Está en la página 1de 7

HISTORIA ANTIGUA DE LA PENÍNSULA IBÉRICA I: DE LAS

COLONIZACIONES AL SIGLO III D.C.


PRUEBA DE EVALUACIÓN CONTINUA
JOSÉ ALONSO UREBA ANILLO
NIF: 75775021A – GRADO GEOGRAFÍA E HISTORIA –
CENTRO ASOCIADO DE CÁDIZ
Recensión del libro Los pueblos prerromanos de la península Ibérica, de Manuel Salinas de
Frías, licenciado en Filosofía y Letras, catedrático de Historia Antigua de la Universidad de
Salamanca y autor de numerosas publicaciones sobre la Hispania prerromana desde 1979.
Editorial Akal, Madrid. 2016. 210 páginas.

El historiador presenta en esta obra una aproximación al estudio de los pueblos prerromanos de
la península Ibérica a través de la paleohispanística, aportando en cada capítulo significativa
información no sólo acerca de los rasgos organizativos principales de cada pueblo, sino también
sobre su situación geográfica, núcleos y ciudades principales, economía, sociedad, sistema de
gobierno, religión y cultos funerarios; y planteando, como punto destacable del estudio, distintas
problemáticas aún no resueltas, de cada tribu, como su origen, filiación étnica, rasgos
lingüísticos o relaciones con otros pueblos. Para ello se sirve de la exposición y comparación de
información variada procedente de materiales propios de las Ciencias de la Antigüedad, como
son los textos literarios primarios grecorromanos (de autores como Estrabón, Plinio, Ptolomeo,
Tito Livio o Polibio) y secundarios (opiniones y teorías de importantes investigadores posteriores
como Adolf Schulten, Bosch Gimpera o Martín Almagro, entre otros muchos), las fuentes
epigráficas (generalmente leyes, pactos o epitafios sobre bronce o piedra), los datos
arqueológicos obtenidos en los diferentes hallazgos hasta la fecha de edición (proveniente sobre
todo de oppida y necrópolis), y la numismática (monedas procedentes de cecas hispánicas,
romanas o griegas), procurando reflejar las múltiples complejidades que supone una tesis de este
tipo. El texto consta de los siguientes capítulos, correspondientes cada uno a una región en la que
vivieron estos pueblos:
- Introducción (páginas 7 a 15). Planteamiento y objetivos del estudio de los pueblos
prerromanos en el libro.
- Capítulo I, Tartessos (páginas 17 a 37), en el área del sudoeste peninsular, entre XI y el VI a.C.
Presenta los problemas de los datos literarios y las fuentes arqueológicas acerca de esta primera
civilización de la península, haciendo luego un recorrido por la historia de esta cultura desde la
Edad del Bronce hasta el periodo orientalizante. Finalmente, indaga sobre su forma de
organización política (monarquía), el enigma del ocaso de Tartessos, y las relaciones comerciales
con los primeros colonos fenicios y griegos.
- Capítulo II, Pueblos del sur de la P.I. (páginas 39 a 61). Entre ellos se encuentran los
turdetanos y túrdulos, los bástulos y bastetanos, y los oretanos. Aquí se comentan los sistemas
económico, político, social y religioso del pueblo sobre el que se conocen más datos: el turdetano.
- Capítulo III, Íberos (páginas 63 a 92). Se extienden por dos zonas: la costa levantina desde el
cabo de La Nao hasta la desembocadura del Ródano, y por Aragón y el interior de Cataluña. Los
primeros están compuestos por los contestanos, edetanos, ilergavones, cesetanos, layetanos,
indigetes y ausetanos; mientras que los segundos se forman a partir de los ilergetes, ausetanos,
bergistanos, ceretanos y otros pueblos pirenaicos. A éstos se añadirían también los pueblos de
las islas Baleares. Se describe aquí la economía predominante, las acuñaciones, sociedad,
instituciones políticas, el sistema de pactos de fidelidad, y la religión y cultos funerarios practicados
por los pueblos de este territorio.
- Capítulo IV, Pueblos celtibéricos (páginas 93 a 130), los belos, los titos y lusones de los valles
del Ebro y del Jalón, y los arévacos y pelendones de la Meseta Central; además de los vacceos y
los berones. Aborda la dificultad que representa la pluralidad de sus lenguas, etnias y culturas;
discute la identidad de los carpetanos, e indica otros rasgos como su economía (donde destaca la
amonedación), organización social, política e institucional, y al culto religioso.
