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My fair lady

Comedia musical sobre idea de Gabriel Pascal,


con libreto y música de Alan Jay Lerner (letras)
y Frederick Loewe (música).
Basada en la obra teatral Pigmalión
de George Bernard Shaw.
Overture

Cuadro 2º
Salida de la ópera. Se trata del teatro de la ópera de Covent Garden. La
aristocracia sale de ver el Fausto de Gounod

Cochero 1
¿Coche, señor?

(Empieza a llover)

Mrs Eynsford-Hill
Freddy, ve a buscar un coche.

Freddy Eynsford-Hill
Será algo difícil.
Mrs Eynsford-Hill
¿No querrás que termine con una pulmonía?
(Aparece Eliza que tropieza con un coche)

Cochero 3
¡Cuidado!

Eliza Doolittle
También es pata…

Mrs Eynsford-Hill
Aquí no encontraremos coche Freddy, ve a buscarlo.

Freddy Eynsford-Hill
Si, claro, ahora voy.

Vendedor
(A Eliza) ¡Te vas a mojar chica!

Freddy Eynsford-Hill
¡Pare, cochero!
(Tropiezan Freddy y Eliza)

Eliza
¡Ay, su tía! ¡¿Es que no pué fijarse por dónde anda?!

Freddy Eynsford-Hill
Cuánto lo siento.

Eliza
Dos manojos de violetas pisoteaos. La ganancia de to el día…
Mrs Eynsford-Hill
¡Freddy! ¡Freddy!, ¿no vas a buscar un coche?

Freddy Eynsford-Hill
Si, mamá.

Eliza
¡Ah! Con que es su crío ¿eh? Pue la vi´a disculpar a usté por no soltar
la guita por el género que me ha hecho bolsa, que...

Mrs Eynsford-Hill
Déjeme en paz joven……no moleste……

Eliza Doolittle
Ya veo que usté también se larga pa no soltar la pasta...... Y los manojos
de violetas más muertos que mi abuela.

Pickering
¡Ah, cómo diluvia!

Mrs Eynsford-Hill
Diga señor, ¿no hay indicios de que la lluvia pase pronto?

Pickering
Creo que no, cada vez llueve más fuerte...

Eliza
Cuanto más fuerte arrée antes ezcampará... anímese don, cómprele
unas flores a esta probe chica.
Pickering
Lo siento, no tengo cambio.

Eliza
Cambie media corona y solo le cobraré dos peniques.

Pickering
Ya le he dicho que no tengo cambio…. espere...si... si le bastan tres
medios ahí van...

Eliza
Gracias, señor.

Hombre 1
Ojo chica, dale una flor por esos cuartos. Hay un señor detrás de esa
columnia que está apuntando tó lo que dices.

Eliza
Yo no he hecho ná malo por hablar con ese señorito, pueo vender flores
mientras no estorbe. Soy una chica decente, qué narices!! No le he
dicho na más que me compre unas flores.

Hombre 2
Tú no armes lío.

Hombre 3
¿Por qué grita esa?

Hombre 2
Hay un poli que apunta lo que dice.
Eliza
Una se gana el alpiste decentemente.

Aristócrata 1
¿Qué es este griterío?

Mujer aristócrata 1
Algún vagabundo.

Eliza
¡Ah, señorito!, si ese poli me lleva seré una deshonra pa mí, tos me
darían de lao y me ejarían en mitá la calle por hablarle a un señorito.

Higgins
¡Eh! Calma, calma, calma, ¿Quién quiere perjudicarte? ¿Por quién me
has tomado?

Eliza
Le juro a usté que no he hecho ná malo

Higgins
Oh, basta, basta, ¿cree que yo tengo aspecto de policía?

Eliza
Entonces por qué ha apuntao toas mis palabras y cómo zé yo que las ha
apuntao bien. Déjeme ver que ha scrito de mí. (Le muestra un libro con
caracteres fonéticos)
Oh, ezo no está escrito en cristiano no pueo leerlo
Higgins
“Anímese don... cómprele unas flores a esta probe chica”

Eliza
Ah, es porque le llamao “don” Eso no es ná malo no deje usté que me
trinque señorito por haberle dicho ezo yo solo quiero...

Pickering
Yo no la quiero denunciar. Shhh. Si es policía no debe protegerme de las
importunidades de la muchacha hasta que yo se lo pida y no puedo
decir que ella me haya ofendido.
Hombre 2
No es de la poli, es un señor, solo hay que verle las botas.

Higgins
¿Cómo está su gente en Selsick?

Hombre 2
Oiga, ¿quién le ha soplao que mi gente es de Selsick?

Higgins
¿No lo es? ¿Y tú? ¿Cómo has venido a parar tan lejos? Tú eres de Lisson
Grove.

Eliza
Oh ¿qué tiene de malo que dejara Libson Grove? Vivíamos en una
cochinera que nos costaba cuatro chelines. (Llora)

Higgins
Diga lo que quiera pero no verborree.
Pickering
Vamos, él no puede detenerla. Puede vivir donde le guste.

Eliza
Soy una buena chica.

Pickering
Sí, sí.

Hombre 4
¿Yo de dónde soy?

Higgins
De Hoxton.

Hombre 4
No digo que no, usté lo sabe todo.

Hombre 1
Si dice de dónde viene éste, es que sabe decir la buena ventura.

Higgins
De…. ¿la India?

Pickering
Exacto, exacto ¿No ha pensado en ganarse la vida en el teatro con sus
adivinaciones?

Higgins
Ya he pensado en ello y quizá lo haga algún día.
Eliza
No es un caballero el tipo que se mete con una probe chica...

Pickering
¿Puedo saber cómo consigue eso?

Higgins
Simple cuestión de fonética, la ciencia del lenguaje. Es mi profesión y
mi pasatiempo. Se puede conocer a un galés o un irlandés por su jerga
pero yo digo el origen de cualquiera con un margen de seis millas,
incluso de dos millas si es de Londres y a veces, hasta de dos calles.

Eliza
No se le cae la jeta de vergüenza a este bicho cobarde.
Pickering
¿Y se vive de eso?

Higgins
Sí, y bastante bien.

Eliza
Que se meta en sus asuntos y que deje en paz a una probe criatura...

Higgins
¡Mujer! Deje sus detestables graznidos o váyase a emitirlos a cualquier
sitio donde estén acostumbrados a soportarlos.

Eliza
Tengo derecho como usté a estar aquí si se me da la gana…...
Higgins
Quien lanza tan agrios y deprimentes sonidos no tiene derecho a estar
en ninguna parte, ni siquiera a vivir. Recuerda que eres un ser humano;
que tienes un alma y el divino don del lenguaje articulado; que tu
idioma nativo es el idioma de Shakespeare, de Milton y de tu Biblia y no
te quedes ahí como una paloma enfurecida.

Eliza
(Gruñe) AAAAGHHHHHH

Canción : Why can’t the english?

Higgins
¿Ve a esta criatura con su lenguaje barriobajero que la mantendrá en el
arroyo hasta el fin de sus días? Pues yo, señor, en seis meses podría
hacerla pasar por duquesa en un baile de embajada, y hasta colocarla
de doncella de una dama o de dependienta, que usan un inglés más
refinado.

Eliza
Oiga, ¿cá dicho usté...?

Higgins
Sí, a tí, hoja de col pisoteada; a tí, deshonra de la noble arquitectura de
estas columnas; a tí, insulto viviente a la lengua inglesa, podría hacerte
pasar por la reina de Saba

Eliza
(A Pickering) Ah, ja, ja, usté no se tragara esa bola, ¿eh?
Pickering
Es posible. Yo mismo a mis años soy estudiante de dialectos indios.

Higgins
¿De veras? ¿Conoce al coronel Pickering, autor del “Idioma Hindú
escrito y hablado?

Pickering
¡Yo soy el coronel Pickering! ¿quién es usted?

Higgins
Harry Higgins, autor del “Alfabeto Universal Higgins”.

Pickering
¡He venido expresamente de la India para conocerle!

Higgins
Y yo iba a ir allá a conocerle a usted.

Pickering
¡Higgins!

Higgins
¡Pickering! ¿Dónde se hospeda?

Pickering
En el Hotel Carlton.

Higgins
No, ya no. Desde ahora se hospeda en la calle Wimpole, 27. Venga
conmigo y charlaremos mientras cenamos.
Pickering
Con mucho gusto.

Higgins
Los dialectos indios siempre me han fascinado.

Eliza
Cómpreme flores que no tengo pa cenar...

Higgins
Mentirosa, has dicho que podías cambiar media corona.

Eliza
Ojalá te veas tu el cuerpo atravesao con clavos….. pué’s llevarte hasta
la mugrosa cesta por seis peniques. (Y le tira la cesta)

Higgins
(Suena el campanario. Dan las ocho.) Una llamada de lo alto. (Echa
unas monedas en la cesta)
¿Cuántos hay en realidad?

Pickering
¿Cuántos qué?

Higgins
Dialectos indios.

Pickering
Nada menos que 147 lenguas registradas como vernáculas de la india.
(Eliza mira dentro de la cesta y cuenta las monedas)
Hombre 4
Habrá que descubrirse caballeros. Tenemos una rica heredera entre
nosotros.

Hombre 5
¿Necesitas un buen mayordomo, Eliza?

Eliza
Tú no me servirías.

Canción : wouldn’t it be loverly?

(Recogen el mercado de flores, frutas y verduras)

Cuadro 3º
Plaza de Covent Garden. Pórtico iglesia de San Pablo. Empieza a
amanecer.

Alfred Doolittle
Ven pa’ca. Vamos.

Amigo 1
Anda Alfie, vámonos a casa, éste sitio ya empieza a retame...

Alfred Doolittle
¿A casa? ¿Para qué quiés ir a tu casa? Son ya casi las cinco, mi hija
Eliza no tardará en aparecer. Creo que podrá aflojar media corona pa
un padre que la quiere.
Amigo 2
Aibá que la quieres. No las visitao desde hace meses.

Alfred Doolittle
So qué tie que ver. ¿Qué es media corona pa to lo que yo le dao?

Amigo 1
¿Cuándo las dao tú algo a la chica?

Alfred Doolittle
¿Algo? Le dao to lo que hay que dar. Un servidor le ha dao el regalo más
grande que un ser humano le pue dar a otro: la vida. Yo la puse en este
planeta mundo que está lleno de hermosuras y de maravilla, el sol que
brilla, la luna que resplandece; toa la ciudá de Londres pa que andurrée
por ella vendiendo sus flores... To eso le dao yo. Luego tomo la del
humo y la dejo pa que lo disfrute. Si to eso no vale media corona de vez
en cuando tendré que quitarme el cinturón y darle pal pelo.

Amigo 1
Tie buen corazón Alfie, pero pa quitarle media corona a Eliza tendrás
que inventar una buena historia.

Alfred Doolittle
Pa eso me pinto solo... Buenos días George...

George
No me sacarás ni medio penique.

Alfred Doolittle
Buenos días, Algernon.
Algernon
No te fío, ni un medio.

Alfred Doolittle
(A una que no es Eliza) Ahí está... Vaya Eliza, qué sorpresa.

Chica
Ah, límpiese pollo. Masiao viejo pa mí.

Amigo 2
¿No conoces a tu hija, Alfie?

Amigo 1
¿La encontrarás sin saber qué pinta tiene?

Alfred Doolittle
La conozco muy bien. Vamos a buscarla. ….. Eliza, qué sorpresa.

Eliza
No tengo ni medio penique.

Alfred Doolittle
Qué dices, ven aquí, tramposa.

Eliza
No voy a largarte la pasta que tanto me cuesta ganar pa que tú se la
largues al piojoso tabernero

Alfred Doolittle
Eliza, ¿tendrás el mal corazón de dejarme ir con tu madrastra sin ir
forrao con un poco de protección líquida?

Eliza
¡Qué madrastra ni qué narices!

Alfred Doolittle
Pienso casarme con ella. Soy yo quien sufre por eso... me tiene
aperreao esa mujer, Eliza, y todo eso pasa porque no estamos casaos de
verdad. Anda, sé buena, lárgale a papito media corona pa irse a su
casa...

Eliza
Bueno, tuve una miaja de suerte anoche.

Alfred Doolittle
¿Sí?

Eliza
Hum, ahí va. Pero no cuentes con que te de a cada dos por tres media
corona.

Alfred Doolittle
Gracias Eliza, eres una hija con un corazón muy grande. Je, je.
(canta) Ven, vamos a beber…… llena los vasos de cerveza... (Eliza de
vueltas por el mercado.)

Cuadro 4º
Casa de Higgins. Higgins y Pickering prueban los diapasones.

