Arqueologia Tomo 50
Arqueologia Tomo 50
í n d i c e
EDITOR: 3 Presentación 210 Enrique Alcalá Castañeda
Ángel García Cook Restos escultóricos aún por descubrir:
COMITÉ EDITORIAL: 7 Javier Martínez González fuentes de la Alameda de 1775
Margarita Carballal De la Huasteca a la sierra
Robert H. Cobean 48 María Teresa Muñoz Espinosa/José
Annick Daneels
Noticias
Carlos Castañeda Reyes
Dan M. Healan De la Sierra Gorda queretana y sus ■ Yamil Gelo
L. Alberto López Wario habitantes primigenios: relaciones de Hallazgo de una escalinata en el cerro
Rubén Maldonado poder e interrelación cultural en el Hualtepec, sitio del mítico Coatepec
Dominique Michelet noreste de la Mesoamérica antigua ■ Cuauhtémoc Domínguez/Laura
Carlos Navarrete Castañeda/Gerardo Gutiérrez/Javier
75
María Rosa Avilés Moreno
Jeffrey R. Parsons Martínez/Alberto Mena
Exploraciones de sondeo en Tuzapan,
Otto Schöndube
Veracruz: materiales y cronología Cantona a vuelo de pájaro. Drones y
Barbara L. Stark fotogrametría
Elisa Villalpando 104 Jorge Cervantes Martínez
PRODUCCIÓN EDITORIAL: La cremación humana en Ixcateopan,
Benigno Casas Guerrero Informes del Archivo Técnico
CUIDADO DE LA EDICIÓN: ■ Ángel García Cook
114 Gabriela Valenzuela Pérez/Alberto Reunión de Arqueólogos de Centros
Héctor Siever y Arcelia Rayón Juárez Osnaya Regionales y Jefes de Proyectos
El murciélago y su relación con el dios de Investigación Arqueológica
Revista de la Coordinación Nacional de Xipe Tótec y con Venus
Arqueología. Arqueología, segunda época (Auditorio Paul Coremans,
núm. 50, enero-abril de 2015, es una 142 Antonio Benavides/Heber Ojeda Mas Churubusco, D.F., 1979)
publicación cuatrimestral editada por Tres temazcales mayas: los casos de
el Instituto Nacional de Antropología e Acanmul, Edzná y Oxkintok
Historia. Editor responsable: Benigno Casas 157 Aurelio López Corral/Manuel Ángel
de la Torre. Reservas de Derechos al uso Vera Ortiz/Ramón Santacruz Cano/
exclusivo: 04-2012-081510552300-102. Kenneth G. Hirt/Eric Dyrdahl
ISSN: 0187-6074. Licitud de título ¿Química o color?: comparación entre
y contenido: 16119. Domicilio de la el uso de fluorescencia de rayos-X
publicación: Insurgentes Sur 421, portátil y las técnicas visuales de
séptimo piso, col. Hipódromo, C.P. 06100, clasificación de obsidiana de
Deleg. Cuauhtémoc, México, D.F. Tepeticpac
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175 Emilio Cortina Gómez
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Destrucción de símbolos de poder en
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séptimo piso, col. Hipódromo, C.P. 06100, Cinco tesis discutibles relativas al
Deleg. Cuauhtémoc, México, D.F. Este juego de pelota
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de junio de 2016, con un tiraje de
1000 ejemplares.
ISSN 0187-6074
Diseño de cubierta: Efraín Herrera
Ilustración: Representación de Xipe Tótec,
tomado de Ernesto González Licón, Los
zapotecas y mixtecos, México, JacaBook/
Conaculta, 1990, p. 134.
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trimonio arqueológico. cribirse con letra.
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1986. Tlapacoya: 35 000 años de historia del cambiar ni aumentar el texto original entregado;
sobre todo, hallazgos recientes y resultados
Lago de Chalco. México, inah (Científica, 155). salvo cambios mínimos).
técnicos; las reseñas no excederán 10 cuartillas.
Los textos deberán entregarse en cuartillas de Limbrey, Susana De no cumplir cada uno de estos puntos, el dic-
1 800 caracteres aproximadamente, a doble 1986. Análisis de suelos y sedimentos. En J. L. tamen de su colaboración será detenido hasta
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por una sola cara. 000 años de historia del Lago de Chalco (pp.
Artículos y noticias deberán acompañarse de Correspondencia:
67-76). México, inah (Científica, 155).
un resumen de media cuartilla (900 caracteres) Revista Arqueología
en inglés y en español; así como las palabras Oliveros, J. Arturo y De los Ríos, Magdalena
Moneda 16, col. Centro, Delegación: Cuauhté-
clave del texto, todo dentro del mismo artículo. 1993. La cronología de El Opeño, Michoacán:
moc,
3. Los originales se presentarán en altas y bajas nuevos fechamientos por radio-carbono.
México, D. F., C.P. 06060.
(mayúsculas y minúsculas), sin usar abreviatu- Arqueología, 9: 45-48, México, inah.
Tel/Fax. 55 22 42 41 y 40 40 56 30 Ext 413104
ras en vocablos tales como etcétera, verbigra- Pérez, L M., Aguirre, J.P., Flores, A., Benítez, J.
cia, licenciado, doctor. Correo electrónico:
1994. Los tipos cerámicos en el Occidente de
4. En caso de incluir citas de más de cinco lí- revistarqueologia@inah.gob.mx
México. Boletín Americano de Antropología, 27
neas, éstas se separarán del cuerpo del texto revistarquoelogia@gmail.com
(4): 23-49.
con sangría izquierda en todo el párrafo. No agarcia.dea.cnar@inah.gob.mx
deberán llevar comillas ni al principio ni al final Lechuga Solís, Martha Graciela
(con excepción de comillas internas). 1977. Análisis de un elemento de la estructura
p r e s e n t a c i ó n
De la Huasteca a la sierra
Resumen: En este escrito se ofrecen los primeros resultados de un proyecto regional de salva
mento arqueológico originado por la construcción de un gasoducto cuya trayectoria atraviesa
parte de los estados de San Luis Potosí, Hidalgo y Querétaro. Con la referencia de las caracterís
ticas del medio físico en las diferentes regiones que conforman el universo estudiado, y la reseña
de una muestra de sitios intervenidos, se ofrece testimonio sobre la dinámica social antigua en
un área arqueológicamente casi desconocida como la zona meridional huasteca, y sobre todo las
sierras Alta y Baja de Hidalgo, donde se registraron la mayor cantidad de asentamientos arqueo
lógicos, brindando información sobre sus características esenciales, patrón de asentamiento, así
como relaciones iniciales observadas hacia otras áreas; todos estos datos se complementan con
su ubicación temporal, básicamente para el Posclásico. También se plantean algunas propuestas
para entender la forma en que utilizaron el espacio y los vínculos que se pudieron haber presen
tado con territorios vecinos como la Huasteca y los dominios de Metztitlán. Es importante seña
lar que en los sitios mencionados, y en todos los demás registrados por este proyecto y que
presentaron vestigios arquitectónicos y pictóricos, se logró su salvaguarda física después de nu
merosas gestiones —que al ocupar tiempos muy distintos en ocasiones se alargaron mucho—, lo
cual ofreció la oportunidad de intervenirlos.
Palabras clave: arqueología, rescate, Huasteca, Sierra Norte de Hidalgo.
Abstract: The preliminary results of a regional salvage archaeology project, stemming from the
construction of a gas pipeline crossing the states of San Luis Potosi, Hidalgo, and Querétaro are
presented in this paper. Beginning with the characteristics of the physical environment of the
different regions and a review of a sample of sites where work was conducted, evidence is given
of the ancient social dynamics of a virtually unknown archaeological area in the southern part of
the Huasteca and especially the Sierra Alta and Sierra Baja of Hidalgo, where the largest number
of archaeological sites were recorded. Information on their essential characteristics, settlement
patterns and relationships with other areas is complemented by their temporary location, basically
the Postclassic. Finally some proposals are offered to understand how they used space and on ties
that they may have had with neighboring territories such as the Huasteca and Metztitlán domain.
It is important to note that at the sites mentioned in the text and all others that had architectural
and pictorial vestiges recorded by this project, their physical integrity was achieved only after
considerable negotiation—of varying durations—that offered the opportunity to work there.
Keywords: archaeology, salvage, Huasteca, Sierra Norte de Hidalgo.
construyen. Bajo estas condiciones surge el ga Aparte de acceder al conocimiento de una
soducto Tamazunchale-El Sauz, proyecto regional muestra situada en diversas regiones culturales,
que inicia en la Huasteca, en el extremo sureste otra bondad académica de este proyecto fue la
de San Luis Potosí, continúa su recorrido a través posibilidad de alcanzar espacios poco conocidos,
de la abrupta sierra del norte de Hidalgo, prosigue de manera particular los ubicados en la zona me
en el Valle del Mezquital y finaliza en El Sauz, ridional de la Huasteca, así como en las sierras
localidad cercana a San Juan del Río, Querétaro. Alta y Baja de Hidalgo, estas últimas sobre terri
Para realizar labores de investigación y protec torios que parece conformaron en diversa medida
ción de los bienes arqueológicos susceptibles de áreas de influencia del Señorío de Metztitlán; todo
verse afectados por encontrarse dentro de la tra dentro de una superficie por lo general incomuni
yectoria de esta obra, la Dirección de Salvamento cada y de difícil acceso por sus condiciones de
Arqueológico intervino con un proyecto que, ade relieve, y que por lo mismo no ha corrido con la
más del eje de trazo, incluyó diversos terrenos fortuna de ser estudiada como otras partes.
donde se programaron trabajos necesarios para la De tal suerte, en este escrito se dan a conocer
construcción y funcionamiento del gasoducto, los primeros resultados de la intervención arqueo
básicamente estaciones de medición y de compre lógica, principalmente con testimonios de la zona
sión, además de centros de acopio y campamentos serrana, donde se registraron los vestigios más
distribuidos a lo largo de su recorrido. numerosos; aunque en esta oportunidad no se
9
DE LA HUASTECA A LA SIERRA
Fig. 8. Paisaje característico del Valle del Mezqui- Fig. 10. Superficie con conglomerado polimíctico,
tal, Alfajayucan, Hidalgo. Santa Rosa Xajay, Querétaro.
hasta la zona del Altiplano donde concluye la obra polimícticos (fragmentos de rocas volcánicas en
(fig. 8). tre los que se encuentran nódulos de obsidiana y
Toda esta región del Mezquital y el Altipla- sedimentarias) y aluviones producto de la denuda
no Central ya forma parte de la Provincia del Eje ción rocosa que se encuentran en los cauces de
Neovolcánico o Faja Volcánica Transmexicana, ríos y rellenando algunas planicies; los procesos
constituida básicamente por diversas rocas ígneas erosivos han dejado una típica superficie rocosa
entra las que se encuentran basalto, andesita, rio (fig. 10).
lita, dacita, tobas, conglomerados y brechas, con Igualmente características de esta región son
relieves de sierras, mesetas, llanuras, lomeríos y las barrancas, que siguen las fallas dentro de te
volcanes (fig. 9). De este mismo origen, a poco rrenos cubiertos por andesita, tobas e ignimbritas,
más de 30 km hacia el oriente de esta zona y ro muchas de cuyas paredes fueron aprovechadas
deada del Carso Huasteco, se localizan los yaci para plasmar variadas expresiones pictóricas des
mientos de obsidiana del área de Zacualtipán. de la época prehispánica y colonial (figs. 11 y 12).
Para la última época geológica, correspon Una evidencia que muestra la diversidad
diente al Cuaternario, se registra una gran canti rocosa en esta región son los basaltos columnares
dad de depósitos en forma de conglomerados
Fig. 14. El recorrido del gasoducto y el medio físico general (tomado de Google Earth).
Fig. 15. Río Claro, Zoquitipa, Tamazunchale, San Fig. 16. Río Amajac, Lázaro Cárdenas, Tlahuilte-
Luis Potosí. pa, Hidalgo.
también se han reconocido materiales que com sierra sedimentaria, con ámbitos del Eje Neo
parten atributos con algunos de la Huasteca. volcánico, para llegar al Valle del Mezquital
Hacia la mitad del trazo se inicia un cambio y, finalmente, acceder a la última área del trayec
geológico marcado en el relieve, clima y vegeta to, el Altiplano Central con sus extensos llanos y
ción; luego se presenta la transición entre la gran valles.
15
DE LA HUASTECA A LA SIERRA
La intervención
arqueológica
materiales comunes en esta zona, sobre todo las establecer o inaugurar alguna estructura del sitio;
segundas, pues más adelante hacia el sur, rumbo asimismo se encontró buena cantidad de molca
a la sierra, solamente existe caliza. jetes trípodes del tipo Las Flores y Huasteca negro
Las construcciones mayores fueron de planta sobre blanco (Ekholm, 1944; Merino Carrión y
rectangular de un solo cuerpo y un metro de altu García Cook, 1987), además de figurillas de mol
ra, el sistema constructivo fue con base en cimien de, se encontraron comales y diversos malacates,
tos y muros con un ligero talud donde los bloques o pesos de huso, elaborados con arcilla, que por
de roca se unieron con un mortero arcilloso; los su tamaño fueron utilizados para el hilado de al
interiores de las habitaciones sólo fueron de tierra godón, varios fueron decorados con chapopote.
apisonada y no se encontraron indicios de aplana Se localizó gran cantidad de obsidiana en forma
do o estuco, aunque sí de bajareque, el recubri de navajillas prismáticas, así como puntas de fle
miento de lodo con que enjarraban sus paredes cha de obsidiana negra y restos de artefactos pu
hechas con materia orgánica como varas y otate, lidos para la molienda. Un recurso poco común
en tanto los núcleos fueron de tierra y restos de que se descubrió con profusión en este sitio: cris
rocas calizas de diferente tamaño; se encontraron tales hexagonales de cuarzo, algunos completos
evidencia de alfardas y accesos escalonados en y muchos más fragmentados.
los costados oriente. También se descubrieron es Los atributos de arquitectura y materiales pre
tructuras de planta absidal o en forma de herra sentes le confieren a este sitio un carácter domésti
dura, con un costado recto y circular el resto; co y residencial, las construcciones fueron sencillas,
igualmente hubo fogones en el interior de algunas adaptándose únicamente a la curva y pendientes
habitaciones, delimitadas sólo por cimientos, ob del terreno, buscando el beneficio práctico.
servándose que aprovecharon afloramientos roco Por la forma en que se distribuye en el espacio,
sos para alzar sus edificaciones. al situarse en un puerto amplio y en laderas, cons
Por sus dimensiones, formas y sistema cons tituye otro patrón regional visto; asimismo los
tructivo, esta sencilla arquitectura de estructuras materiales encontrados señalan que la ocupación
bajas es muy similar a la que se ha encontrado en temporal corresponde al periodo Posclásico, hacia
Tamazunchale y zonas aledañas, la cual conforma 1200 y posiblemente hasta principios del siglo xvi.
un estilo residencial característico que identifica La ubicación del sitio es ventajosa en varios sen
a la región sur de la Huasteca (fig. 22). tidos, se aprovechó un terreno más o menos plano
Se recuperó una buena cantidad de materiales para habitarse; además, al encontrarse entre dos
cerámicos, entre ellos un par de ofrendas aisladas pendientes ofrece gran dominio visual y es favo
de vasijas, tal vez dedicadas a la ceremonia para recido por vientos frescos, aspecto importante en
19
DE LA HUASTECA A LA SIERRA
San Simón
la antigüedad era un pueblo completo, con secto largo de uno de los muchos puertos de la sierra;
res domésticos, zonas de mayor cuidado —resi presenta una orientación norte-sur y un eje máxi
denciales— y otros más destinados a dirigentes. mo de 120 m, en una extensión poco menor a una
La complejidad constructiva resulta evidente, así hectárea. A escasos metros al noreste se encuen
como estilos compartidos con la Huasteca, evi tran unas cuevas donde —como herencia de épo
denciados en estructuras de planta absidal y los cas remotas— todavía se realizan ceremonias y a
remates que combinan cantos fluviales alargados las cuales se accede por un par de escalones la
con rocas. brados en la roca caliza para sortear el precipicio;
Con los datos disponibles hasta la fecha es a distancia similar hacia el suroeste existe un im
difícil ubicar culturalmente la región que corres portante manantial, que se ha visto funciona como
ponde a este sitio; a reserva de contar con los re factor para el establecimiento de sitios en este
sultados del análisis detallado de materiales, y su entorno (fig. 32).
asociación con los diferentes momentos construc El ordenamiento del sitio se estableció desde
tivos, se puede señalar que el asentamiento ar su parte central a partir de una plataforma sobre
queológico tuvo por lo menos dos etapas, la la que se desplanta un basamento circular, com
primera tal vez hacia el siglo vi, y una posterior plementado con espacios llanos hacia ambos la
del siglo xiii en adelante; es posible que se haya dos; a diferencia de otros asentamientos ubicados
presentado una ocupación continua a lo largo de en contextos similares y con precipicios en sus
todo este periodo, pues la presencia del río y los márgenes, aquí no se construyeron muros laterales
terrenos aluviales e irrigados ofrecen las condi de contención.
ciones para sustentarlo. El edificio muestra una planta circular, de 15
Este sitio representa otra forma de asentamien m de diámetro y 2.5 m de altura, compuesto por
to entre las poblaciones antiguas que vivieron en tres cuerpos. En contraste con el resto de la arqui
toda esta área, ocupando valles fluviales con fa tectura regional, erigida sobre todo con caliza, en
vorables condiciones físicas y climáticas. A partir este caso se construyó con grandes bloques de
de las investigaciones del proyecto, y de las refe limolita, que de manera común fueron mayores a
rencias conocidas en regiones vecinas, se observó medio metro de longitud, este material de origen
que, como en San Simón, este tipo de entorno sedimentario se encuentra en la cercanía (fig. 33).
propició la existencia de otros sitios con mayor Un aspecto evidente en esta edificación es que
antigüedad, desarrollados desde el Formativo su no muestra un buen sistema constructivo, pues las
perior y el Clásico, es decir, desde el siglo ii a.C. exploraciones comprobaron la inexistencia de
hasta el siglo vii de nuestra era. contramuros; además, el mortero utilizado para
fijar las rocas fue de arcilla y no favoreció su co
hesión; el espacio interior fue de tierra apisonada,
Mirador de Ixcuicuila sin observarse núcleos sólidos que sustentaran la
construcción, al parecer sólo se apiló una gran
Asentamiento arqueológico cercano al poblado cantidad de tierra y escombro para dar forma base
San Miguel Ayotempa, municipio de Tepehuacán al edificio, posteriormente se le forró con las rocas
de Guerrero, Hidalgo; se ubica sobre un angosto para delimitar los cuerpos y se terminó de rellenar
puerto flanqueado por fuertes pendientes y pre con tierra. Por estas circunstancias el estado de
cipicios, desde donde se tiene un gran dominio conservación del sitio estaba muy alterado, apre
visual que incluye la barranca del río Claro, ubi ciándose muros corridos, derrumbes y muchos
cado a más de 700 m por debajo de su altitud de asentamientos (fig. 34); por lo mismo, no se dis
1 025 msnm, dentro de la llamada Sierra Alta tinguió su frente o acceso, aunque quizá estuvo
de Hidalgo. hacia el sur.
La particular configuración del relieve fue En las mismas condiciones de remoción y al
esencial para que el sitio se posicionara sobre este teración se exploraron algunos enterramientos
espacio, distribuyéndose de manera lineal a lo humanos: uno se localizó justo en la parte alta al
25
DE LA HUASTECA A LA SIERRA
Fig. 33. Vista hacia el poniente de la estructura Fig. 34. Detalle del oriente de la estructura
circular. circular.
centro del basamento, en niveles de relleno cons tal vez también se hayan depositado otros restos
tructivo —que en esta zona fue sólo de tierra—, en tiempos posteriores al funcionamiento del sitio
y otro en la parte baja al sur del basamento, igual —los cuales no se encontraron.
mente muy alterado, pero el único donde se recu Entre los materiales cerámicos se identificaron
peraron restos de ofrendas saqueadas y removidas. molcajetes trípodes similares a los tipos Las Flo
También hacia la parte superior, en el costado res y Tancol, lo cual merece destacarse porque
oriente del basamento, se encontró una fosa bien estas lozas caracterizan el territorio huasteco
señalada con una base de piedras y una roca “san (Ekholm, 1944; Merino Carrión y García Cook,
teada” o colocada de manera vertical, en la que 1987); había también vasijas de diferente tipo,
26
ARQUEOLOGÍA 50 • enero-abril 2015
algunas con decoración incisa de pasta fina, sahu de la muestra de vestigios estudiados, o bien que
madores, y una singular loza decorada en colores quienes lo erigieron formaron parte de otra ten
rojo y negro sobre naranja con vasijas trípodes de dencia cultural; sin embargo, la señalada diferen
soportes cónicos, la cual parece ser característica cia quizá podría deberse al hecho de haberse
de la zona serrana porque se ha presentado en casi destinado a algún tipo específico de culto que
todos los sitios registrados en esta región; entre la exigía tales particularidades.
lítica destacan navajas prismáticas de obsidiana,
puntas de proyectil talladas en el mismo vidrio
volcánico, algunas muy finas elaboradas sobre Huiztitla
navajillas; se tuvieron ejemplos de lapidaria con
algunas cuentas pulidas de roca y un fragmento Este sitio se ubica a poca distancia del anterior,
de placa de pizarra, que se encontraron asociados entre los poblados de San Miguel Ayotempa e Ix
a uno de los entierros explorados. cuicuila, dentro del municipio de Tepehuacán de
La distribución arquitectónica fue lineal, con Guerrero, Hidalgo, sobre una ladera de pendiente
el basamento como centro, que rompe lo llano de moderada que forma parte de la fragosa Sierra
este particular enclave geográfico al situarse justo Alta, a una altitud promedio de 1130 msnm.
a la mitad, alzándose de manera significativa so Su distribución fue de lineal, orientado hacia
bre las márgenes formadas por precipicios. Estas el suroeste siguiendo la dirección descendente de
condiciones, a pesar de la manifestada falta de una ladera, para luego distribuirse también sobre
esmero en su construcción, señalan que el sitio una zona más baja de menor pendiente. En la par
tuvo un carácter cívico religioso. Los materiales te media se modificó la inclinación del terreno por
asociados así lo indican; además, su variedad re medio de pequeñas terrazas que no corren de ma
fiere una dinámica de relaciones por lo menos nera uniforme a lo largo de toda la cuesta, sólo en
comerciales. el área donde se construyó una habitación; abarca
La temporalidad de este sitio corresponde al una superficie poco mayor a media hectárea, con
Posclásico, al parecer en su etapa tardía, entre un eje máximo de 90 m (fig. 35).
1200 y hasta 1500; por la forma de asentarse sobre Se encuentra bien posicionado ocupando una
el terreno, conforma otro de los patrones caracte margen de interfluvio y su cercana ladera opuesta,
rísticos observados para esta región serrana: ocu que ve al oriente y es mucho más inclinada, casi
pa estrechos puertos, en este caso con un ancho siempre está cubierta de niebla que proporciona
máximo de 25 m de parte llana, desde donde se la humedad suficiente para levantar en ocasiones
tiene constante presencia del viento y la repre dos cosechas de maíz anuales, una situación que
sentación simbólica del mismo en el basamento también se presenta en la parte baja del sitio, don
circular, vinculado presumiblemente con el culto de existen suelos profundos bien infiltrados.
a Ehécatl-Quetzalcóatl originado en la Huasteca, Además de la terraza, los vestigios identifica
además de un dominio visual distante, asociado dos en este lugar fueron una plataforma y parte
claramente con los manantiales y las cuevas, as de muros de una habitación ubicada en la parte
pectos del medio físico que impactan en la cos media, también algunos cimientos y líneas de pie
movisión de quienes habitaron esta área en la dras en la zona de la ladera baja, donde se registró
antigüedad. una zona con mucha deposición cultural.
Con base en lo observado en el asentamiento: La construcción señalada de la casa fue muy
una singular construcción, tanto por el diferente peculiar, con muros hechos de lajas delgadas, no
material utilizado como por su arquitectura cir con bloques como se ha registrado de manera ha
cular; el poco esmero en su edificación, a lo cual bitual, las cuales se unieron con un mortero de
se suma el hecho de que no se levantaron las lodo muy arcilloso, que le confiere un estilo ar
habituales terrazas de contención en los lados del quitectónico distinto (fig. 36).
puerto donde se asentó, podría pensarse que co Las rocas que formaron esta estructura fueron
rresponde a una etapa poco reconocida al nivel de diverso tipo, como limolita y caliza; se obser
27
DE LA HUASTECA A LA SIERRA
El Carrizal
Fig. 49. Detalle estructura que aprovecha Fig. 51. Detalle costado poniente de la plataforma
afloramiento, visible al costado derecho de la y muro con asentamiento.
imagen.
Fig. 54. Vista hacia el poniente estructura con Fig. 55. Vista al poniente de estructura que cierra
ofrenda vasijas “matadas”. el sur de la tercera terraza.
en otros sectores del mismo sitio; como se ha co nados con escombro y tierra, además del fino
mentado, es algo habitual aprovechar en diferen trabajo en las rocas de los aparentes (fig. 55).
tes momentos áreas planas y que de paso tienen a Junto a esa estructura, la cual hace esquina en
la mano buen material de construcción. el costado poniente de la terraza, se localiza otro
En una extensión de la terraza localizada en el par de edificaciones, de menor tamaño pero con
extremo poniente se excavó una estructura más el mismo estilo y con vista al oriente, hacia la
de planta rectangular, singular por los elementos y parte central de la plaza; su interior no presentó
utensilios presentes y porque en su interior se re cajones ni rellenos de rocas, sólo tierra, lo cual
cuperó una gran cantidad de pequeños malacates podría conferirles otro rango o función. Una
o pesos de huso para hilar algodón; y abajo de ellos evidencia observada fue que por debajo de las
se localizó una ofrenda formada por seis vasi- mismas existió otra construcción clausurada al
jas que presentaron un rasgo peculiar: perforacio concretarse las dos estructuras, rellenándola y
nes intencionales en diversas partes de sus cuer formando un pasillo bien definido, identificado
pos; es decir, fueron matadas ritualmente para por las esquinas de ambas edificaciones forma-
anular su función simbólica; estas vasijas sirvie das por rocas muy bien recortadas de talla oblicua
ron como urnas funerarias en que se depositaron (fig. 56).
restos incinerados de infantes y adultos (fig. 54)
Otros edificios sobresalientes se encuentran en
esta misma terraza, su estado de conservación es
bueno y muestran las mismas características: mu
ros en talud, remate de cornisa, plataforma fron
tal, acceso con tres escalones de huella muy
angosta, alfardas y pisos enlajados en su contorno,
además de estar edificadas con lajas de fino re
corte que cumplen con la inclinación o escarpio
del aparente.
El extremo meridional de la terraza lo cierra
uno de estos edificios con frente hacia el norte;
ahí se tuvo oportunidad de apreciar su sistema
constructivo, con muros de contención dispuestos
en todo su perímetro interno, y un núcleo forma Fig. 56. Detalle entre estructuras; se observa
do por una serie de cajones de cimentación relle calidad de recorte de las rocas.
37
DE LA HUASTECA A LA SIERRA
En dichas edificaciones también se observaron ciones para diferentes etapas constructivas —ya
modificaciones prehispánicas y movimientos de sean históricas o contemporáneas— en forma
rocas en tiempos mucho más actuales, pues en su de muros, cuartos, potreros y linderos, además de
interior —y tomando como cimiento los vestigios hornos de cal.
existentes— se encontraron muros formados con Loma de Guadalupe fue uno de los sitios con
rocas toscas y de mayor tamaño, que rompían el mayor cantidad y diversidad de materiales recu
estilo antiguo reseñado. perados durante las exploraciones; entre la cerá
Al centro de la plaza que se define en esta te mica destaca gran cantidad de las vasijas y
rraza se encuentra una estructura rectangular con molcajetes trípodes, con decoración rojo y negra
mal estado de conservación; presentó un máximo sobre naranja; ollas, comales, pastas finas y otros
de dos hiladas de rocas en sus muros con excep con decoración incisa; elaborados con arcilla se
ción del costado norte, donde su frente con acceso tuvieron los referidos malacates, orejeras y figu
escalonado ve al norte, hacia el primero de los edi rillas antropomorfas y zoomorfas, entre ellas oca
ficios descritos de este nivel. Más que aprovechar rinas; como parte del material lítico se recuperó
el afloramiento, esta construcción lo rodea como una buena cantidad de navajillas prismáticas, al
forrándolo; es evidente que no se quiso rebajar gunas de obsidiana verde procedente de Sierra de
como se ha observado en otros lados, por ello los las Navajas, también abundantes puntas de pro
peñascos quedaron por encima del nivel de los mu yectil y cuchillos de obsidiana, y otras puntas
ros y parece que la idea fue aprovecharlo así para elaboradas en pedernal.
realizar actividades que no implicaran una per En los contextos explorados también se locali
manencia constante en ese espacio, lo cual le aña zaron artefactos de piedra pulida, como hachas,
de gran singularidad (fig. 57). azadas, machacadores y alisadores, y algunos
En el costado oriente de esta plaza se localizó instrumento de molienda; también se encontraron
un edificio de planta circular que rompe el diseño restos de peculiares figuras antropomorfas de tra
general del sitio, tendiente a una simetría de for zo esquemático y tamaño pequeño, elaboradas
mas rectas; su presencia puede deberse a que fue con material pétreo.
una construcción tardía, o bien a que se asentó en Se localizaron también materiales como con
esa forma para aprovechar el desnivel natural del cha y hueso; la segunda industria en forma de
terreno y los grandes afloramientos presentes en delicados adornos, o bien como agujas y punzo
esa zona. nes. Se encontró, por último, evidencia de cobre
Entre los vestigios arquitectónicos que comple y de lo que parece ser otra aleación con esa base,
tan este nivel se encuentran más estructuras rec material localizado en la vecina Huasteca para el
tangulares situadas al oriente y sur, algunas con siglo previo a la Conquista (Stresser-Péan y Hosler,
cimientos de enormes rocas, así como enlajados, 2008) y que aquí, como en aquellas tierras, con
espacios donde también se manifiestan reutiliza forman objetos muy apreciados y restringidos
para elaborar anillos y orejeras.
Las cualidades y tipo de materiales encontra
dos, así como la cantidad, indican que aquí se
asentó un grupo de rango significativo; asimismo,
la variada presencia de materiales ajenos a estas
tierras refieren una dinámica de actividades espe
cializadas y relaciones bien establecidas, ya sea
entre altas jerarquías o por lo menos a nivel co
mercial.
Lo señalado define el carácter cívico y ceremo
nial de este asentamiento, tal vez sede de un poder
Fig. 57. Vista al sur de la plaza, con la estructura regional ligado con el tránsito de la sierra hacia
central. otras zonas. Al igual que en el sitio El Carrizal,
38
ARQUEOLOGÍA 50 • enero-abril 2015
su definición cultural resulta difícil de establecer: ca una superficie del orden de una hectárea, con
contiene elementos que recuerdan la arquitectura un eje mayor norte-sur de 110 m (fig. 58).
huasteca, como el talud-cornisa y la planta circu El medio físico de este y otros asentamientos
lar, pero algunos aspectos de sus edificaciones ubicados en su proximidad resulta singular, pues
—las plataformas frontales y sus peculiares esca se localizan justo en un una zona de transición por
leras y alfardas, construidas con bloques cuida la existencia de sustratos sedimentarios y volcá
dosamente recortados— son evidencia de un nicos; la elevación del poniente ya señalada co
sólido estilo regional serrano, también manifesta rresponde a un macizo basáltico desde el cual se
do en el sitio arriba mencionado. tiene un extenso dominio visual de toda la sierra,
El patrón de asentamiento es uno más de los en particular de la barranca del río Amajac, y en
observados en la región y tal vez estuviese reser cuya cima se construyó una antigua iglesia con un
vado como un emplazamiento de alta jerarquía, muro abovedado que parece vestigio de una capi
pues ocupa la parte alta de una loma cuya cima lla abierta; ahí mismo existe también un tem-
fue modificada tanto en el plano horizontal como plo más reciente y un camposanto que a la fecha
en las vertientes laterales; se trata de un espacio todavía utiliza la lejana población de El Palmar
favorable que domina ampliamente el panorama (fig. 59).
y sobresale en el horizonte, junto al ancestral ca Puerto del Capulín forma parte de una serie de
mino que enlaza poblaciones y regiones diferen sitios que muestran características similares: to
ciadas en cuanto a su carácter ambiental. Su dos son cercanos y están definidos por la presen
temporalidad corresponde al Posclásico tardío y, cia de materiales en superficie; se distribuyen en
a reserva de lo que precise el análisis final de ma partes llanas y laderas de poca a regular pendien
teriales, muy posiblemente pueda ubicarse en los te donde se realizaron modificaciones mínimas
dos últimos siglos de desarrollo prehispánico. en forma de bordos bajos o terrazas de contención
(fig. 60). Se asientan sobre suelos someros, dentro
de un clima tendiente a semiárido propio de las
Puerto del Capulín vertientes que llegan a la margen izquierda de
la barranca del río Amajac, y al parecer forma la
Asentamiento locali
zado cerca del caserío
de Rancho Viejo, mu
nicipio de Tlahuilte
pa, Hidalgo, en una
zona de laderas sua
ves y valles, flanquea
do al lado poniente
por fuertes pendien
tes de elevación vol
cánica; su altitud es
de 1 350 msnm, en un
área más seca y cáli
da respecto a la de
sitios anteriores, pues
queda incluida en la
llamada Sierra Baja
de Hidalgo. Su distri
bución es dispersa y
sigue el rumbo de la
pendiente el sur; abar Fig. 58. Levantamiento sitio Puerto del Capulín y su entorno.
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DE LA HUASTECA A LA SIERRA
ción social, siempre con base en la muestra estu El patrón de asentamiento y la arquitectura
diada y lo que por el momento se conoce, existen presente en los sitios son rasgos fundamentales en
varios aspectos a considerar que dificultarían la caracterización de los sitios arqueológicos, por
enunciar una integración cultural definida desde eso se tomó ese perfil en la reseña de las páginas
la perspectiva arqueológica, en particular para la precedentes.Así se ha reconocido un estilo en es
región serrana del norte de Hidalgo. De tal suerte tructuras como las plataformas con saliente fron
sobre la región serrana estudiada se puede señalar tal, compuestas por bloques muy bien recortados
lo siguiente: para erigir muros, alfardas y pequeñas escalina
tas, quizá relacionado con la Huasteca por sus
1) Físicamente es un territorio fragoso, de terre taludes y cornisas, además de edificios de plantas
nos altos y quebrados con diferentes grados de circular y absidal
humedad y clima, más cálido y húmedo en el En el aspecto constructivo también se observa
desplante de la sierra hacia San Luis Poto- ron diferencias importantes: así como se identifi
sí, con mucha niebla mientras se elevan las có una arquitectura planificada y cuidadosa,
vertientes orientales que propicia en sus altu también se localizó otra que no lo fue tanto; sus
ras bosques de condensación, así como otros implicaciones pueden ser cronológicas o cultura
menos húmedos conforme se desplaza al sur les, y en este segundo aspecto sería la expresión
hasta alcanzar los terrenos semiáridos rumbo o presencia de grupos diferentes, ya sea étnicos o
al Mezquital. Asimismo las profundas barran con otras usanzas, que llegan a compartir el terri
cas de los ríos Claro y Amajac, marcan límites torio y tal vez algunos utillajes, sin olvidar que la
y conforman vías de comunicación, hechos arquitectura puede agrupar mayores rasgos de
que complican la identificación y correspon identidad que utensilios, cerámicas y herramien
dencia entre diferentes grupos humanos y su tas líticas, que por su naturaleza son más móviles.
entorno. De acuerdo con la forma en que se asentaron
2) La existencia de un mosaico cultural integrado en el espacio, en la muestra de la sierra se identi
por diversas etnias: al norte están los tenek, ficaron algunos patrones, ajustados por supuesto
quienes dan nombre a la región huasteca, ade al relieve y adecuándolos mediante una serie de
más de los siempre presentes nahuas que se transformaciones de distinto grado para la vi
introdujeron en la zona durante las centurias vienda, producción, ceremonia y control de paso
previas al siglo xvi, sin olvidar la vasta distri comercial, entre los que se pueden señalar los
bución de otomíes, de profunda raigambre siguientes:
histórica y que rodea esta sierra, tanto en el
cercano sur, en el multiétnico Metztitlán, 1) Sitios ubicados en laderas de pendiente media
como en el Valle del Mezquital —más al sur y baja, en este caso Tenexco, Huiztitla y Puer
y suroeste y los llanos ubicados al oeste—, sin to del Capulín, que modifican la inclinación
contar los más distantes otomíes de la sierra del terreno sólo lo necesario para asentamien
localizados al oriente de Hidalgo, hacia los tos reducidos de una a unas pocas casas, en
límites con el estado de Veracruz, muy vincu ocasiones de carácter aislado.
lados con los tepehuas. 2) Asentamientos presentes en valles fluvia-
3) Lo anterior ha propiciado una convivencia en les como San Simón, desarrollados sobre zo
tre diversas etnias desde tiempos antiguos, nas aluviales contiguas a ríos de caudal per
hecho que complica reconocer lo correspon manente, donde existe buena cantidad de
diente a cada grupo y suscitando cuestiones recursos y un marco ambiental favorable al
espinosas para la arqueología, relacionadas con establecimiento de pueblos desde épocas tem
la identidad étnica y su contraparte material, pranas.
pues distintos grupos pueden compartir una 3) Sitios distribuidos en laderas y puertos am
misma zona, o bien dos etnias pueden partici plios, como Cacalotezintla, que utilizan zonas
par de una misma cultura material. altas para sus habitaciones principales y mo
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DE LA HUASTECA A LA SIERRA
difican pendientes sobre las que se dispersan bajo, disposición y movimiento de recursos, des
caseríos ocupados por familias extensas. tacan los asentamientos mayores que funcionaron
4) Asentamientos localizados en el fondo de como asiento de los grupos detentadores del po
pequeños valles intermontanos, como Heche der, como en el tipo 6).
la, donde se aprovechan condiciones de sedi En relación con los materiales cerámicos y los
mentación producto de depósitos de laderas aspectos temporales y de filiación cultural, y a
próximas, con desarrollos desde poblaciones reserva de los resultados específicos de su estudio,
menores hasta aposentos de poder local, pro se puede señalar la existencia de diferentes cuali
tegidos por el mismo entorno. dades a lo largo de las regiones estudiadas. Así,
5) Sitios que aprovechan puertos estrechos, como en la zona baja de la Huasteca, con los sitios de
Mirador de Ixcuicuila y El Carrizal, que con Tenexco, Cacalotezintla y Hechela, existe pasta
algunas diferencias aprovechan esta peculia fina, lozas de colores claros, molcajetes trípodes,
ridad geográfica para tener dominio visual ollas y vasijas de base cóncava, vasijas negras pu
distante y control de tránsito; se trata de recin lidas y cucharones (fig. 61).
tos de tipo administrativo y religioso. En la siguiente zona, perteneciente a la sierra,
6) Sitios ubicados en cimas amplias, como Loma se distribuye una cerámica decorada en colores
de Guadalupe, que por su posición se erigen rojo y negro sobre naranja y sobre crema, con
como lugares de gran importancia, lo cual se formas de cajetes y molcajetes trípodes de sopor
evidencia a partir de las diversas transforma tes cónicos sólidos, aunque se encontraron tam
ciones del terreno, donde se asientan centros bién algunas ollas; su decoración muestra anchas
de mayor dominio político. bandas rojas y se complementa con juegos de ban
das más angostas de color negro, tanto horizonta
Señalado lo anterior, en estos conjuntos habi les como verticales, caracoles recortados, zigzags
tacionales, residenciales y político ceremoniales y otros diseños que semejan serpientes; su distri
se pueden mencionar aspectos vinculados a la bución corresponde a sitios del interior de la Sierra
organización social, propuestas que no son exclu Alta, entre ellos Mirador de Ixcuicuila, Huiztitla,
yentes con las demás en cuanto pueden compartir El Carrizal y Loma de Guadalupe (fig. 62).
dos o más de estos rasgos. De tal modo, el tipo 1) En la otra zona, hacia el sur de la barranca del
aparece como productor directo; igualmente liga Amajac, ya dentro de la llamada Sierra Baja, la
do a trabajos agrícolas y a otras labores artesa cerámica encontrada de manera profusa en super
nales, se presentan sitios formados por familias ficie es la característica de Metztitlán: bicroma
extensas que compartieron espacios más amplios negra sobre blanco, en ocasiones roja (y vino),
como los tipos 2) y 3); cuando estas mismas po negro y naranja sobre blanco, muy bien cocida y
blaciones fueron más grandes, se hacía necesaria de sonido metálico; sus principalmente formas
la intervención de un grupo local de poder que los son molcajetes trípodes con diferente clase de so
regulara, como sería el caso del tipo 4). portes cónicos y de laja; también se recuperaron
Le siguen otros asentamientos que impactaron algunos pocos tiestos que parecen ser del tipo
el entorno de manera diferente, con construccio Rojo Texcoco (fig. 63).
nes más elaboradas, situados en terrenos con do En cuanto a la cronología, y con la excepción
minio visual o lugares con posición estratégica, de los sitios localizados junto a los ríos, que son
con funciones asociadas al control y distribución más tempranos, la ocupación correspondió al pe
de bienes y recursos como el tipo 5). riodo Posclásico, al parecer durante los últimos
Finalmente, a una escala de mayor participa tres siglos de desarrollo indígena y con mayor
ción y control social, y con claros vínculos extra intensidad al final de la época que dominaban los
regionales, ocupando espacios planificados donde mexicas en muchas regiones contiguas; sin em
se desplantan estructuras de mayor volumen y bargo, conforme a lo explorado y a la singularidad
tamaño, cuya construcción demandó, además de de la zona del último sitio descrito, no se apreció
organización, una gran cantidad de fuerza de tra tal influencia; cierto que aún debe valorarse bajo
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ARQUEOLOGÍA 50 • enero-abril 2015
Fig. 62. Lámina con ejemplos de tiestos recuperados en sitios de la Sierra Alta de Hidalgo.
