Está en la página 1de 48

c1U

pN+

tH

6#

D5iHÂ

2$8z

Y¡

tF

Â

` jV

ztD

xP#5

1

zH6E3H5R+

Y

zFmr$

1F

5%

`N`V81F`ÛcU1pN

#`jC

2Y2PFjY_

5

Revista oficial de la Sociedad TOLKIEN Española

Tolkien y el Oxford English Dictionary

Omentielva Nelya

El Kalevala Finlandés

+

`VzpN1p6D6Ft

Y¡

`M5#1ÍR7E`V

Otoño 64 2009
Otoño
64
2009

Nº 64 Otoño 2009

ESTEL

es

una palabra élfica que significa «esperanza»

y

es también el nombre que toma esta revista

dedicada al estudio de la obra de J.R.R. Tolkien en el seno de la Sociedad Tolkien Española

Edita:

Sociedad Tolkien Española

Realiza:

Smial de Edhellond (Valencia)

Director:

Paco «Lórinlor» Soliva

Coordinadora:

Matilde «Yavanna» Julián

Responsables de secciones:

Santi «Narnaron» Álvarez, Paco «Lórinlor» Soliva, Magalie «Wilwarin Undómo» Peiró

Lectura y corrección:

Adela «Morwen» Torres, Helios «Imrahil» De Rosario, Magalie «Wilwarin Undómo» Peiró, Juan «Elbeanor» Gómez, Santi «Narnaron» Álvarez, Conrado «Lindendil» Badenas

Imagen e ilustración:

Sylvia «Fimbrethil» Vidal

Maquetación:

Sylvia «Fimbrethil» Vidal, Paco «Lórinlor» Soliva, Helios «Imrahil» De Rosario, Meritxell «Aldariel» Ferrer

Contacto Postal:

C/ Planas 17, 2 46006 VALENCIA

Direcciones de Internet:

estel@sociedadtolkien.org

esteli@sociedadtolkien.org

¡APÚNTATE!

S i tienes esta revista en tus manos (o en tu pantalla), podría decirse que te interesa la obra de J.R.R. Tolkien.

¿Sabes que la Sociedad Tolkien Española organiza anualmente conferencias, talleres, mesas redondas y otros tipos de actividades relacionadas con el mundo que creó Tolkien?

La Sociedad Tolkien Española necesita socios. Tanto esta revista como el libro que recoge los Premios Gandalf y Ælfwine,

tanto la convención anual (EstelCon) como

todo eso está vacío sin

socios. Está vacío sin ti.

las listas de correo

Si quieres saber más o ya has decidido apuntarte, entra en www.sociedadtolkien.org o escribe un correo electrónico al secretario:

secretario@sociedadtolkien.org.

¡Te esperamos!

Proyecto Ardarathorn:

Sistema de Notación Arda

E n la ESTEL usaremos el Sistema de Notación Arda siempre que nos sea posible, así que

te invitamos a que conozcas el Sistema y el

Proyecto Ardarathorn.

Basado en el Sistema de Notación Arda, el Proyecto Ardarathorn consiste básicamente en un archivo de concordancias inglés-castellano que relaciona en ambos idiomas los inicios y finales de cada párrafo, incardinados en su capítulo correspondiente, de las principales obras de J.R.R. Tolkien sobre la Tierra Media (El Hobbit, El Señor de los Anillos y El Silmarillion) con el fin de localizar exactamente cualquier texto de dichos escritos dada una cita basada en el Proyecto.

Puedes descargarte el archivo desde la web de la Sociedad Tolkien Española:

www.sociedadtolkien.org

Fe de erratas

Q ueremos pedir disculpas por la errata en el

de la Estel 63, que atribuimos únicamente a

Santiago García «Faramir». La autoría es compartida con los demás miembros del Smial de Khazad-dûm.

artículo «Nuestros Smiales: Khazad-dûm»

Índice

Créditos

Portada

interior

Editorial

1

El Viaje de Tolkien (III)

2

El contexto mítico del Silmarillion (II) . 10

Noche sin luna

18

Historia del Smial de Hammo

20

Tolkien y la mitología de los países nórdicos: El Kalevala finlandés

24

Tolkien y el Oxford English Dictionary

31

Ciclo de diez romances sobre el destino

de los Hijos de Húrin Omentielva Nelya Tolkien Language Conference:

34

36

Whitehaven 2009. «Destino y sueños»40

42

44

45

Saludos desde la Biblioteca English Corner Direcciones

Ilustraciones

Portada: Lórien de Jessica Martin- Garwood «Vilya-Lisse» Pág. 5: Chica de Santi López «Eriol» Pág. 6: Boceto de Grima de Luis Gans «León Serbal Altobosque» Pág. 9: Hada de Santi López «Eriol» Pág. 12: Chica de Santi López «Eriol» Pág. 15: Chica de Santi López «Eriol» Pág. 19: Boceto de el Saneamiento de la Comarca de Luis Gans «León Serbal Altobosque» Págs. 22 y 23: Fotos del Smial de Hammo Pág. 25: La Madre de Lemminkäinen de Akseli Gallen-Kallela Pág. 26: La maldición de Kullervo de Akseli Gallen-Kallela Pág. 28: La defensa del Sampo de Akseli Gallen-Kallela Pág. 31: Foto: El Old Ashmolean de Oxford Pág. 32: Foto: La Dictionary Room, donde trabajó Tolkien Págs. 36 y 37: Fotos por Helios De Rosario Pág. 38: Fotos por Helios De Rosario, Johan Winge y Måns Björkman Pág. 39: Foto por Petri Tikka Pág. 40: Foto por Valeria Barouch Pág. 41: Fotos por Valeria Barouch y Måns Björkman

Nuestro agradecimiento a Ediciones Minotauro por su amable disposición a colaborar con la STE.

ESTEL es una publicación sin ánimo de lucro. Ni la Sociedad Tolkien Española ni el equipo editor se hacen responsables de las opiniones expresadas por los autores de las obras recogidas en esta revista, ni tienen necesariamente por qué compartirlas.

Depósito legal: B-10953-96 ISSN: 1696-3059

Editorial

—¿Dijiste que los cuentacuentos componen verdades con mentiras? ¿Cómo puede ser eso? —le preguntó [Pilia]. —Es una cuestión que llevo reflexionando mucho tiempo —contestó [Odiseo] señalando a Bias—. Una vez narré la historia de un demonio alado que atacó a la Penélope. Dije que Bias, el mejor lanzador de jabalina del mundo, lanzó una con tanta fuerza que atravesó las alas del demonio y salvó a la nave de la destrucción. Bias quedó tan arrobado por la historia que practicó y practicó con la jabalina hasta que ganó un premio en los juegos del rey. ¿Lo ves? Se convirtió en el más grande porque mentí sobre ello. Por tanto ya no es una mentira. David Gemmel; El Escudo del Trueno; capítulo VIII

No te atrevas, hermano, a decir

que son mentiras, ni siquiera mentiras doradas, ni —como C.S. Lewis le diría a Tolkien— mentiras dichas a través de la plata. En palabras

del Profesor: «así como el lenguaje es invención de objetos e ideas, el mito es invención de la verdad. Venimos de Dios, e inevitablemente los mitos que tejemos, aunque contienen errores, reflejan también un astillado fragmento de la luz verdadera, la eterna verdad de Dios». Vaya, ahora que

lo pienso, parece que me está saliendo el mismo editorial que el del número

pasado

las múltiples facetas de la verdad sino de los cuentacuentos, los hacedores de historias, los constructores de realidades.

De la maravillosa Mereth Aderthad de Lórien ha surgido alguna de esas realidades, construidas por valientes e imaginativos hacedores, y la nueva Comisión Permanente es, en el marco del Mundo Primario, la más importante de ellas. No tengo intención de esperar los —políticamente correctos— cien días para comenzar a alabarlos; pretendo comenzar ya. Estoy seguro de que nadie se ofrece a ser CP para recibir honores sino para emplear su inexistente tiempo libre trabajando para nosotros y, francamente, es por eso por lo que merecen nuestra admiración. La mía ya la tienen.

Pido humildes disculpas, queridos amigos, no quería hablar de

L os cuentos, los relatos, las historias

Otra de las novedades que surgió de la EstelCon fue la publicación de esta misma revista Estel en formato digital, y asociado a ello una cuota reducida para el socio que tan sólo desee ese formato y las comunicaciones justas de la CP. Pues bien, con este número estará disponible ese formato y podrás acceder a él tres o cuatro días después de haberlo recibido en papel. Permanece atento a las listas de Internet.

¿Y las anteriores Esteli? Pues es otro de los muchos esfuerzos del Smial de Mithlond, que ha culminado un excelente trabajo de varios años. En efecto, el smial que vio nacer a la STE, ayudados en la confección del índice de topics por la Casa de Armenelos del Smial de Númenor, ha plasmado digitalmente todas las Esteli desde el número 1 hasta el 50,

incluidos extras, para que estén a disposición de cualquier socio. Todos los presidentes de smial deben disponer a estas alturas de una copia, así como

la Biblioteca, la Web y la redacción de la Estel. Las ventajas para alguien

que desee hacer referencia a artículos ya publicados en vistas a un ensayo

o a una conferencia, o para disfrutar con los antiguos poemas y relatos

de los primeros números, o admirar las ilustraciones de otros tiempos, o para aprender de la propia historia de la STE, son innumerables, y ahora, gracias a Mithlond y a la ayuda de Armenelos, están a tu alcance de forma hermosa y práctica.

¿Componemos verdades con mentiras, como hacía Odiseo? No sé. ¿Ese nombre élfico heroico que has adoptado, acaso no habla del deseo de tu corazón? ¿Y el salir a leer, o actuar, o cantar cuando no soñabas que podías no te hace sentir como un dios menor? ¿Cuántos de los que estáis leyendo estas líneas podéis decir que vuestra historia no es parecida a la de Bias el Negro? No yo, por cierto.

Quizá al estar en la STE tengas algo de lo que antes andabas escaso: Estel.

1
1

El Señor de los Anillos:

el Viaje de Tolkien (III)

Un viaje entre los andamios del argumento

Santiago Álvarez «Narnaron Lassedhel»

El viaje de Frodo

L o que relataremos a continuación es una época deliciosamente bella, la

redacción del viaje de Frodo con Gollum hasta Mordor, que fue intensamente narrada por carta al hijo de Tolkien, Christopher,

que se hallaba movilizado en el ejército por la Guerra. El 3 de abril de 1944 Tolkien contaba que había comenzado a revisar su historia nuevamente, y ya el 5 de abril pudo decirle:

Me he embarcado seriamente en un esfuerzo de acabar el libro y me he estado acostando más bien tarde: ha sido necesario reescribir e investigar mucho

) (

Unas pocas páginas a

cambio de mucho sudor, pero

en este momento se encuentran con Gollum al borde de un precipicio.

Más de un año había pasado desde que se escribiera el primer manuscrito de este capítulo.

En la anterior entrega de esta revista nos detuvimos a la llegada de Théoden al Sagrario. Pero ahora toca retomar un hilo de la historia completamente distinto, y también definitivo, puesto que se trata de la tercera y última parte de este artículo.

2
2

Los siguientes días fueron de trabajo frenético. El 13 de abril dijo que el día anterior había leído el «capítulo reciente» y que había comenzado otro. El 18 de abril comentaba:

Espero ver a C.S. Lewis y

a Charles Williams mañana

por la mañana, y leerles mi próximo capítulo sobre el pasaje de las Ciénagas de los Muertos y la proximidad de las Puertas de Mordor, que tengo ya prácticamente terminado.

Y el 23 de abril escribió que

el

capítulo había sido aprobado

y

que «ahora he completado

un tercero: las Puertas de la Tierra de las Sombras. Pero esta historia me sorprende ocupado y he hecho ya tres capítulos con lo que debería ser sólo uno». Y efectivamente, el manuscrito acabado de «A través de las ciénagas» tenía primero el título de «Kirith Ungol». Pero eso no era nada comparado con lo que pasaría ahora.

Hasta aquel momento el paso y principal entrada a Mordor se llamaba Kirith Ungol, y estaba situado en el norte, en

la posición actual de la Puerta

Negra (Morannon). A medida que se escribía la historia,

Tolkien vio que esto no podía ser así, sino que Kirith Ungol tenía que ser un camino distinto para atravesar las montañas. En consecuencia, cambió el

antiguo emplazamiento de Minas Morgul que aparece en el primer mapa, donde el paso de Kirith Ungol estaba formado por dos torres y Minas Morgul estaba al otro lado de las montañas. Ahora Minas Morgul sería la torre que guardaría el paso, dejando el Morannon definitivamente como la «verdadera» puerta a Mordor.

El 26 de abril de 1944

Tolkien escribió que necesitaba saber cómo se guisaba un conejo; el 30 añadió que se soltaba un gran elefante de tamaño prehistórico; el 4 de mayo, que tras leer tres días antes su tercer capítulo nuevo ya

Santiago Álvarez «Narnaron Lassedhel»

El Señor de los Anillos: el Viaje de Tolkien (III)

se estaba ocupando del siguiente, que leyó a C.S. Lewis y Williams el 11 de mayo. Por tanto, lo que se llamó «Una ventana al oeste» se acabó en poco más de una semana; un duro trabajo si se tiene en cuenta tanto la longitud del capítulo como los numerosos borradores y reestructuraciones de la historia.

En este capítulo aparece un elemento nuevo, aunque con el nombre cambiado respecto al definitivo. El líder de los gondorianos era Falborn, hijo de Anborn. La narración del borrador avanza hasta el punto en que se relata la descripción del bote portando el cuerpo de Boromir y es aquí, extrañamente, cuando Falborn se convierte en el hermano de Boromir, aunque no cambia de nombre. Es como si hubiera entrado inconscientemente en un papel que había sido preparado para él. ¿Qué otra cosa podría ser este Capitán de Gondor, tan preocupado por la historia de Frodo y el destino de Boromir? Tolkien escribió el 6 de mayo de 1944:

Ha aparecido un nuevo personaje (estoy seguro de que no lo inventé, ni siquiera lo quería, aunque me gusta, pero sencillamente se presentó caminando por los bosques de Ithilien): Faramir, el hermano de Boromir, y está demorando la «catástrofe» mediante un montón de material acerca de la historia de Gondor y Rohan (…); pero si se prolonga demasiado, gran parte de lo que le concierne tendrá que ser trasladado a los apéndices, donde ya ha ido a parar algún fascinante material sobre la industria de tabaco de los hobbits y las lenguas del Oeste.

El 15 de mayo pudo leer el siguiente capítulo. La historia estaba lanzada, aunque el desenlace no iba a ser tan rápido como su autor creía.

Kirith Ungol

El 12 de mayo Tolkien escribió: «aquí estamos ahora, a la vista de Minas Morgul». La mayor parte de este capítulo, que tanta importancia había alcanzado por la anticipación con la que había sido planeado, fue escrito en los siguientes veinte días. El 21 de mayo dice: «Todo lo que había esbozado o escrito resultó de poca utilidad, pues los tiempos, los motivos, todo ha cambiado.» El 22 dice: «Trabajé muy duro en el capítulo: resulta un trabajo agotador; especialmente por aproximarse el punto culminante y verse uno obligado a mantener alta la tensión.» Finalmente, el 31 de mayo de 1944 declara: «lo ocupé en desesperados intentos por llegar a una pausa conveniente en El Anillo, la captura de Frodo por los orcos en los pasajes de Mordor, antes de verme obligado a interrumpirme por causa de los exámenes».

Había sido un trabajo muy duro: todos los elementos de la historia estaban presentes, pero no hubo manera de conjuntarlos satisfactoriamente. Quizás en ninguna otra parte de El Señor de los Anillos se percibe mejor el trabajo que hay detrás del texto finalizado.

Pero cuando las puertas de la torre de Kirith Ungol se cerraron delante de la cara de Sam Tolkien volvió a detenerse durante mucho tiempo, y él mismo dijo que había «metido al héroe en tal situación que ni siquiera un autor podría liberarlo sin grandes trabajos y dificultades».

Una de las partes más fructíferas de El Señor de los Anillos había terminado. Tolkien consiguió terminar una parte capital de la historia en menos de dos meses, lo que no había conseguido realizar en los últimos dos años. Y fue un esfuerzo recompensado; Tolkien nos dice que cuando leyó los dos últimos capítulos a C.S. Lewis, éste «los aprobó con un fervor inusitado, y el último capítulo lo impresionó al punto de derramar lágrimas, de modo que la obra parece mantener su altura».

El texto se terminaría de pulir poco después, ya que en una carta de 31 de julio le confiesa a Christopher que «descuidando otros deberes, he dedicado muchas horas a dactilografiar (…) de modo que pronto podré seguir adelante y terminar; y espero poder mandarte en breve otro fragmento». En efecto, el 25 de septiembre puede leerse que Tolkien ya había enviado a su hijo los ocho últimos capítulos del libro cuarto, pero nuevamente volvería a equivocarse en cuanto a la previsión del final de su obra.

Comienzo y abandono del libro quinto

El 10 de octubre de 1944, Tolkien acomete la tarea de la redacción del quinto libro de El Señor de los Anillos.

El 25 de ese mes escribirá estar preparado para escribir el «quinto y último» libro de su obra, pero en esta carta a Christopher el autor añade la trascripción de una misiva enviada por un niño de 12 años, que escribía entusiasmado: «Estimado Señor Tolkien: acabo de leer su libro El Hobbit por undécima vez, y quiero que sepa que es el libro más maravilloso que haya leído nunca (…) Si ha escrito otros libros, ¿me enviaría, por favor, sus títulos?» Un motivo más para continuar su ya interminable historia, que estaba a punto de cumplir entonces siete años desde su inicio.

