisconsorcio

Art. 77.- La falta de litisconsorcio se podrá advertir por el demandado en la contestación a la demanda.

En estos casos podrá el demandante presentar en la audiencia preparatoria un escrito de demanda, en los mismos términos que la inicialmente presentada, dirigido contra quienes debieron ser demandados, en cuyo caso el juez, si estima la falta de litisconsorcio, mandará emplazarlos para que contesten a la demanda, suspendiendo la celebración de la audiencia.

Si el demandante se opusiere a la excepción de litisconsorcio, el juez oirá a las partes sobre este punto y, si fuere procedente, concederá al demandante un plazo de diez días para constituirlo, quedando entretanto, en suspenso el curso de las actuaciones. Transcurrido el plazo otorgado al demandante para constituir el litisconsorcio sin haberlo realizado, se dictará auto motivado poniendo fn al proceso. (2)

Si lo considera improponible habrá de dictar resolución motivada sobre la denegación del litisconsorcio.

Litisconsorcio en caso de nulidad de actos jurídicos

Art. 78.- Cuando se pretenda la declaración de nulidad de un acto, acuerdo o negocio jurídico que afecte a una pluralidad de personas, bastará con que la demanda se plantee sólo por una de ellas, pero habrá de dirigirse contra todas las demás partes materiales del acto, acuerdo o negocio jurídico o contra el ente que hubiere adoptado el acuerdo.

Si alguna de las partes materiales del acto, acuerdo o negocio jurídico estuviera conforme con la nulidad pretendida y por la misma causa, será tenida por demandante a todos los efectos, sin necesidad de presentar escrito de demanda.

Si estuviera conforme con la nulidad pero por causa diferente, presentará la correspondiente demanda en el plazo concedido para contestar, de la que se dará traslado a los demás demandados

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para que puedan formular la oportuna contestación, con suspensión del plazo para la celebración de la audiencia preparatoria.

Si varios quieren presentar su demanda de nulidad, deberán hacerlo en el mismo proceso, y si lo hacen en procesos distintos se decretará la acumulación.

Integración del litisconsorcio

Art. 79.- El litisconsorcio podrá integrarse con la intervención del legitimado en cualquier momento del proceso, debiéndosele tener desde entonces por parte, a todos los efectos, sin retroceder en el curso de las actuaciones, salvo que no se le hubiera emplazado.

De la solicitud de intervención se dará audiencia a todas las partes personadas por tres días, para que puedan manifestar lo que a su derecho convenga, decidiendo seguidamente el juez.

Litisconsorcio voluntario

Art. 80.- Podrán comparecer en el proceso varias personas, como demandantes o como demandados, cuando las pretensiones que se ejerciten provengan de un mismo título o causa de pedir, estándose a las reglas sobre acumulación de pretensiones.

En este caso los litisconsortes serán considerados como sujetos independientes. Los actos de cada uno de ellos no favorecen ni perjudican a los demás, sin que por ello se afecte la unidad del proceso.

Intervención procesal del coadyuvante

Art. 81.- Mientras un proceso se encuentre pendiente, podrá ser admitido como coadyuvante del demandante o del demandado quien acredite tener interés directo y legítimo en el resultado del proceso, y siempre que dicho interés guarde relación de subordinación o dependencia con el objeto principal en litigio.

Si la solicitud de intervención no se hubiera denegado de plano, el juez dará audiencia de ella a todas las partes personadas, por tres días, sin suspender el curso del proceso, para que puedan manifestar lo que a su derecho convenga; y el juez decidirá seguidamente. La resolución que admita la intervención no es susceptible de recurso; la que la deniegue puede recurrirse en Apelación, que será admitida en un solo efecto.

Actuación procesal del coadyuvante

Art. 82.- Si fuera admitida la intervención, no se retrocederá en el curso de las actuaciones y el coadyuvante se incorporará al proceso en el estado en que se halle al momento de su intervención.

El coadyuvante limitará su actuación procesal a la defensa de su posición, y se le permitirán las alegaciones necesarias para su defensa, que no hubiere podido presentar por corresponder a momentos anteriores a su admisión en el proceso, sin que ello afecte el objeto del proceso, ni la obligación jurídica de congruencia. De estas alegaciones se dará audiencia, en todo caso, a las otras partes, por plazo de tres días.

Se le reconocerá al coadyuvante el derecho a recurrir la sentencia, pero en ningún caso podrá actuar en contra de la parte a la que ayuda, ni realizar actos de disposición del derecho de ésta.

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Intervención provocada o denuncia de la litis del demandante

Art. 83.- En caso de que la ley permita que el demandante llame a un tercero para que intervenga en el proceso sin la calidad de demandado, por tener vínculo, obligación o responsabilidad respecto del objeto del proceso, la solicitud de intervención deberá realizarse en la demanda, salvo que la ley disponga expresamente otra cosa. Admitida por el tribunal la entrada en el proceso del tercero, éste dispondrá de las mismas facultades de actuación que la ley concede a las partes.

Intervención provocada o denuncia de la litis del demandado

Art. 84.- Cuando la ley permita al demandado llamar a un tercero para que intervenga en el proceso, por tener vínculo, obligación o responsabilidad respecto del objeto del proceso, solicitará del juez, dentro del plazo concedido para contestar a la demanda, que se notifque al tercero la pendencia del proceso, quedando entretanto en suspenso el plazo concedido para la contestación.

De la solicitud de intervención presentada por el demandado se dará audiencia al demandante por tres días y se resolverá lo procedente.

Si se acuerda la notifcación, se emplazará al tercero para contestar a la demanda en la misma forma y en idénticos términos a los establecidos para el emplazamiento del demandado.

Si, comparecido el tercero, el demandado considerare que su litigar en el proceso debe ser ocupado por aquél, se procederá conforme a lo dispuesto para la sucesión procesal.

Desestimada la solicitud de intervención, contestada la demanda por el tercero o transcurrido el plazo para ello, el demandado deberá contestar a la demanda en el plazo que le hubiera restado.

Procuración en caso de pluralidad de sujetos

Art. 85. - Fuera del caso establecido en el artículo 80, cuando la posición de parte sea ocupada por una pluralidad de sujetos, se exigirá una representación común cuando hagan uso de las mismas alegaciones o excepciones, salvo que se le pudiera causar indefensión a alguno de ellos.

CAPÍTULO CUARTO SUCESIÓN PROCESAL

Sucesión procesal por muerte

Art. 86.- Cuando por causa de muerte se transmita lo que sea objeto del proceso, la persona o personas que sucedan al causante podrán continuar ocupando la misma posición procesal que su causante, a todos los efectos.

Cuando conste en el proceso la defunción de una de las partes se seguirá los procedimientos según el caso:

1° Comunicada la defunción de cualquiera de las partes por quien deba sucederle, se suspenderá el proceso, previa audiencia a la contraria por el plazo de cinco días. Una vez acreditados tanto la defunción como el título sucesorio y cumplidos los trámites pertinentes, se tendrá por personado al sucesor en nombre del difunto. (2) 2°. Cuando conste en el proceso la defunción de una parte y el inicio de diligencias de aceptación de herencia por quien deba sucederle, y éste no se personare en el proceso estando habilitado como representante de la sucesión, conforme al Art. 1163 del

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Código Civil, se permitirá a la contraria, pedir con identifcación de los sucesores de su domicilio o residencia, que se les notifque la existencia del proceso, emplazándoles para comparecer en el plazo de diez días. Acordada y verifcada la notifcación del plazo señalado, se suspenderá el proceso hasta que comparezcan los sucesores o fnalice el plazo concedido. (2) 3° Si hubiesen pasado quince días después del fallecimiento de una de las partes sin que se presente persona alguna a aceptar la herencia y el juez no fuere competente para el conocimiento de esas diligencias, comunicará tal situación al juez de lo civil competente, para que éste proceda de conformidad al Art. 1164 del Código Civil, en cuyo caso se suspenderá el proceso. Una vez declarada la herencia yacente y nombrado el curador se emplazará a éste y se continuará el proceso.

CÁMARA SEGUNDA DE LO CIVIL DE LA PRIMERA SECCIÓN DEL CENTRO: Recurso de Apelación Referencia: 66-3CM-14-A de fecha treinta y uno de octubre de dos mil catorce.

“Si bien es cierto se ha mencionado que la sucesión opera cuando fallece una de las partes procesales, esta ópera cuando la persona fallece durante el curso del proceso, ya que si la demanda ha fallecido con anterioridad al ejercicio del derecho de acción, la demanda debe de ir dirigida, desde un inicio, en contra de sus herederos (debiendo realizar previamente lo prescrito en el Art. 1257 del Código Civil), o en contra de la herencia yacente, esto en virtud de que con la muerte de una persona no desaparecen sus derechos y obligaciones, ya que al hacerlo produciría grandes trastornos a la vida jurídica y en el comercio de los hombres razón por la cual las relaciones de una persona sobreviven a su muerte, el patrimonio del difunto pasa a sus herederos que vienen a ser continuadores de su personalidad.”

Falta de comparecencia de los sucesores

Art. 87.- Cuando los sucesores del demandado no comparezcan se les declarará en rebeldía y el proceso seguirá su curso.

Cuando la falta de personación de los sucesores se debiese a que no quisieran comparecer, se entenderá que la parte demandante renuncia a la pretensión ejercitada.

