Bourdieu
Pensamiento
Fue uno de los sociólogos más relevantes de la segunda mitad del siglo XX. Sus ideas son de
gran relevancia tanto en teoría social como en sociología empírica, especialmente en la
sociología de la cultura, de la educación y de los estilos de vida. Su teoría destaca por ser un
intento de superar la dualidad tradicional en sociología entre las estructuras sociales y el
objetivismo, por un lado, frente a la acción social y el subjetivismo (hermenéutica), por otro
lado. Para ello se dota de dos conceptos nuevos, el habitus y el campo así como reinventa uno
ya establecido, el capital.
Por habitus entiende las formas de obrar, pensar y sentir que están originadas por la posición
que una persona ocupa en la estructura social. En cuanto al campo, es el espacio social que se
crea en torno a la valoración de hechos sociales tales como el arte, la ciencia, la religión, la
política... Esos espacios están ocupados por agentes con distintos habitus, y con capitales
distintos, que compiten tanto por los recursos materiales como simbólicos del campo. Estos
capitales, aparte del capital económico, están formados por el capital cultural, el capital social, y
por cualquier tipo de capital que sea percibido como "natural", forma ésta del capital que
denomina capital simbólico. Los agentes, con el habitus que es propio dada su posición social,
y con los recursos de que disponen, "juegan" en los distintos campos sociales, y en este juego
contribuyen a reproducir y transformar la estructura social. La obra en la que presenta de forma
más sistemática su teoría es El sentido práctico.
En su trabajo empírico destaca especialmente toda su labor de crítica de la cultura, mostrando
que la distinción cultural no es más que una forma encubierta de dominación, a la que
denominó complicidad ontólogica entre el campo y el habitus. Esta crítica no le lleva al cinismo
ante las manifestaciones de la alta cultura, sino a considerar que todos deberían tener igual
acceso a la misma.
Su papel como intelectual cobró plena vigencia a partir de la segunda mitad de los 90 en
Francia, siendo sus declaraciones objeto de viva polémica, por mantener posiciones muy
críticas tanto con respecto a los medios de comunicación (véase "Sobre la televisión") como
con respecto a la política en general. Propuso y fue fundador del parlamento de los escritores,
una asociación pensada para dar a los intelectuales mayor autonomía sobre su trabajo, y de
esta forma poder criticar y controlar al poder al margen de sus medios de difusión de la cultura.
Su interés primordial se sitúa entre las estructuras sociales y las estructuras mentales.
Paradigmáticos de esa apuesta epistemológica son dos conceptos acuñados por Bourdieu, en
los que se apoya en cierto modo su teoría: campo y habitus.
HABITUS
El habitus existe en la mente de los actores, los campos existen fuera de sus mentes
El concepto central mediante el cual puede hacerse patente la dinámica de la vida social, el
de habitus, puede dar, en cierta forma, respuesta a una interrogante que atraviesa la reflexión
sociológica desde sus orígenes: ¿por qué la vida social es tan regular? Podemos contestar que
es el habitus, en tanto que mecanismo estructurador, lo que permite responder a las demandas
del campo de manera coherente. Mediante la internalización, desde la infancia, de la
multiplicidad de estructuras externas inherentes a un sistema concreto de relaciones sociales,
se genera una "lógica práctica" que permite "preconocer" e interpretar las respuestas que se
esperan del sujeto en cada caso. No hay que sobrestimar, sin embargo, el papel de las
estructuras externas en la conformación de ese habitus; no determinan por sí solas las
actitudes de los receptores, aunque proveen, de un esquema básico de percepción y
pensamiento para la acción. El habitus, si bien es generado por estructuras objetivas, opera
desde el interior estableciendo relaciones de sentido no conscientes. Las necesidades y gustos
son, en definitiva, el reflejo de la coherencia de elecciones que genera un habitus, formas de
elegir -paradójicamente- determinadas.
El habitus incluye las estructuras mentales cognitivas mediante las cuales las personas
manejan el mundo social. Un habitus se adquiere como resultado de la ocupación duradera de
una posición dentro del mundo social. El habitus varía en función de la naturaleza de la
posición que ocupa la persona en ese mundo. Los que tienen la misma posición suelen tener
habitus parecidos.
El habitus engendra unas representaciones y unas prácticas que están siempre más ajustadas
de lo que parece a las condiciones objetivas de las que son producto. Tu propio habitus te
condiciona con respecto a la gente con la que te vas a relacionar.
El habitus es transferible de un campo a otro. Pero cuando a una persona con un habitus
determinado se le desarraiga de sus costumbres y se le imponen otras impropias para su
habitus se produce el fenómeno de la Hysteresis, el ejemplo que nos da el libro de Ritzer es
que a una persona que lleva una vida agrícola en una sociedad pre capitalista, por ejemplo,
resulta llevada a trabajar a Wall Street. Tu habitus no te permite afrontar la vida que se te
presenta.
