Está en la página 1de 23

Publicado em Regina Coeli Machado e Silva e Maria Elena Pires Santos (orgs.

)
Cenários em perspectiva: diversidade na tríplice fronteira, Cascavel: EDUNIOESTE.
Pp. 141-165.

Conflicto sobre ruedas


Trabajando sobre el Puente de la Amistad 1

Fernando Rabossi

Partiendo de una protesta realizada por los mototaxistas brasileros durante junio de
2001 en la salida del puente que une Brasil con Paraguay, voy a analizar la
dinámica de un conflicto generado en torno a la posibilidad de trabajar de
mototaxista a través de la frontera que separa ambos países. Así como otros
trabajos que fueron surgiendo con el movimiento comercial entre Ciudad del Este
y Foz do Iguaçu, el de mototaxista supuso una serie de disputas en torno a su
legitimación y reglamentación al interior de cada ciudad. Sin embargo, trabajar a
través del puente que une ambas ciudades abrió una serie de problemas entre los
mototaxistas de cada lado; problemas que se vieron agudizados por las distintas
temporalidades que tuvieron los procesos de reglamentación en cada ciudad y que
permitieron diversas prácticas extorsivas de las autoridades del otro lado. Las
formas que fue asumiendo dicho conflicto –los opuestos y los aliados, los medios
y las acciones- nos permiten ingresar en la dinámica comercial desarrollada a
través de la frontera y el lugar contradictorio de las definiciones legales y las
prácticas institucionales en su modulación.

El presente trabajo explora un pequeño incidente que sucedió durante mi trabajo de


campo en la salida del Puente de la Amistad, entrando a Foz do Iguaçu. El incidente
sucedió entre mototaxistas brasileros y paraguayos; 2 una de las categorías que se dedica al
transporte de personas y/o mercaderías a través del puente que une Ciudad del Este
(Paraguay) y Foz do Iguaçu (Brasil) junto a cargadores, taxistas, combistas, ómnibus
urbanos internacionales y ómnibus intermunicipales, entre otros.3 Categorías que forman

1
Una primera versión de este trabajo fue presentado em el Grupo de Trabajo “Conflitos e suas dinâmicas:
Abordagens etnográficas” coordinado por Ana Claudia Marques y Christine Alencar em la V Reunião de
Antropologia do Mercosul (Florianópolis, 30 nov - 3 dez, 2003). Agradezco los comentarios realizados por
las coordinadoras y por los participantes del GT, en especial a John de Cunha Commerford.
2
Mototaxi es el transporte público realizado con una motocicleta.
3
Cargadores son aquellos que cargan mercaderías en su cuerpo o que las llevan en carros manuales (los
denominados burro sem rabo en Brasil). Los combistas son aquellos que dirigen una combi, vehículo que
corresponde a lo que en Brasil se conoce como van. Los combistas constituyen el llamado Transporte
Alternativo de Ciudad del Este. Los ómnibus urbanos internacionales son aquellos que conectan las
ciudades separadas por las fronteras internacionales siendo en 2001 representado por cuatro líneas
paraguayas, dos brasileras y dos argentinas. Los ómnibus intermunicipales son los ómnibus de turismo
alquilados para excursiones de paseo dentro de Brasil, los cuales son utilizados por los compradores
brasileros para llegar hasta Ciudad del Este y retornar a sus ciudades de origen.

1
parte del ajetreado movimiento sobre puente, tal como indica el promedio levantado por el
Departamento Nacional de Estradas de Rodagem para el año 2001: aproximadamente
18.500 vehículos y 20.000 pedestres atravesaban ese puente diariamente.4
Comparado con los conflictos que sucedieron ese año en aquella región,5 el
incidente que voy a presentar es casi insignificante. Sin embargo, el mismo nos permite
conocer algunas de las condiciones y contradicciones presentes en la frontera,
especialmente aquellas relacionadas a los circuitos de intercambios que tienen sus puntos
de intersección en aquel espacio.

‘Aprietes’, acuerdos e impasses


I
Temprano por la mañana, un jueves de junio de 2001, el boletero del ómnibus
brasilero que salía de la terminal de ómnibus de Ciudad del Este (en adelante CdE) hacia
Foz do Iguaçu (en adelante FdI) le comentó al conductor que había escuchado que el puente
estaba cerrado. El conductor escuchó la voz pero no las palabras y entonces, a los gritos, le
respondió preguntando, “Que que?” El boletero repitió, esta vez con más fuerza, “Escutei
que fecharam a ponte. Tem greve. Os taxistas... Pela atual situação.” El ómnibus salió de
la terminal y enseguida se cruzó con otro ómnibus que estaba llegando. El conductor le hizo
señas con las luces y cuando las ventanas de los conductores quedaron a la par, ambos
detuvieron la marcha. “A ponte está fechada?” preguntó el conductor del ómnibus donde yo
viajaba. “Da pra passar sem problema”, le respondió el otro.
En el Puente de la Amistad los vehículos circulaban como de costumbre. Sin
embargo, algo estaba sucediendo en la entrada a Brasil -sobre la salida de la aduana a la
BR-277- donde había más de 20 mototaxistas parados con sus motos. Bajé en la primer
parada y pasé por la puerta del Tropical, un bar-guardavolume6 ubicado a unos 200 metros
4
Datos proporcionados por el Departamento Nacional de Estradas de Rodagem do Brasil (DNER) a los
medios de comunicación en septiembre de 2001. El número de vehículos se basa en el promedio derivado
del sistema de conteo automático instalado en el puente. El sistema de conteo consiste en un sensor que
registra el pasaje de cada eje de un vehículo.
5
Cierres del puente, represión policial, reacción popular, ocupación militar, expulsión de brasileros que
trabajaban en Ciudad del Este, investigaciones anti-terroristas, operativos anti-contrabando, reacciones
sacoleiras y reacciones institucionales.
6
Varios guardavolumes o bares-guardavolumes se localizan a la salida del Puente de la Amistad, entrando
en Foz do Iguaçu. Allí van acumulando las mercaderías aquellos que compran en Ciudad del Este antes de
emprender el retorno a sus ciudades de origen. La realización de varios cruces está vinculada al interés de
adecuarse a la cuota permitida por la ley brasilera para ingresar mercaderías importadas para consumo

2
del puente. Le pregunté al dueño si sabía algo de lo que pasaba en el puente. Não, não
escutei nada... Esta acontecendo alguma coisa?
Me acerqué a la salida del puente donde estaban los mototaxistas. Todos tenían el
chaleco naranja de la Asociação de Moto-Taxis da Ponte da Amizade, la asociación que
nucleaba a los moto-taxistas brasileros que trabajaban con el movimiento de la zona del
puente. Tres de ellos estaban parados sobre el asfalto y el resto estaba reunido en la vereda,
deliberando.
- Que acontece? Vai ter greve? (le pregunté a uno de ellos, repitiendo inconscientemente
la palabra que había escuchado en el ómnibus)
- Vamos ver... a gente está decidindo.
- Mas, por que?
- Porque não estão deixando pegar passageiros do outro lado.
Uno de los tres que estaba en el asfalto se paró adelante de un mototaxi paraguayo
que entraba a Brasil. El mototaxista se detuvo. “Esta já é a tua segunda viagem... a
próxima você paga um real”, le dice el que lo detuvo. Otro de ellos, abrió y revisó el bolso
que el paraguayo llevaba atrás. Lo dejaron seguir. Uno de ellos me dijo entonces que hasta
que los paraguayos no los dejen trabajar del otro lado, ellos van a hacer lo mismo de este
lado. El otro me explicó que son los mototaxistas de allá quienes no los están dejando
trabajar. Todo mundo precisa pra sua comida então... todos temos que poder trabalhar.
Rematando la explicación, uno de ellos concluyó, “Não deixam trabalhar mais ninguém?
Então, nos também trancamos a ponte pra controlar eles”.
Los controles de los mototaxistas brasileros sobre los paraguayos continuaron por
largo rato a la vista del personal de la Receita Federal y la Policia Federal que trabajaba en
la aduana y de la Policía Rodoviaria Federal (PFR) y los fiscales de la Foztrans –la
secretaría de transporte de la prefeitura de Foz do Iguaçu- que estaban en sus puestos de
control unos metros más adelante. La situación por momentos se ponía tensa. Algunos
mototaxistas paraguayos parecían visiblemente molestos con la actitud de sus pares
brasileros.
A medida que fue pasando el tiempo, cada vez menos mototaxistas paraguayos
aparecieron por el puente y finalmente, los mototaxistas brasileros también se retiraron:

personal (US$ 150) y así, disminuir el riesgo de perdida por las fiscalizaciones.

