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1 MARCO JURÍDICO DE LA EDUCACIÓN INCLUSIVA

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MARCO JURÍDICO DE LA EDUCACIÓN INCLUSIVA Las principales ideas consagradas a lo largo de múltiples encuentros internacionales, se han ido instalando

en diferentes regiones, incluyendo nuestro país, gestándose el principio de una nueva concepción, que ha consistido en dejar de considerar al alumno con necesidades educativas especiales como centro exclusivo de la atención y la acción de la educación especial, para atender también a los determinantes de los contextos social, familiar, y escolar, del entorno en el que se desarrolla el alumno. A raíz de estas concepciones, surgen políticas de integración educativa que han sido diseñadas y puesto en marcha en diferentes países. México, como fue mencionado anteriormente, no quedó exenta de esta realidad, y por ello comenzó a impartir nuevos lineamientos para integrar a las personas con necesidades educativas especiales. Estas políticas educativas tuvieron como base los documentos internacionales, los que dieron lugar a los nacionales y de los cuales surgieron los jurisdiccionales, permitiendo así el abordaje de esta temática en planos cada vez más concretos. Se observa en nuestro país la urgencia de que las políticas vayan acompañadas de acciones y prácticas reales. Desde los lineamientos políticos deben procurarse no sólo las leyes que regulen la educación especial sino y sobre todo los recursos necesarios para lograr dicha adaptación. Las leyes en sí mismas no han demostrado ser efectivas si los actores del sistema no las asumen o si al querer asumirlas no cuentan con los medios para implementarlas. Esta cuestión la tratan distintos autores, expresando lo siguiente: - “Los marcos legales solos no resuelven las actitudes de las prácticas educativas”[1]. - “El camino que queda por recorrer, en el futuro mediato e inmediato, es plasmar en la realidad esta igualdad, es decir efectivizar en la práctica la letra de la ley”[2]. - “La educación de los alumnos con necesidades educativas especiales en la escuela ordinaria no es un asunto que pueda resolverse a través de formulaciones legales. Es, además y principalmente, un objetivo que ha de abordarse desde todas las perspectivas, no solo las que tienen relación con el sistema educativo sino también con el conjunto de la sociedad. La integración así entendida es un largo y laborioso proceso que exige un esfuerzo sostenido para que todos los factores que están en acción contribuyan positivamente al resultado global”[3]. PRINCIPALES DOCUMENTOS EN EL PLANO NACIONAL · La Ley Federal de Educación (24.195/93) contiene algunos principios fundamentales, que son los siguientes: - la igualdad de oportunidades y posibilidades para todos y el rechazo de la discriminación.

- la justa distribución de los servicios educacionales a fin de lograr la mejor calidad y los mismos resultados a partir de la heterogeneidad del alumnado. - la integración de las personas con necesidades especiales a través del pleno desarrollo de sus capacidades. - el sistema educativo debe ser flexible, articulado, equitativo, abierto, y orientado a satisfacer las necesidades nacionales y la diversidad. Además, dentro de los Regímenes especiales se encuentra la Educación Especial. Entre los objetivos de ésta están los mencionados a continuación: - atender a las personas con necesidades educativas en escuelas de educación especial. - dar una formación individualizada, normalizadora e integradora, y una capacitación laboral. Por otro lado, considera la posibilidad de revisar la situación de los alumnos de escuelas especiales, para facilitar la integración a las escuelas comunes, cuando sea posible. · El Acuerdo Marco para la Educación Especial (Serie A, Nº 19, 1998), elaborado por Consejo Federal de Cultura y Educación, describe y explica las cuestiones y conceptos principales de esta temática, como la educación especial, las adaptaciones curriculares, los equipos profesionales, la capacitación y formación de docentes, etc. Además se plantea la necesidad de transformar la educación especial, superando la situación de subsistemas de educación, y atendiendo a un alumnado más amplio y diverso. Es fundamental dejar atrás el modelo médico y psicométrico, para centrarse en los aspectos educativos, y por lo tanto se deben atender los aspectos curriculares y de gestión. · La Ley de Educación Nacional (26.206/06) también enumera una serie de principios, entre los cuales están los siguientes: - la educación es un bien público y un derecho personal y social. - el Estado Nacional, la Ciudad tienen la responsabilidad de brindar una educación integral, permanente y de calidad para todos, garantizando la igualdad, gratuidad y equidad. - la política educativa nacional se propone garantizar la inclusión educativa a través de políticas universales, y de estrategias pedagógicas y de asignación de recursos. - la política educativa nacional tiene como uno de sus objetivos poder brindar a la personas con discapacidades, temporales o permanentes, una propuesta pedagógica el desarrollo de sus posibilidades, la integración y el ejercicio de sus derechos. A su vez, dentro del Sistema Educativo Nacional se encuentra la Educación Especial, que es la modalidad que permite asegurar el derecho a la educación de las personas con discapacidades en el Sistema Educativo. Queda establecido que las autoridades jurisdiccionales deben disponer las medidas necesarias para: - posibilitar una trayectoria educativa integral. - contar con profesionales que trabajen en equipo con los docentes de la escuela común. - asegurar la cobertura de los servicios educativos especiales (transporte, recursos materiales) para desarrollar el currículum escolar.