Del capítulo en que Théoden y su ejército vuelven al Sagrario desde Isengard y celebran su victoria se conservan nueve versiones escritas.

3
3

El Señor de los Anillos: el Viaje de Tolkien (III)

Santiago Álvarez «Narnaron Lassedhel»

Es obvio que Tolkien no encontraba una manera satisfactoria de continuar con esta parte de la historia. Entre los nuevos elementos, se incluyen unos pasajes en los cuales el Sagrario pasa de ser un lugar oscuro y lejano de celebración a un entorno de pavor en el que ningún hombre se atrevía a entrar. Esta transformación probablemente se deba al excesivo parecido que el Sagrario tenía al principio con el Abismo de Helm, y también puede leerse entre líneas un primer esbozo de los Senderos de los Muertos. Aparece la idea del cumplimiento de la promesa de Aragorn a Éowyn «Si vivo, volveré, Dama Éowyn, y entonces quizá cabalgaremos juntos». La consecuencia de este apunte es que Aragorn adelanta su regreso sobre el resto de la comitiva.

Nada convencido, Tolkien para e intenta otra cosa. Decide esbozar el resto del libro quinto, tratando de provocar la aparición de alguna idea motora que ponga en marcha la narración. Escribe seis esbozos del resto del libro, entre los que figuran apuntes como:

Iré con vos en lugar de mi hermano, dijo Éowyn (a Aragorn o Éomer, según quién acudiera por el paso de Scada).

(Sobre Pelennor): Muerte de Théoden y de Éowyn al matar al Rey Nazgul.

Saqueo de Minas Morgul.

Gandalf cae en una emboscada en Kirith Ungol y casi es derrotado.

Lo cierto es que al no conseguir progresar, Tolkien terminó abandonando estos intentos. En marzo de 1945 le dijo a Stanley Unwin que el libro estaba dividido en cinco partes de 10 a 12 capítulos cada una, y que tres semanas de dedicación a tiempo completo bastarían para terminar la obra. Lo cierto es que una vez más, y no por última, Tolkien incumpliría estos plazos, y no retomaría la historia hasta algo más de un año después, en julio de 1946.

Recomienzo del libro quinto

«Espero después de esta semana ponerme a escribir realmente», decía Tolkien a Stanley Unwin el 21 de julio de 1946; y es evidente que lo hizo, ya que el 7 de diciembre de aquel año pudo decir que se hallaba «en los últimos capítulos», independientemente del significado de estas palabras.

Para retomar la escritura, Tolkien volvió a esbozar cómo sería el libro que faltaba, a fin de tener trazado el camino hasta el final:

4
4

Libro quinto:

Cap. 44: Gandalf y Pippin en Minas Tirith.

45. El acantonamiento de Rohan.

46. Pippin en las murallas. Crece la oscuridad.

Por fin el enemigo está en las puertas (…) ¡En el momento en que las puertas empiezan a ceder oyen los cuernos de Rohan!

47. Carga de Rohan. El estandarte de Elendil.

Éomer y Aragorn se encuentran.

48. Gandalf y Denethor se enteran de la derrota

de los ataques del flanco gracias a la Hueste de la Sombra y a los Ents. Cruzan el Anduin victoriosos y sitian Minas Morgul. Gandalf y Aragorn van al

Morannon y parlamentan.

49. Retornar a Frodo y Sam

50. Victoria y regreso

51. Banquete en Minas Tirith

52. Funeral en Edoras

53. Regreso a Rivendel. Encuentro con Bilbo.

54. Libro de Sam y aprobación de todas las historias.

En cuanto a la llegada a Minas Tirith, destacamos un cambio curioso: Pippin se encuentra con un hombre vestido de gris y blanco que se llamó a sí mismo Beren hijo de Turgon (Beregond hijo de Baranor vestido de negro y blanco en El Retorno del Rey); como se ve Tolkien sigue usando nombres de su Silmarillion. Beren pronto cambiaría por Barathil, Barithil y Berithil antes de su forma final.

Algo parecido ocurriría con los hijos de Elrond, que son llamados en un principio Elboron y Elbereth, y que eran originalmente los hijos de Dior, heredero de Thingol y hermanos de Elwing, asesinados en el ataque de los Fëanorianos a Doriath. Después de completar la copia número 15 (¡…!) del capítulo concerniente al Sagrario, iniciado en octubre de 1944, se realizarían cambios adicionales en la historia, siendo el más llamativo de ellos el mensaje que portan los hijos de Elrond, encargado por «la Dama de Rivendel». Anteriormente había escrito el siguiente texto:

Halbarad, su jefe, llevaba un alto bastón, en cuyo extremo parecía haber un gran estandarte, pero estaba enrollado y cubierto con una tela negra atada con muchas tiras de cuero.

Santiago Álvarez «Narnaron Lassedhel»

El Señor de los Anillos: el Viaje de Tolkien (III)

Este estandarte, al desplegarse posteriormente en la historia enlazará con la Dama de Rivendel, introduciendo el personaje de Arwen en la historia. Así es interesante indicar que, mientras ese estandarte permanecía plegado durante un tiempo, también lo estuvo la identidad de Arwen, y no sería hasta el momento en que se despliega en el campo de batalla cuando sepamos, y Tolkien sepa, cuál era la verdadera identidad de su creadora.

En cuanto a la conversación entre Faramir y Denethor, era al principio bastante distinta del original, a pesar de que se conservan muchas líneas de diálogos de los primeros esbozos, pero con una intención y fuerza distintas. En el momento en que Faramir pregunta, refiriéndose a Boromir:

«¿Desearías entonces que yo hubiese estado en su lugar?», la respuesta de Denethor es: «Sí, en verdad lo desearía. O no. —(…) poniéndose de pie apoyó la mano en el hombro de su hijo—. No me juzgues con dureza, hijo mío, ni pienses que soy duro.» Y termina deseando que su hijo Boromir «fuera tan fuerte de corazón como tú, e igual de honrado». Como vemos, una relación paterno- filial muy distinta a lo publicado, y quizás menos interesante.

Al poco tiempo, después del tercer borrador, Tolkien escribe esta nota:

Hay que cambiar la temprana conversación de Faramir con su padre y los motivos. Denethor tiene que ser duro… Debe decir que deseaba que Boromir se hallara en Henneth Annûn, porque él habría sido leal a su padre y le habría llevado el Anillo. Faramir dolido pero paciente. Luego Denethor debe estar absolutamente a favor de mantener Osgiliath, como hizo Boromir (…) Esto no sólo será más verdadero que la situación anterior, sino que explicará el derrumbamiento de Denethor cuando vuelven con Faramir moribundo.

La cabalgata de los Rohirrim fue escrita en un solo texto en tinta sobre un texto original en lápiz, que se había convertido en esta parte en el método habitual de Tolkien. Reaparecen Bárbol y los Ents, que vienen al sur «después de derrotar a los Orcos en la Meseta» y toman parte en el ataque al campamento apostado en Forannest.

La secuencia que sigue de los Rohirrim entrando en la batalla no sufre muchos cambios, pero cuando desembarca Aragorn y despliega su estandarte se omite que las joyas eran talladas por Arwen la hija de Elrond. En un segundo borrador se añadió «por Finduilas la hija de Elrond», que luego alcanzó su forma original. Este estandarte, por tanto, acaba introduciendo a Arwen en la historia.

Después, Aragorn acampa fuera de la ciudad tras la victoria. Pero Tolkien esboza lo siguiente:

«Palabras de Aragorn y Denethor: Denethor no cederá la senescalía hasta que la guerra acabe. Es frío y suspicaz y falsamente cortés.» Luego vendría la curación de Faramir por Aragorn.

En la escena de la pira de Denethor se llegará

a la redacción definitiva después de nueve

borradores fragmentarios, en el tercero de los cuales se hallan unas frases llamativas: «Gandalf exige la liberación de Faramir, y cuando Denethor intenta matarlo de un golpe Gandalf le arrebata la espada de la mano, y de pronto deja ver su poder de tal manera que incluso Denethor siente miedo»; después de lo cual encenderá la tea que incendiará la pira, a la cual se arroja.

la tea que incendiará la pira, a la cual se arroja. Asimismo, aparece por segunda vez

Asimismo, aparece por segunda vez la precursora de Arwen en la historia cuando, después de la batalla de los Campos de Pelennor, escribe: «¿Se quedan largo tiempo en Minas Tirith y llega Finduilas (y Galadriel)?»

En cuanto a la escena del parlamento ante

la

Puerta Negra, las principales diferencias con

la

historia definitiva son la llegada de los Ents,

la

incertidumbre sobre si Merry y Pippin se

hallaban presentes, y la persona del embajador:

En un principio no hay rastro de la Boca de Sauron, y más bien se trata del Rey Brujo, lo cual implicaría que su encuentro con Éowyn en

5
5

El Señor de los Anillos: el Viaje de Tolkien (III)

Santiago Álvarez «Narnaron Lassedhel»

la batalla de los Campos del Pelennor tendría un

final muy distinto, pero ciertamente se trataba de un Nazgûl.

Por fin en el libro sexto

Christopher Tolkien ha deducido del estudio de los manuscritos originales que el libro quinto se terminó de escribir en torno a finales de 1946, cuando el autor ya está diciendo, en una carta fechada el 7 de diciembre de ese año: «Todavía espero terminar a la brevedad mi magnum opus, y mostrársela dentro de poco o antes de enero.» Pero una vez más había subestimado la extensión del final de su historia, pensando que podría terminarla en un mes. Además, 1947 fue un año muy improductivo. En una carta de 5 de mayo de 1947 se lamenta de que «la vida no me concede tiempo para trabajar», y el 28 de mayo de que «no he tenido ocasión de escribir nada». Sin embargo, en algún momento de la primavera de 1948, después de más de un año de silencio, acometería

la tarea con gran energía.

Y es que Tolkien volvió al punto donde había dejado a Frodo hacía tres años, después de haber descubierto el elemento esencial del rescate de Frodo por parte de Sam: la pelea entre Shagrat

y Gorbag en la Torre de Kirith Ungol, y la

subsiguiente matanza mutua de casi todos los orcos que permite vía libre a Sam. Era el capítulo de «El País de la Sombra», que fue titulado previamente como «El Monte del Destino»: un

6
6

error de cálculo típico de Tolkien en cuanto a

la longitud de la narración (otro más), ya que él

preveía contar en un solo capítulo lo que luego se

alargaría muchas páginas más.

El Monte del Destino

Al llegar al capítulo de «El Monte del Destino» Tolkien estaba lanzado. El borrador original

constituye un texto terminado sin que se realizaran apenas esbozos preliminares de fragmentos de

la narración. La larga reflexión previa dedicada

a la ascensión del Monte del Destino y de la

destrucción del Anillo le permitió, llegado el momento, redactar el capítulo con mayor rapidez y seguridad que cualquier capítulo anterior de El Señor de los Anillos. Hacía mucho tiempo que sabía que cuando Frodo llegara a la Grieta del Destino, sería incapaz de arrojar el Anillo, y que Gollum se apoderaría de él y caería al abismo. ¿Pero cómo cayó? En esbozos anteriores reflexionó sobre el papel desempeñado por Sam. Sabía que lo atacó

Gollum en el ascenso, provocando su retraso, y que Frodo realizaba su ascensión en solitario, que Gollum le quitaba el Anillo. Pero durante mucho tiempo pensó que sería Sam quien, abriéndose paso hasta la Cámara de Fuego, empujaba a Gollum con el Anillo al Abismo.

Además tenemos una polémica corrección final, en la que cambió las palabras de Frodo «Pero no puedo hacer lo que he venido a hacer» por «Pero ahora he decidido no hacer lo que he venido a hacer». Este cambio no es de poca importancia;

a pesar de que no es el objetivo de este artículo

reflexionar sobre este tema, diremos que aquí se encuentra el núcleo principal de lo que se ha llamado la dualidad del Anillo. ¿Qué es el Anillo

Único? Puede ser un artefacto que contiene poder en sí mismo, y que puede usarse para el bien o para el mal. O también puede ser un objeto que amplifique el ansia de poder que acecha detrás de cada uno de nosotros. Tolkien desliza aquí esta idea de un modo tan sutil como magistral que, como vemos, le tuvo reflexionando durante toda

la composición de la historia.

Más adelante leemos en esta primera versión del capítulo: «Oye o siente una voz profunda, lenta pero apremiante y persuasiva, que le habla:

le ofrece vida, paz, honores, una gran recompensa, autoridad, poder, por último una parte del Gran Poder, si se queda y regresa con Espectro del Anillo a Barad-dûr.» Y «de pronto, surge en él un pensamiento nuevo que no procede del exterior, sino de su interior: se quedará el Anillo para sí y será el Amo de todo. Frodo Rey de Reyes. Los hobbits gobernarán y Frodo gobernará a los hobbits.» Y así de este modo, se establece una de las tesis principales de la historia: el poder absoluto corrompe de manera absoluta.

Santiago Álvarez «Narnaron Lassedhel»

El Señor de los Anillos: el Viaje de Tolkien (III)

La victoria de Frodo era llegar al Monte del Destino, no arrojar el Anillo al fuego, puesto que nadie lo hubiera hecho por su propia voluntad, así que el Anillo se destruye de la única manera posible. Por último citaremos un apunte curioso de esta primera versión: «Frodo se vuelve y ve la puerta bloqueada por el Rey Mago (…) Ordena al Jinete Negro que siga al Anillo, su amo, y lo arroja al fuego.»

Los capítulos siguientes se escribirían en un único borrador con sus correspondientes copias en limpio, sin que se observen grandes desviaciones del texto final. De hecho, desde el capítulo «Numerosas separaciones» hasta el final de la narración se trata de un único manuscrito de numeración correlativa, que engloba todos los capítulos restantes hasta los Puertos Grises. Quizás fuera el ansia por terminar la historia comenzada once años antes lo que animaba a Tolkien, puesto que aparecen en el texto ideas que son contradichas más adelante, sin que se corrijan en los primeros pasajes. Finalmente, en la versión pasada a limpio del borrador de «Rumbo a casa» Cósimo pasa a ser Lotho, Barnabás pasa a ser Cebadilla y Trotter pasa a ser Trancos, siendo esta modificación el último de la gran cantidad de cambios que había sufrido el personaje de Aragorn.

El Saneamiento de la Comarca y los Puertos Grises

Aquí cabe detenerse un buen rato, pues el texto del largo borrador que hemos señalado en el párrafo anterior difiere en gran medida del resultado final que puede leerse en El Retorno del Rey. En la parte del borrador correspondiente a este capítulo, Tolkien tomó al principio una decisión (que luego creería equivocada), y representó a Frodo en todas las fases con una inteligencia enérgica y autoritaria, belicoso y decidido en la acción, todo muy distinto del texto final de El Retorno del Rey. Era Frodo, no Merry, quien hacía caminar a los oficiales delante del grupo hasta Los Ranales, y no se menciona su aspecto «triste y pensativo». Ya en Hobbiton, se encuentra con el líder de la Gente Grande, al que le dice:

«Rufián Zarquino. Tu tiempo ya ha pasado. Me parece que venís de Isengard.» Y después se quita la capa para resplandecer con la apariencia de un príncipe elfo, para tras una breve lucha, matar al adversario atravesándolo con Dardo.

La mayor eliminación del texto original reside en la llegada a la casa del granjero Coto, y fue la que acabó de decidir la historia. En el borrador correspondiente a esta parte, Frodo y Sam son atacados por los rufianes y matan a dos de los merodeadores en la puerta delantera y después a otros cuatro en el patio antes de la huida del resto.

En este punto (ante tamaña y creciente carnicería por parte del Portador) decidió acertadamente que había tomado un rumbo equivocado. Quizás no pudo hallar un modo creíble de hacerlos salir de la casa sin cometer todos aquellos crímenes, justificados o no. En cualquier caso, todo este fragmento se eliminó del texto, y parece que Tolkien percibió la verdadera naturaleza del cambio que se había operado en Frodo tras su largo viaje: Frodo no podía tener papel alguno en el saneamiento de la Comarca tal y como era descrito. El texto no necesitaba una gran reconstrucción; el cambio total de papel de Frodo en los acontecimientos se realizó mediante muchas alteraciones pequeñas, a menudo sustituyendo simplemente a Frodo por Merry.

Puede añadirse que el pasaje en que se menciona el terrible cadáver de Saruman y la niebla que flotó «como una figura pálida y amortajada» por encima de la Colina de Hobbiton no fue añadido hasta las mismas galeradas de El Retorno del Rey.

En cuanto a los Puertos Grises, fue escrito de un tirón y sin titubeos, en el tiempo en que se tarda en trazar las palabras sobre el papel (después, evidentemente, se hicieron algunas correcciones). Resulta conmovedor que este episodio tan emotivo y lleno de significado se transcribiera, por así decirlo, de manera tan sencilla y confiada, dentro de una historia tan compleja y costosa.

Y así, describiendo la larga cabalgata a casa y la memorable separación de los hobbits, concluye la obra de El Señor de los Anillos. Era algún momento de finales de 1948, once años después de su inicio, en la famosa fiesta de Bolsón Cerrado.

