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Revista oficial de la Sociedad TOLKIEN Española

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Verano 55 2007
Verano
55
2007

Mereth Aderthad 2007 Nuestros smiales:

Erebor

Reseña:

Los Hijos de Húrin Relato:

La prohibición

Nº 55 Verano 2007

ESTEL es una palabra élfica que significa «esperanza» y es también el nombre que toma esta revista dedicada al estudio de la obra de J.R.R. Tolkien en el seno de la Sociedad Tolkien Española

Edita:

Sociedad Tolkien Española

Realiza:

Smial de Edhellond (Valencia)

Director:

Paco «Lórinlor» Soliva

Coordinadora:

Matilde «Yavanna» Julián

Tesorero:

Santi «Narnaron» Álvarez

Responsables de secciones:

Santi «Narnaron» Álvarez, Paco «Lórinlor» Soliva, Magalie «Wilwarin Undómo» Peiró

Lectura y corrección:

Adela «Morwen» Torres, Helios «Imrahil» De Rosario, Susana «Nimrodel» Zahonero, Magalie «Wilwarin Undómo» Peiró, Juan «Elbeanor» Gómez, Santi «Narnaron» Álvarez

Imagen e ilustración:

Sylvia «Fimbrethil» Vidal, Miriam «Ukrâla» Jiménez

Maquetación:

Sylvia «Fimbrethil» Vidal, Carlos «Aldandil» Tomás, Paco «Lórinlor» Soliva

Gestión de envíos:

Marta «Moria» Guitarte

Contacto Postal:

Apartado 6088 46011 VALENCIA

Direcciones de Internet:

estel@sociedadtolkien.org

esteli@sociedadtolkien.org

Proyecto Ardarathorn:

Sistema de Notación ArdaĐ

E n la ESTEL usaremos el Sistema de Notación

Arda siempre que nos sea posible así que te invitamos a que conozcas el Sistema y el

Proyecto Ardarathorn.Đ

Basado en el Sistema de Notación Arda, el Proyecto Ardarathorn consiste básicamente en un archivo de concordancias inglés-castellano que relaciona en ambos idiomas los inicios y finales de cada párrafo, incardinados en su capítulo correspondien- te, de las principales obras de J.R.R. Tolkien sobre la Tierra Media (El Hobbit, El Señor de los Anillos y El Silmarillion) con el fin de localizar exactamente cualquier texto de dichos escritos dada una cita basada en el Proyecto.Đ

Puedes descargarte el archivo desde la web de la Sociedad Tolkien Española:

www.sociedadtolkien.org

Fe de erratasĐ

Q ueremos pedir disculpas por las erratas del número 54.

En la bibliogrfía del artículo «Jnau, elfos y hombres» (pág. 6) la editorial de Más allá del planeta silencioso es Ediciones Minotauro

(2006).

Estatua de Fingon
Estatua de Fingon

Índice

Créditos

Portada

interior

Editorial

1

Una Mitología asterisco para Inglaterra

2

Khuzdul. Parte 1

6

La prohibición

11

Nuestros Smiales: Erebor

16

Handir hasta en la sopa

18

Mereth Aderthad 2007

19

Entrevista con Mirkwood de Rusia

27

A propósito de la lengua de Rohan

32

La Flecha Roja

36

Los hijos de Húrin

37

Narn i chîn Húrin

40

Saludos desde la biblioteca

42

English Corner

44

Direcciones

45

Ilustraciones

Portada: Fields of Gold de Jenny Dolfen Portada interior: Estatua de Fingon de Lourdes Vélez «Beleg Arcofirme» Pág. 4: Ancalagon de Antonino Vázquez «Widfara de Valk» Pág. 9: La espada de «Legolas Kelerion» Pág. 12: Elfo de «Legolas Kelerion» Pág. 14: Galadriel de «Legolas Kelerion» Pág. 15: Emblema de «Lord Helek» Págs. 22 y 23: Fotos de la EstelCon de Antonio Rodríguez «Grichan», José Manuel Ferrández «Gimli», Pablo Ruiz «Aranarth», Paco Palomares «Isildur» y Sylvia Vidal «Fimbrethil» Págs. 27, 28 y 29: Fotos de Elena Makarova «Nilechorwen» Pág. 33: Caballo de «Legolas Kelerion» Pág. 34: Saruman de Jesús Málaga «Frodo Gamyi» Pág. 35: Flecha y Gandalf de Sylvia Vidal «Fimbrethil» Págs. 37 y siguientes: Ilustraciones de Alan Lee y fotos del dossier de prensa de Minotauro Contraportada: Foto y Diorama de Ricardo Núñez «Celebrimbor»

Nuestro agradecimiento a la Editorial Minotauro por su amable disposición a colaborar con la STE.

ESTEL es una publicación sin ánimo de lucro. Ni la Sociedad Tolkien Española ni el equipo editor se hacen responsables de las opiniones expresadas por los autores de las obras recogidas en esta revista, ni tienen necesaria- mente por qué compartirlas.

Depósito legal: B-10953-96 ISSN: 1696-3059

Editorial

El Tercer Principio de un Ser Vivo es la capacidad de autosacrificio, la capacidad consciente de superar la Evolución y luchar por una causa, un amigo, un amor. Draal del planeta Minbar (Babylon 5).

T erminó el verano de 2007 con la fabulosa Mereth Aderthad de Himring en el venerable castillo de Uclés (Cuenca). Para mí, personalmente, ha sido reconfortante, conmo-

vedora, alegre, evocadora, fantástica, admirable, ensoñadora,

hermosa

un espacio reducido en la revista.

Se me ocurren más adjetivos pero el Editorial tiene

Por circunstancias personales había tenido que renunciar a las

Merith Aderthad de Gondolin y Umbar, que, según me contaron, se merecen calificativos similares; así que tenía mucha ilusión por volver a estar con amigos a quienes hacía años que no veía, por escuchar palabras sabias y hermosas, por ver representaciones

por cantar y oír música de

errantes bardos, por jugar, por reír, por sentir, por ofrecer a los

demás lo que yo había preparado y que les gustara. ¿Y ahora qué diré? Pues que muchas gracias a los smiales de Númenor y Cuernavilla por darme lo que necesitaba, gracias de todo corazón por llenar mi copa con tantos dones, gracias por cumplir el Tercer Principio de un Ser Vivo. ¡Oh sí, amigos! Porque vi la capacidad consciente de autosacrificio de los organizadores, su desvelo por servirnos y atendernos, su imaginación para crear ambientes

fantásticas, románticas, trágicas

nuevos y nuevas sorpresas, sus esfuerzos por luchar por una causa, un amigo, un amor. Entonces ¿cuál era la causa? La propia Mereth Aderthad, la reunión de los que amamos Arda, la STE, el ser

Eran muchas

causas pero todas excelentes. ¿Y por qué amigo lucharon? Ésta es fácil: ¡Por mí! ¡Y por ti! ¡Y por el otro! Por todos nosotros, incluso por los que no fueron a la EstelCon pero que saben que el espíritu persiste, que hay ganas, que el Sueño está al alcance de la mano, que hay vida en la STE y esperanzadoras expectativas. ¿Y cuál fue el amor? Bueno, mi natural discreción me impide ser

mejores personas a través de mejores sentimientos

explícito pero os aseguro que podría decir algunas cosas muy bonitas sobre ciertas bellas damas y sus enamorados caballeros.

Una causa, una buena, honorable y enaltecida causa; un amigo,

ese tipo al que desnudas tu alma, con el que estás a las duras y a las maduras y que sabe lo que vas a decir antes de que lo pienses; un amor, un amor verdadero a quien amas más que la propia vida y a quien sientes tan cerca que tu corazón late en su pecho ¡Ah, amigos: por tales cosas merece la pena luchar y cumplir el Tercer Principio! Y nosotros somos la Sociedad Tolkien, nos animan las buenas causas, los amigos y el amor, no somos distintos de Draal de Minbar, ni de Aragorn, ni de Frodo, ni del eorl

Beorhtnoth

aunque a veces me parezco a Olaf Trygvasson,

cuando me pierdo a mí mismo y me convierto en un tipo que no me gusta demasiado. Entonces recuerdo la Mereth Aderthad y los muchos momentos felices que he pasado en la STE, y los

amigos que me han honrado al serlo y eso me recupera y me da esperanza.

Gracias a todos los que ponéis vuestra magia más poderosa al servicio del Tercer Principio, pues hacéis renacer la Estel en un corazón cansado.

1
1

Una Mitología asterisco para Inglaterra

L as carencias a veces son requisito imprescindible para el alumbramiento de

grandes obras, e Inglaterra sin duda tenía grandes carencias en el ámbito mitológico. Erradicado por los normandos tras la Batalla de Hastings (1066), el mito anglosajón se perdió irremedia- blemente. Tolkien siempre lo lamentó y anheló para su país el análogo al Elder Edda islandés, la Ilíada griega o el Kalevala finés. Llegó a declarar: «Querría que tuviésemos más de esto atesorado, algo de ese mismo carácter y que hubiese pertenecido a los ingleses» (Carpenter, 1990, p. 73). Pero no existe nada parecido a un Kalevala inglés, sólo un «empobrecido ma- terial barato». Sin embargo, esa carencia originó en Tolkien el deseo de «crear un cuerpo de le- yendas más o menos conectado, desde las amplias cosmogonías hasta el nivel del cuento de hadas romántico —lo más amplio fun- dado en lo menor en contacto con la tierra, al tiempo que lo menor obtiene esplendor de los vastos telones de fondo—, que podría dedicar simplemente a In- glaterra» (Cartas 131, p. 172).

El origen de ese legendarium fue precisamente el Kalevala. Cuando Tolkien estudiaba en Oxford, descubrió una gramática finesa y pudo leer los mitos kale- valianos en su idioma original. El deleite de esa experiencia chocó con el pesar producido por la ausencia de una mitología inglesa. Fue entonces cuando empezó su magna empresa. Creó una nueva lengua (su gran vicio secreto) y una historia inspirada en la epo- peya finesa. La lengua era el

2
2

qenya, el precursor del quenya,

y la historia era una reelaboración

de la tragedia de Kullervo, un personaje del Kalevala, que rees- cribiría varias veces a lo largo de su vida hasta convertirla en la Narn i Chîn Húrin. Acabó siendo algo completamente distinto, aun- que conservó algunos elementos del poema finés; como el incesto, la espada parlante o el trágico

final.

Pero si su propósito era la elaboración de una mitología para Inglaterra, los mitos y leyendas de Finlandia no eran la mejor fuente de inspiración. Había ma- terial más próximo a su tierra, germánico o incluso específica- mente anglosajón, que daría un giro a la vasta tarea que había emprendido. Tolkien quizá se replanteó los métodos: no limi- tarse a crear o reescribir mitos para su país, sino intentar recupe- rarlos. Había poco material, pero ya tenía experiencia en llenar hue- cos. Antes del qenya, había traba-

jado en el gótico. A partir de frag- mentos que han sobrevivido en esa antigua lengua y de otros idio- mas afines, desarrolló nuevas pa- labras históricamente posibles. Por poner un ejemplo, la palabra inglesa elf [elfo], procede del anglosajón ælf y está emparentada con el nórdico álfr. Ambas derivan de una sola palabra gótica. Pero no se conserva ningún texto en esa lengua con la palabra «elfo». Sin embargo, de haber existido, posiblemente sería *alb. El aste- risco hace referencia a una palabra no registrada, pero reconstruida

a partir de otras palabras. ¿Podría utilizarse el mismo procedimiento para reconstruir una mitología?

Xavier Real «Amras»

Sería erróneo plantear el inicio

de la obra de Tolkien como un ejercicio puramente académico. Obviamente la «imaginación» jugó un papel decisivo en su génesis, pero también hubo una parte im- portante de «investigación».

Una estrella en la oscuridad

Algunos nombres del corpus anglosajón llamaron la atención de Tolkien. No había mucho ma- terial disponible, pero otros mitos germánicos podrían arrojar algo de luz en varios puntos oscuros. Uno de ellos sin duda era earendel. Aparece en los versos de un poe- ma anglosajón conocido como Crist:

Eala earendel, engla beorhtast, ofer middangeard monnum sended

Salve Earendel, el más brillante de ĐĐ los ángeles, enviado a los hombres sobre la Tierra ĐĐ Me

Probablemente Tolkien no tardó en descubrir en ellos una reminiscencia de la antífona O Oriens 1 que clama el advenimien- to de Cristo. Pero la palabra ea- rendel de la versión anglosajona no hace referencia al Mesías. En otro texto 2 se asocia a San Juan Bautista, llamándolo se niwa eo- rendel [el nuevo eorendel], la es- trella (o planeta) que precede al Sol, una metáfora de la esperanza que precede a la salvación. En la mitología nórdica también apare- ce asociado a un astro, pero de un modo menos metafórico. El gigante Aurvandil (forma nórdica

antigua de Earendel) perdió un dedo del pie por congelación al cruzar las frías aguas de un río y

Xavier Real «Amras»

su compañero, el dios Þórr, lo lanzó al cielo convirtiéndolo en una estrella. En cualquier caso el nombre es muy anterior al con- texto cristiano del Crist. Resqui- cios de algo remoto y olvidado, preservado sólo en vagas asocia- ciones a un mensajero portador de esperanza y una estrella del firmamento.

En verano de 1914 Tolkien escribió un poema sobre un ma- rinero llamado Earendel y de cómo se convirtió en el lucero del alba. Era una creación origi-

nal, pero habría estado gestándose en su mente, alimentada por su labor investigadora. Entre 1914

1915 siguió escribiendo poemas

sobre Earendel, pero su obra iba

a sufrir un cambio drástico. La

Primera Guerra Mundial ya había estallado cuando Tolkien finalizó sus estudios. Recibió entrenamien- to militar y fue enviado a Francia en 1916. Tras varios meses en el frente contrajo la fiebre de las trincheras y regresó a Inglaterra. Durante su convalecencia, entre 1916 y 1917, escribió La Caída

de Gondolin, una historia sobre Earendel, esta vez en prosa. Había iniciado la escritura de El Libro de los Cuentos Perdidos. Sin duda,

el título decía mucho de las inten-

ciones de su autor.

