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De la Seducción

Jean Baudrillard
La eclíptica del sexo
Hoy no hay nada menos seguro que el sexo, tras la
liberación de su discurso. Hoy no hay nada menos
seguro que el deseo, tras la proliferación de sus figuras.

Femenino v/s masculino: La asunción de lo femenino


corresponde al apogeo del goce y a la catástrofe del
principio de realidad del sexo.En esta coyuntura mortal
de una hiperrealidad del sexo, la feminidad es
apasionante, como lo fue antiguamente, pero justo al
contrario, por la ironía y la seducción.
Sexualidad fálica, paradigma sexual (Freud).
Sin embargo, lo femenino está en otra parte, siempre
ha estado en otra parte: ahí está el secreto de su fuerza.
Así como se dice que una cosa dura porque su
existencia es inadecuada a su esencia, hay que decir
que lo femenino seduce porque nunca está donde se
piensa.
Relato de miseria sexual de las mujeres
La seducción como alternativa: juego ,desafío,
relaciones duales y estrategia de las apariencias. Lo
femenino no se opone a lo masculino, seduce a lo
masculino.
Rechazo de las mujeres a lo femenino/seducción:
privilegio de nunca acceder a la verdad.
Predominio de anatomía, “el destino es la anatomía”
En ninguna parte se trata de la seducción, del trabajo
del cuerpo a través del artificio, y no a través del deseo,
del cuerpo seducido, del cuerpo seducible, del cuerpo
apasionadamente apartado de su verdad, de esta
verdad ética del deseo que nos obsesiona — la
seducción es tan maléfica y artificiosa para la verdad
seria, profundamente religiosa que el cuerpo encarna
hoy, como antiguamente lo era para la religión— en
ninguna parte se trata del cuerpo entregado a las
apariencias.
La eterna ironía de la comunidad
Si la feminidad es principio de incertidumbre, ésta será mayor allí
donde la misma feminidad es incierta: en el juego de la feminidad.
“El travestismo”(indistinción de sexo). Parodia. Anulación de sexos.
Para que haya sexo hace falta que los signos repitan al ser biológico.
Aquí, los signos se separan, mejor dicho, ya no hay sexo, y de lo que
los travestís están enamorados es de este juego de signos, lo que les
apasiona es seducir a los mismos signos. En ellos todo es
maquillaje, teatro, seducción. Parecen obsesionados por los juegos
de sexo, pero sobre todo lo están por el juego, [19] y si su vida
parece más imbuida en el sexo que la nuestra, es porque hacen del
sexo un juego total, gestual, sensual, ritual, una invocación
exaltada, pero irónica.
«Sobresimular» la feminidad es decir que la mujer sólo
un modelo de simulación masculino. Mujer “alienada”
en su ser.
Exacerbar para hacer de él algo más que un signo, más
falso que lo falso.
Lo femenino (no como sexo) nunca ha sido dominado,
sino dominante, dominación patriarcal: historia
inverosímil. Desafío de la seducción.
La fortaleza fálica presenta todos los signos de la
fortaleza, es decir, de la debilidad.
Apuntar a lo “reversible” (goce) e “irónico” de la
feminidad a través de la seducción. La forma seductiva
vence en secreto a la forma productiva (analogía con la
locura).
La seducción (como juego) es del orden de lo ritual, el
sexo y el deseo son del orden de lo natural. Lo que se
enfrenta en lo femenino y en lo masculino son esas dos
formas fundamentales y no una diferencia biológica o
rivalidad ingenua de poder.
Es lo que trasluce en el juego más banal de la seducción: me
muestro esquivo, no me harás gozar, soy yo quien te hará jugar, y
quien te hurtará el goce. Juego movedizo, donde es falso suponer
que sólo es una estrategia sexual. Más que nada estrategia de
desplazamiento (seducere;llevar aparte, desviar de su vía), de
desviación de la verdad del sexo: jugar no es gozar
La liberación sexual, como la de las fuerzas productivas,
potencialmente no tiene límites. Exige una profusión realizada,
sex affluent society. No podría tolerar la escasez de bienes sexuales,
como tampoco de bienes materiales. Ahora bien, esta continuidad
y esta disponibilidad utópicas, sólo puede encarnarlas el sexo
femenino. Por eso todo en esta sociedad será feminizado
Porno-estéreo
el porno añade una dimensión al espacio del sexo, lo hace más
real que lo real — lo que provoca su ausencia de seducción.
La obscenidad quema y consume su objeto. Visto de muy
cerca, se ve lo que no se había visto nunca — su sexo, usted no
lo ha visto nunca funcionar, ni tan de cerca, ni tampoco en
general, afortunadamente para usted. Todo eso es demasiado
real, demasiado cercano para ser verdad. Y eso es lo
fascinante, el exceso de realidad, la híperrealidad de la cosa.
El único fantasma en juego en el porno, si es que hay uno, no
es el del sexo, sino el de lo real, y su absorción, absorción en
otra cosa distinta de lo real, en lo hiperrreal.
La dimensión de lo real es abolida por el efecto de zoom
anatómico, la distancia de la mirada deja paso a una
representación instantánea y exacerbada: la del sexo en
estado puro, despojada no sólo de toda seducción, sino
incluso de la virtualidad de su imagen — sexo tan próximo
que se confunde con su propia representación.
La irrealidad moderna no es del orden de lo imaginario, es
del orden del máximo de referencia, del máximo de
verdad, del máximo de exactitud — consiste en hacerlo
pasar todo por la evidencia absoluta de lo real.
El porno es la cuadrifonía del sexo. Añade una tercera y una cuarta pista al
acto sexual. Reina la alucinación del detalle — la ciencia ya nos ha
acostumbrado a esta microscopía, a este exceso de lo real consu detalle
microscópico, a este voyeurismo de la exactitud, del primer plano de las
estructuras invisibles de la célula, a esta noción de una verdad inexorable
que ya no se mide en absoluto con el juego de las apariencias y que sólo
puede revelar la sofisticación de un aparato técnico. (la obscenidad ligada
al porno)
Hegel: «De la misma manera que hablando del exterior del cuerpo
humano hemos dicho que toda su superficie, por oposición a la del
mundo animal, revela la presencia y la pulsación del corazón, decimos que
el arte tiene la tarea de procurar que en todos los puntos de su superficie lo
fenoménico, lo aparente se convierta en ojo, sede del alma, haciéndose
visible al espíritu».
Del discurso de trabajo al discurso de sexo, del discurso de
la fuerza productiva al discurso de la pulsión se propaga el
mismo ultimátum de pro-ducción en el sentido literal del
término. En efecto, la acepción original no es la de la
fabricación, sino la de hacer visible, hacer aparecer y
comparecer. El sexo es producido como se presenta un
documento, o como se dice de un actor que aparece en
escena.
Producir es materializar por fuerza lo que es de otro orden,
del orden del secreto y de la seducción. Por todas partes y
siempre la seducción es lo que se opone a la producción.