Está en la página 1de 471

La promesa

I

-No te cases por favor. -Le suplico sabiendo que me estoy jugando mi última carta para no perderla.

-No sabes de qué hablas, no estás bien, dime… ¿cuánto has tomado?

-Eso no importa, estoy lo suficientemente cuerda para saber exactamente lo que te digo,

por favor no te cases-Intento acercarme y besarla, pero ella se retira y coloca sus manos en

mi pecho a forma de defensa.

-No más Lena ¿por qué no quieres entender?, eh… vete por favor estás ebria, no arruines

mi despedida de soltera, ya más de uno esta sospechando-Cruza sus brazos, su cara

reflejaba preocupación, posaba su vista a todos lados, menos en mí.

-No Lina la que no entiendes eres tú- Tomo su rostro en mis manos - Te amo, jamás se lo había dicho a nadie y si te lo digo no es para joder tu maldita despedida de soltera - Subo el tono de mi voz por causa de mi desesperación, ella lo nota y se zafa de mi manos, se dirige a la puerta con claro signo de no querer voltear su vista atrás.

-Te lo digo porque ya no puedo más -Se detiene. -Me duele demasiado. -Una lágrima baja por mi rostro, creo que el corazón se me va a salir… ella sigue en la misma posición, toma la perilla de la puerta, baja su rostro y toma aire.

-Lena siempre pensé que nuestra amistad era más grande que todo, jamás debimos

arruinarla con sexo. -Nunca pensé que Lina pudiera decir algo tan crudo, estoy sin aliento y mi corazón que antes estaba como un caballo descontrolado ahora está quieto, su palpitar

es lento y mis puños están apretados. -Te veo mañana en la boda, trata de no llegar tarde

tan solo

como siempre haces, te necesito ahí, eres mi mejor amiga y mi dama de honor

no lo arruines.-Abro mi boca para tomar aire, pero fallo en el intento, me dirijo a su lado y la retiro de la puerta para irme ya no puedo seguir ahí, debo salir.

-No cuentes con eso -Grito. -Para eso tienes a otros, personas que si están felices por tu matrimonio. -Cuando pienso seguir mi camino, ella toma mi mano y me obliga a detenerme.

-No Lena, tú siempre cumples tus promesas, ¿acaso lo olvidas? -La obligo a soltarme el brazo. -Prometiste que serías mi dama de honor cuando encontrara al hombre ideal con quien pasar el resto de mi vida y lo encontré. -Resoplo y limpio la última lágrima traicionera con el dorso de mi mano, alzo el rostro y busco su mirada.

-Sí, siempre cumplo lo que prometo, no te preocupes… nos vemos mañana. -Me marcho y siento que las miradas de todos los presentes están encima, no reparo en nadie, tomo mi bolso y me voy, el acto básico de respirar es casi imposible y mis ojos arden, mi cabeza da vueltas, siento que estoy en una escena irreal de un filme malo que nadie quiere ver, solo deseo que mi dolor acabe, jamás pensé que el amor fuera tan jodido, siempre me burlé de ese subvalorado sentimiento que hace a la gente estúpida y sentirlo por primera vez lo único que hizo fue darme la razón.

Cuando llego a mi apartamento busco directamente el whiskey que horas antes había iniciado, lo tomo directamente de la botella, hasta sentir como quema cuando abre paso por mi garganta… te pasas la vida sin saber que puede llegar ese “alguien” que te coloque el mundo patas arriba, algo te cambia y muy en el fondo sabes que ya nada volverá a ser como antes, si está bien, llámenme cursi, pero todos lo somos… ay acéptenlo, tanta maldita película romántica te termina fritando la cabeza, ese no es problema, al fin al cabo así no lo aceptes estamos en este mundo buscando ese “alguien” desde el primer momento que sientes que algo te hace falta y vivir es solo una colección de momentos y respiración mecánica.

Lo malo no esta es buscar ese alguien, lo malo es cuando te enamoras de la persona equivocada, de tu mejor amiga, si ya sé, ya sé, primera regla del manual de una mujer

lesbiana, “sí es que algo como una manual realmente existe” No te enamores de tu mejor amiga heterosexual, pero puedo jurar que no lo busqué, es más… jamás había visto a Lina de esa forma, y no porque sea fea, Lina es por lejos la mujer más linda con la que he estado, cabello castaño rubio, ojos verdes de mirada penetrante y sonrisa contagiosa, con cuerpo de muerte lenta que oculta muy bien debajo de vestidos y faldas que no resaltan para nada sus curvas… ella toda emana perfección, al estilo de las modelos de revista de Martha Stewart, con sueños de casa suburbana, con gran jardín, esposo con sonrisa de comercial, hijos y hasta un pinche perro, por Dios!!! ¿Cómo alguien así me podía inspirar un mal

pensamiento?

jamás.

Pero en toda historia siempre existe un momento de quiebre, ese momento justo en el que todo cambia y sé que más de uno no entiende mis palabras… bueno, permítanme ilustrarlos en la situación en que me encuentro, empecemos presentándome, creo que no lo había hecho, mmm perdónenme el desorden de mis cavilaciones, jamás he sido amiga del orden y las reglas, pero creo que ese siempre ha sido mi mayor atractivo, mi nombre es Helena

Devía, para mis amigos Lena, hija menor de un matrimonio de familia adinerada que hasta hace unos años presumía de ser perfecta, hasta que mi padre decidió que su asistente le daba mayor satisfacción que mi madre, jajajaja todavía recuerdo la cara de la perfecta Isabel de Devía cuando todo se supo, la traición pasó a segundo cuadro cuando el escándalo llegó, creo que le hubiera sido más fácil tragarse su orgullo perdonando a mi padre como tantas veces lo hizo cuando lo encontró sentado en su oficina y con la cabeza de su asistente en la mitad de sus piernas, que cuando al llegar al club todos sus “amigos” hablaran por lo bajo cuando pasaba por su lado, que horror, ni cuando le confesé que las mujeres me gustaban estaba tan consternada, tal vez porque desde ese día quedé muerta y sepultada para la familia, solo les faltó quitarme el apellido… desde ese día, no volví mas a ser parte de los Devía, ashhh pero quien quiere ser parte de una familia compuesta por una madre alcohólica que esconde su vicio en el café que toma todo el día, un padre adicto al sexo con mujeres más jóvenes que él, un hermano mayor que su más notable triunfo fue haberse casado con la mayor y menos agraciada de las hijas de un magnate de las comunicaciones y una hermana que se ha acostado con la mayoría de hombres de la alta sociedad de la capital y que nadie toma en serio, pues la verdad creo que me ha ido mejor sola, aunque al comienzo no fue fácil Lina siempre estuvo a mi lado.

Ella… la causante de este dolor que quema mi pecho y hace tan difícil respirar, todo mi ser la necesita, como una maldita droga, si tan solo no hubiéramos traspasado el límite de la amistad hoy estaría feliz y no sufriendo porque mañana se casa, alcoholizándome hasta sentir que el mundo gira y tratando de no destruir todas las fotografías en las que aparece, que para ser sincera son casi todas, porque ella estuvo en casi todos los momentos importante de mi vida, por ejemplo en esta foto que ahora sostengo en mis manos, en ella aparece unas sonrientes jovencitas en su ceremonia de grado de un colegio prestigioso de señoritas, una morena de ojos color miel y la otra rubia de ojos verde intenso, tan diferentes y de algún modo se encontraron en el mundo para convertirse en amigas inseparables… ese día le prometí a fuerza que siempre sería su amiga, sería la dama de honor de su boda y ella de la mía, que sería la tía de sus hijos y viceversa, es risible tan diferentes que son los sueños de juventud a la realidad que te enfrentas cuando creces y si había algo bueno en mi persona era que siempre cumplía mis promesas, creo que desarrollé esa cualidad como respuesta a vivir en una familia disfuncional en donde mis padres jamás cumplían lo que decían, nunca llegaron a una reunión de padres a tiempo, no estuvieron presentes en mis logros académicos y deportivos, siempre prometían ir pero jamás cumplieron, su obligación de brindarme apoyo para lograr mis objetivos en la vida se quedó como un recuerdo de algo que jamás paso.

Las promesas para mí son muy valiosas, siempre cumplo lo que prometo y espero lo mismo de las personas que están en mi vida, no puedo negar que a veces es una carga difícil de sobrellevar, pero no quiero cometer los errores de mis padres y a Lina le prometí estar el día de su boda y así me quede sin corazón le voy a cumplir.

II PRIMERA PARTE

Todo empezó un viernes hace 2 años, ya era tarde de la noche cuando entró a mi celular una llamada de Lina, se encontraba desconsolada porque había terminado con el idiota de turno y por la forma en que arrastraba las palabras no estaba muy bien que digamos, así que fui a su encuentro al bar que queda cerca de la universidad donde ella estudiaba leyes,

aunque estuviera lejos de los que frecuentaba para ir de ligue… sí, Lina me había arruinado

un acostón esa noche, pero qué le vamos hacer, para eso son las amigas… cuando la

encontré no daba crédito a mis ojos, la perfecta Carolina Rangel estaba ebria, hablando hasta por los codos con el pobre bartender que suplicaba ser salvado del despecho de la mujer que lo tenía mareado con tantas quejas, cuando me vio se echo a mis brazos a llorar, pagué la cuenta y salimos rumbo a mi apartamento para que me contara con más tranquilidad que le había pasado.

-¿Ahora si me vas a contar que ocurrió?- Le paso una taza de café bien cargado para que se le pase los efectos del alcohol.

-Me terminó. -Toma un sorbo de café y hace una mueca por lo caliente de la bebida. -Me

dijo que ya no podía seguir, que simplemente no funcionaba… que era una frígida y y y… -

No

termina la oración porque empieza a llorar, la abrazo y dejo que se calme un poco, bajo

mi

mano por su espalda tratando de darle calma y espero paciente que tenga la fuerza para

seguir hablando. -Es mi culpa, por no poder darle lo que necesitaba… y si tal vez- No la dejo terminar porque le alzo mi ceja de forma inquisidora y creo que mi cara expresaba no solo mi confusión y desconcierto por sus palabras sino una creciente desesperación por la idiotez que estaba diciendo.

-¿De qué hablas?, mira, yo creo que los hombres que dicen que las mujeres son frígidas es porque quieren culparlas de sus propios problemas. -Ella me mira como si acabara de revelarle una gran verdad, vuelve a tomar un sorbo de café y baja la mirada al suelo como estudiando sus próximas palabras, levanta la mirada sin punto fijo. -¿Tú crees qué no es mi culpa? -Empiezo a reír y su rostro empieza a enrojecer de forma abrupta por la situación, eso solo hizo incrementar mi risa hasta que siento un golpe en mi brazo que hizo que detuviera mi risa de a poco.

en

serio, lo que pienso es que él no sabía hacerte llegar, eso es todo, se frustró por no lograrlo.

-Ouch. -Sobo mi brazo y quito una lágrima de risa con mis manos. -¿Cómo crees eso?

-Deja de hablar así, tan vulgar, sabes que no te queda.

-¿De qué hablas?, no es vulgar es solo la verdad, parece que simplemente te diera

vergüenza de hablar algo tan natural como lo es un orgasmo. -Esta mujer a veces me saca

de

casillas con tanta mojigatería, a veces olvido la educación tan rígida con la que creció,

no

entiendo como sigue siendo mi amiga yo siendo tan diferente y con tendencias sexuales

que sus creencias piensa que no son correctas.

-Es que si me da vergüenza, tú sabes muy bien que estos temas no son mis favoritos.

-Lo sé, pero debes aprender hacerlo, no tiene nada de malo saber qué te hace bien, como te gustan las cosas… todo es cuestión de confianza y que encuentres al hombre que te brinde todo esto y Juan José francamente no era el indicado.

-Jajajaja lo sé, solo pensé que era un caballero y sí… tienes razón debo ser sincera con lo que quiero. -Me brinda una sonrisa de esas que son difíciles pasar por alto.

-Eso está mejor- Le contesto y me levanto por otra taza de café, mientras estoy en la cocina sirviendo la nueva ronda de café Lina está completamente relajada y los efectos del alcohol ya pasan desapercibidos, cuando me doy vuelta ella está parada en el marco de la puerta y me recibe la taza.

-¿Como sabes qué has tenido un orgasmo? -El sorbo que en ese momento estaba tomando se negaba a bajar y faltó poco para escupirlo.

-¿Qué? Eso solo lo sabes, no me digas que jamás has tenido uno. -Y empiezo a reír, creo que de nervios, la verdad es que cuando me siento presionada simplemente la risa me sale sin control y eso siempre me ha traído problemas porque son mal interpretadas, ella baja la mirada y la veo con signos de irse y salir huyendo.

-Ashhh no debí preguntarte si te vas a burlar, que buena amiga eres Helena Devía. -Ouch golpe bajo, cuando Lina está enojada me llama por mi nombre completo, ahora si reacciono porque sé que he metido la pata esta el fondo, la tomo del brazo ya completamente seria y le indico el sofá para que se siente.

-No sé como describirlo, solo lo siento.

-¿Y que sientes? Intenta por favor.

-Pues no sé, es como si por un instante tu corazón se detiene y sientes una fuerte carga eléctrica que empieza en tu pecho y se expande por tu cuerpo, en ese momento no eres de este mundo y te siente más viva que nunca, tus sentidos se agudizan y sientes vibrar tu cuerpo, a veces son largos, otros no tantos, unos son muy intensos que crees que puedes alcanzar el cielo con las manos, son diferentes, pero sabes cuándo lo has tenido. -Le contesto con un poco de pena, la verdad es que Lena la “Open Mind” nunca había hablado de un orgasmo de forma tan empalagosa.

-Gracias por contestar, ahora entiendo que yo nunca lo he tenido. -Baja el rostro, creo que siente pena y no porque sea una vergüenza su situación sino porque siente que se está perdiendo de algo tan esencial de la vida de una mujer.

-Ya… sabes creo que deberías empezar por tener claro que te gusta, ¿alguna vez has intentado darte placer? -Eso ultimo casi lo escupo de lo rápido que lo dije, la verdad era

que sabía lo difícil que era para ella hablar de estos temas y yo intentaba tener la paciencia necesaria para hacerlo pero la paciencia no era mi fuerte.

-¿De qué hablas Lena?, tú sabes que yo simplemente no sería capaz, ashhh esto es frustrante. -Su lenguaje corporal me indicaba lo tensa que estaba y no sé que me paso por la cabeza, solo empecé a rozar mis manos en sus ojos obligándola a cerrarlos de forma delicada, escasamente tocando su rostro.

-Tranquila, solo por favor confía en mí un momento y no digas nada.

-¿Qué vas hacer?

-¿Confías en mí?- Ella asiente levemente. -Entonces por favor haz lo que te digo.

-No abras tus ojos ¿ok? -Ella vuelve asentir con la cabeza mientras empiezo acariciar

Lina eres una mujer hermosa, realmente muy hermosa, la

primera persona que lo tiene que notar eres tú, tu piel es muy suave y tan agradable al tacto, debes aprender a conocerte a reconocer que te gusta, ¿te gusta que te toquen así, suavemente?-Ella sonríe sin abrir los ojos y vuelve a dar una respuesta positiva.

levemente su piel. -Sabes algo

-Bueno ya es un avance, sabes que te gusta las caricias, ahora hay algo que debes saber de las mujeres y es que no hay mejor aliado para llegar a un orgasmo que la mente, cuando estés sola, te vas a tocar suavemente, como deseas ser tocada, vas lentamente a sentir como tu piel reacciona y vas a ir desprendiéndote de tus miedos, eres la única dueña de tu cuerpo, así que no temas a tu toque, a veces puede ser gentil y otra veces no tanto, piensa solo en el placer que puedes darte. -sin dejar de tocar su rostro voy bajando lentamente por sus hombros y de forma tímida rozo levemente la parte exterior de sus senos… ante esto ella se sobresalta un poco, pero no me detengo.

-Tus senos, son tan suaves, me imagino que cuando lo hagas tus pezones se despertarán del letargo, imagina como sería que una boca los atienda mientras sientes que tu interior sube de temperatura. -Guio su mano a sus senos. -Siéntelos, no temas. -Ella sin abrir los ojos los toca, al comienzo de forma suave, pero poco a poco los empieza a estrujar, ante este movimiento atrevido de ella jamás antes visto por mí siento como mi propio cuerpo reacciona y mi lugar hacia el sur se empieza a mojar, trago saliva y trato de seguir, tomo sus manos y las llevo hacia su zona secreta, ella abre un poco la piernas y mis manos están encima de las de ellas y le doy un poco de presión.

-Sabes… solo tú sabes cómo acabar, nadie te conoce mejor que tú misma. -Sigo ejerciendo presión sobre sus manos, me acerco suavemente a su rostro y me falto poco para terminar de perder el control y besarla, así con sus ojos cerrados y sus respiración entre cortada me tenía a mil, pero me desvío y le hablo a su oído con mi voz ronca por mi propia excitación.

-Tu cuerpo sabe reaccionar, solo déjate llevar. -Sigo ejerciendo presión con movimientos

lentos y poco a poco suelto sus manos, ella sin abrir los ojos ante mi abandono, empieza a acariciarse por encima de la ropa cada vez más rápido con movimientos sincronizados, pero que se volvieron erráticos, yo me dediqué a verla y sentí que sin siquiera tocarme yo misma ya no aguantaba más, su rostro empieza a mostrar signos de que muy pronto va a venirse y sin ningún aviso da un gemido ahogado y abre sus ojos de golpe, su respiración está entrecortada y lentamente se relaja… ella voltea a verme, en ese momento pensé que había ido muy lejos con ella, con mi mejor amiga que minutos antes me había confesado que jamás había tenido un orgasmo, sentí pánico, no sabía muy bien cómo iba a reaccionar ¿y si

creo que perdería lo único estable que tenía en mi

vida, la única persona que era una constante, pero todos mis pensamientos simplemente no me prepararon para lo que vendría a continuación.

decidía terminar la relación de amistad?

II SEGUNDA PARTE

Sin previo aviso Lina me besó, no contesté por mi sorpresa, su beso algo torpe por los nervios de estar besando a una mujer por primera vez, al ver mi reacción de desconcierto se detuvo abruptamente.

-Yo lo siento… no sé que me paso, jamás había hecho esto. -Antes esas palabras por fin mi cerebro pudo hacer sinapsis y la empecé a besar, primero de forma suave pero en el momento en que nuestras lenguas se encontraron por primera vez casi muero, solté un pequeño gemido en su boca, lentamente pasé mis manos por su espalda hasta bajarla en los límites de su trasero, dejándola caer suavemente en el sofá, durante todo este tiempo nuestras bocas no se habían separado para nada y ya nos pedían oxigeno como a cualquier mortal, mientras acomodaba mi cuerpo encima del suyo de tal forma que pudiera sentirme mejor… ella ante este movimiento abre los ojos. -Creo que, que, no sé… no sé si esto está bien. -Veo como su mente es un campo de batalla entre lo que considera que esta bien y lo que su cuerpo pide a gritos, con mis manos rozo sus labios.

-Sshhh, no pienses ahora… solo déjate llevar, luego nos encargamos de pensar. -Y reinicio el beso y la batalla de nuestra lenguas hace que el calor vuelva a inundar la sala, bajo mis besos por su cuello, saboreando su sabor que hasta hace poco era totalmente desconocido para mí, mientras que con una mano empiezo a masajear por encima de su ropa sus senos tal como ella antes lo había hecho, ella suelta un gemido que lo único que hace es encenderme más, así que tomo sus senos de forma más brusca mientras que con el centro de mi cuerpo ejerzo presión sobre el suyo para de alguna forma buscar un poco de liberación. -Sabes Lina como me tienes ahora… no te das una puta idea. -Creo que mi rostro mostraba un rojo carmesí, no solo por la situación, sino porque era la primera vez que le hablaba a Lina de esa forma, ella siempre había sacado lo mejor de mí, a pesar de que con lo demás podía a llegar a ser ruda, con ella era completamente diferente, podía decirse que hasta dulce, pero esta no era la situación, y mi poco control estaba lejos de colaborarme, Lina no era las amantes regulares que tenia para divertirme, era mi mejor

amiga y sí, esto era transgredir la amistad, pero si lo íbamos hacer debía hacerse bien, así que me prometí que con ella iba a ser diferente, tenía que saber controlarme por ella. La veo directamente a los ojos y sin mediar mas palabras la vuelvo a besar con pasión tanto que nuestros labios hinchados eran testigos de lo que estábamos haciendo, me detengo y voy hacia su oído y le muerdo el lóbulo de la oreja de forma suave. -Sabes creo que estaremos mejor en la habitación. -Ella solo asiente y me pongo en pie y le ofrezco mi mano para dirigirnos hacia la habitación, ella la toma y caminando a mi cuarto, cuando pasamos el umbral de la puerta sin previo aviso la arrincono a la pared y renuevo el beso, bajo por su cuello, pechos y vientre, le saco la blusa y beso sus pechos por encima de su brassier, vuelvo a ejercer presión con mis piernas su centro y ella jadea suavemente, sin perder tiempo le quito ese pedazo de tela que impide mi cometido y por primera vez veo

sus pechos, esos hermosos pechos de pezones rosados que me invitan a que los pruebe, los

beso, le doy suaves lamidas y los meto en mi boca donde los siento crecer, con mi dientes

los aprisiono suavemente alternando mi boca y mi mano, hasta que veo como su piel antes

nívea ahora esta rosácea por la actividad, subo mi frente hasta descansar en la suya y con mis manos ayudo a zafarle el cinturón de su pantalón, suelto el botón y bajo la cremallera, todo esto sin dejar de verla por un segundo y meto mi mano a su lugar íntimo, mis dedos se deleitan al sentir su humedad y le doy suaves masajes. -Oh Lina estas tan húmeda. -Saco

mi mano de allí y me arrodillo para sacarle el pantalón, ella me ayuda y cuando termino

poso mi rostro a ese lugar que emana ese olor que me vuelve loca y con mis manos toco su trasero trayendo su cuerpo a mi rostro, tomo una largo suspiro y empiezo a quitar lo único que impide su desnudez, me pongo de pie y la tumbo suavemente sobre la cama, mientras que yo me voy desnudando bajo su mirada, cuando termino me acerco a ella, abro sus

piernas y empiezo a besar lentamente sus piernas subiendo cada vez más hasta llegar muy cerca a su centro y empiezo a besar la parte interna de sus muslos, siento como se retuerce

en la cama, sé que estoy alargando el placer lo que más puedo pero quiero ser con ella

como nunca antes había sido -Ya Lena por favor, no me tortures más. -Ante esas palabras voy directo a esa parte que emana esa fragancia característica de una mujer cuando está gozando, con mi lengua doy suaves toques por sus pliegues, saboreando cada parte que se me brinda, aprisiono con mis labios ese órgano tan sensible, introduzco mi lengua por primera vez, hasta que siento como sus manos hacen que la penetre más profundo y por primera vez Lina toma parte de su propio placer guiando mis movimientos con sus manos hasta que siento como se contrae y finalmente llega al punto máximo arqueando su cuerpo y jadeando por lo que acaba de pasar, lo tomo todo sin dejar nada, como un premio merecido, me incorporo suavemente encima de su cuerpo y la vuelvo a besar con la esencia de su orgasmo en mi boca.

-Sabes tan bien, tan dulce, tan tú. -Ella sonríe en mi boca y me contagia con su risa -Pero sabes esto no termina aquí. -Subo mi mano e introduzco dos de mis dedos en su boca, ella parece entender y empieza a chuparlos, parece que de algún modo sabe cómo hacerlo para hacerme sentir arder de placer, los retiro y los bajo de nuevo a su humedad, mientras la beso hago masajes de movimientos alternados entre suaves y con presión a rápidos y fuertes, hago acomodar su piernas de tal forma que nuestros centros se sientan mutuamente y sin previo aviso la penetro con mis dedos, se siente tan bien, tan caliente, sé que desde ese momento me voy a volver adicta a estar dentro de ella, a sentirla tan intima, tan conectada a ella, como si fuéramos una sola persona, me clava sus uñas en mi espalda lo que hace que

empiece un vaivén más rápido, más necesitado de liberación, me besa sin parar, busca mi cuello y muerde suavemente mi hombro.

-Ohhh Lena se siente tan bien, no pares por favor ya casi. -La presión ejercida por mi cuerpo y ese movimiento hace que ella se encuentre con el placer mientras gime mi nombre, desencadenando mi propia explosión.

Lo que antes le relate como la descripción de un orgasmo se quedó corto ante lo que sentí,

jamás había sido tan intenso, jamás tan largo, me dejó sin aliento, sin fuerzas, mis piernas todavía temblaban por lo que había acabado de ocurrir, descansé mi rostro en su hombro y despacio me incorpore a su lado, mi cuarto olía a nosotras, a sexo, a sudor, a entrega,

tratando de calmar mi respiración, Lina acomoda su cabeza en mi pecho y con sus manos empieza a tocar mi cuerpo de forma tan dulce, jamás había hecho eso después del sexo, después de lograr el placer simplemente era una desconocida que quería que se fuera si estaba en mi casa o irme lo más pronto posible si era al contrario, pero esta vez era diferente, a mi lado tenia a mi amiga, a la persona que conocía mis miedos, no tenia donde huir y la verdad, no quería, solo deseaba que no dejara de tocarme y lentamente el sueño nos alcanzo a las dos.

III

-“El usuario no se encuentra disponible, deje su mensaje después del tono…”

-Soy yo de nuevo…solo quiero saber si estás bien, Lina solo…solo por favor contesta. -Ya había pasado una semana desde nuestro encuentro, ella simplemente quería desaparecer de

mi radar, no contestaba mis llamadas, no devolvía mis mensajes y yo estaba confundida con

todo, sé que no la había obligado a nada, pero me sentía culpable de que tal vez la había conducido a una situación que sencillamente no podía manejar y para ser sinceros yo

tampoco… carajo Lina lo deseaba igual que yo ¿cierto?

hablaron, ashhh estoy fregada y lo peor es que no la tenía a ella para que me ayudara a

desenredar mis pensamientos.

o eran mis ganas las que

Jamás pensé estar así de perdida, sin saber qué hacer, si antes una de mis amantes me hubiera dejado abandonada en mi cama sin el menor rastro de lo que pasó, estaría feliz de la vida y tranquila, pero Lina era diferente, sabía que esa noche no había sido solo sexo, sé reconocerlo, Lina no era una desconocida con la que te acuestas en un impulso de una noche, está definitivamente era una situación nueva para mí, no estaba preparada para dejar ir a Lina, no estaba dispuesta a soltar su mano, en mi jodido mundo es ella lo mejor que tengo, tenía miedo de perderla.

Había resuelto seguir dándole espacio, tal vez solo necesitaba eso para pensar, dejaría que ella llevara la batuta de la situación porque a decir verdad yo sentía que tenía más que

perder, así que lo mejor era concentrarme en mi pasión, la fotografía… entró al salón de clases decidida a colocar toda mi concentración en ello, para mí era el escape de todo…

Saben… es un alivio tener la certeza que la fotografía es mi gran amor, a veces me da risa todo lo que tuve que pasar para saber realmente lo que me gustaba… cuando salí del bachillerato con Lina decidí seguirla en la escuela de leyes, jajaja fue un año terrible, lo único bueno fue estar con Lina y para ser honesta los múltiple encuentros sexuales que allí conseguí, para mí fue el año que me reveló de una buena vez que las mujeres no solo me gustan, me encantan, pero definitivamente decidí abandonar, no solo de buen sexo se vive, luego intenté un tiempo con administración de negocios, pero de nuevo fue un error, carajo no imaginaba mi vida en una oficina frustrada y siendo una completa perra porque había tomado las decisiones equivocadas, ahora sé que el gran desacierto radicó en querer darle gusto a mis padres en la elección más importante de mi vida, así que a la par de que les confesé que me gustaban las mujeres decidí estudiar fotografía.

