Responsabilidad Civil
Curso: D° Civil
Profesor: Javier Aníbal Ravest Díaz
Mayo, 2023.
Responsabilidad extracontractual.
I. EL DAÑO:
En términos generales podemos definir el daño o perjuicio «como la
disminución o detrimento del patrimonio o los detrimentos morales sufridos
por una persona».
El daño, según lo ha definido el distinguido autor alemán Karl Larenz
«es la alteración desfavorable de las circunstancias que a consecuencia de un
hecho determinado se produce contra la voluntad de una persona, y que afecta
a los bienes jurídicos que le pertenecen, sean estos respecto de su
personalidad, libertad, honor o patrimonio».
Por ejemplo: si una persona es atropellada, puede necesitar pagar sus
gastos de hospitalización, comprar remedios, pagar la ambulancia, tratamiento
siquiátrico, quizá deba someterse a una costosa rehabilitación, puede perder un
negocio importante debido a su hospitalización, y además, no estará en aptitud
de trabajar para mantener a su familia, etc.
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Características:
El daño debe ser cierto y ha de recaer sobre un interés propio.
a. Cierto:
No debe ser eventual, en cuanto necesariamente ha de producirse, no
debe estar sujeto a condición; perfectamente puede ser un daño futuro (lucro
cesante).
b. Propio:
No se refiere a la titularidad del bien que resulta dañado, sino al
titular del interés afectado.
Categorización de los daños: ¿Qué daños se pueden producir en
responsabilidad extracontractual?:
a. Daño material o económico.
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b. Daño moral.
c. Daño punitivo.
1. Daño material o económico:
Se refiere al daño concreto, específico, sea de orden físico, sea
relativo a las cosas; pero siempre con consecuencias patrimoniales directas.
Así por ejemplo un corte en el rostro de una persona, donde la patrimonialidad
del daño está dado por los gastos médicos en que deberá incurrir la víctima.
El daño económico comprende tanto el daño emergente, que
pretende restituir la pérdida sufrida, como el lucro cesante, que comprende
aquellos que ha sido o será dejado de ganar a causa del acto dañino.
La indemnización del lucro cesante presume que el curso de la vida y
de las cosas del demandante habría sido normal, de no mediar el hecho dañino
(supone un juicio de probabilidad).
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Así, por ejemplo, cuando se indemniza al hijo menor cuyo padre fue
muerto en un accidente de auto, se toma en cuenta que ese padre era la fuente
de sustento de tal hijo hasta su mayoría de edad.
Pero bien podría haber sucedido que por razones naturales, el padre
hubiese fallecido al día siguiente, por ejemplo, por un infarto cardiaco. Por
eso, es materia de análisis del juez, conforme a las pruebas allegadas al juicio,
atendiendo a las circunstancias normales y previsibles.
2. Daño moral.
Es definido como «el dolor o sufrimiento que experimenta una
persona, que debe ser indemnizado (pecunia doloris)».
Sin embargo, la pena no es lo que se indemniza, el dolor en sí mismo,
aunque emane de un hecho ilícito, no es lo indemnizable. Lo que se
indemniza es el atentado concreto a los derechos de la personalidad (por
ejemplo, los del art. 19 de la Constitución).
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En efecto, el concepto de daño moral, ha evolucionado desde una
concepción doctrinaria, que lo hacía radicar esencialmente en el efecto
psíquico que producía en los sujetos, en la conmoción en este orden, a un
concepto de daño moral que lo amplía a cualquier agresión constituida por la
violación de los derechos de la personalidad, y que no estén comprendidos en
los daños patrimoniales.
Procede la indemnización por daño moral en materia
extracontractual, los siguientes artículos lo reafirman:
- El Art. 2314 no distingue en materia de daño, no limita la indemnización al
daño emergente o al lucro cesante.
- El Art. 2329 se refiere por regla general a todo daño que pueda imputarse a
malicia de otra persona.
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- El Art. 2331 limita la indemnización del daño a un caso específico, excluye
el daño moral al limitarlo al daño emergente y al lucro cesante, entonces, si la
ley en un caso específico excluye el daño moral quiere decir, a contrario
sensu, que en los otros casos no lo excluye.
3. El daño punitivo:
Está consagrado en los EEUU. Se trata de los “punitive and
exemplary damages”.
La indemnización que se paga por este concepto tiene como objetivo
penalizar civilmente una negligencia temeraria por parte del responsable,
relacionada generalmente con la peligrosidad impropia de productos
elaborados. Un caso famoso fue el del automóvil Ford Pinto. El jurado estimó
daños en US$120 millones como penalización civil superior al gasto ahorrado
(lo que le habría significado reemplazar los automóviles o reparar el tanque de
bencina).
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II. LA CULPA O DOLO. FACTOR DE ATRIBUCIÓN.
Son las reglas que determinan en definitiva quién debe soportar los
efectos del daño.
Nuestro C.C. acoge el principio subjetivo de responsabilidad, que
hace descansar el sistema en la existencia de dolo o culpa en la persona del
agente.
Se trata, pues, de un sistema de responsabilidad por culpa (la
tendencia actual es que toda persona responda de los daños que ocasiona,
atribuyéndosele responsabilidad en forma objetiva, es decir, con
independencia al dolo o la culpa).
Un sistema de responsabilidad por culpa, como cualquier otro, es
un sistema de distribución de costos. Es decir, es un sistema de reglas en
base a las cuales es posible determinar qué persona o grupo de personas
paga el costo de los accidentes y en qué monto.
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Frente a esta pregunta, un sistema de responsabilidad por culpa
responde diciendo que el costo ha de recaer sobre quien los causa culposa o
dolosamente y que, en cualquier otro caso, ha de soportarlo la víctima.
Un sistema de responsabilidad por daños, en cambio, basado en un
enfoque desde el prisma del análisis económico del derecho, atiende a otro
patrón o conjunto de reglas para la distribución de los costos, cuyo objetivo es
controlar la asignación de recursos de forma de conseguir la eficiencia en su
asignación y al mismo tiempo una ganancia de bienestar para la sociedad en
su conjunto. (reducir costos de accidentes y costos de evitarlos)
Desde la perspectiva del análisis económico del derecho, el sistema
de responsabilidad por daños es mucho más eficiente para reducir costos. Así,
por ejemplo, en el sistema de responsabilidad por culpa existen altos costos
asociados a la administración del daño (gastos en justicia).
Así pues, las razones que justificarían la mantención de un sistema
subjetivo de responsabilidad no son de carácter económico, sino moral o de
justicia. Lo moralmente adecuado es que quien cause el daño asuma los costos.
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En cualquier evento, la consagración de un sistema de
responsabilidad por culpa en nuestro derecho tampoco guarda armonía con la
función reparadora de la responsabilidad extracontractual. La indemnización
no es punitiva sino reparadora. No se indemniza en la medida de la culpa, sino
en la medida del daño, ya que la extensión de los perjuicios a ser
indemnizados no varía si ha mediado dolo o culpa, por lo que nuestro C.C.
acoge la indemnización reparatoria.
El dolo: Art. 44 inc. Final.
«Intención positiva de inferir injuria o daño en la persona o
propiedad de otro».
El dolo está presente en el derecho civil en los siguientes temas:
a. Como vicio del consentimiento;
b. En el incumplimiento de las obligaciones contractuales;
c. En la responsabilidad extracontractual.
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Culpa: (Art. 44). En la definición el legislador efectúa una
graduación de ella en grave, leve y levísima, comparando el comportamiento
de una persona con un paradigma ideal, «El comportamiento del buen padre
de familia».
Si bien en materia de responsabilidad extracontractual no existe, en
principio, graduación de la culpa, algunos autores si existen grados de culpa
por las que no se responden. Sin embargo, la reparación por culpa le toca
avaluarla al juez, quien se pregunta únicamente si fue prudente el agente, en
relación a cualquiera persona media.
Se señalan como conductas generadoras de la culpa o «causas de
la culpa», sea por acción u omisión, las siguientes:
- Negligencia: «falta de cuidado que se debe a una omisión».
Es la forma pasiva de la culpa, al omitirse lo que estaba aconsejado
para evitar el daño.
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- Imprudencia: «falta de cuidado que se debe a una acción arriesgada».
En este caso, la culpa se origina de forma activa, ya que se ejecuta un
acto sin adoptar las precauciones necesarias.
- Impericia: «falta de cuidado y de diligencia que se debe a la ausencia de
conocimientos, experiencia o habilidad en el ejercicio de una determinada
actividad».
