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16-01-2018
Crítica a Böhm-Bawerk (2)
¿Cómo desarrolla Marx la tesis de que el valor depende
exclusivamente de la cantidad de trabajo incorporada en la
mercancía?
Francisco Umpiérrez Sánchez
Rebelión

El libro que utilizaré de referencia es de Eugen Von Böhm-Bawerk titulado La conclusión del sistema
marxiano. En concreto someteré a crítica detallada el capítulo IV titulado El error del sistema
marxiano. Sus orígenes y ramificaciones. La primera cita viene después que Böhm-Bawerk se
formule la pregunta que encabeza este trabajo: "¿Cómo desarrolla Marx la tesis de que el valor
depende exclusivamente de la cantidad de trabajo incorporada en la mercancía?" Esta es la
primera respuesta de Böhm-Bawerk: "Comencemos con una pregunta que nos conduce
inmediatamente al núcleo de la cuestión: ¿Por qué caminos llegó Marx a la tesis fundamental de su
teoría, esto es, a la tesis de que todo el valor se basa única y exclusivamente en la cantidad de
trabajo incorporada a la mercancía? No hay duda de que esta tesis no es en absoluto un axioma tan
obvio que haga superflua cualquier prueba. Valor y esfuerzo, como ya expuse en otro lugar, no son
en modo alguno dos conceptos tan emparentados que susciten inmediatamente la idea de que el
esfuerzo constituye la causa del valor. Que alguien se esfuerce en conseguir una cosa es un hecho
y el que esa cosa valga la pena que ha costado adquirirla, otro hecho distinto; la experiencia diaria
se encarga de demostrar que ambos hechos no coinciden, sin que acerca de esto pueda existir la
menor duda. De ello tenemos una prueba en los innumerables esfuerzos estériles que diariamente
se realizan por falta de precisión técnica, por error de cálculo o, simplemente, por falta de fortuna.
Y son también bastante numerosos los casos de lo contrario, los casos en que un pequeño esfuerzo
corresponde un alto valor".

Böhm-Bawerk cuando habla de lo que dice Marx emplea su propio lenguaje y no el que Marx
empleó. De este modo provoca cambios semánticos decisivos bajo el punto de vista conceptual. No
procede en este sentido con precisión y rigor. El concepto de valor en Marx tiene muchos lados y
muchas interrelaciones, mientras que Böhm-Bawerk utiliza el concepto de valor que supuestamente
es de Marx como una caja cerrada y con unos contenidos en parte pobres y en parte imprecisos.
Escuchemos a Marx casi al inicio de El Capital: "Un valor de uso o un bien solo tiene valor porque se
ha objetivado o materializado en él trabajo humano abstracto. ¿Cómo medir entonces la magnitud
de su valor? Mediante la cantidad de trabajo contenida en él. A su vez, la cantidad de trabajo se
mide por su duración". Así que Marx, como sostiene Böhm-Bawerk, no dice que el trabajo sea la
causa del valor, sino que un valor de uso tiene valor porque en él se ha gastado fuerza de trabajo
humana sin tener en cuenta la forma de su gasto (trabajo humano abstracto). Resulta aquí decisivo
no solo hablar del valor sino de su magnitud, del tiempo de trabajo. Y a este respecto dice Marx:
"La magnitud del valor de una mercancía se mantendría constante si fuese constante el tiempo de
trabajo requerido para su producción. Pero este último varía con cada cambio de la fuerza
productiva. La fuerza productiva del trabajo viene determinada por múltiples circunstancias, y,
entre otras, por el grado medio de destreza de los trabajadores, del grado de desarrollo de la
ciencia y su aplicación tecnológica, por la combinación social del proceso de producción, por la
amplitud y eficacia de los medios de producción, y por las condiciones naturales".

Como se ve, Marx no afirmó que el valor depende del "trabajo" a secas, sino que la cantidad de
trabajo, esto es, la cantidad o magnitud de valor, depende de la fuerza productiva del trabajo. Y a
esta a su vez depende, como hemos podido leer, de muchas circunstancias. Así que cuando
Böhm-Bawerk traduce a Marx a su propio lenguaje, no dice la verdad o no dice todo lo que dijo

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Marx. De hecho Marx, después de formular las ideas citadas, hace las siguientes afirmaciones: "La
misma cantidad de trabajo está representada, por ejemplo, por 8 bushel de trigo en una estación
favorable, y por solo 4 en una estación desfavorable. La misma cantidad de trabajo produce más
metales en minas más ricas que en pobres, etc." Es evidente, por lo tanto, que Böhm-Bawerk utiliza
una treta lingüística para empobrecer y restarle robustez teórica al pensamiento de Marx.

