Revista oficial de la Sociedad TOLKIEN Española

Verano
2007

55

Mereth
Aderthad 2007
Nuestros smiales:
Erebor
Reseña:
Los Hijos de Húrin
Relato:
La prohibición

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H #6

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Nº 55
Verano 2007
ESTEL
es una palabra élfica que significa «esperanza»
y es también el nombre que toma esta revista
dedicada al estudio de la obra de J.R.R. Tolkien
en el seno de la Sociedad Tolkien Española
Edita:
Sociedad Tolkien Española
Realiza:
Smial de Edhellond (Valencia)
Director:
Paco «Lórinlor» Soliva
Coordinadora:
Matilde «Yavanna» Julián
Tesorero:
Santi «Narnaron» Álvarez
Responsables de secciones:
Santi «Narnaron» Álvarez,
Paco «Lórinlor» Soliva,
Magalie «Wilwarin Undómo» Peiró
Lectura y corrección:
Adela «Morwen» Torres,
Helios «Imrahil» De Rosario,
Susana «Nimrodel» Zahonero,
Magalie «Wilwarin Undómo» Peiró,
Juan «Elbeanor» Gómez,
Santi «Narnaron» Álvarez

Proyecto Ardarathorn:

Sistema de Notación ArdaĐ

E

n la ESTEL usaremos el Sistema de Notación
Arda siempre que nos sea posible así que te
invitamos a que conozcas el Sistema y el
Proyecto Ardarathorn.Đ
Basado en el Sistema de Notación Arda, el Proyecto
Ardarathorn consiste básicamente en un archivo
de concordancias inglés-castellano que relaciona
en ambos idiomas los inicios y finales de cada
párrafo, incardinados en su capítulo correspondiente, de las principales obras de J.R.R. Tolkien sobre
la Tierra Media (El Hobbit, El Señor de los Anillos
y El Silmarillion) con el fin de localizar exactamente
cualquier texto de dichos escritos dada una cita
basada en el Proyecto.Đ
Puedes descargarte el archivo desde la web de la
Sociedad Tolkien Española:
www.sociedadtolkien.org

Q

Fe de erratasĐ
ueremos pedir disculpas por las erratas
del número 54.

• En la bibliogrfía del artículo «Jnau, elfos y

hombres» (pág. 6) la editorial de Más allá del
planeta silencioso es Ediciones Minotauro
(2006).

Imagen e ilustración:
Sylvia «Fimbrethil» Vidal,
Miriam «Ukrâla» Jiménez
Maquetación:
Sylvia «Fimbrethil» Vidal,
Carlos «Aldandil» Tomás,
Paco «Lórinlor» Soliva

Contacto Postal:
Apartado 6088
46011 VALENCIA
Direcciones de Internet:
estel@sociedadtolkien.org
esteli@sociedadtolkien.org

Estatua de Fingon

Gestión de envíos:
Marta «Moria» Guitarte

Índice

Créditos.............Portada interior
Editorial...................................1
Una Mitología asterisco
para Inglaterra .....................2
Khuzdul. Parte 1 ......................6
La prohibición .......................11
Nuestros Smiales: Erebor .......16
Handir hasta en la sopa..........18
Mereth Aderthad 2007 ..........19
Entrevista con Mirkwood
de Rusia .............................27
A propósito de la lengua
de Rohan ...........................32
La Flecha Roja .......................36
Los hijos de Húrin .................37
Narn i chîn Húrin ..................40
Saludos desde la biblioteca .....42
English Corner.......................44
Direcciones ............................45

Ilustraciones
Portada: Fields of Gold de Jenny
Dolfen
Portada interior: Estatua de Fingon
de Lourdes Vélez «Beleg Arcofirme»
Pág. 4: Ancalagon de Antonino
Vázquez «Widfara de Valk»
Pág. 9: La espada de «Legolas
Kelerion»
Pág. 12: Elfo de «Legolas Kelerion»
Pág. 14: Galadriel de «Legolas
Kelerion»
Pág. 15: Emblema de «Lord Helek»
Págs. 22 y 23: Fotos de la EstelCon
de Antonio Rodríguez «Grichan»,
José Manuel Ferrández «Gimli», Pablo
Ruiz «Aranarth», Paco Palomares
«Isildur» y Sylvia Vidal «Fimbrethil»
Págs. 27, 28 y 29: Fotos de Elena
Makarova «Nilechorwen»
Pág. 33: Caballo de «Legolas
Kelerion»
Pág. 34: Saruman de Jesús Málaga
«Frodo Gamyi»
Pág. 35: Flecha y Gandalf de Sylvia
Vidal «Fimbrethil»
Págs. 37 y siguientes: Ilustraciones
de Alan Lee y fotos del dossier de
prensa de Minotauro
Contraportada: Foto y Diorama de
Ricardo Núñez «Celebrimbor»

Nuestro agradecimiento a la
Editorial Minotauro por su
amable disposición a colaborar
con la STE.
ESTEL es una publicación sin
ánimo de lucro. Ni la Sociedad
Tolkien Española ni el equipo
editor se hacen responsables de
las opiniones expresadas por los
autores de las obras recogidas en
esta revista, ni tienen necesariamente por qué compartirlas.
Depósito legal: B-10953-96
ISSN: 1696-3059

Editorial
El Tercer Principio de un Ser Vivo es la capacidad de autosacrificio, la capacidad consciente
de superar la Evolución y luchar por una causa, un amigo, un amor.
Draal del planeta Minbar (Babylon 5).

T

erminó el verano de 2007 con la fabulosa Mereth Aderthad
de Himring en el venerable castillo de Uclés (Cuenca).
Para mí, personalmente, ha sido reconfortante, conmovedora, alegre, evocadora, fantástica, admirable, ensoñadora,
hermosa... Se me ocurren más adjetivos pero el Editorial tiene
un espacio reducido en la revista.
Por circunstancias personales había tenido que renunciar a las
Merith Aderthad de Gondolin y Umbar, que, según me contaron,
se merecen calificativos similares; así que tenía mucha ilusión por
volver a estar con amigos a quienes hacía años que no veía, por
escuchar palabras sabias y hermosas, por ver representaciones
fantásticas, románticas, trágicas... por cantar y oír música de
errantes bardos, por jugar, por reír, por sentir, por ofrecer a los
demás lo que yo había preparado y que les gustara. ¿Y ahora qué
diré? Pues que muchas gracias a los smiales de Númenor y
Cuernavilla por darme lo que necesitaba, gracias de todo corazón
por llenar mi copa con tantos dones, gracias por cumplir el Tercer
Principio de un Ser Vivo. ¡Oh sí, amigos! Porque vi la capacidad
consciente de autosacrificio de los organizadores, su desvelo por
servirnos y atendernos, su imaginación para crear ambientes
nuevos y nuevas sorpresas, sus esfuerzos por luchar por una causa,
un amigo, un amor. Entonces ¿cuál era la causa? La propia Mereth
Aderthad, la reunión de los que amamos Arda, la STE, el ser
mejores personas a través de mejores sentimientos... Eran muchas
causas pero todas excelentes. ¿Y por qué amigo lucharon? Ésta
es fácil: ¡Por mí! ¡Y por ti! ¡Y por el otro! Por todos nosotros,
incluso por los que no fueron a la EstelCon pero que saben que
el espíritu persiste, que hay ganas, que el Sueño está al alcance
de la mano, que hay vida en la STE y esperanzadoras expectativas.
¿Y cuál fue el amor? Bueno, mi natural discreción me impide ser
explícito pero os aseguro que podría decir algunas cosas muy
bonitas sobre ciertas bellas damas y sus enamorados caballeros.
Una causa, una buena, honorable y enaltecida causa; un amigo,
ese tipo al que desnudas tu alma, con el que estás a las duras y
a las maduras y que sabe lo que vas a decir antes de que lo pienses;
un amor, un amor verdadero a quien amas más que la propia
vida y a quien sientes tan cerca que tu corazón late en su pecho...
¡Ah, amigos: por tales cosas merece la pena luchar y cumplir el
Tercer Principio! Y nosotros somos la Sociedad Tolkien, nos
animan las buenas causas, los amigos y el amor, no somos distintos
de Draal de Minbar, ni de Aragorn, ni de Frodo, ni del eorl
Beorhtnoth... aunque a veces me parezco a Olaf Trygvasson,
cuando me pierdo a mí mismo y me convierto en un tipo que no
me gusta demasiado. Entonces recuerdo la Mereth Aderthad y
los muchos momentos felices que he pasado en la STE, y los
amigos que me han honrado al serlo y eso me recupera y me da
esperanza.
Gracias a todos los que ponéis vuestra magia más poderosa
al servicio del Tercer Principio, pues hacéis renacer la Estel en
un corazón cansado.
1

Una Mitología asterisco para Inglaterra

Xavier Real «Amras»

L

as carencias a veces son
requisito imprescindible
para el alumbramiento de
grandes obras, e Inglaterra sin
duda tenía grandes carencias en
el ámbito mitológico. Erradicado
por los normandos tras la Batalla
de Hastings (1066), el mito
anglosajón se perdió irremediablemente. Tolkien siempre lo
lamentó y anheló para su país el
análogo al Elder Edda islandés,
la Ilíada griega o el Kalevala finés.
Llegó a declarar: «Querría que
tuviésemos más de esto atesorado,
algo de ese mismo carácter y que
hubiese pertenecido a los ingleses»
(Carpenter, 1990, p. 73). Pero no
existe nada parecido a un Kalevala
inglés, sólo un «empobrecido material barato». Sin embargo, esa
carencia originó en Tolkien el
deseo de «crear un cuerpo de leyendas más o menos conectado,
desde las amplias cosmogonías
hasta el nivel del cuento de hadas
romántico —lo más amplio fundado en lo menor en contacto
con la tierra, al tiempo que lo
menor obtiene esplendor de los
vastos telones de fondo—, que
podría dedicar simplemente a Inglaterra» (Cartas 131, p. 172).
El origen de ese legendarium
fue precisamente el Kalevala.
Cuando Tolkien estudiaba en
Oxford, descubrió una gramática
finesa y pudo leer los mitos kalevalianos en su idioma original. El
deleite de esa experiencia chocó
con el pesar producido por la
ausencia de una mitología inglesa.
Fue entonces cuando empezó su
magna empresa. Creó una nueva
lengua (su gran vicio secreto) y
una historia inspirada en la epopeya finesa. La lengua era el
2

qenya, el precursor del quenya,
y la historia era una reelaboración
de la tragedia de Kullervo, un
personaje del Kalevala, que reescribiría varias veces a lo largo de
su vida hasta convertirla en la
Narn i Chîn Húrin. Acabó siendo
algo completamente distinto, aunque conservó algunos elementos
del poema finés; como el incesto,
la espada parlante o el trágico
final.
Pero si su propósito era la
elaboración de una mitología para
Inglaterra, los mitos y leyendas
de Finlandia no eran la mejor
fuente de inspiración. Había material más próximo a su tierra,
germánico o incluso específicamente anglosajón, que daría un
giro a la vasta tarea que había
emprendido. Tolkien quizá se
replanteó los métodos: no limitarse a crear o reescribir mitos
para su país, sino intentar recuperarlos. Había poco material, pero
ya tenía experiencia en llenar huecos. Antes del qenya, había trabajado en el gótico. A partir de fragmentos que han sobrevivido en
esa antigua lengua y de otros idiomas afines, desarrolló nuevas palabras históricamente posibles.
Por poner un ejemplo, la palabra
inglesa elf [elfo], procede del
anglosajón ælf y está emparentada
con el nórdico álfr. Ambas derivan
de una sola palabra gótica. Pero
no se conserva ningún texto en
esa lengua con la palabra «elfo».
Sin embargo, de haber existido,
posiblemente sería *alb. El asterisco hace referencia a una palabra
no registrada, pero reconstruida
a partir de otras palabras. ¿Podría
utilizarse el mismo procedimiento
para reconstruir una mitología?

Sería erróneo plantear el inicio
de la obra de Tolkien como un
ejercicio puramente académico.
Obviamente la «imaginación» jugó
un papel decisivo en su génesis,
pero también hubo una parte importante de «investigación».

Una estrella en la oscuridad
Algunos nombres del corpus
anglosajón llamaron la atención
de Tolkien. No había mucho material disponible, pero otros mitos
germánicos podrían arrojar algo
de luz en varios puntos oscuros.
Uno de ellos sin duda era earendel.
Aparece en los versos de un poema anglosajón conocido como
Crist:
Eala earendel, engla beorhtast,
ofer middangeard monnum sended

Salve Earendel, el más brillante de Đ
los ángeles,
enviado a los hombres sobre la Tierra Đ
Me

Probablemente Tolkien no
tardó en descubrir en ellos una
reminiscencia de la antífona O
Oriens1 que clama el advenimiento de Cristo. Pero la palabra earendel de la versión anglosajona
no hace referencia al Mesías. En
otro texto2 se asocia a San Juan
Bautista, llamándolo se niwa eorendel [el nuevo eorendel], la estrella (o planeta) que precede al
Sol, una metáfora de la esperanza
que precede a la salvación. En la
mitología nórdica también aparece asociado a un astro, pero de
un modo menos metafórico. El
gigante Aurvandil (forma nórdica
antigua de Earendel) perdió un
dedo del pie por congelación al
cruzar las frías aguas de un río y

Xavier Real «Amras»

su compañero, el dios Þórr, lo
lanzó al cielo convirtiéndolo en
una estrella. En cualquier caso el
nombre es muy anterior al contexto cristiano del Crist. Resquicios de algo remoto y olvidado,
preservado sólo en vagas asociaciones a un mensajero portador
de esperanza y una estrella del
firmamento.
En verano de 1914 Tolkien
escribió un poema sobre un marinero llamado Earendel y de
cómo se convirtió en el lucero
del alba. Era una creación original, pero habría estado gestándose
en su mente, alimentada por su
labor investigadora. Entre 1914
y 1915 siguió escribiendo poemas
sobre Earendel, pero su obra iba
a sufrir un cambio drástico. La
Primera Guerra Mundial ya había
estallado cuando Tolkien finalizó
sus estudios. Recibió entrenamiento militar y fue enviado a Francia
en 1916. Tras varios meses en el
frente contrajo la fiebre de las
trincheras y regresó a Inglaterra.
Durante su convalecencia, entre
1916 y 1917, escribió La Caída
de Gondolin, una historia sobre
Earendel, esta vez en prosa. Había
iniciado la escritura de El Libro
de los Cuentos Perdidos. Sin duda,
el título decía mucho de las intenciones de su autor.

La transmisión del mito
Era muy importante para Tolkien asociar a su país la obra que
estaba creando y fue motivo de
preocupación el modo en el cual
las leyendas habían sido legadas
al pueblo inglés. Para solventar
el problema creó a Eriol, un inquieto viajero que navegó hacia
el Oeste en busca de Tol Eressëa.
Es curioso que Eriol se dé a sí
mismo el nombre de Wæfre
[errante], que, volviendo al
nórdico antiguo, sería Gangleri,
nombre asociado a la Snorra Edda. La historia cuenta cómo un
rey llamado Gylfi viajó hasta Ásgard bajo el nombre de Gangleri.
Tres misteriosos personajes, El
Alto, El Igual de Alto y El Tercero,
lo recibieron y respondieron a
todas sus preguntas elaborando
un resumen de la mitología

Una Mitología asterisco para Inglaterra

nórdica. Gylfi se convirtió en el
receptor de los mitos y pasó a ser
el transmisor de todos esos conocimientos aprendidos. Parece ser
que Tolkien utilizó ese mismo
sistema en El Libro de los Cuentos
Perdidos para la presentación de
su propia mitología. Un mortal
—Eriol— se dirige a tierras inmortales y es recibido por sabios.
De nuevo se utiliza el método
pregunta-respuesta para exponer
un conjunto de leyendas. Y por
último, el receptor se convierte
en el difusor del mito, dándolo a
conocer a través del Parma Kuluinen o Libro Dorado de Tavrobel.
La gran diferencia entre la obra
de Snorri Sturluson y la de Tolkien
es que Gylfi heredará una falsa
tradición fruto del engaño mientras que Eriol, se supone, nos
legará la «auténtica tradición».
Pero, ¿cómo asociar ese mito
al suelo inglés? Tolkien esbozó
una historia donde Tol Eressëa
sería arrastrada por la ballena Uin
hacia el este hasta las costas de
las Grandes Tierras, ocupando el
lugar de la actual Inglaterra. Incluso se explica el origen de Irlanda cuando Ossë rompió la isla al
intentar arrastrarla de nuevo a su
lugar original. La isla fue invadida
por hombres malvados, orcos y
otros seres hostiles que derrotaron
a los elfos. Pero fue reconquistada
por Hengest, Horsa y Heorrenda,
los tres hijos de Eriol. El uso de
figuras legendarias relacionadas
con Inglaterra es especialmente
interesante y evidencia la
intención de Tolkien de asociar
su mito y su patria. Pero fueron
la causa que forzó un cambio en
el plan narrativo. Hengest y Horsa
tradicionalmente invadieron Gran
Bretaña en el siglo V d.C. Ello
dificultaría una explicación de la
historia de la isla en una época
pre-anglosajona, puesto que supuestamente se hallaba en el lejano Oeste. Pero evidentemente ya
estaba junto a las Grandes Tierras
cuando Julio César llegó allí en
el siglo I a.C. Para solventar la
incongruencia se abandonó la idea
de convertir Tol Eressëa en Inglaterra y Eriol fue sustituido por
un inglés del siglo XI d.C., Ælfwine hijo de Déor.3

Sin duda Ælfwine [amigo de
los elfos] era uno de esos oscuros
nombres que llamó la atención
del profesor. Aparece en varios
textos anglosajones, pero no existe ninguna historia sobre elfos en
esa lengua y mucho menos sobre
amigos suyos. Sin embargo, tuvo
que haber una historia sobre un
hombre que trabó amistad con el
hermoso pueblo o no existiría la
palabra Ælfwine. En la nueva
versión de los Cuentos Perdidos,
Inglaterra ya no es Tol Eressëa,
sino Luthany o la Isla de la Amistad, donde los Ingwaiwar habitaban en paz con los elfos y ambos
pueblos prosperaron. Ingwaiwar
era un nombre utilizado para designar a los Ingvaeones, una tribu
germánica antecesora de los Anglos, Sajones, Jutos y Frisios. Estaban asociados al misterioso Ing,
un personaje que aparece en un
poema rúnico anglosajón y que
Christopher Tolkien traduce así:
«Ing fue visto por primera vez
por los hombres entre los daneses
del Este, hasta que partió hacia
el este sobre las olas; su carruaje
lo siguió veloz» (CP2 VI:210–212,
p. 385). Ing era un personaje más
arcaico que Hengest y Horsa,
pero quizás más próximo a lo que
Tolkien estaba buscando, dando
suficiente margen de tiempo para
evitar incongruencias con la historia del mundo primario. Asociado a los reyes fundadores que
llegaron desde el mar (como
Skyld), fue visto al este de tierras
danesas, donde habitaban originalmente los Ingvaeones. De este
modo Tolkien intentaba entrelazar
el origen de la historia de las tribus
anglosajonas con el final de su
propio mito. Pero el importante
papel de Inglaterra desapareció
en la obra posterior, debido quizá
al abandono del propósito original de restaurar una mitología
para su país.

Æsir y Valar
El inquieto marinero Eriol /
Ælfwine viajó hasta Tol Eressëa
y allí encontró una pequeña
cabaña, Mar Vanwa Tyaliéva, donde tuvo la oportunidad de saciar
su curiosidad. Los anfitriones
3

Una Mitología asterisco para Inglaterra

respondieron a todas sus preguntas y una de las primeras fue
«Quiénes son los Valar. ¿Son los
Dioses?». La respuesta del Léxico
Qenya4 es muy concisa, bajo la
entrada ainu figura ‘dios pagano’
y bajo la entrada aini ‘diosa pagana’. Debemos entender la
definición en el contexto cristiano
del autor y no en el contexto de
los propios Valar. Pero Lindo nos
ofrece una respuesta más completa. «—Lo son, en efecto —dijo
Lindo—, aunque acerca de ellos,
los hombres cuentan muchas cosas extrañas y confusas que están
muy lejos de la verdad, y les dan
muchos nombres extraños que no
oirás nunca aquí» (CP1 II:4, p.
59). Pero esos «nombres extraños»
en realidad son bastante conocidos por los mortales, «Wóden,
Þunor, Tiw, etc. (nombres en inglés antiguo de los dioses germánicos que en escandinavo antiguo
eran Óðinn, Þórr, Týr), y se indica
que éstos son
Manweg, Tulkas y un
tercero cuyo nombre
es ilegible» (CP2
VI:104, p. 367). Las
palabras de Lindo son
muy parecidas a las
reflexiones de Ransom en Perelandra al
contemplar al Oyarsa
de Venus y al Oyarsa
de Marte y recordar
«las tonterías dichas
sobre ellos en la
Ti e r r a » 5 ( L e w i s ,
2006, p. 282). Es
obvio que ambos Inklings consideraban los mitos paganos como
un deterioro del verdadero mito,
pero había cierta ‘verdad’ incluso
en las «cosas extrañas y confusas»
escritas por los hombres.
¿Cuánta ‘verdad’ hay en los
dioses paganos de la mitología
nórdica? ¿Qué relación hay entre
Æsir y Valar? Difícilmente hallaremos en Manwë muchas similitudes con el cínico Óðinn asociado a la inmolación y la
necromancia. Quizás la mayor
diferencia se encuentra en la potestad otorgada al dios tuerto. Se
le atribuyen más de 100 nombres,
entre los cuales está Alföðr
4

Xavier Real «Amras»

[Padre Universal]. Pero Tolkien
desde un principio distingue claramente entre Ilúvatar, el Allfather
en el mito tolkieniano, y Manwë.
Curiosamente la posición de
Óðinn en el panteón nórdico es
fruto de una remodelación posterior, ya que originalmente el puesto de «Padre Universal» no le pertenecía a él, sino a Týr o Tiw
(relacionado etimológicamente
con Zeus, Deus...). Pero sin duda
hay algo odínico en Manwë. Ambos tienen un trono en lo alto de
una montaña desde donde observan el mundo y aves que les traen
noticias. Otra curiosa analogía es
la asociación con la poesía, aunque en la similitud se hacen obvias
las diferencias. Innata en Manwë6
y conseguida mediante artimañas
por Óðinn, robando el hidromiel
de la poesía al gigante Suttungr,
un brebaje que otorgaba a quien
lo probara el don de la inspiración
poética.

De Tulkas se dice que «no hay
ninguno de los Valar ni de los
Úvanimor (que son monstruos,
gigantes y ogros) que no tema los
músculos de su brazo ni el golpe
de su puño enguantado de hierro
cuando tiene motivos para estar
colérico» (CP1 III:41, p. 95). No
es el guante de hierro de Þórr lo
que temen los gigantes, sino su
martillo, pero en esencia ambos
dioses comparten una función
luchadora, una increíble fuerza
bruta y cierta simpleza.
Quizás podríamos ampliar esta
escueta lista con varias analogías
más. Es obvio el interés que tenía
Tolkien en la mitología nórdica
y la influencia ejercida en su obra

más temprana. En el Léxico Qenya se asocia Valinor con Ásgard,
en una versión de la historia de
Ælfwine de Inglaterra Ulmo es
Neord, los Valar Makar y Meássë
y sus estancias están inspirados
en «la Batalla Incesante de la antigua Escandinavia», los Balrogs
sugieren a los Gigantes de Fuego
del Múspel... Posteriormente varios elementos desaparecieron,
pero las distintas versiones del
«Silmarillion» no lograron deshacerse completamente de los
propósitos iniciales y un aire
nórdico sigue rodeando la obra
más tardía de Tolkien.

Elfos y Orcos, la prole de Caín
No hay historias sobre elfos
en anglosajón, pero palabras que
contienen el elemento ælf [elfo],
podrían sernos útiles para comprender esa misteriosa raza. Adjetivos como ælfscíene [luminoso
como un elfo] o
ælfscínu [hermoso
como un elfo] asocian
a los elfos con la belleza y la luz, pero
palabras como ælfádl
[pesadilla] o ælfsogoða
[un enfermedad] no
los dejan en muy
buena posición, y el
autor de Beowulf en
el verso 112 de su
poema los mete en el
mismo saco que los
orcos; eotenas ond
ylfe ond orcneas
[ogros y elfos y orcos], llamándolos la maligna prole de Caín. Pero
no parece que eso impidiera el
uso de nombres propios como
Ælfheah [alto como un elfo],
Ælfnoþ [valiente como un elfo],
Ælfred [sabio como un elfo], Ælfhelm [protegido por los elfos],
Ælfgifu [regalo de los elfos] o
Ælfwine [amigo de los elfos]. ¿Por
qué hay tanta confusión en el
corpus anglosajón sobre el tema
de los elfos? Originalmente estaba
clara la distinción entre elfos y
orcos. Los prejuicios a esta raza
surgieron posteriormente.
Pero seguimos sin saber gran
cosa sobre los elfos, salvo que
eran hermosos, altos, sabios... y

Xavier Real «Amras»

temidos. Si recurrimos de nuevo
a la mitología nórdica, también
nos encontramos con álfar [elfos],
pero en los mitos escandinavos
están claramente asociados a las
deidades. Sin embargo, las leyendas nórdicas no están exentas de
confusión racial y suelen mezclar
elfos y enanos. Es bastante llamativo que en el dvergatal del
Völuspá, una lista de nombres de
enanos de un poema éddico, aparezcan enanos con el elemento
álfr [elfo] en su nombre. Parece
que la confusión radica en los
distintos pueblos élficos: Ljósálfar
[elfos de la luz], Dökkálfar [elfos
oscuros] y Svartálfar [elfos negros]. Los elfos de la luz nos recuerdan a los hermosos adjetivos
anglosajones y se los suele nombrar junto con los dioses. Es de
especial interés el poema Lokasenna del Elder Edda. Acuden a
un convite dioses y elfos, pero
Loki amarga la fiesta soltando
improperios contra los asistentes.
Entonces Iðunn, una de las deidades presentes, le dice a Bragi:
«Por la prole de hijos te ruego, oh Bragi,
y por toda la gente adoptada,
que no digas tú en la sala de Ægir
cosa que a Loki ofenda»

La «prole de hijos» se refiere
a los hijos de Óðinn, es decir, a
los dioses. Pero no está claro quienes son la «gente adoptada». Teniendo en cuenta que los asistentes al convite son dioses y elfos,
no sería descabellado pensar que
la gente adoptada por los dioses
sean los elfos. Hay una laguna en
su origen y poco se sabe de ellos.
Originalmente la palabra elfo se
asociaba a albo, pero es difícil
explicar cómo un albo puede ser
oscuro (o negro). Tolkien
solucionó la aparente
contradicción adaptando esa
clasificación no en función del
color de piel, sino del nivel de
iluminación. Así los elfos de la
luz y los elfos oscuros adquirieron
un nuevo significado, o quizás se
rescató su significado original.
Nos quedan los elfos negros, que
en la obra de Tolkien no encajan
en ningún sitio. Sin embargo, en
svartálfaheim [hogar de los elfos
negros] no vivían elfos, sino ena-

Una Mitología asterisco para Inglaterra

nos. Aunque algunos tenían nombres ‘élficos’. Pero a diferencia de
los elfos (adoptados), los enanos
fueron creados por los Æsir. Y
eso probablemente era relevante
para Tolkien, puesto que los elfos
eran hijos de Ilúvatar mientras
que los enanos eran obra de Aulë,
uno de los Valar.

