Revista oficial de la Sociedad TOLKIEN Española

Primavera
2007

54

A r t í cu l o de :
Eduar do Segur a
Ju e gos:
Los hijos de la
Casa de Finw ë
Nuest ros sm iales:
Nú men or
R elat o: Usur pador

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Nº 54
Primavera 2007
ESTEL
es una palabra élfica que significa «esperanza»
y es también el nombre que toma esta revista
dedicada al estudio de la obra de J.R.R. Tolkien
en el seno de la Sociedad Tolkien Española
Edita:
Sociedad Tolkien Española
Realiza:
Smial de Edhellond (Valencia)
Director:
Paco «Lórinlor» Soliva
Coordinadores:
Matilde «Yavanna» Julián
Josué «Hinuden» Fas
Tesorero:
Santi «Narnaron» Álvarez
Responsables de secciones:
Santi «Narnaron» Álvarez,
Josué «Hinuden» Fas, Paco «Lórinlor» Soliva,
Magalie «Wilwarin Undómo» Peiró
Lectura y corrección:
Adela «Morwen» Torres, Helios «Imrahil»
De Rosario, Susana «Nimrodel» Zahonero,
Magalie «Wilwarin Undómo» Peiró, Matilde
«Yavanna» Julián, Juan «Elbeanor» Gómez,
Santi «Narnaron» Álvarez
Imagen e ilustración:
Sylvia «Fimbrethil» Vidal,
Miriam «Ukrâla» Jiménez
Maquetación:
Vanesa García, Sylvia «Fimbrethil» Vidal,
Carlos «Aldandil» Tomás, Paco «Lórinlor»
Soliva
Gestión de envíos:
Marta «Moria» Guitarte
Contacto Postal:
Apartado 6088
46011 VALENCIA
Direcciones de Internet:
estel@sociedadtolkien.org
esteli@sociedadtolkien.org

Proyecto Ardarathorn:

Sistema de Notación Arda

E

n la ESTEL usaremos el Sistema de Notación
Arda siempre que nos sea posible así que te
invitamos a que conozcas el Sistema y el
Proyecto Ardarathorn.
Basado en el Sistema de Notación Arda, el Proyecto
Ardarathorn consiste básicamente en un archivo
de concordancias inglés-castellano que relaciona
en ambos idiomas los inicios y finales de cada
párrafo, incardinados en su capítulo correspondiente, de las principales obras de J.R.R. Tolkien sobre
la Tierra Media (El Hobbit, El Señor de los Anillos
y El Silmarillion) con el fin de localizar exactamente
cualquier texto de dichos escritos dada una cita
basada en el Proyecto.
Puedes descargarte el archivo desde la web de la
Sociedad Tolkien Española:
www.sociedadtolkien.org

Q

Fe de erratas
ueremos pedir disculpas por las erratas
del número 53.

• Ε n el artículo «Opciones avanzadas de escritura
Tengwar para el castellano», el ejemplo de
transliteración de la palabra «feos» con vocales
tehtar (segunda columna de la página 12) debería
ser eF`N_ y no eFhH_. La edición original del texto
de J. «Mach» Wust en:
http://lambenor.free.fr/tengwar/espanol.html
es correcta en este punto.
• En los datos de contacto del Vocal de Socios Sin
Smial: Emilio Angulo Germán, donde dice:
«Eleazar Aragorn» debe corregirse por «Aragorn».
• Las ilustraciones El Barco de Tom Bombadil y
Perry Guiños de Pauline Baynes están en la
página 13, no en la 14.

Cartas al
Director

A

l cierre de la presente
edición, ésta es la única
carta que hemos
recibido.
Como ya sabéis, podéis enviar
vuestras réplicas, así como
nuevas contribuciones, a...
estel@sociedadtolkien.org

Índice

Créditos ...................Portada interior
Editorial .........................................1
Jnau, elfos y hombres .....................2
Una noche en Cepeda.....................7
La adaptación cinematográfica .......9
Nuestros smiales: Númenor..........16
Las Almenaras ..............................19
Lustrum de Unquendor 2006 .......20
Hay una señora en la comarca ......24
Los hijos de la Casa de Finwë .......25
Usurpador ....................................33
Egidio de Ham, el héroe y
las suculentas colas de dragón.......39
Cruci-Tolkien ...............................41
A la mesa, Tolkienautas ................42
Noticias de Bree ...........................43
English Corner .............................44
Direcciones ..................................45

Ilustraciones
Portada: Fiesta hobbit de Conchi
Agüera Sánchez «Perhael»
Pág. 4: Elfos de «Legolas Kelerion»
Pág. 6: Jnau de Tim Kirk
Pág. 8: Cerveza y pastas de Lidia
Martínez «Môrniel»
Págs. 10, 12, 14 y 15: fotos de Pierre
Vinet, de la guía oficial de la película
de Brian Sibley
Pág. 16: Logo del smial de Númenor
Pág. 17, 18 y 19: Fotos del smial de
Númenor
Pág. 19: Las Almenaras tira cómica de
Miriam jiménez «Ukrâla»
Pág. 22 y 23: Fotos del Lustrum
Pág. 23: Tolkien Lives de Xavier Real
«Amras»
Pág. 24: Viñeta de «Legolas Kelerion»
Pág. 27: Fingolfin II de Lourdes Vélez
«Beleg Arcofirme»
Págs. 29 y 30: Armadura élfica de
Lourdes Vélez «Beleg Arcofirme»
Pág. 31: Gil-Galad de Lourdes Vélez
«Beleg Arcofirme»
Pág. 34: Marinero de «Legolas Kelerion»
Pág. 36: Númenóreano de «Legolas
Kelerion»
Pág. 37: Viñeta de «Legolas Kelerion»
Pág. 38: Puñal de «Legolas Kelerion»
Pág. 39: Dragón de «Legolas Kelerion»
Pág. 40: Dragón de «Legolas Kelerion»
Pág. 43: Hobbiton de Conchi Agüera
Sánchez «Perhael»
Contraportada: Foto y Diorama de
Ricardo Núñez «Celebrimbor»

Nuestro agradecimiento a la
Editorial Minotauro por su
amable disposición a colaborar
con la STE.
ESTEL es una publicación sin
ánimo de lucro. Ni la Sociedad
Tolkien Española ni el equipo
editor se hacen responsables de
las opiniones expresadas por los
autores de las obras recogidas en
esta revista, ni tienen necesariamente por qué compartirlas.
Depósito legal: B-10953-96
ISSN: 1696-3059

Editorial
Para que triunfe el Mal, sólo es necesario que los hombres buenos no hagan nada.
Edmund Burke (1729-1797).

E

l gran escritor, político y filósofo británico, uno de los
padres del liberalismo moderno, tenía razón, ¡tiene razón!
El mundo, nuestra «saga realidad», no es perfecto, así que
precisa de hombres y mujeres buenos que no estén de brazos
cruzados sino que se impliquen, aun contra toda esperanza, en
la larga guerra contra el Mal, contra la esclavitud, contra la
injusticia, contra la indignidad, contra el terror, contra la ignorancia... Me gusta Tom Bombadil por su alegría, por su
identificación con la Naturaleza y la vida sencilla, pero habría
caído cuando todo lo demás hubiese sido conquistado, y después
vendría la noche (SA, 2, II:210-216). No, no nos retiraremos a
una región pequeña a esperar que los tiempos cambien y no
olvidaré que existe un Anillo porque vivo aquí, en la Tierra Media
y, lo quiera o no, hay un país tenebroso y un Señor Oscuro en
su trono oscuro.
Cuando no hay libertad, dignidad ni justicia, tampoco hay
paz, aunque haya ausencia de conflicto. En el mundo, en nuestro
país, en nuestra vida cercana, sabemos de lugares y ocasiones en
donde no hay libertad, donde el fin justifica los medios y donde
el temor acalla muchas voces, pero no todas. Siempre habrá un
Edmund Burke que anime a los hombres buenos a hacer lo
correcto porque es lo correcto.
Y a nivel de la STE ¿en qué nos concierne todo esto? ¡Oh, en
mucho! Porque las ideas cambian al mundo y tienen consecuencias,
y porque si somos hombres y mujeres buenos, haremos algo...
Quizá no se trate de llevar el Anillo hasta el Monte del Destino,
quizá sólo se trate de preguntarse si todo va bien y discutir cómo
podemos hacerlo mejor y ¡hacerlo! Si os parece que esta última
frase es un elogio y un reconocimiento a todos los que habéis
reflexionado sobre el tema en soctolkien y en ste_socios, pues...
¡estáis en lo cierto!
A menudo, los hombres buenos son pioneros, se abren camino
donde no parece haberlo, se hacen las primeras preguntas y toman
las primeras decisiones. Les asusta equivocarse, por supuesto,
pero les asusta más no hacer nada.
¿Cómo habría sido la Humanidad si los hombres hubiéramos
sido algo distinto? ¿Si hubiéramos sido jnau? ¿Elfos? Son preguntas
interesantes pero hay otras: ¿Estaremos con Eldacar o nos
dejaremos embaucar por Castamir en una guerra entre parientes?
¡Ojalá las guerras se librasen siempre entre amigos y con miniaturas
de plomo sobre una mesa! ¿Acaso Egidio se cruzó de brazos y
pensó que no podría hacer nada frente al dragón? Entonces: ¿de
dónde viene la costumbre de preparar colas de dragón para la
mesa del rey? ¿Y si Peter Jackson no se hubiera atrevido a adaptar
una historia imposible? ¿Existirían los smiales de Númenor y
Hammo si Aranarth no hubiera tomado el avión aquel lejano
1996? No sé, pero lo cierto es que siempre hay hombres buenos
animados por el Fuego Secreto; un Fuego Secreto que dará a cada
hombre una nueva Estel, como el soñar le da sueños.
1

Jnau, elfos y hombres
Helios De Rosario Martínez «Imrahil»

L

En la primera de las novelas
Éste es, por ejemplo, claa literatura de carácter
mitológico, creada como ramente el caso de C.S. Lewis en de esta trilogía, Más allá del plaes por el Hombre, tradi- algunas de sus obras de ficción. neta silencioso, los jnau del placionalmente ha puesto a éste en No por cierto en Las Crónicas de neta Malacandra mantienen una
el centro de las historias, a pesar Narnia, pues a pesar de los nume- relación infinitamente más armode que otros seres fantásticos rosos animales parlantes y criaturas niosa con su mundo y los eldila
abunden en las mismas. Normal- míticas que habitan Narnia, todo que los seres humanos. Son felices
mente, los seres racionales pero en ese mundo gira en torno de los en su existencia, con una beatitud
no humanos de dicha literatura Hijos de Adán o las Hijas de Eva, que no procede de la falta de
pueden asociarse a encarnaciones que son los únicos que pueden inteligencia o la ignorancia del
de la divinidad (los dioses de sentarse en el trono de Cair Paravel mal, sino de la ausencia del mismo
distintas mitologías, Eru o los como Reyes. Pero en la llamada y una inteligencia no corrompida.
Valar como proyección de Su «Trilogía Cósmica» o «Trilogía de En este sentido, el planteamiento
de la obra está muy alejado
pensamiento en Arda, el león
del antropocentrismo antes
Aslan de Narnia...), o bien
Los jnau del planeta
comentado. Esto se plasma
a enemigos elevados a un
Malacandra
mantienen
brillantemente en el pasaje en
nivel sobrehumano o rebajados a lo infrahumano una relación infinitamente que Ransom traduce a la
lengua malacándrica el dis(monstruos de distintos timás armoniosa con su
curso del Doctor Weston,
pos), personificaciones de
fenómenos naturales y sen- mundo y los eldila que los personaje que considera a la
humanidad como lo más sutimientos abstractos (toda
seres humanos
blime e importante del Uniclase de duendes, gobernantes de los elementos en el Ransom» es distinto. El protago- verso. En los términos de aquel
cielo o la tierra, hadas y demo- nista de estas novelas de singular lenguaje no contaminado por la
nios...), etc. En estos casos, el ciencia-ficción, el filólogo inglés experiencia humana, el grandilointerés de dichos seres fantásticos Elwin Ransom, conoce en sus via- cuente alegato de Weston resulta
es la relación que mantienen con jes espaciales a los jnau (forma que cómicamente estúpido y absurdo,
el ser humano o su entorno: son toma en las traducciones españolas como se muestra en la siguiente
los que lo han creado o determi- el término original hnau), formas
nan su destino, quienes los ayu- de vida inteligente de otros plane- cita:
dan o los amenazan.
tas del Sistema Solar, que suponen
—Es en nombre de la Vida
un gran contraste con el ser humaAlgunos autores, sin embar- no del planeta Tierra, y aprende misma que estoy dispuesto a clavar
go, han ido más allá de estos también de la existencia de los sin vacilaciones la bandera del
planteamientos egocéntricos (en eldila, criaturas de inteligencia hombre sobre la superficie de
un sentido colectivo), introdu- pura que son intangibles, y com- Malacandra; a seguir la marcha,
ciendo en sus obras seres que paradas por Ransom con lo que paso a paso, eliminando donde
son, más que un complemento serían los elfos para el ser humano, fuera necesario a las formas infea la humanidad, una alternativa aunque en el contexto de ciencia- riores de vida que encontremos,
a la misma. Seres en los que se ficción de la novela, la existencia
reclamando un planeta tras otro,
pueden encarnar respuestas a la de los eldila no tiene un fundapregunta existencial: «¿de qué mento fantástico sino pseudocien- un sistema tras otro, hasta que
otra forma podría ser la huma- tífico, explicado en términos cer- nuestra posteridad (sean cuales
nidad?», o «¿cómo sería el mun- canos a la física relativista, la fueren la extraña forma y la mendo si en el lugar del ser humano velocidad de la luz, las cosas vistas talidad aún desconocida que adopque conocemos hubiera algo dis- desde diferentes sistemas de refe- taran) pueble todas las partes harencia, etc.
bitables del universo.
tinto?».
2

Helios De Rosario Martínez «Imrahil»

—Dice —tradujo Ransom—
que por eso no sería una acción
torcida (o, más bien, dice que
sería una acción posible) mataros
a todos y traer a los nuestros
aquí. Dice que no sentiría piedad.
Vuelve a decir que quizás pudieran seguir moviéndose de un
mundo a otro y , a donde llegaran,
matarían a todos. Creo que ahora
está hablando de mundos que
giran alrededor de otros soles.
Desea que las criaturas nacidas
de nuestra especie estén en tantos
lugares como puedan. Dice que
no sabe qué tipo de criaturas
serían. (Más allá del planeta silencioso, pp. 194–195).

Jnau, elfos y hombres

Empírico»: «el gran mito de
nuestro siglo, integrado por gases,
galaxias, años luz y evoluciones,
perspectivas pesadillescas de
aritmética simple en las que todo
lo que puede tener algún
significado posible para la mente
se transforma en simple, derivado
del desorden esencial» (p. 229).
La conclusión filosófica que se
proporciona es paradójica: «Parece
no haber centro porque todo es
centro. ¡Bendito sea!» (p. 304).

Los elfos de Tolkien son, como los hombres, los Hijos de
Ilúvatar para quienes se ha hecho Arda, el Mundo, pero mantienen una relación con Arda
distinta de la de los hombres.
Los conocidos últimos párrafos
del primer capítulo del Quenta
Silmarillion lo resumen de esta
manera:

Uno y el mismo es este don
de la libertada concedido a los
hijos de los Hombres: que sólo
Tolkien también explora estén vivos en el mundo un breve
alternativas a la humanidad, en lapso, y que no estén atados a
la mitología de la Tierra Media, él, y que partan pronto; a dónde,
a través de la figura de los elfos. los Elfos no lo saben. Mientras
Al hablar de la obra de Lewis en que los elfos permanecerán en
Leída aisladamente, esta pri- relación con la de su colega el mundo hasta el fin de los días,
mera parte de la trilogía ridiculiza Tolkien, es habitual comparar a y su amor por la tierra y por
a la humanidad como parte del los eldila de Lewis con los elfos todo es así más singular y proUniverso; uno bien podría pensar de Tolkien, pues Ransom mismo fundo, y más desconsolado a
que se presenta al ser humano piensa, cuando Augray le describe medida que los años se alargan.
... Pero los hijos de los
como una aberración
Hombres mueren en
en la «espiritualidad»
El mensaje moral que destila
y abandonan
de la Creación, incluso
Perelandra es que la naturaleza verdad,
el mundo; por lo que
un accidente que hubiera sido mejor que torcida de Thulcandra (la Tierra) y s e l o s l l a m a l o s
Huéspedes o los Fono ocurriera. Ahora
el ser humano no son algo
rasteros. La Muerte es
bien, esta visión cammiserable, sino un punto de
su destino, el don de
bia al leer la segunda
novela, Perelandra. En inflexión de crucial importancia en Ilúvatar, que hasta los
mismos Poderes eneste libro, que más que
la historia del Universo
vidiarán con el paso
de ciencia-ficción pod e l Ti e m p o . Pe r o
dría definirse como de
teología-ficción, la consagración a los eldila, en «las tradiciones Melkor ha arrojado su sombra
por el «movimiento hacia adelante humanas sobre seres brillantes y sobr e ella, y la ha confundido
de la vida, la espiritualidad», por esquivos que a veces aparecían con las tinieblas, y ha hecho
encima de la raza humana o cual- en la Tierra (albs, devas y otros)» brotar el mal del bien, y el miedo
quier otra, es defendida de forma
(Más allá del planeta silencioso, de la esperanza. No obstante, ya
realmente convincente (Perelan- p. 137), y también por la clara desde hace mucho los Valar dedra. Un viaje a Venus, p. 125), semejanza entre el término eldila clararon a los Elfos que los
pero es el Malo quien abandera y el término quenya eldar Hombres se unirán a la Segunda
esa idea.
inventado antes por Tolkien, que Música de los Ainur; mientras
designa a los propios elfos de su que Ilúvatar no ha revelado qué
El mensaje moral que destila mitología. Sin embargo, en cuanto les reserva a los Elfos después
esta segunda novela es que la a su lugar en el mundo y con de que el Mundo acabe, y Melkor
naturaleza torcida de Thulcandra respecto a la divinidad suprema no lo ha descubierto. (S, QS,
(la Tierra) y el ser humano no son (Eru Ilúvatar en la obra de I:24).
algo miserable, sino un punto de
Así pues, aunque tanto elfos
inflexión de crucial importancia Tolkien, Maleldil en la de Lewis),
en la historia del Universo; aunque los eldila se podrían comparar como hombres son Hijos de
esto tampoco pretende significar más bien con los Ainur y los Valar Ilúvatar, a los últimos es a quieque la historia del Hombre Caído o Maiar en Arda (aunque no nes parece habérseles concedido
esté en el centro. El Universo se llegan a ser conceptos semejantes), el mayor privilegio: unirse a Eru
presenta como algo tan grande y los elfos se corresponderían después del Tiempo, y compleque va más allá de lo que puede mejor con la figura de los jnau tarlo todo «en forma y acto,
concebir la mente humana, aunque de Malacandra, regidos por la hasta en lo último y lo más
a la vez se desprecia la visión que voluntad de Maleldil y a través pequeño» (S, QS, I:22). La
visión de Tolkien parece en esto
Ransom llama el «Espantajo de los eldila.
3

Jnau, elfos y hombres

más antropocéntrica, aunque
Tolkien mismo se opone a la
aplicación de ese adjetivo en sus
cartas:

Helios De Rosario Martínez «Imrahil»

mero debía escribir la historia de
un viaje en el espacio y el segundo
la de un viaje en el tiempo. Ambos
acabaron contando un cuento en
el que ingleses del siglo XX
Los eldila se podrían
se introducían a través de
... el Silmarillion es
viajes correspondientes
peculiar y difiere de todas
comparar más bien con los sus
en mitologías vivas, en las
las cosas similares, en
cuanto no es antropocén- Ainur y los Valar o Maiar en que encontrarían un sortrico. Su centro de visión Arda (aunque no llegan a ser prendente reflejo de lo
y de interés no son los conceptos semejantes), y los humano, pero distinto al
hombre que conocían (una
Hombres, sino los «Elfos».
elfos se corresponderían
nueva invención literaria
(Cartas 131:12).
el caso de Lewis, y una
mejor con la figura de los en
mitología
ya existente en
Pero debe recordarse que
jnau de Malacandra
el de Tolkien, aunque en
míticamente estos cuentos
este ejercicio inventó el
se centran en los Elfos, no
... los Elfos y los Hombres son episodio «atlántico» de la Caída
son antropocéntricos, y los Hombres sólo aparecen en ellos mucho sólo aspectos diferentes de lo Hu- de Númenor). En la segunda
después de la llegada de aquéllos. mano y representan el problema versión del cuento de Tolkien,
de la Muerte vista por una persona Los Papeles del Notion Club, es
(Cartas 212:6).
finita, aunque con voluntad y cons- interesante ver como el propio
Ahora bien, estas objeciones ciente de sí. En este mundo Tolkien señala ingeniosamente el
al término «antropocéntrico» se mitológico los Elfos y los Hombres paralelismo entre su obra y la de
Lewis, aludiendo a
refieren no tanto a la visión y el son parientes en sus formas encaresta última a través
interés del autor, sino al aspecto nadas, pero en la relación de sus
del personaje Je«espíritus»
con
el
mundo
temnarrativo del Silmarillion,
remy, que dice:
especialmente en los primeros poral representan diferentes
«Alguien,
no re«experimentos»,
cada
uno
de
capítulos, de carácter más mítico.
cuerdo quién, dijo
De hecho, en la primera de las los cuales tiene su propia tenuna vez que la
cartas citadas añade poco después dencia natural y su debilidad.
distinción entre
que «a medida que los cuentos (Cartas 181:11).
historia y mito povan volviéndose menos míticos y
dría no tener ningún
En la mitología cósmica
más parecidos a los cuentos y las
sentido fuera de
novelas, los Hombres se integran de Lewis se podría decir
la Tierra. Yo
en ellos.» (Cartas 131:16). Y en algo parecido: los
pienso que
la segunda carta incluye la distintos jnau de
en la Tierra
Malacandra, o Tor
siguiente nota:
era como
y Tinidril, todos
mínimo
ellos
también
son,
En la narración, tan pronto
m u c h o
como el asunto se vuelve junto a los hombres
menos níde
la
Tierra,
aspec«histórico» y no mítico, ya que de
tida, largo
hecho se trata de literatura huma- tos diferentes de lo
tiempo
Humano,
reflejados
na , el centro de interés debe muatrás.
darse a los Hombres ... No pode- en forma de imaQuizá la caginarios
seres
mos escribir historias sobre los
tástrofe de la AtlánElfos, a los que no conocemos des- mitológicos
tida fuera la línea dicuya
exisde dentro: y si lo intentamos, senvisoria.» (La Caída de
cillamente convertiremos a los El- t e n c ia se
Númenor, 126–127.)
hace
real
en
fos en hombres. (Cartas 212:6n).
Por supuesto, ese
otros pla«alguien» no recornetas.
En otras cartas, de hecho, admidado no era otro que
tía que desde un punto de vista
C.S. Lewis, quien
Ése
era
exterior a la narración él había espuso en boca de
crito sobre los elfos y hombres de el resultado
Ransom la primera
de
la
conocisu Mundo Secundario en base a su
afirmación, en la prientendimiento de los últimos en el d a a p u e s t a
mera de sus novelas
entre
Lewis
y
Primario. En una de las cartas decía
(Más allá del planeta
que, si se le apremiaba a racionalizar, Tolkien en la
silencioso, p. 206).
década
de
1930,
los elfos «representan en realidad a
los Hombres con facultades estéticas por la que el pri4

y creativas muy realzadas, mayor
belleza y nobleza, y una vida más
larga.» (Cartas 144:13). Y en otra
explicaba con más detalle:

Helios De Rosario Martínez «Imrahil»

