Está en la página 1de 127

El lobo Alfa Stan Abbot tiene que ir y mantener la paz entre las

Manadas, actuando como Embajador ante una Manada de lobos que


están celosos de su riqueza. Sufrir un ataque por los cazadores es solo
la guinda del pastel.
Pero entonces el líder Alfa trae a un dragón, que puede sanar las
heridas de Stan, el joven compañero de Stan.
Su compañero. Su compañero hermoso y claramente maltratado.
Con un solo toque, Bentley absorbe el dolor y las heridas del ataque de
Stan en su propia piel.
Stan tiene que conseguir sacar a su compañero de este infierno.
Para ello, necesita convencer a Bentley que no todo es lo que parece. 2
Bentley es un huérfano, acogido por una manada de lobos después
de que el ataque de un dragón fuera mal. Nunca cuestionó nada hasta
que Stan Abbot apareció en su vida, y está decidido a tomar a Bentley
de la única vida que ha conocido.
3

09 El Salvador Alfa del Pequeño


Dragón
MARCY JACKS
Capítulo uno

―¡Joder! ¡Cabrón eso duele! – gritó Stanley Abbot cuando alcohol


fue vertido directamente por la enorme herida en el brazo.
―Putos cazadores. Nunca aprenden – dijo Balin Parella, el Alfa que
estaba a cargo de esta Manada.
La manada que Stan estaba empezando a odiar, teniendo en cuenta
4
que había tenido su coche golpeado tres veces antes de conseguir
llegar hasta aquí. Una misión que no quería hacer. Pero, a veces por el
bien de la paz y evitar que otros lobos orinaran en el territorio
equivocado, las Manadas vecinas pretendían ser amigas de vez en
cuando.
―Por favor, dime que alguien apuntó la puta matrícula – dijo Stan a
través de sus dientes. Joder, su brazo tenía una herida bastante mala.
―No tomamos números de matrícula aquí – dijo Balin – Envié a
algunos hombres detrás de ellos. Si no los cogen y matan a esos hijos
de puta, al menos esos estúpidos paletos sabrán que no tienen que
volver por aquí.
Esa forma de hablar, era una de las cosas que cabreó a Stan. Era
como si no se dieran cuenta de cuántos humanos querían saltar sobre
la garganta de cada hombre lobo cada vez que mataban a otro ser
humano, incluso si fue en defensa propia.
Casos como estos, donde no era autodefensa, pero los cazadores
habían comenzado definitivamente, fueron siempre las zonas grises
con las que a los políticos les gustaba jugar.
―Bien, cualquiera que sea entonces, trataremos con él cuando
vuelvan – dijo Stan. Ni siquiera quería estar aquí. Su hermano mayor,
Garret, era el que solía aguantar esta mierda, pero desde que estaba
acoplado a un dragón en la cima de la montaña, tendía a estar
ocupado con otras cosas.
Bastardo afortunado.
―Definitivamente vas a necesitar algunas puntadas para esto – dijo
Balin, y cuando el capullo apretó el brazo de Stan, como si comprobara
lo profundo que el cuchillo había ido, Stan silbó y se tensó.
―¿Qué coño? – exigió.
―Definitivamente necesitas puntos – Balin fingió que él no había
hecho nada en absoluto – Incluso pueden haberte envenenado. Ellos
han estado tirando mierda como esa últimamente.
―Perfecto, así que ¿puedo ir y ver a su sanador ahora? – Exigió
Stan. Incluso se pondría en las manos de un médico humano si el 5
sanador de esta Manada era igual de gilipollas.
―Por supuesto – dijo Balin, y se volvió hacia el hombre alto con el
pelo rojo que había estado de pie junto a él – Hey, Pinky ¿puedes ir
por Bentley?
Stan se habría caído de cuelo por el nombre de él sin no hubiera
estado ya sentado en un tocón de un árbol.
―¿Pinky1? – preguntó.
―Apodo, mejor no preguntes – dijo Balin.
Stan iba a hacer su mejor esfuerzo para evitar hacer precisamente
eso.
―De todos modos, acerca de nuestro sanador, hay algo que debes
saber sobre él – dijo Balin, y pasó su mano sobre su cabeza rapada.
Eso realmente consiguió la atención de Stan, sobre todo debido a la
intensa mirada de Balin. Esta era la primera vez que Stan veía a esta
Manada, y mientras que Garret le había advertido que estas personas
eran un poco anticuadas y extrañas, no esperaba esto.
Balin tenía todo el aire del Alfa duro, y mientras era un poco bajo,
tenía todo lo demás que gritaba “Alfa”.
El hombre afeitó su cabeza para que sus enemigos no pudieran
agarrar su pelo. Tenía los hombros anchos y el pecho robusto para

1
Pinky = dedo meñique
respaldar cualquier amenaza que se hizo. Demonios, incluso tenía
tatuajes de cadenas envueltas completamente alrededor de sus brazos
y hasta las muñecas donde se supone que más dolía hacerse un
tatuaje.
Los tatuajes no eran una prueba de que un hombre era fuerte y
peligroso, sobre todo hoy en día, pero que sin duda ayudó con la
imagen. Y sin embargo aquí estaba Balin baleándose sobre sus
talones, pareciendo increíblemente preocupado.
―¿Qué? ¿Qué ocurre con él?
―Él tiene algunas cicatrices en su cuerpo – dijo Balin – Es un poco
sensible, por lo que sería mejor si fingieras no verlas, ¿vale? Ni
siquiera hables con él o le mires a los ojos, si puedes evitarlo. 6
Oh, joder.
Soy un alfa, y no voy a dejarme intimidar por un curandero que es
sensible sobre su aspecto. Las cicatrices probablemente son sólo las
cicatrices del acné o algo… ¿y Balin quiere que no mire a los ojos del
hombre, como si fuese algún Omega cobarde y sumiso?
Abrió su boca para decirle eso mismo cuando Pinky. Dios, qué
estúpido nombre, finalmente volvió con su amigo justo detrás. Una
mirada y todo lo que Stan había estado a punto de decir salió volando
por la ventana.
El hombre, el curandero, era poco más que un niño. Podría ser un
adolescente. Tenía cicatrices por todo su cuerpo, pero con la forma en
que sus hombros estaban encorvados, cómo mantuvo su cabeza
agachada, e incluso la forma en que se apoderó de su codo, daba la
impresión de que este joven no iba a ponerse violento con nadie.
En todo caso, él estaba parado y se presentó sólo le hizo lucir aún
más joven.
―¿Este es su sanador? – Preguntó Stan.
―Cuida tu tono – dijo Balin, medio gruñó sus palabras.
―Perdón, perdón – dijo Stan, aunque sólo fuera para mantener lo
que quedaba de paz. Honestamente no quería que sonara como un
insulto. No realmente. Estaba totalmente estupefacto por la visión del
joven para intentar siquiera cualquier sarcasmo.
Especialmente con la manera en que reaccionó su polla entre sus
piernas, y cómo su lobo estaba aullando dentro de su mente.
Este no es sólo un chico corriente, no puede serlo.
Stan inhaló una fuerte bocanada de aire, dejando que su lobo
tomara el aroma de la canela y la vainilla. Parecía que el chico
acababa de salir de la cocina o algo así, pero fue el olor que estaba
justo debajo de eso, lo que hizo que a Stan se le hiciera la boca agua.
Él nunca había olido este olor, por lo que era extraño que él sabía lo
que era sin haberlo experimentado antes.
Este joven es mío. Este muchacho, quién demonios sea, Bentley, es 7
mi compañero predestinado, mi alma gemela.
Es una preciosidad.
Cabello castaño sucio, tan claro que casi podría ser rubio y ojos
verde musgo que encajaban perfectamente en la cara del muchacho.
Oh por favor, por el amor de Dios, que tenga más de dieciocho años.
Stan dejó que sus ojos deambularan arriba y abajo del cuerpo del
chico, y muy rápidamente, la parte de pensamiento racional de su
cerebro comenzó a empujar a través de la lujuria que sentía,
poniéndola a un lado cuando él tomó nota de algunas cosas que
simplemente no estaban bien.
El chico estaba delgado. Demasiado delgado para alguien de su
altura, aunque él no podía medir mucho más que metro setenta. Stan
ya podía decir que iba a elevarse sobre el hombre cuando llegara el
momento de ponerse de pie.
Pero eso no fue lo que le molestaba. Él había visto y estado con
bastantes personas delgadas para saber que algunos hombres y
mujeres podían parecer jóvenes y no podían subir de peso ni para
salvar sus vidas.
Este chico, aunque... las ropas que llevaba eran demasiado
condenadamente grandes. La camiseta gris podría servir
perfectamente como una tienda de campaña. Los pantalones cortos,
probablemente encajaban bien en otro Alfa en esta Manada, le
pasaban de las rodillas. Llevaba un par de chanclas que realmente
necesitan ser substituidas, y era un milagro que el niño lograra
mantener los pantalones en sus esbeltas caderas.
Debe llevar una correa o algo.
Luego Stan finalmente tomó consciencia de las cicatrices.
Esas no son cicatrices de batalla, y definitivamente no son marcas
de acné tampoco.
Las reconoció. Hace un año o dos no lo habría hecho, pero ahora que
muchos de sus hermanos fueron apareados a dragones, había
aprendido rápidamente cuáles eran los signos de un dragón que
estaba siendo abusado. 8
Largas y finas cicatrices, como si tiras de piel hubieran sido
arrancadas. Había solamente una en la mejilla, y el resto parece
aislarse en sus brazos y piernas. Sin duda había más en la espalda. La
más larga de las cicatrices era aproximadamente de cinco centímetros
de larga. Eran las cicatrices que se conseguían cuando se arrancaban
las escamas a un dragón por la fuerza.
No es de extrañar que Balin estuviera tratando de convencerme
para que no le mirara.
Esos pálidos ojos verdes alcanzaron la cara de Stan y entonces
bajaron otra vez. Las mejillas cremosas se oscurecieron con color
rosado, pero fue la humillación y no el deseo devuelto hacia Stan.
Stan le estaba mirando, y él iba a sacar la vergüenza fuera del
sistema del chico. De forma jodidamente suave.
―Bentley, ¿crees que puede ponerte a trabajar en nuestro amigo? –
preguntó Balin, todo sonrisas cuando asintió a Stan, como si no
tuviera ni idea de lo que estaba sucediendo a su alrededor.
Este hombre había sido un Alfa durante mucho tiempo y con razón.
Él sabía que Stan le había descubierto. Stan miró de vuelta a Bentley,
que asintió con la cabeza antes de mojar sus labios.
―Puedo hacerlo.
Joder, su voz es tan condenadamente suave. ¿Tiene miedo de
hablar?
De cualquier manera, el sonido de esa voz, tan suave como lo había
sido, hizo aullar y arañar al lobo de Stan en la fina capa de fuerza de
voluntad que separaba el hombre de la bestia.
Enfócate. Necesito concentrarme.
―Ni siquiera me ha mirado todavía – dijo Stan – Y no tiene ningún
kit de primeros auxilios, tampoco.
―No necesita nada de eso – dijo Balin, y entonces miró de vuelta a
Bentley – Vamos, chiquillo, muéstrale lo que puedes hacer.
Stan miró de vuelta en el niño, en Bentley, así como él asintió con la
cabeza y caminó lentamente. 9
El joven se puso de rodillas al lado de Stan, y entonces fue
impresionante ver como las manos se colocaron y cubrieron
suavemente la desagradable y enorme herida, que corría a lo largo del
lado del brazo de Stan.
Él suspiró, él no pudo evitarlo. El alivio fue demasiado. Era como un
paño húmedo y fresco que se coloca sobre una quemadura. Stan
incluso gimió un poco.
Balin, el muy imbécil, le estaba sonriendo.
―Es bueno, ¿verdad?
―Joder, sí – dijo Stan, y cuando Bentley apartó su mano, Stan vio
una especie de luz azul saliendo de sus manos, también llegó a ver la
forma en que su carne se estaba tejiendo nuevamente cerrando la
herida.
Los hombres lobo sanaban rápidamente, pero no a esa velocidad.
Bentley estaba haciendo un puto milagro, y Stan suprimió apenas otro
quejido. Hasta que escuchó el silbido suave de Bentley.
Stan se centró en ese sonido. Él miró hacia abajo y que le partiera
un rayo si la frente de Bentley no estaba fruncida, mientras mordía
sus labios, como si fuera él que ahora estaba suprimiendo el dolor
cuando gotas de sudor brillante se reunieron en su frente y luego fue
más que evidente que algo estaba pasando.
Stan no estaba seguro de por qué sus ojos se sintieron atraídos por
ese lugar. Tal vez fue la mancha de color rojo que fue floreciendo sobre
la camiseta color gris. La manga era tan condenadamente grande que
ocultó la mayor parte del brazo superior de Bentley, pero luego incluso
no importaba ya que el rojo llegó a ser cada vez más grande.
―¡Estás herido! – dijo Stan, y llegó más rápido a apartar la manga
de lo que Bentley podría escapar.
―Stan – dijo Balin, una clara advertencia, pero Stan le ignoró.
Él abrió la boca, y todo el calor fue drenado fuera de su cara cuando
vio lo que tenía que ser una herida idéntica a la que Stan había tenido
apenas unos instantes antes. Había una herida abierta, sangrando de
forma desagradable, justo en el punto exacto donde Stan había sido 10
herido antes.
Ahora él entendía el poder de este Dragón. Bentley no era un
curandero. Él podría tomar el dolor de otras personas y sus heridas,
también.
―¿Qué coño? – gritó Stan, y él de nuevo a Balin – ¡No me dijiste que
iba pasar eso!
―¿Importa?
―¿Hice algo mal? – Preguntó Bentley, y por primera vez, Stan se dio
cuenta de que el joven le estaba mirando con miedo en sus ojos, pero
él echó un vistazo a Balin, como si esperara que el hombre lo salvara.
Oh, mierda.
Balin le dio unas palmaditas en el hombro al muchacho, y Stan
gruñó un poco en ese toque, Balin le ignoró.
―Nada, chiquitín. No te preocupes. Ve a la cocina y dile a Gretchen
que te de una porción extra de carne con tu cena.
Bentley asintió con la cabeza, pero entonces miró a Stan, todavía
asustado, esperando que lo dejara ir.
¿No lo sabe? ¿Él no siente lo que yo siento?
Stan no tuvo más remedio, que dejar ir al muchacho. A pesar de la
lesión, Bentley saltó a sus pies y corrió tan rápido como sus piernas le
llevarían lejos de Stan y lejos de Pinky y Balin.
―Ese chico necesita un sanador. Uno de verdad. No algo para
comer.
―Las proteínas ayudan a los dragones con sus habilidades
curativas, al igual que lo hace con los hombres lobo – dijo Balin,
levantándose y desempolvándose.
―¡Sabes lo que quiero decir! – Gritó Stan – Acabas de sugerir que yo
podría haber sido envenenado. ¿Qué pasa si él tomó el veneno? Como
mínimo necesita puntos de sutura hasta que cure. Y ¿qué coño estaba
pasando con todas esas cicatrices de escamas? Él es un dragón. Estoy
seguro de ello.
―Al igual que yo puedo decir cuánto quieres follártelo – dijo Balin,
mirando directamente a Stan. 11
Si Stan hubiera sido un Shifter gato, entonces él habría bufado. Aun
así, apenas pudo mantener a su lobo de atacar. El pequeño gruñido
que dejó escapar fue claramente más que suficiente para que Pinky se
involucrase, y el hombre entró en acción.
Él se lanzó, demostrando ser más fuerte y más rápido de lo que
alguien llamado Pinky debería ser cuando él rodeó con sus brazos
alrededor del cuello de Stan y le apretó hasta casi cortarle el
suministro de aire.
―¡Hey! ¿Qué coño estás haciendo? – gritó Stan, y las garras
alrededor de su garganta sólo se apretaron más.
Capítulo dos

Aunque a Bentley le quemaba y dolía el brazo más que cualquier


cosa que había experimentado, al menos en este mes, él
inmediatamente hizo lo que le dijeron y fue a la cocina.
El castigo era siempre en el almacén para aquellos que 12
desobedecieron al Alfa, pero él no podía evitarlo.
Ese hombre, ese lobo aterrador que le miró y parecía tan cabreado
después de haber cerrado los ojos y suspirar de alivio por lo que
Bentley le había hecho, estaba en problemas.
Parecía que había hecho algo para alterar al Alfa. Eso nunca fue
una buena cosa. Bentley no quería al lobo muerto. A pesar de que
normalmente era cuidadoso con los lobos que no conocía y todavía
estaba un poco asustado de este en particular, no quería que nada
malo le sucediera.
Todo lo que sabía era que casi no le había dolido cuando él había
tomado el dolor del lobo. Se sentía bien, hasta el final. Tomar su
herida le había traído una placentera sensación candente entre sus
piernas que casi nunca sentía y removió algo en su pecho, también.
Él no podía entenderlo, pero ahora que la sensación había
desaparecido, reemplazada por un miedo horroroso tan intenso que
tenía a Bentley preocupado de ahogarse en él, si el Alfa Balin decidía
matar a este lobo.
Ellos estaban teniendo algún tipo de charla, eso era seguro. Los ojos
de Bentley se ampliaron cuando Balin agarró al otro lobo entre las
piernas. Él debió de exprimir un poco duro porque Bentley pudo oír el
gruñido de dolor hasta aquí, y él hizo una mueca en simpatía.
Por favor, no lo mates. ¡No le hagas daño!
Como si contestara a su oración, Balin soltó su asimiento en el lobo,
y el brazo de Pinky se soltó de su cuello. Bentley suspiró.
Pinky tenía ese apodo por una razón. Fue más una broma, pero el
mensaje seguía siendo el mismo. Era conocido por ser capaz de
estrangular personas con sus propias manos, exponiendo su carne roja
y el interior de color rosa.
No le gustaba lo que estaba haciendo Pinky, pero el epodo le
quedaba que ni pintado. Bentley no conocía el verdadero nombre del
hombre, simplemente estaba contento de que él ya no estaba
sosteniendo al otro lobo ya.
Balin movió su mano, y los tres lobos se acercaron. El recién llegado 13
se acercó un poco más a regañadientes, pero todavía estaba en pie y
en movimiento, ileso.
Bentley suspiró y decidió que ahora era un buen momento para ir y
hacer lo que le dijeron. Aunque él era un dragón, había vivido en esta
Manada casi toda su vida, puesto que él había sido liberado de un
Clan abusivo.
Bentley podía recordar a esas personas. Habían sido horribles
dragones, siempre volando de un lugar a otro, buscando territorios y
peleándose con quién tenía la esperanza de ganar.
Nunca lo conseguían, y Bentley y las otras crías a menudo tuvieron
que soportar el peso de la ira de los adultos.
Bentley no sabía quiénes eran sus padres, si ellos estaban todavía
vivos, o incluso si tenía hermanos. Ni siquiera cuál era su apellido. El
primer recuerdo que tenía era de sanar a alguien por primera vez.
Balin. Él no estaba seguro de por qué lo había hecho, y él aún no podía
recordar cómo había acabado allí. Todo lo que sabía era que Balin
había estado a punto de perder la lucha con el Gran Dragón cuando
Bentley entró e hizo algo al respecto.
Él había asumido el dolor del hombre y sus heridas, devolviéndole
de nuevo toda su fuerza mientras el Gran Dragón todavía luchaba por
permanecer en pie.
La pelea terminó en un instante, y Bentley fue recibido en la
Manada y tratado como si perteneciera a ella desde siempre.
Trabajó como todos los demás hicieron para pagar sus deudas e hizo
su parte, porque eso era lo que se esperaba de un hombre. Demonios,
Bentley había estado dando sus escamas a la Manada para ayudar a
apoyar y mantener a raya a los cobradores de deudas desde que tenía
catorce años. Ahora que él tenía veinte años, había dado un montón de
escamas, pero él estaba feliz, se alegraba de ser útil, de ser necesario.
Gretchen no sólo le dio a Bentley un pedazo grande de carne para
masticar mientras ella cosía y vendaba su brazo, también le consiguió
un trozo de pastel. Un trozo grande. Casi nunca conseguía pastel.
Luego Gretchen quería terminar de cocinar la cena de esa noche 14
para la Manada, así que ella intentó ahuyentarlo lejos.
Intentó.
―¿Sabéis algo sobre el lobo que acaba de llegar? – preguntó, sentado
en una silla y tratando de permanecer fuera del camino.
Bentley no sabía mucho sobre cocina. Trabajaba más de limpiador y
sanador cuando era necesario.
Gretchen simplemente se encogió de hombros. Era una loba mayor,
y Bentley no había visto su cambio en mucho tiempo, como si ella no
lo necesitara. Su pelo plateado estaba sujeto en un moño mientras ella
agitaba el puchero que hacía con los conejos frescos que habían sido
capturados.
―Es de una manada vecina. Ya sabes. Otro lobo muy amable solía
venir de vez en cuando.
―¿Garret?
―Sí, él, Stan es su hermano, creo.
Bentley sintió como si le dieran un puñetazo en el estómago.
―Entonces, ¿Su hermano ha muerto? ¿Es por eso que Stan está
aquí?
Una sensación de empatía se hinchó dentro de él por ese lobo si ese
fuera el caso.
―Oh no, he escuchado que se acopló con un dragón. ¿Te lo puedes
creer? – le preguntó Gretchen, y luego intentó retractarse – Lo siento,
querido. No quería decirlo de esa manera.
Él sabía que no había querido que sonara así, y estaba bien con él.
―No te preocupes, estoy tan sorprendido como tú.
Los lobos y los dragones no se mezclaban. Hubo muchas peleas de
territorio por eso. En todo caso, Bentley estaba tan sorprendido como
Gretchen. El hecho de que él estaba viviendo con una Manada de
lobos y fue recibido entre ellos era ya bastante raro.
Bentley también estaba intrigado.
¿La idea de que un lobo elija a un dragón como pareja? Siempre
pensé que algo así nunca sucedería. 15
Demonios, tenía veinte años y todavía era virgen, porque él no tenía
ningún interés en ninguno de los hombres y las mujeres de por aquí
que tenían su misma edad, y tampoco ninguno de ellos tenían ningún
interés en él. Algunos incluso lo miraban como compadeciéndose de él,
lo que no entendía en absoluto.
―¿Garret es feliz con su pareja? – Peguntó Bentley, y tirando de
algún hilo en sus pantalones cortos, dando la impresión de que solo
sentía curiosidad sobre el tema.
―No lo sé – dijo Gretchen – ¿Por qué no vas y le preguntas a Stan tú
mismo? Él viene de una familia agradable, ¿sabes?
Gretchen estaba siempre haciendo esas cosas, alentando a Bentley
a abrirse un poco más con la gente, ser extrovertido, pero eso nunca
iba a suceder.
Las personas fueron castigadas por hablar demasiado con Bentley,
aparte de Gretchen, por supuesto. Balin explicó que no quería que
ninguno de los lobos asustara a Bentley, teniendo en cuenta que esta
Manada prácticamente acabó con su Clan. Bentley había intentado
explicar al hombre que él no se asustaba y que quería hacer amigos,
pero Balin no quería oírlo. Él trataba a Bentley como a un crío a
veces.
Gretchen le hablaba a Bentley así porque, bueno, quería lo mejor
para él, pero era una loba más vieja que trabajaba en la cocina. No
muchas personas le prestaban atención a ella tampoco. Por eso,
compartieron su soledad, y a veces era ávida en su alegría por
Bentley.
Gretchen era como su madre o su abuela. Si no la tuviera, entonces
él no tendría a nadie.
―Bueno, ¿Qué opinas? – Preguntó Gretchen, y Bentley se dio cuenta
de que se había quedado callado y no había ofrecido una respuesta.
―Creo que... Pensaré sobre ello – dijo Bentley, levantándose de su
taburete así él podría irse – Todavía tengo algunas tareas que
terminar. Gracias por la charla – dijo él. 16
Gretchen sonrió, pero no llegó a sus pálidos ojos azules.
―De nada, cariño. Vuelve en cualquier momento. Pero no lo hagas
cuando estoy cocinando porque se queman las cosas.
Bentley asintió con la cabeza y se marchó rápidamente de allí.
Técnicamente, él ya había realizado sus tareas, pero siempre había
más que hacer. Le darían más trabajo que hacer si él no pretendía
estar ocupado por el resto del día, o esconderse en su lugar secreto.
Quería hablar con Stan. Quería preguntarle acerca de su hermano,
y si Garret era feliz con un dragón como compañero.
¿Por qué me parece tan importante saberlo?
Él no estaba seguro, pero le pareció que era una de esas cosas que
tenía que saber.
Como estaba seguro de que no tenía el valor suficiente para
preguntar, Bentley sólo iba a pasar el resto del día en su escondite
favorito. Los otros lobos en esta Manada o bien no lo conocían, o
fingieron no conocerlo.
Fue allí a leer a veces, pero sobre todo fue allí cuando su polla
estaba molestándole. Ahora definitivamente, lo estaba molestando con
pensamientos de la cara de Stan, sobre todo cuando el hombre cerró
los ojos y prácticamente gimió cuando Bentley le curó.
Siempre se masturbaba cuando tenía dolor, el placer generalmente
le relajaba y con todas las cosas pasando por su cabeza y el dolor que
aún latía en su brazo, necesitaba algo que le ayudara a olvidar.
Limpiar y barrer los suelos mañana no iba a ser nada divertido con
su nueva lesión.

17

Stan hizo todo lo que debía hacer, como embajador de su Manada.


