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ANTÍGONA DE SÓFOCLES Análisis

El documento presenta una introducción a la obra 'Antígona' de Sófocles, destacando la vida y contribuciones del autor, así como el mito que rodea a Antígona, quien desafía las leyes del rey Creonte para dar sepultura a su hermano. La tragedia explora el conflicto entre las leyes humanas y divinas, la política y el papel de la mujer en la sociedad griega, culminando en un desenlace trágico que refleja la inevitabilidad del destino. A través de sus personajes, la obra plantea dilemas sobre el poder, la moralidad y la lealtad familiar.
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ANTÍGONA DE SÓFOCLES Análisis

El documento presenta una introducción a la obra 'Antígona' de Sófocles, destacando la vida y contribuciones del autor, así como el mito que rodea a Antígona, quien desafía las leyes del rey Creonte para dar sepultura a su hermano. La tragedia explora el conflicto entre las leyes humanas y divinas, la política y el papel de la mujer en la sociedad griega, culminando en un desenlace trágico que refleja la inevitabilidad del destino. A través de sus personajes, la obra plantea dilemas sobre el poder, la moralidad y la lealtad familiar.
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Bienvenidos/as a ENTRETELONES… Hoy veremos ANTÍGONA de Sófocles

Conozcamos al autor…
Sófocles nació en Colono, aldea cercana a Atenas, en una familia acomodada, en el 497 o el 496 a. C., se-
gún la Crónica de Paros, o en el 495 a. C., según el anónimo autor de la Vida de Sófocles. Era hijo de Sófi-
lo, un fabricante de armas. Uno de sus maestros fue Lampro, que lo instruyó en la danza y le enseñó a to-
car la lira. A los 16 años estaba al frente del coro que celebró con un peán la victoria de la batalla de Sala-
mina, en la que participó Esquilo como combatiente y que se libró en el año 480 a. C., el mismo en que na-
ció Eurípides.
Poco después del año 460 a. C., se casó con Nicóstrata, con quien tuvo un hijo, Iofonte, que se dedicó a la
tragedia. Ya con cincuenta años, Sófocles se enamoró de una meretriz, Teóride de Sición. Con ella tuvo a
Aristón, que a su vez fue padre de Sófocles el Joven, por quien Sófocles sentía gran estima y que llegó a
ser también escritor de tragedias. La Suda da los nombres de otros tres hijos de Sófocles de los que no
hay más datos.
Participó activamente en la vida política de Atenas. En el 443 o el 442 a. C. fue el heletómano, cargo que
desempeñaba la persona dedicada a administrar el tesoro de la Liga de Delos. Gracias, en parte, al éxito
de su obra Antígona, representada en el año 442, fue elegido estratego, cargo que desempeñó por prime-
ra vez durante la Guerra de Samos bajo la autoridad de Pericles, pero la flota que dirigía fue derrotada
por Meliso. También, desde el 413 hasta el 411, perteneció al Consejo de los Diez Próbulos. Según su bió-
grafo, anónimo, no se distinguió especialmente por sus dotes como político, pero amó su ciudad y rechazó
invitaciones de autoridades importantes de otras ciudades con tal de no abandonar Atenas. Como anécdo-
ta, se contaba que, habiendo desaparecido una corona de oro de la Acrópolis, Heracles se le apareció y le
indicó dónde se hallaba. Después de que la joya fuera recuperada, empleó la recompensa que recibió en
construir un santuario dedicado a Heracles denunciador.
Según la Suda, fue autor de 123 tragedias de las que sólo se conservan algunos fragmentos, pero el anó-
nimo autor de la Vida de Sófocles dice que Aristófanes de Bizancio conoció 130 obras atribuidas a él, pero
consideró apócrifas 17. También, participó por vez primera en las Grandes Dionisias del 468 a. C., donde
venció a Esquilo. En total, compitió en 30 concursos de las fiestas Dionisias, y venció en 18. Además, ven-
ció 6 veces en las Leneas. De toda esa producción literaria, solo se conservan siete tragedias completas:
Antígona, Edipo Rey, Ayante, Las Traquinias, Filoctetes, Edipo en Colona y Electra.
Además, fue teórico escribió un tratado, Sobre el coro, que se perdió. Se le atribuye el aumento de dos a
tres del número de actores. Aumentó el número de coreutas de doce a quince, introdujo la escenografía y
fundó el llamado "Tíaso de las musas", donde se rendía culto a las musas y se hablaba de arte.
Fue amigo de Heródoto, a quien dedicó una oda de la que solo se conserva un breve fragmento. Incluso
reflejó en sus tragedias algunos pasajes de la obra del historiador. Otro de sus amigos fue Ion de Quíos
quien relata una anécdota de Sófocles en la que destaca su ingenio.
También desempeñó funciones religiosas: fue sacerdote de un dios local de la salud llamado Halón y en el
año 420 a. C. participó en el acto en el que los atenienses adoptaron el culto a Asclepio.
En su vejez, se le atribuía cierta tacañería e incluso fue llevado al tribunal de justicia por su hijo Iofonte,
que pretendía que se le declarase falto de razón y por tanto incapaz para administrar su hacienda, pero
salió absuelto cuando recitó parte de su drama Edipo en Colono.
Se cuenta que, tras la muerte de Eurípides, que ocurrió escasos meses antes de la suya propia, Sófocles,
en homenaje, presentó en el teatro al coro enlutado y sin corona. Murió en el año 406 o 405 en Atenas.

