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Adorno.

Teoría crítica y dialectica negativa 1

Adorno. Teoria crítica y dialéctica


negativa

Carlos Massé Narváez


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2004

La colección Documentos de Investigación difunde los avances de trabajo realizados por investigadores de El Colegio
Mexiquense, A.C., con la idea de que los autores reciban comentarios antes de la publicación definitiva de sus textos. Se
agradecerá que los comentarios se hagan llegar directamente al (los) autor(es). Los editores han mantenido fielmente el
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Carlos Massé Narváez 2

Resumen

El trabajo contiene tres apartados. El hilo conductor del texto es el sustento filo-
sófico de la estructuración epistemológica de Theodor W. Adorno. No obstante, en la
primera parte, se expone breve la herencia de algunos filósofos que dejaron huella
en la estructuración del pensamiento del autor. En el segundo apartado se presenta,
cómo se le vincula a Adorno con la Teoría Critica.; y por último, se reseña la obra
póstuma del autor: Dialéctica negativa.

Abstrac

The work contains three sections. The wire of the text is the philosophical sustenance
of the epistemologic structuring of Theodor W. Adorno. However, in the first part, the
inheritance of some philosophers is exposed brief who left track in the structuring of
the thought of the author. In the second section one appears, how one ties to him to
Adornment with the Theory Criticizes; and finally, the posthumous work of the author
is reviewed: Dialectic refusal.
Palabras clave:

Teoría, Crítica, Dialéctica, Epistemología, Praxis, Reflexividad, Historia, Poder, Domi-


