EL  ARCHIVO  DE  SEÑALES  DEL  HOGAR  DEL   HUÉRFANO  DE  ROSARIO.  
Niñez,  Identidad  y  Migración  (1879-­‐‑1914)  
Gabriela  Dalla-­‐‑Corte  Caballero  

 
 

Gabriela Dalla-Corte Caballero
Este libro analiza el “Archivo de Señales para el reconocimiento de niños”, que fue gestado entre los años 1879 y 1914 por las Damas de Caridad, la sociedad femenina que, con los años, adoptó el nombre de Damas de Protección al Huérfano. El objetivo de las “señales” era identificar y registrar a los niños y a las niñas huérfanos y depositados en el Hospicio de Huérfanos y Expósitos de la ciudad de Rosario de la República Argentina. Esta entidad fue posteriormente bautizada con el nombre de Hogar del Huérfano. Las “señales” que dejaban las madres junto a su bebé en el torno del Hogar, fueron representadas por medallas, rosarios, escapularios, estampitas, cadenas, monedas, cintas, escarapelas, fotografías, naipes, trapos, hojas de almanaque, banderas italianas, españolas y argentinas, así como cartas personales y fragmentos de cartas. Se trata de documentos históricos que nos permiten reconstruir las condiciones de vida de los inmigrantes- en su gran mayoría italianos y españoles- que se instalaron en la ciudad de Rosario de la Provincia de Santa Fe en esos mismos años que van de 1879 hasta la Primera Guerra Mundial. Esos migrantes se vieron obligados a abandonar a sus criaturas con la esperanza de recuperarlos, y la migración forma parte de la historia de estas señales reproducidas en esta obra.
Gabriela Dalla-Corte Caballero es Licenciada en Historia (1991) y Magister en Estudios sobre Género (1995) de la Universidad Nacional de Rosario (UNR). Es Doctora en Historia de América (1999) y en Antropología Social y Cultural (2000) por la Universidad de Barcelona, y Profesora Titular de Historia de América de la UB. Autora de: Vida i mortd’una aventura al Riu de la Plata. Jaime Alsina i Verjés, 1770 -1836, Publicacions de l’Abadia de Montserrat, Barcelona, 2000; Casa de América de Barcelona (1911-1947), LID, Madrid, 2005; A las puertas del Hogar. Madres, niños y Damas de Caridad en el Hogar del Huérfano de Rosario (1870-1920), Prohistoria Ediciones, Rosario, 2006 (con P. Piacenza); Lealtades firmes. Redes de sociabilidad y empresas: la Carlos Casado S. A. entre la Argentina y el Chaco paraguayo (1860-1940), Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), Madrid, 2009; La Guerra del Chaco, Ciudadanía, Estado y Nación en el siglo XX. La crónica fotográfica de Carlos de Sanctis, Prohistoria Ediciones y TEIAA/UB, Rosario, 2010, libro reproducido por Editorial Intercontinental, Asunción, Paraguay (2010); La conquista y ocupación de la frontera del Chaco entre Paraguay y Argentina; los indígenas tobas y pilagás, y el mundo religioso en la Misión Tacaaglé del Río Pilcomayo (19001950), UB-AECID-TEIAA, 2011 (con F. Vázquez); Empresas y Tierras de Carlos Casado en el Chaco Paraguayo. Historias, negocios y guerras (18601940), Editorial Intercontinental, Asunción, Paraguay (2012); La frontera argentino-paraguaya ante el espejo. Porosidad y paisaje del Gran Chaco y del Oriente de la República del Paraguay (con E. Morales, F. Vázquez y A. Landeros), Publicacions de la Universitat de Barcelona, 2012; Mocovíes, Franciscanos y Colonos de la zona chaqueña de Santa Fe (1850-2011). El liderazgo de la mocoví Dora Salteño en Colonia Dolores, Prohistoria Ediciones, TEIAA, Rosario, 2012; y Cultura y negocios: el americanismo catalán de la Revista Comercial Ibero-Americana MERCURIO, Barcelona, 1901-1938, Edicions Kilómetro 13.774, Casa Amèrica Catalunya, Barcelona, 2012.

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El Archivo de Señales del Hogar del Huérfano de Rosario (1879-1914)

EL ARCHIVO DE SEÑALES DEL HOGAR DEL HUÉRFANO DE ROSARIO. Niñez, Identidad y Migración (1879-1914)

Gabriela Dalla-Corte Caballero Universitat de Barcelona dallacorte@ub.edu

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Gabriela Dalla-Corte Caballero

Gabriela Dalla-Corte Caballero El Archivo de Señales del Hogar del Huérfano de Rosario: niñez, identidad y migración 1879-1914 - 1a ed. - Rosario: Prohistoria Ediciones, 2013. E-Book.

ISBN 978-987-1855-52-0

1. Historia Regional. CDD 982.24

Fecha de catalogación: 23/05/2013

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El Archivo de Señales del Hogar del Huérfano de Rosario (1879-1914)

ÍNDICE

Introducción 5. Anexo: Las Señales (1879-1914) El “Archivo de Señales para el reconocimiento de niños” (p. 7) 1. Las Damas de Caridad, las Damas de Protección al Huérfano. Un mundo de mujeres (p. 17) 2. El control de la inmigración (p. 23) 3. Las cartas de señales (p. 32) 4. Instituciones y autoridades ante el Hospicio de Huérfanos y Expósitos (p. 42) 5.1. El “Archivo de Señales para el reconocimiento de niños” y las cajas Bagley (p. 53) 5.2. Señales en italiano (p. 57) 5.3. Señales en español (p. 119) 5.4. Señales en francés (p. 237) 5.5. Señales de objetos personales (p. 241) 5.6. Señales de objetos religiosos (p. 251) 5.7. Señales de instituciones y autoridades (p. 275)

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Gabriela Dalla-Corte Caballero

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El Archivo de Señales del Hogar del Huérfano de Rosario (1879-1914)

EL ARCHIVO DE SEÑALES DEL HOGAR DEL HUÉRFANO DE ROSARIO. Niñez, Identidad y Migración (1879-1914) Gabriela Dalla-Corte Caballero Universitat de Barcelona dallacorte@ub.edu

Introducción El “Archivo de Señales para el reconocimiento de niños” En las últimas décadas del siglo XIX, la participación pública de las mujeres construyó un importante campo de acción a través del uso de los espacios religiosos, así como en las prácticas asociativas enmarcadas en sociedades privadas de carácter laico. Este tipo de participación cumplió un claro rol político al sustituir al Estado en construcción, o al acompañarlo en numerosas ocasiones y contextos, en particular en el proceso de resolución de problemas sociales, domésticos, del bienestar y de la salud de la gente. En la República Argentina, la participación pública femenina se vinculó estrechamente a la llegada de un creciente número de inmigrantes, especialmente italianos y españoles. Como es sabido, a partir del año 1871 los italianos se instalaron preferentemente en las provincias de Buenos Aires, Córdoba, Mendoza y Santa Fe. En esta última, la ciudad de Rosario se convirtió en uno de los centros

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Gabriela Dalla-Corte Caballero urbanos más importantes, y se calcula que en la década de 1880 los italianos representaron al 60% de su población.1 Para hacer frente a este proceso migratorio en el que se impone la categoría “de masas”, la sociedad civil rosarina proyectó la emergencia de asociaciones privadas encargadas de integrar a los recién llegados. Esa sociedad civil enfrentó también un creciente número de bebés recién nacidos, hijos de inmigrantes extranjeros y de migrantes internos de diversas provincias del país, que desde el inicio fueron descritos como “abandonados”. Precisamente el abandono infantil hizo que la ciudad rosarina gestase una asociación de mujeres que fue bautizada con el nombre de “Damas de Caridad” (posteriormente, Damas de Protección al Huérfano). Las Damas de Caridad de Rosario se organizaron en el año 1869 a partir de una reunión realizada en la casa particular de una de las mujeres más importantes de la élite local, Blanca M. de Villegas. Esta asociación femenina buscaba constituirse en una “sociedad filantrópica”, y por ello en sus inicios reservaron sus recursos y sus fuerzas a la resolución de cuestiones formales tales como condiciones de membresía, reglamentación interna, definición de los derechos electorales y obligaciones de las socias. En sus
Silberstein, Carina Frid de (1992), “Italianos en Rosario. Un perfil demográfico y ocupacional (1870-1914)”, en: Estudios Interdisciplinarios de América Latina y El Caribe, E.I.A.L., volumen 3, Nº 1, enero-junio.
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primeros años, la sociedad benéfica pudo desarrollar sus actividades gracias a las donaciones de los rosarinos y a la protección, según palabras de las socias, “de los que hacen de la caridad su religión y consideran un deber ofrecer en auxilio de los que sufren y padecen”. Las propias Damas hicieron donaciones a título personal hasta que a finales de la década de 1880 las diversas instancias estatales municipal, provincial y nacional- decidieron otorgar una subvención permanente. Desde el año 1879, estas Damas se hicieron cargo de los bebés gestados por las mujeres “recién llegadas” a la ciudad de Rosario. Comenzaron a resolver temporalmente el registro, el cuidado y la crianza de bebés con la finalidad de acompañar la propia incorporación de sus madres como trabajadoras en el mercado laboral en construcción. Buena parte de sus gestiones públicas se refirieron precisamente a los efectos de la pobreza y del desamparo que sufrían las mujeres en el momento en que decidían “abandonar” a sus niños y a sus niñas. Reconstruyeron la propia categoría de “depósito” al vincularla al concepto de “expuesto”, de “exposición”. Exponer y depositar a un bebé era entregarlo a alguien para que lo “guardara y custodiara”, pero con la obligación de “restituirlo” posteriormente. El término “exposición” nos remite a lo público, a la propia organización del Estado Nacional y de la sociedad civil, pero también a la

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conservación del espacio privado familiar y maternal como ámbito de decisión sobre el futuro de los bebés.2 De este proyecto viene la construcción de un gran edificio ubicado en la calle Laprida 2129 de Rosario, que ha acompañado históricamente a la ciudad y a su población. El nombre elegido para esa edificio destinado a albergar a niños y niñas abandonados por sus padres fue, precisamente, el de “Hospicio de Huérfanos y Expósitos”. Ese hospicio (en italiano, hospice; en alemán, hospiz) ha sido siempre un lugar, un hogar, una casa, que nació con la tarea de “recoger” a pobres desvalidos para proporcionarles bienestar físico y emocional, y para mantenerlos a través de la beneficencia pública. Para las “mujeres madres”, el Hospicio fue el espacio “de asilo” en el que se expresó el mundo femenino de la caridad.3
Dalla-Corte Caballero, Gabriela (2004), “Donne italiane e abbandono infantile nell'Archivio de Senales (Rosario, Argentina, nel secolo XIX), en Gennaro Lerda, V. y Maccarini, R. (a cura) Oltre l'Atlantico. Ruoli di donne nelle società del Canada e delle Americhe, Center for EuroAtlantic Studies, Universidad Génova, Selene Edizioni, Milano, pp.143177. 3 Dalla-Corte Caballero, Gabriela (2007), “Las mujeres y el orden social en la construcción del Estado Nacional argentino. Reflexiones sobre la naturaleza de los vestigios culturales de los sectores populares”, en Torres San Martín, Patrícia (coord.), Uso y construcción de fuentes orales, escritas e iconográficas, Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades, Editorial CUCSH-UDG - Universidad de Guadalajara, México, pp.113-163.
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El diseño de la categoría “Madre”, frente al concepto de maternidad,4 fue precisamente el contexto de organización interna de las Damas de Caridad, las cuales decidieron ponerse bajo el patrocinio de San Cayetano de Thiene, fallecido en Nápoles en el año 1547, el padre italiano de la providencia convertido en patrón de las personas que buscan trabajo.5 Con eso en marcha, las Damas se volcaron a la niñez en riesgo, acompañadas de un presbítero y de una comisión inspectora compuesta por dos socias encargadas de vigilar y atender a los “necesitados”. También contrataron a un médico de la ciudad, y de esta manera se volcaron a la recepción de bebés huérfanos y expósitos. De manera paralela, las Damas de Caridad gestionaron la llegada a Rosario de cuatro religiosas de la Congregación de las Hermanas del Huerto, también conocidas como “gianellinas”. Su origen reside en el Santuario de la Virgen del Huerto de la comuna de Chiávari, de la provincia italiana de Génova, gracias a la fundación que en 1829 hizo el sacerdote San Antonio María Gianelli. Fallecido este último en el año 1846, fue nombrado Santo, y su institución fue reconocida oficialmente por la Iglesia Católica Diocesana para legitimar el envío de religiosas a Uruguay a partir de
Chodorow, Nancy (1978), The reproduction of Mothering, University of California Press, California. 5 Lesy, Barbé (2001), San Cayetano: semblanza biográfica y novena en su honor, El Prat de Llobregat, Veron. Cassà, Jordi (2005), San Cayetano, imitador de los apóstoles, Centre de Pastoral Litúrgica, Barcelona.
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Gabriela Dalla-Corte Caballero 1853. En Montevideo, las gianellinas se encargaron de la caridad al ponerse al servicio de hospitales, hospicios para huérfanos, escuelas, y también se encargaron de cuidar a cientos de enfermos por la fiebre amarilla. Las Hermanas del Huerto se integraron en la República Argentina en el año 1858, acompañadas de las responsables del Asilo de Expósitos de la Sociedad de Beneficencia de Buenos Aires.6 Poco después fueron convocadas por la sociedad rosarina para gestionar la fundación del Colegio (y Capilla) Nuestra Señora del Huerto. Hoy día se cumplen precisamente los 150 años de la llegada de las Hermanas y del inicio de la Obra Gianellina en Rosario a través de este Colegio que pertenece a la Congregación “Hijas de María Santísima del Huerto”. Dicho Colegio se inauguró el 27 de abril de 1863, y las clases comenzaron el 1 de mayo de ese año. El lugar elegido fue la casa de la calle Comercio, hoy Laprida, entre Córdoba y Rioja, propiedad de Aarón Castellano. Poco después las Hermanas se trasladaron a la casa Ricardone, ubicada en la esquina de las calles Rioja y Mitre. En 1876 las gianellinas se instalaron definitivamente en la calle Juan Manuel Rosas Nº 1093. Este es el sitio donde las encontramos hoy día, precisamente el momento en que se celebran sus 150 años de existencia en la Catedral Basílica “Nuestra Señora del Rosario” de Rosario.
Moreno, José Luis (2000), “El delgado hilo de la vida. Los niños expósitos de Buenos Aires, 1779-1823”, en: Revista de Indias, volumen LX, Nº 220.
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Ahora bien: en el año 1879 las Damas de Caridad de Rosario se dirigieron a la Madre Provincial de las “Hijas de María Santísima del Huerto” de la ciudad de Montevideo, y le solicitaron el servicio de algunas Hermanas de Caridad para hacerse cargo de las tareas diarias del Hospicio de Huérfanos y Expósitos en construcción. A partir de entonces, este Hogar gozó del aporte laboral de cuatro Hermanas del Huerto procedentes de Italia, cuya tarea era recibir criaturas depositadas y huérfanas, y asegurar su crianza en el edificio de la calle Laprida. El instrumento utilizado fue el torno (del latín tornus; del griego τόρνος, giro), un dispositivo de piedra y de madera que se encontraba ubicado en la parte más escondida y menos transitada de la manzana de la calle Laprida, y que rodaba a los bebés y a los objetos que los acompañaban hacia el interior del edificio. De esta manera, las religiosas recibían a las criaturas sin identificar al autor del abandono o del depósito, pero conservando los objetos y las cartas que acompañaban a la criatura en el momento de su entrega. Las Damas y las Hermanas se encargaron de conservar los objetos y los mensajes que sirvieron como “señales” para identificar a los bebés. La señal, como sabemos, es un signo que informa o avisa de algo. En general, esa señal ha sustituido a la palabra escrita o al lenguaje, y ha seguido una convención tácita entre quien elabora la seña y quien la recibe. En el caso de entregas de símbolos, la señal que acompañaba al bebé depositado en el torno se colocaba en

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un lugar visible, a veces en el pecho de la criatura, a veces enganchada a su mano. A la larga, la propia puerta de entrada del Hospicio de Huérfanos y Expósitos sirvió a las Hermanas del Huerto y a las Damas de Caridad para recibir a los bebés, garantizando así un mayor control de la información que brindaban los depositantes en relación a las causas del abandono, el tiempo que pensaban depositar a su hija o a su hijo, así como sus deseos de recuperarlos, o no, en un futuro. Y también para ingresar a los bebés que comenzaron a enviar diversas instituciones y autoridades a partir de 1882, entre ellos la policía, los religiosos, los responsables de las nuevas colonias agrícolas, el Hospital de Rosario.... El primer bebé que entró por la puerta provino de la Colonia Candelaria, propiedad del español Carlos Casado del Alisal.7 Junto a las Damas de Caridad y a las Hermanas del Huerto, las “nodrizas”, las “amas de leche”, asumieron la tarea de alimentar a los niños y niñas recién nacidos a cambio de una contribución económica que llegó en esos años a ocho pesos mensuales. Esta comunidad femenina garantizó el funcionamiento del Hospicio de Huérfanos y Expósitos de la ciudad de Rosario, un organismo que fue transformando su propia vida a lo largo del siglo XX para
Dalla-Corte Caballero, Gabriela (2009), Lealtades firmes. Redes de sociabilidad y empresas en la Carlos Casado S.A., entre Argentina y el Chaco Paraguayo, CSIC, Madrid.
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convertirse en el Hogar del Huérfano. Este Hogar, una de las instituciones más emblemáticas de la ciudad y en manos de una asociación benéfica, conservó los objetos personales y religiosos, así como las cartas que las madres dejaron en el torno para explicar la razón del abandono, y para identificar a sus propios hijos e hijas. Los objetos y las cartas incorporados al “Archivo de Señales para el reconocimiento de niños” sirvieron de “documentos de identidad” de los huérfanos y de las criaturas depositadas. Y si algo podemos observar en los documentos históricos conservados por las Damas de Caridad, es el enorme trabajo que asumieron las mujeres para atender y alimentar a centenares de bebés abandonados, y posteriormente educar a los que sobrevivían. Los huérfanos y los expósitos fueron el objeto de atención de ese grupo de Damas que, dispersas o agrupadas, se encargaron de educar a esos niños y niñas en la Escuela del Sagrado Corazón de Jesús establecida al interior del Hospicio. Las Hermanas del Huerto enseñaron lectura, escritura, idioma nacional, francés e italiano, geografía, aritmética, dibujo y cartografía, geometría, moral y urbanidad, historia natural y universal, historia argentina y antigua, física y química, instrucción cívica, pedagogía, así como confección, bordados con seda e historia sagrada. Desde su inauguración Hospicio de Huérfanos y institución destinada a los través de la “señal”. En el producida en el año 1879, este Expósitos pretendió ser una sectores más desprotegidos a año 1914, precisamente en el

