Introducción/Presentación al Podcast
Muy buenas, mi nombre es Ana Romero Marín y hoy os doy la bienvenida a mi
podcast filosófico que he titulado: expresión artística, reflejos de un espejo roto.
Explicación e introducción al título y la problemática:
Expresión artística, reflejos de un espejo roto
El arte siempre ha sido realativizado, como si tuviera que formar parte
meramente de una cuestión estética, apartada del resto. Los prejuicios de los
juiciosos negarán la capacidad expresiva crítica y realista de la sociedad en
términos artísticos, la relativizaran a una subjetividad solo aplicable al autor y
sus cosmos, como si los mismos artistas no formaran parte de un tiempo y un
contexto determinado, con las consecuencias que estos tengan sobre él.
Cuando me refiero a “reflejos de un espejo roto” pretendo hacer alusión a los
tiempos convulsos en que estos pensadores teorizaban sobre esta problemática
artística.
Además, me refiero al arte como un reflejo, porqué en definitiva es lo que es. La
simbología y la expresión artística, no menguan la capacidad de relato de una
realidad verosímil y la crítica que puede esconder tras ella.
El arte y su expresión, son en definitiva, el testimonio y la voz de una sociedad
que les cede su voz a pensadores y artistas.
CONTEXTO:
A continuación procederé a introducir brevemente a los autores de las obras de
las que me he utilizado para el tratamiento crítico de la problemática del arte.
También trataré brevemente su contexto histórico, la Escuela de Pensamiento
con la cual se vinculan sus teorizaciones y por último su pensamiento, crucial
para entender el curso de su tratamiento al respecto de la temática y sus
conclusiones.
T.W. Adorno i W. Benjamin
Bien, los autores de los que me utilizado para el tratamiento de la problemática
artística, que muy brevemente he introducido, son Theodor Ludwig Adorno y
Walter Benjamin. A continuación procediré a introducir brevemente su figura
por tal de contextualizarlos un poco en el espacio temporal.
Theodor Ludwig Wiesengrund Adorno (nace en Fráncfort, Alemania, 11 de
septiembre de 1903-i muere en Viège, Valais, Suiza, 6 de agosto de 1969) fue
un filósofo alemán de origen judío que también escribió
sobre sociología, comunicología, psicología y musicología. Se le considera uno
de los máximos representantes de la Escuela de Frankfurt y de la teoría crítica de
inspiración marxista.
Walter Bendix Schönflies Benjamin (pseudónimos: Benedix Schönflies, Detlef
Holz) (Berlín, Imperio alemán; 15 de julio de 1892 – Portbou, España; 26 de
septiembre de 1940) fue un filósofo, crítico literario, traductor y ensayista
alemán. Su pensamiento recoge elementos del Idealismo alemán o el
Romanticismo, del materialismo histórico y del misticismo judío que le permiten
hacer contribuciones perdurables e influyentes en la teoría estética y el
Marxismo occidental. Su pensamiento se asocia con la Escuela de Frankfurt.
Aunque su pensamiento se relacione con la Escuela de Frankfurt, W. Benjamin
nunca formó parte institucional de la Escuela de Frankfurt, pero la vinculación
entre Adorno y Benjamin es interesante puesto que ambos se conocieron en
1923 en la Universidad de Frankfurt i mantuvieron una estrecha relación hasta la
muerte de Benjamin.
Nacimiento del Institut für Sozialforschung
A continuación cabe advertir que el contexto de estos autores es cuanto menos,
convulso.
La pérdida del imperio alemán de la Primera Guerra Mundial y sus
consecuencias llevan a Alemania a emerger en una etapa política parlamentaria
y democrática que acabará desenvocando en la llegada al poder por parte de
Adolf Hitler.
Cuatro años después de la revolución alemana, aparece La Escuela de Frankfurt
y emprende su funcionamiento.
Sus orígenes se encuentran en una serie de “semanas de trabajo” intelectual en
1922 y, un año más tarde, se inauguró como Instituto für Sozialforschung
(Instituto de investigación social).
La voluntad de esta empresa intelectual fue, entre otras, una revisión crítica de
los errores políticos y, en caso de que fuera necesario, un desafío de la
interpretación tradicional del marxismo para preparar la acción del futuro. El
primer paso fue analizar los textos de Karl Marx. La revisión crítica y análisis de
la obra de Marx generó fuerces discusiones y divisiones entre los miembros de
esta IFS.