Sucesión procesal por transmisión del objeto del proceso

Art. 88.- Cuando se haya transmitido o cedido lo que sea objeto de un proceso, el adquirente podrá solicitar, acreditando la transmisión, que se le tenga como parte en la posición que ocupaba el transmitente, sucediéndole en el proceso.

Recibida la solicitud, el juez ordenará la suspensión del proceso, oyendo por tres días a la parte contraria. Si ésta no se opusiere dentro de dicho plazo, se levantará la suspensión y el adquirente ocupará la posición procesal del transmitente.

Si la otra parte manifestase su oposición a la entrada en el proceso del adquirente, el juez resolverá conforme a derecho, y si la decisión fuere en el sentido de aceptar la sucesión procesal, el sucesor quedará sujeto a las mismas alegaciones que podrían haberse ejercitado en contra de su antecesor, así como a las nuevas que pudieran ejercitarse en su contra.

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Cuando no se acceda a la pretensión del adquirente, el transmitente continuará en el proceso, quedando a salvo las relaciones jurídicas privadas que existan entre ambos.

Sucesión por disolución de personas jurídicas

Art. 89.- En caso de disolución de una persona jurídica, no se dará por concluido el proceso de liquidación hasta que no fnalicen por sentencia frme todos los procesos que tuviera pendientes, quedando a salvo siempre los actos de disposición de los bienes sociales, siempre que ello no pueda volver nugatorio el efecto de la sentencia, a juicio prudencia del juez.

El Tribunal ante el que se ventile el proceso correspondiente enviará, a la brevedad posible, ofcio al Registro de Comercio, a efecto de que no se inscriba ninguna escritura de liquidación. (2)

TÍTULO TERCERO EL OBJETO DEL PROCESO

CAPÍTULO PRIMERO LA PRETENSIÓN PROCESAL

Clases de pretensiones

Art. 90.- Las partes podrán pretender de los tribunales de justicia la mera declaración de la existencia o alcance de un derecho, obligación o cualquier otra situación jurídica; la declaración de condena al cumplimiento de una determinada prestación; así como la constitución, modifcación o extinción de actos o situaciones jurídicas. También podrán pretender la ejecución de lo dispuesto en los títulos establecidos por la ley, la adopción de medidas cautelares, y cualquier otra clase de protección expresamente prevista por la ley.

Las pretensiones a que se refere el inciso anterior se formularán ante el juez o tribunal que tenga jurisdicción y sea competente, y frente a los sujetos a quienes haya de afectar la decisión pretendida.

Delimitación de la causa de pedir

Art. 91.- Con carácter general, la causa de pedir la constituirá el conjunto de hechos de carácter jurídico que sirvan para fundamentar la pretensión, ya sea identifcándola, ya sea dirigiéndose a su estimación. En los casos en los que la pretensión se apoye en un título jurídico o causa legal, será ésta la que constituya la causa de pedir.

Si fueran varios los hechos, las partes deberán alegarlo o hacerlos valer en el período de alegaciones iniciales, así como todos los títulos jurídicos o fundamentos legales, que puedan integrar la causa de pedir y que fueran conocidos al tiempo de presentarlos.

En todo caso, los hechos, títulos o causas nuevas o de nuevo conocimiento que puedan afectar la delimitación de la pretensión podrán incorporarse al proceso hasta la fnalización de la audiencia preparatoria, de conformidad con lo dispuesto en este código.

Litispendencia. Comienzo

Art. 92.- La litispendencia se produce desde la interposición de la demanda, si es admitida, y a partir de la misma se despliegan todos los efectos determinados en las leyes.

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CÁMARA DE LO CIVIL DE LA PRIMERA SECCIÓN DE OCCIDENTE, Apelación Referencia INC-APEL-01-04-2016 de fecha uno de abril de dos mil dieciséis.

“Con respecto a la prejudicialidad alegada, no consta en el caso en estudio certifcación alguna con la que se compruebe que la demanda de prescripción adquisitiva de dominio que menciona el licenciado GUILLERMO ADOLFO A. O. presentada por el señor LUIS ALFONSO M., en contra del señor CARLOS ANTONIO R.M., haya sido admitida a trámite por el Tribunal a quo, para considerarse que existe prejudicialidad; ya que no basta solo la presentación de la demanda en la Secretaría Receptora de demandas que es un trámite administrativo y no judicial, como lo pretende el Licenciado A. O., sino que debe de haberse admitido la misma; pues según lo dispuesto en el Art. 92 CPCM, la litispendencia se produce desde la interposición de la demanda, si esta es admitida y a partir de la misma se despliegan todos los efectos determinados en las leyes; esto en relación con lo dispuesto en el Art. 281 Inc. 1° CPCM.-”

Perpetuación de la competencia (2)

Art. 93.- Una vez iniciado el proceso, los cambios que se produzcan en relación con el domicilio de las partes, la situación de la cosa litigiosa y el objeto del proceso no afectarán a la fjación de la competencia territorial, que quedará determinada en el momento inicial de la litispendencia, y conforme a las circunstancias que se contengan en las alegaciones iniciales. (2)

Fijación del objeto del proceso. Prohibición de su modifcación

Art. 94.- El objeto del proceso quedará establecido conforme a las partes, la petición y la causa de pedir que fguren en la demanda. La contestación a la demanda servirá para fjar los términos del debate en relación con el objeto procesal propuesto por el demandante, sin que éste pueda ser alterado.

Lo establecido en el inciso anterior será también de aplicación a la reconvención.

Fijado el objeto procesal, las partes no podrán alterarlo, cambiarlo ni modifcarlo posteriormente, sin perjuicio de la facultad de formular alegaciones complementarias, en los términos previstos en el presente código.

CÁMARA PRIMERA DE LO CIVIL DE LA PRIMERA SECCIÓN DEL CENTRO: Sentencia Referencia 84-35CM1-2015, a las once horas y once minutos del día treinta y uno de agosto de dos mil quince.

“…las clases de pretensiones pueden consistir en: 1) la mera declaración de la existencia o alcance de un derecho, obligación o cualquier otra situación jurídica; 2) la declaración de condena al cumplimiento de una determinada prestación; 3) la constitución, modifcación o extinción de actos o situaciones jurídicas; y,4) la ejecución de lo dispuesto en los títulos establecidos por la ley, la adopción de medidas cautelares, y cualquier otra clase de protección expresamente prevista por la ley. El momento procesal para fjar la pretensión es en la audiencia preparatoria, en la que el demandante puede hacer las precisiones, aclaraciones y concreciones que estime oportunas en relación con la deducida en la demanda, según lo establecido en el

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inc. 1º del Art. 305 CPCM. En relación a lo anterior, el Art. 94 Incs. 1º y 3º CPCM., determina que el objeto del proceso quedará establecido conforme a las partes, la petición y la causa de pedir que fguren en la demanda, y fjado el objeto procesal, las partes no podrán alterarlo, cambiarlo ni modifcarlo posteriormente.Ahora bien, las pretensiones de declaración en un proceso civil, que se referen necesariamente a los derechos, intereses o situaciones de derecho privado, pueden ser meramente declarativas, declarativas de condena o constitutivas. En efecto, existen ocasiones en las que el derecho material se preserva y se tutela con la simple declaración judicial, entonces se trata de pretensiones meramente declarativas; sin embargo, cuando se trata de materias que tienen su encuadre en el derecho de obligaciones, al actor no le basta, ni al ordenamiento jurídico tampoco, con una simple declaración judicial, sea esta positiva o negativa, siendo necesario añadir a la declaración, la condena a dar, hacer o no hacer algo, entonces se trata de pretensiones declarativas de condena. Cualquiera que sea la pretensión deducida en un proceso, los jueces deben fallar conforme a ésta.”

CAPÍTULO SEGUNDO ACUMULACIONES

Finalidad de la acumulación. Efectos

Art. 95.- La acumulación tendrá por objeto conseguir una mayor economía procesal, así como evitar posibles sentencias contradictorias cuando haya conexión entre las pretensiones deducidas en los procesos cuya acumulación se solicite.

Admitida la acumulación de pretensiones o de procesos, se producirá el efecto de discutirse todos los objetos procesales acumulados en un mismo procedimiento, con una sola sentencia, que tendrá tantos pronunciamientos separados cuantos sean los objetos acumulados.

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA EN CORTE PLENA, confictos de competencia en derecho privado y social, Referencia: 92-D-2012 de fecha treinta de julio de dos mil doce.