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Gabriela Dalla-Corte Caballero momento en que se declaró la Primera Guerra Mundial, la señal dejó de aparecer junto al cuerpo del bebé, y el “Archivo de Señales para el reconocimiento de niños” que analizamos en esta obra llegó a su fin. Resulta sugestivo recordar que durante los años a los cuales hace referencia este trabajo –el periodo que va de 1879 a 1914-, la mayoría de las mujeres que recurrieron al Hospicio fueron italianas y españolas recién llegadas al país. Esas mujeres enfrentaron su condición de madres, paradójicamente, en la escena del abandono, el cual fue en ocasiones temporal, pero en su gran mayoría fue permanente.8 El Hogar del Huérfano, el antiguo Hospicio de Huérfanos y Expósitos, formó parte de la organización urbana rosarina,9 una ciudad sin fundación en la que las mujeres tuvieron mucho que decir y mucho que hacer. La memoria histórica del funcionamiento de esta institución, del significado de la actuación pública femenina,10 y de la articulación entre mujeres inmigrantes y mujeres nativas, se ha conservado en diversos documentos que ayudan a entender el rol jurídico, cultural, religioso y social de la “señal”. Por ello, pensar en la migración forma parte de la reconstrucción del pasado histórico y de nuestro presente. En su interesante libro publicado en 1997, Chiara Vangelista describió el inicio del proceso migratorio europeo a América en el periodo inmediatamente posterior al proceso de independencia. De acuerdo a la autora, se trató de una inmigración mercantil poco numerosa y casi exclusivamente masculina, que se transformó precisamente a partir de la década de 1870 cuando comenzaron a prevalecer políticas favorables a la ocupación de regiones de frontera para crear núcleos de civilización campesina. Esta nueva migración, de tipo familiar, fue dirigida hacia las colonias agrícolas, y llegó a su fin precisamente durante la Primera Guerra Mundial. Ahora bien: para Vangelista, la fotografía, unida a las crónicas y a los diarios de viaje, se convierte en una fuente de documentación imprescindible para el estudio de las clases populares y de los movimientos migratorios, ya que nos muestra la suma de soledades de los inmigrantes en

Dalla-Corte Caballero, Gabriela y Piacenza, Paola (2006), A las puertas del Hogar. Madres, niños y Damas de Caridad en el Hogar del Huérfano de Rosario (1870-1920), Prohistoria Ediciones, Rosario (con auspicio de la Dirección de Educación, Secretaría de Cultura y Educación, Municipalidad de Rosario). 9 Tadeo, Nidia (1995), “La cuestión Género y el espacio urbano. Sobre la división sexual del trabajo y los usos cotidianos de la ciudad”, en Espacios de género, Centro Rosarino de Estudios Interdisciplinarios sobre las Mujeres, Facultad de Humanidades y Artes-UNR, Rosario, pp. 219-226 (tomo 2).
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Rich, Adriana (1978), Nacida Mujer, Barcelona, 1978. Barrancos, Dora (2007), Mujeres en la Sociedad Argentina. Una historia de cinco siglos, Sudamericana, Buenos Aires. Nari, Marcela (2000), “Maternidad, política y feminismo” en AA.VV. Historia de las Mujeres en la Argentina, Siglo XX, Taurus, Buenos Aires, pp. 197-221.
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masa, frente a una estrategia común.11 Como ha afirmado María Dolores Pérez Murillo, este tipo de estrategia analítica es una especie de “rescate de la memoria de las personas cotidianas, de los invisibilizados por la historia oficial”. Desvelar la historia de gente sin historia nos conduce al concepto de “intrahistoria”, es decir, a la pequeña historia, a lo cualitativo, al rostro humano de la historia, contado por sus propios actores.12 En base a estas propuestas metodológicas, el “Archivo de Señales para el reconocimiento de niños” organizado por las Damas de Caridad y por las Hermanas del Huerto en la ciudad de Rosario entre 1879 y 1914, nos permite reconstruir esa historia, redescubrir sus orígenes, y los nuestros.13 Las fuentes consultadas corresponden precisamente al Archivo del Hospicio de Huérfanos y Expósitos de Rosario, en particular: Copiadores de Cartas de la Sociedad Damas de Caridad, iniciados en 1872; Libros de Actas de la Comisión
Vangelista, Chiara (1997), Dal vecchio al nuovo continente. L'immigrazione in America latina, Paravia-Scriptorium, Torino. 12 Pérez Murillo, María Dolores (2012), “La oralidad como fuente y método para la historia de las migraciones latinoamericanas”, en Pérez Murillo, M. D. y Dalla-Corte Caballero, Gabriela (coords.), Dossier Migraciones, resistencia, oralidad e invisibilidad en la Historia, Naveg@mérica, Revista electrónica de la Asociación Española de Americanistas, Nº 8, Servicio de Publicaciones de la Universidad de Murcia, Murcia. 13 Vangelista, Chiara (ed.) (2011), AREIA, Le nuevo migrazioni tra America Latina e Europa, CISU, Roma.
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Directiva de la Sociedad Damas de Caridad, iniciados en 1869; Libros de Actas de la Sociedad Protectora de los Huérfanos, iniciados en 1899; Libros de Asambleas de la Sociedad Damas de Caridad; Memorias de la Sociedad Damas de Caridad, iniciadas en 1898; Registro de Huérfanos y Expósitos del Hospicio de Huérfanos, iniciado en 1879; y, en especial, el propio “Archivo de Señales para el reconocimiento de niños”, conformado por objetos y cartas que acompañaron a los bebés, y que fueron depositados en el torno del Hospicio en el periodo que va de 1879 a 1914. En los años analizados, el Hospicio de Huérfanos y Expósitos dio cabida a las criaturas que nacieron de modo ilegítimo, así como a las provenientes de matrimonios que “señalaban” su orfandad o su pobreza. Las marcas de señales que clasificamos y reproducimos en esta obra, y que en su mayoría repiten ambos casos mencionados, fueron distribuidas anualmente en cajas metálicas de galletas de los productos alimenticios de la marca “Bagley”.14 Esta marca fue registrada en la capital argentina por el norteamericano

Dalla-Corte Caballero, Gabriela (1998), “Un archivo de Señales en la exposición infantil: Derecho consuetudinario e imaginario popular”, en Revista Mora, nº 4, Buenos Aires, Argentina, pp. 83-93. Dalla-Corte Caballero, Gabriela (2009), “Una sociedad en red: prácticas asociativas, espacio público y proyección femenina en Argentina (1870-1880)”, en Bonaccorsi, Nélida y Lagunas, Cecilia (ed.), Hacia una redefinicón del concepto patrimonio cultural. La inclusión de las Mujeres, Editorial de la Universidad Nacional del Comahue (EDUCO).
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Gabriela Dalla-Corte Caballero Melville Sewell Bagley. Llegado a la Argentina en el año 1862, Bagley se encargó de fundar una de las empresas más destacadas del país en el rubro alimenticio y, en especial, en el sector de galletas. Esta empresa fue una de las catorce que fundaron la Unión Industrial Argentina. Hoy día, la “Bagley Latinoamericana S. A.” es la mayor empresa de América del Sur, y está acompañada por el Grupo Danone para los negocios de galletas, alfajores y cereales. Integra el Grupo ARCOR junto a La Campagnola S. A. C. I., Cartocor S. A., y junto a la Converflex Argentina S. A. El grupo Multinacional ARCOR nació en la ciudad de Arroyito, en la Provincia de Córdoba, y en los últimos sesenta años se ha especializado en la elaboración de golosinas, chocolates, galletas, helados y alimentos. El Hospicio de Huérfanos y Expósitos, convertido en Hogar del Huérfano de la ciudad de Rosario, nos permite analizar la “señal”, palabra que en el contexto europeo fue suplida por la de “cédula”, y que aparece en ocasiones en las cartas escritas por los italianos bajo el nombre de “billete”, y con el nombre de “boleto” entre los españoles que migraron a la ciudad de Rosario entre 1879 y 1914. En este caso, esta palabra denominaba un escrito breve, generalmente en misiva, que identificaba lugares y personas. Invariablemente las señales hablan de la pobreza, de la necesidad y del desamparo como causas del abandono de los bebés. La mayoría de ellas fueron obra de padres y madres inmigrantes, en especial italianas y españolas, que buscaron en el Hospicio, en el Hogar, un lugar transitorio o definitivo para sus hijos. El uso de las señales y su significado ha sido parte de la investigación personal, volcada a las pequeñas cartas de señales dejadas al lado del cuerpo de las criaturas, que son fuentes privadas de los sectores populares femeninos. De ahí vienen las explicaciones personales sobre el honor, sobre la vida, sobre la enfermedad, sobre la condición de “recién llegada” y de “trabajadora”. El universo femenino puesto en juego en la institución se hace visible en este “Archivo de Señales para el reconocimiento de niños”. La peculiaridad de dicho corpus consiste en que se trata de fuentes primarias provenientes de la cultura material, así como de fuentes personales manuscritas, en general femeninas,15 en las que es posible comprobar la identidad social, étnica y el sexo de las personas que abandonaban a los infantes, muchas veces aprovechando el anonimato del torno y la oscuridad de la noche. El abandono infantil nos permite explorar una construcción alternativa de la identidad de la mujer-madre que se inscribe en los márgenes de los dictados estatales y, en buena medida, en franca resistencia a sus perspectivas. Si el discurso oficial reconocía en la maternidad la verdadera y,
García Jordán, Pilar y Dalla-Corte Caballero, Gabriela (2006), “Mujeres y sociabilidad política en la construcción de los estados nacionales (18701900), en Lavrin, A.; Cano, G. y Barrancos, D. (coords.). Historia de las Mujeres en España e Hispanoamérica (vol. 3, siglo XIX). Madrid, Cátedra, pp. 559-583.
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por lo tanto, única naturaleza femenina, por lo mismo las mujeres “abandonantes” eran consideradas mujeres caídas. Sin embargo, su testimonio escrito en las cartas e inscrito en las marcas de señales que aquí se estudian, enfrenta este destino social, que se presenta como un destino biológico y moral. De este modo, las mujeres reclaman enfáticamente por sus derechos de madre, conservados incluso tras el abandono.16 La hipótesis de este trabajo es que, más que la vergüenza, fue la pobreza o la necesidad lo que produjo la proliferación de expósitos y huérfanos en la ciudad de Rosario, todo ello a partir de las últimas décadas del siglo XIX, una realidad que aparece entre las causales alegadas por los actores involucrados en el Hospicio de Huérfanos y Expósitos, en ese Hogar del Huérfano. Como he mencionado más arriba, las cartas y fragmentos de cartas fueron textos escritos que las madres dejaban junto al cuerpo de los bebés. Por ello, en el anexo partimos de lo que significó la conservación de estas señales dejadas en el torno entre 1879 y 1914, gracias a las cajas Bagley. Las señales están organizadas por años, diferenciando los escritos por el idioma utilizado, es decir, italiano, francés y español. En el apartado de “objetos religiosos” incluimos las imágenes de medallas, medallas cortadas, escapularios, rosarios, cruces, estampitas y medias
Dalla-Corte Caballero, Gabriela y Piacenza, Paola (2005), “Cartas marcadas: mujeres, identidad e inmigración en la Argentina, 1880-1920, en: Signos Históricos, México DF, México.
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estampitas. Los “objetos personales” dejados por las mujeres junto a los bebés en el torno del Hospicio incluyen alhajas, cadenas, botones, monedas antiguas y actuales, medias monedas, cintas, escarapelas, cucharas cortadas, fotografías, medio pagaré, naipes, pendientes, pañuelos y rosas de tela, así como hojas cortadas, cartones bordados o cortados, trapos, carteritas y hojas de almanaque. También se incluyen las tres banderas que acompañan a las cartas y a los objetos, precisamente la italiana, la española y la argentina. Finalmente las señales contienen los mensajes otorgados por las diversas autoridades o por los poderes locales, en particular por los responsables de las colonias agrícolas recién fundadas en la provincia de Santa Fe. Sobre esta base, incorporamos un primer apartado centrado en las Damas de Caridad, las Damas de Protección al Huérfano, para comparar su gestión con otros ensayos llevados adelante por mujeres. El segundo apartado aborda el control de la inmigración, observable precisamente en las señales que acompañaron el depósito desde el año 1879. El tercero se encarga de describir la intención de las “cartas de señales”, mientras que el cuarto aborda las relaciones que las Damas de Caridad comenzaron a gestar con diversas autoridades, todo ello en el marco de la institucionalización del propio Hospicio, hoy Hogar. Esta obra se integra en la línea de trabajo personal titulado “Migraciones y relaciones socio-económicas entre

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Gabriela Dalla-Corte Caballero España y el Cono Sur latinoamericano”, en el marco del Taller de Estudios e Investigaciones Andino-Amazónicas, TEIAA, Universitat de Barcelona (2009SGR1400), grupo de investigación consolidado por el Comisionat per a Universitats i Recerca del DIUE de la Generalitat de Catalunya. Agradezco a quienes me acompañaron siempre en este proyecto, y que compartieron su interés con su propia producción vinculada al género, a los sectores populares, al mundo rosarino y santafesino, frente a una historia argentina centrada en su capital: Gustavo Álvarez, Darío Barriera, Sandra Fernández, Adriana García, Fernando Ferreyra, Paola Piacenza, Marcelo Ulloque, Rosana Vaca. Agradezco también a Zulma Caballero y a Werther Rodrigo Gunther. Y, en especial, agradezco a las Damas de Caridad, Damas de Protección al Huérfano, quienes entre 1993 y 1995 me permitieron consultar su documentación privada para llevar adelante mi tesis titulada “Infancia y Género en contextos asistenciales. Las Damas de Caridad, el abandono de niños y las familias populares en Rosario, 1870-1900”, defendida en el marco del Master Poder y Sociedad desde el enfoque de Género de la Universidad Nacional de Rosario.17 Gracias al avance tecnológico, las Damas me permitieron en el año 2005 digitalizar las innumerables “señales” que dejaron las madres en el torno del antiguo Hospicio de Huérfanos y Expósitos con la intención de salvaguardar la vida de sus criaturas. Las señales conservadas en las cajitas Bagley del “Archivo de Señales para el reconocimiento de niños” son reproducidas en esta obra con la intención de dar a conocer parte de la historia de la ciudad de Rosario. Agradezco a Darío Barriera, profesor de la Universidad Nacional de Rosario y responsable de Prohistoria Ediciones, por la edición de este libro que reproduce las marcas de señales de la inmigración.

Dalla-Corte Caballero, Gabriela (1995), Infancia y Género en contextos asistenciales. Las Damas de Caridad, el abandono de niños y las familias populares en Rosario, 1870–1900, Tesis de Maestría, Poder y Sociedad desde el enfoque de Género, Facultad de Humanidades y Artes, Universidad Nacional de Rosario, Rosario, mimeo. Parte del texto reproducido en la obra de Habichayn, Hilda (comp.) (2007), Resumen de
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las Tesis de Maestría Poder y Sociedad desde la Problemática del Género, UNR Editora, Rosario.

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1. Las Damas de Caridad, las Damas de Protección al Huérfano. Un mundo de mujeres La esfera pública no es más que un ámbito que acompañó la actuación femenina, y que sirvió para transformar el uso de los conceptos teóricos,18 en particular la complejidad de la teoría del género,19 junto al feminismo de la diferencia en la reconstrucción de las propias mujeres.20
Stolcke, Verena (ed.) (2003), A propòsit de la cultural, Institut Català d'Antropologia, Barcelona (número monogràfic (19) de la revista Quaderns de l'Institut Català d'Antropologia). Stolcke, Verena (1998), “¿Es el sexo para el género como la raza para la etnicidad?”, en ÁlvarezUría Rico, F. (ed). Neoliberalismo versus democracia, La Piqueta, Madrid, pp. 294-327. 19 Scott, Joan W. (1986), “Gender: a Useful Category of Historical Analysis”, en American Historical Review, Nº 91 (traducción “El género: una categoría útil para el análisis histórico”, en Amelang, James y Nash, Mary (1990), Historia y género: las mujeres en la Europea moderna y contemporánea, Ediciones Alfons el Magnanim; Lamas, Marta (1999), “Usos, dificultades y posibilidades de la categoría género”, Papeles de Población, Universidad Autónoma del Estado de México, Toluca, juliosetiembre, Nº 21, pp. 147-178. Cangiano, M. y Dubois, L. (1993), De mujer a género. Teoría, interpretación y práctica feminista en las ciencias sociales, CEAL, Buenos Aires. 20 Rivera Garretas, María Milagros (2000), “El feminismo de la diferencia. Orígenes, fundamentos y situación actual”, en: Alicia Gil Gómez y Dora
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El inmenso esfuerzo de reconocimiento de la labor femenina también ha sido llevado adelante por una de las autoras más destacadas sobre estudios de género, Mary Nash, para quien, gracias a las mujeres, en las últimas dos décadas hemos podido “salir de la subalternidad y del ninguneo”.21 Pensar en el género, en las mujeres, hizo más compleja

Sales Salvador (eds.), Mujeres: mediar para reconocer otros mundos en este mundo, Castellón de la Plana, Universitat Jaume I, pp. 159-172. Rivera Garretas, María Milagros (2006), “Educarse entre mujeres: la historia de la práctica de lo simbólico, en Alcántara Sacristán, María Dolores y García de Sola, María Blanca (eds.), De mujeres sobre mujeres y educación, Diputación de Málaga, Málaga, pp. 43-60. Rivera Garretas, María Milagros (2012), Signos de libertad femenina (en diálogo con la historia y la política masculinas), Biblioteca Virtual de investigación Duoda (BViD), obra multimedia. 21 Nash, Mary (2004), Mujeres en el mundo. Historia, retos y movimientos, Alianza editorial, Barcelona. Nash, Mary, Tello, Rosa, Benach, Núria (2005), Inmigración, Género y Espacios Urbanos, Bellaterra, Barcelona.