En esta controversia hay una clara división: Algunos defendieron, por encima
de todo, la actividad del partido comunista, al margen de la teoría; mientras otros
miembros, renunciaron a seguir la línea del partido (que consideraban como
sistema filosófico cerrado) para dedicarse a la teoría crítica, que en breves
procederemos a explicar para entender el uso de esta teoría en las obras a
discutir.
Los miembros de la Escuela de Frankfurt profundizaron en temas como la
historia del movimiento obrero y los orígenes del antisemitismo, puesto que la
mayoría también eran de origen judío
La consolidación de la IS se da de la siguiente manera:
En primer lugar, Horkheimer, toma la dirección de los seminarios del IS,
después de la muerte de su anterior director.
A partir de este momento, las cosas cambian en la IS. Esta entra en contacto con
Adorno i otros pensadores polivalentes.
La toma de posesión de la dirección por parte de Horkheimer hacía necesario en
el Instituto Frankfurt una nueva cátedra sobre “filosofía social” a la que
contribuyó con el estudio. Este hecho también marcó la tendencia del Instituto
cada vez más hacia la teoría social apoyada en el individuo.
La teoria crítica
La teoría crítica, que es la que desarrollan nuestros pensadores en esta reflexión,
es una doctrina de pensamiento desarrollada en la Escuela de Frankfurt por un
grupo de pensadores e intelectuales entre quienes contamos a Walter Benjamin,
Theodor Adorno, Max Horkheimer, , entre otros.
Como corriente de pensamiento, la teoría crítica se oponía a la teoría tradicional,
basada en los postulados de las ciencias naturales y el positivismo (una teoría
filosófica que considera que el único medio de conocimiento es la experiencia
comprobada o verificada a través de los sentidos) puesto que la acusaba de
reducir el conocimiento a una reproducción conceptual de los datos que la
realidad aportaba.
De hecho, el adjetivo de “crítica” viene a indicar su postura cuestionadora de los
saberes precedentes, no la comenta meramente teorías, sino que las critica, las
pone en duda.
La teoría crítica, en este sentido, propone que el conocimiento está mediado por
la experiencia del sujeto, así como por su contexto histórico, político, económico
y social, y sostiene que tanto los intereses teóricos como los no teóricos influyen
en la forma en que se organiza, forma y constituye el conocimiento.
El conocimiento, entonces, solo es posible si se lo considera en su relación con
la vida social, pues todos los aspectos de la realidad tienen un valor teórico que
determinan en cierta medida la forma en que se produce el conocimiento
científico.
Una de las tesis principales de Dialéctica de la Ilustración, forma de
pensamiento que entre otros Adorno defiende, es que la realidad emerge
insolente demostrando que, lejos de la libertad y del progreso defendido por la
Ilustración, no solo no hay libertad ni progreso, sino que la humanidad
retrocede. De hecho en Apuntes sobre Kafka, Adorno defiende este hecho
mediante la involución de la humanidad (mediante las parábolas animales del
propio Kafka) y los escenarios arcaicos que se repiten en forma de deja vu sobre
el lector que experimenta la obra.
Fenómeno sintetizado en la conocida afirmación: “el mito es ya Ilustración; la
Ilustración recae en mitología”. Algo así como que el tiempo se desdobla sobre
si mismo y se repite, vuelve al pasado en vez de hacia un hipotético progreso.
Para creer en el progreso desde un tiempo presente, has de creer que no te
encuentras propiamente en estado de progreso.
PERSPECTIVAS DE LOS AUTORES SOBRE LA
PROBLEMÁTICA:
A continuación procederé a hacer un análisis exhaustivo sobre las perspectivas y
temáticas abarcadas tanto por Adorno como Walter Benjamin respecto la
problemática del arte.
Apuntes sobre Kafka: T.Adorno
Adorno, en Apuntes sobre Kafka, obra escrita entre 1942-1953 y publicada en
1953, reflexiona críticamente sobre la recepción de la obra de Kafka en la
década de los cuarenta.
Encontramos que su obra se ha clasificado y rebajado a existencialista, como si
la condición de Kafka fuera de informante respecto de la situación actual del
hombre; o como parte simbolismo real (que busca, sin ruptura, un sentido
último de la obra como unidad por su conexión mayor que la suma de sus
partes), Adorno se posiciona lejos de estas clasificaciones precisamente porque
se olvidan de la realidad del propósito del mismo Kafka. Parece que se reserve a
la literatura el lugar de discursión de temes absolutos i abstractos que difieren de
la realidad más cruda i social.