Epílogo

Todavía no es el final, puesto que ahora sucede algo curioso, y poco conocido. Cuando Tolkien escribe en el largo borrador las últimas palabras de El Señor de los Anillos por boca de Sam, «Bueno, estoy de vuelta», en realidad no pretendía acabar el libro con ellas. En el manuscrito el texto continúa sin interrupción, y de hecho no existe ninguna indicación de que quisiera separar lo que estaba escribiendo de lo precedente.

Se da la circunstancia, no obstante, de que el texto del epílogo comienza en el encabezamiento de la siguiente página, pero la única razón para esto es que las palabras «well, I’m back —he said» están en el final de la página anterior. Todo esto no deja de ser una tremenda y asombrosa casualidad, pero quizás este hecho alertó en cierto modo a Tolkien sobre la conveniencia o no de esta continuación.

7
7

El Señor de los Anillos: el Viaje de Tolkien (III)

Santiago Álvarez «Narnaron Lassedhel»

El texto en cuestión, del que se conservan dos versiones, retrata a Sam años después, rodeado de sus hijos (en la segunda versión con su hija mayor Elanor), en que se lee parte del Libro Rojo, y en donde Sam tiene que responder a preguntas de sus hijos sobre la suerte que corrieron el resto de los compañeros de la Compañía del Anillo y otros personajes principales. Al final se lee una carta para Sam escrita por el propio Aragorn, a la sazón el rey del Reino Unificado, el cual le anuncia que pasará por el puente del Brandigamo y que le gustaría ver a sus antiguos compañeros.

Tolkien pareció entretenerse con esta idea, puesto que escribió (o dibujó, más bien) tres facsímiles de esta carta, imitando cierto estilo medievalista y directamente en caligrafía tengwar, que reproducían las palabras que lee Sam.

El pretendido epílogo, que obviamente sería eliminado con posterioridad, terminaba con lo que en un principio debía ser el fragmento final de El Señor de los Anillos:

Maese Samsagaz estaba de pie en la puerta y miraba hacia el este. Acercó a la Señora Rosa y le pasó un brazo por los hombros.

—¡Veinticinco de marzo! —dijo—. Este mismo día, hace diecisiete años, querida esposa, creí que no volvería a verte jamás. Pero no perdí la esperanza.

—Yo nunca albergué ninguna, Sam —dijo ella—, no hasta aquel mismo día; y entonces, de pronto, me sentí esperanzada. Era el medio día y estaba tan contenta que me puse a cantar. Y mi madre dijo: ¡Silencio, muchacha! Hay rufianes por los alrededores. Y yo le dije: ¡Que vengan! Su tiempo se acaba. Sam vuelve. Y volviste.

—Volví —dijo Sam—. Al lugar más amado del mundo. A mi Rosa y mi jardín.

Entraron en la casa y Sam cerró la puerta. Pero al hacerlo de repente oyó, profundos y agitados, el suspiro y el murmullo del Mar sobre las costas de la Tierra Media.

En cualquier caso, éste es final que construyó Tolkien, como evidencia su correspondencia de 31 de octubre de 1948, en la que esperaba poder publicar su obra en la próxima Navidad. Hasta en esto se equivocaría Tolkien, pues el primero de los tres volúmenes vería la luz casi cinco años después.

8
8

Edición y publicación de El Señor de los Anillos

En lo que sigue hasta el final, trataré de explicar someramente las razones para este postrero retraso, el cual no es excesivamente conocido y que ofrece episodios más que interesantes.

El primer retraso en la publicación devino por

la necesidad de realizar una copia mecanografiada

del manuscrito. Tolkien se veía incapaz de pagar

a

nadie para hacerlo (costaba unas 100 libras),

y

la tarea de pasar a máquina 1.200 páginas

era enorme, a lo que se une el cortés y distante

interés de Unwin, justificado si pensamos en la dilación que había sufrido la obra. Esta copia, convenientemente revisada, se completaría por

el propio autor a finales de 1949 o principios de

1950, «sólo después de Navidad». Las otras razones

para el retraso resultan algo más espinosas.

Como recordaremos, en diciembre de 1937,

el editor Unwin rechazó publicar El Silmarillion,

propiciando que Tolkien comenzara la redacción de El Señor de los Anillos. En el momento en que terminaba esta obra conoció a otro editor, Milton Waldman, de la editorial Collins, que elogió El Silmarillion y se interesó mucho por El Señor de los Anillos, ofreciéndose a publicarlo si no estaba comprometido. Aquí Tolkien decide jugar una apuesta fuerte, que incluso puede ser calificada de censurable o desleal: obligar a Unwin a publicar en sus propias condiciones, ocultando el as en la manga que era Collins. Luego veremos cómo resultaría esta apuesta.

En una carta de febrero de 1950 le expone

a Waldman su antipatía por Stanley Unwin (y

la simpatía por su hijo Rayner) y le comunica su deseo de abandonarlos. Pero en realidad lo que haría Tolkien es escribir a Unwin en unos términos bastante menos humildes de los usados hasta ahora, pidiendo la publicación de la recién terminada obra El Señor de los Anillos al mismo tiempo que El Silmarillion (aunque fuera en volúmenes separados, pero dos a lo sumo). La contestación de Unwin del 6 de marzo, donde habla de la dificultad del proyecto y solicita cuatro volúmenes, es copiada en una carta a Waldman, de manera que podemos apreciar exactamente el juego al que jugaba Tolkien.

El 3 de abril Unwin le comenta que, después de hablar con su hijo Rayner, sería mucho mejor publicar ahora El Señor de los Anillos y dejar El Silmarillion aparte por un tiempo indefinido. Tolkien es rotundo en la respuesta: «Quiero una decisión: sí o no a la propuesta que hice, y no a ninguna posibilidad imaginaria.» Unwin también

es igualmente claro: «Como exige usted un sí o un

no inmediato, la respuesta es no; pero bien podría

Santiago Álvarez «Narnaron Lassedhel»

El Señor de los Anillos: el Viaje de Tolkien (III)

haber sido sí, con el tiempo suficiente para ver la copia a máquina completa de la obra.» Por cierto que, tras este enfado, en julio Tolkien recibe (con gran sorpresa) unas pruebas de las modificaciones del capítulo «Acertijos en las tinieblas» de El Hobbit que el autor propuso en 1947 para que El Señor de los Anillos fuera más coherente con lo anteriormente publicado.

Tolkien confiaba en Collins. Waldman le

dijo que la composición tipográfica de El Señor de los Anillos y El Silmarillion comenzaría en otoño de aquel año, pero lo cierto es que se sucedieron muchas demoras, principalmente por los frecuentes viajes de Waldman a Italia y por

su mala salud. A finales de 1951 no se habían

producido avances en la edición, y le fue solicitado

a Tolkien un resumen de las dos obras en 10.000

palabras, para ayudar a disipar las dudas de la

publicación que ya empezaban a inquietar en

Collins. De hecho, en primavera de 1952 Tolkien pierde la paciencia y exige a Collins la publicación inmediata de la obra. La editorial, asustada por la longitud del libro, decide rechazar el manuscrito

y abandonar las negociaciones.

Es en este momento, al fracasar ambas apuestas, cuando ocurre algo providencial,

y es que Rayner Unwin escribe a Tolkien

preguntándole por un poema (Errantry) y por los avances en la publicación del resto de las obras. Tolkien se muestra casi desesperado: «…de buen grado consideraría la publicación de cualquier parte de ese material (…) ¿Puede hacerse algo para abrir las puertas que yo mismo me cerré?» Rayner intercede ante su padre y las puertas al fin quedarían definitivamente abiertas. El 19 de septiembre de 1952 Tolkien le entregaría a Rayner Unwin el manuscrito de El Señor de los Anillos. Decidieron publicar el libro en tres volúmenes

(para reducir el coste) y la fecha máxima para ello

se fija el 25 de marzo de 1953.

Esta fecha (por última vez) tampoco se cumpliría, puesto que entraría en juego la tarea de titular cada uno de los volúmenes, que ocuparía

a Tolkien hasta agosto, transitando por las siguientes posibilidades:

Volumen I: El Primer Viaje y El Viaje de los nueve compañeros; El Anillo se pone en Camino

y El Anillo va al Sur; El Retorno de la Sombra; y finalmente, La Comunidad del Anillo.

Volumen II: La Traición de Isengard y El Viaje de los Portadores del Anillo; La Traición de Isengard y El Anillo va al Este; La Sombra se Alarga; posteriormente, Las Dos Torres.

Volumen III: La Guerra del Anillo y El fin de la Tercera Edad; La Guerra del Anillo; y al fin, El Retorno del Rey.

Todo lo que sigue es una reescritura constante de los volúmenes (en detalles muy pequeños) y sobre todo desde octubre en la confección de los planos definitivos, que Tolkien comprende muy tarde que necesitan de gran atención.

Finalmente el 15 de junio de 1954 Tolkien escribe: «Fue un gran momento el de ayer cuando recibí el ejemplar que ha de hacerse público de El Señor de los Anillos.» La Comunidad del Anillo se publicaría finalmente el 29 de julio de 1954. Las Dos Torres el 11 de noviembre de 1954. Y por fin, después de los últimos retrasos debidos a la

confección final de los Apéndices, los mapas y temas editoriales, El Retorno del Rey vio la luz el 20 de octubre de 1955, diecisiete años, diez meses

y tres días después de aquella noche en la que el

profesor Tolkien escribiera las frases iniciales de

la fiesta de cumpleaños del buen Bilbo.

De esta manera, tras las múltiples aventuras ya relatadas, concluía el viaje de Tolkien en El Señor de los Anillos. Y desde entonces empezaba

el nuestro.

9
9

El contexto mítico del Silmarillion Parte II: los textos

Helios De Rosario Martínez «Imrahil»

El Silmarillion de Ælfwine

Expuesta la evolución de la mitología y su marco en términos generales en la primera parte de este artículo, estamos ahora en condiciones de explicar qué contenidos tenía el Silmarillion en la mente de Tolkien, y cómo éstos fueron cambiando con los años. En primer lugar, habría que centrar a qué nos referimos cuando hablamos del «Silmarillion». Normalmente este nombre se utiliza (siguiendo el uso de Tolkien, tal como está documentado en sus cartas y notas) para referirse de forma global a todas las historias que conforman el trasfondo mitológico de El Señor de los Anillos. De hecho ése es el sentido con el que Christopher lo empleó como título del libro publicado en 1977, y con toda seguridad su padre lo habría utilizado del mismo modo, si hubiese vivido para publicarlo él mismo. Sin embargo es interesante observar que, en los escritos que se conservan, el título de «Silmarillion» aparece asignado de una forma más limitada.

Se presenta aquí la segunda parte que concluye el artículo sobre el marco ficticio del Silmarillion, cuya primera parte se publicó en el anterior número de Estel (pp. 24-27).

10
10

En particular, encabeza únicamente los textos que van desde 1930, cuando como se ha comentado antes, Tolkien abandonó la estructura del Libro de los Cuentos Perdidos, hasta 1960, cuando desvió toda su atención a ensayos histórico- lingüísticos de la Tierra Media. Después de esa fecha siguió haciendo referencias al título de «Silmarillion», pero sólo de forma genérica e indirecta,

como veremos después. Todos esos textos, por otra parte, aparecen atribuidos a Ælfwine, de modo explícito o implícito, como autor o recopilador de los mismos. Por lo tanto, avanzando parte de la respuesta a la pregunta que se hacía antes, se puede decir que Ælfwine siempre fue el transmisor del Silmarillion, si éste título lo restringimos a los textos que lo contienen de forma explícita.

En esta sección vamos a aplicar ese mismo criterio,

dentro del cual cabe distinguir dos grandes fases: la comprendida desde 1930 hasta 1937 (cuando se embarcó en

la escritura de El Señor de los

Anillos), y desde 1950 (cuando lo terminó) hasta 1960. El proceso creativo de Tolkien era discontinuo y dentro de cada una de esas fases hay distintas versiones de la obra. Sin embargo, el mayor salto

cualitativo en la estructura y los contenidos se encuentra entre el Silmarillion de 1937, que Tolkien envió a Allen & Unwin ante la expectativas levantadas por el éxito de El Hobbit,

y

el que recomenzó con las

nuevas ideas de El Señor de los Anillos (a pesar de que durante el primero de estos grandes bloques se introdujo una idea

tan rompedora como la historia

de Númenor).

La característica común de ambas fases del Silmarillion anglosajón es que, al contrario que el Libro de los Cuentos Perdidos que le precedió, la historia principal (la de los elfos,

Helios De Rosario Martínez «Imrahil»

los silmarils, etc.) y la del marco (cómo Ælfwine aprendió y escribió las historias) no están narradas conjuntamente en un gran relato, sino que la primera se encuentra expuesta de forma más cruda

en una serie de textos redundantes, y la segunda

está implícita en los detalles de presentación de

dichos documentos. El Silmarillion, por lo tanto, imita de forma más notoria los corpus de textos mitológicos o históricos «reales». Los nombres

a destacar respecto a la autoría del Silmarillion en ambas fases son tres: por supuesto Ælfwine,

que recibió las historias y las trasladó a los hombres en su lengua (de hecho Tolkien llegó a escribir esbozos de los textos en anglosajón, en las primeras versiones); el segundo a destacar

es

Pengoloð, un sabio de Tol Eressëa que vivió

el

Exilio de los noldor (concretamente vivió en

Gondolin), y por lo tanto fue testigo del drama de los silmarils; y finalmente Rúmil (también conocido por atribuírsele la invención del primer alfabeto élfico), el sabio de Tirion (la ciudad de los noldor en Valinor, con distintos nombres según el texto), que es la fuente de los conocimientos cosmogónicos y de la historia más antigua, y cuyos textos también se preservaban en Tol Eressëa. También hay otros elfos que se mencionan ocasionalmente como autores de ciertos textos, pero éstos son los principales.

Del mencionado corpus, hay cinco títulos especialmente importantes, que se mantuvieron

de la primera fase a la segunda, aunque en algunos

casos cambió el autor:

1. El Quenta Silmarillion (‘Historia de los

Silmarils’) propiamente dicho, que también recibió otros nombres como Quenta Noldorinwa (‘Historia de los Noldor’), y variaciones de

ambos títulos en otros idiomas élficos, y hasta

en anglosajón: Eorclanstána gewyrd (literalmente

‘el hado de las piedras maravillosas’). Es una narración por capítulos de toda la historia desde

la

creación del mundo hasta la derrota de Melkor

y

la última Profecía de Mandos (el Quenta

Silmarillion posterior sólo llega parcialmente hasta la historia de Túrin). En la primera versión

su autoría se atribuye a Ælfwine tras leer el «Libro Dorado» de Tol Eressëa (supuestamente de varios autores élficos), pero después se especificó que Ælfwine sólo lo tradujo, y que fue escrito por Pengoloð (que a su vez utilizó varias fuentes, incluyendo a Rúmil). Esta última idea se mantuvo

en

la versión posterior a El Señor de los Anillos.

2.

El Ainulindalë (la ‘Música de los Ainur’),

el

cuento de cómo se creó el mundo, escrito

originalmente por Rúmil, aunque en su última versión se cuenta que Pengoloð se lo leyó a Ælfwine, añadiéndole luego más información sobre los Valar y el destino de los elfos y los hombres.

El contexto mítico del Silmarillion Parte II: los textos

3. Los Anales de Valinor (llamados en la

fase posterior Anales de Aman), una relación de los hechos relatados en el Quenta Silmarillion en forma de cronología (aunque los Anales de Aman en muchas ocasiones llegan hasta un nivel de detalle mayor), desde la creación del mundo hasta el Exilio de los noldor. La primera versión se atribuye enteramente a Pengoloð (traducida por Ælfwine), aunque a continuación pasó a ser obra de Rúmil, con una parte final escrita por Pengoloð. En la fase posterior, se atribuye

enteramente a Rúmil.

4. Los Anales de Beleriand (llamados en la fase posterior Anales Grises), el equivalente a los Anales de Valinor/Aman desde que los noldor llegan a la Tierra Media hasta la derrota de Melkor y la destrucción de Beleriand. En la primera versión se atribuyen a Pengoloð, y por extensión de lo que ocurre con los otros Anales, se puede entender que él continuó siendo el autor en todas las otras versiones.

5. La Cuenta de los Años. Es una lista

cronológica relacionada con los Anales, que Tolkien compuso junto a sus distintas versiones. En la última versión se menciona a otro elfo, Quennar Onótimo, como el autor de la primera parte, donde se prodiga en una discusión sobre

cómo se contaba el tiempo según la floración de los Árboles. (Quennar Onótimo también es mencionado, transitoriamente, como autor de los Anales de Aman).

Mención aparte merecen los «grandes cuentos» de la Primera Edad: el de Beren y Lúthien, los Hijos de Húrin, la Caída de Gondolin y el Viaje de Eärendil. Todos ellos reciben un capítulo propio en el Quenta Silmarillion, pero además Tolkien emprendió, en distintos momentos de su vida, versiones más largas, noveladas o en forma de poema, cuya naturaleza requiere que tengan entidad propia. Probablemente el ejemplo más claro es la Narn i Chîn Húrin, que es el cuento que Tolkien llegó a desarrollar con más éxito, gracias a lo cual ha podido publicarse como un libro autónomo (Los Hijos de Húrin). Distintos pasajes del Quenta Silmarillion en su primera fase hacen mención a estos cuentos como obras separadas, pero vinculadas de algún modo a él. Y especialmente relevante es el fragmento contemporáneo de la segunda fase llamado «Ælfwine y Dírhaval» (GJ, pp. 363-8), que atribuye la Narn (originalmente escrita por el poeta humano Dírhaval en los Puertos) a la mano de Ælfwine, a partir de las baladas élficas que se preservaban en Tol Eressëa. Ese fragmento aclara que los grandes cuentos también podrían haber sido transmitidos por la misma vía que el Silmarillion, y de hecho podían ser textos compañeros de él (si no parte del mismo).