Jnau, elfos y hombres

Pero una diferencia más la otra es la concepción de que
Esta deliberada omisión en el
importante que la del marco, la capacidad «subcreadora» o ar- Silmarillion de cuestiones
espacial o temporal, es que el tística proviene del arte supremo teológicas vistas desde la perspecpapel de los hombres y los elfos del Creador. Así, Tolkien enten- tiva humana se ve especialmente
queda bastante bien definido en día que su subcreación tenía que en el caso de la Primera Caída del
la Música de los Ainur, con un ser internamente consistente, y Hombre, que debió suceder tras
lugar privilegiado para los también respetar la Creación de su despertar . Éste es un episodio
hombres según se cuenta en los la que forma parte. Dadas las muy importante, pero Tolkien
párrafos del Silmarillion antes convicciones cristianas de Tol- nunca llegó a escribir, que sepacomentados; mientras que por el kien, resulta evidente que su obra mos, un relato completo del miscontrario, el plan de la Gran tenía que ser compatible con la mo. En El Silmarillion publicado
Danza se presenta como algo doctrina cristiana. Pero una mi- por Christopher Tolkien apenas
mucho más complejo
se alude a poco más que
en la novela de Lewis Lewis no quería dejar una visión una oscuridad que hay
(Perelandra. Un viaje a
detrás de los hombres,
Venus, pp. 298–307). chata de lo que para él era o podía y de que creen los elfos
ser la infinitud de la Creación y, que Morgoth mismo
Esto posiblemente por eso, para hablar de ella se vio acudió a Hildórien
cuando los hombres
se debe a que Lewis no
empujado a escribir páginas y
despertaron (S, QS,
quería dejar una visión
chata de lo que para él páginas de sentencias paradójicas XVII:7–8).
era o podía ser la infinitud de la Creación, y por eso, tología en la que existen otros
Sólo en el Libro de los Cuenpara hablar de ella se vio empu- Hijos de Ilúvatar distintos del tos Perdidos se esboza un cuento
jado a escribir páginas y páginas hombre, a su mismo nivel, por del Despertar de los Hombres en
de sentencias paradójicas. Que interesante que sea literaria y el que, aparentemente, se pretenTolkien no hiciera esto no signi- mitológicamente, simplemente día narrar esa primera Caída por
fica, sin embargo, que su no coincide con la doctrina cris- causa del duende Tû (posiblemenconcepción de la Creación fuera tiana. ¿Cómo puede entonces te un antecedente, al menos en el
más limitada. La riqueza de lo mantenerse la compatibilidad?
nombre, de Thû, quien luego
implícito o sólo insisería
Sauron,
nuado frente a lo
Gorthû/Gorthaur en
Una mitología en la que existen gnómico/sindarin);
contado es característica de la obra de Tolotros Hijos de Ilúvatar distintos pero ese relato (el
kien, y por lo tanto es
Cuento de Gilfanon,
de esperar que el uni- del hombre, a su mismo nivel, por capítulo X de El Libro
interesante que sea literaria y
verso en el que se ende los Cuentos Perdidos
cuadra el Silmarillion mitológicamente, simplemente no 1) nunca pasó del esesté concebido como
bozo, y en cualquier
a l g o m u c h o m á s coincide con la doctrina cristiana caso parece que iba a
grande y complejo.
ser contado desde el
Tolkien encuentra la solución punto de vista del elfo que vería
Aunque en el libro se cuente lo
que ocurrió desde antes del Tiem- en la narración desde una pers- (o quizá viviría) los acontecipo, y se aluda a lo que ocurrirá pectiva ajena. Aunque para el mientos. Otra
importante
después de su final, eso no es hombre haya una teología, unas aproximación es la Athrabeth Fintodo, sólo un relato limitado.
ideas sobre Dios y el Mundo de- rod ah Andreth , publicada como
finidas que no pueden ser retoca- cuarta parte de El Anillo de MorPrecisamente ésa es la razón das, si los elfos mantienen una goth, en la que Finrod discute
por la cual Tolkien insiste tanto relación distinta con Eru, Arda y con la humana Andreth sobre la
en la perspectiva élfica del Silma- el Tiempo su visión podrá ser mortalidad de los hombres; pero
rillion, como se ve en las cartas diferente. Así, al subcrear a los en esa discusión Andreth se niega
antes citadas. Hay dos cuestiones elfos Tolkien se encuentra con a hablar de la Primera Caída, de
forma que Tolkien evita explicide importancia capital para Tolcompleta libertad para contar la tarla. La motivación del autor
kien como artista en relación con
esto: una es la «consistencia in- historia con otras ideas sobre cues- parece especialmente clara en una
terna de la realidad», la necesidad tiones fundamentales como la nota aislada, en la que dice:
de que exista una coherencia en muerte o el origen del mal (siemtodo lo que se narra del mundo pre que no entre en clara
Interrogante: ¿Es justo hacer
secundario comparable a la del oposición con las ideas cristianas), que Andreth se niegue a comentar
mundo primario, que lo haga y eso es lo que hace en el Silma- cualquier tradición o leyenda acerverosímil para el lector receptivo; rillion.
ca de la «Caída»? Parece demasia5

Jnau, elfos y hombres

Helios De Rosario Martínez «Imrahil»

do una parodia de la Cristiandad
(quizá sea inevitable). (El Anillo
de Morgoth, p. 405).
Este tipo de omisiones tienen
un efecto muy positivo sobre la
obra, que contrastan con la de
Lewis. Por una parte, permiten
llevar a cabo una narración clara,
sin tener que entorpecerla con
paradojas y reflexiones más propias de un ensayo filosófico que
de un relato (la última parte de
Perelandra , por ejemplo, a pesar
de su interés, es literariamente
bastante discutible). Por otra parte, al dejar las ideas explícitamente
religiosas entre las cosas «no contadas», la compatibilidad deseada
por el autor se mantiene, pero la
doctrina no es impuesta al lector.

Bibliografía
Tolkien, J.R.R., editado por
C h r i s t o p h e r To l k i e n . E l
Silmarillion. Barcelona: Ediciones
Minotauro, 1984.
—— El Libro de los Cuentos
Perdidos 1. Barcelona: Ediciones
Minotauro, 1990.
—— La Caída de Númenor.
Barcelona: Ediciones Minotauro,
2000.
—— El Anillo de Morgoth.
Barcelona: Ediciones Minotauro,
2000.

Ransom y las criaturas de Malacandra: jrossa, pfifltriggi y sorns
Imagen: Tim Kirk (Mythlore, 1-4, Oct. 1969)

Tolkien, J.R.R., editado por
Humphrey Carpenter y
Christopher Tolkien. Cartas de
J.R .R . Tolkien. Barcelona:
Ediciones Minotauro, 1993.
Lewis, C.S. Más allá del
Planeta Silencioso. Buenos Aires:

Nolmë 3
Aquí está, al fin, un nuevo número de Nolmë, tras una
larga pausa de más de tres años.
Se trata de la prometida versión en inglés del contenido
en el segundo número, el ensayo monográfico de La lengua
de Rohan. Como los dos números anteriores, el Nolmë 3 está
a la venta a través de internet en el escaparate de la revista en
Lulu.com (http://stores.lulu.com/nolmë), y también en
condiciones preferentes para socios de la STE (consúltese en
nolme@sociedadtolkien.org).
Este número es el segundo paso en una nueva etapa de
Nolmë, que desde la Biblioteca de la STE esperamos que sea
más productiva y exitosa. Prometemos un número 4 con
contenidos nuevos, ¡y una espera mucho más breve!

6

Grupo Editor de Buenos Aires,
1973.
—— Perelandra. Barcelona:
Ediciones Minotauro, 2006.

Una noche en Cepeda
Ricard Valdivielso «Adanost Dúnadan»

E

s difícil ser un Tuk
respetable. A la mayoría de
los hobbits seguro que les
parece algo muy sencillo. Oyen
hablar de Grandes Smiales, pero
ninguno de ellos sabe ni una
mínima parte de todo lo que se
ventila dentro de la Colina de los
Tuk. Se creen que allí la comida
aparece en las despensas y que
luego va directamente a nuestros
estómagos, que el Thain se dedica
sólo a divertirse con sus botones
mágicos, ¡prende! ¡desprende!, y
multitud de historias similares.
Pero no tienen ni idea de lo que
se cuece ahí dentro. Y seguro que
si lo supiesen no tendrían la
misma opinión de los Tuk. Vivir
en Grandes Smiales es mucho más
complicado de lo que cualquier
hobbit cree. No se lo recomiendo
a ninguno de ustedes.
Pero, ¡un momento! Creo que
aún no me he presentado. Y
ustedes se preguntarán quién es
ese viejo que ha entrado en La
Perca Dorada hablando solo. Y es
que yo no soy un parroquiano
usual de esta posada. De hecho
es la primera vez que vengo, pero
me habían dicho que tiran una
de las mejores cervezas de toda
La Comarca, y debo decir que
deja muy buen cuerpo... por
cierto, ¿me podrían acercar otra
jarra? Creo que ésta tiene una
terrible tendencia a vaciarse antes
de que yo me dé cuenta. Gracias,
jovencito.
De nuevo me he ido por las
nubes, pero ustedes entenderán
que uno tiene ya sus años, y mi
cabeza no es como antes. Quizás
sea una talla o dos más grande, y
algo más yerma, pero sobre todo

es algo errática. Sí, bueno, como
les iba diciendo creo que no me
he presentado, y la mayoría de
ustedes no creo que sepan quién
soy, pero si les digo quién soy,
entonces se acordaran, quizás,
con un poco de suerte si acaso,
de algunas viejas historias. Oye,
muchacho, no tengas tanta prisa...
todo tiene su tiempo, y ese tiempo
depende de la edad de cada uno,
y yo ya he tenido mucho tiempo
para ir deprisa. Por eso prefiero
disfrutar mucho más de mi
tiempo, de forma tranquila, pues
ya me queda poco. Y si me vuelves
a llenar la jarra te lo agradeceré
todo el poco tiempo que me
queda, y podré seguir con mi
historia.
Bien, bien. Muchas gracias
otra vez. Permítanme que les diga,
ahora que ya he remojado el
gaznate, que mi nombre es Isengar
Tuk, hijo del viejo Gerontius...
aunque no era tan viejo cuando
yo nací, como ya deben suponer.
Y ahora se harán, a buen seguro,
la otra pregunta: ¿qué hace este
viejo Tuk aquí, tomando más
cerveza de la que debería a su
edad, y hablando encima de un
taburete cojo a toda la parroquia
de Cepeda? Pues en primer lugar,
me estoy jugando el tipo, pues
este taburete se mueve más de lo
que sería deseable, y por eso, si
ustedes me lo permiten, me subiré
a la mesa, que parece más sólida.
No es que yo tenga nada contra
los taburetes, y mucho menos
contra un buen taburete, macizo
y robusto, capaz de aguantar tu
peso mientras te regocijas con un
buen pichel y una pipa bien
cargada, sólo que le tengo aprecio
a mi vieja crisma, pues ya son más

de noventa años llevándola
puesta, y me sienta mucho mejor
que mi mejor chaleco. Perdona
que te moleste de nuevo, chico,
pero ¿podrías pasarme la jarra,
que aún queda más de media
pinta dentro y sería una desgracia
que le diera una patada desde
aquí arriba? No sólo por no darles
a alguno de ustedes en la cara con
ella, sino porque la cerveza no
está nada mal, y la buena cerveza
vale un tesoro, si ustedes me
siguen. No es bueno tirar un
tesoro a la cara de alguien.
Hablando de tesoros, una cosa
lleva a la otra, pues ayer mismo
tuve ocasión de hablar con ese
individuo tan curioso, el señor
Bolsón, Bilbo creo que se llama.
Estábamos los dos en la fiesta de
bodas del señor Drogo Bolsón,
que se unió en matrimonio el otro
día con Prímula Brandigamo, la
hija del señor Gorbadoc. Un buen
tipo ese Gorbadoc, un hobbit de
los que ya no quedan. Pero yo
quería hablarles del señor Bilbo.
Todos recordarán lo que pasó,
cuando volvió a casa en medio
de la subasta. De hecho yo había
adquirido ya un par de cajas de
vino de la Cuaderna del Sur, pero
se las devolví... si seguía vivo, las
botellas seguían siendo suyas. Nos
las bebimos luego entre los dos,
una noche que fui a visitarle.
Espero que les vaya bien a su
sobrino Drogo y a la preciosa
Prímula. Créanme si les digo que
si tuviese 50 años menos yo
también habría querido casarme
con ella. De todas formas no me
parece mal su decisión de
quedarse a vivir allá en Los
Gamos. De hecho he estado
tentado de quedarme allí con
7

Una noche en Cepeda

ellos, y no es sólo por estar cerca
de esa damisela Brandigamo. Es
que ustedes no saben lo difícil
que resulta vivir en Grandes
Smiales actualmente. Bueno, para
ser correctos, desde que mi
sobrino Fortimbras se casó con
Lalia la Grande. Ya era grande
entonces, pero yo creo que a estas
alturas ya debe necesitar dos varas
de tela más que entonces para
hacerse una falda. Y no gastaba
ya una vara, como se utilizó para
la falda que llevaba Prímula en la
ceremonia, sino al menos media
vara más. No acabo de entender
qué vio en ella Fortimbras, pero
como alguien no le pare los pies
no quiero saber que será de los
Tuk. Bufff... con tanto hablar se
me ha evaporado la cerveza.
Tráeme otra jarra, si puedes
hacerme ese favor.
Gracias otra vez.
¿Qué dices? ¿El mar?
Ejem, ejem... creo que
tu cabeza da más
vueltas que la mía.
Debe ser la cerveza.
No abuses de ella o
notarás como tu
cabeza corre más que
tus pies. Te lo digo
por experiencia. Sí,
sí, ya veo que las viejas
historias aún se cuentan por las
posadas, pero en aquellos días yo
no era más que un veinteañero.
Y ese viejo, Gandalf, ya venía
bastante por aquí. Por suerte no
tuve tanta relación con él como
el señor Bilbo. ¡Dispararse a su
edad! Cuando me enteré de que
había desaparecido ya me pensé
que Gandalf estaba detrás de todo
el asunto. De todas formas no
piensen que me arrepiento de
haber hecho ese viaje, aunque eso
de que me fui «al mar» no es
exactamente cierto. Si que marché
en dirección al mar, pero no pasé
de las Colinas de las Torres, ésas
que se ven a lo lejos desde las
Quebradas Lejanas. Sí, hay unas
grandes torres allí, pero no me
atreví a entrar. Imagínense si me
caigo desde lo alto de una de ellas.
Todavía estaría esperando a
encontrar el suelo. Quizás es lo
que hizo mi hermano Hildifons,
8

Ricard Valdivielso «Adanost Dúnadan»

pero yo no le encontré por allí.
De todas formas al menos él se
ha librado de aguantar a Lalia.
Pues ustedes no saben lo que ha
montado allí dentro. Lo primero
que mandó fue cambiar la
decoración de todos los pasillos.
No le gustaba el enlosado
tradicional, que tenía el mismo
diseño desde que Isengrim el Viejo
los hizo excavar. Todas las grandes
losas de piedra han ido fuera y
ha puesto unas losetas de cerámica
de su aldea, allá cerca del Pantano
de los Juncos. Nunca me ha
gustado esa zona, y menos sus
losetas de cerámica. Serán muy
decorativas, pero no están hechas
para soportar que los niños corran
sobre ellas... y niños nunca han
faltado en Grandes Smiales.
Además, cuando acabas de salir
del baño son especialmente resbaladizas, y
nunca es agradable
dar con las posaderas contra el
suelo. Eso no
pasaba con el
viejo granito de

Scary . Y son especialmente frías.
No, no, nada bueno puede venir
de Lalia. Es por eso que decidí
pasar la noche aquí, entre ustedes,
tomando un poco de esta deliciosa
cerveza. Mmm... ¿quién se está
bebiendo mi cerveza? ¡Otra vez
tengo la jarra vacía!
¿Les molesta si en vez de estar
aquí de pie me siento sobre la
mesa? Es que empiezo a marearme desde aquí arriba. Y no puede
ser cosa de la cerveza. Ésta es la...
¿quinta? ¿están seguros? A mí me
parece que apenas debo llevar
jarra y media. No sé qué haremos
con Lalia. No es que el Thain esté
particularmente encaprichado con
ella, pero sí que ella está muy
encaprichada con él, y no creo
que lo suelte fácilmente. La mayoría de la familia, sobre todo los
más jóvenes, se están buscando

agujeros en Alforzaburgo, para
poder estar lejos de ella. Y no
creo que su hijo Ferumbras
encuentre una hobbitdama capaz
de aguantar mucho en esa casa
de locos. Yo mismo me iría, pero
no tengo ya edad para eso.
Además mi edad me permite
algún privilegio, como tener mi
propia despensa, cocina y sala de
estudio, donde ni siquiera ella se
atreve a entrar. No es que yo se
lo impida, pero ella no tiene
mucho interés en aguantar las
largas disertaciones de un anciano
como yo. Permítanme que me
baje de la mesa. Acércame otra
vez esa cerveza... vaya, otra vez
vacía. No te molestes, ya voy yo
a por ella.
Estarán de acuerdo conmigo
en que lo mejor para olvidarnos
de los malos tragos con la familia
es pasar la noche en una alegre
posada, con compañeros amables
que sepan escuchar tus problemas.
Y ustedes han sido muy pacientes
conmigo. Así que no les molestaré
más y me iré a dormir, pues
mañana debería salir pronto
para poder alcanzar las
Tierras Tuk antes del
amanecer... o tendré que
buscar otra posada, y a
Lalia no le gustará que
pase dos noches fuera de casa.Đ


*
A la mañana siguiente los
parroquianos de Cepeda tuvieron
que sacar al viejo Isengar a rastras
de su cuarto. Le subieron al
primer carruaje que pasó con
rumbo a la Cuaderna del Este,
junto con un barril de cerveza
que les había comprado, y pudo
llegar a Grandes Smiales antes de
la cena, que tuvo que compartir
con Lalia la Grande, pues no
estaba en condiciones de cocinar.
En Cepeda se convirtió en un
dicho popular, y cuando alguien,
borracho o no, empezaba a hablar
sin que nadie pudiera callarle, se
decía de él que «había entrado en
él el espíritu del viejo Isengar».
Isengar Tuk (1262-1360)
Se dice que se hizo a la mar
en su juventud.

La Adaptación Cinematográfica de
El Señor de los Anillos
desde el Concepto de «Transposition»
Prof. Dr. Eduardo Segura Fernández
La versión cinematográfica de El Señor de los Anillos, adaptada por Peter Jackson, Fran Walsh y Philippa
Boyens a partir de la obra de J.R.R. Tolkien, es susceptible de un análisis en profundidad desde el concepto
de «transposition», expuesto por el gran amigo del profesor de Oxford, C.S. Lewis. A partir de este concepto
hermenéutico se puede calibrar mejor la riqueza de la obra literaria original —de contenido complejo y
matizado—. A la vez, la noción lewisiana permite un acercamiento genérico a la adaptación como proceso
narrativo sui generis. En el presente trabajo analizo el guión cinematográfico producido por New Line
Cinema como ejemplo de arquitectura narrativa peculiar al servicio del mensaje esencial del libro, antes
que de la fidelidad a la letra del texto. Intento mostrar el modo en que el trabajo de los guionistas estuvo
en todo momento guiado por la fidelidad al espíritu del autor, antes que por la sola originalidad. Asimismo,
trato de hacer patente la forma en que determinadas características del mundo secundario inventado por
Tolkien son imposibles de trasladar a la pantalla a causa de ciertas limitaciones esenciales del lenguaje
cinematográfico en relación con esta obra literaria en concreto. La clarificación de estas limitaciones, sin
embargo, servirá para resaltar los enormes aciertos de la película de Peter Jackson1.

L

a adaptación de la obra
magna de J.R.R. Tolkien,
llevada a cabo por Peter
Jackson y su equipo de guionistas
(su esposa, Fran Walsh, y Philippa
Boyens) ha revitalizado el ya viejo
debate acerca de los límites
expresivos del lenguaje fílmico
respecto de determinadas obras
literarias. En este caso, nos
encontramos ante un clásico de
la Literatura, The Lord of the
Rings, que ha gozado desde su
publicación en el bienio
1954/1955 de una elevadísima
aceptación popular. De entre
todos los géneros literarios,
Tolkien escogió la épica como
vehículo estético de su quehacer
artístico. La entronización que el
modernismo literario había
llevado a cabo de modos de hacer
literatura que primaban la
plasmación de lo cotidiano antes
que la inclusión de escenografías
y personajes tradicionalmente
asociados, lato sensu, al folclore,
pronto colocó a Tolkien en el
incómodo estante genérico de
Fantasía 2 . Tal enfoque crítico
—un verdadero prejuicio cargado
de connotaciones peyorativas—,
sigue vigente en gran parte de la

crítica literaria y, por extensión,
en la cinematográfica.
La dificultad que apunto ha
afectado también a la adaptación
de Peter Jackson 3 . En lo que
respecta a la épica —y, por
extensión, al cine épico—, los
problemas de clasificación
provienen no de lo que la obra
es en sí, sino de la carencia que
nuestro mundo conceptual
manifiesta hacia formas de arte
para las que no hay referente.
Dicho de otro modo, la época
actual se caracteriza por la
ausencia de una épica vivida,
ausencia que hace más deseable
la lectura, la contemplación, de
obras de arte que actualicen y
hagan viable un modo de vivir
heroico. La obra de Tolkien, una
«mitología para Inglaterra» en sus
propias palabras, no cabe en los
estrechos límites —que son
siempre funcionales, descriptivos
antes que explicativos— del
género fantástico.
Es decir, llamamos «fantasía»
a El Señor de los Anillos porque
no disponemos de una palabra
que exprese la riqueza metafórica

del «mundo secundario» 4 ,
inventado, que Tolkien recreó;
mundo que era el nuestro en un
pasado prehistórico. La carencia
es nuestra, y pone de manifiesto
el empobrecimiento cultural
culpable que, a mi juicio,
impregna la civilización
contemporánea. No se trata de
una limitación achacable al
escenario y los personajes
literarios. Durante los siglos en
que la tradición era transmitida
de forma oral —la mayor parte
de la historia de la Humanidad,
hasta mucho más allá de 1453—,
tiempos en que la fijación de los
textos era una tarea muy
secundaria en relación con la
importancia histórica,
microcósmica, de los mensajes
literarios, «lo fantástico» no
gozaba de un estatuto de
credibilidad necesariamente
menor. La vida y lo maravilloso
eran una y la misma cosa.
En ese mundo literario de
tradiciones entrelazadas, que
Tolkien conocía gracias a su
especialización profesional en el
terreno de la Filología
Comparada, la corriente con la
9

La Adaptación Cinematográfica de El Señor de los Anillos desde el Concepto de «Transposition»

que él quiso entroncar su
mitología no fue la materia de
Bretaña, en toda la vastedad
temporal que ésta abarca. El
referente de Tolkien es Beowulf,
lo son las Eddas, lo es el Kalevala
finlandés. Épica, y no fantasía.
Poemas transmitidos de forma
oral antes que literatura de
consumo. Sagas, y no trilogías.
La épica ha contado con
ilustres valedores durante los
largos siglos que han mediado
entre Homero y nosotros. No
obstante, escritores como Tolkien
han acertado a actualizar el modo
narrativo propio de la épica
—más recitativo que meramente
descriptivo o argumental—,
adecuando a la mentalidad
moderna el eterno éthos de los
mitos, el mensaje profundo de las
historias que empiezan con el
clásico érase una vez. El propio
autor afirmó en repetidas
ocasiones que sus libros habían
sido escritos para ser leídos en
voz alta5.
Ahora bien, estamos analizando la obra de Tolkien como un
vasto poema épico cuyo alcance
creativo era dotar a Inglaterra de
un pasado mítico verosímil. La
mentalidad filológica del autor
—profesor de anglosajón e
historia del Inglés en Leeds y
Oxford— hizo que Tolkien buscase tal vinculación con el pasado
a través de la elaboración
diacrónica de la historia, de la
etimología de las palabras y los
idiomas inventados por él para
sus libros. En la Tierra Media los
idiomas antecedieron al proceso
de escritura. En tal proceso creativo, el argumento y los escenarios
fueron creados para servir de
armazón «histórico» a mentalidades y culturas reflejadas en construcciones idiomáticas coherentes,
y no al revés6.
Por tanto, parece evidente que
el peso de la historia y la tradición,
del pasado como pasado que se
actualiza en el obrar de cada
personaje, sea clave para entender
la poética de Tolkien desde una
perspectiva antropológica
10

semejante en su esencia al sentir
y al obrar humanos. Elfos, enanos,
hobbits u orcos, todas las criaturas
de este universo nos hablan de
nosotros mismos. Sin embargo,
era muy importante para el autor
que el entramado histórico del
cuento quedase claramente
vinculado a las peripecias
individuales: las decisiones
ancestrales delimitan el escenario
de las opciones personales aquí y
ahora, de la misma manera que
las decisiones del presente
condicionarán el tiempo por
venir. Así parece entreverlo Frodo
cuando toma conciencia
del alcance cósmico que
tendrá su aceptación o
rechazo del Anillo:

Prof. Dr. Eduardo Segura Fernández

elipsis, de las miradas en silencio
y de lo que no se dice, que de lo
que queda efectivamente
plasmado en los diálogos. La
historia de amor que arrastran
Ethan Edwards (John Wayne) y
su cuñada Martha (Dorothy
Jordan) está lastrada de nostalgia,
plena de recuerdos. Las imágenes
hablan por medio de la destreza
de los actores. Pero las lagunas
informativas persisten. Tal
limitación, creo, es inherente al
lenguaje fílmico; más aun, es parte
de su maravillosa capacidad
estética. La profundidad temporal

«(...) ¿Por qué vino a
mí? ¿Por qué fui elegido?
—Preguntas a las que
nadie puede responder
—dijo Gandalf—. De lo
que puedes estar seguro
es de que no fue por
ningún mérito que otros
no tengan. Ni por poder
ni por sabiduría, a lo
menos. Pero has sido
elegido y necesitarás de
todos tus recursos: fuerza,
ánimo, inteligencia» 7 .
He aquí la primera
dificultad para la
adaptación de El Señor
de los Anillos al cine. El
trasfondo histórico que
asoma detrás de cada
personaje o actuante
—también de los que llamaríamos
«actores de reparto»— les otorga
credibilidad y estatuto de
historicidad. Cada personaje se
recorta contra el fondo de la
historia, el escenario de su obrar.
Pues bien, esto se pierde en la
pantalla, sobre todo, por falta de
tiempo. Pero no sólo por eso. Hay
una traba más profunda, que
afecta a la esencia del modo
narrativo audiovisual.
Consideremos un ejemplo
egregio.
El peso de la historia en la
fordiana The Searchers (1956) es
presentado más a través de las

no es trasladable a la pantalla;
no, al menos, en los mismos
términos que lo es en la literatura.
Con todo, no siendo una carencia,
sí se convierte en una traba que
pone sobre el tapete los límites
expresivos de un arte que
pretende trasladar a su modo
expresivo propio un mensaje
diseñado para otro medio.
Es decir, hay cosas que no se
pueden expresar artísticamente
de otra manera que no sea aquélla
en la que fueron concebidas. El
lógos artístico, el designio creativo
del autor —en el sentido fuerte
de la expresión—, afecta a la

Prof. Dr. Eduardo Segura Fernández

construcción de la obra de arte
de una manera esencial, no
accidental. Dicho de otro modo,
una adaptación deviene una nueva
obra de arte en la que ni siquiera
la transposición al pie de la letra
del texto literario original
garantiza como resultado idéntica
reacción del receptor. Adaptar al
cine El Señor de los Anillos ha
dado lugar a una nueva versión
del original; pero no puede ser el
original. De ahí que no quepa la
excesiva decepción ante el
resultado. La obra de arte goza
de una autonomía, de una vida
propia que permite afirmar que
ni siquiera Tolkien habría hecho
la adaptación perfecta, supuesto
el caso de que hubiese sabido
escribir guiones cinematográficos8. Esta imposibilidad esencial,
creo, está en la raíz de muchas
quejas manifestadas por lectores
de Tolkien que, quizá, esperaban
un calco, y no una adaptación.

La Adaptación Cinematográfica de El Señor de los Anillos desde el Concepto de «Transposition»

Por tanto, en la intención
esencial de Tolkien como creador
literario estaban incluidas todas
las potenciales reacciones de cada
lector ante el mensaje estético del
cuento, tan variado como los
talantes de los lectores. Las
épocas, las mentalidades, las
circunstancias de cada lector, se
verían reflejadas en la Tierra
Media, iluminadas por el relato
y sus protagonistas. Esas
reacciones cambiarán sin duda
para cada lector en cada una de
sus lecturas de la obra literaria,
pues tal es el privilegio de las
obras de arte: el de cambiar y
crecer con el receptor. Ahora bien,
¿cuál es la idea central de
aplicabilidad libre frente a alegoría
que Tolkien defiende?

de caudillo militar. Ese rasgo de
la personalidad del personaje
cinematográfico plantea de nuevo
aquella dificultad a que nos
referimos más arriba sobre la
ausencia de una épica vivida en
la mentalidad occidental posterior
a las dos guerras mundiales del
siglo pasado. Pues la épica
verdadera no se manifiesta tanto
en la guerra como hecho
traumático en sí mismo, cuanto
en la conquista de la propia
interioridad, en la aceptación de
un destino previo, elevado y, en
este caso, agridulce. Porque esta
obra literaria carece en absoluto
de un happy end al estilo
Hollywood.

Pero la difícil convivencia de
literatura y cine proviene, en el
Al subrayar algún aspecto más caso de la poética del Profesor
o menos tópico (en detrimento Tolkien, de raíces más profundas.
de otros) que la lectura personal La prevención del autor frente al
de El Señor de los Anillos permite, teatro —y, por extensión, al cine,
aunque no hay documentos
que atestigüen explícitamente
Sin embargo, ¿podemos
afirmar que Tolkien miraba Pues la épica verdadera no se tal opinión negativa—, se
c o n r e c e l o l a s a r t e s manifiesta tanto en la guerra apoyaba en que, en última
escénicas? ¿Hay algo en su como hecho traumático en sí instancia, la recurrencia a
poética personal que nos
escenarios estáticos y
autorice a pensar así? mismo, cuanto en la conquista previamente diseñados
Nuestro autor debió salir al de la propia interioridad, en la constituía un límite a la libre
paso, ya en vida, de las
interpretación, adecuación
críticas que veían en su obra aceptación de un destino pre- interior y aplicabilidad de la
una enorme alegoría de la vio, elevado y, en este caso, obra a la mente y experiencia
situación geopolítica del
personal del espectador. La
agridulce.
siglo xx9. Su disgusto ante
mera elección de un reparto
la alegoría provenía de la
pone de manifiesto ese límite
coerción que significaba aquélla los guionistas han dejado ab initio a la imaginación de cada
para el lector. De ahí que, en el necesariamente en segundo plano lector. La cita es extensa, pero
prefacio a la edición revisada de otros elementos más importantes. vale la pena:
El Señor de los Anillos, Tolkien Así, la creciente duda de Aragorn
(Viggo Mortensen) para aceptar
escribiese:
«En el arte del hombre es
su destino como rey de Gondor, mejor reservar la Fantasía para el
o las flaquezas de Frodo (Elijah campo de la palabra, para la
«(...) detesto cordialmente la Wood) y su rechazo de la verdadera literatura. En pintura,
alegoría en todas sus manifesta- compañía de Sam (Sean Astin) por ejemplo, la representación
ciones, y siempre me ha parecido hacia la mitad de El retorno del visual de imágenes fantásticas es
así desde que me hice lo bastante Rey, son elementos que revelan técnicamente muy sencilla (...).
viejo y cauteloso como para una interpretación de los Es una desgracia que al Teatro,
detectarlas. Prefiero la historia, guionistas desde una perspectiva arte fundamentalmente distinto
auténtica o inventada, de variada anacrónica. Tal interpretación no de la Literatura, se le tenga en
aplicabilidad al pensamiento y está en la obra adaptada; no, al general como un todo con ella, o
experiencia de los lectores. Pienso menos, de manera intencional. Y, como parte de ella. Hemos de
que muchos confunden “aplicabi- en el caso del Aragorn fílmico, reconocer que otra de tales
lidad” con alegoría; pero la no está presente en absoluto. La desgracias es la depreciación de la
primera reside en la libertad del presencia del pasado en el actuar Fantasía. Ya que al menos en parte
lector, y la otra en un pretendido del Aragorn literario ha quedado tal depreciación se debe al natural
casi anulada a favor de su carácter deseo de los críticos de pregonar
dominio del autor»10.
11

La Adaptación Cinematográfica de El Señor de los Anillos desde el Concepto de «Transposition»

las formas de literatura o de
“imaginación” que de forma
innata o por defor mación
profesional prefieren. (...) Pero el
Teatro es por naturaleza hostil a
la Fantasía. En el Teatro casi
siempre fracasa la Fantasía,
incluso en sus formas más
sencillas, cuando es presentada
del modo que le es propio, ante y
para el público. Las formas de la
Fantasía no se pueden enmascarar
(...) el Teatro ha intentado ya, en
razón de su misma naturaleza,
una especie de falsa magia, ¿o
tendría que llamarlo sucedáneo?:
la materialización en el escenario
de los personajes imaginarios de
una historia. Esto ya es en sí
mismo un intento de usurpar la
varita de los magos (...). Por esta
concreta razón, porque en el teatro
no hay que imaginarse los
personajes, ni siquiera los
escenarios, sino verlos realmente,
el Teatro es un arte fundamentalmente distinto del narrativo, a
pesar de que haga uso de
materiales similares: la palabra,
el verso, el argumento. Por tanto,
si uno prefiere el teatro a la
Literatura (...) y basa sus juicios
sobre todo en la crítica dramática
o en el mismo Teatro, queda
predispuesto a entender mal el
puro arte de construir historias
(story-making) y a constreñirla a
las limitaciones de las representaciones escénicas. Es más
probable, por ejemplo, que prefiera

personajes, hasta los más groseros
y elementales, a objetos. En una
obra de teatro se encontrará muy
poco sobre los árboles como
tales»11.
Las opiniones que he recogido
no esquivan la evidente
preferencia de Tolkien por la
literatura, y su desdén hacia el
teatro12; al contrario, la subrayan.
Tales nociones sobre la tramoya,
los escenarios, el tratamiento
mismo del argumento y los
personajes, son trasladables al
cine. Me atrevo a afirmar que en
la película de Peter Jackson el
profesor Tolkien habría echado
de menos, entre otras cosas, un
tratamiento más adecuado del
tiempo narrativo, que incluiría
un tempo general más lento; un
especial cuidado del personaje de
Bárbol y su modo filológico de
pensar y designar el mundo y la
historia (en especial, su propia
historia); una puesta en escena
menos etérea de los elfos y lo
élfico; el retrato adusto de los
enanos; y, sobre todo, un lamento
frente a las consecuencias
destructivas de la tecnología y la
mentalidad totalitaria (también
de la democrática) que se
presentaran como asumidas en la
trama y el guión, y no como parte
de un eslogan panfletario o
propagandístico. Cabe señalar a
este respecto que Tolkien no era
«ecologista»; en cambio, amaba
profundamente el mundo y lo
vivo que hay en él, naturaleza,
hombre, nube o lluvia. Finalmente, sospecho también que habría
preguntado por Tom Bombadil y
las Ent mujeres.
Antes de abordar el segundo
elemento de mi argumentación,
debo señalar que una idea básica
para la comprensión del proceso
de adaptación es la relación
hermenéutica entre las nociones
de free applicability y transposition. La riqueza del mensaje
artístico —es decir, la potencialidad infinita de la verdadera
obra de arte— permite que la
adaptación de un texto literario
a otro medio expresivo que no es
el suyo sea interpretable a partir

12

Prof. Dr. Eduardo Segura Fernández

de y en sí, como texto autónomo.
En el proceso de recepción de la
adaptación se produce un juego
de retroalimentación en el que
ambas realidades artísticas se
enriquecen mutuamente. Sin
embargo, el espectador-lector —
y sólo él— siente en determinados
momentos lo que yo calificaría
de cierta orfandad estética.
En las artes escénicas, es decir,
en aquellas formas expresivas que
establecen una mediación material
entre la obra y el receptor, es
probable que esa misma
mediación necesaria obstaculice
la trasmisión del mensaje esencial
que el artista desea. Es evidente
que el riesgo existe. Tolkien
pretendía minimizar la pérdida
de energía en el proceso de
recepción de la obra artística. Es
más, su afán era conseguir que el
lector fuese el amplificador de la
señal artística inicial; que fuese
cada lector quien completase el
cuadro, el designio artístico, como
ya vimos:
«El corazón del hombre no está
hecho de engaños,
y obtiene sabiduría del único que
es Sabio,
y todavía lo invoca. Aunque ahora
exiliado,
el hombre no se ha perdido ni del
todo ha cambiado.
Quizá conozca la des-gracia, pero
no ha sido destronado,
y aún lleva los harapos de su
señorío,
el dominio del mundo a través de
actos creativos:
y nunca adora al Gran Artefacto,
hombre, subcreador, luz refractada
a través del cual se separa en
fragmentos de Blanco
de numerosos matices que se
continúan sin fin
en formas vivas que van de mente
en mente»13.
Éste es el sentido último de la
aplicabilidad libre. Los buenos
relatos poseen la capacidad de
crear Historia (personal y
colectiva); de ahí la importancia
que el pasado concedía a la
transmisión oral de las gestas y
relatos del grupo, la tribu o la

Prof. Dr. Eduardo Segura Fernández

estirpe. El lector, el espectador,
el oyente, sería capaz de recordar
su propia esencia, de reconocerse
en el pasado, de retomar el
sentido de su lugar en el mundo,
al ver su existencia en un contexto
espacio-temporal más amplio (y
más adecuado, pues somos seres
históricos), individual y colectivo.
Perdidas esas coordenadas, sólo
queda el aislamiento, puesto que
el carácter fragmentario de la
modernidad y los modos de vida
actuales favorecen el anonimato,
la ausencia de una voz personal
que valora y decide.

La Adaptación Cinematográfica de El Señor de los Anillos desde el Concepto de «Transposition»

la que vive en su alma. Por eso,
preguntado acerca de la película
es casi inevitable que termine su
reflexión haciendo referencia al
libro, al recuerdo de tal o cual
pasaje, al sabor que tal escena
dejó en su alma: la Comarca,
Moria, los Senderos de los
Muertos, los Puertos Grises.
Difícilmente se hará referencia
inicial al parecido de los actores,
o al aspecto de los decorados. Lo
que importa es la sensación, la
vivencia del viaje interiorizado:
el modo en que la búsqueda de
los héroes se ha asemejado a la
propia búsqueda existencial. El

«I am not going to maintain
that what I call Transposition is
the only possible mode whereby
a poorer medium can respond to
a richer: but I claim that it is very
hard to imagine any other. It is
therefore, at the very least, not
improbable that Transposition
occurs whenever the higher
reproduces itself in the lower»15.

En la concepción de Lewis, la
transposición entre sistemas
estéticos distintos viene limitada
y condicionada por el sistema
superior. Él elabora una ecuación
que, básicamente, afirma que una
Los espectadores,
mayor sabiduría implica
especialmente aquellos
una mejor y más rica
Es decir, el lenguaje de la
que antes de ver la
experiencia estética, un
película han leído el libro, adaptación aspira a la identidad c o n o c i m i e n t o m á s
echan de menos su de experiencias estéticas. Pero no esencial del objeto
imaginería personal, la
artístico. La adecuación
construcción individual puede alcanzarla. Lo que permite entre espíritu y obra de
no sólo de los caracteres valorar la adecuación entre ambos arte es más perfecta
físicos, sino de los matices
cuanto más adecuado es
que acompañan una sistemas es, precisamente, el mo- el conocimiento de las
do en que los autores de la
literatura tan sensorial
circunstancias, del
como la de Tolkien. Se adaptación han sabido salirse de contexto creativo, de la
añora lo que sólo la
vida del autor, etcétera.
aplicabilidad libre puede un sistema de ecuaciones donde Según lo afirmado en la
aportar, por ser la lectura
A es a, para trasladarse a otro cita anterior, podríamos
una actividad estética tan
que sólo el lector
donde A puede tomar diversos decir
personal, y las reacciones
avezado de El Señor de
valores: a, b, ..., n.
que provoca tan profunlos Anillos obtendrá una
damente incomunicables
experiencia plena de
en esencia. La experiencia
determinadas secuencias
estética, en su plenitud más camino que se recorre va de la en las que los guionistas dejaron
honda, es intransferible. La inefa- pantalla a la propia libertad que, de lado la letra del libro para
bilidad de la Belleza habla de la por tanto, apela a la aplicabilidad centrarse en el espíritu del autor,
infinitud del espíritu lo mismo del relato a las circunstancias en las referencias a El Silmarillion
que de la capacidad sintética de actuales de la persona completa. (más de las que normalmente se
cree), en la sensación compartida
la verdadera obra artística14. Es
posible que aquí radique la prefePasemos ahora a analizar el que transmiten los idiomas
rencia de los lectores por la obra concepto hermenéutico de inventados por Tolkien. En este
escrita, y que nada sustituya la transposition, tal y como emplea sentido, la película está llena de
vuelta, una y otra vez, a las C.S. Lewis. Él lo utiliza para pasajes memorables desde la
páginas del libro. Se trata de explicar el modo en que llegamos perspectiva estrictamente cinemaexperiencias estéticas de distinta al conocimiento de Dios a través tográfica, en los que se ha puesto
índole, que pueden ser comple- de la analogía, antes que por de manifiesto una sensibilidad
mentarias —o no—, pero que son esencia. No es mi propósito muy acusada al servicio de la
indudablemente distintas.
explicar ese extremo, interesante plasmación del drama de un
como es. Mi intención se centra mun do que se desvanece irremeEn definitiva, cada lector- en aplicar el sentido del término diablemente, desde una perspecespectador busca recuperar en el y su alcance al análisis explicativo tiva a la vez personal y cósmica.
cine aquella sensación primordial, de lo que sucede cuando tratamos
Ahora bien, continúa Lewis:
la experiencia única —proba- de «comparar» dos experiencias
blemente irrepetible— de la estéticas de índole y naturaleza
primera vez. El espectador que ha diversa; en este caso, las que
«Where we tend to go wrong
ido a ver la película de Peter provocan el cine y la literatura. is in assuming that if there is to
Jackson quiere su Tierra Media, Citando a Lewis:
be a correspondence between two
13

La Adaptación Cinematográfica de El Señor de los Anillos desde el Concepto de «Transposition»

systems it must be a one-for-one
correspondence —that A in the
one system must be represented
by a in the other, and so on (…)
there never could be correspondence of that sort where the one
system was really richer than the
other. If the richer system is to be
represented in the poorer at all,
this can only be by giving each
element in the poorer system more
than one meaning. The transposition of the richer into the poorer
must, so to speak, be algebraical,
not arithmetical. If you are to
translate from a language which
has a large vocabulary into a
language that has a small vocabulary, then you must be allowed
to use several words in more than
one sense»16.

donde A puede tomar diversos
valores: a, b, ..., n. De ahí el enriquecimiento de personajes como
Aragorn, que es presentado como
el héroe que debe pasar por la
tentación del Anillo, quedando
así equiparado al resto de
actuantes, a la vez que subraya la
intención de Peter Jackson de
«acercar» el personaje a los
espectadores. Personalmente considero ese modo de acercamiento
un error, porque ha permitido a
la vez ciertas concesiones
anacrónicas que han desembocado en un empobrecimiento
caracterológico de algunos de los
personajes principales (de hecho,
casi todos) y que han rebajado la
profundidad nostálgica, elegíaca,
del relato. Pero la potencialidad
expresiva permanece.
Sin embargo, en el
contexto en que estamos estudiando el
guión, resulta muy iluminador el modo en
que aplicabilidad libre
y transposición se entrelazan: la lectura
personal de los guionistas ha permitido
también enriquecer el
mundo interior del
protagonista del libro,
Aragorn, en la escena
en que éste sufre la
tentación del Anillo. A
la vez, la relación de
Aragorn con Frodo
queda enriquecida y
adquiere una profundidad de campo que el
espectador que no ha
leído el libro necesita
para entender la alegría
del reencuentro al final
de El retorno del Rey17.

Es decir, el lenguaje de la
adaptación aspira a la identidad
de experiencias estéticas. Pero no
puede alcanzarla. Lo que permite
valorar la adecuación entre ambos
sistemas es, precisamente, el modo
en que los autores de la
adaptación han sabido salirse de
un sistema de ecuaciones donde
A es a, para trasladarse a otro
14

Una última cita, a
modo de corolario:
«It is clear that in each case
what is happening in the lower
medium can be understood only
if we know the higher medium
(…) The piano version means one
thing to the musician who knows
the original orchestral score and

Prof. Dr. Eduardo Segura Fernández

another thing to the man who
hears it simply as a piano piece.
But the second man would be at
even greater disadvantage if he
had never heard any instrument
but a piano (…) Even more, we
understand pictures only because
we know and inhabit the threedimensional world»18.
Es decir, y ésta es mi
conclusión, sólo el lector de El
Señor de los Anillos (y más aun,
el lector asiduo de Tolkien) es
capaz de alcanzar una
comprensión y deleite de la
adaptación de Peter Jackson
cercana a lo que este realizador
pretendía. La dificultad de adaptar
al cine obras literarias en las que
el peso del pasado, de la Historia,
y la interacción entre el argumento y el lector están en la mente
del autor como elementos
necesarios de su poética personal,
se antoja insuperable. Hay
demasiada metáfora en la Tierra
Media (o en, por ejemplo, Guerra
y Paz) como para que tantos
espectadores experimenten aquella vivencia que sólo la literatura
puede proporcionar. Y esa
carencia radica en el propio modo
expresivo del cine, hecho de
imagen antes que de imaginación.
Quienes no habían leído el
libro previamente se han tenido
que enfrentar a cierta carencia de
información diegética; a una
experiencia estética que, aun
siendo elevada, se presenta un
tanto empobrecida; y, finalmente,
a la apasionante aventura de
recorrer el camino de vuelta a la
Comarca, desde los Puertos
Grises, de la mano de su propia
lectura personal de una obra literaria que comenzó, casi sin querer,
como una mera continuación de
las aventuras de Bilbo Bolsón. Así
que, quizá, incluso Tolkien, con
gesto ceñudo y agitando la pipa,
le habría dicho a Peter Jackson
algo así como «valió la pena el
esfuerzo».
Prof. Dr. Eduardo Segura Fernández
Instituto de Filosofía Edith Stein,
Granada
Correo-e: edusegura@yahoo.es

Prof. Dr. Eduardo Segura Fernández

Notas:
1. Analizo las virtudes y los límites del
trabajo de Jackson empleando como
herramienta el concepto de «transposition»
tal y como Clive Staples Lewis lo expuso
durante una conferencia pronunciada en
Mansfield College, Oxford. Esta
conferencia fue publicada más tarde en
C.S. LEWIS, Essay Collection and Other
Short Pieces, HarperCollins, London 2000,
pp. 267-278. Ése es el texto que he
seguido.
2. He estudiado los límites conceptuales
de lo fantástico como género literario al
que adscribir El Señor de los Anillos, y el
resto de la obra de Tolkien, en E.
SEGURA, El viaje del Anillo, Minotauro,
Barcelona 2004, pp. 101 a 115.
3. The Fellowship of the Ring fue
catalogada dentro del género de
«aventuras». Sin embargo, The Two Towers
y The Return of the King aparecían ya
dentro del más adecuado cajón de sastre
de «drama». Sin embargo, permanece la
opinión generalizada de que se trata de
una película de fantasía.
4. Empleo la expresión «mundo
secundario» siguiendo al propio Tolkien
quien, en su ensayo On Fairy Stories,
llama «Secondary World» a cada uno de
los universos posibles creados por el
artista. Para el autor, esos mundos deben
poseer la coherencia interna de la realidad
a fin de ser creíbles, y las peripecias que
en ellos se viven deben ser aplicables aquí
y ahora a situaciones experimentadas por
lectores del «mundo primario» o real. La

