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CÓDIGO DEONTOLÓGICO

DE LA GESTIÓN CULTURAL

F.E.A.G.C.
FEDERACIÓN ESPAÑOLA DE ASOCIACIONES DE GESTORES CULTURALES

1 El Código Deontológico de FEAGC, bajo la coordinación de la Asociación Regional de


Técnicos de Cultura de Castilla la Mancha (ARTEC), se ha elaborado sobre la base
textual del Código Deontológico de la Asociación de Gestores Culturales de Andalucía
(GECA), el cual a su vez se inspiró en el Código Deontológico de la Asociación
Española de Gestores del Patrimonio (AEGPC)
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1.- PREÁMBULO.

1.1. Antecedentes y Definición de Gestión Cultural.

La Gestión Cultural es una profesión con gran responsabilidad en la sociedad actual.


Podríamos definirla como un proceso organizativo de promoción e intermediación,
minimizando costes y maximizando beneficios, que utilizará herramientas metodológicas
estructuradas en un contexto para ofertar bienes y servicios con valores históricos,
patrimoniales y contemporáneos, relacionados con tres conceptos importantes de la
Cultura:

1. La identidad de las comunidades locales, regionales, estatales y globales.


2. Valores artísticos y estéticos que configuran las formas de relación entre las
personas a diferentes escalas.
3. Valores de conocimiento y comunicación, factores que favorecen el desarrollo
humano en sus territorios de vinculación (de local a global), para conseguir que la
Cultura sea un activo de la sociedad, permitiendo a las personas estar más
preparadas para enfrentarse con los problemas presentes y futuros de forma
crítica, creativa, integradora y positiva.

La Gestión Cultural es también, en palabras de Eduard Delgado, los “métodos y


herramientas que tienden a armonizar y equilibrar las exigencias de los proyectos
culturales creativos con las exigencias del territorio”, pero sin olvidar las relaciones locales
y globales a la hora de actuar y pensar, cuando organizamos proyectos artísticos.

Esto requiere aptitudes especiales y una amplia formación de actitudes en el trabajo con
medios limitados. El trabajo en equipo es fundamental por la cantidad de funciones y
tareas necesarias para conseguir objetivos y actividades diversas. Las herramientas
metodológicas estructuradas son medibles y al desarrollarse en contextos deben
evaluarse.

Los proyectos se enmarcan en Finalidades Culturales que son más estables


(Declaraciones de Derechos y Deberes de UNESCO, OEA, Comunidad Europea), que se
especifican a través de políticas culturales más efímeras (públicas, mixtas y privadas).
Como Gestores Culturales organizamos estas políticas de intervención desde la
perspectiva técnica, para que contribuyan a una sociedad moderna, que sabe equilibrar la
conservación de lo tradicional-festivo con la innovación-emprendedora de la cultura.

La Gestión Cultural tiende puentes entre Arte y Conocimiento Científico para el desarrollo
de los individuos, comunidades y de la humanidad de forma diversa y sostenible, para
alcanzar un Diálogo Cultural que favorezca la paz y la felicidad.

Para merecer esta especial confianza, la persona trabajadora de la gestión cultural debe
actuar con un alto sentido de responsabilidad moral. Esto permitirá que desde las
instituciones donde trabajen se promueva el equilibrio de valores éticos, económicos y
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estéticos adecuados para el desarrollo individual y social, teniendo siempre en cuenta la


interrelación local y global de sus actuaciones.

Las circunstancias de los profesionales de la gestión cultural deben de tender al equilibrio,


aunque según las situaciones los enfoques culturales serán diferentes: primará lo
económico desde la empresa privada, lo político desde las administraciones y lo social
desde las asociaciones.

Como gestores culturales mantendremos respeto a la misión y objetivos de la entidad,


buscando el compromiso entre la subordinación a la política cultural marcada y la
argumentación técnica necesaria, entre los objetivos explícitos y los internos, entre la
calidad de los bienes y servicios ofrecidos y la difusión de los mismos.

1.2. Funciones profesionales en la Gestión Cultural.

La Gestión Cultural constituye la eficiente administración de recursos (culturales, de


equipamientos, patrimoniales, humanos, económicos y de todo tipo), ordenada a la
consecución de objetivos sociales, que afecten a la promoción y al desarrollo de la cultura
con funciones de planificación, producción, coordinación, comunicación y evaluación. A
las personas que se dedican profesionalmente a estas tareas, usando las técnicas y
métodos específicos de este campo y contando con otro tipo de agentes, se les denomina
Gestores Culturales. Sus actuaciones se enmarcan en el campo de las actividades
culturales y pretenden la toma de decisiones entre un conjunto de recursos, posibilidades,
técnicas e instrumentos que se ponen a disposición de objetivos a corto, medio y largo
plazo que permitan:

• Establecer estrategias de desarrollo en las organizaciones culturales.