El habitus produce el mundo social y es producido por él. Es una estructura que estructura el
mundo social. El habitus sugiere lo que las personas deben pensar y lo que deben decidir
hacer, pero no determina las elecciones de las personas. Existe una lógica dentro de las
acciones de las personas, incluso cuando no se comportan de manera racional, esto es la
“lógica de la práctica” que mencionábamos antes, y puede mantener una multiplicidad de
significados confusos y lógicamente contradictorios, es “politética”, pero el contexto
predominante de su funcionamiento es práctico. El habitus no es una estructura fija e
inalterable, lo adaptan los individuos.
Habitus es el concepto que permite articular lo individual y lo social, las estructuras internas de
la subjetividad y las estructuras objetivas que constituyen el ambiente, esto es, las llamadas
condiciones materiales de la existencia. Al mismo tiempo, este concepto permite comprender
que estas estructuras subjetivas y objetivas, lejos de ser extrañas por naturaleza, son dos
estados de la misma realidad, de la misma historia colectiva que se deposita o inscribe a la vez
en los cuerpos y en las cosas.
Como sistema de disposiciones para actuar, percibir, sentir y pensar de una cierta manera,
interiorizadas e incorporadas por los individuos a lo largo de su historia, el habitus se
manifiesta por el sentido práctico, es decir, por la aptitud para moverse y orientarse en la
situación en la que se está implicado y esto sin recurrir a la reflexión consciente, gracias a las
disposiciones adquiridas que funcionan como automatismos.
El concepto de habitus se diferencia de la noción de costumbre; mientras esta última se
caracteriza por la repetición, el mecanicismo, el automatismo, el habitus se caracteriza por su
poder generador de nuevas prácticas.
También vincula el gusto con el habitus. Los gustos dependen más de estas disposiciones
profundamente arraigadas y duraderas que de las opiniones y las verbalizaciones superficiales.
Las preferencias de la gente en cuanto a aspectos mundanos (ropa, decoración del hogar...)
dependen de su habitus. Esto forja la unidad inconsciente de una clase.
CAMPO
El siguiente concepto a analizar es el de campo: la teoría del campo constituye el supuesto
teórico y punto de partida de todas sus investigaciones sociológicas, y es a la vez mediador
entre lo individual y lo social, entre estructura y superestructura. En toda sociedad moderna
diferenciada, la vida social se representa en campos que funcionan con verdadera
independencia y que operan como un sistema estructurado de fuerzas objetivas. Según la
esfera en la que esta configuración relacional de individuos e instituciones se desenvuelve,
podemos hablar de campo político, intelectual, económico, etcétera. Es la red de relaciones
entre las posiciones objetivas que hay en él. Estas relaciones existen separadas de la
conciencia y la voluntad colectiva.
El campo es un tipo de mercado competitivo en el que se emplean y despliegan varios tipos de
capital. Sin embargo, es el campo del poder (político) es más importante; la jerarquía de las
relaciones de poder dentro del campo de la política sirven para estructurar los demás campos.
El análisis sociológico, consiste, precisamente, en el estudio de la dinámica interna de cada
campo, así como de las relaciones que entre esos campos se establecen. Es, por otra parte, en
la teoría de los campos donde se hace más transparente la influencia del estructuralismo y el
marxismo en este autor, si pensamos que un campo es por un lado un sistema estructurado, y
por otro que está constituido por dos elementos: un capital común y la lucha por su apropiación.
Respecto del marxismo tradicional, hay un giro desde la visión puramente economicista a otra
más bien simbolista; en cuanto al estructuralismo clásico, hay en la teoría de los campos un
excedente de dinamismo y plasticidad histórica que marcan la diferencia.
Bourdieu define los campos sociales como espacios de juego históricamente constituidos, con
sus instituciones específicas y sus leyes de funcionamiento propias; son espacios
estructurados de posiciones, las cuales son producto de la distribución inequitativa de ciertos
bienes (capital) capaces de conferir poder a quien los posee.
Hay una amplia diversidad de campos y subcampos que funcionan con una lógica específica
pero que a su vez comparten un conjunto de leyes generales, válidas para todos. Cada campo
específico se define a partir del capital que en él está en juego. El capital puede definirse como
un conjunto de bienes acumulados que se producen, se distribuyen, se consumen, se invierten,
se pierden.
Un campo puede ser económico, cultural, social o simbólico. Dentro de estas categorías hay
una gran variedad de subcampos; por ejemplo, dentro del campo cultural existe el arte - a su
vez dentro de él el subcampo de la literatura, la música, el cine, etc. - y está también el campo
científico - y dentro de él, el subcampo de las ciencias sociales, el de las ciencias naturales, el
lingüístico, etc.
