El amor que el dinero no pudo comprar, o ¿sí?
Adaptación de El avaro, de Moliere
Número de lista de los integrantes del equipo: 2, 3, 8, 13, 14, 25, 28, 30, 31, 40.
Dramaturgo(s): Cécile
Personajes
Orlando, padre de Ares y de Nath y prometido de Ivonne. Viejo avaricioso.
Ares, hijo de Orlando e interés amoroso de Ivonne. Generoso, lo contrario a su padre.
Nath, hija de Orlando y enamorada de Axel. Joven respetuosa pero valiente a la hora de
defender lo que quiere.
Axel, hijo de Osorno y amante de Nath. Joven sirviente de Orlando, valiente y perseverante.
Ivonne, enamorada de Ares y prometida de Orlando.
Osorno, padre de Axel y de Ivonne, prometido de Nath.
Jess, mujer intrigante.
Niko, agente de préstamos.
Jaime, sirviente de harpagón.
Camila, criada de Ares.
Fabri, criado de Orlando.
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Primer acto
Escena 1
Jardín trasero de una casa grande en Ciudad de México.
(Se abre el telón, Nath y Axel se encuentran hablando, sentados en una banca)
Axel (preocupado): ¿Nath, por qué estás tan afligida, piensas que mis intenciones no son
sinceras?
Nath (tristona): ¡No! Nada de eso, es solo que me preocupa el rechazo de mi padre a nuestra
relación, pero a lo que más le temo es a que tus sentimientos cambien.
Axel: No lo harán, tenlo por seguro. Cuenta con que me esforzare para ser merecedor de la
aprobación de tu padre. Mira, ahí viene tu hermano; yo me voy y tú, ¿por qué no aprovechas
para contarle de nosotros?
Nath: No sé si tendré el valor pero lo intentare, nos vemos luego. (Se despiden y Axel se va)
Escena 2
Ares (llega con Cami y esta se queda detrás de él alejada, Ares saluda a Nath emocionado y
se sienta junto a ella): Que bueno que te encuentro, hermana, tengo algo que contarte.
Nath: Y, ¿qué es?
Ares: Son tantas cosas, que se resumen a una sola frase: estoy enamorado.
Nath: ¿Tu? ¿Enamorado?
Ares: Si, lo estoy, sé muy bien como es nuestro padre, el siempre sobrepondrá el beneficio
propio antes que nuestros deseos, pero este amor que siento no conoce límites, ni escucha
razones.
Nath (sonríe con ternura): Cuéntame de ella.
Ares (emocionado la describe): Se acaba de mudar, es inteligente, graciosa y…
Nath: ¿Bonita?
Ares: Muy hermosa. Vive bajo el cuidado de su madre, está enferma y eso no hace más que
aumentar mi admiración por ella, pues la cuida, la procura y le sirve con tanta ternura y… ¡Ay,
hermana, como quisiera que la hubieses visto!
Nath: Ya veo, no hace falta más para darme cuenta el tipo de persona que es y suficiente tengo
con que la ames.
Ares (triste y molesto a la vez): Aunque la pobre no tiene ni en que caerse muerta y nuestro
padre jamás aceptaría mi compromiso. Me frustra porque tenemos los recursos para ayudarlas,
pero papá es un tacaño.
Nath: Entiendo tu molestia, hermano y…Shh, ahí viene.
Escena 3
Orlando (discute con Cami y la corre del jardín): ¿Qué sucede aquí?
Ares: Nada, padre.
Orlando: ¿Escucharon mi discusión?
Ares: No, estabas muy lejos.
Orlando (dudativo): Ya veo…Porque justo hablaba con Camila de un fajo de dinero que se
me acaba de perder, ¿ustedes no lo habrán visto, verdad?
Nath: ¿Eh? ¿Insinúas que lo tomamos?
Orlando: Si no fue así entonces, ¿de dónde saco tu hermano el dinero para esa ropa tan fina?
Ares: ¡Por favor!, padre, bien sabes que el dinero que gasto lo saco de mis apuestas.
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Orlando: Pues muy mal, deberías invertirlo para generar intereses algún día, pero allá tu si
quieres ser pobre. Bueno dejemos eso un poco de lado, tengo noticias.
Nath y Ares: ¿Qué es?
Orlando: ¿Han escuchado hablar de la chiquilla que acaba de mudarse junto a su madre? Su
nombre es Ivonne.
Ares: Si, la he visto paseando.
Orlando: ¿No les parece una mujer llena de cualidades, sin duda, tiene pinta de ser un gran
prospecto para matrimonio?
Ares (concuerda sonriendo): Estoy seguro de que será una gran esposa algún día.
Orlando: Me complace saber que compartes mis opiniones, ya que pienso desposarla.
Ares (incrédulo): ¿Cómo? ¿Tú piensas casarte?
