Está en la página 1de 19

5 manejo de la

infección en urgencias. Control de la fiebre


y reacciones alérgicas

Introducción

Es frecuente la asistencia al servicio de urgencias con relación a dife-


rentes infecciones. Se puede entender la infección como un fracaso de los
mecanismos de defensa del organismo, incluido su sistema inmunitario.

Del mismo modo, se pueden comprender los procesos alérgicos,


también frecuentes en el servicio de urgencias, como una alteración del
sistema inmunitario, aunque en este hecho el problema es por exceso,
por una activación inadecuada o que en cualquier caso acaba resultan-
do un problema para la salud.
143
En otros temas de este curso se han abordado diferentes infecciones,
como pueden ser las renales, las del sistema nervioso central, las ocula-
res, etc.

En este capítulo se pretende abordar cuatro diferentes aspectos rela-


cionados con el sistema inmunológico: la infección como un problema ya
generalizado, es decir, cuando llega a septicemia; cómo atender la
manifestación más típica de la infección, es decir, la fiebre; cuáles son
las precauciones universales para abordar la prevención en los servicios
de urgencias y los problemas de las alergias.

Septicemia

La presencia de microorganismos patógenos en el torrente sanguí-


neo supone un problema de máxima gravedad conocido como septice-
mia. Suelen producirse tras la evolución al ámbito sistémico de una

ACTUALIZACIÓN DE ENFERMERÍA EN RECEPCIÓN, ACOGIDA


Y CLASIFICACIÓN (RAC) EN URGENCIAS
ÍNDICE
Manejo de la infección en urgencias. Control de la fiebre y reacciones alérgicas

infección local. El lugar de donde deriva se conoce con el nombre de


foco séptico.

Es en el momento en que la infección local vence al sistema de defen-


sa del organismo cuando la infección comienza a extenderse, bien hacia
la formación de otros nuevos focos sépticos localizados, bien hacia su
difusión a todo el organismo a través del torrente sanguíneo.

Etiología
La septicemia es un proceso que parece ir a más. Del mismo modo,
también parece ir cambiando el perfil de los agentes que la producen.
Aunque raras veces son ocasionadas por microorganismos anaerobios y
hongos, son los cocos Gramnegativos los que más frecuentemente lo
hacen, seguidos de los Grampositivos, como el estafilococo y el estrepto-
coco. No obstante, se ha de recordar siempre que las infecciones son
enfermedades multifactoriales y que el germen por sí mismo no es sufi-
144 ciente para provocar la infección. En general, debe existir una cierta dis-
posición en el huésped para que finalmente se desarrolle (más disposi-
ción existirá cuando mayor sea el grado de inmunodeficiencia).

Las septicemias se producirán desde los focos sépticos preexistentes


en el propio individuo o los que se forman tras la propia instancia hos-
pitalaria, constituyendo así lo que antes se conocía como una infección
hospitalaria y que en la actualidad se conoce como infección nosoco-
mial, entendiéndose como tal aquélla que se produce en el hospital y que
puede manifestarse dentro de él o pasado un tiempo.

Fisiopatología
La mayoría de las infecciones bacterianas desarrollan su daño orgá-
nico basándose en la toxina que las bacterias contienen en su pared.
Dicha toxina actúa en tres niveles diferentes:

 Por un lado es capaz de activar directa o indirectamente los piró-


genos, que son sustancias o agentes capaces de provocar fiebre.

ACTUALIZACIÓN DE ENFERMERÍA EN RECEPCIÓN, ACOGIDA


Y CLASIFICACIÓN (RAC) EN URGENCIAS
ÍNDICE
Manejo de la infección en urgencias. Control de la fiebre y reacciones alérgicas

 Por otro lado, puede actuar sobre la cascada de coagulación,


especialmente sobre los mecanismos de activación intrínseca,
pudiendo desarrollarse finalmente una coagulación intravascular
diseminada (CID).
 Finalmente, puede actuar sobre los mediadores de la acción vaso-
motora de forma que puede provocar tanto una vasodilatación que
puede acabar en shock séptico, como una vasoconstricción, que junto
con la acción anterior, puede favorecer la aparición de trombos.