La transmisión del mito

Era muy importante para Tol- kien asociar a su país la obra que estaba creando y fue motivo de preocupación el modo en el cual las leyendas habían sido legadas al pueblo inglés. Para solventar el problema creó a Eriol, un in- quieto viajero que navegó hacia el Oeste en busca de Tol Eressëa. Es curioso que Eriol se dé a sí mismo el nombre de Wæfre [errante], que, volviendo al nórdico antiguo, sería Gangleri, nombre asociado a la Snorra Ed- da. La historia cuenta cómo un rey llamado Gylfi viajó hasta Ás- gard bajo el nombre de Gangleri. Tres misteriosos personajes, El Alto, El Igual de Alto y El Tercero, lo recibieron y respondieron a todas sus preguntas elaborando un resumen de la mitología

y

nórdica. Gylfi se convirtió en el receptor de los mitos y pasó a ser el transmisor de todos esos cono- cimientos aprendidos. Parece ser que Tolkien utilizó ese mismo sistema en El Libro de los Cuentos Perdidos para la presentación de su propia mitología. Un mortal —Eriol— se dirige a tierras in- mortales y es recibido por sabios. De nuevo se utiliza el método pregunta-respuesta para exponer un conjunto de leyendas. Y por último, el receptor se convierte en el difusor del mito, dándolo a conocer a través del Parma Kului- nen o Libro Dorado de Tavrobel. La gran diferencia entre la obra de Snorri Sturluson y la de Tolkien

es que Gylfi heredará una falsa tradición fruto del engaño mien-

tras que Eriol, se supone, nos legará la «auténtica tradición».

Pero, ¿cómo asociar ese mito al suelo inglés? Tolkien esbozó una historia donde Tol Eressëa sería arrastrada por la ballena Uin hacia el este hasta las costas de las Grandes Tierras, ocupando el lugar de la actual Inglaterra. In- cluso se explica el origen de Irlan- da cuando Ossë rompió la isla al intentar arrastrarla de nuevo a su lugar original. La isla fue invadida

por hombres malvados, orcos y otros seres hostiles que derrotaron a los elfos. Pero fue reconquistada por Hengest, Horsa y Heorrenda, los tres hijos de Eriol. El uso de figuras legendarias relacionadas con Inglaterra es especialmente interesante y evidencia la intención de Tolkien de asociar su mito y su patria. Pero fueron la causa que forzó un cambio en el plan narrativo. Hengest y Horsa tradicionalmente invadieron Gran Bretaña en el siglo V d.C. Ello dificultaría una explicación de la historia de la isla en una época pre-anglosajona, puesto que su- puestamente se hallaba en el leja- no Oeste. Pero evidentemente ya estaba junto a las Grandes Tierras cuando Julio César llegó allí en el siglo I a.C. Para solventar la incongruencia se abandonó la idea de convertir Tol Eressëa en Ingla- terra y Eriol fue sustituido por un inglés del siglo XI d.C., Æl- fwine hijo de Déor. 3

Una Mitología asterisco para Inglaterra

Sin duda Ælfwine [amigo de los elfos] era uno de esos oscuros nombres que llamó la atención del profesor. Aparece en varios textos anglosajones, pero no exis-

te ninguna historia sobre elfos en

esa lengua y mucho menos sobre amigos suyos. Sin embargo, tuvo que haber una historia sobre un hombre que trabó amistad con el hermoso pueblo o no existiría la palabra Ælfwine. En la nueva versión de los Cuentos Perdidos, Inglaterra ya no es Tol Eressëa, sino Luthany o la Isla de la Amis- tad, donde los Ingwaiwar habita- ban en paz con los elfos y ambos pueblos prosperaron. Ingwaiwar era un nombre utilizado para de- signar a los Ingvaeones, una tribu germánica antecesora de los An-

glos, Sajones, Jutos y Frisios. Es- taban asociados al misterioso Ing, un personaje que aparece en un poema rúnico anglosajón y que Christopher Tolkien traduce así:

«Ing fue visto por primera vez por los hombres entre los daneses del Este, hasta que partió hacia

el

este sobre las olas; su carruaje

lo

siguió veloz» (CP2 VI:210–212,

p. 385). Ing era un personaje más arcaico que Hengest y Horsa, pero quizás más próximo a lo que Tolkien estaba buscando, dando suficiente margen de tiempo para evitar incongruencias con la his- toria del mundo primario. Aso- ciado a los reyes fundadores que

llegaron desde el mar (como Skyld), fue visto al este de tierras danesas, donde habitaban origi- nalmente los Ingvaeones. De este modo Tolkien intentaba entrelazar

el origen de la historia de las tribus

anglosajonas con el final de su

propio mito. Pero el importante

papel de Inglaterra desapareció

en

la obra posterior, debido quizá

al

abandono del propósito origi-

nal de restaurar una mitología para su país.

Æsir y Valar

El inquieto marinero Eriol /

Ælfwine viajó hasta Tol Eressëa

y allí encontró una pequeña

cabaña, Mar Vanwa Tyaliéva, don- de tuvo la oportunidad de saciar

su

curiosidad. Los anfitriones

3
3

Una Mitología asterisco para Inglaterra

Xavier Real «Amras»

respondieron a todas sus pregun- tas y una de las primeras fue «Quiénes son los Valar. ¿Son los Dioses?». La respuesta del Léxico Qenya 4 es muy concisa, bajo la entrada ainu figura ‘dios pagano’

y bajo la entrada aini ‘diosa paga- na’. Debemos entender la

definición en el contexto cristiano del autor y no en el contexto de los propios Valar. Pero Lindo nos ofrece una respuesta más comple- ta. «—Lo son, en efecto —dijo Lindo—, aunque acerca de ellos, los hombres cuentan muchas co- sas extrañas y confusas que están muy lejos de la verdad, y les dan muchos nombres extraños que no oirás nunca aquí» (CP1 II:4, p. 59). Pero esos «nombres extraños» en realidad son bastante conoci- dos por los mortales, «Wóden, Þunor, Tiw, etc. (nombres en in- glés antiguo de los dioses germá- nicos que en escandinavo antiguo eran Óðinn, Þórr, Týr), y se indica

q u e

Manweg, Tulkas y un tercero cuyo nombre es ilegible» (CP2 VI:104, p. 367). Las palabras de Lindo son muy parecidas a las reflexiones de Ran- som en Perelandra al contemplar al Oyarsa de Venus y al Oyarsa de Marte y recordar «las tonterías dichas sobre ellos en la Tierra»5 (Lewis, 2006, p. 282). Es obvio que ambos Inklings consi- deraban los mitos paganos como un deterioro del verdadero mito, pero había cierta ‘verdad’ incluso en las «cosas extrañas y confusas» escritas por los hombres.

[Padre Universal]. Pero Tolkien desde un principio distingue cla-

ramente entre Ilúvatar, el Allfather en el mito tolkieniano, y Manwë. Curiosamente la posición de Óðinn en el panteón nórdico es

fruto de una remodelación poste- rior, ya que originalmente el pues- to de «Padre Universal» no le per- tenecía a él, sino a Týr o Tiw (relacionado etimológicamente

Pero sin duda

hay algo odínico en Manwë. Am- bos tienen un trono en lo alto de una montaña desde donde obser- van el mundo y aves que les traen noticias. Otra curiosa analogía es la asociación con la poesía, aun-

con Zeus, Deus

más temprana. En el Léxico Qen- ya se asocia Valinor con Ásgard, en una versión de la historia de Ælfwine de Inglaterra Ulmo es Neord, los Valar Makar y Meássë y sus estancias están inspirados

en «la Batalla Incesante de la an- tigua Escandinavia», los Balrogs sugieren a los Gigantes de Fuego

Posteriormente va-

rios elementos desaparecieron, pero las distintas versiones del «Silmarillion» no lograron desha- cerse completamente de los propósitos iniciales y un aire nórdico sigue rodeando la obra más tardía de Tolkien.

Elfos y Orcos, la prole de Caín

del Múspel

No hay historias sobre elfos en anglosajón, pero palabras que contienen el elemento ælf [elfo], podrían sernos útiles para com- prender esa misteriosa raza. Ad- jetivos como ælfscíene [luminoso como un elfo] o ælfscínu [hermoso como un elfo] asocian a los elfos con la be- lleza y la luz, pero palabras como ælfádl [pesadilla] o ælfsogoða [un enfermedad] no los dejan en muy buena posición, y el autor de Beowulf en el verso 112 de su poema los mete en el mismo saco que los orcos; eotenas ond ylfe ond orcneas [ogros y elfos y orcos], llamándo- los la maligna prole de Caín. Pero no parece que eso impidiera el uso de nombres propios como Ælfheah [alto como un elfo], Ælfnoþ [valiente como un elfo], Ælfred [sabio como un elfo], Æl- fhelm [protegido por los elfos], Ælfgifu [regalo de los elfos] o Ælfwine [amigo de los elfos]. ¿Por qué hay tanta confusión en el corpus anglosajón sobre el tema de los elfos? Originalmente estaba clara la distinción entre elfos y orcos. Los prejuicios a esta raza surgieron posteriormente.

Pero seguimos sin saber gran

cosa sobre los elfos, salvo que

y

eran hermosos, altos, sabios

).

que en la similitud se hacen obvias las diferencias. Innata en Manwë 6

conseguida mediante artimañas

por Óðinn, robando el hidromiel de la poesía al gigante Suttungr, un brebaje que otorgaba a quien lo probara el don de la inspiración poética.

y

é s t o s

s o n

el don de la inspiración poética. y é s t o s s o n De

De Tulkas se dice que «no hay ninguno de los Valar ni de los Úvanimor (que son monstruos, gigantes y ogros) que no tema los músculos de su brazo ni el golpe de su puño enguantado de hierro cuando tiene motivos para estar colérico» (CP1 III:41, p. 95). No es el guante de hierro de Þórr lo que temen los gigantes, sino su martillo, pero en esencia ambos dioses comparten una función luchadora, una increíble fuerza bruta y cierta simpleza.

Quizás podríamos ampliar esta escueta lista con varias analogías

más. Es obvio el interés que tenía Tolkien en la mitología nórdica

y la influencia ejercida en su obra

¿Cuánta ‘verdad’ hay en los dioses paganos de la mitología nórdica? ¿Qué relación hay entre Æsir y Valar? Difícilmente halla- remos en Manwë muchas simili- tudes con el cínico Óðinn asocia- do a la inmolación y la necromancia. Quizás la mayor diferencia se encuentra en la po- testad otorgada al dios tuerto. Se le atribuyen más de 100 nombres, entre los cuales está Alföðr

4
4

Xavier Real «Amras»

temidos. Si recurrimos de nuevo

a la mitología nórdica, también

nos encontramos con álfar [elfos], pero en los mitos escandinavos están claramente asociados a las deidades. Sin embargo, las leyen- das nórdicas no están exentas de confusión racial y suelen mezclar elfos y enanos. Es bastante llama- tivo que en el dvergatal del Völuspá, una lista de nombres de enanos de un poema éddico, apa- rezcan enanos con el elemento álfr [elfo] en su nombre. Parece que la confusión radica en los distintos pueblos élficos: Ljósálfar [elfos de la luz], Dökkálfar [elfos oscuros] y Svartálfar [elfos ne- gros]. Los elfos de la luz nos re- cuerdan a los hermosos adjetivos anglosajones y se los suele nom- brar junto con los dioses. Es de especial interés el poema Loka- senna del Elder Edda. Acuden a un convite dioses y elfos, pero Loki amarga la fiesta soltando improperios contra los asistentes. Entonces Iðunn, una de las deida- des presentes, le dice a Bragi:

«Por la prole de hijos te ruego, oh Bragi, y por toda la gente adoptada, que no digas tú en la sala de Ægir cosa que a Loki ofenda»

La «prole de hijos» se refiere

a los hijos de Óðinn, es decir, a

los dioses. Pero no está claro quie- nes son la «gente adoptada». Te- niendo en cuenta que los asisten- tes al convite son dioses y elfos, no sería descabellado pensar que la gente adoptada por los dioses sean los elfos. Hay una laguna en su origen y poco se sabe de ellos. Originalmente la palabra elfo se asociaba a albo, pero es difícil explicar cómo un albo puede ser oscuro (o negro). Tolkien s ol u ci o n ó la a p a re n te contradicción adaptando esa clasificación no en función del color de piel, sino del nivel de iluminación. Así los elfos de la luz y los elfos oscuros adquirieron un nuevo significado, o quizás se

rescató su significado original. Nos quedan los elfos negros, que en la obra de Tolkien no encajan en ningún sitio. Sin embargo, en svartálfaheim [hogar de los elfos negros] no vivían elfos, sino ena-

nos. Aunque algunos tenían nom-

bres ‘élficos’. Pero a diferencia de los elfos (adoptados), los enanos fueron creados por los Æsir. Y eso probablemente era relevante para Tolkien, puesto que los elfos eran hijos de Ilúvatar mientras que los enanos eran obra de Aulë, uno de los Valar.

Fresno y Olmo

Por último me gustaría hablar de nosotros, los hombres morta-

les. La historia del despertar de

la primera pareja de humanos en

los Cuentos Perdidos también está relacionada, aunque sólo sea de

pasada, con la mitología nórdica. Los primeros hombres son Ermon

y Elmir, y en una valiosa nota

Christopher escribió: «Sobre Er- mon está escrita, casi sin duda

alguna, la palabra en inglés anti- guo Æsc (‘fresno’). Parece conce- bible que ésta sea una adaptación

al inglés de Askr, ‘fresno’ en no-

ruego antiguo; en la mitología nórdica, así se llama el primer hombre, quien, junto con la pri- mera mujer (Embla), fue hecho por los Dioses de los dos árboles que encontraron a orillas del mar (Völuspá estrofa 17; Snorra Edda, Gylfaginning § 8)» (CP1 X n.9,

p. 300). No resulta difícil asociar

a Elmir con Embla. El significado de Embla no está tan claro como

el de su compañero. Pero también

está asociado a un árbol y una de las teorías más aceptadas es Olmo.

Es curiosa la similitud entre Elmir

y elm [olmo] y no resulta desca-

bellado pensar que Tolkien, al igual que en otras ocasiones, tenía en mente la mitología nórdica cuando estaba elaborando (o res- catando) el mito anglosajón.