Orlando: Si, yo pienso casarme. Pero quita esa cara, ya verás que es buen plan.
Ares: Lo siento, padre, me he mareado, tendrán que disculparme. (Regresa a la casa).
Orlando: Ay, ese muchacho, bueno hijita eso es lo que he determinado para mí y a ti te espera
una boda con el señor Osorno. Sera una buena unión para la familia.
Nath: Perdón, padre, pero no pienso casarme con ese señor.
Orlando: Es una pena, hija mía, que no te esté pidiendo opinión. Se casan esta tarde. Mira qué
falta de conciencia la tuya, cualquiera aprovecharía esta oportunidad tan grande que te presento.
Nath: Yo te aseguro que no la aprobaría ninguna persona razonable.
Orlando: Ahí viene Axel, preguntémosle a él entonces. Y, ¿harás lo que él diga?
Nath: Así será.
Orlando: Perfecto. Axel, apresúrate.
Axel: ¿Si, señor?
Orlando: Quiero casar a Nath con Osorno, eso le asegura un buen futuro y una buena vida,
pero solo recibo negativas.
Axel: A pesar de que comparto su criterio, puede que su hija tenga razones para negarse, tal
vez si tienen más tiempo podrán formar lazos.
Orlando: Pueden conocerse ya casados, el señor tiene muchas riquezas y no tiene hijos, si, es
un poco mayor pero no es nada que no se pueda dejar pasar. Y está dispuesto a asociar sus
empresas con nosotros.
Axel: Bueno, señor, eso parece motivo suficiente, pero…
Orlando: Shh, calla. Me parece haber oído voces, ahora vuelvo. (Se aleja) Ojala sea un deudor
que viene a pagarme.
Nath (molesta): ¿Que planeas al darle la razón?
Axel: Lo hice para no hacerlo enojar, es la mejor manera de ganármelo y sabotear sus planes.
Orlando: Pero, ¿y la boda?
Axel: Ya buscaremos como evitarla.
Orlando: Axel, es esta tarde.
Axel: Puedes fingir enfermedad, aunque tal vez no se lo crea, entonces solo nos queda una
alternativa, huir y... (Distingue a Orlando acercándose) Es mejor que obedezcas a tu padre y
valores lo que aquel hombre te cede a cambio de desposarte.
Orlando: Bien dicho.
Axel: Gracias, señor.
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Orlando: Ahora, hazme el favor de vigilarla, yo iré a tratar unos asuntos. (Se aleja
murmurando) que buen empleado, tan inteligente.
Segundo acto
Escena 1
Sala de estar
Cami: Hola, Jess, ¿qué te trae por aquí?
Jess: ¡Cami! Un gusto verte, tengo un asuntillo de trabajo con el dueño de la casa, del que
espero alguna recompensa.
Cami: ¿De él? Te aconsejó que no esperes nada de él, lo que tiene de dinero, lo tiene de codo.
Jess: Ya verás cómo lo convenzo, tú confía. (Le guiña un ojo)
Orlando (se acerca y Cami se va): ¿Todo bien?
Jess: Ah, de maravilla, todo está hecho, la madre está encantada y la hija igual, ha aceptado
venir al paseo con su hija.
Orlando: ¿Así tan fácil? En ese caso, me veo comprometido a prestarles mi coche.
Jess: Eso sería fantástico. Ahora, cambiando un poco de tema, me gustaría pedirle un favor.
Orlando (disgustado): ¿El qué?
Jess: Es un asuntito de dinero y me gustaría ver si me podría apoyar, es lo único que le pediría
y me salvaría de un espantoso embargo.
Orlando (ignora su petición): Entonces, así quedamos, ella y mi hija en el coche.
Jess: Señor, de verdad apreciaría que...
Orlando: Me voy, oigo que me llaman, hasta luego. (Se va y la deja sola)
Jess (aparte): ¡Maldito viejo codo! Mínimo espero que mi trabajo sea recompensado.
Escena 2
(Llega Ivonne)
Jess: Quita esa cara de molestia.
Ivonne: No puedo Jess, es horrible lo que estoy apuntó de hacer y todo por el mugroso dinero.
Jess: Tengo el presentimiento de que tu malestar no es por esto, ¿Aun no sabes quién es el
muchacho que te visitaba?
Ivonne: No sé ni su nombre, ni nada de él y ahora estoy a punto de casarme con un
viejo desconocido.
Orlando (llega por detrás gritando): ¡Oh! Pero que belleza, ni las estrellas brillan tanto como
mi futura esposa. Miren, ahí viene, preciosa como siempre, mi hija.
Escena 3
Nath: Buenas tardes.
Orlando: Como verán mi hija ya está grandecita, pero por fortuna alguien tomo el atrevimiento
de desposarla. (Se ríe burlón)
Ivonne (bajo, a Jess): Que hombre tan desagradable.