11
11

El contexto mítico del Silmarillion Parte II: los textos

Helios De Rosario Martínez «Imrahil»

En la primera fase del Silmarillion, entre 1930

y 1937, Tolkien también escribió los siguientes tres

textos, que no tienen reflejo en la fase posterior:

1. El Valaquenta (‘Historia de los Valar’), surgido del primer capítulo original del Quenta Silmarillion («De los Valar»).

1. El Ambarkanta (‘La Forma del Mundo’),

una descripción de cómo se formó el mundo

y de todos sus lugares, atribuida a Rúmil. Este

texto fue escrito antes de introducir la historia de Númenor, por lo que simplemente considera un mundo plano, sin tener en cuenta su posterior transformación.

2. Leyes y costumbres de los eldar, surgido del

capítulo 6 («De los Silmarils y el oscurecimiento de Valinor»), además de otros capítulos nuevos relacionados con la historia de Finwë y Míriel.

3. el y la 4. 5. la 6.
3.
el
y
la
4.
5.
la
6.

Athrabeth Finrod ah Andreth (‘Conversación

de Finrod y Andreth’), un diálogo filosófico entre

elfo Finrod y la mortal Andreth

2.

El Lhammas (la historia ‘de

(enamorada de Aegnor, hermano del primero), sobre la mortalidad

las lenguas’). Un ensayo sobre las lenguas habladas por las criaturas del mundo y las relaciones entre las mismas, atribuido a Pengoloð.

el destino de elfos y hombres.

Este texto parece estrechamente

relacionado con el anterior, por lo que tiene sentido considerarlo en

3. Las Etimologías. Un diccionario etimológico con las raíces de las lenguas élficas y las palabras derivadas en todas ellas. No se menciona ningún autor, pero por su estrecha relación con el Lhammas puede considerarse obra de Pengoloð.

misma categoría, aunque carece

de las notas de Ælfwine que lo contextualizan dentro del Quenta Silmarillion.

Essekenta Eldarinwa (‘In-

dagación sobre los nombres de los elfos’, más conocido como Los Quendi y los Eldar). Es un ensayo sociolingüístico, de finales de la década de 1950, y que se atribuye explícitamente a Pengoloð, aunque aquí no se menciona la participación de Ælfwine, ni siquiera para la traducción. Sin embargo, juega una función similar al Lhammas y las Etimologías en la fase anterior (aunque centrada en un conjunto determinado de palabras, no en el vocabulario general).

La omisión de estos títulos en la fase posterior podría significar que Tolkien las descartó como posibles contenidos del Silmarillion, pero es bastante posible que sencillamente no llegase a rescribirlas. De hecho, en la fase posterior hay menciones expresas al Lammas (véase más adelante), que evidentemente debía ser una evolución del citado Lhammas, aunque no exista esa versión posterior del mismo.

Ósanwe-kenta (‘Indagación

La segunda fase del Silmarillion, entre 1950 y 1960, se caracteriza por una tremenda multiplicación de textos. A los cinco títulos mencionados anteriormente se les pueden añadir otros ocho. Varios de ellos son producto de un crecimiento desmesurado de algunos capítulos del Quenta Silmarillion, sobre todo debidos a disquisiciones filosóficas o antropológicas sobre los elfos. Esos capítulos sobredimensionados dieron lugar a estos textos independientes, que pueden entenderse como ensayos sobre los elfos, sus costumbres, historia y naturaleza, escritos principalmente por Pengoloð y ampliados por Ælfwine, como los capítulos de los que proceden. La lista de nuevos contenidos en este Silmarillion posterior está formada por:

sobre la transmisión del pen- samiento’), un texto relacionado con el anterior, que se publicó

separadamente (en el número 39 de

revista Vinyar Tengwar).

Dangweth Pengoloð (‘Res-

puestas de Pengoloð) y De las lembas, explicaciones de Pengoloð a Ælfwine sobre cómo cambian las lenguas de los elfos y la naturaleza del famoso pan élfico del camino. El conjunto de ambos textos recibe el título de Las enseñanzas de Pengoloð.

7. Akallabêth (‘La sepultada’), la historia de

Númenor, concebida como un relato contado por Pengoloð a Ælfwine, tal como se explica en PTM. Tiene especial interés por ser el único texto con mención explícita a esta vía de transmisión en el que se trata un tema posterior a la Primera Edad.

12
12

Helios De Rosario Martínez «Imrahil»

8. De los Anillos de Poder y la Tercera Edad,

un relato sobre la historia de Sauron y los Anillos, que originalmente se derivó de la escritura del Concilio de Elrond en El Señor de los Anillos (TI, p. 170). La única versión que conocemos es la que publicó Christopher Tolkien en El Silmarillion, por lo que no hay constancia de su fuente ficticia. No obstante, Tolkien lo menciona como un texto análogo a La Caída de Númenor en la descripción de los contenidos del Silmarillion que hizo a Milton Waldman en 1951 (Cartas nº 131). Esto evidencia que para él era un texto estrechamente relacionado con la Akallabêth, por lo que tiene sentido que también fuese una historia aprendida por Ælfwine en Tol Eressëa. En cuanto a su fuente, resulta tentador pensar que no fuese Pengoloð, sino alguno de los protagonistas más directos de la historia (puede que Elrond, como en el Concilio de donde procede el capítulo).

Y para completar el catálogo de escritos que podrían haber conformado el Silmarillion, están

los diversos títulos a los que también se alude

a lo largo de los textos citados, aunque no hay

evidencias de que Tolkien llegara a escribirlos alguna vez:

1. Narsilion (la canción ‘del Sol y la Luna’),

mencionada sin referencias a la autoría en las primeras versiones del Quenta Silmarillion y en los Anales de Aman.

2. Aldudénië (el ‘Lamento por los Árboles’),

compuesto por Elemmírë de los Vanyar, tal como se menciona en los Anales de Aman.

3. Noldolantë (la ‘Caída de los Noldor’),

compuesta por Maglor y citada en los Anales de Aman.

4. Dorgannas o Dorgannas Iaur (‘Descripción

de las Tierras de Antaño’), obra atribuida a Torhir Ifant, y que Ælfwine cita como fuente para algunos pasajes en el Quenta Silmarillion posterior. Quizá una nueva concepción del antiguo Ambarkanta.

5. Quenta Ardanómion (‘Historia de los

Lugares de Arda’), otra de las obras de Pengoloð que Ælfwine cita como fuente de parte del Quenta Silmarillion posterior.

6. Lammas, la obra de lingüística histórica

de Pengoloð, a la que se alude en el Quenta

Silmarillion y en Essekenta Eldarinwa. También

se dice que el Ósanwe-kenta es parte del Lammas.

Lo incluyo como uno de los textos «no escritos»,

a pesar de que en la fase anterior ya existía un

Lhammas, porque los importantes cambios que se dieron en la historia de las lenguas entre ambas fases sin duda hubieran hecho que el contenido de

El contexto mítico del Silmarillion Parte II: los textos

la obra cambiase radicalmente, y fuese un texto

completamente nuevo.

El legado de Númenor y Gondor

A partir de 1960 Tolkien dejó de ceñirse al

guión narrativo en torno al cual se habían venidosarticulando los textos del Silmarillion.

En realidad, siempre se había dedicado a escribir textos secundarios que acompañaban a la narración principal de los acontecimientos acaecidos desde

la Creación hasta la Tercera Edad: descripciones

geográficas, comentarios onomásticos, ensayos lingüísticos, genealogías, etc. Pero desde 1960 en

adelante los únicos escritos que existen (o que han visto la luz) son ese tipo de textos secundarios,

a menudo relacionados principalmente con los

motivos de El Señor de los Anillos, y que nunca

se atribuyen a Ælfwine. El origen de estos textos simplemente quedaba indefinido, o los hacía proceder de documentos traídos desde Númenor,

escritos por Elendil, o por los hobbits después de

la Guerra del Anillo, o los escribas de Gondor

a lo largo de los años. Los principales textos

conocidos que Tolkien creó adscribiéndolos a esta tradición son:

1. El Libro del Thain (copia ampliada en

Gondor del Libro Rojo de la Frontera del Oeste), que engloba los diversos materiales que Tolkien publicó en El Señor de los Anillos y Las Aventuras de Tom Bombadil.

2. Textos varios de los Cuentos Inconclusos.

La Descripción de la Isla de Númenor y la historia de Aldarion y Erendis (Indis-i-Ciryamo) son mencionadas explícitamente como obras derivadas de los archivos de Gondor (CI pp. 286,

290), y lo mismo se podría suponer de gran parte

de historias sobre la Segunda y la Tercera Edad

recogidas en ese libro, si no todas ellas.

3. Los Ríos y las Almenaras de Gondor, un ensayo sobre nomenclatura de Gondor (que continúa con discusiones sobre la numeración

en las lenguas élficas), publicado en el número 42 de Vinyar Tengwar. Esta obra no se atribuye explícitamente a ningún autor, pero su temática

y su vinculación con los textos de los Cuentos Inconclusos hacen evidente que habría de encuadrarse en este grupo.

4. Manos, dedos y numerales eldarin. Con este título se engloba una serie de ensayos lingüísticos más o menos contemporáneos al anterior, publicados también en Vinyar Tengwar (números 47 y 48). En este caso, sí hay una mención explícita a su supuesto origen «en Númenor no mucho antes

de su caída: probablemente por orden de Elendil

o por él mismo» (Vinyar Tengwar 48, p. 5).

13
13

El contexto mítico del Silmarillion Parte II: los textos

Por supuesto, no todos estos textos son posteriores a 1960. El Señor de los Anillos y sus apéndices (cuyos borradores también dieron lugar a otros textos que no se llegaron a publicar, presentados en Los Pueblos de la Tierra Media) naturalmente son bastante anteriores, y lo mismo ocurre con los relatos de La Búsqueda de Erebor y La Búsqueda del Anillo (en los Cuentos Inconclusos). Este hecho prueba que, durante la década que se ha descrito como «fase posterior»

del Silmarillion, Tolkien hizo coexistir las dos vías

de

Y

transmisión, la anglosajona y la númenóreana.

si ceñimos el concepto de Silmarillion a las

obras derivadas del esquema que formó en la década de 1930, como se ha hecho arriba, la obra con ese nombre pertenecería particularmente a la tradición anglosajona, quedando la númenóreana limitada a otro conjunto de relatos y ensayos.

Sin embargo, hacia el final de la década de 1950 y en la época posterior la situación se hizo más complicada, pues Tolkien no sólo comenzó a escribir más textos de la tradición númenóreana, en detrimento de la anglosajona (y otros cuyo origen ficticio permanece oscuro, si es que pensó en él). También hay textos que se han incluido como parte del Silmarillion de Ælfwine, pero que según sus notas de aquella época fueron reubicados como obras escritas en Númenor:

1. El Akallabêth.

2. Los Anales de Aman (y podemos suponer

que los Anales Grises).

3. El Atanatárion (‘De los Padres de los Hombres’), los grandes cuentos de Beren y Lúthien, los Hijos de Húrin, la Caída de Gondolin y Eärendil.

4. El Athrabeth Finrod ah Andreth.

La «númenórización» del Akallabêth, que pasó

a ser obra de Elendil, hace pensar que podría

haber arrastrado consigo a De los Anillos de

Poder y la Tercera Edad. En la sección anterior se ha incluido esta última obra como parte posible del Silmarillion de Ælfwine, precisamente por la relación que Tolkien había establecido con

el Akallabêth. Así que al pasar el Akallabêth a

ser obra númenóreana, si esa relación había de mantenerse, tendría mucho sentido que De los Anillos de Poder… se convirtiese también en una obra escrita y preservada en Gondor tras la Guerra del Anillo, si no es que siempre fue considerada así.

Además, otras notas de la época indican de forma más general, sin citar títulos concretos, que los relatos que aluden a cuestiones cosmogónicas (como la forma original del mundo, la creación

14
14

Helios De Rosario Martínez «Imrahil»

del sol y la luna, etc.) deberían reinterpretarse como obras de tradición humana (AM, p. 422). Esto lo hizo para justificar la discrepancia entre dichos cuentos y nuestro conocimiento del universo, tomando como argumento que los hombres tenían, al contrario que los elfos, un conocimiento incompleto y distorsionado de cómo era el mundo.

Así pues, hay claros indicios de que, aparte de los cuatro o cinco títulos mencionados, otros contenidos del Silmarillion de Ælfwine habrían de convertirse en obras númenóreanas. Esto afectaría por lo menos a los que contuviesen información de naturaleza cosmogónica, pero podría haberse aplicado a todos. De hecho, el mismo título de «Silmarillion» fue atraído a este nuevo escenario. Tal como se ha comentado antes, no hay textos númenóreanos que vengan explícitamente encabezados por ese título, pero en relación con el Atanatárion y el Athrabeth sí existen notas del tiempo en que se convirtieron en obras númenóreanas que los proponen como «apéndices» del Silmarillion. Y otro hecho muy destacable en este sentido es que incluso Pengoloð, la clásica fuente de información de Ælfwine, fue «adoptado» como agente de la tradición númenóreana: en el texto de Manos, dedos y numerales eldarin se dice que su origen es una copia hecha en Númenor de un texto original de Pengoloð.

La transformación de Ælfwine

Tras exponer en detalle la evolución del corpus ficticio, podemos retomar el problema planteado al hablar de la evolución de la mitología: ¿qué pasó con Ælfwine y su Silmarillion? Todo indica que Tolkien llegó a considerar la opción de transformar todo el marco pseudohistórico del Silmarillion, haciéndolo proceder completamente de la tradición númenóreana, seguramente a través de Minas Tirith como principal núcleo de archivos y conocimiento en los tiempos posteriores a la Guerra del Anillo, aunque no podemos saber qué pasó después. Esta vía podría utilizarse para canalizar tradiciones de distintos pueblos, además de los dúnedain, gracias a los estrechos vínculos que se formaron con el Rey Elessar: la tradición de los elfos de Rivendel y otros lugares que se perderían en la Cuarta Edad, la de los hobbits, y en general la de todos los pueblos libres. Pero la historia de Ælfwine, situada en un tiempo muy posterior, en el que ya no quedarían vestigios de la Tierra Media legendaria, no tendría cabida en ese marco.

Ahora bien, ¿la suficiencia de la vía númenóreana implica necesariamente la desa- parición de Ælfwine? O dicho de otro modo, ¿no podrían coexistir unos textos que procediesen de

Helios De Rosario Martínez «Imrahil»

Gondor en los albores de la Cuarta Edad, y otros traídos de Tol Eressëa por el marinero anglosajón hace unos pocos siglos, que contasen la misma historia? Efectivamente, no hay una razón de peso que impida esa coexistencia, lo cual es la base para la teoría unificadora que defiende Luis Goñi en «Ælfwine: el sueño de Tolkien» y desarrolla Ricard Valdivielso en «Canon tolkienista»:

que el corpus de textos cubierto por el título de Silmarillion es un conjunto de documentos procedentes de múltiples fuentes, incluyendo por lo menos la númenoreana y la anglosajona, que han sido recopiladas y puestas en común recientemente (por Tolkien mismo o en todo caso alguna fuente no muy anterior). Esta teoría resulta muy atractiva por su carácter inclusivo, que permite a la hermosa historia de Ælfwine formar parte de la tradición derivada de El Señor de los Anillos.

Sin embargo, dicha teoría unificadora fundamenta su argumento meramente en lo que podría ser (en términos de coherencia interna),

lo que podría ser (en términos de coherencia interna), El contexto mítico del Silmarillion Parte II:

El contexto mítico del Silmarillion Parte II: los textos

evadiendo indicios de lo que parece ser que Tolkien pensó, o llegó a pensar. El hecho más importante en este sentido es, a mi juicio, que existe una transferencia unidireccional de textos cuya autoría ficticia pasa de la tradición anglosajona

a

la númenóreana, desde aproximadamente 1960

o

poco antes, tal como hemos visto. Si Tolkien se

hubiese limitado a escribir textos nuevos de origen númenóreano, en los que Ælfwine está ausente,

se podría suponer que Tolkien sencillamente consideraba la tradición anglosajona más o menos cerrada, y había desviado su interés a conformar la tradición númenóreana, que se encontraba menos desarrollada. Pero el hecho es que, además, fue «quitando» elementos del Silmarillion de Ælfwine para otorgárselos al númenóreano, y nunca al revés, a juzgar por lo que está publicado.

En defensa de quienes han pasado por encima de esta cuestión hay que decir que la presentación de los textos en Historia de la Tierra Media resulta algo confusa. En general dichos libros exponen las distintas versiones del legendarium de Tolkien en orden cronológico. Sin embargo, el último volumen, Los Pueblos de la Tierra Media, mezcla escritos de épocas muy variadas, y entre ellos están las Las enseñanzas de Pengoloð (parte de la tradición de Pengoloð-Ælfwine), ubicadas después de los «escritos tardíos». Esto da una primera impresión de que Tolkien escribió sobre Ælfwine en su época más tardía, aunque Christopher Tolkien aclara que ese texto posiblemente fue compuesto a principios de la década de 1950, y en ningún caso es posterior a finales de 1959 (PTM, p. 451). Por otra parte, uno de los hechos a mi juicio más reveladores, como es la transferencia de Pengoloð a la tradición númenóreana, no ha sido conocido hasta hace relativamente poco tiempo (el texto que la menciona es de 2005, posterior a los otros artículos revisados).