Culpa contra la legalidad:
Cuando se causa un daño con infracción de leyes o reglamentos
resulta inoficioso examinar la conducta del agente, pues será igualmente
responsable. Por ej.: al portar ilegalmente un arma, y actuando con el máximo
de diligencia posible, causo daño a otro, igualmente responderé; o cuando
cometo una infracción de tránsito, aunque haya tomado todos los resguardos
para evitar un accidente, igualmente seré responsable por los daños.
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Culpa en el abuso de derecho.
Por regla general, el ejercicio de un derecho es un acto lícito, y en
consecuencia, no existiendo antijuridicidad de esa conducta, no es posible
hablar de responsabilidad. Pero el ejercicio de un derecho desviándolo de su
natural destino, importa un abuso, y en consecuencia, un ejercicio ilícito, que
puede comprometer la responsabilidad de su titular.
Factores objetivos de atribución:
Estos son los que fundamentan la responsabilidad objetiva y que
agrupan una serie de criterios legales de imputación que justifican el poner
a cargo el daño a determinada persona, prescindiendo de la valoración de la
conducta del causante del daño.
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En nuestro ordenamiento, quizá sólo en materia laboral y leyes
especiales que consagran La responsabilidad objetiva (por ejemplo, sobre
seguridad nuclear, sobre navegación aérea, sobre contaminación de mar por
hidrocarburos en la ley de navegación, etc.) y sin perjuicio de la hipótesis de
culpa contra la legalidad por infracción de leyes o reglamentos, existe una
especie de responsabilidad objetiva por desarrollar una actividad peligrosa.
Por ej.: el ejercicio de una actividad fabril genera el riesgo de
accidentes del trabajo y por eso se hace responsable al patrón o empleador de
los accidentes ocurridos a sus empleados u obreros en el ejercicio de esa
actividad.
Así, quien desarrolla una actividad peligrosa y crea un riesgo, debe
soportar las consecuencias.
La responsabilidad es un problema de causalidad y no de
culpabilidad.
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La responsabilidad civil y la práctica de seguros de responsabilidad:
El aumento en el número de accidentes ha contribuido al desarrollo
de los seguros privados y especialmente los de responsabilidad civil.
En este sentido, el legislador, con el objeto de asegurar a la víctima la
reparación del perjuicio, ha obligado a las personas sometidas a una
responsabilidad por riesgo a contratar un seguro. De esta manera, la
indemnización debida ya no es pagada por el autor del perjuicio, sino por la
compañía aseguradora, la que lo reparte posteriormente entre toda la
comunidad de asegurados.
Por ejemplo, en nuestro derecho está el seguro obligatorio contra
riesgos de accidentes del trabajo y enfermedades profesionales y el seguro de
daños a terceros para los propietarios de vehículos motorizados (seguro
automotriz obligatorio).
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Responsabilidad extracontractual.
En materia de responsabilidad por riesgo, el sistema de
contratación de seguros de responsabilidad civil cumple también una
función de prevención de los accidentes respecto de aquellos que realizan
actividades riesgosas o tienes cosas peligrosas, mediante el alza de las
primas (lo que constituye una advertencia para el imprudente).
III. RELACIÓN DE CAUSALIDAD O NEXO CAUSAL ENTRE LA
CULPA O DOLO Y EL DAÑO CAUSADO:
La relación de causalidad busca encontrar una relación de causa a
efecto entre el daño y el hecho de la persona a la cual se atribuye su
producción. (Si estamos en hipótesis de responsabilidad objetiva, la relación
causal deberá existir entre el daño y el riesgo creado).
Se trata de establecer una relación material que responde a las
leyes físicas (objetiva, no subjetiva). Pero se trata de una causalidad
jurídica, es decir, la causa del daño que tiene relevancia jurídica.
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Por ejemplo, para un doctor la causa de la muerte de una persona será un
paro cardio-respiratorio, pero para el jurista será el suministro de una sustancia
tóxica.
La relación de causalidad cumple dos funciones que están ligadas entre
sí:
a. Determinar la autoría del daño; y
b. Determinar la extensión del resarcimiento.
Teorías acerca de la causalidad:
Existen diversas teorías que intentan determinar esta relación de
causalidad:
a. Teoría de la equivalencia de las condiciones:
Según la cual «toda condición es suficiente para producir el daño, a
menos que al ser suprimida la condición en términos hipotéticos, el daño no se
produzca».
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Debe efectuarse una supresión mental hipotética del hecho y si con ello,
se elimina o desaparece el resultado dañoso, entonces se establece la relación de
causalidad.
b. Teoría de la causa próxima:
Esta teoría atiende a la condición más próxima en el tiempo al resultado
dañoso.
c. Teoría de la causa eficiente:
Esta teoría atiende a la condición más eficaz y más activa para la
producción del hecho.
d. Teoría de la causa adecuada:
Es la teoría que predomina y dice relación a que la cuestión a resolver
consiste en «determinar si la concurrencia del daño era de esperar en la esfera
del curso normal de los acontecimientos o si, por el contrario, queda fuera de
este posible cálculo». En consecuencia, la causa del daño es sólo aquella condición
que normalmente resulta apta para producir el resultado. (Hay un juicio de
probabilidades sobre la base de la experiencia de vida).
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Consecuencias de la relación de causalidad:
1. La culpa de la víctima hace desaparecer total o parcialmente la relación
de causalidad y exime de responsabilidad o la atenúa.
- Art. 2330. La exposición imprudente al riesgo es el elemento considerado
por el legislador.
- También, puede suceder que en las causas del daño producido interfieran
otros elementos extraños, de modo que tal daño no pueda atribuirse
exclusivamente a la acción del agente, porque por sí sola su acción no es
proporcionada a causarlo (Estas son las llamadas “concausas”).
- Estos elementos que interfieren en la relación de causalidad pueden ser el
caso fortuito, el hecho de un tercero o, como vimos, la acción de la propia
víctima. Estas se califican como causas ajenas.
- Cuando la relación causal se suprime totalmente, estamos frente al fenómeno
de la interrupción del nexo causal.
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- Cuando sólo se produce una disminución en la fuerza causal, pues el hecho
extraño sólo viene a colaborar en la producción del daño, nos encontramos
frente a una concausa.
- La importancia de esta cuestión es que la ausencia total o parcial de la
relación de causalidad provoca la ausencia total o parcial de responsabilidad.
(Si hay concausas, el juez debe distribuir la responsabilidad)
2. En cuanto a la extensión del resarcimiento, la relación de causalidad se
interrumpe respecto a los daños indirectos.
3. De acuerdo a los principios generales, si existe pluralidad de causas los
sujetos generadores de éstas responderán solidariamente.
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IV. LA CAPACIDAD:
El hecho de que se exija la capacidad para los efectos de la
responsabilidad extracontractual, no es más que una consecuencia del
principio subjetivo que la constituye. Al estar imbuido de la culpa (actuar
negligente) va implícita la exigencia de que se pueda discernir entre el
actuar negligente y el diligente, es decir tiene que haber posibilidad de
discernir entre un actuar negligente y diligente y entre el bien y el mal.
La tendencia moderna que ha objetivado la responsabilidad civil hace
responder por sus actos incluso a los incapaces dementes, si tiene un
patrimonio suficiente para indemnizar a la víctima.
En Chile se exige capacidad, pero no la capacidad negocial, es una
capacidad más amplia y con menos requisitos.
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¿Quiénes son incapaces?
La regla respecto de la capacidad está en el Art. 2319 CC.
En términos absolutos y totales son incapaces:
1. Los Infantes (menores de 7 años)
2. Los Dementes
Entre los dementes hay que considerar la situación especial del
ebrio. El ebrio es responsable aún cuando esté privado de razón de todo
delito y cuasi delito, por lo tanto, el ebrio siempre responde. Art. 2318 CC.
Esta misma regla habría que aplicar a cualquiera que esté temporalmente
privado de razón por droga.
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3. Incapacidad Especial.
Consiste en aquella persona que tiene más de 7 años y menos de 16
años. La situación del mayor de 7 y menor de 16 años es una situación
intermedia en la cual queda a la prudencia del juez si actuó o no con
discernimiento.
El hecho de que estas personas sean incapaces de delito y cuasidelito
no significa que la víctima del daño vaya a quedar siempre sin posibilidad de
ser indemnizada. De conformidad al Art. 2319 C.C., responden por ellos
aquellas personas que los tengan bajo su cuidado si se les puede imputar
negligencia.
Como sabemos, las personas jurídicas son incapaces de delito o
cuasidelito penal sin perjuicio de la responsabilidad criminal de las personas
que intervinieron en el acto. Sin embargo, las personas jurídicas son
plenamente capaces de delito y cuasidelito civil a través del actuar de sus
representantes.
