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Ciclo del cobre
María Paula Zuluaga Quintana
Luis Angel Mestra Negrete
Nicolás Tirado Pérez
Gabriela Sofía Martínez Carvajal
Universidad de Córdoba
Departamento de Educación
y Ciencias Humanas
Licenciatura en Ciencias Naturales y Educación Ambiental
Química inorgánica
Docente a cargo
William De Jesús Blanco Bedoya
18/11/2025
Montería - Córdoba
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Introducción
El estudio del ciclo del cobre constituye una herramienta fundamental para
comprender la reactividad, los cambios de estado de oxidación y la estabilidad de los
compuestos inorgánicos derivados de este metal. El cobre, al ser capaz de pasar por distintas
transformaciones químicas sin perderse durante el proceso, permite ilustrar principios
esenciales de la química redox, como la oxidación, la reducción, la precipitación, la
descomposición térmica y la neutralización. Estas transformaciones están directamente
relacionadas con conceptos fisicoquímicos como los potenciales estándar de electrodo, la
energía libre de reacción y la estabilidad termodinámica de las especies iónicas (Atkins &
Jones, 2012).
En este contexto, la práctica experimental del ciclo del cobre busca demostrar cómo
un mismo material puede convertirse sucesivamente en diversas especies químicas —entre
ellas Cu(NO₃)₂, Cu(OH)₂, CuO, CuSO₄, Cu₂O y finalmente regresar a Cu(s)— sin pérdida
significativa de masa. A través de estas etapas, se evidencia la relación entre los estados de
oxidación del elemento, su reactividad frente a diferentes reactivos, y las condiciones que
favorecen cada transformación (Zumdahl & Zumdahl, 2014). Asimismo, el procedimiento
permite aplicar conocimientos fundamentales sobre solubilidad, precipitación,
comportamiento ácido-base y reacciones de desplazamiento metálico.
De esta manera, la práctica integra teoría y experimentación, ofreciendo al estudiante
una visión completa del comportamiento del cobre en distintas condiciones químicas.
Además, resalta la importancia de los equilibrios redox y la conservación de la materia,
aspectos esenciales para la comprensión profunda de los procesos inorgánicos y para el
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análisis cualitativo de compuestos metálicos (Brown, LeMay, Bursten, Murphy & Woodward,
2018).
Objetivos
Objetivo general
Analizar experimentalmente el ciclo del cobre mediante una serie de transformaciones
químicas que permitan identificar sus diferentes estados de oxidación y comprender los
principios redox involucrados en cada etapa.
Objetivos específicos
1. Identificar las características químicas del cobre elemental y sus compuestos
derivados durante cada etapa del ciclo.
2. Relacionar las transformaciones observadas con conceptos fisicoquímicos como
potenciales de electrodo, estabilidad de especies y espontaneidad de reacción.
3. Ejecutar cada cambio químico del ciclo del cobre (oxidación, precipitación,
descomposición, reducción, neutralización) y registrar los fenómenos asociados.
4. Determinar el porcentaje de recuperación del cobre al finalizar el ciclo.
5. Comparar el aspecto físico de los productos sólidos y soluciones formadas durante
el procedimiento.
Marco teórico
El estudio sistemático de las transformaciones químicas del cobre tiene sus raíces en
los trabajos de Wilhelm Ostwald, químico germano-báltico y premio Nobel de Química, quien
dedicó gran parte de sus investigaciones a los equilibrios químicos, los procesos de
oxidación–reducción y el comportamiento de los metales de transición (Ostwald, 1890;
Ostwald, 1909). Ostwald desarrolló procedimientos experimentales en los que sometía
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metales como el cobre a secuencias de oxidación, precipitación, descomposición térmica y
reducción, demostrando así la conservación de la materia y el carácter cíclico de las
transformaciones químicas. Estos estudios constituyen el fundamento conceptual de lo que
hoy se reconoce como el ciclo del cobre, ampliamente empleado en laboratorios académicos
para la enseñanza de química general e inorgánica (Latimer, 1952).