En definitiva, las pruebas que tenemos apuntan a que, en la última década de su vida, Tolkien realmente abandonó la idea de Ælfwine como autor del Silmarillion, aunque reutilizó gran parte de los elementos asociados a su historia para agregarlos a la tradición númenóreana. Esto no significa, por supuesto, que esta idea no admita matices. Hoy sabemos que el pensamiento conceptualista en materia de lenguas, que en la primera parte de este artículo se ha dado como ejemplo de una postura extrema en un sentido similar, se equivocaba al postular que los idiomas de El Señor de los Anillos fueron producto de un cambio fundamental y definitivo en la imaginación de Tolkien: muy al contrario, la evolución fue progresiva, y continuó hasta el fin de su vida, a veces incluso volviendo a ideas previas a El Señor de los Anillos. Del mismo modo, sabemos que durante la década de 1950 Tolkien hizo coexistir las vías anglosajona y númenóreana

15
15

El contexto mítico del Silmarillion Parte II: los textos

(la primera como fuente del Silmarillion en sí mismo, la segunda como origen de El Señor de

los Anillos y otros textos relacionados), y aunque en años posteriores parece haber prescindido de

la original en favor de la nueva, nunca podremos

conocer dónde habría llegado si hubiera vivido hasta dar forma final al Silmarillion.

Es por esta razón que el artículo de Charles Noad, «On the construction of “The Silmarillion”», aunque expone una visión principalmente conceptualista, admite en su conclusión una hipótesis de corte unificador:

que los hobbits y su Libro Rojo se hiciesen coexistir con Ælfwine, quien recibiera de ellos su inspiración para emprender el viaje por el Camino Recto al plano de existencia mítico,

a partir del cual hizo sus escritos. Sin entrar a

discutir esa teoría en particular, que me parece tan buena o mala como cualquier otra que pueda ser imaginada, lo que sí me interesa es cómo la vincula con el problema de la forma original del mundo. Aunque como hemos visto, la solución

que Tolkien expuso fue hacer del mundo plano una creencia equivocada de los hombres, Noad propone aplicar la idea de distintos «planos de realidad»: a saber, que el cambio en la forma del mundo provocado por la Caída de Númenor no fue tanto un cataclismo geológico, sino una ruptura de la existencia en dos niveles: por una

parte el nivel «mítico» del mundo plano, que era

el único que había existido hasta entonces, y por

otra el nivel «histórico» que experimentamos hoy

y en el que el mundo es redondo. El quid de esta

teoría es que nuestra dimensión histórica también está dotada de un pasado distinto del mítico, en el que según nos dicen nuestras observaciones astronómicas, el mundo siempre fue redondo; pero eso no destruye la existencia paralela de un pasado mítico en el que el mundo fue realmente plano, así como también permite que hoy siga existiendo el mundo plano en esa otra dimensión mítica, que es precisamente el «lugar» al que viajó Ælfwine.

Además de su valor filosófico, esta teoría es

muy interesante por derivar de una idea fascinante

y compleja de los escritos de Tolkien: las novelas

frustradas de El Camino Perdido y especialmente Los Papeles del Notion Club, en las que se sugiere que viajando al pasado se puede rebasar la frontera entre el mundo histórico y el mítico, cuando se llega al momento singular de la Caída de Númenor. Ése es el viaje onírico-espiritual del protagonista Alboin (Elwin en el Notion Club), que va reviviendo la memoria de sus alter-egos

16
16

Helios De Rosario Martínez «Imrahil»

pretéritos, pasando por Ælfwine y llegando hasta Elendil, y de este modo se le revela la historia de la Caída de Númenor, en algunas partes a través de fragmentos tal como fueron narrados o escritos originalmente. Esta multiplicación en los canales por los que no sólo la historia, sino también su expresión oral o escrita son transmitidas, resulta muy sugerente a la luz del modo en que Tolkien reutilizó los mismos textos o sus fuentes (Pengoloð y los demás) en distintas tradiciones. En cierta manera, se puede decir que incluso en el caso más extremo Tolkien no hizo desaparecer a Ælfwine de la escena, sino que lo transformó en su homólogo quenya, Elendil. De hecho, aunque posiblemente Tolkien no tuviera la intención de representar esta evolución, resulta muy sugerente en este sentido leer las acotaciones en quenya de Las enseñanzas de Pengoloð, donde el nombre Ælfwine sí experimenta la transformación: «Sin Quente Quendingoldo Elendilenna» (‘así habló Pengoloð a Ælfwine’), y «Mana i·coimas Eldaron? maquente Elendil» (‘¿qué es el coimas de los elfos?, preguntó Ælfwine’). Y esta coincidencia aún es más reveladora al saber que Pengoloð fue también la fuente a partir de la cual el Elendil númenóreano escribió o hizo escribir parte de la memoria élfica.

En definitiva, hay múltiples claves que permitirían formular una transmisión plural de las mismas historias (contadas por distintos agentes: elfos, dúnedain, hobbits…), o incluso de los mismos textos (copiados en distintas épocas, o hasta soñados en distintos planos de existencia). La rica imaginación de Tolkien es una poderosa fuente de inspiración para despertar la de sus lectores, y sin duda otros podrían encontrar nuevas soluciones potenciales en favor de una unificación de las tradiciones del Silmarillion, que nos permitiese disfrutar de todas ellas en un mismo mundo internamente coherente. Los textos publicados, por el contrario, no indican que ésa fuese la dirección que estaba tomando el Silmarillion en los últimos años de la vida de Tolkien. Los ochenta y uno que vivió no fueron suficientes para darle una forma acabada, y de haber podido continuar no sabemos si habría convergido en ese camino, o habría tomado nuevos rumbos. Hasta la propia idea de un Silmarillion completo tras El Señor de los Anillos es una quimera. Sencillamente la obra quizá era demasiado grande. Tolkien logró cristalizarla en la década de 1930, y dio forma definitiva a una epopeya tanto o más compleja cuando publicó El Señor de los Anillos. Pero ni siquiera Fëanor pudo hacer los silmarils más de una vez.

Helios De Rosario Martínez «Imrahil»

Anexo: tabla resumen de los textos del Silmarillion

El contexto mítico del Silmarillion Parte II: los textos

En esta tabla se sintetizan los títulos que conformaron el Silmarillion en las distintas épocas que se han descrito, con referencias a las publicaciones en las que se encuentran (en casi todos los casos son libros de Historia de la Tierra Media), más las páginas de las mismas, cuando el texto no está desarrollado en la publicación, sino únicamente citado de forma puntual.

Silmarillion 1930-37

Silmarillion 1950-60

 

Textos «transferidos» a Númenor

Quenta Silmarillion (FTM, CP)

Quenta Silmarillion (AM, GJ)

   

Ainulindalë (CP)

Ainulindalë (AM)

   

Anales de Valinor (FTM, CP)

Anales de Aman (AM)

 

Anales de Aman (AM: 82)

Anales de Beleriand (FTM, CP)

Anales Grises (GJ)

 

Anales Grises (AM: 82)

La Cuenta de los Años (no publ.)

La Cuenta de los Años (AM, GJ)

   

Gesta de Beren y Lúthien (BB, CP:

Gesta de Beren y Lúthien*

 

Narn Beren ion Barahir / Narn e·Dinúviel § (AM: 426)

341)

 

Hijos de Húrin (BB, FTM: 146)

Narn i

Chîn

Húrin,

y

Los

Narn i·Chîn Húrin / Narn e·’Rach Morgoth (AM: 426)

vagabundeos de Húrin (CI, GJ)

La Caída de Gondolin (FTM: 170)

La Caída de Gondolin*

 

Narn e·Dant Gondolin (AM: 426)

Balada de Earendel (FTM: 176-7)

Balada de Earendel*

 

Orthad en·Êl (AM: 426)

 

Valaquenta (AM)

   
 

Leyes y costumbres de los eldar (AM)

 
 

Athrabeth Finrod ah Andreth (AM)

Athrabeth Finrod ah Andreth (AM:

394)

Etimologías (CP)

Essekenta Eldarinwa (GJ)

   
 

Ósanwe-kenta (VT39)

   
 

Las enseñanzas de Pengoloð (PTM)

 
 

Akallabêth (PTM)

 

Akallabêth (CI: 286, 290)

 

De los Anillos de Poder y la Tercera Edad (TI: 170)

De los Anillos de Poder y la Tercera Edad (TI: 170)

Narsilion (FTM: 117, CP: 278)

Narsilion (AM: 155)

   
 

Aldudénië (AM: 123)

   
 

Noldolantë (AM: 141)

   

Ambarkanta (FTM)

Dorgannas Iaur (GJ: 230, 234,

 

246)

 

Quenta Ardanómion (GJ: 246)

   

Lhammas (CP)

Lammas (GJ: 245-6, 457, 461,

 

484)

* Los fragmentos del Quenta Silmarillion de la década de 1930 donde se mencionan estos relatos no se encuentran reproducidos para su fase posterior en Historia de la Tierra Media, pero podemos asumir con seguridad que los grandes cuentos de Beren, Gondolin y Eärendil seguían existiendo, aunque fuese a nivel de concepto.

† El marco de De los Anillos de Poder y la Tercera Edad no se encuentra de forma explícita en ningún texto publicado. Su pertenencia a las distintas tradiciones se da como hipótesis por su vinculación con el Akallabêth.

‡ Éstas son las «obras no escritas», que simplemente son mencionadas en otros textos.

§ Éstos son los cuentos del Atanatárion, que se encuentran agrupados a varios niveles. Narn Beren ion Barahir (‘Historia de Beren hijo de Barahir’) o Narn e·Dinúviel (‘Historia de Tinúviel [el Ruiseñor]’) forma una unidad en paralelo a Narn e·mbar Hador (‘Historia de la casa de Hador’), que abarca todos los demás. Por otra parte, Narn e·Dant Gondolin (‘Historia de la Caída de Gondolin’) y Orthad en·Êl (‘El ascenso de la Estrella’, es decir la historia de Eärendil’) conforman un solo cuento, que se suma a la Narn i Chîn Húrin (‘Historia de los Hijos de Húrin’) o Narn e·’Rach Morgoth (‘Historia de la maldición de Morgoth’) para dar lugar a la mencionada saga de la casa de Hador.

17
17

C aía la noche y las murallas se convertían

al ponerse el sol, más allá de tierras sin

en carbón. La Ciudad Blanca ya no lo era

hombres, en la hora del sosiego y el sueño.

Faramir estaba solo. El viento del oeste le agitaba los oscuros cabellos, y secaba las escasas lágrimas que se atrevían a perlar sus párpados. El Senescal de Gondor no llora nunca, eso le enseñó su padre en el funeral de su hermosa madre. El Senescal no llora ante los ciudadanos. Guarda tus lágrimas para la noche, le aconsejaba, tomando firmemente su pequeña mano y conduciéndolo por los círculos de la ciudad, tras el cortejo fúnebre. Él lo escuchó llorar en los salones de piedra, encerrado, cuando comenzaba a despuntar

el alba.

El ruiseñor comenzó a cantar.

Se dio cuenta de repente de la sed que tenía. Trató de recordar la última vez que había bebido algo, enfrascado en las tareas de reordenación y archivo. Quizá una copa de agua en el frugal almuerzo, y porque nadie puede decir que no a Mithrandir cuando habla con ese tono, suspiró para sí. Una copa de agua, sin color, sin vida. Mientras daba vueltas al anillo de su mano

derecha, el agua fue lo que volvió a sus ojos, cálida

y áspera.

Parpadeó

obligándolas a retroceder.

y

borró

aquellas

lágrimas,

Pues allí estaba ella, entrando con paso quedo, el cabello cubierto por un manto oscuro

y pesado, sin palabras. Patente sólo en el pequeño

espacio por donde se deslizaba con presteza, pero

llenando de pronto el aire a su alrededor con su

sola presencia. Llegaba con el silencio, permanecía

Noche sin luna

Mónica Sanz «Elanor Findûriel»

derramarse. Bebió largamente, hambriento y agradecido. Y su sonrisa. Y la sonrisa de ella, hundiéndose en el vino como una especia, viniendo para arrojar luz en el carbón pulido de las murallas y en el espectro denso de la muerte.

Sus manos blancas estaban frías.

Éowyn trató de calentarlas frotándolas entre sí. En las criptas de Rath Dínen el aire siempre estaba helado; tanto, que el agua en que sumergía sus manos cada atardecer amenazaba con cortarlas. Le daba miedo Fen Hollen, la Puerta Cerrada, como si no fuera a abrirse jamás después de haberla flanqueado cada ocaso. Pero en la noche el guardia volvía a abrirle la poterna lateral para que saliera, dejando atrás el cadáver honrado y los miembros ungidos del rey que fue su tío.

Faramir volvió a tomar las manos de Éowyn para atraerla más cerca.

Le dolía saber que hollaba sola las piedras de Rath Dínen, la Calle del Silencio, cada atardecer desde que volviera su hermano, para lavar y perfumar las manos y el rostro del rey Théoden. No era quien para cuestionar sus costumbres, pero rodearse de muertos no parecía la mejor cura para su dolor. Uno de los días ella le confió que después de cantar a los pies de su tío, guardando los aceites y los paños, aguardaba un segundo ante la puerta del pabellón cerrado donde reposaba Denethor. Él no se atrevía a acercarse, no aún. Pero agradecía el gesto de la mujer con un poso de amargura.

A Éowyn aún le daba vergüenza estar tan cerca de Faramir.

su lado, y siempre estaba allí su mirada clara y honesta. Sin preguntas, sin tensiones.

a

Lo veía en escasas ocasiones, yendo de acá para allá, recibiendo viajeros de lejanas tierras, estudiando pesados manuscritos para

 

Le

tomó de las manos.

las correspondientes redacciones de los escribas

Y

allí había traído ella la copa, el ánfora,

junto a Mithrandir, paseando largamente con su Rey Elessar, comiendo de prisa en los salones

y

el vino aromático que cantaba en la plata al

laterales del archivo. Sólo muy de vez en cuando

18
18

Mónica Sanz «Elanor Findûriel»

cruzaban alguna mirada, algún guiño, o podían intercambiarse un saludo.

No había luna aquella noche. Aun así, Faramir vio las estrellas reflejadas en los ojos de la dama de Rohan.

Y él había preguntado, en uno de aquellos rincones sin nombre, en uno de aquellos

momentos sin tiempo. Y ella había concedido. Él

le prometió volver siempre, desde los lugares más

remotos, al hogar que crearían juntos. Y ella le prometió una copa llena cada vez que regresara

a

su lado. Aquella noche la muralla brillaba cual

si

fuera de nácar bajo la luna llena. Parecía que el

día se apoderaba también de las noches. Después vino de nuevo la oscuridad.

Pero ahora tenían presente la esperanza de un nuevo día.

Compartiendo sus soledades, sabiendo cada uno de las ausencias del otro. Faramir, sin padres y sin hermano. Éowyn, huérfana por vez segunda. Los dos, recién arrancados de las garras de la muerte. Sus angustias se encontraban para remansarse como las olas en las altas quillas de los barcos. Y ambos se topaban con el otro, torpemente al principio, con entrega un segundo después. Hallando calor para sus corazones huecos, comprensión en su aislamiento, amor en su desgracia. Fuerza donde lo más fácil hubiera sido rendirse al vacío.

Noche sin luna

La piel de Éowyn se templó al ritmo de los besos hambrientos del soldado.

Besos con sabor a sal, a lágrimas no derramadas. Besos con el calor que sólo un corazón guerrero puede encender. Y a él los labios de su amada se le antojaban golondrinas, cálido reposo, enigma por resolver.

—Sé que ella le dijo que sí.

Éomer se recostó en el muro, tras la reja de la enredadera, agitado por lo que sus ojos habían contemplado. No sabía qué pensar. Aquel aparente paseo por las murallas a medianoche se había revelado en una extraña sorpresa.

—Es mi bien más preciado —contestó con aspereza.

—No

—respondió

Elessar,

brazos—. Ahora es el suyo.

cruzando

los

Éomer frunció el ceño. La tormenta de su corazón no dejaba de rugir.

—Entonces no hay más que hablar, supongo —concedió a regañadientes—. No sabes cómo se las gasta mi hermana cuando le llevan la contraria.

19
19

Historia del Smial de Hammo

Toca en este número la presentación de otro de los smiales referentes de la STE. Ya seáis veteranos o noveles, todos los conocéis. Y sin embargo no está nada mal repasar su historia, a la sombra de las tierras del granjero Egidio, salpicada por ese estilo hammelgo que caracteriza todas sus actividades. Que lo disfrutéis.

20
20

E l nacimiento del Smial de

de 2001, puede contarse

de demasiadas formas y todas ellas tendrán su parte de verdad e interés. Efectivamente, Hammo no vio la luz de la forma tradicional, sino como consecuencia directa de ciertas desavenencias, como las que en ocasiones se gestan en grandes grupos de personas. El Smial de Númenor es y será siempre el smial del que nació el grupo hammelgo y, tras ocho años, lo cierto es que la forma más sencilla de poner sobre el papel aquel suceso es que Madrid se merecía tener dos smiales con personalidad propia.