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Las Presunciones de Culpa.
La importancia de las presunciones de culpa es que en la práctica,
permiten una inversión en la carga o peso de la prueba e incluso una
tendencia a objetivizar la culpa, es decir, que se es culpable aunque se haya
actuado con la debida diligencia o cuidado.
Clasificaciones de las Presunciones de Culpa:
- Encontramos las siguientes presunciones de culpa en nuestro C.C.:
1. Presunciones de Culpa por el Hecho Propio.
2. Presunciones de Culpa por el Hecho Ajeno.
3. Presunciones de Culpa por el Hecho de las Cosas.
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I. Presunciones de Culpa por el Hecho Propio. Art. 2329 C.C.
Art. 2329: «Por regla general todo daño que pueda imputarse a malicia o
negligencia de otra persona, debe ser reparado por ésta.
Son especialmente obligados a esta reparación:
1. El que dispara imprudentemente un arma de fuego;
2. El que remueve las losas de una acequia o cañería en calle o camino, sin las
precauciones necesarias para que no caigan los que por allí transitan de día o
de noche;
3. El que, obligado a la construcción o reparación de un acueducto o puente
que atraviesa un camino lo tiene en estado de causar daño a los que transitan
por él».
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Se establecen en el Art. 2329 CC. que consagra la regla general de
responsabilidad, “todo daño debe ser indemnizado”, y son especialmente
obligados a esta reparación (la culpa en los casos enumerados en este art. se
presume):
a. El que dispara imprudentemente un arma de fuego.
b. El que remueve las losas de una acequia o cañería en calle o camino, sin las
precauciones necesarias para que no caigan los que por allí transitan de día o
de noche.
c. El que, obligado a la construcción o reparación de un acueducto o puente
que atraviesa un camino, lo tiene en estado de causar daño a los que transitan
por él.
Lo importante es que parte de la doctrina, especialmente el profesor
Arturo Alessandri, sostiene que el art. 2329 CC. establece una presunción
general de culpabilidad en todos aquellos casos en que por la naturaleza de
la actividad desarrollada puede atribuírsele culpa a su autor.
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Por lo tanto, no es una enumeración taxativa de responsabilidad por
el hecho propio y los numerales del art. serían sólo ejemplos.
Se trata de presunciones de culpa fundadas precisamente en el
riesgo creado.
II. Presunciones de Culpa por el Hecho Ajeno.
La regla general es que se responde tan sólo de los hechos propios
y que por excepción se responde de los hechos de los otros.
Sin embargo, en estas presunciones se responde de los hechos de las
personas que están a su cuidado y se habla de responsabilidad por el hecho
ajeno, pero en verdad es responsabilidad por el hecho propio, y el hecho
propio por el cual se responde es la falta de cuidado por las personas que
están a nuestro cargo o cuidado.
Esta responsabilidad es de carácter general, esto es de todas las
personas que estén al cuidado de otro.
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Responsabilidad extracontractual.
Requisitos para que se produzca la responsabilidad por el hecho ajeno.
a. Que exista una relación de dependencia. Por ejemplo: padre e hijo, el
empleador con el trabajador, etc.
b. Que el “victimario” sea capaz y que esté bajo la dependencia de otro. (si
es incapaz se aplica el Art. 2319 CC.)
c. La negligencia del tercero responsable (que en nuestro sistema se presume
legalmente).
d. Que se pruebe la culpabilidad del dependiente o subordinado.
Conclusiones:
- Como el dependiente es capaz y responsable, en los eventos de este tipo de
responsabilidad se puede accionar contra ambos; es decir, contra el
subordinado y contra aquella persona que teniendo a su cuidado a esta persona
no fue lo suficientemente diligente en su cuidado.
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Responsabilidad extracontractual.
Sin embargo, por lo general el dependiente será insolvente, de
manera que a la víctima le interesará dirigir su acción en contra del tercero
civilmente responsable.
Esta presunción de culpabilidad por el hecho ajeno es una
presunción simplemente legal que puede ser desvirtuada. Art. 2320 Inc.
Final CC.
El 3ero. que por su falta o cuidado se ve en la obligación de
responder por el hecho culpable de las personas que dependen de él, tiene
derecho a cobrar o repetir contra el que efectivamente causó el daño, (Art.
2325) con 2 requisitos:
* Que el hecho no lo haya realizado por orden de la persona de la
cual depende.
* Siempre que sea capaz de delito o cuasidelito, ya que si no lo es, se
aplica la regla del art. 2319 CC.
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Responsabilidad extracontractual.
III. Casos de responsabilidad por el hecho de un tercero.
1. Responsabilidad de los padres. (Art. 2320 inc. 2°).
Los requisitos para que proceda esta presunción son:
a. Que sea menor de edad el victimario (No incapaz de delito, pues en tal
caso se aplica la regla del art. 2319).
b. Que viva en la misma casa que los padres.
Lo importante es tener presente que los padres deben estar al cuidado
personal del menor, cuidado personal que es limitado dentro los estándares
jurídicos y los usos normales.
Existe, sin embargo, una presunción de derecho dada en el Art. 2321
respecto a este cuidado personal, que se refiere a los malos hábitos que los
padres han dejado adquirir a sus hijos.
En este caso, no es necesario que vivan en la misma casa.
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Art. 2312: «Los padres serán siempre responsables de los delitos o
cuasidelitos cometidos por sus hijos menores, y que conocidamente provengan
de mala educación, o de los hábitos viciosos que les han dejado adquirir».
2. Responsabilidad de tutores y curadores.
Estos también son responsables del cuidado y conducta del pupilo
que vive bajo su dependencia. art. 2320 inc. 3°.
Asimismo, son responsables los directores de colegio de los
discípulos que estén bajo su cuidado, aún siendo mayores de edad. art. 2320
inc. 4°.
3. Responsabilidad de los artesanos y empresarios del hecho de sus
aprendices y dependientes mientras estén bajo su cuidado art. 2320 inc. 5°.
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4. Responsabilidad de los amos por la conducta de sus criados o
sirvientes. art. 2322.
Para que se produzca esta presunción de culpa, se requiere dar
cumplimiento a los siguientes requisitos de procedencia:
a. que ejecuten labores a su orden o en el ejercicio de sus funciones (no hay
responsabilidad fuera del desempeño de sus funciones).
b. Se exime de responsabilidad el amo si se ejercen las funciones por los
criados de un modo impropio, si este modo impropio le ha sido impredecible;
si no tenía forma de prevenir el ejercicio de las funciones en forma abusiva; si
utilizó toda su autoridad para intentar impedir lo anterior. (art. 2322 inc. 2°)
5. Responsabilidad civil del empresario por el hecho de su dependiente:
En el derecho comparado, estos dos supuestos legales son conocidos
con el nombre genérico de «Responsabilidad indirecta del principal por el
hecho de sus encargados o dependientes».
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Responsabilidad extracontractual.
Bajo este concepto se agrupan todos los casos prácticos en lo cual el
daño es causado por un agente directo en el ejercicio o con ocasión de las
funciones encomendadas por un empresario o principal.
Por tanto, en todos estos casos cabe distinguir los siguientes tres
elementos comunes:
a. Un agente directo y material del daño, llamado indistintamente
«dependiente», «encargado», «comisionado», «agente», etc.
b. Una relación o vínculo entre este agente directo y el empresario civilmente
responsable, denominada comúnmente vínculo de «subordinación y
dependencia».
c. Que el daño haya sido causado en el ejercicio o con ocasión de las
funciones asignadas al primero.
Por otro lado, es interesante señalar que en Chile esta institución,
junto a sus elementos constitutivos, se da cita en múltiples preceptos
especiales de nuestro ordenamiento jurídico.
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Responsabilidad extracontractual.
Estos preceptos especiales consagran supuestos legales que
responden, en su estructura y aplicación práctica, a un régimen de
responsabilidad indirecta, refleja o sustituta.
Así, por ejemplo, el art. 886 del Código de Comercio establece la
responsabilidad civil del naviero por los daños causados por su capitán,
oficiales y tripulación.
El art. 162 del Código Aeronáutico (Ley N° 18.916 de 19 de enero de
1990) establece la responsabilidad civil de explotador de aeronaves por los
daños causados a las personas o cosas a bordo de ellas, con ocasión de un
abordaje aéreo imputable a culpa o dolo del piloto de la aeronave.