- Capítulo V, Pueblos del Occidente de la península (páginas 131 a 161). Entre ellos destacan
los lusitanos, pueblo descrito por el autor y discutido en la actualidad en referencia a la atribución
de su etnia y territorio (superpuesto contextualmente con el de los túrdulos y turdetanos, según
algunos autores clásicos); los vettones, de los que se discute el significado de los denominados
“verracos”; los conios y los célticos. Además, compara a los lusitanos y vettones con los celtíberos.
Continúa comentando el tipo de economía de la zona (de autoabastecimiento), las diferencias
sociales, el bandolerismo lusitano, los jefes militares (entre los que destacó Viriato), terminando
con las creencias religiosas.
- Capítulo VI, Pueblos del norte de la península (páginas 163 a 187). Aquí se hallan los
galaicos, los astures, los cántabros, y los turmogos, caristios, várdulos y autrigones. Se indica la
economía y cultura material, la sociedad (exponiendo el problema del matriarcado y otros
caracteres de estos pueblos), y la religión y el culto.
- Epílogo (páginas 189 a 193). Conclusión del especialista sobre las características que definieron
a los pueblos paleohispánicos antes de la conquista romana (subrayando su heterogeneidad); su
evolución paulatina durante la misma; y su persistencia en diferentes ámbitos después de la
romanización.
A continuación, me propongo analizar algunos de los puntos más destacados de la obra,
ofreciendo sobre ellos teorías alternativas basadas en fuentes escritas primarias o secundarias
(citadas en la bibliografía). Para ello he decidido realizar una relación por temas, indicando la
página, párrafo y línea donde se encuentra indicada la teoría o enunciado, planteando cuestiones
acerca de las mismas y proponiendo finalmente una alternativa a la misma, si esto fuera posible,
o simplemente haciendo mención a algunas de estas ideas interesantes del trabajo. Todo ello sin
profundizar mucho en cada caso debido a la limitación de espacio:
1. En el primer tema, dedicado a Tartessos, he encontrado los siguientes puntos discutibles:
a. Página 19, párrafo 2, líneas 10-20. En estas líneas, la identificación de la Tarsish bíblica
con la Tartessos griega es puesta en entredicho por el historiador Täckholm a mediados
del siglo XX porque, según éste, algunos productos que se mencionan en el libro sagrado
no se producían en esta zona peninsular, sino en una región del Mar Rojo, donde según
el Antiguo Testamento, se construía su flota. Francisco Gracia Alonso aclara que (...) Si
bien ambas tesis en relación con Tarteso fueron abandonadas tras un estudio de Ulf
Täckholm, “El concepto de Tarschisch en el Antiguo testamento y sus problemas” (1969),
en el que estableció que la Tarsis bíblica no se encontraba en Occidente, fueron
retomadas en 1984 por Michael Koch, en su obra Tarsis e Hispania (...). Numerosos
trabajos posteriores de otros investigadores se han manifestado a favor o en contra de las
dos teorías que se siguen manejando sobre la posible ubicación geográfica de la Tarsis
bíblica: una Oriental (en el Mar Rojo) y la otra Occidental (en la Península Ibérica,
asimilada a Tartessos; o en Cartago).
b. Página 21, párrafo 2, líneas 18-20. Sobre los primeros fenicios que fundaron Cádiz se
sugiere que (...) la sociedad tartésica es lo suficientemente fuerte como para obligarlos a
establecerse en la periferia (..). ¿Se trata de una aportación nueva sobre esta civilización
o sería más correcto pensar, al igual que Tucídides, que éstos se establecieron en las
islas Gadeiras porque, tal como habían hecho con anterioridad al fundar otras ciudades
como Sidón o Cartago en islotes, penínsulas o promontorios cercanos a la costa, los
fenicios se regían más por razones estratégicas (comerciales o defensivas) que por
razones diplomáticas? Otros investigadores como Vázquez Hoys piensan que este tipo de
asentamientos estables seguía un modelo semejante al de la capital fenicia de Tiro, con
unas características geográficas comunes (puerto o fondeadero de fácil acceso, manantial
de agua potable cercano y un área rocosa para la necrópolis).
c. Página 24, párrafo 1, líneas 4-7. Para explicar el interés fenicio y tartésico por las rutas
de comercio interior, hacia la Meseta Central, el autor propone que (...) además del interés
por el aprovisionamiento de mineral existiera un interés también por algunos recursos
agropecuarios de la Meseta (...) curtidos derivados de la cría de ganado y (...) el cereal.
