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Arre caballo!

 Edad Antigua

 Edad Media

Orígenes del Imperio Persa o Aquemnida


Edad Antigua Persas y macedonios Orígenes del Imperio
Persa o Aquemnida
Orígenes
Las emigraciones indoiranias que se establecieron en Irán, dieron lugar a dos pueblos que
pasaron de criar ganado a agricultores, los medos y los persas. En la zona paralela a Asiria se
asentaron los medos; y sobre el golfo Pérsico se instalaron los persas.

En los siglos en los que dichos asentamientos tuvieron lugar, todos los pueblos de Asia Menor
estaban dominados por los asirios, cuyo ejército se tenía por invencible y que mantuvo bajo su
yugo a todos los pueblos que vivían entre Armenia y Egipto.
Aquemenes primer rey medo

El primer gran caudillo militar de los medos fue Aquemenes, que durante el primer tercio del
siglo VII AC, contribuyó a resquebrajar la formidable reputación del imperio asirio obteniendo
varias victorias que colocaron a su linaje, los Aqueménidas, en una envidiable situación a la
hora del gobierno de las tribus iranias.

Ciaxares
El siguiente soberano medo conocido fue Ciaxares, que fue responsable directo de la caída del
imperio asirio y puso las bases del poderío medo en Asia Menor: en el 612 AC, los medos, en
alianza con los caldeos, destruyeron Nínive, la capital del imperio asirio. Dos años más tarde
(610 AC.), la victoria de Ciaxares en la batalla de Harran ponía fin al último reducto asirio: el
reino de Ashshurubalt. Ciaxares continuó la expansión meda hacia el norte de Mesopotamia,
llegando a alcanzar Capadocia y a enfrentarse con los lidios.

Mediante acuerdos con éstos, quedó establecido el río Halys (situado en la parte oriental de la
meseta de Anatolia) como frontera entre Lidia y Media. Como conclusión, podemos afirmar que,
a la muerte de Ciaxares en el 585 AC, el imperio medo quedó convertido en el mayor poder de
Asia Menor.

Astiages (585-50 AC)


El sucesor de Ciaxares fue Astiages (585-550 AC), su reinado fue pacífico y largo. Introdujo
costumbres asirias en su reino, como los largos vestidos de púrpura adornados con lujosos y
largos collares. Mantuvo buenas relaciones con sus cuñados Creso de Lidia y Nabucodonosor
de Babilonia. Fue una era de apogeo y parecía que nada evitaría que Media se transforme en
una potencia por varios siglos. Lo que se puede resaltar de su reinado de 32 años es una relativa
estabilidad política, el crecimiento del zoroastrismo, los primeros contactos serios con los
griegos o demás pueblos occidentales, así como el auge cultural de Babilonia. Su hija Mandana
se casó con Cambises I, rey de los persas y el hijo de ambos, en el que confluían los dos linajes
Medo y Aqueménida (de ahí que, debido a los historiadores griegos, medo y persa sean
sinónimos) fue Ciro II, el gran conquistador. Ciro II, posteriormente destronaría a su abuelo,
unificando el país y gobernando sobre medos y persas.

Expansión del Imperio Persa, así como sus reyes


Ciro II el Grande, primer rey persa (555-29 AC)
Ciro II (555-529 AC), conocido como el grande, rey de Anshan, creó un poderoso ejército
siguiendo el modelo de los antiguos asirios. Ciro se levantó contra su señor en el año 553 AC,
siendo derrotado dos veces por las fuerzas de Astiages, pero en el tercer encuentro, Hárpago,
comandante del ejército medo, traicionó a su señor y entregó sus fuerzas a Ciro. En el 550,
tomó su capital, Ecbatana, y llevó sus tesoros a Anshan.

Al parecer Astiages fue tratado con clemencia y se le hizo gobernador de Hircania al sur del mar
Caspio. No se conoce la fecha de su muerte.

Cuando Ciro se apoderó del imperio Medo no hubo grandes cambios en la estructura externa
del estado porque los medos y los persas eran tribus estrechamente emparentadas, como lo
estaban también las dos casas reales por vínculos de casamiento.

La expansión del imperio Persa con Ciro fue enorme: en el año 547 AC, derrotó a Creso, el rey
de Lidia, anexionando este reino a su gobierno. Posteriormente, el rico y esplendoroso reino
babilónico fue su objetivo. Derrotó al monarca caldeo, Nabónido, en el 539 AC y continuó la
expansión territorial hacia el valle del Indo y al Indo Kush. Sin embargo, en una de las habituales
luchas contra una arisca tribu esteparia asentada en el mar de Aral, los masagetas, Ciro el
Grande halló la muerte (530 AC).

Ciro continuó su labor de conquista. Dirigió la conquista de Egipto, conquistó el Caucaso, y llevo
sus fronteras a la India y al Indo Kush.

Cambises II (530-22)
El sucesor de Ciro, su hijo Cambises II, continuó la política de su padre: lo primero que hizo fue
vengar la muerte de éste, derrotando a los masagetas en el 529 AC. Posteriormente, emprendió
la conquista de Egipto: con la ayuda de Polícrates, el tirano de Samos (que puso a su disposición
la flota naval de su isla), Cambises II cruzó el Sinaí y el desierto con la ayuda de los árabes, se
luchó una sangrienta batalla cerca de Pelusio, una ciudad en la frontera oriental de Egipto, en
el año 525 AC Cambises II mandó pintar en los escudos la cara de la diosa Bastet, los arqueros
egipcios estaban confusos de tener que dispara contra la diosa, siendo derrotados en la batalla
de Pelusio, refugiándose en la ciudad. Una vez sitiada la ciudad, los persas recogieron todos
gatos que pudieron capturar y los arrojaron hacia la fortaleza obligando a los arqueros egipcios
a disparar con demasiado cuidado, ya que eran animales sagrados. Caída la ciudad, huyó a
Menfis y poco después Menfis caía en manos de Cambises.
Asedio de Pelusio 525 AC. Despues de la batalla de Pelusio, las derrotadas fuerzas egipcias
del faraón Psamético III se refugiaron en la ciudad de Pelusio, Cambises II rey persa, mando
capturar todos los gatos que pudiesen para arrojarlos a los defensores, estos al ser animales
sagrados obligaban a los defensores a dispara con cuidado. Autor Paul Maie Lenoir

El faraón Psamético III fue capturado, y posteriormente ejecutado tras intentar una rebelión,
llevando el dominio persa hasta el corazón de Nubia, en el nacimiento del Nilo. Sin embargo,
contrariamente a la tolerancia con los vencidos de la que había hecho gala su padre,
Cambises II ha pasado a la historia como un monarca cruel y despiadado, tanto con los
pueblos conquistados como con sus propios súbditos, razón por la cual tuvo lugar el
levantamiento de una parte de la aristocracia dirigente contra la familia del emperador.

Según Heródoto, Cambises envió un ejército de 50.000 hombres para someter al oráculo de
Amón, ubicado en el oasis de Siwa. Cuando ya había atravesado la mitad del desierto, una
tormenta de arena sorprendió a sus hombres, sepultándolos para siempre.

Darío I el Grande (522-486 AC)


Tras finalizar las luchas internas en el 521 AC, salió coronado emperador un miembro de una
rama colateral de los Aqueménidas: Darío I el Grande (522-486 AC).

Terminó la conquista de Asia Menor y conquistó Tracia, y cruzó el Danubio para atacar a los
escitas. Se enfrentó a una revuelta de las colonias griegas asentadas en Jonia (Asia Menor),
que vivían como feudatarios del imperio persa. Al recibir éstos ayuda militar procedente de la
Grecia continental, Darío el Grande lanzó contra los helenos una campaña de castigo: en el año
490 AC los persas fueron derrotados en la famosa batalla de Maratón, donde los griegos se
aseguraron el dominio de sus posesiones territoriales, al menos las situadas en el continente
europeo.

Dario I el Grande pisando la cabeza de un derrotado. Autor Igor Dzis


Infantería persa principios siglo V AC, de izquierda a derecha: arquero, sparabara, inmortal y
portaestandarte. Autor Richard Scollins
Jerjes I Asuero (485-65 AC)
Subió al trono a la muerte de su padre Dario, eliminó una rebelión en Egipto y después pasó
tres años preparando una gran flota y un gran ejército para castigar a los griegos. En el 480 AC,
en el comienzo de la segunda Guerra Médica, Jerjes marchó con sus fuerzas a través de Tracia,
Tesalia y Lócrida. Derrotó al rey espartano Leónidas I y continuó hacia el Ática y quemando
Atenas, que había sido abandonada por los griegos. Sin embargo, en la batalla de Salamina en
el 480 AC, su flota fue derrotada por los griegos, entonces se retiró a Asia Menor, dejando a su
ejército en Grecia bajo el mando de su cuñado, Mardonio, que fue derrotado y murió en la batalla
de Platea al año siguiente. Jerjes fue asesinado en Persépolis por el capitán de la guardia de
palacio.
Caballería persa principios siglo V AC: A oficial; B y C ayudantes; D jinete persa; E Jinete
arquero saka. Autor Richard Scollins
Levas de Jerjes 480 AC: de izquierda a derecha kardake ligero, arquero indio, infante egipcio,
infante arquero persa del este. Autor Richard Scollins

Artajerjes I Longímano (465-24 AC)


Sucedió a Dario a quien asesinó, instigado por el intrigante Artábano. Después tuvo que luchar
contra otro de sus hermanos, Histaspes, que reinaba en Bactria y que reivindicaba sus derechos
al trono; Artajerjes I pudo también desembarazarse de él. Bajo su reinado, Egipto se sublevó.
Las tropas del insumiso Inaros, que contaba con la colaboración de fuerzas griegas, llegaron a
ocupar y dominar el delta, siendo derrotados en el año 456 AC. por las tropas del sátrapa de
Siria Megabizos, e Inaros fue ejecutado en Persia. Tras estos hechos, Artajerjes I nombró a
Sarsamas (Arsames) sátrapa de Egipto. Intervino en las rivalidades entre las ciudades griegas,
acogiendo incluso al fugitivo Temístocles, a quien le entregó en feudo algunas ciudades
(Magnesia, Lámpsaco, Miunte). La muerte de Cimón detuvo a Atenas en sus intentos de
proseguir sus luchas contra Artajerjes I, y a continuación se firmó la paz de Calias (448 AC), por
la cual Persia reconocía la dominación griega de hecho sobre el Egeo y el litoral del Asia Menor,
y Atenas se comprometía a no intervenir en Egipto ni en Chipre. A Artajerjes I le sucedió su hijo
Jerjes II (tenido de su esposa principal, Damaspia), que tan sólo reinó mes y medio, pues fue
asesinado por su hermano bastardo Sogdiano.

Infantería persa mediados siglo V AC: A infante de Lakya; B hoplita griego; C infante ligero
persa; D arquero persa. Autor Richard Scollins
Darío II Ochos (424-04 AC)
Era hijo ilegítimo de Artajerjes I y de una concubina. Se sabe muy poco de su reinado, sólo que
estaba bastante dependiente en su esposa Parisátide. En los primeros años de su reinado, tuvo
que hacer frente a la rebelión del sátrapa Pisutnes y a las conspiraciones del eunuco Artoxares.
En Egipto se produjo una revuelta liderada por Amirteo en 410 AC. Durante seis años lucharon
para conseguir la independencia del país, aunque apenas se tiene noticias de cómo se
desarrolló el proceso. Una rebelión de los medos en 409 AC es mencionada por Jenofonte. Se
alió con Esparta y volvió a apoderarse de las ciudades griegas de la costa asiática. En el 408
AC, envió a su hijo Ciro el Joven al mando de las fuerzas combinadas persas y espartanas a
Asia Menor. Tomó parte en la guerra del Peloponeso, logrando la victoria en la batalla de
Egospótamos en el 405 AC.

Artajerjes II Mnemón (404-358 AC)


Defendió su pretensión al trono contra su hermano menor Ciro el Joven, el cual fue derrotado
y muerto en la batalla de Cunaxa en el año 401 AC, y contra un levantamiento de los sátrapas
de las provincias occidentales (366 – 58 AC).

También se enfrentó en una guerra contra los espartanos (otrora aliados del Imperio
aqueménida), los cuales, bajo Agesilao II, invadieron Asia Menor. Para vencer a los espartanos,
Artajerjes sobornó a Atenas, Tebas y Corinto, ciudades que se levantaron contra Esparta,
iniciando la Guerra de Corinto. En 386 a. C. Artajerjes II, abandonando a sus aliados, pactó con
Esparta la paz de Antálcidas. Este tratado devolvió el control de las ciudades griegas de Jonia
y Eolia en la costa de Anatolia a los persas, mientras dejaba a Esparta como poder dominante
en la Grecia peninsular.

A pesar de su éxito en Grecia, Egipto, permanecía independiente. El intento de reconquistar


Egipto en 373 AC, fue un fracaso total, pero en sus últimos años los persas lograron aplastar a
un ejército conjunto egipcio-espartano que pretendía conquistar Fenicia.

Ejercito persa principios siglo IV AC: a Jinete pesado de Lakya, B infante de Lakya; C
mercenario griego de Paflagonia. Autor Richard Scollins
Artajerjes III Ochos (342-38 AC)
De carácter enérgico y cruel. Durante su reinado, pretendió que Persia volviera a ser un país
con todo el esplendor del pasado. Se enfrentó con los gobernadores rebeldes evitando así la
rebelión. Los deseos de conquistar Egipto le llevaron a enfrentarse con el faraón Teos al que
pudo someter, en el año 351 AC. Intentó nuevamente la conquista pero fue rechazado por las
tropas del faraón, abandonando posteriormente esta campaña, por sus problemas con Asia. En
el año 345 AC atacó la ciudad de Sidón, en cuya batalla dejó un balance de 40.000 muertos.
Tras esta victoria marcho a Egipto a intentar conquistarlo por tercera vez, en esta ocasión se
enfrentaría al faraón Nectanevo II, que fue vencido por Artajerjes III, después de su derrota el
rey Nectanevo II huiría a refugiarse en el Bajo Egipto (Baja Nubia) Artajerjes III dejaría el
gobierno de Egipto en manos de su gobernador Ferendares. Antes de su retirada a Persia,
Artajerjes III saqueó Egipto. Durante este periodo los intereses de Egipto fueron defendidos por
un tal Khababas, que más tarde seria un faraón pero de muy corto reinado. Artajerjes III, firmó
un pacto de no-agresión con Macedonia. Todo su reinado se vio envuelto en intrigas palaciegas
y guerras. Murió envenenado por su medico personal. Fue sucedido su hijo menor Arses.

Darío III Codomano (338-30 AC)


Fue el último rey persa, subió al trono por intercesión del eunuco Bagoas, quien había eliminado
al anterior rey de nombre Arses. Biznieto del rey Darío II. En el año 335 AC sucedió a su padre
Artajerjes III. El rey Darío III se pudo librar del eunuco Bagoas, empleando la misma táctica, es
decir obligándole a beberse el brebaje que este había preparado para envenenar a Darío III.

De carácter organizativo. En su reinado, lideró el ejército persa contra las fuerzas de Alejandro
Magno de Macedonia, fue derrotado en las batallas de Issos y Arbela (Gaugamela). Siendo
asesinado después de ésta.
Ejército persa finales del siglo IV AC: A rey Darío III en su carro de guerra; B y C caballería
persa; D kardake ligero. Autor Richard Scollins

El ejército persa
Edad Antigua Persas y macedonios El ejército persa
Organización
El ejército persa (spada) estaba mandado por un spadapatis y los griegos le
denominaba karanos, se basaba en las levas de cada satrapía del imperio. Las tropas se
organizaban en las siguientes unidades:

 Baivaram: 10.000 hombres bajo el mando de un baivarapatis.


 Hazabaram: 1.000 hombres bajo el mando de un hazabaratis.
 Satabam: 100 hombres bajo el mando de un satapatis.
 Dathabam: 10 hombres bajo el mando de un dathabatis.

Los ejércitos persas aqueménidas, se componían de las siguientes fuerzas.

 Fuerzas reales, que dependían directamente del rey como pueden ser los Inmortales,
los kardakes o kardaces, y ls fuerzas mercenarias reclutadas por el rey.
 Tropas de las satrapías, compuestas por los séquitos personales de los sátrapas y las
fuerzas reclutadas en sus propias provincias, también los mercenarios reclutados por
estas.
 Tropas tribales semiindependientes que actuarían como aliados bajo sus propios jefes.

El servicio militar era obligatorio para los persas de nacimiento y “asimilados”. No queda clara
la duración de este servicio militar ni la edad para iniciarlo, pero se estima en unos 4 años más
o menos de duración y los 20 años como la edad de inicio. Durante estos 4 años se entrenaban
para la guerra y se utilizaba a estos reclutas como policía para mantener el orden del Imperio.
Una vez terminada esta formación militar, el ciudadano se podía licenciar o seguir en el ejército.
Si se optaba por la vida civil, permanecía en la reserva hasta la edad de 50 años. Si permanecía
en el ejército, solían pasar al cuerpo de caballería.
Ejército persa, se puede ver un portaestandarte, sparabaras, hachas con pico o sagaris,
kopish o espada curva.

Cabe decir que cada ciudadano tenía que pagarse sus vestimentas y armas durante estos 4
años, así que ya empezamos a ver diferencias en la vestimenta de la tropa en función de su
clase social.

Las clases altas y nobles no se podían librar de este servicio militar, pero sus riquezas les
permitían comprar ropas con mayor decoración, coloreadas con tintes más caros, mejor equipo
y sobre todo, caballos. Los reclutas de la nobleza solían alistarse en los cuerpos de caballería,
o si no servían de sargentos a los cuerpos de infantería.
Armamento persa guerreros persas. Izquierda guerreros de las satrapias de Asia Menor,
derecha guerreros de Persia y Media

El resto de la gente, según su nivel económico podía costearse un escudo tipo hoplón y una
lanza, una jabalina, un escudo tipo pelta (taka en persa), un arco, o los más pobres, una honda.

La organización del ejército era muy parecida a la asiria, compuesta por infantería y caballería.
Para la comunicación entre las diferentes regiones que componían el imperio, los persas
desarrollaron un servicio de correos parecido al ”pony expres” con el cual podían envían
mensajes a todo el Imperio en muy poco tiempo.

Infantería persa
La infantería (pasti) al igual que la asiria era ligera se dividía en ligera y pesada.

La infantería ligera
Era muy numerosa y comprendía lanzadores de jabalina, honderos y arqueros, y eran famosos
los arqueros persas y los honderos rodios.

Arqueros

Los arqueros combatían, copiando de los asirios, asociando arqueros con escuderos. La
primera línea la formaban los sparabara, portadores de escudo, siendo la spara un rectángulo
de cuero entretejido con mimbres que llegaba desde los hombros a los tobillos, pero sin contar
con algún otro tipo de protección (coraza o casco); además, estaban armados con una lanza de
2 metros de largo.

Despliegue de un dathaban, primero el esparabara, luego 8 arqueros y detrás el jefe o


dathabatis

Cada dathabam se desplegaba en una fila de diez, el esparabara en primer lugar, 8 arqueros y
el dathabatis o jefe del grupo. Si el esparabara caía, los arqueros se defendían lo mejor que
podían con falces, cuchillos curvos con filo pero sin punta; pero estaban en clara desventaja
contra un enemigo resuelto, al carecer estos de armadura y casco. Iban vestidos con túnicas de
vistosos colores con mangas, pantalones holgados y tiaras, gorros de fieltro flexible.
Aequeros al servicio del ejército persa de diferentes procedencias

Los arqueros de diversas nacionalidades de Oriente y Escitia, estaban armados con el potente
arco compuesto, constituían el principal activo del ejército persa. Este arco podía arrojar flechas
a una distancia de hasta 300 metros, aunque la distancia efectiva en combate sería menor. Los
arqueros escitas contaban con el gorytos, una funda para proteger la estructura del arco y
almacenar hasta 70 flechas; el cual colgaban de su muslo izquierdo. Los arqueros babilonios y
de otros pueblos mesopotámicos eran de baja calidad; iban vestidos con gorro, túnica larga,
sandalias y brazaletes.
Arqueros persas en acción. Se puede a los sparabara delante y detrás los arqueros.Autor
Giuseppe Rava
Takabara

Los portadores de taka eran tropas armadas con este tipo de escudo y lanzas, que los griegos
equiparaban a los peltastas. Sin embargo, no tenían una función de hostigadores como sus
equivalentes griegos, sino de unidades de línea, y usaban lanzas más largas que los peltastas.
Su origen estaría en las tropas de pueblos semiindependientes de dentro del imperio, como
los kurdos, misios y psidios.

Durante la campaña de Egipto del 373 el mercenario griego Ifícrates, ante la escasez de hoplitas
entre sus mercenarios, convirtió a sus tropas ligeras griegas en takabara equipándolos con
estos escudos, pero incrementando aún más la longitud de las lanzas. Este ”hoplita
ificrátida” sería el modelo que poco después usaría Filipo para crear la falange macedónica.
Infantería ligera y caballería persa, los infantes de la izquierda son tipo peltasta, el de la
derecha es un takabara. los jinetes son escitas sakas y de Asia Menor
La infantería pesada
Mercenarios

La mayoría eran griegos armados como hoplitas. Provenían sobre todo de Atenas y de Esparta,
ciudades tradicionalmente hostiles a Macedonia. En la Batalla del Gránico, la infantería hoplítica
mercenaria, privada del apoyo de la caballería persa, fue sistemáticamente masacrada. De
10.000 mercenarios únicamente sobrevivieron 2.000, que fueron condenados a trabajos
forzados.

Kardakes o cardaces

Los persas no podían hacer frente a un enemigo bien organizado y armado sin contar con
infantería pesada. Pronto empezaron a contratar mercenarios griegos, pero para evitar esta
gran dependencia, Dario III comenzó a preparar una infantería pesada propia: los kardakes o
cardaces. Iban armados con escudo hoplita, así como con lanza o jabalinas, pero al igual que
el resto de infantería persa, muchos no contaban con coraza ni casco, hubo alguna unidad que
iba más protegida como infantería pesada.
Diferentes tipos de infantes persas
Los Inmortales

Desde Ciro I, el ejército persa contaba con un batallón de Inmortales, llamados así por
Jenofonte, aunque posiblemente los persas les denominara anusiya que significa compañeros,
muy parecido a anusa que significa inmortal Era un cuerpo de infantería formado por 10.000
soldados selectos, que ejercía tanto de guardia personal del rey persa, como de tropa de asalto
de élite. Su nombre les fue dado por los griegos al pensar estos que cada hombre que caía era
inmediatamente sustituido por otro, quedando el número de este cuerpo siempre inmutable.
Iban armados con una lanza de unos 2 metros de longitud (más corta y menos sólida que la de
los hoplitas griegos), con regatón esferoidal por lo que los griegos
llamaron melóforos (portadores de manzanas). Aunque el arco compuesto era su arma
principal, y como arma secundaria llevaban las espada, un hacha de doble filo
llamada asabaris o un hacha de un filo y un pico llamada sagaris. Bajo la túnica de vivos colores,
llevaban una flexible coraza metálica de escamas. Se protegían, además, con un ligero escudo
llamado spara, de cuero y mimbre entretejido.

Se reclutaban entre los persas, aunque también incluían medos y elamitas. Cada regimiento
tenía un color, las tropas de élite vestían de azul y se empleaban como comandos y misiones
especiales, había otra unidad que llevaba ropas doradas y que posiblemente fueran la escolta
personal del rey.
Inmortales azules 333 AC, eran una fuerza especial creada para misiones especiales
Caballería persa
La caballería (asabari) se componía de caballería pesada, caballería ligera y carros de guerra,
también emplearon escuadrones de camellos (usabari) así como los elefantes de guerra.

La caballería pesada

La componían los catafractas aparecen en el ejército persa a partir del 350 AC


aproximadamente, siendo este tipo de caballería desarrollado, al parecer, por los masagetas.
Anteriormente ya existían jinetes con armadura, pero su incremento fue posible gracias al
desarrollo de las razas de caballos de carga en las estepas del centro de Asia. En un principio
iban armados con jabalinas, pero, tras el desastre en Issos, fueron sustituidas por una lanza de
acometida llamada kontos.
Diferentes tipos de jinetes persas

El gran peso de la panoplia, unido a la gran protección de jinete y caballo hacían incontenibles
sus cargas para la infantería. Pero por este mismo motivo, su velocidad era escasa comparado
con otros cuerpos de caballería (más ligeros), solo pudiendo cargar al trote; así como su
movilidad. Una caballería bien entrenada podía esquivarlos y atacarlos por la espalda. Los
jinetes persas del emperador Ciro, en el 300 AC, utilizaban bocado con barbada metálica y
muserola de púas sobre la nariz, que obligaban a los caballos a mantener la cabeza recogida
por detrás de la vertical, lo que permitía al guerrero a dominar a los afamados caballos niseos de
capa negra que eran pesados, bastos, duros y fuertes con una alzada de 152 cm hasta la cruz,
de hocico ganchudo, cabeza voluminosa y cuello grueso. Eran capaces de llevar encima a un
guerrero con armadura. Con estos animales, los persas aumentaron el volumen de la armadura
de sus jinetes, ya no sólo cascos y coseletes, y probaron faldones que se acoplaban al caballo
para proteger sus muslos. Hacia el siglo IV AC, desarrollaron una armadura de láminas
metálicas que cubría brazos y piernas. Los caballos en ocasiones portaban testeras y petos.

La caballería ligera

Portaban el arco o jabalinas como principal arma. Diversos pueblos del Este aportaban gran
cantidad de jinetes al ejército persa. Eran de regiones como Aracosia, Aria o Drangiana, iban
vestidos con ropas de destacables colores brillantes y armados como caballería ligera, con
jabalinas como arma principal.

Los partos, escitas, hircanianos y bactrianos, debido al tipo de enemigos a los que debían
enfrentarse, jinetes nómadas armados con arcos, empleaban el arco y también jabalinas.

Los carros de guerra

Eran un arma psicológica más que para causar grandes bajas. Se lanzaban frontalmente contra
las filas de infantería pesada para desorganizar sus filas y causar el pánico, lo que se potenciaba
añadiéndole guadañas de 1 metro de longitud en las ruedas y otras debajo para dañar a quien
cayera. Estos carros que eran típicos de la satrapía de Babilonia, llamados escitas por los
griegos, o falcados estaban tirados por cuatro caballos bien protegidos, tenían ruedas bastante
separadas, armazón protegido por los cuatro lados y la parte trasera libre. Normalmente
llevaban dos tripulantes, conductor y un guerrero, cuando se lanzaban frontalmente contra una
formación cerrada, iban tripulados únicamente por el conductor, que saltaba justo antes del
choque. Esto provocaba, además de la posibilidad de errar el tiro, que esta fuera un arma de un
solo uso.

Carros falcados persas llamados también carros escitas, en sus inmediaciones avanza la
caballería pesada. Autor Giuseppe Rava
Carros falcados persas tambien llamados carros escitas, en sus inmediaciones avanza la
caballería pesada. Autor Palacios

Los persas mantuvieron y mejoraron la cría caballar de los asirios no solo en cantidad sino en
calidad. Solo en Babilonia tenían 800 sementales y 16.000 yeguas de cría, mientras que las
satrapías medas del nordeste los caballos se contaban por cientos de miles.
Tácticas militares
La táctica preferida era envolver por ambas alas gracias a su caballería, apostaba por
la superioridad numérica de la misma. Mientras en el centro colocaban la infantería ligera los
arqueros con sus portaescudos o esparabaras en el centro, para recibir al adversario con una
lluvia de flechas. Detrás de estos la infantería normalmente ligera, después de los reveses
contra la falange griega hizo que aumentara la infantería pesada, con el fin de poder contener
la infantería adversaría.

El ejército macedonio
Edad Antigua Persas y macedonios El ejército macedonio
Generalidades
El ejército de los reyes macedonios estaba compuesto de soldados-ciudadanos, de mercenarios
reclutados con contrato a corto o a largo plazo, y de tropas aliadas. El ejército cívico,
considerado como el mejor del mundo griego, constaba de dos componentes distintos con Filipo:
de una parte, un núcleo de tropas profesionales que formaban la guardia real, que comprendía
la infantería, y la caballería, reclutados en el conjunto de Macedonia, y de otra parte, una
importante reserva movilizada sobre una base territorial, según las necesidades.

Los mercenarios eran contratados personalmente por los reyes, mediante acuerdos
internacionales que ellos podían concluir, en tanto que eran los únicos representantes del
estado facultados para conducir las relaciones con las potencias extranjeras.
Falange macedónia. Se puede apreciar los falangistas, peltastas y la caballería. Autor Pierre
Porobost

El ejército estaba bajo el mando de generales (strategoi) y con frecuencia formado por divisiones
(moirai), mandadas por ellos, así como por las unidades (taxeis) de infantería. El escalón
siguiente de los oficiales (hegemones) estaba ocupado por los aristócratas macedonios, de la
región de origen de las unidades, al menos en los inicios.

Infantería
La infantería se componía la infantería media, la infantería pesada o falange y la infantería
ligera o escaramuzadores o peltastas.

Infantería media

Se componía de los hipaspistas y los mercearios hoplitas

Los hipaspistas
Los hipaspistas o porteadores de escudo, estaban armados con una doratia, una lanza de
acometida más corta que la sarissa, más manejable para el combate cuerpo a cuerpo y más
adaptada para su función de guardia de corps. Cubrían su cabeza con un casco de tipo tracio,
adornado con plumas en los laterales, y portaban escudos macedonios de un diámetro de
unos 75 cm. Actuaba en el ala derecha entre la caballería de los compañeros y la falange, su
armamento ligero les permitía seguir a la caballería y preceder a la infantería pesada, también
se empleaban en terreno accidentado. Su número era de 3.000 hombres divididos en
tres quiliarquías de 1.000 hombres.

Hipaspistas del ejército macedonio. Autor Johnny Shumate

Había una unidad de estos que era más pesada, los hipaspistas reales o argiraspidos,
también conocidos como los escudos de plata, unidad de élite que guardaba la tienda del rey y
tenía un lugar de honor en el orden de batalla. Se trataba a la vez de guardias de corps y de
policía militar. Eran reclutados entre los jóvenes macedonios y llevaban coraza y grebas.

Mercenarios hoplitas griegos

También se consideraba infantería media a la infantería griega aliada cuyos hoplitas seguían
teniendo el hoplón o escudo grande y las lanzas de acometida, formaban casi siempre a
retaguardia de la falange macedonia para proteger su retaguardia.
Mercenarios hoplitas griegos, formaban detrás de la falange macedonia para proteger su
retaguardia
Infanteria pesada o falange

A los infantes de la falange se les denominaba pezetaroi viene de pézos significa a pie, infante,
y hetairos que significa compañero o amigo, eran denominados compañeros de a
pie. El componente básico de la falange era el lochos, la fila de 16 hombres mandados por
un lochagos, cada cuatro hay un jefe de cuarto de fila y cada ocho un jefe de media fila, el último
de cada fila se denomina quragoi. Cuatro lochos componían una tetrarquía de 64 hombres bajo
la dirección de un tetrarca. Cuatro tetrarquias formaban un sintagma de 260 hombres.
La quiliarquía era la unidad superior que reunía cuatro sintagmas o 1.040 hombres que era la
mandada por un quiliarca. Cuatro quiliarquías formaban una strategia de 4.160 falangistas,
mandada por un stratego. El arma principal de la falange era la sarissa o pica de 5,5 m de largo,
estaba compuesta por dos tramos que se unían mediante una pieza de bronce, llevaba en sus
extremidades puntas de bronce, la extremidad inferior tenía añadidos cuatro topes para plantarla
en el suelo y poder soportar una carga de caballería. Era muy pesada con más de 5 kg y debía
sujetarse con ambas manos. Como arma secundaria se usaba la espada hoplita normal, aunque
se hizo popular el kopis que era una espada curva con un solo corte precursora de
la falcata hispana, también llevaban una pequeña daga. Como protección llevaban el escudo
macedonio, que era de 75 cm de diámetro sin reborde, pendían del hombro izquierdo y que
cuando avanzaban lo volvían hacia adelante. Las primeras filas llevaban corazas forradas de
metal o corazas anatómicas cortas, así como grebas, mientras las filas posteriores solo llevaban
tela como protección.
Formación de una sintagma (260 hombres)

El casco era de hierro y el modelo más común era de estilo frigio, con protecciones de las
mejillas (carrilleras) podían ser articuladas gracias a charnelas. Posteriormente se hizo popular
el casco cónico de origen celta.

La prieta formación de la falange creaba un muro de picas, y la sarissa era lo suficientemente


larga como para proteger a las cinco filas de hombres situados por delante de ella. Por ello,
incluso si un enemigo lograba romper la primera fila, aún quedaban cuatro para atacarle y
detenerle. Los pezetaroi de las filas traseras colocaban sus picas en un ángulo de 70º-80º, y
este ángulo iba decreciendo a medida que nos acercamos a la primera línea de combate,
creando una ilusión de puercoespín. Esta formación, además, era eficaz al frenar las flechas del
enemigo. La falange macedonia era invencible si se la atacaba de frente. La única forma de
ganarle era rompiendo su formación o atacándola de su flanco.

Peltastas o escaramuzadores

Eran sobre todo arqueros, honderos, y lanzadores de jabalinas. Se le denominaba así por su
escudo de mimbre (pelta). Los peltastas podían hostigar a distancia a tropas pesadas como la
falange gracias a sus jabalinas o psiloi y su ligereza les permitía escapar ante una carga. Se
trataba, entonces, de tropas versátiles y poco costosas en equipo, entrenamiento y
manutención. Este tipo de lucha se originó en tracia y se expandió a todo el mundo griego.
Algunos llevaban casco o yelmo, normalmente llevaban un puñado de jabalinas, el escudo o
pelta y algunos llevaban una lanza no arrojadiza.

Podían apoyar los ataques de la caballería, ya que su movilidad les permita desplazarse
rápidamente detrás aprovechando la confusión creada. Se usaban en terreno montañoso y a
veces en los flancos del despliegue para repeler el ataque de la caballería adversaria.
Peltastas o escaramuzadores del ejército macedonio
La caballería
En Grecia las dificultades del clima y del terreno eran poco propicias para la cría de caballos,
mientras que en Macedonia la coyuntura geográfica y económica era bastante favorable, dada
la existencia de grandes llanuras y pastos para la cría de caballos. Al mismo tiempo, los grandes
latifundios de los aristócratas macedonios les permitían mantener un buen número de animales.
Igualmente, se cuenta que los caballos macedonios eran superiores al resto de los balcánicos,
ya que durante el reinado de Alejandro I y la dominación persa se introdujeron caballos de
Media, mejores aún que los del Danubio y el Norte, y se criaron en las llanuras de la Baja
Macedonia.

La caballería macedonia estaba compuesta por dos tipos de caballería: pesada y ligera

Caballería pesada

Estaba formada por los compañeros o hetairoi y la caballería tesaliana.

La caballería de los compañeros o hetairoi

Era reclutada entre la nobleza de Macedonia. Constaba de 3.000 jinetes al principio de las
campañas de Alejandro, de los cuales 1.500 le acompañaron en Asia.

Estaba dividida en 12 escuadrones o ilas, el primero de los cuales era el Escuadrón Real
(basilikè ilè), que constituía la vanguardia de la unidad. Este escuadrón tenía un efectivo de 300
jinetes, mientras que los otros constaban de 250 lanzas. Fue Alejandro quien extendió el nombre
de Compañeros al conjunto de la caballería pesada macedonia. La ila estaba mandado por
un ilarca, y estaba dividida en dos lochoi, que a su vez se dividían en dos tetrarquías de 60
caballeros, bajo el mando de un tetrarca.

La formación táctica básica de la tetrarquía era la cuña, inventada por Filipo II: el tetrarca se
colocaba en la punta de esta formación triangular, mientras que los jinetes experimentados
ocupaban el centro de la formación y cada extremidad de las líneas de 13 caballeros.
Formación en cuña de una ila de los compañeros

El ilarca estaba acompañado de un heraldo que transmitía sus órdenes, y era auxiliado
por hiparetas (sirvientes).

Los vértices de la ila se colocaban en una sola línea de intervalo, respetando un intervalo
suficiente entre ellas para permitirles maniobrar. Esta formación confería una mayor flexibilidad
en las maniobras con un cambio rápido de la dirección de ataque. Podían juntarse de dos a
cuatro ilas para formar una hiparquía o brigada, bajo el mando de un hiparco.

Caballería macedonia: Alejandro y un compañero. Autor Angus Mcbride


Cada caballero disponía de un asistente encargado de vigilar su caballo y su equipamiento. Los
caballeros eran propietarios de su caballo y recibían cuando se enrolaban la suma de dinero
suficiente para subvenir a la compra de un caballo de calidad.

Iban cubiertos con un casco. Al principio fue del modelo frigio, pintado con los colores del
escuadrón, antes de que Alejandro impusiera el modelo beocio, más simple. El casco llevaba
los distintivos del rango del caballero. Estaban equipados con una lanza de 2,7 m de longitud y
que pesaba 2 kg llamada kontos, hecha con madera de cornejo, provista de dos puntas, para
poder ser utilizada si se rompía, se cogía por un punto de relación 3/5 es decir sobresalía 1,7 m
por delante y 1 m por detrás, para no perderla jinetes portaban una tira de cuero que ataba el
kontos a la cintura por el asta. Como arma secundaria, el caballero portaba en el costado
izquierdo una espada curva (kopis). El tipo de coraza con el que se protegían variaba, aunque
sólo los caballeros de las unidades pesadas la llevaban. En la época de Alejandro no llevaban
escudo. Una serie de relieves funerarios encontrados en Macedonia indican la evolución del
armamento de los caballeros en la época antigénica, con la adopción de un gran escudo
redondo de origen celta.

Los Compañeros, con una cantidad de otros jinetes, se situaban en el flanco derecho, el cual
era la posición de honor en los ejércitos helenísticos para las tropas de élite. Los Compañeros
realizaban la maniobra decisiva de ataque de la batalla.
Caballería compañeros o hetairoi. Autor Jhonny Shumate

La caballería Tesaliana
Tesalia es la región de Grecia que limita al sur con Macedonia, fue siempre famosa por sus
caballos, en ocasiones tan afamados como las caballerías macedonias, siempre fueron un
aliado de Macedonia y en esta época no se diferencia de ella. La organización y el equipamiento
de la caballería tesalia eran similares a la caballería de los hetairoi, en un principio llevaban el
casco típico tesaliano, pero al final adoptaron el boecio. Empuñaban lanzas más cortas pero al
final adoptaron el kontos y empleaban formaciones romboidales. Los efectivos de Alejandro que
desembarcaron en Asia para la invasión incluían a 1.800 jinetes tesalios, divididos en 8 ilas,
cuya vanguardia estaba constituida por el escuadrón de élite de Farsalia. Se les confiaba un
papel más defensivo, de protección del flanco izquierdo.
Formación en rombo de la caballeria tesaliana y jinetes tesalianos

Jinetes tesalianos. A la izquierda un jinete tesaliano con coraza y casco típico tesaliano y un
hippakontistai o portador de javalinas.A la derecha jinetes tesalianos persiguiendo a tracios.
Autor johnny Shumate
Caballería tesaliana: 1 jinete tesaliano en traje de caza; 2 oficial tesaliano en traje de guerra y
casco boecio. Autor Angus McBride
Caballería ligera

Los prodromoi (exploradores) constituían la caballería ligera empleada para misiones de


reconocimiento, de persecución y para provocar el inicio de las batallas iban armados con
jabalinas, actuaban como tiradores antes de la batalla, durante la batalla se armaban con
una sarissa de 3,5 m de largo y aseguraban los flancos del ejército. Esta caballería se
completaba con varios cientos de jinetes aliados, provenientes de diversos lugares como
tracianos, odrisios y peonios, que llevaban a cabo distintos roles y empuñaban distintas armas.

Cuando Alejandro regresó de la India, la caballería había sufrido reformas drásticas, e incluía
a miles de arqueros a caballo y caballería pesada formada por asiáticos.
Caballería ligera macedonia o prodromoi. Autor Peter Dennis

Los prodromoi desaparecen de las fuentes después del 330 AC y se ha emitido la hipótesis de
que fueron divididos entonces en hippakontistai (lanzadores de jabalina montados) y
en sarisophoroi (portadores de sarissa). Ésta, que sobresalía de modo mortífero por delante y
por detrás del caballo, no podía utilizarse en formación cerrada sin peligro mortal para las
propias tropas. Estas armas no podían emplearse con provecho en la formación en cuña
destinada al asalto. Había que tener mucho espacio o bien disponerse en una sola línea
extendida, en cuyo caso se obtendría una defensa eficaz contra asaltos frontales por parte de
oponentes con armas ligeras. Requería del uso de ambas manos, por lo que el caballo debía
ser dirigido con las piernas. Es posible también que esta caballería ligera acogiera a los jóvenes
macedonios antes de su integración en la caballería pesada. Se sabe por la ley efébica de
Anfípolis que la equitación y los ejercicios ecuestres formaban parte de la educación de los
jóvenes macedonios.
Los caballeros estaban tan bien considerados como los oficiales y pasaban a la reserva a la
edad de 55 años, contrariamente a los soldados de infantería. Por esta razón, se beneficiaban
de recompensas y privilegios suplementarios.

Formación en cuadrado y jinetes ligeros macedonios


Tácticas militares
El ejército macedonio empleó la táctica del martillo y el yunque. Esta táctica no podía
realizarse a menos que los dos ejércitos tuvieran más o menos el mismo número de efectivos,
ya que consistía en encerrar al contrario por los lados.

 El “martillo” correspondía a la caballería pesada de los hetairoi que presionaba al


adversario y lo contenía en un espacio cerrado.
 El “yunque” correspondía a la falange y a los hipaspistas que intervenían justo
después.

Para llevar a las fuerzas enemigas lejos de su centro, la caballería macedonia rodeaba los
flancos del ejército contrario, se iniciaba sistemáticamente por el flanco derecho que estaba
mandado por Alejandro en persona, para luego intentar hacer un hueco y colocarse en las líneas
enemigas, por lo que obligaban a sus enemigos a reagruparse.
Atacando por los flancos, la caballería macedonia sorprendía a las tropas enemigas por la
rapidez y fuerza de su impacto; en el centro, la falange y los hipaspistas avanzaban para abrir
el segundo frente. Una vez se le cerraba el paso al enemigo, éste quedaba en una trampa.
Generalmente, esto causaba una gran confusión porque no podía distinguirse si las unidades
estaban dispersas o sólo mal coordinadas.
Típica formación del ejercito macedonio

Batalla de Cunaxa
Edad Antigua Persas y macedonios Batalla de Cunaxa
La batalla de Cunaxa fue un enfrentamiento armado que tuvo lugar el 3 de septiembre del 401
AC en Cunaxa, aldea a unos 70 km al norte de Babilonia, entre los ejércitos del rey persa
Artajerjes II y del hermano menor del rey, el príncipe Ciro el Joven.

Con esta batalla, Ciro pretendía la muerte de su hermano para convertirse en el nuevo rey,
probablemente como venganza por la conjura palaciega que lo había llevado a la cárcel tres
años antes por decisión de Artajerjes, fruto de la lucha sucesoria tras la muerte del padre de
ambos.
Itinerario seguido por los Diez Mil, según el Anábasis 401-400 AC

Ciro contrató y reunió a un gran número de tropas, de entre las que destacaban por encima de
todas los mercenarios griegos que pasarán a la historia con el nombre de los Diez Mil descritos
en el Anábasis de Jenofonte que en realidad fueron 10.400 hoplitas y 2.500 peltastas
mercenarios, a los que se unieron en Issos 700 hoplitas espartanos y 400 griegos. Su ejército
se estima además de los griegos en 50.000 infantes ligeros, 600 jinetes de caballería pesada y
2.000 de caballería ligera.

Por su parte Artajerjes desplegó un ejército de 100.000 infantes más 20.000 de caballería ligera,
10.000 de caballería pesada y 150 carros falcados.

Ambos ejércitos se enfrentan en Cunaxa y despliegan en la margen derecha del rio Eufrates,
Ciro al norte y su hermano al sur.
Despliegue de fuerzas en la batalla de Cunaxa

Ciro se dispuso a ejecutar el plan de batalla que tenía previsto de antemano, cargar
directamente contra la posición de Artajerjes con la intención de matarlo, con la esperanza de
que, llegado el caso, cesaría la resistencia del ejército enemigo.

Los griegos iniciaron las hostilidades avanzando contra el ala derecha compuesta por medos y
persas al mando de Tisafernes, cuando ya no mediaban más que 450 a 550 metros entre ellos,
los griegos cargaron a la carrera obligando a retirarse a los persas y provocando el pánico en
los arqueros y carros enemigos, quienes pronto se pusieron en fuga, arrastrando con ellos a la
infantería. Los mercenarios se dispusieron a perseguir a los huidos. Mientras tanto, Artajerjes
había ordenado el movimiento de su caballería ligera del flanco derecho para intentar rodear
por completo al ejército de Ciro.
Batalla de Cunaxa 401 AC. La caballería pesada de Tisafernes penetrando en el ala derecha
griega ocupada por los peltastas. Autor Johnny Shumate.

Ciro reunió a 600 jinetes de su escolta y cargó personalmente en un ataque directo contra el
lugar en el que divisaba a su hermano Artajerjes. Era una carga suicida, ya que el rey de reyes
se encontraba rodeado de miles de soldados del centro persa. Los 600 de Ciro cabalgaron
exprimiendo al máximo sus monturas.
Batalla de Cunaxa 401 AC (1). Enfrentamiento entre un jinete babilonio (a la izquierda ) y un
jinete de la guardia de Ciro el joven ( a la derecha ) al fondo se puede ver, a los griegos de la
infantería mercenaria. Autor R. Collins

Chocaron contra el enemigo y, sin detenerse a luchar, continuaron su demoledor avance hacia
su objetivo con sorprendente éxito. Por fin alcanzaron a Artajerjes, que a su vez atacó con su
guardia montada. Las fuentes cuentan que Ciro, diestro jinete, logró alcanzar y herir a su
hermano con la lanza. Pero las fuerzas enemigas arreciaban ya al lugar. Artajerjes se puso a
salvo mientras sus tropas masacraban a los 600, un soldado persa alcanzo a Ciro en la cabeza
con una jabalina, le desmonto y otro soldado le dio muerte, allí mismo le cortaron la cabeza y la
mano derecha. Tras este hecho, el ejército de Ciro quedó en manos de Arieo, quien ordenó
retirada general, llegando a atravesar su propio campamento en la huida.
Batalla de Cunaxa 401 AC. Muerte de Ciro el Joven. Autor Peter Connolly

Los persas de Artajerjes saquearon a placer el campamento enemigo hasta que allí llegó
Tisafernes, quien con una hábil maniobra con su caballería había logrado rebasar las líneas de
los griegos mercenarios para huir. Tisafernes relató a Artajerjes la victoria de los griegos en su
flanco y la persecución que estaban llevando a cabo, lo que llevó al rey a ordenar el
reagrupamiento de parte de sus fuerzas para dar caza a los mercenarios.
Los griegos viendo avanzar a los persas se situaron de espaldas al rio para proteger su flanco,
y rechazaron la carga persa, derrotándolos les persiguieron hasta Cunaxa, la caballería de
estos hizo un último intento de detenerlos, pero la hicieron retroceder en desorden.
Batalla de Cunaxa 401 AC (3). Los persas atacando la falange griega

Al caer la noche sobre el campo de batalla los griegos se retiraron a su campamento original
para descubrir que había sido saqueado por el enemigo. Por lo que a ellos tocaba, habían
vencido en todas partes y no comprendían donde podían estar Ciro y sus hombres.

No se dieron cuenta de la triste realidad hasta la mañana siguiente. Entonces supieron que Ciro
había muerto y que ellos se encontraban profundamente atrapados en el Imperio Persa y
aislados de toda fuente de suministros.

La batalla y la retirada de los mercenarios griegos fue narrada por Jenofonte en su obra el
Anábasis.
Retirada de los Diez Mil, encuentro entre griegos y persas en Abyadh (colinas blancas) en el
Kurdistán. Autor Mikel Olazabal

Batalla de Queronea
Edad Antigua Persas y macedonios Batalla de Queronea
El 7 de Agosto del año 338 AC cerca de la ciudad griega de Queronea, en Beocia tuvo lugar
una batalla entre las fuerzas de Filipo II de Macedonia y una alianza de polis griegas compuesta
principalmente por Atenas y Tebas, en que estas últimas fueron derrotadas.

Antecedentes
Tras ascender al trono en 359 AC, el rey macedonio Filipo II fortaleció y amplió rápidamente sus
dominios por Tracia y Calcídica, en la costa norte del mar Egeo. En esta expansión se vio
favorecido por la distracción en otros lugares de Atenas y Tebas, entonces las polis más
poderosas del mundo heleno; que estuvieron ocupados en la guerra Social (357-5 AC) y la
Tercera Guerra Sagrada desencadenada en el centro de Grecia en 356 entre la Fócida y el
resto de miembros de la liga Anfictionía de Delfos. Gran parte de la expansión macedonia en
este período fue a costa de los atenienses, quienes consideraban la costa del norte del Egeo
como su esfera de influencia, por lo que Filipo fue a la guerra contra Atenas entre 356 y 346 AC.

Filipo no fue en principio un beligerante de la Guerra Sagrada, pero se involucró a petición de


los tesalios. Viendo la oportunidad de expandir su influencia dentro de la propia Grecia, Filipo
propició y obtuvo entre los años 353 y 352 AC una victoria decisiva sobre la Fócida en la batalla
del Campo de Azafrán, en Tesalia. Tras este éxito el rey macedonio fue nombrado arconte de
Tesalia, lo que le dio el control sobre los impuestos e ingresos de la liga Tesalia y aumentó en
gran medida su poder. Sin embargo, Filipo no intervino más en la guerra Sagrada hasta 346
AC. A comienzos de ese año los tebanos, que habían soportado el mayor peso de la Guerra
Sagrada, junto con los tesalios, pidieron a Filipo que asumiera el liderazgo de Grecia y se uniera
a ellos en la guerra contra la Fócida. Para entonces el poder de Filipo era tan grande que la
Fócida ni siquiera intentó la resistencia y se rindió ante él, por lo que el rey macedonio puso fin
a un conflicto particularmente sangriento sin llegar a combatir. Otorgó al consejo de la Anfictionía
la responsabilidad de castigar a la Fócida, pero se aseguró de que sus condiciones no fueran
demasiado duras. A pesar de ello, la Fócida fue expulsada de la liga Anfictionía, sus ciudades
fueron destruidas y sus habitantes reasentados en pueblos de no más de 50 casas.

Ya en 346 AC, los atenienses estaban hartos de la guerra, incapaces de igualar a las fuerzas
de Filipo II, ya habían comenzado a contemplar la necesidad de firmar la paz con el rey
macedonio. A pesar de ello, cuando quedó claro que Filipo marcharía al sur ese año, los
atenienses planearon auxiliar a la Fócida (de la cual eran aliados) para mantener a los
macedonios fuera del centro de Grecia mediante el bloqueo del paso de las Termópilas, donde
el número superior de tropas de Filipo sería menos concluyente. Los atenienses ya usaron con
éxito esta táctica para prevenir el ataque de Filipo a la propia Fócida tras la batalla del Campo
de Azafrán, cuando la ocupación de las Termópilas no se hizo solo para proteger a la Fócida,
sino también para mantener a los macedonios alejados de la Grecia central e impedirles
marchar contra Atenas. Sin embargo, a fines de febrero el general Falecos fue restaurado en el
poder en Fócida y rehusó permitir a los atenienses el bloqueo del estrecho paso de las
Termópilas. Privados repentinamente de asegurarse su propia seguridad, los atenienses fueron
también forzados a firmar la paz con el rey macedonio. El tratado suscrito, la Paz de Filócrates,
convirtió a Atenas en un reticente aliado del Reino de Macedonia.

Para los atenienses el tratado fue oportuno pero nada popular. Las acciones de Filipo II en 346
AC, habían expandido su influencia sobre toda Grecia, y aunque había traído la paz, enseguida
empezó a ser visto como el enemigo de la tradicional libertad de las polis helenas.

El orador y político Demóstenes había sido el principal arquitecto de la paz de Filócrates, pero
tan pronto como fue firmada comenzó a renegar de ella. En los siguientes años Demóstenes se
convirtió en líder de los partidarios de la guerra en Atenas y a cada oportunidad que se le
presentaba intentaba socavar la paz. Del 343 AC en adelante, y con el fin de provocar la guerra,
Demóstenes y sus seguidores usaban cada expedición o acción de Filipo para argumentar que
estaba rompiendo la paz. Por el contrario, también existió en Atenas un sentimiento,
encabezado por Esquines, de que la paz, aunque impopular, debía ser mantenida y
consolidada. A pesar de ello, hacia el final de la década los partidarios de la guerra se fueron
imponiendo y comenzaron a provocar abiertamente a Filipo, pues en el 341 AC, el general
ateniense Diopites asoló el territorio de la ciudad de Cardia, aliada de Filipo, ante las peticiones
macedonias de desistir.

Filipo sitió, sin éxito las ciudades de Perinto y Bizancio en 340 AC, sin que Atenas reaccionase,
pero cuando en el mismo año, la flota comercial de 230 naves cargadas con grano, fue
capturada en el Bósforo, la Asamblea ateniense declaró la guerra.
Movimientos previos
Los ciudadanos de Ámfisa, en la Lócrida Ozolia, habían empezado a cultivar una tierra
consagrada a Apolo en la llanura Criseana, al sur de Delfos. Tras algunas disputas internas, el
consejo de la Anfictionía decidió declarar una guerra sagrada a la polis de Ámfisa. El delegado
tesalio propuso que Filipo debería convertirse en el líder de la Anfictionía para esta campaña,
lo que dio al rey macedonio el pretexto para iniciar la guerra en Grecia, aunque es muy probable
que el rey macedonio hubiera llevado adelante sus planes solo de todos modos.

A comienzos de 339 AC, los tebanos se habían apoderado de la ciudad de Nicea, cerca de las
Termópilas, enclave que Filipo había guarnecido en 346 AC. El rey macedonio no se tomó esto
como una declaración de guerra, pero le presentó un problema significativo porque cerraba la
principal ruta hacia Grecia. Sin embargo, existía un segundo camino hacia la Grecia central,
atravesando el monte Calidromo y descendiendo hacia Fócida. Los atenienses y los tebanos
habían olvidado este paso, o pensaron que los macedonios no lo usarían, porque quedó
desguarnecido y las tropas de Filipo penetraron en Grecia sin oposición alguna. El rey
macedonio había sido relativamente benévolo con los habitantes de la Fócida al final de la
Tercera Guerra Sagrada en el 346 AC, y esto le daba ahora sus frutos. Al llegar a Elateia, Filipo
ordenó que la ciudad fuera repoblada, y en los siguientes meses toda la confederación de
Fócida volvió a su estructura estatal anterior. Con ello el rey macedonio obtuvo una base en
Grecia y unos nuevos y agradecidos aliados, los fócidos.

Durante el invierno de 339 AC hubo mucha actividad diplomática por ambos bandos y pocos
hechos bélicos. Los macedonios consiguieron atraer a locrios, focenses y etolios, mientras que
los peloponesios se mantuvieron neutrales.

En el 338 AC. En esos meses el rey macedonio delegó su responsabilidad en el consejo de la


Anfictionía. Asimismo, engañó a un ejército de 10.000 mercenarios que custodiaba el camino
que llevaba de Fócida a Ámfisa para que abandonara sus puestos, tras lo que tomó esta
segunda ciudad y expulsó a sus habitantes mandándolos a Delfos.
Batalla de Queronea 338 AC, movimientos previos a la batalla

Cuando se conoció en Atenas la noticia de la llegada de los macedonios a Elateia, cundió el


pánico en la ciudad. Demóstenes clamó contra la desesperación y propuso que los atenienses
buscaran una alianza con los tebanos, tras lo que su propuesta fue aceptada y lo enviaron como
embajador. Filipo también había enviado una embajada a Tebas solicitando que se unieran a
él, o al menos que le permitieran el paso sin obstáculos a través de Beocia. Sin embargo, a
pesar de la proximidad del ejército de Filipo y su tradicional enemistad con la capital del Ática,
los tebanos se unieron a los atenienses en defensa de la libertad de Grecia. El ejército de Atenas
ya había sido enviado de forma preventiva en dirección a Beocia, por lo que pudo unirse a las
fuerzas tebanas pocos días después de que la alianza fuera acordada.

Finalmente, en agosto de 338 AC, el ejército de Filipo marchó en línea recta por la vía principal
de Fócida a Beocia para enfrentarse al grueso del ejército aliado que defendía el camino en
Queronea, que era el lugar elegido por los griegos para enfrentarse a las fuerzas macedonias,
el ejército aliado, similar en tamaño al suyo y en una posición ventajosa, bloqueando el camino
cerca de Queronea. Filipo hizo una maniobra de distracción desde Elateia a Amisa, pero los
aliados no se movieron.

Despliegue inicial
Los aliados le esperaban con una fuerza 35.000 infantes y 3.500 jinetes aproximadamente. El
ejército aliado griego había tomado posición cerca de Queronea, sobre el camino principal. En
su flanco izquierdo la línea griega llegaba a las faldas del monte Turión, bloqueando el lado de
la vía que llevaba a Lebadea, mientras que en el derecho llegaba hasta el río Cefiso, cerca de
una estribación del monte Aktion. Esta línea griega alcanzaba los 4 km de longitud y estaba
asegurada en ambos flancos para evitar el empleo de la caballería macedonia. Pusieron toda
su caballería en el ala izquierda (3.800) a continuación los hoplitas atenienses (8.500) en el
centro 10.000 mercenarios griegos y aliados, y a la derecha los tebanos y boecios (10.300) con
el batallón Sagrado que aún no había sido derrotado nunca.

Filipo contaba con una fuerza de 30.000 infantes y 6.000 jinetes. Su disposición era dos partes,
la derecha mandado por Filipo con la caballería macedonia de los compañeros en el ala derecha
(4.000), la mitad de la falange macedonia (10.000) hoplitas aliados en el centro (5.000) y en el
ala izquierda mandada por Parmenio la otra mitad de la falange macedonia (5.000) y la
caballería tesaliana al mando de Alejandro (1.800).

Batalla de Queronea 338 AC. Filipo de Macedonia revistando las tropas antes de la batalla.
Autor Johnny Shumate
Batalla de Queronea 338 AC: despliegue inicial de fuerzas

Filipo sabia que la mayor amenaza eran los tebanos. Tebas había roto su alianza con
macedonia para colocarse al lado de Atenas. Y eran los que más tenían que perder en caso de
una posible victoria macedonia. Además eran los mejor entrenados, al contrario de los
atenienses,que no habían combatido en una batalla terrestre desde hacía 20 años.