La Adaptación Cinematográfica de El Señor de los Anillos desde el Concepto de «Transposition»

noción de fondo que atraviesa esta
explicación de Tolkien es la mímesis
praxéos aristotélica, la imitación de
acciones humanas, que debe ser vehículo
de la catarsis en toda obra literaria
—aunque el Estagirita se refería en su
Poética, obviamente, a la tragedia y a las
artes escénicas—. Cfr J.R.R. TOLKIEN,
On Fairy Stories, en Tree and Leaf, London
1964, pp. 44-52; edición española, Sobre
los cuentos de hadas, en Árbol y Hoja,
Minotauro, Barcelona 1994. Véase
también ARISTÓTELES, Poética, 4151b
y ss.
5. El Hobbit nació y creció como una
narración oral que Tolkien contaba a sus
tres hijos varones antes de acostarlos, y
que el autor elaboró en su forma escrita
hacia finales de la década de 1920 para
exclusivo disfrute suyo y de su familia.
De modo análogo, El Señor de los Anillos
fue leído por Tolkien en voz alta a los
Inklings en las veladas que ese grupo
literario de amigos, vinculados o no al
mundo académico de Oxford, mantenían
en el pub Eagle and Child, normalmente
los martes o jueves por la noche, entre
1937 y 1949.
6. Cfr E. SEGURA, op.cit., pp. 28 a 115,
passim, donde analizo la génesis literaria
de El Señor de los Anillos.
7. SA 1 II:165-166.
8. Tolkien llegó a revisar diversos bocetos
de guiones para adaptaciones
cinematográficas de El Señor de los Anillos.
Cfr. Cartas 201, 207, 210, donde el autor
explica pormenorizadamente sus puntos
de vista sobre esas pretendidas
versiones. Véase también Cartas
175 y 194, que recogen sus
opiniones sobre una dramatización
radiofónica de la misma obra. Es
muy revelador comprobar que el
autor se queja, de modo global, de
la falta de capacidad de esas artes
para transmitir el fondo histórico
que enmarca y otorga sentido a la
acción principal (el material
narrativo de El Libro de los Cuentos
Perdidos, parte del cual ha sido
publicado con el título de El
Silmarillion).
9. En los reportajes que acompañan
a las ediciones ampliadas en
formato DVD de El Señor de los
Anillos, a menudo se recurre a las
analogías entre el nazismo y la
revolución industrial con Mordor
y el afán dominador de Saruman,
semejanzas que se manifiestan de
modo especial en el diseño artístico
y en la iconografía. Dichas
analogías, si bien son justificables,
no fueron intencionales por parte
de Tolkien. Ponen de manifiesto,
sin embargo, el carácter mítico,
clásico, de la obra, antes que una

pretendida denuncia social, o una cierta
intención crítica o reivindicativa. Tolkien
salió a menudo al paso de estos análisis
simplistas. Es El Señor de los Anillos, como
obra literaria, lo que ilumina el mundo y
las épocas, y no al revés. Se trata de un
privilegio de los clásicos. Jackson ha hecho
hincapié en ese aspecto de la aplicabilidad
de la historia al mundo real; pero ése no
es el aspecto primordial.
10. SA Prefacio:8.
11. J.R.R. TOLKIEN, Sobre los cuentos
de hadas, op. cit., pp. 63 a 66. El énfasis
e s d e To l k i e n . H e e n m e n d a d o
puntualmente la traducción publicada por
Minotauro, que desfigura elementos clave
del texto.
12. Escribió al respecto que Shakespeare
le «desagradaba cordialmente»;
probablemente porque veía en él un
enorme talento de escritor «desperdiciado»
en escribir dramaturgia. Tampoco le
agradaba el modo en que el genial escritor
había tratado las «hadas» como personajes
literarios, muy alejados del carácter épico
que poseen en la tradición nórdica. Al
respecto, A Midnight’s Summer Dream
resulta un paradigma del modo en que,
en la época isabelina, se entendían las
hadas como seres que revolotean en el
aire, jugueteando con los seres humanos.
Tolkien prefería los enanos del Voluspá,
o al Grendel de Beowulf y su ética de
esperanza inquebrantable frente a las
tinieblas.
13. J.R.R. TOLKIEN, Mitopoeia, en Árbol
y Hoja, op. cit., p. 137. Las cursivas son
mías.
14. Sin embargo, muchos lectoresespectadores —entre los que me incluyo—
han recuperado con la visión de la película
algunas experiencias estéticas, espirituales,
que tuvieron al leer el libro. En especial,
el personaje de Gandalf tal y como lo ha
encarnado Ian McKellen ofrece los anclajes
para una cierta identificación con el
Gandalf interiorizado a partir de la
experiencia literaria.
15. C.S. LEWIS, op. cit. en nota 1, p. 272.
16. Ibídem, pp. 270-271.
17. En este sentido es importante tener
presente que el guión inicial con el que
se trabajó era único: no se trataba de tres
películas, sino de una sola, que fue rodada
simultáneamente con el fin de no perder
de vista el significado global y unitario de
la historia. Los actores tuvieron ocasión
de interiorizar el páthos argumental
viviendo una experiencia análoga a la del
viaje interior de los personajes.
18. Ibíd., p. 271.

15

Breve historia del Smial de Númenor
Guillermo Domínguez «Tharkas» y Marc Meléndez «Bruka»

C

omo toda buena historia,
la nuestra tiene momentos
de gloria y momentos más
oscuros. Anadûnê resplandece a
menudo entre las olas, pero recibe
en ocasiones las violentas
tormentas que nos envía el hado.
Cuando volvemos ahora la vista
sobre nuestro camino, vemos
cómo se ha configurado nuestra
manera de ser en parte como
resultado de algunas decisiones
en apariencia irrelevantes,
tomadas en muchas ocasiones de
manera inconsciente, y en parte
por cómo nos enfrentamos a los
temporales.

¿Queréis saber cómo es
nuestro Hogar Bajo las
Estrellas? Es un regalo de
los Valar, y como tal es
una joya entre las eternas
aguas cristalinas y el frío
coral. (Dâiraphel)
16

Nuestra historia comienza en
el año 1996, con un joven
llamado Pablo Ruiz tomando un
avión a Barcelona para asistir a
una extraña convención
organizada por la Sociedad
Tolkien Española: la Mereth
Aderthad de Doriath. El evento
le causó una gran impresión, y
regresó con la firme intención de
fundar un smial en Madrid. A
este joven, que más adelante sería
conocido en la STE como
Aranarth, le debemos tanto la
fundación de nuestro smial como
el nombre que llevamos con tanto
orgullo. Aranarth explicó que
había escogido para nosotros el
nombre de una isla porque nos
encontrábamos aislados de los
otros smiales que existían
entonces, pero nunca supimos si
era consciente en ese momento
del modo en que iba a influir
aquel nombre en el carácter de
nuestro smial.

«Presentación oficial del Smial
de Númenor»
En el programa de la Mereth
Aderthad de Edhellond celebrada
al año siguiente había un punto
sobre Númenor. Decía así:
«Presentación oficial del Smial de
Númenor». Al verlo, Aranarth,
que en principio no pensaba
acudir a la convención, consideró
que de alguna manera estaba
obligado a asistir. Convenció a
un amigo de que lo acompañara
y juntos montaron en un tren a
Valencia. Durante el viaje,
Aranarth dio a su amigo un
pseudónimo (Bruka) y se pusieron
de acuerdo sobre lo que dirían en
la presentación del nuevo smial.
Por fin llegó el día señalado
en el programa. Aranarth leyó un
pequeño párrafo del Silmarillion
en el que se hablaba de la creación
de Númenor por parte de los
Valar y explicó a continuación su
labor como fundador y las
dificultades que había encontrado.
Bruka explicó brevemente cómo
habían organizado un rol en vivo
para 80 personas (en aquella
época eran muchas) y concluyó
la presentación leyendo las
siguientes líneas:
Éste fue el principio del pueblo
que en la lengua de los Elfos Grises
se llama Dúnedain: los
Númenóreanos, Reyes entre los
Hombres. (El Silmarillion, S,
AK:6)
A la siguiente Mereth
Aderthad fueron cinco socios.
Habían decidido, bromeando en
una reunión anterior, hacer algún
gesto durante la cena de gala que

Guillermo Domínguez «Tharkas» y Marc Meléndez «Bruka»

los identificase como númenóreanos. Y siendo un pueblo de
«Reyes entre los Hombres»,
tendría que ser algo que sirviese
para reafirmar la superioridad de
sus costumbres. Bruka recordó
entonces cómo el brindis de
Faramir había hecho sentir a
Frodo «extrañamente rústico y
sin educación». Sin embargo, la
broma se convirtió en tradición
y, en lugar de hacer sentir rústicos
a nuestros comensales, se ha
convertido años después en un
momento respetado y solemne,
donde todas las miradas se pierden en el Oeste y se enorgullecen
los corazones. Con estas palabras
recordamos nuestro origen y
mayor objetivo: ser la Númenor
que fue.
—Siempre lo hacemos (…)
volvemos la mirada a Númenor,
la Númenor que fue, y más allá
de Númenor al Hogar de los Elfos
que todavía es, y más lejos aún
hacia lo que es y siempre será.
(SA 4 V:104)

Ya en sus inicios la sola idea
de representar al pueblo Edain
de más alto linaje de la Tierra
Media, con toda su influencia en
la posterior historia, llevó a crear
uno de los elementos más preciados y conservados a lo largo de
nuestra vida smiálica, aparte de
viejos recuerdos en forma de
estandartes y mathoms: la Biblioteca de Anadûnê. En ella se han
ido guardando escritos, canciones,
ilustraciones, volúmenes y
documentos, reliquias que no dudamos en exponer en grandes
cenas-hobbit anuales donde se
recuerdan viejas aventuras, se leen

Breve historia del Smial de Númenor

La Mereth Aderthad de
Númenor

nuevos cuentos y se desempolvan
los pergaminos viejos que tanto
nos divierten y emocionan.
En 1999 las puertas de
Númenor se abrieron por primera
vez con una actividad que ahora
recibiría el nombre de «mereth».
Entonces se usaba esa palabra sólo
junto con «Aderthad» o con la
Luna de las costas de Edhellond.
La falta de experiencia y nuestra
enorme ilusión hizo que nos
conformásemos con poco y ante
el problema de no conseguir
alojamiento suficiente decidimos
llamar a la actividad «Maratón
Tolkien». Veinticuatro horas
seguidas de Tolkien solucionaban
el problema de dónde extender
los sacos de dormir. En un
pequeño centro cultural, que aún
hoy sirve de centro de operaciones, muchos invitados de lugares
varios brindaron, cantaron, encerraron a un Balrog en el armario
y algunos incluso durmieron.
Númenor también organizaba
ya cenas-hobbit. Inicialmente algo
esporádico, en la actualidad algo
que ocurre cada seis o siete
semanas, el smial hace honor a
su primer nombre en cada una de
las cenas que organiza: no sólo
se brinda y se come y se bebe a
la salud de los ausentes, sino que
a menudo son auténticas merith
en sí mismas, con lecturas de
cuentos, muestras de nuevas
actividades y creaciones y
ambiente amigable. En Númenor,
el viajero se siente como en casa
no sólo en las reuniones, con su
«Welcome Pack» en mano al poco
de sentarse a la mesa, sino que en
cualquier cena-hobbit será un
invitado de honor.

La EstelCon 2000 fue decisiva
para un smial que sonreía con el
desafiante avance de Ar-Phârazon
al Oeste: siete fueron los días que
convocamos a la Mereth
Aderthad. No nos conformábamos con hacer una EstelCon
grande sino que además nuestro
compromiso y orgulloso ánimo
nos impulsó a llenarlas de
actividades propias. Cuando los
edhellondrim anunciaron su
propuesta de un concurso de
cortometrajes aceptamos el reto
y presentamos dos cortometrajes
(La disolución de la comunidad
y ¡Liberad a Glorfindel!). Cuando
muchas ideas y actividades
necesitaban ser concebidas en la
STE, los númenóreanos de alados
yelmos compusieron por vez
primera un musical y relataron a
los numerosos asistentes el origen
de nuestro linaje en Hacia las
estrellas. Naturalmente, también
contribuyeron con conferencias
y no descuidaron el lado lúdico
al organizar dos roles en vivo.
Con alojamiento gratuito y por
el único precio de la Cena de Gala
y la propia comida (y sin coste
para la STE), la Mereth Aderthad
más larga de la STE comenzó con
una espectacular proyección
infográfica sobre una gran
pantalla. Lo que ocurrió durante
aquellos días, las hazañas, las
aventuras y alianzas, fueron
cantadas por Azaghâl, al regresar
a la Tierra Media de «Númenor,
donde se extienden los sacos de
dormir», y muchos pueblos
amigos tienen aún el recuerdo de
las estrellas que brillaron en los
días de aquel encuentro.

La fundación de Hammo
Poco después de la EstelCon,
Bruka fue elegido presidente. En
los meses que siguieron nos
convertimos en testigos de una
sorprendente explosión creativa
por parte de los miembros del
smial. En todas las reuniones se
presentaban nuevos poemas,
cuentos y canciones, y se dieron
los primeros pasos en muchísimos
17

Breve historia del Smial de Númenor

proyectos que al final fueron
abandonados porque, quizás
paradójicamente, esta época de
florecimiento dio paso a uno de
los periodos más complicados de
la historia de Númenor.
Desde la junta directiva del
smial se percibían principalmente
dos problemas: por una parte,
había un déficit importante en las
cuentas y, por otra, la estructura
que habíamos mantenido hasta
ese momento se había vuelto
inviable debido al espectacular
aumento
del
número de socios,
po r lo que empezamos a preguntarnos
cómo nos íbamos a
organizar a partir de
entonces. Las prioridades de la junta
se centraron, por
tanto, en propuestas
para resolver estas
cuestiones. Sin embargo, para algunos
miembros el problema era distinto.
Percibían que la
junta se había alejado demasiado de
los demás socios,
cuando su labor
debía ser más de
coordinación que de
organización.
Al poco tiempo, muchos
miembros comenzaron a manifestar que estaban descontentos con
el funcionamiento de Númenor
y un porcentaje elevado de socios
y simpatizantes se reunieron para
redactar un documento con
propuestas para cambiar la estructura del smial. Imprimieron varias
copias en azul (por lo cual se
conoce el documento como «el
papel azul»). El día 16 de septiembre de 2001 presentaron el papel
azul a los miembros de la junta y
a otros socios que no habían asistido a la redacción del documento
y pidieron la dimisión de la junta
directiva. Sin embargo, Bruka se
negó a dimitir en esa reunión
argumentando que no todos los
socios conocían la petición, y
emplazó a todos los socios a una
18

Guillermo Domínguez «Tharkas» y Marc Meléndez «Bruka»

nueva reunión en la que dimitió
la junta directiva completa, fijándose la fecha para una asamblea
general en la que se pudiera modificar el reglamento de régimen
interno y convocar de manera
anticipada las siguientes elecciones. La mayor parte de los redactores del «papel azul» decidieron
no asistir a la modificación del
reglamento y prefirieron fundar
otro smial más acorde con su
visión: el smial de Hammo. Pero
esa es otra historia, y debe ser
contada en otra ocasión.

La Mereth Erukyermë y La
Batalla de los Cinco Ejércitos
Tras la tormenta llegaron a la isla
olas cargadas de nuevos sueños,
y los marineros afianzaron las
velas otra vez: había mucho por
hacer. Tharkas fue elegido como
Rey en un smial desilusionado,
donde hacía falta plantar de nuevo
mucha ilusión.
Pero la llegada de nuevos
miembros y la idea de comenzar
rápidamente con proyectos grandes que nos mantuviesen ocupados, sin lamentarnos por la
escisión ni permitiendo que se
impidiese la normal marcha de
las reuniones y actividades, hizo
que Númenor volviera a brillar
como antes. Tras mucho trabajo
tedioso en la administración y la

lenta pero necesaria reorganización interna se asentaron las
bases de lo que somos ahora: un
smial altamente organizado, con
reglamento interno, y muy
exigente en todas sus decisiones.
Muy poco a poco los engranajes
comenzaron a dar sus frutos:
Númenor debía seguir siendo
Númenor . Altiva y ambiciosa, la
Isla optó por hacer la Mereth
Erukyermë, repleta de actividades
y con un plato fuerte: un segundo
musical titulado West Island Story,
compuesto por Nimirûkhôr, que
finalizó con un enorme
aplauso de los
asistentes.
En el año 2002
acogimos a una
segunda generación de
orgullosos señores de
Oesternessë que,
envalentonados por el
éxito de la Mereth y
con un smial reforzado
y unido, muy alejado
en sus reuniones de
anteriores tormentas,
contribuyeron a llevar
lo mejor de nosotros a
la EstelCon de Uclés
en septiembre de aquel
año. Ante los muros de
Cuernavilla apareció
un numeroso grupo de
númenóreanos cargados de actividades y energía. Y la
energía no se agotó entonces sino
que, pasado un año, tras una
campaña diplomática de mucha
presencia en Merith, otorgando
a los grandes aliados nuestros
mejores mathoms, y esforzándonos por estar siempre presentes
en las decisiones de la STE, nos
animamos a darle a la Sociedad
otro gran rol en vivo, emulando
al épico e influyente rol de
Tharbad (que se organizó con una
modesta ayuda por parte de
nuestro smial). «La Batalla de los
Cinco Ejércitos» tuvo gran
asistencia y fue un gran éxito,
aunque finalmente no pudieron
llevarse a cabo todas las actividades que se habían planeado para
ella.

Guillermo Domínguez "Tharkas" y Marc Meléndez "Bruka

Breve historia del Smial de Númenor

STE a dar un paso más, y esperamos que la próxima edición sea
también del agrado de los socios.
Sin desgastarse en grandes
eventos y con pequeñas pero
eficaces apariciones que llenaron
las arcas del Smial, llegó a su fin
el reinado de Tharkas y tomó el
Cetro Óron Mornen.

Erukyermë II y EstelCon 2007

Númenor había conseguido
en dos años volver a ser muy productivo, había sangre nueva y
energía. Se estableció en la Isla
una compañía de teatro, minimalista dirían algunos, y casi se diría
que tiene por objetivo llevar una
nueva pieza a cada gran evento
de la STE, pues la Isla del Don
cobija también a dra-maturgos
agudos e hilarantes cómicos.
Tharkas prosiguió su mandato
como Rey dos años más, en los
que Númenor trabajó en
pequeñas pero no menos
importantes actividades: su
compromiso con la STE y sus
merith, y la difusión de los
intereses de la asociación por
medio de actividades en colegios

mayores y ferias medievales. Un
gran número de nuevos miembros
y multitudinarios debates en las
reuniones marcaron una época
de mayor eficacia administrativa
y puro ambiente de smial.
Podemos decir que Númenor
cuidó entonces de sí mismo. Su
compromiso con la STE sigue
siendo siempre firme y
constructivo. En los cambios
estatutarios y nuevas propuestas,
Númenor ha tenido en muchas
ocasiones una postura distinta
que, aunque normalmente no
haya sido compartida por la
mayoría de la STE, ha servido al
menos para incitar a los socios a
reflexionar sobre estas cuestiones.
La edición de los cuentos Gandalf
en formato de libro ayudó a la

El joven Óron, criado en
Anadûnê, heredó una valiente
decisión anterior: las playas de
la Isla volverían a recibir barcos
aliados en Primavera. Se
organizaría la II Mereth
Erukyermë. Más de veinte
númenóreanos participaron en la
organización de los Fastos de
Primavera para regalar a los
invitados una mereth sin un solo
descanso en el programa.
Pero se dice que la ambición
de los númenóreanos es grande
y con poco descanso y muchas
grandes cenas se decidió lo que
ya muchos sugerían en voz baja.
Las campanas de la EstelCon
resonarán nuevamente en
N ú m e n o r, e n u n d é c i m o
aniversario sin duda agitado. No
podemos decir hoy, desde las salas
de la biblioteca de Anadûnê, cómo
resultó el agitado e intenso
reinado de Óron, pues la historia
necesita más tiempo y tendremos
que caminar un poco más para
poder volver atrás la vista desde
alguna colina con más perspectiva.

19

Lustrum de Unquendor 2006
Maribel López de Ochoa «Dâiraphel»

En el noveno año tras la baja de marea de la Isla del Don, Su Majestad Óron Mornen, Rey de Númenor,
envió a Tharkas al este de la Tierra Media a establecer una Colonia para aumentar así el vasto Imperio
Adûnaico; fue enviado al norte, a un país pequeño donde la lluvia caía con frecuencia aplacando el
ánimo y las gentes caminaban con pies de madera.
Muchos meses de frío se sucedieron en este país, Unquendor llamado en la lengua élfica, pues sus
tierras eran planas y el agua cubría siempre los campos. Y cuando el Sol brilló por entre las nubes,
mensajeros llegaron con los rayos de luz y fue por ellos por los que Tharkas supo de una pequeña
fortaleza secreta a los designios de Sauron en la Tierra Media, Mellonost era llamada. Tharkas decidió
entonces visitar Mellonost y llevar consigo los saludos del Rey a sus gentes.
De lo que allí se habló mucho hay que decir, pues las gentes de Unquendor ansiaban noticias del
exterior, y eran animosas y alegres, y hablaban en una extraña lengua que no era fácil de aprender
para los viajeros. En su segunda visita, Tharkas llevó regalos que en navíos veloces le fueron enviados
desde Númenor, y mucho fue el júbilo y respeto de los habitantes de Mellonost al recibir Mathoms
y pergaminos y modernos documentos que mostraban la grandeza de los aliados de Númenor.
En aquellos días una gran reunión en la Tierra Media se prepararía y todos los Pueblos Libres
enviarían mensajeros con altos estandartes, y grandes alianzas se forjarían. A esa fiesta se le dio el
nombre de Lustrum, pues sólo era celebrada cada cinco años, y todas las gentes la esperaron en sus
corazones. Una comitiva nos representaría allí y desde los Puertos de Edhellond acudieron Fimbrethil
e Imrahil, nobles heraldos y hábiles en el trato con los Pueblos de la Tierra Media, pues largas eran
las millas que juntos habían recorrido; de la Isla de Númenorë Dâiraphel, Virreina de la Colonia de
Lond Daer, y Tharkas, en Unquendor, fueron los enviados...