Fresno y Olmo
Por último me gustaría hablar
de nosotros, los hombres mortales. La historia del despertar de
la primera pareja de humanos en
los Cuentos Perdidos también está
relacionada, aunque sólo sea de
pasada, con la mitología nórdica.
Los primeros hombres son Ermon
y Elmir, y en una valiosa nota
Christopher escribió: «Sobre Ermon está escrita, casi sin duda
alguna, la palabra en inglés antiguo Æsc (‘fresno’). Parece concebible que ésta sea una adaptación
al inglés de Askr, ‘fresno’ en noruego antiguo; en la mitología
nórdica, así se llama el primer
hombre, quien, junto con la primera mujer (Embla), fue hecho
por los Dioses de los dos árboles
que encontraron a orillas del mar
(Völuspá estrofa 17; Snorra Edda,
Gylfaginning § 8)» (CP1 X n.9,
p. 300). No resulta difícil asociar
a Elmir con Embla. El significado
de Embla no está tan claro como
el de su compañero. Pero también
está asociado a un árbol y una de
las teorías más aceptadas es Olmo.
Es curiosa la similitud entre Elmir
y elm [olmo] y no resulta descabellado pensar que Tolkien, al
igual que en otras ocasiones, tenía
en mente la mitología nórdica
cuando estaba elaborando (o rescatando) el mito anglosajón.
Au n q u e e l p r o c e s o d e
gestación del legendarium se basó
principalmente en la capacidad
subcreadora de Tolkien, él siempre expresó una intención de investigar, descubrir y registrar, no
de inventar. Siempre lamentó la
pobreza mitológica de Inglaterra:
«no tenía historias propias (vinculadas con su lengua y su suelo),
no de la cualidad que yo buscaba
y encontraba (como ingredientes)

en leyendas de otras tierras» (Carpenter, 1993, p. 171). Pero sin
duda supo utilizar esos
«ingredientes» para elaborar sus
propias leyendas. Conocía bien
los mitos germánicos y fue agregando los suculentos trozos de
«investigación» al caldero de su
«imaginación», pero Tolkien seguía siendo el cocinero y sin duda
supo combinar como pocos ambos elementos para devolver a su
país una mitología. Con el tiempo
desapareció su ingenuo proyecto
inicial. «Absurdo» fue la palabra
que utilizó décadas más tarde para
referirse a la disparatada aventura
de un Tolkien veinteañero. No
tan absurdo, si ustedes me entienden.

Bibliografía
Carpenter, Humphrey. J.R.R. Tolkien. Una Biografía . Minotauro, Barcelona, 1990.
Carpenter, Humphrey (ed.). Cartas de J.R.R. Tolkien . Minotauro, Barcelona, 1993.
Lewis, C.S. Perelandra. Un viaje
a Venus . Minotauro, Barcelona, 2006.
Tolkien, J.R.R., Christopher Tolkien (ed.). El Libro de los
Cuentos Perdidos 1 . Minotauro, Barcelona, 1990.
———. El Libro de los Cuentos
Perdidos 2. Minotauro, Barcelona, 1991.

Notas
1. O Oriens, splendor lucis aeternae et sol
justiciae veni, et illumina sedentes in tenebris
et umbra mortis [Oh Alba, resplandor de la luz
eterna y sol de justicia, ven e ilumina a los que
se sientan en las tinieblas y en la sombra de la
muerte].
2. The Blinckling Homilies, colección de sermones recopilados en un manuscrito anglosajón
conservado en Blinckling House en Norfolk.
3. Tanto Déor como Heorrenda proceden del
poema anglosajón Déor.
4. El Léxico Qenya fue publicado parcialmente
en el Apéndice de nombres de los Cuentos
Perdidos, e íntegramente en la revista Parma
Eldalamberon nº12.
5. Posible referencia al mito homérico de Ares
(Marte) y Afrodita (Venus) narrado en La Odisea.
6. «Manwë tiene el esplendor de la poesía y el
canto más allá de toda posible comparación»
(CP1 II:67, p. 76).

5

Khuzdul. Introducción a la Lengua
Secreta de los Enanos*
Parte I. Introducción, fonética
José Andrés Alonso de la Fuente
Universidad Complutense de Madrid
A la memoria de John Ronald Reuel Tolkien (1892-1973),
magnífico escritor, colosal lingüista.

0. Introducción

Nota de los editores: Ésta
es la primera parte de un
extenso trabajo filológico
sobre la lengua de los
enanos inventada por
J.R.R. Tolkien, que por
restricciones de espacio
se publicará en sucesivos
números de Estel. En
próximas entregas se
publicarán las tres partes
que completan el trabajo,
a saber: «Parte II.
Morfología», «Parte III.
Composición y
derivación, léxico y
textos» y finalmente «Parte
IV. Índice de raíces y
diccionario etimológico».
6

0.1. Nota a modo de advertencia.
El presente estudio tiene como
finalidad ofrecer una visión de
conjunto del material que J.R.R.
Tolkien preparó con la intención
de dotar con una lengua propia
a los enanos, figuras clave dentro
del universo tolkieniano que conforma la Tierra Media. Puesto
que quien avisa no es traidor, se
advierte de antemano que muchos
de los argumentos que se propondrán y defenderán a continuación
son altamente especulativos, y
aunque el resultado final refleja
cierta coherencia, no menos cierto
es que se trata de una visión cuando menos particular. Sea como
fuere, este ensayo sólo tiene como
objetivo dejar claro que, pese a
lo escaso del material disponible
(algo no muy novedoso tratándose de lenguas tolkienianas), siempre es posible elaborar un esquema aceptable a partir de la
«herencia» dejada por Tolkien,
tal y como se ha intentado demostrar en otros trabajos anteriores
con la Lengua Negra (Alonso de
la Fuente 2004a, 2004b).1
0.2. El khuzdul dentro del universo tolkieniano. Aunque el grado
de elaboración de la lengua de
los enanos puede no resultar tan
impresionante como el del quenya
o el sindarin, eso no debe sorprender a nadie. El profesor de Oxford
ya advertía que «[...] this tongue
has been sketched in some detail
of structure, if with a very small
vocabulary».2 Si Tolkien comenzó

la descripción de esta lengua de
una forma más o menos seria,
¿por qué se detuvo? No hay motivo lingüístico alguno que justifique dicha actitud. Sin embargo,
un detalle no lingüístico, sino
social, podría explicar semejante
situación. El carácter cerrado y
poco amistoso de los enanos, pincelado ya en las primeras notas
d e To l k i e n , p u d o v e n i r
acompañado de lógicas consecuencias, de tal forma que la escasez de material pudo deberse
no a un descuido o dejadez de
Tolkien, sino a la naturaleza inmanente del pueblo enano.
El hecho de que los enanos
no hablaran su lengua en presencia de extranjeros y que sólo la
enseñasen a (¿o fuese aprendida
por?) unos pocos elegidos tuvo
como consecuencia que las
crónicas y documentos de la Tierra Media no pudiesen dar cuenta
de esta lengua, denominada con
el término khuzdul, o en ortografía
tolkieniana khuzdul (a partir de
ahora abreviado K).3 Desde el
momento en el que Aulë creó a
los Siete Padres de los Enanos,
éstos fueron instruidos en su propia lengua, un artificio también
ideado por Aulë. Esta lengua es
lo que en K se denomina aglab
‘lengua hablada’, en oposición al
lenguaje gestual que posteriormente los enanos crearían, el iglišmek ‘lenguaje de gestos’, sin duda
alguna con motivos comerciales
(GJ 4 Ap. D:17, p. 459). Según
las leyendas de Valinor, Fëanor
recibió cierta formación por parte

Khuzdul. Introducción a la Lengua Secreta de los Enanos. Parte I. Introducción, fonética

José Andrés Alonso de la Fuente

de Aulë en esta lengua. Sin embargo, parece ser más la fama que
precede a Fëanor que la veracidad
de los hechos registrados. Durante
la Primera Edad, cuando los hombres de la Casa de Hador llegaron
a Beleriand y conocieron a los
barbiluengos, o sigin-tarag como
ellos dicen (PTM X n. 21, p. 372),
una inmediata amistad (interesada) surgió entre estos dos pueblos,
y los enanos, por primera y última
vez, se mostraron condescendientes a la hora de enseñar su lengua.
Sin embargo, cosas del destino,
los hombres no prestaron tanto
interés en la lengua, que aprendían despacio y mal, como en
otros menesteres. Una mención
de honor merece el noldo Curufin, gracias al cual las crónicas
antes mencionadas pudieron presumir de unas pocas líneas acerca
del K. Posteriores generaciones
de noldor ignorarían deliberadamente la lengua de los enanos,
pese al considerable esfuerzo realizado por Curufin.
0.3. Material disponible. Características y posibilidades de trabajo. El material lingüístico que
hasta nosotros ha llegado puede
calificarse de extenso, dentro de
lo que significa «extenso» en su
aplicación a lenguas fragmentarias
como ésta. La diversidad de categorías y estratos lingüísticos viene
determinada por la presencia de
topónimos, hidrónimos y varios
nombres propios. Súmense a éstos
un canto de guerra, una
inscripción en angerthas de Moria
y algo de léxico común (con un
único verbo). Acerca de los nombres propios (onomástica), éstos
necesariamente deben ser tomados con mucha precaución. De
todos es bien sabido que los Enanos no revelaban sus nombres
verdaderos, sino que tomaban un
segundo apelativo que era usado
ante forasteros.4 Los nombres de
Balin o Fundin son, según el propio Tolkien, de «origen septentrional» (humano), luego no tienen valor en este estudio.5 En
cualquier caso, hay material para
elaborar una teoría consistente y
establecer las principales características gramaticales de la lengua

K, y de paso, ampliar lo que hasta
el momento se sabía de esta enigmática lengua.

1. Cuestiones de Fonología
1.1. Inventario fonético. Las
fuentes documentales disponibles
para elaborar dicho inventario
fonético son insuficientes. El
análisis de los testimonios escritos
no se ha llevado a cabo
correctamente, ni siquiera cuando
las evidencias estaban presentes.
Así, en Allan (1978: 63) se
enumeran los siguientes fonemas:
/b d g k kh l m n r š th z; a ai e i
u/. El autor del artículo opta por
excluir las vocales largas /ä ë ï ü/
e incluir como fonema al
diptongo /ai/, únicamente
testimoniado en la forma aimen
 u
‘sobre vosotros’, donde ai es
claramente una apócope de la
preposición áya ‘sobre, encima
de’ (GA II:93, p. 32), luego su
estatus como fonema
independiente es más que dudoso.
Por su parte, en Ardalambion
Fauskanger menciona un sonido,
representado gráficamente como
<gh>, que de acuerdo a la
descripción allí formulada es
fricativo velar sonoro, es decir,
como / / en el inglés house [ ]
‘casa’, he [  ] ‘él’ o alemán Hut
[  ] ‘sombrero’, Gehalt [   ]
‘sueldo’.6 Se trata de un sonido
más suave que el castellano //,
p.ej. en jamón [ N]. El
problema es que en Ardalambion
no se dice absolutamente nada de
la aparente oclusiva sonora velar
// que Allan recoge en su
inventario. Por su parte, Alonso
de la Fuente (2004a: 26-7)
establece un inventario con la
oclusiva sonora velar //, citada
en Allan, y la fricativa sonora
velar / / de Ardalambion, con una
nota aclaratoria señalando que su
representación gráfica es en
algunos lugares <gh>. 7 Sin
embargo, ¿hay motivo alguno

para la confusión de <gh> entre
// y / /? Ni mucho menos. En el
material disponible existen
multitud de palabras con //, p.ej.
tarag ‘barbas’, narag ‘negro’ o
sigin ‘largo’, representados con
la grafía natural <g>, mientras
que para / / sólo disponemos del
nombre propio <Azagha l >,
supuestamente pronunciado
[  ]. Por lo tanto, en un
principio no debería existir
ningún problema para reconocer
un fonema oclusivo velar sonoro
//, escrito <g>, y otro idéntico
pero fricativo / /, escrito <gh>.
Ahora bien, la grafía <gh> y la
incorporación de nuevos fonemas,
ocultos en el material disponible,
se va a convertir en un interesante
problema.
En primer lugar, debe
apuntarse que todos los fonemas
deducibles de las fuentes
documentales no han sido
descritos. Además de los fonemas
mencionados, existen al menos
otros dos: una fricativa velar sorda
/x/, conservada en Mahal, nombre
enano de Aulë, y en la raíz trilítera
*Z-H-R ‘morada’, en *Tumunzahar ‘la Morada Hueca’, y una
oclusiva sonora bilabial aspirada,
atestiguada en la raíz trilítera *BhN-D, presente en el topónimo
Šarbhund ‘la Colina Calva’. La
caracterización fonética de la
grafía <h> se ha deducido
comparando su valor en otras
lenguas, p.ej. valarin, quenya o
sindarin, donde Tolkien la empleó
sin duda alguna para representar
una fricativa velar sorda. La
inclusión de estos nuevos fonemas
permite reconstruir el inventario
consonántico de la tabla 1.
La tipología lingüística en
cierto modo exige la presencia de
los fonemas *p y *ph, puesto que
un cuadro de oclusivas como el
descrito resulta por completo
antinatural. Si ambos han
desaparecido es porque quizás *p

Tabla 1. Inventario fonético K documentado

��
�
�

�
�

�
��
��

�

��
�
�

�


šĐ


�

�


7

Khuzdul. Introducción a la Lengua Secreta de los Enanos. Parte I. Introducción, fonética

y *ph evolucionaron a la fricativa
/f/, en parte para esquivar la
dificultad articulatoria de un
fonema como /ph/ (Alonso de la
Fuente 2004a: 27). Sin embargo,
se desconocen las condiciones
bajo las que dicha evolución tuvo
lugar.8 Dada la identificación de
/b h /, se hacen igualmente
necesarios los fonemas *dh y *gh.
La ausencia de /dh/ claramente se
debe a la escasez material, pero
para el fonema velar /g h /
disponemos del anteriormente
citado nombre de <Azaghal>,
donde la interpretación de la
grafía <gh> ahora se hace
problemática. Pese a lo defendido
con anterioridad, y como
rectificar es de sabios, parece más
razonable suponer que dicha
grafía representa en realidad un
fonema oclusivo sonoro velar
aspirado, y no una fricativa sonora
velar. Esto implica aceptar la
consistencia gráfica de <gh>,
situándolo al mismo nivel
funcional y articulatorio que
<th>, <kh> o <bh>.9 Con este
cambio la serie de fonemas
fricativos continúa siendo natural
y tipológicamente correcta,
mientras que la correspondiente
serie de oclusivas sonoras
aspiradas gana un fonema
adicional.
Una vez realizadas estas
apreciaciones, el inventario
fonético del K conservado en los
testimonios escritos,10 incluyendo
consonantes, la semivocal /y/11 y
las vocales,12 es como queda en
la tabla 2.
1.2. Estructura silábica. En líneas
generales, el número de sílabas
abiertas, es decir, (C)V,15 y el de
sílabas cerradas, de estructura
(C)VC, es casi idéntico. Aunque
hay ejemplos de sílabas abiertas

José Andrés Alonso de la Fuente

iniciadas por vocal, p.ej. I -bun,
A-za-ghal, a -glab, lo habitual es
encontrarlas iniciadas por una
consonante. No hay ejemplos de
sílabas abiertas sin consonante
inicial en interior de palabra, a
no ser que dicha sílaba coincida
con un elemento morfológico,
p.ej. Bund-u-ša-thur, donde u es
la preposición *(-)u(-) ‘en’. No
están permitidos los grupos
consonánticos en posición inicial
absoluta. En posición de coda, así
como entre límites silábicos,
pueden aparecer multitud de
grupos biconsonánticos, siendo
el modelo más habitual, de
acuerdo con el material
conservado, (C)VRT, p.ej. *bund‘cueva, excavación’, *-i nbar
‘cuerno’, Nargun, ‘el lugar de lo
negro’, nombre enano de Mordor,
*-t h a rbu   n ‘dominios, tierras
poseídas, extensiones’, Tharkun
‘el (Hombre) del Cayado’,
nombre enano de Gandalf,
Gabilgathol ‘la Gran Fortaleza’,
Buzunduš ‘la Oscuridad
Primigenia’, Maza rb ul *‘la
Cámara de los Registros’, seguido
por (C)VST, p.ej. *-k h i zd W  n
‘fortaleza subterránea’, khuzdul
‘(la lengua) del Enano’. El resto
de combinaciones es bastante
inusual, p.ej. Fela kg undu ‘el
Tallador de la Cueva’, nombre
enano de Finrod, i gl i šm e  k
‘lenguaje de signos’. No obstante,
la posibilidad de formar otros
grupos consonánticos, incluso más
frecuentes que los mencionados,
es altamente probable, dado que
la formación de algunas categorías
morfológicas mediante flexión
apunta a ello. Lo que sí parece
seguro es que no se permiten
grupos consonánticos con más de
dos fonemas. Por último, no hay
documentada ninguna palabra
con más de dos sílabas, a
excepción de las compuestas y de

Tabla 2. Inventario fonético K completo


Đ
��
��

�
�
��

8

��

�
��
�

��

�

�

��

��
�
�
��

�

šĐ
W�


�

�

13Đ �

14
u�

/

los préstamos, lo cual no significa
que palabras más largas estuviesen
prohibidas.
1.3. Acentuación. Aunque nada
se conoce acerca del acento K,
algunos procesos fonológicos
registrados en el material
disponible pueden ayudar a
perfilar sus principales rasgos. La
primera tarea es concretar el
carácter del acento K: dinámico
(tonal) o intensivo.16 De acuerdo
con Tolkien, en la descripción de
las Runas de Daeron se califica
de «frecuente» una reducción
vocálica como la que tiene lugar
en el inglés butter [  *]
‘mantequilla’ (SA Ap. E II:29).
Este proceso de reducción
vocálica está muy extendido entre
las lenguas del mundo y, por lo
tanto, su origen y funcionamiento
son de sobra conocidos: una vocal
cualquiera dentro de la palabra
recibe un golpe de voz que ayuda
a conservar sus rasgos fonológicos
intactos, mientras que el resto de
vocales, desprotegidas, no reciben
el mismo flujo de aire durante el
proceso fonador y sus rasgos
fonéticos se pierden o reducen.
Un ejemplo perfecto lo constituye
la lengua rusa, donde ìîëîêî
molokó ‘leche’, se pronuncia
[  ], es decir, algo así como
/malakó/. Las dos primeras vocales
son antiguas /o/, conservadas
gracias a la ortografía rusa, que
como consecuencia del fuerte
acento recibido sobre la última
vocal, se reducen hasta parecer
/a/. Por otro lado, cuando la
reducción es total, la vocal cae,
algo muy frecuente por ejemplo
en la historia de la lengua etrusca,
p.ej. antiguo etrusco lavtun >
etrusco posterior lavtn, aet.
mutana > etp. mutna, véase más
claro en préstamos, p.ej. lat.
præsentes > et. presnts,
0

‘pueblo etrusco’ > et. rasna,
� > aet. atunis > etp. atuns,
gr. � > et. alesantre,
elchsntre, gr.  > et. arpa,
aet. felznal > etp. flznal (Bonfante
y Bonfante 1983: 68). Ambos
tipos de reducción, parcial y
completa (denomínese esta última
síncopa o apócope) están
documentados en K. La reducción

José Andrés Alonso de la Fuente

parcial tiene lugar desde un punto
de vista cuantitativo, y no
cualitativo como en ruso. En los
procesos de composición, se
observa que una vocal larga del
primer miembro en posición final
se abrevia al añadirse a
continuación el segundo
miembro, p.ej. azanul + bizar >
Azanulbizar (cfr. Azanûl- en RS
XXV n. 36, p. 576) y *khazaddum > Khazad-dum (cfr. khazâd
en SA Ap. F I:31; GJ 4 Ap. B:1).
La síncopa o apócope sólo está
registrada en un caso: aya ‘sobre’
> ai-, en ai-men
 u ‘sobre vosotros’
(GA II:93, p. 32). Pese a la escasez
de material, es posible
proponer como hipótesis de
trabajo que el K tenía un
acento intensivo como
consecuencia del cual se han
documentado las diferentes
reducciones vocálicas citadas.
Resuelta esta primera
cuestión, la posibilidad de
conocer el lugar sobre el que
recaía dicho acento intensivo
parece ahora algo más
accesible, aunque no más
sencillo. En el caso concreto
de aya, es completamente
legítimo escribir áya,
señalando que la primera
vocal es sobre la que recae
el acento intensivo, por el
cual está registrada una
forma apocopada ai-. Sin
embargo, resulta complicado
decidir sobre qué sílaba recae
el acento en los compuestos
sin disponer de una vocal
larga, por no hablar ya de
aquellas palabras que no
están sujetas a proceso
compositivo alguno o/y que no
tienen una vocal larga. Quizás
mediante un razonamiento lógico
pueda conseguirse algo
sustancioso. El acento intensivo
del primer miembro pasa al
segundo miembro, provocando
así la reducción cuantitativa de la
sílaba con vocal larga. Dicho
desplazamiento debe realizarse
saltando una única sílaba. Por lo
tanto, el salto acentual debe
producirse desde la última sílaba
del primer miembro hasta la
primera sílaba del segundo, p.ej.

Khuzdul. Introducción a la Lengua Secreta de los Enanos. Parte I. Introducción, fonética

Azanul + bizar > *Azanulbízar
> Azanulbízar. Por lo tanto, el
lugar del acento en palabras cuya
última vocal es larga parece
seguro: la vocal larga siempre está
acentuada. Asimismo, el
desplazamiento acentual en los
compuestos indica que la sílaba
tónica debe encontrarse lo más
cerca posible del final, porque si
no es por esta razón, el
desplazamiento acentual no tiene
sentido alguno. Por último, y
trayendo a colación el ejemplo
de áya, puede concluirse que el
acento tónico en palabras no
derivadas es libre, pudiendo

incluidas posiciones postónicas,
sufrirían reducciones
considerables. Estas últimas
podrían representarse mediante
los signos /aË úË üË ú ü/ que se
corresponden respectivamente a
/a e o i u/, p.ej. Azanulbízar
[Ë  Ë   Ë  ], K h azad-du  m u
[  Ë  Ë    ú]. A modo de
experimento, en el vocabulario
final se recogerá la trascripción
fonética de aquellos términos que
permitan señalar la sílaba tónica,
por desgracia no muchos, y así
especular con una hipotética
pronunciación, pero siempre
basada en lo que Tolkien dejó
escrito.

Referencias bibliográficas

recaer en cualquiera de las
sílabas,17 pero si la vocal de alguna
de ellas es larga, el acento recaerá
sobre aquélla.
Por otro lado, llevando hasta
el último extremo la afirmación
de Tolkien acerca del vocalismo
átono, sería posible establecer, al
igual que en ruso, dos grados de
reducción vocálica: uno para la
vocal pretónica, y otro para el
resto. La vocal pretónica tendría
un grado de reducción mínimo,
y por lo tanto no variaría casi en
absoluto, mientras que el resto,

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Introduction to Elvish: and
to other tongues and proper
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Two», Vinyar Tengwar 48, pp.
4–34.

Notas
* Me gustaría expresar mi más sincero
agradecimiento a Helios de Rosario Martínez,
que no sólo leyó una primera versión de este
trabajo, sino que además contribuyó a mejorarlo
mediante una multitud ingente de comentarios
y correcciones que han sido incorporados a la
versión final, ahora aquí presentada en cuatro
partes. Huelga decir que cualquier error queda
bajo mi entera responsabilidad.