¿No estaba el suroeste peninsular ya suficientemente aprovisionado de este tipo de
recursos? Tal y como dejan entrever algunas fuentes, y las condiciones geográficas donde
se establecía probablemente este reino (desembocadura del río Guadalquivir), Tartessos
era un lugar de extensas tierras fértiles, riquezas mineras y abundantes cabezas de
ganado, principalmente bueyes (véase la leyenda de Gerión), los tres pilares básicos de
la estabilidad económica y social de esta civilización durante tres siglos, por lo que parece
poco probable el interés de colonizadores e indígenas por las tierras del interior, sino al
contrario, salvo que los establecidos allí pudieran ofrecer otros productos, como ajuares u
objetos de prestigio.
d. Página 34, párrafo 2, líneas 15-16. Acerca del (...) hundimiento del edificio sobre sí
mismo después de un incendio que debió ser intencionado y ritual (...) en Cancho Roano
(Badajoz), me pregunto si este suceso puede explicarse como un cambio de ideología
política (que en esta época estaba íntimamente relacionada con la religión) o social por
parte de las gentes de esta región, o simplemente formaba parte de un ritual establecido
por el mismo. A falta de más pruebas, la cuestión sigue en el aire.
2. En el segundo tema, perteneciente a los pueblos prerromanos del sur, me surgen las
siguientes dudas:
a. Página 41, párrafo 1, líneas 7-9. Según este texto (...) en época de Polibio se distinguían
los rasgos de turdetanos y túrdulos, pero que en época de Estrabón las diferencias entre
ellos habían, prácticamente, desaparecido, puede deducirse que en un corto espacio de
tiempo (en la página 40, párrafo 1, líneas 22-24, se indica que entre las fuentes de Polibio
y de Estrabón hay unos 100 años como mucho) dejó de haber diferencias entre turdetanos
y túrdulos, quizá debido, como dice el autor, a la rápida romanización de la zona, que
uniría ambos pueblos ibéricos, o puede que ya formaran parte de la misma cultura, pero
tan solo se diferenciaban en el contexto geográfico de donde vivían (los primeros en el
Bajo Guadalquivir, y los segundos en la zona alta de este río), proponiendo los antiguos
romanos una sola denominación para los pueblos que vivían en el valle del Guadalquivir.
b. Página 46, párrafo 2, líneas 1-4. Todas las fuentes clásicas indican que la Turdetania es
una tierra de elevada riqueza y gran desarrollo económico, con una alta urbanización, por
lo que puede resultar chocante con la hipotética desaparición abrupta de la civilización
tartésica, de la que es heredera. ¿Entonces qué ocurrió realmente con la cultura tartésica?
Según José Luís Escacena Carrasco, (...) el hundimiento de la minería, de la metalurgia y
del comercio de la plata supuso el primer eslabón de una cadena de acontecimientos
internos que conducirían al final del mundo tartésico (...) y al inicio de un cambio del poder
político-religioso, que pasó a manos occidentales (turdetanas) hacia el 570 a.C. por las
repercusiones de la toma de Tiro por Nabucodonosor, que llevó a la ausencia de demanda
de la plata por parte de las metrópolis orientales.
c. Página 57, párrafo 1, líneas 19-20. Tras describir un tipo iconográfico relacionado con
una deidad indígena, el autor indica que algunos historiadores han designado a esta figura
el nombre de despotes hippon, al tratarse de un individuo masculino que sujeta por los
bocados dos caballos afrontados, y que pudiera representar una versión masculina de la
potnia hippon de culto griego. ¿Podría tratarse, además, de una adaptación varonil e íbera
de la diosa celta Epona, producto de las relaciones entre ambas culturas de la península?
d. Página 57, párrafo 2, líneas 1-5. Aquí se afirma que los iberos reproducían, en forma de
esculturas, a (...) una diosa indígena, heredera de las Grandes Madres mediterráneas
cuyo culto se remonta al Neolítico (...) se la representa como una mujer sentada en un
trono y lujosamente ataviada. Pone como ejemplos destacados a las Damas de Elche y la
Dama de Baza, ambas halladas en contextos funerarios, e interpretadas como diosas
protectoras de los difuntos y de la fertilidad agrícola, similar a la Perséfone helénica. Sin
embargo, en el manual de la asignatura no lo tienen tan claro, proponiendo que igualmente
podría tratarse de una sacerdotisa ibera.
