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RODINIA

La progresiva agrupación de los cratones que configuraron Rodina se realizó a lo


largo de buena parte del Meso proterozoico, aceptándose que la aproximación entre
ellos se realizó desde hace 1.300 Ma hasta 1.100 o bien 900 Ma (Li et al, 2008),
porque también en las fechas hay desacuerdos. La vida del supercontinente, una
vez agregado, se extendió entre 900 y 750 Ma (Li et al 2008) o bien entre 900 y 825
Ma (Evans 2009). La fragmentación tuvo lugar desde 790 a 550 Ma (Li et al 2008),
o entre 850 y 600 Ma (Bradley 2011). Todo depende de lo que se valore a la hora
de considerar la agregación o fragmentación. Puede aceptarse que la agrupación
se produce entre 1.300 y 900 Ma, que la duración debió de extenderse entre 900 y
800 Ma, y que la fragmentación, la separación real de continentes, debió extenderse
a lo largo de los 200 Ma que separan esa fecha de los 600 Ma que se suelen
considerar para Pannotia. La formación de Rodinia estuvo precedida por 200 Ma de
intensa actividad orogénica. Entre 1.300 y 1.100 Ma, incluso más tarde, las
colisiones entre cratones que se agrupaban en conjuntos continentales mayores o
se desplazaban sobre el océano formaron montañas que se conocen como
orógenos de edad Grenville.
El más extenso y Rodinia según Evans (2009), “radicalmente revisada” poco
después de su ensamblaje y poco antes de su ruptura. a) 1.070 Ma, mostrando los
orógenos Grenville (gris oscuro) y los causados por colisiones (gris claro). La figura
incorpora a la agrupación los cratones del Sur de China y Tarim, que no se
incorporaron hasta 850 Ma. b) 780 Ma mostrando los rift de la ruptura incipiente
(rojo). Los marcados con líneas de trazos no tienen una localización precisa.
Reproducido de Evans (2009) destacado de estos orógenos es el que les da
nombre, que se extiende desde el Este de Canadá, bordeando los Apalaches hasta
Tejas y Norte de México. Aflora también al Sur de México en Oaxaca y en el Sur de
Escandinavia. Hay interpretaciones diversas para esta cadena. Para unos es el
resultado de la unión de Laurentia con Báltica y otras piezas continentales para
formar una extensa agrupación continental en tono a Laurentia, más o menos
complicada según la configuración que se adopte (Dalziel, 1991,97; Hoffman 1991,
Li, 2008), lo que complica también la alineación del orógeno. Para Evans (2009), en
cambio, se trata, parcialmente, de una cadena intracratónica, de colisión y, en su
mayor parte, de una cadena liminar. Además, hay orógenos de esta edad entre
Australia y Antártida Oriental; en África, entre los cratones de Congo y Kalahari y en
otros lugares.
El resultado de todo esto fue la formación de un gran bloque en el Norte en torno a
Laurentia en el que estaban, además, Báltica, probablemente Siberia y Amazonia.