Históricamente pueden surgir nuevas especies de bienes que sean valorados y reconocidos
socialmente y que, por lo tanto, den origen a un capital específico y a un nuevo campo de
lucha; por ejemplo, dentro del campo cultural, el campo de la tecnología (cine...) es de
formación “reciente”. Del mismo modo, determinados campos pueden dejar de existir o se
puede modificar su lugar en la jerarquía de los campos, se pueden volver dominantes sobre
otros o perder valor. Por ejemplo, el campo religioso ha ido perdiendo a partir de la modernidad
su capacidad de dominar otros campos culturales como el educativo o el artístico. Los campos
son modificables tanto en el tiempo como en jerarquía.
La sociedad es un espacio social estructurado y conflictivo de relaciones de fuerza y poder.
Para Bourdieu, el capital económico no es el único que estructura las divisiones sociales.
Además del capital económico, incorporará otras especies de capital (cultural, social, simbólico,
político, corporal) que serán también estructuradores de diferencias sociales.
Bourdieu propondrá un enfoque que procura ser superador e integrador de esta dicotomía
clásica presente en la sociología hasta ese momento, escapando tanto de los estructuralismos
como de las teorías subjetivistas. Su perspectiva pensara, por un lado, que la sociedad es un
espacio social donde los individuos ocupan distintas posiciones y poseen distintos tipos de
capital, y por otro, que existen campos sociales con diversos grados de autonomía entre unos y
otros.
El término capital es retomado por Bourdieu en primer lugar en su acepción tradicional para
designar el capital económico heredado o adquirido. Este tipo de capital establece un primer
principio de jerarquización entre los más favorecidos y los más desfavorecidos. Divide a
grandes rasgos al espacio social entre la clase dominante y sus diferentes fracciones, la clase
media y las clases populares. No obstante se abocara en lo esencial a estudiar la distribución
desigual del capital cultural bajo la forma de capital escolar (definido por la institución escolar y
sus diplomas), y del capital cultural heredado (transmitido familiarmente). Es decir que para
Bourdieu existen dos principios fundamentales de estructuración del espacio social: el
económico y el cultural.
Se pueden distinguir cuatro especies de capital:
El capital económico: Compuesto por distintos factores de la producción y los bienes
económicos que produce: ingreso, patrimonio, bienes materiales.
El capital cultural: Que puede existir bajo tres formas, en palabras del propio autor: <...
en el estado incorporado, es decir, bajo la forma de disposiciones duraderas del
organismo; en el estado objetivado bajo la forma de bienes culturales, cuadros, libros,
diccionarios, instrumentos, maquinaria, los cuales son la huella o la realización de
teorías o de críticas a dichas teorías, y de problemáticas, etc., Y finalmente en el
estado institucionalizado, como forma de objetivación muy particular, tal como se
puede ver con el titulo escolar…>
Capital social: Conformado por el conjunto de las relaciones sociales de las que
dispone un individuo o grupo. Se refiere a las acciones de mantenimiento y
establecimiento de relaciones y el trabajo de sociabilidad que le esta asociado, como
ser invitaciones reciprocas, integración de redes, asociaciones, etc.
Capital simbólico: Que para Bourdieu no constituye un capital específico ya que en
rigor se trata de efectos simbólicos de capital, de la transfiguración de una relación de
fuerza en relación de sentido. <<Toda especie de capital (económico, cultural, social)
tiende (en diferentes grados) a funcionar como capital simbólico cuanto obtiene un
reconocimiento explicito o practico. En otras palabras, el capital simbólico no es una
especie particular de capital sino aquello en lo que se convierte cualquier especie de
capital cuando no es reconocida en tanto que capital, es decir, tanto que fuerza , poder
o capacidad de explotación y, por lo tanto, reconocida como legitima.>>
Se realizan tres pasos necesarios para analizar un campo: identificar la relación del campo que
se estudia con el campo político; trazar la estructura objetiva de las relaciones entre las
posiciones dentro del campo; y determinar la naturaleza del habitus de los agentes que ocupan
los diversos tipos de posiciones dentro del campo. Las posiciones de los diversos agentes
dentro del campo dependen de la cantidad y peso relativo del capital que poseen. El capital nos
permite controlar nuestro destino y el de los demás. Los tipos de capital que hay son: el capital
económico, el capital cultural que son los conocimientos legítimos, el capital social: relaciones
sociales valoradas entre las personas y el capital simbólico: el honor y el prestigio de las
personas.
Habitus
El habitus es la subjetividad socializada, es la generación de prácticas que están limitadas por
las condiciones sociales que las soporta, es la forma en que las estructuras sociales se graban
en nuestro cuerpo y nuestra mente, y forman las estructuras de nuestra subjetividad
(Socialización). Aparentemente el habitus parece algo innato, aunque se forma de esquemas
de percepción y valoración de una estructura social. Hace referencia a aquello que se ha
adquirido y se incorpora en el cuerpo de forma duradera. De esta concepción Bourdieu intenta
romper con el dualismo existente hasta el momento entre el fisicalismo objetivista sin sujeto y el
subjetivismo fenomenológico sin estructura.
