Nombre: Yafet Ruiz Navarrete
Ejercicio de pleonasmos
Resalta el pleonasmo que identifiques en cada oración. Observa el ejemplo:
En una supuesta hipótesis, yo aprobaré el examen sin estudiar.
1. Les advirtió con anterioridad que calcularan sus gastos.
2. Benito es el primogénito mayor de Federico.
3. Esta versión del texto está resumida de forma breve.
4. Por el impacto, salió volando por los aires.
5. Yo bebí el vino con mi boca.
6. Concepción empuña con la mano el arma que sostiene.
7. Los docentes son una parte integrante del ámbito educativo.
8. Caminaba por la calle cuando se tropezó con una piedra rocosa en el suelo.
9. Por las noches me gusta asomarme a la ventana y ver las constelaciones de estrellas.
10. Asoléate en el Sol y verás cómo te vas a sentir mejor.
11. El criminal está rodeado por todos lados de policías.
12. Laura fue un testigo presencial del accidente automovilístico.
Subraya los pleonasmos que identifiques en cada texto y reescríbelos eliminando las palabras
innecesarias (en cada uno hay 10):
Texto 1:
El maestro me dijo: ¡Por favor, sal afuera! Esa orden que me pedía algo fue una sorpresa inesperada para mí.
Me dirigí hacia la puerta y ocurrió un accidente fortuito: tiré el estuche de Juan. Tal parecía que esa mañana yo
era el protagonista principal de las desgracias. El maestro, irritado, me gritó: ¡No lo voy a volver a repetir! Me
enojé más y con el puño cerrado le respondí que el resultado final de sus palabras no se quedaría así. Ana
murmuró: ¡Cállate la boca! Y yo, riendo, cerré de un portazo la puerta.
El maestro me dijo: ¡Por favor, sal! Esa orden fue una sorpresa para mí. Me dirigí hacia la puerta y ocurrió un
accidente: tiré el estuche de Juan. Tal parecía que esa mañana yo era el protagonista de las desgracias. El
maestro, irritado, me gritó: ¡No lo voy a repetir! Me enojé más y con el puño le respondí que el resultado de sus
palabras no se quedaría así. Ana murmuró: ¡Cállate! Y yo, riendo, cerré de un portazo.
Texto 2:
Mis propios ojos no alcanzaron a ver aquel tubo hueco que sobresalía del acceso de entrada a la pensión de
Anita con el que me pegué. Ella fue la que, con un grito alzando la voz, llamó mi atención:
—¿Qué te pasó, Miguel? ¡Mírate! ¿Cómo te has producido semejante hemorragia de sangre? Por Dios,
muchacho, debe subir arriba a la casa del médico, pero ya, inmediatamente ahora.
—Pero no hice una cita previa, no sé si podrá atenderme.
—No te preocupes, él es nuestro amigo y le diremos que fue un accidente involuntario. En un breve lapso de
tiempo te va a curar.
No alcance a ver aquel tubo que sobresalía de la entrada a la pensión de Anita con el que me pegué. Ella fue la
que, con un grito, llamó mi atención:
—¿Qué te pasó, Miguel? ¡Mírate! ¿Cómo te has producido semejante hemorragia? Por Dios, muchacho, debe
subir a la casa del médico, pero ya.
—Pero no hice una cita, no sé si podrá atenderme.
—No te preocupes, él es nuestro amigo y le diremos que fue un accidente. En poco tiempo te va a curar.