Siguiendo la línea experimental introducida por Ostwald, los ciclos modernos del
cobre muestran cómo este metal puede transformarse en diversas especies químicas sin
perderse durante el proceso. La primera etapa corresponde a la oxidación del cobre metálico
por ácido nítrico, reacción altamente exotérmica que forma iones Cu²⁺ y gases nitrogenados.
Este comportamiento coincide con los principios redox descritos en los textos clásicos de
química inorgánica y fisicoquímica (Atkins & De Paula, 2014). Posteriormente, la adición de
hidróxido de sodio produce el precipitado azul de hidróxido de cobre(II), una especie cuya
formación está asociada con la hidrólisis de cationes metálicos y los equilibrios ácido–base,
fenómenos ampliamente documentados por Atkins y Jones (2012).
Al calentar este hidróxido, se forma óxido de cobre(II), sólido negro cuya estabilidad
térmica y energía libre de formación han sido estudiadas tanto en contextos fisicoquímicos
como en investigaciones históricas sobre óxidos metálicos (Chang & Goldsby, 2016). Dicho
óxido reacciona posteriormente con ácido sulfúrico dando lugar al sulfato de cobre(II), una de
las sales más comunes del cobre, tradicionalmente caracterizada en estudios cristalográficos y
electroquímicos (Petrucci et al., 2017).
La etapa final del ciclo implica la reducción del ion Cu²⁺ mediante zinc metálico, un
proceso explicado por la serie electroquímica y la diferencia de potencial estándar entre
ambos metales. Este fenómeno, esencial para comprender la reactividad relativa de los
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elementos, está ampliamente sustentado en textos contemporáneos de redox y química general
(Zumdahl & Zumdahl, 2014; Brown et al., 2018). La regeneración del cobre metálico
confirma tanto la conservación de la materia como la coherencia termodinámica de todo el
ciclo, aspectos fundamentales ya discutidos en el trabajo clásico de Latimer (1952) sobre
estados de oxidación.
Así, el ciclo del cobre actual no constituye solo un conjunto de reacciones de
laboratorio, sino la evolución moderna de los experimentos realizados por Ostwald, cuyos
principios continúan vigentes en la enseñanza de la química. Su estudio permite comprender
cada transformación como parte de un sistema químico interdependiente sustentado en leyes
de equilibrio, termodinámica y reactividad de metales de transición, pilares fundamentales de
la química inorgánica.
Materiales y reactivos
3 Beacker de 50 ml
Ácido nítrico concentrado
Plancha de calentamiento o mechero
Hidróxido de sodio 2M
1 Soporte universal
Ácido sulfúrico 2M
1 Malla de asbesto
Granallas de Zn
1 Probeta de 50 ml
Tartrato de sodio y potasio
Balanza analítica
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Glucosa
1 Agitador
Ácido clorhídrico 2M
1 Cápsula de porcelana
Ácido clorhídrico concentrado
Pinza y nuez para soporte
Metanol
Agua destilada
Acetona
Pedazos de cobre de reciclaje
Procedimiento experimental
1.Disolver el cobre
El cobre metálico se reacciona con ácido nítrico para formar nitrato de cobre
(Cu(NO₃)₂).
2. Formar el hidróxido
Se añade hidróxido de sodio (NaOH) para precipitar hidróxido de cobre(II) (Cu(OH)₂).
3. Convertir a óxido
El precipitado se calienta para descomponerlo y formar óxido de cobre(II) (CuO).
4. Formar sulfato de cobre
El CuO se disuelve en ácido sulfúrico para obtener sulfato de cobre(II) (CuSO₄).
5. Reducir y recuperar el cobre
Se agrega zinc metálico para reducir los iones Cu²⁺ y regenerar cobre sólido.
Figura 1
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Solución inicial tras la disolución del cobre con ácido nítrico.
Nota. Se observa un beaker con una solución azul celeste, correspondiente a los iones
Cu²⁺ formados luego de que el cobre metálico reaccionara con ácido nítrico concentrado.
Figura 2
Adición de ácido nítrico a la muestra de cobre.