El art. 174 inciso 2, de la Ley sobre Accidentes del Tránsito (Ley N°
18.290 de 7 de febrero de 1984), establece la responsabilidad solidaria del
dueño de vehículos por los daños causados por el conductor, sea éste
dependiente o no del dueño/titular civilmente responsable.
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Asimismo, el art. 145 de la de Navegación Marítima (D.L. N° 2222
de 31 de mayo de 1978) estableció que el dueño, armador u operador de un
barco o artefacto naval es civilmente responsable de las faltas, imprudencias
o negligencias de sus dependientes o de la dotación respectiva y no podrán
éstas ser alegadas como causales de exención de responsabilidad.
El art. 69 letra b) de la llamada Ley de Accidentes del Trabajo y
Enfermedades Profesionales (Ley N° 16.744 de 1968) establece que «la
víctima y las demás personas a quienes el accidente o enfermedad cause daño,
podrá reclamar al empleador o a terceros responsables del accidente, también
las indemnizaciones a que tenga derecho con arreglo a las prescripciones del
derecho común, incluido el daño moral». Así, el empresario podrá llegar a
ser civilmente responsable, conforme a las disposiciones del Código Civil,
por los accidentes del trabajo debidos a la culpa o negligencia de sus propios
empleados, mandos medios y altos cargos, sujetos a un contrato de trabajo.
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Por último, podemos señalar que la responsabilidad civil del
Estado/Administrador y de las Municipalidades puede obedecer a un
esquema de responsabilidad indirecta o sustituta si el daño ha sido causado por
la actividad material de algún funcionario, empleado o dependiente.
NATURALEZA Y FUNDAMENTOS DE LA RESPONSABILIDAD
CIVIL DEL EMPRESARIO POR LOS DAÑOS CAUSADOS POR SU
DEPENDIENTE
En el derecho comparado se distinguen tres grandes teorías en
relación al fundamento y estructura de la responsabilidad civil del principal
por el hecho de sus dependientes.
Dichas teorías intentan explicar el porqué una persona («el
dominus o principal») puede ser civilmente responsable y, por tanto,
obligado al pago de la indemnización respectiva, por los daños causados por
otra (el dependiente o agente directo del daño).
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Responsabilidad extracontractual.
1. Doctrina de la culpa «in eligendo vel vigilando».
Esta doctrina postula que el empresario sólo es civilmente
responsable si se logra acreditar que ha incurrido personalmente en una
culpa al elegir, vigilar, dirigir o controlar al empleado que directa o
inmediatamente causó el daño respectivo.
El derecho entiende que el empresario, desde el momento en que
contrató al dependiente y lo tiene bajo sus órdenes e instrucciones, está
obligado a vigilar su conducta para que desempeñe con eficiencia y seguridad
su encargo y evite así causar daños a terceros. Por ello, si el dependiente causa
daños, éstos se deben más a la culpa del empleador que a la propia culpa del
empleado.
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Responsabilidad extracontractual.
Asimismo, en la totalidad de los ordenamientos que recogen este
sistema, la culpa del empresario se presume «iuris tantum», es decir, la víctima
no tiene la carga procesal de probar la negligencia del empresario demandado.
Por este motivo, se concede siempre a éste (empresario demandado) la
posibilidad de probar que con la autoridad y el cuidado que su calidad le
confiere y prescribe no ha podido impedir el hecho (la denominada prueba
liberatoria).
Por los motivos apuntados, la única diferencia que guarda este
supuesto legal con la regla general en materia de responsabilidad
extracontractual por el hecho propio, radica en que aquí la culpa del
empresario se presume legalmente, es decir, el empresario es civilmente
responsable, salvo que pruebe que con la autoridad y el cuidado que su
calidad le confiere y prescribe no ha podido impedir el daño.
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Responsabilidad extracontractual.
En consecuencia, en estricta teoría:
a. La responsabilidad civil del empresario es directa y no subsidiaria.
La víctima puede demandar directamente al empresario sin necesidad
de demandar primero, o conjuntamente al menos, al dependiente que material
y directamente causó el daño respectivo. La responsabilidad del empresario y
la del dependiente-agente directo del daño son autónomas e independientes.
b. No se necesita culpa alguna en el dependiente o agente directo del daño e,
incluso, no es necesario que éste sea capaz de cometer delitos y cuasidelitos
civiles. Basta la culpa del empresario demandado.
c. El empresario demandado puede siempre eximirse de toda responsabilidad
mediante la llamada prueba liberatoria, es decir, acreditando que con la
autoridad y el cuidado que su respectiva calidad le confiere y prescribe no
ha podido impedir el daño.
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Responsabilidad extracontractual.
d. El empresario que ha indemnizado a la víctima no puede repetir contra su
dependiente por el total de lo pagado como indemnización pues, en el fondo,
paga una deuda propia.
Únicamente podría repetir contra su dependiente si logra acreditar
que éste incurrió en dolo o culpa personales y sólo por la parte o cuota que
le corresponda al dependiente culpable en la obligación indemnizatoria.
Este esquema tradicional de concebir y estructurar la responsabilidad
del empresario es el resultado del absoluto predominio de la doctrina de la
culpa en la época de la codificación europea e hispanoamericana «no hay
responsabilidad civil sin culpa».
2. LA RESPONSABILIDAD VICARIA, REFLEJA O SUBSTITUTA.
Este sistema de concebir la responsabilidad civil del principal fue una
genial creación de Pothier.
40
Responsabilidad extracontractual.
Sin embargo, y no obstante la gran influencia que ejerció este gran
jurista en la codificación francesa, el primer Proyecto de Código Civil francés
no contenía una norma de responsabilidad vicaria, pues el amo y comitente
respondían por culpa y podían eximirse de toda responsabilidad probando no
haber podido impedir el hecho. Sin embargo, al momento de discutirse dicho
Proyecto y sin mayores explicaciones, se privó al amo y comitente de la
posibilidad de probar que había elegido o vigilado bien a sus encargados o
dependientes. De esta forma se estableció, por primera vez en la historia de
la codificación europea, y de modo casi fortuito, una responsabilidad
vicaria, indirecta o sustituta.
En este sistema el empresario es objetivamente responsable de los
daños que con dolo o culpa causen sus dependientes en el ejercicio de sus
funciones. En otras palabras, una vez acreditada la culpa «in operando» del
dependiente, el empresario no puede eximirse de responsabilidad civil
alegando haber empleado la debida diligencia en la elección, vigilancia,
dirección y control de sus dependientes.
41
Responsabilidad extracontractual.
El empresario es un verdadero garante de las culpas de sus
dependientes y debe responder frente a la víctima a la medida de un fiador
solidario.
Por tanto, esta forma o esquema de concebir la responsabilidad civil
del empresario se caracteriza esencialmente por los siguientes 4 elementos:
a. No es necesario acreditar culpa alguna en el empresario demandado ni
éste puede eximirse probando haber empleado toda la diligencia y cuidado
que su calidad le confiere y prescribe para evitar el daño respectivo.
Su responsabilidad es estricta o sin culpa, pues no se le concede la
llamada prueba liberatoria. Su responsabilidad es en garantía de las culpas de
sus dependientes.
42
Responsabilidad extracontractual.
b. La víctima sólo debe acreditar la culpa en el dependiente que causó el
daño respectivo (culpa in operando).
Una vez acreditada esta circunstancia, su personal responsabilidad
se «propaga» hacia el empresario inocente. Por ello, en este esquema, es
esencial que el agente directo del daño sea capaz de cometer ilícitos civiles
pues, en caso contrario, no puede quedar personalmente obligado a
indemnizar a la víctima ni obligar, en repercusión o garantía, a su principal.
c. Bajo esta perspectiva, y según lo determine el legislador respectivo, la
responsabilidad del empresario puede ser directa o subsidiaria.
- En el primer caso, la víctima tendrá una acción directa contra el principal.
- En el segundo caso, la víctima estará obligada a demandar, primero o, al
menos, conjuntamente, al dependiente-agente directo del daño.
43
Responsabilidad extracontractual.
d. El empresario que paga a la víctima la respectiva indemnización puede
repetir por el total contra el dependiente culpable, pues éste es el único y
verdadero responsable de todo el daño causado a la víctima.
Como se puede apreciar, la responsabilidad vicaria del empresario es
un sistema intermedio entre la responsabilidad por culpa y la
responsabilidad por riesgo. Existen claramente dos centros de atribución del
daño y dos criterios de imputación diversos: el encargado o dependiente
responde por culpa probada y el empresario por garantía o fianza solidaria.