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Gabriela Dalla-Corte Caballero también la revolución de las temáticas significativas sobre lo público y lo doméstico, el poder político y el económico.22 En las últimas décadas del siglo XIX, buena parte de los movimientos de emancipación de la mujer coincidieron con el acceso femenino a asociaciones laicas, plataforma de expresión que sirvió para reivindicar derechos civiles y deberes sociales, y que puso énfasis en la educación y el acceso al mercado de trabajo. Las mujeres se convirtieron en sujetos de novedosos discursos que avalaron prácticas sociales en las que, de alguna manera, complementaron al Estado, aunque a veces compitieron con él. Si el Estado encarna diferencias de género al reforzar el poder masculino, y si el Estado-Nación se ha construido sobre la subordinación legal de las mujeres ¿pudo el poder femenino participar activamente en la construcción de ese Estado? No hay duda de que el Hospicio de Huérfanos y Expósitos diseñado por las Damas de Caridad es parte de esa gran participación. Esas Damas podrían haber elegido otros nombres para esta institución dedicada a evitar los infanticidios y salvar el honor de las madres. “Inclusa”, “Orfanato”, “Orfanatorio”, “Orfelinato”, “Casa de expósitos”, “Casa Cuna”,... son nombres que históricamente sirvieron para identificar a los establecimientos de beneficencia dedicadas a albergar y criar a niños abandonados por sus padres. El término inclusa, por ejemplo, proviene del nombre de la imagen de la Virgen “Nuestra Señora de la Inclusa”, la cual presidió a “La Inclusa” de Madrid,23 gracias al reglamento firmado por Juan José de Aróstegui, el Secretario de la Junta Municipal de Beneficencia, en pleno año 1849. Dicho reglamento incluyó diversos capítulos sobre el modo de recibir a los expósitos y a las amas de leche; el funcionamiento de la enfermería y de la ropería; la cocina y la despensa; el dinero que debía entregar el pensionista; sobre los muertos, entregados, prohijados y remitidos; y la pertenencia de los niños expuestos al Departamento de Conservación. También se reglamentaron las obligaciones de los empleados de la entidad, en particular las del director, las del responsable de la tesorería general, las del comisario de entradas y raciones, las de los capellanes y las del inspector de niños expósitos. Resulta interesante reproducir la introducción de este reglamento, que indudablemente sirvió de base para los organismos que empezaron a fundarse en la Argentina: “Artículo 1º. Siendo el objeto de este establecimiento evitar los infanticidios y salvar el honor de las madres, pertenecen á él todas las criaturas que han nacido de ilegítimo concepto
Vidal Galache, Florentina y Vidal Galache, Benicia (1995), Bordes y Bastardos: una historia de La Inclusa de Madrid, Coompañía Literaria, Madrid. Espina Pérez, Pedro (2005), Historia de la Inclusa de Madrid, vista a través de los artículos y trabajos históricos años 1400-2000, Defensor del Menor en la Comunidad de Madrid, Madrid.
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De Paz Trueba, Yolanda (2010), Mujeres y esfera pública. La campaña bonaerense entre 1880 y 1910, Prohistoria Ediciones, Rosario.
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hasta la edad de siete años, salvas las formalidades que se dirán en los artículos sucesivos. Art. 2º. También serán admitidos en este establecimiento los niños nacidos de legítimo matrimonio siempre que vengan por conducto de las autoridades y que no pasen de la edad marcada en el artículo anterior, siendo huérfanos de padre y sus madres absolutamente pobres. Art. 3º. Serán recibidos en el establecimiento todos los niños que sean espuestos en los tornos, los que sean entregados en la Dirección, y los que se remitan por las autoridades de Madrid y las de los pueblos de la provincia. Art. 4º. A los espósitos que remitan las autoridades de Madrid deberá acompañar indispensablemente la partida de bautismo, si están bautizados; y si no estuvieren, un documento que lo acredite, con las demás contraseñas que quieren acompañar los interesados para su reclamación. Art. 5º. Los niños que vengan de los pueblos por conducto de las justicias no se recibirán en el establecimiento sin que entregen cuatro ducados, según está mandado en repetidas reales órdenes, de cuya cantidad la Dirección les dará el correspondiente recibo. Art. 6º. También se recibirán todos los espósitos que vengan del Hospital general, y los que remitan las Hermandades del Refugio, y la Esperanza.24

La ciudad de Barcelona, por su parte, vio nacer a mediados del siglo XIX a la Casa Provincial de Maternidad y Expósitos.25 Allí se incorporaban bebés desnutridos depositados por sus madres en la zona de la calle de Ramelleres, en el recinto del Raval barcelonés. Ésta fue la principal vía de abandono de niños que fueron tratados de manera más que precaria por el gran desconocimiento que se tenía todavía acerca de la medicina y de los hábitos higiénicos. A partir de la década de 1860, los responsables de la Maternidad decidieron enviar el mayor número de bebés con “nodrizas externas”. En 1878 la Casa fue trasladada a la zona de Les Corts para frenar la contaminación de los bebés en la zona industrial barcelonesa.26 Similares asilos y

Reglamento de la Inclusa y Colegio de la Paz de Madrid, Imprenta de D. José María Alonso, Madrid, 1849.
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Roure, Conrad (1878), Los Expósitos: su historia, vicisitudes y estado actual de los mismos en España, Imprenta de Domenech, Barcelona. 26 Véase Les Cases provincials de caritat i de maternitat i expòsits de Barcelona, Impremta de la Casa de Caritat, Barcelona, 1918. Carbonell, Montserrat; Montiel, José; Aguilar, Raúl; Gimeno, Eva (2004), La Casa de Maternitat i Expòsits. Les Corts, Ajuntament de Barcelona, Diputació de Barcelona, Barcelona. Alay Suàrez, Montserrat (2001), La Infància abandonada a la Barcelona, ciutat de la segona meitat del S. XIX: l'educació d'expòsits a la Casa Provincial de Maternitat i Expòsits de Barcelona: 1853-1903, Publicacions Universitat de Barcelona, Barcelona. Rodríguez Martín, Ana María (2009), Las Nodrizas de las inclusas: las amas de leche de la Casa de Maternidad de Barcelona, 1853-1903, Universidad de León, León. Alay Suárez, Montserrat y Poblet Romeu, Marcel (2010), Pobres nenes, dones pobres: una història en femení de les cases de Maternitat i de Caritat de Barcelona, Llibres de Matrícula, Calafell.
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Gabriela Dalla-Corte Caballero hospicios surgieron en la zona de Mundet;27 en Tarragona;28 en Manresa;29 en Mallorca;30 en Valladolid;31 en Valencia;32 Salamanca; 33 Valencia... 34 Diversos estudios sobre el espacio rioplatense se centraron también en la caridad,35 la filantropía,36 la religión,37 y acompañan precisamente esta investigación sobre el Hospicio de Huérfanos y Expósitos rosarino. Interesa señalar especialmente la obra de las autoras Isabel Collazo, Leticia Palumbo y Ana María Sosa sobre el abandono de bebés en la Casa de Huérfanos y Expósitos de Montevideo, una entidad similar a la de ciudad de Rosario y también en manos de una comisión de Damas de Caridad, la cual había esculpido el siguiente mensaje en el centro del

Roig Rodríguez, José Luis y Tames Castaño, José Manuel (2005), Mundet... un pequeño mundo, sus primeros años, Barcelona. 28 Tomás Ávila, Andrés (1962), El Hospicio de Niños Huérfanos de Tarragona, Sociedad Arqueológica Tarraconense, Tarragona. 29 Bardolet, Manuel (1901), El Asilo de Infantes Huérfanas de Manresa desde su fundación en 1609 hasta nuestros días: memoria histórica, Establecimiento Tipográfico de San José, Manresa. 30 Cortès, Bartomeu (mossèn) (1928), La Reyal casa general d'expòsits de Mallorca: Monografia històrica 1798-1842, Escola-Tipogràfica Provincial, Mallorca. 31 Palomares Ibáñez, Jesús María (1975), La Asistencia social en Valladolid: el Hospicio de pobres y la Real Casa de Misericordia, 17241847, Servicio de Publicaciones de la Diputación Provincial, Valladolid. 32 Acosta Sánchez, José Antonio (1995), Beneficencia, formación y empleo en Valencia (1874-1902), Casa Hospicio Nuestra Señora de la Misericordia y Real Casa de Beneficencia, Universidad de Valencia, Valencia. 33 Martín Sánchez, Miguel Ángel (2008), Obra social y educativa del Colegio Menor de la Concepción de Huérfanos de la Universidad de Salamanca, siglos XVI-XVIII, Ediciones Universidad de Salamanca, Salamanca. 34 Tropé, Helene (2007), La formación de los niños huérfanos en Valencia, siglos XV al XVII, el caso del Colegio Imperial San Vicente Ferrer de Valencia, Edicep, Valencia.
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Guy, Donna J., (2004), “Women´s organizations and Jewish orphanages in Buenos Aires, 1918-1955”, en: Jewish History, Nº 18, Kluwer Academic Publishers, Netherlands, pp. 75-93. 36 Ciafardo, Eduardo (1990), “Las Damas de Beneficencia y la participación social de la mujer en la ciudad de Buenos Aires, 18801920”, en Anuario IEHS, N° 5, UNCPBA, Tandil; Ciafardo, Eduardo (1990), Caridad y control social. Las sociedades de beneficencia en la ciudad de Buenos Aires, 1880-1930, Tesis de Maestría, Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, Buenos Aires. Moreno, José Luis (comp.) (2000), La Política Social antes de la Política Social (Caridad, beneficencia y política social en Buenos Aires, siglos XVII a XX), Trama editorial Prometeo libros, Buenos Aires. Bisig, Nidia Elinor del Carmen (2009), “Prácticas y debates socio-jurídicos en torno al lugar de los niños en el espacio familiar y social, postrimerías del siglo XIX, Revista Opinión Jurídica, volumen 8, Nº 15, Medellín. 37 Folquer, Cynthia y Amenta, S. (comp.) (2010), Sociedad, cristianismo y política. Tejiendo historias locales, UNSTA, Tucumán. Fernández, Sandra y Folquer, Cynthia (2010), Sociabilidad y política en Rosario. El surgimiento del Asilo Francisco Javier Correa, Rosario, 1909, en Caretta, G. y Zacca, I., Derrotero en la construcción de las religiosidades. Sujetos y poder en Latinoamérica, siglo XVII al XX, CONICET-UNSTA-CEPHIA, pp.1-21.
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torno: “mi padre y mi madre me arrojan de sí; la caridad divina me recoge aquí”. A inicios del siglo XX las propias Damas de Caridad uruguayas participaron en la fundación del Hospital de Niños, convertido en Centro Hospitalario “Pereira Rossell”, el cual se hizo cargo de niñas, niños y mujeres con un objetivo concreto: “trabajar por la vida”, es decir, “curar al enfermo”. La hospitalización de niños y niñas transformó los comportamientos institucionales para garantizar la atención a la salud de mujeres jóvenes madres, y especialmente a bebés de sectores postergados de la sociedad uruguaya en construcción.38 Rosana Vaca reconstruye la historia de la Sociedad de Damas de Caridad de San Vicente de Paúl establecida en la capital argentina, y en particular la vinculación religiosa con el funcionamiento de una congregación francesa llegada a la Argentina hacia el año 1859. El peso que tuvo la organización de la asociación femenina porteña a la hora de diseñar las primeras visitas a domicilio para responsabilizarse de la situación de la población en riesgo, forma parte precisamente de la construcción del ámbito

benéfico que estudia Vaca a la hora de definir el sentido de la misericordia.39 Asilar a las niñas y a los niños fue parte de la historia argentina. En palabras de Marcelo Ulloque, las mujeres oblatas establecidas en la ciudad de Rosario también formaron parte de este proceso para poder construir y construirse en lo que el autor denomina “sus mundos”. Estudiar la práctica cotidiana de las Hermanas Oblatas durante los primeros años de su arribo a Rosario permite develar los fundamentos en los que se apoyó su accionar dirigido a niñas y prostitutas. El autor sostiene que un grupo humano, en este caso el de las oblatas españolas establecidas en Rosario, afianzaron sus vínculos institucionales, corporativos y asociativos a nivel local. Su objeto de estudio ha sido la Casa y Asilo de Niñas de Rosario, la cual le ha concedido ideas creativas para que podamos entender la fisonomía local en contraste con la organización global. Precisamente en el marco de los estudios de género, el análisis de Marcelo Ulloque aporta gran interés al convertirse en un ámbito poco explorado como es la actuación de las oblatas españolas “regeneradoras”, desembarcadas en Rosario durante la primera mitad del siglo XX, haciéndose cargo de niñas y jóvenes en proceso de

Collazo, Isabel; Palumbo, Leticia; Sosa, Ana María (2012), Hospital Pereira Rossell. Gestación y nacimiento de un hospital para niños y mujeres (1900-1930), Centro Hospitalario Pereira Rossell, 100 años trabajando por la vida, Zona Editorial, Montevideo.
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Vaca, Rosana (2013), “Las reglas de caridad y sus Damas”. Las Damas de la Caridad de San Vicente de Paúl y La Sociedad de la Misericordia, Buenos Aires (1866-1910), Prohistoria Ediciones, Rosario.
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Gabriela Dalla-Corte Caballero “regeneración”.40 El proceso de instalación de la Casa y Asilo de las Hermanas Oblatas del Santísimo Redentor en la ciudad de Rosario se inicia en el año 1935, en coincidencia con una fuerte expansión mundial de esta Congregación española. Esta difusión, a mi entender, se relaciona con las dificultades que encontraban las religiosas para llevar adelante sus actividades “salvíficas” en España a partir de la consolidación de la Segunda República en 1931. La Iglesia Católica Española propició el desembarco de religiosas y religiosos “en playas que de momento parecían más acogedoras”, es decir, Argentina.41 Durante la segunda mitad del siglo XIX, la ciudad de Rosario gestó dos asociaciones femeninas en manos de mujeres de la élite local interesadas en participar política y públicamente:42 la Sociedad de Beneficencia, creada en el año
Ulloque, Marcelo (2011), Asilar a las niñas. La construcción de un espacio de género (Rosario, 1935-1955), Prohistoria Ediciones, Rosario. 41 Ulloque, Marcelo (2012), “Las oblatas y sus mundos, Rosario (19351940)”, en Renold, Juan Mauricio (comp.) (2012), Miradas antropológicas sobre la vida religiosa III. Religiones mágicas: breves observaciones antropológicas, y otros ensayos, Ed. Ciccus, Buenos Aires, pp. 289-309. También véase Ulloque, Marcelo (1995), “La guerra civil española en la visión de un grupo religioso femenino” en Revista Zona Franca N° 4, Centro Rosarino de Estudios Interdisciplinarios sobre las Mujeres, Rosario, pp. 13-17. 42 Cragnolino, Silvia (1986-1987), “Política, facciones y participación política en Santa Fe, (1868-1884)”, en Anuario Nº 12, Publicaciones de la Universidad Nacional de Rosario, Rosario, pp. 420-436.
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1859 y dedicada a controlar el Hospital de Caridad, y la propia Sociedad de Damas de Caridad, fundada hacia el año 1863 para garantizar el cuidado de las criaturas abandonadas. La perspectiva de género, entonces, no sólo no puede estar ausente de un análisis sobre el Estado, sino que corta transversalmente la propia constitución de la organización social y política.43 El desamor y la insensibilidad como hipótesis generalizable deben ser desechados a la luz de las expresiones de afecto y tristeza de los padres que abandonaban a sus bebés de manera definitiva o transitoria. Los niños y niñas eran primordiales para sus familias, aunque fuesen abandonados. Entre las mujeres extranjeras este problema se agravó, ya que las señales indican la desprotección económica en una ciudad portuaria durante las últimas décadas del siglo XIX y las primeras del siglo XX, es decir, en el momento en que se produjo la explosión migratoria en el país. Con el objetivo de incorporarse sin ataduras al mercado laboral, las mujeres se vieron obligadas a acudir a las puertas del Hospicio de Huérfanos y Expósitos. Debemos reivindicar la vinculación de la historia de la familia con otros temas de más envergadura, como por ejemplo los efectos de la inmigración
Dalla-Corte Caballero, Gabriela (1994), “Participación de las mujeres de élite en el espacio público, un estudio de caso (Rosario, segunda mitad del siglo XIX)”, en Bonaparte, Héctor, Dalla Corte, Gabriela, Scalona, Elvira y Ulloque, Marcelo (coord.), Espacios de Género, Centro Rosarino de Estudios Interdisciplinarios sobre las Mujeres, Universidad Nacional de Rosario, Rosario, Tomo I, pp. 139-153.
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en las representaciones de la identidad. En este marco, las madres recién llegadas al país enfrentaron su propia

condición en la escena del abandono.

2. El control de la inmigración El fenómeno de la inmigración no es nuevo, pero para Europa se ha convertido actualmente en un tema de crucial importancia por la llegada masiva de inmigrantes y expatriados, y por los esfuerzos estatales por controlar los flujos poblacionales. No ser ni de aquí ni de allá, es una de las frases que nos permite imaginar la sensibilidad de las propias mujeres involucradas en ese viaje.44 Argentina, un país que a finales del siglo XIX se incorporó de lleno a la economía mundial de la mano de la inmigración europea, mayoritariamente española e italiana, puede observarse como una especie de “laboratorio” en el que se pueden estudiar, en profundidad, tanto las estrategias de los inmigrantes como el papel del Estado y de las asociaciones que trataron de dar respuesta a la inmigración de masas. La inmigración italiana fue la más numerosa que recibió la República Argentina, proceso calificado históricamente de “italianización”.45 Se calcula que la comunidad llegó a seis millones de personas, y para muchos investigadores los italianos formaron la “columna vertebral” de la sociedad argentina,46 en el marco de las investigaciones sobre la realidad continental.47 La emigración italiana

Pagnotta, Chiara (2005), “Ni Aquí ni allá. Migrazione femminile dall’Ecuador a Genova”, en Cuadernos de trabajo social, nº 13, pp. 229244.
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Maciel, Carlos Néstor (1924), La italianización de la Argentina, tras la huella de nuestros antepasados, Librería y Casa Editora de Jesús Menéndez e Hijo, Buenos Aires. 46 Nascimbene, Mario Carlos (1987), Historia de los italianos en la Argentina, 1835-1920, Centro de Estudios Migratorios Latinoamericanos, CEMLA, Buenos Aires. Gualco, Jorge Nelson (1997), La epopeya de los italianos en la Argentina, Editorial Plus Ultra, Buenos Aires. Vargiu, Vittorio (2003), Italianos en Argentina, Fundación Unión, Buenos Aires. 47 Devoto, Fernando y Míguez, Eduardo José (1992), Asociacionismo, Trabajo e Identidad étnica: los italianos en América Latina en una Perspectiva Comparada, CEMLA-CSER-IEHS, Buenos Aires. Devoto, Fernando (1992), Movimientos migratorios: historiografía y problemas, Centro Editor de América Latina, Buenos Aires. Devoto, Fernando
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Gabriela Dalla-Corte Caballero comienza en la década de 1870, en un momento en que el país se encontraba dividido en pequeños Estados.48 En general se mencionan el Reino de las Dos Sicilias, los Estados Pontificios, el Gran Ducado de Toscana.... Como ejemplo describimos la propia sociedad friulana (incorporada al Imperio Austriaco y posteriormente integrada a Italia), que se estableció en la Colonia Avellaneda de la zona chaqueña santafesina.49 El Friul fue la antigua provincia del Veneto formada por treinta y seis ducados que los lombardos establecieron en Italia, en el extremo nordeste de la península. En 1877 unas cincuenta familias friulanas fueron reclutadas por el empresario italiano Vincenso Gaetani que creó una fábrica de carbonato de potasio en la zona cercana a Reconquista, en la Provincia de Santa Fe. El responsable de esta migración
(2006), Historia de los italianos en la Argentina, Editorial Biblos, Buenos Aires. 48 González Bernaldo, Pilar y Devoto, Fernando (coord.) (1998), Exils et Migrations Ibériques vers l´Amérique Latine, nº 5, Université Paris, Paris. 49 Cracogna, Manuel (1988), “Historia de la colonia, con sus antecedentes, fundación y evolución política y socioeconómica”, en La colonia nacional Presidente Avellaneda y su tiempo, primera parte, Municipalidad de Avellaneda, Provincia de Santa Fe; Cracogna, Manuel (1997), “La Colonia Avellaneda, Provincia de Santa Fe, su desarrollo y evolución política y socio económica, período 1886-1970”, en La Colonia Nacional Presidente Avellaneda y su tiempo, segunda parte, Municipalidad de Avellaneda, Provincia de Santa Fe.

fue el Cónsul argentino Eduardo Calvari, radicado en Génova, quien el 27 de marzo de 1878 firmó el convenio con el gobierno argentino para poblar la zona santafesina considerada “virgen”, y cumplir con el deseo de fomentar la actividad agrícola.50 El 21 de marzo de 1878 el gobierno argentino apoyó a los agricultores friulanos gracias a la tarea asumida por el comisario general Carlos Calvo que se había radicado en París, quien obtuvo el decreto firmado por el Presidente Nicolás Avellaneda (1874-1880) para garantizar este proyecto. Las familias friulanas llegaron a Buenos Aires, la capital centro de recepción de migrantes,51 y fueron transportadas a la localidad de Resistencia en la zona del Chaco antes de que se firmara el convenio definitivo, redactado en enero de 1878. Ingresaron 50 hombres y 35 mujeres que se establecieron en la zona por entonces llamada Frontera Norte, en manos de la línea de los fortines y los puestos militares. Esta iniciativa tuvo mayor éxito cuando los friulanos se trasladaron en 1879 a la Colonia