nación, Utopía.
Adorno. Teoría crítica y dialectica negativa 3

1. EL SUSTENTO FILOSÓFICO
Con estos referentes, se puede identificar
Adorno es el ejemplo de una de esas mentes la influencia primigenia de Kant en el pensa-
lúcidas que, aún con las borrascosas formas que miento de Adorno; pero también Hegel dejó sentir
articuló para expresar su comprensión de la su influencia, aunque inicialmente de manera in-
compleja realidad, a partir de unos cuantos directa, pues según se refiere, fue la lectura de
compartimentos del conocimiento, puede estruc- Historia y conciencia de clase, de Lukács, la que
turar una propuesta epistemológica para el en- parece que mediante el marxismo hegelianizado,
tendimiento de las actividades sociales. Pero ello permitió a Adorno acercarse a éste pensador. Pero
se desprende de su formación intelectual. debido a que Lukács, entre otros, fue promotor
Estudió a Kant en una época temprana de originario, aunque tal vez sin saberlo, de la Es-
su vida, auxiliado por un amigo de la familia que cuela de Frankfurt, dejaremos su relación para
casi le doblaba la edad, Sigfried Kracauer, quien más adelante.
le incitó a desarrollar precozmente sus capaci- Por lo pronto, y para hacer explícita nuestra
dades intelectuales. La lectura semanal de la orientación, describiremos el sustento filosófico
primera Crítica de Kant, enseñó a Adorno a “des- de la estructuración epistemológica de Adorno
cifrar los textos filosóficos como documentos de pero, para hacerlo, entendamos lo que el autor
la verdad social e histórica”. Pero no sólo eso: tipificaba como filosofía.
“También se hizo sensible a las sutiles expresiones En una conferencia radial de enero de 1962,
del pensamiento humano y material encerradas publicada en noviembre de ese año, Adorno se
en tales escritos, esos irreductibles gritos de dolor preguntaba ¿Para qué aún filosofía?. Entre las
que los sistemas idealistas trataban en vano de consideraciones que exponía se daba una res-
transfigurar a modo de teodicea”. Esas enseñan- puesta contundente: “Si la filosofía aún es nece-
zas fueron básicas puesto que, continúa Jay: saria, entonces tendrá que serlo, igual que siem-
“Aunque en años posteriores la amistad de Ador-
pre, como crítica; como oposición a una
no con Kracauer tuvo sus tensiones, su deuda
heteronomía que se extiende; o, incluso, como
inicial hacia el criticismo cultural micrológica y
una tentativa impotente del pensamiento para
antiidealista de su mentor se mantendría con
permanecer dueño de sí mismo y poner a la
fuerza a lo largo de su vida.”(Jay: 1988; 9)
mitología propuesta en el lugar adecuado que su
Adorno ingresó a la universidad donde tomó
cursos de filosofía, sociología, psicología y mú- propia medida, resignadamente, le otorga casi a
sica, para posteriormente adquirir su doctorado ciegas. En ella tendría que buscar refugio la li-
en filosofía bajo la dirección de Hans Cornelius, bertad siempre que no renuncie a ello...No cabe
a quien se calificaba como un ilustrado del tipo esperar que pueda quebrantar las tendencias
antiguo y más kantiano que el propio Kant. políticas que, en todo el mundo, desprecian a la
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libertad interior y exterior, y cuya fuerza se pro- construir, para el saber y el hacer, y si no, no es
longa muy profundamente hasta en las argumen- filosofía pues carece de sabiduría para englobar
taciones filosóficas. Lo que acaece en el interior toda la razón del ser. Ser que sólo por ser com-
del concepto refleja siempre algo del movimiento prende la conciencia y la pasión; y esto es algo
real. Pero si ambas heteronomías son la no ver- que debe ser entendido como característica de
dad y si esto puede demostrarse estructuralmente, la obra de Adorno.
entonces no se habrá agregado un nuevo esla- Pero su entendimiento no es simple, re-
bón a la cadena desesperanzada de las filosofías, quiere de todo un proceso, sobre ello en uno de
sino que despuntaría un atisbo de esperanza de los estudios que describen minuciosamente los
que la falta de libertad y la opresión, como ma- principales rasgos de su pensamiento se afirma
les que no requieren de una demostración filo- que: “Para muchos será cuestionable el tandem
sófica para ser lo que son puesto que existen, conciencia/pasión. Adorno lo propone esencial-
no prevalecerán como última palabra.”(Adorno: mente como producto de la reflexión sobre un
1969; 15) estrato más profundo, que integran la razón y el
Esta función de la filosofía como crítica la sentimiento a modo de componentes insepara-
reitera pocos años después, en su célebre escrito bles. La razón no es inmediatamente conciencia,
titulado: Dialéctica negativa, Adorno reiteraba el pero la genera por su propia naturaleza reflexi-
cuestionamiento en la nota introductoria de la va. El sujeto hace conscientes los ingredientes
obra en la cual decía de inicio ¿Es aún posible personales que le impulsan porque él mismo es
la filosofía?. A ello responde: “La filosofía que sentimiento más racionalidad.
antaño pareció superada, sigue viva porque se Esta es la convicción que preside la labor
dejó pasar el momento de su realización. El jui- teórica de Adorno. En efecto, podemos contem-
cio sumario de que no ha hecho más que inter- plar su filosofía como un esfuerzo por conciliar
pretar el mundo y mutilarse a sí misma de pura pasión y racionalidad. La unión de ambas cons-
resignación ante la realidad se convierte en de- tituye su postulado central. Un postulado de facto
rrotismo de la razón, después que ha fracasado -la falsa razón imperante en la sociedad inflige
la transformación del mundo. La filosofía no ofre- sufrimiento a los individuos-, que exige un pos-
ce lugar alguno desde el que la teoría como tal tulado de jure --el instinto, la pasión—, son el
pueda ser convicta concretamente de anacronis- fermento de todo pensamiento verdadero. Por-
mo, a pesar de ser crónicamente sospechosa de que se cumple el primero, es necesario que el
él. Tal vez la interpretación que prometió una segundo sea cierto, en bien de la esperanza.”
transición a la praxis fue insuficiente. El momento (Rius: 1975; 14)
del que dependió la crítica de la teoría no pue- La concepción filosófica de Adorno, si bien
de prolongarse teóricamente. Cuando la praxis incorpora aspectos diversos de la actividad so-
se aplaza indefinidamente deja de ser instancia cial, mantiene como premisa la crítica. Pero la
crítica contra una fatua especulación para con- crítica no es un ejercicio abstracto, sino que se
vertirse casi siempre en el pretexto bajo el que fundamenta en toda una serie de premisas que
los ejecutivos estrangulan el pensamiento críti- parten de su concepción teórica del ser en ge-
co como si fuera una pedantería; pero una praxis neral, individual y social, del ser que hace his-
dinamizadora necesita de él. Desde que la filo- toria y se hace historia, y por ello su crítica y su
sofía faltó a su promesa de ser idéntica con la teoría se funden en una sola actitud que se en-
realidad o estar inmediatamente en vísperas de frenta al pensar y al hacer. Esto es parte funda-
su producción, se encuentra obligada a criticar- mental de lo que entendemos como sustento fi-
se sin consideraciones.”(Adorno: 1975; 11) losófico de la estructura epistemológica que
La filosofía es para Adorno una crítica cons- persigue un fin racionalmente predeterminado.
tante e insistente al pensamiento, tanto al per- Ello se consolida en el texto antes citado
sonal como al social, una crítica que destruye para en el que se afirma que “...su crítica, apunta a
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una decisión del autor y no a una cualidad aza- también conocido generalmente como la “Escuela
rosa de sus textos. En Adorno, la filosofía es, de Frankfurt”.
quiere ser, teoría; y es, sobre todo, ejercicio. El origen de esta institución tuvo, peculiar-
Justamente porque teorizar es ejercitarse, mente, una confluencia de pensadores que ha-
está presente el elemento pasional. El autor ha brían de dar una flexibilidad, pero al mismo tiem-
optado por el amor y el riesgo. Y si bien el pri- po, una orientación para configurarla. Tal y como
mero puede ocultarse tras la reflexividad de la se describe entre los estudiosos de la Escuela de
conciencia, el segundo resulta más insoslayable Frankfurt, ésta se gesta en la organización por
y debería ser más patente puesto que brota de Felix Weil, quien comenzó a apoyar varias de
ella. actividades radicales en Alemania, entre las que
El criticismo de Adorno sólo cuenta consi- se contó la Primera Semana de Trabajo Marxis-
go mismo. Carece de un fundamento sólido al ta, en 1922, donde se reunieron, entre otros a
que aferrarse, de meta a la que dirigirse. El últi- Korsch y Lukács. A ella siguió una Segunda Se-
mo bastión, herencia del idealismo hegeliano, la mana, que en sí misma no prosperó pero sentó
historia, empieza a desdibujar sus contornos...La las bases para la posterior creación de un Insti-
historia ha de someterse a crítica. Todas las po- tuto.
sibilidades de reconciliación serán siempre irre- El Instituto que fue oficialmente constitui-
misiblemente históricas. Pero por tratarse de «po- do en febrero de 1923 e inaugurado con sus
sibilidades» no las hallaremos entre lo realizado; propias instalaciones en junio de 1924, no alber-
debemos remontarnos al momento en que que- gaba a pensadores que habían tenido una fuer-
daron abortadas cuando se congeló su dinámica te influencia en la concepción del marxismo
dentro del proceso histórico. Y ésta es la misión heterodoxo, como lo fueron los anteriormente
encomendada a la teoría” (Ibidem: 16 - 17). citados además de Bloch, pero su influencia sí
Como se refiere en el escrito, si el criti- se hace sentir más tarde cuando arriba la segun-
cismo adorniano carece de fundamento para afe- da dirección del Instituto.
rrarse y de metas para dirigirse, esto no signifi- Ejemplo de ello lo encontramos en el si-
ca que no tenga apoyos epistemológicos ni praxis guiente escrito: “En el caso de Lukács, Korch y
Bloch un ingrediente adicional explica las coin-
axiológica o política, esto significa que es un
cidencias entre ellos: el hecho de haber confluido
pensador tan independiente que su crítica se hace
en la ciudad Alemana de Heildelberg en una
teoría y su teoría, crítica. Y ello encuentra sus-
época particularmente fértil del pensamiento ger-
tento en las coincidencias de su percepción con
mano. El contacto con pensadores tan importantes
la de los pensadores coetáneos que formulan,
como Weber, Simmel, Troelsch, Dilthey, entre
sistematizan y sintetizan toda una tradición de
otros muchos, marcó la renovación del
pensamiento, por ello, es necesario esbozar,
marxismo...La renovación se produjo entonces
como se enunció, las proposiciones que
mediante la confrontación entre el marxismo, por
enmarcan la sustentación filosófica de la
un lado, y el kantismo, el historicismo, la filoso-
estructuración epistemológica de Adorno.
fía de la vida, el hegelianismo y el freudismo,
por el otro. Pero de todas estas corrientes, la que
actuó como reactivo decisivo fue la hegeliana.
2.- LA TEORÍA CRÍTICA COMO SUSTENTO TEÓ- En efecto, con la recuperación teórica de
RICO PARA LA ACCIÓN INTELECTIVA
la dialéctica hegeliana estigmatizada por el po-
sitivismo y el reformismo de la social-democracia
La independencia de pensamiento de Adorno, se abrieron insospechados horizontes a la com-
no niega que haya tenido una directa vinculación prensión histórica del marxismo.” (Cansino; en
con la institución que lo cobijó en un momento Pérez: 1988; 27)
dado como lo fue el Institut für Sozialforschung,
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Bajo esas premisas se desprende el pen- to de trabajo por las advenedizas y dudosas “edi-
samiento heterodoxo del marxismo que va a ciones críticas” de principios de siglo XX.”
incidir en gran medida en la siguiente genera- (Ibidem: 88)
ción de la Escuela de Frankfurt en la que se Una muestra de la nítida comprensión del
encuentra Adorno. pensamiento hegeliano, producto del trabajo de
Si bien se ha hecho referencia a que los Bloch aparece en su escrito sobre dicho pensa-
escritos de Lukács dejaron huella en el pensa- dor; de él podemos resaltar su comprensión de
miento de Adorno, esa concepción heterodoxa la dialéctica que se relaciona directamente con
parece tener sus principios en la influencia que los planteamientos hegelianos antes vistos. Par-
sobre Lukács dejó Bloch. ticularmente en lo referente a la dialéctica Bloch
Según Gil Villegas: “...la relación dice: “En el mundo hecho por el hombre, la
sujeto-objeto del pensamiento de Hegel consti- propia dialéctica es una relación sujeto-objeto,
tuye el gozne sobre el que giran los contactos y no otra cosa: una subjetividad que trabaja y que
recíprocos y afinidades electivas de Bloch y el siempre de nuevo rebasa y se esfuerza por rom-
joven Lukács.”(Gil Villegas: en Ibidem; 78) per la objetivación y la objetividad que se le pre-
Más adelante el mismo autor menciona la senta. A fin de cuentas, esa subjetividad es siem-
exposición que hace Bloch sobre su relación con pre el sujeto menesteroso que se encuentra a sí
Lukács, donde el primero reconoce que su rela- mismo y a su trabajo objetivado de manera in-
ción con el filósofo húngaro fue siempre de adecuada; es el animador de las contradicciones
enseñanza recíproca, pues Lukács dió a conocer que surgen en la historia, el motor intensivo que
a Bloch las propuestas de Kierkegaard y al mís- bajo los efectos del carácter inadecuado de las
tico alemán, el Meister Eckart; en cambio Bloch formas de existencia alcanzadas cada vez a su
le dio a conocer más profundamente a Hegel. propio nivel, se pone en marcha y activa de
Por su parte Lukács opinaba que Bloch tuvo una manera revolucionaria la contradicción que está
tremenda y poderosa influencia sobre él porque en la cosa misma y que consiste en la inadecua-
le mostró, con su ejemplo, que era posible filo- ción entre el contenido subjetivo y la totalidad...si
sofar a la manera de la tradición clásica. Hasta la necesidad insatisfecha es el acicate y el mo-
antes de ello se dice que Lukács había estado tor del movimiento dialéctico de la materia, es
perdiendo el tiempo con el neokantismo pero la totalidad del todo no actualmente existente la
entonces encontró en Bloch a un hombre que que -sobre la base del contenido mismo todavía
podía filosofar como si toda la filosofía de esa no presente- constituye para ese movimiento el
época [neokantismo, fenomenología, etc.] no fin que le da cohesión.”(Bloch: 1983; 474-475)
existiera y que, por el contrario, era posible fi- La dialéctica y su proyección futura, inserta
losofar como Aristóteles o Hegel. (Ibidem: 80 - en el terreno de la esperanza, son las premisas
81) que configura Bloch a partir de sus lecturas de
Si bien los escritos de Lukács introdujeron Hegel, y con ello establece una de las influen-
a Adorno al conocimiento de Hegel, su amistad cias sobre el pensamiento marxista y, dentro de
con Bloch y Walter Benjamin la consolidaron. De él, sobre la teoría crítica.
Ernst Bloch, se sabe que sus estudios hegelianos Con esa perspectiva, Bloch se relaciona
se basaron directamente en los escritos del au- con Benjamin, Adorno, Brecht y Weill, pero man-
tor, ello lo menciona Gil Villegas al afirmar que: teniendo una distancia prudente; ello lo refiere
“Bloch había venido estudiando y trabajando la Gimbernat cuando afirma que: “El contacto con
edición clásica de 1832-1845 de las obras de los hombres de la Zeitzchrif für Sozial Forschung,
Hegel desde sus años de estudio, en torno a en torno a la que se aglutinó la llamada Escuela
1902, en el Gymnasium de Ludwigshafen, y no de Frankfurt, era inexcusable. Sin embargo, no
veía razones suficientes para abandonar su pri- participa en sus proyectos tal como habían sido
vilegiado conocimiento de ese valioso instrumen- delineados por su mentor Horkheimer. Su teo-
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ría crítica -a juicio de Bloch- deviene en una crítica sal tal vez más netamente que en ninguna otra.
sociocultural, más contemplativa que comprome- La historia universal carece de estructura teorética.
tida y finalizada en el desencanto o en la deses- Su procedimiento es el de la adición: proporciona
peranza. La filosofía de Bloch es siempre mili- una masa de hechos para llenar el tiempo ho-
tante. Centrada en la reflexión del trabajo como mogéneo y vacío. En cambio, en el fundamento
categoría mediadora de la relación sujeto-objeto; de la historiografía materialista hay un principio
en la novedad marxiana de la relación constructivo. Al pensamiento no pertenece sólo
teoría-praxis, presente siempre en su pensamien- el movimiento de las ideas, sino también la de-
to y vida comprometida.”(Gimbernat: 1983; 26) tención de éstas. Cuando el pensamiento se
Por ello la aproximación de Adorno a detiene de golpe en una constelación cargada
Hegel, mediante su relación con Bloch, se apo- de tensiones, le imparte un golpe por el cual la
yó en la referencia de las obras clásicas de Hegel constelación se cristaliza en una mónada. El
y la crítica militante de Bloch, aunque parecía materialista histórico afronta un objeto histórico
no compartirla. única y solamente cuando éste se le presenta
En cuanto a Benjamin, fue una de las per- como mónada. En dicha estructura reconoce el
sonas que durante algún tiempo influyó signo de una detención mesiánica del acaecer o,
consistentemente a Adorno. Ello lo refiere Susan dicho de otra forma, de una chance revolucio-
Buck-Morss al parafrasearlo: “Es difícil que la naria en la lucha por el pasado oprimido. La toma
memoria me engañe cuando digo que desde el para hacer saltar una época determinada del curso
primer momento tuve la impresión de que de la historia, así como para hacer saltar una
Benjamin era uno de los seres humanos más sig- determinada vida de la época o una determina-
nificativos con los que jamás me topé. Yo tenía da obra de la obra general.”(Benjamín: 1982; 128-
20 años en aquél entonces”. También añade el 129)
comentario de que “Si leer a Bloch había abier- No obstante que la influencia de Benjamin
to sus ojos a las inadecuaciones de la filosofía fue determinante en el pensamiento de Adorno,
académica habitual, fue Benjamin quien le en- éste no aceptaba que el intelectual dejara su li-
seño el modo de superarlas... Especificamente, bertad al control del partido, pues ella es en sí
se trataba de la capacidad de Benjamin para misma revolucionaria. Ello nos lo describe
analizar los detalles concretos pero carentes de Buck-Morss en las siguientes ideas: “Hacia la
definición que...conformaban la realidad, de un época del viraje de Adorno hacia el marxismo,
modo que liberaba un sentido trascendente, sin las carreras de Lukács y de otros intelectuales
abandonar de ninguna manera el sentido de lo comunistas habían puesto en claro que la soli-
empírico.”(Buck-Morss: 1981; 30) daridad con el partido exigía sacrificar la inde-
En 1928 Adorno se reunió con Benjamin pendencia intelectual que Adorno consideraba no
en Frankfurt y a partir de ahí se ven las trans- sólo esencial para el pensamiento crítico, sino
formaciones de Adorno, pues sus escritos lleva- totalmente compatible con su propia teoría “mar-
ban el sello del lenguaje de Benjamin. xista”. El hecho mismo de adoptar el método
Para Benjamin, era fundamental la heren- anterior de Lukács constituía una crítica implíci-
cia cultural del marxismo que defendía en sus ta del partido que lo había denunciado.”(Buck-
distintas facetas, en la actividad cognoscitiva para Morss: 1981; 81). Benjamin, por su lado, aban-
el entendimiento del devenir social, y ello lo con- donó su militancia a mediados de la década de
frontaba con las otras concepciones. Así pode- los treinta, impresionado por el pacto
mos encontrar proposiciones de Benjamin como Hitler-Stalin.
aquella en la que afirmaba que: “El historicismo También es innegable la influencia de la
culmina justamente en la historia universal. Desde relación que tuvo Adorno con Horkheimer. El me-
el punto de vista metódico, la historiografía dio intelectual en el que se encuentra Adorno y
materialista se diferencia de la historia univer- su amistad con Horkheimer, que se remota a la
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época en que eran condiscípulos en Frankfurt, “el iluminismo debe tomar conciencia de sí, si
le permite, cuando su amigo asume la dirección, no se quiere que los hombres sean completamente
incorporarse al Instituto de Investigación Social, traicionados. No se trata de conservar el pasado
donde tiene una destacada participación. sino de realizar sus esperanzas.” (Ibidem: 11)
De las actividades de Adorno dentro de esa En esas ideas se manifiesta la estrecha co-
institución, Jay nos hace una adecuada síntesis: laboración de Adorno y Horkheimer, quienes aun-
“En lo que hace a sus contribuciones para el que escribieron una gran cantidad de propues-
Institut, en la década de 1930 Adorno estaba tas propias, no cejaron en su colaboración y en
ocupado casi por completo con la sociología de el reconocimiento de la misma. Ello lo identifi-
la música. Fuera de la Zeitschrift, sin embargo, camos en la nota de otro escrito conjunto en la
publicó un largo estudio filosófico y trabajó con- que resaltan la falta de unidad homogénea de
siderablemente en otro. En ambos se reveló lo expuesto, pero añaden que: “Lo que acaso les
manifiestamente su proximidad a la posición de dé unidad se encuentra únicamente fundado en
Horkheimer. Aunque los dos no escribieron en la experiencia e intención comunes de los au-
colaboración hasta la década de 1940, hubo una tores.
notable semejanza de criterios desde el princi- Cada uno de éstos ya había publicado con
pio.” (Jay: 1974; 120) su nombre los trabajos que le corresponden, que
Hay gran coincidencia entre los estudiosos están aquí firmados con las iniciales respectivas,
del pensamiento frankfurtiano al afirmar que la y ambos se hacen responsables del total.” (Ador-
teoría crítica, aunque haya sido propuesta por no; Horkheimer: 1979; 7)
Horkheimer, es una la contribución general de En esa colaboración mutua, Horkheimer
todos los integrantes; teniendo una destacada y Adorno dieron dirección a sus pensamien-
colaboración, en la formulación de la misma, las tos que desembocó, necesariamente, en su pro-
aportaciones de Adorno, en particular cuando puesta teórica. Por ello cabe esbozar algunos de
estas se hicieron de manera conjunta con el en- los razonamientos que dieron pie a la formula-
tonces director del Institut. ción de la teoría crítica. De ellos podemos des-
Fueron diversos los escritos en los que la tacar los siguientes: “Entre las distintas escuelas
colaboración conjunta aportaron derroteros filosóficas, los positivistas y los pragmatistas pa-
novedosos para el entendimiento y la interpre- recen interesarse especialmente por la imbrica-
tación de los fenómenos sociales. Ejemplo de ello ción del trabajo teórico en el proceso de vida de
se encuentra en el prólogo a la primera edición la sociedad. Señalan como misión de la ciencia
alemana de “Dialéctica del Iluminismo” donde el predecir hechos y obtener resultados útiles.
afirman que “Lo que nos habíamos propuesto era Sin embargo, en la práctica es asunto privado del
nada menos que comprender por qué la huma- científico concebir de este modo tal misión y
nidad, en lugar de entrar en un estado verdade- el valor social de su labor. Puede creer en una
ramente humano, desembocó en un nuevo gé- ciencia independiente, «suprasocial», desligada,
nero de barbarie...a pesar de haber observado o bien en la significación social de su especiali-
desde hacía muchos años que en la actividad cien- dad: esta diferencia de interpretación para nada
tífica moderna las grandes invenciones se pagan influye en su quehacer práctico. El científico y
con una creciente decadencia de la cultura teó- su ciencia están sujetos al aparato social; sus
rica, creíamos poder guiarnos por el modelo de logros son un momento de la autoconservación,
la organización científica, en el sentido de que de la constante reproducción de lo establecido,
nuestra contribución se limitase esencialmente a sea lo que fuere lo que cada uno entienda por
la crítica o a la continuación de doctrinas parti- ello. Ambos deben, si, corresponder a su «con-
culares.” (Adorno: 1987; 7) cepto», es decir construir una teoría en el senti-
Enmarcados en esos planteamientos, los au- do en la que la hemos caracterizado. Dentro de
tores describen su interés en la siguiente idea: la división social del trabajo, el científico debe
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clasificar hechos en categorías conceptuales y el dominio de la ciencia, el teórico crítico no puede