Aunque el proceso de gestación del legendarium se basó principalmente en la capacidad subcreadora de Tolkien, él siem- pre expresó una intención de in-

vestigar, descubrir y registrar, no de inventar. Siempre lamentó la pobreza mitológica de Inglaterra:

«no tenía historias propias (vin- culadas con su lengua y su suelo), no de la cualidad que yo buscaba

y encontraba (como ingredientes)

Una Mitología asterisco para Inglaterra

en leyendas de otras tierras» (Car- penter, 1993, p. 171). Pero sin duda supo utilizar esos «ingredientes» para elaborar sus propias leyendas. Conocía bien los mitos germánicos y fue agre- gando los suculentos trozos de «investigación» al caldero de su «imaginación», pero Tolkien se- guía siendo el cocinero y sin duda supo combinar como pocos am- bos elementos para devolver a su país una mitología. Con el tiempo desapareció su ingenuo proyecto inicial. «Absurdo» fue la palabra

que utilizó décadas más tarde para referirse a la disparatada aventura de un Tolkien veinteañero. No tan absurdo, si ustedes me entien- den.

Bibliografía

Carpenter, Humphrey. J.R.R. To- lkien. Una Biografía . Minotau- ro, Barcelona, 1990.

Carpenter, Humphrey (ed.). Car- tas de J.R.R. Tolkien . Minotau- ro, Barcelona, 1993.

Lewis, C.S. Perelandra. Un viaje a Venus . Minotauro, Barcelo- na, 2006.

Tolkien, J.R.R., Christopher To- lkien (ed.). El Libro de los Cuentos Perdidos 1 . Minotau- ro, Barcelona, 1990.

———. El Libro de los Cuentos Perdidos 2. Minotauro, Barce- lona, 1991.

Notas

1. O Oriens, splendor lucis aeternae et sol

justiciae veni, et illumina sedentes in tenebris et umbra mortis [Oh Alba, resplandor de la luz eterna y sol de justicia, ven e ilumina a los que se sientan en las tinieblas y en la sombra de la muerte].

2. The Blinckling Homilies, colección de sermo-

nes recopilados en un manuscrito anglosajón conservado en Blinckling House en Norfolk.

3. Tanto Déor como Heorrenda proceden del

poema anglosajón Déor.

4. El Léxico Qenya fue publicado parcialmente

en el Apéndice de nombres de los Cuentos Perdidos, e íntegramente en la revista Parma Eldalamberon nº12.

5. Posible referencia al mito homérico de Ares

(Marte) y Afrodita (Venus) narrado en La Odi-

sea.

6. «Manwë tiene el esplendor de la poesía y el

canto más allá de toda posible comparación»

(CP1 II:67, p. 76).

5
5

K h uzdul. Introducción a la Lengua Secreta de los Enanos* Parte I. Introducción, fonética

José Andrés Alonso de la Fuente Universidad Complutense de Madrid

Nota de los editores: Ésta es la primera parte de un extenso trabajo filológico sobre la lengua de los enanos inventada por J.R.R. Tolkien, que por restricciones de espacio se publicará en sucesivos números de Estel. En próximas entregas se publicarán las tres partes que completan el trabajo, a saber: «Parte II. Morfología», «Parte III. Composición y derivación, léxico y textos» y finalmente «Parte IV. Índice de raíces y diccionario etimológico».

6
6

A la memoria de John Ronald Reuel Tolkien (1892-1973), magnífico escritor, colosal lingüista.

0. Introducción

0.1. Nota a modo de advertencia.

El presente estudio tiene como finalidad ofrecer una visión de conjunto del material que J.R.R.

Tolkien preparó con la intención de dotar con una lengua propia

a los enanos, figuras clave dentro

del universo tolkieniano que con- forma la Tierra Media. Puesto que quien avisa no es traidor, se advierte de antemano que muchos de los argumentos que se propon- drán y defenderán a continuación son altamente especulativos, y aunque el resultado final refleja cierta coherencia, no menos cierto es que se trata de una visión cuan- do menos particular. Sea como fuere, este ensayo sólo tiene como objetivo dejar claro que, pese a lo escaso del material disponible (algo no muy novedoso tratándo- se de lenguas tolkienianas), siem- pre es posible elaborar un esque- ma aceptable a partir de la «herencia» dejada por Tolkien, tal y como se ha intentado demos- trar en otros trabajos anteriores con la Lengua Negra (Alonso de la Fuente 2004a, 2004b).

1

0.2. El k h uzdul dentro del univer-

so tolkieniano. Aunque el grado de elaboración de la lengua de los enanos puede no resultar tan impresionante como el del quenya

o el sindarin, eso no debe sorpren-

der a nadie. El profesor de Oxford

this tongue

ya advertía que «[

has been sketched in some detail of structure, if with a very small vocabulary». 2 Si Tolkien comenzó

]

la descripción de esta lengua de una forma más o menos seria, ¿por qué se detuvo? No hay mo- tivo lingüístico alguno que justifi- que dicha actitud. Sin embargo, un detalle no lingüístico, sino social, podría explicar semejante situación. El carácter cerrado y

poco amistoso de los enanos, pin- celado ya en las primeras notas de Tolkien, pudo venir acompañado de lógicas conse- cuencias, de tal forma que la es- casez de material pudo deberse no a un descuido o dejadez de Tolkien, sino a la naturaleza in- manente del pueblo enano.

El hecho de que los enanos no hablaran su lengua en presen- cia de extranjeros y que sólo la enseñasen a (¿o fuese aprendida por?) unos pocos elegidos tuvo como consecuencia que las crónicas y documentos de la Tie- rra Media no pudiesen dar cuenta de esta lengua, denominada con

el término k uzdul, o en ortografía tolkieniana khuzdul (a partir de

Desde el

ahora abreviado K).

momento en el que Aulë creó a

los Siete Padres de los Enanos, éstos fueron instruidos en su pro- pia lengua, un artificio también ideado por Aulë. Esta lengua es lo que en K se denomina aglab ‘lengua hablada’, en oposición al lenguaje gestual que posterior-

mente los enanos crearían, el igliš- mek ‘lenguaje de gestos’, sin duda alguna con motivos comerciales (GJ 4 Ap. D:17, p. 459). Según las leyendas de Valinor, Fëanor recibió cierta formación por parte

h

3

José Andrés Alonso de la Fuente

de Aulë en esta lengua. Sin em- bargo, parece ser más la fama que precede a Fëanor que la veracidad

de los hechos registrados. Durante

la Primera Edad, cuando los hom-

bres de la Casa de Hador llegaron

a Beleriand y conocieron a los

barbiluengos, o sigin-tarag como ellos dicen (PTM X n. 21, p. 372), una inmediata amistad (interesa-

da) surgió entre estos dos pueblos,

y los enanos, por primera y última

vez, se mostraron condescendien- tes a la hora de enseñar su lengua. Sin embargo, cosas del destino, los hombres no prestaron tanto interés en la lengua, que apren- dían despacio y mal, como en otros menesteres. Una mención de honor merece el noldo Curu- fin, gracias al cual las crónicas antes mencionadas pudieron pre- sumir de unas pocas líneas acerca del K. Posteriores generaciones de noldor ignorarían deliberada- mente la lengua de los enanos, pese al considerable esfuerzo rea- lizado por Curufin.

0.3. Material disponible. Carac- terísticas y posibilidades de tra- bajo. El material lingüístico que hasta nosotros ha llegado puede calificarse de extenso, dentro de lo que significa «extenso» en su aplicación a lenguas fragmentarias como ésta. La diversidad de cate- gorías y estratos lingüísticos viene determinada por la presencia de topónimos, hidrónimos y varios nombres propios. Súmense a éstos un canto de guerra, una inscripción en angerthas de Moria

y algo de léxico común (con un

único verbo). Acerca de los nom- bres propios (onomástica), éstos necesariamente deben ser toma- dos con mucha precaución. De

todos es bien sabido que los Ena- nos no revelaban sus nombres verdaderos, sino que tomaban un segundo apelativo que era usado

ante forasteros. 4 Los nombres de

Balin o Fundin son, según el pro- pio Tolkien, de «origen septen- trional» (humano), luego no tie- nen valor en este estudio. 5 En cualquier caso, hay material para elaborar una teoría consistente y establecer las principales carac- terísticas gramaticales de la lengua

K h uzdul. Introducción a la Lengua Secreta de los Enanos. Parte I. Introducción, fonética

K, y de paso, ampliar lo que hasta

el momento se sabía de esta enig- mática lengua.

1. Cuestiones de Fonología

1.1. Inventario fonético. Las fuentes documentales disponibles para elaborar dicho inventario fonético son insuficientes. El

análisis de los testimonios escritos

no se ha llevado a cabo correctamente, ni siquiera cuando

las evidencias estaban presentes.

Así, en Allan (1978: 63) se

enumeran los siguientes fonemas:

/b d g k k h l m n r š t

u/. El autor del artículo opta por

excluir las vocales largas /ä ë ï ü/

e incluir como fonema al

diptongo /ai/, únicamente testimoniado en la forma aimenu ‘sobre vosotros’, donde ai es claramente una apócope de la preposición áya ‘sobre, encima de’ (GA II:93, p. 32), luego su e s t a t u s c o m o f o n e m a independiente es más que dudoso. Por su parte, en Ardalambion Fauskanger menciona un sonido, representado gráficamente como <gh>, que de acuerdo a la descripción allí formulada es fricativo velar sonoro, es decir, como // en el inglés house [] ‘casa’, he [ ] ‘él’ o alemán Hut

[  ]‘sombrero’, Gehalt [  ]

Se trata de un sonido

‘sueldo’.

z; a ai e i

h

6

más suave que el castellano //, p.ej. en jamón [ N]. El problema es que en Ardalambion

no se dice absolutamente nada de

la aparente oclusiva sonora velar

// que Allan recoge en su inventario. Por su parte, Alonso de la Fuente (2004a: 26-7) establece un inventario con la oclusiva sonora velar //, citada en Allan, y la fricativa sonora velar // de Ardalambion, con una nota aclaratoria señalando que su

representación gráfica es en

algunos lugares <gh>. 7 Sin embargo, ¿hay motivo alguno

para la confusión de <gh> entre // y //? Ni mucho menos. En el material disponible existen multitud de palabras con //, p.ej. tarag ‘barbas’, narag ‘negro’ o sigin ‘largo’, representados con la grafía natural <g>, mientras que para // sólo disponemos del nombre propio <Azaghal>, supuestamente pronunciado [  ]. Por lo tanto, en un principio no debería existir ningún problema para reconocer un fonema oclusivo velar sonoro //, escrito <g>, y otro idéntico pero fricativo //, escrito <gh>.

Ahora bien, la grafía <gh> y la incorporación de nuevos fonemas, ocultos en el material disponible,

se va a convertir en un interesante

problema.

En primer lugar, debe apuntarse que todos los fonemas deducibles de las fuentes documentales no han sido descritos. Además de los fonemas mencionados, existen al menos otros dos: una fricativa velar sorda /x/, conservada en Mahal, nombre enano de Aulë, y en la raíz trilítera *Z-H-R ‘morada’, en *Tumun- zahar ‘la Morada Hueca’, y una oclusiva sonora bilabial aspirada, atestiguada en la raíz trilítera *B - N-D, presente en el topónimo Šarb h und ‘la Colina Calva’. La

caracterización fonética de la grafía <h> se ha deducido comparando su valor en otras lenguas, p.ej. valarin, quenya o sindarin, donde Tolkien la empleó sin duda alguna para representar una fricativa velar sorda. La inclusión de estos nuevos fonemas permite reconstruir el inventario consonántico de la tabla 1.

h

La tipología lingüística en cierto modo exige la presencia de los fonemas *p y *p h , puesto que un cuadro de oclusivas como el descrito resulta por completo antinatural. Si ambos han desaparecido es porque quizás *p

Tabla 1. Inventario fonético K documentado

��

�

�

��

���

�

�

šĐ

�

�

�



�

��

7
7

K h uzdul. Introducción a la Lengua Secreta de los Enanos. Parte I. Introducción, fonética

y *p h evolucionaron a la fricativa /f/, en parte para esquivar la dificultad articulatoria de un fonema como /p h / (Alonso de la Fuente 2004a: 27). Sin embargo,

se desconocen las condiciones

bajo las que dicha evolución tuvo

lugar. 8 Dada la identificación de

/, se hacen igualmente

necesarios los fonemas *d h y *g h .

La ausencia de /d h / claramente se

debe a la escasez material, pero

para el fonema velar /g

disponemos del anteriormente citado nombre de <Azaghal>, donde la interpretación de la grafía <gh> ahora se hace problemática. Pese a lo defendido con anterioridad, y como rectificar es de sabios, parece más razonable suponer que dicha grafía representa en realidad un fonema oclusivo sonoro velar

/b

h

h

/

aspirado, y no una fricativa sonora velar. Esto implica aceptar la consistencia gráfica de <gh>, situándolo al mismo nivel funcional y articulatorio que <th>, <kh> o <bh>. 9 Con este cambio la serie de fonemas fricativos continúa siendo natural

y tipológicamente correcta,

mientras que la correspondiente serie de oclusivas sonoras aspiradas gana un fonema adicional.

Una vez realizadas estas apreciaciones, el inventario fonético del K conservado en los

testimonios escritos, 10 incluyendo

consonantes, la semivocal /y/

y

las vocales, 12 es como queda en

la tabla 2.

