Humanismo y arte contemporáneo de Henri Van Lier
¿Quién era Henri Van Lier?
Henri Van Lier fue un filósofo belga francófono, nacido el 27 de mayo de
1921 en Río de Janeiro y falleció el 28 de abril de 2009 en Bruselas. Pasó la
mayor parte de su vida en esta última ciudad. Fue profesor universitario e
investigador. Algunas de sus obras son: "Sartre y la presencia en la
conciencia" (1957), Espacio - El espacio de las Artes (1959), Tiempo - La
Nueva Era (1962), El signo- El animal simbólico (1980), Fotografía (1983 y
1992).
De qué va Humanismo y arte contemporáneo es una obra donde se
exponen algunas ideas para el análisis de un cuadro. El autor propone tres
elementos o componentes que se deben tomar en cuenta cuando se interpreta
un cuadro, a saber: tema literario, tema estético y tema pictórico. No se trata
de un manual o método de iniciación, como bien lo explica el autor, sino de
una recopilación de opiniones en torno a esta temática.
Antes de discutir con mayor detenimiento los planteamientos de Van Lier es
conveniente preguntarse: ¿qué es el humanismo? y ¿qué es el arte
contemporáneo?
El Diccionario de la Real Academia de la Lengua lo defino como un
“sistema de creencias centrado en el principio de que las necesidades de la
sensibilidad y de la inteligencia humana pueden satisfacerse sin tener que
aceptar la existencia de Dios y la predicación de las religiones”. Por su parte,
el arte contemporáneo se refiere a la producción artística actual. Otros,
consideran que se trata del arte elaborado después de la Segunda Guerra
Mundial (entre 1939 y 1945).
Como ya se dijo Van Lier propone tres componentes del cuadro: el tema
literario, el tema estético y el tema pictórico. Para el autor, este último es el
único objeto propio del arte (más adelante se explicará por qué). Ahora bien,
¿qué significan o qué sentido les da Van Lier a estos temas?
¿Cómo piensan ustedes el tema literario, en qué consiste? (5 minutos)
Con respecto al literario, considera que en un cuadro este tema es “todo lo
que en él está directa o indirectamente representado” (p.18). En otras
palabras, todo lo que un sujeto consciente puede entender e interpretar. En
tal sentido, el tema literario es el tema en sí de la obra pictórica. El autor
considera que este es el más fácil de comprender o, por lo menor, al que se
tiene acceso con mayor rapidez. Esto se debe a que el ser humano cuenta con
la facultad del lenguaje. Esta vista como un todo que se manifiesta de
manera social, a través de la lengua y de forma individual, por medio del
habla.
Queda claro que, en gran medida, tanto el entendimiento como la
interpretación de una obra dependen de la subjetividad del creador y del
espectador. Por un lado, el este último debe considerar y descifrar las
referencias o alegorías que el autor marca en su trabajo. Por el otro, tanto
para el tema literario como para los demás, la historia psico-social de los
observadores determinará la concepción que estos construyen de la obra
objeto de su análisis.
La iconografía (rama de la historia del arte que tiene entre sus tareas
determinar el contenido y temas de las obras de arte) como entenderán esta
se encarga del tema literario en los cuadros. Van Lier considera que los
aportes de esta ciencia a la cultura universal han sido decisivos. Según el
autor, la iconografía, además de precisar el origen de las obras, también ha
comprobado “la aparición del paisaje y de la naturaleza muerta en el siglo
XVI” (p. 20).
Ver un cuadro e invitar a las personas a que lo interpreten (de qué trata) y
digan por qué piensan así (10 minutos)
¿Cómo piensan ustedes el tema estético, en qué consiste? (5 minutos)
En el caso del tema estético o sentido estético, el autor lo piensa como un
instinto que permite al hombre sentir placer al contemplar un objeto. Como
instinto el sentido estético está presente en el sujeto cognitivo de manera
natural. Sin embargo, la sociedad, en su intento por refinarlo, lo ha
complicado hasta tal punto que, a veces, no se sabe si se trata de sentido
estético o de buen gusto. “¿Qué es el buen gusto, el chic o la moda, sino lo
bello regulado así y reservado a determinados círculos, mediante las
complicaciones de una etiqueta?” (p.21). Van Lier afirma que el sentido
estético se ha reducido a buen gusto, un buen gusto dictado por ciertos
grupos. En tal sentido, no hay arte ni podrá haber porque el instinto estético
“es demasiado anárquico, demasiado individual” (p.22). Si se define lo
artístico bajo los parámetros del buen gusto no tendrá permanencia porque
será el resultado de una moda. Lo verdaderamente artístico es aquello que,
sin la tutela de ningún paradigma, provoca placer al hombre. Para Van Lier
el arte es eterno nunca momentáneo.
Presentar parejas de cuadro y preguntar al público 1- ¿cuál pondrías en tu
casa y por qué?, 2- ¿por cuál pagarías más y por qué? (10 minutos)
¿Cómo piensan ustedes el tema pictórico, en qué consiste? (5 minutos)
“El tema pictórico presenta una realidad más pura: el espacio” (p.23). Con
esta consideración define Van Lier el tema pictórico de un cuadro. Como ya
se mencionó, el autor propone este último tema como el único objeto del
arte, pero ¿por qué? Si bien el contenido lingüístico y estético de una obra
son fundamentales para su construcción como manifestación, el espacio y,
sobre todo, el uso de este es lo que permite que los dos primeros sean
posibles.
Un cuadro se considerará obra artística cuando su espacio esté utilizado de
tal manera que este sea, en sí mismo, su objeto principal. La composición de
un cuadro, en este sentido, es la verdadera creación. “El artista no pretende
ya ofrecernos objetos dentro del espacio, sino espacio contenido dentro de
los objetos” (p.24). De este modo, el espacio se convierte en un lenguaje.
Debido a que el artista no solo expresa cosas y aventuras sino, también, el
movimiento de estas cosas y aventuras. El lenguaje del espacio indica el
orden cómo el autor organiza su universo.
En fin, Henri Van Lier considera que si se desea apreciar el valor artístico de
un cuadro es pertinente pensar en los tres temas que lo componen: el
literario, el estético y el pictórico. El primero pensado como la historia que
se cuenta en la obra; el segundo como el instinto que permite que un sujeto
sienta placer al contemplar un cuadro y el tercero como el espacio y su
organización dentro de la obra.