A

sí fue como nos reunimos
una soleada tarde de junio
en la pequeña población
holandesa de Venlo, en cuyos
alrededores estaba el antiguo
castillo de Berckt, donde se
celebraba el evento. Una vez en
la estación, la incansable Dorine
Ratulangie nos envió a un amable
habitante de las «Tierras Bajas»,
el Señor Bliss, quien nos recogió
y nos llevó sanos y salvos para
participar en la primera jornada
de esta celebración de los 25 años
de existencia de la Sociedad
Tolkien Holandesa, y los 50 años
de la primera traducción de El
Señor de los Anillos a su simpática
lengua. También compartía la
organización con Unquendor la
Sociedad Tolkien Belga, en aquel
20

entonces aún Elanor, que cumplía
para la fecha 6 años...
El primer contacto fue ya
revelador de todo lo que estaba
pasando en aquel lugar: en la
puerta del castillo encontramos
aparcada la singular furgoneta del
Tolkien Winkel, la casa-tienda de
Tolkien que pertenece a un
hombre que hizo su sueño
realidad y llenó su vida (y su casa)
de todo lo que se nos pueda
ocurrir que tenga que ver con el
mundo de Tolkien: todo tipo de
literatura sobre el tema,
ilustraciones increíbles, objetos
de ensueño... René van
Rosenberg, el dueño de la Tienda
y Museo Tolkien en Holanda,
incluso había ofrecido a los

participantes la posibilidad de
visitarle en su casa en Leiden con
un saco de dormir para ver su
increíble colección de material.
En aquel momento sólo estaba
descargando una parte de la
misma, pero ya empezamos a
saborear el deseo de tesssooorosss.
Ante nosotros, la blanca
mansión de Berckt y su foso;
cruzar el puente supuso entrar en
otro mundo: un patio soleado
lleno de sillas, aquí y allá un grupo
de gente comentando con
entusiasmo esto y aquello,
apretando entre sus manos el
programa del Lustrum... En
seguida la bienvenida: todo bien
organizado, recibimos nuestros
Quenies (la moneda que se pagaba

Maribel López de Ochoa «Dâiraphel»

en aquel nuevo mundo), conocimos a algunos organizadores increíblemente tranquilos y alegres,
y finalmente Dorine nos condujo
por el hotel y nos mostró la preciosa capilla medieval donde se
iban a llevar a cabo diferentes
conferencias, conciertos y espectáculos, la agradable cafetería
llena de las más diversas gentes
de la Tierra Media y espléndidos
pasteles hobbit, el jardín, las
habitaciones...
Rápido, rápido nos acercamos
al comedor: los habitantes de
Unquendor habían dispuesto la
cena para las 17:30 y allí estaban
todos conversando animadamente
en inglés, dándonos la bienvenida,
explicándonos algunos detalles
de lo que nos esperaba y de cómo
eran sus reuniones y sus
quehaceres en Unquendor. Allí
tuvimos la inolvidable experiencia
de conocer al famoso Jan Boom
«Fangorn», que tenía conversación
para todos y nos presentó a un
sinfín de personas de los varios
países que habían acudido al
conocido Lustrum.
Otra vez en el patio, comenzó
la ceremonia de bienvenida,
donde tuvimos la oportunidad de
ofrecer nuestros mathoms a
aquellas gentes que nos habían
recibido como a uno más al más
puro estilo STE: aún recuerdo
con una sonrisa el momento en
que Tharkas presentó el puzzle
de tres piezas que reunía a las
sociedades organizadoras con la
STE, y el aplauso que causó la
idea entre los asistentes, así como
cuando Imrahil explicó la
sorprendente historia del origen
del padre Francis mientras los
representantes de Unquendor se
aferraban a las botellas de
Osborne que trajeron él y
Fimbrethil... aunque para mí la
imagen verdaderamente
imborrable de aquellos instantes
es sin duda ese toro pastando a
la sombra del Árbol Blanco en la
exposición de presentes, que
incluso algún que otro curioso se
interesó por comprar... Después,
la tarde terminó con un concierto
del grupo Anois en la capilla y

Lustrum Unquendor 2006

una lectura multimedia con
diversos fragmentos de la música
inspirada por la gran obra del
Profesor.
El programa del sábado fue
mucho más apretado: Elanor
ofreció al principio una apertura
espectacular de los festejos con
la impresionante representación
(qué digo, representación, ¡pero
si saltaban chispas de las espadas
y todo!) de la lucha entre Boromir
y los orcos en el jardín e inmediatamente después empezaron los
tres programas paralelos que se
llevaron a cabo durante todo el
día hasta el banquete: concurso
de lecturas, de trajes, de fumar
en pipa; conferencias, talleres...
Las lecturas fueron muy
entretenidas y nuestros muy
nobles acompañantes de
Edhellond ganaron el concurso
con su lectura de El Senyor dels
Anells y Las Aventuras de Tom
Bombadil, con apología del
Departamento de Traducción
Irreverente incluida, citando a
Imrahil. Los ponentes de las
conferencias fueron tanto locales
como extranjeros; pudimos
escuchar a importantes personas
del mundo de la traducción de
las obras de Tolkien como Johan
Vanecke y Nils Ivar Agoy o de la
ilustración, como el profesor Cor
Blok, invitado de honor de este
Lustrum. Como alternativa, un
paseo por el jardín y encontrar
acampados a los miembros de
Elanor era una buena opción para
respirar un poco de ambiente
medieval entre conferencia y
conferencia, con su colección de
espadas, cascos y demás utensilios,
su taller de peinados medievales
y sus exhibiciones de lucha con
espadas.
Al fin llegó la hora del
Banquete. Como a los buenos
españoles, se nos hizo un poco
tarde, pero es que nos habíamos
llevado nuestras mejores galas y
teníamos que preparar lo que más
tarde se convirtió en una
inesperada entrada triunfal, ya
que casi nadie allí se pone su traje
de gala para cenar, sino más bien

como una parte del concurso de
trajes... así que fue toda una
experiencia entrar en el comedor
y que de repente todos los allí
presentes se pusieran a aplaudirnos, después de lo cual, como no
podía ser de otra manera, hicimos
el brindis númenóreano en honor
a tan agradables comensales y a
todos los amigos ausentes. De
nuevo, una ovación inundó la
sala, y si bien el anunciado grupo
«The Hobbitons» no pudo amenizar el encuentro con su música,
la cena se llenó de discursos,
agradecimientos, obsequios,
premios y demás momentos
emotivos que hicieron de ella un
completo aplauso y una lluvia de
sonrisas. Todos los grupos venidos
de lejanas tierras recibimos un
obsequio muy especial: un
mathom hecho a mano con el
logo de este Lustrum, obra de Jan
Boom.
Tras la cena, nos encontramos
todos de nuevo en el jardín, ya
que Abe The Storyteller, el bardo
más auténtico que he llegado a
conocer en mi vida, nos tenía
preparada la historia del intrépido
Sigfrido y su lucha con el dragón.
Después comenzó la entrega de
premios y más tarde la exhibición
de nuevo con espadas chispeantes
entre varios miembros de la
Comunidad del Anillo y los
temidos Orcos, ¡y hasta un
Nazgûl! Entre la música y el
espectáculo fue un digno final
para un día lleno de sorpresas.
Del domingo, pocos pudimos
disfrutar. Tharkas y una servidora
nos ausentamos ya el sábado por
la noche, acompañados por Abe,
después de haber probado un
poco del mead «Fëanors’ Finest»
de nuestro reciente amigo Henj
(que obsequió a Tharkas con un
precioso retrato, por cuya
generosidad recibió como pago
una «performance» del Af-lak
Gundu! por nuestra parte con
todo el cariño), y marchamos a
nuestros hogares con la despedida
en el horizonte y la cámara llena
de fotos de amigos inolvidables...
21

Las crónicas de Imrahil narran,
no obstante, que el domingo
terminó con una subasta para
compradores compulsivos: «En
frenéticas pujas de menos de un
minuto cada una, los asistentes
pudieron llevarse pequeños tesoros
a precio de ganga: figuritas y
pósters de las películas, un disco
de vinilo, un ejemplar del primer
calendario Tolkien (el de 1976),
una espada a dos manos... Pero
sobre todo libros; docenas y
docenas de libros de Tolkien
traducidos a múltiples idiomas
(hasta un Hobbit en hebreo
traducido por prisioneros de
campos de concentración nazis),
sobre Tolkien, revistas de distintos
países, y adaptaciones y parodias
(poco cotizadas, vendidas por uno
o dos euros). Lo más abundante
fueron libros rusos, todavía no
sabemos por qué razón. Pero la
cuestión es que si no se vendieron
quince o veinte Hobbits en ruso
no se vendió ninguno; y hasta una
colección de seis libros en ruso
contando la historia entre El
Hobbit y El Señor de los Anillos
(no autorizada, por supuesto).

Mesa de recepción y
exposición. Podéis ver
abajo a la derecha los
mathoms que les
entregamos.

Una vista panorámica
del castillo de Berckt.
Nos hizo un inesperado
buen tiempo y
aprovechamos para
tomar el sol y charlar
con los demás
asistentes entre
actividad y actividad.

Frente a unos
preciosos rosales,
los representantes
de las sociedades
holandesa, belga y
española posan con
el mathom al
completo.

»La mayor parte del mérito por
lo entretenido de la subasta fue la
gracia de René van Rosenberg
como subastador, sin duda alguna.
Pero también ver tantas curiosidades, algunas inimaginables, juntas.
Nos quedamos con la idea de ver
si algo así funcionaría en España.»
Del 9 al 11 de junio de 2006 se
celebró en Holanda el quinto
Lustrum; recuerdo cada momento
con ojos de viajero, con gran cariño
por aquellos lectores empedernidos,
conocedores de escondidos entresijos de la obra de Tolkien, campeadores de todos los prados de la
obra del Profesor, reunidos en el
verde valle de Unquendor desde
todos los rincones de Europa.
Muchas gracias a mis alegres
compañeros y perdón a todos,
lectores y editores de Estel, por
haberme guardado tanto tiempo
para mí los secretos compartidos
bajo aquel cielo medieval. Espero
dentro de poco poder compartir
más aventuras con todos vosotros.
22

René ansioso de que
alguien pujara por la
«espadita».
«It’s bloody heavy»
(‘es condenadamente
pesada’), decía
mientras nosotros
reíamos y hacíamos
durar más aún la
puja.
Tharkas junto al entrañable Jan Boom,
que siempre venía a echarnos la bronca
si nos veía charlando en castellano.

De forma calmada, por la tarde y a la sombra de los árboles, los participantes
del concurso de fumado en pipa dan caladas muy pausadamente. Todos con
la misma cantidad de tabaco, y el último a quien se le apague la pipa gana.

El increíble Tolkienwinkelmóvil de René. Si usted tiene algún
problema y se lo encuentra, quizás pueda contratarlo...

Después de la cena de gala, cuentacuentos y entrega de premios.
Imrahil posa feliz con su premio, una cerveza belga, acompañado
por Fimbrethil y Dâiraphel que lucen orgullosas el peinado que les
ha hecho una chica de la sociedad Belga.

Cena de gala a las 7 de la
tarde. ¡Qué raro se nos
hizo salir de día a la post
cena de gala! En la foto
vemos a Jan Boom
repartiendo lo que para
nosotros es un mathom
(en detalle a la derecha).

El puzzle mathom
de tres piezas:
Bélgica (Elanor, a la
izquierda), Holanda
(Unquendor, a la
derecha) y España
(STE, abajo).

...Forever!

23

Hay una señora en La Comarca...
Victor Suay «Hamfast»

(solo)

He escuchado hablar de una señora,
una rica anciana de lo más singular.
Rancios apellidos atesora,
mas no sólo eso la hace tan popular.
Si ella y su paraguas
bajan por Delagua
a los jovenzuelos oiréis cantar
que...

Cuando el viejo Bilbo heredero
de repente un día a Frodo quiso nombrar,
los planes trazados con esmero
por la adusta dama se fueron a truncar.
La ansiada mudanza
sufre gran tardanza
y el relevo aún más la retrasará
pues...

(coro)

Hay una señora en La Comarca
más bien estirada y con un genio fatal.
Digna y orgullosa cual monarca,
ningún otro hobbit la podría igualar.
Si te la tropiezas
no digas simplezas,
sé educado no se vaya a enfadar
pues...

si el primer Bolsón ya es duradero,
seguro que el otro no se le queda atrás,
que un talante audaz y aventurero
los ha hecho fuertes y duros de pelar.
Pero esta señora
cuando se acalora
al más decidido amedrentará,
sí...

no hay dama más tiesa y cascarrabias,
su ceño fruncido hasta la leche agriará,
(si la dama está malhumorada,
su ceño de agriar la leche es muy capaz).

que hay que ser muy bravo y muy entero
si no quieres que ella te logre avasallar,
(que hay que ser un hobbit muy resuelto
si que te atropelle lo quieres evitar).

Cuentan que veloz Bolsón Cerrado
de muy buena gana se vendría a habitar
si el primo que siempre ha detestado
lejos se marchará y ya no volviera más.
Los años de espera
ya la desesperan
y su sueño cree que no cumplirá
mas...

Hay una señora en La Comarca
más bien estirada y con un genio fatal.
Digna y orgullosa cual monarca,
ningún otro hobbit la podría igualar.
Si te la tropiezas
no digas simplezas,
sé educado no se vaya a enfadar
pues...

en un primer Viernes de Verano
muy probablemente se podrá allí instalar
y lo que tomara de prestado
de nuevo a su sitio lo podrá retornar.
Porque en esta villa
faltan cucharillas
a la hora del postre y la de cenar,
sí...

no hay dama más tiesa y cascarrabias,
por fortuna como ella no hay otra igual.

(solo)
(coro)
(solo)

que si un anfitrión no le ha agradado
la visita en plata se la suele cobrar,
(que si el anfitrión no es de su agrado
tomando la plata lo suele demostrar).

24

Los hijos de la Casa de Finwë
Emilio Vivó Capdevila «Fingolfin II»

C

on ocasión del presente
estreno en la revista Estel
de un suplemento para el
juego de batallas estratégicas de
El Señor de los Anillos, quisiera
previamente explicar en qué consiste este último.

El presente artículo ofrece
al lector un suplemento
para el juego de batallas
estratégicas de El Señor
de los Anillos,
protagonizado por elfos
Noldor, fruto de la juvenil
inventiva de Emilio Vivó
«Fingolfin II», autor de
trece años de edad, socio
del Smial Escolar
Rivendel y miembro de la
Comisión de Juegos de
la STE. En él se podrán
hallar descripciones de
los distintos personajes,
algunos de ellos creación
libérrima del autor, así
como de aquellos otros
elementos necesarios
para el juego. Destaca
entre los primeros la
poderosa figura de
Fingolfin II, hijo de Gilgalad, último Alto Rey de
los elfos en la Tierra
Media y perpetuador del
glorioso linaje de Finwë.

El juego de batallas estratégicas
de El Señor de los Anillos nos
brinda la oportunidad de recrear
las batallas que se describen en
los propios libros de J.R.R. Tolkien y se pueden observar en las
películas de Peter Jackson. Uno
de los principales atractivos de
este juego es que está compuesto
por una gama siempre creciente
de miniaturas de Games Workshop, ya que, además del material
de las películas, los diseñadores
de juegos y miniaturas siguen
creando más suplementos con
nuevas figuras y escenarios inspirados en los libros, desde La Sombra y La Llama hasta La Caída
de Arnor.
Con este juego podremos recrear pequeñas escaramuzas en
escenarios que reproducen los
hermosos paisajes de la Tierra
Media concebidos por Tolkien o
plasmados en las películas de Peter
Jackson. Se juega con bastantes
dados, una cinta métrica, el Reglamento Básico y, por supuesto,
muchísima paciencia. Es sencillo
de jugar y muy divertido. Se puede jugar con infinidad de miniaturas, desde los Orcos del Morannon hasta los elfos del Bosque
Negro, mucho más fáciles de obtener que las legendarias figuras
Mithril. Además, el mayor atractivo de este juego es pintar y montar las miniaturas, pero para luego
jugar con ellas.

En las secciones siguientes de
este artículo encontraréis un
suplemento para este juego,
protagonizado por elfos Noldor
creados por el autor, con
descripciones de los distintos
personajes, así como de otros
elementos necesarios para el
juego. Destaca entre los primeros
la figura de Fingolfin II, hijo de
Gil-galad desconocido para los
hombres, último Alto Rey de los
elfos en la Tierra Media y
perpetuador del linaje de Finwë.

1. Fingolfin II
Fingolfin II nació al final de
la Primera Edad de los hombres.
Era hijo del Alto Rey Gil-galad y
la elfa Melen, hija de un Capitán
de Fingon. Ésta fue enviada a los
puertos de Círdan, como antes
Fingon envió a Ereinion (el nombre quenya de Gil-galad) para su
protección. Allí se conocieron y
se enamoraron. De este amor
nació Fingolfin II en Beleriand en
el año 596 de la Primera Edad.
Es decir, unos 6.462 años antes
de la partida de Frodo desde la
Comarca. Este Fingolfin fue el
segundo de la casa de Finwë. El
primero fue el segundo hijo de
Finwë, el más grande de los reyes
elfos. Tras oír la gloria de los
maiar y de sus hermanos elfos de
Valinor, viajó allí en un pequeño
barco junto a otros cuatro elfos.
Al llegar a Valinor buscó Taniquetil y gritó al cielo: ¡Pido ayuda a
Eonwë, el grande: ayúdame a conseguir gran poder! Entonces
Ilúvatar se le apareció a Eonwë y
le ordenó que enseñase al joven
elfo a usar el poder de la pequeña
chispa de la llama imperecedera
con que todas las criaturas de
25

Los hijos de la Casa de Finwë

Emilio Vivó Capdevila «Fingolfin II»

Ilúvatar nacen. Durante casi la
mitad de la Segunda Edad se
entrenó duramente de sol a sol,
lo que le dio una enorme fortaleza
y gran sabiduría, acumulada por
los siglos. Volvió unos años antes
de la Última Alianza.
Su padre Gil-galad mandó edificar una torre en donde nacen
las laderas de las Montañas Azules, ese fue su regalo de bienvenida. Luchó junto a su padre en la
Última Alianza y vio a pocos metros como éste y Elendil eran abatidos por Sauron. Unos días después fue coronado en Lindon por
los Istari. Puesto que en esos días
Sauron y sus sirvientes no estaban
presentes, Sauron no supo que
existía. Reinó en Lindon hasta
que zarpó con Celeborn, Elladan
y Elrohir.
Fingolfin II,
Alto Rey de los Noldor
Valor en puntos: 325
C

A F D H V P/V/D

10/3 4 5 7

4

7

433

Equipo: Fingolfin II porta la
poderosa lanza Aeglos II y la
primera de las armaduras de
Valinor.
Aeglos II: Esta poderosa lanza
es una réplica de Aeglos, la legendaria lanza de Gil-galad. Su filo
es de mithril, liviano como una
pluma y duro como escamas de
dragón, por ello atraviesa metal,
carne y hueso sin ningún esfuerzo.
Su mango es de madera de mallorn, robusto, fuerte y con el
peso ideal. Gracias a ella Fingolfin
sólo debe obtener un 4 para causar una herida independientemente de la defensa del objetivo y
estas tiradas no se pueden modificar con puntos de poder de la
manera habitual.
Entrenamiento de Eonwë: Fingolfin II viajó a Valinor con el
propósito de conseguir ser el más
fuerte y sabio de los suyos, el gran
maia Eonwë le ayudó, le entrenó
en la lucha con todo tipo de ar26

mas, especialmente con lanza y
escudo, en magia, y también le
enseñó la sabiduría de los Eldar.
Se entrenó diariamente, desde la
salida hasta la puesta del sol, durante casi más de la mitad de la
Segunda Edad. Para representar
esto, sus atributos son los mejores
de entre todos los elfos. Este entrenamiento le permite usar un
punto de poder gratis como si
tuviera la habilidad Héroe Poderoso.
La primera de las armaduras
de Valinor: esta armadura de bella
manufactura fue forjada por Aüle
con una aleación de oro y mithril,
que la hace casi indestructible. Su
portador obtiene Resistencia a la
Magia.
Por un coste adicional en
puntos se puede equipar con: arco
de Valinor (fuerza 4)+5 puntos;
espada élfica (gratis); escudo+5
puntos; Miolmir (escudo que
permite usar un punto de
Voluntad gratis)+35 puntos.
REGLAS ESPECIALES
Rey de los Noldor: la regla
especial ¡Resistid! es a 28 cm, en
vez de 14 cm.
Afinidad con los bosques: cruza
bosques como si fueran terreno
abierto.
Linaje de los Primeros Nacidos:
causa terror.
PODERES MÁGICOS
Orden: alcance 28 cm. Resultado
necesario para utilizarlo +4.
Proyectil Mágico: alcance 28 cm.
Resultado para utilizarlo +5.
Sanar: alcance 28 cm. Resultado
para utilizarlo +3.
Luz Cegadora: resultado
necesario para utilizarlo +2.
Con una semejanza a Gil-galad,
aunque con un aspecto mucho
más joven es Fingolfin, el segundo
de la casa de Finwë, el hijo de Gilgalad. A ctual Alto R ey y
gobernante de Lindon y de los
Noldor. Gobernando desde una
torre de piedra, Aiyavalar le
llaman. Almirante en la Última
Alianza, se vengará de Sauron.

2. Fingolfin II El Purificador
Fingolfin II,
El Purificador
Valor en puntos: 400
C

A F D H V P/V/D

10/- 4

5 8

4

7

433

Equipo: Fingolfin II en esta
ocasión utiliza el poder de la
Llama Imperecedera y además
lleva una armadura de Valinor y
el escudo Miolmir.
La Llama Imperecedera: Se
considera arma de proyectiles con
alcance 35 cm y 1D6 impactos
de fuerza 8. También es un arma
cuerpo a cuerpo que sólo necesita
un 4 para causar una herida
independientemente de la defensa
del objetivo. Además, estas tiradas
no se pueden modificar con
puntos de poder de la manera
habitual.
Entrenamiento de Eonwë:
Fingolfin II puede usar un punto
de poder gratis no acumulable
como si tuviera la habilidad Héroe
Poderoso.
La primera de las armaduras
de Valinor: esta armadura de bella
manufactura fue forjada por Aüle
con una aleación de oro y mithril,
que la hace casi indestructible. Su
portador obtiene Resistencia a la
Magia.
REGLAS ESPECIALES
Rey de los Noldor: la regla
especial ¡Resistid! es a 28 cm, en
vez de 14 cm.
Afinidad con los bosques: cruza
bosques como si fueran terreno
abierto.
Linaje de los Primeros Nacidos:
causa terror.
PODERES MÁGICOS
Orden: alcance 28 cm. Resultado
necesario para utilizarlo +4.
Proyectil Mágico: alcance 28 cm.
Resultado para utilizarlo +5.
Sanar: alcance 28 cm. Resultado
para utilizarlo +3.
Luz Cegadora: Resultado
necesario para utilizarlo +2.

Emilio Vivó Capdevila «Fingolfin II»

Los hijos de la Casa de Finwë

Y Eonwë contestó:
—¿Quién soy yo para
desobedecer tus mandatos? Si así
lo deseas, así se hará.
Y lo cumplió y Fingolfin II
aprendió bien, y tras una edad
derrotó a aquel mal de antaño.

3. Aiyavalar
Aiyavalar,
tocado por Ilúvatar
Valor en puntos: 600
C

A

F

D H V P/V/D

10/3 5 10 11 10 7

333

Equipo: Aiyavalar utiliza los
poderes de los Valar.
Bendición divina: Aiyavalar
es Fingolfin II tocado por Ilúvatar,
con todo su poder al descubierto,
por ello puede utilizar un punto
de destino, de poder y de
voluntad gratis por turno, no
acumulables.
Poderes de los Valar: se
considera arma de proyectiles con
alcance 45 cm y 1D6 impactos
de fuerza 10. Aiyavalar puede
usar poderes divinos.

Guerrero con estandarte: Fingolfin II

En el tiempo en que Eonwë
entrenaba a Fingolfin II, se le
apareció Ilúvatar y le dijo:
—Eonwë, el mayor de los
Maiar: yo, tu padre, Eru, te pido
un gran favor: enséñale a tu joven
y mortal pupilo cómo canalizar
esa energía con que yo os creé, esa
pequeña chispa de la Llama
Imperecedera que posee, y dejará
de ser mortal. Será como vosotros
los Maiar y no dudará en marchar
de nuevo a la Tierra Media y

aportará valor a sus compañeros
elfos y volverán junto a él. Hazlo,
y los elfos, tanto Noldor como
Sindar, aguantarán unidos hasta
el fin; los Noldor reclamarán sus
tierras y Lindon será un reino
unificado bajo el mando del
heredero de Finwë y Gil-galad.
Hazlo, puesto que su destino es
acabar con un gran mal de antaño,
tanto dentro de una edad, como
en el final junto a los otros once
que tienen este don.

Dominar los poderes de los
Valar: en la fase de iniciativa se
deberá elegir si se utilizan los
poderes de la tierra (+1 en la
tirada de la Tabla de Heridas y se
mueve la mitad), los del fuego (se
ataca normalmente), los del agua
(fuerza -3 y movimiento +6) o
los del viento (fuerza -5, pero si
se gana el combate la miniatura
se moverá 15 cm en vez de los 2
habituales).
REGLAS ESPECIALES
Poderes de la tierra: Aiyavalar,
dado que controla los poderes de
los Valar, puede atravesar todos
los terrenos difíciles como si
fueran terrenos despejados
(también el agua, etc.). Es como
si levitara, pero no vuela.
Forma divina: causa terror.
27

Los hijos de la Casa de Finwë

Emilio Vivó Capdevila «Fingolfin II»

PODERES MÁGICOS
Orden: alcance 28 cm. Resultado
necesario para utilizarlo +4.
Proyectil Mágico: alcance 28 cm.
Resultado para utilizarlo +5.
Sanar: alcance 28 cm. Resultado
para utilizarlo +3.
Luz Cegadora: resultado
necesario para utilizarlo +2.
Helar el alma: alcance 28 cm.
Resultado para utilizarlo +2.