11

1.2. Estructura silábica. En líneas generales, el número de sílabas abiertas, es decir, (C)V, 15 y el de sílabas cerradas, de estructura (C)VC, es casi idéntico. Aunque hay ejemplos de sílabas abiertas

iniciadas por vocal, p.ej. I-bun,

A-za-g h al, a-glab, lo habitual es encontrarlas iniciadas por una consonante. No hay ejemplos de sílabas abiertas sin consonante

inicial en interior de palabra, a no ser que dicha sílaba coincida

con un elemento morfológico,

p.ej. Bund-u-ša-t h ur, donde u es la preposición *(-)u(-) ‘en’. No

están permitidos los grupos

consonánticos en posición inicial

absoluta. En posición de coda, así como entre límites silábicos, pueden aparecer multitud de grupos biconsonánticos, siendo el modelo más habitual, de acuerdo con el material conservado, (C)VRT, p.ej. *bund- ‘cueva, excavación’, *-inbar ‘cuerno’, Nargun, ‘el lugar de lo negro’, nombre enano de Mordor, *-t arbun ‘dominios, tierras poseídas, extensiones’, T h arkun ‘el (Hombre) del Cayado’, nombre enano de Gandalf, Gabilgat h ol ‘la Gran Fortaleza’, Buzund‘la Oscuridad Primigenia’, Mazarbul *‘la Cámara de los Registros’, seguido

por (C)VST, p.ej. *-k

izdW n

‘fortaleza subterránea’, k h uzdul ‘(la lengua) del Enano’. El resto de combinaciones es bastante inusual, p.ej. Felakgundu ‘el Tallador de la Cueva’, nombre enano de Finrod, iglišmek ‘lenguaje de signos’. No obstante, la posibilidad de formar otros grupos consonánticos, incluso más frecuentes que los mencionados,

es altamente probable, dado que la formación de algunas categorías

morfológicas mediante flexión apunta a ello. Lo que sí parece seguro es que no se permiten grupos consonánticos con más de dos fonemas. Por último, no hay documentada ninguna palabra con más de dos sílabas, a excepción de las compuestas y de

h

h

Tabla 2. Inventario fonético K completo � /ĐĐĐ �  ���   � 
Tabla 2. Inventario fonético K completo
�
/ĐĐĐ
�
���
 �
 14
��
��
�
�
šĐ
�
 13Đ �
 �
�
��
�
�
����
��
W����
u��
��
����
���
����
/
8
8

José Andrés Alonso de la Fuente

los préstamos, lo cual no significa que palabras más largas estuviesen prohibidas.

1.3. Acentuación. Aunque nada se conoce acerca del acento K, algunos procesos fonológicos registrados en el material disponible pueden ayudar a

perfilar sus principales rasgos. La primera tarea es concretar el carácter del acento K: dinámico (tonal) o intensivo. 16 De acuerdo con Tolkien, en la descripción de las Runas de Daeron se califica de «frecuente» una reducción vocálica como la que tiene lugar en el inglés butter [  *] ‘mantequilla’ (SA Ap. E II:29). Este proceso de reducción vocálica está muy extendido entre

las lenguas del mundo y, por lo

tanto, su origen y funcionamiento son de sobra conocidos: una vocal cualquiera dentro de la palabra recibe un golpe de voz que ayuda a conservar sus rasgos fonológicos intactos, mientras que el resto de vocales, desprotegidas, no reciben

el mismo flujo de aire durante el

proceso fonador y sus rasgos fonéticos se pierden o reducen. Un ejemplo perfecto lo constituye la lengua rusa, donde ìîëîêî molokó ‘leche’, se pronuncia [  ], es decir, algo así como /malakó/. Las dos primeras vocales son antiguas /o/, conservadas gracias a la ortografía rusa, que como consecuencia del fuerte acento recibido sobre la última vocal, se reducen hasta parecer /a/. Por otro lado, cuando la reducción es total, la vocal cae, algo muy frecuente por ejemplo

en la historia de la lengua etrusca, p.ej. antiguo etrusco lavtun > etrusco posterior lavtn, aet. mutana > etp. mutna, véase más claro en préstamos, p.ej. lat. præsentes > et. pres nts, 0

‘pueblo etrusco’ > et. rasna, � > aet. atunis > etp. atuns, gr. � > et. alesantre,

elchsntre, gr.  > et. arpa, aet. felznal > etp. flznal (Bonfante

y Bonfante 1983: 68). Ambos

tipos de reducción, parcial y completa (denomínese esta última síncopa o apócope) están documentados en K. La reducción

José Andrés Alonso de la Fuente

K h uzdul. Introducción a la Lengua Secreta de los Enanos. Parte I. Introducción, fonética

parcial tiene lugar desde un punto de vista cuantitativo, y no cualitativo como en ruso. En los procesos de composición, se observa que una vocal larga del primer miembro en posición final se abrevia al añadirse a continuación el segundo miembro, p.ej. azanul + bizar > Azanulbizar (cfr. Azanûl- en RS

XXV n. 36, p. 576) y *k h azad-

dum > K h azad-dum (cfr. khazâd en SA Ap. F I:31; GJ 4 Ap. B:1). La síncopa o apócope sólo está registrada en un caso: aya ‘sobre’ > ai-, en ai-menu ‘sobre vosotros’ (GA II:93, p. 32). Pese a la escasez de material, es posible proponer como hipótesis de trabajo que el K tenía un acento intensivo como consecuencia del cual se han documentado las diferentes reducciones vocálicas citadas.

Azanul + bizar > *Azanulbízar > Azanulbízar. Por lo tanto, el lugar del acento en palabras cuya última vocal es larga parece seguro: la vocal larga siempre está acentuada. Asimismo, el desplazamiento acentual en los compuestos indica que la sílaba tónica debe encontrarse lo más cerca posible del final, porque si no es por esta razón, el desplazamiento acentual no tiene sentido alguno. Por último, y trayendo a colación el ejemplo de áya, puede concluirse que el acento tónico en palabras no derivadas es libre, pudiendo

incluidas posiciones postónicas, s u f r i r í a n r e d u c c i o n e s considerables. Estas últimas podrían representarse mediante los signos /aË úË üË ú ü/ que se corresponden respectivamente a /a e o i u/, p.ej. Azanulbízar [ËË Ë], K h azad-dumu [ ËË  ú]. A modo de experimento, en el vocabulario final se recogerá la trascripción fonética de aquellos términos que permitan señalar la sílaba tónica, por desgracia no muchos, y así especular con una hipotética pronunciación, pero siempre basada en lo que Tolkien dejó escrito.

Referencias bibliográficas

que Tolkien dejó escrito. Referencias bibliográficas  recaer en cualquiera de las sílabas, 1 7 pero

recaer en cualquiera de las sílabas, 17 pero si la vocal de alguna de ellas es larga, el acento recaerá sobre aquélla.

Por otro lado, llevando hasta el último extremo la afirmación de Tolkien acerca del vocalismo átono, sería posible establecer, al igual que en ruso, dos grados de reducción vocálica: uno para la vocal pretónica, y otro para el resto. La vocal pretónica tendría un grado de reducción mínimo, y por lo tanto no variaría casi en absoluto, mientras que el resto,

Allan, J. (ed.), 1978. An Introduction to Elvish: and to other tongues and proper names and writing systems of the Third Age of the Western Lands of Middle- earth as set forth in the published writings of professor John Ronald Reuel Tolkien. Middlesex:

Bran’s Head Books. Alonso de la Fuente, J. A., 2004a. «Breves notas sobre la Lengua Negra y las lenguas de J. R. R. Tolkien. Parte I. Introducción, fonología», Estel 44, pp.

25-32.

—, 2004b. «Breves notas sobre la Lengua Negra y las lenguas de J. R. R. To l k i e n . Pa r t e I I . Morfología, sintaxis, diccionario», Estel 45, pp.

27-32.

Resuelta esta primera cuestión, la posibilidad de

conocer el lugar sobre el que

recaía dicho acento intensivo

parece ahora algo más accesible, aunque no más

sencillo. En el caso concreto de aya, es completamente legítimo escribir áya, señalando que la primera

vocal es sobre la que recae

el acento intensivo, por el

cual está registrada una

forma apocopada ai-. Sin

embargo, resulta complicado decidir sobre qué sílaba recae el acento en los compuestos sin disponer de una vocal

larga, por no hablar ya de

aquellas palabras que no están sujetas a proceso compositivo alguno o/y que no tienen una vocal larga. Quizás mediante un razonamiento lógico pueda conseguirse algo sustancioso. El acento intensivo del primer miembro pasa al segundo miembro, provocando así la reducción cuantitativa de la sílaba con vocal larga. Dicho desplazamiento debe realizarse

saltando una única sílaba. Por lo tanto, el salto acentual debe producirse desde la última sílaba del primer miembro hasta la primera sílaba del segundo, p.ej.

Andersen, H., 1995. «Las lenguas eslavas», en A. G. Ramat y P. Ramat (eds.), Las lenguas indoeuropeas. Madrid:

Cátedra, pp. 529-74. Bonfante, G. y L. Bonfante, 1983. The Etruscan Language: An Introduction. Manchester:

Manchester University Press. Carlton, T., 1991. Introduction to the Phonological History of the Slavic Languages. Columbus: Slavic Publishers. CN = Tolkien, J.R.R. y Chr. Tolkien (ed.). 2000. La Caída

9
9

K h uzdul. Introducción a la Lengua Secreta de los Enanos. Parte I. Introducción, fonética

de Númenor. Barcelona:

Ediciones Minotauro. CP = — y — (ed.). 1999. El Camino Perdido y otros escritos. Barcelona: Ediciones Minotauro. De Rosario Martínez, H., 2005. «Réplica a las “Breves notas sobre la Lengua Negra y las lenguas de J.R.R. Tolkien”», Estel 47, pp. 12-4. Fauskanger, H. K., s.d. «Khuzdul. The Secret Tongue of the Dwarves», en Ardalambion, http://move.to/ardalambion. GA = Tolkien, J.R.R. y Chr. Tolkien (ed.). 1996. La Guerra del Anillo. Barcelona:

Ediciones Minotauro. GJ = — y — (ed.). 2002. La Guerra de las Joyas. Barcelona:

Ediciones Minotauro. PTM = Tolkien, J.R.R. y Chr. Tolkien (ed.). 2002b. Los Pueblos de la Tierra Media. Barcelona: Ediciones Minotauro. Radford, A. et alii, 2000. Introducción a la lingüística, trad. Nuria Bel Rafecas. M a d r i d : C a m b r i d g e University Press. RS = Tolkien, J.R.R. y Chr. Tolkien (ed.). 1993. El Retorno de la Sombra. Barcelona: Ediciones Minotauro. S = — y — (ed.). 1992. El Silmarillion. Barcelona:

Ediciones Minotauro. SA = Tolkien, J.R.R. 2002. El Señor de los Anillos. Barcelona: Ediciones Minotauro. Schenker, A., 1993. «Proto- Slavonic», en B. Comrie y G. G. Corbett (eds.), The Slavonic Languages. London y New York: Routledge, pp. 60-121. Tolkien, J.R.R. y P.H. Wynne (ed.). 2005. «Eldarin Hands, Fingers & Numerals. Part Two», Vinyar Tengwar 48, pp.

4–34.

Notas

* Me gustaría expresar mi más sincero agradecimiento a Helios de Rosario Martínez, que no sólo leyó una primera versión de este trabajo, sino que además contribuyó a mejorarlo mediante una multitud ingente de comentarios y correcciones que han sido incorporados a la versión final, ahora aquí presentada en cuatro partes. Huelga decir que cualquier error queda bajo mi entera responsabilidad.

10
10

1. Esto significa que la lengua usada por los

enanos en la reciente trilogía cinematográfica The Lord of the Rings, denominada «neo- khuzdul», queda fuera de los márgenes de este trabajo. Si bien es cierto que la labor lingüística de David Salo, responsable de esta casi nueva lengua enana (cerca de un 90% de lo que aparece en la versión filmada es completamente inventado), ha sido encomiable, el autor de estas líneas considera que constituye material «extra-tolkieniano», y que por lo tanto no puede, ni debe, ser tratado de idéntico modo. Cfr. http://www.langmaker.com/db/mdl_khuzduln eo.htm. Para una justa crítica de los estudios sobre lengua negra, véase De Rosario Martínez

(2005).

2. Cita original. Traducida por «[

se ha esbozado con cierto detalle, si bien con muy poco vocabulario» (PTM X:21, p. 349).

3. La forma k h uzdul pretende reflejar de una

forma más científica la fonología que se esconde tras la ortografía tradicional de khuzdul. Antes de iniciar una polémica innecesaria, es preciso apuntar que ambas son admisibles, y que el único barómetro utilizado para optar por la primera es la actual notación fonológica que se adoptará a lo largo de este artículo. En este contexto, el signo <¯>, llamado «macrón» y colocado únicamente sobre vocales, indica que dicho sonido vocálico es largo. Tolkien escribía este signo mediante el famoso acento circunflejo <^>, tomado de la tradición germánica a la que él pertenecía. Igualmente, el acento agudo <´> aquí se emplea para denotar la sílaba acentuada, en el caso del k h uzdul de forma intensiva (cfr. §1.3). La grafía < h > en superíndice indica que la consonante (oclusiva) anterior se realiza de forma aspirada (como en inglés). Por otro lado, es necesario apuntar que, de forma alternativa a la ortografía tradicional de khuzdul, Tolkien dejó escrito también la forma khuzdûl, al menos en dos ocasiones, vid. PTM XI n. 22, p. 413, y Tolkien y Wynne (2005: 24). La notación científica de aquella forma sería k h uzdul.

4. En el capítulo XXI del Silmarillion, el Enano

] su estructura

Mezquino MWm revela a Túrin su propio nombre, así como el de sus dos hijos: KhWm e Ibun (S QS XXI:27, 32). En este punto es necesario estar de acuerdo con lo escrito por Fauskanger:

«[p]erhaps such shocking indiscretion was one of the things the normal Dwarves hated the Petty-Dwarves for» [trad. ‘quizá esta escandalosa indiscreción era una de las razones por las que los enanos normales odiaban a los enanos mezquinos’] (cfr. Khuzdul. The Secret Tongue of the Dwarves. Internal History).

5. SA Ap. F I:32.

6. La tradición anglosajona y teutónica han

extendido el uso de la grafía <h> incluso en los sistemas de transcripción más habituales. Sin embargo, el IPA (International Phonetic Alphabet) recoge la grafía <> para representar dicho fonema. Puesto que este organismo ha venido regulando la utilización de este sistema gráfico con notable éxito, igualmente se aplicará aquí (Radford et alii 2000: 197).

7.

En la edición final de la revista el cuadro con

el

inventario fonético presenta algunas erratas:

en vez de la grafía <>, aparece <> (vel sim.)

y

el comentario «(este último escrito <gh> en

algunos lugares)» está dispuesto junto a //.