3. LA RESPONSABILIDAD CIVIL DEL EMPRESARIO POR RIESGO
DE EMPRESA
Se trata, sin duda, de la más moderna explicación respecto del
fundamento y extensión de la responsabilidad civil de la empresa y
constituye una aplicación a la moderna producción de bienes y servicios, del
viejo principio del riesgo creado.
44
Responsabilidad extracontractual.
Esta doctrina surge como reacción a las limitaciones y problemas que
plantea la doctrina de la culpa frente al moderno quehacer empresarial, sobre
todo respecto de los daños causados con ocasión del ejercicio de actividades
industriales en economías altamente desarrolladas y competitivas.
En sí, sostiene que el empresario es el sujeto que, en una economía
perfecta, se encuentra siempre en la mejor posición para prevenir los
accidentes inevitables y distribuir su costo entre un mayor número de
sujetos, ya sea a través del sistema de precios o de los seguros de
responsabilidad civil. El empresario, mejor que la víctima inocente, puede
siempre pagar el daño, internalizarlo como un costo propio de su actividad y
redistribuirlo mediante un alza de los precios de sus bienes y servicios o
mediante la toma de un seguro de responsabilidad civil, cuya prima será un
costo más de su actividad industrial.
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Responsabilidad extracontractual.
En la práctica jurisprudencial comparada esta doctrina se aplica a los
casos en los que el daño es la consecuencia más o menos inevitable de la
actividad propia de una determinada empresa, sin que se pueda conocer con
exactitud el grado de participación culposa o negligente del factor humano
(dependientes) de la misma y en la cual el daño es altamente perjudicial para
la salud y la integridad física de las personas-víctimas del accidente.
Para esta doctrina, no todo daño indemnizable es el resultado de un
acto personal y culpable que merece una sanción civil, sino que muchos
accidentes se visualizan como el resultado estadísticamente calculable de
toda la actividad de una empresa proyectada en el mediano y largo plazo. Es
decir, el perjuicio a la víctima inocente es causado por un conjunto más o
menos anónimo de elementos materiales y personales dentro de una empresa,
sin que la participación culpable de un determinado empleado tenga una
relevancia jurídica significativa.
46
Responsabilidad extracontractual.
En este esquema de solución, nuevamente surge un único centro de
atribución del deber jurídico de reparar (la empresa) y un único criterio de
imputación del daño causado (el riesgo de empresa).
Por otro lado, es necesario aclarar que el criterio del riesgo de
empresa no ha sido recogido expresamente por ningún Código Civil
moderno. Sin embargo ha tenido cabida en el derecho comparado,
fundamentalmente, a través de dos esquemas diferentes:
a. En todos aquellos países cuyos códigos civiles, por ejemplo, Francia e
Italia, cuentan con normas de derecho común que recogen expresamente la
responsabilidad por el hecho de cosas peligrosas y/o de actividades
peligrosas, la doctrina y la jurisprudencia han podido aplicarlas a diversos
casos que responden a las necesidades de una responsabilidad por riesgo de
empresa.
47
Responsabilidad extracontractual.
b. En cambio, en aquellos países cuyo derecho de daños (contemplado en el
Código Civil) sigue aferrado a los esquemas propios de una responsabilidad
por culpa personal, se ha preferido dictar leyes especiales que regulen
ciertos daños causados en el desarrollo de actividades específicas o con
ocasión de determinadas circunstancias especiales.
En estos países, la responsabilidad por riesgo de empresa sólo tiene
una cabida parcial y en la aplicación restrictiva de dichas normas especiales.
(Así, por ejemplo, en Alemania, con la Ley sobre Responsabilidad por
Productos Defectuosos (1989) y la moderna Ley sobre Daño Ambiental
(1991).
Estas leyes especiales reconocen los siguientes elementos comunes:
a) la responsabilidad civil recae sobre el "operador", es decir, sobre aquel
empresario titular de la actividad con ocasión de la cual se causó el daño;
48
Responsabilidad extracontractual.
b) la responsabilidad del "operador" es estricta o sin culpa, es decir, el
empresario responde por riesgo y no puede acreditar haber tomado todas las
medidas necesarias para prevenir y evitar el daño;
c) se establece un monto máximo como indemnización para la víctima
inocente del daño;
d) se establece la obligación para el «operador», como requisito previo al
desarrollo de la respectiva actividad, de contratar un seguro obligatorio de
responsabilidad civil, que garantice un mínimo como indemnización para la
víctima;
e) se excluye la reparación del daño moral y del lucro cesante; y
f) siempre se otorga a la víctima la posibilidad de recurrir al Derecho común
de la responsabilidad civil. (aquel contenido en el BGB).
49
Responsabilidad extracontractual.
Lo importante de retener de esta doctrina es que la responsabilidad
del empresario (operador) es directa y se basa en la titularidad de una
organización de bienes y personas que generan daños estadísticamente
inevitables en el mediano y largo plazo. Del acto personal y culpable se pasa
a la titularidad de una actividad empresarial económicamente organizada.
Cada país ha recogido una de estas teorías para estructurar su sistema
de responsabilidad del principal por el hecho del dependiente y por eso
debemos tener especial cuidado al estudiar este tema a la luz del derecho
comparado, pues si no se tiene clara esta teoría general, se puede caer en el
error de aplicar una doctrina extranjera incompatible con nuestro
ordenamiento jurídico.
Así sucedió, por ejemplo, con Alessandri quien, en muchos
aspectos, siguió la doctrina francesa de la época, la que consagra un
régimen de responsabilidad vicaria, a diferencia del nuestro que es un
régimen de responsabilidad por culpa presunta.
50
Responsabilidad extracontractual del Estado.
¿EN QUÉ ÁMBITOS SE PUEDE APRECIAR LA RESPONSABILIDAD
EXTRACONTRACTUAL DEL ESTADO?.
El Estado, conforme a su variada actuación en sociedad, puede tener
responsabilidad en 3 áreas:
1. Responsabilidad del Estado por los daños causados en la actividad
legislativa.
2. Responsabilidad del Estado por los daños causados en la actividad judicial.
3. Responsabilidad del Estado por los daños causados en actos de gobierno o
de administración.
Ahora bien, en todo este entramado se debe tener presente la figura
en cómo actúa el Estado, si es a través de la personalidad jurídica del Fisco,
o bien, a mediante personalidad jurídica propia, como lo es en caso de las
Municipalidades, atendido el patrimonio propio que poseen.
51
Responsabilidad extracontractual del Estado.
1. Responsabilidad del Estado por la actividad legislativa:
Se discute que el Estado sea responsable por los daños causados por
la aprobación de una norma legal o de un tratado, pero la doctrina
administrativista moderna acoge la posibilidad, siempre que la lesión generada
sea por una norma contraria a la Constitución, o bien, provoque un quiebre en
el principio de igual repartición de las cargas públicas consagrado en la
Constitución.
2. Responsabilidad del Estado por la Actividad Jurisdiccional:
La interrogante radica en que si una sentencia o resolución judicial
errada puede comprometer la responsabilidad del Estado y, al respecto,
nuestra Constitución en el art. 19 N° 7, letra i), concibe esta posibilidad
cuando una vez dictado el sobreseimiento o la sentencia absolutoria, el que
hubiere sido formalizado o condenado por resolución de la Corte Suprema
declare injustificadamente errónea o arbitraria, tendrá derecho a ser
indemnizado por los perjuicios patrimoniales o morales que haya sufrido.
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Responsabilidad extracontractual del Estado.
3. Responsabilidad de la Administración. Estatutos Específicos:
A. Responsabilidad por el mal estado de las vías públicas o mala
señalización.
El art. 169, inc. 5to. de la ley 18.290 «Ley de Tránsito», señala que
«La Municipalidad respectiva o el Fisco, en su caso, serán responsables
civilmente de los daños que se causaren con ocasión de un accidente que sea
consecuencia del mal estado de las vías públicas o de su falta o inadecuada
señalización. En este último caso, la demanda civil deberá interponerse ante el
Juez de Letras en lo civil correspondiente y se tramitará de acuerdo a las
normas del juicio sumario».
La norma en comento establece la procedencia de una
responsabilidad sin culpa de parte de la Administración, por la falta de
servicio.
53
Responsabilidad extracontractual del Estado.
La responsabilidad del art. 169 no sólo alcanza al vehículo motorizado,
sino también al peatón por los daños causados por el mal estado de la vía
pública o señalética.
B. Responsabilidad por falta de servicio:
Se fundamenta en las siguientes normas:
- Ley 18.575, «Orgánica Constitucional de Bases Generales de la Administración
del Estado», arts. 4 y 42.