Natta Maglione, José (1917), Fomento agrícola en el Chaco (director de la estación experimental de la nación, Colonia Benítez), Establecimiento Tipográfico Juan Moro, Resistencia, Chaco. 51 González Leandri, Ricardo, González Bernaldo de Quirós, Suriano, Juan (2010), La temprana cuestión social. La ciudad de Buenos Aires durante la segunda mitad del siglo XIX, CSIC, Madrid.
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Nacional Presidente Avellaneda,52 gracias al permiso del Coronel Manuel Obligado que por entonces era el comandante en jefe de la Frontera Norte de Santa Fe, Córdoba y Santiago del Estero. Fueron acompañados por Emilio Zuccheri de Carmons gracias al mandato de las autoridades friulanas. El argumento del gobierno nacional estableció que los colonos friulanos habían recibido la información de que los terrenos eran fértiles para la inmigración y para la colonización.53 Entre 1877 y 1880 salieron 7.713 emigrantes friulanos (italianos y austríacos) que se unieron a los procedentes del Tirol Austríaco para establecerse en el espacio que por entonces era calificado como “confín del Chaco”. El Coronel Manuel Obligado (que dirigió la campaña militar de exploración del Chaco en 1879, y que posteriormente fue designado por el gobierno argentino como Gobernador del Territorio Nacional del Chaco entre 1881 y 1887), certificó el documento presentado por los colonos friulanos

desembarcados en el país en enero de 1879.54 El agente de emigración Giacomo Modesti informó el 18 de abril de 1879 que las familias llegadas a la Colonia Avellaneda habían declararon que el lugar era muy ameno, y con todos los requisitos necesarios para organizar una colonia muy cerca de Reconquista: “ante cualquier necesidad que tengamos, como por ejemplo un médico o cualquier otra cosa, nos podemos dirigir; la tierra es, además muy fértil”.55 Por ello resulta también sugerente citar un párrafo del Informe Oficial de la Comisión Científica agregada al Estado Mayor General de la Expedición al Río Negro, Patagonia (Buenos Aires, 1881), realizada entre abril y junio de 1879 bajo las órdenes del General Julio Argentino Roca: “El año 1879 tendrá en los anales de la República Argentina una importancia mucho más considerable que la que le han atribuido los contemporáneos. Ha visto realizarse un acontecimiento cuyas consecuencias sobre la historia nacional obligan más la gratitud de las
Cracogna, Manuel (1988), “Historia de la colonia, con sus antecedentes, fundación y evolución política y socioeconómica”, en La colonia nacional Presidente Avellaneda y su tiempo, primera parte, Municipalidad de Avellaneda, Provincia de Santa Fe; Cracogna, Manuel (1997), “La Colonia Avellaneda, Provincia de Santa Fe, su desarrollo y evolución política y socio económica, período 1886-1970”, en La Colonia Nacional Presidente Avellaneda y su tiempo, segunda parte, Municipalidad de Avellaneda, Provincia de Santa Fe. 55 Grossutti, Javier, “La emigración del friuli Venezia Giulia en Argentina y Uruguay”, Universidad de Trieste, mimeo, s/d.
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Carrasco, Gabriel (1887), El Chaco santafesino, álbum conteniendo las vistas fotográficas tomadas en marzo y abril de 1887 durante el viaje efectuado por Gabriel Carrasco, director y comisario general del censo, con motivo de los trabajos preliminares de aquella obra, s/d, imágenes fotográficas conservadas en el Museo Archivo Provincial “Julio Marc”, Rosario, Santa Fe, República Argentina. 53 Gómez Langenheim, Antonio (1906), Colonización en la República Argentina, M. Biedma, Buenos Aires.
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Gabriela Dalla-Corte Caballero generaciones venideras que la de la presente, y cuyo alcance, desconocido hoy, por transitorias cuestiones de personas y de partido, necesita, para revelarse en toda su magnitud, la imparcial perspectiva del porvenir...Se trataba de conquistarlas en el sentido más lato de la expresión...y sellar la toma de posesión por el hombre civilizado de tan dilatadas comarcas". Como vemos, el año 1879 fue más que significativo. Este es un caso como tantos, de la mano de personajes históricos como Giuseppe Mazzini y Giuseppe Garibaldi que salen a la palestra a la hora de analizar la unidad territorial italiana y el origen del Risorgimento (Resurgimiento), el cual transforma la propia historia italiana en ese momento histórico.56 El microanálisis permite reconstruir el ámbito social en el que se produjo este proceso migratorio, un proceso particularmente italiano como puede verse en el inicio del propio “Archivo de Señales para el reconocimiento de niños” en 1879, cuando las Damas de Caridad abren las puertas del enorme edificio de la calle Laprida para recibir a los bebés. La niña número seis fue Rosalía, integrada el 28 de agosto. Ángel, el número siete, nació el 5 de octubre gracias a la partera italiana Paulina de Angeli, recibida en la
Devoto, Fernando y Rosoli, Gianfausto (1985), La inmigración italiana en la Argentina, Editorial Biblos, Buenos Aires. Devoto, Fernando y Rosoli, Gianfausto (1988), L'Italia nella società Argentina: contributi sull'emigrazione italiana in Argentina, Centro Studi Emigrazione, Buenos Aires.
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Facultad de Medicina de Padua y en la de Buenos Aires. Esta partera se relacionó con Filomena Clavari de Peccia; la diplomada Francisca Violeta C. de Marlucci, que trabajaba en la calle Maipú 1013 de Rosario; Ángela A. de Mazza, aprobada por la Universidad de París, miembro del Consejo de Higiene de Rosario, establecida en la calle Progreso 1231, entre 3 de Febrero y 9 de Julio; Melania Delmestre, domiciliada en la calle Córdoba Nº 1430; Felicita Cimadora, partera aprobada, así como con Juana A. de Miller, esposa de Diego Miller, quien en setiembre de 1896 aceptó ser la madrina de Diego Juan, el hijo de Ángela Calvo; y fue ella quien se encargó de hacer llegar a ese niño al Hospicio de Huérfanos y Expósitos. El 27 de diciembre nació Margarita, y llevó el número 13 del registro del Hospicio. Al año siguiente le tocó el turno a Antonio Luis, inscrito el mismo día en que nació, el 9 de octubre, con el número 32, y con la información de que “lla tiene agua”, es decir, había sido bautizado. La migración italiana lleva a Adelina Serafina Ciancio, una legítima hija que “per aver persa la madre di parto gli conviene di far cosa firma, Antonio Ciancio”. Quien acompaña este ingreso al Hospicio es la estampita de San Nicolás de Bari, cuyo culto era sumamente popular en toda Europa. Si observamos las estampitas que acompañaron a las señales podemos identificar también a Sant´ Agnese in Agone (Santa Inés en Agone), la Iglesia de la Piazza Navona de Roma; a Ganite Philomena, la Santa Filomena; a San Camilo de

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Leslis, el sacerdote religioso italiano, fundador de los Siervos de los enfermos; así como los mensajes “Detente, aquí está el Corazón de Jesús, venga a nosotros tu reino”; “Sacro Cuor di Gesú, Sagrado Corazón de Jesús”; y “el Maestro está aquí y te llama”. Un 23 de marzo de 1881 ingresa una criatura acompañada de San Victoriano y Santa Teodosia. San Victoriano, nacido en Italia, abrazó la vida monástica en el monasterio de Asán, en la región de Barbastro del Reino de Aragón. La ermita de Santa Teodosia, por su parte, tiene a sus espaldas las tierras de Roitegui en el paso del Valle de Arana, camino a Navarra, a Francia y a los puertos del Cantábrico. La criatura busca la cuna del asilo el mismo día en que nació, y va cubierta con una colcha color caña de damasco de lana para ser identificada en el caso de que “fuese depositada otra criatura la misma noche”. El Lago di Como, por su parte, acompaña a la “Societá Filarmónica Filodramática Corale” cuyo pagaré número 188 guarda a uno de los tantos bebés entregados a las Hermanas del Huerto y a las Damas de Caridad. El 21 de agosto de ese año 1881, Anastacia es depositada el mismo día en que nació junto a la imagen de la bandera italiana. La cristiana Catalina Romilda, junto a la niña María, ingresaron dos años después, mientras en 1884 fue registrado Eusebio Lichiama, ya bautizado, con la esperanza de ser retirado “un giorno”, algún día. El 6 de octubre de

1889 el Hospicio recibió a Gaspar, el hijo de Marianna, con la condición de que “se tenga presente este papel pur el caso de chierlo pagair do el debido”. En el marco de este proceso histórico de migración italiana a la Argentina, es ineludible que para los migrantes ese país era una “tierra prometida”.57 El niño nacido el 1 de octubre de 1894 ingresó al Hospicio ocho días después con el mensaje de “acompagno el acorfano de los defunto, Santino Gneri, italiano, y Anunciata Luchesi, italiana, esposa legítima del finado de Gneri. Y su hijo Juan Gneri, hijo lejítimo”. Años después, el 11 de setiembre de 1900, la Madre Superiora del Hospicio recibe la carta de señal en la que una madre le entrega a su hijo Antonio y “por señal mando una escarapela color blanco y azul, y amarillo rojo”, es decir argentina y española. El botón monetario “Hispan et ind rex bot de pla” apareció junto al mensaje “ruega a Madame reciba de la niña y llamarla Rossa. Ruega de darle para nantes de un año”. Esa moneda de busto de plata incluye a Carlos III así como el centro del escudo de España, coronado con columnas. Junto a estos elementos, la sección “sociales” en un pequeño trozo de diario en el que se menciona a la Reina Margarita. Las propias madres ofrecían a sus criaturas a los santos, entre
Cecchini, Paola (2007), Terra promessa- il sogno argentino, Editore Consiglio Regionale delle Marche, Ancona. Parisi, Giuseppe (1907), Storia degli Italiani nell' Argentina, Editore Voghera, Torino; Foerster, Robert (1919), The Italian emigration of our times, American immigration collection, Ayer Publishing, Harvard.
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Gabriela Dalla-Corte Caballero ellos al franciscano San Antonio de Padua, también venerado como San Antonio de Lisboa. “Señora Madre, ará bautizar esta desgraciada criatura con el nombre de Antonia Estela, porque era boluntad de su difunta madre, el nombre Estelita por que es el día que nació el II de este mes y Antonia por que es ofrecida a San Antonio. El apellido: Lescano”. En marzo de 1891 fueron depositadas dos hermanas, Carmen y Modesta de Napolitano; su madre, Carmen de Napolitano, dejó escrito que eran los nombres que esperaba que se conservaran para cuando ella fuese a buscarlas. En julio de ese año, sólo apareció un escrito: “esta es la segnales desde crocifico de la cartirita”. En 1896 el padre de la niña Mercedes Garinaldi aseguró en una extensa carta que le era imposible hacerse cargo de ella. Dos años después, una madre pidió que su bebé fuese bautizado con el nombre de Destefani Edoardo, pero las Damas de Caridad eligieron el nombre de Celso de Paul. Teresa, finalmente, se expresó tristemente ante el abandono de su hijo Carlito: “Reverenda Superiora. Non mi crea madre ingrata, non crea que jo illuidi mi creatura, que tanto qiuero. Carlito mio, quanto suffao, tu padre tiene la culpa, ingrato que fui dimenticar su ijo. No non mi merrejia esto jo. Per un po de tiempo non podre, superiora, mandarle plata, ma pur fabor le pido non lo dea mi jco di algun rico, jo quiero que venga in mi poder miijo, es mio, mio solo, e non ai plata al mundo que lo pagi. es mi sangre, pur el suffro. e suffri tanto. Trabaqerè arre qualquier sacrificio pur accuntar algo pur mandarle el maj pronto possible. Mi perdoni superiora e un beso le dea da mi parte a mi angel. Su servidora. Teresa”. En el año 1900 una de las cartas que dejó una madre se refirió precisamente a la falta de leche para su bebé: “Deposito el niño por que no tengo leche como darle ni recursos como alimentarle porque la leche le hase daño y se me está enfermando cada día. Yo deseo que se llame Julio M. E. P. por que cuando Dios me favorezca lo sacaré aunque sea pagando todo lo que debe lo que sí les pido es que me lo cuiden bien que Dios se lo pagará en el Cielo por que soy cristiana y tengo fé de la Providencia divina. La ropita está marcada con las iniciales J. M. E. S. Estoy muy enferma y casi me es imposible estar parada. Adios hasta que yo pueda rrecogerle pues tengo otro papel igual escrito y mismo para prueba del día de esta fecha”. El “Archivo de Señales” incluyó dos registros que nos muestran la convivencia y comunicación entre los inmigrantes establecidos en la ciudad de Rosario: “Hoy deposito esta niña en vuestro auxilio, y le suplico tenga la bondad de encargarla mucho a la ama que le sea dada, y lo más pronto posible vendrán los padres a reclamarla. La niña no está cristiana, nació hoy a las doce. Se llamará Florencia Roger, los padres son ingleses”.

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“Señora Superiora, tenga cuidado de la niña los padres la reclamarán. No está cristiana. Sus padres son italianos. Andrés Ba”. En 1909 les llegó el turno a Pasqualina Russo y a Agustin Bara, ambos esperanzados en volver a buscar a su hija “después de un tiempo”. Carina Calderón dejó una carta junto a la niña, y aseguró que esos padres volverían a buscarla: “puesta nebaspisio nela carta va il quenero della vattita che tenia la nena y la gurita era di filo bianco fatta a punto di media cio Signora Carina Calderón puedo esser di testigo che la Signora Pasqualina Russo e la madre propria di questa filia che va cercar”. Las Damas de Caridad eligieron un apellido concreto para bautizar a los bebés que llegaban sin cartas y sin objetos personales, es decir, sin “señales”. Optaron por el apellido “de Paul” en honor al sacerdote francés Saint Vincent de Paul, el patrón de todas las asociaciones de caridad, e históricamente volcado a la pobreza. Esta estrategia vincula teóricamente, y hoy en día, a las ideas sobre la expansión de la religión: el caso concreto del siglo XIX que mencionamos en este trabajo nos permite engrosar el conjunto de los nuevos ciudadanos de la República Argentina que fueron colocados bajo la protección de San Vicente de Paul. 58
Luis, C. M. (1984), San Vicente de Paúl. Persona, obra y pensamiento, Ediciones Paulinas, Madrid. Coste Pierre, C. M. (1990-1992), El Gran Santo del Gran Siglo. El Señor Vicente, CEME, Salamanca. Brugada,
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Recordemos que este santo francés nació en 1580 y falleció en París en 1660. Sus estudios teológicos los realizó en Toulouse, y en 1600 fue ordenado sacerdote. Entre sus históricas frases se recuerda en especial la de que “los pobres son nuestros amos y señores”. Hoy día, es patrón de todas las asociaciones de caridad. La elección de este apellido para registrar a los bebés abandonados en el torno se produjo en el momento en que el Hospicio de Huérfanos y Expósitos de Rosario recibió una pequeña “señal” escrita en francés el 29 de junio de 1880 con la información de que “ce petit enfant n´a pas pu recevoir le baptême”. El 4 de agosto de 1892 ingresó el niño Gabriel al que su madre francesa llamó, precisamente, “Saint Vincen de Paul”. Y el último día del año 1901, el “Archivo de Señales para el reconocimiento de niños” incluyó la tercera y última carta escrita en francés, cuyo sobre lleva el mensaje de “Madame, La Mere Superioir Des Asile des enfants abbandoné”. En esa larga carta se relata el origen de una niña de “buena familia”, Fany, que quedó embarazada de su hermano. Gracias al consejo que le dieron las religiosas del Buen Pastor, su hijo de un año de edad es entregado a una mujer que avisa a las Damas de Caridad que esa criatura tendrá una madrina de la alta sociedad, la cual quiere aparecer en el acta de bautizo bajo un nombre falso. Para el niño el nombre

Martirià (2001), San Vicente de Paul, Editorial Centro de Pastoral Litúrgica, Barcelona.

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Gabriela Dalla-Corte Caballero elegido es Joséphine, es decir, José Fany. Para las Damas de Caridad y para las Hermanas del Huerto, el niño registrado con el número 1.254 fue bautizado con el nombre de José Vitorino de Paul: “Ma bonne et Chère Mère. Vous qui êtes la mère de tous les pauvres enfants, soyez la mère de celle-ci, que Dieu vous envoie. Ce petit est un pauvre fils du péché. Une fille de famille que doit de cacher [garder] son honneur sans tache, a été trompée par son propre frère, le péché le plus terrible que le bon Dieu jamais pardonne. Pour le moment doit être tout caché, plus tard quelqu’un de la famille viendra vous remercier selon votre mérite. La petite médaille qu´il porte au cou soi comme signal, et nous voulons qu´il le tient [qu’il la porte] toujours au cou. Il n’est pas baptisé encore parce qu’il vient d’un lieu où il n’y a pas d’église. La volonté de la famille est qu´il s´appelle José. Fany sa marraine est une Dame de la haute société que vous la signerez [la désignerez] dans le baptême par le nom de Joséphine, c’est pour ça que la petite s´appelle José Fany. La mère ira bientôt à conter son péché au Bon Pasteur, ou elle restera pour tout la vere. Ayez patience ma bonne mère avec le petit, ils est si gentil et bon, son âge est de douze mois, il est né le 3 novembre 1901. C’est justement par conseil de bonne mère du Bon Pasteur que nous le portons chez vous en cachette parce que pour le moment c’est impossible que sa famille se présente et soit compromise. Ne faites pas de recherche, ce sera inutile. Sa mère s’en va pour la France avec le premier paquebot et là elle ira au Bon Pasteur. Pour le moment bien merci. Dieu vous protège et vous accompagne. Tout à vous Derlone. M. R. S.” En marzo de 1912, Nina Siro adjuntó una extensa carta que escribió en Cañada de Gómez, la localidad que por entonces tenía un enorme número de inmigrantes italianos: “Cañada de Gómez Marzo 2 de 1912. Carissima Signora. Al ricevere la vostra del 24 Febrario la Signora Luisa é partita per la provincia di Cordoba, non potendo venire al Rosario per molti motivi, capirette bene con che dolore sapendo quello che doveva pasare quella inocente creatura non potendo in nesun modo poterla aiutare cosi mi incaricó se avreste scrito di rispondervi e di racomandarmi che dovrete sapere anche voi che come credo avrete un cuore di Madre quando doloroso rivandomi un caso iguale, cosi mi pregó di scriverli di fargli un gran bene di portare quella disgraziata creatura al Hospitale dei trovatelli Ospicio de Huerfanos dateli il nome è cognome è se fosse posibile anche che mi diano una ricevuta qhe in caso di poterlo ricuperare qualche giorno mi racomandó tanto di fare le cose per piú bene posibile che mi avrebbe ricompesatta bene e eternamente riconosciuta è potette una volta consegnata rispondere alla medesima direzione che io sono incaricata di farcela avere, vi asicuro buona Signora che quella povera donna ha un cuore molto buono però è molto disgraziata credete sicura Signora che tantti i sacrifici che farette vi sarano ricompensati e non

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vi pentirete mai di aver fatto una buona opera facendo tutto quello che vi racomando perche credete bene se poteva fare diferente non sarebbe sicura arrivare al punto che è arivata ella pensava de avere una protezione e la protezione che pensava la abandona è si trovo senza niente nella scrada (strada) cosi vi torno a pregare in nome della mia amica che serette eternamente riconosciuta dovete bene imaginarvi anche voi. Vi saluto tanto da parte sua tornando à ricomandarmi la segretezza posibile per quella povera disgraziata che mi ricompesara eternamente che cuando ricevera la nostra gli avrete solevato di una gran pena. La vostra aff.ssima. Nina Siro”. A caballo entre la delegación y la asunción de una atribución pública otorgada por el propio gobierno rosarino de la segunda mitad del siglo XIX, las Damas de Caridad y las Hermanas del Huerto volcaron todos sus esfuerzos a la niñez en riesgo, una niñez que era resultado del altísimo número de inmigrantes desembarcados en la ciudad. La asociación de mujeres puso en marcha la construcción del

establecimiento para alojar a los bebés que quedaban huérfanos, así como a los que eran abandonados por sus familiares directos, y paralelamente se encargaron de contratar a mujeres “nodrizas” para alimentarlos con leche materna, una actividad más que necesaria. El “Diario de Gastos de las Amas de Leche”, por ejemplo, muestra que una Comisión de Damas recibía aproximadamente 100 pesos mensuales para pagar a las nodrizas. Ese dinero era distribuido en función de los días en que las amas de leche alimentaban a los bebés. Los pagos a las amas se registraban en función del expósito, lo cual permitía un seguimiento personalizado de las mujeres encargadas de su crianza y de la cantidad de dinero que recibían mensualmente. Podemos incluir muchos nombres de mujeres que trabajaron como amas de leche, entre ellas Felisa Bustos, Rosario Rodríguez, Asunción Acosta, Concepción Zeballos, Francisca Frontiel, Cástula Albin, Gerónima Suares, Julia Perez, Celestina Echevarría, Fidelma Álvarez, Basilia Salazar, Romana Rodríguez, Luisa Roldán, Plácida Taborda, Gumercinda Peralta, María Salguiera, Benita Agüero....