disponerlos de tal manera, que él mismo, y to- apoyarse en ellos para cumplir sus tareas. Le sería
dos quienes tengan que servirse de ellos pue- posible alabar, como Poincaré, un avance enri-
dan dominar un campo táctico lo más amplio quecedor logrado a costa de deshechar hipóte-
posible. Dentro de la ciencia, el experimento sis. Su oficio es la lucha, de la cual es parte su
tiene el sentido de comprobar los hechos de una pensamiento, no el pensar como algo indepen-
manera especialmente adecuada a la situación diente que debiera ser separado de ella. En su
correspondiente de la teoría. El material fáctico, comportamiento tienen cabida, ciertamente,
la materia, es proporcionado desde fuera. La muchos elementos teóricos en el sentido habi-
ciencia se encarga de su formulación clara e tual: el conocimiento y pronósticos de hechos
inteligible, a fin de que los conocimientos pue- relativamente aislados, juicios científicos, plan-
dan ser manejados como se desee. Para el cien- teo de problemas que, por sus intereses espe-
tífico, la recepción, transformación y cíficos difieren de los corrientes, pero presen-
racionalización del saber fáctico es su modo tan la misma forma lógica. Lo que la teoría
peculiar de espontaneidad, constituye su activi- tradicional se permite admitir sin más como exis-
dad teórica, lo mismo si se trata de una exposi- tente, su papel positivo en una sociedad en fun-
ción lo más detallada posible del material, como cionamiento, su relación, mediada y poco evi-
en la historia y en las ramas descriptivas de otras dente por cierto, con la satisfacción de las
ciencias particulares, o si se trata de la recolec- necesidades de la comunidad, su participación
ción de datos globales de la extracción de re- en el proceso de vida de la totalidad que se re-
glas generales, como en la física. El dualismo nueva a sí misma, todas estas pretensiones por
entre pensar y ser, entre entendimiento y per- las que la ciencia no suele preocuparse ya que
cepción, es para él natural.” (Horkheimer: 1974; su cumplimiento es reconocido y asegurado por
230-231) la posición social del científico, son cuestiona-
La actividad del científico es una actividad das por el pensamiento crítico.”(Ibidem: 247-248)
que no está sustraída a una lógica específica que Si la teoría crítica es antagónica a las teo-
corresponde a una ideología determinada, por ría tradicionales, tiene que existir un fundamen-
ello a la teoría tradicional, tal y como se acaba to que avale su utilidad e independencia. Ello lo
de describir en necesario anteponer los criterios expone su referido promotor en las siguientes
de complementarios y antagónicos de la teoría ideas: “La teoría crítica, pese a toda su profunda
crítica. comprensión de los pasos aislados y a la coinci-
La complementariedad y antagonismo en- dencia de sus elementos con las teorías tradicio-
tre esas concepciones la podemos identificar en nales mas progresistas, no posee otra instancia
la siguiente idea de Horkheimer: “La concepción específica que el interés, ínsito en ella, por la
tradicional de teoría, parte de la cual es captada supresión de la injusticia social. Esta formulación
por la lógica formal, responde al proceso de negativa constituye, llevada a expresión abstracta,
producción según la división del trabajo, tal como el contenido materialista del concepto idealista
se da en la actualidad. Puesto que la sociedad de razón. En un periodo histórico como el ac-
tendrá que enfrentarse con la naturaleza también tual la verdadera teoría no es tanto afirmativa
en épocas futuras, esta técnica intelectual no será cuanto crítica, del mismo modo como tampoco
irrelevante sino que, por el contrario, deberá ser la acción adecuada a ella puede ser «producti-
desarrollada al máximo. Pero la teoría, como va». El futuro de la humanidad depende hoy del
momento de una praxis orientada hacia formas comportamiento crítico, que, claro está, encie-
sociales nuevas, no es la rueda de un mecanis- rra en sí elementos de las teorías tradicionales y
mo que se encuentre en movimiento. Si bien las de esta cultura decadente. Una ciencia que, en
victorias y derrotas presentan una vaga analogía una independencia imaginaria, ve la formación
con la verificación e invalidación de hipótesis en de la praxis, a la cual sirve y es inherente, como
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algo que está más allá de ella, y que se satisfa- tido, ocupe el lugar preciso que corresponde a
ce con la separación del pensar y el actuar, ya su rango sin saberlo él mismo. Si es verdad que
ha renunciado a la humanidad. Determinar lo que la construcción de tal sentido oculto constituye
ella misma puede rendir, para qué puede ser- la esencia de toda auténtica filosofía de la histo-
vir, y esto no en sus partes aisladas sino en su ria, entonces el italiano Gianbattista Vico ha sido
totalidad, he ahí la característica principal de la el primer verdadero filósofo de la historia en la
actividad del pensar.”(Ibidem: 270-271) época moderna...Vico constituye un ejemplo de
La Teoría Crítica, se propone como una ex- cómo el estudio de la historia, cuando no tiene
posición sistemática de crítica a otros pensado- por objeto la mera descripción de fenómenos
res y tradiciones filosóficas ya dogmatizadas o superficiales, sino el descubrimiento de relaciones
tendientes a ello, y su base se fue fortaleciendo sujetas a una legalidad, puede ser universalmente
en todo un proceso dialogístico, o como dice Jay: fecundo” (Horkheimer: 1982; 100-101).
“Su desarrollo se produjo así a través del diálo- Las concepciones filosóficas de la historia
go, su génesis fue tan dialéctica como el méto- de Vico rompe con las tradiciones del conoci-
do que pretendía aplicar a los fenómenos miento de lo social, principio en el que se fun-
sociales”.(Jay: Op. Cit.: 83) damenta la Teoría Crítica, entre esas ideas
Pero, como se dijo anteriormente, la Teo- novedosas, Horkheimer resalta que: “Vico adopta
ría Crítica trascendía el mero ejercicio intelecti- el principio de la exclusiva cognoscibilidad de
vo y se fincaba sustancialmente en la praxis, lo que uno mismo ha creado y lo convierte in-
porque “Praxis y razón eran en efecto los dos cluso en hilo conductor de su filosofía, sólo que
polos de la Teoría Crítica...La interacción y ten- imprimiéndole un giro bien distinto e inaudito.
sión entre ellos contribuía enormemente a la Lo que los hombres han creado y lo que, por
sugestividad dialéctica de la teoría, aunque la consiguiente, ha de constituir el más alto objeto
primacía de la razón nunca estuvo en de conocimiento, es decir, aquellas creaciones
duda.”(Ibidem: 118-119) en las que se expresa con mayor nitidez la esencia
Es insoslayable, que la Teoría Crítica resume de la naturaleza humana y del «espíritu», no son
toda una herencia intelectual entre las cuales la las construcciones ficticias del entendimiento
de Vico se hace evidente en las proposiciones matemático, sino la realidad histórica.”(Ibidem:
fundamentales, dicha influencia la podemos des- 103)
prender de las propias palabras de Horkheimer El entendimiento del ser humano en sí
quien dice que: “Ante cualquier acontecimien- mismo y su relación social en el proceso histó-
to, y siempre que no se trate de acciones cons- rico, constituyen los elementos que pondera
cientes de los hombres, la Ciencia no responde Horkheimer y que, según se expuso anteriormen-
más que a la pregunta sobre las causas, nunca a te se incorporanron a la configuración de la Teoría
la que interroga acerca de los fines. Pero el in- Crítica.
terrogante acerca del «para qué», por lo que res- Estos elementos componentes de la Teoría Crí-
pecta al sufrimiento y a la muerte individuales, tica son los que nos sirven para precisar el al-
tiene una raíz psicológica demasiado profunda cance de la participación de Adorno en su
para poderlo hacer enmudecer. Cuando fracasan estructuración. El momento de realización de este
los intentos de configurar para todos un presen- objetivo es ubicado hasta el momento del exilio
te feliz, cuando la Utopía -en la cual ha sido de los integrantes del Institut en Norteamérica,
borrado el azar- no puede ser realizada, enton- al cual se incorporó Adorno cuando ya estaba
ces tiene que surgir una filosofía de la historia establecido. Geyer nos ilustra ese pasaje de la
que, detrás de la confusa experiencia de la vida siguiente manera: “El último del Círculo de
y de la muerte, crea reconocer una intención Frankfort que abandonó Alemania fue Adorno.
oculta y benévola, dentro de cuyos planes el A pesar de que ya en 1933 se lo había privado
factum individual, en apariencia carente de sen- de la venia legendi, permaneció en Frankfort. En
Adorno. Teoría crítica y dialectica negativa 11