En ese momento pensé que era una buenísima idea, jajaja, dos pájaros de un solo tiro… resultado, mi familia me echó de casa y me retiraron la ayuda para estudiar, por fortuna logré conseguir una beca para seguir mi sueño y los Devía decidieron darme una mesada, supongo que para no verme y se llegara a revelar ante los conocidos mis inclinaciones, ya saben… las apariencias, ¿qué dirían los amigos?, jajaja podía imaginar la cara de consternación de mi madre, debo confesar que fue un pensamiento regular por mucho tiempo, pero no soy fenómeno de circo para exhibirme, así que deseché la idea, aunque la mesada no es una fortuna me alcanza para seguir, no me quejo, me ha ido bien, no tengo riqueza en mis manos, pero aprendí que existe cosas más importantes que el dinero, la fotografía no es solo una profesión más, es mi salvación y sé que algún día me va a llevar muy lejos.

-Helena…Helena… -La señorita Ortega pasa su mano frente a mi rostro repetidas veces tratando de llamar mi atención.

-Ehsi… lo siento. -Mi abstracción me ha vuelto a jugar una mala jugada, el salón completo esta viéndome.

-¿Estás bien?

-Si… bien.

-No parece, estás muy distraída.-Pasa su mano sobre mi hombro. -Te decía que te encargaras de apartar el salón de conferencias para el lunes, ¿cuento con eso?

-Si claro.

-Nada raro que sea Helena la encargada. -El idiota de Sebastián recriminando con su tonito irónico, desde que entré a la universidad me tiene entre ojos, sabe que soy mejor que él y no lo soporta.

-¿Algún problema? -Lo veo con mi ceja enarcada.

-Tranquilo los dos… Sebastián siempre le pido esta clase de cosas a Helena porque ha sabido responder a mi confianza. -La señorita Ortega interviene, sabe que no aguanto estupideces de nadie. -Bueno eso es todo por hoy, aprovechen el tiempo libre. -Sigo con la mirada a Sebastián hasta que desaparece del salón, lentamente recojo mis cosas, muy pronto me doy cuenta que no estoy sola, se acerca Lorena con ese pantaloncito apretado acompañada de esa mirada coqueta y ese caminar sensual que me pone a mil, que les puedo decir de ella, mmm digamos que tenemos una química increíble y desde hace mucho tiempo nos frecuentamos.

-Lena…sabes, me encantas cuando te pones así… -Descansa sus manos en mi cuello y se acerca a mi oído. -Como dijo la señorita Ortega, deberíamos aprovechar el tiempo libre.- La acerco aun más a mi cuerpo.

Es una propuesta muy tentadora…pero no va a poder ser, tengo cosas que hacer. -Me hace un mohín encantador y estoy a un punto de cambiar de opinión.

-Bueno para otra ocasión será. -Me da un beso en la mejilla y sale del salón, no puedo evitar verle el trasero, carajo ¿qué me pasa? nunca me había negado al sexo, definitivamente esta encrucijada mental me tiene mal.

Cuando más necesitas tener tu mente ocupada el destino no te asiste, así que ahí estaba con mis audífonos enviando música a todo volumen a mi cerebro y mi cámara favorita enfocando el lente en el horizonte del campus de la universidad, captando el movimiento de las personas, descifrando cuando es el momento preciso para oprimir el obturador, todos con historias por contar, en apariencia entes desconectados y de algún modo unidos, no puedo evitar reírme de mis propios pensamientos, cuando tengo una cámara en mis manos puedo a llegar a ser profunda, una imagen conocida se hizo presente.

-Hola. -Me dijo de forma tímida y apagada, aparté los audífonos, sentí que mi corazón desbordaba alegría de volver a verla, para luego pasar así de rápido a la preocupación que hubiera venido a despedirse para siempre, carajo no estoy preparada para enfrentar una despedida.

-Hola. -Conteste con una débil sonrisa y mi mirada triste.

-Necesitamos hablar. -Tenía esa manía muy de ella cuando está nerviosa por algo, ese movimiento rápido de pasar sus índices por encima de los pulgares haciendo círculos, sus nervios no eran una buena señal para mí.

-Lo sé, solo espera a que guarde mis cosas y vamos por un café a la cafetería de la esquina, ¿te parece? -Voy guardando lentamente todo, creo que queriendo alargar el momento.

-Si tranquila, te espero. -Cruza sus brazos con el ceño fruncido, es en estos momentos es en

los que más me gustaría el poder de leer la mente… corrijo, su mente.

Cuando llegamos sé que agradeció en el alma que la cafetería estuviera prácticamente vacía, uno que otro pensionado hablando y añorando tiempos que saben que no van a volver, no pueden evitar vernos mientras pasamos, creo que no es muy común un par de mujeres jóvenes en ese lugar, nos acomodamos en el segundo piso en un rincón callado, se nos acerca la mesera a pedir nuestra orden, pido un cortado con 2 de azúcar y Lina una aromática natural con frutas, decido empezar para cortar el silencio.

-Te llamé, te deje mensajes, no sé por qué no contestabas… sé que debes estar confundida con todo, por ser algo nuevo… pero soy tu amiga antes que cualquier cosa, por favor necesito saber que no vas a dejar de serlo.

-Agacho mi cabeza aguantando el llanto, respiro pausado intentando controlar todo lo que siento en mi pecho.

-Lo sé, pero simplemente esto me sobrepasó, no sé cómo explicarte todo lo que pasó por mi cabeza… cuando estoy confundida acudo a ti, pero ya no era un opción y solo me encerré

sin saber qué hacer. -Tomo su mano en señal de entender, era exactamente por lo mismo

que estaba pasando estos últimos días.

-Habla conmigo, no pienses en mí como la protagonista de tus dudas… solo habla conmigo, como siempre… como tu amiga. -Dibujo levemente una sonrisa y ella asiente.

-Sabes, nunca había sentido algo tan intenso como esa noche, ahora sé que con mis novios no había estado cerca… pero tú sabes muy bien como fui criada, simplemente no cuadra que lo haya sentido con una mujer y para terminar, esa mujer eres tú… mi mejor amiga. - Sus ojos están cristalinos, sé que esta reprimiendo su llanto, intento darle ánimo apretando suavemente su mano.

-Perdóname, no debí haber pasado los límites, solo me dejé llevar por el momento, todo es

mi culpa. -Siento mi alma desvanecerse, sabía muy bien de sus creencias religiosas, de su

educación rígida, de sus sueños de una vida perfecta y yo simplemente llegué y revolví

todo, ¿cómo había podido hacerlo?

equivocarme es la única, fue la primera persona con la que me sinceré cuando tuve dudas de mi sexualidad y aunque pensé que no podía manejarlo me equivoqué, me brindó su apoyo… carajo me siento como el peor animal rastrero, Lina toma mi mano, llamando mi

atención.

Lina no solo era mi mejor amiga, sino que sin temor a

-No te equivoques Lena, lo que sucedió esa noche me ha hecho pensar mucho, no fue solo tu culpa… fue nuestra culpa, yo quería sentir, aunque fuera una sola vez quería saber que era ese sentimiento de alegría cuando llegas al placer y no eres cualquier persona, es solo que estaba segura de las cosas antes y ya no es así, entiende jamás pensé que me fuera a gustar una mujer.

-¿Gustar? -Creo que ahora sí me perdí, a Lina le gusto, o le gustó lo que hicimos, ¿qué

carajos está pasando?

está empezando a hiperventilar y de nuevo su manía con los dedos me está volviendo loca, en ese momento vuelven con la orden que pedimos y de algún modo lo agradecí, porque

ella voltea a ver a todos lados, su sonrojo es evidente y creo que

sentimos que era un break de todo esto, tomamos un sorbo de nuestras bebidas calientes.

-Si Lena, aunque para mis creencias lo que paso fue pecado e inconcebible y para muchos

simplemente es un acto desviado, jamás me había sentido tan viva… pero eres mi amiga y eso solo lo complica más, si fueras otra persona, no sé, tal vez hubiera sido una experiencia más, una locura del momento, pero es que ya ni sé como verte a los ojos sin recordar lo que paso, ¿no entiendes?… -Hubo un silencio que pareció eterno y cuando tomaba aire para hablar, me interrumpe. -Creo que lo mejor es que nos demos un tiempo,

no sé, hasta que me aclare. -Siento mi corazón contraerse, mi peor temor se hizo presente,

no quiero perderla.

-No Lina, de alguna forma vamos a superar esto, solo tranquila, el hecho que te haya

gustado no significa nada, solo que para ti es algo nuevo haber podido sentir placer

y sí,

fue conmigo… ashh yo no sé Lina, yo no te pido nada, solo tu amistad, yo sé que si encuentras un hombre que logre hacerte sentir simplemente lo vas a preferir porque ellos no te han dejado de gustar… ¿cierto? -Sonrío levemente buscando en su rostro alguna

señal, ella me devuelve la sonrisa afirmando con su cabeza. -Ves tranquila, solo te digo que

mi amistad siempre será tuya y siempre será lo más importante para mí, de eso no te quede

duda. -Vuelvo apretar su mano y esta vez ella coloca su mano sobre la mía, siento su calor

que siempre me ha parecido tan agradable y estoy segura que vuelvo a respirar normalmente.

-Gracias, creo que me hacía mucha falta mi amiga.- Y ahí está ella nuevamente con su sonrisa que tanto me gusta.

-Sabes… también te he extrañado mucho. -Me doy cuenta que más que cualquier cosa extraño su amistad, extrañaba a mi amiga. -No tengo con quien hablar de los últimos chismes de mi familia… ¿sabías qué mi hermana se va a casar con un viejo millonario? seguro piensa que no va durar mucho y le va a heredar pronto. -Empezamos a reír, las ocurrencias de mi familia siempre son tema de conversación entre nosotras.

-¿Cómo crees? ¿Qué pasa por la cabeza de tu hermana?

-Ese es el problema… no le pasa nada, ya sabes… eso de pensar a ella la estresa y el estrés causa arrugas. -Me lanza una servilleta al rostro que alcanzo a detener con mis manos.

-No seas mala Lena.

-Tú sabes que es cierto, no sé como soy su hermana, somos tan diferentes. -Suspiro pesadamente y vuelvo a tomar un sorbo de mi café. -Sabes… a veces pienso que soy adoptada, no me parezco a ninguno de ellos. -Coloca su mano sobre la mía.

-No digas eso… aunque agradezco ser amiga de la mejor de los Devía, ellos no dejan de ser tu familia y no, no eres adoptada, ya hemos hablado de eso y sabes que siempre llegamos a la conclusión que es una teoría sin fundamento. -Tiene razón, aunque quisiera pensar que es cierta, cuando encontré mi acta de nacimiento y las fotos de mi madre durante mi embarazo, más otras de bebé, desechamos esa idea.

-Tienes razón, mejor cambiemos de tema. -Mejor dejar por la paz ese tema.

-Sí, es lo mejor.

-Lina solo quiero que sepas que ya lo peor pasó. -La veo directamente a los ojos, mientras asiente. -Además, si necesitas ayuda con ya sabes que… mmm con el tema del orgasmo, sabes que puedes acudir a mí. -Y los colores de mi rostro se disparan y mi risa nerviosa vuelve aparecer, no sé como tengo la habilidad de manejar este humor tan extraño, Lina se queda un momento callada entrecerrando sus ojos y me pega en la canilla, para luego empezar a reír conmigo.

- Ouch Lina eso duele. -Me quejo dramáticamente haciendo pucheros.

-Eso te pasa por idiota y ya deja esa cara que no voy a caer esta vez. -Achica los ojos en señal de que es en serio.

-Umm. -Pongo mi mejor cara de cachorrito y funciona, siempre lo hace, levanta sus manos en señal de rendirse conmigo y sonríe, estoy tranquila de nuevo, porque sé que esta relajada después de estar tanto tiempo devanándose el cerebro con todo.

Después de esa conversación las cosas entra las dos volvieron hacer como antes o eso queríamos pensar, hablábamos todos los días por teléfono, yo escuchaba sus preocupaciones de la escuela de leyes, ella escuchaba mis problemas, de como a veces sentía que no era suficientemente buena para que siguiera en el programa de becas o algún chisme de los Devía que tanto me divertían, en fin, todo parecía volver a la normalidad durante un tiempo no mayor a 3 meses, en ese tiempo jamás volvimos a tratar el tema, mandamos esa noche a una parte profunda de nuestras psiquis, en teoría todo parecía aclarado y superado.

IV

Cuando quieres creer que las cosas siguen igual, algo te hace abrir los ojos para que dejes de engañarte, toda historia tiene un punto de quiebre, un instante, una mirada y todo cambia, es una vía sin retorno, lo que había sucedido con Lina no era una experiencia más, aunque las dos intentábamos por todos los medios olvidar esa noche, la tensión sexual entre nosotras aumentaba, el recuerdo luchaba incansablemente por salir a flote.

Lina acostumbraba a quedarse en mi apartamento por lo menos una noche al mes para ver películas, comer palomitas de maíz y chismear un poco, ya saben… noche de chicas, puesto que ella todavía vivía con sus padres, según su familia, de su casa salía casada y digamos que para sus padres no soy santa de su devoción, por lo general ella era quien me visitaba, pero eso ya no sucedía, las dos sabíamos que tiempo a solas no era una buena opción, así que aunque no lo discutíamos, de algún modo nos colocábamos de acuerdo para evitarnos.

A mi apartamento llegó la invitación de la reunión anual de egresadas del colegio donde Lina y yo habíamos estudiado, una cena elegante para reunirse y hablar de cómo marchaba nuestras vidas, si me preguntan una total estupidez, la verdad esa clase de eventos me daba flojera por su protocolo, pero Lina siempre insistió en que no faltáramos y ese año no iba a ser la excepción, así que ya había escogido el atuendo adecuado para la ocasión, un vestido color plata con zapatos de tacón y su correspondientes accesorios, la verdad era que nunca me había dado miedo mostrar mi cuerpo, por el contrario estaba orgullosa del resultado del ejercicio diario, de mi vientre plano y un poco marcado, de mis piernas largas y mi trasero bien puesto en su sitio, jajajaja, aunque jamás me ayudó a dejar de ser arrogante, rasgo distintivo de un Devía… con Lina nos colocamos de acuerdo en que esa noche se quedaba en mi apartamento para llevar un solo transporte, es decir su automóvil, quedó de recogerme a las 6:30pm para llegar a tiempo, ashhh jamás dejó de ser puntual, a mí siempre me gustaba hacerme esperar, al fin y al cabo lo bueno siempre se hace esperar.

A la hora acordada timbró mi puerta, yo todavía seguía en retoques de último momento, así que abrí la puerta sin ver al frente porque inmediatamente me dirigí al baño para seguir, sabía muy bien que Lina me iba a matar por no estar lista, así que mejor apurar el paso.

-Por Dios Lena, no me digas que no estás lista, contigo es imposible. -La escucho resoplar e inmediatamente me saca una risa, ya me la imaginaba moviendo su pie en el suelo de forma rápida por la desesperación.

-Ya Lina, tranquila estoy lista, solo tratando de superar la perfección. -La escucho reír, ya sabe que hay cosas que jamás cambian.

-Es que no entiendo que es lo que tanto haces ya deberías estar lista. -Escucho sus pasos por toda la sala.

-Tranquila, la cena todavía va a estar allí cuando lleguemos. -Se detiene de golpe.

-Ashhh ya sabes que no es por eso. -Siempre me gustó hacerla enojar, es algo gracioso.

-Listo!!! llegué a la sala y quedé sin palabras, Lina estaba preciosa, con un vestido negro ajustado que resaltaba muy bien su cuerpo y con un escote de muerte lenta, creo que se me caía la baba como adolescente hormonal al verla, jamás la había visto tan sexy, aunque como ya les había dicho Lina es una mujer hermosa, es de esas mujeres las cuales quieres presentar a la familia como tu novia o amiga, es decir, tan dulce, tan centrada, tan en su sitio, pero jamás atrevida con su forma de vestir y verla así, Dios!!! Simplemente sin palabras.

-Eso veo… bueno y ¿qué tal estoy? -Me pregunta creo que de forma no tan inocente, sabía muy bien como me había dejado.

-Ehhh. -Carraspeo un poco la garganta. -Estás preciosa. -Y le doy mi mejor sonrisa.

-Bueno creo es mejor salir ya, no quiero que lleguemos tarde. -Otra vez esa tensión en el ambiente que hace que por segundos nos perdamos en nuestras mentes.

-Ok Lina ya entendí, no vamos a llegar tarde por mi culpa. -Le respondí, mientras salíamos de mi apartamento… durante el trayecto no hablamos nada, ella estaba concentrada manejando así que me dediqué a contemplar las calles, intentando por todos los medios no verla, aunque muchas veces fracasé, no puedo negar lo preciosa que se ve esta noche, tan diferente, no entiendo cómo no la había visto antes así, niego con la cabeza, no voy por buen camino.

El salón de eventos estaba finamente decorado para la ocasión, los meseros parecían ratones de un lado para otro, en cada mesa estaban los cubiertos necesarios para la cena, ashhh nunca entendí como hacia Lina para convencerme de venir a esta clase de eventos, en la vida me gustaron, tomo aire profundamente y mentalmente me preparo para esta noche, a veces me recrimino por ser tan débil y terminar cediendo antes cosas como estas, levanto la vista y veo como las amigas de Lina se acercan de prisa, tengo a Lina tomada de la mano, desde el colegio siempre fue así, si bien no me acuerdo como fue que empezamos con esa costumbre. -Ahí vienen tus fans. -Lina aprieta fuerte mi mano. -Lina suave…que circule la sangre. -Volteo a verla con una mueca de dolor fingida cediendo un poco.

-No digas que son mis fans… son amigas.-Lina me recrimina bajito para que nadie más escuche.

-Yo solo digo lo que pienso. -Ella tiene ese efecto en las persona desde que tengo memoria.

-Carolina estas preciosa esta noche.-Tonta número uno habla, no me pregunten sus nombres, nunca me interesó aprenderlos.

-Si definitivamente el negro te queda bien. -Tonta número dos reportándose, el resto de la conversación no me la pregunten, me he desconectado para no aguantarla.

-Bueno yo las dejo. -Lina suelta mi mano tan lento que sé que no quiere que la deje sola, pero ashhhh no soporto estas charlas, ella solo les sonríe, definitivamente nadie me nota y ni me interesa, lo primero que hice fue ir a buscar un trago de whiskey, gusto adquirido de mi madre creo, es mi bebida favorita, no me entendía a veces, si tanto detestaba mi familia, como era que tenía la capacidad de imitar comportamientos tan marcados de los Devía… cuando veo acercarse una figura conocida me acordé del otro motivo por el cual no me siento tan cómoda viniendo a estos eventos, “No encontrarse con persona que dejaron

huella en tu pasado”, siento mi estomago contraerse, no es bueno recordar, especialmente cuando no es tan grato.

-Hola Lena… hermosa como siempre -Respondo a mi interlocutora con una sonrisa fingida y levanto mi vaso en forma de saludo.

-Hola Silvia, tan galante como siempre… tú también estás hermosa. -No puedo negarlo, es una mujer guapa.

-Gracias, y no es galantería es solo la verdad. -Me ve de forma evidente, no entiendo a esta mujer, como es que ahora es así de directa y poco discreta, si cuando estábamos en el colegio era todo lo contario, sí, Silvia fue mi primer beso, mi primera vez, con ella descubrí que las mujeres me llamaban la atención, cuando estábamos en el colegio ella junto con Lina eran las más populares, aunque de grupos distintos, no se soportaban, creo que Silvia envidiaba a Lina porque era de esas personas que atraen tanto sin necesidad de hacer mucho, yo siempre fui del estilo solitario, las personas no me gustaban, Lina era como mi conexión con los demás, nunca se rindió conmigo, y bueno lo de Silvia fue tan inesperado y emocionante, nuestros encuentros eran apasionados y prohibidos, por eso era un total secreto para los demás, lo que hizo que fuera más divertido, hasta que se acabó cuando se ennovio con Teo, el entonces novio de Lina y todo se fue al caño, debía ser leal con Lina y lo que hizo Silvia fue bajo al entrometerse en esa relación solo por joder a Lina, porque sabía muy bien que Teo nunca le gustó… digamos entonces que Silvia decidió tomar represalias conmigo por haber terminado todo, no estaba dispuesta a seguir siendo su juguete e hizo de mi vida un infierno, inventó rumores sobre mí que todo el colegio tomó como ciertos, creo que eso solo logró que mi amistad con Lina se afianzara por ser la única persona que me apoyó sin importar los demás. -Veo que no has dejado tu gusto por el whiskey. -Ya se estaba demorando, le encanta recriminar mis gustos.

-Somos animales de costumbres. -Alzo mis hombros.

-¿Y sigues con tu capricho por la fotografía? -Me pregunta sin dejar de verme con deseo, pero qué idiota.

-No es un capricho, es mi pasión, y sí… sigo con la fotografía.-Respondo de forma cansina, nunca entendí porque a los demás les importaba tanto mis decisiones, si no le hacía daño nadie, solo era mi jodido problema. -Mejor cambiemos de tema, sabes no me quiero poner de malas, y tú, ¿qué tal tu vida?, ¿para cuándo es la boda?, mmm ¿sigues estudiando medicina? -Pregunto fingiendo interés.

-Jajajaja Lena querida, se ve que no estás enterada de los últimos chismes, voy a responder tus preguntas en orden…a ver… mi vida bien aunque podría estar mejor, ya no estoy comprometida con Teo, me encontró en una situación un poco, mmm, como decirlo… incomoda con una de las enfermeras en donde estoy de practicante y el compromiso se fue a la mierda y sí, sigo estudiando medicina. -Cuando terminó de hablar casi me atraganto con un sorbo de whiskey, jajaja con razón ya es tan abierta en mostrar quien le llama la atención, las vueltas que da la vida.

-Wow, veo que tu vida ha cambiado, mmm… es bueno supongo, el cambio siempre es bueno, nos dice que avanzamos.

-Hola, veo que tienes acaparada a Lena. -Jajaja Lina al rescate, me toma del brazo y se coloca en medio, se ve tan linda cuando esta celosa, ya fuera por Teo o por mí, estas dos siempre la tenían cazada.

-Hola, hablando de cambios. -Silvia levanta una ceja y examina el nuevo look de Lina, parecen enemigos mortales que se miden en fuerza, Dios!!! Esto me mata de risa definitivamente. -Carolina, estás preciosa esta noche, te luce ese nuevo look, mmm tan atrevido, no pareces la misma. -Le dice Silvia, en ese tono tan de ella, tan fingido e hipócrita, sigo diciendo hay cosas que nunca cambian.

-Jah!! Lo sé, sé que me veo bien, a veces es bueno sorprender… bueno si nos disculpas debo ir con Lina al baño de señoritas, nos vemos en el brindis Silvia. -Nos retiramos de ahí y yo sin poder ocultar mi risa por la situación y devuelvo la vista para ver la cara de Silvia, sip, definitivamente valió la pena venir esta noche… cuando entramos al baño, estallo en risa, Lina se queda viéndome sin entender, pero se va contagiando.

-Ay Lina hoy me estás sorprendiendo mucho. -Lina levanta sus cejas a modo de sorpresa por mis palabras

-¿Me puedes explicar por qué te estoy divirtiendo tanto hoy?, ¿qué es lo diferente?

-Bueno para empezar estas divina, la más linda de esta noche, Dios!!! Lina deberías vestirte así más seguido y bueno no es solo tu look, es tu actitud tan atrevida y sexy, simplemente me matas. -Lina se sonroja, pero se repone rápidamente y me ve de forma osada, lo que hace que por primera vez en mi vida me ponga nerviosa con ella, se mueve peligrosamente hacia mí.

-¿Ah sí que te mato? -Se acerca a mi oído y me habla en un tono ronco. -¿De qué forma Lena?… dime -Y siento su aliento en mi cuello, mi piel se eriza al contacto de su aliento caliente y húmedo, demonios Lina puede a llegar a ser tan jodidamente excitante.

-Lina, no tientes al diablo. -Para jugar se necesita de dos y soy de las que no se echan para atrás con los retos, así que la tomo de la cintura y voy bajando lentamente mis manos a su trasero y lo apretó con firmeza, trago saliva, desde cuando empezaron estos juegos con Lina, ella parece que tampoco se va a retirar y empieza a besar con delicadeza mi cuello, cierro los ojos dejándome llevar por la situación, demonios!!! escuchamos pasos aproximarse y nos separamos los más rápido posible, mi corazón se acelera por la adrenalina, las dos respiramos profundo e intentamos simular naturalidad, como si nada hubiera pasado, cuando alzo mi vista frente al espejo aparece el reflejo de Silvia con su sequito, mientras las cabezas hueca no paran de hablar Silvia me ve de forma inquisidora

sin mediar palabra, ¿por qué presiento que a esta mujer nada se le escapa?, Lina toma mi mano y salimos a sentarnos en la mesa que nos corresponde.

Cuando estamos en la mesa todo parece volver a la normalidad, estamos sonrientes, hablando de trivialidades, de recuerdos del colegio, pero de vez en cuando nuestras miradas se cruzaban de forma sensual, como si siguiéramos en un reto por seducirnos, Lina se disculpa para ir al tocador, yo espero unos minutos y entro al baño, allí la encuentro retocándose el maquillaje, voltea a verme y sigue con lo que estaba haciendo, cierro la puerta con seguro y asalto su cuello mientras que con mis manos toco sus senos de forma brusca, ella respira agitada, siempre viéndome por el reflejo del espejo, sus ojos están más oscuros por la excitación.

-Lena detente, hace un rato casi nos sorprenden, en cualquier momento alguien puede entrar.-Estira su cuello para darme más espacio lo que me hace dibujar una sonrisa.

-Tranquila, la puerta tiene seguro y afuera están entretenidos con la cena.

-Lena ahh, espera, esto es arriesgado. -Intenta inútilmente detenerme, ambas sabemos que eso no va a suceder.

-Shhh. -Con una mano sigo estrujando sus senos por encima del vestido, mientras que con la otra empiezo a bajar a su centro, levanto su vestido y meto mi mano en su zona sensible y noto su humedad lo que hace que me excite mas, si es que eso es posible. -Lina, estas tan mojada. - Empiezo a masajear de forma brusca su centro, le doy la vuelta y la recuesto en la encimera y la beso de forma intensa, ella abre un poco su boca y nuestras lenguas se encuentran, demonios esta mujer sí que sabe besar, sigo masajeando su centro y empiezo a penetrarla con mis dedos y estimulo con mi dedo pulgar esa parte que sé que le encanta, siento como uno a uno mis sentidos se agudizan, estar dentro de Lina me hace sentir fuera de este mundo, ejerzo presión de mi centro en su muslo en busca de contacto que me libere un poco y empieza ese vaivén que nos encanta, ella descansa su cabeza en mi hombro, siento como se agita y ahoga sus gemidos en mi piel, le encanta lo que hacemos, como se lo hago.