Es el punto en el que convergen la sociedad y el individuo, pues es una ola, que por un lado
nos dice la manera a ser, o es la manera en la que uno ya ha asimilado -tal vez de manera
inconsciente- sus patrones y la voluntad de uno propio y de querer, o no, modificar ese habitus.
El producto de una empresa de aprendizaje que todos los campos sociales utilizan para ejercer
control y apropiación.
El habitus de clase vendría siendo la posición del agente dentro de la estructura de una clase
social, donde el individuo contribuye a su producción y reproducción de este mismo sistema de
relaciones entre las clases. No es un simple estilo de vida que se deriva de pertenecer a una
clase sino que implica la totalidad de nuestros actos y pensamientos, pues es la base con la
cual tomamos determinadas decisiones. La base de todas nuestras acciones es el mismo
habitus de clase. Es el pilar que conforma el mero conjunto de conductas y juicios aprendidos
aunque pareciese que es lo “natural”, como lo llama Bourdieu, en nosotros: nuestros gestos,
gustos, lenguaje, etc. Por ello las personas de determinadas clases sociales comparten los
mismos gustos que aquellos que se encuentran en su mismo habitus social, estas afinidades
electivas.
Campo
El campo es una red de relaciones objetivas entre posiciones objetivamente definidas –en su
existencia y en las determinaciones que ellas imponen a sus ocupantes- por su situación (situs)
actual y potencial en la estructura de las distribuciones de las especies de capital (o de poder)
cuya posición impone la obtención de beneficios específicos puestos en juego en el campo y, a
la vez, por su relación objetiva con las otras posiciones.
Los campos sociales son espacios de juego históricamente constituidos con sus instituciones
específicas y sus leyes de funcionamiento propias.
Campo - dominante y dominado
El campo es base de:
La existencia de un capital común (conocimientos, habilidades, poder, etc.). Por tanto
se produce:
La lucha por su apropiación. Las personas con un interés común se movilizan para
lograr sus objetivos. Por eso:
Los campos son dinámicos, no estáticos. Producen:
Una jerarquización entre quienes detentan el capital y aquellos que aspiran a tenerlo.
Existen dos niveles de análisis posibles: sincrónico y diacrónico
Los campos son las distintas configuraciones de clases o relaciones sociales, donde se unen
para relacionarse. Bourdieu lo explicaba como si fuera una red, donde las relaciones son
necesarias. Estas relaciones con su respectiva razón de ser y también con su estatus social
que los hace relacionarse de tal o cual manera.
Para situar a los individuos con más claridad en los campos, Bourdieu propone que situemos a
los individuos en un mapa. Estas posiciones de los individuos funcionan con parejas de
oposiciones, p, ej: pobre/rico, valiente/cobarde. Así podemos analizar las diferencias en los
individuos, según el campo en el que se encuentren, con más facilidad.
Capital
Bourdieu a la hora de efectuar sus análisis sociológicos valora como capital no sólo el
acumulable en forma de moneda, infraestructuras y bienes materiales intercambiables. Si sólo
se considera capital al dinero, no pueden ser explicados los comportamientos aparentemente
altruistas de los agentes que se mueven por el campo. Bourdieu incide en señalar que las
prácticas de noble corazón se asientan también en una base interesada, crematística,
económica, que permite al agente la acumulación de un capital que tiene que ser denominado
de otra forma, y que es acumulado por el jugador de muchas maneras: como capital simbólico,
en forma de honor, honradez, solvencia, competencia, generosidad, pundonor, entrega más
allá de toda sospecha; como capital cultural interiorizado o incorporado, que es el que se
adquiere en el seno de una familia (p. ej. de clase alta), o de una circunstancia concreta (una
institución prestigiosa); como capital cultural objetivado, que es el visible en la acumulación de
objetos extraordinarios, obras de arte que muestran el gusto distinguido del agente; como
capital cultural institucionalizado, cuya forma más evidente la constituyen los títulos y diplomas;
como capital social, conseguido a través de la red de relaciones que establece el agente por el
campo. Todos esos capitales, son transformables en capital económico, y viceversa. Son
capitales que manifiestan su efectividad bajo la condición del disimulo, del fingimiento en la
creencia de su no cualidad económica.
SENTIDO PRÁCTICO
El sentido práctico es ese “conocimiento sin concepto” y conforma una de las propiedades del
habitus. Es lo que posibilita a los agentes, sin que estos tengan que realizar una reflexión
“táctica” consiente, actuar inmediata y “naturalmente” en las situaciones sociales en las que se
encuentran inmersos. El habitus para Bourdieu ”Mantiene con el mundo social del que es
producto una verdadera complicidad ontológica, principio de conocimiento sin conciencia de
una intencionalidad sin intención y de un dominio practico de las regularidades del mundo que
permite adelantar el porvenir sin tener ni siquiera necesitad de presentarlo como tal”.