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Nota. Se agrega ácido nítrico concentrado sobre la muestra de cobre metálico, proceso
altamente exotérmico donde se liberan vapores de óxidos de nitrógeno.
Figura 3
Formación de capa superficial tras completar la reacción con ácido nítrico.
Nota. Se observa una película superficial producto de la liberación de gases (NO₂) y la
oxidación completa del cobre a Cu²⁺.
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Figura 4
Dilución de la solución con agua destilada.
Nota. Se añade una pequeña cantidad de agua destilada para diluir la solución
resultante antes de la adición de NaOH.
Figura 5
Inicio del calentamiento tras agregar hidróxido de sodio en exceso.
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Nota. La solución comienza a oscurecer a un azul más profundo debido a la formación
del precipitado de hidróxido de cobre(II), Cu(OH)₂.
Figura 6
Coloración azul muy oscura durante el calentamiento.
Nota. Bajo agitación y calor, el precipitado azul se transforma gradualmente en óxido
de cobre (II) negro, CuO.
Figura 7
Precipitado marrón oscuro tras el calentamiento prolongado.
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Nota. El precipitado toma un color marrón oscuro, indicativo de la deshidratación y
estabilización del óxido de cobre (II) o de la aparición de cobre metálico reducido
parcialmente.
Figura 8
Precipitado marrón después de la calcinación.
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Nota. Se observa un sólido marrón consistente con CuO calcinado de manera
controlada sin superar los 1000 °C.
Figura 9
Disolución del calcinado en ácido sulfúrico 2 M.
Nota. La mezcla muestra un tono verde celeste con sedimento marrón al fondo,
producto del inicio de la reacción del CuO con H₂SO₄, previo a la completa difusión.
Figura 10
Formación de solución verde menta durante el calentamiento.
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Nota. El sistema se calienta y agita, adquiriendo un tono verde menta característico de
la conversión gradual hacia sulfato de cobre (II), CuSO₄.
Figura 11
Aparición de cristales en solución verde menta.
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Nota. El calentamiento con evaporación favorece la formación de cristales intermedios
antes de obtener CuSO₄ totalmente definido.
Figura 12
Solución azul clara con cristales tras la evaporación casi completa.
Nota. El tono azul claro se asocia a CuSO₄ y los cristales indican la etapa previa a su
completa cristalización.
Figura 13
Cristales formados de sulfato de cobre (II).
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Nota. Se observan cristales azul celeste de CuSO₄ luego de la evaporación y posterior
redilución con agua.
Figura 14
Reducción del Cu²⁺ mediante adición de zinc metálico.
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Nota. Se observan dos bolitas marrones de cobre metálico en el fondo del beaker
mientras la solución permanece azul celeste.
Figura 15
Cobre metálico recuperado sobre papel absorbente.
Nota. Las dos bolitas marrones corresponden al cobre regenerado tras ser separado del
sistema.
Figura 16
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Residuos restantes en el beaker tras separar el cobre metálico.
Nota. Se observan restos marrones que corresponden a material residual del proceso
de reducción con zinc.
Análisis de resultados
El desarrollo experimental permitió observar de manera clara las transformaciones
químicas que experimenta el cobre a lo largo de su ciclo, confirmando que, aunque cambia de
especie molecular en diferentes etapas, el elemento se conserva cuantitativamente. Cada color,
precipitado o cambio de fase evidenció el avance de las reacciones asociadas a los procesos de
oxidación, precipitación, deshidratación, disolución y reducción propios del ciclo del cobre.
En la primera etapa, la disolución del cobre metálico en ácido nítrico produjo una
solución azul celeste característica de los iones Cu²⁺ en fase acuosa. La formación de una capa
superficial y la aparición de gases rojizos coincidieron con la liberación de dióxido de
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nitrógeno (NO₂), confirmando que la oxidación del cobre se llevó a cabo de manera completa.
Este primer resultado evidenció el paso de cobre metálico (estado 0) a ion Cu²⁺ (estado +2),
estableciendo la base del ciclo.