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ARQUEOLOGÍA 50 • enero-abril 2015
un contexto global, que incluya los materiales ana de los otomíes que de otros grupos, dado que se
lizados para definir de mejor forma cómo se arti encontró cerámica de Metztitlán y no se percibe
cularon esos asentamientos y su región con los el influjo material importante de grupos nahuas
grupos de poder de aquella época. dominantes del último periodo del México anti
Para orientarse sobre la dinámica correspon guo, cuando se observó el florecimiento de sitios
diente a la etapa señalada, se tiene el apoyo de en la región. También se observaron indicios ma
fuentes documentales donde se refiere esta zona teriales que la ligan de manera significativa con
serrana y cómo estuvo controlada por grupos oto la Huasteca, entre ellos la presencia de muros en
míes, particularmente del señorío de Xaltocan talud rematados con cornisa, edificios de planta
—con linajes de Metztitlán—ubicado en el norte circular y absidal, grandes muros en talud for
de la cuenca de México, desde ahí extendió sus mados por pequeñas lajas, rasgos arquitectónicos
dominios hasta Metztitlán y la Huasteca entre los que se complementan con la presencia de algunas
siglos xiii y xiv, época en que hicieron guerra a cerámicas y figurillas; además de la lógica de in
los mexicas cuando éstos no habían alcanzado su tercambio entre regiones con ecosistemas dife
reconocido poderío; más tarde, a finales del siglo renciados y la manifestación de caminos que las
xiv, Xaltocan fue derrotado por los grupos na unen.
huas, en concreto los tepanecas, y terminó su he La situación que los mexicas guardaron con
gemonía, lo cual provocó que salieran hacia esta zona de alguna manera se confirma con la
diversas partes y el inevitable regreso a Metztitlán Matrícula de Tributos, segunda parte del Códice
(Carrasco, 1986). Mendocino (1979), donde se puntualiza el control
Es posible que este fenómeno social haya origi político y económico que la Triple Alianza esta
nado migraciones y parte de la población se dirigió bleció sobre provincias tributarias en diversos
a lugares de difícil acceso para mantenerse aisla territorios, entre los cuales no se encuentra esta
dos del dominio de la sociedad que los había dis región de la Sierra Alta, pero si incluye áreas ve
gregado; esto impulsó el poblamiento tardío de la cinas al norte y al sur. Es evidente que no se des
sierra y la presencia de asentamientos que privi deñó por falta de recursos, los cuales abundan;
legiaron rutas comerciales, para tratar de retomar más bien su difícil acceso y condiciones orográ
posición política y así acceder a bienes y controles ficas fueron factores de importancia, así como la
que lograran legitimarlos después de su derrota. disputa histórica mantenida entre los nahuas y el
El predominio de Metztitlán se entendería tam Señorío de Metztitlán, de raigambre otomí y que
bién por su presencia mucho más cercana a toda extendería su dominio a los territorios serranos
esta zona serrana, dentro de un entorno similar de mencionados, lo cual implicaría una severa difi
relieve y una vinculación natural obtenida a través cultad.
de los valles fluviales del Amajac, pero también Sin embargo, un aspecto que dificulta visuali
mediante las antiguas rutas pedestres. De hecho, zar el papel de los otomíes en esta sierra —y que
los actuales habitantes de la Sierra Alta —perso se suma a la diversidad cultural de la región— es
nas mayores de poblaciones como Acapa, Tlax la ausencia de locativos en esa lengua, en contras
cantitla, Agua del Cuervo e Ixcuicuila— afirman te con el gran número de poblados con nombre
que antes de la introducción de terracerías, hace otomí existentes en el Valle del Mezquital. En
poco más de diez años, su salida habitual era ha cambio, sí hay nombres de poblados y municipios
cia Molango, Metztitlán y Zacualtipán, a donde en náhuatl y en español, y varias localidades cuya
hacían una jornada caminando entre siete y nueve denominación evidencia la naturaleza tardía o de
horas a través de barrancas, laderas y orillas del reciente población de la zona; se trata de una re
río, siguiendo las vías comentadas y por las que gión receptora igual de tardía como lo fue en el
con seguridad transitaban las personas en la anti pasado, pues se encuentran profusamente sitios
güedad. como Nuevo Reynosa, Nuevo Monterrey, Nuevo
Esta consideración permite pensar que la zona Morelos, Nuevo Zacatlán y demás poblaciones
serrana tuvo más relación o fue más dependiente que llegaron a ocupar esos espacios.
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ARQUEOLOGÍA 50 • enero-abril 2015
En cuanto a los aspectos territoriales, la barran minio de algunos grupos, igualmente manifiesta
ca del río Amajac, entre los poblados de Iztami el contacto que existió con otras regiones, por
chapa y San Andrés Miraflores, municipio de señalar algunos ejemplos de entre lo visto, las ro
Tlahuiltepa, ilustra de manera clara lo que se ha cas volcánicas, así como la obsidiana no se en
tomado como límite de lo otomí (Soustelle, 1993): cuentran en esta zona, al igual que las llamadas
si bien la zona de dominio de Metztitlán, de pre piedras verdes y la pizarra, ambas rocas meta
ponderancia y fundamento otomí, continúa hacia mórficas con que se elaboraron cuentas y placas,
las elevaciones propias de la Sierra Alta y luego lo mismo sucede con el cobre y sus aleaciones.
baja a la Huasteca por vías naturales; se trata de Un aspecto adicional fue la reutilización de
una región con la que se observaron claros espacios en la época prehispánica, con el des
vínculos y que también podría reclamar algunos mantelamiento de estructuras y modificación
derechos culturales sobre esta sierra, donde se de muros; situación también observada en si-
presenta una combinación de lo conocido y de lo glos pasados, cuando se volvieron a ocupar terre-
que falta por entender. nos de los antiguos sitios junto con sus materiales
De tal forma, el desarrollo social tardío pudo constructivos; por último, en años más recientes
surgir por la necesidad de poblar nuevos territo las construcciones modernas mantuvieron la reu
rios, como consecuencia de problemas demo tilización de terrenos y piedras. Los cambios ob
gráficos derivados de movimientos políticos y servados parecen ser un signo más de esta región,
para distribuir recursos de medios físicos diver un constante movimiento provocado por diversas
sos, generando relaciones de tránsito y comercio razones, entre ellas el hecho del terreno reducido
que generaron límites de diverso tipo. Por supues que no deja muchas opciones, un intento por apro
to, en la zona existían asentamientos que resintie vechar áreas y con ello controlar aspectos nece
ron de diverso modo la llegada de otros grupos, sarios para sobrevivir y progresar en un ámbito
adecuándose a sus costumbres o manteniendo difícil: el tránsito de recursos, personas, bienes e
algún tipo de relación con diversos niveles de au ideas.
tonomía. Para terminar, quiero enfatizar que después de
Se debe insistir en que es difícil caracterizar la presentar el testimonio de los asentamientos que
cultura desplegada en esta sierra, tal vez habitada ocuparon diferentes espacios en regiones poco
por grupos étnicos diferentes, que compartieron conocidas de la sierra, en fecha próxima espero
el territorio de manera independiente y con desa hacer una entrega para detallar las diferentes in
rrollos que no fueron lo suficientemente grandes dustrias recuperadas, a fin de complementar la
para haber establecido un dominio claro, coexis información que lleve a un mejor entendimiento
tiendo a partir de relaciones de tránsito y comercio. del desarrollo social presentado en la antigüedad
En cambio, de los contextos excavados resultó en estos lugares que parecieran estar olvidados.
evidente una serie de elementos vinculados a la
vida productiva y de consumo: ollas, molcajetes,
platos y comales; malacates, instrumentos líticos Bibliografía
de molienda y otros artefactos como navajas, pun
tas de proyectil, cuchillos, desfibradores, macha • Álvarez Palma, Ana María
cadores y hachas pulidas, todos ellos ligados al 2007. “La cerámica del señorío de Metztitlan
entorno doméstico; relacionados con otras activi durante el posclásico tardío”, en La producción
dades y jerarquías se recuperaron bezotes, cuentas alfarera en el México antiguo IV, Beatriz Leonor
Merino Carrión y Ángel García Cook (coords.),
pulidas, placas, cristales de cuarzo, sahumadores,
México, inah (Científica, 505), pp. 77-112.
adornos de concha, figurillas, anillos de cobre,
ornatos de hueso y pequeñas esculturas de piedra. • Códice Mendocino
La diversidad de los últimos materiales es la 1979. Códice Mendocino. Manuscrito mexicano del
expresión concreta de diferenciación social con siglo XVI que se conserva en la Biblioteca Bodleia-
una carga simbólica que legitimara el rol de do
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DE LA HUASTECA A LA SIERRA
• Ekholm, Gordon
1944. Excavations at Tampico y Panuco in the
Huasteca, Mexico, Nueva York, The American
Museum of Natural History (Anthropological Papers
of the American Museum of Natural History,
XXXVIII, part V).
• inegi
1992. Síntesis geográfica del Estado de Hidalgo,
Aguascalientes, inegi.
• Soustelle, Jacques
1993. La familia otomí-pame del México central,
México, cemca/fce.
Resumen: El Proyecto Arqueológico del Norte del Estado de Querétaro, México, inició en 1990
y hasta ahora se han localizado 161 asentamientos con características diversas, desde sencillas
aldeas agrícolas hasta sitios de control de paso y centros urbanos como el de Lan-Ha’, el de mayor
relevancia en el noreste serranogordense. Se plantea en el presente artículo una clasificación de
sitios y su interconexión en el espacio geográfico de la zona. Esto mostraría relaciones de jerar-
quización y de control del espacio para el acceso a las áreas productoras de cinabrio, lo que favo-
reció la interrelación de la Sierra Gorda con otras regiones, tanto en Mesoamérica como con áreas
culturales de Norteamérica, lo que la convirtió en una zona de confluencia cultural y de contactos
entre grupos sedentarios y grupos nómadas en el contexto histórico-cultural del México antiguo.
Palabras clave: Sierra Gorda, tipología de sitios arqueológicos, jerarquización, confluencia cul-
tural.
Abstract: The Archaeology of Northern Querétaro, Mexico project, initiated in 1990, has located
161 settlements with diverse characteristics, ranging from agricultural villages to centers to con-
trol passage and urban centers such as Lan-Ha’, the most important in the northeast Sierra Gorda.
This article presents a classification of archaeological sites and their relationship in the geographic
space of the zone. The discussion shows relations of hierarchy and space control over access to
cinnabar-producing areas, which favored the relationship between the Sierra Gorda and other
regions in Mesoamerica and North America in general that made this a zone of cultural confluence
and contact among sedentary and nomadic groups in the historical-cultural context of ancient
Mexico.
Keywords: Sierra Gorda, typology of archaeological sites, settlement hierarchy, cultural relation-
ships.
españoles le llamaban “La Margarita”, en tanto bra. Al norte de la sierra la lluvia es traída por el
los indígenas le asignaban diversos nombres. Por viento de la costa y ayuda al desarrollo de una
ejemplo, los otomíes la denominaban Abaxasni o agricultura de temporal (fig. 2).
“Sierra de Zarzas”. En cambio, al sur, la agricultura tiene poco de-
De hecho, la sierra divide al estado de Queréta sarrollo, ya que la humedad relativa es muchísimo
ro en dos sectores diferentes, cada uno con carac- menor que la existente al norte; esto se aprecia al
terísticas específicas derivadas de sus condiciones aproximarse a la Sierra Gorda desde San Juan del
climatológicas. El Querétaro septentrional es una Río, donde la aridez del entorno parece ser el ras-
región de agudos contrastes en su topografía y en go característico (fig. 3). Lugares como Pinal de
sus rasgos ecológicos. Se entremezclan cerros de Amoles, que se encuentra en el parteaguas de la
gran altura mayores a 2 500 msnm, con regiones sierra, presentan un clima y temperatura caracte-
de valles muy fértiles y pequeñas elevaciones de rísticos de una zona fría y boscosa, ya que la al-
poca importancia. Al centro del estado de Queré- tura y la humedad definen la vegetación de este
taro la abrupta topografía forma barrancas que la lugar.
erosión propia de los ríos y los arroyos ha excava- Como se ve, el área presenta una gran variedad
do, profundizándolas con el paso del tiempo. Por de climas, entre otros factores debido a la altitud:
estas gargantas o cañones corren ríos como el se da una vegetación muy rica al noreste, en zonas
Extoraz y el Moctezuma, benéficos para la siem- que desaguan hacia el río Tamuín, y un desierto
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ARQUEOLOGÍA 50 • enero-abril 2015
Fig. 4. Ubicación de los grupos étnicos habitantes de la región serrana (fuente: Museo Histórico de la
Sierra Gorda, Jalpan de Serra, Querétaro).
“arqueología espacial” son diversos. Empero, debe formaron, la interacción de los mismos, su rela-
intentarse su empleo a pesar de esas limitaciones, ción con el medio ambiente, los contactos intra y
para explicar, más que describir, las característi- extra área, todo lo cual permite conocer los rasgos
cas culturales de nuestra área de investigación. A culturales similares y diferentes al interior de la
decir de López de Molina (1986:10): “Hay una región y con las circunvecinas. También las razo-
frase que la tradición académica adjudica al pro- nes para la ubicación de los sitios, las condiciones
fesor Pedro Armillas y que va más o menos así: naturales y sus recursos, y la manera en que estos
‘La arqueología se hace caminando’. Y esto vale últimos fueron explotados a lo largo del tiempo.
tanto para conocer los elementos de superficie en Permite comprender las posibles relaciones entre
sí, como para intentar aprehender las relaciones los espacios arqueológicos, la hegemonía de unos
entre el entorno físico y los asentamientos a los sobre otros, el grado de interdependencia de cada
que éste dio sustento. Cualquier análisis de la ac- uno, las influencias que recibieron a partir de otras
tividad humana en esas comunidades requiere por regiones, entre otros rasgos que pueden ser cono-
lo menos del intento de comprender esa articu cidos sincrónica o diacrónicamente a través de
lación”. este tipo de estudios “espaciales”, como explica
En efecto, la “arqueología de área” permite García Cook (1986: 24-25).2 De hecho, puede de-
obtener información sobre diversos aspectos de la
cultura de una región: su desarrollo histórico y el 2
La bibliografía sobre el tema es muy amplia. Remitimos al
papel de los diversos asentamientos que la con- texto clásico de Hodder y Orton (1990).
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ARQUEOLOGÍA 50 • enero-abril 2015
cirse que el estudio regional permite comprender delos sociológicos” o “tipos socioculturales” (Ca-
mejor la estructura urbana de Mesoamérica en la rrasco y Céspedes, 1985: 21-32) que E. Service
antigüedad (Hirth, 2003: 58). (1984) y el mismo Sanders con Marino (1973: 13-
Desde el inicio de nuestra propuesta de inves- 19) han definido y que hasta el momento se siguen
tigación señalamos que intentaríamos seguir la utilizando ampliamente: la banda, la tribu o co-
metodología de trabajo de campo que utilizaron munidad aldeana, la jefatura (llamada también
Sanders y colaboradores para el estudio de la señorío, cacicazgo o chiefdom) y el estado antiguo
cuenca de México (Sanders et al., 1979: 11-32), (Johnson y Earle, 2003: passim). El estableci-
complementada con la propuesta por García Cook miento de una jerarquía de sitios es parte de lo
(1986: 24-34) para trabajos similares. anterior.
El problema básico que estos investigadores Para lograr tales objetivos es básico obtener la
intentaron resolver fue el de la comprensión de su mayor información posible sobre los espacios ha-
zona de estudio como un todo, para lograr la ade- bitados, sus áreas de actividad y, en general, las
cuada descripción del sistema cultural presente en características de los diversos asentamientos pre-
su región (Sanders et al., 1979: 12). Para lograr tal hispánicos presentes en el área. La obtención de
objetivo requerían una investigación de área, re- materiales arqueológicos de superficie, la defini-
gional a gran escala, que proveyese la información ción de la densidad de población y la probable
necesaria a través de los recorridos efectuados función de cada sitio según se infiere de sus carac
para detectar los indicadores arqueológicos de terísticas en campo (sus límites, los rasgos internos
superficie válidos para precisar tal información. La del sitio mismo) son parte de tal aspecto. También
excavación tal vez de cientos de sitios se descartaba importa destacar que “la distancia entre los asen-
precisamente por la multiplicidad de asentamien- tamientos sería una buena medida de algunos
tos en la zona. Tan sólo se realizaría en algunas aspectos significativos de la organización social.
unidades de investigación seleccionadas para ex- Esto requiere el conocimiento preciso de que un
cavar con el objetivo de precisar la cronología vacío en un mapa de asentamientos para cualquier
cerámica. Estas excavaciones fueron tanto de po- período particular de tiempo fue producto de una
zos estratigráficos como de unidades más amplias carencia de asentamiento más que una falta de
(apartment compounds, sitios residenciales, mon- investigación” (Sanders et al., 1979: 16-17).
tículos con actividades religiosas, entre otros). Otro aspecto del proyecto de Sanders fue la
La otra estrategia del trabajo de campo de San- clasificación de los sitios, para lo cual se tomó en
ders y colaboradores fue la de recorridos de su- cuenta la ubicación de los restos materiales
perficie (survey strategy). Se partió de una idea en superficie y que los montículos pequeños se
fundamental: la forma en la cual las personas reconocerían como construcciones domésticas, en
distribuyen sus asentamientos en el terreno es un tanto los de gran tamaño serían de arquitectura
indicador sensible a como ellos interactúan con su cívico-ceremonial.
medio ambiente natural y con otros seres humanos. La densidad relativa de materiales arqueológi-
Entonces, si se puede determinar cómo los espa- cos de superficie y los montículos del sitio serían
cios residenciales se distribuyen en varios puntos indicativos de la cantidad de personas que habrían
a través del tiempo, sería posible hacer inferencias vivido en él. Las concentraciones diferenciales de
significativas de cómo las poblaciones interactua- utillaje lítico o tipos cerámicos específicos indi-
ban unas con otras y con su medio natural. carían las áreas de trabajo especializado. Por otra
A pesar de lo problemático que resulta extraer parte, la distribución diferencial de artefactos exó-
modelos explicativos significativos, desde el punto ticos, casas de mayores proporciones y arquitec-
de vista sociológico, de tal información, la misma tura cívico-ceremonial podrían servir para “decir
es necesaria para iniciar el proceso de construc- algo acerca de los focos de influencia y poder”
ción de tales modelos válidos en la “arqueología (Sanders et al., 1979: 16-17). Lo que es más, “el
de asentamientos” (settlement archaeology) como único factor más importante que afectó la ubica-
la denominan estos autores. Se refieren a los “mo- ción de cualquier asentamiento particular, tal vez
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DE LA SIERRA GORDA QUERETANA Y SUS HABITANTES PRIMIGENIOS: RELACIONES DE PODER E INTERRELACIÓN CULTURAL...
especialmente en las sociedades más complejas, colectados en superficie. Por lo tanto nosotros
es la localización de otros asentamientos en la intentamos superar esta problemática a través de
región” (Sanders et al., 1979: 19). Esto último se- la excavación de pozos de sondeo para la obten-
ría un ejemplo de la forma en que se interrelacio- ción de materiales arqueológicos registrados es-
nan, en un medio específico, los grupos humanos tratigráficamente, con esto se podrá precisar la
que ahí habitan. cronología de los sitios estudiados, lo cual es uno
Con la aplicación de la técnica para la recolec- de los objetivos principales de nuestro proyecto.
ción de materiales arqueológicos de superficie, sus Además, la contrastación de los tipos cerámicos
objetivos fundamentales (establecer la cronología obtenidos con los de otras áreas permite llegar
del asentamiento; definir la distribución de ac también a tal precisión cronológica tentativa.
tividades especializadas, y precisar la distribu- A partir de la propuesta metodológica de San-
ción de status sociales, altos y bajos) se logran a ders y colaboradores (1979), complementada
partir de una recolección sistemática de los pri- con la de García Cook (1986: 24-34), realizamos
meros en todos los sitios, sobre todo cerámica y recorridos a discreción por la zona. Para ello di-
lítica (Sanders, et al., 1979: 27). Empero, la prác- vidimos nuestra región de estudio en cuatro
tica muestra que la cronología del asentamiento subzonas (A, B, C, D) tomando en cuenta las ca-
que puede establecerse a partir de tales testimo- racterísticas geográficas y culturales de aquélla
nios es general, sin una precisión absoluta. En (laderas, crestas, barrancas, ríos, terrazas, etcéte-
efecto, Sanders y sus colaboradores (1979: 29-30) ra) (fig. 5).
indican que su metodología no permite precisar Fueron útiles también las propuestas para la
la cronología de los materiales arqueológicos re- recolección de superficie de Sanders y colabora-
Fig. 5. Las cuatro regiones de investigación del Proyecto Arqueológico del Norte de Querétaro (panq),
México (Carta Estatal Topográfica esc. 1:500 000. Fuente: inegi, 1986).
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ARQUEOLOGÍA 50 • enero-abril 2015
dores (1979: 28-29). En síntesis, estos autores pro- (2003: 10, 12), quien enfatiza que en el estableci-
ponen utilizar los materiales de superficie para el miento de las jerarquías regionales de sitios debe
fechamiento de los asentamientos a través de un precisarse con detalle el tamaño del mismo, ana-
procedimiento flexible de recolección de tales lizar los tipos de estructuras presentes, si las ocu-
materiales. Se recogen de 60 a 120 tiestos por paciones son densas o dispersas y el tipo de
sitio, en promedio —cantidad suficiente para tal artefactos localizados en superficie.
propósito—, procurando que los mismos sean Los tipos de asentamientos de la Sierra Gorda
diagnósticos. El área de recolección aumenta o van desde estancias o casas-habitación aisladas
disminuye dependiendo de la densidad de los ties- hasta pueblos con plataformas y/o basamentos
tos que se ubiquen. Al respecto, siempre es im- piramidales, o bien centros cívico-ceremonia-
portante delimitar el sitio, considerando de les completamente planificados, donde encontra-
manera precisa las presencias y ausencias de los mos arquitectura monumental y se observa cierta
materiales arqueológicos. En caso de que el mis- distribución en las áreas habitacionales y en las
mo tuviese estructuras, la recolección se realiza “residenciales”; es decir, se aprecia una diferen-
alrededor y sobre aquéllas. Si el sitio es grande, ciación interna entre los asentamientos de un “sec-
se realizan de seis a ocho recolecciones; si es pe- tor urbano” respecto a un “sector rural” (García
queño, se toman una o dos colecciones. Los tiestos Cook y Merino, 1977: 74). Parecen responder a
diagnósticos, preferidos para ser recolectados por una distribución regional “convexa”, como la de-
su fiabilidad para datar los sitios, son por formas fine Cowgill (2003: 12): “una distribución con-
y decorados, entre otras características. vexa, en la cual uno o más sitios no son mucho
Este material fue estudiado después en gabi más pequeños que el más grande, es un buen in-
nete y con base en un análisis estratigráfico dicador de una situación multi-centrada, y puede
comparativo de los tipos establecidos, con sus co- significar que la región pudo estar ventajosamen-
rrespondientes o semejantes existentes en otras te dividida en dos o más sub-regiones”. Es claro
áreas, se estableció un fechamiento del mismo, de que lo anterior parece ser el caso de la Sierra Gor-
nuestros sitios y de la Sierra Gorda en general, así da, donde se encuentran asentamientos de dimen-
como sus posibles correlaciones con otras regio- siones reducidas pero con rasgos arquitectónicos
nes, mesoamericanas o no. complejos (Muñoz, 2003; Muñoz y Castañeda,
2009 y 2014; Muñoz y Talavera, 1996).
Debe decirse que los pobladores de diversas
Patrón de asentamiento en la partes de la sierra se reconocen genéricamente
Sierra Gorda como serranos, sus diferencias étnicas y econó-
micas y la muy variada naturaleza de sus relacio-
A partir de estas consideraciones previas, es im- nes con otros entornos difícilmente hacen de ellos
portante discutir nuestra tipología de sitios, lo que un grupo humano integrado. De ahí que en las
sin duda ayudará a definir el patrón de asenta- zonas serranas se hayan conformado muchas re-
miento de cada uno y la interrelación local, regio- giones, a menudo relacionadas entre sí, y que
nal y con otras áreas culturales. De los varios muestran también los rasgos de jerarquización
ejemplos de propuestas clasificatorias de sitios presentes en las unidades arqueológicas aquí es-
arqueológicos según sus características, escogi- tudiadas. Al respecto, Sarmiento (2000: I, 335-
mos como básica y aplicable, con modificaciones 361) menciona:
según las características del área serranogordense,
la de García Cook y Merino (1977: 72-74). A par- No es correcto pensar que las sociedades y el hom-
tir de ella elaboramos nuestra propia tipología que bre son desiguales “por naturaleza”, y menos aun
se ajusta a las características del patrón de asen- cuando hoy se sabe que el tipo de organización so-
tamiento de nuestra región; además consideramos cial en el cual el hombre ha vivido durante más
las recomendaciones metodológicas de Sanders y tiempo es la sociedad cazadora-recolectora, de ca-
colaboradores (1979: 52-58), y la de Cowgill rácter igualitario [...] todas las sociedades tribales
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DE LA SIERRA GORDA QUERETANA Y SUS HABITANTES PRIMIGENIOS: RELACIONES DE PODER E INTERRELACIÓN CULTURAL...
jerárquicas o cacicales tienen las mismas caracte- monumental, pero con estructuras importantes
rísticas, pero ello no quiere decir que todas sean por sus dimensiones. Orientado aparentemente a
iguales. Una sociedad no sólo está compuesta de labores agrícolas y para vivienda.
elementos estructurales sino que tiene una expre- Pueblo: asentamiento permanente de al menos
sión cultural diferente y distintos modos de vida. 15 casas por hectárea, aparentemente con una me-
jor distribución o planificación del patrón de asen-
De esta forma pudimos apreciar en nuestros tamiento. Ya se aprecian diferencias entre los
recorridos de superficie que los asentamientos se espacios habitados mediante el uso de plazas,
ubican preferentemente en valles, laderas altas y plataformas, escalinatas, entre otros elementos de
cimas de cerros, con rasgos de organización social control de paso interno. Ello tal vez reflejaría una
susceptibles de inferirse a partir de los restos ar- cierta diferenciación entre los asentamientos de
queológicos presentes, los cuales mencionamos a la “clase urbana” (“pueblo”) respecto a los de la
continuación y pueden caracterizarse a partir de “clase rural” (“estancia” y “aldea”). La concentra-
la siguiente ción poblacional es mayor en el “pueblo”. Puede
tener basamentos piramidales de dimensiones
importantes, pero no presenta la edificación de
Propuesta de tipología de canchas para el juego de pelota.
asentamientos de la Sierra Gorda Pueblo grande: es un asentamiento permanen-
queretana te con mayor densidad de población, en el cual
existe una planificación más elaborada (plazas,
Campamento: estación que por sus características calles, drenaje, barrios, entre otros) y se infiere
arqueológicas puede estar ligado con grupos de una clara distribución de la zona cívico-religiosa
cazadores-recolectores. y residencial. Su rasgo distintivo sería la presencia
Cueva: formación natural que puede presentar de canchas para el juego de pelota, lo cual podría
restos arqueológicos ligados con las sociedades considerarse un rasgo arquitectónico que mostra-
de cazadores recolectores, o bien testimonios que ría jerarquía sociopolítica en la Sierra Gorda. Abar
permitan inferir la presencia de grupos sedenta- ca más de 15 unidades habitacionales por hectárea.
rios que la emplearon con fines ceremoniales o de Quizá podría corresponder a la definición común
obtención de minerales utilitarios para el grupo. de “centro cívico ceremonial” (Service, 1984: 303-
Mina: área natural para la extracción de mine 305; Sanders y Marino, 1973: 15-17; Fiedel, 1996:
rales, sobre todo mercurio y azogue, con eviden- 258-259; Johnson y Earle, 2003: 282-289 y Whi-
cias de material arqueológico. tehouse y Wilkins, 2007: 53-59) (figs. 6 y 7).
Sitio sin estructuras visibles: asentamientos Santuario religioso: consideramos como tal un
muy destruidos, con restos de material de construc asentamiento con un número variable de estructu
ción de estructuras o huellas de las mismas con ras, pero que por sus características de ubicación
menos de 50 cm de alto y/o con evidencias de otro privilegiada, tradiciones orales asociadas, rasgos
tipo de materiales arqueológicos. arquitectónicos peculiares, probable función reli-
Estancia: asentamiento permanente de hasta giosa, no excluyente de otras, puede ser conside-
tres casas habitación o menos de 15 habitantes por rado en esta categoría especial entre las unidades
hectárea. Es un asentamiento sencillo, orientado de investigación que hemos estudiado. El mejor
en apariencia a labores agrícolas y para vivienda, ejemplo hasta el momento sería el sitio panq-143
pero pudo haber servido también, como parece Los Bailes (Muñoz y Castañeda, 2009) (fig. 8).
indicarlo la ubicación geográfica de algunas de Centro urbano: serían las unidades de inves
ellas, como sitio de control visual para labores tigación de mayor relevancia y podrían definirse
de vigilancia o de control de paso. a partir de la integración que muestren sus diver-
Aldea: asentamiento permanente que no mues- sos componentes urbanísticos. Son sitios con más
tra diferenciación social entre su población. Tiene de 60 estructuras, una arquitectura monumental
de cuatro a 15 casas por hectárea, sin arquitectura que se manifiesta a partir de basamentos pirami-
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ARQUEOLOGÍA 50 • enero-abril 2015
Fig. 6. Plano del sitio panq -10 Potrero de los Magueyes, ejemplo de “pueblo grande”. Destaca la cancha
para la práctica del juego de pelota (elaboró: María Teresa Muñoz Espinosa).
dales, canchas para el juego de pelota, patios hun- todo, las funciones administrativas que presenta
didos, plazas bien definidas que parecen constituir en su territorio a escala regional. Con ello se en-
espacios urbanos claros; planificación con base en fatiza la zona donde se manifiesta la comunidad
elementos astronómicos y jerarquización de las urbana, en la cual se desenvuelven instituciones
áreas internas del sitio, verificadas a través de pla- que permiten integrar los sistemas socio-econó-
taformas y escalinatas para el control de paso, micos como productos de la simbiosis regional
espacios especializados y bien definidos para el que fundamenta una economía urbana, en un con-
intercambio, entre otros aspectos. Para el caso de texto donde aparecen jerarquías políticas y se
la Sierra Gorda los “centros urbanos” podrían en- destaca el papel de “lugares centrales” en el área
tonces responder a las características de una “ciu- de estudio.
dad dispersa” (fig. 9). En cuanto al concepto de “ciudad dispersa”,
Para esta caracterización seguimos a Hirth Bernal cita a Caso para señalar: “proponemos
(2003: 58), quien propone que para la definición llamar a esta organización una ‘ciudad dispersa’,
de un centro urbano deben considerarse, sobre puesto que su funcionamiento es el de una ciudad
Fig. 7. Sitio panq -140 El Jagüey del Jabalí, asentamiento clasificado como “Pueblo grande”. Es uno de los más notables de la sierra, por la compleji-
dad de su arquitectura con juego de pelota y patios hundidos (elaboró: María Teresa Muñoz Espinosa).
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Fig. 8. Conjunto 2 del panq -143 Los Bailes, tal vez el principal centro cívico ceremonial de la Sierra Gorda,
muy cerca del centro urbano de Lan-Ha’ (elaboró: María Teresa Muñoz Espinosa).
Fig. 9. Plano del “centro urbano” de Lan-Ha’, el más importante de la porción noreste de la sierra. Se desarrolla en seis conjuntos, cada uno con
arquitectura monumental y construcciones habitacionales (Elaboró: María Teresa Muñoz Espinosa).
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pero de gran extensión, porque abarca dentro de diente, o sea el territorio y la gente de un gober-
sus límites las tierras de labor como quedan in- nante en particular, y contenía tanto poblaciones
cluidas en nuestros pueblos actuales. Los solares urbanas como rurales, lo cual es un componente
y las casas con sus solares quedan diseminadas por básico del mismo, según Hirth (2003: 62). El mis-
todo el pueblo […] pero además, y para distinguir- mo autor (2003: 70) retoma la definición del bi-
la de un centro cívico ceremonial, en ella se ma chou huasteco de Gutiérrez y Ochoa, cultura en
nifiesta] la presencia de grupos especializados, de estrecho contacto con la Sierra Gorda. Como
un arte monumental y de muchos otros requisitos equivalente al altepetl del Altiplano, el bichou
de la civilización urbana” (Bernal, 1975: 202). “contenía la residencia principal del gobernante
Esta concepción se relaciona con la más reciente (ahjatic) con la población dispersa en barrios al-
de Hirth (2003: 64, 66), que nos parece muy apli- rededor de la residencia del gobernante y en los
cable para el caso serranogordense, en particular asentamientos localizados por toda el área rural
al sitio de Lan-Ha’: “las ciudades [en Mesoamé- de los alrededores […] Los huastecos no diferen-
rica] se vieron al parecer, como concentraciones ciaban entre la población central y los agrupa-
de población que residía alrededor de la casa del mientos de población rural alejados y así fueron
gobernante, del contingente político y de las es- vistos como componentes equivalentes e integra-
tructuras religiosas del altépetl. Las comunidades les de los bichou regionales”.
urbanas no tenían delimitaciones formales y las Estos aspectos deben ser considerados confor-
ciudades prehispánicas podían contener el centro me avance el proceso de investigación en el área
nucleado del sitio y los pueblos externos, las resi- de la Sierra Gorda, y que por el momento parece
dencias y los campos de cultivo del altépetl”. responder de manera clara a estas características
Por lo anterior, las comunidades explotan sus culturales.
propios recursos naturales, satisfacen sus necesi- En cuanto a la ubicación de estos asentamien-
dades alimenticias sin permanecer aisladas, man- tos, y su relación con el entorno geográfico, po-
teniendo relaciones de intercambio como una demos decir lo siguiente:
estrategia de defensa para su territorio. Además, 1) Encontramos unidades de investigación o
encontramos una economía productiva agrícola, asentamientos que se sitúan desde las faldas de
sistemas de terraceo o bancales y diferencias en una loma o un cerro hasta la cima de ellos. Como
cuanto a sus sistemas de enterramiento. Todo ello característica predominante las clasificamos ten-
podría ser identificado con un tipo de altepetl, en tativamente como sitios defensivos o en posición
náhuatl, que debe entenderse como “el concepto estratégica de control visual, que tal vez sirvieron
central de la organización política prehispánica” para la defensa de las invasiones del norte.
(García Martínez, 1998: 63). Es probable que la distribución espacial regio-
Debe recordarse que al altepetl3 se le puede nal de los sitios responda a la necesidad de esta-
asociar con una familia real y su tierra correspon- blecer puntos de vigilancia y de defensa en contra
de posibles invasores nómadas o de conquistado-
3
Cabe mencionar que García Martínez (1998: 61, 63) parece
res procedentes de otras regiones, interesados en
hacer equiparables los conceptos de altépel y señorío, y establecer verdaderas colonias para el control de
explica que los españoles llamaron “caciques”, tomando el las zonas productoras de materias primas diversas,
vocablo arawako, a los señores mesoamericanos. Pero
también dice que los “historiadores modernos han
como el caso de Teotihuacan en relación con los
recurrido a conceptos del tipo ciudad-estado para referirse recursos minerales de la zona (Franco, 1970: 30).
al altépetl”. La definición básica del chiefdom o jefatura, de En efecto, consideramos que los sitios locali-
Service (1984), Sanders y Marino (1973: 12-19) y zados se relacionan con la existencia de impor-
recientemente retomada por Evans (2013: 24-25), se
relaciona también con el señorío o cacicazgo. Pero, como tantes yacimientos y minas en el área, ubicadas
explica García Martínez, “cada señorío mesoamericano era,
en efecto, un pequeño estado”, o ciudad-estado, lo que
entonces lo relacionaría con la categoría teórica del “estado histórico concreto, lo cual no impide su aplicación en el
antiguo”, estudiada por los mismos autores. Como se ve, el caso que nos ocupa. El avance de las investigaciones en la
concepto es un tanto elusivo, conviene analizar cada caso zona permitirá precisarlo en el futuro.
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DE LA SIERRA GORDA QUERETANA Y SUS HABITANTES PRIMIGENIOS: RELACIONES DE PODER E INTERRELACIÓN CULTURAL...
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Es esta una de las zonas arqueológicas más importante de
toda la porción noreste de la Sierra Gorda (Muñoz y Conjunto 6. Mesa del Muleto
Castañeda, 2014). Por las dimensiones del sitio, en un
reconocimiento inicial de 1996 lo registramos como cuatro
unidades de investigación (145 a 148). Empero, nuevos Zona de producción agrícola. También es factible
reconocimientos permitieron observar que se trataba de un pensar que estaba en comunicación con la zona
solo y muy importante sitio, registrado como panq -147. Es de Tancoyol de Serra, ya que a partir de este valle
por ello que hablamos de 161 asentamientos en total, si
bien en el texto se dan los nombres de 158, deben sumarse se sube a la sierra de forma más fácil. Se ubica en
tres para que sean 161 unidades. zona elevada, la mesa donde se localiza el sitio
Fig. 11 Conjuntos de asentamientos prehispánicos en la Sierra Gorda. La numeración corresponde a la que se menciona en el texto (Carta
topográfica, inegi, escala 1:500 000).
DE LA SIERRA GORDA QUERETANA Y SUS HABITANTES PRIMIGENIOS: RELACIONES DE PODER E INTERRELACIÓN CULTURAL...
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principal es de difícil acceso y, por tanto, aislada de coníferas, más boscosa, lo diferencia de otras
de otras zonas serranas. áreas.
Zona productora agrícola, la más importante de Área de contacto entre el Valle de Tancoyol, Valle
la Sierra Gorda en su porción noreste, en la zona Verde o La Parada (2 500 msnm). Habría sido
más septentrional de aquélla. Muy aislada del zona de paso entre ambas, situada a una altura
Conjunto 1 por diversos accidentes geográficos media (1 000 msnm).
que los separan. Si bien las unidades de inves Los tres siguientes son sitios aislados, conside-
tigación panq 4, 10, 11, 18, 19, 20 y 54 se de rando el estado actual de la investigación.
terminaron inicialmente de forma separada,
consideramos posible integrarlas en un sitio que
abarcaría el Valle de Tancoyol, y que por lo tanto Jalpan de Serra
tendría al menos 58 estructuras. Esta situación
sería similar a la del sitio de Lan-Ha’. Zona de paso hacia diversas regiones: la Huasteca,
valle de Río Verde, hacia el centro urbano de San
Rafael (San Luis Potosí), entre otras rutas.
Conjunto 8. Soledad del refugio
Conclusiones
Conjunto 10. Valle de Guadalupe
A partir de esta primera gran clasificación e inte-
Zona productora agrícola que se comunica con la gración de las unidades de investigación en el área
región de Xilitla, acceso a la Huasteca potosina. de trabajo podremos lograr dos metas a futuro:
También se localiza en una subzona serrana que establecer una serie de mapas de recursos natura-
la separa de otros conjuntos. Incluso su vegetación les y sitios arqueológicos, como los propuestos
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DE LA SIERRA GORDA QUERETANA Y SUS HABITANTES PRIMIGENIOS: RELACIONES DE PODER E INTERRELACIÓN CULTURAL...
Conjunto 1. Lan-Ha’
Asentamiento Categoría Planimetría Cronología Otros rasgos
147 LAN-HA’ Centro urbano Poligonal Preclásico tardío al Asentamiento importante al
envolvente Posclásico noreste de la Sierra Gorda,
con 338 estructuras, cuatro
juegos de pelota, seis
patios hundidos y una
estructura de planta mixta
12 Paredones Estancia Croquis Clásico tardío al Dos estructuras
Posclásico
14 La Vuelta Aldea Croquis Clásico tardío al Cuatro estructuras
Posclásico circulares asentadas sobre
plataforma cuadrangular
21 El Barrio de la Luz Aldea Croquis Clásico temprano al Cuatro estructuras
Posclásico
22 Rincón de la Mora Pueblo Croquis Clásico tardío al Ocho estructuras alrededor
Posclásico de una aparente plaza
57 El Saucillo Estancia Croquis Posclásico Dos estructuras
64 El Huizachal Estancia Croquis Clásico temprano al Estructura aislada
Posclásico
65 Línea del Naranjo Aldea Croquis Clásico tardío al Cuatro estructuras
Posclásico
69 El Carrizal Estancia Croquis Sin material cultural Tres estructuras
92 Tenamachtes Aldea Croquis Clásico tardío Siete estructuras, cuatro de
ellas en torno a una plaza
93 Los Paredones Aldea Croquis Clásico tardío al Seis estructuras en torno a
Posclásico plaza
96 Ciénega del Sabino Estancia Croquis Clásico tardío Tres estructura
Chico
97 Los Nogalitos Estancia Croquis Clásico tardío al Estructura aislada
Posclásico
110 Cuisillo de la Mojonera Estancia Croquis Clásico tardío al Estructura aislada
Posclásico
119 El Junco Aldea Croquis Clásico tardío al Cuatro estructuras
Posclásico
120 Potrero de la Presa Estancia Croquis Sin material cultural Estructura aislada
121 Cerro de los Cuisillos Pueblo Croquis Clásico temprano al 18 estructuras
Posclásico
132 Rincón del Arco Aldea Croquis Sin material cultural Nueve estructuras
133 La Joya de las Vigas Estancia Croquis Sin material cultural Estructura aislada
134 La Cuestecita Estancia Croquis Clásico Tardío Dos estructuras
135 La Loma de la Cuchilla Estancia Croquis Clásico tardío Tres estructuras
136 Cerro de las Calabazas Estancia Croquis Clásico tardío Estructura aislada
137 Ejido Tilaco Estancia Croquis Sin material cultural Estructura aislada
138 El Bordo de Querétaro Estancia Croquis Sin material cultural Estructura aislada
139 El Barrio de Tilaco Aldea Croquis Clásico tardío al Seis estructuras
Posclásico
140 El Jagüey del Jabalí Pueblo grande Levantamiento Clásico temprano al 19 estructuras, entre ellas,
topográfico Posclásico un juego de pelota y un
patio hundido
141 Los Cuisillos de Estancia Croquis Clásico tardío al Dos estructuras
Jacalilla Posclásico
(Continúa)
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ARQUEOLOGÍA 50 • enero-abril 2015
(Continuación)
86 Cuisillo del Cañón o Tinaja Estancia Croquis Clásico tardío al Estructura aislada
de Cayetano Posclásico
149 El Tejocote Estancia Croquis Sin material cultural Estructura aislada
150 Palo Amarillo I Estancia Croquis Sin material cultural Estructura aislada
151 Palo Amarillo II Estancia Croquis Posclásico Estructura aislada
* Este sitio presenta un patrón de asentamiento muy similar al de Ranas. Es probable que también presente un juego de pelota.
Lo visitamos en la temporada de 1992.