Higgins
(Emite una serie de sonidos armónicos acordes con el tono del
diapasón.)
¿Cuántos sonidos vocales cree haber recibido?

Pickering
Creo haber contado veinticuatro.

Higgins
Se equivoca. Son exactamente ciento treinta. Ahora va a escucharlos
uno a uno.

Pickering
¿Es preciso? Creo que ya es suficiente por esta mañana.

(Higgins pone en un fonógrafo la misma secuencia de sonidos anterior,


a menos revoluciones, de forma que se aprecia cada cambio. Al mismo
tiempo hace gestos a Pickering invitándole a que reconozca cada matiz.
Mrs Pierce se adentra en la habitación donde está los dos hombres.)

Mrs Pierce
Señor Higgins.

Higgins
¿Qué hay señora Pierce?

Mrs Pierce
Hay una joven que desea verle señor.

Higgins
¿Una joven? (apaga el fonógrafo) ¿Para qué quiere verme?
Mrs Pierce
Es una chica un poco vulgar. Mejor dicho, muy vulgar. La hubiera
despedido pero he creído que quizá le gustaría que hablase a su
aparato.

Higgins
Dígame, ¿cómo habla?

Mrs Pierce
Espantosamente, señor Higgins.

Higgins
¡Bravo! Vamos a oírla. Que pase Señora Pierce.

Mrs Pierce
Muy bien.

Higgins
Hemos tenido suerte. Le demostraré cómo hago mis registros. La
haremos hablar y yo tomaré sus palabras e imprimiremos su charla en
el fonógrafo de Bell, para que usted la pase cuantas veces quiera con la
trascripción escrita a la vista.
(Entra Mrs Pierce seguida de Eliza)

Mrs Pierce
Esta es la joven que le he dicho, señor.

Eliza
Buenos días, buen hombre ¿puedo tener dos palabritas con usté cara a
cara?
Higgins
No, no, no, no... es la chica de las anotaciones de anoche... tengo todas
las impresiones que necesito de la jerga de Lisbon Grove. Puede usted
irse, no me hace falta.

Eliza
No se suba usté a la parra que entoavía no sabe pa qué stoy aquí. ¿Le
ha dicho que he venío en taxi?

Mrs Pierce
No diga tonterías. ¿Cree que al profesor Higgins le importa en qué haya
venido?

Eliza
Ah, conque tenemos humos. Pero no tantos como pa no dar lecciones y
yo sé que él las da, y si mi dinero no es lo bastante bueno, agüeco el ala
pa otra parte.

Higgins
Bueno ¿para qué?

Eliza
Bueno pa usté ¿se entera? Ya pica, ¿verdá? Vengo a que me de usté
lecciones y además a pagárselas como los buenos.

Higgins
Vaya, y usted ¿qué cree que voy a decirle?
Eliza
Pue si fuera usté un caballero lo que diría es que me sentara. ¿No ha
oído que vengo a que me haga su negocio?
Higgins
¿Qué hacemos con esta calamidad? ¿Decirle que se siente o arrojarla
por la ventana?

Eliza
AAh. No quiero que me llame calamidá cuando le propongo pagarle
igual que una señora.

Pickering
¿Usted qué desea, hija?

Eliza
Yo... yo quieo sé una señora en una tienda e flores. Pero naide me
tomará si no chamuyo fino. Este dijo que llegaría a enseñarme, pos aquí
estoy pa eso, dispuesta a pagare, no a que lo haga e valde, y él me trata
como un trapo sucio. Sé tan bien como usté cuánto valen las lecciones y
se las pagaré.

Higgins
¿Cuánto pagarás?

Eliza
Ah, eso ya es hablá. Sabía que sachantaría en cuanto vía que podía
recogé algo de lo que me tiró anoche. Estaba un poco curda, ¿Verdá?

Higgins
¡Siéntate!

Eliza
No hace falta que me haga cumplios ahora con...
Higgins
¡¡Que te sientes!!

Mrs Pierce
Siéntese, haga lo que le dice.

Pickering
¿Cómo se llama?

Eliza
Eliza Doolittle

Pickering
¿No quiere sentarse señorita Doolittle?

Eliza
Gracias. (Se sienta)

Higgins
Bueno, ¿cuánto te propones pagarme por esas lecciones?

Eliza
Ah. Sé lo que es justo. A una amiga mía le dan lecciones de francés a
chelín y medio la hora un franchute de verdá... Usté no tendrá la jeta de
pedirme eso por enseñarme mi propia lengua como si fuea francés,
conque solo le doy un chelín.
Higgins
Mire Pickering, si considera un chelín como un tanto por ciento de los
ingresos de esta chica, esto nos daría el equivalente de unas sesenta
libras de un millonario... ¡Caramba, es enorme! ¡La mayor oferta que
me han hecho!

Eliza
¡Sesenta libras! ¿Qué dice usté? (Se levanta) ¿De dónde saco yo toa
esa plata?
Higgins
Ah, cierra la boca...

Eliza
¡No le ofrecío sesenta libras... no tengo sesenta libras..! (Llora)

Mrs Pierce
No llore, no sea tonta. Siéntese, nadie se va a quedar con su dinero.

Higgins
Pero alguien te va a zurrar con una escoba si no dejas de lloriquear.
¡Siéntate!

Eliza
(Deja de llorar de golpe) (Y se sienta) Oh, cualquiea diría que es usté
mi padre.

Higgins
Si decido enseñarte seré peor que dos padres. (Ofrece un pañuelo a
Eliza, que se está secando con la manga). …. Toma.
Eliza
¿Pa qué me da esto?

Higgins
Para que te seques los ojos o cualquier otra parte de tu cara que esté
mojada. Y recuerda que esto es un pañuelo y esto es una manga, no
confundas lo uno con lo otro si quieres ser una señorita de una tienda.

Mrs Pierce
Es inútil hablarle así, sr Higgins, no puede entenderle. (Toma el
pañuelo de manos de Eliza).

Eliza
¡Eh! Deme ese pañuelo. Me lo ha dao a mí y no a usté.

Pickering
Higgins esto me está interesando, ¿mantiene su jactancia de hacerla
pasar por duquesa en el baile de una embajada? Si lo consigue diré que
es el mejor profesor que existe. Le apuesto a usted todos los gastos del
experimento a que no tendrá éxito. E incluso pagaré las lecciones.

Eliza
Ah, usté es un tío grande, gracias capitán.

Higgins
Es una tentación casi irresistible. Es tan deliciosamente vulgar, tan
horriblemente sucia...

Eliza
No estoy sucia, me lavao la cara y las manos antes de venir.
Higgins
¡Acepto! Haré una duquesa de este miserable deshecho del arroyo!
Empezaremos hoy, ahora, al momento. Llévesela señora Pierce y lávela,
frótela con papel de lija si es necesario. ¿Hay un buen fuego en la
cocina?

Mrs Pierce
Sí.

Higgins
Quítele toda la ropa, quémela, y encargue ropa interior y vestidos
nuevos y mientras llegan, envuélvala en papel de embalar.

Eliza
Usté no es un caballero. Si lo fuera no hablaría de esas cosas. Yo soy
una chica decente y sé cómo son los tíos como usté, lo sé muy bien.

Higgins
Todos tus remilgos de barrio bajo están de más aquí, jovencita. Aprende
a portarte como duquesa. Llévesela, señora Pierce, y si le da mucho
trabajo, azótela.

Eliza
¡Ah, no! ¡Llamaré a la poli!

Mrs Pierce
No tengo habitación donde ponerla.

Higgins
Pues póngala en la carbonera.
Pickering
Vamos Higgins, sea usted razonable.

Mrs Pierce
Sí, sea razonable, señor Higgins, no puede pisotear a todo el mundo de
esa manera.

Higgins
¿Yo? ¿Pisotear a todo el mundo? Querida señora Pierce, querido
Pickering, yo no he querido pisotear a nadie, sólo he sugerido que
debiéramos ser amables con esta pobre chica. Si no me he expresado
claramente ha sido porque no he querido herir su delicadeza. Ni la de
usted.

Mrs Pierce
Pero señor, no puede recoger una chica sin más ni más, como quien
recoge un caracol en la playa.

Higgins
¿Por qué no?

Mrs Pierce
¿Por qué no? Porque usted no sabe nada de ella. Y respecto a sus
padres... A lo mejor está casada.

Eliza
Na!!!!!!

Higgins
¿Lo ve? No se puede decir con más claridad. Na!!!!
Eliza
¿Quién m’iba a querer?

Higgins
Pues yo te digo una cosa, Eliza, las calles estarán cubiertas de
cadáveres de hombres que se habrán suicidado por ti, antes de que yo
termine de pulirte.

Eliza
Me largo. Está como un chivo. Yo no quiero que me enseñe un tío
tocado…..

Higgins
¡Que yo estoy loco! Está bien. Señora Pierce, no encargue sus vestidos.
¡Échela!

Mrs Pierce
Basta, señor, no se lo permito. Vuelve con tus padres, hija.

Eliza
Yo no tengo padres.

Higgins
¿Lo ha oído? No tiene padres, no hay por qué preocuparse, no la quiere
nadie ni le es útil a nadie más que a mí. Vamos, llévesela arriba.

Mrs Pierce
Pero ¿qué va a ser de ella? ¿no habrá que pagarle algo? Sea usted
sensato, señor.
Higgins
Aquí tendrá comida y vestidos. Si le diera dinero se lo gastaría en
bebida.

Eliza
Usté es un bestia, eso es. Nadie me ha visto catar una gota de licor. (A
Pickering) Usté que’s un señor de verdá no le deje que me hable así...

Pickering
¿No se le ha ocurrido que esta chica tiene sentimientos?

Higgins
Oh, no creo que tenga sentimientos que puedan preocuparnos, ¿los
tienes Eliza?

Eliza
Tengo los mismos que cualquier hijo de vecino.

Mrs Pierce
Señor Higgins, tengo que saber en qué condiciones se ha de quedar
aquí. ¿Qué va a ser de ella cuando usted termine su enseñanza? Tiene
que pensar en el futuro, señor.

Higgins
¿Y qué va a ser de ella si la dejamos en el arroyo? Respóndame usted a
eso.

Mrs Pierce
Eso es asunto de la chica, no suyo, señor.
Higgins
Como cuando yo termine la devolveré al arroyo volverá a ser asunto
suyo y todo arreglado.

Eliza
Usté no tiene corazón. A usté no le importa na más que usté mismo. Ya
estoy harta de to esto y me largo. Usté no sabe lo que es vergüenza, se
lo digo yo...

Higgins
Toma unos bombones, Eliza.

Eliza
¿Cómo sé yo lo que tienen dentro? Sé que hay chicas que les han dao
drogas tipos como usté...

Higgins
Te voy a demostrar mi buena fe. Tomaré la mitad de uno y tú la otra.
Tendrás muchas cajas de bombones cada día. Te alimentarás de ellos,
¿si?

Eliza
Me lo como porque soy demasiao educá pa sacármelo de la boca...

Higgins
Piénsalo, Eliza, piensa que tendrás bombones, y coche, y oro... y
brillantes.

Eliza
¡AAGGHHR! Yo no quiero tener oro ni brillantes. Yo soy una chica
decente.

Pickering
Higgins, no tengo más remedio que intervenir. La señora Pierce tiene
razón. Si esta mujer se ha de poner en sus manos durante seis meses
para un experimento de enseñanza, debe saber exactamente lo que va a
hacer.

Higgins
Mmmm…. Eliza, te quedarás aquí durante seis meses aprendiendo a
hablar correctamente. Si eres buena y haces lo que te diga, dormirás en
un bonito dormitorio, tendrás comida y dinero para comprar bombones
y pasear en taxi... Pero si me sales mala y perezosa, dormirás en el
suelo de la cocina entre las cucarachas y la señora Pierce te vapuleará
con un palo de escoba. Después de seis meses, te llevaré al palacio de
Buckhigham en un carruaje, espléndidamente vestida. Si alguien
consigue descubrir que no eres una dama, la policía te llevará a la torre
de Londres, donde te cortarán la cabeza como escarmiento para otras
presumidas chicas modestas. Pero si no se descubre quién eres, tendrás
un regalo de... siete chelines y medio para empezar tu vida en una
tienda. ¿Satisfecho, Pickering?.

Pickering
No comprendo nada de lo que está hablando.

Higgins
¿Puedo expresarme con más claridad, señora Pierce?

Mrs Pierce
Venga conmigo, Eliza.
Higgins
Estupendo. Llévesela al cuarto de baño.