En otras palabras, el sentido práctico del que dispone el sujeto en un campo determinado
implica que regularmente actúe “como se debe”, haga “lo que tiene que hacer” y produzca
anticipaciones correctas.
El sentido práctico es adquirido y transformado en habitus por intermedio de los diferentes
procesos de socialización a los que es sometido el individuo en su trayectoria social. Pasan a
ser, en terminología de Bourdieu, disposiciones internas inscriptas en las mentes y en los
cuerpos. En otros términos, se convierte en una suerte de segunda naturaleza naturalizada por
la propia experiencia social del individuo, lo que significa el olvido por su génesis histórica y
social remitiendo a la “naturaleza humana” y a lo innato, lo que es producto de la posición del
individuo tanto en el espacio social como en el campo al cual pertenece. En palabras de
Bourdieu, el sentido práctico es esa “necesidad social vuelta naturaleza, convertida en
esquemas motrices y automatismos corporales, es lo que hace que las practica, en y por
aquello que permanece en ellas oscuro a los ojos de quienes las producen y en lo que revelan
los principios intrasubjetivos de su producción, sean sensatas, vale decir habitadas por un
sentido común”.
Bourdieu considera el Estado como el lugar de la lucha por el monopolio de, en sus términos,
la violencia simbólica. Es una forma suave de violencia que se practica mediante mecanismos
culturales y difiere de las formas de control social más directas en las que suelen centrarse los
sociólogos. El sistema educativo, por ejemplo. El lenguaje, los significados, el sistema
simbólico de los que están en el poder se impone al resto de la población.
A Bourdieu le interesa la emancipación de las personas de la violencia y, en general, de la
dominación política y de clase.
Rechaza la división entre los individualistas y los holistas metodológicos y adopta una posición
que recientemente ha recibido la denominación de “relacionismo metodológico”. La
preocupación central es la relación entre habitus y campo. Cree que esta relación opera en dos
direcciones: por un lado el campo condiciona al habitus y por otro, el habitus constituye el
campo como algo significativo, con sentido y valor.
En “La Distinción” aplica la teoría del habitus y el campo: examina las preferencias estéticas de
diferentes grupos sociales. Intenta demostrar que la cultura puede ser un objeto legítimo de
estudio científico. Las preferencias culturales de los diversos grupos de la sociedad constituyen
sistemas coherentes. El gusto es también una práctica que sirve, entre otras cosas, para dar al
individuo una percepción de su lugar en el orden social. El gusto sirve para unificar a los que
tienen preferencias similares y para diferenciarlos de los que tienen gustos diferentes.
Identifica dos campos interrelacionados: las relaciones de clase y las relaciones culturales. Las
acciones que emprenden los agentes que ocupan posiciones específicas se rigen por la
estructura del campo, la naturaleza de las posiciones y los intereses relacionados con ellas. Sin
embargo, el juego también implica el auto posicionamiento y el uso de una amplia gama de
estrategias que permiten obtener ventajas. El gusto representa una oportunidad para
experimentar y reafirmar la posición de una persona dentro del campo. Pero el campo de la
clase social influye profundamente en la capacidad de esa persona para jugar ese juego, los
que pertenecen a clases altas tienen más capacidad para lograr que se acepten sus gustos y
para oponerse a los gustos de los que pertenecen a las clases bajas.
Las prácticas culturales se establecen a partir de la relación entre el habitus y el campo, y todas
las prácticas en general.
La apropiación de ciertos bienes culturales proporciona una ventaja en cuanto a la distinción se
refiere.
No trata de afirmar la teoría del consumo de Thorstein Veblen “la búsqueda motriz de la
conducta humana es la búsqueda de distinción” en su “Teoría de la clase ociosa” pero sí afirma
que los gustos difieren entre unos y otros dependiendo de su clase social.
Los cambios en los bienes culturales conducen a alteraciones en los gustos, pero los cambios
en los gustos también suelen introducir transformaciones en los productos culturales. La
estructura del campo no sólo condiciona el deseo de bienes culturales por parte de los
consumidores, sino que también estructura lo que los productores crean para satisfacer esas
demandas.
El núcleo de las luchas por el gusto se basa en el sistema de clases. Son las oposiciones en la
lucha de clases las que condicionan las oposiciones en el gusto y el habitus.
El avance del dominio del mundo intelectual por los especialistas en las ciencias humanas,
fenómeno que encuentra su momento de auge en los años sesenta y que se organiza en torno
de la lingüística, ha producido lo que Bourdieu llamó en su Homo academicus el efecto "logia",
consistente en el esfuerzo de los filósofos por adoptar los métodos y la apariencia de
cientificidad de las ciencias sociales, manteniendo su condición de "librepensadores", y que ha
dado lugar a creaciones como la arqueología de Foucault, la gramatología de Derrida o el
intento de los althusserianos de hacer una lectura "científica" de Marx.