10

1. Esto significa que la lengua usada por los
enanos en la reciente trilogía cinematográfica
The Lord of the Rings, denominada «neokhuzdul», queda fuera de los márgenes de este
trabajo. Si bien es cierto que la labor lingüística
de David Salo, responsable de esta casi nueva
lengua enana (cerca de un 90% de lo que aparece
en la versión filmada es completamente
inventado), ha sido encomiable, el autor de
estas líneas considera que constituye material
«extra-tolkieniano», y que por lo tanto no puede,
ni debe, ser tratado de idéntico modo. Cfr.
http://www.langmaker.com/db/mdl_khuzduln
eo.htm. Para una justa crítica de los estudios
sobre lengua negra, véase De Rosario Martínez
(2005).
2. Cita original. Traducida por «[...] su estructura
se ha esbozado con cierto detalle, si bien con
muy poco vocabulario» (PTM X:21, p. 349).
3. La forma khuzdul pretende reflejar de una
forma más científica la fonología que se esconde
tras la ortografía tradicional de khuzdul. Antes
de iniciar una polémica innecesaria, es preciso
apuntar que ambas son admisibles, y que el
único barómetro utilizado para optar por la
primera es la actual notación fonológica que se
adoptará a lo largo de este artículo. En este
contexto, el signo <¯>, llamado «macrón» y
colocado únicamente sobre vocales, indica que
dicho sonido vocálico es largo. Tolkien escribía
este signo mediante el famoso acento circunflejo
<^>, tomado de la tradición germánica a la
que él pertenecía. Igualmente, el acento agudo
<´> aquí se emplea para denotar la sílaba
acentuada, en el caso del khuzdul de forma
intensiva (cfr. §1.3). La grafía < h > en
superíndice indica que la consonante (oclusiva)
anterior se realiza de forma aspirada (como en
inglés). Por otro lado, es necesario apuntar que,
de forma alternativa a la ortografía tradicional
de khuzdul, Tolkien dejó escrito también la
forma khuzdûl, al menos en dos ocasiones, vid.
PTM XI n. 22, p. 413, y Tolkien y Wynne
(2005: 24). La notación científica de aquella
forma sería khuzdul.
4. En el capítulo XXI del Silmarillion, el Enano
Mezquino MWm revela a Túrin su propio nombre,
así como el de sus dos hijos: KhWm e Ibun (S QS
XXI:27, 32). En este punto es necesario estar
de acuerdo con lo escrito por Fauskanger:
«[p]erhaps such shocking indiscretion was one
of the things the normal Dwarves hated the
Petty-Dwarves for» [trad. ‘quizá esta escandalosa
indiscreción era una de las razones por las que
los enanos normales odiaban a los enanos
mezquinos’] (cfr. Khuzdul. The Secret Tongue
of the Dwarves. Internal History).
5. SA Ap. F I:32.
6. La tradición anglosajona y teutónica han
extendido el uso de la grafía <h> incluso en
los sistemas de transcripción más habituales.
Sin embargo, el IPA (International Phonetic
Alphabet) recoge la grafía < > para representar
dicho fonema. Puesto que este organismo ha
venido regulando la utilización de este sistema
gráfico con notable éxito, igualmente se aplicará
aquí (Radford et alii 2000: 197).
7. En la edición final de la revista el cuadro con
el inventario fonético presenta algunas erratas:
en vez de la grafía < >, aparece <> (vel sim.)
y el comentario «(este último escrito <gh> en
algunos lugares)» está dispuesto junto a //.
8. En este punto quizás sea interesante notar
que el desarrollo *ph > f se da en noldorin. Así
lo indica Tolkien en Las Etimologías (CP s.v.
PHÉLEG) donde phelga > noldorin fela ‘cueva’.
Tolkien apuntó en varias ocasiones que noldorin
fela ‘cueva’ era el origen etimológico del nombre
Felagund, y sólo más tarde cambió su opinión
y lo hizo derivar de K felak ‘utensilio para tallar
piedra’. Este hecho, sin embargo, no asegura
en absoluto que existiera un fonema */ph/ en
khuzdul.

José Andrés Alonso de la Fuente
9. Una prueba que inclina la balanza un poco
más a favor de la opción oclusiva es la misma
posibilidad de que Azaghal sea un préstamo de
las lenguas humanas, relacionado con adunaico
azgara- ‘hacer la guerra’ (CN 2 vi, p. 37). El K
podría haber interpretado la -g- como -gh-,
mientras que la -l final podría corresponder a
la marca genitiva genitiva -ul. La evolución
fonética de esta palabra pudo atravesar diferentes
etapas: *Azg(h)araul > *Azg(h)raul > Azaghal.
Tras la síncopa de la segunda -a- (que por algún
motivo se ha acortado) aparece una vocal
epentética para evitar la agrupación de tres
consonantes y el grupo *-g(h)r- se soluciona en
-gh-, bien por incompatibilidad fonética (poco
probable), bien por evolución regular. La
traducción exacta de este nombre sería ‘(el) de
la guerra’.
10. Teniendo en cuenta algunas formas
morfológicas, como los sustantivos en singular,
es probable que las sonantes, es decir //,
tuviesen un par silábico /       / que
desempeñara las funciones del núcleo en estas
sílabas finales, evitando así grupos de compleja
pronunciación, p.ej. šathr ‘nube’ [šáthr] o igl
‘idioma’ [ígl], pronunciados / / o / /
respectivamente.
11. La ausencia de *w puede explicarse como
evolución de ésta a la fricativa sorda labiodental
/f/, casi como ocurre en las lenguas eslavas,
donde el paso de protoindoeuropeo *w a eslavo
común, a través de una etapa intermedia
denominada protoeslavo, se salda con la
evolución PIE *w > PE *w > EC *v, donde *v
es una fricativa sonora labiodental /v/, a lo que
se suma la conservación en solitario de *y (cfr.
en general Andersen 1995, Carlton 1991,
Schenker 1993), tal y como habría ocurrido en
K. En cualquier caso, se trata de una mera
especulación tipológica.
12. El ámbito vocálico no merece más
comentarios, puesto que la existencia de cinco
vocales, similares en pronunciación y
distribución a las homónimas castellanas (aunque
con los matices pertinentes) está más que
documentada. Por lo que respecta a la cantidad
vocálica, de nuevo la tipología obligaría a la
reconstrucción de una vocal *o , pero sin
evidencia documental alguna.
13. Sobre el carácter velar de esta vibrante,
idéntico al encontrado en francés o alemán, o
incluso en la lengua negra de los orcos (Alonso
de la Fuente 2004a: 32), no puede comentarse
nada más.
14. En el caso de áya [ Ê ] se trata de
semiconsonante, mientras que en aime  n u
[ ú] es semivocal.
15. Donde C = cualquier consonante, V =
cualquier vocal, T = cualquier oclusiva, S =
cualquier fricativa sibilante y R = cualquier
sonante (/m/, /n/, /r/, /l/). Poco o nada puede
decirse sobre la distribución de la semivocal /y/,
atestiguada sólo en la palabra áy(a) ‘sobre,
encima de’.
16. En general, las lenguas tolkienianas tienden
hacia el acento intensivo, algo completamente
lógico considerando que Tolkien no estudió
lengua tonal alguna, p.ej. serbio, chino, japonés
o tai. De hecho, sus lenguas predilectas (finés,
griego clásico o antiguo islandés) poseen sendos
sistemas prosódicos basados en la intensidad
del acento y no en la variación tonal.
17. Recuérdese que en K no hay palabras sin
derivar con más de dos sílabas, al menos
documentadas, y que seguro hay palabras con
el acento en la última sílaba. Por lo tanto, si áya
se acentúa sobre la primera, significa que es
posible encontrar un acento libre.

La Prohibición
José Manuel Ferrández Bru «Gimli»

Y

sucedió que mientras se
libraba la Guerra del
Anillo, como se cuenta en
otra parte, cuando la Tercera Edad
languidecía y estaba llegando a
su fin, a las costas de la Tierra
Media arribó un navío envuelto
en una bruma tan espesa que
apenas dejaba adivinar su
estilizada línea.
Pero esta nave apenas se
detuvo en Mithlond, los Puertos
Occidentales de la Tierra Media,
el tiempo necesario para que una
figura descendiera de ella. No se
trataba de un desembarco
accidental y la llegada del viajero
no era azarosa. Círdan, señor de
los puertos y Carpintero de los
Barcos, le estaba esperando y el
encuentro entre ambos fue
profundamente afectuoso.
—Que las estrellas iluminen
el camino en la hora de nuestro
encuentro —saludó el recién
llegado a Círdan.
—Largo tiempo te he
añorado, estimado pariente —
dijo Círdan—. Sé bienvenido a
Los Puertos.
—Feliz me hallo en verdad
—afirmó el viajero—. Aunque mi
estancia al Otro Lado ha sido muy
venturosa, reconozco que he
echado de menos la Tierra Media.
—La voluntad de Los Poderes
te conduce de nuevo entre
nosotros —sentenció Círdan.
—Ciertamente es así, mas la
misión que me trae aquí necesita
de tu ayuda, Hacedor de Barcos.

—Lo sé —por un instante
pareció que Círdan emitía un
suspiro quedo, aunque su rostro
apenas dejó traslucir cambios—.
Igual que tu llegada, la ayuda que
necesitas me fue anunciada en un
sueño propiciado por el Señor de
las Aguas.
Con un elegante gesto Círdan
señaló en la dirección de su propia
morada, ciertamente modesta
para un poderoso señor de los
elfos, y mientras caminaban hacia
ella dijo:
—Una montura está presta
para emprender viaje, aunque
acepta antes la hospitalidad de
los Puertos, pues el tiempo es
importante mas no siempre llega
a buen destino el que parte
precipitadamente.
—Así será, hermano mío y
señor mío. Me demoraré aquí
hasta la salida del sol.
En el hogar de Círdan
recordaron juntos imágenes del
pasado y rostros largamente
olvidados que fueron evocados
en una profunda conversación.
Hablaron también del presente y
de la amenaza de la Sombra
renacida y de la desigual lucha
que los Pueblos Libres habían
entablado contra ella. Muchas
cosas habían sucedido en los
últimos tiempos y acontecimientos poco halagüeños se
habían precipitado tras lo
revelado en el Concilio de
Imladris.
Pero la esperanza, aunque cada
vez más leve, pervivía en los

corazones de los animosos y de
entre ellos en Círdan. Y esta
esperanza se reforzó aun más con
las palabras de su invitado. Cierto
es que se trataba de alguien
alejado de las cuestiones
mundanas de la Tierra Media,
mas su misión le hacía ser
conocedor de altos designios y de
la resolución de muchas
cuestiones.
—No se debe desesperar
—dijo—, pues más allá de nuestro
desánimo está la voluntad de
aquellos que han sido designados
para llevar a cabo grandes
empresas. Y yo te digo, mi señor
Círdan, que mucho queda por
suceder y de los más débiles
surgirán las mayores muestras de
valor. Es más, te auguro que si
esa es la voluntad de los pueblos,
aunque el fin de esta Edad será
triste para muchos, no lo será por
la desesperación o la derrota sino
por el cambio de los ciclos del
mundo.
Y así siguió su charla durante
largo tiempo y en ella departieron
de otras muchas cosas hasta que
las luces de la mañana les
sorprendieron. Fue entonces
cuando Círdan le guió hasta un
establo en el que encontraron un
caballo gris muy robusto.
—Prepárate ahora a partir, tu
hora ha llegado —dijo Círdan—.
He escogido esta montura para
ti; se llama Mithfuin. Espero que
te sirva bien.
—Agradezco tus desvelos,
Carpintero de los Barcos —asintió
agradecido— y espero que muy
11

La Prohibición

José Manuel Ferrández Bru «Gimli»

pronto nuestros destinos se
reencuentren.
Y una vez dicho esto, tras unos
rápidos arreglos, partió de
Mithlond. Se marchaba pesaroso
ya que dejaba atrás a alguien muy
estimado y además la lejanía del
mar le incomodaba. Pero su viaje
no podía demorarse pues el futuro
de muchos dependía de sus
gestiones.
***
Círdan había elegido una
buena cabalgadura, una montura
ideal para el duro viaje. Era
además un ser inteligente, capaz
de escoger siempre el lugar más
apropiado donde pisar y de
reconocer siempre el mejor
sendero.

recorrer de nuevo los lugares tan
diferentes en los que había
habitado tiempo atrás y, por
encima de todos, ansió poder
volver a Gondolin.
Una mañana apareció en la
lejanía la silueta de un bosque. A
medida que se acercaba, observó
lo distinto que era de los que
había podido contemplar durante
este viaje, pues aunque frondoso
y vivo se podía apreciar
claramente en él que era antiguo
y venerable. Supo entonces que
había llegado a su destino, estaba
sin duda ante Lothlórien.

Sin embargo, el camino fue
incómodo ya que siguió rutas
difíciles y poco frecuentadas que
evitaban las vías principales. Pese
a ello, divisó a cierta distancia a
muchos grupos organizados
formados por orcos y hombres
de aspecto desagradable que
parecían marchar hacia distintos
frentes. Incluso observó en la
lejanía destellos que procedían de
lo que podría ser una batalla.
Su presencia nunca fue
percibida. En realidad podía dar
por seguro que contaba con una
protección, con un manto de
sombra que le protegería, como
ya le había sucedido largo tiempo
atrás cuando fue elegido para
viajar con el señor del Eärrámë.
Su viaje continuó de este
modo, y aunque sabía que el hado
que le conducía le haría llegar a
su destino en el momento
propicio, anhelaba llegar a él pues
la oscuridad, que parecía
inundarlo todo, le confundía e
inquietaba.
Los territorios por los que
pasaba, la mayoría deshabitados,
le daban la sensación de que aquel
era un mundo en decadencia y
esto le despertó el deseo de
12

No dudó en adentrarse en el
bosque, mas enseguida hubo de
descender de su montura y
caminar por los senderos que
serpenteaban entre los árboles.
No sabía qué ruta seguir,
simplemente se dirigía hacia las
profundidades de Lothlórien pues
estaba seguro de que muy pronto
los guardas de la Dama se
presentarían ante él.
Al poco tiempo de estar
vagando aparecieron ante él tres
elfos vestidos de gris sombra.
—Bienvenido seas —le dijo
uno de ellos—. Elfo eres sin duda
aunque parece que vienes de
tierras lejanas.

—Así es en efecto, de muy
lejos vengo con una encomienda
para vuestra Dama —respondió
el interpelado.
—Son muchos los que visitan
a la Dama últimamente, pues
sombríos son estos tiempos y
grandes planes deben trazarse
—le dijo el que había hablado
antes—. Os conduciremos ante
ella sin demora pues aunque
seamos silvanos podemos percibir
lo importante de vuestra misión.
Mientras uno de aquellos Elfos
de los Bosques se adelantaba, fue
conducido por los otros dos a
través del bosque. Al contrario
de lo que le había pasado desde
que arribara a la Tierra Media, al
atravesar Lothlórien se sintió
transportado a tiempos pasados.
Ahora se sentía realmente como
antaño, de nuevo los mismos
colores y la misma percepción de
poder puro y primigenio que lo
anegaba todo y lo aislaba de la
neblina gris que dominaba la
Tierra Media.
En verdad la Dama mantenía
un oasis gracias a su poder, un
reflejo de la esplendorosa Doriath
en medio de una época de
oscuridad y declinación. Por ello,
a cada paso, se incrementaba su
pesar pues era consciente que este
reducto del pasado desaparecería
en breve, fuese cual fuese el
destino que aconteciese a los Eldar
y al resto de los pueblos de la
Tierra Media en estos pesarosos
tiempos.
Atravesaron claros y pequeñas
elevaciones, vadearon varias
corrientes de agua y avanzaron
sin demora a través de un paisaje
único hasta que finalmente
llegaron a la capital del reino de
la Dama. Allí fue conducido hasta
un enorme árbol del que pendía
una escalera blanca ante la que
se hallaban dos elfos con túnicas
también blancas. Al verle uno de
ellos hizo sonar un cuerno cuyo
sonido obtuvo una respuesta
inmediata desde arriba del árbol.

José Manuel Ferrández Bru «Gimli»

—Sube ahora —le dijo el que
acababa de tocar—. La Dama te
espera pues tu llegada ya le ha
sido anunciada.
Obedeció y comenzó a subir.
Cuando finalmente llegó
arriba, un elfo, también de blanco,
le condujo hasta una estancia
donde se encontró con aquella a
la que había venido a ver.
—Sé bienvenido a Lothlórien
—le dijo la Dama acercándose y
dando muestras de que le había
reconocido—. Más allá de lo
esperado nuestros destinos se
vuelven a cruzar.
—Así es en efecto, mi Dama
—respondió— y no es un hecho
casual pues se debe a las
importantes nuevas que os traigo.
Mientras la Dama le observaba
sintió cómo ella, de algún modo,
entraba en su mente. Pero no
actuaba como una intrusa, sino
transmitiéndole parte de ella
misma, una parte ligada a sus
anhelos y al conocimiento
profundo que poseía del pasado
y del futuro.
—Tu mensaje se ha adelantado
a tu voz —dijo ella mostrando en
su rostro una mezcla de contenida
alegría y alivio—. Se trata de un
anuncio largamente esperado.
—Me complace haber sido
elegido como medio para
hacéroslo llegar —afirmó
sinceramente—. El camino está
ahora abierto para vos. Pero mi
misión no termina aquí
—prosiguió el mensajero— pues
otros hechos nos deben ocupar
antes de que podamos partir
desde los Puertos.
—En verdad nunca imaginé
que la prohibición se levantara
justo en un momento de
incertidumbre como éste
—confesó Galadriel.
—Puede que por ello sea éste
el momento elegido —remarcó

La Prohibición

él—. La Tierra Media está en
plena lucha por su supervivencia
y las posibilidades de éxito son
escasas. Pero no todo está perdido
y, aunque vuestras dotes son
grandes, no conocéis todo lo que
os he venido a contar, pues mi
cometido continúa y traigo una
buena nueva para los Pueblos
Libres.
—Enigmáticas son tus palabras
pero hablan de una esperanza en
la que ansío creer —aseguró la
Dama—. Por la gracia que has
venido a comunicarme podré al
fin partir, pero ciertamente temo
por aquellos que permanecerán
y cuyas vidas no desearía que se
transformaran en servidumbre y
esclavitud.
—Vuestros temores no
carecen de motivo —dijo él—,
mas los Poderes siguen atentos al
devenir del mundo y, aunque su
forma de manifestarse no sea la
misma de antaño, en los peores
momentos su influencia se hará
notar sobre aquellos cuyas
espaldas soportan mayores cargas.
—Me tranquilizas, mas me
cuesta dar consuelo a otros. Hasta
ayer mismo, algunos de los que
hablas estuvieron aquí y
ciertamente me di cuenta de cuan
duro resulta —y al decir esto una
leve muestra del cansancio que
acumulaba se reflejó apenas un
instante en sus ojos—. Será
porque las palabras de alivio y
esperanza me recuerdan a
Mithrandir, quien, pese a todo,
cayó.
—Igual que el sol cae también
surge de nuevo —comenzó—, y
vuestra ayuda es ahora necesaria
para aquel de quien habláis, pues
me fue anunciado que cuando me
hallara ante vos se habría
consumado su retorno: su destino
es poderoso y le ha sido permitido
regresar.
Al oír esto ella se sintió
francamente conmovida y apenas
pudo responderle con palabras.
—Mi corazón se llena de gozo,
hijo de Aranwë —dijo. Y así era

en efecto pues el retorno de Mithrandir era algo completamente
inesperado.
La Dama supo entonces que
el Istar había recorrido senderos
más allá de la vida y la muerte, y
ahora regresaba poderoso y
bendecido para completar su
misión. Mas, como un recién
nacido, era débil y vulnerable en
sus primeros momentos de vida.
—Vuestro poder y sabiduría
son fundamentales para auxiliarle
en este trance.
—Convocaré a Gwaihir
—declaró Galadriel—. el Señor
de las Águilas podrá encontrarle
y conducirle aquí.
Y comenzó un canto suave y
profundo que fue llevado por el
viento como una brisa de
primavera. En medio de la
canción, que más bien parecía el
susurro de las flores en el bosque,
se distinguían apenas algunos
nombres y entre ellos el de
Gwaihir y el de Mithrandir. Y
poco tiempo después una
majestuosa águila comenzó a volar
en círculos sobre sus cabezas y
descendió elegantemente hasta
colocarse a su lado.
—Mi Dama, tus nuevas me
han llegado y me llenan de gozo.
—dijo el águila.
—Es ciertamente una gran
alegría —respondió Galadriel—.
Parte ahora, Gwaihir, en pos de
Mithrandir y tráele aquí.
Y al escuchar esta demanda
Gwaihir, señor del viento,
comenzó a batir sus alas y se elevó
y sus ilusiones fueron con él.
No debieron esperar
demasiado tiempo hasta que
Gwaihir retornó. Fue entonces
cuando su alegría creció al
observar cómo en las garras del
águila una silueta se agarraba
fuertemente para no caer. Y a
medida que se acercaba pudieron
comprobar que se trataba de la
figura familiar del mago.
13

La Prohibición

Al descender hasta el suelo
Gwaihir le depositó suavemente,
mas Mithrandir, desnudo y con
aspecto famélico, no pudo
mantenerse de pie. Varios elfos
acudieron a ayudarle y la Dama
presta se acercó a él y tocó su
frente.
—Ahora debes descansar —le
dijo mientras ordenaba que fuera
conducido a sus propios aposentos.
Gracias a los cuidados de
Galadriel transcurrió poco tiempo
antes de que Mithrandir se
recuperase. Le habían preparado
hermosas ropas de color blanco
y en adelante nadie se podría
volver a referir a él como el Gris.
En verdad ahora ocupaba la
cabeza de los Istari y su retorno
iba unido a un incremento de su
poder.
Y pese al lento discurrir del
tiempo en Lothlórien pronto la

José Manuel Ferrández Bru «Gimli»

prisa abrumó al mago. Mientras
los días transcurrían entre la
contemplación de la belleza serena
del bosque de la Dama, también
las conversaciones se sucedían ya
que muy pronto comenzó a tener
largos parlamentos con Galadriel,
Celeborn y con el invitado de
ambos llegado de los Puertos.

de inmediato pues temo que me
he demorado en demasía.

Galadriel, por su parte, observaba continuamente a través de
su Espejo buscando a la Compañía
del Anillo. Y aunque aparecían
de manera frecuente oscuros
presagios, no compartió con nadie
sus temores hasta el día que el
espejo mostró lo suficiente para
que fuera evidente lo que
realmente les había sucedido.

»Al heredero de Isildur dile
¿Dónde están ahora los Dúnedain,
Elessar, Elessar? ¿Por qué tus
gentes andan errantes allá lejos?
Cercana está la hora en que
volverán los Perdidos y del Norte
descienda la Compañía Gris. Pero
sombría es la senda que te fue
reservada: los muertos vigilan el
camino que lleva al Mar.

—Sólo tú puedes ayudarles
—le dijo al mago—. Debes partir
y buscar a los que aún puedas
alcanzar.

»A Legolas le envío este
mensaje —dijo—. Legolas
Hojaverde mucho tiempo bajo el
árbol en alegría has vivido. ¡Ten
cuidado del Mar! Si escuchas en
la orilla la voz de la gaviota, nunca
más descansará tu corazón en el
bosque.

—Lo haré, pero por lo que se
te ha mostrado, incierto es
entonces el futuro —afirmó éste—,
pues la suerte de algunos está más
allá de nuestro alcance y en
especial la del Portador del Anillo
que debe hacer frente a su propio
destino.
—Mas mi querido Olórin
—que así era como siempre le
llamaba el elfo llegado de Los
Puertos—, contigo puede viajar
su mejor baza, pues es necesario
que la Sombra tenga muchos
lugares a los que prestar su
atención, y tu misión debe ser
justamente ésta. En ti recae el
cometido de reavivar la llama de
la resistencia.
—En efecto esa es la única
oportunidad, pues nuestro poder
no se puede comparar al de la
oscuridad —afirmó Celeborn—.
Sólo podemos confiar en la
determinación de los más débiles
y ayudarles según nuestras
posibilidades.
—Grande es esa responsabilidad, pero no puedo negar
que ansío partir —dijo Mithrandir
con energía—. Mis compañeros
me necesitan y son muchos los
Pueblos que ya desesperan. Saldré

14

—Parte pues hacia Fangorn y
aun más allá en pos de Elessar,
Legolas Hojaverde y Gimli el
enano —dijo Galadriel—. Mas
antes de marcharte te pido que
les trasmitas esto de mi parte:

»Y a Gimli hijo de Glóin llévale
el beneplácito de su Dama:
Portador del rizo, a donde quiera
que vayas mi pensamiento va
contigo. ¡Pero cuida de que tu
hacha se aplique al árbol
adecuado!
Fue así como, una vez
conocidos los mensajes de
Galadriel, el mago Blanco partió
rápidamente de Lothlórien hacia
el incierto destino que aguardaba
a la Tierra Media. Las palabras
de la Dama resultaron claves en
lo que aconteció durante la lucha
contra la Sombra, como se cuenta
en otro lado.
Cuando Mithrandir hubo
partido una amarga sensación
quedó en Lothlórien. Su marcha
marcaba el inicio de la batalla
definitiva y todos los elfos que
allí habitaban, comenzando por
la Dama misma, eran conscientes
de lo que esto significaba.
Esta sensación se vio incrementada cuando, al poco de la
partida del mago, el mensajero

José Manuel Ferrández Bru «Gimli»

llegado de los Puertos le manifestó
a Galadriel su intención de partir.
—Hoy mismo saldré hacia
Mithlond —le dijo.
—Y cuando llegues allí
¿partirás? —preguntó la señora
de Lothlórien.
—No, mi Dama —respondió
él—. Es mi intención permanecer
con Círdan hasta que todo
termine. Y cuando esto suceda
habrá un navío dispuesto para
marchar. En él espero que partáis
vos también y junto a vos viajarán
otros que así lo deseen y hayan
ganado este privilegio.
Galadriel se mostró pensativa
durante un instante.
—Sea pues así —dijo ella—.
Viajaré en ese barco.
Y con esa respuesta había
sellado su futuro.