Filipo llegó a la conclusión de que la manera más rápida y más económica para lograr la victoria
era derrotar a la más poderosa fuerza del enemigo, el Batallón Sagrado tebano.

Primera y segunda fase


En la primera fase, el ejército macedonio avanza en orden oblicuo por su ala derecha, hasta
establecer contacto con los atenienses, estos se encontraban en ocupando una posición
elevada junto a la ciudad de Queronea.
Batalla de Queronea 338 AC. Filipo II atacando a las fuerzas atenienses. Autor Christos
Giannopoulos
Batalla de Queronea 338 AC Primera y segunda fase

En la segunda fase después del contacto, el ala derecha macedonia se repliega, atrayendo a
las fuerzas atenienses y alejándolas de su posición favorable.

Tercera fase
En la tercera fase, Filipo detiene el repliegue cuando está en una posición elevada que es
ventajosa, ataca a los atenienses. Alejandro ataca al batallón Sagrado tebano.
Batalla de Queronea 338 AC. Alejandro Magno con tan solo 18 años dirige la caballería
macedonia contra el Batallón Sagrado tebano
Batalla de Queronea 338 AC, Alejandro atacando al Batallón Sagrado tebano. Autor A.V.
Kurkin
Batalla de Queronea: fase final
Batalla de Queronea 338 AC. Autor Ugo Pinson

En la siguiente fase Parmenion vió huecos en el centro griego y ordena un fuerte asalto
partiendo el despliegue griego. Produciéndose la desbandada.

El batallón Sagrado tebano, mantuvo su formación hasta que fue prácticamente eliminad, tan
solo 46 de ellos sobrevivieron. El resto, 254 muertos, fueron enterrados con honor, y allí
permanecen, bajo la estatua del león de Queronea.

Diodoro dice que en la batalla murieron más de mil atenienses y fueron hechos dos mil
prisioneros.

Secuelas
Filipo podría haber convertido la huida de los griegos en una auténtica masacre, pero no lo hizo.
En vez de mandar a su caballería en persecución de los fugitivos, Filipo ordeno liberar a los
prisioneros atenienses, sin pedir ningún rescate, colocó a sus muertos en una pira funeraria y
mando las cenizas a sus familiares en Atenas.

Con los prisioneros tebanos no tuvo Filipo tanta consideración. Tebas fue duramente castigada
por traicionar su anterior alianza con Macedonia. Tras enterrar a sus muertos, los prisioneros
tebanos fueron vendidos como esclavos, y los altos cargos tebanos que se habían opuesto a
los planes de Filipo fueron desterrados y sustituidos por tebanos afines a las políticas de Filipo.

Cuando sus generales incitaron a Filipo para dirigirse a conquistar Atenas, Filipo se negó a ello.
Para sus planes de invasión a Persia, Filipo necesitaba a Atenas, sobre todo necesitaba la flota
ateniense.

Un comité de paz ateniense, formado por Esquines, Démades (adversario de Demóstenes y


defensor de Filipo en la asamblea ateniense ) y el general Focion (siempre partidario de una
alianza con macedonia),se reunieron con una delegación macedonia, formada por el propio
Alejandro y los generales Antipater y Alcimaco,y entre todos se encargaron de redactar un
tratado de paz duradero y conveniente para ambas partes.

Los términos el tratado, al que se llamo paz de Démades fueron los siguientes: La confederación
marítima de Atenas, que ya no tenia ningún sentido, quedaba disuelta, pero en cambio Atenas
conservaría la mayor parte de sus posesiones en el Asia menor, que servirían de cabeza de
puente para la invasión de Persia. Ninguna tropa macedonia seria acantonada en el suelo del
Ática y ningún navío de guerra accedería al puerto del Pireo: los dos estados, Macedonia y
Atenas, hacían juramento de alianza reciproca.

Filipo ya tenía las manos libres y los aliados necesarios para iniciar su mayor proyecto, la
invasión y conquista de Persia.

Batalla de Gránico 334 AC


Edad Antigua Persas y macedonios Batalla de Gránico 334
AC
Ocurrió en mayo del 334 AC, fue la primera en la que el rey macedonio Alejandro Magno se
enfrentó y derrotó a los persas. La batalla tuvo lugar en el noroeste de la actual Turquía, cerca
del emplazamiento de Troya. Allí, un ejército bajo el mando combinado de los sátrapas persas
de Asia Menor, que contaba con numerosos mercenarios griegos, que fueron derrotados por
Alejandro.

Antecedentes
Después del asesinato de Filipo en el año 336 AC por Pausanias, un capitán de su guardia,
Alejandro subió al poder en Macedonia, algunas polis griegas aprovecharon el momento para
alzarse en armas contra Alejandro ante la aparente debilidad de la monarquía macedonia. No
obstante, Alejandro demostró rápidamente su destreza militar atravesando Tesalia para
someterla nuevamente y acto seguido venció a los griegos tomando y destruyendo Tebas, y
obligando a Atenas a reconocer su supremacía. Una vez apaciguada Grecia, decidió continuar
el sueño de su padre de ir contra Persia.
Filipo había mandado antes de su muerte a los generales Permenio y Atalo con 10.000 efectivos
para liberar las ciudades de Asia Menor y preparar la invasión.

El objetivo de Alejandro era enfrentarse con el ejército persa en Asia Menor, derrotarlo y
después liberar las ciudades griegas, avanzar por la costa meridional de del Mediterráneo para
llegar a Egipto, marchar a con el fin de neutralizar la flota persa que disponía de 400 naves
frente a las 180 griegas principalmente atenienses, que le era muy cara y que no podía costear.

En la primavera del año 334 AC, Alejandro reunió su ejército en Tesalónica y se dirigió a Sesto
(península de Gallipoli), cruzó el Helesponto (estrecho de los Dardanelos) se dirigió a Troya
para rendir homenaje a los héroes griegos, dejando a Parmenio el cruce de las fuerzas con sus
180 buques, sin que fuesen molestados por la marina persa, reunieron una fuerza de 32.00
infantes y 5.100 jinetes y avanzó hacia Dascilio, la capital de la satrapía de Frigia, solo disponía
de provisiones para 30 días.

Batalla de Gránico 334 AC: movimientos previos

Darío creyó que los sátrapas de la región, ayudados por Memnón de Rodas, un griego al
servicio de Persia, podrían resolver la amenaza. Los persas contaban con 20.000 jinetes y
20.000 infantes.

Memnon abogó por la política de tierra quemada, y evitar un encuentro en campo abierto con
Alejandro. Los seis sátrapas rechazaron la idea cuando uno de ellos dijo que no “no
consentiría que el fuego destruyese una sola casa de sus súbditos”.

Alejando consiguió lo que quería, una batalla pronta, al tercer día de haber cruzado el
Helesponto.
Los persas habían elegido un punto sobre el rio Gránico para cerrarle el paso. De corriente y
velocidad relativamente importantes y con las orillas escarpadas.

Despliegue inicial
El ejército persa había colocado 6 grupos de caballería 18.000 jinetes en un frente de 2 km (de
norte a sur asiáticos: los medos mandados por Reomites, los bactrianos mandados por Arsites,
los hircanianos mandados por Espiditrates, y a continuación los de Asia menor: paflagonios y
persas pesados mandados por Mitridates, los capadocios y cilicios por Memnon y los griegos
por Arsemes hijo de Memnon apoyados en la orilla del rio y detrás la infantería situados sobre
una elevación del terreno (10.000 griegos, y 10.000 arqueros persas mandados por Omares).
La estrategia de los persas era localizar y matar a Alejandro con su caballería.

Alejandro decide atacar inmediatamente a pesar de que sus generales le aconsejan descansar
y atacar al día siguiente. Despliega en de norte a sur: peltastas, caballería tracia (Calas),
caballería tesaliana (Parmenio), 6 taxis o falange macedonia, hipaspistas (Nicanor), caballería
compañeros (Alejandro), caballería ligera y peonia (Amintas), arqueros, y peltastas agrianos.

Batalla de Granico 334 AC: despliegue inicial de fuerzas


Primera fase
Alejandro mandó a los peltastas peonios (500), arqueros (500) y la caballería ligera y peonia
(1.000), desplazarse hacia el sur sobre el terreno elevado para vadear el rio, la caballería de
Arsemes se desplaza hacia el sur para cortarles el paso, dejando un hueco en su despliegue y
abandonando su posición ventajosa.

Alejandro mandó cargar a Sócrates al mando de 2 ilas (500 jinetes) junto con los hipaspistas
para fijar a la caballería de Memnon, mientras que con el resto de los compañeros (1.300) la
desbordaba, atacándola por la retaguardia.
Batalla de Gránico 334 AC: primera fase
Batalla del Gránico 334 AC (1). Alejandro y los compañeros en la orilla del río Gránico. Autor
Pablo Outeral
Batalla de Gránico 334 AC: Alejandro cruzando el río al frente de los Compañeros. Autor
Peter Connolly

Batalla de Gránico 334 AC . Alejandro y los compañeros cruzando el río Gránico, el arquero
no es muy ortodoxo. Autor Palacios
Batalla de Gránico 338 AC. Alejandro y los compañeros en la otra orilla del Gránico. Autor de
Sergio Budicin.

Segunda fase
Mitridates (yerno de Darío) que formaba parte de la caballería paflagonia junto con Espiditrates
con caballería hircaniana y otros nobles realizaron un contraataque, Mitridates es matado por
Alejandro, y este a su vez está a punto de perder la vida otros nobles cuando Roesaces que le
golpeó en el casco y Espiditrates que estuvo a punto de golpearle por la espalda con su espada,
pero es salvado en última instancia por Clito el Negro que mandaba el Escuadrón Real (Agema).

Arriano dice que la caballería luchó como infantería, los macedonios emplearon la lanza para
atacar la cara de los caballos y de los jinetes, con el fin de aumentar las posibilidades de
desmontar al jinete, pero al final se impusieron la instrucción y disciplina de los compañeros,
estaban más acostumbrados al choque que los persas que combatían a distancia con flechas y
jabalinas. La caballería ligera de Amintas junto con los arqueros y peltatas cruzan el rio y ponen
en fuga a la caballería de Arsemes. Parmenio cruza con su caballería el río poniendo en fuga la
caballería asiática del norte.
Batalla de Gránico 433 AC: segunda fase
Batalla de Gránico: Clito el Negro corta el brazo de Roaseces, salvando la vida de Alejandro
Batalla de Gránico 334 AC (4). Clito el Negro cortando el brazo de Reomitres (que mandaba la
caballería Bactriana) cuando este, iba a asestar a Alejandro con su espada. Autor Richard
Hook para Osprey

Tercera fase
La caballería persa al ser presionada por la falange macedonia en el centro y por la caballería
macedonia en sus alas, fue puesta en fuga, y no fue perseguida, la falange se enfrentó a
continuación a la infantería persa, mientras la caballería la envuelvió por la retaguardia, los
arqueros persas se dieron a la fuga dejando solos a los hoplitas griegos, que fueron masacrados
por Alejandro, solo sobrevivieron 2.000 que fueron enviados como esclavos a Macedonia.
Batalla de Gránico 334 AC: tercera fase
Batalla de Gránico 334 AC (5). Derrota de la caballería mercenaria griega mandada por
Memnón, un mercenario griego al servicio persa. Autor Radu Oltean
Batalla de Gránico 338 AC(6). Destrucción de los hoplitas mercenarios griegos a la derecha,
son fijados por los falangistas macedonios a la izquierda, siendo envueltos por retaguardia por
la caballería macedónica. Autor Richard Hook para Osprey.

Secuelas
La caballería persa sufrió entre un 10 a un 20 por ciento de muertos, dos tercios de sus mandos
perecieron en combate. Mientras que por el lado macedonio se perdieron 100 jinetes y 30
infantes.

La mayoría de los sátrapas habían muerto en la batalla, en su estéril intento de matar a


Alejandro. Además de 2.500 jinetes de su caballería y los 3.000 mercenarios griegos de
Mennon.

En el lado macedonio las pérdidas fueron mucho menores, alrededor de 100 jinetes y otros
tantos de infantería.

Tras la batalla, Alejandro consiguió su primer botín asiático. Envió a Grecia una parte, que le
sirvió para pagar la deuda de 1.300 talentos que allí había dejado. También envió a Atenas 300
armaduras persas, para que fueran consagradas en la Acropolis. Fueron acompañadas de una
inscripción “Alejandro, hijo de Filipo y los griegos, excepto los lacedemonios, ofrecieron estos
restos arrebatados a los barbaros de Asia.”

Tras incinerar los restos de los caídos macedonios y griegos, Alejandro se dirigió hacia el sur
para liberar a las ciudades griegas de Jonia y Asia Menor.

Por el lado persa, el liderazgo de Memnón el rodio quedó establecido y consolidado.


Experimentado y conocedor de los macedonios, evitó todo choque en batalla campal en tierra
a la vez que alistó a la flota persa para colocarla en operaciones. Intentó recapturar a las
ciudades griegas jonias que se habían unido al libertador macedónico instaurando tiranos
locales apoyados por los persas. Esta estrategia de guerra continuaría por un lapso corto de
tiempo, ya que la prematura muerte de Memnón durante el asedio de la ciudad de Mitilene en
la isla de Lesbos, resultó en el abandono de su estrategia.

Batalla de Issos 333 AC


Edad Antigua Persas y macedonios Batalla de Issos 333 AC
Ocurrió en noviembre del 333 AC, entre el ejército macedonio de Alejandro Magno y el rey persa
de Darío III Codomano, en las cercanías de la ciudad de Issos. Los ganadores fueron los
macedonios.

Antecedentes
Tras la batalla de Gránico, Alejandro bajó por toda la costa jonia liberando las ciudades griegas,
encontró poca resistencia exceptuando algunos focos aislados como en Éfeso o en Mileto
(Halicarnaso) en cuyo puerto fue bloqueada la flota de Alejandro, pero los macedonios se
hicieron con las fuentes costeras de agua potables, y la flota persa tuvo que retirarse. Para
asegurarse el control de la región ocupó Gordión (Ankara) en el corazón de Lidia. Luego se
dirigió hacia el sur cruzando el paso de Jonás o Puertas Cilicias. En dirección a Tarso con el fin
de tomar los puertos de Siria, para neutralizar la peligrosa flota persa.

Batalla de Issos 333 AC: movimientos de Alejandro desde el Gránico al Issos

En la ciudad de Tarso, Alejandro cayó enfermo, parando el avance durante unos días. Allí le
llegaron noticias de que Darío estaba reuniendo un gran ejército en Babilonia. Si Darío
conseguía alcanzar el Golfo de Issos, podía utilizar el apoyo de la flota persa al mando de
Farnabazo III, que aún operaba en el Mediterráneo, facilitando su suministro y probablemente
desembarcando tropas en su retaguardia.

Una vez recuperado el rey macedonio sus tropas se encaminaron hacia las puertas Sirias,
dejando a los enfermos en la ciudad de Issos, con el fin de continuar su avance hacia el sur y
poder derrotar definitivamente a Darío en Siria.

En noviembre, Alejandro recibió informes de que el gran ejército había entrado en Siria. Decidió
reagrupar su disperso ejército y avanzar hacia el sur desde Issos hacia la costa Siria siguiendo
la costa a través de las puertas Sirias, dejando una fuerza en Issos para cerrarle el paso.

Darío, esperaba el ataque en la ciudad de Sochi, como Alejandro no se presentó, se dirigió por
el interior a través de las puertas Amanies, cuya existencia Alejandro desconocía, cruzándose
con las fuerzas de Alejandro. El rey persa se encontró con que su ejército se había situado tras
los macedonios, cortando sus líneas de suministro.

Darío tomó la ciudad de Issos y mutiló horriblemente a los defensores y enfermos griegos que
habían quedado, quizá para provocar a Alejandro.

Desplegó sus fuerzas al norte del el río Pinaro. Alejandro cuando se enteró de la situación de
Darío, mandó contramarchar en dirección al enemigo, que ya había elegido el terreno para la
batalla.

Despliegue inicial
Los persas habían desplegado desde el mar a la montaña en un frente de unos 3 a 4 km: unos
6.000 jinetes ligeros (medos, griegos, al mando de Nabarzanes, 10.000 kardakes posiblemente
los Inmortales, 10.000 hoplitas griegos al mando de Timondas, otros 10.000 kardakes, y
3.000 jinetes ligeros hircarnianos y 3.000 jinetes medios bactrianos, delante situó arqueros y
escaramuzadores, dejó una unidad de infantería ligera en una elevación al sur del río. En
segunda línea colocó, 25.000 infantes ligeros, 1.000 jinetes pesados detrás de los hoplitas
griegos, donde se situó Darío sobre un carro y otros 25.000 infantes ligeros. En total 13.000
jinetes, 30.000 infantería pesada y 60.000 de infantería ligera.

Alejandro colocó desde la costa: la caballería ligera y traciana (800) la caballería tesaliana
(2.100), infantería ligera y arqueros (1.000), 12.000 falangistas como el frente era muy grande
puso 8 de fondo, 3.000 hipaspistas, la caballería de los Compañeros (2.100) infantería ligera de
montaña tribalos, tracios y agrianos, (1.000) y la caballería ligera y peonia (900), delante de esta
línea los escaramuzadores. En segunda línea colocó 7.000 hoplitas griegos al mando de
Crétaro, con unos 1.500 peltastas a los flancos). Total 6.000 jinetes, 22.000 infantería pesada
y 13.000 infantería ligera.

Batalla de Issos 333 AC. Despliegue inicial


Primera fase
La batalla comenzó con la caballería ligera y peonia del flanco derecho junto con los la infantería
de montaña, desalojan la infantería persa que se encontraba en las alturas dispersándola, un
grupo regresó a sus líneas y otro se refugió en las alturas, Alejandro dejó a los a los agrianos
para controlarlos.

Al mismo tiempo la caballería bactriana pasa al ala derecha para desplazar el centro de
gravedad, dado que el terreno era más llano y favorecía el empleo de su caballería.
Alejandro ordena a dos escuadrones de la caballería de los compañeros (500) reforzar su ala
derecha, para compensar el traslado de esas fuerzas adversarias.
Batalla de Issos: primera fase
Segunda fase
La caballería persa griega, bactriana y meda atacaron desde el flanco izquierdo persa. La
caballería traciana, tesaliana y compañeros retroceden aunque mantienen la cohesión. Se
produce un hueco entre la línea macedonia que es cerrada por los peltastas griegos, se produjo
una bolsa en la que quedó atrapada la caballería persa, que quedó aprisionada y no se podía
mover, por lo que tuvieron que luchar como infantería, lo que favoreció a los macedonios que
están más acostumbrados.

Al mismo tiempo los kardakes y mercenarios griegos avanzaron, cruzaron el río y se enfrentan
a la falange macedonia. Ésta como su fondo era solo de 8 hombres empezó a retroceder, y para
evitar el colapso, ordenó que los hoplitas griegos reforzasen la falange.

Alejandro mandó atacar a los Inmortales persas con los hipaspistas, rompiendo la formación y
haciendo retroceder una parte de estos. Al mismo tiempo él mismo al frente de la caballería de
los Compañeros y peonia, atacó a la caballería hicarniana, haciéndola retroceder.
Batalla de Issos: segunda fase
Batalla de Issos 333 AC: Alejandro cruzando el río Pínaro

Batalla de Issos 333 AC. Los macedonios cruzando el río Pinaro.


Tercera fase
La caballería de Navarzanes atrapada en la bolsa no se podía mover, Parmenio empiezó a
presionarla con la caballería tesaliana, ligera y los peltastas y la hizo retroceder. Al mismo
tiempo, la falange empieza a presionar a los kardakes y a los hoplitas griegos, haciéndoles
retroceder también.

Alejandro con los compañeros envolvió la segunda línea persa y se dirigió hacia Darío.
Éste mandó a los jinetes catafractas para parar Alejandro. Al ver que sus fuerzas retrocedían
en todos los frentes viró su carro, huyendo del campo de batalla. Cuando el suelo se hizo
demasiado inestable para su carro, finalmente lo abandonó junto a todo su equipo y siguió
cabalgando a lomos de uno de los caballos. Cuando los persas vieron huyendo al Gran Rey,
todas las tropas ligeras persas, esos 50.000 hombres de leva, huyeron a la carrera sin entrar
en combate. Produciéndose la desbandada general después.
Poco después se hizo de noche y se cesó en la persecución de los persas.

Batalla de Issos 333 AC: tercera fase


Batalla de Issos 333 AC, Alejandro y los compañeros se dirigen contra Dario. Autor Giseppe
Rava
Batalla de Issos 333 AC (2). Pintura basada en el famoso mosaico de Pompeya

Secuelas
Se estoma que los muertos fueron 7.000 macedonios y 20.000 persas.

La batalla de Issos fue una victoria decisiva para los macedonios, y marcó el comienzo del fin
para el poder persa. Fue la primera vez que el ejército persa era derrotado con el rey Darío III.

Como era costumbre en la época, el campamento persa fue saqueado por los vencedores pero
el botín fue escaso, ya que Darío había enviado la mayoría de su tesoro real a Damasco, pero
allí encontraron a Estatira, la mujer de Darío; a sus hijas, Barsine-Estatira y Dripetis; y a su
madre, Sisigambis, las cuales acompañaban al rey en su campaña. Alejandro, más tarde
desposaría a Barsine-Estatira, las trató con gran respeto.

En Damasco encontraron 3.000 talentos de oro (1 talento = 26 kilos), lo que le sirvió para
financiar la campaña y reclutar refuerzos para compensar las bajas.

Batalla de Gaugámela 331 AC


Edad Antigua Persas y macedonios Batalla de Gaugámela
331 AC
También conocida como Arbelas, ocurrió el 1 de octubre de 331 AC en Gaugamela (que significa
la casa del camello), en la ribera del río Bumodos, afluente del Gran Zab. Dicho lugar se
encuentra a unos 27 km al noreste de Mosul y a 52 km de Arbela. Se enfrentaron el ejército
persa a las órdenes de su rey Darío III y el ejército macedonio bajo el mando de Alejandro
Magno. Marcó el final del Imperio Persa y es considerada una obra maestra en la táctica militar
y la mayor victoria de Alejandro.

Antecedentes
La derrota de Darío en Issos dejó de nuevo el camino libre a Alejandro, quien prosiguió con su
plan. Avanzó tomando todos los puertos del Mediterráneo. El más dificultoso fue el asedio de
Tiro, en Fenicia, en el que tubo que hacer un dique de 400 m desde la costa hasta la isla que
era la ciudadela de Tiro con troncos y piedras con el fin de llevar las máquinas de asedio hasta
las murallas de la ciudad, mientras la flota de Tiro acosaba y quemaba dichas máquinas de
guerra una y otra vez desde el mar. Finalmente bloqueó la flota de Tiro y tomó la ciudad.
También se encontró resistencia en Gaza, levantó un terraplén de tierra alrededor y la tomó al
asalto.

Finalmente se dirigió a Egipto, donde fue muy bien recibido. Allí tendrían lugar dos
acontecimientos principales: la fundación de Alejandría y su nombramiento como Faraón. Pasó
el invierno del 332-31 en Egipto, y aprovechó para reforzar su ejército.
Campañas de Alejandro Magno

En la primavera de 331 C, Alejandro dejó Egipto regresando a Tiro donde estaba su flota. De
allí se dirigió a Antioquía, cruzando el valle del río Orontes, y llegó al Río Éufrates a la altura de
Tapsaco, donde fundó la ciudad de Niceforio para que fuera una plaza fuerte y depósito de los
suministros del ejército. Aquí supo que Darío se encontraba en Arbelas, por lo que cruzó el
Tigris y se dirigió hacia el norte bordeando la ribera oriental del río.

Darío movilizó un inmenso ejército en la llanura de Gaugamela en las proximidades de la ciudad


de Arbela. Alejandro aceptó la invitación al enfrentamiento. Darío tuvo tiempo de allanar el
campo de batalla para dejar el camino expedito para sus carros falcados o carros escitas. Era
el lugar ideal para aprovechar la superioridad numérica en caballería de 10 a 1.

Despliegue inicial
Ejército persas

En la llanura en un frente de 5 a 6 km, Darío desplegó 35.000 jinetes, 40.000 infantes pesados,
200 carros falcados, 1.500 arqueros, 30.000 takabaras o peltastas, y entre 100.000 a 150.000
eran levas.

Ala izquierda caballería al mando de Bessos: delante 1.000 arqueros bactriano y 3.000
arqueros escitas y 100 carros falcados bajo el mando de Mausaces. Detrás segunda línea 6.000
bactrianos mandados por Bessos, 3.000 escitas dahan; 2.000 arcosianos y 1.000 persas bajo
el mando de Bersantes, y otros.
En el centro en primera línea 1.000 albanios, 1.000 secesianos, 50 carros falcados, 1.000 jinetes
reales, 15 elefantes y 1.000 jinetes hindúes, detrás, 5.000 kardakes, 5.000 hoplitas griegos
mandados por Foceo, Ciro en su carro con su escuadrón Real (1.000 jinetes) o rodeado por
10.000 inmortales, hoplitas griegos mandados por Glauko el etolio, 5.000 kardakes.

Ala derecha la caballería al mando de Marzeo: 2.000 armenios, 1.000 capadocios y 100 carros
falcados mandados por Orontes. Detrás 1.000 sirios y 1.000 mesopotamios mandados por
Marzeo; 2.000 medos y 1.000 cadusios mandados Atropates; 2.000 partos y 1.000 hircanianos
bajo el mando de Pratafernes; 1.000 albanios y 1.000 secesianos y 1.000 areianos bajo el
mando de Satibarzanes cerca del centro

Segunda línea: Detrás desplegó las levas asiáticas reclutadas en todas las satrapías. La parte
izquierda manda por Abulites lo componían aracolios, caducos, susianos, sitanaceos, daseos,
indios, etc. La parte derecha mandada por Bupares lo componían mesopotamios, medos,
sacios, babilonios, etc.
Batalla de Gaugámela 331 AC: despliegue inicial
Ejército macedonio

Alejandro desplegó igual que en las batallas anteriores, en su ala izquierda al mando de
Parmenio: la caballería ligera y traciana (800) la caballería tesaliana (2.100), infantería ligera y
arqueros (1.000), 3 taxis (6.000) y detrás 4.000 mercenarios griegos en segunda línea,
Alejando mandaba el ala derecha con 3 taxis (6.000) 3.000 hipaspistas, la caballería de los
Compañeros (2.100) infantería ligera de montaña tribalos, tracios y agrianos, (1.000) y la
caballería ligera y peonia (1.000), delante de esta línea los escaramuzadores, detrás 4.000
hoplitas griegos. Total 7.000 jinetes, 22.000 infantería pesada y 18.000 infantería ligera.

La táctica de Darío era la de envolver al ejército macedonio por ambas alas y romper la
formación de su centro con los carros falcados o carros escitas.

Batalla de Gaugamela 331 AC. Dario III en su carro en medio del despliegue persa. Film
Alexandros
Primera fase
Alejandro inició la marcha en orden oblicuo desplazándose a la derecha para evitar el terreno
allanado con el fin de que los persas no pudiesen usar los carros falcados.

Cuando avanzaban, Alejandro vio como toda la caballería del ala izquierda persa mandada por
Bessos se lanzaba hacia ellos, Alejandro reaccionó con prontitud mandando a la caballería
ligera que cargase contra las primeras tropas que iban a rodearlo, el contraataque macedonio
fue rechazado por los escitas y bactrianos, pero Alejandro volvió a demostrar una gran rapidez
de reflejos y de visión del combate, ordenando a los peonios e infantería ligera un ataque con
el objeto de extender su ala derecha, tal y como había previsto que sucedería. Bessos mandó
hacía ese lugar fuerzas de refresco compuestas por el resto de los jinetes bactrianos y escitas,
los cuales rompieron las filas de los compañeros, causando graves pérdidas, puesto que los
caballos escitas estaban mejor protegidos por una armadura defensiva. A pesar de ello, la
disciplina y el orden demostrado por los macedonios en su repliegue posibilitó que éstos se
volviesen a reagrupar en perfectos escuadrones que acabaron por romper las líneas enemiga.
Batalla de Gaugámela 331 AC: Primera fase

Darío al ver el desarrollo mandó a los carros falcados inicial la carga. Precedidos de jinetes
persas que arrastraban ramas para levantar polvo, la falange macedonia apenas tenía tiempo
para maniobrar. Alejandro había adiestrado a sus tropas para que se abrieran. Según la
Anábasis, los caballos se metían por los corredores creados entre la falange inofensivamente.
Lamentablemente, el polvo impidió que todo el frente reaccionara igual. La mayoría de los carros
pasaron por los pasillos que abrieron los piqueros, pero muchos otros se estrellaron contra las
líneas y segaron cientos de vidas con sus guadañas. No obstante, los aurigas fueron
rápidamente neutralizados, a tiempo para que la falange absorbiera el grueso del ataque de la
infantería persa.

Batalla de Gaugamela 331 AC. Carga de los carros falcados contra la falange macedonia. Film
Alexandros
Carro falcado o escita atacando a la falange macedónica
Batalla de Gaugámela 331: ataque de los carros falcados contra la falange macedonia

Al mismo tiempo, la caballería persa del ala derecha persa mandada por Marceo, se estrelló
contra el frente de Parmenio, y como eran muchos más, superó el frente y un gran número de
jinetes rebasaron a los macedonios y avanzaron hacia el campamento macedonio que se
encontraba a unos 10 km del frente para rescatar a la familia real y saquear el campamento.

Segunda fase

La caballería escita y bactriana de Bessos pone en un serio aprieto a la caballería de


Alejandro, entonces da la orden a los hoplitas griegos de cargar contra la caballería de
Bessos, parándoles y empeñándoles en un combate casi parados.

Se produce un hueco en la falange griega y por él se cuelan los jinetes reales, hindúes, albánios
y secesianos que van a saquear los bagajes avanzados macedonios, Parmenio manda a los
hoplitas griegos para evitar el saqueo y bloquearles.
Batalla de Gaugamela 331 AC: Segunda fase

Tercera fase

Darío ordena a los griegos de Glauko en su izquierda y a los kardakes reforzar la caballería de
Bessos, Alejandro vio el hueco y mandó girar a la izquierda su caballería y se lanzó
directamente contra Darío por detrás de los Inmortales, al mismo tiempo avanzó directamente
con los hipaspitas y la falange contra el centro. Esto fue demasiado para el Gran Rey, que de
nuevo dio media vuelta al carro y huyó, dejando su ejército atrás.

Aquello no fue el fin de la resistencia persa. Bessos se enteró y dio orden de retroceder para
cubrir la retirada del Rey. Alejandro no pudo perseguirlo porque Parmenio necesitaba ayuda
urgente, dio media vuelta y tuvo que abrirse paso a través de persas en retirada, algunos en
formación que iban a reforzar el ala izquierda, cuando Alejandro llegó, Permenio había
contraatacado y toda la caballería de Marceo se puso en desbandada.
Batalla de Gaugámela 331 AC: Tercera Fase
Alejandro Magno cargando con los compañeros. Autor Giuseppe Rava
Batalla de Gaugámela 331 AC carga de la falange. Juego Total War

Libre Parmenio, se reanudó la persecución que se prolongó hasta la noche, iniciando una
marcha forzada sobre Arbelas, pero Darío logró escapar, unos 2.000 mercenarios griegos que
también lograron escapar se reunieron con Darío y Bessos quien posteriormente le asesinaría.
Batalla de Gaugámela: Alejandro embiste contra Dario

Los muertos se estiman en 40.000 muertos persas y 5.000 macedonios.

Batalla de Hidaspes 326 AC


Edad Antigua Persas y macedonios Batalla de Hidaspes 326
AC
Campaña de Alejandro en Asia
Tras la muerte de Darió III y después de enterrarle con los honores de un rey, Alejandro
persiguió a Bessos su asesino.

Atravesó las puertas Caspias y se adentró en los territorios de Partia donde fundó la ciudad de
Alejandropolis (Meshed), siguió por la satrapia de Aria donde fundó la ciudad de Alejandría de
Arelón (Herat), la satrapia de Drangiana y la satrapia de Aracosia, donde fundo la Alejandria
Aracosia (Kandahar), donde se detuvo en la primavera del año 329 AC. Continuó viaje para
atravesar el Paropámiso y la cordillera del Hindu Kush, tras 16 días de marcha que exigía
atravesar el paso de Khawak, a casi 4.000 metros de altitud, se convirtieron en un tormento en
la primavera del año 329 AC, la columna militar se extendía más de 25 kilómetros a lo largo de
un sendero sinuoso, llegaron por fin al reino de Bactriana, que capituló sin oponer resistencia.
Donde fundó la Alejandría de Caucaso (Kabul) alcanzando la capital Bactra (Balj), el refugio del
usurpador, que, sin embargo, se había dado a la fuga.

Le siguió 80 kilómetros a través de un desierto de dunas móviles y arenas movedizas hasta el


río Oxus, el actual Amur Darya. El rebelde Bessos lo había cruzado en su huida y quemado
todas las naves. Para atravesarlo, los macedonios tuvieron que construir balsas. En la Sogdiana
la fortuna volvió a sonreír a Alejandro: en el verano de 329 AC, Bessos fue capturado y
entregado por sus propios aliados. El rey ordenó que le cortaran la nariz y las orejas, y que lo
crucificaran. Vengada así la muerte de Darío, Alejandro era ya el soberano indiscutido de Persia.

Campañas de Alejandro Magno en Asia y en la India

Alejandro continuó con su ejército en Sogdiana, tomando la capital, Maracanda (Samarcanda).


Una revuelta surgida en esta ciudad, encabezada por Espitámenes, fue sofocada con prontitud,
con la consiguiente muerte del insurrecto. Se alcanzaba así el límite del Imperio persa en el río
Jaxartes, donde fundó otra Alejandria de Escathe, ahi tuvo lugar la batalla de Jaxartes contra
los escitas, a los que derrotó.
Los sogdianos pronto se levantaron contra él e indujeron a las fuerzas alejandrinas a una guerra
de guerrillas que se prolongaría más de un bienio. En el verano de 328 AC, empezó a entrenar
fuerzas persas a la manera macedonia para integrarlas en su ejército, se produjo en Maracanda
una acalorada discusión entre Alejandro y Clito el Negro. Desinhibido por el alcohol, este criticó
la divinización del nuevo rey de reyes. El tono fue subiendo y, cegado por la ira, Alejandro
traspasó con la lanza al hombre que seis años antes le había salvado la vida en el Gránico, una
muerte que lamentaría profundamente.

En 327 AC, Alejandro pudo finalmente regresar a Bactra (Balj). Ese mismo año desposó a
Roxana, como una maniobra para consolidar sus relaciones con las nuevas satrapías de Asia
Central.

Campaña de Alejandro en la India


El año 326 AC, Alejandro se pone de nuevo en marcha con las miras puestas en la India.
Atravesó el paso de Klyber y llegó a la satrapia de Gandhara, al norte de lo que ahora es
Pakistán para que vinieran a él y se sometieran a su autoridad. Ambhi, rey de Taxila, cuyo reino
se extendía desde el Indo hasta el Hidaspes, aceptó someterse pero los rajás de algunos clanes
de las montañas, incluyendo los aspasioi y los assakenoi de la tribu de los kambojas, conocidos
en los textos indios como ashvayanas y ashvakayanas (ashva significa caballo), se negaron a
ello.

Alejandro se enzarzó primero en una feroz contienda contra los aspasioi en la que le hirieron en
el hombro con un dardo, pero en la que los aspasioi perdieron la batalla y 40.000 de sus
hombres cayeron prisioneros.

Los assakenoi fueron al encuentro de Alejandro con un ejército de 30.000 soldados de


caballería, 38.000 de infantería y 30 elefantes, lucharon valientemente y opusieron una tenaz
resistencia al invasor en las batallas de las ciudades de Ora, Bazira y Masaga, ciudad esta
última cuyo fuerte fue reducido sólo tras varios días de una sangrienta lucha en la que hirieron
a Alejandro de gravedad en el tobillo.

Cuando el rajá de Masaga murió durante la batalla, el comandante supremo del ejército acudió
a la vieja madre de éste, Cleofis, la cual también parecía dispuesta a defender su tierra hasta el
final y asumió el control total del ejército, lo que empujó también a otras mujeres del lugar a
luchar. Alejandro no sólo mató a toda la población de Masaga, sino que redujo sus edificios a
escombros. Una matanza similar ocurrió en Ora, otro bastión de los assakenoi.

Mientras todas estas matanzas ocurrían en Masaga y Ora, varios assakenoi huyeron a una alta
fortaleza llamada Aornos donde Alejandro los siguió de cerca y capturó la roca tras cuatro días
de sangrienta lucha. La historia de Masaga se repitió en Aornos, y la tribu de los assakenoi fue
masacrada.
Las fuerzas de Alejandro Magno asaltando la fortaleza de Aornos

Frecuentemente, una vez tomada la fortaleza, la devolvía su anterior líder para que la siguiera
gobernando si le habían jurado lealtad. Sin embargo, si una vez juramentados le traicionaban,
Alejandro no mostraba piedad.

Poco a poco llegó a las tierras bajas que circundaban el Indo. A cada paso descubrían nuevos
animales y plantas. Allí había cientos de pequeños estados en estado perpetuo de lucha, y esto
fue lo que él aprovechó. Aliándose con algunos reyes, luchó contra otros y los venció.

Al llegar al valle del Indo se reunió con el grueso de su ejército que había seguido un camino
más directo. Formó una alianza con Taxiles, el rey de la región, y construyó unos pontones para
cruzar el río Indo con 75.000 hombres. Taxiles le pidió ayuda contra su rival el rey Poros, y le
proporcionó 5.000 hombres. Alejandro avanzó contra Poros hacia su próximo obstáculo, el río
Hidaspes (hoy Jhelum en la región del Punjab), con unos efectivos entre 31.000 y 34.000
infantes y unos 7.300 jinetes, de los cuales 1.000 eran arqueros escitas.

Poros contaba de 20.000 a 50.000 infantes, 4.000 jinetes, 300 carros y entre 80 y 100 elefantes.
Los infantes hindúes o kshartya, eran soldados profesionales, al igual que los macedonios. Se
dividían en dos tipos: los arqueros, con largos arcos de bambú de 1,8 m. que disparaban flechas
de punta de hierro y que podían atravesar corazas, aunque debido a la lluvia perdieron su
eficacia y los lanceros, provistos de lanzas o jabalinas y con escudos de piel sobre un tejido de
mimbre. Todos, salvo los más pudientes, iban sin armadura, con la vestimenta acostumbrada
era una larga falda, y armados con espadas de hoja de hierro.

Los elefantes que eran grandes machos, castrados, de 3,5 m de altura de hombros y un peso
de hasta 5 toneladas. Cada uno llevaba una coraza de piel de buey o búfalo, y del arnés
colgaban campanas para amplificar el ruido del elefante al moverse. Lo montaban un cornaca y
hasta cuatro guerreros, provistos de arcos o jabalinas, a horcajadas sobre el lomo del animal.
Pero el arma principal del elefante era pisotear al enemigo, derribarlos con la trompa y ensartarlo
con los colmillos, que podían ir cubiertos con afiladas vainas de hierro.

Los jinetes hindúes utilizaban un rudimentario estribo que proporcionaba sujeción al dedo gordo
del pie del jinete, lo que les daba mayor estabilidad.

Movimientos previos
Poros, que había llegado antes a su orilla del río, se situó frente al ejército de Alejandro y se
preparó para rechazar cualquier intento de cruce. La corriente era fuerte debido a las lluvias
monzónicas, y el cauce profundo, por lo que cualquier intento de cruzar por la fuerza provocaría
enormes bajas. Alejandro se esforzó por encontrar un vado alternativo, y pasó las dos semanas
siguientes desplazando a sus tropas arriba y abajo por la orilla, con el ejército de Poros
siguiéndole sin perderle nunca de vista. Tras las continuas fintas y contrafintas, localizó un buen
lugar para cruzar, a unos 30 km río arriba de su campamento. En una noche de tormenta noche
trasladó en secreto a ese punto una parte sustancial de sus fuerzas, incluyendo casi toda la
caballería, con la intención de hacerla cruzar en secreto y sin oposición y dejó a Crátero en el
campamento para que aguantara la posición.

Batalla de Hidaspes 326 AC: Movimientos previos a la batalla

Poros se enteró y envió a su propio hijo a atacar con 2.000 jinetes y 120 carros, pero Alejandro
envió varias cargas de caballería haciendo retroceder a los hindúes, matando al hijo y
capturando varios carros.

Despliegue inicial
Poros entonces decidió emplear toda su fuerza, eligió un terreno no demasiado fangoso,
formando una línea de unos 3 km de longitud, colocando en cada ala 2.000 jinetes y 150 carros;
en el centro los 30.000 infantes en su mayoría ligeros y delante de éstos 200 elefantes, un
elefante cada 100 metros. Alejandro contaba con una fuerza de 6.000 infantes y 5.000 jinetes,
escondió unos 1.000 jinetes al mando de Coenios detrás de la falange, en su ala derecha situó
4.000 jinetes y los hipaspistas y a continuación 4 taxis. Había dejado en el campamento al
mando Cratero 2 taxis, la caballería tesaliana y los aliados hindúes.

Primera fase
Alejandro mandó a los 1.000 arqueros montados escitas al mando de Taurón contra el ala
izquierda de Poros para eliminar los carros hindúes y desorganizar la caballería adversaria.
Poros manda a su caballería del ala derecha trasladarse a su ala izquierda.

Batalla de Hidaspes 326 AC: despliegue inicial y primera fase


Segunda fase
Alejandro al frente de la caballería de los Compañeros intentó envolver a la caballería de Poros
con el fin de alejarla de su infantería, Poros avanzó para cortarle el paso, pero sus carros se
atascaron en el barro. La infantería macedonia avanzó en orden oblicuo contra la infantería
hindú. Coenios con sus 1.000 jinetes envuelve al despliegue hindú, atacando la caballería de
Poros por retaguardia.
Batalla de Hidaspes 326 AC: segunda y tercera fases
Batalla de Hidaspes 326 AC. Autor Giuseppe Rava

Batalla de Hidaspes 326 AC (. Autor Giuseppe Rava


Batalla de Hidaspes 326 AC.
Batalla de Hidaspes 326: lucha entre los elefantes y carros de guerra hindúes contra
los macedonios. Autor Angus McBride
Tercera fase
Cuando los elefantes de Poros atacaron fueron frenados por el bloque compacto que ofrecía la
falange: una auténtica muralla de bronce erizada de hierro que detuvo en seco a los elefantes.
Los elefantes cargaron enloquecidos contra los falangistas. Muchos macedonios murieron
aplastados bajo los paquidermos, pero también acertaron a abrir pasillos para que los elefantes
pasaran, y luego la caballería ligera y los hostigadores los rodearon, asaeteando a los
conductores, otros perdieron el control, y salieron en estampida, causando daño tanto a
macedonios como indios. Por fin, Alejandro y la caballería macedonia derrotaron a la caballería
hindú, y cargaron contra los flancos y retaguardia del centro hindú, decidiendo la batalla.

Con casi ocho horas de duración, fue una batalla muy larga para los estándares de la
antigüedad, y sin duda resultó tremendamente sangrienta.
Batalla de Hidaspes 326 AC, Alejandro dirigiendo la batalla de los falangistas contra los
elefantes, no es muy real dado que alejandro mandaba como siempre la caballería . Autor
Brian Palmer
Batalla de Hidaspes 326 AC contra los elefantes hindúes. Alejandro haciendo frente a la carga
de los elefantes. Autor Sergio Budicin.
Secuelas
Las bajas de Alejandro fueron de 4.000 infantes y 280 jinetes muertos, 8.000 heridos. Las
bajas de Poros: 12.000 infantes, 400 jinetes, 9.000 hombres capturados y 80 elefantes
capturados.

Dos tercios del ejército de Poros fueron eliminados o capturados. Poros le pidió a Alejandro
que lo trate como a un Rey. Con admiración, Alejandro permitió que Poros mantuviese su
reino y logró que hiciese las paces con Taxiles.
Batalla de Hidaspes 326 AC: el rey Poros se rinde entregando sus espada a Alejandro

Siguiendo con su costumbre, mientras descansaba su ejército fundó nuevas ciudades. Una de
ellas se llamaría Alejandría Bucéfala, en honor a su caballo, que murió por causas naturales y
no en la batalla, y otra llamada Alejandría de Nicea.

Alejandro mandó construir una flota para navegar por el río Hidaspes, luego confluirá con el Indo
y de allí hacia el océano. Mientras construían la flota continuó su avance en dirección Este por
la región del Punjab, hacia el fin de la India. Sin embargo, no se encontró con esto. Más bien
siguió conquistando tribu tras tribu y experimentando la dureza del clima de la región. Las lluvias
del Monzón y la hostilidad de la fauna, especialmente las serpientes venenosas, causaron
grandes malestares. En su avance cruzó con gran dificultad el gran río Acesines (hoy Chenab)
y el Hidraotes (hoy Ravi). Sin embargo, en el avance se topó con una dura resistencia de
los cateanos, que logró vencer luego de un gran asedio a la ciudad de Sangala (hoy Sialkot),
que fue tomada por asalto, liquidó 17.000 soldados enemigos y logró capturar otros 70.000.
Llegó al río Hífasis (hoy Beas) creyendo que ya estaba cerca del fin de Asia. Pero los guías
locales le informaron de que luego vendría el valle del Ganges, y que después la tierra
continuaba.

Su ejército estaba exhausto y empezaba a desesperarse. Estaban en época de Monzones y


durante 60 días seguidos llovió continuamente. Sus soldados le pidieron regresar. Fundó la
ciudad de Alejandria del Hífasis y decidió regresar.
Alejandro dejó refuerzos en la India. Nombró a su oficial Peitón sátrapa del territorio del Indo,
cargo que éste ocuparía durante los siguientes 10 años hasta el 316 AC, y en Panjab dejó a
cargo del ejército a Eudemos, junto con Poros y Ambhi. Eudemos se convirtió en gobernador
de una parte de Panjab después de que éstos murieran. Él y Peitón regresaron a Occidente en
el 316 AC con sus ejércitos para tomar parte en las guerras de los Diadocos. En el 321 AC,
Chandragupta Mauria fundó el Imperio Mauria en la India y expulsó a los sátrapas griegos.

El regreso
En noviembre del año 326 parte, para enfrentar la amenaza de las tribus del sur del Punjab el
grupo se dividió en tres grupos. Alejandro navegaría con un grupo por el río Hidaspes, Hefestión
con otro sobre la ribera izquierda y Crátero sobre la ribera derecha, más adelantado. Se habían
establecido puntos de encuentro a intervalos regulares.

Las primeras tribus con la que se encontraron se rindieron fácilmente, pero le llegan a sus oídos
noticias de que otras planeaban juntarse y enfrentarlo, especialmente los malios y oxidracas.
Los malios eran las tribus más aguerridas del sur de Asia por aquellos tiempos.

Alejandro decidió atacar las tribus y vencerlas por separado antes de que se juntaran. Su victoria
fue aplastante, aunque las tribus de los malios luchaban hasta la muerte. Sin embargo un
ejército de 50.000 malios logró escabullirse y se atrincheraron en la ciudad de Multa. El propio
Alejandro, al ver que las tropas no podían subir las murallas, encabezó el ataque subiendo él
mismo el primero los muros fortificados por las escaleras, exponiéndose al límite. Iba
acompañado por unos guardias, y fue herido por una flecha en el pulmón. Sus soldados,
creyendo que el rey estaba muerto, tomaron la ciudadela y descargaron su furia contra
los malios que se habían refugiado en ella, llevando a cabo una masacre, y no perdonaron la
vida a ningún hombre, mujer o niño. A pesar de ello y gracias al esfuerzo de su cirujano,
Critodemo de Cos, Alejandro sobrevivió a esa herida.

Después de esto, los malios supervivientes se rindieron ante las fuerzas macedónicas, y éstas
pudieron continuar su marcha.

Alejandro llegó a la confluencia del río Indo, donde fundó Alejandría del Indo y envió a la mayor
parte de sus efectivos a Carmania (al sur del actual Irán) bajo el mando del general Crátero a
través de Alejandria Aracosia (Kandahar).

En el 325 el ejército llega a la ciudad de Patala en el delta del Indo, donde construyó un puerto
y mandó montar una flota para explorar el golfo Pérsico bajo el mando de su almirante Nearco,
mientras que él conduciría al resto del ejército de vuelta a Persia por la ruta del sur a través del
desierto de Gedrosia (ahora parte del sur de Irán y de Makrán, en Pakistán), fue un terrible error
que le costó miles de soldados debido al calor y la sed. La travesía por el desierto duró sesenta
días, llegando finalmente a Alejandro llegó finalmente a Persépolis 7 años después de haberla
dejado.
Alejandro Magno cruzando el desierto de Gedrosia. Se le ve rechazando un casco lleno de
agua en medio del desierto, para que sus tropas viesen que él sufría las mismas privaciones.
Autor Tom Lovell.

Muerte de Alejandro (323 AC)


Tras enterarse de que muchos de sus sátrapas y delegados militares habían abusado de sus
poderes en su ausencia, Alejandro ejecutó a varios de ellos como ejemplo mientras se dirigía a
Susa. Como gesto de agradecimiento, Alejandro pagó las deudas de sus soldados, y anunció
que enviaría a los veteranos mayores a Macedonia bajo el mando de Crátero, pero sus tropas
malinterpretaron sus intenciones y se amotinaron en la ciudad de Opis, negándose a partir y
criticando con amargura su adopción de las costumbres y forma de vestir de los persas, así
como la introducción de oficiales y soldados persas en las unidades macedonias. Alejandro
ejecutó a los cabecillas del motín, pero perdonó a las tropas. En un intento de crear una
atmósfera de armonía entre sus súbditos persas y macedonios, casó en una ceremonia masiva
a sus oficiales más importantes con persas y otras nobles de Susa, pero pocas de esas parejas
duraron más de un año. Mientras tanto, en su regreso, Alejandro descubrió que algunos
hombres habían saqueado la tumba de Ciro II el Grande, y los ejecutó sin dilación, ya que se
trataba de los hombres que debían vigilar la tumba que Alejandro honraba.

Su amigo más íntimo, Hefestión, murió a causa de una enfermedad o envenenado, muerte que
afectó mucho a Alejandro.

El 13 de junio del 323 AC, Alejandro murió en el palacio de Nabucodonosor II de Babilonia. Le


faltaba poco más de un mes para cumplir los 33 años de edad. Se sabe que el 2 de junio
Alejandro participó en un banquete organizado por su amigo Medio de Larisa. Tras beber
copiosamente, le metieron en la cama por encontrarse gravemente enfermo. Los rumores de su
enfermedad circulaban entre las tropas, que se pusieron cada vez más nerviosas. El 12 de junio,
los generales decidieron dejar pasar a los soldados para que vieran a su rey vivo por última vez,
desfilando de uno en uno.

Muerte de Alejandro Magno en el palacio de Nabucodonosor II en Babilonia el 13 de junio del


323 AC

Alejandro no tenía ningún heredero legítimo directo. Su medio hermano Filipo Arrideo era
deficiente, y su hijo Alejandro nacería tras su muerte, y su otro hijo Heracles, cuya paternidad
está cuestionada, era de una concubina. Al morir sus generales se repartieron el imperio y
empezaron a luchar entre ellos, dando lugar a las guerras de los Diadocos.

La sucesión de Alejandro Magno


Edad Antigua Guerras de los diadocos La sucesión de
Alejandro Magno
La prematura muerte de Alejandro en junio del 323 AC, no tenía dispuesto nada acerca de su
sucesión, lo que planteó graves problemas con su herencia.
Su heredero legítimo era su hijo póstumo, que iba a nacer del seno de Roxana, en el caso de
que fuera varón y que posteriormente recibiría el nombre de Alejandro IV. Sin embargo los
soldados, apoyaban como heredero a un hermanastro de Alejandro, de nombre Arrideo, nacido
mongólico, que era hijo de Filipo y una bailarina tesaliana, y que posteriormente sería nombrado
rey con el nombre de Filipo III Arrideo.

Alejandro Magno moribundo. Tropas macedonias desfilando delante del Alejandro en junio de
323 AC antes de su muerte. Autor Karl von Piloty.
En Babilonia los soldados macedonios se reunieron en asamblea, siguiendo un antiguo derecho
del ejército macedonio de poder elegir a su rey. Muchos habían envejecido sobre la campaña,
sin embargo, habían continuado sirviendo a su rey, y se consideraban con todos los derechos
para elegir a su sucesor. Eligieron a Arrideo, como hijo de un rey y hermano de otro, pero esta
elección no le cayó bien a ninguno de los líderes macedonios.

Peitón decretó la elección, y en el alboroto que siguió Pérdicas y sus adherentes fueron
obligados a retirarse de nuevo a la ciudad y al palacio, donde se atrincheraron en las cámaras
de Alejandro. El general Meleagro, fue enviado por la Junta para negociar con los soldados,
jugó su carta personal y se puso del lado de los soldados. Meleagro y un grupo de soldados,
ahora armados y en uniforme de combate, intentaron forzar la entrada y apoderarse Pérdicas,
al considerarle como un traidor. Las mentes frías prevalecieron, y Meleagro y sus hombres se
retiraron.

Sin embargo, Pérdicas se dio cuenta de que su vida estaba en peligro con Meleagro teniendo
el control del rey. Se ordenó a la caballería formar para la batalla en la llanura a las fueras de la
ciudad. Pérdicas y muchos de los líderes consiguieron huir. A continuación, bloquearon los
accesos a la ciudad, impidiendo la llegada diaria de suministros desde el campo.

La caballería macedonia de los compañeros, era la fuerza de de élite para el asalto del ejército
de Alejandro. A su muerte se había ampliado a unos 4.000 efectivos, incluyendo nobles persas
en sus filas. Con el apoyo de unos 200 elefantes traídos desde la India, era una fuerza
formidable incluso para la falange macedonia.

Lo que siguió fue casi una batalla entre la caballería macedonia y la infantería, Pérdicas contra
Meleagro. Ambos preparados para la batalla. Al final a la undécima hora, la infantería se retiró,
y se evitó el derramamiento de sangre.

Se llegó a un compromiso mediante los esfuerzos conciliadores de Eumenes de Cardia, el


astuto secretario de Alejandro: Filipo Arrideo podía seguir siendo rey, con el popular (y ausente)
Cratero como su tutor. Antípatro permanecería como el general en jefe del ejército en Europa.
Pérdicas había de ser su homólogo, al mando del ejército en Asia y quiliarca.

Crátero, que como guardián del rey o prostates (en teoría) debería supervisar cualquier orden
de Pérdicas. Si Roxana deba dar a luz un varón, Pérdicas compartiría la custodia del niño con
Leonato.

Meleagro, que no parecía haber quedado satisfecho con el giro de los acontecimientos, se
calmó en parte al ser nombrado segundo en el mando del ejército en Asia. Sin embargo, pronto
sería traicionado por Pérdicas.

Para disipar el mal ambiente en las tropas, desfilaron entre las dos mitades cortadas de un perro
(una extraña y antigua costumbre de Macedonia). En este desfile Pérdicas, actuaba como
quiliarca y, en nombre del rey (con Filipo Arrideo junto a él en la tribuna de honor).

Cuando acabó el desfile ordenó la detención de los hombres que habían instigado la discordia
de los días anteriores. Unos 300 hombres, todos los partidarios de Meleagro, fueron capturados
por la Guardia mandada por Seleuco. Pérdicas ató a esos desgraciados, y posteriormente
fueron pisoteados por los elefantes.
Este golpe inesperado y el brutal castigo brutal infligido a los instigadores pareció haber
aterrorizado a Meleagro, que acudió a un templo, en busca de refugio. Allí fue sacado a rastras
por órdenes Pérdicas , y asesinado.

Durante todo esto, el rey Filipo III Arrideo no hizo ningún esfuerzo para salvar a los hombres
que lo habían colocado en el trono, empezando a perder la confianza de los soldados.

Fue el primer derramamiento de sangre, que sería sólo el comienzo de sangrientos años que
seguirían.

Mientras tanto, el cuerpo de Alejandro estaba siendo preparado para el transporte de vuelta a
casa a Macedonia, para ser enterrado en las tumbas reales en Egas (Vergina moderna). Los
mejores embalsamadores egipcios y caldeos trabajaron en el cuerpo del rey. Para transportar
el cuerpo, se gastó una fortuna en la creación de un carro fúnebre increíble y elaborado que
llevaría el sarcófago durante su viaje. Estaba hecho de oro y decorado con piedras preciosas;
y se tardaría dos años en completarse.

Había una regla que tenía que ser enterrado por su predecesor. Pérdicas quería indicar a todos
que él era ahora el verdadero poder detrás del trono, con independencia de cualquier otra cosa
que pueda haber sido acordada.

Actuando en nombre del rey Filipo III, Pérdicas dividió el imperio, y decidió quién gobernaría en
cada provincia:

 Ptolomeo recibió la satrapía de Egipto, sin duda, su primera y única opción.


 Leonato le fue dada la provincia de Frigia helespóntica; las tierras asiáticas más
cercanos a Europa a través del estrecho de los Dardanelos.
 Antígono, el ya demasiado poderoso sátrapa de Frigia había ampliado su autoridad con
la adición de Licia y Panfilia.
 Antípatro siguió con Macedonia y Grecia.
 Lisímaco se le dio Tracia y se conviertió en una satrapía separada, tal vez para debilitar
el poder de Antípatro que en Europa.
 Crátero estaba en el camino a Macedonia con 10.000 veteranos. Las órdenes originales
de Alejandro eran sustituir Antípatro. Pérdicas no habían rescindido o dirigida órdenes
Cratero, Pardicas esperaba que tal vez Cratero eliminaría a su rival sin él tener que
mover un dedo.
 Peitón recibió las satrapías superiores (este de Irán, Turkmenistán y Afganistán).
 Eumenes, cuyas habilidades diplomático había impedido una guerra civil temprana, se
le dio la satrapía de Capadocia y Paflagonia.
 Seleuco, comandante de los antiguos hipaspistas reales o “Escudos de Plata” (ahora
llamados argiráspidos, fue ascendido al mando de la caballería de los Compañeros .
(Un honor a casi vacio, ya que muy pronto tuvo que dispersarla entre varios satrapias).
 Antígenes tomó el mando de los argiráspidos
Partición del imperio de Alejandro Magno en el 322 AC

A continuación, o alrededor de septiembre de 323, se produjeron dos acontecimientos que


sacudirían los planes.

Roxane dio a luz a un hijo. Fue nombrado como su padre, y en última instancia acuñó monedas
como Alejandro IV. El bebé real se presentó al ejército, y fue aclamado por los soldados como
co-rey con su tío, Arrideo. Ahora habría dos peones reales sobre el tablero para ser
manipulados.

De Grecia llegó la noticia mucho más inquietante: Los griegos, dirigidos por Atenas y Etolia,
había proclamado a sí mismos como libres de la dominación macedonia.