1934 viajó a Oxford con la intención de regre- de ésta implicación política de la teoría de los
sar una vez concluidos sus estudios. En 1938 frankfurtianos: “La teoría Crítica brindó a los es-
Horkheimer lo llevó a los EE. UU. Allí fue miem- tudiantes la oportunidad de rechazar la Alema-
bro del Instituto...”(Geyer: 1985; 10). nia de sus padres, pero al mismo tiempo de
Fue ahí donde con su amigo y encontrar un hogar en su tradición intelectual.
excondiscípulo, inició la consolidación de la Teoría Su análisis fue entonces la crítica negativa y la
Crítica. Ello lo describe el citado autor de la si- redención positiva de aquel Geist germánico que
guiente manera: “La emigración de Adorno a los dejara tan ambivalente legado, y desempeñó un
Estados Unidos y la intensa colaboración que allí papel importante en la reconstrucción intelectual
iniciara con Max Horkheimer pueden se consi- de Alemania. Casi sin ayuda, Horkheimer y Ador-
deradas como la fecha de nacimiento de la Teo- no reestablecieron un tipo de análisis social
ría Crítica, tal como más tarde fuera receptada; radical que volvió a legitimar el pensamiento
la constelación que entonces determinó el tra- marxista, de modo que, éste volvió a formar parte
bajo del Instituto -la estrecha colaboración entre de debate político nacional. Como resultado,
Horkheimer y Adorno- justifica también que la aunque evitaron toda participación política con-
Teoría Crítica en sentido propiamente dicho (antes creta, su trabajo contribuyó de manera indirecta
de toda posible recepción o desarrollo ulterior) al fin de la dominación monolítica de la Demo-
sea identificada con sus obras”.(Ibidem) cracia Cristiana y a la victoria en 1971 del parti-
Si bien la estadía en Norteamérica fue pro- do Social Demócrata de Willie Brandt.”(Buck-
ductiva y provechosa para el desarrollo de la Morss: Op. Cit.; 12)
Teoría Crítica, Adorno, tal y como lo afirma Bajo esas premisas, no evidentemente po-
Geyer, fue el único de los integrantes del Institut líticas, pero sí teóricas con una fuerte proyec-
que nunca renunció en su idea de regresar a ción política, Adorno elabora sus propuestas con
Alemania.(Ibidem: 11) la finalidad de que con el cobijo de la Teoría
Ello se vio cristalizado cuando en 1950, el Crítica, pensamiento y práctica se desarrollen
Instituto reinició sus actividades en Frankfurt. Esto con una nueva potencialidad que esta en contra
revestía una serie de características que se pue- de la fetichización pues, según Geyer, ésta “...no
den resumir en la siguiente idea: “La vuelta a puede afectar a la Teoría Crítica bajo la forma de
Alemania debía estar al servicio, sobre todo, de reflexión crítica porque el concepto de pensa-
una profundización especulativa de las premisas miento que es constitutivo para ella es concebi-
de la Teoría Crítica, sin descuidar los trabajos do más allá de la alternativa “culto del espíritu”
empíricos que habían estado en primer plano en u “hostilidad frente al espíritu”. Una compren-
América. La filosofía posterior, que despertara un sión de esta inversión, que no desee ignorar la
gran interés más allá de los círculos intención originaria de Adorno, tiene pues que
académicos...tiene su origen en no poca medi- interpretar la radicalización de la teoría hacia una
da en este objetivo al igual que la Negative determinada forma de pensamiento, en el sen-
Dialektik, la obra filosófica principal de tido de una radical versión a la práctica por par-
Adorno.”(Ibidem: 12) te de la teoría. Esta radicalización -en la inten-
El desarrollo de la Teoría Crítica tiene una ción de Adorno- encierra una contradicción en
proyección más allá de las propuestas sí misma sólo cuando es tomada de manera no
teórico-epistemológicas que alcanzan el ámbito dialéctica y como consecuencia de ello la Teo-
de lo político, esto se ve reflejado en la ría Crítica es medida con pautas que permiten
aceptabilidad que tienen sus enunciados entre la inferir una comprensión estática de la teoría y
juventud, principalmente estudiantil, de la Ale- que argumentan desde posiciones cuya supera-
mania Federal producto de la posguerra. Una ción los representantes de la Teoría Crítica con-
referencia ilustrativa sobre el particular lo encon- sideran que es su aporte más notable.” (Geyer:
tramos en la descripción que hace Buck-Morss Op. Cit.; 91-92)
Carlos Massé Narváez 12