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DE LA SIERRA GORDA QUERETANA Y SUS HABITANTES PRIMIGENIOS: RELACIONES DE PODER E INTERRELACIÓN CULTURAL...
78 Los Cuisillos Pueblo grande Levantamiento topográfico Clásico temprano al Catorce estructuras con
Posclásico juego de pelota
Jalpan de Serra
Asentamiento Categoría Planimetría Cronología Otros rasgos
TANCAMA Levantamiento topográfico Zona arqueológica abierta al
(no realizado por el panq) público
77 Cerro del Otatal Mina Clásico tardío al Sótano no explorado. Antigua
Posclásico mina de mercurio. Recolección
de materiales de superficie en
su entrada. Testimonios orales
de ubicación de entierros y
materiales arqueológicos
saqueados.
91 El Potrero Estancia Croquis Clásico temprano Tres estructuras
al Posclásico
San Rafael
Asentamiento Categoría Planimetría Cronología Otros rasgos
SAN RAFAEL Asentamiento importante al
noroeste de la Sierra Gorda
98 Conca Estancia Croquis Sin material cultural Estructura aislada
72
ARQUEOLOGÍA 50 • enero-abril 2015
por Sanders y colaboradores (1979) en relación arqueológico, y sobre todo en los 161 asenta
con la cuenca de México. Tales cartas serían de mientos registrados hasta ahora por el Proyecto
gran utilidad para los estudios futuros, ya que Arqueológico Norte del Estado de Querétaro, Mé-
permitirían ayudar a esclarecer las interrelaciones xico; esto refuerza la opinión de Langenscheidt
internas y externas de los habitantes en la sierra, (1988: 103), quien escribe: “la estructura minas-
y precisar aspectos de la relación hombre-natura- centro ceremonial fue durante varios periodos
leza en ese entorno geográfico. arqueológicos el cimiento de la sociedad y de la
Por otra parte, a futuro podrían aplicarse las economía de los habitantes de la Sierra Gorda”,
propuestas analíticas de Hodder y Orton (1990: ello a través de cumplir con su papel de zona de
72-83) y Manzanilla (1986: 109-115),6 en particu- paso hacia los yacimientos (Langenscheidt, 2006:
lar las relativas a “relaciones jerárquicas” —que 46-53). El movimiento de pueblos en la sierra pro-
parecen corresponder al caso de la Sierra Gor- movió un rico intercambio cultural entre sus ha-
da—, y los supuestos teóricos sobre el papel de bitantes, plasmado en las manifestaciones de la
los recursos naturales como razón fundamental cultura de la Sierra Gorda.
de la ubicación y agrupación de los yacimientos
arqueológicos (Hodder y Orton, 1990: 99-100).
Esto se liga con la propuesta de “arqueología so- Bibliografía
cial” de C. Renfrew (1973: 15)7 en cuanto a la
importancia de estudiar la localización y el patrón • Acuña, René, (ed.)
de asentamiento de los sitios, y la estructura eco- 1987. Relaciones geográficas del siglo xvi: Michoa-
nómica y social de la sociedad a la cual pertene- cán, México, iia-unam.
cen, en relación con su medio ambiente, “un
• Angulo, Jorge
elemento básico de la perspectiva ecológica de la
1998. “El desarrollo sociopolítico como factor
arqueología”.
de cambio cronológico cultural”, en Rosa Brambila
En efecto, desde el punto de vista económico y Rubén Cabrera (coords.), Los ritmos de cambio
y de explotación de recursos, el área de la Sierra en Teotihuacan: reflexiones y discusiones de
Gorda tal vez desde la época olmeca (etapa Pre- su cronología, México, inah (Científica, 366),
clásica) parece que atrajo la atención de los diver- pp. 103-128.
sos grupos mesoamericanos por los yacimientos
de rojo cinabrio y de azogue —entre otros mine- • Allen, Johnson y Timothy Earle
rales, como el pedernal, que se encontraban en 2003. La evolución de las sociedades. Desde los
ella—, y que resaltan su importancia en la región grupos cazadores-recolectores al estado agrario,
del noreste de Mesoamérica (Franco, 1970: 29; Barcelona, Ariel.
Langenscheidt, 1988: 43-50).
• Bernal, Ignacio
Podría decirse que la Sierra Gorda fue un
1975. “Los olmecas”, en Román Piña Chan (coord.),
eje económico y cultural relevante para Meso
Del nomadismo a los centros ceremoniales, México,
américa desde épocas muy tempranas, lo cual se inah (México: Panorama histórico y cultural),
manifiesta en el propio desarrollo histórico- pp. 183-234.
2003. “Una forma arquitectónica de planta mixta en • Renfrew, Colin y Paul Bahn
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• Renfrew, Colin
1973. Social Archaeology. An Inaugural Lecture,
Southampton, University of Southampton.
María Rosa Avilez Moreno
Resumen: Tuzapan fue la cabecera de un altépetl prehispánico ubicado en lo que hoy es el centro-
norte de Veracruz y habría sido conquistado por los mexicanos durante sus incursiones hacia la
costa del Golfo. Aun cuando no se menciona en la Matrícula de tributos, ni en el Códice Mendo-
cino, las evidencias materiales confirman una ocupación en el Posclásico tardío, y hay referencias
explícitas en documentos coloniales tempranos como la Suma de visitas o las Relaciones geográ-
ficas. Incluso su glifo aparece representado en documentos más tardíos, como los lienzos de
Tuxpan y de Tzoquetitlán, que presumiblemente hacen referencia a épocas más tempranas. En
este artículo se exponen algunos avances en el conocimiento logrados por el proyecto arqueoló-
gico en la cuenca del río Necaxa mediante su trabajo de campo y de gabinete. La excavación, el
análisis de los materiales recuperados y los fechamientos efectuados determinaron algunas de las
características culturales del sitio, su cronología, la secuencia de ocupación y algunos vínculos
interculturales. Se describen los pozos de sondeo y los hallazgos realizados en cada uno de ellos;
se esboza una tipología cerámica tentativa; se describen los materiales líticos, y se exponen los
resultados de los fechamientos por paleomagnetismo y por radiocarbono.
Palabras clave: Tuzapan, Golfo de México, tipos cerámicos, lítica, fechamientos.
Abstract: Tuzapan was the head of a pre-Hispanic altepetl (city-state) located in what is today
north-central Veracruz and it would have been conquered by the Mexicas during their incursions
into the Gulf Coast. Although it is not mentioned in the Matrícula de Tributos and the Codex
Mendoza, material evidence confirms Late Postclassic occupation and early colonial documents
such as the Suma de Visitas and Relaciones Geográficas contain explicit references to it. Even its
glyph is represented in later documents such as the Lienzos de Tuxpan and Tzoquetitlán presu-
mably referring to earlier times. This article reports some results of field and laboratory work
conducted at the archaeological site by the Necaxa River Basin Archaeological Project. The
excavation, analysis of materials and dating determined some of the site’s cultural features, its
chronology, its occupation sequence, and some intercultural links. Test pits are described along
with findings in each of them; a tentative ceramic typology is outlined; lithic materials are des-
cribed; and results of paleomagnetic and radiocarbon dating are discussed.
Keywords: Tuzapan, Gulf of Mexico, ceramic types, lithic, dating.
El sitio arqueológico de Tuzapan, dentro del área de estudio del Proyecto Cuen-
ca Media del río Necaxa, es sin duda el sitio regional más grande y monumental
al sur del río San Marcos, a juzgar por su extensión, número y tamaño de las
estructuras así como por la complejidad del arreglo espacial. Se localiza en el
centro-norte de Veracruz, muy cerca de la colindancia con Puebla, y desde el pun
to de vista jurisdiccional pertenece al municipio de Coyutla.
Tuzapan había sido cabecera de un pequeño señorío totonaco que, de acuerdo
con la Suma de visitas, contaba con once estancias (Del Paso y Troncoso 1905)
76
ARQUEOLOGÍA 50 • enero-abril 2015
y cuyo dominio, según Stresser-Péan (1998:213), las cuencas medias de los ríos Necaxa y Cazo-
se extendía en una amplia franja que comprendía nes, con planos de distribución de sitios por pe-
parte de las cuencas de los ríos San Marcos y riodo; además de conocer de manera paulatina
Necaxa, e incluso llegaba por el oeste hasta el río las características de las unidades arqueológicas
Pantepec, aunque para 1550 se había despoblado. y de su material cultural. Una vez localizados y
Por mucho tiempo los restos arqueológicos per- registrados algunos sitios, la estrategia para reco-
manecieron ocultos por una vegetación exuberan- lectar los primeros datos consistió en levanta-
te, hasta que comenzaron a llamar la atención de mientos topográficos y excavación de pozos de
viajeros y arqueólogos, si bien nunca fueran ob- sondeo, estos últimos indispensables ante la
jeto de intervención arqueológica. Por ejemplo, C. ausencia de materiales en superficie. Así, en
Nebel dejó como testimonio de su visita dos lito- el programa de la temporada 2010-2011 toca-
grafías publicadas en 1836 (Nebel, 1963), y un ba sondear Tuzapan, y al disponer de un plano
siglo después Tuzapan es mencionado en el Atlas recién levantado el trabajo se concentró en re
arqueológico de la República Mexicana de 1939, correr de manera sistemática el sitio y en abrir
así como en la Relación de las zonas arqueológi- cuatro pozos.
cas del estado de Veracruz (García Payón, 1945).
Unos años más tarde G. Ekholm (1952-53) descri-
be tres de las características más sobresalientes El sitio arqueológico
del sitio y las compara con las de Cacahuatenco
y Metlatoyuca, en la cuenca superior del río Tux- En el paisaje, Tuzapan se ubica en lo alto de una
pan. Más recientemente, M. Limón realiza el pri- de las mesas que caracterizan la topografía de esta
mer plano topográfico como parte de un porción de la planicie costera al aproximarse a la
salvamento que buscaba evitar la afectación de Sierra Madre Oriental. La elección de este empla-
sitios arqueológicos durante los trabajos de explo- zamiento en un lugar inexpugnable, por su na
ración y extracción de petróleo (Avilez, 2014), y turaleza y su fortificación, buscaba proteger la
entre 2010 y 2011 —en el marco del Proyecto cabecera de este señorío. En tiempos prehispáni-
Cuenca Media del río Necaxa— se realizan los cos la parte central de la mesa, cuya extensión se
primeros sondeos. acerca a 1.8 km de longitud por 1.1 km de ancho
Este trabajo pretende exponer diversos avances máximo, fue bordeada mediante un muro de pie-
en el conocimiento arqueológico de Tuzapan rea- dra levantado en algunos tramos de su periferia,
lizados en el mencionado proyecto, con base en donde se carece del escarpe vertical de basalto
los datos y materiales recuperados en la tempora- que acota de manera natural el espacio y dificul-
da 2010-2011. Los trabajos de excavación, el aná- ta el libre acceso. El carácter defensivo no es
lisis de los materiales encontrados y los exclusivo del sitio, pues lo comparte con otros lo-
fechamientos efectuados tuvieron como fin obte- calizados al norte del río San Marcos (Cacahua-
ner un acercamiento a algunas de las caracterís- tenco y Metlaltoyuca), tal como observara en 1947
ticas culturales del sitio, a su cronología tanto G. Ekholm después de recorrer los ríos Cazones
relativa como absoluta, a la secuencia de ocupa- y Pánuco junto con R. Orellana y R. Pavón
ción y a posibles vínculos interculturales. Para (Ekholm 1952-53). Al interior del área protegida
ello se recuerda brevemente la conformación del hay construcciones menores distribuidas en sub-
sitio (Avilez, 2014), se describen los pozos de son- grupos aislados de plataformas bajas, y en el no-
deo y los hallazgos realizados en cada uno de roeste se erige la parte propiamente monumental,
ellos, se esboza una tipología cerámica tentativa, nucleada alrededor de las coordenadas 642 429E
se describen los materiales líticos y se expone el y 2 255 094mN. Fuera del área amurallada con-
resultado de los fechamientos por paleomagnetis- tinúan los grupos aislados de plataformas en un
mo y por radiocarbono. patrón disperso: al norte y sur de la mesa, a lo
El primer paso del proyecto consistía en reali- largo de las laderas y en la planicie aluvial misma.
zar una cartografía de los sitios arqueológicos de Como es común en otros asentamientos, se com-
77
EXPLORACIONES DE SONDEO EN TUZAPAN, VERACRUZ: MATERIALES Y CRONOLOGÍA
La gran Plataforma A, de
forma alargada, tiene las ma-
yores dimensiones (570 por
150 m y casi 10 m de altura).
Sus extremos coinciden con
los límites de la mesa y en el
noreste se reduce su ancho
para adaptarse a la morfolo-
gía de la topoforma. En lo
alto se concentra el mayor
número de edificios, entre los
que sobresalen patios hundi-
dos acotados por plataformas
alargadas, montículos pira-
midales y altares acomoda-
dos en torno a (o dentro de)
plazas.
La disposición diagonal
de la Plataforma A en la
mesa aísla al NE un espacio
con plataformas bajas, alar-
gadas y un gran receptáculo;
en el extremo se yerguen va-
rios montículos, uno de ellos
al borde de la mesa (orienta-
do de E-O) resulta un punto
ideal para custodiar una am-
plia franja de la planicie alu-
vial, por donde surca el
arroyo Grande y se incorpo-
Fig. 1 Mapa de localización del sitio. ra al río San Marcos, así
como para observar los des-
plazamientos del sol durante
bina un núcleo concentrado de edificios con un la tarde.
patrón periférico disperso. Las plataformas B y C tienen plantas menores,
Los vestigios arquitectónicos en el núcleo se son más bajas en comparación con la primera, y
ordenan en tres plataformas altas y separadas, se componen de hasta cuatro cuerpos que se su-
sobre las cuales se levantaron varias construccio- ceden de forma escalonada. Sobre los primeros
nes. Entre estos módulos hay diferencias notorias niveles se ven plataformas bajas y variaciones
de altura, tamaño, densidad y en la complejidad topográficas indicadoras de cuartos o muros, aun-
de sus edificios. Entre ellos se ubican los que qui- que hay también estructuras más altas y algunos
zá tuvieron uso habitacional, y otros cuya morfo- altares sobre el cuerpo superior. Esparcidos alre-
logía y tamaño anuncian su carácter netamente dedor de las plataformas y entre ellas, se aprecian
público. La orientación de las tres plataformas es basamentos bajos aislados o formando grupos de
similar, pero no idéntica: corren de norte a sur con hasta cuatro elementos, de probable uso habita-
cuatro grados de diferencia entre ellas (entre 17 y cional.
20 grados azimut), que puede ser indicio de dife- Para asegurar el suministro de agua duran-
rencias temporales. te todo el año se aprovechó el nivel freático alto.
78
ARQUEOLOGÍA 50 • enero-abril 2015
encontraba cubierta por acahual o vegetación se- rejuvenecimientos; ambos se encontraban a pro-
cundaria que ocultaba y protegía los elementos fundidad similar, pero separados entre sí 20 cm.
arquitectónicos mencionados; por desgracia, al El área excavada no permitió establecer con cer-
desmontar para permitir el paso del ganado se ha teza la relación entre ellos.
facilitado el acceso a esta parte, el saqueo y su Los pisos estaban muy deformados y el estuco
destrucción. se encontraba craquelado y fragmentado, debido
Por su parte, el Pozo 6.3 fue emplazado en la a su cercanía con la superficie actual (25 cm), al
parte media del módulo A, en un espacio cuadran- trabajo de las raíces y al dinamismo de un núcleo
gular apenas diferenciado, por estar 15 cm más de arcilla que tiende a deformarse, ocasionar di-
alto que las explanadas contiguas y enmarcado ferencias en la horizontalidad y a crear desniveles
con una hilada de piedras en la periferia. En dicho importantes. Durante el uso de la estructura este
espacio sobresale un conjunto formado por un último problema se resolvió mediante rellenos
pequeño patio hundido con forma de I, que evoca para nivelar la superficie antes de volver a aplicar
un juego de pelota, asociado a un basamento pi- el estuco. Una porción del piso (UE 16) fue que-
ramidal; en la parte posterior hay dos pequeños mado y recubierto más tarde con otra capa
montículos alineados, así como dos plataformas de estuco, el cual selló los restos de ese evento y
bajas con orientación diferente. En una de ellas se dejó algunos remanentes de carbón. De ahí se
hizo el pozo que abarcaba parte del exterior y del obtuvieron muestras para fechamiento por paleo-
interior. La estructura tenía planta rectangular con magnetismo y carbono 14.
5.75 m de largo por 4 m de ancho y 40 cm de al- Por su parte, el Pozo 6.4 se excavó en el extre-
tura; consistía de un estrato vertical con tres hila- mo del tercer cuerpo de la Plataforma B, cerca de
das de lajas superpuestas y un núcleo de tierra y cuatro montículos menores que conformaban un
piedra. Las lajas estaban careadas al frente, fueron conjunto. Se obtuvo evidencia de una sola ocupa-
emparejadas sin haber usado argamasa, recubier- ción representada por fragmentos de un piso muy
tas por un aplanado de estuco que de hecho ha destruido y un elemento interfacial asociado.
desaparecido. Al interior, en los primeros niveles Los pisos fueron elaborados con estuco, en oca-
se liberaron restos de pisos de estuco de lo que siones colocado sobre la superficie limo-arcillosa
fue un cuarto. Uno de los pisos fue renovado has- del relleno, y otras veces sobre un empedradillo
ta en 10 ocasiones, mientras el otro mostró cuatro que en esta área de Veracruz con frecuencia sirve
80
ARQUEOLOGÍA 50 • enero-abril 2015
de soporte a los pisos de hormigón. Se encontra- El universo analizado constó de 1 918 fragmen-
ban muy deteriorados y muchos sectores habían tos, reducido para intentar establecer una tipología
desparecido. Aunque de forma directa no se pue- pero suficiente para conformar algunos grupos a
de establecer la relación de los fragmentos libera- los que hemos dado nombre y aportan una prime-
dos (UE 5,7 y 9), su profundidad similar sugiere ra idea de la cerámica de Tuzapan. Para cada uno
que eran parte de un mismo piso que sufrió algu- de ellos se tomaron en cuenta atributos de pasta,
nas renovaciones. acabado, forma y decoración de forma sistemática.
El elemento interfacial asociado corresponde a Cabe señalar que, entre los grupos propuestos, al
un fogón o tlecuil de forma cuadrangular de 1m gunos se corresponden con tipos bien establecidos
de lado, empotrado en el piso y recubierto con en otras zonas —a los cuales volveremos a hacer
lajas acomodadas y asentadas sobre el sedimento, referencia en el apartado de fechamiento debido
con una ligera saliente entre ellas de 2 o 3 cm que a su valor diagnóstico, ya que permiten una apro-
las hace ver escalonadas, y provoca que el diáme- ximación temporal—, y los restantes habrán de
tro inferior de este elemento sea más reducido. Es irse precisando a medida que avancen las excava-
evidente que en un lado se usaron lajas de roca ciones en el sitio y se obtengan repertorios más
sedimentaria, pero tanto en el fondo como en el amplios. En cuanto a la cerámica doméstica, los
lado norte se prefirió el basalto; entre las últimas grupos comparten pasta, acabado y forma.
se descubrieron huellas someras de quemado. Al Si consideramos la pasta con que fueron elabo-
interior se encontraron algunas lajas caídas, restos rados, una revisión macroscópica de sus caracte-
de un comal y una olla que indicarían su uso en rísticas, en particular la presencia-ausencia de
la preparación de alimentos. partículas no plásticas y su tamaño, permite dis-
tinguir tres grupos bien diferenciados que ordenan
la secuencia de esta descripción. Pastas finas sin
Materiales arqueológicos antiplásticos visibles y pastas gruesas y medias
son los dos más abundantes; el tercer grupo, tam-
Cerámica bién de pasta fina, fue separado debido a su noto-
ria diferencia del primero, pues corresponde a un
Los materiales cerámicos recuperados en el Pozo material alóctono bien identificado.
6.1, además de ser más abundantes, se conserva- Los tiestos del primer grupo representan 35.4%
ban en mejores condiciones, pues se considera del total recuperado, y consideramos que entre
probable que procedieran de contextos primarios, ellos hay vasijas de prestigio y de servicio; los
y por ello aportaron información sobre el trata- fragmentos del segundo son de una vajilla más
miento final de la superficie, la decoración y la bien doméstica, de fabricación local, y represen-
forma de las vasijas. Las muestras procedentes de tan 61.3%; los del tercero se acercan a 3.3 % del
los otros pozos resultaron, por el contrario, esca- universo y corresponden a una cerámica de
sas y muy afectadas por la intemperie al proceder importación.
de las capas de relleno; como suele ocurrir en es-
tos casos, eran fragmentos de dimensiones redu- Grupo 1. Pastas sin antiplásticos visibles (35.41%)
cidas y habían perdido casi todos sus atributos de
acabado y decoración. Son 679 tiestos con pasta de textura muy fina
Dado que todas las excavaciones reportaron y homogénea; en general no tiene agregados, sal-
una sola ocupación, y que las pastas de la totalidad vo que de manera ocasional muestra pequeñas
del material recuperado tienen un patrón similar, oquedades alargadas, y agregados de tonalidad
se puede conjeturar que la muestra del Pozo 6.1 blanca lechosa o gris. El color de la pasta varía
—a pesar de ser material liberado por el saqueo entre bayo o beige (10YR 7/3), que resulta el más
y, por tanto tener la limitante de carecer de asig- común, a naranja (7.5YR 7/4) o rosado. La cocción
nación contextual precisa— representa de mane- es completa en atmósfera oxidante, por ello los
ra aceptable ese único momento. tiestos nunca tienen núcleos oscuros. La dureza es
82
ARQUEOLOGÍA 50 • enero-abril 2015
variable: hay tiestos tenaces, difíciles incluso de Café sobre crema del Golfo. Pasta compacta y
rayar, otros son más frágiles y al tocarlos o fro- dura, si bien al fragmentarse deja cierto residuo
tarlos dejan un residuo polvoso. en las manos. Es de buena cochura y con escasos
En general los tiestos de esta pasta fueron muy antiplásticos. El acabado está perfectamente ali-
bien alisados, pero se caracterizan por no tener sado, tanto en el interior como en el exterior; en
lustre. Se presentan en una gran variedad de la superficie se observan estrías o líneas finas pa-
decoraciones que consisten en baños o tintes apli- ralelas al borde dejadas por el objeto utilizado
cados de manera integral o parcial, con una com- para tal fin. En ocasiones se aplicó una barbotina;
binación de rojos, blanco, naranja y negro que se decoró mediante líneas y diseños con un engo-
tiende al café oscuro o guinda. Estos colores tien- be café oscuro (10YR 4/2) y excepcionalmente
den a desaparecer fácilmente, pero lo hacen de gris (10 YR 4/1), aplicado directamente encima
manera diferencial, de tal forma que en ocasiones del color de la pasta bayo o beige (10YR 7/3), so-
se puede apreciar que el rojo debió combinarse bre el cual destaca; a diferencia de la decoración
con blanco, del cual no queda prácticamente nada. de los otros grupos, este color resulta menos frágil
En otros casos se conserva bien el cromatismo. y se conserva bien. La muestra contiene 127 ties-
Hay zonas en que no se aplicó color y se puede tos, la mayoría de buen tamaño.
apreciar el naranja o blanco de la pasta integrados Materiales similares han sido reportados para
como parte del motivo decorativo. Predominan el Posclásico en sitios ubicados en una amplia
formas de platos y cajetes, incluidos algunos mol- zona del Golfo de México que abarca no sólo la
cajetes, pero se aprecian además algunos tiestos Huasteca, sino también el centro-norte de Veracruz;
de ollas de cuello corto y recto. se identifican de manera genérica como Huasteca
Dadas las características de las muestras, se negro sobre blanco siguiendo a G. Ekholm (1944:
han conformado varios grupos con fines descrip- 364). Sin embargo, en diversos sitios en que se han
tivos. Dos de ellos —Café sobre crema del Golfo encontrado muestran características propias,
y Naranja fino veracruzano— corresponden a ti- como el caso de la pasta (Lira 1990:119 y 209:126)
pos bien conocidos y de amplia distribución, aun- o de una extensa gama de formas y diseños deco-
que con variables regionales. En otros casos rativos. Este último factor llevó a D. Zaragoza y
pueden considerarse tipos tentativos, los cuales P. Dávila (2007) a utilizarlos como un elemento
podrán afinarse conforme se pueda disponer una para distinguir sub-áreas en la Huasteca.
muestra más amplia, como en los tipos Tuzapan En Tuzapan formalmente este tipo sólo se pre-
punteado, Lima polícromo, San Marcos café y senta en cajetes trípodes con siluetas sencillas o
Guinda esgrafiado. Por último, otros fueron agru- que tienden a formar una figura compuesta. Las
pados de acuerdo con algún atributo compartido, primeras por lo general tienen paredes curvo di-
aunque muestren amplia variabilidad como en el vergentes o rectas, y son más bajas (2.7 cm), con
tipo Necaxa polícromo. bases apenas cóncavas o casi planas. Las segundas,
De los tiestos de esta misma pasta se tienen 272 que son mayoría, sólo muestran paredes curvo-
que perdieron su decoración, mas por su forma y divergentes, son más altas (hasta 6 cm) y su base
dimensión se han adjudicado a los grupos descritos es cóncava, de allí que el contorno sufra un cam-
en este apartado, con excepción de tres soportes bio brusco que incluso llega a constituir un rebor-
huecos, dos asas sólidas, seis fragmentos de ollas de en algunos casos. En este punto se engrosa la
globulares con bases convexas chicas (entre 6 y pared hasta 2 cm, mientras el espesor de las pa-
9 cm de diámetro), cuellos cortos y casi rectos. redes normalmente varía entre 0.6 y 1.2 cm en
Otro elemento digno de atención —ha sido con- función del tamaño de la pieza.
siderado como diagnóstico del Posclásico— es la Las dimensiones de los cajetes son variables:
base de pedestal: se trata de dos fragmentos de los diámetros de los cajetes de figura sencilla se
paredes delgadas, con 4 cm de altura, y entre 8 y mantienen en 15 cm, mientras los de silueta com-
10 cm de diámetro, por lo que quizá correspondan puesta oscilan entre 13 y 23 cm de radio, con una
a vasos o formas no registradas en esta muestra. media de 17 cm. En ambos tipos de silueta los
83
EXPLORACIONES DE SONDEO EN TUZAPAN, VERACRUZ: MATERIALES Y CRONOLOGÍA
bordes por lo general son directos, con soportes fondo de la pieza, donde pueden combinarse con
sólidos, modelados y poco estandarizados, de for- una voluta que culmina en un gancho, con círcu-
ma cónica o cono-truncada, con altura y grosor los, y en otras se interrumpen para dejar espacio
variable. La moda de la altura es de 2 cm y no a una estrella de múltiples picos formados por
sobrepasan 3 cm. varios semicírculos. Completan la decoración al-
Otros seis tiestos de cajetes miniatura reprodu- gunos motivos florales. En las paredes de los ca-
cen las piezas mayores, con la misma forma de jetes, los vanos que se forman entre las bandas
silueta compuesta, soportes trípodes y similar mencionadas, frecuentemente fueron ocupadas
decoración; los radios miden entre 6 y 11 cm. Se por otros motivos. Por lo general consisten en lí-
encontraron algunos fragmentos de bases que per- neas aisladas rectas, oblicuas, onduladas o que-
tenecen a “molcajetes” con soportes (de 14 cm de bradas. En un caso se dividió el espacio con dos
radio); en la parte central del fondo se
observaron incisiones de líneas parale-
las y ordenadas en sectores, en ocasio-
nes formando una retícula. Estos fondos
no muestran ningún desgaste por uso, lo
que resulta usual dada la función de mo-
lienda a que apela esta forma.
En cuanto a la decoración, fue reali-
zada con diseños en café oscuro y ocu-
pan más bien la parte interior de las
piezas; consisten en una base de anillos
o bandas paralelas al borde, con distinto
grosor. Pueden haber sido colocados
cerca de éste y sobre él, y/o en el ángulo
formado entre el fondo y la pared de la
pieza. En ocasiones las mismas bandas
se prolongan un poco más e invaden el Fig. 7 Fondos con los diseños más frecuentes.
84
ARQUEOLOGÍA 50 • enero-abril 2015
líneas verticales y paralelas para formar paneles, Platos Tuzapan. Con la misma pasta fina, sin
en cuyo interior se colocó una especie de figura desgrasante visible, de color salmonado (7.5 YR
con forma de S o de Z. 6/4 que en ocasiones toma una tonalidad beige
Con frecuencia también se decoró el exterior (10YR 7/4), se recuperaron 117 tiestos de platos
con similares bandas paralelas al borde, y entre de base plana que presentan decoración roja, blan-
ellas se trazaron algunos triángulos de base estre- ca, naranja y café. Asimismo se observan paredes
cha, cuyo interior se subdividió mediante una o con espesores medios (0.5 cm la media), bordes
dos líneas paralelas, a modo de rayos o espinas. directos redondeados que se adelgazan con sua-
En otros fragmentos el motivo se formó median- vidad antes del límite. Estas piezas tienen radios
te una especie de voluta rematada por un gancho del orden de 15 cm, aunque uno de ellos mide
o S, que puede tener también “espinitas”. En un 19 cm, y profundidad promedio de 2.5 cm. El
caso el elemento es más complejo y recuerda al acabado es mate, sin lustre. La decoración se apli-
glifo Ojo de reptil. có de manera directa sobre la pasta.
Aunque la muestra es pequeña, hay una varie- Por lo general este material es polícromo pero
dad de este tipo que comparte pasta, forma y dise debido a lo frágil de la pintura utilizada para su de
ños decorativos similares a los más sencillos del coración, que se pierde fácilmente con el agua,
Café sobre Crema: algunas bandas negras de di- deja gran cantidad de fragmentos monocromos
ferente grosor y entre ellas algunas quebradas. Se del color de la pasta, que en la muestra son abun-
distingue tan sólo porque antes de aplicar la pin- dantes. Por su estilo decorativo fueron separados
tura café se cubrió todo el interior con una capa en tres subgrupos que se presentan a continuación.
café rojiza (2.5 YR 4/6 o 5/8), y porque aparece
un cajete bajo de paredes curvo-convergentes no
identificado en el primer grupo. El color rojizo
no cubre de manera homogénea, de manera que
en algunas partes deja entrever el color bayo de la
pasta. El radio varía de 16-18 cm, con espesor de
0.5 a 0.8 cm.
Esta cerámica tiene una amplia distribución,
Ekholm (1944:432) la consideró diagnóstica del
periodo VI de la Huasteca, e incluso asumió que
tal debía ser su lugar de origen. Sin embargo, pos-
teriores análisis de activación neutrónica han arro-
jado diferencias en las pastas de diversos sitios, lo
cual apoya la idea de varios centros de producción;
de ahí que Lira (1990:119 y 209:126) haya con
siderado que El Tajín y Tabuco pudieran haber
producido versiones propias. En todo caso, hay
piezas de otras regiones utilizadas en contextos fu
nerarios, además de los domésticos, con variacio-
nes en formas y decoración. En este sentido, vale
la pena mencionar que los ejidatarios de Chicoa-
loque conservan dos ollas con vertedera y otra de
tipo zoomorfo con asa de estribo, soportes, verte-
dera y profusa decoración —en este último caso
se añadió rojo oscuro a los diseños en café; por
este último color podría clasificarse como Tancol
polícromo, tipo asociado muy de cerca al Huas-
teca Negro sobre Blanco (Eckholm, 1944: 410). Fig. 8 Platos Tuzapan punteado.
85
EXPLORACIONES DE SONDEO EN TUZAPAN, VERACRUZ: MATERIALES Y CRONOLOGÍA
Necaxa polícromo. Son 31 fragmentos que tienen jaguar). Son piezas de paredes muy delgadas, que
en común, además de la pasta y el acabado, deco- fácilmente pierden su decoración. Entre ellas hay
ración polícroma. Con frecuencia se aprovecha en cajetes y una vasija de efigie zoomorfa. Tam-
algunas partes el color natural salmonado de la bién se cuenta con un vaso o cuenco alto, de
pasta, y los diseños se trazan con color blanco, 11 cm de altura y 17 cm de diámetro, con paredes
café o negro y naranja o rojo. Muestran gran va- de .04 cm. Para decorarlo se aplicó un engobe rojo
riabilidad estilística, que, aunada a lo pequeño de oscuro (2.5 YR 6/6) muy ligero —en la actualidad
la muestra, dificulta su agrupamiento. Tan sólo es mate—, mientras al exterior, sobre una base
con fines descriptivos se presentan tres subgrupos. blanca que podría ser estuco, se delineó un diseño
a) Un subgrupo muestra una decoración elabo- con pintura negra que más tarde se combinó con
rada y con gran variabilidad de grecas geométri- —al menos— rojo y amarillo, según se puede
cas, o decoraciones figurativas (con aves o piel de apreciar.
b) Otro subgrupo lo componen cajetes, cuencos podes con paredes curvo-divergentes y fondos
y vasos decorados con anchas bandas subsecuen- cóncavos, los soportes son cónicos. Los tamaños
tes en café, naranja y blanco delimitadas por otras varían entre 4 y 8 cm de radio, y el espesor de las
muy angostas y de color negro. paredes está en función de esas dimensiones, con
c) El tercer grupo consta de ollas de bases pe- bordes directos y redondeados. La mitad de la
queñas y convexas, y probables vasos cuya deco- muestra conserva restos de su decoración: ocupa-
ración consiste en una serie de líneas y grecas que ba el exterior de la pieza y consistía de una grue-
añaden el color guinda al naranja, blanco y negro. sa banda de engobe café oscuro o negro (10YR
Dada la similitud de forma y estilo, estos dos úl- 3/2) que recubre toda la parte superior del cuerpo,
timos subgrupos podrían llegar, con una muestra y una banda roja (2.5 YR 4/4) más delgada bajo
más amplia, a constituirse como tipos. la intersección que da origen a la base. Sobre el
café se trazaron líneas mediante incisión o esgra-
San Marcos café y guinda esgrafiado. Está repre- fiado, ya sean verticales, oblicuas rectas o quebra-
sentado por 38 fragmentos de cajetes miniatura das intercaladas con eses. Dentro de los cajetitos,
del mismo tipo de pasta sin desgrasantes visibles, y sobre el borde, sólo se pintó una banda roja.
color salmonado (7.5YR 7/4), la mayoría tiene si- Los segundos son pequeños cajetes curvo-
lueta compuesta, aunque hay algunos de forma convergentes, ápodos con base plana, de 4 cm de
curvo-convergente simple. Los primeros son trí- diámetro, de paredes muy finas (0.4 cm) y borde
directo. La decoración exterior consiste de una (2.5 YR 4/8 o 5YR 5/6) o café pulido, aunque lo
banda ancha a partir del borde (1 cm), de color ha perdido casi por completo. En los acabados y
café oscuro (10YR 3/2) o rojizo. La banda fue decoración se ve cierta variedad: en ciertos casos
delimitada con dos líneas incisas muy finas, y el se utilizó el blanco para hacer diseños sobre el
interior se decoró con elementos incisos como naranja al exterior de los cajetes. La muestra cons-
triángulos isósceles achurados con líneas o eses ta de 87 tiestos.
horizontales que exponen el color crema de la Por lo general, las formas de las piezas son
pasta. Se alterna un triángulo con el vértice hacia cuencos de paredes cóncavas y base plana, con
el borde y otro invertido. En el interior del cuenco altura muy variable y ángulos de abertura de las
se aplicó una capa del mismo engobe pulido paredes; también se localizaron algunas ollas. Si
(10YR 3/1), y en uno de los ejemplares el engobe bien los fragmentos no son suficientes para re-
alcanzó una apariencia francamente metálica. construir todas las formas y dimensiones, entre
Se cuenta con dos fragmentos de piezas más ellos hay cajetes hemisféricos de entre 2 y 4 cm
grandes, la que proviene de una olla o tecomate de alto, con 0.4 cm de espesor y radios de 6 cm.
incurvado con bandas de color café y guinda, así En varios se utilizó pintura blanca con carbonato
como líneas esgrafiadas; la segunda es de un ca- de calcio para trazar, al exterior, motivos en forma
jete curvo-convergente y se distingue porque en de S sobre el engobe naranja. Hay dos bordes mi-
todo el exterior se aplicó un engobe naranja y café niatura de la misma forma, con radios de 3 cm.
pulido, sobre el que se añadieron los motivos es- En uno de ellos, al exterior y en una banda junto
grafiados. Este subgrupo forma parte de las cerá- al borde, se esgrafiaron cuadros reticulados. Tam-
micas identificadas como totonacas, de amplia bién se encontraron cajetes de 13 cm de radio y 5
distribución en la costa (desde el sur de Veracruz de alto, de forma menos cerrada y paredes con
hasta el centro-norte) durante el Posclásico, y se una curvatura menor (curvo o recto divergentes).
corresponden bien con el tipo Tres Picos (II y III) El engobe está siempre en el interior y sólo oca-
descrito por Medellín Zenil (1960:155). sionalmente en el exterior
Algunos tiestos provienen de piezas de paredes
Naranja fino veracruzano. Grupo que tiene en más altas, de 6 cm de alto, y radio de entre 8 y 9
común la pasta fina sin inclusiones, de un color cm; en este caso el engobe naranja se encuentra
naranja salmón (5YR 6/6) de cocción completa, en ambas caras o en el interior, el exterior lleva
compacta y con muy pocas oquedades. Se carac- otro de color blanco. Por último, se localizaron
teriza por llevar un engobe de color naranja rojizo fragmentos de vasijas más cerradas —quizá teco-
89
EXPLORACIONES DE SONDEO EN TUZAPAN, VERACRUZ: MATERIALES Y CRONOLOGÍA
mates, con 8 cm de radio en el borde—, y en cuyo 2006:406), lo cual coincide con lo observado en
exterior se aplicó el engobe naranja de manera Tuzapan.
irregular: en ciertas partes es más delgado que en Por otra parte, cabe añadir que en los pozos 3
otras, lo cual provoca una gama de tonalidades y 4 el porcentaje de tiestos de esta pasta represen-
entre café y naranja. tan 42% y 39%, respectivamente. En el segundo
Este tipo de cerámica naranja fina es típica del pozo había algunos tiestos identificados como Café
centro de Veracruz, si bien presenta variaciones sobre crema del Golfo y la base de un cajete del
regionales. Se elabora a baja escala desde el tipo Naranja fino veracruzano dentro del fogón.
Protoclásico, pero su proporción aumenta hacia
el Clásico y el Posclásico. En el centro-norte Grupo 2. Cerámica doméstica de pasta gruesa y
Daneels ha observado una tendencia general de media (61.31%)
remplazar las pastas medias por pastas finas, con
lo cual se incrementa la frecuencia del tipo San En este grupo se incluyeron 1 176 tiestos (927
Andrés fine paste (Daneels 2006:432). Añade que partes del cuerpo y 10 bases convexas) de pasta
los materiales de pastas finas asociadas a un com- gruesa, y algunos de pasta media. Los acabados,
ponente “huasteco” (Negro sobre blanco y Negro formas y vestigios derivados del uso indican que
sobre rojo) en la región de El Tajín pertenecen a este material estuvo relacionado con la prepara-
una tradición propia del Posclásico (Daneels ción de alimentos y su almacenamiento. Los aca-
90
ARQUEOLOGÍA 50 • enero-abril 2015
bados consisten en alisado o la aplicación de algún Sin embargo, al considerar las diferencias de ta-
engobe de color distinto al de la pasta; predomi- maño y espesor de las paredes y la morfología de
nan las formas de ollas y comales —varias de las los cuellos se pueden conformar cuatro subgru-
cuales se encuentran ahumadas—, aunque se lo- pos. Cabe señalar que la mayoría de los tiestos son
calizaron diez bordes de tecomates. partes de cuerpos y de algunas bases, y podrían
asignarse a cualquiera de estos subgrupos.
Ollas. Están fabricadas en una pasta que va del a) En el primero quedaron agrupados los frag-
color bayo al naranja —en la misma pieza— y mentos de ollas de paredes delgadas con espesor
presenta con frecuencia núcleos de una oxida- de 0.4 y 0.5 cm, y cuellos un poco más gruesos.
ción incompleta, sin llegar a ser muy oscuros. De El cuerpo es globular y los cuellos cortos curvo
textura media o gruesa y gran cantidad de an divergentes; en ocasiones la parte final del cuello
tiplásticos grises o negros provenientes de rocas es plana. En algunas piezas el cuerpo parece haber
y cristales como el cuarzo.1 Algunas muestran, tenido una inflexión en la parte media, de manera
además, inclusiones blancas que corresponden a que algunas ollas no son completamente globula-
concha y hacen buena reacción al ácido clorhí res y simples.
drico (Ricardo Sánchez, comunicación personal). b) Al segundo subgrupo corresponden ollas de
Se observan con frecuencia pequeñas oquedades cuello corto curvo divergente, con mayor espesor
de las mismas dimensiones que las inclusiones, de las paredes, de 0.5 a 1 cm, y con dimensiones
que la hacen ver como cacariza. La dureza y gra- mayores a las del grupo anterior. En ocasiones el
do de compactación es variable: algunos fragmen- cuello aparece acinturado, como para facilitar la
tos resultan ser más ligeros y porosos, mientras colocación de una cinta o lazo para transportar
otros resultan más duros y compactos. Aunque las piezas. Los diámetros más frecuentes de la
la gran mayoría parece haber sido alisado, otros boca tienen un rango de 14 a 21 cm de radio, aun-
tiestos muestran engobes y pulidos, mientras que llegan a presentarse algunas más pequeñas.
en el exterior se observan frecuentes nubes de Solamente se encontró un ejemplar con el extremo
cocción. final del cuello aplanado.
Las formas de la gran mayoría son globulares, c) Las ollas del tercer subgrupo se caracterizan
con cuellos cortos divergentes y bordes directos. por tener cuellos más rectos. Pueden tener entre
2.6 y 6.9 cm de largo, en función del tamaño de
1
la pieza.