Guerra de Lamia o Lamiaca (323-322 AC)


Edad Antigua Guerras de los diadocos Guerra de Lamia o
Lamiaca (323-322 AC)
La guerra de Lamia o Lamiaca (323-322 AC), también llamada Guerra Griega, fue un conflicto
militar ocurrido en Grecia trás la muerte de Alejandro Magno. Atenas, junto a sus polis aliadas
de la Grecia Continental, se alzaron contra el gobierno supremo macedonio de Antípatro,
regente de Macedonia y Grecia. Esta fue la última guerra en que Atenas desempeñó un papel
principal; después de ser derrotada, los atenienses perdieron su independencia.

Alzamiento de Atenas
Cuando Alejandro murió en Babilonia en junio de 323, comenzaron a llegar rumores de su
muerte a Grecia, Demades, el estadista ateniense, bromeó: “Si fuese Alejandro verdaderamente
estuviese muerto, el hedor llenaría el mundo!” Sin embargo, en septiembre de ese año, se
confirmó la muerte del conquistador. En Atenas, esta fue la señal para la revuelta.

Se produjo la unión de todos los partidos anti-macedónicos, encabezados por los atenienses y
los etolios decidieron aprovechar la situación para rebelarse contra la hegemonía macedonia
en Grecia. Los líderes de la revuelta eran Leostenes e Hiperides, que persuadieron a la
Asamblea (Ecclesia) que había llegado el momento de deshacerse de sus ataduras. Los
atenienses votaron la guerra, con el fin de alcanzar la libertad “de toda la Hélade”.

Se contrataron 8.000 mercenarios del cabo Ténaro, y Atenas se puso en pie de guerra. Se
movilizaron 200 trirremes y 40 quadremes, junto con todos los ciudadanos menores de 40 años
El experimentado Leostenes fue elegido para comandar las fuerzas griegas.

Consiguieron la colaboración de muchas otras ciudades-estado o polis que proporcionaron a


los atenienses un gran número de soldados formando un ejército capaz de oponerse a Antípatro
de Macedonia, que poseía solamente 13.000 infantes y 600 jinetes debido a las campañas
macedonias en el este. Pidió ayuda a las satrapias de los alrededores, entre los que se
encontraban Leonato en Frigia, en busca de ayuda; así como a otros más distantes como
Cratero, que marchaba a Macedonia con 10.000 veteranos y que se retrasó todo el tiempo que
pudo.

Antípatro reunió lo que tenía en la mano y se dirigió hacia el sur en Tesalia. Allí se le unieron
2,000 excelentes jinetes tesalianos; veteranos de las guerras de Alejandro que habían servido
bajo el mando de Parmenio y que estaban mandados por Menon de Farsalia (el futuro abuelo
materno del gran rey epirota y conquistador, Pirro).

Hoplita ateniense a la izquierda y falangita macedonio a la derecha


Leóstenes no había estado inactivo. Poco después de la declaración de hostilidades, había
cruzado el golfo de Corinto a Etolia, donde había enviado los 8.000 mercenarios de Ténaro. Allí,
se le unieron 7.000 etolios (posiblemente infantería ligera). Con este ejército combinado, se
trasladó a las Termópilas (es probable marchase a lo largo de la costa norte del golfo de Corinto
a Amfisa, para llegar a las Termópilas desde el oeste. Allí se enteró de que una fuerza ateniense
de 5.500 ciudadanos (presumiblemente hoplitas) y otros 2.000 mercenarios que marchaban
para unirse a él, estaban detenidos en Beocia por un ejército promacedonio de Beocia y Eubea.
Leóstenes se apresuró hacia el sur, derrotando a los beocios y uniéndose con la expedición
ateniense. Regresó inmediatamente a las Termópilas a tiempo para enfrentarse con el ejército
de Antípatro, que venía del norte.

No hay datos de la batalla es posible que Antípatro no pudo aprovechar su ventaja en caballería
y al encontrarse el paso cerrado, o bien que ambas fuerzas se enfrentases al norte del río
Esperqueo al sur de Lamia, donde si había espacio para desplegar los ejércitos, lo que si se
conoce es que Antípatro se retiró a Lamia esperando los refuerzos que venían en camino.

Asedio de Lamia
Allí fue asediado por Leóstenes, pero debido a la falta de tren de sitio, los atenienses sólo podían
bloquear a los macedonios. Antípatro sería asediado durante todo el invierno, y en el cerco
murió Leóstenes que fue sucedido por Antífilo. El nombre de Guerra Lamiaca adebe nombre a
esta ciudad.

El primero en responder fue Leonato (sátrapa de Frigia), su objetivo era doble: derrotar a los
griegos y ganar un nombre para sí mismo; y casarse con la hermana viuda de Alejandro, la
princesa Cleopatra. Durante todo el invierno, había estado en negociaciones con Cleopatra en
Macedonia y con su madre intrigante, Olimpia, todavía en Epiro.

Con Leonato había llegado Eumenes de Cardia, que había sido nombrado sátrapa de
Capadocia. Pero Eumenes no le proporcionó ningún ejército para llevar a cabo esta tarea,
solamente llevó órdenes del quiliarca Pérdicas a Leonato y a Antígono “el Tuerto” para que le
prestasen ayuda. Ambos dieron escusas pero ninguna ayuda.

Leonato ahora trató de asesinar a Eumenes, no se sabe los detalles, pero el caso es que
Eumenes escapó.

Leonato después cruzó a Europa, y marchó por el sur de Tracia (reclutando tropas en el camino)
y llegó a Macedonia, tenía un ejército de 20.000 efectivos, de los que sólo 1.500 eran jinetes.
No quiso esperar a Crátero, que también estaba marchando a Macedonia, es muy posible que
quisiera los laureles de la victoria para sí mismo, y no compartirlas con un colega. Tal vez el
tiempo pudo haber sido un factor esencial debido a las condiciones de los sitiados.

Leonato marchó a Lamia a través del valle de Tempe, que era la puerta de entrada a Grecia.
Antifilo, que mandaba la coalición griega que asediaba Lamia, se encontraba con un dilema,
contaba con unos 22.000 soldados de infantería y 3.000 de caballería, la mayoría de estos
últimos es las excelentes jinetes tesalios bajo Menon de Farsalia. Con una clara ventaja en
hombres y en la caballería, tenían que enfrentarse con Leonato en una llanura abierta. Sin
embargo, la zona al norte de Lamia era montañosa. Corría el riesgo de ser atacado en su
retaguardia por las fuerzas de Antípatro, hicieron una salida de la ciudad. El viejo regente tenía
una fuerza considerable dentro; sus 13.000 efectivos originales.
Esto dejaba a Antífilo dos opciones: bien retroceder hacia el sur, tal vez ofreciendo batalla en la
llanura de Traquis; o bien marchar a toda prisa hacia el norte, a través de los pasos de las
montañas Orthys y enfrentarse con Leonato en las llanuras del sur de Tesalia. En ambas
opciones debía dejar una fuerza para fijar las fuerzas de Antípatro.

Ciudadanos atenienses preparándose para la batalla

Antífilo eligió la última opción. Dejó una fuerza de seguridad para mantener el asedio de Lamia,
y con el resto cruzó las montañas y desplegó en el borde de la llanura de Tesalia. Allí, se
encontraron con Leonato y el ejército de socorro de Macedonia.

No hay detalles de la batalla, ni siquiera su nombre ha sobrevivido. Pero posiblemente, la


caballería tesaliana bajo el mando de Menon de Farsalia derrotó el ala derecha de Leonato,
envolviéndole, Leonato murió en los combates.

Sin embargo, la fuerza dejada para fijar a Antípatro en Lamia fue insuficiente para contener al
viejo zorro. Antípatro salió de la ciudad, derrotó a los sitiadores y marchó hacia el norte, con la
intención de intervenir en la batalla.
Llegó demasiado tarde para salvar a Leonato, pero con el tiempo suficiente para tomar el mando
de los supervivientes y unirlos a sus fuerzas.

No dispuesto a continuar con lo que pudo haber sido una difícil batalla contra las fuerzas
macedonias reunidas, Antífilo permitió a los macedonios retirarse hacia el norte, de vuelta a
Macedonia.

Estos eventos probablemente ocurrieron al final de la primavera o principios del verano de 322
AC. Para los griegos, este fue el punto culminante de su guerra de liberación. Para durante el
resto de ese verano, un evento tras otro iría contra ellos.

La Liga Helénica había sido capaz de reclutar 40.000 hombres, así como una flota considerable.
Etolia y Atenas fueron los que más aportaron.

Mientras se dirigía a oponerse a Leonato en Tesalia, Atenas envió a su flota (200 trirremes y 40
de las más grandes cuatrirremes) bajo el almirante ateniense, Euetion; para cerrar el Helesponto
y evitar que refuerzos macedonios cruzasen a Grecia desde Asia. Consiguieron hacerse con
Abydos, y se situaron allí para evitar que se uniera Cratero a Antípatro en Macedonia. Sin
embargo, Antípatro tenía 110 barcos propios, y éstas fueron reforzadas por una parte de la flota
imperial, estos refuerzo incluían penteras (llamadas quinquerremes por los romanos), los
barcos de guerra más grandes en esos momentos. La flota macedonia entró en el Helesponto,
y Clito el Blanco se marchó contra los atenienses. No hay datos de la batalla; pero es probable
que las penteras macedonias marcasen la diferencia.
Mapa de la guerra Lamia (323-2 AC) con las batallas y movimientos de fuerzas

Se abrió el camino para que Cratero cruzase a Europa. Lo hizo con 1.500 jinetes y 1.000 infantes
arqueros asiáticos; y, lo más importante, una fuerza de 10.000 veteranos macedonios de las
campañas de Alejandro. Cuando llegó a Pella, Cratero se puso bajo el mando de Antípatro.

Los atenienses respondieron reagrupándose, y reunieron una segunda flota de unos 170
buques que estuvo lista para mediados de finales de verano.

Euetion tomó posición en Samos; probablemente para estar en condiciones de interceptar los
refuerzos macedonios por mar procedentes de Siria. Sin embargo, Clito el Blanco con 240
buques se enfrentó a los atenienses, en las inmediaciones de Amorgos; y consiguió una victoria
decisiva.

En agosto de 322 AC, la flota Clito dirigió al golfo Sarónico y bloqueó el Pireo, que era el puerto
de Atenas. Al mismo tiempo, Antípatro y Crátero marcharon hacia el sur hacia Tesalia, para
enfrentarse al ejército de la Liga.

Batalla de Cranón (322 AC)


Antípatro y Crátero avanzaron con su combinado ejército al sur para obligar a los griegos a
batallar. Los griegos, después de reunir a sus dispersas fuerzas decidieron enfrentarse con los
macedonios cerca de Cranón, en Tesalia en agosto del 322 AC.

Los macedonios reunieron 30.000 falangistas, 10.000 hoplitas de los cuales 3.000 eran
hipaspistas, 3.000 arqueros y honderos 5.000 jinetes, mientras que los griegos mandados por
Antífilo y Menón de Farsalia juntaron una fuerza de 25.000 infantes y 3.500 jinetes.

Basándose en la alta reputación de la caballería tesalia, el general ateniense Antífilo decidió


utilizar la misma estrategia usada con Leonato, vencer la batalla por acción de la caballería.

La batalla, por lo tanto, se abrió con el choque entre la caballería griega y macedonia. Con la
caballería de ambos flancos ocupada, Antípatro ordenó a su infantería cargar contra las líneas
griegas. Los infantes griegos fueron superados por un enemigo más numeroso y se retiraron a
las colinas, desde donde podrían fácilmente rechazar cualquier asalto macedonio. Viendo la
retirada de la infantería, la caballería griega abandonó el campo de batalla, dejando el campo y
la victoria en manos macedonias.
Lucha entre las falanges, autor Igor Dzis

Las bajas no fueron muchas, 130 macedonias y 500 griegas, pero convenció a los griegos a
pedir la paz. Esto marcó el final de las ciudades-estado libres y el principio de la hegemonía
macedonia sobre Grecia.

Durante los siguientes días, Antífilo y Menon pidieron a Antípatro los términos de rendición.
Antípatro anunció que sólo sería tratar con las diversas ciudades de forma individual. Al
principio, la Liga se resistió, hasta que los macedonios tomaron por asalto varias ciudades
cercanas de Tesalia. La Liga se derrumbó ya que la mayoría de sus miembros buscó la paz por
separado.

La guerra de Lamia había terminado, y Macedonia, una vez más había afirmado su dominio.

Todos los antiguos estados de la Liga Helénica se rindieron o fueron capturados. En septiembre
de 322, una guarnición macedonia se instaló en Muniquia, con vistas al puerto de Pireo; y Atenas
estaría ocupada durante los siguientes 15 años, como en el resto de los pueblos y ciudades
capturadas, donde Antípatro instaló oligarcas leales. Sus enemigos fueron condenados, y
muchos huyeron. Hipérides fue capturado en el templo de Poseidón en Egina, y condenado a
muerte. Demóstenes, un viejo enemigo de Macedonia que había regresado a Atenas sólo en el
comienzo de la guerra de Lamia, se suicidó antes de que los odiados macedonios pudieran
apoderarse de él.
Primera Guerra de los Diádocos
Edad Antigua Guerras de los diadocos Primera Guerra de
los Diádocos
Levantamiento en Bactriana
En Bactriana estalló una revuelta entre los colonos griegos instalados por Alejandro en los
asentamientos militares, a fin de proteger esta frontera particularmente vulnerable.

Considerándose a sí mismos como exiliados, exigieron su repatriación desde 325 AC. Las
colonias militares fundadas por Alejandro en Bactriana y en Sogdiana estaban, en efecto,
pobladas mayormente por colonos griegos. Tras la muerte del soberano, este movimiento fue
cobrando impulso y se combinó, aparentemente, con un levantamiento bactriano. Los rebeldes
formaron un ejército estimado en 20.000 hombres de infantería y 3.000 jinetes.

Pérdicas reunió un ejército integrado por macedonios designados al azar (porque eran reacios
a regresar a las tierras de la Alta Asia) y por tropas orientales reclutadas en las distintas
satrapías. Encargó a Peitón, sátrapa de Media, que terminase con la insurrección.

Éste utilizó la traición para vencer a los colonos griegos pero, contrariamente a las órdenes de
Pérdicas, quien le había ordenado exterminar a los insurgentes, aceptó su rendición. Pero los
soldados no respetaron el tratado porque consideraban que no tiene otro objetivo que servir a
las ambiciones de Peitón, por lo que masacraron a todos los colonos, con la intención de
hacerse con el botín prometido por Pérdicas. Bactriana fue confiada entonces al sátrapa de Aria
y Drangiana, el chipriota Estasanor de Soli, quien se hizo así con un vasto territorio.
Argiraspidos matando a un mercenario griego capturado. Autor Angus McBride
Argiraspido herido. Esta siendo atendido mientras un compañero le protege. Autor Angus
McBride

Una vez sofocadas las insurrecciones de Grecia y Bactriana en el verano del 322 AC, en el
invierno siguiente, dos hombres cimentaron su relación con una alianza matrimonial; Cratero
tomó como esposa a Phila, segunda hija de Antípatro. Phila era la viuda de Balacro, uno de los
primeros “somatophylakes” o “guardaespaldas”, el círculo íntimo de los principales oficiales de
estado mayor que asistió a Alejandro. Sin ser una belleza, era sin embargo una mujer sabia y
sensata; que se convirtió en un asesor de confianza de su futuro esposo.

Antípatro había acordado con anterioridad con Pérdicas la solicitud de la mano de Nicea; para
unir Cratero con el regente. No obstante, el viejo zorro también hizo propuestas a Ptolomeo,
ofreciéndole su hija menor, Eurídice. Antípatro esperaba que la política de enlaces traería la
paz, pero Olimpia la madre de Alejandro y Eumenes de Cardia tratarían de desbaratar sus
planes.
Comienzo de las hostilidades
Pronto comenzaron las hostilidades entre los diadocos, cada uno de los cuales quería ampliar
sus territorios.

Pérdicas de forma unilateral se autotituló prostates, cargo que legalmente correspondía a


Crátero. Pérdicas, el regente, fue acusado por los demás generales de querer restablecer la
monarquía cuando se casó con Cleopatra hermana de Alejandro, y para ello se divorció de la
hija de Antípatro. Se formó una coalición contra él formada por Antípatro, Crátero, Antígono,
Lisímaco y Ptolomeo, quedándole tan solo el apoyo de Peiton, Seleuco y Eumenes de Cardia,
que era el único general no macedonio y que había sido secretario de Alejandro.

Pérdicas y el ejército dejaron Babilonia, para irse de campaña hacia Asia Menor, dejó a cargo
de la construcción del catafalco para llevar a Alejandro a su distante tumba a un oficial llamado
Arrideo. El magnífico carruaje funerario tardó casi un año en estar listo.

Salió de Babilonia a primeros de septiembre del 321 AC, hacia Siria. Pero Arrideo hizo un
acuerdo con Ptolomeo, y condujo la procesión en dirección sur hacia Egipto cuando se
aproximaba a Damasco, en vez de ir al norte hacia Macedonia, el catafalto era enorme y estaba
tirado por 64 mulas e iba acompañado por una escolta mandada por Arrideo.
Transporte del catafalco de Alejandro, iba tirado por 64 mulas y escoltado por Arrideo. Autor
Pablo Outeiral
Pérdicas recibió esta noticia con una semana de retraso e inmediatamente mandó un
contingente de caballería, bajo las órdenes de los comandantes Átalo y Polemón, para que
persiguieran a Arrideo. Podrían haber capturado al lento catafalco, pero Ptolomeo había ido al
norte con su ejército para escoltarlo, así que los hombres del regente fueron rechazados.

Una vez en Egipto, Tolomeo enterró temporalmente el cuerpo de su amigo viejo, en Menfis, la
capital de su satrapía. Con el tiempo, lo trasladaría a una elaborada tumba que construiría en
su nueva capital de Alejandría, en la desembocadura del Nilo; una ciudad entonces en
construcción.

En Grecia, Antípatro y Crátero estaban en la marcha hacia el Helesponto; mientras Antigono se


disponía a tomar una nave de Caria, para abrir otro frente en la guerra. Pérdicas espera a la
primavera en Cilicia, para marchar sobre Ptolomeo. Y Ptolomeo estaba contratando
mercenarios en previsión de desafiar el poder del regente.

Perdicas estaba ahora entre dos frentes, había decidido marchar primero contra Antípatro, pero
la captura del catafalco le puso furioso y decidió atacar primero a Ptolomeo.

Lo primero que hizo fue enviar a la flota real bajo el mando de Clito el Blanco con instrucciones
de patrullar el estrecho y evitar el cruce de las fuerzas de Antipatro. También dio el mando de
las fuerzas de Anatolia a Eumenes, y él con el resto de fuerzas se dirigió a Egipto.

Guerra en Egipto
Perdicas inició la marcha desde Cilicia a Damasco para atacar Egipto en la primavera del 320
AC. Sin embargo, intentó dos veces forzar el cruce del Nilo, fallando en ambas oportunidades y
teniendo como consecuencia enormes pérdidas entre sus propias tropas, que se estima en
2.000 hombres.
El ejército de Pérdicas tratando de cruzar el río Nilo. Miles de hombres murieron al intentar
cruzarlo, muchos fueron devorados por los cocodrilos.

Muchos fueron arrastrados por el río y devorados por cocodrilos. Los propios oficiales del
regente Antígenes, Peitón y Seleuco asesinaron a Pérdicas con sus lanzas y ofrecieron la
regencia a Ptolomeo, quien la rechazó cortésmente. Aun así aprovisionó de nuevo al ejército y
lo envió de vuelta al norte con algunos de sus hombres en mando conjunto (uno de los cuales
era Arrideo).

Guerra en Anatolia
Mientras tanto en Europa, Clito el Blanco se pasó al enemigo, permitiendo el cruce de los
ejércitos de Antípatro y Cratero. En la primavera de 321 AC, Antígono desembarcó sus tropas
en Éfeso, mientras que Antípatro y Crátero atravesaron el Helesponto.

Eumenes tuvo que abandonar Frigia, refugiándose en su satrapía de Capadocia, y alertó a


Pérdicas del desembarco. Eumenes el mando de los ejércitos de Asia menor, que están en esta
época bajo control de Alcetas, hermano de Pérdicas, y de Neoptólemo, sátrapa de Armenia.
Esto puso en aprietos a Eumenes, pues Alceras rehúsó colaborar, y se replegó a Pisidia. El
motivo es que sus soldados ”sentían vergüenza de combatir contra Antípatro, y no tenían más
que buenos sentimientos hacia Crátero”. Por su parte, Neoptólemo, jefe de los hipaspistas de
Alejandro, no mostró nunca consideración hacia Eumenes, y aceptó las propuestas de alianza
de Antípatro, retirando gran parte de la falange macedonia. Eumenes recibió a los embajadores
del regente de Macedonia, pero rehusó toda negociación.
Falange kaitoikoi (significa colonia), eran falangitas de los estados helenísticos de Asia,
llevaban sarissa y un equipamiento más ligeros que los pezhetairoi macedonios

Interceptó a Neoptólemo en la Frigia helespóntica en abril de 331 AC, consiguiendo la victoria,


y reforzando su infantería con un fuerte contingente de jinetes capadocios. Eumenes se apoderó
además de los bagajes de la falange, que terminó por aliarse con él. Neoptólemo consiguió
escapar, con un pequeño contingente de jinetes, y se refugió con Crátero.

Antípatro trató, sin éxito, de concluir una alianza con Eumenes, por lo que se decidió que Crátero
y Neoptólemo marchasen contra él, mientras que Antípatro debía llegar a Cilicia.

Las fuerzas de Cratero avanzaron por el centro de Anatolia, mientras que Antípatro con las
suyas marcho hacia las puertas Cilicias para costar la retirada de Eumenes e impedir que
recibiese refuerzos.

Las fuerzas de Cratero y Eumenes se encontraron en el centro de Anatolia, y ambas fuerzas


desplegaron para la batalla.
Eumenes situó su caballería pesada de Capadocia, 5.000 hombres, en su ala izquierda
mandada por Pharnabazos hijo Artabazos, cuñado de Eumenes; enfrente de donde Cratero
estaría dirigiendo su ala derecha con su caballería que disponía de menos efectivos.

Eumenes se situó en el ala derecha (lugar desde donde los generales de los ejércitos greco-
macedonios se situaban para dirigir la batalla); con sus 300 Agema o guardia, en frente estaba
Neoptolemo.

Caballería de los diádocos a la izquierda un catafracta, a la derecha un compañero o hetairoi.


Autor Ángel García Pinto
Eumenes situó en el centro su infantería ( 20.000 infantes de todas las razas, de los cuales entre
3.000-5.000 eran falangitas macedonios.

Crátero había dispuesto su ejército para la batalla como Eumenes había previsto previsto: él en
el ala derecha con 2.000 jinetes. En el centro la infantería unos 20.000 mayoría falangitas
macedonios apoyados por peltastas. Neoptolemus en el ala izquierda con sus 300 Agema.

Crátero tenía una infantería superior, pero para su desgracia su caballería era inferior.

El ataque lo comenzó Eumenes atacando por ambas alas con su caballería, dejando la
infantería detrás. Crateró se encontró con una formación cerrada de jinetes pesados que cargó
contra él. Las dos masas de caballo cargaron con un choque atronador. Plutarco dice que las
lanzas se rompieron rápidamente, y los oponentes pusieron el uno del otro con espadas.
Crátero, se había quitado el casco, para no ser reconocido fácilmente, cayó del caballo Pero los
Capadocios que una fuerza sobre él, no importaba un comino quien era; recibió un lanzazo y
cayo del caballo, siendo pisoteado en el cuerpo a cuerpo de caballería sin que fuera reconocido.

Los Capadocios, más fuertemente protegidos y superando en número a su enemigo por más
de 2 a 1, fueron puestos en fuga y los supervivientes se refugiaron detrás de su falange
avanzando lentamente.

Al mismo tiempo, en el ala opuesta, Eumenes y Neoptolemus condujeron a sus respectivas


agemas de 300 jinetes a la carga, retirándose y cargando de nuevo varias veces. Eumenes vio
a su enemigo Neoptólemo y se dirigió contra él; sus respectivas agemas se retiraron, para ver
el duelo y cuyo resultado iba a decidir la contienda.

Tras varios lances, Neoptolemus resultó gravemente herido, y todavía conserva su espada en
la mano. Reuniendo las pocas que le quedaban, clavó la hoja en la ingle de Eumenes por debajo
de su coraza. pero estaba demasiado débil para infligir una herida de muerte, y Eumenes sólo
quedó herido. Allí mismo murió Neoptólemo.

Cuando la infantería de Cratero supo de la muerte de dos de sus comandantes, detuvieron su


avance. Eumenes, aunque debilitado por sus heridas, montó delante de ellos y los convenció
para que cesase la lucha y para unirse a él. Sin embargo, durante la noche levantaron el
campamento, marchando para unirse a Antípatro en Cilicia.

En Egipto, la noticia de la victoria Eumenes y la muerte de Crátero llegó demasiado tarde para
ayudar a Pérdicas; esta noticia llegó al campamento sólo dos días después de su asesinato.

La Segunda Guerra de los Diádocos se había llegado a una fea conclusión: Pérdicas y Cratero
estaban muertos. Sabiendo de la marcha del ejército de Egipto, Antípatro marchó al sur de
Cilicia para enfrentarse a ellos. Los dos ejércitos se encontrarían en un lugar llamado
Triparadeisos, en el norte de Siria
Los generales macedónios en vez de combatir, se reunieron en Triparadisos, para realizar un
nuevo reparto de poder. Antípatro fue elegido como nuevo regente. Una de sus primeras
decisiones fue enviar a los dos jóvenes reyes a Macedonia, con lo cual trataba de demostrar
que en esa región se encontraba el verdadero poder. A cambio, Antígono y Casandro serían los
jefes de los ejércitos, mientras que Ptolomeo y Lisimaco quedaron al cargo de sus respectivos
gobiernos territoriales, Egipto y Tracia respectivamente, mientras Seleuco obtenía la satrapía
de Babilonia. Los generales macedonios condenaron a muerte a Éumenes, y el consejo decidió
que Antípatro y Antígono deberían llevar a cabo la sentencia. Éumenes, enterado por uno de
sus oficiales, huyó a Nora, una poderosa fortaleza en la frontera entre Capadocia y Licaonia,
donde permaneció más de un año, hasta que la muerte de Antípatro descontroló a sus
enemigos. Logró, pues, escapar de Nora, pero perdió su satrapía.

Antipatro murió en el 319 AC, tras su muerte surgieron dos candidatos a ocupar el puesto de
regente, Polisperconte, un viejo general de Alejandro, y Casandro el hijo de Antípatro.

Sin embargo la persona elegida como nuevo regente, Polisperconte, no fue bien recibida
ninguna de los antiguos generales de Alejandro.

Segunda Guerra de los Diádocos (319 –


316 AC)
Edad Antigua Guerras de los diadocos Segunda Guerra de
los Diádocos (319 – 316 AC)
Antígono Monoftalmos “el Tuerto” también llamado ”el Ciclope” se negó a reconocer a
Poliperconte como regente del reino. Poliperconte, por su parte, destituyó a Antígono como
estratego de Asia.

En la Segunda Guerra las alianzas serían más complicadas: Poliperconte, Kleitos y Eumenes
contra Antígono, Ptolomeo, Lisímaco y Casandro. Casandro era el hijo del difunto Antípatro, y
que acariciaba la regencia de su padre, pero ésta pasó a Poliperconte.

Casandro, que había huido de Antígono y buscado refugio junto a su padre, en Macedonia, en
el mal momento en que a éste se le ocurrió fallecer. Lisímaco era el sátrapa de Tracia, al este
de Macedonia, subordinado desde siempre a Ptolomeo. Y que, situado entre Poliperconte y
Eumenes, entre Macedonia y el Asia Menor, cobraba de pronto una gran importancia
estratégica.

Por su parte, Poliperconte, llamó en su auxilio a Olimpia, la madre de Alejandro, para que
volviera del Épiro a Macedonia junto con su nieto, el hijo de Alejandro y de Roxana, el que sería
Alejandro IV. Buscaba así reforzar su posición, pues en Macedonia residían las personas más
cercanas a Alejandro, como parecía ser normal.

Eumenes se ganó la adhesión de Antígenes, el recién ascendido sátrapa de la Susiana, que se


unió a la colación en torno a Poliperconte, y al comandante de los argiráspidos antiguos
hipaspistas reales llamados también los “escudos de plata”, unos 3.000 hoplitas que tenían fama
de invencibles.
Ejércitos diádocos: argiraspidos o guardias reales de infantería, eran los antiguos hipaspistas
de Alejandro, que tras la batalla de Hidaspes cambiaron el nombre para distinguirse de los
otros hipaspistas (325 – 300 AC). Peter Dennis

Además, y con el tesoro enviado por Poliperconte, Eumenes reclutó un ejército de mercenarios
que totalizaba unos 10.000 infantes y 2.000 jinetes. Con todo este ejército y su habilidad, fue
desalojando de la Fenicia durante la campaña del año 317 las guarniciones colocadas por
Ptolomeo. Mientras tanto, Poliperconte con el ejército macedónico, trataba de desalojar a
Casandro, que se había ganado la confianza de varias ciudades griegas que se habían puesto
de su parte y en contra de Poliperconte y de Macedonia.

Luego estaba Kleitos, que dominaba el mar Egeo con la flota Imperial, que seguía sujeta a él .
Ahora impedía la comunicación entre Casandro, aliado de Antígono con base en Grecia, y el
propio Antígono. Éste, armó una flota y presentó batalla a Kleitos, como aliado de Poliperconte.
La flota de Antígono sufrió un dura derrota ante la experiencia de Kleitos en el mismo
Helesponto. Pero Antígono, el incansable, fletó una segunda flota con la ayuda de Nicanor, uno
de los oficiales de Casandro, consiguió transferir sus tropas a la orilla europea del Helesponto,
y destruir el campamento y la flota enemiga amarrada en el 318 AC.

Ejércitos diádocos Agema o guardia real de caballería: izquierda paje real, centro agema o
guardia real de caballería de servicio, derecha agema fuera de servicio (325 – 300 AC). Autor
Peter Dennis

El hecho de que el dominio del mar recayera en manos de Antígono fue muy importante, ya
que los ejércitos de Eumenes y Poliperconte no podrían comunicarse por mar en lo sucesivo.
Y eso sería malo para los protagonistas ya aislados. La guerra va a conocer por tanto dos
escenarios diferentes: Grecia y Asia. Y a tener como protagonistas a Poliperconte, en pugna
con Casandro, en Grecia, y Eumenes contra Antígono en Asia.

Guerra en Grecia
Poliperconte con el ejército macedónico, trataba de desalojar a Casandro, que se había
ganado la confianza de varias ciudades griegas que se habían puesto de su parte y en contra
de Poliperconte y de Macedonia. Pero no lo logró, aún contando con un ejército superior, pues
Poliperconte no se caracterizaba por su habilidad como estratego. Se movía mejor en las
sutilezas de las alianzas y la diplomacia que en la campo de batalla o sitiando ciudades.
En ausencia de Poliperconte, Olimpia, al mando de un ejército del Épiro cedido por su primo,
el rey del Épiro, (región al oeste de Macedonia), ocupó Pella, la capital de Macedonia, tomó
prisioneros al hermanastro de Alejandro, rey nominal del Imperio, Filipo III Arrideo y a su
esposa, y ordenó su ejecución.
Un año más tarde, en 316, Casandro, hijo de Antipatro, hizo asesinar a la reina Olimpia,
madre de Alejandro, a la que los anteriores asesinatos habían hecho impopular, aunque no se
atrevió a hacer lo mismo con el hijo de Alejandro, limitándose a mantenerlo encerrado, con la
esperanza de que los macedonios le olvidasen y tomó por esposa a Tasalónica.

Guerra en Asia
En Asia, Eumenes trató de atraer a su bando a los principales sátrapas, pero los lazos de éstos
con Antígono eran fuertes y ni Seleuco, sátrapa de Babilonia, ni Pitón Crateas, sátrapa de la
Media, aceptaron ponerse a su lado. Por eso se refugió en la Susiana, la satrapía de su aliado
Antígenes. En cambio, se le unieron varios sátrapas menores de la parte oriental, entre ellos
Peucestes, que había recibido la Persia en el reparto inicial. Todos ellos estaban descontentos,
pues Pitón hacía lo mismo que Ptolomeo, ir arañando ciudades fronterizas entre su satrapía y
las vecinas.

Poliperconte nombró a Éumenes estratego de Asia, y con la ayuda de Antígenes se enfrentó a


Antígono (con 10.000 infantes, 2.000 jinetes y 30 elefantes) al que derrotó cerca de Orcynii
(Capadocia) y después expulsó a Ptolomeo de Siria y Fenicia.

Eumenes abandonó Fenicia en el verano de 318 AC, hacia Babilonia, a fin de aprovechar los
disturbios que acaban de estallar en la parte oriental del imperio. Peitón, el sátrapa de Media,
había tratado de crear un principado en la meseta iraní, apoderándose de Partia, para dársela
a su hermano Eudamos. Derrotado por una coalición de sátrapas liderada por Peucestas, que
gobernaba Persia, se refugió con Seleuco en Babilonia.
Ejércitos diádocos: Hetairoi o compañeros, inspección de la caballería (325-00 AC): 1 jinete
presentando el caballo lleva el típico casco boecio; 2 oficial; 3 inspector. Autor Peter Dennis

Eumenes, que pasa sus cuarteles de invierno en Babilonia, intima a Seleuco y a Peitón a unirse
a él contra Antígono, pero ellos rehusaron.
A finales de 318 AC, Antígono marchó nuevamente contra Éumenes con un ejército de 60.000
infantes, 10.000 jinetes y 30 elefantes. Éumenes cruzó entonces el Tigris en condiciones
difíciles, ya que Seleuco había hecho abrir los diques. Finalmente, Seleuco le dejó pasar a
Susiana, al este de Babilonia, para reunirse con sus aliados, con su ejército de 40.000 hombres
y 120 elefantes.

Antígono llegó a Mesopotamia en el verano de 317 AC, y recibió el apoyo de Peitón y Seleuco.
Ambos marcharon sobre Susa, donde Seleuco comenzó el asedio, mientras Antígono se dirigió
contra Eumenes.

Batalla de Paraiticene (317 AC)


Edad Antigua Guerras de los diadocos Batalla de
Paraiticene (317 AC)
La tentativa de atravesar el río Coprates fue un desastre, donde Antígono perdió miles de
hombres, así que decide remontar hacia Media. Eumenes se retira hacia Persia, al sudeste.

Entonces, Antígono emprende el proyecto de sorprender a su adversario en sus cuarteles de


invierno. Por caminos escarpados, estimados impracticables para un ejército, cae sobre los
acantonamientos diseminados de Eumenes.

En el otoño de 317 AC, Eumenes movilizó su ejército contra el de Antígono. Ambos ejércitos
reconocieron las fuerzas adversarias, en los que hubo varias escaramuzas de caballería y
Eumenes decidió dirigirse a la ciudad de Gabiene que ofrecía recursos y suministros, Antigono
le persiguió y le obligó a presentar batalla en las tierras de los paraitacenos, al noreste de Susa.

Antígono contaba con 28.000 infantes, 9.000 jinetes y 65 elefantes, Eumenes contaba con
35.000 infantes, 6.000 jinetes y 120 elefantes.

Ejército de los diádocos. Elefantes de guerra asiáticos. A la izquierda elefantes y caballería,


autor José Daniel Cabrera Peña; a la derecha elefantes e infantería en donde se aprecia los
argiraspidos y falangitas, autor Christos Giannopoulos
Ejército de los diádocos. Elefantes de guerra asiáticos. A la izquierda elefantes y caballería,
autor José Daniel Cabrera Peña; a la derecha elefantes e infantería en donde se aprecia los
argiraspidos y falangitas, autor Christos Giannopoulos.
Despliegue inicial
Eumenes en su flanco izquierdo 3.150 jinetes ligeros apoyada peltastas y cubierta por 45
elefantes bajo el mando de Anfímaco. En el centro 3.000 hipaspistas de Susa mandados por
Teatomos, 3.000 argiraspidos o escudos de plata (eran los hipaspistas de Alejandro que se
cambiaron de nombre tras la batalla de Hidaspes para distinguirse de otros hipaspistas y que
contarían entre 50 y 60 años) mandados por Antígenes, a continuación 12.000 mercenarios
hoplitas y 12.000 falangitas nativos o pantodapoi cubiertos por 75 elefantes e infantería ligera.
En el ala derecha bajo su mando, dispuso 2.300 jinetes pesados de los cuales 800 eran
compañeros mandados por Tepolemos.
Pantedopoi o falange nativa. Pasaron a ser el el núcleo de los ejércitos de los diadocos, ya
que los macedonios eran cada vez más reacios a abandonar su patria. Su equipamiento era
más ligero y asequible, aunque mantenían la sarissa como arma principal, llevaban un yelmo
frigio o tipo pilos, pero es muy probable que no llevasen grebas, y como espada la recta o
xiphos. No eran ni tan disciplinados ni tan entrenados como los pezetairoi o compañeros a pie.
Falange macedonia o pezetairoi o campañeros de a pié. Autor Johnny Shumate

Antígono dispuso su ejército en orden oblicuo, en su ala derecha colocó 5.000 jinetes, de los
cuales 1.000 eran arqueros montados y 2.000 tarantinos armados con jabalinas y escudo
pequeño bajo su mando y de su hijo Demetrio. En el centro colocó 8.000 falangitas macedonios
bajo el mando de Policrates, a continuación 8.000 falangitas nativos o pantodapoi bajo el mando
de Hipostratos, 3.000 licios y paflagonios y a continuación 6.000 hoplitas mercenarios, delante
colocó los 65 elefantes protegidos por peltastas y arqueros. En su ala izquierda desplegó 3.500
jinetes entre los que estaban 1.000 compañeros al mando de Peitón.
Batalla de Paraiticene 317 AC, despliegue inicial
Primera Fase
La batalla la comenzó Antígono con una carga de la caballería dirigida por Peitón, que atacó
la caballería pesada de Tepolemos, quién la rechazó y dispersó.

En el centro mientras tanto, las falanges se enzarzaron en lucha, logrando ventaja Eumenes
debido a la habilidad de los argiráspidos o antiguos hipaspistas, que eran muy veteranos. Con
su caballería ligera en desbandada y su falange siendo rechazada, la situación parecía grave
para Antígono.
Batalla de Paraiticene, primera fase
Segunda Fase
Sin embargo, Antígono se dio cuenta de que el fuerte avance de los argiráspidos los había
llevado a adelantarse a sus compañeros, dejando al descubierto un hueco en el flanco derecho
entre el centro y su caballería. En una audaz maniobra penetra por el hueco y desbarata la
caballería de Eumenes. Una derrotado el flanco izquierdo de Eumenes, Antígono mandó una
parte de su caballería pesada cargar contra la retaguardia de los argiráspidos y la otra parte,
atacar a la caballería del flanco derecho adversaria.
Batalla de Paraiticene 317 AC, segunda fase
Batalla de Paraiticene 317 AC. Los argiráspidos de Eumenes mandados por Antígenes,
atacan a los falangitas macedonios de Antigono mandados por Policrátes (los argiráspidos no
llevaban sarisa como aparece en la imagen, sino lanza de acometida) . Autor Johnny
Shumate.

El ataque fue un éxito, y consiguió equilibrar la balanza evitando la que parecía inevitable victoria
de Eumenes. La intensidad de la batalla disminuyó entonces, con ambos bandos tratando de
reagrupar sus unidades hasta el ocaso, en que Eumenes mandó retirar a las tropas dejando el
campo de batalla para Antigono, que se hizo cargo de muertos y heridos.
Secuelas
Antígono el Tuerto se proclamó el vencedor, si bien sus bajas fueron mayores, con 3.700
infantes muertos y cerca de 4.000 heridos. Las fuerzas de Eumenes tuvieron solo 540 infantes
muertos y cerca de 1.000 heridos.

En las jornadas posteriores al choque, los dos contendientes se alejaron el uno del otro para
establecer sus cuarteles de invierno, manteniendo una distancia prudencial para no perder sus
posiciones. Al año siguiente se libraría la batalla definitiva en Gabiene.

Batalla de Gabiene 316 AC


Edad Antigua Guerras de los diadocos Batalla de Gabiene
316 AC
Al año siguiente, ambos contendientes vuelven a enfrentarse en la llanura arenosa de Isfahan,
cerca de la ciudad de Gabiene en Irán. No muy lejos de la batalla anterior.

Esta vez las fuerzas enfrentadas son: Antígono: 22.000 infantes (5.000 menos que el año
anterior), 9.000 jinetes y 64 elefantes. Eumenes: 36.000 infantes (1.700 más), 6.000 jinetes y
114 elefantes. Antígono era superior en caballería y Eumenes lo era en infantería.

Despliegue Inicial
Antigono vuelve a repetir el despliegue de la batalla anterior, en su ala derecha 5.000 jinetes de
caballería pesada mandada por él y su hijo Demetrio (Había 1.000 arqueros montados, 2.000
tarentinos que llevaban lanza y un pequeño escudo). En el centro colocó la falange macedonia
(6.000) bajo el mando de Policrates, a continuación 6.000 pantodapoi (falangitas locales) bajo
el mando de Hipostratos, a continuación 1.600 licios y paflagonios 5.000 los mercenarios,
delante colocó los 64 elefantes protegidos por peltastas y arqueros. En su ala izquierda
desplegó 4.000 jinetes medios y tarantinos bajo el mando de Peitón.

Eumenes en su flanco izquierdo 3.000 jinetes de caballería pesada apoyada peltastas y cubierta
por elefantes bajo el mando de Peulestas. En el centro 3.000 hipaspistas mandados por
Teatomos, 3.000 argiráspidos o escudos de plata mandados por Antigenes, a continuación
10.000 mercenarios, y 1o.000 falangistas locales o pantodapoi. En el ala izquierda dispuso
3.000 jinetes ligeros de Filipo. Cubrió todo el frente con los 114 elefantes apoyados por
peltastas y arqueros como una pantalla para proteger sus fuerzas al tiempo que proporciona el
tiempo de la falange de romper la línea enemiga.
Batalla de Gabiene 316 AC, despliegue inicial

Primera fase:
La batalla comenzó con las dos líneas de elefantes chocaron de forma directa en el medio del
campo de batalla, levantando grandes nubes de polvo en el suelo del desierto. Esto dio a
Antígono una idea aprovechando la la falta de visibilidad, ordenó a su caballería ligera de su ala
izquierda envolver por el sureste el despliegue adversario e ir directamente al campamento de
Eumenes que estaba ligeramente defendido. Todo equipaje Eumenes y las familias de sus
soldados fueron llevados de vuelta al campamento de Antígono.

Choque de los elefantes en el centro, produciendo una nube de polvo

Aunque la batalla continuaría, en realidad fue el momento decisivo. Mientras tanto, la caballería
pesada de Antígono del ala derecha mandada por Demetrio con sus 5.000 jinetes había
maniobrado desbordando la pantalla de elefantes, y se dirigió directamente contra la caballería
del ala izquierda de Eumenes mandada por Peulestas que disponía de 3.000 jinetes, cuando
éstos vieron la nube de polvo que se acercaba y huyeron.
Batalla de Gabiene 316 AC, primera fase

Segunda fase:
Los elefantes de Eumenes destrozaron a los de Antigono, y se dirigeron contra la infantería
adversaria, seguida de la infantería de Eumenes. Los hipaspistas y los argiraspidos o escudos
plateados destrozaron la falange macedonia que huyó hacia el norte.
La caballería de Antígono bloqueó a la caballería de Eumenes y Filipo para que no accediera al
campo de batalla, mientras que la caballería ligera de Peitón atacó a los hipaspistas y
argiráspidos por la retaguardia. Estos formaron un cuadrado para poder enfrentarse, lo que
permitió que la infantería de Antígono pudiera escapar. Así pues la batalla aparentemente
terminó en empate, con la infantería Eumenes victoriosa en el centro, pero derrotado en las
alas.

Batalla de Gabiene 316 AC, segunda fase

Sin embargo, a pesar de que la batalla fue un empate técnico, la toma del campamento de
Eumenes significaba que iba a ser en cambio una victoria decisiva para Antígono.

Cuando los argiráspidos descubrieron que su equipaje y sus familias habían sido capturados
por Antígono, decidieron que ya no querían luchar. Se amotinaron, y arrestaron a Eumenes. A
continuación, se pusieron en contacto con Antígono y acordaron unirse a su ejército y entregar
Eumenes a cambio de la devolución de sus bienes y sus familias. Antígono estuvo de acuerdo
y Eumenes junto con Antígenes fueron ejecutados, poniendo fin a la guerra. Los argiraspidos
o escudos de plata que ya eran muy mayores, fueron disueltos y enviados a guarniciones, pero
no regresaron a Macedonia.
Batalla de Gabiene, los argiráspidos o escudos de plata en acción
Secuelas
Esta victoria ayudó a que Antígono, a finales de 315 a controlar no sólo Anatolia y Siria, sino
también todas las satrapías orientales hasta las fronteras de la India.

Apenas ha vencido a Eumenes, y mientras que su aliado Casandro se impone en Macedonia


contra Olimpia, Antígono se lanza a un vasto movimiento de reorganización de Asia,
comportándose como un auténtico soberano. Descarta sin contemplaciones a los sátrapas, para
sustituirlos por hombres suyos. Así sucede con Peucestas, al que sin embargo, debe su victoria
contra Eumenes, que fue descartado en Persia, donde era muy popular. Peitón de Media es
ejecutado.

Paralelamente se produjo el fallecimiento de Filipo III Arrideo, con lo que Alejandro IV quedó
como el único rey y heredero. A partir de ese momento cada diádoco trató de convertirse en el
más poderoso de los generales.

Antígono lanzó sus tropas contra los ejércitos de Eumenes, consiguiendo controlar toda Asia
Menor. A continuación atacó a Seleuco, sátrapa de Babilonia, quien se vio obligado a refugiarse
en Egipto, bajo la protección de Ptolomeo.

Antígono, imitando en esto a Alejandro, no dudó nombrar a persas para los cargos importantes.
En 315 AC era el más rico y poderoso de los diádocos.

Situación de los reinos Diádocos en el 315 AC tras la batalla de Gabiene

Tercera Guerra de Diádocos (314 – 312


AC)
Edad Antigua Guerras de los diadocos Tercera Guerra de
Diádocos (314 – 312 AC)
Antígono se había paseado por todo el Imperio, destituyendo sátrapas, colocando a gente de
su confianza y apropiándose de los tesoros de las capitales persas. Y cuando Seleuco huyó a
Egipto, nombró a Pitón, (no confundir con el diádoco de igual nombre, ya muerto). Y con el
ejército imperial y los tesoros recién adquiridos subió hacia Cilicia, donde pasó el invierno del
año 315.

Seleuco encontró refugio con Ptolomeo en Egipto. Le fue fácil convencerle del peligro que
constituía el aumento del poder de Antígono. Además, Ptolomeo desea Siria, que ya ocupó
provisionalmente en 318 AC, y que ahora controla Antígono.
Se enviaron embajadores a Casandro y Lisímaco, inquietos también por los proyectos de
Antígono, y se formó una coalición de los tres diádocos, al igual que ocurriera frente a Pérdicas
integrada por los diádocos amenazados: Casandro, que se había hecho con el control de
Macedonia y buena parte de Grecia; Lisímaco, dueño de Tracia; Seleuco, expulsado de su
satrapía de Babilonia por el Tuerto; y Tolomeo firmemente establecido en Egipto.

Se enviaron embajadores lanzando un verdadero ultimátum a Antígono, reclamando un nuevo


reparto de las satrapías, lo que supondría desmantelar su dominio. El viejo diádoco, (Antígono
tenía 68 años), les dio una respuesta escueta: “Decid a vuestros superiores que se preparen
para la guerra”. De modo que la paz apenas duró lo que le costó a Antígono recorrer el Imperio
demostrando que él era el jefe.

Se iniciaba la Tercera Guerra de los Diadocos. Antígono desea llevar la guerra a Europa, pues
era, al menos nominalmente, la cabeza del Imperio. Además, esperaba probablemente
apoderarse del rey superviviente, Alejandro IV, el hijo de Alejandro. Pero fue retenido en Asia
por sus adversarios, y no interviene en Grecia y Macedonia más que por medio de
intermediarios y aliados.
Ejercitos diádocos: Agema o guadia real de caballería con gorros de guarnición. 325-300 AC.
Peter Dennis

Casandro en sus actividades en Macedonia, tras derrotar al ejército de Olimpia, había enviado
un pequeño ejército que se había asentado en Capadocia, la región que reclamaba, y también
se había hecho con el control de la flota imperial, que navegando por el Helesponto, mandada
por Kleitos y fiel a Poliperconte, había pasado finalmente a sus manos.

Antígono atacó en cuatro frentes, por aquello de que la mejor defensa es un buen ataque.

A Poliperconte, su anterior enemigo, pero que estaba ahora en pugna con Casandro, le envió
una fuerte suma de dinero para que contratara mercenarios y formara un ejército con el que
derrotar a Casandro.

Contra el invasor Casandro mandó a un general de su confianza, su sobrino Polemón, con 8.000
infantes y 600 jinetes. Éste derrotó a las tropas de Casandro y las arrojó de Asia Menor,
asegurando a Antígono el control de toda Asia Menor.
Contra Ptolomeo atacó en un doble frente: Él con el ejército imperial atacó Fenicia, el sátrapa
de Egipto era un general prudente, poco inclinado a jugárselo todo en una batalla, y no le gusta
alejarse de sus bases. Así que abandonó Siria, evitando enfrentarse con Antígono, y dejó una
fuerte guarnición en Tiro, que resistió casi un año (315-4 AC).

Ptolomeo confió su flota a Seleuco, que llevó la guerra a Chipre. A Chipre, isla aliada a
Ptolomeo, envió a Agiselao, para hacer lo mismo que él hacía hecho en Fenicia, liberar a Chipre
de su alianza con Ptolomeo, cosa que Agiselao logró.

Pero Casandro, incansable, mandó otro ejército al Asia Menor a incordiar a Antígono. Éste dejó
a su hijo, Demetrio, al mando de las fuerzas de Siria y subió a la Caria a luchar contra la nueva
invasión de Casandro. Como asesor de su hijo, que como todo joven era impulsivo, llamó a
Pitón, el sátrapa que él había nombrado de Babilonia, para que uniera su experiencia al valor
de Demetrio. Antígono derrotó al ejército invasor y lo arrojó de nuevo de su territorio, Asia Menor.
Ejércitos diádocos: Jinete de los compañeros o hetairoi y falangita macedonio o pezetairoi.
Autor Igor Dzis

Si el año 314 había sido el año de Antígono, el siguiente iba a ser el año de Ptolomeo. Ptolomeo
hizo casi lo mismo que había hecho Antígono el año anterior. Como no deseaba perder el control
marítimo sobre el Mediterráneo Oriental, formó un importante ejército y lo mandó a Chipre. De
nuevo las ciudades chipriotas se pasaron al más fuerte, que en este momento era Ptolomeo.
Envió a Polemón a Grecia para combatir a Casandro y recuperó casi totalmente del control, ya
que Casandro, se encontraba en Macedonia ante un posible paso de las tropas de Antígono
sobre la Tracia de Lisímaco y su Macedonia.
Es entonces cuando Ptolomeo comprendió que su cautela ya no resulta apropiada, y reaccionó
al enterarse que Demetrio Poliocertes, el hijo de Antígono avanzaba con un ejército hacía
Egipto, decidió salir a su encuentro.

Batalla de Gaza (312 AC)


Edad Antigua Guerras de los diadocos Batalla de Gaza (312
AC)
Demetrio Poliocertes, el hijo de Antígono avanzó con un ejército hacia Egipto. Los asesores de
Demetrio le aconsejaron que no se midiera con Ptolomeo, que tenía más experiencia que él.
Pero Demetrio, que tenía el mando, no aceptó la recomendación y dispuso el enfrentamiento.

El encuentro entre ambos ejércitos se produjo al sur de la ciudad de Gaza. Ptolomeo formó su
ejército que no tenía elefantes.

Despliegue inicial
Demetrio y Pitón contaban con 11.000 infantes pesados que formaban sus falanges, 2.500
infantes ligeros, 4.400 jinetes y 43 elefantes, y los desplegaron de la siguiente forma:

 Ala izquierda bajo su mando: 2.900 (200 era su agema o guardia personal compuesta
por amigos entre los que se encontraban Pitón y Boeoto y cuya misión era proteger a
Demetrio, 800 compañeros, el resto eran jinetes de todo tipo) 1.500 infantes ligeros
(1.000 arqueros y lanzadores de jabalinas y 500 honderos persas) y 30 elefantes de
guerra.
 Centro: 11.000 infantes (2.000 falangistas macedonios, 1.000 falangistas lirios y
paflagonios, y 8.000 hoplitas mercenarios) y 13 elefantes de guerra con infantería ligera.
 Ala derecha: 1.500 jinetes bajo el mando de Andrónico que formaba en ángulo para
evitar la lucha.

Ptolomeo contaba con 18.000 infantes y 4.000 jinetes y desplegó sus fuerzas:

 Ala derecha: 3.000 jinetes pesados bajo su mando y de Seleuco.


 Centro: bajo el mando de Eudamos con 18.000 infantes de los cuales unos 2.000 eran
falangistas macedonios, 6.000 eran jóvenes reales que se encontraban en Egipto por
orden de Alejandro de Macedonia y el resto unos 10.000 era infantería egipcia.
 Ala izquierdo: 1.000 jinetes bajo el mando de Tiepolemos.
Batalla de Gaza 312 AC: Despliegue inicial

Ptolomeo dispuso su mejor y más numerosa caballería en el ala derecha, bajo su mando.
Contempló cómo Demetrio le oponía asimismo el grueso de la suya. Para paliar la desventaja
de no disponer de elefantes ideó una estratagema: Elaboró los abrojos lo que podíamos llamar
las primeras minas, es decir púas de hierro unidas por cadenas que la infantería ligera debería
colocar con el fin herir las plantas de las patas de los elefantes cuando éstos las pisaran al
avanzar. Dio órdenes al resto de su ejército para que no entrase en combate o lo retrasara todo
lo posible, pues pensaba que la batalla la decidiría su ala derecha de caballería.

Desarrollo
Los planes sucedieron como Ptolomeo había pensado. Demetrio dio orden a sus elefantes de
avanzar y cuando estos se lanzaron contra la caballería de Ptolomeo, con la caballería de
detrás. Cuando los elefantes habían cubierto más de la mitad de la distancia, dio la señal de
que los porteadores egipcios que llevaban las minas, las colocaran delante de la infantería
ligera, estableciendo una especie de campo de minas protegido por la infantería ligera, y una
vez establecido re retiraron.

Cuando los elefantes de Demetrio, pisaron los abrojos punzantes o minas, se detuvo el avance,
algunos elefantes se volvieron y arrollaron a su propia infantería ligera y los que intentaron
cruzar, sus conductores fueron abatidos por la infantería ligera.
Aprovechando la confusión, Ptolomeo dio orden a su infantería ligera de avanzar, así como
envolvió con su caballería a los elefantes, cargando contra la caballería adversaria de flanco.

Batalla de Gaza 312 AC: Carga de la caballería de Ptolomeo contra la caballería de Demetrio
a la que puso en fuga. Autor Igor Dzis

Batalla de Gaza 312 AC. La caballería de Ptolomeo se enfrenta y derrota a la caballería de


Demetrio, poniéndola en fuga. Autor Igor Dzis

En medio del desorden, agravado por la pérdida de los elefantes, la infantería ligera de
Demetrio rompió la formación y echó a correr. Los jinetes de también se dieron a la fuga dejando
solos a los compañeros y la agema o guardia real que fueron rodeados, Pitón y Boeto murieron
y finalmente Demetrio pudo huir.

La infantería mercenaria, dejaron las armas y se rindieron, el resto se retiró a Gaza. En las
puertas de Gaza se originó unagran confusión, algunos de su caballería prefiere rescatar su
equipaje y cuando llegaron las tropas de Ptolomeo nadie fue capaz de cerrar las puertas a
tiempo” con el resultado de que los perseguidores consiguieron entrar dentro de los muros, y
la ciudad pasó a manos de Ptolomeo.
Batalla de Gaza, desarrollo

La derrota de Demetrio fue flagrante, tuvo 1.500 muertos la mayoría de caballería, 8.000
prisioneros y 40 elefantes capturados. No hay datos de las bajas de Ptolomeo.

Secuelas
Ptolomeo se fue con su ejército contra las ciudades de Fenicia, conquistando Tiro y Sidón.
Demetrio, necesitando soldados, se retiró a Tripoli (ciudad de Grecia) junto con lo que quedaba
de sus fuerzas de guarnición en Cilicia.

En la primavera de 311 AC, Ptolomeo dio a Seleuco una pequeña fuerza de 800 infantería y
200 caballería para que pudiera regresar a Babilonia que había sido su satrapía y donde todavía
tenía partidarios. Seleuco fue capaz de reclutar otros 3.000 hombres de los pueblos y las
colonias griegas a lo largo de la ruta y recapturar Babilonia rápidamente. Pero el gobernador
dejado por Antígono, Nicanor, armó contra él otro ejército con 10.000 infantes y 7.000 jinetes
con fuerzas de Media y Aria y se lanzó en búsqueda del supuesto usurpador.

Seleuco no podía hacer frente a su enemigo en campo abierto, así que huyó. Nicanor le
persiguió a Seleuco, astutamente, esperó a que el ejército de su enemigo hubiera acampado y
lanzó un ataque sorpresa durante la noche, e hizo una masacre en el campamento rival matando
a y a Evangoro, el sátrapa de Aria, y en la confusión, un gran número de sus hombres se
rindieron y aceptaron luchar con Seleuco, que ahora tenía cerca de 20.000 hombres. Tras haber
salido de Babilonia huyendo, retornó triunfante, con un ejército casi cuadruplicado y con gran
prestigio, pero todavía no era lo suficientemente potente para hacer frente a Antígono en batalla
abierta, así que acto seguido, ante la inexistencia de fuerzas importantes en la satrapías
orientales, Seleuco las invadió y las hizo suyas.

Mientras tanto, ya en el año 311 AC, Antígono volvió a Siria, donde su hijo no había estado a la
altura. No obstante, sabía que su hijo era un buen estratego y que Ptolomeo era un mal enemigo.
Aprovechando su prestigio marchó sobre Fenicia y las ciudades que habían abierto sus puestas
a Ptolomeo, las volvieron a abrir, ahora a Antígono. Las ciudades lo único que querían era vivir
en paz y tanto les daba que fuera su monarca un diádoco u otro. Ptolomeo, sabiendo que
Antígono era más duro de pelar que su hijo, retrocedió a sus posiciones en Egipto.