3. El tercer tema, sobre los iberos, presenta también algunas conjeturas:
a. Página 79, párrafo 1, líneas 14-19. El propio escritor llama la atención sobre la escasez
de monedas griegas en el circuito comercial que llegaba a la península ibérica, debido a
que las ciudades de Sicilia y Magna Grecia actuaban como intermediarias. ¿No pudo ser
el motivo principal que el estado griego se vio envuelto en continuos conflictos durante
casi todo el siglo V a.C., primero con las Guerras Médicas (490 – 479 a.C.), y más tarde
en las Guerras del Peloponeso (431 – 404 a.C.), con apenas 50 años de paz entre estos
sucesos, que fueron invertidos por el gobernador Pericles para alcanzar la supremacía
ateniense, y sobre todo, para la reconstrucción, en la medida de lo posible, de estructuras
e instituciones políticas y religiosas, y la recuperación económica?
b. Página 82, párrafo 1, líneas 14-16. Con la indicación (...) los historiadores procedemos
casi siempre destacando lo que la diferencia de la sociedad turdetana y (...) meridional.,
se hace entrever que los turdetanos, a pesar de formar parte de la cultura íbera, se
encuentran diferenciados de ésta sobre todo por el distinto sistema social. No obstante,
en el manual de Bravo esta cultura está integrada en el contexto ibérico, que se divide en
tres subáreas regionales: catalano-aragonesa, levantina y sudoriental; así, los turdetanos
pertenecen a ésta última zona, especificándose que éstos utilizaron una escritura diferente
de la ibérica, además de otros elementos diferenciadores.
4. En el cuarto tema (referente a los pueblos celtíberos), he encontrado las siguientes evidencias:
a. Página 111, párrafo 2, líneas 5-9. Confirma arqueológicamente la práctica del cultivo de
regadío en el área de Celtiberia en época romana. Con todo, este texto no deja claro si
esta técnica es una práctica anterior a la conquista romana o fue posterior, como
consecuencia de ella. En referencia a este tema, puede ser de gran interés lo que Alfredo
Morales indica en su artículo: (...) muchas son las evidencias de que tal iniciativa la
acometieron los romanos, si bien hay todavía quien se inclina por defender unos
antecedentes prerromanos (...) incluso se ha llegado a remontar la práctica del regadío en
el Levante español a época prehistórica. (...) Los romanos, si no fueron exclusivamente
los inventores de las técnicas de regadío, se encargaron de propagar los métodos
aprendidos por ellos en Oriente próximo (...) su mayor aportación fue la creación de leyes
para preservar y asegurar los abastecimientos de aguas a poblaciones, explotaciones
mineras y áreas regadas (...).
b. Página 116, párrafo 2, líneas 7-9. Acerca de la forma de hacer guerra en la sociedad
celtibera, se dice que (...) la mayor parte de las ocasiones alcanzaron la victoria mediante
emboscadas, gracias al conocimiento, la sorpresa u otros medios. Según el manual de la
asignatura, esta táctica militar también se conoce como “guerra de guerrillas”, la cual
seguiría siendo usada por los españoles muchos años después por su importancia
estratégica, por ejemplo, durante la conquista árabe (711 – 726) o en la guerra de
independencia española (1808 – 1814). Esto confirmaría que este tipo de escaramuzas
forma parte de la cultura bélica de las gentes de la península ibérica desde, al menos, el
siglo II a.C.
c. Página 121, párrafo 3, líneas 6-8. Refiriéndose a la fides ibérica (hospitium y clientela),
explica que (...) este tipo de instituciones corresponden a sociedades estatales muy poco
desarrolladas (...), cuando unas páginas antes (110) menciona que estos mecanismos
diplomáticos, empleados por los indígenas con anterioridad a la invasión romana, son un
signo de sociedad civilizada, no violenta o bárbara. ¿Se trata de una contradicción del
autor o se refiere simplemente a que éstos estaban menos desarrollados institucional y
políticamente que sus conquistadores itálicos?