Este desgrasante añadido a la arcilla de la cerámica
doméstica viene quizá del río cercano, donde se encuen- d) El cuarto subgrupo aglutina las ollas de cue-
tran arenas de diferentes grosores. Sea que se haya llo curvo divergente, corto o largo, pero se dife-
tamizado, o simplemente elegido, el tamaño de estas rencian de los grupos anteriores por mostrar un
partículas es muy homogéneo. Es probable que junto con
la arena se encontraran caparazones de ostrácodos, o algo reborde o gollete, cercano al borde o en la parte
similar, que aparecen en esta alfarería. medial del cuello. Cabe señalar que sólo en tres
91
EXPLORACIONES DE SONDEO EN TUZAPAN, VERACRUZ: MATERIALES Y CRONOLOGÍA
de ellos fue posible obtener el radio de la boca, el Disponemos de una muestra de 63 fragmentos
cual medía entre 11 y 12 cm. (3.3% del total recuperado), y en su mayor parte
corresponden al tipo Texcoco negro sobre rojo,
Comales. Son de borde alzado y fueron elabora- pero hay Texcoco negro y blanco, o negro sobre
dos con una pasta de abundantes partículas no bayo. Con esa misma pasta se colectaron dos frag-
plásticas de color blanco opaco, muy arenosas. La mentos polícromos.
forma es muy sencilla: muestra bordes alzados, Siempre de acuerdo con las pastas, este grupo
ligeramente engrosados y forman un ángulo recto. se caracteriza por fragmentos de dibujos con lí-
El radio varía de 18 a 24 cm, con una media de neas curvas, círculos concéntricos, pastas finas y
22 cm. La cara superior sólo fue alisada, y pulida compactas que bajo la lupa pueden mostrar anti-
en muy contadas ocasiones, mientras la posterior plásticos blancos opacos en proporción muy re-
es siempre rugosa y corrugada, con mucha arena. ducida. En el corte, los fragmentos muestran un
La muestra es muy amplia, ya que cuenta con 80 núcleo negro ancho de oxidación incompleta, que
fragmentos. Los comales de borde alzado son de contrasta con los bordes claros. El material es de
uso común durante el Posclásico, según lo obser- buena dureza y tiene lustre.
vado por Daneels (2006:493). Por lo general, la superficie tiene un engobe
Por último, cabe añadir que en los pozos 3 y 4 rojo homogéneo (10 R 4/8) de muy buena calidad,
los tiestos de pasta media y gruesa mantienen por- aun cuando llega a variar hacia un tono guinda
centajes similares a los del Pozo 1, es decir 57% (7.5R 3/6) o, en ocasiones, café oscuro y casi siem-
y 60%, respectivamente. Los cuellos de olla recu- pre cubre ambas caras de la vasija (los tiestos cu-
perados son como los arriba descritos. biertos con engobe café oscuro en ambas caras,
al tacto se sienten jabonosos y tienen buen pulido).
Grupo 3. Cerámica fina de importación del Alti- La cuarta parte de la muestra tiene cantidades
plano (3.28%) variables de hematita especular, evidente sobre
todo en los fragmentos de tonalidad guinda. Pre-
Es claro que corresponden a una tradición al- senta un buen lustre, factor que la hace destacar
farera distinta, propia de la cuenca de México; fue entre los tiestos de Tuzapan.
catalogada por J. Parsons como Roja con engobe Por último, se añadieron sobre el engobe rasgos
bruñido (1966:122-123) y forma parte de los com- decorativos con pintura negra o blanca, aunque
plejos Azteca, cuya producción se llevó a cabo en ésta última en muy raros casos. Algunos fragmen-
varios sitios alrededor del Lago de Texcoco, según tos sin pintura pueden corresponder a zonas de las
los análisis practicados por M. Hodge (1998:217), piezas desprovistas de ella, o bien a vasijas mo-
y se distribuyó en amplias zonas de Mesoamérica. nocromas. Muestra cierta variabilidad porque en
(continúa)
95
EXPLORACIONES DE SONDEO EN TUZAPAN, VERACRUZ: MATERIALES Y CRONOLOGÍA
(continuación)
Ollas
Forma indefinida
Subtotal 87
Grupo indefinido 272 272
TOTAL GRUPO PASTAS FINAS 679
3 Fina de importación Rojo Texcoco
Bordes 26
Cuerpos 16
Bases 7
Asas 1
Texcoco negro y blanco
Borde 3
Cuerpo 1
Texcoco engobe café
Bordes 6
Cuerpos 2
Laca Cholula Chalco 1
Subtotal 63
2 Media y gruesa Ollas
1 Cuellos del grupo 1 52
Cuerpos 15
2 Cuellos del grupo 2 32
3 Cuellos del grupo 3 39
4 Cuellos del grupo 4 con reborde medial 9
Cuerpos indistintos 922
Bases 10
Subtotal 1079
Comales con bordes alzados
Cuerpos 31
Con bordes 49
Subtotal 80
Tecomates
Bordes 2
Cuerpos 8
Subtotal 10
Otros
Borde 3
Cuerpo 3
Blanco sobre café, borde 1
Subtotal 7
TOTAL 1918
lida (piedras de molienda) y alguna pieza pulida proporciones parecen indicar que en el sitio no se
de roca metamórfica. llevó a cabo la talla, sino que tal vez llegaban los
Tanto en materiales de superficie como de núcleos preparados para la extracción de las na-
excavación, la calidad de la obsidiana verde es vajillas, o incluso los productos ya terminados.
buena, traslúcida y con algunas esferulitas; no Los fragmentos proximales de las navajas tienen
presenta inclusiones perlíticas ni burbujas de ga- en las caras ventrales bulbos de percusión poco
ses en la superficie, lo cual facilita identificarla marcados, y tanto las ondas como las fisuras son
como proveniente de Sierra de las Navajas en casi imperceptibles. Las navajillas verdes tienen
Hidalgo —incluso algunos ejemplares son de ob- los talones pulidos, mientras las grises casi siem-
sidiana dorada—. En esta coloración verde pre- pre presentan cortex secundario (Pastrana, comu-
dominan los fragmentos pequeños de navajas nicación personal). La parte terminal de las
prismáticas, aun cuando no dejan de estar presen- navajas en ocasiones es plana, sin modificación
tes algunas lascas. posterior a la extracción del núcleo; en otras pie-
Se recuperaron lascas y una pequeña punta de zas de sección triangular y una arista, la porción
obsidiana verde rojiza (Pozo 6.3), así como un distal tiene forma de pluma; las hay también con
fragmento de nódulo verde —cubierto en parte de terminación convexa obtenida mediante lasqueos
un cortex primario y rugoso— del que se extraje directos y muy finos, a fin de modificar el extremo
ron lascas. Aunque el yacimiento de procedencia original de la navaja.
no puede ser determinado a simple vista, el color En cuanto a las dimensiones de esos fragmen-
y el tipo de artefactos sugieren a Tulancingo como tos, en los pozos de excavación el tamaño siempre
posible lugar de origen; esto concordaría con los es más reducido (entre 0.3 y 3 cm de largo) que
reportes de ese tipo de obsidiana en otros sitios algunas muestras de los saqueos, en particular
del centro-norte de Veracruz, y con la propuesta de las navajas rescatadas del área del Pozo 6.1,
de intercambio de algunos materiales cerámicos dado que —como en el caso de la cerámica— se
entre ellos y Huapalcalco a partir del Epiclásico conservan en mejores condiciones .
(Gaxiola 1999:46). Del Pozo 1 se obtuvo una muestra de 50 piezas
Hay también navajas y lascas de obsidiana gris de obsidiana, superando por mucho la obsidiana
en proporciones similares. Esa coloración muestra verde (86%) a la gris. Con excepción de seis las-
cierta variedad, ya que puede ser obscura y opaca, cas, 45 son fragmentos de navajillas, de las que
veteada o incluso traslúcida como el cristal; es 43 son verdes. La mayoría de los filos tienen un
difícil determinar a simpe vista si procede de un microlasqueo que parece resultado de su uso en
mismo yacimiento, sobre todo porque los estudios tareas de corte sobre materiales relativamente
de composición química han mostrado que ob suaves. Seis más tienen filos casi intactos, con
sidiana gris de apariencia similar suele proceder poca alteración pos-deposicional, lo cual sugiere
de diferentes fuentes. Por tanto, habrá que esperar que hayan formado parte de alguna ofrenda. Los
los resultados del análisis de activación neutróni- fragmentos de navajas de este pozo miden hasta
ca que se realiza en el inin. Sin embargo, cabe 7 cm de largo y llaman la atención 18 con len
señalar que en sitios arqueológicos relativamente güetas (o sus negativos), frecuente evidencia de
cercanos, como El Tajín y Morgadal, se han re- fractura intencional mediante flexión, confirma-
portado piezas de obsidiana gris procedentes del da por la ocasional marca dejada en el punto de
yacimiento de Zaragoza-Oyameles (Cruz Jiménez apoyo.
et al., 2009:157). Por su parte, las lascas son de esta misma to-
La mayor parte del material vítreo (139 frag- nalidad verde, la mayoría traslúcida, con excep-
mentos de navajas) recuperado en Tuzapan corres- ción de una con cortex en el talón y tonalidad
ponde a fragmentos de navajas prismáticas (63%), ambarina. No pueden asociarse con algún proce-
y el restante 37% a pequeñas lascas y fragmentos so de reducción o manufactura de herramientas
que, desde luego, no se pueden asociar con algún específico y son lascas pequeñas, con un máximo
proceso definido o industria. En este nivel, tales de 2.5 cm de largo.
97
EXPLORACIONES DE SONDEO EN TUZAPAN, VERACRUZ: MATERIALES Y CRONOLOGÍA
La única pieza pulida aquí corresponde a este pozo también se recuperó un solo núcleo. Se
una gubia con fractura longitudinal, quizá de una trata de un canto de río de obsidiana verde con
roca metamórfica, cuya porción funcional tiene cortex primario, al que se le extrajeron algunas
un ángulo de más de 45º (semi abrupto). La for- lascas de manera desordenada.
ma de la herramienta vista en sección transversal
es trapezoidal y toda su periferia está muy bien
pulida. Sin embargo, sobre la fractura —que afec- Fechamiento
tó todo un costado de la pieza— se observan hue-
llas escamosas y escalonadas producidas por su En un primer momento, el valor diagnóstico de
reutilización como una raedera, mientras el extre- algunos materiales cerámicos y líticos facultó un
mo distal presenta marcas de percusión que fechamiento relativo para la última ocupación de
podrían indicar que también fue usada como cin- Tuzapan. Nos referimos tanto a la presencia fre-
cel. Hay en la muestra dos fragmentos de pe cuente de comales con bordes alzados —que si
queños cantos de río, uno con huellas de pulido y bien aparecen en la región entre 900 y 1000 d.C.
otro con marcas debidas al uso como percutor o (Wilkerson 1972), se vuelven comunes en el Pos-
cincel. clásico (Daneels 2006:493)—, como a su asocia-
En el Pozo 6.2 sólo se localizaron dos fragmen- ción con los del tipo Texcoco bruñido importado
tos de navaja prismática, una verde y una gris, así del Altiplano, la llamada cerámica Huasteca ne-
como una lasca gris muy desvitrificada. gro sobre blanco y con porcentajes altos de tiestos
Los 83 fragmentos de obsidiana que constitu- naranja de pasta muy fina sin inclusiones visibles,
yen la muestra del pozo estratigráfico 6.3 fueron deleznable y decoraciones variadas. Al margen de
de menor tamaño (media de 1 cm), con predomi- su valor como indicadores de interacción a me-
nio de la obsidiana gris (83%) en todos los estratos diana o larga distancia, su asociación permite
—el resto es verde—. La relación entre lascas asumir que la ocupación transcurrió durante el
(incluye pequeños fragmentos) y navajillas se in- Posclásico. Y con base en esta misma idea vale la
vierte en este caso, al ser de 66 y 34%, respectiva pena enfatizar la total ausencia de materiales
mente. Algunas lascas tienen talones con pulido diagnósticos del Clásico para el centro norte de
similar al de las navajas, por lo cual parece pro- Veracruz, como serían los tipos Bandas ásperas,
bable que sean productos del mismo proceso de Terrazas lustroso o Fogón burdo.
extracción. Las pequeñas lascas y fragmentos En los tiestos del tipo Texcoco negro sobre rojo
se concentran en el estrato 11 que fuera la super- y Texcoco negro y blanco la presencia del color
ficie externa al cuarto. guinda con hematita especular permite acotar un
De un estrato de relleno en el sector inferior de poco más ese amplio rango de tiempo, ya que la
la secuencia estratigráfica procede una pequeña hematita es —en apariencia— un indicador de
punta de obsidiana de coloración verde rojiza, de pertenencia al llamado periodo Azteca tardío en
1.2 cm de largo. Parece elaborada a partir de un la cuenca de México, al cual se añaden atribu-
fragmento de navajilla, tiene un retoque marginal tos como paredes delgadas y bordes directos en
y algunos invadientes en ambos filos de la cara los cajetes. De acuerdo con J. Cervantes et al.
dorsal, mientras en la ventral son marginales y (2007:285- 305) esta variante aparece en el
muy escasos. Su base es convexa y parece fractu- Complejo Azteca III tardío (1350-1520 d.C.), lo
rada en esta parte. que permitió asignar — de manera tentativa— a
Por su lado, en el pozo estratigráfico 6.4 se re- la última ocupación de Tuzapan ese mismo pe
cuperaron 92 fragmentos de obsidiana, la propor- riodo (Avilez, 2014). Además, la frecuencia de
ción entre la verde y la gris en este caso está más obsidiana verde recuperada apoyó esa temporali-
equilibrada (53 por 56%, respectivamente), y 68% dad, pues a lo largo del Clásico y el Clásico tardío
del total de nuevo corresponde a fragmentos de resulta muy escasa en estos sitios la obsidiana de
navajillas con las características descritas arriba. Sierra de las Navajas (Cruz Jiménez et al.
Por su parte, casi todas las lascas son grises. En 2009:154).
98
ARQUEOLOGÍA 50 • enero-abril 2015
PORCIÓN N.2 N.4 TOT N.1 N.2 N.4 N.5 N.6 TOT
Proximal 1 5 2 8
Medial 1 1 2 3 13 1 1 6 24
Distal 2 7 1 1 11
Lascas 1 4 5
TOT 2 3 7 8 25 2 1 9 43
PORCIÓN UE1 UE2 UE4 UE5 UE6 UE10 UE11 UE17 UE18 TOT UE1 UE2 UE4 UE5 UE11 UE17 TOT
Proximal 1 1 2 4 1 1 2 4
Medial 2 1 1 1 4 3 2 1 15 1 1 2
Distal 4 4 1 1
Lascas 1 1 3 2 2 13 5 18 44 1 1 1 2 1 1 7
Fragmentos 1 1
Punta
TOT 4 1 3 4 1 6 17 7 25 68 2 2 2 5 1 2 14
Pozo 6.3
PIEZA 1 1
Percutor 1 1
Cincel 1 1
Gubia 2 1 3
Lascas
Punta 1 1
2 1 1 4
PORCIÓN UE1 UE3 UE4 UE10 UE11 UE14 UE14 TOT UE3 UE4 UE10 UE11 TOT
Proximal 1 8 2 11 1 7 1 1 10
Medial 8 2 1 11 4 11 15
Distal 7 1 8 1 7 8
Lascas 1 1 12 1 1 1 17 5 5
Fragtos 4 1 5 1 1
Núcleos 1 1
TOT 2 1 39 3 4 1 2 52 7 31 1 1 40
Cabe señalar que, al pie de la mesa y a orillas nos llevó a suponer que algo similar podría suce-
del río, en 2006 se localizó un conjunto de estruc- der en Tuzapan, los sondeos en este centro apun-
turas en el poblado de La Lima, y a juzgar por los tan en otro sentido.
materiales cerámicos diagnósticos recuperados Por supuesto, resulta indispensable realizar
—Progreso, Chila y Bandas ásperas— podría te- nuevas exploraciones en otras áreas del sitio, que
ner, además de la ocupación contemporánea con provean una serie de fechas para diferentes
Tuzapan, una más temprana. Aunque al inicio ello depósitos y permitan establecer tanto la secuencia
99
EXPLORACIONES DE SONDEO EN TUZAPAN, VERACRUZ: MATERIALES Y CRONOLOGÍA
de ocupación del sitio como una cronología abso- to arqueomagnético se realizó con cuatro mues-
luta. Sin embargo, dimos un paso en este camino tras contiguas del piso quemado recolectadas
al obtener una fecha absoluta. para tal fin (UE 16); fueron procesadas por A.
Los sondeos proporcionaron algunas muestras Arechalde Soler en el Instituto de Geofísica de la
para fechamiento por radiocarbón y paleomagne- unam, arrojando un juego de fechas probables
tismo. Las muestras procedieron del Pozo 6.3, de entre 1300 y 1500 d.C., las cuales se muestra en
las unidades estratigráficas 6 y 16, correspondien- la figura 24.
tes a dos de las cinco renovaciones de un piso de En cuanto al carbón, se puede observar en la
estuco que ocupaba el norte del cuadro L. Un sec- figura 25 que las dos fechas obtenidas por radio-
tor del piso fue quemado (UE 16) y más tarde carbono para el piso de estuco (UE 6 y 16), cali-
renovado en cuatro ocasiones, de manera que se bradas mediante el programa OxCal (con 2
trata de un contexto sellado; de ahí se obtuvo la Zigmas), presentan una secuencia lógica.
muestra para una fecha por radiocarbono y otra La capa inferior del piso (UE 16) arrojó fechas
por paleomagnetismo. La segunda muestra se fe- anteriores a 1400 d.C. (1280-1400), y la capa su-
chó sólo por radiocarbono y se recolectó de ma- perior (UE 6), que corresponde a la última reno-
nera directa sobre la renovación más reciente de vación, tuvo un rango temporal de 1405-1450 d.C.
ese mismo piso (UE 6). Entre ambas, el piso había sido renovado otras tres
Al no resultar suficiente la cantidad de carbón veces. Estas fechas son coherentes entre sí, ade-
requerida para hacer el fechamiento en laborato- más de que se corresponden bien con los indica-
rios del inah, se enviaron otras muestras a C. dores cerámicos.
Solís en el Laboratorio de Ion Beam Physics EST La capa inferior de piso (UE 16) aportó dos
de Zurich para obtener ese dato a partir de espec- fechas factibles, una entre 1280 y 1330 d.C., y la
tometría con acelerador de masas (ams), que re- otra entre 1340 y 1400; al no disponer, por ahora,
quiere muestras más pequeñas. Aun cuando no de más elementos o fechas, cruzamos este amplio
eran las ideales, valía la pena el intento porque el rango —que va de 1280 a 1400 d.C.— con las
clima de Veracruz no recuperar con frecuencia fechas obtenidas mediante paleomagnetismo para
materiales orgánicos. Sin embargo, el fechamien- el mismo estrato y temporalidad, con lo cual se
[1227 ; 1347]
[1364 ; 1379]
[1408 ; 1428]
[1438 ; 1455]
[1457 ; 1467]
[1492 ; 1492]
[1555 ; 1560]
[1582 ; 1582]
Fig. 25 Fechamiento por radiocarbono (UE 6 y UE 16). C. Solis (Lab. of Ion Baem Physics ETH Zurich).
logró acotarlo de manera satisfactoria, pues el re- en las redes de intercambio de productos prove-
sultado indica que la primera capa de piso fue nientes del centro de Veracruz y del Altiplano. Así,
quemada entre 1364 y 1379 d.C. la revisión macroscópica de la cerámica mostró
El cuarto del que se obtuvo este fechamiento dos tipos de pasta distintivos, los cuales han sido
se ubica sobre la plataforma principal del sitio y observados en otros sitios de la región, si bien con
estuvo en uso cuando menos entre 1364 y 1450 características diferentes. En Tuzapan, los tiestos
d.C.; es decir, antes de la conquista mexica que de pasta gruesa y media —de acuerdo con el ta-
realizara Ahuizotl, según las fuentes. Sin em maño de los agregados a la arcilla— constituye
bargo, cabría esperar que la construcción de la 61% de la muestra. Son vasijas cuyos acabados
plataforma se haya iniciado al menos algunas dé- muestran con mayor frecuencia alisados que pu-
cadas antes, dadas sus dimensiones. Por ahora la lidos, con algún engobe ocasional. Las formas
datación coincide con una parte del Posclásico corresponden a ollas y comales, y esto indica un
tardío, supuesto al que llevaron nuestras primeras uso doméstico; en algunos casos incluso con hue-
observaciones y las de investigadores anteriores. llas que haber estado expuestas al fuego. Asumi-
mos que su manufactura se habría realizado en la
zona más próxima.
Resultados preliminares La cerámica elaborada en pasta fina constituye
el restante 39% de la muestra; y si por lo general
El sondeo en el sitio de Tuzapan tuvo como obje- no lleva antiplásticos visibles, sí muestra atributos
tivo recuperar materiales culturales en secuencia diferentes y por ello se separó en dos grupos dis-
estratigráfica que permitieran caracterizar al sitio tintivos de pasta. El primero, que conforma 35.4%,
y establecer su secuencia de ocupación, objetivos es de una arcilla crema o salmonada utilizada ante
en los que se lograron avances. todo para la manufactura de platos y cajetes cuya
El análisis de los materiales cerámicos, además decoración tiende al amplio uso del color naranja
de sus connotaciones formales y cronológicas, o rojizo, negro o café oscuro, blanco y —en ocasio
ofrece datos sobre la participación de este señorío nes— guinda y amarillo, con excepción del Café
101
EXPLORACIONES DE SONDEO EN TUZAPAN, VERACRUZ: MATERIALES Y CRONOLOGÍA
sobre crema del Golfo que se limita a la bicromía. cimientos en las cercanías— aportan indicios de
En todos los casos se aprovecha también la tona- las redes de intercambio en que participa el sitio.
lidad de la pasta. El acabado tiende a ser mate A Tuzapan llegan como núcleos preparados: los
aunque no dejan de existir algunos con restos de verdes desde Sierra de las Navajas y los grises
pulido, entre ellos el Naranja fino veracruzano. quizá del altiplano poblano, lo cual se deberá co-
Las formas que predominan son los cajetes, rroborar con los análisis de activación neutrónica.
cuencos y platos; los tipos Tuzapan (Tuzapan pun- La similar proporción de fragmentos de navajas
teado, La Lima polícromo y Tuzapan borde rojo) en relación con las lascas recuperadas en excava-
y San Marcos café y guinda esgrafiado tienen ción —así como observaciones hechas en la su-
formas, tamaños y estilos decorativos estandari- perficie del sitio— permiten presuponerlo.
zados que permiten su clasificación. Sin embargo, En cuanto al valor cronológico de algunos
el Necaxa polícromo agrupa una variedad de materiales, la presencia de navajas de obsidiana
estilos decorativos, y en cuanto a formas se dis- verde de Sierra de las Navajas —relativamente
tingue porque —demás de cajetes y cuencos— escasa durante el Clásico en la región—, la abun-
aparecen vasos y algunas ollas con bases chicas dancia de comales de bordes alzados, la asocia-
y convexas, aunque en baja proporción. ción de cerámicas de pastas finas como Naranja
Los tiestos agrupados como Naranja fino vera- veracruzano con Café sobre crema el Golfo, y
cruzano comparten la pasta sin antiplásticos, pero la presencia del tipo Rojo Texcoco señalan una
al interior muestran cierta variedad tanto en for- ocupación durante el Posclásico, corroborada
mas como en acabados, por ello quizá más ade- mediante una fecha absoluta obtenida por radio-
lante podrían desprenderse de aquí dos o tres carbono y paleomagnetismo.
tipos. En todo caso esas vasijas se distinguen por En su conjunto, la secuencia estratigráfica de
el engobe naranja y las paredes muy delgadas. los pozos, los materiales recuperados, y en par
Una parte de estas vasijas de pasta fina debió ticular el fechamiento, resultan ser claros indica-
ser de servicio, pero entre ellas hay también piezas dores de que la cabecera del señorío de Tuzapan
de prestigio que sugieren una producción en re- estuvo ocupada durante el Posclásico tardío, tal y
giones vecinas de Veracruz, zona para la que han como supusiera Ekholm (1952). Dato que, por otra
sido reportadas desde hace tiempo y, en conse- parte, coincide con las escuetas referencias colo-
cuencia, obtenidas mediante algún mecanismo de niales donde se refiere que Tuzapan estaba habi-
intercambio. tado a la llegada de los españoles, aunque fuese
El segundo grupo de arcillas finas corresponde abandonado antes de la segunda mitad del siglo
a una tradición propia de la cuenca de México y xvi (Acuña 1985:175).
son sin duda piezas de intercambio a larga distan-
cia. La cerámica Roja con engobe bruñido (Par-
sons 1966:122-123) forma parte de los complejos Bibliografía
Azteca, cuya producción se realizó alrededor del
Lago de Texcoco (Hodge, 1998:217) y fue distri- • Acuña, René (ed.)
buida —entre otras zonas— en Veracruz. En Tu- 1985. “Relación de Hueytlalpa (1580)”, en Relacio-
zapan la única forma bien representada del tipo nes geográficas del siglo xvi: Tlaxcala, México,
Rojo Texcoco son cuencos relativamente pe unam, pp. 151-180.
queños y fáciles de transportar, y también se
1939. Atlas arqueológico de la República Mexicana
ha identificado en sitios a orillas del río Necaxa
(intr. de Ignacio Marquina), México, Instituto
—Entabladero, La Noria y Chichilintla— gracias Panamericano de Geografía e Historia,
a un muestrario de J. Gyarmati identificado en la pp. 247-277.
Ceramoteca de la Coordinación de Arqueología
del inah. • Avilez Moreno, María Rosa
Por su parte, los artefactos de obsidiana pro 2014. “El señorío de Tuzapan. Algunos indicadores
ceden del exterior —debido a la ausencia de ya- históricos y arqueológicos de su papel en el centro-
102
ARQUEOLOGÍA 50 • enero-abril 2015
• Parsons, Jeffrey R.
1996. “The Aztec Ceramic Sequence in the Teoti-
huacan Valley”, tesis de doctorado, Ann Arbor,
University of Michigan.
• Nebel, Charles
1963. Viaje pintoresco y arqueológico sobre la parte
más interesante de la República Mexicana, México,
Librería Manuel Porrúa.
• Stresser-Péan, Guy
1998. Los lienzos de Acaxochitlán (Hidalgo), Toluca,
Gobierno del Estado de México/ihemsys/cemca.
• Wilkerson, S. Jeffrey
1972. “Ethnogenesis of the Huastecs and Totonacs:
Early Cultures of North-Central Veracruz at Santa
Luisa, México”, tesis de doctorado, Nueva Orleáns,
Tulane University
Resumen: Exponer el cadáver de una persona al fuego fue una de las modalidades funerarias en
la época prehispánica, y su finalidad era la de separar del cuerpo las distintas entidades anímicas.
Se desconoce cuándo inició esta práctica, pero las fuentes etnohistóricas indican que los pueblos
mesoamericanos tenían la costumbre de cremar los cuerpos de sacerdotes, reyes y militares. El
artículo expone los resultados del análisis antropológico de tres entierros con exposición térmica
directa, procedentes del sitio arqueológico de Ixcateopan de Cuauhtémoc, Guerrero, que fue
conquistado por los mexicas durante el gobierno de Moctezuma Ilhuicamina. Ante esto, los ob-
jetos asociados a los entierros, entre ellos un silbato de la muerte, confirman la influencia mexica
en Ixcateopan durante el Posclásico.
Palabras clave: Cremación, silbato de la muerte, mexicas, Ixcateopan, Guerrero.
Abstract: Exposing a corpse to fire was one of the funeral methods in pre-Hispanic times. The
purpose was to separate the body from different soul entities. When this practice started is un-
known, but ethnohistorical sources indicate that Mesoamerican people were accustomed to cre-
mating the bodies of kings, priests, and warriors. This article shows the results of bone analysis
in three cremated burials from the archaeological site of Ixcateopan de Cuauhtémoc, Guerrero,
which was conquered by the Aztecs during the reign of Moctezuma Ilhuicamina. The objects
associated with the burials, including a “death whistle,” confirm Mexica influence during the
Early and Late Postclassic at Ixcateopan.
Keywords: cremation, death whistle, Mexica, Ixcateopan, Guerrero.
* Centro inah Guerrero. Agradezco a los arqueólogos Raúl Barrera y Guadalupe Dionisio, también a
los ingenieros Roberto Velázquez y Julio Delgado, y a la maestra Albertina Ortega, por sus
comentarios y observaciones.
1
Las variables que diferenciaban el tratamiento funerario fueron: edad, sexo, posición social, así
como, el oficio del fallecido. El tratamiento funerario incluía desde la preparación, disposición del
cuerpo, forma, orientación y lugar de la sepultura, así como, los objetos ofrendados al difunto.
2
De acuerdo con López Austin (2008), el cuerpo humano de los pueblos nahuas estaba conforma-
do por tres entidades anímicas: tonalli, que daba calor y temperamento al cuerpo; el ihíyotl, en el
hígado, y el teyolía se localizaba en el corazón. Este último era el componente espiritual que
después de cuatro días posteriores a la muerte dejaba el mundo para afrontar su destino final.
3
Las fuentes históricas mencionan cuatro posibles destinos del teyolía: el mictlan, el Tlalocan, el
105
LA CREMACIÓN HUMANA EN IXCATEOPAN, GUERRERO
iniciar su viaje el teyolía permanecía cuatro días delo establecido por Quetzalcoatl en el mito de la
en la tierra (López Austin, 2008); posteriormente creación del hombre, el cual determinaba el origen
el viaje a la casa del sol duraba ochenta días, y de la vida: los huesos y las cenizas eran la materia
después de ese tiempo la entidad acompañaba du- de la creación del hombre.
rante cuatro años al sol desde el cenit hasta el En cuanto a la cualidad de los objetos asocia-
mediodía. Esto gracias a que adquiría la caracte- dos a los entierros, podemos decir que son de tres
rística del astro, es decir, “se transformaba en la tipos: los destinados a servir a la entidad anímica
materia de que estaba hecha el sol” (Matos, durante su recorrido que podrían haber tenido un
2013:27). El fuego, además de favorecer el des- carácter tanatopráctico como la comida (Johans-
prendimiento del teyolía, permitía la comunica- son, 1998); los que estaban destinados como pago
ción con la superficie de la tierra.4 a Mictlantecuhtli, quien permitía el acceso al di-
Las fuentes etnohistóricas reportan diferentes funto al mundo otro; y finalmente los objetos que
técnicas en cuanto al procedimiento en que se el individuo utilizó en vida. Con respecto a estos
realizaba la cremación. En general, se hacían últimos, un silbato asociado al Entierro 3 (de los
grandes piras con madera de pino al aire libre y casos que aquí se presentan) parece ser el caso.
el procedimiento duraba varias horas. Después de Se trata de un silbato que, por su forma, ha sido
amortajar el cuerpo, “dos viejos” eran los encarga denominado por especialistas como “silbato de la
dos de quemar el cuerpo, “mientras otros dos es- muerte”.
taban alanceando al difunto” (Sahagún, 2005:207).
Por su parte, Johansson (1999:132) comenta que
era un sacerdote vestido como Mictlantecuhtli El contexto arqueológico
(“dios de la muerte”) o quizás Tlaltecuhtli (“dios
de la tierra”), quien tenía la tarea de atizar el fue- La zona arqueológica de Ixcateopan se sitúa en la
go y remover las cenizas. parte sur de la población de Ixcateopan de Cuauh
Una vez que el fuego había consumido el cuer- témoc, en el estado de Guerrero; su ocupación
po y las ofrendas, los sacerdotes recogían las ce- ha sido fechada entre el año 350 a.C. y 1450 d.C.,
nizas y los fragmentos de hueso para enterrarlos contando con al menos cinco periodos constructi
en un hoyo redondo que hacían en los templos. vos diferentes que constituyen “un centro ceremo-
Durante este proceso se realizaban cantos y se nial-administrativo que contiene construcciones
tocaba música triste (Acosta, 2008; Sahagún, dedicadas a ceremonias religiosas, y actividades
2005). administrativas, así como de intercambio, alma-
La cremación nulificaba el proceso de la tana- cenamiento y transformación de productos” (Gas-
tomorfosis y permitía alcanzar la esqueletización ca, 1984:20).
en algunas horas. Es así que a partir del hueso y A la llegada de los españoles esta población se
las cenizas se volvía a gestar la vida según el mo- encontraba sujeta a la Triple Alianza que había
logrado erigir seis provincias tributarias en Gue-
Chichihualcuauhco y el tonatiuh ichan (casa del sol) este
rrero, dos de ellas en la región norte del estado
último estaba destinado para los guerreros muertos en (Rubí y Pavía, 1998).5 Respecto a los pobladores
combate o capturados para el sacrificio, así como para las de estas provincias, eran de distinto origen étnico:
mujeres muertas durante el proceso del primer parto.
4
En el Códice Laud, lámina 44, se observa la disgregación
chontal, tuzteca, matlatzinca y cohuixca.
de los componentes del cuerpo. En la imagen aparece “un De acuerdo con los estudios realizados por
cuerpo muerto del que se separan cuatro figuras Barlow (1992), en Ixcateopan habitaron personas
serpentiformes, dos de ellas con cabeza de ofidio, y una de filiación chontal; sin embargo, las excavaciones
con cabeza del dios del viento Ehecatl, y la restante
rematada por un cráneo. La serpiente que sale de la arqueológicas efectuadas en esta región hasta el
coronilla sería el tonalli; la serpiente con cabeza y brazo de
Ehecatl brota del pecho como si fuese el teyolía la serpiente
que sale del vientre puede ser el ihíyotl; y la forma 5
De las 38 provincias tributarias del imperio tenochca, seis
serpentina de hueso y el cráneo representa el cadáver se ubicaban en territorio guerrerense : Tlacho, Tepecoacuil-
vacío” (López-Austin, 2008: 361). co, Tlacozauhtitlan, Quiyauhteopan, Tlauhpa y Cihuatlan.
106
ARQUEOLOGÍA 50 • enero-abril 2015
las fracturas arqueadas residuales, provocando te distinta coloración y, por ende, diferente grado
que al final se queme el tercio proximal, como de exposición al fuego (Herrmann, 1977). Las
sucedió con los huesos largos de los tres entierros propiedades químicas y la estructura del hueso se
analizados (Eckert et al., 1988; Mayne, 1997). deterioran o desaparecen debido a la evaporación,
la degradación orgánica y la trasformación de la
matriz inorgánica del hueso.
El proceso de cremación
• Johansson, Patrick K.
1998. Ritos mortuorios nahuas precolombinos,
México, Secretaría de Cultura de Puebla- Gobierno
del Estado.
Abstract: In the vast universe of Mesoamerica religion, based on iconographic analysis the bat
was chosen as a specific image in a comparative study of the mythical and ritual importance of
this animal to contribute information on its function and importance, as well as its relationship
with the god Xipe Totec and the planet Venus. In earlier studies the terms “god” and “deity” were
used to describe the bat because early researchers (Caso and Bernal) designated it in this way.
However, here efforts are made to demonstrate—on the basis of iconographic analysis and ar
chaeological contexts in which they appear—that bats are not gods, but rather entities that had
multiple functions in Mesoamerica cosmogony.
Keywords: iconography, bat, Xipe Totec, Venus, god.
representados son dioses o no, varios autores (Jan identifica como un glifo y lo nombra épsilon
sen, 1997: 73-102; 2004: 131; Marcus, 1983: 345- (1992, I: 185), el cual representaría la sangre y lo
346; Urcid, 2003: 54-57; 2005: 66) argumentan coloca en la decimoctava posición con los glifos
que la mayoría de las urnas personifican ancestros Q y P.5 En algunos casos el cuello está adornado
reales, imágenes de antepasados (nobleza dirigen por cuentas de concha. Casi siempre se represen
te), animales antropomorfizados de un antepasa ta de pie, y a veces porta un collar o un pectoral;
do, pero otras aluden a fuerzas sobrenaturales. las garras se representan con dedos cortos y mos
Según Marcus, la confusión se dio porque las trando las palmas (figs. 1 y 2).
imágenes portan en ocasiones atributos o glifos El murciélago solía representarse en Monte
empleados para identificar a los dioses; así, podían Albán junto a la diosa “2J” (fig. 3), y se le plas
ser intermediarios o mediadores ante los dioses maba en forma masculina y femenina (figs. 4 y 5).
para obtener sus favores. La primera muestra un gran tocado con plie
En este trabajo se demostrará que el murciéla gues a los lados y en la parte central el rostro del
go se asocia a diferentes contextos o unidades murciélago; el rostro del personaje femenino tam
temáticas: sacrificio-fertilidad, inframundo-fue bién se representó con la cabeza de este animal.
go, muerte-inframundo, guerra-fertilidad, lo que En su descripción de las figuras 3 (diosa “2J”) y
hizo de este animal un icono de gran importancia 5, Sellen menciona que la máscara que portan en
en la mitología y el ritual prehispánico en Meso el tocado personifican al dios Cocijo.6 Los perso
américa. najes representados en las urnas 4 y 5 se encuen
tran de pie y descalzos, en la mano izquierda
El murciélago en Oaxaca
murciélagos ecolocalizadores no son muy grandes,
mientras las especies que detectan presas sobre el suelo
En las urnas de Monte Albán este animal se plas tienen orejas gigantes. La mayoría de especies tienen un
ma con características humanas y nunca en forma pliegue rígido de piel justo enfrente de la apertura de la
naturalista. Es en la cabeza donde se ven los ras oreja, el tragus. Excepciones a esta regla son los molósidos,
con el tragus pobremente desarrollado, y los murciélagos
gos que permiten caracterizar al murciélago: en de herradura, especie que carece de ese pliegue. El
la parte superior aparece una especie de cresta, tragus está implicado en la localización vertical del sonido.
aunque algunas veces presenta un tocado; las ore [http://innova.decp.uam.es/publi/descarga].
5
Es importante mencionar que el glifo “épsilon” presenta al
jas son enormes y muy bien representadas; en la interior de la “hoja” o rombo que sobresale del disco u
nariz tiene el característico apéndice nasal en for orejera, la figura de una cruz, símbolo de gran importancia
ma de herradura o silla de montar, representativo en la religión mesoamericana y con diferentes significados
de murciélagos del género Desmodus, una especie según el contexto donde aparece. Este elemento en el
murciélago del Clásico zapoteca se puede advertir también
hematófaga (Caso y Bernal, 1952: 71). La boca en las representaciones del periodo Posclásico en la cuenca
presenta dos caninos y dos incisivos, tanto en la de México, lo que demuestra la permanencia espacial y
mandíbula superior como en el maxilar, y la len temporal de este símbolo. Diferimos de la identificación de
este “glifo” con la sangre, con su posición decimoctava en
gua siempre hacia afuera;3 en la comisura de la los días del calendario religioso y su asociación con el
boca se muestran dos especies de discos a mane cuchillo sacrificial, mismo que —en efecto— sí está
ra de orejeras, de los que salen sendos objetos en reconocido como el glifo del día decimoctavo del
calendario. Sobre esto abundaremos en el apartado
forma de hoja. En ocasiones este “adorno” se re correspondiente a la relación entre el murciélago y el dios
pite varias veces alrededor del cuello hasta formar Xipe Tótec.
un collar. Caso y Bernal (1952: 71) lo interpre 6
El murciélago con frecuencia se encuentra asociado con
taron como el tragus4 del murciélago; Urcid lo esta diosa, tanto en las llamadas urnas acompañantes
como en las máscaras de algunos tocados. Sellen (2002)
cree que podría tratarse del “esposo” de esta señora. Es la
3
La interpretación de la lengua saliente es difícil de explicar; representación de una señora con un tocado que casi
posiblemente represente la sed de sangre del animal. siempre contiene el glifo J acompañado de un numeral 2.
4
Las diferentes familias de murciélagos tienen formas y El glifo “J” es la representación zapoteca de una mazorca
tamaños de orejas muy distintas, y también diferentes estilizada (Boos 1966: 54). En algunos casos la parte alta del
propiedades de radar. Las orejas de la mayoría de los tocado del personaje es una máscara de murciélago.
116
ARQUEOLOGÍA 50 • enero-abril 2015
Fig. 3 Diosa “2J” (Sellen, Fig. 4 Figura 5. Representación Fig. 5 Representación del
2005, clave: AMNH 30.0/1 del murciélago con indumentaria murciélago con vestimenta
del catálogo). femenina (Boos, 1966, lám. masculina (Sellen, 2005,
XLIV). clave AMNH 30.0/4 del
catálogo).
portan un escudo y en la derecha un arma o bas jes, sino también por sus elementos iconográficos.
tón; la figura 4 viste un quechquémitl y falda, en Sin embargo, debido al escudo y arma que portan,
tanto el otro porta un vestido o túnica que cubre podrían estar asociados a la guerra.
todo su cuerpo; ambos llevan la gorguera,7 ele En la figura 6 se pueden apreciar más elemen
mento representativo de Xipe Tótec. Estas urnas tos para una discusión más amplia y detallada
resultan difíciles de interpretar no sólo por los sobre la interpretación del tocado, pues ahí se
atributos femeninos y masculinos de los persona muestran las similitudes icónicas entre el murcié
lago, la diosa “2J” y Xipe Tótec.
7
Es importante mencionar que la iconografía de
Esta gorguera representa la piel de la víctima enrollada
alrededor del cuello de Xipe, lo cual se indicada por puntos
estas urnas muestra elementos característicos del
hundidos. dios Xipe Tótec, entre ellos la gorguera, el escudo
117
EL MURCIÉLAGO Y SU RELACIÓN CON EL DIOS XIPE TÓTEC Y CON VENUS
Fig. 7 Señores
jaguar tallados en
las jambas de la
Tumba 5 del Cerro
de la Campana.
(Miller, 1995).
taculares, por el rico contenido iconográfico y lagos vistas de frente, mientras del cuello de los
epigráfico plasmado en diferentes soportes: pin personajes penden máscaras o cabezas humanas
tura mural, piedra grabada, estuco y cerámica decapitadas. La parte inferior de la máscara del
esgrafiada. La frecuente representación del mur murciélago —a la altura del cuello— presenta un
ciélago en la tumba es un caso único y refuerza gran adorno de plumas o tela, y termina en dos
nuestra interpretación sobre las diferentes valen grandes listones del mismo material. Estos perso
cias simbólicas que tenía este mamífero y su re najes llevan un bastón que en la parte superior
currencia en contextos funerarios. En ella se tiene el glifo “J” (figs. 7 y 8).
encuentran diez jambas en las que aparecen dis La representación de personajes (gobernantes
tintos personajes grabados, entre los cuales hay según la lectura epigráfica) con máscara de mur
hombres vestidos de jaguar,9 y de cuyos brazos ciélago y báculo asociado,10 que podría represen
cuelgan lo que parecen ser máscaras de murcié tar al maíz —a juzgar por la presencia del glifo
“J” en la parte superior de los mismos— en con
la ciudad de Oaxaca. Este sitio se encuentra en los límites textos funerarios, nos hace sugerir el simbolismo
de dos municipios: Santiago Suchilquitongo al Este y San
Pablo Huitzo al Oeste. En 1985, en la sección Oeste se
encontró esta tumba debajo del montículo K (Méndez 10
Fue común en Mesoamérica representar a los gobernantes
1990: 139). La tumba, por pertenecer al primer municipio, con objetos (báculos, cetros) que hacían referencia al poder
se le conoce también como la Tumba 5 de Suchilquitongo. y la autoridad. Éstos no sólo muestran el rango del
9
La representación de personajes masculinos ataviados con personaje, sino también señalan una serie de actividades
piel de jaguar en piedras grabadas en varios sitios que llevan a cabo en tanto dignatarios, lo cual puede
arqueológicos zapotecas del Clásico es muy común, por apreciarse en la imagen referida y donde los personajes
ello se infiere que los trajes de jaguar quizá eran parecen representar diferentes cargos, a juzgar por los
indumentarias de uso exclusivo de las elites gobernantes. glifos que tienen en los báculos.
