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ÍNDICE

1. INTRODUCCIÓN ................................................................................................................... 3
2. EL DERECHO DE CONTRADICCIÓN .............................................................................. 4
2.1 Concepto: ............................................................................................................................ 4
2.2 Naturaleza jurídica: ....................................................................................................... 4
2.3 Objeto y fin del derecho de contradicción.............................................................. 6
2.4 Elementos:....................................................................................................................... 7
2.5 Diferencias entre derecho de contradicción, oposición y excepción. ............ 7
2.6 DIVERSAS MANERAS DE EJERCER EL DERECHO DE CONTRADICCION ... 8
3. LA PRETENSIÓN ................................................................................................................ 10
3.1 LA PRETENSIÓN COMO OBJETO DEL PROCESO: CONCEPTO Y CLASES
................................................................................................................................................. 10
3.2 DEFINICION ............................................................................................................... 14
3.3 NOCIÓN DE PRETENSIÓN: ....................................................................................... 15
3.4 Características. ............................................................................................................ 15
3.5 CARACTERES DE LA PRETENSIÓN ...................................................................... 15
3.5 LA FUNCIÓN DE LA PRETENSIÓN ......................................................................... 16
3.6 ESTRUCTURA DE LA PRETENSIÓN PROCESAL ............................................... 16
a) Elemento subjetivo .................................................................................................... 16
b) Elemento objetivo ...................................................................................................... 17
c) La actividad ...................................................................................................................... 18
 Petición ......................................................................................................................... 18
 Jurídica ......................................................................................................................... 18
 Fundada ........................................................................................................................ 19
d) La “causa petendi ...................................................................................................... 19
3.7 NATURALEZA JURIDICA DE LA PRETENSIÓN: ...................................................... 20
 En el proceso penal ................................................................................................... 22
6. FIN DE LA PRETENSIÓN .................................................................................................. 27
7. EFECTOS DE LA PRETENSIÓN ..................................................................................... 28
8. LA OPOSICIÓN A LA PRETENSIÓN ............................................................................. 29
9. CLASES DE PRETENSIONES ........................................................................................ 29
a) Las pretensiones procesales ...................................................................................... 29
 Las pretensiones de conocimiento ................................................................... 29
b) Las pretensiones declarativas ................................................................................ 29
c) Pretensiones de condena ........................................................................................ 30
d) Las pretensiones determinativas ........................................................................... 30
10. ACUMULACIÓN ORIGINARIA DE PRETENSIONES ................................................ 30
b) La acumulación objetiva de pretensiones: ......................................................... 30
c) La acumulación subjetiva de pretensiones......................................................... 31
CONCLUSIONES..................................................................................................................... 32
BIBLIOGRAFÍA ........................................................................................................................ 33
1. INTRODUCCIÓN
Hablar hoy en día de derecho de contradicción estamos aludiendo a aquel
derecho a obtener una decisión justa dentro de una investigación que se realiza
entre ambas partes demandado y demandante, entras palabras podemos decir
de que si a cualquier se le señala que cometió un acto delictivo, pues cualquier
persona en esta en toda su potestad de buscar los medio para presumir su
inocencia ya que ni la ley puede oponerse a este derecho como es el derecho a
la defensa, si en algunos casos la ley no le permitiría ejercer este derecho, pues
estaríamos deduciendo que todo ello serio un acto inconstitucional, es decir
hacer algo que va en contra de la constitución.
Por otro lado la pretensión procesal como bien diremos en el transcurso de
esta exposición que no es más que una figura eminentemente procesal, que
consiste en realizar una manifestación de voluntad ante el ente jurisdiccional,
para hacer valer un derecho o pedir el cumplimiento de una obligación.
Principalmente un acto jurídico que da lugar a la iniciación del proceso, pues esta
manifestación se ve plasmada en la demanda del actor o demandante, quien en
ejerciendo una acción legal pretende que el Juez le reconozca un derecho y se
provea hacia el reo o demandado de manera coercitiva. En el proceso de la
presentación analizaremos la naturaleza jurídica, sus características, sus
elementos y demás para conocer a bien la Pretensión Procesal.
Con esta investigación se pretende que los alumnos reconozcan con verdadero
sentido y analicen los términos procesales como son el derecho de la
contradicción y la pretensión procesal que son conceptos básicos que todo
alumno de derecho debe saber, ya que nos servirá de mucho dentro de nuestra
carrera profesional para así poder lograr lo que anhelamos y ser unos excelentes
profesionales dentro de un futuro más adelante.
2. EL DERECHO DE CONTRADICCIÓN

2.1 Concepto:
DEVIS ECHANDÍA, define el derecho de contradicción, como aquel derecho de
obtener una decisión justa del litigio que se le plantea al demandado o acerca de
la imputación que se le sigue al procesado, mediante la sentencia que debe
dictarse en ese proceso, luego de tener la oportunidad de ser oído en igualdad
de circunstancias, para defenderse, alegar, probar e interponer recursos que la
ley consagre.

Ugo Rocco, citado por AZULA CAMACHO, define el derecho de contradicción


como aquel que tiene el demandado o sindicado con base en el principio
constitucional para intervenir en el proceso y poder ejercer su derecho de
defensa.

Es entonces, el derecho de contradicción, aquel derecho constitucional que tiene


el demandado para intervenir en el proceso y poder ejercer su defensa, en un
plano de igualdad de oportunidades y derechos, mediante los mecanismos
adecuados que la ley consagre.

2.2 Naturaleza jurídica:


El derecho de contradicción existe desde el momento en que fue admitida por el
juez la demanda contenciosa, independientemente no solo de la razón o sin
razón que acompañe la pretensión del demandante, sino de que el demandado
se oponga o no a aquélla y proponga o no excepciones y de la seriedad de éstas,
o desde el momento en que contra una persona surge en la investigación penal
sumaria o previa una imputación, fundada o infundada.
El derecho de contradicción no se modifica por la circunstancia de que el
demandado carezca de razón para oponerse a la pretensión del demandante o
el imputado para negar la imputación penal que se le hace, ni se dirige contra
ellas (como sí lo hace la excepción, con la cual no se debe confundir),
precisamente porque es el derecho abstracto a obtener la sentencia justa que
resuelva el litigio planteado, luego de disponer de la oportunidad de ser oído. El
demandado puede hacerse oír y disfrutar de la oportunidad para su defensa, aun
cuando no disponga de ninguna excepción concreta (siempre tendrá la defensa
de negar el derecho del demandante y los hechos en que lo fundamenta); e
igualmente el sindicado o impugnado tiene el derecho a hacerse oír y a
defenderse, aunque no disponga de ninguna defensa concreta que presentar, y
siempre podrá negar los hechos que se le imputan. De lo contrario no se
explicaría la existencia del derecho de contradicción cuando la sentencia resulta
adversa al demandado o sindicado, o habría que admitir que en tal caso
resultaría lesionado por ésta, a pesar de su justicia y su legalidad, y de haber
dispuesto de oportunidad para su defensa, lo cual sería absurdo.

El derecho de contradicción surge, en lo penal, desde cuando aparece la


imputación o sindicación, aun cuando el imputado o sindicado no haya sido
llamado a indagatoria y contiene el derecho a ser oído en ésta. Es lo que suele
denominarse derecho a solicitar la propia indagatoria por quien tenga noticia de
la existencia de un sumario en el cual obren imputaciones penales contra él, que
se complementa con el cuyo título era “derecho de defensa desde la captura”,
que consiste en la designación de un apoderado para que asista al sindicado o
imputado en todas las diligencias, desde la indagatoria, inclusive, bien sea por
éste o por el juez oficiosamente en subsidio; ese apoderado “a partir de la
diligencia de indagatoria podrá intervenir en el sumario y el proceso”.

