Agilidad emocional
Las emociones han acompañado al ser humano desde la prehistoria y lo han ayudado a
sobrevivir y prosperar. La ira y el miedo, por ejemplo, aceleran los latidos del corazón y
contraen los músculos del cuerpo a fin de prepararlo para enfrentar mejor una amenaza.
Sin embargo, las emociones también pueden volverse un enemigo y afectar su
comprensión de la realidad y su desempeño. En este interesante manual de la reconocida
psicóloga Susan David, usted aprenderá cómo gestionar apropiadamente sus emociones
para hacer de ellas un factor de crecimiento y aprendizaje en su vida. La doctora David
aporta numerosos ejemplos de profesionales de distintas áreas que se han beneficiado de
la práctica de la agilidad emocional.
Ideas fundamentales
• La gestión adecuada de las emociones aumenta su plenitud.
• Hay que evitar engancharse a las emociones y pensamientos nocivos.
• Suprimir o magnificar las emociones tiene efectos contraproducentes.
• Las emociones deben ser reconocidas y aceptadas.
• Distanciarse de un estado emocional permite entenderlo mejor.
• Para sentirse pleno, debe conocer y respetar sus valores personales.
• Los cambios reales comienzan con pequeños ajustes en su vida diaria.
• Se debe mantener una actitud de crecimiento constante.
• Los niños necesitan aprender a gestionar sus emociones.
Resumen
La gestión adecuada de las emociones aumenta su plenitud.
Las emociones surgen como una respuesta física inmediata a los estímulos provenientes
del exterior. Aportan información intuitiva sobre peligros ocultos que de otra manera
pasarían desapercibidos. Bien gestionadas, pueden ser un excelente faro para ayudarlo a
orientar su vida y sentirse más satisfecho consigo mismo.
Sin embargo, las emociones también pueden ser un factor de inestabilidad en su vida. Las
personas que se dejan arrebatar por sus emociones afectan sus propios intereses al
perder el control. Asimismo, las personas que invierten muchas energías en contenerlas y
ocultarlas corren el riesgo de agotarse y afectar su salud. La buena noticia es que todos
pueden aprender a gestionar sus emociones y aumentar su resiliencia. La agilidad
emocional consiste en ser flexible con sus sentimientos y pensamientos, sin negarlos;
implica una mayor relajación, calma y enfoque para mejorar su respuesta a los retos
cotidianos.
“La agilidad emocional abre este espacio que hay entre cómo nos sentimos y lo que hacemos en
relación con nuestros sentimientos y ha demostrado ser útil para afrontar distintos problemas:
imagen negativa de uno mismo, angustia, dolor, ansiedad, depresión, tendencia a la postergación,
transiciones difíciles, etc”.
Con el entrenamiento apropiado, es posible afrontar el estrés propio de la vida moderna y
mantener una posición más vigilante frente a la superficialidad del consumismo actual. Las
emociones, tanto positivas como negativas, forman parte natural e integral de su vida y no
deben ser negadas por una supuesta búsqueda de felicidad perpetua.
Hay que evitar engancharse a las emociones y pensamientos nocivos.
A menudo las personas se ven atrapadas en comportamientos nocivos a los que tienden
reiteradamente. Estos comportamientos suelen implicar un estado de ánimo o
pensamiento del que las personas no pueden desprenderse y en el que suelen caer de
manera casi inconsciente. La mayoría de las veces las personas han interiorizado tanto un
concepto negativo de sí mismos que se ha convertido en una barrera que limita su
desempeño y condiciona sus acciones.
Existen cuatro fases al engancharse de un pensamiento:
1. Charla interior – Algún estímulo lo lleva a conversar consigo mismo sobre un asunto que le
tiene preocupado.
2. Mezcla de pensamientos – La charla evoca recuerdos, símbolos e imágenes visuales.
3. Descarga emocional – Surge una emoción negativa, como la culpa o el arrepentimiento.
“Las personas que están apegadas a una forma específica de pensar o comportarse no están
prestando realmente atención al mundo tal como es”.
Para mantener una mente abierta alejada de los prejuicios sobre los demás y sobre sí
mismo, conviene poner en duda algunas de las cosas que siempre ha asumido. Pensar que
usted simplemente no es bueno para cierta actividad y que por lo tanto no podrá hacerla
bien nunca, es la primera verdad que ha de poner en duda. Para ello, debe iniciar por
distinguir aquellos momentos en los que reincide en un pensamiento o emoción negativa.
En general, existen cuatro “anzuelos” básicos de los que suelen engancharse las personas.
1. Pesimismo constante – Mucha gente tiende sistemáticamente a desanimarse antes de
enfrentar un desafío, de manera que desisten finalmente de intentarlo.