Estrechó las manos de cada anciano consejero de Balin, saludó a los
omegas y habló un poco más con los Alfas sobre lo que podrían hacer
ambas Manadas para beneficiarse mutuamente.
La mayor parte de esa conversación involucraba consejos no muy
sutiles del padre de Stan, Balin estaba siendo codicioso con la
cantidad de territorio que ocupaba, que técnicamente se había
ampliado después de que casi todos los hermanos de Stan se habían
acoplado con los dragones en la Black Mountain.
Todo lo que Stan podía hacer era apretar sus dientes, sonreír y
decirle que iba a hacer lo que pudiera.
No voy a mover ni un dedo por un hombre que me ha estrujado la
polla y me dijo que mantuviera las manos para mí mismo en todo lo
relacionado con Bentley.
No le importaba lo que estaba sucediendo con él, ese joven era su
compañero, y Stan tenía toda la intención de alejarlo de la Manada
que claramente estaba abusando de él.
Esperó hasta que pudo conseguir un momento a solas antes de
sacar el móvil, una de las pocas cosas que sobrevivieron dentro de sus
bolsillos después de que su camión fuera destruido. Llamó a su padre
para hacerle saber sobre el problema con el camión, y que debería
esperar a Stan a casa bastante pronto.
―¿Sabías que Balin estaba manteniendo un dragón en su Manada?
– Preguntó Stan.
Hubo una pausa en el otro extremo, y Stan sólo podía imaginar la
expresión en la cara de su padre, Simon.
―No. Garret ciertamente nunca dijo nada sobre eso. ¿Seguro que es
un dragón?
Stan sabía acerca de las cicatrices que dejaban las escamas 18
arrancadas.
―Estoy seguro, y estoy empezando a pensar que Garret no sabía
nada acerca de él – dijo Stan, y mientras caminaba alrededor de su
cutre cabaña, buscando debajo del delgado colchón y en el marco de
acero cualquier cosa que pueda parecerse a un micrófono oculto.
Aunque por la pinta que tenía esto, él no creía que Balin tenía el
dinero suficiente para financiar ese tipo de tecnología, no importa lo
barato que hubiera llegado a ser.
¿Qué cojones está haciendo con el dinero que consigue vendiendo las
escamas de Bentley entonces?
―Acabo de escuchar un susurro, ¿no quieres ser escuchado? –
preguntó Simon.
―Algo así – dijo Stan, él agarró la silla de mimbre de la esquina,
algo que parecía que estaría mejor adaptado para el uso al aire libre y
la empujó hasta el centro de la cabaña antes de subirse. Fue un
milagro que no se rompiera en pedazos debajo de él mientras
comprobaba la bola de cristal por encima de él. La bombilla interior no
estaba encendida ya que era la mitad del día, lo que le puso fácil
tomarla con una mano, revisar el interior y luego volver a colocarla en
su lugar.
Después de que estuviera seguro que él no estaba siendo espiado,
siguió hablando.
―Están arrancando las escamas del chico. Por lo que he podido ver,
ellos no le tratan demasiado bien tampoco.
―¿Él parece enfermo? – preguntó Simon.
―Demasiado delgado – dijo Stan – Papá, me herí cuando los putos
cazadores nos persiguieron. Me descuidé y uno de ellos me estaba
rebanando con una daga de aspecto desagradable.
―¿Estás bien? – preguntó Simon inmediatamente.
El hombre había vivido una larga vida, y había perdido a muchas
esposas en los últimos años. Se preocupaba por todos los hijos que
tuvo. A pesar de que Stan tenía casi setenta y siete años, su padre a 19
veces todavía lo trataba como a un niño.
Era la manera del viejo de mostrar su amor.
―Estoy bien ahora – dijo Stan – Creo que Balin quiso hacer un
gesto agradable hacia ti haciendo que Bentley me sanara.
―¿Así que es un dragón con el poder de curar? – Preguntó Simon –
Eso es una buena cosa.
―En realidad no. Él no tiene un verdadero poder curativo – dijo
Stan, y él apretó su puño por la vergüenza que sintió por haber dado
su herida a alguien más pequeño y más débil que él – Literalmente
tomó mi herida. Él me sanó, pero lo que en realidad hizo fue tomar mi
lesión para sí mismo. Ya parecía estar bastante mal sin un agujero
enorme en su brazo, y ni siquiera sé si está siendo tratado.
Otra pausa en el otro extremo de la línea.
―Quiero que tengas cuidado allí. Esto no es exactamente asunto
nuestro y a menos que estés al cien por ciento seguro de que él es un
preso, entonces no hay mucho que podamos hacer.
―¿Qué otra cosa puede ser? Los dragones simplemente no
renuncian a sus escamas. Lo sabemos ahora.
Un dragón sólo daba voluntariamente una escama en su vida si él
pudiera ayudar, y la escama iba a ir a un compañero. Las escamas
fueron pulidas y convertidas en amuletos o anillos o a veces quebradas
en pedazos más pequeños que fueron utilizados en colgantes y
pendientes.
El dolor de tener una escama arrancada debía ser como arrancar
una uña.
Stan sabía esto ahora por lo que sus hermanos le habían dicho
después de ir de visita a la Black Mountain. Algunos de los dragones
que vivían en ese castillo habían sido capturados antes, les habían
arrancado sus escamas, y esas historias nunca fueron muy agradables
para escuchar.
Bentley había sido maltratado, y a Stan no le gustaba ni un poco.
―Voy a avisar a Aris, a ver qué dice – dijo Simon finalmente.
Aris, era el Gran Dragón de la Black Mountain. Él tendría más 20
competencia en una situación como esta que Simon. Stan no podía
esperar tanto.
―Papá, no es... Joder, no importa, sí, díselo y díselo rápido, porque
podría tener que llevarme a Bentley de aquí esta noche.
Miró alrededor de su cabaña una vez más cuando esas palabras
salieron de su boca, como para asegurarse de que no aparecía un espía
milagrosamente de la nada y la rata de Balin.
―Hijo, si haces eso, donde no puedo ayudarte, él podría matarlo.
¿Entiendes? No estás en nuestra Manada y no tienes poder allí.
También podría empezar una guerra entre Manadas, pero Stan
sabía por qué su padre no sacó eso a colación. Él no iba mencionar
porqué en el Tótem de lo que era importante o no, la vida de Stan
estaba en la parte superior.
Stan pasó su mano sobre su cara. Joder, su pulso latía en su pecho y
en todo su cuerpo. Todo lo que podía oír era el sonido de sus propios
latidos.
―Papá, yo... él es mi compañero.
―¿Qué? – preguntó Simon.
―Estoy acoplado con él. No he tenido sexo con él. Sólo lo he visto
una vez y ni siquiera estábamos solos entonces, pero siento que me he
apareado con él, ¿me entiendes? El olor de él era como nada que
hubiera olido alguna vez antes, y casi le muerdo la cabeza a Balin
cuando tocó el hombro de Bentley.
―No tienes que darme explicaciones, lo he entendido – dijo Simon –
Créeme, lo entiendo, pero tienes que tener mucho cuidado ahora. Sé
que quieres correr en su rescate, pero tienes que pensar en la
situación que estás ahora, puede ser útil para él si haces las cosas con
la cabeza fría. Estás a solo tres horas de distancia, voy a ponerme en
contacto con Aris y ponerlo a volar hasta allí con algunos hombres.
Simplemente siéntate y no hagas nada que pueda hacer que te maten.
¿Entendido?
Stan no dijo nada al principio. Estaba demasiado ocupado tratando
de contener toda la ansiedad que estaba corriendo a través de él. 21
―Stan, dime que lo has entendido – dijo Simon.
Stan resopló.
―Joder, sí, lo he entendido.
―Bien – dijo Simon, y por el sonido de su voz, él también dejó salir
el aire – Ve y haz lo que necesites hacer para mantener a tu lobo
ocupado. Ve a correr, o algo así. Sólo no llames la atención de Balin
sobre ti mismo.
―Creo que ya lo pillé – dijo Stan – Papá, él está usando a Bentley
como un curandero y vendiendo sus escamas. Va a culparnos no
importa si Aris viene aquí.
―Bueno, eso es demasiado malo para él – dijo Simon – Tengo la
Manada más grande y un Clan de dragones que me respalda si quiere
crear algún problema.
Stan realmente amaba a su padre. Realmente, realmente lo hacía.
―Gracias. Llámame cuando estés cerca.
―Lo haré. Mantente a salvo, por el amor de Dios.
Colgó, y Stan miró el techo dejando escapar otro tenso suspiro.
Balin no querría renunciar a Bentley, pero a partir de ahora eso ya
no era su elección. Stan acabó de hacer todo lo que pudo para evitar
que el idiota supiera cuáles eran los planes de Stan.
Eso significaba interactuar con esta Manada un poco más, y no
ocultarse más dentro de esta cabaña.
Stan miró a su alrededor. Parecía más una pequeña celda de una
prisión que otra cosa. Ni siquiera había papel pintado en la pared.
Sólo había ladrillos en todas las direcciones. A veces eso tenía
encanto, pero aquí no.
Stan fue a la única ventana en la cabaña, echó a un lado las
pesadas cortinas y luego abrió. Necesitaba aire fresco. No era bueno
tener a un lobo completamente encerrado.
Abrir la ventana resultó ser un gran error, porque lo primero que
golpeó su nariz fue el aroma de almizcle. Era grueso y pesado en su
nariz y delicioso en su lengua, el olor a almizcle. 22
Bentley.
Realmente hizo temblar las rodillas de Stan. Era olor de Bentley,
que se multiplicó por 100 mil porque cada célula de la piel de Stan se
sentía viva y chisporroteó con urgencia. Los pequeños pelos en sus
brazos y en la parte posterior de su cuello, todo su cuerpo, estaba
parado en extremo.
¿Bentley está teniendo sexo?
¿Con quién?
Una fracción de segundo bastó para que unos enfurecidos celos y
rabia surgieran a través de él mientras imaginaba a Balin no sólo
usando a Bentley por sus escamas y sus poderes curativos, sino
también para el sexo.
Antes de él pudiera imaginar todas las formas en las que podría
arrancarle la cabeza, su lado racional se hizo cargo, y Stan fue capaz
de darse cuenta de que allí no había otro olor almizclado mezclado con
el de Bentley.
Está solo… Perfectamente solo. Gracias a Dios por eso.
Así que, si Bentley estaba solo, entonces él estaba dándose placer a
sí mismo, por lo que parecía.
¿Es porque me ha visto y me desea tanto como yo a él?
Oh joder, su lobo estaba apoderándose del control, y no había casi
ningún autocontrol cuando Stan puso un pie en el alfeizar de la
ventana y entonces saltó de su pequeño cuarto en la cabaña que le
había sido ofrecido.
Su cabaña era una de las últimas en esta Manada, y su vista era
nada más que árboles. Él no vio a nadie y corrió hacia su compañero,
incluso si hubiera habido alguien, no pensó que lo habría notado, ya
que había sólo un objetivo en su mente.
Quiero llegar hasta mi compañero, y reunirme con él.
Ahora mismo.
23
Capítulo tres

Bentley gimió cuando cubrió su estómago con su propio semen. Era


espeso. Él no lo había hecho en un tiempo, y ahora estaba feliz por
haberlo hecho. Siempre fue embarazoso caminar alrededor de la
Manada cuando estaba caliente y sabía que todo el mundo a su 24
alrededor podía olerlo.
Habría sido muy embarazoso hoy. Especialmente con ese lobo nuevo
caminando alrededor.
Bentley se inclinó contra el árbol y suspiró. Su polla estaba todavía
dura, todavía dolorida por atención, que era algo que nunca había
ocurrido antes. Generalmente con una vez bastaba, pero ahora se
sentía como si pudiera tener otra ronda sólo con pensar en la cara de
un lobo.
Stan Abbot.
Oh Dios, Bentley no iba a durar la noche cuando un hombre tan
guapo estaba en la propiedad. Deseaba no haberle preguntado a
Gretchen sobre los apareamientos de lobos con dragones porque ni en
sueños un hombre tan guapo como ese estaría interesado en él.
Sobre todo, con todas mis cicatrices.
Casi quería simplemente soltarlo todo, no molestarse con su polla y
a pasar el resto de su día relajadamente.
Su polla tenía otros planes. Estaba dura y oscura, gruesa y pesada
entre sus piernas, como si él no acabara de darse un orgasmo en
absoluto. Y estaba completamente empalmada apuntándole, como si
exigiera saber cuándo iba a empezar.
Es todo tan injusto… A veces me siento como si fuera el único
virgen en la Manada.
Si quería pasear el resto del día sin dejar que todo el mundo en el
Manada viera que tenía una erección, él tenía que remediarlo. Bentley
tomó la botella de protector solar destinada para este tipo de cosas, y
arrojó un poco más en su mano. A él no le gustaba demasiado, y no
pensaba que tendría que usarla de todos modos.
Simplemente envolvió el puño alrededor de su polla y suspiró,
cuando de pronto escuchó un ruido bajo, como un gruñido debajo de él.
Bentley se congeló dónde estaba sentado y miró hacia abajo. Incluso
todas las ramas de los árboles que le rodeaban no podían mantenerlo
oculto del hombre que le miraba desde abajo con esos ojos de oro 25
amarillo.
Stan estaba allí abajo. Sus mejillas estaban rojas y su pelo rubio
estaba en su rostro, desordenado y sexy como el pecado, y él estaba
mirando arriba, a Bentley.
Me ha pillado haciéndome una paja en un árbol.
Su polla saltó en su mano, lo que no ayudaba nada en absoluto. Él
se movió rápidamente metiendo su polla en sus pantalones. Esto fue
bastante humillante sin dejar que ese hombre lo viera.
―No – dijo Stan, y su voz era un poco más que un gruñido gracias a
los dientes del lobo que habían salido en su boca.
Bentley se congeló nuevamente y miró hacia abajo al hombre en el
suelo.
―¿Qué?
Los ojos de Stan chisporrotearon.
―No te escondas de mí – dijo.
Bentley no entendía nada. Se suponía que tenía que ocultar su
cuerpo de las personas. Mostar la gran cantidad de cicatrices que
tenía era una mala cosa. Demonios, le tomó muchos ruegos y súplicas
para convencer a Balin de que le dejara llevar una camiseta y los
pantalones cortos para los meses más calurosos del verano, y eran
demasiado grandes de todos modos.
―No... No entiendo – admitió Bentley. Él siempre odió cuando no
entendía algo porque generalmente provocaba que le trataran como si
fuera idiota.
Stan no le reprendió, sin embargo, un bajo gruñido, como el que
antes salió de su garganta. Sonaba casi como un ronroneo. Bentley
había pensado que este hombre era un hombre lobo, no un Shifter
gato.
De cualquier manera, sus ojos entrecerrados destellaban de lujuria,
y sus garras rastrillan suavemente por el lateral del tronco del pesado
árbol.
―Ven aquí, por favor – dijo.
Bentley se estremeció. Se movió, pasando a hacer exactamente lo 26
que le dijeron, pero luego se detuvo a sí mismo.
―¿Por qué?
Esto no podía ser para lo que él creía. Nadie le quería para eso.
―Por favor, ven, te deseo – dijo Stan.
O tal vez alguien lo hizo.
No conozco las reglas de esto.
―Balin no deja que la gente hable conmigo, y nadie puede tocarme
excepto él – dijo Bentley.
Allí. Era justo advertir al otro hombre, al menos para hacerle saber
que él no sabía lo que pasaría si rompía las reglas. Los ojos de Stan
centellearon una vez más, pero esta vez hubo mucha ira en ellos.
―¿Él te jode? – preguntó.
Bentley se estremeció.
―Esa no es una agradable manera de decirlo.
―¿Él te jode? – exigió Stan otra vez.
Las garras estaban empezando a arañar el árbol en lugar de sólo
raspando contra ellos. Bentley calculó que debía ser honesto acerca de
esto y rápido, antes de que el hombre destruyera todo el árbol.
A Bentley le gustaba este árbol. Era su árbol.
―No, nadie lo hace – dijo.
La ira en los ojos de Stan se fue. Bentley pensó que el hombre
incluso suspiró.
¿Suspira porque nadie me ha deseado nunca?
Él no estaba seguro de cómo sentirse sobre eso.
―Por favor ven – dijo Stan – Te prometo que no voy a hacerte daño.
Bentley asintió, y sin darle más vueltas a la cabeza, con su dura
polla aún escondida e hizo como le dijeron. El hombre podría no
querer ocultar su cuerpo, pero Bentley no estaba a punto de saltar de
un árbol con sus partes privadas a la vista de quien pudiera pasar. Él
saltó desde la seguridad de su rama, y luego aterrizó en los pies justo
enfrente del hombre más alto y más grande.
Había sabido que Stan sería más alto y más grande, basado en el 27
tamaño de su hombro cuando Bentley le había sanado, pero el hombre
era enorme en comparación. Bentley no había estado preparado para
eso en lo más mínimo.
Tal vez saltar del árbol no hubiera sido una buena idea. Por
supuesto, no era como si el árbol le habría ofrecido ninguna protección
en absoluto si hubiera decidido permanecer en él. Stan le podría haber
forzado a bajar si realmente hubiera querido hacerlo. Hacer lo que le
dijeron siempre fue el mejor curso de acción para Bentley y ahora no
fue diferente.
Stan sólo continuó mirándole, y Bentley no sabía qué hacer sobre
eso.
―¿Qué te gustaría que hiciera? – preguntó y aun cuando las
palabras dejaron su boca, su corazón corrió y su garganta estaba seca.
Su sangre corrió más rápido calentando sus venas, más rápido que
cuando él se estaba masturbando. Era consciente del olor de la lujuria
en el aire, además del suyo propio, y era tan espeso que podría
saborearlo en su lengua.
Hizo que su pene latiera aún más. De alguna manera, Stan le
estaba haciendo esto, y era aterrador y fascinante a la vez.
Lo suficiente intrigante para impedir que Bentley saliera corriendo
como si le persiguiera el diablo.
―Déjame ver tu brazo – dijo Stan.
Parecía que se lo estaba pidiendo en lugar de ordenárselo, casi como
si se lo hubiera pedido por favor. Hacía mucho tiempo que nadie hacía
eso por Bentley.
Él no preguntó por qué el hombre querría ver eso, o lo que estaba
buscando. Él acaba de coger su brazo lesionado tan cuidadosamente
como pudo. Stan se apoderó de él con su enorme mano, y su agarre era
sorprendentemente suave. Y el toque de la palma de su mano sobre la
piel desnuda de Bentley le hizo saltar.
Oh Dios, ¿qué fue eso?
―No te haré daño – dijo Stan, y entonces levantó muy suavemente
la manga gris de su camiseta suelta, exponiendo las vendas que 28
cubrían su piel.
Los labios de Stan se apretaron ante la vista, y sus ojos nunca
perdieron ese color dorado. Ahora Bentley pensó que él sabía que
estaba pasando. Tenía que empezar a hablar rápido antes de que él se
metiera en problemas.
―Si no tomé suficiente, si aún estás sufriendo, puedo tomar más –
dijo.
A veces eso fue suficiente para evitar un golpe duro. Los odiaba.
Los ojos de Stan se ampliaron cuando miró hacia abajo a la cara de
Bentley.
―¡No! Al contrario, ¡tomaste demasiado!
El color dorado que Bentley había comenzado rápidamente a pensar
como un signo de lujuria desapareció, y Stan meneó la cabeza.
―Preferiría que no hubieras hecho nada. ¿Puedes devolvérmelo? –
preguntó.
Bentley podría hacer eso, pero no lo haría. Se le había prohibido
absolutamente hacerlo.
―No importa de todos modos, es más – dijo él – Si... Si te molesta,
entonces no tienes que preocuparte. Puedo sanar su herida a un cien
por cien, pero mi piel no quedará herida al cien por ciento.
―¿No? – Preguntó Stan.
Bentley movió la cabeza. Había sido más tonto de lo que creía al
pensar que un hombre tan sexy podría estar interesado en alguien
como él, pero le gustaba que a este hombre le importara si sentía
dolor.
―No puedo quitar todo el dolor todo el tiempo. No sé cómo funciona,
pero mi suposición es que mi cuerpo sólo físicamente toma un setenta
a ochenta por ciento de los daños, y el resto se convierte en dolor.
Stan parpadeó.
―Es todavía demasiado.
Bentley sonrió.
―Está bien. Me gusta hacer todo lo que pueda para ayudar a la
Manada. 29
―¿Te gusta? – le preguntó Stan, levantando una ceja.
―Bueno, a veces. No me gusta el dolor. Odio tener que hacer esto,
especialmente cuando es una estúpida pelea que Balin obtiene con
algunos de los otros Alfas. No le digas que dije eso. ¿Por favor?
Seré bocazas.
Stan meneó la cabeza.
―Nunca lo haría – dijo.
Como antes, Bentley le creía cuando él probablemente no debería.
Sonrió, sintiéndose aliviado de todos modos.
―Gracias – dijo.
―¿Te han cosido? Veo unas manchas de sangre a través del vendaje.
¿Por qué le importa tanto?
―Nunca me habían hecho preguntas como esa – dijo Bentley.
―Yo hago preguntas como esta – respondió Stan – ¿Cómo están tus
puntos? Si tienes alguno.
―Los tengo – contestó Bentley, y sólo para asegurarse de que el Alfa
no se enfadaba de nuevo, le dijo todo sobre cómo Gretchen había
limpiado la herida para él, lo había cosido y después le dio un pedazo
de pastel.
―Tendré que darle las gracias más adelante – dijo Stan, y entonces
él hizo algo tan escandaloso que Bentley se congeló de miedo.
El hombre extendió su mano y tocó la mejilla de Bentley.
El pulgar de Stan se deslizó sobre la profunda cicatriz que había
quedado atrás cuando una de sus escamas había sido arrancada. Esa
había dolido mucho, pero ahora todo lo que podía hacer Bentley fue
estremecerse. Su polla olvidada pulsaba entre sus piernas y sus
testículos apretados se levantaron un poco hacia a su cuerpo.
―¿Por qué me tocas así? – le preguntó Bentley, y ¿por qué se siente
tan bien ser tocado así? Sólo conseguiré meterme en problemas.
―Porque eres mío – dijo Stan.
Era el sentimiento más raro del mundo, porque sintió como si su
corazón se detuviera y luego se hinchara de felicidad al mismo tiempo.
―¿Balin me ha vendido a ti? 30
―No – dijo Stan, sacudiendo la cabeza – Pero eres mío – Los ojos de
Stan eran dorados una vez más cuando él miró fijamente a la cara de
Bentley. – Te ves obligado a hacer muchas cosas todo el tiempo, estoy
seguro. Yo no te obligaré a ello. Dime que me deseas y te llevaré
conmigo. Serás mi compañero y yo te cuidaré el resto de mi vida.
Bentley tragó duro, pero apenas había humedad en su boca.
―Tú... quieres que me acople contigo. ¿Para toda la vida?
Una pregunta estúpida.
Stan se adelantó, y el calor de su cuerpo sólo trajo más reacciones a
Bentley que él probablemente no debería tener.
―Sí – dijo Stan.
―¿Quieres mis escamas?
―No – respondió Stan, sacudiendo su cabeza otra vez.
―¿Quieres que cure a los hombres de tu Manada? – le preguntó
Bentley.
―No quiero que utilices ese poder nunca más – respondió Stan.
Esto podría ser una mentira. Muy probablemente era sólo un truco,
pero Bentley quería creerlo, sobre todo cuando Stan estaba parado tan
cerca de él que podía sentir la erección del otro hombre.
Era firme y probablemente mucho más fuerte, que el árbol alto y
grueso detrás de él.
―Dime que me deseas ahora mismo, y voy hacerlo realidad – dijo
Stan.
Borracho de la lujuria y el placer que ya estaba corriendo por su
sangre, Bentley dijo lo que tenía que decir.
―Sí – dijo.
Stan se inclinó y presionó sus bocas juntas, hundiendo su lengua
dentro de la boca de Bentley para su primer beso.