Con el fin de poner fin a las tensiones se entablaron conversaciones de paz. Los generales se
reunieron en el 311 AC para volver a realizar un nuevo reparto de los antiguos territorios de
Alejandro. Casandro fue nombrado regente, con la sede de su poder en Macedonia, Ptolomeo
y Lisímaco conservaron sus territorios, mientras que Asia pasó a manos de Antígono, incluyendo
Gaza que permaneció bajo su poder, pero Babilonia quedó en manos de Seleuco.

En Grecia seguía la lucha entre Casandro, hijo del difunto Antípatro, regente de Macedonia
nombrado por Alejandro, y Polemón, el sobrino de Antígono. Éste se había hecho con el control
del Peloponeso y la parte de Grecia situada debajo de la Tesalia.

Con Antígono dueño absoluto de Asia Menor, y con su sobrino Polemón amenazando a
Macedonia desde el Sur, Casandro temió que, en cuanto Antígono terminara su operación
contra Ptolomeo, podría invadir Grecia atravesando el Helesponto y recibir el apoyo de su
sobrino desde el Sur. Y poco podría hacer Lisímaco en la Tracia contra el poderoso Antígono.

Así que ambos diádocos decidieron que lo mejor era hacer la paz con Antígono. Y así se lo
propusieron. La noticia le llegó a Ptolomeo y éste también se apresuró a mandar emisarios a
Antígono pidiendo la paz.

La paz se firmó de nuevo en el 311 AC, y se repartieron el poder: Casandro seguiría como
estratego con sede en Macedonia; nadie hablaba de regente. Pero las ciudades griegas
recuperarían su independencia y las guarniciones macedónicas saldrían de ellas. Lisímaco
seguiría con su Tracia, pero nada más. Ptolomeo se mantendría en Egipto. Para Antígono sería
todo lo demás, incluidos los tesoros que había afanado en las capitales persas. Seleuco, ni
contaba. Pero se estableció que a la mayoría de edad del hijo de Alejandro, hijo de Roxana,
residentes ambos en Macedonia, pasaría a ser el dueño del Imperio. Mientras tanto, lo
gobernarían los actuales diádocos.

Cuarta Guerra de los Diádocos (308 – 301


AC)
Edad Antigua Guerras de los diadocos Cuarta Guerra de los
Diádocos (308 – 301 AC)
Los éxitos de Seleuco en las satrapías orientales cayeron como una bomba cuando fueron
conocidas en el Oeste del Imperio, tanto por parte de Ptolomeo y sus aliados como por Antígono.
Ptolomeo aprovechó la supuesta debilidad de Antígono y, olvidándose de una paz que para él
era sólo un respiro en la gran guerra, reanudó las hostilidades sin previo aviso. Repetía así su
actitud cuando le tomó Cirene a Pérdicas. Y aliviaba a Seleuco de la presión que pudiera ejercer
sobre él Antígono al abrir un nuevo frente de hostilidades.

En el 309 AC, Casandro ordenó a Glaucias que lo asesinara al pequeño Alejandro IV de 12


años y su madre Roxana, y la orden se cumplió con el envenenamiento de ambos. De esta
forma Casandro eliminaba el único obstáculo que impedía su dominio total sobre Macedonia y
a la vez terminaba con el último representante real. Ninguno de los diádocos protestó.

Tras el asesinato del pequeño Alejandro, Antígono tomó el título de basileus que significa rey,
iniciativa en la que le siguieron, para no ser menos, los restantes diádocos, comenzando entre
ellos la lucha por el poder.

Se enfrentaron las fuerzas coaligadas de Ptolomeo I (faraón de Egipto), de Seleuco (emperador


de Babilonia y de los sátrapas orientales), de Casandro (rey de Macedonia) y de Lisímaco
(soberano de Tracia) contra los ejércitos de Antígono y de su hijo Demetrio I Poliorcetes
(“asediador de ciudades”).

Guerra en Grecia
Antígono contaba con sus dos hijos, Demetrio y Filipo, y con un sobrino, Polemón, enviado a
Grecia y en pugna con Casandro. En un momento dado quedó claro que Antígono iba a dejar
el trono a sus dos hijos y que Polemón sería relegado. O eso al menos pensó ya que se pasó
con armas y bagajes al bando de Casandro. No contento con esto, Polemón se ganó la adhesión
del gobernador de la Frigia situada bajo el Helesponto, que también se declaró partidario de
Polemón, y de Casandro, por tanto. Esto privó a Antígono de sus conquistas en Grecia y le abría
un nuevo frente al Norte, a dos pasos de su capital, Antigonea. Además, tenía que hacer frente
a la rebelión de Seleuco, allá abajo en Mesopotamia y demás satrapías orientales, y a los
nuevos ataques de Ptolomeo en Cilicia.

Guerra en Asia Menor


Antígono era todo un carácter y se dispuso a hacer frente a las nueva situación como si fuera
joven. Para reducir al gobernador de la Frigia reunió un pequeño ejército y lo puso al ando de
su hijo menor, Filipo. Su hijo mayor, Demetrio, partió con otro ejército a rechazar a Ptolomeo de
las costas de Cilicia. Una vez rechazadas las tropas de Ptolomeo de la costa de Cilicia, quien
no profundizó en absoluto, pues sólo quería incordiar, Demetrio fue el encargado de reducir la
rebelión de Seleuco, para lo que armó un ejército mayor, y con 15.000 infantes y 4.000 jinetes
se dirigió a Babilonia. Seleuco estaba ausente, guerreando contra los sátrapas de las regiones
más orientales, que no aceptaban su liderazgo. No se inmutó por la llegada de Demetrio y
ordenó a su general al cargo de la defensa de Babilonia que se retirara. Seleuco sabía que el
tiempo corría a su favor y que Demetrio tendría que volver a sus cuarteles de invierno, al norte,
en unos meses. Y así ocurrió.

Demetrio tomó una ciudadela donde aún se defendían soldados de Seleuco pero no pudo tomar
la otra. Como Ptolomeo seguía dando guerra y ahora estaba sitiando Halicarnaso, capital de la
Caria, en la parte inferior Asia Menor, Demetrio recibió orden de su padre de dejar una parte de
su ejército en Babilonia y con el resto subir y defender Halicarnaso. Cosa que hizo. Dejó la mitad
en Babilonia, persiguiendo al huidizo ejército de Seleuco, y volvió sobre sus pasos, rumbo a
Halicarnaso.
Demetrio liberó Halicarnaso, pues las tropas de Ptolomeo levantaron el cerco apenas se
enteraron de que venían contra ellas Demetrio y su ejército. Y también que Seleuco, que había
vuelto de sus satrapías orientales, reconquistó Mesopotamia y Babilonia con gran facilidad. De
modo que al año siguiente, el 308 AC, tuvo que ser Antígono el que en persona se dirigiera a
Mesopotamia para enfrentarse a Seleuco.

La sorpresa fue que el ejército de Seleuco derrotó a Antígono. Con ello Antígono regresó a Asia
Menor y Seleuco tuvo campo libre para afianzar su control sobre las satrapías más orientales.

Antígono, dando por hecho la pérdida de parte de sus dominios orientales, se a dirigió en la
siguiente campaña hacia el oeste, para recuperar los territorios vendidos al enemigo por su
traidor sobrino Polemón. Para ello contará con la ayuda de su hijo Demetrio, experto director de
la flota.

Antígono reanudó la guerra, envió a su hijo Demetrio para recuperar el control de Grecia. En
307 AC tomó Atenas, y proclamó la ciudad libre de nuevo.

Ataque a Egipto 306 AC


Demetrio volvió su atención a Ptolomeo, invadió de Chipre y derrotó a la flota de Ptolomeo en
la batalla naval de Salamina.

En 306, Antígono armó un fuerte ejército de 80.000 soldados de infantería y 8.000 jinetes, más
de 80 elefantes y 150 naves. Pero esta vez Antígono contaba con una poderosa flota, que
barrería cualquier resistencia que le ofrecieran las naves de Ptolomeo. Al mando de la flota puso
a su hijo Demetrio. El plan era desembarcar parte del ejército al oeste del delta y atacar a
Ptolomeo también por retaguardia. Cuando la flota de Demetrio trató de transportar soldados
por mar más allá del Nilo, las tormentas empezaron a sacudir aquella parte del mar y varios
barcos se hundieron con la tropa transportada. El desconocimiento del terreno le impidió
encontrar pronto una playa adecuada para el desembarco y en vista de todo ello Demetrio puso
proa a Gaza y se volvió con su padre. La invasión de Egipto fue un fracaso, ya que suministrar
durante todo el invierno a un ejército tan inmenso en territorio enemigo era problemático.
Antígono, con buen criterio esta vez, decidió volver a sus dominios de Siria, a lugar seguro. El
año siguiente podía volver a intentarlo.

Guerra en Chipre y Rodas (305-304 AC)


Con Chipre en su poder, tras la victoria de Demetrio sobre la flota de Ptolomeo del año anterior,
Antígono se propuso conquistar Rodas. La isla era una base comercial importante para
Ptolomeo, ya que una escala obligada para los barcos egipcios egipcios que iban a Grecia o
Macedonia. Por eso, Antígono, intentaba privar a Ptolomeo de Chipre y Rodas, lo que supondría
un golpe del que difícilmente podría recuperarse y evitaba así cualquier acción de éste contra
Asia Menor por mar.
Asedio de Rodas 305-304 AC. Demetrio I Poliorcetes (asediador de ciudades) construyendo
una rampa de tierra. Autor Milek Jacubiec
Asedio de Rodas 305-304 AC. Lucha en las murallas. Autor Johnny Shumate

Demetrio con un ejército de 40.000 infantes desembarcó en Rodas con más de 200 naves de
guerra. En las naves se transportaban asimismo potentes máquinas de asedio, catapultas,
torres de asalto, arietes, ballistas con las que se ganó su apodo de Poliorcetes (conquistador
de ciudades), a pesar de no haber podido apoderarse de la ciudad. Utilizó numerosas máquinas
y tácticas, a las cuales, los rodios que disponían 7.000 efectivos se opusieron con una gran
valentía. Ptolomeo, Casandro y Lisímaco abastecieron a la ciudad, por lo que Ptolomeo se gano
el apodo de Soter (salvador), la ciudad estuvo a punto de ceder en 305 AC. Por fin, gracias a la
intervención de la Liga Etolia, en el 304 AC, la ciudad de Atenas, que corría peligro de ser
tomada por Casandro, quien la estaba sitiando. Demetrio levantó el cerco de Rodas y Demetrio
fue reclamado por su padre para rescatar Atenas. Se firmó un acuerdo. Rodas se convirtió en
aliada de Antígono, excepto contra Egipto. Para conmemorar la victoria, se levantó la estatua
de 35 metros del Coloso de Rodas.
Ballista en el asedio de Rodas (305-304 AC). Ballista diseñada por Demetrio Poliorcetes
(asediador de ciudades), podía arrojar piedras de grandes dimensionesBallista en el asedio de
Rodas (305-304 AC). Ballista diseñada por Demetrio Poliorcetes (asediador de ciudades), podía
arrojar piedras de grandes dimensiones

Ballista en el asedio de Rodas (305-304 AC). Ballista diseñada por Demetrio Poliorcetes
(asediador de ciudades), podía arrojar piedras de grandes dimensiones
Torre Helepolis empleada en el asedio de Rodas en el 305 AC. Medía de 40 a 43 metros de
altura, 22 metros de base en cada lado y pesaba unas 150 toneladas.
Guerra en Grecia (303-302 AC)
Demetrio desembarcó al Norte de Atenas en el 303 AC, entre el continente y la isla de Eubea,
y repelió a las fuerzas de Casandro, liberando Atenas. Tuvo, como ya había sucedido en el
pasado, una nueva entrada triunfal en Atenas, Casandro abandonó el Ática, retirándose a
Tesalia, más cerca de su Macedonia.
Con gran parte de Grecia en su poder, Demetrio empleó la política para lograr que las Ligas que
con más o menos poder estaban operando en Grecia se le unieran contra de Macedonia, la
enemiga secular de los helenos. Aprovechando los Juegos, consiguió que lo nombraran
estratego de todas las ciudades griegas.
Ejército macedonio 300 AC: 1. comandante macedonio; 2. falangita con linotorax; 3 jinete de
los compañeros; 4 falangita con torax o coraza.
Demetrio que no se dio mucha prisa en terminar con Casandro, dado que las fuerzas de que
disponía eran más numerosas que las de su contrincante. Casandro temiendo que Demetrio
podía atacar sus posiciones desde el sur mientras su padre podía desembarcar en Tracia y
atacarle por el oeste, mandó emisarios a los demás diádocos proponiendo renovar una alianza
contra Antígono y atacarle por los cuatro costados. Él se comprometía a retener a Casandro
mediante una guerra continua con parte de sus tropas, impidiendo que Demetrio corriera en
ayuda de su padre.

Lisímaco fue el primero en ponerse en marcha en la primavera de 302 AC, con ayuda de tropas
enviadas por Casandro, invadió Frigia helespóntica, recibiendo la sumisión de numerosas
ciudades de la costa de Licia y Caria. Antígono stas noticias le llegaron a Antígono, ocupado en
embellecer su nueva capital, Antigonea, en las orillas del río Orontes, cuando le llegaron las
noticias de la invasión, e inmediatamente llamó a su hijo Demetrio.

Guerra en Asia Menor (302-301 AC)


Demetrio estaba invadiendo Tesalia en la primavera de 302 AC, desbordando las Termópilas
con su flota. Arregló rápidamente un armisticio con Casandro, y pasó a Asia, desembarcando
en Éfeso, que se puso bajo su control. Casandro, desde la partida de Demetrio, se ocupó de
restablecer su autoridad en Tesalia y Fócida, amenazando a Argos, en el Peloponeso. Derrocó
a Pirro de Epiro, y le reemplazó por Neóptolemo.

La llegada de Demetrio a Asia puso a Lisímaco en dificultades. Los refuerzos que recibió de
Casandro fueron barridos por Demetrio, así que se retiró a Heraclea para pasar el invierno, y
esperar la llegada de Seleuco, que inverna en Capadocia. En cuanto a Ptolomeo, cometió un
error importante, pues habiendo invadido Celesiria, y preparándose para recibir a Seleuco, se
batió en retirada, por la falsa noticia de una victoria de Antígono.

En cuanto Seleuco supo que se avecinaba una guerra contra su mortal enemigo Antígono,
modificó su postura respecto a los monarcas de los reinos hindúes contra los que estaba
luchando. Envió emisarios ofreciendo un tratado de paz y una relación matrimonial como prueba
de su voluntad decidida de mantener dicha paz. El monarca principal de la zona accedió y se
llegó a una acuerdo por el que Seleuco renunciaba a sus pretensiones de restaurar el Imperio
de Alejandro en tales regiones. A cambio exigió la entrega de 500 elefantes adiestrados para la
guerra de Chandragupta Maurya. Estos elefantes jugarían un papel esencia en los
acontecimientos que se avecinaban.

Seleuco reunión en Babilonia un poderosos ejército de 20.000 infantes, 12.000 jinetes y casi
500 elefantes, además 120 carros falcados o escitas, y marchó hacía Frigia para unirse a
Lisímaco.
Mapa de los reinos Diádocos en el 302 AC, antes de la batalla de Ipsos

Batalla de Ipsos (301 AC)


Edad Antigua Guerras de los diadocos Batalla de Ipsos (301
AC)
Antígono contaba, con 70.000 infantes, 10.000 jinetes y 73 elefantes de guerra, mientras que
la coalición había reunido 60.000 infantes, 15.000 jinetes, 400 elefantes y 120 carros de
guerra falcados.

Despliegue inicial
El plan de batalla en ambos ejércitos era el habitual, las falanges en el centro, flanqueadas por
la caballería.
Antígono dispuso a su mejor caballería unos 5.000, al mando de Demetrio, en el ala derecha.
Él se colocó en el centro con las falanges bajo su mando (8.000 falangitas macedonios, 25.000
falangitas katoikoi de Asia Menor y 15.000 hoplitas mercenarios. En su ala izquierda desplegó
unos 5.000 jinetes ligeros. Consciente del menor valor de la caballería de este flanco, desplegó
sus pocos elefantes en esta zona.

Seleuco, a la vista de los elefantes de la parte contraria, colocó 100 de sus elefantes enfrentados
a ellos. El resto 300 los guardó como reserva a la vista de cómo fuera el desarrollo de la batalla
bajo su mando directo. En su flanco izquierdo puso unos 5.000 jinetes ligeros persas. En el
centro la infantería al mando de Lisímaco, que contaba con 12.000 falangitas macedonios
cedidos por Casandro, y 30.000 infantes persas. El ala derecha contaba con unos 10.000
jinetes, de los cuales unos 3.000 eran griegos y el resto eran persas.

Elefantes de guerra hindúes acorazados, fueron utilizados tanto por Antígono (73) como por
Seléuco (100) en la batalla de Ipsos, siendo desplegados en vanguardia
Elefantes de guerra hindúes sin protección, Seléuco tenía unos 300 con arqueros encima y los
situó como reserva
Batalla de Ipsos 301 AC, despliegue inicial

Primera fase
Comenzó la batalla cuando Demetrio, a la cabeza de su mejor caballería, atacó a Antíoco, hijo
de Seleuco, que fue derrotado y abandonó el campo de batalla siendo perseguido por Antioco
que se alejó del campo de batalla.

Al mismo tiempo, elefantes de Antígono y Lisímaco apoyados por su infantería ligera, avanzaron
lucharon como si la naturaleza les había acompañado por igual en valor y fuerza”, lo que sugiere
que también fueron iguales en número.

Seleúco, viendo que Demetrio se había alejado del campo de batalla, ordenó a los 300 elefantes
de reserva que avanzasen y cortaran el camino de regreso de Demetrio. Se vio incapaz de
superar la formidable barrera que suponían más de 300 elefantes con arqueros en sus lomos
disparando flechas contra sus jinetes. Parte de su caballería se pasó al enemigo, desalentada
ante la capacidad del enemigo y el resto fue masacrada por los elefantes.

Batalla de Ipsos 301 AC, primera fase

Segunda fase
La lucha en el centro estaba muy igualada y el resultado era incierto. Privado del apoyo de la
caballería, en la que confiaba, las falanges de Antígono resistieron largo tiempo. Pero mando
volver la caballería de Antíoco que se dividió en dos partes, una atacó directamente el flanco
derecho de infantería de Antigono y la otra reforzó el flanco derecho, poniendo el fuga a la
caballería de Antígono, poniéndola en fuga y atacando a la falange por restaguardia. Seleuco
envió caballería ligera a hostigar los flancos. Sus falanges perdieron terreno ante el empuje
combinado de infantería y caballería contraria. El propio Antígono cayó de su caballo y fue
rematado en tierra.

A la vista del desastre en que todo podía terminar, Demetrio pudo evitar que la mitad de su
ejército siguiera igual camino, ordenó formar las falanges en doble orden de batalla y se retiró
del campo de batalla. Logró salvar así la mitad de los efectivos de las falanges y la mitad de la
caballería, consiguiendo llegar a Éfeso con 4.000 jinetes y 5.000 falangitas.

Batalla de Ipsos 301 AC, segunda fase

Las bajas del ejército de Antígono ascendieron a 25.000 hombres y el ejército aliado debió de
sufrir bajas mínimas, de 1.000 a 3.000 hombres. Tras la derrota, Demetrios, se dirigió a
Macedonia.

Secuelas
Tras la victoria se produjo un nuevo reparto de los antiguos territorios de Alejandro. Lisímaco
se hizo con el control de Tracia y de la mayor parte de Asia Menor; Ptolomeo conservó Egipto
y sumó las regiones de Licia, Panfilia, Cilicia, Pisidia y Palestina; Casandro mantuvo en su
poder Macedonia y Seleuco mantuvo sus dominios en Asia.

Reinos de los Diádocos en el 301 AC trás la batalla de Ipsos

Batalla de Corupedio (281 AC) y final de


los Diádocos
Edad Antigua Guerras de los diadocos Batalla de Corupedio
(281 AC) y final de los Diádocos
La batalla de Corupedio (también llamada Curupedión) fue la última batalla de los Diádocos.
Tuvo lugar en el año 281 AC, entre los ejércitos de Lisímaco y Seleuco I.

Demetrio se había refugiado en Macedonia con Casandro, cuando murió este de hidropesía
en el año 297 AC, para llegar al poder arrojó del trono a los hijos del Casandro, que eran
Alejandro V, Filipo IV y Antípater I, mandando matar en el 295 AC al llamado Filipo IV.
Demetrio fue rey en activo de Macedonia desde el 294 al 285 AC, año en que se vio obligado
a capitular ante Seleuco I Nikátor de Siria.
Lisímaco había reinado en Tracia durante décadas y también en algunos lugares del oeste de
Turquía desde la batalla de Ipsos. En el 288 AC invadió Macedonia y aliándose con Pirro de
Epiro tomó prisionero a Demetrio a quien expulsó después. Demetrio se refugió entonces con
Seleuco I Nikátor, que ya era rey de Babilonia y Siria. Después se entregó a la bebida y murió
a los dos años, en el 283 AC.

En el año 285 AC, cuando tenía 82 años, Ptolomeo I abdicó a favor de su hijo, el más joven
Ptolomeo Filadelfo o Ptolomeo II, Ptolomeo quería que su sucesor fuera prudente y capaz de
mantener a distancia a Seleuco y a sus sucesores. Murió dos años después, siendo el único de
los diádocos que falleció de muerte natural, todos los demás murieron de forma violenta.

Lisímaco, se había aliado con Ptolomeo I Soter antes de abdicar, y se casó por segunda vez
con una hija de éste, llamada Arsínoe. Lisímaco tenía ya otro hijo llamado Agatocles. Arsínoe
encizañó contra él asegurando que tramaba asesinar a su padre para acceder al trono. Fue tan
persuasiva que finalmente Lisímaco hizo matar a su hijo Agatocles. Este acto provocó una gran
sublevación que no le favoreció nada. Después de estos sucesos, Lisandra, la viuda de
Agatocles huyó a la corte de Seleuco I a quien persuadió para que se enfrentara con Lisímaco.

Seleuco reinaba sobre el este de Turquía, Siria, Líbano, Israel, Irak e Irán decidió atacar a
Lisimáco, ambas fuerzas se encontraron en Corupedio, sin que se conozca la fecha exacta.

Se estima que Seleúco desplegó 31.500 infantes, 9.500 jinetes, 60 elefantes y 15 carros de
guerra falcados. Lisímaco desplegó 51.000 infantes, 8.300 jinetes y 25 elefantes de guerra.

Ejército seleúcida: disponía de caballería con jinetes pesados y arquero a caballo, infantería con
falangitas pantodapoi o locales y katoikoi o colonos griegos; Carros de guerra falcado y elefantes
hindúes

Ejército seleúcida: disponía de caballería con jinetes pesados y arquero a caballo, infantería
con falangitas pantodapoi o locales y katoikoi o colonos griegos; Carros de guerra falcado y
elefantes de guerra hindúes
Posiblemente desplegaron a la manera tradicional con la caballería en las alas y la infantería en
el centro. No se sabe casi nada de la batalla misma, excepto que ambos reyes, que ya tenían
una edad avanzada (rondarían los 70 años), combatieron cuerpo a cuerpo y que Seleuco ganó
la batalla. Lisímaco murió durante el transcurso de la misma.

Tampoco se conoce con seguridad el extraño papel interpretado por Ptolomeo Cerauno (rayo),
el hijo mayor de Ptolomeo que había recibido asilo con Lisímaco. Ceruano cambió de bando
después de la batalla y se convirtió en un aliado de Seleuco.

Otra de las estrellas en Corupedio es Philetaros, el general de Pérgamo cuyos éxitos militares
allanaron el camino para un reino independiente en Asia Occidental.

Tras la muerte de Lisímaco, parte de Tracia pasó a engrosar el reino de Macedonia y la otra
parte el reino de Asia Menor, de la dinastía de los Seleucos.
Guerreros macedonios siglo III AC. Jinete y hoplita, ambos llevan la cabeza de la Gorgona que
al parecer daba la divina protección. Lo extraño es ver al jinete con un escudo. Autor Ángel
García Pinto

Aunque la victoria le dio a Seleuco el control nominal de casi todo el imperio alejandrino excepto
Egipto, esta batalla no cambió prácticamente nada. Seleuco fue asesinado poco después de la
contienda en el 281 AC por Ptolomeo Cerauno y que había hecho una alianza con Pirro de
Epiro; Seleúco fue sucedido en el trono por su hijo Antíoco I Sóter.

Ceruano venció a Antígono Gónatas y se nombró rey Macedonia. A continuación pidió a su


hermana Arsínoe que se case con él, y después de la ceremonia mató a los dos hijos de Arsínoe.
Ésta huyó a Egipto y se casa con su otro hermano Ptolomeo II Filadelfos.

Ceruano murió en una batalla contra los gálatas en el 279 AC, siendo sucedido por su hermano
Maleagro, que solo duró dos meses siendo depuesto por el ejército, tras varios sucesores que
reinaron algunos meses, llegó al poder Antígono II Gónatas, hijo de Demetrio I Poliorcetes,
instalando la dinastía Antigónida en Macedonia.

Hacia el año 270 AC, sólo quedaron 3 dinastías diádocas:

 Dinastía Antigónida en Europa.


 Dinastía Seléucida en Asia.
 Dinastía Ptolemaica en Egipto.

Los épigonos
Edad Antigua Guerras de los diadocos Los épigonos
Se llama epígonos (sucesores) a los reyes que sucedieron en el trono a los diádocos. No fueron
tan ambiciosos como los diádocos, pues ninguno de ellos tuvo la intención de restaurar el
imperio de Alejandro en toda su magnitud, sino que se dedicaron a consolidar los nuevos reinos
creados. Heredaron el espíritu de la cultura griega y trataron de extenderlo y protegerlo.

También tuvieron sus guerras en Grecia fueron principalmente de infantería con algo de
caballería, mientras que entre Egipto y Siria emplearon más la caballería, elefantes y carros de
guerra.
Invasión de los celtas
En el siglo III AC, hubo una gran migración de galos (celtas) llegados de la Galia hacia oriente,
recorriendo toda Grecia y llegando hasta Asia Menor donde, después de grandes
enfrentamientos con los reyes de Pérgamo Eumenes I y Átalo I fueron rechazados por éstos.

El conjunto de estos galos invasores formaba una confederación de tribus, al frente de la cual
iba el rey galo llamado Breno.
Raid galo en el norte de Grecia, primera mitad siglo III AC. Autor Angus McBride

Desde 281 a 280 AC, la presión que los galos ejercieron sobre el reino de Macedonia fue
incontenible, por lo que los macedonios se aliaron con los dardanios, una tribu que ofreció
20.000 guerreros, y el rey macedonio Ptolomeo Cerauno rechazó la alianza.

Cuando los galos ofrecieron la paz al rey macedonio, la rechazó, y los celtas se dividieron en
tres grupos:

 Flanco oriental al mando de Ceretrio: en el flanco oriental atacó Tracia y venció a


tribalos y getas.
 Flanco central al mando de Breno y Acicorio: atacó Macedonia, venció al rey
macedonio y lo mató, acabó con los dardanios y la Peonia.
 Flanco occidental de Bolgios (líder máximo de los celtas) atacó a los autariataes e
ilirios.

Avance de los galos en los Balcanes 281-280 AC, las banderas indican pueblos derrotados
por los galos

Por suerte para los macedonios surgió un líder llamado Sóstenes que reunió tropas y expulsó a
los celtas. Sóstenes fue nombrado rey, pero en el 279 AC, durante una nueva invasión fue
vencido y muerto; todo su país fue saqueado menos las ciudades fortificadas que los celtas no
pudieron tomar.
En el 279 AC al tener noticias de las grandes riquezas helénicas, una enorme fuerza de 150.000
infantes y 15.000 jinetes (cifra de historiadores griegos) al mando de Breno, secundado por
Accicorio invadieron Grecia. Los galos tuvieron sus primeros encuentros en Tesalia.

Batalla de las Termópilas (279 AC)


Los griegos formaron un ejército de 30.000 soldados y 2.000 jinetes al mando de Cefisodoto
(Beocia) y Poliarco (Etolia). Se atrincheraron en las Termópilas un estrecho paso donde se
podía defender el acceso a Grecia Central.
Los primeros ataques galos fueron detenidos en el río Esperqueo, pero en la noche una fuerza
de 10.000 galos atacó e hizo retroceder a los griegos. Al día siguiente las fuerzas celtas atacaron
de frente el paso siendo retrasados, cuando los celtas intentaron flanquear las montañas fueron
rechazados.

Batalla de las Termópilas 279 AC. Intrusos galos caen sobre los soldados griegos que
guardaban el paso. Autor Angus McBride

Para hacer retroceder a los griegos, Breno mandó a 40.000 infantes y 800 jinetes celtas a Etolia,
lugar de origen de muchas tropas griegas, saqueando Callium, ciudad que arrasaron por
completo, mataron a todos los varones y violaron a todas las mujeres, vivas o muertas.

Tras rechazar un nuevo ataque en las colinas, los griegos supieron del ataque y retrocedieron.

Batalla de Delfos (279 AC)


Tras obligar a los griegos a huir de las Termopilas y dejar el paso libre, Breno llevo a sus
tropas hacia el sur, hacia Delfos. Ni siquiera quiso esperar al resto de su ejercito, mandado por
Achichorius, que se encontraba arrasando Etolia y masacrando a todos sus habitantes.

Para defender Delfos e intentar que no cayeran en manos celtas sus inmensas riquezas se
reunió un pequeño ejército griego: contingentes de varias ciudades de Foecia, 400 hoplitas de
Anfisa y 1200 etolios que acudieron a Delfos a toda prisa en cuanto se enteraron de la cercanía
de los celtas.

Galos preparándose para atacar el templo de Apolo en Delfos en el 279 AC. Autor Angus
McBride

Los galos se dirigieron a Delfos con la pretensión de saquear el famoso recinto sagrado, bien
conocido por su oráculo y por la gran riqueza de sus tesoros. El santuario en Delfos estaba
totalmente desprotegido,sin ningún tipo de fortificación o defensa, las ciudades estado griegas
de la zona creían que los dioses castigarían a cualquiera que osara perturbar un lugar sagrado,
y no vieron necesario fortificarlo. Parece ser que en la defensa de Delfos los griegos que eran
unos 4.000, hirieron intentaron defender el recito, e incluso hirieron de gravedad a Breno, pero
no pudieron contenerlos y los galos saquearon el recinto sagrado.
Brenno jefe de los galos saqueando el templo de Apolo en Delfos en el 279 AC. Autor Angus
McBride.

Los griegos pasaron a utilizar tácticas de escaramuzas y guerrillas. Afortunadamente para ellos,
tenían en su bando a un contingente de focios, que conocían la zona a la perfección.
Además tenían la considerable ventaja de que los celtas no usaban ningún tipo de coraza o
protección corporal, así que todos los proyectiles lanzados por los griegos (jabalinas, flechas,
piedras, etc.) eran muy efectivos, si acertaban en el blanco.

Desde allí, el rey se dirigió con su gente a Epiro, donde saqueó el templo de Zeus que tenía sus
dependencias en la ciudad llamada Dodona o Dódona, famosa por su oráculo.
Galos enfrentándose a epirotas. Autor Angus McBride

A continuación marchó con su ejército a la ciudad de Olimpia en el Peloponeso, donde Zeus


tenía el santuario más rico del mundo antiguo. El lugar fue totalmente saqueado y Breno y sus
tribus confederadas se llevaron un buen botín. Pero la guerrilla griega de Macedonia ofreció una
gran resistencia a su paso y Breno tuvo que retirarse y suspender los siguientes ataques que
tuviera programados. Poco después murió a consecuencia de la herida recibida en Delfos.

Las tribus galas, al quedarse sin su caudillo, se dispersaron. Un grupo cruzó el Holesponto. Otro
grupo que incluye los volcos y tectosagos regresaron a su lugar de origen, en el suroeste de la
Galia, en la región de Tolosa (la actual Toulouse). Este grupo llevaba consigo el botín de la
campaña llevada a cabo por su rey Breno. Al llegar a Tolosa, se cree que fundieron el oro y la
plata; la plata la transformaron en gigantescas ruedas de molino. Escondieron el tesoro en
diversos lagos sagrados ubicados en el recinto del templo del dios Heracles en Tolosa. Se sabe
que el total ascendía a 15.000 talentos romanos.

Batalla de los Elefantes (275 AC)


Los galos que cruzaron el Holesponto incluían a los tolistobogii, los trocmi y parte de los volcos
y tectósages y pasaron a Asia Menor en el 277 AC. Tenían un os 20.000 efectivos y después
de algunos enfrentamientos con los reyes de Pérgamo, se asentaron en una región al sur del
Ponto, que pasó a llamarse Galacia, y sus habitantes se llamaron gálatas.

Desde Galacia, los gálatas lanzaban razias contra los dominios de Antíoco en busca de botín,
lo que llevó al rey Antioco I sucesor de Seleuco, una vez fue reprimida la revuelta siria en 275 AC
a encararse a los invasores.

Se dispone de poca información acerca de la batalla, ignorándose el lugar del encuentro y la


composición de los ejércitos enfrentados. Si se conoce, en cambio, que en el combate
participaron el propio Antíoco I y elefantes de guerra asiáticos en el bando seléucida, es muy
posible que los gálatas nunca hubiesen visto elefantes, y que su presencia causara terror en
sus filas, detalle este último que además de dar la victoria a los griegos hizo que la batalla fuera
conocida como la batalla de los Elefantes.

Elefantes seleúcidas en una batalla. Posiblemente los gálatas nunca habían visto elefantes, y
es muy posible que causaran terror en sus filas. Autor Angus McBride
Batalla de los Elefantes 275 AC entre Antíoco I y los gálatas. Autor Johnny Shumate

Tras la derrota, éstos volvieron más sumisamente a Galacia, aunque siguieron haciendo
incursiones contra los vecinos.

Guerras Sirias
Primera Guerra Siria (276-271 AC)

Después de la muerte de Antígono I Monóftalmos, Ptolomeo gobernante de Egipto, había


obtenido numerosos territorios de las posesiones al este en Anatolia. Ptolomeo desencadenó el
conflicto en 278 AC, adjudicando terrenos de Antíoco a Mileto, ciudad que estaba en posesión
del lágida. Antíoco no respondió inmediatamente a la provocación, porque se hallaba implicado
en varios conflictos: una rebelión de la Liga del Norte, una revuelta en Siria, y una invasión de
los gálatas. Ptolomeo aprovechó la situación invadiendo Siria en 276 AC Antíoco, que estaba
en Sardes, cruzó el Tauro y expulsó al invasor, con ayuda de Ariobarzanes del Ponto. Al año
siguiente, venció a los gálatas en la batalla de los Elefantes, quedando con las manos libres
para enfrentarse con Ptolomeo.
Agema o Guardia Real de caballería, los epógonos crearon una guardia personal para que los
protegieran durante el combate, solían elegir a los mejores jinetes para esta función. Autor
Johnny Shumate

La primera campaña de Ptolomeo II se saldó con un fracaso militar, pero lo contrarrestó con un
triunfo diplomático, instalando en Mileto a su homónimo Ptolomeo, hijo de Lisímaco y Arsínoe
II, lo que le atrajo el apoyo de las ciudades jónicas. Antíoco reaccionó fomentando una
insurrección en Cirene de Magás, hermanastro de Ptolomeo II, que se había casado con la
princesa Apama, hermana del seléucida. Sin embargo, no pudo lograr su propósito, a causa de
una rebelión de una tribu indígena de la Cirenaica.

En 271 AC, Ptolomeo ocupó la Fenicia, Celesiria y extendió sus dominios a Caria, y partes de
Cilicia y Licia, logrando una paz muy ventajosa, y consolidando su posición como indiscutible
potencia naval del Mediterráneo.
Segunda Guerra Siria (260-253 AC)

Antígono II Gónatas y Antíoco II Theos sucesor de Antíoco I Sóter se aliaron y atacaron a


Ptolomeo II, quien, por su parte, intentó atraer a su bando a Eumenes I de Pérgamo. La guerra
concluyó con la derrota de la flota egipcia en la batalla naval de Cos en el 256 AC, en la que el
faraón perdió el predominio naval en el Egeo.

Al parecer Ptolomeo perdió terreno en Cilicia, Panfilia y Jonia, mientras que Antíoco recuperó
Mileto y Éfeso. La participación macedonia en la guerra cesó cuando Antígono tuvo que hacer
frente a la rebelión de Corinto y Calcis en 253 AC, posiblemente instigada por Ptolomeo, así
como un aumento de la actividad enemiga a lo largo de la frontera norte de Macedonia.

La guerra concluyó en torno a 253 AC, con el matrimonio de Antíoco con la hija de Ptolomeo,
Berenice Sira. Antíoco repudió a su anterior esposa, Laodice, y entregó una sustancial porción
de sus dominios como dote. Antíoco murió en Éfeso en 246 AC, envenenado por Laodice según
algunas fuentes. Ptolomeo II murió en el mismo año.

Tercera Guerra Siria (245-241 AC)

También conocida como la guerra de Laodice, comenzó con una de las muchas crisis de
sucesión que plagaron los estados helenísticos. Antíoco II al morir, dejó dos madres con
grandes ambiciones para sus hijos, ya que tras su muerte se abrió una competición entre su
repudiada esposa Laodice y Berenice Sira, la hija de Ptolomeo II, por poner a sus respectivos
hijos en el trono. Laodice alegaba que Antíoco había nombrado heredero a su hijo en su lecho
de muerte, mientras que Berenice sostenía que su hijo recién nacido era el heredero legítimo.
Berenice pidió ayuda a su hermano Ptolomeo III Evergetes (el Benefactor) el nuevo faraón, para
que marchase a Antioquía y colocase a su hijo en el trono. Cuando Ptolomeo llegó, Berenice y
su hijo habían sido asesinados por partidarios de Laodice.

Ptolomeo III Evergetes entonces declaró la guerra al recién coronado hijo de Laodice, Seleuco
II, y se movilizó con gran éxito. Ganó importantes victorias sobre Seleuco en Siria y Anatolia,
ocupó brevemente Antioquía y, al parecer llegó incluso a Babilonia. Sin embargo, por razones
desconocidas, se volvió a Egipto sin consolidar las conquistas.

Seleuco reaccionó, consiguiendo una alianza matrimonial con Mitrídates II del Ponto, y pudo
centrarse en la reconquista de Siria y la construcción de una nueva flota. La reconquista fue
rápida, facilitada por la acción de Antígono II Gónatas, que venció a Egipto en la batalla naval
de Andros. perdiendo las Cícladas.
Ejército de Seléuco II: a la izquierda infante ligero para proteger al elefante, centro infante
gálata, derecha tureoforo o u hoplita con escudo ovalado; detrás elefante de guerra y sus
tripulantes. Autor Angus Mcbride

Seleuco II tenía su propias dificultades. Su dominante madre le pidió que concediese la


corregencia a su hermano menor, Antíoco Hierax, así como el dominio de los territorios
seléucidas en Anatolia. Antíoco rápidamente declaró su independencia, socavando los
esfuerzos de Seleuco por defenderse de Ptolomeo.

En 241 AC se firmó la paz, que no fue mal para Ptolomeo III, pues pudo conservar bases en el
Egeo: Éfeso, Mileto, Samos, partes de Caria, Licia y Cilicia, además de Fenicia y Seleucia Pieria
en el norte de Siria.

Cuarta Guerra Siria (219-217 AC)

Al subir al trono seléucida en 223 AC, Antíoco III Megas (el Grande’) (241-187 AC), se
encomendó a sí mismo la tarea de restaurar las pérdidas de las posesiones imperiales de
Seleuco I Nicátor, que se extendían desde el reino grecobactriano e India en el este, el
Helesponto en el norte, y Siria en el sur.

En 221 AC, había vuelto a establecer el control seléucida sobre las provincias orientales y
tomado de nuevo Asia Menor a su tío rebelde Aqueo. El ambicioso rey dirigió entonces su
mirada hacia Siria y Egipto.

Egipto se había debilitado considerablemente debido a las intrigas palaciegas y el malestar


público. El imperio del recién coronado Ptolomeo IV Filopator (el que ama a su padre) (221-204
AC) comenzó con el asesinato de la reina madre, Berenice II. El joven rey rápidamente cayó
bajo la absoluta influencia de cortesanos imperiales. Sus ministros utilizaron su poder absoluto
en su propio interés, lo que disgustó a su pueblo.

Antíoco trató de sacar provecho de esa caótica situación. Después de una fracasada invasión
en 221 AC, finalmente comenzó la Cuarta Guerra Siria en 219. Se reconquistó Seleucia Pieria,
así como las ciudades de Siria, entre ellas Tiro. En lugar de invadir Egipto con celeridad, Antíoco
esperó en Palestina durante más de un año, consolidó sus nuevos territorios y escuchó las
propuestas diplomáticas del imperio Egipcio.

Mientras tanto, el ministro de Ptolomeo, Sosibio, comenzó el reclutamiento y la formación de un


ejército. El criterio de contratación no sólo reclutaba griegos de la población local, como solían
hacer los ejércitos helenísticos en general, sino que también alistó nativos egipcios, llegando a
enrolar hasta 30.000 nativos en sus tropas como falangitas (los conocidos como machimoi-
epilektoi). Esta novedosa selección dio sus frutos, pero finalmente tuvo consecuencias para la
estabilidad ptolemaica. En el verano de 217 AC, Ptolomeo derrotó al largamente demorado
Antíoco en la batalla de Rafia, la mayor batalla desde la batalla de Ipsos.

La victoria de Ptolomeo le hizo conservar su control sobre Celesiria, pero el débil rey se negó a
seguir avanzando sobre el imperio de Antíoco, incluso a volver a tomar Seleucia Pieria.

Quinta Guerra Siria (202-195 AC)

La muerte de Ptolomeo IV Filopator en 204 AC, fue seguida por un sangriento conflicto en torno
a la regencia como su heredero de la que emergió Ptolomeo V Epífanes (el Ilustre), que era sólo
un niño. El conflicto se inició con el asesinato de la esposa y hermana del rey muerto, Arsínoe,
por los ministros Agatocles y Sosibio. El destino de Sosibio estaba claro, pero parece Agatocles
llevó a cabo la regencia durante algún tiempo hasta que fue linchado por una volátil turba
alejandrina. La regencia pasó de un asesor a otro, y el reino se encontraba en un estado cercano
a la anarquía.
Mercenarios gálatas también llamados keltoi en Egipto. Los gálatas introdujeron el escudo
ovalado y la cota de malla en Asia

Tratando de aprovechar las ventajas de esta agitación, Antíoco III Megas preparó una segunda
invasión de Celesiria. Llegó a un acuerdo con Filipo V de Macedonia para conquistar y compartir
los territorios de los Ptolomeos de ultramar, a pesar de lo cual, aquella codiciosa alianza no
duraría mucho. Antíoco rápidamente arrasó la región a su paso. Después de un breve retroceso
en Gaza, dio un aplastante golpe a los Ptolomeos cerca de la cabeza del río Jordán que le valió
el importante puerto de Sidón.
En 200 AC, emisarios romanos llegaron a Filipo y Antíoco exigiendo que se abstuviesen de
invadir Egipto. Los romanos así no sufrirían alteración alguna en la importación de granos de
Egipto, clave para la manutención de la masa de la población de Italia. Como los monarcas no
habían planeado invadir Egipto en sí, cumplieron voluntariamente las demandas de Roma. En
198 AC, y gracias a su victoria en la batalla de Panion, Antíoco completó la subyugación de
Celesiria y lanzó una incursión sobre el resto de fortalezas de Ptolomeo en la costa de Caria y
Cilicia.

Problemas internos llevaron a Ptolomeo V Epífanes a buscar una rápida y desfavorable paz. El
movimiento nacionalista, que se había desarrollado entre los nativos egipcios que habían
luchado en Rafia. Confiados y bien formados, rompieron con Ptolomeo en lo que se conoce
como la revuelta de Anjunnefer, en la cual establecieron su propio reino en el Alto Egipto.

Con el fin de centrarse en el frente interno, Ptolomeo firmó un tratado de conciliación con Antíoco
en 195 AC, dejando al rey seléucida la posesión de Celesiria y acordando la boda de Ptolomeo
con la hija de Antíoco, Cleopatra.

Ptolomeo V Epífanes pudo reconquistar el Alto Egipto finalmente alrededor de 185 AC.

Sexta Guerra Siria (170-168 AC)

Las causas de este último conflicto no están claras. En 170 AC, Eulao y Leneo, los dos regentes
del joven rey ptolemaico Ptolomeo VI Filometor (el que ama a su madre), declararon la guerra
al rey seléucida Antíoco IV Epífanes. En ese mismo año, los hermanos menores de Ptolomeo,
Ptolomeo VIII y Cleopatra II, fueron declarados co-gobernantes con el fin de reforzar la unidad
de Egipto. Las operaciones militares no se iniciaron hasta 169 AC, cuando Antíoco ganó
rápidamente la iniciativa aprovechando la importante ciudad estratégica de Pelusio, en territorio
tradicionalmente egipcio.

Cuando los egipcios se dieron cuenta de su locura al iniciar la guerra, Eulao y Leneo fueron
derrocados y sustituidos por dos nuevos regentes, Comano y Cineas, y fueron enviados
emisarios a negociar un tratado de paz con Antíoco. Antíoco tomó a Ptolomeo VI Filometor (que
era su sobrino) bajo su tutela, dándole un control efectivo de Egipto. Sin embargo, esto fue
inaceptable para el pueblo de Alejandría, que respondió proclamando a Ptolomeo
VIII Fiscón (Barrigón) como único rey. En respuesta a este atrevimiento, Antíoco asedió
Alejandría, pero fue incapaz de cortar las comunicaciones de la ciudad y también necesitaba
hacer frente a una revuelta en Judea a finales de 169 AC, por lo que retiró su ejército.
Ejército ptolemaico siglo II AC. De izquierda a derecha thorakitai o soldado de infantería de la
antigua Grecia; infante ligero cretense; infante ligero de Psidia; tureoforos que era un hoplita
con escudo oval. Autor Angus McBride.

En ausencia de Antíoco, Ptolomeo VI y su hermano se reconciliaron. Antíoco, encolerizado por


la pérdida del control sobre el rey, invadió de nuevo el país. Los egipcios pidieron ayuda a Roma
y el Senado despachó Cayo Popilio Laenas a Alejandría. Mientras tanto, Antíoco se había
aferrado a Chipre y Menfis, e inició de nuevo la marcha a Alejandría. En Eleusis, en las afueras
de la capital, se reunió Antíoco con Popilio Laenas, de quien había sido amigo durante su
estancia en Roma. Pero en lugar de una cálida bienvenida, Popilio dio al rey un ultimátum de
parte del Senado: debía evacuar Egipto y Chipre de inmediato.

Antíoco suplicó al romano tiempo para estudiar la orden de repliegue, pero Popilio cogió una
caña, y empezó a trazar un círculo alrededor del seléucida en la arena y le ordenó no salir de él
hasta que se decidiese. Antíoco optó por obedecer el ultimátum romano. El “día de
Eleusis” puso fin a la Sexta Guerra Siria y a las esperanzas de Antíoco de conquistar territorio
egipcio.
Día del Eleusis: Antíoco IV y el embajador romano Popilio Laenas, que está trazando un
circulo alrededor de Antíoco. Autor Angus McBride

Batalla de Rafia (217 AC)


Edad Antigua Guerras de los diadocos Batalla de Rafia (217
AC)
La batalla de Rafia se encuadra dentro de la llamada Cuarta Guerra Siria, entre Ptolomeo
IV Filopator del imperio Egipcio y Antíoco III Megas del imperio Seléucida. Tuvo lugar el 22 de
junio de 217 AC cerca de la moderna Rafia en Siria, en la que Ptolomeo resultó victorioso.

Antecedentes
La guerra la inició el rey seléucida Antíoco III, deseoso de echar mano a las riquezas egipcias,
se dirigió a Palestina, para desde allí iniciar la invasión del Egipto propiamente dicho con 62.000
infantes, 6.000 de a caballo y 102 elefantes. La invasión no podía haber llegado en peor
momento, si bien Egipto era rico y próspero, su ejército había sido descuidado de modo
alarmante, el tesoro real había financiado guerras entre monarcas del mar Egeo, pero la triste
realidad es que no había dedicado inversiones entre su propio ejército, así que tuvieron que
montar un ejército de manera casi improvisada, consiguiendo juntar unos efectivos de 70.000
infantes, 5.000 jinetes y 73 elefantes de guerra. Y partió desde Alejandría en la primavera de
2017

Despliegue inicial
Los dos contendientes se dieron cita a unos 25 Km. de lo que hoy en Gaza (Palestina),
ocupando un frente de unos 5 kilómetros.

Ptolomeo IV desplegó sus fuerzas:

 Ala derecha: 2.000 jinetes mercenarios griego-tesalianos mandados por Equécrates,


2.000 peltastas tracios, 1.000 neocretenses y 1.000 arqueros neocretenses, y 33
elefantes libios de 2 metros de altura, iban equipados por un conductor, un arquero y un
jabalinero.
 Centro: 8.000 hoplitas griegos mandados por Fóxidas, 20.000 machimoi o falangitas
egipcios que formaron con 48 filas de fondo, 5.000 falangitas grecomacedonios de
Socrates, 3.000 infantes libios, 3.000 hipaspistas
 Ala izquierda: 700 jinetes de la Agema o guardia real, 2.300 jinetes libio-egipcios al
mando de Policrates, 4.000 peltastas trácios, 2.000 arqueros cretenses, y 40 elefantes.

Antioco III desplegó sus fuerzas:

 Ala izquierda: 2.000 jinetes medos y mercenarios, 1.000 jinetes compañeros y 1.000
jinetes de la guardia real o Agema, 3.000 peltastas de Asia Menor, 2.500 arqueros
cretenses y 60 elefantes hindúes portando pequeñas torres en sus lomos con 3 infantes
provistos de arcos y lanzas arrojadizas.
 Centro: 10.000 infantes ligeros árabes, 20.000 falangitas macedonios, 10.000
kardakes y 5.000 hoplitas griegos mandados por Antioco.
 Ala derecha: 2.000 jinetes milicianos al mando de Temiso, 1.000 arqueros persas
y 2.000 peltastas y honderos bajo el mando de Menedemo, y 53 elefantes indios bajo
el mando de Músico.

Previamente a la batalla, ambos reyes recorrieron las formaciones de batalla de ambos ejércitos,
con vistas a exhortar a sus hombres y darles ánimos para la batalla que se avecinaba, tras estos
prolegómenos dio comienzo la batalla. Ptolomeo se situó en el ala derecha con su guardia Real,
y Antioco hizo lo mismo con su Agema.
Batalla de Rafia 217 AC, despliegue inicial

Primera fase
Los elefantes hindúes de Antioco, que eran mucho más grandes y fuertes, atacaron frontalmente
a los elefantes adversarios seguidos de arqueros, y detrás la caballería seguida de los peltastas,
los elefantes africanos de Ptolomeo de menor tamaño y menos numerosos, no aguantaron el
choque.
Batalla de Rafia 217 AC. Duelo entre elefantes seleúcidas (derecha) y ptolemaicos (izquierda).
Los ptolemaicos son africanos y solo llevan dos tripulantes, los seleúcidas son asiáticos y
llevan 3 tripulantes. Autor R. Palacios.
Batalla de Rafia 217 AC, combate de elefantes entre los asiatícos seleúcidas y loa africanos
ptolomaicos. Autor Igor Dzis
Batalla de Rafia 217 AC. Juego Total War Rome II

Los elefantes africanos, se revolvieron para huir y desbarataron a la guardia real de Ptolomeo,
momento que fue aprovechado por Antíoco para desbordar con sus jinetes la línea de los
elefantes y atacar a la caballería de Polícrates. Los mercenarios griegos de Antíoco cercanos a
la falange atacaron a los peltastas de Ptolomeo haciéndoles retroceder; también entre los
peltastas de Ptolomeo los elefantes africanos habían causado estragos.

En líneas generales se podía decir que el ala izquierda de Antíoco había destrozado el ala
derecha de Ptomoleo, que abandonó el ala y se refugió en el centro, en la falange.

En la otra ala, los elefantes seleúcidas avanzaron con timidez, pero no se produjo ningún otro
movimiento en su apoyo. Los paquidermos egipcios no osaron enfrentarse a sus rivales, pero
al menos mantuvieron la línea. Equécrates decidió no esperar a que sus elefantes se
desbandaran y los aplastaran y ordenó a la infantería mercenaria griega al mando del general
Foxidas avanzar flanqueando a los elefantes por la izquierda, mientras él con la caballería
flanqueaba por el lado derecho, golpeando por el flanco y la retaguardia del ala seleúcida,
desbaratándola.

Batalla de Rafia 219 AC, primera fase

Segunda fase
Antíoco persiguió con su caballería a la caballería egipcia, creyendo que Ptolomeo se
encontraba en ella, alejándose del centro. Ptolomeo empleó a los hipaspistas para evitar ser
atacados por el flanco izquierdo, evitando el ataque de peltastas y caballería.

En el centro de ambos ejércitos, las falanges permanecían intactas y a la expectativa en espera


de órdenes. Ptolomeo después de retirarse de su derrotada ala derecha, se dirigió al centro de
su falange, lo cual infundió confianza a sus hombres, los cuales dirigidos por los generales
Andrómaco y Sosibios avanzaron contra el centro de la formación enemiga.
La falange seleúcida viendo que el rey enemigo se ponía al frente de la falange ptolemaica y no
sabiendo dónde estaba su rey se puso nerviosa.

La falange seleúcida aguantó un tiempo la embestida enemiga, pero al cabo de un tiempo se


produjo una grieta en las fuerzas del general seleúcida Ninarco, donde las fuerzas ptolemaicas
penetraron, rompiendo la cohesión de la falange seleúcida.

Equecrates, después de derrotar al ala izquierda seleúcida, atacó el flanco de la falange


adversaria.

Antíoco fue advertido de lo que ocurría, y con su “Agema” o escuadrón real se dirigió a toda
velocidad para intervenir en la lucha. Pero era demasiado tarde, cuando llegó ya la cosa no
tenía solución y el centro del ejército seleúcida estaba totalmente roto y en franca huida.
Batalla de Rafia 217 AC, segunda fase

Tras la batalla Antíoco pasó la noche en su campamento y al día siguiente tras enterrar a sus
muertos, despojar a sus enemigos caídos y reagrupar a sus fugitivas tropas, marchó a la
localidad de Rafía.

El balance de bajas era favorable a Ptolomeo, el cual solo había sufrido 1.500 infantes y 700
jinetes muertos más 16 elefantes. Por el contrario Antíoco tenía unos 10.000 infantes y 300
jinetes muertos más 5 elefantes y perdió 4.000 hombres prisioneros.

Batalla de Panion (198 AC)


Edad Antigua Guerras de los diadocos Batalla de Panion
(198 AC)
También llamada de batalla de Banias, se libró en el año 198 AC entre los ejércitos seléucida y
ptolemaico durante la Quinta Guerra Siria. Las fuerzas seléucidas estuvieron encabezadas por
su propio rey, Antíoco III ”Megas” , mientras que las ptolemaicas por Escopas de Etolia, siendo
finalmente el bando seléucida el vencedor de la batalla.

Antecedentes
La victoria de Ptolomeo IV en Rafia le hizo conservar su control sobre Celesiria, pero el débil
rey se negó a seguir avanzando sobre el imperio de Antíoco.

La muerte de Ptolomeo IV en el 204 AC, fue seguida por un sangriento conflicto en torno a la
regencia como su heredero de la que emergió Ptolomeo V, que era sólo un niño. El conflicto se
inició con el asesinato de la esposa y hermana del rey muerto, Arsínoe, por los ministros
Agatocles y Sosibio. El destino de Sosibio estaba claro, pero parece Agatocles llevó a cabo la
regencia durante algún tiempo hasta que fue linchado por una turba. La regencia pasó de un
asesor a otro, y el reino se encontraba en un estado cercano a la anarquía.

Antioco III por su parte, había reformado su ejército. Había establecido un centro de
adiestramiento en Apamea y sus fuerzas de élite eran 150 elefantes indios, los hipaspistas
argiraspidos o escudos plateados, copiado de los diadocos dado el éxito que había tenido estas
fuerzas durante la batalla de Rafia y que eran mucho más ofensivos y móviles que los
falangistas, su número era normalmente de 3.000. También introdujo los catafractas
(kataphraktoi) fruto de su campaña contra Diodota de Bactria y Arsaces de Partia del 210 al
206 AC. Según Diodoro llegó a disponer de 9.000 jinetes pesados de los cuales 1.000 serían la
Agema o Guardia Real, 1.000 hetairoi o compañeros, 6.000 catafractas cuyos jinetes iban
completamente protegidos y los caballos solo parcialmente con armadura de láminas y
1.000 nisaioi completamente protegidos tanto jinetes como los caballos. Los catafractas debido
al peso y a las protecciones solo cargaban al trote. También podía reclutar fuerzas de su vasto
imperio en el caso de necesidad como árabes, sakas, partos etc.
Caballería de Antíoco III. Delante un nisaioi cuyos caballos niseos podían aguantar el peso de
una armadura completa, detrás un agema o guardia rea. Autor Ugo Pinsón

Tratando de aprovechar las ventajas de esta agitación, Antíoco III conocido como el “Megas”
preparó una segunda invasión de Celesiria. Llegó a un acuerdo con Filipo V de Macedonia para
conquistar y compartir los territorios de los Ptolomeos de ultramar, pero esta alianza no duraría
mucho. Antíoco avanzó en dos columnas una a lo largo de la costa y la otra por el interior hacia
Jerusalén, arrasando la región a su paso.

Los egipcios solicitaron la ayuda a Escopas de Etolia, que acudió con un ejército y al mismo
tiempo movilizaron las fuerzas del país, consiguiendo reunir un ejército principalmente
de machimoi o falange ptolemaica es decir la infantería egipcia entrenada y equipada al modo
macedónico, esta falange había sido empleada en la batalla de Rafia con 48 filas de fondo.
También reclutaron mercenarios principalmente gálatas o keltoi, así como fuerzas de Judea
entre los que se encuentran sus famosos honderos.
Movimientos previos a la batalla de Panion

Antioco III Megas, había reformado su ejército tras la derrota en la batalla de Rafia. Había
establecido un centro de adiestramiento en Apamea y sus fuerzas de élite eran 150 elefantes
indios, los hipaspistas argiráspidos o escudos plateados, copiado de los diádocos dado el éxito
que había tenido estas fuerzas durante la batalla de Rafia y que eran mucho más ofensivos y
móviles que los falangitas, su número era normalmente de 3.000.

También introdujo los catafractas (kataphraktoi) fruto de su campaña contra Diodota de Bactria
y Arsaces de Partia del 210 al 206 AC. Según Diodoro llegó a disponer de 9.000 jinetes pesados
de los cuales 1.000 serían la Agema o Guardia Real, 1.000 hetairoi o compañeros, 6.000
catafractas cuyos jinetes iban completamente protegidos y los caballos solo parcialmente con
armadura de láminas y 1.000 nisaioi completamente protegidos tanto jinetes como los caballos.
Los catafractas debido al peso y a las protecciones solo cargaban al trote. También podía
reclutar fuerzas de su vasto imperio en el caso de necesidad.