Eliza
Usté es peor qu’un negrero. No me quearé aquí si no me gusta. No quio
que naide me pegue.

Mrs Pierce
No seas respondona, chica.

Eliza
Si llego a saber lo que me esperaba, ¿de qué vengo yo aquí? Siempre he
si’una buena chica y no quieo que naide abuse de mí.

Higgins
En seis meses, en tres, si tiene buen oído y lengua suelta, podré llevarla
donde sea y hacerla pasar por lo que quiera. Haré una reina de esa
chica semi-salvaje.

Cuadro 5º
Estancias y baño de la casa de Higgins.

Eliza
No tomao ‘n baño ‘n toa mi vida. Quio dicir un baño e veras.

Mrs Pierce
No se puede ser buena por dentro si está sucia por fuera. (Entrando en
la habitación)
Te alojaré aquí. Éste será tu dormitorio.
Eliza
No podría dormir aquí, buena mujer. Es demasiao bueno pa una de mi
clase. Tendría miedo de tocar ná. Entoavía no soy un duquesa. (Viendo
el vapor que emana la bañera)
Oh, ¿qué es esto? ¿Aquí es donde lavan la ropa?

Mrs Pierce
Aquí es donde nos lavamos nosotras y donde voy a lavarte a ti.

Eliza
¿Usté tié la intención e que me meta ahí entro y me moje toa entera? Ni
pensarlo.
(Mrs Pierce cierra la puerta del baño tras de si) Me daría ….. una
pulmonía...

Mrs Pierce
Anda, vamos. ¡Vamos! Quítate la ropa. Anda muchacha, haz lo que te
digo, ve desnudándote. (A una criada) Ayúdame a quitarle estos
pingajos. Vamos Susan.

Eliza
(Gritando y resistiéndose dramáticamente) No, no, no quiero. Váyase.
No quiero.

Mrs Pierce
Vamos muchacha, estate quieta.

Eliza
Quíteme las manos de encima. No, no.
Mrs Pierce
La desabrocharé.

Eliza
¡No! (Intenta salir del baño)

Mrs Pierce
¡No! No te vayas... (A Susan) Ayúdame.

Eliza
No, no... (En la biblioteca, los hombres escuchan sorprendidos todo el
griterío)

Mrs Pierce
¡Quieta!

Eliza
No, no, no...

Mrs Pierce
No le va a pasar nada por tomar un baño...

Eliza
No me bañaré, soy una chica decente...

Mrs Pierce
Pero estate quieta condenada... (a las criadas) Ustedes, no se
achiquen…….

Eliza
Suélteme. Que me suelte. No quiero.
Mrs Pierce
Sujétenla..... ¡Sujétenla!
(Higgins sale a ver que ocurre. Dos criadas bajan las escaleras a toda
prisa y escandalizadas. Higgins las observa llevarse las ropas de Eliza,
que sigue montándola en el baño. Higgins, vuelve a la biblioteca.)

Pickering
Higgins, si he de tomar parte en este asunto, me sentiré responsable de
esa muchacha. Espero que quedará bien entendido que usted no se
aprovechará de su situación.

Higgins
¿Ese deshecho? Je. Tabú para mi, se lo aseguro.

Pickering
Sabe a lo que me refiero. Esta no es una cuestión frívola. ¿Es usted un
hombre de buen carácter, en lo que respecta a las mujeres?

Higgins
¿Ha conocido a alguno de buen carácter cuando trata con mujeres?

Pickering
Si, muy frecuentemente.

Higgins
Pues yo no. En cuanto le concedo a una mujer mi amistad, se vuelve
exigente, celosa, suspicaz... y resulta enojosa. Y si es la mujer la que me
concede su amistad, yo me vuelvo egoísta y tiránico. Esa es la causa de
que sea un solterón. Y continuaré siéndolo. Al fin y al cabo, Pickering,
yo soy un hombre normal...
Canción : An ordinary man.

Cuadro 6º
Plaza del mercado.

Tabernero
(Echando a Alfred y los suyos)
¡Fuera de aquí! ¡Y tú también, Cheinei! Fuera de aquí, Doolittle. Y
recuerda esto: lo que se bebe hay que pagarlo, o no se bebe.

Alfred
Jé. Gracias por tu generosidad. Manda la cuenta al palacio de
Búquigan. Andando.

Cheinei
Oye, Alfie, no habrá más tutía que volver a trabajar.

Alfred
¿Trabajar? No te atre’as a ‘ecir esa palabra estando yo ‘elante.
(Señalando a unos obreros). Mia estos probes que tiés aquí. Ja, ja, ja.
Esto tambié lo había hecho yo antes, por hacer ejercicio. No vale la
pena. T’ocupa to’l día. Ah, no hay problema, saldre’os adelente,
muchachos.

Amigo 2
¿Y cómo piensas conseguirlo, Alfie?

Alfred
¿Cómo? Pues como siempre. Con fe, esperanza y un poco e´suerte.
Canción : With a little bit of luck.

Mujer
Miradle, por ahí va un tío con suerte, el honorable Alfie Doolitlle.

Alfred
¿Qué hace usté’ con la ropa d’Eliza?

Mujer
Querrás decir en la que’ra su ropa. Ahora trendrás pa’mborracharte,
Doolittle. Ta’s caío en un verdadero río de oro.

Alfred
¿De que’stás hablando?

Mujer
Ah, no lo sabe. ¡Es su padre y está en la palmera! (La gente ríe)
Sa io a vivir con uno que’stá bien forrao. Se largó ná menos que en un
tasi muy emperifollá y no ha vuelto desde hace tres días...

Alfred
Siga.

Mujer
Esta mañana recibí un recao d’ella. Quié que le mande sus cosas, a la
calle Wimpole, número 27. La casa del profesor Liggins. (Ríe) ¿Y sabes
qué cosas quiere? (Sacando las cosas) Esta jaula y el abanico que según
ella es chino. (Ríen)
Pero hay algo más... y es que ma dicho que no me molestara en
mandarle nigún vestío.
Alfred
(Ríe satisfecho)
Ya sabía yo que esa chica mía haría carrera. Señores, eso hay que
remojarlo, que el sol brilla pa Alfred Doolittle.

Cuadro 7ª
Casa de Higgins.

Mrs Pierce
El correo, señor.

Higgins
Pague las facturas y conteste no a las invitaciones.
Eliza
(Hace ejercicios de vocalización con un aparato que recoge las gráficas
de sus sonidos. Cuando Higgins se le acerca, no puede reprimir sonarse
la nariz.) A, E,I,

Mrs Pierce
Señor Higgins, no debiera hacerla trabajar de ese modo. Obligarla a
vocalizar una y otra vez, de la mañana a la noche... incluso durante las
comidas. Hasta usted quedará agotado. ¿Cuándo dirá basta?

Higgins
Cuando lo haga correctamente. ¿Algo más, señora Pierce?

Mrs Pierce
Otra carta de ese millonario americano, Esra Wellingford. Quiere que
de una conferencia en su Liga de reforma moral.
Higgins
Pues tire esa carta.

Mrs Pierce
Es la tercera que le escribe, señor, por lo menos debería contestarle.

Higgins
Bueno, déjela en mi mesa, procuraré ocuparme de eso.

Mayordomo
Dispense señor, abajo hay un basurero que se llama Alfred Doolittle y
desea verle. Dice que el señor tiene aquí a su hija.

Pickering
Vaya, me lo temía.
Higgins
Haga subir a ese sinverguenza.

Pickering
Es posible que no sea un sinveguenza.

Higgins
No diga tonterías. Pues claro que lo es.

Pickering
Lo sea o no lo sea, me temo que nos va a dar un disgusto.

Higgins
No lo creo. Si hay que dar algún disgusto se lo daré yo a él, no él a mí.
(Entra el mayordomo con Alfred)
Mayordomo
Doolittle, señor.

Alfred
(A Pickering) ¿El profesor Higgins?

Higgins
(Desde donde está) Aquí estoy.

Alfred
¿Dónde? (Lo ve) Ah. Mu buenos días, He venío aquí porque tengo que
tratá d’un asunto mu serio, jefe.

Higgins
Criado en Haunslock, madre galesa, diría yo. ¿Qué quiere usted,
Doolittle?
Alfred
Quieo llevarme a mi hija, na más que eso, ¿enterao?

Higgins
Me parece muy lógico, ya que es usted su padre. Me alegro de ver que
aún le queda una chispa de amor paternal. Ahí dentro la tiene.
Llévesela inmediatamente.

Alfred
¿Qué?

Higgins
Que se la lleve. ¿Cree que voy a mantener yo a su hija, en vez de
hacerlo usted?
Alfred
Aaah, ¿cree usté que eso es razonable, jefe? ¿Cree usté que es justo
abusar de esa manera de un hombre como yo? La chica me pertenece y
usté se la quedao y ¿Qué sacao yo con eso?

Higgins
¡¿Cómo se ha atrevido a venir con la intención de hacerme objeto de un
chantaje?! Usted la envió aquí a propósito.

Alfred
Ah. No tié usted por qué meterse así conmigo, jefe.

Higgins
La policía se meterá con usted. Esto es una trampa para sacarme
dinero por medio de amenazas. Voy a telefonear a la policía.

Alfred
¿Pero es que le pedío a usté ni un penique por un casual? Que lo diga
este señó que sta quí sentao, ¿he hablao yo pa ná de dinero?
Higgins
Pues ¿para qué otra cosa ha venido?

Alfred
Hombre... ¿Pa qué cree usté que podría venir? Sea usté humano, jefe.
(Ríe de forma repugnante, escupiendo sobre Higgins)

Higgins
Alfred, usted la envió aquí a propósito.
Alfred
Le juro a usté que yo no la mandé.

Higgins
Pues ¿cómo sabía que estaba aquí?

Alfred
Se lo diré ahora mismo, jefe, si me deja usté hablar. Estoy dispuesto a
decírselo. Estoy queriendo decírselo. Estoy esperando decírselo.

Higgins
¿Sabe, Pickering, que este individuo tiene el don natural de la retórica?
Observe el ritmo salvaje de su música rústica “. Estoy dispuesto a
decírselo. Estoy queriendo decírselo. Estoy esperando decírselo.” Es su
ascendencia galesa. (A Alfred) ¿Cómo sabía que Eliza estaba aquí si no
la envió?

Alfred
Mandó el recao pa que le trajeran aquí sus cosas y yo lo oí. Y dijo que
no le mandara na de ropa. ¿Qué tenía que pensar de eso, jefe? Ande,
dígame, como padre, ¿qué tenía que pensar yo?

Higgins
Así que ha venido a salvarla de algo peor que la muerte, ¿no es eso
Alfred?
Alfred
Usté lo ha dicho, jefe, eso es.

Higgins
Ya. ¡Mrs Pierce! Oiga, señora Pierce, el padre de Eliza ha venido a
llevársela. Entréguesela.

Alfred
Espere, jefe. Espere un momento. No se precipite. Usté y yo semos
hombres de mundo ¿no le parece?

Higgins
Ah, conque somos hombres de mundo, ¿eh? (A Mrs Pierce) Quizá sea
mejor que se retire usted.

Mrs Pierce
Si, eso creo, señor.

Alfred
Mie usté, jefe, usté es un tío que la verdá, me ha caío simpático así
que... (Vuelve a reir como antes) Si quié usté a la chica yo no tendría
mayormente interés en llevármela siempre y cuando usté y yo
llegaramo a un arreglito, ¿me entiende? To lo que pido son mis
derechos como padre. Estoy seguro de que usté nunca sería capaz de
pedirme que se la cediera gratis... Sé que usté es un hombre bien
plantao, jefe, así que... ¿qué representa un billete de cino libras pa usté
y que representa Eliza pa mi?

Pickering
Debiera usted saber, Doolittle, que las intenciones del señor Higgins
son absolutamente honradas.

Alfred
Claro que los son, amigo. Si no fuea así le habría pedío cincuenta.
Higgins
¿Sería capaz de vender a su hija por cincuenta libras?
Pickering
¿Es que usted no tiene moralidad?

Alfred
No, no pueo permitirme ese lujo. Ni usté si fuera tan probe como yo. Si
Eliza va a sacar tajá de to esto, ¿por qué no voy a sacarla yo? ¿eh? ¿Por
qué no? A ver, ustés, pónganse en mi lugar, ¿quién soy yo? Díganme,
¿quién soy yo? Uno de esos probes que despiertan compasión. No quieo
ser de los que la gente compadece. No me gusta dar lástima. Estoy bien
así, esa es la verdá. Pero... ¿van ustés a abusar de la humildad de un
endividuo no contando con el al fijá el precio de su hija? Este endividuo
que la alimentó y vistió con el sudor de su frente hasta ser mujer y
llegar a ser interesante pa ustés, caballeros? ¡Anden! Cinco libras es un
precio muy razonable, ¿no les parece? Lo dejo en sus manos.