Valoración
Principalmente se debe esperar que aparezca:

 Fiebre, con o sin escalofríos.


 Por el contrario se puede producir hipotermia ligada a una hi-
poactividad cardiaca.
 Diaforesis (sudoración profusa).
 Hipotensión por vasodilatación, acompañada de taquicardia com- 145
pensatoria.
 Taquipnea.
 Puede provocarse un edema pulmonar si el fracaso cardiaco evo-
luciona.
 Manifestaciones hemorrágicas como equimosis, petequias y púr-
puras, por déficit de la coagulación.
 Evolución hacia el estado comatoso, con alteraciones de la res-
puesta normal.
 Evolución hacia el shock séptico con fracaso multiorgánico.
 Los datos analíticos manifiestan:
 Aumento de la velocidad de sedimentación globular.
 Leucocitosis (a veces, paradójicamente, una leucopenia).
 Trombopenia.
 Alcalosis respiratoria por pérdida de CO2 por una taquipnea
mantenida.
 Acidosis metabólica por el metabolismo anaeróbico, tras défi-
cit de oxigenación tisular.

ACTUALIZACIÓN DE ENFERMERÍA EN RECEPCIÓN, ACOGIDA


Y CLASIFICACIÓN (RAC) EN URGENCIAS
ÍNDICE
Manejo de la infección en urgencias. Control de la fiebre y reacciones alérgicas

Ha de efectuarse una identificación del germen que provoca la in-


fección y, mientras tanto, identificar el antibiótico que mejor controle la
infección.

La fiebre

Si existe alguna manifestación típica de los procesos infecciosos, ésta


es sin duda la fiebre.

El organismo genera calor de manera permanente, al mismo tiempo


que lo pierde. Dado que la temperatura es uno de los aspectos homeos-
táticos más importantes de la fisiología humana, sus valores han de per-
manecer en la estrecha banda de los 36,5 a los 37,5 ºC, siendo un cen-
tro del sistema nervioso central, el hipotálamo, quien se encarga de man-
tener dicho balance.

Se entiende por fiebre la pérdida de este equilibrio hacia el lado de


146
la producción de calor, en la que el hipotálamo es incapaz de controlar
la acción de los pirógenos que estimulan dicha producción.

Así, la temperatura se eleva por encima de los 37,5 ºC y hasta unos


41 ºC. En sí, sólo el aumento de la temperatura puede hacer hablar de
hipertermia, que es sólo una parte de lo que se conoce como síndrome
febril y que conlleva además otras manifestaciones, como ojos vidriosos,
postración, etc.

En cualquier caso, este desequilibrio de la temperatura tiene, además


de su parte negativa, su parte positiva en la defensa contra una infec-
ción, pues al alcanzarse dicha temperatura:

 Se dificulta la reproducción de los gérmenes.


 Se incrementa la necesidad de hierro de las bacterias.
 Se favorece la producción de defensas inmunitarias.
 Se favorecen las acciones de defensa inespecífica (fagocitosis).

ACTUALIZACIÓN DE ENFERMERÍA EN RECEPCIÓN, ACOGIDA


Y CLASIFICACIÓN (RAC) EN URGENCIAS
ÍNDICE
Manejo de la infección en urgencias. Control de la fiebre y reacciones alérgicas

En la parte negativa se encuentran otro tipo de factores:

 Los niños y lactantes tienden a desarrollar convulsiones con apneas,


en medianas subidas de la temperatura.
 Supone un malestar acompañado de postración muy poco agra-
dable.
 Supone un aumento del metabolismo que descompensa mucho al
organismo y que a medio y largo plazo se hace difícilmente asumi-
ble. El aumento de la frecuencia cardiaca y de la frecuencia respira-
toria de forma permanente es un claro ejemplo.

Sobre la actuación enfermera, Ver Anexo 1.

Las precauciones universales

A la normativa habitual para el control de las infecciones, dado el


crecimiento epidemiológico de diferentes enfermedades víricas transmiti-
147
das por sangre, como son las causadas por el Virus de la Inmunode-
ficiencia humana (VIH), Virus de la Hepatitis B y C (VHB y VHC), respec-
tivamente entre otras, se han añadido unas nuevas recomendaciones que
pretenden su control en el medio sanitario.

