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El Calendario

del alma
***

Rudolf Steiner
Este conjunto de versos meditativos
semana les que llevan por título
Der anthroposophischer
Seelenkalender
suelen publicarse en edición individual. También se los puede encontrar incluidos
en el no de Biblio grafía general (G.A.40):
"Wahrspruchworte" .
publicados por
Rudolf Steiner Verlag. Dornach, Suiza

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La actual versión española es de:

Miguel López Manresa

Cuadernos Pau de Damasc


Apartado 89050 - 08080 Barcelona
Prólogo a la primera edición (1912-13)

El hombre se siente vinculado con el mundo y su curso temporal. En su propio ser vivencia la
imagen refleja del Arquetipo universal, pero dicha imagen no es una mera réplica sensorial de
ese Arquetipo. Lo que el gran mundo revela en el transcurso del tiempo. El hombre puede sentir
que el aspecto de su ser más ligado a los sentidos y sus percepciones se halla emparentado con la
naturaleza estival, impregnada de luz y de calor. Pero el aspecto en el que se siente
fundamentado en sí mismo y la vida en el propio mundo mental y volitivo puede sentirlo como
existencia invernal. De ese modo, lo que se manifiesta en la naturaleza como alternancia
temporal de verano e invierno es, en el caso del hombre, un ritmo de vida interior y exterior.
Pero si por su parte, el ser humano establece una relación entre su ritmo perceptivo y mental, y el
ritmo temporal de la naturaleza, verá cómo se le desve lan grandes misterios de la existencia. De
esa manera, el año se convierte en arquetipo de la actividad anímica humana y a la vez en fuente
fecunda de auténtico autoconocimiento. En este Calendario anual del Alma, el espíritu humano
puede sentir, una semana tras otra, en los estados de ánimo de las estaciones, la actividad del
alma propia como imagen que se halla en las impresiones del curso anual. Lo que se pretende es
llegar a un conocimiento de sí mismo captable con el sentir. En los versos semanales aquí descri-
tos, ese autoconocimiento sentido puede vivenciar en el tiempo el ciclo intemporal de la vida
anímica. Digamos expresamente que al decir esto pensamos en uno más de los posibles caminos
de autoconocimiento. Pero estas estrofas no son "prescripciones" que haya que seguir al pie de la
letra según un modelo dado, sino que indican más bien hacia una actividad viva del alma, tal
como algún día puede llegar a ser. Todo lo que se dirija a las almas adopta un matiz individual.
Pero precisamente por eso cada alma encontrará también su propio camino. Sería muy fácil
decir: Si el alma q uiere cultivar una parte de su autoconocimiento ha de meditar tal como aquí se
indica. Pero no es eso lo que decimos, porque el camino del hombre sólo ha de extraer estímulo
de lo que le viene dado, sin someterse escrupulosamente a un "camino de conocimiento".

Rudolf Steiner
Sobre el uso de este Calendario

Las fechas de este Calendario corresponden al año 1912-1913, y cada semana comienza con un
domingo, pero esas fechas son cada año distintas a causa de la movilidad de Pascua. Cuando se
le preguntó a Rudolf Steiner sobre ello, indicó que los versos de la primera semana habían de
empezar el domin go de Resurrec ción y que la variación de fechas no era tan importante, pues
cada tres estrofas sucesivas expresan aproximadamente la misma disposición anímica.
Cuando habla el Sol al sentido humano
desde las anchuras del Universo,
y el gozo surgido del alma
se une a la luz en el mirar,
emergen de las envolturas del yo
pensamientos hacia las lejanías del espacio,
enlazando inadvertidos al ser del hombre
con la existencia del espíritu.
Semana 1
Pascua de Resurrección

En lo exterior del universo sensorial


el poder del pensar pierde su existencia propia;
los mundos del espíritu encuentran
de nuevo el brote del hombre,
que si en ellos ha de hallar su germen,
sólo en sí mismo habrá de hallar
el fruto de su alma.
Semana 2

Al universo le habla
el yo creciente del hombre,
y se olvida de sí mismo
recordando su estado original:
Dentro de tí, liberándome
de las cadenas de mi idiosincrasia,
fundamento mi auténtico ser.
Semana 3

