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Seminario 23 – El Sinthome

Jacques Lacan

EL ESPIRITU DE LOS NUDOS


I
DEL USO LÓGICO DEL SINTHOME,
O FREUD CON JOYCE
Joyce, ese infeliz que carga con el Padre
El cuerpo: el decir y la forma
El padre es un Sinthome
Del nudo borromeo de cuatro
De un arte que desbarata la verdad del Sinthome

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Sinthome es una forma arcaica de escribir lo que posteriormente se ha escrito symptóme [síntoma].

Esta forma indica una fecha, la de la inyección de griego en lo que llamo lalengua mía, a saber el francés.

Si me he permitido esta modificación ortográfica, es porque Joyce, en Ulysses, en el 1° capitulo, formuló el voto helenizar,
de inyectar también la lengua helena, pero ¿en qué? No se sabe, puesto que no se trataba del gaélico, aunque se trataba de
Irlanda.

Sin duda Joyce debía escribir en inglés, pero como señalo en, Tel Quel, Philippe Sollers, él escribió en ingles de un modo
tal que la lengua inglesa no existe más.

Ciertamente, esta lengua ya tenía poca consistencia, lo que no quiere decir que sea fácil escribir en ingles, pero con la serie
de obras que escribió en inglés, [11] Joyce agrego algo, que hace decir al mismo autor que habría que escribir L´élangues
(homófono de les langues, las lenguas, y elam, impulso, ímpetu).

Supongo que pretende designar de este modo algo como esa elación de la que se nos dice que está al comienzo de no sé
qué Sinthome, que en psiquiatría llamamos manía.

La manía es efectivamente lo que evoca la obra de Joyce, esa en la que persevero tan largo tiempo para captar la atención
de todo el mundo, a saber, Finnegans wake.

A propósito de esta obra, me deje llevar por un pedido apremiante, de hacer una presentación de Joyce con motivo de un
simposio. Por eso, además, me deje desviar finalmente del proyecto… que consistía en titular el seminario de este año 4, 5,
y 6.
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Soy a mi pesar, un heredero de Freud, por haber enunciado en mi época lo que podía extraerse con buena lógica… de esos
a los que llamaba su banda…

Para abreviar, diré que la naturaleza se caracteriza por no ser una, por eso se la aborda mediante un procedimiento lógico.
Al proceder llamar naturaleza lo que ustedes mismos dejan de lado por el mero hecho de interesarse en algo que distingue
por ser nombrado, la naturaleza solo se atreve a afirmarse como un popurrí de fuerza de la naturaleza. [12].

Este enunciado tiene una ventaja que es la siguiente. Si ustedes consideran, pensándolo bien, que el llamado hombre se
distinguí de lo que parece la ley de la naturaleza, en la medida en que en el hombre no hay relación naturalmente sexual –
este naturalmente con muchas reservas –, pues bien este enunciado les permite plantear lógicamente que ese no es un
privilegio del hombre, como efectivamente es.

Pero cuidado con decir que el sexo no es nada natural. Mejor intenten saber lo que ocurre en cada caso, desde la bacteria
hasta el pájaro puesto que estos tienen nombres, ya me réferi a uno y otro.

Observemos de paso que en la Creación, llamada divina, solo porque se refiere a la nominación, no se nombra a la bacteria.
Tampoco se la nombra cuando Dios, mofándose del hombre supuestamente original, le propone que empiece por decir el
nombre de cada bicho.

Solo tenemos una pequeña pista de esta primera tontería si concluimos que, como indica suficientemente su nombre
pronunciado en inglés – alusión a la función del índice de Peirce –Adam era una Madam, según el joke que hace justamente
Joyce al respecto.
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Cabe suponer que en efecto, Adam solo nombro a las bestias en la lengua de esa a la que llamare l´Évie. [Condensa en
francés]. Tengo el derecho de llamarla así puesto que en hebreo, suponiendo que el hebreo sea una lengua, su nombre quiere
decir la madre de los vivientes. Pues bien l´Évie tenía esta lengua rápida y muy suelta, ya que luego del supuesto nombrar
por parte de Adán, ella es la primera persona que la usa, para hablar a la serpiente.

