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PEDAGOGÍA WALDORF

Por Sandra Naranjo González

“Educar para el futuro, significa encarar


desde la organización escolar misma, los principales
desafíos que propone la entrada al nuevo milenio”

El Método Waldorf fue creado en 1919 por el filósofo Rudolf Steiner quien fundó la
primera escuela en Alemania por solicitud del señor Emil Molt, director de la fábrica de
cigarrillos Waldorf Astoria de Stuttgart con el fin de que sus trabajadores recibieran
conferencias relacionadas con temas sociales y educativos. Como consecuencia surgió
entre los trabajadores el deseo de que sus hijos recibieran una educación escolar más
acorde con las reales necesidades del desarrollo humano en la modernidad.

El fundamento principal de la Pedagogía Waldorf, tiene que ver con una concepción
particular del hombre, la de acompañarlo, desde niño en sus diferentes etapas evolutivas
a través de una educación integral respetando su individualidad y conducirlo así a ser un
hombre libre y autónomo.

La Antroposofía se constituye en la columna vertebral de la pedagogía en tanto que


estudia al hombre con relación a sí mismo y al universo.

Es por eso que Rudolf Steiner a través de la Pedagogía Waldorf, concibe al hombre como
una totalidad física, anímica y espiritual:

En su parte FÍSICA

• El sistema Neuro Sensorio que comprende las facultades representativas y


cognoscitivas (Polo Consciente) la cabeza y se relaciona a través del mundo
exterior por medio de los sentidos.
• El sistema Rítmico que comprende la respiración y la circulación de la sangre, es la
parte media toráxica (polo semi- inconsciente). Se relaciona con el mundo exterior
por medio de la respiración.
• El sistema metabólico-motor que comprende las facultades motoras y volitivas que
se concentran en el aparato digestivo y las extremidades. Se relaciona con el
mundo exterior por medio de la nutrición.

En su parte ANÍMICA se manifiesta a través de las tres facultades


• El pensamiento
• El sentimieno
• La voluntad

En su parte ESPIRITUAL se manifiesta en la posesión de un YO único e individual

Cada uno de los tres sistemas orgánicos actúa en todo el organismo humano, tiene su
propia relación con el mundo exterior y se relaciona de manera predominante con una de
las tres facultades anímicas mencionadas anteriormente.

LOS SEPTENIOS

En la Pedagogía Waldorf, se trabaja por septenios que representan las etapas evolutivas
del niño y adolescente. La primera infancia abarca hasta los siete años y su actividad
central es el desarrollo del cuerpo físico. En la infancia media desde los siete a los catorce
años, el conocimiento del mundo se realiza a través de la imaginación y el tercer septenio,
la adolescencia, es el período de maduración de la personalidad y cuando se termina de
desarrollar la capacidad intelectual del joven.

PRIMER SEPTENIO

El ideal que se destaca en esta etapa es LO BUENO. Todo lo que aprende el niño en la
primera fase de la vida lo asimila por imitación, la cual está determinada por factores
internos como el temperamento, el tipo o carácter. La imitación va mucho más allá del
hablar o de la lúdica de las actividades que se observan en el medio. Aún antes de que el
niño llegue al punto en que esto le sea posible, ya asimila mucho de su medio ambiente
de manera inconsciente.

En ese primer período evolutivo, son los padres quienes cargan con una gran
responsabilidad frente al niño, cuya alma se halla tan abierta a las influencias del mundo
que registra no solamente los movimientos del padre que enojado azota la puerta, sino el
contenido moral de ese comportamiento que queda descansando en el fondo de su
posterior subconsciencia.