Pero Kafka persigue que el lector se enfrente solo ante la obra para pensar y,
por lo tanto, interpretarla subjetivamente (incorporando así una dosis de verdad
y reflexión que la objetivación clasificatoria de sus obras borra, si aceptamos
que se trata de una obra existencialista, no nos cuestionariamos que hay más allà
de ello, que nos sugiere).
¿Cómo lo hace? Bien, Kafka pretendía perturbar la relación contemplativa entre
el texto y el lector, intentando que no existiera en ellos y el lector una distancia
constante, agitando la afectividad del lector, haciendo que lo narrado le afecte,
de una manera parecida a La llegada del tren de los Hermanos Lumière (1895).
Esta proyección causó instintivamente un impulso de huida sobre los
espectadores, que pensaron que el tren se precipitava hacia ellos. La realidad de
la obra les provocó una sensación genuïna.
El argumento es que la literatura de Kafka no quiere ser simplemente una
narración de la verdad sobre la nefasta realidad del hombre en su condición y
cosmos, pretende ser una provocación, una reacción, una reflexión por parte del
lector.
Adorno clasifica la obra de Kafka de superrealista y nos invita a leerla
literalmente (sin una hermenèutica, técnica o método de interpretación de textos
preconcebida), justamente para darnos cuenta de que la multiplicidad de
perspectivas que muestra constantemente su autor es todo, menos indiferencia,
es profundidad.
Hay que tener claro, dejándo atrás el falso prejuicio de que simbolismo y
realismo han de ser entes separados, que la densidad real de la obra no le quita
un ápice de carácter simbólico (los gestos, las numerosas imagenes que Kafka
pinta en nuestra cabeza...) y viceversa.
Y es que en el análisis de Adorno de los textos de Kafka, entendemos que son
esos gestos enigmáticos de sus personajes los que muestran el “así es” (los
desechos que deja la orden social en sus individuos, la literalidad de la realidad
plasmada) que activa la rotura eficiente de la no-verdad y el cuestionamiento por
parte del lector de lo que se le presenta (produce la puesta en cuestión, activa el
criterio y la crítica sobre este).
Adorno nos presenta una clara conexión entre Freud y Kafka, puesto que este
último espera de cada lector su propia interpretación de los hechos, como haría
el propio Freud con uno de sus pacientes.
La praxis común de Kafka respecto Freud es poner especial atención al
“desenmarcamiento del mundo apariencial”, en palabras propiamente de
Adorno, mientras que Freud lo hacía mediante el psicoanàlisis (esperando que de
cada paciente psicoanalizado su propio análisis ello le permita significar la
simbolización de los hechos importantes para el paciente que causan su
neurosis).
Bien, ese ejercicio Kafka mediante su escritura (con el recurso a los sueños
como prueba de evidencia y la monstruosidad de los hechos descritos que nos
interpelan por reales y evidentes.).
Y, señala que, precisamente, el éxito de Kafka rae en saber mostrar el déjà vu
(cuando nos muestra una realidad arcaica que se repite y nos parece familiar).
Se podria decir que Kafka ofrece un deja vu colectivizado sobre todos los
lectores mediante su capacidad expressiva.
Es importante tenir claro que Kafka hace descripciones muy gráficas de aquello
que pretende representar (el denominado por Adorno en esta obra tableau) y
diálogos que irrumpen en esas grandes descripciones. El shock kafkiano se
entiende entonces como esa organización de lo que las viejas fotografías
sugieren y provocant sobre el espectador, en su muestra de esa realidad arcaita
reiterativa, precursora del deja vu.
Adorno nos muestra que la obra de Kafka evidencia la dificultad por parte del
hombre contemporáneo a la individualización, tan oscilante, que al ver las
realidades que muestra Kafka, los lectores sienten temor, algo que nos parece
familiar a los relatos de la época del mismo.
Benjamin se refiere al poder expresivo de Kafka respecto a sus personajes como
Poder Parasitario de los coléricos patriarcas: puesto que consume la vida sobre
las cuales pesa su expresión. A los héroes de Kafka se les concede la existencia
como limosna, existiendo más allá de su propia duración vital.
En cuanto al orden, todas las historias pertenecen al mismo (inespacial, cerrado e
increíblemente tétricamente articulado).
Hay una reflexión importante que nos deja entrever Adorno: ningún mundo
podría ser tan unitario como el mundo paralizador que condensa en totalidad
gracias al miedo del pequeño burgués desprovisto de sentido como cualquier
sistema hermético. Esta reflexión va de la mano a sus teorizaciones filsosoficas,
en tanto que análisis i crítica sociales desde su posición.