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3. Las cartas de señales La migración española acompañó al Hospicio de Huérfanos y Expósitos.59 Argentina recibió un creciente número de españoles, en especial a partir de la década de 1880, los cuales también incidieron en el propio desarrollo de la entidad volcada a la recepción de bebés de Rosario.60 Uno de los primeros ingresos correspondió a un niño “nacido muerto, le emos echado el agua, pogalen ramon quidelo mucho que lo bamos a recogerlo”. Con el número 162, ingresó el 2 de enero de 1880 el niño Miguel Arnoldi, “confrontando las señales que trajo cuando fue arrojado al torno”. Poco después lo hizo una expósita “blanca” que “trajo una faja, tres pañales de hilo, una camisita, y una gorrita de cambray”. La localidad francesa de Cambray era ya un centro industrial establecido a las orillas del Río
Avilés, Elias Mateo (1993), La emigración andaluza a América (18501936), Arguval, Málaga; Cagiao Vila, María del Pilar y Rey Tristán, Eduardo (coord.) (2007), De ida y vuelta. América y España: los caminos de la cultura, Universidad de Santiago de Compostela. Moya, J. C. (1998), Cousins and Strangers. Spanish inmigrants in Buenos Aires (1850-1930), Berkeley. Alfaro Pérez, Francisco J. (2012), “Emigración española a la Argentina en los albores del siglo XX: memoria, fidelidad y simbología”, en: Emblemata, 18, Buenos Aires, pp. 455-470. 60 Fernández, Alejandro y Moya, José C. (ed.) (1999), La inmigración española en la Argentina, Editorial Biblos, Colección Argentina Plural, Buenos Aires.
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Escalda en el Departamento Norte. El 30 de abril de 1880 el “Archivo de Señales” incorporó la referencia de José, de tres meses de edad, que tenía “sólo el agua del bautismo”, y que con esperanza sería reclamado por sus padres. Hipólito Boch ingresa en setiembre de ese año como consecuencia de la pobreza y el desamparo de su madre trabajadora: “Sra. Presidenta de las Damas de Caridad. Presidenta Distinguida Señora. Esta infeliz criatura que queda depositada en este hospitalario asilo, va bautizado con el nombre de Hipólito Boch, hijo legítimo y lleva por seña un real en plata partido. Esta señal debe permanecer colgada en el cuello, á fin de que no haya dificultad al ser recogido por si algún día su desdichada madre puede volverlo al hogar del que con dolor de su corazón ha tenido que sacarlo y privarlo de sus caricias. Espero de la buena caridad de este establecimiento tenga toda clase de compasión, por eso ver desgraciado, que nació con el signo fatal de la desgracia. Lo deposito en esta hospitalaria casa, porque el estado de mi pobreza me obliga á ello, por tener dos criaturas mas, y tengo que trabajar para poderlos mantener. Con este motivo ruego encarecidamente tenga compasión de esta infeliz criatura que en tan corta edad se ve privada de las caricias maternas. Una desdichada madre”.

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Pocos días después ingresa la niña Mariana Francisca, acompañada de una carta que afirma su condición de cristiana. Nacida un 17 de setiembre, se la depositó allí “por falta de recursos por criarla, consiguiendo se recojerá lo más pronto posible esa seña que lleva la nena en el pecho la que lleve la otra mitad tiene derecho de sacarla, pudiendo de satisfacer los gastos”. Poco después ingresa una niña cuya carta incluye el mensaje: “la destinamos a la Cuna por no poderla alimentar y avisamos que no tiene ninguna agua de bautismo”. Seguidamente se deja un niño: “Nacido el día 19 del presente mes a las 6 de la tarde no está bautisado ce ba a llamar Victorio Isabelino Viña. Irá una Sra. Biuda a preguntar del chiquito me harán el fabor de dejarcelo ver a la esposa de la señora viuda pero a la una mujer buida no le digan que está allí. Ba a ir a sacarlo para matarmelo. La señora viuda es mi patrona y la vieja es una tía que me crió. Les pido de caridad que me lo quieran al chiquito que cuando este vien pueda tener como ir a buscarlo. Lleva una crucerita de acero, no se la quite del cuello. En un pequeño papel consta la nota siguiente: “esta niña no está bautizada agamé el favor de ponerle este nombre Filomena. Téngala bien porque pronto vendré a buscarla. No pierdan Vds. esta señal”. Un 24 de setiembre una madre escribió a la Madre Superiora: “tenga Vd. el bien de recibir esta criatura, hija de una pobreza, en nombre de Dios. Si Dios quiere la madre va a retirarla después de un

año. Que Dios la proteja”. Poco después el mensaje de la madre de Pedro que quedó en calidad de señal para identificar a su hijo: “El niño no está bautizado nació el 31 de enero a la una de la mañana como señal lleva una imagen de plata al cuello, lo deposito en esa Santa Casa porque mis recursos no me permiten criarlo y creo tener derecho a sacarlo cuando me encuentre en mejor posición. Es hijo natural. Desearía que al bautizarlo lo hicieran bajo el nombre de Pedro. J. C.”. A partir de entonces aparecen niños y niñas sin bautismo; niños y niñas que no serán reclamados; pero en junio de 1886 emerge la estrategia de garantizar la identificación de un bebé a través de una figura cortada por la mitad colgada de su pecho que lleva los nombres de su padre: M. M. En setiembre de 1890 ingresa Carlos Zabene, y su madre sólo desea que sea bien atendido porque lo recogerá en el futuro presentando una copia de la señal. La carta que acompaña a la niña Ana María aparece con su copia, lo cual demuestra que fue recuperada por su madre, como ocurrió con Juan, o con Inocencio Carlos. Roque tuvo otra suerte: “A la Sra. Madre encargada del Hospicio de Huérfanos. Confío este niño al cuidado del asilo por no serme posible criarlo en mi casa. Sus padres son bastante ricos y se les suplica que lo atiendan lo mejor posible en todo. Ba enfermo y nesecita de un médico que le resete algo. Cuando halla

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Gabriela Dalla-Corte Caballero cumplido dos años será sacado del asilo y se abonará los gastos que huviese echo. Sus padres son de la primera sociedad. Se le dará una cantidad de dinero á mas de pagar los gastos, al Hospicio. Nació el 14 de octubre de 1891, y es bautizado con el nombre de Roque. Guárdese este papel para cuando baya á sacar este niño, lo mismo todo lo que lleve”. Poco después el bebé Luciano es quien escribe en su carta dirigida a las Hermanas del Huerto: “Mi Madre Me Arroja A mi y La dibina caridad Me Resibe Aquí y Soi Nasido el 6 de Julio de 1891 y Soy Acristianado. El 21 de Agosto con el Nombre de Luciano. Mi padrino Mersedes Lopes. Mi madre Me pone Aquí por Berse En Lanesesidad y Obligacion de Colocarse y con Sutrabajo Socorrerme como Dios Le Allude desde Lafecha 24 de Sptbre de 1891”. Las Hermanas del Huerto recibieron a dos huérfanos, Alfredo T. y Pedro Zambrano, que habían sido bautizados en la Capilla Santa Rosa ubicada en la calle Mendoza 1351 de Rosario, propiedad donada por Ramón Sánchez a la Orden Franciscana establecida en el Convento San Carlos Borromeo de San Lorenzo. También ingresaron al niño Pedro, que hasta entonces era criado por una mujer que cayó enferma y que, antes de morir, pidió que lo depositaran porque confiaba que “sería cuidado con esmero” por las religiosas, y que su esposo “nunca podrá cuidarlo o hacerlo cuidar bien”. Estas cartas de señales, estas cartas marcadas, tienen su significado: una de ellas informa que José Gerónimo lleva al cuello un escapulario de Nuestra Señora del Carmen, “cuya protección invoco, ha sido partido por la mitad, conservado la otra mitad para que sea entregado a la persona que lo presentare”. El niño Pantaleón, hijo de Teresa, llevó ese nombre en honor a la mitad del escapulario devocional del médico mártir San Pantaleón (en griego "el que se compadece de todos) que el niño llevaba colgado en su cuello para interceder ante las Damas de Caridad. En 15 de noviembre de 1892 ingresa Otilia Eugenia: “A las 11 once y cuarenta minutos de la noche à nacido la niña que lleva esta señal no habiendo podido ser bautizada se ruega se le haga en ese hospicio y se le ponga por nombre Otilia Eugenia viendose su madre en la indigencia ruega se le conserve esta señal junto con el saquito de terciopelo con una reliquia de plata adentro y que con otras dos iguales à estas dos señas se reclamara el día que le sea posible el nombre de la que le reclama es Francisca Perez”. En realidad, muchas mujeres recién llegadas tuvieron que trabajar en lo que pudieron, algunas de ellas como cocineras,61 otras como sirvientas, otras como cuidadoras de

Caldo, Paula (2011), Mujeres cocineras. Hacia una historia sociocultural de la cocina. Argentina a fines del siglo XIX y primera mitad del XX, Prohistoria Ediciones, Rosario.
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bebés en su casa doméstica.62 Las “minyones” (miñonas), las criadas, las mujeres de servicio doméstico, también acompañaron estos procesos históricos.63 Mujeres que servían a los señores, empleadas para el trabajo doméstico, formaban antiguamente parte de la estructura jerárquica en las mansiones de clases medias y altas. Su tarea doméstica ha sido cocinar, planchar, lavar la ropa, limpiar la casa, cuidar a los niños....64 El 31 de julio de 1892 fue incorporada la niña Amandina con un mensaje dirigido a las Hermanas del Huerto: “Señoras Hermanas. Le Ruego de ustedes agan el cervisio de tener muchos cuidados de Esta chica pobrecita que en poco tiempo la sacaré si Nuestro Buen Señor quiere y la Virgen y le será recompensado todo el cuidado que tengan para ella y le recomienda de fijarse en la pierna izquierda la marca que lleva se le pinta aquí X y el nombre que lleva es Amandina fue el nombre que le ha dado dándole la agua. La fecha del dia Julio 31 de laño 1892. saludo a Ustedes Buenas Hermanas”.

En agosto de 1893, la niña Estrella ingresa por el torno del Hospicio: “Se ruega a los sentimientos humanitarios de la Madre Superiora recoga y cuide esa niña que Dios mediante algún día se pasará a recoger para lo cual si la Superiora haga por que se conserve la cadenita de oro que lleva como collar cito que servirá para reconocerla. La niña se llama Estrella, nació el 12 de agosto 1893 a las 5 ½ a. m. Su madre es Florinda Álvarez. Piedad Madre. La niña se entregará a las 7 p. m. de este día”. El 15 de noviembre de 1893 ingresó una criatura que había nacido a las 8 de la mañana. Su madre, sin dejar datos de su nombre ni de la beba, escribió el mensaje de que “va ofresida a San Ramón la echamos por la pobreza que me encuentro. Una madre y no esta bautizada”. En febrero del año siguiente ingresó el niño Lucio, y su madre agregó en su pequeña carta que “en el cuello lleva una medalla de plata grande, es la señal que le pongo para reconocerlo para el día que yo lleve otra medalla igual se me pueda entregar pagándole a Uds. El trabajo y los cuidados que haya tenido con él”. El 16 de noviembre de 1896 entró la niña Delia Elisa, y su madre pidió encarecidamente que no la entregaran “hasta pasados cinco años de la fecha”, ya que su esperanza era rescatarla: “no se entregue sino a la persona que presente la mitad de la medalla dentro de ese término que la criatura aun cuando salga del hospicio conserve siempre al cuello la

Grammático, Karin (2000), “Obreras, prostitutas y mal venéreo. Un Estado en busca de la profilaxis” en AA.VV., Historia de las mujeres en la Argentina, siglo XX, Taurus, Buenos Aires (tomo 2). 63 Alay Suárez, Montserrat (2003), Aprenents i minyones, la infància abandonada a la Barcelona del vuit-cents, Centre d´Estudis Ignasi Iglésias, Barcelona. 64 Zamora Acosta, Elías (ed.) (2001), Dejar las maletas: emigración, trabajo y desarrollo en la Sierra Sur de Sevilla, Servicio de Publicaciones de la Universidad de Sevilla, Sevilla.
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Gabriela Dalla-Corte Caballero medalla, que le servirá para ser reconocida por sus padres”. Similar frase aparece en la carta que acompaña al niño Santos: “no se entregará este niño a nadie sino lleba otra sinta igual a la que lleba en señal en el brazo”. Poco después se registró a una niña nacida en diciembre de 1896, cuya madre murió en el parto y que “no tiene padre natural”. En junio de 1898 le tocó el turno a María Antonia del Carmen a quien le pusieron por señales “tres medallitas de plata, una más grande de la Purísima Concepción, otra de San Luis Gonzaga y la más chiquita de la Virgen del Pilar. Deseamos no se las extravíen porque su madre piensa con el tiempo rescatarla presentando otra nota igual a la que adjunta”. Esta señal, como vemos, vincula a la niña María Antonia del Carmen con la Inmaculada Concepción, la creencia católica para la cual María, la madre de Jesús, no fue alcanzada por el pecado original y es libre de pecado, a diferencia del resto de los seres humanos, descendientes de Adán y Eva. También lo hace con San Luis Gonzaga, el religioso jesuita italiano nacido en Castiglione delle Stiviere de Lombardía hacia 1568, y fallecido por la peste en Roma en 1591, considerado el patrono de la juventud. Y, finalmente, con Nuestra Señora del Pilar, la Virgen que es una advocación mariana católica y que fue proclamada patrona de la ciudad de Zaragoza desde el siglo XVII. No hay duda de que la niña María Antonia del Carmen era hija de una mujer española nacida en la provincia de Aragón, España. Una de las cartas escritas a la Hermana directora del Orfanato de Rosario, así presentado por una madre, señala: “No pudiendo sin comprometer mi honor criar a mi hijo, le confío a la piedad de este benéfico hospicio, hasta que yo pueda retirarlo para no dejarlo jamás. Por tanto le recomiendo a la caridad de las Hermanas y le pido que lo bautizen con el nombre de Jacobo Carlos Manuel, y le conserven la mitad de la medalla que puesta al pescuezo, mientras yo conservaré la otra mitad como signo de reconocimiento. Nació el día diez y nueve del año mil ochocientos noventa y cinco. Que Dios bendito, y la caridad de los Cristianos le protejan, amén. La madre” Las Hermanas del Huerto recibieron en 1898 a una niña cuya madre sugirió que se llamara, precisamente, María del Huerto, así como a Isidoro Adelardo, hijo de Juan Mujica y de Vicenta Ballejo. Junto a ellos ingresó por la puerta el niño que las Hermanas registraron con el nombre de Luis Ángel Rivil de Paul, y que fue dejado allí por su madrina Sofía Decles después de afirmar que su madre natural, Berta Rivil, estaba enferma en Buenos Aires. O la niña Elena Lucero, que sería “recogida lo más pronto que sea posible, María Gallego”. O el niño Cástulo, hijo de Cástula Carvayo, “por estar la madre muy enferma, la cual en caso que sanara, le retira del establecimiento pagando los gastos que hubiera ocasionado”. También un niña nacida precisamente un 24 de setiembre de 1898 (el día de las Mercedes que equivale al

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nombre de la Virgen de la Misericordia), por lo que su madre, Adela Bale, pidió que le pusieran el nombre de Mercedes ya que ella “á los dos años y medio si Dios quiere yo pasaré”. Y Remigio, que nació el 1 de octubre, precisamente el día de celebración del religioso francés San Remigio de Reims, uno de los cinco patrones católicos de Francia (junto a San Martín de Tours, San Dionisio de París, Santa Juana de Arco y Santa Teresa de Lisieux). Finalmente, en ese año de 1898 ingresó Ángela, y su madre señaló que “por señal está una cintita de color argentino”. En las señales figura la Virgen de Luján junto al mensaje de que ha “nacido en la ciudad de Santa Fe esta criatura el día 28 de setiembre de 1899 esta sin bautismo lleva por señal la mitad de Nuestra Señora del Luján porque se piensa recogerla, nació a las 2 a. m.”. Precisamente es una de las advocaciones con la que se venera a la Virgen María, representando a la Inmaculada Concepción. La Virgen de Luján es la patrona de Argentina, Paraguay y Uruguay, y precisamente fue el centro de las marchas obreras iniciadas en el mes de octubre de 1893 por el religioso Federico Grote, el fundador de los Círculos Católicos de Obreros.65 Otra señal, la de María Antonia, incluye la imagen de San José de Nazaret que lleva en manos al niño Jesús. Entre esas señales
Sánchez Gamarra, Alfredo (1997), Federación de Círculos Católicos de Obreros. Ed. Vida del Padre Grote (redentorista): el apóstol de los trabajadores, apóstol social cristiano, fundador de los Círculos Católicos de Obreros en la República Argentina, Buenos Aires.
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aparece también el niño Orlando, que fue bautizado en la Iglesia de San José y entregado al Hospicio en marzo de 1901. Esta iglesia tiene su propia historia: su origen fue la capilla fundada en la década de 1860 por la asociación laical de señoras llamada “Corte de María”, liderada por Laureana Correa de Banegas, quien donó el terreno sobre la zona del Puerto (hoy calle San Martín) para levantar la capilla de la “Reina de todos los Santos y Madre del Amor hermoso”, es decir, la Corte de María. En el año 1898 esta capilla fue reemplazada por la Parroquia del Patrocinio de San José, gracias a la participación de nuevas asociaciones, entre ellas la Cofradía de la Buena Muerte, el Apostolado de la Oración, la Liga de Madres...El responsable de esta transformación de la capilla, de la construcción del templo inaugurado en abril de 1912, y de la fundación de la Iglesia de San José, fue el sacerdote español José María Sánchez que se estableció en Rosario durante la presidencia ejercida por Domingo Faustino Sarmiento. Convertido en Cura Rector, Sánchez eligió a San José como patrono de los trabajadores. Finalmente, el 2 de marzo de 1901 ingresa el niño Juan José Gabriel, hijo de Juana Gómez, con la seña representada por la medalla de Santa Ana, la madre de la Santísima Virgen María. En esos ingresos, aparecen mensajes tales como: “Señora Superiora del Hospicio de Huérfanos, Presente. Pongo este niño debajo de su amparo y deseo sea bien atendido y los mas pronto lo vendré a recoger. El motivo porqué deposito mi niño es porque mi circunstancia no me lo