En España fue la Subcomisión de Asistencia y Formación de la


Comisión Nacional de Coordinación y Seguimiento de Programas de
Prevención del SIDA quien consensuó unas recomendaciones en junio de
1994. El Ministerio de Sanidad y Consumo las recogió en un manual
muy difundido por su elevado interés para todos los profesionales de
enfermería y muy especialmente para los de urgencias. Textos similares
surgieron de comités de expertos en el resto de países del mundo.

Las recomendaciones del manual, dirigidas a prevenir el contagio de


los virus transmitidos por sangre se basan en tres principios básicos:

 Los riesgos ocupacionales de transmisión de VIH, VHB, VHC y


otros a los trabajadores sanitarios provienen sobre todo de la inocu-

ACTUALIZACIÓN DE ENFERMERÍA EN RECEPCIÓN, ACOGIDA


Y CLASIFICACIÓN (RAC) EN URGENCIAS
ÍNDICE
Manejo de la infección en urgencias. Control de la fiebre y reacciones alérgicas

lación accidental de sangre de un paciente infectado.


 Es imposible identificar a los portadores, pues aun en el hipotético
caso de estar todos analizados, existirían casos donde todavía no se
hubiera producido la seroconversión.
 El riesgo de infección es proporcional a la prevalencia de las infec-
ciones y a la probabilidad de accidentes en los procedimientos.

Al no poder identificarse de forma fiable todos los pacientes portado-


res, los Centers for Disease Control (CDC) de Atlanta (EEUU) consideraron,
en 1987, que las precauciones en el manejo de fluidos se adoptasen igual
para todos los pacientes; por ello se llaman precauciones universales.

Así, la sangre de todos los pacientes y todos los fluidos y material


que han estado en contacto con ella, se consideran potencialmente in-
fecciosos para los agentes que se transmiten por sangre.

Medidas preventivas
148
Los medios fundamentales para evitar el contagio de los virus trans-
mitidos por sangre van a ser:

 La vacunación de la hepatitis B.
 Las normas de higiene personal.
 Los elementos de protección de barrera.
 El cuidado de los objetos cortantes.
 La esterilización y desinfección correcta de instrumentos y superfi-
cies aplicados en la atención a todos los pacientes.

Vacunación contra la hepatitis B


Todo el personal que desarrolla su labor en el medio sanitario y que
tenga contacto directo o indirecto con la sangre u otros fluidos de los
pacientes debe vacunarse contra la hepatitis B.

Normas de higiene personal


Los cortes y las heridas siempre se deben cubrir con apósitos imper-

ACTUALIZACIÓN DE ENFERMERÍA EN RECEPCIÓN, ACOGIDA


Y CLASIFICACIÓN (RAC) EN URGENCIAS
ÍNDICE
Manejo de la infección en urgencias. Control de la fiebre y reacciones alérgicas

meables (tipo tiritas) antes de iniciar la actividad laboral; las lesiones


cutáneas de las manos se cubrirán con guantes. Asimismo, se retirarán
anillos, joyas, etc.

Lavado de las manos


El lavado de las manos es una de las medidas más importantes para
el control de las infecciones en el medio sanitario.

Se efectuará antes y después de atender a cada paciente, aunque se


hayan utilizado guantes y cuando las manos se hayan manchado con
materiales potencialmente contaminados. Un lavado de manos efectivo
requiere veinte segundos de fricción y jabón bajo el chorro de agua.

El lavado de manos se realizará con agua y jabón líquido. Tras el


lavado se secarán las manos con toallas de papel desechables.

Elementos de protección de barrera 149


Se han de emplear barreras protectoras para prevenir la exposición
a sangre.
© Cedida por el autor

El tipo de barrera protectora


debe ser adecuado al procedimien-
to que se va a llevar a cabo.