8. En este punto quizás sea interesante notar

que el desarrollo *p h > f se da en noldorin. Así

lo indica Tolkien en Las Etimologías (CP s.v. PHÉLEG) donde p h elga > noldorin fela ‘cueva’. Tolkien apuntó en varias ocasiones que noldorin fela ‘cueva’ era el origen etimológico del nombre Felagund, y sólo más tarde cambió su opinión

lo hizo derivar de K felak ‘utensilio para tallar piedra’. Este hecho, sin embargo, no asegura en absoluto que existiera un fonema */p / en khuzdul.

y

h

José Andrés Alonso de la Fuente

9. Una prueba que inclina la balanza un poco más a favor de la opción oclusiva es la misma posibilidad de que Azag al sea un préstamo de las lenguas humanas, relacionado con adunaicoazgara- ‘hacer la guerra’ (CN 2 vi, p. 37). El K podría haber interpretado la -g- como -g h -, mientras que la -l final podría corresponder a la marca genitiva genitiva -ul. La evolución fonética de esta palabra pudo atravesar diferentes

etapas: *Azg (h) araul > *Azg (h) raul > Azag h al. Tras la síncopa de la segunda -a- (que por algún motivo se ha acortado) aparece una vocal epentética para evitar la agrupación de tres

consonantes y el grupo *-g

r- se soluciona en

-g h -, bien por incompatibilidad fonética (poco probable), bien por evolución regular. La

traducción exacta de este nombre sería ‘(el) de

la guerra’.

h

(h)

10. Teniendo en cuenta algunas formas

morfológicas, como los sustantivos en singular,

es probable que las sonantes, es decir //,

tuviesen un par silábico /   / que desempeñara las funciones del núcleo en estas sílabas finales, evitando así grupos de compleja

pronunciación, p.ej. šat h r ‘nube’ [šát r] o igl

/ o / /

‘idioma’ [ígl], pronunciados / respectivamente.



h

11. La ausencia de *w puede explicarse como

evolución de ésta a la fricativa sorda labiodental /f/, casi como ocurre en las lenguas eslavas, donde el paso de protoindoeuropeo *w a eslavo común, a través de una etapa intermedia denominada protoeslavo, se salda con la evolución PIE *w > PE *w > EC *v, donde *v

es una fricativa sonora labiodental /v/, a lo que

se suma la conservación en solitario de *y (cfr. en general Andersen 1995, Carlton 1991, Schenker 1993), tal y como habría ocurrido en K. En cualquier caso, se trata de una mera especulación tipológica.

12. El ámbito vocálico no merece más

comentarios, puesto que la existencia de cinco vocales, similares en pronunciación y

distribución a las homónimas castellanas (aunque

con los matices pertinentes) está más que documentada. Por lo que respecta a la cantidad vocálica, de nuevo la tipología obligaría a la reconstrucción de una vocal *o, pero sin evidencia documental alguna.

13. Sobre el carácter velar de esta vibrante,

idéntico al encontrado en francés o alemán, o incluso en la lengua negra de los orcos (Alonso de la Fuente 2004a: 32), no puede comentarse

nada más.

14. En

semiconsonante, mientras que en aimenu

[ ú] es semivocal.

se trata de

el

caso de áya [ Ê]

15. Donde C = cualquier consonante, V =

cualquier vocal, T = cualquier oclusiva, S = cualquier fricativa sibilante y R = cualquier sonante (/m/, /n/, /r/, /l/). Poco o nada puede decirse sobre la distribución de la semivocal /y/, atestiguada sólo en la palabra áy(a) ‘sobre, encima de’.

16. En general, las lenguas tolkienianas tienden

hacia el acento intensivo, algo completamente

lógico considerando que Tolkien no estudió

lengua tonal alguna, p.ej. serbio, chino, japonés

o tai. De hecho, sus lenguas predilectas (finés,

griego clásico o antiguo islandés) poseen sendos

sistemas prosódicos basados en la intensidad del acento y no en la variación tonal.

17. Recuérdese que en K no hay palabras sin

derivar con más de dos sílabas, al menos

documentadas, y que seguro hay palabras con

el acento en la última sílaba. Por lo tanto, si áya

se acentúa sobre la primera, significa que es

posible encontrar un acento libre.

Y sucedió que mientras se libraba la Guerra del Anillo, como se cuenta en

otra parte, cuando la Tercera Edad languidecía y estaba llegando a su fin, a las costas de la Tierra Media arribó un navío envuelto en una bruma tan espesa que apenas dejaba adivinar su estilizada línea.

Pero esta nave apenas se detuvo en Mithlond, los Puertos Occidentales de la Tierra Media, el tiempo necesario para que una figura descendiera de ella. No se trataba de un desembarco accidental y la llegada del viajero no era azarosa. Círdan, señor de los puertos y Carpintero de los Barcos, le estaba esperando y el encuentro entre ambos fue profundamente afectuoso.

—Que las estrellas iluminen el camino en la hora de nuestro encuentro —saludó el recién llegado a Círdan.

—Largo tiempo te he añorado, estimado pariente — dijo Círdan—. Sé bienvenido a Los Puertos.

—Feliz me hallo en verdad —afirmó el viajero—. Aunque mi estancia al Otro Lado ha sido muy venturosa, reconozco que he echado de menos la Tierra Media.

—La voluntad de Los Poderes te conduce de nuevo entre nosotros —sentenció Círdan.

—Ciertamente es así, mas la misión que me trae aquí necesita de tu ayuda, Hacedor de Barcos.

La Prohibición

José Manuel Ferrández Bru «Gimli»

—Lo sé —por un instante pareció que Círdan emitía un suspiro quedo, aunque su rostro apenas dejó traslucir cambios—. Igual que tu llegada, la ayuda que necesitas me fue anunciada en un sueño propiciado por el Señor de las Aguas.

Con un elegante gesto Círdan señaló en la dirección de su propia morada, ciertamente modesta para un poderoso señor de los elfos, y mientras caminaban hacia ella dijo:

—Una montura está presta para emprender viaje, aunque acepta antes la hospitalidad de los Puertos, pues el tiempo es importante mas no siempre llega a buen destino el que parte precipitadamente.

—Así será, hermano mío y señor mío. Me demoraré aquí hasta la salida del sol.

En el hogar de Círdan recordaron juntos imágenes del pasado y rostros largamente olvidados que fueron evocados en una profunda conversación. Hablaron también del presente y de la amenaza de la Sombra renacida y de la desigual lucha que los Pueblos Libres habían entablado contra ella. Muchas cosas habían sucedido en los últimos tiempos y acon- tecimientos poco halagüeños se habían precipitado tras lo revelado en el Concilio de Imladris.

Pero la esperanza, aunque cada vez más leve, pervivía en los

corazones de los animosos y de entre ellos en Círdan. Y esta esperanza se reforzó aun más con las palabras de su invitado. Cierto es que se trataba de alguien alejado de las cuestiones mundanas de la Tierra Media, mas su misión le hacía ser conocedor de altos designios y de la resolución de muchas cuestiones.

—No se debe desesperar —dijo—, pues más allá de nuestro desánimo está la voluntad de aquellos que han sido designados para llevar a cabo grandes empresas. Y yo te digo, mi señor Círdan, que mucho queda por suceder y de los más débiles surgirán las mayores muestras de valor. Es más, te auguro que si esa es la voluntad de los pueblos, aunque el fin de esta Edad será triste para muchos, no lo será por la desesperación o la derrota sino por el cambio de los ciclos del mundo.

Y así siguió su charla durante largo tiempo y en ella departieron de otras muchas cosas hasta que las luces de la mañana les sorprendieron. Fue entonces cuando Círdan le guió hasta un establo en el que encontraron un caballo gris muy robusto.

—Prepárate ahora a partir, tu hora ha llegado —dijo Círdan—. He escogido esta montura para ti; se llama Mithfuin. Espero que te sirva bien.

—Agradezco tus desvelos, Carpintero de los Barcos —asintió agradecido— y espero que muy

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La Prohibición

José Manuel Ferrández Bru «Gimli»

pronto nuestros destinos se reencuentren.

Y una vez dicho esto, tras unos rápidos arreglos, partió de Mithlond. Se marchaba pesaroso ya que dejaba atrás a alguien muy estimado y además la lejanía del mar le incomodaba. Pero su viaje no podía demorarse pues el futuro de muchos dependía de sus gestiones.

* * *

Círdan había elegido una buena cabalgadura, una montura ideal para el duro viaje. Era además un ser inteligente, capaz de escoger siempre el lugar más apropiado donde pisar y de reconocer siempre el mejor sendero.

Sin embargo, el camino fue incómodo ya que siguió rutas difíciles y poco frecuentadas que

evitaban las vías principales. Pese

a

muchos grupos organizados formados por orcos y hombres de aspecto desagradable que parecían marchar hacia distintos frentes. Incluso observó en la lejanía destellos que procedían de lo que podría ser una batalla.

ello, divisó a cierta distancia a

Su presencia nunca fue percibida. En realidad podía dar por seguro que contaba con una protección, con un manto de sombra que le protegería, como ya le había sucedido largo tiempo atrás cuando fue elegido para viajar con el señor del Eärrámë.

Su viaje continuó de este modo, y aunque sabía que el hado que le conducía le haría llegar a su destino en el momento propicio, anhelaba llegar a él pues la oscuridad, que parecía inundarlo todo, le confundía e inquietaba.

Los territorios por los que pasaba, la mayoría deshabitados,

le daban la sensación de que aquel

era un mundo en decadencia y

recorrer de nuevo los lugares tan diferentes en los que había habitado tiempo atrás y, por encima de todos, ansió poder volver a Gondolin.

Una mañana apareció en la

lejanía la silueta de un bosque. A medida que se acercaba, observó

lo distinto que era de los que

había podido contemplar durante

este viaje, pues aunque frondoso

y vivo se podía apreciar

claramente en él que era antiguo

y venerable. Supo entonces que había llegado a su destino, estaba

—Así es en efecto, de muy

lejos vengo con una encomienda para vuestra Dama —respondió

el interpelado.

—Son muchos los que visitan

a la Dama últimamente, pues

sombríos son estos tiempos y

grandes planes deben trazarse —le dijo el que había hablado

antes—. Os conduciremos ante ella sin demora pues aunque

seamos silvanos podemos percibir

lo importante de vuestra misión.

Mientras uno de aquellos Elfos de los Bosques se adelantaba, fue conducido por los otros dos a través del bosque. Al contrario de lo que le había pasado desde que arribara a la Tierra Media, al atravesar Lothlórien se sintió transportado a tiempos pasados. Ahora se sentía realmente como antaño, de nuevo los mismos colores y la misma percepción de poder puro y primigenio que lo anegaba todo y lo aislaba de la neblina gris que dominaba la Tierra Media.

En verdad la Dama mantenía un oasis gracias a su poder, un reflejo de la esplendorosa Doriath

en medio de una época de oscuridad y declinación. Por ello,

cada paso, se incrementaba su

pesar pues era consciente que este reducto del pasado desaparecería en breve, fuese cual fuese el

destino que aconteciese a los Eldar

al resto de los pueblos de la

Tierra Media en estos pesarosos tiempos.

y

Atravesaron claros y pequeñas elevaciones, vadearon varias corrientes de agua y avanzaron

sin demora a través de un paisaje único hasta que finalmente llegaron a la capital del reino de

la Dama. Allí fue conducido hasta

un enorme árbol del que pendía

una escalera blanca ante la que

se hallaban dos elfos con túnicas

también blancas. Al verle uno de ellos hizo sonar un cuerno cuyo sonido obtuvo una respuesta inmediata desde arriba del árbol.

sin duda ante Lothlórien. a
sin duda ante Lothlórien.
a

No dudó en adentrarse en el bosque, mas enseguida hubo de descender de su montura y caminar por los senderos que serpenteaban entre los árboles. No sabía qué ruta seguir, simplemente se dirigía hacia las profundidades de Lothlórien pues estaba seguro de que muy pronto los guardas de la Dama se presentarían ante él.

Al poco tiempo de estar vagando aparecieron ante él tres elfos vestidos de gris sombra.

—Bienvenido seas —le dijo

uno de ellos—. Elfo eres sin duda aunque parece que vienes de tierras lejanas.

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esto le despertó el deseo de

José Manuel Ferrández Bru «Gimli»

—Sube ahora —le dijo el que acababa de tocar—. La Dama te espera pues tu llegada ya le ha sido anunciada.

Obedeció y comenzó a subir.

Cuando finalmente llegó arriba, un elfo, también de blanco, le condujo hasta una estancia donde se encontró con aquella a la que había venido a ver.

—Sé bienvenido a Lothlórien —le dijo la Dama acercándose y dando muestras de que le había reconocido—. Más allá de lo esperado nuestros destinos se vuelven a cruzar.

—Así es en efecto, mi Dama —respondió— y no es un hecho casual pues se debe a las importantes nuevas que os traigo.

Mientras la Dama le observaba sintió cómo ella, de algún modo, entraba en su mente. Pero no actuaba como una intrusa, sino transmitiéndole parte de ella misma, una parte ligada a sus anhelos y al conocimiento profundo que poseía del pasado

y del futuro.

—Tu mensaje se ha adelantado

a tu voz —dijo ella mostrando en

su rostro una mezcla de contenida alegría y alivio—. Se trata de un anuncio largamente esperado.

—Me complace haber sido elegido como medio para hacéroslo llegar —afirmó sinceramente—. El camino está ahora abierto para vos. Pero mi misión no termina aquí —prosiguió el mensajero— pues otros hechos nos deben ocupar antes de que podamos partir desde los Puertos.

—En verdad nunca imaginé que la prohibición se levantara justo en un momento de incertidumbre como éste —confesó Galadriel.

—Puede que por ello sea éste el momento elegido —remarcó

él—. La Tierra Media está en

plena lucha por su supervivencia

y las posibilidades de éxito son

escasas. Pero no todo está perdido y, aunque vuestras dotes son grandes, no conocéis todo lo que os he venido a contar, pues mi cometido continúa y traigo una

buena nueva para los Pueblos Libres.

—Enigmáticas son tus palabras pero hablan de una esperanza en la que ansío creer —aseguró la Dama—. Por la gracia que has venido a comunicarme podré al

fin partir, pero ciertamente temo por aquellos que permanecerán

y cuyas vidas no desearía que se transformaran en servidumbre y esclavitud.

—Vuestros temores no carecen de motivo —dijo él—, mas los Poderes siguen atentos al devenir del mundo y, aunque su forma de manifestarse no sea la misma de antaño, en los peores momentos su influencia se hará notar sobre aquellos cuyas espaldas soportan mayores cargas.