La Prohibición

las principales batallas contra la
Sombra, les llegaban los ecos de
lo que estaba ocurriendo en la
Tierra Media en forma de noticias
cada vez menos tranquilizadoras.
Y así los días iban pasando hasta
que de pronto una mañana todos
los habitantes de la Tierra Media
sintieron un alborozo repentino
que supuso el final de sus pesares,
pues supieron que la Sombra
había sido derrotada.
Fue en ese momento cuando
Círdan comenzó a construir un
gran navío blanco que había de
surcar el mar hacia Occidente.
Era una ocasión especial,
probablemente única, pues la
Tercera Edad llegaba a su fin y
eran muchos e ilustres los que
iban a abandonar la Tierra Media.
La construcción de la nave se
llevó a cabo con el máximo
esmero y durante meses los elfos
de los Puertos se aplicaron a ello
con toda su pericia. Cada día el
cuerpo del barco parecía tomar
má forma y su silueta se estilizaba
desafiando las olas que rompían
junto a los diques entre los que
se construía.

Tal como le había dicho a la
Dama partió aquel mismo día y
lo hizo con la misma montura
con la que había llegado a
Lothlórien. En su retorno siguió
las mismas rutas que había
seguido no demasiado tiempo
atrás en sentido inverso. Sin
embargo, y pese a la seguridad
íntima de que contaba con una
protección, se sintió inquieto en
muchos momentos y el viaje fue
tenso y desagradable porque había
aumentado el peligro y el clima
general de guerra se hacía
presente en todos los rincones.

Un día, cuando la nave estaba
casi terminada, Círdan se
encontraba junto al mensajero
llegado varios meses atrás del otro
lado del mar. El señor de Mithlond
se dirigió a él.

Finalmente logró llegar a
Mithlond y allí descansó y meditó.
También tuvo largas conversaciones con Círdan y compartió
con él impresiones y deseos. Fue
de esta forma como el Carpintero
de los Barcos supo que la nave
que había traído al mensajero no
regresaría a por él y que era
misión de éste acompañar en su
viaje a algunos de los que todavía
se demoraban en la Tierra Media.

—Yo no iré con vosotros
—confesó el Carpintero de los
Barcos—, todavía quedan gentes
en la Tierra Media que me
necesitarán, pues, aunque no
serán muchos, aún partirán
algunos barcos en el futuro.

Así mientras esto sucedía y,
pese a lo alejados que se hallaban
de los lugares donde se libraban

—Tengo algo que decirte
—le dijo Círdan—. Deseo que tú
seas el capitán de esta nave.
— Pe r o e s e h o n o r t e
corresponde a ti —respondió el
interpelado.

—Que así sea —dijo Círdan.
No transcurrió mucho tiempo
hasta que el navío estuvo
preparado. Era un velero de bellas
formas que se complementaban
con la solidez de su casco, un
prodigio que sólo los Eldar, y de
entre ellos los Teleri, podían haber
creado.
Y sucedió que, poco a poco,
comenzaron a llegar los elegidos
para este último viaje y a
Mithlond arribaron muchos de
los grandes personajes de la Tierra
Media. Buena parte de ellos se
demoraron algunos meses y
llegaron juntos en comitiva, la
Última Cabalgata la llamaron, y
guiados a través de Mithlond por
Círdan, que salió a recibirles, se
unieron a los que se les habían
adelantado junto al navío que ya
estaba preparado para partir.
Fue entonces cuando los
viajeros comenzaron a subir a la
nave blanca mientras el capitán,
engalanado y revelándose como
un imponente marinero, les iba
saludando a todos. Entre ellos,
dispuesto a cumplir el destino de
los Primeros Nacidos, estaba
Elrond, hijo de Eärendil, con
muchos de los elfos de Imladris.
También se encontraban allí los
medianos que habían sido
Portadores del Anillo y junto a
ellos Mithrandir, el principal
artífice de la victoria de los
Pueblos Libres.
Mas también les acompañaba
la Dama Galadriel, hermosa y
poderosa entre los Eldar, que
finalmente podría realizar este
viaje.

—Me apena que nos volvamos
a separar —confesó el mensajero—, pero si es tu voluntad dirigiré la nave hacia Occidente y allí
esperaré tu llegada.
15

Nuestros smiales: Erebor
Antonio Jesús Rodríguez Gelado «Grichan»

N

uestro smial, como tal, no
tiene mucha historia: hace
apenas unos meses que
hemos recibido la confirmación
oficial de la fundación. Por ello,
el relato que os vamos a contar
es algo diferente de los que habéis
leído en números anteriores de
la Estel. Pero seguro que a muchos
de vosotros os sonará familiar,
sobre todo a los smiales jóvenes
(como Nargothrond) y a los “protosmiales” (como Torres de Abajo). Precisamente a todos los que
estáis trabajando para formar o
reforzar vuestra delegación local
os queremos mandar un mensaje
de esperanza: ¡ánimo! Hay luz al
final del túnel, y aunque formar
un smial es un proceso lento (a
veces muuuuuy lento), todo llega.

Este mes nos toca
hablaros de un smial
joven en la STE. Antonio
«Grichan» nos ha
coordinado la reciente
historia del smial de
Erebor, en Zamora. En
ella nos cuenta cómo la
ilusión de tener un smial
propio en su ciudad
consiguió hacerse
realidad. Esperamos que
su ilusión y su esfuerzo
contagien vuestros
corazones.
16

Bien, comencemos nuestra historia. Corría el año 2002. La primera parte de la trilogía fílmica
de Peter Jackson, La Comunidad
del Anillo, se había estrenado el
diciembre pasado, y el país era
sacudido por una especie de fiebre. Antonio conocía la novela
de J.R.R. Tolkien desde el verano
del 94, y la había releído por sexta
vez antes del estreno de la película. Por su parte, Manolo había
tenido siempre cierto interés por
la obra del profesor de Oxford,
y se había animado a leerla al
abrigo del celuloide. Una tarde
estaban los dos sentados delante
del ordenador cuando Manolo
dijo aquello de «podríamos ver si
en Internet hay algo para aprender élfico ». Introdujeron las palabras curso de Quenya en Google,
y apareció el curso Hilya nin!
(algo así como el Follow me! del
Quenya). Gracias a él, conocieron
la excelente web de Lambenor, y

descubrieron que era una
«comisión» de algo llamado
«Sociedad Tolkien Española». En
aquel momento algo se revolvió
en la memoria de Antonio: le
sonaba el nombre de sus años de
universitario, pero lo poco que
había oído hablar de ella no cuadraba con el alto nivel de los trabajos presentados en el sitio que
estaban visitando. Quizás mereciera la pena darle una segunda
oportunidad y conocerla con más
detalle.
Durante un tiempo, Manolo
y Antonio estuvieron suscritos a
la lista de correo de Lambenor.
De ahí, Antonio dio el salto a la
Comisión de Literatura (una de
sus aficiones era escribir relatos
cortos de género fantástico), y
más tarde tomó una decisión heroica: o se involucraba más en la
comisión y se unía a la STE, o la
abandonaba. Afortunadamente,
se decidió por lo segundo, y el
día 1 de abril de 2004 (apenas
unos días después de terminar la
EstelCon de Mithlond) envió el
formulario de inscripción a la
Sociedad Tolkien, convirtiéndose
así en Grichan, viajero del Este
afincado en el valle de Imladris
(por aquel entonces, no había
otros socios en Zamora). Manolo,
mientras tanto, seguía de cerca
los movimientos de Antonio, pero
continuaría siendo simpatizante
por un tiempo.
Durante unos meses hubo pocas novedades en el panorama
tolkieniano de Zamora. Antonio
visitaba Imladris cada cierto tiempo y, cuando se terciaba, le daba
la brasa a alguno de sus amigos
(a menudo ayudado por Manolo),

Antonio Jesús Rodríguez Gelado «Grichan»

Nuestros smiales: Erebor

reconocido como smial (todavía
no teníamos cinco socios de cuota), el smial de Zamora celebró
su primera actividad pública, la I
Meren de la Montaña Solitaria.
Miembros de los smiales de Acebeda e Imladris y simpatizantes
de Erebor, hasta sumar nueve
asistentes, nos reunimos para recordar las hazañas épicas del Cerco de Zamora, comer juntos y
compartir la tarde frente a una
taza de té.

con la esperanza de convertirlos.
En otoño se presentó en sociedad,
asistiendo a la V Mereth Ithiledhellond en Alborache (Valencia). F ue una experiencia mágica,
y regresó decidido a repetirla tan
pronto como le fuera posible. A
poder ser, con amigos de su tierra.
Fue también en aquella época, en
alguno de los «concilios de Imladris» (que así se comenzaban a
llamar las reuniones celebradas
el primer sábado de cada mes en
Valladolid y a las que asistían
socios de provincias cercanas),
cuando surgió la idea de agrupar
a los débiles smiales de la meseta
para sumar esfuerzos y emprender
tareas mayores. Nació así la llamada Cuaderna del Norte, una
agrupación informal de smiales y
«protosmiales» de la zona.
En 2005 las cosas empezaron
a moverse en Zamora. Miguel,
amigo de Manolo y Antonio, que
ya había visto las películas y participado en alguna que otra tertulia con ellos, y José Alberto,
compañero de trabajo de Miguel,
se animaron a hacerse socios y
hablaron de dos alumnos suyos a
los que les gustaba Tolkien y que
quizás estuvieran interesados. Todo parecía apuntar a que 2006
sería el año del smial de Zamora.
En febrero de 2006 sucedieron
dos hechos importantes. Por una
parte Miguel y José Alberto presentaron a Rodrigo y Gonzalo,
sus dos alumnos tolkiendili, al
resto de los futuros miembros.
Por fin éramos seis, y podíamos
empezar a pensar en fundar el

smial. P or otra parte, comenzamos
a reunirnos regularmente, al principio los jueves de cada semana,
para pasar más tarde a los domingos. El día 12 de marzo, en una
reunión multitudinaria (¡siete asistentes!), se votó el nombre del
futuro smial. Elegimos Erebor,
que había sido propuesto por
Jesús Frodo Gamyi de Acebeda,
y otras opciones que barajamos
fueron Gamoburgo, Amon Sûl,
Cavada Grande, Bosque Viejo y
Angmar. Como nota curiosa, el
nombre fue elegido el fin de semana siguiente a la celebración
de la III Mereth Dracon, en la
que Jesús Frodo Gamyi y Antonio
Grichan habían estado haciendo
ruido con el candidato de Antonio, Amon Sûl.
El día 1 de abril de 2006, segundo aniversario del alta de Antonio en la STE, fue también un
día señalado para el recién nombrado Erebor. Sin haber sido aún

Pasada nuestra primera Meren, pusimos los ojos en nuestro
siguiente objetivo: la II Mereth o
Tarwendili, que celebraríamos a
finales de julio. Fue ésta una prueba de fuego para nuestro smial
(los que habéis organizado una o
más merith sabéis de qué hablo),
y la verdad es que más de una vez
lo vimos más negro que el antro
de Ella-Laraña (¡hasta nos quedamos sin alojamiento cuatro días
antes de comenzar la mereth!).
Pero al final, con todos los contratiempos, los asistentes quedaron satisfechos, y nosotros respiramos tranquilos. ¡Prueba
superada!
Por aquella época, Manolo se
había apuntado a la STE como
Analta Tinwë (traducción de
Máximo Estrella, el protagonista
de Luces de Bohemia), Gonzalo
como Alatar (uno de los dos Istari
azules), y Rodrigo esperaba la
llegada de un quinto socio para
darse de alta. Miguel y José Alberto, por su parte, estaban

Foto de familia
Rodrigo, Kiko Mornalormë, Manolo Analta Tinwë, Antonio Grichan, Gonzalo Alatar y Miguel

17

Nuestros smiales: Erebor

buscando algún pseudónimo que
les agradase, y durante un tiempo
barajamos la posibilidad de tomar
prestado a Jesús Frodo Gamyi,
que por aquel entonces estaba
estudiando en Zamora, para completar el número de cinco socios.
Es entonces, en torno a septiembre, cuando Ana Nimmidiel de
Acebeda llamó a Antonio Grichan
para decirle que conocía a un
zamorano interesado en la Sociedad Tolkien. Inmediatamente entraron en contacto, y Kiko (que
así se llamaba el nuevo miembro)
se dio de alta como Mornalormë
Avaësë. Como el final del año se
acercaba, Rodrigo prefirió esperar
a enero para inscribirse.
Y, por fin, el día 3 de enero
de 2007, el día del cumpleaños
de Tolkien, Rodrigo y Gonzalo
se reunieron con Antonio para
hacer los ingresos de sus cuotas
y rellenar el impreso de
inscripción de Rodrigo (que tomó
el nombre de Eressë). Aunque los
trámites oficiales de formalización de la delegación local de
la Sociedad Tolkien Española en
Zamora tardarían todavía algunos
meses en ser completados, nos
gusta recordar esa fecha como el
cumpleaños de nuestro smial.
Ya estamos llegando al final
de nuestra historia. El 14 de enero, conforme a los estatutos de la
STE, nos juntamos los cinco socios para celebrar la «reunión
fundacional», de la cual remitimos
acta a la Comisión Permanente.
El sábado 31 de marzo celebramos un nuevo encuentro, la II
Meren de la Montaña Solitaria
(con asistencia de representantes
de Acebeda, Imladris y –¡oh sorpresa!– Umbar). Y, por fin, a principios de junio, recibimos de parte
de José Carlos Torrero, secretario
de la Sociedad Tolkien Española,
notificación oficial del reconocimiento de su delegación local en
Zamora por parte del Ministerio
del Interior. Vamos, que desde
esa fecha ya podemos decir que
somos smial…
18

Antonio Jesús Rodríguez Gelado «Grichan»

Para el futuro tenemos muchos
planes, que el tiempo dirá si son
acertados o no. Nuestro primer
objetivo es encontrarles nombres
a Miguel y José Alberto (sacerdotes los dos) para que no tengan
disculpas y se den de alta en la
Sociedad de una vez. Por supuesto, se admiten sugerencias. Y hablando más en serio, tenemos
planeado celebrar durante el
próximo curso algún que otro
café-tertulia en la cafetería del
campus universitario de nuestra
ciudad para dar a conocer la obra
de Tolkien y , si se tercia, conseguir
algún socio más. Por supuesto,

tenemos intención de seguir con
las reuniones semanales, quizás
proponiendo un tema de
conversación o un texto, y de
reunirnos una vez al mes a ver y
comentar alguna película de género fantástico o históricomedieval. A más largo plazo, tenemos ya puesta la mirada en la
III Meren de la Montaña Solitaria,
que celebraremos –Dios mediante– a finales de marzo o principios
de abril de 2.008, y tenemos algunos esbozos de lo que puede
acabar convirtiéndose en una mereth en toda regla. Pero no se lo
digáis a nadie. Es un secreto.

Handir hasta en la sopa
Helios de Rosario Martínez «Imrahil»

B

usca en esta sopa de letras al hijo, el
padre, la tía y los abuelos paterno y
materno de Handir, el señor de Brethil
hasta pocos años antes de la llegada de Túrin
Turambar.
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Solución en la página 44

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Mereth Aderthad 2007
EstelCon de Himring
Mónica Sanz «Elanor Findûriel»

E

lithiel y yo tomábamos el
jueves por la mañana el
tren que nos llevó a
Madrid. En Atocha, la compañía
que debería haber sido de seis se
convirtió en dos grupos de tres:
los rezagados hubieron de lidiar
con una burocracia ferroviaria
terca como un eorlinga y lenta
como un ent.

Al principio estaba Eru,
que fue el padre de los
Ainur. Con su música
crearon el mundo.
Después de que en Arda
se sucedieran muchos
años, guerras mundiales
y vicisitudes que no
vienen al caso, se fundó
el smial de Númenor.
Diez años después de su
fundación decidieron
celebrar la EstelCon de
Himring 2007.

Así que un par de horas
después nuestra montura arribaría
a Tarancón, desde donde Amlach
nos condujo en su poney hasta
Himring, el Monasterio de Uclés
(Cuenca). Yo, personalmente, no
había tenido el placer de disfrutar
de la fortaleza con anterioridad,
así que cuando el poney dio una
de las curvas y se nos reveló
encaramada en un risco, no
pudimos más que exhalar un
“¡ooohhh!” de asombro ante su
aspecto. Y al entrar en el patio de
armas la sensación fue aun más
grande, ya que nos esperaba un
patio engalanado con magníficos
estandartes, y un guardia que
rápidamente nos atendió. La
conjunción del marco con las
decoraciones y caracterizaciones
nos haría sentirnos en Himring
en todo momento, hasta al irnos
a la cama.
Allí, nada más llegar nos
dieron de comer, con reencuentos
esperados y abrazos de hermano.
En la tienda nos esperaban
algunas exposiciones: una con
recuerdos y objetos de Númenor,
y las dos de las Comisiones: la de
Música (con la que también
rememoramos los cancioneros) y
la de Artesanía (incluyendo
algunos Niggle antiguos, y todos
los presentados para esta edición).

Aproveché para hacerme con mis
dos camisetas de la EstelCon y
con algunas artesanías que me
llamaron la atención, además de
dos de las Esteli que me faltaban.
El welcome pack nos
sorprendió y agradó a partes
iguales. Un dossier completo y
decorado, el programa en azul
(que creo que todos conservamos
doblado y arrugado, ya que
resultó muy útil para consulta
continua de las actividades), la
acreditación (que yo recordé que
llevaba aún puesta en el tren de
regreso a Madrid) y una preciosa
y cuidada edición de los Premios
Gandalf de los dos últimos años.
Al instalarnos fue donde
descubrimos una de las grandes
ideas de Númenor: los walkie
talkies. En un segundo te ponían
en contacto con la persona
pertinente. Es una pena que no
tuviesen videollamada, o un
transportador de materia, porque
veías a los organizadores
continuamente escaleras arriba,
escaleras abajo...
Después de que nos
acomodaran amablemente en las
celdas (más allá de la Escalera
Sinuosa, en una de las torres de
cuento de hadas) nos esperaba la
amable Bienvenida de Maedhros,
en la que se descubrieron dos
estandartes (el de su casa, y el
símbolo de la EstelCon) y dos
actividades: para unos, la
Conferencia Interactiva ‘Tesoros
de la Tierra Media’ a cargo de
Míriel y Tharkas; para otros, la
visita guiada a la fortaleza, en la
que se descubrieron más que
secretos. Yo no pude acudir más
19

Mónica Sanz «Elanor Findûriel»

Mereth Aderthad 2007

que al comienzo de la segunda,
pero mis amables corresponsales
me informaron de cómo fue la
conferencia, basada en los mapas
de la Tierra Media, y de que había
sido a la vez divertida y original,
ya que tener los mapas delante y
poder ver físicamente las rutas y
relieves les hacía sentirse más
cerca de los viajes por el universo
de Tolkien. Mientras se celebraba,
esperé la llegada de mi prima
Silmaril, que iba a recibir su
bautizo estelconero y estaba
nerviosa y asustada a partes
iguales.
Tras la cena, en la que ya
estábamos una buena cantidad de
gente junta, asistimos a la
Creación del Mundo por medio
de la música de los Ainur: el
‘Ainulindalë’. Los ropajes, la
música, los efectos, la
narración... todo en
penumbra o destello, y
nosotros allí sentados,
embobados, cándidos como
niños a quienes relatan un
cuento antes de ir a la cama.
Las estrellas se prendieron,
cayeron o se elevaron;
fulguraron las joyas, tronó
el mal, brotaron las flores de
manos de la danza, giraron
las nubes de tormenta en
medio de un gran
estruendo...
Luego vendría la calma, las
canciones, el paseo, el
reencuentro, en la noche de la
Taberna de Mellonost. Cantamos,
bebimos y disfrutamos del lugar,
de las piedras que repetían nuestro
eco, de la madera que nos crujía
en los pies. Un recuerdo poderoso
merece la actuación de los Bardos
Errantes, con atención a la
interpretación del himno de
Lórien, por parte de Nilechorwen
(creo que se nos ha quedado
clavada para siempre). Y también
hay que sumar tres bienhalladas
incorporaciones a los ya
numerosos Bardos: Boromir a la
guitarra, Narluin a la flauta y
Simbelmynë al cello.
El viernes amaneció atareado.
Aquellos que se habían apuntado
20

se pusieron a tejer anillos y crear
joyas en el Taller ‘Narya’, y
Mormegil comenzó con la
esgrima en el patio de armas. Los
que teníamos algún ensayo (como
es el caso del infame grupo
multismiálico al que pertenecía)
nos dedicamos a disfrutar de la
vista del taller de esgrima. Era
muy divertido ver cómo los
turistas que visitaban Uclés se
hacían fotos con los
contendientes, e incluso la gente
del pueblo se acercaba a las
charlas, los talleres o las
representaciones. En la antesala
del baño exterior, se celebraba la
reunión del smial Montaraz.
Cuando el fuego guerrero se
extinguió fuimos testigos de la
terrible Matanza de Hermanos,

El smial escolar Rivendel presentando al señor Bliss

representada por los miembros
del smial de Númenor. La
conjunción de sus talentos con la
música, el escenario y la lectura
nos dejó como siempre impresionados. Después de esto
subimos a la sala de conferencias,
donde nos esperaba Denethor con
su charla sobre la ‘Muerte en
Tolkien’. Aprendimos que los
actos desesperados de honor y
muerte tienen su recompensa en
el ideario de Tolkien, y también
que hay diversos modos de
enfrentar la muerte; conversamos
y también nos reímos un rato.
Mi sitio estaba cerca de la
mesa de recuerdos en la actividad
conmemorativa ‘Diez años del
Smial de Númenor’. Los cuatro

presidentes del smial de Númenor
ocupaban la mesa, ‘entrevistados’
por Ranandil: Aranarth, Bruka,
Tharkas y Oron. Con ellos
compartimos recuerdos e historia
del smial, oímos hablar del pollo
de goma y de aquel representante
de la SGAE que se coló en su
primera EstelCon, de dormir en
un gimnasio y del rol en vivo de
los cinco ejércitos, con su
impresionante Smaug.
Con la presentación que el
Smial Escolar nos había preparado
de ‘Mr. Bliss’ algunos de los
asistentes conocieron por vez
primera el texto. Fue un curioso
homenaje a esos ‘otros’ textos de
Tolkien a los que muchos
seguidores de la Tierra Media ni
se han acercado. Comentamos,
en petit comité, que el
jirafanejo merecía un
reconocimiento mayor
dentro de la STE, con lo que
se habló de varios proyectos
en su nombre.
Nos quedamos en las
butacas, respirando el aire
frío y húmedo de la cripta,
mientras los miembros del
smial de Lórien nos
preparaban algo realmente
grande. No sabíamos cuánto.
Todos nos dimos cuenta de
cuándo empezó, pero creo
que el tiempo se convirtió
en algo ajeno a la realidad
mientras duró la obra.
‘Espectacular’ se queda corto.
‘Increíble’ no le hace justicia. La
‘Historia de Maedhros’ nos
introdujo en la mente del hijo de
Fëanor, del Cisne Negro,
llevándonos de un rojo interior
de tentaciones y desgarro a un
cristalino presente de dolor y
condenación. Los actores en pleno
rebasaron las fronteras de la
propia interpretación, y creo que
todos recordaremos con el
corazón encogido a ese Maedhros
torturado y, a su modo, valiente;
a ese Morgoth seductor y
maligno; a esos siervos mezquinos
y malditos...
El ‘Festival del Humor’ de la
Tierra Media congregó a unos

Mónica Sanz «Elanor Findûriel»

cuantos valientes que estaban
dispuestos a demostrar quién
conocía el mejor y el peor chiste
de Arda. Mientras tanto, cruentas
batallas en miniatura poblaban
de gritos de plomo y papel las
estancias frente a la taberna, y los
delicados pasos de baile del vals
se trenzaban con los vigorosos
del Baile Hobbit en el ‘Taller de
Baile’ del patio de armas.
Hablando en privado, Ulmo
consiguió convencer a Mandos
para que se uniera a la terrible
experiencia que estaba por
suceder en la cripta, y Beleg reunía
fuerzas para su grito desgarrado
sobre el 5C.
La Lumilindë comenzó con
dos interpretaciones de Narnaron.
La primera no sé a vosotros, pero
a mí se me hizo corta. Menos mal
que nos ofreció un bis con el
‘Melkor, vuelve’, como siempre
ovacionado por la multitud (tema
incluido en el último disco de
Orcotalan Estudios, ¡ya a la
venta!). Le siguió una
hermosísima canción de Jacob
Van Eyck tocada en flauta de pico
por Aldariel, que nos transportó
a los bosques de la Tierra Media,
porque de veras de aquel
instrumento salían gorjeos y
cantos de aves, y susurros de agua.
Después, los malvados
perpetradores (Altáriel, Eithel,
Thráin, Mati, Beleg, Ulmo,
Mandos y una servidora)
presentamos nuestro medley
simpsoniano. La parte con que
más se rió la gente, además de la
proclama de Beleg de ‘pero este
cabaret - no cumple con el cinco
C’, fue ver a Ulmo y Mandos
saliendo por las puertas laterales
del escenario, entonando ‘Los
Valar no tenemos pasta...’. Fue
increíble que a la gente le gustase
tanto, ya que lo urdimos por
e-mail y sólo lo ensayamos
completo una vez.
La noche de música concluyó
con una soberbia intervención de
los Bardos Errantes, que nos
ofrecieron un impresionante coro
rohirrim, un lamento
estremecedor, y ‘El camino sigue