Pero y quizás esta reflexión parezca necesaria ¿Por qué existe esa obsesión en
clasificar la obra de Kafka en un sistema si Adorno nos ha hecho ver que el
encanto de su obra es precisamente la libre experiencia subjetiva del lector?
Bien, resulta obvio que todo lo que el sistema no puede unificar, lo convierte en
enemigo, somos objetos al servicio del sistema, al menos esa era la visión
contemporánea que extrae Adorno y que se entiende si se toma en consideración
su contexo.
Afinidades Electivas de Goethe: Walter Benjamin
Goethe, el autor de Afinidades electivas, fue un escritor y poeta que también
trabajo en la corte y se dedicó a la ciencia.
Se encasilla a Goethe como escritor romanticista aunque en sus obras, las
cuestiones científicas no pasan desapercibidas, aun siendo tratadas bajo un
velo de superstición.
Las afinidades electivas, fue la que el mismo concibió como su mejor obra y
que propició una de las mayores actividades críticas del siglo xx.
Walter Benjamin, gran crítico literario, pretendió exponer el contenido
verdadero de esta obra, pero antes es necesario esclarecer algunos detalles de
la propia obra.
En primer lugar, creo necesario, antes de proceder con el análisis de
Afinidades Electivas, proceder a la explicación de la propia trama de Goethe
para entender su naturaleza e incluso su título.
Eduard y Charlotte son un matrimonio. Ambos invitan a su castillo a dos
personas. Eduard llama a Otto, militar y amigo de juventud, hombre de
conocimiento ordenado y completo. Charlotte llama a su sobrina Ottilie.
En al convivencia se desencadenan las «afinidades electivas», título tomado
de la química analítica de la época.
La «atractio compositionis» se produce cuando un compuesto A-B, entra en
contacto con un compuesto reactivo C-D y da lugar a dos nuevos
compuestos A-C y B-D. A ( resultaría Eduard), C (Ottilie), B (Charlotte) y D
(Otto).
El quid de la cuestión se encuentra en que estos sienten una atracción tan
fuerte y tan incontestablemente natural que rompe el vínculo matrimonial.
Mientras Otto huye, Ottilie acaba protagonizando el homicidio no
intencionado de su sobrino lo cual la lleva a morir de tristeza, Eduardo
intenta seducir a su sobrina fracasando y se encomienda a la guerra deseando
morir y Charlotte se queda en el castillo, sola.
El debate entre libertad y fatalidad, propio del lenguaje mitológico, en esta
obra se trata de un modo más científico, puesto que ya no serán las leyes de
un hipotético destino las que nos gobernarán, sinó las científicas las que
marcan un determinismo, como evidencia el origen del propio título.
Se evidencia una dualidad entre mitología y ciencia en ese determinismo que
une esas afectividades.
Goethe es propiamente supersticioso, pero su propia época envuelve a la
ciencia de cierto misticismo, por lo cual no debería extrañarnos, la
diferenciación entre ciencia y pseudociencia no estaba clara. Hay una
ambigüedad clara.
Cuando Benjamin se adentra en el tema central de Las afinidades, el
matrimonio, aporta la definición kantiana de la Metafísica de las costumbres:
«el enlace de dos personas de distinto sexo para la mutua y vitalicia posesión
de sus propiedades sexuales» (cit.sg. Benjamin 2006: 129).
Acto seguido Kant evidencia que aunque sea una institución originalmente
para la procreación, no es su finalidad, de ser así al no tener hijos se
disolvería necesariamente.
Benjamin nos evidencia que en la obra el matrimonio no es un problema
moral o social, tampoco es una forma de vida burguesa. En el trascurso de la
obre de Goethe todo lo humano se convierte en un fenómeno, mientras que
lo mítico permanece tan solo como esencia. El contenido mítico intentará
evidenciar la relación entre la vida burguesa y la naturaleza, donde la
educación y la libertad de estos personajes se pone en cuestión.
Una vez desarraigados de la naturaleza mediante el intermediario de la
razón, la moral moderna pretende evitar cualquier reacción responsable de la
ética racional y nos enfrenta en la orba el propio destino trágico de la
mitología antigua.
Se pone en cuestión el uso del lenguaje como teorización científica de rasgos
propios de la sociedad. No nos debería extrañar el análisis propio de la
burguesía, de la naturaleza supersticiosa o de los roles culturales en la obra,
puesto que al fin y al cabo, mediante esta crítica, Walter Benjamin pretende
efectivamente desvelar el mensaje real de la obra mediante una crítica que no
se basa en las interpretaciones previas, sino en un análisis exhaustivo del
propio plano socio-cultural para sus conclusiones. Esta forma de crítica, nos
devuelve a la teoría crítica de la que se usa el propio Benjamin en su
investigaciones y conclusiones.