“Es conveniente señalar que en materia de derecho procesal, la doctrina estima para que la acumulación sea posible han de concurrir los siguientes presupuestos:

a) Instancia de parte: Es decir que tienen legitimación para instar la acumulación quienes sean parte en cualquiera de los procesos cuya acumulación se pide; y en el caso en estudio fue la parte actora la que solicitó la acumulación de los procesos, cumpliéndose con este presupuesto.-

b) Conexión: En el caso en análisis concurren en ambos procesos tanto conexión fáctica, por tratarse de hechos análogos fundamentados en las mismas normas jurídicas, existiendo conexión jurídica en ambos casos.-

c) Requisitos procesales: Los requisitos procesales para la acumulación de

procesos, se encuentran regulados en nuestra legislación en el Art. 107 CPCM, cumpliendo los casos sublite con los requerimientos establecidos en la norma

referida.-

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d) Competencia: La competencia para conocer de los procesos acumulados se atribuyen al tribunal que estuviera conociendo del proceso más antiguo, al que se formulará la petición de acumulación, la antigüedad de los procesos se determina por la fecha de presentación de la demanda, y si se hubieren presentado el mismo día, el que se hubiere repartido primero; resultando en el presente caso que el proceso más antiguo es el tramitado en el Juzgado Primero de lo Civil y Mercantil de esta ciudad, lo cual se comprueba en el informe rendido por dicho tribunal, agregado a fs. 39.-

Con respecto a la ejecución, ésta se refere tanto a juicio ejecutivo como al cumplimiento forzoso de la sentencia, dicho precepto ha sido regulado por el Art. 97 Inc. 2° CPCM el cual a su letra reza lo siguiente: […] La procedencia de la acumulación de ejecuciones se decidirá en función de una mayor economía procesal, de la conexión entre las obligaciones ejecutadas, y de la mejor satisfacción de los diversos acreedores ejecutantes […]”, de lo anterior se colige que no solo hay que tomar en cuenta que puedan existir sentencias contradictorias para que los procesos sean acumulables, en virtud que al existir una acumulación de ejecuciones, trata de dos procesos que han sido sentenciados con anterioridad en los cuales no existen sentencias contradictorias y que a pesar de ello son acumulables para efectos de la ejecución de las mismas, por ello como ya se mencionó no es requisito esencial que los procesos -objeto de acumulación- puedan contener pronunciamientos contradictorios, sino que dicho supuesto es un elemento más por el cual procede la acumulación de procesos.-”

Acumulación de recursos

Art. 96.- Las partes podrán solicitar la acumulación de los distintos recursos que se hallen pendientes ante el mismo o distinto tribunal cuando se den los requisitos de conexión entre las pretensiones a que se referen, siempre que exista el riesgo de que puedan recaer sentencias contradictorias en caso de no procederse a la acumulación.

Los distintos recursos ejercitados por las partes en relación con una misma pretensión se tramitarán de forma acumulada, procediendo el tribunal a la acumulación de ofcio desde que conste dicha circunstancia.

A la tramitación de la acumulación de recursos le será de aplicación lo dispuesto en este capítulo.

Acumulación de ejecuciones

Art. 97.- Las partes podrán solicitar la acumulación de ejecuciones que se hallen pendientes contra un mismo deudor ejecutado, aunque pendan ante distintos juzgados, siempre que las obligaciones ejecutadas cuya acumulación se solicita no estén totalmente cumplidas.

La procedencia de la acumulación de ejecuciones se decidirá en función de una mayor economía procesal, de la conexión entre las obligaciones ejecutadas, y de la mejor satisfacción de los diversos acreedores ejecutantes.

La acumulación podrá solicitarle ante cualquiera de los jueces que estén conociendo de las distintas ejecuciones; y, si resultare procedente, dicha acumulación se hará al proceso más antiguo.

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CÓDIGO PROCESAL CIVIL Y MERCANTIL ANOTADO CON JURISPRUDENCIA Y PRINCIPALES INSTRUMENTOS EN MATERIA CIVIL

Si hubiese comunidad de embargo en bienes hipotecados o pignorados, la acumulación deberá realizarse en el proceso con garantía hipotecaria o prendaria; y si fuesen varias las garantías de tal naturaleza, se estará al orden de preferencia de las mismas.

En caso de comunidad de embargo, cualquiera que sea la materia de que procedan, la acumulación se hará al proceso más antiguo, entendiéndose como tal el que haya realizado el primer embargo, salvo lo establecido sobre las garantías reales a que se refere el inciso anterior, pues en tal caso la acumulación se hará al proceso que contenga las mismas, no obstante lo establecido en el artículo 110.

En los supuestos regulados en los incisos anteriores, el juez que conoce del proceso al que se acumulan los otros será el competente para conocer de todas las ejecuciones acumuladas.

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA EN CORTE PLENA en el conficto de competencia 135-COM.-2014 de tres de febrero de dos mil quince, expresó:

“De la disposición legal antes descrita se hace necesario advertir que si el legislador previo la acumulación de ejecuciones en orden a la satisfacción de las obligaciones con independencia de la materia, con mayor razón no debe el juzgador cuestionar su competencia en virtud de la “cuantía”, como ocurre en el caso de autos, puesto que la fnalidad de tal fgura procesal como antes se expusiera, persigue el cumplimiento del principio de completa satisfacción del ejecutante, previsto en el Art. 552 CPCM. Sin perjuicio de lo anterior, también cabe mencionar que si el legislador no hizo ninguna distinción al reglar la competencia de la acumulación de ejecuciones por razón de la materia, criterio que en si mismo supone la organización de la prestación del servicio público de administración de justicia por razón de la especialidad jurídica de la que trata el caso y la legislación a aplicarle, como manifestación de una garantía del derecho a la protección jurisdiccional, menos deberá atenderse a la diferenciación el tratamiento por razón de la cuantía.”

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA EN CORTE PLENA en el conficto de competencia 185-COM-2014 de diecinueve de marzo de dos mil quince, manifestó:

“Por otra parte, es menester señalar que la acumulación de ejecuciones, sólo es posible si ninguna de las ejecuciones ha concluido, es decir si en ninguna de ellas se ha procedido a la aprobación del remate y pago al acreedor ejecutante o a la adjudicación en pago, presupuesto que se cumple en el análisis ya que ninguna de la ejecuciones ha concluido.”

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA EN CORTE PLENA, confictos de competencia en derecho privado y social. Referencia: 187-COM-2013, de fecha diecisiete de diciembre de dos mil trece.

“También es imprescindible referirnos a lo dicho en el Art. 706 CPCM, el que sólo establece lo siguiente: “Los procesos, procedimientos y diligencias que estuvieren en trámite al momento de entrar en vigencia el presente código, se continuarán y concluirán de conformidad a la normativa con la cual se iniciaron. “Sin embargo, el legislador no previó qué hacer para el caso de acumulación de procesos tramitados con diferentes normativas, como lo es el de autos; pese a ello, y tomando en consideración que tanto en la nueva ley como en la antigua se relacionan elementos

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similares como requisitos para la acumulación de procesos, así se advierte del Art.

550 Inc. 2° C.Pr.C., que señala, el pleito más moderno se acumulará al más antiguo, y

el Art. 628 del mismo cuerpo normativo prevé sobre la preferencia de embargos; por

otro lado, el Código procesal Civil y Mercantil en el Art. 110 dispone, que decretada

la acumulación, el juez que conozca del proceso más antiguo devendrá competente

para conocer de todos los acumulados, también se relaciona el Art. 97 párrafo 5° de dicha norma, que en caso de comunidad de embargo, cualquiera que sea la materia de que procedan, la acumulación se hará al proceso más antiguo, entendiéndose como tal el que haya realizado el primer embargo. Por tales circunstancias, no obsta que sea el Juez de lo Civil de Santa Tecla quien conozca de los procesos de que se trata ya que es el más antiguo y en donde se trabó primero el embargo.”

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA EN CORTE PLENA conficto de competencia 135-COM-2014 de fecha tres de febrero de dos mil quince.

“En el caso que nos ocupa, se trata de acumulación de ejecuciones, fgura procesal regulada en el Art. 97 CPCM el cual a su letra reza lo siguiente: “Las partes podrán solicitar la acumulación de ejecuciones que se hallen pendientes contra un mismo deudor ejecutado, aunque pendan ante distintos juzgados, siempre que las obligaciones ejecutadas cuya acumulación se solicita no estén totalmente cumplidas.

[---] La procedencia de la acumulación de ejecuciones se decidirá en función de una mayor economía procesal, de la conexión entre las obligaciones ejecutadas, y de

la mejor satisfacción de los diversos acreedores ejecutantes. [---] La acumulación

podrá solicitarle ante cualquiera de los jueces que estén conociendo de las distintas ejecuciones; y, si resultare procedente, dicha acumulación se hará al proceso más antiguo. [--- ] Si hubiese comunidad de embargo en bienes hipotecados

o pignorados, la acumulación deberá realizarse en el proceso con garantía

hipotecaria o prendaria; y si fuesen varias las garantías de tal naturaleza, se estará

al orden de preferencia de las mismas. [---] En caso de comunidad de embargo,

cualquiera que sea la materia de que procedan, la acumulación se hará al proceso más antiguo, entendiéndose como tal el que haya realizado el primer embargo, salvo lo establecido sobre las garantías reales a que se refere el inciso anterior, pues en tal caso la acumulación se hará al proceso que contenga las mismas, no obstante lo establecido en el artículo 110.”[…], lo anterior en concordancia con lo establecido en el Art. 573 CPCM que a su letra reza: “Se permitirá, a instancia de parte, la acumulación de las ejecuciones seguidas contra un mismo ejecutado, conforme a lo dispuesto en este código y en las disposiciones concordantes.

