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Resumen Derecho Politico Unidad 5

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Unidad 5: Derecho politico

El renacimiento:
Durante el Renacimiento (1450–1571), Europa atravesó una etapa de cambios
fundamentales que afectaron la cultura, la política, la economía y la religión. Este período
significó el pasaje de una visión teocéntrica (con Dios en el centro) a una antropocéntrica,
donde el ser humano se posiciona como medida de todas las cosas. Se desarrollaron las
primeras universidades, y en ellas los estudiantes comenzaron a desafiar el saber oficial
impuesto por la Iglesia católica, dando origen a una nueva cultura más crítica y laica.

La aparición de instituciones económicas modernas, como los bancos, seguros y gremios,


fortaleció a una nueva clase social: la burguesía, que buscaba romper con el antiguo orden
feudal y clerical. A su vez, inventos como la brújula permitieron la expansión marítima y el
descubrimiento de nuevos territorios, como América, lo que abrió el camino al colonialismo
europeo. La imprenta fue otro gran avance, ya que facilitó la circulación masiva de ideas,
ayudando a romper el monopolio del saber por parte de la Iglesia.

En el plano intelectual, surgió la noción de progreso: la idea de que el conocimiento y la


ciencia podían mejorar el mundo. Se recuperaron y tradujeron textos clásicos de Grecia y
Roma que ofrecían visiones distintas de la vida, la política y la ética. Esta “vuelta a los
clásicos” inspiró nuevas formas de entender el poder, la naturaleza humana y el rol del
Estado. En este contexto, el arte también se renovó: la pintura, escultura y arquitectura
empezaron a reflejar estos nuevos valores, muchas veces incluso patrocinadas por familias
ricas o por la propia Iglesia, en un intento de mostrar grandeza y legitimidad.

A nivel político, se consolidaron los Estados nacionales modernos, especialmente en países


como España, Francia e Inglaterra. A la vez, la Iglesia católica perdía su supremacía
europea, debilitada por nuevas ideas, conflictos internos y reformas.

🧠 Nicolas Maquiavelo (1469–1527)


Fue un político y pensador florentino que presenció las luchas de poder en Italia,
especialmente el regreso de la familia Médici al gobierno de Florencia. Desilusionado con la
política tradicional y los ideales moralistas, Maquiavelo propuso una nueva forma de
analizar el poder: el realismo político. En su obra más conocida, “El Príncipe”, rompe con la
política clásica que se centraba en lo que debería ser, y se enfoca en lo que realmente es:
la lucha por el poder, el conflicto, el egoísmo y la necesidad de tomar decisiones a veces
duras para conservar el Estado.

Para él, el poder es el núcleo de la política. No se trata de actuar según lo moral o inmoral,
sino con amoralidad, es decir, con indiferencia hacia el bien o el mal cuando se trata de
defender o conservar el poder político. Según Maquiavelo, el ser humano tiene una
naturaleza dominada por el egoísmo y la ambición, y los hombres virtuosos son minoría. Por
eso, el gobernante debe estar preparado para actuar con astucia y dureza si la situación lo
exige.

Introduce dos conceptos clave:


​ •​ Virtú: capacidad del político para adaptarse al contexto y actuar con
inteligencia, coraje e intuición.
​ •​ Fortuna: el azar o la suerte que influye en la política, pero que puede ser
dominado si el gobernante tiene virtú.

El príncipe ideal debe ser temido antes que amado, porque el temor es más confiable para
mantener el orden. Pero no debe ser odiado: debe evitar tocar la propiedad y las mujeres de
sus súbditos.
Maquiavelo clasifica los principados en:
​ •​ Hereditarios: fáciles de mantener por el lazo de sangre.
​ •​ Nuevos: se pueden obtener por virtud (armas propias), fortuna (armas
ajenas), maldad (crueldad útil o inútil), apoyo del pueblo (consenso civil) o por vía
eclesiástica.

Según cómo era el territorio antes de ser conquistado, puede ser:


​ •​ Despótico: súbditos sin libertad, acostumbrados a obedecer. Fácil de
mantener.
​ •​ Aristocrático: rodeado de nobles, más fácil de conquistar pero difícil de
gobernar.
​ •​ República: poblaciones acostumbradas a la libertad; solo se mantienen
destruyéndolas o gobernándolas en persona.

Para Maquiavelo, el Estado está por encima de todo: el derecho, la moral e incluso la
religión se subordinan a él. Justifica el uso de cualquier medio (bueno o malo) si es
necesario para proteger el Estado. Tenía un fuerte patriotismo, quería una Italia unificada y
fuerte ante los ataques externos.