Posteriormente, la adición de hidróxido de sodio generó un precipitado azul claro
correspondiente al hidróxido de cobre (II), Cu(OH)₂. Este cambio de aspecto indicó la
transición del ion en solución hacia un sólido insoluble, lo que permitió visualizar una primera
transformación física evidente. El calentamiento continuo promovió la deshidratación del
hidróxido, lo cual se manifestó en la transformación del sólido azul a un precipitado negro,
característico del óxido de cobre (II), CuO. Este cambio de color resultó particularmente
significativo, pues confirmó la descomposición térmica del hidróxido y representó una de las
etapas más notorias del ciclo.
La calcinación posterior estabilizó el óxido, y su tratamiento con ácido sulfúrico
produjo una solución azul brillante, distintiva del sulfato de cobre (II). La aparición de
tonalidades verdes durante el calentamiento y la presencia de cristales en formación
evidenciaron estados intermedios que precedieron a la cristalización final del CuSO₄. Este
proceso confirmó la solubilidad del óxido en un medio ácido y la regeneración del ion Cu²⁺ en
una nueva forma química, reafirmando la naturaleza cíclica del sistema.
La reducción con zinc permitió recuperar nuevamente el cobre metálico, observado
como bolitas marrones que se separaron con facilidad de la solución. Este resultado validó las
predicciones de la serie electroquímica, donde el zinc desplaza al cobre en solución debido a
su mayor tendencia a oxidarse. La presencia de residuos marrones en el beaker indicó restos
de cobre u otros subproductos propios de la reacción redox, pero sin comprometer la
identificación del sólido principal.
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En conjunto, los cambios observados desde los tonos azul celestes iniciales, pasando
por precipitados azules, negros, verdes y cristalizaciones azuladas, hasta la recuperación del
cobre metálico confirmaron experimentalmente las reacciones teóricas esperadas. Cada
transformación coincidió con los estados de oxidación y fases descritos en la literatura para el
ciclo del cobre, demostrando tanto la conservación del elemento como la utilidad del
experimento para comprender procesos fundamentales de la química inorgánica.
Resultados
Realizar el diagrama de la experiencia.
2. Organizar la discusión de resultados presentándolas en una tabla a tres columnas:
Observaciones, explicación, ecuación en cada etapa.
Tabla 1
Observaciones, explicaciones y ecuaciones del ciclo del cobre
Observaciones Explicación Ecuación
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Durante la etapa de En esta parte del Cu + 4HNO3 —> Cu(NO3)2
disolución de cobre metálico procedimiento, el ácido + 2NO2 + 2H2O
en ácido nítrico, la muestra de nítrico actúa como agente
metal se disolvió lentamente. oxidante. El Cu se oxida a
En el proceso, se liberó un Cu²⁺ y se forma nitrato de
gas café/rojizo (NO₂). La cobre(II). El color azul
solución se tornó de un color corresponde al compuesto
azul intenso. acuoso de Cu²⁺.
Al añadir NaOH, la solución Los iones Cu²⁺ reaccionan Cu²⁺ + 2OH⁻ —> Cu(OH)2
se volvió turbia y se formó un con OH⁻ generando hidróxido
precipitado azul claro. de cobre.
Al calentar, el precipitado El calor actúa sobre el Cu(OH)₂ –∆→ CuO + H2O
azul cambió gradualmente a Cu(OH)₂ para formar óxido
negro. de cobre(II) (CuO), el cual es
negro.
Al agregar ácido sulfúrico, el El ácido sulfúrico convierte al CuO + H2SO4 —> CuSO₄ +
sólido negro comenzó a CuO nuevamente en una sal H2O
disolverse y la solución soluble de cobre, en este caso
volvió a adquirir un tono sulfato de cobre, CuSO₄.
azul.
Al introducir las granuladas El zinc reduce los iones Cu²⁺ Zn + Cu²⁺ —> Zn²⁺ + Cu
de zinc, se observó a Cu. El Zn se oxida a Zn²⁺ y
efervescencia, también hubo pasa a la solución, mientras
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una pérdida gradual del color que el cobre se encuentra
azul y formación de un sólido nuevamente como metal.
rojizo/café (cobre metálico).