La Teoría Crítica, esta revestida de un sus- tentar explicar el resultado devenido en escrito
tento académico epistemológico para el enten- de los pensamientos de Adorno, es tan difícil
dimiento de los fenómenos sociales. En ella puesto que implicaría “sintetizar” la síntesis de
pensamiento y praxis se conjugan como una una erudición enciclopédica y analítica. Ello se
forma especial de teoría desarrollada como un presenta como una tarea casi imposible, por ello
nuevo sistema conceptual. (Ibidem: 13) es pertinente que para esbozar las ideas de
Con esa raíz, Adorno formula la concep- Adorno, vertidas en su obra Dialéctica Negativa,
ción de la “dialéctica negativa”. Y si bien, de la se entre saquen algunos enunciados que se con-
Teoría Crítica emerge la Dialéctica Negativa, es sideran significativos para referir sus planteamien-
pertinente no confundirlas; una precisión sobre tos.
el particular afirma que: “Durante la década de El desarrollo histórico del concepto de dia-
1960 el método de la “dialéctica negativa” lle- léctica, ha pasado por muchas y diversas pro-
gó a identificarse con la “teoría crítica” del Ins- puestas que para utilizarse, es necesario que se
tituto de Frankfurt del cual Adorno había llega- precise el sentido.
do a ser el miembro más ilustre. Sin embargo, En el caso de Adorno, el proceso dialécti-
al delinear los orígenes del método de Adorno, co está dentro de la filosofía misma; ello se debe
he tratado premeditadamente de evitar igualar- a que “Adorno poseía una fe casi hegeliana en
lo con la “teoría crítica”, término que carece de la lógica inmanente de la filosofía, en su desa-
precisión sustantiva. La teoría crítica nunca cons- rrollo histórico como despliegue de la verdad
tituyó una filosofía articulada de manera completa, aunque, ciertamente de modo nada hegeliano,
que los miembros del Instituto aplicaran de idén- creía que la verdad desafiaba críticamente el curso
tico modo. Se trató mucho más de un conjunto de la historia en lugar de fundirse con él. Con-
de supuestos compartidos que distinguían su en- vencido de que las contradicciones sociales apa-
foque de la teoría burguesa o “tradicional”. Dentro recían dentro del material de la filosofía en for-
de este marco común, la metodología de los in- ma mediada y de que el filósofo, como el artista,
dividuos miembros podía variar, y de hecho así “debía ser absolutamente moderno”, es decir, de-
sucedió.(Buck-Morss: Op. Cit.;142). bía aprender estas contradicciones en sus mani-
Si bien con el cultivo de la Teoría Crítica festaciones más corrientes y (en una época de
se tiene un principio para desplegar la poten- desintegración) más antagónicas, Adorno tomó las
cialidad de desarrollar una propuesta polémicas heredadas de la anterior generación
metodológica propia, los resultados son tan den- de filósofos, se sumó a sus filas, y desde su
sos que en el ejercicio de razón dialéctica ne- posición de quinta columna impulsó las
gativa hay terrenos que son tan intrincados que antinomias de sus teorías hasta el punto en el cual
se requieren desbrozar generalmente para en- la negación dialéctica del idealismo podía ser
tender los ángulos esenciales de conformidad con consumada. (Ibidem: 145)
la multiplicidad de enunciados que aparecen en La dialéctica inherente a la filosofía, en
la llamada obra filosófica de Adorno: Dialéctica donde la filosofía es, como se dijo anteriormen-
negativa, cosa que haremos en el apartado si- te, un producto epistemológico de la relación
guiente. teoría praxis, guarda una serie de elementos que
se describen, de manera concisa en la dialécti-
ca negativa.
3.- LA DIALÉCTICA NEGATIVA; PROYECTO DE Veamos como se estructura esa propues-
OPOSICIÓN A LA RACIONALIDAD UNIDIREC - ta; Adorno, en el prólogo de la obra con el títu-
CIONAL lo antes dicho, afirma sobre el sentido del enun-
ciado que: “La formulación Dialéctica Negativa
Hacer la abstracción de algo que es producto de es un atentado contra la tradición. Ya en la dia-
la abstracción, como sucede con exponer e in- léctica platónica el instrumento lógico está al
Adorno. Teoría crítica y dialectica negativa 13