119
EL MURCIÉLAGO Y SU RELACIÓN CON EL DIOS XIPE TÓTEC Y CON VENUS
Fig. 9 Bastones de mando con Fig. 10 Xipe Tótec con su Fig. 11 Xipe Tótec (Códice
los glifos: “J”, “Óvalo con bastón sonaja y un cuchillo Florentino).
ribetes y borlas” y “Hoja” de pedernal (Códice
(Urcid, 2005, fig. 5.15). Vaticanus A, lámina 68).
de la decapitación del maíz por el murciélago La representación del corazón humano entre
(muerte-renacimiento-fertilidad).11 los zapotecas es poco conocida y Urcid lo identi
Otros personajes sostienen báculos con dos fica con el glifo que aparece desde el periodo Pre
glifos relacionados con nuestro análisis (figs. 9, 10 clásico en los monumentos conocidos como “Los
y 11): uno lo identificamos como la representación danzantes” en San José Mogote (Monte Albán), y
del corazón humano,12 y otro parece ser el bastón en los jugadores del juego de pelota de Dainzú
del dios Xipe Tótec. En relación con la identifica (fig. 12).
ción del glifo “Óvalo con ribetes y borlas” (Urcid, La representación del sacrificio humano por
2005) como el bastón de Xipe Tótec, es necesario medio de la extracción del corazón entre los za
mencionar, en primer lugar, la notable semejanza potecas no es muy clara. Su imagen en Mesoamé
iconográfica que existe entre ambos. rica nunca se realizó de manera naturalista,
adoptando formas estilizadas y simbólicas. Es
notable la similitud de este glifo con corazones
11
humanos en otras áreas de Mesoamérica, y en
Este ritual podría estar siendo representado por el
personaje de la figura 8, el cual porta además una cabeza
concreto del Altiplano central (fig. 13).
humana decapitada o máscara como pendiente. Es importante subrayar que dentro de la tumba,
12
Caso y Bernal lo denominaron “bulto atado”. Piña (1993: como parte de la ofrenda, se halló una urna efigie
105-108) había identificado este glifo como corazón
humano, sin que su propuesta haya tenido mayor
que representa a un hombre que porta como más
trascendencia en la iconografía zapoteca. Para Urcid éste cara el rostro desollado de una víctima, así como
representa una hoja, sin dar más especificaciones. Este glifo la representación en pintura mural de seis jugado
significaría un florecimiento vegetal; sin embargo, su res del juego de pelota en la cámara principal de
representación se restringe, en la mayoría de los casos, a
contextos mortuorios. El corazón humano aparece de la tumba: Cada uno de ellos muestra un tocado
manera muy frecuente, y de diversas formas, en la Tumba diferente, y el cuarto (de izquierda a derecha) apa
5: de forma aislada o en composición con otros glifos o rece ataviado con una cabeza humana y el rostro
elementos iconográficos, por lo que su lectura o
interpretación estará dada por su asociación con tales
desollado de una víctima sacrificial. La identifi
elementos. cación de los glifos con el maíz (jilote), el bastón
120
ARQUEOLOGÍA 50 • enero-abril 2015
Valles Centrales de
Oaxaca. Periodo Clásico
y se despliega en dos niveles; el de la cabeza se que los ojos se representaron de manera promi
halla sujeto mediante una banda decorada con nente, saltones y con el rostro inexpresivo. En la
discos; el rostro se encuentra cubierto por una iconografía prehispánica fue común representar
máscara hecha con el rostro desollado de un sa a los individuos muertos —escultura, códices,
crificado —rasgo característico de las represen pintura mural, entre otros— con los párpados ce
taciones de Xipe—, la cual presenta orificios para rrados. En este caso, la cabeza decapitada muestra
la boca y los ojos del sacerdote u oficiante; lleva los glóbulos oculares de manera evidente, signo
grandes orejeras circulares. inequívoco del desollamiento realizado.
En la frente, debajo de la nariz, en los hombros, Por sus elementos iconográficos podemos decir
los brazos y las rodillas lleva los típicos moños que este personaje tiene atributos del dios Xipe
con el nudo cónico al centro; porta un collar de Tótec, pero no podemos asegurar si la urna repre
cuentas esféricas y cilíndricas, y por debajo de senta a un sacerdote vestido como tal, o bien a un
éste cae un pectoral rectangular. El dios se en oficiante o figurante —en este caso el dueño de la
cuentra vestido con lo que parece ser una falda casa— representando al dios. Flannery y Marcus
con pliegues sobre la que descansa un cinturón o (1996: 209; en Sellen, 2005), al igual que Urcid
faldellín de cuentas de caracoles (olivas recorta (2005: 91), consideran esta pieza como la repre
das). En la mano derecha empuña un bastón de sentación de un guerrero, es decir, se interpreta la
sonaja y en la izquierda sostiene por el cabello una cabeza decapitada y su desollamiento como un
cabeza humana. Los pies están calzados con san trofeo de guerra, lo cual confirma la tutela que
dalias (fig. 14). tenía el dios Xipe sobre la guerra y conquista.
Es importante mencionar que la máscara que Otra posible representación de Xipe, según
presenta la imagen podría corresponder al rostro Caso (1952: 253), es el brasero encontrado en la
desollado del personaje decapitado. Si analizamos entrada de la tumba 58 de Monte Albán; en este
con cuidado la cabeza humana, podemos observar caso toda la cabeza del dios parece estar cubierta
por una máscara de piel. Se ven recortados los dos
agujeros para los ojos y uno para la boca; la nariz
apenas es perceptible. A ambos lados de la cabe
za cuelgan unas tiras cuyas puntas rematan en
forma de cola de golondrina y lleva un collar de
maxilares humanos. Se encuentra sentado, tiene
la mano derecha ligeramente levantada y sostie-
ne una bola o pelota;15 en la mano izquierda sos
tiene por el cabello una cabeza humana. Está
ataviado con un maxtlatl cuyas puntas terminan
en forma de cola de golondrina, los pies están
calzados con sandalias (fig. 15).
En estas representaciones vemos semejanzas
con figuras de Xipe en el Altiplano central, entre
ellas “la máscara de piel humana”, las tiras que
15
En el Popol Vuh, el juego de pelota se menciona en el mito
que culmina con la creación del mundo. El sacrificio y
renacimiento del Dios del Maíz (identificado como uno de
los gemelos) es el acto más importante de la creación y
ocurre directamente en la cancha, la cual es el lugar del
enfrentamiento entre el inframundo y el mundo de arriba,
los seres de la oscuridad y los de la luz. El inframundo es el
lugar de la oscuridad y de la muerte, pero también del
agua, de la fertilidad y la vida. Recordemos la asociación de
Fig. 14 Urna de Xipe (Caso y Bernal, 1952). Xipe con la decapitación y el maíz.
123
EL MURCIÉLAGO Y SU RELACIÓN CON EL DIOS XIPE TÓTEC Y CON VENUS
señalar que los vasos garra son vasijas portátiles al jefe de familia mientras actuaba en algún ritual,
del dios Xipe, tal como puede comprobarse por o bien a un dios que representaba la muerte/ fer
la ausencia de ellas en ciertas urnas o esculturas tilidad como metáfora de la muerte/renacimiento
del dios; esto es: la extremidad superior izquier- del difunto.26
da del personaje y el vaso garra no forman una Sobre la hipótesis de que las esculturas de Xipe
sola pieza, por lo cual podríamos presumir que Totec oriundas del Altiplano central sean una
las vasijas encontradas como ofrenda en las tum modalidad de las urnas oaxaqueñas, es importan
bas quizá son parte del ritual dedicado a Xipe y te señalar lo siguiente: las urnas que portan vasos
eran sustituidas de manera periódica de las urnas garra pertenecen a la época IIIB-IV o Fase Xoo
o esculturas, mismas que debieron haberse colo (500-800 d.C.). En esta época aparecen nuevas
cado en algún templo o lugar público.22 En ese formas cerámicas, entre ellas los “vasos garra de
sentido, es posible inferir que las urnas no hayan murciélago”, y adquieren mayor importancia el
sido elaboradas para formar parte del ajuar fune “dios” murciélago, la diosa “2J” y el dios Xipe
rario, sino que tuvieran una función específica Totec. La relación entre Teotihuacan y Monte Al
como parte de un ritual de barrio o doméstico, bán fue muy importante, sobre todo en la época
para luego ser depositadas como ofrenda al morir IIIA de Monte Albán (400-650 d.C.), cuando la
el dueño de la casa, con lo cual cobraría otro uso influencia teotihuacana se manifiesta en muchos
y significado en ese nuevo contexto.23 Lo anterior aspectos, lo mismo que la presencia de elementos
parece confirmarse por la presencia de urnas fue oaxaqueños en Teotihuacan y otros sitios del Al
ra de contextos funerarios, y porque en diferentes tiplano central. Sin embargo, a la caída de Teoti
hallazgos arqueológicos las urnas encontradas huacan la ciudad de Monte Albán alcanza su
están vacías (Winter, et al. 1991).24 máximo desarrollo cultural (fig. 22).27
Es posible suponer que las urnas (vasijas efigie) La aparición de elementos compartidos entre
se hayan sacralizado en algún ritual y funcionaran el Altiplano central y Monte Albán es de gran
como imágenes de culto, por lo cual servirían de importancia para explicar las similitudes existen
reliquia por parte de la familia que ocupaba la tes entre el Xipe encontrado en Teotihuacan (fase
unidad habitacional.25 Cada una de esas urnas Mazapa) y las urnas de Monte Albán del periodo
podría personificar, según el caso, a los ancestros, Clásico. Este fenómeno de aculturación o sincre
tismo se debió en parte a la pérdida de la hegemo
22
Tratar de definir si los vasos garras muestran garras de
nía de Teotihuacan sobre grandes regiones,
murciélago o de jaguar a partir de sus aspectos formales aunque este proceso deberá tratarse con mayor
(garras cortas o largas), provoca problemas de interpreta- cuidado en otro estudio. En relación con ello, Ur
ción al asociarlas con el dios Xipe, pues el jaguar no guarda cid (2005) compara el brasero (fig. 15) con el Xipe
—en principio— ninguna relación. Proponemos que las
diferencias entre ambos vasos garras son más bien de encontrado en Teotihuacan (fig. 23); Fahmel
carácter estilístico que de forma. (1995: 18) compara los collares de maxilares de
23
Es el caso de las vasijas y otros materiales (lítica y hueso, por la urna con aquellos que portan los personajes
ejemplo) que son depositadas como parte de la ofrenda y
tuvieron una función original distinta al uso otorgado en
sacrificados bajo el basamento de las serpientes
contextos funerarios. emplumadas en Teotihuacan, y lo aduce como
24
Por presentar diferentes dimensiones en el diámetro de la evidencia de las relaciones tempranas entre ambas
boca, se han propuesto diferentes usos; sin embargo, por
la abertura de estos recipientes se ha sugerido que podrían
ciudades.
haberse utilizado como contenedores de material
perecedero.
25
Es importante mencionar que no todas las tumbas 26
Urcid (2005: 66) menciona respecto a la ofrenda de urnas
presentan urnas, y además existen diferentes tamaños de de la Tumba 104 de Monte Albán (diez efigies cerámicas:
unidades habitacionales, lo cual implica tanto la jerarquía ocho varones y dos mujeres) que algunas vasijas dan
social de la población como del espacio urbano, y tanto de apariencia antropomorfa a ciertos miembros de la dinastía
las unidades habitacionales y del barrio como de la ciudad; y que otras son homólogas a los tlaloques.
jerarquía que se ve reflejada en la presencia o ausencia de 27
El cuadro cronológico retoma la propuesta de Winter. Para
urnas en tumbas —cuando es el caso— de las unidades evitar confusiones remitimos al lector a la bibliografía
habitacionales. consultada, entre ellos Gonázlez Licón (2011).
127
EL MURCIÉLAGO Y SU RELACIÓN CON EL DIOS XIPE TÓTEC Y CON VENUS
Fig. 23 Representaciones
cerámicas de personifica-
dores de Xipe Tótec en
Monte Albán y Teotihua-
can (Urcid, 2005,
fig. 5.42).
128
ARQUEOLOGÍA 50 • enero-abril 2015
Ahora bien, con base en el estilo de las escul encima de otro. En la par
turas, en la cédula informativa del Museo Templo te central del moño, y
Mayor se les asigna una cronología de 700 d.C. perpendiculares a los lis
La relación entre el murciélago y el dios Xipe tones, se distinguen tres
Tótec —en este caso más que evidente— se com nudos cónicos. Debajo
prueba de manera clara. de las rodillas y en la par
te superior de los brazos
lleva listones de tela anu
Teotihuacan, Estado de México, periodo dados; la nariz presen-
Posclásico temprano ta una nariguera de forma
tubular. Como atributo
En sus excavaciones en Teotihuacan, Sigvald Lin destacado, e indicativo de
né encontró una escultura de Xipe Tótec que co su relación con el murcié
rresponde a la fase Mazapa (1000-1100 d.C.).30 lago, sostiene en la mano
derecha un vaso garra de
Llamó su atención una cueva, a la cual se descien murciélago —vasija típi
de por una entrada que está dentro de una casa. La ca de los Valles Centrales Fig. 26 Xipe Tótec
cueva era bastante espaciosa, sólo contenía dos de Oaxaca—. En el ante de Teotihuacan
ollas sin decoración, al parecer de almacenamiento brazo izquierdo porta un con vaso garra de
y se utilizaba la cueva como lugar de almacena pequeño escudo rectan murciélago (López
Austin, 2003).
miento. No hace mención de excavación alguna gular. Como vestimenta
dentro de la cueva. Este tipo de ollas las ubica den lleva un braguero, con un
tro de lo que él llama la “Cultura Mazapa” (Linné, doblez que cuelga de manera frontal, sostenido
1934) al excavar cerca de la cueva encontró lo que por una faja —en apariencia elaborada de piel
podrían ser los cimientos de una unidad habitacio humana—, y lleva sandalias (fig. 26).
nal. Dentro de la cueva halló una famosa escultura La figura 27 corresponde al análisis comparati
de Xipe Tótec (López Pérez, 2003: 13). vo entre el Xipe encontrado en Teotihuacan y una
urna efigie del catálogo de Sellen (fig. 6), ambos
Esta escultura consiste de tres partes: torso y ya descritos. La urna, excepto por la cabeza del
brazos, piernas; además de la parte baja del cuer animal, sería la representación convencional
po y la cabeza. La altura de la escultura es de del dios Xipe;31 por el contrario, la escultura del
1.14 m y aparenta estar cubierta con la piel de un dios muestra, como parte de su asociación con ese
sacrificado, la cual le cubre el tronco y los brazos. mamífero, un vaso garra de murciélago. Podemos
La piel se representa a manera de escamas o placas, aventurar, por los elementos descritos, que el mur
convención muy utilizada en la representación de ciélago pudo haber sido también el alter ego o
este dios; alrededor del cuello la piel está “enro nahual del dios Xipe Tótec o un avatar del plane
llada” semejando una gorguera. La cara también ta Venus,32 con el que Xipe guarda una relación
está cubierta por una “máscara de piel humana”.
En la cabeza lleva como tocado un gran moño 31
Al murciélago se le representó armado (escudo, lanza o
porra, glifo de Venus en las comisuras) y relacionado con
—al parecer de papel plegado— formado por tres actividades guerreras porque es el avatar o alter ego del
listones dispuestos de manera horizontal, uno planeta, y por su estrecha relación con Xipe Tótec, dios de
la guerra y la conquista.
32
Para López Austin (1967, 1994: 217) los dioses nahuas
sincretismo de formas. Los vasos garra fueron una tenían sus nahuales, formas animales que hacían de sus
representación convencional y figurada del murciélago compañeros en lo que solían obrar. Así, por ejemplo,
para representar al planeta Venus, y también se plasmó en Tezcatlipoca algunas veces tenía como nahual al coyote
esculturas de cuerpo completo en el Altiplano central. entre otros animales. No sólo podían adquirir formas
30
En abril de 1932 Linné inició exploraciones en un terreno animales, sino también humanas. Según Preuss, citado por
llamado Las Palmas, en San Francisco Mazapa, 200 m al sur Neurath, “Xipe es el equivalente mexica de Sautari, es
del conjunto habitacional Xolalpan. decir, el libidinoso dios cora de la estrella de la tarde, quien
130
ARQUEOLOGÍA 50 • enero-abril 2015
Fig. 29 En la foto se puede observar el glifo “épsilon” tripartito en forma de “estrella” o “flor” que representa
a Venus y el collar de campanillas con badajos de huesos; éste también aparece representado en las
urnas del periodo Clásico zapoteca (Valenzuela, 2011: 175).
b
a
34
Las representaciones iconográficas de Venus son diversas;
incluso, en el Templo Rojo de Cacaxtla se representó de
forma humanizada, y en la lámina 58 del Códice Dresde la
cabeza de la deidad descendente se plasmó por medio de Fig. 32 Símbolos de Venus. Códice Dresde
una cruz o estrella. (Thompson, 1962; Valenzuela, 2011: 176).
132
ARQUEOLOGÍA 50 • enero-abril 2015
La fiesta que los mexicas hacían en honor a En el rito, cuatro guerreros águilas y jaguares bien
Xipe se llamaba Tlacaxipehualiztli, tenía lugar en pertrechados debían luchar, en lo que se llamaba el
el segundo mes del calendario y caía en primave “sacrificio gladiatorio”, contra numerosos prisione
ra.38 En esta fiesta se ungía a un cautivo como si ros de guerra disfrazados como los mimixcoa, pro
fuera la imagen viva del dios; el día de la fiesta se vistos de armas ficticias […] Las víctimas eran
le inmolaba como imagen viviente, al igual que a atadas con una cuerda que rodeaba la cintura a una
un gran número de cautivos. A todas las víctimas muela de piedra sobre la cual, una vez vencidos,
primero se les sacaba el corazón y después eran eran inmolados extrayéndoles el corazón y decapi
desolladas,39 entonces su piel se convertía en ata tándoles. Después, se les despellejaba y unos peni
vío de los sacerdotes. Después de la ceremonia, tentes recorrían las calles, durante veinte días con
algunas personas pobres —o enfermos que habían sus pieles.
hecho un voto— se vestían por varios días con la
piel de las víctimas y pedían regalos de casa en Atados por cuerdas llamadas “cuerdas de nues
casa. Veinte días después de la fiesta de Tlacaxi tra subsistencia” o “de nuestro maíz”, los sacrifi
pehualiztli las personas se quitaban la piel, ya en cados eran asimilados con espigas de maíz y
avanzado estado de descomposición, y las arroja representaban la recolección, que era doble, para
ban a una cueva situada al pie de las escalinatas los hombres en los campos, y para los dioses
del templo de Xipe; terminaban el ritual bañán (Graulich, 1990: 405).
dose en agua mezclada con harina de maíz (Sa Según Graulich, Ochpaniztli y Tlacaxipehualiz
hagún, 1985: 100-105). tli (la fiesta de Xipe, de los guerreros y de la salida
Al describir la fiesta de Tlacaxipehualiztli, Sa del sol) definían dos medios años: uno terrestre y
hagún menciona que antes de matar a la víctima nocturno, y otro celeste y diurno, y corresponden
le daban a beber pulque mediante una caña hueca a la estación lluviosa y seca, respectivamente; el
para succionar la bebida; después, cuando la víc primero es el viaje subterráneo del sol y el segundo
tima ya había sido sacrificada y el corazón le era el de su viaje celeste. Luego, y en referencia a dos
extraído, un sacerdote tomaba una caña hueca y páginas (33 y 34) del Códice Borgia, menciona lo
lo metía en el pecho de la víctima, para teñirlo de siguiente acerca del templo de Xipe:
sangre y ofrecerla al sol (Sahagún, 1985: 102).
Para Duverger (1986: 180-181) el desollamiento El techo del edificio es cónico, quizás porque esta
tiene, sin duda, una valoración agrícola, y afirma forma evoca el curso del sol, y representa el cielo,
que resulta sencillo encontrar en el desollamiento como lo indican las bandas celestes en las que al
el término de la naturaleza que renueva su piel. ternan ojos estelares, pedernales-estrellas y glifos
La fiesta, realizada al principio de la primavera, tripartitos de Venus […] Delante del santuario se
es una fiesta de renovación, y Duverger menciona desarrolla un sacrificio, en el que un sacerdote da
incluso que el verbo xipehua, “desollar”, también muerte a una víctima cuyo corazón es elevado y
significa “descortezar, pelar una fruta, desgranar alzado hacia lo alto, hacia el sol. En el interior del
guisantes”, entre otros. templo, es decir, de la tierra, se distingue a Venus
Según Graulich, Tlacaxipehualiztli era el prin y a un personaje completamente negro: el Señor de
cipio de la estación seca, del día y del periodo de la noche (Graulich, 1990: 428-429).
la recolección, y cuando tenía lugar la reproduc
ción de la primera guerra para alimentar el cielo El autor menciona que esas dos fiestas forma
y la tierra: ban parte de las fiestas o veintenas paralelas; es
decir, se establecía un entrelazamiento de fiestas
38
Al principio de la primavera, es decir en la época de sequía,
y de ritos de divinidades celestes y terrestres; así
cuando hay tiempo para hacer la guerra. se tejía una red de lazos sutiles entre veintenas
39
La tradición en el desollamiento en el culto a Xipe, también opuestas y se creaba un medio suplementario para
se hacía en el culto a diosas relacionadas con la fertilidad,
como Tlazolteotl-Ixcuina, Teteoinhan-Toci y Chicomecoatl-
realizar la unión de los contrarios, dado que en
Xilonen. esas dos fiestas “los ritos se caracterizan sobre
135
EL MURCIÉLAGO Y SU RELACIÓN CON EL DIOS XIPE TÓTEC Y CON VENUS
todo por los desollamientos, pero en verano se relación con con el color del metal, la piel de los
despellejaba a las mujeres, y en el inicio de la sacrificados y el color de las mazorcas de maíz. En
estación seca, a los hombres. En las dos veintenas el caso de la piel de los sacrificados, se dice que
se festeja al maíz; sin embargo, en Ochpaniztli se ésta, al secarse, adquiría una tonalidad dorada.42
siembra y nace (o muere, ya que permanece des
terrado bajo la tierra), mientras que en Tlacaxipe
hualiztli se recoge y muere (o renace en el más El cuchillo sacrificial
allá)” (Graulich, 1990: 436).
Sahagún dice que el sacerdote principal de la Valles Centrales de Oaxaca. Periodo
fiesta de Tlacaxipehualiztli se llamaba Iooallaoaoa; Clásico
Remi Simeón (1991) lo transcribe como Youa
llauan o “bebedor de la noche” (Sahagún, 1985: Los instrumentos sacrificiales eran muy impor
102), mientras González (1999: 200) menciona tantes en Mesoamérica y les tenían gran venera
que es otro de los nombres con que se conocía a ción; no se les consideraba inanimados, sino que
Xipe. Quizá el nombre deriva de su relación con tenían vida propia. Los cuchillos para abrir el
el murciélago (su avatar) y los hábitos nocturnos pecho y decapitar a las víctimas en su mayoría
de éste, que lame o “chupa” la sangre de sus presas. estaban hechos de obsidiana o pedernal. Estos
Johanna Broda menciona que la fiesta de IV objetos tenían nombres propios y figuran como
Huey Tozoztli,40 cuando los gobernantes de la deidades entre los mayas, mexicas y mixtecas; sin
Triple Alianza acudían al cerro Tláloc a realizar embargo, aun cuando se desconoce su referencia
ritos y ofrendas, correspondía al apogeo de la es entre los zapotecas, resulta evidente la represen
tación seca y marcaba el tiempo propicio para la tación de cuchillos sacrificiales en el arte escul
siembra del maíz. tórico zapoteca del periodo Clásico. La descripción
de sacrificios humanos por extracción del corazón
Estos ritos prehispánicos encuentran su continua y decapitación se comprueba en esculturas de la
ción hasta nuestros días en la fiesta de la Santa Cruz zona arqueológica de Monte Albán y la Tumba 5
(3 de mayo), que se celebra en las comunidades del Cerro de la Campana. En esos ejemplos es
indígenas de México y Guatemala como una de las clara la asociación entre cuchillos y corazones
principales fiestas del año. Su simbología sigue es humanos (figs. 36, 37 y 38).
tando vinculada con la sequía de la estación, la En la iconografía zapoteca del periodo Clásico
petición de lluvia, la siembra del maíz, y la fertili era frecuente que las urnas con representaciones
dad agrícola en general. La cruz cristiana reúne en de murciélago tuvieran como atributos el signo
sí el simbolismo prehispánico de las deidades del “épsilon”, el cual ha sido interpretado como “san
maíz, de la tierra y de las lluvias (Broda, 1991: 476). gre” por Urcid; sin embargo, en la reconstrucción
sincrónica de cada uno de los glifos para nombrar
Entre los mexicas, Xipe Tótec también era los 20 días del calendario zapoteca —realizada
el patrono de los orfebres.41 En la lengua náhuatl el
oro o teocuítlatl significaba, literalmente, el ex 42
El término náhuatl cuitlatl no sólo concierne a las heces,
cremento de los dioses. Las conexiones entre Xipe sino también a todas las secreciones, tanto animales,
vegetales o animales. La palabra que designa de modo
y sus atribuciones antes descritas: la agricultura, concreto las heces es xixtli. Para explicar la asociación de
la fertilidad y la guerra con el oro aún no están Xipe con los orfebres y con metales como el oro y el cobre,
del todo claras; sin embargo, se ha sugerido una el término teocuicatl no debe relacionarse con Xipe como
patrono de los orfebres, sino con el término Cozauia o
cuzauia, que tiene diferentes acepciones: lo mismo significa
40
Este mes correspondía al mes zotz (murciélago) entre los ponerse amarillo, amarillear, que madurar las mieses
mayas yucatecos. (Simeon, 1991:116). El color amarillo u ocre, los mexicas
41
Durante el Posclásico el dios Xipe adquiere otras funciones debieron relacionarlo con la temporada de secas, donde
y aparece representado de diversas formas, en función de todo el paisaje adquiere una tonalidad dorada, y se daba la
sus nuevos atributos, y que en general no corresponden recolección y cosecha en los campos, de ahí la relación de
en general con las representaciones tradicionales. Xipe con el oro y los orfebres.
136
ARQUEOLOGÍA 50 • enero-abril 2015
Fig. 36 Representa-
ción de un cuchillo
sacrificial y del glifo
“hoja”, el cual
hemos interpretado,
a partir de Piña
Chan, como la
representación de
un corazón humano
(Urcid, 2005, fig.
4.3). Secuencia de
reúso de la losa
labrada que sellaba
la entrada a la
Tumba 104 de
Monte Albán.
Fig. 38 Cuarto Este de la Tumba 5 de Cerro de la Campana, extendidos. Dibujo que corresponde a las
jambas labradas y los murales pintados en el cuarto Este (el registro medio del muro posterior ha sido
reconstruido). Nosotros interpretamos la escena como sacerdotes ofrendando corazones humanos. En los
extremos (jambas) se pueden apreciar a otros personajes que sostienen báculos coronados por corazo-
nes humanos (Urcid, 2005, fig. 5.32).
137
EL MURCIÉLAGO Y SU RELACIÓN CON EL DIOS XIPE TÓTEC Y CON VENUS
por el propio Urcid— ese signo (“épsilon”) (lopa ejemplo, el dibujo de una víbora se lee cóa (tl) “ví
en zapoteca; húmedo-frío en español) aparece bora”, el dibujo de una olla es cóm (itl) “olla”, el sol
representado como el día 18, y entre los tres glifos se lee Tonal (li) “sol”, el de una mano lavando ropa
que enlista, aparecen representados un cuchillo y sobre una piedra (y cabría preguntarse si es un sólo
el signo “épsilon” como glifos que denotan el mis grafema o una suma lógica) transcribe tlapaco- “la
mo significado, lo cual consideramos incorrecto var”, etcétera (Manrique, 1989: 165).
y forzado.
El autor asume que el cuchillo es sinónimo de En una segunda lámina, en una reconstrucción
sangre por su uso y función en los rituales (degüe diacrónica de los glifos que hace el mismo autor,
llo o decapitación, sobre todo), pero el cuchillo no la representación del cuchillo sacrificial durante
es el único instrumento asociado a la sangre: exis la fase Chila (Posclásico tardío) no deja lugar a
ten además los punzones (de hueso, de piedra dudas (fig. 40). En este cuadro, la representación
verde, de espinas de maguey o de mantarrayas, formal más parecida a este último es el glifo que
entre otros), utilizados con frecuencia. También, el autor identifica para la fase Tani; los demás
existen grandes diferencias, no sólo formales, en representan cabezas humanas vistas de perfil, y
tre los tres glifos propuestos para el día 18 del muestran como elemento diagnóstico una línea
calendario ritual. El primero de ellos, sin duda, vertical como pintura facial, rasgo característico
representa a un cuchillo, mientras los otros dos del dios Xipe Tótec. Suponemos que el autor hizo
representan una cabeza humana vista de perfil en un análisis comparativo a partir de imágenes aso
posición invertida y con el glifo “sangre”, el cual ciadas, pero utilizó glifos y contextos disímiles,
identificamos como el glifo del planeta Venus; es y presupone la asociación fonética o de lenguaje
decir, son glifos por completo distintos (fig. 39). figurativo.
Por otra parte, los glifos de los días del calen
dario ritual, a excepción de Ehécatl u Ollín, son
todos logogramas directos, es decir, sangre no se Cuenca de México y Oaxaca. Periodo
lee como cuchillo, o viceversa. Posclásico
El dibujo de un objeto o de una acción transcribe Es interesante subrayar que los cuchillos mexicas
la palabra (o raíz, según el caso) que corresponde a y mixtecas presentan boca con dientes, y con fre
ese objeto o acción. En la escritura náhuatl, por cuencia toman forma antropomorfa en los códi
138
ARQUEOLOGÍA 50 • enero-abril 2015
ces. Durante el Posclásico, la iconografía del * La trecena 1 Conejo tiene como uno de sus
apéndice nasal del murciélago se plasma como un patrones la personificación del cuchillo sacrificador
cuchillo de pedernal, con lo cual se representa su (Tecpatl), personaje divino, muy cercano a Xipe
papel en la decapitación y el sacrificio mediante Tótec tanto en su carácter como en iconografía.
la extracción del corazón. Existen ejemplos de (Anders, 1993a: 151.).
cuchillos de obsidiana que tenían otro valor sim
bólico. Y en ese sentido Graulich afirma: Más adelante, señala en el capítulo de los ritos:
• Simeón, Rémi
1991. Diccionario de la lengua náhuatl o mexicana,
México, Siglo XXI (Nuestra América).
• Thompson, Eric
1962. A Catalog of Maya Hierogliyphs, Norman,
University of Oklahoma Press.
• Winter, Marcus
2004. “Monte Albán: su organización e impacto
político”, en Nelly Robles García (ed.), Estructuras
políticas en el Oaxaca antiguo. Memoria de la
Antonio Benavides C.* / Heber Ojeda Mas*
Resumen: La contribución proporciona una síntesis de los baños de vapor hasta ahora registrados
en el área maya. Luego presenta información de campo antes no reportada para tres sitios de la
península yucateca, y efectúa algunas comparaciones entre los edificios del Clásico terminal para
los que se dispone de dicha documentación.
Palabras clave: temazcal, mayas peninsulares, Acanmul, Edzná, Oxkintok, Clásico terminal.
Abstract: This contribution provides a synthesis of the sweat-baths reported to date in the Maya
region. It also presents field data related to sweat-baths from three sites on the Yucatán peninsu-
la reported here for the first time, while offering comparisons with other buildings of this type
from the Terminal Classic period.
Keywords: temazcal, sweath-bath, peninsular Maya, Acanmul, Edzná, Oxkintok, Terminal Classic.
varias personas al mismo tiempo, de modo que de tales construcciones (Cresson 1938; Masson
entre ellas se golpean con varas y hojas de maíz, 1935; Satterthwaite 1952; Child y Child 2001).
ramas de arbustos o hierbas para abrir los poros Después de su descubrimiento en la década de
de la piel (Carrasco 1946: 738; Pihó 1989: 216; 1930, más baños similares han sido identificados
Virkki 1962: 78). En fecha reciente se ha propues- en otras regiones mayas como en Palenque (Ruz
to un minucioso análisis de la arquitectura de los 1952: 56, fig. 3, Lám. 13) e incluso en Cerén, El
baños de vapor para confirmar su función, así Salvador (McKee 1990; Ogata 2008), fechado al-
como para lograr su conservación y puesta en va- rededor de 600 d.C. y que fue manufacturado con
lor (Matarredona 2014). madera y barro. Sin embargo, con excepción de
Piedras Negras, pocos son los sitios que reportan
más de un baño, por ejemplo Chiapa de Corzo
Los baños de vapor mayas (tres casos) (Groark 1997) o Chichén Itzá (dos ca-
sos) (Ruppert 1952), entre otros.
La existencia de estas construcciones data del pe- Según Stephen Houston (1996: 144-145), tam-
riodo Preclásico y por ello existieron cambios en bién existieron baños de vapor simbólicos, de
su estructura a través del tiempo. El ejemplo más forma similar a los antes comentados —como
antiguo hasta ahora reportado es el de Cuello, de ocurre con los templos del Grupo de la Cruz de
planta semicircular y fechado alrededor de 900 Palenque—, pero carecen de fogón y del canal
a.C. Tuvo un fogón exterior con un ducto que con- para que corra el agua; tampoco hay una entrada
ducía el calor hacia el interior de una cámara de pequeña o reducida, aun cuando sí es evidente que
pequeñas proporciones (Hammond y Bauer 2001). se trata de lugares de acceso restringido. De ma-
Varios siglos más tarde el fogón fue llevado al nera interesante, las inscripciones jeroglíficas
interior, como lo reportan Andrews IV y Andrews asociadas a esos espacios les llaman “baños de
V (1980: 30-31, figs. 14-17) en Dzibilchaltún para vapor” u “hornos”. Esos santuarios no eran lite-
500 a.C. Otros ejemplos tempranos han sido do- ralmente baños de vapor, sino una forma metafó-
cumentados en los sitios chiapanecos de San An- rica de nombrarlos por constituir versiones
tonio (Agrinier 1966) y Chiapa de Corzo (Child simbólicas del pibná. Una comparación con los
2007). verdaderos baños de vapor muestra algunas seme-
En el área maya los reportes de esas edificacio- janzas, en especial las dimensiones reducidas y
nes hasta ahora suman poco más de 50.1 Los pri- su asociación con la arquitectura monumental
meros baños de vapor o pibnaoob2 identificados circundante. Houston comenta que esos espacios
en el mundo maya fueron los de Piedras Negras, habrían sido los baños de vapor donde nacieron
Guatemala, sitio en el que se han reportado ocho los dioses que conforman la triada de Palenque, a
quienes acudía la elite cuando había necesidad de
1
Un rápido recuento de los baños de vapor prehispánicos purificarse. También aduce el énfasis en las refe-
registrados en el área maya es el siguiente: 1. Acanmul, 2. rencias al nacimiento sobrenatural de dichas en-
Agua Tibia, 3 y 4. Becán, 5. Calakmul, 6. Cerén, 7. Cerro
Víbora, 8 a 10 Chiapa de Corzo, 11 y 12 Chichén Itzá, 13.
tidades, así como los diversos rituales celebrados
Comalcalco, 14 y 15 Copán, 16. Cuello, 17 y 18 con imágenes de los dioses en esos lugares.
Dzibilchaltún, 19. Edzná, 20. Ek´Balam, 21. El Amolillo, 22. Los baños de vapor prehispánicos han sido
El Limón, 23. El Paraíso, 24 y 25 Las Margaritas, 26. Los
Cerritos, 27. Los Cimientos-Chustum, 28. Los Encuentros,
identificados por cinco características arquitec
29. Malpasito, 30. Nakum, 31. Nueva Independencia, 32. tónicas que les son comunes: a) una fuente de
Ocozocuautla, 33. Oxkintok, 34. Palenque, 35 a 42 Piedras calor, como un fogón, que provee el calor intenso
Negras, 43. Pueblo Viejo, 44 y 45 Quiriguá, 46. San para sudar. Las piedras calientes se rocían con
Antonio, 47. Tikal, 48 y 49 Toniná, 50. Uaxactún, 51.
Yaxchilán, 52. Yaxuná, 53. Yo’okop, 54. Zacualpa. agua para generar mayor calor en forma de vapor;
2
El Diccionario Maya Cordemex tiene la entrada pib: “[...] b) esa fuente de calor se halla dentro de una habi-
baño a base de agua caliente y vapor de agua [...]” tación pequeña que contiene el vapor caliente; c)
(Barrera, 1980: 651). Otra entrada asociada es chokoh
sintumbil ha: “temazcal, baño de vapor” (Barrera,
banquetas asociadas; d) un canal o una pendiente
1980: 105). en el piso que permite desechar el agua sobrante,
144
ARQUEOLOGÍA 50 • enero-abril 2015
Fig. 3 Aspecto general del interior del temazcal Fig. 4 Imagen del exterior del temazcal de
de Acanmul tras su excavación. Acanmul indicando su acceso.
146
ARQUEOLOGÍA 50 • enero-abril 2015
de bota, con acabados similares a los empleados sistió en piedras calcinadas, rotas o irregulares,
en las paredes interiores de la cámara. de caliza, con algunos fragmentos de cerámica
La portada principal de este edificio estuvo correspondiente a las ollas del tipo Yokat estriado
formada por dos columnas que no se encontraron del periodo Clásico terminal. El fondo del recep-
en su lugar, sino algo alejadas, y que debieron so táculo contenía cenizas. El hallazgo de cerámica
portar el dintel, del cual no localizamos fragmen pudo deberse a la caída accidental de una vasija
to alguno. La fachada superior debió ser austera, sobre las piedras cuando se vertía el agua.
posiblemente formada por molduras sencillas. La La cámara también contó con dos banquetas
antecámara, que pudo servir como cuarto de re- ubicadas en los muros laterales. Éstas tuvieron
poso y de preparación para el baño, contó con un superficies estucadas de poca altura; la banca la-
corto y angosto pasillo, con un piso de sillares teral sur fue la única que se revistió por completo
labrados de buena factura que remató en el dimi- con sillares de buena factura. En ese lugar las
nuto vano de acceso central que da a la cámara personas debieron colocarse para bañarse; el es-
(fig. 5). currimiento del agua debió fluir por gravedad
El horno, de planta rectangular, se situó al cen- hacia el pasillo de la antecámara y de allá hacia
tro del muro posterior de la cámara, lugar donde el patio, pues no se encontró drenaje alguno. De
se calentaban las piedras sobre las que se vertía esta forma, el baño de vapor de Acanmul estuvo
el agua para producir el vapor. Debido a ello los integrado por dos espacios en los que se desarro-
sillares que cubrían el paramento adjunto se en- llaron actividades complementarias.
contraron humeados y fracturados. El horno des- Dentro del baño de vapor no se encontró nin-
plantó sobre el nivel de piso de estuco y debió gún instrumento que indique su uso para prácticas
tener su frente abierto. Fue elaborado con sillares terapéuticas, como agujas o espinas para sangrías,
bien labrados pero fracturados por la exposición aun cuando no se descarta el uso de las plantas
al fuego y los rápidos cambios de temperatura al medicinales. Aprovechando la acción física del
recibir agua. Dentro del horno hallamos el mate- calentamiento, incluso pudo tener una función
rial que solía usarse para producir el vapor y con- ritual de purificación para la elite. De alguna ma-
nera, todos los actos relacionados
con este recinto estaban ligados a
las creencias religiosas y cumplió
con una función terapéutica, por
considerarse un medio excelente
para recobrar la salud (Pihó 1989:
215-216). También cabe mencio-
nar que durante las liberaciones
del material de derrumbe de la
fachada principal del baño de va-
por se halló un metate de piedra
caliza, ápodo, cerrado y de forma
rectangular, que bien pudo estar
relacionado con la molienda y pre-
paración de plantas medicinales.
Por otra parte, en el extremo
norte y anexa a la propia fachada
principal del edificio, se desarrolló
una angosta escalinata contigua a
la fachada lateral este de la grade-
ría principal de la estructura
Fig. 5 Alzado y corte del temazcal de Acanmul. NE(CI) 21, ya que el baño de va-
147
TRES TEMAZCALES MAYAS: LOS CASOS DE ACANMUL, EDZNÁ Y OXKINTOK
Fig. 9 Plano de la
Gran Acrópolis de
Edzná ubicando
al temazcal.
149
TRES TEMAZCALES MAYAS: LOS CASOS DE ACANMUL, EDZNÁ Y OXKINTOK
Recapitulando, el interior del baño de vapor • Alcina Franch, José, Andrés Ciudad Ruiz y Josefa
maya generalmente fue rectangular, con una o dos Iglesias
banquetas en los extremos, el fogón o fuente de 1980. “El temazcal en Mesoamérica: evolución,
vapor en la pared del fondo (en ocasiones con un forma y función”, Revista Española de Antropología
nicho ex professo) y un ducto sobre el piso, al Americana, vol. X, núm. 93-132.
centro del baño, para eliminar el agua sobrante,
• Andrews, E. W., IV y E. W. Andrews, V
desechándola por gravedad, a través de la única y
1980. Excavations at Dzibilchaltun, Yucatan,
pequeña entrada. Mexico, Nueva Orleáns, Middle American Research
Durante el Clásico terminal los pibnaoob ma- Institute-Tulane University.
yas fueron construcciones que desempeñaron va-
rias funciones (ritual, curativa, de esparcimiento) • Barrera V., Alfredo (dir.)
y estuvieron en manos de las elites que ordenaron 1980. Diccionario Maya Cordemex, Mérida,
su edificación. La creación de esas unidades ar- Cordemex.
quitectónicas claramente diferenciadas, y a la vez
integradas a las zonas cívico-religiosas, permitió • Benavides Castillo, Antonio
incrementar la infraestructura urbana al tiempo 1997. Edzná. Una ciudad prehispánica de Campe-
que fortaleció la ideología imperante. che, México, inah / University of Pittsburgh.