Nota. La tabla presenta cada etapa química del ciclo del cobre, relacionando las
evidencias experimentales con los cambios estructurales de las especies químicas y con las
reacciones balanceadas que explican cada transformación.
3.Presente lo realizado en forma de un ciclo hasta donde se pudo hacer.
El ciclo de transformaciones efectuado corresponde a las siguientes etapas:
Figura 17
Diagrama del ciclo químico del cobre observado en el laboratorio.
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Nota. El diagrama representa las etapas principales del ciclo del cobre, incluyendo los
cambios de color y las transformaciones químicas observadas durante el procedimiento
experimental, con el fin de visualizar de manera integrada las reacciones de oxidación y
reducción involucradas.
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• Cobre metálico (Cu⁰) → Cobre(II) en solución (Cu²⁺).
Oxidación del cobre con ácido nítrico.
• Cu²⁺ → Cu(OH)₂ (s).
Precipitación con hidróxido de sodio.
• Cu(OH)₂ → CuO (s).
Deshidratación térmica formando óxido de cobre(II).
• CuO → Cu²⁺ nuevamente (como CuSO₄).
Disolución del óxido con ácido sulfúrico.
• Cu²⁺ → Cu metálico.
Reducción final mediante zinc.
Este ciclo permitió observar la variación del estado de oxidación del cobre y su
conversión entre formas sólidas, iónicas y metálicas, completando así el ciclo del cobre hasta
la recuperación del metal. (sin pasar por la etapa de calcinación).
Cuestionario
1.Según su consulta, qué otras reacciones se pueden agregar al ciclo o anexar por los
alrededores.
Además de la oxidación elemental / disolución de Cu → Cu²⁺, y la formación de
óxidos, en las cercanías del montaje experimental suelen aparecer reacciones conectadas que
conviene considerar:
• Reacciones con oxidantes presentes: HNO₃ (o peróxidos, iones Fe³⁺) oxidan Cu →
Cu²⁺ liberando NO₂/NO (en el caso de HNO₃).
• Hidrólisis y formación de hidróxidos: Cu²⁺ + 2 OH⁻ → Cu(OH)₂(s) (precipita en
medio básico).
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• Desproporcionarían (en condiciones apropiadas): especies Cu(I) en solución
acuosa tienden a desproporcionarse: 2 Cu⁺ → Cu²⁺ + Cu(s). Esto es importante si en el
laboratorio aparecen reacciones que generan Cu⁺ (p. ej. vía agentes reductores/haluros).
• Complejación ligand-dependiente: adición de Cl⁻, NH₃, CN⁻, etc. se desplaza
equilibrando al formar complejos solubles (p. ej. [CuCl₄]²⁻ en alta [Cl⁻] o [Cu(NH₃)₄]²⁺ con
NH₃). Estos complejos hacen que sólido/precipitado se “redisperse” en solución.
2. ¿Cuál es el punto de fusión del óxido de cobre formado, cuál es su calor de
formación, su energía de red cristalina y todo esto cómo se relaciona con su
estabilidad?
• Óxido formado: el óxido más frecuente en estos ensayos es CuO (óxido cuproso/
cuprico depende); para cobre oxidado en aire/ácidos suele formarse CuO (Cu(II)O) o Cu₂O
(Cu(I)₂O) según condiciones.
• Punto de fusión: CuO presenta un punto de fusión cercano a ≈ 1326 °C (fuentes de
referencia y fichas técnicas lo reportan alrededor de 1326 °C)
• Calor (entalpía) estándar de formación: para CuO(s) ΔfH° ≈ −155…−156 kJ·mol⁻¹
(valores compilados en NIST / CRC). Esto indica que la formación de CuO a partir de
elementos es exotérmica y termodinámicamente favorable bajo condiciones estándar.
