RECETA PARA VENCER EL MIEDO
Pablo escribiéndole a su discípulo Timoteo esta tremenda verdad, le dice: “Porque Dios no nos
dio un espíritu de timidez, sino un espíritu de fortaleza, de amor y de buen juicio” (2 Tim.
1,7).
Todos en algún momento de nuestra vida hemos tenido que enfrentar un enemigo llamado
MIEDO, TEMOR, quizás cuando éramos niños teníamos el miedo a la oscuridad y teníamos que
dormir con la luz prendida, empezamos a crecer, llego la adolescencia, llego la juventud, llego
la adultez y quizás ya no era el temor a la oscuridad, pero si el temor o miedo al rechazo de los
amigos, comenzamos a tratar de agradar a las personas y así las personas crecemos en la vida,
pero una tendencia es que conforme crecemos también crecen nuestros miedos, y quizás tú ya
no tienes temor a la oscuridad, pero tienes temor a la soledad, quizás hoy en día tú ya no
tienes temor al rechazo, pero tienes temor a la pobreza, a la enfermedad, a la persecución o al
fracaso. Y el miedo en realidad es uno de nuestros grandes enemigos, un general en medio de
la segunda guerra mundial dijo lo siguiente: el temor ha matado más personas que todas las
guerras. Porque el miedo no solo mata personas, el miedo mata sueños, asesina promesas,
destruye relaciones. Por eso hoy quiero compartir con ustedes el tema: LA RECETA BIBLICA
CONTRA EL TEMOR.
Porque la Biblia nos da concejos para todas las áreas de nuestra vida, porque si tú tienes
preguntas, la biblia tiene respuestas. Hoy me gustaría compartir con ustedes como vender el
miedo basado en la Palabra de Dios.
Hoy quiero comenzar diciéndote, el temor no viene de parte de Dios, la biblia dice: que Dios no
nos ha dado un espíritu, de miedo, de temor, de cobardía. Si el miedo no viene de parte de
Dios, entonces no permitas que sea parte de tu vida. Porque el miedo funciona como una fe en
lo negativo, así como la fe funciona para atraer cosas buenas a tu vida, el temor funciona como
imán de cosas negativas, por eso en el libro de Job 3,25, dice: si temía algo, eso me ocurre, lo
que me atemoriza me ha venido encima. Porque dice eso Job, porque en el capítulo 1 al
comienzo del capítulo es evidente que él tenía temor que algo malo les pasara a sus hijos, al
final de ese capítulo sus hijos sufren una tragedia y terminan muriendo, y él en el capítulo 3
nos enseña lo siguiente: (lo que yo temí, me aconteció). Puso su fe en negativo y atrajo cosas
negativas a su vida. Yo les digo algo hermanos de lo que aprendí: en vez de vivir presos del
miedo, volemos con las alas de la fe, en vez de poner nuestra fe en lo negativo, vamos a
creerle a Dios que lo mejor está por venir a nuestras vidas, vamos a creer en positivo, vamos a
poner nuestra fe en el Rey de Reyes y Señor de Señores.
Así que apunta la receta, primero, me gustaría que vayan al: “El día en que temo, en ti confío.
En Dios, cuya palabra alabo, en Dios confío y ya no temo, ¿qué puede hacerme un ser de
carne?”. (Salmo 56, 4-5).