Art. 4: «El Estado será responsable por los daños que causen los órganos de la
Administración en el ejercicio de sus funciones, sin perjuicio de las
responsabilidades que pudieren afectar al funcionario que los hubiere ocasionado».
Art. 42: «Los órganos de la Administración serán responsables del daño que causen
por falta de servicio.
No obstante, el Estado tendrá derecho a repetir en contra del funcionario que
hubiere incurrido en falta personal».
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Responsabilidad extracontractual del Estado.
Estamos en presencia de una responsabilidad de carácter orgánico,
cuya criterio de imputación es la falta de servicio (ausencia) o prestación
defectuosa.
Dicha responsabilidad se aplica de igual forma, de manera directa a
las Municipalidades, conforme a la ley 18.685 «Orgánica Constitucional de
Municipalidades», art. 152.
Art. 152: «Las municipalidades incurrirán en responsabilidad por los daños
que causen, la que procederá principalmente por falta de servicio.
No obstante, las municipalidades tendrán derecho a repetir en contra del
funcionario que hubiere incurrido en falta personal».
55
Responsabilidad extracontractual del Estado.
Conforme al art. 21, inc. 2do., de la ley 18.575, esta responsabilidad
por falta de servicio no se aplica a los siguientes organismos: Contraloría
General de la República, al Banco Central, a las Fuerzas Armadas y a las
Fuerzas de Orden y Seguridad Pública, los Gobiernos Regionales, a las
Municipalidades, al Consejo Nacional de Televisión, al Consejo para la
Transparencia y a las empresas públicas creadas por ley, órganos que se
regirán por las normas constitucionales pertinentes y por sus respectivas leyes
orgánicas constitucionales o de quórum calificado, o a falta de norma especial,
por el derecho común de responsabilidad del Estado.
Régimen de Responsabilidad General del Estado.
¿Cuál es el régimen de responsabilidad que debe aplicarse cuando los
órganos del Estado causan daño en el ejercicio de sus cometidos?.
Es un tema absolutamente discutido en la actualidad, existiendo
diferentes posiciones:
56
Responsabilidad extracontractual del Estado.
1. La antigua doctrina establece que es aplicable el régimen de derecho
común, esto es, la regulación del Código Civil, fundada en los arts. 2320 y
2322, identificando al Estado como una persona jurídica que es responsable
por los actos de sus funcionarios o agentes al estar al cuidado y supervisión de
ellos.
2. Una segunda tesis, indica que la responsabilidad del Estado no se funda
en normas de derecho civil, sino que en normas Constitucionales, esto es los
arts. 6 y 7, 19 N°s. 20 y 24, 38 y 40, estableciendo un régimen de
responsabilidad de derecho publico.
El máximo exponente de esta teoría es el profesor Eduardo Soto
Kloss.
Los partidarios de esta teoría indican que esta responsabilidad de
derecho público se caracteriza por:
a. Ser objetiva;
b. Es propia de una persona jca., pues el Estado debe ser considerado así;
57
Responsabilidad extracontractual del Estado.
c. Es responsabilidad directa, no por el hecho ajeno;
d. Es de derecho público; y
e. Debe reparar todo el daño producido injustamente a la víctima.
No obstante lo anterior, conforme al profesor Hernán Corral T., lo
correcto es aplicar ambas teorías, complementarlas, ni una ni la otra,
ambas, atendido el art. 6, inciso final de la Constitución, el cual expresa:
Art. 6: «Los órganos del Estado deben someter su acción a la Constitución y a
las normas dictadas conforme a ella, y garantizar el orden institucional de la
República.
Los preceptos de esta Constitución obligan tanto a los titulares o integrantes
de dichos órganos como a toda persona, institución o grupo.
La infracción de esta norma generará las responsabilidades y sanciones que
determine la ley».
58
Responsabilidad extracontractual del Estado.
Como se aprecia, es la misma Constitución la que remite el sistema
de responsabilidad del Estado a la ley y, existiendo norma civil al efecto, es
aquella la que debe concretar el sistema de responsabilidad.
En conformidad a lo anterior, para que exista responsabilidad
extracontractual del Estado, se requiere antijuridicidad en el accionar, pues
no podemos hablar de daño, lesión, sin que presuponer una conducta ilícita o
injusta.
La responsabilidad extracontractual del Estado en la jurisprudencia.
La jurisprudencia reciente en la materia, entiende que esta
responsabilidad debe ser entendida, bajo los siguientes parámetros:
1. La mayor parte de la jurisprudencia exige para la existencia de la
responsabilidad extracontractual del Estado, un funcionamiento deficiente o
indebido del órgano estatal, no bastando la responsabilidad por riesgo.
59
Responsabilidad extracontractual del Estado.
2. La jurisprudencia acoge la complementación entre las normas de derecho
público y privado al exigir esta responsabilidad.
3. La prescripción de la acción indemnizatoria por nulidad de derecho
público es de 4 años, siguiendo las normas de la acción propia de derecho
privado.
Un nuevo tipo de responsabilidad del Estado, derivado de la violación de
Derechos Humanos.
Conforme a los pactos internacionales suscritos y ratificados por
Chile, se permite que un conflicto entre un ciudadano y el Estado de Chile,
pueda ser resuelto por un Tribunal internacional, el que no sólo se limita a
resolver el conflicto, sino también, a determinar el monto de la reparación, si
ello es acreditado y procedente en juicio.
60
Responsabilidad extracontractual del Estado.
Un ejemplo claro de esta nueva clase de responsabilidad del Estado,
lo constituye la «Convención Americana de Derechos Humanos», la cual
consagra un gran número de derechos que deben ser respetados por los
Estados parte, también determinó que un conflicto que se suscite a raíz de
estos, debe ser resuelto por la Comisión y la Corte Interamericana de
Derechos Humanos.
Dentro de las características que tiene el fallo de la Corte
Interamericana de Derechos Humanos es que no es apelable y debe ser
ejecutable en el orden interno, conforme a las normas del país que es
destinatario de la misma, sin necesidad de un procedimiento de homologación
o de exequátur. En sí, en nuestro caso, se aplica el art. 752 del C.P.C.
61
Responsabilidad extracontractual del Estado.
Los daños causados por vehículos motorizados o derivados de la Ley de
Tránsito «La responsabilidad objetiva en la Ley Nº 18.290, del Tránsito».
Naturaleza de la responsabilidad.
El art. 169, inciso 2, establece que «el conductor, el propietario del
vehículo y el tenedor del mismo a cualquier título (por ejemplo, un
comodatario, un arrendatario o un usufructuario), a menos que estos últimos
acrediten que el vehículo fue usado contra su voluntad, son solidariamente
responsables de los daños o perjuicios que se ocasionen con su uso (pago
solidario), sin perjuicio de la responsabilidad de terceros de conformidad a la
legislación vigente».
Cabe tener presente que el propietario o el tenedor del vehículo
carecen de la posibilidad de exonerarse de responsabilidad probando que, pese
a su diligencia, autoridad o cuidado, le fue imposible evitar la producción del
hecho dañoso. Sólo podrán exonerarse de responsabilidad acreditando que
el vehículo «fue usado contra su voluntad».
62
Responsabilidad extracontractual del Estado.
Se ha sostenido por nuestros tribunales que la situación descrita
configura una responsabilidad híbrida, objetiva y subjetiva:
Por un lado, respecto del conductor del vehículo se recurre al sistema
clásico de responsabilidad subjetiva; y
Por el otro, respecto del propietario o tenedor del vehículo, se recurre
al sistema de responsabilidad objetiva, la que se fundaría en la teoría del
riesgo creado, ya que al adquirir o recibir el vehículo y circular éste por la vía
pública están creando un riesgo para los peatones, vehículos y demás bienes que
pueda afectar.
Otro argumento para sostener que se sigue en esta materia la teoría del
riesgo creado, sería la circunstancia de exigir al propietario del vehículo la
contratación de un seguro, dado que es tal dueño el que crea el riesgo.
La responsabilidad solidaria del propietario o tenedor del vehículo y la
de su conductor, se funda en la autorización expresa o tácita de uso, que los
primeros le dan al tercero; es decir, en un consentimiento originado en la mera
liberalidad del dueño o tenedor del vehículo.
63
Responsabilidad extracontractual del Estado.
Con todo, en un caso, la ley limita la responsabilidad al propietario
de un vehículo motorizado: se trata del vehículo dado en “leasing”, es decir,
en arrendamiento con opción de compra, siempre que la inscripción del
respectivo contrato en el Registro de Vehículos Motorizados se haya pedido
antes de ocurrir el accidente.
Contratación de un seguro.
