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CANTAPALABRA 5

FALTANDO UN PEDAZO

(Djavan)

(Original en portugués, esta versión en español de Víctor Manuel de San José)

(Mp3 adjunto)

El amor es un gran lazo, una trampa que te aísla,

lobo que corriendo excita, hace aullar a la jauría.

comparamos su llegada, con la fuga de una isla,

tanto engorda como mata, hace más cortos los días.

El amor es como el rayo, galopando en desafío,

abre sendas cubre valles, revuelve el agua del rio,

quien quiera seguir su rastro, se perderá en el camino,

la pureza de un limón o una soledad de espino.

El amor es la agonía, va consumiendo despacio,

arrancando horas al hilo, hasta vencer el cansancio,

y al corazón de quien ama, le va faltando un pedazo,

como una luna menguante, que se durmió entre sus brazos.

“Y al corazón de quien ama le va faltando un pedazo” … Es esta la frase capital del texto de
esta canción con diferencia, hermosa en su tristeza, en música y letra. Especialmente la
música: armonía y melodía, tempo, arreglo atmosférico, suspendido. Las frases
musicales son propias de lo que en el mundo académico llamarían “cuasi recitando”, son
enunciados melódicos que marcan un tono declamatorio en el cual necesariamente debe
ser cantado el contenido de los versos. Creemos que el estilo recitado de las frases
melódicas más el texto de Djavan, obliga de alguna manera a las interpretaciones un
tanto distanciadas de Ana Belén y del propio autor Djavan en portugués. Es esta una
canción para ser dicha, es un discurso, una descripción del amor desde las conclusiones
de alguien con un punto de vista muy específico, y por cierto agorero. Es este, otro
aspecto a destacar en esta canción, otra diferencia: el tono pedagógico. Como suele ser
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en este estilo discursivo, la canción está dicha desde la voz de un narrador cuyos puntos
de referencia son siempre referidos desde la distancia de quien reflexiona sobre los
hechos referenciados, y quien además ya lo sabe todo.

“comparamos su llegada”

“quien quiera seguir su rastro, encontrará en el camino”

“y al corazón de quien ama, le va faltando un pedazo”

Como dijimos antes, el esquema retórico de toda la canción es el del discurso, alegórico
en este caso, puntualizando al amor, casi como una prédica. Notemos que cada estrofa
comienza diciendo: El Amor es... Observemos también que cada estrofa consta de dos
primeras líneas de descripción directa, cada una de estas líneas a su vez dividida en dos
frases claramente separadas por una coma, con solo una excepción en la cuarta línea de
la segunda estrofa, en la cual la coma es obviada por la presencia de la conjunción “o”.
Prestemos especial atención a como estas frases literarias coinciden con las frases
musicales, en una especie de relación simbiótica entre lo musical y lo literario, eso que
algunos llamamos prosodia:

El amor es un gran lazo, una trampa que te aísla

lobo que corriendo excita, hace aullar a la jauría

El amor es como un rayo, galopando en desafío

abre sendas cubre valles, revuelve el agua del rio

El amor es la agonía, va consumiendo despacio

arrancando horas al hilo, hasta vencer el cansancio

Estas dos primeras líneas de descripción en cada estrofa, están acompañadas por dos
líneas (3ª y 4ª) donde se comentan los efectos del amor sobre quienes “lo sufren”:

comparamos su llegada, con la fuga de una isla

tanto engorda como mata, hace más cortos los días

quien quiera seguir su rastro, encontrará en el camino


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la pureza de un limón o una soledad de espino

y al corazón de quien ama, le va faltando un pedazo

como una luna menguante, que se durmió entre sus brazos.

Por último, les propongo observar un elemento importante en la estructura de una


canción con diferencia como esta: la agógica. Cuentan que Gesualdo, notable
compositor de madrigales hace unos 400 años atrás, destacaba la semejanza entre la
música y la construcción de acueductos ya que quien compone canaliza, conduce
fuerzas, dirige el flujo del movimiento que crea tanto en música como en palabras.
Notemos como cada estrofa en esta canción obtiene su balance lírico, su resolución, su
descanso, tanto melódico como de significación en la última frase de cada estrofa:

1ª: … , hace más cortos los días.

2ª: …, o una soledad de espino.

3ª: …, que se durmió entre sus brazos.

Y como diría la profesora: ¡Y esto hace la diferencia! El efectivo uso de los abundantes
recursos líricos de la lengua castellana, sumados a las también copiosas posibilidades
de la música. Más allá de su riqueza musical y literaria, me resulta fascinante escuchar
con detenimiento una canción como esta, y descubrir como los estilos discursivos de la
retórica clásica, siguen funcionando en nuestras lenguas con la misma eficacia que ya lo
hacían en las gradas del Senado Romano, en los días finales de la república, hace ya más
de dos mil años. Sí, amo la música y la palabra, y no sé qué daría por escuchar a Cicerón
leer una de sus filípicas.

Gracias por leer.

Regulo Castro