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Resumen Final Clinica Condensado

resumen clínica I UK

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CLÍNICA 1

RESUMEN FINAL

1
Indice

1 – Sobre la clínica psicoanalítica –


Windaus………………………………………………..
2 - Psicoanálisis Y Hospital Público – Fischer
……………………………………………….
3 - La ética de los terapeutas y los Derechos Humanos – Fischer………………………….

4 - Psicoanálisis e ideología – Fischer ………………………………………………………..


5 - El equipo terapéutico en la práctica clínica” Angelino
Jorge…………………………….
6 - Psicoterapia: tratamiento por el espíritu (1890/1900) –
Freud……………………………
7 - Psicoterapia de la histeria (1893)-Cap.
III………………………………………………….
8 - La Importancia Del Trauma En La Clínica Actual-
Rebagliati……………………………
9 - Consejos al médicos (1912) – Freud ……………………………………………………….
10 - Iniciación del tratamiento (1913) – Freud
………………………………………………….
11- Los Caminos De La Terapia Psicoanalítica – Freud – 1919
…………………………….
12- Clínica, Metapsicología Y Método –
Garrido……………………………………………….
13- Transferencia y contratransferencia / Texto de Pisoni: Conceptos
VII………………….
14- Dinámica de la transferencia – Freud (1912)
……………………………………………….
15 - Puntualizaciones sobre el amor de transferencia – Freud (1915)
………………………
16 - El odio en la contratransferencia – Winnicott (1947)
………………………………………

2
17 - Variedades clínicas de la transferencia 1955-1956 – Winnicott
…………………………
18 - Aspectos metapsicológicos y clínicos de la regresión (1954) – Winnicott
……………..
19 - La contratransferencia - Winnicott
………………………………………………………….
20 - Del consultorio y el diván a la cama del enfermo –
Benyakar…………………………….
22 - La nueva relación profesional-paciente - Fischer –
Piaggio………………………………
22 - Sobre psicorerapias –
Linder…………………………………………………………………
23 - Algunas consideraciones sobre la situación de catástrofe – Fischer y
Piaggio………..
24 - Psicoterapias Con Cobertura De Tiempo Limitado –
Edelstein………………………….
25 - Caso María, Windaws………………………………………………………………………..
26 - Caso Catalina – Liberman…………………………………………………………………..

3
1 – Sobre la clínica psicoanalítica – Windaus
Con lo niños y pacientes graves toma peso la necesidad de una praxis
creadora. Se trata de sostener el gesto espontáneo.
La teoría no puede jugarse formal y conceptualista a impregnar, saturar el
campo analítico antecediéndolo, es decir la teoría con molde en el que
subsuminos a paciente, porque es por ahí precisamente que se homogeiniza
el campo analítico barriéndolo como lugar de la puesta en acto de la
singularidad del sujeto.

demanda en el campo de la constitución de un tratamiento posible con un


paciente grave , en una transferencia muy regresiva, donde se impone el
trabajo de integración en sí, del cuerpo, del espacio y del tiempo, entonces
leeré la demanda como demanda de integración-nutrición del Yo. En la
neurosis no se responde a la demanda.

Vayamos ahora al lugar del analista:


El analista se va construyendo entre:
1 – la historia de su formación como analista (sus teorías de aparato
psíquico; su psicopatología; sus maestros; sus supervisores).
2 – su historia como paciente (su análisis, o sea su historia y sus
padecimientos).

2 – PSICOANÁLISIS Y HOSPITAL PÚBLICO– Fischer

nada importante

3 – LA ÉTICA DE LOS TERAPEUTAS Y LOS DERECHOS HUMANOS - Fischer

La ética de los terapeutas consiste en sostener el Psicoanálisis y mantener


una posición ética frente a los DDHH.
El objetivo del psicoanálisis es que el sujeto se reencuentre con su verdad
haciendo conciente lo inconciente, llenando las lagunas mnésicas. Búsqueda
de un saber que sabe de él (del sujeto) pero del cuál, el sujeto nada sabe.
Y esto se logra trabajando sobre las fallas discursivas en las que se expresa
el inconsciente.
Se trata de levantar las represiones y de liberar al yo, devolviéndole su
disponibilidad libidinal.
Los seres humanos vivimos en contradicción: por un lado, somos seres
sociales, y por otro, solo sujetos de nuestro propio deseo. A partir de esto
Freud menciona 3 imposibilidades: educar, gobernar y psicoanalizar, porque
todas dejan un resto insatisfactorio.
Propuesta ética del Psicoanálisis → es la que debe encarnar el analista.
Esta ética será la de poder dar cuenta (ser responsable de la función que se
ocupa) de su quehacer (en el que no se deben vulnerar los Derechos
Humanos).

4
En nuestra práctica psicoanalítica proponemos abordar 3 esferas, que toma
de David Liberman:

1 Situación terapéutica

2 Marco terapéutico

3 Diálogo terapéutico

1- Situación Terapéutica: es el plano económico – social – político que


envuelve e influye a la pareja terapéutica en la medida que a ambos la
realidad real los influye de las misma manera. Aquí se incluyen los conflictos
económicos, naturales (terremotos, inundaciones),políticas (ej un estado
represor), sociales (miseria, desocupación).
Si esto no se tiene en cuenta, las intervenciones pueden ser agresivas,
intrusivas y violentas, constituyéndose en una violación a los DDHH.
2- Marco terapéutico: es lo que sostiene la labor, involucra la institución en la
que pueda desarrollarse una labor asistencial y/o formativa: hospitales,
clínicas, obras sociales, consultorios privados, etc. El marco influye en
ambos de manera diferente. Las instituciones de por sí apuestan al silencio y
para pertenecer a ellas hay que adherir a sus postulados sin
cuestionamientos. Ciertos temas, son escotomizados o quedan como puntos
ciegos del analista, de su práctica y por supuesto de su ética.
3- Diálogo terapéutico: este diálogo se pone en juego montado en una
relación discursiva que se presenta en recíprocas transferencias: deseo de
análisis y el deseo del analista (de este último se tiene que hacer cargo el
analista en su propio análisis). Ciertas interpretaciones pueden ser
violatorias de los derechos del sujeto en terapia pues no se soporta la verdad
desnuda.
El díálogo terapéutico implica una relación de a dos, donde se habla de más
de dos y se trabaja a partir de lo que trae el analizante. Cuando el analista no
soporta la verdad de la realidad que está enunciando el analizante (que toca
puntos ciegos de su historia), la interpretación puede ser violatoria de los
DDHH. También cuando el analista da una interpretación que aún el paciente
no puede escuchar.
Estar con el paciente, con lo que al analizante le pasa, es lo que permite no
cometer este error. La interpretación no debe poseer un carácter traumático
para el analizante.

4 – PSICOANÁLISIS E IDEOLOGÍA – Fischer

Todo proceso de cambio tiene tres momentos:


1: de estado inicial de aparente equilibrio: las partes se hallan ajustadas
entre sí.
2: tiempo de cambio: las partes ya no se corresponden con el todo. Deja de
haber equilibrio entre las partes. Es el momento revolucionario.
5
3: tiempo de institucionalización del cambio.
La estructura que contempla el Psicoanálisis es una estructura en falta y lo
que define al sujeto como tal, es precisamente aquello que no posee.
La ideología, persigue verdades absolutas (que poseen carácter de dogmas
incuestionables) y las usa para la obtención de poder.
El Psicoanálisis es lo contrario a la ideología ya que va, desde una verdad
subjetiva, (la del síntoma), hacia el saber acerca de él, hacia el por qué.
Para Fischer la ideología está sustentada por la idealización que es un
proceso psíquico que consiste en la valoración exagerada de las cualidades
de un objeto, produciendo un agrandamiento del mismo, siendo el objeto una
continuación del Yo Ideal.
Lo que se produce es un omnipotencia de los objetos, por una transferencia a
ellos de una omnipotencia yoica inherente a los primeros tiempos de la
constitución del yo, del yo primario.
El discurso totalizante, regido por esta omnipotencia yoica, produce la
omnipotencia del pensamiento y alivia (a los que sustentan la ideología) la
angustia que produce el encuentro con las diferencias, suprimiendo
imaginariamente el estado de indefensión en que es posible caer ante la
confrontación con lo diferente, la castración.
Suprime también la incertidumbre y la incompletud.
El dogmatismo y el totalitarismo es una defensa muy rígida frente a la
posibilidad de desestructuración. El paradigma extremo es el discurso
paranoico.
Las ideologías instan a la sumisión de sus seguidores.
Estas teorías (también psicoanalíticas), producen un fenómeno de masas,
donde al líder se le transfiere y deposita el Ideal del Yo de cada uno de sus
integrantes.
La fuerza del líder se obtiene por el hecho de reunir el Ideal del Yo de cada
uno de los individuos, produciendo entre ellos una identificación narcisista
fusionante donde el otro es el yo y el yo es el otro, produciendo una vivencia
de omnipotencia y engrandecimiento del yo. Encuentra su yo en el otro ⇒ que
la vivencia del yo es megalómana, omnipotente.
La masa evita el encuentro con la castración. Implica que el líder y el dogma
sustituyen el narcisismo amenazado, resguardando a los que forman parte de
este sistema, de la angustia que produce la inscripción de las diferencias.
En el Psicoanálisis actual el padre se convirtió en tótem. Crítica a la teoría
lacaniana: sus seguidores son fundamentalistas y tratan de sostener a
ultranza el código, sin reflexión alguna. Así, no posibilidad de pensar y sólo
queda ser fiel a la teoría. Esto no tiene que ver con el Psicoanálisis, sino con
ideología.

5 – EL EQUIPO TERAPÉUTICO EN LA PRÁCTICA CLÍNICA - Angelino Jorge

EL EQUIPO INTERDISCIPLINARIO: UN GRUPO. ESTRUCTURA Y DINÁMICA


Pura sarasa sistemica
El Equipo Terapéutico de Salud Mental interdisciplinario abarca dos tipos de
prácticas que se retroalimentan:
6
1. investigación (que produce principalmente conocimientos)
2. constitución de equipos asistenciales (se caracteriza por sus acciones)
Epistemológicamente, la interdisciplina cuestiona la causalidad lineal,
intenta comprender la realidad desde diferentes aportes y niveles de
conocimiento sin fragmentar el fenómeno de estudio.
Hacer interdisciplina no es ligar disciplinas (compartiendo un tiempo y un
espacio), sino articularlas (hay una mutua representación entre los miembros
del grupo). Hay una internalización recíproca.
Tarea - finalidad y Mutua Representación Interna son los factores
organizadores del Equipo o un Grupo Terapéutico que hacen que se
constituya como sistema.
Tarea explícita, y una tarea implícita
El sistema es una unidad de partes diferenciadas pero interdependientes.
El Equipo Terapéutico tiene una estructura y una dinámica. Funciona con
esquemas teórico referenciales y operativos que son flexibles y
contingentes.
Un grupo se caracteriza por:
1. Comunicación directa, cara a cara, entre sus miembros.
2. Pérdida relativa de la individualidad de sus miembros que es reemplazada
por un “nosotros”. El grupo es a la vez como deseado (opera como sostén de
la identidad de cada miembro) y temido (aparece como una fantaseada
amenaza a esa misma identidad - miedo a la fusión que es el miedo de
perderse en el grupo-).
3. Normas comunes, grupales, que reemplazan las normas individuales
previas y que asignan roles.
4. Interacción relativamente exclusiva entre sus miembros dentro del
contexto grupal.
5. Conciencia de pertenencia al grupo.
6. Objetivo compartido.
El encuadre operativo para el Equipo Interdisciplinario comprende:
1. Definir mínimamente una filosofía de encare: Implica una base mínima
ideológica consensuada,
2. Recursos Humanos y Materiales:
3. Resultados:
4. Evaluación: Se evalúan los resultados y según las conclusiones de estas
evaluaciones, se ratificarán o rectificarán los aspectos positivos o negativos
verificados. Y hasta el mismo tipo de evaluación puede ser criticado.

6 –PSICOTERAPIA: TRATAMIENTO POR EL ESPÍRITU (1890) – 1900 – Freud

Freud dice tratamiento “desde el alma”, o sea, incluye el alma del analista
(no puede quedar afuera porque si queda afuera, no escucha).
El tratamiento desde el alma refiere no sólo a los trastornos anímicos sino
también corporales, con medios que actúan directamente o indirectamente
sobre lo anímico del ser humano.
El instrumento esencial del tratamiento es la palabra. Freud dice que si las
palabras curan es porque también enferman. La palabra es magia atenuada,
porque ejerce un efecto de determinación sobre la vida anímica de todo
7
sujeto. El Psicoanálisis se sirve de la palabra para aliviar del dolor que las
palabras han causado.

Evolución de la medicina: Freud dice que mientras estuvo ligada a la Filosofía


no hubo progresos científicos. Al separarse de la Filosofía y alinearse a las
ciencias naturales, se vieron grandes progresos, pero quedó separada de lo
anímico por temor era ser identificada nuevamente con la Filosofía y quedar
detenida como lo había estado.
La medicina moderna (1890), vincula lo corporal y lo anímico, pero
entendiendo que lo anímico está determinado por lo somático. Así, los
estados psicopatológicos son efecto de un mal funcionamiento orgánico.
Pero en los últimos 15 años esto se modificó por la práctica médica ya que
no podía explicar ciertos fenómenos porque no encontraban causa orgánica
que dieran cuenta de ellos. Estos signos pueden desaparecer sin dejar
secuelas.
Entonces los médicos se vieron obligados a decir que no pueden tratarlos
como enfermos del estómago, de la vista o de las articulaciones, sino que
todos ellos tienen una afección del sistema nervioso en su conjunto: estos
estados recibieron el nombre de “nerviosidad” (neurastenia/histeria) y se los
define como enfermedades meramente funcionales del sistema nervioso.
En este punto, la medicina tuvo que aceptar la relación recíproca entre
cuerpo y alma, cuando se descubrió que en algunos enfermos, al haber una
alteración de la vida anímica se producía una alteración corporal.
Freud dice que luego de estudiar lo patológico, se comprende lo normal, y
plantea ejemplos de la influencia de lo anímico sobre el cuerpo:
Freud habla de dos efectos de lo anímico sobre lo somático:
-Influencias normales: que son pasajeras, no permanentes. Ej: expresión de
las emociones, (jubilosa o penosa) en el cuerpo con gestos, movimiento,
sudoración, rubor.
-Influencias anormales: no pasajeras sino duraderas o permanentes. Ej:
afectos (como la angustia, la tristeza, la depresión) producen efectos
somáticos como encanecimiento precoz, pérdida de tejido adiposo, etc.
Algunas emociones provocan efectos en el cuerpo de manera espontánea.
Bajo la influencia del miedo, de la ira, se producen estados de excitación de
los músculos voluntarios, alteraciones en la circulación y en las secreciones.
Pero tristeza, angustia y depresión, como afectos duraderos producen un
decaimiento del organismo y mortificación del cuerpo.
Por otro lado, los estados afectivos de jubilo (alegría, felicidad), todo el
cuerpo florece y se recuperan rasgos de la juventud.. Ej.: los derrotados son
más propensos a adquirir enfermedades infecciosas que los victoriosos.
También, estados patológicos ya establecidos, al ser influidos por afectos
que tienen que ver con situaciones traumáticas generalmente empeoran.
También puede darse que un susto influya en una enfermedad crónica
favorablemente, ya que al cumplirse el necesario castigo por el susto, no es
necesaria la enfermedad como castigo.
Lo que importa no es la situación en sí, sino las palabras o representaciones
surgidas de esa situación ya que las palabras injuriantes, que hieren,
permanecen con gran fuerza como objeto extraño y pueden terminar dañando
8
el cuerpo. Estas palabras no se pueden dialectizar, tienen carácter pleno,
absoluto y someten al sujeto ya que él, es eso que escucha, es ese objeto de
maltrato. Toda situación traumática objetaliza al sujeto.
Freud dice que una gran satisfacción (ej un viaje) también puede tener
carácter enfermante por el efecto siniestro de la realización de deseo: la
búsqueda de castigo le hace imposible el disfrute, terminando en
enfermedad o la muerte. Esta situación que plantea no se da en cualquier
persona, sino en casos graves. Freud lo menciona también en cuanto
resistencia a la cura con un Superyó que no le permite estar bien, son las
resistencias del Superyó.
SABETE LOS TIPOS DE RESISTENCIA: DEL YO, DEL SYO Y DEL ELLO
No sólo los afectos, sino los pensamientos producen efectos en el cuerpo
(Cuando alguien piensa, realiza movimientos que tienen que ver con lo que
está pensando, por ello los médiums pueden “adivinar” el pensamiento).
También dice que con voluntad y atención se pueden producir efectos y
movimientos en el cuerpo. Para Freud la atención es investidura libidinal
dirigida a un sentido determinado). Ej: médico que puede inducir o quitar un
dolor dirigiendo la atención a determindo lugar. Otro Ej: lo que pasa con los
chicos cuando se golpean: tratar de distraerlos para sacar la atención del
dolor. Lo mismo el mártir que orienta la atención hacia la exaltación divina.
Dice que los dolores imaginarios, conversivos son tan verdaderos como los
“orgánicos”.
Luego va a hablar de la voluntad:
a) de sanar: tiene efectos posibilitadores en el transcurro de una
enfermedad.
b) de enfermar: tiene efectos negativos, no sólo en el transcurso, sino
también en la contracción de la misma.

Expectativa: es un estado anímico por medio dela cual las fuerzas anímicas
pueden ponerse en movimiento hacia la contracción o curación de
afecciones corporales. (Esto lo lleva a Freud a plantear dos conceptos que se
pueden tomar como antecedentes de la pulsión de vida y de muerte).
1-expectativa esperanzada y confiada: es una fuerza curativa en sí misma,
con la que es necesario contar en nuestro trabajo psicoterapéutico y en toda
terapéutica de cualquier índole.
2-expectativa angustiada y ansiosa: es la espera y el temor de contraer
alguna enfermedad. Hay una búsqueda orientada al enfermar, se busca
estarlo. Vuelve a mencionar datos de médicos militares: los que están
temerosos de contraer una enfermedad, terminan contrayéndola → responde
a una necesidad de castigo.
Habla también de curas milagrosas explicadas a partir de la expectativa
confiada y sin intervención del arte médico. Se producen en los creyentes, en
ceremonias destinadas a venerar imágenes religiosas, por lo que interviene
la fe. En estas curas, hay sometimiento a la demanda de un dios (cura a
cambio de adoración). Este sometimiento se produce para ocupar un lugar de
importancia en el otro venerado. Explica así los sacrificios de la
peregrinación. Se está adelantando al fenómeno de masas en donde se

9
produce un desplazamiento del Ideal del Yo de cada uno de los integrantes
de la masa hacia el líder.
La confluencia del Ideal del yo de cada uno de los integrantes de la masa, le
otorga una gran consistencia al líder y también le otorga una gran
omnipotencia a quienes forman parte de esa masa porque se produce la
fusión narcisista con el otro, retornando a un estado de omnipotencia
infantil. En las curas milagrosas también interviene la vanidad ya que si uno
se cura por quien se venera es que uno ha sido elegido, ha recibido el favor
del dios, el lugar de elegido.
Dice Freud que “cuando tantos poderes anímicos confluyen, es entendible
que se produzca la curación”. Estas curas también se dan en personas no
religiosas y rebeldes al saber científico que buscan recursos de moda y
médicos famosos. Generalmente estas ligaduras son transitorias, dependen
de la moda y los médicos estos médicos pronto caen de su pedestal. Estas
curas se producen por sugestión. En esta búsqueda de tratamientos
alternativos, tiene mucho que ver la histérica y gracias a ella nace el
Psicoanálisis. Su padecimiento no se incluye en ningún mapa anatómico.

Eficacia de la acción terapéutica. Esta eficacia se compone de dos factores:


1)la acción psíquica del enfermo, donde se sitúa la expectativa confiada con
que viene al médico.
2)La influencia ejercida por el agente terapéutico que depende de 3
elementos:
1. la magnitud del anhelo de curación que traiga el paciente.
2. la confianza que tenga el paciente de haber dado los pasos adecuados
en la búsqueda de la curación.
3. la posibilidad del analista de despertar confianza en el otro. Esto tiene
que ver con la posibilidad de ocupar un lugar de saber. No un saber
acerca de todo, sino un lugar de autoridad o saber acerca del
padecimiento del paciente, a su padecer. Esto es una condición ‘sine
qua non’, sin ella no hay transferencia posible.

La psicoterapia: Freud habla de tratamiento anímico entendido como: los


esfuerzos encaminados a despertar en el enfermo las condiciones favorables
para la curación y esta forma de tratamiento es la más antigua. Freud dice
que en el pasado los médicos se han servido de la psicoterapia dando
brebajes que si tenían efectos curativos, los tenían por la relación médico-
enfermo. Los pueblos antiguos tenían como tratamiento: pócimas, baños
purificadores, etc.. Luego la persona del médico era considerado con poder
divino (los sacerdotes curaban) De este modo se empieza a comprender el
ensalmo (magia) de la palabra. Las palabras son los principales mediadores
que el hombre tiene sobre otros hombres para eliminar fenómenos
patológicos, que a su vez, tienen su raíz en estados anímicos.
La autonomía de personalidades tan diversas en lo anímico es,
evidentemente, lo que impide la regularidad del resultado terapéutico.
En patologías graves, el analista tiene que arbitrar todos los medios posibles
para crear las condiciones favorables para la cura, condiciones que no
vienen dadas.
10
No hablamos de los pacientes neuróticos, sino de pacientes que tiene una
intensidad de pulsión de muerte muy acentuada y que la pulsión de vida no
alcanza para llevar adelante el tratamiento terapéutico, sino que es
necesario que el analista aporte de sí su propia pulsión de vida, tratando que
a partir de ella ir produciendo una amalgama pulsional en el analizante.

Continuando, Freud menciona el papel mágico de la palabra en la cura, y dice


que es el instrumento más poderoso que permite a un hombre influir sobre
otro y que es un excelente recurso para despertar movimientos anímicos en
su destinatario. Freud dice → no podemos sorprendernos de que la palabra
produzca efectos curativos.
Es muy importante la libre elección del profesional, si esto queda abolido se
sustrae la adjudicación que el paciente le haga al médico. Aquí vemos
presente el fenómeno de sugestión, que es el efecto de determinación
ejercido en el sujeto a partir de la palabra autorizada de otro.
Freud menciona a los antiguos médicos ligados a la filosofía de la naturaleza,
que consideraban de fundamental importancia para la cura, el estado
anímico de sus pacientes, y en lugar de dejar librado al paciente la magnitud
de la disposición anímica favorable, trataban ellos de crearla en sus
pacientes.
También dice que uno puede tratar de crear las condiciones favorables para
la cura, pero es posible que no lo pueda lograr (furor curandi).
En “Análisis terminable e Inter..” → el Psicoanálisis tiene sus límites y el
analista los tiene en la posibilidad de trabajo con determinado paciente.
Freud también habla de la hipnosis, método que estaba aplicando como un
recurso más de trabajo. Habla de la hipnosis porque a partir de ella, aborda
la estrecha relación entre lo anímico y lo corporal y por el carácter sugestivo
que tiene este método. Dice que La hipnosis es un estado bastante similar al
sueño, estado provocado por el hipnotizador a través de técnicas (reloj,
usando la mirada o el tic tac; o simplemente con la palabra). Aquí vuelve a
destacar el efecto mágico que la palabra tiene en el hipnotizado.
Homologa el sonambulismo y la hipnosis profunda remarcando que en el
estado hipnótico, el sujeto desinviste al mundo, menos al hipnotizador. En el
sueño normal hay desinvestidura preconciente de la realidad, que pasa a
sobreinvestir el Icc. En la hipnosis, queda todo desinvestido, menos la libido
que transfirió al hipnotizador. Freud dice que los psicóticos son refractarios a
la hipnosis por la incapacidad de transferencia que hay en el período inicial
de la psicosis.
Freud dice que el signo más destacable de la hipnosis, es la conducta del
hipnotizado que permanece sólo dispuesto (despierto) para el hipnotizador El
hipnotizado se comporta hacia el mundo exterior como lo haría un durmiente:
extrañando de él, todos los sentidos. Además, el hipnotizado sólo, oye, ve,
comprende y responde al hipnotizador. Este fenómeno lo denomina “rapport”
y lo compara a la relación mamá-bebé por dos aspectos:
1 - la madre duerme, pero no está dormida para el bebé,
2- por el estado de indefensión (y credibilidad y de obediencia), que hace al
hipnotizado dócil ante el hipnotizador.

11
En este estado se hace evidente la influencia de la vida anímica sobre la
corporal, aumentada en el hipnotizado. Si el hipnotizador le da una orden, el
hipnotizado la cumple sin dudar.
En el estado hipnótico, la palabra adquiere pleno carácter mágico. La
representación que el hipnotizador ha implantado en la vida anímica del
hipnotizado, determina su conducta.
Lo mismo se logra también con sensaciones olfativas, visuales o auditivas.
La percepción que tiene el hipnotizado es una percepción alucinatoria.
Queda absolutamente convencido de ver lo que le sugiere el hipnotizador,
aunque no esté el objeto. Igualmente, con las alucinaciones negativas. El
hipnotizado “ha alucinado” y esto lo comprobamos porque exterioriza todos
los afectos correspondientes.
Esta relación (hipnotizado-hipnotizador), la compara con:
1. la relación que tiene el niño hacia sus padres
2. ciertos vínculos amorosos, que implican la valoración excesiva, con
plena obediencia a quien se ama. Esto genera dependencia, sumisión y
la vivencia de que sin el otro no se puede vivir.
Habla luego de la sugestión como factor preponderante en el método
hipnótico y destaca sus aspectos negativos: dependencia, falta de
autonomía, no sostenerse sin el hipnotizador. A pesar de que Freud aún la
usa, después la abandona.
Dice Freud que así como puede uno aprovecharse de la “obediencia
hipnótica” para que el hipnotizado vea algo que no está ahí, también se le
puede pedir que no vea lo que está (alucinación negativa). En este último
caso el hipnotizado trata a esa estimulación como transparente.
Retoma la eficacia de las representaciones implantadas por el hipnotizador
en lo corporal, en la conducta, en la sugestión post hipnótica: se le indica al
hipnotizado que realice un acto una vez despierto. El hipnotizado realiza la
acción en vigilia sin poder dar razón de ella, más que algún pretexto.
Así elabora el concepto de eficacia inconsciente (1912). Las
representaciones inconscientes poseen una intensidad que determinan la
conducta de un sujeto, no por Inconcientes son débiles.
Freud compara esta orden post hipnótica, en la cual si se lo interroga al
sujeto, no sabe por qué lo hace, con los síntomas obsesivos, por ejemplo. No
sabe por qué lo hace, pero queda determinado por estas representaciones
inconscientes.
También dice Freud que no todas las órdenes son cumplidas: si a un sujeto se
le pide que salude a una persona, éste lo hará porque no hay razones para
que no lo haga. Pero si se le pide a una joven pudorosa que se desvirta o a un
hombre honrado que hurte un objeto valioso, éste ofrecerá una resistencia
tal que pude que rehúse cumplir la orden.

Para entender el sentido del síntoma, hay que orientarse al ‘desde dónde’
(que remite a la situación traumática) y al ‘hacia dónde’ “para que” lo que
actualiza.
Un hipnotizado que hace algo y no sabe porqué, racionaliza y da una
explicación y hasta puede encontrarle un beneficio (secundario). Aquí la
elaboración es conciente.
12
En la hipnosis profunda no hay recuerdo, pero a veces algo se recuerda del
tiempo en que fue hipnotizado.
Freud deja la hipnosis porque no logra vencer las resistencias y sostiene que
el hipnotizado puede cumplir una orden post hipnótica siempre y cuando esta
orden no lo comprometa en demasía oponiéndose a que se le imparta una
orden que vaya contra sus principios.
Freud dice que si a un enfermo se lo sugestiona para que renuncie a una
enfermedad, se observará que para el enfermo, esto es un gran sacrificio.
Dice que el hipnotizado no está dispuesto a hacer grandes, sino “pequeños
sacrificios” y dejar de tener un síntoma es un gran sacrificio porque deja de
tener en él un beneficio primario.
El beneficio primario es la satisfacción que se hace en el síntoma de manera
acotada; satisface a la pulsión y también al yo. Porque el sufrimiento en el
síntoma es un montante libidinal que el sujeto no puede tramitar. Se enlaza a
una representación, pero de manera fija.
Si bien la investidura se fija a una representación, queda fija en ella, sin
derivarse en la cadena.
Esta cristalización de libido se vivencia subjetivamente como padecer;
padecer inherente a todo síntoma.
El síntoma es un mal menor y en este sentido, lo resguarda al yo de la
invasión pulsional.
Lo que Freud sostiene es que la hipnosis es impotente ante la tenacidad del
síntoma. No puede vencer las fuerzas que afianzan la enfermedad.

7 – PSICOTERAPIA DE LA HISTERIA (1893)-Cap. III

Este texto tiene un valor técnico y un valor teórico: el valor técnico está
dado por las advertencias que Freud da acerca de cómo trabajar las
resistencias que aparecen en el tratamiento, y los obstáculos que se
presentan a lo largo del análisis, y el valor teórico está dado por la
descripción que hace de la triple estratificación del aparato psíquico.

Dice que las resistencias son inherentes a la constitución de la enfermedad.


La resistencia: es la oposición que ejerce el analizante a la cura, oposición a
través de actos o palabras que impidan la prosecución de un mejoramiento.
Habla de 5 resistencias presentes en el proceso analítico:
1- resistencia de represión. Es la que instrumenta el yo impidiendo que
emerjan las representaciones reprimidas, porque son intolerables.
Freud → en el proceso analítico se vuelve a hacer presente la defensa que
instauró la enfermedad, el síntoma.

Freud retoma los 3 Tipos de Histeria (hipnoide, de retención y de defensa)


para definirse por la de defensa.
Dice que tanto él como Breuer habían hablado de otras dos variedades de
histeria: “histeria hipnoide” e “histeria de retención”.
- Histeria hipnoide: las representaciones advienen, o bien, por el alto grado
de intensidad que poseen (estado de susto), o bien por la incapacidad del yo
en la síntesis asociativa producida por el estado de duermevela, quedan
13
apartadas del comercio asociativo de la conciencia, porque si son
representaciones que se asocian a otras regidas por desplazamiento y
condensación. Breuer sostiene que en toda histeria se encuentra como base
un estado hipnoide, porque esas representaciones surgidas en ese período
quedaban disociadas de la conciencia produciendo un efecto patógeno.
Freud está de acuerdo con esto, pero el estado hipnoide permanece como tal
porque ha operado o está operando una defensa psíquica. Para Breuer la
histeria era secundaria al estado hipnoide; para Freud, a la defensa que
mantiene a las representaciones apartadas de la conciencia –la represión-).
- Histeria de retención: representaciones quedan retenidas por efecto de la
defensa.

Este texto es el primer lugar donde Freud enuncia su concepción de un


aparato psíquico. (Lo continúa en la carta 52) dividido en estratos
diferenciándose del modelo neurológico.
Dice que el psiquismo al ser estratificado, no es amorfo, tiene una
organización por lo tanto es posible un método específico de abordaje.
Método que tiene como razón la búsqueda de lo Incc, en donde la lógica que
va a regir es la simbólica.

Continúa el texto diciendo (Pág.292) que el material psíquico patógeno (y por


tanto inconciente) supuestamente olvidado, no está a disposición del yo, ni
tiene un papel en la asociación y el recuerdo, sin embargo, está ordenado.
Por eso se trata sólo de eliminar resistencias que bloquean su camino.
El objetivo de esta enunciación es que se puede avanzar en la dinámica
propia de las representaciones Incc.
Si bien el conjunto de representaciones que conforman el material
patógeno escapa a la asociación conciente, es posible el abordaje de
ese material a partir del vencimiento de las resistencias.
Implícitamente → las representaciones Incc producen manifestaciones
patológicas.
Freud → la manera de arribar a estas representaciones Incc es a partir
de conexiones con representaciones concientes. Las representaciones
patógenas (Incc) arriban a la conciencia a partir del enlace con
representaciones no patógenas → (concepto de asociación libre).

Freud dice que las histerias con las que se topa no son mono sino
plurisintomáticas y las denomina histerias graves por la complejidad de los
síntomas.

A diferencia de las histerias traumáticas donde las manifestaciones


patológicas se presentan a partir de una experiencia acontecida en la
vida de esa persona que posee un carácter altamente traumático. El
trabajo es remitir las manifestaciones patológicas a la situación
traumática viendo cómo ese estímulo externo –la situación traumática-
se vincula con algo interno que permite su vehiculización.
En la Comunicación Preliminar → “Mecanismos psíquicos de los
síntomas histéricos” va a decir que toda histeria es traumática, ya que
14
en su base, y en la de toda neurosis, se halla el trauma. La constitución
misma del psiquismo es traumática.

Seguimos con el texto de Freud: en la histeria plurisintomática vemos que el


material patógeno se presenta como un producto multidimensional de por lo
menos una triple estratificación.
1ro se hallan agrupadas las representaciones y el conjunto de recuerdo a la
manera de ‘una muchedumbre’ (muchos), que se encuentran alrededor del
núcleo patógeno. Se trata de un material mnémico que es preciso reelaborar.
Reelaboración es el trabajo de tramitación psíquica que se realiza a
partir del trabajo analítico. Mientras que el término elaboración
psíquica refiere al trabajo espontáneo que realiza el psiquismo, que
hace a la función misma del psiquismo: derivar en el contexto
asociativo el montante de excitación que arriba a él; ⇒ que se vaya
desplazando en la cadena representacional otorgando una significación
diferente a aquello que se presentaba de manera fija en el psiquismo de
ese sujeto (fija y repetitiva). El concepto de elaboración es el mismo; la
diferencia es que en uno es espontánea y en el otro se realiza en
análisis.
1era estratificación: lineal o cronológica. Está regida por la lógica temporal
(hay un antes y un después). Hay un ordenamiento cronológico de cada tema
singular como si fueran fascículos de recuerdos. Freud llama “tema” al
agrupamiento de recuerdos de la misma variedad en una multiplicidad
estratificada en sentido lineal, a modo de un fajo de actas. Se empieza
recordando desde lo más reciente (actual) “hoja de cubierta”, hacia lo más
remoto, hasta arribar a los recuerdos que iniciaron la serie asociativa (lo
antiguo y profundo en el psiquismo “hoja de cierre”).
2da estratificación: resistencial. Hay un ordenamiento en capas, a la manera
de la configuración de una cebolla. Los recuerdos están ubicados de acuerdo
a una misma capa resistencial. A medida que se avanza en el análisis, se
alzan mayores resistencias. Los estratos más periféricos contienen aquellos
recuerdos (fascículos) que se rememoran con facilidad y fueron siempre
claramente concientes, y cuanto más hondo se cala, son más difíciles de
aflorar, hasta que en la proximidad del núcleo, están aquellos que el paciente
desmiente aún en la reproducción. En la medida que se vence cada una de
esas resistencias, afloran muchos recuerdos “fascículos”. El analista debe
avanzar en sentido radial. Debe ir de a poco, venciendo las resistencias que
mantienen apartadas estas representaciones. La resistencia es lo que hace
que el material se presente a la conciencia a través de omisiones, lagunas,
puntos débiles.
Estas dos estratificaciones son morfológicas (guardan una forma): 1ra lineal
y 2da concéntrica.
3era estratificación: dinámica. Es la más importante, es singular, no tiene
una forma determinada. Se asemeja al salto del caballo en el ajedrez
(recorrido zigzagueante), donde cada línea son hilos lógicos o cadenas de
representaciones que van a converger en puntos nodales (Lacan → puntos de
almohadillado).

15
El enlace por los hilos lógicos que llegan hasta el núcleo es un enlace que
puede tener un camino irregular y de múltiples vueltas. Una forma de
figurarse esto (el nexo lógico), es pensar en el movimiento de líneas
quebradas zigzagueantes del caballo de ajedrez, pero agregándole un
sistema de líneas ramificadas y convergentes, que avanzando desde la
periferia hasta el núcleo central, y regresando a lo más superficial, con
puntos nodales en los que coinciden dos o más hilos, y en el núcleo
desembocan varios hilos que provienen de trayectorias separadas, es decir:
un síntoma es de determinismo múltiple, de comando múltiple.
(sobredeterminación).

Freud continúa el texto diciendo que en el material patógeno puede haber


más de un núcleo. “Es fácil imaginar cuantos estratos y caminos de
pensamiento, vendrán a sumarse para establecer una conexión entre los
núcleos patógenos”.

Este descubrimiento implica un cambio en la técnica de abordaje. No


se aplicará la hipnosis como técnica de extirpación sino que habrá que
escuchar lo que se presenta en el discurso. Las manifestaciones del
Incc se presentan simbólicamente a través de representaciones
sustitutivas, son metáfora. Cuando se manifiesta por la vía simbólica es
más fácil el trabajo analítico, pero no siempre se presenta así. A veces
se presentan a la manera de compulsión a la repetición donde el sujeto
queda situado como autómata, actuando irreflexivamente.
Acá el analista le pide que lo asocie con otra escena vivida en otra
época.