Higgins
¿Sabe, Pickering? si lo tomásemos a nuestro cargo al cabo de tres
meses podría ser o ministro del gobierno u orador popular en Gales.
Mejor será darle el dinero.

Pickering
Me temo que malgastará las cinco libras.

Alfred
Ah, no las malgastaré, jefe, se lo juro sólo una juerguecita entre yo y la
parienta. Nos divertiremos los dos y daremos un poco a ganar a otros. Y
a usté la satisfación de saber que no las hemos tirao. En nada podría
emplearlas mejor.
Higgins
Esto es irresistible. Le daremos diez.

Alfred
¡No! La parienta no se atrevería a gastarlas, jefe, diez libras es mucho
dinero. Le hace a uno sentirse imprudente y entonces, adiós felicidad.
Deme exactamente lo que le pido, jefe, ni un penique más, ni un
penique menos.

Pickering
No creo que se deba fomentar esa clase de inmoralidad. ¿Por qué no se
casa con la parienta, como usted dice? Eso a usted no lo asusta, bien se
casó con la madre de Eliza.

Alfred
¿Quién la dicho a usté eso?

Pickering
Pues nadie me lo ha dicho. Es una deducción lógica. (Alfred hace gestos
para expresar que no se casó)

Higgins
Si le escuchamos un minuto más acaba con nuestras convicciones.
Cinco libras ha dicho, ¿verdad?

Alfred
Gracias, jefe, gracias.

Higgins
¿Está seguro de que no quiere diez?
Alfred
No, no, tal vez en otra ocasión.
(Aparece Eliza)

Eliza
No quiero, no quiero... (tropieza con Alfred) AAugg!!!!!

Alfred
Usté perdone, señorita...

Eliza
No quieo decir esas malditas vocales ni una sola vez más.

Alfred
Mi madre, si es Eliza. Nunca hubiea creío que limpia y bien vestía seas
tan guapa. Esta chica m’honra, ¿verdá, jefe?

Eliza
Eh ¿Se pué saber ca’ces aquí?

Alfred
Calma, calma. Si le da mucho ca’cé zurrele usté la varana con el
cinturón. Es el mejor medio de hacerle comprendé. Bien, señores,
buenos días. Adiós, Eliza.

Eliza
Aaaggg.

Higgins
Un tipo interesante para usted, un genio filosófico de primera fila.
Señora Pierce, escriba al señor Esra Wellingford que si quiere un buen
conferenciante se ponga en contacto con el señor Alfred Doolittle,
basurero y el más original moralista de Inglaterra.

Mrs Pierce
Sí, señor.
Eliza
Eh, oiga, ¿por qué ha venío aquí?

Higgins
Tú, a decir las vocales.

Eliza
Ya me las sé. Las sabía antes de venir aquí.

Higgins
Pues si las sabes, dilas.

Eliza
A,e,i,o,u.

Higgins
¡Alto! A,e,i,o,u.

Eliza
Eso es lo que he dicho. A,e,i,o,u. Es lo que’stao diciendo duante tres
días y no quieo decilo más.

Pickering
Sé que es difícil, señorita Doolittle, pero procure comprender.
Higgins
Es inútil dar explicaciones, Pickering. Como militar debería usted
saberlo. Necesita disciplina. Déjela, si no, siempre acudirá a usted para
que la compadezca.

Pickering
Está bien, la dejaré. Pero tenga usted paciencia con ella, Higgins.
Higgins
Descuide. Di A.

Eliza
Usté no tié corazón es lo que digo.

Higgins
Aaaa.

Eliza
Aarg

Higgins
Aaaa.

Eliza
Aarg

Higgins
Aaaa.

Eliza
Aarg
Higgins
Eliza, te prometo que si no dices correctamente las vocales antes de
que el día haya terminado, no tendrás comida, ni cena. Ni tampoco
bombones.

Canción : Just you wait.

Higgins
E, i.

Eliza
A, e ,i.

Cuadro 8º
Biblioteca de Higgins.

Higgins
Vamos, Eliza, dilo otra vez.

Eliza
La yuvia en Seviya es una pura maraviya.

Higgins
La lluvia en Sevilla es una pura maravilla.

Eliza
¿Y no he decío eso?

Higgins
No, Eliza, no lo has decío, ni siquiera lo has dicho. Todas las noches
antes de acostarte y después de haber rezado tus oraciones quiero que
digas “La lluvia en Sevilla es una pura maravilla, cincuenta veces. El
Señor te escuchará más si aprendes a no ofender sus oídos. Ahora
vamos con la jota. Esto va a ser horroroso, Pickering.

Pickering
Reprímase. Hay que dar tiempo al tiempo.

Higgins
Claro, no se puede esperar que lo diga correctamente la primera vez.
Ven Eliza, y presta mucha atención. (Enciende una vela) ¿Ves esta
llama? Cada vez que pronuncies correctamente la letra jota, la llama se
agitará, y cuando la pronuncies mal, permanecerá quieta. Así sabrás si
la dices bien y pronto tu oído captará la diferencia. Lo verás mejor en el
espejo. Ahora, atención: En Jalapa, Jamaica y Jaba ájanse en junio
enebros y jaras. Anda, siéntate y dilo tú. En Jalapa, Jamaica y Jaba
ájanse en junio enebros y jaras.

Eliza
En Halapa, Hamaica y Haba áhanze en hunio jenebroz y jaraz.

Higgins
¡Oh, nononono! ¿Es que no tienes oído?

Eliza
¿Quiere que lo diga otra vez?

Higgins
No, por favor. Empecemos por el principio. Di tan sólo: ja, ja, ja, ja.
Eliza
Ha, ha, ha, ha.

Higgins
Sigue, sigue, sigue.

Eliza
Ha, ha, ha, ha, ha (Sigue de fondo).

Higgins
¿Ocurre este ejemplo en La India, Pickering? ¿pronuncian
defectuosamente la letra jota donde no corresponde, como en el caso
de “jenebros” por enebros? ¿Y por qué los eslavos, cuando aprenden
otra lengua, tienden a hacer algo parecido? Dicen guénero en lugar de
género o algo parecido, dicen manja en vez de manga...
(lEiza pierde la concentración y quema la hoja que le dio Higgins con la
llama de la vela. De pronto, los dos hombres huelen el humo.)

Pickering
¡Oh, la chica, Higgins!

Higgins
Sigue, sigue, sigue.
(Se empieza a oír la canción de los criados mientras Eliza sigue,
concentradísisma, -Ha, ha)

Canción : Servant chorus.

Higgins
Otra vez: Oh, ¡Cuánto le agradezco su invitación!
Eliza
(Mal.)
Oh, cuánto la’gradezco su invitación.

Higgins
No. Cuánto le agradezco, cuánto le agradezco... (Marcando notas en un
xilófono) Oh, cuánto le agradezco su invitación.

Eliza
(Mal). Cuanto la’gradezco su invitación.

Higgins
(Cortándola) No, no, no, no... Cuánto le agradezco. Es como decir copa
de coñac: cuánto le... copa de... di copa de coñac.
Eliza
Copa e coñá.
(Se va quedando prendada observando el té y las pastas que toman
Higgins y Pickering)

Higgins
No, no, no. Copa de coñac. Está bueno el pastel, ¿de dónde lo traerá la
señora Pierce?
Pickering
Huhum. Estupendo. Y esas pastas de fresas son deliciosas.
Higgins
(Impresionado) Otra vez... (a Eliza)

Pickering
El otro pastel...
Higgins
¡¡Pickering!! Otra vez, Eliza.

Eliza
Copa e coñá.

Higgins
Oh, ¿no adviertes la diferencia? Mira…. lo que tienes que hacer es
apoyar la lengua en los dientes inferiores y entonces decir: copa.

Eliza
(Sin dejar de mirar un trozo de pastel que Higgins lleva en su mano)
…… Copa.

Higgins
Y luego di …… de.

Eliza
De.
Higgins
Y luego copa, copa, copa, de, de, de, copa, copa, copa, de, de, de ……

Eliza
Copa, copa, copa, de, de, de, copa, copa, copa, de, de, de …….

Pickering
Caramba, Higgins, ha sido una estupenda merienda. Acabe con la tarta,
yo no puedo comer ni un bocado más. Ah, estoy repleto. ¿Se
malgastará?
Higgins
¡No se malgastará! Sé de alguien a quien le gusta locamente la tarta de
fresa.
(Le lleva la tarta al loro ante la atónita y decepcionada mirada de Eliza)
Toma, toma comidita, loro...

Eliza
Aauuurgg.

Canción : Servant chorus.

(Otro momento)
Higgins
(Metiendo bolas en la boca de Eliza)
...cuatro, cinco y seis bolitas. Ahora quiero que leas esto, pronunciando
con claridad cada palabra, como lo harías si no tuvieras las bolas en la
boca. De espeso musgo las macetas, yacían con sus flores, todas yertas.
Y pronuncia claramente.

Eliza
(Lo intenta de forma desastrosa)
No puedo, no puedo.

Pickering
Oiga, Higgins, ¿son realmente necesarias esas piedras?

Higgins
Si lo fueron para Demóstenes han de ser necesarias también para Eliza
Doolittle. Dilo,
Eliza
(Eliza lo intenta, con el mismo resultado)

Pickering
Higgins, quizá ese poema resulte demasiado complicado para ella, ¿por
qué no le pone algo más fácil? No sé, la fábula de la lechera, es una
poesía bonita.

Higgins
Pickering, no me deja oír lo que dice la chica. (Eliza se queda
ensimismada) ¿Qué te pasa?

Eliza
Me he tragado una.

Higgins
No importa, tengo muchas. Abre la boca. Una, dos...

Canción : Servant chorus.

Higgins
La lluvia en Sevilla es una pura maravilla.

Eliza
¡No puedo! Estoy muy cansada...

Pickering
Por compasión, Higgins, son casi las tres de la mañana. Sea razonable.

Higgins
Ah, yo siempre soy razonable. Si yo, con este dolor de cabeza, puedo
seguir, tú también.

Eliza
Es que también me duele la cabeza.
Higgins
Ay, toma. (Y le da una bolsa de agua que él estaba usando)
Sé que te duele la cabeza, sé que estás cansada, sé que tienes todos tus
nervios en tensión y a punto de estallar. Pero tienes que pensar en lo
que estás tratando de conseguir. Considera lo que hay en juego. La
brillantez y grandiosidad de la lengua inglesa. Es el más grande
patrimonio que poseemos. Esto es lo que estás ahora en disposición de
conquistar, Eliza. Y lo conquistarás. Desde luego. (Se produce un gran
silencio) Otra vez…..

Eliza
La lluvia en Sevilla es una pura maravilla.

Higgins
¿Cómo has dicho?

Eliza
La lluvia en Sevilla es una pura maravilla.

Higgins
Repítelo.

Eliza
La lluvia en Sevilla es una pura maravilla.

Canción : The rain in Spain.

Higgins
Hemos progresado tanto que ha llegado el momento de hacer una
prueba en público con ella.

Mrs Pierce
¿Se encuentra bien, señor Higgins?

Higgins
Si, perfectamente, ¿y usted?

Mrs Pierce
Muy bien, gracias.

Higgins
Me alegro. La vamos a probar en público a ver cómo se porta.
Mrs Pierce
Señor Higgins, me ha despertado un espantoso escándalo, ¿sabe qué ha
podido ser?
Higgins
¿Escándalo? No he oído nada. ¿Y usted, Pickering?

Pickering
No.

Higgins
Si oye esas cosas que la vea el médico. Ya sé, la llevaremos a las
carreras.

Pickering
¿A las carreras?

Higgins
Al palco de mi madre en Ascot..

Pickering
Consultará usted antes a su madre.

Higgins
Si, por supuesto. (Mira a Eliza que está con sueño) No, será mejor
darle la sorpresa. Y ahora vamos a dormir. Lo primero que haremos al
levantarnos será comprarle un vestido. Tú sigue practicando.

Mrs Pierce
Pero señor Higgins, ya es de madrugada...

Higgins
¿Y qué? No hay mejor hora para trabajar que la madrugada. ¿Dónde se
compra un vestido de señora?

Pickering
En Waile, por supuesto.

Higgins
¿Cómo lo sabe?

Pickering
Como todo el mundo.

Higgins
No le compraremos nada recargado. Optaremos por algo sencillo,
modesto y elegante que sirva para el caso. Si acaso aquí un lazo
(Señalando en Pickering) Si, eso está bien.