Utilización de guantes
Es la protección de barrera más
importante. A pesar de que no evi-
tan los pinchazos con objetos pun-
zantes, tienen un efecto protector,
ya que se ha demostrado que reci-
bir un pinchazo a través de los
guantes de látex reduce el volumen
de sangre transferido en, por lo
menos, un 50% (Ver Imagen 1). Imagen 1. Utilización de guantes

ACTUALIZACIÓN DE ENFERMERÍA EN RECEPCIÓN, ACOGIDA


Y CLASIFICACIÓN (RAC) EN URGENCIAS
ÍNDICE
Manejo de la infección en urgencias. Control de la fiebre y reacciones alérgicas

Son obligatorios siempre que el trabajador sanitario presente cortes,


heridas o lesiones cutáneas. No son precisos si el contacto es con piel
intacta del paciente. Se han de usar guantes en las siguientes circunstan-
cias:

 Al manejar sangre, fluidos corporales contaminados con sangre,


tejidos o los fluidos ya señalados.
 Al manejar objetos, materiales o superficies contaminados con
sangre o con los fluidos indicados.
 Al realizar procedimientos invasivos.

Se cambiarán tras el contacto con cada paciente. Si durante su


empleo se perforasen es preciso quitárselos, lavarse inmediatamente las
manos y ponerse un nuevo par.
© Cedida por el autor

Utilización de mascarillas
Las mascarillas, de no existir
150 otra razón sanitaria (tuberculosis,
etc.), se emplearán únicamente
cuando se prevea la producción de
salpicaduras de sangre o fluidos
corporales en las mucosas oral o
nasal (Ver Imagen 2).

Algunas actividades que acon-


sejan el empleo de mascarillas son:

 Endoscopia.
 Aspiración de secreciones. Imagen 2. Utilización de mascarilla
 Manipulación del equipo de
fisioterapia respiratoria.
 La práctica de procedimientos invasivos asociados a la producción
de aerosoles (autopsias, intubaciones, etc.).
 Asistencia en hemorragias vasculares importantes, etc.
 Odontoestomatología.

ACTUALIZACIÓN DE ENFERMERÍA EN RECEPCIÓN, ACOGIDA


Y CLASIFICACIÓN (RAC) EN URGENCIAS
ÍNDICE
Manejo de la infección en urgencias. Control de la fiebre y reacciones alérgicas

Protección ocular
Se ha de emplear cuando se prevea la producción de salpicaduras.

Utilización de batas
La utilización de batas suplementarias al uniforme o bata habitual,
generalmente no está indicada. Se recomienda su uso cuando se prevea
la producción de grandes salpicaduras de sangre o de líquidos orgánicos.

Manejo de objetos cortantes o punzantes


Todos los trabajadores sanitarios deberán manejar con extraordina-
rio cuidado las agujas y los instrumentos cortantes, durante y tras su uti-
lización.

Una vez empleadas las agujas no han de ser encapuchadas, ni


sometidas a ninguna manipulación.

Para su eliminación, las agujas, jeringas y otros instrumentos cortan-


151
tes o punzantes deben ser colocados en envases resistentes a la punción,
que estarán localizados en la zona en que vayan a ser usados. Nunca se
dejarán dichos objetos cortantes abandonados sobre una superficie, ya
que existe riesgo de que otros trabajadores sufran accidentes. El individuo
que maneja un instrumento conoce mejor la situación y cantidad del equi-
po empleado, evitando así el riesgo de exposición a otros trabajadores.

Otras recomendaciones

Señalización de muestras
Todas las muestras de sangre, fluidos contaminados con sangre,
semen, secreciones vaginales, líquido cefalorraquídeo, pleural, sinovial,
amniótico, peritoneal y pericárdico, así como las muestras de tejidos, se
han de considerar siempre potencialmente infectados por microorganis-
mos transmitidos por sangre.

La adopción de las precauciones universales elimina la necesidad de

ACTUALIZACIÓN DE ENFERMERÍA EN RECEPCIÓN, ACOGIDA


Y CLASIFICACIÓN (RAC) EN URGENCIAS
ÍNDICE
Manejo de la infección en urgencias. Control de la fiebre y reacciones alérgicas

utilizar una señalización especial (punto rojo, indicación de “alto ries-


go”, etc.) en las muestras de sangre y fluidos de pacientes en los que se
sospecha o se conoce que están infectados por VIH, VHB, VHC u otros
microorganismos transmitidos por sangre.