-Lena más rápido por favor no te detengas.-Siento como sus paredes vaginales se contraen alrededor de mis dedos y sé que está muy cerca así que incremento las embestidas hasta que finalmente explota su placer en mi mano seguido del mío, nos quedamos quietas un momento, pequeñas corrientes eléctricas bajan por mi espina dorsal, termino de sacar mis dedos y llevarlos a mi boca, como me encanta su sabor, para mi paladar es algo exquisito.

-Siempre sabes delicioso. -Le sonrío, terminamos de arreglarnos, no decimos nada más, nadie sospecha lo que acabó de suceder.

La cena terminó sin contratiempos, la verdad es que evité a Silvia el resto de la noche, no entiendo por qué ahora tiene fijación conmigo… desde esa noche estar con Lina se volvió

una adicción, un juego intenso de seducción, cualquier momento era bueno, muchas veces encontré el placer con ella en lugares inesperados, nunca desaprovechábamos, con Lina tenía lo mejor de una amistad y una aventura en una misma persona, algo que para mí era grandioso, me sentía llena de vida, ser su amante simplemente me enloquecía, sus arranques, sus ganas, con los demás dulce e inocente y conmigo una amante que desbordaba pasión y entrega, eso me hacía sentir especial, nadie más conocía esa faceta, era algo reservado solo para mi, hasta que llego él, el único que capaz de quitármela, maldito el día que apareció.

V

Desde el momento que Lina y yo empezamos con nuestros encuentros no hablábamos de lo que significaba o si se podía seguir etiquetando la relación como amistad, esa conversación jamás la tuvimos, por eso era completamente abierta, ella seguía saliendo con chicos de su círculo social y yo seguía con mis encuentros casuales con mujeres que no pasaban de una noche, pero si he de confesar que cada vez los disfrutaba menos, ya no era lo mismo, sentía que nadie le daba la talla a Lina, con ella sentía más placer, antes, durante y después del sexo, solo ella le permitía tocarme y hacer dibujos en mi espalda con sus dedos hasta quedarme dormida, solo consentía compartir una cama con ella, no sabía lo que me pasaba, no era de apegarme absolutamente nada, la vida me enseñó que nada es para siempre, las personas entran y salen de tu vida, el apego es sufrimiento y aprendí que el sufrimiento no es de mi gusto, pero con ella intuía que era diferente, estaba entrando a una zona desconocida.

Para los demás nuestra relación seguía igual, nadie sospechaba lo que sucedía, por un lado eran muy pocos los que sabían mis preferencias, tal vez porque me valía madres que los demás se enteran con quien me acostaba, eso era solo mi puto problema y por otro lado porque antes que nada siempre éramos las mejores amigas, nos apoyábamos mutuamente, no existía los celos, no era una relación exclusiva, pero en el fondo sabíamos que era única y a decir verdad no conocía que eran los celos, nunca sostuve una relación con nadie, nunca tuve un novio o novia, jamás me había enamorado, la verdad me ufanaba de no sentirlo, así que solo sabía de ellos por los demás, ese maldito sentimiento que hace perder la razón según dicen.

Por mi parte, intentaba concentrarme en la fotografía, debía organizar una muestra para la universidad, los mejores participarían en una exposición en una galería muy reconocida del centro de la ciudad, la noche de nuevos artistas, esa era la ventana para demostrar que amaba mi arte y no era un capricho de niña rica, así que debía concentrarme en lograrlo, ya era hora de madurar, de crecer, así que los encuentros con Lina ya no eran tan frecuentes, pero no bajaban en intensidad, además ella estaba preparando la tesis de su carrera y su horario de clase era más exigente, de modo que aprovechábamos cualquier momento libre para vernos, en lugares fortuitos e impensables, como un salón abandonado en el campus que hacia parte de la parte antigua de la universidad, no contaba con muchos de los

elementos de la parte moderna, por tanto ya no lo empleaban, así que con Lina lo utilizábamos para encontrarnos y saciar el apetito de vernos.

El salón ya lo habíamos acondicionado con lo básico, era nuestro lugar secreto, solo nuestro, nadie se acercaba allí, a decir verdad el sitio era lúgubre y hasta cierto punto tenebroso, no era extraño escuchar raras historias de apariciones y fenómenos paranormales, me daba risa cuando me enteraba de comentarios sobre inexplicables ruidos, tal vez su explicación fuera más terrenal, lo más probable producto de mis encuentros con Lina, pero digamos que para nuestros propósitos servía la imaginación colectiva de la universidad.

-¿En qué piensas? -Pasaba sus manos por mi rostro, como si quisiera grabar todas mis facciones.

-En que quiero tomarte unas fotos, y no sé si te moleste. -Detiene las caricias y se queda con su mirada fija en mis ojos, hasta que sonríe.

-Como crees que me va a molestar, sabes que me gusta tus fotografías… solo que no sé si sea una buena modelo. -Ahora soy yo la que paso mis manos suavemente por su rostro.

-Jajaja Lina, eres hermosa, eres única…

-Cállate. -Me interrumpe con un suave beso en mis labios.

-Déjame hablar… por ejemplo tu sonrisa, cuando sonríes no lo haces solamente con tu boca, todo tu rostro lo hace, es una sonrisa sincera, eso ya es difícil de ver, es por eso que te quiero fotografiar, quiero captar la esencia de tus gestos y no sabes lo feliz que me haces al aceptar.

-Si sigues diciendo que soy hermosa, voy a terminar por creérmelo.

-Pues créelo señorita, porque es verdad.

-Y… ¿cuando quieres hacer las fotos?… sabes que no tengo casi tiempo.

-¿Puedes este jueves en la tarde? y si quieres te puedes quedar en mi apartamento, hace rato que no lo haces. -Juego con su cabello, me encanta hacerlo, es tan suave.

-Deja que cuadre unos asuntos, pero creo que podré y si señorita gruñona me quedo en tu apartamento.

-No me digas así, no me gusta. -Hago pucheros tiernos que sé que a ella le causan gracia.

-Ya deja esa cara y sí eres una gruñona, pero eso se arregla con una dosis intensa de… cosquillas -Empieza su ataque de cosquillas, siento espasmos de tanto reír.

-Para Lina, no mas jajajaja ya jajaja me rindo, me rindo.

-Está bien, por hoy te salvas. -Mira su reloj. -Me tengo que ir, entonces me mandas un mensaje al celular para saber los detalles. -Me besa y se empieza a vestir bajo mi mirada, algo divertido si me lo preguntan, especialmente cuando se coloca su pantalón y salta por todo lado intentado no caer aparatosamente.

-¿Que tanto ves? -Se da cuenta que no he parado de verla.

-El espectáculo que es verte vestir.

-Para. -Toma una almohada y me la tira en la cara.

-Te veo el jueves. -Me lanza un beso con las manos y desaparece…suspiro como estúpida intentando recuperar la fuerza necesaria para levantarme y vestirme, paso mis manos por mi nuca, estoy agotada… de pronto siento pasos aproximarse, me levanto de prisa recuperando

mi ropa que quedo esparcida producto de la pasión incontrolada de Lina, mi respiración es

fuerte y trato por todos los medios no hacer mucho ruido, los segundos pasan lentos, mi corazón bombea sangre a toda marcha, lentamente escucho los paso alejarse, expulso el aire contenido en mis pulmones pesadamente… por hoy no pasó a mayores, demonios, debo ser más cuidadosa, no puedo negar que estar con Lina en lugares como estos es un afrodisiaco, pero no debemos ser tan imprudentes, saco la cabeza cerciorándome que no esté nadie a la vista y salgo a toda prisa, con una sonrisa triunfal en mi rostro.

-¿Qué haces en esta parte de la universidad? -La voz de la señorita Ortega me detiene en seco haciendo que una gota de sudor frio baje por mi espalda.

-Eh… yo… estoy terminando de preparar mi muestra para la exposición. -Mi cerebro que intentó funcionar lo más rápido posible solo fue capaz de hilar esa excusa tan tonta.

-¿Aquí? -Tiene su ceja levanta, eso no es buena señal.

-Sí… ya sabe no se debe desaprovechar el tiempo.

-Aunque me gusta que estés concentrada en preparar una buena presentación, sabes muy bien que el paso por esta zona está claramente restringida para los estudiantes, no quiero volver a verte por estos lados ¿entiendes?

-Sí… no volverá a pasar. -Sonrío para salir a paso rápido, Dios!!! Eso estuvo muy cerca.

··············

El jueves en la tarde estábamos en un parque de la ciudad, había escogido ese lugar porque me encanta el paisaje, además que me trae mucha paz, le explico a Lina que no quiero que pose, solo que disfrute el día y yo me encargo del resto… soy de las que cree que cuando

las personas actúan de forma espontanea las fotos son autenticas y transmiten la emoción

del momento captado y no me había equivocado, ver la expresión de Lina disfrutando el día, riendo por algún espectáculo de artistas urbanos o simplemente contemplando el horizonte, me dio mucho material, era perfecto para seguir preparando la muestra, sin temor a equivocarme esta ha sido una de las mejores tardes de mi vida.

El día había sido perfecto, lo había disfrutado mucho, cuando llegamos al apartamento estábamos agotadas, así que esa noche íbamos a cenar pizza y coca-cola, nos merecíamos una deliciosa cena después de tanta actividad, decidimos ducharnos primero antes de pedir el domicilio que por cierto se estaba prolongando más de la cuenta… tenía a Lina contra la pared con sus manos tocándose su pecho, con el agua tibia cayendo suavemente por su piel, gimiendo por más y yo con la cabeza entre sus piernas bebiendo ese elíxir que tanto me gustaba, me encantaba tenerla así, entregada, pidiendo por más, era un espectáculo para mí.

-Oh Lena, más… así, dale… más duro… ahh, me vas a enloquecer… -Yo no paraba de

chupar, era una esclava de hacerla llegar al placer desde el primer momento que lo logré. -

siiii… -Su respiración es tan agitada que sus palabras son casi

indescifrables, me causaba gracia, subí lentamente hasta llegar a su boca y besarla lentamente, sin prisa, su lengua era una experta en darle batalla a la mía. -Dios Lena, ya

debemos salir de aquí, mi piel está arrugada como viejita, además tengo hambre, es hora de pedir la pizza. -Con desgano salí de la ducha tomada de su mano, nos vestimos y llamé por una pizza napolitana y coca-cola, en 20 minutos estábamos cenando mientras veíamos películas en mi sofá.

Lena… ya casi

Cuando se concentra viendo televisión Lina se pierde en un mundo mágico, tiene la capacidad de dejarse llevar por la emoción, así que no es nada raro o verla reír sin parar o llorar desconsolada por la muerte de un personaje, me encanta eso, la verdad es que para mí es muy difícil expresar lo que siento, creo que la falta de afecto y comunicación de mi adorada familia me dejó muchas cicatrices emocionales… cuando termina la película sé que es hora, me acerco a Lina y empiezo a besar su cuello, mientras paso mis dedos delicadamente en su entrepierna, voltea a verme y enarca su ceja mientas dibuja una sonrisa picara, sabe que la deseo, le quito la blusa de dormir y tengo su pecho a mi disposición, la recuesto en el sofá deslizando mis dedos por el valle de sus senos, empiezo a lamer sin prisa, suavemente, alternando los pezones que poco a poco despiertan a mis atenciones, sé que le fascina, así que sigo sin prisa, pero cada vez lo hago más fuerte, tomo el pezón con mis dientes y lo apretó suave para después chupar duro, marcando un ritmo, Lina toma mi cabeza como pidiendo que lo haga con más fuerza y le correspondo, ¿Dios será que con esta mujer jamás tengo suficiente?, otra vez la tengo jadeando, pero no deseo tocarla en otro lado, solo me concentro en su pecho, se que Lina desea que la estimule en su entrepierna, pero me escabullo, quiero alargar el momento el mayor tiempo posible.

-Lena ahh… ya por favor… quiero más… -Sé a qué se refiere, pero hago caso omiso, sigo chupando con fuerza sus senos, ella al ver que no iba a lograr su cometido, me da vuelta en el sofá quedando sentada sobre mi cuerpo. -No sabes lo difícil que es cuando me torturas así, creo que es hora de lo que sepas. -Se termina de desnudar y hace lo mismo conmigo, abre mis piernas y ya tengo una leve sospecha de sus intenciones, empieza a lamer lentamente cada parte, como reconociendo el territorio, su lengua da movimientos profundos en forma circular, demonios!!! Lina aprende muy rápido, ya me estoy

retorciendo de placer, levanto un poco la vista para verla en acción y me encuentro con su mirada, vuelve a lamer lentamente mientras no detiene en verme, esto es demasiado, jamás pensé verla así dándome placer, me siento en el límite, cierro mis ojos y estoy dispuesta a dejarme llevar, lee mis intenciones y deja de estimularme para empezar a besar la parte interna de mis muslos… maldición Lina, bufo, me siento frustrada, alzo la vista y la veo con una sonrisa, ¿Se está burlando de mí?, ashhh, no le voy a dar gusto, así que le devuelvo la sonrisa y me relajo, cierro mis ojos y la dejo hacer… de nuevo siento como vuelve a lamer suavemente mi entrepierna, trato de mantener la calma, pero es jodidamente difícil cuando Lina sabe cómo ponerme a mil, de pronto siento como soy penetrada y arqueo mi espalda y sé que he vuelto a perder la batalla, ella empieza a embestirme, es tan jodidamente excitante y cuando siento que ya no doy más, retira sus dedos, ashhh no otra vez!!!

-Lina ya no más, está bien, ya entendí. -Cruzo mis brazos, me siento frustrada, no hay nada peor que no lograr un orgasmo.

-Mmm, ¿no vas a volverme a torturar? -Se va acercando a mi rostro, con esa risita de triunfo, ashh sabe que ganó la batalla conmigo.

-No, ok, ya sé que se siente… -Le levanto la ceja.

-Ya deja de gruñir. -Empieza a besar mi rostro, mi cuello y muerde suavemente mi oreja. - Dime… ¿quieres terminar? -Y vuelve a besarme como solo ella sabe hacerlo, su lengua y la mía empiezan a batallar por tener el control, gimo en su boca, he perdido esta cruzada, definitivamente me rindo ante ella.

-Sí, pero contigo. -Me recuesto en el espaldar del sofá, y Lina se sienta a horcajadas sobre mí, abrazando mi cintura con sus piernas, volvemos a besarnos y empiezo a penetrarla en esa posición, arquea su espalda y muerde mi labio inferior mientras me penetra, gimo ante eso, me siento tan bien, tan conectada con ella, como si el mundo solo fuera nostras dos, no existe nada más, cruza su mirada con la mía, y empieza a cabalgar suavemente y mientras baja me penetra firmemente, en este punto no me siento de este mundo, todo lo demás se diluye, desaparece, simplemente no existe, ese vaivén se vuelve más rápido, más profundo y sé que estamos tan cerca. -Oh Lina… me encantas. -Muerdo levemente su hombro, mientras la acerco un poco más a mi cuerpo. -Así… ya casi… ahhh. -Siento como nos encontramos con el nirvana juntas, una dulce liberación de nuestros sentidos, por un momento solo existe el palpitar de mi acelerado corazón en mis oídos… Lina empieza a dejar besos perezosos por mi cuello y suavemente se lleva sus dedos a la boca y los chupa lentamente para luego besarme.

-A mí también me encanta tu sabor.

-Estoy tan agotada, jajaja vas acabar conmigo. -Siento como tener los ojos abiertos es tan difícil.

-¿Quieres dormir aquí? -Roza suavemente sus dedos por mi rostro.

-Sí, creo que es una buena idea. -Se baja de mi y nos acomodamos, menos mal que mi sofá es de los amplios, le doy la espalda y pronto siento como empieza deslizar sus dedos en ella, esta tan concentrada en dibujar, nunca supe que era lo que trazaba, pero a mí me relajaba.

-Lina… ¿cómo es estar enamorada? sacado fuera de base.

¿qué es el amor? -Detiene su actividad, sé que la he

-¿Por qué preguntas?, no entiendo, ¿acaso no lo sabes?

-Mmm, no… es qué simplemente no sé, tu sabes que los Devía no son amorosos, de mis padres recibí lo material, solo mi nana me dio cariño, pero ya sabes que ella murió cuando tenía trece años, mis hermanos son solo… como decirlo… personas con las que comparto el castigo de ser un Devía, no tengo lazos sentimentales con ellos y pues nunca he tenido una relación de amorosa, porque simplemente no siento la necesidad de hacerlo, sabes que la gente no me gusta.

-Pues no sé qué decirte Lena. -Así no la vea, sé que esta tensa, si bien no sé por qué.

-Inténtalo, así como una vez te describí como era un orgasmo, yo te pido que me describas qué es el amor, ¿qué sientes cuando estas enamorada? -Suspira como tomando fuerza para empezar.

-Lo primero que puedo decirte es que no escoges de quien te enamoras, solo pasa, cuando la ves tu corazón se acelera, sientes opresión en tu estomago y te sudan las manos y la ves como en cámara lenta y te vuelves torpe, tu cerebro no funciona igual, cuando estás con esa persona simplemente eres feliz… puede ser haciendo algo tonto que haces a diario, pero con cuando es con esa persona es diferente… es especial… cuando no la tienes al lado no paras de pensar en que está haciendo y en cuanto la extrañas, sencillamente la necesitas a tu lado. -Siento como vuelve a tomar aire, no entiendo por qué se le hizo tan difícil contestarme.

-Mmm, veo… entonces el amor es una adicción. -Me es imposible no reír de mis propias ocurrencias.

-Como puedes decir eso Lena!!!

-Ya tranquila. -Intento inútilmente dejar de reír, ashhh maldita risa nerviosa.

-Que no lo hayas sentido no significa que tienes el derecho a subestimarlo, el amor es un sentimiento puro. -Bufa en señal de enojo, ya entendí que metí la pata, me doy la vuelta para verla a los ojos.

-No te enojes. -A modo de suplica tomo sus manos. -Lo digo por la forma en que me lo describes… a ver, me dices que te sudan las manos y sientes opresión en el estomago, para mí eso es síntoma de ansiedad, solo sientes que eres feliz cuando estás con esa persona, es

decir sin tu droga no te sientes bien y si no está a tu lado, tienes una fijación por no tenerla y empiezas a tener síndrome de abstinencia, muy puro y todo lo que quieras, pero para mí es una adicción… debe ser por eso que yo no me enamoro, sabes que odio ser dominada por algo. -Le doy un beso suave en sus labios y vuelvo a mi posición original. -¿Acaso no lo ves así?

-No quiero hablar más del tema. -Me dice de forma simple.

-Está bien, si eso quieres… -Le contesto intentando calmar el ambiente.

- Que duermas.

-Igual. -Voltea su cuerpo al lado contrario, no más dibujos en mi espalda por hoy, no me gusta cuando se enoja conmigo, nunca se había ido a dormir así de irritada, no pasa mucho tiempo cuando ya escucho su respiración pausada, creo que también está agotada y se encontró con Morfeo, bueno lo mejor es esperar que mañana no siga igual, muy pronto también encuentro en el sueño el descanso a un día tan ajetreado.

VI

-Vas bien Helena, has manejado muy bien la luz, estas fotos transmiten la naturalidad del momento, creo que ya casi tienes terminada tu propuesta. -La señorita Ortega me brinda una sonrisa que me tranquiliza, parece que mi trabajo le gusta.

-Gracias, la verdad es que disfrute mucho tomando las fotos. -Sonrío de emoción.

-Eso veo, cuando disfrutas lo que haces, sencillamente se nota.

-Lo sé. -No puedo evitar suspirar.

-Helena… ¿has pensado en la posibilidad de terminar tus estudios en el exterior? - Acomoda sus lentes como tratando de indagar en mi alma lo que no soy capaz de expresar con palabras.

-Nunca me lo he planteado… bueno creo que no es un secreto que no cuento con el apoyo financiero de mi familia para estudiar, la beca es mi única opción de seguir y no tengo los recursos suficientes para viajar.

-Helena ya sé tú situación, pero lo que te estoy planteando es una beca completa con posibilidad de empezar practicas, creo que sería una oportunidad grandiosa para impulsarte a ir más allá de tus propias expectativas, sé que tienes el potencial para ser una gran fotógrafa y es mi deber como tu tutora apoyarte… no deseo que desaproveches tus posibilidades. -La verdad jamás había pensado en esa posibilidad, mi sueño era solo estudiar lo que amaba, que les puedo decir… cuando no te apoyan tu expectativas pueden

no ser tan grandes, sé que sería una grandiosa oportunidad para mi futuro profesional, pero… ¿por qué siento este malestar en mi pecho al pensar que tendría que dejar a Lina?

-¿Y… exactamente cómo sería?

-Bueno, como ya sabes, si eres escogida para participar en la exposición, tienes la posibilidad de mostrar tu trabajo a un grupo de expertos que recomienda nuevos talentos, sé que darías una buena impresión, sumado a una recomendación por parte nuestra prácticamente estarías dentro del programa de becas. -Termina de hablar con una sonrisa triunfal, sabe que ya calaron fuerte sus palabras.

-Bueno, creo que primero debo ganar la posibilidad de exponer y luego ya veremos que se presenta… muchas gracias por tenerme en cuenta. -Sonrío y tomo mis cosas para abandonar la oficina.

La charla con la señorita Ortega me dejó pensando todo el día, necesito hablar con Lina, despejar mi mente, sé que terminar mis estudios en el exterior me dejaría más cerca de lograr mis sueños de ser la mejor, pero estaría lejos de Lina y desde el colegio siempre hemos estado juntas, siempre tomada de su mano, ashhh no sé qué pensar, tomo mi celular y le marco… maldición!!! Está en buzón de mensajes, debe estar estudiando, últimamente es así, está tan concentrada en su tesis que ha sido casi imposible hablar con ella, sin embargo me molesta no poder verla seguido como antes, demonios!!! me niego a sentirme así, solo debo darle tiempo, sí, solo eso, sé que su tesis es muy importante, antes que cualquier cosa soy su amiga, las amigas están para apoyarse, no puedo permitir que eso cambie.

··············

Estoy terminando de presentar mi propuesta al grupo de jueces encargados de escoger a los mejores para exponer en la galería, me siento tranquila y confiada, sé que he trabajado duro y más que eso, he colocado mi alma en ello, realmente deseo ser la mejor y he estado trabajando fuerte en lograrlo.

-Gracias por su presentación señorita Devía, en los próximos días estaremos informando los resultados. -Me contesta uno de los jueces, no sé como describir su expresión detrás de sus gruesos lentes, no me da muchas luces de que tal les pareció y empiezo a tener incertidumbre de mi presentación.

-Gracias. -Respiro profundo, el trabajo de meses se ha resumido a una presentación de veinte minutos, ahora solo falta esperar, paciencia y esperar son dos palabras que poco significan en mi vida, Dios!!! Solo pensar en lo que está en juego me da mareo, ya ha pasado tres semanas desde mi charla con la señorita Ortega, desde ese tiempo no he podido hablar con Lina personalmente, siempre está ocupada y cuando hablamos por el celular es solo trivialidades, no quiero hablar de algo tan importante para mí por un celular, además ella no para de hablar acerca del nuevo profesor que le está dando asesorías para la tesis, es de lo único que habla, de pronto mi celular vibra anunciándome que ha llegado un mensaje de texto.

-En tu apartamento a las 3pm. J Lina -Observo el reloj y escasamente tengo el tiempo necesario para llegar, últimamente no entiendo el comportamiento de Lina, está tan distante y fría, no sé si será la presión de sus estudios, de sus padres, no sé nada, me siento como una extraña en su vida, como una observadora, espero que ahora podamos hablar.

Mi apartamento se llena de la música de Lenny Kravitz con I Belong to you, a las tres en

punto el timbre suena, sé que es Lina, por lo menos la puntualidad no la ha perdido, abro la puerta y Lina sin mediar palabra alguna se lanza a mi boca, me besa con ganas, con necesidad, tomándome por sorpresa y pierdo la cabeza, llevo mucho tiempo sin verla, sin tocarla y me cerebro me abandona, Lina no me da respiro, mientras no detiene sus besos

en mi cuello desabrocha el botón de mi pantalón y pronto siento el contacto de su mano.

-Oh Lena, estás tan lista. -Siento como me penetra mientras me conduce al sofá y se posiciona sobre mí, con nuestros cuerpos acoplados para sentirnos, jamás había sido tan dócil con nadie, ella es la única que me toma por asalto y yo solo me dejo hacer, me encanta cuando toma el control y ella está tan metida en la situación, mis gemidos la incitan a embestirme con todo, es rudo y tan jodidamente caliente, no tengo fuerzas y el tiempo sin haberla tenido hace que mi clímax este tan cerca, aprisiono sus dedos y me dejo llevar por el placer, sintiendo el aire caliente en mi cuello producto de sus gemidos, hemos llegado al mismo tiempo, siento la boca seca y trato de calmar mi respiración. -Ven vamos a tu habitación. -Me extiende la mano, yo solo asiento lentamente y nos ponemos en marcha a paso perezoso.

Escucho el sonido de la regadera, todo ha sido tan rápido y fugaz, tan impersonal, no sé por qué tengo esta extraña sensación en el pecho, desde que esta locura empezó con Lina nunca

me había sentido así, ella esta tan distante, todo es tan confuso, sus arranques de pasión

acompañadas de alejamiento, es evidente la falta de intimidad entre nosotras, la confianza que siempre nos ha asistido simplemente no está, no sé qué pensar, solo sé que me siento vacía, algo me hace falta.

Se abre la puerta y Lina se está terminando de secar su cabello, esta serena, inocente del

desastre que tengo en mi cabeza, tomo aire, creo que es hora de hablar. -Lina hay algo que

quiero contarte que me tiene dando vueltas en la cabeza y sabes… quisiera tu opinión.

-No puede ser después, sabes, tengo el tiempo justo. -Sonríe viendo su reflejo en el espejo. -Esta noche tengo una cita. -No puedo evitar desilusionarme, carajo me siento abandonada, como si mis cosas no fueran importantes.

-Mmm… ¿lo conozco? -Es lo único que mi mente es capaz de cavilar en medio del ardor que está creciendo en mi pecho.

-No, pero si todo marcha bien creo que lo conocerás muy pronto. -Termina de retocarse en el espejo, recoge sus cosas y me besa en la frente, un beso en la frente, pero qué demonios!!! Solo mi vieja me besaba en la frente, chasqueo los dientes, definitivamente esta tarde ha sido una mierda.

-Nos vemos después, ya sabes, para hablar con más calma, sé que he estado un poco ausente, pero prometo compensarte, ok. -De la misma forma en que entró se fue, siento que pasó un tornado sobre mí, ¿de qué va todo esto?, ¿por qué presiento que las cosas se están saliendo de curso?, odio no saber qué pasa.

··············

Los días han pasado lento o por lo menos así los he sentido, sé que debería estar feliz por tener la oportunidad de exponer en la galería, desde que empecé con la fotografía este es el mayor logro alcanzado, pero me siento vacía, siento que no tengo con quien compartirlo, la promesa de Lina está sin cumplirse, solo he tenido contacto por teléfono con ella, por lo menos prometió asistir a la inauguración, tal vez sea hora de aclarar todo esto, decirle como me siento, pero no sé exactamente que aclarar, ¿por qué ha estado tan distante tal vez? pero eso sería un reclamo, ¿por qué reclamar?, ¿acaso Lina tiene obligaciones conmigo?, ashhh no puedo estar pensando como novia abandonada, tal vez solo debo comprenderla, su tesis es muy importante, así como estoy colocando el alma a mis proyectos Lina esta apasionada por sus estudios, debe ser eso, esta noche en la inauguración tendré tiempo con ella y la oportunidad de hablar.