De la disposición legal antes transcrita se hace necesario advertir que si el legislador previó la acumulación de ejecuciones en orden a la satisfacción de las obligaciones con independencia de la “materia”, con mayor razón no debe el juzgador cuestionar su competencia en virtud de la “cuantía”, como ocurre en el caso de autos, puesto que la fnalidad de tal fgura procesal como antes se expusiera, persigue el cumplimiento del principio de completa satisfacción del ejecutante, previsto en el Art. 552 CPCM. Sin perjuicio de lo anterior, también cabe mencionar que si el legislador no hizo ninguna distinción al reglar la competencia de la acumulación de ejecuciones por razón de la materia, criterio que en sí mismo supone

la organización de la prestación del servicio público de administración de justicia

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CÓDIGO PROCESAL CIVIL Y MERCANTIL ANOTADO CON JURISPRUDENCIA Y PRINCIPALES INSTRUMENTOS EN MATERIA CIVIL

por razón de la especialidad jurídica de la que trata el caso y la legislación a aplicarle, como manifestación de una garantía del derecho a la protección jurisdiccional, menos entonces deberá atenderse a la diferenciación del tratamiento por razón de la cuantía.”

CAPÍTULO TERCERO ACUMULACIÓN DE PRETENSIONES

Acumulación objetiva de pretensiones. Requisitos materiales

Art. 98.- El demandante podrá ejercitar a la vez en la demanda cuantas pretensiones tenga contra un mismo demandado, con el único límite de que no sean incompatibles entre sí.

Se entenderá que resulta incompatible el ejercicio simultáneo en la misma demanda de dos o más pretensiones cuando se excluyan mutuamente o sean contrarias entre sí, de suerte que la estimación de una impida o haga inefcaz la estimación de la otra u otras. En este caso, el juez decretará la improponibilidad de la acumulación intentada.

Acumulación eventual de pretensiones.

Art. 99.- Si el demandante plantea la acumulación de forma eventual, podrá intentar la acumulación de pretensiones incompatibles entre sí. En este caso, será requisito indispensable para la admisión de la acumulación que se determine en forma precisa la pretensión que se reputa principal, así como aquella otra u otras que se ejercitan para el solo supuesto de que la ejercitada a título principal no se estime fundada, debiéndose indicar también el orden de prelación entre ellas.

No se admitirá la acumulación de pretensiones a título alternativo.

Requisitos procesales de la acumulación de pretensiones

Art. 100.- La admisibilidad de la acumulación de pretensiones estará condicionada a la concurrencia de los siguientes requisitos procesales:

cuantía para conocer de todas las pretensiones cuya acumulación se solicita. 2° Que las pretensiones acumuladas no deban, por razón de su materia, ventilarse en procesos de diferente tipo o naturaleza si se ejercitaran por separado. 3° Que la ley no prohíba la acumulación en los casos en que se ejerciten determinadas pretensiones en razón de su materia o por razón del tipo de proceso que se haya de seguir.

Que el juez tenga jurisdicción y competencia por razón de la materia o por razón de la

Asimismo, la acumulación de pretensiones no podrá alterar la competencia territorial cuando ésta venga fjada por la ley con carácter indisponible. En todo caso, a la pretensión que deba sustanciarse por medio de proceso común podrá acumularse la que, por sí sola, se ejercitaría en proceso abreviado, siempre que ambas pretensiones lo sean por razón de su cuantía.

Casos especiales de acumulación necesaria

Art. 101.- Se acumularán de ofcio las pretensiones que versen sobre la declaración de nulidad de un acto o negocio jurídico y las que se referan a la anulabilidad de los acuerdos adoptados en una misma reunión de los órganos de una persona jurídica. Para ello, todas las demandas de nulidad o anulabilidad que se presenten con posterioridad a otra se remitirán al mismo juzgado que conoce de la primera.

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UNIDAD TÉCNICA EJECUTIVA DEL SECTOR DE JUSTICIA

se determinados por la ley.

Apreciación de ofcio de la acumulación de pretensiones

Art. 102.- El juez apreciará de ofcio la procedencia de la acumulación solicitada por el demandante. Si considera que la acumulación de pretensiones es indebida, antes de admitir la demanda le requerirá al solicitante para que subsane el defecto en el plazo de cinco días, instándole para que mantenga sólo la acumulación que fuere posible conforme a este código.

casos

También

acumularán

en

una

misma

demanda

distintas

pretensiones

en

los

Transcurrido el plazo otorgado sin que se produzca la subsanación, o si las pretensiones indicadas por el demandante siguieran siendo no acumulables, se rechazará por inadmisible la demanda, acordándose el archivo de las actuaciones sin más trámite, pero dejando a salvo el derecho del demandante para volver a plantear debidamente las pretensiones concernidas.

Denuncia de la acumulación indebida de pretensiones

Art. 103.- La acumulación de pretensiones indebida también podrá hacerse valer por el demandado como excepción en la contestación a la demanda, y se resolverá en la audiencia preparatoria del proceso común o en la audiencia del proceso abreviado, o en el primer acto oral del trámite procesal correspondiente.

Acumulación subjetiva de pretensiones

Art. 104.- Podrán ejercitarse simultáneamente las pretensiones que uno tenga contra varios sujetos o varios contra uno, siempre que exista un nexo o conexión por razón del título o de la causa de pedir.

Se entenderá que existe conexión entre las pretensiones cuando deriven de títulos idénticos o semejantes, y cuando la causa de pedir esté constituida total o parcialmente por el mismo conjunto de hechos jurídicos relevantes.

CAPÍTULO CUARTO ACUMULACIÓN DE PROCESOS

SECCIÓN PRIMERA DISPOSICIONES COMUNES

Legitimación para solicitar la acumulación de procesos

Art. 105.- La acumulación de procesos diferentes sólo podrá solicitarse por quien sea parte en cualquiera de los procesos cuya acumulación se pretende.

No obstante, la acumulación podrá ser decretada de ofcio cuando dichos procesos estén pendientes ante el mismo tribunal, así como en los otros casos en que expresamente lo disponga la ley.

Acumulación de procesos.

Causas

Art. 106.- La acumulación podrá solicitarse cuando se estén tramitando separadamente diversos procesos entre cuyos objetos procesales exista conexión fáctica o jurídica, o de ambas

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naturalezas a la vez, de tal modo que, si no se acumularan los procesos pudieren dictarse sentencias con fundamentos o pronunciamientos contradictorios, incompatibles o mutuamente excluyentes. Se entenderá que siempre existe conexión cuando entre los objetos procesales de los procesos cuya acumulación se pretenda exista relación de prejudicialidad.

Requisitos procesales para la acumulación de procesos

Art. 107.- La acumulación de procesos declarativos sólo podrá decretarse cuando se sustancien por los mismos trámites o la tramitación pueda unifcarse sin pérdida de derechos procesales.

La acumulación de procesos sólo podrá admitirse respecto de aquellos en los que aún no haya recaído resolución defnitiva. La solicitud de acumulación deberá efectuarse siempre antes de que en alguno de ellos se haya celebrado la audiencia probatoria o la audiencia del proceso abreviado.

Para conocer de la acumulación será competente el tribunal que estuviere conociendo del proceso más antiguo, el cual deberá tener jurisdicción y competencia objetiva por razón de la materia o de la cuantía para conocer del proceso o procesos que se pretenda acumular.

INCISO DEROGADO (2).

Exclusión de la acumulación de procesos

Art. 108.- La acumulación de procesos se rechazará cuando conste que las partes pudieron acudir a la acumulación de pretensiones.

Si los procesos fueren promovidos por el mismo demandante o por demandado reconviniente, se entenderá, salvo justifcación cumplida, que pudo promoverse un solo proceso en los términos del inciso anterior y no procederá la acumulación.

Acumulación de procesos y excepción de litispendencia

Art. 109.- Cuando el riesgo de sentencias con pronunciamientos o fundamentos contradictorios, incompatibles o mutuamente excluyentes obedezca a la existencia simultánea de dos o más procesos entre las mismas partes y en relación con la misma pretensión, deberá acudirse a la excepción de litispendencia, sin que quepa la acumulación de dichos procesos.

De estimarse la excepción de litispendencia se pondrá fn al proceso o procesos iniciados con posterioridad, con condena en todas las costas causadas en los procesos fnalizados.

Competencia para la acumulación

Art. 110.- La acumulación de procesos podrá solicitarse ante cualquiera de los jueces que conozcan de ellas. En otro caso, se dictará auto rechazando la solicitud, sin que quepa ulterior recurso.

La antigüedad se determinará por la fecha y hora de la presentación de la demanda.

Decretada la acumulación, el juez que conozca del proceso más antiguo devendrá competente para conocer de todos los acumulados.

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Rechazo inicial de la solicitud de acumulación de procesos

Art. 111.- El juez dictará auto para rechazar la solicitud de acumulación cuando ésta no contenga los datos exigidos por la ley y tal insufciencia no se hubiera subsanado; o cuando, según lo que conste en dicha solicitud, la acumulación no fuere procedente por no concurrir las causas o los requisitos procesales establecidos en los artículos anteriores.

Efecto no suspensivo de la solicitud de acumulación

Art. 112.- La solicitud de acumulación de procesos no suspenderá el curso de los que se pretenda acumular, pero el tribunal que conozca de cada uno deberá abstenerse de dictar sentencia en cualquiera de ellos en tanto no haya decisión sobre la procedencia de la acumulación, suspendiéndose al efecto el plazo para dictarla.

Si los procesos están pendientes ante distintos tribunales, en cuanto se solicite la acumulación se comunicará tal circunstancia, por el medio más rápido, al otro tribunal; y éste deberá abstenerse en todo caso de dictar sentencia hasta que se decida defnitivamente sobre la acumulación pretendida.