- ofrecer alternativas para la formación a lo largo de toda la vida. - garantizar la eliminación de barreras arquitectónicas de todas las escuelas. El Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología deberá crear las normas que regirán los procesos de evaluación y certificación escolar, y fomentará la articulación entre ministerios y otros organismos. Principales documentos en el plano jurisdiccional · La Resolución 2543/03: Integración de alumnos con necesidades educativas especiales en el contexto de una escuela inclusiva, elaborada por la Dirección de Educación de la Provincia de Buenos Aires, establece que la política educativa de la Provincia de Buenos Aires tiene la inclusión como un mandato central, y que el desafío del Sistema Educativo es mejorar la calidad, en una escuela abierta que incluya e integre a todos. La Resolución se basa en el Acuerdo Marco para la Educación Especial (Serie A, Nº 19), destacando la importancia de los procesos de integración y las adaptaciones curriculares. Los principales temas tratados son los siguientes: una nueva concepción: el diagnóstico pedagógico; las necesidades educativas especiales; el proceso de integración. · La Resolución 1274/00, elaborada por la Dirección de Educación Especial del Gobierno de la Ciudad establece los principios básicos de la Integración educativa y los criterios de evaluación, promoción y acreditación de estos alumnos. La educación especial amplia su campo específico, ejerciendo sus funciones profesionales insustituibles de apoyo, complemento y sostén para la atención de la diversidad. Las condiciones necesarias para que una institución educativa se considere incluyente, implican un conocimiento de la dinámica institucional y de los distintos factores que influyen en el desarrollo de sus prácticas. En este trabajo se analiza el tipo de acciones indispensables para propiciar otras opciones de trabajo que no solo beneficien a los niños con necesidades educativas especiales, sino a todo el alumnado. Introducción El presente artículo toma como referencia los datos de los estudios realizados por la UPN para la Secretaría de Educación Pública y la Fundación para la Cultura del Maestro, A.C.,1 sobre las condiciones del desarrollo de la Integración Educativa en el país, los cuales ofrecen un panorama sobre los distintos elementos y factores involucrados en el trabajo cotidiano que se realiza en las escuelas integradoras. Por otra parte, no se considera aquí que los conceptos de integración educativa y educación inclusiva sean excluyentes. Asumo que en la experiencia mexicana, si bien existen matices conceptuales sobre los objetivos finales, en cuanto a principios y estrategias no se encuentran diferencias significativas, sobre todo en la práctica de intervención en las escuelas comunes donde se