El mito de Antígona
Se fundamenta en la tradición que tenían en la antigüedad para rendirle culto a un cadáver que pasaba al
mundo de los muertos, en el inframundo.
Antígona es hija de Edipo y Yocasta que se quita la vida al conocer que aquel es su hijo. Luego, Edipo se
enceguece y la joven se encarga de cuidar de él hasta el día de su muerte. Luego, Eteocles y Polinice,
hermanos de Antígona, tienen que turnarse el trono de Tebas. Cuando Eteocles, incumple el pacto se ba-
ten a un duelo y ambos mueren. Creonte, hermano de Yocasta, obtiene el trono y ordena que el cuerpo de
Polinices no reciba sepultura. Antígona se opone a su tío e intenta enterrarlo. Como castigo por infringir la
ley, Creonte la condena a ser enterrada viva.
La importancia del rito de los difuntos se repite en la literatura griega, por ejemplo, en la Ilíada con el cadá-
ver de Héctor. Pero, ¿por qué Sófocles adapta este mito popular en su contexto? ¿acaso lo adaptó para
mostrar el manejo del poder en el personaje de Creonte?

Síntesis de la tragedia
Antígona se lamenta junto a su hermana, Ismene, por las pérdidas de sus hermanos Polinices y Eteocles,
los cuales murieron en una batalla entre ambos por el trono de Tebas. Creonte, el nuevo rey de Tebas y
tío de ellas, ha ordenado que no se le dé sepultura a Polinices para que su espíritu vague por la tierra. An-
te esto, Antígona decide salvaguardar el deber familiar frente al del Estado y, a pesar de las recomenda -
ciones de su hermana, le rinde culto a su hermano y le da sepultura.
Creonte se entera, decide capturar al culpable y que pague por desafiar las leyes del Estado. Antígona es
capturada cuando intenta volver a enterrar el cuerpo. Ante Creonte, ella confiesa el “delito” y trata de sal-
var a Ismene, acusada de cómplice.
Hemón, hijo de Creonte y prometido de Antígona, busca el perdón. Sin embargo, Creonte resuelve ente -
rrarla viva con suficiente agua y comida para no ser culpable de su muerte.
Tiresias advierte que el cadáver de Polinices debe ser enterrado, ya que los perros lo están devorando y
esto simboliza el malestar de los dioses. También, que debe liberar a Antígona. Creonte lo acusa de enga-
ño, Tiresias se enfada y le advierte de la futura pérdida de su hijo.
Un mensajero entra en palacio para informar de la muerte de Antígona, cuyo cuerpo colgaba del velo de
su boda. También notifica la muerte de Hemón a su madre, el cual perdió la vida al intentar apuñalar a su
padre tras la muerte de su amada. Finalmente, el rey regresa al palacio cargando con el cuerpo de su hijo.
Allí descubre que su mujer también se ha quitado la vida, se lamenta y se culpa por los hechos.