• Combinar con eficacia los recursos disponibles humanos, materiales, financieros y
otros para el estudio, planificación, realización, comunicación y evaluación de
productos culturales de bienes y servicios.
• Aprovechar las oportunidades del entorno para el desarrollo de instituciones y
proyectos de productos culturales.
• Relacionarse bien con el exterior para enmarcar la intervención cultural
conjuntamente con otros agentes sociales públicos y privados.
• Adaptarse a las características del contexto socioeconómico y sector profesional
donde se intervenga.
• Mantener siempre la perspectiva de integración de todas las personas facilitando el
acceso con tolerancia y la igualdad como parte inalienable de los proyectos
culturales.

La Descripción del Puesto de Trabajo de la Gestión Cultural (DPTGC) elaborado por


FEAGC atendiendo al reparto de responsabilidades, según la catalogación de técnicos
(superior en gestión cultural, medio en servicios culturales, especialista en servicios
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culturales y auxiliar de cultura) enumera las siguientes funciones de la persona que ejerce
profesionalmente la gestión cultural:

1. Planificación general y dirección de la implementación de las políticas culturales


mediante el diseño de las estrategias adecuadas.
2. Elaboración y presentación de planes de actuación general, junto a sus
correspondientes proyectos y presupuestos y rendición de cuentas a los órganos y
superiores jerárquicos que correspondan.
3. Organización y dirección de los equipos profesionales de trabajo a su cargo.
4. Representación, por delegación, de la institución o empresa, y relación con
instituciones similares.
5. Diseño, seguimiento, coordinación, interpretación y diagnosis de la evaluación de
las acciones, del proceso y de su impacto.
6. Elaboración de normativas culturales en el ámbito competente, así como de
asesoramiento en Planes Generales, Estratégicos y Directores de Municipios,
Comarcas, etc., (PGOU, PECA, Plan Director de Espacios Culturales) aportando
conocimientos y experiencias sobre la rehabilitación de construcciones en desuso
o edificaciones de nueva planta, de cara a su aprovechamiento y/o implantación
como equipamientos culturales, acorde con las demandas socio-culturales
actuales.
7. Establecimiento, diseño, seguimiento y coordinación de colaboración económica.

1.3. Distinción de campos interrelacionados.

En el caso de Gestores Culturales Generalistas las funciones son diferentes de otras


profesiones relacionadas con el sector de la Cultura: no son investigadores del
patrimonio, ni conservadores de museos, ni restauradores, ni educadores, ni
profesionales de la arqueología, ni de la historia del arte, ni de la arquitectura, ni de la
antropología, ni artistas, ni economistas, aunque pueden provenir de cualquiera de estas
o de otras profesiones y realizar actividades conjuntamente.

Como Gestores Culturales, eminentemente, ejercemos la coordinación, comunicación,


administración, producción y evaluación de recursos, y nuestra función principal es
facilitar la toma de decisiones a un conjunto de profesionales y personas que de forma
amplia se relacionan con los proyectos culturales y artísticos a desarrollar, con funciones
y contenidos multidisciplinares.

Para cumplir esta función se necesita un extenso conocimiento de las herramientas de


gestión empresarial vinculadas a la producción de bienes y servicios de la Cultura. De
este modo, relacionamos economía, pedagogía, trabajo social, marketing, antropología,
historia, sociología, patrimonio, artes, turismo, fiestas, tradiciones, nuevas tecnologías,
comunicación, ciencias y psicología del trabajo con los contenidos específicos de los
proyectos a diseñar, planificar, realizar y evaluar siempre teniendo en cuenta la
perspectiva y la realidad del territorio.
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Existen profesiones que comparten objetivos, funciones, contenidos y actividades con la


Gestión Cultural Generalista, pero su aplicación se especializa a niveles mayores creando
un campo profesional menos polivalente y más acotado, aunque con implicaciones en el
trabajo en equipo. Son profesionales especializados de:

- Biblioteca.
- Museología.
- Conservación y puesta en valor del Patrimonio.
- Animadores e intermediadores Sociales.
- Archivadores y Documentalistas.
- Creadores e Intérpretes.

