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TU ME QUIERES BLANCA REDONDILLAS Sor Juana Inés de la Cruz

Alfonsina Storni
Tú me quieres alba, Hombres necios que acusáis ¿Cuál mayor culpa ha tenido
Me quieres de espumas, a la mujer, sin razón, en una pasión errada:
Me quieres de nácar. sin ver que sois la ocasión la que cae de rogada,
Que sea azucena de lo mismo que culpáis; o el que ruega de caído?
Sobre todas, casta.
De perfume tenue. si con ansia sin igual ¿O cuál es de más culpar,
Corola cerrada solicitáis su desdén, aunque cualquiera mal haga;
¿por qué queréis que obren bien la que peca por la paga
Ni un rayo de luna si las incitáis al mal? o el que paga por pecar?
Filtrado me haya.
Ni una margarita Combatís su resistencia ¿Pues, para qué os espantáis
Se diga mi hermana. y luego, con gravedad, de la culpa que tenéis?
Tú me quieres nívea, decís que fue liviandad Queredlas cual las hacéis
Tú me quieres blanca, lo que hizo la diligencia. o hacedlas cual las buscáis.
Tú me quieres alba.
Parecer quiere el denuedo Dejad de solicitar,
Tú que hubiste todas de vuestro parecer loco, y después, con más razón,
Las copas a mano, al niño que pone el coco acusaréis la afición
De frutos y mieles y luego le tiene miedo. de la que os fuere a rogar.
Los labios morados.
Tú que en el banquete Queréis, con presunción necia, Bien con muchas armas fundo
Cubierto de pámpanos hallar a la que buscáis que lidia vuestra arrogancia,
Dejaste las carnes para prentendida, Thais, pues en promesa e instancia
Festejando a Baco. y en la posesión, Lucrecia. juntáis diablo, carne y mundo.
Tú que en los jardines
Negros del Engaño ¿Qué humor puede ser más raro
Vestido de rojo que el que, falto de consejo,
Corriste al Estrago. él mismo empaña el espejo
y siente que no esté claro?
Tú que el esqueleto
Conservas intacto Con el favor y el desdén
No sé todavía tenéis condición igual,
Por cuáles milagros, quejándoos, si os tratan mal,
Me pretendes blanca burlándoos, si os quieren bien.
(Dios te lo perdone),
Me pretendes casta Opinión, ninguna gana,
(Dios te lo perdone), pues la que más se recata,
¡Me pretendes alba! si no os admite, es ingrata,
y si os admite, es liviana.
Huye hacia los bosques,
Vete a la montaña; Siempre tan necios andáis
Límpiate la boca; que, con desigual nivel,
Vive en las cabañas; a una culpáis por cruel
Toca con las manos y a otra por fácil culpáis.
La tierra mojada;
Alimenta el cuerpo ¿Pues cómo ha de estar templada
Con raíz amarga; la que vuestro amor pretende,
Bebe de las rocas; si la que es ingrata ofende,
Duerme sobre escarcha; y la que es fácil enfada?
Renueva tejidos
Con salitre y agua; Mas, entre el enfado y la pena
Habla con los pájaros que vuestro gusto refiere,
Y lévate al alba. bien haya la que no os quiere
Y cuando las carnes y quejaos en hora buena.
Te sean tornadas,
Y cuando hayas puesto Dan vuestras amantes penas
En ellas el alma a sus libertades alas,
Que por las alcobas y después de hacerlas malas
Se quedó enredada, las queréis hallar muy buenas.
Entonces, buen hombre,
Preténdeme blanca,
Preténdeme nívea,
Preténdeme casta.