Mereth Aderthad 2007

y sigue’, canción que fue cantada
suavemente por toda la platea.
Nos supo a poco, pero había que
irse a cenar.
Tras la cena, en el patio nos
esperaba un cuento, relatado por
Tharkas, que nos hablaba de la
‘Muerte de Fingolfin’. Y ante
nuestros ojos contemplamos la
noble figura de Fingolfin, abatido
una y otra vez por la terrible maza
de Morgoth, que pesaba como el
mundo entero. Lo vimos
trastabillar, caer, volver a
levantarse, herir al Vala. Pero
cuando al fin se le apagó la vida,
su cuerpo fue retirado en grave
ceremonia.
En la lectura de cuentos,
además de los textos que
propusimos (y que constituyeron
un duelo de dos bandos entre los
personajes de Erendis y Míriel),
Númenor nos tenía preparada
una gran sorpresa. Todos
cómodos, sentaditos con nuestras
‘mesas’ de té, asistimos a una
lectura por parte de Alda sobre
el momento en que la Compañía
del Anillo va a cruzar las Puertas
de Moria. Y cayeron desde el
segundo piso, dibujadas en plata
en una gigantesca tela gris.
Mientras Gandalf intentaba
abrirlas, un foco nos las mostraba.
Pero ¡ah!, la sorpresa nos la
llevamos cuando aquel foco se
apagó, y la luz de la luna impactó
en el ithildin. Allí estaban,
brillando en la oscuridad, las
gigantescas Puertas de Moria. Sé
que las chicas del smial de
Khâzad-dûm se pusieron en pie
a aplaudir...
El sábado pintaba ser el día
grande de la EstelCon, y hubo
viajeros que llegaron ese mismo
día. Quienes no éramos parte de
la Junta Directiva, disfrutamos
del taller de esgrima que terminó
con una cálida ovación. Después,
la cripta nos esperaba para seguir
con la burocracia.
La asistencia a la Asamblea
General fue muy numerosa. A la
entrada, las típicas chanzas de
‘¿Qué? ¿que necesitas mi DNI?
Sigue en la página 24

Títulos de las fotos centrales
1. ĐLos guardias númenóreanos,
muy apuestos y siempre
cuidando de que no les faltara nada a los invitados...
2. ĐCarlos Márquez «Denethor»
conferenciando sobre la
muerte.
3. ĐGuillermo «Tharkas» y Elia
«Míriel» explorando los
tesoros de la Tierra Media.
4. ĐRepresentación nocturna
de «Ainulindalë».
5. ĐRepresentación «La Matanza de Hermanos» del
smial de Númenor.
6. ĐRepresentación «La historia de Maedhros» por el
smial de Lórien.
7. ĐTaller de anillos de Mª José
«Alda».
8. ĐTaller de esgrima de Pedro
«Mormegil».
9. ĐRememorando 10 años del
smial de Númenor.
10. Đ
Mellonost, la taberna.
11.ĐExposición de los 10 años
de Númenor.
12.ĐLos Bardos Errantes en
concierto.
13.ĐTaller de Baile.
14.ĐLindon en la Lumilindë.
15.ĐOperépica «La batalla de
Maldon» por el smial de
Edhellond.
16.ĐJuegos de miniaturas.
17.ĐTaller de Origami.
18.ĐLectura de cuentos.
19.ĐCena de gala.
20.ĐMural de la comisión de
artesanía.
21.ĐBrindis por el profesor.
22.ĐEstatuilla alternativa del
primer Premio Gandalf.
23.ĐClausura.
21

Fotos Estelcon

23

Mereth Aderthad 2007

Mónica Sanz «Elanor Findûriel»

¿Es que no me conoces?’
y la entrega de cartulinas,
con las que todos nos
dábamos paso en los
pasillos o nos enviábamos
a los vestuarios mientras
la cosa empezaba.
Calculada para
terminar a la hora de
comer, se alargó mucho
más. Se habló de muchos
temas y se llegó a muchas
resoluciones, incluso
algunas propuestas
prácticamente sobre la
marcha (como la de la
edición de los Premios
Gandalf, para la que se
enmarronaron automáticamente los de Númenor,
criaturitas...). Los temas candentes
fueron la subida de cuota de socio,
la publicación de actas y el
cómputo de votos y mayorías en
asambleas. Cuando ya se
acercaban las dos, desde
Númenor se nos advirtió de que
las cocineras estaban afilando los
cuchillos, y no precisamente para
cortar el pollo que se nos serviría
en la comida, así que subimos al
comedor.
Durante la comida habíamos
planeado la reunión de la
Comisión de Literatura, pero
resultó que la de Música ya había
congregado a sus miembros a la
misma hora y en el mismo lugar.
Solución: juntar mesas y sentar a
un lado a los de ComLit y al otro
los de Ainulindalë, con Morwen
y Narnaron como bisagras, ya que
ambos pertenecen a las dos
comisiones. Entre bocado y
bocado, proyecto y concierto, se
nos acercaron a Narya-Mithrandir
y a mí un par de miembros de
Tanwë, así que terminó siendo
una gran reunión intercomisional,
con la adición, en localidades de
pie, de la Comisión de Artesanía.
Volvimos a la cripta, en la que
por suerte hacía frío, porque
nuestras digestiones amenazaban
con sumirnos en el sueño. La
Asamblea continuó, concluyendo
cerca de las seis. Los miembros
de Númenor, alguno de los
24

reunió a Isildur y Adanost,
quienes nos hablaron de
la historia de Inglaterra
en una charla sazonada
con mapas, imágenes y
comentarios. Se nota que
las Comisiones están
vivas, para qué decir lo
contrario, dadas las
actividades tan diversas y
profesionales que nos
ofrecieron en la Mereth
Aderthad.

Conferencia de Valandil

cuales había abandonado la AG
delegando responsablemente el
voto para proseguir con la
organización, nos informaron de
que la ‘Tarde de Comisiones’
quedaba desplazada a la mañana
siguiente. Mientras, supimos de
algunas de las evoluciones del
‘Killer’, que mantenía a los
participantes detrás de las
esquinas, acechando con la mirada
torva.
Valandil nos habló de los
Rohirrim anglosajones, o no, y
participó con nosotros de su
conocimiento en la materia: que
si los eorlingas eran religiosos o
no, hablando de la línea de
descendencia de los ‘hijos de
hermana’... en fin, que Valandil
no es rohirrim, pero deberían
proponerle para ‘eorlinga de
honor’. La conferencia de la
Comisión de Geografía e Historia

La cripta nos esperaba
para que los miembros del
smial de Edhellond,
ayudados por el smial
escolar, nos deleitaran de
nuevo con uno de sus
originales musicales: ‘Operépica:
la Batalla de Maldon 991DC’. El
poema trabajado por Tolkien fue
el marco elegido, salpicado aquí
y allá por las canciones de los
Orcotalan Estudios. Nos
quedamos pegados al asiento con
las canciones, interpretadas por
Narnaron, Morwen y Estelwen.
Y de nuevo comprobamos que
Edhellond es el rey del enmarronamiento colectivo smiálico cuando
de proyectos se trata.
En la iglesia nos aguardaba
otra sorpresa por parte de
Númenor. La ‘Historia de Beren
y Lúthien’, contada por la voz
poderosa de Tharkas, no precisó
de altavoces ni libretos: las
imágenes y la narración hablaban
por sí solas. La resonancia de la
nave del edificio, unida a la
magistral adaptación audiovisual
que Númenor logró con un

Conferencia de la Comisión de Geografía e Historia por Isildur y Adanost

Mónica Sanz «Elanor Findûriel»

espacio tan grandioso (y a la vez
tan complicado) hizo que nos
quedásemos quietos y mudos.
Música, imágenes, danza,
silencios... Vimos y vivimos a los
protagonistas, temimos a
Morgoth, y suplicamos por la
muerte de Beren con alas de un
azul irisado (qué atrezzo, amigos,
y qué danzas...). Va a ser muy
complicado, si no imposible,
superar este montaje sobre Beren
y Lúthien.
Subimos las escaleras de tres
en tres para enfundarnos en
nuestras mejores galas. Estábamos
impacientes, y más quienes
vivíamos por primera vez una
‘Cena de Gala’ en el patio de
armas de Uclés, nada menos. Ya
al subir a la segunda planta vimos
el símbolo de Himring en los
manteles, en azul celeste, entre
las copas alineadas.
En la primera planta, junto a
la tienda, Hammo había
preparado un pequeño estudio
fotográfico donde posamos todos
los que quisimos (que fuimos
muchos) para quedar en la
memoria gráfica del evento.
Fuimos bajando por smiales (creo
que nadie tan bien acompañada
como una servidora, con sendos
caballeros elfo y enano que me
prestaron sus brazos) y
sentándonos a la larga mesa,
donde nos esperaban el mathom
y el cancionero. Fue entonces
cuando descubrí que la estrella
bajo el caballo-barco del
mathom... ¡brillaba en la
oscuridad!
Una vez todos sentados,
comenzó el banquete. Amablemente servidos por unos
camareros de lujo (nada más y
nada menos que los guardias de
la fortaleza) comenzamos con los
brindis y las canciones. El primero
de ellos fue doble, el de Númenor
‘Por Númenor y por los amigos
ausentes’, y el renombrado brindis
de Cuernavilla, afianzando así la
cooperación que ambos smiales
estaban llevando a cabo para
hacernos disfrutar de esta
EstelCon. Sentada como estaba

Mereth Aderthad 2007

al lado de Khâzad-Dûm, y
acompañada por Balin, asistí al
larguísimo brindis de los enanos.
Uno de nuestros insignes
camareros, con la pesada bandeja
en la mano, bromeó ‘quien brinda
se queda sin tortilla, ¿eh?’ cuando
aún iban por Dúrin IV.
Otros sones recorrieron las
mesas, golpeando la vajilla y
haciendo crepitar el papel de los
cancioneros. Los flancos corrían
uno en pos del otro, retándose
mediante canciones, o haciéndose
homenajes mutuos. Se cabalgó al
son de los rohirrim, que cantaron
como si les hubieran apretado el
botón del fast forward, y se echó
de menos, cómo no, a aquellos
que no habían podido compartir
la magia de la Mereth Aderthad.
Después del delicioso bizcocho
de limón llegó el turno de los
regalos. Y comenzó Númenor, sí,
Númenor, aunque ya se suponía
que nos había entregado los
mathom. El primero llegó sin
palabras: el vals que se había
ensayado en el Taller de Bailes
giró suavemente en torno al pozo,
y brillaba más porque era de
noche, y estábamos de fiesta, y
todo el mundo vestía sus mejores
galas... El segundo fue la entrega
de los estandartes, que habían
ondeado en el patio de armas con
los escudos de los smiales
asistentes, a un representante de
cada delegación. Fue hermoso ver
cómo se recogían y se recibían
con agradecimiento, pero también
triste, porque las columnas
quedaban desnudas de la
identidad tolkieniana con que los
organizadores las habían investido
para recibirnos, y se intuía que
ya estaba cerquita el final de la
EstelCon...
Los mathom de los asistentes
a los organizadores fueron como
siempre: artesanos, cariñosos y
graciosos. Recuerdo como
graciosos el kit de salvamento de
Khâzad-Dûm, el kit enano de
Erebor (con chorizo, pan, vino y
botijo incluidos con el pico y la
pala), y los salvavidas de Lórien
y Pelargir. Finalmente, con el
carácter guerrero que les

caracteriza, Cuernavilla desplegó
un cartel en el que refulgía con
fiereza el emblema de la EstelCon
de Himring, y ambos presidentes
brindaron con las hermosas copasmathom labradas con la runa de
Tolkien y palabras de poder en la
embocadura.
Se preguntó, tras los brindis
y las canciones, si alguien tenía
alguna actividad preparada... y
allí saltó Lórien, extendiendo una
sábana entre las columnas. Ya
comenzábamos a arrebujarnos en
las capas, y decidí que aquel era
el momento para volver a
vestirme de ‘persona’. Al bajar al
patio de nuevo ya estaba todo
preparado, aunque el público
parecía un poco adormilado. Los
de Cuernavilla, en contubernio
con los Númenóreanos, habían
montado la tradicional Carrera
de Flanes. Se dispusieron las filas,
y el fuerte Eorlinga, aun con
miembros nuevos, revalidó su
título de campeones flaneros.
Después de aquello, una
exhibición sólo para nuestros
ojos: cinco flanes más uno, y
frente a frente, los Flaneros
mayores de la STE, Amlach y
Rohanolat. Cabe destacar que el
campeón (Rohanolat) no sólo
brilló por su rapidez, sino por no
dejar ni rastro de los flanes en los
platos. Amlach comió medio flan
de cada, el otro medio se le quedó
enganchado a la barba. Y entonces
el premio para el ganador fue
darnos su propio taller de baile...
de la fruta.
Así que se nos pasó la
modorra, y nos sacudimos de
todo el aturdimiento con Lórien:
el espectáculo del ‘Espejo de
Galadriel’ fue tan gracioso,
desvelándonos los futuros de los
personajes de las películas, que
nos espabiló lo suficiente para
que las ganas volvieran, y para
que algunos, desgraciadamente
no en mi caso, aguantasen toda
la noche en vela cantando y
riendo.
A la mañana siguiente, ya en
domingo, bajé al patio de armas
25

Mereth Aderthad 2007

aún espantándome las legañas de
una hora y media de sueño. Y ahí
estaban aún, los irreductibles,
sentados en círculo y contando
chistes malos. Se notaba en los
rostros que había algo de
cansancio, pero poco, porque la
noche había pasado muy rápido
entre cena, actividades y
canciones.
Después del desayuno (en el
que comenzaron a abandonarnos
los amigos lejanos y los cobardes)
llegó la ‘Mañana de Comisiones’.
Los de Juegos remataron el
‘Killer’, que pasaría a la historia
por cierta muerte de cierto
senescal, envenenado por cierto
paquete de filipinos. Los de
Música enseñaron a cantar con
brío y maestría el ‘Meriadoc, el
Regreso’. Los de Gastronomía,
adelantados ellos, habían usado
la cocina la tarde anterior para
elaborar el bizcocho de la cena.
Y los de Artesanía nos pusimos
manos a la obra: en el mural que
habían calcado con paciencia mis
compañeros (gracias de nuevo a
la organización, por desfacer el
entuerto de proyectar la imagen
sobre la tela) se sentaron niños y
no tan niños, miembros y
pequeños turistas a colorear el
hilarante dibujo que Fimbrethil
había ideado para el proyecto.
Aunque creemos que la peluca
afro-arcoíris es una idea cuando
menos peculiar para un Vala...
qué mala influencia que fue aquel
musical de Edhellond... Y
mientras tanto nos peleábamos
en el comedor para que dos folios
y cuarto de color verde se
convirtieran en algo parecido a
un dragón (con orgullo he de
decir que todos los alumnos
lograron un inmejorable
resultado).
Después, el acto que cerraría
la EstelCon, antes de la comida:
la Entrega de Premios. Los Nóm,
con su original tintero y su
hermosa pluma, fueron a recaer
en Frodo, Gimli y Cebadilla. Los
Niggle quedaron muy repartidos:
Margherita Bientinesi, de la
Societá Tolkieniana Italiana,
26

Mónica Sanz «Elanor Findûriel»

y que vino a la EC toda
ilusionada; Beleg Arcofirme y
Fimbrethil. El primer premio del
concurso de fotografía otorgado
por Tanwë recayó en Aranarth,
el segundo fue para Gimli y el
tercero para Mandos; y aunque
todos los premiados recibieron
diversos presentes, coincidieron
en la ‘estatuilla’: unas cámaras de
juguete, que dieron mucho juego
en la comida posterior. Hinuden
se encargó de recordar que el
buzón de los Aelfwine 2008 está
abierto a vuestros ensayos (y yo
también lo recuerdo desde aquí:
¡participad, insensatos!). En
juegos, se premió a Mandos y a
Baya de Oro, supervivientes en
el ‘Killer’.
Y para los Gandalf, subimos
al escenario Narnaron, una
servidora y la sorpresa de la
jornada: Pilar, que hasta nos
saludó en élfico. No sé qué se
ovacionó más: la amabilidad de
la premiada, su dulzura, su primer
premio, o el hecho de que dijera
que iba a hacerse socia.
Aplaudiendo emocionada,
recordé la noche anterior cuando
la misma Pilar me aseguraba
‘seguro que he ganado el tercero,
segurísimo’... pues hala, nueva
socia y además con el título de
Gandalf honorífico. Como las
estatuillas no estaban preparadas,
se llevó un hermoso ‘vale por un
Gandalf ’: una piedra-señal, con
la runa del mago.

nos las bajaron (gracias, Haldir).
Nos hicimos las fotos prometidas,
y recordamos aquellas que estaban
por hacer, y que con la alegría
del momento se nos habían
pasado. Fue hermoso comprobar
que aquellos ante los que te has
presentado maravillada se
despiden de ti con un abrazo, y
te esperan a la próxima, o dentro
de dos meses, o prometen incluso
venir a verte a tu ciudad.
Nos coordinamos para las
vueltas, mientras veíamos cómo
a nuestro alrededor se desmontaba la EstelCon y volvía a
ser Uclés, el monasterio-fortaleza,
el seminario. Nuestro insigne
Secretario Arathorn nos llevó a
la estación, y cogimos los trenes
de vuelta. Manoseaba aún la
libreta que me regaló la redacción
de la Estel mientras venía el
revisor. Aún mientras escribo estas
líneas me dura el recuerdo vivo
de Himring.
Hasta pronto, compañeros.
Hasta Hammo 2008.
Elanor Findûriel, cronista de
la EstelCon 2007.

Al mirar alrededor, me di
cuenta de que estaba sentada en
una especie de ‘Awarded Corner’:
Mandos, Denethor, Frodo y yo,
en un metro cuadrado. Tengo que
sentarme con estos chicos más a
menudo...
Y entonces llegó la lectura que
todos y nadie esperábamos. Oron
hizo los honores, como presidente
de Númenor. Y el que aseguraba
haber llorado en público cuatro
veces en su vida nos ofreció la
quinta a los honradísimos
asistentes...
Comimos. Nos despedimos.
Bajamos las maletas, a algunas

PD: siempre hay una
despistada en cada smial. Gracias
a la organización por recoger mi
chaqueta azul de la habitación.

Entrevista con Mirkwood de Rusia
Elena Makarova «Nilechorwen»

C

onozco a esta gente desde hace ya tres años.
Son mi gente. Son mis hermanos. Son mis
amigos. Su amistad me honra. Son Elfos del
Bosque Negro de Rusia.
Estamos hablando en una habitación pequeña y
acogedora que fue construida por ellos mismos.
Estoy orgullosa de haber ayudado también en la
construcción el verano pasado. La verdad es que
TODO aquí fue hecho por ellos, los establos, las
habitaciones, las dianas para el tiro con arco, el
taller donde hacen los arcos y las flechas… todo.
Cuando alquilaron este terreno sólo había un
barracón enorme y fango por todas partes.
Hace tres años que quiero hacer esta entrevista.
Nunca hay tiempo. Llego a la hípica en las afueras
de Moscú y enseguida tengo cosas que hacer: trabajar
con un caballo, limpiar los establos, descargar un

camión lleno de heno, dar de comer a los caballos,
cabras, conejos, gallinas, perros, gatos... O si no,
vamos a una competición, no importa si de
equitación, de tiro con arco o de esgrima. ¡Los
campeones SIEMPRE son mis Elfos! O están
grabando una película, ¡ya van tres y es prácticamente
imposible encontrar una copia en ninguna tienda!
O estamos ensayando un espectáculo con danzas y
canciones. O, lo que más me gusta, ¡vamos al bosque
a caballo, con arcos y dagas, con las capas flotando
detrás de las espaldas al galope! O... Siempre hay
algo que hacer mucho más importante que una
mísera entrevista.
Esta vez digo que ya está bien. Voy lo más pronto
posible y cuando acabamos de hacer todas las tareas
del día y descubrimos que los demás todavía no
han vuelto del bosque, Lady Allias ya no tiene
excusa.
Es joven, fuerte, con ojos penetrantes y una
sonrisa que te cautiva, a lo mejor porque ella sonríe
poco. Por eso el contraste entre su cara seria y
concentrada y su sonrisa abierta y cálida es
impresionante. Es la jefa, la fundadora y la guardiana
de todo esto, club Remmirath, hípica Nerón y casi
una familia, los Elfos del Bosque Negro. Es la
Señora.
P: En primer lugar, ¿qué es un Elfo? Hay tantas
teorías, tantas personas que por una razón u otra
se llaman así… ¿Personalmente qué significa ser un
Elfo para Lady Allias?
R: Es una buena pregunta de una buena revista.
Muy apropiada. Voy a responder sólo por mí aunque
todos los que están en el club opinan más o menos
lo mismo. No voy a tocar las múltiples teorías sobre
el tema, cada uno tiene derecho a tener su opinión
y a volverse loco a su manera. Lo básico para sentirse
un Elfo... Imagínate una persona que toda su vida
se siente fuera de lugar, un extraño para todo el
mundo. Sus padres no le entienden, a sus
compañeros del cole no les cae bien por ser «raro».
Pero a su vez tiene dotes para estudiar, para los
deportes, para el arte. Una persona con talento pero
que no encuentra su lugar en la vida. Está sufriendo,
27

Entrevista con Mirkwood de Rusia

está buscando algo para explicar
lo que le está pasando. Lo más
frecuente es que un día caiga en
sus manos uno de los libros de
Tolkien. Digo lo más frecuente,
porque precisamente era el
Profesor el que escribía sobre los
Elfos de la manera más clara y
amplia. Algunos enseguida se
reconocen, otros solamente
empiezan a pensar en el tema,
«esto es algo reconocible, esto es
muy cercano a mí». A mí me pasó
lo mismo. Me llamaban «robot»
y «monstruo» por pensar
demasiado y por reflexionar
demasiado, por no querer beber
vodka o fumar, por comportarme
de una manera no habitual para
el entorno en el que crecí.
El pueblo de la Gente Hermosa
abandonó ya este mundo, no
podemos compararnos con ellos
ni tener referencias. Lo único que
nos queda son los libros. En
realidad no sabemos nada de ellos.
A menudo no sé por qué algunos
se llaman Elfos; los rasgos típicos
de la raza, las orejas puntiagudas
y la inmortalidad, ya se han
perdido, si es que existieron
alguna vez. Para mí es como una
llamada del espíritu. ¡Y en los
manicomios de momento no nos
aceptan! (Se ríe un poco). Ser un
Elfo es más el modo de ver y
aceptar el mundo que cosas de
antepasados, teoría bastante
popular entre algunos Tolkiendili
de Rusia. Estas teorías son bellas
pero no están basadas en nada
real o científico, ¡que pena! Nadie
sabe en realidad cómo uno se
contagia con este «virus élfico»,
aunque hay un hecho bastante
curioso con respecto a mí. Mis
padres, por mucho que les quiera,
eran personas normales y nada
cultas, pero mi abuela venía de
una familia culta. De su pasado
conservaba dos libros antiguos...
Fíjate, esto aún no se lo había
contado a nadie... Uno era una
edición de Pushkin de unos cien
años de antigüedad. Y el otro, que
siempre me atraía pero que nunca
me dejaba tocar, era la Edda
Mayor. Mi abuela siempre me
decía: «¡No lo toques porque no
vas a entender nada!».
28

Elena Makarova «Nilechorwen»

P: Ya, y la pregunta es ¿para
qué una abuela, miembro del
Partido Comunista, etc., conserva
un libro tan... raro?
R: Eso es. Y ahora que lo leo,
me suena, me es familiar. De aquí
son las raíces y de aquí la teoría...
Sé que en Remmirath no hay sólo
Elfos, también hay Hombres y
Enanos. ¿Qué diferencias hay para
que cada uno se sienta de una raza
diferente? ¡Siendo todos del mismo
club! ¿Es que ellos no sienten esta
«llamada del espíritu» o su llamada
es otra? Esto es por lo que Tolkien
merece un monumento. ¡Él dividió
todo su mundo en razas con unos
rasgos tan claros! ¡Inconfundible!
¡Es imposible confundir un Elfo
con un Enano o un Hombre! ¡Su
carácter, su modo de pensar, de
actuar, sus intereses…! Una vez vino
un chico a vernos. Fue detrás de mí
todo el día, mirando los caballos,
las armas, todo. Me preguntó qué
era él según mi opinión, porque no
se sentía Elfo. «¿Tal vez un
Hombre?», dije. Y en ese momento
vio el taller... En una semana sabía
que era un Enano. En un mes
estábamos a punto de matarle,
¡estaba explicándonos desde su
punto de vista las diferencias
históricas entre nuestros pueblos!
Ahora compramos sus puntas para
flechas, ¡trabaja en una forja! Con
toda la tozudez enana empezó a
aprender esgrima y avanzó
muchísimo, ¡pronto ganará torneos!
Es un Enano, con todos los lados
positivos y negativos de su estirpe.
P: ¿Y los Elfos?
R: Llamarse Elfo en voz alta es
tener coraje. Cosas del país, creo...
Los Elfos son como la «cuna alta»
para los revolucionarios... Deben
ser eliminados. La sombra de la
Revolución Rusa sigue aquí. El poder
para el pueblo. Y a los sabios y
nobles hay que extinguirlos,
estorban. Mira los Juegos de Rol en
vivo, la mayoría quiere ser Orco,
para tener la oportunidad de sacar
su lado cruel y salvaje. Y si tú
proclamas ser un Elfo, ten cuidado,
vendrán a por ti. Muchos tienen
miedo. En nuestra página web hay
muchas cartas que dicen «sois guays,

Elena Makarova «Nilechorwen»

Entrevista con Mirkwood de Rusia

yo también querría, pero no me atrevo...» No son
patológicamente cobardes, es sólo que tuvieron
malas experiencias. Remmirath ya era prestigiosa,
en los torneos ya participaban como mínimo cincoseis personas fuertes —y aun así al principio teníamos
conflictos. Hasta que veían que podíamos
defendernos. Entonces se callaban y nos dejaban
en paz. No somos agresivos, pero ven que sabemos
defendernos. Por eso muchos no nos quieren, es
difícil divertirse a costa nuestra.