El derecho de contradicción tiene, pues, un origen claramente constitucional y


se basa en varios de los principios fundamentales del derecho procesal: el de la
igualdad de las partes en el proceso; el de la necesidad de oír a la persona contra
la cual se va a surtir la decisión; el de la imparcialidad de los funcionarios
judiciales; el de la contradicción o audiencia bilateral; el de la impugnación y el
del respeto a la libertad individual
Ni siquiera la ley puede desconocer este derecho, sin incurrir en
inconstitucionalidad.

Pero tener el derecho de contradicción no significa que necesariamente el


demandado o imputado intervenga efectivamente en el proceso para controvertir
las pretensiones del demandante o las imputaciones penales, o sea, para
oponerse a ellas, y menos aún que necesariamente formule excepciones o
alegue hechos contra ellas, para paralizarlas o desvirtuarlas. Basta tener la
oportunidad de ser oído en el proceso, si se tiene la voluntad de hacerse oír,
para poder defenderse, alegar, pedir y hacer practicar pruebas, interponer los
recursos que la ley procesal consagre y obtener mediante el proceso la sentencia
que resuelva favorable o desfavorablemente su situación, pero justa y
legalmente.

2.3 Objeto y fin del derecho de contradicción.


De lo anterior se desprende que el derecho de contradicción no tiene por objeto
o no persigue una tutela jurídica concreta mediante una sentencia favorable al
demandado o imputado, así como la acción no la persigue favorable al
demandante, sino una tutela abstracta por una sentencia justa y legal, cualquiera
que sea, y la oportunidad de ser oído en el proceso para el ejercicio del derecho
de defensa en igualdad de condiciones, facultades y cargas. El resultado a que
se llegue en la sentencia no depende ya del derecho de acción o de
contradicción, sino del derecho material pretendido por el demandante y de las
excepciones que se le opongan o de la suerte de la imputación penal, y en ambos
casos de las pruebas que se alleguen al proceso.

En cuanto al fin que con él se persigue es, por una parte, la satisfacción del
interés público en la buena justicia y en la tutela del derecho objetivo y, por otra
parte, la tutela del derecho constitucional de defensa y de la libertad individual
en sus distintos aspectos. En el derecho procesal moderno, el derecho de
contradicción no es un contra derecho, ni se opone al derecho de acción, sino
que lo complementa y resulta su necesaria consecuencia, puesto que ambos
tienen un mismo objeto (la sentencia que defina el proceso) y un mismo fin (el
interés público en la justicia por conducto del Estado), Tampoco se opone a la
pretensión del demandante o del Estado en lo penal; esa oposición puede
ejercitarla el demandado o imputado, si niega la pretensión o la ataca con
excepciones u otras defensas.

2.4 Elementos:
Como anteriormente se indicó los elementos del derecho de contradicción no
difieren de los de la acción en cuanto al objeto y la finalidad, pero si varían
respecto de los sujetos.

 Los sujetos: Como sujeto activo de su derecho de contradicción se


encuentra el demandado, sindicado, imputado, procesado o acusado
según sea el caso, estos también son llamados sujetos pasivos de la
pretensión; y como sujeto pasivo del derecho de contradicción es el
Estado representado por el funcionario judicial, es decir, el juez de la
causa.

 El objeto: El derecho de contradicción tiene como objetivo el proceso, es


decir, la oportunidad de que el demandado sea oído en el mismo para el
ejercicio del derecho a la defensa en igualdad de condiciones, facultades
y cargas y con él la obtención de una sentencia justa y legal, cualquiera
que sea.

 El fin: Este derecho tiene dos fines, uno principal y otro accesorio; el
primero es la satisfacción del interés general en la justicia por conducto
del estado, impidiendo así la justicia por propia mano y el segundo atañe
al interés particular del demandado, sindicado o imputado,
contrayéndose a su derecho de defensa y libertad individual.

2.5 Diferencias entre derecho de contradicción, oposición y


excepción.
La defensa y excepciones que puede formular el demandado son
manifestaciones de su petición de una sentencia favorable, y puede formular
ambas gracias a su derecho de contradicción, sin que ello signifique que se
identifiquen con éste. Lo mismo ocurre en el proceso penal con las defensas del
imputado y del procesado. No hay que confundir el derecho de contradicción (la
causa) con la oposición y las excepciones (el efecto). Aquél existe siempre,
aunque no se formulen éstas.

La oposición a la demanda o la imputación penal es concreta y persigue que ésta


sea desestimada, como es obvio, y busca, por lo tanto, una sentencia favorable.
El derecho de contradicción persigue el ser oído y gozar de oportunidades de
defensa, para obtener la sentencia que resuelva en el sentido legal lo que
corresponda a ese litigio. La oposición es una de las maneras cómo puede el
demandado ejercitar su derecho de contradicción, porque bien puede abstenerse
de toda oposición, sea guardando silencio o aceptando la demanda. Y la
excepción es a su vez una de las maneras como puede ser formulada la
oposición.

2.6 DIVERSAS MANERAS DE EJERCER EL DERECHO DE


CONTRADICCION
De lo expuesto hasta aquí se deduce que el derecho de contradicción se
satisface plenamente desde el momento en que al demandado o imputado se le
cita al proceso o al sumario y aún antes, desde que surja la imputación penal, y
se le da oportunidad de defenderse, aunque para ello no es necesario que asuma
una actitud de resistencia u oposición a la demanda o imputación, ni que
concurra a hacer valer sus defensas y excepciones, porque esto mira ya a las
diversas maneras como ese derecho puede ser ejercitado.

En efecto, el demandado y el imputado pueden asumir diversas actitudes en el


ejercicio de su derecho de contradicción, a saber.

a) Una meramente negativa, de espectador del proceso, sin comparecer ni


contestar la demanda o sin rendir indagatoria ni designar apoderado que
lo defienda, no obstante habérsele citado o emplazado en debida forma
(en lo penal es el caso del imputado que huye sin dejar apoderado).

b) Otra pasiva, cuando el demandado interviene en el proceso y contesta la


demanda pero sin asumir una actitud en favor ni en contra de las
pretensiones del demandante (como cuando manifiesta que se atiene a lo
que en el proceso se pruebe y la ley determine, sin plantear defensas ni
alegar pruebas) y cuando el imputado rinde indagatoria, no niega los
hechos, pero nada alega en su favor y tampoco confiesa, y se abstiene
de toda actividad probatoria (pero el defensor de oficio debe ejercitar su
defensa)

c) Una de expresa aceptación de las pretensiones del actor, o sea de


allanamiento a la demanda al contestarla, lo que puede ocurrir cuando el
efecto jurídico-material perseguido por el demandante no se puede
conseguir por un acto de voluntad del demandado, razón por la cual el
proceso es necesario, no obstante la ausencia de oposición, como en los
casos de estado civil de las personas, y cuando opuso resistencia al
derecho de aquél haciendo necesaria la demanda, pero en vista de ésta
resuelve aceptarlo para evitar una condena en perjuicio; en lo penal es el
caso del imputado que confiesa ser el autor del delito y no alega hecho
exculpativo ni atenuante alguno

d) Una de oposición y defensa relativa, como cuando el demandado


interviene y contesta la demanda para negar el derecho material del actor
y los hechos en donde pretende deducirlo o exigirle su prueba, o para
negarle su legitimación en causa o su interés sustancial o cuando
posteriormente asume esta conducta si se abstuvo de contestarla, y
solicita pruebas con ese fin, pero sin oponerle otros hechos que
conduzcan a paralizar o destruir la pretensión, en cuyo caso hay defensa
y oposición, pero no propone excepciones; en lo penal es el caso del
imputado que niega ser el autor del delito.