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Gabriela Dalla-Corte Caballero permiten, pero no para despojarme de el. El dia que vendre a llevarlo tendré una copia igual á la presente. A.D. N.B. El niño está bautizado y se llama Carlos Zobene”. “Conociendo de todos los medios posibles para la atención de la niñita que me veo obligado depositar en su hasilo ruego a Vd. quiera tener a bien recibirla, porque una vez con los medios que trabajando requiere, sacaré la niña pagando lo que es de práctica. Ruego también que una vez sea bautizada le pongan Sara Corona. Saluda respetuosamente. Jacinta B. Corona”. La situación económica de las madres se vincula estrechamente al abandono de bebés. En setiembre de 1901, por ejemplo, ingresó al Hospicio la niña registrada con el nombre de Clementina de Paul. En la carta de señal que dejó su madre, Guillerma López, pidió que su hija se llamase Guillerma Julia. Siendo una madre “pobre y menor de edad”, lo único que pidió a las Hermanas del Huerto fue el número que le correspondió en el registro de ingreso. La joven Damiana Colaso, de 14 años de edad, se definió a sí misma como argentina y soltera, y dejó a su niño Antonio Carlos Colaso en el Hospicio. En estas cartas marcadas las mujeres no intentan ocultarse. El 12 de abril de 1901, la joven B. Luisa Rene se dirigió al Hospicio para depositar a su hija nacida el día 4: “Yo, como madre, ruego a la Superiora de este establecimiento sea bien atendida la niñita, porque un día quiero sacarla, y una vez que la saque será bien gratificada. Quiero que lleve por nombre Ada Rene. Ruego que cuando se enferma gravemente la niña, de avisar a la partera Melania Delmestre, calle Córdoba Nº 1430. Al tiempo de sacarla será presentada una copia fiel de esta misma carta. B. Luisa Rene”. En junio de ese año 1901 ingresa una niña, hija de E. Núñez y de Juan C. Rojas, los cuales rogaron “que la madrina sea alguna de las Hermanas o alguna niña decente”. Al mes siguiente lo hace Carmelo, nacido el 10 de julio de 1901, cuya madre escribió: “Una pobre madre, haviendo tenido esa desgracia, careciendo de medios de sussistencia para ella y su hijo, espera de la caridad nunca desmentida de ese asilo, se sirva recojer en su seno a esa desventurada criatura que algún día sus parientes lo recojerán para lo cual se les pide encarecidamente no pierdan este papel”. Dos meses después, en setiembre de 1901, Remigio Suller y Ángeles Chillida Mallor, establecidos en Santa Teresa, localidad del Departamento Constitución, deciden enviar al Hospicio a su propia hija natural sugiriendo el nombre de Herminia. En este caso, el nombre elegido por las Hermanas fue el de Agustina de Paul. Algo similar ocurrió con la niña María Gara, a quien las religiosas registraron como María Gertudia de Paul. Frases como “la exposita se va llamar Dolores fue depositada Noviembre 17/899 en

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Rosario de Santa Fé esta es una contra seña que tiene”. Dicha contraseña, como sabemos, es una clave que permite controlar el acceso a alguien a quien se rechaza. Vinculado al término “santo y seña”, la contraseña se acerca al objetivo de rechazar a quien quiera pasar por un lugar controlado, o a quien quiere quedarse con el objeto de otro. Por ello es posible comprender el mensaje “tiene una verruga en la oreja derecha” que escribió M. D. V. H. el 3 de enero de 1899, pidiendo que la niña fuese bautizada con el nombre Eufrosina: “le depositamos esta niña por algún tiempo para sacarla más tarde pagando los gastos. Eufrosina será el su nombre, esta cinta es la señal”. Ser tan pobre como Glofida Sepedo, la madre de la niña María entregada en 1899; o María Angélica, hija de Juana Díaz “que espera de sacarla lo más pronto que le sea posible”; o de Manuel, el hijo de Lucía Dezan que se vio “obligada a desprenderse de él a causa de su mala situación y no poderlo atender de ninguna manera”; o la niña María Barrollo, cuya madre expresó en su carta de señal que “me encuentro indispuesta para socorrer a esta pobre criatura, por mí, por la salud, la necesidad me obliga”. Son casos que nos permiten comprobar la soledad de las mujeres enfermas o que necesitaban trabajar para sobrevivir: “Madre Concepción Busto. A las 3 p. m. al recibir por la puerta traída por su propia madre quien decía la traía por no poderla tener, pues tenía que colocarse para poder mantener la familia, y dijo que después de unos 10 meses o un año la retiraba del Establecimiento pagando los gastos que había

ocasionado el ama. Traía puesto un vestidito de satín, es celeste y una gorrita de percal con puntilla, un atadito de ropa, ets. La madre de dicha niña dijo que tenía tan sólo el agua”. “Anasido biernes de Dolores una niña alas ocho esta niña seba asacar cuando los padres puedan esta niña está señalada en el hombro izquierdo, se desea se ponga en buenas manos que será gratificada a la salida lleva 3 pañales, dos mantillas y cuatro gorritas, 5 camisitas y dos fajitas de ombligo y una faja colorada de punto. Saludo auted madre priora”. “Enero 27 1902. Señora Presidenta del Hospicio. Aunque no tenga el honor y suerte de que uste me atienda esta súplica que le hago siquiera aga tener en cuenta la encargada del chico llamado José Roberto, nacido el 15 del corriente del 1902. Fue entregado en esa el 24. Lleva una mitad medalla plata con una trencilla colorada al cuello. Ruego a uste señora que me conservara este papel junto con el papel que llevo el chico con sello del Hospital Rosario. Le hago esta súplica con todo esmero por el motivo que no tenía todo los datos el primer papel. Sin otro motivo la saludo. Atentamente. Rudecinda Monge, Argentina, 28 años de edad, la madre de José Roberto”. “Este niño nació el 1º de noviembre de 1904 a las 4 a. m., se desea le pongan los nombres que lleva en una medalla. Está sin registrar y sin bautizar. Deseo que estos cinco pesos que deposito en este niño se regalen entre todos los niños de esa

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Gabriela Dalla-Corte Caballero Salvada Casa y que se les den impongan a él agradecido para cuando sea hombre”. Como podemos observar a través de las “señales”, las mujeres dedicadas al trabajo doméstico vieron imposible criar a sus bebés, en especial si residían al interior de una casa de clase rica. Empleada del hogar, la presencia femenina ha formado parte precisamente de este trabajo que en general no ha sido reconocido. Y en ese trabajo se desempeñaron tanto las mujeres migrantes de Europa, como las migrantes internas provenientes de las provincias argentinas. La santiagueña Tránsito Autalán, soltera y de treinta años, hizo llegar a su “chiquita que nació el 2 de diciembre. El nombre será Felisa Ventura del Tránsito Autalán. No está registrada”. Junto a ella, la imagen de una casa en papel recortado, la cual acompaña al nene Nicanor Macia. El 31 de mayo de 1904, la joven Gregoria Guevara adjuntó la carta al cuerpo de nena recién nacida, junto a la Virgen colgada al cuello que “servirá para conocerla”. En esa señal, Gregoria se presentó a sí misma como una mujer necesitada que debía incorporarse como cocinera para vivir y recuperar a su hija: “Obligada por las circunstancias me veo obligada a depositar mi hija Gregoria Guevara nacida el día 17 diez y siete de mayo del presente año y completamente convencida de Rectitud. Caridad del Hospicio de Huérfanos que Ud. tan dignamente dirige me atrevo a entregarle mi hija asta tanto yo pueda irla a reclamar pagando lo que me sea posible para cuyo efecto me va a colocar de cocinera para juntar el dinero y sacar mi hija cuando pueda caminar para cuyo efecto presentaré una carta exactamente igual a esta. Ruego encarecidamente Señora Madre haga todo lo posible para que no se confunda mi hija para cuando valle a sacarla y a ponerme a las órdenes de la Señora Madre a quien Dios guarde muchos años para bien de la caridad. Rosario, mayo 31 de 1904. Gregoria Guevara. La virgen que lleva al cuello servirá para conoserla“. Como anécdota personal, mi abuela María fue hija de José Esnaola y Benita Illarramendi, una pareja de vascos que decidieron contraer matrimonio a los veinte años y migrar a la Argentina para escapar de la obligación de José de incorporarse al ejército español para ser enviado a Cuba en el marco de la Guerra de Independencia iniciada en el año 1895. Con desesperación, ese matrimonio y esa migración hicieron que José se incorporara como peón en una estancia de la Provincia de Santa Fe de la República Argentina. Su esposa Benita se desempeñó como cocinera de los trabajadores de esa estancia. Fueron naciendo José, Agustincho, Lola y mi abuela María, en unas condiciones laborales catastróficas para los inmigrantes. Por eso, los padres de María deciden radicarse en Rosario, y establecerse en una habitación de un conventillo ubicado en el centro de la ciudad donde compartían el baño y cocinaban en el patio con leña. Al llegar a los cuatro años de edad, María es

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enviada a Tucumán para ser criada en un convento. María Esnaola Illarramendi recordaba con mucha tristeza ese hecho, porque siempre se sintió como una criatura fuera de su familia. De regreso a Rosario por pedido de su madre Benita, a los nueve años tuvo que abandonar la Escuela Rivadavia establecida en la calle Juan Manuel de Rosas 1242 de Rosario, para cuidar a dos niños pequeños en calidad de “niñera”: los bañaba, les daba de comer. Según su padre José, las mujeres no tenían por qué estudiar, y desde la perspectiva de género, ¿quién protegía a las mujeres? Para los inmigrantes se gestaron privaciones, pero también lugares de encuentro. María creció con mujeres migrantes internas pobres, sin familia, sin protección social de ningún tipo, con necesidad imprescindible de trabajar al menos en las casas de familias más enriquecidas de la ciudad de Rosario. Fue el caso de la santiagueña Baldomera y de la tucumana Dalmacia. Esta última llegó a Rosario en 1917, y falleció en 1975. Convertidas en las sirvientas “cama adentro” de una de las familias más ricas de la época, Dalmacia y Baldomera mantuvieron la soltería pero tuvieron un hijo cada una. Ambos hijos fueron enviados fuera de la ciudad para ser criados por familias sustitutas que recibían mensualmente una ayuda económica. Baldomera envió a su hijo a Buenos Aires, y Dalmacia hizo lo propio en Córdoba. Una vez al año, si podían, iban a ver a sus hijos. Los jueves por la tarde, Dalmacia visitaba a María en su casa para que le arreglara la ropa usada, los zapatos, las medias de nylon, y así poder “servir”. Al caer enferma, Dalmacia fue acogida

por María. Los “patrones” fueron a verla por su calidad de “fiel servidora”, pero no se hicieron cargo ni manifestaron ninguna intención de asumir el cuidado de la anciana moribunda. Esa fue una de las tareas asumidas por María, a sabiendas de que no había protección, ni del Estado, ni de los patrones. Quizás una de las historias relatadas en estas marcas conservadas en el “Archivo de Señales” de Rosario, nos permita comprender la importancia de estas historias para interpretar la situación social de la época: “Señora Madre, Muy Señora mía: El día 29 de noviembre a las 10 de la noche, entregaron al portero del hospicio un niño que llevaba por seña una tarjeta cortada por la mitad ondulada y un papel que llevaba poco mas ó menos estas palabras: (este niño no se entregue solo que a la persona que lleve un cartón que combine con el que lleva el niño es bautizado con el nombre de Adolfo). Yo la madre del niño soy muy pobre y enferma por ese motivo me veo obligada á poner mi hijo bajo el amparo de la caridad si Dios quiere espero trabajar en cuanto sane para mandar algo para que puedan atender bien. Como creo que por mi sola no podré atender a las necesidades de mi hijo que a alguna familia para que me ayuden y lo vayan a ver de vez en cuando y me envían sus noticias. Si en caso yo llegara a morir dejaré la seña y algún escrito por si acaso quieran hacerme la caridad de retirarlo que espero de la bondad de Ud. se lo entregaran. Mi deseo es que lo cuiden bien que al retirar el niño serán recompensados sus cuidados y yo se lo

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Gabriela Dalla-Corte Caballero agradeceré eternamente. Sin mas se despide de Ud. una madre desgraciada”.

4. Instituciones y autoridades ante el Hospicio de Huérfanos y Expósitos Desde el momento en que se gestó este Hospicio de Huérfanos y Expósitos, las Damas de Caridad y las Hermanas del Huerto fueron el contacto de las diversas “instituciones y autoridades” establecidas en la Provincia de Santa Fe. Resulta interesante centrarnos en los mensajes específicos que comenzaron a llegar a las puertas del Hogar. El primer documento recibido por las Damas de Caridad fue redactado, sin lugar a dudas, desde la Colonia Candelaria, propiedad por entonces de Carlos Casado del Alisal y de su esposa Ramona Sastre Aramburu. Dicho documento, firmado por José T. Garriz en enero de 1882, certificó que Antonio Vidich, vecino de la Colonia Candelaria, había quedado viudo con una niña de cuatro o cinco días, y que “por ser pobre de solemnidad, se le es imposible atender a la criatura”. No es un dato menor. Recordemos que la Colonia Candelaria era propiedad del español Carlos Casado del Alisal, quien en 1871 nombró como primer juez de paz a Eliseo Sastre Aramburu, el hermano de Ramona, la esposa de Casado. En 1877, Eliseo fue sustituido por José T. Garriz, quien también asumió como presidencia de la primera Comisión de Progreso Local entre 1884 y 1886, momento en que se conforma la Comisión de Fomento de Villa Casilda. El Juzgado de Paz era entonces una rudimentaria organización comunal que actuaba en representación del gobierno, gozaba de extensas funciones y ostentaba el poder de policía, además del edilicio y escolar, monopolizando la administración judicial al representar a la justicia de primera instancia en el distrito. En este sentido, el juez de paz era el responsable de notificar a los pobladores, en su mayoría italianos y españoles recién llegados, acerca de las citaciones y sentencias en que estaban involucrados.66 La distribución de tareas y jurisdicciones, así como el importante papel político cumplido por las mujeres nucleadas en torno a la asociación benéfica, se puso de manifiesto con motivo de la epidemia de cólera que sufrió la ciudad en 1886. En ese momento las instituciones municipales solicitaron de las Damas que acogiesen, en colaboración con las órdenes religiosas femeninas instaladas

Dalla-Corte Caballero, Gabriela (2009), Lealtades firmes. Redes de sociabilidad y empresas en la Carlos Casado S.A., entre Argentina y el Chaco Paraguayo, CSIC, Madrid.
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en la ciudad, a aquellos niños y niñas que perdían a sus padres por la epidemia. Para garantizar el cuidado de los mismos, la policía colaboró con las religiosas y les entregó diversos objetos, en especial catres, colchones, sábanas, almohadones y comida. Las Damas se hicieron cargo de todos los ingresados, pero hicieron constar su deseo de recibir una subvención para atender al mantenimiento de los niños y sintetizaron bien cómo se pensaban ellas mismas cuando se presentaron como “un grupo de señoras respetables”, de “matronas”, lanzadas con ahínco “a la grande y abnegada tarea de hacer el bien y concibiendo desde luego el pensamiento de favorecer especialmente con sus afanes y cuidados á los niños”. Precisamente el “Archivo de Señales” incluye un importante número de documentos del Registro Civil. Es el caso de la familia de Domingo Arnoletto, que dejó el registro junto a la carta que acompañaba a su hijo Valerio Arnoletto, en la que consta “Señores, que le den el bautismo a esta gereatura”. O el caso de Cecilia de Paul, que fue llevada al Hospicio por los responsables del Hospital Rosario después de entregar una carta a la administración del Registro Civil, y lo mismo ocurrió con Berta Elena de Rohner de Paul, cuya copia fue entregada al Registro Civil por las Damas de Caridad: “Yo la Abajo firmada vengo a depositar en el Hospicio del Rosario de Santa Fé esta criatura que ha nacido el día

nueve de julio de año mil ochocientos noventa y nueve de las siete y cuarenta y cinco minutos de la noche y yo como madre ruégole a la superiora de este Establecimiento sea bien atendida la niñita porque mis ideas son de sacarla y una vez que la saque será bien gratificada y quiero que lleve por nombre Berta Elena de Rohner al tiempo de sacarla será presentada una copia fiel de esta misma carta. La saluda”. Desde el inicio de la gestión institucional y de las diversas autoridades involucradas, las causas de envíos de bebés fueron diversas. Según nuestros datos, se fueron multiplicando desde el año 1891, es decir, en el momento de mayor organización política de la ciudad de Rosario. El primer ámbito de entrega de bebés fue la policía: “A la Señora Superiora del Asilo de Huérfanos. Ruego a Ud. se sirva aceptar en calidad de expósito al niño que le entregará el portador don Bernardo Faggiolo, el que lo depositará sujetándose a las condiciones que se le impongan por ese Asilo, por haber sido el referido niño abandonado por sus padres, que lo son Enrique Desbois y Hortencia Beauner a los cuales esta Policía procurará encontrar para proceder como corresponda. Saluda a V. atentamente. M. Cilveti, Jefe de Policía de la Provincia de Santa Fe, Rosario, 17 de julio de 1891”. “A la Señora Presidenta del Asilo de Huérfanos. Sírvase recibir al menor de cuatro meses el que pertenece a una detenida demente que se encuentra en el Buen Pastor y el que

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Gabriela Dalla-Corte Caballero es remitido a ese Asilo que con tanto acuerdo dirige por orden del Sr. Jefe de Policía. Saludo con mi mayor respeto a la Sra. Presidenta. Comisario de 1º, Francisco Ramo, Rosario, 4 de noviembre de 1891”. Cabe señalar que el policía Pelegrino Andrade hizo llegar a la Señora Madre de las Hermanas del Huerto una carta personal en la que afirmó: “tenga la bondad de recibir esa criatura y hacer la caridad de hacerlo criar que el 20 pasaré yo a arreglarme con usted, soy empleado de la policía, y no tengo ahora de salir, debo de seña una medalla de nuestra Señora del Huerto, madre no tiene, es nacido el 16 de julio (de 1901) a las dos menos cuarto de la tarde, no está bautizado”. El Hospicio recibió bebés a través de diversas entidades, así como por diversas razones. El cura párroco de la Colonia Rafaela, el presbítero Francisco Lomaglio Palmieri, bautizó por óleo y crisma al hijo natural de Lucía Alemandi con el nombre de Pedro, ante la presencia de los padrinos Juan Riva y María Magdalena Cermina de Fornado; pero el cura terminó enviando a la criatura al Hospicio de Rosario. Poco después fue la Salud Pública la que envió un bebé recién nacido que era el hijo de Mariana Obriso que se encontraba en el Hospital de Caridad. Le siguió un certificado del médico Francisco de Nito, quien se hizo cargo del documento de una de las tantas parteras que ayudaban a las madres embarazadas. El Hospicio recibió también una niña abandonada en la calle Wheelwright, la cual quedó a disposición de la Policía de Rosario. También ingresó la hija de Hana Lavalle que vivía en la vía pública de la calle La Plata Suburbios. Los mensajes escritos sobre estos casos fueron más que diversos: “Señora Superiora del Hospicio de Huérfanos. Se ruega a Ud. quiera proceder en su establecimiento a niño hijo de Doña Mariana Obriso que acaba de ingresar al Hospital de Caridad presente en Calle Urquiza Nº 1651 por carecer en absoluto de comodidad y recursos para atenderse en su domicilio. Saluda atentamente, P. A. Valena. Salud Pública”. “Dr. Francisco de Nito, Horas de consulta: de 1 a 4. Calle Progreso 960 (altos). Certifico que la Señora Doña Ángela Calvo de Piletta, habiendo salido de cuidado el día 20 del mes de Agosto del corriente año, encontrándose pobre, sin leche para criar a su chico y por demás enferma, es necesario recibir el hijo en el Hospicio de esta ciudad. El domicilio de la enferma es calle Progreso Nº 942... El niño ha sido bautizado con el nombre de Diego y Juan, y vendrán a recogerlo los padrinos que son Diego Miller y Juana N. de Miller. Rosario, Setiembre 5 de 1896”. “A la Hermana Superiora del Hospicio de Huérfanos. Dígnese recibir en este establecimiento la niña que conjunta con la presente le será entregada, la cual ha sido encontrada en el día de la fecha a las 1 a.m. abandonada en la Calle Avenida Wheelwryght, entre Buen Orden y Uruguay, ignorando quien sean sus padres, la que queda depositada a disposición del Señor Comisario de Órdenes.