P: Lo de estar tan cansados como para marcharse
a casa enseguida después del entrenamiento no es
del todo verdad. Remmirath está grabando películas,
hace espectáculos con danzas, escribe las canciones...
¿De dónde sacáis la fuerza y la energía? ¡Porque
todos trabajan y vienen aquí después del trabajo!

P: ¿De dónde viene esta opinión de los Elfos
como antagonistas de los «trabajadores»? Si sólo
tenemos en cuenta los libros del Profesor, los Noldor
con sus forjas y gemas, los Teleri con los barcos, los
Sindar con la agricultura, la caza y las guerras... Los
Vanyar... vale, los Vanyar son raros (nos reímos las
dos), pero tampoco hay tantos...

R: De momento la hípica funciona bien, ya han
pasado los tiempos de los trabajos forzosos y de las
circunstancias de fuerza mayor. Pero aun así trabajar
con los caballos es lo primero y obligatorio. Y luego
viene todo lo demás. ¡Todos somos criaturas con
ganas de hacer arte!

R: Tal vez sea culpa de los libros infantiles. La
Pulgarcita, ella era pequeña y su príncipe Elfo
también. El señor Shakespeare con su Puk...
P: Si hay tanto «peligro» en llamarse Elfo, ¿cómo
es que hay tanta enemistad y rivalidad entre los
grupos en Rusia? Hay tantos, y cada uno de ellos
está lleno de gente buenísima, pero al hablar de los
demás se ponen...
R: Te daré mi opinión... aunque hay que hacerlo
de un modo suave. A ver... Ellos no tienen nada
mejor que hacer. Te explico: nosotros estamos
basando nuestra existencia en la hípica. Todo empezó
alrededor de los caballos y sigue siendo así. Eso da
disciplina. Un caballo de competición reclama
atenciones cada día. Y otra cosa, aquí siempre hay
un montón de cosas que hacer, no tenemos tiempo
para cotilleos ni para comparaciones del tipo de
quién es más guay que el otro. Al final del día no
tienes fuerzas para nada, sólo para llegar al coche
e ir a casa bajo el lema, «estoy conduciendo porque
no me veo capaz de ir andando», je, je. Los demás
(¡no digo que todos!) no tienen nada que hacer. No
tienen con qué llenar sus vidas, sus días. Hay ideas,
¡pero es tan difícil poner en práctica una idea! Por
ejemplo, la idea de comprar un terreno y construir
una ciudad o aldea élfica, para vivir juntos y
compartir intereses. Yo les digo, «venid, esta tierra
es nuestra, construid lo que sea...» Vienen para
vernos, pero de ahí a coger la pala y empezar a
cavar no pasó nadie. Suciedad, sudor, cansancio…
no es lo que muchos entienden por vida élfica.
P: Como si Felagund no hubiese participado en
la construcción de Nargothrond...
R: Eso. Pero es muy aburrido reunirse sin hacer
nada de nada y de ahí vienen las intrigas, los rumores,
la rivalidad... Todo eso es artificial, sólo es producto
del aburrimiento.

R: ¡Sí, y encima la mayoría son jefes!
P: ¡Pero si un día tiene sólo 24 horas!

P: ¿Cuántos años tiene Remmirath?
R: Cinco.
P: Una pregunta no muy grata, pero casi
obligatoria... Hay un término que se llama
«escapismo». Dicen que algunas personas débiles,
personas que no pueden adaptarse a la realidad, se
escapan a un mundo imaginario, con los Elfos y
todo eso, aunque me cuesta imaginar que uno de
ellos se quisiera escapar precisamente aquí, para
remover tierra, clavar clavos, tallar madera, limpiar,
cavar, descargar... Sería más fácil hacer otra cosa.
Aun así, sé que hay muchos, especialmente
adolescentes, que os escriben: «quiero venir y unirme
a vosotros, mamá está de acuerdo». ¿Cuántas madres
se habrán preguntado si su hijo o hija no quiere
adaptarse a este mundo, a la realidad, y sólo ve en
Remmirath una vía de escape? ¿Hasta qué punto
está presente la realidad en el club Élfico de
Remmirath?
R: Muchos vienen. Lo que ven los padres en
primer lugar es una hípica. Lo que quisieran ver los
niños sería Valinor. Especialmente después de ver
nuestra página web. Pero está muy claro que vivimos
aquí y ahora. Cerca de Moscú. Otra cosa es que
por sentirnos lo que somos y por trabajar duro
podamos permitirnos crear aquí lo que nos plazca,
comprar caballos, armas caras y de buena calidad,
confeccionar ropas con telas bonitas, participar en
torneos. No olvidamos quiénes somos, pero tampoco
dónde vivimos. Los niños vuelan pocas veces... Ellos
buscan un cuento y aquí sólo hay una dura realidad.
P: De todos modos ellos no saben lo que quieren.
En todos los libros de Tolkien los Elfos nunca viven
un cuento. Guerras, trabajos, viajes, dolor, pérdidas,
muerte, heridas… Gondolin y Himring no nacieron
de la nada. Trabajaban duro.
R: Es que pocas veces se escribe sobre ello.
29

Entrevista con Mirkwood de Rusia

Elena Makarova «Nilechorwen»

Nadie escribió cómo Finrod tallaba madera para
los suelos de Nargothrond. O cómo le dolía la mano
cortada a Maedhros. O cómo los médicos le curaban.
O cómo trabajaba en la forja Fëanor. Escriben sobre
la belleza de Gondolin y sobre lo valiente que era
Glorfindel. Es normal. Nosotros también ponemos
en la web las fotos bonitas. Pero resulta que antes
de admirar la belleza de las obras élficas hay que
crearlas.
P: Sobre esto hay otra pregunta: ¿y los Elfos
falsos? Soy un Elfo porque es bonito, porque ser
un Hombre suena demasiado hortera. Pero en
realidad son personas que se parecen más a los
Orcos. ¿Alguna vez has visto algo así?
R: No muchos, pero sí, alguna vez. Parece
esotérico, pero a las personas así las presentimos y
nos cerramos enseguida. Y entonces ellos mismos
no quieren volver a vernos.

P: Dicen que los Elfos se sienten mejor en los
bosques que en las ciudades. Yo misma para
recuperarme me voy a cabalgar por las montañas
y vuelvo como nueva.

Le cuento a Allias acerca de los chicos que han
quemado a una mujer sin techo en Barcelona. «Son
Orcos –dice ella enseguida–, ni siquiera son
Hombres».

R: Es lógico. ¡La naturaleza hace maravillas!
¡Estamos tanto tiempo fuera como podemos! Sólo
que vivimos en la ciudad...

P: ¿De dónde viene esto? Sé de muchos casos
en los Juegos de Rol donde los jugadores que hacían
de Orcos torturaban a los Elfos capturados, y las
torturas eran crueles. Vi los videos donde daban
golpes a alguien que ya estaba en el suelo sangrando...
R: Sí, eso pasa. Hay muchos Orcos, ¡no son
personas ni jugadores! ¡Son
Orcos! Nuestro país está
formado en parte por individuos
que beben mucho, no piensan
demasiado y no se meten en
política, pero pelean a gusto. Es
decir, Orcos... Frente a esta
situación sólo podemos cuidar
de nosotros mismos... No
podemos hacer nada al
respecto...
Pausa triste y larga. Mientras,
se despiertan los gatos y
empiezan a pedir comida. Me
recuerdan a mis seis compañeros
gatunos.
P: ¿De dónde y por qué
vienen tantos?
R: ¡Son tan indefensos! La
mayoría llegan por accidente,
recuperados después de
accidentes o recogidos por haber sido abandonados.
Son mi debilidad. Los perros son la debilidad de
Kira. Los conejos nos los regalan... pero ¡son
comestibles! Las cabras nos las trae últimamente
una de las nuestras... una cabra más y se tendrán
que ir con su salvadora, ¡ya no caben más! Las
gallinas se multiplican...
30

P: Una pregunta más: ¿Hasta qué punto os
interesan los Juegos de Rol en vivo?
R: Bueno... Últimamente no vamos. Me da
miedo. Estas cosas se salen de madre fácilmente y
yo conozco a los míos. Si tocan a uno de los nuestros,
y mucho más si es una de las chicas, los nuestros
pueden romper las reglas. Si capturasen a alguien
—es una táctica antigua desde
los tiempos del regreso de los
Noldor a Endore— y pidiesen
el rescate, este rescate no les iba
a gustar para nada... Con el nivel
de preparación que tenemos sería
como una pandilla de ninjas en
un parvulario, ¡y no quiero
problemas con la ley!
P: Estamos a punto de entrar
en el año 2007. ¿Qué planes o
sueños tenéis?
R: Tal vez intentemos
encontrar dinero para venir a la
EstelCon de Madrid... A ver si
podemos venir unos cinco y
traeros nuestro espectáculo.
¡Sería estupendo!
Abajo se oyen cascos de
caballos. Han vuelto los que
estaban en el bosque. La
entrevista se acaba, hay que preparar el té y limpiar
los caballos. Estoy segura de que hoy los Valar
sentían compasión; me han dado el tiempo suficiente
para esta entrevista...
¿Dónde está mi pala? ¡Es la hora de ir a igualar
el nivel de la pista para el entrenamiento!

A propósito de la lengua de Rohan
José Andrés Alonso de la Fuente
Universidad Complutense de Madrid / UPV-EHU

0. El tercer número de la revista
Nolmë se ha dedicado en
exclusiva a la traducción inglesa
del magnífico ensayo lingüístico
La lengua de Rohan, de Helios
de Rosario Martínez, aparecido
en español hará ya cuatro años
(De Rosario Martínez 2003).
Como es lógico, en esta segunda
edición HDM no sólo ha volcado
a la lengua de Shakespeare dicho
estudio, sino que además ha
aprovechado para ampliar el
contenido argumentativo de
algunas de sus propuestas
etimológicas, así como, en menor
medida, corregir algunas erratas.
Los avatares editoriales de este
trabajo permiten así afrontar
ahora una valoración «académica»
poco habitual, al contemplarse la
posibilidad de revisar un estudio
de por sí ya revisado.
1. Aunque el tono general del
prólogo puede hacer pensar que
HDM ha alterado de forma
mínima el texto original español
(p. 5), 1 lo cierto es que son
numerosas las modificaciones que
se han introducido en aquél, todas
justificadas y deseables. Dejando
a un lado las cuestiones de gran
calado, como la actualización
bibliográfica, necesaria en todo
trabajo científico que se precie de
ser científico (la redundancia aquí
no es gratuita), son de agradecer
retoques formales del tipo «[…]
rohírico tur y [...]» (p. 7) vs. «[...]
Rohan tur- and [...]» (p. 9) o
«(wyrmtunga, [...])» (p. 17) vs.
«(wyrm-tunge, [...])» (p. 19). No
obstante, alguna que otra
incomodidad gráfica ha
«sobrevivido» a la sin duda
exhaustiva revisión de HDM:
«» en vez de «»

(nota final 6), o la curiosa, y muy
poco extendida, costumbre de
prescindir de los puntos
ortográficos para separar las
iniciales de los nombres y/o
apellidos, p.ej. «Michael DC
Drout» (nota final 2), en vez del
tipográficamente más frecuente
«Michael D.C. Drout» o incluso
«Michael D. C. Drout». Esto
puede parecer más un defecto del
revisor que del revisado, pero es
bien sabido que muchas
editoriales norteamericanas y
europeas (escandinavas para ser
más exactos) devuelven
manuscritos ¡sólo para corregir
esta aparente ñoñería! Asimismo,
sorprende que HDM, dado su
aprecio por los análisis detallistas
y precisos, haya optado por no
acompañar su estudio con un
index verborum. En cualquier
caso, se trata de asuntos
absolutamente secundarios, para
muchos incluso prescindibles, que
de ninguna manera hacen
desmerecer el resultado final de
este trabajo, sobre el cual se
comentarán a continuación
asuntos más interesantes y
provechosos.

lado, aunque «rohírico» parece
ser la forma más correcta, HDM
apunta convenientemente que se
trata de una palabra artificial que
está sustituyendo a un término
usado por Tolkien en algún
momento: «Rohanese» y «Rohan»
(p. 7). Por lo tanto, es muy
probable que «rohanés» penetre
en el léxico especializado de los
tolkienistas españoles, algo que
no ocurrirá a partir del estudio
de HDM porque la versión en la
que esta novedad se comenta es
la inglesa, donde se promueve
«Rohanese». No obstante, la
existencia de «Rohan», cuyo
equivalente español sería «rohan»,
también parece igualmente
aceptable.3 Sea como fuere, desde
estas líneas se hace un
llamamiento general para
establecer una terminología
común que no sólo unifique
criterios sobre cómo (y cómo no)
denominar las lenguas
tolkienianas, sino que además
permita a los tolkienistas no
lingüistas conocer los detalles de
la nomenclatura utilizada por el
propio Tolkien.

2. A la discusión sobre la
terminología que debe emplearse
para denominar la lengua
rohírica, merece la pena añadir
que «rohírrico» (con dos erres) es
el resultado de segmentar el
colectivo rohirrim y extraer un
tema artificial *rohirr-,2 lo cual
de por sí ya debería bastar para
rechazar semejante adjetivo, que
se antoja tan espantoso como el
hipotético (pero más correcto
desde un punto de vista
derivativo) *rohirrímico, análogo
a rohir → «rohírico». Por otro

3. En la introducción a la
lengua inglesa antigua (p. 15),
HDM ofrece a modo comparativo
textos en inglés antiguo, inglés
medieval (o medio) y castellano,
con el fin de observar que para
un inglés de nuestros tiempos es
imposible comprender un texto
en inglés antiguo, no así para un
español, que sin muchos
problemas comprendería un texto
medieval o antiguo. El fragmento
seleccionado para el castellano
ha sido el célebre Cantar de Mío
Cid (s. XIV), mientras que en el
31

A propósito de la lengua de Rohan

caso del inglés antiguo el no
menos conocido Beowulf (s. VIII)
y en el del inglés medio el también
famoso Sir Gawayne and the
Grene Knyght (s. XIV). A pesar
de que las elecciones textuales
parecen idóneas, lo cierto es que
si HDM hubiese seleccionado un
fragmento del Fuero de Madrid
(1202) o del Auto de los Reyes
Magos (s. XII) la cosa se habría
complicado, ya que la
comprensión de estos textos es
mucho más complicada que en el
caso del Cantar de Mío Cid.
Téngase en cuenta que los textos
arriba mencionados están
cronológicamente en igualdad de
condiciones que el Beowulf
anglosajón, es decir, HDM ha
escogido un texto representativo
del inglés antiguo situado en plena
vigencia —si es que puede decirse
algo así— del periodo que abarca
dicha lengua (ss. V-XI),
mientras que el Cantar de Mio
Cid no corresponde a esta
analogía temporal, sino que se
sitúa algo más tardíamente
dentro del esquema histórico
del español. En cualquier caso,
esto sólo es una curiosidad, y
como en el caso de las erratas,
no afecta al resultado final del
trabajo de HDM.
4. En la parte dedicada a la
descripción fonética del inglés
antiguo, HDM podría haber
utilizado para ejemplificar los
sonidos [] y [], además de las
palabras inglesas modernas
Cheltenham y Yorkshire, los
fonemas que se esconden tras las
grafías castellanas <ch> y <y>,
p.ej. en chorizo, pancho, chaval,
yo, etc., ya que son los mismos
que los ingleses (antiguos)
analizados. De hecho, HDM
utiliza el paralelo español para
aclarar la pronunciación del
grafema inglés antiguo <þ>, que
se realizaba como nuestra [] en
<za zo zu> y <ce ci>. Por otro
lado, dada la magnífica
introducción general a la
fonología y ortografía del inglés
antiguo que se proporciona al
lector, HDM podía haber
mencionado la enigmática letra
llamada yu o yugh, que
Tolkien utilizó profusamente en
32

José Andrés Alonso de la Fuente

sus escritos (sobre todo en
Etymologies), y que muy al
contrario que la grafía (casi)
idéntica utilizada por el AFI
<>,4 en inglés antiguo se leía
como una glotal [h] (por eso en
escritura simplificada se escribe
<h>) o una fricativa velar sorda
[x]. Una vez más, pecata minuta.
5.1. En cuanto a lo incorrecto
del símil entre inglés moderno y
antiguo = oestron y rohírico (p.
8), es muy interesante recordar
el comentario de Jim Allan
(1978:171) en el que equiparaba
la relación entre el oestron y el
rohírico con la que existe entre
el inglés y el frisón
contemporáneos. El problema es
que Allan no la describe
propiamente, así que a
continuación se recoge una tabla
comparativa con vocabularios del
frisón, inglés y alemán modernos.5
inglésĐ
frisónĐ
alemán
gladĐ
glêdĐ
(froh)
sleepĐ
sliep [- -]Đ
schlafen
moonĐ
moanne [- -]ĐMond
greenĐ
grienĐ
grön
gooseĐ
goes [- -]Đ
Gans
cheeseĐ
tsiis [ ]Đ
Käse
dayĐ
dei [-]Đ
Tag
yesterdayĐ justerĐ
gestern
Resulta muy complicado
trasladar esta relación al mundo
romance, pero grosso modo sería
como comparar el español con el
italiano (el portugués se parece
demasiado y el francés o el
rumano harían aquí el papel de
alemán).
5.2. En la misma página, Allan
cita tres célebres palabras del
rohírico «real»: kastu (hobbit
kast), Trahald (hobbit trân <
trahan) y kûd-dûkan (hobbit
kuduk),6 en inglés antiguo máðm,
smygel (Sméagol) y hol-bytla
(‘Hobbit’) respectivamente (p. 89),7 y añade una cuarta que HDM
no menciona: Nahald ‘secreto’
(por analogía con Trahald se
deduce que derivaría de *nahan
[> hobbit **nân]?), que
corresponde a Déagol ← inglés

antiguo dígol ‘secret, hidden,
private, dark’ (p. 39) y se
menciona incluso en el tercer
volumen de la trilogía de SA. A
propósito de esto, en los
borradores del Apéndice F
aparecen escritos Trahand y
Nahand, grafías estas que reflejan
mejor su origen etimológico, al
relacionarse de inmediato con la
documentada trahan(-) y con el
hipotético *nahan(-). Igualmente
interesante habría sido mencionar
Trâgu, nombre que se da en Valle
al dragón Smaug. En esta ocasión
Smaug hace las veces de inglés
antiguo, aunque bajo el aspecto
de nórdico antiguo (vel sim.). La
relación entre *trag- y trahan(-)
es más que obvia.8
6. En el apartado de la
traducción onomástica, HDM
señala y subraya el despropósito
de algunas traducciones
practicadas del inglés al español,
en algunos casos ya célebres
(incluso fuera de España), como
«Elfovino» o «Vino [é]lfico» por
Elfwine
(Ælfwine),
«Escanciador» por Holdwine, o
«Bosque Oscuro» por
Grimslade, 9 en vez de los
preceptivos «Amigo de los
Elfos», «Amigo fiel» y «Claro
de Grim» respectivamente (pp.
17, 27-8, 31). ¡En este caso sí
que los false friends han hecho
acto de presencia! 1 0 Sin
embargo, hay otra serie de
inconsistencias en la labor de la
traductología que también
merecen ser analizados con
detenimiento.
6.1. La traducción-adaptación
de Dunlending, Enting(s) y
Eorlinga(s) al español ha sido
dunlendino, entando(s) y
eórlida(s) respectivamente.11 Pese
a que todas las formas
tolkienianas portan el mismo
sufijo -ing, en español se ha
decidido por alternar: -ino, -ando
y -ida. HDM nota esta
irregularidad (p. 33), pero no
ofrece ninguna explicación al
respecto. La cuestión es todavía
más sospechosa si se tienen en
cuenta las traduccionesadaptaciones de Gamling,
Sunlending y Harding, que son

1

José Andrés Alonso de la Fuente

Gamelin, Sunlendin y Hardin (p.
27, 33) todas con la simplificación
del elemento final -ing → -in. Con
este proceder el traductor quizás
haya querido distinguir en español
los nombres propios, haciéndolos
acabar en -in, de los adjetivos,
que en inglés todos acaban con
el sufijo -ing. En este contexto, la
reducción -ing → -in para los
nombres propios se habría hecho
bajo el pretexto de que ya existe
una marca -in para los nombres
propios, como p.ej. en Grislin ←
Greylin. De este modo se
caracteriza a los nombres propios
con una marca particular, aunque
esto no refleja la realidad
onomástica del original. Por otro
lado, y para no confundir esta
marca -in con la que se obtendría
de hacer lo mismo con los
adjetivos arriba listados, el
traductor optó por diferentes
sufijos, aprovechando la riqueza
derivativa del español, que frente
al inglés ofrece muchas más
posibilidades para crear adjetivos.
Siendo estos los hechos, se pasa
de una inconsistencia
traductológica-adaptativa a un
mecanismo bastante ingenioso de
clasificación formal léxica que
además pondría fin a la
«arbitrariedad» con la que HDM
define la reducción de -ing a -in
(p. 33).12
6.2. Dúnharrow (p. 26): se
insiste en la traducción española
«Sagrario», que por lo general no
es un lugar, sino un objeto donde
permanece conservado el
sacramento y que suele incluirse
en el retablo, o detrás de éste. Si
la idea que pretende plasmarse es
la de ‘tipo de templo’, es mucho
más recomendable «Santuario (de
la montaña)» o sencillamente
«Harrow de la montaña», dada
la problemática traductológica
que envuelve a la palabra inglesa
harrow. 1 3 De hecho, HDM
propone que otros términos como
Harrowdale se traduzcan como
«Valle del Harrow» (p. 28), y no
«Valle Sagrado», por completo
inaceptable.14 Sin embargo, no se
entiende por qué para Underharrow (p. 29) HDM propone
«Bajo el Sagrario» y no «Bajo el
Harrow».

A propósito de la lengua de Rohan

6.3. Greyhame (p. 27): HDM
recomienda una traducciónadaptación Griseham, pero parece
más procedente Grisham, por
analogía con Greylin → Grislin,
sin la vocal -e- que HDM toma
sin duda de Gamelin ← Gamling.
En honor a la verdad, Grisham
podría inducir a error, puesto que
muchos hispanohablantes (¡y no
sólo ellos!) sin conocimientos
etimológicos pronunciarían esta
forma [‘], por lo que en un
caso extremo podría emplearse
una ortografía <Gris-ham>. Sin
embargo, esta última opción
desnaturaliza por completo el
original Greylin y la tipología de
traducciones-adaptaciones ya
existente.
6.4. Stoning-land (p. 29):
HDM comenta lo desafortunado
de su traducción española
«Pedregales», se propone «Ciudad
pétrea», donde el helenismo latino
petreus ‘de piedra’ equivale
exactamente al inglés stoning:
latín petr- + sufijo adjetivo -(e)us,
-(e)a, -(e)um = inglés stán- + -ing.
Además, «Ciudad pétrea»
posee una contundencia
acorde con Gondor,15 en
detrimento de «Pedregales», que parece reducir
la ciudad de Elendil a
poco menos que un
pantano.
6.5. Shadowfax (p.
29): HDM discute la
peculiar traducción
española «Sombragrís», que
no es literal. Pero con
«Sombragrís» el traductor quizás
buscaba un nombre más eufónico
(el resultado natural y predecible
de «Sombracrín», en analogía con
Snowmane: «Crinblanca» [ibid.],
suena francamente mal), de ahí
tal vez la elección de sustituir
«gris» por «crin», es decir, -fax
‘hair’ (inglés antiguo fæx).

Fuente 2007), el nombre de
Saruman puede insertarse en la
«teoría de Oriente Medio», según
la cual la Lengua Negra habría
sido ideada por Tolkien a partir
de elementos léxicos y
gramaticales de lenguas de aquella
localización, a saber, del sumerio,
hitita y hurrita. En este contexto,
Saruman guarda un parecido más
que sospechoso con el teónimo
hurrita Sar(r)uma, dios de
procedencia hitita muy popular
entre los hurritas. Sin embargo,
Shippey propuso ya hace algunos
años (1999: 151) una etimología
no menos ingeniosa, haciendo
derivar Saruman de un compuesto
en inglés antiguo searu ‘device,
design, contrivance, art’ + man
‘one, anyone’, es decir, ‘contriver’.
Esta hipótesis es citada por HDM
(p. 46) 1 6 que, no obstante,
considera improbable que
semejante nombre pertenezca al
acervo onomástico rohírico:
«[t]his name is unlikely to be of
Rohanese origin [...]» (p. 37).
HDM justifica su postura
mencionando el hecho de que
Saruman es conocido con este
nombre en todas partes,
mientras que otros
personajes como Gandalf
tienen un nombre propio
en Rohan: Greyhame
(p. 27). ¿Por qué no
así Saruman? En este
caso lo necesario
sería el nombre no

7. El último punto a comentar
está relacionado con una
propuesta etimológica que para
el autor de estas líneas se ha
presentado de lo más interesante
y curiosa. Tal y como se indica
en otro trabajo (Alonso de la
33

A propósito de la lengua de Rohan

José Andrés Alonso de la Fuente

rohírico… que de
hecho existe. En
sindarin Cur unír
‘hombre habilidoso’
traduciría
el
«rohírico» Saruman a
la perfección y
rellenaría el hueco
evidencial por el que
pregunta HDM.17 Por
lo tanto, la hipótesis
de Shippey toma
forma y se convierte
en la explicación
viable para describir
el origen etimológico
del nombre Saruman.
8. El trabajo de
HDM aporta una
serie de conclusiones
ciertamente valiosas
—en algunos casos
cruciales— para la
traductología tolkieniana, tomando como base
argumentativa la etimología,
pasión de Tolkien. La única pega
que puede hacerse a su impecable
estudio es el desideratum que ha
«sobrevivido» en la versión
traducida (p. 36): el análisis de
aquellos nombres que aparecen
diseminados a lo largo de la obra
tolkieniana y que, sin ser
rohíricos, obviamente tienen su
origen en el inglés antiguo.
Esperemos que en breve HDM
complete ese trabajo y podamos
así disfrutar de un tratamiento
completo del material inglés
antiguo (y medio) de los escritos
de Tolkien, sobre el cual HDM
se ha convertido por derecho
propio en uno de los especialistas
más destacados tanto a nivel
nacional como internacional.