Hammo, en septiembre

Smial de Hammo

Ya el nombre de Hammo es una buena muestra de la característica principal que quisimos imprimir desde el primer día a este smial: la

sencilla alegría que envuelve

a los tiempos felices, marcada

ésta con una buena dosis de socarronería y una pizca de humor inteligente (o eso nos halaga pensar).

Desde el comienzo fuimos

ya unos cuantos, entre los que

se contaban jóvenes y veteranos

en la STE: Aranarth, Níniel, Luiyo, Yamila, Estendur, Shelob, Beor, Ferdinand, Lothiriel, Rúmil, Earendil, Eleazar, Hirunatan, Roncar, Nírmen,

Principales hitos:

Presidente: Pablo «Aranarth» (septiembre 2001 - septiembre 2003)

* Escisión del Smial de Númenor (septiembre 2001)

* I Mereth DraCon (julio 2003) Colegio Mayor San Juan

Evangelista

* Minicosa Ésa (julio 2002)

Presidente: Emilio «Eleazar» (septiembre 2003 - abril 2004)

Presidente: Paula «Shelob» (abril 2004 - junio 2006)

* I Día de Campo Hammelgo (junio 2004) - Casa de Campo

* II Día Tolkien (abril 2005) - CC Rafael de León

* II Mereth Dracon (marzo 2005) - Granja Escuela NaturEscorial

* II Día de Campo Hammelgo (junio 2005) - Casa de

Campo

* III Mereth DraCon (marzo 2006) - Bustarviejo

Presidente: Marta «Níniel» (junio 2006 - actualidad)

* III Día de Campo Hammelgo (junio 2006) - Ciudad

Universitaria

* IV Día Tolkien (marzo 2007) - CC Rafael de León

* XIV Mereth Aderthad (octubre 2008) - Santa Marta de Tormes, Salamanca.

Smial de Hammo

Lissël, LatinLose, Domingo, Finceleb, Inmarcar, Sûledhel, Haleth, Robin Tûk, Balsadera, Lalaith, Eriol, Turgon, Elenwë, Atanaryon, Fearan, Zigûr, Ofelia, Eleder, Rhiwen, Gandalf, Findûriel, Elengaer, Arien, Elentan, Lelldorian, SIS Miller, Isilcoruquen

Quizá fue esa excelente

y

variada mezcla de socios

y

simpatizantes la que nos

motivó a organizar la Jornada de Reflexión de Madrid para que la STE, en el verano de 2002, pudiera celebrar un muy necesario debate sobre algunas reformas internas. Este evento, con el sobrenombre de «La Cosa Ésa» finalmente se convirtió en «La Minicosa Ésa» debido a un pobre número de inscritos. No obstante, los 35 asistentes a «La Minicosa Ésa» trabajaron duro aquel fin de semana para generar un documento-propuesta de espíritu reformador.

Por entonces el smial organizaba reuniones semanales con una estructura en tres partes: tiempo en común, tiempo en grupos diferenciados y tiempo de comida. De esta forma, se intentaba satisfacer las particularidades de cada socio sin eliminar en ningún caso un trato conjunto a diversos temas sobre Tolkien o la STE.

Fueron sucediéndose los meses y pronto quisimos organizar nuestra primera Mereth, a la que llamamos «I Mereth DraCon». Se celebró en

julio de 2003 en pleno Madrid,

en el Colegio Mayor San Juan

Evangelista. Muchos integrantes de Hammo contábamos con

la

experiencia de la EstelCon

de

Númenor 2000 y quisimos

asociar el smial a merith con cierta periodicidad. Esta Mereth DraCon, con diferencia la más festiva de las tres realizadas por nosotros hasta ahora, nos permitió terminar de madurar como smial y afrontar los años siguientes con mucha mayor claridad y organización.

No podemos ignorar que en esos años y con la separación de smiales todavía reciente hubo algunos momentos muy duros, pero de todo aquello salimos con renovadas fuerzas

y en abril de 2004 asumió la

representación del grupo una de

nuestras socias más veteranas

y conocidas: Paula «Shelob»,

cediéndole el testigo Emilio

«Eleazar».

Es en este junio de 2004 cuando se inaugura una de las tradiciones que más éxitos ha cosechado: el Día de Campo Hammelgo. El planteamiento

es sencillo, uno o dos miembros

del smial organizan un día de

adivinanzas, competiciones,

o bailes en alguno de los

parques de Madrid. El objetivo es, simplemente, pasar un buen día ya sea merendando, jugando al orco borracho, haciendo una carrera de come- flanes o imitando a Lobelia y su paraguas. En esta primera edición tuvimos la suerte de contar con visitantes de otros smiales, nada menos que de

Minas Tirith y Esgaroth. Este distendido día se ha repetido en otras dos ocasiones, en las que siempre hemos recibido visitas

de smiales amigos: en los meses

de junio de 2005 y de 2006,

respectivamente.

Estos dos años estuvieron, además, llenos de otras actividades. En marzo de 2005 retomamos nuestra particular «fiesta», y celebramos la II Mereth DraCon. Fieles a

nuestro buen Egidio, la mereth

se celebró en una granja escuela

cerca de El Escorial, donde

estuvimos rodeados de animales

que hubieran llenado de orgullo

a nuestro Rey. Acompañados

de tolkiendili de todas partes del país, participamos en una ginkana campestre de dos días, oímos eruditas conferencias y disfrutamos de un par de noches intemporales al más puro estilo hammelgo.

Historia del Smial de Hammo

Cabe destacar, dentro del

cumplimiento de los objetivos

de la STE, la presencia durante

parte de la Mereth de varios profesionales de Canal+ que grabaron algunas actividades

para componer el documental «El poder de los anillos». Poco después, en abril de 2005, celebramos el II Día Tolkien al

mismo tiempo que el resto de smiales de la STE celebraban sus respectivos Días Tolkien.

En marzo de 2006 volvimos

a liarnos la manta a la cabeza con la celebración de la III Mereth DraCon en la Sierra Norte de Madrid, a la que

decidimos dar un ambiente menos festivo, algo que no

esperaban nuestros invitados.

Era la celebración del primer aniversario del viaje de Tim, las fuerzas del mal nos acechaban en Faërie, y durante toda la reunión sufrimos un asedio que

se terminó con una apresurada

huida a través de la nieve. La inesperada nevada propició un buen ambiente durante el fin de semana, aunque casi se convierte en nuestro peor enemigo, obligándonos finalmente a

trasladar al interior del albergue nuestra Actividad Sorpresa:

pero gracias al buen ambiente

y a la inmejorable compañía

incluso el plan B fue digno de

mención. No podemos dejar de acordarnos del concurso de micro cuentos que organizamos

en aquella Mereth, y que ganó

el «Cuento de Juan Pimiento»

de Tomás Hijo «Lurtz», cuento con el que el auditorio estalló

en carcajadas que se oyeron por toda Faërie.

En junio de ese año, casi al mismo tiempo que el III Día de Campo Hammelgo, asume la

presidencia Marta «Níniel». En

aquel Día de Campo volvimos

a contar con la presencia de

buenos amigos de Acebeda. Después de la III Mereth DraCon notamos que el smial decaía y decidimos centrarnos más en las actividades internas. Las reuniones quincenales que

21
21
2002 - Minicosa 2003 - I Mereth DraCon --> vertebran el día a día del

2002 - Minicosa

2003 - I Mereth DraCon -->

vertebran el día a día del smial se habían visto eclipsadas por la organización de las distintas actividades, por lo que quisimos darle un nuevo impulso a la vida smiálica. Este nuevo impulso se plasmó en dos actividades fundamentales: por

un lado, la realización de un taller de creación

literaria impartido por Yami, donde nos divertimos

escribiendo relatillos y jugando con las palabras; por otro, el comentario en cada reunión de una novela corta: un miembro del smial proponía un

libro que todos llevábamos leído y sobre el que

hacíamos una pequeña tertulia literaria.

Realmente, con todas estas actividades conseguimos reactivar la vida smiálica, y nos

vimos con fuerzas y con ganas de participar en el

IV

Día Tolkien, en marzo de 2007. De nuevo un

día

con bastante participación, donde disfrutamos

de conferencias, talleres de pronunciación, concursos y juegos.

Y ya en este año 2007, después de más de un

año sin una actividad fuerte, y tras asistir a la

XIII Mereth Aderthad organizada por el Smial

de Númenor en Uclés, pensamos: ¿Y por qué no

una EstelCon? Ya alguna voz había comentado después de la III Mereth DraCon que Hammo

2005 - II Día Tolkien-->

la III Mereth DraCon que Hammo 2005 - II Día Tolkien--> 22 22 2005 - II
22 22
22
22

2005 - II Mereth DraCon

que Hammo 2005 - II Día Tolkien--> 22 22 2005 - II Mereth DraCon 2003 -

2003 - I Mereth DraCon

que Hammo 2005 - II Día Tolkien--> 22 22 2005 - II Mereth DraCon 2003 -
que Hammo 2005 - II Día Tolkien--> 22 22 2005 - II Mereth DraCon 2003 -
que Hammo 2005 - II Día Tolkien--> 22 22 2005 - II Mereth DraCon 2003 -

2005 - II Mereth DraCon

2006 - III Día de Campo Hammelgo 2008- Clausura XIV Mereth Aderthad debía lanzarse a

2006 - III Día de Campo Hammelgo

2006 - III Día de Campo Hammelgo 2008- Clausura XIV Mereth Aderthad debía lanzarse a organizar

2008- Clausura XIV Mereth Aderthad

debía lanzarse a organizar una EstelCon. Nos sentíamos preparados y, aunque fuera del plazo oficial, presentamos el Proyecto de la XIV Mereth Aderthad, no sin antes sufrir mucho para poder encontrar un sitio que se ajustara a las características que creíamos que necesitaba un evento de este calibre. Visitamos un buen montón de alojamientos candidatos en varias provincias (Madrid, Toledo, Ciudad Real, Ávila, Segovia y Salamanca) hasta que dimos con el lugar perfecto e inmejorable que todos los asistentes pudieron ver.

Aunque la rumorología funciona cada día mejor en la STE, hasta el día 3 de enero de 2008 no tuvimos la confirmación oficial por medio de un mensaje de Erkenbrand Lalaith, presidente de la sociedad. ¡Hammo 2008 era un hecho! Al brindis por el Profesor se unía la alegría de que se

Al brindis por el Profesor se unía la alegría de que se Un día de reunión

Un día de reunión

Profesor se unía la alegría de que se Un día de reunión 2006 - III Meterh

2006 - III Meterh Dracon

nos confiara la EstelCon. Nos esperaban arduos

meses de trabajo, pero comenzamos a desarrollar

el

proyecto animados por el planteamiento de que

la

Reunión Anual de la Sociedad Tolkien Española

tenía que ser de toda la asociación, y no sólo de

nuestro smial. Este enfoque no sólo no restó trabajo sino que nos supuso un gran esfuerzo de gestión

y marketing antes de la fecha de celebración de

la EC, esfuerzo que se materializó en una bella

y práctica página web, el envío siempre puntual

del Mensajero Draconarii, múltiples e-mails tanto personales como en todas las listas de correo, la Carta de Papá Noel, la invitación y diálogo con Sociedades Tolkien de todo el mundo, etc. Todo este esfuerzo se vio recompensado, y pudimos celebrar una EstelCon repleta de colaboraciones, en compañía de grandes amigos, y de la que todos en el Smial de Hammo salimos realmente satisfechos y orgullosos. No nos cansaremos de

agradecer la respuesta de la STE, el buen ambiente que se generó gracias a todos los participantes,

y los inolvidables recuerdos que guardamos de

aquellos cuatro días en Santa Marta de Tormes.

En los meses que siguieron a la EstelCon,

Hammo se tomó un merecido descanso, aunque no tardó demasiado en comenzar el movimiento

quién

en las listas de correo, a través del teléfono

sabe si dentro de poco desde el Smial de Hammo anunciaremos alguna nueva actividad que seguro nos encantará compartir con todos vosotros.

Hammo anunciaremos alguna nueva actividad que seguro nos encantará compartir con todos vosotros. Un día de

Un día de reunión

2323
2323

Tolkien y la mitología de los países nórdicos: el Kalevala finlandés

Emilio Vivó Capdevila «Fingolfin Atya»

A ndando por una vieja

encontré una perla de

más de diez años de antigüedad entre los montones de viejos libros en oferta: El Kalevala de

Elias Lönnrot, en una reedición de una traducción anotada de Juan B. Bergua hecha en 1967.

librería de Valencia

El presente artículo nos proporciona una aproximación al Kalevala, una de las fuentes de inspiración reconocidas por Tolkien como modelo de lo que ansiaba cuando comenzó su «mitología para Inglaterra». A través de una sinopsis de su estructura y las leyendas que contiene, se nos ofrece una visión general de esta obra, aludida por muchos pero no conocida por tantos, y de sus conexiones tanto con la mitología de Tolkien como la de otras culturas.

24
24

Pero ¿qué es el Kalevala? El Kalevala (tierra de héroes) es una leyenda transmitida de generación en generación en Finlandia, a través de trovadores que aprendían de memoria esta enorme epopeya nacional. Esta historia, gestada a través de las bocas de muchas generaciones, es enormemente rica, literaria- mente e históricamente, con- virtiéndose así en una obra indispensable de la mitología de los pueblos nórdicos (En el caso del Kalevala, de los pueblos finlandeses, estonios y lapones entre otros), y en una bella obra repleta de metáforas, alegorías y enseñanzas moralizantes sobre todo tipo de temas.

¿Y qué tiene que ver esta epopeya con la obra del Profesor? Tolkien no se vio motivado directamente por la mitología finlandesa pero, atraído por las mitologías nórdicas y sus ansias de crear una nueva lengua, el quenya, Tolkien se interesó más y más por el finés (que es una base del «alto élfico»), y el Profesor ya había añadido el Kalevala entre sus libros de cabecera al entrar en la Universidad de Oxford.

De hecho hay enormes parecidos entre el Kalevala y la

obra del Profesor Tolkien, muy sencillos de encontrar en una lectura atenta, aunque los más conocidos son sólo unos pocos.

A lo largo de todo el Kalevala

se

aprecia fuertemente la, por

así

decirlo, espiritualidad de los

países más fríos: las deidades pierden su importancia pasados los primeros momentos de la creación, y los héroes sólo recurren a los seres superiores cuando no hay otra fuente a la que recurrir. Esto recuerda ciertamente al universo de El Señor de los Anillos. Tras el Ainulindalë y el Valaquenta, los Valar y Eru pierden su

importancia e intervienen cuando no queda ninguna otra esperanza para la humanidad

o «eldaridad», como en el

hundimiento de Númenor o la derrota de Morgoth. Además, por ejemplo, la forma de recurrir a los dioses recuerda a la enorme melancolía de los elfos, que recurren a canciones que sirven de «oraciones» a los Valar y a Eru para frenar aquello que les corroe por dentro: la Tristeza.

Elías Lönnrot, botánico finlandés del siglo XIX durante la unión con Suecia,

se

preocupó fuertemente por

la

tradición popular de su

pueblo (amenazada por la sustitución del finés y su cultura por el sueco, hablado por la comunidad científica y política finlandesa), hasta el punto de recopilar la tradición oral de

los runot en una sola obra, el

Kalevala. No obstante, Lönnrot

no quiso simplemente recopilar

Emilio Vivó Capdevila «Fingolfin Atya»

Tolkien y la mitología de los países nórdicos: el Kalevala finlandés

esa tradición, sino contrastarla

en todas sus fuentes y eliminar

aquellos elementos que no se repetían o eran distintos en sus versiones. De esa recopilación, Lönnrot refinó una historia coherente y sólida, que no sólo es una gigantesca obra literaria, sino también un compendio mitológico sin lagunas ni inconsistencias. Cuando Tolkien comenzó a escribir su «proto-Silmarillion», el Kalevala no sólo le dio una inspiración lingüística y mitológica, sino también un modelo que admiraría y querría plasmar en su propia obra, dentro del contexto del Libro Rojo de la Frontera del Oeste, donde se recopila el Silmarillion (traducido por Bilbo en Rivendel), El Señor de los Anillos (escrito por Frodo) y la marcha de Frodo a Aman (finalizado y custodiado por Sam).

En el caso de la magia, en el

Kalevala se da gran importancia

a los cantos y los conjuros

nacidos de las palabras. Esto puede recordar también a El Señor de los Anillos, donde se muestra que una de las armas más poderosas de la Tierra

Media es la Palabra y los engaños (como en el caso de Saruman) o maravillas (como la belleza de los cantos de los elfos) surgidas de ella, en contraposición a la «brujería» éddica, que se centra en un conocimiento mágico «escrito», basado en el uso y conocimiento de las runas y su significado.

Entre Gandalf y el personaje principal, Väinämöinen, existe también una enorme semejanza, en aspectos que habitualmente también se asocian a Odín. Tanto de Odín como de Väinämöinen podemos extraer la esencia chamánica de Gandalf, nexo entre la magia y la guerra, y la apariencia de anciano desvalido, en muchos casos vestido con harapos de mendigo. No obstante, en Väinämöinen además encontramos las mismas preocupaciones por los habitantes de sus respectivas tierras, Arda y la misma Kalevala.

En sus principios, el Kalevala nos cuenta el mito finlandés de la creación, del mundo surgido de siete huevos de un águila golpeados por Ilma, una

de siete huevos de un águila golpeados por Ilma, una La Madre de Lemminkäinen virgen hija

La Madre de Lemminkäinen

virgen hija de la diosa del aire. No obstante, este mito no es más que un bonito contexto para el nacimiento del viejo Väinämöinen, uno de los héroes principales de la historia.

