Está en la página 1de 2

HORA SANTA DE NAVIDAD

1. ORACIÓN PARA COMENZAR LA ADORACIÓN:


1.1. Canto: Bendito, bendito…

1.2. Querido Jesús Eucaristía, cuando está cerca el día de la Navidad, venimos a visitarte a Tu Santuario, así
como fueron a visitarte los pastorcitos y los Reyes Magos cuando Tú naciste de la Virgen en Belén. Te
queremos pedir muchas cosas, pero lo primero que Te queremos pedir, es que envíes desde el cielo Tu Luz y
Tu Amor para todos los hombres, para que todos Te conozcan y Te amen aquí en la tierra, y después para
siempre, en la eternidad.

1.3. Silencio de tres minutos: Ahora hacemos silencio, por fuera y por dentro, y aprovechamos para hablarle a
Jesús con el corazón. No olvidemos todos problemas, porque estamos delante del Gran Rey y Dios Jesús
Eucaristía. Aprovechemos para decirle todo lo que le queramos decir, pero sobre todo, le digamos que lo
amamos mucho, con todo el corazón.

1.4. Canto: Dios está aquí…

1.5. Silencio de tres minutos

2. MOMENTO DE REPARACION

2.1. Querido Jesús Niño, te rogamos por todos aquellos que en estas Navidades estarán interesados solamente
en comer y en festejar mundanamente, pero se olvidarán de ti en la Eucaristía. Te pedimos por todos aquellos
que en la Noche en que recordamos tu Nacimiento se olvidarán que la Fiesta principal es la Santa Misa de
Nochebuena, y se irán a festejar una fiesta que nada tiene de cristiana. TODOS: SEÑOR TEN PIEDAD

Querido Dios Hijo, que vienes a nosotros en Navidad como un Niño, para que no tengamos miedo de acercarnos
a ti, porque nadie tiene miedo de acercarse a un niño, te suplicamos por los que están extraviados en la
oscuridad del mundo, aturdidos por la música estruendosa e indecente que resuena en sus oídos, y no les deja
darse cuenta que tú en el pesebre eres la luz del mundo, y que la música más hermosa que pueden escuchar
es tu Palabra, que da la vida eterna. TODOS: CRISTO TEN PIEDAD

Corazón Eucarístico del Niño Jesús, venimos a reparar por todos los que no creen, ni esperan, ni te adoran, ni
te aman. Queremos darte nuestro amor y nuestra adoración por todos aquellos que se olvidan de Ti, o que te
desprecian, o que prefieren sus mezquinas diversiones a estar un rato contigo. Te ofrecemos nuestro amor en
reparación por los niños, jóvenes y adultos que en vez de adorarte en la Eucaristía y en vez de asistir a Misa el
domingo, te dan la espalda y se van lejos de ti, engañados por los falsos atractivos del mundo, el deporte, el
cine, la televisión, la política, el dinero. TODOS: SEÑOR TEN PIEDAD

2.2. Canto de pedir perdón.

2.3. Silencio de 3 minutos

3. PALABRA DE DIOS

3.1. LECTURA DEL EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS (2,15-20).

En esa región acampaban unos pastores que vigilaban por turnos sus rebaños durante la noche. De pronto se
les pareció el Ángel del Señor y la gloria del Señor los envolvió con una luz. Ellos sintieron un gran temor, pero
el Ángel les dijo; “No teman, porque les traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo; hoy, en
la ciudad de David, les ha nacido un Salvador, que es el Mesías, el Señor. Y esto les servirá de señal:
encontrarán a un niño recién nacido envuelto en pañales y acostado en un pesebre.” Y junto con el Ángel,
apareció de pronto una multitud del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo “¡Gloria a Dios en las alturas,
y en la tierra, paz a los hombres amados por Él!” después que los ángeles volvieron al cielo, los pastores se
decían unos a otros: “Vayamos a Belén, y veamos lo que ha sido sucedido y que el Señor nos ha anunciado.”
Fueron rápidamente y encontraron a María, a José, y al recién nacido acostado en el pesebre. Al verlo, contaron
lo que había oído decir sobre este niños y todos los que lo escuchaban quedaron admirados de lo que decían
los pastores.” Palabra del Señor.

3.2. Silencio de tres minutos

3.3. Meditación

Dios es “experto en humildad”, desde el mismísimo seno de la Trinidad las Tres Personas se anonadan unas a
otras en un Eterno darse, entregarse, vaciarse, abajarse para volcarse por entero Unas en Otras, es una Fiesta
de la Humildad. Un Dios, Tres veces Humilde, Tres veces Santo.

El Verbo traduce en Carne las costumbres divinas, “Aprendan de mi que soy paciente y humilde” (Mt 11, 29) y
muestra en su encarnación este anonadamiento, vertiginosamente descendente, “no hace alarde de su
categoría de Dios” (Flp 2, 6). Desciende del cielo como un rayo a la humildad del pesebre, vive extranjero en
Egipto, 30 años escondido en el anonimato de Nazaret, desciende con los penitentes a las aguas del Jordán,
se sumerge en las honduras de la Pasión y muerte, y hasta desciende a los infiernos. Donde abundó la soberbia
abundó la humildad.