No tiene sentido la señalización especial en las muestras de sangre,


fluidos y tejidos de las personas que se sabe que están infectadas, ya que
confiere una falsa seguridad al personal sanitario, que podría prestar
menos atención en individuos sin marca que podrían estar infectados,
incluso sin saberlo ellos mismos.

Además, esta señalización vulnera el derecho a la intimidad y a la


confidencialidad que asiste a todos los pacientes.

Vajilla y cubiertos
No se deben usar vajillas o cubiertos especiales o desechables en los
pacientes infectados por virus transmitidos por sangre.
152
La limpieza de estos utensilios se efectúa según los procedimientos de
rutina del centro.

Sábanas y ropa blanca


El tratamiento de la ropa utilizada por pacientes seropositivos o con
SIDA será el normal, no precisándose en ningún caso la incineración o
el uso de ropa desechable.

Transporte del paciente


No se adoptarán medidas especiales en el transporte de los pacien-
tes seropositivos, ni se pondrá ningún tipo de identificación en la cama
o camilla.

Hospitalización
Como norma general, los pacientes seropositivos pueden compartir
las habitaciones y los baños con otros pacientes.

ACTUALIZACIÓN DE ENFERMERÍA EN RECEPCIÓN, ACOGIDA


Y CLASIFICACIÓN (RAC) EN URGENCIAS
ÍNDICE
Manejo de la infección en urgencias. Control de la fiebre y reacciones alérgicas

Habrá que valorar la necesidad de aislamiento cuando se presente:

 Hemorragia incontrolada.
 Alteraciones importantes de la conducta.
 Diarrea profusa.
 Otros procesos infecciosos que exijan aislamiento: por ejemplo,
tuberculosis pulmonar.

Eliminación de residuos
Los residuos y desechos contaminados con sangre o con los fluidos
ya señalados de cualquier paciente han de ser considerados como poten-
cialmente infecciosos y serán incinerados o eliminados de acuerdo con
las normas del centro sobre desechos infecciosos.

Los residuos no cortantes o punzantes serán eliminados en bolsas de


plástico resistente. Para evitar roturas, se desechará la bolsa cuando esté
a dos tercios de su capacidad.
153
Los objetos punzantes y cortantes serán colocados en un contenedor
rígido.

Si se producen salpicaduras o vertidos de sangre o fluidos sobre


superficies u objetos los profesionales sanitarios han de:

 Colocarse guantes resistentes.


 Verter lejía diluida al 10% (una parte de lejía doméstica en nueve
de agua) sobre la superficie contaminada.
 Limpiar el área con toallitas desechables.
 Quitarse los guantes y lavarse las manos.

Esterilización y desinfección
Todos los objetos o instrumentos que penetren en los tejidos serán de
un solo uso.

En caso de que ello no sea posible, se deben esterilizar entre pacien-


te y paciente.

ACTUALIZACIÓN DE ENFERMERÍA EN RECEPCIÓN, ACOGIDA


Y CLASIFICACIÓN (RAC) EN URGENCIAS
ÍNDICE
Manejo de la infección en urgencias. Control de la fiebre y reacciones alérgicas

Exposiciones accidentales a la sangre


“Exposición” o “accidente” se define como el contacto con sangre
(u otros fluidos a los que se debe aplicar las precauciones universales)
a través de inoculación percutánea o contacto con una herida abier-
ta, piel no intacta o mucosas, durante el desarrollo de actividades
laborales.

A pesar del riesgo tan bajo de transmisión ocupacional del VIH, las con-
secuencias pueden ser muy serias.

Además, la incertidumbre sobre si el accidentado está o no infectado,


puede tener un importante efecto psicológico.

Inmediatamente después del accidente, se realizarán las siguientes


acciones:

 Accidentes percutáneos (pinchazos, cortes, etc.):


154
 Retirar el objeto con el que se ha producido el pinchazo.
 Limpiar la herida con agua corriente sin restregar, permitiendo a
la sangre fluir libremente durante dos o tres minutos bajo agua corrien-
te. Inducir el sangrado si es necesario.
 Desinfectar la herida con povidona yodada, gluconato de clorhe-
xidina u otro desinfectante.
 Cubrir la herida con un apósito impermeable.