Siento la esencia de mi ser:


así habla la sensación
que, en el mundo iluminado por el Sol
se une con los efluvios de luz;
dar calor al pensar
quiere la sensación
y enlazar en firme unidad
al hombre y el mundo.
Semana 4

En la luz que, tejiendo en el espacio,


desde las honduras del espíritu
se revela la creación de los dioses,
aparece la esencia del alma
expandida hasta la existencia universal
y resucitada emerge
desde el poder íntimo de la estrecha yoidad.
Semana 5
Mi yo ha resurgido de la singularidad
y se descubre a sí mismo
como manifestación cósmica
en las fuerzas del tiempo y del espacio;
el mundo se me muestra por doquier
como arquetipo divino
de la verdad de mi propia imagen.
Semana 6

Mi yo amenaza con evadirse


poderosamente atraído por la luz del mundo.
Interviene tú ahora, mi intuir,
con fuerza en tu propio derecho;
sustitúyeme el poder del pensar
que en la apariencia de los sentidos
quiere perderse a sí mismo.
Semana 7

Crece el poder de los sentidos


en alianza con el crear de los dioses,
y me reduce la fuerza del pensar
hacia el letargo del sueño.
Si el ser divino
quiere unirse con mi alma,
el pensar humano
habrá de amoldarse
a la existencia del sueño.
Semana 8

Olvidando lo peculiar de mi voluntad,


el calor del mundo, heraldo del estío,
me colma espíritu y alma;
a perderme en la luz
me exhorta la visión del espíritu
y el intuir me anuncia poderoso:
¡ piérdete, para volverte a encontrar !
Semana 9

A las alturas estivales asciende


el ser resplandeciente del Sol;
y se lleva consigo mi sentir humano
hacia sus vastedades espaciales.
Intuyendo, se agita dentro la sensación
y me anuncia sordamente,
un día reconocerás:
¡ acaba de sentirte un ser divino !
Semana 10
De ti depe nde en esta hora solar
reconocer la sabia noticia:
entregado a la belleza del mundo,
sintiéndote a ti mismo vivenciar:
el yo humano puede perderse
y a sí mismo encontrarse en el yo universal.
Semana 11

El resplandor de la belleza de los mundos


me impele, desde las honduras del alma,
a liberar en vuelo cósmico
las fuerzas divinas de mi vida propia;
a dejarme a mí mismo
y, confiado, sólo a buscarme
en la luz cósmica, en el calor universal.
Semana 12
San Juan

Cuando estoy en las alturas de los sentidos


centellea en las honduras de mi alma,
desde los ígneos mundos del espíritu,
la palabra de Verdad de los dioses:
busca, intuyendo,
en los fundamentos del espíritu,
descubrirte con él emparentado.
Semana 13

Entregado a la revelación de los sentidos


perdí el impulso de mi propio ser particular,
y el sueño del pensamiento, aturdiéndome,
parecía robarme el yo.
Pero ya se me acerca y despierta
el pensar universal
en la apariencia de los sentidos.
Semana 14

Siento como si el tejer del espíritu


estuviera hechizado en la apariencia sensorial:
En la obnubilación de los sentidos
se envolvió mi propio ser
para otorgarme la fuerza,
pues, impotente para darse a sí mismo,
mi yo se halla entre sus barreras.
Semana 15
Que cobije en mi interior el don del espíritu,
me ordena, estricto, mi intuir,
para que las dádivas de Dios, al madurar,
fructificando en los fundamentos del alma,
can los frutos del yo. Semana 16

Así habla el Verbo Cósmico


que por el portal de los sentidos
pude conducir a los cimientos del alma:
llena las honduras de tu espíritu
con mis amplitudes universales
para que un día me halles en tí mismo.
Semana 17

¿ Puedo expandir mi alma


para que llegue a unirse
con la germinal Palabra Cósmica recibida ?
Intuyo que he de hallar la fuerza
para darle al alma forma digna
y hacerla indumento del espíritu.
Semana 18

Que el nuevo sentido de mi aspiración


sea arropar secretamente con el recuerdo
lo que acaba de recibirse:
pues ha de despertar dentro de mi,
dándoles fuerza , las potencias de mi yo,
y al venir a ser, dotarme de mí mismo.
Semana 19

