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Debido a que hoy en día la mayoría de las patologías que se presentan en los

pacientes que necesitan Fisioterapia están relacionadas con el estrés,


ansiedad, cansancio, entre otros trastornos psicosomáticos, es fácil decir que,
la fisioterapia se relaciona con la psicología especialmente para ayudar a
guiar al paciente en su tratamiento, mediante la actividad corporal,
intelectual, funcional, entre otros. Los pacientes al sufrir lesiones o
accidentes decaen emocionalmente debido a diversos aspectos, algunas
veces ni siquiera aceptan la terapia, se niegan a asistir a éstas, o no siguen las
instrucciones del fisioterapeuta, no tienen ánimo para realizar la terapia, su
fortaleza mental está demasiado baja, causando un nulo avance en las
terapias.

Cuando se habla del tratamiento fisioterapéutico, la psicología nos ayuda a


identificar la personalidad del paciente, ya que cada paciente tiene una
personalidad diferente, aunque se trate de la misma patología, y por lo
mismo, debe ser tratada de diferente manera para que el tratamiento
funcione de la mejor forma posible, ayudándonos a que el paciente se sienta
relajado y dispuesto a llevar a cabo cada una de las instrucciones que el
terapeuta le indique, de igual forma su cuerpo sentirá la sensación de alivio y
su recuperación tendrá un mejor pronóstico.

La psicología igual se incorpora dentro del tratamiento fisioterapéutico al


momento de poder ayudar a la familia del paciente y a las personas que lo
rodean, ya que parte importante de la recuperación y de la inclusión dentro
de la sociedad, es el buen manejo de las emociones al ver a un familiar en
situaciones desfavorables. La guía emocional, el trato hacia el paciente y la
forma de ver su vida, es mucho más fácil cuando la psicología les enseña a
poder afrontar la situación que están viviendo.

La Fisioterapia y la Psicología van de la mano en el tratamiento y la


recuperación completa de un paciente, debido a muchos factores, que
algunas veces desconocemos, el paciente puede que esté pasando por
momentos muy difíciles en su vida o necesiten de una ayuda externa para
poder salir adelante ante cualquier situación y estos problemas se ven
reflejados en la mejoría del paciente.

Muchas veces un fisioterapeuta se convierte en algo más que un terapeuta,


se convierte, en un amigo, incluso, un psicólogo, ya que durante el
tratamiento el paciente pasa por diversas fases, como son: la aceptación de
la patología, el cambio estructural en su cuerpo, las diferentes emociones
tanto personales como familiares, sin embargo, siempre será recomendable
dirigirlo con un profesional en psicología para que tenga un mejor manejo.
Es por eso que dentro del tratamiento fisioterapéutico debe haber un equipo
multidisciplinario que ayude a mejor cada aspecto del paciente, para que
tenga una recuperación favorable y mejore su calidad de vida.