 Salpicadurasde sangre o fluidos a la piel: lavado con agua y jabón.


 Salpicaduras de sangre o fluidos a las mucosas: lavado con agua
abundante.

Todos los accidentes deberán ser comunicados lo antes posible al ser-


vicio o la unidad designada, donde se valorarán las acciones profilácti-
cas pertinentes, que cada hospital ha debido protocolizar (ganmaglobu-
lina específica para hepatitis B, terapia antirretroviral de prevención
para VIH, etc.)

ACTUALIZACIÓN DE ENFERMERÍA EN RECEPCIÓN, ACOGIDA


Y CLASIFICACIÓN (RAC) EN URGENCIAS
ÍNDICE
Manejo de la infección en urgencias. Control de la fiebre y reacciones alérgicas

Reacciones alérgicas

Las reacciones alérgicas suponen en sí una alteración de la repuesta


inmunitaria que, del mismo modo que si en las infecciones se puede decir
que el fallo es por defecto, en este caso, se produce por exceso. En cual-
quier caso, se trata de una disfunción de imprescindible estudio desde el
punto de vista de la urgencia.

Sin duda, la causa de consulta alérgica con brote agudo más fre-
cuente en urgencias es la urticaria, como también lo es de urgencias en
dermatología. En sí, no es una reacción completa de manifestación alér-
gica, pero sí su componente de mayor frecuencia, que a veces tiene con-
secuencias de tipo general y sistémico.

Se manifiesta con habones que causan mucho picor y pueden acom-


pañarse de edema subcutáneo; se observan como placas inflamatorias
más o menos extensas y de consistencia blanda: es el angioedema.
155
Las causas de la urticaria pueden ser muy variables, siendo las más
frecuentes las alimentarias, las infecciones indeterminadas y los fárma-
cos. Aunque puede prolongarse durante semanas, lo habitual es que no
exceda de dos o tres días y la causa no llegue a conocerse.

Valoración
A veces no sólo afecta a la piel, sino también a las mucosas; enton-
ces, según de cuál se trate, habrá diversas manifestaciones: conjuntivitis,
rinitis, gastritis, colitis, etc., que van dando problemas locales derivados
de los mismos. En cualquier caso, ante la aparición de habones, angio-
edemas y picor intenso, siempre se ha de vigilar la aparición de compli-
caciones más peligrosas, como la resultante del edema de glotis, que
puede llevar a la parada cardiorrespiratoria.

La gravedad del cuadro puede ser muy diversa, desde completa-


mente anecdótica, hasta incluso el shock anafiláctico, que puede
comprometer gravemente la vida.

ACTUALIZACIÓN DE ENFERMERÍA EN RECEPCIÓN, ACOGIDA


Y CLASIFICACIÓN (RAC) EN URGENCIAS
ÍNDICE
Manejo de la infección en urgencias. Control de la fiebre y reacciones alérgicas

Clasificación y tratamiento
Las normas de actuación varían según el tipo de intensidad del cua-
dro clínico:

Urticaria leve
Caracterizada por picores, sin más complicaciones. La enfermera
puede recomendar lavados con agua fría para disminuir el prurito. El
tratamiento se hará con antihistamínicos orales exclusivamente, pudién-
dose presentar en jarabes o comprimidos.

Urticaria grave
Está caracterizada por presentar alteraciones respiratorias y/o
digestivas.

Se ha de garantizar la permeabilidad de la vía aérea, así como con-


trolar los vómitos y las diarreas para evitar la deshidratación.
156
El tratamiento farmacológico se efectuará con corticoides vía intra-
muscular durante tres días. Las dosis se deben rebajar siempre progre-
sivamente y no provocar la supresión radical. También se suelen acom-
pañar de antihistamínicos orales y, si se considera oportuno, de ansio-
líticos.

Es conveniente intentar localizar la causa y asociar su aparición a


alguna sustancia, especialmente a fármacos inyectables, que en sucesi-
vas dosis pudieran derivar en cuadros más graves.