5. Continuamos con esta nota del final del tema 5, sobre los pueblos occidentales:
a. Página 161. Aquí se describe el culto, por parte de los pobladores de esta región, a dos
divinidades denominadas Vaelicus (dios-lobo) y Ataecina (diosa identificada por los
romanos como Proserpina). Tras analizar el texto, se podría llegar a la conclusión de que
las escasas evidencias sobre el culto de estas dos divinidades en la península ibérica se
encuentran hoy contaminadas por las prácticas religiosas posteriores tras la ocupación
romana.
6. La última anotación se corresponde con los pueblos del norte, del tema 6:
a. Página 164, párrafo 2, líneas 1-4. La sublevación de cántabros y astures en el año 23
a.C. en Aquitania (Francia) puede compararse con el conocido episodio del esclavo de
origen tracio Spartacus, quien dirigió la rebelión más importante contra la República
romana en suelo itálico entre el 73 y el 71 a.C. ¿Pudieron los pueblos del norte haber
conocido a través de noticias orales sobre este levantamiento de siervos ocurrido unos 50
años atrás, e inspirarse en ella para rebelarse y matar a sus dueños?
Comparándolo con el manual oficial de la asignatura de Historia Antigua de la Península Ibérica I
Nueva Historia de la España Antigua. Una revisión crítica, de Gonzalo Bravo (2014), he
observado que entre su bibliografía se encuentra citado el libro de Manuel Salinas, por lo que es
fácil suponer que, al basarse en parte en él, se asemeja a éste en algunos aspectos, aunque
también difiere en otros muchos.
Entre las particularidades parecidas podemos mencionar no sólo la lectura amena y sin
tecnicismos complicados de entender en ambas obras, sino también el estudio de una relación
de pueblos prerromanos tras la mención de Tartessos, al considerarse ésta la primera
civilización occidental, mencionando en cada caso las distintas fuentes de información, como las
obras literarias de algunos autores clásicos, los soportes epigráficos y los yacimientos
arqueológicos con materiales de la época. Es de destacar en ambos libros la repetición de
algunos pasajes eventuales o de algunos documentos (como por ejemplo el pacto de
hospitalidad de Zoelas o el bronce de Contrebia), posiblemente debido a que las escasas fuentes
epigráficas halladas en la península aportan importante información sobre estas civilizaciones.
Además, tanto en el manual como en el ensayo, se incluyen de forma semejante las
características propias de cada pueblo, a saber: sistema económico, organizaciones políticas,
estructura social y otros atributos generales de diversas tribus (ubicación geográfica, lugares de
asentamiento, urbanización, ciudades más importantes, cultura material, cultos funerarios y
religiosos), destacando la importancia de cada cultura -ibérica o celta- de forma más completa en
la edición del primero al estar más actualizado, incluyendo nuevos datos sobre investigaciones
y descubrimientos arqueológicos recientes.
En cuanto a las diferencias de ambos trabajos, quizá el manual se encuentra algo más
sintetizado al dedicársele sólo un tema a Tarteso (el segundo) y otro a los posteriores pueblos (el
cuarto), posiblemente debido a que, además de éste, se tiene que abordar necesariamente otras
cuestiones de la Historia Antigua de España y Portugal. Otra de las distinciones a considerar sería
la organización cultural que realiza cada autor para englobar a los numerosos pueblos: mientras
que Gonzalo Bravo realiza una separación peninsular a partir de dos únicas etnias: iberos (al este
y sur de la Península, incluyendo a ilergetes, edetanos, contestanos, oretanos, turdetanos y
bástulos) y celtas (por todo el resto de la península, reuniendo a los galaicos, astures, cántabros,
celtíberos, vacceos, vetones, carpetanos y lusitanos), organizándolos como hoy se prefiere
distribuir a estos pueblos, en función de unos criterios exclusivamente lingüísticos; Salinas los
divide en hasta 5 capítulos correspondientes a zonas geográficas distintas donde vivía una
diversidad de tribus. Esto puede deberse a que éste prefiere este modo personal de sistematizarlos
por la heterogeneidad territorial que presentaban estas tribus, englobándolos en regiones
homogéneas definidas por su acervo cultural.
