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Artículo 55.- Derechos de la Familia.

Sobre los Derechos de la Familia y sus aspectos generales, a saber que todo ciudadano cuenta
con un respaldo legal que regula las relaciones personales y patrimoniales entre los miembros
que conforman un núcleo familiar.
Básicamente, una familia se origina con la relación filial entre un hombre y una mujer; no
obstante, tal y como establece nuestra constitución no se califica “ser una familia”
únicamente a la relación de pareja; sino al parentesco que permita el bienestar integral para
el sano desarrollo de los individuos que conforman la sociedad. Es decir, que la ley protege
especialmente al “bienestar” de las personas en especial el de los niños, entendiendo que si
no se les proporciona, existe la posibilidad de que esto se refleje de forma negativa en la
sociedad a la cual es deber del Estado mantener en orden.

Artículo 56.- Protección de las personas menores de edad.


Muchas veces escuchamos decir que los niños son el futuro de la sociedad, y ciertamente es
así. Pero en esta etapa inicial ¿qué tanto puede saber de la vida un niño o joven menor de 18
años? El cuerpo y la mente durante esos primeros años van en desarrollo y es deber de la
familia y del Estado procurar su conformidad. Los derechos de los niños, niñas y adolescente
no solo están previstos en nuestra Constitución, sino también en la Convención sobre los
Derechos del Niño.
Entendiendo esto y que durante esta etapa de la vida de todos los seres humanos, es
merecido y esencial disfrutar de un pleno desarrollo físico y mental y gracias a nuestra ley y
tratados internacionales de Derechos Humanos, estos individuos tienen garantizado el
cumplimiento de sus Derechos.

Artículo 57.- Protección de las personas de la tercera edad.


¿Quién no quisiera llegar a la tercera edad? Llegar aquí ya sería un gran privilegio. Muchos
llegan, de hecho todos conocemos personas que han tenido la dicha de llegar, incluso en
nuestra familia. Pero que gran fortuna que además de tener la dicha de vivir a más de 65 años,
seamos considerados de gran valor por nuestra familia, por la sociedad y por el Estado, y más
aún por los Derechos Humanos, sobre todo porque en esta etapa de la vida de una persona,
su vida productiva va en descenso, sus energías y capacidades tanto físicas como cognitivas
van perdiendo fuerzas. Sin embargo, no es el valor esencial de un ser humano “si produce y
el cuanto produce”, sino que es un SER HUMANO que merece tener derechos y ser tratados
conforme a estos.
Artículo 58.- Protección de las personas con discapacidad.
El hecho de que una persona este limitada físicamente por una discapacidad, no pierde su
valor ni está exenta de tener derechos; sigue siendo un ser humano con igualdad de
condiciones. Las personas discapacitadas necesitan el apoyo, no solo de su familia, sino
también de la sociedad.