📘 Tomás Moro (1478–1535)


Fue un pensador humanista inglés, canciller del rey Enrique VIII. Su formación moral y
religiosa lo llevó a defender su fe incluso a costa de su vida: fue ejecutado por no aceptar la
separación de Inglaterra de la Iglesia católica.
Su obra más importante es “Utopía”, escrita dentro del pensamiento humanista, donde
plantea cómo debería ser una sociedad ideal.

En esa isla imaginaria hay igualdad total: no existe la propiedad privada, las casas se rotan
por sorteo cada 10 años, todos visten igual y trabajan seis horas al día. No hay moneda, y
todos tienen cubiertas sus necesidades básicas.
Se fomenta la educación, la salud, el trabajo y la participación política. Se eligen
representantes (filarcas), y entre todos votan a un príncipe vitalicio (salvo que caiga en
tiranía).
Critica el lucro, la explotación humana y la codicia mercantil, proponiendo una sociedad que
funcione por la cooperación y el bien común. Aunque plantea una sociedad “libre”, también
hay elementos contradictorios, como el uso obligatorio de una única vestimenta o el control
del matrimonio.
Aun así, “Utopía” influenció muchas ideas sobre justicia social y organización política.

🔥 La Reforma Protestante
La Reforma Protestante fue un proceso religioso, político y cultural que surgió como
consecuencia directa de los cambios del Renacimiento. Su origen puede entenderse como
una ruptura con la Iglesia católica, promovida por pensadores que buscaban volver a un
cristianismo más puro y auténtico. Este movimiento fue también una reacción frente a los
abusos del clero, como la venta de indulgencias, y la corrupción dentro de la Iglesia.

Tuvo precursores como Erasmo, Luis Vives y el propio Tomás Moro, quienes ya habían
cuestionado el estado de la religión. Sin embargo, fue con Martín Lutero que la Reforma se
volvió masiva, provocando guerras de religión, divisiones territoriales, y el nacimiento de
nuevas iglesias protestantes. Fue también una consecuencia de la difusión de ideas gracias
a la imprenta, el humanismo y la pérdida de poder de Roma.

✝️ Martín Lutero (1483–1546)


Monje agustino alemán, fue el gran impulsor de la Reforma protestante. Entró en conflicto
con la Iglesia al denunciar la venta de indulgencias, es decir, documentos que
supuestamente reducían el castigo de las almas en el purgatorio. Para Lutero, estas
prácticas eran inmorales y contrarias al verdadero mensaje cristiano.

Sus ideas revolucionaron la religión y también la política. Fue excomulgado por el papa
León X, y en respuesta lo llamó “anticristo”.
Gracias al apoyo de príncipes alemanes y del pueblo, el luterismo se expandió y se volvió
un movimiento político, además de religioso.

Lutero tradujo la Biblia al alemán, eliminó lo que consideraba prácticas “idolátricas” y


defendió que cada cristiano podía interpretar libremente las Escrituras, sin necesidad de un
sacerdote. Quería volver al cristianismo puro y original.

A nivel político, fue conservador: sostenía que el cristiano debía obedecer a las autoridades
terrenales, porque eran puestas por Dios, incluso si no estaba de acuerdo con ellas. Por
eso, condenó las rebeliones campesinas, que se basaban (según él, equivocadamente) en
su doctrina.
En su pensamiento, la autoridad civil debía limitarse a lo material, y la religiosa, a lo
espiritual. Creía en una clara separación entre ambos poderes, aunque sin desafiar al orden
establecido.

⛪ Juan Calvino (1509–1564)


Juan Calvino fue un teólogo francés, figura fundamental de la Reforma protestante, junto
con Martín Lutero. Si bien ambos compartieron la crítica a la Iglesia católica, Calvino fue
más riguroso y sistemático en sus planteos. Su principal obra, “La Institución de la Religión
Cristiana”, lo convirtió en el gran teórico del protestantismo reformado y marcó
profundamente la vida religiosa y política de Europa.

Uno de los aspectos más radicales de su doctrina fue la predestinación: según Calvino,
Dios, en su conocimiento de la totalidad, ya había decidido desde siempre quiénes serían
salvos y quiénes se condenarían, sin que las acciones humanas puedan alterar ese destino.
Esta idea generó angustia en muchos fieles, ya que nadie podía saber con certeza si era un
elegido, pero se creía que ciertas conductas (como el trabajo constante, la moral estricta, la
honestidad y la austeridad) eran señales posibles de pertenecer al grupo de los salvos.