—Me tranquilizas, mas me cuesta dar consuelo a otros. Hasta

ayer mismo, algunos de los que hablas estuvieron aquí y ciertamente me di cuenta de cuan

duro resulta —y al decir esto una leve muestra del cansancio que acumulaba se reflejó apenas un instante en sus ojos—. Será porque las palabras de alivio y esperanza me recuerdan a Mithrandir, quien, pese a todo, cayó.

—Igual que el sol cae también surge de nuevo —comenzó—, y vuestra ayuda es ahora necesaria

para aquel de quien habláis, pues me fue anunciado que cuando me hallara ante vos se habría consumado su retorno: su destino

es poderoso y le ha sido permitido regresar.

Al oír esto ella se sintió francamente conmovida y apenas pudo responderle con palabras.

—Mi corazón se llena de gozo, hijo de Aranwë —dijo. Y así era

La Prohibición

en efecto pues el retorno de Mi- thrandir era algo completamente

inesperado.

La Dama supo entonces que el Istar había recorrido senderos más allá de la vida y la muerte, y ahora regresaba poderoso y bendecido para completar su misión. Mas, como un recién nacido, era débil y vulnerable en sus primeros momentos de vida.

—Vuestro poder y sabiduría son fundamentales para auxiliarle en este trance.

—Convocaré a Gwaihir

—declaró Galadriel—. el Señor

de las Águilas podrá encontrarle

y conducirle aquí.

Y comenzó un canto suave y

profundo que fue llevado por el viento como una brisa de primavera. En medio de la canción, que más bien parecía el susurro de las flores en el bosque, se distinguían apenas algunos nombres y entre ellos el de Gwaihir y el de Mithrandir. Y poco tiempo después una majestuosa águila comenzó a volar en círculos sobre sus cabezas y descendió elegantemente hasta colocarse a su lado.

—Mi Dama, tus nuevas me han llegado y me llenan de gozo. —dijo el águila.

—Es ciertamente una gran alegría —respondió Galadriel—. Parte ahora, Gwaihir, en pos de Mithrandir y tráele aquí.

Y al escuchar esta demanda

Gwaihir, señor del viento,

comenzó a batir sus alas y se elevó

y sus ilusiones fueron con él.

No debieron esperar

demasiado tiempo hasta que Gwaihir retornó. Fue entonces cuando su alegría creció al observar cómo en las garras del águila una silueta se agarraba fuertemente para no caer. Y a medida que se acercaba pudieron comprobar que se trataba de la figura familiar del mago.

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La Prohibición

Al descender hasta el suelo Gwaihir le depositó suavemente, mas Mithrandir, desnudo y con aspecto famélico, no pudo mantenerse de pie. Varios elfos acudieron a ayudarle y la Dama presta se acercó a él y tocó su frente.

prisa abrumó al mago. Mientras los días transcurrían entre la

contemplación de la belleza serena del bosque de la Dama, también

las conversaciones se sucedían ya

que muy pronto comenzó a tener largos parlamentos con Galadriel,

Celeborn y con el invitado de ambos llegado de los Puertos.

—Ahora debes descansar —le dijo mientras ordenaba que fuera conducido a sus propios aposentos.

Gracias a los cuidados de Galadriel transcurrió poco tiempo antes de que Mithrandir se recuperase. Le habían preparado hermosas ropas de color blanco y en adelante nadie se podría volver a referir a él como el Gris. En verdad ahora ocupaba la cabeza de los Istari y su retorno iba unido a un incremento de su poder.

Y pese al lento discurrir del tiempo en Lothlórien pronto la

Galadriel, por su parte, obser- vaba continuamente a través de

su Espejo buscando a la Compañía

del Anillo. Y aunque aparecían de manera frecuente oscuros presagios, no compartió con nadie

sus temores hasta el día que el espejo mostró lo suficiente para que fuera evidente lo que realmente les había sucedido.

—Sólo tú puedes ayudarles —le dijo al mago—. Debes partir

y buscar a los que aún puedas alcanzar.

—Lo haré, pero por lo que se te ha mostrado, incierto es entonces el futuro —afirmó éste—, pues la suerte de algunos está más allá de nuestro alcance y en especial la del Portador del Anillo que debe hacer frente a su propio destino.

su la y 14
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—Mas mi querido Olórin

—que así era como siempre le llamaba el elfo llegado de Los Puertos—, contigo puede viajar

mejor baza, pues es necesario

que la Sombra tenga muchos lugares a los que prestar su atención, y tu misión debe ser justamente ésta. En ti recae el

cometido de reavivar la llama de

resistencia.

—En efecto esa es la única oportunidad, pues nuestro poder no se puede comparar al de la oscuridad —afirmó Celeborn—. Sólo podemos confiar en la

determinación de los más débiles

ayudarles según nuestras posibilidades.

—Grande es esa respon- sabilidad, pero no puedo negar que ansío partir —dijo Mithrandir con energía—. Mis compañeros me necesitan y son muchos los Pueblos que ya desesperan. Saldré

José Manuel Ferrández Bru «Gimli»

de inmediato pues temo que me he demorado en demasía.

—Parte pues hacia Fangorn y aun más allá en pos de Elessar, Legolas Hojaverde y Gimli el enano —dijo Galadriel—. Mas antes de marcharte te pido que les trasmitas esto de mi parte:

»Al heredero de Isildur dile ¿Dónde están ahora los Dúnedain, Elessar, Elessar? ¿Por qué tus gentes andan errantes allá lejos? Cercana está la hora en que volverán los Perdidos y del Norte descienda la Compañía Gris. Pero sombría es la senda que te fue reservada: los muertos vigilan el camino que lleva al Mar.

»A Legolas le envío este mensaje —dijo—. Legolas

Hojaverde mucho tiempo bajo el

árbol en alegría has vivido. ¡Ten cuidado del Mar! Si escuchas en

la orilla la voz de la gaviota, nunca

más descansará tu corazón en el bosque.

»Y a Gimli hijo de Glóin llévale el beneplácito de su Dama:

Portador del rizo, a donde quiera que vayas mi pensamiento va contigo. ¡Pero cuida de que tu hacha se aplique al árbol adecuado!

Fue así como, una vez conocidos los mensajes de

Galadriel, el mago Blanco partió rápidamente de Lothlórien hacia

el incierto destino que aguardaba

a la Tierra Media. Las palabras

de la Dama resultaron claves en

lo que aconteció durante la lucha contra la Sombra, como se cuenta en otro lado.

Cuando Mithrandir hubo partido una amarga sensación quedó en Lothlórien. Su marcha marcaba el inicio de la batalla

definitiva y todos los elfos que allí habitaban, comenzando por

la Dama misma, eran conscientes

de lo que esto significaba.

Esta sensación se vio incre- mentada cuando, al poco de la partida del mago, el mensajero

José Manuel Ferrández Bru «Gimli»

llegado de los Puertos le manifestó a Galadriel su intención de partir.

—Hoy mismo saldré hacia Mithlond —le dijo.

—Y cuando llegues allí ¿partirás? —preguntó la señora de Lothlórien.

—No, mi Dama —respondió él—. Es mi intención permanecer con Círdan hasta que todo termine. Y cuando esto suceda habrá un navío dispuesto para marchar. En él espero que partáis vos también y junto a vos viajarán otros que así lo deseen y hayan ganado este privilegio.

Galadriel se mostró pensativa durante un instante.

—Sea pues así —dijo ella—. Viajaré en ese barco.

Y con esa respuesta había sellado su futuro.

Tal como le había dicho a la Dama partió aquel mismo día y lo hizo con la misma montura con la que había llegado a Lothlórien. En su retorno siguió las mismas rutas que había seguido no demasiado tiempo atrás en sentido inverso. Sin embargo, y pese a la seguridad íntima de que contaba con una protección, se sintió inquieto en muchos momentos y el viaje fue tenso y desagradable porque había aumentado el peligro y el clima general de guerra se hacía presente en todos los rincones.

Finalmente logró llegar a Mithlond y allí descansó y meditó. También tuvo largas conver- saciones con Círdan y compartió con él impresiones y deseos. Fue de esta forma como el Carpintero de los Barcos supo que la nave que había traído al mensajero no regresaría a por él y que era misión de éste acompañar en su viaje a algunos de los que todavía se demoraban en la Tierra Media.

Así mientras esto sucedía y, pese a lo alejados que se hallaban de los lugares donde se libraban

las principales batallas contra la Sombra, les llegaban los ecos de lo que estaba ocurriendo en la Tierra Media en forma de noticias cada vez menos tranquilizadoras.

Y así los días iban pasando hasta

que de pronto una mañana todos los habitantes de la Tierra Media sintieron un alborozo repentino que supuso el final de sus pesares, pues supieron que la Sombra había sido derrotada.

Fue en ese momento cuando Círdan comenzó a construir un gran navío blanco que había de surcar el mar hacia Occidente. Era una ocasión especial, probablemente única, pues la Tercera Edad llegaba a su fin y eran muchos e ilustres los que iban a abandonar la Tierra Media.

La construcción de la nave se llevó a cabo con el máximo esmero y durante meses los elfos de los Puertos se aplicaron a ello con toda su pericia. Cada día el cuerpo del barco parecía tomar má forma y su silueta se estilizaba desafiando las olas que rompían junto a los diques entre los que se construía.

Un día, cuando la nave estaba casi terminada, Círdan se encontraba junto al mensajero llegado varios meses atrás del otro lado del mar. El señor de Mithlond se dirigió a él.

—Tengo algo que decirte —le dijo Círdan—. Deseo que tú seas el capitán de esta nave.

—Pero ese honor te corresponde a ti —respondió el interpelado.

—Yo no iré con vosotros —confesó el Carpintero de los Barcos—, todavía quedan gentes en la Tierra Media que me necesitarán, pues, aunque no serán muchos, aún partirán algunos barcos en el futuro.

—Me apena que nos volvamos

a separar —confesó el mensaje-

ro—, pero si es tu voluntad diri- giré la nave hacia Occidente y allí

esperaré tu llegada.

La Prohibición

—Que así sea —dijo Círdan.

No transcurrió mucho tiempo hasta que el navío estuvo preparado. Era un velero de bellas

formas que se complementaban con la solidez de su casco, un prodigio que sólo los Eldar, y de entre ellos los Teleri, podían haber creado.

Y sucedió que, poco a poco, comenzaron a llegar los elegidos para este último viaje y a Mithlond arribaron muchos de los grandes personajes de la Tierra Media. Buena parte de ellos se demoraron algunos meses y llegaron juntos en comitiva, la Última Cabalgata la llamaron, y guiados a través de Mithlond por Círdan, que salió a recibirles, se unieron a los que se les habían adelantado junto al navío que ya estaba preparado para partir.

Fue entonces cuando los viajeros comenzaron a subir a la nave blanca mientras el capitán, engalanado y revelándose como un imponente marinero, les iba saludando a todos. Entre ellos, dispuesto a cumplir el destino de los Primeros Nacidos, estaba Elrond, hijo de Eärendil, con muchos de los elfos de Imladris. También se encontraban allí los medianos que habían sido Portadores del Anillo y junto a ellos Mithrandir, el principal artífice de la victoria de los Pueblos Libres.

Mas también les acompañaba la Dama Galadriel, hermosa y poderosa entre los Eldar, que finalmente podría realizar este viaje.

les acompañaba la Dama Galadriel, hermosa y poderosa entre los Eldar, que finalmente podría realizar este
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Nuestros smiales: Erebor

Antonio Jesús Rodríguez Gelado «Grichan»

smiales: Erebor Antonio Jesús Rodríguez Gelado «Grichan» Este mes nos toca hablaros de un smial joven

Este mes nos toca hablaros de un smial joven en la STE. Antonio «Grichan» nos ha coordinado la reciente historia del smial de Erebor, en Zamora. En ella nos cuenta cómo la ilusión de tener un smial propio en su ciudad consiguió hacerse realidad. Esperamos que su ilusión y su esfuerzo contagien vuestros corazones.

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N uestro smial, como tal, no tiene mucha historia: hace apenas unos meses que

descubrieron que era una «comisión» de algo llamado «Sociedad Tolkien Española». En

hemos recibido la confirmación oficial de la fundación. Por ello,

aquel momento algo se revolvió en la memoria de Antonio: le

el

relato que os vamos a contar

sonaba el nombre de sus años de

es

algo diferente de los que habéis

universitario, pero lo poco que

leído en números anteriores de

había oído hablar de ella no cua-

la

Estel. Pero seguro que a muchos

draba con el alto nivel de los tra-

Durante un tiempo, Manolo

otros socios en Zamora). Manolo,

de vosotros os sonará familiar, sobre todo a los smiales jóvenes (como Nargothrond) y a los “pro- tosmiales” (como Torres de Aba- jo). Precisamente a todos los que estáis trabajando para formar o reforzar vuestra delegación local os queremos mandar un mensaje de esperanza: ¡ánimo! Hay luz al final del túnel, y aunque formar un smial es un proceso lento (a veces muuuuuy lento), todo llega.