1. Reconocer nuestro temor y voy a escoger confiar en Dios: Préstame atención, no
podemos vencer lo que no podemos reconocer; no podemos vencer lo que no
podemos reconocer. Lo primero que tenemos que hacer para poder vencer el temor
es identificarlo, por eso David dice: yo tengo temor, yo tengo miedo. Hay momentos
en mi vida que yo tengo miedo y este salmo David lo escribe cuando estaba huyendo
de Saúl, este rey se había llenado de envidia y estaba persiguiendo a David para
matarlo, y en ese momento siendo un fugitivo escribe este salmo y dice: tengo miedo;
¿a que le tenía temor David?, a lo que le tiene temor millones de personas en el
mundo: a la muerte. Él tenía temor de morir en manos de Saúl y él reconoce: yo tengo
temor, yo tengo miedo. Lo primero que tenemos que hacer si queremos vencer el
miedo, es IDENTIFICARLO. Así como sucede lo primero que yo tengo que hacer, para
que el doctor me dé una receta es poder saber cuál es mi enfermedad, porque si yo no
sé cuál es mi enfermedad tampoco sabré cuál es mi cura, si yo no sé cuál es mi
enfermedad el doctor no va saber que medicina darme, por eso lo primero que tengo
que hacer es identificar cual es mi miedo. Pero a continuación David dice: este es mi
temor, este es mi miedo, pero yo escojo CONFIAR en Dios. ¿Cuántos acá van a poner
su confianza en el Señor?. Yo quiero que apuntes este dato, porque este dato es bien
importante: el área donde más tememos, es el área donde menos confiamos en Dios, y
aquí viene la pregunta ¿Cuál es nuestro temor?, tenemos temor a la muerte, temor al
fracaso, temor al rechazo, temor a fallar, temor a la persecución, temor a la
enfermedad, temor al futuro, temor a la pobreza, temor a la vergüenza; ¿Cuál es
nuestro temor?. Y una vez que reconocemos ese miedo, una vez que identificamos ese
miedo, el siguiente paso es…
2. Confiar en Dios: a pesar del temor voy a confiar en Dios, a pesar del miedo voy a poner
mi confianza en las manos de Dios. Y miren como termina el salmo 56, 5 (…en Dios
confío y ya no temo). Síganme aquí: verso 4, tengo miedo, tengo dudas; pero escojo
confiar en Dios y cuando escojo confiar en Dios, verso 5, no tengo miedo, no tengo
temor. Cuantos me siguieron, se los digo de nuevo: David reconoce, tengo miedo, Saúl
me está persiguiendo, yo tengo miedo, pero escojo confiar en Dios y en el momento
que empiezo a confiar a Dios, entonces ya no tengo miedo. ¿Cuándo desapareció el
miedo?, cuando puse mi confianza en Dios. Todos tenemos temores, pero la virtud de
David no fue que vivió sin miedos, la gran virtud de David es que a pesar de sus miedos
se atrevió a confiar en Dios. La buena noticia que les tengo es que: el mismo Dios que
libro a David de sus miedos, es el mismo Dios que te puede ayudar a ti a vencer tus
miedos en el nombre de Jesús, pongamos nuestra confianza en Dios. Por lo tanto la fe
no es la ausencia del temor, porque aun los grandes héroes bíblicos tuvieron temor, la
fe es confiar en Dios a pesar del temor, a pesar del peligro, de la enfermedad, a pesar
de esa deuda, a pesar de ese problema matrimonial, a pesar de mi pasado, a pesar de
mis tentaciones, a pesar de mis luchas, voy a confiar, voy a confiar en Dios.
DECIR TESTIMONIO (no estoy aquí porque no tengo temores, estoy aquí porque he
decidido confiar en Dios).
Quizás tenemos miedo al fracaso, confiemos que Dios nos va a dar éxito; quizás
tengamos temor a la enfermedad, confiemos en que Dios nos va a dar una vida larga,
plena y abundante, hoy en día muchas personas tienen miedo, tienen incertidumbre al
futuro no saben qué les va a pasar, pero tu pon tu confianza en Jesús, sabiendo que lo
mejor está por venir.
3. Confío en Dios y alabo su palabra: (Salmo 56,5 En Dios, cuya palabra alabo, en Dios
confío y ya no temo). Lo segundo que hacia David, cuando sus temores lo perseguían,
era empezar a ALABAR a DIOS, una de las armas más potentes en contra del miedo es
la alabanza. Los Salmos son alabanzas que David escribió en tiempo de pruebas,
persecución, caídas, dudas y en tiempo de miedos. Los salmos son canciones que
David le compuso a Dios en tiempos de dificultades y victorias. Sabes que yo quiero
decirte algo, van a ver momentos en nuestra vida que vamos a tener escribir nuestros
propios salmos, van a ver momentos en tu vida que tú vas a tener que cantar tu propio
Salmo, fue un tiempo de adversidad, de dolor, que David escribió; el señor es mi
pastor nada me faltara, él dijo: aunque pase por el valle de la muerte no temeré
porque Dios está conmigo. Y así como David nosotros también tenemos que alabar a
Dios a pesar de la prueba, a pesar de la duda, a pesar de la enfermedad, a pesar de la
persecución, a pesar del miedo. Yo te quiero decir algo: hay momentos en que no vas a
tener cabeza para orar, pero siempre vas a tener corazón para alabar a nuestro rey. No
vas a tener cabeza para pensar cómo voy a orar, que le voy a pedir a Dios, pero
siempre vas a poder levantar tus manos y alabar a Dios, es más porque no practicamos
en este momento y le damos un aplauso de alabanza, de gratitud, mientras tu estas
alabando los miedos están huyendo, mientras estamos alabando el temor está
huyendo de nuestras vidas. Cuando hay alabanza en nuestras vidas, no puede haber
temor o miedo en nuestro corazón. Todos pasamos momentos difíciles y todos hemos
tenido miedo, pero ese momento, es el mejor momento para levantar tus manos y
alabar a Dios.