3
iban a evaluar la situación. Desde temprano habían marcado una asamblea para las tres de
la tarde en el local de la asociación. Cuando volví al puente horas más tarde, frente a mi
pregunta de qué había pasado con ‘o assunto aquele da manhã com os mototaxistas
paraguaios’, un mototaxista brasilero me explicó que finalmente no hubo ‘greve’ (esta vez,
fue él quien uso esa palabra para definir la situación a la que se podría haber llegado). Al
final, todo se había arreglado: los dejaron de ‘apertar’ allá y ellos ‘liberaram’ acá.7 Había
que esperar a ver que pasaba.
Historia particular. Mototaxistas brasileros a quienes no dejaban trabajar del lado
paraguayo, comenzaron a ‘controlar’ a los mototaxistas paraguayos del lado brasilero. El
objetivo a simple vista era controlar su ingreso y la posibilidad de trabajar en FdI.
Concretamente, el interés era ‘apretar’ a
Cuadro 1
Acordo Recíproco de Transporte Moto-taxista
los paraguayos para que supiesen –y
viesen- que si no los dejaban trabajar en
1. Poderemos passar em qualquer lugar para
transportar mercadoria. Ciudad del Este, ellos tampoco lo iban a
2. Motoqueiro que estiver descendo na rua poderá
pegar passageiro. poder hacer en Foz. Ahora, ¿por qué
3. Haverá ponto de embarque e desembarque para
brasileiros. estaba sucediendo esto?
4. Motoqueiro que tiver sido multado injustamente
terá o empenho da classe dos motoqueiros
paraguaios. II
5. Os motoqueiros da Associação terão que usar
colete e carteira de identificação. Según la interpretación que me
6. Tanto motoqueiros brasileiros como paraguaios
terão o número de placa anotado caso não respeite dio unos días más tarde Luiz Carlos, el
este acordo.
presidente de la asociación de
Liderança – Representantes
mototaxistas brasileros, a protesta –
Associação Paranaense (Fabio Chaparro), Associação
del Este, Associação Unidos, Associação Pioneros, usando sus palabras- realizada contra los
Associação Alto Paraná
motoqueros de Paraguay fue porque
Testemunha: Diretor desenvolvimento Foztran
1 março 2001 estos últimos quebraron el acuerdo que
regulaba el trabajo de los mototaxistas
7
Dado que el verbo utilizado en portugués para describir una acción de intimidación era ‘apertar’, decidí
utilizar el sustantivo ‘apriete’ para denominar esa acción. Al menos en el lunfardo (gíria) hablado en
Argentina, el sustantivo ‘apriete’ es utilizado para describir/definir una acción de intimidación.
El término resultante de la acción de ‘apertar’ en esta protesta mototaxista -‘liberar’- es un término que va a
aparecer recurrentemente en el lenguaje de los brasileros envueltos en el comercio de frontera. Cuando en
la aduana se están realizando controles sistemáticos y se espera para poder pasar luego que los controles
aflojan, se dice que ‘liberó’. Si el camino está libre de controles se dice que ‘a estrada está liberada’.
Cuando en algún control se permite que el ómnibus continúe –porque sí o porque se llegó a un arregló- se
dice que el fiscal o el policía ‘liberó’ al ómnibus.

4
de ambos lados y que establecía la cantidad de brasileros que serían aceptados trabajando
en Paraguay. “Nos firmamos um acordo com as organizações de lá pra trabalhar. No
inicio, eles queriam deixar só 200 motoqueiros, discutimos, discutimos e logramos levar a
cifra até 300. Mas aí, só esses 300 poderiam pegar passageiros lá: aqueles que tivessem o
nosso colete e a nossa credencial.”
El acuerdo al cual Luiz Carlos hacía referencia está copiado en el Cuadro 1. El
mismo estaba pegado en la puerta del armario de la oficina de la asociación,
mecanografiado y con las firmas de los representantes que aparecen listados al final. El
‘testigo’ del acuerdo que aparece al final es el representante del Instituto de Transportes e
Tránsito de Foz do Iguaçu (Foztrans).
Tomando en cuenta las palabras de Luiz Carlos, sin embargo, no todo lo acordado
estaba allí escrito. Precisamente, algunas de las cuestiones que estaban atrás del conflicto
entre los mototaxistas no habían pasado al papel, tales como la cantidad de mototaxistas
brasileros que podían trabajar levantando pasajeros del otro lado. Como me dijera un
mototaxista paraguayo el mismo día de la ‘protesta’, “El problema no es con los de la
asociación, el problema es con los brasileros que no son de la asociación y que vienen a
buscar pasajeros acá.” El presidente de la asociación brasilera reconocía ese problema
como el detonante del conflicto, pero para él esa era una excusa para no dejarlos trabajar:
“Com a escusa dos mototaxi não registrados estarem trabalhando lá e tirando o trabalho
deles, então, não deixam trabalhar mais ninguém. Então... nos também trancamos a ponte
para controlar eles.”
Dos días después del ‘apriete’ en el puente, los mototaxistas paraguayos se
reunieron para discutir la situación. Estacionadas en círculo en el centro de una plaza
céntrica de CdE, las motocicletas delineaban el espacio de la asamblea donde los
mototaxistas de las diversas asociaciones –identificados a partir del color de sus chalecos-
intentaron pasar en limpio el conflicto y elaborar una propuesta para su solución. La
propuesta que se aprobó para llevar a los brasileros fue que los motaxistas de la Asociação
de Moto-Taxis da Ponte da Amizade podían llevar pasajeros de vuelta a Brasil siempre que
se tratase del mismo pasajero con el que habían llegado. Para eso, debían presentar una lista
con el nombre del pasajero con el que llegaban a CdE para, en caso de ser fiscalizados,
pudiesen demostrar que era la misma persona.

5
La propuesta era implementar el sistema que regulaba en Foz do Iguaçu el
transporte alternativo paraguayo. Sin embargo, en ese caso el control era realizado por
8
Foztrans teniendo carácter de reglamentación municipal. En el caso de los mototaxistas
paraguayos, el intento era imponer un tipo de reglamentación que limitase la posibilidad de
levantar pasajeros del lado paraguayo con el acuerdo de los propios mototaxistas brasileros.
Pero para los brasileros, nada garantizaba que el principal problema que ellos se
enfrentaban en el día a día fuera a ser alterado: la extorsión policial del lado paraguayo
debido a la falta de un marco legal que regulase el trabajo del lado brasilero. Para los
motaxistas brasileros, la propuesta no era solución y no hubo acuerdo. Tal como Luiz
Carlos lo iba a colocar, Não aceitamos essa proposta porque não ia funcionar e deixamos
as coisas assim até ver que passa na Câmara de Vereadores... Uma vez regularizado o
serviço, não vamos ter mais problema.
Hasta final de 2001, cuando dejé el campo, esa era la situación. Mototaxistas
paraguayos no podían parar para esperar pasajeros del lado brasilero y los brasileros no
podían hacerlo del lado paraguayo.