31
Capítulo cuatro

Stan perdió el control completo de sí mismo. Él no podía parar,


aunque hubiera querido, y ahora no quería. Él y su lobo eran una sola
mente en ese momento, y todo lo que cualquiera de ellos quería era
follar y reclamar lo que era legítimamente suyo. 32
Suyo, Bentley era suyo y de nadie más, y Stan iba a hacer todo lo
posible para sacar al dragón de este infierno y darle la vida que se
merecía.
Stan podría haber superado la lujuria animal y la urgencia, pero él
todavía tenía el control suficiente para saber que no debería agarrar
los brazos de Bentley. Uno de ellos resultó herido, gracias a él, y Stan
tenía que ser suave. O, tan suave como su lado animal le permitiera.
Tomó los hombros de Bentley y empujó su espalda contra la base
pesada del árbol en el que el dragón había estado sentado, dándose
placer a sí mismo sólo unos minutos antes.
―¡Mph! – dijo Bentley, pero entonces llegó arriba y agarrando en la
parte posterior del cuello de Stan y su hombro. Su brazo lesionado era
el que no llegaba al cuello de Stan.
Dios, voy a arrancarle la piel a tiras a Balin por obligar a Bentley a
usar un poder tan terrible.
Bentley seguro que sabía besar, sin embargo. En todo caso, fue la
forma en que el chico le devolvió el beso, presionando sus labios contra
los de Stan y con entusiasmo acarició su lengua contra la de Stan
haciéndole olvidar todo pensamiento de venganza contra el otro Alfa.
Y los ruidos que hacía. Dios, eran tan dulces, que el pene de Stan
pulsaba como si él estuviera ya dentro del joven, empujando en él,
reclamándolo.
Stan se apartó de su beso e inmediatamente cayó de rodillas.
―¿Qué estás haciendo? – le preguntó Bentley, pero luego se
estremeció y suspiró cuando Stan presionó su lengua contra el semen
seco que todavía estaba en el estómago del chico.
Las manos de Bentley inmediatamente alcanzaron el pelo de Stan y
le agarró firmemente. Él gimió y se estremeció, y Stan estaba
dispuesto a apostar que no mucha gente le había dado una mamada
antes.
―Sabes tan dulce, joder – dijo Stan y lamió al chico limpiándole, 33
deleitándose en el conocimiento de que ahora la semilla de Bentley
estaría dentro de él, justo antes de que él pusiera su semilla en el
muchacho – Podría hacer esto durante todo el puto día.
―Uh huh – dijo Bentley.
Stan tuvo que mirar al chico sólo para ver lo que estaba sucediendo
con él. Bentley estaba mirando para arriba en el dosel de ramas y
hojas por encima de su cabeza. Sus ojos estaban abiertos como platos,
pero vidriosos.
Sí, él definitivamente está disfrutándolo... Aún puedo mejorarlo.
Él tiró hacia abajo de la cintura floja de los holgados pantalones
cortos que el dragón llevaba, exponiendo su dura polla.
Stan siempre había pensado que los dragones no tenían el vigor
sexual que tenían los hombres lobo. Tal vez simplemente estaba
cachondo por estar tan cerca de su compañero.
Afortunados ellos.
Aún, con cada pulgada de carne que Stan expuso, reveló cicatrices
más largas, más líneas en la piel de Bentley que eran pruebas de que
le habían arrancado sus escamas.
Los pliegues profundos estaban en su vientre, su pecho y había
incluso algunos dispersos alrededor de sus piernas, pero ninguno
estuvo cerca de su área privada, por lo que Stan estaba agradecido.
Que le arrancaran escamas de ahí tenía que ser doloroso, él no
podía imaginar lo horriblemente doloroso que tenía que ser que las
arrancaran de su pene o sus testículos.
¿Los Dragones tienen escamas en esa parte de su cuerpo?
Supuso que ahora iba a descubrirlo, teniendo en cuenta que estaba
acoplado con este Dragón.
Bentley miró hacia abajo con expectación, y con la cara de Stan tan
cerca de su polla, estaba claro lo que quería el chico.
Su rostro estaba sonrosado, y había levantado sus manos sobre su
boca, como para silenciar cualquier ruido que pudiera hacer, Stan
dudaba de que el chico tuviera el coraje de expresar sus deseos.
―No tienes que cubrirte la boca – dijo Stan, y él envolvió sus dedos 34
alrededor de la base pesada del pene de Bentley, acariciándolo una
vez y luego dos veces, aunque siempre manteniendo sus ojos en el
muchacho.
Bentley no retiró sus manos. Sólo movió la cabeza.
―Vamos, puedes hablar conmigo – dijo Stan, todavía tranquilo,
moviendo su mano. El eje estaba todavía suave y algo resbaladizo, de
lo que Bentley se había estado echando antes. Debía haber traído algo
con él para mejorarlo. Una crema o un lubricante, que era una buena
cosa ya que Stan no había pensado hacer algo como eso en absoluto.
Bentley quitó sus manos, pero sólo el tiempo suficiente para
responder brevemente.
―Nadie debe oírnos – dijo, y luego él puso sus manos sobre su boca
de nuevo.
Sus mejillas se pusieron aún más rojas.
Aunque no era el mejor plan, Stan no podía racionalizarlo en su
mente. A él no le importaba si alguien les escuchaba. Aunque esto era
algo peligroso para él, su parte de lobo estaba con casi todo su control,
y deseó que todos en esta Manada supieran que estaba tomando a
Bentley.
Él solo sonrió a su compañero, se inclinó y presionó sus labios en la
cabeza de la polla de Bentley. Besando y lamiendo, haciendo que su
compañero temblara y gimiera bajo sus manos.
Bentley podría mantener sus manos allí si eso era lo que quería.
Fue sólo un desafío para Stan conseguir ser tan fuerte como el hombre
que realmente quería ser. Bentley inmediatamente empujó sus
caderas hacia adelante cuando Stan hundió su boca alrededor de la
corona hinchada y, a continuación, el eje del pene de Bentley.
Como Stan predijo, una de las manos de Bentley salió de su boca
para presionar contra la parte posterior de la cabeza de Stan,
empujarlo hacia abajo más lejos y más lejos, hasta que Stan sentía la
cabeza de la polla de Bentley tocando la parte posterior de su 35
garganta, justo donde él quería que fuese.
Él gimió, utilizando las vibraciones a su ventaja y la otra mano de
Bentley salió de su boca para bajar y agarrar el cabello de Stan, y él
gimió larga y ruidosamente hacia el cielo.
Eso fue exactamente lo que Stan quería de él, y movió su cabeza,
meneó hacia atrás y hacia adelante, dando a su compañero todo lo que
merecía tener. Mucho placer y mucho más.
Eso es, nunca nadie va a hacerte sentir tan bien como yo. Soy el
único que siempre vas a tener otra vez.
Con su lado animal completamente al mando, la lujuria que corría a
través de él y el deseo de hacer esto, Stan se encontró siendo capaz de
ir más de lo que normalmente iría. Su mandíbula no se contrajo de
dolor, y él no sintió que se ahogaba cuando se hundió abajo tomando
toda la polla de Bentley. Fue como si hubiera nacido para tomar a este
chico, y tal vez lo fue, porque en ese momento no había nadie en el
mundo con más talento para hacerlo.
―S-Stan, voy a, me... me corro, me corro – dijo Bentley.
Eso fue exactamente lo que quería. Quería el sabor de la semilla de
Bentley en él una vez más, quería tragar la esencia del chico para que
fuera siempre una parte de él.
Él no iba a parar, y cuando Bentley gimió en voz alta, su polla se
hinchó dentro de la boca de Stan cuando caliente semen salpicó
adentro, Stan gimió tragándolo todo.
Y aun cuando Bentley estaba jadeando en busca de aire, sus
músculos estaban ya relajados y su cuerpo estaba cerca de
desplomarse sobre Stan, su polla seguía dura. Stan tuvo que alejarse
y mirar al muchacho.
―¿Ves? Es bueno hacer algo de ruido.
Las mejillas de Bentley se ruborizaron de un tono más oscuro de
rojo. Estaba monísimo.
―¿Qué pasa si alguien nos oyó?
―A lidiar con ellos – dijo y luego miró de vuelta al pene de Bentley. 36
Le tocó, y saltó en su mano – Después de que haya cuidado de ti.
―Esto nunca me había pasado antes – dijo Bentley rápidamente,
sacudiendo la cabeza – Quiero decir, he tenido muchas erecciones,
pero nunca tan seguidas.
―Creo que tienes una resistencia mayor a la media – dijo Stan –
¿Qué estabas usando para lubricar tu pene?
―Por... ¿Qué quieres decir...?
Stan asintió, todavía acariciando la polla de su compañero. Estaba
bastante seguro de que Bentley no podía correrse tan rápido la
próxima vez que sintiera la necesidad, no ahora que él tuvo dos
orgasmos tan seguidos, pero no había forma de estar seguro en este
momento, así que Stan pensó que era mejor tomar las cosas lentas y
constantes.
Bentley rápidamente se agachó y agarró los pantalones cortos que
estaban alrededor de sus tobillos. Él agarró sus bolsillos, buscando,
hasta que finalmente encontró lo que buscaba y se lo entregó a Stan.
Era apenas una pequeña botella de crema de manos. La clase de
tamaño viaje que podía comprarse en cualquier farmacia.
Serviría por ahora.
―Date la vuelta – dijo Stan, poniéndose de pie, y trabajó
rápidamente en el cinturón y la bragueta de sus propios pantalones
vaqueros.
―Oh… está bien – dijo Bentley, e hizo como le dijeron.
Joder, no suena precisamente ansioso.
Stan se puso detrás de él, y él puso sus brazos alrededor de la
cintura del chico, abrazándolo contra su pecho.
―Te prometo que la próxima vez que lo hagamos, voy a hacerlo bien.
Te traeré flores y velas… y seré romántico, y no lo haremos rápido y al
aire libre.
―Está bien, sé que a los lobos os gusta el sexo al aire libre – dijo
Bentley con un hilo voz. 37
El corazón de Stan se agrietó un poco por él.
―Pero a los dragones no tanto, y si vas a ser mi pareja, voy a
tratarte bien. Eso significa que te daré lo que anhelas y necesitas,
también. ¿Has entendido?
Bentley continuó temblando, y él asintió con la cabeza. Stan creyó
incluso oír un pequeño resoplido, pero el hombre sonreía cuando él
giró su cabeza.
Stan tuvo que inclinarse y colocar otro beso en esa boca hermosa.
Bentley inmediatamente abrió sus labios para que su lengua pudiera
entrar.
―Mmm – dijo Bentley, más de esos pequeños ruidos maravillosos a
los que Stan se estaba haciendo cada vez más adicto. Joder, este joven
era demasiado hermoso, precioso como una obra de arte, incluso con
sus cicatrices.
―No te muevas – dijo Stan cuando se apartó del muchacho, y luego
rápidamente abrió la botella pequeña de crema y vertió un poco en su
mano. Esto iba a tener que servir.
Frotándola en los dedos y luego extendió las mejillas del culo de
Bentley, exponiendo su roseta. Estaba apretado. Oh, joder, Stan ya
notaba cómo de ceñido que iba a estar.
Dejó que sus dedos masajearan sobre el agujero de Bentley, como si
estuviera tratando de frotar la crema en la piel alrededor. No, él sólo
quería asegurarse de que esto iba a ser tan suave como fuera posible
para él.
Hostia, sus estúpidas manos estaban temblando. Stan iba a perder
la maldita cabeza porque él apenas podía mantener a su lobo saltando
y golpeando justo en el otro hombre. Estaba tan desesperado por
empujar su polla en el culo de Bentley que él iba a lastimar al chico si
no lo tomaba suavemente.
Pero por la forma en que Bentley gimió y tembló, sobre todo cuando
Stan finalmente empujó dos dedos en su apretada entrada, fue casi
suficiente para hacer que se corriera allí mismo. 38
Y aún no había tocado su polla todavía.
―¿Te gusta esto? – Preguntó Stan. Tenía que seguir hablando. Un
lobo no podía hablar, cuanto más hablara Stan, más podría
mantenerse al mando de sí mismo y evitar que su mente racional
tomara el asiento trasero para dar el control al animal dentro de él.
Bentley asintió con la cabeza, sus ojos cerrados en absoluto placer.
―S-sí – La voz de Bentley fue saliendo en bocanadas de aire sin
aliento. Estaba jadeando y teniendo algunos problemas para
conseguir hablar, pero lo estaba haciendo.
―Bien – dijo Stan, y sólo entonces se dio cuenta de que su voz
estaba haciendo lo mismo mientras aumentaba su ritmo cardíaco.
Sólo tenía dos dedos dentro del culo de Bentley, pero tendría que ser
suficiente. Él no podía esperar más.
―Joder, lo siento… Tengo que hacer esto ahora – dijo.
Stan agarró su gran polla por la base, y eso fue suficiente para
enviar una sacudida de placer a través de él. Tuvo que morder su
labio inferior para contener el gemido que quería liberar.
Eso no era nada comparado con la fiebre de éxtasis que onduló a
través de su cuerpo cuando la corona de su polla tocó la estrella rosa
de Bentley, y luego empujó contra el anillo de músculo.
―Empuja hacia fuera, empuja hacia fuera – dijo Stan.
Bentley gimió, pero hizo como le dijeron, y sólo así, Stan estuvo
dentro. Oh joder, la cabeza de su polla pasó a través del anillo de
músculos y entonces él se hundió dentro del cuerpo caliente de
Bentley.
Su lobo interior aulló.
El cuerpo entero de Bentley se tensó como una cuerda de violín, y
permaneció de esa manera incluso después de que Stan lo penetrara
hasta las bolas dentro del chico, todo lo que podía ir.
Se recordó a sí mismo ser suave, y besó los hombros de Bentley y
acarició sus brazos, teniendo cuidado de la lesión que Bentley había
tomado de él.
―Está casi hecho – dijo – Te sentirás mejor cuando te relajes. 39
―¡Me duele! – dijo Bentley a través de sus dientes.
Él realmente sonaba como si le doliera. No debía haber hecho esto
muy a menudo.
Hostias, ¿y si no lo ha hecho nunca?
Hubiera sido increíble y terrible al mismo tiempo. A Stan le
encantaba la idea de ser el primer y único amante que tendría alguna
vez su compañero, pero al mismo tiempo, esta no era la manera
correcta para que alguien perdiera su virginidad.
Stan no podía hacer nada al respecto ahora excepto seguir
acariciándole y consolando a su compañero. Alcanzó alrededor y
suavemente tomó la polla de Bentley en su mano. Estaba medio dura.
Él realmente debía estar sufriendo si había perdido la mayor parte de
su erección.
―Trata de relajarte – dijo Stan – Te prometo que no me moveré
hasta que lo hagas.
Probablemente lo mataría tener que mantener esa promesa, sobre
todo ahora cuando sintió que él podría morirse si no se movía, pero
mantendría la promesa sin importar que le pasara.
―Respira profundamente y deja que tu cuerpo se relaje. Todo estará
bien – dijo Stan.
Bentley asintió, e hizo como le dijeron.
Él tomó una respiración profunda por la boca y luego intentó
relajarse. Tardó un minuto más o menos, el minuto más largo de la
vida de Stan, pero finalmente, Bentley dejó escapar un suspiro, su
cuerpo se relajó y los dientes ya no estaban apretados.
―Se siente... se siente mejor – dijo Bentley.
―Se pondrá aún mejor – respondió Stan e interiormente agradeció a
Dios que por fin podía empezar a moverse.
Con Bentley ya no luchando contra la intrusión que estaba dentro
de él, Stan estaba libre de mover sus caderas hacia atrás y luego
avanzar. Esto no iba a ser un polvo rápido, no cuando Bentley era
claramente tan nuevo en esto, pero era todavía maravilloso, ser capaz
de moverse lentamente. 40
Stan mantuvo sus empujes superficiales. Cuando él tiró hacia atrás
sus caderas, su polla no se movió más de un centímetro dentro y fuera
del cuerpo de Bentley. Su piel no golpeaba una contra la otra, y no era
sexo duro y salvaje. Estaban haciendo el amor.
Incluso parecía que el animal salvaje dentro de su cabeza sabía
cuándo ceder y dejar que una naturaleza más apacible asumiera el
mando.
El pene de Bentley, que Stan todavía sostenía en su mano, comenzó
a endurecerse. Bentley lanzó pequeños gemidos cuando su placer
comenzó a construirse y Stan sabía exactamente cómo el chico se
sentía porque podía sentir exactamente lo mismo.
Era una construcción lenta, del tipo que rara vez pudo disfrutar ya
que el sexo era siempre algo que parecía apresurado, especialmente
con él. Esto era maravilloso, y permitió a su cuerpo subir más alto,
más intenso de lo que había sido nunca.
―¿Estás bien? – Preguntó Stan.
Los ojos de Bentley estaban cerrados, y parecía que estaba en un
mundo totalmente distinto a cuando él estaba en la cima del árbol.
Incluso empezó a empujar lentamente sus caderas contra los empujes
de Stan.
―Sí – dijo.
―Esto significa que eres mío – dijo Stan, se inclinó y presionó su
boca alrededor del oído de Bentley. Sus cuerpos producían tanto calor
que era casi insoportable, pero Stan lo sujetó más cerca – Nadie tiene
permitido tenerte otra vez. Eres mío.
―Vale – replicó Bentley.
No era exactamente lo Stan pensaba que iba a oír, pero funcionaría.
Él sólo tenía que dejar que su dragón supiera lo que esto realmente
significaba, porque él estaba empezando a tener la sensación de que
Bentley no le creyó, o simplemente no entendía completamente lo que
Stan había estado diciendo cuando dijo que iba a reclamarle como
compañero.
Bentley giró su cabeza, y cuando aquellos bonitos ojos verdes 41
miraron los labios de Stan, fue la única invitación que necesitaba para
inclinarse y tomar esa dulce boca una vez más.
El placer continuaba creciendo y Stan se obligó a no ir más rápido,
para no empujar sus cuerpos más duro de lo que tenían que ir, pero la
acumulación de placer dentro de él se volvió más fuerte y mucho más
sensible, todo, sin ninguna ayuda de él.
Soltó el pene de Bentley, disfrutando el quejido decepcionado que el
chico dejó escapar en la boca de Stan, pero entonces él gimió
nuevamente cuando Stan dejó sus manos moverse hacia arriba y
debajo de la camiseta holgada que Bentley todavía llevaba, y encontró
los pezones del joven.
Bentley saltó y resistió en el toque, empujándose a sí mismo más
duro contra la polla de Stan sin significado, y entonces él gimió aún
más que antes.
Ahora era como el animal salvaje que no podía domar porque él iba
a correrse otra vez, gimiendo y mientras Stan acariciaba su próstata
con su polla y pellizcaba sus pezones.
En su urgencia por llegar al orgasmo, Bentley apartó su boca del
beso de Stan mientras presionaba su cara contra el tronco duro y
luego continuó gimiendo y gritando.
―¡Oh joder! ¡Oh Dios mío, sí!
―Joder sí, córrete para mí – dijo Stan, y gimió cuando el canal de
Bentley le apretó tan firmemente que él no pudo contenerse más. Le
dolía, pero también era el mejor tipo de dolor y placer que podría
haber en la historia del mundo, porque entonces él se corrió con todas
sus fuerzas dentro de su compañero.
Tuvo que liberar los pezones de Bentley y poner sus manos sobre el
árbol igual que su compañero estaba haciendo, porque sus garras
estaban empezando a salir y no quería arañarlo accidentalmente.
Sus garras se clavaron en la corteza, dejando cicatrices en el árbol
mismo mientras gruñó y gimió.
Se quedó sin aliento cuando terminó, drenándose hasta no había
nada más que pudiera dar. Se derrumbó contra la espalda de su 42
compañero y luego escuchó su adorable risita.
Nunca había pensado que una risita sería adorable, y menos
escuchándola de otro hombre.
―¿Qué es tan gracioso? – Preguntó Stan.
―Tu piel me hace cosquillas – contestó él.
―¿Qué? – Stan se miró a sí mismo, y mientras estaba todavía en su
mayoría vestido, pelos de lobo habían brotado de sus brazos y piernas,
y ahora estaban presionando contra la piel de Bentley y la parte
trasera de sus muslos, en lo que era muy probable lo que le estaba
haciendo cosquillas.
Stan se rió entre dientes y se apartó de su compañero. Parecía que
su lobo había salido un poco después de todo.
Cuando Stan besó a su compañero y ambos se ayudaron uno al otro
con sus ropas, él controló a su lobo interior. Iba a preguntar si había
un arroyo o un estanque donde limpiarse y esperar prevenir que Balin
y su Manada se enteraran de lo que había pasado, cuando el lobo
gigante llamado Pinky, junto con dos otros lobos, se presentaron.
Stan se congeló, y Bentley ya no estaba sonriendo mientras miraba
a los tres lobos frente a él.
―El Alfa quiere verte – Pinky dijo a Bentley – Ahora mismo.
Bentley tragó duro, y sólo consiguió un paso antes de que Stan
cogiera su mano deteniéndole.
―¿Qué quiere Balin de él? – preguntó.
A Stan no le gustaba el tono que Pinky había utilizado. Casi sonaba
como si Bentley estaba a punto de ser castigado. Podía estar
equivocado.
Y será mejor que esté equivocado.
―Se te advirtió que permanecieras lejos de él. Balin va a querer
verle después de que te lo follaras.
―Después… – tardó menos de un segundo en entender el significado
de esas palabras – ¡Malditos cabrones de mierda! ¿Nos estuvisteis
viéndonos tener sexo todo el tiempo? 43
Bentley gimió y agachó su cabeza aún más. Estaba claramente
avergonzado, cuando él no tenía ninguna razón para estarlo.
Sin embargo, estos tres idiotas habían estado observando cómo Stan
reclamaba a su compañero. Claramente uno de ellos había ido a
contárselo a Balin, o le habían llamado. De cualquier manera, Stan a
no le gustaba esto ni una pizca.
―No es asunto tuyo – dijo Pinky, y entonces él miró a Bentley – Ven
aquí ahora mismo.
―Lo siento mucho, tengo que ir – dijo Bentley.
Todo rastro de su alegría por su reciente orgasmo se había ido, como
si nunca hubiese estado allí, y cuando Bentley extrajo suavemente la
mano de la mano de Stan, sintió romperse su puto corazón en pedazos.
Ellos no sólo abusan de Bentley, le han hecho creer que tiene que
permitirlo.
Bentley caminó directamente hacia Pinky, sin encontrarse ni una
vez con su mirada, y esperó simplemente mientras el hombre más
grande le miraba por encima del hombro.
Si él pusiera una mano sobre Bentley, Stan se volvería loco y
atacaría.
Como le toque un solo pelo me lo cargo, aunque eso me mate.
Pinky no le tocó. La mirada parecía más destinada a intimidar que
a cualquier otra cosa, y finalmente inclinó la cabeza.
―Ve delante, largo de aquí – dijo.
Bentley obedeció inmediatamente, como si los árboles a su
alrededor estuvieran en llamas. Miró brevemente hacia atrás, y Stan
podía ver la preocupación en sus ojos antes de que volviera la cabeza
para ver por dónde iba y luego desapareció a través de los arbustos.
Stan odiaba que estuviera fuera de su vista. Odiaba que fuera a
cualquier sitio en el que Stan no podía protegerlo, y despreciaba el
hecho de que Bentley estuviera tan asustado de la Manada, que él
estaba ayudando demasiado. Sus escamas y su poder. Se estaba
sintiendo enfermo. 44
―Mira, todo esto es culpa mía, ¿vale? – dijo Stan – Él no se ha
tirado a mis brazos, yo he ido a por él. Así que llama a Balin y dile que
soy yo a quién debe castigar.
―Vas a ser castigado – dijo Pinky, y luego asintió a sus amigos, que
se adelantaron, destrozando sus ropas cuando el pelo empezó a brotar
sobre sus cuerpos.
Stan se tensó inmediatamente, luego gruñó y empezó a destrozar su
ropa también.
―Ven a por mí, capullo – dijo, dejando que su lobo saliera a jugar,
cayendo abajo a cuatro patas cuando él gruñó y enfrentó a los dos
lobos que lo rodearon.
Si estos chicos querían tanto patearle el culo, iban a tener que
ganarse ese privilegio.
Capítulo cinco

―Le dejaste que te tocara – dijo Balin y luego sonó otro crack
retumbó en la sala, y la mejilla de Bentley que había escocido un
medio segundo antes ahora estaba cuando Balin lo abofeteó con más
fuerza.
Bentley odiaba ser golpeado de esa manera. Odiaba cuando era 45
castigado. Estaba avergonzado de sí mismo porque Balin quería que
sintiera vergüenza, pero al mismo tiempo estaba cabreado. ¡No he
hecho nada malo!
―Los otros lobos en la Manada toman amantes todo el tiempo – dijo
suavemente.
―¿Qué dijiste? – preguntó Balin, y el hombre dejó de caminar
alrededor en la oficina donde se hizo cargo del negocio de su Manada,
impuestos, límites de propiedad y esas cosas, pero como de costumbre,
estaba hecha un completo caos, parecía una leonera. Balin no sabía
mucho sobre papeleo o decoración, y había papeles por todo el
escritorio, el suelo y encima de los archivadores, en vez de dentro de
ellos, donde pertenecían.
―Nada – dijo Bentley rápidamente.
Balin le gruñó, pero él no lo mencionó otra vez. Él continuó su ritmo
alrededor de su oficina.
―¿Qué te he dicho sobre otros lobos? – preguntó.
―Que son... – Bentley arrastró las palabras. Él no podía decirlo. Él
no pudo terminar esa frase cuando supo que Stan no era así.
―¿Qué son? – preguntó Balin y se apoderó de la barbilla de Bentley,
apretando con fuerza, y le obligó levantar la cabeza y mirarle a los
ojos. Como si todavía fuera un niño o algo así – Termina la frase.
Bentley tragó.
―Son territoriales, toman lo que quieren sin preguntar, y raptan a
la gente de sus propias Manadas para utilizarlos para sus propios
beneficios.
Balin asintió con la cabeza.
―Eso es – dijo, y entonces sus ojos se suavizaron. Su mano en el
mentón de Bentley pasó de dura a suave, y puso sus manos sobre los
hombros de Bentley – No estoy haciendo esto para hacerte sentir mal.
Tienes que saberlo. Pero no conoces a nadie fuera de este Manada, y si
intenta sacarte de aquí, puede hacer a todo tipo de cosas sin tener que
dar ninguna explicación.
―Dijo que no me quería por mis escamas o mi poder – dijo Bentley – 46
Me dijo que no tendría que dar ninguna de mis escamas o curar a
nadie nunca más.
Eso fue claramente lo peor para decir al Alfa, porque los ojos de
Balin inmediatamente se pusieron rojos, y dejó que sus manos se
deslizaran de los hombros de Bentley.
―No te gusta ayudar a tu Manada, contribuyendo, ¿verdad?
―¡No! – dijo Bentley – ¡Eso no es lo que quise decir!
Balin actuó como si no hubiera oído una palabra que hubiera venido
de su boca.
―Ahora escúchame y escúchame bien. No eres nada especial, ¿me
entiendes? Todo el mundo en la Manada tiene un trabajo que hacer y
este es el tuyo, y si no te gusta contribuir a ayudar a poner comida en
la mesa para que los cachorros puedan comer, entonces no sé por qué
me molesté en darte un hogar durante todos estos años.
La barbilla de Bentley tembló, y ahora se sintió como un niño. Balin
no podría haber hecho que se sintiera peor, ni aunque lo hubiera
hecho a propósito. De hecho, Bentley hubiera preferido que el hombre
le hubiera vuelto a abofetear. Habría sido mejor que oír las palabras
que salían de la boca de su Alfa ahora.
―Lo siento mucho, no quise decir nada de eso – dijo Bentley.
―Nos dijiste que te dolía arrancar tus escamas, por lo que tratamos
de tomarlas sólo cuando las necesitamos.
―¿Necesitas comprar un camión nuevo? – le preguntó Bentley.
Entonces él consiguió una bofetada y un montón de gritos sobre
cómo el camión era necesario, cuando Bentley sabía perfectamente
todo el trabajo pesado que debían hacer cuando salieron los otros
Alfas para hacer trabajillos para traer dinero.
Al final del discurso, Bentley se sentía como un gilipollas ingrato, y
quería que le tragara la tierra y desaparecer del mapa.
―Vale, si quieres irte lejos con un Alfa que no conoces, que te usará
y luego te tirará a la basura. No dejes que te detenga – dijo Balin.
Bentley parpadeó. 47
―¿D-de verdad?
Balin se detuvo justo frente a él, y pareció más ofendido que nunca.
―No pareces demasiado afligido al respecto.
―Perdón – dijo Bentley, y apartó la mirada lejos de los ojos rojos
llenos de ira de su Alfa. Sostuvo su brazo, que todavía le dolía y latía
del dolor que había tomado de Stan. Casi dio la bienvenida al dolor.
Por primera vez en su vida, fue un recordatorio de otra cosa, alguien
que quería ver, y no del hecho de que constantemente estaba haciendo
cosas como está a sí mismo.
―Él es un lobo, tú eres un dragón. Tienes que ver que te está
utilizando – dijo Balin.
―Dijo que era suyo – respondió Bentley – Él me quiere para que sea
su compañero.
―¡¿Y tú te crees esa mierda?!
Tampoco tienes que decirlo como si fuera la cosa más atroz que
jamás has oído en tu vida.
―Tengo veinte años – contestó Bentley – ¿No soy yo quién debe
decidir estas cosas?
Todos los demás lo hicieron y por lo que sabía Bentley, no les
gritaron o les golpearon. No lo entendía en lo más mínimo.
Balin estuvo en silencio varios segundos y cuanto más tranquilo se
quedaba, más se preocupaba Bentley de que estaba a punto de perder
la calma, como la calma que precede a la tormenta.
―Bien, voy a hacer un trato contigo – dijo Balin.
Bentley miró a los ojos del Alfa. Ya no estaban rojos ni llenos de ira.
―¿Un trato?
Balin cruzó sus brazos, pero continuó mirando hacia abajo a Bentley
como si fuera el tonto más grande del mundo.
―Sí, un trato. No me convence que Stan Abbot no te mintiera sobre
todo el apareamiento solo para poder abrirte de piernas.
Bentley se encogía en esas palabras. Eran unas palabras demasiado
sórdidas para describir algo que se sintió tan bien. 48
―El no hizo eso – dijo.
―¿Ah no? ¿Te mordió?
―¿Cómo que si me mordió? – le preguntó Bentley.
Balin sonrió y meneó la cabeza.
―¿Ves? Ni siquiera sabes los conceptos básicos sobre los hábitos de
apareamiento de los hombres lobo. Supuestamente tiene que morderte
en el lado del cuello, donde el cuello se une con el hombro – dijo, y
luego agarró a Bentley por la camiseta y tiró de él, acercándolo. Él
estiró el cuello de algodón gris para ver por sí mismo que no había
ninguna herida allí – Veo que no te mordió.
¿Un mordisco me convierte en su compañero?
Bentley había visto un montón de hombres lobo en esta Manada
caminando con cicatrices en esa parte de sus cuerpos. Él las había
visto, pero asumió que llevaban esas cicatrices por pelearse y nada
más.
―No sabía lo que eran esos mordiscos – dijo Bentley.
―Nunca hubo una razón para decírtelo. Ninguno de los lobos aquí
querría a un dragón como compañero, por lo que no es algo que había
que explicarte cuando tuvimos la charla de las flores y las abejas.
Bentley podía recordar todavía esa conversación, y había sido
humillante para los dos.
―Supongo que no – dijo.
Balin era como un padre para él, lo más cercano que tenía a una
familia ya que su Clan había atacado este lugar y fue destruido. Balin
se lo había llevado, lo alimentó, educó y vistió, y Bentley estaba
actuando como un niño teniendo una pataleta.
Pero entonces recordó algo, y él no podía sacar el pensamiento de su
cabeza hasta que se derramó de su boca.
―¡Pinky, Freddy y Mike estaban allí!
―¿Qué? – preguntó Balin, frunciendo el ceño.
Bentley asintió con la cabeza.
―Ellos nos encontraron. ¡Tal vez él me habría mordido si ellos no
nos hubieran interrumpido! 49
Balin sonrió, y no era la sonrisa de cuando él estaba cabreado y
hacía un mal trabajo en esconderlo. Era genuina.
―Me alegro de que hayas sacado el tema, muchacho, porque eso es
en realidad parte de mi trato.
Bentley parpadeó, sin entender nada en absoluto.
―¿Lo es?
―Absolutamente – respondió Balin – Si él quiere ser tu pareja,
entonces le doy la oportunidad de probarlo. Os doy una hora a solas,
totalmente ininterrumpida. Si te muerde en ese tiempo, entonces
puedes irte con él.
El corazón de Bentley se aceleró, pero sólo por medio segundo antes
de que la expresión de Balin se volviera ceñuda.
―Pero déjame decirte ahora, y es mejor que me escuches bien – dijo
Balin, poniendo su mano en el hombro de Bentley – Si él te toma, es
mejor que sepas que no podrás volver aquí.
―Yo... ¿Qué? ¿Por qué? – le preguntó Bentley, y ahora el
pensamiento de nunca ver a Balin o Gretchen o incluso los otros lobos
de la Manada que tienden a ignorarlo, le dejó muerto de miedo. Esto
era todo lo que conocía.
―Vas a tener el olor de un lobo de otra Manada en ti. El hecho de
que tienes su olor por todo tu cuerpo ahora está haciendo que mi
propio lobo se ponga completamente territorial. Yo puedo mantenerle
a raya porque eres como un hijo para mí, y te quiero más que nada en
el mundo entero. ¿Pero el resto de la Manada? No tienen ese mismo
apego emocional que yo.
―Pero... pero... – Bentley no podía pensar. Él casi no podía respirar.
Intentó pensar si cualquiera de los otros Shifter que se habían
acoplado en diversas Manadas había regresado, y algunas imágenes
estallaron en su mente.
Él se dirigió hasta Balin, que apenas movió la cabeza.
―¿Cuántas veces tengo que decirte que no es lo mismo? Eres un
dragón. Eran lobos. No se aplican las mismas reglas. ¿Por qué crees
que sólo un lobo en un momento viene a este Manada para las 50
reuniones? A los Lobos no les gusta cuando los otros lobos están en su
territorio.
―Pero eso... eso no es justo – dijo Bentley. Sentía frío, y puso sus
brazos alrededor de él para alejar el frío. ¡Se estaba volviendo loco!
―Sé que no lo es – dijo Balin, y entonces su mano se dirigió al pelo
de Bentley en una caricia suave, como se acaricia a un animal de
compañía – Así que, si realmente quieres ir con él, emparejarte con él,
entonces vas a dejar atrás a las personas que te quieren, que te han
criado, por alguien que es relativamente un desconocido.
Algo acerca de esto no estaba bien, y todo lo que podía sentir
Bentley era que estaba totalmente y absolutamente incómodo sobre
todo el asunto, pero también triste.
Balin estaba en lo cierto. Estas fueron las personas que lo habían
criado. Lo habían cuidado cuando pudieron haberlo matado después
de que su Clan les atacara, y ahora él estaba considerando
honestamente darles la espalda.
Pero... Stan...
―Yo... Balin le creo cuando dice que somos compañeros. Nunca he
sentido esto antes. Es fuerte. No lo conozco, pero te juro que ya lo amo.
Allí, él dijo las palabras. Ahora sólo tenía que esperar y ver cómo
reaccionaba Balin. Los labios de Balin se adelgazaron, y él suspiró.
―Bien, si eso es lo que quieres.
Lo dijo tan casualmente, como si no le importara en absoluto que
Bentley entrara en pánico. Se acercó y agarró la camisa de Balin,
desesperado por hacerle entrar en razón.
―¡No es porque quiera irme! ¡No quiero irme! Pero no puedo
evitarlo. ¡Necesito estar con él!
Si Balin fue capaz de sostener a su lobo lo suficiente para que no se
volviera loco porque olía a Bentley como un miembro de una Manada
diferente, entonces quizás sería suficiente.
Podría venir de visita de vez en cuando. ¿Sería Gretchen capaz de
sujetar a su lobo?
Ella no se había convertido en su lobo en tanto tiempo que parecía 51
que tendría el control total sobre su naturaleza animal. Bentley no
tendría nada de qué preocuparse cuando se trataba de ella, no es que
él pudiera preguntarle a Balin.
―Sé que no puedes evitarlo, hijo, no te preocupes – dijo Balin, y
luego él tiró finalmente de Bentley más cerca para un abrazo, algo que
Bentley realmente necesitaba en ese momento. Balin dio unas
palmaditas en su espalda y su cabello como si fuera todavía una cría y
eso era algo que a Bentley le gustaba. Lo calmó, le recordó que Balin
lo quería y cuidó de él.
―Vamos a hacer esto, sin embargo. Recuerda, si es tu pareja,
entonces no tienes mucha opción en este sentido, ¿verdad?
Bentley asintió con la cabeza. Balin le apartó lejos de él, mucho
antes de que Bentley se hubiera empapado lo suficiente del afecto que
Balin raramente le dio.
―Así que, esto es lo que vamos a hacer. Sólo quiero comprobar que
él no se está aprovechando de ti. Nunca has estado enamorado antes,
y él es un hombre lobo que dice estar acoplado con un dragón. Eso no
es exactamente normal, así que vamos a hacer lo que dije antes.
Tiempo ininterrumpido para que te muerda en el hombro. Voy a
traerlo aquí y hablas con él acerca de esto. Si te muerde, entonces
sabrás que él no estaba tratando de conseguir tus escamas.
―No las quiere – dijo Bentley, sacudiendo la cabeza rápidamente. A
pesar de todo, él no pudo evitar sonreír en el pensamiento de obtener
una cicatriz de apareamiento de Stan.
Balin no había terminado, sin embargo. Él levantó sus manos, como
convocando paciencia.
―Pero si él no te muerde, no quiere aparearse contigo, entonces vas
a tener tu respuesta, y yo no quiero que te rompa el corazón cuando
resulte que no quiere hacerlo. ¿Entiendes? Te lo estoy advirtiendo
ahora mismo.
―No será así – dijo Bentley, y su entusiasmo estaba burbujeando
otra vez – Y siempre puedes venir a visitarme cuando me acople con
él. Tú mismo has dicho que te puedes contener, por lo no debería ser 52
un problema.
¿Estoy flipando o la vena bajo el ojo de Balin se está haciendo más
grande?
―Tienes razón, ahora vamos, salgamos de aquí. Puedes entrar en la
cabaña de invitados y esperarle. Te lo mandaré pronto después de que
haya tenido unas palabras con él.
―De acuerdo – dijo Bentley, y prácticamente corrió fuera de la
oficina desordenada de Balin en su entusiasmo por llegar a la cabaña
de Stan. Fue tan deprisa que ni siquiera vio las caras de los lobos que
se le quedaban mirando mientras corría.
Dándoles a conocer el olor que había en él. No le importaba. Ni
siquiera le importaba si estaba molestando a sus lobos interiores
hasta el punto de que algunos de ellos estaban luchando por no
atacarlo, porque este iba a ser el mejor día de la vida de Bentley.
Capítulo seis