Orlando: ¿Que dice la preciosura?
Jess: Que lo encuentra admirable.
Orlando: Pues que honor, mi niña. Agradezco que tenga esa opinión sobre mí. (Besa la mano
de Ivonne)
Ivonne (aparte): Ugh, que animal, vaya ridículo.
Ivonne (conmocionada): No puede ser.
Jess (preocupada): ¿Que sucede? Te has puesto pálida.
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Ivonne: Ese es el joven.
Jess: ¿El de las visitas? Vaya, vaya.
Escena 4
Ares: A decir verdad, no me esperaba esta grata visita y disculpen mi sorpresa.
Ivonne: Concuerdo con su sentir, todo fue de improviso.
Ares (coqueto): Claro está que mi padre no pudo haber hecho una mejor elección, pero debo
decirle que si de mí dependiera, ese matrimonio no se celebraría, pues no encuentro grato el
llamarla por un apelativo tan nefasto como lo es madrastra.
Orlando: Disculpen la impertinencia del muchacho. (Sonríe tenso)
Ivonne: Déjeme concordar con usted, créame que tampoco es grato llamarlo hijastro, y déjeme
decirle que si no hubieran fuerzas mayores orillándome a casarme no le causaría tal disgusto.
Orlando: Te pido perdón, hermosa mía, a veces de mi hijo no sabe lo que dice.
Ivonne: Le aseguró que nada de lo que dijo me ha ofendido.
Orlando: Entonces todo listo para irnos unos momentos a un paseo. (A sus sirvientes)
Preparen los coches.
Fabri: (a Orlando) Señor, vino un hombre a buscarlo.
Orlando: Dígale que no estoy.
Fabri: Dice que es un asunto de dinero.
Orlando: Discúlpenme, en seguida vuelvo. (Sale)
Cuarto acto
Escena 1
Estudio de la casa
Ares: Pasen por aquí, tendremos más privacidad.
Nath: Mi hermano me ha confiado la devoción que siente por usted y espero sea recíproca.
Ivonne: Créame, señorita, que lo es.
Jess: Si me lo hubieran dicho antes no los habría juntado.
Ares: Pues hecho ya está, ahora sólo queda buscar una solución a esta desastrosa situación.
Ivonne: ¿Solución? No hay solución, me casare con tu padre y no hay más.
Ares: ¿Pero es que no hay ni un solo sentimiento que te haga cambiar de opinión?
Ivonne: Sentimientos hay de sobra, pero necesidad también y tengo más motivos para casarme
que para no hacerlo.
Ares (suplicante a Jess): ¿Hay algo que pueda hacer?
Jess: Quisiera ayudarlos, pero no sé cómo.
Ares: Por favor.
Jess: Bien a tu madre, (a Ivonne), será más fácil convencerla que al señor Orlando, el no
aceptara que lo dejes por su hijo.
Jess: Aunque, podríamos orillarlo a que lo acepte.
Ares: Pero ¿cómo?
Jess: Chantaje (Simplifica encogiéndose de hombros)
Ares: ¿Eh?
Jess: Tu padre debe tener dinero por ahí escondido, tomémoslo un rato, el no ama a nadie como
al dinero, ni siquiera a sí mismo. Es la única forma de orillarlo. Y para este trabajo tengo a la
cómplice perfecta. (Se va)
Ares: Esperemos que esta vez la suerte este de muestro lado (besa la mano de Ivonne).
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Escena 2
Orlando: Los coches están listos, pueden irse. (Las mujeres se despiden y salen) (En el fondo
se observa a Nath yendo a charlar con Axel)
Ares: Ya que tú no iras las acompañare yo.
Orlando: No, tú quédate. ¿Qué opinas de la señorita Ivonne?
Ares: Es encantadora.
Orlando: ¿Y no sientes inclinación por ella?
Ares: ¿Yo? Para nada.
Orlando: Entonces eso arruina un poco mis planes, pensaba entregártela en matrimonio.
Ares: ¿A mí? ¿En matrimonio?
Orlando: Si, a ti, en matrimonio.
Ares: Ciertamente no es mi gusto, pero por ti padre haría lo que fuera.
Orlando: No, un matrimonio no es feliz sin amor.
Ares: Creo que es mejor ser sincero contigo, la verdad es que estoy enamorado de ella.
Orlando: ¿Lo sabe? ¿Te corresponde?
Ares: Creo que así es.
Orlando: Bueno, hijo, no me queda más que pedirte que pongas de lado esos sentimientos y
dejes en paz a mi prometida.
Ares: ¿Cómo? Pero tu…
Orlando (lo interrumpe): Aléjate de ella y esa es mi última palabra.