El uso del baño de vapor con fines lúdicos, eró-
• Carrasco, Pedro
ticos o curativos siempre debió incluir la celebra-
1946. “El temazcal”, en J. A. Vivó (ed.), México
ción de rituales específicos, así como el manejo prehispánico, México, E. Hurtado, pp. 737-741.
de plantas y derivados florísticos. De manera pa-
ralela se reforzaba el sistema de creencias y se • Child, Mark B.
promovía el conocimiento herbolario. En cuanto 2007. “Ritual Purification and the Ancient Maya
a la cosmovisión prehispánica, los baños de vapor Sweatbath at Palenque”, en Damien B. Marken (ed.),
eran espacios liminales ubicados entre la superfi- Palenque: Recent Investigations at the Classic Maya
cie terrestre de los vivos y el inframundo de los Center, Lanham, Altamira Press, pp. 233-264.
ancestros y deidades. Al mismo tiempo que era
un lugar de esparcimiento y purificación corporal • Child, Mark B. y Jessica C. Child
en términos prácticos y rituales. 2001. “La historia del Baño de Vapor P-7 en Piedras
Negras, Guatemala”, en J.P. Laporte, A.C. Suasnávar
A diferencia del centro de México, donde se
y B. Arroyo (eds.), XIV Simposio de Investigaciones
conservó la práctica de los baños de vapor, en la
Arqueológicas en Guatemala, 2000, Guatemala,
península yucateca el proceso de conquista y co- Museo Nacional de Arqueología y Etnología,
lonización de hecho condujo a la desaparición de pp. 449-464.
ese importante elemento de la medicina tradi
cional. • Cuevas Reyes, Francisco
2004. “El juego de pelota de Malpasito, Huimanguillo,
Tabasco”, Arqueología, México, inah, núm. 33,
Bibliografía pp. 47-59.
• Taladoire, Eric
1975. “Les bains de vapeur et les systemes d’eau
dans leur rapport avec les terraines de jeux de balle,
Mexico”, en Actas del XLI Congreso Internacional
de Americanistas, México, inah, vol. 1, pp. 262-269.
• Tozzer, Alfred M.
1978. Landa’s Relación de las Cosas de Yucatan: A
Translation, Cambridge, Peabody Museum of
American Archaeology and Ethnology, Harvard
University (Papers, vol. XVIII).
• Virkki, N.
1962. “Comentarios sobre el baño de vapor entre los
indígenas de Guatemala”, Guatemala Indígena,
vol. 2, núm. 2, pp. 71-85.
Aurelio López Corral* / Manuel Ángel Vera Ortiz** / Ramón Santacruz Cano* / Kenneth G.
Hirth*** / Eric Dyrdahl***
Abstract: This study evaluates the utility of determining obsidian sources by non-destructive
methods using portable X-Ray Fluorescence (pXRF) in comparison to macro and microscopic
color classifications in obsidians from the site of Tepeticpac, Tlaxcala, a Late Postclassic (AD
1250/1300–1519) and Early Colonial (16th century) political entity. A total of 2,053 pieces were
classified establishing five color categories and 16 sub-categories, of which a sub-sample of 155
pieces was analyzed by pXRF. The comparison between the two methods of analysis indicates
that visual classification presented different degrees of precision, because within a single color
category we identified one, two or more sources represented. This suggests that groupings made
with pXRF are more accurate for determining origin sources of obsidian artifacts.
Keywords: archaeology, Tepeticpac, obsidian, chemical studies, Late Postclassic, XRF.
La obsidiana es una roca volcánica rica en sílice que contiene vidrio como su
principal componente, y se forma por el muy rápido enfriamiento de lava ácida
viscosa al hacer contacto con agua o con la atmósfera. Cuando la lava se enfría
atrapa elementos traza y forma huellas químicas distintivas para cada flujo de
obsidiana, haciendo a este material uno de los mejores recursos para ubicar los
yacimientos explotados en la antigüedad (Clark 2003, Cobean 2002). Gracias a
*
Centro inah Tlaxcala. Agradecemos al inah, al Centro inah Tlaxcala y a la comunidad de Santiago
Tepeticpac por el apoyo para la realización del Proyecto Arqueológico Tepeticpac; al laboratorio de
Mesoamérica del Departamento de Antropología en Penn State University por las facilidades
otorgadas para la ejecución del análisis de FRXp, y a los dictaminadores por sus valiosos comenta-
rios en el documento.
**
Universidad de las Américas, Cholula.
***
Penn State University.
158
ARQUEOLOGÍA 50 • enero-abril 2015
ello la arqueología ha reconstruido aspectos cru- ciones de elementos traza medibles en ppm
ciales de las economías mesoamericanas como el (partes por millón o microgramos/gramo) o por-
comercio a larga distancia (Hammond 1972, Mo- centajes.
holy-Nagy et al. 1984, Zeitlin 1982), la producción Los materiales analizados provienen de las ex-
centralizada y la monopolización de los recursos ploraciones arqueológicas realizadas en el sitio de
(Healan 1993, Kabata 2010, Santley 1984, Spence Tepeticpac, una entidad política a nivel estatal
1987), el desarrollo de los sistemas de mercado de la fase Tlaxcallan (1250/1350-1519 d.C.) de
(Hirth 1998, 2008, Smith et al. 2007), y los pro- acuerdo con la cronología de García Cook (1997),
cesos de obtención y uso de los yacimientos de y ubicada en el actual estado de Tlaxcala (fig. 1),
obsidiana (Argote Espino et al. 2010, Carballo donde hemos desarrollado el Proyecto Arqueoló-
et al. 2007, Cobean 2002). gico Tepeticpac desde 2011 (Santacruz y López
Los arqueólogos necesitan realizar análisis de 2011). Los resultados muestran los contrastes y
artefactos de obsidiana con un sentido científico similitudes entre ambas metodologías para aislar
sustancial. Con frecuencia se desarrollan catego- grupos de vidrios con las mismas características
rizaciones basadas en elementos visibles a nivel físicas o geoquímicas, y su posible liga con dis-
macro y microscópico (por ejemplo, color, vetas, tintos yacimientos, lo cual sirve para evaluar la
vesículas, inclusiones) para distinguir distintas utilidad de clasificaciones visuales.
formaciones de vidrio volcánico. Este procedi-
miento ha sido muy recurrido debido a que pocos
proyectos arqueológicos tienen acceso a tecno El sitio de Tepeticpac
logías que distinguen la composición química de
la obsidiana como la fluorescencia de rayos X, la Tepeticpac fue un prominente altepetl o entidad
activación neutrónica, la espectrometría de masas política a nivel estado del Posclásico tardío, cuyo
con fuente de plasma de acoplamiento inductivo particular sistema de organización sociopolítica
(ICP-MS), o la espectrometría de plasma inducido y económica estuvo dominado por el teccalli o la
por láser (LIBS). En consecuencia, existen pocas casa noble. Durante este periodo los altepemeh
comparaciones entre clasificaciones visuales por independientes del valle de Puebla y Tlaxcala ju-
color y análisis con instrumentos de mayor preci- garon un papel trascendental en el desarrollo so-
sión que evalúen la confiabilidad y precisión del ciopolítico y económico regional, ya que fueron
primer método. una de las principales fuentes de poder y control
En esta investigación se clasificaron 2 053 pie- de territorios y mano de obra. Es por ello que
zas de obsidianas en función de sus atributos ma- desde la década de 1960 varios investigadores han
cro y microscópicos, principalmente por colores, tenido gran interés en analizar diversos aspectos
de las cuales se eligieron 155 piezas para anali- de su organización y procesos de cambio, entre
zarlas con la técnica de fluorescencia de rayos X ellos los sistemas tributarios, la tenencia de la tie-
portátil (FRXp). Esta técnica tiene la ventaja de rra, conflictos regionales, migraciones, historias
ser un método de análisis no destructivo que exa- de fundación, mitos, procesos legales y la eco
mina rápida y simultáneamente varios elementos nomía política y doméstica (Anguiano y Chapa
traza (Mn, Fe, Zn, Ga, Th, Rb, Sr, Y, Zr, y Nb) de 1982, Brito 2011, Carrasco y Sessions 2007,
la obsidiana, obteniendo los resultados en tiempo Chance 1996, 2000, Dyckerhoff y Prem 1982,
real. La muestra es irradiada con rayos X con García Cook y Merino 1997, Gibson 1967, Hicks
la finalidad de provocar la expulsión de un elec- 2009, López y Hirth 2012, Martínez 1984, 1994;
trón interno de los átomos en la matriz, acción Olivera 1978, Perkins 2007, Reyes 1988, Yoneda
que produce la expulsión de un electrón y su 1991).
sustitución por otro de una capa superior. Con ello A la llegada de los españoles en 1519, Tepe
se genera un proceso de emisión de fotones de ticpac formaba parte de la poderosa república
rayos X característicos de cada uno de los elemen- confederal de Tlaxcallan que congregó a más de
tos presentes, lo que permite detectar concentra- 20 altepemeh aliados, muchos de ellos integrados
159
¿QUÍMICA O COLOR?: COMPARACIÓN ENTRE EL USO DE FLUORESCENCIA DE RAYOS-X PORTÁTIL Y LAS TÉCNICAS VISUALES...
por poblaciones multiétnicas (nahuas, otomíes y La inaccesible ubicación del sitio ha servido para
pinomes) y, en ocasiones, con contrastantes siste- que en tiempos modernos una amplia extensión
mas de organización social. Los restos de la zona de vestigios se haya preservado de los estragos
medular de Tepeticpac hoy se localizan en la cima generados por la creciente urbanización. La zona
de una sierra de 2 500 m de altitud formada por nuclear del asentamiento se localiza sobre un ac-
los cerros Cuauhtzi, El Fuerte, Coyotépetl, Tenex- cidentado sistema de cerros y profundas barrancas
tépetl (Blanco) y Tlaxistlán, 5 km al norte de la donde hemos mapeado hasta el momento más de
ciudad de Tlaxcala. El cronista mestizo Diego Mu- 150 terrazas-habitación-cultivo, trece edificios y
ñoz Camargo (1998 [1580]: 80, 92-94) cuenta que seis plazas. Los sistemas de terrazas son tan ela
un grupo de migrantes teochichimecas seleccionó borados que dan la impresión de ser un continuo
este lugar para la fundación de su asentamiento de edificaciones sin divisiones internas. Sin em-
por las ventajas defensivas que confirió a sus mo- bargo, la distribución espacial de los elementos
radores, pero también por el profundo carácter arquitectónicos, la carencia de construcciones en
simbólico que representaba al ser el lugar donde, algunas secciones, así como la presencia de ele-
de acuerdo con sus mitos de creación y origen, se mentos que restringen el acceso a ciertas áreas,
ubicaba la tierra prometida por su dios patrono permiten hacer una división del sitio en al menos
Camaxtli, en la cual “[…] habían de ser señores cinco sectores (A, B, C, D y E) (fig. 2).
supremos”.
En general, es poco el trabajo arqueológico
realizado en Tepeticpac. Los primeros reportes Clasificación de la obsidiana por
sobre el sitio datan a la década de 1960 y abarcan colores
descripciones generales sobre el número, la dis-
tribución y la preservación de sus monumentos, Para esta labor utilizamos un conjunto de 2 053
así como las características de los materiales ob- piezas, de las cuales 1 944 fueron recolectadas
servados en superficie (Angulo 1965, Beristáin durante los recorridos de superficie en los sectores
2004, García Cook y Mora 1974, Snow 1969, Ts- A, B, C y E del sitio, mientras 109 son producto
chohl y Nickel 1972). En la década de 1990 se de la exploración de un conjunto arquitectónico
ejecutaron trabajos efímeros de exploración ar- denominado CA-2 en el Sector C (fig. 3). La divi-
queológica y algunas labores de restauración y sión por colores involucró una inspección macro
mantenimiento que por desgracia no tuvieron y microscópica de cada pieza utilizando un mi-
continuidad (Contreras 2007, Escuela Nacional de croscopio estereoscópico con lente objetivo de 2x
Conservación y Restauración 2000, Guevara y y 4x y oculares de 10x y 20x, anotando atributos
Robinson 1999). En fecha reciente, un grupo de diagnósticos de la matriz vítrea como color, opa-
investigadores recobró el interés en el estudio cidad/translucidez, presencia/ausencia de vetas,
de las culturas posclásicas de Tlaxcallan y gene- presencia/ausencia de vesículas e inclusiones
ró nuevos proyectos de investigación científica (fig. 4). Establecimos cinco categorías de color y
sistemática (Fargher 2010, López y Santacruz 16 sub-categorías que comprenden la variabilidad
2013). representada y sus atributos físicos (fig. 5).
A partir de 2010, el Proyecto Arqueológico La obsidiana gris transparente es la más cuan-
Tepeticpac (pat) ha llevado a cabo exploraciones tiosa en esta muestra, con 1 403 (68.34%) piezas.
arqueológicas con el objetivo de reconstruir la Agrupó materiales con matrices vítreas transpa-
estructura social, política y económica del sitio rentes o altamente translúcidas con al menos cin-
durante sus diversos periodos de ocupación, esta- co sub-categorías (GT1-GT5).
blecer su papel e interacción con comunidades De obsidiana verde identificamos 262 (12.76%)
contemporáneas de la región de Puebla-Tlaxcala piezas. Su procedencia ha sido bien fijada en la
y de otras regiones, además de analizar los pro- región de Pachuca. Es de muy buena calidad y se
cesos de cambio y abandono del asentamiento, en distingue por una tonalidad verdosa, de la cual
especial aquellos generados a raíz de la conquista. detectamos al menos tres sub-categorías (V1-V3).
161
¿QUÍMICA O COLOR?: COMPARACIÓN ENTRE EL USO DE FLUORESCENCIA DE RAYOS-X PORTÁTIL Y LAS TÉCNICAS VISUALES...
a b c d
Fig. 4 Obsidianas de la categoría de color Gris transparente: a) GT1, b) GT2, c) GT3, y d) GT4.
163
¿QUÍMICA O COLOR?: COMPARACIÓN ENTRE EL USO DE FLUORESCENCIA DE RAYOS-X PORTÁTIL Y LAS TÉCNICAS VISUALES...
Sub-
Categoría Descripción
categoría
Matriz opaca, homogénea, de tonos gris oscuro a gris muy oscuro y carente de
GO1
inclusiones.
La obsidiana gris opaco contabilizó 205 Cu, colocado en la trayectoria de los rayos X du-
(9.99%) piezas. Posee matrices semi-translúcidas rante un conteo de 200 segundos en directo. En
hasta un opaco total con tonos de gris claro a gris total se midieron diez elementos traza: Mn, Fe,
muy oscuro. El espectro de opacidad y tonalidad Zn, Ga, Th, Rb, Sr, Y, Zr, y Nb. Las mediciones
del grupo es notoriamente amplio y suelen trasla- de la intensidad foto pico para los picos Kα de
parse con aquellas de las obsidianas gris transpa- cada elemento fueron calculados como propor
rente y negro, lo que generó inconsistencias en la ciones del pico Compton del rodio y después fue-
separación visual. Establecimos cuatro sub-cate- ron convertidos a partes por millón mediante una
gorías (GO1-GO4). calibración basada en un conjunto de 40 están
El grupo de obsidiana negra tuvo un total de dares de obsidiana con valores conocidos pro-
155 (7.55%) piezas. Se diferenció por el tono negro porcionados por la compañía Bruker y muestras
brillante con matrices altamente opacas. Única- de fuentes de la colección en Penn State Uni
mente fue posible observar la matriz al mirar a versity. La única excepción fue Th, para el cual
contraluz los filos de las piezas, revelando que se se utilizó el pico Lα. Para los propósitos de la ca-
compone de partículas minúsculas en un grano libración e identificación de los yacimientos re-
muy cerrado. Establecimos dos subcategorías (N1 presentados en las muestras de Tepeticpac
y N2). recurrimos a una combinación de especímenes de
Por último, la obsidiana café es la menos repre- fuentes geológicas y resultados publicados com-
sentada con un total de 28 (1.36%) piezas. Tiene parando las concentraciones de los elementos tra-
una calidad relativamente buena para producir za reportados, para así identificar las locaciones
artefactos y se presentó ante todo en coloraciones de procedencia (Argote Espino et al. 2010, Car-
cafés, y verdosas en muy pocas ocasiones. Sólo ballo et al. 2007, Cobean 2002; Ebert et al. 2014).
hubo dos sub-categorías (C1 y C2). Una muestra de USGS RGM-1 fue analizada
diariamente durante toda la duración del estudio
para revisar la exactitud y precisión del instru-
Análisis de fluorescencia de rayos mento y su calibración, garantizando con ello la
X portátil consistencia de los resultados. Encontramos que
los datos derivados del Bruker Tracer III-V+ SD
De la muestra original separamos una sub-mues- para la instrumentación RGM-1 son comparables
tra de 155 piezas para realizarle estudios de a otros valores publicados, lo cual demuestra que
FRXp, de las cuales 109 proceden del CA-2 y 46 nuestros resultados identifican de manera certera
de los recorridos de superficie. La selección de y precisa la procedencia original de las fuentes de
esta sub-muestra se hizo para que fuese represen- obsidiana a partir de sus huellas químicas distin-
tativa de cada grupo, pues el objetivo era incluir tivas.
ejemplares de las 16 sub-divisiones por color, para Los análisis de FRXp revelan que las obsidia-
así detectar la diversidad de la composición quí- nas de Tepeticpac fueron traídas de cinco yaci-
mica de las obsidianas e identificar las múltiples mientos (Otumba, Pachuca, Paredón, Pico de
fuentes representadas. Orizaba y Zaragoza-Oyameles) ubicados en el
Los análisis fueron hechos en los laboratorios altiplano central mesoamericano (figs. 6 y 7). La
del Departamento de Antropología de Penn State fuente más representada en la sub-muestra es Pa-
University. Utilizamos un espectómetro Bruker redón con 84 piezas, que se ubica en los límites
Tracer III-V+ SD equipado con un tubo de rayos de los estados de Puebla e Hidalgo, sólo 60 km al
X y objetivo de rodio, y un detector de deriva de norte de Tepeticpac.
silicio con una resolución de ca. 145 eV FWHM La segunda fuente recurrida fue Zaragoza-
por 5.9 keV X-rays (a 200 000 conteos por segun- Oyameles, localizada en la región central del
do) en una superficie de detección de 10 mm 2. estado de Puebla, 82 km al noreste del sitio.
Todas las muestras fueron medidas a 40kV, 25 Detectamos 26 piezas que proceden de esta
µA, con un filtro de 12 000 Al, 1000 Ti, 6 000 área.
165
¿QUÍMICA O COLOR?: COMPARACIÓN ENTRE EL USO DE FLUORESCENCIA DE RAYOS-X PORTÁTIL Y LAS TÉCNICAS VISUALES...
Mn Fe Zn Ga Th Rb Sr Y Zr Nb
Yacimiento
Muestra ppm ppm ppm ppm ppm ppm ppm ppm ppm ppm asignado
PAT034 Op.2 1347 19253 289 30 24 237 4 131 1042 103 Pachuca
Fig. 6 Resultados de valores obtenidos en 155 muestras de obsidiana por medio de FRXp.
166
ARQUEOLOGÍA 50 • enero-abril 2015
(continuación fig. 6)
Mn Fe Zn Ga Th Rb Sr Y Zr Nb
Yacimiento
Muestra ppm ppm ppm ppm ppm ppm ppm ppm ppm ppm asignado
PAT049 Op.2 1317 19411 298 31 25 241 5 127 1030 104 Pachuca
(continúa fig. 6)
167
¿QUÍMICA O COLOR?: COMPARACIÓN ENTRE EL USO DE FLUORESCENCIA DE RAYOS-X PORTÁTIL Y LAS TÉCNICAS VISUALES...
PAT075 Op.2 1231 17294 225 27 21 219 4 119 963 101 Pachuca
PAT088 Op.2 1256 17748 251 28 24 229 3 125 994 103 Pachuca
(continúa fig. 6)
168
ARQUEOLOGÍA 50 • enero-abril 2015
(continuación fig. 6)
Mn Fe Zn Ga Th Rb Sr Y Zr Nb
Yacimiento
Muestra ppm ppm ppm ppm ppm ppm ppm ppm ppm ppm asignado
(continúa fig. 6)
169
¿QUÍMICA O COLOR?: COMPARACIÓN ENTRE EL USO DE FLUORESCENCIA DE RAYOS-X PORTÁTIL Y LAS TÉCNICAS VISUALES...
También establecimos que 19 piezas proceden en doce de las 16 sub-categorías de color, mientras
de los yacimientos de Otumba, en el Estado de la establecida para Otumba está presente en siete
México, y una más que probablemente también sub-categorías (figs. 8 y 9).
procede de este mismo lugar. Esta región se loca- En el caso de las obsidianas verde 1-3 arrojaron
liza 60 km al noroeste de Tepeticpac. Sabemos los resultados esperados y estas pueden ser asigna
que en el Posclásico tardío Otumba formó parte das a una sola fuente que es la Sierra de Pachuca.
de los territorios acolhua bajo el dominio de Tex- Pero este es un vidrio volcánico químicamente
coco, que a su vez fue aliado de los mexica y muy particular y que genera un inusual grado de
miembro de la Triple Alianza (Charlton 1991). certeza en su identificación en comparación con
Resulta interesante el que esta obsidiana se haya otras obsidianas, en particular las de tonalidades
introducido a Tlaxcallan considerando la marcada grisáceas, cuyas características macro y microscó
enemistad que sostuvo contra las entidades impe- picas suelen traslaparse. Sin embargo, es posible
riales tramontanas del poniente, además de haber que nuestros grupos de obsidianas transparente 1,
sufrido un supuesto embargo económico que im- 4, 5 y negro 1 también puedan ser asignada a un
pedía la importación comercial de materias pri- solo yacimiento si refinamos su identificación vi-
mas foráneas en sus territorios (Muñoz Camargo sual macro y microscópica, pues en estos casos
1998 [1580]). más de 90% de las piezas procesadas con FRXp
La fuente de Pachuca también fue detectada fueron ligadas a los yacimientos de Paredón (T1
con quince piezas, todas ellas de obsidiana ver- y T2), Pico de Orizaba (T5) y Zaragoza-Oyameles
de. Esto corrobora anteriores resultados amplia- (N1). Esto sugiere que, al menos para el caso de
mente discutidos entre la liga de esta obsidiana y Tepeticpac, la clasificación macroscópica de estas
su procedencia de la Sierra de Pachuca o Sierra obsidianas agrupa adecuadamente una gran pro-
de las Navajas (Pastrana 2002), 87 km al norte de porción de las piezas de acuerdo con un yacimien-
Tepeticpac. Al igual que la obsidiana de Otumba, to en particular, aunque alrededor de 10% serían
llama la atención su importación en la zona de clasificadas erróneamente.
Tlaxcallan porque su explotación y comercializa- Visto desde otro ángulo, de las 16 sub-catego-
ción parece haber sido controlada por los aliados rías de color, doce contienen al menos dos fuentes
e intereses de la Triple Alianza (Pastrana 2007). de procedencia establecidas con FRXp. Por ejem-
Por último, la obsidiana de Pico de Orizaba plo, los grupos de obsidianas opaco 1 a 4 contie-
estuvo representada con diez piezas. Esta es la nen piezas que proceden de tres distintas fuentes,
fuente más lejana al sitio y se ubica 107 km al este; mientras los de transparente 2 y 3 abarcan hasta
se encuentra representada con una proporción baja tres fuentes (fig. 8). En el caso de las obsidianas
en la colección, lo cual entrevé un cierto grado de grises y veteadas las variaciones resultaron tan
actividad comercial entre la región tlaxcalteca y grandes que el método de clasificación por colores
las poblaciones localizadas en los límites entre resultó ineficaz en comparación con los de FRXp.
Puebla y Veracruz. Un dato relevante es que de once piezas de ob-
sidianas café 1 y café 2 analizadas con FRXp, en
ocho casos se determinó que proceden de la re-
Discusión gión de Paredón. Pocas veces se han reportado
materiales de este yacimiento con esta coloración
La comparación entre el análisis por FRXp y la en colecciones arqueológicas estudiadas por ca-
clasificación visual de color de la obsidiana mues- racterización química, aunque Charlton y Spence
tra sustanciales diferencias en los resultados ob- (1982: 36) reportan vidrios con coloración café
tenidos. En general, la clasificación visual por durante sus recorridos realizados en el lugar.
sub-categorías de colores tiende a crear agrupa- Este trabajo no contempló elaborar un análisis
ciones que incluyen materiales de diferentes pro- de ubicuidad de las distintas obsidianas presentes
cedencias. Por ejemplo, la obsidiana asignada con en Tepeticpac. Sin embargo, podemos establecer
FRXp a las fuentes de Paredón puede presentarse que la materia prima fue adquirida de al menos
171
¿QUÍMICA O COLOR?: COMPARACIÓN ENTRE EL USO DE FLUORESCENCIA DE RAYOS-X PORTÁTIL Y LAS TÉCNICAS VISUALES...
Pico de Orizaba
chitl 1997); esto más bien sugiere
que las redes de intercambio de
Zaragoza
Otumba?
Pachuca
Paredón
Otumba
obsidiana de algún modo traspasa-
Total
ron los límites socio-políticos y los
Sub-categoría de color
conflictos regionales. Mayor én
Café 1 2 6 8
fasis deberá ponerse en tratar de
Café 2 3 3 dilucidar los mecanismos de obten-
Negro 1 1 9 10 ción de bienes dentro del entorno
Negro 2 1 2 3 de circunscripción político-territo-
Opaco 1 2 7 8 17 rial que caracterizó el Posclásico
Opaco 2 1 3 4
tardío en Tlaxcala.
Opaco 3 7 4 4 15
Opaco 4 2 1 3
Conclusión
Transparente 1 1 21 22
Transparente 2 2 1 La clasificación visual de obsidia-
6 9
Transparente 3 4 19 1 24
nas en Tepeticpac resultó inexacta
en diferentes grados en contraste
Transparente 4 12 1 13 con análisis más confiables y pre-
Transparente 5 10 1 11 cisos como lo es FRXp (Millhauser
Verde 1 6 6 et al. 2011), a pesar de observarse
Verde 2 3 3 claras variaciones de sub-catego-
Verde 3 4 4
rías. Aunque reconocemos que la
experiencia del investigador juega
Total general 19 1 15 10 84 26 155
un papel fundamental en la adecua-
Fig. 8 Correlación entre las sub-categorías de colores asignadas da identificación visual de los dife-
a la obsidiana y la fuente establecida mediante el análisis de rentes tipos de obsidiana, el hecho
FRX. es que por lo general los análisis
son llevados a cabo por gente con
poca experiencia (como estudian-
cinco fuentes a lo largo del Posclásico tardío, to- tes). Desafortunadamente, el acceso a nuevas tec-
das ellas ubicadas a distancias menores de 110 km nologías de caracterización química todavía dista
(fig. 7). En términos de menor costo energético,
las fuentes más cercanas a Tepeticpac son Otum-
ba y Paredón, a tan sólo 60 km de distancia, pero
otras obsidianas proceden de yacimientos con casi
el doble de la distancia —como Pico de Oriza-
ba—, e incluso dentro de territorios dominados
por, o aliados de, los acérrimos rivales de los tlax-
caltecas, entre ellos Otumba y Sierra de Pachuca.
En estos dos últimos casos, su introducción en
Tlaxcallan definitivamente pone el dedo en la lla-
ga respecto al supuesto boicot económico de la Otumba Pachuca Paredón Pico de Zaragoza-
Triple Alianza derivado del conflicto entre estas Orizava Oyameles
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174
ARQUEOLOGÍA 50 • enero-abril 2015
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University of New Mexico Press, pp. 43-86.
Emilio Cortina Gómez*
Resumen: Durante la temporada de campo 1996 del Proyecto Arqueológico Cantona, dirigido
por Ángel García Cook, se excavó la cima de la estructura principal del conjunto arquitectónico
conocido como Conjunto de Juego de Pelota 5. En esas excavaciones se encontró gran cantidad
de materiales arqueológicos, entre ellos una especie de cista, denominada Elemento 1, que contenía
en su interior evidencias de una ceremonia ritual en la que se destruyeron intencionalmente cua-
tro esculturas, dos artefactos líticos identificados como bastones de mando, y los restos óseos de
cinco individuos que presentaban huellas de desmembramiento, desollamiento y cremación. Se
analizan los materiales arqueológicos procedentes del Elemento 1, y mediante la comparación de
los atributos morfológicos y simbólicos con artefactos y contextos similares de distintas regiones
mesoamericanas, se propone que esos materiales fueron objetos que fungieron como símbolos de
poder para la clase gobernante de la ciudad —comunicaban su estatus económico y político—,
y cómo al ser destruidos perdieron ese significado.
Palabras clave: Cantona, símbolos de poder, política, poder, esculturas, bastones de mando.
Abstract: During the 1996 field season of the Cantona Archaeological Project, directed by Ángel
García Cook, the top of the main structure of the architectural complex known as the Ballgame
5 Group was excavated. These excavations uncovered a large quantity of archeological materials,
including a kind of cist, designated Element 1, which contained evidence of a ritual ceremony, in
which four sculptures and at least two stone artifacts identified as scepters were destroyed along
with the skeletal remains of five individuals that showed signs of dismemberment, flaying, and
cremation. This article analyzes the archaeological materials from Element 1 and through com-
parison of morphological and symbolic attributes with other devices and similar contexts in di-
fferent regions in Mesoamerica, it proposes that these materials were objects that served as power
symbols for the ruling class of the city by communicating their economic and political status and
as such, they lost this meaning when they were destroyed.
Keywords: Cantona, power symbols, politics, power, sculpture, scepters.
El poder es inherente al ser humano. Desde el inicio de las sociedades el uso del
poder sirvió como un instrumento preponderante para legitimar y justificar la
desigualdad entre los individuos. Los grupos de elite mesoamericanos desarro-
llaron estrategias para apropiarse, consolidar o usurpar el poder y algunas de esas
tácticas quedaron plasmadas en diversos materiales, pues todas las sociedades se
han valido del uso de objetos simbólicos para justificar y legitimar su gobierno.
* Universidad Veracruzana.
176
ARQUEOLOGÍA 50 • enero-abril 2015
Veracruz, con una extensión de 5 240 km2. Tiene característica que no observamos en otras ciuda-
forma de un pentágono irregular, se puede definir des; así, la existencia de calzadas, calles cerradas,
a muy grandes rasgos como una planicie árida, pasillos y banquetas son un ejemplo de su com-
cubierta en parte de lagunas temporales y rodea- plicada organización y traza urbana (García Cook,
das por grandes y escarpadas montañas (Reyes, 2004: 98).
1979). Hasta el año 2011 se habían identificado 27
El clima es por lo regular templado seco; Cwb canchas para el juego de pelota en la ciudad, y
en la escala de Köppen. La precipitación es muy catorce de ellas forman parte de conjuntos arqui-
escasa, del orden de 700 mm anuales con una tectónicos alineados que presentan un patrón de
temperatura media anual de 16°C y la presencia presencia de edificios y plazas (García Cook,
de 20 a 40 días con heladas (García Cook et al. 2004: 98).
2011: 217); sin embargo, existió una variación en Dentro de la ciudad hay unidades habitaciona-
cuanto a las condiciones ambientales con respec- les bien definidas, tanto de carácter popular como
to a la época prehispánica, la cual se evidenció en unidades residenciales de elite, con muros latera-
el cambio de la cubierta vegetal y la fauna, así les que las delimitaban perfectamente y hacían, a
como en otras condiciones ambientales (García la vez, de medio de control poblacional muy eficaz
Cook y Merino Carrión, 1996: 13). (García Cook, 2003: 97).
Existen algunos depósitos lacustres, tanto de Cantona fue un sitio fortificado desde sus orí-
agua salada como de agua dulce, así como algunas genes, presenta una serie de elementos que nos
corrientes de temporal que drenan hacia la cuen- hacen inferir esto, como el terreno accidentado y
ca (García Cook y Merino Carrión, 2000: 166). de difícil acceso sobre el que fue construida la
Cantona está localizada en una región que ciudad, la presencia de muros defensivos, postas
cuenta con la presencia de un gran derrame de militares y bloqueos para transitar por las vías de
lava andesítico-basáltica, a la que comúnmente se circulación entre otros (García Cook, 2004: 97).
le conoce como malpaís (García Cook y Merino
Carrión, 2000: 164).
En la ciudad de Cantona vemos un hábil apro- La ocupación en Cantona
vechamiento del terreno, adaptándolo y transfor-
mándolo según sus necesidades, tanto de carácter De acuerdo con la cronología propuesta por Gar-
funcional como para la diferenciación de clases cía Cook (fig. 2), los primeros asentamientos en
sociales (García Cook, 2004: 97). el área se remontan a 900 a.C. Sin embargo, los
Quizá el rasgo más notorio en la ciudad es la orígenes de la ciudad se remontan a 600 a.C., que
presencia de una asimetría total en sus edificios, corresponde al inicio de la fase Cantona I, misma
conjuntos arquitectónicos, fachadas y vías de co-
municación; en los momentos más tempranos de
la ocupación de la ciudad esta falta de simetría
podría deberse a la necesidad de adoptar las es-
tructuras a las irregularidades del terreno. Sin
embargo, más tarde esta asimetría se presenta a
propósito en espacios donde no es necesaria su
existencia, haciendo de ella un estilo propio en la
construcción de estructuras arquitectónicas, las
cuales no poseen ningún tipo de cementante para
unir las piedras de los muros, y tampoco presen-
tan repellado de estuco o materiales similares en
el exterior (García Cook, 2004: 97).
La existencia de una compleja red de vías de Fig. 2 Secuencias culturales para Cantona
comunicación que une a toda la ciudad es una (García Cook, 2004: 98).
178
ARQUEOLOGÍA 50 • enero-abril 2015
que finaliza hacia 50 d.C. Posteriormente la fase Plaza I y II, a la cancha de juego de pelota y los
Cantona II va de 50 d.C. a 550/600 d.C. Se trata accesos a dicho conjunto, faltando por explorar y
del primer apogeo cultural de la ciudad y donde habilitar la Estructura 1, correspondiente a la es-
se afianzan las características culturales que la tructura mayor que cierra por el oriente a la Plaza
distinguen, la ciudad se vuelve más compleja. Al I, y todo el Conjunto de Juego de Pelota 5 (Mar-
finalizar Cantona II e iniciar la fase Cantona III tínez, 1996:11).
ocurre un momento de transición, es cuando tiene En noviembre de 1996 se dio inicio a las explo-
lugar el fenómeno que aquí se estudia; y precisa- raciones en la Estructura 1, cuerpo piramidal más
mente este fenómeno, aunado a otros sucesos dis- importante del Conjunto de Juego de Pelota 5, con
persos a lo largo y ancho de la ciudad, definirá y la finalidad de concluir la exploración y habilita-
determinará el periodo de transformación en la ción de todo el conjunto, además de entender con
ciudad, como veremos con detalle más adelante. mayor claridad el papel jugado por este conjunto
Cantona III abarca de 550/600 d.C. a 900 d.C. en relación con el centro cívico-religioso princi-
Es el momento donde la ciudad está ocupada en pal, ubicada en la acrópolis —y en general con
su totalidad; un último periodo de la ciudad, Can- toda la ciudad de Cantona (García Cook y Merino
tona IV (900-1000/1050), corresponde a la etapa Carrión 1997: 25).
de abandono. El Conjunto de Juego de Pelota 5 es, como to-
dos los conjuntos arquitectónicos de Cantona,
asimétrico en todos sus cuerpos y todas sus caras.
El conjunto de Juego de Pelota 5 Está formado por dos plazas, una cancha para el
juego de pelota y una estructura piramidal, en
En la temporada de campo 1993-1994 del Proyec- cuya cima se excavó en época prehispánica para
to Arqueológico Cantona se propuso, entre otros colocar la estructura del Elemento 1 (fig. 3)
objetivos, explorar, sondear y habilitar para su Como se menciona en el informe (García Cook
visita el Conjunto de Juego de Pelota 5. En esa y Merino Carrión 1997: 47):
temporada se exploraron todas las estructuras ar-
quitectónicas, así como diversos elementos cultu- Se trata de un pozo de forma cilíndrica forrado con
rales; fue así como se trabajaron 30 de las 31 piedra basáltica y una laja de cantera y cubierta
estructuras correspondientes a las unidades de la también con lajas de cantera y rocas basálticas, ade-
179
DESTRUCCIÓN DE SÍMBOLOS DE PODER EN CANTONA, PUEBLA
Las esculturas
Los bastones de
mando
En el templo de Quet-
zalcóatl en Teotihuacan se
encontró un cetro con la
figura de la serpiente em-
plumada, una prueba más
del simbolismo político
y de su relación con esa
imagen (Sugiyama, 2005:
160); es decir, a un objeto
que sin duda representa
poderío político —como el
bastón de mando— se le
añade la imagen de la ser-
piente emplumada para
aumentar su carga simbó-
lica (fig. 14).
En el área maya el cetro
es un símbolo icónico de
la realeza y es portado por
el gobernante supremo,
sobre todo en las escenas
Fig. 12 Bastón de mando 2 (fotografía y dibujo: Emilio Cortina Gómez). de asunción al poder. Este
bastón de mando, empu
ñado generalmente en la
importancia en la jerarquía social debido a la des- mano derecha del gobernante, pasó a ser una ima-
treza para cazar o guerrear; por ello, es posible que gen representativa de autoridad real (Florescano,
los bastones de mando sean símbolos de fuerza y 2008: 282). Aparece en una gran cantidad de
virilidad. Otras propuestas refieren a que los bas- estelas y de esculturas donde se exalta a los go-
tones nacieron a partir de la estilización de báculos bernantes.
o cayados que utilizaban los ancianos miembros de Existen cetros para esta región del sureste
consejo; o bien que estos bastones están relacio- mexicano; se les conoce como cetros maniquí
nados con imágenes fálicas alusivas a la virilidad (fig. 14) y son descritos como insignias de poder,
y el poder (Vogt, 1992: 293-294).
Existen ejemplos muy tempranos del uso de
bastones de mando como emblema de poder po-
lítico, y uno de los más antiguos es el bastón del
mando del manatí (fig. 13): “Un objeto muy inte-
resante consistió en un báculo o bastón de mando
labrado en madera […] Lo que sería el mango o
empuñadura es más grueso, su extremo remata en
un ovoide, similar a la cabeza de un ave y lo que
corresponde al pico está representado por un dien-
te de tiburón incrustado” (Ortiz, 1997: 89).
En el contexto de esta ofrenda se hallaron, jun-
to al cetro de madera, cuchillos, bustos de made-
ra y hachas de jade como símbolos del poder
asociado a los personajes de madera (Florescano, Fig. 13 Bastón de mando proveniente de El
2008: 97). Manatí (Ortiz, et al. 1997).
185
DESTRUCCIÓN DE SÍMBOLOS DE PODER EN CANTONA, PUEBLA
mejor la dinámica social, económica y política de encontrados no son —de ninguna manera— he-
una ciudad tan compleja como Cantona. rramientas, sino objetos rituales que tenían un
significado claro y concreto.
Si bien no existe evidencia clara de acumula-
Sobre los símbolos de poder ción de riqueza en el contexto estudiado —como
en Cantona la aparición de objetos ostentosos—, el hecho de
que los individuos, las esculturas y los bastones
Los símbolos de poder que ostentaron los grupos hayan sido depositados en la cima de la estructu-
de elite en Mesoamérica se utilizaban en espacios ra 1 del CJP5 es muestra de prestigio; además, en
públicos, en representaciones escultóricas que na- los contextos funerarios de la ciudad no es común
rraban hechos relevantes dentro de la vida políti- encontrar grandes ofrendas con objetos de estatus
ca de las ciudades, o en parafernalia que portaban social, como sí suele suceder en otros sitios de
los gobernantes y la nobleza. Mesoamérica (Vargas, 2009).
Al contrastar y comparar las imágenes rela Si los artefactos hallados en el Elemento 1 son
cionadas con la exaltación de los mandatarios, muestra de los símbolos relacionados con el poder
podemos ver que el uso de la imagen para la en Cantona, entonces la destrucción de esos ob
consolidación de las elites fue un común denomi- jetos se interpreta como la anulación de lo que
nador en las sociedades prehispánicas, toda vez representaban; así, quienes destruyeron las escul-
que esas imágenes simbólicas creaban una cohe- turas, los bastones de mando y sacrificaron a los
sión social tanto en los gobernantes como en los individuos querían enfatizar la destrucción fáctica
gobernados; lograban formar una conciencia co- real de los artefactos y sacrificio de los individuos,
lectiva acerca de la naturaleza excelsa del gober- pero también querían destruir la carga simbólica
nante y de la creación de una figura ideal para la de esos artefactos, la cual consistía en representar
sociedad. poder político.