Conviene la sistematización de experiencias que permitan la construcción académica de


modelos, teorías y metodologías de Gestión Cultural, que diferencie de otras disciplinas y
organice las funciones y contenidos entre gestores culturales generalistas y especialistas.

1.4. Responsabilidad.

Como Gestores Culturales, cuando tratamos directamente con bienes y servicios que
pertenecen a la Cultura del espacio donde se interviene, somos personalmente
responsables de los mismos. Ya sea en la práctica privada de la profesión, ya sea como
personal funcionario de las distintas administraciones públicas, o como personal
empleado de una empresa privada, como profesionales de la Gestión Cultural tenemos
obligaciones:

1. Con la institución o empresa donde desarrollan su trabajo, a través de los bienes y


servicios que se ofertan.
2. Con las aspiraciones del sector cultural y del público al que se dirige en el territorio
desde donde se interviene.
3. Con las finalidades culturales derivadas de las declaraciones internacionales que
los colegas y profesionales se construyen y comparten en general para conseguir
una sociedad más justa y feliz para las generaciones futuras.
4. Con las leyes promulgadas por la U.E., Estado, Autonomía o Municipio.

El siguiente Código Deontológico expresa los principios y prácticas que deberán guiarnos
como Gestores Culturales en la práctica ética de su profesión.

2.- PRINCIPIOS GENERALES PARA LA APLICACIÓN DE ESTE CÓDIGO.

2.1. Obligatoriedad.

Este Código Deontológico incorpora los principios, obligaciones y comportamientos a los


que todo miembro de las Asociaciones integrantes de la FEAGC, debería atenerse en la
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práctica de su profesión. Es primordial la capacitación como gestores, para que ofrezcan


productos culturales eficaces y eficientes, que permitirá el reconocimiento laboral y social.
Este Código pretende orientar la práctica profesional. La falta de aplicación de estos
principios, socava el prestigio tanto de la profesión de la Gestión Cultural como de la
propia Federación.

2.2. Interés General.

La profesión de la Gestión Cultural constituye una actividad de interés general, y debe ser
practicada con estricta observancia de las leyes y disposiciones legales nacionales y
regionales y de los convenios internacionales que afecten a este campo. Es conveniente
definir y delimitar el interés general de la cultura con respecto a los papeles de las
Administraciones, Entidades no-lucrativas y Empresas; sin tener en cuenta el formato de
contratación como gestores o su figura legal (pública, privada o mixta).

No obstante, este interés general no debe nunca ir contra el interés particular de la


entidad a la que pertenezca el gestor, sea pública o privada. Por ello la importancia de la
intermediación y de la búsqueda del equilibrio en la gestión cultural.

2.3. Libertad de Práctica.

La Gestión Cultural debe poderse llevar a cabo en la práctica profesional sin


interferencias ni amenazas a su libertad ni independencia profesionales. Como Gestores
Culturales somos libres, en cualquier circunstancia, de rehusar un trabajo o encargo que
creamos contrario a la letra o al espíritu de este Código Deontológico. Se fomentará las
Buenas Prácticas de la Gestión Cultural en especial desde las Administraciones Públicas,
ya que en éstas debe de primar el interés general y unos modelos de actuación legales,
eficientes y rentables en lo cultural y, también, en lo social y económico.

En pos de esta libertad de práctica se hace necesario informar debidamente de las


injerencias recibidas al ente competente al efecto, especialmente en los caso de acoso
laboral (mobbing), abuso y discriminación.

3. OBLIGACIONES CULTURALES.

3.1. Respeto por la Integridad de los Bienes y Servicios de la Cultura.

Todas las actividades que ejercemos como Gestores Culturales estarán gobernadas por un
inmutable respeto hacia la significación histórica, social, ética, económica y estética de los
productos tangibles e intangibles que se comuniquen, y a la seguridad e integridad física de
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los bienes, servicios, agentes y públicos cuya gestión se nos confíen. Es fundamental la
eficacia y eficiencia de sus actividades.

3.2. Competencia y consulta especializada.

Como Gestores Culturales no emprenderemos actividades que tengan un efecto dudoso


para la integridad de los bienes y servicios, o para el medio ambiente o el público, cuya
gestión se les hayan confiado. En caso de duda a este respecto, pedirá el consejo
especializado de investigadores, economistas, conservadores, restauradores, arqueólogos,
arquitectos, comunicadores y demás técnicos especialistas, según el caso. Si la toma de
decisiones sobrepasa sus competencias, advertirán a sus superiores de la conveniencia de
dicha consulta, y del peligro que el actuar sin consejo especializado representa para las
actividades culturales que se les hayan confiado.