El afán de imitación se pone de manifiesto cuando se observa como el niño se pone a


pintar letras, copiándolas mucho antes de entenderlas. De hecho es provechoso que
empiece copiándolas y que solo más tarde, aprenda su significado, ya que el primer
septenio pertenece al período evolutivo del cuerpo físico y el niño utiliza la voluntad a
través del sistema METABÓLICO MOTOR para comunicarse con el mundo; en tanto que el
significado apela al cuerpo etérico y al intelecto y no deberá actuarse sobre él hasta
después de la segunda dentición.
En esta etapa los niños deben realizar actividades que tengan que ver con los sentidos y el
desarrollo de la corporalidad, se trata de lograr habilidades gracias a la capacidad de
imitación natural que posee el niño. La maestra jardinera es la encargada de guiarlo en las
diferentes actividades cotidianas como amasar y hornear el pan, trabajar la agricultura,
pintura con acuarela, realización de pequeños telares, juego libre, ronda y cuentos de
hadas. Cada salón tiene canastas con semillas, caracoles, mantas, cortezas, lanas y troncos
de madera que los niños convierten en carritos, frutas o muñecas en la interacción con sus
compañeros. Todos estos elementos le permiten al niño orientar sus fuerzas hacia las
percepciones más puras para desarrollar la fantasía y los sentidos a través del juego y
sentar las bases del pensamiento.

SEGUNDO SEPTENIO

El ideal básico que se destaca en el segundo septenio es la belleza y su característica es lo


artístico imaginativo. El niño de esta edad es un poeta, hay que ayudarlo para que se
exprese. La introspección y la extroversión caracterizan al niño de este septenio.

La educación en forma global, debe hacer especial hincapié en el desarrollo de su sistema


RITMICO y utilizar justamente el ritmo para transmitir las enseñanzas. La virtud básica del
segundo septenio es la predisposición al amor, lo que lleva a la veneración y a la devoción
que son esenciales –autoridad amada-.que constituye uno de los principios pedagógicos
fundamentales.

El niño debe cultivar el respeto y la veneración hacia quien le enseña, es absolutamente


imprescindible la presencias de un ser, del maestro a quien el niño pueda amar
profundamente para recibir así el contenido de sus enseñanzas, para el niño, lo que el
maestro transmite es verdadero. A través de este anhelo de la autoridad amorosa es que
reacciona en lo íntimo del pequeño su recién despierto sentimiento de amor. Esto se
traduce como un primer nivel de equilibrio entre la simpatía y la antipatía que el niño
deberá enfrentar decisivamente en el próximo septenio. El ejercicio del rol de la autoridad
amada por parte del maestro le sirve al niño para superar este trance. Los padres deben
convertirse en los primeros exponentes de la autoridad amada.

Entre los 9 y 11 años el pasaje del yo por la vida anímica determina sensaciones de
soledad, incomprensión y tristeza por lo que el pequeño necesita mucho cariño y afecto
para poder relacionarse socialmente.

Los personajes notables de la historia, las biografías de grandes hombres y mujeres,


deberán determinar la conciencia moral y la orientación de la mente. Las narraciones
orales deben brindar en esta edad imágenes de la vida que inciten a la imitación, también
el fortalecimiento de buenos hábitos.
En esta edad la facultad anímica que requiere más atención es la memoria, lo cual se
trabaja a través de la dicción y la parte rítmica de las clases.

Descubrir el mundo es el objetivo de esta segunda etapa de la Pedagogía Waldorf. El


trabajo escolar se desarrolla por épocas con una duración de un mes, donde los
estudiantes abordan y profundizan un área de trabajo con una temática central, por
ejemplo matemáticas. Las cuatro semanas siguientes estudiarán otra área básica y así
sucesivamente.

Este recurso permite enfocar el objeto de aprendizaje desde diferentes puntos de vista y a
través de imágenes, favorecer la incorporación de conceptos de manera viva. La
alternancia entre unos contenidos y otros facilita el aprendizaje.

A la par se fomentan actividades artísticas, físicas y prácticas como modelado en arcilla,


talla en madera, manualidades, tejidos con dos y cinco agujas, telar, mineralogía,
astronomía, geología, flauta, el pentatlón griego, una vivencia físico- espiritual que
experimentan los estudiantes en quinto grado como si estuvieran en la Grecia antigua y
salidas pedagógicas acordes a las temáticas de grado.

La relación entre maestro alumno se va tejiendo en el transcurso de ocho años tiempo en


el cual el maestro tutor acompaña el grupo y cierra el ciclo con una obra de teatro clásico.