han integrado a niños con necesidades educativas especiales, asociadas o no a una determinada discapacidad. Uno de los desafíos que ha enfrentado el sistema educativo desde que dieron inicio las acciones para la integración educativa en México, ha sido lograr la consolidación de las escuelas como instituciones integradoras o incluyentes pues este interés supone desarrollar un conjunto de medidas que faciliten principalmente la labor de los maestros para dar las respuestas requeridas a las necesidades educativas de todos los alumnos. Para que esto sea posible, es indispensable contar con los apoyos del director, del personal de educación especial y de los padres de familia compartiendo los mismos intereses y compromisos, pues en gran medida el éxito de la intervención, que se cristaliza en el aula, depende de estos apoyos. Además, implica la existencia de una forma de organización y funcionamiento de la escuela que respalde el trabajo colaborativo entre los profesores y el personal de educación especial y propicie espacios para la reflexión y la toma de decisiones sobre las acciones que se tienen que realizar. Estos requerimientos no son fáciles de satisfacer. La institución educativa se caracteriza por una dinámica compleja en la que confluyen múltiples factores, entre los que destacan: normas, regulaciones administrativas, los contenidos escolares, las condiciones de trabajo, los recursos pedagógicos, las tradiciones institucionales, los sujetos (maestros, alumnos, directivos, padres) con sus trayectorias de vida personales y sus acciones. Esta confluencia de factores le otorga un particular sentido a la labor que se realiza en cada escuela y en gran medida determina los límites que regulan la percepción y el comportamiento de los sujetos en relación con el desarrollo y los resultados esperados del trabajo escolar. El peso de las regulaciones externas suele ser determinante para el funcionamiento de la institución educativa, pues no solo pretende racionalizar las acciones institucionales, sino que establece los límites descritos. No obstante, reconocer la particularidad de cada escuela, supone que el establecimiento escolar no sería una versión singular de las determinaciones normativas de carácter más general que se cumplen sin cortapisa. La escuela es un lugar que se distingue por la permanente interacción de los sujetos que la integran, cuyas interpelaciones posibilitan la construcción de significados diversos sobre la realidad que viven y que por esta razón rompen con una pretendida homogeneización sobre lo que se establece normativamente. Las prácticas institucionales serían la concreción de estas significaciones y serían distintivas de cada establecimiento. En consecuencia, la escuela se singulariza por vivir entre regulaciones externas y regulaciones internas debidas a su propia historia. Siguiendo a Lidia Fernández,2 “En este sentido cabe recordar que el individuo actúa siempre dentro de grupos y organizaciones y que ellas sufren el efecto de dos tipos de regulaciones. Unas provienen de instituciones externas vigentes en el sistema mayor y entran en el grupo o la organización moldeando sus condiciones de realidad. Otras provienen de instituciones internas resultantes de acuerdos consolidados en la vida cotidiana y pueden modificar el modo en que operan las instituciones externas dentro del grupo u

organización, o aun salir de sus límites provocando modificaciones en su versión general”. Esto da lugar a la posibilidad de comprender que en la cotidianidad de la vida escolar inevitablemente existe una relación de tensión entre lo instituido, entendido aquí como lo establecido y legitimado normativamente, y lo instituyente, como la acción de los sujetos que confrontan lo institucional tratando de otorgarle sentidos distintos a sus prácticas. Estos planteamientos previos son importantes cuando se habla de educación inclusiva, o de integración educativa, como una propuesta que puede transformar las prácticas institucionales. El movimiento de integración educativa desde su origen tiene como una de sus premisas fundamentales la transformación de la escuela, pues dadas las condiciones habituales de trabajo predominantes la integración de los niños con necesidades educativas especiales (particularmente cuando se asocian a una discapacidad), puede ser una tarea condenada al fracaso. La necesidad de influir en la escuela común no se limita a la acción de intervención individualizada con el niño integrado, va más allá, pues tiene que ver con la organización académica, con la relación entre los maestros, con el manejo curricular, con los recursos disponibles, con el trabajo con padres y otros elementos más. En mi opinión, cada escuela asume este desafío de manera distinta, más allá de las regulaciones existentes. Analizar las implicaciones que para la institución y cada sujeto conlleva la integración es una necesidad inevitable, pues de esto depende el tipo de acciones que se podrían proponer para encauzar el esfuerzo que todos realizan. Trataré de distinguir cuáles son las aportaciones que desde la perspectiva de la integración pueden beneficiar a la escuela y que exigencias suponen para maestros, especialistas, directivos y padres de familia.

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