Núcleo patógeno como Cuerpo extraño: Anteriormente, Freud había dicho


que el material del núcleo patógeno se comporta como un cuerpo extraño, y
que la terapia opera también como la remoción de un cuerpo extraño del
tejido vivo, pero ahora dice que esta comparación falla porque un cuerpo
extraño no entra en conexión con los estratos tisulares que lo rodean, si bien
los altera, es decir, produce una inflamación, el material patógeno, en
cambio, no se puede extirpar limpiamente del yo, porque sus estratos más
externos traspasan los sectores del yo normal y pertenecen a él.
La organización patógena no se comporta como un cuerpo extraño, sino
como una infiltración, la resistencia es lo que infiltra, la terapia no consiste
en extirpar algo, sino en disolver la resistencia para facilitar la circulación
del camino por un lugar antes bloqueado. Toda la masa del material patógeno
se filtrará como por una estrecha hendidura y así alcanzará a la conciencia
como descompuesta en fragmentos. Es tarea del analista recomponer la
organización. (como un rompecabezas)
Liberman: El cuerpo extraño es un resto libidinal (TRAUMA PRIMARIO)
que se sustrae al entramado representacional. Son huellas anteriores a
la represión originaria y vienen de la intensa excitación que produce la
relación madre-hijo, que fueron imposibles de ser tramitadas porque no
había todavía ni fisiología ni lenguaje para elaborar. Es traumático, se
vive en posición pasiva, tiene que ver con lo pulsional porque repite.
16
Sus efectos están en: la transferencia/en juegos repetitivos como el
Fort da/en compulsión a la repetición.
En el material patógeno hay más de un núcleo patógeno que Freud había
dicho que se comportaba como cuerpo extraño. Pero ahora dice que el
material patógeno no se comporta como cuerpo extraño. Concibe el material
patógeno como infiltrado, que se entrama en la cadena asociativa y se va a
arribar a él a través de sus ramificaciones venciendo resistencias.
También dice que siempre queda algo del cuerpo extraño que no se entrama
asociativamente (resto traumático, no ligado que va a manifestar a la
manera de la compulsión a la repetición).
¿Cómo se presenta lo traumático en el síntoma? → como sufrimiento,
padecimiento → cara traumática (real).

Freud dice que de hipótesis incorrectas también se puede sacar provecho. En


psicoanálisis se trabaja venciendo las resistencias y en cada una de las
maneras que se presenta el material patógeno, rara vez lo que emerge no
posee significación.
A veces, recuerdos que carecen de importancia tienen como función ser
elementos de transmisión que Freud llama representaciones intermedias
(Interpretación de los sueños) → sirven de nexo entre lo reprimido y lo no
reprimido. Cuando un recuerdo se presenta recurrentemente, es porque
clama por su tramitación.
Los recuerdos con características visuales muy vívidas, van diluyendo la
imagen a medida que son apalabrados. Si las imágenes se siguen
presentando es porque se tramitó o interpretó una parte, pero faltan otras.
Antecedente esto, del trabajo de duelo → sobreinvestidura del objeto: aquí
sería de imágenes. Sobreinvestidura que tiene como función la
desinvestidura paulatina y la disponibilidad para otros objetos.
Freud dice que los síntomas conversivos perduran o retornan después de un
tiempo, aún habiendo sido interpretados. Cuando se está trabajando aquello
cercano a la determinación de ese síntoma, este se acentúa. Isabel de R: por
el acercamiento a las representaciones reprimidas que lo constituyen, se
alza una resistencia que se manifiesta a través de la acentuación. Que los
síntomas se tornen más intensos da cuenta de que nos estamos acercando a
las representaciones Inconcientes que los causan. Este empeoramiento es
momentáneo y el tiempo que requiere una tramitación, es diferente en cada
sujeto. Es importante saber cuál es el timming de cada paciente.
Los tiempos del Inconciente muchas veces no coinciden con los tiempos
cronológicos, por ej: corte de sesión, intervalo entre una sesión y otra. A
veces se hace difícil para los pacientes soportar esas pausas, no quieren ni
pueden esperar hasta la otra sesión y así tenemos llamados telefónicos, y
demanda de extra sesión.
Esta diferencia cronológica tiene que ver con Lacan: apertura, producción y
cierre ⇒ que las sesiones varían de acuerdo a la producción y cierre ⇒
tiempo libre.
Una técnica que da resultado es proponerles que escriban y lo traigan a la
sesión siguiente. Freud dice que los síntomas con los que venían los
pacientes pasan a quedar en relación al analista y al estado por el que va a
17
atravesando su análisis: así todos los síntomas pasan a tener una nueva
significación que es la significación en transferencia (aún no lo dice así). ,
Muchas veces cuando se le hace una interpretación, el analizante dice que
eso ya lo sabía y que podría haberlo dicho antes. Lo dice aún luego del
trabajoso camino por el que se llegó a lo que se le comunicó. En algunos
casos, a esto se le puede sumar un sentimiento de culpa. En ambas
situaciones, estos dichos son consecuencia de resistencias.

Freud en la página 304, al referirse a la situación en que el analista le


comunica representaciones Incc que provienen o son cercanas al núcleo
patógeno (aquí tenemos el concepto de construcción), dice que éstas, son
las que con mayor dificultad reconoce el enfermo como recuerdos. Muchas
veces dice que ‘no puede recordar’ haber pensado tal o cual cosa. Y esto no
es por resistencias del yo, sino porque están operando resistencias de
estructura que tienen que ver con el ello. Son representaciones que el
analista construye haciendo referencia a aquello imposible de ser recordado
(lo reprimido primordial, que nunca será recordado).

Posibilidades que hacen a la interrupción de las comunicaciones del


paciente:
1.- porque no haya ya mas que asociar acerca de ese tema; algo ya agotado.
2.- que esté operando una resistencia (que sería del yo): vamos avanzando
sobre un estrato y se opone la fuerza contraria que nos impide el avance.
3.- el que sobreviene por trastornos en el vínculo con el analista.
Este tercer caso constituye un obstáculo externo. Mientras los otros dos son
internos al material patógeno mismo.
Es un obstáculo sumamente enojoso con el que se puede tropezar en todo
análisis. Lo es porque la confianza que brinde el analista, la tranquilidad, la
tolerancia del analista, oficia de subrogado por el esfuerzo que le implica al
paciente hablar de ciertos temas. Si esta relación se halla perturbada, se
deniega la buena disposición del analizante hacia la búsqueda trabajosa de
la idea patógena.
Analiza tres casos que ha observado como trastornos del vínculo producido
en esa relación.
1- Es cuando (hablando de la histeria) las pacientes se creen relegadas,
menospreciadas, afrentadas por el analista. No se encuentran lo
suficientemente reconocidas y valoradas por él. Tiene que ver con algo
esencial de la histeria, que es buscar un lugar en el otro y cuando no lo
encuentra, lo reclama y no siempre tranquilamente. Es un obstáculo no tan
grave. Es fácil de vencer por la vía de la declaración o muestra de interés de
parte del analista.
En casos graves, el testimonio no es de una sola, sino reiterados, acerca de
su interés por ella: lo pone a prueba muchas veces.
2- Es más general (no sólo en las histéricas) y es el temor a perder
autonomía e independencia. Es cuando los pacientes temen quedar
demasiado ligados al analista y demasiado pendientes de su palabra. Esto
tiene su raíz Icc en la dependencia sexual al otro: queda en un lugar de
sometimiento al otro, teme que el otro lo prive o enajene de su libertad.
18
En ambos se reeditan vínculos pretéritos que no han otorgado el lugar
suficiente (en 1→ el reclamo de la histérica de no haber sido lo
suficientemente querida es la mamá); y a los otros esenciales, en los
momentos de configuración del aparato, de los cuales se dependía (en 2 →).
3-cuando la enferma se espanta por transferir (vemos el concepto de
transferencia utilizado por Freud por primera vez) a la persona del médico las
representaciones penosas que afloran desde el contenido del análisis.
La transferencia sobre el médico acontece por un “falso enlace”. (Pág. 306)
Pone el ejemplo de una paciente que mucho tiempo atrás acariciaba el deseo
de que la persona que estaba a su lado le diera un beso (un hombre). Este
deseo fue reprimido. Freud se enteró de esto luego que esto emergió en
relación a él y esto derivó en que la paciente no pudiera asociar, quedando
incapacitada para el trabajo analítico.
Cuando la interroga, la paciente le confiesa que afloró en ella el deseo de
que Freud la bese. Ante este deseo, la paciente se resguardaba oponiéndose
al análisis. Como trabajo consecutivo por asociación, surge el recuerdo
patógeno reprimido. En lugar de recordarlo, lo actuaba.
Aparece porque en el trabajo analítico estaban cerca de llegar a él → en vez
de recordarlo lo actúa enlazado a Freud.
Freud se sirve de esto, a pesar de ser obstáculo: se sirve de esto para
ahondar a qué refiere esto, por qué le surge esto. A esto lo piensa como
efecto.
Secuencia: primero aparece el deseo sin el recuerdo. En virtud de la
compulsión a asociar, el deseo se enlaza a Freud. Este falso enlace despierta
en la paciente, el mismo afecto que en su momento esforzó a la enferma a
proscribir ese deseo prohibido. (lo piensa como una resistencia, impidiendo
que la asociación continúe. Si bien plantea la transferencia como un
obstáculo puede servirse de ella para profundizar).

¿Qué hacer en estos casos? Hay que tratar este nuevo síntoma como a
cualquier otro antiguo. Consiste en volverle conciente a la paciente este
obstáculo.

Al final del texto Freud sostiene: “Repetidas veces he tenido que escuchar de
mis enfermos, tras prometerles yo curación o alivio mediante una cura
catártica, esta objeción: “Usted mismo lo dice; es probable que mi
sufrimiento se entrame con las condiciones y peripecias de mi vida; usted
nada puede cambiar en ellas, y entonces, ¿de qué modo pretende
socorrerme?” [...] “No dudo de que al destino le resultaría por fuerza más
fácil que a mi librarlo de su padecer. Pero usted se convencerá de que es
grande la ganancia si conseguimos mudar su miseria histérica en infortunio
ordinario” De esto se trata, que las propias miserias se transformen en
infortunio → poder saber qué hacer con ellas, en vez de estar sometidos a
ellas.

Advertencias al analista: (esto está a mitad del texto)


-No sirve avanzar directamente hasta el núcleo patógeno, y así se hace, el
enfermo no sabe qué hacer con el esclarecimiento.
19
-Al comienzo hay que mantenerse en la periferia de lo patógeno, empezando
por que el enfermo cuente lo que sabe y recuerda, donde uno supera
resistencias leves aplicando el procedimiento de la presión. Cada vez que
uno presione y que se haya abierto el camino, el enfermo avanzará libre de
nuevas resistencias.
-Luego de un tiempo, el enfermo comienza a colaborar, se le ocurren muchas
reminiscencias sin preguntarle, esto significa que se le acaba de facilitar el
camino dentro de un estrato interno. El enfermo no es capaz de descubrir los
nexos importantes, pero hay que dejar en sus manos el desmontar materiales
dentro del mismo estrato, aunque lo que aporte parezca inconexo hoy,
cobrará vida mediante un nexo discernido más adelante.
-no hay que inhibir en el enfermo las ocurrencias que le afluyen, porque se
corre el riesgo de que quede material enterrado.
-No hay que sobrestimar la inteligencia inconciente del paciente ni confiarle
la guía del trabajo, el modo correcto de trabajar es que uno toma a su cargo
la apertura de estratos más internos, el avance en sentido radial, mientras
que el enfermo se encarga del ensanchamiento periférico. De este modo se
avanza para superar las resistencias.
-Hay que adueñarse de un tramo del hilo lógico, ya que sólo con su guía
podemos adentrarnos en lo interior, pero no siempre el material de los
estratos más superficiales facilitan al analista discernir dónde penetrar, ya
que eso, justamente, el paciente lo oculta con todo cuidado ya que la
ocurrencia suena completa y congruente. Hay que encontrar lagunas y fallas
en el discurso del paciente, y aquí se hace visible que el nexo se ha roto y el
enfermo lo completa como puede, y no quiere reconocer estas lagunas
cuando uno se lo hace notar. Sin embargo, es ahí donde tenemos que buscar
el acceso a los estratos más profundos.
-Por las pistas que ofrecen estas lagunas, encubiertas por enlaces falsos,
toma uno cierto tramo del hilo lógico en la periferia y desde allí, mediante la
presión, facilita el camino. Igual, casi siempre ese hilo se corta antes de
llegar a lo profundo, porque la presión falla, entonces ahí son los gestos del
enfermo los que nos dicen si estamos en el camino correcto o no, o si la
resistencia se ha levantado e impone la detención del trabajo. Si no se puede
eliminar la resistencia, significa que uno ha perseguido el hilo hasta un
estrato que por ahora sigue siendo impenetrable, entonces, lo abandonamos
y tomamos otro hilo que lo perseguirá hasta ahí mismo, y si con todos los
hilos uno ha dado en ese estrato, es que vendrá nuevamente la resistencia.
-Superadas las resistencias, uno ingresa en estratos internos, obtiene los
temas almacenados en ese estrato los hilos que lo recorren y se da una
primera familiarización con el contenido de los estratos vecinos mediante la
presión, abandona los hilos y vuelve a retomarlos, los persigue hasta los
puntos nodales, los enhebra de nuevo, y por último llega tan lejos, que se
puede abandonar el trabajo por estratos y avanzar por una vía regia,
directamente hacia el núcleo de la organización patógena.
-Con esto se gana la lucha, pero no está terminada todavía: hay que recoger
los otros hilos y auxiliar al enfermo que ha quebrado sus resistencias: hay
que colegir el nexo y comunicarlo al enfermo, así la marcha del análisis se
acelera.
20
-Jamás hay que darle al enfermo expectativas, ni alterar la reproducción de
sus recuerdos o la trama de los sucesos mediante nuestras previsiones,
porque después son imposibles de ensamblar.
-En análisis ningún recuerdo carece de significado, los que parecen no tener
importancia son indispensables porque a través de ellos pasa la asociación
entre dos recuerdos que sí son importantes.
-La intensidad del síntoma que contiene el material patógeno, se incrementa
cuanto más hondo se entre en unos de los recuerdos patógenos pertinentes,
alcanza la altura máxima poco antes de que éstos sean comunicados y
desciende de repente tras una declaración completa o desaparece. Si la
resistencia dilata mucho la declaración, la tensión de la sensación (náuseas)
se vuelve insoportable o sobreviene el vómito. El vomitar reemplaza a la
acción psíquica (declarar) de acuerdo a la conversión histérica. Esto se
repite cada vez que se toca un recuerdo patógeno, hasta que se tramite el
material patógeno.
Lo sacado a la luz desde los estratos más profundos, es reconocido por el
paciente, luego de vacilaciones y dudas, lo oriundo de los estratos más
superficiales se reconoce sin dificultad, porque pertenecen al yo.

Obstáculos en la cura:
Freud admite que la presión puede fracasar, puede ser que no promueva
recuerdos y nombra 3 alternativas:
1-Que el lugar donde uno investiga no haya nada para recoger. (el gesto de
calma de enfermo nos lo dice)
2-Que nos hayamos topado con una resistencia que sólo más tarde se podrá
vencer. (el gesto tenso del enfermo nos lo dice)
3-Que el vínculo entre el paciente y el analista esté perturbado. Este es un
gran obstáculo que viene de 3 casos:
a-Cuando la enferma se cree relegada, menospreciada, o escuchó cosas
desfavorables contra el médico y el método. Es el caso menos grave porque
se lo supera a través de un esclarecimiento.
b-Cuando la enferma tiene miedo de acostumbrarse demasiado a la persona
del médico, perder su autonomía y hasta caer en la dependencia sexual de
él. Este caso es más importante porque significa que la enferma tiene aquí
un nuevo motivo de resistencia: dice que le duele la cabeza cuando se le
hace presión (la resistencia la exterioriza con un síntoma que significa la
renuncia a dejarse fluir)
c-Cuando la enferma se espanta por transferir a la persona del médico lo
penoso que aflora de su análisis, la transferencia ocurre como un enlace
falso, donde se enlaza un deseo reprimido que aflora en tratamiento a la
persona del médico, con el mismo afecto que en su momento tuvo el deseo
hacia otra persona.
Freud dice que no se puede ningún análisis si uno puede habérselas con la
resistencia que resulta de estos tres casos. Lo primero que hay que hacer es
volverle conciente al enfermo ese obstáculo. No podemos prometer alivio al
paciente.
Al finalizar el texto, Freud compara la terapia catártica con una intervención
quirúrgica, y designa a la cura analítica como “operaciones
21
psicoterapeúticas”, nombra la apertura de una cavidad bucal llena de pus,
pero no lo plantea como una remoción de lo patológico, sino como el
establecimiento de las mejores condiciones para que el proceso lleve a
recobrar salud.

8 – LA IMPRTANCIA DEL TRAUMA EN LA CLÍNICA ACTUAL - Rebagliati


Este trabajo investiga qué lugar ha tenido el concepto de trauma en la obra
de Freud y en la clínica.
Desde el inicio de su producción teórica, Freud explicó el origen de las
formaciones patológicas neuróticas por sucesos sexuales traumáticos
acontecidos durante la primera infancia. Es por eso que se abocó a la
relación entre: sexualidad, trauma y defensa psíquica.
En 1893 investigó la motivación psíquica de los fenómenos histéricos,
situando el trauma como suceso causador del síntoma.
El nexo causal entre trauma y síntoma no consiste sólo en que el trauma
actúa como agente provocador del síntoma, sino que el trauma pervive en el
síntoma como “cuerpo extraño”. El síntoma desaparece cuando se logra
recordar el suceso provocador y con él, el montante de excitación no
derivada en el tiempo del suceso. Esta derivación de la excitación en la
cadena representacional es lo que más adelante denomina trabajo
elaborativo o tramitación psíquica.
Las dos posibilidades ante el trauma son:
a)la derivación en la acción y
b)la derivación de la excitación en el complejo asociativo. Ambas las
considera modalidades normales de funcionamiento psíquico. Este
mecanismo psíquico normal fracasa frente al trauma ocasionador de los
síntomas.
Acerca de las representaciones intolerables y por eso reprimidas había
sostenido que se comportaban como un “cuerpo extraño”, en la medida que
un “cuerpo extraño”, término tomado de la medicina, no entra en conexión
con los estratos de tejido que lo rodean, si bien los altera. Pero en tanto va
avanzando con el tratamiento de sus pacientes, va descubriendo que ese
“cuerpo extraño” establece enlaces y se entrama en cadenas
representacionales. Se comporta como un infiltrado. Concebir al material
patógeno de esta forma y no sólo como “cuerpo extraño”, da lugar a la
utilización creciente de la asociación libre por donde podrán emerger dichas
infiltraciones.
1894: Freud sostiene que para que se instrumente la represión son
necesarias dos condiciones:
a) que se trate de sucesos sexuales y
b) que éstos hallan ocurrido antes de haber alcanzado la madurez sexual.
Entiendo que la madurez sexual atañe a dos vertientes, por un lado a la falta
de madurez y capacidad fisiológica que le permitiera al niño derivar la
excitación advenida a él, y por otro lado refiere a la incapacidad psíquica que
haría posible vehiculizar elaborativamente la irrupción de la sexualidad, por
ausencia de recursos simbólicos suficientes.
Freud sostenía que este primer tiempo del trauma incluye dos elementos
conjugados:
22
a) la falta de preparación, el factor sorpresa y
b) el desborde.
Ambos están presentes en el estado inermidad y pasividad del niño. El
segundo tiempo del trauma transcurre luego de la pubertad y evoca a la
primera escena por algún rasgo asociativo. El carácter determinante del
traumatismo de seducción y los dos tiempos inherentes a él, le permiten
pensar en dos tiempos en la constitución de la enfermedad. El factor
disposicional y el factor desencadenante.
El traumatismo de seducción en esa época se constituyó en una pieza
fundamental de sus elaboraciones teóricas, sin embargo en 1897
explícitamente renuncia al sostenimiento de esta teoría etiológica. El motivo
de este abandono consistió en la imposibilidad de arribar, en todos los casos
tratados, al recuerdo del acontecimiento patógeno de seducción.
Esta renuncia le impidió rescatar los aspectos positivos que era posible
desprender de su descubrimiento: el carácter estructural del mismo, esto es,
que la sexualidad arriba al niño desde es exterior pasivizándolo frente al otro
materno del cual proviene la excitación implantada en él traumáticamente
dando origen al psiquismo.
Sostengo que si bien el concepto de trauma fue dejado de lado en forma
expresa ha sido el rector de manera tácita, tanto en su concepción del
aparato psíquico, de la fantasía, de la pulsión, de la angustia y en la
formación de síntomas.
En la medida que Freud deja de lado el trauma de seducción va adquiriendo
relevancia en sus conceptualizaciones el concepto de fantasía y comprendió
que los síntomas derivan de fantasías y no necesariamente de episodios
reales. Plantea en 19085, tres fantasías típicas, (premisa universal del pene,
coito parental sádico y teoría cloacal), afirmando que si bien cada una de
ellas son falsas, entrañan una verdad pulsional.
Pese a su abandono explícito el trauma insiste en su elaboración teórica, es
así como en 1916/19176, sostiene que en toda neurosis hay una adherencia al
trauma, persistiendo con actualidad e identidad.
El factor actual desencadena la emergencia de síntoma en tanto se vincula
asociativamente con el tiempo anterior donde se plasmaron las fijaciones.
El síntoma expresa una modalidad de satisfacción autoerótica a la que el
sujeto quedó adherido, si la libido encuentra sin dificultad el trayecto hacia
las fijaciones esto es porque han permanecido en los objetos y
representaciones de la fantasía y bastará con que la investidura libidinal
entre en contacto con tales representaciones para que estas devengan
inconscientes y causen síntomas. La relación que establece entre la fantasía
y la fijación da cuenta que la fantasía no es sólo sostén del deseo regida por
el principio de placer sino que en tanto no logra elaborar lo traumático se
presenta en ella la satisfacción pulsional y debe ser reprimida, originando así
el síntoma.
En 1920, en el “Más allá del Principio de placer”, el concepto de trauma
recupera una importancia explícita.
Allí sostiene que la pulsión es el agente traumático para lo psíquico
destacando que las excitaciones interiores al aparato son las producidas por
las pulsiones, en tanto estímulos permanentes para el psiquismo que tendrá
23
como tarea la de derivar ese montante de excitación estableciendo un
proceso de ligadura en representaciones. El excedente de investidura no
dominado por el principio de placer va a producir la compulsión a la
repetición de lo traumático en un perpetuo retorno de lo idéntico.
Las neurosis traumáticas, el juego repetitivo, las neurosis de destino, la
repetición en transferencia y muchos años de experiencia clínica, lo
autorizan a sostener la compulsión a la repetición de escenas traumáticas
que están en un más allá del principio de placer regidas por la pulsión de
muerte que tendrá como meta la destrucción de la vida, es la actividad para
la muerte, es la búsqueda de un estado inerte anterior. El principio de nirvana
pasará a ser el que rige a la pulsión de muerte en un intento de reducción
absoluta de la tensión en el psiquismo.
A partir de la segunda tópica del aparato psíquico y especialmente en
“Inhibición, síntoma y angustia”(1926), le va otorgando un valor creciente al
concepto de trauma en su reformulación acerca de la teoría de la angustia.
Es a partir de los síntomas en la fobia y en la neurosis obsesiva, que advierte
la función protectora de los síntomas, por la ligazón de la angustia al
síntoma. A partir de ahí le es posible pensar que la angustia es anterior a los
síntomas en consecuencia la angustia es anterior a la represión. No es la
represión la que genera angustia sino que esta preexiste y emerge en el yo
ante las exigencias de la pulsión siendo éste quien pone en marcha la
represión.
La angustia es considerada funcionalmente como la señal ante el peligro
pulsional cuya angustia correlativa es la angustia traumática que surge ante
la situación traumática, experiencia de desvalimiento psíquico ya vivenciada
y constituye un progreso en la autopreservación el no permitir que
sobrevenga dicho desvalimiento, sino esperarlo y preverlo. El yo anticipa el
trauma y se comporta como si estuviera ante él cuando es tiempo de
defenderse.
La angustia traumática Freud la vincula con la represión primaria y la
angustia señal con la represión secundaria. La eficacia de la clínica
psicoanalítica se alcanza a través de dos vertientes interdependientes: el
trabajo reelaborativo y el vínculo transferencial. El trabajo reelaborativo, se
hace posible por la resignificación de las experiencias traumáticas, a través
de interpretaciones y construcciones que provee el analista. Estas
herramientas son las que permiten significar paulatinamente los aspectos no
integrados de aquellas situaciones que se presentan desgajadas y
desligadas en la actualidad. Es a partir de la derivación ligadora de la
investidura que se podrá recordar en lugar de repetir. El vínculo
transferencial es el que hace posible el proceso simbolizante antes
mencionado. Es en la escena transferencial misma en donde se produce la
derivación del trauma, en tanto el analista ocupe un lugar posibilitador y
facilitador de ese proceso, a partir de rectificaciones posibles de vínculos
primarios traumáticos que han dado lugar a un estereotipo que se repite a lo
largo de toda la vida. El analista es incluido en la serie psíquica compuesta
por las figuras significativas para el paciente y es desde esa inclusión que
podrá maniobrar con sus respuestas, inaugurando en muchas ocasiones una

24
modalidad inédita de vínculo a partir de la impronta que se construya en la
relación transferencial misma.

9- CONSEJOS AL MÉDICO (1912)

Diferencia entre método y técnica: IMPORTANTE


El método del psicoanálisis es: La asociación libre por parte del paciente y la
interpretación por parte del analista, con base en la atención flotante y
regida por los principios de neutralidad y abstinencia.
El método no puede variar si varía estamos en otro método.
La técnica, consiste en llevar adelante el método, son las herramientas que
tiene el terapeuta para instrumentar el método. Las técnicas hacen al
sostenimiento del método, y son variables.

Las 6 primeras reglas tienden a sostener la atención flotante; las 3 últimas, a


facilitar la asociación libre (paciente)
REGLA TÉCNICA 1: ATENCION PAREJAMENTE FLOTANTE
Consiste en no querer fijarse en nada en particular, y escuchar con atención
parejamente flotante, para ahorrarse un esfuerzo de atención que no se
podría sostener y evitar el peligro de seleccionar fragmentos del material
ofrecido por el paciente perdiendo otros según las inclinaciones del analista.
Uno debe abandonarse a sus memorias inconcientes, es decir, debe escuchar
sin fijarse específicamente a algo.
Rebagliati:
Hay que ser paciente en la escucha ya que muchas de cosas tienen
significación a posteriori, es decir, que se tiene que soportar el no saber, el
no entender y el no encontrar algo para decir.
REGLA TÉCNICA 2: NO ANOTAR
Porque además de inquietar al analizante, si anotamos estamos
seleccionando. Pisoni: Si anotamos, estamos seleccionando, cuando en
realidad no buscamos retener nada.
REGLA TÉCNICA 3: LA ESCRITURA DE UN CASO CLÍNICO
Tomar notas durante la sesión se podría justificar, si el objetivo es convertir
el caso en un tema de publicación científica. Pero los protocolos con detalles
exactos son fatigosos para el lector y rinden poco. Quien no quiere dar
crédito al analista no lo hará por más que el historial abunde en datos y
fechas.
Pisoni: Si escribimos o reflexionamos sobre un paciente elaboramos algo
anticipadamente que debe surgir en el análisis.
REGLA TÉCNICA 4: LA COINCIDENCIA DE LA INVESTIGACIÓN Y EL
TRATAMIENTO
Freud investigaba al mismo tiempo que atendía. Cuando uno investiga, tiende
a discriminar la escucha. La investigación atenta contra la atención flotante:
escuchamos sólo lo que nos interesa. Freud aconseja no presentar un caso
clínico hasta no terminarlo, ya que la escucha va a estar orientada a esa
presentación.
REGLA TÉCNICA 5: LA NEUTRALIDAD. LA ABSTINENCIA.

25
Al psicoanalista, se le exige frialdad de sentimiento para lograr dos ventajas:
el cuidado de su propia vida afectiva, y el socorro que hay que prestarle al
paciente.
Pisoni: Comportarse como el cirujano, implica silenciar los afectos, no quiere
decir “que no se sienta afecto”, sino silenciar eso que se siente.
La neutralidad trata de no poner en juego en la conducción del análisis, sus
propios ideales religiosos, políticos, culturales, sociales, e incluso curativos
para escuchar las verdades Inconcientes del analizante. Así la cura se da por
añadidura. Pero si su objetivo es la cura, selecciona y por lo tanto, corta.
Qué es el principio de abstinencia? Habla en “Iniciación del tratamiento”
(1912) y se refiere también en “Amor de transferencia” (1914). El analista no
debe acceder a las demandas del analizante ni desempeñar los papeles que
el analizante espera que él desempeñe de acuerdo a los clisses que este
posee.
Tiene un fundamento económico: la cura debe ser dirigida de tal forma que
el analizante encuentre el mínimo de satisfacciones sustitutivas de sus
síntomas. Para que la cura continúe, debe permanecer un montante libidinal
insatisfecho, que primero se enlace al analista –si no, no hay transferencia-
y que se oriente hacia la búsqueda de las determinaciones inconscientes de
su padecimiento. Son las dos fuerzas que sostienen un análisis (Sobre la
iniciación del tratamiento).
Si esto no ocurre, hay una cura sintomática y sugestiva pero no causal, como
la cura psicoanalítica. Para ello, es necesaria una fuerza impulsora
constante. Ahora bien: “no acceder a las demandas” no hay que tomarlo al
pie de la letra, ya que muchas veces es posible que haya libido para el Incc,
cuando previamente accedió a alguna de sus demandas. Pasa en pacientes
graves. A veces, con algunos pacientes, es necesario mostrar nuestros
afectos y hacerlo más de una vez: el afecto que él está despertando en
nosotros. “Que el analista no desempeñe el papel”: el analista, en tanto se
instaura la transferencia, siempre va a ocupar el lugar de alguien
significativo para el analizante. Ese lugar va mutando: lugar del papá y la
hermana, madre y padre, etc. O sea que el analista no debe responder dando
las mismas respuestas que el paciente obtuvo en otro momento de su vida y
que han sido traumáticas. Al responder de otro modo interrumpe el
estereotipo, da salida a esas escenas.
Pisoni: Neutralidad se refiere a: No dirigir la cura en pos de valores morales,
religiosos, sociales del analista sino escuchar lo que el paciente trae. La
neutralidad ubica al analista en su función, es la consecuencia de la
abstinencia, porque cuando hablamos de afectos, hablamos de abstenerse
(silenciar) de esos afectos. Abstinencia el analista no satisface la demanda
del paciente, para que la demanda se instale hace falta que el paciente se
implique, se involucre con su padecimiento, éste es uno de los dos motores
del tratamiento, el otro es el deseo de curarse. Cuando hablamos de
abstinencia tiene que ver con la transferencia porque está en relación “a lo
que el paciente pide”, que es igual “a la demanda del paciente”. Cuando se
desplaza ese pedido a la persona del médico, lo pide al análisis en realidad,
porque ya dejó de ser persona. Furor curandis: Deseo casi imperativo de
curar. La abstinencia se opone al furor curandis. Me tengo que abstener
26
porque sé que el síntoma trae beneficios primarios y secundarios al yo, si
aparece la compasión estoy dejando de lado el método.
REGLA TÉCNICA 6: INCONCIENTE DEL ANALISTA COMO INSTRUMENTO DE
ANÁLISIS
Compara la atención flotante con asociación libre. Dice que así como le
pedimos al analizante que hable son omitir nada, tampoco el analista debe
seleccionar con su escucha porque estaría trasgrediendo lo mismo que le
solicita al paciente. El inconsciente del analista debe ser un inconsciente
receptor del inconciente emisor (el del analizante), Para que el inconsciente
del analista sirva de inconsciente receptor, el analista tiene que haberse
analizado.
Stekel dice que las represiones no levantadas en el analista, constituyen
puntos ciegos en la percepción analítica, por lo tanto es indispensable que
todo analista se haya analizado, lo que es de utilidad para analizante y
analista. Su análisis le provee la convicción de su propio Incc: no se aprende
en los libros ni asistiendo a conferencias.
Además, dice Freud, es necesario establecer una relación espiritual
analizado-analizante (la transferencia), sin la cual no hay cura. El análisis
sólo es posible en transferencia.
REGLA TÉCNICA 7: RELACIÓN ASIMÉTRICA
El analista no debe poner en juego su propia individualidad, no es
recomendable que el analista le cuente sus propios conflictos y sus propios
logros. Muchas veces los jóvenes analistas, hacen eso incentivar al
analizante a continuar con el proceso analítico y alentarlos a que es posible
salir.
Esto es perjudicial porque:
-Es más factible que acentúe las resistencias a que las levante. Si el
analizante es un neurótico grave, va a estar más preocupado por saber del
analista que por sí mismo.
-En lugar de generar un buen vínculo lo obstaculiza, se dificulta la
transferencia.
-La relación analista-analizante no es simétrica. No es de yo a yo, de persona
a persona, regida por el eje imaginario.
-Se convierte en sugestión si el analizante se propone como modelo de
analizante. Dejamos de lado el campo psicoanalítico y entramos a actuar
por sugestión. A veces es necesario el influjo sugestivo (ej el tono de la voz,
un gesto) para lograr algún resultado.
Pisoni: La asimetría falicita la abstinencia y hay asimetría porque no hay
complementariedad, ni yo lo completo ni el paciente me completa.
REGLA TÉCNICA 8: EL ANALISTA DE ABSTENERSE DE ACTUAR EN UNA
FUNCIÓN EDUCADORA
El analista debe tolerar las debilidades del enfermo y no hacer pedagogía
enseñándole qué tiene que hacer o decir. Debe abstenerse de orientar o
llevar al analizante al ideal del analista, también debe abstenerse de querer
curarlo. No tenemos que instar al analizante a la sublimación (orientándolo a
que siga una carrera o tome clases de arte). Si hubiera tenido esa capacidad,
no hubiera padecido como padece, ya que lo pulsional se presenta por la
incapacidad del yo de sublimar los contenidos.
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REGLA TÉCNICA 9: NO SE DEBE REQUERIR LA COLABORACIÓN
INTELECTUAL DEL PACIENTE
Freud dice que es incorrecto dictar al paciente deberes: recopilar sus
recuerdos, reflexionar sobre cierta época de su vida, porque él tiene que
aprender que por más que se esfuerce en una reflexión, atención y voluntad,
no es así (perdiéndose en lo intelectual) como no se resolverán los enigmas
de su neurosis (sino apegándose a la regla fundamental) Freud les dice que
no lean escritos psicoanalíticos, sino que lo aprendan en su propia persona.
No debe buscarse el apoyo de padres o parientes dándoles a leer alguna obra
psicoanalítica, en algún momento estallará la hostilidad hacia el tratamiento
y con respecto al tratamiento de parientes, “confieso mi total perplejidad y
confío poquísimo en su tratamiento individual”.

10 – INICIACIÓN DEL TRATAMIENTO (1913)

En este texto Freud sigue dando consejos vinculados al tratamiento


psicoanalítico, y dice que no hay que tomarlo como reglas obligatorias, son
consejos. Plantea que el proceso analítico es tan complejo como el ajedrez
ya que sólo podemos en ambos dar cuenta de la apertura y el cierre pero no
de una secuencia y desarrollo. (variabilidad de las movidas de las piezas de
ajedrez)
Dice que las reglas no deben mecanizarse porque por la singularidad de cada
paciente (diversidad de las constelaciones psíquicas) y de cada analista es
posible que algo que sirve algunas veces no sirva otras. Cada relación
analítica es diferente. Sin embargo, esas constelaciones no impiden
establecer para el analista una conducta promedio acorde al fin.
Igual Freud avanza en normas generales, que consisten en ‘saber hacer
acerca del método’.
Toma un texto de 1905 (Sobre psicoterapia) donde menciona con qué
pacientes no es conveniente iniciar un análisis (esto luego no lo sostiene).
Allí menciona (en “sobre psicoterapia):
• Pacientes psicóticos por la: falta o cesación de la carga de objeto
producto de la retracción libidinal. Luego dice que es difícil en el
período inicial de la psicosis, ya que junto al cese, está sobreinvestido
el yo.
• Quienes padecen enfermedades orgánicas graves.
• Personas mayores, por la falta de plasticidad psíquica que es necesaria
en el trabajo de análisis. Pero no siempre la plasticidad viene dada, es
algo a lograr en el tratamiento
• Quienes padecen de anorexia: por lo menos tal cual conocemos el
tratamiento hoy. Luego modifica esto en entrevista del año 33, donde
dice que el tratamiento ha sido efectivo en psicosis, anorexias y
enfermedades orgánicas.
• Canalla: que cree que sabe lo que para el otro es lo mejor (Lacan).
• Personas de poco valor moral

Freud tomó la costumbre de advertir a sus pacientes, que sólo podrá


encargarse de ellos por una o dos semanas. Así se ahorra al enfermo, en
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caso de no ser indicado el psicoanálisis de la penosa impresión de una cura
fracasada si desea Freud interrumpir el análisis.
Llama ensayo previo o puesta a prueba a este periodo el cual se rige por las
mismas reglas del psicoanálisis propiamente dicho excepto que varía por las
intervenciones del analista: uno hace hablar al paciente pero no le comunica
más esclarecimientos que los indispensables para que siga con su relato. En
este período no conviene que el analista interprete, salvo para facilitar la
continuación del discurso del analizante.
Motivos de este ensayo previo: permitir que se instale la transferencia y
afinar el diagnóstico (a veces detrás de una fachada de por ej obsesión,
tenemos una esquizofrenia. Algunos síntomas confunden y si comenzamos el
tratamiento podemos producir el brote).
Rebagliati: El tratamiento, en estos casos, debe ser de contención, pero
no abrir o desligar porque se puede brotar (Psicopatología II).La
cesación de la carga de objeto hace imposible la transferencia
(Discernimiento de lo inconsciente). En la Psicosis vamos a tratar de
sostener los contrainvestimientos para que el aparato no se derrumbe.
El vínculo con el analista en las psicosis → otro que contiene, y al
hacerlo, hace de contrainvestimiento. El aparato se derrumba cuando
el yo es avasallado por el ello. En general el motivo de consulta es la
amenaza de que algo terrorífico le va a pasar y se sienten más
tranquilos pidiendo análisis.
Diferencia entre psicoanalistas y psiquiatras respecto del diagnóstico: los
errores del psicoanalisa son más fatales que los del psiquiatra ya que el
psiquiatra sólo comete un error teórico, que sólo tiene interés diagnóstico.
El psicoanalista compromete el tratamiento, por ello es importante este
periodo de prueba que si bien no asegura el diagnóstico es una cautela más.
Cuestiones desfavorables para el inicio de un análisis:
a) Prolongadas conferencias previas antes de comenzar con el tratamiento
analítico.
b) sumisión del paciente a otro método terapéutico anterior.
c) previa amistad entre médico y paciente.
El obstáculo en estos tres casos es que la transferencia ya viene dada y que
es algo que, en realidad el analista deberá ir descubriendo de a poco, ya que
tiene que observar desde su inicio el crecer y devenir de la transferencia.
Freud dice que hay que desconfiar de los pacientes que luego de las
primeras entrevistas deciden tomarse un plazo antes de comenzar, aunque
las razones argumentales sean contundentes y lógicas. En general, estos
pacientes no regresan. Tampoco es bueno tener amistad con la familia
porque se termina perdiendo la relación cualquiera sea el resultado del
análisis.
Inicio del tratamiento con pacientes confiados, escépticos y psicoanalistas:
La confianza o desconfianza provisionales de los pacientes al inicio del
tratamiento, apenas cuentan frente a las resistencias internas que
mantienen anclada la neurosis, es cierto que la actitud confiada del paciente
hace agradable el primer trato con él, pero uno se prepara para que esto se
haga pedazos a la primera dificultad que surja en el tratamiento. Al escéptico
se le dice que él tiene derecho a mostrarse crítico y desconfiado, y que esta
29
desconfianza no es más que un síntoma entre otros y no será perturbador
siempre que obedezca a la regla fundamental. Agrega que los analistas,
cuando son objeto de Psicoanálisis, presentan las mismas resistencias que
cualquier mortal, esto nos muestra la fuerza resistencial del inconciente,
donde la neurosis está arraigada en estratos psíquicos hasta los cuales lo
caló la formación analítica, ningún saber teórico o clínico llega a los estratos
mismos de la constitución de la neurosis, para que se venzan las
resistencias no basta con que algo se sepa.