e) Una más activa de oposición positiva, que se presenta cuando el


demandado no se limita a esas negociaciones, sino que lleva el debate a
un terreno distinto mediante la alegación y prueba de otros hechos que
conducen a desvirtuar la pretensión del demandante, sea temporalmente
o para ese proceso (sin que impidan plantearla en otro posteriormente,
por no conducir a sentencia con valor de cosa juzgada) o bien de manera
definitiva, total o parcialmente, en forma que la sentencia produzca
efectos de cosa juzgada (excepciones definitivas de fondo y propiamente
perentorias); en lo penal existe una situación análoga, pero no igual
porque no se trata de verdaderas excepciones, cuando el imputado o
sindicado alega hechos exculpativos como la defensa propia o de un
tercero.

f) Una similar a la anterior, de positiva defensa pero enderezada a atacar


el procedimiento por vicios de forma para suspenderlo o mejorarlo, como
cuando alega la falta de algún presupuesto procesal (competencia,
capacidad, etc.), sea proponiendo excepciones previas en el proceso civil,
o reclamando la nulidad de lo actuado (en el proceso penal no existen
excepciones de mérito o fondo propiamente dichas, pero pueden
autorizarse por la ley procesal algunas procesales de previa
sustanciación, como las de cosa juzgada y extinción de la acción penal)

g) Contrademandado mediante reconvención, para formular


pretensiones propias contra el demandante, relacionadas con las de éste
o con las excepciones que le opone (en los procesos civiles y laborales).

Como puede verse, es posible disponer del derecho de contradicción y no


comparecer al proceso o hacerlo sin formular oposición ni excepciones como
ocurre en los tres primeros casos, o por el contrario, ejercitarlo activamente.

Téngase en cuenta que cada demandado o imputado tiene su propio derecho de


contradicción y puede ejercerlo por separado.

3. LA PRETENSIÓN
Generalidades

3.1 LA PRETENSIÓN COMO OBJETO DEL PROCESO: CONCEPTO Y


CLASES

Es decir, el objeto del proceso está constituido por la cuestión o cuestiones que
se someten a la decisión del Órgano Jurisdiccional o "thema decidendi", como
considera ASENCIO MELLADO, según el cual el objeto del proceso está
formado por el tema o temas sobre los que ha de resolver el Órgano
Jurisdiccional. Si todo proceso se traduce en una petición al Órgano
Jurisdiccional de una consecuencia jurídica derivada de una norma, el objeto del
proceso es dicha petición o lo que es igual, la pretensión. (ANONIMO, s.f.)

Según MONTERO AROCA, el objeto del proceso es aquello sobre lo que versa,
individualizándolo y distinguiéndolo de todos los demás posibles procesos, y es
la pretensión entendida como la petición fundada que se dirige a un Órgano
Jurisdiccional, frente a otra persona, sobre un bien de la vida, definición que se
caracteriza por los siguientes elementos: (ANONIMO, s.f.)

1) La pretensión constituye una declaración de voluntad. A lo largo del


proceso se realizan una enorme cantidad de peticiones, pero sólo una es
la pretensión. Existen muchas peticiones instrumentales, mientras que la
petición que constituye la pretensión, tiene siempre como objeto directo
un bien de la vida, y es la que sirve para constituir el objeto del proceso.
(ANONIMO, s.f.)
2) Constituye una petición fundada, es decir, una petición individualizada
que se distingue de las demás posibles por la invocación de unos hechos
en que se apoya. Así, por ejemplo, la petición al Órgano Jurisdiccional de
que otra persona sea condenada al pago de una cantidad de dinero no
constituye una petición individualizada, ya que un sujeto puede ser
acreedor del dinero por causas múltiples. Sólo estará individualizada en
el caso de que la petición se acompañe de la invocación de los concretos
elementos fácticos, que dan lugar a la existencia de la deuda que se
reclama. (ANONIMO, s.f.)
3) Se dirige al Órgano Jurisdiccional. El objeto inmediato de la pretensión
consiste en reclamar al Órgano Jurisdiccional una determinada actuación
de éste, la cual determina como veremos después, la clase de pretensión
y del proceso a que da lugar.

4) Se interpone frente a otra persona. La petición tiene que formularse,


necesariamente, frente a persona distinta al que pide, requiriéndose
también que la misma esté determinada o, al menos, que sea
determinable. (ANONIMO, s.f.)

De la correlación entre pretensión y proceso GUASP obtiene los siguientes


principios fundamentales: 1) Para que pueda haber proceso es necesario que
exista una pretensión, 2) Toda pretensión dará lugar a un proceso,
independientemente de cuál sea la suerte que pueda correr dicha pretensión, es
decir aunque la misma se deniegue, y por último, 3) El proceso no puede tener
un contenido mayor, menor o distinto que el de la pretensión que lo origina, lo
cual quiere decir, que los límites de la pretensión son los límites del proceso
mismo. La decisión no puede, por tanto, exceder de la pretensión, no puede
omitir una parte de ésta, y, en definitiva, ni alterarla. De lo contrario, el fallo
tendría estaría viciado por incongruencia por ultra petitum o por extra petitum.
(ANONIMO, s.f.)

En consecuencia, la determinación del objeto del proceso, posee gran


importancia, ya que está ligada a la función de identificación del proceso, en su
aspecto objetivo. La determinación de lo que es el objeto del proceso, unida a la
verificación de la identidad de las partes, posee consecuencias relevantes tales
como la delimitación del alcance de la congruencia, de la litispendencia y de la
cosa juzgada material, y por último determina las diferencias entre la simple
resistencia del demandado y la reconvención. (ANONIMO, s.f.)

Hay que diferenciar la pretensión como objeto del proceso, del derecho subjetivo
que le sirve de fundamento. La pretensión no constituye un concepto del Derecho
privado material. La pretensión es un acto y concepto de naturaleza
eminentemente procesal. Ello no significa que la pretensión esté totalmente
desconectada del Derecho material. La pretensión implica siempre una
referencia al Derecho positivo material y a un hecho, bien material o bien jurídico,
dependiendo ello del tipo de pretensión deducida. (ANONIMO, s.f.)

En función de la petición concreta que se realiza, existen tres tipos de


pretensiones, clasificación que también es extensible a los tipos de sentencias,
como veremos. (ANONIMO, s.f.)
1) Pretensiones declarativas. Tienen como base normalmente la existencia
de un conflicto intersubjetivo, nacido como consecuencia de la negación
o vulneración de un derecho subjetivo. En las pretensiones declarativas
se solicita el reconocimiento de la existencia o inexistencia de un
determinado derecho subjetivo o relación jurídica. Por ello pueden ser
positivas o negativas, como observa GIMENO SENDRA. Con estas
pretensiones no se exige una ulterior actuación de la otra parte en favor
del actor, sino únicamente un aquietamiento general a la declaración que
se produzca. Como ejemplo de estas pretensiones, están las de nulidad
que producen efectos erga omnes, respecto a la invalidez de lo declarado.
(ANONIMO, s.f.)
2) Pretensiones de condena. Del mismo modo que las declarativas se
fundan en la existencia de un conflicto intersubjetivo, en un derecho
subjetivo que el actor pide que se reconozca a su favor, si bien en las de
condena el actor requiere una conducta posterior del demandado a su
favor, tendente a la reparación o restitución de su derecho. La condena
puede ser pecuniaria o no pecuniaria, y dentro de estas últimas de
condena a una obligación de hacer, no hacer o dar. (ANONIMO, s.f.)
3) Pretensiones constitutivas. Se diferencian de las primeras y las segundas,
en que es precisa la intervención judicial para conseguir el efecto
pretendido, el cual no se puede alcanzar por la mera voluntad de las
partes sin declaración previa del Órgano Jurisdiccional (v. gr. una
sentencia de divorcio, de incapacitación o de filiación, paternidad o
maternidad). Las pretensiones constitutivas, tienen como base una
determinada situación jurídica material de la cual se solicita al Órgano
Jurisdiccional su reconocimiento, modificación o extinción. (ANONIMO,
s.f.)