Stan estaba aún de pie y caminando, cuando él fue empujado en la


oficina de Balin. La oficina de Balin era una auténtica pocilga. Stan se
olvidó por completo del dolor en su cuerpo de las cuchilladas que él
había tomado cuando miró en el caos a su alrededor. 53
¿Qué coño? ¿Este hombre no tiene ningún orgullo en absoluto?
Suficiente orgullo para soportar estar entre el desorden con sus
brazos cruzados y una sonrisa en su cara estirada por lo menos.
―¿Veo que todavía puedes caminar por tus propios pies? – dijo
Balin.
―¿En lugar de que me traigan a rastras? – respondió Stan.
Pinky, que había detrás de él, lo golpeó. Estrellas explotaron
delante de los ojos de Stan, pero él no se quejó. No iba a dar a este
cabrón esa satisfacción.
―Pinky, ya es suficiente – dijo Balin, y entonces él frunció el ceño –
¿Dónde están Freddy y Mike? – Pinky debió de hacer algún gesto
hacia abajo en Stan, porque entonces Balin asintió con la cabeza, sus
ojos se ensancharon un poco – Ya veo – dijo.
Había merecido totalmente la pena la sangre que podía saborear en
su boca, las heridas sobre su cuerpo y el dolor que tomó cada pulgada
de piel que tenía.
―Eres bastante fuerte, ¿no? – dijo Balin.
―Lo bastante fuerte como para derribar a dos de tus hombres
cuando ellos conspiran contra mí. Aún están vivos – añadió, aunque él
no estaba seguro por qué. Balin no era el tipo de Alfa que preguntó
por la salud general de sus soldados.
―Hmm – dijo Balin, y luego se encogió de hombros – ¿Cómo tienes
los putos cojones de ir a mis espaldas y hacer lo que has hecho,
después de que te advirtiera de que no lo hicieras?
―Yo soy su compañero. Él es mío – dijo Stan – Y antes de que le
ordenes algo tan estúpido, como que Pinky me apuñale por la espalda,
ya llamé a mi padre y se lo conté todo. Está de camino y estará aquí
muy pronto. Incluso podría traer a Aris con él. Sabes quién es Aris
Macleod, ¿verdad?
―El Gran Dragón que vive en esa montaña que siempre se disputan
– Balin entrecerró los ojos.
―Sí, él – dijo Stan – No puedo imaginar que vaya a estar demasiado
contento cuando descubra que has estado guardando un dragón como 54
rehén y robando sus escamas.
―Bentley no es ningún rehén aquí – respondió Balin.
―¡Gilipolleces!, yo soy más inteligente que los idiotas que has
enviado para enseñarme una lección – dijo Stan – Le tienes atrapado
aquí y le has lavado la cabeza haciéndole creer que tiene que pagar su
lugar y su comida en su propia prisión con sus escamas y su poder.
Eres un puto degenerado, me das asco.
―De todos modos, él no va salir de aquí. Él no quiere salir de aquí.
―Se viene conmigo – dijo Stan – Y él me quiere porque soy su
compañero. Él lo sabe y puede sentirlo.
―Eh eh, todo lo que sé es que te lo has follado en el bosque, en mi
territorio – dijo Balin, y sus ojos se pusieron rojos.
Stan tomó una respiración profunda y cuadró sus hombros. Ya
había manejado a dos hombres hoy, y él no pensaba que tuviera la
energía para tomar que Balin y Pinky le saltaran encima.
No es que él no trataría de patearles el culo a estos cabrones con
todo lo que tenía por lo que le estaban haciendo a Bentley. Balin relajó
los hombros, y luego el rojo desapareció de sus ojos.
―No importa de todos modos. Ya le he dicho a Bentley que es libre
de irse contigo.
Stan frunció el ceño. Sorpresa corrió a través de él, pero esto
definitivamente era un truco.
―¿Qué hiciste con él? – exigió Stan y podía sentir sus garras y
dientes alargándose, su lobo estaba cada vez más furioso imaginando
todos los castigos terribles que Balin podría haber dado al dragón. ¿Él
lo habrá matado? ¿Balin es el tipo de lobo que prefiere matar a la
gallina de los huevos de oro antes que entregársela a otra Manada, o
incluso a un Clan de dragones donde pertenece?
―No le hice nada. Ese chico es como un hijo para mí – respondió
Balin.
―Sí, claro – el ceño de Stan se profundizó.
―De todas formas – Balin frunció el ceño de vuelta – Antes de 55
seguir con el tema, decía que él podría ir contigo, si me demuestras
que estás acoplado a él.
―Entonces, ¿él está bien? – preguntó Stan.
―Por supuesto sí, le envié a que te esperara en la cabaña de
invitados – respondió Balin – Él te está esperando allí, todo lo que
tienes que hacer es follarlo y morderle, y entonces será tuyo para que
te lo lleves.
―Uh huh, ¿y qué le has dicho de todo esto? – Preguntó Stan. Ni de
coña iba a ser tan simple como este cabrón estaba haciéndolo parecer.
―Nada que no supiera ya – Balin se encogió de hombros – Aunque
él se siente algo desgarrado ante la idea de dejar a su familia y
amigos.
Stan dudaba que Bentley tuviera amigos aquí. No después de las
cosas que Bentley le dijo mientras estaban en el bosque.
Aun así, Balin podría haber puesto todo tipo de cosas en la cabeza
de Bentley. Él podría haberle manipulado para que pensara que Stan
era un terrible Alfa que quería llevarlo lejos de este lugar y no dejarlo
volver nunca.
Ese era el tipo de idea, pero Bentley ni siquiera sabía que estaba
siendo abusado. Balin tenía al dragón creyendo que esto era lo normal
para él.
¿Cómo voy a convencerlo de que es mejor si no vuelve a verles?
―Puedo ver las ruedas girando en tu cabeza – dijo Balin – Te juro
que no hay nada siniestro sucediendo aquí. Te está esperando, y te lo
puedes llevar, después de que lo hayas “tomado”.
―UF, por favor no pongas énfasis en esa palabra. Me estás dando
yuyu – dijo Stan, y recibió otro golpe en la nuca. Se volvió hacia Pinky
– ¡Para ya, coño!
―Pinky – dijo Balin, y cuando Stan miró de vuelta al Alfa, estaba
moviendo la cabeza. Había tenido suficiente.
Pinky dio un paso atrás. Aunque él era más alto que el hombre en
esta asquerosa excusa de oficina, le escuchó claramente.
―Bien, déjame ir y lo haremos. Supongo que no tenemos que tener a 56
la Manada entera mirándonos para asegurarse que esto se está
haciendo, ¿verdad?
Los hombres lobo eran sexuales por naturaleza y no les importaba
alardear sobre ello, no quería decir que Bentley quisiera tener una
audiencia.
―Estoy realmente sorprendido de que preguntes algo como eso –
dijo Balin.
―¿Sorprendido de que cuestione tu integridad? – Preguntó Stan.
―No – dijo Balin – Sólo sorprendido de que tengas los sentimientos
de Bentley en consideración.
―¿Por qué no los tendría? Él es mi compañero – dijo Stan, y no
sabía cuántas veces iba a tener que señalarlo antes de que alguien le
escuchara. Todo lo que estaba haciendo era por Bentley. La única
razón por la que estaba aceptando este estúpido acuerdo era porque
no quería que haya cualquier duda acerca de dónde pertenecía
Bentley cuando el padre de Stan y Aris llegaran aquí.
―Aún estoy debatiéndome sobre cuánta verdad hay en ello – dijo
Balin – Teniendo en cuenta que lo violaste.
―¿Qué? ¡No haría algo tan enfermizo!
Aunque Pinky había recibido la orden de quedarse atrás, el hombre
no tuvo problemas en agarrar el hombro de Stan y sujetarle antes de
que él pudiera levantarse para partirle la cara a Balin. Los ojos de
Balin estaban un poco más abiertos.
―Creo que esto significa que no lo sabías – dijo, luego se encogió de
hombros – No le resta importancia a lo que hiciste.
―¿De qué cojones estás hablando? – exigió Stan, y se encogió de
hombros deshaciéndose de la mano enorme de Pinky.
Balin meneó la cabeza, y luego se dirigió a su escritorio de madera,
que realmente estaba utilizando un bloque de hormigón como una de
las patas. Abrió el cajón y luego sacó unos papeles. Stan estaba
realmente aturdido de que hubiera algo remotamente en orden dentro
de todo este caos.
Regresó del escritorio con los papeles que tenía y caminó 57
directamente hasta Stan. Puso un pedazo de papel justo delante de su
cara, y todo lo que Stan podía hacer era mirarlo.
―Es el certificado de nacimiento de Bentley – dijo Stan.
―¿Y qué?
―Mira su fecha de nacimiento, idiota – dijo Bentley.
Stan lo miró, y entonces vio el año. Un cálculo metal rápido dentro
de su cabeza le dijo un montón que no quería que fuera verdad.
―No – dijo, sacudiendo la cabeza.
―Sí – Balin asintió y una sonrisa peor que la del Grinch apareció en
su cara – Te felicito, te has tirado a un adolescente de dieciséis años.
¿Todavía quieres ir y poner una marca de apareamiento en su cuello?
Capítulo siete

Bentley esperó a que Stan llegara hasta aquí después de que él


fuera a la cabaña del hombre. Cada cabaña era básicamente un
cuadrado de madera con una puerta y una ventana, sin aire
acondicionado, sin cocina y sin baño. Se construyeron de esa manera, 58
la simplicidad fue clave en la Manada de Balin, todavía, Bentley no
pudo evitar ver cuánto mejor era esta cabaña a donde él dormía. El
colchón era más grueso, y aunque las sábanas tenían algunos
agujeros, estaban todavía limpias y olía deliciosamente como Stan lo
hizo.
Él tuvo que luchar contra el impulso de hacer algo tan raro como
poner su cara abajo sobre la almohada e inhalar profundamente.
Los hombres lobo tenía un fuerte sentido del olfato, y Stan vendría
aquí, olería su cama y definitivamente sabría lo que hizo Bentley.
Bentley estaba emocionado de ser acoplado al hombre, pero no quería
tener que tratar con la vergüenza.
Caminaba por el pequeño espacio, mirando aquí y allá, observando
los utensilios de afeitado que estaban en la mesita de noche frente a
un tazón de agua. Había un espejo clavado a la pared delante de él, y
Bentley levantó una de las maquinillas de afeitar eléctricas.
Me preguntó qué sería estar acoplado con Stan y verle afeitarse
cada mañana.
Bentley no podía dejarse barba ni para salvar su vida, pero a los
veinte años, era aún bastante joven para un dragón. Tal vez aún era
el momento de aprender algo.
Encendió la maquinilla eléctrica, pero al escuchar el ruido que hizo,
retumbó tanto en el silencio que tuvo que cerrarla nuevamente y
volver a colocarla en su lugar rápidamente. El corazón de Bentley se
aceleró sin ninguna razón, y él se rió de sí mismo por ser tan tonto.
No quería cotillear las cosas de Stan. Bentley siempre odió que
Pinky o Mike o uno de los otros Alfas rebuscaran a través de las
pobres posesiones de Bentley. Una vez Gretchen le había traído una
pequeña colección de novelas de romances eróticas, las más viejas con
las cubiertas de tapa dura amarillas.
Mike las había visto un día, lo acusó de robo y luego las quemaron.
Gretchen fue siempre cuidadosa acerca de las cosas que le dio a
Bentley después de eso, y Bentley había aprendido mejor cómo ocultar 59
sus cosas.
Finalmente, Bentley se había parado alrededor de la pequeña sala,
y se dejó caer en la cama. Entonces esperó. Después se levantó y
caminó un poco más, se sentó de nuevo y esperó aún más.
El tiempo se estaba agotando.
¿Dónde está Stan? ¿Va a venir?
Los ojos de Bentley se ampliaron.
¿Qué pasa si esto es un truco? ¿Qué pasa si Balin me ha dicho que
Stan está de camino, pero en realidad le ha encerrado?
Bentley quería a Balin, pero sabía que el hombre era perfectamente
capaz de hacer ese tipo de trampas.
Él lo ha hecho antes con otros Shifters, así que ¿por qué no
conmigo?
No, no lo haría. Balin no haría eso.
¿Pero si él no está haciendo trampas, donde está Stan?
Cuando el pomo de la puerta hizo clic y se volvió, Bentley saltó a sus
pies, su corazón se aceleró mientras esperaba para ver si sería su
compañero quien caminaría a través de la puerta.
Fue él. Stan estaba finalmente aquí. Bentley se precipitó al hombre
y envolvió sus brazos alrededor de Stan en un apretado abrazo.
―Estaba preocupado de que no vinieras – dijo, presionando su
mejilla contra el pecho del hombre.
Era sólido y real. Su ropa estaba un poco sucia, pero él no se dio
cuenta. Lo que le molestó era que Stan apenas estaba tocándolo.
Bentley se apartó cuando Stan no le devolvió el abrazo, y él miró al
hombre, realmente lo miró por primera vez.
Se fijó en el pálido rostro de Stan, y había incluso un poco de verde
alrededor de su cuello. Bentley a veces se ponía de ese color cuando no
se sentía bien.
―¿Estás bien? ¿Estás enfermo?
―Un poco – dijo Stan, asintiendo con la cabeza. Entonces pasó sus
manos sobre los hombros de Bentley, y hubo una repentina 60
desesperación en sus ojos que no había estado allí un segundo atrás –
Bentley, no tenemos mucho tiempo. Rápido, dime cuántos años tienes.
―¿Qué? – Bentley no entendía – ¿Qué tiene que ver mi edad?
El verde al cuello de Stan subió un poco en su cara, y el Alfa gimió.
―Por favor, por Dios, solo dime que no tienes dieciséis años.
―¿Qué? No, por supuesto no – dijo Bentley – Tengo veinte.
Stan parpadeó.
―¿V-veinte?
Bentley asintió con la cabeza.
―Sí, ¿por qué?
―¿Estás seguro? Quiero decir... por supuesto que sí, pero no me
estás mintiendo sobre tu edad, para que me empareje contigo,
¿verdad?
―No, ¿por qué te mentiría sobre mi edad?
Stan claramente no estaba convencido aún.
―¿En qué año naciste?
Bentley le respondió sin titubear. La manera en que Stan siguió
mirándole fijamente, como si él no estuviera seguro de que creer, le
estaba haciendo sentir incómodo.
―¿Hice... hice algo mal? – le preguntó Bentley.
Entonces realmente consiguió preocuparse cuando Stan frunció el
ceño y empezó a maldecir.
―Ese maldito hijo de puta me mintió. Coño, joder… me mintió para
tratar de asustarme y alejarme de ti.
Era increíblemente extraño cómo Stan podría parecer tan cabreado,
pero al mismo tiempo no estaba gritando. Él estaba prácticamente
susurrando las palabras.
No quería decir que a Bentley le gustara. Cuando las personas se
enfadaban, nunca fue bueno para él.
―No estás enfadado conmigo, ¿verdad? No he hecho nada malo.
Si resultaba que Stan iba a ser el tipo de compañero que lo
abofetearía como Balin, Bentley estaba bastante seguro de que 61
prefería quedarse aquí que irse con él.
―No, por supuesto que no hiciste absolutamente nada mal – dijo
Stan, luego suspiró y sonrió. El verde se había ido de su cuello y
rostro, y él estaba mirando a Bentley como le había mirado antes.
Como si estuviera mirando como si fuera el centro de su universo –
Nada malo en absoluto. Balin me dijo... coño, me dio un susto de
muerte. Me dijo que tenías dieciséis.
―¿Qué? – Preguntó Bentley, sus ojos se abrieron como paltos. Lo
primero que quería hacer era negar que Balin haría tal cosa, pero él lo
sabía mejor. Era exactamente el tipo de cosa que haría Balin –
Supongo que... Supongo que realmente está haciendo trampas.
―Me mostró un pedazo de papel con tu fecha de nacimiento en ella.
Parecía bastante oficial – dijo Stan – Así que sólo quiero preguntártelo
una vez más, tienes veinte años, ¿verdad?
―Sí, los tengo. No he tenido dieciséis en cuatro años.
Stan se rió un poco, pero Bentley no estaba seguro de lo que era tan
divertido.
―¿Sabes por qué haría eso? – Preguntó Stan.
―Para poder reclamar mi custodia legal – dijo Bentley – Siempre
supe que había falsificado papeles para que fuera parte de la Manada,
pero pensé que no los seguiría teniendo después de cumplir los
dieciocho años.
―Supongo que sería en caso de que decidieras huir. Él podría
reclamar que eras menor de edad.
―¿Por qué huiría? – le preguntó Bentley.
Odiaba cuando no entendía las cosas y ahora parecía que estaba a
punto de no entender algo más, porque la mirada de Stan se dulcificó,
y el hombre parecía tan triste.
―Bentley, no deberías estar aquí – dijo Stan.
―¿Qué quieres decir? Esta es mi familia – respondió Bentley.
Stan abrió su boca, pero lo que iba a decir fue cortado por un fuerte
golpe en la puerta. 62
―¡Hey, date prisa! ¡Se acaba el tiempo! – Era la voz de Pinky.
―¡Pero no me no ha mordido todavía! – dijo Bentley. Comenzó a
sentir que entraba en pánico al pensar en no conseguir su marca de
acoplamiento porque Balin había decidido hacer trampas.
―Te voy a morder ahora – dijo Stan, y cogió los hombros de Bentley
y tiró de él hacia adelante al mismo tiempo que la puerta se abrió.
Los dientes largos del hombre se clavaron en la tierna piel del cuello
de Bentley haciéndole tanto daño que gritó de dolor, justo antes de
que gimiera de placer.
Fue tan intenso que Bentley realmente se sentía cegado por él. No
podía ver y tampoco le importaba ese hecho. Ni siquiera cuando la
visión de Pinky entrando en la cabaña para agarrar los hombros de
Stan desapareció de sus ojos y se perdió en la nada.
63
Stan tuvo que liberar inmediatamente sus dientes de lobo del cuello
de Bentley al segundo que Pinky le agarró. Si él no lo hubiera hecho,
habría tomado accidentalmente un gran trozo de carne del chico y tal
vez incluso lo hubiera matado.
Luchó y luchó con el gran idiota que ni siquiera le dejaba tener a su
compañero antes de que cayera al duro suelo de la asquerosa cabaña
de mala muerte.
―¡Quítate de encima! – gritó él y a pesar del dolor en su cuerpo
desde la pelea anterior con la que tuvo que lidiar, tenía tanto poder
corriendo a través de su cuerpo que era como si lo hubiera inyectado a
sí mismo con él en forma líquida.
Especialmente cuando los lobos comenzaron a agarrar a Bentley y
lo sujetaron.
―¡Quítale las putas manos de encima!
Pinky intentaba poner sus brazos alrededor de cuerpo de Stan, trató
de mantener sus manos hacia abajo para que no pudiera luchar, y él
tomó represalias inmediatamente lanzando su cabeza atrás y
golpeando al otro hombre justo en la nariz.
El sonido de huesos rotos y el aullido de dolor apenas fue
satisfactorio. Su lobo estaba demasiado interesado en hacer que todos
y cada uno de estos hombres pagaran por intentar llevarse a Bentley
lejos de él, por engañar al joven para que pensara que era normal que
le arrancaran las escamas.
Él no podía evitarlo, y aun si pudiera, habría luchado contra eso de
todos modos. Él destrozó su ropa cuando su lobo tomó el control.
Quebró las jodidas manos de Pinky cuando el hombre trató de
agarrarle, y él hizo lo mismo a los hombres que estaban tratando de
sacar de la pequeña cabaña a Bentley.
Soltaron bruscamente al chico, lo que fue suficiente para hacer que
Stan se encogiera incluso en su forma de lobo ya que Bentley estaba
todavía demasiado herido para manejarse él solo.
Parecía que él cayó sobre su brazo herido, también, por el rojo
brillante que floreció sobre el algodón gris de la camiseta que llevaba. 64
Stan perdió totalmente la cabeza y atacó. Todos fueron víctimas de
sus afilados colmillos y en algún momento Pinky logró cambiar en su
forma de Lobo también, sangre y la piel comenzó a volar.
Stan no tenía idea de cómo se las arregló para mantener la lucha
lejos de Bentley, que aún yacía impotente en el suelo, sangrando y
apenas consciente. El instinto de defender a su compañero y evitar
que le hirieran fue suficiente para hacer retroceder a Pinky.
Pero entonces los brazos de Balin rodearon el cuello de Pinky y
alguien agarró a Stan, y los dos fueron separados.
Todo lo que Stan pudo ver era a Pinky, y no había terminado con él.
Quería matarlo, quería poner sus dientes alrededor de la garganta del
hombre y rasgársela de una puta vez. Él gruñó y se volvió hacia el
hombre que lo sostenía, tratando de soltarse de su agarre para poder
volver a atacar. Sus garras arañaron e incluso trató de morderle,
hasta que la voz de su padre le gritó en su oído.
―¡Stan! ¡Para ya! ¡Basta! ¡Soy yo! ¡Soy yo!
Stan se detuvo inmediatamente y su lobo retrocedió lo suficiente
como para que él finalmente pudiera ver lo que estaba sucediendo a
su alrededor.
Era por eso que Balin estaba tirando de Pinky lejos de él. Simon
había llegado y tenía el olor de los dragones en él. Aris y otros
dragones estaban aquí, y Balin tenía que parecer que por lo menos
estaba tratando de ser obediente.
Stan dejó de luchar. Él no se relajó del todo, pero dejó de luchar y
tomó el tiempo para ver realmente a su alrededor. Su padre estaba
aquí, al fin, y había traído a la caballería.
Stan cambió a su forma humana, y se dio cuenta del gran arañazo
que había dejado en la mejilla de su padre.
―Papá... – dijo.
Él nunca había golpeado a su padre. Ni en los partidos amistosos
que fueron diseñados para poner a prueba su fuerza.
―No te preocupes – dijo Simon mientras se quitaba su chaqueta de
cuero y la ponía alrededor de los hombros de Stan – Todo va a salir 65
bien. Estamos aquí.
Sí, ellos estaban aquí. Stan miró a Bentley, que todavía estaba
jadeando en el suelo, los ojos apenas abiertos y Stan inmediatamente
se retiró de los brazos de su padre y fue a su compañero. Comprobó su
cuello en primer lugar, para asegurarse de que no se había hecho
ninguna lesión grave cuando lo tiraron los dos idiotas.
Ninguno que pudiera apreciar, y el chico no estaba sangrado en
cualquier parte excepto la marca de la mordedura que Stan le había
dado.
Él no había abierto la cabeza y su cuello estaba bien. Bentley iba a
estar bien. Stan suspiró y se inclinó para presionar un beso a la frente
del joven.
―Joder, lo siento. Vamos a salir de aquí, no te preocupes.
―¿Presumo que es él? – dijo Simon y caminó acercándose a ambos, y
un ruido descontento dejó su garganta – Sí, él definitivamente tiene
algunas cicatrices.
―Vosotros dos, escuchadme bien – dijo Balin, recordando a Stan que
estaba aún allí.
Él y su padre volvieron la cabeza para mirar al hombre.
Balin estaba frunciendo el ceño ferozmente. Todo su cuerpo estaba
temblando, los puños cerrados hasta que sus nudillos se volvieron
blancos. Stan se estaba imaginando la cabeza del hombre calvo
estallando con furia, pero él no rió. Todavía estaba en modo de
protección.
―Ese de ahí es mi hijo, ¿me entiendes? Le he criado y es mío.
―Solo le quieres por sus escamas, desgraciado – dijo Stan, y
entonces él recordó otro pequeño detalle que casi había arruinado sus
posibilidades con Bentley – ¡Y me mentiste sobre su edad!
―¡Por supuesto que lo hice, le estaba protegiendo de ti!
―Eso no importa ahora – dijo Simon – He traído a algunos dragones
conmigo y verán por sí mismos si lo que estás haciendo es abusivo, y
no importa cuántos papeles de adopción o cualquier otra cosa tengas,
tendrán jurisdicción sobre ti. 66
Estas fueron las mejores palabras que Stan había escuchado en
toda su vida.
Capítulo ocho