III
Historia que continúa confusa, con muchos elementos que van apareciendo y que
hay que explicar: la extorsión policial, la regularización, los acuerdos. Detalles
fundamentales para entender el problema, o mejor, los problemas que están por tras de esos
‘aprietes’, esas soluciones y esos impasses. Pero antes de entrar en la trama más amplia en
la cual ese episodio adquiere sentido, me gustaría destacar tres elementos. Primero, las

8
El sistema de planillas funciona de la siguiente manera. Viajando en una combi de transporte alternativo de
CdE a FdI, hay que completar una pequeña planilla llamada Manifiesto de Pasajeros en la cual se deben
anotar nombre y documento –ítems en general completados-, nacionalidad y sexo -ítems generalmente
dejados incompletos. Foztrans, el organismo municipal que regula el transito en la ciudad brasilera tiene un
puesto fijo de control no lejos del puente y otro móvil casi llegando a él. Cada combi de Transporte
Alternativo del Paraguay que entra a Brasil –al igual que los taxis que ingresan con pasajeros- debe
presentar esa planilla con la lista de pasajeros, la cual es sellada por el fiscal de la Foztrans en el puesto fijo.
Si son fiscalizados en otro punto de Foz de Iguaçu llevando otros pasajeros pueden ser multados ya que no
está permitido levantar pasajeros del lado brasilero. El control a la vuelta se hace por muestreo, al igual que
los controles de la Receita Federal. En las palabras de un fiscal de la Foztrans, Não podemos controlar
todas as vans porque senão a fila chegaria até Curitiba. Sin embargo, las dificultades para una
fiscalización no es simplemente una cuestión de cantidades sino también de jurisdicciones. De acuerdo con
una empleada de la Foztrans, “Na Br-277 nos não podemos controlar porque é rodovia federal, quem faz a
fiscalização aí são os órgãos federais.” Por este motivo, el único lugar que controlan en la BR-277, lo
hacen conjuntamente con personal de la Policia Rodoviaria Federal.

6
palabras del conflicto; segundo, las formas del conflicto y de sus posibles soluciones y
tercero, su percepción y publicidad.
Las palabras del conflicto utilizadas tanto por terceros como por algunos de los
participantes son interesantes. Greve [huelga] y protesta son términos que hacen referencia
a una acción colectiva. El primero supone la interrupción de un trabajo como forma de
hacer una reivindicación, ya el segundo puede asumir diferentes formas. Preguntados sobre
que significaba hacer una huelga, algunos mototaxistas posteriormente me iban a decir que
se referían a la posibilidad de interrumpir la circulación por el Puente de la Amistad. Aun
estando equivocado el boletero del ómnibus en que viajaba aquel día, 9 el uso de la palabra
‘huelga’ para referirse al cierre del puente parece hacer sentido en las prácticas de protesta
entre aquellos involucrados en el movimiento comercial a través del puente. Algo que va a
verse en los discursos de aquellos que participaron en dos de los bloqueos del puente que
sucedieron también ese año, durante una ‘huelga’ de paseros y ambulantes en julio y
durante la gran movilización de septiembre en Ciudad del Este en la que participaron casi
todos los paraguayos vinculados al comercio. 10 Ambas fueron descriptas por varios
participantes como huelgas. Ambas significaron el bloqueo del puente.
Huelgas y protestas están dirigidas a alguien que es el destinatario de las
reivindicaciones o del mensaje.11 La acción de los mototaxistas brasileros esa mañana de
junio estaba dirigida a sus pares paraguayos y si bien el sentido general de la acción pudo
ser interpretada por algunos como constituyendo una protesta, los verbos utilizados para
describir lo que se estaba haciendo permite entender mejor el sentido de dicha acción en
términos de las prácticas realizadas: apretar, controlar, trancar. ‘Apertar’ fue el verbo
utilizado por varios mototaxistas brasileros para describir tanto la intimidación que
comenzaron a sufrir en Ciudad del Este como lo que ellos comenzaron a hacer esa mañana
con los mototaxistas paraguayos. Tal como señalaba antes, la resolución de la situación
9
Según la versión que había escuchado, eran los taxistas y no los mototaxistas los que estaban envueltos en
alguna protesta y la misma era producto de la ‘actual situación’ –la recesión contemporánea- y no por la
imposibilidad de levantar pasajeros en Ciudad del Este.
10
La categoría de ‘pasero’ es utilizada para nombrar a aquellos que trabajan en el comercio hormiga de
Brasil a Paraguay, utilizando carros manuales, bicicletas o mismo a pie, aunque puede incluir a aquellos
que trabajan con vehículos motorizados si bien estos últimos, en términos sociales y organizativos,
constituyen un grupo diferente. En otros espacios fronterizos paraguayos, la figura de pasero también
incluye a aquellos paraguayos que llevan mercaderías de Paraguay a los países vecinos (Schiavoni, 1993;
Grimson, 2003).
11
En el caso de una huelga, a quien pueda atender la reivindicación; en el caso de una protesta, a quien pueda
escuchar y tomar cartas en el asunto.

7
establecida esa mañana fue así descrita por uno de ellos, “A gente deixou de apertar eles
então eles liberaram lá.” También escuche la misma explicación, pero invertida: dado que
habían dejado de apretar allá, liberaron acá. La transitividad de las palabras y las
situaciones muestra la dependencia de los ‘aprietes’ entre un lado y el otro.
Acto de coacción e intimidación, no obstante, la forma en que se realiza tiene un
carácter particular. En la descripción de los dirigentes mototaxistas, las palabras más usadas
fueron ‘trancar’ –la forma de tener control sobre la salida del puente- y ‘controlar’ –la
actividad realizada sobre los mototaxistas paraguayos. Y no es simplemente un eufemismo
para poder nombrar el apriete a los mototaxistas paraguayos. El hecho de instalarse a la
salida del puente supuso, por un lado, inscribir públicamente la acción que se estaba
realizando -especialmente en un lugar de enorme circulación- y, por otro lado, la forma
asumida no tenía nada de diferente a una blitz convencional realizada por miembros de las
fuerzas de seguridad que los rodeaban. Tan formal e intimidatoria cuanto ellas, 12 la forma
blitz escogida por los mototaxistas cumplió el doble papel de inscribir públicamente el
problema así como de intimidar a sus pares paraguayos.
Dado que la continuidad de la actividad comercial depende de la circulación a través
del puente, su cierre es el último recurso –y el más significativo- como medida de fuerza
para las diversas categorías laborales que trabajan en aquel espacio. Mientras la circulación
se mantenga abierta todo parece diluirse en el medio del movimiento. Aun así, cierres
selectivos se consigue alcanzar el objetivo de la protesta, tal como esa mañana de junio
consiguieron los mototaxistas brasileros. En otros momentos –los vamos a ver a
continuación- necesitaron una inscripción pública más marcada a fin de obtener el apoyo de
autoridades o figuras públicas para llevar adelante pedidos que tenían el destinatario del
otro lado de la frontera y que no cruzaban a FdI.
Comencé con la forma en que se me presentó un conflicto estando en Ciudad del
Este a partir de ciertos comentarios y percepciones. Si bien el primer párrafo de esta
sección en sí no tiene importancia para el conflicto entre los mototaxistas brasileros y
paraguayos –los comentarios del boletero o del dueño del bar-, sí tiene una importancia

12
Inclusive, por momentos, asumió el mismo tipo de lógica extorsiva presente muchas veces en las blitz –al
menos el tipo de prácticas que los mototaxistas brasileros sufrían recurrentemente en manos de los policía
paraguayos-, tal como lo indica la exigencia de dinero solicitada a algunos mototaxistas paraguayos para
poder seguir trabajando.

8
fundamental para entender lo que significan eventos de ese tipo en ese espacio. 13 Huelga de
taxistas, bloqueo del puente, ignorancia de una protesta que sucedía a 200 metros; todos
esos desconocimientos o conocimientos parciales muestran algo que aparece
recurrentemente allá: en un espacio con un enorme movimiento donde millares de personas
y mercaderías circulan día a día, la información sobre lo que está aconteciendo, cuando se
la tiene, suele ser bien fragmentaria.
El problema de la distribución de la información refleja varias situaciones. Primero,
una cuestión de magnitud: miles de personas y mercaderías circulando e infinidad de
acontecimientos e interacciones ocurriendo simultáneamente constituyen las razones de la
imposibilidad de tener noción de lo que pasa en un determinado momento. Segundo, la
organización diferencial de esa magnitud: los que están localizados y los que se mueven y
la enorme variedad entre ellos. Tercero, dentro de esa variedad, si bien sus partes se
relacionan también tienen sus dinámicas propias: sus actores, sus relaciones, sus conflictos.
Vamos a entrar en la trama de una de ellas.