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Comisaría 4º, Policía de Rosario, Eduardo Bax. Rosario, Mayo 10, 1896”. “Señora Hermana Superiora del Hospicio de Huérfanos. Dígnese Vd. recibir en este establecimiento a la reciente nacida V. N. hija de la mujer Hana Lavalle que ha dado a luz en la vía pública calle La Plata Suburbios. Como la mujer citada no tiene domicilio la he remitido al Hospital de Caridad para su asistencia y en ese establecimiento se niegan a admitir a la infanta. Comisaría Nº 7, Policía de Rosario, E. Echeccigen, Comisario. Rosario, julio 15 de 1898”. En mayo de 1896, Zenón Pereyra (Pereira), propietario de la Colonia también llamada “Zenón Pereyra” establecida en el Departamento Castellanos de la provincia santafesina, hizo llegar al Hospicio a la niña Catalina, la hija natural de Chiafreda Bassa que trabajaba para él. La madrina fue Catalina Piesa. Pereyra incluyó un certificado con el sello de la Colonia. Se trata de casos singulares que demuestran precisamente la paulatina organización de las autoridades locales y de las Damas. Por ello, el Hospicio de Huérfanos y Expósitos no sólo integró a inmigrantes extranjeros, sino también a migrantes internos. Algunas de las cartas institucionales incluidas en el “Archivo de Señales para el reconocimiento de niños” nos permiten comprobar la procedencia de un buen número de niños y niñas del

interior del país.67 En particular resulta importante señalar la creciente dependencia que tendría la Provincia de Corrientes al carecer precisamente de una entidad que recibiera a bebés recién nacidos. En 1898 la Conferencia de San José de Goya envió al Hospicio de Huérfanos y Expósitos de Rosario al niño José Vicente, hijo de Cándida Gómez, quien poco antes había sido bautizado en la Catedral. La presidenta de esa Conferencia, Elisa G. de Mendieta, señaló en su carta que la criatura había sido recogida por el “poder de una familia que lo hacía sufrir horriblemente, quienes a su vez lo habían recogido, pues la madre según parece lo había abandonado”. En junio de 1901 Jorge Fernández Espiro hizo llegar la siguiente carta de señal al Hospicio de Huérfanos, presidido entonces por María S. F. de Larrechea: “Los que suscriben, certifican. Nace el niño Narciso Almirón, de edad de tres meses. Doña Luciana Mujua y don Narciso Almirón. Que el señor Raimundo Correa es el padrino del citado niño, Narciso Almirón, y que en la actualidad carece completamente de los recursos precisos para la manutención y sostén de la esperada criatura. Contamos también que dicho Señor Correa gestiona de la Sra. Presidenta de la Sociedad de Beneficencia, la entrada

Fernández, Sandra (1997), “Migrantes internos y mercado de trabajo en Rosario, 1880-1900”, en Papeles de Trabajo, Año 2, Nº 2, Centro de Estudios Sociales Regionales, Facultad de Humanidades y Artes, Universidad Nacional de Rosario, Rosario.
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Gabriela Dalla-Corte Caballero del citado niño, al Asilo de los Huérfanos, por no poder pagar él pensión alguna”. Rosario también fue un centro de recepción de bebés enviados desde Ramallo, como fue el caso del niño Gregorio, hijo de Octavio Paugarle y de Reneda País, que ingresó en el Hospicio con el documento del Registro Civil del Partido de Ramallo firmado en mayo de 1901. También ingresó el niño Francisco, hijo legítimo del alemán Federico Meyer y de la argentina María Parchet, que vivían en San Pedro, Provincia de Buenos Aires. Abandonado por sus padres, quien se hizo cargo de este niño fue el Cura Vicario de la Parroquia de San Pedro, el Presbítero Pablo Carlevarino, que fue uno de los tantos que aceptó que el niño Francisco Meyer fuese registrado en el Hospicio rosarino con su nuevo apellido: “de Paul”. María Esther fue incorporada al Registro Civil de la Capital, pero enviada al Hospicio de Rosario en setiembre de 1902. Como vemos, las “cartas marcadas” entregadas por quienes abandonaban a los bebés permitían identificar la nacionalidad de los padres, así como el origen étnico de sus bebés. Y como es de esperar, el Hospicio comenzó a demandar el apoyo económico de los diversos Consulados establecidos en Rosario, en particular el italiano y el español. Pero no fueron los únicos casos: uno de los más singulares fue la solicitud que hizo en mayo de 1901 Alfredo Pereira Lima, el responsable del Consulado de los Estados Unidos de Brasil en Rosario. En la carta que escribió el cónsul solicitando que las Damas de Caridad que se hiciesen cargo del hijo de la “súbdita brasilera Felisberta Paula”, que “se encuentra en la última miseria y desea entregar unos de sus hijos al Hospicio por encontrarse ella muy enferma”. Esta niña, convertida en huérfana, quedó entonces en manos de las Hermanas del Huerto y de las Damas de Caridad de Rosario, como ocurrió con José Roberto, el hijo de la argentina Rudicinda Monjes, o con Adelaida, la hija de Soña Joaquina San Pablo, o con la niña de Mercedes Peralta. Un niño fue bautizado con el nombre de Renato, y quien se encargó de enviarlo al Hospicio de Huérfanos y Expósitos fue el médico Clemente Álvarez.68 En la carta que hizo llegar a la calle Laprida, Álvarez afirmó que su madre estaba gravemente enferma. Precisamente el Hospital de Rosario sólo podía recibir a la madre, no al bebé, siguiendo la organización de la sanidad argentina.69 El Hospicio era el único lugar donde podían ser cuidadas las criaturas recién nacidas. Pablo Jesús Rustiquele y Luis Carlos Arduso, hijos ilegítimos, también fueron enviados al Hospicio por los
Sonzogni, Élida y Dalla-Corte Caballero, Gabriela (eds.) (2000), Intelectuales rosarinos entre dos siglos: Serafín, Clemente y Juan Álvarez. Identidad local y esfera pública, Manuel Suárez Editor, Rosario. 69 Secades-Fernández, Patricia (2008-2009), “La transformación de la sanidad argentina como consecuencia de la inmigración europea de los siglos XIX y XX. Nuevas arquitecturas para una nueva realidad social”, en: Norba-Arte, volumen XXVIII-XXIX, pp. 127-144.
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responsables del Hospital de Rosario, esa entidad que por entonces sólo se hacía cargo de las madres pobres de solemnidad a sabiendas de que no podían atender la crianza de sus hijos. Y fue precisamente la administración del Hospital Rosario la que se encargó de enviar al Hospicio a la niña Vicenta Adela Sánchez: “Señora Madre del Hospicio de Huérfanos. Certifico que María Antonia Sánchez ha salido de cuidado en este Hospital por ser pobre de solemnidad y careciendo de las medidas necesarias para la crianza de su hija, solicita de la Señora Madre, quiera dar entrada en ese Establecimiento a la niña Vicenta Adela Sánchez. Dios guarde a la Señora Madre. La administradora. Hospital Rosario, Asistencia Pública”. Junto al médico, la Defensoría de Pobres y Menores de los Tribunales de la ciudad de Rosario en manos de L. Soza: en 1899 Soza dio la orden a Civilo Fonza de que llevase a una niña “sin cristianar”, pidiendo a las Damas de Caridad que “una vez bautizado se servirá comunicarlo a esta Defensoría, manifestando el nombre y apellido que se le ha puesto, para los fines que por derecho correspondan si fuera reclamado por sus padres”. La Asistencia Pública Municipal, volcada a registrar a las “pobres de solemnidad”, ganó espacio al compás del desarrollo social gestado por el Hospicio de Huérfanos y Expósitos, pero también a través de la actuación de las Damas de Caridad al encargarse de sostener económicamente a los médicos José María

Maidagán y Rogero Mucci, ambos dedicados a la cirugía infantil. Encontrar bebés recién nacidos en la calle formó parte de la construcción urbana de la propia localidad de San Lorenzo, donde el Jefe Político se encargó de enviar una niña “encontrada por la policía de este pueblo, en la vía pública, y cuyos padres ni autores del abandono han podido conocerse hasta ahora a pesar de las averiguaciones practicadas”. Poco después la policía hizo llegar a la hija de María Martínez, que vivía en la isla “La Cáscara”, frente al pueblo de San Lorenzo, y que estaba gravemente enferma. Desde el Pueblo de Campaña de Alcorta llegó al Hospicio el niño Amable López y López, nacido el 9 de diciembre de 1905. Su madre, A. E., explicó que lo abandonaba “por la gran necesidad”, pero tenía la esperanza de “sacarlo si Dios permite” dos años después. Y también desde Alcorta, Francisco Rossa certificó que para el italiano Francisco Bassa, procedente de Alessandria, Piamonte, era imposible hacerse cargo de su hija Ángela: “Alcorta, 9 de junio de 1902. El que suscribe avajo firmado es Francisco Bassa de nacionalidad italiano, de la provincia de Alísandria el pueblo de Valencia recidente aquí en la argentina, en el pueblo de Alcorta, Departamento Constitución. Esta niñita á sido matriculada en Alcorta ha nacido el día 25 del mes próximo pasado habiendo tenido la desgracia que falleció la madre el día 6 del actual, mi pobreza

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Gabriela Dalla-Corte Caballero no me da para poder conseguir mas adelante. Ruégole quiere tener presente á vuestra venta de tenerlo hasta que, y con mi trabajo pueda reunir bastante fondo para recogerla, que este es todo mi deseo. No me queda que saludarlo atentamente. Soy S. S. S. Francisco Rossa. OBSERVACIÓN: La niña se llama Ángela Rossa. No tiene ninguna seña particular y ni va marcada ninguna seña de ropa. Hoy va con una faja amarilla y blanca cuadrada”. El Hospicio, convertido en una “cuna maternal”, recibió en el año 1904 a Mauro Divtril, por ser los medios de su madre Clara “tan exiguos que no puede atender a la subsistencia de él”; a un niño varón de dos meses de edad, abandonado en la calle San Luis; y a una criatura N. N. que quedó en manos de la Policía de Campaña de Arroyo Seco, en el Departamento de Rosario, pero que debía ser criada por la Hermana Superiora del Hospicio. Desde Centeno, la localidad del Departamento de San Jerónimo de la Provincia de Santa Fe, fue enviado un niño cuya madre falleció y cuyo padre, de apellido Fernández, fue presentado como “un pobre peón, pero se allana a abonar la crianza del Hospicio”. Fernández prometió abonar 15 pesos mensuales, y solicitó que la niña fuese bautizada con el nombre de su esposa, Marta Josefa. Entregó como seña una medallita de la Virgen. Y quien escribió este mensaje fue nada más y nada menos que Petrona C. de Centeno, la esposa de Fernando S. Centeno, el hijo del Coronel Dámaso Centeno, que era propietario del campo en el que se fundó precisamente el Pueblo de Centeno en 1890. Finalmente, el niño Martín de Paul nos demuestra precisamente la unidad entre la Iglesia, la Policía, las Damas, la propia madre desesperada, y la elección del apellido “de Paul”: “A la Superiora del Hospicio de Huérfanos. Policía de Rosario. Por disposición del señor Jefe Político Coronel Martín Hernández remito a su establecimiento para su crianza una cristiana como de un mes que en la miseria de hoy siendo las 11 a.m., ha sido encontrada abandonada en un escaño de la Iglesia Santa Rosa. En sus referencias una nota que dice así: `Esta criatura tiene el agua de socorro le recomiendo Santa Señora. Deseo le ponga de nombre Santín´. También y conjunto a la misma tenía una estampa de San Luis recortada que adjunto a la presente a fin de que en su tiempo pueda ser reconocida por alguno de sus parientes. Augusto Anduan. Rosario, febrero 2 de 1905”. El control de la procreación formó parte de este gran proyecto institucional basado en la misericordia. En el año 1906 se produjo un caso más que singular: la joven soltera Margarita Bravo fue acusada de abandonar a su bebé en la puerta de la casa de la familia Casado-Sastre,70 ubicada en pleno centro de la ciudad de Rosario. Los propios “Libros del Hospicio de Huérfanos y Expósitos” registraron la
Dalla-Corte Caballero, Gabriela (2012), Empresas y tierras de Carlos Casado en el Chaco Paraguayo. Historias, negocios y guerras (18601949), Intercontinental Editora, Asunción del Paraguay.
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denuncia que hizo esa familia a las autoridades policiales, antes de remitir a la niña al Hospicio. La investigación policial señaló que Margarita trabajaba de sirvienta y que, al declarar, se refirió a la costumbre que venía de tiempos “coloniales”, y que consistía en dejar a los bebés en hogares de las clases acomodadas como una manera de protegerlos, con la esperanza de que la criatura se convirtiera, con el tiempo, en un “entenado”, en un “hijastro”.71 La entrega de bebés fue parte de la supervivencia familiar. También en el año 1906 ingresó un bebé que llevaba colgada una medallita, los pendientes, así como diez pesos y el quinto de la lotería de San Luis “para que se rife entre los niños y niñas de esa santa casa” según escribió su padre. En junio de 1910 el italiano Ángel Bonnini envió desde Soldini a su hijo recién nacido al ser internada su esposa Albina Lisandoni por enajenación mental. Poco después le tocó el turno a Carlos Deniz, cuya madre Ilaria Deniz, argentina de 17 años, se encontraba “afectada de enajenación mental y que según los datos que tenemos carece en el Rosario de otros parientes”. O Adela Navas, establecida en la Villa Carlota del Departamento Juárez Celman de la Provincia de Córdoba, que hizo llegar a su hija natural, Francisca. Los

responsables de estos envíos siguieron el principio de que “ha sido de práctica en casos análogos”. La Cochería “La Sanlorenzina”, ubicada en la calle Balcarce esquina Urquiza, en manos de Antonio Poggi; la Cochería italiana “Vicente Pozzi” establecida en San José de la Esquina, Departamento de Caseros, así como el “Ospedale Italiano de Santa Fe e Colonia”, fueron parte de esta organización destinada a la conservación y el cuidado de los bebés abandonados. En el caso de la Cochería italiana, resulta sugestivo observar el interés de Vicente Pozzi por salvaguardar a dos niñas gemelas, y la gestión que hizo ante el Colegio Nuestra Señora de la Misericordia de Rosario: “En nombre de un infeliz para el cual falleció la señora ante ayer dejándolo con seis creaturas, de las cuales dos mellizas de 14 días y sus recursos algunos siendo pobre de solemnidad pido a Vd. quiera indicarme si podría llevar a ese Hospicio estas dos criaturas. En nombre de la humanidad y en el de Dios, quien a Ud. guarde a la hermana Superiora quisiera conceder ese favor a un infeliz padre que de Vd. implora dicho favor. Vicente Pozzi. Él tiene certificado de pobreza y también una tarjeta de la súplica al Colegio de la Misericordia”. El niño Luis Humilde de Paul fue depositado en el hospicio en julio de 1906 junto a una página cortada en dos que era, en realidad, un pequeño cartel, obsequio de la Caja Internacional Mutua de Pensiones, la institución fundada en

71

Dalla-Corte Caballero, Gabriela (1996), “Control de la procreación y generización del Derecho Penal en la Argentina decimonónica: un estudio de caso”, en Arenal, volumen 3, Nº 2, Granada, España, pp. 279302.

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Gabriela Dalla-Corte Caballero Buenos Aires en el año 1901 y mejor conocida como “La Mutua”. Se trataba de la cooperativa fundada en el año 1901, que llegaría a tener más de 40.000 asociados y que adquirió siete edificios, entre ellos el más importante fue en la Avenida de Mayo y Rivadavia, el céntrico barrio de Montserrat. Este cartel de “La Mutua” incluyó las imágenes de los militares José Francisco de San Martín y Juan Martín de Pueyrredón, ambos responsables de la independencia de la República Argentina respecto a la monarquía española. El comisario A. S. Pereyra avisó al Hospicio que Elvira G. de Varela se hacía cargo de una criatura “del sexo masculino y que fue encontrada en la puerta de su domicilio, España Nº 758”. La Defensoría General de Pobres e Incapaces de la ciudad de Rosario, por su parte, adjudicó al Hospicio el control de Ponciano Delgado, “hijo de madre viuda y pobre, que necesita del producto de su trabajo personal para su subsistencia”, así como a Adolfo Raseno, abandonado por sus padres. Y fue entonces, en pleno año 1911, cuando el Defensor de Menores Manuel Meyer calificó al Hospicio de “centro filantrópico”, y creyó oportuno dirigirse a su presidenta, Elmira S. de Castilla, con el siguiente mensaje: “creo que no negará su protección a una pobre madre que busca un asilo para su desdichado hijo”. Y quien se encargó del niño Miguel Ángel fue el propio médico que atendió a la soltera Miquela Escorihuela, de veinte años de edad: “Señora Superiora del Asilo de Huérfanos. Le envío este niño que ha nacido en mi sanatorio el día 29 de agosto a las 1 a. m. El niño se llamará Miguel Ángel; es hijo de Miquela Escorihuela, española, soltera de 20 años. Como está enferma, está grave y nadie vino a recojer al niño, yo me veo en la necesidad de mandarlo a este Establecimiento como expósito y para salvar mi responsabilidad le pongo una medallita del Ángel de la Guarda en las iniciales del nombre que debe llevar y la fecha la de setiembre de 1911 la que ruego no quitarle para que sus parientes mas tarde puedan reclamarlo ajustándose al reglamento de la casa”. Uno de los últimos ingresos correspondió a una niña nacida en la Colonia Rafaela del Departamento Castellano el 19 de diciembre de 1912. Al día siguiente esa nena fue depositada en el Hospicio de Rosario, y fue registrada como la Expósita número 2.191, a sabiendas de que no tenía ni señal ni nombre. Las Hermanas del Huerto y las Damas de Caridad la bautizaron con el nombre de María Cecilia de Paul. Pero quien se encargó de reclamar a esta niña fue su abuelo, el italiano Esteban Balea, de 38 años de edad, de profesión agricultor y vecino de Castellano. Este italiano era el padre de Dominga Balea, la joven de 16 años que había tenido esta hija ilegítima bautizada como María Cecilia. Esteban Balea declaró con urgencia ante el Registro Civil que su nieta era, en realidad, Lazarina Balea. Esta documentación integra precisamente el “Archivo de Señales

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para el reconocimiento de niños” creado por las Damas de Caridad: “El día diez y siete del mes de la fecha a las seis y media de la mañana nació una niña de color blanca que es hija ilegítima de Doña Dominga Balea, argentina, de diez y seis años de edad, soltera, y domiciliada en Castellano. Que es hija por línea materna del declarante y de la Señora Enriqueta Gramalio, a cuya niña se le ha puesto el nombre de Lazarina Balea. Todo lo cual presencian como testigos don Carlos Pendo de cuarenta y un años de edad, de estado casado, de nacionalidad italiana, de profesión comerciante y domiciliado en este Pueblo, y Don Pablo Nicolini, de sesenta años de edad, de estado casado de nacionalidad italiana, de profesión agricultor, y domiciliado en este Pueblo. Leída el acta se ratificó en su contenido, firmándola conmigo los testigos y el declarante, Esteban Balea. Carlos Pons – Nicolino Pablo – Sebastian Call, Jefe; Ignacio González, Secretario”.