La ley establece la obligación de contraer un seguro obligatorio,
compatible con otro u otros de naturaleza voluntaria.
Se trata de un seguro contra riesgo, tanto por accidentes
personales, como por los daños causados a vehículos con ocasión de un
accidente de tránsito.
Respecto de las condiciones para el pago de indemnizaciones,
debemos distinguir entre daños personales y los causados a vehículos con
ocasión de accidentes de tránsito:
64
Responsabilidad extracontractual del Estado.
- Daños personales:
Los paga la compañía aseguradora (con acción directa de la víctima o de
sus beneficiarios contra ésta), sin investigación previa de culpabilidad, bastando la
sola demostración del accidente y de la muerte o lesiones que éste originó a la
víctima.
- Daños causados a vehículos de terceros:
Sólo los paga el seguro cuando lo haya aceptado en un convenio
celebrado con el propietario y conductor del vehículo asegurado y los terceros
perjudicados; o bien cuando se declare por sentencia ejecutoriada tanto la
responsabilidad del propietario y/o conductor y el monto de los perjuicios.
Requisitos de la responsabilidad.
1. El perjuicio:
El propietario y el conductor del vehículo son obligados solidariamente
al pago total de los daños y perjuicios causados.
65
Responsabilidad extracontractual del Estado.
Deben indemnizarse tanto los daños personales como los
materiales. Se aplican las reglas generales de derecho común en la materia,
comprendiendo por ende el perjuicio moral y material, y dentro del segundo el
daño emergente, como el lucro cesante.
2. Relación de causalidad ampliada.
Debe responderse por todos los daños «ocasionados».
Distinguimos entre:
a. La responsabilidad por el hecho del conductor a quien se facilitó el
vehículo;
b. La responsabilidad por el hecho del conductor que no ha sido
individualizado; y
c. La responsabilidad en el caso de mal estado del vehículo.
Analizaremos a continuación las tres hipótesis:
66
Responsabilidad extracontractual del Estado.
a. Responsabilidad del propietario por el hecho del conductor a quien ha
entregado el vehículo.
Además de su carácter objetivo, esta responsabilidad presenta dos
particularidades:
a.1. La responsabilidad del dueño del vehículo es sin perjuicio de la que
quepa a otras personas en conformidad al derecho común. Vale decir, es una
responsabilidad que puede coexistir o concurrir conjuntamente con la que
establece el art. 2320, derivada del hecho de las personas a cuyo cuidado se
tiene (por ejemplo, responsabilidad del padre del conductor, si éste es menor
de edad; responsabilidad del guardador o empleador del conductor).
a.2. La responsabilidad del propietario y del conductor es solidaria.
La solidaridad pasiva legal siempre tiene un carácter excepcional.
67
Responsabilidad extracontractual del Estado.
2. Responsabilidad del propietario por el hecho de un conductor que no
ha sido individualizado.
Conforme a la ley, se hace responsable al propietario del vehículo
por las contravenciones cometidas por un conductor que no haya sido
individualizado, salvo que aquél acredite que el vehículo le fue tomado sin
su conocimiento o sin su autorización expresa o tácita.
Dicho de otra forma, la responsabilidad del propietario subsiste
aunque no pueda individualizarse al conductor.
Tal como en el caso anterior, estamos ante una situación de
responsabilidad por el hecho ajeno.
3. Responsabilidad del propietario por el hecho dañoso del conductor,
cuando se debe al mal estado y condiciones del vehículo.
Según la ley, esta responsabilidad se funda en la negligencia del
propietario del vehículo, el cual lo mantiene en condiciones mecánicas tales,
que éste, más que prestar una utilidad, se convierte en un peligro público.
68
Responsabilidad extracontractual del Estado.
En este caso, no hay en realidad responsabilidad objetiva ni por
hecho ajeno, existe una responsabilidad personal y directa del propietario
del vehículo. La ley le hace responsable a él, en primer lugar, sin perjuicio de
la responsabilidad eventual que pudiere corresponderle al conductor. El último
quedará exonerado de responsabilidad, si el accidente se produce por el mal
estado del vehículo, y tal circunstancia era desconocida para el conductor.
Sujetos responsables:
l. Es sujeto responsable, conforme a la teoría de la responsabilidad objetiva, el
propietario del vehículo.
Conforme a la ley de Tránsito, se presumirá propietario de un
vehículo motorizado a la persona a cuyo nombre figure inscrito en el
«Registro Nacional de Vehículos Motorizados», salvo prueba en contrario.
A la víctima le bastará acompañar, en consecuencia, una copia de
dicha inscripción, y al que en ella figure le corresponderá probar que ya no es
el dueño (presunción simplemente legal).
69
Responsabilidad extracontractual del Estado.
Podrá exonerarse de responsabilidad, si prueba que el vehículo le ha
sido tomado sin su conocimiento o autorización expresa o tácita.
El dueño sólo estará exento de responsabilidad civil, si prueba la
inexistencia de todo vínculo con el conductor. Por ejemplo, si el vehículo le
fue robado.
2. El conductor:
Salvo que pruebe que el daño se debe al mal estado y condiciones del
vehículo, y que desconocía tal circunstancia.
3. Otros terceros:
En conformidad a las normas del derecho común (artículos 2320,
2321 y 2322 del Código Civil).
70
De la responsabilidad de ciertos profesionales y de los médicos en
particular.
¿DE QUÉ RESPONSABILIDAD RESPONDE EL PROFESIONAL
LIBERAL?.
La responsabilidad deriva del incumplimiento de las obligaciones
que le ha impuesto el contrato, sea que se hayan explicitado, o deriven de
la naturaleza de la obligación, o que por la costumbre pertenecen a ella
(artículo 1546).
Por ello:
a. Se aplicará el art. 1999 C.C., que rige para las profesiones que se regulan
por las reglas del mandato, con las graduaciones del artículo 2129 (según si
se trate de un mandato remunerado, donde la responsabilidad será «más
estricta», o si estemos ante un mandato asumido contra la voluntad del
mandatario, donde se responderá en forma «menos estricta», aunque en ambos
casos, dentro del rango de la culpa leve, según lo que estudiamos).
71
De la responsabilidad de ciertos profesionales y de los médicos en
particular.
b. En el caso del art. 2125, habrá supuestos de responsabilidad contractual, cuando
la persona a quien se le encargan negocios ajenos, no adopta providencias
conservativas urgentes.
El incumplimiento de esta obligación precontractual dará lugar a la
correspondiente indemnización de perjuicios.
c. Habrá casos en los que la responsabilidad profesional debe ser considerada
extracontractual, o al menos, no derivada de un contrato.
Por ejemplo, cuando el deber de actuación profesional proviene de un
imperativo legal, como en el caso en que el Estado nombra a un abogado de turno
para representar a quien no puede proporcionárselo por sí mismo.
d. Por otra parte, todos los daños que el profesional cause a terceros al ejecutar un
contrato, se regirán por las reglas de la responsabilidad extracontractual, ya que
para ellos, el contrato no les resulta oponible.
72
De la responsabilidad de ciertos profesionales y de los médicos en
particular.
Cabe señalar que los profesionales liberales están excluidos de la
responsabilidad que se regula por la ley número 19.496 sobre «Protección de
derechos de los consumidores», ya que tales profesionales no ejecutan actos
de comercio.
DE LA RESPONSABILIDAD DE LOS MÉDICOS EN PARTICULAR.
Se ha discutido acerca de la naturaleza de la responsabilidad del
médico, esto es, si es contractual, extracontractual o legal.
Para la mayoría de nuestra doctrina, se trata de una
responsabilidad contractual. Conforme a lo anterior, corresponde indemnizar
los daños causados al paciente que ha contratado los servicios del médico y
que pueden provenir, por ejemplo, de haber suministrado medicamentos
contraindicados, haber empleado instrumental defectuoso, haber prescrito un
tratamiento equivocado, haber realizado una operación innecesaria, haber
abandonado al enfermo, haber ignorado el médico técnicas nuevas que habrían
asegurado un mejor resultado, etc.
73
De la responsabilidad de ciertos profesionales y de los médicos en
particular.
Responde igualmente el médico por los hechos de terceros que
intervengan en una operación, como anestesistas, arsenaleras, etc.
Por su parte, se estima que habrá responsabilidad extracontractual,
cuando:
a. Tratándose de médicos que prestan sus servicios por amistad o
gratuitamente. (sin contrato de por medio).
b. Si requerido un médico para atender a una persona, sin que medie
obligación alguna, se niega, pudiendo haber prestado sus servicios.
c. Cuando la conducta del médico causa daños a terceros: por ejemplo,
cuando fallece un paciente a cuyas expensas vivía un tercero. Por ejemplo,
el cónyuge sobreviviente o los hijos menores del paciente fallecido, que vivían
a su cargo.