Los artefactos hallados en el Elemento 1 del De entrada, es evidente la jerarquía de los per-
Conjunto de Juego de Pelota 5 —esculturas y bas- sonajes representados en las esculturas debido al
tones de mando específicamente— son materiales contexto en que fueron hallados; además, el as-
que comparten características con restos de otros pecto similar de las esculturas permite suponer
sitios mesoamericanos. Hemos visto que la escul- que se trata de las mismas representaciones, así
tura en Cantona sirvió como herramienta de co- como su contexto. La repetición de posturas y
municación con el fin de hacer propaganda adornos concuerda entre sí y puede apreciarse el
política, o bien para legitimar o reafirmar el po- énfasis que los escultores de Cantona querían
der; a su vez, los bastones de mando se utilizaron plasmar en esas representaciones, a fin de reafir-
como emblema que representa al poder en sí; es mar las diferencias de estatus económico, social
decir, la persona que posea dicho bastón tiene en o político entre ellos y el resto de los pobladores.
derecho legítimo y legal de mandar al pueblo y La idea que se intentó plasmar en esas esculturas
viceversa: si el gobernante es despojado de ese era parte de un código simbólico ya establecido,
artefacto, pierde también el derecho de mandar y debieron seguirse ciertas pautas o reglas para
—como vimos en el ejemplo de los bastones de elaborar las esculturas.
mando de los chamulas en Chiapas. Los individuos sacrificados y arrojados al Ele-
Al analizar los materiales arqueológicos del mento 1 muestran evidencias de cremación ritual,
Elemento 1 del Conjunto de Juego de Pelota 5 se y Talavera (1998: 2) menciona que algunos indi-
encontraron huellas de destrucción intencional en viduos presentaban desollamiento a la altura de
las facciones de las esculturas, además de la frag- la cara; de ser así, en los cuerpos del Elemento 1
mentación de los bastones de mando; lo anterior, se puede decir que tanto a las esculturas como a
sumado al informe bio-arqueológico de los restos ciertos individuos se les “quitó” la cara. Por tanto,
óseos y los fechamientos basados en C14, dan una se puede proponer que los materiales y los indi-
idea de la intención del sacrificio, pues los objetos viduos tuvieron el mismo tratamiento simbólico
188
ARQUEOLOGÍA 50 • enero-abril 2015
(Guevara, 1991: 19) por parte de los responsables Por otra parte, en las sociedades existe la ne-
de realizar la destrucción. cesidad de rebelarse, aun de manera simbólica, en
Conforme a la propuesta de García Cook para contra de sus gobernantes y de la situación polí-
explicar el conflicto en Cantona (García Cook y tica existente en un momento determinado. Esta
Merino Carrión, 1997), la destrucción de los sím- rebelión simbólica menor —ejemplificada en can-
bolos de poder podría tal vez explicarse a partir tantes satíricos, caricaturas que ridiculizan la
de una ineficacia por parte del grupo gobernante imagen del gobernante, etc.— puede considerarse
en la ciudad. una liberación catártica por parte de la sociedad,
El poder es identificado con la legitimidad, así y que el propio Estado permite para evitar con-
que el poder consensuado tiene dos polos: de un flictos mayores (Glauckmam, 1965: 259).
lado está el equilibrio y del otro está el conflicto, Sin embargo, para Glauckman los gobernantes
con lo cual se plantea un continuum de “mayor o resultan deficientes para la realización de sus ta-
menor equilibrio o conflicto”; así, mientras se reas de una manera obligada, y por ello es inevi-
acepta la autoridad existe un mayor grado de le- table que cometan errores. Lo anterior puede
gitimidad y, por tanto, hay equilibrio; por el con- llevar a la rebelión, la cual en ocasiones pue-
trario, a medida que la aceptación de la autoridad de llevar a sustituir a unos gobernantes por otros,
disminuye, la tensión y el conflicto aumentan, lo pero sin cambiar la organización política ni mo-
cual conlleva el uso de la coerción (Tamayo, dificar la estructura estatal.
1979). Esto tendría sentido, pues vemos que hacia Si bien la destrucción violenta de imágenes
600 d.C. Cantona refuerza sus estructuras milita- simbólicas habla de una ira irracional y desenfre-
res y emprende acciones de control poblacional. nada, la posterior dispersión sistemática de sus
A menor legitimación, mayor coerción. fragmentos sólo puede entenderse como un acto
Para Barrington Moore algunas situaciones lógico que intenta impedir —a través de medios
sirven para iniciar una búsqueda activa del poder mágicos— el resurgimiento de un poder a todas
por parte de un individuo o de un grupo de per- luces intolerable.
sonas, y una de ellas es “cuando por razones ex- El análisis de las manifestaciones materiales
ternas o por decadencia interna, se produce un muestra cómo las elites gobernantes de Cantona
movimiento de reintegración forzada de una so- usaron la ideología para articular las relaciones
ciedad en torno a pautas de comportamiento par- sociales en un sistema económico inequitativo;
cial o totalmente nuevas” (Moore, 1969). así, las representaciones escultóricas y el uso de
La esencia de tales situaciones reside en que bastones de mando fueron la materialización
las instituciones sociales no satisfacen ya las ex- de una ideología que legitimó una jerarquía so-
pectativas que la población había puesto en ellas. cioeconómica superior para un número muy limi-
Este fracaso institucional podría explicarse por el tado de individuos.
deterioro de las estructuras políticas, debido a
factores internos o externos; si bien influyeron
algunos factores externos, el conflicto en Cantona Bibliografía
se debió a causas internas, pues no hay evidencia
arqueológica de que hubiera oleadas migratorias • Abélès, Marc
a Cantona que hagan pensar en invasiones o fenó- 1997. “La antropología política: nuevos objetivos,
nuevos objetos”, Revista Internacional de Ciencias
menos similares.
Sociales, núm. 153, en línea [http://iidypca.homes-
Sin embargo, el fracaso de un sistema social, o
tead.com/fundamentosantropologia/abeles_-_la_
parte del mismo, no siempre fortalece la posición antropolog_a_pol_tica.pdf].
de quienes están en la cúspide. Al desintegrarse
el marco institucional el derrumbe puede arras • Coggins Clemency, Chase y Orrin C. Shane III
trar a los gobernantes, en lugar de ofrecerles una 1989. Cenote of Sacrifice. Maya Treasures from the
mayor capacidad de intervención administrativa Sacred Well a Chichen Itzá, Austin, University of
(Moore, 1958: 18). Texas Press.
189
DESTRUCCIÓN DE SÍMBOLOS DE PODER EN CANTONA, PUEBLA
• Sugiyama, Saburo
2005. Human Sacrifice, Militarism, and Rulership.
Materialization of State Ideology and the Feathered
Serpent Pyramd, Teotihuacan, Cambridge, Cam-
bridge University Press.
Abstract: In the extant literature on the pre-Hispanic ballgame, numerous hypotheses have rapidly
become affirmations. In this article, we examine five aspects that require more rigorous study.
Did the tlachtli (ballgame) exist in Olmec and Teotihuacan civilizations? How many different
games existed in Mesoamerica? What can a precise study of ballcourt orientation contribute to
our understanding? Were there regularities in ballcourt construction, in spite of their diversity?
The answers to these questions can open new paths of investigation for a better understanding of
this characteristic feature of the cultural area.
Keywords: ballgames, Olmec, Teotihuacan, proportions, orientation.
Una gran parte de la literatura arqueológica relativa a los juegos de pelota pre-
hispánicos abunda en prejuicios, aproximaciones, afirmaciones erróneas o dudo-
sas que merecen, en nuestra opinión, más rigor en su análisis. Las hipótesis de
los investigadores, adelantadas con mucha prudencia por los que hacen el traba-
jo de campo, se vuelven frecuentemente “hechos establecidos”, que se difunden
en las publicaciones generalistas. Al contrario, varios aspectos del juego nunca
han sido profundizados debidamente. Tal sería el caso de las innumerables, y tan
diferentes, figurillas de jugadores o de las proporciones del área de juego, por
citar sólo algunos temas. Los cinco puntos que se abordan en este artículo son
sólo unos ejemplos que merecen, en nuestra opinión, estudios detallados y siste-
máticos, que proporcionarían una mejor comprensión del papel de este rasgo
específico mesoamericano.
por ejemplo). Aun si podemos considerar que el ahora nunca ha sido posible documentar dónde,
término “juego de pelota” tiene, en español, un ni cómo se jugaba este juego, y tampoco se sabe
significado genérico (lo que no es el caso en otras si se usaba una pelota de hule. Hasta podemos
lenguas), implícitamente los distintos autores se suponer que las estelas compuestas de Tikal o de
refieren al tlachtli o al ullamaliztli, el juego con Kaminaljuyú, dada su ubicación en altares o su
una pelota de hule que predominaba en la Meso- asociación con estructuras, refieren más bien a la
américa prehispánica. El tlachtli es un rasgo es- metrópolis misma que al juego.
pecífico importante en la definición del área Otro posible juego prehispánico sería la con-
cultural (Kirchhoff 1943) porque no sólo abarca trovertida pelota mixteca, de la región de Oaxaca.
el ritual, sino también el aspecto arquitectónico y Mientras varios autores (Bernal 1968, 1969, Oli-
la tecnología del hule (Filloy 2002). Si considera- veros 1997, Sweezey 1972, Taladoire 2003) con-
mos nuestro interés en el tema, resulta delicado sideran que las lápidas de Dainzú representan
negar o minimizar su importancia. El tlachtli es jugadores de pelota mixteca, otros (Taube y Zen-
un rasgo compartido por casi todas las civiliza- der 2009, Baudez 2011, Orr 2003) las interpretan
ciones mesoamericanas, a través de una historia en términos de batallas rituales o de boxeadores.
que cubre más de tres milenios. Pero no debemos Por último, tres investigadores (Stern 1949, Gill-
olvidar que existen juegos similares, con canchas meister 1988, Berger 2010, 2011) coinciden en
y pelotas de hule, en las islas del Caribe (Alegría señalar un posible origen europeo de la pelota
1951, 1983), y tal vez en la cuenca del Orinoco mixteca, pero sin adelantar explicaciones o hipó-
(Gumilla 1741). Por otro lado la existencia de múl- tesis satisfactorias sobre las lápidas de Dainzú.
tiples juegos en distintas partes de la América Ante la carencia de nuevos datos esta discusión
prehispánica queda ampliamente comprobada queda totalmente abierta, pues ninguna de esas
(Culin 1907, Stern 1949). interpretaciones excluye que las lápidas de Dain-
Además, tenemos evidencias, aunque discuti zú sean otra forma de juego ritual.
bles, de la existencia de otros juegos mesoamerica Finalmente, las evidencias iconográficas per-
nos o, para algunos autores (Uriarte 1992), de otras miten suponer la existencia de diferentes moda
modalidades —un total de ocho para el autor cita lidades del tlachtli mismo. Muchas esculturas
do. Uriarte subraya la presencia de una represen- mayas clásicas representan la pelota de un tamaño
tación de una cancha de tlachtli en los murales de importante, más grande que una cabeza humana,
Tepantitla, muy distinta del juego con bastón. Eso mientras en los documentos pictográficos posclá-
comprueba que los habitantes de Teotihuacán co- sicos del Altiplano la pelota parece más pequeña
nocían el tlachtli, al cual diferenciaban de otros (Baudez 2007). Las representaciones de jugadores
juegos. Este autor insiste, con razón, sobre la po- permiten diferenciar los que llevan cinturones
sible existencia de otras actividades lúdicas, por pesados u otros tipos de protecciones, mientras en
ejemplo un juego con el pie (Uriarte 1992: 117). los códices la mayoría de los jugadores no tienen
El primero ejemplo sería el juego con bastón, el mismo tipo de protección, sino una faja, proba-
evidenciado en las pinturas murales de Tepantitla, blemente hecha en cuero. Si consideramos la tra-
en Teotihuacán (Baudez 2007, Uriarte 1992). Su yectoria del tlachtli prehispánico a lo largo de más
práctica queda también documentada por las es- de 2 500 años y en una gran diversidad de medios
telas compuestas descubiertas en La Ventilla ambientes —desde las selvas tropicales hasta los
(Aveleyra 1963), en otras partes de la metrópolis desiertos del norte de México—, e igual diversi-
(unos fragmentos), y posiblemente en Tikal dad de contextos culturales, tales diferencias re-
(Fialko 1986), Kaminaljuyú (Parsons 1986) y Ma- sultan perfectamente comprensibles. A pesar de
tacapan (Santley et al. 1987). Oliveros (2004), en la relativa homogeneidad del contexto arquitectó-
su estudio de las figurillas de la ofrenda de El nico, las modalidades del juego, tal como su valor
Opeño, propone para este juego un origen de simbólico, no dejaron de evolucionar.
Michoacán, y lo relaciona tentativamente con la Es entonces posible y natural hablar de moda-
pelota tarasca, pasiri a kuri. Por desgracia, hasta lidades distintas del juego de pelota. Pero parece
193
CINCO TESIS DISCUTIBLES RELATIVAS AL JUEGO DE PELOTA
reduccionista y debatible considerar el juego con ¿Existió el juego de pelota entre los
bastón de Teotihuacán y el juego representado en olmecas?
las lapidas de Dainzú —si este último es verda-
deramente un juego de pelota— como simples Es frecuente encontrar en la literatura arqueoló-
modalidades del tlachtli. Reduccionista porque la gica alusiones a la práctica del juego de pelota (el
existencia de varios juegos representa una riqueza tlachtli) entre los olmecas, y varios autores aun
cultural mayor (López Austin 1965). Debatible afirman su existencia (Uriarte 1992), a pesar de
porque, de ser simples modalidades, nos despoja- la falta de datos confiables. Esas afirmaciones
rían de posibles inferencias culturales. Si los teo- surgen, en nuestra opinión, de dos prejuicios si-
tihuacanos mismos diferenciaban varios juegos, multáneos. Primero, parece imposible a muchos
¿por qué nosotros, en una perspectiva emic, no autores que la cultura madre hubiera desconocido
subscribimos ese criterio? Como ya hemos afir- el juego, este rasgo cultural característico de Me-
mado en anteriores ocasiones (Taladoire 2001), soamérica. Por supuesto, el concepto de cultura
mientras el número de canchas preclásicas sigue madre está ahora considerado obsoleto, pero aun
en aumento regular —con ejemplos en Uaxactun, así los olmecas siguen con el estatus implícito de
Nakbé, Nakum o La Laguna, para sólo citar las primus inter pares. Por otro lado, el nombre mis-
más recientes—, relativamente escasas son las mo de esta civilización alude directamente a la
canchas del Protoclásico o del Clásico temprano, materia prima del juego, la gente del país del hule.
sobre todo en las áreas donde se manifiesta la pre- Todos conocemos el carácter arbitrario de esta
sencia de Teotihuacán, como el centro del Petén. designación, pero la confusión sigue bien anclada
La mayoría de los ejemplos documentados pro- en nuestras mentes. Parece entonces inconcebible
viene del Occidente (Weigand 1991, 1992) o de la que el juego de pelota no hubiera pertenecido al
costa central veracruzana (Daneels 2008). Dife- legajo cultural olmeca, incluso si los pocos datos
renciar el juego con bastón de la metrópolis del disponibles no permiten evidenciarlo, y hasta lo
tlachtli puede ser un indicio de su influencia, de contradicen en ciertos respectos.
su presencia. Se afirmó varias veces el descubrimiento de
En este respecto, los etnólogos que estudian los canchas olmecas, en La Venta (Wyshak, Berger,
juegos contemporáneos del Occidente (Leyenaar Graham y Heizer 1971) o en San Lorenzo (Coe y
1978, 1992, Aguilar y Brady 2004) utilizan una Diehl 1980), pero las excavaciones ulteriores no
metodología mucho más prudente, en una pers- comprobaron su existencia. Las investigaciones
pectiva emic. Todos insisten sobre las diferencias de Cyphers en San Lorenzo, de González Lauck
entre el ulama de brazo, el ulama de cadera y el en La Venta, así como otras excavaciones en di-
ulama de palo (Aguilar, en prep.), y sin hablar versos sitios olmecas (Tres Zapotes, Las Limas,
precisamente de la pelota tarasca o de la pelota Laguna de los Cerros, etcétera) nunca revelaron
mixteca, a las que consideran por completo dife- ninguna cancha. En sus estudios sobre el sitio de
rentes. Cada modalidad del ulama tiene sus reglas, El Manatí, Ortiz y Rodríguez (1989) documenta-
su conteo de puntos, sus especificidades. Aun si ron la presencia de cuatro posibles canchas en el
consideramos que algunas de esas diferencias sitio vecino de Macayal. Todas tienen una forma
pueden originarse en la evolución del mismo jue- de doble T, más bien característica del Clásico tar
go —el tlachtli, en la época colonial y después— dío, incluso si existe canchas en doble T en sitios
les parece indispensable distinguirlas para como Capulac-Concepción (García Cook 1983) o
interpretarlas de modo correcto. Reducir los dife- La Laguna (Carballo et al. 2011). Las excavacio-
rentes juegos mesoamericanos a simples modali- nes limitadas en Macayal (simples pozos) permi-
dades de un mismo fenómeno puede ocultar gran tieron identificar dos periodos de ocupación, la
parte de tales evoluciones culturales. Lo que ha- primera del Preclásico temprano, en los niveles
cen los etnólogos, y probablemente hacían los inferiores de los pozos, la segunda del Clásico.
teotihuacanos u otros pueblos mesoamericanos, Por desgracia, como escriben Ortiz, Rodríguez y
¿por qué no lo hacemos los arqueólogos? Delgado (1992: 59): “no encontramos evidencias
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ARQUEOLOGÍA 50 • enero-abril 2015
contundentes de que estas estructuras hayan fun- el más importante es el descubrimiento en El Ma-
cionado como juegos de pelota.” Por último, traba natí de trece bolas de hule, de formas y de tama-
jos ulteriores fecharon una ocupación del sitio del ños diferentes, lo cual comprueba sin duda que
Clásico tardío y del Posclásico temprano (Symonds los olmecas conocían y recolectaban esta precio-
y Lunagómez 1997: 169), lo que correspondería sa materia prima cuando menos desde finales del
más con la morfología de las hipotéticas canchas. Preclásico temprano (Ortiz y Rodríguez 1989,
Cabe mencionar también que los mismos autores 1994), o sea en el mismo periodo en que se edifi-
(Ortiz, Rodríguez y Delgado 1992) no deciden si có la cancha de Paso de la Amada. Sin embargo,
el posible juego documentado en El Manatí sería el no debemos olvidar que en la época prehispánica
tlachtli, o el juego con bastón de Teotihuacán y el hule se destinaba a muchos usos (Filloy Nadal
de El Opeño (Oliveros 2004). Si tal fuera el caso, 2002: 21). Entre los mexicas, el tributo de 16 000
la falta de canchas resultaría explicable. bolas de hule no era únicamente destinado a la
Aquí es necesario mencionar la presencia de fabricación de pelotas: servía para las ofrendas y
canchas en varios sitios donde se manifiesta una los rituales, para pinturas faciales, para uso medi
fuerte influencia olmeca. Entre esos sitios pode- cinal, para fabricar figurillas o escudos, y hasta
mos citar San José Mogote (Flannery y Marcus para hacer sandalias. En la región olmeca de las
1983), Chalcatzingo (Grove 1984) o Teopantecua- tierras bajas inundables podía servir para imper-
nitlán (Martínez Donjuán 1986), que cuenta con meabilizar las canoas. Por supuesto, no podemos
dos ejemplos. Pero la cancha de San José Mogote descartar su uso para fabricar pelotas. Recorda-
está fechada del Preclásico tardío, mientras una mos que los mismos descubridores de las bolas de
de las canchas de Teopantecuanitlán y la de Chal- hule (Ortiz, Rodríguez y Delgado 1992: 63) escri-
catzingo son del Clásico tardío. Sólo queda enton- ben: “Originalmente, interpretamos su presencia
ces la hipotética cancha miniatura dentro de El como un objeto más, parte de una ofrenda ligada
Recinto de Teopantecuanitlán. Si no cabe duda a la fertilidad, la sangre (hematita), el agua y el
de que El Recinto y sus esculturas monumentales cerro.”
evidencian aportaciones olmecas, la cancha resul- En El Manatí se descubrió también un yugui-
taría por lo menos ligeramente posterior, tal vez to, que muchos consideran una prueba definitiva
del Preclásico medio. Por otro lado, nada permite de la existencia del juego. De antemano, es nece-
relacionarla de manera directa con los olmecas, y sario subrayar que una similitud morfológica no
podría atestiguar otras influencias. implica una similitud funcional. Este yuguito hu-
Por supuesto, esa falta de elementos arquitec- biera podido tener un valor diferente de los yugos.
tónicos podría explicarse por la práctica del juego A pesar de numerosos estudios y de muchas afir
en una cancha hecha de simples montículos de maciones (“Ballgame Paraphernalia” en Taladoire
tierra compactada, o hasta sin cancha (Annick 2012), nunca se ha podido establecer la naturaleza
Daneels, comunicación personal 2011). La prime- precisa de la relación entre los yugos y el juego.
ra hipótesis ha sido comprobada en varios sitios Han sido interpretados como cinturones o como
de la costa del Pacífico (Paso de la Amada, Taka- sus réplicas en piedra, como objetos rituales aso-
lik Abaj, El Ujuxte), lo que le confiere cierta va- ciados. De hecho, a veces están representados cin
lidez. Pero recordamos que esos sitios se ubican, turones gruesos y pesados en muchas figuraciones
precisamente, fuera de la zona olmeca. ¿Por qué de jugadores, pero no sabemos si son yugos ver-
las excavaciones en los sitios olmecas nunca des- daderos, ni se utilizaban en el juego. Los trabajos
embocaron en descubrimientos similares? Se pue- recientes de Kurosaki Maekawa (2006) y Roose
de contemplar la segunda hipótesis, pero más (2006) comprobaron que nunca se encontró un
parece resultado de un wishful thinking, relacio- yugo el en contexto arquitectónico de un juego de
nado con el antiguo concepto de cultura madre pelota, sino en contextos funerarios o de depósi-
que acabamos de discutir. tos. Ambos autores sugieren que la relación entre
¿En la falta de evidencias arquitectónicas segu- el juego de pelota y el complejo yugo-hacha-pal-
ras, cuáles son los datos disponibles? Es claro que ma sería más bien simbólica o ritual, por aludir al
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CINCO TESIS DISCUTIBLES RELATIVAS AL JUEGO DE PELOTA
mismo concepto cosmológico. Sea lo que fuera, se representan en las estelas y otros monumentos,
este yuguito constituye por el momento el único pero el conjunto de elementos descriptivos resul-
elemento confiable, aun si no podemos afirmar su ta heteróclito. Un cinturón pertenece al atavió de
relación directa con el juego. Debemos recordar, un guerrero. Un objeto redondo en la mano puede
finalmente, que este yuguito no se encontró en ser una bola de masa o una piedra, lo que es pre-
contexto, sino que fue entregado por los ejidata- cisamente la base de la controversia sobre las lá-
rios. En este respecto, Ortiz, Rodríguez y Delga- pidas de Dainzú. Los guantes mencionados
do (1992) expresan bastante prudencia en el refieran también al atavió de los posibles jugado-
fechamiento definitivo de este artefacto, y subra- res de Dainzú, igual que los cascos. Las supuestas
yan que sería anterior en varios siglos a los esca- figurillas olmecas de jugadores llevan a veces
sos yugos preclásicos descubiertos en Tres espejos de pirita, un rasgo que no se representa
Zapotes, El Trapiche o El Carrizal (Ortiz, Rodrí- en otras figurillas. Además, las manoplas no for-
guez y Delgado 1992: 57). man parte del atavió de los jugadores que apare-
En el campo de la iconografía los datos son cen en el corpus de representaciones ulteriores.
muy contradictorios. Varios autores (Coe y Diehl Hace falta un estudio sistemático del corpus de
1980, Taube 2004) propusieron una interpretación figurillas de jugadores para establecer criterios
de las cabezas monumentales como jugadores de homogéneos.
pelota, debido a la presencia de sus cascos. Pero Regresando a la hipótesis de Bradley, esas ju-
esta interpretación refiere mas bien a los jugadores gadoras constituyen un caso excepcional. Todos
de las lapidas de Dainzú, que, según nuestras hi- los cronistas del siglo xvi coinciden para afirmar
pótesis, serían implicados en un juego diferente, que sólo los hombres jugaban. En la iconografía
antecesor de la pelota mixteca (Taladoire 2003). existente, el único ejemplo clásico conocido es el
Peor todavía, si, como lo piensan Taube y Zender panel descubierto en Quirigua, donde dos mujeres
(2009), Baudez (2011) y Orr (2003), no son ju presencian el juego practicado por dos hombres
gadores, sino boxeadores o participantes en ba (Crasborn et al. 2011). En documentos picto
tallas rituales. Además, las mismas cabezas han gráficos del siglo xvi existen representaciones
sido interpretadas como representaciones de diri- femeninas asociadas al juego (Tlazoltéotl, Xochi-
gentes, y hasta como víctimas de sacrificio (Bau- quetzal) como deidades patrones, casi nunca como
dez 2012). Aparte de los supuestos jugadores de jugadoras (Taladoire 2015). En el juego con
Dainzú, de la estela de El Baúl y de algunas figu- temporáneo de Sinaloa las mujeres asistan al
rillas de Lubaantun (Joyce 1933), son escasas juego, pero su tarea principal consiste en prepa-
otras representaciones de jugadores con cascos en rar la comida del festejo posterior al partido
todo el corpus iconográfico (Barrois 2006). (Ramos, 2004). En ese contexto las figurillas do-
La otra evidencia iconográfica surge, sobre cumentadas por Bradley constituyen un caso úni-
todo, de algunas publicaciones de Bradley (2001) co y, por tanto, se deben considerar con mucha
en relación con supuestas figurillas femeninas de prudencia.
jugadoras de pelota. Basándose sobre el atavío Para sintetizar, el único elemento seguro hasta
de esas figurillas, Bradley considera que represen- ahora es este: si los olmecas conocían y explota-
tan jugadoras olmecas, infiriendo la existencia del ban el hule, no existe, salvo el yuguito de Manatí,
tlachtli. Numerosas figurillas, en todas partes ninguna prueba contundente del conocimiento del
de Mesoamérica, el área olmeca incluida (Taube juego entre ellos. Como afirma González Lauck
2004), han sido interpretadas como representa (2008: 402): “Con base en esta evidencia suma-
ciones de jugadores a partir de elementos muy mente fragmentaria, se sugiere que esta tradición
heterogéneos: llevan cascos, palos, cinturones, mesoamericana de juegos de pelota ya estaría bien
guantes, rodilleras, manoplas (Borhegyi 1967) u establecida desde el Preclásico temprano.” Nótese
objetos redondos interpretados como pelotas (Le- bien el condicional.
yenaar y Parsons 1988). Sin duda algunas corres- Al contrario, en el presente existen numero-
ponden a la iconografía de los jugadores, tal como sas evidencias de la práctica del juego en la costa
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ARQUEOLOGÍA 50 • enero-abril 2015
del Pacífico, entre los mokayan. Allí crece el hule, ¿Una cancha en Teotihuacán?
que posiblemente se intercambiaba también con
la región olmeca. Varias canchas han sido descu- A pesar de las múltiples investigaciones realiza-
biertas y excavadas, en Paso de la Amada (Clark, das en Teotihuacán y del mapa detallado del sitio
Blake yHill 1998), El Ujuxte (Love et al. 1996) o elaborado por Millon (1973), nunca se ha identi-
Takalik Abaj (Schieber de Lavarreda 1994). Cabe ficado una cancha de juego de pelota en Teotihua-
mencionar que cuando se produce una ocupa- cán, salvo el pequeño dibujo de los murales de
ción olmeca de Paso de la Amada, la cancha ya Tepantitla (Uriarte 1992). Para muchos investi
abandonada está transformada en una zona de gadores esta ausencia resulta inexplicable, pues
habitación, lo cual, a contrario, sugiere que no consideran imposible que la mayor metrópolis
resultó de interés para los olmecas, por decir lo mesoamericana esté desprovista de un rasgo sig-
menos. Además, no se identificó ninguna cancha nificante de lo que es Mesoamérica. Debemos
en el pequeño centro olmeca vecino de Cantón recordar, además, que Teotihuacán no es la única
Corralito. ciudad en este caso. Ninguna cancha ha sido des-
Posteriormente, la difusión del juego durante cubierta tampoco en Bonampak, Machaquila,
el Preclásico medio y tardío sugiere también un Motul de San José, Mayapan, Tulum, Cempoala
origen en la misma zona de la costa del Pacífico. o Castillo de Teayo, para mencionar algunos
Se excavaron numerosas canchas preclásicas en sitios. Por cierto, eso no significa que nunca se
la cuenca del Grijalva, en Chiapas (Agrinier 1991). descubrirá. Un fenómeno similar ocurrió en Dzi-
Los ejemplos documentados de canchas en las bilchaltún, donde se identificó la cancha muchos
tierras bajas mayas (Cuello, Toniná, Uaxactún, años después de la publicación del mapa (Stuart
Nakbé, Pacbitún) se encuentran casi todos en si- et al. 1979). Las investigaciones recientes en la
tios o áreas desprovistas de influencia olmeca. En Ciudadela permitieron ubicar una estructura que
la costa noroeste de Yucatán han sido registradas podría pertenecer a una cancha, todavía no com-
25 canchas de los mismos periodos (Andrews, probada. “Las investigaciones han permitido
Robles Castellanos et al. 2002, Lawton, Crorey y saber con certeza que este túnel es anterior a la
Medina Castillo 2002). Boucher señaló unas se- construcción del Templo de la Serpiente Emplu-
mejanzas en la cerámica de esos periodos con la mada, así como de la Ciudadela. El túnel es con-
de Tabasco (Anderson 2003, 2012). Por otro lado, temporáneo a una estructura arquitectónica de
Weigand (1991) ha identificado numerosas can- grandes dimensiones, que podría ser una cancha
chas de las mismas fechas en Jalisco y Nayarit, de juego de pelota, de acuerdo con la forma que
en una región desprovista de influencia olmeca, tiene en planta, planteó el arqueólogo Sergio
pero que podría —al contrario— relacionarse con Gómez” (texto de prensa del Instituto Nacional
la costa del Pacífico de Chiapas y de Guatemala de Antropología e Historia, México, 3 de agos-
(Taladoire 1998). Considerando el conjunto de to de 2010). En efecto, el descubrimiento del túnel
datos disponibles, nada permite afirmar con cer- que conduce bajo el Templo de la Serpiente Em-
teza la práctica del juego entre los olmecas, mien- plumada representa, para la arqueología de la
tras las evidencias apuntan hacia un posible origen ciudad, una prioridad absoluta. Quedamos enton-
mokayan. No queremos afirmar que los olmecas ces en la duda.
no practicaron el juego, sino que, como señala En la ausencia de cancha, y con las evidencias
González Lauck (2008), el conjunto de datos dis- de la existencia de un juego diferente representa-
ponibles resulta todavía muy fragmentario y he- do en los murales de Tepantitla y asociado con las
terogéneo. Incluso si los mejores especialistas de estelas compuestas (Uriarte 1991, Aveleyra 1963),
la arqueología olmeca quedan más prudentes que muchas hipótesis fueron adelantadas, la más co-
muchos otros autores que olvidan, con mucha ale- mún de ellas fue la práctica del juego en varias
gría, los “posibles”, los condicionales para afirmar áreas abiertas, como la Calle de los Muertos. Nos
el origen olmeca del tlachtli. parece muy poco probable esta propuesta, por
distintas razones. Primero, ni una de las estelas
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CINCO TESIS DISCUTIBLES RELATIVAS AL JUEGO DE PELOTA
compuestas procede de la Calle de los Muertos, manera tentativa, para la fase Tzacualli (tal vez
sino que se encontraron en otros lugares, como el de la fase Patlachique) o sea de los principios del
barrio de La Ventilla. Segundo, la Calle de los crecimiento urbano (Gómez, Instituto Nacional
Muertos se interpreta generalmente como un eje de Antropología e Historia, México, 3 de agosto de
dedicado a procesiones, lo que parece poco com- 2010). Los pocos datos disponibles sugieren una
patible con su uso —si bien parcial— como zona orientación un poco distinta del eje conocido en
de juego. Tercero, el juego con bastón practicado la ciudad. Las excavaciones recientes en la Pirá-
en Teotihuacán no necesita forzosamente un mide de la Luna permitieron establecer que las
entorno arquitectónico, que no aparece en los primeras fases, I y II, de construcción corres
murales. Nada, a la fecha, permite afirmarlo, ni ponden también a la misma orientación (Cabrera
tampoco negarlo. y Sugiyama 2009: 61), con una desviación de 4°
Cuatro, si se acepta nuestra hipótesis de la exis- al oeste del eje normativo de 15° 30’. O sea que
tencia de otros juegos prehispánico, el juego con cabe la posibilidad de que la primera etapa de
bastón se podría interpretar como una especificad planificación urbana de la ciudad obedecerá a la
teotihuacana, una verdadera reivindicación de definición de un eje apenas distinto del que pre-
identidad cultural. Eso no significa necesariamen- dominaría más tarde. Desconocemos las razones
te que los teotihuacanos inventaron este juego. que motivaron el cambio, pero los especialistas lo
Oliveros (2004) relaciona el juego con bastón con consideran un indicio de importantes motivacio-
su descubrimiento de figurillas de jugadores en nes culturales. En esta perspectiva, la remode
El Opeño. Según este autor, existiría también una lación de la zona de la Ciudadela tuvó como
filiación entre esas figurillas y la pelota tarasca. consecuencia el desmantelamiento parcial de la
Vale la pena recordar, al respecto, que la estela cancha y su recubrimiento, cualquier que sea su
compuesta se encontró en el barrio de La Ventilla, función. Si, efectivamente, como piensa Gómez
justo donde Gómez y Gazzola (2007) encontraron (2010), se trata de una cancha de tlachtli, podemos
ciertas evidencias de la presencia de gente de contemplar dos hipótesis. La primera sería la edi-
Michoacán. Resulta entonces posible que el jue ficación de una nueva cancha en alguna otra par-
go con bastón de Teotihuacán sea una aportación te de la ciudad, que queda por descubrir. La
exterior. Así, por su práctica de un juego distinto, segunda sería el abandono del tlachtli para susti-
la metrópolis afirmaría su identidad propia. En tuirlo con el nuevo juego con bastón, específico
este sentido, la presencia de estelas compuestas de la metrópoli.
similares en ciudades como Tikal (Fialko 1986),
y quizá Matacapan (Santley et al. 1987), sitios
relacionados con Teotihuacán, constituiría un in- La cuestión controvertida de la
dicio de tales relaciones aun si no implica de he- orientación
cho la práctica del juego mismo. Pero debemos
insistir, una vez más, sobre la relativa escasez de Acabamos de discutir las posibles implicaciones
canchas en diversas áreas mesoamericanas duran- culturales del cambio de orientación del eje de
te el apogeo de Teotihuacán, salvo en zonas de Teotihuacán, con una diferencia de sólo 4°. En El
Mesoamérica donde la influencia teotihuacana Tajín se nota un cambio parecido en la planifica-
resulta mínima. Tal sería el caso del Occidente ción urbana, considerado significativo de una mo-
(Weigand 1991), o de ciertas partes de Veracruz dificación cultural (Brueggemann, Ladrón de
central (Daneels 2008). Guevara y Sánchez Bonilla 1992). Para los espe-
Resulta entonces muy llamativo el posible des- cialistas de ambos sitios esos cambios, aunque
cubrimiento de una gran cancha debajo de la Ciu- mínimos, revisten cierta importancia. De manera
dadela. Como acabamos de mencionar, este general, los investigadores, y sobre todo los inte-
edificio no ha sido excavado todavía, por lo que resados en la arqueoastronomía, son muy atentos
se carece de pruebas definitivas. Cabe mencionar, a la orientación de los edificios, tanto en la zona
además, que esta posible cancha se fecharía, de maya como en el Altiplano (Sprajc 1996). Todos
198
ARQUEOLOGÍA 50 • enero-abril 2015
coinciden sobre el significado y el simbolismo de ejemplo más obvio sería el trabajo de Parsons
la disposición de los templos, en relación con los (1991: 38) sobre Kaminaljuyú. En su artículo, es-
movimientos cotidianos o anuales de los astros, cribe: “of the twelve ballcourts at Kaminaljuyú,
por ejemplo. four are roughly north-south in orientation, and
Sin embargo, numerosos autores hablan del eight are roughly east-west”. Un examen sumario
simbolismo del juego de pelota y de la orientación del mapa del sitio (fig. 1) demuestra que, lejos de
de las canchas de manera errónea, con muchas corresponder a esos ejes, incluso de manera apro-
imprecisiones. Afirman que las canchas tienen ximada, en su gran mayoría tienen amplias des-
una orientación predominante norte-sur o este- viaciones que alcanzan hasta 45°.
oeste, y deducen de esas afirmaciones unas con- No queremos negar la importancia ni el sim-
sideraciones sobre el simbolismo astral o solar. El bolismo potencial de la orientación de las can-
Fig. 1 Mapa del sitio de Kaminaljuyú (Parsons 1991: 38) que muestra la diversidad de
orientación de los juegos de pelota.
199
CINCO TESIS DISCUTIBLES RELATIVAS AL JUEGO DE PELOTA
chas, pero debemos ser muy prudentes y evitar nes. Un análisis más detallado necesitaría tomar
tales generalizaciones abusivas. Los primeros en en consideración el fechamiento preciso, porque
interesarse en el problema del simbolismo de la puede existir un patrón específico para ciertos
orientación de las canchas fueron Seler (1902- periodos. Pero de manera global esas cifras con-
1903) y Krickeberg (1966), apoyándose en las firman que la orientación de las canchas mayas
representaciones pictográficas de los códices. no obedece, como se afirma con demasiada fre-
Ambos investigadores notaron que muchas can- cuencia, a los ejes cardinales. Por supuesto, con
chas están divididas en cuadrantes de varios co- un margen mas reducido de 5°, el resultado sería
lores. Alternan así el rojo, el azul, el amarillo, el todavía más significativo.
blanco, el negro y otros colores. Sin embargo, de Sólo de manera indicativa, para ampliar la
157 representaciones conocidas repartidas en 58 muestra, se pueden mencionar los ejemplos si-
manuscritos (Taladoire 2015), sólo 27 —en pri- guientes procedentes de distintas áreas de Meso-
mer lugar de los códices mixtecos y del grupo américa, y con fechas muy diferentes: Huitzilapa
Borgia— presentan esta división cuadripartita de (Jal.) (70°), Texmelincan (Gro.) (62°, 135°, 360°),
colores. Un examen sistemático no permite esta- Plazuelas (Gto.) (345°), Capulac Concepción
blecer una disposición recurrente de los colores. (Pue.) (284°), El Tajín (Ver.) estructuras 5/6 (105°),
El rojo puede ubicarse entre el azul, el verde o el Cerro de las Minas (Oax.) (308°), Chinkultic
amarillo. Sólo nueve ejemplos demuestran lo que (Chis.) (331°), El Ujuxte (Guat.) (49°), Cara Sucia
podría corresponder a un patrón: la misma suce- (Salv.) (119°).
sión rojo-verde-amarillo-azul. Pero la ubicación Eso no significa de ninguna manera que no de-
de los colores cambia de una cancha a otra. Si eso bemos estudiar el posible simbolismo o significa-
no impide una interpretación de tipo astronómico do de la orientación de las canchas, pero en el
o simbólico, resultaría específica de cada repre- contexto específico de cada sitio. Por ejemplo, en
sentación. los sitios que cuentan con dos o más canchas, es
Respecto a las canchas mismas, en el contexto muy frecuente que estas tengan la misma orien-
arqueológico resulta difícil la identificación de tación (Seibal, Smith 1982) o, al contrario, ejes
orientaciones preferenciales. Para limitarnos a las perpendiculares, como en Toniná (Becquelin y
tierras bajas mayas, entre las 381 canchas regis- Baudez 1979-83) o en La Milpa (Hammond et
tradas disponemos de datos más o menos precisos al.1994). En numerosos sitios la cancha se ubica
para 274, una muestra que puede considerar- en relación con los otros edificios mayores, en
se representativa. En el cuadro siguiente hemos Uxmal, por ejemplo (Maldonado 1979). Por últi-
dejado de lado las referencias a las orientacio- mo, tampoco debemos olvidar las adaptaciones a
nes generales (NS, EO, NE-SO o NO-SE), aun- la topografía local que pueden impedir el respec-
que se dan aproximadas para mayor seguridad to de una orientación sistemática: tal sería el caso
(cuadro 1). del plano estándar identificado en Veracruz (Da-
Para dar más flexibilidad al análisis, tomando neels 2002). Es evidente que la orientación de las
en cuenta las aproximaciones de las medidas en canchas resulta estrechamente asociada con la
el campo y posibles imprecisiones originales de planificación urbana local. Tal sería el caso en
los constructores, vamos a tomar un margen apro- Uxmal, en Tenochtitlan (Matos Moctezuma 2001),
ximado de 10° de cada lado de los ejes cardinales. o en los sitios de la cuenca de Cotaxtla (Daneels
O sea que consideramos como norte-sur los valo- 2005), para citar sólo algunos ejemplos.
res entre 350° y 10°, y lo mismo para el eje este-
oeste (80° a 100°). Por supuesto, en este contexto,
las desviaciones en los mapas de Teotihuacán El valor indicativo de las
—con sólo 4°— y del Tajín quedarían desprovis- proporciones
tas de significación. Del total, 122 canchas tienen
una orientación aproximada norte-sur, 31 este- El último aspecto que nunca ha sido estudiado de
oeste, y 121, o sea cerca de 45%, otras orientacio- manera sistemática, salvo en algunas publicacio-
200
ARQUEOLOGÍA 50 • enero-abril 2015
(Continúa)
201
CINCO TESIS DISCUTIBLES RELATIVAS AL JUEGO DE PELOTA
Cuadro 1. (Continuación).
Cuadro 1. (Continuación).
Fig. 2 Gráfica que muestra una relación de proporcionalidad entre el largo y el ancho de las canchas del juego de pelota.
canchas miniatura en Teopantecuanitlán (Martí-
nez Donjuán 1985), Cantona (García Cook 2003,
Zamora Rivera 2004) o La Quemada (Nelson et
al. 1973). Aun si esos ejemplos pueden conside-
rarse excepcionales, de manera general no parece
que exista un patrón regular o sistemático en
cuanto a dimensiones. La morfología misma de
las canchas —que han podido clasificarse en tre-
ce tipos (Taladoire 2001), desde las canchas abier-
tas del Preclásico a las canchas cerradas en forma
de doble T del Posclásico— acentúa en apariencia
esta diversidad.
Pero existe un elemento compartido por todos
los tipos de juegos de pelota: el área central entre
las estructuras laterales que definen todas las can-
chas. Se supone que allí actuaban los mejores
jugadores, si no el equipo completo. En esta parte
de las canchas se desarrollaba el juego, como lo
sugiere indirectamente la presencia de varios tipos
de esculturas: anillos, monumentos con espigas,
paneles, discos. Disponemos de datos bastante
precisos para 235 canchas de las tierras bajas ma-
yas —sobre 381 registradas—. Decidimos verifi-
car si existe una relación de proporcionalidad
entre el largo y el ancho de las canchas.
Los resultados presentados en la figura 2 con-
firman tal relación, aunque con ciertas variaciones
internas. Como lo demuestra la línea, entre la can-
cha más pequeña (Tikal) y la más grande (Chi-
chén Itza 2D1), existe una relación de continuidad.