La galería tiene ese aire de esperanza en el ambiente, me siento feliz por haberlo logrado, estoy tomando mi bebida favorita y admirando mi trabajo, Lina aparece en la mayoría, pero dejé una secuencia de fotos en donde corre por alcanzar el globo que se le había escapado segundos antes, es del día del parque, están como la parte central de mi exposición, me encanta su sonrisa cuando logra recuperar el globo, es imposible para mí no sonreír con cara de tonta recordando esa tarde tan especial para mí… veo mi reloj, Lina está atrasada, me parece extraño viniendo de ella que es tan puntual, pronto veo a la señorita Ortega acercarse acompañada de dos personas.

-Quiero presentarles a la señorita Devía, la autora de estas maravillosas fotos. -Sus acompañantes una mujer rubia ya entrada en años y un hombre porque no admitirlo atractivo en sus 40 años bien cuidados, cada uno me extienden su mano.

-Claude Roue.

-Colette Souflte.

-Helena Devía un placer.

-¿Así que eres la autora de estas fotos?, la señorita Ortega no para de hablar de su alumna favorita y creo que no se equivoca contigo, tienes talento, te falta mejorar un poco la técnica pero es algo fácil de corregir cuando tienes a los mejores como tus tutores. -Me habla la mujer que puede llegar a ser intimidante, especialmente porque tiene la costumbre de hablarte muy cerca, casi siento su aliento en mi rostro.

-Tal vez has escuchado de L’ecole Saint Germain, somos una de las mejores escuelas de arte de Europa, nuestros egresados son nuestra mejor carta de presentación y siempre

estamos en la búsqueda de nuevos talentos que promocionar. -Me dice Claude con un tono

de coquetería, sus ojos grises brillan detrás de sus lentes de diseñador dándole un toque que para más de una mujer puede llegar a ser irresistible, jajaja si percibiera que soy inmune a

sus encantos desistiría de seguir.

-Estamos interesados en que formes parte de nuestra escuela en el programa de becados

para el próximo ciclo, sé que podemos hacer grandes cosas contigo. -Otra vez siento como

mi espacio personal es invadido por Colette, alguien tiene que decirle a esta mujer que no

es necesario que hable tan cerca de las personas.

-Gracias por tenerme en cuenta, la verdad es que no sé qué decir. -Me siento en una nube

de felicidad, mi ego está en lo más alto, simplemente mi alegría se refleja en mi rostro,

puedo adivinar que mis ojos están brillando.

-Solo que no nos vas a dejar esperando mucho por tu respuesta, sabes que es una oportunidad única, ten toma nuestra tarjeta. -Claude no puede evitar rozar mi mano, los hombres pueden llegar a ser tan predecibles, debe ser por eso que me aburren con facilidad pasmosa… se despiden para seguir viendo la exposición y la señorita Ortega coloca su mano sobre mi hombro acercándose a mi oído al pasar.

-Disfruta esta noche… lo mereces. -La señorita Ortega ha sido mi ángel de la guarda en toda esta aventura, tengo mucho que agradecerle.

-Gracias.-Solo puedo parpadear un par de veces.

-Felicitaciones!!! -Aunque esté de espaldas reconocería su voz en cualquier parte, aunque

no entiendo qué hace aquí.

-Silvia ¿qué haces aquí? -Se acerca y me da un beso en la mejilla dejándome atónita con su repentina aparición.

-Vi la noticia en el periódico, exposición de nuevos artistas. -Dibuja con sus manos las

palabras en el aire. -Cuando vi tu nombre no lo podía creer y no pude evitar venir a verte. -

La

veo con el ceño fruncido por mi confusión, ¿acaso no me había dicho que la fotografía

era

una capricho para mí?, ¿qué ha cambiado entonces? -Jajaja, deja esa cara, lo digo en

serio, esa noche en la cena de egresados no estaba en mi mejor época, tenía mi vida patas arriba y era imposible para mí no destilar veneno, pero sabía muy bien que más tarde que temprano ibas a darte cuenta que las leyes no eran para ti y me alegro mucho que estés haciendo algo que realmente ames. -Se posiciona a mi lado para ver las fotografías de mi exposición. -No sé porque no me sorprende que la modelo de tus fotos sea Carolina Rangel. -Señala las fotos con desdén. -Sé que la amas desde el colegio. -Casi me atraganto con mi propia saliva, ¿de dónde saca Silvia que amo a Lina?, ashhh.

-No sé de que hablas, Lina es solo mi amiga. -Hago énfasis en las últimas palabras.

-No te equivoques Lena, no sé exactamente que pasa entre ustedes, pero lo que sí sé, es que la amas desde hace mucho tiempo, lo sé por la forma en que la ves, como la tratas, es la única persona en el mundo que es capaz de entrar en tu vida, a lo demás no se lo permites. -Frunzo el ceño por el desconcierto que me genera sus palabras.

-Silvia no sigas con lo mismo, Lina es solo mi mejor amiga. -Sigo firme en negar lo que realmente sucede.

-No sigas tú con lo mismo, me pude dar cuenta esa noche que algo había cambiado entre ustedes… pero Lena ten cuidado, Carolina nunca saldría del closet, no la veo haciendo su vida con una mujer, no es solo el qué dirán lo que le preocuparía, es su educación, ella sueña con la vida perfecta, tú no eres parte de eso, si te lo digo es porque no quiero que sufras Lena… entiende, el amor no correspondido es muy doloroso.

-Detente Silvia estás caminando sobre una capa delgada de hielo, Lina es mi amiga… además tú que eras la perfecta mujer de sociedad has salido del closet y no veo que estés muriendo en vida. -Digo esto último con tono irónico.

-Jaajaja Lena, yo no salí del closet, a mi me sacaron de patadas y me cerraron la puerta con llave, no sabes lo difícil que ha sido todo… mis padres a duras penas me hablan y los que eran mis amigos huyen de mi, he tenido que empezar de cero, pero sabes a pesar de todo no me quejo, ahora veo las cosas de forma distinta, sé que es lo mejor, ya no miento y he podido reflexionar de todo el daño que impartí tratando de ser alguien que no era.-Es la primera vez que veo a Silvia intentando de ser sincera, no sabía por todo lo que estaba pasando, es valiente defender quien eres sin importar nada más.

-No sabía que estabas pasándola mal… lo siento. -Volteo a verla y aprieto ligeramente su mano.

-No lo sientas, no eras mi amiga, no estabas lo suficientemente involucrada en mis cosas para saberlo, pero sabes… me gustaría cambiar eso, quiero que empecemos de nuevo, quiero ser parte de tu vida Lena, por eso vine, por eso te digo que debes tener cuidado con Carolina, no quiero que te rompa el corazón, es doloroso cuando no te corresponden. -La veo con un poco de extrañeza, ¿acaso Silvia se había enamorado de alguien?, de Teo lo dudo, sé que nunca lo quiso, tal vez está hablando de la enfermera con la que la encontraron. -Veo que no me entiendes, pero déjame que te lo explique con una historia que empezó hace ya unos años…

Inicia cuando ingresé al Colegio Sagrado Corazón, era la oportunidad de intentar de nuevo, no podía repetir errores, las indiscreciones que había cometido en mi anterior colegio debían quedar en el pasado, me había dejado marcada las caras de decepción de mis padres cuando les había llegado el rumor de su hija menor besándose con una compañera de clase, esa vez les juré que era mentira, decidieron creerme, aunque ahora entiendo que para ellos era mejor así que tener que enfrentar que una de sus hijas tuviera sexualidad diferente a la establecida… así que me prometí ser la mejor en todo, ser la mejor estudiante, la mejor deportista, la más popular, volvería a ser su orgullo, fue fácil al comienzo, fui ganando terreno en mi cometido, tenía muchas amigas, personas que me

querían y respetaban, entre ellas Carolina Rangel, me sentía aceptada, todo marchaba bien.

Hasta que vi una hermosa morena, alta, buen cuerpo, de mirada profunda, de esas que matarías por saber que piensan cuando te ven de esa forma tan intensa, entraba con su brazo inmovilizado, había sufrido un accidente recientemente y se volvía a integrar a sus clases, por eso no la había visto antes… ahí empezó mi calvario, todo se resumía a verla, saber de ella, estaba obsesionada en abordarla para hablarle, pero a ella parecía no importarle nadie, siempre solitaria, todo le parecía insignificante, solo cuando estaba con Carolina era diferente, sonreía y se veía feliz, siempre juntas, siempre tomadas de las manos.

Hasta que se presentó la oportunidad tiempo después, descubrí que practicaba tenis al igual que yo, y a decir verdad era muy buena, le hablé, pero ella solo contestaba con monosílabos, era realmente frustrante, no sabía que pensar, me tenía desconcertada su actitud tan cortante, sin embargo yo solo pensaba en besarla, en cómo se sentiría sus labios, mi única esperanza era que no tenía novio, ni se le había conocido alguno.

Un buen día tome impulso y la besé en las duchas, pensé de todo, que gritaría, que me rechazaría, que le diría a todos, pero nada de eso pasó, ella se dejaba hacer, pero no hablábamos nada de lo que hacíamos, solo lo básico en las practicas del equipo de tenis, quise ir más lejos con ella, la deseaba demasiado y lo logré, pero nada me preparó para entender que era su primera vez, había tomado algo que consideraba era muy importante en la vida de una mujer, su virginidad, eso me hizo sentir especial, única, tal vez no me hablara mucho, pero había sido su primera vez, tenía que ser trascendental en su vida así no lo expresara, Carolina podía ser su mejor amiga, pero yo era la única que conocía sus ganas.

Pero volvió la presión de mis padres, de mi no tenían queja alguna, al fin y al cabo mis notas eran perfectas y pertenecía al equipo de tenis, pero no se me conocía novio, alguien a quien presentar a mis padres y que aceptaran gustosos, debía empezar a buscar quien podía ser, el estar en un colegio femenino no era que me ayudara mucho, pero al lado se encontraba el colegio de varones San Juan Bosco y el chico más popular era Teo Vásquez, lo había descartado ya por ser novio de Carolina, solo necesitaba seguir buscando.

Un día mi chica especial no le interesaba verse conmigo porque era más importante pasar

ese día decidí

quitarle todo, así que me metí con su novio, algo nada difícil teniendo en cuenta que con

Carolina no pasaba de besos castos… él la dejo por mí, y el infierno empezó, Carolina se volvió mi enemiga, y ella… ella me dio el peor castigo de todos, tuve una noche inolvidable y me dijo que esa sería la última vez, que todo acababa, que no debí meterme con Teo solo por joder a Carolina, ¿cómo era posible que todo terminara así como así? ¿Acaso yo no

nada, algo que se deja a la primera, estaba

dolida, la amaba y yo no era nada para ella, decidí castigarla creando rumores falsos,

pero eso no me hacía sentir mejor, al contrario me sentía miserable, después de eso me volví amargada, tenía el corazón roto. -Termina de hablar con un tono de triste en sus palabras.

la tarde con su mejor amiga y sentí celos, ¿cómo podía estar ella primero?

había sido importante? ¿Qué había sido yo?

A veces solo vives una pedazo de la historia sin nunca enterarte de la otra parte, eso me

había sucedido con Silvia, siempre pensé que era un niña rica con complejo de querer tenerlo todo, jamás imagine que me había amado, que sufría en silencio por no poder ser lo que sus padres deseaban.

-Silvia, yo… lo siento, no sabía. -Lo digo de manera casi imperceptible, con mi vista perdida.

-Jajaja por qué lo sientes, no era tu obligación amarme, nunca lo sentiste, tampoco escogí amarte, solo pasó… además sé que no te lo dejé fácil. -Me levanta el rostro colocando su mano en mi mentón. -Pero si quiero ser tu amiga… dame una oportunidad. -Asiento con una sonrisa.

-Dalo por hecho. -Detrás de Silvia veo entrar a Lina buscándome con la mirada, se ve radiante, hermosa, estoy tan feliz de que haya venido, pero pronto esa felicidad se convierte en confusión para dar paso a una incomodidad que hace doler mi pecho, viene de la mano

de

un hombre que no conozco con un estúpido corte de cabello muy al estilo de los Beatles,

él

le sonríe de forma tonta mientras le besa la mano, no entiendo ¿por qué trae a un extraño

aquí?

-La estrella de la noche. -Me da un beso sonoro en la mejilla y me abraza.

-Llegas tarde Lina, pensé que ya no llegabas. -No puedo evitar reclamarle.

-Lo siento, me tardé en la universidad. -Respiro profundo, no creo nada de lo que me dice, que excusa más rebuscada.

-Silvia no sabía que venias. -Lina ladea su cabeza ligeramente.

-Bueno Carolina no eres la única que quiere ver triunfar a Lena. -¿Dios puede ser esto más incomodo?, mmm, si… ¿quién este idiota que ve todo de reojo?

-Supongo que sí… bueno permítanme presentarles a mi novio, Nicolás Martelo. -Qué!!! Novio, un momento ese nombre me suena, carajo ese el nuevo profesor que le estaba dando asesorías, esto parece irreal.

-Gusto en conocerlas Nicolás Martelo. -No reacciono, simplemente no puedo, mi cuerpo y mi mente no responden, su forma de ver todo con menosprecio como si simplemente no estuviera a su altura me jode.

-Silvia Bonnet. -Silvia es la que al fin decide terminar con el silencio presente.

-Helena Devía. -Respondo más de forma instintiva que consciente.

-Carolina no para de hablar de Lena su mejor amiga, ya siento que te conozco. -Me sonríe pretenciosamente, pero que imbécil, qué va a conocerme.

-Bueno a decir verdad Lina también me ha hablado mucho de usted… claro como su profesor. -Lina me fulmina con la mirada, no puedo evitarlo, este idiota me puede.

-Lena, no había tenido tiempo de verte últimamente y estas cosas no se hablan por teléfono. -Lina interviene sin soltar la mano de su antes desconocido novio, carajo por qué no se abre la tierra y me traga ya mismo.

-Jajaja bueno, también lo soy y uno muy bueno. -Ashhh pero que irritante!!! -Así que tu apellido es Devía, ¿acaso eres de los Devía dueños de la cadena hotelera más importante del país? -Suspiro pesadamente.

-Si… mi padre es el dueño y presidente.

-Interesante, pensé que todos los Devía estaban involucrados en el negocio familiar. - Desgraciado, por qué tiene que mencionar a mi familia… el ambiente se torna incomodo.

-Bueno personas como Lena están destinadas a escribir su propia historia, especialmente cuando son tan talentosas y apasionadas como ella. -Silvia interviene, extraño, si considero que el papel de defenderme lo debería estar cumpliendo Lina.

-Amor creo que ya te había dicho que Lena ama la fotografía, solo ve su trabajo y te darás cuentas lo talentosa que es.

-Tienes razón… -Se acerca a ver detenidamente las fotos con una mueca de arrogancia. - Aunque ayuda tener de modelo una hermosa mujer como tú. -Le da un beso suave en mi presencia, ahora si siento que la respiración me falla.

-Bueno deberían ver toda la exposición la verdad es muy interesante. -Silvia señala las fotografías.

-Sí, tienes razón Silvia, vamos a amor… nos vemos ahora. -Lina toma su mano y se retiran.

-Respira Lena y disimula un poco… a menos que quieras matar con tu mirada. -Silvia coloca su mano sobre mi hombro para llamar mi atención, si no había conocido los celos, esta noche no solo los conocí, sino que siento que me están matando. -Tal vez deberías retirarte, tranquilízate y descansa un poco, creo que son demasiadas emociones juntas.

-No sé… solo no sé cómo manejar todo esto. -Siento como todo mi cuerpo se contrae.

-Descansa, no vas a resolver nada así como estás. -Silvia tiene razón, no puedo resolver nada con esta rabia e impotencia que me carcome, no puedo cometer un error con Lina, pero ese nuevo novio no me gusta ni su ultimada actitud de dejarme a un lado de su vida, sencillamente no lo pienso aceptar, debo pensar con calma y resolver todo, no voy a permitir que alguien se meta en la relación que tengo con Lina, nadie lo ha hecho antes y no la va hacer ese profesor con aires de superioridad.

VII

Ya ha pasado más de diez días desde la noche de la exposición, Lina no me ha llamado y ya me siento desesperada por hablar con ella y saber de qué va todo esto, no pienso seguir así, me está afectando mucho y ya se nota en todo lo que hago, ya me han llamado la atención en la universidad por estar desconcentrada y no soporto estupideces de nadie, una total huraña, eso soy, Dios soy muy joven para eso. He tomado la decisión de acabar de una buena vez con todo esto, así que decido llamarla, si Mahoma no va a la montaña… - Hola… ¿cómo estás?

-Lena, hola… bien, entregando unos libros en biblioteca. -Escucho a lo lejos como habla con el bibliotecario.

-¿Entonces estas en la universidad?

-Sí, ¿por qué?

-Nos vemos en la cafetería que está en el edificio nuevo, te espero ahí en diez minutos. - Cuelgo antes que me conteste, no pienso darle escapatoria a una conversación que definitivamente es necesaria para saber qué carajos está pasando.

Se me hace tan extraño estar aquí, después de haber abandonado mis estudio de leyes no había regresado, Lina siempre es la que me busca en mi universidad, todo me parece ligeramente conocido, pero al mismo tiempo es como si no fuera parte de mis recuerdos, especialmente porque el año que estuve aquí, cómo decirlo… fue muy loco, muchas mujeres pasaron por mi cama, aunque siempre fui honesta con todas, las relaciones no me interesan.

-¿Qué haces aquí?, no puedes venir sin avisar y solo esperar que venga. -Lina parece exasperada por verme aquí sin previo aviso, toma asiento sin siquiera saludarme.

-Tenía que hablar contigo, no llamas y sabes que debemos hablar.

-Está bien, lo siento, sé que no he llamado pero ya sabes cómo es. -La veo incomoda aunque no sé muy bien por qué, ve para todas partes como buscando algo.

-Ya sé que tu tesis es importante pero siento que ya no hago parte de tu vida Lina, no me llamas y si lo haces es solo para hablar cosas sin importancia, no puedo creer que conozca a tu novio el día de la exposición, qué pasa… dime.

-Y tú desde cuándo me haces reclamos… -Tomo su mano para que se calme, pero ella se sobresalta, no entiendo su actitud. -Lena entiende mi carrera es muy importante y sí, ahora esta Nicolás, si no te lo conté antes es porque todo ha pasado muy rápido, pero es que con él desde el comienzo ha sido así, empezó como el nuevo profesor que me daría asesorías y

desde que lo vi, no sé como explicártelo simplemente me encantó, me ponía nerviosa, no

coordinaba bien, y a él le pareció cautivarle mi torpeza, hace poco que empezamos a salir

y ahora es mi novio

tiempo no la veía tan entusiasmada por alguien y siento una punzada en el pecho. -Sé que es

el indicado, ya se lo presenté a mis padres y lo adoraron, no sabes lo feliz que soy y lo siento si te sientes excluida, pero siempre he estado para ti, esta es la primera vez que pasa, ¿acaso no te he apoyado en todo?, ¿por qué no haces lo mismo?-Siento que un tren pasó sobre mi cuerpo, cómo que le encanta el tipo ese, que es el indicado, que se lo presentó a sus padres, demonios!!! ¿Qué más hace falta por enterarme?

-No puede evitar tener esa cara de tonta cuando habla de él, hace

-Está bien Lina, sin reclamos, pero eso no quita que me sienta como una simple espectadora en tu vida y no como tu mejor amiga. -Suspiro pesadamente mientras cruzo mis brazos.

-Lena, ¿por qué no hablamos después?

alterada y sé que es mejor dejar esto de ese tamaño.

cuando estemos más calmadas, ¿sí?-La veo muy

-Está bien, hablamos después. -Me levanto y me despido de un beso en la mejilla y suavemente le coloco un mechón de su cabello detrás de la oreja, pero ella retira mi mano.

-No Lena, no hagas eso… no aquí, no sabes lo que de ti se habla en esta facultad cuando te retiraste y ahora soy la novia de un profesor. -Siento que mi corazón se detiene, ahora entiendo todo, siente vergüenza de mí… como no lo vi antes, por eso jamás la venia a buscar aquí, siempre es ella la que me busca, me siento humillada y triste, más que rabia es tristeza de saber que no la conozco completamente, sé que mis ojos se inyectaron de rojo y tengo un nudo en la garganta, pero no pienso darle el gusto de verme llorar.

-No sabía que te avergonzaba, es bueno saber… tranquila que no vuelve a suceder. - Tengo mi vista perdida, apretando fuerte los puños, tratando de no dejarme vencer por lo que siento.

-No Lena no te pongas así… es qué no sabes cómo… -Le hago un ademan con mi mano para que no continúe y me retiro de prisa. -Lena espera, no te vayas así. -La siento caminar detrás de mí pero soy más rápida, necesito irme, no quiero seguir más aquí.

Entro dando un portazo a la puerta tras de mí, tiro mi bolso y me dejo caer en el sofá, paso mi mano por mi rostro, tratando de calmar mi respiración y pensar detenidamente en todo, ahora comprendo que Silvia tenía razón, yo no cuadro en la vida de Lina, ella necesita que todo en su vida sea perfecto, siempre fue así, solo que no quería aceptarlo, ¿pero en qué estaba pensando?, esto tendría que pasar en algún momento, ¿acaso Lina sería capaz de mostrarse conmigo aun sabiendo todos que me gustan las mujeres?, ¿ante sus padres y sus

amigos?

siento tan estúpida con todo esto, ¿por qué no lo vi venir?

no, hasta ahora seguía siendo su amiga porque sus conocidos no lo saben, me

Mis pensamiento no quieren darme tregua, todo mi cuerpo protesta, deseo no pensar más, sencillamente no existir por un momento y me dejo vencer lentamente por el sueño, solo deseo descansar, es hora de desconectarme de todo… no sé cuánto tiempo ha pasado, me

duelen los ojos, solo escucho el timbre del apartamento, no quiero ver a nadie, no pienso abrir, me niego hacerlo, pero el timbre no cesa, ¿carajos quien timbra de esa manera?, me levanto del sofá con el diablo por fuera. -No sé quien seas pero no estoy de humor. -No he terminado de abrir la puerta cuando siento el abrazo de Lina.

-Lo siento… por favor no te enojes. -Su abrazo es fuerte, me comprime el pecho y es difícil respirar desde esta posición.

-¿Qué haces aquí? -Lo digo con desespero, ¿por qué no es capaz de dejarme en paz un día?, no es mucho lo que pido.

-Yo… no quiero que estés enojada. -Siento que se aferra con más fuerza.

-Te equivocas Lina, no estoy enojada, estoy triste… es diferente. -La retiro suavemente, no quiero sentirla tan cerca de mí, me hace débil… en su rostro puedo leer que no se va a rendir tan fácil conmigo, nunca lo ha hecho, ¿por qué tendría que empezar hoy?, me empuja contra la pared y comienza a besarme, no correspondo sus besos, solo me quedo inmóvil, la rabia junto a la tristeza no son buena compañía para lo que pretende, ¿por qué no lo entiende?, pero insiste en seguir, besa mi rostro y baja por mi cuello y ya no siento las piernas, mi cuerpo me traiciona y comienza a responder, pero no tardo en recordar todo y la separo. -No Lina ya no más!!! -Veo en su rostro desconcierto, jamás me había negado a sus besos, siempre estuve disponible para ella, pero ahora es diferente -Ahora si quieres tocarme… eh, dime!!!

-Lena.

-Pero si lo hago en público está mal, no sé como fui tan estúpida contigo… -Tomo aire. - Siempre te avergoncé… -Siento como todo los sentimientos que tenía guardado salen a flote, tan solo decirlo me duele. -Dime ¿serías capaz de defenderme sin importar nada? acaso si todos supieran que me gustan las mujeres ¿seguirías siendo mi amiga? Carajo responde!!! -Elevo el tono de mi voz, ella se enreda para contestar.

-Lena yo… tu amistad es muy importante. -Veo en sus ojos indicios de llorar.

-Porque te aviso, no pienso cambiar, no pienso esconderme, soy como soy y me siento orgullosa de serlo, no voy a negarme. -Siento que me he quitado un peso de encima, estoy más liviana sacándome todo lo que siento adentro.

-Lena… yo… tú sabes que te quiero, que eres mi mejor amiga, pero no sé que quieras que

responda

-No puedo más con todo esto.

-Vete, no quiero verte. -Le señalo la puerta, no quiero escucharla. -Tranquila no pienso colocarte en una situación difícil para ti, no deseo estropear tu felicidad. -Lina muerde su labio inferior, sus ojos se mueven de un lado a otro,toma su bolso dudando si hacerlo o no, pero finalmente se va.

Así como un día empezó todo esta locura sin haberla buscado, así mismo se acabó, me duele todo, mis ojos sucumben al llanto, ¿cómo es posible que todo esto esté sucediendo?, ¿cómo terminamos de esta forma?, ¿acaso nuestra amistad no era más importante? demonios, no sé cómo es que estaba en el filo de un precipicio sin saberlo, siento retumbar en mi cerebro una voz conocida para mí… ¿qué quieres ser víctima o sobreviviente?

Me aferro a mi medalla de la virgen de Fátima, es la voz de mi nana, mi vieja, la persona que más me ha querido, la que me cuido como a su hija, su cariño era la fuerza para seguir en una casa en donde nadie me quería ni entendía, cuando murió, también murió una parte de mi corazón y hoy siento convaleciente otra parte, Lina está tan adentro, tan metida en mi piel y en mis sentidos, no voy a morir, me niego hacerlo, no soy de las que se rinden, este dolor no me va a derrotar.

··············

He volcado mi mente en la fotografía, siento que es lo único que logra calmar mi creciente tristeza, me hace mucha falta Lina, no puedo evitarlo, extraño a mi amiga, mi confidente, nuestras noches de películas y chismes y no puedo negar que también la extraño en mi cama, todo es tan utópico, si meses antes me hubieran dicho que dejaríamos nuestra amistad hubiera dicho que eso no era posible y ahora me siento tan sola, necesito empezar de nuevo, tengo en mis manos la tarjeta que me entrego Claude jugando con ella entre mis dedos, es hora de tomar decisiones, de adueñarme de mi vida. -Alo, Claude, es Helena Devía de la exposición de nuevos artistas.

-Helena, sabía que llamarías, ¿qué puedo hacer por ti?

-Te llamo porque estoy interesada en la propuesta de L’ecole Saint Germain.

-Perfecto, conoces el hotel San Ignacio. -No puede ser que de todos los hoteles de la ciudad se tenga que hospedar en ese.

-Sí, lo conozco.

-Entonces te invito a tomar el té en su restaurante, como a las cuatro de la tarde y hablamos con calma, ¿te parece?

-Perfecto, allí nos vemos.

Cuando ingreso al Hotel San Ignacio es inevitable que no se acumulen los recuerdos en mi mente, este es uno de los hoteles favoritos de mi padre, en el que trabajaba arduamente para que se convirtiera en el más importante de la ciudad, muchas veces lo veníamos a visitar con mi madre y mis hermanos… mi mente vuela y veo a una pequeña Lena que corretea de un lado para otro, cuando era tan solo una niña pensaba que era una princesa y que los empleados eran mis leales sirvientes, la imaginación de un pequeño es infinita, pensar que ese es uno de los pocos buenos recuerdos que todavía conservo de mi familia… alzo mi vista y puedo divisar a Claude en una de las mesas, se levanta y me da dos besos en las

mejillas y como un caballero de esos que ya son muy difíciles de encontrar retira la silla y me acomoda. -Pensé que los caballeros ya no existían.