3.3. Adecuación a la actuación.

Como Gestores Culturales no deberemos participar en ninguna de las intervenciones que


supongan un peligro para los bienes y servicios públicos culturales que se nos haya
confiado. Conviene en las buenas prácticas de la Gestión Cultural comprobar en la
justificación de los proyectos a realizar la idoneidad de la actuación previa, así como
indicadores de evaluación en el proceso para orientar sobre lo que se lleva a cabo.

3.4. Obligación de continuidad y prospectiva.

Como Gestores Culturales tenemos la obligación de producir con protección, difundir con
calidad y preservar con prospectiva los bienes y servicios culturales que se les confíen,
siendo responsable de la actuación del personal auxiliar y colaboradores que estén bajo
su dirección profesional.

3.5. Formación Básica y Perfeccionamiento Permanente.

La dinámica cultural en las sociedades actuales y los campos de conocimiento y las


diferentes metodologías de la gestión cultural obligan a una formación básica. El ejercicio
de la profesión requiere de un reciclaje permanente, tanto en aspectos pragmáticos de
nuevas herramientas, como en especializaciones exigidas por las nuevas competencias a
ejercer.
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3.6. Obligaciones ética y estética.

Como Gestores culturales no debemos nunca permitir medidas ni acciones encaminadas


a la flagrante discriminación de personas o entidades por motivos ajenos a su actividad
(políticos, de género, raciales o simplemente potestativos). Además debemos cuidar en
nuestros programas culturales el medioambiente y no contaminar el paisaje urbano ni
rural con intervenciones desequilibradas.

4. OBLIGACIONES CON CLIENTES O PERSONAS EMPLEADAS.

4.1. Reglas de la práctica.

Asegurada en todo caso la integridad de los bienes y servicios culturales a su cargo,


como Gestores Culturales conduciremos nuestra práctica profesional de manera que se
consigan los objetivos que se nos haya encargado y de acuerdo con las reglas de
idoneidad, eficacia, eficiencia y prospectiva, buscando el equilibrio de valores éticos,
económicos y estéticos que desarrollen rentabilidad cultural, social y económica.

4.2. Confidencialidad.

Como Gestores Culturales estamos obligados a guardar confidencialidad profesional en


todos aquellos aspectos que puedan crear inseguridad, incomprensión y afecten al
desarrollo del proyecto cultural y a nuestra profesión. Esta relación de confidencialidad se
mantendrá incluso una vez quede extinguida la relación contractual en tanto y en cuanto
perdure el proyecto.

4.3. Contratos.

Los contratos profesionales son el medio adecuado para que, como Gestores Culturales
en ejercicio libre de la profesión, acordemos con personas o instituciones, tanto públicas
como privadas, la prestación de nuestros servicios profesionales. Tales contratos no
contravendrán la letra ni el espíritu de los principios éticos contenidos en este Código.

Todas las personas profesionales con los que se mantengan lazos comerciales, deben
mantener relación contractual legal con entidad pública o privada, atendiendo a los
derechos de los trabajadores especificados en su Estatuto y a las obligaciones de
Seguridad Social vigentes. Es de especial interés la vigilancia en las relaciones con el
Voluntariado Cultural y el Asociacionismo Cultural, que puedan ser susceptibles de
intrusismo profesional y competencia desleal.
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Se recomienda que aparezca la denominación específica de Gestor o Gestora Cultural y


no otras del tipo de técnico de cultura, animador socio-cultural, etc.

4.4. Libertad de contratación.

Como Gestores Culturales debemos entender que nuestra clientela es libre de


seleccionar al profesional que desee, o de entablar negociaciones previas con más de un
profesional, decidiendo por su sola voluntad, sin persuasión o admonición alguna, a quien
más interese. En las Administraciones Públicas se atendrán a las normativas de selección
del Estatuto del Empleado Público. No obstante, la igualdad de oportunidades debe
predominar en las acciones a su cargo.

4.5. Cancelación del contrato.

Una vez que un contrato, sea oral o escrito, haya sido establecido entre Gestores y un
cliente para la prestación de servicios profesionales, ninguna de las partes puede
éticamente cancelarlo unilateralmente salvo que medie mutuo acuerdo. Los gestores
culturales por cuenta ajena estarán sujetos al Estatuto de los Trabajadores en cuanto a
sus condiciones particulares.