Consta también que la gran mayoría de canchas
se agrupan alrededor del mismo eje, aun si varias
canchas en apariencia se aparten. Pero recorde-
mos que muchas medidas de la anchura resul-
tan aproximadas. En efecto, numerosas canchas
sólo se identificaron en cuanto a forma, sin exca-
vaciones. Es muy probable, entonces, que la me-
dida de la anchura incluya posibles banquetas,
204
ARQUEOLOGÍA 50 • enero-abril 2015
lo que exageraría el intervalo entre las estructuras entonces resultar relativamente reducido. Las di-
laterales. Se debería entonces reducir esa medida, mensiones acotadas de la cancha de Tikal están
para ajustarla al área de juego. Eso conduciría a más que compensadas por su ubicación al centro
una reducción relativa del “ancho” y, en conse- de la ciudad, al pie del Templo I.
cuencia, a una agrupación más significativa alre- Al contrario, la gigantesca cancha Posclásica
dedor del eje. Parece entonces que existe una de Chichén Itzá se ubica en una ciudad con una
relación de proporción entre lo largo y lo ancho organización sociopolítica muy diferente, donde
de las canchas, a pesar de la aparente diversidad el poder es compartido entre varias familias diri-
tipológica. gentes. El juego no tiene entonces el mismo valor,
Por supuesto, se necesita verificar de manera sino que implica equipos más numerosos, tal vez
sistemática esta relación de proporcionalidad con representativos de las distintas facciones que con-
datos más precisos y en otras áreas. Sin embargo, trolan la ciudad. En el mismo periodo, las canchas
consideramos que los resultados obtenidos a par- de los Altos de Guatemala —en sitios como Ixi-
tir de la muestra de las tierras bajas mayas auto- mché (Guillemin 1977), donde predomina un po-
rizan dos conclusiones. Primero, disponemos de der dualista—presentan dimensiones mucho
un criterio complementario en la identificación de menores. Podemos suponer que en ese sitio el
una cancha, cuando sólo se hacen levantamientos juego seguía asociado a los dirigentes o a sus re-
topográficos y trabajos de superficie. Segundo, y presentantes. Si nuestra interpretación es correcta,
aún más importante, esta relación de proporciona las dimensiones de las canchas podrían constituir
lidad implica la existencia de normas arquitectóni un indicio complementario de la organización so-
cas y funcionales. Una cancha debe corresponder ciopolítica de diferentes ciudades. Falta mucho
con dimensiones precisas, de acuerdo, probable- para verificar si esta hipótesis tiene validez fuera
mente, con el número de jugadores implicados. del contexto de las tierras bajas mayas, pero es un
El número de jugadores en cada equipo ha sido aspecto que ahora estamos estudiando.
el enfoque de evaluaciones contradictorias, ante En este trabajo optamos por focalizarnos en
la falta de informaciones detalladas. Por lo gene- cinco aspectos del tema del juego de pelota, que
ral, se considera que oscila entre uno —el partido nos parecían importantes en distintos aspectos.
entre Moctezuma y Nezahualpilli— y siete —el Los tres primeros abarcan el origen del tlachtli,
número de jugadores representados en los paneles su evolución y sus relaciones con otros juegos de
de Chichen Itzá—, pero eso es sólo una hipótesis pelota mesoamericanos. En una perspectiva emic
difícil de demostrar. Por supuesto, la relación de nos parece indispensable tratar de entender por
proporcionalidad no permite adelantar cifras más qué ciertas civilizaciones —como los olmecas y
seguras, si bien podemos deducir que los equipos Teotihuacán— no practicaron este juego con la
que jugaban en las canchas más pequeñas sólo misma intensidad que las demás culturas mesoa-
contaban con dos o tres jugadores; así, mientras mericanas. Por supuesto, futuros descubrimientos
más grandes las canchas, más importantes eran pueden modificar nuestras interpretaciones, pero
los equipos. dudamos que sea un cambio drástico. Luego se
Podemos ir un paso más adelante, aunque con aborda uno de los aspectos del simbolismo del
mucha prudencia. Consta que la mayoría de las tlachtli, la orientación de las canchas y su integra-
pequeñas canchas se encuentran en ciudades del ción en la trama urbana. Finalmente, en el último
área maya central, en el Petén. En esa área el jue- punto se trata la posible proporción de las canchas
go es practicado por los dirigentes —o sus repre- en relación con el número de jugadores, otro as-
sentantes—, como se manifiesta en Copán, en pecto relevante para el simbolismo del tlachtli, y
Yaxchilan, en Toniná, por citar sólo algunos ejem- la evolución de su significado entre las civiliza-
plos. A pesar de su alto valor simbólico, el juego ciones que lo practicaron. Esas son sólo algunas
tiene entonces un papel muy restrictivo, que no cuestiones que deben ser resueltas, si queremos
implica de modo forzoso un grupo importante de entender lo que representaban los juegos de pelo-
participantes. El tamaño de las canchas puede ta para las civilizaciones mesoamericanas.
205
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Resumen: En 1771 se inició la gran remodelación y ampliación del Paseo de la Alameda de Méxi
co, en la que se dispuso para el ornato central de las fuentes la representación escultórica de
personajes grecolatinos: Ganimedes, Arión, Tritón, Hércules y Glauco; este último permaneció
en su sitio, el brocal central, durante once años, pero las otras cuatro —que corresponden a los
brocales de las esquinas— permanecieron en su sitio desde 1775 hasta 1827, cuando fueron reti
radas y sustituidas. Luego de diversos trabajos de rescate arqueológico realizados en 2003, se
descubrieron restos de las primeras cuatro esculturas, por lo cual podemos decir que sólo una está
completa, la que representa a Tritón. De las otras tres tenemos la representación zoomorfa como
icono de los personajes míticos a que están asociadas. Con base en el antecedente arqueológico
concerniente a la forma en que los restos fueron dispuestos sobre una cama de madera de más de
13 m, en las inmediaciones de la calle de 16 de Septiembre de la ciudad de México, aquí se ana
liza la posible existencia de uno o más fragmentos —seguramente antropomorfos— por descubrir
de esas representaciones en el área en que fueron localizadas, como parte del rescate a cargo del
Programa de Arqueología Urbana del Templo Mayor, en febrero de 2003.
Plalabras clave: Grecolatinas, brocales, mano de chango, caja y espiga.
Abstract: In about 1771 a major remodeling of the Central Alameda Park began in México City,
in which its five fountains were added as central decorative elements that depicted Greco-Roman
figures: Ganymede, Arion, Triton, Hercules, and Glaucus. The last sculpture remained standing
as the central well head for only eleven years, while the other four —from the well heads positioned
at the four corners of the park— remained in place from 1775 to 1827, when they were moved and
replaced. After archaeological work conducted in February 2003, remains of the first four sculp
tures were found, only one of which was complete, the figure of Triton. Of the other three, only
zoomorphic representations remain as icons of the mythological figures with whom they were
associated. Based on archaeological evidence on the position of the sculptural remains on a
wooden bed more than thirteen meters long in the vicinity of the street 16 de septiembre in Me
xico City, the possible existence of one or more fragments —surely anthropomorphic— to be
discovered in the area of the finds as part of the salvage work conducted by the Templo Mayor
Urban Archaeology Program is analyzed.
Keywords: Greco-Roman, well head, monkey hand, mortise and tenon.
Hércules; un delfín, Arión; un águila asociada a complementarios de las figuras zoomorfas ya res
Ganimedes, y Tritón, de quienes no tenemos la catadas en el área de contexto de la calle de 16 de
imagen antropomorfa correspondiente según fue Septiembre, explorada en 2003 durante los trabajos
ron representados, a excepción de Tritón (Labas de restitución de drenaje y cableado en las calles
tida, 1778: Plano ignográfico). Cabe destacar que del Centro Histórico de la ciudad de México.
la elaboración de tales figuras en cantera consistió Lo anterior resulta del análisis en la investiga
en dos secciones, cada una con la técnica de caja ción “Esculturas coloniales en la Calle 16 de Sep
y espiga. Estas figuras formaron el adorno central tiembre” (Alcalá y Jiménez, 2005: 19-29), donde
de cada una de las cuatro fuentes que engalanaron se describe la distribución y el orden en que fue
las rotondas de las cuatro esquinas del Paseo de la ron apareciendo las figuras escultóricas durante
Alameda durante más de cincuenta años (fig. 12), el rescate arqueológico, practicado en un lapso de
ya que éstas debieron ser retiradas de acuerdo con tan sólo dos semanas.
el decreto signado por el presidente Guadalupe En dicha investigación se pudo conocer la per
Victoria en 1827, en el que se establece tanto la tenencia de los restos escultóricos zoomorfos a las
expulsión de los españoles como la eliminación figuras mitológicas de las fuentes de la Alameda
de toda representación de España en espacios pú en el periodo de referencia, y también se identifi
blicos, tal como fue el caso de las figuras de las có la falta de elementos antropomorfos comple
Fuentes de la Alameda. Un periodo de transición mentarios de las anteriores, así como de otros
en la historia de México, por un lado, y de España componentes que adornaron la fuente central:
por el otro. perros, aves, y tritones, entre otros personajes
En el presente artículo queremos destacar la (Viera en De la Maza, 1968: 49-50). Por tanto, con
posibilidad de que aún se encuentren enterrados base en la forma y distribución en que se locali
al menos los restos de dos cuerpos escultóricos zaron los restos zoomorfos de las cuatro fuentes
de las rotondas externas de la Ala
meda, suponemos la existencia de
por lo menos dos figuras, quizás
antropomorfas, de las que adorna
ron esas fuentes.
Una vez removidas las figuras
de sus respectivos brocales —des
pués de haber cumplido su ciclo
durante la última etapa del México
colonial—, fueron trasladadas al
predio del convento de San Fran
cisco, en el área que rentaban a la
Casa de Diligencias, y posterior
mente depositadas sobre una lar-
ga cama de troncos de madera
de ahuejote, con una longitud de
12.50 m, y cubiertas con material
de mampostería en modo trans
versal a la actual calle 16 de Sep
tiembre, entre las calles de Gante y
Bolívar (fig. 1), en lo que fuera la
entrada para carruajes de la men
cionada Casa de Diligencias.
Fig. 1 Plano de ubicación del contexto arqueológico de las El contexto de su descubrimien
esculturas coloniales. to nos remite a los linderos del ex
212
ARQUEOLOGÍA 50 • enero-abril 2015
Fig. 7 Registro del monolito del delfín. Fig. 9 Registro del monolito de un torso.
Fig. 13 Dibujo de planta del registro de contexto arqueológico de las esculturas coloniales de la calle 16
de Septiembre.
tencia de algún otro fragmento levantado por ellos. (ahcm, Paseos, exp. s/n, año 1786), sustituyéndo
Lo mismo puede decirse en relación con el espa se en lo sucesivo por otras dos figuras diferentes,
cio por donde corre la tubería de agua potable. mas no así los personajes y animales que adorna
La aseveración anterior se debe a la continui ban el brocal central. Por ello resulta muy proba
dad en que fueron localizadas las esculturas, con ble que los demás adornos de esta fuente también
espacios aproximados de 15 y 20 cm entre una hayan sido retirados y colocados en el mismo
escultura y otra, lo cual obvia la existencia de otro contexto de la calle de 16 de Septiembre donde se
elemento complementario en tales puntos (fig. 13). localizaron los restos de las otras cuatro fuentes.
Es decir, cuando menos en cuatro fuentes, de las Por tanto, debemos considerar que en el contexto
las cinco rotondas de la Alameda, se localizaron no explorado puedan aparecer restos de la fuente
únicamente las figuras zoomorfas de tres: toro- central y no sólo de las figuras antropomorfas de
león, águila y delfín, y la figura caso completa de las otras cuatro antes mencionadas.
Tritón. La deposición de las piezas bajo la calle de 16
De las cinco fuentes de la Alameda de 1775, de Septiembre obedeció a un trabajo minucioso,
sabemos que en la central, dedicada a Glauco, mismo que pudo responder a diferentes factores
estaba adornada con este personaje, además de (Alcalá y Jiménez, 2005: 105):
que en el brocal también había perros y otras fi
guras desconocidas, entre ellas aves y tritones a) Su aprovechamiento como material cons
(Juan de Viera en Maza, 1968 y Labastida, 1775). tructivo del sistema de cimentación o con
El personaje de Glauco se destruyó accidental solidación del suelo en el acceso a las
mente durante trabajos de mantenimiento en 1786 caballerizas de la Casa de Diligencias.
217
RESTOS ESCULTÓRICOS AÚN POR DESCUBRIR: FUENTES DE LA ALAMEDA DE 1775
• Maza, Francisco de la
1968. La mitología clásica en el arte colonial de
México, México, iie-unam.
• Richepin, Jean
2002. Mitología griega ilustrada, 2 tt., Barcelona,
Edicomunicación.
Habiéndose propuesto la localización del mítico y que en una primera fase situaron al Hualtepec
Cerro Coatepec de la cultura mexica en el Cerro como el asiento del mítico Coatepec.
Hualtepec del estado de Hidalgo (Gelo del Toro,
2014) (fig. 1), un cerro con dos pirámides dis
puestas en orientación norte-sur, en la presente Breves antecedentes
nota se da a conocer el reciente hallazgo de un
elemento arquitectónico: una escalinata que as Por principio el cerro tiene una orientación lon
ciende hacia el promontorio norte del cerro y vie gitudinal norte-sur, con dos promontorios natura
ne a complementar los datos que establecen al les en cada uno de los extremos unidos por una
Hualtepec no sólo como el asiento del Coatepec hondonada. En ambas elevaciones se descubrie
mítico, sino también como el cerro que le dio la ron basamentos piramidales de tamaño conside
forma y el nombre al templo más importante de rable, unidos por una calzada nivelada de 400
Tenochtitlan: el Templo Mayor, nombrado enton metros. En los reconocimientos realizados ya en
ces Coatepec. En investigaciones previas se loca la década de 1990, en la estructura del norte se
lizaron los elementos que designan una simetría hallaron fragmentos de estuco azul, color asocia
entre el Hualtepec (Coatepec) y el Templo Mayor, do a Tláloc. La estructura del lado sur dio a co
nocer la existencia de una escultura de piedra
labrada en un bloque de 1.0 x .7 con la efigie de
la Xiuhcoatl, la serpiente de fuego que Huiztilo
pochtli enciende al momento de nacer y con la
que mata a Coyolxauhqui. En la misma vertiente,
esta estructura piramidal del lado sur contiene en
la superficie los restos de diez almenas de piedra
esculpidas en bloques rectangulares (fig. 2). Aquí
se encuentra un dato importante de vinculación
con el mito de Coatepec y Templo Mayor, pues
el glifo que tiene cada una de las almenas se en
cuentra grabado en tres puntos sobre el monu
mento discoidal de la Coyolxauhqui, hallado en
1978 en el recinto de Templo Mayor del mismo
Fig. 1 Cerro Hualtepec. lado de Huitzilopochtli.
220
ARQUEOLOGÍA 50 • enero-abril 2015
La escalinata
Templo norte
▲
Escalinata
Fig. 8 Croquis 1.
Fig. 9 Pintura rupestre de Cerro Hualtepec con Fig. 10 Pintura rupestre de Cerro Hualtepec con
escalinata. escalinata en el norte.
223
NOTICIAS
Fig. 11 Levantamiento topográfico del cerro Hualtepec (dibujo de Jaime Cedeno y el autor).
avanzar a lo largo de una calzada para llegar a lo Los datos sobre el cerro Hualtepec siguen dan
que fue quizá el adoratorio principal en el montí do isometrías con el Templo Mayor de Tenochtit
culo sur. Esto es concordante si la deidad prepon lan, quizá en su identidad del Cerro Coatepec.
derante fue Huitzilopochtli, en este caso hubo que
caminar 400 metros por el camino que une ambos
templos. La disposición de un andador para llegar Bibliografía
a un recinto también lo encontramos en el Cerro
Tlaloc y en el Cerro Zacatepetl (fig. 11). • Gelo del Toro, Eduardo Yamil
La longitud de la calzada llega a 400 metros, y 2014. “El Cerro Coatepec en la mitología azteca y
aunada a la dimensión de las dos pirámides daría Templo Mayor, una propuesta de ubicación”,
un tamaño aproximado de 440 metros para todo Arqueologia, num. 47, México, inah, pp. 246-270.
el sitio en la parte superior del Hualtepec. Estas
• López Austin Alfredo y Leonardo López Luján
medidas concuerdan con aquellas del recinto
2011. Monte sagrado, Templo Mayor, México,
amurallado que contenía el gran Teocalli en inah-unam.
Tenochtitlan, incluso midiéndose en la misma
orientación norte-sur: “[…] el limite perimetral
del recinto era […] una ancha plataforma […]
podemos estimar que los dos tramos de dicha
plataforma orientados de norte a sur median unos
460 metros de longitud, en tanto que los dos ori
entados de oeste a este tenían cerca de 430 met
ros” (López Austin, 2011: 224). Es interesante
observar que las dimensiones concuerdan en am
bos sitios: en el primer caso la longitud total de
la explanada en la cima del cerro Hualtepec (pro
puesto como el Coatepec) donde se albergan las
pirámides, que serían alrededor de 440 metros, y
en el propio recinto en la capital mexica que
hospeda el gran teocalli con dimensiones muy
parecidas: 460 metros.
Cantona a vuelo de pájaro. Drones y fotogrametría
Cuauhtémoc Domínguez* / Laura Castañeda* / Gerardo Gutiérrez** / Javier Martínez*** /
Alberto Mena***
E l asentamiento arqueológico de Cantona, Pue ser utilizados por niños, hasta los drones de gran
bla, es sin duda una de las ciudades más comple tamaño que pueden transportar varios kilogramos
jas y urbanizadas del México antiguo, hecho que de peso. Los usos de estos aparatos son muy va
puede apreciarse a simple vista al caminar por sus riados, y pueden ir desde la vigilancia de áreas
calles empedradas o al ir atravesando sus singu restringidas, a labores de rescate, de monitoreo
lares conjuntos arquitectónicos donde se distribu para prevenir incendios, estudios agrícolas, levan
yen de forma peculiar sus diversos componentes tamientos catastrales, deslinde de terrenos, hasta
arquitectónicos. Gracias a las fotografías aéreas algunos usos recreativos o festivos, como graba
e imágenes satelitales proporcionadas por Google ciones de diversos eventos.
Earth, este arreglo urbano manifiesta su compleja En la actualidad arqueólogos de varias partes
dimensión, y el registro gráfico permite observar del mundo ya usan esta tecnología y México no
a detalle la intrincada red de calles, patios, plazas, es la excepción.1 En julio de 2014 el inah, a tra
juegos de pelota y edificios religioso-administra vés de la Subdirección de Investigación y Con
tivos, además del entorno natural conformado por servación de la Dirección de Estudios Arqueoló
un mal país. gicos, y en colaboración con el Departamento de
Con el desarrollo de nuevas tecnologías se hace Antropología de la University of Colorado Boul
realidad el deseo de muchos arqueólogos de ob der, realizó el curso “Uso de drones en la investi
servar desde el aire los sitios arqueológicos. Para gación, registro y manejo de sitios arqueológicos
ello se ha recurrido a los Vehículos Aéreos No en México”. Como resultado del mismo se reali
Tripulados (vant), mejor conocidos como dro zó un primer vuelo con un vant en la ciudad ar
nes. Hasta hace relativamente poco tiempo estos queológica de Cantona, Puebla.2 Un segundo
aparatos estaban destinados de manera exclusiva vuelo en el mismo lugar tuvo efecto en agosto de
al desarrollo de actividades militares. No fue sino
hasta la década pasada, cuándo estas tecnologías 1
El empleo de un vant en trabajos arqueológicos en México
se pusieron a disposición de la sociedad civil, y es muy reciente: “Recurren a drones como arqueólogos”, en
diario Reforma, 21 de agosto de 2014, y Guillermo Acosta,
en nuestros días se pueden adquirir diversos tipos Emily McCloung, Víctor Hugo García y Gerardo Jiménez, “El
de vant, desde los pequeños aparatos que pueden empleo de imágenes infrarrojas y fotogrametría digital
mediante dron en el estudio de chinampas arqueológicas
de Xochimilco”, en Antropológicas. Boletín, año 3, núm. 59,
* Dirección de Estudios Arqueológicos, inah. 16 de febrero de 2015.
** Department of Anthropology, University of Colorado 2
El curso fue impartido por el doctor Gerardo Gutiérrez
Boulder. Mendoza, de la University of Colorado Boulder. El Taller de
*** Dirección de Salvamento Arqueológico, inah. Drones y Fotogrametría del inah se compone de
225
NOTICIAS
2015, coordinado en esta ocasión por los miem de puntos, modelos digitales de terreno (MDT),
bros del Taller de Drones y Fotogrametría de la modelos en 3D y ortofotos georreferenciadas. Es
Dirección de Estudios Arqueológicos. Entre los tos datos fueron introducidos en dos software
dos vuelos se recopilaron cerca de 1400 fotogra especializados en SIG (Sistemas de Información
fías de buena parte de la acrópolis y de la sección Geográfica), QGIS y ArGis. Debemos señalar que
suroeste del asentamiento prehispánico. estos nuevos procedimientos no excluyen los mé
El vuelo de 2014 fue realizado con un vant todos tradicionales para realizar levantamientos
Phantom 2 Vision modificado, para instalar una topográficos; por el contrario, son complementa
cámara GoPro Hero 3. En el reconocimiento de rios y lo ideal sería combinar ambos. En los le
2015 se empleó un Phantom 2 v.3 equipado con vantamientos que requieren gran precisión podrán
una cámara Canon S100, a la cual se le modifica emplearse instrumentos rigurosos, ya que los
ron los valores del intervalometro, mediante una puntos de control empleados para los procesos de
aplicación denominada CHDK. Es importante fotogrametría requieren de ser exactos, de tal ma
señalar que con esta alteración en el firmware3 es nera que el uso de GPS de dos líneas y las Esta
posible lograr que la cámara dispare en intervalos ciones Totales, resultan instrumentos indispensa
constantes de tres segundos cada uno, porque de bles para estos casos.
otra manera sería imposible hacer tomas adecua A continuación se muestran algunos ejemplos
das desde el aire. que ilustran de manera fehaciente la importancia
Un propósito de la fotogrametría es el de ob de los vant para el registro arqueológico. Los
tener imágenes de alta calidad que le permitan resultados demuestran que su utilización en el
realizar sus procesos de trabajo en mejores con mapeo de sitios arqueológicos es muy provecho
diciones, pues se trata de alcanzar resultados de sa. La recopilación de información que incluye la
una manera precisa y con la mejor resolución planeación, el vuelo y el proceso es rápida, y la
posible. Es por ello que al optar por el uso de una resolución y precisión de las imágenes resultantes
cámara Canon S100 se obtuvieron mejores resul es de una excelente calidad en términos visuales.
tados que con el empleo de la popular GoPro, Con la finalidad de mostrar lo señalado en la
cuya lente genera considerable distorsión en los figura 1, se aprecia el levantamiento del Conjun
extremos de las imágenes, debido a que su ángulo to Juego de Pelota 7, realizado por el equipo que
de visión es de los denominados “ojo de pescado” dirigió Diana López5 en la década de los ochenta
(110°/85°). En cambio, la cámara Canon S100, del siglo pasado. En la figura 2 se muestra el di
además de poseer una lente con un ángulo menor bujo realizado con el apoyo de una ortofoto obte
de grabación (24 mm), ofrece también un estabi nida mediante fotografías recopiladas con un
lizador de imágenes que al montarse en un vant vant (fig. 3), procesadas con un software de fo
permite obtener fotografías de alta calidad. togrametría y digitalizadas con el programa
Los procesos fotogramétricos fueron realiza QGIS. Las diferencias que existen entre ambas
dos con el software Agisoft PhotoScan Pro, ver imágenes son notorias, y sus contrastes son resul
sión 1.1.6,4 de los que se obtuvieron los siguientes tado de la manera en que se obtuvo la información
resultados: nubes de puntos, nubes de puntos y del estado que guardaban los elementos arqueo
densas, nubes de puntos densas con clasificación lógicos registrados. El primer plano fue levantado
con brújula y cintas métricas, y los vestigios se
investigadores de la Dirección de Estudios Arqueológicos y encontraban in situ. En el plano que generamos
de la Dirección de Salvamento Arqueológico. recientemente, el sitio se encontraba restaurado y
3
El firmware es un bloque de instrucciones de máquina para para el levantamiento utilizamos un vant, foto
propósitos específicos, grabado en una memoria,
normalmente de lectura/escritura, que establece la lógica de grametría y un software para dibujar.
más bajo nivel que controla los circuitos electrónicos de un
dispositivo de cualquier tipo [https://es.wikipedia.org/wiki/
Firmware]. 5
Diana López, Proyecto Cantona: tercer informe, Archivo
4
El Taller de Drones y Fotogrametría posee una licencia Técnico de la Coordinación Nacional de Arqueología,
profesional, tipo educacional. México, inah, 1983.
226
ARQUEOLOGÍA 50 • enero-abril 2015
Fig. 1 Detalle del plano del sector 2 de Cantona, Proyecto Cantona, tercera temporada. Al centro se
aprecia la parte oriente del Conjunto Juego de Pelota 7 de la Acrópolis de Cantona. (Digitalizado de
López, 1983).
Fig. 2 Parte oriente del Conjunto Juego de Pelota 7, Acrópolis de Cantona. Dibujo realizado en QGIS con
base en una ortofoto referenciada producida mediante fotogrametría, con imágenes obtenidas con un
vant.
227
NOTICIAS
Fig. 3 Ortofoto producida con fotogrametría, producto de imágenes recopiladas por un VANT, base para el
levantamiento mostrado en la figura 2.
Fig. 5 Curvas de nivel del Conjunto Juego de Pelota 5, Cantona, Puebla. La equidistancia de las cotas es
de 0.5 m.
229
NOTICIAS
Figs. 6 y 7 A la izquierda imagen de Google Earth Pro, en su más alta resolución; a la derecha la ortofoto
resultado de imágenes obtenidas por un vant y procesadas con Agisoft PhotoScan. Cantona, Conjunto
Juego de Pelota 6.
puntos densa, para de esta manera obtener una visión general de las áreas que ocupan los inmue
recreación libre de vegetación. Una vez consegui bles y su entorno. El Taller de Drones y Fotogra
do el modelo, se procedió a construir las curvas metría de la Dirección de Estudios Arqueológicos
de nivel y a la edición para limpiar pequeños erro del inah ha realizado más de 20 misiones con un
res del archivo. Posteriormente se establecieron vant a sitios arqueológicos de varios estados: en
los parámetros de la retícula que complementa el el Distrito Federal (Cuicuilco), Puebla (Cantona,
plano. Cueva y Presa Purrón, Teteles de Ávila Castillo,
Finalmente, hacemos una comparación entre Mapachtpe y la Hacienda Las Pilas), Michoacán
la ortofoto producida por nosotros9 con una reso (El Otero), Estado de México (Huexotla), Guana
lución de 14064 x 14900 y una imagen obtenida juato (Carabino), Querétaro (San Bartolo), entre
de Google Earth Pro con una resolución de 4800 otros.
x 3259. Es evidente que existe una gran diferencia
en la resolución de las imágenes. La calidad de la
ortofoto permite sobreponerle un archivo shape y
realizar un dibujo de mucha precisión, donde se
pueden representar hasta las lajas que conforman
los pisos.
Queda claro que el empleo de estas pequeñas
naves en la investigación arqueológica brinda la
oportunidad de registrar de manera casi inmedia
ta el estado que guardan algunos monumentos
arqueológicos e históricos, además de ofrecer una
9
En ambos casos las imágenes originales son en color, pero
por necesidades de la publicación fueron transformadas a
tonos de grises.
i n f o r m e s d e l A r c h i v o Té c n i c o
Reunión de Arqueólogos de Centros Regionales y Jefes
de Proyectos de Investigación Arqueológica (Auditorio
Paul Coremans, Churubusco, D. F., 1979)
Comentarios de Ángel García Cook
El 2 de agosto de 1979 fui nombrado presidente El temario que guiaría el desarrollo de esa re
del Consejo de Arqueología; casi diez meses antes unión fueron las funciones obligatorias que deben
se había publicado el primer reglamento del Con desempeñar los arqueólogos adscritos al inah,
sejo de Arqueología, así como los lineamientos independientemente de sus propios programas
generales sobre los programas de trabajo arqueo de investigación que se propongan llevar a cabo.
lógico en México. Tópico que también se trató fue el relacionado con
Con la intención de conocer la opinión de un los proyectos de investigación arqueológica,
mayor número de colegas arqueólogos sobre la con exploraciones en campo, los procedimientos
conformación y funciones del Consejo de Arqueo que deban seguirse en su planteamiento y pro
logía, y sobre el desarrollo de las investigaciones puesta al Consejo de Arqueología, así como sobre
arqueológicas que se realizan en México, con fe el seguimiento que se les da durante el desarrollo
cha 15 de agosto de ese mismo año se propone a del mismo. De igual manera se discutió sobre el
los compañeros arqueólogos y responsables di tratamiento otorgado a los proyectos de investi
rectos de trabajo de investigación arqueológica gación arqueológica de campo llevados a cabo por
—así como a los arqueólogos que laboran en los investigadores de otras instituciones, de carácter
centros regionales—, llevar a cabo una reunión cultural y ajenas al inah.
para tratar todo lo relacionado con la organiza De suma importancia fue conocer la interrela
ción, jerarquización, problemas administrativos y ción existente entre las diversas dependencias del
de presupuesto, y la forma de apoyar en lo posible inah que de alguna manera estaban —o deberían
tanto en las investigaciones que se llevan a cabo estar— relacionadas en el desarrollo y buen fun
como en los trabajos arqueológicos que son res cionamiento de las labores arqueológicas. Igual
ponsabilidad y obligación del inah. También se mente se aprovechó la ocasión para conocer —y
pretende establecer y dar a conocer los procedi más tarde tratar de remediar en lo posible— los
mientos y normas de presentación de los proyec problemas que los centros y delegaciones regio
tos ante el Consejo de Arqueología. Así, dicha nales, así como los propios arqueólogos, tenían
reunión tuvo lugar el 22 y 23 del mismo mes de para el apoyo y buen funcionamiento de sus in
agosto en las instalaciones de los Laboratorios de vestigaciones arqueológicas.
Restauración Paul Coremans, en Churubusco, Además de los arqueólogos invitados a esta
Ciudad de México. reunión, se creyó conveniente que participaran
231
INFORMES DEL ARCHIVO TÉCNICO
jo de Arqueología, ahora serán once los conseje los resultados y propuestas a seguir para tratar de
ros, adscritos o no al área que representan, apoyar el buen desempeño de nuestras actividades
excepción hecha de la Dirección de Arqueología. de investigación arqueológica.
Los consejeros en esta ocasión serán: el titular de
la Dirección de Arqueología; los representantes
de las subdirecciones de Salvamento Arqueológi
co, de Estudios Arqueológicos, de Registro Pú
blico de Monumentos y Zonas Arqueológicas; de
Servicios Académicos, y dos representantes de las
secciones de Arqueología de los centros regiona
les. El director general designaría a los otros cua
tro miembros del consejo, y dentro de éstos al
presidente del mismo.
De tal manera que, con esta conformación del
Consejo, sólo cinco miembros representan a las
autoridades —los cuatro nombrados por el direc
tor general y el director de Arqueología— y seis
serian nombrados por los arqueólogos investiga
dores como sus representantes. En esta ocasión
(1990) se aclara que los representantes ante el
Consejo de Arqueología deberían tener el nom
bramiento de arqueólogo titular B o C, con reco
nocido prestigio profesional, ser investigador del
inah y tener experiencia en dirección de proyec
tos de investigación arqueológica.
Posteriormente, aunque se mantiene el número
de once consejeros, la conformación cambia un
poco: sale el representante de la subdirección de
Laboratorios y Apoyo Académico y se incremen
ta a tres los representantes de los centros inah.
Reunión de Arqueólogos de
De esta manera, a partir de 2005 el Consejo de Centros Regionales y Jefes de
Arqueología —según lo publicado— está integra Proyectos de Investigaciones
do de la siguiente manera: el presidente, el coor Arqueológicas
dinador nacional de Arqueología, el director de
Salvamento Arqueológico, el director de Estudios TEMARIO
Arqueológicos, el director de Registro Público de
Monumentos y Zonas Arqueológicas; tres repre 1. Prioridades de la investigación arqueológica
sentantes, uno por cada una de las zonas, centro, a) Mantenimiento
norte, sur, de los centros inah, y tres miembros b) Rescate y atención a denuncias
distinguidos de la comunidad académica. “El Di c) Delimitación de zonas
rector General designará a los miembros titulares d) Salvamento
del Consejo, entre ellos al presidente del mismo, 2. Prospectos actuales de investigación arqueoló
por un periodo de tres años con posibilidad de un gica de campo del inah.
ciclo adicional”. a) Presentación de proyectos
En el texto mismo de los acuerdos a que se b) Procedimientos del Consejo en la revisión
llegó en esa reunión, de arqueólogos de centros y aprobación, en su caso, de los proyectos.
regionales y directores de Proyectos de Investiga c) Desarrollo de los proyectos
ción Arqueológica pueden observarse claramente d) Informes
233
INFORMES DEL ARCHIVO TÉCNICO
tor General para examinar los problemas Registro proporcionará un instructivo so
relacionados con mantenimiento. Si el bre la manera de llenar sus formas.
Director no es arqueólogo, (del Centro c) El departamento de registro proporcionará
o Delegación) debería ser acompañado a los Centros correspondientes copia de los
por uno de los arqueólogos del Centro re catálogos estatales de sitios a medida que
gional. se vayan completando.
cos como legales para la regulación de a) Se aplican los dos periodos anuales de re
las labores de salvamento. visión de proyectos que marca el regla
b) Se propone que: mento.
1) Tanto los Centros Regionales como el b) Los trabajos están regulados por convenios,
Departamento de Salvamento recaben con respecto a los cuales se solicita que
la información sobre las obras pla tanto el Consejo de Arqueología como el
neadas. Centro Regional que corresponda reciban
2) De acuerdo con esa información se su copias de dichos convenios para revisión
giere haya consulta antes de la prepa y opinión sobre ellos, ya que muchas veces
ración de los proyectos de salvamento ellos implican la restauración de zonas,
entre el Centro Regional y el Departa creación de nuevas necesidades de alma
mento de Salvamento para definir si el cenamiento, etc., que deben ser previstas.
Centro Regional, Salvamento o ambos c) Se solicitó que el cumplimiento de los pro
en coordinación se harán cargo de ese yectos aprobados sea supervisado por el
proyecto de salvamento. Centro.
3) El convenio sobre el proyecto de salva d) Se solicitó que los materiales resultado de
mento se establezca incluyendo tanto estos trabajos sean entregados al Centro
los aspectos arqueológicos como lega Regional y que este se encargue de su dis
les, para lo cual es necesaria una coor posición final.
dinación adecuada con la Dirección de e) Se mencionó que, por problemas de alma
Asuntos Jurídicos. cenamiento, se había hecho necesario re
c) Se hace notar que a veces es necesario em ducir la cantidad de cerámica fragmentada
plear el recurso de la suspensión de obras que se ha acumulado; se había establecido
para presionar al cumplimiento de las dis el sistema de enterrar el material ya estu
posiciones legales relacionadas con salva diado, una vez tomados los muestrarios
mento. Para ello es necesario un apoyo correspondientes. El material enterrado
legal efectivo. deberá marcarse debidamente e informar
al Consejo del lugar. Se solicitó también
A nivel general se hace notar la importancia de que el Consejo reciba la información de
que se cuente con: los muestrarios disponibles en diferentes
dependencias y lo comunique a los demás,
1) Lineamientos generales de investigación para que los interesados soliciten directa
arqueológica. mente los muestrarios a las dependencias
2) Definición de las funciones de cada depen que los tengan.
dencia. f) Se sugiere se autorice el establecimiento
3) Determinación de los canales de relación de convenios de otras instituciones naciona
entre dependencias y de los procedimien les ajenas al inah para llevar a cabo estu
tos de trámite. dios que no pueden realizarse por el inah.
2. Se presentaron las condiciones en las que es
aplicable el pago al inah de 15% sobre el pre
Proyectos de instituciones ajenas supuesto total: corresponde a proyectos de
al inah. instituciones extranjeras que no sean misiones
oficiales. Se consideró satisfactoria la propues
1. Se explicaron las diferencias entre el trata ta del Consejo sobre la aclaración y especifi
miento de los proyectos de otras instituciones cación del destino de estos fondos, aunque se
en relación con las del inah; entre estas dife propuso que pudiesen destinarse no sólo a man
rencias están las siguientes: tenimiento, sino también a otras necesida-
des prioritarias específicas, de acuerdo con las
237
INFORMES DEL ARCHIVO TÉCNICO
prioridades del Centro Regional correspon b. Se envíe con cada muestra la informa
diente, o según la opinión del Consejo de Ar ción adicional necesaria, según el tipo
queología en el caso que no haya Centro de estudio deseado, así como asegurar
Regional. que la muestra haya sido obtenida y
manejada adecuadamente para mayor
facilidad se está preparando un instruc
Relaciones de los Centros tivo sobre estos puntos, que se distri
Regionales con otras buirá tan pronto este definida la
dependencias. información sobre procesos que están
en la etapa de pruebas (fechamiento por
Departamento de Salvamento Arqueológico. termoluminiscencia) y de adquisición
de equipo (fechamiento por C14).
Se han mencionado ya en puntos previos.
c. Se intentará, hasta donde sea posible,
Departamento de Prehistoria. teniendo en cuenta que el personal de
laboratorio lleva a cabo labores de in
Se indicó que la cooperación con los Centros vestigación además de las de apoyo a
Regionales se lleva a cabo en tres aspectos: proyectos arqueológicos, indicar la fe
cha en que se estará terminando un es
1. El Departamento de Prehistoria continuará tudio, a solicitud de quién envíe las
tomando a su cargo la atención a las de muestras.
nuncias de hallazgos, de fauna pleistocé d. Se propone que se cobre a las institu
nica usualmente, que reciba. Se enviarán ciones ajenas al inah por los estudios
al Centro Regional correspondiente copias de laboratorio que se lleven a cabo.
de los resultados de estos trabajos. 4. Se indicó que en principio, no se aceptarán
2. El departamento de Prehistoria está dis muestras de origen arqueológico para su estu
puesto a colaborar con los Centros Regio dio en el extranjero, ni temporal ni definitiva
nales en proyectos de investigación en los mente, a menos de que el estudio propuesto
campos de la arqueología que tiene enco no se pueda llevar a cabo en el país. El pro
mendados. cedimiento a seguir consiste en enviar al Con
3. El departamento de Prehistoria, a través de sejo de Arqueología, previa consulta, las
su Sección de Laboratorios, se encargará muestras y la información del tipo de estudio
de los estudios dentro de las áreas de Zoo que se desea. El Consejo a su vez pedirá una
logía, Botánica, Geología y Petrografía, opinión técnica y en base a ella, de ser apro
química de suelos, y fechamiento, que se bada la exportación temporal o definitiva, la
soliciten. Ya que la capacidad es limitada, Dirección de Asuntos Jurídicos tramitará el
y un incremento en la misma es lento, no permiso de exportación.
solo por razones presupuestales sino por el
tiempo necesario para la especialización Departamento de Restauración.
del personal de investigación en esos cam
pos y la preparación de personal técnico, Se propuso que, para facilitar el apoyo de di
se propone que: cho Departamento a los Centros:
a. Se especifique claramente la informa a) Se examine la posibilidad de que el De
ción que se desea, sobre cada una de partamento de restauración mantenga
las muestras que se envíen, para adap en existencia las cantidades que se con
tar en cada caso los procedimientos de sideren necesarias de productos espe
análisis y evitar el llevar a cabo estu cializados que se aplican en restauración
dios más detallados o complejos de lo de bienes inmuebles y se informe sobre
necesario. su uso.
238
ARQUEOLOGÍA 50 • enero-abril 2015
b) Se prepare y distribuya un instructivo 3) Se aclaró que para que una pieza sea tras
semejante al de Prehistoria sobre los ladada se requiere que este inventariada y
laboratorios de ese departamento. asegurada. El mna ofrece su ayuda en la
determinación de los valores de seguro. Se
Departamento de Registro. Además de lo mencio pide que se elimine el requisito de la presen
nado en páginas anteriores, se solicita se distribuya: cia física del personal del Departamento
1) Manual y procedimientos de registro de Inventarios durante su traslado, cuando
de bienes muebles. este sea entre dependencias del inah, y se
2) Maduros de los planos oficiales de re sustituya por un aviso a inventarios de di
gistro de sitios, para que cada Centro cho traslado. Se propone también que el
pueda obtener con mayor facilidad las traslado de materiales arqueológicos mien
copias que de ellos requiera. tras no se termine su estudio no requiera
3) Copia de los ordenamientos legales re de los procedimientos de trámite a los que
lacionados con el registro de bienes están sujetos las piezas.
muebles e inmuebles. 4) Se aclaró también que la Coordinación de
Museos y Exposiciones se encargará úni
El departamento de Registro está de acuerdo en camente de la instalación. Se indicó que
proporcionar esa información. Se propone tam habrá una junta de los Directores de Cen
bién que el Departamento de Registro sea dotado tros con Museos y Exposiciones para que
del personal necesario. haya coordinación en estos aspectos. Se
pide que al ser instalado un museo o expo
Museo Nacional de Antropología. sición se respeten los guiones y cédulas
1) Se propone que todas las piezas que se en que acompañan a los materiales.
treguen a museos vayan ya catalogadas, de
manera uniforme. Para ello, el mna distri Dirección de Asuntos Jurídicos.
buirá:
El Lic. Javier Oropeza informó que:
a. Formas de catalogación.
b. Diccionario de las claves de cataloga 1) Hay ya un cierto número de declaratorias
ción usadas, para computación electró listas para ser presentadas a la Presidencia,
nica. Se informó que se espera contar pero que se espera la coyuntura política y
próximamente con el equipo necesario económica apropiada. Es conveniente que
para que estos datos puedan manejarse se continúen preparando declaratorias.
para propósitos de investigación. Aunque una declaratoria es la solución de
c. Se aclaró que la catalogación es res finitiva al aspecto de protección de un sitio,
ponsabilidad de quienes sean deposita hay soluciones intermedias muy variadas;
rios de las piezas. la más adecuada para cada sitio puede de
d. El mna ofrece encargarse del entrena finirse sólo mediante un estudio jurídico
miento de personas de otras dependen específico.
cias como catalogadores. 2) Se enviará copia a los Centros de los ofi
2) Se indicó que para el préstamo y transfe cios relacionados con ellos (licencias,
rencia de piezas es necesario el contacto y etc.).
colaboración entre las dependencias que 3) Se distribuirá para octubre un manual so
intervengan. Se propuso sea tomada en bre aspectos jurídicos para obviar en parte
cuenta la opinión de arqueólogos en la se el que, por insuficiencia de recurso, el ju
lección de piezas para préstamo o inclu rídico no pueda prestar el apoyo legal di
sión en exposiciones viajeras o temporales recto que sería deseable.
que requieran traslado. 4) Propondrá al Director General una reunión
con los directores de otras dependencias
239
INFORMES DEL ARCHIVO TÉCNICO