(Ares sale del estudio furioso) (Cami se espanta cuando lo ve salir y lo sigue escondiendo algo
tras su espalda)
(Entra corriendo Fabri)
Fabri: ¡Señor! El maletín no está, ha desaparecido.
Orlando: ¡¿Qué?! ¡Ladrones! ¡Aprovechados! ¡Quiero el nombre de quien lo hizo ya!
Quinto acto
Escena 1
(Sala de estar, donde se encuentran todos sus sirvientes)
Orlando: ¡¿Quién fue el maldito?! ¿Fuiste tú? (Señala a un sirviente) o ¿fuiste tú? (señala a
otro).
(Entran Nath, Ivonne y Jess)
Nath: ¿Que pasa aquí?
Orlando: ¿Que hacen ustedes aquí, no ya se habían ido? No importa eso, me han robado, mi
maletín, lo han desaparecido.
Jaime: Señor, yo vi a alguien llevárselo. (Corre hacia Orlando)
Orlando: ¿A quién? ¡Dilo ya!
Jaime: Vi a Axel con un maletín azul.
Orlando: Ese zángano, cuando lo vea lo mataré.
Jaime: Ahí viene, no le diga que fui yo quien lo confeso. (Se aleja)
Orlando: ¡Tu! Ratero, ven para acá.
Axel (sorprendido): ¿Me habla a mí?
Orlando: ¿A quién más si no? ¿Dónde tienes mi dinero? ¿Qué hiciste con él?
Axel: No entiendo señor de que me habla.
Orlando: Te irás a la cárcel por ratero.
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Nath (se interpone entre ellos desesperada): ¡No! Padre, él es inocente, no se robó nada.
Orlando: ¿Tu cómo puedes saberlo?
Nath: Porque lo amo y estaba conmigo cuando paso el tal robo.
Orlando: ¡¿Cómo te atreves a enamorarte de un simple sirviente?! A demás, si lo amas harías
cualquier cosa por él, hasta mentir.
Ares (Entra con el maletín): Pero yo no tengo que mentir por él, fui yo quien tomó el dinero.
Orlando: ¡Mi propio hijo me roba! Esto sí que me matara.
Osorno (Entra): Señor Orlando, ¿Que es todo esto?
Orlando: Oh, señor Osorno, me encuentra en una penosa circunstancia, mi propio hijo me ha
robado y un mozo ha engatusado a mi hija. ¡Llamare a la policía! Que se lleven a este zángano
por embaucador.
Axel: No veo que cargos me puedan imputar, el amar a su hija no es un crimen y le aseguró
que si supiera quien es mi padre no me trataría así.
Orlando: ¿Padre? ¿De un mozo como tú? No debe ser alguien relevante.
Axel: Se equivoca, Soy hijo de Tomás de Alburcy.
Osorno: Esto debe de ser una broma, todos saben que la familia huyo de aquí hace dieciséis
años con su hija y fueron separados.
Axel: Si, lo que no saben es que su hijo menor se quedó aquí con uno de los sirvientes.
Osorno: Y ¿Cómo puedes probarlo?
Axel: Con esto (Levanta el collar que colgaba de su pecho) me lo pusieron cuando nací.
Ivonne: No es posible... ¡Es la otra mitad de mi collar! Mi madre me ha contado muchas veces
que tenía un hermano y que nuestro padre dio la vida por nosotras.
Osorno: ¡Solo Dios podría hacer este milagro! Hijos míos, yo soy Tomás de Alburcy, su padre.
Anselmo solo es lo que cree a base del dolor de su pérdida.
Orlando: Bueno, ¡Ya basta! Explícame Ares ¿por qué has tomado mi dinero?
Ares: Porque solo así me aseguraré de que me des la mano de Ivonne, solo te pido eso a cambio
de tu dinero.
Orlando: ¿Intacto?
Ares: Intacto.
Orlando: ¡Bien! Cásense o hagan lo que se les pegue en gana. Ahora, dame mi maletín.
Ares (toma a Ivonne y se dirige a Osorno): Me corresponde pedirle la mano de Ivonne para
desposarla.
Osorno: Viendo lo que fuiste capaz de hacer por tener su mano, estoy feliz de dejarla con
alguien que la amara profundamente, tienen mi bendición.
Axel (a Osorno): A mí también me corresponde pedirte la mano de Nath, para desposarla y no
hacerla más que feliz. (Toma la mano de Nath)
Ares: Sé que estarán bien, de mi parte les doy mi bendición. Gracias, Jess, tu hiciste esto
posible.
Jess (les sonríe): No hay de que, tortolitos.
Orlando (burlón): ¿Y cómo piensan pagar la boda si no tienen nada?
Osorno: Todo ira por mi cuenta, la felicidad de mis hijos no tiene precio. Ahora vamos con su
madre, que hay mucho de qué hablar y que planear.
Orlando: Y yo revisare mi maletín.
Fin.
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