Cuando Bentley se despertó, su brazo le dolía y le quemaba la


garganta. No porque tuviera sed, pero realmente le dolía. Lastimado
de una manera que también era bueno. Fue cuando él pensó que
estaba perdiendo la cabeza. 67
Deseaba que ese fuera el caso cuando se dio cuenta que estaba
rodeado de varios dragones. Podría decirlo sólo con mirarlos, solo por
sus tamaños. No sabía cómo podía saberlo, pero podía. Tal vez fue
porque él también era un dragón, pero de cualquier manera, la vista
de estos hombres le aterrorizó, especialmente cuando todos ellos le
estaban mirando.
―Hey, no te preocupes, ahora estás a salvo – dijo uno con el pelo
negro que estaba atado en una trenza.
―Creo que sólo le estás asustando más, Lennox – dijo otro dragón,
uno con pelo castaño que era un poco largo, pero demasiado corto para
la trenza estándar.
Bentley movió la cabeza.
―Dónde está... – Tuvo que detenerse cuando su voz sonó ronca.
Algunos de los hombres se rieron entre dientes y el que se llamaba
Lennox le entregó un vaso de agua, pero la enorme mano del hombre,
se quedó en el vaso mientras Bentley bebía, como si estuviera
preocupado de que a Bentley se le cayera.
―Un par de nosotros hemos conseguido un par de mordeduras de
acoplamiento de lobos – dijo Lennox – Sabemos cómo te sientes.
―¿Dónde está Stan? – le preguntó Bentley – Gracias por el agua –
añadió rápidamente. No quería ser acusado por estos hombres de
tener malos modales.
La última vez que estuvo entre Dragones, las cosas no habían ido
precisamente a las mil maravillas. No para él o las otras crías y ahora
estaba rodeado de ellos otra vez, y él necesitaba a su compañero.
Sintió que se le caía el alma a los pies. Él quería a su compañero.
Stan fue la primera persona que quería que viniera y le consolara. No
Balin, que prácticamente lo crió y le enseñó todo lo que sabía. Bentley
quería a Stan.
―¿Roman? ¿Crees que podrías ir por él? – Preguntó Lennox.
Asintió con la cabeza al dragón con el pelo corto, marrón rojizo, y 68
luego giró y salió de la cabaña.
Al menos hay un dragón menos aquí con él.
Nadie tocó a Bentley de ningún modo y nadie se sentó en su cama,
pero Lennox agarró una silla y tiró de ella más cerca del colchón.
Curiosamente, él no se sentó. Por el contrario, invitó a otro dragón,
alguien con grandes músculos, hombros anchos y pelo negro corto. Él
tenía un pequeño tatuaje de un sol en su mejilla derecha.
―Adelante, tío – dijo Lennox.
El gran dragón despejó su garganta, como si no tuviera nada de lo
que preocuparse en el mundo.
―Mi nombre es Fraser Hamilton, ¿entiendo que vives aquí?
―Sí – dijo Bentley, pero luego miró a su alrededor – Quiero decir, no
es mi habitación. Es mucho más agradable que mi habitación, pero
esta es mi Manada.
―¿Y no tienes un Clan? – Preguntó Fraser.
Bentley movió la cabeza.
―No eran gente muy agradable. Balin me acogió cuando trataron de
luchar contra él por el territorio.
Fraser asintió, y mientras que Bentley no estaba totalmente
relajado alrededor del hombre, no estaba tan preocupado porque le
arrancaran la cabeza si decía algo fuera de lugar.
Eso no significaba que él fuera a bajar totalmente la guardia.
―¿Por qué estás aquí? – le preguntó Bentley.
Fraser miró hacia arriba y alrededor de él a los otros dragones.
―Me pidieron que hablara contigo acerca de tener tus escamas
arrancadas. He tenido pasar por eso, demasiadas veces, y sé que no es
muy divertido.
No, no lo es.
Bentley odiaba cuánto dolía, y no le gustaban las cicatrices que
dejada, aunque Balin dijo que él debía estar orgulloso de ello, que
simbolizaba su compromiso con la Manada. Pensar en ello, sin
embargo, fue suficiente para avergonzarlo. Él debía estar orgulloso,
pero no lo estaba. 69
―No me gusta cuando tengo que regalar una – dijo suavemente. Lo
que era como una pequeña traición a la gente que lo había acogido, lo
alimentó y lo vistió.
―Sí, conozco la sensación – dijo Fraser, y el hombre abrió
lentamente su chaqueta de cuero y entonces levantó su camiseta.
Bentley miró hacia arriba y luego abrió la boca suavemente al
reconocer lo que estaba viendo. No era en absoluto tan malo como lo
que él tenía, pero definitivamente había cicatrices de escamas allí.
Era tan obvio que alguien había arrancado una tira delgada de carne.
Fraser bajó su camiseta, y fue cuando Bentley finalmente vio que
había una cicatriz similar sobre la mano del hombre, también. Que
tenía en todo su cuerpo también.
―Sé exactamente cómo te sientes – dijo Fraser – Y también voy a
intentar explicarte, lo más suavemente posible, que no debían hacerlo.
Este lugar – Fraser miró hacia arriba y alrededor de él – Nunca
necesitó una sola de tus escamas, y está mal que te las quitaran.
Bentley se quedó mirando al hombre en estado de shock. En
realidad, era la única palabra que tenía para él. Su boca cayó abierta,
y él no podía dejar salir una sola palabra cuando miraba a los
hombres a su alrededor y entonces escuchó todo lo que dijeron.
Stan tuvo que luchar para evitar que su estúpida rodilla se moviera
nerviosamente mientras su cuñado, Aris Macleod, miró todo el 70
papeleo que Balin le había proporcionado.
A pesar del desastre de oficina del hombre, al parecer podría estar
un poco en el lado organizado cada vez que alguien amenazó con
quitarle su gallina de los huevos de oro.
Roman estaba parado junto a él, y había golpeado ligeramente en el
hombro de Stan, la señal de que Bentley había despertado, pero Stan
estaba demasiado centrado en lo que estaba sucediendo aquí.
Necesitaba saber si Balin tenía cualquier poder legal sobre Bentley
antes de que pudiera ir con su compañero, abrazarlo y besarlo como
que realmente quería.
Aris resopló con fuerza ante lo que estaba viendo, y entonces él
lanzó los documentos en el escritorio desordenado de Balin,
burlándose de ellos como si la vista de ellos le pusiera enfermo.
―Nada de esto significa algo para mí – dijo.
―Esto lo significa todo para esta Manada – dijo Balin.
Stan no tenía idea de lo que estaba sucediendo, y tanto como quería
preguntar qué diablos había visto Aris, él mantuvo su boca cerrada y
escuchó. Aris parecía funcionar mucho mejor cuando no se le
interrumpía.
El hombre puso el dedo en los papeles en el escritorio, golpeándolos.
―Esta mierda podría valer en un tribunal humano, o incluso en el
Consejo de los hombres lobo, pero Bentley es un dragón. No necesito el
papeleo y no necesito a un abogado. Voy a llevármelo y lo que digas al
respecto me la suda.
―No te lo vas a llevar – dijo Balin. Los ojos del Alfa se volvieron
rojos, y Stan le gruñó, dejando que salieran sus propias garras
también.
Al parecer Aris no necesitaba ayuda. Debió de haber mirado a Balin
de alguna manera para cerrarle el pico, o tal vez le dio un susto de
muerte con una mirada de esas de dragón del infierno, porque Balin
retrocedió.
Nenaza. 71
―Me lo llevo hoy – dijo Aris – Pertenece a un Clan con su propia
raza, que no le hará ninguna putada como le has estado haciendo tú.
―Él dio sus escamas voluntariamente a la Manada. No puedes
culparme – espetó Balin.
Stan apretó los puños. Casi se cortó las palmas de las manos con
sus propias garras.
―Dio sus escamas porque lo convenciste para hacerlo – dijo Stan, y
estaba tan tranquilo como podría estar cuando dijo esas palabras – Le
has hecho pensar que era su responsabilidad, que tenía que contribuir
a la Manada con sus cicatrices.
Y lo más retorcido de todo era que Bentley quería a este hombre.
Stan estaba seguro. Años y años de manipular a un niño, por supuesto
que Bentley no había pensado en huir, incluso de adulto. Él había sido
engañado para que pensara que su vida era perfectamente normal, y
que no era nada diferente que cualquier otra persona.
―Es una Manada de lobos, cada uno contribuye con algo – dijo Balin
– Su Manada no es diferente, y tampoco lo es tu Clan, Aris, así que no
te atrevas a mirarme por encima del hombro.
Aris silbó un poco en eso. Stan creyó ver algunas llamas saliendo de
la nariz del hombre.
―Las crías reciben tareas básicas, como la limpieza de sus
habitaciones y barrer el suelo cuando se portan mal. Nadie en mi Clan
y sobre todo no a las crías, les ha sido hecho sentir que necesitan tener
que dejarse arrancar sus escamas y vendidas a los fabricantes de
joyería.
―Que te jodan, los dragones venden sus propias escamas todo el
puto rato.
Los dragones que lo hicieron, siempre lo hicieron por razones
personales y Stan no había oído hablar de muchos dragones que
vendieran más de diez de sus propias escamas. Algunos dragones,
según Aris y sus hombres, incluso dejaron que les arrancaran una
escama después de tomar a un compañero. 72
Stan se iba a asegurar de que Bentley nunca sintiera la necesidad
de arrancar otra escama, incluso por su causa. Todas las escamas se
quedarían en su cuerpo.
―¿Y su poder? – Preguntó Stan – Sabes el daño que le hace y le
haces usarlo de todos modos.
―Lo usó conmigo primero – dijo Balin – Fue totalmente voluntario.
Simon finalmente entró en la conversación.
―Balin, he tenido muchos niños con los años, algunos muertos, más
vivos y no soy el mejor padre del mundo, pero puedo decirles ahora
que ningún niño puede ofrecer algo como eso, jamás. No son lo
suficientemente inteligentes como para saber en lo se están metiendo
y tomar el acto de bondad de un niño y retorcerlo para hacerle sentir
culpable para que así lo haga una vez y otra vez, está más allá del
mal.
―Bien, gracias por la pequeña lección de paternidad, Simon. Estaré
encantado de llamarte para futuras putas referencias.
Stan meneó la cabeza.
―No sé por qué me estoy molestando contigo. No es como si
cualquiera de nosotros pudiera decir algo que por arte de magia te
hará ver el error que has cometido. No te importa una puta mierda lo
que le has hecho, o te has convencido a ti mismo de que era por el bien
común. De cualquier modo, eres un maldito loco y un gilipollas, y me
llevo a mi compañero fuera de aquí.
―Clarooo, y apuesto a que tus razones son realmente inocentes –
dijo Balin – Lo quieres tanto como lo hago yo – dijo Balin, alcanzó su
cajón y sacó una escama roja brillante.
Los ojos de Stan se ampliaron cuando lo vio, y Aris silbó. Balin
sonrió, como si le hubiera hecho jaque mate a Stan de alguna manera.
Jodido imbécil.
―Sí, eso es, la deseas, ¿verdad? ¿Tienes alguna idea de cuantas
piezas de joyería se pueden hacer con esta escama? A los humanos les
encanta comprarlas, también, y apuesto a que te encantaría venderlas
tú mismo. Simon y su Manada se aliaron a un Clan de dragones para 73
mantener la paz, lo que es una carga de mierda. Todos intentáis
entrar en esto.
No era eso en absoluto, pero Stan nunca iba a convencer a Balin de
eso. La verdadera razón de por qué estaba tan estupefacto fue porque
al mirar la escama, se dio cuenta de que nunca pensó en cómo se vería
Bentley en su forma de dragón. Al parecer era un dragón rojo, y si la
manera en que la escama brillaba en la luz del sol a través de las
ventanas era cualquier cosa, se parecía a Aris.
Stan no sabía mucho sobre los dragones, pero sabía que había
ciertas clases que eran bastante raros. De todos en el clan de Aris,
Aris era el único que tenía escamas de ese color.
Lo que significaba que Bentley no sólo era increíblemente dotado, él
era también una rara especie de dragón, lo que significaba que Balin
había estado vendiendo las escamas por un precio bastante jugoso.
Aris se lanzó a través de la habitación y agarró a Balin por el cuello,
sus propias escamas comenzaron a formar una coraza protectora
alrededor de su cuerpo, pero sus ojos enojados y dientes puntiagudos
todavía eran muy visibles.
―¡Hijo de puta, debería romperte el cuello ahora mismo!
―¡No!
Stan se volvió y luego inmediatamente, se levantó de su asiento a la
vista de Bentley en la puerta. Llevaba el pijama que había encontrado
para él, que sin duda era mejor que la ropa que él había tenido cuando
Stan le conoció, pero el horror en los ojos verdes fue desgarrador.
―Nene – dijo Stan, y Lennox y Fraser se acercaron detrás de
Bentley, sus expresiones desalentadoras.
―¡No le hagas daño! ¡Por favor, no le hagas! – gritó Bentley.
Fue una de las peores cosas del mundo, ver a su compañero
suplicando por un hombre que le había mantenido atrapado aquí por
todos estos años. Stan no podía soportarlo. Él no podía soportar la
manera en que Bentley intentó avanzar, pero luego se detuvo cuando
Lennox puso las manos sobre los hombros más pequeños del chico. 74
Odiaba especialmente las lágrimas que estaban reuniéndose en esos
ojos verdes. Prácticamente estaban nadando ahora.
―Aris – dijo Stan – Creo que deberías dejarlo ir.
Aris no parecía humano o dragón cuando miró a Stan, pero Stan no
estaba preocupado. El hombre sólo estaba cabreado de que algo como
esto había sido hecho a uno de los suyos. Tal vez la visión de la
escama roja fue el detonante. De cualquier manera, Stan le necesitaba
para ver lo que estaba sucediendo a su alrededor.
―Le estás asustando, Aris. Vamos a llevarnos a Bentley de aquí de
todos modos. Venga, suéltalo.
―Sí, Aris, suéltame – dijo Balin, como el gran capullo que era.
Aris resopló, y empujó a Balin lejos de él. Balin se desempolvó a sí
mismo, como si el toque de Aris hubiera dejado algún residuo
asqueroso. Luego volvió su mirada a Bentley.
―Muchacho, ven aquí ahora mismo.
Stan se tensó, y miró a su compañero.
Bentley estaba tan inmóvil como una estatua, pero sus ojos estaban
lo suficientemente abiertos como para que pudiera ver el blanco a su
alrededor.
―Y-yo…
―¿Estás tartamudeando? Ven aquí – dijo Balin.
―No – dijo Stan, y corrió a su compañero, poniéndose entre Bentley
y el Alfa. Miraba fijamente al joven dragón, pero no tocó al chico
porque no quería poner ningún tipo de presión sobre él. Quería que
esto fuera totalmente elección de Bentley – Nene, escúchame, no
tienes que hacer lo que él te diga.
―Sí, tiene que hacerlo – espetó Balin – Me acusan de todas estas
cosas, bueno ¿qué pasa con vosotros? Amenazando con venir aquí para
secuestrarlo y alejarlo de mí.
Balin hizo un ruido molesto, y Stan solo quería darle puñetazo en su
estúpida cara. Mantuvo toda su atención en Bentley. Necesitaba
mostrar al chico lo serio que era sobre esto.
―Esta es tu opción. Por favor, por favor, ven conmigo. No tendrás 75
que renunciar a ninguna de tus escamas nunca más, y no tienes que
volver a usar tu poder si no quieres. Estas personas aquí – dijo Stan,
mirando a todo el mundo que lo rodeaba, Aris y Fraser y Roman y los
otros dragones que se habían reunido en la puerta – Todos quieren
ayudarte. Sé que no lo crees, pero lo que Balin te ha hecho es abusivo.
Te está haciendo daño y te hace pensar que necesitas ser herido para
quedarte con la Manada. No es así como debería funcionar.
Balin estaba furioso ahora, y a pesar de que Stan no estaba
mirando al hombre, Bentley se inclinó hacia un lado cuando el otro
Alfa comenzó a gritar.
―¿Y crees que va a ser diferente con alguno de ellos? Todos ellos
trabajan en sus Manadas y Clanes. Así es como funciona, y no vas a
ser nada especial si vas con él.
―Pero... pero quiero estar con mi pareja – dijo Bentley.
Stan inmediatamente dejó escapar un suspiro aliviado, y esta vez él
no pudo evitar poner sus manos en el hombro de Bentley y en su
mejilla.
―Puedes quedarte conmigo. Todo el tiempo que quieras.
Balin no había terminado todavía.
―Si te vas con él, ni siquiera pienses en volver.
―Pero... – los ojos de Bentley se abrieron como platos – pero... pero
dijiste…
―No importa lo que dije – espetó Balin – Si deseas darle la espalda
a la gente que te acogió y cuidó de ti, entonces es tu problema. ¿Tienes
alguna idea de lo mucho que nos sacrificamos por ti? ¿Para
alimentarte y darte un lugar para dormir?
―Pero él es mi compañero – dijo Bentley – Otras personas se han
ido de la Manada por sus compañeros.
―Elije – Balin no atendía a razones – Elije ahora mismo. Tu
familia, o este lobo que apenas conociste esta mañana.
Algunas lágrimas se derramaron de los ojos de Bentley, y Stan casi
arremetió contra Balin por lo mamón que estaba siendo. Se contuvo. 76
Tenía que contenerse, tanto como su lobo quería hundir sus dientes en
el hombre y hacer que lamentara cada dura palabra, tenía que
aprender a mantener la maldita boca cerrada.
Le dijo a su lobo una y otra vez que habría tiempo para ese tipo de
cosas más adelante. Podría luchar y tomar su agresión en otra cosa
más adelante. Cuando su pareja no estuviera justo aquí y a punto de
perderlo.
Bentley se mantuvo fuerte, sin embargo. Tan fuerte como un
hombre joven podría serlo en su situación. Frotó sus puños a través de
sus ojos, desterrando las lágrimas. Su barbilla temblaba todavía, y
definitivamente parecía que estaba lidiando con sus emociones, pero
él se mantuvo firme.
―Yo... Quiero estar con mi pareja – dijo él.
Gracias Dios mío.
Balin frunció el ceño y sus ojos rojos estaban de vuelta, Bentley se
agachó detrás de Stan.
―Iros a tomar por cuelo fuera de mi propiedad de una puta vez –
Balin apuntó con un dedo a Bentley, que seguía escondido detrás de
Stan, agarrando su camiseta con fuerza como si buscara consuelo – Y
no volváis aquí, ¿entendido?
―Entendido – dijo Aris, y el hombre dio dos pasos adelante y lanzó
su puño en la cara de Balin. El Alfa salió volando hacia atrás, la
sangre salía a chorros de la nariz como si fuera una fuente.
Aris agarró la escama roja que estaba sobre la mesa.
―No es tuya. Todo el mundo, ya le habéis oído. Ya no somos bien
recibidos. Vámonos.
Bentley seguía agarrando la camiseta de Stan con todas sus
fuerzas, y cuando miró hacia arriba a la cara de Stan, Stan puso su
mejor sonrisa hacia el chico, para mostrarle que había hecho la
decisión correcta.
Él no estaba seguro de lo exitoso que fue, considerando que Bentley
todavía parecía completamente miserable. 77
―Venga, te llevaré a casa – dijo Stan, acariciando con su dedo
pulgar a lo largo de la mejilla de Bentley y sobre su cicatriz.
Bentley asintió, y salieron. Balin gritaba todo tipo de amenazas y
groserías, maldiciendo peor que un marinero.
Capítulo nueve

Bentley nunca se había sentido antes como un bebé en toda su vida.