servicio de un resultado positivo; la figura de una ya no ha querido seguir aplazando por más tiempo
negación de la negación fue siglos después un esta tarea. Uno de los temas determinantes en
nombre pregnante para lo mismo. Este libro in- ella ha sido la superación contundente de la di-
tenta liberar la dialéctica de una tal naturaleza afir- visión oficial entre filosofía pura de una parte y
mativa, sin perder lo más mínimo en precisión. lo concreto y formalmente científico por
Devanar su paradójico título es una de sus inten- otra.”(Ibidem: 8)
ciones.” (Adorno: 1975; 7) Hechas esas precisiones, esboza el conte-
Esta inicial provocación intelectiva, va nido de los diversos apartados: “La introducción
acompañada de algunas aclaraciones en las que expone el concepto de experiencia filosófica. La
además de incidir en el mismo sentido, expone primera parte toma pie de la situación de la
los criterios parametrales del entendimiento del ontología dominante en Alemania. No se trata de
escrito. Así continúa: “El autor no comienza de- juzgarla desde arriba, sino de criticarla
sarrollando lo que, según la opinión dominante inmanentemente y de comprenderla desde la
en filosofía, sería el fundamento, sino que pri- necesidad -a su vez problemática- que la ha
mero desarrolla ampliamente muchos aspectos producido. Partiendo de los resultados de esta
que esa opinión supone fundamentados. Esto crítica, la segunda parte pasa a la idea de una
implica tanto crítica a la idea de una dialéctica negativa y su posición con respecto a
fundamentación, como la prioridad del pensa- algunas categorías que conserva, a la vez que las
miento concreto. Sólo en la realización alcanza altera cualitativamente. La tercera parte expone
el dinamismo de un tal pensamiento la concien- a continuación modelos de dialéctica negativa...El
cia en sí. Ese dinamismo necesita de los que, último capítulo gira y tantea alrededor de las
según las reglas del espíritu aún vigentes, sería preguntas metafísicas, en el sentido de que la
secundario”. Y añade: “Este libro no es sólo una autorreflexión crítica hace a su vez revoluciones
metodología de los trabajos de su autor que se a la revolución copernicana.”(Ibidem: 8-9)
ocupan en la realidad concreta; según la teoría Esa guía enunciada, nos sirve para orien-
de la dialéctica negativa, no existe ninguna con- tarnos en la maraña de ideas opusculares que se
tinuidad entre ella y estos. Pero habla de esta desarrollan a lo largo de la obra que, debido a
discontinuidad y extrae de ella indicaciones para su extensión, sólo describiremos algunas de las
el pensamiento.”(Ibidem) que consideramos ideas fundamentales de ellas.
Con estos elementos, Adorno describe los La introducción se inicia con lo anterior-
problemas que se presentan para acceder al co- mente descrito para exponer la concepción fi-
nocimiento, desde una perspectiva filosófica y losófica de Adorno en que se cuestionaba si es
con su proposición metodológica. Eso lo descri- aún posible la filosofía. Después de ello hay un
be de la siguiente manera: “Este texto decidida- apartado en el que tajantemente se afirma que
mente abstracto pretende servir tanto a su pro- “La dialéctica no es un punto de vista”; de él cabe
pia autenticidad como a la explicación de la destacar las siguientes ideas: “El nombre de dia-
metodología propia de su autor...se podría lla- léctica comienza diciendo sólo que los objetos
mar a la Dialéctica Negativa un antisistema. Con son más que su concepto...La conciencia de que
los medios de una lógica deductiva, la dialécti- la totalidad conceptual es una ilusión sólo dis-
ca negativa rechaza el principio de unidad y la pone de un recurso: romper inmanentemente, es
omnipotencia y superioridad del concepto. Su in- decir, ad hominem, la apariencia de la identidad
tención es, por el contrario, substituirlos por la total. Pero puesto que esa totalidad se constru-
idea de lo que existiría fuera del embrujo de una ye según la lógica, cuyo núcleo es el non datum
tal unidad. Desde que el autor se atrevió a con- tertium, todo lo que no se acomode a ella, todo
fiar en sus propios impulsos mentales, sintió como lo que es cualitativamente distinto recibe el se-
propia la tarea de quebrar con la fuerza del su- llo de lo contradictorio. La contradicción es lo no
jeto el engaño de una subjetividad constitutiva; idéntico bajo el aspecto de la identidad; la pri-
Carlos Massé Narváez 14