Frente a él hay otro conjunto más disperso en que se fueron agrupando poco a poco
Australia, Antártida oriental, Congo-SâoFrancisco e India. Como puede apreciarse
una configuración parecida a la que podría observarse poco antes de la
amalgamación de Pangea. Y es que, posiblemente, la formación de un
supercontinente requiere un paso previo que es la agrupación de un gran bloque
continental, mientras se va configurando un oponente hasta los momentos previos
a la agrupación total. En caso de Pangea, fue Gondwana, configurado en torno a
África. En el caso de Rodinia, fue el bloque configurado en torno a Laurentia, aunque
no estamos en condiciones de asegurar que fuese tan compacto como lo fue
Gondwana. Como Pangea, Rodinia se configuró como un supercontinente
extendido a ambos lados del ecuador alcanzando latitudes circumpolares
probablemente en los dos hemisferios, aunque algunas configuraciones (Li et al,
2008) lo ubican desplazado hacia el Sur. En torno a él se extendía un océano de
extensión planetaria, el Mirovia de McMenamin y McMenamin (1990),
disponiéndose bordes de subducción, tanto a Este como al Oeste del
supercontinente. Rodinia no era tan compacto como Pangea. Evans (2009) supone
un extenso mar interior que evolucionaría hacia una cuenca continental y la mayor
parte de las configuraciones suponen mares someros penetrando profundamente
tierra adentro. Aunque las montañas de edad Grenville más tempranas debían estar
bastante desgastadas cuando Rodinia llega a su máxima agrupación y aún se
desgastarían más en los largos millones de años de su permanencia, las cadenas
resultantes de las últimas colisiones en situación central y las liminares marginales
debían asegurar altitudes considerables, no sólo en cumbres montañosas, sino
también en altas plataformas elevadas, al estilo del Tíbet. Como no había
vegetación que protegiera las superficies emergidas, la erosión debió ser rápida y
eficiente La fragmentación de Rodinia se generaliza alrededor de 750 Ma y la
dispersión de la piezas que la formaban se extenderá durante 150 o 200 Ma, hasta
la configuración de Pannotia o la consolidación de Gondwana. No obstante, la
apertura de rifts, como sucede siempre, había comenzado mucho antes, pero sólo
desde esa época la apertura de océanos significativamente extensos entre las
piezas que se separaban no adquirió relevancia hasta entonces. Los bordes pasivos
a ambos lados de los océanos que se abrían crearon un medio especialmente
adecuado para el desarrollo de la actividad biológica y la aparición de fauna nueva
en el «Jardín de Edicara» de McMenamin & McMenamin (1990). La descomposición
de Rodinia coincide con unas condiciones climáticas excepcionales que han dado
lugar a la denominación de un periodo con el nombre de criogénico, o criogeniano,
por la extensión y magnitud de la glaciación que se registra en numerosas
manifestaciones por todos los continentes. Desde hace 750 Ma de años, cuando
empieza a manifestarse claramente la fragmentación de rodinia, se han recogido
sedimentos y elementos asociados a la glaciación por todas partes, en latitudes muy
bajas y con la evidencia de que las lenguas glaciares llegaban al nivel del mar
demostrada por los bloques transportados por los icebergs (ice-rafted). No sólo son
ubicuas las huellas glaciares, sino también extendidas en el tiempo, pues las
evidencias llegan a 635, incluso a 600 Ma y más recientemente, de manera que no
es fácil diferenciar periodos o el ritmo de las glaciaciones. Sobre estas condiciones
se han elaborado varias teorías y explicaciones, desde que se trata de glaciaciones
de montaña en latitudes bajas, complementadas con inlandsis en las altas latitudes,
hasta la existencia de una glaciación global, la teoría de la snowball, planteada por
kirschvink (1992) y comentada después por Hoffman (2002). Para explicarla se ha
recurrido a toda una gama de ideas entre las que destacan el cambio en el eje de
giro de la Tierra, de modo que el área ecuatorial resultaría más fría que los polos
(Williams et al, 1998) y la reducción a mínimos del volumen de CO2 en la atmósfera
a causa de la alteración de los silicatos (Hoffman 2002). Hoffman (2009) llega a
proponer un tercer estado planetario el pan-glacial, más extenso que otros dos,
conocidos como icehouse y greenhouse (glaciación e invernadero). Esta cuestión
está siendo bastante discutida porque es difícil creer que en un planeta con una
enorme extensión oceánica todo el globo llegara a cubrirse de hielo; porque la
existencia de altas montañas puede explicar glaciares incluso en condiciones
térmicas muy superiores a las actuales y por precisiones acerca de las dataciones
y latitudes establecidas para las distintas manifestaciones. Es probable que pudiese
haber una extensa glaciación en forma de extensas cubiertas glaciares en zonas
sobre-elevadas en las latitudes bajas. La distribución en el tiempo de las dataciones
a partir de testigos con mayor coincidencia en fechas, distingue dos largos periodos:
la glaciación Sturtiense, que se produjo desde hace 750 Ma hasta menos de 700
Ma, y la glaciación Marinoense cuya máxima intensidad corresponde al periodo 650-
580 Ma. Aunque no hay una clara solución de continuidad entre ellas, como
tampoco la hay con la glaciación de Gondwana, la llamada Gaskiers o Edicariense.
