En el presente párrafo realizaremos un análisis profundo del IV Pleno Casatorio Civil, tanto del
caso en cuestión, así como nuestra postura frente a los argumentos expuestos por este mismo
Pleno en la emisión de su fallo. Ciertamente, nos encontramos frente a un conflicto de mucha
complejidad, tanto por los argumentos que las partes manifiestan y los hechos que dieron
origen a este caso particular, así como la parte procesal y jurisdiccional de este mismo caso, en
el que se declara infundada la Casación interpuesta por la demandada Mirna Lisbeth Panduro.
Así pues, siendo la posesión u ocupación el asunto principal del presente caso, el Pleno nos
brinda mayor claridad sobre la definición de esta concepción, así como una serie de reglas
vinculantes al mismo. Es importante, además, poner en contexto los casos en los que se
debatía la posesión precaria, puesto que antes de la emisión del presente fallo, existían
muchos criterios dispares por parte de los jueces que resolvían estos casos y que era
indebidamente aprovechado por personas inescrupulosas señaladas como propietarios
precarios, buscando dilatar u obstaculizar el desalojo. Asimismo, el artículo 911 de nuestro
Código Civil menciona que “La posesión precaria es la que se ejerce sin título alguno o cuando
el que se tenía ha fenecido”. Es frente a esta definición, que el Pleno establece que el precario
sin título será aquel a quien le fue entregado la propiedad gratuitamente por parte del titular y
cuando es ejercida bajo cualquier circunstancia que justifique debidamente el uso de la
propiedad. A su vez, respecto al fenecimiento del título, menciona que esta extinción debe ser
declarado judicialmente, ello para evitar que exista controversia alguna respecto a la legitimidad
del documento que declare la posesión de una propiedad. Estableciéndose ello, resulta muy
importante para las partes demandantes tener esto concepto mejor definido, lo cual evita que
este proceso se alargue innecesariamente, ahorrando costes económicos y también de tiempo.
Del mismo modo, entendemos que el objetivo de este Pleno es el de ofrecer mayor
predictibilidad para obtener un resultado más rápido y eficaz en favor de quienes tengan el
derecho la propiedad.
Por otra parte, es importante también mencionar acerca de lo que el Pleno establece frente a la
restitución del bien, puesto que los demandados argumentaban no había motivo para restituir el
bien inmueble a los demandantes, por el hecho de que no se los había entregado. Es por ello
que el Pleno brinda una interpretación mas extensa de los artículos 585 y 586 del Código
Procesal Civil. Respecto al primero, aclara que la restitución es aquella entrega la posesión que
es amparada por el artículo 911 del Código Civil, el cual garantice que el sujeto poseedor de
dicho derecho disfrute del bien sea o no propietario del mismo. Así pues, entendemos que esta
restitución debe de ser inferida simplemente como aquella recuperación del propio bien que ya
había estado bajo su posesión antes del proceso, es decir que es suyo legalmente, así como la
no necesidad de nexo alguno entre las partes en conflicto. Asimismo, del artículo 586, dispone
que se debe, además de ser el propietario de un bien, ser administrador aquel que considere
acceder al derecho de restitución. Esto quiere decir que si lo que desea obtener es la
recuperación del bien materia de conflicto, esta puede ser ejercida también por el arrendador,
usufructuario, entre otras figuras establecidas en nuestro Código Civil.
Ahora bien, es importante también señalar que, en el fallo emitido por el Pleno, este no se
pronuncia que algún caso materia de desalojo pueda ser devuelto a la primera instancia para
resolverse algunos de los extremos que el órgano pueda señalar en su sentencia o fallo,
pudiéndose vulnerar así el derecho a la pluralidad de instancias. Asimismo, es realmente
alarmante encontrar que, a pesar de los múltiples casos de desalojo que ha habido a lo largo
de los años en nuestro territorio, sea recién a partir de esta sentencia que se haya podido tener
una definición clara de este concepto, así como los supuestos relacionados al mismo.
Mencionado lo anterior previamente, podemos manifestar nos encontramos en favor con el fallo
emitido el Pleno. Una de las razones importantes de nuestra postura es porque nos brinda una
definición más precisa del concepto de posesión precaria, así como algunos supuestos
relacionados con esta clase de posesión, puesto que antes de ello este concepto no había sido
definido debidamente tanto por la doctrina, la jurisprudencia e incluso la propia legislación. Ello
a su vez, colabora a que no existan más abusos interpretativos de este concepto, los cuales
eran muy frecuentes previo a la emisión de este fallo y que eran una problemática que afectaba
gravemente a nuestra sociedad peruana y a su vez al Estado de nuestro país, debido a que los
casos relacionados no eran resueltos adecuadamente por los órganos jurisdiccionales
competentes. No obstante, sabemos que el Derecho no es una ciencia cierta y que nuestro
sistema jurídico no es perfecto, motivo por el cual la definición de posesión precaria establecida
por este Pleno y sus demás reglas vinculantes, con el pasar de los años, han sido ampliados y
perfeccionados por los demás órganos jurisdiccionales en sus distintas sentencias, siendo este
fallo la base fundamental para la resolución de estos conflictos. Así pues, encontramos
relevante este fallo como aporte nuestra jurisprudencia nacional en base a los casos o
conflictos relacionados con la posesión precaria.