Y así empiezo a sentir mi ser


que alejado de la existencia del mundo
habría de extinguirse en sí mismo,
y si se erigiera sólo en su propio cimiento
en sí mismo se daría muerte.
Semana 20

Siento un poder ajeno que da frutos


y que, cobrando fuerza, me inviste con mi yo;
percibo el germen que madura
y el intuir en mi interior
que teje luminoso en el poder del mí mismo.
Semana 21
La luz de las lejanías del universo
sigue viviendo pujante en el interior:
se convierte en luz del alma
y resplandece hacia las honduras del espíritu
para liberar los frutos
que, en el curso de los tiempos,
hacen madurar al yo humano
desde el yo universal.
Semana 22

Disminuye otoñal
el afán de sensación de los sentidos;
en la manifestación de la luz se entremezclan
los vaporosos velos de la niebla.
Yo mismo contemplo en las lejanías del espacio
el sueño invernal del otoño.
El verano se me ha entregado a sí mismo.
Semana 23

En permanente creación de sí mismo,


el ser del alma cobra conciencia de sí;
el espíritu de los mundos sigue adelante
vivificado de nuevo en ese autoconocimiento
y extrae de las tinieblas del alma
el fruto volitivo del sentido del yo.
Semana 24

Ahora puedo pertenecerme a mí


y, luminoso, expandir la luz interior
en la oscuridad del espacio y del tiempo.
El ser natural impele al letargo,
las honduras del alma han de despertar
y, velando, llevar los ardores solares
a los gélidos flujos del invierno.
Semana 25

Naturaleza, tu esencia maternal


yo llevo en mi ser volitivo;
y el ígneo poder de mi voluntad
forja los impulsos de mi espíritu,
para generar el sentimiento del yo
a fin de que me sostenga a mí mismo en mí.
Semana 26 - San Miguel
A penetrar en las honduras de mi ser:
me incita un anhelo intuitivo
de que, observándome, me encuentre a mi mismo
como don solar del estío que, emanando calor,
vive germinal en el ánimo de otoño
como impulso dinámico de mi alma.
Semana 27

Revivido nuevame nte en mi interior


puedo sentir las amplitudes del propio ser
y lleno de pujanza,
dispensar rayos de pensamiento
desde el poder solar del alma,
que resuelvan los enigmas de la vida;
y puedo cumplir algunos deseos
cuyas alas ya la esperanza detenía.
Semana 28

Reavivar vigoroso uno mismo


la luz del pensar en lo interior,
y darle a lo vivenciado un sentido,
desde el manantial de fuerzas
del espíritu universal,
es para para mí ahora herencia de verano,
reposo de otoño y esperanza de invierno.
Semana 29

Brotan en la luz solar de mi alma


los frutos maduros del pensar,
y en la certidumbre de la autoconciencia
se transforma todo sentir.
Puedo advertir con alegría
el despertar del espíritu otoñal:
el invierno avivará en mí
el verano del alma.
Semana 30

Solar, hacia fuera se abre paso la luz


desde las honduras del espíritu:
Se convierte en fuerza vital volitiva
y brilla en la penumbra de los sentidos,
para desatar energías que hagan madurar,
de los impulsos del alma,
los poderes creadores en la obra del hombre.
Semana 31
Siento fecunda mi propia fuerza
que cobra pujanza y me da al mundo;
siento que mi propio ser se fortalece
y se encamina a la claridad
en el tejer del destino en la vida.
Semana 32

Comienzo a sentir el mundo


que, si mi alma no conviviera con él,
sería por sí solo vida gélida y vacía,
manifestando así su impotencia.
Si no volviera a crearse en las almas
en sí mismo sólo hallaría la muerte.
Semana 33

Sentir misterioso lo conservado de antiguo


que cobra vida en lo interior
con resurgida existencia propia:
eso ha de verter, despertándolas,
fuerzas cósmicas en la obra externa de mi vida,
y al venir a ser,
ha de acuñarme en la existencia.
Semana 34

¿ Puedo reconocer al ser


para que vuelva a encontrarse
en el afán creador del alma ?
Siento que el poder se me otorga
de integrar humildemente al propio yo
como miembro del Yo Universal.
Semana 35