PANNOTIA (gondwanaland)
Siguiendo la tradición de usar el griego, este discutido supercontinente recibe su
nombre de las palabras griegas pan=todo y notos= Sur, lo que significa «todo al
Sur». Le dio esta denominación Dalziel primero en describir este supercontinente,
cuya máxima agrupación sitúa entre 580 y 540 Ma antes del presente y que se forma
cuando Báltica, Laurentia y Siberia se agregaron de forma tangencial a Gondwana,
(Dalziel 1991, ref. Condie 2005), aunque otros autores retrasan el momento de
máxima agrupación a 550 - 530 Ma (Meert & Torsvik, 2003; Li et al,2008). También
se le conoce como Gondwanaland. La denominación de Gondwanaland procede de
Suess que la tomo de un área de selva de la India habitada por los Gonds, y significa
«el país de los Gond». Veevers (2005) dice que para evitar confusiones el término
Gondwanaland se reservó para el supercontinente y Gondwana para la formación
geológica. Aunque de hecho Gondwana se usa para la agrupación de los
continentes meridionales en una gran masa continental. Esta es la forma de
enfrentar la cuestión en casi todos los autores. Pannotia apenas se menciona
porque son muchos los que ponen en duda su existencia. Al fragmentarse Rodinia,
Laurentia, Siberia, Báltica y algún otro cratón iniciaron un desplazamiento sobre el
gran océano que rodeaba Rodinia, para dar vuelta al planeta. Mientras, el resto de
los continentes se desplazaba hacia el Sur, colisionando unos cratones con otros
para formar un gran conjunto atravesado por cadenas de montañas que son el
resultado de esas colisiones (orógeno Pan-Africano). Así constituido, Gondwana se
desplazó en torno al Polo Sur que atravesó en varias ocasiones, originando
glaciaciones causadas por la existencia de una gran masa continental en situación
polar: glaciación Gaskiers entre 615 y 550 Ma, coincidiendo con la amalgamación
de Pannotia, y glaciación ordoviciense, entre 450 y 420 Ma. Hacia 600 Ma, los
continentes del Norte, vinieron a colisionar tangencialmente, con Gondwana, -si es
que llegaron a hacerlo- prosiguiendo poco después su camino para rodear el
planeta. Los 40 o 50 Ma que duró ese encuentro corresponden al supercontinente
llamado Pannotia o Gondwanaland.
Quedó en el Sur la gran masa continental de Gondwana, de la cual partieron varias
piezas para cerrar el océano Japeto que le separaba de Laurentia, primero Avalonia
y luego Armórica, que incluía Iberia. Mientras, en el Norte, Báltica se encontraba
con Laurentia y más tarde con Siberia para formar Laurasia, cuya colisión con
Gondwana, hace 300 Ma dio lugar a Pangea.
PANGEA
La agrupación de Pangea tuvo lugar entre 300 y 250 Ma de años antes del presente,
desde fines del Carbonífero al principio del Triásico. Primero se cerraron los
océanos que separaban Gondwana de Laurentia. Sucedió en dos fases: primero fue
la colisión de Avalonia con Laurentia y luego la de una alineación de islas que incluía
Iberia, Armórica, lo que hoy es el Macizo central Francés y otras piezas. Esta última
se produjo tras la colisión de Báltica con Laurentia, prolongándola hacia el Sur, al
modo de un cierre en cremallera. Poco después se producía el encuentro de Siberia
y Kazakhstan con Báltica, formando los Urales y quedando configurado el
continente llamado Laurasia, opuesto desde el Norte a Gondwana. Ambas masas
continentales acabaron encontrándose chocando África, en el Noroeste de
Gondwana, con Norteamérica, al Sureste de Laurasia, levantando las cadenas de
montañas hercinianas o variscas que se extienden por Europa Occidental,
Norteamérica y África. Al iniciarse el periodo secundario, hace 250 Ma, Pangea
estaba configurado como una gran masa de tierra extendida de polo a polo que
quedaban enlazados por la costa occidental del supercontinente sobre el océano
Panthalassa, cuyo fondo era subducido bajo este margen, donde hay que suponer
una alineación arcos insulares y/o de relieves como consecuencia de la compresión
y el cabalgamiento causados por la subducción. En el centro, en latitudes
intertropicales se extendía una sucesión de cadenas montañosas, muy elevadas,
que se han compara do al actual Himalaya (Anguita, 1988 ref. Matte 1986) y,
seguramente, sectores sobre-elevados al incrustarse una placa bajo otra, como hoy
está el Tíbet. Al Norte, la cadena de los Urales destacaba también con elevadas
cumbres y, más allá, la extensión de Siberia hasta alcanzar latitudes por encima del
Círculo Polar Ártico. Hacia el Sur se repetía el modelo alcanzando el Polo Antártico,
aunque con relieves montañosos menos enérgicos por ser más antiguos, resultado
de la agrupación de los continentes meridionales durante los 250 Ma precedentes.