En nuestros sagrarios, callado oculto está el Rey del Cielo en forma de pan, se anonadó a sí mismo hasta el
pan, y pan ácimo, “sin gracia ni hermosura” El Señor hace del silencio el secreto de su Reinado y avanza mudo
hacia el matadero, y en este silencio resuenan las palabras de la consagración “tomad y comed” Él nos dice:
“Nada detendrá mi carrera hacia el último lugar, cuando en vuestras palmas sostengas al Dios Omnipotente
anonadado en el humilde pan ácimo.” Por esto dice San Francisco: “¡Tiemble el hombre todo entero,
estremézcase el mundo todo y exulte el Cielo, cuando Cristo, el Hijo de Dios Vivo, se encuentra sobre el altar
en manos del sacerdote. ¡Oh grandeza admirable y condescendencia asombrosa! ¡Oh sublime humildad y
humilde sublimidad: que el Señor del Universo mudo, Dios e Hijo de Dios, se humilla hasta el punto de
esconderse, para nuestra salvación, bajo una pequeña forma de pan! ¡Miren hermanos, la humildad de Dios y
derramen sus corazones ante Él.”

El Rey de Reyes avanza hasta el trono de la palma de nuestras manos. “El Hijo del Hombre tiene que ser
entregado, en manos de los hombres”. Comer esta humildad es ser transformados por ella.

Nos dice el Papa: “Desde hace 2000 años, la Iglesia es la cuna en la que María coloca a Jesús y lo entrega a
la adoración y contemplación de todos los pueblos. Que por la humildad de la Esposa brille todavía más la
gloria y la fuerza de la Eucaristía, que ella celebra y conserva en su seno.”

Los primeros en adorarlo a Jesús fueron los pastores, personas sencillas, de corazón grande, vaciado de
grandezas, llenos de esperanzas. Ellos, los humildes, los no tenidos en cuenta, son los que reconocen y ven
en ese Niño a un Rey, a Su Rey y Salvador. Un recién nacido, pequeño y humilde como ellos, le sonríe y los
invita a no abandonar el camino de la humildad. A estar ante su Dios como hoy, con las manos vacías, y el
corazón en continua alabanza.

Al Señor le atrae lo humilde, por eso, cuando encuentra un corazón humilde no puede más que morar en él,
ese es su nuevo pesebre, y ahí desea ser adorado.

3.4. Silencio de 5 minutos. Ahora hablemos en silencio con Jesús, deja que él te hable a ti.

3.5. Canto: Señor permite que te hable yo, del dulce encuentro que me cambio…

4. LA PALABRA SE HACE ORACIÓN.

4.1. Llenos de gozo, Oremos, hermanos, al Padre del cielo, que ha enviado, a su Hijo Jesús, para salvarnos. A
cada intención respondemos: “Jesús, Niño de Belén, escúchanos”

Por la Iglesia; para que en estas fiestas navideñas se renueve a la luz del Evangelio. Oremos.
Por nuestras autoridades civiles; para que gobiernen a sus pueblos con rectitud y justicia. Oremos.
Por todos los hombres que sufren; para que sean consolados y encuentren la paz, el amor y el consuelo que
Cristo vino a traernos. Oremos.
Por todos aquellos que en estos días padecen soledad o abandono; para que encuentren en nosotros amor y
comprensión. Oremos.
Por cuantos estamos aquí reunidos; para que acojamos a Cristo en nuestras vidas y sepamos comunicárselo
a los demás. Oremos.
Por los niños que sufren violencia, tienen hambre, están enfermos, están solos, están en peligro de ser
abortados. Oremos
Por nuestros difuntos; para que alcancen pronto la felicidad eterna. Oremos.

4.2. Padre Nuestro…

5. ORACIÓN DE DESPEDIDA:

5.1. Querido Jesús Eucaristía, cuando Tú viniste a este mundo, fueron a visitarte y a adorarte los pastores y los
Reyes Magos. A los pastores, fueron los ángeles los que les dijeron que Vos habías nacido, y a los Reyes
Magos, fue una Estrella en el cielo la que les mostró el camino hasta la gruta de Belén.
A nosotros nos trae ante Tu Presencia Eucarística, más que los ángeles, y más que una estrella, la Estrella más
brillante y más hermosa de todas las estrellas del cielo, la Virgen María, que es Tu Madre, y también es Madre
nuestra, y así como los pastores Te cantaron Tu gloria, y los Reyes Magos Te llevaron oro, incienso y mirra,
nosotros también Te cantamos, Jesús Eucaristía, Niño de Belén, y también Te traemos oro, incienso y mirra:
oro, las obras buenas hechas por Ti; incienso, nuestra oración y nuestra adoración eucarística; y mirra, la
pureza del cuerpo, del alma y del corazón.

Jesús Eucaristía, Niño Dios, Dios que naciste como Niño en Belén, ven a nacer en nuestros corazones, para
que los ángeles Te cante y yo también.

5.2. Canto: El camino que lleva a Belén…

6. ORACIÓN FINAL

6.1. Ya nos vamos, querido Jesús Eucaristía, pero antes de salir, dejamos a Tus pies nuestros corazones,
porque Tú dijiste que donde estuviera nuestro tesoro, ahí estuviera nuestro corazón, y como Tú eres nuestro
único tesoro, y nuestro tesoro más grande, dejamos nuestro corazón a los pies de Tu altar.
Te pedimos nuevamente, antes de retirarnos, que en esta Navidad nazcas en las almas de todos los hombres
de todo el mundo, y que a todos ilumines con Tu luz y con Tu Amor. Jesús Eucaristía, Niño de Belén, haz que
nos alegremos con Tu Presencia y con Tu compañía.

6.2. Canto de despedida: Campana sobre campana.