Väinämöinen, que nace ya como anciano, es quien crea

la tierra de Kalevala mediante

sus cantos y palabras, repletos

de magia. Tras esto, la dota de animales y árboles mediante

nuevos cantos. En lo que sigue, a Väinämöinen le guiará su deseo de encontrar esposa, un motivo común de todas las historias que se entrecruzan dentro del Kalevala. Väinämöinen es retado por Joukahainen, un héroe tremendamente vanidoso que se enfrenta con él a sabiendas de

que el anciano es más poderoso.

Por supuesto, Joukahainen es derrotado y enterrado por la magia de Väinämöinen, y para

salvarse, le ofrece a su hermana

en matrimonio. No obstante,

la hermana no desea unirse al anciano, y tras escaparse es tragada por el mar mientras descansaba en una roca.

La desesperación y tristeza provocada por la pérdida de su última oportunidad de encontrar esposa llevará a

Väinämöinen hasta la tierra

de Pohjola, sirviendo esto de

escusa para introducir en la historia una tierra contraria y hostil a Kalevala.

Tras construir un navío mediante fórmulas cantadas, Väinämöinen llega a Pohjola,

donde su barco se hunde entre

las olas y comienza a llorar.

Entonces conoce a Louhi,

la abuela de Pohjola, que

aparecerá a lo largo de todas las historias como enemigo común

a todos los protagonistas,

enfrentándose a ellos o, como mínimo, obstaculizándoles el camino. La abuela ofrecerá a Väinämöinen un medio para volver a Kalevala con barco y esposa, a cambio de un sampo de suntuosa tapa, un fantástico molinillo que produce grano,

25
25

Tolkien y la mitología de los países nórdicos: el Kalevala finlandés

sal y oro. Sin embargo, Väinämöinen no sabe fabricalo, y debe enviar al herrero Ilmarinen, forjador del cielo, a crear el artefacto a cambio de quedarse con la hija de Louhi. En el Sampo encontramos un indudable parecido con los Silmarils. Louhi, al igual que Thingol, pide como dote un objeto «casi» imposible de obtener, a cambio de la mano de su hija.

Ilmarinen forja el Sampo para la vieja Louhi y se enamora de su hija mayor, pero ésta le rechaza en un principio, y Louhi envía de vuelta entre

suspiros al herrero a Kalevala. Al igual que Beren, Ilmarinen cumple a la perfección la búsqueda de

la dote, pero Louhi, que es la fuente de todo mal

para Kalevala, no cumple su trato, al contrario que Thingol.

Tras la forja del Sampo, el Kalevala narra la historia del joven y afortunado Lemminkäinen. Se trata de un joven que vive con su madre, tímido y retraído. No obstante, un día pesca un enorme pez dorado, y al comérselo se convierte en un joven mujeriego y totalmente extrovertido, que se dedica a pasar por la cama de todas las jóvenes vírgenes de Kalevala. Sin embargo una, la joven Kyllikki, se le resiste y se decide a raptarla y convertirla en su esposa. Pese al natural rechazo inicial de ella, Lemminkäinen consigue enamorarla y hacerla su esposa, con la promesa de

que él no irá a la guerra ni ella saldrá a divertirse con las jóvenes del pueblo. Esto es algo muy tradicional en los cuentos de hadas, en los que

el matrimonio, normalmente con un ser mágico,

está condicionado a una promesa que acaba rompiéndose, causando el infortunio al perjuro.

Así pues, la joven Kyllikki no puede aguantar

el aburrimiento cuando su marido está de caza y

decide salir a bailar y divertirse en los bosques. Su suegra ve que Kyllikki ha roto la promesa, y cuando Lemminkäinen se entera decide marchar

a la guerra a Pohjola. Allí el héroe despacha a

todos los presentes, y le ordena a Louhi que le entregue una de sus hijas en matrimonio.

La vieja acepta entregar a su hija a cambio de que Lemminkäinen le dé la pluma del cisne negro que nada en el río de los Muertos, Tuonela, en la tierra de Tuoni, dios de los muertos. Sin embargo, un pastor maloliente al que había echado e insultado en Pohjola invoca una enorme serpiente, que acaba con la vida del héroe. Este descenso al infierno es también algo muy típico de las leyendas antiguas, especialmente de la mitología en la Grecia clásica: Orfeo en busca de Eurídice, Ulises en busca del consejo de Tiresias…

La madre de Lemminkäinen teme por su hijo y, tras interrogar a Louhi, sabe de su suerte. Mediante un rastrillo forjado por Ilmarinen

26
26

Emilio Vivó Capdevila «Fingolfin Atya»

rescata los trozos del cadáver, y consigue «reconstruirlo» para devolverle la vida. A la vuelta, Kyllikki ha abandonado a Lemminkäinen aprovechando su ausencia.

Mientras tanto, el viejo Väinämöinen intenta construir un nuevo barco con el que ir a Pohjola a buscar de nuevo una esposa. Pero se olvida de las palabras necesarias para finalizar la construcción del barco con sus cantos mágicos. Entonces el anciano busca a Vipunen, el sabio gigante, para que le diga las palabras. Éste se niega y engulle a Väinämöinen, quien construye una forja en el interior del gigante y finalmente le hace cantar las palabras del origen del mundo. Tras escucharlas, Väinämöinen es liberado por el gigante y consigue finalmente contruir su barco.

Conseguido el barco, Väinämöinen puso rumbo a Pohjola, a pedir la mano de la hija de

barco. Conseguido el barco, Väinämöinen puso rumbo a Pohjola, a pedir la mano de la hija

La maldición de Kullervo

Emilio Vivó Capdevila «Fingolfin Atya»

Louhi, aquélla que iba a casarse con Ilmarinen. No obstante, la virgen del crepúsculo, la hermana del herrero, descubre los planes del anciano e Ilmarinen monta en su trineo rumbo a Pohjola. Los dos héroes acuerdan no llevarse a la joven por la fuerza y, una vez allí, la joven cae, esta vez sí, enamorada del herrero. Sin embargo Louhi intenta aprovecharse de la situación y pide a Ilmarinen que capture un enorme lucio en Tuoni. Para ello Ilmarinen forja un gigantesco halcón, y con él caza al enorme lucio y se casa con la virgen de Pohjola. Por su parte, el viejo Väinämöinen se rinde finalmente en su intento de buscar esposa y acepta el destino de los ancianos solteros, de no encontrar pareja joven.

Tras esto, la narración retoma la historia de Lemminkäinen,

que enfurecido retorna a Pohjola

y derrota en un duelo al abuelo

de Pohjola, durante una boda a

la que no había sido invitado. El

héroe escapa de la ira de Louhi transformándose en águila y

retorna al hogar. Pero el pueblo de Pohjola ansía venganza y Louhi envía hombres detrás de Lemminkäinen, por lo que el héroe es enviado por su madre

a ocultarse en una isla lejana.

Lemminkäinen coge el barco de

su padre y se marcha a una lejana

isla fuera del alcance de los de Pohjola. Allí el héroe pasa tres años, dedicándose a desvirgar

a todas las jóvenes del lugar.

Pasados los tres años, el héroe pretende marcharse, pero los hombres de la isla han quemado su barco, viéndose obligado

a construir otro rápidamente

mediante formulas mágicas, y a huir en dirección a Kalevala.

Al volver, Lemminkäinen no encuentra su casa: había sido quemada y sus cenizas hacía años que se habían dispersado. El héroe se lamenta por la

perdida, no de la casa, sino de

su anciana madre.

Tolkien y la mitología de los países nórdicos: el Kalevala finlandés

El motivo del héroe exiliado,

sin bienes ni parientes, es algo

común en las grandes historias de los Edain: Beren pierde a su padre y los bienes de la Casa de Bëor; Túrin pierde el señorío de Dor-lómin, a su hermana y a su padre, y no se reecuentra con Morwen y Nienor hasta su peor época, pierde a Fuinduilas

y es exiliado de Doriath, su

verdadero hogar, viéndose obligado a actuar como un bandido; Tuor es convertido en esclavo y vaga hasta recibir la señal de Ulmo…

No obstante, mientras Lemminkäinen llora por los bosques encuentra una vieja cabaña y allí a su madre, que había conseguido escapar. Lemminkäinen le cuenta lo que hizo en la isla y ella, pese a no gustarle lo que había hecho su hijo, le perdona, tras lo cual Lemminkäinen construye otra casa nueva.

A continuación el Kalevala

narra la mejor de sus historias:

la tragedia del joven Kullervo.

Untamo, el tío de Kullervo,

se llevó siempre muy mal con

su hermano Kalervo. Tanto se odiaban que Untamo juró matarle y quemó su casa, mató a sus esclavos y raptó

a su mujer encinta. Así pues,

Kullervo nace como esclavo en casa de su tío, acumulando rencor hacia él. Tolkien se vio especialmente atraído por la particular historia de Kullervo,

totalmente independiente de las

demás que forman el Kalevala, sólo conectada a éste por simples menciones, sin llegar a relacionarse íntimamente con el conjunto de historias pese a ser

una de las principales.

Al crecer, Kullervo decide encontrar la manera de vengarse. Para bajarle los humos, su tío le manda a cuidar niños, construir muros y talar árboles. Tareas que el joven Kullervo hace siempre «demasiado bien». Acaba aplastando al niño

con sus caricias, pulveriza un

bosque sin dejar rastro de los árboles y construye un muro infranqueable imposible de cruzar.

Estos trabajos guardan cierto parecido con los trabajos

de Hércules. Hércules debe

cumplir como penitencia doce trabajos imposibles para un

mortal por matar durante un

ataque de locura a sus hijos

y sobrinos. Al cumplirlos

Hércules recupera el trono

robado por Euristeo. De la misma manera Untamo intenta, por así decirlo, «redimir» a

su sobrino convirtiéndole en

alguien útil al que incluso podría llegar a querer.

No obstante, debido a los tremebundos fracasos de

Kullervo, Untamo, desesperado y queriendo quitarse a su sobrino de encima, decide venderlo como esclavo a Ilmarinen el herrero. La esposa de Ilmarinen decide poner a Kullervo a

pastorear vacas y ovejas, pero intentando fastidiarle le prepara

como almuerzo un pan repleto

de piedras. Cuando Kullervo

quiere cortar el pan con su cuchillo, el último recuerdo de su padre, éste choca con la

pierda y se quiebra. Enfurecido, Kullervo se hace un cuerno,

y mediante maldiciones y

conjuros convierte a las vacas en osos y a las ovejas en lobos y, cuando la esposa de Ilmarinen los ordeña, los osos destrozan a la mujer y los lobos la devoran en el umbral de su casa.

Tras la muerte de la esposa del herrero, Kullervo huye rápidamente e Ilmarinen cae

en una profunda depresión.

Kullervo es sorprendido por una anciana en su huida, quien le comunica dónde están su padre y su madre, que habían huído de Untamo.

Una vez en la casa paterna, Kullervo supera por demasiado las tareas impuestas por su padre Kalervo, por ejemplo destrozando las redes de

27
27

Tolkien y la mitología de los países nórdicos: el Kalevala finlandés

Emilio Vivó Capdevila «Fingolfin Atya»

pesca, triturando los peces y desperdiciándolos. No sirviendo para trabajar, Kullervo decide ir en busca de su hermana perdida, a quien no conoce, montado en el carro de su padre (otra característica de Túrin surgida del Kalevala:

Ni Túrin ni Kullervo conocen a sus hermanas menores y sienten el deseo desesperado de encontrarlas). Durante la búsqueda, Kullervo

encuentra a una virgen, y, distrayéndola con oro,

la viola. Después del «acto», ella le pregunta por

su nombre y origen, tras lo que ella se descubre como su hermana perdida y se tira del carro en marcha, muriendo y cayendo al río, al igual que Níniel en el Silmarillion, que se suicida por haber tenido relaciones sexuales con su hermano.

A su vuelta, Kullervo confiesa a su madre su crimen. Su madre le limpia de la culpa, pero Kalervo le rechaza, con lo que Kullervo decide ir en busca de venganza a casa de Untamo.

Sin embargo, en Túrin no encontramos un mero calco del desgraciado Kullervo. El Profesor

quiso «reeditar» la historia del Kalevala de una forma heroica y trágica, no vengativa y oscura. Kullervo en todo momento es dueño de sus actos

y las desgracias que le ocurren son a causa de

su orgullo, rencor e «instintos». Pero en Túrin encontramos a un hombre que no puede escapar de su trágico destino impuesto por Morgoth, y que siembra la desdicha allá por donde pasa actuando, pese a ello, con honor y teniendo un final causado por el amor perdido (sentimiento noble donde los haya), y no por simplemente rendirse ante las penalidades de la vida como hace Kullevo.

Acabada la vida e historia del desdichado Kullervo, el Kalevala vuelve a la historia del desesperado Ilmarinen, destrozado por la muerte de su esposa, asesinada por Kullervo y único nexo de éste con el resto de tramas.

No obstante, cuando Kullervo ya está a mitad de camino, un mensajero le informa de que su padre ha muerto. Kullervo rechaza acudir al

entierro y, pocos días después, otro mensajero le informa de que su madre también ha muerto,

y Kullervo se arrepiente de no haber acudido al

entierro de su padre, dado que ya está demasiado lejos para llegar a tiempo al de su madre.

El herrero decide fabricarse una esposa de

plata y oro, en la que utiliza todo su talento. Sin embargo, Ilmarinen encuentra frío el contacto de su esposa por él mismo forjada, muerta y sin vida. Ilmarinen intenta entregarle la estatua

a Väinämöinen, quien la rechaza dado que ha

comprendido que los ancianos no deben tener esposas jóvenes. Así pues, Ilmarinen visita a su ex suegra Louhi, en Pohjola, y le pide en matrimonio a su cuñada, la hija menor. Pero Louhi, lamentándose por haber alejado del hogar

Así pues, un Kullervo desesperado y con

ansias de acabar con su vida invoca a Ukko, el dios supremo del Trueno, para que

le entregue una espada mágica, con

la que el trágico héroe acaba con la vida de Untamo y su familia. La espada de Ukko, conseguida de un «ser superior», es utilizada para causar muerte y destrucción, patrón que seguirá Túrin al conseguir su espada de Beleg, quien la recibió de Thingol, y utilizarla para causar la desdicha al propio Beleg y a los habitantes de Nargothrond.

desdicha al propio Beleg y a los habitantes de Nargothrond. Después Kullervo, tras cumplir con su

Después Kullervo, tras cumplir

con su venganza y viendo que ya no

le queda ni una casa, ni una familia,

ni un motivo por el que vivir, ruega

a su espada que beba su sangre y se

suicida en el mismo lugar donde su hermana cayó al río, acompañado

únicamente por la siniestra voz de su arma que reclama su sangre de asesino. Un trágico final que supone el punto más famoso de la semejanza entre el Kalevala y la obra de Tolkien, muriendo Túrin de la misma manera y por las mismas razones que Kullervo.

La defensa del Sampo

28
28

Emilio Vivó Capdevila «Fingolfin Atya»

a su hija mayor, ahora muerta, no cede a la demanda de

Ilmarinen, que finalmente rapta

a su cuñada.

Subido a su carro, Ilmarinen huye de Pohjola con su nueva prometida y hacen noche en una pequeña aldea. Sin embargo,

la hija menor de Louhi pasa la

noche con otro hombre mientras Ilmarinen dormía exhausto. A la mañana siguiente el herrero,

ciego de rabia, la convierte

en

gaviota y vuelve a caer en

la

desesperación. Detalle que

no debemos menospreciar:

Elwing desaparece de la misma manera de la Tierra Media.

Tolkien, como ya hizo con

Kullervo, ennoblece en su obra

a los personajes del Kalevala, transformando el acto de frustración de Ilmarinen en un acto de amor por parte de Elwing, que se lanza al mar

huyendo de los hijos de Fëanor y

es transformada en una gaviota

por Ulmo, tras lo cual parte en

busca de su amado en los mares divisorios.

En este punto de la historia, Väinämöinen consuela a Ilmarinen y ambos deciden como venganza robar el Sampo de Louhi. Ilmarinen forja para Väinämöinen una poderosa espada, y este último encuentra un viejo barco ricamente adornado encallado en la playa. Mediante sus cantos, Väinämöinen saca el barco de la arena y lo llena de guerreros fuertemente armados, jóvenes muchachos

y hermosas vírgenes. En la

mitología griega encontramos también un motivo semejante:

para robar el vellocino de oro y convertirse en rey, Jasón recluta

también un barco repleto de héroes y guerreros con los que enfrentarse a los dos toros y

la serpiente que protegen el

vellocino.

Nada más emprender el

viaje, pasan por una isla donde Lemminkäinen ha establecido

su hogar. Éste se une al grupo

Tolkien y la mitología de los países nórdicos: el Kalevala finlandés

guiando a los remeros, y los tres héroes forman equipo para guerrear en Pohjola.

Continúan su viaje superando sobradamente todos los obstáculos a base de cantos mágicos, hasta que encallan sobre un gigantesco lucio. Lemminkäinen no conoce las

palabras necesarias para apartar al lucio e intenta abatirlo con la espada, pero la hunde con tal fuerza que se va tras ella, aunque Ilmarinen le salva

agarrándole de los cabellos.

Entonces Väinämöinen acaba con el lucio usando su espada. Muerto el pez, Väinämöinen

intenta reutilizar sus huesos y se pone a fabricar un instrumento,

la Kantele.