Hacia el Este, Pangea ser abría en forma de una amplia uve, en cuyo vértice estaba
lo que hoy es la Península Ibérica. En ese gran seno se alojaba el Mar Tethys, que
hacia el Este separaban del océano Panthalassa algunas grandes islas, como los
cratones de China del Norte y China del Sur, mientras que en el Tethys aparecían
algunos terrenos separados de Pangea que se dirigían a colisionar con Europa y
Asia, dividiendo este mar en un Paleothetys, que iban cerrando al progresar hacia
el Norte, y un Neothethys, que quedaba tras ellos. Con notables extensiones
continentales en latitudes polares y circumpolares, además de importantes altitudes
en la zona intertropical y montañas quizá menos elevadas, pero con altitudes
considerables tanto al Norte como al Sur, y al Oeste, las condiciones eran ideales
para que se produjese una glaciación que efectivamente se dejó sentir de forma
intensa durante el Carbonífero y hasta el final del Pérmico. Varios autores atribuyen
la glaciación más que a la elevación de las montañas y a la latitud, a la reducción
del carbono atmosférico debida a la meteorización de los silicatos cálcicos, en
granitos sobre todo, que habían quedado expuestos (Zalasiewicz,J & Williams, M
,2012) y, especialmente a la exuberante vegetación del carbonífero (Beerling et al.,
2003). La glaciación terminó a causa de la aportación de carbono a la atmósfera
debida a gigantescas erupciones en Siberia, al final del Pérmico. Todo ello, a lo que
pudo añadirse un meteorito, fue demasiado para la biosfera y concluyó con una
extinción masiva (Rasskazov, S et al, 2010). La apertura de Rifts para la
fragmentación de Pangea comenzó casi al mismo tiempo que su agrupación,
aunque la formación de fondo oceánico separando los continentes no se hizo
evidente hasta el inicio del jurásico con la apertura del Atlántico, justamente sobre
la sutura entre África y Norteamérica. Más tarde se abriría el Atlántico Sur y se irían
separando los continentes que formaban Pangea. Iberia, que al formase Pangea
había quedado en vértice occidental del Tethys, va a encontrarse de nuevo en el
punto más complejo de la apertura del Atlántico entre el rift que la separará de
Terranova y el que la alejará de Bretaña, ambos individualizan la placa Ibérica y la
empujan al Sur y al Este en un recorrido que de nuevo la situará en un punto crucial
de la tectónica reciente.

Link de interés: https://animalderuta.com/2012/04/12/los-supercontinentes-o-


no-todo-es-pangea/

EVOLUCIÓN GEOLÓGICA DE COLOMBIA DESDE EL PRECÁMBRICO.


l. Región del Escudo: el evento tectometamórfico más antiguo detectado en
Colombia es el transamazónico datado entre 2200 m.a. y 1800 m.a. Esta
tectogénesis se documentó exclusivamente en la región más oriental del país la cual
pertenece al borde NW del Cratón Amazónico y está caracterizada por el Complejo
migmatítico de Mitú. Luego, en esta misma región, se produjo un importante evento
magmático datado entre 1800 m. a. y 1500 m. a. y el cual esta principalmente
marcado por el batolito de Parguaza.
Una Sedimentación detrítica, frecuentemente correlacionada con la Fm. Roraima se
depositó en discordancia sobre el Complejo de Mi tú entre 1850 m.a. y 1500 m.a.
pero su relación con el magmatismo parguense no está claramente establecida en
varias regiones. La orogenia nickeriense datada entre 1300 m.a. y 1000 m.a. está
caracterizada principalmente por grandes fallamiento de rumbo asociado a una
intensa milonitización y a un metamorfismo de bajo grado.
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