SECCIÓN SEGUNDA ACUMULACIÓN DE PROCESOS PENDIENTES ANTE UN MISMO TRIBUNAL

Solicitud

Art. 113.- La acumulación se solicitará por escrito, en el que se identifcarán los procesos cuya acumulación se pide, y se indicará el estado procesal en que se encuentran, junto con las razones que justifcan la acumulación. En el proceso abreviado, podrá presentarse la solicitud oralmente en el acto de la audiencia, si no se hizo antes.

Sustanciación y decisión del incidente

Art. 114.- Admitida la solicitud, se dará audiencia a las demás partes personadas y a todos los que sean parte en cualquiera de los procesos cuya acumulación se pretende, aunque no lo sean en aquél en el que se ha solicitado, a fn de que, en el plazo común de tres días, formulen alegaciones acerca de la acumulación.

En el proceso abreviado, si la solicitud se formuló oralmente en el acto de la audiencia las demás partes efectuarán a continuación sus alegaciones y se resolverá inmediatamente sobre la solicitud.

Transcurrido dicho plazo, o recibidas las alegaciones, el juez resolverá la cuestión dentro de los cinco días siguientes, otorgando la acumulación si todas las partes estuvieren de acuerdo en ella. En otro caso, resolverá lo que estime procedente, otorgando o denegando la acumulación solicitada.

Contra el auto que se dicte sólo admitirá el recurso de revocatoria.

Efectos del auto que resuelve la acumulación

Art. 115.- Aceptada la acumulación, el tribunal ordenará que los procesos más modernos se unan a los más antiguos, a los efectos prevenidos en este código.

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Si los procesos acumulados no estuvieran en el mismo estado de tramitación se ordenará la suspensión del que estuviera más avanzado, hasta que los otros se hallen en el mismo o similar estado.

Denegada la acumulación, los procesos se sustanciarán separadamente, condenándose a la parte que la hubiera promovido al pago de las costas del incidente.

SECCIÓN TERCERA ACUMULACIÓN DE PROCESOS PENDIENTES ANTE DISTINTOS TRIBUNALES

Normas aplicables

Art. 116.- La acumulación de procesos que pendan ante distintos tribunales se regirá por las normas anteriores con las especialidades que se indican en los artículos siguientes. La solicitud de acumulación formulada en un proceso abreviado se sustanciará, en cuanto sea posible, conforme a las normas contenidas en este título.

Solicitud de acumulación de procesos. Tramitación

Art. 117.- Además de lo previsto en el artículo 113, en el escrito se deberá indicar el tribunal ante el que penden los otros procesos cuya acumulación se pretende.

De la solicitud se dará audiencia a las demás partes personadas, para que formulen las alegaciones que estimen oportunas en el plazo común de tres días. El juez dictará auto en el plazo de tres días decidiendo sobre la acumulación. En caso de que ésta se deniegue, se comunicará al otro tribunal, que podrá dictar sentencia.

Declaración de procedencia de la acumulación de procesos

Art. 118.- Si el juez estima procedente la acumulación, en el mismo auto requerirá al que conozca del otro pleito, solicitándole la remisión de los correspondientes procesos.

Al requerimiento se adjuntará certifcación de lo pertinente para dar a conocer la causa por

la que se pretende la acumulación y las alegaciones que, en su caso, hayan formulado las partes

distintas del solicitante de la acumulación.

Tramitación ante el juez requerido

Art. 119.- Recibido el requerimiento y la certifcación, el juez requerido informará de ellos a las partes que ante él hayan comparecido.

Si alguno de los personados ante el tribunal requerido no lo estuviera en el proceso ante el tribunal requirente, dispondrá de un plazo de tres días para instruirse de las actuaciones en la secretaría del tribunal y presentar por escrito las alegaciones que estime oportunas.

Resolución sobre el requerimiento de acumulación

Art. 120.- Cumplidas las actuaciones anteriores, el Juez dictará auto en el que acepte o deniegue lo solicitado en el requerimiento de acumulación. (2)

Si ninguna de las partes personadas ante el tribunal requerido se opusiere a la acumulación,

o si no alegaren datos o argumentos distintos de los alegados ante el tribunal requirente, el juez

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UNIDAD TÉCNICA EJECUTIVA DEL SECTOR DE JUSTICIA

requerido sólo podrá fundar su negativa al requerimiento en que la acumulación debe hacerse a los procesos pendientes ante él mismo.

Efectos de la aceptación de la acumulación por el requerido

Art. 121.- Aceptado el requerimiento, se remitirán los autos al juez requirente y se emplazará a las partes para que en tres días se personen ante él, a efectos de continuar con el proceso.

Acordada la acumulación de procesos, se suspenderá el curso del proceso más avanzado hasta que el otro llegue al mismo estado procesal, y entonces se efectuará la acumulación.

Efectos de la no aceptación de la acumulación de procesos por el tribunal requerido. Resolución de la discrepancia

Art. 122.- Cuando el juez requerido no aceptare el requerimiento de acumulación, lo comunicará al juez requirente, y se dirigirán a la Corte Suprema de Justicia para que resuelva la discrepancia, remitiéndole, en el menor tiempo posible que no excederá de cinco días, certifcación de lo actuado en los respectivos juzgados y que sea necesario para resolver.

Los jueces discrepantes emplazarán a las partes ante el tribunal competente, por tres días, para que puedan comparecer y aleguen por escrito lo que consideren que conviene a su derecho.

Decisión de la discrepancia

Art. 123.- La Corte Suprema de Justicia, en pleno decidirá por medio de auto, en el plazo de cinco días, a la vista de los antecedentes que consten en los autos y de las alegaciones escritas de las partes, si se hubieran presentado, procediéndose conforme a lo establecido en los artículos precedentes. Contra el auto que se dicte no se dará recurso alguno.

Acumulación de más de dos procesos. Requerimientos múltiples de acumulación.

Art. 124.- Cuando un mismo juez fuera requerido de acumulación por dos o más tribunales, remitirá los autos a la Corte Suprema de Justicia y lo comunicará a todos los requirentes para que deferan la decisión a dicho superior. En este caso, se estará a lo dispuesto en los dos artículos anteriores.

Prohibición de un segundo incidente de acumulación

Art. 125.- Suscitado el incidente de acumulación en un proceso, no se admitirá solicitud de acumulación de otro proceso ulterior si quien la pidiera hubiese iniciado el proceso que intentare acumular.

El tribunal ante quien se formule la solicitud en el caso del inciso anterior la rechazará de plano mediante auto.

Si, a pesar de la anterior prohibición, se sustanciase el nuevo incidente, tan pronto como conste el hecho se pondrá fn a aquél, con imposición de costas al que lo hubiera promovido.

CAPÍTULO QUINTO FINALIZACIÓN ANTICIPADA DEL PROCESO

Art. 126.- Las partes podrán disponer de las pretensiones ejercitadas en el proceso, en cualquier estado y momento del mismo, ya sea en la primera instancia, durante la sustanciación

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CÓDIGO PROCESAL CIVIL Y MERCANTIL ANOTADO CON JURISPRUDENCIA Y PRINCIPALES INSTRUMENTOS EN MATERIA CIVIL

de los recursos o en la ejecución forzosa, siempre conforme a la naturaleza de cada acto de

disposición. A tal efecto podrán renunciar, desistir del proceso, allanarse, someterse a arbitraje o

a cualquier otro mecanismo de solución alternativa de controversias y transigir sobre lo que sea objeto del mismo.

De lo dispuesto en el inciso anterior se exceptuarán los casos en los que la ley prohíba la

disposición o la limite por razones de orden público, de interés general, de protección de menores

y terceros, o cuando implique fraude de ley.

Finalización anticipada del proceso por improponibilidad sobrevenida

Art. 127.- Si tras la demanda o la reconvención sobreviene alguna causal de improponibilidad

como las señaladas en este código, la parte a quien interese lo podrá plantear al tribunal por escrito

o verbalmente durante el desarrollo de alguna de las audiencias.

Cuando el vicio sea planteado por escrito, se mandará oír por tres días a todos los demás intervinientes. Cuando alguno de éstos entendiera que no existe causa para terminar anticipadamente el proceso, presentará su oposición y el juez convocará a una audiencia sobre ese único objeto en los diez días siguientes, a menos que estuviere próxima la realización de alguna, en cuyo caso se incluirá el incidente como punto de agenda.

En la audiencia, el tribunal decidirá si procede continuar el proceso, imponiéndose las costas del incidente a la parte que viera rechazada su petición. Si la cuestión fuese planteada por todas las partes, o no hubiere oposición a la fnalización del proceso, de inmediato se accederá a lo solicitado.

El tribunal también podrá apreciar de ofcio estas circunstancias, en cuyo caso lo manifestará

a las partes en la audiencia más próxima para que aleguen lo pertinente. Inmediatamente, en la misma se resolverá lo que conforme a derecho proceda.

Si se termina el proceso, se harán los pronunciamientos relativos a las medidas cautelares, en caso de que se hubieran decretado, así como en lo que toca a las costas procesales. Contra la resolución que ordene la continuación del proceso no cabrá ningún recurso. Contra la que acuerde su terminación, cabrá recurso de Apelación.