Tiempo, dinero y diván:

Tiempo: se refiere a tres aspectos:


1-Asignarle al paciente una determinada hora de sesión, esa hora es la suya
y permanece destinada a él aunque no la utilice. Rebagliati: La
responsabilidad económica que se otorga al analizante por la hora de sesión
asignada vaya o no. hay que ser bastante estricto con esto, de lo contrario el
analista puede transformarse en cómplice de las ausencias del paciente
aliándose con sus resistencias. Que se haga cargo del precio, cuando falta,
hace que se implique en esas faltas. Muchas veces el dinero hace de límite a
la resistencia, a la repetición. El paciente señalará múltiples contingencias
que impedirán acudir al médico siempre a la misma hora, y demandará que
se tomen en cuenta estas contingencias que pueden sobrevenir en un
tratamiento prolongado. Freud dice que no puede ser de otro modo: si el
médico es más tolerante las inasistencias se multiplican, y si se es más
riguroso en este aspecto, los impedimentos contingentes no se producen y
son raras las afecciones.
2-En el caso de afecciones orgánicas, se interrumpe el tratamiento, y nos
consideramos autorizados a utilizar esa hora para otro empleo, retomando al
paciente tan pronto se restablece.
3-Freud trabajaba diariamente, salvo domingos y feriados. Dice que en casos
benignos, basta con 3 veces por semana.(habla en broma del “hielo de los
lunes” después del descanso dominical)
Dice que hay enfermos que necesitan más de una hora porque pasan la
mayor parte de esa hora tratando de romper el hielo, de volverse
comunicativos.

Si el paciente pregunta cuánto durará el tratamiento:


Uno dice que transcurrido el tiempo de prueba de algunas semanas, se podrá
enunciar un veredicto más seguro, pero en realidad esta pregunta es de
respuesta casi imposible. (Se responde como Esopo en la fábula al peregrino
que pregunta cuánto falta para llegar: Camina! Le dice Esopo, es decir, uno
tendría que conocer el paso del caminante antes de estimar la duración de
su peregrinaje) Freud dice que es entendible que pregunten esto porque es
consecuencia de la más profunda ignorancia que existe acerca de la
etiología de las neurosis, ellos la ven como una “señorita forastera” donde
uno no sabe de dónde vino, y por eso espera que un buen día desaparezca.
Freud dice que los tratamientos son largos (de un semestre a un año por lo
menos) y es necesario advertirlo al paciente para que él decida si lo
30
emprende. También hay que decirle a cada paciente que puede interrumpir el
tratamiento cuando quiera, mencionándole también que la interrupción no
arrojará un resultado positivo y que pueden quedar en un estado
insatisfactorio.
Rebagliati: si el paciente en el periodo de ensayo pregunta cuanto va a
durar el tratamiento, se le dice que se tomará un tiempo de ensayo para
ver de qué se trata. Si viene después, la respuesta es difícil. Hay
pacientes que quieren respuestas rápidas, se ponen muy exigentes,
quieren mejorías y que el analista le diga qué es lo que les pasa. Los
pacientes que demandan así, son en general graves: alteraciones del
yo, intensidad pulsional (magnitud tal que imposibilite al psiquismo
tramitar o elaborar) La intensidad pulsional no es innata, depende del
vínculo con el otro, porque se estructura en relación al otro (hablamos
de la historia parental, esencialmente de la madre). Freud dice que la
etiología traumática ha acontecido en el tiempo del vínculo primario
con la madre. Además la severidad del Superyo y la intensidad de la
pulsión de muerte ⇒ una melancolización del sujeto: se siente poca
cosa, devaluado, degradado, se siente nada. Además por la pulsión de
muerte → compulsión a la repetición muy marcada ⇒ angustia
desbordante (Freud la llama traumática) y esta angustia invade el
Psiquismo, lo paraliza y lo inhabilita. Por eso la demanda al analista es
por resultados ya ⇒ es necesaria la medicación. Con estos pacientes
hay que ir “bordeando” y diciendo algo para bajar la angustia y poder
sostenerse.
Enfermos que separan sus padecimientos en principales y secundarios:
Freud dice que algunos pacientes, cuando uno les expone las dificultades del
psicoanálisis dividen sus males en unos intolerables y otros secundarios:
dicen que basta que uno los libre de los primeros que ellos se encargarán de
los otros. Al pensar así sobreestiman al psicoanálisis. Hay que explicarles
que esto no es posible. Así como un hombre puede engendrar un ser
completo pero no determinar su sexo, el médico puede alcanzar resultados
positivos muy importantes pero no puede determinar de antemano cuáles.
Además la neurosis es tan compleja como la conformación o gestación de un
organismo vivo. Se va conformando de una manera integrada en donde cada
una de las partes va a tener relación funcional y dinámica con el resto.
Freud agrega que si pudiésemos seguir el deseo del paciente de aliviar tal o
cual síntoma, podría ocurrir que el paciente viese con sorpresa que otro
síntoma, hasta ese momento “benigno” se intensifica al punto de volverlo
intolerable.
Rebaliatti: Por lo tanto para que se disuelva tal o cual síntoma, hay que
posibilitar que el analizante asocie despreocupándose (en lo posible)
de los síntomas. Y despreocupándose también el analista de su ideal de
cura (que entorpece la cura porque deja de escuchar en atención
flotante).
Muchas veces la instauración de la transferencia induce a una mejoría.
Que se instale la transferencia no es poca cosa: el analizante empieza
a ocupar un lugar de importancia en el deseo del analista, está
investido libidinalmente por otro. Se ve en pacientes con enfermedades
31
recurrentes con carácter de acting → es un llamado a la apertura de
otro que muestre interés por él.
Generalmente, los pacientes gratos son aquellos que no se preocupan por la
duración del tratamiento y se entregan al trabajo asociativo.
Los ingratos, no son sólo los pacientes, sino también los médicos que tienen
esta postura de rapidez. Suponen que si el problema es anímico, la solución
será más rápida. Hay ignorancia de la neurosis y del porqué de la irrupción
de los síntomas que se hacen visibles, a veces, de un momento a otro y así
como llegan se espera que se vayan.
Rebaglati: El más largo que tuvo Freud duró 4 años y no se terminó.
Trabaja luego con una discípula de Freud que trabaja aspectos
transferenciales con Freud. (Ruth Mc Brunswick).

Dinero: los honorarios deben ser comunicados al inicio del tratamiento, el


analista debe considerar este aspecto como medio de sustento y obtención
de poder. Debe manejar el tema con la misma naturalidad con que pretende
que el paciente trate los asuntos de su vida sexual. Al comunicar
espontáneamente en cuánto estima su tiempo, demuestra que ha dejado
toda falso pudor. Freud hace analogía del dinero con la sexualidad: la gente
frente a ambas se comporta con la misma falsa humildad e hipocresía.
Aconseja no dejar juntar deuda. Lo conveniente es el pago mensual.
Rebagliatti: Dinero → significante fálico: lugar de equivalencia con el
niño, las heces, el regalo. Son equivalentes regidos por un ordenador
común → el falo. Significa que cada uno de estos elementos confronta
al sujeto con la castración y el deseo. De allí la vergüenza, que siempre
remite a la castración: quedar en falta ante el otro. Por eso la relación
con el dinero es conflictiva, igual que con el sexo.
Es de esperar que el analista haya podido trabajar él estas cuestiones
en su propio análisis (Freud) para que pueda escucharlas y trabajarlas
con sus pacientes. Profesora → es bueno tener flexibilidad y ver el caso
por caso, ya que es importante ver qué significa el dinero en el sujeto.
Es bueno el pago al principio de la sesión ya que ingresa el dinero en el
análisis. Da posibilidad de que se hable del dinero y de lo que este
significa. Da más posibilidades de aprovechar lo que pasa en relación al
pago, que si se hace después.
El psicoanalista tiene derecho a adoptar la posición del cirujano, que es
sincero y cobra caro porque dispone de tratamientos capaces de remediar,
es más digno confesarse a uno mismo sus pretensiones y necesidades reales
y no hacer el papel de alguien desinteresado para luego afligirse en su fuero
íntimo por la falta de miramientos y el afán explotador de los pacientes o
quejarse de eso en voz alta.
Hay que ver lo que significa para el analizante esa suma. También se
debe tener en cuenta lo que el analista tiene ganas de cobrar y de
cobrar a cada analizante, o sea lo que a él le genera el analizante.
El analista también se reserva el derecho de tomar o no a un
analizante, para esto es también el período de prueba, para elegir,
porque una vez que se hace cargo de un análisis, debe hacerse
responsable de esto.
32
Lacan: “puede no saber lo que dice, pero si lo que hace” → en relación a
cómo conducir una cura.
Por las mismas razones tendrá derecho a negarse a dar asistencia gratuita.
Él, durante mucho tiempo dedicó 2 horas al día al tratamiento gratuito para
ver si esto contribuía al vencimiento de las resistencias. Su respuesta es que
la gratuidad no favorece el análisis. Encontró, que alzaba resistencias por
dos situaciones:
a. con el hombre joven despertaba sentimientos de sometimiento al otro.
ponían en juego en la transferencia el complejo paterno, no poder
soportar que el padre les de, porque eso acrecentaba la deuda.
b. Con mujeres, la gratuidad despertaba sentimientos de amor (obstáculo
para la cura).
Nada es gratis. Cuando no está presente el dinero, no se sabe bien qué es lo
que el otro va a esperar de uno.
Rebagliati: El dinero en tanto significante fálico, ocupa el lugar de una
terceridad que rige a ambos. Hace límite al goce y a la repetición y a la
desmesura. Porque cuando uno paga con dinero, sabe lo que está
pagando. Si no hay dinero el vínculo resulta amenazante, porque no hay
un elemento ordenador que medie.
Para la clase media, el gasto sólo puede aparentemente resultar excesivo. En
realidad, si el monto es moderado, resulta nada comparado con el hecho de
recuperar la salud y la capacidad funcional.
Si comparamos con las expensas de otros tratamientos clínicos podríamos
incluso decir que el paciente hace un gran negocio. Finalmente agrega que si
bien el tratamiento puede resultar costoso, no hay nada más costoso que la
enfermedad y la estupidez. Freud dice que la terapia analítica es difícil de
conseguir para los pobres, pero poco es lo que podemos hacer para
remediarlo.
Agrega además que aquellos sujeto cuya vida les impone un rudo y constante
trabajo, sucumben menos fácilmente a la neurosis.

Diván
Freud lo menciona como “cierto ceremonial” y mantiene el consejo del uso
del diván (también lo usaba en la época de la hipnosis) donde el paciente se
acuesta en él y uno se sienta detrás, de modo que el paciente no nos vea,
porque él no soporta, tantas horas del día la mirada de sus pacientes.
Además influye en la atención flotante y la asociación libre: el analista al
dejarse llevar por sus pensamientos inconcientes, siempre va a hacer algún
gesto de lo que el analizante va a estar muy pendiente y esto va a
condicionar su discurso. Va a esperar la afirmación del analista. Por lo tanto,
contribuye a que opere la resistencia de transferencia, que es cuando el
analista pasa a interferir en las asociaciones del analizante.
Rebagliati:El diván no es determinante en un proceso analítico que en
algunos casos, sólo es posible si el vínculo es cara a cara. Hay quienes
no soportan el diván porque por el alto montante de angustia
(paralizante y arrasadora) se sienten desamparados y en estado de
inermidad psíquica que frena cualquier posibilidad de trabajo. El diván
actualiza vivencias tempranas de desamparo y desilusión y facilita la
33
asociación cuando puede soportar la ausencia del otro. Cuando se ha
estado mucho a merced del otro sin haber recibido los recursos para
poder dejar a ese otro, el diván es insoportable. Winnicott : “sólo se
puede estar sólo, si han estado acompañados”
¿En qué punto y con qué material se debe comenzar el tratamiento?
No interesa para nada con qué material se empiece, sólo hay dejar al
paciente que haga su relato, algunos empiezan relatando su historia, otros
sus recuerdo infantiles, otros empiezan con una historia de su enfermedad.
En definitiva hay que dejar hablar al enfermo sin determinar su punto de
partida.
Sólo debemos decirle: “antes que yo pueda decirle nada, debo conocerlo. Por
tanto le ruego que me cuente lo que ud sepa de sí mismo”.
Para Freud lo importante es la actitud inicial pasiva del analista, vulnerada
sólo cuando enuncia la regla fundamental. En el artículo anterior Freud
hablaba de intervenir, sólo para facilitar que el analizante hable.
Regla Fundamental: “su relato tiene que diferenciarse de una conversación
ordinaria en la que ud procura mantener el hilo de la trama y rechaza todas
las ocurrencias perturbadoras y pensamientos colaterales. Aquí debe
proceder de otro modo: si en curso de su relato le acuden pensamientos que
preferiría rechazar, por disparatados o porque considera que no tienen
importancia, igual debe decirlos. En definitiva, diga, todo cuanto pase por su
mente. No olvide además que ha prometido ser sincero y no calle algo por
considerarlo desagradable.”
Freud utiliza una alegoría para comunicarla. “señálese un lugar con derecho
de asilo en una ciudad, y pronto veremos que en ese lugar se reúne toda la
gente maleante dispersa en la ciudad”.
Rebagliati: Freud habla de regla fundamental, que debe diferenciarse de
otro tipo de discurso. Generalmente, en el hablar cotidiano, nuestro
discurso está orientado por una representación Prcc-Cc, que va
organizando el discurso, no dando lugar a la emergencia de ideas
secundarias. En la asociación libre, en cambio, se le debe dar lugar a
toda idea secundaria que se le vaya presentando mientras va haciendo
algún relato. Todas ellas deben ser comunicadas. Formalmente se
enuncia cuanto termina el período de entrevistas y comienza el
análisis, antes de pasar al diván, si se va a usar.
La regla fundamental, se anuncia muchas veces porque no es tan fácil
atenerse a ella, siempre hay momentos en que se transgrede y el sujeto se
comporta como si no se hubiera enunciado.
Metapsicología de la asociación libre: Freud habla de ella en “La
interpretación de los sueños”. Compara un discurso conciente y
voluntario, regido por una representación meta Prcc-Cc, que es la que
orienta el discurso. La asociación libre está orientada por una
representación meta, pero inconsciente. Todas las ocurrencias que
aparecen cortando la meta Prcc-Cc son ocurrencias que tienen un hilo
conductor que las organiza: está regido por representaciones Icc. Son
estas, que están ordenando el libre discurrir, las que el analista
escucha y comunica a manera de interpretación. En la asociación libre,
queda sustituida la representación-meta Cc por representaciones-meta
34
Inccs. Cuando el analizante se da cuenta de que esto es así, empieza a
controlar su discurso. Esto pasa, no siempre de la misma manera,
operando los diferentes tipos de resistencia.
Las resistencias que se oponen a la asociación libre, son resistencias
del yo.
Freud → hay pacientes que parece que ellos hubieran hecho la regla
fundamental, porque durante la sesión, su discurso se asocia
determinado inconscientemente, regido por el Icc.
El analizante no sabe cuando va a revelar algo Icc o no. Supresión →
oposición conciente a la emergencia de algo inconsciente. Otras
formas de resistencia son inconscientes. Palabra vacía → Lacan →
relato de lo anecdótico. El discurso histérico, cuando la histeria no es
grave, es muy metafórico → muchos puntos de almohadillado que
permite la emergencia de asociaciones. En el neurótico obsesivo →
dialecto obsesivo: accidentes que sufre la lengua, en este caso la
lengua histérica. No es metafórico, es elíptico y metonímico. Muy
controlado.

Dice Freud que hay pacientes que preparan de antemano lo que van a decir
en sesión para aprovechar mejor el tiempo. En esta conducta se oculta una
resistencia. Hay que desaconsejar a los pacientes esta preparación, porque
la resistencia logrará que lo más valioso del material no se comunique.
También hay que decirle al paciente que no hable con amigos sobre su
tratamiento porque se corre el riesgo de abril una grieta por donde se
escurre lo mejor.
Rebagliati: Formalización del comienzo: con el anuncio de la regla y el
establecimiento de un contrato de trabajo. Muchas veces no cambian
las condiciones de las entrevistas. Aunque no cambie, es necesario
hacerlo. Enunciar también el período de receso del analista (sus
vacaciones). Para la formalización es necesario que se haya instalado
la transferencia. Porque cuando anunciamos la regla, lo que le estamos
diciendo al analizante es que deje de ordenar su discurso y que se deje
llevar por su discurso. Que sea el discurso el que lo ordene a él. Esto
despierta angustia porque la fantasía que surge es la de la locura. El
discurso al que se le da lugar en análisis es un discurso loco. Este
encuentro con lo loco puede ser soportado si hay otro al cual se le ha
transferido la posibilidad de ordenar ese caos. El otro va a saber eso
que él no sabe decir. Instauración del sujeto supuesto al saber: se le
atribuye al analista el saber supuesto acerca de su propio padecer.
Saber supuesto porque previo a esto, el analizante, debe suponer un
saber y un motivo acerca de lo que le pasa, que él desconoce. Un saber
que se tiene que instaurar en la transferencia. Esta es la transferencia
analítica, facilitadora para llevar a cabo el proceso analítico. No es
fácil, y a veces hay un largo período para que se instaure. No quiere
decir que el analista sabe, sino que el S.s.S. es la instauración de que él
sabe de lo que se trata. Cuando la transferencia esta planteada así, no
hay que tocarla. En algunos pacientes, el S.s.S. tiene que ser renovado,

35
en otros se mantiene una vez establecido. Ese SsS luego debe caer, por
fin de análisis o por interrupción del mismo.

Luego dice Freud que, en el inicio del tratamiento, algunos pacientes dicen
que no se les ocurre nada. Esto es una fuerte resistencia.En ese caso dice
Freud que no debemos ceder a la demanda de que le indiquemos por donde
comenzar.
Rebagliati: Hay personas que son muy renuentes a comunicar datos o
dar precisiones de terceras personas. Pueden dar bola a la regla
cuando se trata de ellos y no de otros. Pueden negarse a mencionar
nombres de otras personas. Es conveniente no dar lugar a que esto
suceda, sino tratar de que dé datos y hable de los terceros. Es
importante recabar los nombres y apellidos de los padres. Es habitual
que el síntoma –a veces- condense ambos. Hay pacientes que
acostumbran a preparar el relato antes de entrar a sesión, hacen un
orden del día, un temario. Es característico de los obsesivos graves que
tienen medido el tiempo de sesión. Por eso se hace a veces, un corte
de sesión en diferentes momentos. Esto a veces, no es bueno, porque
produce mucha angustia y aumenta las resistencias. Es frecuente que
en los primeros tramos del tratamiento los pacientes relaten sus
sesiones a otro. Freud dice que hay que tener cuidado porque, en estos
relatos, cuenta lo que no ha entrado en sesión. Es una grieta por la que
se evita decir algo importante. A veces para cuando existen otras
terapias, por ejemplo, terapias de pareja que no se hablan en el análisis
individual → hay que preguntar. Si el paciente quiere mantener en
secreto su análisis, no nos oponemos. Es revelador de lo que le pasa.
No es conveniente llevar adelante más de un tratamiento con un
analizante. O sea que, que sea el mismo el que lo medica y el que lo
analiza, por ejemplo. A veces la medicación ocupa un lugar resistencial.
El inicio mismo del análisis: a veces se inicia con una resistencia: no
tienen nada para decir. No se les ocurre nada. Freud dice que si esto
pasa, no debemos marcarle un tema pero sí uno debe facilitar el
discurso para poder vencer las resistencias.El analista no debe hablar
para no favorecer las resistencias, pero si se calla también se lo está
favoreciendo. Hay que ayudarlo. Funciona un tipo de resistencia que es
la que va a denominar resistencia de transferencia, que acontece
cuando el analizante se queda detenido en su asociar con algo que
refiere al analista en forma directa, o al campo analítico. Freud dice
que cuando una idea inherente al analista está frenando la emergencia
del Icc, al mismo tiempo lo revela. Es una resistencia que se presenta
como una formación de compromiso: oculta y revela. El analista debe
ver qué es lo que oculta, ya que forma parte del complejo
representacional del analizante. Es como el recuerdo encubridor:
encubre, pero revela. Es decir que esta resistencia es aprovechable.
Freud dice que hay mujeres que al inicio dicen no tener nada de qué hablar y
en general han sufrido una agresión, un abuso sexual. Los hombres que
ocultan complejos homosexuales reprimidos inician su estancia en el diván

36
con silencio. Ambos tienen en común una cuestión de pasivización frente a
otro que se vuelve a repetir en la sesión.
Rebagliatti: Lo que pasa en las primeras sesiones de diván es para
prestar atención ya que insta a una posición regresiva. Ejemplo de
Anahí → la satisfacción de la demanda no tiene por qué violar el
principio de abstinencia. Hay que prestar atención a los actos
sintomáticos en las primeras sesiones de diván ya que son una
formación del Icc y debe ser desanudado en el contexto en que se
presenta. (Acto sintomático → es contingente, intencional, tiene un
sentido y una tendencia que son inconscientes, son una formación del
inconsciente).
Freud menciona dos ejemplos:
a. pacientes que antes de acostarse en el diván se alinean la raya del
pantalón: correspondería a sus tendencias coprófilas;
b. joven que estira la pollera para tapar sus tobillos: revela sus tendencias
narcisísticas y orgullo por su belleza y sus inclinaciones
exhibicionistas.
Freud dice que muchos pacientes rehúsan la postura yacente y piden realizar
el tratamiento en otra posición, porque no quieren estar privados de ver al
médico.
También dice que hay pacientes que dividen su tratamiento en un tramo
oficial (sentados o en el divan) y un tramo extraoficial en el que realmente
hablan con libertad sin computarlo como parte del tratamiento (cuando se
levantan o ingresan al consultorio). Se toma nota de lo dicho antes de la
sesión o después de ella.
Rebagliati: estos pacientes dice Freud, cuando ingresan o se van es
cuando revelan algo importante porque bajan las resistencias, porque
ubican al analista como alguien más y no como analista. El analista no
debe olvidar que siempre es el analista, y su palabra tiene peso
cualquiera sea el encuadre. Freud todo lo escucha de la misma manera.
La sesión empieza desde el momento en que se encuentran, y termina
cuando se despiden. Aunque el analizante pregunte algo trivial, uno lo
debe integrar al total de la sesión.
Freud: mientras las ocurrencias se sucedan sin interrupción, significa que la
transferencia está operando bien, es facilitadora, sublimada, por lo tanto no
es conveniente tocarla.
La transferencia debe interpretarse cuando se haya convertido en
resistencia (en obstáculo a la cura).
Rebagliatti: El término de ‘interpretar la transferencia’, no siempre
remite a enunciar lo que ella interpreta, sino también a saber qué lugar
ocupa el analista para el analizante en un momento dado. Este lugar
varía a lo largo del tratamiento. Es importante saberlo para no
responder desde la figura que está representando desde ese cliché.
Sólo es necesario hablar de ella (la transferencia) si consideramos que
facilitará la prosecución del análisis.
Freud: ¿cuándo iniciar las comunicaciones al paciente revelándole el
significado oculto?

37
Después de que se haya instaurado la transferencia, nunca antes. Sólo hay
que darle tiempo.
Es desatinado revelar a un extraño no familiarizado con las premisas
analíticas que él siente un apego incestuoso por su madre o tiene deseos de
muerte con su esposa.
Y aún avanzado el tratamiento habrá que ir con cautela para no comunicar
una solución de síntoma y traducción de un deseo antes que el paciente esté
próximo a esto.
Rebagliati: Momento para interpretar: el momento para revelarle lo
oculto es siempre después que se haya instaurado la transferencia. Una
transferencia aprovechable, y esta es la analítica: transferencia de
saber S.s.al S. Está hablando Freud del principio de abstinencia en este
párrafo. Por qué no interpretar sin transferencia? → porque si
interpretamos cuando aún el analista no ha sido investido en la serie
psíquica del analizante, que le revelemos lo oculto favorece la
resistencia. Y al brindarle a través de la interpretación una respuesta
acerca de lo que a él le pasa, sin que se haya producido aún el
desplazamiento de libido al analista, favorece a que el análisis se
interrumpa.
Freud: para que continúe el análisis hay que lograr el apego del
analizante al analista y a la cura. Si la cura viene prematuramente por
la respuesta de lo que le pasa, se obtura la posibilidad de que haya un
montante libidinal enlazado al analista y orientado hacia la búsqueda
de aquello que ha motivado su padecer. Debe haber un montante
libidinal insatisfecho que es la fuerza que impulsa la cura. Si uno ofrece
rápidas satisfacciones sustitutivas, la cura se interrumpe
prematuramente, transformándose en una cura sintomática y no en una
cura causal, que es la que propone el método psicoanalítico. Esto de lo
que está hablando es el principio de abstinencia: enlace al analista y a
la cura.
Para que se produzca el apego, hay que darle tiempo al analizante y
mostrar nuestro interés por él. Si se va estableciendo de a poco una
sensación de confianza, se abre el camino para el enlace libidinal a él.
Siempre hay que mostrar interés, calidez, simpatía, etc. Si nos
mostramos rígidos y distantes o con actitud moralizante, esto no
facilita el enlace transferencial o se produce un enlace transferencial
en aquellos lugares donde el sujeto ha quedado interpelado,
cuestionado por un otro significativo de su constelación psíquica. Hay
que esperar el momento propicio para la interpretación que es cuando
la interpretación está a punto de hallarla el analizante, por sí mismo,
casi cuando “cae de madura”.
El problema es cuando son comunicadas fuera de tiempo y son
acertadas. Si no son acertadas, no pasa nada.
Si es acertada: dos riesgos:
a. que interrumpa la cura porque encuentra el alivio buscado;
b. aumentar la resistencia por la gran angustia que produce.
¿De qué conocimiento y de qué ignorancia se trata en un Psicoanálisis?

38
No es lo mismo el conocimiento que tiene el analista acerca de lo que
le pasa al analizante, que al que debe acceder el analizante para que la
represión sea levantada. En un principio del tratamiento analítico,
Freud pensaba que la ignorancia acerca de los motivos que causaban la
enfermedad era el origen de la misma. Por lo tanto, de lo que se
trataba, era de vencer lo más rápido posible esa ignorancia. Se
manejaba con la premisa de que la ignorancia es la madre de todos los
vicios. Recurría a familiares para hacerlo hablar de lo que suponía era
el origen del síntoma de sus pacientes. Y había premura en
comunicarle al paciente, lo que había hallado por otra vía. Ej: de la
joven con proceso homosexual → en sesión tiene un ataque cada vez
que Freud intentaba comunicárselo, y luego se comportaba como si
Freud no lo hubiera dicho. Por lo tanto, no se trata del mismo
conocimiento que tiene el analista, el que es necesario que tenga el
analizado. Se manejaba Freud, con un concepto intelectualista:
conocimiento e ignorancia. Freud → alguien puede conocer el motivo de
sus síntomas y seguir teniéndolos. Resignificación → derivación de
investidura.
O sea que algo pude ser conciente descriptivamente, pero no por ello
conciente psicodinámicamente. La comunicación dada, debe
conectarse asociativamente con las representaciones reprimidas y a
partir de ella producirse la derivación de la investidura libidinal
inherentes a esas representaciones traumáticas y por eso reprimidas.
Sólo así, es como lo Icc accede a la legalidad del proceso secundario.
Si esto no se da así, lo que ha advenido a la conciencia se presenta
idéntico a sí mismo, no produce ninguna apertura, queda cristalizado.
Rápida satisfacción e identidad perceptiva, son características de la
compulsión de repetición. Las interpretaciones deben tocar lo
traumático, lo reprimido primario. Hacer que las representaciones
secundarias se asocien con las primarias.
Freud: hay dos fuerzas (motores), que están en juego en el tratamiento
analítico:
1-el padecimiento del sujeto, sus dolencias;
2-el deseo de curación que tiene el analizante.
Rebagliati: agrega en b): el deseo de saber los motivos. Si es sólo alivio,
no hay posibilidad de iniciar un análisis. Para que se produzca el deseo
de saber, se debe mantener siempre una magnitud de investidura libre
e insatisfecha (abstinencia) que se oriente hacia esa búsqueda.
Parte de esa investidura se va a quedar obturada a través de la ventaja
secundaria de la enfermedad: beneficio secundario del padecimiento,
que ⇒ resistencia a la cura.
Para Freud hay que conservar hasta el final del tratamiento un montante
libidinal insatisfecho, sin el cual no hay consecución posible. Todo alivio
produce una disminución del mismo, pero siempre debe haber montante
libidinal disponible para que el tratamiento continúe.
Del segundo motor hay un montante de libido insatisfecha que se encamina a
la búsqueda de la determinaciones inconscientes de ese sufrimiento.

39
Parte de ese montante libidinal se pone al servicio de las resistencias por la
vía del beneficio secundario que se extrae del síntoma y que impide la
búsqueda del saber el por qué del padecimiento porque se le empieza a
encontrar ventajas.
Freud → todo alivio procura un cese de esta fuerza impulsora por lo que es
necesario que el analizante se mantenga ligado al analista. Esto es
necesario, porque el paciente, por sí solo, no tiene la manera de suprimir la
enfermedad, porque para ello le faltan dos elementos:
- no sabe cuál es el camino que ha de seguirse para llegar a ese fin.
- no podría generar las magnitudes de energía de investidura necesaria para
luchar contra las resistencias. Está considerando a la transferencia como
motor para la cura y absolutamente necesaria en todo proceso terapéutico.
Ambos elementos, que no tiene el paciente) los aporta el analista.
Dice que la transferencia por sí sola puede eliminar síntomas, pero esto no
sería un tratamiento psicoanalítico. El tratamiento psicoanalítico consiste en
hacer uso de la transferencia para vencer las resistencias y arribar al
advenimiento de lo reprimido. Sólo así se puede producir una cura causal. Si
no, sólo es cura sintomática y los síntomas retornan cuando se disuelve la
transferencia.
Factor propiciador: el interés intelectual y la inteligencia del enfermo. Sólo
que apenas cuenta frente a las otras fuerzas que se combaten entre sí, lo
amenaza continuamente una desvalorización debida al enturbamiento del
juicio por obra de las resistencias. Transferencia e instrucción (en virtud de
la comunicación) son las nuevas fuentes de fuerza que el paciente debe al
analista. La instrucción vale sólo en la medida en que es movido por la
transferencia y por eso, la primera comunicación (interpretación) debe
aguardar hasta que se haya establecido una fuerte transferencia.

11 – LOS NUEVOS CAMINOS DE LA TERAPIA PSICOANALÍTICA – FREUD – 1919

Freud revisa el estado de la terapia, plantea los métodos activos del


psicoanalista, y enuncia las nuevas direcciones en que podría desarrollarse
el psicoanálisis.

Estado de la terapia: nuestra tarea consiste en llevar al enfermo a tomar


noticias de lo reprimido venciendo las resistencias que se oponen a la
ampliación de saber sobre su propia persona.
Dice que tomar noticias de las resistencias no garantiza su superación. Pero
esperamos alcanzar esa meta aprovechándonos de la transferencia del
paciente sobre el médico.

Analogía del psicoanálisis y del análisis del químico:


Dice que se llamó psicoanálisis al trabajo por el cual se hace conciente lo
anímico reprimido.
Plantea una analogía entre el psicoanálisis y el trabajo del químico: Análisis
significa desintegración, descomposición, igual que lo que hace el químico
con las sustancias que encuentra en la naturaleza y las lleva a su
laboratorio, y con el psicoanálisis tiene un punto en común porque: los
40
síntomas y las exteriorizaciones patológicas del paciente son de naturaleza
compuesta: los elementos de esa composición están constituidos por
motivos, que son mociones pulsionales, pero sobre esos motivos el paciente
nada sabe, entonces le damos a conocer la composición de esas
formaciones anímicas complejas, reconducimos los síntomas a las mociones
que los motivan, pesquizamos dentro de los síntomas esos motivos
pulsionales desconocidos para el paciente, tal como el químico separa la
sustancia básica de la sal que se había vuelto irreconocible por combinación
de otros elementos.
Esta comparación, nos lleva a pensar una nueva orientación para la terapia:
Hemos “analizado” al enfermo, descompuesto la actividad anímica en sus
ingredientes fundamentales, pesquisando en él esos elementos pulsionales
separados, parecería que ahora tenemos que ayudar al paciente a que logre
una nueva y mejor composición de esos elementos, de decir: luego del
análisis de la vida anímica debe seguir su síntesis, como una suerte de
restitución de lo destruido. Freud dice que él no puede creer que esa
psicosíntesis constituya una nueva tarea para el analista, dice que es una
frase hueca y lo explica: La comparación del análisis químico tiene su límite
por el hecho de que en la vida anímica enfrentamos aspiraciones sometidas
a una compulsión de unificar y reunir, es decir, que si conseguimos
descomponer un síntoma, librar a una moción pulsional, ella no estará
aislada, sino que enseguida se insertará en una nueva.
Freud dice que la psicosíntesis se consuma en el paciente sin nuestra
intervención de manera inevitable y automática, porque el enfermo nos trae
una vida anímica segmentada por resistencias, y al paso que vamos
eliminando esas resistencias, la misma se va integrando en la gran unidad
que llamamos “yo”.

