La Rabia
La rabia es una zoonosis de origen viral que afecta al sistema nervioso central (SNC)
de todas las especies de mamíferos, incluido el hombre. En la gran mayoría de los
casos presenta un desenlace fatal. Está distribuida en todo el mundo y es la
responsable de la muerte de más de 60.000 personas por año. Aunque se considera
que hay un importante sub-registro, la mayoría de los casos tienen lugar en África y
Asia. En nuestro país los perros y los gatos son los principales transmisores de
rabia pero también pueden serlo algunos animales silvestres como los murciélagos.
La vía de propagación a personas y animales es la saliva, con la que se entra en
contacto a través de mordeduras, arañazos o mediante el contacto directo con las
mucosas (de los ojos, la boca o en heridas abiertas). Una vez que aparecen los
síntomas clínicos, la enfermedad es mortal en prácticamente todos los casos.
El periodo de incubación de la rabia suele ser de 2 a 3 meses, pero puede oscilar
entre una semana y un año dependiendo de factores como el lugar por donde entra
el virus y la cantidad de estos. Los primeros signos son comunes a otras afecciones:
fiebre, dolor y sensaciones de hormigueo, y picor o quemazón en la herida inusuales
o no explicables por otra causa. Cuando el virus se desplaza al sistema nervioso
central aparece una inflamación progresiva del encéfalo y la médula espinal que
acaba produciendo la muerte. El tratamiento puede aliviar los síntomas pero en muy
pocos casos conduce a la curación y, aun así, los supervivientes sufren graves
déficits neurológicos.
La enfermedad puede adoptar dos formas:
● En la primera, la rabia furiosa, los enfermos presentan signos de
hiperactividad, excitación, alucinaciones, falta de coordinación, hidrofobia
(miedo al agua) y aerofobia (miedo a las corrientes de aire o al aire libre). La
muerte se produce a los pocos días por paro cardiorrespiratorio.
● La segunda forma es la rabia paralítica, que abarca aproximadamente el
20% de los casos humanos. Esta forma tiene una evolución menos grave y,
por lo general, más prolongada. Los músculos se paralizan gradualmente,
empezando por los más cercanos a la herida. El paciente entra en coma
lentamente y acaba falleciendo. A menudo, la forma paralítica no se
diagnostica correctamente, lo cual contribuye a la infranotificación de la
enfermedad.
La enfermedad se puede prevenir de las siguientes maneras:
● Vacunación de los perros: Los programas de vacunación masiva de los
perros, incluidos sus cachorros, es la estrategia más rentable para prevenir la
enfermedad en el ser humano, porque se interviene en la fuente de infección.
● Promoción: Además de los programas de vacunación antirrábica, es
fundamental enseñar a los niños y adultos cómo se comportan los perros y
cómo evitar sus mordeduras, qué hacer cuando se recibe una mordedura o un
arañazo de un animal potencialmente rabioso, y cuáles son las obligaciones
de los propietarios de animales de compañía.
● Vacunación de las personas.
Si los síntomas de la rabia aparecen en nuestro cuerpo , no hay tratamiento eficaz.
En ese momento, la infección casi siempre es mortal. El tratamiento consiste en
aliviar los síntomas y procurar a la persona el mayor bienestar posible. Con muy
poca frecuencia, se sobrevive durante mucho tiempo tras ingresar en una unidad de
cuidados intensivos.
Goux Avril y Truppia Julieta