Mrs Pierce
Todos ustedes han trabajado demasiado y ya dan muestras de
cansancio. Eliza, no importa lo que haya dicho el señor Higgins recoja
los libros y a dormir.

Canción : I could have dance all night.

Cuadro 9º
Carreras de Ascot.

Canción : Ascot gavotte.

Higgins
Mamá.

Mrs Higgins
Henry, qué desagradable sorpresa.

Higgins
Hola, madre. Oh, qué elegante vas.

Mrs Higgins
¿Qué haces tú aquí? Prometiste no volver jamás a Ascott,. Vete
enseguida.

Higgins
No puedo, es una cuestión de negocios.

Mrs Higgins
Por favor, vete, te lo digo en serio. Ofendes a mis amistades y cuando te
presento a ellas, las pierdo. ¿Por qué no vienes vestido para Ascott?

Higgins
Estreno camisa. Oye, tienes que ayudarme en mi trabajo, cuestión de
fonética. He pescado una chica.

Mrs Higgins
Henry...
Higgins
No, no es cosa de amor, es una florista. La quiero llevar al baile anual
de la embajada, pero antes quiero probarla.

Mrs Higgins
¿Cómo has dicho, Henry?

Higgins
Conoces esos bailes, ¿sí?

Mrs Higgins
Claro que sí, pe...
Higgins
Pues yo la he invitado hoy a tu palco, ¿comprendes?

Mrs Higgins
¿A una vulgar florista?

Higgins
No temas, la he enseñado a hablar correctamente y le he dado
instrucciones para su comportamiento. Sólo hablará de dos temas: del
tiempo y de la salud. Bonito día y ¿cómo está usted? Sin dejarla meterse
en otros temas. Ayúdame, no te expones a nada.

Mrs Higgins
¿No? ¿Hablando de la salud en medio de unas carreras?

Higgins
Bueno, de algo tiene que hablar.

Mrs Higgins
¿Y dónde está ahora?

Higgins
Poniéndole alfileres. Los vestidos que le hemos comprado no le
quedaron. Debíamos haberla llevado a la tienda.

Mrs Higgins
Ah, hola señora Eynsford-Hill

Mrs Eynsford-Hill
Buenas tardes, señora Higgins. Gracias.

Mrs Higgins
¿Conoce a mi hijo Henry?
Mrs Eynsford-Hill
Tanto gusto.

Higgins
¿No la he visto en algún otro sitio?

Mrs Eynsford-Hill
Pues no sé.
H
iggins
¿Qué importa? Siéntese.

Mrs Higgins
Lady Boxinton.

Higgins
¿Dónde diablos estarán?

Mrs Higgins
¿Cómo está Lord Boxinton?

Higgins
¡Ah! (Aparecen Eliza y Pickering)

Mrs Higgins
Coronel Pickering, llega a tiempo para el té.

Pickering
Gracias, señora Higgins. Le presento a la señorita Eliza Doolittle.

Mrs Higgins
Mucho gusto, señorita.

Eliza
¡Cuánto le agradezco su amable invitación!

Mrs Higgins
Encantada, querida. Lady Boxinton.

Lady Boxiton
Hola.

Eliza
¿Cómo está usted?
Mrs Higgins
Lord Boxinton.

Lord Boxinton
Encantado.

Eliza
¿Cómo está usted?

Mrs Higgins
Señora Eynsford-Hill, señorita Doolittle. (A Eliza) Tanto gusto.

Eliza
¿Cómo está usted?

Mrs Higgins
Y Freddy Eynsford-Hill.
Eliza
¿Cómo está usted?

Freddy
Encantado de conocerla.

Mr Higgins
Señorita Doolittle.

Eliza
Buenas tardes profesor Higgins. (Higgins le hace gestos para que se
siente).

Freddy
La primera carrera ha sido emocionante, señorita Doolittle, siento que
se la haya perdido.

Mrs Higgins
Va a llover, ¿no le parece?

Eliza
La lluvia en Sevilla es una pura maravilla. (Higgins baila)
Pero en Jalapa, Jamaica y Jaba ájanse en junio los enebros y las jaras.

Freddy
(Riendo) Qué divertido.
Eliza
¿Está mal dicho acaso, joven? Le apuesto lo que quiera a que está bien.

Freddy
Aplastante.

Mrs Boxinton
Ha refrescado de repente, ¿no cree usted?

Mrs Eynsford-Hill
Dios quiera que no venga una ola de frío fuera de temporada, porque
comúnmente trae mucha gripe.

Eliza
Mi tía Gertrudis murió de la gripe. Eso dijeron, pero yo estoy
convencida de que se cargaron a la pobre vieja.

Mrs Higgins
¿Se cargaron?

Eliza
Sí, por cierto. ¿Cómo podía morir de la gripe si un año antes la difteria
no había podido con ella? Y eso que ya se había puesto morada. Todos
la creían muerta, pero mi padre se puso a echarle cucharadas de
ginebra en el gaznate... (Higgins se desespera) …..
...y tan de repente volvió en sí, que del mordisco partió la cuchara en
dos pedazos.
(Freddy ríe).

Mrs Eynsford-Hill
¡Dios mío!

Eliza
Ahora díganme ustedes si una mujer con tanta fuerza podía morirse de
la gripe. ¿Y qué fue de su sombrero nuevo de paja que tenía que ser
para mí?

Pickering
¡Qué barbaridad!

Eliza
Hubo alguien que lo afanó. Y lo que yo digo es que, los que lo afanaron,
se la cargaron a ella.

Lord Boxinton
¿Se la cargaron? ¿Se la cargaron ha dicho?
Mrs Boxinton
¿Y eso qué significa?

Higgins
Es una nueva forma de expresión. Cargarse a uno quiere decir, matarlo.

Mrs Eynsford-Hill
Pero, sin duda usted no creerá que mataron a su tía.

Eliza
¿Cómo que no? Los que vivían con ella la hubieran matado por una
cinta, conque cuente por un sombrero.

Mrs Eynsford-Hill
¿No cree su padre cometió una temeridad al echarle alcohol en la
garganta en aquella ocasión? Eso podía matarla.

Eliza
A ella no. La ginebra era para ella como la leche materna. Además, él
había tragado tanto por su propio gaznate que sabía lo bueno que era.

Mr Boxinton
¿Quiere decir que él bebía?

Eliza
¿Beber? Por supuesto, era habitual en él. (Freddy ríe) Oiga, ¿qué le
produce esa risotada?

Freddy
El nuevo modo de hablar. Lo hace espléndidamente..

Eliza
Entonces, si lo hago con propiedad, ¿de qué se carcajea usted? ¿He
dicho algo que no debiera decir?

Higgins
Oh, no.

Mrs Higgins
En absoluto, querida.

Eliza
Bueno, es un alivio. De todos modos...
Higgins
(Haciendo señas a Pickering, con urgencia)
No, no, no...

Eliza
...porque yo siempre he dicho...

Pickering
Ya se hace tarde para apostar en la próxima carrera, pero de todos
modos, vamos.

Mrs Higgins
No llegarán a tiempo.

Freddy
He apostado por el número siete. Seré dichoso si acepta el boleto. Así la
emocionará más la carrera.

Eliza
Cuánto le agradezco su gentileza.

Freddy
El caballo se llama Dover.

Pickering
Vamos, por favor.

Canción : Ascot gavotte.

Eliza
Vamos, vamos Dover. Vamos. Corre Dover. Vamos. ¡¡Vamos Dover,
mueve ese cochino traste!! (Todo el mundo se escandaliza).

Salida de las carreras

Mrs Higgins
No hablarás en serio, Henry, no pensarás llevarla al baile de la
embajada.

Higgins
¿No está a punto para eso?

Mrs Higgins
Sólo lo está para ir a una barcaza del puerto.
Higgins
Quizá tengo que refinar un poco su lenguaje pero...

Mrs Higgins
Ay, Henry, si no te das cuenta de lo irrealizable que resulta tu proyecto,
será que estás loco por ella. Déjalo y no te atormentes, ni atormentes
más a esa pobre muchacha.

Higgins
¿Dejarlo? Pero si es mi más fascinante experimento. Pickering y yo
trabajamos en el noche y día. Llena nuestras vidas. Enseñar a Eliza,
hablar con Eliza, escuchar a Eliza, vestir a Eliza...

Mrs Higgins
¿Qué? Son como dos niños que juegan con una muñeca de carne y
hueso... Ahí está el coche.

Cuadro 10º

Casa de Higgins, después de las carreras.


En el exterior, Freddy aguarda con unas flores. Aparece Higgins.

Freddy
Oiga señor, yo...

(Higgins no lo oye y entra en la casa)

Mayordomo
Buenas noches, señor.

Higgins
Ah, ¿ya está la cena? Tengo hambre.

Mayordomo
Al instante, señor.

Mrs Pierce
(Llevando un vaso de agua que coge Higgins). Buenas noches, señor
Higgins.
Canción: On the street where you live.

Mrs Pierce
¿Qué desea?

Freddy
Ah, ¿está la señorita Doolittle?

Mrs Pierce
¿A quién tengo que anunciar?

Freddy
A Freddy Eynsford-Hill. Si ella no me recordara, dígale que soy el que
se ha carcajeado de ella.

Mrs Pierce
Está bien.

Freddy
¿Querrá darle estás flores?

Mrs Pierce
Sí, señor. ¿Hará el favor de pasar? Están cenando pero podrá esperar
en el vestíbulo.

Freddy
No, gracias. Quiero aspirar el aire de su calle.

Cantando: On where you live.the street

Mrs Pierce
¿Señor? No sabe cuánto lo siento. La señorita dice que no quiere ver
nunca más a nadie.

Freddy
Pero ¿por qué? Estuvo espléndida.

Mrs Pierce
Sí, eso he oído decir. ¿Desea que le dé algún otro recado?

Freddy
Sí, dígale que esperaré aquí.
Mrs Pierce
¡A lo mejor no sale durante días o semanas!

Freddy
Es igual, seré feliz esperándola.

Canción: On the street where you live.

(Dentro, los tres cenan)

Cuadro 11º

Pickering
¡Higgins! Si esta noche ocurre una hecatombe en la embajada y la
señorita Doolittle se ve en una situación desairada, sólo usted será
responsable.

Higgins
Eliza puede salir adelante.

Pickering
¿Y si la descubren? Acuérdese de Ascott. Supongamos que incurre en
otra torpeza.

Higgins
Descuide. En el baile no habrá caballos, Pickering.

Pickering
Piense lo espantoso que sería un fracaso. Si algo ocurriera esta noche,
no sé qué haría.

Higgins
Podría volver a su regimiento.

Pickering
No es momento para impertinencias. Su modo de adiestrar a Eliza
durante esta seis semanas ha sido totalmente inhumano. Deje ya de
pasear arriba y abajo, ¿no puede estarse quieto?

Higgins
Tome Oporto, le calmará los nervios.
Pickering
No estoy nervioso... ¿dónde está?

Higgins
Sobre el piano.

Mayordomo
Ha llegado el coche, señor.

Higgins
Avise a la señorita Doolittle.

Mayordomo
Sí, señor.

Pickering
Avísela. Estoy seguro de que ese maldito vestido no le sentará bien. Le
previne contra los modistos franceses, debimos ir a una casa de modas
inglesa, donde nos hubiesen aconsejado, ¿quiere Oporto?

Higgins
No, gracias.

Pickering
¿Está seguro de que esa chica recordará todo lo que usted le ha estado
machacando?

Higgins
Bueno, ya lo veremos.

Pickering
Suponga que no.

Higgins
Pues perderé la apuesta.

Pickering
Higgins, lo que no puedo soportar de usted es su odiosa impasibilidad.
En un momento en que tanto se juega, es insultante que no necesite
una copa de Oporto. (Bebe) Y respecto a la muchacha, usted se
comporta como si ella no tuviese importancia.

Higgins
¡Qué tontería! ¡Claro que tiene importancia! ¿Qué cree que he estado
haciendo estos meses? ¿Puede haber algo más importante que tomar a
un ser humano y transformarlo en otro totalmente distinto al dotarlo de
un nuevo lenguaje? Esto llena la profunda hondonada ¡que separa una
clase de otra y un alma de otro alma!. Ella tiene una importancia
inmensa.

(Aparece Eliza. Deslumbrante)

Pickering
Señorita Doolittle, está usted preciosa.

Eliza
Gracias, coronel Pickering.

Pickering
¿No lo cree así, Higgins?