Sobre flujos, números


y las diferencias que la ley establece

I
El conflicto de junio fue un evento dentro de una historia más larga en la cual
confluyen una serie de elementos. El primero de ellos a considerar tiene que ver con los
flujos del transporte, esto es, con el lugar que ocupa el servicio de mototaxi en el
movimiento de transportes a través del puente.
El servicio de taxis (automóviles) va a ser el primer sistema de transporte
organizado que comenzó a operar con el crecimiento del comercio a través de la frontera.
Junto a ellos, los vehículos de turismo –ómnibus y vans- comenzaron a tener una
importancia cada vez mayor, especialmente del lado brasilero. Si en el caso de estos
últimos, se presuponía que el trabajo debía ser realizado con los mismos pasajeros; en el
caso de los taxis la imposibilidad de levantar pasajeros del otro lado de la frontera se
estableció como principio valido para ambos lados.
13
A diferencia de la cobertura de otros problemas entre mototaxistas, los diarios locales de los días siguientes
no trajeron ninguna información sobre lo que había sucedido esa mañana.

9
Cuando a inicios de los 90 aparecen en Ciudad del Este personas que trabajan con
combis para transportar personas y mercaderías, comienza una pelea entre ellos y los
taxistas; estos últimos intentando restringir ese transporte a su monopolio, los primeros
intentando ampliar dicha prerrogativa al trabajo con combis.14
La circulación de taxis y combis se da en un flujo casi unidireccional de CdE a FdI
transportando a quienes vuelven con sus compras. Difícilmente un comprista o un
empleado en el comercio en CdE que vive en FdI toma un taxi o una combi para llegar
allá.15 Por este motivo, el problema del control se coloca de una manera diferente en el lado
brasilero y es por ello que fue instaurado el sistema de planilla de pasajeros; planilla que es
sellada en el ingreso a Brasil como una forma de garantizar que las combis paraguayas no
vayan a competir con formas de transporte local en el flujo que les resta a los taxistas y
demás transportistas brasileros: transportar pasajeros dentro de FdI y de FdI a CdE. Si bien
en la práctica lo que sucede puede ser diferente, 16 el sistema establece la imposibilidad de
hacer paradas en la otra ciudad a la espera de pasajeros.
Ya en el caso de los mototaxi es distinto. Ellos transportan muchas personas desde
FdI hacia CdE y en el retorno también hay mucha demanda por el servicio. La descripción
de un mototaxista brasilero sobre el público con el que trabajan es útil para ver esa
especificidad, Nos levamos as pessoas que tem que cruzar a ponte e que não tem a grana
pra pagar um táxi ou que não querem pagar essa grana. Nos temos um público que não
existia [para los taxis]: a pessoa que vai a pé o que pega ônibus, que pelo mesmo preço o
mais um pouco chega muito mais rápido lá. Idoso também não viaja com a gente. Também,
se o cara tem que passar pouca coisa [a la vuelta], uma sacolinha... viaja de moto-táxi. Em

14
Si bien en el 2001 participaban de espacios organizativos comunes (la Federación de Transporte Público de
Ciudad del Este), muchos taxistas todavía se quejaban del transporte alternativo como constituyendo una
competencia desleal. Las asociaciones de combistas surgen en el proceso de negociación con las
autoridades por el reconocimiento necesario para poder operar, algo que es conseguido a mitad de los 90s.
Decir que surgen en el proceso de negociación significa que las mismas se estructuran en función de dicho
proceso, al final del cual, son institucionalizadas como los canales organizativos para el desarrollo del
trabajo. La negociación exige y genera las organizaciones, algo que va a suceder con otras categorías que
pelean por legalizarse (‘mesiteros’ –vendedores de la vía pública-; ‘cambistas’ –personas que cambian
dinero en la calle-; vendedores ambulantes).
15
El transporte de FdI a CdE de mercaderías no es realizado en taxis o combis sino en vehículos
especializado en ese movimiento, que son de origen paraguayo. Después vuelvo sobre esto.
16
Tanto el transporte alternativo como los taxis suelen levantar pasajeros volviendo a CdE. Si se cobra, los
precios son bien bajos (una manera de ‘salvar el viaje’ como escuche decir a algunos taxistas refiriéndose al
viaje que de cualquier debía ser hecho para volver a Cuidad del Este). Si no se cobra, llevar a alguien se
transforma en el campo de despliegue de la generosidad.

10
este sentido, el servicio de mototaxi no significó una competencia con otros sistemas de
transporte ya establecidos, tal como sucedió entre combis y taxis en CdE.
Transporte barato y rápido a través del puente, de circulación en ambos sentidos, el
servicio de mototaxi ocupó un espacio que podía ser usufructuado de ambos lados. 17 En la
primer mitad de los 90’s comenzaron a aparecer en Foz do Iguaçu motociclistas
ofreciéndose para atravesar el embotellado puente. Si bien eran pocos al inicio -unos treinta
según los primeros que empezaron en el trabajo-, más y más motociclistas se fueron
sumando para ofrecerse como transportistas tanto del lado brasilero como del lado
paraguayo.
La cantidad de mototaxistas de Ciudad del Este era de unos 150 en el año 2001. Ya
del lado brasilero, el número de la Asociação de Moto-Taxis da Ponte da Amizade era 300;
número que, como veíamos arriba, fue el resultado de una negociación realizada con las
asociaciones paraguayas. Y el problema de un límite máximo negociado con esas
asociaciones está vinculado a la cantidad de gente que trabajaba con su moto en el Puente
de la Amistad, especialmente del lado brasilero.
En la ciudad de Foz do Iguaçu, además de los 300 mototaxistas agrupados en la
Asociação de Moto-Taxis da Ponte da Amizade estaban aquellos asociados a Coopermots,
la cual nucleaba unos 150 mototaxistas que trabajaban en la zona del centro. En el 2001, los
cálculos sobre el total de mototaxistas en FdI varíaban entre 1100 y 700. 18 Muchos de los
que trabajaban con sus motocicletas que no pertenecían a ninguna de las asociaciones, lo
hacán a través del Puente de la Amistad vinculados al comercio.
17
La rapidez del movimiento -no limitado por las filas de autos y demás vehículos-, el tamaño de las motos y
la posibilidad de ocupar espacios que no son las vías de circulación son factores que hacen más fácil
levantar pasajeros en cualquier lugar –o que dificultan el control en cada uno de ellos. Esto queda claro si se
compara con los problemas de circulación y espacio que ocupan taxis y combis.
18
La primer cifra (1100) me fue dada por miembros de las asociaciones. Una cifra similar va a manejarse en
los debates en la Câmara de Vereadores cuando finalmente se aprobó la reglamentación que autorizó y
reguló el funcionamiento del servicio en Foz do Iguaçu (A Gazeta do Iguaçu 2001c). La segunda cifra (700)
aparece en una nota periodística de enero del 2001 (A Gazeta do Iguaçu, 2001a). En una nota periodística
de finales de noviembre del 2001, cuando la ley fue sancionada por el intendente de la ciudad, se menciona
el número de 3000 personas que aparentemente pertenecería a la categoría ya que, según el análisis, de ser
legalizados sólo 500 mototaxistas, 2500 personas quedarían excluidas (A Gazeta do Iguaçu, 2001d). La
cifra, que parece exagerada considerando inclusive las variaciones entre las otras cifras, o bien confunde
mototaxistas con personas que trabajan en el transporte alternativo de pasajeros (figura que aparece
recurrentemente en el texto y según me parece incluiría a los paraguayos) o entonces, está vinculada con las
discusiones envolviendo la cantidad de permisos que iban a ser otorgados.
En entrevista con el presidente de la Federación de Transportes Público de Ciudad del Este, el cálculo
estimado que ellos manejaban era de unos 1000 mototaxis trabajando con el movimiento del puente, eso
incluyendo a paraguayos y brasileros (Entrevista con Segovia, 19 noviembre 2002).