Urticaria muy grave, cuyo angioedema crea dificultad respiratoria


seria
El riesgo de evolucionar hacia shock anafiláctico es grande: la vigi-
lancia ha de ser estricta. Es necesario llevar a cabo una valoración pri-
maria permanentemente, controlando la necesidad de asegurar la vía
aérea, ventilar y mantener una hemodinámica adecuada.

ACTUALIZACIÓN DE ENFERMERÍA EN RECEPCIÓN, ACOGIDA


Y CLASIFICACIÓN (RAC) EN URGENCIAS
ÍNDICE
Manejo de la infección en urgencias. Control de la fiebre y reacciones alérgicas

El tratamiento es de máxima urgencia y se efectuará con corticoides


y antihistamínicos por vía intravenosa y clorhidrato de adrenalina (0,5-
1 cc al 1/1.000) por vía subcutánea. Así, la enfermera asegura de
momento las constantes vitales, pero la evaluación debe ser permanente,
pues son frecuentes las recaídas. Es recomendable su estancia en obser-
vación a la vez que se valora el ingreso.

La urticaria recidivante
Es, como su propio nombre indica, aquélla que se repite después de
periodos de estado sano.

En las crisis se trataría como uno de los tres primeros tipos, según su
gravedad.

Es conveniente localizar la etiología para evitar problemas graves


y/o molestias periódicas.
157
La urticaria puede llegar a cronificar, entendiéndose como tal aqué-
lla que dura más de seis meses, aunque hay quien con dos ya la consi-
dera crónica. En cualquier caso, se consideran procesos leves salvo en
momentos de crisis, cuando pasan a ser tratadas como agudas.

A veces, el proceso de encontrar el agente desencadenante es costo-


so. Por ejemplo, se puede reaccionar con urticaria a un color, debido a
que se usan determinadas sustancias en su tinte, pero es imprescindible
localizar la etiología e intentar evitar su causa.

ACTUALIZACIÓN DE ENFERMERÍA EN RECEPCIÓN, ACOGIDA


Y CLASIFICACIÓN (RAC) EN URGENCIAS
ÍNDICE
Manejo de la infección en urgencias. Control de la fiebre y reacciones alérgicas

Anexo

Actividades enfermeras y fiebre


El control de la fiebre en urgencias suele realizarse habitualmente
con el uso de antipiréticos. No obstante, sobre todo para los casos que
vayan a quedar durante un tiempo en observación, sería conveniente
recordar que existen otros medios de control previos que, si la situación
lo permite, se deben utilizar exclusiva o paralelamente. Se trata de
medios físicos que no evitan la formación del calor, pero sí favorecen su
pérdida.

Para empezar, el paciente con fiebre debe estar ligero de ropa, poco
tapado y en un ambiente fresco, en contra del pensamiento popular de
ligar la infección a la necesidad de mucho abrigo.

Al paciente se le puede pasar periódicamente unos paños con agua


158 fresca para ayudar a ir bajando su temperatura. Si aún fuese insuficien-
te, los paños pueden quedar aplicados sobre su piel, especialmente en
las axilas e ingles. Es bueno recordar que se deben cambiar frecuente-
mente para mantener la adecuada temperatura del agua.

Si se utilizan ventiladores al mismo tiempo que los paños fríos, se


deben vigilar permanentemente para que no aparezcan tiritonas ni otras
manifestaciones paradójicas.

Los servicios de urgencias debieran tener la posibilidad de proceder


a un baño. En niños y lactantes suele dar buen resultado el baño de agua
tibia. Deben descartarse temperaturas muy bajas, pues producen efecto
rebote. Se considera que el agua debe estar en torno a los 25º.

Es bueno mantener al paciente hidratado: por un lado se compensa


la pérdida de agua que tiene; y por el otro, con su reposición, se sigue
ofreciendo el recurso de perder temperatura por evaporación.

ACTUALIZACIÓN DE ENFERMERÍA EN RECEPCIÓN, ACOGIDA


Y CLASIFICACIÓN (RAC) EN URGENCIAS
ÍNDICE
Manejo de la infección en urgencias. Control de la fiebre y reacciones alérgicas

Los masajes pueden estar recomendados, pues producen vasodilata-


ción que favorece la pérdida de calor, pero nunca con la aplicación de
alcohol, pues aunque se tenga una sensación agradable de frescor, pro-
duce una importante reacción de rebote.