Métodos activos del analista: (abstinencia/ no educar /discreción


médica/diferentes técnicas)
Hemos creado a la psicosíntesis las condiciones necesarias para que se de:
es decir, hemos descompuesto los síntomas y la cancelación de las
resistencias, no es cierto que en el enfermo algo quede descompuesto, en
reposo, por eso, el desarrollo de nuestra terapia emprenderá otro caminos,
sobre todo el planteado por Ferenczi el cual denominó: “la actividad del
analista”.
Abstinencia del paciente: Nuestra tarea terapéutica es: hacer conciente lo
reprimido y poner al descubierto las resistencias. ¿Debemos dejar luego al
enfermo que se arregle solo con las resistencias que le hemos mostrado?
¿Podemos darle otro auxilio? Si, aquí se abre un nuevo campo para la técnica
analítica: La cura analítica debe ejecutarse en un estado de privación, de
abstinencia, pero no entendida como la privación de una necesidad
cualquiera, o de abstinencia sexual, sino que se relaciona con la dinámica de
la contracción de la enfermedad y el restablecimiento: el paciente enfermó a
raíz de una frustración, sus síntomas le prestan una satisfacción sustitutiva
para esa frustración, en el curso del análisis se reduce la fuerza pulsional
que esfuerza hacia la curación, no podemos renunciar a esa fuerza pulsional
porque sería peligroso para nuestro propósito terapéutico, entonces por
41
cruel que suene, tenemos que el padecer del enfermo no termine
prematuramente en una medida decisiva, si la descomposición de sus
síntomas han mitigado al paciente debemos erigirlo en alguna otra parte bajo
la forma de una privación sensible, sino sólo habrá mejorías no duraderas.
Aquí se plantean dos peligros que amenazan a la fuerza pulsional del
análisis: uno que tiene que ver con que el paciente se empeña en reemplazar
sus síntomas con otras satisfacciones sustitutivas que ahora no se
acompañan de padecimiento, porque se desplaza la libido parcialmente
liberada hacia otras actividades que aparecen como nuevas satisfacciones
sustitutivas, y en esos desvíos se escurre la energía necesaria para la cura y
el paciente no los cuenta, entonces nosotros debemos pesquisarlos uno por
uno y pedirle que renuncie a ellos (esta es la abstinencia que se le pide al
paciente). El otro peligro es que el enfermo busque satisfacción sustitutiva
en la cura misma, en transferencia con el médico, y hasta puede querer
resarcirse por este camino de todas las renuncias que se le imponen en los
demás ámbitos de su vida, en ese caso, tendremos que consentirle algo, pero
no demasiado, no debemos tener un corazón caritativo., hay que evitar
malcriar al paciente, lo adecuado es denegarle aquellas satisfacciones que
desea.
No se debe educar al paciente para que se asemeje a nosotros, sino para
que se libere y consume su propio ser.
Discreción médica: El paciente no es patrimonio personal, no podemos
plasmar su destino, ni imponerle nuestros ideales, no es nuestra obra
formada a imagen y semejanza.
No todas las enfermedades pueden tratarse con la misma técnica: Dice que
la técnica psicoanalítica se ajusta perfecto a la histeria, pero que el
tratamiento de fobias y obsesiones graves, habrá que buscar una técnica
más apropiada que habrá que desarrollar. En cuanto a las fobias dice que
difícilmente se dominará una fobia aguardando que el enfermo aporte el
material necesario para la solución, habrá que proceder de otra manera.
(justamente porque es fóbico necesita otro tratamiento, por ejemplo el
cognitivo-conductual que surgió años después). En relación a las obsesiones
graves dice que tampoco es apropiado sacar a la luz demasiadas cosas que
no cambian nada, porque ellos tienden a un tratamiento asintótico,
interminable, que no conduce a nada.
Freud concluye con una situación que hay que considerarla a futuro, y
plantea que en esa época sólo accedían al psicoanálisis un sector social
pudiente, quedando por fuera los pobres, pero nada se podía hacer en
aquellos años con esta situación. El creía que en el futuro se crearán lugares
de atención gratuita para ellos, cuando los gobiernos comprendan que la
neurosis es tan peligrosa como la tuberculosis y que el pobre no tiene menos
derechos de curarse. Dice que cuando esto suceda, habrá que adecuar la
técnica a las nuevas condiciones y que nuestras hipótesis impresionarán
también a las personas incultas, pero habrá que buscar el modo de
simplificar las doctrinas teóricas complejas para que ellos las comprendan.
No importa el modo que se encuentre en la terapia para el pueblo, lo que sí
importa es respetar el psicoanálisis riguroso ajeno a todo partidismo.

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Rebagliati: Análisis es descomponer, las manifestaciones anímicas son
compuestas, por lo tanto lo que hace el analista es descomponerlas
hasta sus orígenes.
Sobre lo elemental el enfermo no sabe nada. El analista parte desde y
hacia donde del síntoma, desde que aparece y hacia donde son las
tendencias que se satisfacen en el síntoma. Si el trabajo es de
psicoanálisis de las manifestaciones hacia lo pulsional de carácter
Inconsciente, claramente el trabajo psicoanalítico no es una cura
sintomática.
El principio es la base, el inicio de algo, es el fundamentalmente de la
cura psicoanalítica (abstinencia).
La cura se hace en estado de privación, de abstinencia, se relaciona
con la dinámica de la contracción de la enfermedad y el
restablecimiento.
Se busca el motivo por el que se contrajo la enfermedad, por eso
mismo no sirve, comunicarle al paciente, aquello reprimido que el
paciente no halla por si mismo.
Para avanzar hasta los motivos se debe ir produciendo el en lace entre
lo que el analista comunica como construcción o interpretación con las
representaciones reprimidas produciéndose la derivación de la
investidura libidinal.
El amor de transferencia. Lo que se le brinde al paciente debe ser
dosificado para que siga buscando.
El amor es la demanda de ser respondidas por el amor que siente por el
analista.
Se cesa la abstinencia cesa el análisis. Se obtura la libido que se
necesita disponible, entonces el deseo de analizarse es menor.
Análisis: apunta a descomponer las manifestaciones anímicas hasta
sus orígenes.
El trabajo analítico no es una cura sintomática.
Se busca el motivo por el que se contrajo la enfermedad, para avanzar
deben conectarse las construcciones del analista a las
representaciones reprimidas, así se deriva la investidura libidinal.

12 – CLÍNICA, META PSICOLOGÍA Y MÉTODO – Garrido

PURA SARASA SIN SENTIDO DE GARRIDO

Afectos psíquicos que causan enfermedad


Etiología
orgánica o mental.

La toma como proceso terapéutico que influyen


Hipnosis por medio de la palabra, pero que no logran
vencer la resistencia.

43
Tanto como instrumento terapéutico usada por
el que sugestiona,  como las palabras que no se
Palabra
integran en el alma y quedan por fuera de la
conciencia por el monto de afecto.

Hay un paso desde la hipnosis, pasando también


por el apremio, hasta llegar a un nuevo método,
donde el yo se abandona así el paciente va
La Terapéutica
conduciendo por sus asociaciones a los núcleos
conflictivos. Se abren así las puertas de la
reelaboción.

13 – TRANSFERENCIA Y CONSTRATRANSFERENCIA / Texto de Pisoni:


Conceptos VII.

LEYENDO ESTO NO HACE FALTA LEER WINNI

Pisoni hace un recorrido de la evolución del concepto de transferencia en la


obra freudiana.
Dice que la transferencia es un fenómeno que se da en todo análisis como el
elemento propio de la estructura del mismo, y por eso hay que pensarlo como
universal. El éxito de los tratamientos depende del análisis de la
transferencia que ocupa el lugar de soporte del tratamiento y es uno de los
conceptos fundamentales.
Desarrollo histórico de la Transferencia
Para Freud comenzó siendo un hecho clínico observable en la práctica con
sus pacientes.
Sobre psicoterapia de la histeria Cap III: (1893-95)
Rebagliati: Freud habla por primera vez de transferencia en
“Psicoterapia de la histeria” (Cap. III). Lo sitúa como un obstáculo para
la cura. El concepto que manejo es el del “falso enlace”. La
transferencia lo es, y también en cuanto al síntoma neurótico. Si habla
de esto, es que supone un enlace verdadero que es el de la investidura
libidinal de las representaciones reprimidas. A partir del nuevo enlace,
falso, emergerán en la conciencia como síntoma. La cura consistirá en
reenviar al enlace verdadero. Implica que todo síntoma es sustitución.
Está sustituyendo la representación reprimida y la investidura libidinal
que se enlaza, es la que corresponde a la representación reprimida.
Este mismo concepto utiliza para la transferencia. El analista está
sustituyendo a otra persona y el enlace libidinal que se establece con
él, es subrogado del enlace libidinal que se corresponde a esa otra
persona sustituida. Falso enlace o falsa conexión, Freud utiliza el
término sólo en este texto, pero no deja de considerar a la
transferencia como falso enlace. Hay un enlace libidinal al analista que
se corresponde al que tienen personas significativas en la formación
del sujeto. Por qué la considera un obstáculo a la cura?: porque si se

44
pone en primer plano el vínculo transferencial, éste entorpece la
búsqueda de lo inconsciente.
En este texto la transferencia es considerada como una exterioridad, un
hecho extraño que se interpone y obstaculiza el trabajo analítico, ya que en
ese momento la teoría estaba basada en la lucha contra las resistencias.
Este texto Freud lo escribe con la colaboración de Breuer, y aquí se plantea
el caso de Ana O., paciente que inaugura el método en aquel famoso paseo
por el jardín donde ella dice que necesita no ser interrumpida para poder
contar y que esto le había hecho experimentar que hablando sentía un gran
alivio. (Cura por la palabra o limpieza de chimenea). Breuer decide
implementarlo como método en las sesiones, a partir de este hecho.
Freud relata que una paciente de él, cuyo síntoma tenía su origen en un
deseo relegado luego a lo inconciente, de que el hombre con quien compartía
un diálogo íntimo, se aprovechara de ella osadamente, la abrazase y le diera
un beso. Al concluir una sesión, se le presenta esta misma ocurrencia con
respecto a la persona de Freud, se espanta con esta idea, es decir, al
transferir representaciones penosas en la persona de Freud, y queda
incapacitada para el trabajo analítico. No duerme esa noche, al otro día
concurre a sesión y no podía trabajar, hasta que comunica su ocurrencia a
Freud, y recién aquí es posible acceder al deseo reprimido, y a partir de esto,
se accede al recuerdo patógeno exigido por el enlace lógico.
Freud concluye que esta transferencia al médico, se produce por un enlace
falso: aquello que había quedado enlazado a la representación reprimida se
presentaba ahora, reproducido en una representación con el analista. A este
falso enlace, Freud lo llamó por primera vez: Transferencia.
La interpretación de los Sueños (1900)
Rebagliatti: En este texto el concepto es más general. contempla la
transferencia como desplazamiento del valor de un lugar a otro, de la
misma manera como se lo utiliza en el sistema bancario. Isabel gual
que al resto diurno. En este sentido, el analista vendría a ocupar el
lugar del resto diurno, al cual se enlaza el deseo Incc, para
manifestarse.
El socio empresario del sueño era el resto diurno, y el capitalista el
Incc. Y el resto diurno era ese resto cercano a la producción del sueño,
de la misma manera que el analista se presenta en cercanía para que el
deseo pueda expresarse.
En este texto la plantea como una transferencia de sentido, al resto diurno
del sueño, que le hace de soporte al deseo inconciente para su expresión:
Dice que el sueño se apodera de los restos diurnos para montarlos con una
significación diferente al momento de su emergencia, son formas vaciadas
de sentido que el deseo inconciente inviste con un nuevo significado, y a
esto lo llama por primera vez: transferencia de sentido y lo plantea como:
Desplazamiento: Constituido por la selección de representaciones lo
bastante lejanas a las efectivamente dadas para poder traspasar la censura,
pero derivadas de ellas y provistas con toda su carga psíquica, que ha
adquirido una completa transferencia.
Condensación: Constituida por el despojo de la intensidad de unas
representaciones para transferirla a otras, en la elaboración del sueño.
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Realización de deseos: Si los restos diurnos que participan en la formación
del sueño toman algo del inconciente, es decir, toman la fuerza impulsora del
deseo reprimido, también ofrecen a su vez a lo inconciente algo
imprescindible: el objeto de la transferencia.
Entonces, el deseo inconciente se apodera de formaciones que no valen por
sí mismas, que fueron despojadas de su significación, y funcionan separadas
de su significación primaria. Esta transferencia de significación, también
está en lapsus, chistes, sueños, síntomas, como formaciones del
inconciente.
Un año después de la interpretación de los sueños, comienza el análisis de
Dora, y con él, la transferencia empieza a ocupar un lugar central en el
trabajo terapéutico.
Freud afirma que el tratamiento psicoanalítico no crea la transferencia sino
que ella está en la base de las relaciones humanas, es un fenómeno general,
universal y espontáneo que el psicoanálisis descubre y utiliza como el
auxiliar más poderoso para la cura. La significación de la transferencia se
lee en la clínica, Freud imagina una serie psíquica en que las transferencias
ubican a otras personas con la persona del médico, interpreta la
transferencia en Dora: “A usted le pasa lo mismo aquí conmigo, que lo que le
pasó con el Sr. K”. Dora abandona el tratamiento. ¿hubo un error? Tiempo
después se dará cuenta que en realidad su desliz fue ubicarse
transferencialmente, por sus propios prejuicios, en el lugar en que pensaba
que el objeto de amor y de identificación de Dora, eran el mismo: el Sr. K y el
padre, cuando en realidad, el objeto de amor, era la Sra. K. Esta experiencia
es la que hace replantear el valor de la transferencia en el tratamiento.
Rebagliati: Luego menciona la transferencia en Dora (1905): sostiene
que el tratamiento de Dora se ha interrumpido por la imposibilidad suya
de manejo de la transferencia, de visualizar cuál era el vínculo que
Dora establece con él y además en servirse de él para continuar el
tratamiento.
Si bien la considera, dice que la transferencia es la reedición de
vínculos pasados que se repiten con el analista, sin embargo no
alcanza a incluirla en el conjunto y en la dinámica de la cura. La
considera, sabe que existe, sabe del fracaso por no incluirla, pero no ha
podido hacerlo.
En 1909 el Hombre de las Ratas (1907) → ahí si se sirve de la transferencia y
lo hace respondiendo de una manera diferente a como lo habían hecho las
figuras masculinas que habían sido importantes para Paul Lorenz: “Sabía que
no debía responder como el capitán Cruel, o como el padre de Paul había
hecho”.
Dinámica de la transferencia (1912)
Rebagliati: aquí Freud destaca la transferencia como esencial en todo
tratamiento psicoanalítico como motor de la cura y trata de pensar por
qué surge. Es decir, busca su origen.
Aquí plantea también la transferencia como resistencia (no es lo mismo
que la resistencia de transferencia), la plantea porque dice que con el
analista se vuelve a vivir escenas traumáticas en lugar de recordarlas.

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Es un escrito técnico donde Freud define y amplia el concepto de
transferencia:
La transferencia es el proceso que estructura la cura, está determinada por
la modalidad de la vida erótica, quedando ésta ligada a las imagos (viene de
la imagen visual que queda fijada, de una escena primordial y que se pone en
juego en transferencia), sean maternas o paternas o de toda persona
significativa de la vida infantil según las cuales la persona habrá de construir
series psíquicas, modelos o estereotipos que se repetirán incansablemente a
lo largo de la vida.
Se puede ver desde dos lugares:
Desde la teoría de la libido: Estos modelos se repiten en la conducta del
sujeto permanentemente, sin que lo sepa, cada vez que las representaciones
libidinosas no pueden ser satisfechas en la realidad. En transferencia, el
sujeto va a investir libidinalmente la figura del analista insertándolo en las
series psíquicas, la regresión libidinal (introversión) va a ir en busca de
imagos parentales y en la transferencia es sobreimpuesta al analista. La
cura debe redescubrir la libido, hacerla conciente y ponerla al servicio de la
realidad, pero cada vez que se intente, saltarán las fuerzas que motivaron la
regresión como resistencias.
Desde las series complementarias: Todo sujeto tiene una disposición innata y
por los influjos que recibe en su infancia adquiere una especificidad en su
vida amorosa, es decir, adquiere un clise de la vida pulsional. La
transferencia es un llamado al analista, una demanda para ocupar aquel
lugar histórico de los deseos del paciente, del clise. En las series
complementarias: la primera y la segunda corresponden a lo preedípico y a
lo edípico. Cuando nos referimos a lo infantil no es algo que realmente
ocurrió, de hecho todo recuerdo es un recuerdo encubridor, como algo que
quedó estigmatizado, y que el sujeto necesita actualizar en transferencia.
Las imago paterna y materna no corresponden a realidades objetivas, a
veces hay un padre que no coincide con la imago. Un clise es un grabado de
experiencias infantiles de las impresiones ligadas a prototipos o imagos que
son irrepresentables (fantasías primordiales).
Freud distingue dos clases de fenómenos de la vida amorosa: aquellos que
alcanzaron un desarrollo psíquico completo y quedan a disposición del sujeto
(en la conciencia) y otros que no pudieron alcanzar este desarrollo y quedan
inconcientes sometidos al principio de placer, en busca de su satisfacción,
independientes al yo y al principio de realidad: esto es lo que queda
reprimido, y abriendo una serie en el inconciente, es lo que va a transferir en
la figura del analista.
-En la transferencia se hacen actuales y manifiestos, los impulsos eróticos
reprimidos por medio de la reedición, es decir, la puesta en escena de lo
reprimido. La puesta en marcha de la transferencia, concibe a la frustración,
sin ella no hay movimiento, a partir de esta situación, el sujeto responde
según sus modelos de relación.
-Freud dice que la transferencia es un fenómeno artificial que no es creado
por el método, sino por la neurosis misma, y el psicoanálisis la descubre y
analizándola, aprovecha sus beneficios para el tratamiento.

47
-La transferencia funciona como motor (palanca del éxito) o como obstáculo
(resistencia)
-Es el lugar más importante en la cura porque permite elucidar y resolver
conflictos inconcientes.
-La transferencia tiene dos modalidades: positiva (de sentimientos tiernos y
amorosos, que es erótica y sublimada) y negativa (de sentimientos hostiles).
Las transferencias positivas y negativas de impulsos eróticos conformarán la
resistencia. Hay que fomentar los sentimientos tiernos que son portadores
del éxito.
-La abstinencia del analista tiene que ver con no brindar satisfacciones
sustitutivas y esta abstinencia provocará que se repita el clise y ahí vamos a
trabajar. No contestar a la demanda pone en juego la frustración del
paciente, y esta frustración funciona como palanca y pone en juego en
anhelo del paciente de querer curarse: éste es el motor del análisis. En
analista no frustra, sólo se abstiene, la frustración viene con el paciente.
-Dice Freud que el paciente quiere actuar sus impulsos inconcientes en vez
de recordarlos, (función de la cura: hacer conciente lo inconciente)aquí la
transferencia se incluye en lo inconciente, el trabajo analítico consistirá en
darle lugar a esa conducta relacionándola con el recuerdo reprimido, del
resultado de esa lucha depende el éxito del tratamiento, todo esto se da en
el campo de la transferencia, y es la posibilidad de hacer conciente el
pasado olvidado por represión.

En 1913 “Iniciación del tratamiento” → toma a la transferencia como motor


de la cura.

Recordar, repetir y reelaborar (1914)


Rebagliati: Este texto es el primer lugar donde aparece el concepto de
“neurosis de transferencia”: una neurosis artificial (de transferencia,
porque es posible la transferencia libidinal) que se establece entre la
salud y la enfermedad. Es un espacio instituido a partir y por el vínculo
con el analista en donde se actualizan las nociones Incc edípicas, y
esta actualización se da por la vía de revivir escenas traumáticas (igual
que al final de “Dinámica de la transferencia”); revivir en lugar de
recordarlas.
En este momento Freud consideraba que era mejor que esto se diera a
que no se hiciera presente en la escena transferencial. Lo consideraba
un obstáculo, pero no importaba, porque todo aquello que se repite en
transferencia, en algún momento va a poder ser rememorado.
En este texto enuncia un nuevo concepto: La neurosis de transferencia.
Es una neurosis artificial que es intermediaria entre la neurosis infantil y la
realidad.
Es una enfermedad artificial donde el paciente repite lo que no recuerda, es
lo olvidado y reprimido lo que se reproduce como acto en la relación
analítica.
Los objetos irreales de la libido quedan sustituidos y transferidos en la
persona del médico, y cuando la libido se desliga por fin de esos objetos
provisorios, ya no podrá retornar a sus objetos anteriores de la misma forma.
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Utilizará la fuerza pulsional contenida en la transferencia en favor de la cura,
creándose así una zona intermedia entre la enfermedad y la vida.
Estas repeticiones aportan el material con que el paciente luego podrá
evocar por vía de la asociación libre.
La neurosis de transferencia brinda al síntoma una nueva significación:
desde este lugar virtual el analista obtiene el apoyo necesario para la
interpretación, y así vencer resistencias.
En este texto, se da un cambio fundamental desde ese falso enlace, al
concepto de repetición que se opone al recuerdo: el recuerdo reprimido se
repite en la transferencia como clise o estereotipo.
Más allá del principio de placer – punto III (1920)
Rebagliati: Aquí dice que lo que se repite en transferencia es lo
esencial o lo esencialmente reprimido. Con esto se está refiriendo a la
represión primaria ⇒ que lo que se repite es lo esencial del Edipo,
aquello que nunca va a poder ser recordado y por lo tanto, escapa al
método de la rememoración. O sea, que lo que Freud sostiene ahí, es
que no hay que alentar la neurosis de transferencia, sino restringirla en
la medida de lo posible, ya que por más que el analista lo intente, no
puede impedir que el paciente “vuelva a vivir”.
No todo va a ser posible de recordar. Por lo tanto, vamos a tratar de que
repita lo menos posible. Esta repetición está motivada por la
Compulsión a la repetición.
Y de lo que se va a valer Freud aquí es de algo nuevo, que ya se viene
perfilando → la construcción y del manejo de la transferencia.
Aquello a lo que no se puede arribar por vía del recuerdo se arriba por
la vía de la construcción.
En cuanto al manejo de la transferencia, mucho texto no hay, pero
ayuda Winnicott que hace que la construcción no sea solo una
hipótesis o una construcción simbólica que el analista le provee al
analizante, sino que la construcción es en transferencia.
En este texto Freud dice que hay que circunscribir al máximo posible la
neurosis de transferencia, no hay que alimentarla (gran cambio con el texto
anterior) porque en la transferencia se repite lo reprimido primordial y esto
no es rememorable, esta repetición está motivada por la Compulsión a la
repetición: ahora vemos a la repetición al servicio de la pulsión de muerte,
como esa fuerza que no crea vínculos ni nuevas relaciones, sino que lleva a
un estado de estancamiento. La repetición pasó de ser la resistencia al
recuerdo, a ser, en este texto, lo resistido.
Se despliega en análisis, aquello que se busca recordar o repetir, no es sólo
lo preverbal o vivencia del tiempo primordial, sino también aquello que no
pudo ser historizado, allí donde no hay una historia a resignificar, ni como
analizar la calidad de vínculos que no existen sino artificialmente. Son
inscripciones sin palabras que instan a la repetición y que sólo puede
detener el trabajo de ligadura de representaciones, instaurando algo nuevo,
una nueva historia construida en ese campo privilegiado, entre paciente y
analista atravesado por la transferencia.

Contratransferencia
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Freud introduce este concepto en 1910, con posterioridad al concepto de
transferencia, con el objetivo de advertir al analista acerca de los obstáculos
que pueden aparecer en el camino de la cura y acerca del peligro de una
intervención excesiva de la personalidad del analista. Se trata de los
sentimientos y pulsiones que surgen en el inconciente del analista como
resultado de la transferencia del analizado. Hay que domeñarla a través del
propio análisis porque si no, no podríamos llegar más allá de lo que nos
permiten nuestros propios complejos y resistencias.
Pisoni propone abordar a la contratransferencia desde dos vías: una vía
clásica (Freud, Fliess y Lacan) donde no hay que confundir la falta de
experiencia o los puntos ciegos del analista con sus reacciones
contratransferenciales, y otra vía totalizadora (Winnicott) que la define como
reacción emocional total del psicoanalista hacia el paciente en la situación
terapéutica: son respuestas a la transferencia del paciente, a las
necesidades de la propia realidad del analista, como también a sus
necesidades neuróticas. Estas necesidades deben ser resueltas, pero
también son consideradas útiles para la mejor comprensión del paciente.
Este enfoque le da un uso más bien técnico, es decir, utilizándola como
instrumento.
Pisoni dice que ambas vías pueden ser peligrosas: en la vía totalizadora, el
peligro puede estar en el alejamiento de la neutralidad, y en la vía clásica, se
puede fomentar una actitud fóbica del analista hacia sus reacciones
emocionales, limitando la comprensión del paciente.
Pisoni nombra aportes al concepto que hace un psicoanalista argentino,
Racker, y Winnicott sobre patologías como afecciones somáticas, borderline,
patologías narcisistas y patologías del acto.
Para Racker, el analista fluctúa sobre dos identificaciones: una identificación
concordante (donde el analista se identifica con la parte del aparato psíquico
del paciente, de Yo a Yo, de Superyo a Superyo, experimentando en él mismo,
la emoción central del paciente), y una identificación complementaria (donde
el analista vivencia la emoción que el paciente trae en transferencia).
Winnicott, distingue 3 fenómenos:
1-Los conflictos inconcientes no elaborados del analista, que afectan el
proceso terapéutico, que deben ser resueltos en su propio análisis.
2-Una contratransferencia positiva, denominada “actitud profesional del
analista”, que implica un estado de estabilidad y confiabilidad porque ha
sometido a examen sus ideas y afectos antes de interpretar, lo que le permite
seleccionar qué va a decir, cómo decirlo y cuándo decirlo.
3-La contratransferencia verdadera y objetiva, en la cual se despliega el
amor y el odio del analista hacia el paciente, basada en la observación
objetiva y de la cual éste debe ser conciente.

Lo novedoso que plantea Winnicott es el odio en la contratransferencia, con


sus destinos; puede ser reprimido con la construcción de formación reactiva
que puede tomar la forma de sometimiento masoquista llamado
“sentimentalismo”, y consiste en honorarios simbólicos, horarios
insostenibles o intervenciones apaciguadoras, pudiendo llegar a paralizar al

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analista, o puede ser justificado y objetivo, utilizado adecuadamente en la
interpretación, ya que el paciente lo busca.

14 – DINÁMICA DELA TRANSFERENCIA – Freud (1912)

Freud inicia el texto diciendo que el tema de la transferencia ya ha sido


tratado brevemente por Stekel en la publicación en el Periódico Central de
Psicoanálisis con carácter descriptivo.
Pero Freud pretende analizar ahora, cómo surge la transferencia en la cura
psicoanalítica y el papel que desempeña (como motor de la cura) durante el
tratamiento. La transferencia surge necesariamente en toda cura
psicoanalítica.
Freud se dirige, para empezar, al factor disposicional de todo sujeto (todavía
no tenía el concepto de series complementarias (16/17), pero ya aquí lo
enuncia: de la disposición congénita, constitucional, mas los sucesos
infantiles.
Rebagliati Lo constitucional para Freud, remite al tiempo anterior a la
constitución del yo. Si estamos hablando de tiempo anterior ⇒ que
sitúa lo constitucional en relación a lo reprimido primordial. Este
período es el período inicial del vínculo con el otro.
Nota al pie: no se refiere sólo a lo biológico, sino al lugar al que el niño
adviene en la estructura de esa familia, en donde lo que se pone en juego es
el Complejo de Edipo de esos padres. ⇒ que lo que marca una determinación
es el deseo de esos padres hacia el bebé, que va a tener una incidencia
fundamental en la constitución del yo que se está forjando. Una vez
constituido el yo, es que las experiencias posteriores podrán ser recordadas.
Nota: la causa nunca es una, siempre hay una serie de factores accidentales,
y si habló más de los factores accidentales es “que he tenido más para decir
de ellos, que de lo constitucional”.
“Además podemos arriesgarnos a considerar [...] sobre la serie de nuestros
antepasados” ⇒ que no remite sólo a lo biológico, sino incluye el Edipo
ampliado (el de nuestro padres).
Rebagliati: Este tiempo constitucional se une a los sucesos acaecidos
en la infancia que Freud sitúa en la fase fálica, período de las teorías
sexuales infantiles que resignifican las fantasías originarias que
debemos considerar en este período constitucional filogenético (Vía de
formación de síntomas)
Los sucesos corresponderían al ser, a lo ontogenético → es el momento
de la constitución del ser. A lo posible de ser rememorado aunque hay
sucesos muy difíciles de rememorar.
Estas dos series van a dar como resultado las mociones pulsionales: la
modalidad de ese sujeto en su vida erótica y amorosa. Las condiciones
que habían de existir en ella y las pulsiones que habían de satisfacer.
Factor desencadenante (impresión actual) mas disposición por fijación
de la libido → síntoma de la neurosis ya instalada. Freud dice que el
factor desencadenante son los sucesos actuales que acontecen en la
cotidianeidad del sujeto, que se van a constituir en desencadenante del

51
síntoma, si se asocian a escenas donde se produjo una fijación
libidinal, un proceso traumático.
Los factores actuales también pueden servir para resignificar el
momento traumático.
Freud: la conjugación de lo constitucional más los sucesos infantiles, va a
dar como resultado un modelo, un estereotipo o un cliché, o serie de ellos
que se repite de manera regular, a lo largo de la vida en cuanto lo permiten
las circunstancias exteriores y la naturaleza de los objetos eróticos
asequibles. Estos estereotipos son susceptibles de modificación bajo la
acción de las impresiones recientes.
Rebagliatti: Acá empieza a tallar la transferencia, porque es la
impresión actual que permite la rectificación, la modificación de ese
cliché.
Juan D. Nassio: en “El pequeño niño del Psicoanálisis”Los rasgos
posibilitadores actualizados en la transferencia, son lo que hacen
posible la transferencia positiva, la transferencia necesaria para el
trabajo analítico. El analizante, en el vínculo, regresa a vínculos
primitivos.
Ahora bien, sólo un sector de esas mociones está vuelto hacia la realidad
objetiva. Otra parte de esas mociones ha sido detenida en el desarrollo,
apartada de la conciencia y de la realidad objetiva y sólo tuvo permitido
desplegarse en la fantasía, o bien permanecido por entero en el inconciente.
Si la necesidad de amor de alguien, no está satisfecha por entero en la
realidad, él se verá precisado a volcar sus tendencias libidinales hacia cada
persona nueva que aparezca y es muy probable que las dos porciones de
libido (la conciente y la inconciente) participen de tal acomodamiento.
Es normal que la libido insatisfecha que se mantiene expectante se vuelque
al analista.
Así, el analista pasa a formar parte de la serie psíquica que el paciente ha
formado hasta ese entonces.
Acá Freud toma un concepto de Jung y dice que el analista va a pasar a
ocupar el lugar de la “imago” paterna, y no sólo este lugar, sino también de la
madre, el hermano y aquellas otras personas que han sido importantes en la
infancia y en la vida de esa persona.
Rebagliatti: En este enlace libidinal con el analista, el analizante es
reenviado al enlace libidinal primario y es por esto mismo que el actuar
(en cuanto a actos y medios) y la palabra del analista tiene una
importancia diferencial, no es una respuesta más. El analizante está en
una posición de alta vulnerabilidad (una actitud iatrogénica por parte
del analista, es por eso, muy difícil de superar).
Por los enlaces inconscientes, es que muchas veces la transferencia se
torna irracional, y por tanto, difícil de soportar para el analista.
No tendría más nada que decir acerca de la transferencia, si no surgieran
otros problemas que deben ser explicados:
1- por qué la transferencia de los neuróticos que se analizan, se muestra
mucho más intensa que otras personas que no se analizan. Respecto de este
punto Freud dice que no es cierto que la transferencia sea más intensa en
los neuróticos que se analizan. La transferencia no es inherente al análisis,
52
es inherente a la neurosis (estaría homologando neurosis y normalidad). Es
inherente al psiquismo). No hay más que remitirse a las relaciones que se
establecen en los sanatorios entre médico y paciente: máxima intensidad y
máximo sometimiento de los pacientes al médico. Gabrielle Reuter describió
esto cuando apenas existía el psicoanálisis.
2- por qué en el análisis se nos opone la transferencia como la resistencia
más fuerte del análisis (después va a decir que no es la resistencia más
fuerte). Freud dice que una condición indispensable de toda contracción de
una psiconeurosis es el proceso que Jung denominó “introversión de la
libido”. La libido por el camino de la regresión, reanima imagos infantiles.
Hasta allí la sigue la cura analítica que quiere pillarla, volverla conciente y
ponerla al servicio de la realidad objetiva. Pero al intentar hacer esto estalla
un combate. Todas las fuerzas que causaron la regresión se elevan como
resistencias contra el trabajo analítico.
La libido cayó en la regresión por haberse relajado la atracción de la
realidad. Para liberarla, es preciso vencer esa atracción de lo inconciente,
vale decir, cancelar la represión (esfuerzo de desalojo).
.
Rebagliati Entonces decimos que vamos a ver dos fuerzas en combate contra
del trabajo analítico.
Combate entre dos fuerzas:
1- libido que regresó por frustración en la realidad
2- la atracción de los arquetipos inconscientes (factor fijación)
1 y 2: íntimamente asociadas. La 1 está regida por la fijación libidinal.
A mayor fijación, menor factor desencadenante para que aparezca el
síntoma.
Freud está planteando dos tipos de resistencias que provienen de distintas
fuentes.
Cuando habla de la atracción del Incc, dice que “es una resistencia difícil de
vencer [...] el análisis tiene que luchar con las resistencias emanadas de
estas dos fuentes, resistencia que acompaña todos sus pasos”
En “Inhibición, síntoma y angustia”(1925) habla de 5 resistencias, de esto ya
venía hablando desde 1912: hay resistencias que provienen de 2 fuentes
distintas, de instancias psíquicas distintas.
Esto lo mantiene en “Amor de transferencia” y en “Repetir, recordar y
reelaborar”. También lo sostiene en el “Mas allá” y da un rodeo para justificar
que toda resistencia es del Yo (Cap. III), aunque lo que se presenta en la
realidad es que proviene de varias fuentes.

Resistencias 1.- Resistencia de represión


Responden al principio del
Del Yo 2.- Resistencia de transferencia
placer. Se instrumentan en
3.- Beneficio secundario del síntoma. resguardo del
yo. Pulsión
Ventaja secundaria de la enfermedad. de vida.

53
Del ello 4.- Compulsión a la repetición
Responden al más allá del
principio del placer.
Pulsión
Del Superyó 5.- Reacción terapéutica negativa de
muerte. (desligazón)

Las primeras resistencias que Freud descubre son las del yo, porque son las
primeras que se presentan en el análisis.
Resistencia: es la oposición que manifiesta el analizante en el transcurso de
la cura, pero que se continúa con la misma. Toda oposición que manifieste el
analizante a que la cura prosiga, a que se manifieste lo reprimido, Freud lo
llama resistencia.
Freud: resistencia: manifestación de la represión en el tratamiento; pero esto
era insuficiente. Hay diferentes maneras en que el analizante se opone a la
cura.
Las primeras son las que instrumenta el yo. El yo las instrumenta para
resguardarse del encuentro con lo traumático. “El yo se las ha venido
ingeniando para evitar a través de la resistencia, la confrontación con
representaciones y situaciones penosas. Por lo tanto, no es de extrañar que
esta determinada modalidad se haga presente en el análisis ante la
emergencia de las mismas” (I,S yA).
Por eso la primera resistencia es la resistencia de represión: si continuamos
con un hilo de pensamiento que nos acerca a representaciones reprimidas,
el yo se va a resguardar de eso impidiendo que emerjan para mantener la
represión: llegadas tardes, ausencias, eludir temas, preparar el tema a
hablar, la verborragia → con todo esto se controla la emergencia de lo
reprimido.
Freud dice que resistencia de represión y resistencia de transferencia
poseen la misma naturaleza, y la diferencia del beneficio secundario del
síntoma.
Definición de resistencia de transferencia: es cuando algo inherente al
analista en forma directa o referente al analista, se presenta en el análisis
para obstaculizar la emergencia de lo reprimido. Posee la misma naturaleza
que la anterior porque también está respondiendo a la represión, solo que se
sirve para ello del analista.
Freud sostiene que la resistencia de transferencia se debe pensar como una
transacción, donde al mismo tiempo que obstaculiza las asociaciones,
también nos está revelando algo de de lo que el yo pretende defenderse. La
habilidad del analista estará en poder ver qué es lo que está revelando la
idea enlazada a él. Freud dice que no es cualquiera, sino que forman parte
del complejo patógeno. Estas representaciones no se eligen al azar, forman
parte del complejo patógeno.
Es una resistencia de represión que se sirve del analista → lo más cercano.
La tercera resistencia, tiene dos nombres que significan lo mismo. Se trata
de un beneficio secundario que debe diferenciarse del primario. Es un
beneficio que se agrega una vez que ya está instaurado el síntoma.

54
Antes de enunciar las 5, en el capítulo II (I. S. y A) que el yo, ante la
emergencia de lo reprimido implementa dos procedimientos. Ambos son
relativos al síntoma ya constituido.
El otro son las medidas secundarias de defensa y el otro es el beneficio
secundario del síntoma → el yo trata de incorporar el síntoma a su armonía,
o sea que este territorio, extranjero al yo, deje de serlo. Entonces lo incluye
en una relación de armonía con él. Y la función de esto es la de afirmación
del yo. Se afirma y se instituye en completud si puede incluir el síntoma en
su vida cotidiana y hasta extraerle el mismo beneficio. Se transforma en
egosintónico: armoniza con el yo.
En este texto habla con la satisfacción, pero no es lo pulsional → beneficio
primario del síntoma, sino cuando le puede encontrar al síntoma una razón
de ser.
La satisfacción pulsional está presente en la conformación misma del
síntoma: beneficio primario.
El ejemplo da Freud de beneficio secundario del síntoma → accidentado que
pierde una pierna y obtiene beneficios. No es que se accidente para perder
la pierna, pero obtiene un beneficio de perderla.
El beneficio secundario del síntoma, responde a una necesidad narcisística
porque el yo, al poder dar cuenta del síntoma y extraerle una ventaja, se
unifica, se exime de quiebres y se vivencia completo.
Por eso es de diferente naturaleza: es narcisista.
¿Por qué es una resistencia? porque el yo, al encontrarle ventajas al
síntoma, se opone a que se disuelva, se va a tender a su permanencia,
tendiendo a cristalizarse.
1, 2 y 3 responden al principio del placer porque todas ellas se instrumentan
para que el yo quede resguardado del encuentro con el más allá del principio
del placer.
Responderán a la pulsión de vida porque tienden a la integridad yoica, a la
ligadura.
El trabajo de análisis es de desligadura y ligadura. En el momento de la
desligadura hay angustia y de eso se cuida.
Freud → en la medida que avanza el tratamiento y se han ido venciendo las
resistencias del yo por la transferencia misma, hay fuerzas que se alzan con
mayor intensidad para impedir el avance de la cura.
Freud → no son nada las resistencias del yo, comparadas con las
resistencias que hace que el sujeto quede perpetuado en el sufrimiento. Por
eso la 4ta. y 5ta. responde al ‘más allá’, es decir a la pulsión de muerte,
porque se instrumentan para que el sujeto continúe en una posición
masoquista, de sufrimiento.
4 y 5 están relacionadas.
Compulsión a la repetición: el Incc se presenta en la actualidad repitiendo
escenas traumáticas. Repite esas escenas dolientes en lugar de evocarlas.
Esa repetición de las escenas impide la apertura, la salida a otras
situaciones. E impide otro tipo de emergencia del Inconciente: la emergencia
simbólica: el recuerdo, la evocación. Es decir que, a través de las
asociaciones emerja lo traumático sin tener que volver a vivirlas.