macía del principio de contradicción, dentro de el dolor, elevado a concepto, por la pobreza de
la dialéctica mide lo heterogéneo por la idea de ese mundo. A ésta tiene que plegarse el pensa-
identidad. Cuando lo distinto choca contra su lí- miento si no quiere degradar de nuevo la con-
mite, se supera. La dialéctica nos ocupa de an- creción a la ideología en que de hecho está
temano un punto de vista. Hacia ella le empu- empezando a convertirse...Dialéctica es el des-
jan al pensamiento su inevitable insuficiencia, su garrón entre sujeto y objeto que se ha abierto
culpabilidad frente a lo que piensa. Desde los paso hasta la conciencia; por eso no la puede
críticos aristotélicos de Hegel se viene objetan- eludir el sujeto y surca todo lo que éste piensa,
do contra la dialéctica, que reduce todo lo que incluso lo exterior a él. Pero el fin de la dialéc-
cae en su molino a la forma puramente lógica tica sería la reconciliación. Esta emanciparía lo
de la contradicción, dejando de lado....toda la que no es idéntico, lo rescataría de la coacción
variedad de lo no contradictorio, de lo simple- espiritualizada, señalaría por primera vez una
mente distinto. Así se le achaca al método lo que pluralidad de lo distinto sobre lo que la dialécti-
es culpa de la cosa. Mientras la conciencia ten- ca ya no tiene poder alguno. Reconciliación se-
ga que tender por su forma a la unidad, es de- ría tener presente la misma pluralidad que hoy
cir, mientras mida lo que no le es idéntico con es anatema para la razón subjetiva pero ya no
su pretensión de totalidad, lo distinto tendrá que como enemiga.”(Ibidem: 14-15)
parecer divergente, disonante, negativo. Esto es Más adelante refiere los limites conceptua-
lo que la dialéctica reprocha a la conciencia como les dentro del interés de la filosofía, sobre ello
una contradicción. La esencia inmanente de la dice que :”A la filosofía le es imprescindible -por
misma conciencia comunica a la contradicción discutible que ello sea- confiar en que el con-
el carácter de una ley ineludible y funesta. Iden- cepto puede superar al concepto, al instrumen-
tidad y contradicción del pensamiento están sol- to que es su límite; esta confianza en poder al-
dadas una a la otra. La totalidad de la contradic- canzar lo supraconceptual es así una parte
ción no es más que la falsedad de la identificación necesaria de la ingenuidad de que adolece. De
total, tal y como se manifiesta en esta. Contra- otro modo tendría que capitular, y con ella todo
dicción es no-identidad bajo el conjuro de la ley lo que fuera espíritu. Sería imposible pensar hasta
que afecta también a lo no-idéntico.(Ibidem: 13- en la operación más sencilla, no existiría la ver-
14) dad, en rigor todo sería nada. Sin embargo, lo que
Así descrita, la dialéctica es una forma ló- el concepto alcanza de verdad por encima de su
gica de vincular el incipiente concepto con la abstracto recinto, no dispone de otro escenario
compleja realidad, las que de ninguna manera que lo que él mismo oprime, desprecia y rechaza.
logran identificarse. Así, la dialéctica no tiene La utopía del conocimiento sería penetrar con
síntesis pues la pretensión de acceder a lo com- conceptos lo que no es conceptual, sin acomo-
plejo la lleva a la infinitud de no identidad. dar esto a aquéllos.”(Ibidem: 18)
Por ello, Adorno en su siguiente opúscu- La complejidad que implica la conceptua-
lo, expone esa relación entre realidad y dialéc- lización de la realidad y los límites que plantean
tica. De ellas dice: “Pero esta no es una ley del los mismos conceptos en la construcción concep-
pensamiento sino una ley real. Quien se ajuste tual, plantean una totalidad antagonista que nos
a la disciplina dialéctica tendrá, sin duda, que lleva a la infinitud del pensamiento y del cono-
pagar un tributo de amargo sacrificio en lo to- cimiento de manera dialéctica. Por ello, “Un
cante a la variedad cualitativa de la experiencia. concepto así de dialéctica hace dudar de su
Pero si el empobrecimiento que la dialéctica posibilidad. La anticipación de un constante
reporta a la experiencia es objeto de escándalo movimiento en forma de contradicciones pare-
para la sana razón, en el mundo tecnocrático se ce enseñar en todas sus variaciones posibles la
revela adecuado a la abstracta uniformidad de totalidad del espíritu, o sea la tesis de la identi-
éste. Lo que hay de doloroso a la dialéctica es dad ya superada. El espíritu que reflexiona sin
Adorno. Teoría crítica y dialectica negativa 15

descanso sobre la contradicción real tiene que Esto lleva a lo que anteriormente se había
ser esa misma realidad, para que ésta pueda mencionado en cuanto a la limitación del con-
organizarse según la forma de la contradicción. cepto para mencionar la realidad, pero no ya en
La verdad, que en la dialéctica idealista impulsa el nivel del contenido conceptual, sino de la ca-
por encima de todo lo particular como falso en pacidad del método para acceder a la relación
su limitación, será la de la totalidad; si esa ver- sujeto-objeto. Adorno dice que “...siempre que-
dad no estuviese pensada de antemano, el pro- da un resto de divergencia entre la concepción
ceso dialéctico carecería de motivo y dirección. filosófica y la realización. Dicho resto demues-
A estas afirmaciones hay que contestar que el tra además algo de la diferencia que impide al
objeto de la experiencia espiritual es en sí un método tanto la absorción total de los conteni-
sistema antagónico y de la más alta realidad ya dos, a pesar de pretenderla, como la
antes de ser mediado como el sujeto cognoscente espiritualización de los mismos. La primacía del
que se reencuentra con esa mediación.”(Ibidem: contenido se manifiesta en forma de necesaria
18) insuficiencia del método. Para no encontrarse
Todos estos elementos constituyen una indefenso ante la filosofía de los filósofos hay
forma de pensar que rebasa los límites del pen- que recurrir al método en forma de reflexión
samiento común, un pensar filosófico que bus- universal; pero éste sólo se legitima en la reali-
ca contenidos independientemente de los enfo- zación que vuelve a negar el método.”(Ibidem:
ques que se tengan; por eso “Pensar 54)
filosóficamente significa pensar en modelos; la Toda esta serie de consideraciones preli-
dialéctica negativa es un conjunto de análisis de minares, tienen un sentido creativo que permi-
modelos.”(Ibidem: 19) tan a los sujetos romper con el pasado esque-
Esos modelos, como veremos más adelante, mático que impide la recreación cognoscitiva.
son diversos, uno de ello lo constituye la liber- Sobre las prerrogativas y los riesgos el mismo
tad, en la que incursiona la filosofía y sobre la autor dice que :”Hay que dejar de nadar...con la
que Adorno nos dice: “Toda filosofía, incluso la corriente principal de la actual filosofía. La filo-
que pretende la libertad, arrastra en sus elemen- sofía moderna, y hasta ahora dominante, querría
tos, necesariamente universales, una opresión en eliminar del pensamiento sus factores tradicio-
la cual se prolonga la opresión de la sociedad. nales, deshistorizarlo, en cuanto contenido y
Aunque la filosofía lleva dentro de sí la coacción, reducir la historia a una especialidad entre las
sólo ésta la protege de la recaída en la arbitra- ciencias positivas...Lo que en el pensamiento es
riedad. El pensamiento es capaz de darse cuen- histórico y rehusa la obediencia a la
ta críticamente de la coacción a que intemporalidad de la lógica objetiva es equipa-
inmanentemente está sometido; su mismo yugo rado a la misma superstición que fue el recurso
es el elemento en que se realiza su liberación. a la tradición institucional de la iglesia contra el
La libertad de entregarse al objeto desembocó en pensamiento crítico. La crítica contra la autoridad
Hegel en el desmantelamiento del sujeto. A pesar tenía toda la razón. Pero no comprende que la
de todo hay que comenzar por producirla. Mien- tradición, en cuanto instancia mediadora de los
tras esto no ocurra, tampoco coincidirán la dia- objetos del conocimiento, le es inmanente a éste
léctica como método y como dialéctica de la cosa. mismo. El conocimiento los deforma tan pronto
Concepto y realidad muestran la misma natura- como los objetiva; los fija y hace así tabla rasa
leza contradictoria. El principio del poder, que de ellos. El conocimiento, incluso en su forma
desgarra en antagonismos a la sociedad, es el independizada del contenido, participa en sí
mismo que, espiritualizado produce la diferen- mismo de la tradición como de un recuerdo in-
cia entre el concepto y lo que le está consciente; ninguna pregunta podría ni siquie-
sometido.”(Ibidem: 53-54) ra ser preguntada sin que un conocimiento del
Carlos Massé Narváez 16