Él seguía agarrado a la parte trasera de la camisa de Stan, llorando
como una especie de niño pequeño cuando el hombre lo llevó lejos del
lugar que había sido su hogar durante la mayor parte de su vida. 78
Tenía su pequeña bolsa de artículos y libros que Gretchen le había
dado a lo largo de los años, pero sentía que pesaba cuarenta y cinco
kilos en su espalda. Todo el mundo le miraba mientras salieron, y él lo
odió.
Sólo caminaban hasta la carretera asfaltada, lejos de la acusadora
mirada de Balin y las miradas del resto de la Manada. No estaban a la
vista de cualquiera de las cabañas cuando los dragones comenzaron a
desvestirse. El padre de Stan parecía estar recogiendo sus ropas
cuando cambiaron a sus formas de dragón.
Bentley dejó de llorar inmediatamente a la vista de los grandes
dragones, y él se congeló justo detrás de Stan.
―No van a hacerte daño – dijo Stan suavemente.
―Son enormes – dijo Bentley.
―Lo sé – respondió Stan – Pero no van a hacerte daño.
Bentley no estaba tan seguro de ello. Estos fueron los primeros
dragones que había visto en sus formas de dragón en mucho tiempo.
Eran más grandes de lo que recordaba que eran.
―Bentley, mírame – dijo Stan, y él dio vuelta alrededor y puso sus
manos sobre los hombros de Bentley – Tú y yo vamos a ir juntos sobre
la espalda de Aris. Todo va a ir bien – dijo cuando Bentley inhaló una
respiración profunda, asustado. De hecho, él tenía problemas para
controlar su respiración.
―¿Bentley? Hey – dijo Stan – ¿Puedes oírme?
―Puedo... Puedo escucharte – dijo él, pero apenas le oía porque todo
en lo que podía pensar era en la última vez que había visto otros
dragones en esa forma.
Echaban fuego y luchaban con los lobos. Estaban atacando y
destrozando todo lo que se pusiera en su camino. Bentley no quería
recordarlo nunca más.
Las manos grandes y tiernas de Stan en las mejillas de Bentley lo
llevaron lejos de esos terribles recuerdos, y miró a la cara de su
compañero. 79
No había nada más que paciencia en los ojos del alfa.
―Tú y yo vamos a estar bien. Si quieres volar por ti mismo y yo
puedo montar en Aris, podemos hacer eso, también.
Bentley movió la cabeza.
―Yo... No sé volar – dijo.
Los ojos de Stan apenas se ensancharon un poco, pero entonces la
mirada de shock se había ido y no hubo ningún juicio, no había
preguntas, él solo asintió con la cabeza.
―Vale, vale, no te preocupes. Voy a abrazarte muy fuerte. Vas a
estar seguro conmigo y Aris, ¿de acuerdo? – preguntó.
El dragón rojo, que se parecía a Bentley, si hubiera nacido un poco
más grande, asintió con la cabeza y se agachó hacia abajo.
―Voy a ir lentamente y permaneceré cerca del suelo. No te sucederá
nada – prometió.
Bentley miró entre Stan y Aris, y aunque no estaba remotamente
listo para algo como esto, él todavía asintió con la cabeza. Que era el
momento de subirse a lomos del dragón y demostrarle a Stan que no
se había acoplado con alguien que era totalmente incompetente.
No totalmente, en cualquier caso. Aris hizo su mejor esfuerzo para
ayudar a Bentley a subir sobre su espalda, pero todavía necesitó la
ayuda de Stan antes de que fuera capaz de establecerse a sí mismo.
Bentley también pensaba que Stan montaría delante de él y que él se
aferraría al hombre de nuevo para evitar caerse.
Sin duda no fue lo que sucedió. Stan había empujado a Bentley un
poco más cerca al frente, y se montó firmemente detrás de Bentley.
Con lo grande que era, casi se sentía que estaba siendo atado con un
cinturón de seguridad.
Esta posición tenía más sentido que la que Bentley había pensado.
Sentía que estaba siendo mejor protegido de esta manera.
Él no disfrutó mucho del despegue, o de la vista debajo de él. Aris
había dicho que se quedaría cerca del suelo y probablemente lo estaba,
para los patrones de un dragón, pero Bentley todavía pensaba qué
estaban demasiado alto. Sólo los pájaros volaron tan alto, y sintió 80
como si se le subiera el estómago a la garganta.
Se sintió mucho mejor cuando aterrizaron una media hora más
tarde. Sentía las piernas de gelatina cuando él se deslizó de la espalda
de Aris y Stan tuvo que sujetarlo.
―¿Cómo ha sido? – le preguntó Aris, volviéndose para echarle un
vistazo.
A pesar de que Bentley era un dragón, le resultaba muy extraño
que las palabras salieran de la boca de un dragón. Él cambió tan
pocas veces en su forma de dragón que incluso olvidó que podía hablar
en esa forma.
―Necesita un descanso y algo bueno para comer – dice Stan –
¿Papá?
―Lo conseguiré, hijo. Te pido algo y él puede tener lo que quiera
siempre que necesite. Vas a meterle en la cama y voy a ayudar a estos
hombres aquí a vestirse, o hacer lo que quieran hacer.
Bentley apenas logró levantar la cabeza para mirar su entorno, pero
definitivamente todavía estaba en el suelo. Él no estaba en una
montaña en algún lugar, encaramado en lo alto. Los dragones no lo
habían llevado a su Clan. A juzgar por las pocas casas y camiones que
estaban esparcidos alrededor, la mayoría de los cuales parecían
nuevos, o mejor mantenidos, que las casas en su vieja Manada, estaba
en el territorio de Stan.
Realmente él lo había hecho. Había dejado su Manada y ahora
nunca le permitirían volver. Sintió ganas de llorar otra vez.
Stan le abrazó con fuerza, prácticamente le levantó a él y su pobre
bolsa de pertenencias, hasta una de las cabañas. Olía a limpio y tenía
alfombra. Había bonitas pinturas en la pared, nada que pareciera
conocido, pero podría decir que eran originales por el tipo de óleo.
Esta Manada tenía mucho más dinero que la de Balin. Eso le hizo
sentir mejor, porque eso significaba que era cierto que Stan no
necesitaba las escamas de Bentley, pero al mismo tiempo se sentía
avergonzado por ese terrible pensamiento pasando por su cabeza. No 81
importa cuánto dinero tenía su compañero, podían estar juntos y
Bentley podría hacerle feliz.
Miró hacia el hombre. Stan era tan fuerte, y hasta ahora había
estado haciendo todo lo que podía por Bentley. Le reconfortaba y le
trataba como si estuviera hecho del más fino cristal. No podía ser muy
atractivo.
Balin se había quejado en más de una ocasión sobre lo mucho que
odiaba cuando los amantes se volvían demasiado necesitados.
―Aquí estamos – dijo Stan, abriendo una de las puertas – Esta es
mi habitación. Vas a compartirla conmigo a partir de ahora.
Los ojos de Bentley se ampliaron ante la vista.
―Esto es… muy agradable – dijo, y él no podía mirar a su alrededor
lo suficiente cuando Stan lo llevó dentro.
Era grande. Más grande incluso que el dormitorio de Balin y era
mucho más agradable y más limpio que la mayoría de las cabañas de
los otros lobos. Bentley no tenía la oportunidad de ver muchas de
ellas, teniendo en cuenta las reglas de Balin.
Él consiguió ver la habitación de Gretchen de vez en cuando,
especialmente cuando ella había estado enseñándole a leer y a hacer
matemáticas, así como darle libros y otros pequeños regalos para sus
cumpleaños. Su habitación estaba siempre muy ordenada y le gustaba
tener flores silvestres en su ventana. No había ningunas flores
silvestres aquí que pudiera ver, pero podía oler.
Los muebles mostraban algún desgaste, pero era todo de brillante
caoba, y la alfombra azul bajo sus pies era exuberante y suave.
―Hay un baño aquí. Abriré el agua, y podrás relajarte todo lo que
quieras – dijo Stan.
―¿Tienes un baño aquí dentro? – Preguntó Bentley, sentía más
curiosidad que nunca. Se sorprendió otra vez cuando Stan abrió la
puerta. Stan, no sólo tiene su propio cuarto de baño… ¡Además es
enorme! Era casi tan grande como las cabañas de una habitación
pequeña que Balin utilizaba para los huéspedes, con una enorme
bañera y una ducha. – Es inmenso – dijo, jadeando las palabras. – 82
¿Tienes... tienes agua caliente?
Al principio parecía que Stan quería reírse del comentario sobre el
enorme cuarto de baño, pero rápidamente se desvaneció cuando
Bentley le preguntó sobre el agua.
―Hay más que suficiente agua caliente para ti. Cuenta con un
nuevo calentador de agua instalado, para que puedas ducharte todo lo
que quieras y nunca tendrás que preocuparte por quedarte sin agua
caliente.
Bentley casi nunca tuvo baños calientes. No sabía qué hacer con
toda la riqueza que estaba alrededor de él.
Tal vez lo dijo en voz alta sin querer, porque entonces Stan contestó
su pregunta.
―Nuestra familia no es rica ni nada. No me malinterpretes, estamos
muy bien cubiertos gracias al negocio de construcción de papá.
Cuando tienes más de un centenar de años, tienes un montón de
tiempo para ahorrar e invertir, pero queda el resto de la Manada.
―Pero todo es tan bonito – dijo Bentley.
La mirada de Stan se suavizó otra vez y se dirigió a la bañera y
presionó un tapón para tapar el agujero, y luego abrió el agua.
―Supongo que, comparado con la Manada de Balin, estamos muy
bien aquí – dijo, y luego sonrió – Te acostumbras. Es decir, tomamos
buen cuidado de nuestras cosas, y tendemos a ser muy cuidadosos con
nuestro dinero, para que podamos estirarlo. Cada coche que tenemos
lo compramos uno o dos años después de que haya salido para poder
conseguir un buen precio.
Bentley asintió con la cabeza.
―Balin vendió un par de mis escamas para comprar un nuevo
camión. Estaba muy contento con él al principio, pero luego el resto de
la Manada comenzó a quejarse de sus propios camiones, muchos de los
cuales debían ser reemplazados.
Stan frunció el ceño. Incluso a través del vapor ascendente, Bentley
podría verlo muy bien.
―Bueno, sólo quiero que recuerdes mi promesa. Nunca voy a pedirte 83
una de tus escamas. Son tuyas y de nadie más.
―Te daré una si es necesario – dijo Bentley – No quiero ser codicioso
al respecto.
―No es avaricia, cariño. Es solo como es – dijo Stan, y corrió sus
manos arriba y abajo de los brazos de Bentley, teniendo cuidado con el
lado que había sido recientemente cosido y vendado. Sin embargo,
Bentley parpadeó – Joder, lo siento mucho. Kristoff es un dragón
sanador como tú, pero él no tiene dolor o lesiones.
―¿Él puede curarme el brazo? – le preguntó Bentley. Sonaba como
un poder mucho mejor.
―Un poco – respondió Stan – Él puede darte la energía extra que
necesitas para sanar más rápido y no te dolerá tanto. Te llevaremos a
verlo después de haber descansado y tengas algo en el estómago.
Bentley miró en el baño que estaba siendo preparado para él, que
fue cuando Stan recordó todo y apagó rápidamente el agua.
Bentley quería hacer algo por el hombre. Quería darle algún tipo de
gesto que fuera tan fuerte y poderoso como los que Stan le estaba
dando constantemente a él. No sabía lo que podía hacer, así que
empezó a hablar.
―Quiero que sepas... Sólo quiero que sepas que voy a asegurarme de
que no lo lamentes. Yo no… No creo que pueda ser feliz, sobre todo
ahora… Quiero ser tuyo… Y mañana te prometo no estar tan
deprimido, pero por hoy creo que sólo necesito estar un poco triste…
―Hey, shh – dijo Stan, y él tiró de Bentley hacia adelante en un
abrazo suave, pero era todavía poderoso en cuanto a consuelo y echó a
todos sus miedos – Lo he pillado. No te preocupes. Has tenido un día
realmente duro, y todo está cambiando para ti. Tienes permitido no
sentirte bien sobre eso. Tómate todo el tiempo que necesites, y vamos
a averiguar dónde ir después de eso.
Las palabras de Stan acariciaron a Bentley. Quería tener sexo con
él, hacer el amor correctamente por primera vez en su vida, pero él
sabía perfectamente que no era el lugar adecuado para algo como eso.
Tanto como él quería, no sería capaz de poner todo de sí mismo en el 84
acto.
―Ven, disfruta de tu baño, entonces podrás conseguir algo bueno
para comer, y podrás dormir en mi cama – dijo Stan, y su sonrisa
mostró sus dientes blancos – Pondrás tu aroma en las sábanas.
Eso suena muy sexy…
Y si es algo que puedo hacer por el hombre que me ha alejado de la
gente que me ha estado utilizando, entonces lo haré con gusto.
Era un concepto tan extraño de pensar. Balin, lo había acogido y
criado, pero realmente nunca le había cuidado. Bentley no se lo había
dicho a Stan y eventualmente se lo contaría, pero él no estaba
interesado en hablar de eso ahora.
Cuando Bentley había salido a buscar a Stan, había escuchado
mucho de lo que Balin había estado diciendo acerca de él, todos los
sarcasmos a Stan, sobre cómo él no era mejor.
¿Gretchen lo sabía? ¿Me utilizaba, también? Parece tan
improbable… ella siempre fue tan amable conmigo.
Había pensado que era buena… Tal vez todos los libros y las
galletas que me dio eran sólo pequeñas cosas para mantenerme
obediente.
Las manos de Stan eran suaves cuando él desnudó a Bentley,
colocando su ropa a un lado sobre el mostrador del cuarto de baño al
lado del fregadero.
El toque de sus dedos sobre los hombros de Bentley era cálido y
maravilloso. Pequeñas sacudidas de placer atravesaron el cuerpo de
Bentley, como si Stan estuviera masajeando todas las preocupaciones
del día.
El baño fue incluso mejor, y Bentley cerró los ojos y lanzó un suave
gemido cuando el agua caliente lo envolvió y ablandó sus tensos
músculos.
―¿Alguna... alguna vez has tenido un baño real antes? – Preguntó
Stan. 85
Antes de que él pudiera pensar en ello, Bentley movió la cabeza.
Entonces sus ojos se abrieron de golpe mientras miraba fijamente al
hombre, su compañero, directamente a los ojos antes de apartar la
mirada. El rubor subió por las mejillas que no tenía nada que ver con
la temperatura agradable del agua. Él estaba avergonzado.
―Bastante patético, ¿EH?
―No – dijo Stan, su voz todavía suave, aún sin juicio cuando
acarició el pelo de Bentley y besó su frente – En absoluto. Tengo otra
cosa que lo hará mejor.
Stan se levantó. Bentley no había visto al hombre arrodillarse.
Abrió el gabinete detrás del espejo grande, revelando un estante
profundo y amplio interior. Él sacó una botella y fue detrás en el lado
de Bentley en menos de un momento.
―Esto debería hacer el truco.
―¿Aceite de baño? – le preguntó Bentley cuando Stan lo vertió.
―Esto va a ser el primer secreto oficial que te digo como mi
compañero – dijo Stan – Realmente me gustan mucho los baños de
burbujas y sales de baño y todas esas cosas. No te está permitido
decírselo a cualquiera de mis hermanos.
Bentley sonrió y meneó la cabeza al escuchar el secreto, aunque
sonaba bastante suave comparado con todo lo que aprendió hoy.
Todavía le hizo sentir mejor, un poco más feliz de todo en general.
Stan no se unió a él en el baño, y no hablaron incluso después de
eso. Bentley se encontró dormitando mientras su compañero cuidó de
él, restregando suavemente la espalda con unos objetos que eran tan
suaves que tuvo que preguntarse sobre si o no estaba consiguiendo
quedar limpio.
Fue muy relajante, sin embargo.
Lo único que le impidió quedarse totalmente dormido fue cuando
Stan le pidió que inclinara su cabeza hacia atrás para que él pudiera
verter agua sobre su pelo. El baño estaba increíblemente sucio para 86
cuando se puso de pie y Stan drenó el agua. Eso definitivamente no
era como los sexys baños sobre los que leía en las novelas de romance
que le gustaba leer a escondidas de vez en cuando. Él estaba feliz de
que Stan no se le hubiera unido en el agua.
Él no podía menos que pensar que sólo le hizo verse aún más
patético, más débil. Él no podía incluso cuidar bien de sí mismo.
Antes de que saliera de la bañera, Stan le enjuagó con la alcachofa
de la bañera, y luego él fue envuelto en la toalla más suave que
alguna vez sintió en su vida.
―Esto no es nada parecido a lo que utilicé en la Manada – dijo él.
―¿Qué utilizaste en la Manada de Balin?
―A veces nada. Otras veces utilicé toallas que hice con la ropa rota
que estaba a punto de tirar.
Bentley pensó que era algo para estar orgulloso. Demostró que él
era lo suficientemente inteligente como para poner darles un buen uso
cuando de lo contrario habrían sido desechados. Había pasado un par
de horas cosiendo para poder usarlos.
Stan no parecía orgulloso en absoluto. Él solo vaciló entonces, y
Bentley se dio cuenta de que tenía que trabajar un poco más en
mantener su boca cerrada.
Stan lo llevó a su habitación y le encontró un pantalón de pijama y
una camiseta de estar por casa. A diferencia de la ropa holgada que
Bentley había llevado en la Manada de Balin, estas prendas estaban
limpias y nada raídas. Ellas también olían igual que Stan.
El Alfa incluso metió a Bentley en la cama antes de besarlo de
nuevo y prometer estar de vuelta. Apenas había salido de la sala para
sólo unos pocos minutos después volver con una bandeja que tenía un
montón de deliciosas comidas que olían deliciosamente.
―Parece que mi papá se volvió algo loco con la comida. Puedes tener
lo que quieras aquí – dijo.
Bentley no estaba tan cansado mientras miraba la comida.
Generalmente sólo consiguió restos de comida que dejaron atrás los 87
otros Alfas. Pizza rancia que nadie quería, o los pedacitos de carne
que habían cazado, pero no cortada o cocinada adecuadamente.
Nunca había tenido una fresca rebanada de pizza antes, y él gimió y
cerró los ojos en el primer bocado. Él también tuvo una pata de pollo y
pechuga con puré de patatas, había soda que todavía tenía gas y hielo,
y aunque él estaba mirando el resto con anhelo, estaba demasiado
lleno para comer más.
Stan acababa de revolver su pelo cuando terminó su propia comida,
y se comprometió a mantener el resto guardado para que Bentley
pudiera tener un aperitivo después.
Bentley le creyó y terminó dormido poco después de que Stan
guardara sus cosas. Él se despertó cuando Stan se deslizó bajo las
sábanas junto a él, pero entonces fue fácil relajarse y acurrucarse
contra el calor del pecho de Stan.
Él iba a caer dormido otra vez, pero no estaba listo todavía, y luchó
contra ello.
―¿Stan?
―¿Sí?
Bentley necesitaba saber si esto iba a suceder o no antes de que él
pudiera quedarse dormido.
―No voy a tener que vivir con los dragones, ¿verdad? Quiero decir,
¿puedo vivir aquí contigo?
El tacto suave de sus labios en la parte posterior del cuello de
Bentley fue muy tranquilizador.
―Sí, te vas a quedar aquí conmigo – dijo.
Bentley suspiró, y permitió que Morfeo lo llevara a la deriva en su
sueño.
―Vale.