4.6. Descripción del trabajo a realizar.

El contrato describirá el trabajo a realizar con la mayor precisión posible, de manera que
tanto gestores como cliente sepan el alcance, las condiciones, las calidades a aplicar, el
plazo de ejecución, el precio y la forma de pago del encargo.

El Proyecto Técnico es el instrumento más adecuado para que, como gestores culturales
en el ejercicio libre de nuestra profesión, presentemos al cliente las características del
trabajo a realizar, debiendo comprender como mínimo los siguientes documentos:

- Informe con la descripción detallada de la situación y del trabajo a realizar:


objetivos, fases, cronograma y estrategias con proyección de resultados.
- Pliego de condiciones facultativas, cuando sea necesario.
- Planos y otros anexos, cuando las características del encargo así lo demanden.
- Presupuesto.
- Evaluación de resultados.
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4.7. Honorarios.

Los honorarios como gestores serán proporcionados al servicio prestado, con la debida
consideración a la equidad en relación con ambas partes contratantes y por el respeto
hacia la profesión.

Al determinar la cuantía de los honorarios, es adecuado considerar los siguientes


elementos:

1. El tiempo y el trabajo requeridos por el encargo.


2. Los costes materiales e inmateriales.
3. La novedad, dificultad y originalidad del trabajo.
4. Los honorarios cargados por trabajos similares.
5. El carácter repetitivo o no del encargo y la antigüedad del cliente.

La abundancia de medios económicos del cliente no justifica el que se cargue con más
presupuesto de gastos del valor medio de los servicios prestados. Como Gestores
Culturales trataremos de evitar tanto los honorarios que sobrestiman el trabajo realizado
como los que lo infravaloran, a no ser que exista acuerdo por ambas partes sin
menoscabo de la competencia profesional.

En el caso de gestores culturales por cuenta ajena, se recomiendan igualmente las


cantidades recogidas en la DPTGC atendiendo a la clasificación profesional por grupos.

5.- RELACIONES CON PROFESIONALES DE LA GESTIÓN CULTURAL.

5.1.- Espíritu de respeto.

Como Gestores Culturales debemos mantener un espíritu de respeto por la integridad y


dignidad tanto de sus colegas individualmente como de la profesión en general. En caso
de que surjan sospechas de comportamiento inadecuado de tipo ético por parte de un
colega, se consultará primero con la persona interesada y sólo lo pondrá en conocimiento
de los organismos asociativos o gubernativos competentes de la profesión, si la
explicación no es satisfactoria.

5.2. Obligaciones para con la profesión.

Como Gestores Culturales tenemos la obligación de compartir nuestros conocimientos


con nuestros colegas y con los miembros noveles de la profesión. Siendo un objetivo
profesional las buenas prácticas de esta profesión, es responsabilidad de todos y todas
difundir los métodos y técnicas a nuestro alcance que contribuyan a mejorar la
profesionalidad de nuestros colegas. Las prácticas, métodos o técnicas que tengan
protegido el derecho a la propiedad intelectual serán propagados con salvaguardia de los
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citados derechos. La Cultura, como derecho, obliga a la cooperación entre colegas sin
menoscabo de los recursos.

5.3. Referencias.

Como Gestores Culturales sólo recomendaremos a otro profesional para prestar servicios,
cuando tengamos conocimiento directo de que la formación y experiencia de dicho
profesional lo capacitan para el trabajo a desarrollar.

5.4. División de honorarios.

Gestores Culturales que paguen una comisión a otro colega o a cualquier otra persona
por haberle dado la referencia de un cliente debe ser rechazado por anti-profesional. La
división de honorarios entre dos Gestores es sólo aceptable cuando está basada en una
división de los servicios prestados por cada una de las partes.

5.5. Opiniones sobre otros colegas.

Al expresar su opinión acerca de otro colega, ya sea voluntariamente o instado por


alguien ajeno a la profesión, como gestores culturales tendremos siempre en cuenta que
difamar es inicuo, y basaremos el juicio exclusivamente en hechos de los que tengamos
personal y directo conocimiento. En cualquier caso serán opiniones de carácter técnico.

6. OBLIGACIONES PARA Y CON LA SOCIEDAD.

6.1. Educación del público.

Como Gestores Culturales aprovecharemos las oportunidades que se presenten en la


práctica profesional para difundir entre el público los objetivos y fines de la profesión para
la promoción de la Cultura, con el fin de propagar la idea de que es bueno para los bienes
y servicios culturales que sean administrados por Gestores que se han formado
profesionalmente para ello.