CRÍTCA DE LA PROBLEMÀTICA:
Bien, ha llegado la hora de mi propia crítica al respecto de las perspectivas de
los autores que he tratado.
En primer lugar me gustaría aclarar que el entendimiento de estas obras y
teorizaciones no es sencillo, la simbolgía como instrumento pesante y
representativo fiel de la sociedad de tanto Goethe como Kafka, de maneras
diferentes, una con fines representativos más científicamente deterministas y la
otra como espacio de crítica y reflexión por parte del lector, no son de fácil
comprensión.
La expresión de Adorno y Benjamin, tampoco son sencillas de entender.
Aunque en el punto de sus reflexiones, una vez entendido, estoy de acuerdo.
Desde luego pienso que el conocimiento, se ha de necesariamente considerar en
su relación con la vida social, pues todos los aspectos de la realidad tienen un
valor teórico que determinan en cierta medida la forma en que se produce el
conocimiento.
Entender los intereses científicos de Goethe sin entender su figura o la
importancia de la superstición en su propia persona y sociedad, es imposibilitar
un buen entendimiento de la obra propiamente.
Del mismo modo, poder interpretar y reflexionar con Kafka al leer su obra
también exige su interpretación social, política y económica, para absorber el
mensaje complejo tras sus obras, que va más allá del mero existencialismo.
Catalogar irrevocablemente el arte como un ente separado del conocimiento o la
expresión sobre la realidad es perderse en sus numerosas interpretaciones, que
son útiles para el progreso.
CONCLUSIONES.
Qué es en definitiva el mensaje que Adorno nos intenta mostrar mediante el
análisis de esta obra? Que el arte, tiene un contexto como es el caso de Kafka,
aunque no haga referencias históricas específicas, el reflejo de la sociedad, el
análisis de sus valores y sus credenciales, está presente. Su forma de expresión y
modo de vivir su realidad se refleja en su arte. No se puede desvincular el
lenguaje o la expresión artística del análisis de la sociedad, de su papel como
espejo de esta. El arte nos refleja, y negar eso de su lenguaje, es ser un necio.
¿Y Benjamin, que nos intenta esclarecer? Goethe teoriza científicamente y se
usa del lenguaje expresivo en sus obras para expresar sus inquietudes científicas
y el determinismo de la propia ciencia en el destino del individuo, más allá de
una hipotética fortuna decisiva. De alguna manera el propio Goethe no se limita
en una expresión meramente estética, sino que su dimensión científica encuentra
su lugar en el seno de sus obras. Benjamin nos cuenta como las inquietudes
científicas de Goethe lo llevaron a registras conocimientos nuevos,
constantemente, mostrando su espíritu crítico. De alguna manera Benjamin nos
muestra como el arte no debe limitarse a una expresión determinada, sino que su
reflejo puede mostrarnos aspectos de la sociedad, en que disciplinas como la
propia ciencia no encuentran su interés completamente, dada su traidción
naturalista y positivista con menos tendencia oberturista que la propia expresión
literaria o artística.
ANALOGÍAS CONTEMPORÁNEAS:
Quizás encontrar analogías contemporáneas ha sido lo más difícil para mi, en
esta prueba.
El arte siempre ha sido esa constante expresiva de la sociedad y sus dolores, sus
inquietudes. El arte ha sido quizás la expresión más pura de la situación del
individuo en el contexto que le ha tocado habitar. Son tantos los ejemplos de
este fenómeno que es difícil escoger.
Por ejemplo es innegable que “Caminante no hay Camino” de Antonio Machado
no reflejara la sociedad rota y fracturada donde pasito a pasito, la esperanza de la
huida a un terreno que instigara más libertad que el franquismo represor, de
desdibujaba.
O las obras de Mercè Rodoreda, que nos muestran con su expresión su realidad
contemporànea, nadie negaría que su simbología le reste veracidad, en su
subjetividad encontramos el relato de una época convulsa.
La propia Beauvoir, en su obra el segundo sexo mediante su expresión no solo
relató la situación de la mujer, sinó que impulsó la segunda ola del feminismo.
Quién se atreva a negar la reflexión del arte, de la sociedad y el impacto de esta
sobre la propia, se pierde interpretaciones, conocimientos y cuestiones propias
de su historia que no podría entender de otra forma.
El problema del Arte, debería evoluciónar en la reivindicación del poder del arte.
Reivindiquemos la expresión artística como fuente de conocimiento y verdad
individual y colectiva.