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Este volver a vivir de la repetición se realiza dentro del círculo pulsional: hay
una identidad (retorno a lo mismo), una actualidad y una vivencia de realidad
(eso que pasó hace tanto tiempo, pasa ahora y tiene este carácter de
realidad que impide al sujeto encontrar una salida). La pulsión se satisface a
sí misma, y cuando esto ocurre, va en desmedro del bienestar del sujeto.
La reacción terapéutica negativa: está signada por el sentimiento de
culpabilidad o la necesidad de castigo, mas correctamente hablando.
Hay una necesidad de castigo Incc que hace que el yo quede sometido al
malestar.
La tríada que Freud menciona: crimen, culpa y castigo. El yo ha cometido un
crimen del que no tiene noticias, del cual se siente culpable y necesita ser
castigado.
La enfermedad, dice Freud, sustituye al castigo. Puede no sentirse culpable,
pero se siente enfermo. Incluye la enfermedad neurótica y orgánica.

Por qué nos habla de la reacción terapéutica negativa?, qué es la


manifestación de la resistencia del superyó como reacción terapéutica
negativa? → porque es una reacción a una terapéutica y esa reacción es
negativa. Es una reacción negativa del sujeto porque ha realizado algún
avance.
En aquellos pacientes donde hubiera sido esperable una vivencia de placer
por los avances realizados, se agrava la enfermedad.No soportan estar bien,
les es amenazante y se reinstalan en la enfermedad por la severidad del
Superyó y el predominio de la pulsión de muerte.
Pasa en pacientes graves. Cuando Freud habla de neurosis graves alude a
una intensidad muy alta de la pulsión de muerte al punto de la desmezcla, y
que parece operar sola.
Con estos pacientes se necesita mucho aporte libidinal del analista que
producirá la amalgama pulsional.
En 1924 → manifestación del masoquismo moral.
Es amenazante porque estar bien ⇒ la muerte, prefieren la enfermedad y
este es su modo de ser → existe en tanto está enfermo.

Continuación del texto Dinámica de la transferencia


Durante el tratamiento se produce una transacción entre las fuerzas
favorables a la curación y las opuestas a ella. Un caso ejemplificador de esa
transacción es la resistencia de transferencia, la 2da del artículo anterior.
Pág. 101 “Pues bien: si se persigue un complejo patógeno desde su
subrogación en lo conciente (llamativa como síntoma, o bien totalmente
inadvertida) hasta su raíz en lo inconsciente, enseguida se entrará en una
región donde la resistencia se hace valer con tanta nitidez que la ocurrencia
siguiente no puede menos que dar razón de ella y aparecer como un
compromiso entre sus requerimientos y los del trabajo de investigación. En
este punto, sobreviene la transferencia. Si algo del material del complejo (o
sea, de su contenido) es apropiado para ser transferido sobre la persona del
médico, esta transferencia se produce, da por resultado la ocurrencia
inmediata y se anuncia mediante los indicios de una resistencia – por ej.,
mediante una detención de las ocurrencias. De esta experiencia inferimos
56
que la idea transferencial ha irrumpido hasta la conciencia a expensas de
todas las otras posibilidades de ocurrencia porque presta acatamiento
también a la resistencia. Un proceso así se repite innumerables veces en la
trayectoria de un análisis. Siempre que uno se aproxima a un complejo
patógeno, primero se adelanta hasta la conciencia la parte del complejo
susceptible de ser transferida, y es defendida con la máxima tenacidad.”
Rebagliati: resistencia de transferencia. Se está avanzando en un
complejo patógeno y se alza la resistencia para evitar que se llegue al
nudo del complejo y algo de eso se enlaza al analista para parar el
trabajo asociativo. Pero esas representaciones revelan a su vez lo que
quieren ocultar. El analista y lo que surge de él frena el avance de lo
reprimido.
La transferencia como resistencia es la que se plantea en la
compulsión a la repetición → en el vínculo con el analista se vuelve a
vivir, se actualiza en el aquí y ahora situaciones pretéritas traumáticas.
El paciente no recuerdo haber sido maltratado por el padre, sino que
hace que su analista lo maltrate.
Una resistencia de transferencia puede ser utilizada para que emerja
aquello reprimido → el analista debe posibilitarlo. Freud dice que
cuanto más avanza el análisis, mayor posibilidad de que el Incc se
valga de la resistencia de transferencia.
Freud: “llegándose así a una situación en la que todos los conflictos serán
combatidos en la transferencia” (sirve esta afirmación para la resistencia de
transferencia y para la compulsión a la repetición).
La transferencia se nos puede presentar como el arma más poderosa de la
resistencia. Y en muchos momentos del análisis, la transferencia puede estar
regida por la resistencia. La resistencia se sirve de la transferencia para
impedir la consecución del análisis y el analista se sirve de la transferencia
para vencer esas resistencias. Por esto mismo, es que la transferencia no se
agota en influjo sugestivo, sino que se sirve de esos influjos para vencer las
resistencias cualesquiera que sean.
Freud → por qué se alza la transferencia como resistencia de la cura? →
analiza diferentes tipos de transferencia.
Cuáles son las transferencias de las que se va a servir la resistencia?
Hay transferencia positiva y transferencia negativa.
La transferencia positiva tiene dos manifestaciones:
a. transferencia erótica: las mociones pulsionales reprimidas que se
manifiestan con el analista con vivencia de realidad. Transferencia
erótica y amorosa dirigida hacia el analista. (inconciente)
b. Transferencia sublimada: sentimientos amistosos o tiernos
susceptibles de conciencia. La relación con el analista amistosa,
cariñosa, afable, confiable, en donde este vínculo es facilitador del
análisis. Esta transferencia es con la que nos manejamos la mayor
parte de las veces. La raíz de este vínculo es el erotismo que ha sido
vehiculizado y desviado de su fin.
La transferencia negativa es la hostilidad dirigida al analista. Desafío
constante al analista, descalificación, competencia, provocación constante.

57
La transferencia negativa y la positiva erótica se alzan como resistencias al
análisis.
Freud dice que la transferencia que obstaculiza el análisis (erótica u hostil)
es la que debemos tratar de dilucidar y desarmar para que pueda aflorar la
transferencia positiva. Se trata de reenviar a su fuente las mociones eróticas
y hostiles.
Nos servimos del influjo sugestivo que nos aporta la transferencia para
vencer estas resistencias.
Freud:¿la transferencia negativa y la erótica se presentan sólo en análisis o
también fuera de él?.
Freud sostiene que no sólo se dan en el análisis, sino que se presentan en
tratamientos médicos. La irrupción de transferencia negativa es común en
sanatorios y muchas veces hace que el enfermo abandone esos tratamientos
sin haberse aliviado e incluso habiendo empeorado. La transferencia erótica
también se presenta en otros tratamientos sólo que el sujeto no abandona el
tratamiento y mantiene el vínculo con el médico siguiendo enfermo.
En las neurosis no graves, las curables, coexisten momentos de
transferencia cariñosa con momentos de transferencia negativa, de poca
intensidad (vemos el concepto de ambivalencia: coexisten valencias
opuestas). Freud dice que en los paranoides (Rebagliati: personas con
rasgos paranoides y no paranoicos) es más durable la transferencia negativa,
aún coexistiendo ambas, predomina la desconfianza y el sentimiento de ser
atacado y perseguido. Puede hacer interrumpir un tratamiento.
Al final del texto, Freud dice que todas las explicaciones no han hecho más
que examinar uno de los lados del fenómeno de la transferencia (Rebagliati
→ sería de la transferencia al servicio del yo y no tanto del Incc.)
La transferencia erótica y la negativa son manifestaciones del inconsciente.
Freud menciona algo: es la resistencia del Inconciente la que obstaculiza la
prosecución de la cura. (muy importante)
Pág. 105 “En la pesquisa de la libido extraviada de lo conciente, uno ha
penetrado en el ámbito de lo inconsciente. Y las reacciones que uno obtiene
hacen salir a la luz muchos caracteres de los procesos inconscientes, tal
como de ellos tenemos noticia por el estudio de los sueños” ¿Por qué toma
los sueños? Si bien es formación del Incc que se expresa simbólicamente, se
monta una escena. Esas mismas escenas se montan en la vida de todo
sujeto y se hacen presentes en el campo analítico.
“Las mociones inconscientes no quieren ser recordadas, como la cura lo
desea, sino que aspiran a reproducirse en consonancia con la atemporalidad
y la capacidad de alucinación de lo inconsciente” La identidad, la repetición,
la actualidad y la realidad son características de lo Incc. Vivencia de
realidad: el sujeto vive las escenas como que transcurren aquí y ahora.
“Al igual que en el sueño, el enfermo atribuye condición presente y realidad
objetiva a los resultados del despertar de sus mociones inconscientes;
quiere actuar sus pasiones sin atender a la situación objetiva {real}. Por el
carácter de perentoriedad de la pulsión, ésta busca satisfacerse sin importar
los riesgos o las consecuencias. Se impone por encima de cualquier otra
cosa.

58
“El médico quiere constreñirlo a insertar esas mociones de sentimiento en la
trama del tratamiento y en la de su biografía, subordinarlas al abordaje
cognitivo y discernirlas por su valor psíquico” El analista trata de llamarlo a
la reflexión, de que pueda pensar acerca de esto que hace y viene haciendo.
Trata de poner límite a esta acción automática → trata, no siempre lo logra.
Hay una acción que se despliega, actúa la motilidad.
“Esta lucha entre médico y paciente, entre intelecto y vida pulsional, entre
discernir y querer “actuar”, se desenvuelve casi exclusivamente en torno de
los fenómenos transferenciales. Es en este campo donde debe obtenerse la
victoria cuya expresión será sanar duraderamente de la neurosis” La
victoria, es la cura de la neurosis, la salida de las escenas repetitivas.
“Es innegable que domeñar los fenómenos de la transferencia depara al
psicoanalista las mayores dificultades, pero no se debe olvidar que
justamente ellos nos brindan el inapreciable servicio de volver actuales y
manifiestas las mociones de amor escondidas y olvidadas de los pacientes;
pues, en definitiva, nadie puede ser ajusticiado in absentia o in effigie”. → la
compulsión a la repetición es inherente al fenómeno transferencial. Si bien
Freud se da cuenta del obstáculo que implica que el paciente reanime
escenas en lugar de evocarlas, de que aparezcan a la manera de un relato.
Aquí la posición es la del final: es preferible que estas mociones pulsionales
se presenten, aunque sea de esta manera (actualidad, identidad y referencia
al analista), a que no se presenten. Esta misma posición la va a mantener en
“Amor de transferencia” y en “R,R y E”. Hasta el 14’ pensaba que era mejor
que se actualizara, aunque sea como repetición, a que no se presente. Luego
va a decir que hay que tratar de evitar la repetición en la transferencia.
En el 20 ya piensa que no todo lo que se repite va a poder ser recordado.

15 – PUNTUALIZACIONES SOBRE EL AMOR DE TRANSFERENCIA – Freud


(1915)

Freud dice que no tardó en comprobar que esta es una dificultad de poca
importancia en comparación con lo que va a surgir luego en lo referente al
manejo de la transferencia. Y el manejo de la transferencia sería que el
analista pueda aprovechar esas escenas que se repiten con él en pos de un
beneficio para el analizante en la continuación del análisis. Poder
transformar lo traumático en algo posibilitador.
Ante la posibilidad del enamoramiento hacia el analista, para el profano
habría dos soluciones:
1-que ambos, analista y paciente contraigan una relación legítima, con la
consiguiente interrupción del análisis. Esto es poco frecuente.
2-Que deba abandonar el tratamiento.
Freud: existe una tercera posibilidad que parecería compatible con la
prosecución de la cura, pero que es inadmisible: que sean amantes. Esto va
en contra de la dignidad profesional.
Supongamos que abandone el tratamiento. Si esto sucede, la paciente no
dejaría de repetir esta misma situación con otro analista y luego con un
tercero hasta que esto no sea trabajado en algún análisis.

59
El analista tiene que discernir que el amor de transferencia surge como
consecuencia de la situación analítica, y no se puede atribuir la conquista.
El amor de transferencia aparece cuando la cura transita por un período
fecundo. La paciente aún más dócil para el trabajo psicoanalítico, cuando se
presenta el amor de transferencia, pierde todo interés por el análisis y sólo
habla y quiere oír acerca de su amor por el analista para el cual demanda
correspondencia. Es una situación muy difícil para el analista pues, debe
sustraerse y no incurrir en el error de dar por terminado el tratamiento.
La primera cuestión es tratar de situarse en el antes de la emergencia del
amor. Esto implica retomar aquello de que venían hablando y trabajando
antes de que apareciera porque, sin duda, ese amor de transferencia esta
operando como resistencia a la cura. Generalmente el amor de transferencia
surge cuando se están trabajando temas importantes en la vida de una
persona. En lugar de enfrentarse a esos fragmentos penosos e intensamente
reprimidos de su historia, surge el amor como freno a esa emergencia.
Además de apartar al paciente del encuentro con lo reprimido, coloca al
analista en una posición embarazosa.
Freud: para que el analista pueda enfrentar y soportar el amor de
transferencia, tiene que trabajar la contratransferencia.
Este concepto, Freud lo había trabajado en 1910 (Perspectiva futuras de la
terapia psicoanalítica). Llama contratransferencia al conjunto de
representaciones, sentimientos, reacciones y al vivenciar en su conjunto,
que despierta en el analista las actitudes del analizante, o el sufrimiento del
analizante, o sus características de personalidad.
Si el analista no se encuentra con lo que a él le produce el analizante,
difícilmente pueda soportar la transferencia que se alza como resistencia:
tanto la negativa como la erótica.
Si el analista no se encuentra con lo que a él le produce el analizante,
difícilmente pueda soportar la transferencia que se alza como resistencia:
tanto la negativa como la erótica.
Winnicott trabaja mucho la contratransferencia y habla de diferentes tipos.
Si el analista no puede manejar lo contratransferencial, lo actúa, por
ejemplo: con excesivo amor o altruismo hacia el analizante,
contrainvistiendo el odio por la excesiva demanda del analizante. Esto en
algún momento va a dificultar el análisis.
El analista debe saber que el amor de transferencia surge como
consecuencia de la situación analítica. Son directas o indirectas.
El amor de transferencia aparece cuando la cura transita por un período
fecundo.
Continuación de “Puntualizaciones sobre el amor...........”
En el texto “ Perspectivas futuras de la Terapia Psicoanalítica” de 1910. F →
dice : “.....la contratransferencia es el influjo que el paciente ejerce sobre el
sentir inconsciente del médico que se instala como contratransferencia y a
la que debe discernir y dominar.
En la Carta de Freud a Binswanger de 1913. F → dice: “.....la
contratransferencia se encuentra entre los problemas técnicos más
complicados del psicoanálisis. Lo que se da al paciente no debe ser jamás

60
afecto inmediato sino siempre, afecto concientemente otorgado en mayor o
menor grado según las necesidades del momento.
En ciertas circunstancias se puede conceder mucho pero nunca tomándolo
de su propio inconsciente. Reconocer la contratransferencia y superarla,
solo entonces se estará liberado. Dar a alguien muy poco, porque se lo ama
mucho es una injusticia cometida contra el paciente y una falta técnica.”
En ambos textos F destaca la importancia de discernir la
contratransferencia, de tomarla concientemente, de poder manejarla para no
actuarla con el paciente.
Si el analista no se encuentra con los sentimientos contratransferenciales
que el paciente le despierte, va a ser manejado él por esos sentimientos y
puede llevar adelante actos perjudiciales.
F habla de contransferencia en “Puntualizaciones sobre.......” y dice: → “...que
un analizante se enamore del analista, y la demanda que ese amor implica,
exige ser correspondido, exige retorno. Es imposible que esto no afecte al
analista.
Una de las cuestiones necesarias para afrontar el enamoramiento del
paciente es manejar la contratransferencia.” (esto también cuenta para el
odio contransferencial según Anahí)
Luego F habla de 2 posibilidades que le surgirían al paciente frente a esta
irrupción amorosa.
1-) abandonar el tratamiento
2-) pensar que el amor es algo pasajero e inevitable
Los familiares de la paciente se decidirán por la primera alternativa y el
analista por la segunda.
La decisión aquí nunca la deben tomar los familiares pues, muchas veces el
amor de la familia es egoísta y el cariño de la familia no va a curar al
paciente de su neurosis. Mientras el paciente conserve su neurosis,
conservará también, su alteración en la capacidad de amar.
El analista puede sacar provecho del amor de su paciente hacia él. Poder
aprovechar la compulsión a la repetición que se presenta con el analista en
pos, del levantamiento de lo reprimido y la prosecución de la cura.
F ha escuchado que algunos analistas fomentan el amor de transferencia
para que el análisis progrese y que muchos preparan a sus pacientes para la
emergencia de esa posibilidad. F, no está de acuerdo con ninguna de las dos
posibilidades. Respecto de la última, dicha preparación sería anticipar y
anticipar es convocar a que eso suceda. Respecto de la primera, lejos de que
la fomentación del amor permita un progreso en la cura, genera lo contrario.
La paciente aún más dúctil para el trabajo psicoanalítico, cuando se
presenta el amor de transferencia, pierde todo interés por el análisis y sólo
habla y quiere oír acerca de su amor por el analista para el cual demanda
correspondencia.
Esta situación tiene una intensidad y una carga tan alta, que el analista
mismo queda perdido y parece que lo único que primara en ese vínculo y
proceso es, el amor transferencial. F → compara esta situación con el
desarrollo de una comedia de la que somos espectadores y, de repente
“alguien alza la voz de Fuego!!!!, hay un incendio!!!!!!”. El revuelo es tan
grande que ya nadie se acuerda en que estaba la obra cuando se inicia el
61
fuego. F dice: → que esto mismo es lo que pasa en un tratamiento
psicoanalítico cuando se presenta el amor de transferencia.
Aparece el “fuego” y ya nadie sabe de qué se trata el análisis. Es una
situación muy difícil para el analista pues, debe sustraerse a al invasión del
fuego y no incurrir en el error de dar por terminado el tratamiento.
La primera cuestión es tratar de situarse en el antes de la emergencia del
amor. Esto implica → retomar aquello de que venían hablando y trabajando
antes de que apareciera porque, sin duda, ese amor de transferencia esta
operando como resistencia a la cura.
Generalmente el amor de transferencia surge cuando se están trabajando
temas importantes en la vida de una persona. En lugar de enfrentarse a esos
fragmentos penosos e intensamente reprimidos de su historia, surge el amor
como freno a esa emergencia. Además de apartar al paciente del encuentro
con lo reprimido, coloca al analista en una posición embarazosa.

Es necesario abordar dos factores que complican bastante la situación:


1-) es propio del estado de enamoramiento en general: en el de que la
paciente haga gala de sus atractivos, que compruebe el poder de sus
atractivos y lleve adelante el deseo de quebrantar la autoridad del analista
haciéndola descender al puesto de amante. Esto implicaría un triunfo
narcisista.
2-) remite a las manifestaciones de la resistencia: pone a prueba al analista
que, de caer en la trampa, redes de este amor, serían motivo de parte del
analizante de darle una dura lección al analista y por supuesto, se trataría de
mostrarle su debilidad. Confrontar al analista con su falla, con lo cual, se
hace muy difícil que el analista pueda continuar. Gana la resistencia, el
analista queda denostado y es muy difícil que se restituya la autoridad.
Freud se pregunta ¿Cómo ha de comportarse el analista para no fracasar en
esta situación; cuando tiene la convicción de que la cura debe ser
continuada a pesar de la transformación amorosa y a través de ella?
La respuesta moral de parte del analista no es lo aconsejable. →sería hacerle
entender al analizante lo no conveniente de este amor, que este no se
corresponde a las reglas morales y que, es conveniente que domine esta
parte impulsiva de sí.
Freud por fortuna sustituyó la respuesta moral por una respuesta técnica sin
que el resultado sufra modificación alguna ya que apunta, a la no
conservación del amor.
Respuesta técnica:
No hay que tratar de que esta paciente yugule este amor por el analista e
instarlo a la sublimación. Esto sería como haber convocado lo reprimido para
volver a sepultarlo atemorizados (el analista). Se hace cómplice de los
temores del analizante. Jamás el analista debe mentir al analizante. EJ:
confesar amor al analizante para bajar apremio a él.
¿ Cómo se hace entonces?
-Manejando la contratransferencia
-Sosteniendo el principio de abstinencia: F → pág. 168 “Ya he dejado colegir
que la técnica analítica impone al médico el mandamiento de denegar a la
paciente menesterosa de amor la satisfacción apetecida. La cura tiene que
62
ser realizada en la abstinencia; sólo que con ello no me refiero a al privación
corporal, ni a al privación de todo cuanto apetece, pues quizá ningún
enfermo lo toleraría. Lo que quiero es postular este principio: hay que dejar
subsistir en el enfermo necesidad y añoranza como unas fuerzas
pulsionantes del trabajo y la alteración, y guardarse de apaciguarlas
mediante subrogados. Es que uno no podría ofrecer otra cosa que
subrogados, puesto que la enferma, a consecuencia de su estado y mientras
no hayan sido levantadas sus represiones, será incapaz de lograr una
efectiva satisfacción.”
Otorgar subrogados impide que el paciente siga la búsqueda. Responder al
amor es un subrogado que frena más que ninguno la búsqueda. El principio
de abstinencia es inherente al dispositivo analítico, no solo hay que tenerlo
presente ante el amor de transferencia.
Si el analista accede al amor con el fin de continuar la cura, yerra por
completo. Si la paciente viera correspondido su amor, obtendría una victoria
personal, narcisista. Pero, se produce una derrota de la cura y esto es lo que
debemos tener presente para el cómo hacemos?.
La paciente repite con el analista el amor hacia él para no recordar. Repite
en el aquí y ahora algo de antaño que debió haber sido evocado
permaneciendo en el dominio psíquico anímico (plano de las
representaciones).
Las relaciones amorosas entre el analista y analizante son monstruosas
pues, colocan al analizante en una posición de incesto y desde ya, cesa a
partir de este momento todo influjo analítico. La satisfacción de las
tendencias amorosas en el analista son tan fatales como su represión.
F→pág. 169 “ Uno debe guardarse de desviar la transferencia amorosa, de
ahuyentarla o de disgustar de ella a al paciente; y con igual firmeza uno se
abstendrá de corresponderle. Uno retiene la transferencia de amor, pero la
trata como algo no real, como una situación por la que se atraviesa en la
cura, que debe ser reorientada hacia sus orígenes inconscientes y ayudará a
llevar a la conciencia lo más escondido de la vida amorosa de la enferma,
para así gobernarlo” → lo tratamos como algo irreal, algo artificial, algo
producido por la situación analítica y tratamos de atravesarla remitiendo
este afecto tan intenso al lugar de donde proviene, a sus raíces
inconscientes.
Tratamos de que estos orígenes afloren a la conciencia. Si no es de máxima
intensidad ese amor, va cediendo ya que es un amor que remite a lo edípico,
incestuoso, a lo traumático del amor. El exceso de investidura que se
canaliza como compulsión a la repetición. → “Cuanto más se impresione uno
mismo que esta a salvo de toda tentación, más extraerá de la situación su
sustancia analítica. La paciente, cuya represión de lo sexual no ha sido
cancelada, sino solo empujada al trasfondo, se sentirá entonces lo bastante
segura para traer a la luz todas las condiciones de amor, todas las fantasías
de su añoranza sexual, todos los caracteres singulares de su condición
enamorada, abriendo desde aquí el camino hacia los fundamentos infantiles
de su amor.”

63
Son fundamentos infantiles los que han dado inicio a este amor. No siempre
es posible atravesar el amor de transferencia y remitirlo al origen. F → pág.
170
“Es verdad que este intento de mantener el amor de transferencia sin
satisfacerlo fracasará con una clase de mujeres. Son aquellas de un
apasionamiento elemental que no tolera subrogados, criaturas de la
naturaleza que no quieren tomar lo psíquico por lo material, que, según
palabras del poeta, sólo son accesibles a “ lógica de sopas y argumentos de
albóndigas”. Con tales personas se está frente a una opción: mostrarles
correspondencia de amor, o bien cargar con toda la hostilidad de la mujer
desairada. Y en ninguno de ambos casos puede uno percibir los intereses de
la cura. Es preciso retirarse sin obtener el éxito, y acaso pueda uno
preguntarse como se compadece la aptitud para la neurosis con una
necesidad de amor tan inexorable .” → no siempre el paciente logra curarse.
Esto pasa también con las demandas excesivas de parte del paciente, no
sólo con el amor de transferencia. Pero uno no es incondicional. Si esto
sucede, el analista deja de existir. Reclaman la presencia mágica del objeto,
pero si el objeto no se presenta, cae (Winnicott). Es una exigencia
insoportable para el analista.
Vuelve a remarcar que el amor de transferencia es resistencial y que prueba
de esta resistencia es que: al enamorase el paciente no se torna más
accesible al análisis. ® por amor asocio...NO, por amor recuerdo...NO.
En ningún caso esto se ha presentado así. Y dentro de las herramientas, el
analista, debe saber y comunicarle al analizante que este amor es una
repetición y que no posee ni un solo rasgo nuevo nacido de la situación
actual sino que, se compone en su totalidad de repeticiones y ecos de
reacciones anteriores e infantiles y que nos comprometemos a demostrarles
que esto, es así.
F® inmediatamente se pregunta ®el amor de transferencia no ha de ser
tomado como verdadero? . F ® responde que es genuino y es repetición.
Pero solo el amor de transferencia es repetición y reproduce el amor infantil?
F® responde que NO, que todo amor responde a modelos infantiles. El amor
de transferencia se muestra menos dúctil que otras formas de amor, es un
amor caprichoso, posee un menor grado de libertad, es un amor que no
contempla sus consecuencias y es menos suceptible de modificación. Es un
amor que exige correspondencia.
Resumamos tres características propias del amor de transferencia ® no hay
ningún derecho a negar el carácter genuino al amor de transferencia. Si
parece tan poco normal, ello se explica suficientemente por las
circunstancias de que todo enamoramiento, aún fuera de la cura analítica,
recuerda aun más a los fenómenos anormales que a los normales.
De cualquier modo, se singulariza por algunos rasgos que le aseguran una
particular posición:
1-) Es provocado por la situación analítica.
2-)Es empujado hacia arriba por las resistencias que gobiernan a esta
situación; y
3-)Carece en alto grado del miramiento por la realidad objetiva, es menos
prudente, menos cuidadoso de sus consecuencias, más ciego en la
64
apreciación de la persona amada de lo que querríamos concederle a un
enamoramiento normal. Pero no nos es lícito olvidar que, justamente estos
rasgos que desvían de la norma, constituyen lo esencial de un
enamoramiento.
La paciente debe aprender del amor de transferencia a vencer el principio de
placer, renunciando a una satisfacción inmediata, y el analista tiene una
triple lucha:
• En su interior: contra los poderes que querrían hacerlo bajar del nivel
analítico.
• Fuera del análisis: contra los oponentes que le impugnan la
significatividad de las fuerzas pulsionales sexuales y le prohíben
servirse de ellas en su técnica científica.
• En el análisis: contra sus pacientes, que se comportan como los
oponentes al inicio, pero luego quieren aprisionar al médico con su
apasionamiento no domeñado socialmente.

Rebagliatti: ¿Lo caprichoso, impaciente, no forma parte del enamoramiento


normal?®Sí, de un tiempo inherente a ese enamoramiento. En todo amor hay
rasgos infantiles de la vida amorosa pero el amor de transferencia pone en
juego, preponderantemente, la fijaciones de ese amor infantil. Lo que el
analista debe tratar de hacer es deshacer esas fijaciones para que la
persona recobre su disposición libre a amar ya que la fijación detiene,
retiene, es una atadura.
Lacan → todo amor es equívoco, implica una equivocidad, porque en todo
amor hay un matiz regresivo y uno progresivo o posibilitador.
El regresivo → primeros momentos del amor (hay personas que no salen de
aquí). En este primer momento → identificación narcisista con el otro, el otro
es el yo y el yo es el otro. Se da esta vivencia de completud que se puede
ejemplificar con el mito de la media naranja. No se aceptan las diferencias,
que el otro tenga intereses aparte de mi. Aparecen los celos, que son
narcisistas, no soporta que el otro se aparte de él. La vivencia es que si se
separan, uno desaparece. La distancia es vivenciada como abandono. Es un
amor que está obturando la emergencia de angustia.
La vertiente progresiva del amor es aquella donde las identificaciones
narcisísticas deben ir cediendo su plaza, su lugar a identificaciones
simbólicas (secundarias), a rasgos del objeto de amor. Comparten rasgos,
pero se mantiene la diferencia e individualidad de cada uno. Es poder
aceptar la ausencia y la posibilidad de pérdida del otro. No tiene este sesgo
de incondicionalidad. Ser condicionado, es lo que da la posibilidad del
mantenimiento del deseo. La incondicionalidad aplasta el deseo. Se trata de
estar con el objeto sin estar pegado a él.
Hay un tercer momento que conformaría un amor no patológico: dar lugar a la
sublimación, a la creación en el vínculo y al surgimiento de la pulsión
epistemofílica (de saber), dar lugar a la curiosidad y la sorpresa que el otro y
uno mismo puede deparar.

TRANSFERENCIA Y CONTRATRANSFERENCIA PARA WINNICOTT


APUNTE DE REBAGLIATTI:
65
Winnicott: transferencia: “manera en que se repite en el análisis, un modo
subjetivo de relación con los objetos”, la considera como repetición y hace
mucho hincapié en la relación de objeto.
Esto es una constante en los analistas de la escuela inglesa (Klein,
Fairbank). Este trabajo sobre las relaciones de objeto fue necesario, porque a
pesar de que en Freud es el vínculo esencial para la constitución del yo, no
queda resaltado a lo largo de su obra.
En todos sus conceptos se ve que no pudo pensarlos sino a través de una
ajenidad primordial constituyente
Rebagliati: la transferencia funciona en Freud de manera latente.
El vínculo con el otro que le provee su sexualidad, la matriz identificatoria,
su erogeneidad, la posibilidad de constituirse su yo. Lo que le da origen al
psiquismo.
La metapsicología aparece como algo abstracto, una elaboración que cuesta
llevar a la experiencia.
Sin embargo, esta metapsicología que habla de lo tópico y lo económico,
responde a cómo haya sido la relación con el otro.
En los textos finales sobre sexualidad femenina, Freud habla de la elección
de objeto en la niña y el Complejo de Edipo (en donde se identifica con uno
de los objetos e inviste al otro), esta elección de objeto primera es una
formación secundaria, o sea, consecuencia, efecto del vínculo primero de la
niña con la madre ocurrido en otro tiempo constitutivo. La niña repite en la
elección adulta, los puntos de fijación del vínculo con la madre.
Freud se pregunta: “si ya que esta elección de objeto es secundaria y que
ningún análisis puede considerarse terminado si no se avanzó a ese vínculo
primario con la madre, no estamos dando por tierra con el Edipo?
Salvo, que consideremos Edipo la relación inicial del niño.
Esto nos habla de la necesidad de poner en primer plano lo latente en su
obra → el vínculo con el objeto, presente en el traumatismo de seducción: la
sexualidad adviene al niño desde el otro.
Con el traumatismo de seducción habría descubierto el Edipo sin saberlo.
Winnicott diferencia el objeto transicional del objeto subjetivo y del objeto
objetivo y marca la secuencia:
1- objeto subjetivo: no diferenciación entre mundo exterior e interior. Tiempo
de no integración porque no hay yo. La diferenciación es a construirse → del
yo placer al yo realidad. Es el momento de que cuando el objeto aparece es
de omnipotencia → él ha creado al objeto. Por lo tanto, cuando lo necesita
tiene que estar ahí.
2- transicional:
3- objetivo: El tercero es el objeto que se reconoce como inherente al mundo
externo. Objeto en el exterior que funciona independientemente de la
subjetividad.
Cuando este objeto ha producido preponderantemente, vivencias de
insatisfacción en el niño, se ha producido un fallo ambiental (los padres y
fundamentalmente la madre), lo ha frustrado.
El espacio transicional permite el pasaje del objeto subjetivo al objetivo.
Winnicott habla de dos clases de transferencia: (Que no tienen que ver con
estructuras – un neurótico puede cursar psicóticamente).
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a. neurótica
b. psicótica
Dice que
-el análisis es un espacio transicional (espacio de pasaje entre la realidad
psíquica y la realidad externa),
-la transferencia un fenómeno transicional y
-el analista un objeto transicional.
El espacio analítico, como transicional, es similar al concepto freudiano de
neurosis de transferencia (artificial), que marca un pasaje de la enfermedad
hacia la cura.
En la transferencia neurótica se recrea el espacio transicional. En la
transferencia psicótica ese espacio se instituye.
Transferencia neurótica: no le implica demasiadas exigencias al analista.
Hay ambivalencia en donde se reviven situaciones de confianza básica que
ya se han experimentado. Confianza básica y experiencias de sostén y de
soporte ya instituidos. Lo que se hace en la relación con el analista es
recrear. Se recrea el amor materno.
El espacio del analista, el encuadre propio de la situación analítica posee
una función simbólica, es un “como si”.
Transferencia psicótica: priman son los mecanismos de proyección, escisión,
introyección y las vivencias de persecución y desintegración. Puede cursar
dentro de una neurosis (Winnicott → la transferencia transita de una a otra
en análisis)
Escisión → el analista es totalmente bueno, o totalmente malo. O uno o lo
otro.
La transferencia psicótica es regresiva (actualiza el tiempo de la
dependencia absoluta al otro que es el primer tiempo en la constitución del
sujeto, en donde la vivencia es de desintegración, si el otro no está).
El encuadre y el amor del analista no simbolizan algo, por ej el amor
materno, sino que es el amor del analista. El diván es el cuerpo o regazo del
analista.
Acá no se trata de reeditar algo, no se reedita una experiencia de confianza
básica, sino que se implanta esta experiencia de sostén con el otro. Esto que
se da con el analista se experimenta por primera vez.
Función de holding que debe realizar el analista: sostén, provisión.
El analista va produciendo la amalgama pulsional cuando está funcionando
la desmezcla pulsional.
Los elementos del espacio analítico son esenciales y no le pueden faltar
porque ya se han faltado. Han sido carentes del holding en tiempos arcaicos
de su constitución (y de oportunidad a la constitución del falso self).
Esta actitud del analista no puede ser una estrategia clínica: debe desear al
analizante, quererlo realmente.
De aquí es que habla de los diferentes tipos de contratransferencia y dice
que este tipo de transferencia psicótica produce el odio
contratransferencial.