CÁMARA TERCERA DE LO CIVIL DE LA PRIMERA SECCIÓN DEL CENTRO, SAN SALVADOR, en la Sentencia de Apelación Referencia N°13- CQCM-16 de fecha: veintiséis de febrero de dos mil dieciséis.

“La improponibilidad de la pretensión, se puede entender como un despacho saneador de la misma, constituyendo una manifestación contralora por parte del Órgano Jurisdiccional; en ese sentido puede darse o manifestarse esa facultad al rechazarse por tal motivo una demanda (pretensión) in limine litis; pero también puede darse la improponibilidad de la misma in persequendi litis, pues si bien se exige un examen riguroso, prima facie de la demanda, existe la posibilidad que los errores o vicios no pueden ser advertidos inicialmente, pasando desapercibidos por constituir errores o vicios encubiertos, pero sí son (advertidos) in persequendi litis, bien por el juzgador o porque el demandado se los hace notar. (Art. 127 CPCM) Esas circunstancias de orden procesal, pueden ser de dos tipos:

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UNIDAD TÉCNICA EJECUTIVA DEL SECTOR DE JUSTICIA

a)Ausencia de un presupuesto de la litis: Sea de alguno de los de carácter subjetivo, como la falta de competencia objetiva y funcional del órgano judicial o el sometimiento a compromiso pendiente (lo que hace en este caso al asunto, no jurisdiccional). A esos ejemplos legales habrá que añadir la posible falta de jurisdicción de los tribunales salvadoreños por razones materiales o territoriales, o los defectos de personalidad de las partes; falta de presupuestos objetivos: ilicitud o imposibilidad de la tutela jurisdiccional reclamada; falta de competencia en razón del territorio; y,

b)Aparición de un óbice procesal de la sentencia de fondo. El artículo 277 CPCM, menciona concretamente la litispendencia y la cosa juzgada, sin excluir otros. Por ello mismo a este grupo de los óbices se une por su naturaleza la caducidad de la acción por transcurso del plazo previsto para su ejercicio, y otros.

De allí que se considere a la improponibilidad como la facultad que tiene el juzgador de rechazar de plano las pretensiones que no pueden ser acogidas, ni siquiera tramitadas por el aparato jurisdiccional, en atención a la legalidad, al debido proceso y al derecho de defensa de las partes. Inclusive, si la pretensión escapa del ámbito jurisdiccional o se basa en un objeto que carece de controlador jurisdiccional, cabría el rechazo por improponibilidad, y es que tal rechazo se traduciría en que la demanda no constituye el medio idóneo para que el proceso continúe su marcha en pos de la sentencia defnitiva; en consecuencia, tenemos que la improponibilidad está reservada sólo para casos de vicios que, por su naturaleza, no admiten corrección o subsanación, pues la pretensión no es judiciable, implicando un defecto absoluto en la facultad de juzgar de parte del tribunal.”

CÁMARA PRIMERA DE LO CIVIL DE LA PRIMERA SECCIÓN DEL CENTRO, SAN SALVADOR, Sentencia Referencia 191-79CM1-2014 de fecha seis de enero de dos mil quince.

“Por otra parte, la referida funcionaria ha utilizado indebidamente el mecanismo de control jurisdiccional de la improponibilidad sobrevenida de la demanda, ya que no se trata del surgimiento de un elemento nuevo que afecte con tal vicio la pretensión, en los términos que prescribe el Art. 127 Inc. 4° CPCM., sino, que fue una valoración parcial de los elementos de prueba incorporados al proceso, que debieron ser valorados en su totalidad por medio del dictado de una sentencia, estimando o desestimando la pretensión incoada por el apoderado de la parte actora.

En ese orden de ideas, visto el contenido de la demanda con la documentación a que ha hecho referencia la sentenciadora, se estima que la pretensión de mérito cumple con los requisitos para que siga siendo conocida por el Órgano Judicial, pues no existe ninguna causal de improponibilidad sobrevenida, por lo que se acoge el punto de Apelación invocado.”[ ]

Esta Cámara concluye que en el caso sub-júdice, no es viable la declaratoria de improponibilidad sobrevenida de la pretensión contenida en la demanda, en virtud que no existe ninguna causal que la genere en el trámite del proceso, y habiéndose agotado todas las etapas del mismo, se deberá resolver el fondo de la pretensión debatida en base a las pruebas aportadas, a través de una sentencia.

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CÓDIGO PROCESAL CIVIL Y MERCANTIL ANOTADO CON JURISPRUDENCIA Y PRINCIPALES INSTRUMENTOS EN MATERIA CIVIL

Consecuentemente con lo expresado, es procedente revocar el auto defnitivo impugnado, ordenar que se continúe con el trámite de ley, dictándose la sentencia correspondiente, sin condena en costas de esta instancia.”

Infuencia del cambio de circunstancias en la sentencia

Art. 128.- Después de iniciado el proceso, los cambios que se pudieran producir en el estado de las cosas o de las personas que hubieran originado la demanda o, en su caso, la reconvención, no se tendrán en cuenta a la hora de dictar sentencia. Lo anterior se entiende con la excepción de que la innovación privare defnitivamente de interés legítimo a las pretensiones que se hubieran deducido en la demanda o en la reconvención, en cuyo caso se estará a lo dispuesto en el artículo anterior.

Renuncia

Art. 129.- Cuando el demandante manifeste su renuncia a la pretensión procesal ejercitada o

al derecho material en que funde su pretensión, el juez dictará sentencia absolutoria del demandado,

salvo que la renuncia fuese legalmente improponible, en cuyo caso dictará auto mandando seguir

el proceso adelante.

La renuncia ha de ser personal, clara, expresa, sin condición alguna y deberá formularse apud acta o por medio de apoderado con poder especial.

La sentencia absolutoria tendrá efectos de cosa juzgada.

Desistimiento de la instancia

Art. 130.- El demandante podrá desistir unilateralmente del proceso siempre que lo haga antes de que el demandado sea emplazado para contestar a la demanda, o sea citado para audiencia, y también en cualquier momento cuando el demandado se encontrare en rebeldía.

En cualquier otro caso, el desistimiento deberá contar con la conformidad del demandado,

a cuyo efecto se le dará audiencia del escrito de desistimiento por el plazo de tres días para que

lo conteste. Si el demandado diere su conformidad o no se opusiere al desistimiento, el tribunal dictará auto de sobreseimiento. Si el demandado se opusiera al desistimiento, el juez resolverá lo que considere oportuno sobre la continuación del proceso.

En los casos en que se de lugar al desistimiento, quedará a salvo el derecho del demandante para promover nuevo proceso sobre la misma pretensión.

El desistimiento habrá de ser personal, claro, expreso, sin condición alguna y deberá formularse apud acta o por medio de apoderado con poder especial.

Allanamiento

Art. 131.- El demandado podrá allanarse a todas las pretensiones del demandante, aceptándolas, en cuyo caso el juez dictará sentencia estimativa de acuerdo con lo solicitado por

éste. Cuando el juez entienda que el allanamiento es contrario al orden público o al interés general,

o

que se realiza en perjuicio de tercero, o que encubre un fraude de ley, dictará auto rechazándolo

y

mandando que el proceso continúe su curso.

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UNIDAD TÉCNICA EJECUTIVA DEL SECTOR DE JUSTICIA

El allanamiento podrá limitarse sólo a una parte de la pretensión planteada por el demandante. En tal caso, el juez, siempre a instancia del demandante, podrá dictar de inmediato un auto acogiendo los puntos que hayan sido objeto de dicho allanamiento, cuando sea posible un pronunciamiento separado que no prejuzgue las restantes cuestiones no allanadas, y podrá ejecutarse conforme a lo establecido en este código.

El allanamiento habrá de ser personal, claro, expreso, sin condición alguna y deberá formularse apud acta o por medio de apoderado con poder especial. Si el allanamiento se efectuara con anterioridad a la contestación de la demanda, no se impondrán costas procesales, salvo manifesta temeridad.

El proceso podrá continuar para discutir y resolver sobre las cuestiones planteadas por el demandante que no hubieran sido objeto de allanamiento.

Transacción Judicial

Art. 132.- Las partes podrán realizar una transacción judicial llegando a un acuerdo o convenio sobre la pretensión procesal. Dicho acuerdo o convenio será homologado por el tribunal que esté conociendo del litigio al que se pretenda poner fn y tendrá efecto de cosa juzgada. La homologación se negará si el tribunal entiende que la transacción no es conforme a la ley o se realiza en perjuicio de tercero.

CAPITULO SEXTO CADUCIDAD DE LA INSTANCIA

Caducidad de la instancia

Art. 133.- En toda clase de procesos se considerará que las instancias y recursos han sido abandonados cuando, pese al impulso de ofcio de las actuaciones, no se produzca actividad procesal alguna en el plazo de seis meses, si el proceso estuviere en la primera instancia; o en el plazo de tres meses, si se hallare en la segunda instancia. Los plazos señalados empezarán a contar desde la última notifcación efectuada a las partes.

La caducidad de la instancia operará también contra el Estado y demás personas de derecho público.

La caducidad de la instancia se declarará por medio de auto, que contendrá, conforme a las reglas generales, la condena en costas contra la parte que hubiera dado lugar a aquélla.

En los procesos extinguidos por caducidad, las pruebas producidas no conservarán su validez legal y no podrán hacerse valer en otro proceso posterior, salvo la instrumental, los informes periciales y la que hubiera sido anticipada; dichas pruebas se podrán introducir en nuevo proceso iniciado, conforme a las reglas de admisibilidad establecidas en este código.