Ejemplo:

Una persona le alude una determinada cantidad de dinero, en virtud de préstamo


que hizo a un tercero, en caso de demandarlo sus pretensiones podrían ser:

 Que le pague el dinero que le presto


 Que le paguen los intereses que convinieron, para el caso de
incumplimiento en el pago;

 Que le paguen los gastos y costas del juicio.

Las pretensiones del actor, y estas prestaciones están dirigidas en contra del
demandado, la acción está dirigida en contra del estado para que intervenga en
el conflicto y condene al demandado al pago de las pretensiones que le
reclaman.

3.2 DEFINICION
Según autores:

Macz (2011) señala que: La pretensión estudia el objeto del proceso, es decir,
las razones por las que una persona se presenta ante la justicia y plantea en su
demanda un determinado conflicto de intereses. La pretensión procesal es la
declaración de voluntad por medio de la cual se solicita la actuación del Órgano
Jurisdiccional frente a una persona determinada y distinta al autor de la
declaración.

Según Guasp: la pretensión debe ubicarse entre ambos criterios, es decir entre
la acción y la demanda. “la idea fundamental a este respecto puede resumirse
así: concedido por el estado el poder de acudir a los tribunales para formular
pretensiones (derecho de acción), el particular puede reclamar cualquier bien de
la vida frente a otro sujeto distinto, de un órgano estatal (pretensión procesal)
iniciando para ello el correspondiente proceso (demanda), ya sea al mismo
tiempo, ya sea después de esta iniciación.

Para HERNANDO DEVIS ECHANDÍA, siguiendo en ello a FRANCESCO


CARNELUTTI y a VÍCTOR FAIRÉN GUILLÉN, la pretensión procesal es una
declaración de voluntad, y agrega que en las demandas de condena y en las
ejecutivas puede afirmarse que la pretensión va dirigida contra el demandado,
mientras que en las declarativas y de declaración – constitutiva, la pretensión se
formula frente al demandado.

Como se decía, son CARNELUTTI y ROSENBERG los constructores de la


institución. CARNELUTTI define la pretensión como la exigencia de que un
interés ajeno se subordine al propio. ROSENBERG, como la petición dirigida a
obtener una declaración susceptible de la autoridad de la cosa juzgada, de una
consecuencia jurídica que se caracteriza por la solicitud presentada y en cuanto
sea necesario por las circunstancias de hecho propuestas para fundamentarla.

3.3 NOCIÓN DE PRETENSIÓN:


El profesor español Jaime GUASP, sostiene que el concepto de acción debe ser
elaborado fuera del ámbito del derecho procesal; su lugar en esta disciplina ha
de ocuparlo el concepto de pretensión a la que define como:“Una declaración de
voluntad, en la que se solicita una actuación del órgano jurisdiccional frente a
persona determinada y distinta del autor de la declaración”.

Asimismo, siguiendo a DEVIS ECHANDÍA puede definirse la pretensión así: “el


efecto jurídico concreto que el demandante (en los procesos civiles, laborales y
contenciosos-administrativos) o el querellante o denunciante y el Estado a través
del juez o del fiscal, según el sistema vigente (en los procesos penales),
persiguen con el proceso, efecto al cual se quiere vincular al demandado (si lo
hay) o al imputado y luego procesado”

3.4 Características.
Como toda figura procesal, se puede decir que la pretensión es titular de ciertas
características muy propias de ésta, entre las cuales podemos decir estas:

1. Es un acto jurídico.

2. Es una manifestación de voluntad.

3. Es un acto individualizado.

4. Es un derecho cierto y determinado.

5. Es un derecho subjetivo.

3.5 CARACTERES DE LA PRETENSIÓN


De la definición que se ha enunciado de la pretensión procesal cabe extraer las
siguientes conclusiones:

I) No constituye un derecho, como la acción, sino un acto que puede


caracterizarse como una declaración de voluntad petitoria. Se diferencia
fundamentalmente de la pretensión sustancial en que, mientras la primera
constituye un acto que tiene por destinatario a un órgano decisor, la segunda es
la facultad o derecho de exigir el cumplimiento de una prestación y sólo puede
actuarse contra el sujeto pasivo de la correspondiente relación jurídica material.

2) Debe necesariamente deducirse frente a una persona distinta del autor de la


reclamación, pues en su base se encuentra siempre un conflicto que enfrenta,
por lo menos, a dos protagonistas.

3) Finalmente, la configuración jurídica de la pretensión procesal sólo requiere


que ésta contenga una afirmación de derecho o de consecuencia jurídica
derivada de determinada situación de hecho, con prescindencia de que tal
afirmación coincida o no con el ordenamiento normativo vigente. La pretensión,
en otras palabras, puede ser fundada o infundada.

3.5 LA FUNCIÓN DE LA PRETENSIÓN


El Código Procesal Civil y en Código Procesal Penal dice que la función de la
pretensión es dar movimiento original al proceso. Una vez hecho esto, su
segunda función es jalar el proceso.

3.6 ESTRUCTURA DE LA PRETENSIÓN PROCESAL


Responde el tema a la pregunta acerca de la esencia inmanente de la pretensión
procesal. Para encontrar una respuesta se analiza, como lo hace GUASP, la
estructura y la función del instituto. Su modo de ser y su modo de operar. Por lo
que respecta a su estructura, cabe anotar que la pretensión puede
descomponerse en: el elemento subjetivo, el elemento objetivo, y el elemento
causal. GUASP alude a un elemento que denomina actividad.

a) Elemento subjetivo.

Se entiende por tal los entes personales que figuran como titulares, aunque en
grado diferente, de las conductas humanas significativas que llevan consigo toda
pretensión procesal. El elemento subjetivo de la pretensión procesal no es único
sino múltiple: por una parte, se yergue quien formula la pretensión: el
pretensionante. Sin embargo, y como toda pretensión procesal es un concepto
nacido de la coexistencia del hombre, es preciso que quien reclama lo haga
frente o contra alguien, que dirija su reclamo hacia algún otro miembro de la
comunidad; esta alteridad elige así a la persona a quien se llama a resistir la
pretensión, en términos carneluttianos, al resistente.

A esta inicial dualidad de sujetos es preciso agregar la presencia de un tercero:


el destinatario de la pretensión. Un tercero supraordenado a las partes, al cual la
ley confiere la función de recibir las pretensiones de los otros sujetos y de
proceder de acuerdo con la norma procesal al camino de su satisfacción. Es el
juez, el Estado-juez.

De esta manera, en toda pretensión procesal hay tres sujetos: el sujeto activo o
persona que formula la pretensión; el sujeto pasivo o persona frente o contra
quien e formula la pretensión, y el destinatario o persona ante quien se formula
la pretensión. El pretensionante y el resistente, quien formula la pretensión y
quien la resiste, son los sujetos coordenados de la pretensión; el juez es el sujeto
supraordenado.

b) Elemento objetivo.

Se comprende como tal “el sustrato material sobre el cual recaen las conductas
humanas, integrando así el soporte básico, ubicado como trascendente, de cada
persona actuante y de cada actuación personal”.