11
II
Así como el servicio de mototaxi comenzó del lado brasilero, también los intentos
de legalización comenzaron allí, por lo menos desde 1998. Algo que recién fue conseguido
a fines de noviembre de 2001. Durante los distintos periodos de mi trabajo de campo entre
1999 y 2001, los miembros de la asociación de mototaxistas de Foz de Iguaçu que
trabajaban en el puente siempre señalaron como su gran punto débil el hecho de no estar
regularizados.19 Hasta que esa legalización salió, estaban reconocidos de hecho para
trabajar en Foz. Tal como lo colocaba Luiz Carlos, Nos trabalhamos porque as autoridades
deixam, porque somos muitos os que estamos trabalhando nisto então... Não tem como nos
enfrentar. Esta cuestión de hecho es la que garantizó la posibilidad de trabajo antes de
cualquier legalización.
Si bien ‘la cantidad’ era una de las bases de esa situación de hecho durante mi
trabajo de campo, antes de ser un número importante el trabajo de mototaxi ya se había
impuesto de hecho en ambos lados a partir de otros arreglos; principalmente, el pago a los a
los encargados de la fiscalización y control. Del lado paraguayo, miembros de la Policía
Caminera –institución encargada de controlar el tráfico vehicular en CdE hasta el 2000-, se
beneficiaron de manera sistemática con esa situación. 20 Del lado brasilero, existieron
diversos arreglos esporádicos con miembros de diversos organismos de seguridad y
fiscalización.
Sistemáticos o esporádicos, la existencia de estos ‘arreglos’, a la vez que legitimó la
presencia de los mototaxistas en el movimiento de transportes a través de la frontera,
estableció ciertos límites a lo que se podía exigir como pago para continuar trabajando. Esta
garantía de funcionamiento permitió el crecimiento de la categoría, cuyo número después
se transformó en un límite importante a los intentos de fiscalización o mismo de
prohibición del servicio. Sin embargo, estos arreglos van a sufrir dos cambios profundos: la
legalización del servicio en Ciudad del Este y el reemplazo de la fuerza encargada de los
controles de transito en aquella ciudad.
19
Esto los tornaba vulnerables en Paraguay, donde eran detenidos por los policías y tenían retenidos sus
documentos hasta que pagasen una ‘propina’ que les permitiese continuar. La excusa para tal retención era
precisamente el hecho de estar trabajando en el transporte de pasajeros cuando no estaban legalmente
habilitados para eso. El análisis de esta situación es desarrollado a continuación.
20
Varios mototaxistas brasileros me contaban que había un arreglo con ellos que suponía un monto mensual
o quincenal. Los motaxistas paraguayos tenían arreglos similares.

12
Si los motaxistas paraguayos abandonaron las condiciones de hecho en las que
trabajaban al comenzar a funcionar de derecho, las condiciones de hecho bajo las cuales
habían trabajado los mototaxistas brasileros hasta entonces también se vieron
profundamente alteradas.
En el año 2000 se reglamentó a nivel municipal el servicio de mototaxi en Cuidad
del Este, estableciéndose el otorgamiento de licencias y permisos para poder trabajar y una
serie de requisitos a ser cumplidos; principalmente, la obligatoriedad de un seguro para el
pasajero. Al igual que con los taxis y el transporte alternativo, para trabajar de mototaxista
hay que pertenecer a una de las asociaciones en que la categoría está organizada.21 Así, los
mototaxis pasaron a ser un servicio de transporte más dentro de la ciudad.
Después que el sistema fue regularizado en CdE, dos cuestiones sucedieron. Por un
lado, las dificultades con los controles del lado paraguayo pasaron a pesar tan sólo para los
mototaxistas brasileros. Por otro lado, se estableció una diferencia a partir de la cual
algunos mototaxistas paraguayos intentaron regular una situación que los perjudicaba: la
enorme cantidad de mototaxistas brasileros que trabajaban.
Una vez establecida la distinción entre aquellos reconocidos legalmente para poder
trabajar y aquellos que no lo estaban del lado paraguayo, ¿cómo queda la situación con los
brasileros? En principio quedaba como antes, a partir de los arreglos con la policía que eran
comunes a todos. El problema es que dichos arreglos cambiaron. Luiz Carlos, lo describía
de la siguiente manera, “Agora está a polícia municipal e eles querem grana todos os dias,
2 reais, 5 reais... o que podem tirar da gente.”22 La creación de la Policía Municipal de
Ciudad del Este, cuyos miembros pasaron a realizar las funciones de control y fiscalización
21
En el caso de los taxis, están organizados en paradas, las cuales tienen una localización física.
22
En la salida del puente, entrando en Paraguay, suele haber policías municipales frente al puesto cubierto en
el fin del cantero central. En varias ocasiones que me paré a observarlos durante 2001, detuvieron a
motociclistas con chapa brasilera. En octubre, después de las protestas que culminaron en la expulsión de
trabajadores brasileros indocumentados que trabajaban en CdE, la situación se tornó más complicada. En
las palabras de un mototaxista, el 8 de octubre, “Cara, depois do fechamento da ponte está muito dificil,
estão parando a gente o tempo tudo, pedindo a carteira, papeis, grana... assim não da. Dos días después,
otro me comentó, O negocio está difícil, os policiais lá estão pedindo muita grana. Hoje pegaram minha
identidade lá. Me pideram 50 reais. Com sorte, eu fazo 25 reais... Eu não vou pagar o que eu não posso. ”
Uno de esos días me paré a observar. Dos policías municipales de Ciudad del Este estaban en la salida del
puente. Durante el tiempo que me quedé observando, sólo pararon mototaxistas brasileros. Uno u otro hacía
señales al conductor de moto para que se detuviera. Este paraba la moto contra el cordón en donde le
indicaban. El policía le pedía documentos y dando vueltas alrededor de la motocicleta, mirándola,
comenzaba una conversación entre ambos, el policía con los documentos de la moto y del conductor. En la
mano. Tal como los mototaxistas se quejaban, los policías se quedaban con los documentos y dejaban
seguir a los mototaxistas. Tiempo de extorsión: hay que pagar si se quiere tener los documentos de vuelta.

13
hasta ese entonces realizadas por la Policía Caminera, mudo el sujeto de los arreglos y su
contenido.23 Dada la legalización del servicio de mototaxi en Ciudad del Este, los cambios
en esos arreglos dejaron de ser un problema de la categoría mototaxista en general para
pasar a ser una cuestión con los mototaxistas brasileros en particular. Esa distinción
reinscribió el problema del control como un problema entre paraguayos y brasileros.

III
En enero del 2001 explotó el primer conflicto que llega a los medios de
comunicación donde se indica que “Brasileiros acusam a polícia paraguaia de impedir a
atividade, retendo os documentos e agredindo fisicamente os motoqueiros.” (A Gazeta do
Iguaçu, 2001a). De acuerdo a varias declaraciones, los policías retienen los documentos
hasta que nos les sea pagada una suma determinada de dinero. 24 Sin embargo, el conflicto
que aparece destacado en la nota no es con los policías sino con los mototaxistas
paraguayos. Tal como el título indica, Guerra entre brasileiros e paraguaios na Ponte:
Acusações mútuas levaram motociclistas a trocar tapas no lado brasileiro. Es interesante
cómo fue planteado el problema por los mototaxistas brasileros: si ellos brasileros no
podían trabajar en CdE por causa de la policía, entonces los paraguayos no trabajarían en
FdI por causa de los mototaxistas brasileros. Pero este planteo no descansa exclusivamente
en una idea de equilibrio que se busca reestablecer sino que también está influenciado por
la sospecha de que atrás de la acción de los policías estarían algunos mototaxistas
incentivándolos. Un dirigente paraguayo que llegó en el momento del reportaje y que fue
agredido por algunos brasileros, va a ser acusado de ser quien mandaba a los policías a
pegarle a los brasileros. El mismo Luiz Carlos –presidente de la asociación de los
mototaxistas brasileros del puente- señaló que la situación se puso más complicada
después que cambió el presidente de la asociación de mototaxistas de allá.

23
Los mototaxistas brasileros no son los únicos que se quejan del accionar de la Policía Municipal de Ciudad
del Este. Casi todas las categorías dedicadas al transportes, así como personas que manejan vehículos
particulares, han levantado denuncias en los medios de comunicación acusando a los policías. En una nota
sobre la destrucción de una ventanilla de ómnibus por parte de un policía municipal al conductor negarse a
pagar una coima, se comenta que “Esta no es la primera vez que los funcionarios de la Policía Municipal
son denunciados por la forma extorsiva y voraz con que actúan cuando piden coimas...” (Diario
Vanguardia, 2001a:5). Ver también Diario Vangardia 2001b.
24
En esa nota, dos mototaxistas dicen haber pagado 30 reales para tener sus documentos de vuelta.