-Helena soy la prueba de que existen. -Me brinda su perfecta sonrisa.

-Es bueno saberlo… Claude, sin ánimo de perder tiempo estoy muy interesada en entrar a estudiar en L’ecole Saint Germain, sé que de allí han salido artistas importantes y quiero ser la mejor en lo que hago. -Alza sus cejas y vuelve a sonreír.

-Me encantan las mujeres que saben lo que quieren, pero primero tomemos el té. -Se acerca uno de los meseros a tomar la orden.

-Primero la señorita. -No puedo negar que este tipo me divierte con su coquetería.

-Un Earl Grey con leche por favor.

-Igual gracias. -Claude le hace un ademan al mesero para que se retire. -Bueno, lo primero que tienes que saber es que se sostiene la propuesta de que ingreses con beca completa, contamos con los mejores profesores en todas las áreas, nuestras instalaciones son una de las mejores de Europa y te asesoramos para que inicies prácticas profesionales en las mejores empresas, el éxito es solo resultado de tu empeño. -Todo me parece tan irreal, tan difícil de creer y ahora estoy tan cerca de lograrlo. -Nuestro programa de becas depende de nuestros patrocinadores, así que para promocionar nuestro programa de becados realizamos eventos, tal vez tengas que asistir algunos y hablar en público. -Oh no, no eso, tengo pánico cuando se trata de hablar en público, son de las pocas cosas que no he podido superar.

-¿Cuando tendría que viajar? -Intento no pensar más en el tema.

-Iniciamos ciclo en 8 meses, pero debes estar antes para instalarte y diligenciar tu ingreso. -Toma un sorbo de té mientras me ve de forma coqueta. -La documentación la enviamos a tu universidad, desde allí la señorita Ortega se encarga del resto.

-Me parece perfecto. -Bebo un sorbo de té mientras intento procesar toda la información que Claude me da.

-No sabes cómo me alegra que hayas tomado esta decisión. -Toma mi mano por encima de la mesa… oh no, tiene esa mirada de cazador al acecho.

-Sabes… me gustas Helena, eres una mujer apasionada y talentosa, desde esa noche en la exposición… no sé cómo explicarlo, solo sé que me encantas… -Roza suavemente sus dedos en el dorso de mi mano. -No sé si me aceptarías una propuesta a cenar. -Dios!!! Sabía que esto pasaría, ashhh.

Claude,

-

delicadamente.

eres

un

hombre

interesante,

pero

no

eres

mi

tipo.

-Retiro

mi

mano

-Jajaja que me falta para serlo. -Este hombre no se rinde, mínimo son de esos que la mamá siempre le dijo que tienen que luchar por lo que quieren.

-No te falta nada, diría que te sobra… no sé si me entiendes. -Tiene un leve gesto de sorpresa, pero no cambia su buen humor.

-Bueno, no puedes negar que lo intente.-Me sonríe, no estoy acostumbrada a que le diga a los hombres mi opción sexual y se lo tomen tan bien, es bueno cuando te sorprenden gratamente… se acerca nuevamente el mesero a ofrecernos postre.

-Señorita Devía, José manda a preguntar si le envía su favorito. -José es el chef pastelero del hotel, me conoce desde niña cuando ingresaba a la cocina a golosear todo lo que allí se preparaba y el cheesecake con dulce de mora siempre fue mi favorito.

-Dile que sí, que no me puedo negar a mi postre favorito, gracias. -Claude me ve con cara de no entender nada.

-Y ¿el caballero que desea?

-Me gustaría un tiramisú por favor. -El mesero asiente antes de retirarse rápidamente. -Veo que te conocen en este lugar. -Sé que Claude desea que le sacie su curiosidad pero se va a quedar con las ganas de que lo saque de la duda.

-Es una larga historia, tal vez te la cuente en otra ocasión. -Contesto divertida antes de beber otro sorbo.

Me dispongo a salir del hotel cuando alguien me llama por mi nombre, suspiro pesadamente, y doy media vuelta, definitivamente no me salvé de encontrarlo -Helena ¿qué haces aquí?

-Tenía una entrevista en este lugar, pero tranquilo ya me disponía a salir. -Frente a mí, tengo a Santiago Devía, mi padre, el hombre que cuando le dije que me gustaban las mujeres, primero se burló diciendo que era tan solo una fase y después al ver que mi fase era muy seria me echó de casa, sino fuera por el apartamento que me dejó mi nana en su testamento, no tendría lugar donde vivir.

-¿Podemos hablar un momento en mi oficina? -No sé qué quiere, hace mucho tiempo que no tengo contacto con ninguno miembro de mi familia, menos con él, tan solo cuando depositan en mi cuenta alguno de sus empleados me llama para confirmar, no puedo evitar ver como el tiempo ha dejado huellas en su rostro, se ve demacrado, tal vez su nuevo juguete sexual lo tenga así.

-No tengo tiempo, tengo cosas que hacer. -Veo mi reloj, me siento jodidamente incómoda hablando con él.

-Por favor -Su rostro se muestra afligido, él jamás pide nada de buena forma, con él siempre fueron ordenes, su actitud es nueva para mí.

-Está bien. -Lo sigo pesadamente… entramos a su oficina, parecen siglos desde la última vez que entré, no ha cambiado mucho desde entonces, se acomoda en su elegante escritorio y me hace un ademán para que tome asiento, dudo si hacerlo o no, al fin y al cabo no pienso demorarme mucho tiempo, así que declino la oferta, me da su mirada de desaprobación, nada raro en él.

-Te ves bien Helena, cada vez te pareces más a tu madre. -No puedo evitar rodar los ojos, sabe que me choca cada vez que dice eso.

-Sabes que eso no es cierto… no dispongo de mucho tiempo. -Solo quiero terminar esto lo más rápido posible.

-Tranquila, solo quiero saber cómo estás, cómo va tu vida, hace mucho que no sé de ti. - Sus ojos parecen tristes.

-¿Y quien es el culpable de eso?, ¿acaso no me echaste de casa por ser una vergüenza para ti?, para la familia, jamás estuviste de acuerdo con ninguna de mis decisiones, no sé por qué ahora te interesa. -Suspira pesadamente, sabe que hablar conmigo no va a ser sencillo.

-Lo sé Helena, sé que no he sido un padre ejemplar, pero de todos mis hijos eras la única con la que es tan difícil comunicarse… siempre tan rebelde, tan metida en tu mundo, era tan complicado entenderte. -Fija su vista en el retrato que tiene de sus hijos, lo alcanza con sus manos y toma aire para seguir.

-Primero que estudiar leyes, un año perdido, luego que administración para dejarlo tan solo meses después, y finalmente decidiste que la fotografía era lo tuyo y al mismo tiempo me dices que te gustan las mujeres, pensé que te burlabas y lo hacías para llevar la contraria, que solo necesitabas que te quitaran tus comodidades para que entendieras lo que realmente que querías. -Vuelve a descargar la fotografía en el escritorio de forma delicada.

-Pues no era por llevarte la contraria, ya me ves… es lo que soy y me siento orgullosa de mis decisiones… -No sé por qué tener esta conversación, es tan agotador y frustrante. -Ha sido un largo camino, pero es mi camino… es mi vida y la fotografía es mi pasión, mi arte me permite expresarme y estoy satisfecha con lo que tengo y lo que soy, no necesité de tu apoyo para lograrlo!!!

-Lo sé, tus hermanos todavía depende de mí para muchas cosas, pero tú no… has logrado hacerlo sola y me enorgulleces Helena.

-No tengo tiempo para esto, no ahora. -Me dispongo a salir, no entiendo nada, ¿por qué me dice eso?, no quiero sentirme débil ante él.

-Espera Helena no te vayas, solo quiero decirte que te apoyo, que cuentas conmigo y que de ahora en adelante contarás con el dinero de la familia para que logres tus metas, lo que haga falta, cuentas con ello.

-No… no quiero tu dinero, es más, ya no necesito que sigas enviando la mensualidad, así que no sigas haciéndolo… -Siento mis ojos arder, no quiero que mis emociones me traicionen. -No es necesario. -Siento un nudo en la garganta, ¿por qué me sucede todo esto?, ¿por qué siempre que siento avanzar algo sucede para dejarme vulnerable?, primero Lina y ahora mi padre.

-Helena espera no te vayas así. -Me voy rápidamente, no quiero que me vea llorar, ni cuando intenta ser buen padre lo hace bien, en ningún momento quise su dinero, eso no importa si sientes que solo has sido un error en la vida de tus padres.

VIII

-No entiendes, no escogí vivir así… esta no era la vida que quería. -Mi padre alza la voz, se escucha sus gritos por toda la casa.

-No sé qué quieres Santiago, ¿porque me culpas de todo?

-Dime ¿eres feliz?… responde maldita sea, ¿lo eres?

-No… no lo soy. -Escuchó llorar a mi madre. -Pero no por eso me ando revolcando de cama en cama, por Dios Santiago hasta cuando me vas a humillar.

-Claro que dirán los demás, es lo único que te importa… antes no eras así, eras tan libre, llena de sueños ¿dónde está la mujer de la que enamoré?

-Maduró… creció, es esposa y madre. -Ella responde gritando con la voz quebrada por el llanto, siento el dolor en sus palabras.

-No entiendes, me siento atrapado en una vida que no es la mía, no debimos casarnos, lo sabes muy bien… me presionaste para empezar a tener familia, no estaba preparado para tener hijos, pero te complací, llegó Eduardo y pensamos que podíamos seguir adelante, luego Sofía, porque querías la parejita y bueno ya sabes que a Helena no la escogimos, yo no quería más hijos pero no, siempre hacemos lo que deseas.

-No puedes culparme por eso, no es mi culpa que haya fallado el dispositivo de planificación. -Tengo seis años y los gritos de mis padres me despiertan, no entiendo

mucho lo que dicen, pero sé que no me gustan sus gritos, no quiero escucharlos más, salgo con Tom, mi oso de peluche que nunca abandono y mi manta favorita, bajo las escaleras y sigo buscando un sitio donde sus gritos no me alcancen, sigo a la parte de atrás de la cocina y coloco mi manta en el suelo y me recuesto con mis manitas en mis oídos, lloro, no puedo parar.

Despierto sudando, con mi respiración agitada, busco el reloj con mis vista, marca las 4:30

de la madrugada y trato de controlar mi acelerada respiración, paso mis manos por mi

rostro tratando de calmarme, no puede ser que los recuerdos de mi infancia todavía tengan la habilidad de colarse en mis sueños, esto no hubiera sucedido si no me hubiera encontrado

con mi padre, tomo impulso y decido levantarme a tomar agua, me dirijo al baño, al

prender la luz mis ojos se resisten al nuevo ambiente, lleno el vaso con agua del grifo y fijo

mi vista en el espejo, no me gusta lo que veo, estoy agotada, me he esforzado mucho

recientemente para no dejarme vencer por todo, paso mi mano por mi nuca, la siento tensa, solo han pasado tres semanas desde el encuentro con mi padre, es hora de tomar el control

de mis emociones, lo mejor es levantarme y alistarme para ir al gimnasio, mejor hacer algo

por mí que no sea autocompadecerme.

Últimamente he intensificado el ejercicio, siempre me ha gustado estar en forma, pero ahora lo tengo como medio de escape, terminar extenuada físicamente me permite no pensar mucho, los audífonos golpea mis oídos con la música de The Rolling Stones, la voz de Mick Jagger retumba por mi cerebro cantando Rain fall down, ha pasado tanto en mi vida, por un lado ya empezó el trámite de mi ingreso al L’ecole Saint Germain, la señorita Ortega se ha encargado de todo, he intentado que mi padre no siga enviando dinero, pero no escucha razones, ahora envía más que la mensualidad habitual, he decidido simplemente no utilizarlo y cancelar la cuenta bancaria y por último está Lina, siento que son siglos sin verla, la extraño tanto, me he visto a punto de llamarla, pero desisto, sin ella siento entumecido mi cuerpo y mi corazón, me pregunto sí me extraña, sí piensa aunque sea un poco en mí, por lo menos debería despedirme de ella antes de irme del país, nos debemos un adiós, sacudo la cabeza, no insisto en mis especulaciones, es hora de tomar una ducha e ir a la universidad.

Cuando estoy a la salida del gimnasio, creo verla, al comienzo pienso que mi mente me juega una broma, pero no es una visión, es ella que vino a buscarme, mi corazón se acelera, no puedo evitar sentirme feliz de verla, me parece más hermosa, ashhh qué me pasa… ¿dónde quedó mi fortaleza? -Hola. -Su voz es tímida, sé que es difícil para ella hacer esto.

-Hola. -Dios porque soy tan débil con ella.

-¿Podemos hablar?

-Sí… vamos al parque que está aquí cerca, ¿te parece? -Asiente, su semblante es tímido y comienza su típica manía con los dedos.

-Sí. -Contesta con su voz apagada, seguimos a paso callado, hace poco me lastimó tanto y ahora solo ashhh maldición!!! Divisamos una banca desocupada y nos acomodamos. -Te extraño muchísimo Lena, me hace falta mi amiga, sé que me equivoque… -Su voz es triste, haciendo que me remueva por dentro. -Tu amistad es lo más importante… perdona por ser tan estúpida. -Sus ojos cristalinos me aceleran el corazón, no puedo verla triste, nunca he podido .-Me preguntaste que si todos supieran que te gustan las mujeres seguiría siendo tu amiga… quiero que sepas que sí, todo este tiempo sin verte, sin poder hablarte, me ha hecho entender que no me importa los demás, ellos no valen ni la mitad de lo que vales tu para mí… me importas tú, te prometo que jamás voy a volver decepcionarte, no estoy dispuesta a renunciar a tu amistad, quiero que estés en mi vida, como siempre has estado… quiero a mi mejor amiga. -Sus ojos llorosos me rompen por dentro.

-Lina, yo… también te extraño, todo este tiempo me ha hecho falta la persona que mejor

-De prontosiento su abrazo, la acuno como

siempre lo he hecho y su sollozo empieza a ser evidente en mi pecho, su calidez, su olor tan

dulce, mis sentidos se vuelcan a ella, siento como mi corazón se acelera, bajo mi mano por su espalda suavemente mientras intento que se calme, de las dos, ella siempre fue la más sentimental, yo por mi parte no permito que me vean frágil.

me conoce, has sido mi única amiga y yo

-Lena no quiero que me dejes, no sabes cómo te he necesitado… mi vida está cambiando y no tengo a mi mejor amiga a quien contarle tanta felicidad. -¿Cambios? ¿Felicidad?, la separo lentamente y la veo con el ceño fruncido, ella se levanta, camina dos pasos y voltea a verme. -Lena, me voy a casar con Nicolás, la boda es en seis meses…no te alcanzas a imaginar cómo me siento, sé que es el indicado. -Siento mareo, ¿matrimonio? mi corazón se contrae, como no había visto el estúpido anillo. -¿Dime algo Lena?, estás pálida -Pasa su mano repetidamente frente a mi rostro tratando de llamar mi atención.

-Yo… no sé qué…qué decirte Lina. -Siento como mi cerebro lucha por no desconectarse y ser capaz de hablar coherentemente. -Por Dios Lina, estas muy joven para el matrimonio, solo tienes 21 años!!! ¿Por qué tan apresurado? ¿Estás embarazada? -Lina no deja de sonreír con sus ojos destellando alegría

-Lena ya casi cumplo 22…y no, como crees que estoy embarazada, sé que es pronto, pero es que no sabes cómo me siento con Nicolás, él es tan refinado, de buena familia, interesante, ha viajado tanto, conoce de todo, puedo hablar con él de cualquier tema, me trata tan dulce… -Habla como si el tipo ese fuera de la realeza y ella solo fuera afortunada de estar con él, por Dios, solo es un tipo más. -Sé que estoy tomando la decisión correcta, solo necesito a mi amiga que me acompañe en este disparate, que me apoye como siempre lo ha hecho…Lena quiero que seas mi dama de honor. -Qué!!!, qué carajos se le pasa por la cabeza, dama de honor ¿yo?

-Lina no sé qué quieres que diga, sabes que no estoy de acuerdo con esta locura y yo… simplemente no sirvo para ser la dama de honor de nadie, no me imagino ayudándote a escoger flores, el pastel…qué sé yo de todo eso, sabes que odio esas cosas. -Bufo por la locura que me está proponiendo.

-Lena… no me imagino el día de mi boda sin ti… sé que no estás de acuerdo con todo esto,

pero sabes… no necesito que lo estés, solo necesito que a pesar de todo me apoyes, necesito a mi amiga, acuérdate de nuestras promesas, sí encontrábamos a alguien especial nos íbamos apoyar. -Me ve de la forma con la que siempre logra que acceda a todo, toma

mi mano y la coloca en su pecho.

-Lina, no sé…déjame pensarlo, necesito tiempo para procesar todo esto, no puedes venir y soltar todo así como así y que simplemente acceda. -Toma mi rostro con sus manos, me estremezco ante ese contacto, sus manos son tan suaves y con ese calorcito que me gusta.

-Sé que hemos pasado por muchas cosas, pero quiero que sepas que siempre serás mi mejor amiga, el hecho que me vaya a casar no significa que nuestra amistad se termine…escúchame bien, siempre estaré para ti, lo prometo, cuando me necesites, ahí estaré. -No sé qué hacer, estoy tan confundida, su amistad siempre fue lo más importante para mí, ¿acaso no es eso lo que quiero con Lina? ¿Por qué siento este vacío en mi pecho al saber que se va a casar? ¿Por qué me duele?

-Lina, solo dame tiempo, ¿sí?

-Está bien, solo quiero que sepas que estoy feliz de tenerte de nuevo en mi vida. -Besa mi frente, carajo!!! Odio que haga eso. -Llámame cuando tengas una respuesta… ¿sí? -Solo asiento con mi cabeza, no tengo más que decir, la veo desaparecer a paso tranquilo.

Decido caminar a la universidad, aunque no sé como voy a concentrarme, Lina solo viene como un huracán a terminar de destrozar mis nervios, carajo qué le pasa por la cabeza, tengo tantas cosas en mi vida, que simplemente no sé como lo voy a manejar, ni siquiera hablé con ella de mi ingreso a L’ecole Saint Germain y de mi inminente traslado a Paris, hasta hace poco mi vida era estable y ahora… pensaba que lo más difícil iba ser extrañar a

Lina y ahora se casa, se casa!!! Va a ser la señora de Martelo, no va ser mas mi Lina, sé que

las

cosas van a cambiar, que ya no va a volver a ser lo mismo, se acabaron nuestras noches

de

películas, nuestras largas charlas hablando de todo y nada, me duele ¿qué me pasa?

Demonios, odio a Nicolás Martelo, ¿por qué se tenía que aparecer en la vida de Lina? ashhh, ¿celos? … sí, no tiene sentido negarlo, pero si son celos, es porque Lina es para mí

algo más, ¿qué siento por Lina? será que Silvia tiene razón y estoy enamorada de ella… no,

no puede ser, carajo yo nunca me he enamorado, Silvia solo me confunde… eso es, solo es confusión, ¿cierto?… ya no más!!! Me voy a desconectar de todo, me rindo, ni yo me entiendo.

··············

Llevo días con la indecisión como mi acompañante, cada vez que intento llamar a Lina, me arrepiento, si Lina me necesita debo apoyarla ¿acaso eso no hacen las amigas? nuestra amistad lo vale, demonios!!! Así no esté de acuerdo y Nicolás me revuelva el estomago con solo pronunciar su nombre, no entiendo que le vio, es un idiota egocéntrico, aun así debo respaldarla, pero siento que estoy renunciando a ella, pero ¿por qué? Lina es mi amiga,

siempre lo ha sido, renunciar a ella sería no apoyarla ahora que me necesita, darle la espalda en un momento crucial de su vida, además prometió siempre estar para mí, debo hacer lo mismo, las promesas son sagradas… -Alo, Lena ¿eres tú? -Su voz es alegre, parece feliz de escucharme.

-Prométeme que solo tendré que estar ahí ese día, no reuniones para ayudar a escoger la capilla, flores, colores de los manteles, nada de esas estupideces. -En serio no pienso hacerlo, ni por ella, ni por nadie

-Por supuesto que sí!!! Lena no sabes lo feliz que me haces… -Escucho como suspira pesadamente. -Y tranquila

Catalina y Elizabeth junto con mi madre se están encargando de ayudarme en todo, solo necesitaba que estuvieras allí.

-¿Catalina y Elizabeth?

-Las hermanas de Nicolás.

-Mmm es bueno que cuentes con personas que te ayuden. -Por lo que veo Lina ya se está integrando muy bien con la familia de su futuro esposo.

-Lena, me haces muy feliz…gracias.

-Lo sé, solo… prométeme que estarás ahí cuando te necesite. -No puedo evitar decirlo en tono de suplica.

-Sabes que sí. -Solo eso necesitaba escuchar para saber que estoy haciendo lo correcto aunque una parte de mi sienta todo lo contrario.

-Bueno, ya me dirás que tengo que hacer…adiós.

-Adiós. -Bueno ya está hecho, solo espero que sea lo correcto, paso mi mano por mi rostro y aprieto mis puños, espero que toda esta locura termine bien y que este extraño vacio desaparezca pronto, no puedo ser esa niña de seis años que no puede controlar su llanto al escuchar los gritos de sus padres, debo tomar el control de mis emociones y de mi vida, voy a apoyar a Lina, voy a ser su dama de honor, le contaré todo lo que ha pasado conmigo últimamente y lo más importante le voy a decir que me voy del país, solo debo encontrar el momento indicado para hacerlo.

··············

Trato de respirar profundo, veo a mi alrededor y sé que este no es mi ambiente, tanto tiempo sin entrar a la casa de los padres de Lina, no es extraño ver imágenes religiosas por toda la casa, nunca entendí porque hacerlo, pero quién soy yo para entender como cada persona maneja su religiosidad… estoy tomando champagne mientras trato de entender

cómo es que estoy aquí, ah sí, Lina, es su cumpleaños y como buena hija única sus padres decidieron hacer una pequeña reunión, paso mi vista alrededor y puedo divisar a Nicolás hablando animosamente con los papas de Lina, veo que los tiene en el bolsillo, supongo que ser parte de una de las familias más prestantes del país y con una carrera exitosa te da la ventaja para conquistar suegros, la madre de Lina le sonríe tiernamente, decido dar una vuelta por la casa, me siento como león enjaulado, especialmente si tienes más de un par de ojos pendientes de lo que haces, las hermanas de Nicolás no paran de hablar con las amigas de Lina de la escuela de leyes, aunque una de ellas no tiene reparo en seguirme con la mirada, no me gusta que me vean tanto, subo a la segunda planta, caminó por el pasillo y sonrió al encontrarme de frente a la habitación de la homenajeada, no ha cambiado mucho en los últimos años, sus osos de peluche todavía están encima de su cama, muchos de ellos se los regalé en sus cumpleaños, sabía que le gustaban mucho, todavía conserva fotos de nosotras por toda la habitación y ese aroma a vainilla tan propio de ella, Lina está absorta en sus pensamientos terminando de cepillar su sedoso cabello, se ve hermosa, al verme por el espejo sonríe, me acerco a paso lento y descanso mi cabeza en sus hombros.

- Te ves hermosa…anciana. -Me da un codazo y saca a relucir su risa irónica.

-¿Se puede saber qué haces aquí? deberías estar abajo con lo demás. -Se coloca de pie y se dirige al closet.

-Bueno ya sabes cómo es… no me siento cómoda. -Saca su cabeza para verme, yo solo levanto mis hombros.

-Lena…tienes que socializar más, no siempre puedes ser tan cerrada. -Aunque no es la primera vez que me lo dice hoy en particular siento esas palabras de forma diferente, no sé, como si representara para ella una carga.

-Lo sé… -Suspiro pesadamente. -Algún día. -Bajo mi rostro, sé que no puedo seguir tan hermética en mi mundo, pero es tan difícil cambiar. -Sabes…vine porque debo hablar algo contigo. -Lina sale con un vestido blanco, no puedo evitar verla de arriba abajo, ella siempre logar verse como una princesa de cuento de hadas, acomoda un mechón de cabello detrás de la oreja, sonrojándose ante mi vista.

-Lena ya sabes que no es necesario que me des un regalo. -Niego con mi cabeza antes sus ocurrencias.

-Bueno para tu información si tengo un regalo para ti, pero no es eso… o bueno si tiene algo que ver. -Me ve con cara de no entender nada de lo que digo, tengo detrás de la puerta el regalo que escogí para ella, después de tanto pensar y debatir, decidí darle una de las fotografías del parque y pienso contarle que gracias a esas fotos me voy a estudiar al exterior, ya es hora de que se entere de mi viaje.

-¿Se puede saber qué es? -Busco el paquete finamente envuelto con papel regalo color plata y un gran moño azul.

-Ten… esto es para ti, cuando lo desenvuelvas, hablamos… ¿te parece?

-Está bien…gracias. -Me abraza, paso mis manos por su espalda y lentamente nos separamos, sus ojos me ven detenidamente.

-Es hora que bajes Carolina. -Entra su madre interrumpiendo la burbuja en la que estábamos, no me gusta la forma como me ve, bueno aunque siempre ha sido así con ella, jamás le gustó nuestra amistad.

-Sí ya bajamos. -Lina sonríe y descarga el regalo en la cama, indicándome que la siga.

Cuando nos encontramos con los demás empiezan aplaudir, sus amigas y familiares se acercan a saludarla, todos parecen felices, ella está emocionada por el recibimiento, de pronto Nicolás llama la atención de todos.

-Bueno como ustedes ya saben esta hermosa mujer muy pronto será mi esposa. -Se acerca y le da un casto beso en sus labios y pasa su mano por su cintura. -Y en este punto se hace difícil la tarea de escoger el regalo ideal… pero después de tanto buscar creo que lo encontré. -Saca del bolsillo de su americana una pequeña caja, a la vista de todos Lina lo va destapando lentamente, sus ojos brillan al sacar el fino rosario dorado.

-Nicolás es hermoso. -El emocionado público se acerca a ver el rosario, Lina pasa sus manos delicadamente delineándolo.

-Sabes… es el rosario que perteneció a mi abuela, mi madre me le heredó antes de morir para dárselo a la mujer que escogiera como mi esposa. -Nicolás la ve con devoción y los presentes se emocionan con la escena.

-Amor yo… -Lina tiene sus ojos cristalinos, esta conmovida, sé que él le ha dado el mejor regalo de cumpleaños, su madre se acerca y besa en la mejilla a Nicolás, mientras su padre estrecha firmemente su mano, todos parecen felices y me doy cuenta que no pertenezco aquí, él es su hombre perfecto, todos lo aceptan y ella parece ser muy feliz y yo…yo simplemente sobro, no encajo, no hay espacio en su vida para mí, decido alejarme y dar una vuelta por el jardín para despejar el malestar que siento… el jardín está muy bonito por cierto, se ve el cariño y dedicación en sus flores, mis dedos rozan levemente sus pétalos, me acuerdan mucho a mi vieja, cuando mi nana estaba en la casa el jardín era tan hermoso, cuando murió las flores también perdieron vida.

-Se puede saber por qué siempre te alejas. -Escucho su voz detrás de mí, doy la vuelta lentamente y dibujo una sonrisa triste.

-Solo quería ver el jardín, sabes que me gustan mucho las flores, me acuerdan a mi nana. - Una verdad a medias, las flores me encantan, pero no ha sido ese el motivo de mi salida de la casa, la asfixia que siento cuando él está a su lado es la verdadera razón.