En la primavera del 198 AC las fuerzas de Escopas se dirigieron hacia el norte, por el interior,
siguiendo el lago Tiberiades y el rio Jordán, llegando al pie del Monte Hermón al norte del rio
Banias, donde cerró el paso a Antíoco III que venía de Damasco después de pasar el invierno.

Ejercito de Ptolomeo desfilando en Alejandría: delante los mercenarios gálatas o keltoi, detras
la infantería ligera nubia, elefante africano con guía y dos tripulantes, jinete agema o guardia
real. Autor Angus McBride
El número de fuerzas enfrentadas no se conoce con exactitud, se dice que estaban igualados
en infantería, pero los seleúcidas eran superiores en caballería, en conjunto las fuerzas deberían
ser similares a la batalla de Rafia.

Jinetes del ejército de Antioco III: A compañeros o hetairoi; B Agema o guardia real que
curiosamente porta un escudo ovalado; C árabe, D saka, E parto. Autor Angus Mcbride
Despliegue inicial
Escopas situó sus fuerzas entre las dos colinas de Tell Hamra y Tell Azzazxiyat ocupando un
frente de 3 a 4 km. El río estaba delante de su formación hacia el sur.

 Ala derecha situó la caballería etolia y griega.


 Centro situó la falange etolia, mercenarios y a continuación los machimoi o falange
ptolemaica es decir la infantería egipcia entrenada y equipada al modo macedónico, que
había sido reclutada recientemente siendo muy inferiores a la falange seleúcida,
posiblemente usó 32 filas de fondo.
 Ala izquierda situó a la caballería egipcia entrenada y equipada de forma similar a la
caballería de los compañeros y a la que denominó michimoi sippei, así como la Agema
o guardia real egipcia.
Machimoi o falange egipcia
Michimoi Sippei o caballería de los compañeros egipcia

Antíoco desplegó:

 Ala derecha frente a la caballería egipcia, situó bajo el mando de su hijo Seléuco la mitad
de su caballería ligera y detrás de ésta los catafractas.
 Centro bajo el mando de Antipatro situó los hipaspistas o argiráspidos, la falange
seleúcida denominada katoikoi y a continuación la infantería persa o kardakes o
cardaces y a continuación los aliados árabes.
 Ala izquierda al mando Toante situó la otra mitad de su caballería ligera y detrás los
jinetes sobre dromedarios.
 Reserva bajo su mando directo bajo su mando directo dispuso la Agema o guardia Real,
los elefantes y carros falcados.
Batalla de Panion 198 AC: Despliegue inicial
Carro falcado seleúcida siglo III AC. Antioco III tenía 150, pero en la batalla de Panion
desplegaron en reserva y no son mencionados durante la batalla. Autor Giorgio Albertini

Desarrollo
Antíoco dio orden de iniciar la carga de caballería por ambas alas. Las previsiones se
cumplieron. Sus catafractas, el frente de su hijo Seléuco, pronto arrollaron y pusieron en fuga a
los jinetes egipcios que debían hacerles frente. En el otra ala los jinetes etolios aguantaron algo
mejor.

A contibuación Antíoco dio la orden de avanzar a sus infantes. Los dos ejércitos entraron en
contacto y comenzó la lucha cuerpo a cuerpo. Pero Antíoco había aprendido la lección de Rafia
y no se dedicó a perseguir a sus huidizos jinetes egipcios como hiciera 17 años antes, sino que
giró hacia su izquierda para envolver a las falanges egipcias por retaguardia, dejando algunos
jinetes para vigilar a los jinetes egipcios.

En el centro la falange seleúcida se replegó ordenadamente y dejó paso a los elefantes que
cargaron contra la formación egipcia a la que desbarataron.
Los catafractas con sus lanzas y su invulnerabilidad ante las armas de la infantería pronto
rompieron la formación en falange de los egipcios que quedó aprisionada contra los elefantes y
la falange seleúcida, produciéndose la desbandada. Antíoco mando perseguirlos con los carros
falcados.

Escopas viendo su flanco izquierdo totalmente destruido, reagrupó las fuerzas que pudo
principalmente jinetes y falangistas etolios así como algunos mercenarios, en total unos 10.000
hombres, e inició una retirada ordenada hacia la ciudad de Sidón distante unos 45 km. De allí
enviaron una petición de auxilio a Alejandría, pero en Egipto no había más fuerzas para poder
socorrerles. Antíoco sitió la ciudad y llegó a un acuerdo con Escopas, dejándole marchar junto
con sus oficiales, pero retuvo a los demás prisioneros, hasta que conquistó toda le Celesiria,
liberándolos a continuación.
Batalla de Panion: Desarrollo de la batalla
Consecuencias
La pérdida de Celesiria, unida a problemas internos, llevaron a Ptolomeo V a pedir la paz en el
195 AC, fijándose como condiciones el reconocimiento de la posesión seleúcida de Celesiria y
la boda de Ptolomeo V con la hija de Antíoco, Cleopatra.
Antioco III siguió con su plan expansionista que le llevaría a enfrentarse con los romanos siendo
derrotado definitivamente por estos en la batalla de Magnesia.

Guerra Social Romana o Guerra Mársica


(91 – 88 AC)
Edad Antigua Las Guerras Civiles Romanas Guerra Social
Romana o Guerra Mársica (91 – 88 AC)
La Guerra Social, también conocida como Guerra Mársica, fue un conflicto armado entre la
República Romana y sus aliados italianos, que deseaban que se les concediera la ciudadanía
romana.

Antecedentes
El origen de las causas de la guerra social hay que buscarlo en el período de los hermanos
Graco, que habían nacido en el seno de una de las familias más importantes de Roma, nietos
por parte de madre del mismísimo Escipión ”el Africano”, e hijos de Tiberio Sempronio Graco,
que ostentó el consulado en dos ocasiones. El mayor Tiberio, se presentó al cargo de tribuno
de la plebe en el año 134 AC. Una vez elegido presento una propuesta de reforma agraria que
pretendía asegurar el tamaño de tierra cultivable por cada persona a 500 yugadas (250 ha),
más 250 yugadas por hijo con un límite máximo de 1.000. La tierra sobrante se dividiría en
parcelas de 20 acres iguales para distribuirse entre los ciudadanos sin recursos ni propiedades
por la cual pagarían un arrendamiento casi simbólico al estado.

Cuando parecía que la propuesta iba a salir adelante, apoyada por el pueblo, el otro tribuno de
la plebe, Marco Octavio, presionado por el senado y por su propia codicia, vetó la iniciativa.
Tiberio quedó profundamente consternado pues Octavio era amigo íntimo suyo. Decidido a
evitar un nuevo veto, Tiberio decidió expulsar a Octavio del tribunado alegando que un tribuno
de la plebe tenía el deber sagrado de proteger al pueblo y los actos de este iban en contra de
dicho deber, Tiberio intentó dar comienzo a la asamblea, pero los ánimos estaban tan caldeados
que se inició una pelea generalizada entre los partidarios de uno y otro bando. Entre el tumulto,
las cuchilladas y garrotazos se sucedían sin control, Tiberio temiendo por su vida intento huir
sin éxito y fue muerto de una paliza con palos y varas de diversa índole. Se le negó la sepultura
y las exequias pertinentes, y su cuerpo fue arrojado al Tiber con el resto de sus seguidores.

Cayo siguió el camino de su hermano y su siguiente ley contemplaba llevar a juicio a los
magistrados que hubieran ejecutado a algún ciudadano sin juicio previo y sin oportunidad de
defenderse ante el pueblo, precisamente lo que le había ocurrido a su hermano Tiberio, y siguió
adelante con la ley agraria que era muy similar a la de Tiberio, la tierra cultivable de dividía en
500 yugadas por persona, más 200 por hijo hasta un límite de 1.000, la tierra sobrante se
dividiría a partes iguales y sería entregada a los pobres para que trabajaran y vivieran de ella.
No terminaba un proyecto cuando se enfrascaba en otro: reparación y construcción de calzadas
y graneros, fundación de colonias en las provincias, etc. La plebe y los aliados itálicos estaban
encantados con él, tanto, que cuando se acercaba la fecha de las nuevas elecciones fue el
propio pueblo quien llevó en volandas a Cayo para que saliera elegido de nuevo tribuno.

El senado aprovechó la situación para otorgar poderes especiales a los cónsules y derogar la
práctica totalidad de las leyes que se habían aprobado bajo el tribunado de Cayo Graco. La
plebe se enfadó y mató a un lictor del cónsul, haciendo responsable a Graco. Opimio al mando
del Senado, envió varios cientos de esclavos y una unidad de arqueros cretenses mercenarios
para atacar la colina Aventino donde estaba Graco, este huyo pero fue asesinado en un bosque.

Muerte de Cayo Sempronio Graco. Autor François Topino-Lebrun (1.798). Museo de Bellas
Artes de Marsella.

Los optimates habían conseguido una victoria, pero la república ya no fue la misma nunca más.
la división de la clase senatorial era cada vez más profunda. Los Graco fueron la bandera que
portarían los populares enemigos de los optimates, que se enfrentaron continuamente, quizás
con los Graco por un pensamiento ideológico diferente, pero después declinó en un juego de
influencias para sacar un provecho personal.
En el año 100 AC, fue elegido tribuno L. Apuleyo Saturnino, individuo con ganas de dar guerra.
Su primera iniciativa, fue una nueva ley frumentaria con la que pretendía rebajar notablemente
el precio del trigo, esta ley fracasó. Contraatacó después con una ley agraria para repartir lotes
de tierra itálica entre los veteranos de Cayo Mario y fundar algunas colonias fuera de Italia, que
sí fructificaría pese a las fuertes protestas de parte del senado.

Una ley posterior se inmiscuirá incluso en asuntos del gobierno de las provincias asiáticas,
asunto hasta entonces competencia exclusiva del senado.

Al año siguiente, las crecientes tensiones entre parte de la oligarquía (optimates) y los
partidarios de Saturnino terminaron conduciendo a violentos tumultos en la propia Roma. Mario
no dudó a la hora de ganarse el favor de la oligarquía armando a algunas de sus tropas y
persiguiendo y cercando a Saturnino y sus partidarios en el Capitolio. Saturnino decidió rendirse
ante la promesa de que se le perdonaría la vida; promesa que no se cumplió pues una multitud
anónima lo linchó hasta matarlo pocas horas después, sin que Mario hiciese nada por evitarlo.

La insurrección y la respuesta romana


A principios del siglo I AC, Italia no estaba unificada bajo un mismo gobierno como en época del
principado, sino que existía una confederación liderada por Roma. El senado concedía
autonomía interna a sus componentes a cambio de impuestos, tributos y hombres para engrosar
el ejército romano.

La sociedad romana estaba estructurada en ciudadanos y no ciudadanos (libertos y esclavos).


Ser ciudadano (civis romanus) es un privilegio. Es ciudadano cualquier hombre libre, patricio o
plebeyo, nacido de un padre ciudadano y tiene el derecho de ciudadanía (ius civitates). Los hay
de dos clases:

 El romano, que es un ciudadano completo (civis optimo iure), luego disfruta del
derecho completo de ciudadanía.
 Los que reciben ese derecho de ciudadanía por etapas (civis minuto iure)

Muchas de estas ciudades itálicas llevaban siglos federadas y habían sufrido las mismas
derrotas que Roma frente a Aníbal, sin embargo muchas de ellas se mantuvieron fieles, a pesar
de ello, su subordinación política era total y todavía carecían de la ciudadanía romana. Leyes
como la ley Licinia Mucia aprobada en el año 95 AC, que eliminaba de las listas de ciudadanos
a aquellos de los que se sospechara de haber conseguido la ciudadanía de manera fraudulenta,
no ayudaba a rebajar la tensión.
Aliados de Roma y colonias latinas en el 100 AC. Se puede observar las vías de comunicación
de la época

Los populares, abogaban por concedérsela, ya que en la práctica tenían las mismas
obligaciones pero no así en los beneficios. Paradójicamente el personaje que intercedería por
ellos como tribuno de la plebe en el 92 AC sería Livio Druso, hijo del antagonista de Cayo Graco.
Druso intentó impulsar una reforma agraria aún más profunda que la de los Graco, por supuesto
a los optimates o patricios de rancio abolengo que engrosaban las filas no les hacía ninguna
gracia, como terratenientes que eran no estaban dispuestos a perder beneficios por gente que
no era romana. Para conseguir el apoyo de los plebeyos, presentó una ley agraria más radical
que la de los Gracos, pero la política romana estaba viciada por una contradicción profunda.
Druso ofreció un acuerdo secreto a los aliados italianos, prometiendo la ciudadanía romana para
todos, a cambio de que corrieran con los gastos de la nueva distribución de tierras. Sin embargo,
se opusieron los terratenientes, que no querían perder sus tierras, y también la plebe, que no
querían ver igualados sus derechos por los itálicos. La solución fue la estándar en estos casos,
Druso fue asesinado en su propia casa por un desconocido en el 91 AC.

Este delito, sin embargo, no consiguió detener un proceso ya comenzado. Fue simplemente una
señal de la rigidez de Roma, que no quería hacer ninguna concesión, pero no acalló la protesta
que desembocó en la llamada Guerra Social.

En 91 AC los sublevados se prepararon a conciencia. Nada más conocerse la muerte de Druso


realizaron un intercambio de rehenes entre las diversas ciudades para asegurarse de que todos
se unirían a la revuelta una vez se iniciasen las hostilidades entre los rebeldes estaban
los marsos, pelignos, picenos, marucinos, frentanios, vestinos, apulios, lucanos, campanios y
samnitas crearon una república, basada en el ejemplo de la romana, y eligieron como capital
Corfinio, rebautizada como Itálica. Etruscos y umbros permanecieron fieles a Roma, así como
Venosa, Nola, Nocera, Nápoles, Reggio y casi todas las colonias latinas. A la semejanza romana
nombraron dos cónsules, Pompedio Silón y Papio Mutilo, formaron un senado compuesto de
500 miembros y 12 generales al modo de pretores representando a cada una de las
comunidades sublevadas y reunieron un ejército de casi 100.000 hombres.
Situación al comienzo de la Guerra Social.

Asesinaron en Ásculum (Ásculo) al pretor Servio, que había sido enviado como legado y,
cerrando inmediatamente las puertas de la ciudad, condenaron a muerte y degollaron a todos
los ciudadanos romanos. Los itálicos se dividieron en dos grupos:

 Grupo marso o septemtrional: marsos, pelignos, vestinos, marrucinos, picentinos y


frentanos.
 Grupo samnita o meridional: hirpinos, pompeyanos, venusios, yapiges, lucanios y
samnitas.

Lo inesperado de la insurrección cogió a Roma desprevenida, pero el senado romano respondió


con un ejército formado por 14 legiones a toda prisa y lo puso a las órdenes de los dos cónsules
electos, Publio Rutilio Lupo y Lucio Julio César (el padre de Cayo Julio Cesar). También se
enviaron a los mejores hombres del momento como legados de los cónsules: a Rutilio se le
asignó a Cneo Pompeyo, (padre de Pompeyo Magno), Quinto Cepión, Cayo Perpenna, Cayo
Mario y Valerio Mésala. A Sexto César se le asignó Publio Léntulo, hermano del propio César,
Tito Didio, Licinio Craso, Cornelio Sila y Marcelo. El cónsul Rutilio se encargaría del frente marso
mientras que a su colega, Lucio Julio César, le correspondía el frente samnita.
Frente Marso o Septentrional 90 AC
El objetivo romano era aislar Asculum, centro de la sublevación, para evitar alentar a los
rebeldes del resto de territorios. Dicho cometido quedó reservado al legado Pompeyo
Estrabón, mientras que Cayo Mario, Servilio Cepión y el mismo cónsul Publio Rutilio Lupo, se
movieron en abanico, de norte a sur, para impedir el avance marso hacia la región más
septentrional, evitando así el contacto de los rebeldes con Etruria e impedir la posibilidad de
crear otro frente.

Frente Marso o Septentrional 90 y 89 AC. Marco de la Guerra Social Romana

Batalla del Monte Falerno

En algún momento los pretores itálicos Vidacilio, Tito Lafrenío y Publio Ventidio, que
mandaban los contingentes de picenos, vestinos y marsos respectivamente, unieron sus
fuerzas, derrotaron a Cneo Pompeyo cerca del monte Falerno y lo persiguieron hasta la
ciudad de Firmo o Firmun. Mientras sus compañeros se encaminaron hacia otros lugares,
Lafrenio puso cerco a Pompeyo que estaba encerrado en Firmo.

Batalla del río Toleno (Turano)

Mario, al darse cuenta de que los romanos estaban siendo superados por la veteranía de los
rebeldes, apuntaba continuamente al cónsul Rutilio que sería útil la dilación de la guerra y la
conveniencia de que los soldados bisoños fuesen poco a poco adiestrados en los cuarteles,
pero Rutilio no le hizo caso.
Mario siguió insistiendo, pero Rutilio seguía negándose: “no le hizo caso porque pensaba que
hacía esto con segundas intenciones“, ya que sospechaba que Mario albergaba la esperanza
de ser nombrado cónsul por séptima vez.

Vetio Escatón, una vez derrotado el cónsul Lucio Julio César, se había apoderado de la ciudad
de Esernia, abriendo de este modo las vías terrestres con el frente marso. El cónsul Publio
Rutilio Lupo y Cayo Mario tendieron dos puentes sobre el río Toleno, a poca distancia uno de
otro, para atravesarlo. Vetio Escatón acampó frente a ambos, más cerca del puente de Mario, y
puso, durante la noche, sin ser visto, emboscó algunas tropas cerca del puente de Rutilio.

“Al amanecer, después de permitir que Rutilio lo atravesara, sacó a las tropas emboscadas y
mató a muchos soldados en tierra firme y a otros muchos los arrojó desde el puente al río. El
mismo Rutilio, herido en la cabeza por un dardo en el transcurso de la lucha, murió poco
después. Mario, que estaba sobre el otro puente, conjeturando lo ocurrido por los cuerpos que
arrastraba la corriente, hizo retroceder a las fuerzas que tenía ante sí y atravesando la corriente
se apoderó del campamento de Escatón, que estaba custodiado por escasas tropas; por
consiguiente, Escatón tuvo que pasar la noche allí mismo donde había obtenido la victoria, y al
amanecer se retiró falto de provisiones. Los cadáveres de Rutilio y de muchos otros nobles
fueron enviados a Roma para su entierro. El cónsul y tantos otros compañeros muertos ofrecían
un triste espectáculo, y por este motivo hubo un duelo que duró muchos días. Y, desde
entonces, el senado decretó que los que murieran en la guerra fueran enterrados en el mismo
lugar en el que habían muerto para que los restantes no se abstuviesen de la milicia
impresionados por el espectáculo de los muertos. Y los enemigos, al enterarse, tomaron la
misma decisión para sí mismos“. Apiano

Orosio habla de 8.000 muertos romanos, quizás sea una exageración debido a la rápida
reacción de Mario.

El senado decretó que no hubiera un sucesor para Rutilio Lupo, asignando los restos del ejército
de Rutilio a Cayo Mario y a Quinto Cepión.

Batalla sin nombre sobre los marsos

Hubo una batalla en la que pereció Quinto Cepión, no se dispone datos de la misma, “Quinto
Cepión , legado de Rutilio, estando sitiado hizo una afortunada salida contra los enemigos, y
como, debido a este éxito, se le dio un mando equivalente al de Cayo Mario, se volvió temerario,
fue envuelto en una emboscada y cayó con la derrota de su ejército“. Periochae.
Apiano lo narra con más detalle: “Quinto Popedio, el general que se oponía a Cepión, se pasó
a éste como si fuera un desertor y le dio como rehenes a dos niños esclavos que llevaba
consigo, revestidos con una túnica de bordes teñidos de color púrpura, como si se trataran de
sus propios hijos. En prueba de mayor garantía llevaba, además, unos panes de plomo
recubiertos de oro y plata. Solicitó que Cepión le siguiera a toda prisa con el ejército a fin de
apoderarse de su propio campamento, mientras estaba huérfano de un jefe. Y Cepión,
plenamente convencido, le siguió. Cuando Popedio estuvo cerca de la emboscada que había
preparado, corrió hacia una colina como para vigilar a los enemigos y les dio la señal a sus
hombres. Estos salieron de su escondite y mataron a Cepión junto con muchos de los suyos. Y
el senado asignó a Mario el resto del ejército de Cepión“.

Mario ahora como comandante de las fuerzas del frente Marso, parece ser que dejando a un
lado sus diferencias unieron sus fuerzas en algún lugar contra los marsos, y los derrotaron
según Apiano.

“Tras derrotar Cornelio Sila y Cayo Mario a los marsos, que les habían atacado, los persiguieron
con tesón hasta el pie de los muros que protegían sus viñedos. Los marsos escalaron con
dificultad los muros, y ni a Mario ni a Sila les pareció oportuno perseguirlos más allá. Sin
embargo, Cornelio Sila, que estaba acampado hacia el otro lado de los viñedos, al darse cuenta
de lo que ocurría, salió al encuentro de los marsos, que trataban de huir, y mató a gran número
de ellos; hasta el punto de que en aquel día murieron más de 6.000 y fueron aprehendidas por
los romanos un número de armas mayor aún.

Los marsos, furiosos como bestias salvajes por esta derrota, se armaron de nuevo y se
prepararon para atacar a los romanos, que no se atrevían a tomar la iniciativa en el ataque ni a
comenzar la batalla. Y es que se trataba de un pueblo muy belicoso, y dicen que sólo en virtud
de este desastre se había obtenido un triunfo sobre ellos. Existía hasta aquel entonces un dicho
de que no había triunfo sobre los marsos ni sin los marsos”.

Según Osorio situa a Sila en otro lugar: “Mario eliminó a 6.000 marsos y despojó de sus armas
a 7.000. Sila, enviado con 24 cohortes a Esernia, donde los ciudadanos y soldados romanos
estaban retenidos en angustioso asedio, salvó, en un gran combate y con grandes pérdidas por
parte de los enemigos, a la ciudad y a los aliados“.

En las Periochae, la caída de Esernia y la victoria de Mario aparecen emparejadas: “Y, para que
la suerte de la guerra fuese cambiante, la colonia de Esernia cayó, junto con Marco Marcelo, en
poder de los samnitas, pero Caio Mario, por su parte, derrotó a los marsos en una batalla en la
que resultó muerto Hierio Asinio, pretor de los marrucinos“.
Guerra Social Romana. Se enfrentaron las fuerzas de Roma contra las fuerzas de sus socios,
ambos emplearon el mismo armamento, las mismas tácticas y tenían una instrucción similar.
Las bajas fueron numerosas en ambos bandos.
Batalla de Firmo o Firmun

Pompeyo Estrabón, estaba siendo asediado en la ciudad de Firmo por el marso Tito Lafrenio,
había conseguido armar a sus tropas, pero no se atrevió a entablar combate. Sexto Julio Cesar
(el hermano del cónsul) fue hacia el norte con refuerzos a la ciudad de Firmo. Cuando Pompeyo
tuvo constancia de la llegada de Sexto César, hizo dos salidas desde Firmo, una bajo el mando
de Sulpicio para que diera un rodeo y se situase detrás de Lafrenio, y otra dirigida por él en
persona atacaría de frente. Una vez trabado el combate, ambos ejércitos pasaron dificultades,
pero Sulpicio prendió fuego al campamento de los enemigos, y estos últimos, al percatarse del
hecho y a la muerte de Lafrenio durante la lucha, huyeron a Ásculo en desorden y sin su general.
Pompeyo, entonces, se dirigió hacia Ásculo y la puso bajo asedio.

Apiano lo describe “Pompeyo armó de inmediato al resto de sus tropas, pero no se atrevió a
entablar combate. Sin embargo, cuando se aproximaba otro ejército, envió a Sulpicio para que,
dando un rodeo, tomara posiciones detrás de Lafrenio, y él en persona atacó por el frente. Una
vez trabado el combate, ambos ejércitos pasaron dificultades, pero Sulpicio prendió fuego al
campamento de los enemigos, y estos últimos, al percatarse del hecho, huyeron a Ásculo en
desorden y sin su general, pues Lafrenio había caído en la lucha. Pompeyo, entonces, se dirigió
hacia Ásculo y la cercó“.

Sin embargo, el general itálico Vidacilio logró entrar en Asculum, proveniente de Apulia, antes
de que las líneas de asedio estuvieran cerradas. Los romanos, a continuación, decidieron dar
el mando a Sexto Julio César, probablemente para que Pompeyo pudiese ir a Roma a conseguir
el consulado para el año 89 AC. Sin embargo, César murió de enfermedad y Gayo Bebio fue
designado sucesor. Mientras tenía lugar aquel asedio al centro neurálgico rebelde, etruscos y
umbrios parecían dispuestos a cambiar de bando.

“Mientras tenían lugar estos sucesos en la vertiente adriática de Italia, los pueblos que habitaban
al otro lado de Roma, etruscos y umbros y otros pueblos vecinos suyos, al conocer estos
hechos, se sintieron animados a hacer defección. Por consiguiente, el senado, temiendo que la
guerra los rodeara por todas partes y fuera incontrolable, establecieron guarniciones en la zona
costera entre Cumas y la ciudad a cargo de hombres libertos, que entonces por primera vez
habían sido enrolados en el servicio militar a causa de la escasez de soldados. El senado
decretó, además, que aquellos aliados itálicos que aún permanecían en la alianza obtuvieran el
derecho de ciudadanía, lo cual era precisamente la cosa que más deseaban casi todos. Así
pues, envió este decreto a los etruscos, quienes aceptaron encantados la ciudadanía. Con esta
gracia, el senado hizo a los fieles, más fieles, confirmó a los que estaban dudosos, y dulcificó a
los enemigos con una cierta esperanza de medidas similares“. Apiano.

Tras derrotar Mario a los marsos, no estaba dispuesto a aventurar a sus tropas en acciones de
dudoso resultado, prefiriendo mantenerse sobre el terreno, mientras sometía a sus soldados a
un riguroso entrenamiento, al parecer tuvo encuentros con el grueso de las tropas rebeldes al
mando de Popedio Silón: Es fama también que Popedio Silón, el hombre que gozaba de mayor
prestigio y autoridad entre los enemigos, le espetó lo siguiente: ¡Mario, si eres un gran general,
baja y pelea!; a lo que Mario contestó: ¡Si lo eres tú, oblígame a hacerlo contra mi voluntad!.

En otra ocasión en la que el enemigo dio a los romanos la oportunidad de atacar, como éstos
se acobardaron, Mario reunió en asamblea a sus hombres y les gritó: ¡No acierto a decir quién
es más cobarde, si el enemigo o vosotros, porque ni ellos han sido capaces de ver vuestra
espalda, ni vosotros su nuca!.

Según Plutarco “Cayo Mario combatió contra los marsos con resultados dudosos” y concluye
“Al final, abandonó el mando del ejército alegando que se encontraba con sus capacidades
físicas menguadas debido a su mala salud“.

Frente samnita o meridional 90 AC


El cónsul Lucio Julio César, con la ayuda de legados como Cornelio Sila, buscaba aislar a los
samnitas del territorio vecino, sobre todo de las tierras ricas de la Campania, manteniendo de
este modo las comunicaciones terrestres con Roma.
Frente Samnita o Meridional en el 90 AC. Marco de la Guerra Social Romana
Batalla de Esernia o Aesernia
Vetio Escatón derrotó a Sexto Julio, dio muerte a 2.000 de sus hombres y marchó contra Esernia
(Aesernia) ciudad romana en pleno territorio samnita, era la llave de la vía de comunicación
apenina entre Corfinium y Benevento, la caída de la misma supondría que los dos grupos
sublevados podrían establecer un contacto directo); sus comandantes Lucio Escipión y Lucio
Acilio huyeron disfrazados de esclavos, y los enemigos, al cabo de algún tiempo, redujeron a la
ciudad por hambre. Mario Egnacio, por su parte, tras haberse apoderado a traición de la ciudad
de Venafro, dio muerte a dos cohortes romanas que estaban en ella.

Marco Lamponio destruyó a 800 soldados del ejército de Licinio Craso y persiguió a los demás
hasta la ciudad de Grumento.

Cayo Papio se apoderó de Nola a traición y ofreció, mediante una proclama a los 2.000 soldados
romanos que había en ella, servir a sus órdenes, si cambiaban de alianza. Éstos aceptaron y
Papio los enroló en su ejército, pero los oficiales no obedecieron la proclama, y fueron hechos
prisioneros y dejados morir de inanición por Papio. Este último se apoderó también de Estabia,
Minervio y Salerno, que era una colonia romana; a los prisioneros y esclavos apresados en
aquellos lugares los enroló en su ejército. Cuando se puso a devastar todo el territorio que
rodeaba a Nuceria, las ciudades vecinas se sometieron por el terror y le suministraron, cuando
lo solicitó, un ejército de 10.000 soldados de infantería y 1.000 jinetes, y con estas fuerzas Papio
puso cerco a Acerra.

Batalla del monte Tiferno

Mientras Lucio César atravesaba con 30.000 soldados de infantería y 5.000 jinetes una garganta
rocosa (monte Tifernus, actual Matese), fue atacado de repente por Mario Egnacio. Rechazado
hasta el interior del desfiladero, escapó en una litera, a causa de una enfermedad, hasta un río
(Volturnus) en el que había un solo puente, y, tras perder allí a la mayor parte de su ejército y
el armamento del resto de las tropas, se refugió a duras penas en Teano o Teanum y armó,
como pudo, a los que todavía conservaba. Cuando le llegó con prontitud otro gran contingente
de tropas de refuerzo se trasladó a Acerra o Acerrae, que aún sufría el asedio de Papio. Ambos
generales acamparon frente a frente, pero no se atrevían a atacarse el uno al otro por miedo.

Batalla de Acerra o Acerrae

César avanzó contra Acerra con 10.000 soldados de infantería galos y tropas de caballería e
infantería númidas mauretanos, y Papio sacó de Venusia a Oxynta, el hijo de Jugurta rey de los
númidas, que se hallaba en esta ciudad bajo custodia romana, y vistiéndole con la púrpura real
lo exhibía con frecuencia ante los númidas que servían bajo César. Y muchos de ellos
desertaron en masa hacia él como si lo hicieran hacia su propio rey; al resto de los númidas,
César los envió de regreso a África por considerarlos poco dignos de confianza. Sin embargo,
cuando Papio le atacó con desprecio y había echado abajo una parte de la empalizada de su
campamento, envió por otras puertas a la caballería y mató a 6.000 soldados de Papio, después
de lo cual César se retiró de la ciudad de Acerra. En la región de la Apulia, se pasaron a Vidacilio
Canusio, Venusia y muchas otras ciudades. Algunas otras que no se sometieron, las sitió, y dio
muerte a los romanos insignes que había en ellas, en tanto que al pueblo llano y a los esclavos
los enroló en su ejército.

Batalla sin nombre

“Lucio Julio César, por su parte, después de haber huido tras su derrota a Esernia, reunió tropas
de todas partes y eliminó a muchos miles de enemigos en un enfrentamiento con samnitas y
lucanos. Y tras haber sido aclamado general por su ejército y haber enviado noticias de la
victoria a Roma, los senadores, al sonreír esta nueva esperanza, se despojaron del sayo, es
decir del vestido de luto que se habían puesto a comienzos de la guerra de los aliados, y se
volvieron a poner la antigua honrosa toga“. Osorio.

Las Periochae los confirman “El cónsul Lucio Julio César luchó contra los samnitas con
resultado favorable. A causa de esta victoria, en Roma se quitaron los uniformes militares“.

En su conjunto, el balance del año 90 se presentaba desfavorable para Roma, que tuvo que
recurrir al reclutamiento de libertos para completar sus tropas, pero también a armar ciertas
ciudades aliadas, como Capua, hecho que señala la debilidad de las colonias latinas.
Los dos cónsules elegidos para el año 89 AC fueron Pompeyo Estrabón y Lucio Porcio Catón
compartieron el frente marso, mientras el legado Lucio Cornelio Sila se le asignaba el frente
marso. Pompeyo volvió a enfrascarse en el asedio de Asculum. Asimismo, los marsos fueron
forzados a rendirse y Corfinium-Itálica capturada, lo que obligó a trasladar la capital de los
confederados a Bovianum. Los vestinos también fueron sometidos, igual que los marrucinos y
los pelignos.

Frente marso o septemtrional 89 AC


Batalla sin nombre

Los sublevados se dieron cuenta con suficiente claridad del desmoronamiento de su coalición y
quisieron reaccionar antes de que fuese demasiado tarde, es decir, cuando la concesión de los
beneficios que concedía la ley Julia hubiese convencido definitivamente a los rebeldes de lo
vano de la lucha. Los marsos, en un desesperado esfuerzo, a través de los pasos de los
Apeninos, intentaron alcanzar las regiones de Umbría y Etruria.

“Los sublevados en torno al Adriático, cuando aún no conocían el cambio de actitud de los
etruscos, enviaron a Etruria en su ayuda a 15.000 hombres por un camino intransitable y largo,
y Cneo Pompeyo, que ya era cónsul, cayó sobre ellos y mató a 5.000. Los restantes se retiraron
hacia sus lares a través de un territorio inhóspito, y en medio de un invierno muy riguroso, y la
mitad de ellos tuvieron que alimentarse de bellotas, por lo que perecieron“. Apiano.

Motín de Catón

Mientras Pompeyo continuaba con el asedio de Asculum, Porcio Catón debía emprender
acciones contra los marsos; no obstante, el primer problema con el que se topó fue un motín
entre sus tropas: “Que como la mayor parte del ejército que tenía Catón era de origen urbano
y, más bien, demasiado viejo, resultaba en general menos fuerte y una vez que se había atrevido
a reprochárselo, porque no querían esforzarse ni cumplir las órdenes con entusiasmo, poco faltó
para que quedara cubierto por las piedras arrojadas por ellos. Y habría muerto si hubieran tenido
piedras en abundancia. Como el lugar en que les había tocado estar se podía cultivar y era, por
fortuna, húmedo, no le pasó nada al recibir los terrones. Pero Cayo Ticio (Titio o Titinio), el
promotor de la rebelión, hombre del foro, que se ganaba la vida en los juzgados y que hacía
uso de una libertad de palabra excesiva unida a la desvergüenza, fue apresado y enviado a la
ciudad ante los tribunos, pero no fue condenado“. Dión Casio.

Batalla del lago Fucino

El cónsul Lucio Porcio Catón murió en combate contra los marsos cerca del lago Fucino, las
circunstancias de su muerte no están nada claras.

“El cónsul Porcio Catón, tras llevar a cabo valientemente unas cuantas acciones con las tropas
de Mario, se jactó diciendo que Cayo Mario no hizo cosas mayores; y por ello, mientras
guerreaba contra los marsos junto al lago Fucino, fue asesinado por el hijo de Cayo Mario en el
tumulto de la lucha, dando la impresión por ello de que se trató de un asesino desconocido. Su
lugarteniente Cayo Gabinio murió en el asalto al campamento enemigo”. Osorio, sin embargo
Apiano no dice la causa ”Ese mismo invierno, Porcio Catón, el colega de Pompeyo, murió
mientras combatía contra los marsos”. Mientras que Periochae lo describe de otra manera
“Después de realizar una brillante campaña y derrotar en varias ocasiones a los marsos, el
cónsul Lucio Porcio cayó durante el asalto al campamento de éstos. Esa circunstancia dio a los
enemigos la victoria en aquel combate“.

Asedio de Asculo o Asculum

En noviembre del 89 AC, finalmente, Pompeyo Estrabón consiguió tomar Asculum, el único gran
centro del frente norte que continuaba en manos de los itálicos. Vidacilio, al que habíamos visto
buscar refugio en la ciudad, antes de suicidarse hizo ejecutar a todos los sospechosos de pactar
la paz con los romanos. La muerte de Vidacilio tuvo lugar antes del ataque final, celebrando un
banquete con sus amigos y tomando veneno, para después ordenar a sus amigos que le
prendieran fuego. La caída de Asculum significó el desmoronamiento definitivo del frente
septentrional. Pompeyo Estrabón había tomado cumplida venganza del ultraje inferido dos años
atrás, y no dudó en celebrar el primer y único triunfo de la Guerra Social: el Asculaneis
Picentibus.

“Durante el consulado de Cneo Pompeyo y Lucio Porcio Catón, Pompeyo sitió durante largo
tiempo la ciudad de Ásculo; y, a pesar de ello , no la hubiera podido tomar al asalto, si no
hubiesen salido sus habitantes a campo abierto, donde los derrotó con durísima violencia.
Dieciocho mil marsos cayeron en este combate con su general Frauco, y fueron capturados tres
mil. Por otro lado, cuatro mil itálicos que habían escapado a esta matanza, habían alcanzado
casualmente, tras reunirse todos en un solo grupo, la cima de un monte, donde, acosados y
agobiados, tuvieron una miserable muerte producida por el frío de las nieves. Efectivamente, se
les veía con la cara atónita, tal como ésta había quedado con el terror a lo s enemigos reflejado
en ella, unos recostados sobre los troncos de los árboles, o sobre las rocas, otros apoyados en
sus armas, pero todos con los ojos abiertos y los dientes descubiertos como si estuviesen vivos;
y, para los que los contemplaban de lejos, no había ningún indicio de muerte, salvo la larga
inmovilidad, la cual evidentemente no puede aguantar largo tiempo la natural viveza de la vida
humana. En ese mismo día combatieron y fueron derrotados los picentinos, cuyo jefe, Vidacilio,
tras convocar a los más importantes de los suyos, se suicidó con veneno después de un
magnífico banquete y largas copas, animando a todos a que siguieran su ejemplo; todos
alabaron su acción, pero ninguno le imitó“. Orosio.

“Ásculo era la patria de Vidacilio y, temeroso por su seguridad, se apresuró en su socorro con
ocho cohortes. Envió aviso previo a los asculanos con la orden de que, cuando vieran que él
avanzaba desde lejos, hicieran una salida contra los sitiadores, de manera que sostuvieran el
combate en dos frentes a la vez. Los asculanos, no obstante, dudaron, pero Vidacilio, a pesar
de ello, forzó el paso hasta la ciudad a través de las filas enemigas con las tropas que llevaba
consigo, y censuró a los habitantes por su cobardía y desobediencia. Y como no tenía ya
esperanzas de salvar a la ciudad, mató a todos los enemigos que, durante largo tiempo, habían
mantenido diferencias con él y que, en aquella ocasión, habían hecho desistir, por envidia, al
pueblo de obedecer sus órdenes. Después, tras haber apilado una pira en el templo y colocado
un lecho sobre ella, celebró un banquete con sus amigos; en medio de las libaciones tomó un
veneno y, acostándose sobre la pira, ordenó a sus amigos que le prendieran fuego. Así murió
Vidacilio, un hombre que juzgó un honor morir por su patria“. Apiano.

Con la caída de Asculum, dio por finalizada las operaciones en este frente, no obstante
Pompeyo permaneció en suelo piceno para prevenir cualquier rebrote de las hostilidades
Frente samnita o meridional 89 AC

Frente Samnita o Meridional en el 89 AC. Marco de la Guerra Sicial Romana


Batalla de Nola

En el frente samnita los romanos pasaron a la ofensiva al mando de Cornelio Sila. Su ejército
fue completado con una legión de hirpinos leales a Roma. Sila asedió Pompeya, donde un motín
había terminado con la vida del general romano Postumio Albino, sin castigar a nadie tras tomar
la ciudad. Los esfuerzos de Sila en Pompeya fueron aprovechados por el itálico Lucio Cluentio
para fijar su campamento cerca del suyo. Sila, sin esperar a reunir todas sus tropas, le atacó de
inmediato, perdiendo en el combate. Por suerte para los romanos, un nuevo ataque pudo poner
en fuga a Cluentio. Los derrotados huyeron a Nola, y Sila les persiguió. Los de Nola solo abrieron
una de las puertas de la ciudad, hecho que aprovechó Sila para matar a muchos al pie de la
muralla, incluido el mismo Cluentio. El asedio duró largo tiempo, mientras ciudades como Stabia
o Herculano pasaron definitivamente a manos romanas.

“Lucio Cluentio fijó su campamento, con gran desprecio, a una distancia de tres estadios de
Sila, que estaba acampado en los alrededores de los montes de Pompeyo. Sila no toleró su
arrogancia y sin aguardar a aquellas de sus tropas que habían salido a forrajear atacó a
Cluentio. Derrotado en esta ocasión huyó, pero, cuando obtuvo los refuerzos de los que habían
regresado del forrajeo, puso en fuga a Cluentio. Este último trasladó su campamento a una
distancia mayor, mas, al llegar hasta él algunas tropas galas, de nuevo se aproximó a Sila.
Cuando ambos ejércitos iban al encuentro, un galo de enorme estatura se adelantó y retó a un
duelo a cualquier romano; y una vez que un mauritano de pequeña envergadura le hubo dado
muerte haciéndole frente, los galos huyeron al punto llenos de temor. Después que quedó rota
la línea de batalla de Cluentio, el resto de las tropas no permaneció ya en su puesto, sino que
huyó a Nola en desorden. Sila les siguió dando muerte a 3.000 de ellos en el curso de la
persecución, y, como los habitantes de Nola les dieron acogida por una sola puerta para que
los enemigos no entraran con ellos, mató a otros 20.000 en torno a las murallas, entre los cuales
cayó Cluentio luchando con bravura”. Apiano

Batalla de Aeclanum

Tras controlar buena parte de la Campania, Sila se dirigió al territorio de los hirpinos y atacó
Aeclanum. Sus habitantes le pidieron tiempo para decidirse a aceptar la rendición, puesto que
estaban esperando ayuda de los lucanos, pero Sila, dándose cuenta de la maniobra, apiló leña
seca en torno a las murallas, que eran de madera, y les prendió fuego. El uso de empalizadas
de madera refleja hasta qué punto muchas ciudades no estaban preparadas militarmente. Los
de Aeclanum entregaron la ciudad pero Sila la saqueó, como castigo por no haber capitulado
sin lucha. A continuación, el resto de los hirpinos se rindieron ante Roma.

”Sus habitantes, que esperaban ese mismo día la llegada de los lucanios en su ayuda, pidieron
a Sila que les diera un tiempo para decidirse. Y éste, dándose cuenta de la maniobra, les
concedió una hora, y entretanto apiló haces de leña seca en torno a las murallas, que eran de
madera, y al cabo de una hora les prendió fuego. Los de Eculano, llenos de temor, entregaron
la ciudad, y Sila la saqueó por no haberse rendido voluntariamente sino por la fuerza; sin
embargo, perdonó a otros que se rindieron ellos mismos, hasta que el pueblo de los hirpinos
quedó sometido en su totalidad”. Apiano.

Batalla de Bovianum

En verano todo estaba preparado para que Sila atacase el corazón del Samnio. Sila inició una
marcha envolvente, dirigiéndose hacia el norte de la región, de modo contrario a las expectativas
del general samnita C. Papio Mutilo, que fue derrotado y, herido, se refugió en Aesernia, donde
se suicidaría. A continuación Sila se dirigió a Bovianum, la nueva capital rebelde. La ciudad
tenía tres ciudadelas, pero una hábil maniobra de Sila consiguió tomarla.

La capital itálica volvió a cambiar de sede, trasladándose a Aesernia. Allí los rebeldes trataron
de reorganizarse nombrando comandante supremo a Q. Popedio Silón, asistido de cuatro
legados, representantes de las dos únicas comunidades que aún continuaban resistiendo:
lucanos y samnitas. De hecho, solo quedaban dos focos centrados en Aesernia, en los
Apeninos, y Nola, en la Campania inferior, todavía sitiada por los romanos. Las victorias de Sila
en el verano del 89 AC, le catapultaron hacia el consulado del año siguiente.

”Después, marchó contra los samnitas, no por donde Motilo su general vigilaba los caminos,
sino por otra vía de acceso inesperada, tras dar un rodeo. Los atacó de repente y mató a
muchos, los demás huyeron en forma dispersa y Motilo resultó herido y se refugió en Esernia
con unos pocos. Sila destruyó su campamento y se dirigió a Boviano, donde se hallaba el
Consejo común de los sublevados. La ciudad tenía tres ciudadelas, y como los bovianos
atacaban a Sila desde una de ellas, éste envió a algunas tropas para que, dando un rodeo, se
apoderaran de cualquiera de las otras dos que pudieran y le hicieran una señal con humo. Y
cuando fue divisado el humo, les atacó de frente y, después de luchar con denuedo durante tres
horas, se apoderó de la ciudad.

Éstos fueron los triunfos de Sila en este verano. Al aproximarse el invierno, regresó a Roma
para presentarse como candidato al consulado“. Apiano.

Batalla del río Ofanto

De forma paralela, el pretor Cayo Cosconio, siguiendo la costa adriática desde el norte, atacó
la ciudad apuliana de Salapia, y consiguió su rendición después de prenderle fuego. Tras la
victoria, continuó su marcha hacia el sur con el asedio de Cannas y Canusium, en cuya ciudad
sostuvo una severa batalla contra los samnitas que acudieron para socorrerla. Trebacio, el
general samnita, invitó a Cosconio a que pasase el río Ofanto y así entablar batalla. Finalmente
fue el samnita Trebacio quien lo cruzó, cayendo en el engaño de Cosconio y siendo vencido.
Posteriormente, el pretor recorrió los territorios cercanos, derrotando a las gentes de Larinum,
de Venusia y de los alrededor de Ausculum.

“… otro pretor romano, Cayo Cosconio, atacó a Salapia y le prendió fuego. También se apoderó
de Cannas, y cuando sitiaba a Canusio sostuvo una severa batalla con los samnitas que
acudieron en ayuda de la ciudad; finalmente, después de que ambos ejércitos sufrieran muchas
bajas, Cosconio, derrotado, se retiró a Cannas. Puesto que los separaba un río, Trebacio, el
general samnita, invitó a Cosconio a que pasara a su orilla para trabar combate o a que se
retirara para atravesarlo él. Cosconio se retiró y atacó a Trebacio cuando lo estaba atravesando;
fue superior a él y, mientras el general samnita huía en dirección al río, mató a cinco mil de sus
hombres; el resto huyó con Trebacio hasta Canusio. Cosconio recorrió los territorios de los
larineos, venusios y ausculanos, invadió el de los pedículos y en dos días capturó a su
población“. Apiano.

Cosconio, tras perseguir a Trebacio hasta el río Aufidus, se internó hacia Larinum, Venusia y
Ausculum (no confundir con Asculum).

Batalla sin nombre

Cecilio Metelo, su sucesor en el mando de Sila, invadió la Apulia, en una campaña relámpago,
y venció también a los yapigios. En el invierno de 89/88, los sublevados, después de tantas
derrotas, trataron de reorganizarse nombrando comandante supremo al marso Quinto Popedio
Silón, asistido por cuatro legados, representantes de samnitas y lucanos, las dos únicas
comunidades que todavía continuaban resistiendo.

“Siendo, por tanto, más débiles y reducidos en número, ya que los marsos y otras naciones
vecinas se habían pasado a los romanos, acordaron abandonar Corfinium y se trasladaron a
Aesernia, una ciudad samnita, al mando de cinco comandantes, de los cuales hicieron a Quinto
Popedio el jefe de todos. Con el consentimiento de los otros comandantes, Popedio movilizó un
ejército que, con los antiguos combatientes, ascedía a 30.000 hombres. Y, además, se pudieron
reunir otros 20.000 infantes y 1.000 jinetes por la manumisión de esclavos, a los que se tuvo
que armar de forma apresurada”.
El antes extenso samnita quedaba ahora reducido a dos focos principales apoyados en la
posesión de sendas plazas fuertes, Aesernia (en el Apenino) y Nola (en la Campania).

Batalla sin nombre

El ejército que Quinto Popedio Silón había logrado reunir fue derrotado en una batalla sin
nombre por el romano Mamerco.

“Viniendo (Popedio Silón) a la batalla con los romanos, cuyo comandante era Mamerco, mató a
algunos de ellos, pero perdió más de 6.000 de sus propios hombres. Casi al mismo tiempo
Metelo capturó la importante ciudad de Venosa en Apulia, en donde se guarnecía gran número
de soldados, e hizo más de 3.000 prisioneros“.

Popedio Silón, el líder rebelde marso, perdió la vida en dicha acción, desesperados los itálicos
pidieron ayuda a Mitridates VI rey del Ponto.

“Y ahora los romanos prevalecieron cada día más y más en contra de sus enemigos; por lo que
los italianos enviaron emisarios a Mitrídates, rey del Ponto, que tenía entonces un ejército
excelente y bien equipado, para rogarle que marchara a Italia con su ejército, para oponerse a
los romanos; le dijeron que el poder romano podría ser fácilmente roto. Mitrídates contestó que
marcharía a Italia tan pronto como hubiera sometido Asia, tarea en la que se encontraba en
esos momentos. Por tanto, los rebeldes se sintieron frustrados en sus esperanzas de asistencia
inmediata y de la entrega de dinero; estaban desanimados porque no quedaban más que unos
pocos samnitas junto con los sabelios de Nola, y también Lamponio y Clepitio, que mandaban
a los lucanos“.

Operación de Metelo en Apulia

Una incursión de Metelo en la Apulia acabo prácticamente con la guerra:

“Cecilio Metelo, su sucesor en el mando (de Cosconio), invadió la Apulia y venció también a los
yapigios. Popedio, otro de los generales sublevados, perdió la vida en esta acción y los demás
se pasaron, en grupos, a Cecilio. Estos fueron los acontecimientos en Italia relativos a la Guerra
Social, que alcanzó sobre todo su máximo apogeo hasta que toda Italia accedió a la ciudadanía
romana, con excepción en un principio de los lucanos y los samnitas; pues, me parece que
éstos obtuvieron también después lo que deseaban“. Apiano.

Final de la guerra
Los rebeldes lucanos se replegaron sobre el Bruttium, para continuar la resistencia en la
intrincada orografía de la región con la esperanza de extender la guerra a la vecina Sicilia.

La progresiva disminución de la actividad bélica mantuvo en activo a unos 100.000 soldados del
bando romanos, incluidas las tropas provinciales, frente a un número indeterminado, pero no
muy alto (varias decenas de miles, tal vez), de lucanos, samnitas e itálicos en general que no
se habían rendido.

De este modo, a comienzos del año 88 AC los focos de la sublevación estaban totalmente
localizados, lo que dio a la guerra el carácter de simples operaciones de policía.

Concesiones a los aliados

El resultado de la Guerra Social Romana, fue sin duda una paradoja de lo más interesante, en
la cual el vencedor (Roma) se vio obligado a ceder a las reclamaciones de los vencidos,
llegando a otorgar la ciudadanía de forma masiva a los sublevados a cambio de que estos
rindiesen sus armas, ya que, en el transcurso de esos años se decretaron tres leyes que
terminarían dando la ciudadanía romana a los itálicos:

 Ley Julia, del año 90 AC, Roma otorgaba la ciudadanía romana a las ciudades itálicas
que habían permanecido fieles y lo solicitasen, autorizando a los generales a concederla
a los soldados no romanos que lo mereciesen.
 Ley Plautia Papiria, del año 89 AC, Roma concedía la ciudadanía a cualquier itálico,
incluso sublevado, que se hiciese inscribir en los registros del pretorio en un plazo de
dos meses.
 Ley Pompeya, del año 89 AC, que otorgaba el derecho latino a las ciudades de la Galia
Cisalpina que aún no lo poseían. Benefició sobre todo a las ciudades situadas al norte
del río Padano (Po).

La extensión de la ciudadanía romana por Italia impulsó una importante y progresiva


homogenización cultural y de costumbres, convirtiendo prácticamente toda Italia en una gran
unidad social y política.

Primera Guerra Civil Romana (88 – 81


AC). Mario contra Sila
Edad Antigua Las Guerras Civiles Romanas Primera Guerra
Civil Romana (88 – 81 AC). Mario contra Sila
Antecedentes
Las disputas internas romanas entre optimates liderados por Lucio Cornelio Sila y populares
liderados por Cayo Mario no hicieron sino recrudecerse tras la victoria en la Guerra Social.

Mario contaba con el decidido apoyo de Publio Sulpicio, tribuno de la plebe en el año 88 AC,
que se las había apañado para promulgar una ley Comicial, que repartía a los nuevos
ciudadanos itálicos entre las 35 tribus romanas ya existentes. De esta forma, asegurándose de
que no serían aglutinados en unas pocas nuevas tribus sin apenas importancia, Sulpicio
otorgaba de hecho a los nuevos ciudadanos una gran fuerza política. Lo que le permitió
conceder a Mario que contaba con 69 años la dirección de la guerra contra Mitrídates.
Los cónsules, Sila y Pompeyo Rufo, contraatacaron promulgando un iustitium, que paralizaba
forzosamente toda actividad pública, lo cual impedía efectuar las votaciones para aprobar las
leyes de Sulpicio. La situación, lejos de mejorar, se descontroló: violentos enfrentamientos
sacudieron las calles de Roma, en los que fue asesinado un hijo de Pompeyo Rufo. Ambos
cónsules se vieron obligados a escapar y esconderse, incluso Sila recibió ayuda del propio Mario
para escabullirse (lo que vendría a indicar que todavía existía cierto respeto entre los dos,
aunque probablemente si Mario hubiera sabido de las verdaderas intenciones de Sila no le
habría dejado huir).

Sulpicio consiguió que los asustados cónsules retiraran el iustitium, pudiendo así someter a
votación sus dos leyes, que fueron aprobadas. Sila huyó precipitadamente de Roma, y se dirigió
al sur para reunirse con el ejército encargado de sofocar los últimos focos de resistencia en
Campania, consiguió poner a la mayoría de las tropas de su parte, haciéndoles creer que si
Mario se hacía con el mando de la campaña contra Mitrídates les licenciaría forzosamente y
reclutaría nuevas tropas, con lo que se quedarían sin opciones de obtener botín alguno en Asia.

Mario y Sila. Izquierda Cayo Mario, derecha Lucio Cornelio Sila, protagonistas de la Primera
Guerra Civil

Sila toma Roma (88 – 87)


La Asamblea al enterarse, envió delegados a las fuerzas que se encontraban acampadas en
Nola (Sur de Italia y que se habían unido a Sila, éste pidió a las legiones que desafiasen a la
Asamblea y le aceptasen como líder legítimo, y éstas le aceptaron y lapidaron a los
representantes de la Asamblea. Sila dirigió seis legiones (35.000 hombres) para marchar contra
Roma, algo completamente imprevisto y que cogió a Mario por sorpresa, dado que ningún
ejército romano había marchado jamás contra Roma, algo prohibido por la ley y por las
tradiciones más antiguas. Mario intentó organizar un ejército para resistir. Sin embargo, esta
fuerza no era rival para las legiones de Sila, quién se hizo con el control absoluto de la ciudad
y dictó oficialmente una lista de hostis publicus (enemigos públicos) para deshacerse de sus
rivales políticos. Ser declarado enemigo público significaba que cualquiera podría matarles con
total impunidad, Cayo Mario y Sulpicio Rufo huyeron de Roma, perseguidos por los hombres de
Sila, siendo este último capturado a treinta kilómetros al sur de Roma y ejecutado. Mario en
cambio logró abrirse paso hasta la costa embarcándose a África, terminando por refugiarse en
una pequeña isla situada frente a la costa cartaginesa. Esta vez hubo pocas represalias solo se
pronunció en contra de Mario, Sulpicio y otros diez hombres.

Sila hizo aprobar a toda prisa una serie de leyes de corte conservador que desmontaban parte
de la legislación de Sulpicio y a su vez reforzaban a los sectores políticos optimates. Sin
embargo, su posición recibió un duro revés al celebrarse las votaciones de los dos nuevos
cónsules para el año 87, saliendo elegidos el plebeyo Lucio Cornelio Cinna y el aristócrata Cneo
Octavio, ambos opuestos a Sila. Les hizo jurar que no revocarían su legislación y tras esto Sila
se embarcó hacia Grecia.

Mientras Sila perdía un tiempo precioso imponiéndose por la fuerza en Roma, Mitrídates
realizaba su siguiente movimiento. Envió una avanzadilla a Grecia al mando de Arquelao, uno
de sus generales, al frente. Al tiempo que el grueso del ejército póntico se congregaba en
Anatolia bajo órdenes de Taxilas (otro general de Mitrídates). Arquelao tomó Delos por asalto y
entregó el tesoro de la isla a los atenienses, que no dudaron en darle la bienvenida.

Gobierno de Cinna (87 – 83)


Apenas hubo embarcado, la situación en Roma empeoró rápidamente. Lucio Cornelio Cinna
resucitó en el 87 AC la propuesta de suffragium para los nuevos ciudadanos itálicos, resultantes
de la Guerra Social en todas las tribus, la restauración de los poderes de la Asamblea de la
Plebe y la concesión de la amnistía a sus amigos exiliados. Lo que fue una rotura de su
juramento y el inicio de medidas radicales que llevaban a la reiniciación de la guerra civil.

Partidarios de Cinna y Octavio se enfrentaron a cuchilladas en el foro, produciéndose


numerosos muertos y heridos, en un solo día fueron asesinados 10.000 populares. Derrotado,
Cinna huyó de Roma y buscó refugio en diversas ciudades latinas próximas que veían sus
intereses perjudicados por los últimos acontecimientos políticos. Como respuesta, el senado se
apresuró a deponerlo del consulado junto con los seis tribunos de la plebe y colocar en su lugar
a Lucio Mérula.

Cinna, mientras tanto, consiguió atraerse a su bando a la mayor parte de las tropas que Sila
había dejado en Campania reprimiendo los últimos focos de sublevados samnitas. Mario
regresó en su ayuda de su exilio en África y rápidamente consiguió reclutar a unos 6.000
soldados entre esclavos libertos y las propias poblaciones samnitas. Tras conseguir algunos
apoyos más de última hora (como el de Quinto Sertorio) ambos marcharon contra Roma.

El mismo año 87 AC, Mario desde el Norte y Cinna desde el Sur marcharon sobre Roma al
frente de dos ejércitos. La defensa de ciudad, dirigida por el cónsul Octavio y Pompeyo
Estrabón, se vio obstaculizada por la ambigua actitud política de Estrabón que decidió no
intervenir y una epidemia que azotó la ciudad un par de meses. Todo ello facilitó la caída de la
ciudad después de que Mario interceptara el suministro de trigo y saqueara Ostia, el puerto de
Roma, matando a buena parte de sus habitantes, cortando a sus enemigos la posibilidad de
proveerse por mar. Cinna y Mario entraron en Roma con cuatro ejércitos, dos de los cuales
comandaban Quinto Sertorio y Papirio Carbón quienes se declararon cónsules a sí mismos.