TERRCER SEPTENIO

En esta etapa el ser humano ya no es creativo en cuanto a sus propios órganos, pero sí lo
es en el sentido de crear su propia individualidad porque solamente después de este
septenio el organismo humano se encuentra estructurado y formado para dirigirse hacia
el mundo ; aparece así la madurez social, la formación de grupos y comunidades. Es el
tiempo en el que el cuerpo físico, presenta desarmonías e incongruencias, el cuerpo se
subordina aún más a la gravedad terrestre, se altera la armonía y el equilibrio alcanzados
por el niño en la mitad del segundo septenio.

En esta etapa, los jóvenes entre los 14 y 21 años, están en la búsqueda de LO VERDADERO
por ello se ejercita el pensamiento autónomo y la comprensión de los hechos complejos
del mundo. También se trabaja por épocas en forma interdisciplinaria además de los
talleres artísticos pintura, talla en piedra y en madera, música, manualidades, cestería,
encuadernación, costura en máquina, agrimensura, teatro, computadores en 10° y 11°,
Gimnasia Bothmer, salidas pedagógicas y Servicio social con comunidades menos
favorecidas desde 6°. En el último año los jóvenes presentan también su obra de teatro y
exponen sus investigaciones anuales como fin académico.
METODO DE TRABAJO POR NIVELES

PROGRAMACIÓN GENERAL

En la escuela Waldorf en lugar de buscar una meta abstracta o una formación uniforme, se
pretende fortificar las características individuales del ser para que sea posible su
despliegue en lo social y en la convivencia. El plan y método de enseñanza se adapta a las
etapas evolutivas y a las características individuales del niño. El clima de la escuela no está
influenciado por miedo a las notas pues la evaluación contempla criterios más amplios
que abarcan a todo ser humano. Ante todo se trata de establecer un ambiente de trabajo
en colaboración que le permita al niño aprender, crecer y madurar.

En las Escuelas Waldorf las aptitudes intelectuales, artísticas y manuales tienen la misma
importancia ya que a todas las capacidades y talentos del niño hay que darles ocasión
para desarrollarse. Trata de estimulas las diferentes aptitudes intelectuales, artísticas y
manuales porque en el fondo se quiere posibilitar el desarrollo de la facultad del juicio a la
vez que un sentimiento sano y todo ello junto a la afirmación volitiva de cada
individualidad. Así se prepara el camino hacia la libertad y la responsabilidad.

El principio básico de la enseñanza Waldorf indica cual debe ser la meta de todo profesor:
“Despertar las facultades individuales del niño para aprender a aprender” es decir, para
aprender a crear por sí mismo el propio conocimiento.

De acuerdo con su edad y el momento evolutivo de los estudiantes, en cada grado son
presentadas materias determinadas. Pero también es muy importante saber la manera y
el momento idóneo para hacer esa presentación. Ello debe responder a las necesidades y
posibilidades del estudiante. Es decir que el plan pedagógico Waldorf tiene en cuenta las
fases del desarrollo del niño (Toda aceleración provoca a largo plazo daños irreversibles).

EL JARDÍN DE INFANCIA:

En el jardín de enseñanza Waldorf se evita todo aprendizaje, intelectual, es mucho más


importante estimular la imaginación y el sentido social, antes de llenar al niño
prematuramente de datos. El niño aprende a escribir y leer en el primer año de la
enseñanza primaria, “Nunca antes”.
ENSEÑANZA BÁSICA:

Al comienzo de la primaria, el niño pierde poco a poco las facultades imitativas propias del
primer septenio y va ganando una nueva forma de comprender el mundo Los niños de la
misma clase son acompañados por el mismo profesor de primero a octavo.

ENSEÑANZA SECUNDARIA:

Se debe tener en cuenta la evolución que se produce en la manera de comprender el


mundo. Este período está ligado a una crisis de individualización del ser. Para ayudar al
joven es preciso proponerle grandes ideales. Se comienza a comprender el mundo con
ayuda de un juicio crítico personal. En este período desaparece el profesor de clase
principal y la enseñanza es impartida por un equipo de profesores especialistas.