Higgins
No está mal. No está mal del todo.
(Va a colocarse una flor en la solapa y aprovecha para beber Oporto.
Cuando está a punto de salir, cae en la cuenta, se vuelve y ofrece su
brazo a Eliza)

Intermedio.

Cuadro 12º
Baile en la embajada.

Mayordomo de la embajada
Sir Malcom y Lady Andrew, Marqués y Marquesa de Stendford, Mayor
general Hugh Devill y señora de Devill, Honorable Sir James Clarence,
Marqueses de Gleding, Lady Susana de Leipniz. Sir Albert y Lady
Derring, Esxcelentísimo señor Archibald Herring y Lady Herring...

Karphaty
Maestro, maestro (da dos besos a Higgins) ¿no se acuerda de mí?

Higgins
No, ¿quién demonios es usted?

Karphaty
Su discípulo. Su primero, su más grande y mejor discípulo. Soy Zoltan
Karphaty, aquél profesor asombroso.
Higgins
Oh.

Karphaty
He hecho famoso su nombre por toda Europa. Usted me enseñó
fonética, no puede haberme olvidado.

Higgins
Oiga ¿por qué no se recorta el pelo?

Karphaty
Es que yo no tengo su aspecto imponente, su figura, su semblante...
Con el pelo recortado nadie repararía en mí.

Higgins
(Mirando sus condecoraciones) ¿De dónde ha sacado toda esta
chatarra?

Karphaty
Son condecoraciones por mis idiomas. La reina de Transilvania asistirá
al baile, soy indispensable para ella en estas fiestas internacionales.
Hablo treinta y dos idiomas, conozco a todo el mundo en Europa...
ningún impostor se me puede escapar.

Embajador griego
Profesor Karphaty... (Karphaty saluda con una reverencia)

Karphaty
El embajador griego, griego... cómo yo!. Según él apenas conoce el
inglés, pero a mí no me la da. es hijo de un relojero de Yorkshire. Habla
u inglés tan espantoso que no puede pronunciar una palabra sin delatar
su origen. Le ayudo a fingir, pero le hago pagar por el engaño. Hago
pagar a todo el mundo.

Un mayordomo
Disculpe señor, le reclaman. Su excelencia desea verle.

Karphaty
Disculpen.

(Eliza se une a Higgins y Pickering. Karphaty la observa)

Mayordomo
...Sir Gay Scott-Agland y Lady Scott-Agland, Conde y condesa de
DeMaró, Vizconde y Vizcondesa de Hiriough, Señor Richard Lanser y
señora de Lanser, Lord y Lady Flanders,
Pickering
Señorita Eliza Doolittle y Coronel Pickering.

Mayordomo
Señorita Doolittle y Coronel Pickering.

Embajador
Bienvenida señorita Doolittle.

Eliza
Excelencia.

Señora del embajador


Señorita

Eliza
Encantada de conocerla

Señora del embajador


Buenas noches Coronel.

Pickering
Buenas noches.

Señora del embajador


Coronel.

Pickering
¿Qué?

Señora del embajador


Que encantadora joven le acompaña esta noche.

Pickering
Gracias

Señora del embajador


Dígame, ¿quién es?

Pickering
Hum, eh... Es una prima mía... y de Higgins... disculpe.

Señora del embajador


Profesor Higgins, tiene un aire tan delicado. Como si siempre hubiera
vivido entre flores.
Higgins
Y así es. Siempre entre flores.

Señora del embajador


Oh

(En otro sitio, Pickering observa a la señora del embajador hacer señas
a Karphaty)

Mrs Higgins
Hacía mucho tiempo que no lo veía, George.

(Karphaty habla con la señora del embajador. Pickering lleva a un


aparte a Mrs Higgins)

Pickering
Henry debe llevarse a Eliza de aquí enseguida. Anda por ahí un experto
en idiomas... una especie de... imposturólogo.

Mrs Higgins
¿Cómo ha dicho?

Señora del embajador


La joven que ha traído el Coronel Pickering, averigüe quién es.

Karphaty
Con mucho gusto.

Pickering
La situación es altamente explosiva.

(Karphaty se acerca a Eliza pero Higgins se interpone)

Higgins
Ah, Zoltan, cuénteme algo más sobre el embajador griego.

Karphaty
Con mucho gusto. Pero antes me gustaría que me presentara a esa
delicada criatura.

Higgins
Es cierto que es de Yorkshire.

Mayordomo
Su majestad la reina de Transilvania y su alteza real el príncipe Gregor.
Canción: Transilvanian March.

Reina
(A Eliza) Encantadora. Realmente encantadora.

Embajador
Señorita Doolittle, majestad.

(La reina se sienta y u gran grupo de admiradores se acercan a Eliza


mientras Pickering y Higgins se congratulan. De pronto advierten los
esfuerzos de Karphaty por acercarse a Eliza)

Mrs Higgins
Ah, sí, con mucho gusto. No faltaría más. Eliza, permítame que le
presente a Lord y Lady Bernington.

(Un mayordomo da un recado a Eliza, ella acepta y él le ofrece el brazo.


Caminan atravesando el salón de baile ante la admiración de todos y la
conduce hasta la reina)

Reina
Señorita Doolittle, mi hijo desea bailar con usted. (El príncipe le ofrece
el brazo... y empiezan el baile)

Canción: Embassy waltz.

(En otro momento, Higgins se acerca a Eliza con gestos de querer


bailar con ella)

Higgins y Eliza bailan

(Karphaty empieza a merodearles, Higgins le ofrece que baile con Eliza


ante la desesperación de Pickering y Mrs Higgins)
(Karphaty habla con la embajadora y con otros invitados mientras
Pickering y Mrs Higgins observan atemorizados. El rumor empieza a
extenderse. Llega a Higgins y este suelta una sonora carcajada)

Cuadro 13º

Casa de Higgins. Higgins sigue riendo con la misma intensidad.


Pickering
Fantástico, totalmente fantástico

Higgins
Qué pandilla de memos.

Pickering
Ha sido una hazaña inmensa.

Mrs Pierce
¿Qué señor Higgins?

Higgins
Oh

Pickering
Un triunfo, señora Pierce. Un triunfo completo.

Mrs Pierce
Oh

Pickering
Higgins, ha estado usted soberbio, absolutamente soberbio. Diga la
verdad, ¿no estuvo un poco nervioso una o dos veces?

Higgins
No, ni un segundo.

Pickering
En ningún momento? De verdad?

Higgins
No, al ver que todo iba viento en popa me sentí como un oso enjaulado
que nada tiene que hacer.

Pickering
Repito que ha sido una hazaña inmensa.

Higgins
Si no hubiese apostado que lo haría lo hubiera dejado hace un par de
meses.

Pickering
Absolutamente fantástico.
Higgins
Sí, un montón de necios.

Pickering
Higgins, me descubro ante usted.

Higgins
Ah, los necios no saben ver sus propias necedades.

Canción: You did it.

Higgins
Bueno, hay que dar gracias a Zolytan Karphaty, si no hubiese sido por él
me hubiese muerto de aburrimiento.

Mrs Pierce
¿ Karphaty? ¿Estaba allí ese insoportable húngaro?

Higgins
Sí, estaba allí. Intrigando, como siempre.

Canción: You did it.

Higgins
Ah... Bueno, gracias a dios ya todo terminó. Puedo irme a dormir sin
temor al mañana.

Mrs Pierce
Buenas noches, señor Higgins.

Higgins
Buenas noches.

Pickering
Buenas noches, Higgins. Ha sido un gran acontecimiento.

Higgins
Buenas noches, Pickering. ¡Ah! ¡Señora Pierce! (Mrs Pierce no
contesta)
Vaya, hombre, quería que sirviese café por la mañana, en vez de té. Haz
el favor de dejarle una nota, Eliza. Y apaga las luces.
(Eliza ha permanecido allí todo el rato como un mueble más. Y lo que es
peor, sabiéndose parte del atrezzo. Empieza a apagar las luces, pero
acaba derrumbándose y llorando desconsolada)

Higgins
Tenía que estar aquí….. ¿Qué demonios habré hecho yo de las
zapatillas? (Entra y sorprende a Eliza llorando)

Eliza
¡Aquí están sus zapatillas! Ahí tiene una (Se la tira) y la otra (Lo
mismo). Llévese sus zapatillas y ojalá no pueda descansar en toda la
noche!

Higgins
Pero, ¿qué es esto? ¿Ocurre algo malo?

Eliza
No, para usted no. Ya le he hecho ganar la apuesta, ¿no es cierto? Con
eso le basta. Yo no importo nada, ¿verdad?

Higgins
¿Qué tú me has hecho ganar la apuesta, insecto presuntuoso? La he
ganado yo. ¿Por qué me has tirado las zapatillas?

Eliza
Porque quería aplastarle la cara y matarlo si pudiera, bruto egoísta.
¿Por qué no me dejó en el arroyo donde me encontró? Alégrese ahora
de que todo haya acabado porque podrá echarme de aquí.

Higgins
Oh, conque encima la niña se pone furiosa.

Eliza
(Intentando arañarle la cara) Oh, te odio.

Higgins
Guarda las uñas gata y no muestres tu mal genio. Tranquilízate y
cálmate.

Eliza
¿Qué va a ser ahora de mí? ¿Qué va a ser ahora de mí?

Higgins
Eh, ¿Cómo quieres que sepa qué va a ser ahora de ti? ¿Y qué me
importa eso?
Eliza
No le importa, ya sé que no le importa. No le importaría ni que me
muriese. Soy para usted menos que aquellas zapatillas.

Higgins
¡ESAS zapatillas!

Eliza
Esas zapatillas. Creí que eso ya era indiferente ahora.

Higgins
Pero, ¿por qué te has puesto de repente de ese modo? ¿Tienes queja del
trato que te hemos dado aquí?

Eliza
No.

Higgins
¿Alguien se ha portado mal contigo? ¿Pickering o la señora Pierce?

Eliza
No.

Higgins
Bueno, no pretenderás que yo te he tratado mal.

Eliza
No.

Higgins
Bien, me alegro de oír eso. Tal vez sea que estás cansada después del
esfuerzo de hoy... ¿Quieres... quieres unos bombones?

Eliza
No. Gracias.

Higgins
Es natural que estuvieras inquieta, pero eso ya ha pasado. No tienes
que preocuparte más.

Eliza
No, usted no tiene que preocuparse más. Oh, dios mío, quisiera estar
muerta.

Higgins
¿Por qué? Qué disparate, ¿por qué? Escúchame, Eliza, toda esa
irritación es puramente subjetiva.

Eliza
No lo entiendo. Soy demasiado ignorante.

Higgins
Eso no tiene relación. No pasa nada. Nadie te mortifica. Anda, vete a
dormir. Llora antes un poquito, reza tus oraciones y por la mañana te
sentirás aliviada.

Eliza
He oído la oración de usted. Gracias a Dios todo ha terminado.

Higgins
¿Y tú no das las gracias a Dios por eso? Ya estás libre y puedes hacer lo
que quieras.

Eliza
¿Para qué sirvo yo? ¿Qué preparación me ha dado usted? ¿A dónde
puedo ir? ¿Qué puedo hacer? ¿Qué va ser en adelante de mí?

Higgins
Ah, conque lo que te preocupa es eso, ¿eh? Yo en tu lugar no me
preocuparía. Estoy seguro de que no te será difícil colocarte en un sito
u otro. No me daba cuenta de que tienes que irte. A lo mejor, podrías
casarte. Comprende Eliza que no todos los hombres somos solterones
como el coronel y yo. La mayoría desea casarse. Pobres diablos. Tú no
estás mal del todo. A veces hasta da gusto mirarte. Claro que ahora no,
después de llorar estás espantosa pero cuando estás tranquila,
reposada, resultas... ¿cómo diría yo? Atractiva. Anda, acuéstate,
descansa y por la mañana mírate detenidamente en el espejo. No te
encontrarás tan mal. Estoy seguro de que mi madre podrá encontrar un
buen partido para tí.

Eliza
Teníamos una moral más digna en Covent Garden.

Higgins
¿De qué hablas?

Eliza
Allí vendía flores, no tenía que venderme yo. Al hacer de mí una
señorita no puedo vender nada más.

Higgins
Qué tontería, Eliza. No insultes a las relaciones humanas con meros
dramatismos de compra y venta. No tienes que casarte si no quieres.

Eliza
¿Qué otra cosa puedo hacer?

Higgins
Hay muchas más. ¿Qué hay de tu vieja idea de la tienda de flores?
Pickering podría ponerla, tiene mucho dinero. Él paga las ropas que has
llevado esta noche que con el alquiler de las joyas hará un pico de... 200
Libras. Vamos, vamos, todo saldrá bien. (Bosteza) Voy a acostarme,
estoy cayéndome de sueño. Había venido a buscar algo, ¿qué era?