2. Pensamiento excesivo – Recordar constantemente un evento pasado o sobredimensionar
los hechos del presente lo llevan a cavilar sin sentido.
3. Ideas caducas – Estas hacen que se aferre a viejos preceptos que han perdido vigencia y
no corresponden más a su realidad.
4. Injusticias del pasado – Los pensamientos de victimismo y rencor reiterados pueden ser
especialmente difíciles de soltar.
Suprimir o magnificar las emociones tiene efectos contraproducentes.
Todas las emociones que experimenta el ser humano tienen una razón evolutiva y pueden
ser benéficas, siempre que no se conviertan en estados de ánimo recurrentes. De ahí que
nunca deban ser negadas o suprimidas. En este sentido, los estudios demuestran que los
hombres son más propensos a intentar suprimir sus emociones, mientras que las mujeres
tienden a magnificarlas. Ambos casos son desafortunados, puesto que llevan a hombres y
mujeres en general a perder la concentración y perderse de las alegrías diarias.
Por otra parte, incluso las emociones negativas, como la ira, la tristeza, el miedo o la
culpa, pueden tener los siguientes efectos positivos:
• Estimulan el razonamiento – A diferencia de la felicidad, las emociones negativas
conllevan un mayor ejercicio mental.
• Aumentan la memoria – Frecuentemente, las emociones negativas conllevan evocaciones
que activan la memoria.
• Favorecen la perseverancia – La insatisfacción propia de estos estados puede ser un
aliciente para crecer y mejorar.
• Incrementan la empatía – Esto se debe al aumento de la vinculación social y de la
sensibilidad individual.
• Aumentan la criticidad – Los estudios demuestran que la capacidad crítica aumenta con
los estados de ánimo negativos, como el enojo.
“La vergüenza y la culpa pueden desempeñar importantes funciones sociales en el sentido de
fomentar el apaciguamiento y la cooperación””.
Las emociones deben ser reconocidas y aceptadas.
El primer paso para entrenar su agilidad emocional es reconocer sus emociones y ser
indulgente consigo mismo. Debe aceptar que son parte de su ser y que inciden
definitivamente en su desempeño y satisfacción diarias, por lo que debe estar prevenido.
Aunque sea obvio señalarlo, debe aceptar que usted no es perfecto y que comete errores.
Al juzgarse o culparse por algo, intente pensar en el niño que fue para ser menos duro. La
autoaceptación es fundamental para llevar una vida satisfactoria.
Es fundamental nombrar sus emociones y poderlas identificar mientras las está
experimentando. Esto lo llevará a conocerse mejor y lo ayudará a encontrar las causas que
lo hacen sentir de determinada manera.
“Una vez que dejamos de luchar para eliminar los sentimientos angustiosos o para sofocarlos por
medio de afirmaciones positivas o racionalizaciones, pueden enseñarnos valiosas lecciones””.
Distanciarse de un estado emocional permite entenderlo mejor.
Pensar en sí mismo en tercera persona es una estrategia para distanciarse de sus
emociones y poderlas comprender. Esto significa entablar un diálogo interno en donde se
hable a sí mismo. Puede intentar, por ejemplo, escribirse una carta a su yo del pasado o
del futuro. Asimismo, registrar en un diario sus emociones puede ser una excelente forma
de distanciarse y de aprender a ser más asertivo.
Distanciarse apropiadamente significa poder detenerse un momento antes de recaer en
una emoción o pensamiento, para considerar lo que está ocurriéndole. Hay una serie de
ejercicios que puede realizar para distanciarse de sus emociones y relajarse:
• Meditar – Tiene múltiples beneficios: mejora su concentración, aumenta su enfoque a lo
largo del día y reduce el estrés. Para empezar a practicarlo basta cerrar los ojos mientras
se concentra en su respiración, intentando eliminar cualquier pensamiento. Puede
empezar con unos minutos e ir aumentando el tiempo a medida que se acostumbra a
despejar su mente y presentar atención solamente al aire que inhala y exhala.
• Practicar la atención plena – Consiste en detenerse para prestar atención a cada uno de
los detalles de su alrededor. Hay que enfocarse en sus sentidos para intentar observar
todo como si fuese la primera vez.
• Reflexionar sobre su rutina diaria – La misma atención plena puede prestarse a alguna
actividad rutinaria que normalmente realice automáticamente, con el fin de tomar
conciencia de ella a profundidad.
• Escuchar con atención – Escuchar música instrumental intentando poner atención a los
detalles de cada instrumento mejora su percepción.
“El humor puede ser una práctica de distanciamiento, porque nos obliga a ver nuevas
posibilidades””.