En toda pretensión procesal tiene que existir, por fuerza, un quid sustancial,
como centro al cual se refieran los sujetos y las actividades que despliegan los
sujetos de la pretensión. Ese quid sustancial es el objeto, el cual se constituye,
también en términos de CARNELUTTI, por un bien de la vida. Por una materia
apta por su naturaleza para satisfacer necesidades o conveniencias
objetivamente determinables de los sujetos coordinados en la pretensión. Es el
bien litigioso, el mismo litigio, así expresado como reclamo y al cual alude gran
parte de la doctrina como al objeto litigioso. Un bien de la vida puede ser una
cosa corporal o una conducta de otra persona. No hay diferencia alguna en
cuanto al tratamiento de la pretensión por la variedad de estos dos tipos de
objetos.

Toda pretensión recae, pues, sobre un bien determinado; tiene así por
objeto un elemento no personal, de derecho sustancial, que idealmente se
configura como susceptible de constituir el objeto de una relación jurídica
sustancial. El objeto es lo pedido, lo reclamado: que se declare que soy hijo de
Pedro: la filiación es el objeto. Que se condene a Pedro a que me restituya la
casa de Huancayo: la conducta de Pedro de restituirme la casa de Huancayo es
el objeto en el cual a la vez distingo un objeto mediato y uno inmediato: la
conducta y la casa. Que se constituya el estado de divorcio: el divorcio es el
objeto.

c) La actividad.

Es el tercer elemento que enlista GUASP y que él denomina el elemento


modificativo de la realidad. Esa actividad está constituida por el hecho de que los
titulares de la pretensión, al ocuparse del objeto de la misma, determinan con su
conducta una modificación de la realidad.

Para mantenerse en la idea que corresponde a la esencia de la pretensión, es


preciso entender esa actividad, no como una manifestación afectiva, o
emocional, o psicológica, de quien formula, y tampoco como una declaración
intelectual o de ciencia. Doctrinariamente e predica que es una declaración de
voluntad con un significado peculiar y propio: el de contener una petición fundada
para ser debatida entre los sujetos que en ella intervienen y acerca del objeto
sobre el cual recae.

 Petición. Una declaración de voluntad puede asumir cualquiera de estos


dos modos de ser: ir deprecativamente hacia otros elementos externos y
entonces aparecer como una manifestación peculiar de una petición, o
mostrarse como una resolución.

Las declaraciones de voluntad del juez en el proceso son resoluciones. La


pretensión procesal es una declaración petitoria. Una declaración que como
voluntad que se exterioriza, encuentra todo su sentido en la solicitud o reclamo
dirigido a otros elementos personales: al resistente y al juez, buscando la
realización de un cierto contenido de naturaleza sustancial: el objeto de la
pretensión.

 Jurídica. Esa petición debe constituirse con elementos de derecho


sustancial, d ninguna manera ajenos al mundo jurídico y ni siquiera
pertenecientes al universo procesal. Por eso tiene que traducirse como
una petición jurídica sustancial. Una petición comprensible a la luz del
derecho sustancial, con sentido dentro de este ámbito y destinado a tener
alguna función en él.

La petición que encierra toda pretensión procesal es siempre una declaración de


voluntad que solicita o depreca que se haga algo jurídico sustancial: que se
operen o manejen situaciones de estricto derecho sustancial. Si alguien aspira a
la declaración jurisdiccional de que es más alto que su contrario, evidentemente
no formula una pretensión procesal.

 Fundada. La actividad se define así por GUASP como una petición


jurídica fundada: significando la última cualificación que la petición invoca
un fundamento, sea este auténtico o no.

El fundamento de la pretensión procesal no es un motivo invocado o no, sino los


acontecimientos de la vida en que se apoya quien la aduce, no para justificarla,
sino simplemente para acotarla, para delimitar de un modo exacto el trozo
concreto de realidad al que la pretensión se refiere: lo que permite al juez
previamente conocer cuál ámbito particular de la vida es el que la pretensión
busca asignarse; la invocación del fundamento opera no como justificante, sino
como individualizante de la pretensión misma. El titular de la pretensión cumple
una primera tarea en la individualización de aquella, al delimitarla describiendo
no una situación abstracta ideal, sino refiriendo unos hechos concretos de la
vida, hechos que son los fundamentos de la pretensión, no como cimientos en
que descanse, sino como muros que la delimiten.

Esta idea que GUASP involucra en su concepto de actividad y que así cualifica
como de actividad fundada, dice relación ciertamente al elemento causal.
Entiéndase el elemento causa como algo inherente al concepto esencial mismo,
no como algo que esté por fuera de él. Por eso, para GUASP, causa es
fundamento, contorno fáctico, hecho de la vida que da concreción a la
pretensión.

d) La “causa petendi”
Este elemento de la fundamentación es el que algunos doctrinantes denominan
causa petendi, pero también es preciso advertir que, alejándose de GUASP
como también de ROSENBERG y CARNELUTTI, como luego se verá, un sector
de la doctrina involucra en la causa petendi también los fundamento de derecho,
el derecho. CARNELUTTI llama la atención sobre la razón de la pretensión, pero
la aísla, la independiza perfectamente de la pretensión misma, y como razón,
distingue la de hecho y la de derecho. Por lo que concierne a la razón de la
pretensión, como razón de derecho expresa: “Una pretensión tiene razón en
cuanto una norma o precepto jurídico establece la prevalencia del interés que es
el contenido de la pretensión. Puede así colegirse que la razón de derecho de la
pretensión es la afirmación de la conformidad de la pretensión con el derecho
objetivo. Es la afirmación de tutela que el orden jurídico concede al interés del
cual se exige su prevalecimiento; de un interés que se afirma como derecho. La
afirmación de la conformidad con el derecho sustancial supone distinguir en la
razón dos elementos: los motivos que son los hechos jurídicos que sostienen la
pretensión, y las conclusiones: indicación de los efectos correspondientes.

Por lo demás, la pretensión se distingue también del derecho sustancial puede


haber pretensión sin derecho y derecho sin pretensión y junto a la pretensión
infundada existir el derecho inerte (expresión también carneluttiana).

3.7 NATURALEZA JURIDICA DE LA PRETENSIÓN:


A. En los procesos civiles, contenciosos – administrativos y laborales.

En un sentido restrictivo, la noción de pretensión está vinculada en estos


procesos a la demanda contenciosa, como declaración voluntaria del
demandante para que se sujete o vincule al demandado en determinado sentido
y para ciertos efectos jurídicos concretos mediante una sentencia. Pero también
en el proceso de jurisdicción voluntaria, se formula una pretensión, puesto que
se persigue un efecto jurídico determinado. El contenido y alcance de esta
declaración de voluntad varían, en primer término, según la clase de acción y de
proceso (declarativo puro, de declaración constitutiva, de condena, de ejecución,
mixto) y en segundo lugar, según la múltiple variedad del objeto y del contenido
de la declaración que en cada uno de estos tipos de proceso puede conseguirse.
En ese doble sentido puede elaborarse una clasificación de las pretensiones,
como luego veremos.

Esa pretensión está dirigida siempre a la contraparte o demandado, para que


frente a él se reconozca y declare. En las demandas de condena y en las
ejecutivas puede decirse que la pretensión va dirigida contra el demandado,
porque se trata de imponerle o de hacerle cumplir una prestación; pero en las
declarativas y de declaración constitutiva se persigue vincularlo a los efectos
jurídicos de la pretensión, sin imponerle prestación alguna, y por esto es más
apropiado decir que la pretensión se formule frente al demandado y no contra él
(además puede estar de acuerdo con ella)

Se trata, por tanto, de una declaración o manifestación de voluntad del


demandante, para perseguir un efecto jurídico a su favor; pero sin que esto
signifique que éste pretenda someter a su voluntad al demandado, porque la
sujeción de éste y la obligación emanan de la sentencia, esto es, de la
declaración del juez, como representante del Estado.