Exclusión de la caducidad en ejecución forzosa

Art. 134.- Las disposiciones sobre caducidad de la instancia no serán de aplicación para la ejecución forzosa, cuyas actuaciones podrán continuar hasta lograr el cumplimiento de lo juzgado, aunque el proceso haya quedado sin curso durante los plazos señalados. (2)

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Exclusión de la caducidad por fuerza mayor o contra la voluntad de las partes

Art. 135.- No se producirá caducidad de la instancia o del recurso si el procedimiento hubiere quedado paralizado por fuerza mayor o por cualquier otra causa contraria a la voluntad de las partes o interesados, que no fuera imputable a ellos.

Efectos de la caducidad de la primera Instancia

Art. 136.- Declarada y frme la caducidad en primera instancia, el juez ordenará el cese inmediato de todos los efectos de las providencias dictadas en el proceso respectivo, así como el archivo del expediente.

En este caso, se entenderá producido el desistimiento en dicha instancia y podrá incoarse nueva demanda. (2)

Efectos de la caducidad en segunda instancia. (2)

Art. 137.- Si se declarare la caducidad en segunda instancia, se tendrá por frme la decisión impugnada y se devolverán los autos al juzgado de origen, junto con la certifcación correspondiente.

Impugnación de la declaración de caducidad por fuerza mayor

Art. 138.- Declarada la caducidad de la instancia conforme a las disposiciones anteriores, y notifcada que sea, la parte afectada podrá promover un incidente para acreditar que la caducidad se ha debido a fuerza mayor o a otra causa contraria a la voluntad de las partes o a retraso no imputable a ellas.

El incidente deberá promoverse en el plazo de cinco días contados desde la notifcación de la declaración de caducidad.

El tribunal convocará a todas las partes a una audiencia, a la que deberán concurrir con las pruebas de que intenten valerse, al término de la cual dictará auto estimando la impugnación o confrmando la caducidad de la instancia.

Contra este auto cabrá recurso de Apelación.

Impugnación de la declaración de caducidad por error en el cómputo

Art. 139.- Cuando se impugnare la declaratoria de caducidad por error en el cómputo de los plazos legales, contra el auto que la declare sólo se admitirá recurso de revocatoria.

TÍTULO CUARTO ACTIVIDAD PROCESAL

CAPÍTULO PRIMERO LUGAR, TIEMPO Y FORMA

Lugar de la actividad procesal

Art. 140.- La actividad procesal se llevará a cabo en la sede donde esté radicado el tribunal que conozca de la pretensión; sin embargo, para el mejor logro de los fnes del proceso, y si se

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UNIDAD TÉCNICA EJECUTIVA DEL SECTOR DE JUSTICIA

trata de actuaciones que requieran la presencia del juez, éste podrá acordar, por resolución motivada, constituirse fuera de su sede habitual, a fn de presenciar por sí la práctica de pruebas o la realización de un acto procesal.

Comisiones procesales

Art. 141.- Cuando una actuación procesal deba realizarse fuera del territorio al que extiende su competencia el tribunal, éste podrá solicitar la cooperación y auxilio de otro tribunal.

La solicitud de cooperación y auxilio se efectuará directamente, mediante ofcio, sin órgano intermedio; y se podrá disponer, si ello no causare riesgo a los fnes del proceso, la entrega del mismo a la parte interesada en la realización del acto procesal.

Días y horas hábiles

Art. 142.- Las actuaciones procesales de los tribunales deberán llevarse a cabo en días y horas hábiles, pero éstos podrán acordar, por resolución motivada y siempre que existiere urgencia en la realización del acto procesal, habilitar días y horas inhábiles.

La Corte Suprema de Justicia fjará, por acuerdo, el horario de funcionamiento de las ofcinas judiciales, lapso que constituirá las horas hábiles.

CÁMARA PRIMERA DE LO CIVIL DE LA PRIMERA SECCIÓN DEL CENTRO, Apelación, Referencia: 161-64CM2-2015 de fecha: dieciséis de febrero de dos mil dieciséis.

“En ese orden de ideas, según consta en el acta de fs., 24 fte., p.p., el demando señor RENÉ V.E., fue notifcado del decreto de embargo y demanda que lo motiva, que equivale al emplazamiento, el día diecisiete de abril de dos mil quince, sin que éste haya hecho uso de su derecho de defensa, por lo que se dictó la sentencia correspondiente.

Al respecto, el Art. 143 CPCM., estipula que los plazos procesales conferidos a las partes para realizar los actos procesales son perentorios e improrrogables, salvo disposición en contrario; es decir que una vez vencido opera automáticamente su caducidad. Realizados; pues los derechos deben hacerse valer en el proceso en

la forma y plazo estipulados por la ley, partiendo de la ecuación jurídica, “acto

procesal no ejercitado en tiempo igual a derecho precluido.”

En efecto, el principio de preclusión establece que las partes deben realizar los actos procesales encomendados por la ley dentro del plazo que la misma le indique; caso contrario, pierden la oportunidad para efectuarlos, y no pueden regresar, como regla general, al momento preestablecido para ejecutarlo.

La premisa sobre la cual descansa dicho principio, fundamental radica en la

consumación del proceso, porque éste no puede ser perpetuo, y estarse retrotrayendo

a etapas anteriores por la desidia de las partes, pues la forma y tiempo de las actuaciones procesales se encuentran estipuladas en la ley.

En síntesis, lo que alega el apoderado del referido demandado en el escrito de Apelación, lo tuvo que haber expuesto debidamente en tiempo, y en la instancia

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respectiva. En todo caso, si realmente fueron realizados esos abonos, posteriormente a la presentación de la demanda, deberán tomarse en cuenta en la liquidación correspondiente; por lo que el punto de Apelación incoado, no tiene fundamento legal.”

Plazos procesales

Art. 143.- Los plazos conferidos a las partes para realizar los actos procesales son perentorios e improrrogables, salvo disposición en contrario.

Indicación o fjación de plazo

Art. 144.- Cuando se comunicare a una parte que debe realizar un acto procesal, se indicará en la resolución el plazo legalmente previsto para llevar a cabo aquél; y, de ser posible, se especifcará el día de su vencimiento, así como las consecuencias de la omisión o retraso en la realización del acto.

Si se ordenare a una parte la realización de una actuación procesal respecto de la cual la ley no prevé plazo o término, se deberá practicar sin dilación, o en el plazo más breve posible, que fjará el tribunal, con indicación de las consecuencias de la omisión o retraso en la realización del acto.

Cómputo de plazos

Art. 145.- Los plazos establecidos para las partes comenzarán, para cada una de ellas, el día siguiente al de la respectiva notifcación, salvo que, por disposición legal o por la naturaleza de la actividad que haya de cumplirse, tengan el carácter de comunes, en cuyo caso aquéllos comenzarán a correr el día siguiente al de la última notifcación. (2)

En los plazos fjados en días sólo se contarán los hábiles.

Los plazos fjados en meses o años se computarán de fecha a fecha; pero si en el mes de vencimiento no existiera el día equivalente, se entenderá que el plazo expira el último día del mes.

En todo caso, cuando el último día del plazo sea inhábil se entenderá éste prorrogado hasta el siguiente día hábil.

Los plazos vencen en el último momento hábil del horario de ofcina del día respectivo. Principio general de suspensión de los plazos

Art. 146.- Al impedido por justa causa no le corre plazo desde el momento en que se confgura el impedimento y hasta su cese. Se considera justa causa la que provenga de fuerza mayor o de caso fortuito, que coloque a la parte en la imposibilidad de realizar el acto por sí.

CÁMARA DE LA CUARTA SECCIÓN DEL CENTRO, SANTA TECLA, Apelación, Referencia N°98-EC-13 de fecha diecisiete de octubre de dos mil trece.

“Con respecto al literal C), que se refere al justo impedimento que alega el demandado tuvo para no presentar el escrito de contestación de la demanda y oposición de excepciones el día en que se venció el término; es importante acotar que, efectivamente existió por su parte el justo impedimento en vista de que los tribunales estuvieron cerrados por el Sindicato del Órgano Judicial el último día en

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que vencía el término, por lo que, de conformidad con lo prescrito por el Art. 146 CPCM, el plazo se suspendió por lo huelga, o como señala la disposición relacionada no le corrió el mismo desde el momento en que se confguró el impedimento, es decir, a partir del día veintidós de abril de este año, el cual venció en el día veintinueve del mismo mes y año, en que se reanudaron las labores, pues únicamente poseía un día del plazo, y consta que el escrito fue presentado el treinta de abril, es decir un día después del vencimiento del término que venció el término para contestar la demanda; por lo que, sin duda alguna esta Cámara comparte los razonamientos del Juez inferior, al declarar sin lugar la oposición formulada por haberse presentado el escrito fuera del término a que hace alusión el Art. 465; razón por lo que lo pedido en dicho punto de igual forma se declara sin lugar.”

Forma de las actuaciones procesales

Art. 147.- Las actuaciones procesales se habrán de realizar bajo el principio general de oralidad. Sin embargo, la demanda y su ampliación, la contestación de la demanda, la reconvención y cualquier resolución que ponga fn al proceso o surta efectos materiales sobre la pretensión, serán siempre por escrito; y, salvo las excepciones legalmente previstas, las declaraciones de testigos y peritos serán en forma oral.