EL HORARIO

En la dinamización del quehacer pedagógico el horario escolar es fundamental y se


establece según criterios de necesidad, operatividad, conveniencia y lo más importante,
teniendo en cuenta la naturaleza del ser humano. Esto implica centrar la actividad
pedagógica en las necesidades reales del educando, lo que requiere tener en cuenta la
importancia educativo-terapéutica del ritmo. Se trata entonces de relacionar el plan anual
con el gran ritmo de la naturaleza y los diferentes ritmos individuales y sociales. El año
escolar se divide en dos semestres, cada semestre a su vez se sub divide en épocas y el
horario semanal se conforma observando la incidencia que cada una de las materias
ofrece en cuanto a concentración o expansión. Cada hora de clase se planifica con el
mismo criterio con el fin de que sean contemplados y se armonicen la sana y equilibrada
alternancia entre concentración y distensión, entre actividad intelectual y práctica, entre
esfuerzo y descanso, entre recuerdo y olvido. Así se planifica, lo más cuidadosamente
posible el plan anual, mensual, semanal y diario, así como también cada hora de clase
para lograr el ritmo adecuado a las fases de comprensión, asimilación y producción del
aprendizaje.

ORGANIZACIÓN DIARIA DEL HORARIO ESCOLAR

LA CLASE PRINCIPAL: Es la parte inicial del día, el estudiante tiene más facilidad para las
tareas intelectuales, por eso la jornada escolar inicia con las áreas que exigen mayor saber
y comprender, pensar y abstraer. Las materias de la época principal son ejes de trabajo.

La clase principal empieza con la actividad rítmica que implica un saludo general y la
recitación conjunta de un poema. En el planteamiento pedagógico El ritmo al iniciar el día,
está al servicio de la concentración, de la observación y del desarrollo de la coordinación
viso-audio-sicomotríz de los educandos, esta actividad es un recurso didáctico que
despierta y predispone adecuadamente a los educandos para el aprendizaje.

Como todas las actividades pedagógicas, esta “PARTE RÍTMICA” Está íntimamente
vinculada con el tema central de la época. Así por ejemplo en una época de lenguaje,
dicha actividad rítmica se centrará en la ejercitación lingüística(recitación, canto, práctica
musical, ejecución de instrumentos), en una ´poca de matemáticas, el énfasis estará en
secuencias rítmicas relacionadas con los cálculos, progresiones numéricas y juegos
matemáticos. Después de la parte rítmica se continúa con la ENSEÑANZA DE LA ÉPOCA, no
sin antes hacer la retrospectiva de la clase anterior. La materias de la clase principal son
ejes de trabajo; cada época tiene una duración de tres a cuatro semanas y se estudian
durante las dos primeras horas, reloj del horario escolar. Para desarrollar la época se
selecciona un tema fundamental alrededor del cual se desarrollan los contenidos de la
asignatura con el apoyo de otras áreas. Las áreas que se estudian en la clase principal son:
Geometría, Matemáticas, Español, Historia, Química, Biología. Las asignaturas que
requieren constante práctica se ven además en el horario semanal como cursos. Luego de
la enseñanza de la época viene el pensamiento, la deducción y la práctica

Hasta el final de la primaria, el profesor de grupo es quien imparte siempre la clase


principal, de octavo año en adelante, la explicación más avanzada de muchos temas
requieren de especialistas en otros campos.

Nuestra civilización forma a los hombres con conocimientos puramente cerebrales. Las
ideas descansan solamente en la cabeza como en una cama. Ahí duermen, sin vida propia,
solo “significan” esto o aquello, las llevamos almacenadas en innumerables
compartimentos sin que tengan relación alguna con el resto de nuestro ser.

En las Escuelas Waldorf los estudiantes no solo tienen una idea, la sienten, pues penetra
toda su vida afectiva. Su alma vive en la sustancia misma de la idea que ya no es simple
concepto, sino forma plástica. Todo el complejo de ideas al final, toma forma y figura
humana y todo esto se manifiesta en la voluntad. El niño aprende a transformar lo que
piensa en acción.