Guardianes legendarios: todas las
miniaturas de la Guardia de
Honor equipadas con lanza y
escudo eligen un héroe elfo al
principio de la partida. Mientras
este héroe elfo continúe vivo la
Guardia de Honor supera
automáticamente todos los
chequeos de valor que tenga que
realizar, y si están a 5 cm de este
héroe obtienen +1 en combate.

Y, en el último momento, el rey
desesperado se encolerizó y estalló
en un enorme fuego azul, un fuego
purificador. Era una enorme
explosión de poder destruyendo a
los orcos y demás criaturas de
Sauron, salvando así a todos los
elfos que en la ciudad se
encontraban.

La Gloria de los Valar: si Aiyavalar está en tu bando tendrá el
mismo efecto que un estandarte
para la Guardia de Honor.

4. Guardia de Honor
Soldado
de la Guardia de Honor
Valor en puntos: 10
C

A

F

D

H

V

5/3 1

4

5

1

5

Equipo: la Guardia de Honor
está equipada con una bella daga
y una espada élfica o un arco
élfico o una lanza. Por un coste
en puntos adicional puede
equiparse con: a) un Escudo +1
punto; b) un Corcel élfico +5
puntos; c) un Estandarte (sólo
uno por cada héroe que tengas)
+35 puntos.
REGLAS ESPECIALES
Afinidad con los bosques:
atraviesa un bosque como si fuera
terreno abierto.
¡Juramos luchar por el rey!: mientras Fingolfin II (tanto Fingolfin
II, Alto Rey de los Noldor, como
Fingolfin II El Purificador) esté
en tu bando, todos los miembros
de la Guardia de Honor obtienen
una bonificación de +1 a su Resistencia. Sólo se podrá utilizar la
Guardia de Honor si tu bando
también incluye un miembro de
la casa real, desde Gil-galad hasta
Aryon.
28

Pero, en medio de la batalla
prácticamente ganada, aparecieron
él y su anillo. Elendil cayó y Gilgalad cayó con él. Desde ese momento todos los elfos gritaron y
combatieron con más ferocidad
que la que cualquier criatura pueda tener. Pero, perdida ya toda
esperanza, Isildur recurrió a la
espada de su padre, cortándole a
Sauron el dedo donde tenía puesto
el anillo. Sin embargo, la voluntad
de los hombres se corrompe con
facilidad e Isildur perdió la oportunidad de destruir a Sauron para
siempre.
Nota: en una batalla, por
ejemplo, a 2.000 puntos, no se
podrán usar más de 150 de los
miembros de la Guardia de Honor, puesto que la Guardia de
Honor está formada por 150 elfos.

5. Poderes divinos
Poder de Aüle: el gran Aüle
hace temblar la tierra, la agrieta
y la destruye llevando a la
perdición a los allí presentes. Elige
un punto del tablero y todos los
que estén en un radio de 8 cm
reciben 2D6 impactos de fuerza
7. Resultado necesario para
utilizarlo: +5/+5/+5/+5/+5.
Poder de Ulmo: Ulmo
remueve las aguas y envía una
poderosa inundación con forma
de caballos. Causa 2D6 impactos
de fuerza 5 y tira al suelo al grupo
de miniaturas objetivo compuesto

Rúmil
Fingolfin II no volvió solo a la
Tierra Media. Trajo consigo a Rúmil,
el Sabio, uno de los sabios más sabios
de los Noldor. Éste le contaba historias
de los Días Antiguos, puesto que Rúmil
estuvo entre los primeros Eldar el día
que aparecieron en las cuencas de
Cuiviénen. Su sabiduría es grande
puesto que los Valar le protegen. Y
puede invocar su poder para desterrar
el mal junto con su amo y creador,
Morgoth Bauglir.
Rúmil, el sabio heraldo de la sabiduría
Valor en puntos: 450
C

A F D H V P/V/D

7/- 2

4 7

4

7 3 6*3

Rúmil está equipado con una daga
y con una Vara de Zafiros (arma a dos
manos).
Vara de Zafiros*: la vara de
Zafiros es una obra del arte élfico y
un símbolo del poder de los Valar que
permite a Rúmil utilizar 2 puntos de
Voluntad gratis en cada turno. Rúmil
puede utilizar Poderes Divinos.
REGLAS ESPECIALES
Poderes Divinos: Rúmil es un heraldo
de los Valar, por tanto puede usar
poderes divinos aunque haya que sacar
más de un resultado. Sólo se necesita
un punto de Voluntad y se tira en
orden. Si falla una tirada ya no se
podrá usar el poder divino. Sólo se
puede utilizar un poder divino por
turno.
Aspecto guerrero: todas las miniaturas
enemigas en un radio de 15 cm tienen
-1 de Valor.
Linaje de los primeros nacidos: causa
terror.
Apariencia frágil: todos los orcos al
verlo le tenían miedo pero era un
anciano y no se imaginaron la fuerza
que tenía. Todas las miniaturas que
entablen combate con Rúmil obtienen
una penalización de -1 al combate
mientras combatan con Rúmil.
PODERES MÁGICOS
Sanar: Resultado necesario para
utilizarlo +3.
Luz cegadora: resultado necesario para
utilizarlo +2.
¡Desbocado!: resultado necesario para
utilizarlo +3.

por cinco o menos miniaturas,
que deben estar a 15 cm o menos
de cualquier fuente de agua (río,
mar, cenagal, etc… o cualquier
otro estipulado como tal antes de
comenzar la partida). Resultado
necesario para utilizarlo:
+5/+5/+5/+5/+5.

Emilio Vivó Capdevila «Fingolfin II»

Los hijos de la Casa de Finwë

Favor de Ulmo: Ulmo, señor
de las aguas, da a tus soldados la
increíble habilidad de ¡Andar
sobre el agua! Resultado necesario
para utilizarlo: +4/+5.
Favor de Manwë: Manwë,
señor de los Valar, uno de los más
poderosos Ainur, envía un viento
que refresca a los soldados, les
cura las heridas y les inspira
fuerza. Tus soldados obtienen
Fuerza +1 y se regeneran una
herida. Resultado necesario para
utilizarlo: +5/+5.
Favor de Mandos: Mandos,
el tenebroso, hace que ¡Todos tus
soldados causen Terror! ¡Una
extraña aura emerge de los
soldados que hace que a tus
enemigos les den escalofríos y no
se atrevan ni a acercarse a tus
soldados! Resultado necesario
para utilizarlo: +5/+5/+5.
Favor de Lórien: Lórien envía
una nube que duerme a tus
enemigos. Elige una miniatura
enemiga; esa miniatura no podrá
ni mover ni atacar este turno.
Re s u l t a d o n e c e s a r i o p a r a
utilizarlo: +5.

Armadura élfica: vista lateral

Poder de Manwë: Manwë
agita los cielos y crea un poderoso
tornado que destruye todos los
edificios, remueve la tierra y se
traga a los enemigos. Elige un
punto; todas las miniaturas
(aliadas y enemigas) y/o edificios
a 25 cm reciben 2D6 impactos
de fuerza 10. Todo el terreno a
la redonda se convierte en terreno
difícil. Resultado necesario para
utilizarlo: +5/+5/+5/+5/+5/+5.
Poder de Mandos: Mandos
simplemente castiga al enemigo.
Causa 2 heridas a la miniatura
objetivo. Resultado necesario para
utilizarlo: +5/+5.
Los cielos bramaban, caían
rayos, temblaba la tierra. Todo el

mundo estaba aterrorizado para
cuando el mar se levantó y… ¡Una
ola gigante se alzó y luego golpeó
y arrastró a los soldados hacia el
agua! ¡Y pronto vimos cómo esa
ola se tragó al ejército enemigo!
¡Así pues, temed a los Valar
todopoderosos!

6. Favores divinos
Favor de Aüle: el gran Aüle
convierte la piel de tus soldados
en mithril, lo que les hace más
resistentes frente a los ataques.
Tus soldados tienen +1 a la
Resistencia durante el resto del
turno y se hacen inmunes a todos
los ataques a distancia. Resultado
necesario para utilizarlo: +4/+4.

Pero la carga del ejército de los
Valar no cesaba, pues atravesaban
los ríos, los bosques y su velocidad
era tremebunda. Pronto llegarían y
su golpe sería enorme. Aquéllos que
fueron fieles a los Valar recibieron
grandes bendiciones. (Hechos de la
Caída de Morgoth).

7. Hoja naval
Barco de transporte
Valor en puntos: 50
Fuerza: 10
Defensa: 10
Puntos de resistencia: 3
Barco de arqueros
Valor en puntos: 75
Ataque: 1/5
Fuerza: 4*/10
Defensa: 12
Puntos de resistencia: 5
29

Los hijos de la Casa de Finwë

Emilio Vivó Capdevila «Fingolfin II»

Cuenta como si fuera un
arquero, es decir, puede usar la
andanada de flechas, el disparo
heroico, etc., con tiradas como si
tuviera un arco élfico. (*Fuerza a
distancia).
Barco de asedio
Valor en puntos: 150
Ataque: 2/1
Fuerza: 10*/12
Defensa: 15
Puntos de resistencia: 8
Es un barco enorme con una
balista. Se utilizan todas las reglas
de una balista. (*Fuerza a
distancia).
Barco cisne
Valor en puntos: 200
Fuerza: 0
Defensa: 8
Puntos de resistencia: 4
Este barco se convierte en un
terrible remolino (consultar el
poder de Manwë), a cambio de
ser sacrificado.
REGLAS ESPECIALES
Los barcos atacan en contacto.
Al golpear, hagas daño o no,
recibes un impacto igual a la
fuerza que tengas. Los barcos de
transporte pueden llevar hasta 30
unidades. El Barco de Arqueros
es un barco con un par de
arqueros, es decir, que a efectos
del juego es un arquero que puede
disparar 4 veces, no necesita
mover la mitad. El Barco de
Asedio es simplemente un barco
con una balista unida, se le aplican
todas las reglas de una balista
uruk-hai. Los barcos o su
navegante tienen Valor 6, pueden
chequear, desmoralizarse, etc.
Movimiento Naval: 25 cm.
Ave del Paraíso (Barco Real)
Valor en puntos: 250
Ataque: 2/5
Fuerza: 10*/5
Defensa: 15
Puntos de resistencia: 10
P/V/D: 1/1/1
30

Armadura élfica: vista frontal

Este barco tiene dos balistas,
una en popa y otra en proa. Es el
barco en que vino Fingolfin II de
Valinor. Era un barco que le
regaló Olwë a Finwë, pero
deteriorado por el tiempo. Fue
restaurado por Elwë como regalo,
se equipó con armas, se arregló
y con él Fingolfin II y sus
compañeros volvieron a la Tierra
Media. (*Fuerza a distancia).
REGLAS ESPECIALES
Barco de Valinor: causa terror.
Velamen Dorado (opcional):
todos los que te disparen deben
obtener +5 para impactar.

8. Heráldica y pintura
Heráldica
La armadura común consiste
en un casco (variable), la coraza,
una capa, un cinto, una malla
larga de diseño élfico, unas
hombreras (que se unen a la
coraza con una correa en cada
hombrera para poder ajustarse y
sostenerse, ocultas por la capa),
unas muñequeras, unos guantes
de cuero y unas piezas que
protegen las piernas (que al igual
que las hombreras se unen a la
coraza con unas tiras de cuero,
sin hebilla, a las que tapa el cinto).
El modelo puede incluir un
escudo o un carcaj.

Los hijos de la Casa de Finwë

Pintura
Al pintar esta armadura en las
figuras notaremos que en la parte
inferior central y en la parte
superior derecha e izquierda hay
dos hendiduras. En las figuras de
plástico casi no se notan y al
hacerles el lavado de tinta cogen
un color oscuro y quedan bastante
bien. Sin embargo, en las figuras
metálicas este hueco resulta muy

profundo y hay dos opciones: a)
pintarlo normalmente: queda
bien, pero muy oscuro; b) pintarlo
con la técnica del lavado con tinta
negra y verde Snotling, que se
describe en el suplemento La
Caída del Nigromante en las
secciones «Cómo pintar a
Glorfindel y a Erestor». Esta
técnica es muy difícil y costosa y
sólo se recomienda para héroes.

9. Otr os personajes. Gil-galad
Finalmente, y como el lector
ya habrá supuesto, este suplemento se vería completado con aquellos otros personajes ya desarrollados por extenso en el
Reglamento Básico El Señor de
los Anillos – El juego de batallas
estratégicas. Así, cabría destacar
las figuras de Gil-galad, Elrond,
Arwen, Glorfindel, Erestor, Círdan, Thranduil, Galadriel, Celeborn y diversas variantes de Elladan y de Elrohir, entre otros
muchos. Conviene subrayar, por
lo demás, que Gil-galad es quizás
uno de los mejores héroes del
juego, superado en poder tan sólo
por Sauron, el Balrog y los personajes mencionados en el presente
artículo.
Ilustraciones de Lourdes Vélez,
«Beleg Arcofirme».

Gil-galad

Emilio Vivó Capdevila «Fingolfin II»

31

Usurpador
José Manuel Ferrández Bru «Gimli»

S

er el hombre más odiado de
Gondor constituía una
amarga recompensa para
alguien que había dedicado toda
su vida al servicio del Reino,
luchando por la tierra de sus
antepasados y reivindicando su
memoria.
Nadie tenía que decírselo. Él
mismo se daba cuenta de que
había sido un gobernante cruel e
inflexible. ¿O es que acaso
pensaban que sus actos habían
sido caprichosos y que alguien de
su estirpe, alguien cuya sangre no
se había mezclado con la de los
bárbaros del norte, actuaba por
antojo?
Todo se aclararía muy pronto.
Su ejército llevaba demasiados
días reculando y era el momento
de presentar batalla. La marcha
de la hueste de Eldacar era firme
y al grueso de los dos ejércitos
apenas les separaba medio día.
La lucha definitiva se acercaba y
su vida, su futuro y el destino del
Reino quedarían marcados por
ella.
De haberlo podido evitar no
hubiera escogido los Cruces del
Erui como lugar para presentar
batalla pues eran muchos sus
inconvenientes. Pero ya no había
alternativa, la idea inicial de
retroceder de forma ordenada
hasta Pelargir era ya un puro
desvarío. De haber continuado la
marcha, con el ejército de Eldacar
cada vez más cerca, la retirada se
hubiera transformado en
desbandada y cualquier esperanza
de victoria sería baldía.
32

La actitud de los habitantes
de Calenhardon, Anórien, Ithilien
o Minas Anor había sido decisiva.
Sin su apoyo, la incursión que
Eldacar había llevado a cabo con
un ejército formado por gentes
de Rhovanion no hubiera
supuesto ningún peligro. Sin
embargo, eran los propios
gondorianos los que la habían
convertido en una amenaza
directa contra los cimientos
mismos del Reino.
Le resultaba difícil de
entender. Los gondorianos no
eran hombres cualesquiera y la
pureza de su estirpe y del linaje
de los gobernantes había sido
durante generaciones el principio
rector de su existencia. Así, al
menos, había educado a sus hijos
y de ellos esperaba que fueran
fieles a este principio.
No cabía ahora, sin embargo,
otra opción que hacer frente a la
realidad. La batalla era inevitable
y pese a los inconvenientes del
lugar y a las desventajas a las que
su ejército debería hacer frente,
no había marcha atrás. Lo único
que se podía hacer era plantear
la batalla tratando de contrarrestar
sus debilidades y de aprovechar
las bazas de las que disponían. El
tiempo se agotaba; no cabía el
error, la noche estaba cayendo y
en cuanto llegara el alba tendrían
al ejército de Eldacar frente a
ellos.
Debió multiplicarse dando
órdenes y aliento. El ejército fue
distribuido estratégicamente
tratando de atenuar su inferioridad
en número y sus hombres no
podrían ser rodeados más que a

costa de un gran derroche de
fuerzas de sus adversarios. En
retaguardia quedaba la pequeña
flota, insuficiente para transportarlos
a todos aunque importante como
punto de referencia y, si la situación
se tornaba aciaga, como vía de
escape.
Los últimos preparativos se
prolongaron y le mantuvieron
ocupado hasta que finalmente
pudo retirarse a tratar de
descansar y reflexionar como
había hecho siempre antes de una
batalla. En cierta forma, revisar
de nuevo los acontecimientos
pasados era un modo de
reconfortarse y tenía plena
seguridad en que reforzaría su
confianza ante los duros
momentos que se avecinaban.
Él era Castamir, de la estirpe
de Elendil, descendiente de los
reyes de Númenor en un alto
grado de pureza, tanto de sangre
como de espíritu. Como ellos
amaba el mar y no era casual que
el destino le hubiera conducido
a convertirse en Capitán de los
Barcos de Gondor.
Su vida había estado señalada
desde el instante de su nacimiento,
como muchas veces le había
contado su abuelo Calimehtar,
hermano menor del rey
Rómendacil el Glorioso. Poco
antes de su alumbramiento, un
extraño pájaro semejante a un
halcón, aunque de una especie
nunca antes vista en las tierras de
Gondor, llegó volando desde el
oeste probablemente arrastrado
por la brisa poderosa del océano.
El ave se posó agotada en el
alféizar de la ventana de la

1

José Manuel Ferrández Bru «Gimli»

habitación donde se estaba
produciendo el parto y justo en
el instante en que él vio la luz, el
pájaro expiró, como si en el viaje
se le hubieran consumido todas
sus fuerzas.
Muchos pensaron que era
como si su hálito vital se hubiera
transmitido al recién nacido, pero
lo que ciertamente le legó aquella
ave fue una piedra preciosa que
llevaba atada alrededor de su
esbelto cuello y que debía de
proceder del mismo remoto lugar
del que había venido. Fue debido
a esta joya, obtenida de forma tan
extraña, por lo que recibió el
nombre de Castamir.
En su niñez había sido muy
querido en Gondor y el
tratamiento que recibió, primero
en Osgiliath y luego en Pelargir,
fue el más esmerado al que podría
aspirar un simple sobrino-nieto
del rey. La heroica y temprana
muerte de su padre al servicio de
Rómendacil y la pureza de su
sangre, no como la de Eldacar, el
heredero al trono, hijo de Valacar,
el hijo mayor de Rómendacil,
alentaban el ánimo de los espíritus
fieles de Gondor quienes le veían
como su esperanza.
La esposa de Valacar era, pese
a su origen bárbaro, una hermosa
mujer. Sin embargo, poseía un
linaje inferior que exhibía por la
corte y, pese a sus esfuerzos, nunca
pudo lograr que se olvidara su
origen y el hecho de que su padre
no fuera más que un caudillo de
Rhovanion, cuyos méritos se
resumían en haber ayudado al rey
Rómendacil. Su vida fue corta
como correspondía a alguien de
su estirpe y muy pocos escapaban
a la creencia de que este estigma
se extendería a toda su
descendencia.
Cuando Valacar regresó del
norte desposado con ella y con el
hijo de ambos, Eldacar, todo el
Reino se sintió triste. La esperanza
de que las noticias llegadas a
Gondor fueran simples rumores
se perdió y para muchos no hubo
otro remedio que asumir aquella
mezcla de sangre y el hecho de

Usurpador

que, si nada lo evitaba, el mestizo
Eldacar sería algún día rey.
Castamir tuvo escaso roce con
Eldacar. En un intento de evitar
el contacto con los recién llegados,
su familia se trasladó a Pelargir,
un hermoso lugar que vivía de
cara al mar. Sus recuerdos más
felices tuvieron lugar allí pues fue
donde conoció el deleite de la
navegación y, como todo
gondoriano, aprendió el arte de
la guerra.
En Pelargir se adentró en la
ciencia de los barcos, en los
secretos de sus diseños y las
distintas formas de plantear la
construcción de un navío, según
fuera para navegar por alta mar
o por la costa, para la guerra o
para el recreo, para las corrientes
del océano o para remontar los
ríos. Pero lo que más le halagó
descubrir fue que, más allá de la
técnica, mientras navegaba gozaba
de un don poco común, que
permite una inexplicable
comunión del auténtico marinero
con su nave y con las corrientes
y los vientos que la impulsan.
Su educación se completó
cuando participó en su primer
combate. Cierto es que no existía
un ejército que pudiera
enfrentarse al de Gondor desde
que Rómendacil derrotara a los
Orientales, pero, pese a ello, los
temerarios Haradrim, guiados por
su odio irracional, comenzaron a
cruzar el río Harnen, hostigando
cada vez con mayor ímpetu las
tierras de Gondor del Sur, justo
en la época en que Castamir
acababa de alcanzar la edad viril.
Pese a que sólo las grandes
guerras y batallas pasaron a la
historia y fueron recordadas largo
tiempo, Gondor estuvo siempre
inmerso en constantes luchas.
Aquella no fue más que una
contienda menor. Bastó con una
expedición de castigo a los
puertos que los Hombres del Sol,
como algunos les llamaban, tenían
al sur de Umbar para reafirmar
el poderío de Gondor y calmar
los ánimos a los Haradrim.

Pa r a C a s t a m i r a q u e l l a
contienda le aportó una valiosa
enseñanza. Las tierras del Reino
nunca estarían completamente en
paz pues, por poderoso que fuese,
sus enemigos ancestrales, desde
tiempo inmemorial unidos a la
Oscuridad, acechaban a la espera
de cualquier señal de flaqueza.
Todas las enseñanzas que había
recibido tenían ahora un sentido
y el estricto aprendizaje del arte
de la guerra, su justificación.
Gondor era un pueblo fuerte y
antiguo pero debía luchar para
sobrevivir. Una derrota significaría
su fin, pero sólo la debilidad o la
traición podrían desencadenarla.
Tiempo después le llamarían
déspota por pensar así y tratar de
que el Reino no entrase en la
senda de la decadencia y la
languidez. Pero acaso, ¿dónde
estaban los que así pensaban
mientras él combatía por la gloria
y perpetuación de su Reino?
¿dónde estaban cuando hubo de
luchar en tierra y en el mar, y
sufrir dolorosas heridas?
La lucha forjó en él un fuerte
carácter que, como en pocas
ocasiones se vio puesto a prueba
en una contienda en la lejanas
tierras de Rhûn. En las orillas
occidentales del Mar de Rhûn se
habían establecido una serie de
fuertes que servían de barrera y
frontera entre Rhovanion y los
pueblos orientales que vivían al
este del mar interior.
En la época en la que Valacar
acababa de acceder al trono,
Castamir había sido escogido para
dirigir una pequeña flota con
base en uno de aquellos fuertes,
situado junto a un pequeño
estuario del Mar de Rhûn, al
norte de las montañas
occidentales que bordeaban el
gran lago. Su misión era patrullar
por el mar interior y observar los
movimientos de los pueblos que
allí vivían, una mezcolanza de
razas a ojos de un gondoriano,
pero que aliados habían sido una
amenaza para la seguridad del
Reino y de los pueblos del Norte
hasta que Rómendacil los empujó
al otro lado del mar.
33

Usurpador

Los Hombres del Este también
les vigilaban y tenían, como ellos,
puestos avanzados desde los que
trataban de provocar su ira con
continuas incursiones e intentos
de intimidación. En una ocasión
una de las naves gondorianas
embarrancó en la parte
nororiental del Mar de Rhûn y
toda la tripulación fue apresada
y torturada. Los cautivos fueron
sometidos a vejaciones a la vista
de las otras naves de la flota y de
entre ellas la más cruel fue la de
presenciar cómo los
prisioneros eran
mutilados de forma
despiadada.