Idioma

Art. 148. - En todas las actuaciones procesales se utilizará, obligatoriamente, el idioma castellano.

Cuando deba ser oído quien no conozca el idioma castellano, la parte que lo presente deberá designar un intérprete, o solicitar a su costa la oportuna designación por el tribunal.

Todo instrumento que conste en idioma extranjero deberá acompañarse con su correspondiente traducción conforme a la ley y tratados internacionales.

CAPÍTULO SEGUNDO COOPERACIÓN JUDICIAL INTERNACIONAL

Reglas de actuación

Art. 149.- Los tribunales de El Salvador podrán recabar la cooperación de los tribunales extranjeros para realizar actuaciones fuera de la República.

Actuaciones a realizar fuera de El Salvador

Art. 150.- Sin perjuicio de lo previsto en tratados internacionales, cuando una actuación procesal deba realizarse fuera del territorio nacional, la parte interesada en su realización la solicitará, indicando la causa y el alcance de la actuación procesal solicitada.

Si el tribunal acordare su realización, librará exhorto, que remitirá a la Corte Suprema de Justicia, para su envío al Órgano Ejecutivo, en el ramo a cargo de las relaciones internacionales, a fn de hacerlo llegar a las respectivas autoridades extranjeras.

Ni la Corte Suprema de Justicia ni el Órgano Ejecutivo califcarán el contenido o alcance del exhorto y deberán limitarse a tramitar éste.

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Actuaciones de mero trámite

Art. 151.- Para la realización de actos procesales de mero trámite en el extranjero, como notifcaciones, citaciones o emplazamientos, así como para la recepción y obtención de pruebas e informes, los tribunales librarán exhortos y cartas rogatorias.

Igual solución se observará respecto de los exhortos o cartas rogatorias provenientes de tribunales extranjeros.

Exhortos o cartas rogatorias. (2)

Art. 152.- Los exhortos o cartas rogatorias podrán ser trasmitidos por las propias partes interesadas, por intermedio de los agentes consulares o diplomáticos o a través de la autoridad administrativa competente en la materia o, en su defecto, por vía judicial.

Cuando los exhortos o cartas rogatorias se tramiten por vía consular o diplomática o a través de la autoridad administrativa, no será necesario el requisito de la legalización.

Los exhortos o cartas rogatorias se tramitarán de acuerdo con las leyes procesales del Estado de su cumplimiento. Los tribunales, a solicitud del órgano jurisdiccional requirente, podrán observar en el diligenciamiento del exhorto o carta rogatoria formalidades o procedimientos especiales, siempre que ello no fuere contrario a la legislación nacional.

Los exhortos o cartas rogatorias y la documentación anexa deberán ser acompañados, en su caso, de la respectiva traducción.

Efectos del cumplimiento de actos de cooperación judicial

Art. 153.- El cumplimiento en El Salvador del exhorto o carta rogatoria proveniente de tribunales extranjeros no implicará el reconocimiento de la competencia internacional de éstos ni la efcacia de la sentencia que dictaren.

Medidas cautelares

Art. 154.- Los tribunales salvadoreños darán cumplimiento a las medidas cautelares o

ejecutivas decretadas por tribunales extranjeros y proveerán lo que fuere pertinente a tal objeto, exceptuándose las medidas que estuvieren prohibidas por la legislación nacional o sean contrarias

al orden Público.

La procedencia de la medida cautelar se regulará por las leyes del lugar donde se siga el proceso extranjero. La ejecución de la medida, así como la contra cautela, serán resueltas por los tribunales de El Salvador conforme a lo dispuesto en este código.

Lo establecido en los incisos anteriores se entiende sin perjuicio de lo que dispongan los Tratados y Convenciones Internacionales y bajo de condición de reciprocidad.

Tercerías y oposiciones

Art. 155.- Cuando se hubiere trabado embargo o efectuado cualquier otra medida cautelar sobre bienes, la persona afectada podrá deducir, ante los tribunales de El Salvador, la tercería

u oposición pertinentes, con el exclusivo objeto de su comunicación al tribunal de origen al devolvérsele el exhorto o carta rogatoria.

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La oposición o tercería se sustanciará por el tribunal requirente, según sus leyes. El opositor o tercerista que compareciere luego de devuelto el exhorto o carta rogatoria tomará el proceso en el estado en que se hallare.

Si se tratare de tercería de dominio u otros derechos reales sobre el bien embargado, o se fundara en su posesión, se resolverá por los tribunales de El Salvador y de conformidad con sus leyes.

Efectos del cumplimiento

Art. 156.- El cumplimiento de la medida cautelar no obliga a reconocer y ejecutar la sentencia extranjera que se dictare en el proceso en el que tal medida se hubiere dispuesto.

Medidas previas a la ejecución

Art. 157.- Cuando se hubiere solicitado el reconocimiento y ejecución de una sentencia extranjera, la Corte Suprema de Justicia podrá adoptar las medidas cautelares que sean necesarias para asegurar su cumplimiento, las que se tramitarán conforme a las reglas de este código.

Lo dispuesto en el artículo anterior se entiende sin perjuicio de los tratados y convenciones internacionales y a condición de reciprocidad.

Facultad cautelar

Art. 158.- Cualquiera que sea la jurisdicción internacionalmente competente para conocer de un proceso, siempre que el objeto de la medida cautelar se encontrare en territorio nacional los tribunales de El Salvador podrán ordenar y ejecutar, a solicitud fundada de parte, todas las medidas conservatorias o de urgencia cuya fnalidad sea garantizar el resultado de un proceso que se pretendiere iniciar.

El juez que ordene la medida fjará un plazo, conforme a lo dispuesto en este código, dentro del cual el solicitante habrá de hacer valer sus derechos so pena de caducidad de la medida.

Si en el plazo acordado se promoviere la demanda, se estará a lo que resuelva, en defnitiva, el tribunal internacionalmente competente.

Tramitación

Art. 159.- Las comunicaciones relativas a medidas cautelares se harán por las propias partes interesadas, por intermedio de los agentes consulares o diplomáticos, a través de la autoridad administrativa competente en la materia o, en su defecto, por vía judicial.

CAPÍTULO TERCERO ESCRITOS Y EXPEDIENTES

Suscripción de escritos

Art. 160.- Los escritos deberán ser legibles, evitar cualquier expresión ofensiva, consignar en el encabezamiento los datos identifcadores del expediente, expresar con la debida claridad lo que se pretende y ser suscritos y sellados por el abogado que los presenta.

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SALA DE LO CONSTITUCIONAL Amparos Referencia: 695-2012 de fecha veintiocho de mayo de dos mil catorce.

“Ahora bien, de la interpretación conjunta de los Arts. 6, 7 y 13 de la Ley Orgánica de la PGR (LOPGR), se deriva que los procuradores auxiliares o defensores públicos podrán, por delegación de la Procuradora General, promover, intervenir, tramitar, fenecer y desistir las diligencias y los procesos judiciales o administrativos sustanciados, a fn de defender los intereses de los usuarios de la PGR, en los términos establecidos en el Art. 194.II.2 de la Cn.

Para ello, de acuerdo con el Art. 26 Inc. 2° del Reglamento de la LOPGR, se

requiere de manera ineludible que las personas con el cargo de defensor público

se encuentren autorizadas para ejercer la abogacía. De ahí que resulte razonable

concluir que aquellos que, en calidad de procuradores auxiliares, comparezcan,

asistan técnicamente y defendan los intereses de otro en algún proceso judicial

o administrativo realizan tales actuaciones porque se encuentran facultados legalmente para practicar dicha profesión.

Por tal motivo, de conformidad con el Art. 92 Inc. 2° de la LOPGR, la presentación de la credencial única es sufciente para que los procuradores auxiliares acrediten

que se encuentran facultados para comparecer y asistir técnicamente a los usuarios

de la PGR en las diligencias y procesos respectivos. Ello debido a que del aludido

documento no solo se colige que tienen la facultad, por delegación de la Procuradora

General, para intervenir en sede judicial y administrativa en defensa de los intereses

de las personas, sino también que ostentan dicho cargo precisamente porque han

cumplido con los requisitos establecidos en la ley, entre estos, el encontrarse autorizados como abogados de la República.

En este contexto, si de la aludida credencial se desprende que los procuradores auxiliares se encuentran legalmente facultados para ejercer la abogacía, la

denegatoria o el rechazo de las peticiones de aquellos por la simple omisión del sello

de abogado —cuando, por ejemplo, consta en el expediente judicial (en primera

o segunda instancia) el mencionado documento—, atenta contra el derecho a la protección jurisdiccional o el derecho de defensa del peticionario o, si la solicitud se relaciona con la interposición de un recurso, contra el derecho a recurrir.

En el presente caso, con la documentación antes relacionada se ha comprobado que el licenciado Marvin Antonio González Henríquez interpuso recurso de revisión mediante el escrito del 16-VIII-2012 ante la Cámara de lo Civil de la Primera Sección de Oriente, en calidad de procurador auxiliar de trabajo y en representación del señor José Aquilino Rodríguez; para lo cual mostró la credencial única, de la que se desprendía que estaba facultado para ejercer la abogacía y defender, por delegación de la Procuradora General, los intereses del aludido señor.