Transferencia psicótica: es regresiva, fusionante. Se actualiza el primer


período de la formación del psiquismo → dependencia absoluta de la madre.
67
En la situación analítica, los elementos presentes en el encuadre: presencia
del analista, el espacio analítico, el diván, no simbolizan una relación ya
constituida en ese sujeto en un vínculo originario de confiabilidad y
previsibilidad, sino que se instauran por primera vez.
Implica que el amor del analista no simboliza el amor materno, sino que es el
amor del analista. Por eso, todos los elementos del encuadre son elementos
de sostén, abrigo, protección y provisión que no han sido brindados por la
madre en tiempos arcaicos.
Winnicott menciona en el texto que preguntó a otro, si trabajaba a oscuras
con sus pacientes y este le dijo que no. El pensó entonces que ese analista
sólo trabajaba con neuróticos.
Winnicott → déficit en un tramo de la oralidad. Por lo tanto el comía con los
pacientes. Esto expresa una carencia yoica muy importante. Y esta carencia
yoica hace que a veces, en el analizante surja una gran furia y dolor cuando
el analista no responde como el espera.
La relación es que el analista ocupa el lugar de objeto subjetivo: debe estar
allí cada vez que se lo necesita.
El analizante que transita esta transferencia psicótica no entiende y no le
importa otra razón que la propia. El analista debe poder entender esto para
no responder desde las razones personales. Ya que si la respuesta es desde
el principio de realidad y desde la realidad, el analizante, a esto lo vivencia
en forma hiriente. Porque si el analista responde desde la realidad significa
que no lo entiende, que no conoce su sentir.
Winnicott → muy importante con estos pacientes que el analista esté
preparado para reconocer sus errores y fracasos ante el analizante. Porque
cuando no responde a la demanda del analizante, ante esta demanda
fracasa: “OK, pero cuando yo te necesité, respondió el contestador”. Es
similar a la relación con un bebé: aquí también se producen fracasos que
Winnicott, dice que son necesarios.
Y los fracasos a la demanda imperiosas del analizante son reelaboratorios
de la experiencia inicial no satisfactoria. En estos pacientes ha prevalecido
un vínculo de no satisfacción con el otro. Lo importante es que el analista
permanezca, que responda sin morirse ni vengarse y que siga cumpliendo su
función. No puede haber dos niños.
A veces en el final de un análisis se reedita esta transferencia psicótica
porque se pasa por lo que está “más allá” → no siempre es así, depende del
vínculo entre analista y analizante y la falla ambiental en su constitución.
El paciente utiliza los fracasos de adaptación del analista para reelaborar
sus traumas tempranos originados en el fallo ambiental. Por este motivo, el
analista tiene que estar muy atento a su contratransferencia.
Para poder atender la contratransferencia es imprescindible que el analista
se haya analizado en forma profunda..
Un analista que no haya tenido este tipo de análisis, no pude atender este
tipo de transferencia psicótica.
En paciente neuróticos ‘comunes’, la transferencia psicótica no tiene la
perentoriedad de la que habla Winnicott.
Winnicott analiza diferentes Tipos de contratransferencia, porque pacientes
que revisten esta gravedad, inevitablemente hacen surgir en estos
68
momentos de excesiva demanda, el odio contratransferencial. Además el
temor: el analista también les teme.
Poder encontrarse con los sentimientos contratransferenciales, no sólo es
importante para el analista, sino para todos los que están con él.
Cuanto más sepa el analista lo que le despierta el analizante, menos
posibilidad de que actúe estos afectos sin saberlo.
Winnicott menciona 3 Tipos de contratransferencia (que veremos en el texto
más adelante)
Winnicott → Si un paciente responde atacando y agrediendo al analista, es
ilógico que el analista no sienta odio hacia él. Y este odio, en algún momento
puede ser necesario admitirlo ante el analizante. Winnicott dice que es un
tema difícil. Si bien el análisis no se termina si el analista no le admite al
analizante lo que sintió por él, a veces no puede soportarlo. Es un elemento
más de crecimiento (pero a veces los análisis se terminan antes).
Ejemplo del obsesivo: pudo escuchar que había sido insoportable, luego que
se corrió de allí.
Winnicott → esta es una cuestión delicada (la comunicación). En donde es
posible, implica transformación subjetiva importante, ese yo ha sido provisto
suficientemente.
Madre suficientemente buena: la que satisface y frustra, o sea que enseña.
Winnicott → con estos pacientes (transferencia psicótica), es tan necesaria
la función de holding (contención, abrigo, calor, amor) como la de
interpretación.
Analistas posteriores hablan del holding sin interpretación → maternaje.
La función de holding y de sostén, va de la mano de la interpretación y
reelaboración por simbolización.
La reelaboración se produce por el aquí y ahora de la experiencia vivenciada
con el analista y a partir del develamiento de lo reprimido en la tarea
interpretativa.
Razones por las cuales no reconoce la contratransferencia → ver
enumeración en ficha de Winnicott:
El analista → escuchar, amar y contener.
El analista debería sublimar el odio ⇒ no sentirlo.
Los pacientes graves producen en el analista, no la emergencia de angustia
de castración (que sería la posibilidad de encontrarse perdiendo algo. Lo
menciona a través del sueño curativo) que es lo que surge ante pacientes
con transferencia neurótica, es la angustia traumática (Winnicott no la
denomina así). La angustia propia de no perder algo, sino perderse entero,
perderse él en el otro, dejar de ser.
Ante la demanda de la transferencia psicótica → el analista es un objeto,
esto le produce la angustia traumática.
Si el analista no se encuentra con esto, lo actúa, o hace formaciones
reactivas.
En una angustia psicótica → alienado y fusionado al otro.
El analista se siente con estos pacientes, como la madre de un recién
nacido.
“La madre odia al bebé aún antes que el bebé la odie a ella”/

69
Winnicott sostiene esto y esto, va de suyo, porque la mamá es alguien con el
psiquismo ya constituido, posee un yo (más o menos maduro) con más
posibilidades elaborativas. Para odiar es necesario que haya un yo. Freud
dice lo mismo “el yo es el que ama y el que odia” (Pulsiones y destinos...).
Tiene que haber una unidad ya constituida y en afirmación para que ame y
odie: ama a los objetos que lo satisfacen y sostiene esa afirmación; y odia a
aquellos objetos que socavan esa unidad, esa armonía y que lo vivencia
como ataque, como amenaza.
El niño recién nacido se torna una amenaza para la mamá → se siente por
momentos despojada de sí por este bebé.
“Por qué una madre puede.... (ver ficha de Winnicott)”
Muchos padres no pueden encontrarse con este odio, pero lo cantan.

FICHA DE SONIA ABADI:


QUIEN TERESO LA CONOCE A ESTA?!

16 – EL ODIO EN LA CONTRATRANSFERENCIA - (1947) - Winnicott


Winnicott dice que el análisis con un psicótico, está influido por el odio en la
contratransferencia porque es un análisis molesto (tiene una pesada carga
emocional) en comparación al de un neurótico.
Psicoanalistas, psiquiatras y enfermeras que cuidan de psicóticos tienen una
pesada carga, y es inevitable odiar y temer a los pacientes.
Por ello, el analista debe analizar no sólo al paciente sino también a él
mismo, a su odio contratransferencial.
Por mucho que quiera a sus pacientes, el psiquiatra no puede evitar odiarlos
y temerlos, cuanto mejor sepa esto, menor será la incidencia del odio y el
temor en su conducta respecto de los pacientes.
El análisis de los psicóticos se hace imposible a menos que el odio del propio
analista sea consciente y bien delimitado.
Clasificación de los fenómenos contratransferenciales:
1- Anormalidad en los sentimientos de contratransferencia, y relaciones e
identificaciones fijas que están bajo represión en el analista (los puntos
ciegos freudianos). Esta contratransferencia obstaculiza el desarrollo
terapéutico.
2-Identificaciones y tendencias correspondientes a las experiencias
personales del analista y a su formación. Esta es positiva. Las
identificaciones del analista han sido posibilitadoras en él y ha logrado un
desarrollo personal producto de su propio trabajo analítico. Esto permite que
la reacción del analista no sea fija o defensiva, que no implemente defensas
ni obsesivas, ni fóbicas, sino que se trata de un analista que torna posible un
marco flexible, no se instituye rígidamente.
3-La contratransferencia objetiva (la que se pone en acto). Es la
“objetivamente verdadera”, resultado de la anterior. Refiere al amor y odio
que siente el analista como reacción ante la personalidad y comportamiento
del paciente.

70
El analista, debe poder tolerar la aparición de sentimientos en bruto que
aparecen en él, no debe negarlos. El odio que está justificado debe ser
separado y mantenido en reserva, disponible para una interpretación.
Para analizar a psicóticos hay que haber realizado primero un análisis
profundo propio, llegando a lo más primitivo, para librarse del odio
inconciente perteneciente al pasado y a conflictos internos.
Una tarea principal del analista es mantener la objetividad ante lo que le
presente el paciente, y un caso de esto, es la necesidad del analista de poder
odiar objetivamente al paciente.
El analista debe estar preparado para soportar la tensión, sin esperar que el
paciente sepa lo que está haciendo, tal vez por un largo tiempo, y para esto,
debe serle fácil asumir sus propios temores y odios.
A la larga, debe ser capaz de decirle al paciente lo que él, el analista, ha
experimentado en sí mismo, aunque puede que el análisis no llegue tan lejos.
Es muy diferente el tratamiento de pacientes que han vivido experiencias
satisfactorias en la primera infancia, las cuales se descubren en
transferencia, que el tratamiento de pacientes cuyas experiencias fueron
deficientes ya que el analista será la primera persona que aporte puntos
esenciales de tipo ambiental. Para el neurótico, la habitación caldeada, la
comodidad, el sofá, pueden simbolizar el amor materno, para el psicótico,
estas cosas constituyen la expresión física del amor del analista: el sofá es
el regazo o vientre del analista, la temperatura de la habitación es el calor
vivo del cuerpo del analista.
El analista debe mantener latente su odio. Pero…si el paciente busca odio
objetivo o justificado, debe encontrarlo, de lo contrario es imposible que se
crea capaz de encontrar amor objetivo.
El analista está en situación de madre de un recién nacido que odia al bebé
desde el comienzo, porque:
-Es un peligro para su cuerpo durante el embarazo y el parto.
-No es la concepción mental que tenía.
-Interfiere en la vida privada.
-Siente que su propia madre exige un bebé de ella, de modo que es producido
para satisfacer a su madre.
-Le hace daño en los pezones, la muerde.
-Es cruel, la trata como una sirvienta o una esclava.
-Tiene que amarlo, aún con sus excreciones.
-No come su comida, pero sí la de la tía.
Una madre (como el analista) debe ser capaz de tolerar el odio que su bebé
el inspira sin hacer nada al respecto, no puede expresárselo.
Lo más notable acerca de una madre estriba en su capacidad para recibir
tanto daño del pequeño y para odiar tanto sin pagarle a él con la misma
moneda, así como en su capacidad para esperar una recompensa que puede
o no llegar más adelante. ¿Le ayudan tal vez en esto las cancioncillas
infantiles que canta y que el bebé disfruta aunque, por suerte, no entiende?
(duérmete niño duérmete ya que viene el lobo y te comerá).

De un paciente psicótico sometido a análisis no cabe esperar que tolere su


odio hacia el analista a menos que éste sea capaz de odiarle a él.
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Creo que un análisis es incompleto si, incluso cerca de su final, al analista no
le ha sido posible decirle al paciente lo que él, el analista, hacía a
escondidas del paciente mientras éste estaba enfermo, durante las primeras
etapas. En tanto no se haga esta interpretación el paciente es mantenido en
cierta forma en la posición de un pequeño, de un pequeño incapaz de
comprender lo que debe a su madre.
El analista debe desplegar toda su paciencia, tolerancia, y confianza, debe
reconocer como necesidades los deseos del paciente, debe apartar de sí
otros intereses para estar disponible puntualmente y debe ser objetivo, debe
dar muestras de querer dar lo que en realidad solamente se da debido a las
necesidades del paciente.
Cabe que exista un largo período inicial en el cual sea imposible que el
paciente (incluso inconscientemente) aprecie el punto de vista del analista.
No se puede esperar reconocimiento debido a que, en la raíz primitiva del
paciente, no hay capacidad para la identificación con el analista; y
ciertamente el paciente no puede ver que el odio del analista
frecuentemente es engendrado precisamente por las cosas que el paciente
hace en su cruda manera de amar.
EN PACIENTES NEUROTICOS HAY UNA REEDICION DE LAS RELACIONES
OBJETALES PRIMARIAS EN EL ANALISIS, MIENTRAS QUE EN PACIENTES
GRAVES SE REALIZA UNA EDICION DE LAS SITUACIONES DE CONTENCION,
ETC, YA QUE NO HAN SIDO VIVIDAS PRIMARIAMENTE.

17 – VARIEDADES CLÍNICAS DE LA TRANSFERENCIA 1955-1956 – Winnicott


Los aportes de Winnicott sobre la transferencia refieren a la influencia que
sobre la práctica analítica ejerce la nueva comprensión de la crianza de
infantes, la cual, a su vez, proviene de la teoría analítica. Freud pudo formular
una teoría de las etapas más precoces del desarrollo emocional del individuo
(oral, anal, uretral, genital) en un momento en que la teoría se aplicaba
solamente en el tratamiento de casos neuróticos bien escogidos. (Período de
1905 a 1914 en la obra freudiana.) Los casos eran escogidos como
adecuados para el análisis si en la historia personal precoz del sujeto había
habido un cuidado infantil suficiente (provisión ambiental suficiente lo llama
Winnicott, Madre lo suficientemente buena). Esta adaptación suficiente a la
necesidad (en relación a las funciones primarias que se necesitan para
constituir el aparato), al principio había permitido al yo del individuo empezar
a existir; con el resultado de que el analista podía dar por sentadas las fases
anteriores a la instauración del yo. De esta manera a los analistas les era
posible hablar y escribir como si la primera experiencia del pequeño humano
hubiese sido la primera nutrición, y como si la relación objetal entre la madre
y el pequeño que ello entrañaba fuese la primera relación significativa.
Cuando pensamos a una madre que lleva consigo un recién nacido, o uno que
no ha nacido aún, sabemos al mismo tiempo que hay otro punto de vista: el
del pequeño si éste estuviera ahí. Y desde este punto de vista, el pequeño o
bien no se ha diferenciado o el proceso de diferenciación ha comenzado y

72
existe una dependencia absoluta con respecto al medio inmediato y a su
comportamiento.
Para nosotros es posible estudiar y utilizar esta parte vital de la vieja teoría
de una manera nueva y práctica en la labor analítica, ya sea con los casos
límite o con los casos o momentos psicóticos que se presentan en el
transcurso del análisis de pacientes neuróticos o de personas normales
(personas que pueden tener una experiencia de autonomía) .
Esta labor amplía el concepto de transferencia, ya que en el momento del
análisis de estas fases, el yo del paciente no puede suponerse como entidad
instaurada, y no puede haber una neurosis de transferencia (implica
terceridad), porque se requiere la presencia de un yo intacto, capaz de
mantener defensas contra la angustia que proviene del instinto.

Cuando se intenta salir de la identificación primaria, donde al principio hay


una dependencia absoluta, hay dos posibles resultados:
1-La adaptación ambiental a la necesidad es suficiente, de manera que
empieza a existir un yo (discriminar y complejizar un Yo) que, con el tiempo,
podrá experimentar impulsos del ello.
2-En el otro, la adaptación ambiental no es suficiente, por lo que no hay una
verdadera instauración del yo, y en su lugar se desarrolla un seudo self
(primeras defensas que se instauran para preservar al propio self)
constituido por la agrupación de innumerables reacciones ante una sucesión
de fracasos de adaptación. Cuando el medio ambiente (provisión ambiental),
en esta primera etapa se adapta con éxito, no es reconocido, ni registrado,
por lo que no hay un sentimiento de dependencia. Cuando el medio ambiente
fracasa en su tarea de adaptación activa, este fracaso se registra
automáticamente cómo un ataque que interrumpe la continuidad existencial,
que es aquello que, de no haberse interrumpido, habría formado el yo del ser
humano en vías de diferenciación.

En los casos en que se basa mi trabajo ha habido lo que yo denomino un


verdadero self oculto, protegido por un falso self. Este falso self es un
aspecto del self verdadero, (al que esconde y protege) y que reacciona frente
a los fracasos de adaptación y crea un patrón correspondiente al patrón del
fracaso ambiental. Así, el self verdadero no se ve envuelto en la reacción y
conserva su continuidad existencial aunque sufre un empobrecimiento
derivado de la falta de experiencia. El self falso puede lograr una falsa
integridad engañosa, es decir, una falsa fuerza del yo recogida del patrón
ambiental y de un medio bueno y digno de confianza, pues en modo alguno
hay que deducir que el fracaso materno precoz conduzca necesariamente a
un fracaso general del cuidado infantil. Sin embargo, el self falso no puede
experimentar vida o sentirse real. En el mejor de los casos, el falso self
desarrolla una actitud maternal fija con respecto al verdadero self a quien
sostiene del mismo modo que una madre sostiene a su bebé en el propio
principio de la diferenciación y de la salida de la identificación primaria.
Principio básico del psicoanálisis: que el inconsciente del paciente dirija la
marcha. Al enfrentarse a una tendencia regresiva, el analista debe estar
preparado para seguir la pista inconciente dada por el paciente sin salirse de
73
su papel de analista. Pero, donde hay un yo intacto, el analista puede dar por
sentados estos detalles precoces del cuidado infantil, entonces el marco del
análisis es menos importante que la la labor interpretativa.
En pacientes en que no hay un Yo intacto, el marco es más importante que la
interpretación. El comportamiento del analista, representando «el marco»,
por ser suficiente en lo que hace a la adaptación a la necesidad, es percibido
gradualmente por el paciente como algo que da pie a una esperanza de que
el verdadero self pueda por fin correr los riesgos propios e empezar a
experimentar la vida. (Paciente grave-acuñado por el falso self, tiene en el
marco del analista la posibilidad de emerger). A la larga, el self falso se
entrega al analista. Éste es un momento de gran dependencia y de verdadero
riesgo y el paciente se halla en un profundo estado de regresión. (Regresión
a los procesos precoces de desarrollo.) Este estado es también sumamente
penoso debido a que el paciente es consciente, mientras que no lo es el
pequeño en la situación originaria, de los riesgos que ello comporta.
Una de las características de la transferencia en esta fase es la forma en
que debemos tener en cuenta la presencia del pasado del paciente. Mientras
que en la neurosis de transferencia el pasado penetra en el consultorio, en
esta tarea es más acertado decir que el presente se remonta o retrocede al
pasado y es el pasado (el paciente está en regresión verdaderamente) . Así, el
analista se enfrenta con el proceso primario del paciente en el marco en el
que tuvo su validez originaria.
La adaptación suficiente por parte del analista produce un resultado que
concuerda exactamente con lo que se pretende: el cambio del centro
principal de operaciones del paciente, que pasará del self falso al verdadero
(falso self que había estado acompañando continuamente al paciente) . Por
primera vez en la vida del paciente hay ahora una oportunidad para el
desarrollo del yo, para su integración partiendo de los núcleos del yo, para su
instauración en calidad de yo corporal y también para su repudio de un
medio ambiente externo con la iniciación de las relaciones objetales. Por
primera vez el yo es capaz de experimentar los impulsos del ello y de
sentirse real al hacerlo, y a partir de aquí por fin puede hacerse un análisis
ordinario de las defensas del yo contra la angustia. En el paciente se
desarrolla la capacidad de utilizar los limitados éxitos de adaptación del
analista, de tal modo que el yo del paciente queda capacitado para empezar
a recordar los fracasos originarios, todos los cuales se hallaban registrados,
dispuestos. (Por zonas de congelamiento psíquico y no como zonas de
resistencia –Freud-) Estos fracasos tuvieron un efecto disruptivo en su
momento y el tratamiento habrá recorrido mucho camino cuando el paciente
sea capaz de coger un ejemplo del fracaso originario y sentir ira al respecto.
Sólo cuando el paciente alcance este punto podrá darse el principio de una
puesta a prueba de la realidad.( Parece ser que algo parecido a la represión
primaria atrapa a estos traumas una vez que los mismos han sido utilizados
en el tratamiento.) Se produce este cambio de la experiencia de ser
interrumpido a la experimentación de ira, el paciente hace uso de los
fracasos del analista, la clave reside en que el fracaso del analista se utiliza
y debe ser tratado como fracaso pasado, un fracaso que el paciente es capaz
de percibir y encuadrar y sentir ira sobre él. El analista necesita poder
74
utilizar sus fracasos en términos de lo que significan para el paciente y si es
posible, debe explicar cada uno de ellos aunque esto signifique el estudio de
su contratransferencia inconsciente.
En estas fases de la labor analítica, lo que llamaríamos «resistencia en la
labor con pacientes neuróticos» indica siempre que el analista ha cometido
una equivocación o que se ha comportado mal en algún detalle; de hecho, la
resistencia persiste hasta que el analista haya descubierto el fracaso y haya
tratado de explicarlo y lo haya utilizado. Si el analista se defiende a sí
mismo, el paciente perderá la oportunidad de mostrarse airado acerca de un
fracaso pasado justamente allí donde por primera vez la ira se estaba
haciendo posible. Aquí está la diferencia entre el trabajo con estos pacientes
que con pacientes neuróticos con el yo intacto.
Este trabajo resulta exigente debido en parte a que el analista debe poseer
sensibilidad respecto de las necesidades del paciente así como el deseo de
proveerle de un marco que satisfaga tales necesidades. El analista, al fin y al
cabo, no es la madre natural del paciente. También resulta exigente debido a
la necesidad de que el analista busque sus propios fracasos cuando quiera
que aparezcan resistencias. Y con todo, es sólo mediante el empleo de sus
propias equivocaciones que el analista podrá llevar a cabo la parte más
importante del tratamiento en estas fases, la parte que permite al paciente
enfadarse por primera vez por los detalles del fracaso de adaptación que (en
el momento en que ocurrió) produjo la disrupción. Es esta parte del trabajo la
que libera al paciente de su dependencia del analista.
La transferencia negativa del análisis «neurótico» es reemplazada por la ira
objetiva acerca de los fracasos del analista, por lo que una vez más tenemos
una importante diferencia entre los fenómenos de la transferencia en los dos
tipos de labor.
No debemos buscar la conciencia de nuestros éxitos de adaptación, ya que
los mismos no son percibidos a un nivel tan profundo.
Para finalizar, Winnicott dice que cuando queda completa la labor del tipo
especial que describió, hay que seguir con la labor analítica ordinaria, al
análisis de la posición depresiva y de las defensas neuróticas de un paciente
con un yo, un yo intacto, un yo capaz de experimentar impulsos del ello y de
aceptar las consecuencias.

18 – ASPECTOS METAPSICOLÓGICOS Y CLÍNICOS DE LA REGRESIÓN


DENTRO DEL MARCO PSICOANALÍTICO- (1954) – Winnicott

APUNTE DE CLASE DE LIBERMAN SOBRE ESTE TEXTO:


Para Winnicot, regresión es lo contrario de progreso y lo piensa al concepto
como dependencia del yo.
No es el concepto freudiano de regresión a una determinada fase (por ej fase
fálica).
Para Freud se regrede al autoerotismo o al narcisismo. El camino es
regrediente y lo antiguo empieza a aparecer en el presente pero viene
modificado.
Winnicott al trabajar el concepto de regresión se ocupa más de lo que pasa
con el Yo.
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Dice que el análisis no es un ejercicio técnico. Dice que el análisis debe ser
algo que debe seguir operando aun cuando ya no hagamos análisis. Cada
paciente tiene su propio ritmo y su propio curso y los rasgos más
importantes de ese proceso emanan del paciente.
El análisis no esta hecho para hacer sentir bien al terapeuta sino al paciente.
Diferencia también entre técnica y ejecución del tratamiento.
El tratamiento es un juego sin reglas, se inventa. Uno debe respetar la
singularidad de cada uno.
Dice que hay que escoger cuidadosamente los casos porque así evitamos
enfrentarnos a cosas que nos desagraden, lo mismo pasa si tengo prejuicios.
También debo evitar tomar pacientes cuya problemática esté más allá de
nuestro equipamiento técnico.
La elección de casos simplifica la clasificación, por ello la importancia del
ensayo previo.
Dice que hay aparatos psíquicos con un Yo intacto y otros que no.
Las dificultades más grandes son de relaciones interpersonales. Aquí, la
técnica a usar no difiere de la de Freud.
Hay pacientes en cuyo análisis uno debe enfrentarse con las primeras fases
del desarrollo hasta la instalación de la personalidad completa y la
implementación del espacio y tiempo. Con ellos, hay que hacer un trabajo
previo de holding o sostén para ver si después podemos hacer un análisis
al estilo freudiano.
La regresión para Winnicott está vinculada a la dependencia.
Potencial heredado: todos nacemos con la capacidad de desarrollo y
crecimiento. Luego se vera si se detiene ese potencial dependiendo de que la
madre haya sido suficientemente buena.
Con pacientes graves cobra importancia el marco más que la interpretación.
El marco inspira confianza y actuamos como sostén tanto físico como de
provisión ambiental (Que es una relación espacial en el tiempo). Se trata de
satisfacer la necesidad y no el deseo.
Ej si el paciente necesita tranquilidad uno puede y debe estar quieto y
callado.
Así el paciente adquiere confianza. Para que al paciente logre esa confianza
uno tiene que estar bien analizado, y tiene que brindar un seguro, y uno tiene
que ser una persona madura, capaz de hacer interpretaciones penetrantes y
exactas; así se respeta el proceso personal.
Habla también de la puntualidad, dice que siempre debemos estar
esperándolos.
Para un paciente en regresión (muy dependiente), el diván es la madre,
ocupa el lugar que la madre ocupó en algún momento del pasado. Por eso,
puede mojarlo, babearlo, etc. Y a esto no se lo interpreta; en estos casos
sólo hacemos una provisión ambiental ya que aquello que no fue con la
madre lo tenemos que proveer.
Dice que hay que escuchar sin morirse ni vengarse. Hay que contener la ira
o la angustia.
Ellos, los pacientes, deben saber que tienen un lugar en nosotros.
Al final del texto dice que los pacientes en el análisis pueden utilizar los
fracasos del analista.
76
RESUMEN DE WINNICOTT SOBRE ESTE TEXTO:
Llama la atención como se produce la regresión en el marco psicoanalítico.
Algunos tratamientos exitosos en adultos y niños, demuestran el empleo
creciente de las técnicas que permiten la regresión. El psicoanalista,
familiarizado con la técnica necesaria para el tratamiento de la
psiconeurosis, puede comprender la regresión y la implicación teórica de las
esperanzas del paciente propias de la necesidad de efectuar la regresión.
La regresión puede presentarse en cualquier grado, localizada y
momentánea, total o involucrando la vida total de un paciente durante una
fase. Las regresiones menos severas ofrecen un material fructífero para la
investigación.
De este estudio surge una nueva comprensión del «verdadero self» y del
«falso self así como del «yo observador» y de la organización del yo que
permite que la regresión sea un mecanismo curativo, que queda en potencia
a no ser que exista una nueva adaptación ambiental digna de confianza que
el paciente puede utilizar para corregir el fracaso originario de adaptación.
Aquí la labor del analista se enlaza con la realizada dentro de los cuidados
recibidos por el pequeño, la amistad, el disfrute de la poesía, y de las
inquietudes culturales en general. Pero el psicoanálisis puede permitir y
utilizar el odio y la ira propios del fracaso originario, efectos importantes que
son susceptibles de destruir el valor de la terapia llevada a cabo por métodos
no analíticos. Al recobrarse de la regresión, el paciente, cuyo ser estará más
rendido ante el yo, necesita del análisis ordinario tal como se ha creado para
el control de la posición depresiva y del complejo de Edipo en las relaciones
interpersonales. Por ello, el estudiante debe adquirir pericia antes de
proceder al estudio de la regresión en el análisis de casos no psicóticos
cuidadosamente escogidos. El trabajo preliminar puede hacerse por medio
del estudio del marco del psicoanálisis clásico.
Windaus:
Yo observador: Resto de registro de lo manifiesto susceptible de
hacerse conciente.
Falso self: Significa Carácter
La regresión: No es tópica, como Freud, sino hacia la dependencia.
Tranquilización: No tenemos la función de tranquilizar, pero si somos
efecto.
El análisis no es solamente un ejercicio técnico. Es algo que somos capaces
de realizar cuando hemos alcanzado una fase determinada en la adquisición
de una técnica básica. Lo que somos capaces de hacer nos permite cooperar
con el paciente en el seguimiento del proceso, que en cada paciente tiene su
propio ritmo y su propio curso; todos los rasgos importantes de este proceso
emanan del paciente y no de nosotros en tanto analistas.
Por eso, es preciso tener presente la diferencia entre la técnica y la
ejecución del tratamiento. Es posible llevar a cabo un tratamiento con una
técnica limitada y, a la inversa, con una técnica altamente evolucionada es
posible fracasar en la puesta en práctica del tratamiento.

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Mediante el método legítimo de escoger cuidadosamente los casos podemos
evitar enfrentarnos con determinados aspectos de la naturaleza humana que
por fuerza nos llevarían más allá de nuestro equipamiento técnico.
Agrupación de los pacientes según el equipamiento técnico que requieran
del analista:
1- funcionan como personas completas y sus dificultades corresponden al
reino de las relaciones interpersonales. La técnica para el tratamiento de
estos pacientes es propia del psicoanálisis tal como lo desarrolló Freud.
2-la personalidad empieza a ser completa; de hecho cabe decir que el
análisis se refiere a los primeros acontecimientos que corresponden y siguen
inherentemente no sólo a la consecución de la personalidad completa sino
también a la unión del amor y el odio y al reconocimiento creciente de la
dependencia. Éste es el análisis de una fase de la inquietud, o de lo que es
conocido bajo el término de «posición depresiva». Estos pacientes requieren
el análisis del estado anímico. La técnica empleada para este fin no difiere
de la que se emplea con los pacientes de la primera categoría; sin embargo,
surgen algunos problemas nuevos relacionados con el aumento de la gama
de material clínico tratada. lo que tiene importancia aquí es la idea de la
supervivencia del analista en calidad de factor dinámico.
3-Pacientes cuyo análisis debe enfrentarse con las primeras fases del
desarrollo emocional antes y hasta la instauración de la personalidad como
entidad, antes de la consecución del estado de unidad espacio-tiempo. La
estructura personal todavía no está firmemente asentada. Con respecto a
este tercer grupo, el énfasis recae en la dirección o control y a veces,
durante largos períodos, hay que postergar la labor analítica corriente en
beneficio del control.
En términos de medio ambiente, los del primer grupo tienen dificultades en
su vida hogareña, dando ésta por sentada en el período de prelatencia y
dando también por sentado un desarrollo satisfactorio en las fases infantiles.
En el segundo grupo, el análisis de la posición depresiva, nos enfrentamos
con la relación madre-niño, especialmente cerca del momento en que el
término «destete» empieza a cobrar significado. La madre sostiene una
situación en el tiempo. En el tercer grupo entra el primitivo desarrollo
emocional, en el cual la madre debe literalmente sostener al pequeño.
Para Winnicott, la palabra «regresión» significa simplemente lo contrario de
progreso. Progreso es la evolución del individuo, del psiquesoma de la
personalidad y de la mente con (a la larga) la formación del carácter y la
socialización. El progreso empieza en una fecha sin duda anterior al
nacimiento. Detrás del progreso hay un impulso biológico. Uno de los dogmas
del psicoanálisis es que la salud implica continuidad con respecto a este
progreso evolucionista de la psique y que la salud es la madurez del
desarrollo emocional apropiado a la edad del individuo, madurez, o sea, en
relación con este progreso evolucionista.Después dice que no puede haber
una sencilla inversión del progreso. Para que se produzca la inversión de este
progreso en el individuo tiene que haber una organización que permita la
regresión.
Como:

78
1-Un fracaso en la adaptación por parte del medio, que produce el desarrollo
de un self falso. (El déficit del desarrollo del propio self, se produce una
defensa que da lugar al falso self)
2-Una creencia en la posibilidad de una corrección del fracaso originario
representada por la capacidad latente para la regresión, que entraña una
compleja organización del yo. (La posibilidad de poder tener esperanza de
que lo originario aparezca y crezca.)
3-Un medio ambiente especializado (analista que posee de un marco, o
forma de procesar) seguido por la regresión real.
4-Un nuevo desarrollo emocional hacia adelante, con complicaciones.

No es útil emplear la palabra «regresión» siempre que se presente un


comportamiento infantil. La palabra «regresión» ha adquirido un sentido
popular que no tenemos por qué adoptar. Cuando en psicoanálisis hablamos
de regresión damos a entender la existencia de una organización del yo y de
una amenaza de caos. Winnicott considera la idea de la regresión dentro de
un mecanismo muy organizado de defensa del yo, mecanismo que implica la
existencia de un self falso.
En la teoría del desarrollo del ser humano hay que incluir la idea de que es
normal y sano que el individuo pueda defender el self contra un fracaso
específico del medio ambiente mediante la congelación de la situación de
fracaso. Junto a esto va la suposición inconsciente (susceptible de
convertirse en una esperanza consciente) de que más adelante habrá
oportunidad para una experiencia renovada en la cual la situación de fracaso
pueda ser descongelada y reexperimentada, con el individuo en estado de
regresión, dentro de un medio que esté realizando una adaptación adecuada.
Afirma, que, la teoría de que la regresión es parte de un proceso curativo, es
un fenómeno normal que puede ser estudiado adecuadamente en la persona
sana. En la persona muy enferma hay poca esperanza de que se produzca
una nueva oportunidad. En el caso extremo el terapeuta necesitaría
acercarse al paciente y presentarle activamente una buena maternalización,
experiencia que el paciente no hubiese podido esperar.
En la teoría psicoanalítica, afirmamos que en el curso del desarrollo
instintivo de las fases pregenitales las situaciones desfavorables pueden
crear puntos de fijación en el desarrollo emocional del individuo. En una fase
posterior, por ejemplo, la fase de dominio genital, es decir, cuando toda la
persona se halla involucrada en relaciones interpersonales, la angustia
puede conducir a una regresión en términos de cualidad instintiva hasta la
regresión actuante en el punto de fijación, cuya consecuencia es el refuerzo
de la situación originaria de fracaso, esta teoría no hay que abandonarla,
pero hay que examinarla.
Los analistas consideran que lo más normal es que existan situaciones
pregenitales buenas a las que el individuo puede regresar cuando se halle en
dificultades en una fase posterior. Se trata de un fenómeno de la salud. De
esta manera ha nacido la idea de que hay dos clases de regresión con
respecto al desarrollo instintivo, una que consiste en regresar a una
situación precoz de fracaso y otra a una situación precoz de éxito. Winnicott
agrega: En el caso de la situación de fracaso ambiental lo que vemos es
79
prueba de unas defensas personales organizadas por el individuo y que
requieren análisis. En el caso más normal de la situación precoz de éxito lo
que vemos es más evidentemente el recuerdo de la dependencia y por
consiguiente nos encontramos con una situación ambiental más que con una
organización personal de defensa. La organización personal no es tan obvia
debido a que ha permanecido fluida, y menos defensiva. Winnicott se está
apoyando en una suposición : que hacia el principio teórico el fracaso
personal es menor y que a la larga es sólo un fracaso de la adaptación
ambiental.
Por lo tanto, nos ocupamos, no sólo de la regresión a unos puntos de fijación
buenos y malos en las experiencias instintivas del individuo, sino también de
la regresión a unos puntos buenos y malos en la adaptación ambiental a las
necesidades del yo y del ello en la historia del individuo.
Winnicott dice que podemos pensar en términos de fases genitales y
pregenitales del desarrollo de la cualidad instintiva, podemos utilizar la
palabra «regresión» simplemente como antítesis de progreso, un viaje de
retorno de lo genital a lo fálico, de lo fálico a lo excretorio, de lo excretorio a
lo ingestivo. Pero, tenemos que admitir que hay una gran parte de material
clínico que no encaja en el marco de esta teoría.
La alternativa consiste en poner el énfasis en el desarrollo del yo y en la
dependencia, y en este caso cuando hablamos de regresión debemos hablar
inmediatamente de la adaptación ambiental en sus éxitos y en sus fracasos.
Debemos recordar siempre que el resultado final de nuestro pensamiento
sobre el desarrollo consiste en un narcisismo primario, donde el medio
sostiene al individuo y este, al mismo tiempo, no conoce ningún medio y esta
fundido con el.
A veces una regresión organizada se confunde con el replegamiento
patológico y con escisiones defensivas de diversa índole. Estos estados se
relacionan con la regresión en el sentido de que son organizaciones
defensivas. La organización que hace que la regresión sea útil tiene una
cualidad distinta de las demás organizaciones de defensa, por cuanto lleva
consigo la esperanza de una nueva oportunidad de descongelar (proceso de
neogenesis, o sea que se construye el aparato) la situación congelada, así
como una oportunidad para que el medio ambiente, o sea, el medio ambiente
actual, realice una adaptación adecuada aunque tardía.

Winnicott divide a la obra de Freud en dos partes:


1. Está la técnica del psicoanálisis, donde el material presentado por el
paciente debe ser entendido e interpretado.
2. Está el marco dentro del cual este trabajo se lleva a cabo.(versión
winnicotteana del encuadre freudiano)
1-A una hora prefijada diariamente, cinco o seis veces a la semana, Freud se
colocaba al servicio del paciente. (La hora era fijada a mayor conveniencia
del analista y del paciente.) El analista se hallaba allí, puntualmente, vivo,
respirando.
2-Durante el breve período de tiempo fijado (cerca de una hora) el analista se
mantenía despierto y se preocupaba por el paciente.

80
3-El analista expresaba amor por medio del interés positivo que se tomaba
por el caso, y expresaba odio por su mantenimiento estricto de la hora de
comenzar y la de acabar, así como en el asunto de los honorarios. El odio y el
amor eran expresados honradamente, es decir, no eran negados por el
analista.
4-El objetivo del análisis era el establecer contacto con el proceso del
paciente, comprender el material presentado, comunicar tal comprensión por
medio de las palabras. La resistencia entrañaba sufrimiento y podía ser
suavizada por medio de la interpretación.
5-Esta labor se realizaba en una habitación, tranquila, iluminada
apropiadamente, pero sin que la luz diese directamente en el rostro, estaría
confortablemente caldeada. El paciente se tumbaba en un diván, es decir,
estaba cómodo.
6-El analista se abstiene de juzgar moralmente la relación, no se entromete
con detalles de su vida e ideas personales y no toma partido.
7-En la situación analítica el analista es mucho más digno de confianza que
el resto de la gente en la vida normal.
8-Hay en el análisis una distinción muy clara entre la realidad v la fantasía,
de manera que el analista no recibe ningún daño a causa de algún sueño
agresivo.
Para Freud hay tres personas, una de las cuales se halla excluida de la
habitación analítica. Si sólo intervienen dos personas, entonces es que ha
habido una regresión del paciente en el marco analítico, y el marco
representa la madre con su técnica y el paciente es un niño pequeño.

Hasta este punto la tesis de Winnicott es que:


1-La enfermedad psicótica está relacionada con el fracaso ambiental en una
fase precoz del desarrollo emocional del individuo.
2-El sentimiento de futilidad (poca importancia) y de irrealidad es propio del
desarrollo de un self falso que se desarrolla como protección del self
verdadero.
3-El marco del análisis reproduce las técnicas de maternalización más
tempranas. Invita a la regresión por su confiabilidad.
4-La regresión de un paciente es un retorno organizado a una dependencia
precoz o doble dependencia. El paciente y el marco se funden en la situación
originaria de éxito del narcisismo primario. La marcha partiendo del
narcisismo primario vuelve a iniciar se con el self verdadero capacitado para
afrontar situaciones de fracaso ambiental sin organización de las defensas
que implican un falso self que protege a un self verdadero.
5-Hasta este punto la enfermedad psicótica solamente puede ser aliviada por
una provisión ambiental especializada e interrelacionada con la regresión del
paciente. El progreso a partir de la nueva posición, con el verdadero self
rendido ante el yo total, puede entonces estudiarse en términos de los
procesos complejos del crecimiento individual.