José Manuel Ferrández Bru «Gimli»

desaparecía en medio de las
llamas.
Aunque pocos en Gondor
supieron de ello entonces,
Castamir se enfrentó al cabecilla
de los Hombres del Este y cuando
le venció, le llevó a su nave y él
mismo le infligió todas las
mutilaciones que habían sufrido
los cautivos y le arrojó al mar
cuando todavía respiraba pero ya
apenas quedaba nada de hombre
en él.

La sorpresa del ataque, unida
a la fiereza y ardor de sus
hombres, causó una gran
aniquilación y pronto los cautivos
habían sido rescatados y el
campamento de los Orientales
34

—Pero eso no te justifica
—apuntó audazmente Anardil—.
Debes recordar que tus
antepasados se enfrentaron a
mayores peligros pues lucharon
con la misma Sombra, no como
nosotros que combatimos con su
tímido reflejo.
—Quizás entonces
todo fuera más sencillo
—dijo Castamir—. Una
única batalla y un único
frente, no como ahora
que nuestro Reino, sin la
fuerza de los Altos Reyes
de antaño, vacila entre
amenazas menores pero
capaces de destruir
nuestra aparente paz.

Era un desafío y una
trampa para los
gondorianos, pues los
Hombres del Este se
hallaban alerta a la espera
de un intento de rescate.
Fue Castamir en persona
quien asumió su
liberación y aceptó la
captura como un error
propio, aunque el
responsable de la misma
había sido el joven
capitán de la nave que
tenía órdenes de no
acercarse tanto a la costa.
En un alarde de
táctica y precisión,
Castamir situó durante el
día a toda la flota frente
a la costa donde se había
perdido la nave, como si
esperaran una orden para
desembarcar. Pero en
lugar de arriesgarse a un
ataque frontal, usó la
flota como señuelo y
esperó a que la noche cayera. Con
un pequeño grupo escogido entre
sus mejores hombres, remontó el
río Celduin con una docena de
pequeñas lanchas fluviales y cayó
en plena noche sobre la
retaguardia de sus enemigos.

—Ciertamente mi estirpe es
antigua y poderosa —respondió
con arrogancia—, pero mis actos
se corresponden a la época en la
que vivimos y a los peligros que
nos acechan.

—Nuestro rey
también
es
un
númenóreano —replicó
su escudero— y mantiene
un Reino poderoso
—hizo una pausa y
continuó—. En el fragor
de la batalla la realidad
se ve en una perspectiva
demasiado estrecha.
Cierto es que hay que
guardar el Reino, pero
yo sólo te digo que no
debemos actuar como
nuestros enemigos.

Nadie se atrevió a censurarle
en público aunque sintió sobre él
duras miradas. Sólo su escudero,
Anardil, veterano en mil batallas
y uno de los pocos a los que
Castamir respetaba por su
p r o b a d o v a l o r, t r a t ó d e
recriminarle cuando estuvo a solas
con él.
—Castamir, mi señor —le dijo
con expresión apesadumbrada—,
lo que has hecho no es digno de
la alta estirpe de la que procedes.

—Si otro me hablara
así pensaría de él que es
un cobarde —repuso
Castamir al tiempo que lanzaba
una fulminante mirada—. La
única verdad es la lucha por la
supervivencia, matar o morir, ser
poderoso o débil. Yo quiero que
el Reino de mis antepasados
perdure y haré lo que tenga que
hacer para ello.
La vida de Castamir continuó,
entre batallas, escaramuzas y
largos viajes por mar a los más
lejanos lugares. Aunque también
tuvo tiempo de tomar esposa y

José Manuel Ferrández Bru «Gimli»

tener hijos fuertes a los que
adiestró fieramente y con los que,
entre contienda y contienda,
permaneció en Pelargir durante
prolongados periodos de tiempo.
En esta época recorrió las costas
del Gondor ribereño
deteniéndose en cada puerto,
aldea de pescadores o simple
playa, lo que le ganó un gran
afecto por parte de todos sus
habitantes.
Cuando habían pasado más
de cuarenta años desde que
Valacar reinaba en Gondor, y pese
a su conocida oposición al rey y
al odio que sentía por su consejo
real formado casi en su totalidad
por hombres del Norte, fue
nombrado comandante de las
flotas de Gondor. Era un bello
título: Capitán de los Barcos, y
lo que no se podía dudar es que
había hecho sobrados méritos
para lograrlo y era el único militar
del Reino capaz de asumir
semejante cargo.
Tal vez, pensaban los más
optimistas, el detentar un cargo
tan poderoso y de tan alta
responsabilidad limaría sus
asperezas con el rey y con su
heredero Eldacar, y se domaría,
de algún modo, la rapaz que
Castamir llevaba dentro.

Usurpador

Sin embargo no fue el golpe
definitivo. En aquellos días
Eldacar era ya, de hecho, regente
de Gondor pues no había
esperanza de recuperación para
su padre, pero Castamir esperó
hasta que se conoció la muerte
de Valacar para reunir una gran
flota en Pelargir. Entonces puso
en marcha una estrategia para que
la sublevación se extendiera a
todo el Reino. A los habitantes
de Gondor se les convencería, ya
fuera por la razón o por las armas
si era preciso, de que un hombre
que no era un auténtico dúnadan
no podría ser un buen rey y él o
su descendencia llevarían al Reino
a una segura perdición.
La flota de Castamir se separó
y se dirigió a todos los puntos del
Reino a través del Poros, el Erui,
el Sirith o el Ringló y como estaba
previsto fue poniendo a los
gondorianos en contra de su
nuevo rey. Sin embargo, no fue
una tarea sencilla y Eldacar
también reunió una importante
hueste con la que tuvo bajo su
control largo tiempo una gran
parte de las tierras de Ithilien.

Sin embargo ocurrió todo lo
contrario. Los verdaderos planes
de Castamir y de los que pensaban
como él no se revelaron
abiertamente hasta los últimos
meses del rey Valacar, cuando se
veía cercana su muerte y, por lo
tanto, muy próxima la subida al
trono de Eldacar.

Fueron cinco años de lucha
feroz hasta que finalmente Eldacar
fue sitiado en Osgiliath, la única
ciudad importante del Reino que
le permanecía fiel. El asedio fue
largo y doloroso. Las armas de
guerra gondorianas eran
poderosas y, aunque no habían
sido concebidas para destruir sus
propias ciudades, resultaron
mortíferamente efectivas contra
Osgiliath. Los proyectiles y el
fuego asolaron gran parte de la
ciudad.

Con Valacar moribundo se
produjo una sublevación en el sur
del Reino. Desde Umbar a Pelargir
fueron los capitanes de los
Puertos, a las órdenes directas de
Castamir, los que desencadenaron
el levantamiento. El éxito les
acompañó desde el principio y el
Anduin fue bloqueado a la altura
del río Erui, lo que restringía
preocupantemente
el
abastecimiento de Osgiliath y
cortaba su salida al mar.

La aniquilación fue irreparable
en muchos casos. Numerosos
edificios desaparecieron y, entre
ellos, la gran Cúpula de las
Estrellas fue destruida con lo que
el palantir que allí se guardaba se
perdió. Durante todo el asedio
Castamir supo mantener alta la
moral de los suyos y no paró de
animarles explicándoles una y
otra vez que, como en toda
guerra, las grandes victorias
exigían grandes sacrificios.

La toma de Osgiliath puso fin
a la guerra y para los insurgentes,
la victoria militar llevaba asociado
el refrendo —así pensaban— de
la justicia de sus pretensiones. Sin
embargo su alegría no fue
completa pues no encontraron a
Eldacar, al que los suyos habían
aconsejado que huyera cuando ya
la derrota era irremediable y que
había partido hacía el norte
dejando a su hijo Ornendil al
mando de la desesperada
resistencia.
Castamir no tuvo tiempo de
vacilaciones cuando entró en la
ciudad. Pensaba que eran
necesarias medidas contundentes
para evitar que la esperanza de
sus enemigos siguiera viva.
Muchos pensaron que le movía
la venganza o el odio, pero lo
que hizo entonces no fue más
que seguir los principios que
había aplicado siempre en la
lucha.
Las mismas miradas que
observara años atrás en Rhûn se
repitieron de nuevo entre sus
subordinados cuando ordenó que
todos los cautivos que no fueran
gondorianos, una buena parte de
los seguidores de Eldacar cuyas
familias procedían de Rhovanion,
fueran arrojados al Anduin con
la cabeza cubierta y las manos
atadas a la espalda.
A los fieles a Eldacar de
origen gondoriano se les dio a
elegir su destino. Si renegaban
de Eldacar y aceptaban a
Castamir como su legítimo
soberano, serían perdonados y
se les ocuparía en la
reconstrucción de Osgiliath. Si
no lo hacían, recibirían el mismo
castigo que los no gondorianos.
Fue, de algún modo, una excusa
para deshacerse de ellos pues,
como era de esperar, la mayoría
de ellos prefirió la muerte a la
humillación.
Quedaba por resolver el
asunto de Ornendil, el hijo de
Eldacar. Era una creencia
extendida que Ornendil escaparía
de la muerte, pues como
35

Usurpador

descendiente de los reyes de
Gondor se le debía dispensar un
trato especial. Pero Castamir
tampoco tuvo piedad de él. Un
hombre menos decidido
—reflexionaba ahora— hubiera
seguido la opinión de la mayoría,
pero dejarle ir no hubiera sido
más que un gesto de debilidad.

José Manuel Ferrández Bru «Gimli»

—Ten por seguro que mi
padre volverá y te matará con sus
propias manos —respondió
Ornendil sin dejarse amedrentar.
—¿Tu padre? No me hagas
reír —dijo Castamir al tiempo
que su rostro adoptaba una
expresión feroz—. ¿No será el

Castamir tardó más de un mes
en hacer que llevaran a Ornendil
a su presencia. Antes había
preparado la escena debidamente.
Vestido con las galas reales y
exhibiendo todos los ornamentos
del poder, recibió a su cautivo
sentado en el trono real y rodeado
de sus más fieles lugartenientes.
Siguiendo sus órdenes,
Ornendil había recibido un trato
indigno para su condición. Desde
que fuera capturado había sido
confinado en soledad en una
oscura mazmorra en la que
recibía una única y escasa
comida al día. De este
modo, cuando entró en
el Salon Real
presentaba un
aspecto
deplorable.
Estaba tan
sucio y delgado
que parecía una
sombra del que había sido
poco tiempo atrás.
—¡Contemplad todos el
aspecto de un auténtico
n ú m e n ó r e a n o ! — e xc l a m ó
irónicamente Castamir al verle.
—Búrlate ahora, Usurpador
—replicó valientemente un débil
Ornendil—. Tus días están
contados, así que disfruta de este
momento, si es que puedes hallar
gozo en la destrucción que has
provocado. No lo dudes, el
momento de tu fin se acerca.
—¿De veras? —se preguntó
Castamir acompañando la
cuestión con un gesto exagerado—. Yo no lo creo. Ahora soy
el regente de Gondor y no veo a
nadie que pueda oponérseme.
Vosotros y la ralea del norte lo
intentasteis. Contempla vuestro
éxito.
36

—Si lo dices por mi abuela,
era una mujer extraordinaria, hija
de un poderoso rey y la fortaleza
de su linaje se sumará a la de
Gondor...
—Calla, insensato, y no agotes
mi paciencia —le cortó Castamir
apenas conteniendo la ira.
—¡No callaré! —exclamó el
joven—. Tu sangre puede ser
gondoriana pero tu espíritu es
siniestro. No te conformas con
provocar la lucha entre hermanos
y diezmar a lo mejor de Gondor
en una lucha sin propósito.
Quieres la aniquilación.
Castamir se puso en pie y
desenvainó su espada.
—No digas esas cosas
—advirtió con voz amenazante—.
Deseo el esplendor de Gondor,
el mantenimiento de su
supremacía.

mismo que huyó como una
doncella asustada, el mismo que
te dejó atrás para que defendieras
aquello por lo que él no se atrevió
a luchar?
—No cantes victoria todavía
—repuso Ornendil—. Él volverá,
pues es el verdadero rey de
Gondor, descendiente y poseedor
de los derechos de aquéllos que
fundaron este Reino.
—Eldacar no es más que un
mestizo —explotó el ahora
regente—. No lleva más que una
parte de auténtica sangre
gondoriana. ¡Jamás este Reino
podrá ser gobernado por alguien
indigno de él y cuya estirpe
manchada está condenada a la
decadencia!

—No, tú no quieres eso
—comenzó a decir
Ornendil fuera de sí—.
No eres más que un arma
de nuestro enemigo. Tu
mano cruel te ha
convertido en un
servidor de la Sombra
contra la que lucharon
tus antepasados.
Quieres destruir Gondor...
Y antes de que Ornendil
terminara de pronunciar el
nombre de su tierra, la espada de
Castamir le arrebató la vida
mientras se hundía en su pecho
y partía en dos su corazón.
Un murmullo que siguió al
sobresalto inicial inundó la
estancia. Lo cierto es que, pese a
estar rodeado de sus más fieles
compañeros de armas, Castamir
se sintió incomprendido. Ellos no
entendían que la altanería de
Ornendil sólo había contribuido
a acelerar su destino. Su muerte
estaba escrita desde mucho
tiempo atrás, como le hubiera
ocurrido a su padre si hubiera
sido capturado.

José Manuel Ferrández Bru «Gimli»

Por mucho que meditó sobre
ello desde entonces, aún no
entendía las reacciones que
provocaban sus actos más
enérgicos. La firmeza exigía de la
crueldad pues ambas eran las dos
caras de una misma moneda.
Ya no había vuelta atrás.
Ornendil le había llamado
Usurpador y no sería el último en
hacerlo. Estaba condenado a
seguir una difícil senda, aunque
su corazón no albergaba dudas.
Se sentía como un libertador,
incomprendido por muchos, pero
firme como un padre que lucha
por el bien de sus hijos.
La caída de Osgiliath y su
subida al trono de Gondor
deberían haber marcado un nuevo
principio, un renacer del Reino.
Sin embargo, visto ahora en la
distancia, todo se fue complicando
desde el primer momento, pues
muchos no comprendieron
que el gobierno
de Gondor
debía
marcar
el pálpito del Reino y tras la crisis
se imponía la marcialidad.
Los auténticos gondorianos
habían recuperado su Reino y sin
embargo no se mostraban
satisfechos. Cualquier acto de
autoridad o cualquier solicitud
de sacrificio eran mal recibidos.
Los que antes le apoyaban
ciegamente pasaron de pronto a
pensar sólo en su comodidad y
en su autocomplacencia. El
espíritu que debía tener una
nación tan poderosa y antigua se
había tornado débil y dubitativo,
como si muchos corazones se
hubieran contagiado de la
fragilidad de ánimo de otros
pueblos inferiores.
La firmeza era la única vía que
tenía sentido seguir. Lo más fácil
hubiera sido adoptar medidas de
gracia y tratar de contentar al
populacho. Sin embargo el
sacrificio realizado durante los
largos años de contienda debía
tener un propósito. Gondor
necesitaba recobrar su esplendor

Usurpador

aunque ello significara pagar un
precio y asumir el hecho de que
se cometieran actos de crueldad
o injusticias.
Pese a tener plenamente
asimilados estos hechos, las
pesadillas, cual maldición,
comenzaron a ser fieles
acompañantes de sus sueños.
Cada vez dormía menos horas
aunque gracias a ello podía
dedicarse con mayor ahínco a sus
tareas. De este modo, y aunque
parezca extraño, las atormentadas
vigilias le ayudaron a sentirse
realizado pues tuvo tiempo de
planificar cómo llevar a la
práctica ideas que le habían
acompañado durante
muchos años.

Estaba convencido de
que el futuro del Reino se
hallaba en el mar y ello
significaba que las necesidades
de Gondor y sus propios
anhelos coincidían. De acuerdo
a esta idea impuso su autoridad
y convirtió en una prioridad la
preeminencia de la flota
gondoriana, lo que se tradujo
en que se emprendiera la
construcción de nuevos
astilleros a lo largo de toda la
costa del Reino, se iniciaran
obras de ingeniería para mejorar
los puertos y la navegabilidad
de los principales ríos y se
fomentara, como nunca antes,
el estudio de las artes náuticas
entre los jóvenes. Como
consecuencia natural de este
impulso pudo concretar otra
antigua aspiración: el traslado
de la capital a Pelargir, la Puerta
del Mar de Gondor.
Muchos le criticaron
veladamente. Pensaban que una
vez alcanzado el poder sólo
pensaba en el deleite personal.

No alcanzaban a entender que el
propósito que le guiaba no era
otro que el de dotar a Gondor de
una hegemonía cercana a la
invulnerabilidad. A través del mar
se podría dominar más fácilmente
cualquier amenaza para el Reino
y la influencia sobre otros pueblos,
tradicionales enemigos, sería
mucho más firme.
Podría decirse que durante
sus años de regencia padeció
una incómoda sensación de
incomprensión y de cierto
desdén disimulado por el temor
que inspiraba su figura. Sería
adecuado decir que fue
un periodo agridulce en
que la satisfacción por los
avances de sus anhelos
marineros contrastaba
con la constante lucha que
debía afrontar para
imponer su criterio
a fuerza de tener
que recurrir a
exhibir su
autoridad.
En cierto
modo se alegró
cuando la ya
olvidada amenaza
d e E l d a c a r, q u e
durante diez años había
permanecido silente en el
Norte, volvió a cobrar
forma. Pese a que le dolió
profundamente que
importantes territorios
gondorianos se unieran a
la causa de Eldacar, no
había nada que reforzara
tanto los principios como
la adversidad extrema que
sólo la guerra puede
provocar.
Las pesadillas que le
habían acompañado de
forma constante durante sus
diez años de regencia le
abandonaron de pronto,
quizás debido al hecho de
tener que afrontar un peligro
real y no una quimera.
Ahora, en las ocasiones en
las que lograba conciliar un
inquieto sueño, sentía como si
37

Usurpador

su cuerpo se elevara por los aires
y, mientras contemplaba extraños
paisajes, una voz que parecía
surgir de su interior repetía de
forma constante una frase desde
las alturas: Man tiruva cirya...
La fortuna había sonreído a
Eldacar desde que volviera del
Norte. En poco tiempo, su hueste
había logrado controlar una gran
parte del Reino, de modo que la
situación se estaba desarrollando
de forma completamente
diferente a como había sucedido
diez años atrás. Ahora era el
ejército de Castamir el que perdía
terreno y podría pensarse que de
continuar así su moral
languidecería y se convertiría en
una intimidada resignación a un
funesto destino.
Pero aunque les llegaban
noticias sobre las victorias de sus
adversarios o sobre el juramento
de venganza por la muerte de
Ornendil que Eldacar profería
abiertamente, el temor no cundió
entre sus hombres. Lo veía en sus
rostros cuando los observaba
mientras se preparaban para la
lucha. Contaban con una
profunda convicción que no
dejaba lugar al miedo y que iba
mucho más allá de la garantía de
la propia seguridad.
Además Castamir había
forjado en sus seguidores una
consigna definitiva e inapelable:
fuera cual fuera el desenlace de
la lucha, e incluso su propio
destino, la guerra debía continuar
pues todavía quedaba Pelargir y,
más allá, toda la parte austral del
Reino. Proyectando su pensamiento hacia el futuro, no dudaba
de que siempre habría alguien fiel
capaz de mantener viva la llama
del Gondor auténtico y no tenía
dudas de que su propia familia
no abandonaría y resistiría
durante generaciones.
No obstante y pese a la
confianza en sus ideales, la noche
fue larga; la noche previa a la
batalla es siempre larga. Todos
sabían que aunque la oscuridad
les impidiera verles, el ejército de
Eldacar ya estaría formado frente
a ellos.
38

José Manuel Ferrández Bru «Gimli»

Las primeras claridades del
día lo confirmaron y pocos se
sobresaltaron cuando les divisaron
gracias a los primeros rayos del
sol. En cuanto estuviera un poco
más alto en el cielo la batalla
comenzaría.
Era el momento en que
Castamir debía cumplir su ultima
obligación antes de la lucha. Se
encaminó a una plataforma que
se había colocado sobre una
pequeña elevación y que permitía
que todos sus soldados le
pudieran escuchar, y desde allí se
dirigió a su ejército.
—Soldados de Gondor —dijo
con voz poderosa—. La hora ha
llegado.
»Antes que nosotros, nuestros
antepasados lucharon contra los
peligros que amenazaron la
supervivencia de nuestro Reino.
¡Ahora, es nuestro turno!
»Os aseguro que los reyes de
antaño os están contemplando en
este instante y, como yo, se
enorgullecen de vosotros, de
vuestra gallardía y de vuestra
fuerza. Sin duda, su semilla ha
germinado en vosotros.
»Mas no será fácil superar
esta prueba. No lo conseguiremos sin dolor ni sacrificio y, por
encima de todo, estamos obligados a ser fieles a su legado con
una pasión tan poderosa que
ciegue cualquier otro sentimiento.
»El enemigo siempre oculta
su auténtico rostro, y nunca antes
su aspecto fue tan cruel como en
esta ocasión en que se nos
presenta bajo la apariencia de
nuestros hermanos.
»Sé que muchos vais a combatir
contra parientes y conocidos. Sin
embargo, sabed que la razón está
de vuestro lado. No es momento
de duda ni de tribulación, son ellos
los que atacan la tierra de Gondor
y tratan de destruirla. Vosotros sois
sus verdaderos defensores, los
paladines del Reino más poderoso
de la Tierra Media, los valedores

de la herencia de los hombres de
Númenor.
»En vosotros recae el destino
de Gondor. ¡Por Gondor!
Aunque cada una de sus frases
había sido acompañada de vítores,
el mismo Castamir se sorprendió
por la energía con que fue seguida
la que concluía la arenga y el
nombre de Gondor resonó en el
cielo de la mañana con un vigor
tal que a todos les elevó la moral.
Pero el fin de su alocución era,
en cierto modo, la señal de que
la batalla iba comenzar y todos
eran conscientes de ello; hasta el
mismo Castamir que descendió
de la plataforma con un gusto
reseco dentro de la boca. Cada
uno de sus soldados trataba de
controlar su excitación. Los
músculos estaban tensos y los
sentidos en alerta mientras se
preparaban para la embestida del
ejército de Eldacar. En medio de
un silencio inquieto cada cual
repasaba mentalmente sus órdenes
y planificaba sus primeras fintas
y estocadas.
Fueron minutos angustiosos.
Finalmente, el silencio se
transformó en un rugido que
procedía del ejército de Eldacar
que se abalanzaba sobre sus
posiciones. El momento había
llegado.
Como un soldado más,
Castamir empuñó firmemente su
espada.
—Man
—susurró.

tiruva

cirya...

Egidio de Ham, el héroe
y las suculentas colas de dragón
Patricia Díaz «Fëamariel»

Æ

gidius Ahenobarbus
Julius Agricola de
Hammo, o Egidio de
Ham para los amigos, es uno de
los personajes más entrañables y
divertidos creados por Tolkien.

dible en todos sus relatos, donde
el héroe se pone en marcha para
llevar a término sus gestas. En
este caso es el párroco el que
acude a despedirle:

Así que la presión de su fama
hizo que se tuviera que enfrentar
con Crisófilax, el dragón que mal
informado osó adentrarse en los
dominios de Augustus Bonifacius
rex et basileus.

Como Frodo y Sam en El
Señor de los Anillos, es un héroe
a pesar suyo. Viene a ser lo que
se llama el antihéroe: personas
tranquilas, de costumbres y
formas sencillas que se ven arrastradas por los acontecimientos a
realizar grandes hazañas.

—Espero que lleves una soga
fuerte —dijo.

A estas alturas del relato
Tolkien echa mano de un recurso
gastronómico de los más
divertidos que imaginó:

Entrarían en la categoría de
los héroes que definía Roman
Polland como: «un héroe es todo
aquél que hace lo que puede».
Incluso se percibe la falta de
entusiasmo por llevar a cabo la
misión, cuando Tolkien introduce
la «escena de la soga», imprescin-

—¿Para qué? —dijo Egidio—.
¿Para ahorcarme con ella?…
Aunque Egidio de Ham se
convirtió en el héroe de la región
por casualidad, debido a que
disparó, sin darse cuenta, el gatillo
de su trabuco e hizo que el gigante
huyera, no por eso dejó de darse
cuenta «de que cuando se alcanza
cierta reputación, se hace preciso
mantenerla, y que esto puede
resultar incómodo».