🏛️ La Teocracia Ginebrina
Calvino no se limitó a escribir sobre religión, sino que puso en práctica su pensamiento al
convertirse en líder religioso y político de Ginebra, una ciudad suiza que se había
independizado del obispo católico. Allí estableció una verdadera teocracia, es decir, un
gobierno donde la autoridad civil está basada en la autoridad religiosa.

En Ginebra, Calvino creó un sistema legal basado en dos códigos (uno civil y otro
eclesiástico) que regulaban tanto los aspectos públicos como los privados de la vida. Los
ministros religiosos, elegidos de forma parcialmente democrática, supervisaban la moral y el
comportamiento ciudadano. Se perseguía el lujo, el ocio, el adulterio, y todo lo que se
considerara pecado o desviación moral. Las sanciones podían ser desde el exilio o la cárcel
hasta la pena de muerte. De este modo, la Iglesia controlaba al Estado y establecía normas
de conducta muy rígidas.

La participación política existía, pero bajo una fuerte vigilancia moral, lo que hacía de
Ginebra un régimen autoritario. Se pretendía mantener una sociedad homogénea, sin
grietas religiosas ni morales. Esta experiencia concreta fue el ejemplo más claro de cómo el
calvinismo podía estructurar no solo una religión, sino también un orden político y social
completo.
💼 La moral económica del calvinismo
El calvinismo tuvo una enorme influencia en la burguesía urbana, especialmente en
comerciantes, banqueros y artesanos. Se desarrolló una moral económica basada en el
trabajo, la austeridad, la responsabilidad y la honestidad. Como nadie podía saber si era un
“elegido”, los fieles buscaban señales visibles de gracia divina. Una vida de esfuerzo
constante, disciplina, ahorro y éxito material era interpretada como indicio de
predestinación.

Así, el trabajo se convirtió en una especie de deber religioso: “trabajar es orar”. Se valoraba
el cumplimiento de obligaciones más que el goce de placeres. Esta ética tuvo un gran
impacto en el desarrollo del capitalismo moderno, ya que legitimó la acumulación de riqueza
no como algo negativo, sino como una expresión de virtud y bendición divina.

Según Max Weber, esta moral protestante dio origen al espíritu del capitalismo, en el que la
productividad y el beneficio económico no se ven como fines egoístas, sino como un modo
de glorificar a Dios.

El calvinismo en Francia

En Francia, el calvinismo no tuvo el mismo éxito masivo que en otras regiones como Suiza
o los Países Bajos. Sin embargo, sí influyó fuertemente en la nobleza, que se sintió atraída
por las ideas reformistas, especialmente como forma de oponerse al poder del rey y de la
Iglesia católica.

En este contexto surgió la llamada “literatura monarcomana”, un conjunto de escritos que


defendían el derecho a resistir al soberano cuando este iba en contra de la ley de Dios. Uno
de los textos más representativos fue “Vindicación contra los tiranos”, que sostenía que el
rey estaba atado por un doble contrato:
​ 1.​ Uno con Dios, comprometiéndose a gobernar según sus leyes.
​ 2.​ Otro con el pueblo, comprometiéndose a reinar con justicia.

Si el rey rompía alguno de estos pactos, el pueblo tenía derecho a resistirlo e incluso
destituirlo.

📜 Expansión de las teorías monarcomanas


Las teorías monarcomanas surgieron tanto en el protestantismo como en el catolicismo. Si
bien inicialmente fueron impulsadas por pensadores calvinistas, luego la Iglesia católica
francesa también adoptó estos argumentos, especialmente cuando sintió que el poder real
amenazaba su autoridad.

Entre los autores católicos más importantes se encuentra Juan de Mariana, un jesuita
español que sostuvo que el poder del rey no era absoluto, sino que provenía del pueblo.
Mariana decía que los hombres, por sus debilidades y necesidades, se agrupan para
protegerse saliendo del “estado de naturaleza”. El rey era visto como un servidor del pueblo,
y si incumplía sus funciones o cometía abusos, el pueblo tenía derecho a deponerlo o
incluso matarlo.

Otro autor destacado fue Johannes Althusius, quien también defendía el derecho a resistir
al tirano, aunque limitaba el uso de la violencia solo a los casos de usurpación o violación
evidente del orden justo. Althusius incluso proponía que, en caso de opresión, los
ciudadanos descontentos podían emigrar y formar nuevas comunidades más acordes a sus
valores.

Estas ideas anticiparon muchos de los fundamentos del pensamiento político moderno,
especialmente los que más tarde defenderían los contractualistas como Hobbes, Locke o
Rousseau.

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