Como última puntualización, Nueva Historia de la España Antigua, al contrario que Los pueblos
prerromanos (...), presenta muchos errores ortográficos y gramaticales que aún no han sido
subsanados por la editorial en su última edición (2014). Algunos de ellos son leves, como la
repetición de párrafos casi idénticos, pero otros son muy graves en este tipo de recopilaciones,
como algunas fechas incorrectas o contradicciones respecto a ciertos datos. A pesar de contar ya
con una fe de erratas bastante extenso, este tipo de faltas podría influir a la hora de elegir esta
obra como una referencia a tener en cuenta. En cuanto al ensayo, si bien incluye algunas
fotografías de los objetos más destacados y diversos mapas, se echa en falta algunos datos
visuales más para complementar la lectura, como mapas temáticos, gráficos o tablas específicas.
En definitiva, he de admitir que el texto de Manuel Salinas es el resultado de un trabajo exhaustivo,
bien realizado y transcrito de tal manera que su lectura es agradable. Resulta una obra de
consulta obligada y una propuesta idónea para introducirse en el mundo ibérico durante la época
prerromana (con una cronología que abarca desde el siglo VI hasta el I a.C.), conocer mejor sus
características y costumbres principales, y observar diversos aspectos no resueltos y que son
debatidos aún no consensuados por los expertos. Todo ello apoyándose en información
actualizada y coherente proporcionada por la revisión de las fuentes antiguas, el estudio de los
últimos hallazgos arqueológicos y los datos obtenidos de otras disciplinas auxiliares.
BIBLIOGRAFÍA:
- Azcárate Luxán, Blanca y otros autores. Atlas Histórico y Geográfico Universitario. UNED.
Madrid. 2006.
- Bravo, Gonzalo. Nueva Historia de la España Antigua. Una revisión crítica. Alianza Editorial.
Madrid. 2014.
- Fernández Uriel, Pilar. Historia Antigua Universal II: El mundo griego. UNED. Madrid. 2014.
- Gracia Alonso, Francisco y otros autores. Nº 12 de la revista Arqueología e Historia (Tarteso).
Desperta Ferro Ediciones. Madrid. 2015.
- Grimal, Pierre. Diccionario de Mitología Griega y Romana. Ed. Paidós. Barcelona. 2014.
- Lara Peinado, Federico. Los fenicios. Cuadernos Historia nº 16. Información e Historia. S. L.
Madrid. 1995.
- Morales Gil, Alfredo. Capítulo Orígenes de los regadíos españoles: estado actual de una vieja
polémica del ensayo Hitos históricos de los regadíos españoles. Ministerio de Agricultura,
Alimentación y Medio Ambiente. Madrid. 1992.
- Ruiz-Doménec, José Enrique. Atlas Histórico del Mundo Antiguo. National Geographic.
Barcelona. 2016.
- Salinas de Frías, Manuel. Los pueblos prerromanos de la península ibérica. Ed. Akal. Madrid.
2006.
- Sánchez García-Saúco, Juan Antonio y otros autores. Atlas Histórico Universal y de España.
Ed. Santillana. Madrid. 1995.
- Taranilla de la Varga, Carlos Javier. Grandes enigmas y misterios de la Historia. Ed. Almuzara.
Córdoba. 2017.
- Tucídides. Historia de la guerra del Peloponeso. Alianza Ed. Madrid. 2008.
- Vázquez Hoys, Ana Mª. Historia del Mundo Antiguo. Próximo Oriente y Egipto. Ed. Sanz y
Torres. Madrid. 2009.
WEBGRAFÍA:
- Anarkasis. Autor de la web homónima, un espacio de libertad en la red:
http://www.anarkasis.net
- Buscador de palabras de la Biblia Knowing Jesus (en inglés):
https://bible.knowing-jesus.com
- Enciclopedia de contenido libre Wikipedia:
https://es.wikipedia.org
- Fundación Dialnet. Hemeroteca de artículos científicos hispanos de la Universidad de La Rioja,
Dialnet:
https://dialnet.unirioja.es
- Portillo, Luís. Autor del blog sobre Historia Universal:
https://www.historialuniversal.com
- Silberius. Autor de la plataforma de gestión del conocimiento colectivo sobre Prehistoria,
Protohistoria e Historia Antigua Celtiberia.net:
http://www.celtiberia.net