14
La protesta es similar a la que describía al inicio de este trabajo. Los mototaxistas
paraguayos eran detenidos cuando ingresaban a Brasil y sus pares brasileros les quitaban
la llave de sus motos para impedirles la circulación, situación que generó algunas
confusiones. El presidente de la Foztrans, entrevistado para esta nota, se había reunido la
semana anterior en CdE con miembros de las asociaciones de los dos lados anunciando la
regularización del servicio en FdI próximamente, por lo que les pidió que estableciesen una
tregua hasta que eso sucediese así todos podían trabajar. De acuerdo a la nota, O objetivo
do Foztrans é regularizar o serviço em no máximo dois meses.
Durante el mes de febrero se buscaron soluciones que terminaron plasmándose en el
acuerdo que veíamos en el Cuadro 1. Los brasileros queriendo garantías para poder trabajar
sin ser extorsionados permanentemente, los paraguayos queriendo limitar el número de
brasileros que trabajaban como mototaxistas a través del puente. El punto 5 del acuerdo
estableció la forma en que dicho límite iba a poder ser visualizado: tan sólo los integrantes
de la Asociação de Moto-Taxis da Ponte da Amizade –esto es, aquellos que llevasen el
chaleco naranja de la asociación y que tuvieran la credencial de la misma- podían trabajar
reconocidamente. En la mesa de negociación se estableció el número: 300 asociados. De
hecho, la institucionalización de dicha asociación se da a partir de ese acuerdo, en el cual
también participa –como testigo- un representante de Foztrans. 25
El problema es, ¿quién garantiza que los policías municipales no van a continuar
reteniendo a los mototaxistas brasileros por el hecho de trabajar en un servicio no
regularizado? El hecho de que en todos los conflictos en que los mototaxistas paraguayos
fueron impedidos de entrar o trabajar en Brasil terminaron arreglándose porque los policías
municipales de CdE dejaron de detener a los brasileros, muestra que los mototaxistas tienen
algún tipo de dialogo con la policía municipal. Pero ese dialogo no garantiza que los
policías no vuelvan a cobrar a los mototaxistas brasileros con la excusa de estar trabajando
en una actividad no reglamentada. El razonamiento de los policías parecería ser que, dado
que están trabajando fuera de la ley, si quieren seguir trabajando y no ser impedidos por
ellos, entonces que paguen. De ahí la importancia fundamental que la aprobación de la
reglamentación tenía para los mototaxistas brasileros.

25
Por institucionalización de la asociación me refiero a la creación de un registro más formal de sus
asociados y la producción de una serie de elementos identificadores regulares (chalecos y credenciales).

15
El 14 de mayo hubo una nueva protesta. Más de 150 mototaxistas se reunieron en la
cabecera del Puente de la Amistad para protestar contra ‘a invasão dos paraguaios e dos
constantes achaques sofridos pelos brasileiros quando atravessam a fronteira’ (A Gazeta
do Iguaçu 2001b). De hecho, el problema que aparece a lo largo de la nota, así como el
título de la misma, nada tiene que ver con la invasión de los paraguayos sino con los
‘achaques policiales’. Según la declaración de Luiz Carlos, ‘Eles tomam os documentos e
não deixam o companheiro falar. Só liberam com o pagamento de propina. Eles nunca
cobram multa, sempre propina.’ (idem). Los motivos de la protesta son los mismos que en
enero, sin embargo, cambiaron dos cosas: el discurso respecto a los paraguayos y la
articulación con las autoridades locales. Por un lado, se asume el mismo discurso de los
paraguayos respecto al robo del trabajo por parte de los que vienen del otro lado del puente,
lo que validaría el hecho de limitar su entrada en FdI y necesariamente coloca en
compromiso a las autoridades brasileras. Por otro lado, el intento de llevar la protesta al
centro de FdI si Foztrans no intervenía.
Y Foztrans intervino. No ya a través de reuniones comentadas en una entrevista –tal
como había acontecido en enero-, sino con la presencia del presidente del organismo en el
local, quien pasó a coordinar con la colaboración de la Polícia Rodoviaria Federal la
fiscalización de toda moto paraguaya que ingresase a través del puente. Tal como aparece
en el diario, [el presidente de Foztrans, Carlos] Ferraz informou que todas as motos com
placas paraguaias seriam paradas. O condutor sem documentação ou que não estivesse
cadastrado na lei aprovada pela Câmara de Cuidad del Este seria retido. “É a única
maneira de exigirmos igualdade. Quando abordamos condutores paraguaios agimos de
forma respeitosa e dentro a lei, mas não recebemos o mesmo tratamento no Paraguai”,
acrescentou Ferraz. (A Gazeta do Iguaçu, 2001b).
Claro que este no es el mismo director que el de enero. Entre una protesta y otra
hubo un cambio de intendente y de administración municipal. El apoyo al intendente que
había asumido la intendencia en ese 2001 y el trabajo con uno de los concejales que ocupó
un alto cargo en la Intendencia,26 daba a los directivos de la asociación la esperanza de que
la regularización de la categoría iba finalmente ha suceder. Ese diálogo con las autoridades,

26
Nossos apoios estiveram bem escolhidos e eles entendem nossa situação. Com a administração anterior não
tinha jeito... tinham que tolerar nossa existencia porque não tinham como tirar a gente da rua, mas eles não
queriam saber nada conosco... Nos olhavam assim, como marginais. (Luiz Carlos).

16
también estaba en la base del pedido para intervenir en la situación establecida por el
control policial del otro lado. La desigualdad de posiciones (policias paraguayos /
mototaxistas brasileros) y la falta de regulación del servicio en FdI que tornaba a los
brasileros vulnerables, de hecho sólo podía ser equilibrada con alguien que invirtiese esa
relación (policías brasileros / mototaxistas paraguayos). De hecho fue lo que sucedió. Al
intervenir y solicitar la colaboración de la PRF, Foztrans reconoce la protesta de los
mototaxistas como valida y toma cartas en el asunto. Pero, ¿de qué manera podrían
intervenir si los mototaxistas paraguayos estaban legalizados?
Hablando sobre los conflictos de mototaxistas, el director de Foztrans me respondía
a propósito del acuerdo que también había sido firmado por ellos, “Sim, mas isso aí não
serviu para muito porque eles continuaram do mesmo jeito. Fomos muitas vezes pra lá,
falamos com as autoridades, e sempre a mesma coisa... “Si claro, tranquilo” [con acento
español], mas quando voltávamos continuavam a agir do mesmo jeito. 27 O problema se
solucionou quando nos começamos a fazer a mesma coisa. Começamos a fazer um
controle rigoroso... si você quer encontrar alguma coisa, você sempre vai encontrar. Mas
nos nunca maltratamos eles tal como eles maltrataram aos brasileiros. Nos fazíamos pente
fino na saída da ponte e começamos a pegar eles e eles começaram a agir do outro lado
relaxando os controles e as pressões... Assim foi que se solucionou o assunto.” Sin
embargo, la solución del problema fue temporaria. Como bien lo colocaba un mototaxista,
“Até não legalizar em Foz esse problema vai continuar. Quando a gente protesta eles
deixam a gente em paz uns dias, depois, começa tudo de novo.”
Pero si ese lado del acuerdo -garantías para los brasileros poder trabajar sin ser
extorsionados permanentemente- encuentra dificultades sistemáticas para poder realizarse,
el otro lado del acuerdo -el limite del número de brasileros que trabajaban como
mototaxistas a través del puente- tampoco se va a concretar. Y es este otro aspecto que se
va a hacer presente en la situación que va a terminar con la protesta de junio con la que
comencé este trabajo. El conflicto no comenzó por el problema de los brasileros con la
policía –como había sucedido hasta entonces-, sino directamente con los mototaxista
paraguayos. Preocupados con la cantidad de mototaxistas brasileros trabajando en CdE,
27
Esta misma queja va a ser formulada por el entonces director de Foztrans durante la protesta de mayo.
“Tudo o que acordamos de manhã, mesmo com assinatura, eles desreipetam a tarde. A situação está
dificil”, afirmou Ferraz... (A Gazeta do Iguaçu, 2001b.) Las palabras del texto son del director de Foztrans
en entrevista el 11 de diciembre de 2001.