Referencias bibliográficas
Allan, Jim. 1978. «The Adûnaic
languages», en Jim Allan (ed.),
An Introduction to Elvish, pp.
169-172. Middlesex: Bran’s
Head Books.
Alonso de la Fuente, José Andrés.
2007. «Una vez más sobre la
Lengua Negra», Estel, próxima
publicación.
Bernárdez, Enrique. 2002. Los
mitos germánicos. Madrid:
Alianza.

34

8. La tipología diacrónica
indica que el cambio -g- >
-h- se impone por abrumadora
superioridad al cambio inverso.
Esto implica que el dialecto de
Valle presenta al menos un
arcaísmo más que el dialecto
(o los dialectos) de la Marca.
9. El problema de Grimslade
y su traducción ‘Bosque
Oscuro’ es doble si se tiene en
cuenta que Dimholt se traduce
de la misma forma: ‘Bosque
Oscuro’ (p. 30).
10. False friend es una
expresión inglesa que significa
‘amigo falso’ y con la que se
denominan aquellas palabras
que, aun siendo idénticas en
otras lenguas, distan de
significar lo mismo. En este
caso concreto, el problema no
ha sido entre diferentes
lenguas, sino en la misma
lengua, pero entre sus
diferentes etapas históricas.

Saruman

Corominas, Joan. 1967 2 . Breve
diccionario etimológico de la
lengua castellana. Madrid:
Gredos.
De Rosario Martínez, Helios. 2003.
«La lengua de Rohan», Nolmë
2, pp. 3-49 (número
monográfico).
——. 2007. «The tongue of
Rohan», Nolmë 3, pp. 4-53
(número monográfico).
Holterer, Carl Jürgen. 1975. Die
germanische Sprachen. Ihre
Geschichte in Grundzügen.
Budapest: Akadémiai Kiadó.

Notas
1. Las referencias se harán con respecto a la
nueva edición en inglés.
2. Véanse por ejemplo «bantúoide» o «bantúico»,
adjetivos derivados de «bantú», una forma que
etimológicamente es plural: m-bantu ‘personas;
gente’, cfr. swahili m-watu ‘id.’, que en español
tiene el valor de un singular (plurales aceptados
por la RAE son «bantúes» y «bantú», como en
el caso de cualquier palabra que acaba con vocal
tónica, p.ej. rubí → rubíes / rubís o Belcebú →
Belcebúes / Belcebús).
3. Véase, pese a los contraejemplos existentes,
español «chino» vs. inglés «Chinese».
4. Ésta transcribe un fonema dental africado
sonoro, es decir, la pareja de [t].
5. Datos de Holterer (1975: 232-3).
6. Lejos de ser especulativo, los fenómenos
observados en las palabras del oestron hobbit
apuntan claramente a una acentuación intensiva
sobre la primera sílaba de palabra.
7. Nótese que HDM cita trahan y no la forma
de Allan, y Allan cita el nombre Trahald pero
no trahan.

11. El acento en la última
palabra se debe a las reglas
ortográficas del castellano, y
no corresponde a la marca que
se utiliza para las vocales largas
en inglés antiguo.

12. Esto no significa que HDM
ande falto de razones al indicar que la
simplificación observada en Grimbold →
Grimbol (p. 34) está tomada de la comentada.
Esta analogía es mucho más natural que el
artificial Grimboldo, corregido en ediciones
subsiguientes del SA.
13. No hay palabra para ‘templo’ en la tradición
germánica, siendo lo más parecido hof ‘granja’,
palabra que deriva de la misma raíz que el
español cárcel. En la antigüedad parece ser que
existían otros términos, aunque de
documentación algo más reducida. En este caso,
el inglés harrow hacía alusión a un montón de
piedras y tierra que delimitaban un lugar de
carácter sagrado, mientras que vé era un
santuario al aire libre. Dado que éste último
deriva de protogermánico *wWhaz ‘(lo) sagrado
(< (lo) separado)’, resulta obvio que se trata de
una simple nominalización locativa. Por su parte,
stafgarð era un recinto delimitado con una valla
de palos (Bernárdez 2002: 106).
14. En español ‘sagrado’ es un adjetivo, categoría
que no corresponde a harrow en el nombre
Harrowdale. De haber sido aquélla, quizás
Tolkien lo hubiera expresado formalmente, del
mismo modo en que lo hace p.ej. en Stoningland, donde -ing es un sufijo derivativo para
crear adjetivos.
15. ¡Corominas (19672: 457b) dice incluso que
petreus es un cultismo!
16. Este hecho no significa que per se el nombre
de Saruman pertenezca a la lengua negra, sino
que añade un indicio más a esta hipótesis.
17. La primera parte, *curu, que como tal no
parece haber formado parte del léxico activo
sindarin, deriva del eldarin común *kuru
‘habilidad’, que en quenya continúa como kurwe
y kuro ‘id.’ (en ortografía revisada <curwe> y
<curo> respectivamente). En sindarin temprano
curw habría generado este sindarin *curu. Allan
(1978: 75b) apunta que esta palabra podría
estar inspirada en el sánscrito guruh ‘con gran
conocimiento’, que pasa como préstamo al
inglés bajo la forma guru. El segundo elemento
es de sobra conocido: el eldarin común *ne
r
‘persona, hombre’, cuya inspiración indoeuropea
también es obvia, aunque haya pasado
desapercibida, cfr. griego 2 ‘varón’, cuyo
genitivo 2� sirve de base para el nombre
español Andrés o el inglés Andrew.

La Flecha Roja
Santi Álvarez «Narnaron Lassedhel»
Melodía: «Chain Sling» del grupo «Pain of Salvation»
Hirgon:

Hirgon y Gandalf:

Gríma:

Théoden:

Gandalf:
Gríma:
Gandalf:
Gríma:

Théoden:
Théoden y Gandalf:

Desde el Este crece una sombra,
todo el cielo cobra
la Oscuridad del Mal.
Mi señor os manda este signo
de la alianza
con la confianza
de con vos contar.
Es la hora de unir las fuerzas
contra lo que acecha
más allá de Edoras.
La esperanza debe ser la guía,
luz nuestra mirada,
con los camaradas
hay que luchar.
No hay nada que los dos podáis hacer.
¡Oh, mi Rey! no escuches a estos perros sin morder.
Malas Nuevas es todo lo que traéis,
porque sois tan falsos, ¡no podéis engañar a mi Rey!
No sé si debo escuchar el consejo
de mi leal y fiel Gríma, mi servidor.
Tal vez la hora fatal ha llegado,
tal vez la guerra esté aquí.
¡Despierta Théoden y levántate!
Alza tu espada al viento.
¡Calla, Láthspell!
¡Serpiente, arrástrate,
y vomita tu aliento!
Son tus tierras las que hay que defender.
¡Oh mi Rey! descansad ahora, no os fatiguéis.
Llego tarde, veo que os ha hechizado ya.
Sufriréis deshonra, fuego, humo y un cruel final.
Vuelve de nuevo la fuerza a mi mano,
salgo de la Oscuridad, presto a cabalgar.
Atrás el miedo, adelante el destino,
sopla el viento a favor.

Gandalf:

¡La suerte echada está!

Théoden:

Nos guste o no,
a pesar de este dolor...

Gríma:
Théoden:
Hirgon (2ª voz):

Todos:

¡Derrotado soy!
... sólo queda cumplir
lo jurado con honor.
El tiempo del miedo ha pasado,
volveré al lado
de mi Senescal soy.
Partid pronto, no esperéis al alba,
toda prisa es poca, y no olvidéis,
¡La guerra es hoy!
35

Los Hijos de Húrin, de J.R.R. Tolkien
Alejandro Serrano «Mithrandir»

Desde la Estel y la Biblioteca de la STE queremos ofrecer a los socios una nueva sección con reseñas
detalladas de algunos de los fondos bibliográficos más destacados. En esta primera entrega hemos querido
celebrar la publicación de Los Hijos de Húrin, por lo que el libro reseñado coincide con una nueva
adquisición, también comentada en los «Saludos desde la Biblioteca», y de la cual podéis leer en este
mismo número el dossier de prensa de Ediciones Minotauro. Os ofrecemos a continuación, adaptado
para la Estel, el reportaje escrito para la web Fantasymundo (http://www.fantasymundo.com) por Alejandro
Serrano «Mithrandir», quien ya nos facilitó en el número 53 una entrevista exclusiva con Adam Tolkien
con motivo de la publicación de este libro, y a quien volvemos a agradecer su amable colaboración.

T
Si algo caracterizó
siempre a J.R.R. Tolkien
en las obras vinculadas a
su Tierra Media es la
insinuación de grandes
historias tras la trama
principal, el
convencimiento de que,
a pesar de estar ante una
gran aventura, aún
esperan agazapadas
muchas otras, escondidas
en el texto, aguardando
que alguien las descubra.
Esta profundidad
insinuada es una de las
grandes responsables del
éxito mundial a través de
los años del autor
británico nacido en
Sudáfrica, y parte
fundamental de su
encanto como narrador.
36

olkien dejó muchos cabos
sueltos en sus historias,
algunos conscientes, como
el caso de las Ent-mujeres, y otros
no intencionados: la falta de tiempo para revisar los manuscritos
que su fructífera mente producía
y las continuas e inacabables revisiones le impedían alcanzar versiones definitivas de muchas tramas paralelas que surgieron a
partir de las principales, como
ríos tributarios. Muchos millones
de personas conocen El Hobbit,
El Señor de los Anillos y El Silmarillion, pero no tanto otros libros
donde Tolkien da muestras de
una maestría y capacidad de
creación asombrosas. La serie Historia de la Tierra Media, Cuentos
Inconclusos de Númenor y la Tierra Media… son obras póstumas
no tan conocidas pero indispensables en muchos de los casos
para entender las primeras.

Cuando Tolkien murió, tan
sólo habían alcanzado la fase editorial cuatro obras vinculadas a
la Tierra Media: El Hobbit, El
Señor de los Anillos, Las Aventuras
de Tom Bombadil y el libro de
partituras y comentarios a las canciones de The Road Goes Ever
On. Pero Christopher Tolkien, su
hijo y albacea literario, no estaba

dispuesto a que el caudal creativo
de J.R.R. Tolkien juntase polvo
en los cajones perdidos de su casa,
y decidió compilar los escritos
inacabados (en su mayoría) de su
padre y publicar las obras mencionadas. Jamás los aficionados
al «Profesor» podremos agradecérselo lo suficiente, a pesar de
los defectos de las publicaciones,
por otra parte disculpables en una
tarea de tamaña magnitud.

Alejandro Serrano «Mithrandir»

La historia que nos ocupa es
una de tantas tramas paralelas
que surgieron en la mente de Tolkien, pero no una más. Es sin
duda la más triste, pero también
la que tiene la carga sentimental,
heroica y épica más marcada de
todos los escritos del autor británico. La historia de los hijos de
Húrin se desgranó en publicaciones sucesivas, a partir de diversos
manuscritos originales. Christopher publicó partes más o menos
finalizadas en El Silmarillion, Los
Cuentos Inconclusos de Númenor
y la Tierra Media, Los Cuentos
Perdidos y Las Baladas de Beleriand (ambos de la serie Historia
de la Tierra Media). Pero esta historia merecía un volumen para sí
misma, con una narración unificada.
Christopher Tolkien ha asegurado que no ha tocado apenas
nada de lo escrito por su padre
en esta ocasión, contrariamente
a lo que hizo con El Silmarillion,
por ejemplo. J.R.R. Tolkien
comenzó a esbozar su querida
Tierra Media en su juventud, y
recopiló todos sus cuentos bajo
el título El Libro de los Cuentos
Perdidos; esencialmente, la obra
resultó inacabada, a pesar de que
catorce de los relatos que la componen están completos. En estos
escritos, comenzados en las trincheras de la Primera Guerra Mundial, en la que Tolkien luchó, se
habla por primera vez de los Valar
(los dioses), de los elfos, los hombres y los enanos, de los orcos,
de Valinor, el reino de los dioses…
y comienzan a tomar forma muchos personajes vitales en la genealogía de su mundo, que después evolucionarían tomando
distintas formas y caracteres: Melkor (Morgoth), Manwë, Tulkas,
Lúthien Tinúviel, Beren Erchamion, Túrin Turambar, Húrin, el
dragón Glaurung… pero entre
esos relatos tempranos que complementan la historia de los Días
Antiguos, hay cuatro que especialmente llaman la atención: La Historia de los Hijos de Húrin, La
Caída de Gondolin y el cuento de
Beren y Lúthien.

Los Hijos de Húrin, de J.R.R. Tolkien

Puede decirse, que, junto con
El Hobbit y El Señor de los
Anillos, estos tres relatos son los
que más atracción ejercen sobre
el lector aficionado a Tolkien.
Todos ellos han conocido
diferentes versiones en los libros
publicados por Christopher
Tolkien tras la muerte de su padre,
y muchos anhelamos una
publicación final y coherente de
estas historias. El mismo J.R.R.
Tolkien soñaba con hacerlo, y
quizás, si hubiera vivido veinte
años más, lo hubiera conseguido.
Su hijo lo ha hecho por él con
Los Hijos de Húrin.
Christopher ha aprendido la
lección de El Silmarillion y la
serie Historia de la Tierra Media,
que tanto para él como para muchos lectores resultan arduos de
leer, y ha preferido prescindir de
notas al margen y de aclaraciones
inacabables sobre los diferentes
manuscritos y versiones, para editar una narración fluida y continua de una de las historias más
impactantes sobre la Tierra Media. Christopher destaca la ayuda
inestimable de Adam Reuel Tolkien, su propio hijo, y dedica el
libro a Baillie Tolkien, su segunda
mujer.

Narn i Chîn Húrin (La
Historia de los Hijos de Húrin)
La cronología de la Tierra Media está dividida en cuatro edades.
Los hechos acaecidos durante El
Hobbit y El Señor de los Anillos
forman parte de la Tercera Edad,
y para hacernos una idea básica,
el relato de Los Hijos de Húrin
sucede en la Primera Edad, a más

de 6000 años de distancia en el
pasado. En ese tiempo, uno de
los dioses, Melkor, llamado por
sus enemigos Morgoth (‘Negro
Enemigo del Mundo’), rebelado
contra sus pares, establece un
reino de terror en la Tierra Media,
sustentado por criaturas maléficas
a las que el más poderoso de los
dioses cede parte de su ser: orcos,
dragones, balrogs, trolls… y ayudado por servidores más o menos
poderosos, de los que el principal
era Sauron, precisamente el enemigo de Gondor en El Señor de
los Anillos: el Señor Oscuro. Este
título es ostentado por Melkor
(Morgoth) en la Primera Edad,
en los tiempos de Húrin y sus
hijos.
Estamos en otro tiempo pero
también en otra tierra. El escenario no es Hobbiton, Gondor, Rohan o cualquier territorio que
hollasen los protagonistas de El
Señor de los Anillos, sino Beleriand, una vasta tierra al oeste,
hundida ya por completo en los
años en los que Frodo recorre la
Tierra Media. Precisamente este
hundimiento será la consecuencia
de la última guerra contra Morgoth, y la tierra no existirá después de ella como tal, salvo en la
memoria de los elfos y los hombres.
Contra Morgoth y sus aliados
se alzan una serie de pueblos de
distinto origen y facultades, todos
ellos unidos contra el dios rebelado. Los elfos, que mantienen una
dura y larga pugna con él, intentan cercarle en sus tierras del norte
de Beleriand, pero a duras penas
contienen la enorme fábrica de

Los Hijos de Húrin, de J.R.R. Tolkien

maldad y criaturas espantosas de
Morgoth; y llegan los hombres,
provenientes del Este, de las tierras de El Señor de los Anillos.
Tres clanes de los hombres se
declaran aliados de los elfos contra Morgoth, y hacen suya la pugna de los elfos. Las Tres Casas de
los Edain (hombres) se juntan con
los elfos y combaten a su lado: la
Casa de Bëor, los Haladin y La
Casa de Hador.
Precisamente esta última casa,
la de Hador, cuyos miembros fueron vasallos del elfo Fingolfin,
recibieron como premio a su servicio la tierra de Dor-Lómin; era
la más numerosa y organizada, y
a la postre la más temida por
Morgoth. La mayoría de ellos
eran de gran estatura, rubios y de
ojos azules, sin duda emparentados con los rohirrim de la Tercera
Edad. La presión de los servidores
de Morgoth en el este les empujó
a viajar a Beleriand, y aunque
algunos se quedaron (probablemente llegaron a ser los rohirrim),
un buen contingente llegó para
ayudar a los elfos contra su común
enemigo. Precisamente Húrin,
hijo de Galdor, de la casa de Hador , e hijo de Hareth, de la Casa
de Haleth, llegaría a ser uno de
los renombrados héroes de la Primera Edad junto a su hermano
Huor.
Húrin demostró en muchas
batallas contra Morgoth el carácter de los hombres, y demostró a
los elfos que éstos eran aliados
de fiar en la lucha contra el Mal.
Por primera vez, los corazones de
los señores elfos se volvían hacia
sus hermanos mortales, y empezaron a creer de verdad en la
victoria. Pero Morgoth rompió
el cerco, y en la Batalla de las
Lágrimas Innumerables (Nirnaeth
Arnoediad), desató un torrente
interminable de orcos y criaturas
malignas que socavó la vigilancia
de los elfos y los hombres, y
derrotó a casi todos los reductos
fieles.
Muchos hombres murieron
aquel día, y último de todos
quedó Húrin Thalion; aún
38

Alejandro Serrano «Mithrandir»

seguía matando orcos entonando
el famoso grito élfico: ¡Aurë entuluva! (¡Ya se hará de nuevo el
día!), y cercenando brazos enemigos, cuando Morgoth ordenó su
captura vivo, al precio que fuera.
Centenares de enemigos lo acosaron hasta que sus fuerzas se terminaron, y fue llevado a presencia
de su mayor enemigo.
Tal era el poder de Húrin, que
Morgoth le ofreció la libertad a
cambio de su sumisión total; y tal
era el orgullo y la majestad de
Húrin, que no sólo rechazó su
clemente ofrecimiento, sino que
además se burló de su enemigo y
de su poder. Éste, como tormento,
le encadenó en la torre más alta
de Thangorodrim, la gran fortaleza del dios oscuro, y maldijo a
toda su parentela. Cualquier acto
que emprendieran, cualquier buena intención que tuviesen, quedaría pervertida y finalmente morirían en medio de grandes
padecimientos. Y obligó a Húrin,
mediante sus grandes poderes, a
ver todo lo que sucedía en la vida
de sus hijos, con la venda deformada de los ojos de Morgoth.
—Tú lo has dicho —dijo Morgoth—. Yo soy el Rey Mayor: Melkor, el primero y más poderoso de
todos los Valar, que fue antes que
el mundo y lo creó. La sombra de
mis designios se extiende sobre
Arda, y todo lo que hay en ella
cede lenta e inexorablemente a
mi voluntad. Y a todos los que tú
ames, mi pensamiento los cubrirá
como una nube fatídica, y los
envolverá en oscuridad y desesperanza. Dondequiera que vayan, el
mal les saldrá al encuentro. Cada
vez que hablen, sus palabras provocarán malentendidos. Todo lo
que hagan se volverá contra ellos.
Morirán sin esperanza, maldiciendo a la vez la vida y la muerte.
Pe r o H ú r i n re s p o n d i ó :
—¿Olvidas con quién hablas?
Las mismas cosas se las dijiste
hace mucho a nuestros padres;
pero escapamos de tu sombra. Y
ahora te conocemos, porque hemos contemplado los rostros que
han visto la Luz, y hemos escu-

chado las voces que han hablado
con Manwë. Existías antes que
Arda, pero otros también; y tú no
la creaste. Ni tampoco eres el más
poderoso; porque has dedicado tu
fuerza a ti mismo y la has malgastado en tu propio vacío. No eres
más que un esclavo fugitivo de los
Valar, y tus cadenas todavía te
esperan.
[…]
—Siéntate aquí ahora —dijo
Morgoth—, contempla las tierras
donde aquellos que me has entregado conocerán el mal y la
desesperación. Porque has osado
burlarte de mí, y has cuestionado
el poder de Melkor, amo de los
destinos de Arda. Así pues, con
mis ojos verás, y con mis oídos
oirás, y nada te será ocultado.
Los Hijos de Húrin es la historia del desarrollo de esta
maldición arrojada por un dios a
un hombre valeroso y a su parentela. Húrin «el Firme» vio con sus
propios ojos y la maligna astucia
de Morgoth todos los males acaecidos a sus hijos, y éstos sufrieron
indecibles males en un tiempo de
duras pruebas para aquellos que
luchaban contra el Mal.
Publicado por fin en abril de
2007, Los Hijos de Húrin llega a
nuestras manos en un lanzamiento
mundial en dos ediciones, una
normal (19,95 €) y otra de coleccionista (38,00 €), ambas ilustradas por Alan Lee, un artista al
que a menudo se relaciona con
Tolkien y sus escritos. La edición
de lujo está limitada en castellano
a 5.000 ejemplares numerados,
encuadernada en piel con punto
de lectura y protegida por un
cartonaje. La edición normal sigue
la estética de las últimas ediciones
en tapa dura de El Señor de los
Anillos, con portada de Alan Lee
en la que aparece el YelmoDragón de Dor-Lómin en medio
de la batalla. En la edición de
lujo, la sobrecubierta está impresa
con el famoso anagrama de Tolkien con sus iniciales en color
dorado sobre fondo negro.

Alejandro Serrano «Mithrandir»

La publicación de este libro
coincide con el 70º aniversario
de la publicación de El Hobbit,
que dio inicio al gusto por la Tierra Media de millones de lectores
de todo el mundo a lo largo de
décadas.
La primera tirada de la edición
española de Los Hijos de Húrin,
quizá por las prisas necesarias
para tener a punto la traducción
para el lanzamiento mundial de
abril, adolece de una serie de errores que se detectan a simple vista,
unos achacables a la traducción
y otros a la maquetación. En los
primeros ejemplares vendidos, el libro contiene bajo los
apéndices varios árboles
genealógicos muy al gusto
hobbit, pero con un error
garrafal al menos: en la Casa
de Bëor, aparece Lúthien
Tinúviel casada con Handir,
en lugar de con Beren, su
auténtico marido. En el
mismo árbol, Tuor se casa
con Handir (hija de Turgon),
cuando en realidad la hija de
Turgon, Rey de Gondolin, se
llama Idril Celebrindal. En
otro árbol, Handir es hermana de Turgon y se casa con
Eöl, el elfo oscuro (¡!). En el
mismo índice de capítulos,
en el VII, al enano mezquino
Mîm le cambian de nombre
y le llaman «Mîn». Todos
estos errores han sido subsanados en posteriores ediciones desde mayo de 2007,
y no se ha identificado ninguno
más.
También la traducción parece
algo apresurada en algunos pasajes, y en ocasiones se echa de
menos la forma que adoptaron
en su día, ya fuera en El Silmarillion, en los Cuentos Perdidos o
en los Cuentos Inconclusos. Los
lectores experimentados en este
autor sin duda están acostumbrados a ciertas palabras, y la elección
del traductor en las partes publicadas en este libro puede no contentar a todos, es inevitable. Dejando de lado los errores propios
de traducción, por otro lado comunes en las distintas ediciones

Los Hijos de Húrin, de J.R.R. Tolkien

de los libros de Tolkien, en parte
provocados por su complejidad
en cuanto a nombres, lugares e
intrincada historia, la presente
edición de Los Hijos de Húrin es
un acierto. La condensación por
fin en un único volumen de una
de las historias de Tolkien más
impactantes acercará a muchos
lectores aun más al genio británico. Las ilustraciones de Alan Lee,
algunas en color y otras a carboncillo, proporcionan un gran valor
adicional aun a la edición normal,
que viene acompañada con un
punto de libro ajeno al libro y
decorado con el mismo motivo
que la portada: con el Yelmo-

Dragón de Dor-Lómin. A cambio,
en la versión de lujo todas las
páginas son en papel fotográfico,
al contrario que en la normal,
que sólo tiene este tipo de papel
en las ilustraciones a color.
La fascinación que el personaje
de Túrin, el hijo de Húrin Thalion
y principal protagonista de la novela, provoca en los aficionados
a Tolkien resulta perfectamente
entendible. Estamos ante un héroe
marcado por la desgracia, que
cree estar destinado a hacer algo
verdaderamente importante, aun
a pesar de las tremendas fuerzas
que se mueven en su contra. Haga
lo que haga, el Destino se entro-

mete en su vida constantemente,
intentando destruir todo lo que
él se empeña en crear. Pero Túrin
no se da por vencido. ¿Lograrán
Túrin Turambar y Nienor librarse
de la Maldición de Morgoth?
Quienes ya conozcan la historia a través de los diferentes libros
publicados no encontrarán aquí
nada nuevo, salvo en la
introducción de Christopher y en
los apéndices, que pueden resultar
de ayuda para conocer algo más
a los diferentes personajes y la
evolución de la historia de los
hijos de Húrin a lo largo de los
años en la pluma de J.R.R.
Tolkien. Pero la emoción de
tener entre las manos la
versión definitiva de uno de
los grandes relatos de la
Tierra Media es superior a su
utilidad práctica para aquellos
que han leído mucho al
«Profesor».
Con la publicación de
Los Hijos de Húrin, se han
desatado los rumores sobre
una posible adaptación al
cine. El Tolkien Estate tiene
los derechos del libro, por
supuesto, y de entrada ha
negado la venta de los mismos con vistas a ninguna
adaptación. De momento no
es posible que suceda, y conociendo el proceder de
Christopher y Adam Tolkien,
aún pasará mucho tiempo
antes de que se lo replanteen.
P or supuesto, es una de las historias más adaptables del universo
de la Tierra Media, y contiene
todos los detalles básicos de una
gran historia. Un punto, de índole
sexual, y que no aclararemos aquí
por temor a que quienes lean esta
reseña sepan demasiado de la historia antes de leerla, puede resultar especialmente conflictiva con
vistas a una adaptación al cine, y
puede complicarla en exceso. Esta
circunstancia argumental además
es básica, y podría impedirla. De
todas formas, quien quiera llevar
Los Hijos de Húrin al cine, tendrá
que negociar con el Tolkien Estate, y no parecen dispuestos a vender los derechos.
39

Narn i Chîn Húrin
La historia de los Hijos de Húrin
Ediciones Minotauro

L

os Hijos de Húrin es uno
de los grandes relatos que
fundamentan la historia
de la Tierra Media y se sitúa en
la Primera Edad, cuando elfos,
hombres y enanos llevaban unos
pocos siglos sobre la tierra. Junto
con la historia de Beren y Lúthien,
es la historia más mencionada en
El Señor de los Anillos y en El
Silmarillion como referente del
heroísmo y la tragedia en la lucha
contra el Mal, en la Primera Edad
encarnado en la figura de Morgoth. Hombres, elfos, enanos,
orcos y dragones luchan por el
dominio de la Tierra Media.
J.R.R. Tolkien comenzó a escribir Los Hijos de Húrin en 1918,
sin poder acabarlo. La historia,
sin embargo, aparece de forma
parcial y fragmentada, tanto en
prosa como en verso, en El Silmarillion, los Cuentos Inconclusos
y en diversos volúmenes de la
Historia de la Tierra Media, así
como en borradores inéditos.