Objeto de la pretensión es lo que se pide en la demanda que en los procesos


contenciosos se identifica con el objeto del litigio, que no es la cosa material
sobre que versa, sino la relación jurídica o el derecho material que se persigue y
que puede variar respecto de una misma cosa (por ejemplo, puede ser el
dominio, o la simple tenencia)

La pretensión comprende el objeto del litigio (la cosa o el bien y el derecho que
se reclama o persigue) y la causa jurídica que sirve de fundamento a esta
petición. Si cambian aquellos o ésta, la pretensión varia necesariamente, lo que
es fundamental para la determinación del contenido de la cosa juzgada, de la
sentencia congruente y de la litis pendentia. De este modo, en un sentido
procesal riguroso, el objeto litigioso no se confunde con la pretensión, sino que
es objeto de ésta, y es un error identificar los dos términos, porque sobre un
mismo objeto litigioso pueden existir pretensiones diversas o análogas, pero con
distinto fundamento o causa, y esto las diferencia claramente (por ejemplo, se
pretender el dominio de una cosa por haberla comprado, prescripto o heredado,
etc. o su sola tenencia)
Muy diferente es la llamada pretensión civil extraprocesal, que consiste en
reclamar directamente de un apersona una cosa o la ejecución de un acto o el
reconocimiento de una situación o relación jurídica.

Al paso que la pretensión procesal se formula frente al demandado o contra el


mismo, pero por conducto del juez, quien la debe examinar, calificar y declarar o
rechazar, según el caso, la pretensión civil extraprocesal se formula
directamente al particular. Por eso mismo el objeto de la pretensión procesal no
se identifica con el objeto del derecho material que el demandante declara tener,
porque intencional o erradamente, se puede reclamar algo distinto a lo que se
tiene derecho, que no corresponde al derecho material que pueda tener bien sea
en cantidad, bien en calidad e inclusive en identidad física o jurídica. Por ejemplo,
el derecho material puede tener por objeto una suma de pesos o una prestación
determinada o una cosa o cuerpo cierto, y el demandante pretende mayor
cantidad u otra prestación o cosa distinta, casos en los cuales la sentencia le
será adversa parcial o totalmente.

Por consiguiente, la pretensión procesal puede estar respaldada o no por un


derecho, lo que significa que pueden existir pretensiones fundadas e infundadas.
Igualmente, puede existir un derecho en cabeza de alguien y estar vulnerado o
desconocido y, sin embargo, su titular puede no pretender su eficacia o ejercicio,
por indiferencia o ignorancia; lo que demuestra que también puede existir un
derecho sin pretensión. Así, pues, la pretensión no es un derecho, sino un simple
acto de voluntad, para el cual no se requiere más que su manifestación o
exteriorización mediante la demanda, en la cual se ejercita, además, el derecho
de acción.

 En el proceso penal.

También en el proceso penal tiene aplicación el concepto de pretensión y es


clara la diferencia con la acción.

La pretensión penal es el acto de voluntad mediante el cual un particular, un


funcionario público, o el Estado a través del juez penal que inicia oficiosamente
la investigación y el progreso, pide la sanción o la medida de seguridad para un
determinado imputado o sindicado, por razón de un hecho también determinado;
está dirigida contra éste (de la misma menara que contra el demandado) y no
contra el juez, ni siquiera frente al juez, sino apenas por conducto del juez que
tiene el poder jurisdiccional para darle curso si reúne los requisitos procesales
necesarios para ello.

El Estado tiene, indudablemente, el derecho subjetivo constitucional de imponer


penas, medidas de seguridad y tratamientos de rehabilitación a las personas que
en su territorio se coloquen en determinadas situaciones; es parte de su derecho
de jurisdicción.

La acción penal insta únicamente la iniciación del proceso penal y su tramitación


hasta la sentencia; la pretensión penal busca “el sometimiento de alguno a la
pena”, como explica Carnelutti, de la misma manera como la pretensión civil
persigue el sometimiento de alguien a la declaración judicial solicitada en la
demanda. Pero la pretensión punitiva formulada oficiosamente por el juez en
representación del Estado persigue únicamente la sentencia justa que resuelve
sobre ella, al paso que la pretensión civil y la penal que ejercita el querellante en
su querella o la víctima del delito o sus herederos en su denuncia (que es
pretensión punitiva penal si se acusa a determinada persona), persiguen la
sentencia favorable al demandante o condenatoria del imputado,
respectivamente. Debe hacerse esta diferencia en materia penal.

La acción penal puede ser ejercitada sin señalar ningún imputado o sindicado,
es decir, sin que se mencione a nadie como sospechoso de ser el autor del delito,
pues basta con pedir que se inicie la investigación sumarial para investigar el
ilícito denunciado; la pretensión penal no se concibe sin que esté dirigida contra
una o varias personas que deben ser señaladas como autores o simples
sospechosos de ser los autores, cómplices o encubridores del delito. Por esta
razón, no se concibe el ejercicio de la pretensión penal, sin que se formule una
imputación o sindicación contra alguien.

Pero hay dos clases de imputación y por tanto dos momentos procesales para el
ejercicio de la pretensión penal: la inicial que se formula en la denuncia, querella
o instancia formulada ante el juez de la causa o el investigador (según el sistema
legal que rija sobre este punto), que acompaña a la acción penal propiamente
dicha (como la pretensión civil ejercitada en la demanda); la posterior, que se
contiene en la providencia judicial que pone fin al sumario o la instrucción e inicia
el proceso penal propiamente dicho, que en Colombia se denomina “auto de
proceder”. La última es la imputación definitiva que el Estado (ya no el
denunciante o querellante) le formula al imputado o sindicado y por tanto es la
pretensión punitiva del Estado contra aquél: la primera puede ser calificada de
imputación y pretensión provisional.

Mientras que no se concibe la acción penal ejercitada por el propio juez o por el
fiscal que inicia la investigación, ni, por el juez que de oficio inicia el verdadero
proceso o sea el juzgamiento o la causa, es el lógico y jurídicamente aceptable
el concepto de pretensión penal oficiosamente ejercitada por dicho juez, o por el
fiscal investigador; según el sistema legal vigente, en representación del Estado,
cuando de oficio inicia la investigación sumarial y señala un imputado o sindicato
a quien puede detener provisionalmente y llamar a indagatoria o declaración,
porque a diferencia de lo que ocurre con la acción, la pretensión está dirigida
contra sindicato o imputado, como ya lo hemos dicho. Entonces tenemos la
formulación provisional de la pretensión punitiva por el Estado a través del juez
o fiscal contra el sindicato o imputado, mediante el ejercicio oficioso de la
jurisdicción (sin que nadie ejercite la acción). Es una importante diferencia entre
el proceso penal y el civil. Y cuando el juez (en el sistema inquisitivo) dicta el
auto de proceder, formula la pretensión punitiva definitiva del Estado contra el
procesado, e igual hace en el sistema acusatorio el fiscal en el acto de la
acusación, y ambos pueden proceder de oficio.

La oposición del sindicato o imputado, luego procesado, y sus defensas, se


dirigen precisamente contra la pretensión penal que contra él se ha formulado;
no contra la acción propiamente dicha (a menos que se alegue la falta de un
presupuesto procesal para su ejercicio y se considere este como una defensa en
sentido lato). Más adelante estudiaremos este punto.