Eliza
Sus zapatillas.

Higgins
Ah, sí, claro. Tú me las has tirado.

Eliza
Antes de que se vaya, señor.

Higgins
¿Hum?

Eliza
¿Mis vestidos me corresponden a mí o al coronel Pickering?

Higgins
Je, je, ¿de qué podrían servirle a Pickering? ¿Para qué ir a molestarle a
mitad de la noche?

Eliza
Necesito saber qué puedo llevarme. No quiero que me acusen de
ladrona.

Higgins
¿De ladrona? Al decir eso, Eliza, demuestras falta de sentimientos.

Eliza
Lo siento. Soy vulgar e ignorante y dada mi situación he de tener
cuidado. No puede haber sentimientos entre personas de su clase y la
mía. Por eso haga el favor de decirme qué me pertenece y qué no.

Higgins
Puedes llevarte cuanto hay en la casa si quieres. Menos las joyas, que
son alquiladas. ¿Satisfecha?
Eliza
Espere, por favor. Lléveselas a su cuarto para mayor seguridad. No
quiero responsabilidades si se pierden.

Higgins
Sí, dámelas. Si fueran mías en vez de ser del joyero, ahora mismo te las
hacía tragar. Desagradecida.

Eliza
La sortija no es del joyero, me la compró usted en Brighton. Ahora ya
no la quiero.
(Higgins le quita el anillo de forma violenta)
¡¡No, no me pegue!!

Higgins
¿Pegarte yo? ¿Cómo te atreves a decir eso, maldita?, eres tú quien me
ha hecho daño. Tú me has herido el corazón.

Eliza
Cuánto me alegro. Así al menos puedo vengarme un poco.

Higgins
Me has hecho perder la calma, lo que raramente me había ocurrido. No
quiero seguir discutiendo esta noche, me voy a dormir.

Eliza
Tendrá que dejarle usted mismo la nota sobre el café a la señora Pierce
porque yo no pienso hacerlo.

Higgins
¡Al diablo la señora Pierce! ¡Al diablo el café y también tú! Y maldigo mi
estupidez al desperdiciar mis altos conocimientos y el tesoro de mi
aprecio e intimidad con una mujer sin corazón.
(Al irse topa con un gramófono y se le oye decir las vocales. Se vuelve,
lo apaga y sale).

(Eliza busca en la chimenea el anillo que cayó hace un momento y


canta......pero termina por quitarse el anillo y dejarlo allí)
Canción: Just you wait.

Cuadro 14º
En la calle espera Freddy, bien arreglado.

Canción: On the street where you live.

Se interrumpe al ver que sale Eliza de la casa. Va corriendo al


encuentro.

Freddy
Eliza...

Eliza
Freddy, ¿qué hace usted aquí a estas horas?

Freddy
Paso aquí la mayoría de las noches, es el único sitio donde soy feliz. No
se ría de mí, señorita Doolittle.

Eliza
¡No me llame señorita Doolittle, ¿oye usted?! Eliza es suficiente para
mí.
Freddy, usted no cree que soy una mujer sin corazón, ¿verdad que no?

Freddy
¿Cómo puede suponer eso? Ya sabe lo que siento por usted. Le he
escrito tres veces al día diciéndoselo. Hoja tras hoja.

Canción: Show me.

Freddy
Eliza, ¿dónde vas?

Eliza
Al río...

Freddy
¿A qué?

Eliza
A hundirme en él.
Freddy
Eliza, ¿por qué dices eso?

Eliza
Taxi...

Freddy
¿Taxi? Pero no tengo dinero...

Eliza
Yo sí tengo.

Freddy
¿Adónde iremos?

Eliza
A donde yo pertenezco.
Cuadro 15º
Pórtico de la Iglesia de San Pablo. Plaza del mercado. Eliza y Freddy
llegan en taxi.

Freddy
Eliza, ¿te puedo acompañar?

Canción: Wouldn’t it be loverly?

Florista
(A Eliza)
¿Violetas, señorita?

Eliza
Sí, por favor.

Un vendedor
Eh, buenos días, señorita, ¿en qué pueo servirla?

Eliza
¿Puedo calentarme las manos?

Un vendedor
Pos claro, señorita.

(Va a calentarse las manos. Un hombre se la queda mirando)

Eliza
Diga...

Hombre
Disculpe, por un momento la’bía tomao por otra...

Eliza
¿Por quién?

Hombre
Nada, perdone, la luz de la madrugá m’ace ver cosas raras.

Un vendedor
¿Quié que le busque un tasis? Una señorita como usted no debiea andar
sola a estas horas.
Eliza
No, gracias.

Canción: Wouldn’t it be loverly?

Se oye un rumor que proviene de una taberna. El tabernero despide


con honores a Alfred, que va vestido como para ir de bodas.

Tabernero
Vuelva pronto, señor Doolittle, los parroquianos como usted siempre
nos honran.

Alfred
Gracias, buen hombre, gracias. Hala tome usté (le da unos billetes) pa
que lleve a la parienta a darse un garbeo por Brighton. Mis saludos.

Tabernero
Muchas gracias, señor Doolittle.

Alfred
Está bien este sitio, Harry, tenemos que venir más a menudo.

Eliza
Padre...

Alfred
¿Es posible? ¿Lo ves, Harry? Ese tío no tié perdón. Ahora la ha mandao
aquí pa que me espíe en mi desgracia. Mi propia cara y mi propia
sangre. (A Eliza) Bueno, está bien, soy un desgraciao, ya pués ir a
contárselo.

Eliza
¿De qué hablas? ¿Y por qué vas vestido de ese modo?

Alfred
Como si no lo supieras. Anda, vuelve con ese individuo de la calle
Güipol y dile lo ca hecho de mí.

Eliza
¿Qué ha hecho de ti?

Alfred
Hundirme por completo. Amarrarme y dejarme caer en manos de la
moralidá de la clase media. Y tú no lo defiendas. ¿Es que no fue él el
que le escribió a aquél viejo norteamericano llamao Güelinfor que
quería dar cinco millones pa que se fundaran unas sociedades de
reforma moral? ¿Y no le dijo que el moralista más original de Inglaterra
era el señor Alfred Doolittle, un basurero?

Eliza
Eso parece una broma de las suyas.

Alfred
Tú le llamarás a eso una broma pero a mí ma partió por la mitá. El viejo
murió y ma dejao una pensión de cuatro mil libras cada año en su
testamento. ¿Quién le mandó que hiciera un caballero de mí? Yo era
libre, era feliz... sableaba a cualquiera cuando ma’cía falta pasta, como
le sableé a él... Ahora estoy atao de pies y manos y me sablean a mí.
Hace un año casi no tenía ningún pariente en el mundo, sólo un par que
no s’ablaban conmigo. Hoy tengo cien. No ganan entre tós ni un mal
sueldo semaná. Ahora tengo que vivir pa los demás no pa mí sólo.
Moralidad de la clase media.

Amigo
Alivia, Alfie, dentro de dos horas tenemos que estar en la iglesia.

Alfred
Ah, sí.

Eliza
¿En la iglesia?

Alfred
Sí, en la iglesia. El colmo de la desgracia. ¿Pa qué crees que voy vestío
como un cochero de coche muertos? Tu madrastra quié que nos
casameos. Como ahora soy respestable ella sa empeñao en serlo
también.

Eliza
Si tantos disgustos te causa el dinero, ¿por qué no lo devuelves?

Alfred
Esa es la trigedia del caso, Eliza. Es fácil decir que haga eso... pero no
tengo valor... ¡Nos tiene apabullaos! Eso mismo. Apabullaos. Compraos.
Sí. Y así estoy yo. To eso es lo que ma traío tu precioso profesor.

Eliza
No es mi precioso profesor.
Alfred
Ah, ta dao la patá, ¿eh? Primero me hunde en la clase media hasta el
cuello y luego te echa y te manda a mí pa que yo te mantenga. Está
visto su plan. Pero tú debes chafárselo. No vengas a vivir conmigo. No
toques ni un sólo penique de mí. Mantente independiente. Ahora eres
una señora y pués hacerlo. Sí, esa es la verdad, Eliza, ahora eres una
señora.

Freddy
Eliza, me estoy helando en el taxi.

Alfred
Oye, Eliza, ¿te gustaría ver cómo me echan la soga al cuello esta
mañana? Iglesia de San Jorge, calle Hannover, a las diez. No te lo
aconsejo, pero pués ir.

Eliza
No, padre, gracias.

Alfred
¿No?

Freddy
¿Ya has terminado aquí?

Eliza
Sí, Freddy, ya he terminado aquí. Suerte papá.

Alfred
Muchas gracias, hija.

Amigo
Anda, vámonos ya Alfie.

Alfred
¿Cuánto tiempo me queda aún?

Canción: Get me to the church on time.

Cuadro 16º
Casa de Higgins.
Higgins
¡Pickering! ¡Pickering! (A Mrs Pierce) ¿Y no dijo dónde hay que enviarle
la ropa?

Mrs Pierce
Ya le ha dicho que se la ha llevado ella, señor.

Higgins
¡Pickering!

Pickering
¿Qué pasa?

Higgins
Una cosa espantosa, Eliza se ha fugado.

Pickering
¿Fugado?

Higgins
Fugado. Anoche la señora Pierce la dejó irse y no me dijo ni una
palabra.

Pickering
Me deja usted atónito.

Higgins
¿Y qué hago yo? No me han dado café, no sé dónde están las cosas ni
qué compromisos tengo hoy.

Mrs Pierce
Eliza lo sabrá.

Higgins
Pues claro que lo sabe, pero se ha ido.

Mrs Pierce
¿Alguno de los señores la atemorizó anoche?

Pickering
Apenas le dijimos una palabra, ya lo vio usted. ¿La riñó después de irme
a la cama?

Higgins
Todo lo contrario. Ella me tiró las zapatillas. No hubo la más leve
provocación. De pronto las tomó y ¡bam! me las tiró sin haberme dicho
nada. ¡Y usó su más vulgar lenguaje! Yo me horrorizé.

Pickering
Me deja atónito.

Higgins
No lo comprendo. Siempre la tratamos con consideración, ellla misma
lo admitió.

Pickering
Me deja usted helado.

Higgins
Oh, Pickering, por dios, no siga usted helado y haga algo. Telefonee a la
policía, ¿para qué está sino para estos casos?

Mrs Pierce
Señor Higgins, no puede denunciar a Eliza a la policía como si fuera
una ladrona o un paraguas perdido.

Higgins
¿Por qué? Tengo que encontrarla. Me pertenece. Pagué cinco libras por
ella.

Pickering
Es cierto. ¿Oiga? Con Scottland Yard, señorita. Una taza de café, por
favor...

Mrs Pierce
Sí, señor.

Pickering
...señora... ¿Scottland Yard?... ¡Pierce, eso es!... Usted perdone, aquí el
coronel Pickering al habla, Hugh Pickering, de la calle Wimpole 27 A.
Quiero saber el paradero de cierta persona: señorita Eliza Doolittle. Sí,
de unos veintitantos años... pues... yo diría que un metro sesenta... ¿los
ojos? déjeme pensarlo... los ojos... los ojos...

Higgins
¡Castaños!

Pickering
¡Castaños! No, no, no... ¿cómo?... ¿el pelo? ... Eh, es... es de un color
negro... indescriptible.
Higgins
¡Castaño, castaño, castaño!

Pickering
Ya lo ha oído usted, castaño, castaño y castaño. No, no, no... vive aquí,
en la calle Wimpole. Sí. Sí. Entre las tres y las cuatro de la mañana.
Creo... Sí. No, no, no es pariente, no. ¿Qué? Pues yo creo que
podríamos llamarla una buena amiga... ¿qué ha dicho usted? Oiga señor
mío, no me gusta el tono de esa pregunta. Lo que la señorita hiciese
aquí es asunto completamente nuestro. Y el de usted es encontrarla y
devolverla para que pueda seguir haciéndolo. ¡La ha dejado atónito!

Canción: A Hymn to him.

Pickering
¿Oiga, es el señor Bruster Badgins? ¡Brusi! ¡Brusi, nunca podrás
imaginar quién soy! Sí, exactamente, soy yo. Caramba, muchacho, qué
buena memoria tienes. ¿Cómo estás Brusi? ¡Qué alegría me da oírte!
¿Qué? ¿Es posible que haga treinta años que no nos vemos? Sí, ha
llovido desde entonces. Oye, Brusi, te llamo porque nos ha ocurrido
algo muy desagradable. ¿Puedo ir a verte? Entonces, ¿podría ser ahora
mismo? De acuerdo, hasta ahora, Brusi y gracias. Muchísimas gracias.
Señora Pierce, me voy volando al Ministerio del Interior.