74
De la responsabilidad de ciertos profesionales y de los médicos en
particular.
En el caso de la responsabilidad contractual, la voluntad de
celebrar un contrato supone que haya existido consentimiento por parte del
paciente o de sus representantes legales, aunque sea tácitamente (por
ejemplo, si la víctima acude a un servicio de urgencia).
El consentimiento debe ser el que se necesita para estimar celebrado
un contrato de prestación médica en general respecto del malestar o
enfermedad que motiva la consulta.
Ahora bien, como parte de este contrato, se entiende que el médico se
ha obligado a consultar a su paciente capaz o al representante legal del
paciente incapaz, las distintas actuaciones médicas (intervenciones
quirúrgicas, tratamientos de quimioterapia, etc.).
RESPONSABILIDAD LEGAL DEL MÉDICO.
Una parte de la doctrina, apartándose de la tesis contractualista,
indica que existe una responsabilidad legal del médico, la cual opera cuando
se dan los siguientes requisitos:
75
De la responsabilidad de ciertos profesionales y los médicos en
particular.
1. Que el médico haya desarrollado una actividad inherente a la profesión.
2. Que exista norma legal que lo obligue a observar determinada conducta.
3. Que se produzca una transgresión de la conducta legalmente exigida.
4. Que a consecuencia del hecho, se haya producido un resultado dañoso.
1. Que el médico haya desarrollado una actividad inherente a la
profesión.
Este requisito no requiere mayor análisis.
2. Que exista norma legal que lo obligue a observar determinada
conducta.
El médico no tiene la obligación de sanar, sino que la obligación de
realizar todo el esfuerzo para devolver la salud al paciente, y si fracasa en su
empeño, no hay responsabilidad. Se trata entonces de una obligación de
medios y no de resultado.
76
De la responsabilidad de ciertos profesionales y los médicos en
particular.
Por ello, es irrelevante el contrato previo entre médico y paciente,
pues incluso puede existir responsabilidad del médico sin que exista ese
vínculo jco., como ocurre por ejemplo con el médico que atiende a un
accidentado en la calle.
Ahora bien, la fuente de la responsabilidad civil, es el artículo 2329
del Código Civil, por lo que se obliga al doctor a actuar con la diligencia
para no causar un daño.
3. Que se produzca una transgresión de la conducta legalmente exigida.
Ocurre esta transgresión, cuando el médico daña al paciente y,
aquel daño es producto de la negligencia, imprudencia o impericia del
profesional.
77
De la responsabilidad de ciertos profesionales y de los médicos en
particular.
¿Qué conductas del médico podrían configurar negligencia, imprudencia
o impericia?
- Negligencia: falta de diagnóstico, diagnóstico a distancia, tratamiento
inadecuado, abandono del enfermo, falta de asepsia, etc.
- Imprudencia: ligereza o temeridad en el tratamiento, falta de previsión
inexcusable, en la prescripción de medicamentos no autorizados en el país o
en dosis peligrosas, etc.
- Impericia: falta de una adecuada preparación profesional, en la ausencia o
insuficiente actualización en los adelantos médicos, error de diagnóstico,
terapia equivocada, alta prematura, etc.
¿El médico debe responder por negligencia, impericia o imprudencia de
un tercero; por los daños que puedan surgir en un caso clínico; por los
daños que se ocasionen al suministrar medicamentos en mal estado o al
emplear un instrumental con defectos de fabricación?
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De la responsabilidad de ciertos profesionales y de los médicos en
particular.
En estos casos, podría haber responsabilidad del médico por los
hechos de terceros que estén bajo el cuidado y vigilancia de este médico.
Pero, para que exista responsabilidad se requiere:
a. que exista un vínculo de subordinación y dependencia; y
b. que el médico no haya ejercido la autoridad y el cuidado requerido que su
cargo le confiere e impone, a fin de evitar el resultado dañoso.
4. Que a consecuencia del hecho, se haya producido un resultado dañoso.
El daño debe reunir los siguientes requisitos:
a. El daño sea cierto (efectivo) y no eventual.
b. El daño, que puede ser presente o futuro, aparezca como una consecuencia
clara y directa del hecho negligente realizado.
c. El daño subsista sin haber sido resarcido, es decir, no esté amparado por
una póliza de seguros; y
79
Tendencias modernas de la responsabilidad.
d. Se afecte un interés legítimo del reclamante, considerando la profesión u
oficio del reclamante y cuantificando la indemnización en consideración a lo
anterior (por ejemplo, la pérdida de una mano que sufre un pianista).
Avance histórico:
Para el prof. Rodríguez Grez, ésta es la materia «… más sensible en
la evolución del Derecho ...», ya que está directamente relacionada con las
costumbres, sistemas productivos, fuentes laborales, etc. Frente a una sociedad
masificada, donde se han estrechado las relaciones de vecindad y se han
concentrado inmensas poblaciones en mega-ciudades, caracterizadas por la
velocidad y actividad frenética, todos estamos expuestos a sufrir daños,
algunos, incluso, muy difíciles de imputar con certidumbre a determinadas
personas.
La responsabilidad subjetiva nació y se desarrolló en la era
agraria. Entonces, era posible imponer la responsabilidad como consecuencia
de un juicio moral y social fundado en la culpa y el dolo.
80
Tendencias modernas de la responsabilidad.
No tenía demasiada importancia el daño no provocado por el dolo o
la culpa, ya que era mínimo y tolerado como un designio de Dios o del azar.
La aparición de la máquina a vapor abre paso a la era industrial.
La responsabilidad, ahora, no se extiende sólo a los actos propios, sino
también por los actos de aquellos por los cuales respondemos e incluso por
las cosas que están bajo nuestro cuidado. Nace la teoría del riesgo, y con
ella aparece la responsabilidad objetiva, al margen de la culpa y el dolo.
Con la era industrial, le ha sucedido la era tecnológica, que presenta
otros riesgos y otro tipo de daños, muchos de ellos difusos, de fuentes
múltiples y encubiertas, fortaleciéndose la responsabilidad objetiva,
otorgándose importancia a las actividades riesgosas que se realizan, como
por ejemplo: la contaminación ambiental, la responsabilidad profesional, el
daño informático, los daños que provoca la biotecnología, etc. Surgen daños
causados por sujetos indeterminados.
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Tendencias modernas de la responsabilidad.
Por ejemplo: los daños que para la salud humana resultan de la contaminación
atmosférica. ¿A quién atribuir el daño? ¿Cuántas fuentes contaminantes existen?
¿Cómo concurre cada una de ellas a la creación del riesgo?
Estas y otras muchas preguntas permiten formarse una idea cabal de la
vaga y difusa que resulta la aplicación de los criterios tradicionales.
De esta manera, se plantean dos cuestiones fundamentales en la teoría
moderna de la responsabilidad:
a. La ampliación de la cobertura de los daños que deben ser indemnizados, lo que
implica hacerse cargo de una serie numerosa de daños propios de las actividades
riesgosas que caracterizan la era tecnológica; y
b. La facilitación a la víctima de las exigencias legales que se requiere satisfacer
para imponer responsabilidad.
Sin lo primero, quedarían muchos daños sin reparación. Sin lo segundo, se
dificultará el acceso de la víctima a la justicia y, finalmente, a la satisfacción de su
derecho a obtener la reparación conveniente.
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Tendencias modernas de la responsabilidad.
Pero aún así es insuficiente, siendo necesario de ampliar, aún más, el
ámbito de la responsabilidad, a fin de facilitar la reparación del daño causado.
Para alcanzar esta aspiración, se ha concebido la existencia del seguro
obligatorio, a fin de evitar que la insolvencia del autor del daño impida la
reparación de los perjuicios, sin necesidad de acreditar, en algunos casos,
culpa o dolo de parte de quien los causa.
De esta manera, con el seguro obligatorio se amplía
considerablemente la cobertura de las indemnizaciones en los accidentes del
trabajo, los del tránsito y en varias otras actividades riesgosas.
Finalmente, en la actualidad esta materia de derecho de daños sigue
en un estado de evolución, en nuestro derecho la responsabilidad subjetiva
sigue siendo la regla general en materia de responsabilidad, pero atenuada y
complementada por las presunciones de responsabilidad, esto es por casos
de responsabilidad objetiva fundados en el riesgo, por los casos de seguros y
cauciones obligatorias y por la noción del riesgo como una forma de culpa
moderna.
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