También aparece el ejercicio de la pretensión en la demanda de la parte civil o


persona lesionada con el delito, para que en el mismo proceso penal se condene
al imputado o sindicato responsable a pagar la indemnización de perjuicios.
Entonces existe una demanda idéntica a la formulada en el proceso civil, que
contiene acción y pretensión.
Pero hay una diferencia muy importante entre la pretensión de la demanda de
parte civil y la pretensión punitiva del Estado: aquella persigue sentencia
condenatoria, con la imposición adicional de una indemnización de perjuicios (en
lo cual resulta favorable a esa parte civil) y está únicamente sentencia justa,
como hemos dicho.

4. LA ACCION Y LA PRETENSION.

Acción: debe de ser ejercitada por el demandante para poder hacer valer la
pretensión en el proceso. La acción funciona desde la demanda hasta el proceso.

Pretensión: es la afirmación de un sujeto de derecho que invocándolo pide


concretamente que se haga efectiva a su respecto la tutela jurídica.

El Derecho de acción; es el de obtener una actividad jurisdiccional cualquiera


que sea su contenido.

El Derecho de la pretensión procesal: es el de que se efectúen todos los actos


necesarios para el reconocimiento del derecho.

3.8 DIFERENCIAS ENTRE ACCIÓN Y PRETENSIÓN PROCESAL.

Entre estas podemos mencionar:

La acción es un derecho inherente a todos los sujetos de derecho, su goce no


se encuentra limitado por ley, por ello dentro de la doctrina ha quedado en
desuso el término de condiciones de la acción y tenemos los presupuestos
materiales, el ejercicio del derecho de acción no puede estar supeditado a
condiciones; en tanto que la pretensión posee elementos tales como causa
petendi, ius petitum o ius petitio y el petiorio.

5. ELEMENTOS DE LA PRETENSIÓN: OBJETO Y RAZÓN:

La pretensión tiene dos elementos esenciales: su objeto y su razón; es decir, lo


que se persigue con ella, y la afirmación de que lo reclamado se deduce de
ciertos hechos que coinciden con los presupuestos facticos de la norma jurídica
cuya actuación se pide para obtener esos efectos jurídicos. De ahí que en la
demanda se exige indicar lo que se pide y los fundamentos de hecho y de
derecho de la petición, y que la imputación penal debe fundarse también en los
hechos constitutivos de responsabilidad.

Es decir: el objeto de la pretensión lo constituye el determinado efecto jurídico


perseguido (el derecho o relación jurídica que se pretende o la responsabilidad
que se imputa al sindicato), y por lo tanto, la tutela jurídica que se reclama, la
razón de la pretensión es el fundamento que se le da, y se distingue en razón de
hecho y de derecho, o sea el conjunto de hechos que constituyen el relato
histórico de las circunstancias de donde se cree deducir lo que se pretende y la
afirmación de su conformidad con el derecho en virtud de determinadas normas
de derecho material o sustancial ( en lo civil, comercial, laboral y contencioso-
administrativo) o el hecho ilícito que ha lesionado tanto el orden jurídico como
los derechos subjetivos de la víctima y de sus causahabientes ( en lo penal).

La razón de la pretensión se identifica con la causa petendi de la demanda, con


los hechos en que se vasa la imputación formulada al sindicado, o sea a la causa
imputandi.

El juez debe resolver sobre ambos elementos, sea para acceder a lo pretendido
o para rechazarlo. Si encuentra que existe la conformidad que se reclama entre
los hechos, el derecho material y el objeto pretendido, reconocido o declara las
consecuencias jurídicas que en las peticiones o imputaciones se precisan; o las
niega, en la hipótesis contraria. Esas consecuencias o conclusiones no son el
fundamento de la pretensión, sino su objeto, de la misma manera que los hechos
constituyen su fundamento y no su objeto.

Entre el fundamento o razón de hecho y de derecho existe una diferencia


fundamental en los procesos civiles, laborales y contencioso-admistrativos; al
paso que el primero debe ser formulado necesariamente por el demandante y
vincula al juez (con las limitaciones y requisitos); el segundo puede y debe ser
aplicado por el juez oficiosamente y por eso su variación no significa la de la
pretensión misma ni la del objeto litigioso, por lo cual para que la pretensión
prospere basta que el juez encuentre la conformidad entre su fundamento de
hecho y el ordenamiento jurídico, sin que importe que ello se deba a las normas
materiales citadas por el demandante o a otras que aquel conoce y aplica
oficiosamente. En lo penal, los fundamentos de hecho pueden ser afirmados por
el juez y por el fiscal (según el sistema legal), de oficio, lo mismo que los
fundamentos de derecho, existe esta otra diferencia en materia penal.

De lo anterior se deduce que el problema de la identidad de las pretensiones


procesales, para efectos de la litis pendentia y la cosa juzgada, lo mismo que
para la determinación de la congruencia de la sentencia, se vincula a las
peticiones u objeto de la pretensión y a los fundamentos o la razón de hecho o
causa petendi o imputandi, y no a las normas jurídicas materiales invocadas en
la demanda y en la denuncia o la acusación penal.

La pretensión puede tener como fundamento hechos que constituyan no solo


relaciones jurídicas sustanciales, sino también procesales, pero en el sentido de
que puede tener por objeto satisfacer un derecho otorgado en un proceso
anterior, como el pago de costas judiciales o de honorarios de peritos, etc.

Igual ocurre en la pretensión penal: los hechos que le sirven de fundamento,


pueden ser o no ser ciertos en el segundo caso su razón resultará aparente o
ineficaz, por lo cual deberá absolverse al procesado u ordenarse cesar el
procedimiento sin llegar a la acusación del fiscal en el nuevo sistema o al auto
de preceder o procesamiento del sistema anterior. Lo anterior conduce a que,
como ya dijimos, la pretensión pueda ser fundada o in fundada; esta si la razón
es aparente o in eficaz, o si no se prueban los hechos en que se basa.

6. FIN DE LA PRETENSIÓN:

En los procesos civiles, laborales y contencioso-administrativo, el fin de la


pretensión es la tutela del interés particular del pretendiente, puntualizado en la
demanda, mediante sentencia favorable; en los procesos penales, cuando la
ejercita el particular ofendido, sea querellante o denunciante, ese fin es la
declaración de responsabilidad del imputado, mediante sentencia condenatoria,
pero cuando la pretensión o imputación es ejercitada por el Estado, a través del
juez o fiscal, su fin es de interés general en el mantenimiento del orden jurídico,
mediante sentencia justa (es decir, en último caso el fin de la pretensión se
identifica con el de la acción).
Cuando la imputación la formula el ministerio publico o fiscal, su fin es el mismo
que cuando la formula el juez; pero el ejercicio de la acción penal por aquel
funcionario cuando le pide al juez que inicie la investigación y/o el proceso o
juicio, es diferente a la formulación de la imputación o pretensión punitiva, aun
cuando se ejerciten simultáneamente y en el mismo acto como ocurre con la
acción y la pretensión en la demanda.

7. EFECTOS DE LA PRETENSIÓN:

Como ya hemos visto, la pretensión, en sus dos elementos (objeto y razón de


hecho y derecho) delimita el alcance y sentido del litigio, del proceso y de la
cosa juzgada, y sirve para determinar cuántos hay litis pendencia, cuando
procede la acumulación de procesos por identidad del objeto y la objetiva (mal
llamada de acciones) en una demanda, lo mismo que para la eficacia de los
recursos que por tal motivo se interpongan contra ella.

La pretensión y las excepciones o defensas que el demandado o sindicado


oponga, son el objeto del proceso en el sentido de que la sentencia debe
resolver sobre ellas.