Como vemos, la construcción del orden urbano rosarino y del espacio provincial santafesino, exigió un trabajo conjunto pero, al mismo tiempo, diferenciado en función de las atribuciones y de las jurisdicciones demarcadas para cada organismo. Pese a la amplia capacidad de decisión de las Damas de Caridad, en algunos casos fue el Defensor de Menores quien determinó el destino de las criaturas del Hospicio, del Hogar. La digitalización de las más de mil imágenes incluidas en el anexo permite recuperar la historia del Hogar del Huérfano de Rosario y de las condiciones en que se vivió el proceso inmigratorio de mujeres solas o de familias pobres que enfrentan la identidad nacional. Las futuras generaciones se reconocerán a sí mismas como argentinas, y en ese proceso las mujeres jugaron un papel específico en el que las cartas estaban señaladas, y marcadas. Las marcas de señales que siguen a esta presentación son parte de esta historia de la ciudad de Rosario, de su construcción, y de su presente.

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5. ANEXO: Las Señales (1879-1914) 5.1. El “Archivo de Señales para el reconocimiento de niños” y las cajas Bagley

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5.2. Señales en italiano

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5.3. Señales en español

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182

El Archivo de Señales del Hogar del Huérfano de Rosario (1879-1914)

1899

1899

1899

183

Gabriela Dalla-Corte Caballero

1899

1899

1899

184

El Archivo de Señales del Hogar del Huérfano de Rosario (1879-1914)

1899

1899

185

Gabriela Dalla-Corte Caballero

1899

1899

1899

1899

186

El Archivo de Señales del Hogar del Huérfano de Rosario (1879-1914)

1899

1899

1899

187

Gabriela Dalla-Corte Caballero

1899

1899

188

El Archivo de Señales del Hogar del Huérfano de Rosario (1879-1914)

1899

1899

189

Gabriela Dalla-Corte Caballero

1899

190

El Archivo de Señales del Hogar del Huérfano de Rosario (1879-1914)

1899

1900

191

Gabriela Dalla-Corte Caballero

1900

1900

192

El Archivo de Señales del Hogar del Huérfano de Rosario (1879-1914)

1900

1900

1900

1900

1900

193

Gabriela Dalla-Corte Caballero

1900

1900

194

El Archivo de Señales del Hogar del Huérfano de Rosario (1879-1914)

1900

1900

195

Gabriela Dalla-Corte Caballero

1900

1900

1900

196

El Archivo de Señales del Hogar del Huérfano de Rosario (1879-1914)

1900

1900

197

Gabriela Dalla-Corte Caballero

1900 1900

198

El Archivo de Señales del Hogar del Huérfano de Rosario (1879-1914)

1900

1900

1900

199

Gabriela Dalla-Corte Caballero

1900

1900

200

El Archivo de Señales del Hogar del Huérfano de Rosario (1879-1914)

1900

1900

201

Gabriela Dalla-Corte Caballero

1901

1901

202

El Archivo de Señales del Hogar del Huérfano de Rosario (1879-1914)

1901 1901

1901

1901

203

Gabriela Dalla-Corte Caballero

1901

1901

204

El Archivo de Señales del Hogar del Huérfano de Rosario (1879-1914)

1901 1901

205

Gabriela Dalla-Corte Caballero

1901

1901

206

El Archivo de Señales del Hogar del Huérfano de Rosario (1879-1914)

1901

1901

207

Gabriela Dalla-Corte Caballero

1901

1901

1901

208

El Archivo de Señales del Hogar del Huérfano de Rosario (1879-1914)

1901

1901

1901

209

Gabriela Dalla-Corte Caballero

1901

1901

1901

210

El Archivo de Señales del Hogar del Huérfano de Rosario (1879-1914)

1901

1901 1901

211

Gabriela Dalla-Corte Caballero

1901

1901

1901

212

El Archivo de Señales del Hogar del Huérfano de Rosario (1879-1914)

1901

1901 1901

213

Gabriela Dalla-Corte Caballero

1901

1901

214

El Archivo de Señales del Hogar del Huérfano de Rosario (1879-1914)

1901

1902

215

Gabriela Dalla-Corte Caballero

1902

216

El Archivo de Señales del Hogar del Huérfano de Rosario (1879-1914)

1902

1902

1902

1902

217

Gabriela Dalla-Corte Caballero

1902

1902

1902

1902

218

El Archivo de Señales del Hogar del Huérfano de Rosario (1879-1914)

1902

1902

219

Gabriela Dalla-Corte Caballero

1903

1904

220

El Archivo de Señales del Hogar del Huérfano de Rosario (1879-1914)

1904

1904

1904

221

Gabriela Dalla-Corte Caballero

1904

1904

1904

222

El Archivo de Señales del Hogar del Huérfano de Rosario (1879-1914)

1904

1904

1905

223

Gabriela Dalla-Corte Caballero

1905

1905

224

El Archivo de Señales del Hogar del Huérfano de Rosario (1879-1914)

1905 1905

225

Gabriela Dalla-Corte Caballero

1905

1905 1905

226

El Archivo de Señales del Hogar del Huérfano de Rosario (1879-1914)

1905

1906

1906

227

Gabriela Dalla-Corte Caballero

1906

1906

1906

228

El Archivo de Señales del Hogar del Huérfano de Rosario (1879-1914)

1906

1908

1908

1908

229

Gabriela Dalla-Corte Caballero

1908

1909

1910

230

El Archivo de Señales del Hogar del Huérfano de Rosario (1879-1914)

1911

1911

1911

231

Gabriela Dalla-Corte Caballero

1911 1911

232

El Archivo de Señales del Hogar del Huérfano de Rosario (1879-1914)

1911

1911

233

Gabriela Dalla-Corte Caballero

1911

1911 1912

234

El Archivo de Señales del Hogar del Huérfano de Rosario (1879-1914)

1912

1912 1912

235

Gabriela Dalla-Corte Caballero

1912

236

El Archivo de Señales del Hogar del Huérfano de Rosario (1879-1914)

5.4. Señales en francés

237

Gabriela Dalla-Corte Caballero

1880 1892

238

El Archivo de Señales del Hogar del Huérfano de Rosario (1879-1914)

1901

239

Gabriela Dalla-Corte Caballero

240

El Archivo de Señales del Hogar del Huérfano de Rosario (1879-1914)

5.5. Señales de objetos personales

1890 1891

1891

1891 1891 1891

241

Gabriela Dalla-Corte Caballero

1891 1891 1892

1892

1892

1892

242

El Archivo de Señales del Hogar del Huérfano de Rosario (1879-1914)

1893

1893

1894

1894

1894

1894

243

Gabriela Dalla-Corte Caballero

1894

1894

1894

1896

244

El Archivo de Señales del Hogar del Huérfano de Rosario (1879-1914)

1896

1898

1898

1896

245

Gabriela Dalla-Corte Caballero

1899 1898

1900

1900 1901 1901

246

El Archivo de Señales del Hogar del Huérfano de Rosario (1879-1914)

1902

1901

1902

1904

1902

1904

247

Gabriela Dalla-Corte Caballero

1908

1908

248

El Archivo de Señales del Hogar del Huérfano de Rosario (1879-1914)

1908 1908 1908

1908 1908 1910

249

Gabriela Dalla-Corte Caballero

1911

1911

1912

1912

250

El Archivo de Señales del Hogar del Huérfano de Rosario (1879-1914)

5.6. Señales de objetos religiosos

1890 1890 1890

1890

1890

1891

251

Gabriela Dalla-Corte Caballero

1891 1891 1891 1891

1891 1891 1891

252

El Archivo de Señales del Hogar del Huérfano de Rosario (1879-1914)

1892

1892

1892

1891

1892

1894

1896

253

Gabriela Dalla-Corte Caballero

1896

1896

1896

1896

1896 1896

1896

254

El Archivo de Señales del Hogar del Huérfano de Rosario (1879-1914)

1896

1896

1896

1897 1896 1896 1897

255

Gabriela Dalla-Corte Caballero

1898 1898

1898

1899

1899 1899

1899

256

El Archivo de Señales del Hogar del Huérfano de Rosario (1879-1914)

1899 1899 1899

1899

1899

1899

1899

257

Gabriela Dalla-Corte Caballero

1899

1899

1900

1900 1900 1900

258

El Archivo de Señales del Hogar del Huérfano de Rosario (1879-1914)

1900 1900 1900

1900

1900

1900

259

Gabriela Dalla-Corte Caballero

1901

1901

1901

1901 1901 1901

260

El Archivo de Señales del Hogar del Huérfano de Rosario (1879-1914)

1901

1901

1901

1901 1901 1901

261

Gabriela Dalla-Corte Caballero

1901 1902

1902

1902 1902

1902 1902

262

El Archivo de Señales del Hogar del Huérfano de Rosario (1879-1914)

1902

1904

1904

1904

1904 1904 1904

263

Gabriela Dalla-Corte Caballero

1905

1905

1905

1905

1905 1905

264

El Archivo de Señales del Hogar del Huérfano de Rosario (1879-1914)

1905

1905

1905

1905

1906

1906

1906

265

Gabriela Dalla-Corte Caballero

1906

1906

1906

1906

1906 1906 1909

266

El Archivo de Señales del Hogar del Huérfano de Rosario (1879-1914)

1909 1909 1909 1909

1909

1909

1909

267

Gabriela Dalla-Corte Caballero

1909

1909 1909 1909

1909 1909 1909 1909

268

El Archivo de Señales del Hogar del Huérfano de Rosario (1879-1914)

1909

1909 1909

1909

1909

1909

1911

269

Gabriela Dalla-Corte Caballero

1911 1911 1911

1911

1911

1911

270

El Archivo de Señales del Hogar del Huérfano de Rosario (1879-1914)

1911

1911

1912

1912

1912

1912

271

Gabriela Dalla-Corte Caballero

1912 1912 1912

1912

1912

1912

272

El Archivo de Señales del Hogar del Huérfano de Rosario (1879-1914)

1914

1914

1914

1914

273

Gabriela Dalla-Corte Caballero

274

El Archivo de Señales del Hogar del Huérfano de Rosario (1879-1914)

5.7. Señales de instituciones y autoridades

Villa Casilda, 31 de enero de 1882. Propiedad de Carlos Casado del Alisal y de Ramona Sastre Aramburu.

275

Gabriela Dalla-Corte Caballero

Rosario de Santa Fe, 25 de junio de 1890. A la Señora Madre del Hospicio de Huérfanos. Hospital Rosario.

Rosario, 17 de julio de 1891. A la Señora Superiora del Asilo de Huérfanos. Jefe de Policía de la Provincia de Santa Fe, M. Cilveti.

276

El Archivo de Señales del Hogar del Huérfano de Rosario (1879-1914)

Rosario, 12 de febrero de 1892. Al Asilo de Huérfanos y Expósitos, Dirección de Asistencia Pública. Rosario, 4 de noviembre de 1891. A la Señora Presidenta del Asilo de Huérfanos. Comisario de Primera, Francisco Ramo.

277

Gabriela Dalla-Corte Caballero

Colonia Rafaela, Provincia de Santa Fe, 27 de diciembre de 1892. Presbítero Francisco Lomaglio Palmieri, cura párroco.

Rosario, 1892. A la Señora Superiora del Hospicio de Huérfanos. Salud Pública, P. A. Valena.

278

El Archivo de Señales del Hogar del Huérfano de Rosario (1879-1914)

Rosario, 6 de setiembre de 1896. Partera Juana A. de Miller, madrina del niño Diego Juan, hijo de Ángela Calvo de Piletto.

Rosario, 5 de setiembre de 1896. Doctor Francisco de Nito, horas de consulta de 1 a 4.

279

Gabriela Dalla-Corte Caballero

Colonia “Zenón Pereyra”, Provincia de Santa Fe, mayo de 1896. Zenón Pereyra (Pereira), certificado del bautismo de Catalina, hija natural de Chiafreda Bassa. Sello de la Colonia “Zenón Pereyra”.

Rosario, 10 de mayo de 1896. A la Hermana Superiora del Hospicio de Huérfanos. Comisaría 4º, Policía de Rosario, Comisario de Órdenes, Eduardo Bax.

280

El Archivo de Señales del Hogar del Huérfano de Rosario (1879-1914)

Rosario, 23 de febrero de 1898. Hospital de Rosario, certificado del médico Clemente Álvarez

Rosario, 15 de julio de 1898. A la Señora Hermana Superiora del Hospicio de Huérfanos Comisaría Nº 7, Policía de Rosario, Comisario E. Echeccigen..

281

Gabriela Dalla-Corte Caballero

Santa Fe, 31 de octubre de 1898. A la Señora Superiora del Asilo de Huérfanos. Conferencia de San José de Goya de la Provincia de Corrientes, Presidenta Elisa G. de Mendieta, Secretaria María Martínez.

282

El Archivo de Señales del Hogar del Huérfano de Rosario (1879-1914)

Rosario, 9 de febrero de 1899. Defensoría de Pobres y Menores, Defensor de Menores, L. Soza.

Bell Vitge, Córdoba, junio de 1900

283

Gabriela Dalla-Corte Caballero

Rosario, 21 de enero de 1900. Hospital de Rosario. Rosario, 26 de julio de 1900 Hospital Rosario

284

El Archivo de Señales del Hogar del Huérfano de Rosario (1879-1914)

Noviembre de 1900. Certificado del Presbítero Pablo Carlevarino, Cura Vicario de la Parroquia de San Pedro, Provincia de Buenos Aires.

285

Gabriela Dalla-Corte Caballero

Rosario, 22 de ene de 1902 Hospital Rosario Rosario, 13 de mayo de 1901. Consulado de los Estados Unidos de Brasil en Rosario, Cónsul General, Alfredo Pereira Lima.

286

El Archivo de Señales del Hogar del Huérfano de Rosario (1879-1914)

San Lorenzo, 3 de agosto de 1902. A la Directora del Asilo de Huérfanos. Jefatura Política de San Lorenzo, Provincia de Santa Fe, B. Andez.

Rosario, 29 de octubre de 1902. Asistencia Pública Municipal, S. Palma.

287

Gabriela Dalla-Corte Caballero

Rosario, 19 de abril de 1902. Doctor Eduardo Bondone, médico-cirujano, calle Entre Ríos 1087, hora de consulta de 3 a 5. Hospital Rosario.

Rosario, 12 de diciembre de 1902. Policía de Rosario, Dirección de la Asistencia Pública, Abate Tomaso.

288

El Archivo de Señales del Hogar del Huérfano de Rosario (1879-1914)

Rosario, 1 de junio de 1904. A la Señora Directora de la Cuna Maternal. Asistencia Pública, Francisco Trucassi.

Arroyo Seco, Departamento del Rosario, Provincia de Santa Fe, 25 de marzo de 1905. A la Hermana Superiora del Hospicio de Huérfanos de Rosario. A disposición de la Policía de Campaña, Juez de Instrucción en turno, J. Tehalles.

289

Gabriela Dalla-Corte Caballero

Rosario, 2 y 3 de febrero de 1905. A la Superiora del Hospicio de Huérfanos. Policía de Rosario, Disposición del Jefe Político, Coronel Martín Hernández.

290

El Archivo de Señales del Hogar del Huérfano de Rosario (1879-1914)

Rosario, 7 de diciembre de 1906. A la Señora Superiora del Hospicio de Huérfanos. A disposición del Jefe Político, Comisario de Rosario.

Isla “La Cáscara”, frente al pueblo de San Lorenzo, 25 de diciembre de 1906. A la Hermana Superiora del Hospicio de Huérfanos. Comisaría 6º, Departamento Rosario.

291

Gabriela Dalla-Corte Caballero

Rosario, 2 de abril de 1908. A la Señora Presidenta del Hospicio de Huérfanos Comisaría 8º.

Departamento Rosario, Provincia de Santa Fe, 10 de junio de 1910. Comisión de Fomento de Soldini y Pérez.

292

El Archivo de Señales del Hogar del Huérfano de Rosario (1879-1914)

Rosario, 11 de julio de 1911. A la Reverenda Hermana Imperiosa. Doctor José María Maidágan, director del Hospicio de Huérfanos y Expósitos. Enfermedades de niños y cirugía infantil, consultas de 2 a 4 p. m, calle San Lorenzo 1.333. Doctor Rogero Mucci, médico-cirujano, consultas de 1 a 3 p.m., calle Entre Ríos 986.

293

Gabriela Dalla-Corte Caballero

Villa Carlota, 4 de octubre de 1911. Oficina Villa Carlota, Departamento de Juárez Celman, Registro del Estado Civil de la Provincia de Córdoba.

Rosario, 27 de octubre de 1911. Hospital de Rosario. Niño Carlos Demez.

294

El Archivo de Señales del Hogar del Huérfano de Rosario (1879-1914)

Rosario, 27 de octubre de 1911 A la Señora Presidenta de la Sociedad Damas de Caridad. Hospital Rosario, C. Alvey.

Rosario, 19 de junio de 1911. A la Presidenta de la Sociedad Damas de Caridad.

295

Gabriela Dalla-Corte Caballero

Rosario, 12 de mayo de 1911. A la Señora Presidenta de la Sociedad Damas de Caridad, Doña Elmira S. de Castilla. Defensoría General de Pobres e Incapaces, Defensoría de Menores, 2º Circunscripción

Rosario, 1911. Doctor José María Maidágan, director del Hospicio de Huérfanos y Expósitos, enfermedades de niños y cirugía infantil, calle San Lorenzo 1333, consultas de 2 a 4 p. m. Nota adjunta del Defensor de Menores

296

El Archivo de Señales del Hogar del Huérfano de Rosario (1879-1914)

San José de la Esquina, 24 de abril de 1911. A la Superiora del Hospicio de Huérfanos y Expósitos. Cochería Italiana “VICENTE POZZI”.

Santa Fe y Colonia, 18 de febrero de 1911 “Ospedale Italiano de Santa Fe e Colonia”, Francisco Bellranano, médico.

297

Gabriela Dalla-Corte Caballero

Rosario, setiembre de 1911. A la Señora Superiora del Asilo de Huérfanos. Partera, Sanatorio. Niño Miguel Ángel, hijo de Miquela Escorilluela, española soltera de 20 años.

298

El Archivo de Señales del Hogar del Huérfano de Rosario (1879-1914)

San José de la Esquina, Departamento Caseros, Provincia de Santa Fe. Acta Nº 62. Enrique Panochelli.

299

Gabriela Dalla-Corte Caballero

Rosario, 1911. Registro Civil de la Provincia de Santa Fe, niño Carlos Elba.

300

El Archivo de Señales del Hogar del Huérfano de Rosario (1879-1914)

San Nicolás, 5 de julio de 1912. Registro del Estado Civil de San Nicolás, Provincia de Buenos Aires. Acta de nacimiento de Juan

Rosario, 12 de abril de 1911. A la Señora Presidenta de la Sociedad Damas de Caridad. Defensor General de Pobres e Incapaces, Manuel Meyer

Rosario, 15 de octubre de 1912. Comisario A. S. Pereyra. Elvira G. de Varela se hace cargo de una criatura del sexo masculino.

301

Gabriela Dalla-Corte Caballero

Rosario, 20 de marzo de 1912. A la Señora Presidenta del Hospicio de Huérfanos. Defensoría de Menores, Ramón A. Araga.

Rosario, 11 de setiembre de 1912. A la Señora Hermana directora del Hospicio de Huérfanos. Policía de Rosario, 2º circunscripción.

302

El Archivo de Señales del Hogar del Huérfano de Rosario (1879-1914)

Rafaela, 20 de diciembre de 1912. Niña María Cecilia, nacida en Rafaela, incorporada por el Registro Civil con el nombre de Lazarina Balea. Información depositada en el “Archivo de las Señales”.

303

Gabriela Dalla-Corte Caballero

Rafaela, 19 de diciembre de 1912. Acta Nº 12, Registro Civil con el nombre de Lazarina Balea.

304

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