Aun sabiendo que se puede disponer de estos medios descritos,


especialmente en urgencias, donde a veces el paso de los pacientes es
fugaz, se requiere habitualmente del manejo de los fármacos antipiréti-
cos. Estos fármacos actuarán sobre el hipotálamo, que simultáneamente
hará aumentar la pérdida de calor (por vasodilatación) y disminuir la
generación de mismo ralentizando el metabolismo tisular. Principal-
mente, los más manejados con el paracetamol y el ácido acetilsalicílico
(AAS). Las dosis aceptables de paracetamol en adultos son de 300 a 650
mg cada cuatro o seis horas. Para el AAS, 325-650 mg cada cuatro o
seis horas.

En casos muy extremos, se pueden alternar ambos medicamentos


cada tres horas, de manera que el mismo medicamento se tome cada 159
seis, intercalado con una dosis del otro.

No suelen emplearse para el control de la temperatura en adultos las


pirazolonas y menos aún en niños, por su relativa toxicidad.

ACTUALIZACIÓN DE ENFERMERÍA EN RECEPCIÓN, ACOGIDA


Y CLASIFICACIÓN (RAC) EN URGENCIAS
ÍNDICE
Bibliografía

 American Heart Association. American Heart Association


Guidelines for Cardiopulmonary Resuscitation and Emergency
Cardiovascular Care. International Consensus on Science.
Circulation 2005; 112:1-211.

 Arenas J. Urgencias y emergencias: otros aspectos. Madrid:


Sociedad Española de Enfermería de Urgencias y Emergencias; 2003.

 European Resuscitation Council. Guidelines for Resuscitation.


160 Resuscitation 2005; 67(1).

 Fernández D, Aparicio J, Pérez JL. Manual de enfermería en emer-


gencia prehospitalaria y rescate. 2ª ed. Madrid: Arán; 2008.

 ILCOR. International Consensus on Cardiopulmonary Resuscitation


and Emergency Cardiovascular Care Science with Treatment
Recommendations. Circulation 2005; 112:1-125.

 Jenkins J, Braen G. Manual de medicina de urgencia. 4ª ed.


Barcelona: Masson; 2003.

 Julián A (coord.). Manual de protocolos y actuación en urgencias.


3ª ed. Toledo: Fiscam; 2007.

 López González A, Rovira Gil E. Enfermería de urgencias: una


visión global. Sevilla: MAD/Sociedad Española de Enfermería de
Urgencias y Emergencias; 2004.

ACTUALIZACIÓN DE ENFERMERÍA EN RECEPCIÓN, ACOGIDA


Y CLASIFICACIÓN (RAC) EN URGENCIAS
ÍNDICE
Manejo de la infección en urgencias. Control de la fiebre y reacciones alérgicas

 López González A, Rovira Gil E. Actuación básica en emergen-


cias. 2ª ed. Albacete: Altabán; 2005.

 Morillo FJ. Manual de enfermería de asistencia prehospitalaria


urgente. Madrid: Elsevier; 2006.

Newberry L. Sheehy. Manual de urgencia de enfermería. 6ª ed.


Madrid: Elsevier; 2007.

 Ricart Basagaña M. Infección, fiebre, inflamación. En: de la Fuente


Ramos M (coord.). Enfermería Médico-Quirúrgica II. Colección
Enfermería S21. 2ª ed. Madrid: Difusión Avances de Enfermería
(DAE); 2009. p. 32-41.

 Rovira Gil E. Urgencias en enfermería. 2ª ed. Madrid: Difusión


Avances de Enfermería (DAE); 2005.

 Sánchez M. Guías clínicas de urgencias médicas. Madrid: Elsevier; 161


2005.

ACTUALIZACIÓN DE ENFERMERÍA EN RECEPCIÓN, ACOGIDA


Y CLASIFICACIÓN (RAC) EN URGENCIAS
ÍNDICE