• Energía reticular: no siempre aparece como tabulado directo para óxidos
covalente-iónicos complejos, pero puede estimarse mediante un ciclo de Born-Haber: la alta
energía de red de los sólidos CuO y la considerable energía de hidratación de Cu²⁺ hacen que
el estado oxidado (CuO / Cu²⁺ en solución) sea relativamente estable frente a la formación de
Cu metálico en presencia de oxidantes. (Para cálculo concreto habría que armar el ciclo con
datos de IE, EA, entalpías de atomización y ΔfH°).
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Relación con estabilidad: el ΔfH° negativo y la alta energía de red/hidratación
explican por qué los óxidos de Cu(II) son termodinámicamente estables una vez formados;
requieren temperaturas/ambientes reductores fuertes para volver a metal.
3. ¿Cuál es la posición relativa del cobre, del aluminio y del zinc en la serie
electromotriz?
Usando potenciales estándar de reducción (E°):
• Al³⁺ + 3 e⁻ → Al(s) : E° ≈ −1.66 V (muy reductivo; aluminio es mucho más
reactivo que Cu).
• Zn²⁺ + 2 e⁻ → Zn(s) : E° ≈ −0.76 V.
• Cu²⁺ + 2 e⁻ → Cu(s) : E° ≈ +0.34 V.
Por tanto, en la serie electroquímica (de más reductivo a menos reductivo): Al (más reactivo)
> Zn > Cu (menos reactivo). Eso explica por qué Al y Zn desplazan a Cu en soluciones de sus
iones, pero Cu no reacciona con HCl simple.
4. ¿Por qué el cobre hay que tratarlo con ácido nítrico concentrado? ¿Qué sucedería
con ácido clorhídrico concentrado y diluido? (sustente su respuesta con base en los
potenciales redox).
• Motivo para usar HNO₃ concentrado: el ácido nítrico es un ácido oxidante (el ión
nitrato puede reducirse a NO₂/NO, etc.). Por ello oxida el Cu metálico a Cu²⁺ y
simultáneamente se reduce nitrógeno (p. ej. reacción típica):
\ce𝐶𝑢 + 4𝐻𝑁𝑂3−> 𝐶𝑢(𝑁𝑂3)2 + 2𝑁𝑂2 + 2𝐻2𝑂
Esto ocurre porque la pareja NO3⁻/NO2 (u otros productos) tiene potencial suficiente para
aceptar electrones del Cu⁰ (Cu → Cu²⁺ + 2 e⁻). En la práctica HNO₃ disuelve cobre y produce
sales solubles de Cu(II).
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• Con HCl (concentrado o diluido): HCl NO es un oxidante; Cl⁻ no oxida Cu⁰ (el
par H⁺/H₂ tiene E° = 0.00 V, y Cu²⁺/Cu es +0.34 V → el cobre es menos reactivo que
hidrógeno y no se oxida espontáneamente por HCl). Por eso Cu metal no reacciona con HCl
salvo que haya un oxidante externo (p. ej. Cl₂ liberado, aire/oxígeno bajo ciertas condiciones,
o una corriente eléctrica electrólisis). En presencia de un oxidante o de altas concentraciones
de Cl⁻ y agentes oxidantes, sí se forman complejos clorocupratos (CuCl₂, [CuCl₄]²⁻).
Conclusión redox: HNO₃ disuelve Cu porque aporta un par redox oxidante con
potencial adecuado; HCl no lo hace porque no aporta un agente oxidante (sólo un ácido no
oxidante).
5. ¿En qué parte de la práctica se forma un complejo, ¿cuál es la estructura?
• Formación inmediata de complejos acuosos: cuando Cu se disuelve (p. ej. como
Cu(NO₃)₂ o CuSO₄) en agua el catión forma el complejo hexaaqua típico: [Cu(H₂O)₆]²⁺
(geometría octaédrica con fuerte distorsión de Jahn-Teller en la práctica). Este es el complejo
“base” en solución acuosa y explica el color azul verdoso de muchas soluciones de Cu(II).
• Si añades NH₃: se forma el complejo amínico [Cu(NH₃)₄(H₂O)₂]²⁺ (comúnmente
abreviado [Cu(NH₃)₄]²⁺), de color azul intenso.
