Está en la página 1de 21

FUNDAMENTOS BÍBLICO‐TEOLÓGICOS DEL

MATRIMONIO Y LA FAMILIA
LA FAMILIA EN LOS TIEMPOS
BÍBLICOS
«Familia»

«Grupo social » «Culturas»

«Tiempos :Antiguo y contemporáneo»


Lo que distingue a la familia de otros grupos sociales es sus
funciones: un lugar común de residencia, la satisfacción de
necesidades sexuales y afectivas, la unidad primaria de
cooperación económica, y la procreación y socialización de las
nuevas generaciones.
• En breve, hoy en día se considera familia tanto la unidad
social básica formada alrededor de dos o más adultos que
viven juntos en la misma casa y cooperan en actividades
económicas, sociales y protectoras en el cuidado de los
hijos propios o adoptados, como la red más extensa de
relaciones establecidas por matrimonio, nacimiento o
adopción.
• Todos los asuntos públicos fueron, • En el tiempo de la
hasta cierto punto, asuntos peregrinación de Israel
familiares; estaban regulados por por el desierto se
los ancianos, o sea los cabeza de definió su estructura.
familia y de los clanes.
Una tribu estaba
formada por varios
clanes que a su vez
eran grupos de
familias unidas por
lazos de
consanguinidad (Jos.
7.14‐18).
UNA GRAN FAMILIA DE FAMILIAS
• La familia en el Antiguo Testamento era
definitivamente patriarcal.
• Las genealogías se presentan
siempre a través de la línea
paterna.
• Términos usados en el Antiguo
Testamento en hebreo:

• Mishpahah: significa familia, pero


también clan, tribu, pueblo, y describe al
grupo de personas que habitan en un
mismo lugar o en varias aldeas, que
tienen intereses y deberes comunes, y
cuyos miembros son conscientes de los
lazos de sangre que los unen, por lo que
• Los patriarcas hebreos seguían las costumbres de sus
vecinos con respecto a tener más de una esposa; es decir,
eran polígamos.

Una familia de aquellos tiempos, con frecuencia, incluía al


esposo, sus esposas y sus hijos, sus concubinas y sus hijos, los
hijos casados, las nueras y los nietos, esclavos de ambos sexos y
sus hijos nacidos bajo ese techo, los extranjeros residentes en su
predio, las viudas y los huérfanos, los allegados y todos cuantos
estaban bajo la protección del jefe de la familia.
El padre cumplía funciones
sacerdotales. Religión y familia
estaban entretejidos con las
mismas hebras.

• La comunidad de adoración
básica que mantenía la cohesión
social de ese entonces era la
familia.

• Al igual que en otros grupos


humanos a su alrededor, entre los
hebreos el padre de la casa era
también el sacerdote que vigilaba
las relaciones entre la gente de su
casa y Dios (Job 1:5).
• Los niños estaban incluidos en el Pacto o alianza
de Dios con Israel mediante la circuncisión que se
realizaba a los ocho días de nacido un varón. Los
niños eran instruidos en la Ley por el padre en el
contexto cotidiano del hogar (Dt. 6:4–9) y
participaban activamente en las celebraciones de
la Pascua y otras festividades religiosas en el hogar
• Aunque las mujeres hacían gran parte de los trabajos duros de
la casa y del campo, ocupaban un lugar secundario tanto en la
sociedad como en la familia.

• Las solteras estaban bajo la tutela de su padre o de un


guardián. Al parecer, las mujeres eran tratadas más bien como
prendas de valor al ser compradas por sus futuros esposos, e
incluso vendidas como esclavas (Éx. 21:7).
• El compromiso nupcial (o el acto de contraer esponsales) era
un contrato entre dos jóvenes realizado frente a dos testigos.
La pareja se intercambiaba anillos o brazaletes.

• El novio o su familia tenía que pagar una suma de dinero,


llamada mohar, al padre de la novia. A veces podía pagarlo
en trabajo (Gn. 29:15–30). Al parecer, el padre sólo podía
gastar el interés de ese capital, el cual debía devolverse a la
hija a la muerte de sus padres o si ella enviudaba. Labán
parece haber quebrantado esa costumbre (Gn. 31:15).

• El padre de la
muchacha, a cambio,
le daba una dote que
solía consistir en
sirvientas, regalos o
tierras.
Jesús validó la institución familiar.

Él mismo llegó al mundo a través de una familia en la


cual, además de padres, tuvo hermanos y hermanas (Mt.
13:55–57).
Jesús experimentó una niñez de crecimiento integral,
tanto físico como intelectual, social y espiritual (Lc.
2:52).
• Algunos APÓSTOLES eran hombres de familia (Mt. 8:14; 1 Co. 9:5).
Aunque San Pablo prefirió permanecer solo por causa del evangelio,
honró el matrimonio de otros (1 Co. 7:1–9; 1 Ti. 4:1–4).

• Aconsejó a las esposas cristianas permanecer en unión con sus esposos,


aunque éstos no fueran creyentes (1 Co. 7:10–16). La buena marcha de
la familia fue una de las maneras de reconocer a pastores y diáconos (1
Ti. 3:1–13; Tit. 1:5–7). La hospitalidad en hogares cristianos era una
virtud muy apreciada (Ro. 12:13; 1 P. 4:9).

Las relaciones cristianas en los círculos


familiares de los creyentes eran un
poderoso testimonio a los inconversos
(1 P. 3:1–7). Allí, en la familia, las
virtudes abstractas de amor, perdón,
gozo, paz, benignidad, dominio
propio (Gá. 5:22) tienen la
oportunidad de hacerse realidades
concretas.
• La estructura social patriarcal no fue puesta a un lado
por Jesús y los apóstoles.

• La estructura familiar de aquella época, como la


comunidad de personas relacionadas por vínculos de
matrimonio y parentesco y regidas por la autoridad del
padre, fue reconocida y puesta al servicio de Dios y la
edificación de la Iglesia del Nuevo Testamento.

• El libro de Los Hechos de


enteras que aceptaron el evangel
(Hch. 10:24–48; 16:15; 16:31–33; 18:8).
• Esto da testimonio no
sólo de la unidad
familiar de los que se
convertían al Señor,
sino también de que el
padre de familia y a
veces la madre, como
en el caso de Lidia
(Hch.16:15) era el
portavoz de toda su
casa delante de Dios y
de la comunidad (Jn.
4:53; Lc. 19:9; Flm. 1–
2).