En las honduras de mi ser,


pujando por revelarse,
habla misterioso el Verbo Universal:
Realiza los fines de tu labor
con la luz de mi espíritu,
para darte tú en ofrenda a través de mí.
Semana 36
Gozoso aspira el impulso de mi corazón
a llevar la luz del espíritu
a la noche invernal del mundo,
para que los gérmenes del alma, luciendo,
arraiguen en los fundamentos del universo
y el Verbo Divino resuene
en la oscuridad de los sentidos
y toda existencia transfigure.
Semana 37

Siento al niño del espíritu


en el seno del alma, como liberado del hechizo;
en el resplandor del corazón
el sagrado Verbo Cósmico ha engendrado
el fruto celestial de la esperanza
que crece jubiloso en las lejanías del universo
desde el divino fundamento de mi ser.
Semana 38
Navidad

Entregado a la revelación del espíritu


conquisto la luz de la esencia universal.
La fuerza del pensamiento, despejándose,
crece ya para dotarme de mí mismo
y, al despertar, libera en mí,
desde el poder de quien piensa,
el sentimiento del yo.
Semana 39

Y cuando estoy en las honduras del espíritu


el vacío delirio de las peculiaridades
en los fundamentos de mi alma
empieza a llenarse,
desde mundos de amor del corazón,
con el ígneo poder del Verbo Universal.
Semana 40

El poder creador del alma,


desde los cimientos del corazón,
se esfuerza en encender fuerzas divinas
en la vida humana, para el obrar justo,
y plasmarse a sí mismo
en el amor y en las obras del hombre.
Semana 41
En esta oscuridad del invierno
el impulso más poderoso del alma
es manifestar su propia fuerza,
conducirla a las tinieblas
e, intuyendo, presentir
la revelación de los sentidos
con el calor del corazón.
Semana 42

En las profundidades invernales cobra calor


el verdadero ser del espíritu;
y con las fuerzas del corazón
le da a la apariencia del mundo
energías para existir;
el fuego del alma dentro del hombre
se reaviva y al frío del mundo se enfrenta.
Semana 43

Captando renovados estímulos sensorios,


la claridad del alma que evoca
el nacimiento consumado del espíritu,
llena el confuso devenir emergente del mundo
con la voluntad creadora de mi pensar
Semana 44

Se consolida el poder del pensamiento


unido al nacimiento del espíritu,
y alumbra las vagas sensaciones
a su plena claridad.
Si la plenitud del alma
quiere unirse con el devenir del mundo,
la revelación sensorial
ha de acoger la luz del pensar.
Semana 45

El mundo amenaza con aturdir


el poder ingénito del alma;
emerge tú ahora, recuerdo,
luciendo desde las honduras del espíritu;
y fortalece mi mirada
que sólo es capaz de sostenerse
por los poderes de la voluntad.
Semana 46
Desde el seno del mundo
quiere resurgir el gozo del crecer,
restaurando la apariencia sensorial.
Que encuentre el poder de mi pensar,
armado con las fuerzas divinas
que viven pujantes en mi interior.
Semana 47

En la luz que de alturas cósmicas


poderosa quiere afluir hacia el alma,
que surja la certeza del pensar universal
resolviendo los enigmas del alma,
y reúna el poder de sus rayos,
despertando el amor en el corazón humano.
Semana 48

Siento la fuerza de la existencia del mundo:


así me habla la claridad del pensar,
evocando el crecer del propio espíritu
en las sombrías noches del orbe,
y orienta hacia el cercano día del mundo
los íntimos rayos de esperanza.
Semana 49

En poderosa manifestación,
le habla al yo humano
el gozo del venir a existencia del mundo,
liberando las fuerzas de su ser:
Llevando a tí mi vida,
desde el hechizo en que se encuentra,
alcanzo mi verdadero objetivo.
Semana 50

Dentro del ser del hombre


se vierte la riqueza de los sentidos;
el espíritu del mundo se descubre a sí mismo
en la imagen refleja del ojo humano,
que ha de extraer renovada su fuerza
partiendo del espíritu.
Semana 51
Cuando el espíritu se orienta
hacia la existencia del mundo
desde las honduras del alma
y brota la belleza de las amplitudes del espacio,
afluye de las lejanías celestiales
la fuerza de la vida,
penetrando en los cuerpos humanos,
reuniendo, en acción poderosa,
la esencia del espíritu
con la existencia del hombre.
Semana 52