• Si añades HCl / Cl⁻ en alta concentración: las aguas ricas en Cl⁻ desplazan H₂O y
se forman clorocupratos como [CuCl₄]²⁻ (tetracoordinado, más frecuente en altas [Cl⁻], o
especies mixtas [CuCl₃]⁻ etc.). Estas transformaciones explican por qué un precipitado o
sólido puede “redisolverse” al aumentar la concentración de ligando (Cl⁻).
6. ¿Por qué el complejo se redisuelve en ·ácido clorhídrico?
Porque el ion cloruro (Cl⁻) es ligando que desplaza a las moléculas de agua en la
esfera de coordinación de Cu²⁺ y forma complejos solubles de clorocuprato (p. ej. [CuCl₄]²⁻ o
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especies aniónicas mixtas). Ese cambio de ligandos aumenta la solubilidad del cobre que
estaba como hidróxido/óxido o como el hexaaqua; el equilibrio se desplaza hacia especies
solubles en presencia de alta [Cl⁻]. En la práctica, al añadir HCl concentrado verás que los
sólidos de Cu(II) pasan a solución coloreada por formación del complejo cloruro.
7. ¿Cuál es el estado de oxidación más estable del cobre y por qué?
• En la mayoría de los medios acuosos y compuestos inorgánicos el estado +2
(Cu²⁺) es el más común y estable.
• Razones: aunque Cu⁺ tiene configuración electrónica 3d¹⁰ (aparentemente estable),
en solución acuosa Cu⁺ tiende a disproporcionarse (2 Cu⁺ → Cu²⁺ + Cu⁰) porque la energía de
hidratación y la estabilidad de enlaces/lattice para Cu²⁺ compensa la mayor segunda energía
de ionización necesaria. Por eso, Cu(II) es mucho más frecuente en compuestos inorgánicos
en condiciones oxigenadas/acuosas; Cu(I) es más estable en ambientes fuertemente reductores
o en compuestos con ligandos que estabilicen el estado +1 (ej. complejos con ligandos
blandos, ciertos haluros, compuestos organometálicos).
Conclusión
El desarrollo experimental del ciclo del cobre permitió evidenciar cómo un mismo
elemento químico puede transformarse sucesivamente a través de diferentes estados de
oxidación, sin perderse durante el proceso. A lo largo de las etapas, el cobre metálico (Cu⁰)
fue oxidado, precipitado, transformado en óxidos e hidróxidos, convertido en sal hidratada
(CuSO₄·5H₂O) y finalmente reducido nuevamente a cobre elemental, cerrando
satisfactoriamente el ciclo. Estos cambios se manifestaron visualmente mediante variaciones
características en el color, lo que confirma que los compuestos de cobre presentan transiciones
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electrónicas d–d propias de los iones Cu²⁺, tal como se describe en la literatura de química
inorgánica (Housecroft & Sharpe, 2012).
La experiencia permitió reforzar conceptos de reacciones redox, formación de
complejos, precipitación, hidrólisis y reducción por metales más reactivos, coherentes con la
serie de actividad electroquímica. La reducción del ion Cu²⁺ por zinc, observada cuando la
solución adquiere tonos marrones asociados al cobre metálico, coincide con los potenciales
estándar reportados para esta reacción (Atkins et al., 2018). Asimismo, la obtención y
recristalización de sulfato de cobre(II) evidenció procesos de disolución y cristalización
descritos en los textos de química general (Petrucci et al., 2017).
El resultado final confirma que, aunque el cobre experimenta múltiples
transformaciones químicas, su masa puede recuperarse significativamente si las reacciones se
llevan a cabo de manera controlada. Esto demuestra uno de los principios fundamentales de la
química: la conservación de la materia. En conjunto, el laboratorio permitió comprender de
forma integral la versatilidad del cobre dentro de reacciones inorgánicas y fortalecer el
análisis cualitativo mediante la observación de cambios físicos y químicos sustentados en la
teoría.
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