17
algunos de ellos comenzaron a expulsar a los brasileros que paraban en CdE esperando
pasajeros y los brasileros reaccionaron controlándolos en la entrada al Brasil. Pero esa fue
la primera vez que el conflicto asumió esa forma. Como el presidente de la asociación del
lado brasilero me decía, O que aconteceu o outro dia não tinha acontecido... nunca tinha
acontecido. Aquela protesta foi a primeira que nos fizemos contra os motoqueros de lá.28
Si bien los mototaxistas nucleados en la asociación mantuvieron relativamente el
número de mototaxistas dentro del límite establecido, el problema de la presencia maciza
de mototaxistas por fuera de la asociación no fue solucionado. Es cierto que podría haber
sido regulada por la policía municipal de CdE pero, como vimos, no estaba interesada en
establecer esa diferencia. Al fin y al cabo, si todo mototaxista brasilero –asociaciado o no
asociado- trabaja fuera de un marco legal que regule su práctica, entonces podría tener su
licencia retenida hasta que no pagase el monto solicitado. Esa política de la policía hizo que
el acuerdo tampoco tuviera mucho valor para los mototaxistas paraguayos, al final, los
mototaxistas brasileros en general seguían trabajando en CdE independientemente de estar
asociados o no.
Frente a un acuerdo que no pudo ser garantizado para ninguna de las partes, la
disputa que quedó establecida fue por el trabajo en cada lado y su solución fue restrictiva:
ninguno debía parar a esperar pasajeros del otro lado. Aquello que había nacido como un
trabajo anterior a los marcos regulatorios, fue siendo realizado por sus participantes en un
espacio sin distinciones entre ellos. Los mototaxistas tuvieron que luchar por un espacio a
partir de arreglos, evasiones y colaboraciones. El interés por el reconocimiento legal para
escapar de las arbitrariedades de las fuerzas de seguridad y de fiscalización fue una cuestión
que comenzó a madurar en ambos lados pero se cristalizó con antecedencia en uno de ellos.
Las diferencias que comenzaron a plasmarse –de la mano de los nuevos controles y de las
exigencias de restricciones pretendidas por los mototaxistas paraguayos- terminaron
transformando los espacios indistintos de la regulación práctica en espacios excluyentes
para el desarrollo del trabajo.

Algunas discusiones

28
Si bien en las protestas anteriores, las acciones también eran aplicadas sobre los mototaxistas paraguayos a
través del ‘control’ en la salida del puente, el destinatario de esa presión era la Policía Municipal para que
disminuyes las extorsiones sobre los mototaxistas brasileros.

18
En las páginas anteriores intenté presentar una serie de elementos para comprender
un conflicto que sucedió durante mi trabajo de campo entre mototaxistas de uno y otro lado
en torno a las condiciones para poder trabajar a través de la frontera. ¿Por qué presentar
este material? ¿Qué discusiones nos permite pensar?
En primer lugar, nos permite cuestionar la imagen –presente recurrentemente en
medios de comunicación y en algunos trabajos académicos- del descontrol y la ilegalidad
como claves descriptivas y explicativas de aquel espacio. Todo acontece por fuera de la ley
precisamente por la falta de regulación y control derivada de la inoperancia de las
instituciones. Algo así como una tautología operativa cuyo corolario es obvio: si todo pasa
fuera de la ley -precisamente porque no hay ley- entonces es preciso llevar la ley, reforzarla
y hacerla cumplir.
Observando el conflicto generado entre los mototaxistas y entre estos y quienes los
fiscalizaban vemos que el cuadro es un poco más complejo. Por un lado, el mantenimiento
de practicas no contempladas dentro de la ley –el transporte público en motocicletas- a
partir de arreglos particulares con miembros de las instituciones de fiscalización y
seguridad abrieron el camino para una legitimidad que fue formalizándose a partir de
determinados acuerdos y reglamentaciones –la exigencia obligatoria del casco para el
acompañante, por ejemplo- y que garantizó la posibilidad de la expansión de dicha
categoría.29
Bien se podría decir que esas no son las condiciones del funcionamiento ‘normal’ de
la ley y del estado porque las instituciones que operan lo hacen fuera de la ley o sus
funcionarios persiguen otros intereses que los de la institución para la que trabajan y
representan.30 Pero es precisamente de la deconstrucción de esa normalidad que debemos
partir para poder pensar antropológicamente sobre ellos. Y es que si nos mantenemos

29
Lo que Hernando de Soto llama de regímenes ‘semiformales’ (De Soto, [1986]) o que están en la base de
la dinámica analizada por John Cross bajo el concepto de ‘politica informal’ (Cross, 1998).
30
Al fin y al cabo, es en el marco de las interacciones con ellos que se instancía como tal. Tal como lo colóca
Akhil Gupta en su análisis sobre corrupción en la India, “At the local level it becomes difficult to experience
the state as an ontically coherent entity: what one confronts instead is much more discrete and fragmentary
(...) Yet (and it is this seemingly contradictory fact that we must always keep in mind) it is precisely through
the practices of such local institutions that a translocal institution such as the state comes to be imagined. ”
(Gupta, 1995:384).

19
dentro de un retrato binario de legalidad/ilegalidad difícilmente podamos comprender
alguna cosa de lo que sucede en aquel espacio.31
No es un espacio sin ley ni tampoco –como algunos dirían- es por la ley que todo
aquello sucede, sino que gran parte de la actividad que allí se desarrolla sucede ‘con’ la ley.
Tanto la ley como determinadas prácticas institucionales son matrices importantes para
entender como es que suceden y se organizan las prácticas en aquel espacio.32 En este
sentido, la ley puede ser considerada como un guión –script- productivo en varios sentidos:
genera estructuras para poder adecuarse a lo que establece –tanto para su aplicación como
para su evasión-, es negociada localmente para adecuarse a nuevas situaciones (levantando
cuestiones interesantes sobre las múltiples dimensiones en que es constituida) y establece el
marco a partir del cual son negociadas diferentes interpretaciones.
El crecimiento del comercio fronterizo desarrollado entre CdE y FdI generó
estructuras nuevas que fueron institucionalizándose con el pasó del tiempo o que están en
proceso de institucionalización. Mismo en el caso del acuerdo entre mototaxistas que
aparentemente quedó entre-paréntesis después del conflicto de junio, su mera existencia
generó el proceso de institucionalización de la asociación brasilera (registro,
licenciamiento, reconocimiento público a través de símbolos visibles) y una presión sobre
las autoridades municipales para legalizarlos. Precisamente, la institucionalización de la
asociación estableció un interlocutor que abrió canales regulares de negociación con
sectores políticos locales.
En todos los casos esas institucionalizaciones siguieron el camino de la asociación
para representar a la categoría, negociaciones con otros actores sociales y con las
autoridades y, a través de contactos políticos locales, elevación de un proyecto regulando la
categoría. El desarrollo de estas formas de transporte supuso una disputa por conseguir
legitimarse al interior del movimiento de transporte de cada ciudad pero también colocó en

31
El concepto foucaultiano de ilegalismo es una excelente herramienta para desarmar esa dicotomia. Tal
como Foucault va a colocarlo en una entrevista, “...o ilegalismo não é um acidente, uma imperfeição mais
ou menos inevitável. É um elemento absolutamente positivo do funcionamento social, cujo papel está
previsto na estratégia geral da sociedade. Todo dispositivo legislativo dispôs espaços protegidos e
aproveitáveis em que a lei pode ser violada, outros em que pode ser ignorada, outros enfim, em que as
infrações são sancionadas. (...) Ao final de contas, diria que a lei não é feita para impedir tal ou tal tipo de
comportamento, mas para diferenciar as maneiras de tornear a própria lei.” (Foucault, [1975]).
32
Por ejemplo, la forma en que son realizados los pasajes como la multiplicación de esquemas para poder
realizarlo derivan de lo que establece la ley brasilera para el ingreso de mercaderías del exterior para uso
personal.