Bien, comencemos nuestra his- toria. Corría el año 2002. La pri- mera parte de la trilogía fílmica de Peter Jackson, La Comunidad del Anillo, se había estrenado el diciembre pasado, y el país era

bajos presentados en el sitio que estaban visitando. Quizás mere- ciera la pena darle una segunda oportunidad y conocerla con más detalle.

y Antonio estuvieron suscritos a la lista de correo de Lambenor. De ahí, Antonio dio el salto a la Comisión de Literatura (una de sus aficiones era escribir relatos cortos de género fantástico), y más tarde tomó una decisión he- roica: o se involucraba más en la comisión y se unía a la STE, o la abandonaba. Afortunadamente, se decidió por lo segundo, y el día 1 de abril de 2004 (apenas

sacudido por una especie de fie- bre. Antonio conocía la novela de J.R.R. Tolkien desde el verano del 94, y la había releído por sexta vez antes del estreno de la pelícu- la. Por su parte, Manolo había tenido siempre cierto interés por

obra del profesor de Oxford,

la

unos días después de terminar la EstelCon de Mithlond) envió el formulario de inscripción a la Sociedad Tolkien, convirtiéndose así en Grichan, viajero del Este afincado en el valle de Imladris (por aquel entonces, no había

y

se había animado a leerla al

mientras tanto, seguía de cerca

Durante unos meses hubo po-

abrigo del celuloide. Una tarde estaban los dos sentados delante del ordenador cuando Manolo dijo aquello de «podríamos ver si en Internet hay algo para apren-

der élfico ». Introdujeron las pala- bras curso de Quenya en Google,

los movimientos de Antonio, pero continuaría siendo simpatizante por un tiempo.

cas novedades en el panorama tolkieniano de Zamora. Antonio

y

apareció el curso Hilya nin!

visitaba Imladris cada cierto tiem-

(algo así como el Follow me! del

Quenya). Gracias a él, conocieron

po y, cuando se terciaba, le daba la brasa a alguno de sus amigos

la

excelente web de Lambenor, y

(a menudo ayudado por Manolo),

Antonio Jesús Rodríguez Gelado «Grichan»

Nuestros smiales: Erebor

Rodríguez Gelado «Grichan» Nuestros smiales: Erebor con la esperanza de convertirlos. En otoño se presentó en

con la esperanza de convertirlos. En otoño se presentó en sociedad, asistiendo a la V Mereth Ithil- edhellond en Alborache (Valen-

cia). F ue una experiencia mágica,

y regresó decidido a repetirla tan pronto como le fuera posible. A

poder ser, con amigos de su tierra. Fue también en aquella época, en alguno de los «concilios de Imla- dris» (que así se comenzaban a llamar las reuniones celebradas el primer sábado de cada mes en Valladolid y a las que asistían socios de provincias cercanas), cuando surgió la idea de agrupar

a los débiles smiales de la meseta

para sumar esfuerzos y emprender tareas mayores. Nació así la lla- mada Cuaderna del Norte, una agrupación informal de smiales y «protosmiales» de la zona.

En 2005 las cosas empezaron

a moverse en Zamora. Miguel,

amigo de Manolo y Antonio, que ya había visto las películas y par- ticipado en alguna que otra tertu- lia con ellos, y José Alberto, compañero de trabajo de Miguel, se animaron a hacerse socios y hablaron de dos alumnos suyos a los que les gustaba Tolkien y que quizás estuvieran interesados. To- do parecía apuntar a que 2006 sería el año del smial de Zamora.

En febrero de 2006 sucedieron dos hechos importantes. Por una parte Miguel y José Alberto pre- sentaron a Rodrigo y Gonzalo, sus dos alumnos tolkiendili, al resto de los futuros miembros. Por fin éramos seis, y podíamos empezar a pensar en fundar el

smial. P or otra parte, comenzamos

a reunirnos regularmente, al prin-

cipio los jueves de cada semana, para pasar más tarde a los domin- gos. El día 12 de marzo, en una

reunión multitudinaria (¡siete asis- tentes!), se votó el nombre del futuro smial. Elegimos Erebor, que había sido propuesto por Jesús Frodo Gamyi de Acebeda,

y otras opciones que barajamos

fueron Gamoburgo, Amon Sûl, Cavada Grande, Bosque Viejo y Angmar. Como nota curiosa, el nombre fue elegido el fin de se- mana siguiente a la celebración

de la III Mereth Dracon, en la que Jesús Frodo Gamyi y Antonio Grichan habían estado haciendo ruido con el candidato de Anto- nio, Amon Sûl.

El día 1 de abril de 2006, se- gundo aniversario del alta de An-

tonio en la STE, fue también un día señalado para el recién nom- brado Erebor. Sin haber sido aún

reconocido como smial (todavía no teníamos cinco socios de cuo- ta), el smial de Zamora celebró su primera actividad pública, la I Meren de la Montaña Solitaria. Miembros de los smiales de Ace- beda e Imladris y simpatizantes de Erebor, hasta sumar nueve asistentes, nos reunimos para re- cordar las hazañas épicas del Cer- co de Zamora, comer juntos y compartir la tarde frente a una taza de té.

Pasada nuestra primera Me- ren, pusimos los ojos en nuestro siguiente objetivo: la II Mereth o

Tarwendili, que celebraríamos a finales de julio. Fue ésta una prue- ba de fuego para nuestro smial (los que habéis organizado una o más merith sabéis de qué hablo), y la verdad es que más de una vez lo vimos más negro que el antro de Ella-Laraña (¡hasta nos queda- mos sin alojamiento cuatro días

antes de comenzar la mereth!). Pero al final, con todos los con- tratiempos, los asistentes queda- ron satisfechos, y nosotros respi- ramos tranquilos. ¡Prueba superada!

Por aquella época, Manolo se había apuntado a la STE como Analta Tinwë (traducción de Máximo Estrella, el protagonista de Luces de Bohemia), Gonzalo como Alatar (uno de los dos Istari azules), y Rodrigo esperaba la llegada de un quinto socio para darse de alta. Miguel y José Al- berto, por su parte, estaban

de alta. Miguel y José Al- berto, por su parte, estaban Foto de familia Rodrigo, Kiko

Foto de familia Rodrigo, Kiko Mornalormë, Manolo Analta Tinwë, Antonio Grichan, Gonzalo Alatar y Miguel

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Nuestros smiales: Erebor

buscando algún pseudónimo que

les agradase, y durante un tiempo

barajamos la posibilidad de tomar prestado a Jesús Frodo Gamyi, que por aquel entonces estaba estudiando en Zamora, para com-

pletar el número de cinco socios.

Es entonces, en torno a septiem-

bre, cuando Ana Nimmidiel de Acebeda llamó a Antonio Grichan para decirle que conocía a un

zamorano interesado en la Socie- dad Tolkien. Inmediatamente en- traron en contacto, y Kiko (que

así se llamaba el nuevo miembro)

se dio de alta como Mornalormë Avaësë. Como el final del año se acercaba, Rodrigo prefirió esperar a enero para inscribirse.

Y, por fin, el día 3 de enero

de

2007, el día del cumpleaños

de

Tolkien, Rodrigo y Gonzalo

se

reunieron con Antonio para

hacer los ingresos de sus cuotas

y rellenar el impreso de

inscripción de Rodrigo (que tomó el nombre de Eressë). Aunque los trámites oficiales de forma- lización de la delegación local de la Sociedad Tolkien Española en Zamora tardarían todavía algunos meses en ser completados, nos gusta recordar esa fecha como el cumpleaños de nuestro smial.

Ya estamos llegando al final

de

nuestra historia. El 14 de ene-

ro,

conforme a los estatutos de la

STE, nos juntamos los cinco so- cios para celebrar la «reunión

fundacional», de la cual remitimos acta a la Comisión Permanente.

El sábado 31 de marzo celebra-

mos un nuevo encuentro, la II Meren de la Montaña Solitaria

(con asistencia de representantes

de Acebeda, Imladris y –¡oh sor-

presa!– Umbar). Y, por fin, a prin- cipios de junio, recibimos de parte

de

José Carlos Torrero, secretario

de

la Sociedad Tolkien Española,

notificación oficial del reconoci-

miento de su delegación local en Zamora por parte del Ministerio del Interior. Vamos, que desde esa fecha ya podemos decir que somos smial…

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Para el futuro tenemos muchos planes, que el tiempo dirá si son acertados o no. Nuestro primer objetivo es encontrarles nombres a Miguel y José Alberto (sacerdo- tes los dos) para que no tengan disculpas y se den de alta en la Sociedad de una vez. Por supues- to, se admiten sugerencias. Y ha- blando más en serio, tenemos planeado celebrar durante el próximo curso algún que otro café-tertulia en la cafetería del campus universitario de nuestra ciudad para dar a conocer la obra de Tolkien y , si se tercia, conseguir algún socio más. Por supuesto,

Antonio Jesús Rodríguez Gelado «Grichan»

tenemos intención de seguir con las reuniones semanales, quizás proponiendo un tema de conversación o un texto, y de

reunirnos una vez al mes a ver y comentar alguna película de gé- nero fantástico o histórico- medieval. A más largo plazo, te- nemos ya puesta la mirada en la

III Meren de la Montaña Solitaria,

que celebraremos –Dios median-

te– a finales de marzo o principios

de abril de 2.008, y tenemos al-

gunos esbozos de lo que puede acabar convirtiéndose en una me- reth en toda regla. Pero no se lo digáis a nadie. Es un secreto.

Handir hasta en la sopa

Helios de Rosario Martínez «Imrahil»

B usca en esta sopa de letras al hijo, el padre, la tía y los abuelos paterno y materno de Handir, el señor de Brethil

hasta pocos años antes de la llegada de Túrin Turambar.

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Solución en la página 44

Al principio estaba Eru, que fue el padre de los Ainur. Con su música crearon el mundo. Después de que en Arda se sucedieran muchos años, guerras mundiales y vicisitudes que no vienen al caso, se fundó el smial de Númenor. Diez años después de su fundación decidieron celebrar la EstelCon de Himring 2007.

Mereth Aderthad 2007 EstelCon de Himring

Mónica Sanz «Elanor Findûriel»

E lithiel y yo tomábamos el jueves por la mañana el tren que nos llevó a

Madrid. En Atocha, la compañía que debería haber sido de seis se convirtió en dos grupos de tres:

los rezagados hubieron de lidiar con una burocracia ferroviaria terca como un eorlinga y lenta como un ent.

Así que un par de horas

después nuestra montura arribaría

a Tarancón, desde donde Amlach

nos condujo en su poney hasta Himring, el Monasterio de Uclés (Cuenca). Yo, personalmente, no

había tenido el placer de disfrutar de la fortaleza con anterioridad, así que cuando el poney dio una de las curvas y se nos reveló encaramada en un risco, no pudimos más que exhalar un “¡ooohhh!” de asombro ante su aspecto. Y al entrar en el patio de armas la sensación fue aun más grande, ya que nos esperaba un patio engalanado con magníficos estandartes, y un guardia que rápidamente nos atendió. La conjunción del marco con las decoraciones y caracterizaciones nos haría sentirnos en Himring en todo momento, hasta al irnos

a la cama.

Allí, nada más llegar nos dieron de comer, con reencuentos esperados y abrazos de hermano. En la tienda nos esperaban algunas exposiciones: una con recuerdos y objetos de Númenor,

y las dos de las Comisiones: la de

Música (con la que también rememoramos los cancioneros) y la de Artesanía (incluyendo algunos Niggle antiguos, y todos los presentados para esta edición).

Aproveché para hacerme con mis dos camisetas de la EstelCon y con algunas artesanías que me llamaron la atención, además de dos de las Esteli que me faltaban.

El welcome pack nos sorprendió y agradó a partes iguales. Un dossier completo y decorado, el programa en azul (que creo que todos conservamos doblado y arrugado, ya que resultó muy útil para consulta

continua de las actividades), la acreditación (que yo recordé que llevaba aún puesta en el tren de regreso a Madrid) y una preciosa y cuidada edición de los Premios Gandalf de los dos últimos años.

Al instalarnos fue donde descubrimos una de las grandes ideas de Númenor: los walkie talkies. En un segundo te ponían en contacto con la persona pertinente. Es una pena que no tuviesen videollamada, o un transportador de materia, porque veías a los organizadores continuamente escaleras arriba, escaleras abajo

Después de que nos acomodaran amablemente en las

celdas (más allá de la Escalera Sinuosa, en una de las torres de cuento de hadas) nos esperaba la amable Bienvenida de Maedhros, en la que se descubrieron dos estandartes (el de su casa, y el símbolo de la EstelCon) y dos actividades: para unos, la

Conferencia Interactiva ‘Tesoros de la Tierra Media’ a cargo de Míriel y Tharkas; para otros, la visita guiada a la fortaleza, en la que se descubrieron más que secretos. Yo no pude acudir más

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Mereth Aderthad 2007

Mónica Sanz «Elanor Findûriel»

que al comienzo de la segunda, pero mis amables corresponsales me informaron de cómo fue la conferencia, basada en los mapas de la Tierra Media, y de que había sido a la vez divertida y original, ya que tener los mapas delante y poder ver físicamente las rutas y relieves les hacía sentirse más cerca de los viajes por el universo de Tolkien. Mientras se celebraba, esperé la llegada de mi prima Silmaril, que iba a recibir su bautizo estelconero y estaba nerviosa y asustada a partes iguales.

Tras la cena, en la que ya

estábamos una buena cantidad de gente junta, asistimos a la Creación del Mundo por medio de la música de los Ainur: el ‘Ainulindalë’. Los ropajes, la música, los efectos, la

narración

penumbra o destello, y nosotros allí sentados, embobados, cándidos como niños a quienes relatan un cuento antes de ir a la cama. Las estrellas se prendieron, cayeron o se elevaron; fulguraron las joyas, tronó el mal, brotaron las flores de manos de la danza, giraron las nubes de tormenta en medio de un gran estruendo

en

todo

Luego vendría la calma, las canciones, el paseo, el reencuentro, en la noche de la Taberna de Mellonost. Cantamos, bebimos y disfrutamos del lugar, de las piedras que repetían nuestro eco, de la madera que nos crujía en los pies. Un recuerdo poderoso merece la actuación de los Bardos Errantes, con atención a la interpretación del himno de Lórien, por parte de Nilechorwen (creo que se nos ha quedado clavada para siempre). Y también hay que sumar tres bienhalladas incorporaciones a los ya numerosos Bardos: Boromir a la guitarra, Narluin a la flauta y Simbelmynë al cello.

El viernes amaneció atareado. Aquellos que se habían apuntado

se pusieron a tejer anillos y crear joyas en el Taller ‘Narya’, y Mormegil comenzó con la esgrima en el patio de armas. Los que teníamos algún ensayo (como es el caso del infame grupo multismiálico al que pertenecía) nos dedicamos a disfrutar de la vista del taller de esgrima. Era muy divertido ver cómo los turistas que visitaban Uclés se

h a c í a n

l o s

contendientes, e incluso la gente del pueblo se acercaba a las charlas, los talleres o las representaciones. En la antesala del baño exterior, se celebraba la reunión del smial Montaraz.

presidentes del smial de Númenor ocupaban la mesa, ‘entrevistados’ por Ranandil: Aranarth, Bruka, Tharkas y Oron. Con ellos compartimos recuerdos e historia

del smial, oímos hablar del pollo

de goma y de aquel representante

de la SGAE que se coló en su

primera EstelCon, de dormir en

un gimnasio y del rol en vivo de los cinco ejércitos, con su

impresionante Smaug.