En la práctica se registra la siguiente secuencia de acontecimientos:


1-La provisión de un marco que inspira confianza.

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2-La regresión del paciente al estado de dependencia, con la debida
sensación de riesgo que ello comporta.
3-El paciente siente un nuevo sentido del self, y el self hasta ahora oculto se
rinde ante el yo total. Una nueva progresión de los procesos individuales que
se habían detenido.
4-Una descongelación de la situación de fracaso ambiental.
5-Partiendo de la nueva posición de fuerza del yo, la ira relacionada con el
fracaso ambiental precoz, sentido en el presente y expresado.
6-Retorno de la regresión a la dependencia siguiendo un progreso ordenado
hacia la independencia.
7-Las necesidades y deseos instintivos se hacen realizables con auténtica
vitalidad y vigor.

Ahora es necesario hacer un comentario sobre el diagnóstico de la psicosis:


hay que distinguir entre aquellos pacientes cuyas defensas se hallan en un
estado caótico y aquellos que han sido capaces de organizar una
enfermedad. Seguramente, en caso de aplicar el psicoanálisis a la psicosis,
dicho tratamiento tendrá mayores probabilidades cuando se trate de una
enfermedad muy organizada.
En la medida en que el paciente esté en regresión (sea momentáneamente, o
durante un largo período de tiempo) el diván es el analista, los cojines son
pechos, el analista es la madre en un determinado momento del pasado. Con
el paciente en estado de regresión la palabra «deseo» es incorrecta; en su
lugar utilizamos la palabra necesidad. Si un paciente en estado de regresión
necesita tranquilidad, entonces, sin ella, no puede hacerse nada en absoluto.
Si la necesidad no es satisfecha el resultado no es ira, sino tan sólo una
reproducción de la situación de fracaso ambiental que detuvo el proceso de
crecimiento del self. La capacidad del individuo para «desear» ha sido objeto
de interferencias y presenciamos la reaparición de la causa originaria del
sentimiento de futilidad. El paciente en estado de regresión se halla próximo
a revivir las situaciones de sueño y recuerdo; un acting out del sueño puede
ser la forma en que el paciente descubra lo que es urgente, y el hablar de lo
que se ha representado (acted out) sigue al acto pero no puede precederlo.
Otro detalle es que la regresión a la dependencia forma parte esencial del
análisis de los fenómenos de la primera infancia, y si el paciente moja el
diván, se ensucia o babea, sabemos que ello es propio de la situación y que
no se trata de una complicación. La interpretación está de más, y de hecho
las palabras o incluso los movimientos pueden echar a perder el proceso y
resultar excesivamente dolorosos para el paciente.
Un elemento importante de esta teoría es el postulado del yo observador.
Dos pacientes que se asemejan mucho en su aspecto clínico inmediato
pueden ser muy diferentes en lo que respecta al grado de organización del yo
observador. En un extremo, el yo observador casi es capaz de identificarse
con el analista y puede producirse una recuperación de la regresión al final
de la sesión analítica. En el otro extremo hay muy poco yo observador y el
paciente es incapaz de recobrarse de la regresión en la sesión analítica, y
debe ser cuidado. La representación o acting out debe ser tolerada en esta
clase de labor y, cuando se produce en la sesión, el analista tendrá por
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necesidad que desempeñar un papel aunque generalmente sólo en forma
simbólica. No hay nada que resulte más sorprendente, tanto para el paciente
como para el analista, que las revelaciones que se producen en estos
momentos de acting out, que, en el análisis, es sólo el principio y debe ir
siempre seguido por la expresión verbal de este nuevo fragmento de
comprensión. Aquí se da la secuencia siguiente:
1-Un juicio acerca de lo que sucedió durante el acting out.
2-Un juicio acerca de lo que se necesitaba del analista. De esto puede
deducirse:
3-Lo que salió mal en la situación de fracaso ambiental originaria. Esto
produce cierto alivio, pero es seguido por:
4-La ira perteneciente a la situación de fracaso ambiental originaria. Esta ira
tal vez se experimenta por primera vez, y puede que el analista deba tomar
parte dejándose utilizar con respecto a este fracaso más que con respecto a
sus éxitos. Esto resulta desconcertante si no se entiende bien. Los progresos
se han realizado por medio del cuidadoso intento de adaptación llevado a
cabo por el analista, y sin embargo lo que se destaca como importante en
este momento es el fracaso debido a que es una reproducción del fracaso o
trauma originario. En los casos favorables, por último, sucede lo siguiente:
5-Un nuevo sentimiento del self en el paciente así como un sentimiento del
progreso que significa verdadero crecimiento. Esto último es lo que tiene que
constituir la recompensa del analista, quien lo advierte por su identificación
con el paciente. No siempre llegará una fase ulterior en que este último esté
en condiciones de comprender la tensión que el analista ha soportado y sea
capaz de agradecérselo sinceramente. Esta tensión del analista es
considerable, especialmente si el cuadro se ve complicado por la falta de
comprensión unida a una contratransferencia negativa e inconsciente.

Observaciones básicas sobre el tema de la regresión organizada a la


dependencia.
Ésta es siempre penosa para el paciente:
1-en un extremo se halla el paciente razonablemente normal; aquí el dolor es
experimentado casi constantemente;
2-a medio camino nos encontramos con todos los grados de reconocimiento
penoso de la precariedad de la dependencia y de la doble dependencia
(cuando no tienen experiencia clínica esta bien que se piensen)
3-en el otro extremo se halla el caso propio del hospital psiquiátrico; aquí es
de suponer que el paciente no sufre a causa de la dependencia. El
sufrimiento es resultado del sentimiento de futilidad, irrealidad, etc. ( Formas
disociativas de la subjetividad)

Es innegable que de la experiencia de la regresión se obtenga una


satisfacción extrema. No se trata de una satisfacción sensual ( no es deseo
del sueño o síntoma), sino que se origina en que la regresión alcanza y
aporta un punto de partida, lo que yo llamaría un lugar desde el cual actuar.
Se alcanza el self. El sujeto establece contacto con los procesos básicos del
self que constituyen el verdadero desarrollo, y lo que a partir de aquí sucede
es percibido como real. ¿Qué hacen los analistas cuando aparece la
83
regresión? Algunos, crudamente, dicen: ¡Siéntese! ¡Súbase los calcetines!
¡Despierte! ¡Hable! Pero esto no es psicoanálisis. Otros dividen su trabajo en
dos partes, aunque por desgracia no siempre reconocen plenamente lo
siguiente:
1-son estrictamente analíticos (asociaciones libres de palabras;
interpretación con palabras; ninguna
2-tranquilización); y también
3-actúan intuitivamente.
Aquí surge la idea del psicoanálisis como arte. Algunos dicen: imposible de
analizar, y arrojan la toalla. Algún hospital psiquiátrico se hace cargo del
caso: ¿a qué paciente le interesa ser el poema o el cuadro de otra persona?

En el desarrollo precoz del ser humano, el medio ambiente que se comporta


bien (es decir, que realiza una adaptación activa suficiente) da lugar al
crecimiento personal. Entonces los procesos del self pueden seguir activos,
en una línea ininterrumpida de crecimiento vivo. Si el medio ambiente no se
comporta lo bastante bien, el individuo se encuentra metido en unas
reacciones ante los ataques, viéndose interrumpidos los procesos del self. Si
este estado de cosas alcanza un límite cuantitativo, el núcleo del self
empieza a ser protegido; hay un retraso, el self es incapaz de seguir
progresando a menos y en tanto que el fracaso ambiental sea corregido. Con
el self verdadero protegido, se desarrolla un falso self edificado sobre la base
de una defensa-sumisión, la aceptación de la reacción ante los ataques. El
desarrollo de un falso self constituye una de las más afortunadas
organizaciones de defensa creadas para la protección del núcleo del
verdadero self, y su existencia da por resultado el sentimiento de futilidad.
Mientras el centro de operaciones del individuo se halla en el self falso,
existe un sentimiento de futilidad, y en la práctica nos encontramos con el
cambio al sentimiento de que la vida vale la pena en el momento en que el
centro de operaciones pasa del self falso al self verdadero, incluso antes de
que el núcleo del self se rinda del todo ante el yo total.

Winnicott formula el principio fundamental de la existencia: aquello que


procede del verdadero self se siente como real (más adelante como bueno)
sea cual fuere su naturaleza, por muy agresivo que sea; aquello que sucede
en el individuo como reacción a los ataques ambientales se siente como
irreal, fútil (más adelante malo), por muy satisfactorio que resulte
sensualmente.

Winnicott diferencia el concepto de regresión contrastándolo con el


concepto de tranquilización: primero dice que la tranquilización no forma
parte de la técnica psicoanalítica. Al enseñar el psicoanálisis debemos
seguir hablando en contra de la tranquilización. Luego dice que, examinando
el asunto un poco más, vemos que esta afirmación peca de simplista. No se
trata simplemente de una cuestión de tranquilización o no tranquilización. De
hecho, es necesario examinar toda la cuestión. ¿Qué es la tranquilización?
¿Qué podría resultar más tranquilizador que encontrarse a uno mismo bien
analizado, que hallarse en un marco seguro a cargo de una persona madura,
84
capaz de hacer interpretaciones penetrantes y exactas, y ver cómo se
respeta el proceso personal? Es una tontería negar la presencia de la
tranquilización en la situación analítica clásica. Todo el marco en el que se
desarrolla el psicoanálisis constituye una enorme tranquilización,
especialmente en lo que respecta a la objetividad y comportamiento del
analista y a las interpretaciones transferenciales que, en lugar de explotar
vanamente la pasión de un momento, la utilizan constructivamente. Es
mucho mejor hablar de esta cuestión de la tranquilización en términos de
contratransferencia. La formación de reacciones en el comportamiento del
analista es perjudicial, no porque se manifiesten en forma de
tranquilizaciones y negaciones, sino porque son la representación de
elementos inconscientes y reprimidos del analista, elementos que significan
una limitación en la labor del analista.

¿Qué les pido que hagan a los analistas acerca de estas cuestiones en su
labor práctica?
1. No les pido que acepten pacientes psicóticos.
2. Nada de cuanto he dicho afecta a los principios de la labor analítica
corriente en la medida en que
a. el analista se halle en la primera década de su carrera analítica;
b. el caso sea verdaderamente neurótico (y no psicótico).
3. Lo que sí sugiero es que mientras los analistas esperen estar en
condiciones -a través de su creciente experiencia personal de encargarse
de un caso en que la regresión sea indispensable, es mucho lo que pueden
hacer para prepararse:
a. vigilar la actuación de los factores del marco;
b. vigilar los ejemplos leves de regresión con terminación natural que
aparecen en el curso de las sesiones analíticas; y
c. vigilar y utilizar los episodios regresivos que suceden en la vida del
paciente fuera del análisis, episodios, me permito decir, que por lo
general son desperdiciados, con gran empobrecimiento del análisis
El principal efecto de estas ideas que propongo, consistirá en un empleo más
exacto, rico y provechoso, de los fenómenos del marco en los análisis
corrientes de pacientes no psicóticos, produciendo, a mi modo de ver, un
nuevo enfoque de la comprensión de la psicosis y su tratamiento por parte de
psicoanalistas que estén ejerciendo el psicoanálisis.

19 – LA CONTRATRANSFERENCIA - Winnicott (1959)

Trabajo presentado en un simposio sobre la Contratransferencia, organizado


por la Sección Médica de la British Psychological Society, en 1959.

Winnicott inicia el texto haciendo algunas objeciones a cierta terminología


utilizada por Fordham y Jung.
Dice que debemos, previo a hablar de la contra-transferencia, debemos
discutir el tema de la transferencia y ver que sucede con ella en la actitud
profesional.

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Menciona que en jurmento hipocrático tenemos la prohibición de no cometer
adulterio con una paciente.
Este punto supone el pleno reconocimiento de un aspecto de la
transferencia, la necesidad que experimenta el paciente de idealizar al
médico, y de enamorarse de él, de soñar.
Freud admitió el desarrollo de toda una gama de fenómenos subjetivos en la
relación profesional; en efecto, el análisis del propio analista implicaba el
reconocimiento de que éste se encuentra bajo tensión al mantener una
actitud profesional. No estoy diciendo que el análisis del analista pretenda
liberarlo de la neurosis; se trata de aumentar la estabilidad del carácter y la
madurez de la personalidad del profesional, que constituyen la base de su
trabajo y de nuestra capacidad para mantener una relación profesional.
El trabajo del analista es un estado especial, es decir, que su actitud es
profesional. El trabajo se realiza con un encuadre profesional. En este
encuadre damos por sentado que el analista no está sometido a trastornos
de la personalidad y el carácter de un tipo o grado tal que impidan mantener
la relación profesional, o que para mantenerla obliguen a pagar el alto costo
que suponen las defensas excesivas. La actitud profesional se parece al
simbolismo, en cuanto supone una distancia entre el analista y el paciente.
El símbolo está en una brecha entre el objeto subjetivo y el objeto percibido
objetivamente. Entre el paciente y el analista está la actitud profesional del
analista, su técnica, el trabajo que realiza con su mente.
En mi trabajo analítico, las ideas y los sentimientos acuden a la mente, pero
antes de formular una interpretación los examino, esto no significa que los
sentimientos no participen. Por un lado, puedo sentir dolor de estómago, pero
eso no afecta mis interpretaciones; por otra parte, tal vez una idea del
paciente me ha estimulado erótica o agresivamente, pero tampoco este
hecho afecta por lo común mi trabajo interpretativo, lo que diga, el modo o el
momento en que lo diga.
Durante la sesión el analista es objetivo, el efecto importante del propio
análisis del analista en relación con esto consiste en que ha fortalecido su
yo de modo tal que puede seguir profesionalmente involucrado y hacerlo sin
demasiada tensión.
En la medida en que esto sea cierto, la palabra contratransferencia puede
designar los rasgos neuróticos que malogran la actitud profesional y
perturban el curso del proceso analítico tal como lo determina el paciente.
(Puntos ciegos)
Esto es así, salvo con cierto tipo de diagnóstico que modifica la totalidad del
problema.
El tema en discusión es ahora el rol del analista: este rol debe variar según el
diagnóstico del paciente. El cambio se origina en el hecho de que me refiero
al manejo y tratamiento de casos fronterizos para los cuales la palabra
psicótico es más apropiada que la palabra neurótico. Pero la gran mayoría de
las personas que acuden a nosotros en busca de psicoanálisis no son
psicóticas, y a los estudiantes hay que enseñarles en primer lugar el análisis
de los casos no-psicóticos. Dos tipos de casos modifican completamente la
actitud profesional del terapeuta:

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1-Uno es el paciente con tendencia antisocial:
Este paciente está reaccionando permanentemente a una deprivación. Su
enfermedad, o el aspecto esperanzado que hay en ella, obliga al terapeuta a
corregir y a continuar corrigiendo las fallas del yo auxiliar (la madre) que
alteró el curso de la vida del paciente. Lo único que el terapeuta puede
hacer, es aprovechar lo que sucede para llegar a un enunciado preciso de la
deprivación o las deprivaciones originales, tal como las percibió y sintió el
paciente en su niñez. Esto supone trabajar o no con el inconsciente del
paciente. Un terapeuta completamente comprometido en el trabajo con
pacientes que presentan una tendencia antisocial no estaría en una buena
posición para comprender la técnica psicoanalítica, la operación de la
transferencia o la interpretación de la neurosis de transferencia. Nosotros
tratamos de no derivar los casos antisociales a nuestros estudiantes de
psicoanálisis precisamente porque con esos casos no podemos enseñar
psicoanálisis. Se los trata mejor de otro modo.
2-El otro es el paciente que necesita una regresión:
Para generar un cambio significativo, el paciente tendrá que atravesar una
fase de dependencia infantil. Tampoco en este caso puede enseñarse
psicoanálisis, aunque sí practicarlo en una forma modificada. La dificultad
consiste aquí en el diagnóstico, en la localización de la falsedad de la
personalidad falsa que oculta al self verdadero inmaduro. Para que en este
caso el self verdadero oculto se haga reconocer, el derrumbe del paciente
formará parte del tratamiento, y el analista tendrá que ser capaz de
interpretar el rol de la madre para el infante del paciente. Esto significa
brindar un yo auxiliar en gran escala. El analista tendrá que seguir orientado
hacia la realidad externa, mientras de hecho se identifica con el paciente,
incluso se fusiona con él. El paciente debe volverse absolutamente
dependiente, y esto vale aunque exista una parte sana de la personalidad
que mientras tanto actúe como aliado del analista y de hecho le diga cómo
debe comportarse.
El psicótico fronterizo gradualmente atraviesa las barreras que yo he
denominado la técnica del analista y la actitud profesiona l, y obliga a una
relación directa de tipo primitivo, incluso al extremo de la fusión. Esto se
hace de un modo gradual y ordenado, y la recuperación es
consecuentemente ordenada. No se debe colocar a los estudiantes en la
situación de quedar relacionados con las necesidades primitivas de los
pacientes psicóticos, porque pocos podrán soportarlo.
Por otra parte, en una práctica psicoanalítica adecuadamente organizada hay
lugar para algunos pacientes que cruzan la frontera profesional, y que nos
someten a esas pruebas especiales y formulan las exigencias que en esta
discusión nosotros parecemos estar abarcando con el término
"contratransferencia".
Luego menciona a una paciente que lo golpeó. “Lo que yo le dije entonces no
puede publicarse. No fue una interpretación, sino la reacción a un hecho. La
paciente atravesó la línea blanca profesional y obtuvo un poco de lo que soy
realmente; creo que ella lo sintió como real. Pero una reacción no es
contratransferencia”.

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20 - DEL CONSULTORIO Y EL DIVÁN A LA CAMA DEL ENFERMO – BENYAKAR

Definición de algunos conceptos centrales:


Distinguimos entre “situación” y vivencia. Toda situación, por mas terrible o
destructiva que sea, puede o no, provocar una vivencia traumática. Suele
generalizarse a priori, y por ello denominar a guerras, terremotos, accidentes
y violaciones, bajo el rótulo de “situaciones traumáticas”. Como si lo
traumático fuera la situación.
Los eventos se diferencian entre sí, por su potencial incisivo o disruptivo en
el psiquismo. Por lo tanto, llamamos al accidente “situación disruptiva” y no
“situación traumática”.
-SITUACION: HECHO OBJETIVO
-VIVENCIA: HECHO SUBJETIVO
-SITUACION DISRUPTIVA: HECHO POTENCIALMENTE TRAUMATICO DONDE
ESTA EN PELIGRO LA -INTEGRIDAD FISICA O PSIQUICA DEL SUJETO Y/O SU
VIDA.
-VIVENCIA TRAUMATICA: ARRASA AL SUJETO, EL CUAL NO TIENE
HERRAMIENTAS PARA RESPONDER ANTE ELLA, LO PARALIZA EN LO
SIMBOLICO Y EN LA ACCION.
Cualquier situación fáctica amenazante, independientemente de lo que
significa en sí misma, puede ser experimentada como una Vivencia
traumática o como una vivencia de estrés.
El DSM IV propone el concepto de Estrés port Traumático aduciendo que el
estrés y el trauma tienen la misma categoría. Nosotros postulamos que lo
estresogénico y lo traumatogénico, no sólo se diferencian, sino que se
contraponen. El orden de los estresogénico se refiere a la reacción del
psiquismo ante la amenaza, mientras que lo traumatogénico, se caracteriza
justamente por la falta de detección de la amenaza.
Definimos vivencia trumática, como el colapso de las relaciones entre lo
psíquico, social, temporal y espacial.
Esta es una vivencia de vacío, que emerge intempestivamente en el
psiquismo. Es una vivencia a-verbal. No es que el daminificado no encuentra
las palabras para expresar lo vivido, no las tiene ni las tendrá.
A modo de metáfora, diríamos que la vivencia traumática es un agujero en el
psiquismo. Este vacío se produce porque el impacto, entre lo acaecido y lo
vivenciado, no pudo ser metabolizado.
Si bien la sintomatología que emerge, tanto en la vivencia de estrés como en
la vivencia traumática, puede ser muy similar, destacamos que su etiología y
su dinámica, son abismalmente diferentes, por tanto, su trataiento también
lo será.
Los pacientes físicamente lesionados, reciben en forma constante
información sobre su organismo acerca de la pérdida del equilibrio biológico
o funcnioal en el que se encontraban anteiormente. El rol del psiquiatra-
psicoanalista, en estos casos es doble, por un lado acompañándolo a
procesar la información acerca de su estado físico, y por el otro, apoyándolo
en la aprehención de la información ante la cual el mundo externo lo
enfrenta.

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Lo que puede ser información crucial en un estado de normalidad, en
situaciones críticas puede convertirse en traumatogénica, por la falta de
capacidad del paciente para integrar la información desde el punto de vista
cgnitivo emocional, transformándose en más amenazante de lo que ella es.
Por otro lado, ocultar información al paciente que solicita saber tiene las
mismas características, ya que se lo induce a “llegnar ese agujero” dando
lugar a que los fantasmas persecutorios ocupen el vacío, perdurando la
amenaza y la angustia.
En caso de crisis o enfermedades graves, es conveniente evaluar quien es la
persona apropiada para suministrar la información que el paciente requiere
del mundo que lo rodea. En algunos casos, el hecho de ser el terapeuta quien
suministra la información, coarta la posibilidad de elaboración de la misma.
La abstención activa por parte de los psicoterapeutas, requiere ante todo,
respeto por su paciente, por aquellos que lo rodean, como asdí también por
los profesionales que lo convocan, evitando acciones impulsivas y
compulsivas fruto de sus propias ansiedades.
Se puso en evidencia el preconceptos, compartido por muchos médicos, que
el psiquiatra debe ser quien suministre información al paciente sobre lo
acaecido en su mundo externo, ya que está entrenado específicamente para
conectarse en forma cálida y cercana con ellos. E nuestro entender la
función central del psiquiatra, no es suministrar información acerca de lo
sucedido, sino elucidar con el paciente la forma específica en que él
elaborará dicha información.
CASO LETICIA:
En este caso la madre, funcionaba como la portavoz válida de la información,
a pesar que no estaba en condiciones en ese momento, de contener la
enfermedad y estado de gravedad de su hija y enfrentarse con sus propias
dificultades ante tan dolorosa situación. Es por ello, que la terapeuta optó
por realizar entrevistas con la madre, simultáneamente a aquéllas que se
mantuvieron con Leticia. En un principio, las sesiones con la paciente se
limitaban a la presencia de la psiquiatra y al intento de conectarla con su
voz, Entendiendo que lo que amenazaba a Leticia en ese momento era la
pérdida de la visión.
La actitud de holding desarrollada en u principio, a través de la presencia y
la voz, se articularon con la actitud compensadora de la madre, regulando en
forma artificial y transitoria la cantidad y calidad de estímulos que llegaban
a la paciente. De esta manera Leticia logró integrar la información,
superando la amenaza de su ceguera o mutilación física para luego
enfrentarse con la pérdida de sus familiares, que actualizaba una nueva
mutilación indirecta. Así se logró amortiguar el caudal traumatogénico
posibilitando que esto no se transformara en una vivencia traumática.
La situación disruptiva nos remite a eventos externos que amenazan la
integridad psíquica del individuo. Esta puede provocar tanto una vivencia de
estrés, caracterizada por una amenaza permanente que deviene en angustia
señal o una vivencia traumática producto del vacío inundad por la angustia
automática. Por lo tanto, no siempre la sintomatología será determinante del
desarrollo de la dinámica del cuadro clínico. Justamente las vivencias de

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estrés, desencadenarán sintomatología más florida que aquéllas producidas
por la vivencia traumática.
Lo que aparece como sintomático, es decir, alteraciones del sueño, falta de
capacidad de concentración, etc. en muchos casos son mecanismos
compensatorios que emergen como intentos de elaboración. El
desencadenamiento de una vivencia traumática, a diferencia de la vivencia
de estrés, es enfrentarse con lo inelaborable.
Es de suma importancia destacar que no es la cualidad del estímulo en sí, lo
que le hace adquirir la característica de traumatogénico. Se trata de la
especial combinación, idiosincrática para cada individuo, entre la cantidad,
calidad y significación de la amenaza, así como el momento en que ocurre, el
estado psíquico y físico, su historia y su realidad actual. Concepción que nos
remite al concepto freudiano de series complementarias.
Sostenemos que, ante situaciones disruptivas, el terapeuta, con un
entrenamiento basado en su análisis personal, su supervisión, su formación
teórico clínica, acompañado a la vez por su madurez y experiencia de vida,
podrá ejercer su función fuera del marco del consultorio sin desvirtuar lo
esencial de la clínica psicoanalítica, la elaboración inconciente en aras del
sostén de la subjetividad en el especial equilibrio pulsional entre mundo
interno y mundo externo.

21 - LA NUEVA RELACIÓN PROFESIONAL – PACIENTE: Fischer - Piaggio

ABSTRACT: Desde hace años se viene afirmando que el médico perdió al


paciente. Ya no le pertenece, porque la persona médico abandonó a la
persona paciente, y éste fue capturado por la ultra sofisticada alta
complejidad médica. La dirección de la cura, antes comandada desde la
relación profesional-paciente, hoy está conducida por las máquinas. En
nuestros días es la psicología clínica la que se hizo cargo, y es portadora de
aquella herencia, recibida de los grandes clínicos, quienes hacían de la
escucha, de la semiología, y del tiempo que dedicaban a la entrevista, los
pilares del diagnóstico y la terapéutica. En este trabajo se desarrollan
algunos conceptos acerca de esta nueva relación profesional-paciente.

Los autores dicen que no es su intención descalificar a los aparatos ni


técnicas de exploración diagnóstica, si bien es cierto que los aparatos de
diagnóstico alargaron los dedos de la palpación y que agudizaron los ojos de
la observación, no hay duda que también alejaron el contacto directo con el
enfermo.
Plantean que en toda área clínica existe una suerte de competición entre el
valor de la información que brindan los instrumentos versus los sentidos, en
nuestro campo, puntualmente, los oídos.
Dado el gran avance tecnológico, se corre el riesgo de que las nuevas
generaciones de profesionales no desarrollen sus capacidades diagnósticas,
ya que los estudios diagnósticos sólo debieran utilizarse para casos
seleccionados y únicamente después de haber realizado un examen clínico a
fondo.

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Los médicos perdieron a los pacientes, y como consecuencia éstos acuden a
medicinas alternativas que nada tienen que ver con avances, sino que
apelando a cierta sugestibilidad de los pacientes, generan un campo de
acción afectivo, alejado de la frialdad de la alta tecnología.
La relación profesional-paciente, está deteriorada por la alteración de la
calidez y recíproca confianza entre ambos, por la tecnificación y la
industrialización de la medicina. Solamente la clínica psicológica sostiene la
relación, porque cualquiera de sus líneas teóricas sostiene que solamente en
ese encuentro único es posible la cura. El concepto de transferencia no es
otra cosa que los antiguos y buenos médicos denominaban la relación
médico-paciente. Los psicólogos clínicos son los que sostienen los dos
elementos imprescindibles para el trabajo con seres humanos: la escucha y
la palabra, que parecen inexistentes en los vademécum o en la valija de los
médicos actuales. En nuestra infancia lo que decía el doctor era sinónimo de
sabiduría, consuelo, consejo y apoyo, y que si además se acompañaba con
una palmada, multiplicaba el efecto terapéutico-placebo. Hoy, los pacientes
confían más en los estudios entregados en sobres cerrados que en la palabra
del médico.
Las prepagas lograron la desaparición del paciente privado y libre de
elección del profesional que desea que lo atienda, el médico se transformó
en un mero prestador de servicios. Esto se llamó en EEUU Doctor Shopping.
Lamentablemente la gente se cree que porque los atienden en ambientes
alfombrados, edificios vidriados, con elegantes secretarias y sobres llenos
de estudios, están bien atendidos, cuando en realidad se prescinde de la
relación profesional-paciente, ya que son anónimos con un número de carnet.

Los autores hacen algunas reflexiones acerca del examen clínico:


• Los estudios complementarios pueden mostrar anormalidades que no
tienen significación clínica.
• Los resultados de los estudios dependen, en el caso de la medicina, de
su correcto funcionamiento, y en la caso de la clínica psicopatológica,
de la interpretación del profesional y su subjetividad.
• Si los resultados de los estudios se contradicen con los de la clínica, es
soberana la clínica.
• El tiempo que el médico supuestamente gana con el diagnóstico por
imágenes o afines, debiera aprovecharlo para el diagnóstico con el
paciente y conocer su historia vital.
• Una correcta entrevista, un prolijo interrogatorio, una exhaustiva
semiología y un buen tiempo para la escucha, allanan el camino al
diagnóstico.

En resumen:
El psicólogo clínico, es el heredero del viejo médico de familia, quien cumplía
con las premisas de la función médica que establecía “a veces curar,
muchas veces mejorar, pero siempre acompañar”. Nosotros lo hemos
transformado en: “a veces interpretar, muchas veces comprender y explicar,
pero siempre escuchar”. Este es el preámbulo de toda buena relación
profesional-paciente.
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22 – SOBRE PSICOTERAPIAS - Lindner
Al inicio del texto se recuerda la diferencia entre método psicoanalítico
(asociación libre, atención parejamente flotante y abstinencia) y técnica
psicoanalítica (procedimientos fácticos para que el método funcione).
El recién egresado se puede encontrar con que pacientes en resistencia, que
no se quieren analizar y solo quieren resolver un pequeño punto, momento en
el cuál el analista llama a un supervisor, o improvisa sobre la marcha (flores
de Bach, inducción de conductas) olvidando el cuidado éticos de la vida del
otro. Surge entonces el estudio de las Psicoterapias como parte del estudio
integral de un Psicólogo Clínico.
Las Psicoterapias que veremos se desprenden del cuerpo teórico-clínico-
técnico del psicoanálisis, como alternativa específica a aplicar en
determinados momentos, situaciones o casos, con indicaciones bien
precisas.
1. CONCEPTO DE PSICOTERAPIA Y DE PSICOTERAPIA PSICOANALÍTICA
El estudio de las psicoterapias permite ver cuánto de lo que uno hace es
psicoterapia y cuanto psicoanálisis, cuándo estamos estancados y cuando
no. Ningún análisis está exento de porciones de psicoterapia (por fuera del
análisis ortodoxo) para permitir que prosiga.
Debemos diferenciar la psicoterapia del psicoanálisis, que tiene autonomía y
una conceptualización que lo sustenta.
Según Coderch la psicoterapia es:
1. Un tratamiento de naturaleza psicológica
2. Entre un profesional y una persona que necesita ayuda
3. Con metodología sistematizada y fundamentos teóricos
4. Que apunta a disminuir el sufrimiento o trastornos del
comportamiento
5. A través de la relación interpersonal entre terapeuta y paciente
La psicoterapia psicoanalítica es aquella que se funda tanto teórica como
metodológicamente en la doctrina psicoanalítica. En pacientes susceptibles
de tratamiento, el psicoanálisis ofrece las mayores posibilidades de éxito.
Pero puede suceder que el paciente no posea los recursos de personalidad
apropiados para el psicoanálisis, o que necesite una ayuda de apoyo mayor
que la aconsejable durante el psicoanálisis, o que tenga un historial de
rápida reacción a la descompensación neurótica parcial, o que su problema
sea tan grave y urgente que no haya tiempo para los procesos lentos y
graduales del análisis. Es éstos casos el psiquiatra debe fomentar una
solución nueva y más efectiva: puede dedicarse a reforzar intencionalmente
las fuerzas defensivas del yo o Superyó con el fin de reducir los impulsos que
buscar expresión y que estimulan el conflicto y la ansiedad.
2. ANTECEDENTES:
Los antecedentes de la psicoterapia psicoanalítica han tenido el intento de
abreviar el proceso denominándolo “Psicoterapia breve”, otros autores lo han
denominado “psicoterapia de objetivos limitados” sea breve o no. Seguiremos
éste último lineamiento.
Balint toma “Estudios sobre la Histeria (1905)” donde Freud describe el caso
Catalina, como la primera psicoterapia breve de orientación psicoanalítica.
92
Freud primero describe a Catalina y luego los recuerdos que ella le contó.
Este único encuentro trajo como resultado un verdadero alivio y un cambio
notable en su conducta. La imposibilidad de darle un seguimiento a Catalina
impidió saber los alcances de dicha mejoría. A medida que el psicoanálisis
se transformaba en un procedimiento terapéutico cada vez más prolongado y
complejo los analistas que seguían haciendo terapias breves publicaban muy
poco de dichos casos, encontrándose sólo siete informes publicados entre
1909 y 1914.
Durante y después de la Primera Guerra Mundial se hizo necesario pensar en
terapias analíticas más breves debido a:
-Un factor interno: a medida que se realizaban tratamientos surgían nuevas
dificultades y resistencias que prolongaban el análisis
-Un factor externo: la necesidad social de que la terapia analítica alcanzara
sectores más amplios de la sociedad.
Ferenczi acepta el desafío de desarrollar una psicoterapia psicoanalítica
breve (1919, 1920, 1925): a la pasividad del analista le opone la siguiente
actividad:
-Prevenir o prescribir ciertos tipos de conducta, como por ejemplo, omitir los
rituales en los pacientes obsesivos, o exponer pacientes fóbicos a
experiencias que activan sus fobias
-Establecer un límite de tiempo para la terapia en forma arbitraria
-Emplear fantasías forzadas para acelerar la aparición de conflictos ocultos
-Adoptar un papel definitivo en relación al paciente acelerando las
reacciones neuróticas de transferencia del paciente.
Más tarde Ferenczi y Rank (1925) centran su atención en las experiencias
emocionales del paciente. Creían que no hacía falta esperar a que
reaparecieran los recuerdos infantiles. Una vez que los conflictos pasados se
repetían en transferencia y eran comprendidos sin necesidad de
relacionarlos con hechos genéticos, el analista podía fijar una fecha de
terminación del análisis. Las experiencias de Ferenczi encuentran gran
oposición, entre ellas de Freud.
Con la Segunda Guerra Mundial se relanza ésta temática. En 1956, Alexander
y French plantean su oposición al análisis intelectualista, desarrollando el
concepto de “experiencia emocional correctiva”: ponen el acento no sólo en
lo que sucede en la sesión, sino en lo que le sucede al paciente fuera de la
sesión. Es muy marcada la importancia que se le depara al yo, consonante
con la de Freud en Análisis terminable e interminable (1937) donde plantea el
concepto de Alteración del yo como factor pronóstico del análisis.
Alexander desarrollalos periodos por los que atraviesa la terapéutica
psicoanalítica:
1. Hipnosis catártica
2. Sugestión en estado de vigilia
3. Asociación libre
4. Reeducación emocional: cambios permanentes en la capacidad
funcional del yo.
Escenario de la psicoterapia: algunos analistas trabajan sobre el supuesto de
que el proceso curativo tiene lugar en el diván realizando el médico mediante
sus interpretaciones un “acto terapéutica” sobre el paciente. No han
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comprendido que el tratamiento psicoanalítico es una parte del desarrollo
del yo del paciente. Todo terapeuta bien adiestrado desde el punto de vista
psicodinamico estará de acuerdo que bajo la influencia de experiencias
emocionales e intelectuales en el diván, el paciente deviene capaz de tener
experiencias beneficiosas en su vida y que las conquistas terapéuticas
resultan en parte de estas experiencias en la vida. Las sesiones analíticas
pueden considerarse como agentes catalíticos que aceleran las nuevas
relaciones y experiencias, siendo las influencias sobre el yo de estas
experiencias de la vida diaria igual o mayor que las sesiones mismas.
Consecuencias de considerar al proceso terapéutico limitado a las sesiones
son varias: mantener una frecuencia de sesiones alta cuando no es
necesario, prolongación de los tratamientos, temor a interrumpir el mismo
cuando sería necesario hacerlo y que el paciente use las sesiones como
manera de reemplazar sus experiencias en la vida.
Dirá Alexander que no es el recuerdo el responsable de la mejoría del
paciente, sino a la inversa, la mejoría es responsable de que el recuerdo
emerja. La recuperación de recuerdos no es la causa del progreso
terapéutico sino su resultado. Los recuerdos reprimidos infantiles aparecen
solo luego de experimentar y dominar en la situación transferencial el mismo
tipo de constelación emocional. Que el paciente pueda recordar algo que
antes le resultaba imposible demuestra que durante el tratamiento ha
aumentado la capacidad de su yo para afrontar algún tipo de constelación
emocional abrumadora.
Pueden lograrse resultados terapéuticos sin que el paciente recuerde todos
los pormenores de su historia pasada.
3. TIPOS DE INTERVENCIÓN: IMPORTANTE!
Según Coderch son 6:
1. Sugestión
2. Abreacción
3. Aconsejamiento
4. Confrontación
5. Clarificación
6. Interpretación
Los tres primeros corresponden a psicoterapias de apoyo, el cuarto es una
transición entre las psicoterapias de apoyo y las psicoterapias
psicoanalíticas, y los últimos dos corresponden a la psicoterapia
psicoanalítica.
1-Sugestión: Freud la define como “el influjo sobre un ser humano por medio
de los fenómenos transferenciales posibles en él, velando por la autonomía
del enfermo, aprovechando la sugestión para hacerle cumplir un trabajo
psíquico que tiene por consecuencia una mejoría duradera de su condición
psíquica. Hacerle vencer la resistencia al hacer conciente lo inconsciente.
Coderch la define como el instrumento que “pretende provocar un cambio
directo, como la desaparición de síntomas que aquejan al paciente, o formas
de comportamiento indebidas, o bien la aparición de sentimientos,
conductas, pensamientos que se consideran beneficiosos. También se usa
para facilitar la adaptación del sujeto a la realidad, ayudarle a tolerar la
ansiedad o alguna clase de dolor.
94
2-Abreacción: consiste en facilitar la descarga emocional de los afectos, a
través de la verbalización de los hechos y circunstancias ligados consciente
o inconscientemente a los mismos. Esta técnica es indicada para vivencias
traumáticas no necesariamente inconscientes (ej tortura) que no han podido
ser descargadas, y al hacerlo posibilita un reajuste de los procesos psíquicos
y la integración de vivencias en el devenir psíquico del sujeto.
3-Aconsejamiento: variedad de la sugestión, usado con la ética de nuestro
quehacer profesional y no privando al paciente de su autonomía, libertad y
decisión. Ej: “permítase decantarlo antes de tomar una decisión”
4-Confrontación: se usa para mostrar al paciente contradicciones en el
interior de su comunicación verbal o entre ésta y su comportamiento con el
fin de lograr un mayor conocimiento de sí mismo. Es de importancia en
pacientes que no se hacen cargo de sus cosas. Ej: cuando Dora le dice a
Freud que el padre la entregaba al Sr.K a cambio de mantener su relación
con la Sra. Como, Freud le dice: “Veamos cual es la parte que le toca en todo
esto”.
5-Clarificación: usada para que el paciente adquiera el máximo conocimiento
de sí mismo en los niveles consiente y preconsciente. El terapeuta realiza
una elaboración mental de la comunicación del paciente, devolviéndosela
con palabras más comprensibles, atemperada en sus aspectos ansiógenos y
más tolerable.
6-Interpretación: hacer conciente lo inconciente.
DIFERENCIAS ENTRE PSICOTERAPIA PSICOANALITICA, PSICOANALIS Y
PSICOTERAPIA DE APOYO:
La diferencia estriba en el uso de la transferencia:
En análisis: posición reclinada del cuerpo, frecuencia intensa de sesiones,
silencios del terapeuta, permanecer desconocidos en lo que eso sea posible
para el paciente, fomentan la regresión, activación de la neurosis
transferencial y la resolución allí de la conflictiva infantil.
En la Psicoterapia psicoanalítica, algunos autores evitan verbalizar la
transferencia, otros la verbalizan cuando deviene resistencia y otros la
verbalizan sin alentar la neurosis de transferencia mediante la frecuencia de
sesiones, o refiriendo la conflictiva de la sesión al afuera en una dialéctica
adentro-afuera, presente y pasado, tendiente a fortalecer los vínculos con la
realidad y desalentar la neurosis de transferencia.
Otra diferencia: El principal objeto de interés del psicoanálisis es el análisis
de las transferencias con el analista. El de la psicoterapia psicoanalítica es
el análisis de los problemas del paciente con otras personas y consigo
mismo, siendo el análisis de las transferencias con el terapeuta una cuestión
accesoria.
En la terapia de apoyo: son aquellas que a través de uno u otro
procedimiento se dirigen a reforzar las defensas contra el conflicto, en
oposición a la Psicoterapia Psicoanalítica, la cual analiza las defensas como
forma de conseguir que las fuerzas psíquicas en conflicto puedan ser
puestas a disposición del yo.
La psicoterapia psicoanalítica no será indicada en: crisis graves y urgentes,
dificultades físicas, falta de tiempo o no disposición del paciente, cuestiones
que imposibilitan el análisis. En estos casos nos queda la posibilidad de
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efectuar psicoterapias de apoyo: oligofrenias, demencias, cuadros seniles
etc.
EL PRINCIPIO DE LA EXPERIENCIA EMOCIONAL CORRECTIVA:
En análisis, lo emocional, el montante de afecto según Freud, que acompaña
la interpretación es de singular valor. De no producirse se estará en un punto
resistencial del análisis, pero con la apariencia de un progreso que no es
(análisis falso). Alexander señala que en toda psicoterapia etiológica se trata
de exponer al paciente en circunstancias más favorables (la transferencia)
a situaciones emocionales que no pudo resolver en el pasado. Allí se repetirá
el clise de la historia infantil a la luz de las series complementarias,
aparecerá la repetición y la toma de conciencia de la misma. Lo favorable es
que el conflicto transferencial es menos intenso. También la actitud diferente
del terapeuta ceñida a su encuadre tendrá 2 consecuencias: 1) Favorecer la
toma de conciencia de la repetición fiel a la historia sexual infantil reprimida
pero no a la realidad del terapeuta alineado a su encuadre, y 2) esta actitud
permite reeditar viejas experiencias ero encuentra aspectos nuevos en las
respuestas terapéuticas que le permiten al paciente elaborar salidas a la
conflictiva diferentes a las que encontró en el momento de la dependencia
infantil.
RELACIONES ENTRE PSICOTERAPIA PSICOANALITICA Y PSICOANALISIS
3 POSTURAS DIFERENTES:
1-Algunos (Glover) niegan a la psicoterapia psicoanalítica toda capacidad de
modificar estructuras psíquicas, y afirman que todo cambio o mejoría
sintomatológica se debe a la sugestión.
2-Otros (Wallerstein, Dewald, Paul, Wolberg), consideran que la psicoterapia
psicoanalítica tiene su propio campo de acción, técnica específica y
objetivos propios, logrando modificaciones significativas en la estructura
psíquica y en la conducta, no debiendo confundirlo con la sugestión. La
psicoterapia psicoanalítica sería un punto intermedio entre el psicoanálisis y
las psicoterapias de apoyo y directivas, sin alcanzar profundas
modificaciones como el primero ni limitarse a los resultados
sintomatológicos y superficiales de las segundas.
3-otros (Alexander,Fromm) no diferencian entre psicoterapia psicoanalítica y
el psicoanálisis. Cualquier psicoterapia que parta de los postulados
psicoanalíticos, que tenga en cuenta las resistencias y que intente manejar
la transferencia es psicoanálisis.
ALTERACIÓN DEL YO
Una de las objeciones que siempre se le han hecho al campo del
psicoanálisis es el énfasis en el yo. Freud al final de su obra reconoce la
“alteración del yo” como un factor límite al análisis. El hecho clínico nos
enfrenta con interpretaciones que el yo no puede procesar y deviene
traumáticas, con pacientes que no asocian, quedándonos vedados el acceso
al inconciente. El yo no aparece como el polo defensivo en el conflicto, sino
como un sistema motivante. Se requerirá trabajar sobre él a través de los
recursos de la psicoterapia. Freud nos dice que el yo persiste alterado en su
deformación perceptual aun resuelto el conflicto a menos que trabajemos
sobre él.