Conflicto entre leyes humanas y divinas


La obra aborda el enfrentamiento entre moralidad y divinidad, analizado filosóficamente por Hegel en su
Fenomenología del espíritu, representado por dos personajes esenciales en la obra:
• Antígona, como símbolo y defensora de las leyes divinas y familiares.
• Creonte, como símbolo del Estado con obligación política y de orden por encima de todo.
La pregunta que plantea este conflicto es: ¿qué es más importante: el respeto a la ley de los hombres o a
la de los dioses a lo colectivo o a lo individual?
Antígona defiende a su clan, a su individualidad y a las leyes primordiales y divinas que, aunque no están
escritas, se mantienen vigentes. Para ella, honrar a los dioses está por encima de todo, el camino del amor
es el que las deidades desean. Sin embargo, elegir la ley del Estado es seguir los deseos de la humani-
dad: “Antígona: - (…) No creía yo que tus decretos tuvieran tanto poder como para que un simple mortal
pudiera pasar por sobre las leyes no escritas e inmutables de los dioses, porque esas no son de hoy ni de
ayer, sino de siempre, y nadie sabe cuándo aparecieron. Yo no estaba dispuesta a sufrir un castigo divino
por temor a las decisiones de ningún hombre.”
Antígona prefiere morir sepultando a su hermano como el camino del amor, el que desean los dioses de
“abajo”. Pero, ¿qué significaba no enterrar a los muertos en el contexto de la obra? ¿Por qué es tan impor-
tante para la protagonista? Los griegos creían que, si un cadáver no recibía sepultura ni ritos funerarios, su
alma vagaba sin rumbo y no llegaba al Inframundo. Para Antígona, es más doloroso que el cuerpo de su
hermano quede insepulto que la maten. Cree que, en el Inframundo, su acción será elogiada. “Antígona: -
(…) Yo bajo la última de ellos y la más desgraciada, antes de que se cumpla el término de mi vida. Pero
voy con la esperanza de que cuando llegué allí, no me faltará el amor de mi padre ni de mi madre, ni el tu-
yo, amado hermano, porque cuando ustedes murieron, yo con mis propias manos los lavé, los amortajé y
realicé las libaciones funerarias. (…)”
Para Creonte, en cambio, el derecho y respetar las leyes que rigen sobre la comunidad es lo primordial.
Polinices traicionó a Tebas y no merece sepultura. Por su parte, su sobrina violó su prohibición. Este de -
sea el cumplimiento de la ley para la paz tebana luego de la guerra. Para él, la justicia y la patria están por
encima del amor fraternal, de su propia familia y la individualidad. Piensa que, si no cumple con las leyes
por defender a su familia, perderá el “respeto” de su pueblo. “Creonte: - (…) Yo no sería el hombre, sino
ella, si esta victoria quedara sin castigo. Por eso, aunque sea hija de mi hermana, y más próxima a mi san-
gre que todos los que veneran al Zeus de nuestro hogar, ni ella ni su hermana escaparán al destino más
funesto.”

La dimensión política en Antígona: autocracia y democracia


La obra sirve para reflexionar sobre el poder político. Cuando es escrita por Sófocles, en Grecia, se está
consolidando la democracia. Por ejemplo, en Atenas, los dirigentes eran elegidos por los hombres libres
(ni las mujeres ni los esclavos intervenían) para que tomen las decisiones importantes. Así, se entiende a
Creonte como una advertencia sobre el abuso de poder en la democracia que deviene en autocracia:
“Antígona: - (…) Todos aprobarían mis actos, si no mantuvieran la boca cerrada por el miedo. Pero la tira-
nía, entre otros privilegios, puede hacer decir lo que quiera.”
Así vemos que, en Antígona, no existe democracia, el poder es heredado y el pueblo no tiene derecho a
entrometerse en los asuntos estatales. Creonte, en el debate con Hemón, su hijo, sobre darle o no muerte
a la prometida del joven, es una persona soberbia que poco o nada le importa el pueblo al que representa.
Queda claro en algunos diálogos:
“Creonte: - ¿Debo gobernar esta tierra según el criterio de otro o según el mío?
Hemón: - No hay ciudad que sea de un solo hombre.
Creonte: - ¿No se dice acaso que la ciudad es del gobernante?
Hemón: - Tú gobernarías bien solo en una tierra desierta.”

Antígona: mujer y heroína griega


Aquí se muestra el estatus de la mujer en la sociedad griega de la época, donde estaba al margen de los
asuntos políticos, pues no era considerada como ciudadana. Sin embargo, se pueden diferenciar dos “ti-
pos” de mujer: Uno representado por Ismene y el otro por Antígona.
Ismene es el prototipo de mujer de la época. Afirma, ante la propuesta de su hermana de honrar el cuerpo
de su hermano, que “son dos mujeres, incapaces de luchar contra hombres” y que “deben obedecer órde-
nes” y no “transgredir el poder de los que mandan”, con ello demuestra que no quiere desafiar a las leyes.
La segunda, Antígona, es valiente, defiende los valores humanos y las leyes de los dioses, aunque tenga
que enfrentarse a la muerte. Así, no solo es una mujer valiente al vulnerar su “rol social”, sino que es la
única “ciudadana” capaz de enfrentarse al poder y evidenciar la tiranía de Creonte convirtiéndose en la he-
roína trágica.