La gran edad de Mario que por entonces tenía 70 años, no le impidió entregarse a una orgía de
venganza sobre aquellos que lo habían desestimado, mató a todos los enemigos que pudo
encontrar, la mayoría miembros del Senado que sufrió una terrible purga, de la que según
algunos nunca volvió a recuperarse. En 86 AC, Mario y Cinna forzaron su elección como
cónsules ante un reducido e intimidado Senado, por lo que Mario fue cónsul por séptima vez.
Pero dieciocho días más tarde murió.

Cinna se encontró solo al frente de la ciudad como dictador. Se inició así lo que las fuentes
denominaron Cinnae dominatio o Cinnanum Tempus, un período de tres años (87-84 AC) en el
que Cina dirigió el Estado en calidad de cónsul, magistratura que no lo abandonó hasta su
muerte en la primavera de 84 AC. Compartió el consulado con Lucio Valerio Flaco, de quien se
deshizo nombrándolo al frente de 12.000 efectivos para deponer a Sila y continuar la guerra en
Grecia. Mandó otro ejército bajo el mando de Cayo Flavio Fimbria contra Mitridaes para liberar
Lidia. Fimbria logró algunos éxitos, pero se condujo con gran crueldad y se ganó el odio de la
población local. Cuando Sila salió a su encuentro, sus soldados lo abandonaron y se suicidó.

Una vez instalado a la cabeza del Estado, hizo intentos de reconciliar a las partes enfrentadas,
lo primero que hizo fue parar la sangrienta represión contra los optimates, miles fueron
asesinados y saqueados por los esclavos liberados, hasta que Cinna con un destacamento de
galos, los rodeo y los mató a todos.

Cinna hizo gala de una política moderada tratando incluso de atraerse al Senado o al menos de
no enemistarse con él. No rompió con el mos maiorum ni se condujo como un popular radical.
No promulgó leyes agrarias, ni cambios en los mecanismos de las asambleas, ni nuevas leges
frumentariae, ni prácticamente nada de lo que se suele considerar popular.

Intentó un acercamiento con Sila, pero ante la falta de un acuerdo, se dedicó a preparar las
defensa de Italia ante su inminente retorno de Oriente. Compartió el consulado con Cneo Papirio
Carbón, se prepararon para atacar a Sila en Grecia antes de que éste invadiera Italia, realizando
un reclutamiento forzoso que precipitó el reparto igualitario de los ciudadanos entre las tribus;
el ejército, concentrado en Ancona, recibió la orden de trasladarse a la costa liburnina, lo que
desató un motín militar. Cinna, que se encontraba en Brindisi para embarcar sus tropas rumbo
a Tesalia, se dirigió inmediatamente para intentar reprimirlo, siendo muerto por los soldados.
Papirio Carbón quedo como único jefe para la defensa de Roma, volviendo a las políticas
populares, salieron a la luz pública los errores, la corrupción y la incompetencia de los populares,
que empezaron a perder apoyos en favor de Sila.

Regreso de Sila a Roma 83 AC


Sila al enterarse del envío de tropas por parte Cinna, firmó el Tratado de Dárdanos con
Mitridates que constaba en lo siguiente: Mitridates se quedaría con su reino y devolvería a Roma
la provincia tomada sin entrar en batalla a cambio de medio ejército.

Cuando las legiones de Flaco llegaron donde estaba Sila, éste las convenció para que se
unieran al él, y lo hicieron. Luego desembarcó en Lidia para ir contra Fimbria, tras algunas
escaramuzas logró cercarlo en Tiatira (actual Akhisar), las tropas se rindieron sin luchar, Cimbria
consiguió huir pero se suicidó en Pergamo.

Finalizada la guerra en oriente, Sila contaba con sus legiones intactas más medio ejército de
Mitridates y las legiones romanas enviadas contra él, y decidió ir a Italia.

Batalla de Monte Tifata 83 AC

En la primavera del año 83 AC, Sila desembarcó en Brundisium, con su pequeño pero curtido
ejército de 40.000 hombres. Avanzó por Calabria y Apulia hasta llegar a Campania. Sus
enemigos dividieron sus tropas poniéndolas bajo el mando de los cónsules Lucio Cornelio
Escipión Asiático Asiageno y Cayo Norbano Balbo. Habiendo llegado éste último a Campania,
trabó combate con Sila junto al Monte Tifata, siendo derrotado y sufriendo grandes pérdidas,
con el resto se refugió en Capua. No hay datos de esta batalla.

Batalla de Sacriporto 82 AC

La campaña del 82 AC empezó con el avance de los ejércitos Sila: Metelo Pío cual se introduce,
junto con Pompeyo, en el norte de Italia para hacer frente a las fuerzas democráticas de Papirio
Carbon, mientras Sila marchó directamente a Roma avanzando a lo largo de la vía Latina.

El joven Cayo Mario, que había desplegado su ejército entre Segni y Preneste para bloquear la
carretera de acceso a la capital.

En primavera del 82 AC, las fuerzas se encontrarían en Sacriporto, en la vía Latina, donde Sila
con 40.000 legionarios se enfrentó al joven cónsul Cayo Mario (hijo) con 45.000 legionarios.

Una noche de abril, Sila que estaba acampado en Sacriporto, mandó llamar a Gneo Cornelio
Dolabela, que no se encontraba lejos. Sin embargo, la milicia de Dolabela estaban cansados y
sobrevino una intensa lluvia, por lo que los tribunos militares le hicieron desistir de la idea de
seguir y ordenó acampar allí mismo.

Enterado de ello Mario, decidió atacar el campamento de Sila, pensando que la sorpresa le
granjearía la victoria, pero los optimates, dejando de hacer lo que estaban haciendo, cogieron
las armas y se aprestaron a luchar.

La batalla estaba en tablas, cuando algunas cohortes populares desertaron y se pasaron a Sila,
creando tal confusión entre los de Mario, que se dieron a la fuga. 15.000 de ellos perecieron.
Los supervivientes se refugiaron en Preneste y Sila los sometió a un asedio, Sila dejó las tropas
al mando de Quinto Lucrecio Ofella.

Sila con el grueso del ejército marchó a Roma que había sida evacuada a toda prisa por las
fuerzas marianas de Lucio Junio Bruto Damasipo que, antes de la retirada, habían causado
estragos a los oponentes políticos con una cruel persecución.

Asedio de Preneste

Mientras en Joven Mario estaba asediado en Preneste, las operaciones militares continuaron
con la alternancia de éxito en el norte y en Etruria: Pompeyo y Metelo Pío rechazaron Papirio
Carbón sin embargo, dejó un cuerpo de tropas bajo el mando de Gayo Norbano en la Galia
Cisalpina, que se las arregló para descender a Etruria y bloquear a Pompeyo y Metelo Pío que
se dirigían a Roma para unirse a Sila.

Los líderes de la facción mariana concentraron sus esfuerzos en un intento de acudir en ayuda
del joven Mario en Preneste; Papirio Carbón envió al sur refuerzos dirigidos por Cayo Marcio
Censorino que sin embargo fueron prácticamente destruidos por Pompeyo y Craso en Spoleto.
Después enviaron a Preneste dos legiones bajo el mando de Lucio Damasipo, Sin embargo la
mayor ayuda para la Preneste vino del sur, donde los samnitas, dirigidos por Poncio Telesino y
lucanos dirigidos por Marco Lamponio organizaron un gran ejército en Campania, avanzando
sobre la ciudad sitiada; Estas fuerzas, que también se unieron los de Capua mandados por
Tiberio Gutta, en total las fuerzas ascendían a más de 70.000 efectivos.

Silla, informado de la marcha del ejército samnita a Preneste en auxilio del joven Mario, decidió
regresar inmediatamente al sur, llegando a tiempo para bloquear el camino al ejército samnita
de Poncio Telesino, deteniendo su avance. También detuvieron las salidas de las fuerzas del
joven Mario fueron bloqueadas por las tropas Ofella. La llegada de dos legiones bajo el mando
de Lucio Damasipo, y las fuerzas de Papirio Carbón, no cambió la situación; el asedio de
Preneste estaba firmemente mantenido por las fuerzas de Sila.

Los ejércitos samnita y lucano, estaban bloqueados en el camino a Preneste por legiones de
Sila que habían rechazado todos los intentos para avanzar en rescate de la guarnición sitiada
del joven Mario. Mientras tanto, el progreso de la guerra en otros escenarios de los combates
eran cada vez más favorable a la facción de Sila; en la Galia, Gayo Norbano después de algunos
éxitos se enfrentó a Metelo Pío en Faenza en la batalla su ejército fue destruido, Norbano huyó
a Rodas, y la parte restante de las tropas marianas se pasaron al enemigo. En Etruria, Papirio
Carbón, desalentado por las malas noticias y el temor de ser rodeado por los ejércitos Sila,
decidió abandonar el campamento y huir a África; sus tropas fueron destruidos en parte
encerradas por el ejército de Pompeyo; Gayo Albino Carrina fue recogiendo a los supervivientes
y valientemente decidió ir hacia el sur para unirse al ejército de Poncio Telesino.
Ejercito romano al final de la República. Autor Andrey Karashchuk (Aндрей Kаращук)

La situación de los ejércitos samnita y lucano concentrados cerca de Preneste se estaba


deteriorando a pesar de los refuerzos llevados por Damasipo y después por Carrina; no habían
hecho ningún progreso y se esperaba que llegasen desde el norte el ejército de Pompeyo
procedente de Etruria tras la derrota de Papirio Carbón. El ejército romano-samnita podría ser
rodeado y capturado. En esta situación, los líderes tomaron la decisión estratégica de
abandonar el asedio de Preneste y en su lugar dirigirse directamente contra Roma, y de esta
manera obligar a Sila a seguirlos. Marcharon contra Roma con determinación y furia para
destruir la “cueva de lobos romanos”.

El ejército romano-samnita dirigido por Ponzio Telesino junto con el lucano Lamponio y los
líderes populares Carrina, Damasipo y Censorino, abandonaron el territorio de Preneste durante
la noche y avanzaron rápidamente a lo largo de la vía Latina a Roma que estaba a sólo un día
de marcha; las tropas no encontraron oposición y al amanecer el 1 de noviembre estaban a las
afueras de Roma. Ponzio Telesino, eufórico por el éxito y con plena confianza, acampó cerca
de la Porta Collina; en el antiguo campamento en la Via Nomentana donde se había asentado
años antes Pompeyo Estrabón. La situación de Roma, casi sin defensa, era trágica; la capital
corría el riesgo de una nueva devastación y saqueo como el Saco de Roma (390 AC) por los
galos.

La ciudad de Preneste no caería hasta el 4 de noviembre, al enterarse de la derrota de Porta


Colina, Mario se suicidó y tras la toma se desató toda su crueldad contra los prisioneros
samnitas que habían formado parte del ejército de Mario, conducta difícil de explicar y que no
hizo sino dificultar las cosas, en tanto que provocó una nueva sublevación general de las
poblaciones samnitas de Campania, apoyados además por los lucanos.

Batalla de la Porta Colina 82 AC

El peligro que corría la ciudad de Roma era muy grave; en la madrugada del 1 de noviembre de
grupos de jinetes reclutados entre los jóvenes de la ciudad salieron valientemente a las ordenes
de Apio Claudio para enfrentarse al enemigo, pero las fuerzas de Telesino los dispersan
fácilmente y el comandante fue muerto. Dentro de Roma se desató el pánico, hubo episodios
de desesperación y confusión entre la población temerosa de un “baño de sangre“.

Sila en cuanto se enteró de la marcha de Telesino a Roma, avanzó a marchas forzadas por vía
Latina, enviando por delante a 600 jinetes bajo el mando de Octavio Balbo, que llegaron por la
mañana del 1 de noviembre y fortalecieron la moral de los ciudadanos de Roma. Sila llegó con
las legiones al mediodía después de una agotadora marcha forzada de Preneste, haciéndoles
desplegar cerca del templo de Venus Erice, cerca de la actual Porta Pia, y ordenó las primeras
unidades que llegaron tomar un breve refrigerio, y formar para atacar al enemigo. A pesar de
los consejos de sus lugartenientes Cneo Cornelio Dolabella y Lucio Manlio, que eran partidarios
de dar tiempo a los legionarios para descansar después de la marcha antes de enfrentarse al
enemigo, pero Sila decidió inicial el ataque a la décima hora, entre las 15,00 y las 16,00. Las
fuerzas de Sila se estiman en ocho legiones.

Al principio de la batalla, el flanco izquierdo del ejército romano se encontró en grandes


dificultades bajo el ataque de los samnitas y Silla personalmente acudió al lugar para controlar
la situación y fortalecer la resistencia; incluso el general romano llegó a estar en la primera fila
y fue casi muerto por las pilum que le lanzaron algunos enemigos que le habían reconocido. De
hecho la situación ala izquierda romana no mejoró, las tropas se desbandaron, muchos cayeron
en el campo, otros huyeron a las muros de la ciudad; en la confusión de la retirada también
murieron muchos ciudadanos que habían acudido a observar la lucha. Se extienden los rumores
sobre la derrota romana y la supuesta muerte de Sila; esta noticia también llegó a Preneste
cuando Quinto Ofella anunció que la batalla estaba perdida.
Silla, para evitar la huida, mandó cerrar las puertas de las murallas y las tropas, al ver que no
tenían salida, lograron reagruparse, reanudando los combates y evitando la derrota; poco a
poco los legionarios de Silla tomaron la iniciativa y se lanzaron al ataque de una hora después
de la puesta del sol recuperando terreno lentamente contra el ejército samnita, la feroz lucha
continuó durante toda la noche.

En el ínterin, mientras estaban luchando una batalla desesperada en el flanco izquierdo, en el


flanco derecho los veteranos de las legiones de Sila, bajo el mando de Marco Licinio Craso,
habían alcanzado un éxito completo. Las tropas de Craso derrotaron completamente a las
fuerzas marianas de Carrina y Damasipo que se dieron a la fuga, llegando a la ciudad Antemnae,
al norte de Roma, en el lugar donde el río Aniene se une al Tíber; Craso detuvo en este punto
sus legionarios y envió mensajeros a Silla para informarle de la victoria.

En la madrugada del 2 de noviembre, aunque el flanco izquierdo de Sila, finalmente, después


de luchar toda la noche, tenía la ventaja sobre samnita y completó la victoria; Silla alcanzó
personalmente Antemnae donde logró obtener la deserción de un cuerpo de tropas enemigas
por unos 3.000 hombres que cambiaron de bando en plena batalla y atacaron a sus compañeros
aumentando la confusión y acelerando la victoria. El jefe samnita Ponzio Telesino que había
luchado hasta final y fue muerto. Hizo prisioneros a los principales líderes marianos Carrina,
Censorino y Damasipo.

Sila entrando en Roma el el 82 AC


Después de la victoria de Silla fue implacable contra los vencidos, y en particular contra los
samnitas habían puesto en tan grave peligro a Roma; más de 3.000 prisioneros fueron
brutalmente asesinados tres días después de la batalla en el campo de Marte con una
demostración cruel de la implacable ferocidad que aterrorizó a los senadores romanos se
reunieron cerca del lugar de ejecuciones. Otras fuentes informan que los soldados enemigos
asesinados fueron más de 8.000, la gran mayoría samnitas, y sus cuerpos arrojados al
Tíber, poniendo punto y final a sus acciones militares contra la capital republicana

Unos 12.000 populares, que fueron recluidos en el Campo de Marte, los lideres fueron
decapitados, entre ellos Telesino, Carrina, Damasipo y Censorino, cuyas cabezas fueron
enviadas a Preneste donde fueron exhibidas delante de las murallas, y posteriormente lanzadas
a su interior.

Final de la guerra
Después de la decisiva batalla de la Porta Collina y la caída de Praeneste, Sila había alcanzado
la victoria y el dominio político completo en Roma a pesar de los últimos brotes de resistencia
mariana que se prolongaron la guerra en Campania y Etruria hasta 80 AC.

Los líderes supervivientes de la facción popular trataron de escapar de Italia para reorganizar
las fuerzas que sobrevivieron.

Quinto Sertorio, regresó a Hispania y organizó un vasto estado autónomo que sobrevivió
durante algunos años. Cneo Papirio Carbón y Cneo Domicio Ahenobarbo, el hijo de Cornelio
Cinna, por otra parte, fueron atacados posteriormente por Pompeyo que con varias legiones
desembarcó por primera vez en Sicilia, donde el Carbón fue derrotado y muerto; poco después
de la joven Pompeyo se dirigió a África, donde derrotó rápidamente a Domicio Ahenobarbo y le
dio muerte. Pompeyo luego regresó a Italia con una reputación de excelente Cárnifex
adulescentulus, pero también implacable.

Sila en el poder inició una terrible represión sobre el bando de los populares, iniciando las
”proscripciones” o persecuciones a muerte e incautación de bienes de todos sus enemigos: 80
senadores, 1.600 equites y 4.700 ciudadanos murieron durante el régimen de Sila, a veces no
hacía falta que fuesen populares, bastaba con que que alguien desease la fortuna de otro para
acusarle y aparecer en la lista, muchos ciudadanos normales fueron condenados solo para
hacerse con sus fortunas incautadas, que permitieron enriquecerse a los partidarios de Sila,
entre ellos el famoso Craso que llegó a ser el hombre más rico de Roma. Las matanzas cesaron
oficialmente el 1 de junio de 81 AC.

Sila hizo nombrar dictador, reformó la Constitución Republicana cediendo más poder al Senado,
quitó el Intercesio a los tribunos y a las asambleas populares (Concilia Plebis). Finalmente Sila
murió en el 78 AC.

Segunda Guerra Civil Romana (49 – 44


AC). Cesar contra Pompeyo
Edad Antigua Las Guerras Civiles Romanas Segunda
Guerra Civil Romana (49 – 44 AC). Cesar contra Pompeyo
Conspiración de Catilina 63 -61 AC
Lucio Sergio Catilina había sido partidario de Sila y miembro del partido conservador. Pero
cuando su situación financiera tocó fondo no vaciló en volverse violentamente contra los
optimates para salir del paso, así que el único modo en que podría liberarse de sus deudas era
hacerse elegir cónsul. Para lograrlo cortejó al partido popular, favoreciendo su programa de
división de la tierra entre los que carecían de ella y saquear las provincias en beneficio de Roma.

Cuando en al año 63 AC, Lucio Sergio Catilina logró presentarse a las elecciones consulares
acompañado de Cayo Antonio Híbrida, fueron vencidos por Cicerón y Cayo Antonio.

Tras el fracaso, comenzó a planear la realización de un plan mucho más desesperado: la de


asesinar a los cónsules, saquear a la ciudad misma y hacerse con el poder. Es dudoso que
Craso y César siguieran apoyando a Catilina en este siniestro plan.

Enarbolando la bandera de defensa de las clases populares, reunió entre sus adeptos a todos
los opositores políticos de Pompeyo y del Senado Romano.

La parte más ambiciosa del plan consistía en el asesinato de Cicerón hecho que acontecería el
7 de noviembre de año 63 C. Sin embargo Cicerón fue alertado por Fulvia una mujer de la
nobleza, amante de Quinto Curio, partícipe de la conspiración, quien tenía una vida
escandalosa, y por ese motivo había sido echado del Senado por los censores. Había contado
a Fulvia sobre los planes contra Cicerón. La mujer delató lo que iba a acontecer, y Cicerón logró
salvarse.

Como cónsul, Cicerón emprendió rápidamente la acción. Reunió diligentemente nuevas


pruebas. Además, se previno contra una posible insurrección militar. Hizo guarnecer de
hombres las murallas de Roma, armó a los ciudadanos y luego convocó una reuniónn del
Senado.

Catilina tuvo el descaro de aparecer en la reunión, pues a fin de cuentas era senador. Cicerón
se levantó y pronunció el discurso más elocuente y eficaz de su vida, exponiendo frente a
Catilina todos los planes, las acciones y las intenciones de éste. A medida que hablaba, los
senadores que estaban sentados cerca de Catilina se alejaron de él, dejando al conspirador
solo y rodeado de asientos vacíos.
Discurso de Cicerón contra Catilina en el Senado. Se le ve sentado solo, abandonado por sus
partidarios

Las apasionadas palabras de Cicerón le dieron el triunfo, y Catilina, escapó por la noche para
unirse al ejército que estaba siendo reclutando por Cayo Manlio en Etruria, dejando a Cornelio
Lentulo la lucha en Roma, este sería descubierto y ejecutado.

La conspiración en Roma fue desbaratada, hallándose cartas que incriminaron a cinco rebeldes,
que fueron ejecutados sin un juicio, a petición de Catón. César pronunció en vano un discurso
instando a que los conspiradores fuesen juzgados.

Catilina y Manlio fueron declarados por decreto hostis o enemigos de la República, el 15 de


noviembre, quedando privados de sus derechos civiles y sometidos al derecho de guerra.

El Senado entonces puso a cargo de los dos cónsules encargados de hacer frente a la
insurgencia: Cayo Antonio fue comisionado para marchar contra Catilina, mientras que Cicerón
tenía siendo para proteger la capital.

Cayo Antonio reunió dos ejércitos: uno que consistía en tres legiones bajo el mando del pretor
Quinto Cecilio Metelo Celer, para proteger los pasos de montaña que Catilina podía utilizar para
ir a la Galia, para cortar su retirada e impedir refuerzos, y el otro bajo el mando del cónsul
Antonio con otras tres legiones para perseguir a Catilina y obligarle a presentar batalla.

El ejército rebelde disponía de unos 10.000 efectivos, estaban mal equipados, pues solo la mitad
tenían armamento completo, el resto llevaban armas de circunstancias y disponían de muy poca
caballería. Iniciaron la marcha hacia la Galia, para luego volverse hacia Roma en multitud de
ocasiones, en un vano intento de evitar el combate.

En enero del 62 AC, el ejército romano de Antonio, mandadas por Marco Petreyo, ya que el
cónsul Antonio estaba enfermo de gota, se enfrentaron con el de Catilina a 360 kilómetros al
norte de Roma en Pistoria (actual Pistoia), Catilina había elegido un un estrecho valle, que
muchos historiadores han identificado como el campo de Tizzoro. Decidió enfrentarse a Antonio
ya que el terreno no permitía el uso de caballería y tenían que combatir en un frente estrecho,
que compensaba la inferioridad numérica, su idea era derrotar a Antonio por separado y
desanimar a los otros ejércitos.

Catilina situó a vanguardia las 10 cohortes mejor armadas, mientras que los 12 restantes fueron
colocadas en la segunda línea como reserva. El flanco derecho estaba mandado por Manlio, el
izquierdo por Fiesole, mientras que él, con libertos y colonos, ocupó el centro con el águila, que
se decía que era la de Mario en guerra contra los cimbrios.

El ejército consular tenía 3 legiones (15.000 efectivos) y Petreyo situó las cohortes de veteranos
a vanguardia y detrás las menos experimentadas. Tras la orden de ataque, la primera línea
rebelde aguantó durante un cierto tiempo, el mismo Catilina luchó con bravura en la batalla, y
una vez constatado que no existía esperanza de victoria, se lanzó contra el grueso del enemigo,
encontrando la muerte. Todo el ejército rebelde cayo en el campo de batalla, y según Salustio
con heridas frontales. A Catilina se le cortó la cabeza y ésta fue llevada a Roma, como prueba
pública de que el conspirador había muerto.
Encuentro del cuerpo de Catilina. Autor pintor italiano A. Segoni

El primer triunvirato: Cesar, Pompeyo y Craso


En el año 60 AC, los tres generales más poderosos de Roma, Cayo Julio César (el favorito de
la plebe), Cneo Pompeyo Magno (quien triunfaba en la región de Hispania) y Marco Licinio
Craso (el hombre más rico de Roma), firmaron un acuerdo tácito llamado Triunvirato (Gobierno
de tres personas), para dividir el Gobierno de Roma.

Con la ayuda de Craso y Pompeyo, Julio César fue elegido cónsul. Cesar impulso una ley
agraria de repartición de tierras entre los soldados veteranos de Pompeyo Apoyó a los
partidarios de Craso en la expulsión de Cicerón, senador enemigo de Craso y contrario a las
reformas sociales y políticas en Roma. También la administración adoptada por Pompeyo en
sus logros en Oriente fueron confirmadas por la Asamblea Popular.

Julio Cesar deseaba conquistar el área de la Galia, consiguiendo ser nombrado gobernador de
la Galia Cisalpina, originado la guerra de las Galias que lo tuvo entretenido desde el 58 al 51
AC.

Mientras Craso quería también obtener una victoria militar, y pidió ser nombrado gobernador de
Oriente para atacar a los partos. En el 53 AC en la batalla de Carras fue muerto, quedando el
el poder Cesar y Pompeyo.

Pompeyo se quedó en Roma, donde fue atraído al bando conservador senatorial, mientras que
Cesar optó por el bando de los populares. Los optimates y los populares decidieron resolver sus
diferencias a manporrazos, las bandas de matones entre los que se encontraban gladiadores y
esclavos, de ambas se facciones se enfrentaban en las calles, dejando diariamente muchos
muertos. El senado eligió como dictador a Pompeyo, que restableció el orden en la ciudad,
acabando con las bandas.

En el 49 AC, Pompeyo propuso una ley que para optar al consulado había que estar en la
ciudad, siendo aprobada por la asamblea. Esto excluía a Cesar que se encontraba en las Galias
y no tenía tiempo para presentar la candidatura, y Cesar debía abandonar el mando y licenciar
a las legiones en la primavera o declararse enemigo de la república.

César acampó amenazadoramente en Rávena con la XIII legión, su favorita. Pompeyo tomó el
mando de dos legiones en Capua y empezó a reclutar levas ilegalmente.

El 7 de enero, el Senado proclamó el estado de emergencia y concedió a Pompeyo poderes


excepcionales, trasladando inmediatamente sus tropas a Roma. El 10 de enero, César recibió
la noticia de la concesión de los poderes excepcionales a Pompeyo, e inmediatamente ordenó
que un pequeño contingente de tropas de paisano, cruzara la frontera hacia el sur y se infiltrara
en la más cercana que era Ariminum (Rimini). Al anochecer, César avanzó hasta el río Rubicón,
que era la frontera natural entre la provincia de la Galia Cisalpina e Italia. Cesar se dirigió a la
legión diciendo que no tenía dinero para pagarles, y que si perdían serían considerados
traidores, exhortando a los que quisieran marchar que podían hacerlo. Todos respondieron
unánimemente excepto Tito Lavieno, su lugarteniente.

César acampó amenazadoramente en Rávena con la XIII legión, su favorita. Pompeyo tomó el
mando de dos legiones en Capua y empezó a reclutar levas ilegalmente.

El 7 de enero, el Senado proclamó el estado de emergencia y concedió a Pompeyo poderes


excepcionales, trasladando inmediatamente sus tropas a Roma. El 10 de enero, César recibió
la noticia de la concesión de los poderes excepcionales a Pompeyo, e inmediatamente ordenó
que un pequeño contingente de tropas cruzara la frontera hacia el sur y tomara la ciudad más
cercana. Al anochecer, César avanzó hasta el río Rubicón, la frontera natural entre la provincia
de la Galia Cisalpina e Italia. Cesar se dirigió a la legión diciendo que no tenía dinero para
pagarles, y que si perdían serían considerados traidores, exhortando a los que quisieran
marchar que podían hacerlo. Todos respondieron unánimemente excepto Tito Lavieno, su
lugarteniente.

Cesar en el río Rubicón. Cesar a orillas de Rubicón meditando su decisión. Tras tomarla
pronunció la famosa frase ”alea iacta est” (la suerte esta echada). Autor Peter Dennis
Legionarios de César cruzando el Rubicon. Autor Peter Connolly
Campaña de Cesar en Italia 49 AC
La situación estratégica era la siguiente:

 Pompeyo y el Senado disponían de dominio absoluto en el mar, 2 legiones veteranas


en Italia, 8 legiones en Hispania, una en Siria, Macedonia, África y Sicilia.
 Cesar la legión XIII en el Rubicón, otra en Ravena y 8 legiones en las Galias entre el
Saona y el Loira.
Distribución de las legiones al inicio de la Primera Guerra Civil en el 49 AC

César inicio su marcha hacia Roma y tomo por sorpresa Aríminum, ciudad en la que se
encontraba Marco Antonio. Sin perder tiempo, ordenó a Antonio que con 5 cohortes atravesara
los Apeninos y tomara la ciudad de Arretium, mientras él con otras 5 cohortes ocupó en forma
sucesiva Pisauro, Fano y Ancona.

Llegaron a Roma las noticias de las sucesivas ocupaciones de las ciudades de la costa adriática
y de Arretium, llegando a Roma oleadas de refugiados que, a su vez, provocaban que otras
oleadas de refugiados abandonasen Roma. Un ambiente de terror se apoderó de Roma y su
mundillo político. Ante el rápido avance de César, carente de las suficientes fuerzas y temiendo
su popularidad entre la plebe y los pueblos itálicos, Pompeyo dio Roma por perdida y ordenó
evacuar el Senado, declarando traidores a la República todos los magistrados que se quedasen
en Roma.
César aguardó unos días la llegada de otras cuatro legiones y caballería de las Galias, e inició
la persecución del Senado. El 1 de febrero marchó sobre Auximun (Osimo) donde derrotó a
Accio Varo que reclutaba soldados para Pompeyo.

En Corfinium se encontraba el nuevo gobernador de la Galia Transalpina, Lucio Domicio


Enobarbo, quien odiaba por igual a Pompeyo y a César. Se le había ordenado que marchara
hacia el sur con sus hombres, pero éste desobedeció las órdenes de Pompeyo. Llevó a cabo el
único intento de contener a César en Italia: decidió encerrarse en la ciudad de Corfinium, situada
en un estratégico cruce de caminos.

El 13 de febrero, César cruzó el río Pescara y sitió Corfinium, que estaba en un estratégico
cruce de caminos que se rindió el 19.

Campaña de Cesar en Italia en el 49 AC

Pompeyo, con el resto de senadores y su ejército, tras abandonar Roma se dirigieron a Brindisi
con la intención de cruzar el Adriático y adentrarse en Grecia y oriente, donde Pompeyo contaba
con innumerables recursos con los que hacer frente a César. César marchó rápidamente hacia
Brindisi. El 20 de febrero Pompeyo trasladó la mitad de su ejército a Dirraquio al otro lado del
Adriático, pero la otra mitad siguió bajo el mando de Pompeyo quedó atrapada en la
ciudad esperando al regreso de la flota.

Cesar tras llegar, ordenó inmediatamente a sus hombres bloquear la salida del puerto a mar
abierto con la construcción de un rompeolas. Con el rompeolas todavía sin terminar, la flota
pompeyana regresó adentrándose en el puerto. Consiguiendo evacuar sus fuerzas.

Asedio de Cesar a Brindisi o Brindisium en el 49 AC

Cesar entró en Roma el 16 de marzo, convocó a los pocos senadores que todavía quedaban,
exigiendo el derecho a quedarse con los fondos de emergencia de la ciudad.

Cesar mandó 2 legiones reclutadas en Italia al mando de Curión y tomó Sicilia y posteriormente
Cerdeña, después intentó tomar la provincia Africana, que permanecía bajo el mando de Publio
Accio Varo. Tras una victoria inicial de Curión, que fue una escaramuza cerca de Útica, su
ejército sería posteriormente aniquilado el 24 de agosto en la batalla del río Bagradas por las
fuerzas combinadas de Juba I y Varo. Curión murió en la batalla.

Cesar en abril ordenó Cayo Estrabonio Curio que con las antiguas tropas de Domicio invadiese
Sicilia y Cerdeña para proteger las rutas y suministros de trigo.
Curio desembarcó con éxito en Útica al mando de dos legiones para tomar la provincia de África,
que permanecía bajo el mando de Publio Accio Varo. Tras una victoria inicial de Curio, que fue
una escaramuza cerca de Útica, su ejército sería posteriormente aniquilado el 24 de agosto en
la batalla del Río Bagradas por las fuerzas combinadas de Juba I y Varo. Curio murió en la
batalla.

Tampoco Dolabela pudo lograr sus propósitos al ser dispersada su escuadra frente a las costas
de Dalmacia en el Adriático, mientras que Cayo Antonio se vio forzado a capitular en Iliria.

Campaña de Cesar en Hispania 49 AC


La estrategia de Pompeyo que con sus tres ejércitos situados en Hispania, Sicilia y Grecia, aislar
a Italia y hacerla capitular por hambre. Además estaba pactando con los Dacios de Burebista y
tenía una alianza con Farnaces del Ponto y con Egipto.

No hacer nada habría sido el fin de César, así se dirigió a Hispania y pronunció la célebre frase:
“Me enfrentare primero a un ejército sin general y después a un general sin ejército“, el plan
consistía en una guerra rápida, por lo tanto, César no podría preparar suficientemente las
campañas y no podría acumular los efectivos.

Los ejércitos de Hispania constaban de 7 legiones y 80 cohortes auxiliares. César disponía de


9 legiones, 10.000 auxiliares y 6.000 jinetes.

Campaña de Cesar en Hispania en el 49 AC

Cesar había enviado previamente 3 legiones para cerrar los pasos de los Pirineos, con el resto
de las fuerzas Sitió Marsella que contaba con 20.000 efectivos. Una vez completado el cerco,
dejó tres legiones al mando de sus legados Cayo Trebonio y Décimo Junio Bruto Albino para
continuarlo, e inmediatamente, y sin perder tiempo, se dirigió con el resto de las tropas a la
Hispania.

La estrategia de los pompeyanos Afronio y Petreyo que habían juntado sus 3 y 2 legiones
respectivamente, era evitar el combate con el fin de no arriesgarse a una derrota, la de Cesar
hacer una campaña con lo más rápida y con las menores perdidas posibles.

Fabio expulsó a las guarniciones de Afranio de los pasos pirenaicos, y envió mensajeros para
ganar el apoyo de las tribus de la región y realizó varias incursiones en busca de alimentos,
enfrentándose a la caballería pompeyana, consiguiendo llegar a las inmediaciones de Ilerda
(Lérida) acampando no lejos de la ciudad. Posteriormente construyó dos puentes de madera
sobre el Sicoris (Segre), el pons propior y el pons ulterior. Los pompeyanos controlaban un
puente de piedra próximo a la ciudad.

Afranio y Petreyo llegaron a Ilerda con su ejército el 20 de junio decidieron buscar batalla
inmediatamente, procediendo a avanzar con el objetivo de ocupar un puente con 4 legiones.
Lucio Munacio Planco, comandante de una legión, decidió ocupar una colina cercana al pons
propior, enfrentándose exitosamente a un enemigo superior y consiguiendo detenerle. Cuando
Fabio llegó con el resto del ejército los pompeyanos se retiraron, pero controlaban la zona y
dificultaban el abastecimiento a sus enemigos.

El 23 de junio César llegó al campamento de Fabio escoltado por una guardia personal de 900
jinetes germanos. Mientras tanto, uno de los puentes fue destruido por una inundación repentina
causada por una tormenta pero durante la noche siguiente se trabajó para reconstruirlo
completamente. Después de reconocer personalmente el lugar, el procónsul ordenó a las seis
cohortes guarnecer el campamento y el nuevo puente, y con todo el ejército marchó hacia Ilerda,
llegando a un llano perfecto para una batalla campal, Desplegó al resto del ejército en tres líneas
(triplex acies) muy cerca de Afranio.

Los pompeyanos respondieron desplegándose frente a su campamento, que estaba sobre una
colina al sur de Ilerda. César percibió que Afranio no atacaría y decidió acampar allí mismo.
Conociendo que podía ser atacado mientras se construía el campamento, ordenó a la tercera
línea no levantar una empalizada o valum, fácilmente visible desde la distancia, sino que cavase
una fosa o fossatum de quince pies (4,5 metros de profundidad). Al llegar la noche los
cesarianos se retiraron tras el foso y permanecieron en armas toda la noche.

Al día siguiente César decidió continuar la construcción. Se asigno a tres legiones un sector por
fortificar mientras otras tantas daban cobertura. Entre tanto, Afranio y Petreyo desplegaron sus
legiones al pie de la colina de su campamento y ofrecieron batalla. César no interrumpió su
trabajo y los pompeyanos no atacaron y volvieron a sus cuarteles. En la tercera jornada las
empalizadas estaban listas y algunas cohortes empezaron a traer el equipaje desde el
campamento de Fabio, que fue abandonado.

Entre Ilerda y el campamento pompeyano había una llanura de 450 metros atravesada por una
pequeña elevación. El 27 de junio César quiso ocupar esa elevación y bloquear el acceso
enemigo a la ciudad, así que ordenó a tres legiones ocupar el terreno. La maniobra fue
detectada por los vigías de Afranio, que envió tropas a ocupar primero el área en disputa. Pronto
ambos bandos enviaron refuerzos y se inicio una batalla.

La posición de los cesarianos comenzaba a ser insostenible, dado que los pompeyanos
controlaban la altura y podían envolverlos. El procónsul decidió enviar a la IX para ayudar a sus
tropas y esta hizo retirarse a sus enemigos detrás de los muros de Ilerda, pero los soldados
quedaron vulnerables, pues estaban entre la colina y la ciudad, desde donde les lanzaban todo
tipo de proyectiles. Tras cinco horas de combate sin tregua, Cesar ordenó la retirada protegida
por su caballería. Los legionarios de Afranio aprovecharon la misma para atacar cuesta abajo.

Los cesarianos tuvieron 300 muertos entre los que había 4 centuriones y más de 600 heridos.
Afranio mantuvo la pequeña loma, dejando una pequeña guarnición y mandó fortificarla.

Al día siguiente otra tormenta repentina produjo una violenta inundación que destruyó los
puentes de madera cesarianos, dificultando las comunicaciones, quedando atrapados sin
posibilidad de cruzar el Sicoris. En cambio, el puente de piedra pompeyano seguía en pié,
permitiéndoles cruzar cuando querían.
A Cesar no le podían llegar convoyes con trigo de las tribus aliadas, Italia o Galia, mientras que
Afranio había acaparado suministros, y la guerra había asustado a los locales, que apartaron a
sus ganados de la zona del conflicto.

Campaña de Cesar en Ilerda (Lérida) 49 AC. Fases 1 y 2

César no podía reconstruir los puentes, pues el fuerte caudal impedía los trabajos tanto como
los ataques de proyectiles pompeyanos, que controlaban las riveras. Cuando el general
pompeyano supo que una caravana con numerosos materiales de construcción esperaban
encontrar un método para cruzar el río y llegar al campamento de César, decidió atacar. La
caravana contaba con arqueros rutenos de Aquitania, jinetes, legionarios, esclavos y no
combatientes. Alrededor de 6.000 personas. Afranio salió con toda su caballería y tres legiones
para destruirlos. Les atacó por sorpresa, pero los jinetes cesarianos lograron organizar cierta
resistencia, permitiendo a la mayoría escapar a las colinas. Murieron 200 arqueros, algunos
jinetes y una pequeña cantidad de porteadores.

César contaba con una importante superioridad en caballería: 3.000 jinetes veteranos de sus
campañas previas, casi 3.000 nuevos jinetes galos y 900 germanos. Los pompeyanos rondarían
los 5.000 jinetes principalmente hispanos.
Cesar construyó un nuevo puente de barcazas, construyendo barcos de poco calado similares
a los curragh galos, el 10 de julio consiguió restablecer los suministros, y pasar la caballería
para protegerlo y cortar los suministros a los pompeyanos. César contaba con una importante
superioridad en caballería: 3.000 jinetes veteranos de sus campañas previas, casi 3.000 nuevos
jinetes galos y 900 germanos. Los pompeyanos rondarían los 5.000 jinetes principalmente
hispanos.

Afranio, temiendo quedar atrapado en Ilerda decidió marchar hacia Octogesa (Mequinenza?)
donde les esperaban barcazas para cruzar el río Iberus (Ebro) para reunirse con Varrón que
disponía de 2 legiones. Dejó un destacamento menor para guarnecer el puente, su campamento
e Ilerda y el 25 de julio se dirigió al sur con su ejército.

Cesar al darse cuenta dejó una legión para proteger el campamento y salió inmediatamente en
su persecución, enviando a su caballería por delante para cortarles el paso.
Campaña de Cesar en Ilerda (Lérida) 49 AC. Fase 3

La caballería cesariana consiguió detenerlos el 29 de Julio, que le cortó el paso, mientras las
legiones se acercan por detrás. Cesar dio un rodeo por las montañas sin ser detectado y
apareciendo en la retaguardia de Afranio, cortandoles el paso hacia el río Iberus (Ebro).

Afranio al ver su retirada cortada, intentó desesperadamente regresar a Ilerda pero, fue detenido
de nuevo por la caballería cesariana, estando acorralado y sin provisiones, decidió rendirse sin
apenas haber luchado el 2 de agosto. Los soldados pompeyanos fueron incorporados a las
unidades cesarianas.
Más tarde se dirigió al sur contra Varrón que aún disponía de 2 legiones, le persiguió y éste se
atrincheró en Gades (Cádiz). De aquí regresó a Marsalia y rindió la ciudad.

La aptitud tomada ante los vencidos fue clemente y se concedió el perdón a los indígenas,
legionarios vencidos y romanos que decidieron abandonar la causa pompeyana.

Mapa de las cinco campañas de Cesar durante la Segunda Guerra Civil


Campaña de Cesar en Grecia 48 AC
Aunque en España César había dado un durísimo golpe al prestigio y poder de Pompeyo, éste
aún era dueño de la parte oriental del Imperio. Contaba con más de 300 naves con las que
dominaba el mar; su ejército crecía diariamente. Tenía 9 legiones con 36.000 hombres, 7.000
jinetes, 3.000 arqueros y 1.200 honderos y Metelo Escipión estaba en camino desde Siria con
dos legiones más. Su base de operaciones era Dyrraquium o Dirraquio (Durazo) estaba a sólo
un día de viaje de Italia.

César reunió 12 legiones en Brindisi no quiso esperar más y embarcó en los transportes
disponibles el máximo de soldados, 7 legiones, sin cargamento de trigo, ni esclavos ni animales.
Eran unos 20.000 hombres y 600 jinetes. El resto, lo dejó al mando de Marco Antonio esperando
el regreso de los transportes para trasladarlos.

Zarpó el 4 de enero de 48 AC y al día siguiente desembarcó en Palaeste (Palase), puerto


ubicado 150 kilómetros al sur de Dyrraquium. Inmediatamente envió un embajador a Pompeyo
con una propuesta de paz y avanzó hacia el norte. El almirante pompeyano Marco Bíbulo,
alertado, destruyó 30 naves transporte que regresaban a Brindisi.

Pompeyo no se imaginó que César intentaría una maniobra así en pleno invierno, por lo que la
noticia del desembarco lo encontró en camino a Macedonia donde pensaba reclutar tropas.
Regresó hacia Dyrraquium a marchas forzadas, entrando en ella muy poco antes que llegara
César. Después armó su campamento en la orilla norte del río Semani en la localidad de Kuci
frente al de César que estaba en la ribera sur.

Marco Antonio finalmente se decidió a emprender el traslado de 4 legiones y 800 jinetes que
estaban en Brindisi. A fines de febrero zarpó hacia la costa donde se encontraba César, pero
sus naves recalaron al norte de Dyrraquium debido a un fuerte viento del suroeste que tuvieron
durante la travesía. Antonio envió los transportes de regreso a Brindisi para completar el
traslado. Pompeyo, en cuanto supo de este desembarco, levantó su campamento y marchó
hacia el norte para sorprender a Marco Antonio. César también se desplazó hacia el noreste en
dirección a Tirana y avisó a Antonio la maniobra de Pompeyo. Las fuerzas de César y Marco
Antonio se reunieron en Scampi.

Tras el fracaso de impedir la unión de las fuerzas enemigas, Pompeyo retrocedió a Asparagium,
localidad cercana a Rozina y César decidió ampliar su zona de operaciones para lo cual envió
a Domicio Calvino con 2 legiones y 500 jinetes a Macedonia para enfrentar a Metelo Escipión
que avanzaba desde Salónica a reunirse con Pompeyo. Luego envió una legión más 5 cohortes
y 200 jinetes a Tesalia y Etolia para procurar el abastecimiento de cereales para su ejército.
Pocos días después de la partida de estos destacamentos César tuvo conocimiento de un grave
desastre.
Desembarco de Cesar en Grecia

El hijo mayor de Pompeyo, Cneo, mandaba una flota de naves egipcias y con ella había
capturado sus naves en la base naval de Oricus y luego había navegado hasta la base donde
M. Antonio había dejado los transportes y los incendió. De esta manera César vio destruida toda
su flota en Grecia, quedando sin ningún buque para comunicarse con Italia.
César, ante esta situación, decidió dar la batalla ante su adversario. Descendió hasta
Asparagium y dispuso su ejército en orden de batalla frente al campamento de Pompeyo, pero
éste rehusó el combate. Entonces César se dirigió hacia Dyrraquium para aislar a Pompeyo de
su base.

Batalla de Dyrraquium o Dirraquio (48 AC)

César acampó su ejército, compuesto por 22.000 hombres, en unos cerros a pocos kilómetros
al este de Dyrraquium, desde donde podía ver la vanguardia de Pompeyo. Al comprobar que
estaba aislado de su base, Pompeyo tomó posición inmediatamente al sur del lugar en que se
encontraba César, quedando separados por un torrente.
Batalla de Dirraquio . Despliegue de fuerzas

César hizo construir una trinchera de 22 kilómetros de largo alrededor de la posición en que se
encontraba Pompeyo, quien a su vez, había construido defensas de 12 kilómetros de largo a un
kilómetro y medio de la costa. Pompeyo tuvo dudas entre invadir Italia o atacar a César,
decidiéndose por esta última opción, porque la primera significaba perder su base de
Dyrraquium donde tenía almacenados sus aprovisionamientos y sus máquinas de guerra.
Pompeyo atacó el centro del muro de circunvalación de César, pero éste resistió obligándole a
retirarse. Pompeyo, con la información de unos desertores del bando de César planificó efectuar
un ataque combinado por tierra y por mar contra el ala izquierda de César. Esta iba a ser atacada
simultáneamente por el frente, por el costado y por la retaguardia.

Batalla de Dyrraquium 48 AC: Desarrollo de la batalla.

El 9 de julio por la noche se inició el ataque combinado contra el punto débil revelado por los
desertores, que permitió a Pompeyo sorprender a las 2 cohortes de guardia en ese sector, cuyos
soldados presas de pánico huyeron hacia el interior, impidiendo el avance de los refuerzos.

César logró llegar con 33 cohortes hasta su antiguo campamento, asaltó el muro y expulsó a
las fuerzas de Pompeyo, pero éste desplegó su caballería y 60 cohortes, contraatacó e hizo huir
a las tropas de César que entraron en pánico, Cesar intentó detener la desbandada de sus
hombres acudiendo con sin yelmo para que lo reconocieran, al no poder contenerlos optó por
ordenar la retirada.
Batalla de Dirraquio o Dyrraquium 48 AC. En la mañana del 9 de julio, Pompeyo realizó un
contaataque contra las fuerzas de Cesar, poniéndolas en fuga, Cesar trata de frenar la huida,
pero los soldados habían abandonado el escudo y armamento, y no pudo convencerles a
pesar de no llevar el yelmo para que le reconocieran. Autor Adam Hook

Afortunadamente para éste, Pompeyo creyó que la retirada era una trampa que le tendía César
y por eso no lo persiguió. Las pérdidas de Cesar fueron 32 centuriones, 950 hombres y 32
estandartes.
La mañana del día 11, César llegó a su antiguo campamento de Asparagio y se puso de nuevo
en camino y tras rechazar a los jinetes de Pompeyo, e 14 de julio llegó a Apolonia.

Batalla de Farsalia 48 AC

Cesar se unió a Calvino en Aginium, y Pompeyo se unió a Escipión en Larisa. Ambos ejércitos
una vez reunidos, marcharon hacia Farsalia. Pompeyo continuó con su estrategia de agotar a
las fuerzas de César y evitar enfrentamientos directos. Después de acorralar a César, los
senadores prominentes en el campo de Pompeyo comenzaron a discutir pidiendo una victoria
decisiva. Aunque Pompeyo estaba fuertemente en contra, finalmente cedió y aceptó la batalla
de César en un campo cerca del lugar donde tuvo lugar la batalla de Cinóscefalos.
Batalla de Farsalia 48 AC: Movimientos preliminares a la batalla.

Cesar contaba con 2.000 jinetes galos germánicos e hispanos, 7.000 auxiliares y 8 legiones
(30.000 legionarios). Dejó 2 cohortes en el campamento y desplegó 72 apoyándose en el río
Eunipeo, en triplex acies en tres grupos mandados por Marco Antonio en el flanco izquierdo con
tropas auxiliares junto al río y 2 legiones (IX y VIII), Domicio Calvino en el centro con 3 legiones
(XI, XII y V?) y Publio Sila en el flanco derecho (VI?, VII? y X); en su ala derecha situó la
caballería y detrás de ésta tropas. A retaguardia y en oblicuo desplegó una cuarta línea de 6
cohortes muy expertas escondidas de la vista.

Pompeyo contaba con 7.000 jinetes (númidas de Juba, hispanos, itálicos y sirios), 9.000
auxiliares y 11 legiones (45.000 hombres). Desplegó al norte de Cesar: en el ala derecha junto
al río 600 jinetes del Ponto, a continuación 103 cohortes (había dejado 7 en el campamento) en
tres grupos: las 4 legiones cilicias e hispanas al mando de Afranio Léntulo en el flanco derecho,
las 3 legiones sirias al mando de Metelo Escipión en el centro y las 4 legiones italianas al mando
de Domicio Enobardo en el flanco izquierdo; en el ala izquierda 6.500 jinetes al mando de Tito
Labieno y detrás arqueros y honderos.

Batalla de Farsalia 9 de Agosto del 48 AC: Despliegue Inicial

La estrategia de Pompeyo era de asegurar el ala derecha apoyada en el río, y derrotar con su
caballería el ala derecha de Cesar para envolver sus legiones por retaguardia.

Ambos ejércitos estuvieron uno frente a otro, y como Pompeyo no se decidía atacar, a pesar de
tener ventaja numérica, Cesar avanzó, y cuando estaba a unos 200 del adversario, detuvo su
avance, con el fin de tomar aliento.
Batalla de Farsalia 9 de agosto del 48 AC. Pompeyo y sus legionarios esperan el ataque de
cesar a pesar de sus superioridad numérica. Autor Peter Dennis
Batalla de Farsalia: primera y segunda fases

Pompeyó lanzo su ala izquierda (6.400 jinetes) contra el ala derecha Cesar cuya caballería
(2.000 jinetes) con infantes ligeros intercalados, comenzaron a retroceder. Los pompeyanos
intentaron presionar con más fuerza, pero poco a poco los infantes que atacaban desde abajo
y la caballería cesariana consiguieron detener el avance.
Batalla de Farsalia 9 de agosto del 48 AC: Las cohortes de Cesar atacando y derrotando a la
caballería pompeyana. Autor Adam Hook
Batalla de Farsalia 48 AC. Los legionarios de las cohortes de reserva de Cesar atacan a la
caballería de Pompeyo. Autor Ganbat Badamkhand
Batalla de Farsalia 48 AC. Centurión cesariano. Autor Radu Oltean.

En ese momento, Cesar ordenó avanzar a las 6 cohortes, que atacaron de flanco a la caballería
pompeyana, haciéndola huir con grandes pérdidas. Los arqueros y honderos que les seguían,
quedaron sin protección y viendo que los jinetes huían cuesta arriba, intentaron huir pero fueron
masacrados por las cohortes y tropas ligeras, mientras la caballería cesariana perseguía a la
pompeyana fuera del campo de batalla.

Batalla de Farsalia 48 AC: Choque de las legiones cuerpo a cuerpo. Autor Adam Hook

Mientras tanto las legiones habían chocado cuerpo a cuerpo y no había claro vencedor,
entonces la legión I y III de Pompeyo fueron atacadas por la retaguardia, desmoronándose su
flanco izquierdo, Pompeyo huyó a su campamento esperando el resultado de la batalla, a
continuación todas las legiones emprendieron la huida. Cesar animó a sus exhaustos hombres
a seguir avanzando y asaltar el campamento. Pompeyo montó un caballo y huyó a Larissa.
Batalla de Farsalia 9 de Agosto del 48 AC: Fase tercera y cuarta

A la mañana siguiente rodeó con 4 legiones al resto del ejército pompeyano (unas 4 legiones)
que se había hecho fuerte en un monte, que posteriormente se rindieron.

Los muertos de Cesar fueron 30 centuriones y 1.200 soldados, mientras que los pompeyanos
tuvieron unos 10.000 muertos y unos 25.000 prisioneros.

Campaña de Cesar en Egipto 48/7 AC


Pompeyo huyó hacia la costa del Egeo; allí cogió un barco hasta Mitilene (en la isla de Lesbos,
Turquía), donde estaba su mujer Cornelia. Tras reunirse con ella, partieron rumbo a Creta y de
aquí a Egipto con una pequeña flota, con la intención de pedir ayuda a Ptolomeo XIII, el joven
faraón de Egipto de tan solo 12 años.

Ceasar con la legión VI y otra muy reducidas (unos 4.000 legionarios entre las dos) y 800 jinetes
inició la persecución de Pompeyo. Marco Antonio regresó a Italia y Domicio Calvino marchó a
Siria con 3 legiones.

Un mes después de Farsalia Pompeyo llegó a las costas de Egipto y envió emisarios al Faraón
y, tras unos días esperando anclado frente a los bancos de arena, el 28 de septiembre del
48 AC, una pequeña barca se acercó hasta los navíos romanos invitando a subir a bordo a
Pompeyo. En la otra orilla aguardaba Ptolomeo XIII, por lo que tras despedirse de su mujer
Pompeyo fue conducido hasta la orilla. Mientras avanzaba trató de entablar conversación con
la gente de la barca pero no obtuvo respuesta y tras tomar tierra un mercenario romano, un ex-
centurión llamado Aquila, desenvainó su espada y atravesó a Pompeyo que acto seguido fue
apuñalado repetidas veces. Cornelia y el resto de los tripulantes de la pequeña flota observaron,
impotentes, los sucesos desde el mar. El cadáver de Pompeyo fue decapitado, y su cuerpo
abandonado en la playa, siendo rescatado e incinerado por un veterano de las primeras
campañas de Pompeyo.

Cesar llegó a Alejandría el 2 de octubre y fue recibido por Ptolomeo con el sello personal y la
cabeza de Pompeyo. Egipto se encontraba en guerra civil, y los consejeros del Rey creyeron
erróneamente que César estaría agradecido y apoyaría a Ptolomeo contra su hermana
Cleopatra. Al saber de su suerte, César estalló en lágrimas, tanto por la muerte de un cónsul
romano, su antiguo amigo y yerno, como por haber perdido la oportunidad de ofrecerle su
perdón. Le hizo un funeral de acuerdo a su rango.
Cesar en Alejandría frente a la cabeza de Pompeyo el Grande

Egipto se encontraba en una guerra civil entre Ptolomeo y su hermana, Cesar mandó licenciar
ambos ejércitos y llamó a ambos hermanos a Alejandría.

Ptolomeo no licenció su ejército pero asistió a la reunión. Al descubrir que su hermana había
seducido a Cesar, levantó a la población y se les unió un ejército de 20.000 hombres,
comenzando una verdadera batalla por el control de Egipto. Aquilas, uno de los consejeros, sitió
a César y a sus tropas en el Palacio Real de Alejandría en septiembre del año 48 AC. César
resistió los ataques durante cuatro meses esperando la llegada de las tropas de refuerzo que
había pedido a su aliado, Mitrídates I, rey de Pérgamo. En uno de esos ataques, la famosísima
Biblioteca de Alejandría, donde había más de 400.000 volúmenes pereció pasto de las llamas.
Muerto Aquilas, el eunuco Ganímedes refuerza con mucha más virulencia los ataques contra
César. En una escaramuza en la isla del faro, el mismo César junto con 800 legionarios cayeron
en una emboscada, de la cual solo pueden salvarse unos pocos lanzándose al mar y nadando
hasta la seguridad de las naves romanas. El mismo César en su desesperada huida, ha de
abandonar la capa escarlata de Imperator, que Ganímedes exhibe como un trofeo.

Batalla de Alejandría 48 AC. Cesar pierde la capa escarlata de imperator que sería exhibida
como un trofeo

Pero en enero del año 47 AC, llegaron los refuerzos romanos que acamparon a las afueras de
Alejandría. Enterado César, en una salida nocturna y por sorpresa se une a esos refuerzos y
presentó batalla a Ganímedes y sus hombres, venciéndole de manera aplastante (unos 12.000
prisioneros y más de 20.000 muertos). Entre los muertos está el propio Ganímedes y el propio
Faraón Tolomeo.

Una vez restauradas las líneas de comunicación, sus agentes le informaron de las nuevas
amenazas surgidas durante su estancia en Alejandría. Farnaces, hijo de Mitrídates VI había
invadido el Ponto mientras que en África Metelo Escipión y Catón estaban reclutando un
poderoso nuevo ejército y en Roma el gobierno de Marco Antonio estaba creando recelos entre
la población.

Pero César se embarcó y realizó un crucero de dos meses por el Nilo para conocer las
maravillas de Egipto junto a Cleopatra a la que le hizo un hijo, Ptolomeo Cesar conocido como
Cesarión. Al volver, César dejó tres legiones en Egipto y vuelvió a la actividad.

Campaña de Cesar contra el Ponto 47 AC


Farnaces II, aprovechando la guerra civil romana, decidió ampliar sus territorios invadiendo
Colchis y parte de Armenia.

El rey armenio Deiotarus, reino vasallo de Roma, pidió ayuda al lugarteniente cesariano de la
provincia de Asia, Domicio Calvino. Farnaces se enfrentó rápidamente con las fuerzas romanas
provinciales, obteniendo la victoria. Confiado por su victoria invadió el antiguo reino de su padre,
el Ponto y parte de Capadocia. El rey póntico para celebrar la victoria, torturó y ejecutó a los
prisioneros romanos, castrándoles.

César llegó al Ponto y reunió sus fuerzas, la legión VI muy reducida (1.000), los supervivientes
de Domitio (la legión XXII gálata de Deitorato que no había entrado en combate, y la XXXVI
antiguos pompeyanos) y un pequeño contingente de caballería. (en total 10.000 hombres).

Batalla de Zela 47 AC

Farnaces tenía por su parte 20.000 hombres, en su mayoría guerreros tribales e infantería ligera
pero también hoplitas profesionales. Numerosos carros y una caballería algo superior a la
cesariana.

Farnaces mandó varios mensajeros a César para intentar firmar una paz que le permitiera
mantener sus conquistas y para recordarle que había rehusado enviar tropas de auxilio a
Pompeyo. Le obsequiaron con una corona de oro como emblema de su victoria.

César no ofreció ninguna concesión, sino que le recordó a los embajadores las mutilaciones y
la tortura infligidas a los romanos capturados. Exigió que Farnaces se retirara de inmediato del
Ponto, devolviera el botín arrebatado a los romanos y liberara a los prisioneros.