En “Homo Academicus” Bourdieu aplica su teoría al campo de la universidad, los diferentes
campos académicos, sus correspondientes habitus y la lucha entre ellos. Pretende vincular el
campo académico y lo que ocurre en él con el campo más extenso del poder.
La academia es una jerarquía social y cultural gobernada por el capital cultural que se deriva de
la autoridad científica o del renombre intelectual.
También analiza la relación entre los alumnos, los profesores y los subordinados, o aprendices,
y su comportamiento en la revolución.
Su investigación y su teoría son inseparables por lo que no le agrada que le coloquen el
adjetivo exclusivo de teórico.
La naturaleza de las relaciones reales entre los campos es siempre una cuestión empírica, y la
naturaleza del habitus cambia cuando se alteran las circunstancias históricas, está ligado a la
estructura y a la historia de un campo.
Los herederos
Los estudiantes y la cultura, es un clásico moderno de la sociología, que llama la atención tanto
por sus contenidos como por la estrategia analítica que propone. Una combinación de formas
rigurosas de investigación empírica con una reflexión conceptual, que inserta los análisis en
una teoría novedosa sobre las sociedades modernas y sus conflictos. Los estudios sobre los
sistemas escolares y las prácticas culturales, temas predilectos de las primeras investigaciones
del grupo formado en torno a Bourdieu, rompieron con los encuadres habituales para tratar
esas cuestiones al remitir las explicaciones a la dinámica del conjunto de la sociedad y, más
específicamente, a los mecanismos de violencia simbólica que legitiman las relaciones de
dominación y de desigualdad social. Llevar dicha óptica a ámbitos de la vida social donde las
personas participan casi totalmente libres de prevenciones al compartir las creencias de que se
trata de instancias al servicio del interés general o de que favorecen el progreso de todos por
igual supuso introducir una visión crítica en dominios en los que se asentaban significativas
ilusiones sociales e individuales. En ese sentido, Bourdieu y Passeron se propusieron
demostrar que las instituciones escolares actuaban, de modo predominante, otorgando títulos y
reconocimientos educativos a quienes pertenecían a situaciones culturales, sociales y
económicas privilegiadas, y que con su acción legitimaban y reforzaban desigualdades sociales
de origen, a las que les daban el carácter de dones naturales de inteligencia. Así, el paso por
las instancias educativas formales consagraba, mayoritaria si bien no exclusivamente, a los
estudiantes cuyas procedencias familiares -culturales, económicas y de clase- los colocaban en
situaciones aventajadas, o de complicidad objetiva, ante la acción escolar "igualitaria", que
valoraba positivamente las sensibilidades, predisposiciones y conocimientos que traían de sus
hogares y trayectorias previas, en múltiples aspectos coincidentes con los contenidos y
destrezas impartidas como "nuevas" para todos pero que algunos ya poseían. De ese modo,
los sistemas escolares reproducían y premiaban, bajo la adjudicación de desigual capacidad
intelectual o interés frente al conocimiento, lo que, en realidad, eran las consecuencias de las
asimetrías sociales que coronaban simbólicamente. En la óptica bourdieusiana, Monique de
Saint Martin señalo que "la escuela, lejos de borrar las desigualdades sociales, tiende a
transformarlas en castas escolares".
Lejos de asegurar libertades, igualdad y ascenso social, la Escuela contribuía, a través de la
dominación cultural y simbólica, a amplificar y a legitimar, volviendo aceptables, diferencias
provenientes del orden social.
El hallazgo central sostiene que la escuela privilegia a los privilegiados. En otras palabras,
dichas instituciones otorgan diplomas educativos a individuos que se encuentran ya favorecidos
en capital cultural (heredado), económico y social. La acción escolar viene a legitimar por vía
del merito individual desigualdades que tiene su génesis en el origen social de los individuos.
En “Los Herederos” se analiza la relación entre los estudiantes universitarios, sus estudios y la
cultura. Se observo que la universidad se presenta como institución “abierta” y “democrática”,
aunque solo en el plano del discurso. A través del estudio de la composición social del
estudiantado que accedía y lograba permanecer en el sistema de educación superior, los
autores revelan que las categorías sociales más representadas en la enseñanza superior son
las menos representadas en la población activa observándose diferencias en el origen social de
los estudiantes.