DESENLACE: LA FUERZA DEL DESTINO


Como toda tragedia, esta obra conduce a sus personajes a un destino desdichado. La preocupación por el
destino y quién controla su voluntad están presentes en Antígona. Este no está en manos del libre albe-
drío, es ineludible. No hay nada que el hombre pueda controlar, la última decisión está en manos seres su-
periores a los dioses. Esto lo marca el Corifeo en el desenlace: “No supliques más. Ningún mortal puede li-
brarse de las desgracias signadas por el destino.”
Aquí todos los personajes tienen su final y atiende a las consecuencias de infringir leyes humanas o divi-
nas. Por un lado, Creonte desafía el orden religioso contra Polinices y castigando a Antígona. Así, los dio -
ses lo conducen a la pérdida de su hijo y su esposa. Por su lado, Antígona reta las leyes impuestas por
Creonte y sufre las consecuencias de la “justicia”. Ninguno puede eludir la maldición de Edipo que pesa
sobre la familia.

¿CUÁL ES EL SIGNIFICADO DE ANTÍGONA?


La obra está sujeta a diferentes lecturas, entre ellas, destacaremos las siguientes:
Religioso: En la Antigüedad, tenían más peso las leyes divinas que las humanas a la hora de tomar deci-
siones. Puede que, con la llegada de la democracia, estas posturas entraran en conflicto y se esté plan-
teando si es posible que ambas leyes, divinas y humanas, convivan en armonía.
Político: Antígona, en realidad, esconde un dilema sobre el ejercicio de poder de Creonte. En teoría, este
intenta gobernar para la paz en Tebas, pero su forma inflexible de aplicar las leyes plantea una gran con-
troversia en relación con cómo ejerce su mandato. En este caso, Creonte no respeta los derechos ni las li -
bertades individuales de los ciudadanos y, con sus decisiones, no solo abre el debate político sobre si el
Estado tiene o no derecho a traspasar dichas libertades para al alcanzar el “bien común”, sino que también
desencadena la tragedia de Antígona y la suya propia.
Familiar: Para Antígona, la familia está por encima de todo. Existe una ley que está por encima del poder
político, la ley divina, por esta se aventura a sacrificar su propia vida para salvaguardar la integridad de su
familia.

PERSONAJES
Antígona: es hija de Edipo y hermana de Polinices, Eteocles e Ismene. Fue la más cercana a su padre,
acompañándolo a purificarse y morir en Atenas. Tiene una gran valentía y sentido de clan con su familia lo
que la hace enfrenta a la autoridad de su tío, Creonte, para darle sepulcro a su hermano. Por otro lado, el
amor por Hemón queda a un segundo plano ante la importancia de defender sus valores.
Ismene: es hija de Edipo. Es una muchacha obediente y temerosa ante la ley, no puede entender la actitud
valerosa de su hermana y termina desapareciendo de la obra no siendo más que una sombra de contra-
punto de Antígona.
Creonte: hermano de Yocasta y rey de Tebas desde la muerte de sus sobrinos. Representa el poder que
no puede aceptar ningún tipo de cuestionamiento. Es orgulloso y soberbio, lo que lo llevará a tener el final
más trágico ya que en vida deberá sobrellevar la muerte de su esposa e hijo.
Eurídice: esposa de Creonte y madre de Hemón. Aparece recién al final de la obra, luego de haber estado
haciendo plegarias a Atenea, se entera de la muerte de su hijo, se va de escena, se quita la vida y aumen -
ta lo trágico de las consecuencias de los hechos de su esposo.
Hemón: es el hijo de Creonte y Eurídice. Se enfrenta a su padre para salvar a su prometida Antígona.
Muestra ideas políticas frescas y juveniles que las contrapone al autoritarismo paterno. Se quita la vida al
enterarse del final de su amada.
Corifeo: es el representante del coro de ancianos nobles de Tebas, se presenta crítico y sumiso ante
Creonte. Intenta hacer entrar en razón tanto a Antígona como al rey, pero fracasa.
Tiresias: es un anciano adivino y ciego que aconseja a Creonte, le advierte de sus errores y de las posi-
bles represalias, pero no es escuchado lo que hace que finalmente se cumpla todo lo que había predicho
como ocurre en “Edipo rey”.
Guardián: es el hombre quien está encargado de cuidar que nadie entierre el cadáver de Polinices, descu-
bre a Antígona y la lleva a declarar ante el Creonte.
Mensajero: es el encargado de anunciar la muerte de Antígona.

Esto fue todo por hoy en Entretelones, hasta la próxima obra.

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