88
Capítulo diez

Stan hizo todo lo posible para asegurarse de que la vida de Bentley


fuera como dar un paseo por el campo. Todo lo que Bentley le contó
acerca de su vida anterior sacó todo tipo de emociones tiernas y
protectoras, y era su misión demostrar al chico que había mucho más 89
en una Manada que ser un siervo.
En las dos semanas desde que había tomado al joven, Bentley había
demostrado gran mejoría. Hicieron el amor, correctamente y Stan
volvió a hacer la cicatriz de apareamiento de su compañero más
pequeño, ya que la última vez que le había mordido había sido una
cosa tan apresurada y chapucera que él había querido hacer las cosas
bien.
Demonios, quería que todo fuera perfecto, a pesar de que ninguno
de ellos era humano, salió y compró una alianza de oro para poner en
el dedo de Bentley.
El hombre había estado a partes iguales incómodo por tener algo de
valor en él y encantado de llevarla en el dedo. Su reacción fue
adorable, y al final, Stan tuvo que convencer a su compañero de que
no pasaría mucho tiempo con el anillo de todos modos. Él no le dio una
cifra exacta, porque sabía que no hubiera importado lo que dijera,
Bentley todavía hubiera pensado que era demasiado caro.
También mostró a su compañero algunas de las tareas que los otros
hombres lobo hacían en la Manada, para darle una idea de la
diferencia entre trabajar para una Manada y ser esclavo de una.
Hasta unos días después de que llegara con Bentley, Stan no se
enteró de que el chico había escuchado todas las guarradas y
sarcásticos comentarios que el idiota de Balin había dicho, y aunque
estaba furioso con el hombre, al mismo tiempo, parte de él se figuraba
que era lo mejor. Al menos de esta manera Bentley sabía a ciencia
cierta lo que había pasado y no tendría dudas sobre el nuevo lugar en
el que estaba viviendo.
Los hermanos de Stan descendieron de la montaña para ver al
nuevo miembro de la familia, y a Stan le complació ver la forma en
que todos le dieron la bienvenida. Bentley fue especialmente curioso
con el pequeño Aris Jr., y sólo hizo que Stan se preguntara si sería
capaz de tener hijos con el chico.
Una cosa es que un lobo tenga el hijo de un dragón, pero ¿un
hombre lobo puede dejar embarazado a un dragón masculino? 90
Si no fuera posible, entonces eso estaría bien. Podían encontrar
cachorros para adoptar, y Bentley era demasiado joven para que Stan
le preguntara acerca de tener cachorros ahora de todos modos. El
chico necesitaba vivir un poco primero y ver lo que su vida podría ser
sin los problemas de vivir bajo la influencia de Balin.
Stan y Simon todavía hablaban con Aris sobre lo que deberían hacer
con Bentley, y dónde debería vivir. Aris había sido inflexible, al
principio, Bentley debía estar con su propia especie. Pero empezó a
cambiar de opinión cuando Stan le dijo que Bentley no se sentía
cómodo alrededor de otros dragones, y puesto que él no sabía volar
todavía, sólo se sentiría atrapado en la montaña.
Aris cedió, pero él insistió en tener a alguien bajando de vez en
cuando para enseñar a Bentley a volar. Al parecer era algo que se
debería aprender cuando se llega a la pubertad y sus alas se volvían lo
suficientemente fuertes para apoyarlo.
Stan estuvo de acuerdo, y después vio como Aris, o a veces incluso
Roman, Clatcher y Kendrick bajaban. Ver a los tres juntos provocó
todo tipo de preguntas en la mente de Stan, pero las mantuvo para sí
mismo. Kendrick era un Shifter zorro ahora, pero parecía que todavía
podría ayudar a Bentley con sus clases basadas en su propia
experiencia.
También, porque él era un Shifter zorro y ya no era un dragón más,
Bentley se sentía mucho más cómodo a su alrededor.
Fue de azotea a azotea en la Manada dos días después y luego se
alzó un poco más alto que eso, quedándose en el aire durante cinco
minutos, sólo un par de días más tarde.
Había sido uno de los mejores días de la vida de Stan, corriendo en
su forma de lobo, mientras que su compañero más joven voló por
encima de su cabeza, riéndose de su nueva libertad.
Y todo lo que quería hacer Bentley después, fue volar, lo que era
una buena cosa ya que era su naturaleza. Cada mañana iba a volar,
fortaleciendo sus alas por lo menos una media hora. A Bentley le
encantó tanto que permaneció generalmente por una hora, que 91
funcionó bien para Stan porque entonces él estaba recibiendo su
ejercicio, corriendo en su forma de lobo mientras seguía a su
compañero.
Antes de que se diera cuenta, Bentley comenzó a darle caza.
Él no podía creerlo cuando el dragón cayó en picado, con las garras
hacia afuera para agarrarlo. Stan logró zafarse fuera del camino antes
de que pudiera ser atrapado, pero él había conseguido ensuciarse un
poco y unas pocas ramitas sueltas atrapadas en su pelaje.
Bentley sólo rió y lo intentó de nuevo.
Así que quieres jugar, ¿eh?
Se suponía que Stan era el que tenía que estar cazándole, puesto
que era el Alfa, pero estaba dispuesto a jugar a este juego. Se dio la
vuelta, se deshizo de la suciedad y los pelos sueltos antes de
realmente empezar a correr.
A pesar de haberse convertido en un buen piloto de vuelo, todavía
no era capaz de mantenerse al día con Stan en el suelo. Stan tuvo que
ir más lento varias veces para asegurarse de que Bentley no le perdía.
Cuando decidió que estaba harto de la persecución y sabía que
Bentley también, se detuvo y se sentó al lado de uno de los arroyos
donde a todos les gustaba nadar y pescar. Él dejó a Bentley atraparlo.
Cuando el dragón descendió sobre él, Stan cambió a su forma humana
para que él pudiera agarrar a Bentley cuando Bentley le agarrara.
No era un dragón muy grande, apenas más grande que él en su
forma humana, por lo que fue fácil para Stan agarrarlo y evitar que
los dos consiguieran acabar en el suelo por el aleteo de Bentley.
Bentley se echó a reír, un sonido tan hermoso, y sus escamas rojas
brillaban con la luz del sol e incluso se reflejaban un poco en el agua.
―¡Te cogí! – dijo.
―Sí, lo hiciste – dijo Stan, y presionó un beso en el hocico de
Bentley. Él no estaba seguro, pero a veces pensaba que Bentley
todavía podía ruborizarse cuando estaba en esta forma. Fue como si
las escamas se volvieron más oscuras. Él casi no pudo notar que 92
algunas de esas mismas escamas faltaban. Incluso una en la mejilla
de Bentley era apenas perceptible en esta forma. No era de extrañar
que Balin y los Templarios no creyeran que estaban haciendo mucho
daño cuando tomaron escamas de un dragón. Era difícil ver el daño
hasta que se mostró en la suave piel humana.
Bentley cambió a su forma humana, ambos estaban desnudos y
Stan podía sentir la polla empalmada de Bentley contra su muslo.
El chico estaba jadeando, sin embargo, y Stan se movió al agua.
―¿Quieres refrescarte un poco?
Los ojos verdes esmeralda de Bentley se deslizaron hasta la boca de
Stan, y su propia polla rápidamente se llenó y se hinchó con sangre.
El día ya era bastante caliente y se sentía mucho más caliente cuando
Bentley movió la cabeza.
―No – dijo, y se inclinó, tomando la iniciativa mientras besaba a
Stan en la boca.
―Mmm – dijo Stan, y él cerró los ojos. Le encantaba cuando Bentley
lo besaba, y le encantó especialmente cuando fue capaz de presionar la
punta de su lengua contra el pliegue de los labios de su compañero y
luego sintió al chico abrirse para él. Bentley siempre se abría para él.
Sus labios se separaron, permitiendo que Stan deslizara su lengua
profundamente dentro de su cálida boca, cuando Bentley comenzó a
girar sus caderas contra el muslo de Stan, empujando su polla contra
su cadera por la fricción, le hizo gemir alrededor de la lengua de Stan.
Oh joder, esto se siente de maravilla.
Bentley se había vuelto mucho menos tímido en las dos semanas
que había estado con Stan. De hecho, era casi tan insaciable como
Stan, que era un puto regalo del cielo.
―¿Stan? – preguntó Bentley, inclinándose y mordiendo en los labios.
―¿Sí? – Joder, estaba prácticamente sin aliento, se estaba poniendo
como loco, y el calor que sus cuerpos producían se sentía como estar en
el interior de un horno.
―Por favor, acuéstate conmigo – contestó Bentley – Justo aquí, por
favor. 93
Stan gimió, y todo su cuerpo vibró con anticipación y placer.
Rápidamente puso una tapa en el asunto, sin embargo.
―Joder, nene, no podemos.
―¿Qué? ¿Por qué no? – le preguntó Bentley, y la confusión en su
rostro era adorable. Había algo increíblemente halagador acerca de
ser tan deseado por otra persona – Tenemos tiempo antes de que
Roman venga para mi lección.
―Lo sé, pero estamos en medio del bosque. Tenemos que volver.
Aquí no tenemos ningún lubricante.
Bentley miró a su alrededor, como si acabara de darse cuenta de
ello. Entonces miró en el agua.
―Podemos hacerlo ahí – dijo él.
Stan no pudo evitar echarse a reír.
―Realmente estás impaciente, ¿verdad? – preguntó.
Bentley le sonrió, un rubor rosado seguía oscureciendo sus mejillas.
―Bien, para ser justos, tú eres el que no me ha soltado todavía.
―¿Qué? – Stan tuvo que mirar hacia abajo, y luego reírse de sí
mismo por ser un necio tan grande.
Él debería haberse dado cuenta. Por supuesto él estaba sosteniendo
a Bentley. El hombre no era lo suficientemente alto para estar al
mismo nivel que Stan, y sin embargo ahora estaban frente a frente
porque Stan le estaba sosteniendo. Sus pies ni siquiera estaban cerca
de tocar la hierba y las rocas.
―En serio, podemos hacerlo en el agua – dijo Bentley – He oído que
hay gente que lo hace.
Stan todavía no estaba totalmente seguro sobre esa idea.
―Podría no gustarte. Nunca lo hemos hecho en el agua antes.
―Lo hemos hecho en el baño antes – dijo Bentley, y se inclinó para
presionar su boca a lo largo del lado del cuello de Stan, trabajando su
nuez y luego chupando el lugar donde se encontraba su pulso más
fuerte.
Joder, Stan apenas podía pensar cuando su compañero hacía
mierdas como esas. 94
―E-eso es diferente – dijo – Teníamos los aceites de baño allí con
nosotros.
Stan todavía podía recordar ese baño en particular. Le puso tanto
aceite de baño dentro que sus cuerpos se deslizaron suavemente al
hacer el amor. Ambos habían tenido que estar parados bajo el chorro
caliente de la ducha por casi una hora completa para conseguir
quitarse el aceite perfumado de sus cuerpos en el momento en que
terminaron.
Bentley no parecía oír ni una palabra de lo que había dicho, porque
él continuó besando y lamiendo en el cuello de Stan, dándole a todo
tipo de miradas calientes que parecían decir “fóllame” con los ojos.
Stan le sonrió, incapaz de frenar sus respiraciones jadeantes, o la
forma que su polla palpitaba y su mente se nublaba por el placer que
se estaba construyendo cada vez que Bentley empujaba contra su
polla.
Muy pronto solo iban a necesitar restregarse entre ellos para llegar
al clímax, y Stan quería poner su olor y su semilla dentro del culo de
Bentley más que nada en el mundo.
A tomar por culo. Lo estaba haciendo. Sólo porque era un Alfa no
quería decir que no podía ser débil de vez en cuando.
―Vale, tontito, tú lo has querido – dijo Stan, caminando en el agua.
―Sip – replicó Bentley, todo lleno de sarcasmo y sonrisas sexys
cuando sus manos comenzaron a vagar sobre el pecho de Stan.
Cuando los dedos de Bentley tocaron sus pezones, acariciando sobre
ellos antes de pellizcar suavemente en los duros botones, Stan casi
perdió su maldita cabeza.
―Joder, te gusta provocarme demasiado – dijo Stan, vadeando en el
agua.
―Sí – contestó Bentley.
Stan nunca había visto una sonrisa tan brillante en la cara de su
compañero desde que había dejado la Manada de Balin, sabía que era
un hecho.
El agua natural del arroyo estaba siempre un poco fría la primera 95
vez que sus pies tocaron el agua, pero incluso eso no fue suficiente
para conseguir que su polla se relajara y calmara.
Su piel fue lo primero que se adaptó a la temperatura, pero él no
estaba mirando adelante a la parte donde el agua llegaba a la altura
de la cintura. Algo del agua fría tocó su polla y sus bolas haciéndole
vacilar, pero no fue hasta que los pies de Bentley estaban en el agua
que él consiguió una gran idea.
―¿Por qué me estás sonriendo así? – le preguntó Bentley.
De repente estaba preocupado por su polla arrugándose un poco
mientras Stan decía.
―El agua está muy fría, ¿verdad? – preguntó.
Bentley pareció entender enseguida porque sus ojos se abrieron
como platos y movió la cabeza, al mismo tiempo que Stan asintió con
la cabeza.
―No – dijo él.
―Sí – respondió Stan.
Bentley luchó para conseguir alejarse de él, que fue cuando Stan
decidió que era el mejor momento para abalanzarse. Con un rugido,
corrió todo el resto del camino en el agua, abrazando estrechamente a
su compañero y saltó en el extremo más profundo con ambos de ellos
gritando y tiritando por el frío.
Volvieron a la cima, escupiendo y riéndose el uno al otro antes de
que Bentley le salpicara en la cara. Se convirtió en una guerra de
agua, que de alguna manera terminó con los dos, combatiendo el frío
con más besos.
Stan comenzó a acariciar la polla de su compañero, y bajo el agua su
polla se empalmó hasta su tamaño completo, mientras lamió y besó
cada pulgada de piel que pudo alcanzar.
Él siempre ha había tenido la fantasía acerca de dar o recibir una
mamada en una piscina, pero estaba bastante seguro de que nunca
iba a funcionar. Por otro lado, no era bueno en contener la respiración,
y él no iba a preguntar a Bentley si quería intentarlo.
El chico era todavía demasiado nuevo en el sexo, y Stan quería 96
dejarle ir a su propio ritmo en ciertas cosas.
Como cuando Bentley se levantó a sí mismo para poder envolver sus
piernas alrededor de la cintura de Stan. Que fue bastante
sorprendente, y Stan lo adoró.
―¿Quieres que te coja así? – preguntó, mordiendo suavemente el
labio inferior carnoso de Bentley.
El calor del cuerpo de Bentley se elevó lo suficiente para mantener a
los dos calientes en el agua fría. Sus ojos estaban medio cerrados, y su
corazón golpeaba contra su pecho. Stan podía oír lo fuerte que estaba
bombeando la sangre al resto de su cuerpo.
―Sí – dijo con un pequeño gemido.
Y ¿Cómo coño voy a responder a algo como eso?
Él deslizó sus manos hacia abajo, abajo, abajo, sintiendo cada
inmersión en la piel de Bentley, cada cicatriz que le hizo tan perfecto y
delicioso, hasta que llegó a la curva del culo de Bentley.
Incluso después de sólo dos semanas, con comida adecuada y sus
ejercicios de vuelo, estaba cogiendo más peso y músculo. No estaba
tan delgado como lo era antes, pero probablemente no obtendría
mucha más corpulencia que la poca que tenía ahora tampoco. Él
siempre sería de este tamaño maravilloso, perfecto, y Stan estaba
agradecido de tener el delicioso culo en forma de burbuja de Bentley y
de que sus dedos encontraran la entrada rosada del chico.
Circundó el anillo de músculos, sin empujar hasta que Bentley
estuviera listo para él. Tenía que recordarse a sí mismo una y otra vez
que el agua no necesariamente era un gran sustituto del lubricante.
Stan lo había hecho un par de veces antes con agua siempre que él
había llevado a amantes al lago o piscina durante algún tiempo, pero
los hombres y las mujeres siempre habían sido mucho más
experimentados que Bentley, e incluso mencionaron que no era lo
mismo.
Sin embargo, Bentley suspiró y se acercó más cuando Stan empujó
un dedo profundamente dentro de él. 97
―Eso es lo que quiero – dijo con un suspiro.
Debido a que Stan vivía para dar a este chico todo lo que quería, él
le besó, usando su dedo para masajear profundamente el culo de
Bentley, buscando y sondeando hasta que encontró lo que buscaba.
Sabía que lo tenía cuando Bentley tiró contra él y gimió a través de
sus besos.
Stan lo usó como la invitación que necesitaba para añadir otro dedo
a la mezcla. Bentley fue abriéndose completamente para él,
permitiendo que Stan le penetrara con los dedos. No era tan fácil
como lo era generalmente, y demonios, Stan podría haber sido capaz
de entrar en él ahora si hubieran tenido más agua con la que trabajar,
pero no iba a hacer eso. Quería esperar a que Bentley estuviera tan
estirado y listo como él podría estarlo.
Bentley silbó cuando Stan añadió un tercer dedo, que fue cuando él
ralentizó. Mucho.
Tomó mucha más preparación de la que generalmente necesitaba
antes de que él fuera capaz de continuar. Era casi como si Bentley
fuera virgen de nuevo, sólo que necesitó tomarse incluso más tiempo
para prepararlo que la primera vez que Stan le había tomado.
Valió la pena cada segundo de ello cuando Bentley comenzó a
mordisquear en su oreja.
―Estoy listo. Stan, estoy listo, por favor. Jódeme ya.
Stan apartó la cabeza y miró a su compañero. Él no podía evitar la
forma en la que una esquina de su boca se elevó.
―¿No odiabas esa palabra?
Bentley se ruborizó profundamente. Si fue por la pregunta, o el
hecho de que Stan aún movía sus dedos dentro de su culo,
presionando contra su próstata y provocándole era algo que Stan no
podía averiguar.
―Ya no me molesta. No cuando pienso en ti.
―Ah, parece he destruido totalmente tu inocencia – contestó, y
Bentley ni siquiera pareció darse cuenta de cuando Stan quitó los
dedos de su agujero. 98
―¡No hiciste eso! – dijo con algo de rabia.
―Seguro que no – respondió Stan, se inclinó y besó a su compañero
en la boca justo cuando agarró su polla, alineando la corona con el
agujero extendido de Bentley y entonces con cuidado, mucho cuidado,
empujó dentro.
Bentley silbó una vez más, sus ojos se cerraron con fuerza, y se
sujetó con fuerza en los hombros de Stan.
―Ungh – dijo Stan, y él apretó sus dientes con tanta fuerza que era
un milagro que no se los astillara. Fue una dura pelea sólo tratar de
evitar ponerse a taladrar dentro de ese suave calor – ¿Estás bien?
Puedo parar si es necesario.
Podía hacerlo, pero si Bentley no le pedía que parara ahora,
entonces no habría ninguna interrupción en absoluto. No tendría más
remedio que continuar. Gracias a Dios que Bentley sacudió la cabeza.
―Puedo hacerlo. Quiero hacerlo.
―No te fuerces. No vas a herir mis sentimientos si no puedes – dijo
Stan, otra vez a través de sus dientes, incluso mientras pasaba su
mano arriba y abajo en una caricia calmante por la espalda de
Bentley.
Él ya había calculado cuánto tiempo le tomaría correr y conseguir
que Bentley volara de regreso hacia su cabaña compartida, donde
ambos mantuvieron su lubricante sano y salvo. No les tomaría mucho
tiempo. Él podría hacer el viaje si Bentley le dijera que parara.
―No te atreves parar – exigió Bentley, y sus manos en el cuello de
Stan se volvieron más estrictas.
Vale… ¿Y quién soy yo para discutir contra algo como eso?
Centímetro a centímetro agonizante y lento, Stan se empujó hasta
la empuñadura en aquel canal cálido y apretado que envolvía su pene
como un guante y oh joder, era tan agradable. Estaba tan feliz de que
su compañero decidiera hacer esto. Ser cazado y perseguido por su
compañero antes de hacer el amor de forma agradable y lenta era
exactamente la clase de cosa que él había necesitado, y aún no había
sabido. 99
Incluso cuando empezó a moverse, y cuando Bentley empujó su culo
hacia atrás contra los empujes superficiales de Stan, era lento y
constante. No iba tan rápido y salvaje como había hecho en otras
ocasiones que habían estado juntos. Era todo gemidos suaves, besos
profundos y la sensación del agua fría calmando sus cuerpos cada vez
más calientes.
La polla dura de Bentley continuó empujando contra el vientre de
Stan, y él sólo podía imaginar la fricción y el tormento que estaba
causando, así que quitó una de sus manos del culo de Bentley y agarró
la polla del chico.
Bentley echó su cabeza hacia atrás y gimió, empujando hacia abajo
incluso más duro en la polla de Stan, tan duro que casi llegó.
―Joder, estás apretado – dijo Stan, y presionó un rastro de besos
todo el camino hasta el cuello mordiendo en la mandíbula de Bentley y
luego prestó especial atención a su cicatriz de acoplamiento.
Bentley se estremeció y gimió otra vez. Parecía especialmente
sensible en su cicatriz de acoplamiento y por eso Stan disfrutó
provocándole un montón.
Las manos de Bentley encontraron su camino hacia el pelo de Stan,
sus dedos mojados se enroscaron en sus cabellos y las frías gotas de
agua se calentaron al resbalar por su cuerpo. El dolor en su cuero
cabelludo cuando Bentley le agarró un poco más fuerte, junto con el
alivio causado por esas gotas de agua sobre su piel caliente, dieron a
Stan toda clase de placer y sensaciones que lo empujaron más cerca
del borde provocando que empujara su polla un poco más duro y un
poco más profundo.
―Te amo – dijo Bentley en un suspiro. Siempre lo decía cuando
estaba cerca del orgasmo. El Shifter dragón presionó su cara contra el
hueco entre el cuello y el hombro de Stan – Me corro. Te amo, te amo.
Dios, tan dulce, tan delicioso…
Bentley gimió, y el ya apretado agarre sobre el pene de Stan se
volvió casi doloroso cuando su culo apretó alrededor de la polla de
Stan cuando llegó al clímax. Sacando el orgasmo de Stan fuera de él 100
cuando un torrente repentino de calor invadió el agua fría entre ellos.
Luego Stan gimió mientras derramaba todo lo que tenía dentro de su
amante. Él agarró la parte posterior de la cabeza de Bentley y le tiró
para un beso duro y salvaje.
Bentley inmediatamente abrió su boca y gimió cuando Stan empujó
su lengua dentro. Él continuó moviendo sus caderas en un movimiento
circular, ordeñando hasta la última onza de placer que pudo de sí
mismo y de Stan.
No dejaron de moverse uno contra el otro hasta que ambos se
mostraron satisfechos, y aun entonces Bentley continuó gimiendo y
temblando cuando él aspiró la lengua de Stan. Entonces
prácticamente se derrumbó contra el cuerpo de Stan.
Él dejó escapar una risita entrecortada.
―Me alegro de que hayas pensado en esto – dijo él.
―Yo también – murmuró Bentley contra la piel de Stan ― ¿Me
llevas a casa en brazos?
Stan se echó a reír.
―¿Estás dolorido?
Bentley movió la cabeza.
―No siento nada todavía – dijo mirándole.
Dios, amo esos preciosos ojos verdes.
―Pero estoy seguro de que realmente me va a doler cuando salgas –
siguió Bentley.
―Sólo una manera de averiguarlo – Stan se rió aún más – ¿Estás
listo?
Bentley hizo un ruido que sugería que él realmente no lo estaba,
pero aun así asintió.
Aunque Stan fue suave e intentó tener todo el cuidado que pudo,
Bentley parpadeó y silbó entre dientes cuando él salió del chico. No
podía decir si era sangre o no debido al agua, pero por la manera en
que Bentley estaba gimiendo, había sido muy doloroso.
―Venga, no te pondré de pie, vamos a casa – dijo, y entonces dio 101
vuelta.
Él se congeló ante la vista de Balin, que sostenía un rifle, y les
observaba a los dos.
―¿Qué pasa? – le preguntó Bentley y volvió la cabeza para ver lo
que Stan estaba mirando.
Stan casi no quería que mirara. La repentina inhalación de Bentley
fue suficiente para hacer que Stan se odiara a sí mismo por no haber
olido quién se infiltró en su propio territorio.
Había estado demasiado ocupado siendo un idiota cachondo para
proteger a su compañero.
Stan sujetó a su compañero un poco más fuerte, y él levantó una
mano fuera del agua, como si podía llegar y tocar el arma que Balin
llevaba y apuntarla en la otra dirección
―Balin, tú no quieres hacer esto – dijo.
―¡Vete al infierno! – dijo Balin y su voz temblaba al hablar.
Stan sabía lo que iba a pasar un segundo antes de que sucediera. Él
giró en el agua, dando la espalda a la pistola cuando Balin apretó el
gatillo y la bala le alcanzó.
Se sentía como si le hubiera dado un puñetazo en la columna
vertebral.
Realmente, realmente, duro.
Stan sintió como si todo el aire saliera de sus pulmones y Bentley
gritó mientras se movían bajo el agua.

102
Capítulo once

¡No puedo respirar!


¡No puedo respirar! ¡Me voy a ahogar!
No. No iba a dejar que esto suceda.
Tenía que empezar a moverse. Stan estaba en problemas, y había 103
tomado una bala para proteger a Bentley y si no hacía algo pronto,
ambos iban a morir.
El agua no era tan profunda. Bentley había perdido mucho oxígeno
mientras gritaba presa del pánico. Se dijo a sí mismo una y otra vez
que debían dejar de luchar. Tenía que mantener la calma porque si no
lo hacía entonces sólo iba a ir a ser peor.
El agua no es tan profunda... No es tan profunda.
Él dejó que ambos fueran hacia el fondo, hasta que Bentley pudo
sentir sus piernas tocando la tierra, piedras y fango en la parte
inferior. Fue entonces cuando se empujó a sí mismo hacia arriba,
llevándose a Stan con él.
Él abrió la boca para tomar aire, apenas sujetando a su compañero
mientras analizaba con los ojos alrededor, buscando a Balin con su
arma. Él no estaba seguro de lo que hubiera hecho si hubiera visto al
hombre, pero no estaba en ninguna parte para ser encontrado.
Estaban solos.
¿Habrá pensado que nos ha matado a los dos y ha salido corriendo?
Bentley esperaba que ese fuera el caso. No era un guerrero y no
sabía pelear. El agua estaba más arriba de su cuerpo de lo que él
pensaba que sería. Stan lo había llevado hasta que llegó al pecho del
Guerrero, lo que significó que casi llegaba al cuello de Bentley cuando
estaba completamente de pie.
Al menos el agua ayudó a sostener mucho del peso de Stan así que
fácilmente podía sostener la cabeza del Guerrero sobre el agua.
Stan tosió antes de que él comenzara a respirar con normalidad,
pero al menos él estaba respirando. La mancha roja en el agua se
extendía, y Bentley necesitaba sacarles pitando fuera del agua.
Comenzó a moverse, todavía buscando alrededor de los árboles por
cualquier vista de un arma. Él se sentía mejor cuando consiguió salir
del río.
―Te tengo. Te tengo. Vas a ponerte bien – dijo Bentley. Esperaba
que su compañero pudiera oírlo, oír sus palabras y luchar para 104
quedarse con él.
Bentley no se dio cuenta de que estaba llorando hasta que estuvo
fuera del agua y el sol secó su rostro.
Si Stan se muere, me moriré.
Él no sería capaz de seguir después de haber estado con Stan
durante un corto período de tiempo.
Una eternidad no sería suficiente.
―Por favor no te mueras. Por favor no te mueras – suplicó Bentley.
Fue tan suave como pudo ser cuando dejó a Stan sobre la arena
húmeda. Había una herida de salida en su pecho, lo que significaba
que la bala no estaba todavía dentro de él.
Esa herida estaba aterradoramente cerca de su corazón, y más
sangre seguía saliendo.
Sólo entonces se dio cuenta Bentley de que su hombro estaba
herido. Se miró a sí mismo, y con toda la adrenalina que había estado
corriendo a través de él, no había notado el gigantesco tajo que estaba
en su hombro. La bala le había rozado, pero sin lugar a dudas se llevó
un montón de piel con él. Balin debía saber cómo utilizar un arma
poderosa.
No importaba. Bentley necesitaba recibir ayuda para su compañero.
Agarró los brazos de Stan y trató de tirarlo más lejos del río. Sólo
consiguió, tal vez, tres metros antes de que él tuviera que parar para
coger aliento. Le estaban ardiendo los músculos y le daban pinchazos,
y él no podía continuar más.
Por lo menos estamos a cubierto de los árboles y no en espacio
abierto ya.
El sonido de un disparo en la distancia provocó que el corazón de
Bentley se acelerara tanto que le parecía estar oyendo los latidos.
Luego hubo otro disparo. Y otro.
Es Balin. Tiene que serlo.
Él no sonaba muy lejos, pero estaba lejos de aquí.
¿Quién está disparando?
Bentley miró a su compañero, que todavía seguía sangrando y cada 105
vez estaba más pálido, hasta que su piel era diez tonos más claros que
su pelo rubio. Él estaba respirando, pero eso no duraría si seguía
sangrando de esa manera.
Bentley le había prometido a Stan que nunca usaría sus poderes,
pero esto era una situación donde Bentley sintió que no podía cumplir
su promesa. Stan se moriría aquí mismo porque Bentley no era lo
suficientemente fuerte para llevarle, o él podría tomar la lesión para
sí y Stan podría llevarlo a buscar ayuda.
El lobo de Stan segurísimo no iba a poder curarle lo suficientemente
rápido como para arreglar eso, por lo que Bentley tomó la decisión, y
puso sus manos sobre el pecho de Stan.
El dolor era increíble en su atrocidad. Él silbó entre dientes, y todo
su cuerpo se tensó cuando la agonía le inundó quemando un agujero
en él, justo donde estaba el agujero de bala de Stan.
Se sentía mucho peor de lo que parecía en el cuerpo de Stan. Todo lo
que podía ver Bentley era un agujero en el pecho del hombre. No
comprendió el dolor interno que estaba allí cuando sus órganos
comenzaron a decaer. Sus costillas se agrietaron y astillaron mientras
Stan se curaba.
La herida de Stan desapareció justo enfrente de los ojos de Bentley,
y lo usó como motivación para seguir adelante. Cada pequeña herida
que vio cerrarse valió la pena todo el dolor que estaba sintiendo.
Sintió una cálida humedad caliente en su pecho, y sabía que ahora era
él quien sangraba, pero él nunca se miró a sí mismo mientras curaba
a alguien, eso nunca le ayudó.
Stan abrió la boca y abrió bruscamente los ojos. Aquellos preciosos
ojos azules aterrizaron justo en la cara de Bentley y luego se
ampliaron con horror mientras abofeteó las manos de Bentley lejos.
Bentley sonrió. Era demasiado tarde para eso.
―Estás bien ahora – dijo él.
Stan inmediatamente se dio la vuelta y se puso de rodillas, sus
manos vacilaron frente a Bentley, como si estuviera preocupado de
que Bentley colapsaría si estaba aún tocándolo. 106
Eso podría ocurrir, considerando que Bentley sentía como si se
fuera a desmayar y vomitar. El dolor le hacía marearse.
―¿Qué hiciste...? ¿Por qué hiciste eso? ¡Te dije que nunca usaras tus
poderes! ¡Tomé esa bala por ti! ¡Por ti!
Bentley sabía que su compañero no le estaba gritando realmente,
sólo estaba enfadado por la situación y aterrorizado.
En todo caso, estaba débil, tanto emocional como físicamente y oír la
voz elevada de Stan hizo temblar su mentón.
―Tenía que hacerlo. No podía llevarte – dijo Bentley.
La mirada de Stan fue algo que Bentley no pudo incluso describir.
No tenía ninguna palabra para eso, pero podría decir que lo que había
dicho estaba comiendo a Stan por dentro. Odiaba que él hubiera
tomado el dolor de su compañero, solo para darle otro dolor en
conjunto.
―Lo siento – dijo Bentley. Él realmente estaba empezando a
sentirse mareado. Todo estaba girando alrededor.
―Está bien, vas a estar bien – dijo Stan, y en un movimiento que
demostró que era tan fuerte como había sido antes, él agarró a
Bentley y lo levantó en brazos antes de que empezara a correr.
Bentley giró la cabeza y vomitó un poco por culpa del movimiento,
pero Stan estaba tan concentrado en conseguir llevar a Bentley a un
sanador que ni siquiera paró, a pesar de que Bentley estaba bastante
seguro de que había vomitado un poco en los pies de Stan.
Stan no se detuvo. Sólo continuó maldiciendo y murmurando para sí
mismo sobre cómo él no tenía nada aquí para cubrir la herida de
Bentley. Si hubieran estado vestidos, podían haber utilizado la ropa
para taponar la herida, pero habían venido aquí en sus formas
animales.
También habló con Bentley, tratando de intentar responder de vez
en cuando, Bentley hizo todo lo posible para hacerlo, pero estaba
bastante seguro de que los ruidos saliendo de su boca eran sólo
murmullos.
Incluso dejó de sentir el viento contra su frío cuerpo. Y se detuvo 107
completamente la sensación cuando se desmayó.
Lo último que escuchó fue a Stan gritando su nombre.
―Estoy bien – dijo o pensó que lo había dicho. Él no podía conseguir
que su boca se moviera correctamente.

Stan dio un portazo donde Balin estaba siendo retenido. Vestía


ahora sólo un par de vaqueros, lo único que se había tomado la
molestia de ponerse después de haber traído a su compañero hacia la
Manada, desangrándose a causa de Stan y Balin.
Voy a matar a ese hijo de puta.
Roman estaba allí, al igual que Simon. Ambos estaban interrogando
a Balin dentro de la sala e inmediatamente se levantaron y agarraron
a Stan por los hombros, impidiéndole acercarse más al capullo.
―¡Te voy a matar! ¡Me oyes! ¡Te voy a matar, desgraciado!
Balin no le miró. No dijo una palabra. Sólo mantenía esa cabeza
calva hacia abajo.
Parecía que Roman lo había molido a palos cuando venían hacia
aquí, sin embargo. Balin tenía un ojo hinchado casi negro, su labio
inferior estaba partido, y esos estúpidos tatuajes de cadenas que tenía
alrededor de sus brazos estaban destrozados ahora por todos los
desgarros y cortes que Roman le había dado al hombre con sus garras.
Bien. 108
Stan esperaba que estuviera destrozado y quería hacer algunos
daños propios.
―¡Mírame de una puta vez, cabrón! – le gritó Stan.
Balin le miró, y mientras había arrepentimiento en sus ojos, Stan
no iba a dejarse engañar por él. Cualquier remordimiento que Balin
sintiera fue claramente sólo por sí mismo.
Simon y Roman apenas le tocaban ahora. Mantuvieron sus manos
sobre los hombros de Stan, pero sus palmas sólo rozaban sobre su piel.
No querían retenerlo, querían que Stan mantuviera el control sobre sí
mismo, pero actuarían si intentó moverse demasiado rápido. Podía
verlo ahora.
―Sé cómo te sientes – dijo Roman – Créanme, lo hago, pero no lo
dejes ganar así. Si le rompes en mil pedazos, serás como él, y Bentley
sigue vivo, ¿verdad?
―Apenas – dijo Stan, y casi se ahogó en esa palabra – Por favor
dime que llamaste a Aris, que puede bajar a Kristoff, o llevarlo al
hospital al que pertenece vuestro Clan.
El hospital sería mejor ya que Stan estaba casi seguro de que el
sanador de la Manada o Kristoff, serían incapaces de hacer mucho por
Bentley en el estado en que estaba.
Necesitaba un médico y un montón de sangre. Aunque su Manada
tenía el dinero para un doctor, un doctor humano no vendría a una
Manada solo para ver a un dragón. Los Dragones tenían sus propios
sistemas, sus propios sistemas muy complicados de atención de la
salud.
Después de toda la lucha y la forma en que los dragones habían
arrancado los Estados Unidos, tirando hacia arriba de las montañas
en todo el país en lugares donde antes no había habido ninguna, los
humanos básicamente habían desterrado a los dragones.
Sólo los dragones que ya habían pasado por el aro podrían recibir
atención médica real. Ése era el por qué cada Manada y cada Clan
tenían su propio sanador. Stan sabía que Aris tenía acuerdos hechos 109
con el hospital humano más cercano para su Clan. Él era bastante rico
y el tipo de hombre que se preparó para ese tipo de cosas.
A menos que él pudiera de alguna manera falsear el nombre de
Bentley en la lista de personas que estaban en su Clan y lo pusieran
en su seguro, entonces estaban completamente solos.
Coño, esto es tercermundista.
Hubo progresos por las actividades de los Templarios, pero no en
sanidad. Stan nunca había pensado en esto y ahora su compañero
podría morir porque él no lo había hecho.
―Hice la llamada, y Aris está trabajando en ello. Va a tomar algún
tiempo. Kristoff va a ayudar todo lo que pueda.
Esa era la única buena noticia, puesto que el sanador de la Manada
no estaba seguro de qué hacer con un dragón. Las escamas rojas de
Bentley habían comenzado a crecer poco antes de que Stan
consiguiera volver a la Manada, como si su cuerpo estuviera tratando
de protegerle de más daños. Esto hizo que fuera más difícil para que
el sanador de la Manada pudiera trabajar, y Bentley continuaba
sangrando.
Y mientras Balin siguió mirándolo fijamente. Él estaba desafiando
a Stan con sus ojos, y el lobo interno de Stan sentía el desafío. Roman
lo detuvo nuevamente con un fuerte apretón en su hombro.
―Mírame – dijo.
Stan respondió al mandato dado por una figura de autoridad. Había
algo en los ojos de Roman que exigió respeto, y Stan se lo dio. Él fue
suave en sus siguientes palabras, sin embargo.
―Si tu compañero muere, yo mismo ataré al hijo de puta y veré
como le quemas vivo. ¿Vale? Entiendo lo que estás pasando, pero
hasta entonces, no le mates. Bentley te ha salvado porque eres mejor
que eso, mejor que él.
―No debería haber usado su poder para empezar.
―No, pero lo hizo de todos modos. Decidió utilizarlo. Esa fue la
razón de que lo liberaras, para que pudiera tomar sus propias
decisiones y aprender a ser él mismo. No le ordenaste que te sanara 110
porque tuviste una pelea con otro lobo. Él eligió salvarte porque si no
lo hubiera hecho, ahora mismo estarías muerto y él se preocupa
mucho por ti.
Eso no era muy tranquilizador, pero lo único que hizo que Stan se
sintiera mejor era el conocimiento de que Roman no le impediría
hacer lo que quisiera hacer con el maldito hijo de puta si Bentley
moría.
Stan miró al hombre.
―Te voy a quemar vivo si él muere.
Balin no dijo nada.
Hostias, esto es exasperante.
Stan quería herir al hombre, quería hacerle enloquecer con sus
palabras, pero era como si no estuviera teniendo ningún efecto en
absoluto, y estaba volviendo completamente loco a Stan.
―Deberías ir y sentarte con tu pareja, hijo – dijo Simon – Ya hemos
llamado a la policía, y van a estar aquí en cualquier momento para
llevárselo.
Stan cerró los ojos y suspiró.
Joder. La policía.
Por primera vez en su vida, Stan deseaba poder volver a una época
en la que las Manadas enfrentaban estas cuestiones sin que las leyes
humanas intervinieran. Roman le podría prometer la cabeza de Balin
en bandeja de plata todo lo que quisiera, pero la verdad es que ese tipo
de venganza probablemente no podría tenerla en un par de años si
Balin fue puesto tras las rejas de plata.
Stan asintió, y luego se volvió a ir, dejando a Roman y su padre
para hacer lo tenían que hacer hasta que la policía llegara y se llevara
a Balin para interrogarle.
Se detuvo antes de que pudiera llegar a la puerta, sin embargo.
Simplemente se detuvo, su cuerpo congelado, como si no pudiera dar
otro paso, aunque él lo intentó. No es que lo estuviera intentando con
todo su ser, teniendo en cuenta las cosas que quería hacerle a Balin,
pero él se volvió lentamente y miró hacia atrás en el hombre. 111
Balin frunció el ceño un poco, como si el hombre se preguntara cuál
era problema de Stan.
―¿Hijo? ¿Qué pasa? – preguntó Simon.
Stan miró a su padre, su padre que había perdido a un compañero y
unas esposas en el transcurso de su larga vida, por no hablar de unos
niños también. Joder, si Stan estaba perdiendo su cabeza de esta
manera, entonces no era de extrañar que por un tiempo Simon se
hubiera puesto como un basilisco. Hubo unos años de su vida donde él
podía recordar que su padre no estaba alrededor. Había estado
demasiado ocupado llorando.
Stan se volvería completamente loco si perdía a Bentley. Esto le
hizo ver a su padre como el fuerte hijo de puta que sobrevivió a la
pérdida de tantas personas que amaba.
―Papá... – Stan miró a Balin – Creo que puedo curar a Bentley.
Balin apretó sus puños en la mesa de acero a la que fue esposado.
Fue muy revelador.
―¿Qué quieres decir? – preguntó.
Stan miró a Roman.
―¿Kristoff podría despertar a Bentley? ¿Tiene algo para eso?
―Tiene sales que puede oler para despertarle, creo. Pero, puede que
no fuera lo mejor para él, sin embargo – dijo.
―No, lo sé, pero solo necesito un minuto – dijo – Una vez le
pregunté a Bentley si él podría retribuir el dolor. Él puede tomar el
dolor de alguien y sus lesiones, y cuando le pregunté si podría
devolverlas, no dijo sí o no, dijo que no importaba.
Lo que era tan bueno como que admitiera que él podría regalar
dolor y lesiones.
¿Por qué no lo he visto antes?
Balin se tensó contra la mesa con si le hubiera abofeteado.
―No si te ocurra, no te atrevas ni a pensar en llevarme con él. ¡Tú
mismo lo has dicho, la policía estará aquí pronto! ¿Cómo vais a
explicar una bala en mi pecho?
―Me importa una puta mierda como voy a explicarlo – dijo Stan. 112
Su padre estaba yendo ya hacia la pared donde se mantuvieron las
llaves de los puños de plata.
―Bien, levántate, tienes que ir a ver a alguien.
―¿Kristoff estará aquí antes que la policía? ¿Tenemos sales aquí
que puede oler si él no llega a tiempo?
―Está volando hacia abajo – dijo Roman – Él podría incluso estar ya
aquí.
Eso fue exactamente lo que quería escuchar Stan.
Balin gritó y luchó contra los hombres que lo sujetaron, pero él no
era rival para dos Alfas y un guerrero dragón. Lo sacaron de la
habitación, dando patadas y gritando, y Stan rezaba para que esto
funcionara.
Capítulo doce