Los análisis estadísticos sobre el sistema escolar muestran que el mismo opera, objetivamente
a través de distintos mecanismos, la eliminación de las clases menos favorecidas en términos
de capital económico y capital cultural legitimo. En aplicación de los principios teóricos y
metodológicos propios de la matriz bourdieusiana, los autores entienden que las clases más
desfavorecidas en capital económico y en capital cultural sufren un doble condicionamiento
fruto de sus condiciones de existencia. Por una parte, en el nivel objetivo las posibilidades de
acceso a la enseñanza superior se hayan desigualmente distribuidas: a mayor capital
económico y capital cultural legítimo, mayores serán las posibilidades de lograr alcanzar el nivel
superior del sistema educativo.
Por otra parte, existen condicionamientos de tipo subjetivo expresados en los habitus de clase.
El hecho de que la universidad constituya un mundo social vivido como “imposible”, “posible” o
“normal”, determinara comportamientos y actitudes heterogéneas por parte de las distintas
categorías sociales frente al sistema escolar. Según los autores, La esperanza subjetiva de
acceder a la enseñanza superior tiene a ser, para los más desfavorecidos, todavía más débil
que las posibilidades objetivas. De esta manera, la función y la significación simbólica que los
estudiantes le darán a su actividad será el eje que estructura la indagación sobre la relación
entre las clases sociales y la cultura al interior de la institución escolar.
Para las clases bajas o populares, el acceso al sistema de educación superior es vivenciado
como un evento improbable, anormal y hasta azaroso. Tanto para las clases medias como para
las populares, el mundo familiar de socialización que portan no funciona como orientador
dentro de la universidad En tal sentido, ambas clases
sufren un proceso de aculturación, por tener que adaptarse a la cultura escolar mas asociada a
la cultura de clase alta, que se expresa en normas y calores no pertenecientes a su condición
de clase.
RAYMOND ARON
El término POLÍTICA se emplea en varios sentidos y se le da diversos usos. Tal vez esto
sucede porque se parte de equívocos o diversidad conceptual.
El primer equívoco deviene de traducir POLICY que se traduce como “programa de acción”, y
de POLITICS que es el campo de aplicación de esos planes. Entre estos 2 equívocos los
programas de acción son ideas de qué hacer con lo público y por esto todo plan se remite a la
realidad, por lo que entre algunos planes puede haber acercamiento y con otros nada. Pueden
ser total o parcialmente contradictorios, es decir que entre policy y politics hay conflicto y
acuerdo. Hay acuerdos primarios y secundarios-alianzas-. Las elecciones son una forma de
dirimir el conflicto por el contrario el “lock out “es una manera de romper el acuerdo. Pero aun
en el equívoco ambos términos están conectados porque aunque haya diferencias entre los
planes, en el ámbito de convergencia siempre habrá acuerdo porque de lo contrario, sin
cooperación ni integración desaparece la colectividad. Así se relaciona la política-programa y la
política-conflicto.
Segundo equívoco es designar de igual manera a la realidad y a la conciencia siendo ésta
parte de la primera. Y así como se percibe la historia como parte del pasado y con la diferencia
con el presente, en la sociedad, el hombre debe saber quién manda, cómo es el sistema de
elección y el sentido de autoridad pues todo régimen político implica que quienes lo integran lo
conozcan y lo reconozca. La democracia existe porque sabemos que hay otros regímenes no
democráticos.
El tercer equívoco es designar como político a sectores particulares dentro del conjunto social:
Partidos, Parlamento, Administración. Cada sector ejerce influencia sobre el resto de la
sociedad pero basado en la cooperación y no en la forma de ejercer autoridad.
Sin embargo estos equívocos se relacionan. Ya vimos la relación política-programa y política-
ámbito. Así la política-realidad y la política conocimiento se relacionan porque se conoce lo
real, el conocimiento es parte de la realidad y la política-sistema y la política –aspecto se
relacionan porque cada parcialidad influencia a toda la sociedad.
Del griego “politeia” también surgen equívocos, porque para los griegos, política significaba el
régimen de la ciudad determinado por los gobernantes y también significaba el sistema de
cooperación entre los ciudadanos de Atenas.
Estos equívocos que se explican a través de sus propios entramados, plantean la primacía de
la política.
Si comparamos el régimen soviético con el occidental, vemos que la economía se subordina a
las decisiones del buró, es decir a los dirigentes políticos. En muchos sistemas occidentales
sucede lo contrario, grupos económicos determinan el rumbo político. Por otro lado vemos que
en la conformación de las clases sociales en ambos regímenes el soviético y el occidental,
influye la política.
Respecto a las causas de tal primacía de la política, vemos que al tratar un acontecimiento
siempre habrá causas anteriores y tampoco se podrán prever consecuencias ulteriores.
La primacía de la política se explica aun hoy a través del concepto de los filósofos griegos
respecto a que la vida esencialmente humana era la vida política. Del mismo modo, el sector
social que elige a los dirigentes y elige también los métodos de dirección, están determinando
el carácter humano o no de la sociedad.