Mi hijita Alessia, cuando su hermanito Josué la molesta, saben lo que hace ella, ella
venia sobre mí y levantaba sus manos, que era lo que estaba diciendo o tratando de
decir: papi cárgame, papi ayúdame, papi yo sé que en tus brazos yo estoy segura. Y
sabes que en momentos de dificultad, en momentos de miedo, podemos hacer lo
mismo que mi hijita, levantemos nuestras manos y permitamos que nuestro padre nos
levante, nos cargue, nos ayude, nos renueve, nos fortalezca.
Mientras más fuerte en nuestra alabanza, más débil son nuestros miedos. Súbele el
volumen a tu alabanza.
4. “Si el Señor está conmigo, no temo, ¿qué podrá hacerme el hombre?” (Salmo 118,6).
Cuando yo creo que Dios está conmigo: el miedo comienza a desaparecer cuando yo
creo que Dios está conmigo. Miren lo que dice David: Dios está conmigo, entonces no
tengo miedo, ¿Por qué no tengo miedo?, porque Dios está conmigo y te cuento que
también está contigo. La pregunta no es si Dios está contigo o no está contigo, porque
Dios siempre está contigo, cual es la parte que nos corresponde a nosotros, creer que
Dios está conmigo todos los días de la semana. Dios está conmigo en todo tiempo. No
le tengo temor a esa mala noticia, no le tengo miedo a la falta de trabajo, ¿saben
porque?, no porque sea muy bueno, sino, porque Dios está conmigo.
Pablo lo dijo en: (Rom. 8,31) “Si Dios está con nosotros, ¿quién estará contra
nosotros?”. Si Dios está a favor tuyo, quien puede estar en contra tuyo, si Dios está de
tu parte, no importa quienes están en contra de tu parte, si Dios está con nosotros, a
quien le vamos a temer, si creemos que Dios está con nosotros, podemos estar
seguros.
Voy a reconocer o identificar mi temor, voy a confiar en Dios, voy a alabar a Dios, voy
a creer que Él está conmigo y por ultimo:
5. Voy a permanecer en el amor de Dios: (1 Juan 4,18) “En el amor no hay temor. El
amor perfecto echa fuera el temor, pues hay temor donde hay castigo. Quien teme,
no conoce el amor perfecto”. Mientras más amor, menor temor, el amor y el temor
son como el agua y el fuego, no pueden coexistir, el perfecto amor apaga hasta
nuestro peor temor. Pero noten esto que es bien interesante la biblia dice en 1 Juan
4,12 (A Dios nadie le ha visto nunca. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en
nosotros y su amor ha llegado en nosotros a su plenitud); Juan antes de hablarnos el
verso 18, nos está tratando de decir en el verso 12, en otras palabras: si ustedes
quieren permanecer en el amor, entonces ámense los unos a los otros y cuando
ustedes se amen los unos a los otros, van a permanecer en amor y el amor de Dios se
va a perfeccionar en ustedes. Y luego el verso 18 dice: el perfecto amor hecha a fuera
todo temor.
Es interesante, no solo se trata de que Dios me ame, yo permanezco en ese amor
cuando Dios me ama pero cuando yo transmito ese amor a otros, si yo sé que no es
fácil. Lo que sí es verdad es que yo no puedo dar algo que yo no tengo, en otras
palabras, yo no puedo dar amor si yo he recibido amor, yo no puedo dar amor si yo no
tengo amor. Mientras más amor de Dios amor tenemos, menos temor del enemigo
tenemos, menos temor a la enfermedad, menos temor al futuro, a las pruebas, a la
soledad, etc. Pero mientras menos amor a Dios tenemos, mas temor tendremos, mas
temor a las dificultades, mas temor al fracaso, etc. No tengo temor al futuro porque
Dios ya estuvo allí, Dios nos está preparando para el camino.