-Lo sé… Lena con respecto al regalo y lo que tengas que decirme… sabes con la celebración y todo lo demás. -Habla con sus manos, ya presiento qué me quiere pedir, suspiro pesadamente.

-Tranquila, lo dejamos para después, hoy es tu día especial, disfrútalo. -Deslizo con ternura mi pulgar en su rostro.

-Gracias por entender. -Siento la calidez de su abrazo y cierro mis ojos tratando inútilmente de retener ese momento el mayor tiempo posible.

-Carolina mis tíos te necesitan. -Interviene una de sus primas desde la puerta.

-Sí… ya voy, ve siguiendo. -Le contesta mientrasme brinda su mano para que la acompañe, pero me niego.

-Ve… más tarde te alcanzo. -Asiente y se retira a paso lento, suspiro pesadamente… internamente sé que postergar la conversación con Lina no ha sido lo mejor, ella debe saber que me voy del país, pero esta es su noche y de nadie más, no quiero arruinar su felicidad.

IX

-Corre que nos van a ver.- Tengo catorce años aproximadamente, la adrenalina circula rabiosa por mi sangre, estoy corriendo como alma que lleva el diablo porque acabo de escaparme del colegio, mi uniforme de falda escocesa y saco rojo no me colabora mucho que digamos en estas labores de escape, menos mal que siempre me ha gustado hacer deporte, el trote diario sumado a mis exigentes practicas de tenis me mantiene en forma.

-Espérame Helena no soy tan rápida. -Escucho a Lina detrás de mí, está agitada, nunca fue buena deportista, escasamente aprobaba educación física y eso con ayuda de trabajos escritos, está transpirando como nunca antes, sin embargo es un misterio para mí como aun conserva su cola de caballo bien puesta, si el profesor Téllez la viera en estos momentos estaría orgulloso de su esfuerzo.

-No te quejes tanto, solo corre. -Volteo a verla, se mueve atareada con la pesada carga que representa su maleta llena de libros, no entiendo si no es necesario llevarlos todos los días, ¿por qué hacerlo? solo río por su mala condición.

-Eso intento. -Contesta entrecortada.

-Aquí vamos a estar bien. -Le señalo el lugar mientras descargo la pesada maleta que tengo en la espalda, caminamos a paso lento a la cima de una colina a buscar sombra debajo de un gran árbol, nos recostamos en el césped tratando de normalizar la respiración, deslizo mi mano por mi pecho, mi corazón esta como un caballo desbocado…. pasan varios minutos en la que estamos en completo silencio, no de esos incómodos, de esos en los que disfrutas de la compañía de la otra persona sin necesidad de hablar, levanto mis manos intentando delinear las figuras que se forman cuando los rayos de sol se filtran entre las hojas. -

Sabes… nunca pensé que fueras capaz de escaparte, jajaja van a pensar que soy mala influencia para ti. -Volteo a verla con una sonrisa amplia.

-Te dije que iba hacerlo…solo lo hice. -No puedo evitar reír, me asombra que Lina haya cumplido lo que dijo, ella que siempre es la niña buena que nunca se mete en problemas… de pronto siento como mi mano es tomada por ella, me agrada, es cálida, volteo a verla, nunca antes había sentido este cosquilleo en mi estomago, trago saliva, es miedoso sentir algo por primera vez pero no puedo evitar que me guste.

-Gracias. -Dibujo una sonrisa tímida que ella me corresponde de inmediato, su mano no me suelta y mi cosquilleo no desaparece, nunca antes me había sucedido, solo hasta ahora, solo con ella, ¿qué tiene ella de diferente?

-Sabes me gusta tu sonrisa, valió la pena todo, aunque mañana nos vayan a castigar…te dije que haría que volvieras a sonreír. -Lina me saca de mis pensamientos, es cierto, desde que mi nana murió, no lo había vuelto hacer, nada parecía lograrlo, la extraño muchísimo.

-Es verdad…nunca te creí capaz. -Levanto mis hombros.

-Intento cumplir lo que digo. -Justifica su acción osada.

-Sabes, creo que me agradas… mi nana me dijo una vez que valemos por lo que somos capaces de cumplir. -Esa frase marcaria mi vida para siempre… para bien o para mal hace parte de mi filosofía de vida.

-Creo que tú también me agradas. -Jala mi mano llamando mi atención. -Helena quiero

que me prometas que siempre seremos amigas y siempre sostendrás mi mano… ahora.

como

-Yo… -Suspiro pesadamente, no sé que responder, no soy de tener amigas… pero quiero intentarlo. -Está bien lo prometo. -Ella sonríe, está feliz con mi respuesta.

-¿Entonces puedo llamarte Lena? -Me queda sonando, nadie me ha llamado antes así pero no puedo negar que me agrada.

-Sí…me gusta y yo puedo llamarte Lina. -Voltea a verme como meditándolo.

-Sí claro… -Me siento feliz, nadie había logrado sacarme de mi depresión, solo ella pudo con algo tan simple… de pronto nos sobresaltamos al escuchar pasos aproximarse acompañados de ladridos de un perro, es fácil darnos cuenta que se trata del jardinero del colegio, nunca nos gustó, se nos quedaba viendo raro en los descansos, siempre solo, excepto por su perro de ojos amarillos que combina con el pelaje del mismo color con algunas manchas blancas, deben estar indagando los alrededores, aunque no entiendo qué hace aquí en horas de trabajo, nos ocultamos detrás del gran árbol tratando de pasar inadvertidas.

-Vamos muchacho, ¿qué has olfateado? -Lina respira agitadamente, está muy nerviosa, aprieto su mano intentando calmarla, le hago señas para que se tranquilice… ella parece entenderme y normaliza su respiración, cada una intenta ver que pasa viendo por su lado. - Vamos sigue el rastro. -El jardinero alienta al perro, este parece entenderlo y se dirige a nuestro escondite bateando la cola entusiasmado por complacer a su amo, trago saliva, cuando volteo a ver a Lina, lo hacemos al tiempo rozando nuestros labios una fracción de segundo, sus ojos se dilatan clavándose en los míos, mi corazón se dispara como un loco, ella pasa sus dedos por sus labios con la vista perdida, el perro vuelve a latir y nos saca de nuestros pensamientos y sé que en cualquier momento nos van a descubrir, le señalo que es tiempo de correr. -¿Quien anda ahí?

Abro mis ojos de golpe, mi respiración es agitada, apenas está amaneciendo, busco instintivamente el reloj que marca las 5:50 de la mañana, retiro gotas de sudor de mi rostro con mi mano, qué carajos fue eso, ¿un sueño, un recuerdo, un invento de mi mente, qué? Dios estoy confundida, todo parecía tan real, todavía conservo ese cosquilleo en mis labios, pero sí realmente sucedió, no comprendo por qué no la había recordado antes, cómo es posible que mi mente lo haya enviado a una parte tan profunda… mi cabeza es un completo desastre, me debato internamente tratando de adivinar que fueron esas imágenes tan vividas, ashhh no pretendo seguir así, tengo que hablar con la única persona que puede sacarme de esta duda, tomo mi celular de la mesita de noche y tecleo su número. -Alo Lina. -Solo escucho su bostezo.

-Mmm. -Contestó el teléfono dormida, nada raro en ella que es de buen dormir.

-¿Lina sigues ahí? -Pregunto ansiosa, debo resolver esta duda que me está matando.

-Lena, acaso no has visto la hora, por Dios!!! Es domingo. -Por fin habla coherentemente.

-Lo sé, escucha necesito que me digas cuando fue que prometimos ser amigas, ¿lo recuerdas?

-Ajá. -Su voz es somnolienta, todavía no ha despertado completamente.

-Lina concéntrate, dime cuando fue. -Le replico.

-Lena tengo sueño, no puedo creer que me despiertes para esto… haber, mmm, fue cuando nos escapamos del colegio, debajo del gran árbol que estaba en la cima de la colina, ¿acaso no lo habías olvidado con el accidente?

-Eh.… si es eso creía. -Claro, olvidé esa parte de mi vida poco después de que me accidenté en motocicleta, muchos de mis recuerdos se perdieron esa vez.

-¿Estás bien?

-Sí. -Mi respuesta se pierde en el aire.

-¿Segura?

-Sí…tranquila. -Sé que no sueno muy convencida, pero qué le vamos hacer, todo esto me tiene absorta.

-Bueno ya que me hiciste el grandísimo favor de despertarme, no olvides la prueba de vestido el martes a las diez de la mañana en el local de la modista, y ni se te ocurra llegar tarde como acostumbras ¿ok?

-Sí no te preocupes, ahí estaré… te dejo dormir, adiós.

-Sí claro ya voy a seguir durmiendo, nos vemos el martes, adiós. -Me hace reír con su tono irónico, ya le dañé el sueño a la pobre… paso mi mano por mis labios, ¿acaso ese fue mi primer beso?, ¿puedo contarlo como uno?, ashhh si tan solo fue un roce de labios y no duró

Siempre pensé que mi primer beso había sido con

mucho que digamos, demonios!!!

Silvia, ¿qué fue todo eso?, ¿por qué hasta ahora sale de mi subconsciente?, no entiendo de qué va todo esto, que más tengo guardado dentro y desconozco, doy varias vueltas en la

cama intentado encontrar una posición que me permita volver a conciliar el sueño, pero no lo logro, definitivamente no voy a poder seguir durmiendo lo mejor es levantarme y preparar una buena taza de café bien cargada para despejarme de todo esto.

··············

Veo mi reflejo en el espejo y odio lo que veo, ¿cómo caí tan bajo?

paso mis manos por mi nuca, respiro profundo e intento ver la parte positiva, pero renuncio, no la encuentro, sencillamente no existe, este estúpido vestido no me gusta, su color rosado es horrible, intento acomodarlo un poco, ashhh me rindo, estoy tan irritada. -Lena, sal ya te quiero ver-Escucho como Lina me llama para que salga del vestidor, estamos en la prueba de vestido de las damas de honor, si, ya sé que están pensando, ¿Cuáles son las otras? mmm las idiotas hermanas de Nicolás, me he dado cuenta que su ADN es suficiente para que odie a cualquier Martelo, malditas cabeza hueca con su sonrisa de dientes perfectamente blancos, para nada natural.

trato de calmarme,

-Sabes cuánto te odio en este momento. -Le grito desde el vestidor, alcanzo escuchar su risa burlona por mi triste situación.

-Ya deja la tontería, déjame verte ya mismo. -Salgo y hago evidente mi malestar, me posiciono frente al espejo con mi ceño fruncido, dibujo una mueca de fastidio… la siento acercarse por mi espalda y me abraza, su toque hace que me remueva, hace tiempo evito esta clase de contacto con ella, ya no lo siento propio, apoya su cabeza en mi hombro y delicadamente se acerca a mi oído.

-Te ves bien. -Baja sus manos por mis brazos.

-Siempre… aun con esto. -Señalo el odioso vestido con mis manos.

- Sé que lo harás bien… solo relájate. -Suspiro fuerte y asiento resignada con mi cabeza.

-No sé Lina ¿quien escogió este color tan horrible? -Lina carraspea su garganta.

-Fue idea de Elizabeth. -Puedo percibir que se siente incómoda contestando mi pregunta. -Y ya deja esa cara señorita gruñona. -Bufo por su comentario.

-No me llames así, sabes que no me gusta. -Cruzo mis brazos, sé que en estos momentos parezco una chiquilla berrinchuda, ella solo sonríe por mi infantil comportamiento.

-Señorita Rangel, su vestido está casi listo ¿desea probárselo para tomar medidas y hacer retoques? -Es una de las asistentes de la modista encargada de los vestidos interrumpiendo nuestra charla.

-Pero pensé que eso sería hasta la semana entrante. -Veo como Lina luce confundida pero

al mismo tiempo ilusionada con la noticia.

-Bueno estamos adelantados, es excelente noticia se lo aseguro, con eso cubrimos cualquier eventualidad… entonces, ¿Se prueba el vestido? -La asistente pregunta sin dejar su sonrisa a un lado.

-Sí. -Lina asiente emocionada, desaparecen mientras la asistente le indica donde puede probárselo, decido entonces ya quitarme este ridículo vestido rosa… salgo ya más calmada al tener mi ropa puesta, me siento en uno de los sillones que dispone el salón, estoy sola y decido observar con detenimiento mi alrededor, todo me parece tan delicado, tan rosa, definitivamente me fastidia ese color, nota mental “jamás usar ese color” intento pasar el rato leyendo una revista de chismes que encontré sobre la mesita central, algo de lectura ligera no hace daño.

Cuando alzo mi vista tengo ante mí una visión que hace estremecer todas las fibras de mi ser, Lina está frente a mí con su vestido de bodas, está tan hermosa que me parece fuera de este mundo, mi corazón empieza a latir tan rápido que siento que en cualquier momento va

salir de mi pecho, me falla la respiración y mis manos transpiran, me siento torpe, Lina no parece notarlo, solo me ve con esa sonrisa que me fascina, que me desequilibra, me levanto

y camino hacia ella, tomo sus manos sin dejar de tener contacto visual, volvemos a tener

esa burbuja imaginaria en donde solo ella y yo existimos en este mundo, todo mi ser grita que la bese, tiene nublada totalmente mi mente, solo deseo probar sus labios una vez más,

así que acaricio su rostro suavemente, ella se estremece al contacto, delineó sus cejas y sin prisa bajo mis dedos a sus labios, en ningún momento dejamos de vernos, todo parece lento

a nuestro alrededor, decido acercarme con calma, ella cierra sus ojos, para mi es señal de

que lo desea igual que yo, solo trago saliva. -El vestido es realmente hermoso Carolina, cuando Nicolás te vea en el altar se va a morir de la dicha. -Ashhh esa voz chillona, es

Elizabeth una de las hermanas del estúpido de Nicolás que rápidamente se acerca a nosotras

y no deja de ver a Lina con cara de idiota, la rodea como tratando de no perder detalle.

-Si… eh… la modista adelanto su trabajo… -Su nerviosismo es evidente. -Y bueno solo lo pruebo para que la modista tome medidas para los retoques finales. -Sonríe como tratando de sonar convincente.

-Nicolás no se equivoco contigo, eres una preciosura. -Elizabeth la ve detenidamente sin perder pormenor alguno del vestido de su futura cuñada.

-Yo… -Lina se sonroja, nunca se acostumbró a los halagos.

-Y ¿tú? -Catalina se dirige a mí con sus manos en la cintura interrumpiendo a Lina.

-Yo ¿Qué? -Contesto cansinamente rodando los ojos, no la soporto.

-¿Ya te probaste el vestido? -Me anarca su ceja, ashhh que irritante, por qué presiento que esta idiota no pasó por alto lo que estaba a punto de ocurrir con Lina, de las dos, está es la que me lleva a mis limites rápidamente, siempre pendiente de todos mis movimientos, no sé qué se trae conmigo.

-Te refieres a ese trapo rosado… mmm sí, ya. -Dios no tengo paciencia para aguantar una sesión de idioteces con las Martelo.

-No es rosado, es palorosa el color de la temporada. -Interviene Elizabeth que no ha dejado en paz a Lina.

-Como sea, ya me tengo que ir, Lina me llamas ¿sí? -Busco hacer contacto visual con ella pero no lo logro, ella sencillamente no me ve a los ojos, Lina asiente lentamente con su vista perdida, tomo mi bolso y me retiro lo más rápido posible, no es bueno seguir en ese lugar.

Que fue eso!!! Estuve a punto de besar a Lina, odio perder el control de esa forma, cómo carajos es que no pude controlar mis instintos, jamás me había sucedido nada parecido con nadie, necesito despejar mi mente, sacudir todo esto, me dirijo al gimnasio, creo que eso será lo mejor, que sea el ejercicio que me saque de esta encrucijada emocional.

Me encuentro golpeando el saco de boxeo, no pregunten como sé hacerlo, creo que empecé cuando sentí que debía defenderme en mi propia casa, Eduardo le gustaba hacerme llorar, nunca fue un buen hermano mayor, mi relación con él siempre fue difícil, hasta que recibió un buen derechazo y su primer ojo morado, jamás volvió a intentarlo, de paso Sofía comprendió que no era buena idea seguir abusando de mi paciencia, desde entonces lo hago cuando me siento asfixiada por la vida… como ahora, necesito entender mis sentimientos por Lina, ¿qué estuve a punto de hacer? por Dios!!! Nunca había sido tan imprudente, carajo se va a casar, por qué quería besarla si ya sé que no es correcto hacerlo… es que verla con su vestido de bodas… estaba tan hermosa, como una princesa de cuento de hadas, solo quería sentirla una vez más, tan solo una vez más, ashhh esto no va para ninguna parte, sigo pegando puñetazos fuertes, mis brazos duelen, pero no pretendo detenerme.

“No escoges de quien te enamoras, solo pasa, cuando ves a esa persona tu corazón se acelera, sientes opresión en tu estomago y te sudan las manos y la ves como en cámara lenta y te vuelves torpe, tu cerebro no funciona igual, cuando estás con esa persona simplemente eres feliz”

Dios!!! Paro de golpear el saco, las palabras de Lina estremecen hasta el último rincón de

mi cerebro ¿acaso estoy enamorada de Lina? no, no puede ser, es mi amiga, bueno, también

fuimos algo más, aunque esta es la hora que no sé que fuimos… todo esto es confuso para mí, reanudo mis golpes ahora más fuertes, de algún modo la actividad física intensa es el medio para liberarme de todo, ya el sexo ocasional no logra sacudir todo lo que llevo dentro

y no soy capaz de expresar con palabras.

“La amas desde hace mucho tiempo, lo sé por la forma en que la ves, como la tratas, es la única persona en el mundo que es capaz de entrar en tu vida, a lo demás no se lo permites”

Carajo!!! Cómo es posible que Silvia se diera cuenta antes que yo, cómo no lo vi antes, estoy enamorada de Lina, la amo, tengo que ser capaz por lo menos de aceptarlo… amo a

mi mejor amiga, estoy realmente jodida, mis golpes se incrementan llamando la atención de

los demás, creo que es un espectáculo ver como una mujer desquita su frustración en el saco de boxeo, pero no me importa y ahora ¿qué? debo decírselo… no, esa no es una opción, Lina se va a casar, no puedo llegar y solo decir adivina qué, creo que estoy enamorada de ti, no sería justo para ella, quien soy yo para desestabilizarla ahora que encontró el príncipe de sus sueños, si desde que la conozco siempre fantaseó con encontrarlo, con una gran boda… hijos, demonios ¿cómo pasó todo esto? pero pensándolo bien sí algún día tenía que enamorarme solo podía ser de Lina, Silvia tiene razón a nadie

más permití entrar en mi vida, como iba a ser otra persona que no fuera ella.

En mi casa era un cero a la izquierda, casi invisible para los integrantes de mi familia, solo

mi nana Fátima me prestaba atención, me daba el cariño que mis padres me negaban… los

progenitores de mi nana eran devotos de la virgen con el mismo nombre, decidieron entonces llamarla igual en su honor, la medalla de la virgen de Fátima me la regalo ella antes de entrar al colegio para que me protegiera en esa nueva aventura, ya tenía mi uniforme nuevo, estaba tan asustada, los cambios no me emocionaban mucho que digamos

y conocer gente menos, la verdad no sabía cómo hacerlo, ¿y si no lograba entablar una

amistad?, tenía miedo de no gustarle a nadie, mi nana me dio un sonoro beso en mi frente y me dijo que el mundo no era de cobardes, por supuesto yo no era cobarde, me negaba a ser una, suspiré profundo, tenía que ser valiente y hacerle frente a la nueva situación.

Ahí estaba yo, en ese gran colegio intentando pasar desapercibida, pero fue imposible, una niña rubia con su cabello perfectamente recogido empezó a hablarme desde el primer momento en que entré al salón, al comienzo fue molesto, no le prestaba el mínimo cuidado

a su improvisado monologo, cuando vio mi medalla le gustó mucho llamando por fin mi

atención, le expliqué que me la había regalado mi nana Fátima y ahí empezó nuestra amistad, si, esa niña era Carolina Rangel… recuerdo que estaba muy emocionada por mi nueva amistad, le conté ese mismo día a mi nana y me animó a no esconderme del mundo, que era muy valiosa para no permitir que me conocieran… seguí su consejo, por un tiempo

era una niña normal, tenía muchas amistades, reía y disfrutaba de la compañía de los demás.

Pero pasó uno de los sucesos más dolorosos de mi vida, mi nana sufrió un ataque cardiaco que la apartó de mi vida… tuve rabia con el mundo, con Dios, no entendía ¿por qué tenía

que irse? me volví hermética, esquiva, asocial, las amistades que tenía se cansaron de mi comportamiento, todas… menos Lina, no entendía como me soportaba, un día me dijo que

no se cansaría conmigo, ese día comprendí que ella no era una persona cualquiera, nunca

había conocido a alguien tan persistente como Lina, nos volvimos muy cercanas a pesar de tener personalidades tan diferentes, solo ella podía sacarme del encierro emocional

autoimpuesto.

Detengo mis puños, mis brazos duelen demasiado, entendiendo que he llegado a mi límite,

mi respiración es agitada por el ejercicio, gotas de sudor bajan por mi rostro, es hora de

descansar de todo, así que me dirijo a la ducha y poco a poco me relajo con el agua tibia que baja suavemente por mi cuerpo… mis lágrimas empiezan a brotar confundiéndose con el agua, mis sentimientos me ganan y sé que es hora de dejarme llevar, golpeo la pared con mis puños, he decidido no decirle nunca a Lina que la amo, no tiene sentido, ella está

el amor no

enamorada de Nicolás, él es su hombre perfecto, Silvia tiene razón

correspondido es jodidamente doloroso, debo aceptar que se va a casar, que si alguna vez tuve una oportunidad con ella la he perdido, para Lina yo siempre seré su mejor amiga y por la amistad de tantos años lo mejor es callarlo, debo ser fuerte, por ella debo hacerlo.

X

-Entonces debo decir unas palabras…-Trato de procesar esa simple información, una idea fácil de entender sí me preguntan, pero para mí es una realidad que me golpea directamente en la cara, nunca he sido capaz de hablar en público.

-Sí Helena, la universidad te hará un pequeño reconocimiento por ser la única estudiante que logró entrar al grupo de becas en el exterior y Claude le pareció excelente idea para invitar potenciales patrocinadores, se hará el lunes de la próxima semana… ¿él ya te había comentado que debías participar en esta clase de eventos o me equivoco? -Creo que la señorita Ortega ha visto mi rostro de desconcierto.

-Sí… ya me lo había comentado. -Carajo pensé que solo era una posibilidad remota, solo

eso y ahora

ashhh solo pensarlo me da nauseas.

-Puedes invitar a quien quieras, es importante que puedas compartir el logro de haber ingresado a L’ecole Saint Germain. -Comprendo entonces a quien deseo invitar, llegó el momento de contarle a Lina de mi viaje a Paris, sinceramente no podría encontrar mejor oportunidad que esta para decírselo de una buena vez.

-Sí… voy a invitar a una persona. -Le brindo una sonrisa triste.

-Perfecto Helena-Toma mi mano por encima del escritorio. -Estoy muy orgullosa de lo que has logrado y sé que este solo es un paso más en una carrera exitosa. -Me ven con sus grandes ojos marrones, Dios tengo tanto que agradecerle.

-Sé que le debo mucho, si no fuera por sus enseñanzas y sus consejos… nada de esto sería posible…muchas gracias. -Coloco mi mano sobre la suya, sus ojos están cristalinos, la señorita Ortega ha sido más que mi maestra, ha sido la persona que más ha creído en mi potencial.

-Bueno

basta

de

sentimentalismos…

-Limpia

delicadamente

sus

ojos.

-Mejor

ve

preparando tu discurso. -Me señala la salida, recojo mi bolso y me dispongo a salir.

-Sí… pero nunca he sido una buena oradora, no esperen mucho. -Le contesto desde el umbral de la puerta.

-Jajajaja sé que lo harás bien. -La señorita Ortega me da una amplia sonrisa.

Bueno creo que llegó el momento indicado para decirle a Lina de mi viaje a Paris, estoy nerviosa no solo de su reacción sino además por tener que hablar en público, la verdad es que es un trauma no superado… tiempo después que murió mi nana, tanto mis padres como mis maestros se empeñaron en que socializara más, me llevaron a varios especialistas, todos con una teoría diferente para mi encierro emocional, nadie parecía entender lo que realmente sucedía conmigo, simplemente no quería verlos más, estaba agotada.

Un profesor entonces le pareció buena idea que diera el discurso de final de curso para enfrentar lo que él llamaba “Solo timidez” todavía recuerdo estar de pie frente al auditorio y tener la mente en blanco, no salió ni una palabra de mi boca, tuvieron que bajarme del escenario, todos en el auditorio reían de mi ridículo, después de eso me volví mas rebelde,

me sentía humillada, así que tomé sin permiso la motocicleta antigua de mi padre, decidí escapar de todo, no llegué muy lejos, jajaja la estrellé de frente contra un muro por evitar llevarme por delante a la vieja señora Méndez que pasaba inadvertida por la calle, conclusión… una contusión severa en mi cabeza, múltiples raspones, unas costillas rotas,

mi brazo derecho fracturado y la promesa a mis padres que no volvería a escaparme si ellos

prometían no seguir con la idea de los especialistas.

Y ahora, siento que vuelvo a ese mismo tiempo, carajo no sé qué voy hacer, el discurso en sí no me preocupa, quedar en blanco de nuevo como una idiota sí… ashhh debo ser capaz

de superar esto de una buena vez, por lo menos sé que Lina va a estar ahí, cuando vea su

rostro me tranquilizaré y sé que todo fluirá. -Alo, Lina.

-Hola ¿cómo estás? -Su voz se siente lejana, solo espero que lo que sucedió en la prueba

del vestido no haya afectado más nuestra amistad.

-Bien… oye -Suspiro pesadamente, tomo fuerza para seguir hablando. -No sé qué planes tengas para el próximo lunes pero quiero que me dediques esa noche, tengo algo importante que decirte.

-Mmm creo que no hay problema… ¿me puedes adelantar algo?

-No… solo te puedo decir que es muy importante para mí que vengas… solo por favor no me falles ¿sí? -Le digo a modo de suplica.

-Está bien, no te preocupes. -Tengo un gran alivio con su respuesta.

-Luego te envío la dirección en un mensaje de texto.

-Ok. -Me replica calmadamente.

-Otra cosa… ponte algo bonito.

-Jajaja ¿acaso que haremos? -Su risa es nerviosa, la conozco tan bien.

-Confía en mí… nada indecente mal pensada. -Y ahí estoy yo riendo igual o más nerviosa que ella.

-Ok… espero entonces el mensaje… adiós

-Adiós. -Perfecto, solo necesito de ella para que ese día sea genial.

··············

Estoy de un lado para el otro, mis fotografías están exhibidas por el lugar, el salón de eventos está lleno de personas, mis maestros, compañeros de la universidad y desconocidos que supongo son los posibles patrocinadores, Claude y Colette hablan entretenidamente con todos, literalmente me estoy comiendo las uñas, de los nervios dejé mi celular en mi apartamento y Lina no aparece, carajo!!! Lina jamás llega tarde a nada y hoy no se presenta. -Helena ya es hora… ¿estás lista? -Es la señorita Ortega que viene avisarme que todo se encuentra preparado para mi discurso.

-No… ¿podemos esperar quince minutos más? -Suplico vanamente por un poco más de tiempo, el solo pensar en hablar en público me marea.

-Helena ya hemos atrasado esto, no podemos esperar más. -Pasa lentamente sus manos por mi espalda tratando de darme ánimos.