De este modo, la Creación llamada divina se redobla con le parloteo del parlétre [neologismo de Lacan que condensa la
palabra hablar y ser], como lo llamé, mediante lo cual l´Évie hace de la serpiente lo que me permitirán llamar la frunce-
culos [juego de palabras ente serpent serpiente y serre-fesse frunce – culos. La expresión serrer les fesses significa asimismo
en francés tener miedo], posteriormente designada como falla o mejor como falo, puesto que hace falta uno para instaurar
el no hay que [no hay que, produce homofonía con faux pas (paso en falso)]

Es la falta, el sin, eso con lo que mi Sinthome tiene la ventaja de comenzar. En ingles significa el pecado, la primera falta.
De ahí la necesidad de que no cese la falla, que siempre se agranda, salvo que experimente el cesa de la castración como
posible. [13]

En otro momento señale que este posible es lo que cesa de escribirse. Como los veo tan numerosos, pienso que hay pese a
todo unos cuantos que ya conocen mis inventos. Pero ustedes no han notado, porque yo mismo no lo he hecho, que es
preciso poner allí la coma. Lo posible es lo que cesa, coma, de escribirse. O, más bien, que cesaría si llegara a escribirse,
en caso de que finalmente adviniera el discurso que mencione, un discurso tal que no sería del semblante.

¿hay una imposibilidad de qué la verdad se vuelva un producto del saber hacer? No. Pero entonces solo será dicha a medias
al encarnarse en un significante S subíndice 1 cuando se necesitan por lo menos dos para que surja la única La-mujer –

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mítica en el sentido en que el mito la hace singular, se trata de Eva, de quien acabo de hablar – que fue alguna vez
indiscutiblemente poseída, por haber probado el fruto del árbol prohibido, el de la ciencia.

l´Évie, pues, no es más mortal que Sócrates. La-mujer de la que se trata es otro nombre de Dios y por eso ella no existe,
como he dicho un montón de veces.

Se observa aquí el lado taimado de Aristóteles, quien no quiere que el singular desempeñe un papel e su lógica. Pero,
contrariamente al o que admitía en dicha lógica, hay que decir que Sócrates no es hombre, puesto que acepta morir para que
la ciudad viva. Lo acepta, es un hecho. Además, recordemos que en esa oportunidad no quiere escuchar hablar a su mujer.
De ahí mi formula sobre la mujer, que yo repaso, si puedo decirlo así, para que la usen, sirviéndome de ese me pantes que
es la oposición a lo universal del pan, que Aristóteles dejó de lado, y que yo tome del Organon.

Aunque no puede volver a encontrarlo, lo leí allí, hasta tal punto que mi hija, a que presente, lo anoto y hace un rato me
juraba que me encontraría nuevamente el lugar. La mujer solo es toda bajo la forma mordaz que el equívoco le da en lalengua
nuestra, la del pero no eso, como se dice todo, pero no eso. Esta era precisamente la posición de Sócrates. Con mi título de
este año, introduzco el pero no eso como el Sinthome.

Para la instancia de la letra tal como se esbozó hasta ahora – y no esperen otra cosa, porque lo que será mas eficaz no hará
mas que desplazar el sintome, incluso, como he dicho, multiplicarlo – para la instancia presente, esta por el momento el
Sinthome madaquin [o sinthomadaquin es homófono de Saint Thomas d´Aquin, santo tomas de Aquino, y Sinthome suena
igual a saint homme hombre santo], que escribió como quieran.

Sabe que Joyce se sometía a un trabajo bastante duro en relación con ese hombre santo [saint homme]. En lo que concierne
a la filosofía, nunca se hizo nada mejor, hay que decir las cosas como son – es la pura verdad. Esto no significa que Joyce
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estuviera perdido respecto de eso a lo que concede un gran valor, a saber, lo que el llama lo Bello. Consulten sobre este
tema la obra de Jacques Aubert y verán que hay en el sinthomadaquin no sé qué que él llama claritas, que Joyce reemplaza
por algo como el esplendor del Ser, que es el punto débil en cuestión.

¿Es una debilidad personal? El esplendor del Ser no me impresiona. Y es precisamente con lo que Joyce priva al sinthome
de su madaquinismo.

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