pasado estuviese presente en ella y siguiese mimésis ancestral... La existencia es consagrada


apremiando.” (Ibidem: 58)) sin haber con qué. Se pretende que el ente par-
Para concluir con ésta larga pero nutrida ticipe o dependa de la idea eterna; pero lo úni-
Introducción, y haciendo referencia a la retóri- co que queda de ella es la más cruda afirmación
ca, Adorno dice: “Contra la opinión vulgar, la de lo que existe así como así: el poder.”(Ibidem:
componente retórica se pone en la dialéctica a 134)
favor del contenido. La dialéctica trata de domi- La segunda parte, se refiere, concretamente,
nar el dilema entre la arbitrariedad de la opinión a la dialéctica negativa y como complemento se
y la corrección vacía, mediando la componente subtitula “definición y categorías”. Referir la
retórica con la formal, lógica. Pero se inclina al amplitud de la concepción implicaría el desplie-
contenido como a algo que está abierto que no gue, y por ende, la repetición de lo ya dicho,
ha sido decidido de antemano por su andamia- aunque sin la riqueza de lo expuesto en el es-
je, es decir: protesta contra el mito. Mítico es lo crito. Por ello sólo se rescatará la idea que nos
siempre igual, como al fin ha sido estilizado en parece sintetiza de manera adecuada la dialéc-
la legalidad formal del pensamiento. Un cono- tica negativa. Esto se encuentra casi al finalizar
cimiento que quiere el contenido, quiere la Uto- el apartado y en ella se dice: “La teoría no pue-
pía. Esta, conciencia de lo posible, se encuen- de hacerse la tonta frente al estado actual del
tra adherida al objeto como aquello que no está conocimiento por mor de la sencillez que requiere
deformado. Lo posible y no lo inmediatamente la agitación. Lo que tiene que hacer es reflexio-
real cierra el paso a la Utopía; por eso parece nar e impulsarlo. La unidad de teoría y praxis no
abstracto en medio de lo existente. El color im- fue pensada como una concesión a la debilidad
borrable procede de lo que no es.” (Ibidem: 62) mental, engendro de la sociedad represiva. La
Bajo los parámetros de esas premisas, de- conciencia se declara en bancarrota ante una
sarrolla lo ya enunciado en líneas anteriores. La realidad, que al nivel actual no se presenta pal-
primera parte, titulada “Relación con la ontolo- pablemente, sino como función y abstracción en
gía”, esta dividida en dos incisos; uno referente sí misma. Su figura es el computador, con el que
a la necesidad de la ontología, que le permite trata de igualarse el pensamiento y a cuya ma-
explicar especialmente los enunciados de yor gloria se eliminaría a sí mismo con el mayor
Heidegger sobre el particular, y el otro, como gusto. Un pensamiento reproductivo carecería de
consecuencia del primero, titulado ser y existen- reflexión, sería una contradicción y no de las
cia en el que se refiere, de entrada que la “crí- dialécticas. Sin reflexión no hay teoría. Conciencia
tica de la necesidad ontológica lleva a la crítica que interponga un tertium, imágenes, entre ella
inmanente de la ontología.”(Ibidem: 101). Ello lo y lo que piensa reproducirá insensiblemente el
lleva, después de un largo desarrollo, a concluir idealismo; un corpus de representaciones susti-
que: “Los proyectos de la ontología existencial tuirá al objeto del conocimiento y su arbitrarie-
absolutizan y transfiguran en eternidad el tiem- dad subjetiva será la de los que mandan. El an-
po mismo, y con él la caducidad y temporalidad sia materialista por comprender la cosa busca lo
de lo temporal, lo que hace al nombrar la exis- contrario; el objeto íntegro sólo se puede pen-
tencia es mantenerla lejos. En el caso de que la sar sin imágenes. Esta carencia de imágenes
existencia sirva alguna vez de problema confluye con su prohibición teológica. El mate-
fenomenológico titular, habrá sido ya integrada rialismo la secularizó impidiendo la descripción
de antemano. Tales son los últimos consuelos que positiva de la utopía. tal es el contenido de su
ofrece la filosofía, del mismo cuño que el eufe- negatividad.” (Ibidem: 207)
mismo mítico: falsa resurección de una fe que La tercera parte son los modelos, que re-
cree romper el poderío de la naturaleza imitán- corre de conformidad con el desarrollo de con-
dolo propiciatoriamente. El pensamiento ceptos particulares a la sombra del pensamien-
existencial se vuelve a la madriguera de la to de renombrados filósofos. El primero de ellos
Adorno. Teoría crítica y dialectica negativa 17

es, como se enunció anteriormente, el de liber- interactuó y, los acontecimientos relevantes de


tad, cuyo complemento enunciativo es : “Para una la historia más el devenir que vivió. Considera-
metacrítica de la razón práctica”, y se aborda a do como miembro de la llamada Kulture Kritik,
partir de las concepciones que tienen sobre él participaba de los postulados de una teoría crí-
renombrados pensadores como Aristóteles, tica que como práctica política, teorizaba para
Hegel, Hobbes y Kant, siendo éste último, en el denunciar la injusticia social derivada del poder
que concentra Adorno su atención para expla- capitalista. Estudioso de la música en el plano
yar el entendimiento de la libertad. social, focalizó en su crítica a las nacientes in-
Casi para concluir este primer modelo, dustrias culturales, pero filosóficamente propu-
Adorno dice sobre la libertad en la concepción so la negación de la injusticia a través del méto-
kantiana que: “Según el modelo kantiano, los do dialéctico. La dialéctica negativa fue un
sujetos tienen tanta libertad como sean concientes discurso en oposición a las filosofías de su tiem-
de sí, idénticos, a la vez que carecen de ella en po, autocomplacientes con su discurso acrítico.
cuanto se hallan sometidos a la presión de esa A diferencia del marxismo de Marx, Adorno y
identidad y la perpetúan. En cuanto no son idén- la Escuela de Franfurt, no propugnaban por la
ticos, como difusa naturaleza, tampoco son libres; lucha revolucionaria como práctica política, pro-
y, sin embargo, precisamente así son libres, ya pusieron la teoría crítica como denuncia y a su
que en los impulsos que les dominan -y no otra vez como práctica transformadora. Se partía de
cosa es la diferencia del sujeto consigo mismo- que al denunciar la opresión, devendría la toma
se desprenden también del carácter coactivo de de conciencia de los ciudadanos del mundo y ello,
la identidad.”(Ibidem: 296) empujaría a la sociedad hacia mejor.
El siguiente apartado titulado Espíritu uni-
versal e historia de la naturaleza, excurso sobre
Hegel, le sirve para aquilatar y ponderar las con-
cepciones hegelianas, particularmente sobre la
lógica y la dialéctica, así como sobre la historia.
Concluye con un apartado titulado medi-
taciones sobre la metafísica, en donde expone
la trascendencia del pensamiento en el período
posterior a la última conflagración mundial. De
ello confluye en una autoreflexión de la dialéc-
tica donde dice: “La reflexión sobre sí misma es
la encargada en la dialéctica de borrar esta apa-
riencia convirtiéndose en una negación de la
negación que no por eso pase a ser positiva...A
la esencia de la dialéctica negativa pertenece que
no se tranquilice a sí misma como si fuese total;
tal es su forma de esperanza.” (Ibidem: 404-405).

CONCLUSIONES
El pensamiento de Adorno es en efecto, un re-
flejo de la turbulencia mundial que le tocó vivir,
sumada a sus inquietudes intelectuales derivadas
de las diversas influencias teóricas e históricas:
el pensamiento de los filósofos con quienes
Carlos Massé Narváez 18

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