Con la presentación que el Smial Escolar nos había preparado de ‘Mr. Bliss’ algunos de los asistentes conocieron por vez primera el texto. Fue un curioso

homenaje a esos ‘otros’ textos de Tolkien a los que muchos seguidores de la Tierra Media ni

han acercado. Comentamos, en petit comité, que el jirafanejo merecía un reconocimiento mayor dentro de la STE, con lo que se habló de varios proyectos en su nombre.

se

Nos quedamos en las butacas, respirando el aire frío y húmedo de la cripta, mientras los miembros del smial de Lórien nos preparaban algo realmente grande. No sabíamos cuánto. Todos nos dimos cuenta de cuándo empezó, pero creo que el tiempo se convirtió en algo ajeno a la realidad mientras duró la obra. ‘Espectacular’ se queda corto. ‘Increíble’ no le hace justicia. La ‘Historia de Maedhros’ nos introdujo en la mente del hijo de Fëanor, del Cisne Negro, llevándonos de un rojo interior de tentaciones y desgarro a un cristalino presente de dolor y condenación. Los actores en pleno rebasaron las fronteras de la propia interpretación, y creo que todos recordaremos con el corazón encogido a ese Maedhros torturado y, a su modo, valiente;

a ese Morgoth seductor y

maligno; a esos siervos mezquinos y malditos

El ‘Festival del Humor’ de la Tierra Media congregó a unos

f o t o s

c o n

Cuando el fuego guerrero se extinguió fuimos testigos de la terrible Matanza de Hermanos,

fuimos testigos de la terrible Matanza de Hermanos , El smial escolar Rivendel presentando al señor

El smial escolar Rivendel presentando al señor Bliss

representada por los miembros del smial de Númenor. La conjunción de sus talentos con la música, el escenario y la lectura nos dejó como siempre im- presionados. Después de esto

subimos a la sala de conferencias, donde nos esperaba Denethor con su charla sobre la ‘Muerte en Tolkien’. Aprendimos que los actos desesperados de honor y muerte tienen su recompensa en el ideario de Tolkien, y también que hay diversos modos de enfrentar la muerte; conversamos

y también nos reímos un rato.

Mi sitio estaba cerca de la mesa de recuerdos en la actividad conmemorativa ‘Diez años del Smial de Númenor’. Los cuatro

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Mónica Sanz «Elanor Findûriel»

cuantos valientes que estaban dispuestos a demostrar quién conocía el mejor y el peor chiste de Arda. Mientras tanto, cruentas batallas en miniatura poblaban de gritos de plomo y papel las estancias frente a la taberna, y los delicados pasos de baile del vals se trenzaban con los vigorosos del Baile Hobbit en el ‘Taller de Baile’ del patio de armas. Hablando en privado, Ulmo consiguió convencer a Mandos para que se uniera a la terrible experiencia que estaba por suceder en la cripta, y Beleg reunía fuerzas para su grito desgarrado sobre el 5C.

La Lumilindë comenzó con

dos interpretaciones de Narnaron. La primera no sé a vosotros, pero

a mí se me hizo corta. Menos mal

que nos ofreció un bis con el ‘Melkor, vuelve’, como siempre ovacionado por la multitud (tema incluido en el último disco de Orcotalan Estudios, ¡ya a la venta!). Le siguió una hermosísima canción de Jacob

Van Eyck tocada en flauta de pico por Aldariel, que nos transportó

a los bosques de la Tierra Media,

porque de veras de aquel instrumento salían gorjeos y cantos de aves, y susurros de agua.

Después, los malvados perpetradores (Altáriel, Eithel, Thráin, Mati, Beleg, Ulmo, Mandos y una servidora) presentamos nuestro medley simpsoniano. La parte con que más se rió la gente, además de la proclama de Beleg de ‘pero este cabaret - no cumple con el cinco C’, fue ver a Ulmo y Mandos

saliendo por las puertas laterales del escenario, entonando ‘Los

Valar no tenemos pasta

Fue

increíble que a la gente le gustase tanto, ya que lo urdimos por e-mail y sólo lo ensayamos completo una vez.

’.

La noche de música concluyó con una soberbia intervención de los Bardos Errantes, que nos ofrecieron un impresionante coro

r o h i r r i m , u n l a m e n t o estremecedor, y ‘El camino sigue

y sigue’, canción que fue cantada

suavemente por toda la platea. Nos supo a poco, pero había que irse a cenar.

Tras la cena, en el patio nos esperaba un cuento, relatado por Tharkas, que nos hablaba de la ‘Muerte de Fingolfin’. Y ante nuestros ojos contemplamos la noble figura de Fingolfin, abatido una y otra vez por la terrible maza de Morgoth, que pesaba como el mundo entero. Lo vimos trastabillar, caer, volver a levantarse, herir al Vala. Pero cuando al fin se le apagó la vida, su cuerpo fue retirado en grave ceremonia.

En la lectura de cuentos, además de los textos que

propusimos (y que constituyeron un duelo de dos bandos entre los personajes de Erendis y Míriel), Númenor nos tenía preparada una gran sorpresa. Todos cómodos, sentaditos con nuestras ‘mesas’ de té, asistimos a una lectura por parte de Alda sobre el momento en que la Compañía del Anillo va a cruzar las Puertas

de Moria. Y cayeron desde el segundo piso, dibujadas en plata en una gigantesca tela gris. Mientras Gandalf intentaba

abrirlas, un foco nos las mostraba. Pero ¡ah!, la sorpresa nos la llevamos cuando aquel foco se apagó, y la luz de la luna impactó en el ithildin. Allí estaban, brillando en la oscuridad, las gigantescas Puertas de Moria. Sé que las chicas del smial de Khâzad-dûm se pusieron en pie

a aplaudir

El sábado pintaba ser el día grande de la EstelCon, y hubo viajeros que llegaron ese mismo día. Quienes no éramos parte de la Junta Directiva, disfrutamos del taller de esgrima que terminó con una cálida ovación. Después, la cripta nos esperaba para seguir con la burocracia.

La asistencia a la Asamblea General fue muy numerosa. A la

entrada, las típicas chanzas de ‘¿Qué? ¿que necesitas mi DNI?

Sigue en la página 24

Mereth Aderthad 2007

Títulos de las fotos centrales

1. ĐLos guardias númenóreanos, muy apuestos y siempre cuidando de que no les fal- tara nada a los invitados

2. ĐCarlos Márquez «Denethor» conferenciando sobre la muerte.

3. ĐGuillermo «Tharkas» y Elia «Míriel» explorando los tesoros de la Tierra Media.

4. ĐRepresentación nocturna de «Ainulindalë».

5. ĐRepresentación «La Ma- tanza de Hermanos» del smial de Númenor.

6. ĐRepresentación «La histo- ria de Maedhros» por el smial de Lórien.

7. ĐTaller de anillos de Mª José «Alda».

8. ĐTaller de esgrima de Pedro «Mormegil».

9. ĐRememorando 10 años del smial de Númenor.

10. ĐMellonost, la taberna.

11.ĐExposición de los 10 años de Númenor.

12.ĐLos Bardos Errantes en concierto.

13.ĐTaller de Baile.

14.ĐLindon en la Lumilindë.

15.ĐOperépica «La batalla de Maldon» por el smial de Edhellond.

16.ĐJuegos de miniaturas.

17.ĐTaller de Origami.

18.ĐLectura de cuentos.

19.ĐCena de gala.

20.ĐMural de la comisión de artesanía.

21.ĐBrindis por el profesor.

22.ĐEstatuilla alternativa del primer Premio Gandalf.

23.ĐClausura.

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Fotos Estelcon

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Mereth Aderthad 2007

Mónica Sanz «Elanor Findûriel»

¿Es que no me conoces?’

y la entrega de cartulinas, con las que todos nos dábamos paso en los pasillos o nos enviábamos a los vestuarios mientras la cosa empezaba.

enviábamos a los vestuarios mientras la cosa empezaba. Conferencia de Valandil cuales había abandonado la AG

Conferencia de Valandil

cuales había abandonado la AG delegando responsablemente el voto para proseguir con la organización, nos informaron de que la ‘Tarde de Comisiones’ quedaba desplazada a la mañana siguiente. Mientras, supimos de algunas de las evoluciones del ‘Killer’, que mantenía a los participantes detrás de las esquinas, acechando con la mirada torva.

reunió a Isildur y Adanost, quienes nos hablaron de la historia de Inglaterra en una charla sazonada con mapas, imágenes y comentarios. Se nota que las Comisiones están vivas, para qué decir lo contrario, dadas las actividades tan diversas y profesionales que nos ofrecieron en la Mereth Aderthad.

La cripta nos esperaba para que los miembros del smial de Edhellond, ayudados por el smial escolar, nos deleitaran de nuevo con uno de sus

originales musicales: ‘Operépica:

la Batalla de Maldon 991DC’. El

poema trabajado por Tolkien fue

el

marco elegido, salpicado aquí

y

allá por las canciones de los

Orcotalan Estudios. Nos quedamos pegados al asiento con

las canciones, interpretadas por Narnaron, Morwen y Estelwen.

Y de nuevo comprobamos que

Edhellond es el rey del enmarrona- miento colectivo smiálico cuando de proyectos se trata.

Calculada para terminar a la hora de comer, se alargó mucho más. Se habló de muchos temas y se llegó a muchas resoluciones, incluso algunas propuestas prácticamente sobre la marcha (como la de la edición de los Premios Gandalf, para la que se enmarronaron auto-

máticamente los de Númenor,

Los temas candentes

criaturitas

fueron la subida de cuota de socio, la publicación de actas y el cómputo de votos y mayorías en asambleas. Cuando ya se acercaban las dos, desde Númenor se nos advirtió de que las cocineras estaban afilando los cuchillos, y no precisamente para cortar el pollo que se nos serviría en la comida, así que subimos al comedor.

).

Durante la comida habíamos planeado la reunión de la Comisión de Literatura, pero resultó que la de Música ya había congregado a sus miembros a la misma hora y en el mismo lugar.

Solución: juntar mesas y sentar a un lado a los de ComLit y al otro los de Ainulindalë, con Morwen

y Narnaron como bisagras, ya que ambos pertenecen a las dos comisiones. Entre bocado y

bocado, proyecto y concierto, se nos acercaron a Narya-Mithrandir

y a mí un par de miembros de

Tanwë, así que terminó siendo una gran reunión intercomisional, con la adición, en localidades de pie, de la Comisión de Artesanía.

Volvimos a la cripta, en la que por suerte hacía frío, porque nuestras digestiones amenazaban con sumirnos en el sueño. La Asamblea continuó, concluyendo cerca de las seis. Los miembros de Númenor, alguno de los

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Valandil nos habló de los Rohirrim anglosajones, o no, y participó con nosotros de su conocimiento en la materia: que

si los eorlingas eran religiosos o no, hablando de la línea de descendencia de los ‘hijos de

en fin, que Valandil

hermana’

no es rohirrim, pero deberían proponerle para ‘eorlinga de

honor’. La conferencia de la Comisión de Geografía e Historia

En la iglesia nos aguardaba otra sorpresa por parte de

Númenor. La ‘Historia de Beren

y Lúthien’, contada por la voz

poderosa de Tharkas, no precisó de altavoces ni libretos: las imágenes y la narración hablaban por sí solas. La resonancia de la nave del edificio, unida a la magistral adaptación audiovisual que Númenor logró con un

magistral adaptación audiovisual que Númenor logró con un Conferencia de la Comisión de Geografía e Historia

Conferencia de la Comisión de Geografía e Historia por Isildur y Adanost

Mónica Sanz «Elanor Findûriel»

espacio tan grandioso (y a la vez tan complicado) hizo que nos quedásemos quietos y mudos. Música, imágenes, danza,

Vimos y vivimos a los

silencios

protagonistas, temimos a Morgoth, y suplicamos por la muerte de Beren con alas de un

azul irisado (qué atrezzo, amigos,

Va a ser muy

y qué danzas

complicado, si no imposible, superar este montaje sobre Beren

y Lúthien.

).

Subimos las escaleras de tres

en tres para enfundarnos en nuestras mejores galas. Estábamos impacientes, y más quienes vivíamos por primera vez una ‘Cena de Gala’ en el patio de armas de Uclés, nada menos. Ya

al subir a la segunda planta vimos

el símbolo de Himring en los manteles, en azul celeste, entre las copas alineadas.

En la primera planta, junto a la tienda, Hammo había preparado un pequeño estudio fotográfico donde posamos todos los que quisimos (que fuimos muchos) para quedar en la

memoria gráfica del evento. Fuimos bajando por smiales (creo que nadie tan bien acompañada como una servidora, con sendos caballeros elfo y enano que me prestaron sus brazos) y sentándonos a la larga mesa, donde nos esperaban el mathom

y el cancionero. Fue entonces

cuando descubrí que la estrella bajo el caballo-barco del

mathom

¡brillaba en la

oscuridad!

Una vez todos sentados, comenzó el banquete. Amable- mente servidos por unos camareros de lujo (nada más y

nada menos que los guardias de

la fortaleza) comenzamos con los

brindis y las canciones. El primero

de ellos fue doble, el de Númenor ‘Por Númenor y por los amigos ausentes’, y el renombrado brindis de Cuernavilla, afianzando así la cooperación que ambos smiales estaban llevando a cabo para hacernos disfrutar de esta EstelCon. Sentada como estaba

al lado de Khâzad-Dûm, y acompañada por Balin, asistí al larguísimo brindis de los enanos. Uno de nuestros insignes camareros, con la pesada bandeja en la mano, bromeó ‘quien brinda

se queda sin tortilla, ¿eh?’ cuando

aún iban por Dúrin IV. Otros sones recorrieron las

mesas, golpeando la vajilla y haciendo crepitar el papel de los cancioneros. Los flancos corrían

uno en pos del otro, retándose mediante canciones, o haciéndose homenajes mutuos. Se cabalgó al

son de los rohirrim, que cantaron

como si les hubieran apretado el botón del fast forward, y se echó de menos, cómo no, a aquellos que no habían podido compartir

la magia de la Mereth Aderthad.

Después del delicioso bizcocho de limón llegó el turno de los regalos. Y comenzó Númenor, sí, Númenor, aunque ya se suponía que nos había entregado los mathom. El primero llegó sin palabras: el vals que se había ensayado en el Taller de Bailes

giró suavemente en torno al pozo,

y brillaba más porque era de

noche, y estábamos de fiesta, y

todo el mundo vestía sus mejores