-Está bien. -Asiento resignada apretando mi labio inferior con mis dientes, siento que voy a expulsar mi estomago, ashhh… estoy hiperventilando a medida que subo los escalones,

aprieto mis puños, carajo no quiero hacer esto, sería tan fácil simplemente no hacerlo, pero mi nana no me enseñó a cobarde, debo respetar su memoria.

Me posiciono, preparo mis notas, alzo mi vista y tengo miles de ojos sobre mí, veo la silla reservada para Lina vacía y no puedo evitar sentir una punzada en mi pecho, no puedo entender que fue más importante para ella que venir a verme, tomo un sorbo de agua para aclarar mi garganta y empiezo hablar. -Buenas noches a todos… lo primero que debo decir es que soy fotógrafa no una oradora profesional, así que no esperen un gran discurso… - Escucho la risa de más de uno, piensan que es un chiste, bueno, no lo es. -Gracias a todos por venir, es para mí un gran honor compartir con ustedes esta noche… debo confesar que no esperaba que la universidad decidiera realizar un reconocimiento de esta clase en mi nombre… -Tomo aire mientras intento no posar mi vista en nadie para no dejarme vencer de los nervios. -Es mi deber decir que este logro no es solo mío, el apoyo incondicional de la universidad y las enseñanzas de mis profesores han sido fundamentales… pero para ser justos debo nombrar a una persona que es muy importante en mi carrera, ella ha significado para mí más que un maestro, la señorita Ortega… ella ha ido más allá de su labor de enseñanza, ha sido la persona que me ha impulsado a tener grandes sueños, a no conocer limites en ellos, no ha vacilado en ningún momento en su cometido, tiempo atrás la posibilidad de ingresar a una institución tan respetada como lo es L’ecole Saint Germain simplemente no existía y hoy es una realidad. -Vuelvo a tomar un sorbo de agua. Personas como la señorita Ortega están convencidas que las artes no están muertas, saben que son la ventana para mostrar que todavía se puede imaginar, crear, plasmar… en un mundo que a veces olvida su propia humanidad son las artes la que permiten recordar que todo es posible y más que eso, las artes salvan vidas… solo puedo hablar desde mi experiencia, la fotografía me permitió no convertirme en una pésima abogada o una administradora frustrada… -De nuevo escucho risas en el auditorio. -La fotografía es para mí más que una profesión, es mi vida… así que a los que tienen la posibilidad de apoyar estas causas, háganlo!!! Es una excelente inversión para entregar al mundo artistas que trasciendan, que permitan soñar, devolvernos un poco de esperanza, imaginar que todo es posible, en fin… estarán entregando un mundo mejor para nuestras siguientes generaciones…Gracias nuevamente a todos por su presencia. -Escucho como empiezan aplaudir y yo solo doy gracias a Dios que haya terminado todo, bajo del escenario sin temor a equivocarme con una palidez evidente.

Rápidamente se acerca la señorita Ortega y me abraza suavemente, está llorando emocionada por mi discurso, me ve a los ojos y me da las gracias, a su lado vienen Claude y Colette, felicitándome por el discurso.

-No entiendo tus nervios Helena, lo has hecho muy bien. -Colette y su costumbre de hablarte muy cerca.

-Helena buen trabajo. -Claude me da dos besos.

-Gracias… en realidad es que no sé cómo pude hacerlo. -Paso mi mano por mi cabello tratando de que no noten mi nerviosismo. -Si me disculpan la verdad es que no me siento bien… deseo retirarme. -Los presentes me ven desconcertados, pero la señorita Ortega coloca su mano sobre mi hombro.

-Tranquila… si es lo que deseas, retírate y descansa. -Como siempre la señorita Ortega tan compresiva.

-Gracias… -Me quiero ir ya, no me siento bien, me duele demasiado que Lina me haya fallado, no estuvo para mí como lo prometió, no le importé, no se tomó la molestia de venir, ashhh siento que la perdí definitivamente, demonios!!!

-Helena, espera… detente. -No puede ser, solo esto faltaba, sin dar la vuelta, contesto.

-¿Qué haces aquí? -Como carajos aparece mi padre esta noche, lentamente doy la vuelta hasta encontrar su rostro.

-Me invitaron a ser patrocinador del programa de becas en el exterior para estudiantes destacados, no sabía que el evento era para homenajear a mi propia hija…Helena ¿Por qué no me habías dicho que habías ingresado al L’ecole Saint Germain con beca completa? -Cómo se atreve a reclamarme.

-Porque no tengo que hacerlo!!! -Levanto mi voz, pero nadie parece notarlo. -No tengo ningún deber contigo… -Lo señalo furiosa. -Jamás te interesó mi vida, no entiendo porque debe ser ahora diferente. -Cruzo mis brazos con mi ceño fruncido y no fijando mi vista en nada.

-Hija yo… siento no haber estado para ti. -Nunca había visto a mi padre así, sus ojos están tan tristes logrando bajar mis defensas.

-No lo lamentes, lo hecho, hecho está… solo por favor intenta no entrometerte, deja que siga haciendo mi vida sola como lo he venido haciendo. -Él me ve tratando de entender mis palabras, sé que lo intenta, pero es que simplemente no sé como relacionarme con él.

-Está bien… solo quiero que sepas que estoy orgulloso de ti. -Veo como una mujer exuberante en su vestido rojo aparece ante nosotros y lo besa delicadamente en la comisura de sus labios para luego tomar su brazo.

-Amor, nos están esperando.

-Hazle caso a tu juguete nuevo. -El tono de mi voz es irónico.

-Hey!!! ¿Quién te crees? -La mujer se ofende por el título que le acabo de otorgar levantando el tono de su voz.

-Tú tranquila, ella es mi hija y ni te atrevas a levantarle la voz. -Mi padre le llama la atención jalando su brazo. -Lo siento… no sabía. -Le contesta ella con un toque de temor en sus palabras.

-Ya me cansé de esto. -Me retiro sin volver mi vista atrás, creo que he pasado por mucho esta noche, lo único que pretendo es olvidar todo por un momento, me duele el alma sí es que eso posible, quiero perderme… no ser… no existir.

Estoy sentada en la barra de algún bar del centro de la ciudad, siento como todo da vueltas, como si me hubiera acabado de bajar de una maldita montaña rusa, no sé cuánto tiempo llevo bebiendo, suena música de Maroon Five, si no me equivoco She will be loved, intento fijar mi vista a mi alrededor, solo alcanzo a ver que el lugar está casi desocupado, tan solo un par de personas esparcidos en las mesas, mi vaso está vacío y le hago señas al bartender para que me vuelva a servir, un muchacho joven de piel morena y pectorales marcados que se ven a través de una franela negra. -Señorita ya vamos a cerrar, este es el ultimo…le recomiendo que venga alguien a llevarla a su casa. -Lo dice mientras me vuelve a servir whiskey.

-¿Acaso qué hora es? -Arrastro mis palabras colocando en evidencia mi ebriedad.

-Son las dos de la mañana.

-Mmm… ya… está bien y no me digas qué hacer, odio cuando la gente hace eso. -Veo que él intenta no ponerme atención, supongo que está acostumbrado a no poner cuidado a los borrachos de turno.

-Tranquilo yo me hago cargo de ella. -Escucho como habla una mujer a mi espalda, no puedo evitar reír mentalmente al entender que la vida es muy irónica, nunca pensé que precisamente fuera ella quien se apareciera ahora e intente ayudarme.

-Sí… me voy con la señorita. -Alzo mi vaso. -Pero antes me termino este último trago.

-Lena, no estás bien, ven te llevo a tu casa. -Silvia intenta que desista de seguir, pero falla en su misión, volteo a verla… se ve preciosa, con esos ojos color avellana y su cabello chocolate con ligeras ondas.

-El último Silvia… tranquila. -Termino mi trago e intento ponerme en pie, craso error. - Hey, hey no… no me muevan el piso. -Intento no caerme, y no puedo evitar reír, con mis manos trato de equilibrar mi cuerpo, no recuerdo haber estado tan ebria como ahora, Silvia decide pagar la cuenta y me ayuda a salir del bar, escasamente puede sostenerme en pie, tomamos un taxi rumbo a mi apartamento, las calles están solitarias y mojadas, el ambiente se siente húmedo, parece ser que llovió momentos antes, durante el trayecto no cruzamos palabras, la verdad es que no sé de qué hablar con Silvia.

-Estas pesada Lena. -Silvia lucha por tratar de mantenerme en pie mientras intenta con cada una de las llaves abrir la puerta de mi apartamento. -No sé qué te tiene así, pero jamás te había visto ebria, Lena esta no eres tú.

-Silvia siempre hay una primera vez para todo… una primera vez para embriagarte…para enamorarte…decepcionarte… -Bajo mi rostro, Silvia por fin puede abrir la puerta celebrando con las manos haberlo logrado.

-Mmm ya veo por donde va todo, tranquila quédate en el sofá mientras te hago un café. - Asiento con mi cabeza de forma exagerada resultado de los tragos.

-Lo que digas. -Al rato de escuchar ruidos en la cocina, Silvia vuelve con la bebida humeante, intento tomar un sorbo pero está muy caliente así que lo dejo a un lado en la mesita central hasta que pueda beberlo, ella decide entonces hincarse para quitarme los zapatos.

-Lena quédate quieta por favor. -Lucha conmigo, no puedo quedarme quieta, es difícil para mí en estos momentos, así que tomo su cabeza con mis manos para lograrlo mientras juego con el cabello de Silvia, no había notado lo suave que es, mmm por lo que veo le arruiné la noche, esta preciosa con su blusa azul turquesa y pantalón de mezclilla negro que le hace justicia a su cuerpo, detente Lena, no estás bien, sacudo mi cabeza negando el rumbo de mis pensamientos. -Listo, ven tómate el café. -Decido hacerlo con calma, soplando y bebiéndolo de a sorbos mientras siento como voy recobrando un poco mis sentidos, su sabor es amargo por la cantidad de café, Silvia no dice nada, solo me ve como tratando de entender de qué va todo.

-Deja de verme así por favor. -Volteo a verla con el ceño fruncido.

-Tranquila no quiero agobiarte… no voy a preguntar qué te tiene así, solo escucharé si quieres hablar. -Toma mi mano, mientras que con la otra acaricia tenuemente mi rostro. - Quiero que sepas que aquí estoy… para lo que necesites. -Asiento mientras tomo la mano que tiene Silvia en mi rostro y la retiro delicadamente y decido seguir bebiendo el café hasta terminarlo. -Ven, te ayudo, es hora de llevarte a la cama. -Empiezo a reír, Silvia voltea a verme sin entender.

-¿Qué es gracioso? -Su cara es un poema.

-No sabía que querías propasarte conmigo Silvia. -Inmediatamente se sonroja, algo nuevo para mí hasta ese momento, Silvia siempre me pareció el tipo de mujer tan segura de sí misma que actos como sonrojarse simplemente no existían en ella. -¿En serio me quieres llevar a la cama?

-Yo no… -Tiene el rostro tan rojo como un tomate.

-Ya Silvia te estoy jodiendo solamente. -Intento calmar mi risa.

-Cómo quieres que sepa si nunca bromeabas conmigo. -Levanta sus hombros como justificándose por su sonrojo.

-Bueno a veces soy portadora de un humor difícil de entender, no siempre soy tan hermética como piensas. -Entramos a mi habitación y busco el interruptor de la luz pero justamente en ese momento el bombillo se funde. -Ashhh lo que faltaba. -Bufo por lo ridículo de la situación.

-Tranquila te ayudo a llegar.

-En serio Silvia, me vas ayudar a llegar, Dios me la dejas muy fácil. -La escucho reír por mis ocurrencias, caminamos a tientas pero fallamos en el intento y tropezamos con la cama cayendo estrepitosamente, estallamos en risas, intento calmar mi respiración, me acomodo

de medio lado y estiro mi mano buscando a Silvia. -¿Estás bien? -La escucho reír ante mi

pregunta.

-Creo que soy yo la que te debo preguntar eso. -Siento como mis dedos van recorriendo su rostro, delineo con delicadeza sus parpados, su respiración es fuerte tropezando con mi mano, toco sus labios, sigo bajando hasta llegar a sus senos, los tomo delicadamente y la escucho suspirar. -Lena detente… no estás bien. -Toma mi mano deteniendo lo que estaba haciendo.

-Lo sé…estoy jodida. -Me acerco a su rostro y la beso, ella al comienzo no corresponde a

mi beso, pero poco a poco cede hasta que el beso se vuelve apasionado, necesitado, nos

falta el aire y nos separamos.

-Lena… yo no debería estar haciendo esto. -Con mis dedos toco sus labios indicándole que no hable más.

-Silvia te necesito en este momento. -Ella se posiciona sobre mi cuerpo, volviendo a besarme con más ganas, toma mis senos estrujándolos, mi cerebro esta desconectado, solo soy un cuerpo que siente, Silvia me ayuda a despojarme de mi ropa y quedo expuesta mientras la escucho desvestirse con prisa, de pronto siento como su boca toma por asalto mis pezones, lo hace con urgencia, su lengua me hace retorcer de deseo, solo puedo gemir

ante su necesidad, tomo su cabeza en mis manos y la dirijo a mi centro, no puedo esperar más la necesito allí, va dejando besos por el camino, cuando siento el primer contacto de

su lengua arqueo mi cuerpo, llevo mucho tiempo negándome al placer, le guio sus

movimientos con mis manos y no duro mucho en llegar, teniendo pequeños espasmos, Silvia va dejando besos perezosos por mi cuerpo hasta llegar a mi boca, vuelve a besarme delicadamente, sin prisa, va acomodándose para sentirnos mejor y comienza ese vaivén con nuestras caderas que hace perder mi cabeza.

Estoy sobre Silvia, tengo atrapada sus manos con las mías, el agarre es fuerte, el tiempo se ha diluido a nuestro alrededor, realmente no me interesa, sus gemidos me indican que muy pronto va a llegar de nuevo, tiene los ojos cerrados y gotas de sudor bajan por su rostro, empiezo a embestir más fuerte, erráticamente y Silvia ahoga su gemido mordiendo salvajemente mi hombro, el dolor se confunde con el placer alcanzado, intento apaciguar

mi respiración y sé que he llegado a mi límite, me retiro delicadamente acomodándome a

un lado, pequeños rayos de luz se filtran por la ventana inundando lentamente de luminosidad la habitación, voy acomodando mi cuerpo en posición fetal, fijo mi vista al

frente y la imagen de Lina va apareciendo, es una de las fotografías que tomé el día del parque que había decidido dejar para mí, es en ese momento que no puedo controlar mi llanto, siento como las lágrimas queman mi rostro por su paso, Silvia me abraza desde atrás dejando tiernos besos en mi cuerpo, intento zafarme pero ella no lo permite, me rindo. - Tranquila todo va estar bien. -Sus manos acarician mi cuerpo y siento como me entrego al sueño, he pasado por tanto que el cansancio pasa su factura de cobro.

Mis parpados se sienten pesados, me rehusó abrir mis ojos todavía, mi cabeza duele como el diablo, paso mi mano por mi rostro y siento un leve dolor en mi hombro derecho, decido pasar mis dedos por la fuente del dolor y en ese momento abro mis ojos de golpe, una marca de mordida surge, carajo!!! Mi cerebro empieza a trabajar a toda su capacidad, imágenes golpean mi mente, el evento, el discurso, la silla vacía de Lina, mi padre, el bar y… Silvia, la culpable de esta horrible marca, me siento en mi cama y empiezo a buscarla con mi vista, no hay rastros de ella, no puedo evitar sentir alivio, nunca he sido muy buena manejando situaciones después del sexo, intento bajar saliva pero mi garganta está seca, cuando volteo a ver mi mesa de noche encuentro una jarra de agua, un vaso, dos aspirinas y una nota que dice “Tómatelas las vas a necesitar”, me saca una sonrisa, me parece tierna su preocupación, sigo su consejo, mi garganta lo agradece, de pronto fijo mi atención en ese aparato que parpadea con su luz roja, lo tomo en mis manos y descubro las múltiples llamadas perdidas de Lina, mensajes de voz y texto, inesperadamente suena en mis manos y me sobresalto… es Lina, me debato internamente si contestar o no, pero decido tomar la llamada. -Alo Lena ¿estás bien? He tratado de comunicarme contigo desde ayer, no contestabas, me tenías muy preocupada ¿dónde estás?

-En mi casa. -Solo eso puedo contestar, mi cerebro todavía no está en toda su capacidad, ya entiendo eso de que el alcohol mata neuronas.

-Intenté llamarte para decirte que no podía ir a verte, es que no sabes, ayer era el cumpleaños de Catalina y la familia de Nicolás decidió hacerle una fiesta sorpresa y no pude zafarme, pero tranquila que podemos tener esa charla después ¿cierto? -Siento como se contrae mi pecho para luego darle paso a la rabia, así que por eso no fue, una aparecida en su vida es más importante que yo que la conozco de tantos años, su mejor “amiga”, aprieto mis puños, me siento humillada y traicionada. -Lena ¿Sigues ahí? -No soy capaz de contestar, en ese momento aparece por la puerta Silvia, trae una bandeja con el desayuno, es un espectáculo digno de ver, el equilibrio no es su fuerte y lucha por llegar a la cama sin derramar nada.

-No había nada en tu cocina, así que salí a la cafetería de aquí cerca y compré el desayuno, como no sabía que te gustaba traje de todo un poco, con eso lo compartimos. - Silvia me ve con una gran sonrisa y yo todavía tengo la boca levemente abierta, no soy capaz de decir nada, suponía que se había ido y ahora la tengo al frente con el desayuno.

-¿Lena con quien estas? -La voz de Lina me trae de regreso.

-Sabes, hablamos después. -Decido terminar de una buena vez con la llamada. -No debías haberte tomado la molestia. -Fijo mi vista en la bandeja, de verdad que trajo de todo un poco, croissants, fruta picada, huevos revueltos, tocino, café, jugo de naranja.

-No te preocupes, no fue molestia… dime, ¿ya te tomaste las aspirinas? levemente.

-Asiento

-Sí… -Sé que tengo mi ceño fruncido, ella parece leer mis pensamientos, baja su rostro y toma aire, como si requiriera fuerza para hablar.

-Lena con respecto a lo que sucedió… yo… no debió pasar, estabas realmente mal…no debí aprovecharme de la situación, pero sabes, eres mi primer amor y es difícil olvidarlo, creo que siempre tendré debilidad por ti, pero esa fue la primera y última vez… sabes, me interesa ser más tu amiga, es lo único que no hemos intentado y yo… no quiero arruinarlo, dame una oportunidad de estar en tu vida, creo que ya te lo había dicho, pero es que no te entiendo… sabes, siento que cada vez que alguien te quiere brindar algo bonito lo rechazas, como si sintieras no merecerlo, yo solo quiero tu amistad. -Sus palabras calan fuerte en mi pecho, sé que tiene razón, Silvia se ha esforzado por demostrarme que es sincera y no la he dejado entrar, pero me prometo internamente que eso va a cambiar.

-Bueno primero que todo, no te aprovechaste, a pesar del alcohol en mi sangre sabía muy bien que hacía y que quería… me has ayudado mucho…pero ahora necesito una doctora que me revise. -Ella me ve sin entender nada.

-Sabes un animal salvaje me atacó y tengo una horrible marca en mi hombro. -Achica sus ojos para darle paso a una risa contagiosa, sacando la lengua.

-Idiota. -Me revisa delicadamente y se da cuenta de lo lejos que se dejó llevar por su pasión.

-Tranquila casi no duele… solo cuando respiro.

-Jajaja ya entiendo lo que me decías con tu extraño sentido del humor, es bueno conocer una Helena Devía graciosa.

Esa tarde la pasamos juntas, le conté toda mi historia con Lina, absolutamente todo, de mi viaje a Paris y las expectativas y sueños que tenía en esa nueva aventura, los encuentros con mi padre… todo, no me reservé nada… realmente necesitaba con quien hablar, necesitaba una amiga, alguien a quien le interesara saber qué sucede conmigo.

XI

Estoy pintando las paredes de mi sala, Silvia esta a mi lado ayudándome, decidí fijar mi viaje el mismo día de la boda de Lina, no pienso quedarme en el país un día más, resolví dejar mi apartamento con una inmobiliaria para alquilarlo, necesito el dinero, desde que rechacé el apoyo financiero de mi padre sé que debo ser inteligente con mis finanzas, no quiero tener que depender de nuevo de él, veo a Silvia luchando con el rodillo, me causa gracia, parece que estas labores son completamente nuevas para ella y sin embargo aquí

está, la verdad es que resultó ser una buena amiga, nos hemos acercado mucho los últimos días pero no hemos vuelto a pasar el limite, al comienzo pensé que sería incomodo, pero me equivoqué, todo parece fluir bien entre nosotras, qué puedo decir, necesitaba una amiga. - Sabes que pronto seré una gran doctora y aquí estoy tratando de ser pintora de brocha gorda. -Sopla tratando de quitarse un mechón de pelo que le tapa la vista.

-Jajaja ya deja de quejarte si lo haces muy bien… deberías reconsiderar tu vocación. -Le ayudo colocando el mechón detrás de su oreja.

-Graciosa. -Dibuja una mueca con su boca y luego me saca la lengua como niña pequeña, no puedo evitar reírme de sus niñerías.

-¿Nunca habías hecho esto antes? -Detiene el rodillo mientras se dibuja en su rostro una mueca de confusión.

-No… la verdad si me lo preguntas nunca pensé estar pintando y menos contigo, pero ya ves…aquí me tienes. -Sonrío mientras niego con la cabeza.

-Lo sé…gracias, de no

-Me interrumpe con sus dedos en mis labios.

-¿Entonces viajas en quince días?-Cambia de tema tajantemente.

-Si…-Me es tan difícil hablar de ella.-Después de su boda no quiero estar más aquí…sé que todo me asfixiaría. -Me ve como entendiendo mi situación.

-¿Has hablado con ella? -Intenta alcanzar una esquina superior, su estatura no le asiste, así que decido ayudarla.

-No… no hay de qué hablar, después de lo que pasó en el evento intentó comunicarse, pero digamos que mi celular tuvo un pequeño accidente. -Me levanta las cejas sin comprender nada, así que le señalo con mi

cabeza la mesa donde se encuentra mi celular vuelto trizas en un bol.

-¿Qué le pasó?

-Digamos que me tenía desesperada su insistencia de comunicarse, así que lo estrellé contra la pared. -Alzo mis hombros. -Además muy pronto me voy y ya no lo necesitaré.

-No sé Lena deberías hablar con ella, decirle que te vas, ante todo son amigas. -Detiene su labor haciendo que la pintura escurra por la pared, suspiro pesadamente.

-Eso creía, pero sabes me he dado cuenta que hace tiempo que no lo somos, solo es ella, siempre ella, no le interesa mi vida, ¿por qué debo hacerla participe? -Bajo mi rostro, como si el piso fuera de lo más de interesante.

-Lena no seas tan dura, todos nos equivocamos.

-Lo sé, ese no es el problema…el problema es que es ella y sus errores me duelen porque la amo. -Tengo un nudo en la garganta, me duele todo, saber que la amo tanto y ella no va a ser para mí, que solo puedo aspirar a ser su amiga.

-Ya deja esa cara… cambiemos de tema. -Dibuja una sonrisa maliciosa, sé qué algo trama, pero no puedo adivinar qué. -Sabes… deberías limpiarte la cara. -Frunzo el ceño y paso mi mano por mi rostro, no entiendo a qué se refiere.

-No ahí no… aquí. -Me unta de pintura con sus manos por todo mis rostro y sale corriendo como alma que lleva el diablo, escucho su risa por la casa, parece una chiquilla que acaba de hacer una maldad y huye por su vida.

-Silvia Bonnet me la vas a pagar!!! -Le doy tiempo para que se esconda… la escucho reír bajito detrás de las cortinas del baño, me muevo sigilosamente, llevo en mis manos un balde de pintura, abro las cortinas y le descargo encima el líquido viscoso, la pintura baja por todo su cabello, su cara por la sorpresa no tiene precio, no puedo parar de reír, Silvia intenta retirarse la pintura pero es difícil.

-Muy chistosa Helena.

-Jajaja ahora soy Helena. -Eso solo hace incrementar mi risa, Silvia abre la llave de la ducha intentando diluir la pintura solo logrando esparcirla más por todo el cuerpo. -Jajaja cada vez es mejor. -Coloco las manos en mi vientre tratando de calmar mis espasmos por la risa, Silvia me ve con cara asesina y pronto siento como me jala hacia la ducha. -Ok quedamos a mano. -El agua fría fue el remedio perfecto para calmar mi incontrolable risa.

-¿En serio Lena? -Silvia no está muy de acuerdo con la ropa que le preste, digamos que no es muy glamorosa, solo mi ropa de ejercicio con el logo de la universidad de leyes y está luchando para acomodársela porque le queda muy grande, es decir le llevo más de diez centímetros… eso cuenta.

-Quien te manda a jugar con pintura y ni pienses que te voy a dar mi ropa de vestir para que la dañes. -Achica los ojos.

-Bueno por lo menos ya pediste el domicilio para almorzar. -Su estomago gruñe como dándole la razón.

-Sabes… cómo pintora me sales costosa, me cobras en comida. -Su cara de indignación es muy cómica, nunca pensé que con Silvia pudiera relajarme tanto y sentirme más libre.

-¿Helena me estás diciendo gorda? -Me señala mientras sigue luchando con la ropa.

-No como crees. -Le contesto sarcásticamente, ella solo me achica los ojos, de pronto escuchamos el timbre y se me ocurre una idea para terminar de fastidiarla. -Debe ser la

comida. -Lo digo de forma despreocupada y en un movimiento rápido agarro a Silvia descuidada y la levanto en mi hombro, jajaja esto va a ser genial.

-Bájame Lena. -Patalea, lo que me causa mucha gracia, desde esta posición no es mucho lo que puede ser.

-No. -Le contesto burlándome de su situación.

-Ya bájame por favor. -Suplica pero hago caso omiso, no la va a tener tan fácil conmigo, lo estoy disfrutando como niña pequeña.

-Si eres tan liviana como una pluma, es más, con una sola mano. -Doy varias vueltas y no puedo parar de reír.

-Ya bájame, auxilio!!! -Silvia no se rinde, sus gritos son muy graciosos para mí.

-Solo te estoy demostrando que no estás gorda, ves… te puedo cargar. -Abro la puerta esperando el muchacho del domicilio y me encuentro de frente con un par de ojos verdes que me ven de forma intensa.

-Auxilio me tienen secuestrada, por favor llama a la policía. -Silvia no para de gritar, completamente inocente de lo que sucede y yo trato de calmarla bajándola. -Hasta que me bajas mujer, ya se me había subido la sangre a la cabeza. -Silvia no se da cuenta de quien está en la puerta.

-Lena, Silvia…no pensé encontrarte aquí. -La verdad no sé como describir la cara de Lina en estos momentos, siento un sobresalto en mi estomago, ha pasado días que no la veo y ahora está frente a mí, con su cara de póker y solo puedo pensar en lo hermosa que está, demonios, esto del amor apesta.

-Solo estoy ayudando a Lena a pintar el apartamento… -Silvia voltea verme. -Pero sabes Lena… mejor voy por pintura, creo que nos va hacer falta. -Esta dos en el mismo sitio no es una buena combinación, así que sabiamente Silvia decide darnos espacio para hablar, suspiro pesadamente e invito a Lina a pasar.