20
conflicto la dinámica entre cada lado. Esos conflictos en general están relacionados con el
interés de garantizar el trabajo para los locales; cuestión que atraviesa no sólo en el
transporte sino también en el comercio y en otras actividades desarrolladas a través de la
frontera.
Al igual que en otras actividades y con otros actores, el número impone de hecho un
límite al control sistemático, en parte por la imposibilidad concreta de ser realizado, así
como porque la decisión de realizarlo tiene muchas implicancias: enfrentarse a miles de
personas, interrumpir el flujo entre los países, detener el movimiento de una serie de
circuitos a partir de los cuales miles de personas ganan su vida. Elementos estos que
necesitan, además de la infraestructura necesaria para poder realizarlos, 33 de la decisión
política para intervenir en un espacio en el que se cruzan intereses que se localizan
municipal, estadual, nacional e internacionalmente.
Aquello que puede parecer un enorme problema, una vez que uno lo mira de cerca,
es el problema de algunos del cual no necesariamente se entera quien está por ahí
circulando. Pero esto no sólo incide en la significancia relativa de determinados
acontecimientos sino que también le imprime determinados límites a los mismos y a la
dinámica que ellos pueden dar lugar. El conflicto de los mototaxistas es un buen ejemplo de
esto. Dadas las connotaciones ‘nacionales’ que el mismo fue adquiriendo, la dimensión que
el conflicto entre mototaxistas (y policías) podría haber adquirido estuvo limitado por su
significado relativo dentro de tan grande movimiento. 34 Claro que eso es tan sólo una parte
de la cuestión. La otra cuestión fundamental es el estatuto de la actividad mototaxista como

33
La infraestructura no es un detalle menor, tal como refleja la reacción a los controles que muchas veces
aparecen en los medios de comunicación. A finales del 2001, por ejemplo, luego de controlar
sistemáticamente los ómnibus intermunicipales que volvían a Brasil, los tripulantes de uno de ellos
prendieron fuego a su mercadería en el área de la aduana generando un conflicto de envergadura que fue
solucionado liberando el pasaje de los ómnibus que estaban esperando para pasar. Dada la cantidad de
personas y vehículos involucrados, controlar situaciones de ese tipo se torna difícil con un número siempre
limitado de personal.
34
No me estoy refiriendo a una mera cuestión de dimensión sino a una cuestión de movimiento mismo que
hace cuestión de no interrumpirse. La dinámica comercial tiene su lógica y sus tolerancias: se puede esperar
un poco a ver que pasa con una protesta pero los negocios continúan. La representación más gráfica de ese
límite que presencie fue el 12 de octubre de 2001 durante el 2do. Grito de los Excluidos, una manifestación
de protesta organizada por diversos movimientos sociales en todo Brasil y que en el caso de FdI es
realizada sobre el Puente de la Amistad por organizaciones de los tres países. Una hilera compacta de
motocicletas en el frente, secundada de vans, taxis y ómnibus y separada de los manifestantes por una hilera
de policías, después de media hora de discursos y puente bloqueado, comenzó a hacer oír al unísono el
agotamiento de su paciencia. Cientos de bocinas sonando y los discursos comenzaron a abreviarse, y los
motores que se encendieron y, literalmente, aceleraron la culminación del acto.

21
límite para una acción formal por parte de las autoridades: las autoridades brasileras
¿pueden pedir formalmente a las autoridades paraguayas que dejen de extorsionar a sujetos
que realizan una actividad que no está regulada legalmente en el Brasil? Aquí es interesante
ver el papel de las autoridades municipales, viéndose en la obligación de intervenir, e
interviniendo como testigo de un acuerdo particular entre asociaciones o colaborando en los
‘controles’ a los mototaxistas paraguayos (que también involucraron a una institución
federal como la Policia Rodoviaria).
Mirado desde esta perspectiva, aquello que es representado como una entidad -la
contrapartida de los discursos sobre la falta de control-, de hecho se diluye en una
multiplicidad de agentes e intereses que se cruzan y se oponen. En el caso de los
mototaxistas, este juego entre intereses e intervenciones de agencias municipales y
federales en comparación con otros conflictos donde las peleas entre distintos ordenes
estatales entran en disputa; tal como otras disputas muestran, como por ejemplo entre la
intendencia contra la aduana, los jueces contra la aduana y la policía, actores locales contra
actores federales.35

Tal vez sea simplemente aquello que un periodista señalaba en un periódico local
hace 16 años –un período considerable en la temporalidad vertiginosa de aquel espacio- a
propósito de las extorsiones de policías brasileros a conductores paraguayos, “Chegou até
este jornal a denúncia de que policiais militares guardas de trânsito estão fazendo gato e
sapato de motoristas paraguaios que vêm a Foz do Iguaçu. Esses policiais checam os
documentos e as condições dos carros e, de um jeito ou de outro, identificam ou inventam
qualquer irregularidade para poder negociar uma propina e liberar o motorista. Se de fato
houvesse irregularidades, o dever dos policiais seria conduzir o motorista e o carro até o
Detran para o pagamento das multas correspondentes e fazer os reparos necessários. Mas
não é isso que acontece. Primeiramente, os guardas atemorizam os motoristas, e este, para
se liberar entrega o que tem no bolso – às vezes altas somas. Aí, quando os brasileiros vão
ao Paraguai, recebem o troco, numa guerra suja que ainda vai dar que falar.” (Nosso
35
Mismo dentro de esas instituciones no hay unidad sino espacios de disputa y lógicas encontradas. En la
intendencia, la junta departamental y el departamento ejecutivo, por ejemplo. En el poder judicial, entre
distintas instancias de juzgamiento de casos de contrabando y descamino. En la aduana, las políticas
federales y las apuestas estaduales y locales. Y en todos estos, las diferentes instancias, de elaboración o de
aplicación.

22
Tempo, 1987:9). Un capítulo más en una guerra sucia que va cambiando de frentes y de
soldados pero que aun hoy continua dando de que hablar.

Bibliografía

A Gazeta do Iguaçu. 2001a. ‘Guerra entre brasileiros e paraguaios na Ponte.’ (Romero


Sales) A Gazeta do Iguaçu, 26 janeiro 2001. Foz do Iguaçu. Pag. 23.

A Gazeta do Iguaçu. 2001b. ‘Mototaxistas protestam contra achaques.’ (Sônia Inês


Vendrame) A Gazeta do Iguaçu, 16 maio 2001. Foz do Iguaçu. Pag. 11.

A Gazeta do Iguaçu. 2001c. ‘Câmara aprova serviço de moto-táxis.’ (J. Adelino de Souza)
A Gazeta do Iguaçu, 6 novembro 2001. Foz do Iguaçu. Pag. 5.

A Gazeta do Iguaçu. 2001d. ‘Prefeito sanciona lei para moto-táxis.’ (Sônia Inês Vendrame)
A Gazeta do Iguaçu, 29 novembro 2001. Foz do Iguaçu. Pag. 7.

Cross, John C. 1998. Informal Politics: Street Vendors and the State in Mexico City.
Standford, California: Standford University Press.

De Soto, Hernando. [1986] 1992. El Otro Sendero: la revolución informal. Buenos Aires:
Sudamericana.

Diario Vanguardia. 2001a. ‘Violenta reacción de Policía Municipal al no conseguir coima.’


Diario vanguardia, 8 junio 2001. Ciudad del Este. Pag. 5.

Diario Vanguardia. 2001b. “Zorros’ acusados de coimeros.’ Diario vanguardia, 3 julio


2001. Ciudad del Este. Pag. 4.

Focault, Michel. [1975] 1994. ‘Des supplices aux cellulles.’ (entervista com R.P. Droit)
Dits et écrits, V2. Paris: Gallimard. Pp. 716-720.

Grimson, Alejandro. 2003. La Nación en sus límites: Contrabandistas y exilados en la


frontera Argentina-Brasil. Barcelona: Gedisa.

Gupta, Akhil. 1995. ”Blurred boundaries: the discourse of corruption, the culture of
politics, and the imagined state.” En Anerican Ethnologist 22(2):375-402.

Nosso Tempo. 1987. ‘Motoristas paraguaios achacados.’ (seção Psiu) Nosso Tempo, 31/07
à 06/08 1987. Pág. 09.

Schiavoni, Lidia. 1993. Frágiles pasos, pesadas cargas: Las comerciantes fronterizas de
Posadas-Encarnación. Posadas: CPES/E. Universitaria de Misiones.

23