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Fernanda Troncoso y Jacinta Verdi

Cultura Latinoamericana.
Profesor César Albornoz.
Fecha: 20 de Junio 2012

América Latina mostrada por el libro “La casa de los espiritus”

Para dar cuenta de la identidad Latinoamericana tomaremos como referencia el


libro de Isabel Allende, ‘La casa de los espíritus’. Libro escrito en el año 1982 tras el
autoexilio de la escritora por el golpe militar en Chile, para radicarse por 13 años en
Venezuela Esta obra parte como una carta Isabel escribe tras la muerte de su abuelo, pero
que con el tiempo comienza a tomar forma y sale este gran best-seller que muchos críticos
lo asocian con el estilo post-boom porque contiene muchas características de la narrativa en
los años 60’-70’ teniendo grandes exponentes como Gabriel García Márquez, Mario Vargas
Llosa y todos quienes tuvieron contacto con la casa de las Américas pudiendo compartir y
comentar los temas políticos de sus países así uniéndose en un vínculo que sería su
revolución literaria.

Al escoger este libro, nos hemos basado en el contexto de esa sorprendente y


exótico familia Trueba. El libro nos lleva a navegar por el mundo espiritual, fascinante y
delirante de las mujeres protagonistas que cuyos nombres también están cargados de
simbolismo: Nívea, Rosa, Clara, Blanca y Alba. Mientras que se contrapone con el mundo
de los hombres porque ellos están ajenos a todo ese ambiente esotérico. Los hombres
representan el mundo material, esa constante lucha de poder, la sangre y el dolor, de la
posesión y dominio de cosas y personas. Pero finalmente la escritora logra mezclarlos y que
cada uno tenga influencia sobre el otro y con el contexto histórico que los acompaña, ella
logra desahogar su verdad, la verdad de su pueblo, del Chile que dejo por el golpe militar,
algo que no esta ajeno a la gran mayoría de todos los países de América Latina, porque
fueron muchos los que pasaron por algo similar, que tienen una misma identidad viviendo
en la soledad pero que busca mostrarse al mundo y eso es lo que nos llama la atención,
porque no sólo cuenta la historia de la familia sino que la de Latinoamérica.

La historia central de la casa de los espiritus tiene relación con todas las
generaciones de la poderosa familia de terratenientes de un país casi imaginario ubicado en
Latinoamérica. Teniendo como el jefe de familia a Esteban Trueba, quien ha construido con
mano dura un imperio privado (su familia) que empieza a de caer con el paso del tiempo y
de un entorno social explosivo. Finalmente, la decadencia personal Estaban arrastrará a
toda la familia a una dolorosa desintegración. Están atrapados en dramáticas relaciones
familiares, los protagonistas de esta novela encarnan las tensiones sociales y espirituales de
toda una época. Y la escritora hace del destino de sus personajes parte firme del destino
colectivo de América Latina, marcado por el mestizaje, las injusticias sociales y la
búsqueda de la propia identidad.

La historia, dejando de lado el rol político y social, se entrelaza ente la


incomprensión, los conflictos familiares, el amor y la ternura, donde cada integrante busca
su propia identidad en medio de los arriesgados acontecimientos de la historia del siglo XX
en cualquier país de América Latina. Pero es en uno de estos países sin nombre donde
Esteban el terrateniente severo, de carácter brusco y marcado por una profunda soledad
interna, vuelve a la ciudad para acompañar a su madre en sus últimos días antes de morir, y
para para buscar una esposa. Entonces se rencuentra con Clara, a quien conoció cuando era
apenas una tímida niña hermana de Rosa una prometida de Esteban y que tras su muerte
Clara nunca más volvió a hablar, pero ella tiene poderes telepáticos y esta dotada de una
espiritualidad que le permitía incluso mover los objetos. Clara vuelve a hablar para decir
que Esteban Trueba el ideal para ella y con quien se quiere casar y luego de casarse el
matrimonio se va a vivir al campo, en una inmensa casa que él convierte en su cuartel de
operaciones políticas y ella la llena de amigos espiritualistas, artistas e intelectuales. Al
tiempo nace Blanca, una pequeña independiente y rebelde, unida desde la infancia al hijo
del patrón que lucha contra los terratenientes y defiende los derechos de los
campesinos. Esta fuerte historia de amor desata la furia de Esteban, que no duda en utilizar
todas las tácticas a su alcance para luchar contra el comunismo, mientras el amante de su
hija Blanca se aproxima cada vez más a la oposición socialista. Sin embargo, la vida tan
privada y aislada de Esteban se ve desbordada por los acontecimientos políticos que
sacuden el país, por la caída de su hacienda y el enfrentamiento de los miembros de su
familia, empeñados en trazar su propio destino lejos de la severa vigilancia de él.
El libro nos narra un laberinto de historias asombrosas donde no existe el tiempo,
donde hay un mundo maravilloso que le da vida a ciertos objetos y podemos observar como
los fantasmas o aparecidos se sientan a la mesa y conversan con las personas vivas. El
pasado y el futuro se fusionan, dejando al presente y su realidad girar vagamente haciendo
que todo sea posible. Todo se teje con los sucesos de la época, con los cambios y
transformaciones con las consecuencias de esas innovaciones sociales indispensables.
Vemos el esplendor de la familia y luego la decadencia, todo relatado en casi un siglo que
es un racconto detallado del destino de toda Latinoamérica.