«Todavía se conserva la
costumbre de servir al rey Cola
de Dragón en el banquete de
Navidad, y cada año se elegía a
un caballero que se encargaba de
la caza. Pero hacía ya muchos
años que el cocinero real venía
preparando un plato exquisito:
una imitación de cola de dragón,
hecha de hojaldre y pasta de
almendras, con escamas bien
simuladas de azúcar glaseado. El
caballero elegido la presentaba
luego en el salón del banquete, en
Nochebuena, mientras tocaban
los violines y sonaban las
trompetas. La cola se servía como
postre el día de Navidad, y todo
el mundo comentaba (para
complacer al cocinero) que sabía
mucho mejor que la auténtica.»
La verdadera Cola de Dragón
nunca he tenido ocasión de
probarla… pero la de imitación
sí y pienso que puede considerarse
digna de un menú real. Pues el
contraste del hojaldre crujiente
con el mazapán es exquisito, y el
remate del glaseado lo decora
dándole la vistosidad de las
escamas, quedando un aspecto,
me atrevería a decir, gaudiniano,
ya que el famoso arquitecto
también era muy aficionado a
39

Egidio de Ham, el héroe y las suculentas colas de dragón

representar en sus obras las
sinuosidades y escamas de los
míticos dragones.
Aunque en la época en que se
cuenta la historia había la
posibilidad de conseguir una Cola
de Dragón, los caballeros del rey
se escabullen de su deber. Es en
uno de estos párrafos donde
Tolkien critica a los nobles por
no cumplir su misión, por no
ejercer el lema de «Nobleza
obliga» y querer sacar beneficio
de los «hechos épicos» de Egidio.
Así lo refleja en el siguiente
párrafo:

En el resto de la historia no
se hace ninguna referencia digna
de consideración a la comida,
exceptuando cuando el gigante
sintió próxima la hora de la cena,
ya que había dejado a la lumbre
su mejor olla de cobre y temía
que pudiese quemar el hondón.

«Pero los caballeros no hacían
nada. Oficialmente no
sabían nada del dragón. Así
que el rey tuvo que hacerles
llegar de forma oficial la
noticia y pedirles que
pasasen a la acción tan
pronto como lo
juzgasen pertinente. Se
vio desagradablemente sorprendido
cuando comprendió
que nunca les venía
bien y que cada
día posponían su
intervención.»
Entonces
los caballeros
ponen como
excusa para no
ejercer de tales
el que:
«En primer
lugar el cocinero
real ya tenía preparada la
cola de dragón para aquellas
Navidades, pues era el tipo
de persona que cree que las
cosas han de hacerse con
tiempo. No sería elegante
ofenderle presentándose en
el último minuto con una
cola auténtica. Era un servidor
muy valioso. ¡Dejad en paz la
cola! ¡Cor tadle la cabeza y
terminad de una vez con él!,
gritaban los mensajeros de los
pueblos más afectados.»
40

También sabemos que el
dragón Crisófilax, en cuanto
aterrizó en los dominios de
Augustus Bonifacius rex et
basileus, devoró ovejas, reses y
caballos y… en el vecino pueblo

Patricia Díaz «Fëamariel»

de Quecertum (Oakley en lengua
vulgar) no sólo devoró ovejas,
vacas y uno o dos niños de tierna
edad, sino que se comió también
al párroco, admitiendo más tarde
que estaba algo correoso…
Pero sabemos que gracias al
temple de Egidio y a su
espada Caudimordax, la
famosa espada de los
romances populares
casi siempre llamada
Tajarrabos, llegó a
ser rey del
Pequeño Reino y
se hizo la
caballería de los
«Guardianes del
Dragón» hasta
que, debido a
que Crisófilax
pedía
la
libertad con
frecuencia y a
que su alimentación resultaba demasiado
costosa, Egidio,
que se sentía
seguro en su
trono, dejó al
pobre reptil
volver a su casa.
«La faz de la tierra ha
cambiado desde entonces y han
surgido y se han eclipsado muchos
reinos; han caído los árboles y los
ríos han modificado su curso;
sólo quedan las montañas y
aun éstas erosionadas por los
vientos y las lluvias…» Pero
nunca es tarde para
recuperar la costumbre
de comer Colas de
Dragón, ya sea en
Navidad o en cualquier
celebración, pues esto hará
que nos convirtamos en
cocineros reales y en nobles
personajes capaces de las hazañas
más grandes… como la de llevar
a cabo una suculenta receta para
regocijo de nuestros invitados.
FINIS,
o en idioma vernáculo FIN

Cruci-Tolkien
Josu Gómez «Eleder»

Horizontales
2 Nombre del cuñado del nieto más «alegre» (a ver si

12 Hijo de la señora Camelia Sacovilla, primero que
ostentó el título (si se le puede llamar título, porque la
verdad es que llevar un nombre así debería dar más
vergüenza que otra cosa) de Sacovilla-Bolsón. (4)

captan el chiste) del viejo «Cava Larga» de Delagua. (3)

3 Nombre de una Bolsón que, curiosamente, tenía el
mismo nombre que la mujer del hijo del jardinero del
sobrino del nieto de su tío abuelo. (4)

12 Hijo del señor Gorbadoc, que se casó con la señorita
Menegilda Ororo, que llegó hasta los 106 años, y que le
llamaron «el Viejo Rory» (huy, creo que se me ha
escapado). (7)

4 Apellido de soltera

de la abuela del más
famoso Señor de los
Gamos, ése que llamaban «el Magnífico»,
si usted me entiende.
Además fue cuñada de
las hermanas Dodinas
y Dinodas; cómo pudo
«Cintura Ancha»
ponerles esos nombres,
aún me lo pregunto... (5)

1

2

3

4

5

6

2
3
4

9 10 11 12 13 Verticales
1 Tu v o

2 Esposa del celebérrimo

5

G e r o n t i u s Tu k , d e
Grandes Smials, y madre
de la señorita Belladonna,
entre otros once hijos, de
los que dos se dispararon,
no me diga si no fue una
desgracia la de esta chica. (8)

7
8
9
10

6 Fue una pareja muy 11
extraña: sus hijos se
casaron cada uno con 12
una familia distinta.
Ésta es la familia con 13
la que se casó el abuelo
de la famosa Amapola. (7)

8

muchos
descendientes, pero se ve
que el señor «Excavada»
se enfadó con él, porque
no puso ninguno en su
árbol genealógico; ¿o será
que no cabían? (6)

1

6 Lily Pardo le puso 6

este nombre, seguramente, porque
había sido el nombre
del tío abuelo de su
marido. Y no es nada
bonito, pero es que los
Coto tienen estas
cosas. (4)

7

Solución en la página 45

8 Marido de Adaldrida. Si se fijan, su tercer apellido

sería «Cabezón». (8)

10 Nombre del más famoso Alcalde de la Comarca (no
es que tenga nada en contra del señor Pie Blanco, claro,
pero las cosas son como son, y no de otra manera, como
decía mi padre). (8)
10 Los nombres de sus hermanos mayores empezaban

por la misma letra; debía ser una manía de esos Bolsón,
porque otros de esa familia llamaron a sus hijos «Ponto»,
«Porto» y «Peonía», o «Mosco», «Moro», «Myrtle» y
«Minto»... Una familia peculiar, los Bolsón. (4)

4 Hijo mayor de Milo
Madriguera, que se casó
con la señorita Peonía
Bolsón, que fue la niña
pequeña de Posco Bolsón
y Gilly Rizopardo; o, si lo
prefieren, el sobrino
segundo de Wilicalvo
Bolger. (5)
6 Nombre de cierto hobbit de la familia de los Bolger,

cuyo sobrenombre es totalmente lógico, porque desde
niño ya se zampaba todas las tartas y tortas que pillaba
en los banquetes. (9)

8 Su padre y su hijo fueron muy famosos; pero él no
alcanzó tanto renombre, si no es por la fama que tenía
de despilfarrador, o eso se contaba por Casa Brandi. (7)
10 La podríamos llamar «Tía Oro», si me permiten el
chiste. Nació el mismo año que Odo Ganapié, por cierto. (8)
12 Fue el padre de «Cuellotieso», y se dice que favoreció
el matrimonio de su hijo con la señorita Valeoro; seguro
que no le hizo tanta gracia que su nieto emparentara con
una Bolger. (8)
41

A la mesa Tolkienautas
Carlos Tomás «Aldandil»

M

is muy queridos y hambrientos
Tolkienautas:

El fin de curso ya está aquí: los calores
estivales empiezan a apretar, los niños se muestran
nerviosos ante las inminentes vacaciones escolares
y —¡cómo no!— el que más y el que menos tiene
muy pocas ganas de ponerse delante de los fogones.
¡Sentaos, pues, que esta noche encargamos comida
rápida! En efecto, hoy os ha tocado un menú estilo
happy meal, corto y desenfadado, al que no obstante
un buen estómago hobbit nunca hará ascos.

Entrante: Combo de aritos y fingers YouTube
especial para niños y grandes
Como bien sabéis, en YouTube —nuestro bazar
cibernético por excelencia— podemos encontrar casi
cualquier cosa, desde lo más sublime hasta lo más
bizarro. Así, por ejemplo, no dejéis de abrir boca con
el siguiente «combo» de vídeos, a modo de entrante:
http://www.youtube.com/
watch?v=qn2quZ5zeA0&mode=related&search=
http://www.youtube.com/
watch?v=BrttIsltM4w&mode=related&search=
http://www.youtube.com/
watch?v=JnUvw1rzziE&mode=related&search=
http://www.youtube.com/watch?v=GRTO3GGS-Ic

En el primero de ellos podréis disfrutar de un ya
famoso pasaje del episodio «Rome-old and Juli-eh»
de la 18ª temporada de The Simpsons. Se trata de una
divertida parodia de la Batalla del Abismo de Helm
y del Asedio de Minas Tirith (versión P. Jackson, of
course). En esta misma línea, el segundo enlace os
permitirá gozar de una peculiar versión «Lego» del
trailer de The Return of the King. Claro que, si esto
no resultase bastante freak, el tercer vídeo nos propone
un final alternativo —y un tanto «simplificador», la
verdad— para El Señor de los Anillos. Finalmente,
una joyita para los más románticos, pues el último
es un vídeo musical dedicado a J.R.R. Tolkien y a su
esposa, Edith. En imagen, los amores cinematográficos
de Aragorn y Arwen. La música, Thank You de Led
Zeppelin. ¡Casi ná!
Plato principal: LOTRO Burguer al punto con
patatas y bebida tamaño Second Life
El verano es época propicia para todo tipo de
juegos y fantasías, así que permitidme que os ofrezca
como plato principal de nuestro menú la última
42

expansión (Book 9: Shores of Evendim) del exitoso
The Lord of the Rings Online de Turbine Inc., de la
que tuvimos noticia gracias a El Fenómeno:
http://www.lotro.com/

http://www.elfenomeno.com/info/pag/2/ver/19239/titulo/
Expansión-de-LOTRO,-Episodio-9:-Las-Orillas-de-Evendim

Por cierto que, para aquéllos poco o nada versados en el universo de este notable MMORPG
(Multiplayer Massive Online Role-Playing Game),
no dejan de tener cierto interés los videos descargables desde el siguiente enlace:
http://www.lotro.com/index.php?page_id=92&siid=9

Si lo anterior, de por sí sustancioso, aún precisase
de una buena guarnición, quizás os guste tener noticia
de la presencia de Tolkien en ese mundo paralelo
conocido como Second Life. En él hallaréis, entre
otras muchas cosas, un interesante —si bien poco
visitado— J.R.R. Tolkien Education Center, del que
el siguiente enlace ofrece un oportuno comentario:
http://secondseeker.com/?p=24

Postre: Brownie musical con sirope de arce
canadiense (¡calórico en exceso!)
¿Qué? ¿Todavía queda hueco para un postre
pasado de calorías, sólo apto para los estómagos
más curtidos? Pues bien, aquí lo tenéis:
http://www.lotr.com/
http://www.youtube.com/
watch?v=3XMRGfCmXlo&mode=related&search=

En efecto, se trata del musical de The Lord of the
Rings que, procedente de Toronto —donde no se
puede afirmar que cosechase un gran éxito— y con
alguna que otra modificación a partir del original
estrenado en Canadá, se representa actualmente en
Londres, según pudimos saber gracias a Miguel Mandos
(SocTolkien, mensaje #26920). A título de muestra,
no dejéis de echarle un vistazo al segundo de los
anteriores enlaces, en el que podréis disfrutar (¡o no!)
de la convenientemente esquizofrénica encarnación
de Gollum por parte del actor Michael Therriault.
... ¡Y un mathom por cuenta de la casa!
Para terminar, tan sólo una deliciosa cita del propio
Profesor, que espero os sirva para recordar las cosas
sencillas de la vida, a las que tal vez sea más fácil
prestar atención en los largos y perezosos días del
estío: «If more of us valued food and cheer and song
above hoarded gold, it would be a merrier world.»
¡Buen provecho y mejor verano, Tolkienautas!

Extraño como noticias de Bree

E

xtraño como noticias de Bree era todavía una
expresión corriente en la Cuaderna del Este,
y se remontaba a la época en que noticias del
Norte, del Sur y del Este podían oírse aún en la
posada, donde los hobbits de la Comarca iban más
a menudo a oírlas. (SA 1 IX:7)
El Poney Pisador se encontraba tan abarrotado
como siempre. En una mesa del rincón cerca de las
habitaciones estaba el habitual grupo de hombres,
hobbits y enanos que sólo se veían los martes por
la tarde, pero hablaban y reían como si fueran
amigos de la infancia.

gente de toda la Tierra Media. Algunos andan un
poco enfadados con el título que le dio al reportaje:
El exprimido Tolkien triunfa en caja, pero parece
que no está mal, y muchos lo han leído luego en la
copia que El País ha colgado en la casa del Cordelero.
Primo Quebradas, un hombre joven que parecía
poco concentrado en la conversación, de repente
se acordó de algo muy importante, y chasqueó los
dedos.

Mat Hinojos tenía algo que contar y estaba
ansioso por intervenir. Cuando la animada discusión
sobre los extranjeros que se habían hospedado
durante dos semanas ya empezaba a repetirse,
aprovechó para decir, como si tuviera algo que ver:

—Pues hablando de la casa del Cordelero, en la
sala de Soctolkien encontraréis día sí, día no, a
Elanor Findûriel pidiéndoos información para
completar una lista de celebraciones que se han
realizado desde los principios de la historia:
EstelCones, Merith, Merin... tenedlo en cuenta y
si observáis alguna que falte, acordáos de decírselo
la próxima vez que os paséis.

—Mi hijo Robby, que se pasa el día leyendo, me
contó que el pasado día quince de thrimidge, en las
hojas de El País la señora Virginia Collera (o señorita,
mi Rob es muy discreto con esas cosas y no me lo
quiso decir) escribió sobre la nueva historia que
ahora se ha vuelto tan popular, y todos andan
contándola y escuchándola, de aquel tipo de los
cuentos... ¿cómo se llamaba? Dúrin, o Túrin...

—¿Para qué? —preguntó haciendo una mueca
un hombre al que sólo conocían otros dos en toda
la mesa. Los demás se quedaron mirándole,
esperando que añadiera algo. En cuanto se dio
cuenta de lo absurda que había quedado su pregunta,
empujó la jarra medio vacía contra su cara y la
agotó con un largo y sonoro trago.

—Handir —interrumpió muy seguro el viejo
Madriguera, al que le gustaba alardear de su gran
memoria para recordar nombres, aunque siempre
los confundía y cuando se ponía a contar chismes
acababa irremediablemente mezclando esposas con
padres y cuñados de varias familias.
—No, no es ése... pero da igual; ya sabéis a
quién me refiero: el hijo de madre viuda, que lucha
contra el dragón y todo eso. ¡Ya eres un poco mayor
para cuentos de dragones!, le digo yo a mi Robby;
pero todo el mundo anda alborotado con el asunto,
porque ahora se cuenta una versión más larga,
aunque con pocas novedades, dicen, y la simpática
Virginia se ha dedicado a recoger opiniones de más
allá de Bree: Estelwen Ancalimë, Gimli, Mithrandir,

—¿Y ya sabéis lo de la próxima Mereth
Aderthad? —exclamó entusiasmado Barbo Barroso,
un hobbit orondo haciendo bailar su vientre mientras
daba saltitos de alegría—. Hace ya más de un mes
que está la gente inscribiéndose, y todo apunta a
que será memorable. ¡Nada menos que en Uclés,
donde hace cinco años la hicieron los jinetes de
Rohan! Y ahora serán los Reyes... ¡qué digo!, los
Padres de los Reyes quienes la organizarán.
Rememorarán los tiempos de Maedhros, los Días
Antiguos cuando elfos y hombres luchaban contra
el Enemigo. Estoy contando los días para estar allí.
Mat resopló. —Ya lo veo. Otro comienzo de
harvestmath en el que Robby se me irá de fiesta...
y a ver quién me ayuda a mí en la cosecha.
43

W

English corner

Nolmë 3

e want to greet again all our Spanish non-speaking
friends and summarize the contents of this new issue
of our magazine Estel:

Here it is, at last, a new issue of
Nolmë, after a long delay of more
than three years.

• The article Jnau, Elfos y Hombres (Hnau, Elves and Men)
speculates with the possibility of the world and the history being
totally different if men wouldn’t have been the leading characters
of Tolkien’s mythology. Note: «Jnau» is the translation of the
term «Hnau» used by C.S. Lewis in the Ransom trilogy and this
article uses it in a comparative way with Tolkien’s stories.

It is the promised English version
of the contents of the previous
issue, the monographic essay
about The tongue of Rohan. As
the two former issues, Nolmë 3
is for sale by Internet through its
storefront at Lulu.com
(http://stores.lulu.com/nolmë),
and also in preferent conditions
for STE members (consult at
nolme@sociedadtolkien.org).

• La Adaptación Cinematográfica de El Señor de los Anillos desde
el Concepto de ‘Transposition’ (The cinematographic adaptation
of the Lord of the Rings using the concept of ‘Transposition’).
A detailed study of the adaptation made by New Line Cinema
seen from different angles: does the essential message of Tolkien’s
story survive? Where is the scriptwriter faithful to the spirit of
the author? To which point is the adaptation affected by the
change of medium from the literary to the movie? C.S. Lewis’
concept of transposition will help us to do so.
• La Crónica del Lustrum (The Chronicle of the Lustrum) tells
us the experience of several members of the STE at Unquendor’s
anniversary, the Tolkien Society from the Netherlands, that took
place in June 2006. They celebrated Unquendor’s 25th birthday
and the 50th anniversary of the The Lord of the Rings’ translation
into Dutch. Unquendor organized it with the help of Elanor,
the Belgian Tolkien Society, which celebrated at that time their
6th birthday.

This issue is the second step of
a new period of Nolmë, that
from the Library of the STE we
hope more productive and
successful. We promise a fourth
issue with new contents, and a
briefer wait!

• Los Hijos de la Casa de Finwe (The Sons of Finwe’s House)
gives us an adaptation of Games Workshop’s The Lord of the
Rings rules to play with some invented characters of the First
Age.
• Una noche en Cepeda (A Night in Stock) is a very hobbitic tale.
Hobbits conversating or how we say in Bree: Shire chatting. You
know, stories about people we know and anecdotes that will be
better understood with a lovely beer.
• In a different way El Usurpador (The Usurper), tells
us the most dramatic episode in Gondor’s history:
the war between family members and the motives
that took Castamir to seize the throne instead of
Eldacar, the king’s son.
• The STE, like other Tolkien Societies, is divided
into smials, and we want you to meet all of them;
that’s why we want to introduce this time the smial
of Númenor (one of Madrid’ s both smials). Its story,
its members, what they do...
• And at the end something tasty, a gastronomic article
quite related to Farmer Giles of Ham and some tasteful
dragon tails.
Until next time!!

1
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Magalie Peiró «Wilwarin Undomo»
44

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12
13

Solución al Cruci-Tolkien de la pág. 41
2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13

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Direcciones
COMISIÓN PERMANENTE:
Presidente: Đ
Jorge López Prieto «Erkenbrand Lalaith»Đ
Đ
Vicepresidente: Đ
Ángel Malavia Saiz «Amlach»Đ
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Secretario:Đ
Đ
José Carlos Torrero Martínez «Arathorn II»Đ
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Tesorero:Đ
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Emilio La Parra González «Narwendil»Đ
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Vocales: Đ
Antonio «Marsmialdil Tuk», Jesús «Rohanolat»,
Cristóbal «Glóin», Emigdio «Elfhelm» y
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Josué Fas Escobar «Hinuden»Đ
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Cuernavilla - Cuenca Đ
Jorge López Prieto «Erkenbrand Lalaith»Đ
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Daniel Prado Fernández «Ulmo»Đ
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Helios De Rosario Martínez «Imrahil»Đ
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Ithilien de Gondor - MálagaĐ
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Nargothrond - PonferradaĐ
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Ignacio Conesa Zamora «Nornorë»

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45

E

El Nazgûl

n el codo del camino apareció un caballo negro,
no un poney hobbit sino un caballo de gran
tamaño, y sobre él un hombre corpulento, que
parecía echado sobre la montura, envuelto en un gran
manto negro y tocado con un capuchón, por lo que
sólo se le veían las botas en los altos estribos. La cara
era invisible en la sombra.
Cuando llegó al árbol, frente a Frodo, el caballo se
detuvo. El jinete permaneció sentado, inmóvil, con la
cabeza inclinada, como escuchando. Del interior del
capuchón vino un sonido, como si alguien olfateara
para atrapar un olor fugaz; la cabeza se volvió hacia
uno y otro lado del camino.
Un repentino miedo de ser descubierto se apoderó
de Frodo y pensó en el Anillo. Apenas se atrevía a
respirar, pero el deseo de sacar el Anillo del bolsillo
se hizo tan fuerte que empezó a mover lentamente la
mano. Sentía que sólo tenía que deslizárselo en el dedo
para sentirse seguro; el consejo de Gandalf le parecía
disparatado. Bilbo mismo había usado el Anillo.
«Todavía estoy en la Comarca», pensó, al tiempo
que tocaba la cadena del Anillo. En ese
momento el jinete se enderezó y sacudió
las riendas. El caballo echó a andar,
lentamente primero y después con un
rápido trote. Frodo se arrastró al
borde del camino y siguió
con la vista al jinete,
hasta que

desapareció a lo lejos. No podía asegurarlo, pero le
pareció que súbitamente, antes de perderse de vista,
el caballo había doblado hacia los árboles de la derecha.
*

*

*

Había un ruido de cascos en el camino, detrás,
bastante lejos, pero se acercaba lenta y claramente
traído por el viento. Los hobbits se deslizaron fuera
del camino rápida y quedamente, internándose en la
espesura, bajo los robles.
El ruido se aproximó; no tuvieron tiempo de
encontrar un escondrijo mejor que aquella oscuridad
bajo los árboles. Sam y Pippin se agacharon detrás de
un tronco grueso, mientras que Frodo se arrastraba
unas pocas yardas hacia el camino descolorido, una
línea de luz agonizante, que atravesaba el bosque.
Arriba, las estrellas se apretaban en el cielo oscuro,
pero no había luna.
El sonido de cascos se interrumpió. Frodo vio algo
oscuro que pasaba entre el claro luminoso
de dos árboles y luego se detenía. Parecía
la sombra negra de un caballo, llevado
por una sombra más pequeña. La
sombra se alzó junto al lugar en que
habían dejado el camino y se balanceó
de un lado a otro; Frodo creyó oír la
respiración de alguien que olfateaba. La
sombra se inclinó y luego empezó a
arrastrarse hacia Frodo.
(SA 1 III:82-85;
SA 1 III:109-103)

Ricardo Núñez «Celebrimbor» creó este diorama

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