Vayamos ahora a la otra idea de Böhm-Bauerk cuando habla del esfuerzo ("fuerza de trabajo" en
leguaje de Marx) como algo que necesariamente no coincide con el valor: "Que alguien se esfuerce
en conseguir una cosa es un hecho y el que esa cosa valga la pena que ha costado adquirirla, otro
hecho distinto; la experiencia diaria se encarga de demostrar que ambos hechos no coinciden, sin
que acerca de esto pueda existir la menor duda". A este propósito dice Marx: "Podría parecer que si
el valor de una mercancía viene determinado por la cantidad de trabajo gastada en su producción,
cuánto más holgazán y menos diestro sea un hombre, tanto más valiosa será su mercancía, puesto
que tanto más tiempo consume en su elaboración. Pero el trabajo que constituye la sustancia de los
valores es trabajo humano igual,... Tiempo de trabajo socialmente necesario es el tiempo de trabajo
requerido para representar cualquier valor de uso con las existentes condiciones de producción
socialmente normales y el grado medio de habilidad e intensidad de trabajo". Por lo tanto, Marx no
afirma que cualquier esfuerzo crea valor. Lo que dice estrictamente es esto otro: si el productor no
hace el esfuerzo de acuerdo con las condiciones medias, su esfuerzo será inútil. Y si es inútil, el
producto de su trabajo carecerá de valor. Así que la contradicción que Böhm-Bawerk atribuye al
pensamiento de Marx no es cierta. Se la ha inventado el economista austriaco.

Después de decir algunas vaguedades y afirmar que Marx no verifica sus hipótesis con la
experiencia, en la página 106 formula la siguiente sentencia muy sonora pero igualmente muy poco
rigurosa: "Al contrario, como revelan las argumentaciones de su tercer volumen, sabe
perfectamente cómo se comportan los datos empíricos, y sabe también que son contrarios a su
tesis. Sabe que los precios de las mercancías no están en relación con la cantidad de trabajo en
ellas incorporados, sino que se fijan de acuerdo con los costes totales de producción, que
comprenden también otros elementos". Los precios de las mercancías según Marx se componen de
tres partes del valor: capital constante, capital variable y plusvalía. La pregunta ahora sería: ¿Hay
algún coste de producción que no represente capital constante, capital variable o plusvalía? La
respuesta es no. Dentro de los costes de producción encontramos los gastos de maquinaria,
instalaciones, electricidad y materia prima, que representan la parte del valor que denominamos
capital constante, están los salarios que representan el capital variables, y están los intereses, los
impuestos y los beneficios que representan plusvalía. Y una parte del alquiler, la amortización del
inmueble representa capital constante, y la otra parte, la renta del suelo, representa plusvalor.
Luego no encontramos nada en los costes de producción que no sea valor. La única diferencia es
que una parte del valor, el capital constante, representa trabajo pasado, y el capital variable y la
plusvalía representan trabajo nuevo. Luego afirmar que los precios de las mercancías se fijan de
acuerdo con los costes de producción es lo mismo que afirmar que los precios de las mercancías se
fijan de acuerdo con su valor. De manera que la contradicción que nos anuncia Böhm-Bawerk que
se da en el pensamiento de Marx no existe, es pura treta del economista austriaco. Aquí de todos
modos es necesario advertir una diferencia importante en el ámbito terminológico: cuando
hablamos de costos de producción, estamos empleando un término neutro respecto a la forma
económico social de producción de la riqueza, que puede emplearse para la forma esclavista,
feudal, capitalista y socialista; mientras que cuando empleamos los términos de capital constante,
capital variable y plusvalía, estamos empleado términos que nos anuncia que la forma económico
social de la producción de riqueza es la capitalista.

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También nos advierte Böhm-Bawerk que Marx pudo recurrir al método psicológico para determinar
los precios y de la que la economía convencional es todo un ejemplo. Esto hay que tomárselo muy
poco en serio. Recientemente estamos saliendo de una crisis económica que ha causado muchos
males sociales. Y se ha producido porque los precios de las viviendas crecieron tan
exageradamente que constituyó una burbuja que terminó explotando. Los precios se desplomaron
y provocó una enorme quiebra bancaria, cuyas pérdidas terminó asumiendo el Estado. Y a este
respecto la sapiencia psicológica de la economía convencional no ayudó para nada. Así que no
podemos tomarnos en serio que el método psicológico para determinar los precios que pone en
práctica la economía convencional tenga certeza y validez científicas.

Como podrá haber observado el lector, el pensamiento crítico de Böhm-Bawerk es muy débil, muy
vago, muy aparente, con poca sustancia. Aporta muy poco. Es un pensamiento que bajo el punto
de vista conceptual y bajo el punto de vista de la profundidad está muy por debajo del pensamiento
de Marx. Mucho ruido y pocas nueces. Así que si la paciencia del lector lo aguanta, nos veremos en
la próxima entrega.

Blog del autor: https://fcoumpierrezblogspotcom.blogspot.com.es/

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative
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