El pasado mes de abril
Ediciones Minotauro sacó
a la venta, junto a otros
idiomas en lanzamiento
mundial, la edición en
español de Los Hijos de
Húrin, atractivamente distinguida como «la última
novela inédita de J.R.R.
Tolkien». Gracias a su
amable colaboración, os
ofrecemos aquí la
presentación del libro incluida en el dossier de
prensa de Ediciones Minotauro.
40

Christopher Tolkien vio la necesidad de presentar la leyenda
de Los Hijos de Húrin como trabajo en sí mismo, de modo que
ha recopilado y ordenado todos
los fragmentos y materiales que
configuran la historia completa
desde el nacimiento de Húrin
hasta la muerte de Túrin.

Los Hijos de Húrin en la
historia de la Tierra Media
La acción de Los Hijos de
Húrin tiene lugar en el pasado
remoto de la Tierra Media. Así,
mientras Bilbo, Frodo y los demás
protagonistas de El Hobbit y El
Señor de los Anillos viven entre
los años 2941 y 3021 de la Tercera Edad, Húrin y sus hijos viven
entre los años 441 y 501 de la
Primera Edad. Entre el primer
año de la Primera Edad, cuando
empieza la cuenta de los años, y
el último año de la Tercera Edad,
cuando tras la marcha de Frodo
de la Tierra Media comienza la
Cuarta Edad, han transcurrido
más de 7000 años.

La historia de una tragedia
Húrin fue uno de los grandes
capitanes de los hombres, amigo
de los elfos y luchador incansable
contra Morgoth y sus huestes de
orcos. Casado con Morwen es
padre de Túrin y Niënor.
Tras la desastrosa batalla de
Nirnaeth Arnoediad («la batalla
de las incontables lágrimas») es
capturado y condenado a padecer
terribles tormentos sin fin, encadenado a una torre en lo más alto
de Thangorodrim, la fortaleza de
Morgoth. Mientras, su tierra ha

Ediciones Minotauro

Narn in Chîn Húrin

esposa: se trata de su hermana
Niënor.
La terrible revelación provoca
el suicidio de los dos hermanos,
que se encuentran enterrados bajo
la Piedra de los Desventurados.

Los Hijos de Húrin en edición
de lujo
En paralelo a la edición de
Los Hijos de Húrin en la colección
Biblioteca de autor Tolkien, publicamos también una edición
especial de lujo limitada a 5.000
ejemplares numerados. Se trata
de una cuidada edición estuchada,
encuadernada en tela y con cinta
de punto de lectura.

Sobre los autores
caído en manos de los Orientales,
aliados del Mal, y su familia debe
vivir bajo su yugo y bajo una terrible maldición lanzada por Morgoth contra él y toda su descendencia...

Túrin y Niënor, los hijos de
Húrin
Tras la captura de su padre,
Túrin es enviado a Doriath, la
fortaleza secreta de los elfos, donde lucha contra los orcos. Sin
embargo, una pelea y un malentendido lo condenan a un exilio
innecesario. Túrin se convierte
así en el cabecilla de una banda
de proscritos que luchan a su vez
contra el Mal.
Traicionado por el enano
Mîm, Túrin cae en manos de los
orcos y es rescatado por Beleg y
Gwindor, al primero de los cuales
mata por error. Refugiado en Nargothrond sigue combatiendo y
rechaza el amor de Finduilas. Tras
una desastrosa batalla el dragón
Glaurung lo captura y lo engaña
evitando así que pueda rescatar
a Finduilas, quien termina muriendo.
Finalmente, Túrin se establece
entre los Haladin y desposa a
Níniel. Poco después consigue
matar a Glaurung. Sin embargo,
antes de morir, el dragón le desvela la verdadera identidad de su

John Ronald Reuel Tolkien
nació en Bloemfontein, Sudáfrica,
en 1892. Cuando solamente tenía
cuatro años su padre murió. Mabel Suffield, su madre, decidió
entonces regresar con él y con su
hermano pequeño al Reino Unido. Se establecieron en Birmingham donde en 1904 Mabel murió
de diabetes dejando a los dos hermanos Tolkien huérfanos y a merced de la iglesia católica y de unos
parientes lejanos.
En aquellos años, J.R.R. Tolkien se refugió en el King Edward’s School, en la pasión que
empezaba a mostrar por las len-

guas y en un grupo reducido de
amigos con el que fundó The Tea
Club Barrovian Society, y cuya
amistad duró hasta que la Primera
Guerra Mundial acabó con la vida
de muchos de ellos.
Durante la guerra, Tolkien,
alejado de Oxford donde había
acabado sus estudios universitarios, se concentró en la creación
de El libro de los Cuentos Perdidos, donde empezaron a tomar
forma temas, personajes e historias que reaparecerían en El Silmarillion. Tras la firma del armisticio en noviembre de 1918,
Tolkien aceptó un puesto de profesor adjunto en la Universidad
de Leeds. En 1925 regresó como
profesor a la Universidad de
Oxford, donde permaneció hasta
su jubilación en 1959.
En el periodo de entreguerras,
Tolkien estableció amistad con
Owen Barfield, C.S. Lewis y
Charles Williams, con los que
fundó el club de tertulia The
Inklings. El grupo se daba cita un
par de veces a la semana para
conversar, beber, leer y compartir
trabajos en proceso de creación.
Con un sólido prestigio en su
especialidad, la fama mundial de
Tolkien se debe a la creación de
la Tierra Media, un complejo
mundo poblado por diferentes
razas, con siglos de historia e
idiomas propios. En este vasto
universo tiene lugar la acción de
sus obras de ficción más conocidas: El Hobbit, El Señor de los
Anillos y El Silmarillion. Sus libros
no tardaron en convertirse en
obras de culto entre los estudiantes universitarios, sobre todo a
partir de la publicación en 1965
en Estados Unidos de la trilogía
en edición de bolsillo. Con la
creación del universo de la Tierra
Media Tolkien inauguró el género
que hoy conocemos como
«fantasía épica» del que tantos
autores contemporáneos son deudores. En 1997 la BBC eligió El
Señor de los Anillos mejor libro
del siglo XX, y en 1999 la trilogía
fue elegida «Libro del Milenio»
por los usuarios de Amazon.com.
La obra se ha traducido a más
41

Alan Lee nació en Middlesex
en 1947. Estudió diseño gráfico
en la Ealing School of Art y pronto
se dedicó a ilustrar temas
mitológicos nórdicos y celtas y
una amplia variedad de libros.

Alan Lee

de veinte idiomas y ha entusiasmado a millones de lectores en
todo el mundo.
J.R.R. Tolkien murió en Bournemouth el 2 de septiembre de
1973, a la edad de 81 años.

Sin embargo, se le conoce sobre todo por sus pinturas y dibujos
de la Tierra Media: además de las
versiones ilustradas de El Señor
de los Anillos y El Hobbit, ha
creado numerosas ilustraciones
para cubiertas y calendarios. Junto
con John Howe, participó en el
diseño conceptual de la trilogía

cinematográfica de El Señor de
los Anillos, dirigida por Peter Jackson. Obtuvo la Carnegie Medal
por sus ilustraciones para la Ilíada.
Datos técnicos
Colección Biblioteca de autor Tolkien:
ISBN 978-84-450-7634-7
15,5 x 23,5 cm
Tapa dura con sobrecubierta
PVP 19,95 €
Edición especial de lujo numerada:
ISBN 978-84-450-7637-8
15,5 x 23,5 cm
Tapa dura encuadernada en tela
PVP 38,00 €

Saludos desde la Biblioteca
Ricard Valdivielso «Adanost Dúnadan»

H

ola de nuevo desde esta
vuestra Biblioteca.

Hace unos cuantos
números os hablé de Walking Tree
Publishers, la editorial que bajo
la batuta de Thomas Honegger
es actualmente unos de los puntos
de referencia para el tolkienismo
mundial. Hoy os comentaré
algunas de sus novedades en la
serie Cormarë.
Los números 9 y 10 de esta
colección han sido dedicados al
interesante asunto de Tolkien y
la Modernidad. Modernismo,
post-modernismo, feminismo,
democracia y conceptos similares
cruzan sus espadas con Tolkien y
la Tierra Media una vez más en
una amplia colección de ensayos.
El número 11 tiene un atractivo especial. Roots & Branches:
Selected Papers on Tolkien, es una
colección de ensayos unidos por
tener un autor en común: Tom
Shippey. Más de 400 páginas donde se recogen artículos y ensayos
de Tom Shippey, muchos de

42

ellos de difícil acceso actualmente,
e incluso alguno que otro inédito,
preparado especialmente para esta
recopilación.
Finalmente el último número
editado hasta ahora en la serie
Cormarë es Inside Language: Linguistic and Aesthetic Theory in
Tolkien. Ross Smith nos habla en
este interesante volumen de la
visión lingüística de Tolkien, jamás
publicada ni formalizada por él,
y, según la describe Shippey, bastante «herética», lanzando a la
cara de la teoría lingüística establecida sus propias ideas de
«lengua nativa (hereditaria)» y
ligada a ella la de «estética
lingüística» e «idoneidad fonética». Un tema bastante poco
considerado, que la autora de este
trabajo pone en relación con las
ideas lingüísticas de entonces y
ahora.
Otra importante novedad es
la aparición del número 4 de
Tolkien Studies. Entre sus muchos
artículos podemos señalar los
siguientes:

Tolkienian Linguistics: The
First Fifty Years (Carl F. Hostetter)
Greek and Latin Amatory
Motifs in Éowyn's Portrayal
(Miryam Libran Moreno)
The Curious Incident of the
Dream at the Barrow: Memory
and Reincarnation in Middle-earth
(Verlyn Flieger)
J.R.R. Tolkien's Medieval
Scholarship and its Significance
(Michael D.C. Drout)
Están acompañados por
numerosas notas y reseñas de
libros publicados últimamente, y
sobre todo destaca una reedición
de The Name Nodens, una
interesante nota del propio
Tolkien de muy difícil acceso hasta
ahora.
Una reaparición que puede
resultar muy interesante para
muchos es la de Other Hands...
perdón, quería decir la aparición
de Other Minds, publicación
dedicada a los juegos de rol en la
Tierra Media, pero con conte-

Ricard Valdivielso «Adanost Dúnadan»

nidos muy atractivos también de
cara al estudioso. Podéis descubrir
más sobre ellos en:
http://www.othermindsmagazine.com
Para octubre está prevista la
aparición de una nueva edición
de Mr. Bliss, que este año cumple

Saludos desde la biblioteca

el 25º aniversario de su primera
publicación. Esta edición ha
vuelto a los originales de Tolkien,
escaneándolos de nuevo con
mucha más calidad de reproducción. Habrá que estar
atentos a ver si Minotauro nos
sorprende con esta pequeña joya
estas Navidades.

¡Novedad!

A

Bibliografía y catálogo
de la STE en la web

l cierre de esta edición, la web de la STE
(http://www.sociedadtolkien.org) está ultimando
los detalles para ofrecer al público la relación
de bibliografía tolkieniana española recopilada
por Helios «Imrahil» en los últimos años. En
dicho listado bibliográfico se podrán encontrar
referencias a (según se intenta) todos los libros
escritos por J.R.R. Tolkien o relacionados con
él que se han publicado en España, más algunos
extranjeros. Esta bibliografía no se limita a las
obras publicadas en español, sino que incluye
títulos en otras lenguas habladas en España,
como catalán (la que más referencias tiene
después del español), gallego, vasco... ¡y hasta
una versión de Egidio en aragonés!
Las distintas ediciones de cada libro, a las
que se les asigna códigos ISBN distintos, aparecen
listadas por separado. En la actualidad esta
bibliografía contiene más de cuatrocientas
referencias, que se encuentran agrupadas según
idiomas y temática de los libros. Pero por
supuesto, como ha venido siendo en los años

Y por hoy esto es todo; ya
sabéis dónde encontrarnos para
cualquier sugerencia o recomendación:
biblioteca@sociedadtolkien.org
Un saludo.
Adanost Dúnadan

durante los cuales se ha recopilado, es una base
de datos en continua actualización, a la que
cualquiera que sepa de un nuevo título puede
contribuir, escribiendo un mensaje a la dirección
de la Biblioteca: biblioteca@sociedadtolkien.org.
Por otra parte, acompañando a esta
bibliografía se dispondrá el catálogo de la
Biblioteca de la STE, que contiene muchos de
los libros referidos, además de otros extranjeros,
numerosas revistas, materiales de prensa y
material diverso (en total más de setecientos
elementos), al servicio de los socios. El catálogo
estará igualmente disponible para consulta a
través de la web, y permitirá saber en cada
momento no sólo qué fondos contiene la
Biblioteca, sino también su régimen de préstamo
y la disponibilidad de los mismos (si es de
préstamo normal o restringido, si ya está
prestado, etc.) Esperamos que este nuevo servicio
de información «on-line» acerque la Biblioteca
a los socios, y ayude a aumentar su utilidad y
aprovechamiento en la STE.
Ambos contenidos se podrán consultar en la
sección de «Bibliografía», a la que se puede
acceder de forma directa desde la página
principal, a través del menú de la izquierda.
43

A

English corner
fter the ending of the EstelCon, our annual meeting, we offer you a new issue of our magazine
full of interesting contents:

• First of all Una mitología asterisco para Inglaterra (An asterisk mithology for Enlgand). Xavier
«Amras» explores gaps in different themes of Germanic poetical literature which Tolkien filled up
with his secondary mythology.
• Khuzdul, introducción a la lengua secreta de los enanos (Khuzdul, itroduction to the secret tongue

of Dwarves) written by José Andrés Alonso, is the first article of four composing an extensive
philological work about the language invented by J.R.R. Tolkien. This article offers an introduction
to Khuzdul phonetic.

•La Prohibición (The Ban) by José Manuel «Gimli» takes place in the Grey Havens and tells us
about the ban lifted on Galadriel to part into the West.
• In our section about smials it is the turn of the youngest smial of the STE: the Smial of Erebor,
and they tell us the misfortunes they had to deal with until they were able to create their smial.

• At the end of the smial’s section you can find a quite peculiar word search: Handir all over the
place. Here you will have to find the names of Handir’s father, mother, aunt and grandfathers…

• We include a long report with plenty of pictures of the Mereth Aderthad 2007 (another name

for the EstelCon) that took place this year in an incredible setting as is the monastery of Uclés. This
year the EstelCon was inspired in Himring, where Maedhros invited Arda’s inhabitants to celebrate
the old days in his fortress.

• Curious as we are in knowing more about other Tolkiendili groups we include an interview made
by Elena «Nilechorwen» to Mirkwood. Mirkwood is a Russian group that centers its activities
around horses and that holds that Elves really exist nowadays.
• A propósito de la lengua de Rohan (Speaking of the tongue of Rohan) is a revision of the essay
published in the issues 2 and 3 of Nolmë, where we are told about its strengths and weaknesses.
• La Flecha Roja (The Red Arrow) is a song that tells two episodes of The Lord of the Rings: when
Hirgon of Gondor carries the red arrow to ask
Solución a Handir hasta en la sopa de la página 18
Rohan for help in the war, and the arrival of
Gandalf to Meduseld to release Théoden from the
I R H A N D I R H A N D I R
spell of Wormtongue.
R H A N D I R H A N D I R H
H A N B I R H A L D I R H A
• Alejandro «Mithrandir» offers a review on the
H N D E R H A N M I R H A N
novelty of the year, The Children of Húrin, and
N D I T H A N D I R N A N D
thanks to the courtesy of Ediciones Minotauro,
Tolkien’s Spanish publisher, we can offer our
D I R H A N D I R H A N D I
readers the press report of the book.
I R H A N D I B A H A D O R
R A N H D I N R H A D I R H
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A H H D I R H A N D I R H A
desde la Biblioteca (Greetings from the Library)
H N A I R H A N D E R H A N
where you can find all the information about the
N D I R H A N D I T H A N D
latest published books.
D I R H E N D I R H A T D I
Until next time!!
I R H A N T I R H A N D I R
Magalie Peiró «Wilwarin Undomo»
R H A D O I H N A R B I R H
44

Direcciones
COMISIÓN PERMANENTE:
Presidente: Đ
Jorge López Prieto «Erkenbrand Lalaith»Đ
Đ
Vicepresidente: Đ
Ángel Malavia Saiz «Amlach»Đ
Đ
Secretario:Đ
Đ
José Carlos Torrero Martínez «Arathorn II»Đ
Đ
Tesorero:Đ
Đ
Emilio La Parra González «Narwendil»Đ
Đ
Vocales: Đ
Antonio «Marsmialdil Tuk», Jesús «Rohanolat»,
Cristóbal «Glóin», Emigdio «Elfhelm» y
Declan «Fengel Númenvalka»

presidente@sociedadtolkien.org
vicepresidente@sociedadtolkien.org
secretario@sociedadtolkien.org
tesorero@sociedadtolkien.org

Webmaster:Đ
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Bibliotecario:Đ
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Editor de la Estel:Đ
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Ignacio Planas Beamonte «Eöl»Đ
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Ricard Valdivielso Martínez «Adanost Dúnadan»Đ
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COMISIONES:
Artesanía:Đ
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Gastronomía: Đ
Hermenéutica: Đ
Historia y Geografía:Đ
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Juegos: Đ
Lenguas: Đ
Literatura: Đ
Música y bailes: Đ

Fco. José Ortiz López «Isengrim»Đ
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Patricia Díaz Santos «Fëamariel»Đ
Đ
Josué Fas Escobar «Hinuden»Đ
Đ
Francisco José Palomares Villar «Isildur»Đ
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Daniel Prado Fernández «Ulmo»Đ
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Helios De Rosario «Imrahil»Đ
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Adela Torres Calatayud «Morwen»Đ
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Đ Emilio Angulo Germán «Aragorn»Đ
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Acebeda - Salamanca Đ
Ricardo García Núñez «Celebrimbor»Đ
Đ
Arthlond - A CoruñaĐ
Đ
Ana María Vázquez Gómez «Lady Éowyn»Đ
Đ
Bosque Negro - Vizcaya Đ
Iosu Apraiz Arévalo «Saradoc Brandigamo»Đ
Đ
Bree - Jaca Đ
Fco. Javier Lacué Ascaso «Franárion»Đ
Đ
Cuernavilla - Cuenca Đ
Jorge López Prieto «Erkenbrand Lalaith»Đ
Đ
Dor-Lómin - OviedoĐ
Đ
Daniel Prado Fernández «Ulmo»Đ
Đ
Edhellond - Valencia Đ
Helios De Rosario Martínez «Imrahil»Đ
Đ
Erebor - ZamoraĐ
Đ
Antonio Jesús Rodríguez Gelado «Grichan»Đ
Đ
Gondolin - Pamplona Đ
Pilar Escalada Díez «Celebrinlas»Đ
Đ
Hammo - Madrid Đ
Marta Elia Serrano Balbuena «Níniel»Đ
Đ
Imladris - Valladolid Đ
Rubén Briongos Gil «Balin de Imladris»Đ
Đ
Ithilien de Gondor - MálagaĐ
Đ Juana Chicharro Martínez «Celebnár»Đ
Đ
Khazad-dûm - ZaragozaĐ
Đ
María Jesús Lanzuela González «Selerkála»Đ
Đ
Lindon - Cantabria Đ
Lourdes Vélez Campos «Beleg Arcofirme»Đ
Đ
Lórien - Barcelona Đ
Áurea Pérez Abós «Elanor Peucansat»Đ
Đ
Minas Tirith - Granada Đ
Elena Calvo Paniza «Rielle»Đ
Đ
Mithlond - Elche Đ
José Manuel Ferrández Bru «Gimli»Đ
Đ
Nargothrond - PonferradaĐ
Đ Christian Álvarez Sánchez «Elros Tar-Minyatur»Đ
Đ
Númenor - Madrid Đ
Hugo Martín Tabernero Guzmán «Óron Mornen»Đ
Đ
Pelargir - Sevilla Đ
Delia Martin Garwood «Narya-Mithrandir»Đ
Đ
Tol Eressëa - MallorcaĐ
Đ
Miguel Ozonzas «Brôg Morwaitho»Đ
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Tol-in-Gaurhoth - CórdobaĐ
Đ Javier Orta Caamaño «Naug Zigilûm»Đ
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Umbar - CartagenaĐ
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45

A

Ricardo Núñez «Celebrimbor» creó este diorama

llí tenía su morada, desde tiempos inmemoriales,
una criatura maligna de cuerpo de araña, la misma
que en los días antiguos habitara en el País de los
Elfos, en el Oeste que está ahora sumergido bajo el Mar, la
misma que Beren combatiera en Doriath en las Montañas
del Terror, y que en ese entonces, en un remoto plenilunio,
había venido a Lúthien sobre la hierba verde y entre las
cicutas. De qué modo había llegado hasta allí Ella-Laraña,
huyendo de la ruina, no lo cuenta ninguna historia, pues son
pocos los relatos de los Años Oscuros que han llegado hasta
nosotros. Pero allí seguía, ella que había ido allí antes que
Sauron y aun antes que la primera piedra de Barad-dûr, y
que a nadie servía sino a sí misma, bebiendo la sangre de los
elfos y de los hombres, entumecida y obesa, rumiando siempre
algún festín; tejiendo telas de sombra; pues todas las cosas
vivas eran alimento para ella, y ella vomitaba oscuridad. Los
retoños, bastardos de compañeros miserables de su propia
progenie, que ella destinaba a morir, se esparcían por doquier
de valle en valle, desde las Ephel Dúath hasta las colinas del
Este, y hasta el Dol Guldur y las fortalezas del Bosque Negro.
Pero ninguno podía rivalizar con Ella-Laraña la Grande,
última hija de Ungoliant para tormento del desdichado
mundo.
Poco sabía ella de torres, o de anillos o de cualquier otra
cosa creada por la mente o la mano, y poco le preocupaban
a ella que sólo deseaba la muerte de todos, corporal y mental,
y para sí misma una hartura de vida, sola, hinchada hasta
que las montañas ya no pudieran sostenerla y la oscuridad
ya no pudiera contenerla.

Pero ese deseo tardaba en cumplirse, y ahora encerrada
en el antro oscuro, hacía mucho tiempo que estaba
hambrienta, y mientras tanto el poder de Sauron se
acrecentaba y la luz y los seres vivientes abandonaban las
fronteras del reino; y la ciudad del valle había muerto y
ningún elfo ni hombre se acercaban jamás, sólo los infelices
orcos. Alimento pobre, y cauto por añadidura. Pero ella
necesitaba comer, y por más que se empeñasen en cavar
nuevos y sinuosos pasadizos desde la garganta y desde la
torre, ella siempre encontraba alguna forma de atraparlos.
Y en cuanto a Sauron: sabía muy bien dónde se ocultaba
Ella-Laraña. Le complacía que habitase allí hambrienta, pero
nunca menos malvada; ningún artificio que él hubiera podido
inventar habría guardado mejor que ella aquel antiguo acceso.
En cuanto a los orcos, eran esclavos útiles, pero los tenía en
abundancia. Y si de tanto en tanto Ella-Laraña atrapaba
alguno para calmar el apetito, tanto mejor: Sauron podía
prescindir de ellos. Y a veces, como un hombre que le arroja
una golosina a su gata (mi gata la llamaba él, pero ella no
lo reconocía como amo) Sauron le enviaba aquellos prisioneros
que ya no le servían. Los hacía llevar a la guarida de EllaLaraña, y luego exigía que le describieran el espectáculo.

Así vivían uno y otro, deleitándose con cada nueva
artimaña que inventaban, sin temer ataques, ni iras, ni el
fin de aquellas maldades. Jamás una mosca había escapado
de las redes de Ella-Laraña, y jamás había estado tan
furiosa y tan hambrienta.
(SA 4 IX:52-58)

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