CLASES INTEMEDIAS

A continuación de la clase principal se organiza un horario que se mantiene en forma


estable lo largo del año escolar. En este espacio intermedio del día se establecen las
asignaturas que requieren una constante repetición rítmica como Inglés, Religión,
Euritmia, Deporte, Pintura, Modelado, Talle en madera y Teatro.
Las escuelas Waldorf no pretenden formar especialistas en arte, este tiene una finalidad
diferente pues proporciona profundas experiencias interiores. No existe actividad más
eficaz para el cultivo de actividades básicas en la primera infancia que la actividad artística
a través de ella el hombre se habitúa a comprometerse con todas sus capacidades
anímicas y con cada fibra de su cuerpo en la lucha por resolver un problema que le parece
importante.

Con la actividad artística se sientan las bases para la capacidad de observar, crear,
atender, cultivar el interés, despertar la fantasía y fortalecer la voluntad. No existe mejor
educación para la voluntad que el practicar algo con insistencia y alegría, una y otra vez,
venciendo las dificultades y los obstáculos.

FINAL DE LA JORNADA

El final de la jornada escolar se dedica a los trabajos manuales y práctica de talleres:


Manualidades carpintería, alfarería, encuadernación, jardinería y otras actividades. El plan
de enseñanza por épocas resulta también adecuado para la práctica de estos talleres en
los grados superiores.

EL MAESTRO DE CLASE

En la pedagogía Waldorf un solo maestro acompaña el mismo grupo de 1° a 8°, enseña los
contenidos de la clase principal y si es posible algunas asignaturas especiales (Diseño de
formas). La continuidad de un maestro da estabilidad a la clase y crea un clima de
seguridad emocional para el niño, el maestro llega a un conocimiento profundo de sus
educandos y como cada año brinda un nuevo contenido esto estimula y no le permite caer
en la rutina o repetición. Su esfuerzo por dominar y enseñar las diferentes materias lo
mantienen dinámico, lo cual tiene efectos benéficos sobre la calidad de la enseñanza. El
contacto del niño con los maestros especiales previene cualquier unilateralidad.

Además de los anterior el maestro de clases tiene otras responsabilidades: El frecuente


contacto con los padres de familia, las reuniones de grupo, la orientación y
acompañamiento a los demás maestros de su grupo, la ayuda a algunos estudiantes que
presentan dificultades, también participa en la coadministración de la escuela y se
capacita permanentemente en la Pedagogía Waldorf y en la Antroposofía. De 9° a 11° los
jóvenes son orientados por un nuevo tutor.
Debido a que el plan de estudios de las Escuelas Waldorf se basa en la correspondencia
entre el desarrollo somático y sicológico del hombre, es de vital importancia que todos los
niños se encuentren aproximadamente en la edad adecuada a cada grupo escolar.

EVALUACIÓN

La escuela al dar realce a la personalidad total, desconoce el juicio CUANTITATIVO


formado respecto al estudiante, no se recurre a notas, pruebas exámenes que son causa
de muchas frustraciones para los estudiantes. Se trata de que estos estudien por interés y
entusiasmo. El profesor, en razón de la íntima convivencia con ellos a través de los años,
recurre a otras formas para poder evaluar la aplicación y el grado de aprovechamiento de
cada niño.

Los maestros llevan un record acumulativo de cada estudiante sobre aspectos de su


desarrollo sicosomático, comportamiento general, logros alcanzados y esfuerzos
realizados.

De esta manera y con muchos otros elementos que no se alcanzan a mencionar aquí, la
Pedagogía Waldorf integra una concepción humana desde todas sus dimensiones en
íntima relación con el mundo y explica y fundamenta el desarrollo de los seres humanos
según principios generales cognitivo-evolutivos. La educación así entendida, trasciende la
mera transmisión de conocimientos, se convierte en sustento del desarrollo integral del
educando y cuida que todo el quehacer tienda a la formación de su voluntad, al cultivo de
su sensibilidad y su intelecto…
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