Rousseau, en su “Contrato Social” demostraba a que punto cada sociedad determinaba la
legitimidad de su autoridad. En sentido sociológico Aron determina la primacía de la política
considerando y comparando países que
Pese a ser iguales los regímenes capitalistas, en cada país es distinta la forma de decidir sobre
la elección de autoridades. El sector económico no determina al sector político. El sector
político tiene más influencia que los otros pero nadie es determinante. El sector político es la
forma de administrar y articula las reglas del juego- normas de convivencia. Tiene autonomía
porque con la misma forma de la economía (capitalista) se pueden tener distintos sistemas
políticos que determinan la manera de legislar, dictar normas sociales, políticas, económicas,
religiosas…Aun con las coimas es el sector que termina tomando las decisiones. En la teoría
sistémica todos los sectores interactúan. Puede haber mayor o menor influencia sobre los
demás. El sector político es el de mayor influencia y a esto Aron le llama primacía de la política.
En el sentido humano Aron determina la primacía de la política tomándola de los griegos, que
decían que el hombre es un ser social y por eso es político, lo fundamental era llegar a
entender lo público. Esa concepción de lo público-social es para Aron la primacía de la política.
Partidos múltiples y partidos monopolísticos
El sistema político, en el sentido estricto del término, determina las relaciones entre gobernados
y gobernantes, fija el modo de cooperación de los hombres en la gestión de los asuntos
públicos, orienta la acción estatal, organiza el relevo de los gobernantes, y es, pues, el que nos
permitirá reconocer los rasgos originales propios de cada régimen.
Régimen de partidos múltiples
Un partido tiene por definición, como objetivo, no necesariamente ejercer el poder, pero si el de
participar en él, y puesto que hay varios partidos en situación de competencia, será necesario
dictar las reglas según las cuales se desarrolle tal concurrencia. Así, pues, un régimen de
partidos múltiples concurrentes es constitucional y los diferentes candidatos al ejercicio legítimo
de la autoridad conocen los medios que tienen derecho a utilizar y los que están prohibidos.
También puede deducirse de la pluralidad de partidos la legalidad de la oposición.
Llegamos así a la definición siguiente de los regímenes característicos de los países
occidentales: son aquellos en los que existe una organización constitucional de la competencia
pacifica por el ejercicio del poder. La organización es constitucional; de forma escrita o no,
existen reglas que precisan las modalidades de la competencia entre los individuos y los
grupos en el ejercicio del poder.
La competencia es pacifica. En la democracia, hay pelea, con vistas a obtener ciertos bienes
que no pueden otorgarse a todos, pero no se lucha de cualquier manera si se traspasan los
límites fijados, si se violan las reglas impuestas, ello equivale a salirse del régimen que
corrientemente de denomina democracia.
El ejercicio legal del poder es, por esencia, temporal. Quien ejerce el poder no se cree
destinado a hacerlo indefinidamente. La esencia de la competencia democrática se traduce en
que el perder una vez no implica perder para siempre.
Estado ideológicamente laico.
En un régimen pluralista, el principio es una combinación de dos sentimientos: el respeto a la
legalidad o a las reglas y el sentido del compromiso.
Régimen de partido único
Este tipo de régimen se caracteriza por el monopolio otorgado a un partido de la actividad
política legítima, entendiendo por esta la participación en la competencia por el ejercicio del
poder y en la determinación de un plan de acción, de un plan de organización de la colectividad
entera. Un partido que se reserva el monopolio de la actividad política se halla inmediatamente
frente a un problema evidente y difícil: Como justificar el monopolio?
En un régimen de partido único, el estado es partidario, inseparable del que posee el monopolio
de la actividad legítima. Si, en lugar de un estado de partidos tenemos un estado partidario,
este se verá obligado a limitar la libertad de discusión política, ya que, al establecer como
absolutamente valida la ideología del partido monopolístico, no puede permitir oficialmente el
que se la ponga en tela de juicio.
El partido único es, en el fondo, un partido de acción o, mejor dicho, un partido revolucionario.
Los regímenes de partido único se vuelcan hacia el porvenir y hallan su suprema razón de ser
no en lo que fue o en lo que es, sino en lo que será y por ser regímenes revolucionarios llevan
consigo un elemento de violencia,
El partido único se apodera del estado, no de acuerdo con las reglas en la mayoría de los
casos, sino por la fuerza, e incluso cuando se conforma aparentemente las reglas
constitucionales.
En teoría, existe una legalidad interna en el partido único. Los jefes son elegidos. Se puede,
pues, pensar en un régimen político que ponga fuera de ley a todos los partidos excepto uno y
que no lo haga así respecto a los oponentes en el seno del partido monopolístico, un régimen
que encerraría una legalidad en la competencia por la lucha en cuanto al ejercicio del poder en
el seno del partido único. Sin embargo, esta combinación es rara.
El principio del régimen de partido único son la fe y el miedo.