La casa de los espíritus tiene una relación muy potente con la escritora, ya que, ella
narra recuerdos de su infancia en aquella casona habitada por sus abuelos y la que le dio
paso a abrirse en un mundo de fantasía y libros. También hay otra vivencia de su vida que
la marco, como lo fue la dictadura que aparece en la novela, pero esta visión de la historia
de Chile a través de las mujeres, personajes claves, que componen esas cuatro generaciones
de la dinastía de los Trueba.

En el contexto histórico en que la escritora y periodista escribió esta novela fue tras
verse obligada al exilio de su país en el año 1973 cuando su tío Salvador Allende el
presidente en aquel período es derrocado durante el golpe militar encabezado por Augusto
Pinochet Ugarte. Hay que tener en cuenta, que es una novela que se sitúa dentro del ámbito
y las particularidades de la literatura hispanoamericana, pero sabemos que toda obra
literaria es, en mayor o menos medida, hija de una época que influye de alguna manera u
otra en la obra. Esta premisa se hace presente en esta novela pues la historia de una saga
familiar ambientada en una América Latina sacudida ferozmente por un pasado confuso y
por ese presente muy marcado por cambios políticos y económicos, guerrillas,
enfrentamientos de clases sociales fuertemente diferenciadas, dictaduras y en definitiva,
lucha por las libertades. Este conflicto histórico tendrá gran importancia en la obra, pues
los abusos de poder y las injusticias a las que el terrateniente Trueba, somete a los
campesinos que trabajan sus tierras, y, específicamente, la violación de una de las
campesinas: Pancha García, será la chispa que desencadene una serie de circunstancias
trágicas que marcan profundamente el destino de todos y cada uno de los personajes de la
novela y que los conducirá irremediablemente hacia la fatalidad, el error y a la infelicidad.
En el libro el universo femenino sorprende pues nada tiene que ver la presencia de
las mujeres del libro con el prototipo de mujer de la clase alta chilena, y es que la escritora
nos muestras al estereotipo de mujer de clase media educada, soñadoras y extravagantes,
pero todavía muy entregadas a las tareas y responsabilidades del hogar. Tal es el caso de
Férula, hermana del senador, de su hija Blanca, y también de su misma nieta Alba, aun
cuando encarna -sólo en parte- a las jóvenes feministas del Chile de los años 70’.

El exceso de autoritarismo por parte de la sociedad machista de la época, conlleva a


una falta de compromiso ideológico que aparece marcado en las mujeres quienes están
entregadas más por motivos amorosos a la ideología de sus amantes que por otra causa y
afectadas por una patología mental que hará crisis a partir de los 70, conocida con el
nombre de depresión. Así Clara, como esposa vive más preocupada de los muertos que de
los vivos, extraviada en sus propias fantasías, ajenas a la realidad y sus necesidades. Sus
obligaciones descansan en la servidumbre y en su cuñada Férula - la única mujer de la
novela con los pies puestos en la tierra- quien su hermano termina por expulsar de la casa
cuando advierte que tiene el talante suficiente para disputarle su autoridad. La relación con
su esposo Esteban está marcada por una conducta sexual machista, solo es el objeto del
deseo, sin encarnar otros aspectos de la relación amorosa.
La historia de La casa de los espíritus se desenvuelve en un período que toma un
siglo, que seria el un siglo XX y desde el comienzo de éste hasta su final. Cada
descendencia vive en una trama distinta y podemos ver los cambios políticos, sociales e
ideológicos; comenzamos con Esteban Trueba cuando levantó las Tres Marías por primera
vez, sin pasar a llevar ninguna ley y sin tener ningún problema pues en esta época el partido
socialista estaba constituyendo pero aun no tenía la aceptación de todos porque era el
tiempo de las grandes haciendas y propiedades. Pero con el paso de los años el partido
socialista cobrar más importancia y sus ideas influyen en los campesinos y en todo el
pueblo en general, generando problemas con Las Tres Marías y los hijos de Trueba quienes
tienen pensamientos liberales y orientados al partido de la izquierda, lo que enfurece a
Trueba.
Luego nos situamos en la lucha entre los dos bandos reflejados en la situación
familiar y personal de cada uno de los personajes. El golpe de estado por los militares nos
sitúa ya por la década de los setenta, a fines de siglo, una representación del golpe de estado
chileno efectuado por Pinochet en 1973. A partir de este momento la historia nos traslada a
un periodo de dictadura, esclavitud y es ahí donde las cosas se resuelven para la familia
Trueba pero el problema en la nación no termina aún.
Esta obra se nos muestra la clara identidad de América Latina, porque nos muestra
el proceso que cada país vivió en su búsqueda de identidad y que fue frenado por esa
dictadura dividiendo a la sociedad en partidos políticos separando y dejando una herida de
América y estando encerrado en el laberinto de la soledad. Y como dijo García Márquez en
su discurso por la entrega del premio nobel: “América Latina no quiere ni tiene por qué ser
un alfil sin albedrío, ni tiene nada de quimérico que sus designios de independencia y
originalidad se conviertan en una aspiración occidental”. Porque muchos intentaron meter
mano en el nacimiento de este continente, pasando a llevar muchas cosas pero por sobre
todo el corazón de cada individuo, marcando un antes y un después en Latinoamérica.-