-¿Quieres café? -Asiente y me acompaña a la cocina, me ve detenidamente con los brazos cruzados. -Lo que vayas a decirme dímelo de una vez, sabes que no me gustan cuando se quedan viéndome. -Sigo concentrada en la cafetera, la siento moverse a la encimera y recostarse sin dejar de cruzar sus brazos.

-¿Por qué estas pintando el apartamento?

-Me voy a mudar…

-No entiendo. -Le hago un ademan para que me deje continuar.

-Voy alquilar el apartamento y debo entregarlo pintado a la inmobiliaria. -Ya he puesto la cafetera a funcionar, doy vuelta para verla de frente.

-Pensé que nunca dejarías el apartamento de tu nana. -Oh si, Lina está enojada y ni siquiera sé por qué.

-Bueno las cosas cambian, el cambio es señal que avanzamos. -Levanto los hombros y también me cruzo de brazos.

-Si veo muchos cambios por aquí

casillas. -Como tu cercana amistad con Silvia, pensé que no la soportabas por todo lo que sucedió en el colegio. -Resoplo, no puedo creer lo infantil que es en estos momentos.

-Tiene ese tonito recriminatorio que me está sacando de

-Lina eso fue hace siglos, las personas podemos cambiar, no puedes ser la misma persona siempre. -Contesto cansinamente.

-No puedo creer lo que me estás diciendo. -Abre sus ojos como no dando crédito a lo que acabo de decir.

-¿Qué no entiendes? -Esta mujer me está cansando.

-Pero es qué no recuerdas todo lo que te hizo, como me quito a Teo. -Ashhh nunca pensé que Lina fuera a decir eso.

-Por Dios Lina ya supéralo!!! Además Teo no valía la pena, si fue capaz de engañarte tan fácil es porque no te convenía, yo lo que creo es que Silvia te hizo solo un favor. -Lina abre su boca levemente como asimilando mis palabras.

-Ahora la defiendes… veo que Silvia es muy importante para ti. -Sus ojos están una tonalidad más oscuros.

-Pues sí…lo es. -Volteo mi rostro para otro lado, ¿qué carajos está pasando aquí?, ¿quién se cree para hacerme reclamos?

-¿Qué tan amigas son?…eh dime, ¿te acuestas con ella? -No puedo creer lo que Lina me está diciendo ashhh, se acerca a mí y cuando voy a contestar me interrumpe. -Sí… te acuestas con ella, esa vez era ella la que estaba contigo llevándote el desayuno ¿cierto? - Me señala con el dedo, está descontrolada.

-Sabes no pienso contestar eso, ¿además de cuando acá me haces reclamos?, eh… dime. - Abre su boca como si quisiera contestar y simplemente no puede.

-Está bien sin reclamos. -Sabe que esta la gané yo, retrocede unos pasos, como meditando cual va a ser su siguiente jugada.

-No contestabas el teléfono y ahora aparece fuera de servicio.

-Mi celular se dañó. -Por estrellarse con la pared, sin embargo me reservo ese pedazo de información para mí.

-No sabía. -Replica inmediatamente.

-Bueno pues ya lo sabes. -Ignoro qué pretende con todo esto.

-No entiendo por qué no me pediste el favor, sabes que hubiera venido a ayudarte a pintar. -Me sobresalto con eso, me falló en una de las noches más importante de mi vida y ahora

me sale con esto.

-Debe ser porque andas muy ocupada con los preparativos de tu boda y los eventos con la familia de tu futuro esposo. -No puedo evitar utilizar mi tono irónico.

-Así que es por eso… no puedo creer lo caprichosa que eres, sabes que podemos hablar después. -Se siente muy segura de sus palabras, con esa arrogancia que me fastidia, tanto tiempo andando con Nicolás está haciéndole mal.

-¿Caprichosa?…caprichosa… con que caprichosa. -Intento procesar esa simple palabra en

mi cabeza pero no tengo éxito, cómo que caprichosa, si hubiera ido sabría lo importante

que fue y se lo perdió, pero parece que ella no quiere darme tregua.

-Sí… sabes lo desesperante que eres a veces. -Me señala viéndome inquisidoramente, abro

mi

boca, no puedo creer el tono con el que me está hablando, carajos ¿qué somos para que

me

trate así? -No te cumplo un día… un día y boom me remplazas con Silvia, como si…

como si ya no fuera nada en tu vida. -Por fin reacciono y me voy acercándome a ella,

dejándola acorralada contra la encimera.

-¿Cómo te sientes Lina?…eh dime… ¿remplazada? -Coloco mis manos a cada lado de su cuerpo dejándola sin salida. -Como si ya no pertenecieras a mi vida y te sintieras fuera… como si ya no valieras lo suficiente. -Voltea su rostro para un lado. -Como si tan solo fueras una espectadora que se conforma a ver de lejos.

-Eso es diferente. -Contesta tan suave que sus palabras se pierden en el aire.

-Diferente… ¿en serio? -Le tomo el mentón obligándola a verme a los ojos. -Dime que no es lo mismo. -Intenta hablar pero sencillamente las palabras no le salen… en ese momento pierdo los estribos y la beso, la beso como si mi vida se fuera en ello, llevo tanto tiempo controlándome, callando lo que siento, que solo me dejo ir, ella me corresponde y su lengua con la mía hace que me desconecte… Dios como la extrañaba, como deseaba que me volviera a besar así, solo ella sabe hacer flaquear mis piernas con sus besos, dejarme sin aliento, llevo mis manos por debajo de su blusa y recorro con ansias su espalda, la subo a la encimera… nos detenemos, el aire falta, tengo mi frente recostada en la de ella, tiene sus

ojos cerrados, le acaricio el rostro con la punta de mis dedos, su piel es tan suave, me quito

mi

blusa y le ayudo a ella hacer lo mismo, reiniciamos el beso, las palabra no existen, tomo

sus

senos en mis manos por encima del brasier, mientras beso su cuello con necesidad, Lina

lo estira dándome más espacio, ya empiezo a escuchar sus gemidos, voy bajando al valle de sus senos, ella toma mi rostro guiándome, baja sus manos por mi cuello, de pronto me estremezco, Lina ha tocado mi hombro derecho, vuelve a pasar sus dedos por la marca que no ha sanado todavía, alzo mi vista y la veo con el seño fruncido, me empuja y se coloca su blusa de nuevo, no entiendo nada.

-No más Lena… no podemos seguir haciendo esto. -Me coloco mi blusa… estoy en shock,

no sé qué pasó. -Por Dios!!! me voy a casar en dos semanas y tú… tú vas a ser mi dama de

honor… esto no puede volver a

lado para el otro sin detenerse en ningún momento, ¿qué pretende con todo esto? Me va a

volver loca con sus cambios de actitud.

.Esta sobresaltada, hablando con sus manos de un

suceder.

-Lina yo… -Qué carajos quiere qué diga, me siento perdida, cómo pretende que reaccione, ¿dónde está el manual de instrucciones para este tipo de situaciones?

-No Lena… yo quiero a mi amiga, quiero que estés en mi matrimonio… yo solo venía a invitarte a mi despedida de soltera… es el día anterior de la boda, vamos a salir de mi casa a un restaurante, nada importante, solo un momento para compartir anécdotas… ya sabes, noche de chicas. -Habla tan rápido que escasamente entiendo todo y de nuevo su manía con los dedos se hace presente, colocando mis nervios de punta.

-Qué!!! ¿A eso venias? -Me siento tan idiota, ashhh maldita sea, no quiero estar en su estúpida despedida de soltera, es que no se da cuenta que me desequilibra, que me muero por volverla a tener en mis brazos.

-Sí, es en la noche. -Se acerca, me ve directo a los ojos, acaricia mi rostro delicadamente, toma su bolso y se pone en marcha, la sigo a la puerta, creo que mi cerebro todavía no asimila todo, abre la puerta y vemos a Silvia sentada en posición de loto en el pasillo con un balde de pintura y una caja de pizza a su lado, esta mordiendo una porción de Napolitana con cara de sorpresa por la forma abrupta con la que salimos del apartamento.

-Silvia… -Lina le hace un ademan de despedida que ella le devuelve y la vemos irse, me descontrolo en ese momento y le pego un fuerte puñetazo a la pared, Silvia se levanta rápidamente hacia mí.

-Mierda!!! -Me doblo del dolor y me dejo caer al suelo, mis lágrimas empiezan hacerse presentes en mis ojos.

-¿Lena estás bien?… dime, ¿te duele mucho? -Silvia revisa mi mano preocupada, tengo la vista perdida, me duele todo.

-No te das una idea. -Mis palabras se enredan por el llanto.

-Si quieres te llevo al hospital, pero creo que no hay fractura. -Mi sollozo la interrumpe.

-Me duele más aquí… -Le señalo mi pecho y me lanzo a sus brazos.

-Así de mal eh… -Silvia me consuela y pasa sus manos por mi espalda, dejo que me acune en sus brazos. -Tranquila todo va estar bien. -Mi llanto no tiene intenciones de ceder, no sé cómo voy a ser capaz de seguir con toda esta locura, me duele demasiado, no sé que soy para Lina, me descontrola con sus arranques, me tiene desestabilizada emocionalmente y lo peor es que no parece darse cuenta del daño que me hace.

XII

Trato empacar todo lo que una mujer es capaz de adquirir en 22 años de vida, paso mi vista por la sala del apartamento y solo veo desorden por todo el lugar, nunca he sido esclava del orden después de todo, pero esto ya se puede considerar una situación crítica, me he dado cuenta que tengo mucho trabajo por delante y tan poco tiempo, estoy al borde de ser una acaparadora de esas a las que se le dificulta despegarse de las cosas, por Dios!!! Es tan agotador tratar de clasificar qué se va y qué no, es como ser juez de concurso de televisión… difícil tarea, coloco mis manos en mi cintura tratando de tomar la mejor decisión, la mayoría de mis pertenencias las dejaré en un depósito, si eso haré, solo llevaré a Paris lo que considere necesario y nada más que lo estrictamente necesario.

No puedo evitar notar que mi apartamento luce casi ausente, pienso alquilarlo amoblado y en teoría no está vacío, pero se siente carente de vida, debe ser que mi alma está apagada y el lugar solo lo refleja, ya saben las cosas se parecen al dueño, niego con la cabeza, es estúpido como el hilo de mis pensamientos llegan a conclusiones como esas.

He querido dejar las fotografías para lo último, las imágenes captan un momento que vence el paso del tiempo y tienen la habilidad de transportar tu mente, es muy triste recordar, más cuando sabes que esos momentos no van a volver, prefiero hacerlo sola, no quiero que nadie me vea frágil, levanto mi vista y aparece Silvia… ah esa mujer, no importa los planes tan aburridos a los que la invito, ella no me abandona. -¿Entonces necesitas que te lleve mañana al aeropuerto? -Está concentrada envolviendo con plástico de burbujas un buda de tamaño mediano que por años estuvo en la sala… repito, se me hace difícil despegarme de las cosas, especialmente cuando para mí son especiales por su valor sentimental, ese buda por ejemplo me lo trajo Lina la primera vez que vino al apartamento, supuestamente si le sobaba la barriga me traería prosperidad, sí claro, hasta el momento la sigo esperando.

-Sí… no quisiera molestarte pero no tengo a nadie más a quien pedírselo. -Se dibuja una sonrisa en su rostro.

-Sabes que no es molestia… soy tu amiga… o eso quiero creer. -Se acercaposando su mano en mi hombro, coloco la mía sobre la suya.

-Gracias y sabes muy bien que eres mi amiga… por favor no lo dudes. -Le brindo una sonrisa triste, se aleja y reanuda su trabajo de envolver al buda… tiene el ceño fruncido como debatiéndose internamente.

-Lena… -Voltea a verme. -Has hablado con Carolina de todo… ya sabes. -Mueve sus manos tratándose de explicarse, si bien ya sé a qué se refiere, pero desde el incidente de la cocina no hemos tenido contacto, sencillamente no sé qué decirle o cómo comportarme, todo es tan confuso con ella.

-No… -Suspiro pesadamente. -Hoy es su despedida de soltera y mañana se casa… solo debo aguantar un poco más… después me iré y creo que todo será más fácil. -Tengo en mis manos una de las fotografías más antiguas, es de mi nana, como extraño a esa vieja, sé que ella no me hubiera dejado caer.

-No sé Lena, no me gusta tu plan. -Pasa su mano por su cuello mientras se dibuja en su rostro una mueca de malestar.

-Es el único que tengo. -Levanto los hombros disculpándome, no puedo hacer nada, ella se va a casar, y yo… yo me voy del país.

-Lena tú y tu costumbre de guardarte todo, sabes que te haces daño. -Muerdo mi labio inferior, como si el dolor que genera sirviera para engañar al llanto, sé que tiene razón, sé que me hace daño, pero me es muy difícil cambiar.

-No sé qué decirle… que la amo… que me duele tanto que se vaya a casar… que me he ido a la cama llorando las últimas noches porque no soporto la idea que él la toque y que yo para ella no represente más que una amiga aunque me confunda con sus arranques… no… no vale la pena, no ahora que está a punto de casarse. -Mis ojos arden, pero me niego a llorar, odio ser tan débil y vulnerable, Silvia se acerca y me abraza, esta mujer poco a poco se ha ganado un lugar en mi corazón y sé lo difícil que es. -Ya basta de sentimentalismos, no ayudan de mucho a la hora de empacar y mañana me voy. -Se dibuja una sonrisa triste en mi rostro y le señalo que regrese a su sitio de trabajo, Silvia asiente y camina a paso perezoso a retomar su labor.

-Está bien, pero… Lena no sabía que tenías tantas porquerías. -Toma en sus manos una de las artesanías que compré en un viaje por el Caribe. -Si lo hubieras dicho me lo hubiera pensado en venir… siempre me engañas para ayudarte. -Río ante sus ocurrencias y le lanzo un cojín que da justo en su rostro.

-Deja de quejarte y sigue…esclava. -Entrecierra sus ojos y saca su risa sarcástica a relucir.

-¿Por lo menos ya pediste el domicilio? -Coloca sus manos en su vientre indicando que ya le urge comer.

-Por Dios!!! Silvia la verdad es que no sé como tienes ese cuerpo, para lo qué comes deberías estar rodando.

-Ahora soy yo la que recibe el cojín en el rostro.

-Idiota. -Tiene levantada su ceja, coloco mis manos en señal de rendición, mejor la dejo por la buena, no quiero a una Silvia furiosa, esa ya la conozco y muy bien.

De verdad es que no sé como hace esta mujer para comer de esa forma sin subir de peso,

prácticamente está devorando la comida, me imagino que la rutina de practicante de medicina es muy exigente lo que hace que el metabolismo sea más rápido o simplemente

sea hereditario o tal vez es un misterio que no descubriré jamás. -¿En qué piensas? -Silvia

esta curiosa por mi repentino silencio.

-No… nada en particular.

-Bueno… -Termina de darle el ultimo mordisco a su hamburguesa. -Se puede decir que por fin terminamos… solo falta las fotografías, pero eso ya me dices que lo quieres hacer sola. -Me hace un ademan como esperando que le confirme.

-Si… tranquila, me encargo del resto.

-Buenos nos vemos mañana, debo estudiar para un examen importante. -Se acerca y besa

mi mejilla. -Mañana vengo temprano para ayudarte con lo que necesites y llevarte al

aeropuerto. -Asiento levemente.

-Ok. -La agarro suavemente trayéndola hacia mí y la abrazo, deslizo dulcemente mis dedos

por su espalda, sé que la tome desprevenida. -Gracias… por todo. -Muevo mis dedos por su

suave cabello y le doy un beso en la frente.

-Tranquila. -Toma mi rostro y acaricia mi mejilla suavemente con su pulgar. -Solo prométeme que no desaparecerás del mapa, que seguiremos en contacto, no quiero volver a perderte… por favor. -No puedo dejar de enternecerme con esta mujer tan hermosa, nunca sospeché que podía llegar a ser tan dulce.

-No… no vas a librarte de mi tan fácil Bonnet… -La veo directamente a los ojos. -Dime ¿por qué no me enamoré de ti? -Sonríe tímidamente.

-Porque soy mucha mujer para ti… créeme no hubieras podido manejarlo. -Río sonoramente por su respuesta.

-Sabes… creo que tienes razón. -La acompaño a paso lento hacia la puerta, me da un último vistazo como cerciorándose que estoy bien y su figura va desapareciendo de mi vista.

Hace rato que Silvia se marchó, afuera llueve a cantaros, gotas de lluvia golpean furiosas

las ventanas, se siente la humedad en el ambiente, reviso las fotografías sentada en mi sofá,

debo clasificarlas para luego guardarlas con delicadeza en una caja especialmente pensada para su labor, es inevitable para mí que las imágenes no lleguen a mi mente llevándome a partes de mis recuerdos que pensé olvidadas.

He decidido ir a la cocina y abrir una botella de whiskey que tenía guardada para ocasiones especiales, fue lo único que tome sin permiso de casa de los Devía antes de irme, me imagino que mi madre debió haberlo notado, era la favorita de su bar personal, la que celaba que nadie fuera a tomar, supongo que para mí en su momento fue un trofeo personal de una batalla ganada sobre ella, bueno no pienso llevarla a Paris y esta es mi última noche en el país, pienso contar esta como una ocasión especial.

Regreso a mi puesto de trabajo y aparece una fotografía de mi perfecta familia junto a mi abuela Eleonor de Devía un poco antes de su muerte, mujer rígida en su comportamiento, con ella nada estaba fuera de lugar, todo funcionaba como reloj suizo, nunca fue de esas abuelas tiernas que te consienten, oh no, no con ella, hasta mi madre se sentía nerviosa con su presencia, ya se podrán imaginar.

Sonrío al encontrar una foto de Lina y mía, teníamos quince años y estamos en una obra escolar, no puedo creer que me haya podido convencer de hacerlo, ella y su persistencia sumado a mi debilidad fueron las que siempre me metieron en esa clase de situaciones, menos mal que era prácticamente utilería viva, nada importante, paso mis dedos delineando su rostro, tiene una linda sonrisa, Dios!!! Otra vez se hace presente el dolor, coloco mi mano en mi pecho como si pudiera contener el malestar, sirvo un trago doble, lo tomo sin contemplaciones, son tantos años juntas, tantos momentos y ahora… no sé qué queda, no sé si alguna vez pueda volver a ser su amiga… si podré alegrarme por su felicidad, resoplo por mis pensamientos, todo esto es una locura, ¿cómo es que dejé que llegara tan lejos?

La imagen de mi nana Fátima se hace presente, una foto de cuando tenía ocho años creo, jajaja esos vestidos tan anticuados que se usaban en esa época, todavía no sé como existe una foto tan antigua, esa vieja loca, no me malinterpreten, pero su cariño es lo que yo denomino amor rudo, esa era su forma de querer y no la culpo, al contrario a su lado me sentí querida, me ayudó a enfrentarme a muchas cosas, por ella dejé de dormir detrás de la cocina… cuando me encontró la primera vez me dijo que no sabía que me tenía así, pero que en la vida uno escoge vivir de dos formas, como víctima o sobreviviente, al comienzo no entendía que me quería decir, pero a medida que crecí entendí su consejo, como la extraño en estos momentos cruciales de mi vida, me pregunto qué me diría ahora. -Te diría que todavía eres esa niñita pequeña que se esconde durmiendo detrás de la cocina. -Sé que estoy alucinando, pero su voz es tan viva en mi mente, me estoy volviendo loca, por fin me chiflé, volteo a ver a todos lados, pero compruebo que estoy sola. -Decides esconderte de tus sentimientos, no los quieres enfrentar. -Tomo mi cabeza entre mis manos como si con eso pudiera callarla, qué me sucede ¿acaso es una alucinación? si, debe ser eso.

-No sé qué quieres que te diga, he tratado de ser fuerte.-Grito con desespero,no entiendo de qué va todo esto, a quien le estoy contestando, reviso la botella cerciorándome que este todo en orden.

-No… te haces la valiente, pero solo cubres tu cobardía, se requiere de mucho valor aceptar y defender lo que sientes… ¿por qué crees que no has sido capaz de decirle que la amas? -Resoplo, no soy cobarde, me niego a utilizar ese rotulo.

-Y de que serviría… eh dime… ella no me corresponde, solo complicaría todo más de lo

que está, sería una pérdida de tiempo. -Sirvo más del líquido amarillo que quema mi garganta, pronto siento que se mueve todo como carrusel de feria, el alcohol ya empezó hacer estragos conmigo.

-No me creo eso, no se lo dices porque tienes miedo de su respuesta. -Carajo se me había olvidado su habilidad para dar con el punto de todo.

-Y si así fuera qué… ella ya tomó su decisión. -Resoplo, esto es estúpido, sé que es producto del alcohol, tiene que ser eso definitivamente.

-Ella no sabe lo que me tortura?

sientes.

-No más!!! Es suficiente.

.Aprieto mis puños, no quisiera seguir escuchándola, ¿por qué

-Dime algo, serías capaz de irte en paz… tendrías tranquilidad para seguir adelante sabiendo que no luchaste hasta el final, la felicidad no es algo que llega… se construye. - Ahí está de nuevo con sus frases que esconden esa sabiduría que solo te la da la experiencia, definitivamente no puedo entender si es un producto del alcohol como es que se parece tanto a ella.

-Qué pasaría si me rechaza, eh… quedaría como una idiota. -Vuelvo a servir otro trago y como los anteriores lo bebo sin pensar en las consecuencias.

-No Helena… serías una mujer que no tiene miedo de enfrentar sus sentimientos, no te garantizo más que la tranquilidad de saber que has luchado, si ella no te corresponde sabrías que no tendría que ser… -Sigo sin creer todo, que es esto, por Dios. -Yo sé que no crié una cobarde…sé que harás lo correcto. -Ya no escucho más su voz, solo la de mis propios pensamientos.

Esto es una locura, que fue todo esto, estoy tocada, demonios!!! tantas presiones por fin hicieron efectos en mí, camino de un lado para otro, ¿por qué me sucede esto a mí? No es

de individuos sanos escuchar voces de personas que no están contigo, Carajo!!! no sé qué

hacer… bueno sí… ashhh, vieja tonta, tomo mi chamarra de cuero y decido ir a buscarla, es

mi última carta a jugar, no puedo irme sin que ella sepa lo que siento.

Sigue lloviendo lo que hace difícil conseguir taxi, malditos!!! No están disponibles cuando más se necesitan, llevo más de media hora intentándolo y nada, ninguno se detiene, tengo

mi ropa empapada, decido ir caminando, no es muy lejos la verdad, me siento tan estúpida

con todo esto, tratando de ordenar mis pensamientos, ¿cómo hacerlo?, nunca he sido buena expresando lo que siento y ahora que más necesito hacerlo me siento perdida, estoy casi

hiperventilando cuando me voy acercando a su casa, ni siquiera sé por dónde empezar, siento mi corazón acelerarse a cada paso.

Me abre la puerta la señora Rangel que por su expresión de sorpresa al abrir la puerta no me esperaba, creo que se dio cuenta de los tragos que tengo encima y para completar estoy más mojada que un perro, mi apariencia no es que sea muy confiable la verdad.

-Helena…que… -Carraspea su garganta mientras coloca una de sus manos en su cuello, viéndome detenidamente. -¿Estás bien? -Puedo sentir la preocupación en sus palabras, Dios ha esto he llegado, ya doy lástima.

-Sí… eh solo un poco mojada. -Trato por todos los medio hablar pausado sin que se note mi excesiva ebriedad, no quiero asustarla más de lo necesario.

-Vienes para la despedida de soltera de Carolina… ¿cierto? -Ya se me había olvidado la maldita despedida de soltera, carajo!!! Su casa debe estar llena de mujeres emocionadas por su boda de ensueño.

-Algo por el estilo. -Contesto viendo mis pies, no creo ser capaz de verla a los ojos, lo más probable es que se daría cuenta de mis intenciones.

-No entiendo. -Me contesta sin entender lo ambiguo de mi respuesta.

-Mmm ¿se encuentra Lina? -Le replico inmediatamente, no quiero seguir perdiendo el tiempo necesito verla.

-Carolina está en su habitación… si quieres te la llamo. -Voltea a ver atrás.

-No…yo puedo buscarla.

-Bueno ya sabes dónde está su habitación… sigue. -A pesar de mi ebriedad y mi facha decide dejarme entrar haciendo un ademan con sus manos para que siga, entro a la sala y puedo ver como están las primas y amigas de Lina hablando entretenidamente con las hermanas Martelo, todas vestidas para la ocasión, su padre está a un lado leyendo un libro, ausente de la conversación de las mujeres, el salón completo voltea a verme y detienen su charla, en estos momentos soy un espectáculo andante… patético, lo sé, pretendo no detenerme por nada ni nadie y sigo a paso firme a las escaleras, de pronto siento como atrapan mi brazo.

-¿Se puede saber que pretendes hacer? -La estúpida de Catalina me impide seguir, ¿qué pretende conmigo?

-Quién te crees!!! Yo de ti soltaría mi brazo si no quieres verme de malas pulgas. -La veo con mi ceja enarcada, esta no me conoce con el diablo a mis espaldas, Catalina me suelta para posicionarse en mi camino cruzada de brazos.

-Carolina es la novia de mi hermano y mañana se convertirá en su esposa, crees que no me doy cuenta como la ves, eres muy evidente.

-¿No sé de hablas? -Intento negar sus suposiciones, soy capaz de sostener la mirada, sus ojos me examinan intentando llegar a la verdad.

-Ni siquiera intentes negarlo. -Me señala directamente con esa mueca de arrogancia tan típica de todos los Martelo.

-Quítate del medio, no quiero seguir escuchando estupideces. -Contesto elevando la voz, me tiene al borde.

-No sé qué pasa entre ustedes pero no voy a permitir que te entrometas en esa relación. - Lo sabía, esa vez en la prueba del vestido se había dado cuenta de lo que estuvo a punto de ocurrir.

-Tú a mi no me permites nada…quítate del medio. -Levanto mi voz.

-¿Acaso crees que ella te va a preferir?… ¿eres idiota o solo ilusa? -Ya llegué a mi límite, no la soporto más.

-Lo que pase entre Lina y yo es solo nuestro pu-to pro-ble-ma. -La aparto del camino, no puedo creer lo que acabó de hacer, sé que esto traerá consecuencias, pero me dejé llevar por la rabia, respiro profundo y decido seguir, ya nada de eso importa, solo hablarle y tener el coraje de decirle que la amo más que a nadie en el mundo, de ahora en adelante solo ella podrá decidir cómo termina nuestra historia, mis pasos se sienten lentos, paso la punta de mis dedos por las paredes, suspiro profundo, no he llegado tan lejos y he pasado por tanto para arrepentirme de lo que sé qué debo hacer, levanto mi vista al techo, bueno viejita aquí estoy enfrentando mis sentimientos, golpeo suavemente su puerta.

-Siga. -Escucho su voz al otro lado de la puerta, corazón no me abandones, por favor no lo hagas, no ahora que te necesito tanto, abro lentamente la puerta, trago saliva, es hora de la verdad.

-Necesitamos hablar…

XIII

Bueno y esa es mi historia a grandes rasgos, me siento igual de perdida que cuando toda esta locura empezó, por lo menos ella sabe que la amo, solo me queda eso y la promesa de asistir mañana a su boda, con ese maldito trapo rosa que está colgado en el closet y que me fastidia tanto o más que su estúpido novio y ni que decir de las idiotas de Elizabeth y Catalina, sobre todo Catalina ashh que karma, solo cuento con mi valiosa compañía y mi botella de whiskey que y