Para sentirse pleno, debe conocer y respetar sus valores personales.
Una fuente común de insatisfacción es la falta de correlación entre lo que se cree y se
desea realmente, y lo que se hace. Muchas personas se dejan llevar por las pautas que
otros dictan en lugar de mantenerse fieles a sus propios valores, los cuales a veces ni
siquiera conocen. La mayoría de la gente interiorizó desde edad temprana los patrones de
conducta que los mayores esperaban de ellos y siguen reproduciéndolos en la edad
adulta, a veces, sin darse cuenta. No obstante, la realidad es que elegir y mantener
vínculos sociales sin atender los valores personales puede resultar agotador.
Por otra parte, regir su vida en función de los valores en los que realmente cree puede ser
una fuente invaluable de motivación. Para identificar sus verdaderos valores debe tomar
en cuenta que estos han de ser libres y servirle de orientación ante las decisiones difíciles.
Sus valores son distintos de sus metas profesionales y tienen que ver con aquello que más
le importa, las relaciones sociales que desea cultivar y con el tipo de persona que quiere
ser.
Al tener claros sus valores, puede decidir con firmeza sin temor a equivocarse, ya que,
incluso en caso de error, habrá sido fiel a sus principios. Por supuesto, hay que saber que
toda decisión implica una renuncia a las opciones descartadas.
“En realidad, tomar decisiones difíciles puede ser liberador, porque nos ayuda a definir quiénes
somos realmente y demuestra el poder que tenemos todos de darle forma a nuestra vida””.
Los cambios reales comienzan con pequeños ajustes en su vida.
La manera más certera de transformar su vida es realizar pequeños cambios a su rutina
diaria, los cuales representen progresos significativos a largo plazo. Encontrar nuevas
motivaciones y renovar sus creencias pueden ayudarlo a enfrentar mejor el reto de
reinventarse. En principio, una actitud positiva es fundamental y aumenta sus
posibilidades de éxito. Es preferible proyectar sus objetivos en función de lo que
realmente desea y no de lo que debe hacer.
Para adquirir nuevos hábitos y lograr el cambio que busca, puede seguir las cuatro
recomendaciones que se presentan a continuación:
1. Facilite sus decisiones – En la medida de lo posible, debe eliminar las distracciones para
no verse tentado. La decisión más coherente con sus principios debe ser también la más
sencilla.
2. Aproveche su circunstancia – Utilice los hábitos que ya posee para introducir un nuevo
hábito. Por ejemplo, puede usar la pausa habitual del café en la oficina para tener un
acercamiento con algunos miembros del equipo.
3. Prevéngase – Anticipe los estímulos a los que estará expuesto y sus reacciones
emocionales.
4. Sea realista – Hay que evitar el exceso de confianza. Siempre se debe tener en cuenta los
posibles obstáculos en su transformación.
“Ajustar la mentalidad, la motivación y los hábitos consiste en sintonizar el propio corazón con la
fluidez del mundo, en lugar de plantar los pies en la estabilidad””.
Se debe mantener una actitud de crecimiento sostenido.
Una vez que se comienzan a alcanzar los objetivos y la satisfacción aumenta, el siguiente
riesgo es el estancamiento. Las personas más satisfechas suelen ser menos críticas con su
entorno y a menudo abandonan el camino del crecimiento personal. El reto está en
mantener un equilibrio adecuado entre sus aspiraciones y sus logros, de manera que se
mantenga activo y dinámico. Es conveniente buscarse retos que le generen un nivel sano
de estrés, el cual es imprescindible para ir más allá de los límites personales.
“En la vida, el principio del balancín significa encontrar ese toma y daca, ese lugar donde la
competencia y el bienestar asociados con lo que nos es familiar coexisten en una especie de tensión
creativa con la emoción e incluso el estrés asociados con lo desconocimiento””.
Los niños necesitan aprender a gestionar sus emociones.
La agilidad emocional puede cultivarse desde la infancia. Los padres tienen el poder de
educar a sus hijos en el conocimiento de sus emociones. Ello no implica sobreproteger a
los hijos o volverlos excesivamente sensibles. Al contrario, implica volverlos autónomos al
permitirles gestionar sus emociones apropiadamente. Ante todo, los padres deben saber
que sus hijos aprenden más de su ejemplo que de sus órdenes y reglas. Cultivar la propia
agilidad emocional es la mejor manera de inculcarla a los hijos. Siempre es apropiado
hablar con ellos de lo que sienten y de los estímulos externos de esos sentimientos.
Sobre la autora
Susan David es psicóloga y coach ejecutiva. Es fundadora del Instituto de Coaching del
Hospital McLean de la Universidad de Harvard.