96
Es necesario trabajar sobre el yo para fortalecerlo, y que pueda acoger
aquello que el yo inmaduro por insoportable debió reprimir en los años del
desarrollo psicosexual.
CONCEPTO DE FOCO:
French habla de “conflicto focal” y conflicto nuclear”: el focal es
preconsciente, más cercano a la superficie en un momento dado y explica la
mayor parte del material clínico de una sesión terapéutica determinada. En
el conflicto focal los impulsos se condensan en un único conflicto y luego se
descargan en las verbalizaciones y producciones del paciente. Los conflictos
focales derivan de conflictos nucleares más profundos y tempranos que
probablemente se hayan originado al comienzo de la vida. El trabajo sobre el
foco crea soluciones nuevas a un conflicto, flexibiliza al yo y lo fortalece,
favoreciendo el mejor desenvolvimiento en la vida y dejando abierta la
posibilidad de un abordaje en profundidad.

23 – ALGUNAS CONSIDERACIONES SOBRE LA SITUACIÓN DE CATÁSTROFE –


Fischer y Piaggio
Las situaciones catastróficas, se tratarían de situaciones donde un sujeto,
hasta ese momento, en pleno goce de bienestar psico-físico-social, se
encuentra, súbitamente, ante el peligro de pérdida del mismo, en forma total
o de cualquiera de sus parcialidades, psíquicas, físicas, y/o sociales. Aunque
Bruno Bettelheim, psicólogo que estuvo proisionero en los campos de
concentración nazi, acuñó este término para aplicarlo a la situación en la
que se encontraban los internado en el campo, es de consenso, aplicarlo a
todas aquellas situaciones en las que la disrupción es brusca, tanto sea por
factores externos como internos, que generen cambios en las defensas,
como consecuencia de las lógicas modificaciones del funcionamiento yoico.
Clasificación:
A – naturales: Terremotos, inundaciones, erupción de volcanes, aludes, etc.
B- individuales:
1 – psíquicas: exilio
2 – Físicas: terapias intensivas, unidades coronarias, diálisis, etc.
3- Psicofísicas: tortura
C- Sociales:
1 – visibles: Desaparición de personas, guerras, represión social,
accidentes, etc.
2- no visibles: intoxicaciones masivas, efecto de la energía nuclear, etc.
De estos ejemplos, lo que queda claro es que el efecto sorpresa toma al
sujeto indefenso y por lo tanto a merced de grandes cantidades de energía,
que al ingresar masivamente dentro del aparato psíquico, no pueden ser
tramitadas, generando un efecto traumático.
Tal efecto se dispara cuando se produce cualquier acción que distorsione un
sistema establecido, tanto sea endo como exopsíquico. Esta debilidad
establece un “discurso oficial” , que adviene paradigma, y como tal es
sostenido y dado por válido, defendido a ultranza, más allá de cualquier
intento reflexivo. Todo lo que rompa o cuestione ese discurso se torna
insoportable, adquiriendo la condición de traumático.

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Tales hipótesis nos servirán para entender que el trauma, sea por intensidad,
frecuencia o persistencia, operará como factor desencadenante, pero
siempre dentro de una orfganización psíquica de características particulares
y en directa relación a la historicidad de un determinado sujeto, generando la
presentación de procesamientos psíquicos característicos.
Las reacciones psíquicas a tales estímulos son de tres tipos:
-Inmediatas: se presentan dentro de las primeras 24 hs de producido el
hecho catastrófico, con manifestaciones de angustia y/o ansiedad,
modificaciones del sueño y del dormir, junto a modificaciones orgánicas
tales como cambios en el sistema de conducción nerviosa que pueden
durar años.
-Mediatas: los síntomas predominantes son de un cuadro depresivo,
pues a las manifestaciones anteriores se agrega apatía, tristeza, signos
hipocondríacos, expresiones de remordimiento, sentimientos de
inutilidad, intentos de suicidios, etc.
-A distancia: predomina la desmoralización, desconfianza y ansiedad
ante la supuesta falta de futuro.
El abordaje terapéutico correspondiente dependerá de qué tipo de efectos
trumáticos tenemos que apuntalar, es decir, si los que predominan son los
efectos inmediatos, mediatos, o a distancia. Si de los efectos inmediatos se
trata, nuestra atención va a estar atraída por los efectos directos del shock,
y sobre ellos se encaminará nuestra acción terapéutica a través del apoyo y
esclarecimiento.
En caso de efectos mediatos, tenemos la posibilidad de una psicoterapia de
base psicoanalítica, o directamente de un psicoanálisis, trabajando con la
transferencia y la resignificación del episodio vivido.
Los efectos a distancia deberán ser abordados desde todas las vertientes
posibles, dado que seguramente existen alteraciones orgánicas y
consecuencias sociales del trauma.
Para finalizar: actualmente estamos en presencia de otro tipo de situación
límite: las grandes e injustas diferencias socio-económicas, y la
desocupación. La economía de los países latinoamericanos ha crecido pero
paradójicamente deja a una multitud en la miseria, se amenaza la identidad
de los pueblos y se destruyen los recursos naturales.
La salud mental de las poblaciones se encuentra en peligro, especialmente
la de las personas sin recursos a quienes se les hace difícil recurrir a la
realidad psíquica para evadir el avasallaje de la realidad externa.

24 – PSICOTERAPIAS CON COBERTURA DE TIEMPO LIMITADO - Edelstein


Al encuentro psicoterapéutico, lo condicionan una serie de vicisitudes de
contexto.
Hospitales, obras sociales, prepagas, brindan (cada una con su particular
normativa) un tiempo de atención limitado (6/12 meses, o 24/36 consultas al
año). Además del condicionamiento del tiempo, tenemos también un
condicionamiento de índole económica (bonos de consulta, copagos, etc.).
¿cómo ayudar a una persona a la que en un punto se le está diciendo: ud
tiene 6 meses para sanar?
Aquí se mencionarán algunos caminos posibilitadores:
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Ferenczi trabajó en psicoterapias breves e introdujo el concepto de “técnica
activa”.
Alexander y French trabajaron los conceptos de Conflicto focal.
Pasaremos a describir un caso clínico trabajado en el Gabinete Asistencial
de la Universidad Kennedy.
Primera entrevista:
Llega el paciente tras haber sido evaluado por un admisor quien le entrega la
autorización para la primera entrevista. Se marca un encuadre (que incluye
lugar físico, frecuencia de sesiones, modalidad referida a inasistencias,
readmisiones, normativa respecto del pago que dependerá de cada cobertura
en particular y fundamentalmente el tiempo de tratamiento.
Se indaga ahora respecto del motivo de consulta (la problemática inicial que
plantea el paciente. Esto es muy importante ya que en psicoterapias con
cobertura de tiempo limitado, el motivo de consulta se retomará al final del
tratamiento para evaluar los logros obtenidos y qué temas quedaron
pendientes.
También se pueden marcar objetivos a alcanzar.
Es importante también establecer un buen rapport que genere un buen
vínculo terapeuta-paciente.
En estas psicoterapias es preferible evitar las neurosis de transferencia. De
cualquier modo, es casi inevitable que se instalen, pero en ese caso,
siguiendo a Orstein es importante interpretarlas pero no comunicárselas al
paciente.
Respecto del Gabinete Asistencial, se suele observar una fuerte
transferencia positiva con la institución, la Universidad (entendida como
espacio de profesores y especialistas que recibirán y atenderán la demanda
de los pacientes.
Herramientas: utilizamos puntuaciones y señalamientos que puedan
mostrarle al paciente el clisé que ha venido armando y repitiendo toda su
vida. Si el paciente tiene capacidad representacional, también se utilizan las
asociaciones y la interpretación.
Se trabaja sincrónicamente en el aquí y ahora, en su padecer actual,
transitando también el eje diacrónico (realizando un recorrido histórico) para
darle un sentido a su padecer. Esto le permitirá realizar una reelaboración de
su padecer. Así podrá dejar de repetir para no recordar.
Finalización del tratamiento: se trabaja los logros obtenidos y lo que falta
trabajar. Puede ser importante, mostrarle al paciente que esto es el inicio de
un camino que sería conveniente que continúe, para dar respuesta alas
preguntas que fueron surgiendo a lo largo del tratamiento. Hay que aclararle
que la continuación, en virtud de su cobertura, deberá realizarla por otros
medios. Muchos pacientes, continúan su tratamiento en otros.
El artículo finaliza con una referencia a Catalina, quien en un breve
encuentro con Freud, pudo encontrarle un sentido a sus síntomas.
Edelstein considera que, más allá de los límites del tiempo, en la
subjetividad, pueden producirse cambios maravillosos, que de no producirse
ese encuentro entre terapeuta y paciente, no serían posibles.

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25 – CASO MARÍA, Windaws
EN LOS CASOS ARTICULA SIEMPRE LA TEORIA. SOBRE TODO LO Q SE
REFIERE A TRANSFERENCIA Y RESISTENCIA, ADEMAS DE LOS TIPOS DE
INTERVENCIONES.

26 - CASO CATALINA - LIBERMAN

Catalina fue derivada a la Lic. Marta Liberman en los años 80, por un colega,
psiquiatra, quien le dijo que se trataba de “un caso muy interesante”.
Catalina llegó a la consulta con cuarenta y dos (42) años luego de haber
pasado durante casi veinte años por diferentes profesionales (psicólogos,
psiquiatras) y tres internaciones. Durante esas dos décadas y según relatos
de la paciente, su situación fue empeorando cada vez más. Su primer
tratamiento fue antes de terminar el secundario.
En la primera entrevista ya preguntó: “Licenciada, ¿Ud me va a curar? Estoy
cada vez peor, me duele la cabeza, no puedo dormir si no tomo pastillas”.
Dijo también que el cuerpo le quemaba, que tomaba cuatro litros de agua por
día pero con eso no se le pasaba.
Al momento del inicio del tratamiento, la paciente no tenía amigos, no salía,
había dejado de escribir cuentos, leer, estudiar y trabajar.
Contexto familiar: La paciente vivía en un departamento con su padre, quien
la tenía a su cargo por invalidez psíquica. Éste, a pesar de estar jubilado,
continuaba trabajando para poder solventar los gastos de Catalina. Ambos
mantenían una relación muy conflictiva, llegando incluso a empujarse y a
gritar fuertemente (al punto que los vecinos en varias oportunidades
llamaron a la policía). Catalina se refería a su padre diciendo que era un
sucio, que vivir con su él era un asco (comía mandarina y dejaba el baño
mojado) y que los familiares por parte del padre eran unos “ordinarios”. Él
expresaba que ella estaba loca “como la familia de la madre”
Catalina era hija única del segundo matrimonio de su madre, quien se había
suicidado años antes. El día anterior al suicidio, la madre le dice “no aguanto
más verte así, me voy a matar”. Catalina no le cree. Al día siguiente la mamá
se suicidó. Dijo la paciente: “yo no le creí… y ella se mató”.
Intentando describir los aspectos más sobresalientes de su vida, Catalina
comentó que de jovencita siempre fue abanderada y excelente en inglés.
Finalizado el colegio secundario, consiguió trabajo pero dejó enseguida. No
se entendía con sus compañeros ni sus jefes. Un día le dio miedo escribir a
máquina y no fue más. A los tres meses de iniciado el tratamiento comentó
que de joven se había casado con un muchacho conocido del trabajo de
quien se separó al poco tiempo, el matrimonio según sus dicho nunca había
sigo consumado. El día del casamiento del civil, relata la paciente que fue al
baño e intentó cortarse las venas.
En el tratamiento se distinguen dos períodos –siendo el primero el más
productivo- divididos ambos por una escena que la analista llamó “La
Despedida”. Debemos remarcar que las entrevistas preliminares duraron
más de un año, y la analista no comunicó nunca a la paciente el inicio del
tratamiento.

100
Cabe agregar que los días y horarios de sesiones fueron arreglados con la
paciente y los honorarios con el padre. Se convienen inicialmente tres
sesiones semanales (eventualmente cuatro, a pedido de la paciente y/o
también a consideración de la analista).
Ya desde el primer encuentro y en las sesiones posteriores, a Catalina le
costaba irse. A partir del momento en que la analista expresaba “lo dejamos
acá..” ella continuaba unos 15 a 20 minutos más, hablando
verborrágicamente, hasta que se retiraba del edificio.
Entre sesiones, Catalina dejaba muchos mensajes en el contestador
telefónico, pidiendo a la terapeuta que la llame y relatando dolores
corporales y/o peleas con el padre, hasta incluso llegar a acabar la cinta.
Pasado el año de tratamiento, un día Catalina llama por teléfono a la casa de
Marta, atiende el marido y la paciente deja el siguiente mensaje: “dígale a la
licenciada que llamé para despedirme”. Marta Liberman, acude a su domiclio
y se queda con ella varias horas. Luego, habiendo tomado conocimiento de
que su padre estaba durmiendo en otra habitación le pide que lo llame. La
analista, le cuenta al padre lo sucedido y se despide diciéndole que “la deja a
su cuidado”
Se inicia a partir de aquí el segundo periodo del tratamiento, tiempo durante
el cual: cesó la hostilidad, los llamados fueron más espaciados, desapareció
el dolor de cabeza y la quemazón, comenzó a leer a sus escritoras favoritas.
Asimismo, el procesamiento psíquico empezó a pasar por la fantasía. Igual
necesitaba de continuo su aprobación.
Un día contó una fantasía (que había tenido antes de entrar a sesión). Otra
sesión llegó con el brazo derecho paralizado.
Por esa epoca también se establece la relación con una prima del lado
paterno. Al poco tiempo, comentó que la prima se iba a vivir a otro país y se
la quería llevar con ella.
La Lic. Liberman, habiéndose reunido con la prima y tomado conocimiento de
una serie de detalles respecto del cambio de país, no encontró motivos para
recomendar que no se fuera. Así lo hizo, y nunca más, tomó contacto con la
terapeuta.

ARTICULACIÓN TEÓRICO - CLÍNICA


Haremos ahora un recorrido por diferentes textos, remarcando los
conceptos que entendemos pertinentes, en aras de comprender desde la
teoría no sólo a la paciente, sino además, la conducta planificada y
ejecutada por la Lic. Liberman. Dicha comprensión resulta de imperiosa
necesidad toda vez que adherimos a Lacan cuando expresa que “un analista
no sabe lo que dice, pero debe saber lo que hace”.
Texto “Consejos al médico” de 1912: El método del psicoanálisis es el método
interpretativo sustentado en la atención flotante por parte del analista
(regida por los principios de neutralidad y abstinencia) y la asociación libre
por parte del analizante.
En este texto, Freud plantea nueve reglas técnicas que hacen al
sostenimiento del método. Las seis primeras tienden a sostener la atención
flotante, las tres últimas a facilitar la asociación libre.

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En lo referente a las reglas, podemos afirmar que la Lic. Liberman siguió las
indicaciones de Freud con relación a no utilizar medio auxiliar alguno para
recordar lo relatado en cada una de las sesiones con la paciente. Se limitó a
escuchar con atención parejamente flotante, sin tratar de seleccionar nada
en su escucha. No tomó nota alguna mientras estaba con la paciente. Las
pocas anotaciones que realizó, fueron efectuadas al finalizar la sesión y se
circunscribieron a anotaciones cortas.
Respecto del principio de neutralidad, podemos decir que el mismo se
cumplió acabadamente tratando en todo momento de no poner en juego la
analista sus propios ideales religiosos, políticos, sociales, culturales e
incluso curativos para poder escuchar las verdades inconcientes de Catalina.
En relación al principio de abstinencia entendido por un lado como el
abstenerse de manifestar sus afectos personales, y por el otro, como no
acceder a las demandas del analizante ni desempeñar los papeles que
espera que el analista desempeñe, y tratándose Catalina de una paciente
grave, aclaramos que este principio no fue cumplido al pie de la letra. La
regla de abstinencia era relativa, Marta accedía a tener entrevistas con el
padre a veces sí a veces no.
Con relación a la actitud que debe mantener el analista, marcamos que la
Lic. Liberman se abstuvo de contarle a Catalina sus propios conflictos y sus
propios logros, de actuar desde una función educadora y de incentivar o
requerir la colaboración intelectual de Catalina en el tratamiento por
ejemplo dándole para leer lecturas psicoanalíticas.
Tomando el texto “Iniciación del tratamiento” (1913) y en relación al periodo
de prueba o ensayo previo, en el presente caso clínico cabe mencionar que
las entrevistas preliminares duraron aproximadamente un año y fue
justamente por lo extenso de su duración que la analista nunca le comunicó
a la paciente la iniciación del tratamiento (para evitar que Catalina pudiera
decirle por ej ¿y que fue lo que estuvimos haciendo hasta hora?).
En este texto además, Freud compara a los psicoanalistas con los
psiquiatras diciendo que estos últimos sólo describen y no se comprometen
con el tratamiento.
Catalina expresó en una oportunidad, que su primera experiencia con un
psiquiatra no fue buena porque ella quería hablar de su sexualidad y él le
pidió que se desvista. A raíz de este pedido ella se fue y no volvió más.
Durante el segundo periodo de tratamiento con Liberman, Catalina había
cambiado de psiquiatra porque se había peleado. El nuevo psiquiatra se
comunicaba con regularidad con la analista para decidir respecto de la
medicación. Vemos en este último psiquiatra un compromiso importante con
el tratamiento de la paciente.
En el mismo texto, Freud refiere que la familia del paciente interviene sólo
para beneficio de éste. Frente a la demanda de concurrir, antes de dar la
respuesta, hay que evaluar si es o no conveniente, si es o no el momento. En
el caso de estudio, cabe destacar que con cierta regularidad, Catalina le
pedía a la terapeuta que llamara o se reuniera con su padre, pedido al cual
Marta Liberman accedía a veces y a veces no. Su intención con estos
encuentros era poner en juego en el tratamiento, algo del orden de la
terceridad. Asimismo, en varias oportunidades sugirió al padre que a los
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pedidos de Catalina en algún momento pusiera un “No”, pusiera un límite. Las
sugerencias al padre, así como los mismos encuentros resultaban en un
punto inútiles. En las reuniones, éste era monotemático, no escuchaba nada.
Decía “no sé que hacer con mi hija, le doy todo pero todo sigue igual”. Cabe
destacar que si Marta, no accedía de continuo a todos los pedidos de
Catalina (en lo referente a que se encuentre con su padre), era porque no
quería responder a sus demandas, accediendo a todos sus pedidos,
repitiendo el modelo parental. En ese momento el padre terminaba
accediendo a todos sus caprichos como lo habia hecho antes su esposa.
Recordemos que la misma Catalina expresó en una oportunidad:
Tiempo y dinero: no hubieron durante el tratamiento, las limitaciones de
tiempo y dinero que suelen darse en el ámbito institucional donde la
necesidad de circulación de pacientes y las directivas a las que deben
ajustarse los analistas, conspiran muchas veces con un correcto
tratamiento.
Encuadre: los días y horarios de sesiones fueron arreglados inicialmente con
la paciente y los honorarios con el padre. Respecto del tema de los
honorarios, Catalina le dijo a Marta que ella llevará el dinero pero que el
tema del importe lo arregle la analista directamente con el padre que “es el
que paga todo” y agrega “siempre dice que no tiene pero al final el dinero
aparece”. Se convinieron inicialmente tres sesiones semanales
(eventualmente cuatro – a pedido de la paciente o a veces a sugerencia de la
analista).
La paciente respetó los días y los horarios. Respecto de esto último hay que
mencionar que Catalina, especialmente durante el primer periodo,
continuaba hablando aproximadamente entre 15 y 20 minutos más, a partir
del momento en que Marta decía “dejamos acá”. Atento que a la paciente le
costaba irse, Marta se vio precisada de modificar su agenda y atrasar el
horario de ingreso del próximo paciente.
Duración del tratamiento: Freud expresa que los pacientes gratos son
aquéllos que no se preocupan por la duración del tratamiento. Los pacientes
graves por lo general demandan respuestas rápidas. Catalina, ya en la
primera entrevista expresó “Licenciada, ¿ud me va a curar?”. Sabemos que
estos pacientes se ponen muy exigentes, quieren resultados ya y son muy
demandantes.
Cabe agregar que durante todo el tratamiento no se usó diván; a pesar de
que el uso del mismo es recomendable en muchos pacientes, en el caso de
Catalina, Marta juzgó no apropiada su utilización por entender que el mismo
actualiza vivencias tempranas de desamparo y desilusión y que a la paciente
le hubiera generado un alto montante de angustia que habría obstaculizado
cualquier posibilidad de trabajo.
En el texto que venimos trabajando, Freud toma a la transferencia como
motor de la cura. En el caso de Catalina, y especialmente durante el primer
periodo, la transferencia era hostil, ella era demandante al extremo, buscaba
permanentemente llenar un vacío (recordemos que con mucha frecuencia le
dejaba mensajes en el contestador del consultorio que incluso llegaban a
agotar la cinta.

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Vemos una transferencia especular (recordemos que le preguntaba por las
polleras) e idealizadora (ej cuando le dice a Marta: “ud nunca se enferma”.
Aquí cabe poner de relieve la respuesta de la analista ante tal comentario
quien le dice “evidentemente me he enfermado algún día que Ud no ha
venido”, en un intento de ir mostrándole algo del orden de la falta).
Cabe marcar que en varios momentos se evidenció una transferencia
negativa, entendida como hostilidad dirigida al analista que se manifiesta a
través de desafíos constantes, descalificaciones, provocación (recordemos a
modo de ejemplo los varios momentos en que le expresó a la analista con
rostro de desagrado “Ud está siempre sentada ahí sin hablar”).
Contratransferencia: En el primer momento, la demanda interminable le
provocaba rechazo y bronca, por momento también mucha ternura. Siguiendo
a Winnicott, quien en su texto “El odio en la contratransferencia” expresa que
ante demandas de pacientes como Catalina, debe responder sin morirse ni
vengarse para poder seguir cumpliendo con su función. Para ello es preciso
que el analista esté atento a su contratransferencia y para ello es necesario
que se haya analizado y haya llevado su análisis de manera profunda. En el
caso de Marta Liberman, debemos decir que trabajó en todo momento con
mucho análisis propio y mucha supervisión. Teniendo presente los tres tipos
de contratransferencia que refiere Winnicott entendemos que la misma fue
positiva ya que Marta no implementó defensas ni obsesivas ni fóbicas
posibilitando un marco flexible y se permitió sentir amor y odio
contratransferencial cuando la situación así lo instituyó.
Vale la pena aclarar que, la terapeuta en ningún momento del tratamiento le
expresó a su paciente cuestión alguna referida a los aspectos
contratransferenciales. Esto nos hizo suponer, que no adhería a lo teorizado
por Winnicott sobre este tópico. Preguntada que fue la Lic. Liberman sobre el
particular, confirmó nuestra suposición.
Función de holding: por la patología de Catalina, Marta desempeñó,
especialmente al inicio del tratamiento, una función de Holding (al decir de
Winnicott) brindando contención, abrigo, amor (pensemos especialmente el
momento en que la paciente le dice que se va a suicidar y Marta le dice que
le cree y que la espere, que va para su departamento, quedándose con ella
durante varias horas.
Patologías Narcisistas:
Ubicando el cuadro de Catalina dentro de las Patologías narcisistas, nos
interesa marcar un rasgo importantísimo en el cual todos los autores
coinciden. Nos referimos a los ataques de furia reveladores de un desborde
pulsional. En este caso, desde la muerte de la madre, las peleas entre
Catalina y su padre se sucedían a diario: eran porque él no le había
comprado la pincita de depilar cejas de tal marca, porque luego de bañarse
dejaba el baño todo mojado, porque le decía que estaba loca como la familia
de la madre, etc.
En muchas de esas peleas, ambos se empujaban, incluso Catalina gritaba
para que los vecinos escuchen y llamen a la policía y ésta se lo lleven.
Vemos que la paciente buscaba afuera un límite que adentro no tenía. El
padre complacía todos y cada una de sus demandas. Destacamos además
que Catalina tenía hacia su padre sentimientos ambivalentes, ella decía “me
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voy a curar cuando él se muera”. Vemos que Catalina peleaba en realidad
contra lo incestuoso.
Semiología de la paciente:
- Trastornos de la afectividad (aquí los ataques de furia).
- Relaciones carentes de afectividad, vivencias de soledad, miedo, rabia.
- Trastornos sexuales: hay una sexualidad pregenital (recordemos que
Catalina ni siquiera pudo consumar su matrimonio).
- Trastornos sociales: inhibición laboral y social (Catalina no tenía amigos ni
relaciones sociales significativas, recordemos incluso que había comentado
que cuando estuvo trabajando no se llevaba bien ni con sus jefes ni sus
compañeros de trabajo). Podemos pensar que si hay defecto en la
subjetividad mal puede haber intersubjetividad.
- Imposibilidad de establecer nuevo nexos afectivos.
- Trastornos alimentarios: comía zanahoria, zapallo.
- Trastornos somáticos: (suelen funcionar como contrainvestiduras) dolores
de cabeza, quemazón, constipación, alergia e insomnio crónico.
- Angustia: no de castración sino de desamparo o aniquilamiento (decía estoy
muerta en vida, sólo vivo cuando vengo aquí).
- Sentimientos de extrañeza o perplejidad.
- Imposibilidad de modificar sus rutinas (comida, higiene, horario de la
confitería, hora de acostarse, se bañaba dos veces por semana).
- Vínculos dependientes: la sentaba a la mucaba y le contaba y le contaba.
- Control sobre los otros: Pensemos en el padre, también los mjes en el
contestador.
- Furia narcisista: una necesidad de venganza con exaltación hipomaníaca
(Aquí vale mencionar el episodio de las porcelanas. Catalina cuenta que de
pequeña su madre no la dejaba jugar con otros niños, agrega que sóla jugaba
con muñecas a la maestra. Cuenta que un día su madre le tiró la muñera y
ella nunca se lo perdonó. A posteriori, Catalina menciona que su madre
coleccionaba porcelanas, que si se rompía una no la reemplazaba sino que la
mandaba a restaurar (podemos pensar como hipótesis que la madre no podía
sustituir). Catalina relata que en una oportunidad, con el brazo, ella se las
había roto a todas. Esto podría dar cuenta que estaría o bien intentando
romper con la madre, también que dicho acto obedece a un venganza (por lo
de la muñeca) o ambas cosas.
Diagnóstico metapsicológico:
Hay predominio del Yo Ideal. El Ideal del Yo es muy narcisista, muy exigente,
todo es poco nada alcanza. Este SuperoYo, sádico, vigila la distancia entre
el Yo actual y el Ideal del Yo y castiga tanto cuando se acerca mucho como
cuando se aleja demasiado.
No hay tolerancia a la frustración. El Yo está indiscriminado con el yo de la
madre. No hay diferenciación yo-no yo; yo-mundo externo.
- Rasgos paranoides: Los mismos se observan por ejemplo en el siguiente
hecho: en la primera época del tratamiento, se sucedían en el país una serie
de cortes (diarios y programados) de energía eléctrica. Catalina, vivía cerca
de un hospital cuyas manzanas aledañas no estaban nunca afectadas por
dichos cortes. Pues bien, Catalina, viendo esto último afirmaba “los cortes
de luz me los hacen a mi”.
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- Forma de trabajo del aparato psíquico: A través de las fantasías (sobre todo
en el segundo periodo). Recordamos que en una oportunidad relató una
fantasía que tuvo momentos antes del inicio de la sesión en la cual ella se
descomponía, Marta la asistía haciéndole respiración boca a boca, eso no
funcionaba, entonces llamaba al psiquiatra de Catalina quien le decía que
llame a la ambulancia pero que no haga nada hasta que él llegue. Aquí Marta
interviene diciéndole que pensaba que esa fantasía revelaba por un lado su
deseo de que la terapeuta la bese, y principio de realidad el otro, indicaba
que una mujer no puede sola.
- Defensas:
- Escisión (desmentida y renegación que trae como consecuencia la
escisión). Vemos la escisión en relación a sus hermanas y entre la familia de
su padre y la de su madre.
- Identificación proyectiva: es una forma particular de identificación que se
establece al prototipo de una relación de objeto agresiva (con su padre, sus
vecinos, con Marta).
- Idealización: Esto lo observemos por ejemplo cuando en una sesión le dice
a Marta “Ud. nunca se enferma”. Aquí Marta le dice: evidentemente me he
enfermado en días que Ud no viene Catalina”. Trata de mostrar en sí misma
algo de orden de la falta.
- Factor económico: bajas energéticas. Los síntomas somáticos consumían
sus energías (por las contrainvestiduras en juego para que no aparezca lo
traumático)
- Predominio de la libido en el Yo: Predominio de libido Yoica
- Desborde pulsional: (con los ataques de furia).
- Está fallida la terceridad (tenía que venir la policía para separarlos).
- Sexualidad pregenital:
Fijaciones: a etapa orales: no paraba de hablar, tomaba cuatro litros de agua
por día
Anal: constipación
No fálica: Catalina dice en una sesión: “nunca quise tener hijos, ni quiero ni
los voy a tener”. Aquí nos parece interesante la intervención de la terapeuta
quien realiza la siguiente intervención diciéndole “no tiene porqué tenerlos si
no quiere Catalina” en un intento de flexibilizar su Superyo.
Compulsión a la repetición:
En texto de 1914 “Repetir, recordar, reelaborar”, a la insistencia de lo
doloroso (que no es vivenciado como tal), la va a denominar compulsión a la
repetición. Le otorga nombre a un fenómeno que ya había descripto con
anterioridad en otros textos. En el 14 pensaba al igual que en el 12 (fecha de
“Dinámica de la Transferencia”) esto de que es un problema revivir lo
doloroso en lugar que recordar. Y dice que la compulsión a la repetición va a
ser sucedida (luego del vencimiento de las resistencias) por el recuerdo de
esas experiencias. Esto lo cambia en 1920 en el “Más allá del principio del
placer” donde dice que no siempre lo que se repite se puede recordar.
Sólo a modo de ejemplo de compulsión a la repetición, mencionaremos las
constantes peleas con el padre, a las cuales ya nos hemos referido en
párrafos anteriores.
Finalización del tratamiento:
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Llegados a este punto del trabajo, nos interesa abordar el texto “Análisis
terminable e interminable” En el cap 2, Freud se pregunta si es posible una
terminación natural de un análisis y qué seria terminar un análisis. Respecto
de esto último, da una primera respuesta práctica: cuando paciente y
analista ya no se reúnen para sus sesiones de análisis y para que esto
suceda se deben cumplir dos condiciones:
1- que el paciente ya no sufra de sus síntomas, sus inhibiciones, su
angustia y sus anormalidades de carácter.
2- Que el analista juzgue que se han superado represiones importantes, que
se han conquistado resistencias internas, y no habría que temer una
repetición de los procesos patológicos en cuestión.
Si dificultades externas impiden la consecución de esta meta, es pertinente
hablar de un análisis interrumpido, inacabado.
En el Caso Catalina no podemos hablar de culminación sino de interrupción
del tratamiento por decisión de la paciente (quien decidió radicarse con su
prima en otro país).

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