INTRODUCCION
El principio de la autonomía de la voluntad privada es un pilar fundamental del Derecho
Privado, que reconoce a las personas la libertad de regular sus propios intereses y
relaciones jurídicas a través de su propia voluntad. Este principio se basa en la idea de
que los individuos son libres de tomar decisiones y establecer acuerdos que les resulten
beneficiosos, siempre y cuando no infrinjan la ley o los derechos de terceros.
En el ámbito de las relaciones jurídicas privadas, la pieza maestra que pone en
movimiento a las otras piezas es la denominada «autonomía privada», la que, como
soporte principal del mundo jurídico, traduce naturalmente el reconocimiento de los
ordenamientos jurídicos a la libertad de los particulares de regular sus propias relaciones
jurídicas, de la forma y manera querida por ellas, pero dentro de ciertos límites
Devuelve a los sujetos, pues, un poder normativo propio, no un poder de dictar normas.
Autónoma es, por ende, la persona que puede decidir libremente como proyectar,
perseguir y alcanzar sus propios objetivos, pero dentro de los límites señalados por cada
ordenamiento jurídico,
1. ORIGEN Y EVOLUCIÓN DEL PRINCIPIO
El origen remoto del principio de la autonomía de la voluntad se remonta al Derecho
Romano. Con la evolución del Derecho Romano, que determinó una reacción contra la
rigidez del formalismo, y el nacimiento de los contratos reales, que suponen la entrega
del bien al otro contratante, De este modo, el formalismo fue perdiendo su rigidez
inicial y la manifestación de voluntad incorporada al documento se fue concretando
según las notas características de la voluntad interna del sujeto y, así, luego de la
codificación del Derecho Romano, siguió acentuándose el poder creador de la voluntad
para desembocar en el principio de su autonomía.
El principio de la autonomía de la voluntad, que venía informando la práctica jurídica,
fue receptado por el Código Civil francés de 1804. Como lo destacan Ospina, la
formulación del Código Napoleón se dio en el marco racionalista e individualista de la
enciclopedia y de la revolución, que constituyó al ciudadano en ámbito y medida de la
vida común y sus instituciones, que concibió a la sociedad como el producto artificial de
un imaginario contrato social y que redujo al Estado a la simple condición de gendarme,
cuya función únicamente debía consistir en garantizar las libertades omnímodas de los
ciudadanos.
1.1. FUNDAMENTO HISTÓRICO DE LA AUTONOMÍA DE LA VOLUNTAD
El derecho privado no existiría tal y como se conoce de no ser por un marcado aumento
de la capacidad de iniciativa de las partes de un contrato al momento de establecer el
contenido de la obligación que los va unir. La libertad para contratar básicamente se
marca en por qué, con quiénes y cómo quieren. Es decir que, en primer lugar, pueden
ser libres para contratar o no y para hacerlo cuando quieran; en segundo lugar, que
puedan elegir a la persona con quien desean establecer el vínculo jurídico de la
obligación. Como ya se dijo antes, el principio de la autonomía de la voluntad, durante
su evolución, poseía un estrecho vínculo con los contratos; tuvieron que pasar muchos
siglos para que las personas pudiesen disfrutar de una pequeña capacidad para realizar
negocios jurídicos sin tener que pasar por ritos o solemnidades propias de cada época.
2. EL CONCEPTO DE LA AUTONOMÍA DE LA VOLUNTAD
El concepto de la autonomía de la voluntad debe enfatizarse con una nota que tiene una
especial relevancia, como es la libertad, porque la vigencia del principio implica un
reconocimiento a la libertad individual y a su tutela jurídica. La autonomía de la
voluntad debe entenderse, por eso, como la libertad humana y el poder jurídico que el
Derecho Objetivo reconoce a los sujetos para la regulación de sus propios intereses,
aunque habría que aclarar que los intereses deben ser entendidos en un significado muy
alto, como todo aquello susceptible de recibir la tutela del Derecho, y no con un
significado necesariamente pecuniario o patrimonial.
3. LÍMITES
El Código Civil peruano de 1984 se rige por la idea que considera que la autonomía de
la voluntad es un poder conferido por el ordenamiento jurídico y, por lo tanto, es un
poder limitable por parte de un acto de decisión del Estado. En este sentido, los artículos
1354º, 1355º y 1356º prueban que la autonomía de la voluntad es un poder limitado. En
este orden de ideas, la autonomía privada se expresa en la libertad de contratar y en la
libertad contractual, pero para nuestro Código Civil solamente encontramos limitada a
la libertad contractual, mas no a la libertad de contratar.
La limitación es al contenido de los contratos, los cuales pueden ser establecidos de
manera libre por las partes, siempre que no rebasen determinados límites, como las
normas de carácter imperativo, ya que todo contrato que vaya en contra de ellas es nulo
y por lo tanto no producirá ningún efecto. De manera similar podemos hablar también
de los contratos que colisionen con las buenas costumbres o el orden público.
El derecho tiene como finalidad establecer reglas de organización dentro de la sociedad
que permitan regular de manera eficiente las relaciones entre las personas, dentro del
marco general del orden jurídico impuesto por el Estado. En toda sociedad civil existe
un orden público dentro del cual se enmarcan las libertades de los individuos que actúan
en ella, por lo que en, última instancia, en la creación de las relaciones que se generan
entre los particulares no sólo se debe tener en cuenta el interés individual de las partes
sino también el interés general de la sociedad.
4. EJEMPLOS
Contratos de Compraventa
Dos personas deciden celebrar un contrato de compraventa de un automóvil. Ambas
partes son libres de negociar y acordar los términos del contrato, como el precio, la
forma de pago, la fecha de entrega y cualquier otra condición que consideren relevante.
Siempre y cuando no se infrinjan leyes ni se contravengan normas imperativas, el
acuerdo será válido y vinculante para ambas partes.
Contratos de Arrendamiento
Un propietario y un inquilino negocian un contrato de arrendamiento de un
apartamento. Pueden acordar la duración del contrato, el monto del alquiler, las
condiciones de uso del inmueble, las responsabilidades de mantenimiento y otras
cláusulas específicas. Estas condiciones son producto de la autonomía de la voluntad de
ambas partes.
Contratos de Trabajo
Un empleador y un empleado acuerdan los términos de un contrato de trabajo.
Pueden negociar el salario, la duración del contrato, las responsabilidades del puesto,
los beneficios adicionales y cualquier otra condición relevante. Aunque están sujetos a
las leyes laborales que protegen ciertos derechos mínimos, tienen libertad para
personalizar el contrato según sus necesidades.
Testamentos y Donaciones
Una persona decide hacer un testamento en el que distribuye sus bienes según su
voluntad. Puede elegir libremente a los beneficiarios y las proporciones de herencia que
recibirán, dentro de los límites legales establecidos (como la legítima en algunos
sistemas jurídicos). Del mismo modo, una persona puede hacer una donación a otra
persona o entidad, especificando las condiciones y el objeto de la donación.
5. CONCLUSION
El principio de la autonomía de la voluntad privada es un pilar fundamental del Derecho
Privado que permite a las personas regular sus propios intereses y relaciones jurídicas.
Sin embargo, este principio no es absoluto y está sujeto a limitaciones que buscan
proteger el orden público, los derechos fundamentales y el interés general. La
autonomía de la voluntad privada es un principio dinámico que se adapta a las
necesidades de la sociedad y que juega un papel crucial en la construcción de una
sociedad justa y equitativa.