La reforma de la pretensión equivale a la de la demanda en parte sustancial,


sea en su objeto o respecto a su sujeto (si cambia completamente el sujeto
activo se necesita una nueva demanda en proceso separado, por no ser
admisible una simple reforma; pero puede cambiar parcialmente con la
supresión de uno de los demandantes o de la inclusión de otro). Distinto es el
caso de la cesión del derecho litigioso en que un tercero entre el proceso a
ocupar el lugar de la parte cedente, porque entonces la pretensión sigue igual y
la sentencia debe resolver sobre ella tal como en la demanda aparece, sin que
la litis contestatio sufra modificación alguna. Se presenta entonces la
transmisión de la pretensión, pero no se la reforma. Lo mismo ocurre en los
casos de sucesión de una parte por sus herederos por causa de muerte o
disolución si es persona jurídica. En el proceso civil a la indemnización a la parte
perjudicada con el delito y su reforma varia la demanda, y la reforma de la
pretensión penal ocurrirá cuando se modifique la imputación.

No creemos que la terminación del proceso se determine por la extensión de la


pretensión, porque nos parece que ello es efecto del derecho de acción. Si el
demandante abandona todo interés en la pretensión y toda actividad en el
proceso, este continua, sin embargo, o permanece inactivo, pero subsiste
mientras no se produce la sentencia ejecutoriada, el desistimiento o la perención
también llamada caducidad. En estos dos casos el proceso termina porque
concluyen los efectos de la acción, que es en realidad de la que se desiste y la
que caduca temporal o definitivamente. La renuncia a la pretensión o su
satisfacción voluntaria por el demandado o su extinción por cualquier motivo,
tienen que ir acompañadas de la renuncia a la acción (el desistimiento) para que
el proceso concluya.

8. LA OPOSICIÓN A LA PRETENSIÓN:

Frente a la pretensión del demandante, el demandado puede asumir diversas


actitudes, y la más frecuente es la de oponerse a ella. Lo mismo ocurre al
sindicado o imputado frente a la pretensión penal. Son las mismas actitudes que
como vimos puede asumir para el ejercicio del derecho genérico de defensa.
Esto conduce al estudio del derecho de contradicción y de las nociones de
defensa y excepción.

9. CLASES DE PRETENSIONES.

a) Las pretensiones procesales: pueden clasificarse, por una parte, en


pretensiones de conocimiento, de ejecución y cautelares, y, por otra, en
pretensiones reales y personales, según que, respectivamente, se tenga en
cuenta la índole del pronunciamiento que persiguen, o la naturaleza del
derecho material invocado como fundamento de ellas.
 Las pretensiones de conocimiento: son aquéllas mediante las cuales
se solicita al órgano judicial que dilucide y determine el contenido y
alcance de una situación jurídica. Se dividen, a su vez, en pretensiones
declarativas, de condena y determinativas.
b) Las pretensiones declarativas:
Tienden a obtener un pronunciamiento que elimine la falta de certeza
sobre la existencia, eficacia, modalidad o interpretación de una relación o
estado jurídico. La característica fundamental de este tipo de pretensiones
consiste en que la mera declaración de certeza resulta suficiente para
satisfacer el interés de quien las propone y, por lo tanto, para agotar el
cometido de la función jurisdiccional.
c) Pretensiones de condena:
Aquéllas mediante las cuales se reclama el pronunciamiento de una
sentencia que imponga al demandado el cumplimiento de una prestación (de
dar, de hacer, o de no hacer) a favor del actor. Además, dicha sentencia hace
explícita la sanción que la ley imputa a ese incumplimiento y configura, por
ello, un título ejecutivo judicial (también llamado "título ejecutorio") que puede
ser hecho valer por el acreedor como fundamento de una nueva pretensión
tendiente a obtener la realización coactiva de su derecho.

d) Las pretensiones determinativas: son aquéllas mediante las cuales se


pide al juez que fije los requisitos o condiciones a que quedará supeditado el
ejercicio de un derecho. Tienden, por lo tanto, a la complementación o
integración de ciertas relaciones jurídicas cuyos elementos o modalidades
no se encuentran determinados o especificados por completo

10. ACUMULACIÓN ORIGINARIA DE PRETENSIONES


Según Palacio (2003) dice que la acumulación de la pretensión son las
siguientes.
a) Según se atienda simplemente a la pluralidad de pretensiones o, además,
a la pluralidad de sujetos activos o pasivos que las interponen, o frente a
quienes se interponen, cabe distinguir entre dos clases de acumulación
originaria de pretensiones: la objetiva y la subjetiva.
b) La acumulación objetiva de pretensiones: es la reunión, en una misma
demanda, de las distintas pretensiones que el actor tenga frente al
demandado, realizada con el fin de que sean sustanciadas y decididas
en un proceso único.
Su admisibilidad no se halla supeditada al requisito de que medie entre
las pretensiones acumuladas un vínculo de conexión por la causa o por
el objeto, por cuanto la institución responde primordialmente a razones
de economía de tiempo, actividad y gastos.
c) La acumulación subjetiva de pretensiones, que constituye la otra
modalidad de la acumulación originaria, tiene lugar toda vez que, entre
más de un actor o demandado (acumulación activa y pasiva,
respectivamente), o entre más de un actor y más de un demandado
(acumulación mixta) se sustancian, en un mismo proceso, pretensiones
conexas por la causa o por el objeto.
CONCLUSIONES
 En conclusión La Pretensión Es la afirmación que hacen los sujetos de
derecho de merecer la tutela jurídica y la aspiración de ser protegidos.
Toda pretensión admite ser descompuesta para su estudio en los distintos
elementos que la conforman, los sujetos, El objeto de la pretensión y La
causa de la pretensión
 Al identificar a la “pretensión procesal” como el núcleo del proceso, Guasp
clarificó el alcance de distintas instituciones, como la cosa juzgada, la
litispendencia o la acumulación de pretensiones, y también, lógicamente,
el principio de congruencia. Es más, después de colocar a la pretensión
en el lugar que –a su juicio- le corresponde dentro de la ciencia procesal,
sabemos claramente que será nula la sentencia que no resuelva sobre la
base de las pretensiones invocadas por las partes.

No obstante ello, un acatamiento a rajatabla del principio de congruencia
puede provocar resultados no deseados. Sobre todo, en causas de alto
impacto institucional, como la que resolvió la Corte en la causa “Bardaro”.
Aquí, hacer lugar al planteo sin más, lejos de solucionar el conflicto social
subyacente, podría haberlo agravado, ya que sólo verían satisfechos sus
reclamos aquellos jubilados que hubieran interpuesto la correspondiente
demanda, con la consiguiente sensación de desigualdad que ello hubiera
generado.
 El principio de contradicción no podría tener su cabal alcance sin que el
Estado haya establecido la intervención única de aquel o aquellos sujetos
que se vean perjudicados y/o íntimamente ligados por la comisión del
delitos o de la sentencia, sea ésta condenatoria o absolutoria al sujeto
imputado.
 Para terminar podemos decir que la contradicción será verdaderamente
efectiva en tanto y en cuanto asegure la intimación (poner en
conocimiento al imputado) de las imputaciones (acusaciones). Así
también cuando garantice la igualdad y el equilibrio en las atribuciones y
sujeciones de las distintas partes.
Co

BIBLIOGRAFÍA

ANONIMO. (s.f.). https://rodas5.us.es. Obtenido de


https://rodas5.us.es/file/cafc4fdc-3a41-77f0-0038-
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CONGRESO DE LA REPUBLICA. (s.f.). Obtenido de


http://www.congreso.gob.pe:
http://www.congreso.gob.pe/participacion/pedidos/derecho-peticion/

Macz, F. G. (13 de junio de 2011). LA PRETENSIÓN PROCESAL. Obtenido de


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PROCESAL

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DESIMOSEPTIMA EDICION .

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https://es.slideshare.net/stalintalospon/la-demanda-partes-
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