Acabada la Kantele la ofrece

a la tripulación, pero ninguno

consigue sacar notas de ella excepto Väinämöinen, a quien todos se paran a escuchar:

jóvenes, damas, ancianos e incluso el dios del mar; y no hay nadie, incluyendo Väinämöinen, que no llore de alegría cuando

él toca.

Después de tocar, Väi- nämöinen pide que le recojan sus lágrimas del mar, pero nadie se ofrece excepto un pequeño pato, quien, para su sorpresa, recoge las lágrimas transformadas en perlas.

Después continúan el viaje hasta llegar a Pohjola, donde ruegan a Louhi que comparta el Sampo. Pero ésta se niega y envía guerreros contra los tres héroes.

No obstante, Väinämöinen les duerme con la Kantele, y tras romper sus cerrojos, roban el Sampo y huyen en barco de Pohjola.

Cuando Louhi despierta convoca desesperada a Untar,

que aun con intensa tristeza Väinämöinen encaja bien.

Después Louhi reúne al pueblo de Pohjola y sale en persecución de los héroes con

su

veloz embarcación. Cuando

el

barco de Louhi casi atrapa

al suyo, Väinämöinen hace aparecer una isla y el barco de Pohjola se hunde. Sin embargo, Louhi se metamorfosea en águila

y transporta a sus guerreros

al barco de Väinämöinen, agarrando el mástil con sus garras. Lemminkäinen le corta las garras mientras Väinämöinen se las golpea con un trozo de mástil, dejándole sólo un dedo, con el que Louhi

recupera el Sampo y lo deja caer

al mar, quedando destrozado.

Pero Väinämöinen recupera algunos trozos del Sampo y los planta en un extremo de Kalevala, tras lo que él mismo se declara ser la identidad de Kalevala.

Destruido el Sampo,

Väinämöinen intenta recuperar la Kantele de entre las olas con un rastrillo forjado por Ilmarinen, pero no encuentra más que espinas rotas. Sin embargo, mientras pasea por

el bosque, encuentra un abedul

que se lamenta de su destino y decide tallar de él una nueva Kantele: su cuerpo con abedul, sus adornos con el oro de las bellotas de una encina y la plata que brota de los cuclillos que viven en ella, y las cuerdas los rizos de una virgen enamorada.

Con su nueva Kantele,

Väinämöinen vuelve a llenar

a las gentes de Kalevala de

alegría, a sus campos y bosques

de eterno gozo, y a las montañas

las hace temblar de júbilo.

virgen de la niebla, y retrasa a

Tanta hermosura desprendía

los héroes envolviéndolos en la

la

Kantele que el sol y la luna

bruma. Väinämöinen invoca

se

quedan embobados, y Louhi

los vientos para que dispersen

lo aprovecha para encerrarlos

la niebla, pero éstos soplan tan

fuerte que se llevan la Kantele,

que se rompe en el mar, pérdida

en Pohjola y robar la chispa del fuego de la herrería de Ilmarinen. Ilmarinen intenta

29
29

Tolkien y la mitología de los países nórdicos: el Kalevala finlandés

forjar unos astros de plata y oro y los cuelga en la copa de dos árboles, pero viendo que

su brillo no era eficaz y sin más remedio, Väinämöinen acude raudo a Pohjola y acaba con todos los jóvenes de allí.

Sin embargo, tras destruir la montaña de cobre y reventar los cerrojos, ni la magnífica espada consigue abrir las puertas del lugar donde están guardados,

y debe volver derrotado a Kalevala.

Ésta parece ser otra de las

grandes fuentes primarias del Silmarillion y el germen de los árboles de Valinor. La idea de unos astros artificiales forjados por Ilmarinen y sujetados toscamente a dos árboles es transformada por Tolkien en una verdadera leyenda dentro

del universo de El Señor de los

Anillos, invirtiendo el orden

de los elementos: al principio

estaban los Dos Árboles de Valinor, que al ser destruidos

darán pie al exilio de los Noldor

y a la creación de los nuevos

astros que, al igual que en el Kalevala, no llegan a iluminar del mismo modo que la luz original.

En este punto Louhi, previsora, viaja en forma de pájaro hasta la herrería de Ilmarinen, temiendo más represalias y agobiada por la matanza de su pueblo. Tras descubrir que Ilmarinen le está forjando unos grilletes mágicos con los que someterla, ella libera al Sol y a la Luna para contener la ira de los héroes de Kalevala, pero decide retener aún el fuego.

Pese a la devolución de los astros, la vida en la Kalevala se hace insoportable sin la chispa del fuego: la gente muere de hambre y de frío y

ni el eterno herrero Ilmarinen

puede continuar trabajando. De esa manera, Väinämöinen, Ilmarinen, Lemminkäinen y su amigo Tiera deciden atrapar a

30
30

Louhi y enviarla al lago de los muertos.

Así pues, los cuatro héroes preparan bien el plan a seguir. En Pohjola no quedaban ya casi guerreros, y en Kalevala

no los había en condiciones.

Los cuatro sopesan las fuerzas divinas que se pondrán de su lado y aquellos que apoyarán

a Louhi, estipulando que

quedarían empatados y el

combate sólo será decidido por

las fuerzas de cada una de las

partes por sí sola.

Lemminkäinen y Tiera atacan Pohjola por barco, mientras que Väinämöinen e Ilmarinen lo hacen por tierra. Entonces el duendecillo Kul

se les aparece a los segundos,

y les guía eludiendo los

impedimentos interpuestos por los espíritus que apoyan a Louhi, a lomos de un enorme

albatros.

Mientras tanto, Louhi está de celebración en Pohjola,

puesto que el duende Kul la ha engañado haciéndola pensar que sus enemigos de Kalevala han perecido. Sus enormes perros guardianes tiran al suelo al anciano Kol, y Louhi acude en su auxilio, quedando atrapada fuera. Entonces cesan los sonidos del interior

y aparecen los cuatro héroes,

con la pretensión de recuperar

la chispa del fuego. Pero Louhi

se niega, y Lemminkäinen la atraviesa con una flecha: así muere finalmente la bruja de Pohjola, y la tierra enemiga de Kalevala es derrotada.

El último capítulo del Kalevala, el Crepúsculo de los Dioses, es introducido en la historia probablemente por un predicador que, en palabras del propio Elias Lönnrot, queriendo imponer sus ideas cristianas

acaba con una parte de la identidad de Finlandia. Esta parte es ciertamente una versión finlandesa del nacimiento de Cristo. Es, además, un

Emilio Vivó Capdevila «Fingolfin Atya»

capítulo incoherente y con poco sentido, que deja la historia de Kalevala a mitad, con un final extremadamente forzado, sólo juzgable leyendo la epopeya:

Había en Kalevala una virgen llamada Marjatta. Era una muchacha muy casta y recatada que se alejaba de todo aquello

que hubiese tenido contacto con el género opuesto. Un día,

mientras cantaba por el bosque,

la

joven se come una baya que

la

llamaba desde la lejanía. De

esa forma concibe Marjatta a un niño sin conocer varón. Cuando

es hora de dar a luz, la joven no

encuentra un baño donde parir, como es tradición en Finlandia,

y da a luz al niño en un establo.

Marjatta entonces busca a Virokannas, dios pagano del cultivo de avena, quien decide no bautizar cristiano al niño

si no lo juzga otro preparado

para ello. Väinämöinen es quien

juzga al niño, y determina que hay que sacrificarlo y tirarlo

al pantano. Entonces el niño

de sólo dos semanas echa en cara a Väinämöinen que a él no le hubiesen hecho lo mismo cuando hizo cosas aún más injustas.

Finalmente el creador de

la tierra de Kalevala huye del

imparable avance de la cultura

y la religión que habrán de

gobernar la tierra tras él. Tras

tocar la Kantele magistralmente una última vez, Väinämöinen navega avergonzado, huyendo

de Kalevala y perdiéndose entre

las nieblas del tiempo al igual

que los Eldar desaparecen de

la percepción de los mortales,

dejando a su pueblo la alegría y

la Kantele, es decir la música y el

arte, prometiendo que cuando

su patria le vuelva a necesitar, él

estará ahí y volverá a su tierra, Kalevala, la tierra de los héroes.

Tolkien y el Oxford English Dictionary:

sus aportaciones al mundo de la lexicografía

Introducción

Q ue J.R.R. Tolkien es uno

de los grandes escritores

de fantasía épica del

pasado siglo XX es algo que muy pocos ponen ya en duda; que su labor como docente e investigador en las universidades más prestigiosas de Inglaterra (con trabajos como Beowulf:

The Monsters and the Critics, de 1936, o Ancrene Wisse, de 1929) fue igualmente importante para algunos campos de la filología tampoco. Sin embargo, es mi intención en este breve artículo arrojar algo de luz sobre una de sus tareas menos estudiadas en nuestro idioma, aunque le ocupó sus primeros años de madurez y fue su principal fuente de ingresos al poco de regresar del frente; me estoy refiriendo a la de lexicógrafo.

La magna empresa del Oxford English Dictionary (OED)

Fue en el año 1857 cuando los miembros de la prestigiosa Philological Society of London decidieron elaborar un diccionario definitivo, por considerar que los hasta ese momento publicados, como el de Samuel Johnson (1755) o el Charles Richardson (1836- 1837), resultaban inexactos o incompletos, ya que no recogían una extensísima lista de nuevas palabras de uso común que era necesario catalogar, o vocablos que clamaban aún por su origen y definición exacta en la lengua de Shakespeare.

Como «colector de palabras», Tolkien comenzó en el año 1919 a trabajar de asistente en la elaboración de dicho diccionario, labor que ejerció hasta la primavera de 1920, fecha en la que consiguió un puesto de lector en la University of Leeds. Junto a él trabajaron otros tantos autores respetados, como el que años atrás fuese su tutor en la asignatura de Noruego Antiguo, William A. Craigie (1867-1957), o el reputado filólogo Charles T. Onions (1873-1965).

El equipo tenía su lugar de trabajo en la denominada Dictionary Room, en la planta baja del impresionante Old Ashmolean Building. Allí, en una estancia gris, dotada de columnas jónicas, amplios ventanales y repleta de estanterías y escritorios, trabajó Tolkien durante ese periodo de tiempo. El sueldo no fue boyante, pero concedía cierto prestigio en los círculos universitarios y suponía un trampolín hacia

Fernando Cid Lucas

metas más altas, lo que Tolkien, como veremos más adelante, consiguió en muy poco tiempo.

Fue alrededor de 1916 cuando los responsables del OED, entre otros el citado Craigie, comenzaron a buscar a alguien especializado en inglés antiguo y medio, y uno de los primero nombres propuestos

fue el de Tolkien, quien en sus tiempos de estudiante en el Exeter College de Oxford había demostrado ya predilección

y maestría en dichos temas,

pero se encontraba destinado en esas fechas en el Frente Oeste. De este modo, no fue hasta noviembre de 1918, ya licenciado y padre de familia, cuando se aposentó de nuevo en la emergente Oxford, y fue en febrero de 1919, enterado del plan de trabajo y de los honorarios, cuando entró de manera definitiva a formar parte del ambicioso proyecto.

1

Al recién llegado Tolkien

se le encargó trabajar sobre la

parte del ambicioso proyecto. 1 Al recién llegado Tolkien se le encargó trabajar sobre la El

El Old Ashmolean de Oxford

31
31

Fernando Cid Lucas

historia y la etimología de varias palabras pertenecientes a la letra W, algunas de origen germánico. Así, su biógrafo más famoso, Humphrey Carpenter, nos dice que en las primeras semanas, aún muy en el punto de mira de sus superiores, al joven Tolkien se le encomendarían las etimologías de las palabras warm, wash, water, wick y winter, sobre las que debería rastrear su presencia en la literatura de expresión inglesa y realizar sus exactas definiciones. Diversos manuales tuvo que manejar entonces, sobre todo relativos al alto y al medio alemán o al noruego antiguo, lo que sin duda le proporcionó un ingente caudal de información que utilizaría años después, cuando elaborase más en profundidad las lenguas de su imaginada Middle-earth. Paralelamente a sus trabajos como serio lexicógrafo en Oxford, componía en sus ratos libres (aunque su imaginación laborase a otro ritmo y en lugares como la misma Dictionary Room) su Book of Lost Tales (sólo publicado de manera póstuma en dos volúmenes, en 1983 y 1984).

Por los testimonios conservados sabemos que Tolkien trabajó duro y de forma seria durante sus meses en el Ashmolean, a un ritmo diferente al de sus siguientes años como profesor en diferentes universidades, cuando algunos colegas (entre otros su querido C.S. Lewis) le reprocharon cierta vaguería y retraso a la hora de entregar sus trabajos académicos. El mismo Tolkien afirmó que esta experiencia fue la más instructiva en su labor como docente, y que le aportó una buena base como autor de ficción a la hora de manejar el significado justo de las palabras que utilizaba. Sin duda, si recurrimos a sus cartas, notas autógrafas y comentarios de compañeros de trabajos, observaremos que es un Tolkien laborioso, minucioso y escrupuloso con sus

32
32

Tolkien y el Oxford English Dictionary: sus aportaciones al mundo de la lexicografía

investigaciones y con las fechas

de entrega, distinto al Tolkien

anterior, el estudiante, del que Daniel Grotta ha afirmado que era «un estudiante bastante perezoso, pero que aprendía

con rapidez» 2 y al posterior, el

profesor universitario, que ya hemos definido.

El trabajo de lexicógrafo exigía de Tolkien un manejo

extraordinario de las obras de

la

literatura inglesa y también

de

las escritas en otras lenguas

(como el alemán, finés, noruego, etc.), además de una

precisión y pulcritud a la hora de redactar las definiciones

de las palabras. Parémonos a

señalar que este antiguo oficio busca la sistemática colección

y explicación de todas las

palabras (o, más en concreto,

la de las unidades léxicas).

En el ya aludido Onions o en Henry Bradley (1845-1923) Tolkien halló excelentes maestros, precursores de una nueva y brillante generación de

filólogos en donde ellos fueron referentes, y quienes además dejaron memorables trabajos a sus sucesores, como la obra

de James Murray titulada The

Dialect of the Southern Counties of Scotland (1873) o The Making of English (1904) de Bradley.

Una vez superada la pequeña prueba, Tolkien se ganó la

confianza de los Senior Editors

y se le confiaron nuevas

la confianza de los Senior Editors y se le confiaron nuevas La Dictionary Room, donde trabajó

La Dictionary Room, donde trabajó Tolkien

etimologías (entre otras las

de wain, waitress o walnut)

y la tarea de revisar y hacer

precisiones en otros vocablos,

en más de dos millones, según

algunos autores, aunque su

labor habría sido la de dar el (necesario) último visto bueno antes de enviar el trabajo a la imprenta.

Sólo la noticia de su aceptación como lector en el

Departamento de Inglés de la

University of Leeds puso punto

y final a su colaboración con el OED, aunque como veremos su pasión y predilección hacia la lexicografía no acabaría allí.

Su llegada a Leeds. Otros trabajos

Al poco de asentarse en esta

ciudad del condado de Yorkshire, Tolkien se puso a trabajar en el cambio de funcionamiento de su departamento, fomentando allí los estudios de lengua

y gramática inglesa ya que,

hasta su llegada, los planes de Filología Inglesa estaban

orientados hacia el estudio de

la literatura en sus diferentes

épocas, pero también prosiguió

con su carrera como lexicógrafo. De mayo de 1922 data su primera obra de hondo calado profesional, que consiguió consolidar su reputación como filólogo; me estoy refiriendo a

su Middle English Vocabulary.

Publicada por la Clarendon

Press de Oxford, fue un escolio

a la aclamada obra del profesor

Kenneth Sisam titulada Fourteenth Century Verse & Prose (1921). Este amplio glosario de vocablos, para el que tomó el OED como modelo,

cuenta con más de 4700 entradas

y cerca de 6800 definiciones del

inglés antiguo y medio. De este título se realizó una tirada de 2000 ejemplares (algo inusitado

para publicaciones de este tipo),

y

muy pronto Tolkien se ganó

el

respeto entre la comunidad

docente de dentro y fuera de Inglaterra.

Tan sólo tres años después Tokien daba a la imprenta

Tolkien y el Oxford English Dictionary: sus aportaciones al mundo de la lexicografía

otro trabajo que le supondría un nuevo logro académico:

la edición crítica rubricada al alimón con su compañero de departamento Eric V. Gordon (1896-1938) de Sir Gawain and the Green Knight. Cuando ambos profesores decidieron enfrentarse al difícil texto del siglo XIV, acordaron repartirse las tareas. Tolkien se encargó, además de participar en la traducción y en las notas al texto, de elaborar un amplio glosario de las palabras empleadas por

el autor del poema que ayudase

al lector de nuestro tiempo a desentrañar los, en ocasiones, muy difíciles versos aliterados.

Dos pequeños aunque muy interesantes ensayos para el mundo de la lexicografía son:

The Devil´s Coach-horses y Some Contributions to Middle- English Lexicography, ambos

aparecidos en 1925. El primero de ellos se publicó en el nº 3 de The Review of English Studies; son seis páginas en donde su autor rastrea el significado y

la aparición de la palabra del

inglés antiguo eofor 3 (eoforas en

plural) y la pone en relación con ealfara 4 y con otros vocablos pertenecientes a diferentes dialectos del inglés antiguo, del latín, del francés antiguo o del germano vulgar, dando una verdadera lección en cuanto a dominio de lenguas se refiere.