El ejército romano continuaba avanzando y se encontró con las fuerzas enemigas cerca de la
cima de la colina, donde se erguía el pueblo amurallado de Zela (provincia de Tokat,
Turquia). Estableció el campamento a 8 km del de Fernaces.
Batalla de Zela 47 AC. Marcha de Cesar desde Egipto al Ponto y despliegue de fuerzas para
la batalla de Zela

Durante la noche del 2 de agosto, adelantó su campamento y se situó en una colina enfrente
del de Fernaces. Los romanos estaban atrincherando su campamento en terreno elevado, y
Fernaces decidió un ataque por sorpresa. Ese tipo de asalto era considerado irracional en la
ciencia militar de la época, pero el primer impacto de la sorpresa provoco cierta confusión.

César y sus hombres fueron cogidos por sorpresa, sufriendo una derrota inicial, pero se
recuperaron con rapidez, organizaron una línea de batalla, y expulsaron a los pónticos del
campamento e hicieron retroceder al enemigo hasta la falda de la colina opuesta. Los veteranos
de la sexta abrieron brecha por el flanco derecho y pronto la totalidad del ejército enemigo se
disolvió y se dio a la fuga.
Batalla de Zela del 47 AC. Julio Cesar dirigiendo la batalla. Autor Giuseppe Rava

Farnaces escapó, pero fue asesinado por un rival cuando retornó a su reino. Toda la campaña
se decidió en cinco días, Plutarco menciona que Cesar pronunció otra de sus famosas frases
”Veni, vidi, vici” (llegue, vi, venci).

La victoria de Zela fue decisiva: los pónticos no volvieron a amenazar el poder romano en Asia
Menor.

Campaña de Cesar en el Norte de África 47/6 AC


Cesar volvió a Roma, pero se encontró con un panorama poco agradable, el trigo no llegaba de
Hispania donde el hijo de Pompeyo estaba reclutando un ejército, ni tampoco del Norte de
Äfrica, donde Catón y Lavieno junto con el rey Juba I de Numidia que era un importante aliado
local eran dueños del terreno y habían reclutado un impresionante ejército. Las cosas en Italia
no iban mucho mejor, Marco Antonio que había gobernado con manus militaris para mantener
el orden, algunas legiones se habían sublevado por no haber recibido su soldada.

Cesar puso orden en Roma y se presentó ante las legiones sublevadas solo y desarmado, les
dijo que consideraba legítimas sus reivindicaciones, y que serían satisfechas a su regreso de
África, donde iba a combatir con otros soldados. Los soldados le dijeron que ellos eran los
únicos soldados de Cesar, y que querían seguir siéndolo.

Batalla de Ruspina 46 AC

César transportó sus legiones a Sicilia y de allí desembarcó en Hadrumetum (actual Susa, en
Túnez) el 28 de diciembre del año 47 AC, empezó a transportar 6 legiones y 2.000 jinetes en
varios viajes con 25.000 hombres.

En un principio cruzó a África con un mínimo contingente, mientras iba llegando el resto de su
ejército. Habiendo sido dispersado por una tormenta y, ocultando César la base, tuvo
dificultades para reunir sus tropas. Por fortuna para él, las fuerzas optimates no llegaron a
combatirlo cuando sólo tenía unas fuerzas mínimas: 8.000 soldados. Tras una serie de
peripecias, necesitando alimento para sus 13.500 hombres, salió en busca de trigo con una
fuerza de 30 cohortes armadas «a la ligera», es decir, unos 10.000 hombres más o menos y
2.000 jinetes. La mayoría de tropas de hostigadores había sido dispersada, aun así tendría
varios centenares.

Batalla de Ruspina 46: Despliegue inicial de las fuerzas de Julio Cesar y Tito Lavieno

Súbitamente, a unos cinco kilómetros del campamento, los exploradores de César (situados en
puntos elegidos) le avisaron de que se aproximaba una gran fuerza de infantería hacia ellos:
eran las tropas pompeyanas al mando de Labieno, 20.000 infantes y 12.000 jinetes. Consciente
de su inferioridad, César ordenó a su exigua caballería y a los pocos arqueros que tenía que
salieran del campamento y le siguieran a corta distancia, para apoyar a su infantería, un
segundo contingente de caballería quedó en el campamento.
César formó a sus unidades, la infantería en simplex acies y la caballería en alas. Labieno
desplegó sus fuerzas, de igual forma en el centro la infantería pero con caballería intercalada y
en las alas la caballería.

Empezó el ataque por las alas, pero las pocas tropas de caballería cesarianas luchaban en vano
para no ser superadas, el centro de la formación de César se vio golpeado por la masa de la
infantería pompeyana y la caballería númida, que atacaban y se retiraban sucesivamente. La
infantería cesariana respondió como pudo, pero empezó a disgregarse, haciendo conatos de
perseguir al enemigo (por desesperación) o desorganizarse.

Batalla de Ruspina 46: Primera fase Lavieno rodea a Cesar y segunda fase Cesar abre el
cerco formando en simplex acies

Al ver la situación, César trató de reorganizar sus fuerzas, ordenando que ningún soldado se
alejara más de cuatro pasos de su unidad. Pero la superioridad numérica del enemigo, la
escasez de la caballería cesariana, la inexperiencia de buena parte de sus soldados, más los
heridos y los caballos perdidos, hicieron que la formación de César empezara a colapsarse. En
ese momento, César ordenó a sus tropas que adoptaran una formación defensiva,
denominada orbis, básicamente una formación en círculo que tenía como misión la de no ofrecer
ningún flanco al enemigo.
Batalla de Ruspina 46 AC: las fuerzas de Cesar rodeadas por las de Lavieno adoptan la
formación de orbis o círculo. Autor Igor Dzis

Pero pronto se encontró rodeado por todos lados por las tropas, mucho más numerosas y
móviles, de Labieno, y algunos de sus más recientes reclutas comenzaron a fallar; ante ello
César ordenó extender la línea de batalla en orden cerrado tan lejos como fuera posible. Las
tropas veteranas fueron las que realizaron la ruptura por los extremos, y una vez que se hallaron
desplegadas en una sola línea, César dio otra orden: que cada cohorte par diera un paso atrás
y se enfrentaran de cara a su enemigo, con lo que consiguió transformar la simplex acies en
una duplex acies.
Batalla de Ruspina 46 AC: Tercera fase formación en duplex acies y cuarta fase salida de la
caballería y ataque a los flacos

En ese momento, la caballería cesariana situada en reserva con infantes ligeros entre los
caballos, rompió definitivamente el círculo, forzando a los pompeyanos a formar dos líneas de
batalla separadas por las tropas cesarianas. Entonces, los sorprendidos pompeyanos se vieron
sometidos a una lluvia de pila por parte ambos lados de la formación contraria, lo que provocó
que vacilaran y se echaran atrás una distancia, no lo suficientemente grande como para
disgregarse, pero sí lo suficiente como para que César emprendiera la vuelta al campamento
en orden de batalla. Hubo contacto en diversos puntos. También hubo algunas cargas de
Labieno sin éxito.

Mientras volvían a su base, los pompeyanos se vieron reforzados por la inesperada llegada de
una fuerza de 1.600 jinetes y un gran número de infantes, al mando de Marco Petreyo y Gneo
Pisón, que hizo que atacaran de nuevo con renovadas fuerzas, rodeando otra vez a los
cesarianos por un semicírculo, pero ahora desde más lejos a fin de que César no volviera a
repetir la maniobra, y lanzando sobre sus tropas una lluvia de armas arrojadizas, los que aún
tenían jabalinas. Al ver la resistencia cesariana atacaron esporádicamente en algunos puntos:
el mismo Labieno y su lugarteniente fueron heridos. Las tropas de César se pararon y, ante la
avalancha, quizá formaron la “testudo” o tortuga, una formación en la que los legionarios se
cubrían con los escudos.

A medida que las tropas pompeyanas se iban quedando sin jabalinas y que su energía
combativa disminuía frente a la cerrada formación de César, éste se dio cuenta de que llegaba
el momento de romperla y atacar súbitamente, por lo que cursó órdenes de que a una señal
suya, se levantara el muro de escudos para dejar pasar a unas cohortes selectas, que
adoptando la formación en cuña golpearon a las tropas pompeyanas. En el relato de la Guerra
de África no queda claro si éste ataque se produjo en varios puntos determinados o fue un
ataque masivo sobre un solo punto, pero lo cierto es que tuvo el efecto deseado y las tropas
pompeyanas se abrieron y retiraron, dejando expedito el paso a los cesarianos, que se retiraron
ellos también en formación hacia su campamento, donde se fortificaron. La caballería de
Labieno se retiró rápidamente, en cuanto a la infantería pudo sufrir bajas importantes.

César, pese a perder más hombres y estar entre la espada y la pared, logró mediante una serie
de acertadas decisiones tácticas y variadas formaciones de batalla, evitar lo que podría haber
sido una masacre, llevando a cabo una retirada organizada en la que conservó el mayor número
posible de efectivos. Todo el plan de César consistiría en reunir a todas sus tropas bajo su
mando. Tras Ruspina conseguiría reunir a 25.000 soldados, pese a realizar una retirada
estratégica, y poco a poco mejoraría su posición hasta reunir tropas importantes (unos 45.000)

Batalla de Tapso (46 AC)


Los pompeyanos reunieron sus fuerzas a una velocidad impresionante. Su ejército incluía 8
legiones, unos 50.000 hombres, una poderosa caballería dirigida por Tito Labieno, y el rey Juba
aportó una fuerza compuesta por una caballería regular de más de 2.000 jinetes, cuyos caballos
estaban provistos de frenos y bocado, una caballería ligera, cuatro legiones equipadas a la
romana, una infantería ligera, además de contingentes reclutados entre las distintas tribus y
dirigidos por sus propios jefes y la presencia de unos 120 elefantes y camellos.

Batalla de Tapso 46 AC: Elefantes del rey númida Juba. Autor Giuseppe Rava

En África las provisiones nuevamente escasean, lo que le obliga a no alejarse de la costa. Para
colmo de males, Labieno, al mando de un gran contingente de jinetes númidas, galos y
germanos, le hostigaba. Hubo un momento en que César tuvo que intervenir personalmente
para evitar males mayores, organizando la retirada al campamento. César sufre así una
pequeña derrota, pero evitó con su acción una catástrofe mayor.

Los dos ejércitos se enzarzaron en pequeñas batallas para medir sus fuerzas, y durante ese
tiempo dos legiones desertaron para unirse a César.

Las bajas, las deserciones y el que el rey Juba fuese atacado por el rey Boccho II de Mauritania,
aliado de César, que consiguió tomar Cirta la capital númida, obligándole a dividir sus fuerzas,
produciendo que el tamaño de las tropas pasasen de 100.000 a 60.000 hombres.

Mientras tanto, César seguía recibiendo refuerzos de Sicilia, aumentado a 35.000 legionarios,
4.000 jinetes y 2.000 auxiliares (arqueros y honderos).
A comienzos de febrero, César llegó a Tapso (la actual Rass Dimas) y puso cerco a la ciudad,
bloqueando la entrada sur con tres filas de fortificaciones. Los pompeyanos, bajo el mando de
Metelo Escipión, no podían permitirse perder esa posición, por lo que se vieron obligados a
entablar batalla.

Metelo Escipión avanzó desde el norte rodeó Tapso que estaba siendo sitiada, y estableció 2
campamentos, el de Afranio y el de Juba, después de fortificarlos, dejó una guarnición y partió
a un lugar donde empezó a preparar su nuevo fuerte: la idea era usar ese fuerte como base
de operaciones en caso de batalla.

Batalla de Tapso 46 AC. Antiguo gravado de la disposición de fuerzas

Cesar formó su ejército a la manera clásica: En cada ala 2.000 jinetes, 1.000 arqueros y
honderos, y 5 cohortes de la legión V para aguantar la carga de los elefantes. En el centro las
legiones: la X y IX en la derecha, en el centro las tres más inexpertas y la XIII y XIV a la izquierda
(30.000 legionarios). Dejando una legión para asegurar el asedio.

Metelo Escipión desplegó de manera similar: en ambas alas la caballería (unos 1.500
jinetes), 30 elefantes, e infantería ligera para proteger a los elefantes. En el centro 10 legiones
(unos 40.000 legionarios).
Batalla de Tapso 46 AC: Despliegue de fuerzas

Se dice que un trompetista de César dio la orden de atacar. Presos del entusiasmo, sus
compañeros se lanzan al ataque. Para el horror de César, las demás trompetas copian la orden
y todo el ejército se lanza al ataque por completo. Inútilmente trató de frenarlos, los oficiales y
centuriones hicieron lo imposible por frenar la masa humana. Ya resignado ante la inminencia
del ataque, dió la orden él mismo y… ¡que sea lo que los dioses quieran!

Metelo dio la orden de que los elefantes embistieran, los arqueros y honderos de César atacaron
a los elefantes y sus conductores sin piedad, provocando que algunos se volviesen contra sus
propias tropas. Los que consiguieron pasar fueron aguantados por la legión V con tal valentía
que posteriormente se les concedió un elefante como emblema de la legión. Tras la pérdida de
los elefantes, Metelo Escipión empezó a perder terreno.
Batalla de Tapso 46 AC. Autor Igor Dzis

La caballería de César era superior en número, derrotó y forzó a la enemiga a huir. Las tropas
aliadas del rey Juba abandonaron el lugar, y la batalla quedó decidida.

Murieron unos 20.000 muertos frente a unos 1.000 de Cesar. Aproximadamente unos 10.000
soldados enemigos, incluyendo a Metelo Escipión, quisieron rendirse a César, pero fueron
masacrados. Esta acción era algo poco usual en el comportamiento de César, que era conocido
por ser bastante respetuoso con los vencidos e incluso ofrecerles el perdón. Algunas fuentes
afirman que César tuvo un ataque epiléptico durante esta batalla y que no era del todo
consciente cuando ésta terminó.

Después de la victoria se dirigió al campamento de Afranio y, sin que él pudiera prepararse, lo


tomó por asalto, y a continuación tomó el campamento de Juba. A continuación, César retomó
el asedio de Tapso, que finalmente acabaría cayendo. César prosiguió su marcha a Útica, en
Túnez, en donde Catón se encontraba guarnecido. Tras las noticias de la derrota, Catón se
suicidó. De los políticos enemigos que se encontraban allí (pretores y cónsules) muchos se
quitaron la vida. Labieno y algunos hijos de Pompeyo huyeron a Hispania.

Segunda campaña en Hispania y el final de la guerra 46/5 AC


Estamos en el año 46 AC. y al regresar de Tapsos, el Senado decreta cuarenta días de acción
de gracias a los dioses. Además concede a César cargo de Dictador por diez años. La guerra
civil está casi terminada pero aún tendrá que hacer frente a la última sublevación pompeyana,
protagonizada por los hijos de Pompeyo.
En Hispania, Casio, el gobernador que César dejó hizo lo que todos pretores en aquella
época, esquilmar la provincia para el enriquecimiento personal, pero sus acciones, provocaron
el levantamiento de la Hispania Ulterior. En esa coyuntura llegó Cneo Pompeyo hijo, y consigue
que los nativos se le unan en rebelión contra Casio, a estos se unieron las fuerzas que habían
abandonado África al mando de Tito Labieno. Cesar, no tiene más remedio que abandonar
Roma y hacer frente a una nueva campaña militar contra los pompeyanos.

César partió para Hispania en el año 46 AC, con 8 legiones y 8.000 jinetes, llegando a Corduba
(Córdoba) en 27 días. Cneo Pompeyo hijo, le hostigó pero evitó el enfrentamiento directo.

Batalla de Munda (46 AC)

En marzo el ejército de Pompeyo ocupó la ciudad de Munda que estaba en una colina (no se
conoce el lugar exacto de la batalla). Cesar le siguió y situó su campamento en frente, separados
por un arroyo.

Los pompeyanos, dirigidos por Labieno, formaron a sus trece legiones (55.000) con las espaldas
protegidas por Munda y por su propio campamento. Los auxiliares (12.000 hispanos) y la
caballería (6.000) en las alas. En total unos 73.000 hombres.

César dispuso a sus 8 legiones (35.000 hombres) en el centro. La infantería auxiliar (5.000) y
la caballería (8.000) en las alas. En total 48.000 hombres.
Batalla de Munda: Despliegue inicial

Cuando las tropas de César cruzaron el arroyo, ambas caballerías se enfrascaron en la batalla
apoyados por auxiliares e infantería ligera. Mientras las legiones de Cesar, cruzaron el arroyo
y avanzaron cuesta arriba, chocando con las de Labieno. Las legiones V y III de César
aguantaban a la desesperadamente.

En el momento decisivo de la batalla, la legión X y la caballería del ala derecha (gala y


germánica) hacieronn retroceder el ala izquierda adversaria. El propio Cesar, para aprovecha
para lanzarse con su gladius en la mano al combate gritando a sus legionarios de la Legión X
e infundiéndoles valor para seguir avanzando: “Este mocoso no me arrebatará la gloria. Antes
moriré luchando”. Esta legión consiguió hacer retroceder a su oponente y abrir una brecha en
las legiones de Lavieno. Éste ordenó entonces a los auxiliares de su ala derecha tapar la
brecha, dejando sola a la caballería.

Batalla de Munda: Primera fase


Batalla de Munda 46 AC: Cesar alentando a la legión X. Autor Giuseppe Rava
Batalla de Munda 46 AC, Cesar alentando a la legión X. Autor Peter Dennis

Este hecho fue aprovechado por la caballería númida de César para avanzar y atacar a la
pompeyana, poniéndola en desbandada, un grupo de númidas al mando del rey Bogud se
dirigieron directamante al campamento pompeyano. Con ambas alas rotas, la batalla estaba
decidida, se produjo un movimiento envolvente, que unido al abandono de Labieno había
reunido fuerzas para oponerse a Bogud y defender el campamento, causó la sensación de
huida por parte del general pompeyano. La línea de los pompeyanos se había roto y la batalla
estaba ya decidida.
Batalla de Munda: Segunda fase

Los legionarios de César masacraron al enemigo, atrapado entre sus espadas y las lanzas de
la caballería. César hubo de lamentar cerca de 1.000 muertos y 500 heridos. Los pompeyanos
casi 33.000 entre los que se encontraban los hijos de Pompeyo. La resistencia pompeyana
había sido aniquilada definitivamente y la guerra civil, había terminado.

Las cabezas de Publio Accio Varo y Tito Atio Labieno, junto con todas las águilas de las legiones
pompeyanas y las armas abandonadas fueron presentadas a Cesar.
Ave Cesar. Cesar es aclamado imperator tras la batalla. Autor Giuseppe Rava

Nueve de las trece legiones, con todos los auxiliares sobrevivientes, huyeron hacia Córduba.

Cesar se presentó ante Corduba el 18 de marzo, lugar donde se había refugiado Sexto; los
defensores, al ver la afluencia de recién llegados y temerosos que estos habitantes se unieran
a César, prendieron fuego a la urbe. Se sabe que también hubo combates entre distintas
facciones por el control de la misma. Cuando entró en la ciudad era un montón de ruinas y fue
incapaz de contener a sus soldados, que furiosos por no encontrar nada masacraron a 22.000
ciudadanos de todas clases y las edades. Los vencedores exigieron que los sobrevivientes
fueran subastados como esclavos, César no pudo contener a sus tropas en ningún momento,
ni en la masacre ni la subasta. Otros lograron escapar, dispersándose por los alrededores. Las
ciudades de Híspalis, Hasta, Carteya y Gades fueron sometidas por la fuerza, exigiendo duros
rescates a todos aquellos que estuvieron involucrados en la sublevación, en esa última ciudad
se le presentó la cabeza de Cneo Pompeyo.
Era el año 45 AC, y César volvía nuevamente a Roma como vencedor de una guerra civil que
había durado tres años. César celebró sus cuatro Triunfos a cual más espectacular. No quiso
celebrar su victoria contra Pompeyo, al tratarse de una victoria conseguida sobre ciudadanos
romanos.

Celebración de un triunfo en las calles de Roma, Cesar celebró 4 triunfos a cual mas
espectacular, pero no pudo celebrar el contra Pompeyo por tratarse de fuerzas romanas. Se
observa un muñeco de triunfo y detrás el carro del vencedor que lleva la capa púrpura de
imperator, delante los bueyes blancos para ser sacrificados en el templo de Jupiter. Autor
Peter Connolly

Por su parte, Sexto acababa de escapar de Córduba para refugiarse entre los lacetanos o
lacetani, que dieron su protección por respeto a su difunto padre. Gracias a su apoyo, recluto
un poderoso contingente de indígenas, aprovechando que César acababa de llevarse al grueso
de su ejército con él. Los lusitanos serían otros de los muchos que se sumaron a los
pompeyanos, y a inicios del 44 AC, Sexto tenía siete legiones y derrotó al gobernador cesariano.

Lépido salió de Roma en abril o mayo del 44 AC, llegaría a Hispania en junio para ofrecer una
amnistía a Sexto para volver a Roma y reclamar la herencia de su padre. Finalmente, aceptó y
de esa manera salió de Hispania, no por las armas sino por negociación, lo que prueba la
fortaleza de su posición, en especial, en la Bética. El rebelde aceptó y en agosto o septiembre
salió con rumbo de Massilia acompañado de una poderosa flota y un numeroso ejército, quizás
de 6.000 hombres, que le servirían para comenzar la revuelta siciliana. Sexto sería finalmente
capturado y ejecutado en el año 35 AC en Mileto.

Quinto Sertorio en Hispania


Edad Antigua Las Guerras Civiles Romanas Quinto Sertorio
en Hispania
Quinto Sertorio nació en el 122 AC, y era de origen sabino, de una familia no muy conocida.
Estuvo a las ordenes de Cayo Mario contra los cimbrios y teutones participando en las batallas
de Aquae Sextiae y Vercellae. En 99 AC fue destinado a Hispania como tribuno militar de Tito
Didio. Durante su estancia se enfrentó a los celtíberos y tuvo que hacer frente a un motín en la
ciudad de Cástulo, acciones por las que recibió la corona gramínea.

En 90 AC fue elegido cuestor de la Galia Cisalpina donde demostró sus dotes como
administrador.

Sertorio fue un miembro activo del gobierno de Cinna, y fue elegido pretor en el año 83 AC,
cuando Roma se encontraba en plena guerra civil. Conquistó la ciudad de Sessa Aurunca, pero
se vio obligado a refugiarse en Etruria cuando fue abandonado por sus soldados. Tras la
finalización de su mandato fue enviado a la Hispania Citerior con el grado de pretor.

Sila entró en Roma en el 82 AC y entre los enemigos ”proscritos” de Sila se encontraba Sertorio,
Sila despojó a Sertorio de su cargo y nombró a Lucio Valerio Flaco como gobernador de
Hispania Citerior, que ayudado por Cayo Annio Lusco intentarían desalojar a Sertorio de su
gobierno con un ejército de 20.000 hombres.

Sertorio en Mauretania
Sertorio, desde su llegada a Hispania, había intentado ganarse a la población local, obligando
a los soldados romanos a vivir en sus propios barracones en vez de en casas de la población
civil como estaban acostumbrados. Además, para defenderse había fortificado los estratégicos
pasos de los Pirineos, los cuales puso a cargo de su lugarteniente Livio Salinator, que contaba
con 6.000 efectivos.
El general Cayo Annio, tras vislumbrar las fortificaciones de Sertorio, decidió no atacarlas y
prefirió usar la sutileza, sobornando a un soldado para que asesinara a Salinator. Muerto el
lugarteniente de Sertorio, el resto de tropas se rindieron y abrieron los pasos para que el ejercito
de Annio Lusco entrase en la Península tranquilamente. Sertorio solo contaba con 3.000
hombres restantes y por tanto decidió no plantar batalla y escapar a Cartago Nova, para
embarcarse de allí a Mauritania, donde existía una fuerte facción de los populares. Tras toda
una odisea de viaje marítimo en el que le pasó de todo y en el que tuvo contacto con los piratas
cilicios, con los que se alió para saquear las islas baleares según Plutarco,

Tras su llegada a Mauritania en el 81 AC, Sertorio se enfrentó al rey Ascalis vasallo del rey Boco
aliado de Roma, el cual estaba en lucha contra los rebeldes de su país. Sertorio consiguió
derrotar a Ascalis con el apoyo de los rebeldes mauretanos. Sila, que mandó al general Paciano
para reponer a Ascalis y de paso acabar con Sertorio.

Sertorio se enfrentó a Paciano con el apoyo de sus aliados mauritanos y lo derrotó, muriendo el
propio Paciano en la batalla. Los soldados derrotados, viendo que su situación era precaria, al
estar en tierra extranjera y sin un líder, decidieron unirse al bando de Sertorio. Con estas tropas
de refuerzo, Sertorio tomó la ciudad de Tingis (Tanger), el saqueo de la cual le permitió contar
con nuevos recursos con los que poder aumentar su ejército.

Regreso a Hispania
Tras sus victorias en África y tras recibir un supuesto pedido de apoyo de los Lusitanos, pueblo
hispano que estaba en rebeldía contra Roma, Sertorio regresó a Hispania en el 80 AC,
desembarcando exitosamente en Baelo Claudia (cerca de Tarifa), al frente de un ejército de
3.300 hombres formado por 2.000 soldados romanos que le habían permanecido leales, 700
jinetes mauritanos y 600 auxiliares locales.

Tras su llegada, Sertorio se ganó el apoyo total de los lusitanos, los cuales le eligieron caudillo,
no solo por su carisma y cualidades militares sino porque Sertorio les asombró con su mascota,
una cervatilla de color blanco que tenia perfectamente amaestrada y que según Sertorio le había
sido envida por la diosa Diana.
Quinto Sertorio y la leyenda de la cierva blanca

Sertorio convenció con a los supersticiosos Lusitanos de que la cierva le hablaba en sueños y
le trasmitía mensajes de apoyo de la Diosa. Así pues, 4.000 infantes y 600 jinetes lusitanos se
unieron a su ejército.

Nada mas llegar a Hispania, Sertorio había derrotado al pretor Cotta en una batalla naval
cerca del puerto de Melaria. Tras eso, derrotó a las orillas del río Bétis al prefecto Lucio Aufidio
y se internó en Lusitania a finales del 80 AC.

Sertorio prefirió empezar a ganarse apoyos en la Hispania Ulterior, donde había un mayor
sentimiento anti romano. Posteriormente y merced a sus triunfos trasladó su base de
operaciones a la Citerior, eligiendo como capital la ciudad de Calagurris (Calahorra).
Guerra contra Metelo
Sila, viendo que Sertorio podía arrebatarle una de las provincias más ricas envió en el 79 AC,
al nuevo procónsul de la Hispania Ulterior a Quinto Cecilio Metelo Pío, que contaba con dos
legiones y numerosos auxliares (40.000 efectivos) para enfrentarse a Sertorio, que estableció
su cuartel general en Corduba (Córdoba). Pese a que Metelo era un comandante prestigioso,
ya tenía demasiada edad.

Sertorio debido a su inferioridad numérica de efectivos (apenas 8.000), así es que decidió
emprender una guerra de guerrillas y evitar las batallas campales. Metelo tras su infructuosa
persecución pidió ayuda al gobernador de la Hispania Citerior.

Envió a su lugarteniente Lucio Hirtuleyo a detener las tropas del gobernador de la Citerior, Marco
Domicio Calvino, que acudía en ayuda de Metelo siguiendo la línea del Tajo. Hirtuleyo no sólo
venció a Calvino cerca de Consabura, sino que, desplazándose más hacia el este, derrotó a las
tropas de auxilio del procónsul de la Narbonense, Lucio Manlio, cerca de Ilerda en el 78 AC, que
había entrado en la Península para auxiliar al gobernador Calvino.

Todos estos éxitos se deben a que Sertorio se había convertido en un experto de la guerra
irregular, a la que sacaba máximo provecho. Sertorio estaba siempre en movimiento, atacando
las rutas de abastecimientos enemigos y hostigando sus campamentos, para después ocultar
sus tropas en terrenos escarpados y de difícil acceso. Este modo de vida requería de grandes
sacrificios, los hombres tenían que hacer largas marchas con escasos víveres y dormir a la
intemperie, pero el carisma de Sertorio y su buen trato hacia que todos sus hombres aguantaran
gustosos las penalidades.

Metelo, intentó provocar a Sertorio a combatir en campo abierto, pero viendo que no lo
conseguía, cambió de táctica y decidió cortarle los apoyos y abastecimientos, sitiando para ello
la ciudad de Lacóbriga. Metelo cortó el abastecimiento de agua, poniendo en graves aprietos a
los defensores de la ciudad, pero Sertorio acudió en ayuda de la ciudad con 2.000 odres de
agua. Tras eso, Sertorio cortó los abastecimientos de Metelo, obligándole a levantar el sitio y
replegarse por falta de vivieres.

Estos triunfos hicieron que Sertorio se ganara el cariño de la población, lo cual aprovechó este
para reclutar más hombres para su ejército. Sertorio enseñó a sus jóvenes reclutas hispanos a
combatir al estilo romano, de forma ordenada y disciplinada. Además, les proveyó de un buen
equipo militar, buenos cascos, escudos e incluso túnicas de alta calidad. Todo ello sin escatimar
gastos.

Para gobernar sus territorios eficazmente, Sertorio creó un Senado con representantes de sus
aliados y aparte fundó una academia en la ciudad de Hosca (Huesca), a la cual acudieron los
hijos de los principales jefes de tribus aliadas. La academia instruía a los jóvenes hispanos como
si fueran romanos, con maestros romanos y griegos, algo que enorgullecía sobremanera a sus
padres. Pero Sertorio aparte de educar nuevos cuadros para sus recién creadas instituciones,
se aseguraba la lealtad de sus aliados, ya que tenía a sus hijos en su poder.
Quinto Sertorio en Huesca

Además de reforzar su alianza con los hispanos, sus triunfos atrajeron a Hispania a varios
romanos opositores a Sila, entre ellos a Marco Perpena Ventón procedente de Cerdeña, que
acudió con un ejército. Perpena intentó hacer la guerra por su cuenta, pero acabó uniendo su
ejército al de Sertorio por la presión de sus propios hombres. Los refuerzos llegados, eran de
unas 56 cohortes, unos 20.000 infantes y 1.500 jinetes, según Orosio, Sertorio dísponía
entonces de 8.000 jinetes y 60.000 infantes, de los cuales dos tercios de ellos aliados hispanos
y sólo 2.000 legionarios veteranos al mando de Perpenna.

Tito Livio indica que en el año 77 AC, Sertorio ordenó a Hirtuleyo regresar a la Lusitania, cuya
defensa le fue encomendada, en tanto que él siguió con sus tropas el curso del río Ebro, aguas
arriba, pasando por Bursao (Borja, Zaragoza), Cascantum (Cascante, Navarra) y Graccurris
(Alfaro, La Rioja) hasta Calagurris (Calahorra, La Rioja), y al día siguiente de este trayecto pasó
a las tierras de los berones. Parece desprenderse de este texto que los vascones habían
conseguido establecer una cuña o cabeza de puente al sur del Ebro, más allá de Calahorra,
acaso siguiendo el curso del río Cidacos, y habían penetrado al sur hasta un punto
indeterminado en que empezaba el territorio de los berones, estableciendo finalmente su cuartel
de invierno de Castra Aelia, desde donde pudo cruzar el territorio vascón sin dificultades.
Territorio controlado por Sertorio en el 75 AC antes de la llegada de Pompeyo
Llegada de Pompeyo
Roma, decidió acabar de una vez por todas con Sertorio y creo un potente ejército, al mando
del cual se puso a Cneo Pompeyo Magno, un joven y brillante general.

Pompeyo cruzo los pirineos en el 76 AC con un ejército de 30.000 legionarios, 1.500 jinetes, y
20.000 auxiliares. Llegó a Emporiae (Ampurias) e instaló el campamento de invierno,
aprovechando para endurecer a sus tropas para la campaña del año siguiente. Envió a su
cuñado Cayo Memmio elegido cuestor para que le trajese una legión asignada de la Ulterior y
unirse con él en Cartago Nova (Cartagena).

La táctica a emplear era que Metelo mantuviese la Ulterior y evitar que Sertorio invadiese el
valle del Betis. Mientras él expulsaba a Sertorio de la zona costera de la Citerior. Y en una
segunda fase expulsarle del interior, primero Lusitania y después del río Tajo.

Los generales sertorianos, confiados por las victorias de los dos últimos años querian salir a
recibir a Pompeyo a campo abierto. Sertorio hizo que le trajeran dos caballos y hizo llamar a un
hombre de gran fortaleza y a otro muy débil. Sertorio les ordenó que arrancasen las colas a los
caballos. Mientras que el forzudo tiró de la cola del animal hasta caer exahusto sin éxito, el
hombre débil quitó los pelos uno a uno hasta que deja desnuda la cola del caballo. Con esto
Sertorio mostró a sus hombres que la mejor estrategia es la paciencia e ir asestando continuos
pequeños golpes. En resumen seguir con guerra de guerrillas que tan bien se les daba a los
hispanos y evitar el enfrentamiento campal, para esto creó varios frentes, envió a Perpenna
para retener a Pompeyo, Herennio se queda en la retaguardia y el tercero Hirtuleyo intenta evitar
que Metelo se uniese con Pompeyo, mientras Sertorio se quedó en el centro para acudir al lugar
donde más se le necesite.

El invicto y orgulloso inició su avance en la primavera Pompeyo y pronto sufrió en acoso y


desgaste de los guerrilleros a los que no estaba acostumbrado, cruzó el Ebro y Perpenna y
Herennio retrocedieron dirigiéndose hacia Valencia y algunas ciudades se le unieron. Para evitar
deserciones entre los indígenas, Sertorio ordenó la destrucción de la ciudad de Lauron o Edeta
(actual Liria), que se había mostrada partidaria de Pompeyo, y que a causa de disensiones
internas había cambiado de bando y se puso del lado de la República.

Batalla de Laurón 76 AC
Pompeyo acudió a liberar la ciudad y Sertorio le tendió una hábil emboscada entre dos colinas,
quizá ocultándose tras la loma donde hoy está Benaguacil, engañándolo a través de informes
falsos para que se adentrase confiado hacia Lauron. Cuando Pompeyo desplegó sus tropas
pensando que tenía atrapado a Sertorio entre los muros de la ciudad y sus legiones, Sertorio
apareció a su retaguardia con una legión (6.000 efectivos) y lo inmovilizó entre el cerco de
Herenio y sus tropas. Tras un tensa espera, y acuciados por la falta de suministros, enviaron
una partida para conseguir víveres, produciéndose una escaramuza cercana a la plaza sitiada,
Lelio, uno de los legados de Pompeyo, acudió en su ayuda y en la batalla subsiguiente perdió
unos 10.000 hombres. Pompeyo, humillado y derrotado, sin suministros y encerrado en su
campamento, fue testigo del escarmiento sobre la ciudad sitiada. Sertorio fue indulgente con la
población civil pero no con la ciudad que fue saqueada e incendiada. Pompeyo aprovechando
la noche inició la retirada, Sertorio envió la caballería en su persecución y detrás el resto del
ejército menos unas 20 cohortes que dejó para saquear el campamento pompeyano.

Mientras Pompeyo se retiraba durante la noche, fue emboscado por la caballería y 20 cohortes
mandas por Tarquino Prisco y Octavio Grecimo, sufrieron la pérdida de otros 10.000 soldados.
Otros 5.000 aliados suyos que intentaron defender su retaguardia fueron masacrados y
dispersados.
Pompeyo derrotado y humillado tuvo que retirarse a invernar a la Galia Narbonense.

Batalla del río Singilis 75 AC


Pompeyo y Metelo pasaron el invierno en Narbona y Corduba respectivamente, pero
mantuvieron una intensa correspondencia, en el que acordaron unir sus fuerzas. Mientras
Sertorio estaba invernando en su campamento de Castra Aelia (en el curso medio del Ebro),
Lucio Hirtuleyo en la Lusitania, Cayo Herenio en la Edetania junto a sus respectivas fuerzas
provinciales y milicia indígena.

Para unir sus fuerzas, Metelo tenía que derrotar previamente a Hirtiyuelo, pero éste tenía
prohibido el enfrentamiento en campo abierto. Metelo lo tendió una trampa y Hirtiyuelo fue
derrotado por Metelo en las inmediaciones de Itálica. Meses después Metelo volvió a vencer a
Hirtuleyo en Segrobiga en la batalla del río Silingis (el Genil) en la cual perdió la vida el propio
Hirtuleyo con 20.000 de sus hombres. A continuación, Metelo salió a marchas forzadas a
reunirse con Pompeyo.

Batalla de Valentia 75 AC
Mientras tanto, el joven Pompeyo había cruzado como un rayo la Citerior desde sus cuarteles
de invierno en la Galia Narbonense y plantó su campamento junto a Saguntum (Sagunto),
ciudad de lealtad cambiante que pronto cambió de bando ante aquel ejército imponente que
había acampado a sus puertas.

Tras la toma de Sagunto, Pompeyo se dirigió a la ciudad de Valentia Edetanorum (Valencia),


donde se encontraba Cayo Herennio con unos 20.000 efectivos, poniendo la ciudad bajo asedio.
Cuando Sertorio se enteró del peligro se desplazó a marchas forzadas desde el Ebro dispuesto
a socorrer a su legado Herenio.

Pompeyo atacó primero la atalaya de El Puig, incendiándola después continuó su avance


arrollador hacia la ciudad. Tras un largo combate trabado a las puertas de la ciudad y el posterior
cruento asalto, donde el mismo Cayo Herenio murió luchando al frente de cerca de 10.000
insurgentes ante la Porta Saguntina, las tropas gubernamentales entraron a sangre y fuego en
la colonia rebelde. Al parecer solo se salvó el Santuario de Esculapio y el templo de la Triada
Capitolina del Foro, por respeto a las divinidades comunes de vencedores y vencidos.
Con esta victoria Pompeyo, lavó la afrenta del Laurón, además su adversario había perdido a
sus dos mejores lugartenientes en tan corto espacio de tiempo, Marco Perpena Vento, el tercero
en jerarquía, escapó ileso de Valentia, pero aun así, nada estaba decidido.

A finales del verano del 75 AC, las tropas sertorianas cercaron a los pompeyanos en Saguntum,
donde estos habían recabado para afianzar su control sobre la Edetania.

Durante días estuvieron encerrados en la ciudad edetana y la batalla se trabó cuando tuvieron
que salir en busca de pertrechos ante la escasez de comida y agua. La manutención de más de
30.000 hombres y sus auxiliares, además de las bestias de carga, era el principal problema
logístico del legado al mando. Forraje para los animales, los alimentos para los hombres y agua
para todos eran determinantes en el éxito o fracaso de una campaña.

Batalla de Sucrone 75 AC
Tras la conquista de Valentia, Pompeyo se sentía imparable. En pocos días toda la actual llanura
valenciana cayó en manos republicanas, los rebeldes se reunieron en las cercanías del único
puente documentado sobre el Sucron (el río Júcar) en un lugar llamado Sucrone de ubicación
desconocida, donde llegó Sertorio con sus fuerzas.

Pompeyo decidió no esperar la llegada de su colega Metelo y se lanzó contra Sertorio para
devolverle en persona la afrenta de Laurón del año anterior.
Sertorio, por su parte, al ver aparecer las tropas republicanas frente a Sucrone, plantó batalla
aunque ya era mediodía, pues confiaba que los suyos, oriundos aguantarían mejor el calor que
los legionarios recién llegados a Hispania. Así pues, cerca de 30.000 efectivos por cada bando
formaron en la llanura de Sucrone aquel caluroso día de verano del 75 AC. Siguiendo las normas
militares romanas, tanto Pompeyo como Sertorio mandaron el flanco derecho de sus respectivos
ejércitos, los flancos izquierdos fueron mandados Lucio Afranio y Marco Perpena
respectivamente, dejando sus campamentos a retaguardia.

La batalla fue cruenta y trabada. Durante toda la tarde la batalla ere indecisa. En un momento
crítico de la contienda, el flanco de Marco Perpena comenzó a ceder. Sertorio, consciente de
que la ruptura de líneas era el preludio de una matanza, dejó su flanco al mando de un
subordinado y acudió en rescate de su legado, reconduciendo la situación y provocando que la
línea de Pompeyo se quebrase.

Cuenta Plutarco en su ”Vida de Pompeyo que la codicia de los mauritanos que acompañaban a
Sertorio le salvó la vida al joven aristócrata, pues en ese exitoso contraataque que Sertorio lanzó
contra su flanco, un íbero inmenso llegó ante el propio Pompeyo y, tras un combate singular
cuerpo a cuerpo, descabalgado y rodando por la hierba, el íbero quedó malherido, perdiendo
una mano, mientras que Pompeyo quedó a merced de los rebeldes. Aquellos, en vez de rematar
al imperator y haber zanjado allí el conflicto, viendo los ricos enjaezados de oro del caballo de
Pompeyo, dejaron a su suerte al maltrecho romano y se dedicaron a saquear la montura, tiempo
necesario para que la primera línea gubernamental alcanzase a su comandante y lo cubriese
con sus escudos”.

Mientras, en el flanco opuesto Lucio Afranio se impuso al subordinado de Sertorio, quebrando


la línea rebelde, pero sucedió allí algo similar. Los legionarios gubernamentales, entre saquear
el campamento de Sertorio o envolver a los rebeldes por retaguardia, optaron por la primera
opción, la más lucrativa, aunque Afranio trató de evitarlo. Cuando Sertorio volvía con sus jinetes
lusitanos y celtíberos a su posición inicial, ya oscurecido, se encontró al enemigo saqueando su
propio campamento. Aquellos estaban tan distraídos robando que no se percataron de lo que
se les venía encima y fueron masacrados. Su indisciplina fue su perdición.

La batalla tuvo un desenlace dudoso, 3.000 sertorianos y 6.000 pompeyanos murieron en ella.

En el transcurso de la batalla, en un flanco salió victorioso Lucio Afranio, uno de los oficiales de
mayor prestigio de Pompeyo, mientras que en otro flanco fue el propio Sertorio quien frenó la
derrota parcial de su lugarteniente Perpenna. En esta cruenta batalla salió herido el mismo
Pompeyo tras la refriega con un íbero. Sertorio y Perpenna perdieron entre 5.000 y 20.000 de
sus hombres, y los senatoriales una cifra similar.

Al día siguiente, Pompeyo dispuesto zanjar allí la campaña, volvió a formar ante el mar de
cadáveres, pertrechos y tierra pisoteada que habían dejado la batalla anterior. Sertorio se vio
ante Pompeyo formado en la calzada de Valentia y Metelo llegando por la de Saetabis, y para
no quedar cogido entre dos ejércitos, Quinto Sertorio no tuvo más opción que disgregar sus
tropas y retirarse hacia el norte.
Batalla de Saguntum 75 AC
A finales del verano del 75 AC, las tropas rebeldes cercaron a los gubernamentales en
Saguntum, donde estos habían recabado para afianzar su control sobre la Edetania.

Durante días los tuvo encerrados en la ciudad edetana y la batalla se trabó cuando tuvieron que
salir en busca de pertrechos ante la escasez de comida y agua, dado que la manutención de
más de 30.000 hombres y sus auxiliares, además de las bestias de carga, era el principal
problema logístico del legado al mando.

Parece ser que la batalla de Saguntum fue tan trabada, violenta y poco resolutiva como la de
Sucrone. Las tropas romanas estaban lideradas por Gayo Memmio, cuñado de Pompeyo, que
fue abatido en lo más encarnecido del combate. Aquello envalentonó tanto a Sertorio que lanzó
todas sus fuerzas contra el flanco mandado por Metelo, que a pesar de su avanzada edad y
exceso de peso, luchó con valentía, destacándose de sus líneas hasta que fue herido por una
lanza. Cuando sus hombres se dieron cuenta de que habían dejado a su legado solo ante el
peligro, salieron a por él en tropel, cubriéndolo con sus escudos formando un testudo y
librándole así de una muerte segura a manos de los hispanos de Sertorio. No hay datos sobre
la batalla, pero las bajas debieron ser importantes en ambos bandos, Sertorio se dio cuenta de
que lo mejor que podía hacer era retirarse Palancia en busca del cobijo de sus aliados celtíberos.

Tras este revés revés, Pompeyo buscó refugio para invernar entre sus aliados vascones,
cuando entraba ya el año 75 AC. Los vascones siempre habían sido un pueblo proromano .
Mientras pasaba el invierno en tierras de los vascones, Pompeyo fundó la ciudad de Pompaelo,
la actual Pamplona. Mientras, Metelo, que se habría refugiado en la Galia para pasar el invierno
con su ejército, prometió dar una recompensa de 100 talentos de plata y veinte yugadas de
tierra a quien matara a Sertorio.

Alianza con Mitridates


Ese mismo año 75 AC, Sertorio, viendo la desproporción numérica a la que se enfrentaba y
sufriendo carencia de medios, sobre todo botines y dinero con que contentar a sus soldados, se
decidió a sellar un pacto de mutuo apoyo con el rey Mitridates del Ponto, el mayor enemigo de
Roma, el cual estaba preparando una nueva guerra en Asia Menor. Sertorio envió a Asia una
pequeña parte de sus tropas al mando de Marco Mario, uno de los senadores que habían huido
de la dictadura de Sila. A cambio de estas experimentadas tropas, Mitridates se comprometió a
pagar a Sertorio la increíble cantidad de 3.000 talentos, dinero con el que Sertorio podría
abastecer durante mucho tiempo a sus soldados.

Mitridates aprovechó que los ejércitos romanos estaban en Hispania para iniciar a fines del 75
AC su nueva ofensiva contra Roma, invadiendo Armenia, reino aliado de los romanos, como
primer paso. Pese a la ofensiva de Mitridates, Roma no distrajo fuerzas del frente de Hispania
y Sertorio se tuvo que prepara para enfrentar una nueva ofensiva el año próximo.

En el año 74 AC la guerra se endureció, pues tanto Sertorio, que usa la táctica de tierra
quemada, como Pompeyo y Metelo consistía en atacar las ciudades para forzar a Sertorio a
entablar batalla. Este mismo año Pompeyo, siguiendo su estrategia, asedió Palantia (Palencia),
logró incendiar la muralla de la ciudad, que había socavado mediante troncos de árboles, pero
Sertorio le obligó a abandonar el asedio. Otra estratagema de Pompeyo, indicativa de su forma
de actuar en la guerra, fue la empleada en la toma de Cauca (Coca), introduciendo en ellas
soldados disfrazados de enfermos que solicitaban atención médica. Los optimates fracasaron
en su intento de tomar la capital sertoriana Calagurris (Calahorra, Rioja), la sometieron a un
duro e infructuoso asedio, pero Sertorio acudió en su ayuda y levantó el asedio. Los
gubernamentales perdieron 3.000 hombres en el intento, pero se hicieron con gran parte de las
ciudades de la meseta, gracias a pactos mayormente. Era la nueva estrategia optimate, recurrir
a la diplomacia y además, desde Roma conceder la amnistía a todos los populares que
abandonen las armas, con lo que muchos generales de Sertorio lo abandonaron y este perdió
gran parte de su legitimidad, pues basaba su lucha en ir contra la tiranía de los optimates que
dominaban Roma, y ahora esta había desaparecido.

Tras un nuevo invierno, en el 73 AC, Pompeyo, esta vez en solitario, inició de nuevo la campaña
contra Sertorio. Pompeyo tomó las ciudades de la ”Celtiberia” (centro este de Hispania) que
apoyaban a Sertorio, asimismo tomó las importantes ciudades sertorianas de Tarraco
(Tarragona) y Dianium (Denia), en el Levante Español. Sertorio, viendo como Pompeyo le comía
terreno y viendo como sus aliados empezaban a plantearse la conveniencia de la alianza que
mantenían con él, decidió hacerse fuerte en el valle del río ”Iber” o Ebro, entorno las ciudades
más fieles: Ilerda, Hosca y sobre todo en su capital, Calagurris. Pompeyo había conseguido por
fin ganar la ventaja estratégica con esta última ofensiva, dejando a Sertorio en una precaria
posición, ya que cada vez tenía menos aliados que abastecieran a su ejercito.

Muerte de Sertorio
Pero el principal problema de Sertorio no era Pompeyo, sino su propio aliado Marco Perpena,
el cual trataba a los hispanos injustamente, provocando el descontento de éstos y varias
deserciones. Perpena buscaba obtener el mando supremo y no cesaba de levantar a sus
soldados romanos en contra de Sertorio, al que acusaba de cobarde por sus métodos
guerrilleros, y en contra de su política filantrópica con los hispanos, a los que Perpena
consideraba como ”bárbaros inferiores”. Las continuas deserciones y motines, provocados por
las maniobras de Perpena, fueron minando a lo largo del año el ejército de Sertorio.

Finalmente, Sertorio, viéndose acorralado y presa de furia por las deserciones de sus aliados
hispanos, decidió castigarles de la peor forma; asesinando a gran parte de los jóvenes
estudiantes de la academia de Hosca (Huesca), muchos de los cuales eran hijos de jefes
hispanos. Los jóvenes supervivientes fueron vendidos como esclavos. Este horrible crimen es
explicable por el sentimiento de frustración de Sertorio, el cual había dado todo por sus aliados,
mejorando su calidad de vida y dándoles el bien más preciado, la libertad, pues Sertorio siempre
fue democrático, aceptando las decisiones que el Senado Hispano que había creado tomaba.
El abandono de sus aliados cuando la fortuna le daba la espalda fue el colmo para Sertorio, y
de ahí que ordenara ese horrible crimen.

”Por mi parte, no creo que una virtud decidida y razonada pueda degenerar por ningún accidente
en el vicio opuesto, aunque no es imposible que los mejores propósitos y caracteres bajo el
embate de calamidades injustamente padecidas cambien en sus costumbres; y esto es lo que
me parece que sucedió en Sertorio; cuando vio que le dejaba la fortuna, irritado por los mismos
acontecimientos, se hizo cruel contra los que le ofendían”. Plutarco.

La conjura de Perpena daba sus frutos y éste se decidió a acabar de una vez por todas con
Sertorio. En el año 72 AC y tras conjurarse con varios de los comandantes de Sertorio, Perpena
aprovechó una cena del estado mayor para lanzarse junto a los otros comandantes sobre
Sertorio. Entre todos le agarraron y le cosieron a puñaladas, sin que Sertorio pudiera siquiera
defenderse.

”Pero cuando Perpenna tomó una copa de vino y la dejó caer en el acto de estar bebiendo
haciendo gran ruido, lo que era la señal convenida, Antonio, que estaba tendido al lado de
Sertorio, le hirió con un puñal. Volvióse éste al golpe intentando levantarse, pero Antonio se
lanzó sobre él y le cogió por ambas manos, de modo que, hiriéndole muchos a un tiempo, murió
si poderse defender”. Plutarco. Sertorio

Muerte de Sertorio. Autor J.G.Mencia


Muerte de Sertorio. Autor Vicente Cutanda
Muerte de Sertorio

Tras la muerte de Sertorio, los hispanos que aún quedaban abandonaron el campamento y
pactaron su rendición con Pompeyo. Perpena, contento de que los bárbaros que tanto odiaba
se fueran, quedó al mando de los soldados romanos del difunto Sertorio.

Tras consumar su ambición y convertirse en el jefe supremo, Marco Perpena, demostrando que
era un completo incompetente, decidió abandonar la guerra de guerrillas y enfrentarse con
Pompeyo en campo abierto. Obviamente Pompeyo lo machacó, derrotándolo completamente y
capturándolo. Perpena, para salvar su vida, ofreció a Pompeyo revelar los nombres de los
aliados secretos que Sertorio tenía en el Senado, pero Pompeyo, temiendo que Sila
desencadenara nuevas ”proscripciones”, decidió asesinar en el acto a Perpena. Tras la muerte
de Perpena diversas ciudades se sometieron a Pompeyo, entre ellas Osca. También se
sometieron los vascones leales a Sertorio. Sólo cuatro ciudades se resistieron: Tiermes, Uxama
(Osma), Clunia y Calagurris, pero las cuatro fueron tomadas por los legionarios romanos. Cabe
hacer especial mención a la obstinación final de Calagurris, en cuyo asedio según la propaganda
de la época los sertorianos más radicales llegaron a la antropofagia antes de rendirse a las
tropas pompeyanas. Este hecho trascendió tanto en la opinión pública que bien entrado el
Imperio aún se hablaba de la “fames calagurritana”. La mayoría de los prófugos sertorianos
huyeron a Mauritania o se unieron a los piratas cilicios.

Tras su victoria, Pompeyo regresó a Roma apresuradamente para ”ayudar” a Craso sofocar la
revuelta de esclavos de Espartaco, pero en el año 70 AC celebraría finalmente su ”triunfo” en
Roma.

Pompeyo celebrando su triunfo en las calles de Roma


Triunfo de Cneo Pompeyo. Pompeyo celebrando su triunfo en las calles de Roma
Tercera Guerra Civil Romana (44 – 31
AC). Octavio y Antonio contra los asesinos
de Cesar
Edad Antigua Las Guerras Civiles Romanas Tercera Guerra
Civil Romana (44 – 31 AC). Octavio y Antonio contra los
asesinos de Cesar
Muerte de Julio Cesar 44 AC
César fue fue nombrado dictador por 10 años y era dueño absoluto de la república romana y del
mundo mediterráneo. Como tal, volvió a ejercer su típica clemencia con sus enemigos; no olvidó
su política agraria y de asentamiento de colonos; aumentó el número de fiestas populares,
aunque cuidándose de no incurrir en gastos ruinosos para el Estado; dispuso normativas
económicas y financieras que protegían a los más débiles, trató de frenar el lujo de los
poderosos limitando los gastos en banquetes; diseñó profundas transformaciones políticas,
dictó leyes que ampliaban la ciudadanía romana a capas más vastas de la población, y comenzó
a pensar en un mundo distinto al hasta entonces conocido dentro de los límites de la ciudad
romana.

César también estaba convencido de que, para mantener el dominio en Oriente y poder llevar
a cabo con éxito la expedición final contra los partos, que eran en esos momentos la única
amenaza que quedaba.

Unos sesenta miembros de familias importantes, casi todos senadores, se conjuraron para
eliminar a César y restaurar la legitimidad y legalidad de la República, temerosos de que la
abrumadora acumulación de cargos y privilegios que recaían en su persona terminase por darle
la puntilla a la desvencijada República y César se proclamase a sí mismo rey.

César acudió al Senado el día 15 (los idus) de marzo a la sesión que discutiría la expedición
contra los partos. Fue al Senado a pesar de los ruegos de Calpurnia, ya que durante la noche
había tenido sueños premonitorios. Marco Antonio los acompañaba, pero alguien lo retuvo en
la antesala del Senado. Cuando César se hubo sentado, lo rodearon y lo atacaron con sus
puñales y dagas, entre los asesinos se encontraban Casio, Casca y Bruto, su hijo adoptivo. Los
asesinos salieron del senado gritando que habían liberado a Roma de un tirano. Todo el mundo
creía que Cicerón pasaría a tomar el mando e instauraría la república de nuevo, pero se quitó
de en medio.
Muerte de Julio Cesar en las idus (15) de Marzo del 44 AC a los pies de la estatua de
Pompeyo el Grande, recibió 23 puñaladas
Asesinato de Julio César. Autor Mariusz Kozik.

Esa misma noche, Marco Antonio se hizo con el testamento de Cesar (se supone que lo robo
del templo de Vesta, donde estaban las vírgenes vestales). Lo que vio no le gustó nada. Cesar
había nombrado heredero a Cesar Octavio, pero Marco Antonio seguía siendo fiel a Cesar, y
no hizo nada, de momento. En las honras fúnebres de Cesar se leyó el testamento, donde
donaba una muy generosa cantidad de dinero a la plebe.

Muy pocos conocían a Octavio que sufría de colitis crónica, éste cuando llegó a Roma preguntó
si habían repartido el dinero donado por Cesar. Marco Antonio respondió que había cosas más
importantes que hacer. Pidió dinero prestado a amigos ricos del difunto, y lo repartió, ganándose
la amistad de los legionarios.

Marco Antonio intentó hacerse con el poder por la fuerza, para ganarse el favor del ejército,
decidió que lo mejor era terminar con los asesinos de Cesar. Consiguió una orden del Senado
autorizándolo y se fue en busca del que tenía más cerca, Décimo Bruto, que estaba en la Galia
Cisalpina. Aprovechó la ocasión para saquear el tesoro.

Los aristócratas se dieron cuenta que éste quería ser el sustituto de Cesar, se pusieron del lado
de Marco Antonio, Cicerón prestó su oratoria y soltó sus famosas Filípicas, dando la vuelta a la
tortilla y consiguiendo que Marco Antonio fuera declarado proscrito por el senado.
Había comenzado la Tercera Guerra Civil. Los dos cónsules de aquel año, Vibio Pansa y Aulo
Hirtio, salieron en persecución de Marco Antonio al mando del ejercito senatorial, apoyados por
el ejército de Octavio, que había sido nombrado propretor por el Senado.

Batalla de Forum Gallorum y de Mutina


Marco Antonio y Décimo Bruto estaban situados en los alrededores de Mutina (la
actual Módena); al sur del río Padus (Pó), próximos a la Vía Emilia, y comenzaron el asedio de
la ciudad.

A principios de marzo Hirtio y Octaviano avanzaron sobre Mutina (Módena) apara aliviar el
asedio. En ruta, tomaron posesión de Bononia, que había sido abandonada por su guarnición,
y se encaminó con la caballería, dejando Pollentia (Pollenzo) y Regium Lepidi en manos de
Antonio. Pero Antonio había aprendido lo suficientemente bajo el mando de César en Alesia
sobre cómo llevar a cabo una operación de asedio. Además de la línea interna de circunvalación
que rodeaban Mutina, estableció otra de contracircnvalación para bloquear cualquier intento de
socorro a la ciudad.
Batallas de Mutina y Forum Gallorum 44 – 43 AC. Movimiento de fuerzas

Los líderes senatoriales trataron de hacer señales de su presencia desde los árboles más altos.
Décimo que mandaba las fuerzas de la ciudad, respondió de manera similar, estableciendo de
el enlace con señales.

Con los suministros a punto de agotarse, el hambre empezaba sentirse en la guarnición


atrapada en Módena, pero Hirtio y Octaviano decidieron esperar la llegada de Pansa con
refuerzos antes de enfrentarse a Marco Antonio.

Había frecuentes enfrentamientos de caballería, la caballería de Antonio era más numerosa,


pero el terreno pantanoso lo privaba de la oportunidad de sacar el máximo provecho.