Mrs Pierce
Ay, ojalá la encuentre, coronel Pickering. El señor Higgins la echará de
menos.

Pickering
Higgins la echará de menos… ¡Al cuerno Higgins! Quién la echará de
menos soy yo. (Se va)

Higgins
¡Pickering! ¡Pickering! Oh, señora Pierce.

Mrs Pierce
Diga, señor.

Higgins
¿Dónde está el coronel?

Mrs Pierce
Ha ido al ministerio del interior.
Higgins
Oh dese usted cuenta. Ha visto mi desasosiego y ha corrido a
ayudarme. Qué buena persona es. Señora Pierce, usted es una mujer,
¿por qué no puede la mujer ser igual que el hombre?

Canción: A Hymn to him.

Cuadro 17º
Casa de Mrs Higgins.

Mrs Higgins
¿Es posible que después de haber hecho todo tan magníficamente por
ellos sin cometer ni un error no te dijeran una sola palabra; que no te
agasajaran, te admiraran ni te expresaran su agradecimiento?

Eliza
Ni una palabra. Se felicitaron el uno al otro por lo maravillosos que
habían sido y se alegraron de que todo hubiese acabado porque les
había aburrido el experimento.

Mrs Higgins
Realmente espantoso. Yo no le hubiese tirado las zapatillas sino el
atizador de la chimenea.

Higgins (Off)
¿Está mi madre?

Ama de llaves (Off)


Sí, señor.

Higgins (Off)
Bien, entraré.

Eliza
¿Qué es eso?

Mrs Higgins
Es Henry. Sabía que no tardaría en venir. Y ahora, recuerda esto: no
solo bailaste con un príncipe, sino que te portaste como una princesa.

Higgins
Madre, me ha ocurrido lo más tremendo que... ¿Tú?
Eliza
Buenas tardes, profesor Higgins, ¿se encuentra bien?

Higgins
¿Que si yo...

Eliza
¡Claro que sí! A usted no le enferma nada. ¿Quiere tomar una taza de
té.

Higgins
¿Conmigo empleas esos trucos? Todo eso te lo enseñé yo. Conque ven a
casa y no hagas más idioteces, que bastante me has fastidiado hoy.

Mrs Higgins
Muy amablemente dicho, Henry, ninguna mujer se resistiría a tal
invitación.

Higgins
¿Cómo ha llegado aquí este desperdicio?

Mrs Higgins
Eliza vino a verme esta mañana y me encanta su compañía. Y si tú no
prometes portarte bien te diré que te vayas.

Higgins
¿He de emplear mis modales de días de fiesta con esta cosa que yo creé
con los desperdicios de hortalizas de Covent Garden?

Mrs Higgins
Eso es precisamente lo que quiero.

Higgins
Antes prefiero verla hecha picadillo.

Mrs Higgins
No sé cómo aprendiste buenas maneras al lado de mi hijo.

Eliza
Resultó muy difícil. No sabría cómo se comportaban damas y caballeros
si no hubiera sido por el coronel Pickering. Siempre ha demostrado que
me consideraba como algo más que una vulgar florista. Mire señora
Higgins una de las cosas que he podido aprender es que la diferencia
entre una dama y una florista no está en su comportamiento, sino en
cómo la tratan. Siempre seré una florista para el profesor Higgins,
porque siempre me ha tratado y me tratará como una florista. Pero para
el coronel Pickering, siempre seré una dama ya que como una dama me
ha tratado y siempre lo hará así.

Higgins
Grrr.

Mrs Higgins
Henry, haz el favor de no gruñir.

Criada
El señor obispo, señora, ¿lo hago pasar?

Mrs Higgins
¿El obispo y el profesor juntos? No por dios, no quiero que me
excomulguen. Lo recibiré en la biblioteca. Eliza, si mi hijo empieza a
romper cosas, te doy mi permiso para que lo eches a la calle. Henry,
hijo mío, te sugiero que sólo trates de dos temas: el tiempo y tu salud.
(Sale)

Higgins
Bueno, ya te has vengado un poco, como tú dijiste. ¿Te basta con eso y
serás razonable o necesitas aún más?

Eliza
Sólo quiere que vuelva para que le lleve sus zapatillas, le aguante su
mal genio y le tome los recados.

Higgins
Yo no he dicho que quiero que vuelvas.

Eliza
¿Ah, no? Pues ¿de qué estamos hablando?

Higgins
De ti, no de mí. Si vuelves te trataré como siempre te he tratado. Yo no
puedo cambiar de modo de ser ni intentaré cambiar mis modales, que,
al fin y al cabo, son los mismos de Pickering.

Eliza
Eso no es verdad. Él trata a una florista como si fuera una duquesa.

Higgins
Pues yo a las duquesas como si fueran floristas.

Eliza
Ah, comprendo, a todo el mundo igual.
Higgins
Eso es. El secreto de todo esto no es una cuestión de modales, sean
buenos o malos o de cualquier otra especie, sino de tratar por igual a
todo ser humano. La cuestión no está en que yo te trate con rudeza sino
en si has oído que trate a los demás mejor.

Eliza
No me importa cómo me trate, ni que me grite, ni me importaría que
me amoratase un ojo: estoy acostumbrada. Pero no quiero que nadie me
aplaste.

Higgins
Pues apártate porque yo no me pararé. Hablas de mí como si yo fuera
un autobús.

Eliza
Y eso es usted, un autobús que arranca y frena a su gusto sin
consideración a nadie. Pero puedo salir adelante sin usted, ¿cree que no
puedo?

Higgins
Claro que podrás, eso ya te lo dije. ¿No se te ha ocurrido pensar si... si
yo podré seguir adelante sin ti?

Eliza
No trate usted de conmoverme. Ya se acostumbrará.

Higgins
¡Claro que podré! ¡Sin tu ayuda ni la de nadie! Te echaré de menos.
Algo he aprendido de tus estúpidas ideas. Debo confesarlo con
humildad y gratitud.

Eliza
Bueno, le queda a usted mi voz en el gramófono. Cuando se sienta sólo
sin mí, póngalo en marcha. A él no podrá herirle.

Higgins
No. Ni tampoco él me dará tu alma.

Eliza
Oh, es usted el demonio. Sabe cómo retorcer el corazón de una chica
como otros le retuercen el brazo para hacerle daño. ¡¿Por qué habría de
volver con usted?!
Higgins
Por juego, como yo te recogí a ti.

Eliza
Y para poder echarme mañana si no hago todo lo que usted exija de mí.

Higgins
Sí y para que si yo no hago todo lo que tú me pidas puedas irte
libremente.

Eliza
¿A vivir con mi padre?

Higgins
Sí, o a vender flores o ¿prefieres casarte con Pickering?

Eliza
No me casaría ni con usted aunque su edad y la mía están más en
resonancia que la de él.

Higgins
Consonancia.

Eliza
Hablo como me da la gana, usted ya no es mi profesor. No busco
casarme así, no lo crea usted. Me sobran pretendientes de esa clase.
Freddy Hill me escribe dos o tres veces al día hojas y más hojas...

Higgins
Ah, y tú quisieras que yo estuviese tan loco por ti como lo está él, ¿no es
eso?

Eliza
No, no quiero eso. No son esos los sentimientos que espero de usted.
Quiero consideración. Sé que soy vulgar e ignorante y usted un
caballero instruido, pero no soy barro que usted deba pisotear. Lo que
hice, no fue por los coches ni los vestidos, fue porque me... me gustaba
estar a su lado. Y llegué a tomarle afecto. No pretendía que me hiciera
la corte, porque sé lo que nos separa, pero sí que fuera... más cariñoso
conmigo.

Higgins
Pues claro que sí. Esa era mi intención. También la de Pickering. Eliza
tú eres idiota.
Eliza
Esa no es una respuesta apropiada.

Higgins
No puedo darte otra hasta que dejes de ser idiota. Para ser una dama
no debes sentirte desdeñada porque un hombre no se pase media vida
suspirando por ti y la otra media zurrándote. Tú me encuentras frío,
despiadado y egoísta, ¿verdad? ¡Pues vete con las personas que te
gustan! ¡Cásate con un rico cerdo sentimental que tenga labios para
besarte y botas para darte puntapiés. Si no sabes apreciar lo que tienes,
busca algo que sepas apreciar.

Eliza
No se puede hablar con usted. Revuelve los argumentos contra mí.
Siempre soy la equivocada. pero no esté tan seguro de tenerme bajo su
pie riñéndome y aplastándome. Me casaré con Freddy tan pronto como
puede mantenerle.

Higgins
¡¿Freddy?! ¿Ese pobre diablo al que no le darían ni el empleo de
botones si tuviera el valor de buscarlo? Mujer, ¿es que no lo
comprendes? Yo te he creado para ser consorte de un rey.

Eliza
Freddy me quiere y eso lo convierte en rey para mí. No quiero que
trabaje, no está hecho de la misma madera que yo. Trabajaré dando
lecciones.

Higgins
¿Lecciones de qué? Si puede saberse.

Eliza
De lo que usted me ha enseñado, de fonética.

Higgins
JAA, JAA, JAA.

Eliza
Iré a ver a ese maravilloso húngaro y a ofrecerme a él en calidad de
ayudante.

Higgins
¿A ese impostor? ¿A ese adulador ignorante? ¡Enseñarle mis métodos,
mis descubrimientos! Si das un paso en ese sentido te retuerzo el
pescuezo, ¿me oyes?
Eliza
¡Retuérzamelo! ¡Qué me importa! Sabía que tendría que agredirme
algún día.

Higgins
Oh.

Eliza
Has caído Henry Higgins has caído. No le tengo miedo a tu
fanfarronería y tus amenazas.

Canción: Without you.

Higgins
Eliza, eres magnífica. Hace cinco minutos eras una piedra de molino
atada a mi cuello y ahora eres toda una fortaleza, un acorazado de la
armada. Así es como me gustas.

Eliza
Adiós, profesor Higgins, nunca más volverá a verme.

Higgins
¡¡Madre!! ¡¡Madre!!

Mrs Higgins
¿Qué te pasa Henry? ¿Qué ha ocurrido?

Higgins
Se ha ido.

Mrs Higgins
Naturalmente, hijo, ¿qué esperabas?

Higgins
Bueno y... ¿Y qué hago yo ahora?

Mrs Higgins
Pues pasarte sin ella.

Higgins
Claro que sí, eso es lo que haré. Es una lechuza que ha enfermado al
recibir de lleno mis rayos de sol. Muy bien, que se vaya. Puedo vivir sin
ella y sin nadie, tengo mi propia alma, mi propia antorcha que arde con
fuego divino.
Mrs Higgins
¡Bravo, Eliza!

Canción: I’ve grown accustomed to her face.

Higgins entra en la casa cabizbajo. Va recorriendo las estancias. Llega a la biblioteca y


conecta un gramófono dónde se oye a Eliza.

Gramófono
Ah, conque tenemos humos. Pero no tantos como pa no dar lecciones y
yo sé que él las da, no ha venio a que me haga el paripé, si mi dinero no
es lo bastante bueno, agüeco el ala pa otra parte.

Higgins
Bueno ¿para qué?

Eliza
Bueno pa usté ¿se entera? Ya pica, ¿verdá? Vengo a que me de usté
lecciones y además a pagárselas como los buenos.

Higgins
Vaya, y usted ¿qué cree que voy a decirle?

Eliza
Pue si fuera usté un caballero lo que diría es que me sentara. ¿No ha
oído que vengo a que me haga su negocio?

Higgins
¿Qué hacemos con esta calamidad? ¿Decirle que se siente o arrojarla
por la ventana?
Eliza
AAh. No quiero que me llame calamidá cuando le propongo pagarle
igual que una señora.
Pickering
¿Usted qué desea, hija?

Eliza
Yo... yo quieo sé una señora en una tienda e flores, y no tené que
vendelas enmedio en la calle. Pero naide me tomará si no chamuyo en
finolis,. Este dijo que llegaría a enseñarme, pos aquí estoy pa eso,
dispuesta a pagare, no a que lo haga e valde, y él me trata como un
trapo sucio. Sé tan bien como usté cuánto valen las lecciones y se las
pagaré. Le pagaré dos peniques....

Eliza entra y apaga el gramófon.

Eliza
Me lavao la cara y las manos antes de venir aquí...

Higgins
(Emocionado) ¿Eliza? ¿Dónde están mis zapatillas?

Fin