Es prioritario fomentar programas de formación artística y de espectadores, que facilite la


participación y la comunicación con el público en general y, especialmente, con los
centros educativos.
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6.2. Salvaguardar los intereses generales.

En interés tanto de la sociedad como de la propia profesión, como gestores culturales


observaremos la normativa legal vigente y los patrones de conducta éticamente
aceptados, mantendremos la dignidad y el honor de la profesión y aceptaremos la
disciplina de ésta.

Es obligación en nuestro sector profesional dar consejo adecuado, cuando se le pida por
aquellos que buscan apoyo contra prácticas negligentes o no éticas, incluso denunciando
tales prácticas ante los organismos asociativos o gubernativos correspondientes.

6.3. Prácticas ajenas a la profesión.

Como Gestores Culturales no realizaremos actividades que, aunque sean próximas a la


gestión de sus actividades culturales, puedan originar conflictos de intereses. No
obstante, no se considerará anti-ético efectuar trabajos distintos de la Gestión Cultural
para los que estén debidamente acreditados por los títulos académicos o profesionales
correspondientes y disponga de las autorizaciones necesarias, siempre que advierta de
su doble actividad a los clientes a los que la misma concierna, con el fin de que éstos
puedan juzgar si existe o no conflicto de intereses y actuar en consecuencia.

Esta misma indicación se aplicará en el caso de compatibilidades de tipo creativo o


artístico.

6.4. Comunicación.

La FEAGC considera que la mejor difusión es el establecimiento de una bien merecida


reputación de integridad y de capacidad profesional. El trabajo bien hecho genera trabajo
y es lícita la organización de campañas de promoción.

La publicación de libros o artículos de carácter profesional o técnico debe ser estimulada,


por cuanto va en beneficio tanto de la profesión, al difundir prácticas y procedimientos
novedosos para el desarrollo cultural.

6.5. Uso del las siglas FEAGC.

Los profesionales que sean miembros de la Federación Española de Asociaciones de


Gestores Culturales podrán hacer constar esta circunstancia en sus impresos en la forma
aprobada por la federación, pero sin dar a entender en ningún caso que ello es garantía o
prueba de calidad ni presentar opiniones en nombre de FEAGC, a personas u otras
organizaciones o instituciones.
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DECÁLOGO PARA GESTORES CULTURALES

I Estudia.
La Gestión Cultural se transforma constantemente, se requiere formación Inicial y continua para ser gestor
cultural.

II Planifica.
La Gestión Cultural se ejerce pensando, proyectando y, sobre todo, planificando.

III Organiza.
La Gestión Cultural es un arduo trabajo de grandes metas y escasos recursos en un tiempo limitado, que
debes de resolver con creatividad, eficacia, eficiencia y prospectiva.

IV Facilita.
La buena gestión es facilitar la toma de decisiones a las personas que comparten el proyecto cultural con
herramientas diversas.

V Comunica.
Dialoga cuando informes o publicites. Escucha y contesta siempre a creadores, a tu equipo, a tus colegas, a
otros agentes socioculturales y, sobre todo, al público. La Gestión de la Cultura es Comunicación e
Intermediación entre Personas que producen Ideas, Bienes y Servicios.

VI Lucha.
Tu deber es producir Cultura con el máximo de calidad y seguridad, para conseguir introducir el Arte en la vida
todos los días. Esa lucha es continua y diversa, por esa razón debes realizar evaluaciones al final de cada
proyecto o de un periodo de tiempo considerado: meses, año, etc.

VII Sé leal.
Sé leal con tu cliente, al que no debes defraudar nunca. Leal con tus colegas aunque exista competencia. Leal
con el público y la sociedad que confía en nuestro trabajo, porque somos competentes.

VIII Tolera.
La verdad y el gusto en Cultura es un caleidoscopio que requiere paciencia y apertura, nuestro papel es aceptar y
ponderar siempre.

IX Valora.
Ten fe en la Gestión Cultural como instrumento para la convivencia humana con ideas, bienes y servicios, que
persiguen el equilibrio de valores culturales éticos, económicos y estéticos.

X Ama tu profesión.
Trata la profesión de Gestión Cultural de tal manera que el día que tu hijo o tu hija, te pida consejo sobre su
destino, consideres un honor para ti proponerle que se haga gestor o gestora cultural.