El 19 de marzo el cónsul Pansa se dispuso a enlazar con Hirtio y Octaviano, con cuatro legiones
de reclutas, habiendo dejado una, la legión Urbana, para defender Roma.
El 14 de abril, Antonio marchó con su cohorte pretoriana, las legiones II y XXXV, unidades
ligeras y un considerable cuerpo de caballería para cortar el paso a Pansa antes de que se
uniera a los otros ejércitos senatoriales. Antonio dedujo que Pansa sólo contaba sólo con cuatro
legiones de jóvenes reclutas, pero la noche anterior Pansa había recibido de Hirtio la legión
Martia y una cohorte pretoriana de Octavio para que le ayuden en la realización de la última
etapa de la vía Emilia, ya que pasa a través de un estrecho desfiladero.

Las legiones de Marco Antonio colisionaron con las de Pansa cerca de un pueblo de
nombre Forum Gallorum (Castelfranco Emilia), sobre la vía Emilia.
Batalla de Forum Gallorum 43 AC. Entre las fuerzas de Marco Antonio y el cónsul Bibio Pansa.

Antonio preparó una trampa a la vanguardia de Pansa mandada por Galba, que se componía
de la caballería, tropas ligeras y las legión Marciana y las cohortes pretorianas de Octavio.
Las fuerzas de Antonio que se componían de las legiones II y XXV, caballería, infantería ligera
y su guardia pretoriana consiguen envolver la vanguardia, Pansa acude con las legiones
novatas, pero son rechazadas y él mismo fue mortalmente herido y evacuado.

Galba a duras penas rompió el cerco y enlazó con las legiones senatoriales, que se estaban
protegiendo el tren de bagajes.

Antonio intentó seguir su éxito táctico asaltando el tren de bagajes, pero esta acción fue un
fracaso costoso, siendo forzado a retirarse. Durante su retirada se encontró con las legiones IV
y VII bajo el mando de Hirtio, que al enterarse de la emboscada acudió inmediatamente. Las
legiones chocaron contra las exhaustas tropas de Antonio y las derrotaron.

En Mutina (Módena), estaba claro que Antonio había perdido la iniciativa, y había pasado de
sitiador a ser sitiado. Trató de mantener a raya a los senatoriales que le asediaban, mediante el
acoso a diario con su caballería hasta que Décimo finalmente se rindiera por hambre.

Hirtio y Octaviano ofrecieron batalla, el 21 de abril, donde el asedio de Mutina era más estrecho.
Ante la sospecha de que se trataba de un farol, Antonio sacó su caballería y dos legiones de su
campo, ofreciendo a sus enemigos la batalla que estaban buscando.

Antonio fue derrotado de nuevo, pero Hirtio, al igual que su colega consular Pansa, también fue
muerto. La muerte de Hirtio, durante el ataque al campamento de Antonio, dejó al ejército y a
la República romana sin líderes. Octavio recuperó su cuerpo y según Suetonio: ”En medio de la
lucha, cuando el portador del águila de su legión fue profundamente herido, él llevó el águila
durante un tiempo.” Debido a la muerte de ambos cónsules, Octavio obtuvo el mando de las
legiones del Senado, debido a su rango de propretor.

Ambas partes pasaron la noche con las armas en la mano. En contra del consejo de sus
oficiales, quienes le instaban a continuar con el asedio, Antonio al día siguiente decidió retirar a
su ejército (la legión V seguía intacta y los restos de II y XXXV, con más de 5.000 de caballería),
en un intento para enlazar con Ventidio y sus tres legiones desde el Piceno (VII, VIII y IX), y
buscar el apoyo de Lépido y Planco.

Cuando la noticia de la victoria llegó a Roma una multitud de ciudadanos espontáneamente


llevaron a Cicerón a través de las calles desde su casa al Senado.

Antonio estaba en el pináculo de su carrera; pero el Senado finalmente lo declarado hostis o un


enemigo del estado. Las fuerzas senatoriales parecían triunfante, pero la realidad en el campo
era bastante diferente.

Antonio había sido capaz de conseguir una ventaja inicial de dos días sobre la coalición del
Senado, pero era la primera vez que ambos cónsules habían muerto en acción desde 208 AC.
Décimo instó a Octavio para marchar al sur y cortar Ventidius antes de que pudiera unirse con
Antonio. El Senado desairó a Octavio decretando que las legiones los dos cónsules muertos
debían ser transferidas a Décimo, también legitimó las adquisiciones de Bruto y Casio en el este
y lconcedió el mando supremo naval a Sexto Pompeyo, que había avanzado a Massilia
(Marsella).

Marco Antonio, por su parte, se dirigió al oeste de Parma (que fue saqueada) y a Placentia y
luego por la vía Milvia a Dertona, reclutando fuerzas de ciudadanos y esclavos a lo largo del
camino, antes de girar hacia el sur y cruzar los Alpes de Liguria llegando a Vada Sabatia, 50
kilómetros al sur-oeste de Génova. Aquí El 3 de mayo se encontró con Ventidio, que, con las
rutas establecidas por el Senado, se había visto obligado a emprender una peligrosa marcha
forzada en los Apeninos. Décimo luchaba por mantener el ritmo pero quedó retrasado.

Antonio hizo una finta hacia el norte con su caballería bajo el mando de Trebelio, hacia Pollentia.
Décimo cayó en la trampa, y envió de forma inmediata cinco cohortes por delante y él siguió
detrás con todo su ejército. Antonio consiguió burlarle y hacerse con las 4 legiones de Décimo,
y con el camino abierto a la Galia y a Hispania, teniendo a su disposición 20 legiones y unos
10.000 jinetes

Octavio volvió a Roma, consiguiendo el nombramiento de cónsul, gracias a la influencia de


Cicerón, que manejaba los hilos del senado a su antojo, y que junto con los optimates utilizaban
a Octavio, para ayudarles a eliminar a Marco Antonio, disponía de 8 legiones y se dirigió a Roma
donde se hizo con 3 más (2 de África y una urbana) a las que se unieron 6 más 3 de Panda y 3
de Décimo, en total disponía de 17 legiones. Octavio no buscó el enfrentamiento directo.

Segundo triunvirato
Una vez nombrado cónsul, Octavio consiguió del senado otra orden para capturar a los asesinos
de Cesar. Terminó con Décimo Bruto en la Cisalpina fácilmente, mientras Bruto y Casio, los
más importantes asesinos de Cesar, se encontraban en Grecia, reuniendo un potente ejército.

Octavio llamó a Marco Emilio Lépido, otro lugarteniente de Cesar, para llevar un mensaje a
Marco Antonio, para formar juntos el Segundo Triunvirato. Se reunieron en Bolonia en
noviembre del 43 AC, y se repartieron las provincias: Marco Antonio se quedó con la Galia que
disponía de 11 legiones, de las cuales 5 eran veteranas, Lepido con Hispania con 7 legiones, 4
de las cuales eran veteranas; y a Octavio le dejaron África, Sicilia, Córcega y Cerdeña, contaba
con 17 legiones de las cuales 4 eran veteranas. Dejaron de lado sus diferencias y se
comprometieron en el objetivo común de acabar con los asesinos de César.
Segundo Triunvirato: Repartición de provincias entre Marco Antonio, Octaviano y Lépido

Lo primero que hicieron los triunviros fue despejar el panorama en Roma. Cada uno de ellos
hizo una lista de gente que quería eliminar, y se pusieron a ello con entusiasmo. Se publica una
lista de 300 senadores y 2.000 equites condenados a muerte, cortando con ello además, la
financiación de los asesinos de César. El primero de la lista negra de Marco Antonio era Cicerón.
Se inició una época de terror, los triunviros eliminaron a todos los oponentes que tenían en
Roma, y se quedaron con sus bienes, que les hacían falta para sufragar el gasto de la próxima
guerra contra Bruto y Casio.

Campaña de Bruto y Casio en Asia Menor


Mientras tanto en Siria, Casio, el cual ya tenía relaciones con la administración provincial
después de ser uno de los pocos supervivientes de la desastrosa campaña de Craso contra el
Imperio Parto, había liberado al ejército de Quinto Cecilio Baso, que se encontraba sitiado desde
hacía casi tres años en la ciudad de Apamea. Su intervención no pudo ser más afortunada;
levantó el asedio y reclutó para su bando las dos legiones de Baso, a las seis legiones que lo
sitiaban y además consiguió cuatro legiones más en Judea. Éstas eran cuatro legiones que el
legado Alieno había llevado desde Egipto al cónsul Dolabela (tres de ellas dejadas por Julio
César después de su campaña en Egipto), quien las esperaba en Laodicea para que se
rindieran y pasaran a su mando. De esta forma Casio, con un impresionante ejército de doce
legiones, se dirigió a Loadicea donde se hallaba Dolabela el cual, viendo la situación, acabó
suicidándose.

El conflicto internacional, por tanto, también había llegado a Egipto: Casio exigió a Cleopatra
hombres y víveres, a lo que ella se negó, bajo la excusa de que la pobreza y las enfermedades
asolaban Egipto. A pesar de todo, Cleopatra ya había decidido unirse a los triunviros con su
armada, pero un fuerte vendaval la dispersó y tuvo que regresar a Egipto.

Mientras tanto, en Macedonia el propretor Gayo Antonio, quien como legítimo gobernador se
enfrentaba a Bruto con dos legiones, tuvo que rendirse ante fuerzas superiores; esto después
de que Bruto, tras muchas dificultades, consiguiera la rendición de las guarniciones de Dirraquio
y Apolonia de Iliria y obligara a Publio Vatidio a retirarse hacia Iliria. Tras estos acontecimientos,
Bruto reclutó a dos legiones más entre los macedonios, y con esto disponía de un respetable
ejército formado por 8 legiones.

Bruto pasó a Asia Menor y siguiendo la costa llegó a Licia al suroeste de la actual Turquía,
donde exigió hombres y materiales para su causa, el líder popular llamado Naucrates se negó.
Bruto obtuvo un éxito inicial cuando envió una partida de caballo, que sorprendió a una fuerza
de Licia mientras estaban comiendo, matando a 600 de ellos. A continuación, derrotó al ejército
combinado de los licios en una batalla campal y cuando huyeron, saquearon su campamento.
Posteriormente dejó libres sin rescate a los prisioneros, con la esperanza de ganarse a toda la
nación. La mayoría de las ciudades licias se rindieron, pero la ciudad de Xanthus continuó el
desafío; cuando Bruto había establecido las líneas de asedio algunos de los habitantes trataron
escapar buceando por en el río que fluía por la ciudad, pero había colocado redes que tenían
campanas en la parte superior para que dieran la alarma cuando alguien estaba atrapado en
ellas.

Asedio de Xantus

Bruto tomó personalmente el mando del asedio de Xanthus, los habitantes destruyeron los
suburbios de la ciudad y se retiraron tras las murallas. Bruto dividió su ejército e para hacer
rotaciones de día y de noche y realizar un asalto continuo. Desplegaron arietes contra las
murallas y lanzando ataques contra las puertas. Los habitantes detectaron un período de calma
y decidieron realizar una salida nocturna para caer en una trampa. Los sobrevivientes
regresaron de nuevo a la puerta por donde habían salido y la encontraron cerrada, siendo
masacrados junto a las murallas. Una segunda salida por los defensores logró incendiar las
máquinas de asedio. Cuando los habitantes se retiraban, unas 2.000 tropas romanas fueron en
su persecución, los romanos entraron en la ciudad, pero cuando el rastrillo cayó, los legionarios
habían entrado quedaron atrapados, se abrieron camino en el foro y se hicieron fuertes en el
templo de Sarpedón. Sus compañeros desde fuera trataron de rescatarlos mediante escaleras
improvisadas con troncos de los árboles, con cuerdas unidas a ganchos. Algunos consiguieron
escalar la muralla y abrir una pequeña puerta, permitiendo la entrada, al caer la noche, el ejército
romano entraba en la ciudad, que los defensores incendiaron antes que rendirse. Sólo 50
hombres salieron con vida.
Asedio de Xanthus por Bruto. Autor Steve Noon

Tras la conquista de la ciudad, Bruto se hizo con Liria que le ofrecieron dinero y pusieron la flota
a su disposición, siendo enviada a Abydos para ayudar a cruzar el Holesponto, Bruto se reunió
con Casio en Sardes a mediados de julio del 42 AC.

Sexto Pompeyo en Sicilia


En el 43 AC, cuando Marco Antonio se dirigió a la Galia Cisalpina para oponerse a Décimo Junio
Bruto Albino, el Senado romano buscó apoyos contra el futuro triunviro, y apeló a Lépido y a
Sexto Pompeyo, que entonces había llegado a Massalia con una flota y un ejército dispuesto a
intervenir según más conviniera. El Senado, a propuesta de Cicerón, aprobó un decreto
laudatorio en su honor, y le ofreció nominarlo para el puesto que había tenido su padre en el
colegio de los augures. También lo nombró para el mando de la flota republicana con el
título praefectus classis et orae maritimae; sin embargo, Sexto no realizó ninguna acción para
aliviar el asedio de Mutina, permaneciendo inactivo a la expectativa.

El dominio de la flota garantizaba a Sexto cierta seguridad; pero como los gobernadores de
Hispania y el de la Galia apoyaron el triunvirato, no disponía de ninguna base en tierra firme.
Sexto se limitó a atacar las zonas costeras, y sus fuerzas aumentaron con todos aquellos que
los triunviros habían proscrito, y con multitudes de esclavos que acudían a él. Finalmente se vio
con fuerzas suficientes para desembarcar en Sicilia, donde estableció su cuartel general. Las
ciudades de Milas, Tindaris, Mesina y Siracusa cayeron en su poder, al igual que toda la isla
finalmente. El propretor de Sicilia, Aulo Pompeyo Bitínico, le rindió Mesina a condición de
repartirse el gobierno de la isla. También recibió el apoyo de Quinto Cornificio, gobernador de
la provincia de África. El dominio de estas provincias por los pompeyanos afectó seriamente al
suministro de grano de Roma.

En 42 AC Octaviano envió a la isla a su legado Quinto Salvidieno Rufo, que consiguió evitar los
ataques de Sexto a las costas italianas, pero fue derrotado en el estrecho de Sicilia, en las
cercanías de Escileo, cuando intentaba enfrentarse a la flota pompeyana. Octavio, tras esta
batalla, partió inmediatamente después a Grecia, con objeto de ayudar a Marco Antonio en la
guerra contra Bruto y Casio. Sexto estaba en la cumbre de su poder y se hizo llamar “hijo de
Neptuno“; entonces hizo matar al co-gobernador Aulo Pompeyo Bitínico, acusado de una
supuesta conspiración, quedando así como único gobernador de la isla. Mientras Octavio
luchaba en Grecia contra los republicanos, Pompeyo se mantuvo inactivo, y esto sería su error
fatal.

Batalla de Filipos (42 AC)

Los triunviros decidieron dejar a Lépido en Roma mientras Octavio y Marco Antonio partieron
hacia el este a enfrentarse a las fuerzas de Bruto y Casio. Octavio y Antonio llegaron al norte
de Grecia con hasta 28 legiones. Octavio y Antonio enviaron 8 legiones al mando de Cayo
Norbano Flaco y Decidio Saxa hacia Macedonia como avanzadilla, ocuparon las cercanías de
Filipos donde se hicieron fuertes, pero debido a una ofensiva de Bruto y Casio, se tuvieron que
retirar hacia Anfípolis hasta que llegaron las tropas triunviras dirigidas por Marco Antonio
(Octavio se tuvo que quedar en Dirraquio debido a su mala salud).

Batalla de Filipos 42 AC: Movimientos previos

Los triunviros llevaron 19 legiones completas hasta el campo de batalla, que incluían las
legiones veteranas VI, VII, VIII, X y XII; otras nuevas como la III, XXVI, XXVIII, XXIX, y XXX.
Octavio aportó 13.000 jinetes y Antonio 20.000 eran hispanos, galos y germanos, en total tenían
unos 100.000 hombres
Los republicanos tenían bajo su mando 17 legiones (8 bajo el mando de Bruto, 9 bajo el mando
de Casio), las mejores procedían de Cesar como la XXVII, XXXVI, XXXVII, XXXI y XXXIII;
estaban reforzadas con tropas de sus aliados locales, y unos 20.000 (4.000 galos, 2.000 tracios,
ilirios y tesalianos, 2.000 hispanos, 5.000 gálatas, 4.000 árabes y 5.000 arqueros montados),
en total unos 90.000 hombres.
Águilas sobrevolando las legiones de Bruto y Casio, cuando se dirigen a Filipos, septiembre-
octubre 42 AC. Autora Sandra Delgado

Cuando ambas fuerzas llegaron a Filipos, colocaron los campamentos de Marco Antonio
enfrente de Casio y el de Octavio enfrente de Bruto.

Casio se colocó a la izquierda, protegiendo su flanco izquierdo con la zona pantanosa, el flanco
derecho de Bruto estaba protegido por terreno montañoso. Rodearon sus campamentos con
foso, muro y empalizadas, prolongándolos hasta los obstáculos.

Marco Antonio atacó en varias ocasiones, pero los republicanos no cayeron en la trampa y
siguieron a la defensiva. Decidió hacer un camino por las marismas, lo construyó en secreto,
ocultado por los juncos. Este trabajo le llevó 10 días.

Primera batalla día 3 de octubre

Marco Antonio intentó un ataque por sorpresa a través de las marismas, pero sufrió un
contraataque por parte de Casio. Al ver esto, los soldados de Bruto no hicieron caso a las
órdenes y se lanzaron en tromba contra los soldados de Octavio, que huyeron abandonando su
campamento, las tropas de Bruto se dedicaron a saquearlo, en vez de perseguir a las tropas
de Marco Antonio.

A Marco Antonio le fue un poco mejor, pues estaba asaltando las fortificaciones de Casio desde
el sur y luego de resistir el ataque de éste último, logra capturar su campamento y puso en
retirada a los republicanos. En ese momento, la situación estaba en tablas. Pero el polvo
provocado por la batalla impedía la visibilidad. Casio subió a una colina y pensó que estaba
sufriendo una derrota aplastante, y se suicidó. Bruto lloro sobre el cuerpo de Casio, llamándole
“el último de los romanos”.
Batalla de Filipos 42 AC: Primer día 3 de Octubre

Las pérdidas fueron de 9.000 soldados para Casio y 18.000 para Octavio respectivamente. Se
puede decir que acabó en tablas dado que Casio era mejor general que Bruto.
Batalla de Filipos 42 AC primera batalla: Antonio asalta el campamento de Casio. Autor Steve
Noon
Segunda batalla día 16 de Noviembre

Los dos bandos pasaron las siguientes tres semanas tratando de curar a sus heridos y
reagruparse. El ejército triunviro no recibió ningún refuerzo, y apenas pudo recibir suministros,
mientras el ejército republicano no tenía ningún problema de abastecimiento, dado que Bruto
los recibía por mar.

Marco Antonio y Octavio tuvieron la precaución de prometer grandes sumas de dinero a sus
soldados, con lo que se aseguraron su lealtad. Mucho más dinero del que Bruto prometió a sus
hombres. Así que, pronto, los mercenarios y los aliados orientales de Bruto comenzaron a
desertar, pasándose al otro bando.

Antes de quedarse sin un solo soldado, Bruto se vio obligado a abandonar su sólida posición
defensiva y pasar al ataque.

El 23 de octubre, los triunviros ocuparon durante la noche una colina cercana al sur del
campamento de Casio, destacando 4 legiones, a la mañana siguiente establecieron 16 legiones,
dejando 4 legiones y la caballería para guarnecer los campamentos.

Bruto tuvo una excelente oportunidad de fijar estas legiones y atacar los campamentos, pero en
vez de ello se mantuvo a la defensiva, fortificando su posición.
Batalla de Filipos: segunda y definitiva batalla

El 16 de noviembre, bruto presentó batalla, formó sus hombres fuera de las fortificaciones y
esperó a los triunviros.

A la hora nona (3 de la tarde) se inició la batalla fue tremenda, un choque entre legionarios de
ambos bandos, nada de flechas o jabalinas, sino espadas y escudos. Bruto empezó a retroceder
poco a poco y al final se desintegró la formación. Los hombres de Marco Antonio habían tomado
las puertas, y tuvieron que huir al mar o a las montañas. Octavio asaltó el campamento de Bruto,
lo tomó y con su caballería persiguió a los enemigos. Bruto se refugió en las montañas con 4
legiones, pero fue rodeado por la caballería. Se dio cuenta que su captura era inminente, y se
suicidó.

Según Apiano las bajas entre las dos batallas fueron similares en cada bando, unos 20.000
muertos, siendo una de las más sangrientas.

Los restos del ejército de los republicanos fueron reunidos y casi 14.000 hombres fueron
enrolados en el ejército de los triunviros. Algunos soldados veteranos permanecieron en la
ciudad de Filipos, que se convirtió en una colonia romana. A su vez, otros veteranos fueron
recompensados tras la batalla de Filipos con tierras en Italia, que fueron expropiadas al efecto.

En Filipos no sólo murieron Bruto, Casio y muchos de sus seguidores, sino que cayeron con
ellos los viejos ideales republicanos. Muchos prisioneros fueron ajusticiados sin piedad. Cuenta
Suetonio que Octavio no ahorró ultrajes con los prisioneros de la nobilitas. De esta derrota sólo
unos pocos pudieron escapar para unirse a las tropas de Sexto Pompeyo, el hijo menor de
Pompeyo el Grande, que había iniciado el reclutamiento de un ejército y comenzaba a
adueñarse de parte de las provincias occidentales. Los partidos senatorial y republicano fueron
aniquilados: nadie más debía desafiar el poder del Triunvirato.

Batalla naval del Adriático 3 octubre del 42 AC


En el mismo día que la primera batalla de Filipos, otra gran calamidad se llevó a cabo en el
Adriático. En un intento de reforzar las fuerzas de los triunviros, Domicio Calvino había
embarcado desde Brindisi con dos legiones (incluyendo la Marciana), una cohorte pretoriana de
unos 2.000 hombres, 4 escuadrones a caballo, y un considerable cuerpo de tropas auxiliares.
Intento romper el bloqueo republicano impuesto por Marco Ahenobarbo que disponía de 130
buques de guerra. Durante el trayecto de Brindisi a Dirraquio, los principales transportes del
convoy que iban propulsados a vela, se encontraron con la desagradable sorpresa de que el
viento repentinamente se paró, quedando atrapados en una calma chicha. Los buques de guerra
republicanos se precipitaron contra los transportes. En su desesperación, los capitanes de los
transportes unieron sus barcos con cuerdas y les reforzada con los mástiles para impedir que
el enemigo rompiese a través de su línea. En respuesta Murco los sometió a una andanada de
proyectiles incendiarios. Cuando los transportes se separaron con el fin de evitar la propagación
de las llamas, algunos de los legionarios condenados al fuego, especialmente los marcianos,
se quitaron la vida para evitar morir abrasados; otros saltaron a bordo de las galeras
republicanos, para vender caro sus vidas. Fue un duro revés para los triunviros.
Batalla naval en el Adriático 3 de octubre del 42 AC. Un transporte naval es sorprendido por la
flota de Marco Ahenobarbo, los legionarios de los transportes tratan de abordar los buques de
guerra, vendiendo cara sus vidas. Autor Steve Noon

Guerra de Perusia 41/0 AC


Con el panorama militar y político aclarado, los triunviros dividieron el mundo romano entre ellos.
Lépido tomó el control de las provincias occidentales, mientras Octaviano permaneció en Italia
con la responsabilidad de asentar a los veteranos de guerra y proporcionarles tierras, una tarea
fundamental ya que la lealtad de las legiones pasaba por cumplir este compromiso. Marco
Antonio se dirigió a las provincias orientales, para pacificar otra revuelta acaecida en Judea, y
con la idea de atacar al imperio parto, un plan ideado previamente por César. Durante su viaje
a Oriente, se encontró con la reina Cleopatra VII de Egipto en Tarsos en el 41 AC, tras lo cual
ambos se convirtieron en amantes. Antonio pasó el invierno de ese año en su compañía, en
Alejandría.

Mientras tanto, en Italia la situación no estaba resuelta del todo. La administración de Octaviano
no era satisfactoria, con el riesgo que existía de producirse una revuelta. Por otro lado,
Octaviano se divorció de Clodia, la hijastra de Marco Antonio, dándole la curiosa excusa de que
le resultaba molesta. La líder de la revuelta en ciernes fue Fulvia, la esposa de Marco Antonio,
una mujer de armas tomar. Temiendo por la posición política de su marido y disgustada por el
tratamiento recibido por su hija, fue ayudada por su cuñado Lucio Antonio para reclutar ocho
legiones con su propio patrimonio. Su ejército invadió Roma, llegando a ser un verdadero
problema para Octaviano, el ejército se estableció en Roma durante un breve tiempo, aunque
luego tuvo que replegarse a la ciudad de Perusia. Sin embargo, en el invierno de 41-40 AC,
Fulvia fue sitiada en Perusia, siendo obligada a rendirse por hambre. Fue entonces exiliada a
Sición, en Grecia, donde enfermó y murió aguardando la vuelta de Antonio en año 40 AC.

La muerte de Fulvia fue providencial, ya que la nueva reconciliación entre los triunviros fue en
gran parte cimentada en el matrimonio de Antonio con Octavia, la hermana de Octaviano, en
octubre de 40 AC, Antonio se vio obligado a arreglar sus conflictos con Octaviano casándose
con ella. Octavia era una hermosa e inteligente mujer que había enviudado recientemente y
tenía tres niños de su primera unión. El mundo romano fue nuevamente dividido, asignando
esta vez África a Lépido, las provincias occidentales a Octaviano, y el Oriente a Antonio. Este
pacto, conocido como el Tratado de Brundisium, reforzó el triunvirato, y permitió a Antonio
empezar a preparar su tan ansiada campaña contra los partos.

Guerra contra Sexto Pompeyo


Octavio pensó que lo más prudente era ceder, y en consecuencia, se estableció una paz
negociada entre los triunviros y sexto Pompeyo, a través de la mediación de Lucio Escribonio
Libón, el suegro de este último, llegándose a firmar las paces entre ambos personajes a través
del denominado Pacto de Miseno de 39 AC, por el cual se entregaba a Sexto el control de Sicilia,
Córcega, Cerdeña y Acaya, con el compromiso de poner fin a sus prácticas piráticas y abastecer
de grano a Roma. Además Octavio le prometió un consulado para el año 38 AC, el augurado y
una indemnización de 17,5 millones de monedas de plata de su fortuna privada. Pompeyo, por
su parte, prometió retirarse de la costa de Italia, proteger el comercio en el Mediterráneo y casar
a su hija con Marco Marcelo, el hijo de Octavia, la hermana del triunviro. La causa de este
tratado de paz fue el interés de Marco Antonio, el virtual líder de los triunviros, por iniciar una
invasión del Imperio Parto, para lo cual necesitaba disponer de las legiones que la resistencia
de Sexto tenía ocupadas en Sicilia.

Sin embargo, la paz no duró mucho tiempo, ya que las frecuentes disensiones entre Octaviano
y Marco Antonio motivaron el uso político de la guerra contra Sexto, para así poder atribuirse el
éxito de conjurar la amenaza que suponía para el triunvirato. De esta forma, Antonio se negó a
renunciar a los tributos adeudados por Acaya, y Pompeyo, por lo tanto, reanudó sus incursiones
de piratería.

La situación por entonces de Sexto Pompeyo era bastante favorable para él desde hacía tiempo.
Dueño de Sicilia y Cerdeña, había formado un original estado en el que algunos nobles
romanos, junto con esclavos fugitivos y piratas, conseguían traen en jaque a toda Italia. A todo
ello, se le sumó Murco con 2 legiones, 80 naves, 500 arqueros y una cantidad ingente de dinero.
Si Sexto en ese momento hubiera atacado Italia, quizás se hubiera apoderado de ella, ya que
estaba exhausta por el hambre y las guerras civiles, pero no lo hizo ya fuera por temor o
inexperiencia.

Derrotas de Octavio 38 AC

En 38 AC, Pompeyo sufrió una severa pérdida con la deserción de uno de sus legados
principales, Menas o Menodoro, que se pasó a Octavio, entregando Cerdeña y Córcega, junto
con una gran fuerza naval y militar. Gracias a esta afortunada situación, Octavio decidió iniciar
la guerra de inmediato, nombrando a Cayo Calvisio Sabino como almirante de su flota, con
Menas como su legado. No obstante, la campaña resultó desfavorable a Octavio: su flota fue
derrotada dos veces por los almirantes de Pompeyo:

 La primera después de que la flota de Calvisio pasara la noche en la bahía de Cumas y


a la mañana siguiente fueran sorprendidos por Menécrates, que partió desde Enaria a
su encuentro. La batalla, se decidiría a favor de éste último al acorralar los barcos de
Calvisio frente a las rocas. El mismo Menécrates murió en la batalla. No obstante, esta
victoria fue considerada pírrica para los intereses de Sexto, ya que Calvisio pudo
escapar a pesar de perder sus mejores barcos.
 La segunda batalla ocurrió en Mesina, donde la flota de Octavio, que había ido en ayuda
de Calvisio, casi fue destruida precisamente por esperarlo en un momento en que pudo
haber atacado a Sexto, cuando éste solo disponía de 40 naves. En cambio, dio tiempo
a Sexto para que llegara la flota ahora dirigida por Demócares y Apolófanes y entre las
tormentas y sus embestidas, derrotaron a Octavio, pese al valor que demostró Quinto
Cornificio en el bando de Octavio. Pompeyo, sin embargo, no aprovechó este éxito, sino
que se mantuvo inactivo, y perdió de nuevo el momento favorable para la acción.

Ofensiva de Octavio 36 AC

Apoyado en el tratado de Tarento del año 38 AC, por el cual los triunviros debían apoyarse en
caso de necesidad, Octaviano logró contar con el apoyo de la flota 300 barcos de Oriente
enviada por Marco Antonio para tratar de invadir Sicilia, a cambio de 20.000 soldados para la
invasión de Partia. Octavio pasó todo el año siguiente (37 AC) equipando una nueva flota y
dando el mando supremo de ella a Marco Vipsanio Agripa.
Campaña de Octavio contra Sexto Pompeyo en Sicilia año 36 AC

En el verano de 36 AC todo estaba a punto para el enfrentamiento. Octavio tenía tres grandes
flotas a su disposición: una propia, estacionada en el puerto de Portus Iulius (Puerto Julio,
puerto que se realizó uniendo el lago Lucrino con el mar), que había construido cerca de
Bayas; la de Antonio, bajo el mando de Estatilio Tauro, en el puerto de Tarento; y la de Lépido,
frente a la costa de África. Su plan era que las tres flotas partieran el mismo día, e hicieran un
desembarco en tres partes diferentes de Sicilia.

Octavio continuó concentrando equipos y materiales de construcción en los puertos de Brindisi


y Puteoli (Pozzuoli), y había ordenado a su infantería para marchar a Regio (Reggio), donde
se encontraría con la flota para preparar el paso a Sicilia.

La flota de Octavio partió de Bivo y fue sorprendida por una tormenta que destruyó su flota
cerca del promontorio de Palinuro, concretamente en Elea o Velia, lo que le obligó a volver y
recomponer de nuevo su maltrecha flota.
La flota de Estatilio Tauro, que estaba en Tarento, también fue sorprendida por una tormenta y
tuvo que regresar con 102 naves, el resto se perdieron.
Tan sólo la flota de Lépido pudo llegar a Sicilia y desembarcar en Lilibea. Desde Trepano, Sexto
envió refuerzos. Lépido esperaba 4 legiones más desde África, pero sólo llegaron 2 que fueron
ya que Papias, un capitán de Sexto, salió al encuentro de la flota y acabó con dos, mientras que
las otras dos a duras penas consiguieron llegar a reunirse con Lépido.

Este hecho fue un respiro para Sexto Pompeyo, que ofreció sacrificios a Neptuno. Envió a
Menodoro a una incursión con las siete naves que trajo consigo para reconocer las bases de
Octavio y ver de cuantas fuerzas disponía., pero éste volvió a traicionar a Sexto y se pasó al
campo de Octavio.

Mientras tanto, Octavio, salió desde Hiponio hasta la isla de Estróngila, la actual Strómboli, la
más septentrional de las islas Lipari. Exploró sus costas y vio una gran cantidad de fuerzas
asentadas allí, y mandó a Agripa que la ocupase, cosa que hizo, acupando posteriormente la
isla de Hiera.

Batalla de Milae o Milas

Agripa después se dirigió a Mylae o Milas, para atacar a Demócares, lugarteniente de Sexto,que
poseía 40 barcos, que resultaban insuficientes para detenerlo. Por ello, Sexto le envió otros 45
barcos al mando del liberto Apolófanes más otros 70 barcos capitaneados por él mismo. La
batalla de Mylae o Milas, el choque de fuerzas fue equilibrado, a pesar de que las
embarcaciones de Sexto tenían una pequeña ventaja por ser más cortas y ligeras. Sin embargo,
la tripulación de Agripa era más experimentada. El resultado de la batalla favoreció a Agripa,
sobre todo por la mayor fuerza de sus barcos en los choques frontales, donde el espolón
perforaba más fácilmente los cascos de los navíos enemigos y por un mayor aprovechamiento
del corvus o pasarela que permitía enganchar a los buques enemigos y poder abordarlos. No
obstante, la victoria no fue total, ya que Sexto, observando que perdía barcos y hombres, ordenó
la retirada. Agripa, quiso perseguir a los barcos y acorralarlos en aguas poco profundas y al final
desistió, mientras que la versión de Dión Casio afirma que desistió para no despertar la envidia
a Octavio con un triunfo demasiado aplastante.Sexto perdió 30 naves

Batalla de Tauromenio

Octavio partió rumbo a Mesina, dejando una parte de su flota para hacer creer a Sexto que aun
seguía ahí. Agripa por su parte navegó a Tyndaris, con la esperanza de que se adhiriese a su
causa, pero fue rechazado, aunque otras ciudades sí se unieron.

Octavio, tras saber la victoria de Agripa, creyó que todo estaba ganado, viajó desde Escilacio
hasta Leucopetra, promontorio en el extremo suroccidental de Italia con muchas de sus tropas,
dejando a Mesala al mando del resto hasta que las naves volvieran a por él, y de allí a
Tauromenio. Cuando llegó, mandó emisarios exigiendo la rendición, pero la guarnición de
Tauromenio no les permitió atracar, con lo que siguieron el viaje rumbo al río Onobalas y
estableciendo su campamento cerca del templo de Arquegeta, que contenía una estatua de
Apolo. No había terminado de acampar cuando, por sorpresa, apareció la flota de Sexto que
pilló por sorpresa a Octavio, quién acorralado, no podía solicitar refuerzos a Mesala.
El ataque de Sexto, se componía de su misma flota y de la caballería e infantería que
transportaba. No obstante, a pesar del efecto sorpresa, no supo sacarle el rendimiento
adecuado, ya fuera por inexperiencia o descoordinación, y sólo atacó con la caballería y
después a la caída de la noche y en vez de acampar cerca del enemigo, lo hicieron a cierta
distancia. Si el ataque sorpresa se hubiera producido con las naves, tropas de infantería y la
caballería a la vez, puede que Octavio no hubiera sobrevivido.

En cambio, las tropas de Octavio pudieron levantar el campamento, pero acabaron exhaustos.
Al amanecer, puso a la infantería a las órdenes de Quinto Cornificio mientras él se hacía a la
mar al encuentro de Sexto. El encuentro resultó desfavorable para Octavio, que vio como sus
barcos eran capturados o quemados, mientras otros huían hacia Italia. Las bajas fueron
numerosas, y muchos que intentaron alcanzar la orilla a nado o fueron apresados por la
caballería de Sexto o fueron muertos, mientras que otros pocos tuvieron la fortuna de llegar al
campamento de Cornificio. Octavio, que no sabía si ir en busca de Mesala o volver al
campamento, tuvo la suerte de poder atracar en el puerto de Abala y posteriormente viajó al
encuentro de Mesala.

Enseguida partió para Estilis acompañado de Mesala en busca de Gayo Carrinas, quien tenía
tres legiones dispuestas a luchar. Mandó un mensaje a Agripa instando a que enviara a Quinto
Laronio a socorrer a Cornificio, que a duras penas podía soportar el asedio de Sexto, que
esperaba que el campamento se rindiera por hambre. Cornificio pudo escapar pese a estar
expuesto a los ataques de la caballería de Sexto. El problema de la huida, que duró varios días,
cuando estaban extenuados y a punto de morir, llegó la ayuda de Quinto Laronio.

Batalla de Nauloco 3 de septiembre

El 3 de septiembre del año 36 AC, se produjo el deseado desenlace. 300 naves


convenientemente equipadas con todo tipo de proyectiles, arsenales y máquinas compusieron
cada uno de los bandos y Agripa ideó una brillante idea que a la postre sería decisiva. Apiano
lo llamó “arpón”, pero en realidad se llamaría harpax o harpago, se componía de un gancho de
hierro de varios brazos, que se lanzaba con una ballista lo que permitía ser lanzado más
distancia, atado a una cuerda cuyo otro extremo estaba unido a un cabestrante, lo que permitía
atrapar a un barco enemigo a más distancia para iniciar el abordaje. Otra innovación consistía
en que el gancho estaba unido a un eje de hierro para que no pudiese ser cortado y ser lanzado
mejor por la ballista, ya que la longitud del eje impedía alcanzar las cuerdas.
Sistema harpax o harpage de Agripa usado en la batalla de Nauloco en el año 36 AC

Los preliminares de la batalla consistieron en el lanzamiento de todo tipo de proyectiles por parte
de ambas escuadras, para luego iniciar las hostilidades propiamente dichas consistentes en el
encontronazo de las naves, fuera por la proa, de costado o incluso en las rostras o espolones,
lugar especialmente delicado porque podría dejar al navío inservible. Poco a poco, los harpax
hacían su efecto, y empezaba a ocasionar estragos en las naves de Sexto, que no podían,
deshacerse de él. Los abordajes se sucedían, y en ocasiones era complicado discernir quién
era amigo o enemigo, ya que todos hablaban la misma lengua, usaban las mismas armas o
vestían de manera parecida. Provocó lo que se llama actualmente bajas por fuego amigo. Poco
a poco, a pesar de la confusión reinante, la táctica de Agripa dio los resultados esperados y
observó que habían sido destruidos gran parte de los barcos de Sexto, con lo que viendo que
la victoria estaba cerca, realizó un último ataque consiguiendo interceptar varias naves que se
disponían a huir mientras que otras viendo que su derrota era segura, dejaron de luchar.

Final de Sexto Pompeyo

Sexto huyo a Mesina con tan solo 17 naves que se salvaron. La infantería de Sexto al ver huir
a su máximo mando, se rindió. También se rindió la caballería.

Sexto Pompeyo hizo llamar a Lucio Plinio desde Lilibeo con las 8 legiones que tenía, pero antes
de que llegase, Sexto se embarcó junto con su hija hacia Oriente, llevándose sus 17 barcos, y
pudo llegar con seguridad a Mitilene.

Plinio llegó a Mesina y la ocupó, mientras que Agripa, en compañía de Lépido, puso cerco a la
ciudad. Tras su toma, Agripa era partidario de esperar a que llegara Octavio para empezar a
tratar las condiciones de paz, pero Lépido se apresuró a empezarlas con Plinio y permitir que
ambos ejércitos saqueasen la ciudad. Esto propició que las tropas de Plinio más las de Lépido,
formaran un solo conjunto bajo mando de este último que disponía ahora de 20 legiones y quiso
afianzar su poder en Sicilia.

Mientras, Octavio se enfrentaba a Lépido, que había ocupado Sicilia, y no pudo perseguir al
fugitivo. Sexto comenzó a idear la forma de arrebatar las provincias orientales a Marco Antonio,
quien acababa de regresar de su desastrosa campaña contra los partos, y de la cual apenas si
había podido escapar con vida. Para ello, entró en conversaciones con los príncipes de Tracia
y de la costa noreste del mar Negro, e incluso entró en contacto con los partos, pensando que
podían suministrarle tropas como lo habían hecho con Quinto Labieno unos años antes.

En 35 AC, Sexto cruzó de Lesbos a Asia Menor y se apoderó de Lámpsaco. Cayo Furnio, legado
de Marco Antonio, le hizo frente; además, Antonio envió a Marco Titio con una flota de 120
barcos. Sexto, que con sus pocos barcos nada podía hacer frente a esta enorme flota, quemó
sus naves mientras sus tripulaciones pasaron a formar parte de su ejército; sus amigos le
recomendaron pactar con Antonio, pero Sexto no los escuchó y muchos lo abandonaron, entre
ellos su suegro Escribonio Libón.

Sexto intentó huir hacia Armenia, pero fue abandonado por sus soldados y capturado por las
fuerzas de Antonio. Llevado como prisionero a Mileto, poco después fue ejecutado sin juicio por
orden de Titio, un acto ilegal puesto que Sexto era ciudadano romano.

Su violenta muerte sería una de las armas propagandísticas usadas por Octaviano contra Marco
Antonio algunos años más tarde, cuando la situación entre ambos se hizo insostenible.

Final del Triunvirato


Octavio que disponía de 45 legiones y la mayoría de la flota, también reclamó Sicilia, la guerra
parecía inevitable, pero los soldados no confiaban en Lépido y Octavio no tardó en convencer
a una parte de sus legiones de pasarse a su bando. Un día se presentó en el campamento de
Lépido e instó a las tropas a salvar a su país de una guerra civil. Este intento audaz fracasó, y
Octavio se vio obligado a retirarse con una herida en el pecho, sin embargo, tuvo finalmente el
efecto deseado. En los días siguientes los destacamentos de Lépido fueron desertando hasta
que el mismo Lépido se tuvo que rendir. Octavio procedió a acusarlo de traición y quitarle el
título de triunviro. Abandonado por todos, Lépido cedió Sicilia y África a Octavio, y éste le
perdonó la vida. Octavio le ordenó vivir en Circeii bajo estricta vigilancia; su fortuna privada no
fue tocada y conservó la dignidad de Pontífice Máximo.

Cuarta Guerra Civil Romana (39 – 31


AC). Octavio contra Marco Antonio
Edad Antigua Las Guerras Civiles Romanas Cuarta Guerra
Civil Romana (39 – 31 AC). Octavio contra Marco Antonio
Mientras tanto, en Roma, el triunvirato estaba a punto de llegar a su fin. Lépido fue obligado a
renunciar al cargo tras una maniobra política desafortunada, y Octaviano, solo ahora en el poder
en Roma, se ocupó de poner a la tradicional aristocracia romana de su parte, contrayendo
matrimonio con Livia.

Octavio logró derrotar uno por uno a todos sus enemigos políticos, la victoria sobre Sexto
Pompeyo que dificultaba la entrega de cereales a Roma, hizo que la opinión pública favorable
hacia él.

En el 37 AC, Antonio sufrió un duro revés en Partia, y pidió ayuda a Octavio recurriendo al
tratado de Tarento para que le suministrara 20.000 veteranos de las legiones establecidas en
la Galia, y que éste había prometido cuando le envió la flota de Oriente con 130 barcos. Octavio
vio por fin la oportunidad de dejar a su rival político en una difícil situación: accedió a devolverle
la mitad de la flota que había precisado para vencer a Sexto Pompeyo (una flota inútil para la
campaña parta), y le envió tan sólo 2.000 veteranos, junto con su mujer Octavia. Al ver el escaso
contingente enviado por Octaviano, Antonio comprendió que sus intenciones pasaban por iniciar
un nuevo conflicto civil, por lo que aceptó las escasas tropas recibidas y repudió a su esposa,
enviándola de vuelta a Roma.

De esta forma, Octavio obtuvo la excusa que buscaba y que había provocado, y empezó a
acusar a Antonio para así alejarlo cada vez más del poder político, argumentando que Antonio
era un hombre de moral baja, y que había abandonado a su fiel esposa y a sus hijos para estar
con la promiscua reina de Egipto. Entre todas estas acusaciones, quizás la más grave a los ojos
del pueblo fuera la de que Antonio se alejaba de las costumbres romanas y se inclinaba hacia
los gustos orientales, un grave crimen para el orgulloso pueblo romano.

Invasión de Armenia 35 AC
En 35 AC, Marco Antonio, con dinero egipcio reunió un ejército de 100.000 hombres y marchó
contra Artavasdes II, el rey armenio que lo había traicionado en la campaña anterior. El rey
armenio fue vencido y arrestado, llevado a la ciudad de Alejandría donde el general romano
realizó una parodia de triunfo por las calles alejandrinas, siendo considerada como una burla de
la más importante celebración militar romana. Al final de este evento, la población entera de la
ciudad fue convocada para escuchar una importante declaración política: rodeado por Cleopatra
y sus hijos, Antonio proclamó que declaraba disuelta su alianza con Octaviano, a la vez que
distribuía varios territorios entre sus hijos. Alejandro Helios fue nombrado rey de Armenia y de
Partia (aún por conquistar), su melliza Cleopatra Selene obtuvo Cirenaica y Libia, y al joven
Ptolomeo Filadelfo se le adjudicó Siria y Cilicia. En cuanto a Cleopatra, fue nombrada Reina de
Reyes y Reina de Egipto y Chipre, gobernando junto a Cesarión (Ptolomeo César, hijo de
Cleopatra y de César) como corregente y subordinado a su madre, y que él fue también
nombrado Rey de Reyes y Rey de Egipto. Estas proclamaciones fueron conocidas como las
Donaciones de Alejandría, y fueron la causa de la ruptura definitiva en las relaciones de Antonio
con Roma.

Para Octaviano, el hecho de que Antonio distribuyera territorios entre sus propios descendientes
(aunque fueran insignificantes o no conquistados aún) no era una maniobra que pudiera
considerar precisamente como pacífica, pero lo que más le inquietaba era el hecho de que
Cesarión hubiera sido anunciado como el hijo legítimo de César y su heredero. El poder de
Octaviano descansaba fundamentalmente en el hecho de ser considerado como el heredero de
César por adopción, lo cual le garantizaba el necesario apoyo del pueblo romano y la lealtad de
las legiones. El hecho de que su ventajosa posición al frente de Roma fuera puesta en peligro
por un simple niño engendrado por la mujer más rica del mundo era algo que Octaviano no
podía permitir. De esta forma, cuando el triunvirato expiró el último día del año 33 AC, no fue
renovado. Otra guerra civil estaba a punto de producirse.
Repartición de provincias entre Marco Antonio y Octavio

Batalla de Accio o Actium (31 AC)


La unión de Marco Antonio y Cleopatra, así como el repudio a Octavia. Octavio que era un
maestro de la propaganda política, volcó la opinión de Roma en contra de Cleopatra.

En el 31 AC, el Senado romano, controlado por Octavio, declaró que Marco Antonio se había
convertido en enemigo público y declaró la guerra a Cleopatra.

Marco Antonio estableció su cuartel general en Patrás, en el golfo de Corinto, reuniendo 19


legiones (63.000 hombres), 10.000 auxiliares y 12.000 jinetes, con ocho escuadras de 70 naves
cada una. Su flota se hallaba parte atracada en Actium (Accio), en la entrada de la
desembocadura del golfo de Ambracia (una gran bahía cerrada por un canal muy estrecho, de
menos de 1.500 metros de anchura), y otra parte desperdigada en las islas próximas.

Octavio contaba con 80.000 hombres y 400 navíos, consiguió derrotar a la flota que estaba en
las islas y acorralar a Marco Antonio en el golfo de Ambracia.
Marco Antonio y Cleopatra se encontraban en el golfo de Ambracia y su primordial intención
era abandonar el lugar, hacia tierras más seguras (Egipto). Octavio formó a la salida del golfo
una doble línea de embarcaciones, un auténtico muro naval, dividido en tres grupos. El norte
mandado por Marco Vipsanio Agripa, el centro mandado por Lucio Arruncio y el sur mandado
por Marco Lurio

Marcó Antonio, frente a este muro tomó una decisión, distribuyó sus fuerzas en cuatro grupos,
mandó embarcar 30.000 legionarios y 2.000 arqueros. El norte mandado por Lucio Gelio
Publicola, el centro bajo su mando por Marco Octavio y Marco Instelo (170 naves) y el sur
mandado por Cayo Sossio. Detrás la reserva mandada por Cleopatra (60 navíos).

Batalla de Accio: Despliegue de fuerzas en el Golfo de Ambracia

Marco Antonio trató de Ampliar el campo de la batalla, desplazando sus alas, obligando al
enemigo a hacer lo mismo, con el fin de crear huecos por el centro.
Batalla naval de Accio o Actium 42 AC
Batalla naval de Accio o Actium 31 AC. Los trirremes romanos más rapidos que los barcos
pesados egipcios, les asaltan con facilidad.

En el norte, los barcos de Agripa derrotaron a Publicola y pusieron rumbo hacia Marco Antonio,
que quedó atrapado entre el centro y el sur.

El propio buque insignia de Antonio quedó atrapado con otros barcos en la lucha que se desató
en el flanco derecho, de manera que tuvo que pasar a otro barco más pequeño y dirigirse al
grupo de Cleopatra. Octavio, agrupando a sus barcos más veloces, fue en su persecución, pero
cuando logró dar alcance, Marco Antonio ya había llegado junto a Cleopatra y Octaviano no
tuvo más remedio que dar media vuelta.
Batalla de Accio o Actium 31 AC. Un centurión informa a Marco Antonio de la huida de
Cleopatra con sus barcos, abandonando la acción

Marco Antonio consiguió salvar sus barcos mercantes con el oro y algunos barcos más de su
flota, en total fueron 70 barcos. Le persiguieron algunas de las embarcaciones más ligeras y
rápidas de Octavio. Cuando le dieron alcance, Antonio ya había pasado al buque insignia de
Cleopatra y los perseguidores tuvieron que alejarse. Consiguió salvar 70 barcos de guerra.
Batalla de Accio o Actium. Las fuerzas de Octavio erigen un triunfo después de la batalla.

Octavio, ahora ya próximo a obtener el poder absoluto, no tenía intención de dejarle un momento
de paz, y a finales de julio del año 30 AC, asistido por Agripa, invadió Egipto. Sin otro lugar
donde poder refugiarse, Antonio trató inútilmente de hacer frente a la invasión con sus 11
legiones, que desertaron el día 1 de agosto tras un día de resistencia tan sólo.

Obligado por las circunstancias, y en la creencia de que Cleopatra se había suicidado


previamente, Antonio optó por el suicidio, arrojándose sobre su propia espada, aunque sería
llevado aún con vida ante su amante, muriendo en sus brazos. Pocos días más tarde, ante la
deshonra que suponía desfilar encadenada en el triunfo de Octaviano, Cleopatra se suicidó
mediante la muerte ritual por mordedura de áspid.
En venganza por no poder llevar prisionero para su triunfo en Roma, Octavio se llevó a los tres
hijos de Marco Antonio y Cleopatra a Roma como trofeos de guerra. Allí se los entregó la viuda
legal de Marco Antonio, Octavia, que además era su hermana, para que fuera ella la que los
tutelara. Aunque de los varones no se ha sabido nada más, sí se conoce que Cleopatra Selene
se casó con el rey africano Juba II de Numidia y estableció su residencia en Mauritania hasta
su muerte.

Octavio pasó a llamarse Augusto y se convirtió en el primer emperador romano.

Batalla de Selasia (222 AC)


Edad Antigua Las guerras Macedónicas Batalla de Selasia
(222 AC)

Antecedentes
Las Ligas Etolia y Aquea eran las máximas potencias dentro de Grecia. En el año 245 AC. Arato
de Sición es nombrado ”strategos” de la Liga Aquea. Apoyado por Ptolomeo III de Egipto inicia
una campaña para expulsar a los macedonios del Peloponeso y tras varios años de lucha
intermitente en los que hubo victorias y derrotas, en el año 231 AC Arato consiguió expulsar a
los macedonios del Peloponeso.

En ese momento, la Liga Aquea era la mayor potencia de Grecia, dominaba el Ática y toda la
mitad norte del Peloponeso. El estado continuo de guerra había hundido a Grecia en la pobreza.

En el 235 AC llega al trono de Esparta Cleómenes que emprendió una ambiciosa restauración
política del poder, volviendo a la tradición legendaria de Licurgo, hizo renacer en sus
conciudadanos el nacionalismo y el orgullo de ser espartanos. Eso, unido a la necesidad de
detener la expansión de la Liga Aquea en el Peloponeso, y al odio y el temor que Cleómenes
había despertado entre la oligarquía de aquella, hicieron que la guerra fuera inevitable.

Tegea y Mantinea se aliaron con Esparta, y en el 228 AC, los espartanos derrotaban a Arato de
Sición en las riberas del río Liceo. El año siguiente, cerca de Leuctra, Cleómenes volvía a
derrotar al ejército de la Liga Aquea, que fue totalmente derrotada en Hecatombeión. Una tras
otra las ciudades del Peloponeso cayeron en poder de Esparta, que ahora era apoyada por
Egipto.
Batalla de Selasia: Movimientos previos

La Liga Aquea pidió ayuda al rey de Macedonia, Antígono III, quien en el 224 AC, firmó una
alianza con los aqueos, beocios, tesalios y acarnanios. Antígono invadió el Peloponeso y
expulso a los espartanos de Argos, tomando Orcómeno y Mantinea. Sin embargo cuando
avanzó contra Laconia, Antígono encontró que Cleómenes había bloqueado todos los puertos
de montaña excepto uno. Cleómenes decidió presentar batalla en el desfiladero que hay a unos
pocos kilómetros al norte de la aldea espartana de Selasia. De este modo, pensaba, podría
compensar su inferioridad numérica. Donde lo esperó con su ejército

En un día de Julio del año 222 AC, los 20.000 espartanos y aliados de Cleómenes formaron
frente a los 30.000 hombres del ejército de Antígono.

Despliegue inicial
Ejército espartano

Cleómenes había colocado su ejército a través de un camino que seguía un río que corre entre
las colinas Olimpo y Evas, fortificando sus posiciones mediante zanjas y empalizadas. En el ala
derecha sobre la colina Olimpo y bajo su mando, situó a los 6.000 hoplitas espartanos y 2.000
lacedemonios al modo macedonio, delante de estos situó infantería ligera (1.500?). En el
centro bajo el mando de Pelópidas, situó 650 jinetes apoyados por mercenarios (600?) cerrando
el camino del valle. En el ala derecha sobre la colina Evas y bajo el mando de su hermano
Euclides situó las tropas aliadas así como la falange perieca (de las ciudades costeras) (8.000)
flanqueadas por infantería ligera (1.000?).

Ejército macedonio

El ejército de Antígono se componía de 28.000 infantes y 1.200 jinetes (10.000 falangitas


macedonios, 3.000 hipaspistas escudos de bronce y 300 jinetes macedonios así como
1.000 agrianos, 1.600 ilirios, 1.000 galos, 3.000 soldados mercenarios de nacionalidad
desconocida y 300 jinetes, también mercenarios. Los aliados aportaron contingentes
importantes: los aqueos unos 3.000 soldados y 300 jinetes; los boecios 2.000 soldados y 200
jinetes; los acarnanios 1.000 soldados y 50 jinetes y los epirotas 1.000 soldados y 50 jinetes).

Antígono situó en su ala derecha, frente a la falange de los periecos y aliados, situó tres filas el
mando de Demetrio de Pharos y Alejandro hijo de Acmetes, la primera compuesta de tropas
ilirias, galas e hipaspistas (5.600) en formación manipular, pues la colina de Evas era demasiado
escarpada para ascender en falange; la segunda fila compuesta de tropas ligeras arcanianas y
cretenses (3.000) y la tercera fila de aqueos (6.000). En el centro colocó a la caballería
macedonia (600) bajo el mando de Filipemen y la caballería aliada (600) bajo el mando de
Alejandro, flanqueados por infantería aquea (1.000). En el ala derecha frente a los espartanos
y bajo su mando, situó a la falange macedónica (10.000) con un fondo de 32 filas (el doble de
lo normal) con mercenarios (2.500) como cobertura.
Batalla de Selasia 222 AC: Despliegue inicial y desarrollo
Desarrollo

La batalla comenzó cuando los manípulos de hipaspistas, galos e ilirios avanzaron cuesta
arriba por la colina de Evas para entablar combate con la falange perieca. La infantería ligera
del centro Espartano carga contra el flanco desprotegido de los ilirios, poniendo en grave peligro
a la formación manipular macedonia.

Filipemen que mandaba la caballería macedonia y aquea, desoyendo las órdenes recibidas
atacó a la infantería ligera espartana. La caballería espartana decidió atacar a la caballería
macedonia produciéndose un choque entre ambas caballerías, la caballería aliada de Alejandro
entra en combate con la caballería aliada y poco a poco hacen retroceder a la caballería e
infantería ligera espartana.

Los hipaspistas e ilirios chocan frontalmente con la falange perieca de Euclides y entonces la
segunda fila compuesta de tropas ligeras cretenses y arcanianas envuelven a los macedonios
por las alturas, derrotando primero a su infantería ligera que intentó cortarles el paso y
posteriormente atacan por retaguardia a la falange perieca que se desintegró y se puso a la
fuga.

Batalla de Selasia 222 AC: Choque de falanges. Autor Alberto Pérez Rubio

En la colina Olimpo, las tropas ligeras de ambos bandos luchaban sin poderse derrotar unas a
otras. Cleómenes vio que su hermano estaba siendo derrotado y que su caballería estaba a
punto de serlo. Tratando de escapar de una derrota ya casi segura, ordenó a la infantería
espartana cargar contra la falange macedónica para, en un intento desesperado, arrancar a
Antígono la victoria.

Las dos formaciones chocaron brutalmente, uno de los lados los espartana hicieron retroceder
a los macedonios, mientras que el otro flanco de los macedonios hacía lo mismo con el otro
lado espartano. De este modo ambas falanges rotaron sobre su centro. Los espartanos
desplegaron el valor de antaño, pero eran triplicados en número y la falange macedónica tenía
el doble de profundidad que la suya, por lo que finalmente ésta se disgregó. A partir de ese
momento la batalla ya tenía vencedor. Según Plutarco, de los 6.000 combatientes espartanos
sólo sobrevivieron 200; los demás prefirieron la muerte honorable en la lucha antes que la
deshonra de la derrota.

Batalla de Selasia: Macedonios contra espartanos. Autor Igor Dzis

Consecuencias

De este modo terminó la última carga de los espartanos. Antígono marchó triunfante hasta
Esparta la cual, por primera vez en su dilatada y legendaria historia, fue tomada por un ejército
extranjero, siendo forzada a ingresar en la Liga Aquea que quedaba desde ese momento bajo
el control de Macedonia
Cleómenes logró escapar con un pequeño grupo de jinetes y emprendió camino a Egipto para
buscar el apoyo de Ptolomeo IV, no sin antes dar aviso a la ciudad de la derrota y diciéndoles
que no opusieran resistencia al invasor.

Así, Esparta, la que un día había sido la polis más poderosa de la Hélade, fue ocupada por
primera vez en su historia y, perdiendo su independencia.

Selasia no trajo la paz al Peloponeso. Los aqueos no pudieron detener las incursiones etolias
de los años 220-218 AC, siendo derrotados, y cuando pidieron de nuevo ayuda a Macedonia el
rey Filipo V convirtió a la Liga en tributaria y su política quedó supeditada a él.