Bentley despertó como si estuviera siendo lentamente sacado fuera


de un mar de mantas. No quería, sin embargo, porque cuánto más
cerca estaba de la conciencia llegó, más le dolía.
Entonces sintió como si le agarraran y sacudieran hacia el aire 113
libre, un lugar al que no quería ir, donde todo lo que sentía era como
si espadas de fuego se le clavaron por todo el cuerpo. Sus ojos se
abrieron de golpe y la luz le agredió, ese horrible olor todavía estaba
en su nariz y le dolía todo el cuerpo.
Me duele todo.
―Bentley, nene, te tengo, mírame, ¡Mírame!
Era la voz de Stan. Bentley luchó por hacer lo que dijo sólo porque
quería obedecer a su amante. La necesidad de hacerlo cuando Stan lo
exigió era más fuerte que su necesidad de luchar contra el dolor que
estaba sintiendo.
―Bentley, dame tu mano – dijo Stan – Necesito que hagas esto.
Bentley ni siquiera sabía cómo iba a mantener sus ojos abiertos, no
le importaba darle su mano a Stan.
Logró hacerlo de todos modos. Él dio a su compañero la mano, y al
segundo que sintió ese duro apretón, él sabía lo que Stan quería de él.
Intentó tirar de su mano hacia atrás, pero estaba tan débil, casi no
podía luchar en absoluto.
―No – dijo él.
―Sí, vamos, cariño. Puedes hacerlo. No es para mí de todos modos.
¿Puedes oírme? Esto no es para mí.
―¡Quítame las putas manos de encima! ¡No me toques!
¿Es la voz de Balin? ¿Qué hace él aquí?
Bentley intentó abrir los ojos otra vez, sólo para ser capaz de ver lo
que sucedía a su alrededor, pero él tuvo que cerrarlos con fuerza otra
vez. Era como si hubiese un sol en miniatura sobre su rostro, y
apuñalándolo en los ojos cada vez que intentaba ver.
Él logró echarle un vistazo a Balin, sin embargo. Sin duda era
alguien que Bentley tiene que ver en la sala. Y el hombre no parecía
feliz de ser arrastrado hacia la cama de Bentley. Estaba siendo
sujetado por el padre de Stan y Roman. Simon tuvo que agarrar las
piernas de Balin para impedir que el hombre siguiera pateando.
Ahora sabía lo que estaba sucediendo, incluso antes de que Stan
empezara a hablar otra vez. 114
―Esto es para ti, ¿vale? Escúchame, sé que puedes hacer esto,
puedes devolver el dolor. Quiero darle tus lesiones a Balin. ¿De
acuerdo? ¿Puedes hacer eso por mí, cariño?
Bentley podría definitivamente. Él siempre había tenido prohibido
regresar las lesiones que había sufrido, pero esa era una regla de
Balin y Bentley ya no vivía bajo el mando de ese hombre.
Él asintió con la cabeza. Lo intentó, de todos modos, pero se sentía
pesado y lento. Debió de haberlo hecho lo suficientemente bien porque
Stan parecía estar lo suficientemente bien como para tomar
suavemente a Bentley por la muñeca y luego extendió su mano.
―¡No! ¡Joder, no quiero que me toque! –Balin gritó.
Justo antes de que la pierna peluda del hombre estuviera en la
palma de Bentley. No era muy fuerte, pero las manos de Stan
alrededor de los dedos de Bentley mantuvieron sus dedos cerrados. Su
compañero iba a ayudarle con esto, y Bentley hubiera sonreído si él
hubiera tenido la suficiente fuerza para hacerlo.
Él no había hecho esto hacía años, pero fue probablemente la cosa
más fácil que había hecho en toda su vida. Fue como si nunca se
hubiera olvidado de cómo hacerlo cuando él empujó su dolor fuera de
su cuerpo. Fue un alivio, como quitarse los zapatos después de un
duro día de trabajo y dejando que sus pies respiren. El dolor viajó
desde su pecho hasta su hombro y su brazo, fluyendo como un río.
Balin comenzó a gritar y lloriquear.
―Hostia puta, mira su pecho – dijo Roman – Está funcionando.
Bentley podría haberlo dicho. Cuanto más fortalecido se sintió, las
luchas de Balin se fueron debilitando. El hombre fue perdiendo su
fuerza, y el agujero en el pecho de Bentley se fue cerrando. Él ni
siquiera tenía que mirar para verlo.
Entonces él abrió la boca en un suspiro y abrió los ojos. Habría
soltado la pierna de Balin si él hubiera podido, pero Stan todavía le
sostenía en su lugar.
Bentley tosió y escupió. Él sentía que no había tomado una 115
respiración adecuada en horas. Probablemente no lo hizo. Cuando su
cuerpo se apagó para ahorrar energía, incluso sabía que su ritmo
cardíaco y la respiración se habían ralentizado. Fue un milagro que
Stan hubiera sido capaz de despertarlo en absoluto.
―¿Nene? Bentley, ¿estás bien? – Preguntó Stan. Sus ojos azules
estaban tan abiertos, parecía aterrado.
¿Es por mí?
Bentley asintió lo mejor que pudo cuando finalmente logró dejar de
toser.
―Estoy bien – dijo y luego se atragantó con sus palabras.
Stan finalmente le permitió liberar la gruesa pierna de Balin, y el
lobo Alfa agarró su cara en las palmas de sus manos y lo miró a los
ojos, como si pudiera asegurarse por sí mismo que Bentley estaba bien
solo con mirarle a los ojos.
―Estoy bien – dijo Bentley otra vez, suavemente para no toser o
atragantarse.
Stan todavía no estaba convencido, y el hombre tiraba de las vendas
que estaban en el pecho de Bentley, vendas que no había notado
antes, para poder ver por sí mismo que la herida estaba cerrada.
Estaba cerrada. Bentley gimió a la vista de los puntos que estaban
en su piel, puntos recién cosidos que tendrían que quitar ahora que ya
no estaban sujetando una herida para que quedara cerrada. Había
una pequeña cicatriz rosa en su lugar, sin embargo, algo que siempre
le recordaría que no podía coger o regalar el cien por ciento de una
lesión.
Una cicatriz más en su cuerpo. Bentley la odió a primera vista. Por
otro lado, Stan, suspiró y se inclinó hacia delante, abrazando a
Bentley cerca de su pecho, como si nada le hiciera más feliz.
―Joder, me has dado un susto de muerte. No vuelvas a hacerlo,
nunca.
Bentley fue calentado por las palabras de su compañero.
Realmente le importó. No quiere que me hagan daño, y se ha
asustado de que algo malo me sucediera. 116
Bentley levantó sus brazos y los puso alrededor de Stan,
devolviendo el afecto del hombre mientras el calor florecía en su
pecho. Del buen tipo, no era la clase dolorosa de que estaba perdiendo
mucha sangre.
Kristoff comenzó a hablar. Bentley no había sido consciente de que
el hombre estaba en la habitación con ellos.
¿Cuándo ha llegado?
―Muy bien, tráiganlo aquí. Necesito coserle antes de que la policía
consiga llegar aquí.
Como si sus palabras fueron la señal que estaban esperando,
sonaron las sirenas fuera. Bentley conocía el sonido. Los coches de
policía habían llegado. Tal vez incluso una ambulancia.
―Típico – dijo Roman. El hombre había dejado a Balin en las manos
del buen sanador y el lobo Alfa, así que él podría mirar detrás de las
cortinas en la sala en la que estaba Bentley.
Miró a su alrededor y sonrió.
―Estoy de vuelta. Estoy de vuelta en la Manada.
―Sí, te traje de vuelta – dijo Stan, y sus ojos eran todavía salvajes
con emoción.
Bentley estaba bastante seguro de que nunca había visto una
mirada como esa antes, y había visto Stan después de que el hombre
pensó que él había tenido relaciones sexuales con un Bentley de
dieciséis años.
―No vuelvas a asustarme de esta manera. ¿Vale? Tienes que
prometerme que nunca, nunca, usarás tu poder otra vez, sobre todo,
no para mí.
―Yo... Pensé que estarías... – Bentley no terminó, pues sabía que
utilizar sus poderes no tendría a Stan feliz, pero todo se había
arreglado ahora. No había pasado nada y todo iba a estar bien. No
había ninguna razón para estar preocupado de esta manera.
Stan suspiró, y la mayoría de la tensión salió de su rostro cuando él
se acercó para otro abrazo largo y fuerte.
―Por favor no lo hagas de nuevo – dijo Stan – Puedes volar para 117
conseguir ayuda si es necesario. Me dejan atrás si me lesiono y que
alguien más venga por mí.
Bentley no había pensado en hacer eso. Tenía sentido. Podría
haberlo hecho, pero aunque hubiera sido consciente de esa opción, él
todavía no lo habría hecho.
―Yo... No puedo prometerte eso – dijo Bentley.
Stan se tensó en sus brazos.
―Chicos, vais a tener que prepararos pronto. La policía está en la
puerta y van a querer interrogaros.
Stan le ignoró cuando se apartó y miró hacia abajo. Bentley
esperaba ver un montón de ira en sus ojos, pero no había nada de eso.
No ahora, de todos modos.
―¿Por qué no? – preguntó.
Bentley movió la cabeza.
―Yo no puedo no ayudarte si lo necesitas. Me necesitabas, y no
prometo no salvarte si puedo.
―¿Chicos? – preguntó Roman.
Stan miró brevemente hacia atrás en el hombre y luego abajo en
Bentley, justo antes de inclinarse y presionar un beso en su frente.
―Vale. Hablaremos de ello más adelante, pero no voy hacerte
prometer algo que no puedes hacer.
Y eso fue suficiente para hacer que Bentley suspirara con alivio. Se
sentía mejor que cuando él había dado a Balin su dolor y lesiones.
Saber que Stan no iba a permanecer enfadado con él, era el regalo
más grande que el hombre podría haberle dado.
―Gracias – dijo.
Stan sonrió suavemente, y dejó que sus dedos pasaran a través del
pelo de Bentley. Estaba bastante seguro de que necesitaba una ducha,
pero Stan no lo comentó. Miraba fijamente a Bentley como si fuese
algo digno de admirar.
Tal vez Stan realmente pensaba que lo era, porque las siguientes
palabras de su boca eran bastante especiales.
―Eres realmente algo especial, ¿lo sabes? 118
Bentley sintió calor elevándose en sus mejillas. Que era una buena
señal porque significaba que tenía toda la sangre en su cuerpo. Él
estaba sanado casi por completo.
―¿En el buen sentido?
―En el buen sentido – dijo Stan y luego miró detrás de sí mismo
cuando oyó voces por el pasillo. Voces que Bentley no había oído nunca
antes.
―Los humanos están aquí. Tú y yo vamos a tener que responder
algunas preguntas y vamos a tener que explicarles tu poder, de lo
contrario podrían pensar que le disparamos a Balin y no al revés.
¿Estás lo suficientemente fuerte para hacer eso? – Preguntó Stan.
Por este hombre, Bentley haría todo lo que se le pidiera y mucho
más.
―Sí.
Capítulo trece

Tres semanas pasaron desde ese día, había habido un montón de


mierda a tratar gracias a los estúpidos seres humanos y su
incapacidad para aceptar que la mayoría de los dragones tenían
poderes y un montón de esos poderes eran diferentes y a veces no eran 119
a menudo vistos incluso entre su propia clase.
A Stan no le gustaba pensar cómo esos seres humanos le habían
mirado con recelo cuando había explicado lo que pasó. Para ellos,
definitivamente parecía que él y su Manada habían atacado a Balin y
ahora estaban tratando de fijar la culpa en él.
Stan odiaba tener que hacerlo, pero cuando Bentley sugirió herirse
así que él podría demostrar a la policía su poder, no hubo nada que
hacer excepto dejar que su compañero demostrara su inocencia.
Lo interesante fue como uno de los oficiales se había ofrecido
voluntariamente a ser el que recibiera el corte. El hombre
definitivamente no había pensado que el poder de asumir el dolor y
lesiones podría ser real, de lo contrario él no se habría ofrecido.
La mirada de asombro en su cara y la manera en que apartó su
brazo hacia atrás cuando el corte apareció por su antebrazo y
desapareció de Bentley, era pura magia. No tenían ninguna opción,
salvo creerles después de eso, y todo lo que salió de sus bocas fueron
preguntas sobre lo que había estado haciendo Balin. Ellos vieron
todas las cicatrices de Bentley y tomaron notas, y Kristoff incluso dio
una declaración sobre el trabajo que había hecho en el hombre para
evitar que siguiera desangrándose hasta morir.
Stan estaba parado al lado de su amado todo el tiempo. La forma en
que los ojos de Bentley bajaron mientras hablaba sobre su vida con
Balin era demasiado para que lo manejara. Incluso cuando la policía
le preguntó si él podría salir de la sala, rápidamente les dijo que él era
el esposo de Bentley, y como tal, tenía derecho a estar allí para un
cuestionamiento sencillo.
Incluso por las leyes humanas, un simple acoplamiento había sido
clasificado como lo mismo que el matrimonio. Muy pocos Estados se
sostuvieron contra él en este momento.
Al final, la historia de Bentley salió, y casi parecía como si los dos
oficiales estuvieran dispuestos a partirle la cara a Balin por las cosas
que había hecho, lo que les ganó la simpatía de Stan. 120
No había literalmente nada en el mundo más satisfactorio que ver a
esos dos policías tirar las manos de Balin detrás de su espalda. Con
los analgésicos y los puntos rápidos que Kristoff le había
proporcionado, él permanecía despierto y maravillosamente
consciente del dolor de tener esos puntos estirados por la fuerza de la
policía. Realmente había estado encantado de que no haber matado al
cabronazo.
Esto a su vez condujo a mucho que hablar en los próximos días
sobre lo que debía hacerse con la Manada de Balin. Simon y el resto
del Consejo, fueron rápidos para determinar que los hombres y
mujeres de esa Manada debían traerse, y las dos Manadas se
fusionaron.
Stan quería que su padre expulsara a cualquier persona que
hubiera tenido algo que ver con la miseria de Bentley, incluyendo a
Pinky y alguno de los secuaces de Balin. Convenientemente para ellos,
no pudieron encontrarse cuando la policía pasó por la propiedad de
Balin para interrogarlos, pero Stan no estaba muy preocupado por
ellos. Se volverían salvajes, y al final les pillarían con el tiempo, lo
harían los humanos o las otras Manadas. De cualquier manera, sus
días estaban contados.
Simon había acordado los términos de Stan, y en última instancia,
la transición fue suave y agradable. Una agradable sorpresa.
Stan había estado al borde y totalmente a la defensiva contra
cualquier nuevo miembro que entrara, pero su corazón se calentó
cuando vio a una mujer llegar hasta Bentley, después de un torpe
saludo, los dos se abrazaron y lloraron.
Parecía que Bentley había tenido a alguien al otro lado que le había
amado después de todo, y estaba encantado de que ella hubiera podido
estar allí para su compañero.
Todas esas cosas buenas pasaron porque Balin había sido un
completo idiota sobre todo el asunto.
Ese idiota no había tenido ningún sentido común. 121
Ahora, después de que la policía se había marchado, e incluso los
pocos periodistas que vinieron por la gran historia del niño dragón
encerrado y obligado a la esclavitud de los hombres lobo, que a Stan
por cierto no le gustó ni una pizca, dejaron de venir, ellos finalmente
consiguieron tener algún tiempo a solas. Bentley no era un niño y no
todos hombres lobo le habían esclavizado.
Permitió a Stan volver a hacer lo que quería hacer. Amar a su
compañero. Bentley estaba empezando a demostrar su coraje al exigir
lecciones de sexo. De alguna manera, encontró la manera de ver porno
online, aunque Stan incluso tuvo que admitir, que no era
remotamente difícil de encontrar, y ahora Bentley estaba pidiendo
lecciones de cómo hacer ciertas cosas.
Él era aún tímido. La idea de conseguir semen en la cara le parecía
demasiado burda, y a Stan realmente nunca le llamó la atención de
todos modos, por lo que él estaba bien con la petición de Bentley de
que no sucediera nunca.
No, las lecciones de Bentley estaban un poco más en el lado
inocente. El hombre quería saber cómo hacer correctamente una
mamada. Él parecía pensar que sólo porque la gente en los videos
podría seguir y seguir significada que había un misterioso truco para
mantener la mandíbula bien abierta sin hacerse daño.
Stan tuvo que decirle lo contrario, pero fue divertido probar. Como
estaba haciendo ahora.
Y Stan era un gran fan del aprendizaje. Para enseñar a Bentley que
era lo mejor, tenía que hacérselo al chico en primer lugar.
Y Bentley estaba expresando su aprobación con sus manos tirando
del pelo de Stan, sus rodillas abiertas, mientras jadeaba
desesperadamente, apenas capaz de sacar una sola palabra.
―¡Ungh! ¡S-Stan, oh, sí, así! ¡Justo así!
Stan había enseñado recientemente a su compañero que más ruido
tiende a ser mejor cuando se trata de dar y recibir placer. No había
nada que disfrutara más que escuchar cada dulce sonido que saliera
de la boca de Bentley. Eran como una sinfonía de detalles minúsculos 122
que iban directamente a su polla.
Que fue un excelente bueno cuando él se arrodilló entre las piernas
de Bentley y batió sus húmedos labios arriba y abajo del eje del chico,
tarareando de esa manera que podría volver al chico incluso más
salvaje, vio como su columna vertebral se arqueaba y luego sintió la
corona de la polla dura de Bentley tocando la parte posterior de su
garganta.
Simplemente maravilloso.
Stan tuvo que apartar su boca hacia atrás, pero mantuvo su mano
sobre la erección de Bentley, manteniendo un puño apretado
alrededor de él para que el placer nunca decayera.
―¿Viste lo que hice? Haces ese ruido y vibra.
Bentley estaba mirando para arriba en el techo, como si hubiera
algo fascinante en él. Sus ojos estaban vidriosos.
―S-sí – dijo a través de respiraciones rápidas.
Stan se rió entre dientes, y luego volvió a lo que estaba haciendo.
Bentley disfrutaba provocándole para que le hiciera durar más, para
que tratara de retener su orgasmo durante el mayor tiempo posible,
Stan disfrutaba de su compañero y sabía que le daría más placer si lo
alargaba, pero no le dijo que era casi imposible que aguantara tanto
como los actores porno. La razón por qué los hombres en los videos
podían aguantar tanto tiempo fue porque habían tomado algo antes de
la sesión, o habían teniendo sexo varias veces y la edición hizo difícil
que se notara. Se lo diría, con el tiempo, pero no ahora.
―¡S-Stan, me corro! ¡Oh joder, me corro!
Bentley también había aprendido a disfrutar de maldecir mientras
que él estaba siendo follado, y no había nada más dulce que lo que
salió de la boca de su compañero.
Las manos de Bentley se convirtieron en puños aún más estrictos
mientras él tiraba del pelo de Stan. Era condenadamente doloroso,
pero valió la pena cuando el joven dragón se hinchó dentro de su boca
y entonces caliente semen corrió por su garganta.
Stan se lo bebió todo. Su lobo lo aprobó, y a pesar de que todavía 123
estaba duro como si tuviera una barra de acero dentro de su polla,
todavía encontró placer en lo que había hecho.
Sacó su boca del pene de Bentley antes de que el chico incluso
tuviera la posibilidad de ablandarse, y él se empujó hacia arriba para
presionar lujuriosos besos en la caliente boca de Bentley. Esta fue otra
lección para su compañero, su propio sabor en la lengua de Stan. Los
besos de Bentley ciertamente habían mejorado mucho en las últimas
semanas y en todo caso, el chico había llegado a ser más desenfrenado,
más ansioso, y Stan estaba encantado.
Lo amaba. Stan se lo dijo también.
―Te amo – dijo.
Bentley estaba relajado y aturdido debajo de él, pero todavía
sonreía.
―Te amo, también – dijo – Me alegro de que me eligieras a mí.
Esto era algo que Stan había intentado explicar unas cuantas veces.
Que él no había elegido a Bentley. La Naturaleza les había escogido el
uno para el otro, pero Bentley parecía disfrutar de la idea de elección
aún más, probablemente porque había muy poco de ella en su vida,
por lo que Stan se detuvo de señalar las diferencias.
Era básicamente una nimiedad de todos modos.
Stan estaba listo para quedarse, descansar hasta que Bentley
estuviera listo para otra ronda, pero Bentley tenía otras ideas cuando
acarició el cuello de Stan, su traviesa mano se arrastró hasta el
asimiento en la polla de Stan.
―¿Quieres ir de caza?
Stan se tensó, incluso cuando una sonrisa tiró de sus labios.
―¿Qué quieres que cace? – preguntó.
Bentley volvió esa sonrisa, pero el ansia en sus ojos se duplicó.
―A mí – dijo.
Como si necesitara preguntar.
Bentley se rió cuando Stan saltó de la cama, ansioso por conseguir
ese show particular en el camino. 124

FIN
DE DRAGONES Y LOBOS
125
MARCY JACKS

10 Un Nuevo Tipo de Vida


SOBRE EL AUTOR

Marcy Jacks vive y trabaja en Ontario, Canadá, donde está viviendo


con fervor la vida del escritor al escribir sobre un montón de chicos
magníficos. A ella le encanta escuchar a los lectores y se puede llegar
a ella en authormarcyjacks@gmail.com

Q: ¿Por qué escribir para la línea el romance M / M?


R: Ellos dicen escribir acerca de lo que te apasiona, y me parece que
soy lo suficientemente apasionada de esto para poder conseguir un
montón de ideas en mi cabeza. Además, me gusta el género. 126
Q: ¿Quién es su autor favorito M / M?
R: El único autor que he disfrutado lo suficiente como para seguir
su trabajo más allá de lo que ha hecho en una sola serie es Josh
Lanyon. He leído sus cosas en busca de inspiración, y tener la versión
impresa de su libro sobre la escritura de M / M romance en mi
estantería. Probablemente habrá más favoritos que añadir a esa lista
a medida que pasa el tiempo, pero ahora él está en una pista sólida.

Q: ¿Cuál es tu día ideal de escritura?


R: Me tiendo a dormir muy tarde, pero me inclino a pensar que será
un buen día de escritura si puedo conseguir 1.000 o más palabras
escritas antes del mediodía. Si no puedo conseguir eso entonces yo
siento que he perdido mi día, no se siente como un éxito. Mil palabras
antes del mediodía siempre me impulsan para el resto del día.

Q: ¿Cuál es su sugerencia para otros que aspiran ser autores?


R: Esto suena cliché porque todo el mundo lo dice, pero es la verdad.
Lea lo más que pueda, y no sólo en el género que escribe. Si te gusta
romance M / M, entonces puedes leer ciencia ficción. Si el tiempo es un
problema, entonces le sugiero libros de audio. Las ideas vienen de la
lectura o escucha a los libros, así que lea mucho.
PREVIA: TESS
Traducción, Corrección y Fotos Interiores
MAMEN

Edición y Diseño
IPHI
NO 127
Logo: MOMO verse FACEBOOK
ni ninguna
red social

Si lo ponen para descargar en su blog,


agradezcan y conserven el formato.
Y Gracias por ponerlo

Es de fans para fans y no recibimos ninguna


compensación económica por las traducciones que
realizamos. Espero que les guste.

Y no olviden comprar a los autores, sin ellos no


podríamos disfrutar de estas maravillosas historias